LUNES, 10 DICIEMBRE 2007

LA CONTRA
Carlos Blanco, estudiante superdotado
VÍCTOR-M. AMELA IMA SANCHÍS LLUÍS AMIGUET

Tengo 21 años. Nací en Madrid y vivo en Coslada, con mis padres y mi hermano. Fui niño superdotado. He terminado tres carreras: Filosofía, Químicas y Teología. No tengo novia. ¿Política? Soy un pragmático con principios sólidos. ¿Dios? Soy católico practicante y dialogante

“Tengo complejo de oráculo”
Jeroglíficos
Conocí a Carlos cuando era un chaval que descifraba jeroglíficos egipcios en la tele. Ha sido el egiptólogo más joven del mundo, así que le cito en el Museu Egipci. Al llegar me dice que es miembro honorario de la Fundación Clos, qué fenómeno. En su humilde piso de Coslada, hace ocho años, su madre me confió estar asustada: nunca sabía qué pasaba por la mente de su portentoso hijo… A él le veo contento, y tiene claro que “lo importante es ser feliz… y hacer felices a otros”. Es lo que va de la erudición a la sabiduría. Publica Mentes maravillosas que cambiaron la humanidad (Libros Libres) y habla en Atrévete (cadena Dial) y Ser curiosos (Ser). Suena su móvil: es Sardà, quedan para comer.

T

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VÍCTOR-M. AMELA

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45311

e entrevisté hace ocho años y pico… Cuando yo aparecía en Crónicas marcianas, lo recuerdo bien. Tenía yo 13 años. No recuerdo ahora cuál era tu coeficiente intelectual... El último test marcó 160, a los 13 años. ¿Sabes cuál era el de Einstein? Sí, de 155. Desde los 13 años no he querido ya más tests, pues sólo arrojan un promedio entre las varias inteligencias que todos tenemos. Decías que de mayor querrías ser sabio… Y lo sostengo. ¿Qué significa para ti ser sabio? Saber cosas para disfrutar más la vida y ayudar a los otros a ser felices. ¿Y cómo lo llevas, Carlos? Estoy haciendo lo que quería. Leo en inglés, francés, alemán, italiano, portugués, ruso, hebreo y egipcio clásico, he acabado tres carreras y quiero doctorarme en Ciencias Bíblicas. Te interesaba mucho la egiptología… Sigo leyendo por mi cuenta, traduciendo jeroglíficos y demótico… Lo que me interesan son las creencias de la humanidad, las religiones… ¿Por qué? Reflejan la inquietud perenne del ser huma-

no, su gran pregunta eterna: ¿pervive algo de mi identidad tras la muerte corporal? ¿Qué planes tienes ahora? Dedicarme a la docencia universitaria y a escribir libros con los que divulgar ideas. Publicas uno: Mentes maravillosas. La más maravillosa fue la del inventor de la escritura: integró mente y mundo, y además venció al tiempo. ¡No hay nada más grande! ¿Y qué me dices de Leonardo Da Vinci? Encarna la tragedia humana: quiso conocerlo, abarcarlo, dominarlo todo, y no pudo. ¿Cuándo supiste que tu mente era especial, Carlos? Desde que coincidí con otros niños en el parvulario. A los dos años sabía leer y no paraba de preguntar de todo, fui cargante para mis profesores. Me contaste que te aburrías en el cole. Me sentía muy solo. Ni las clases, ni los juegos ni las conversaciones de mis compañeros me estimulaban. ¿Y cómo ha sido tu adolescencia? Entre libros, aislado. Atípica: no he salido a discotecas ni de juerga. He preferido dedicar mi tiempo a estudiar. ¡No podía vivir sin saber esto, aquello...! Y te ensimismabas leyendo.

Sí. Y a los 16 años empecé a cartearme con premios Nobel, filósofos, científicos… ¿Te respondían? Un 50%. Le tenía especial cariño a Ilya Prigogine, al que envié una teoría de cohesión cósmica y un proyecto de summa universalis, y siempre me contestaba cordialmente… ¿Tienes algo en común con jóvenes de tu edad? Sí: sentirme solo, incomprendido, querer amigos, sentir preocupación por el futuro… Me consolaba con mis inquietudes intelectuales… ¿Cuál ha sido el trago más duro? El sentimiento de soledad. ¿Has tenido novias? No. No lo he echado en falta, he estado demasiado ensimismado… ¿Y tus necesidades afectivas y sexuales? Lo he sublimado todo en mi pasión intelectual. Yo todavía no he mantenido relaciones sexuales. ¡Soy sincero, ya lo ves...! ¿Ni un poquito de pornografía…? Nunca. Progresar pasa por espiritualizarse. ¿Cuál es tu mayor defecto? Me reprocho haber sido poco comunicativo con mis padres, haber tendido una barrera. En la mesa no me gustaba hablar de mis cavilaciones intelectuales… ¿Qué querrías mejorar de ti mismo? Quiero conseguir que los demás se sientan más a gusto conmigo. Y eso depende de mí: cada día estoy abriéndome más a los demás, ahora procuro interesarme más por el otro, preguntarle por él. ¡Mejoraré! ¿A quién admiras? A los que saben darse a los otros. Desde Mohamed Yunus o Bill Gates, con su fundación, hasta tantísima gente anónima dedicada a los otros. ¿A qué personaje te gustaría conocer? A Jesús de Nazaret. ¿Qué le preguntarías? ¿Qué puedo hacer para hacer felices a los demás? ¿Has pensado en el sacerdocio? Bueno, por ahora mis inquietudes son más bien intelectuales. Creer en Dios no es racional, ¿no? Dios es luz allí donde la razón no alcanza. ¿Qué sabor te dejó tu paso por Crónicas? Fue una de las etapas más bonitas de mi vida. Sardá me trató con suma exquisitez, confió en mí, y pude explicar las cosas que me parecían interesantes, ¡con un 40% de share! Nunca me sentí mono de feria. Y enriquecí mi biografía, ¡así que lo agradeceré siempre! Se te objetó que parecía un montaje. Eso me dolía: ir y venir implicaba un sacrificio, y yo preparaba bien lo que quería explicar, me esforzaba, me lo tomaba en serio... ¿Sigues carteándote con sabios? Ahora soy yo quien recibe decenas de e-mails que me preguntan de todo. A mí me dolía que no me respondieran, así que yo respondo siempre... ¡Tengo complejo de oráculo! ¿A qué pregunta te gustaría un día encontrarle la respuesta? ¿Por qué el porqué? O sea: ¿por qué el ser humano no puede dejar de hacer preguntas?

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