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Trabajadores migrantes y megaproyectos en América Central

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Fuente: Encuesta aplicada

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Pero además entre los hogares con jefatura femenina se evidenciaban
una serie de diferencias entre pobres y no pobres. El 25.3% de esos
hogares eran pobres y concentraban el 31% de todos los miembros de
los hogares. Pero otras desigualdades se hicieron evidentes al interior de
ese grupo de hogares: los hogares pobres eran más grandes con casi 5.44
miembros en promedio contra 3.24 miembros de hogares no pobres y,
como resultado, una brecha muy importante en la relación de depen-
dencia laboral, más de cuatro personas dependientes en los primeros
sobre menos de tres en los hogares no pobres. No había diferencias en
la edad de las mujeres jefas entre los dos tipos de hogares, pero las mu-
jeres pobres tenían menos educación que las no pobres, con lo que la
escolaridad vuelve a poner en evidencia su función en la predicción de la
desigualdad, pues esa variable también marcó una diferencia entre estos
hogares y los hogares pobres con jefatura masculina.

Por último, algunas características relacionadas con el hábitat social
pueden servir como un indicador que complemente el análisis de la
condición social de las familias inmigrantes. Los datos fueron computa-
dos para todo el grupo de familias inmigrantes y no solo para las ni-
caragüenses. Como se aprecia en el cuadro 20, una de las principales
difcultades tiene relación con la vivienda: el mayor porcentaje de fa-
milias con jefatura inmigrante no posee vivienda propia sino prestada
o alquilada, sobre todo en esta última condición (79.1% de las familias
inmigrantes con vivienda alquilada, frente a 82.2% de las familias lo-
cales con vivienda propia). Aparte de la tenencia, entre las familias inmi-
grantes se registró una mayor frecuencia de hogares con hacinamiento (3
o más personas por cuarto disponible en la vivienda); en esa condición
se encontraba el 11.8% de las familias inmigrantes. En estos hogares
habitaba un promedio de 1.92 personas por aposento, frente a un 1.2
en los hogares locales.

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Lo anterior se manifesta en la descripción de los albergues para traba-
jadores, como resultado del trabajo realizado por jóvenes investigadores
asociados a este proyecto:

“El lugar de descanso de la fuerza laboral nicaragüense se carac-
teriza por ser un lugar incómodo, poco espacioso, y que ni siquiera
hace posible que sea útil para lo que fue diseñado, para el descanso
de los nicaragüenses. Una de las características simbólicas más re-
saltantes de este sitio es su carácter de desprotección, que no solo
se puede ver en como están provistos los dormitorios, su gran es-
trechez e incomodidad, sino, y lo más importante, en la ausencia
de un cielo raso, y la poca ventilación existente. Por un lado, el que
no exista un cielo raso simboliza la ausencia de protección de inva-
siones de propiedad, como una señal de despreocupación. Por otro
lado, la poca ventilación existente, que se evidencia en la ausencia
de ventanas (excepto unas entradas de aire que se ubican en la parte
frontal del dormitorio y más arriba de la parte superior de donde se
ubica la puerta) refeja una despreocupación por el ofrecimiento de
mejores condiciones de vida para las personas que residen ahí, que
en este caso son nicaragüenses.”

Cabrera Rodríguez, 2010.

Por otra parte, los hogares con jefatura inmigrante tenían un menor
acceso relativo que los hogares con jefatura de origen local a una serie
de bienes o enseres electrodomésticos en la vivienda. Finalmente, tam-
bién se presenta una disparidad entre ambos grupos de familias en el
uso de energía para cocinar, mientras que los hogares nacionales usaban
una combinación de energía eléctrica y gas para cocinar, los inmigrantes
tendían a utilizar con mayor frecuencia el gas y la leña en casi un 80% de
los casos y una quinta parte utilizaba electricidad. También la tenencia
de vehículos propios parece ser otro elemento diferenciador entre ambos
grupos. En otros términos estas características de las viviendas son in-
dicadores de menor bienestar relativo de las familias inmigrantes con las
familias de jefatura de origen local.

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Condiciones laborales de trabajadores inmigrantes
en la construcción

Un estudio del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS, 2009)
de Costa Rica indica algunos aspectos vinculados con las condiciones
laborales de las personas que trabajan en construcción en la zona de
Guanacaste. En primer término, buena parte de las personas que tra-
bajan en esta actividad no cuentan con seguro social que los proteja de
riesgos de enfermedad, maternidad, invalidez, vejez y muerte. Un es-
tudio realizado a 400 peones, determinó que cerca del 73% carecen de
este seguro. En segundo lugar, la subcontratación de personal es otro
problema laboral detectado. En al menos 12 proyectos evaluados por
la auditoría de la Caja Costarricense de Seguro Social, se determinó
la existencia de un elevado número de subcontratos para obras como
instalaciones electromecánicas, cielos, pisos y detalles de edifcaciones.
Se determinó que los subcontratistas no suscriben planillas para el ase-
guramiento de los trabajadores (MTSS, 2009). Los anteriores datos
resultan claves, dado el reconocimiento de que mucha de la actividad
de la construcción en el país está en manos de trabajadores migrantes,
fundamentalmente nicaragüenses.

De acuerdo con datos de la Cámara Costarricense de la Construcción
(CCC), el sector de la construcción en Costa Rica emplea un 65% de
mano de obra inmigrante, la cual resulta importante pues se considera
que los trabajadores nicaragüenses son “buenos trabajadores, con facili-
dad para aprender e incorporar nuevos conocimientos para la realización
de su trabajo” (MTSS, 2009). Sin embargo, esta importancia del trabajo
migrante no se traduce en buenas condiciones laborales y de vida para
ese sector poblacional. Muchos de estos trabajadores se encuentran en el
país en situación migratoria irregular, lo que aumenta el riesgo de vul-
nerabilización de sus derechos humanos y laborales básicos.

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Por ejemplo, en noviembre de 2008 se conoció el fallecimiento de un
trabajador migrante nicaragüense que laboraba en la edifcación de un
megaproyecto turístico de capital español, recién abierto al público; en
medio de dudosas condiciones sanitarias, tras cuatro días sin comer y
con fuertes vómitos, el trabajador falleció en circunstancias poco claras
para las autoridades (Semanario Universidad). Este suceso evidenció una
problemática experimentada por los trabajadores migrantes vinculados
con los procesos de construcción de megaproyectos turísticos en el Pací-
fco costarricense: las precarias condiciones y la situación laboral de alto
riesgo son una constante en estos sectores. En una inspección realizada
por el Ministerio de Salud, se solicitó cerrar los baños, las covachas, las
zonas del comedor y la cocina por presentar malas condiciones sanita-
rias. De un total de 1,500 obreros, solo 353 empleados contaban con
seguridad social.

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