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Murió de hambre.

Jamás, con todo, se fijará


sobre su tumba esta razón
porque será enterrado en la fosa común.
Jamás se inscribirá sobre su tumba este motivo
porque no hay pasaporte para la pura verdad.

Había ido de ventanilla en ventanilla


en todas las oficinas
por todas las fábricas
por las moradas de todos los terratenientes.
No había nunca para él una plaza vacante...

Jirón a jirón su ropa acabó en harapos.


Y esto, junto a miles de piezas de tela
con las que nadie sabía qué hacer.
Se tumbaba a las noches en plena intemperie
hoy aquí, mañana allá.
Y, sin embargo, era un hombre.
Un hombre como tú.
Un hombre como yo.
Un hombre como todos los demás.
Un hombre como todos los hombres.
Y se tumbaba a las noches sobre la desnudez del sueño
al vecino calor de las confortables mansiones.
DONATO NDONGO-BIDYOGO
Director del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Murcia

Donato Ndongo-Bidyogo (Niefant, 1950).

Integrante de la "generación perdida" como los ha llamado el poeta y novelista guineano Juan
Balboa Boneke, Donato Ndongo nace en Niefang (Rio Muni) en 1950.Tras cursar sus primeros
estudios en el colegio de los misioneros en Niefang, y los primeros cursos del bachillerato en el
Centro Laboral "La Salle" en Bata, en 1965 se traslada a España para continuar el bachillerato.
Obligado a permanecer en el exilio por la dictadura de Francisco Macías, se incorporó a la lucha
para acabar con la dictadura.

Creador polifacético, periodista de formación y de profesión, Donato Ndongo ha "flirteado" con


distintos géneros literarios (narración corta, poesía, ensayo y novela), antes de optar por el
ensayo y la novela. Es un autor muy prolífico, como lo reflejan los títulos siguientes: Historia y
tragedia de Guinea Ecuatorial (1977); Antología de la literatura guineana (1984); Las tinieblas
de tu memoria negra (1987), Los Poderes de la tempestad (1997), España en Guinea (1998,
coautor) y El África que viene (1999, coautor), además de una lista interminable de artículos
aparecidos en revistas y diarios españoles, guineanos y africanos en general. En 1984 quedó
como finalista del Premio Sésamo de novela.

Durante su estancia en España, fue director del Colegio Mayor Universitario Nuestra Señora de
Africa de Madrid, al que convirtió en uno de los centros más activos de divulgación de la cultura
africana no sólo de la Villa y Corte, sino también de España.

Cuando volvió a Guinea en 1985, fue nombrado Director adjunto del Centro Cultural Hispano-
Guineano de Malabo, cargo que desempenó hasta su dimisión en abril de 1992. Luego pasó a
ser corresponsal y representante de la agencia de prensa española EFE para toda África
Central, con residencia primero en Malabo y después en Libreville (Gabón). Es autor de un
poemario inédito por pudor, Olvidos. En la actualidad, Donato Ndongo vive exiliado en España
donde es comentarista de política africana en la revista Mundo Negro y en Radio Exterior de
España.
Desde enero del 2000 es director del Centro de Estudios Africanos de la Llniversidad de Murcia.
Ha dado numerosas conferencias en universidades y centros de Europa, África y América.

Donato Ndongo-Bidyogo
email: ceafrica@um.es

El hambre, en las entrañas..


El frío, en los huesos.
Sus carnes, rotas de flacidez y de cansancio.
Sin color. Sus costillas, un rosario de huesos.
Un grito de rebeldía cada fémur

No se escribirá, no, sobre su tumba


que murió lentamente, lentamente de hambre,
en tanto que la harina enmohecía en los comercios
y mientras que, detrás de sus contadurías
defendidas por rejas,
las fábricas, a reventar de productos,
contaban y contaban sus pingües beneficios.

Un hombre muere.
Un hombre como tú.
Un hombre como yo.
Un hombre como todos los hombres.
Un hombre muere de hambre,
de hambre, pero al lado de la abundancia.

No. No se dirá sobre su tumba:


«Murió de hambre».
¡Maldito el hombre
que desprecia al hombre
y lo rebaja!
No se escribirá sobre su tumba, no,
«Murió de hambre».

Y tú, amigo; pero tú, amigo,


recuérdalo:
ése murió de hambre
lentamente, lentamente, lentamente,
¡de hambre!
Un hombre como todo hombre.
Un hombre como tú
"muerto de hambre".
Lentamente, lentamente
en un mundo de abundancia...

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