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Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Campo 1. Farmacia 1301 Semestre 2012-I María Fernanda Navarro García Q.

Arcadia Hernández Beltrán 25 de Agosto del 2011 Biología Celular Crítica de Artículo: “Extremófilos. Vivir al Límite”
En lo personal, este artículo fue muy interesante no solo por su manera de desglosar el tema y la perfecta redacción tan congruente que mantiene a la expectativa al lector, sino también por el tema tan atrayente del cual se habla: los extremófilos o microorganismos que viven en condiciones extremas, como su nombre lo dice, ya sean medios ácidos, básicos, salobres o que relacionen muy altas o muy bajas temperaturas y presiones. El texto cita muchos ejemplos de dichas bacterias y microorganismos lo cual lo hace muy interactivo y entretenido incluso para personas que no están involucradas de manera directa o indirecta con conocimiento mínimo de las ciencias biológicas. Algunos de los descubrimientos más interesantes y sobresalientes mencionados en el escrito son las bacterias de nombre Ferroplasma acidarmamus que fueron encontradas en una mina de cobre abandonada en California. Estas bacterias se alimentan de Cobre y viven en aguas muy ácidas de pH desde 0 a 2.5 y también sumamente tóxicas con altas concentraciones de ácido sulfúrico, arsénico, cobre, entre otros. No le basta a la bacteria sorprendernos con estas magníficas cualidades cuando se informa que también nada en estas aguas sin protección alguna como lo hacen otros microorganismos. La bacteria cuenta con una simple membrana celular. Otro representante de estos grandes ejemplares de vida extrema es el microorganismo Psychrobacter uratovorans encontrado en el continente congelado de la Antártida en el cual se desarrolla y sobrevive a una temperatura de -2°C al igual que el Polaromonas vacuolata, su temperatura óptima de crecimiento es de 4°C máximo. Un microorganismo distinto es la Thermus Aquaticus, ubicada en los géiseres del Parque Nacional Yellowstone en Wyoming. Esta última fue más que importante para el avance de la ciencia ya que gracias a una enzima que produce llamada polimerasa Taq, hoy en día se tienen facilidades como el diagnóstico de enfermedades genéticas, pruebas de paternidad e identificación de personas mediante la huella digital. Como podemos observar este texto nos informa de igual manera sobre las aplicaciones industriales que se le dan al potencial de estas bacterias y más que a ellas como tal a las enzimas que producen con características propias del medio en el que se desarrollan . Por ejemplo: las bacterias extremófilas son muy requeridas en el área de detergentes como la Halobacterium salibnarun y debido a las enzimas que producen también podrán optimizar el proceso de obtención de crudo. Fabricantes de perfumes han puesto su atención en Polaromonas vacuolata ya que fabrica una enzima que podría retrasar la evaporación del excipiente. En la industria alimentaria, se menciona, los psicrófilos son de gran interés debido a que estos producen grasas insaturadas por lo que podrían usar sus enzimas para producir grasas y aceites insaturados, que son más sanos, de forma natural. Según el artículo, este tipo de bacterias también alimentan la idea de la vida extraterrestre por ejemplo las que viven a temperaturas extremadamente bajas ya que dan la esperanza de pensar que en planetas alejados del Sol (más fríos) pueda existir vida. También nos dice que gracias a su descubrimiento se decidió segregar y agrupar a este tipo de vida en un nuevo reino: Eucariotas, y procariotas que a su vez se divide en Bacterias y Arqueobacterias. Este texto nos hace reflexionar de nuevo sobre el origen de la vida debido a que este tipo de microorganismos viven en condiciones extremas lo que significa que pudieron haber sobrevivido a cambios geológicos bruscos. Esto nos indica que son pruebas vivas y actuales de formas de vida más antiguas que han poblado el planeta Tierra. Por eso el nombre de arqueobacterias.

Copeiras, Enrique M. “Extremófilos. Vivir al Límite”. Muy Especial. p.p. 32-36. Revista #27.