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El Cantar Del mío Cid

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Investigación y Experiencias Educativas

El “Cantar del Mío Cid”. Séptimo centenario del manuscrito de Per Abbat.
Pablo Fernández García Jefe del Departamento de Lengua y Literatura
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uando apenas se han acallado los últimos ecos de las celebraciones con motivo del 4º centenario de la publicación de la primera parte del Quijote, ya, en mayo de 2007, tenemos a la vista un nuevo acontecimiento que conmemorar. Y es que la historia literaria de nuestro país es tan completa, extensa y dilatada que difícilmente transcurre un año sin algún suceso que recordar. En esta ocasión se trata del séptimo centenario del manuscrito del Cantar de Mío Cid, también conocido como “manuscrito de Per Abbat”, que se conserva, como parte del patrimonio nacional, en la sección que para estos documentos tiene habilitada la Biblioteca Nacional. Son escasos los cantares de gesta de la España medieval que han llegado hasta nosotros y es muy poco el material conservado si lo comparamos con los restos de la épica francesa. Por ello, el C.M.C. es el primer monumento escrito que se conserva de nuestra épica medieval. El hecho de que se hayan perdido todas las gestas anteriores —aunque puedan reconstruirse rastreando en las crónicas y romances— ha convertido en pórtico de nuestra historia literaria a esta obra que supone una auténtica cumbre de la épica medieval española y una de las más importantes de la épica europea. Esta importancia y trascendencia ha sido, sin duda, la causa por la que muchos críticos e investigadores han dedicado abundantes páginas a su estudio con el fin de aclarar sus puntos oscuros.1 En este aspecto, conviene mencionar, aunque sólo sea de pasada, los problemas que plantea

la fecha de composición del cantar y su autoría. La teoría más difundida es la de don Ramón Menéndez Pidal, según la cual la copia conservada se debe a la fusión de dos versiones del Cantar. La primera sería de fines del siglo XI o comienzos del XII (1110) y correspondería al juglar de San Esteban de Gormaz. Posteriormente se añadiría la del juglar de la zona de Medinaceli, hacia 1140, que recrearía literariamente el texto. Ubieto, basándose en realidades históricas, opina igualmente que el poema primitivo debió de componerse en torno a 1140, aunque la versión que conservamos se rehizo con posterioridad al 1200. Otros autores posponen la fecha a fines del siglo XII o principios del XIII. La autoría del Cantar de Mío Cid viene siendo discutida desde hace tiempo y es todavía problema por resolver. Últimamente la hipótesis del doble autor de D. Ramón M. Pidal, casi aceptada unánimemente por parte de los historiadores de la literatura, se enfrenta a una corriente crítica que cada día gana más adeptos, según la cual se trataría de un autor culto, probablemente un clérigo. Así A. Deyermond2 considera que el Cantar fue compuesto a fines del siglo XII, tal vez a comienzos del XIII, por un único autor, que bien pudo ser un clérigo del área de Burgos y que dirigió el poema al público de esta ciudad. Otros apuntan al Canciller Diego García de Campos, a un mozárabe de la Escuela de Traductores de Toledo, un autor de la provincia de Teruel (Ubieto), un clérigo del monasterio de San Pedro de Cardeña (Bédier), el propio obispo

1.- Citaremos a Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Ubieto Arteta, Timoteo Riaño, Alan Deyermond. Colin Smith, Manuel Alvar, López Estrada, Edmund de Chasca, Martín de Riquer, Rafael Lapesa, Leo Spitzer, Horrent, Caso González, Francisco Rico, entre otros tantos que harían la lista interminable. 2.- DEYERMOND, A. D. (1980): La Edad Media. Vol. I de JONES, R.O. (dir.), Historia de la Literatura Española, Barcelona, Editorial Ariel, 1980. Págs. 91-92.

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Don Jerónimo que acompañó al Cid e incluso a Per Abbat.3 El manuscrito consta de 74 hojas de pergamino de escasa calidad, en las que se aprecian numerosos descuidos, tachaduras y faltas, tal vez debido a su carácter meramente utilitario.4 Están escritas por las dos caras, y distribuidas de forma irregular en once cuadernos. En la edición facsimilar5 que lo reproduce, destaca al principio un tejuelo en el que se señala la antigua pertenencia a la librería del Marqués de Pidal y, al final, puede leerse: “Recibí yo Martín Blanco este libro de la historia del Cid con setenta y cuatro hojas...” Al códice le faltan una hoja al comienzo y dos en el interior (penúltima del séptimo cuaderno y última del décimo) por el natural desperfecto del uso del manuscrito a través del tiempo. Estas mutilaciones, sin embargo, han sido subsanadas gracias a la Crónica de los veinte reyes en la que aparece la refundición del cantar. Está compuesto por 3735 versos, de los cuales 3730 corresponden propiamente al Cantar y el resto constituyen el explicit en el que puede leerse: “Quien escrivio este libro del Dios parayso, amen! Per Abbat le escrivio en el mes de mayo, En era de mill CC xLV años”. el el Romanz [E]s leydo, dat NOS del; si non tenedes dineros, echad [A] la vnos peños, que bien vos lo dararan sobrelos”.6 Estos versos, que parecen aportar claridad al manuscrito, no están exentos de interrogantes, aún sin resolver. El primero de ellos afecta a la fecha. Según se indica en el códice, “Per Abbat le escrivio en el mes de mayo,/ en era de mill CC xLv años”. Si transcribimos la era hispánica al sistema de datación actual, se trata del mes de mayo del año 1207. Menéndez Pidal, que tantos estudios ha dedicado a este tema, tras analizar el citado explicit y descubrir la existencia de una raspadura entre la segunda “C” y la “x”, considera la existencia de una “C” más, por lo que el códice es de 1307, hecho que concuerda con el tipo de letra redondeada parecido al usado en los privilegios de Alfonso XI (1312 – 1350). La misma tesis defiende Jules Horrent. Considera que el copista (un Per Abbat del siglo XIV) reproducía un manuscrito datado en la era de 1245 (1207), que por error añadió la C por ser la fecha de su siglo y posteriormente la borró. De ahí la explicación de la raspadura.7 En contra de la argumentación pidaliana, el historiador Ubieto retrasa la fecha de composición del Cantar a 1207, que se lee en el explicit. Timoteo Riaño y Mª del Carmen Gutiérrez, por el contrario, tras un amplio estudio paleográfico, consideran que “la copia del manuscrito del cantar es de hacia la cuarta decena del siglo XIII”, en concreto, en torno a 1235.8 No obstante, aunque existen críticos partidarios de la fecha temprana coincidente con la que figura en el códice, la opinión más generalizada se inclina a fechar el manuscrito en el siglo XIV, si bien no todos aceptan la fecha de 1307, y que fue copiado de otra versión anterior de 1207. No olvidemos que la mayoría de los filólogos están convencidos de que existieron otras versiones castellanas de la gesta del Cid, como señala Martín de Riquer. Otro de los interrogantes afecta a Per Abbat, personaje que firma el explicit. Hay que preguntarse si se trata del autor o de un copista; y si fuera el copista, si lo es del manuscrito del siglo XIII o del siglo XIV. Según la interpretación dada al término “escrivio”, en el sentido de “componer” o con

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3.- Para una mayor información sobre estos aspectos, cfr. PEDRAZA JIMÉNEZ, F.- y RODRÍGUEZ CÁCERES, M.: Manual de literatura española. Vol. I. 1981. Tafalla (Nav.). Ed. Cenlit, Págs. 196 –203. 4.- RIQUER, Martín de: Prólogo al Cantar de Mío Cid , Edit Espasa Calpe. Selecc. Austral. Madrid. 1982. Señala este autor que el manuscrito tiene esa pobreza y humildad porque no fue copiado para figurar en una rica biblioteca conventual ni señorial, sino que fue utilizado en lecturas hechas por profesionales del recitado ante un público bastante numeroso. (Pág. 23). 5.- ANÓNIMO: Cantar de Mío Cid, Ed. facsímil. Servicio de Publicaciones del M.E.C. 1977. 6.- MENÉNDEZ PIDAL, R.: Cantar de Mío Cid. Ed. Facsímil de la edición paleográfica. Servicio de Publicaciones del MEC. 1977. 7.- HORRENT, Jules: Notes de critique textuelle sur le Cantar de Mío Cid, Gembloux, 1964; págs. 275 – 282. 8.- Vid. RIAÑO RODRÍGUEZ, T y GUTIÉRREZ AJA, Mª C.: El Cantar de Mío Cid. Tomo I. “El manuscrito del Cantar”. Alicante. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 2003. En <http://vvv.cervantesvirtual.com> [Consulta realizada el 30/1/2007]. 9.- RIQUER, Martín de: Op. Cit.. Pág. 25.

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el significado de “hacer las letras”, “dibujar letras”, desde hace más de un siglo la crítica está dividida entre los que opinan que Per Abbat fue solamente el copista y los que sostienen que se trata del autor del Cantar de Mío Cid o al menos de la versión trasmitida en el manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional. A aquellos que consideran a Per Abbat como autor del Cantar, no les ha resultado difícil encontrar personajes que respondieran a esta denominación. Existen numerosas personas de los siglos XIII y XIV llamadas Per Abbat y bastantes abades llamados Pedro. Así, Ubieto considera que Per Abbat, autor del libro, es un laico que nació y vivió en tierras de Teruel, cerca del monasterio de Santa María de Albarracín. Para Timoteo Riaño, la figura del autor del libro, Per Abbat, se corresponde con un simple clérigo de Fresno de Caracena (Soria), que firma como testigo un documento de 1220. Colin Smith considera igualmente a Per Abbat como autor del libro y lo identifica con un abogado laico que vivió a fines del siglo XII y comienzos del XIII. Según esta hipótesis, Per Abbat se convertiría en el primer autor importante de nombre conocido de la literatura española. También Mª. E. Lacarra se inclina por considerar a Per Abbat como un laico, experto en leyes, que compuso el poema. Frente a estas teorías más recientes, que han surgido tras la muerte de M. Pidal y que gozan, cada día, de más adeptos, se mantiene aún con vigor la expuesta por el gran maestro de los romanistas. Supone don Ramón que la copia que conservamos la realizó Per Abbat en 1307. En su argumentación expone que los rasgos lingüísticos y ortográficos que presenta el Cantar son anteriores al siglo XIV, por lo que Per Abbat, simple copista, no lo escribió de un dictado oral, sino que copió de un manuscrito anterior, que indudablemente no era el poema en su estado primitivo. Así pues, la tradición nos revela que existió un códice anterior al conservado —cabe pensar que habría algunos más— y que Per Abbat es tan sólo el copista. Sin embargo, aunque relegado a la función de copista, la labor de Per Abbat es verdaderamente encomiable y su arte en el manuscrito, primoroso. Así lo destaca Cardona Castro, para quien la escritura del códice es clara y fácil de entender, aunque con el tiempo se han debilitado algunos pasajes y otros están borrosos y oscurecidos por el empleo de reactivos que han aplicado, unas veces los editores y otras los investigadores llevados de su afán de una mayor comprensión, lo que a la larga ha sido perjudicial.10 Cada verso se inicia con mayúscula, algunas mucho mayores y decoradas, realizadas por el capricho de Per Abbat, sin función especial determinada. De este códice, joya de la literatura española, aunque con bastante deterioro, podemos consignar que ha llegado a nosotros de puro milagro, si tenemos en cuenta los avatares sufridos, dignos de constituir el argumento de una novela de aventuras. Su historia puede resumirse así. Desconocemos cómo pudo llegar hasta ahí, pero hasta el siglo XVI permaneció en el Archivo del Ayuntamiento de Vivar. Ahí lo encontró Ruiz Ulibarri y sacó de él una copia en 1596. En 1766, Cándido María Trigueros alude a que el Cantar se encuentra en el archivo del concejo de Vivar y también menciona la existencia de una copia de 1500, distinta de la de Ulibarri. En seguida debió de pasar al convento de las Clarisas de Vivar, porque en 1776, don Emilio Llaguno y Amérola, Secretario de Estado, lo sacó del convento de Vivar para que Antonio Sánchez lo estudiara y preparara su edición. Tomás Antonio Sánchez lo imprime, por primera vez, en 1779. Terminada la edición, Llaguno y Amérola se quedó con el manuscrito que pasó a sus herederos al morir. Éstos lo venden a D. Pascual de Goyangos, que entra en tratos con el British Museum. En 1854, cuando estaba a punto de salir de España con destino a Inglaterra, pasa a manos de D. Pedro José Pidal que lo incorpora a su familia. En 1960, la Fundación Juan March compró el manuscrito y lo regaló al Estado Español. Desde esa fecha permanece en la sección de manuscritos de la Biblioteca Nacional.

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10.- CARDONA CASTRO, Francesc-Lluis: Prólogo al Cantar de Mío Cid. Barcelona. Edit. Edicomunicación S.A. 1992. Pág. 20

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En 1964, La Junta Vecinal de Vivar solicitó la devolución del códice y en 1965 entabló una demanda contenciosa-administrativa, sin conseguir su propósito. A modo de conclusión conviene destacar la importancia del manuscrito. Aunque la mayor parte de los críticos considera que debieron de existir más códices, el manuscrito de Per Abbat es el único cantar de gesta casi completo que conservamos de la épica castellana, lo que lo convierte en una obra única para la literatura española y fundamental para la literatura europea. Se trata además del primer gran documento literario de nuestra lengua en un momento en que ésta se estaba consolidando. Así lo entendieron los investigadores que han dedicado una gran cantidad de páginas a exponer sus teorías y opiniones con el fin de aclarar aquellas dudas o puntos oscuros que se derivan del manuscrito. El hecho de que se hayan perdido todas las gestas anteriores, pertenecientes a la época de formación de los Cantares de Gesta, ha dejado como pórtico de nuestra historia literaria esta obra que supone una auténtica cumbre, no sólo dentro de su género, sino con valor absoluto y representativo de muchos caracteres que han de ser consustanciales a nuestra literatura nacional. Por ello, aunque puedan quedar algunas dudas acerca de la fecha del manuscrito, la opinión más generalizada lo cifra en 1307 y parece necesario y obligado celebrar tan importante evento. BIBLIOGRAFÍA: ANÓNIMO: Cantar de Mío Cid, Ed. facsímil. Servicio de Publicaciones del M.E.C. 1977. ANÓNIMO: Cantar de Mío Cid. Facsímil de la edición paleográfica de D. Ramón Menéndez Pidal. Ministerio de Educación Nacional. Madrid 1977. CARDONA CASTRO, Francesc-Lluis: Prólogo al Cantar de Mío Cid. Barcelona, Edit. Edicomunicación S.A. 1992. Pág. 20. DEYERMOND, A.: La Edad Media. Vol. I de JONES, R.O. (dir.), Historia de la Literatura Española, Barcelona, Ed. Ariel, 19807. DEYERMOND, A.: La Edad Media. Vol. I de RICO, Fco. (dir.), Historia y crítica de la Literatura Española, Barcelona, Ed. Crítica, 1980 MENÉNDEZ PELÁEZ, J, et alteri: Historia de la literatura española. Vol. I. León. Editorial Everest, 1993. MENÉNDEZ PIDAL, R.: Cantar de Mío Cid. Ed. Facsímil de la edición paleográfica. Servicio de Publicaciones del MEC. 1977. PEDRAZA JIMÉNEZ, F. y RODRÍGUEZ CÁCERES, M.: Manual de literatura española. Vol. I.. Tafalla (Nav.). Ed. Cenlit. 1981 RIAÑO RODRÍGUEZ, T y GUTIÉRREZ AJA, Mª C.: El Cantar de Mío Cid. Tomo I. “El manuscrito del Cantar”. Alicante. Bibliotec. Virtual Miguel de Cervantes. 2003. En <http://www. cervantesvirtual.com> RIQUER, Martín de: Prólogo al Cantar de Mío Cid, Madrid, Espasa Calpe, 6ª edic. 1982.

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