CAPÍTULO 5 SÍNTESIS PROYECTIVA IDEACIÓN Y EXPLORACIÓN FORMAL Un proyecto arquitectónico jamás se rige por una única idea, aunque

algunas tienen mayor peso que otras en la génesis del mismo: unas aplicadas en la totalidad de la composición y su relación con el contexto, y otras de manera particular en cada espacio. Es por eso que no puede explicarse la creación de un proyecto con una sola idea rectora pues quedaría reducido a algo incomprensible o ambiguo despojándolo de su verdadero significado; por lo que, para conocer la esencia de la solución arquitectónica, debe leerse como el conjunto de varias ideas que han surgido de una conjetura superficial o una profunda reflexión de un problema espacial. Las ideas pueden originarse de manera paralela y entrelazarse, o una llevar a otra, hasta darle cohesión a la respuesta formal, estética, funcional y social. De este modo, a pesar de que a continuación se presenta de manera lineal el nacimiento y evolución de esa respuesta -que creemos óptima-, no debe interpretarse de manera rectilínea y vertical, sino debe entenderse que varias de estas ideas aparecieron aproximadamente al mismo tiempo y sin relación entre ellas, y que otras fueron originándose en el transcurso de esa evolución como consecuencia de ideas anteriores; criterios que se han aplicado desde cómo el proyecto se articula con lo urbano, su relación bi y tridimensional con el contexto,pasando por la exploración formal y su funcionamiento, y que a la vez no pueden separarse. Primeramente veamos el lugar que ocupa la manzana a nivel ciudad: en el centro de ésta, entre dos avenidas principales, vialidades que aún son usadas como conexiones entre las carreteras Los Reyes-Jacona y Los ReyesPeribán, y frente la fachada sur del Templo del Señor de la Misericordia.

Por otro lado, recordemos el sistema o red de espacios públicos, en donde las calles sirven como enlace entre plazas generando una continuidad, secuencia perdida en Los Reyes. Pero ¿qué pasa si en lugar de decir “plazas conectadas por calles” decimos “plazas conectando calles”? El edificio de la manzana es un obstáculo para relacionar ambas avenidas mediante espacios exteriores con un recorrido completamente peatonal.

Al desmantelar el mercado queda una superficie de aproximadamente 5 300 m2 metros cuadrados. ¿Un solar para una explanada vacía y árida o un jardín con andadores radiales y un kiosco al centro? Ambas ideas muy arraigadas al concepto de plaza. Dejémoslas a un lado. Entonces ¿cuál es el camino a tomar?

Primer punto: la calle no siempre fue de uso exclusivo para la circulación de los vehículos. Antes del auge del automóvil el peatón era el protagonista en ella, y una de sus funciones era la caminata con fines paseísticos. Segundo punto: en algunas ocasiones la plaza nacía alrededor o contigua al cruce de calles. ¿Si en lugar de una gran explanada trazamos dos “calles” en el solar? Calles pensadas para personas y no para automóviles. Una de ellas en diagonal respondiendo a dos situaciones: una, al seguir la orientación de la línea virtual formada al conectar las avenidas a través del jardín municipal y dos, al dibujar el trayecto más corto de la poligonal de la manzana. La segunda calle se traza a un lado del río siguiendo el sentido de éste. Dibujemos las banquetas de las vialidades. La plaza contemporánea es considerada como el lugar de exceso y de utopía; entonces ¿cómo hacemos más interesante las calles trazadas en el solar? Tomemos el cruce de ambas y empujemos hacia abajo el nivel de las calles. Este hecho propicia varias situaciones. El desnivel generado crea una barrera física que separa de manera visual las vialidades del espacio peatonal formando un ambiente más libre de la contaminación sonora y visual de los alrededores. La rampa y el cambio de planos horizontales le dan a la plaza tridimensionalidad y movimiento tanto perceptivo como de recorrido, además de servir como un foro público. Cambia la morfología espacial de la plaza tradicional.

Sin embargo, este hundimiento suscita un problema: cómo conectar los extremos del emplazamiento que quedaron en el nivel original. La solución se presenta al colocar varios “puentes” en el sentido de las “calzadas” trazadas en el terreno. Esto aumenta la superficie peatonal y con ello se enriquece los recorridos.

Por otro lado, queda la incógnita de dónde introducir el resto del programa dentro de la manzana. Si en lugar de concebir la plaza como un espacio libre delimitado por una envolvente de edificios -una noción muy difundida y casi única- creáramos una tención entre espacio exterior y cubierto al levantar los edificios en el solar interrumpiendo la continuidad. Pero ¿cuál es el mejor emplazamiento para ellos dentro de la manzana? Recordando que el espacio de transición de los edificios hacia la plaza debe formar parte natural del recorrido del usuario para lograr una relación espacio colectivo-edificio más estrecha, lo que conlleva a reflexionar sobre cuáles son los probables trayectos con más flujo, pues “el que no enseña, no vende”. Asimismo existe una variante más, el diálogo con el templo: al ser la propuesta una construcción nueva se decide alejarla lo más posible de éste y dejar un espacio amplio entre ambos edificios para no obstruir la visibilidad de la parroquia.

De esta manera la mediateca y archivo se vuelven parte de la plaza, funcionan como divisores visuales del espacio, propician la exploración y descubrimiento de los espacios al impedir que éstos se muestren por completo y al mismo tiempo al paseante; pero también obstruyen un recorrido fluido en la calzada inicial, situación que se resuelve elevando uno de los cuerpos. Por motivos de composición y de una integración con el contexto, principalmente al entablar una relación con el templo y no sobrepasar la altura de su nave, el volumen se trunca, recuperando la superficie “perdida” al agregar otro edificio en el solar.

Al librar esta parte de la “calle” el espacio se transforma en una galería semicubierta que puede ser transitada y observada desde diferentes recorridos y alturas. Además se hunde el área comprendida entre el nuevo cuerpo y el ya existente para iluminar y ventilar agregando mayor grado de tridimensionalidad. Los espacios públicos son considerados como elementos ordenadores y constructores físicos, reacomodando y reestructurando su contexto, influyen y transforman la dinámica social y cómo los habitantes perciben su ciudad. Por lo que se abre una vialidad exclusiva para el transporte público agregando la base del mismo y conectándola al edificio mediantes los “puentes” aumentando así el flujo de personas hacia el interior de la plaza. A los dos cuerpos iniciales se les coloca una piel creando una unidad y continuidad visual, cobertura que no sólo abriga a los edificios, sino también a los puentes de manera total o parcial. Esto produce un mayor grado de hibridación entre el espacio exterior (plaza)

y el espacio interior (mediateca y archivo); propiciando un acceso directo desde la plaza y sin necesidad de crear entradas majestuosas para señalar el ingreso. Le dimos tridimensionalidad a una parte de la plaza hundiendo parte de ella, ahora movamos algunos planos de manera ascendente para formar terraplenes y eliminar la horizontalidad del nivel original. Esto transforma a la plaza en un espacio un poco más cerrado aislándola de las vialidades ruidosas, con un ambiente y paisaje interiores. Los terraplenes constituyen esos espacios con vegetación, espacios que fomentan y favorecen las actividades al aire libre; de este modo, los jardines no solo son de naturaleza contemplativa, sino también de uso por los paseantes; igualmente los espacios verdes establecen una relación de continuidad con el jardín público. El resultado obtenido forma un lugar con un conjunto de características en donde el visitante puede pasear y hacer actividades estacionarias, con ambientes e itinerarios para el descanso y la contemplación, interiorizándose en ciertos puntos para aislarse de un entorno no muy agradable pero también dejando libres las vistas de dos de los sitios más interesantes de la ciudad: el jardín público y el templo del Señor de la Misericordia.

PROGRAMA ARQUITECTÓNICO El proyecto comprende cinco programas generales. La plaza pública, la mediateca y el archivo histórico son los tres principales, y los dos restantes están considerados como complementarios: base de transporte colectivo y estacionamiento público. Plaza pública La plaza ocupará la mayor parte del predio dividiéndose en zonas en las que se pueden tener actividades dinámicas y estacionarias: • Una explanada a manera de rampa que sirve como foro y como acceso al nivel inferior del edificio. • Una galería semiabierta que a la vez vestibula las zonas públicas del edificio. • Jardines que ocupan aproximadamente la mitad del área destinada a la plaza. • Banquetas y pasajes que comunican el exterior con el exterior y el interior con el exterior. Mediateca La mediateca no requiere un programa arquitectónico muy extenso; los espacios y las dimensiones de ellos son dictados por la cantidad de personas a servir y por lo tanto el tamaño de la colección. Sin embargo, los indicadores propuestos por la UNESCO, la IFLA y aún los estándares españoles son índices muy altos para la realidad mexicana. Ahora bien, podemos tomar como punto de partida los números propuestos por el Prodenasbi, no obstante estas pautas quedaron obsoletas al no haberse actualizado desde su creación y dejar afuera los “nuevos” soportes informativos. Por lo tanto, sólo pueden tenerse como puntos de referencias todos los indicadores antes mencionados y no tomarlos estrictamente. De esta manera creemos conveniente incluir en el programa arquitectónico las siguientes zonas.

Zona de entrada, se divide en: o Vestíbulo o Mostrador o Área de novedades Zona de consulta: o Puntos de lectura o Colección general: por las características de la mediateca, las imágenes, la música, las revistas, videos, etc. forman parte de la colección general, no existe división. o Puntos de reproducción del material no libresco. o Área infantil. Es recomendable no hacer una división muy marcada entre todas las áreas, pues uno de los objetivos de cualquier mediateca es que exista fluidez tanto al momento de buscar la información así como a la hora de reproducirla, consumirla y asimilarla. Trabajo interno: o Dirección o Taller: se cataloga, se reproduce, se mantiene y se repara el material. o Almacén para guarda del material informativo. o Área de descanso del personal. Por el tamaño de esta mediateca no es necesario un gran espacio para realizar todas las actividades anteriores. Librería

Archivo histórico El programa arquitectónico del archivo histórico resulta ser un poco más complicado que el de la mediateca debido a las necesidades de tratamiento, protección, resguardo y consulta de la información almacenada en él, cuyos requerimientos son más delicados y estrictos al momento de cumplirse ambiental, técnica y funcionalmente. Aunque el archivo es pequeño debe cumplir con las siguientes tres áreas:

Depósitos: cuatro locales donde se almacenan los documentos bajo ciertas medidas de seguridad para garantizar la integridad de ellos. Habitaciones con techos bajos, esquinas redondeadas, estanterías Dependencias de trabajo y servicio o Dirección o Recepción de documentos, en el andén de descarga se realiza un cortejo previo para luego pasar a un almacén provisional. o Área de limpieza, donde se elimina el polvo, insectos, material orgánico, grapas, clips o cualquier otro agente ajeno al documento. o Área de desinfección, donde los documentos pasan por una autoclave o cámara de fumigación para ser esterilizados. o Área de clasificación, se ordenan, catalogan, describen, se hace el inventario, se signaturan y se empaquetan para ser almacenados por lo que se necesitan mesas amplias. o Área de encuadernación, existen documentos que necesitan encuadernarse antes de resguardarse en los depósitos por lo que es necesario una pequeña área para esta tarea con equipo básico. o Área de reprografía, existen documentos tan importantes que es preferible que se protejan integralmente por lo que se hacen copias de él, ya sean físicas o digitales. o Eliminables, al ordenar y clasificar existe desbroce y expurga de documentos así que antes de ser desechados deben destruirse en una trituradora. o Área de descanso, sirve como zona de guarda de objetos personales y para ingerir alimentos o bebidas

pues está prohibido hacerlo dentro de los locales anteriores. Zona pública o Vestíbulo o Control y mostrador, el personal se encarga de dar la bienvenida, informar, controlar, almacenar y evitar el ingreso de ciertos objetos y vigilar. o Área de consulta. Aunque un archivo ideal consta de muchos espacios más, principalmente los referentes a las dependencias de trabajo y servicio, como el laboratorio de restauración o el de reproducción mediante microfilmes y microfichas, no es posible incluirlos porque requieren de personal, equipos, instalaciones, herramientas y materiales especializados que resultan ser muy caros y nada redituable cuando el volumen de trabajo es pequeño y con poca actividad.

Existen varios locales que la plaza, la mediateca y el archivo pueden compartir para mejorar el servicio y tener una gestión más eficiente. • Zona administrativa o Dirección general o Cubículos o Secretarias o Sala de juntas Salón de actos Salón de usos múltiples Sanitarios Bodegas Cuarto de máquinas

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ZONIFICACIÓN Comencemos dividiendo el programa general del edificio en cuatro partes: mediateca, archivo histórico, administración y sala de actos. El edificio tiene cuatro niveles. La mediateca demanda dos de ellos, la primera planta estará ocupada por el programa (acceso, colección general, trabajo interno, etc.) y el espacio correspondiente a la segunda se dejará sin losa para tener una doble altura propiciando que en una futura ampliación se pueda usar. Al igual que la mediateca, el archivo requiere de dos niveles para desarrollarse, así colocamos un programa sobre otro. Siguiendo la secuencia de apilar programas, situamos la administración sobre el archivo, no obstante con esto rebasamos la altura de la que disponíamos así que eliminamos un nivel al archivo y la zona pública de éste la hacemos descender al segundo nivel, por lo que la sala de consulta del archivo y la mediateca crean una unidad ambiental. Debido a que ya no podemos seguir apilando sobre la administración, la sala de actos se desplaza a un costado ocupando el tercer y cuarto nivel, dejando libre los primeros dos para no frenar el flujo peatonal de la plaza, asimismo se usan como galería semiabierta que sirve como vestíbulo conector entre la plaza y el edificio.

La superficie del archivo que se eliminó se recupera al colocarla en el volumen restante. Este cuerpo, que se aísla del resto del edificio y unido a éste por un puente, será ocupado por los depósitos documentales. Esta separación está determinada no sólo por las diferentes condiciones técnicas que requieren ambos cuerpos sino también por la necesidad de proteger a la documentación de los hábitos humanos: incumplimiento del control por pereza o descuido, costumbre de comer en espacios indebidos, robo, destrucción. Así como a su vez proteger a las personas de los peligros de la acumulación de papel: incendios, derrumbes por sobrepeso, etc. Por otra parte, las grandes cargas de los depósitos son alejadas aun más del río. La comunicación vertical es introducida entre el salón de actos y el resto del edificio haciéndola coincidir con dos de las circulaciones o “paseos” con mayor flujo de la plaza. Uno de estos recorridos conecta directamente con la base de transporte público mientras que el acceso y salida peatonal del estacionamiento subterráneo se sitúa también dentro de esta área.

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