Criptas sin profundidad

JM. Rodríguez A pesar de semejante título no voy, por simple asco, a hablar de cadáveres insepultos. Utilizo esa frase, que es original de Derrida, con su mismo propósito: referirme a secretos que no lo son. Es decir, las causas por las que, cerca de la mitad de los consultados en diferentes encuestas de opinión, piensan que los líderes de oposición lo están haciendo mal-muy mal. Son innumerables pero voy a anotar sólo tres de ellas. No hay que ser “pata en el suelo” para responderles: ¡será tu madre!, a aquellos que aspiran gobernar de nuevo el país y señalan impúdicamente que el 27 de febrero del 89 fue el resultado delincuencial de una conspiración de izquierda. No hay que ser “rojo rojito” para protegerse con el ¡Va de retro Satanás!, de esos opinadores que hablan sobre las bondades existentes tras los ajustes macroeconómicos neoliberales. Y no hay que ser “clase media indignada” para decirles ¡cabrones! a los que están construyendo su discurso electoral con frases como “el capital extranjero y la economía de mercado nos sacará de abajo”. Para decirles esas tres cosas a esos señores (y señoras) de la oposición sólo se requiere ser una persona normal.

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