M’HIJO EL DOTOR.docx Autor: Florencio Sánchez, dramaturgo y periodista; 1875-1910.

Otras obras: Puertas adentro, La gente honesta, Cédulas de San Juan, La gringa, Canillita, La pobre gente, Barranca, abajo, Mano santa, Los muertos, En familia, El desalojo, El pasado, La tigra, Moneda falsa, Los curdas, Nuestros hijos, Los derechos de la salud, Marta Gruni, Un buen negocio (teatro); ensayos, y artículos periodísticos. Género y corriente: Drama costumbrista. Estructura: Está dividido en tres actos, con 13, 7 y 12 escenas, respectivamente. Sinopsis: Una pareja de campesinos de la clase media, don Olegario y doña Mariquita, tienen a Julio, su único hijo, estudiando para dotor en la ciudad, de la que viene a visitarlos un mes al año. Nos enteramos por ciertos diálogos de que en cada venida de Julio hay fricciones entre padre e hijo, debidas a la brecha entre generaciones; diferencias tanto de época, costumbres y educación, rozno de moral; por lo tanto, distintos modos de pensar y vivir. El gaucho viejo, don Olegario, representa el pasado campirano, patriarcal, tradicionalista y conservador; en tanto Julio encarna el espíritu juvenil, liberal, individualista y rebelde de los nuevos tiempos. En cierto modo, simbolizan también la eterna oposición campo-ciudad, acentuada aún más en aquella época del novecientos. En una de las tantas estadías de julio en la estancia, al comienzo del drama, hay un nuevo enfrentamiento entre éste y su padre, enfermo del corazón desde hace un tiempo. Molestan al gaucho viejo el aire de "príncipe" que se da su hijo al querer desayunarse con chocolate, que sean las once de la mañana y aún no se levante, que se haya cambiado su nombre de Robustiano por el de Julio, "pa que no le tomen olor a campesino"; que se avergüence de ellos, "viene a mirarnos por encima del hombro, a tratarnos como si fuera más que uno, a reírse en mis barbas de lo que digo y de lo que hago, como si fuera yo quien debe respetarlo y no él quien... ¡En cuanto le observo algo, se ríe y se pone a discutirme con un airecito y una sonrisita!... ¡Como si me tuviera lástima!", y, en fin, el que lo trate con desenfadada familiaridad, sin respeto alguno, palmeándolo en la espalda, "porque a julio esos modales le parecen más cariñosos". Doña Mariquita y Jesusa, una muchacha huérfana que en la estancia vive como ahijada de la pareja de campesinos, lo defienden, porque "Julio tiene otras costumbres otra educación en la ciudad se vive de otra manera no por eso ha dejado de querernos si fuera un campero como nosotros, no estaría pa ser dotor." El enojo y el rechazo de don Olegario, sin embargo, tienen una razón: se ha enterado de que su hijo, a pesar de ser buen estudiante y tener buenas calificaciones, anda en malos pasos en la ciudad pues, para pagar sus deudas, ha sacado dinero del banco usando la firma de don Eloy, un labrador rico, amigo de la familia, y ha dejado protestar el documento. Además, le han metido en el cuerpo unas ideas descabelladas y hasta creo que le da por ser medio anarquista o socialista y no cree en Dios". Don Olegario está indignado. "¡Canalla! ¡Farsante! ¡Dotor en trampas! ¡Deshonrar su nombre y el mío! ¡Infeliz! ¡Eso es una estafa!; la he pagado ya, pero ¿quién nos quita de encima esa mancha?... es un libertino, un calavera, un perdido." Cuando el gaucho viejo pide cuentas al hijo de su censurable comportamiento en la ciudad, Julio le responde con soberbia y desenfado. En el colmo de su indignación, don Olegario lo echa de la casa y quiere castigarlo con el rebenque, si su hijo no se pone de rodillas y le pide perdón. Con esta escena termina el primer acto. A causa del disgusto, don Olegario enferma y es necesario llevarlo a la capital. Doña Mariquita y Jesusa se ven allá con Sara —la prometida de julio— y su madre, que vienen a visitarlas. Jesusa está muy triste y desesperada, porque espera un hijo de Julio,

¡Te quiero mía. Julio evade toda responsabilidad. ya inminente. lo que no pudo lograr el dolor mismo. basta para considerarlo el autor teatral uruguayo más trascendente de su época. joven y bien parecido. En M'hijo el dotor. nadie es culpable. destacan el desarrollo escénico. termina esta obra. En un diálogo a solas con Jesusa. hombre bueno. La obra pertenece al ciclo de los dramas de asunto rural. Jesusa libera a Julio del compromiso y le dice que no tiene por qué cumplirlo. realizada en su corta vida. La producción dramática de Florencio Sánchez. y el segundo en Montevideo. los efectos dramáticos. mía para siempre!" Así. entonces se da cuenta de la bondad y nobleza de esta "gentil criatura". ella lo sigue amando por sobre todas las cosas. el aspecto clásico de sus temas. . como en la mayoría de sus obras.quien la sedujo cuando estuvo en la estancia. que van más allá de todo regionalismo. Finalmente. en fin. ni siquiera sabiendo que un hijo viene en canino. el joven se niega rotundamente y padre e hijo dejan de hablarse. Representada por primera vez el año de 1903 en Buenos Aires. don Eloy. Sólo pide que lo comprenda y lo perdone. Julio accede de mala gana a casarse con Jesusa. El primero y el tercer actos se desarrollan en una estancia del Uruguay. pretende a Jesusa. además es ridículo casarse sin amor. Quiere obligar a Julio a casarse con Jesusa. y "lo que no hizo la pasión ni la violencia. Luego de la muerte. la grandeza poética. gracias a la cariñosa intercesión de doña Mariquita para restablecer la paz en la familia. no le reprocha ni le reclama nada. Jesusa sufre en silencio. cuando don Olegario se entera de toda la situación. la verdad humana de situaciones y personajes y. con el corazón de Julio —el dotor citadino ganado por el amor de Jesusa —la campesina humilde—. lo hará esa grandeza de alma que descubres recién. él quiere a Sara y no a ella. la acción se ubica a principios de siglo. Julio. del gaucho viejo. rico. Por otra parte. pero ella no lo quiere y varias veces lo desdeña. Después. El pobre gaucho se agrava. su furia es indecible.

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