EL SEXO COMO MUNDO MUDO

El sexo como el mundo mudo; no puedes hacer nada mas que bailarlo; a ciegas y desnudo, en una habitación oscura que es una pradera soleada, en la que encuentras tu cuerpo, en la que te mueves y te entrecortas. Oscuridad en la que no encuentras nada oscuridad en la que te olvidas y te pierdes a ti mismo. Oscuridad que rechazas y acoges al despertar, oscuridad que se refleja en los cuchillos del cajón. El sexo como sístoles y diástoles repetidas; el sexo reflejo, los suspiros y los fluidos, los gritos ciegos y las luces mudas. Al final es la música, bien cultivada, lo único que te mantiene unido .........y aun no sabes como ...........aun no sabes como. La perdida de la búsqueda, el vacío del amor que no se quiere: y si al principio no podía haber otra cosa este ha de ser un final abyecto; el corte total que renueva todas las visiones. La aparición de la nueva esencia, los nuevos cimientos de lo que ayer era imposible y hoy ya es un horizonte sin descifrar.

Nuevas minúsculas burbujas que se intercalan y cambian de tamaño. Y el baile que desarrollas saltando de una a otra, viajando del este al oeste, del norte al sur de tu nueva alma todavía no asimilada. La seguridad del cambio hoy y la seguridad del cambio mañana, amor, siempre. Una brutal seguridad de lo inseguro; la perdida de un amuleto-acompañante en soledad, en un espacio todavía no reconocido, en un espacio perdido hasta que la partida te lleve a su juego. Hasta que el juego torne realidad, bajo tu elección, por mucho que la entierres, bajo tu elección. El miedo en el cruce de caminos es esencial e inevitable, como es vacío y es hastío, como si se tuviera una sensación de repetición, de ya haberlo vivido. Y superas el miedo Y superas la mascara. Y tranquilo Y cansado te acuestas a dormir, Para soñar Para saber que la fabrica de mascaras, por siempre, seguirá produciendo

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