Todo empezó de

La polémica talla cero en las pasarelas de la moda se hace grande. Maniquíes voluptuosos en los escaparates y la consolidación de agencias de modelos “super size” en ciudades como Londres son iniciativas que están tomando forma para lograr que las mujeres amen sus curvas.

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Miryam Audiffred

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Los expertos indican que el IMC de una mujer saludable varía entre los 18.5 y 25, dependiendo de su altura. Menos de 18 indica desnutrición o problemas de salud.

En los escaparates del famoso almacén Debenhams de Londres, los maniquíes comienzan a llenarse de carne plástica. Es la primera vez que en Oxford Street, la principal calle comercial de la ciudad, los aparadores de las tiendas de ropa muestran réplicas de mujeres reales: con curvas.
Lo último en pantalones, vestidos y shorts viste las figuras de plástico que, al otro lado de los cristales, reproducen a la perfección la silueta de mujeres con un peso de entre 50 y 65 kilos. “La talla 0”, dicen por las calles, “está en vías de extinción”. Debenhams es la primera tienda de Inglaterra que se atreve a exhibir maniquíes talla 16 (o talla 14 / L en América Latina). La estrategia, nos dice Mark Stevens, encargado del área creativa del almacén, es brindarle una apariencia real a las prendas que están a la venta. Se trata de un proyecto experimental que comenzó en el centro londinense y que después viajará al interior del país para conocer la reacción de las mujeres inglesas. Los maniquíes serán expuestos por un tiempo determinado y, con base en los comentarios recibidos, el almacén decidirá si permanecerán en la tienda, se multiplicarán o serán sustituidos nuevamente por las figuras ultra delgadas que todos conocemos. Pero lo que sucede en Debenhams es mucho más que un fenómeno aislado. Las “mujeres reales”, con curvas y caderas, están arribando también a las pasarelas de las grandes capitales de la moda. La London Fashion Week, por ejemplo, ya ha abierto sus puertas a las modelos “talla extra” –es decir, tallas 12 y 14–, como la inglesa Hayley Morley y la estadounidense Crystal Renn. Los estándares de belleza están cambiando y, al parecer, ya no hay que morirse de hambre ni vivir eternamente a dieta para ser considerada hermosa. El comentarista de moda, Caryn Franklin, nos dice que en estos momentos hay una ola de “interés real” en trabajar

con modelos que se alejan de la imagen súper delgada, casi esquelética, que imperó por años en las pasarelas. Y sus palabras parecen ser verdad, pues en unos cuantos meses han surgido en el Reino Unido agencias que sólo representan a mujeres de talla 12 en adelante. Hughes Models es una de ellas. Sarah Watkinson, quien está al frente de la agencia de modelos 12+, confía en que los recientes cambios en los estándares de belleza sean genuinos, y no solo una burbuja pasajera. “Por la salud de las chicas, espero que el cambio sea real y no una moda más”, aclara.

Ajustes de tAllA

El origen de esta revolución estética que está tomando las calles comerciales de la ciudad se remonta hasta el año 2006, cuando los diseñadores italianos decidieron prohibir la participación de modelos talla cero en la semana de la moda de Milán. Fueron los italianos quienes, por primera vez, hablaron de incorporar a mujeres talla 14 y 16 en las pasarelas y de exigir que las chicas que aparezcan en carteles y demás medios publicitarios tengan un Índice de Masa Corporal (IMC) de al menos 18. Los expertos indican que el IMC de una mujer saludable varía entre los 18.5 y 25, dependiendo de su altura. Menos de 18 indica desnutrición o problemas de salud. De acuerdo con el Instituto Italiano de la Moda, la medida respondió a la necesidad de evitar que las chicas se sometan a desórdenes alimenticios para obtener las figuras que observan en los desfiles y las revistas. “Es verdad que la anorexia no nació en las pasarelas, pero también es cierto que las modelos que observamos en los desfiles han causado que se incremente una enfermedad

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La firma topshop también se niega a eliminar las chicas tallas cero de sus campañas publicitarias y a agrandar las prendas que vende en el circuito comercial

que puede conducir, incluso, a la muerte”, dijo en su momento Giovanna Melandri, la secretaria del Instituto de la Juventud italiano. Quizá nadie mejor que la modelo super-size Crystal Renn para hablar de desórdenes alimenticios. A los 14 años tuvo que perder una tercera parte de su peso para convertirse en modelo y figuLas medidas de la actual talla cero varían dependiendo de la marca y el estilo de rar en las revistas. Y el precio que pagó ropa. Sin embargo, todas ellas se ajustan a cuerpos que tienen –en promedio– 78 fue muy caro. centímetros de pecho y busto, 58 centímetros de cintura y 83 centímetros de caSegún cuenta en su biografía, Hundera. Son cuerpos extremadamente delgados, incluso comparados con los de las gry, cumplir con los dictados de la moda chicas que participan en los concursos de belleza, donde se espera que las particise convirtió en un asunto de vida o muerpantes tengan la figura perfecta del reloj de arena. Es decir, 90 de pecho y busto, 60 te. Fue anoréxica por muchos años y eso de cintura y 90 de caderas. le provocó palpitaciones en el corazón. Llegó a estar tan débil que se desDatos de la Organización Mundial de la Salud indican que mayaba al caminar distancias largas y aunque los huesos se al menos 5 por ciento de la población adolescente del mundo asomaban claramente por debajo de su piel, siempre vivió con sufre algún tipo de trastorno alimenticio. la presión de no engordar un solo gramo. Y quién no recuerda la fotografía de aquella campaña “Entonces –escribe en su libro– alguien me sugirió que contra la anorexia, que muestra a Caro desnuda, con su exdejara de sufrir y que me convirtiera en una modelo de tamaño cesiva delgadez a flor de piel en una fotografía tomada por grande. Fue el mejor consejo que me han dado en la vida”. Oliverio Toscani. Crystal ganó 32 kilos y reapareció en las pasarelas como Por desgracia, Caro no es la única figura pública que ha peruna mujer sana y una modelo talla 14. Fue afortunada. Sobredido la vida por ajustarse a los estándares de las pasarelas. La vivió años de enfermedad y hambre. brasileña Ana Carolina Reston también murió de anorexia. CuanPero no todas han tenido esa suerte. La modelo francesa do falleció, en 2006, su cuerpo de 1.73 metros de altura apenas Isabelle Caro conmocionó al mundo cuando el 17 de noviempesaba 40 kilos. Era tan delgada como una niña de 12 años. bre del año pasado la noticia de su muerte apareció en los También la modelo uruguaya Luisel Ramos fue víctima medios de comunicación. Tenía 28 años, pero su cuerpo, con de desórdenes alimenticios. Murió a los 22 años. Con 1.75 1.65 de estatura, apenas superaba los 30 kilos de peso. metros de estatura, Luisel tenía un peso de apenas 44 kilos Caro dedicó los últimos tres años de su vida a promover y un índice de masa corporal de 14.5. Su padre dijo que llevauna campaña en contra de la anorexia, enfermedad que ella ba tres meses sin comer. Estaba sometida a una estricta dieta padeció desde los 13 años y que tan sólo en México afecta de lechuga y Diet Coke. a 10 de cada 100 mujeres.

Las MedIdas dIMInutas de una

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Luisel pesaba 44 kilos y tenía un IMC de 14.5. su padre dijo que llevaba tres meses sin comer. estaba sometida a una estricta dieta de lechuga y Diet Coke.

El diseñador Giorgio Armani es uno de los personajes del mundo de la moda que ha alzado más la voz para prohibir la talla cero. “Necesitamos caminar juntos para combatir la anorexia”, ha dicho en un sinfín de ocasiones. Y Prada y Versace comparten su opinión. Pero mientras los diseñadores italianos están uniendo fuerzas para combatir la anorexia y la talla cero, otros como el director creativo de Chanel, el alemán Karl Lagerfield, aseguran que quienes critican los cuerpos súper delgados son “mamás gorditas que se sientan a ver televisión con una bolsa de comida chatarra”. Además, concluye que el mundo de la moda tiene que ver con sueños e ilusiones. “Y allí, nadie quiere ver mujeres redondas”. La famosa tienda de ropa Topshop también se niega a eliminar las chicas tallas cero de sus campañas publicitarias y a agrandar las prendas que vende en el circuito comercial. De hecho, Kate Moss –su principal rostro en el circuito comercial– ha dicho que “sabe mejor estar delgada que comer”. Quizá una de las marcas de ropa de lujo que más ha generado polémica en los últimos meses es Erdem, que está optando por mujeres talla menos cero –casi esqueléticas– para modelar sus prendas. Aún hay una gran batalla por librar en el mundo de la moda. Sobre todo si se considera que las opiniones de Lagerfield no están aisladas. Wolfgang Joop, el famoso diseñador alemán que fundó la marca Joop!, ha alzado la voz para decir que ha llegado el momento de aceptar que Heidi Klum es demasiado pesada para desfilar. Klum no ha sido vetada de las pasarelas a causa de su peso, pero la top model inglesa-canadiense Mikhaila Rocha sí. Mejor conocida como Coco, la joven de 21 años y talla 4 (S) comentó recientemente a los medios que está perdiendo muchas oportunidades de trabajo por negarse a bajar de peso. Para algunos, Coco es demasiado gorda para modelar prendas de alta costura.

Pero a pesar de las resistencias, chicas como Christina Mendez, Jordan Tesfay, Whitney Thompson y Lizzie Miller están haciendo olas desde las pasarelas al lucir sus cuerpos curvilíneos y de medidas normales. Para algunos creativos, como para el diseñador Mark Fast, el osado que se atrevió a subir modelos talla 12 y 14 a las Fashion Weeks del mundo, estamos viviendo la antesala de una nueva época. También la industria de los cosméticos está ampliando sus horizontes. Las chicas de piel blanca, cabello rubio y ojos azules –tipo Heidi Klum, Kate Moss y Gisele Bündchen– han dejado de representar la perfección y la belleza. Y basta ver la nueva campaña de Estée Lauder, Three Graces, para descubrir que las cosas están cambiando vertiginosamente. Esta gigantesca compañía americana –que maneja activos de 5.18 billones de dólares por año– ha decidido apostarle, por primera vez, a la diversidad étnica. La supermodelo china Liu Wen, la puertorriqueña Joan Small y la francesa Constance Jablonski son los rostros con las que el gigante de la industria está promoviendo la idea de que “la diversidad es belleza”. Leonard Lauder habla de “belleza plural” para justificar su nueva campaña. Geoffrey Jones, profesor de la Harvard Business School y autor del libro Beauty Imagined, prefiere explicar los cambios como el producto de un nuevo orden económico. “La popularidad de la blanca, rubia y de ojos azules ha ido decreciendo a medida que la industria de cosméticos –cuyas ventas ascienden a 380 billones de dólares por año– se adapta al creciente mercado de China y América Latina”, asegura. La idea de que toda mujer puede ser hermosa empieza a tener cierto sentido en el mundo de la moda, donde se está observando el descenso de las modelos de piel blanca y súper delgadas. Nuevos tiempos se asoman y, en ellos, las “mujeres reales” son las protagonistas.

foto: dypress

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