Shannon McKenna

SERIE CONNOR & CIA, 2

ENTRE LAS SOMBRAS

ÍNDICE
Prólogo Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo found Capítulo Error: Reference source not found 1 Error: Reference source not 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not Error: Reference source not

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RESEÑA BIBLIOGRÁFICA source not found

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SHANNON MCKENNA

ENTRE LAS SOMBRAS

Prólogo
La habitación sin ventanas estaba oscura. La única luz provenía de las baterías de los aparatos que parpadeaban y producían pitidos intermitentes. Se abrió la puerta. Entró una mujer y encendió una lámpara. La luz mostró a un hombre acostado en un estrecho colchón negro de espuma de látex de alta tecnología. En su cuerpo demacrado y consumido había clavadas mil agujas del grosor de un cabello, conectadas a cables que alimentaban las máquinas que había tras él. La mujer cerró con llave la puerta después de entrar. Era de mediana edad, vestida con una bata blanca de laboratorio, de pelo color gris acero y con una mandíbula imponente. Sus finos labios estaban pintados de un color rojo brillante, lo que les daba un aspecto cruel. Retiró las agujas del cuerpo del hombre con movimientos rápidos y delicados al mismo tiempo. Se untó una crema en las manos, respiró profundamente e hizo unos ejercicios para estimular la fuerza y el calor de sus grandes manos de dedos gruesos. Entonces procedió a dar expertos masajes al hombre, por delante y por detrás, desde los pies hasta la cabeza, donde el pelo comenzaba a escasear. Masajeó su cara con la frente fruncida en un gesto de intensa concentración. Hecho eso, tomó varias muestras de sangre. Le tomó la tensión y el pulso. Volvió a aplicar el complejo conjunto de agujas e hizo unos ajustes en las máquinas antes de cambiar la botella que alimentaba el gotero. Después tomó la cara del hombre entre sus manos. Lo besó en ambas mejillas y en la boca medio abierta. El beso fue prolongado y apasionado. Cuando levantó la cabeza, sus ojos brillaban y su cara estaba sonrojada. Sobre la pálida piel del hombre, las marcas del pintalabios rojo producían un efecto grotesco. Apagó la luz y se fue, cerrando con llave tras de sí. De nuevo la oscuridad fue rota por las luces de colores que parpadeaban y latían y por el suave pitido intermitente.

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Capítulo 1
El móvil plateado que reposaba en el asiento del pasajero del Cadillac beis sonó y vibró, como una mosca moribunda en un alféizar polvoriento. Connor se hundió más en el asiento y lo observó. Las personas normales estaban programadas para cogerlo, mirar el número y contestar. En él, esos cables estaban cortados, esa programación borrada. Lo contempló, asombrado de su propia indiferencia. O quizá asombrado era una palabra demasiado fuerte. Estupefacto sería más exacta. Esperar hasta que dejara de sonar. Cinco timbrazos. Seis. Siete. Ocho. El móvil insistía, sonando furiosamente. Llegó a catorce y se rindió disgustado. Volvió a mirar el último nido de amor de Tiff a través de la lluvia que tamborileaba en el parabrisas. Era una casa de pueblo, grande y fea. El mundo fuera del coche era una mancha borrosa de grises y verdes. Las luces del segundo piso todavía estaban encendidas. Tiff estaba tomándose su tiempo. Miró el reloj. Generalmente era una chica rápida, que no solía tardar nunca más de veinte minutos, pero había subido las escaleras hacía casi cuarenta minutos. Un récord para ella. Quizá era amor verdadero. Connor resopló, levantando la pesada cámara y centrando el teleobjetivo en la puerta de entrada. Ojalá se diera prisa. Una vez que hubiera disparado las fotos que el esposo había pagado a Servicios de Investigación McCloud, su deber estaría cumplido y podría volver a meterse bajo su piedra. Un bar oscuro y un trago de whisky, en algún sitio donde la pálida y gris luz del día no le escociera en los ojos. Donde pudiera concentrarse en no pensar en Erin. Dejó caer la cámara con un suspiro y sacó al tabaco y el papel de liar. Después de despertar del coma, durante el angustioso tedio de la rehabilitación, había tenido la brillante idea de pasarse al tabaco de liar, razonando que si se preparaba los cigarrillos con la mano jodida, lo haría muy despacio y por consiguiente fumaría menos. El problema fue que pronto cogió tanta habilidad que ahora podía liar un cigarrillo bien apretado en segundos con cualquier mano, sin mirar. Su patético intento de controlarse había fracasado. Lio el cigarrillo de modo automático, con los ojos fijos en la casa, y se preguntó descuidadamente quién habría llamado. Sólo tres personas tenían el número: su amigo Seth y sus dos hermanos Sean y Davy. Seth tenía con seguridad cosas mejores que hacer un sábado por la tarde que llamarlo. El tipo estaba metido hasta el cuello en la felicidad de la luna de miel con Raine. Probablemente revolcándose en la cama ahora mismo, ocupado en actos sexuales que aún eran ilegales en algunas partes de los estados del sur. Bastardo afortunado. La boca de Connor se torció en un gesto de disgusto. Seth había

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sufrido también por todo lo que les había sucedido en los últimos meses. Era un buen tipo y un verdadero amigo, aunque difícil. Merecía la felicidad que había encontrado con Raine. Era indigno de Connor sentir envidia, pero Dios, ver a ésos radiantes de felicidad, abrazados, mirándose como unos tortolitos..., bueno... no ayudaba. Connor apartó sus pensamientos de ese callejón sin salida y miró el móvil. No podía ser Seth. Miró el reloj. Su hermano menor Sean estaba en el gimnasio a esa hora, dando una clase de kickboxing. Sólo quedaba su hermano mayor, Davy. El aburrimiento lo llevó a coger el móvil para revisar el número y, como si el maldito objeto hubiera estado esperándolo, sonó en su mano, haciéndolo saltar y maldecir. Bastardo telepático. Los instintos y la sincronización de Davy eran legendarios. Se rindió y presionó la tecla para coger la llamada con un gruñido de disgusto. —¿Qué? —Ha llamado Nick —la voz profunda de Davy era brusca y profesional. —¿Y? —¿Cómo que y? El tipo es tu amigo. Necesitas a tus amigos, Con. Trabajaste con él durante años y él... —Ya no trabajo con él —dijo Connor enfáticamente—. Ahora no trabajo con ninguno de ellos. Davy soltó un sonido inarticulado de frustración. —Sé que te prometí no dar tu número a nadie, pero... Llámalo o... —No lo hagas —le advirtió Connor. —No me obligues. —Entonces tiraré el teléfono en el primer contenedor de basura —dijo Connor con indiferencia—. Me importa un huevo. —¿Sabes? —le dijo su hermano mayor con tono de exasperación—, me estás fastidiando. —Deja de tratar de abusar de mí y no te fastidiaré tanto —sugirió Connor. Davy le concedió una larga pausa calculada para hacer que Connor se sintiera culpable y nervioso. No funcionó. Su hermano simplemente se quedó esperando. —Quiere hablar contigo —dijo Davy finalmente. Su voz era cuidadosamente neutral—. Dice que es importante. La luz de la habitación de la casa se apagó. Connor preparó la cámara. —No quiero saberlo siquiera. Davy gruñó con disgusto. —¿Ya has pasado a película la última aventura de Tiff? —Lo haré enseguida. Creo que ya he terminado este trabajo. —¿Tienes ya otros planes? Connor dudó. —Eeh... —Tengo unos filetes en el frigorífico —dijo Davy—. Y muchas latas de cerveza.

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el que casi había puesto sus malvadas y sucias garras en Erin. Kurt Novak. que últimamente eran demasiado frecuentes. Connor se enderezó de golpe en su asiento y la pesada cámara rebotó produciéndole dolor en la pierna de la cicatriz. pero la imagen estaba grabada indeleblemente a fuego en su mente. —Ah. Necesitas comer. Dueña de sí misma y callada. no sabía que aún le quedaba tanta adrenalina.. —Nick tiene una noticia sobre Novak que podría interesarte. bam. —Eh. Sí. La forma que tenía de mirar al mundo. era Novak Erin. O así lo veía él en sus días de autocompasión. Aturdida por la conmoción. la hija de Ed. La mano le temblaba.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —En realidad no tengo hambre. —¿Novak? ¿Qué pasa con Novak? —Eso es todo lo que Nick me ha dicho. Su cabeza testaruda era más dura que el cemento.. Kurt Novak. Jesse. Davy. No es que no me guste cómo cocinas. el que había asesinado al compañero de Connor. Cada detalle que su cerebro había grabado de Erin estaba cargado de erotismo. Por eso has perdido doce kilos. Saca las fotos y después vente para acá. Connor se quedó mirando al teléfono que tenía en la mano. Sus ojos agrandados por el horror y la traición. Estaba envuelta en una manta en la parte trasera del coche patrulla. Como un relámpago que le derretía el cerebro. Novak. No has tenido hambre durante el último año y medio. El que era responsable de su coma. de su cojera. sacando sus propias conclusiones enigmáticas. Caray. Se frotó la cara y trató de no pensar en la última vez que había visto la hermosa cara de Erin. Si había una palabra mágica en la tierra que podía despertarlo y hacer que se preocupara. ya. Ella se había escapado por los pelos y esto le había producido a él pesadillas durante meses. su sonrisa tímida y dulce brillaba inesperadamente. Apretó los dientes para ahuyentar el dolor que acompañaba a ese recuerdo y la explosión de imágenes sensuales que lo acosaban. Su hermano sabía lo inútiles que eran sus órdenes. Y entonces. Haciéndolo penar y arder por saber lo que estaba pensando. -7- . Ed Riggs. de sus cicatrices. hasta la forma en que su pelo moreno se enroscaba en su nuca en una espiral delicada. haciendo que se sintiera culpable y enfermo. Él había puesto esa expresión en sus ojos. pero se negaba a darse por enterado. el que había desencadenado una serie de acontecimientos que habían arruinado efectivamente la vida de Connor. hermanito. Después vente para aquí corriendo. demasiado desconcertado para sentirse molesto por el abuso despreocupado de Davy. Hasta pronto. ¿Qué noticias puede haber sobre él? —Supongo que lo único que puedes hacer es llamar y averiguarlo. con esos ojos grandes y pensativos. Haré un pescado en adobo. Connor suspiró. El que había chantajeado y corrompido al colega de Connor. —Ese sucio idiota se está pudriendo en una celda de una prisión de máxima seguridad.

Pobre bastardo. Su casa estaba pagada. pero debería haber pensado en otra cosa y no dejarse convencer por Davy. Davy le encargaba vigilar a Tiff y a las de su estilo porque estaba aburrido de ellas. Esto le daba náuseas. Connor dejó caer la cámara. En el turno de noche. No podía soportar la traición. El tipo bajó los peldaños tras ella. Mentir. por dejar que Davy lo convenciera de ayudar en la agencia de detectives. Empujar una escoba a lo largo de kilómetros de pasillos vacíos noche tras noche. seguir a esposas infieles no era exactamente terapéutico. Davy debió de pensar que Tiff era el tipo de mujer tonta sin cerebro a la que ni su acabado hermano menor querría perjudicar. honestamente. pero la risa se cortó. cuarentón. Sólo quería asegurarse de que Tiff no pudiera joderlo en el inevitable y agrio divorcio. Oh. Phil era un gilipollas tan quejumbroso y vengativo que casi no la culpaba a ella. Como si él tuviera algún derecho a juzgar. Empezar una nueva vida. Phil también engañaba a Tiff. Tiff ya había bajado la mitad de los peldaños antes de que él iniciara una serie de disparos rápidos. colarse y escaparse subrepticiamente en las sombras como un perro malo que trata de robar algo. el intrigante y gilipollas esposo de Tiff. Ja. Con lo que había ahorrado. con los hombros caídos. Intentó reírse de sí mismo. Quizá podía ser celador en alguna instalación industrial. No es que le importara con quién estaba durmiendo Tiff Kurtz. debía callarse y conseguir otro empleo. Una vida real. Dios. El tipo trató de besarla. y quién podía culparlo. después a la izquierda. Después de comprarse el vídeo y el estéreo. Irónicamente. Tiff subió a su coche y arrancó. Alto. Tiff se apartó. Ella lanzó una mirada furtiva hacia la derecha. sí. si quería. ahogándolo. Lo fotografió todo. El tipo se quedó mirándola. para no tener que tratar con nadie. quizá. probablemente podría arreglarse aunque no volviera a trabajar -8- . Nadie lo sabía nunca. Oh. No podía evitarlo. No era que tuviera problemas económicos. Estas fotos debían ser suficientes para Phil Kurtz. O quizá era sólo el efecto de todos los cigarrillos sin filtro que estaba fumando. Podía tirarse a todo un pelotón de calvos. Después de meter a un colega entre rejas por haber planeado matarte. un poco calvo. Apretó los dientes y trató de afrontar su situación con una actitud más positiva. Debería dejar a Phil. La angustia le oprimía el pecho.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Sus ojos captaron un destello de movimiento y preparó la cámara. así que el beso aterrizó en su oreja. No le importaba la ropa cara. Actuar limpia. Eso lo animaría mucho. más deprisa de lo que era prudente. No tenía idea del nido de víboras en el que se estaba metiendo. bueno. El tipo subió los peldaños y volvió a entrar en la casa. hasta que era demasiado tarde. No salía con chicas. Era culpa suya. No había sido capaz de volver a su antiguo empleo después de lo ocurrido el otoño anterior. Las inversiones que Davy le había obligado a hacer habían dado buenos rendimientos. Y si Connor no podía aguantarlo. Guardia de seguridad. Ninguno de los dos parecía especialmente relajado o realizado. perplejo. su pelo oscuro se movía sobre la gabardina beis. Su coche era un Cadillac del 67 que no iba a morir nunca. La sesión de autocompasión se estaba alargando demasiado. pero por otro lado sí. no sabía en qué gastar su dinero.

su madre. sin hacer nada. La memoria fotográfica era un rasgo de familia de los McCloud. Era hora de aceptar la realidad y dejar de estar amargado. No era buena idea. cuando Davy y Sean le habían dado el maldito aparato. Alguna vez le había gustado su vida. Mantenía eternamente frescas en su cerebro cosas que preferiría olvidar. Pero ahora ya no formaba parte de nada. ¿En qué podría beneficiarle tener noticias de Novak? No podía ayudar. El estaba asombrado de que Bárbara. No tenía nada que ofrecer. a veces sólo un frivolo truco de salón. Lo vio en su mente. algunos útiles. sin significar nada para nadie. resultaba una maldición. Y otras. por ejemplo. A veces era útil. así que era con mucho la mejor vista que había tenido nunca de sus hermosos pechos. Si usaba éste para llamar a Nick. Hacía seis malditos años y el recuerdo era tan vivido como si acabara de suceder. Le venía bien a su estado de ánimo. lo hubiera permitido. todo tenía un precio. hasta que se apoderaban de su mente y no podía apartarlos por mucho que lo intentara. a pesar de él. Le gustaba estar ilocalizable. otros no. y. ¿Qué sentido tendría? Encendió el cigarrillo y trató de recordar el número de Nick. Ese día no llevaba sujetador. Era uno de los tantos cachivaches de Seth. Había tirado el viejo después de lo que pasó el último otoño. todo se corrompía. Pezones oscuros y tensos. Estaba paralizado y aislado. Tenía que recuperar su vida. Especialmente después de que Bárbara lo hubiera sorprendido mirando. apretados contra la fina tela. Lo hacía estremecerse. parpadeando en la pantalla que tenía en su cerebro. entonces Nick tendría el número nuevo. Crecían. lo que significaba que tenía un montón de sonidos y pitidos de alta tecnología. Bárbara no era tonta. Todo se volvía sucio. se había sentido atormentado por algunas. Sus ojos se habían vuelto gélidos. Algún tipo de vida. Llenos del terrible conocimiento de la traición. Dios. Había pasado nueve años como agente del FBI en un departamento de investigación secreta que su compañero Jesse llamaba «La Cueva». Había tenido su ración de cosas feas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS nunca. Connor sacó el cigarrillo que no había fumado del bolsillo de su abrigo. Connor sabía bien que no había forma de apartar los recuerdos a la fuerza. altos y suaves. pero también había conocido la satisfacción profunda que producía hacer aquello para lo que había nacido. Aspiró el humo y miró el móvil con ojos hostiles. que saltaban delicadamente cada vez que se movía. al contrario. recordando las últimas Navidades. qué perspectiva tan desoladora. Como aquella camiseta de tirantes de lino blanco que Erin llevaba puesta en la fiesta campestre del 4 de julio de la familia Riggs. entonces no le disgustaba su trabajo. No quería que su inocente hija se liara con un poli. Había hojeado el manual de -9- . sí. Le encantaba estar en todos los fregados. Cerró los ojos. Cuarenta años más metiéndose en líos. Como la imagen de los ojos oscuros y atormentados de Erin tras la ventana del coche patrulla. formar parte de un equipo.

y la credibilidad de Ed no vale una mierda. —¿Entonces? —¿Entonces qué? El tono de voz de Nick no le gustó nada. ese bastardo engreído.10 - . Novak se ha escapado de la prisión. Nick? No estoy de humor. Te habrían crucificado. pero Connor estaba sin habla. cuando le aplastaste todos los huesos de la cara. Suerte que no estabas en el servicio activo. Tenías que ser el gran héroe. Una vez tomadas todas las precauciones. esperando una reacción. —No me importa tu maldito humor. sorprendentemente. . —No estoy castigándote —dijo Connor a la defensiva. Nick hizo una pausa. Ed estaba tratando de salvar su pellejo. —Pensé que te interesaría saberlo. —¿No? ¿Entonces qué has estado haciendo los últimos seis meses. —Pensé que debías saberlo. Connor esperó. Por el amor de Dios. bien financiado. —He estado fuera de onda últimamente.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS instrucciones aparentando interés para no herir los sentimientos de los demás y recordaba los pasos que debía seguir para que su número no apareciera en la pantalla de la persona a la que llamaba. Él y dos de sus matones. Los músculos de su pantorrilla se contrajeron. Desde noviembre. Georg Lucksch y Martin Olivier. Sobre todo teniendo en cuenta que Georg Lucksh tiene un asunto personal pendiente contigo —dijo Nick—. bien planeado. Novak y Lucksch han sido localizados en Francia. Con? —¿Podemos saltarnos esa parte. Nick se estaba divirtiendo ahora. Nick hizo una pausa. —Nick Ward —contestó su antiguo colega. Con ayuda de fuera y probablemente también de dentro. Sobre Novak. enviando oleadas furiosas de dolor a sus piernas. —Nunca la tocó. —Mierda —la voz de Nick era fría como el hielo—. Nadie resultó muerto. —Soy Connor. —Ah. Muy hábil. Nick soltó un gruñido. No me gusta que me castiguen por lo que te hizo Riggs. —Tenía órdenes de hacer daño a Erin —la voz de Connor vibraba de tensión—. —Maldición. Serías tonto si te lo tomaras como una cuestión personal. pero ¿pensaste en eso antes de lanzarte al rescate? Oh. —Davy me ha dicho que tienes una noticia para mí. Se pueden hacer muchas cosas con unos cuantos millones de dólares. no. Tenemos sólo la palabra de Ed de que planeaba hacerlo. ¿Qué tal va tu enfado con el mundo. Eso. Ya están en Europa. ¿Cuándo? ¿Cómo? —Hace tres noches. Yo no soy el que te vendió. marcó el número de Nick. Fue menos de lo que se merecía. gilipollas? Connor se hundió más en su asiento.

no pierdas tu valioso tiempo hablando conmigo. en Marsella. ¿verdad? Estás perdido en tu mundo de fantasía. Nick. Hasta la vista. también los héroes tienen que cuidarse. ¿no. Pero. avergonzado de haber bloqueado el número. Claro. Tenía recursos y astucia suficientes para hacer lo más inteligente en su situación. —Huy. gracias. Novak no haría lo que fuera inteligente. Dios. Si las cosas se ponen difíciles. Y no me hagas arrepentirme de tenerte al corriente. Y cuida tu espalda. Con? Apretó los dientes y contó hasta que controló su ira.. sin dejar de darle vueltas a la noticia que acababa de soltarle su amigo. pero veo que te importa un huevo lo que yo diga. pero Jesse se había ido hacía mucho. —Eso espero. Nick soltó una risa irónica. qué demonios —dijo con voz cansina—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Georg Luksch es un asesino convicto —dijo Connor. Y esa ilusión era lo que lo hacía tan mortífero cuando se sentía herido en su orgullo. Con. Connor se quedó mirando al teléfono en su mano temblorosa. Rápido. Inmediatamente. Lo que tú digas. Novak está en Francia. —Déjalo ya. llámame. Nick colgó de golpe. —Oh. porque no lo mereces. No. El largo silencio de Nick era mala señal. Es evidente para cualquiera con una pizca de cerebro que quiere incluirla en su lista de éxitos. Se creía un dios. Iba a hacerle daño. —Guarda mi número en tu agenda. Connor cortó la comunicación y dejó caer el teléfono en el asiento.11 - . Despierta. Tiene suerte de no estar muerto. Nick.. Particularmente en el caso de Erin. Nick suspiró. con los dientes apretados—.. —Sí. ¿de acuerdo? —Sí. —Nick. Me siento muy honrado. Sigue con tu vida. Debería asignarse a alguien para protegerla. Novak lo había torturado hasta la muerte hacía dieciséis .. —No —dijo en voz muy baja—. Connor sacudió la cabeza. —No me has escuchado. Haría lo que le apeteciera. —Sí. y yo actué como debía. No está pensando en Erin. Deshabilitó la función y volvió a marcar. Es un monstruo. así que te dejo. ¿por qué era él el único que lo veía? Su compañero Jesse lo habría entendido. conozco a ese tipo. antes de cambiar de opinión. —Nick Ward —dijo su amigo tajantemente. —Estás seriamente paranoico con esa chica. pero no es idiota. bueno. Algo en la voz de Connor hizo que Nick se detuviera. —Eh. toda una nueva vida. comprarse una identidad nueva. De todos modos. ¿y Erin? —¿Qué pasa con ella? —Novak no se habrá olvidado de ella —dijo Connor visiblemente preocupado—. eeh. sólo quería decirte eso. Novak nunca. Ya veo que tienes cosas mejores que hacer. Pero Connor llevaba muchos años investigándolo y lo conocía bien. Novak era asquerosamente rico.

Tengo un gran deseo de discutirlo con usted. Todo su cuerpo vibraba con energía salvaje y excitante. entonces tendría que protegerla él.: Nuevas adquisiciones Fecha: Sábado 18 de mayo De: Claude Mueller Para: Erin Riggs Estimada señorita Riggs: Gracias por enviarme una copia de su tesis doctoral. que su pene se pusiera duro y que su corazón golpeara con fuerza contra sus costillas. Y la idea de verla de nuevo hacía que la cara le ardiera. Y todos los años de fantasías sexuales calientes y explícitas sobre ella no le ayudaban en nada. pero la lógica no tenía nada que ver con estos impulsos. Mañana pasaré por Oregón de camino a Hong Kong y me alojaré en Silver Fork Bay Resort. ideal para poner en marcha a un idiota aspirante a héroe como él. *** Tema: Ref. Erin era muy inocente y voluptuosa. Una limusina estará esperando en Portland para llevarla a la costa. ella lo asustaba más que Novak. por si aceptaba. cosa que él consideraría como un insulto personal. Es poco tiempo y lo comprenderé si no pude acudir. Llego tarde por la noche y me voy al día siguiente. Era malditamente predecible. Hundió los dedos en los músculos y trató de respirar. me he tomado la libertad de reservarle un billete electrónico en el vuelo Sea Tac-Portland de mañana. pero. le permitió pensar con claridad. la idea de tener una tarea real que hacer. Si los federales no la protegían. Aun así. Erin estaría en el mismo centro de los pensamientos retorcidos de Novak. Seguro que lo odiaba por ello. ¿y quién podía culparla? Se cubrió la cara con las manos y gimió. como una ofrenda en el altar del sacrificio. Erin se le había escurrido a Novak entre los dedos. Y Connor era el que la había puesto allí. Su pierna estaba doliéndole de nuevo. Dios. Como siempre estaba en el centro de los suyos. con un cuervo mecánico de bronce (ver el archivo JPG adjunto). C. Su testimonio había enviado a su padre la cárcel. la niebla que había envuelto su mente durante meses desapareció. Tenía que hacerlo. Además del yelmo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS meses. Acabo de adquirir un yelmo de batalla La Téne del siglo III a. ahora que había que pensar con claridad. Me sentí intrigado por sus teorías sobre el significado religioso de los pájaros en la imaginería celta del periodo La Téne. . Tenía que buscar su camino por medio de los sentimientos. Intentó pensar con lógica. pero Erin estaba completamente sola. algo que podía beneficiar realmente a alguien. Él y sus hermanos se tenían mutuamente para protegerse. Podemos examinar juntos las piezas el lunes por la mañana y después comer. sin importar que ella lo odiara. tengo varios objetos nuevos para mostrarle. Nunca lo pasaría por alto.12 - . si el tiempo lo permite.

Con su padre en la cárcel. destructiva. Las paredes de los apartamentos de Kinsdale Arms eran demasiado delgadas para permitirse gritos de triunfo. lo había descartado por considerarlo un experimento fallido. rebuscó en ella hasta que encontró la lista de tareas del día y añadió: «Llamar a la agencia de trabajo temporal. Este trabajo iba a salvarla. Demonios. Llamar a Tonia para que le dé de comer a . Adjunto archivos JPG de los ítems que quiero que examine. Se sintió tan furiosa que hasta le entraron ganas de matar a alguien. Sinceramente suyo. Maravilloso.. Lo cierto era que habría aceptado aunque hubiera tenido que ir en autocar. además.. Suspiró. Edna exigió una explicación por ese entusiasmo indigno con un miau desaprobador. justo después de que la despidieran de su trabajo. Volvió a leer el correo electrónico una y otra vez. tengo la extraña sensación de que ya la conozco. Bueno. Estoy deseando verla en persona. venga. Por favor. sólo para asegurarse de que seguía diciendo lo mismo. Probablemente estaba haciendo caer yeso del techo sobre la cabeza del cascarrabias de su vecino de abajo con sus saltos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Espero que no me encuentre presuntuoso. Por primera vez en meses. Primera clase. Especialmente porque cada vez que lo miraba quería arrancarlo de la pared y arrojarlo al otro extremo de la habitación. Y al menos tenía que tratar de pensar positivamente. Quizá el gran Quienquiera que Fuera había decidido que ya había tenido suficiente mala suerte últimamente y era hora de darle un respiro. su madre destrozada y Cindy haciendo de las suyas. pero no le importaba. Imprimió el correo de Mueller y el billete electrónico adjunto.13 - . Sin embargo. y justo a tiempo. Pero lo primero era lo primero. Era el esfuerzo lo que contaba. concretamente a sus antiguos jefes. no podía permitirse un instante de autocompasión. Claude Mueller Fundación Quicqsilver Erin saltó de la silla y brincó de alegría. Agarró su agenda. habría aceptado alegremente aunque hubiera tenido que ir haciendo autoestop. Confío en que sea aceptable el mismo acuerdo económico que antes. Erin dio unos pasos de danza locos girando. así que apretó la mano contra la boca para transformar los gritos en ruiditos de éxtasis. Finalmente le estaba cambiando la suerte. en una dirección positiva. pero sentirse mimada era un bálsamo para su ego maltratado. Había hecho el maldito bordado cuatro meses atrás. cuya única ventana daba a una pared de ladrillo. Sus ojos se posaron en el cuadro de punto de cruz que tenía colgado sobre su ordenador y que decía «tú haces tu realidad día a día». pero apretó demasiado a la quisquillosa gata y Edna saltó de sus brazos con un bufido de disgusto. Miró las paredes llenas de humedad de su siniestro estudio. y ese trabajo la ayudó a canalizar toda la energía negativa. no tuvo la horrible sensación de que alguien le preguntaba: «¿Y esto es lo mejor que sabes hacer?». al leer esa frase. Erin la cogió en brazos.

Por supuesto. habla Erin Riggs. Esos celebrados vídeos clasificados X. su jefa. usando sus manidos recursos para conservar la cordura: «No tengo nada de lo que avergonzarme. No podré ir a Winger. Estaba mejor ocupada. Había trabajado para ellos con dedicación y había hecho una labor excelente. Hacer la maleta». y con su padre también. que habían sido utilizados para chantajearlo y llevarlo a la corrupción y el asesinato. Claro. sólo Dios sabía cómo o por qué. Su tarifa por uno de estos trabajos de consultoría equivalía casi a dos semanas de sueldo de la agencia temporal. Al diablo con Lydia. Sintió la rabia como veneno que corría por su cuerpo. Como una de esas relaciones en las que eres libre de salir con otras personas. en realidad nunca habían funcionado. La mejor de todas.». Marcó el número de la agencia. a ir y venir de un sitio a otro como si nada. ¿Y no iba de eso el trabajo temporal? Menos compromiso por ambas partes. Ocupada. Mala imagen para las futuras donaciones. se había inventado una excusa para librarse de ella cuando los medios de comunicación no dejaban de hablar del juicio de su padre. Ninguno funcionaba ya. decidió ignorar su complejo de culpa por faltar un día al trabajo sin avisar. Que casualmente había sido el mismo día en que un pelotón de periodistas sedientos de sangre la había seguido al trabajo. olvídalo. haciéndola sentirse culpable y enferma: su padre estaba pagando el precio más alto posible por lo que había hecho. Drexler y Lowe el lunes. Llamar a mamá. ocupada. era estúpido poner ítems en la lista para tacharlos inmediatamente.. Por eso le dolió tanto que la despidieran del trabajo que había tenido desde que acabó la universidad como restauradora del Museo Huppert. pero Lydia. No es que ella fuera experta en ese tipo de relaciones. A ella le gustaba meterse de lleno en su oficio y dar el doscientos por ciento. Ni en ningún otro tipo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Edna. «De escaso interés». para ser exactos. Gracias. Busca mal rollo en el diccionario y encontrarás una foto de Erin Riggs. Alegó que Erin estaba demasiado distraída con sus problemas personales para hacer su trabajo. estaré de vuelta el martes. por haberlas metido en ese caos. Lydia había culpado personalmente a Erin de todo aquello. donde sólo cobraba a trece dólares la hora. Erin trató de apartar el recuerdo. de su padre y su amante. y buen fin de semana. así que todo lo que necesitarán es a alguien que atienda los teléfonos.14 - . pero ella ya era una causa perdida cuando se trataba de calmarse. Afiló un lápiz y tachó: «Llamar a la agencia de trabajo temporal». ahora estaban disponibles en Internet para que todo el mundo disfrutara de ellos. Estoy al día en todas las transcripciones de casos. . Tengo un viaje de negocios imprevisto mañana. Esa frase era otra protección para su salud mental. también esto pasará. un mensaje para Nelly. Erin Riggs ocupada. Mientras colgaba el teléfono. ¿no es así? Cierto. fueron las palabras utilizadas por Lydia el día que la despidió. El que ella estuviera amargada no cambiaría las cosas. Los vídeos que. pero estaba claro que la consideraba un estorbo para la imagen del museo.. Era difícil acostumbrarse a los trabajos temporales. exigiendo saber qué opinaba de los vídeos. y no tenía tiempo de deprimirse. —Hola. Era un petardo y un mal rollo.

No te preocupes si no puedes. Con cadenas alrededor. No había que darse por vencida. Ponía las cosas en perspectiva. facturas médicas. facturas de tarjetas de crédito. en una búsqueda al azar de antigüedades celtas por Internet. muy elevadas. Lloriquear no era constructivo. Hizo un montón aparte con ellos. Tonia. un multimillonario solitario. Se sintió angustiada mientras reunía el talonario de su madre. por eso lo sabía. pagos de hipotecas vencidos. El ítem más aterrador y deprimente. Me han encargado un trabajo para Mueller y tengo que ir a la costa mañana. Esta última hizo que Erin cerrara los ojos y apretara la mano contra la boca. cartas amenazadoras de agencias de recaudación. vencido y pagadero. Necesitaba ideas frescas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS pero la hacía sentirse bien porque así le daba la impresión de que tenía muchas cosas que hacer y las iba haciendo. Organizó el correo en pulcros montoncitos: impuestos sin pagar. La había encontrado cuando. No podía cubrir el déficit de la columna de «próximo vencimiento» ni aunque vaciara su magra cuenta corriente. era la única solución. había abierto uno de los artículos de Erin. Terminó de ordenar las cartas en montoncitos y luego dibujó tres columnas en su cuaderno. recibos de teléfono sin pagar. felicitándola por sus artículos. Cuando tiró el correo basura. Su madre no podría soportar tener que abandonar esa casa.15 - . Las facturas de su madre aún encabezaban la lista. . los sobres se redujeron a la mitad. Y una carta del Endicott Falls College «lamentando la necesidad de retirar la beca de Cyntia Riggs por su mal rendimiento académico». pero la mayoría de los restantes tenían el sello de ÚLTIMO AVISO en aterradora letra roja. Seguir adelante. Era una figura misteriosa. su cerebro cansado y solitario parecía estar cerrado con candado en un cofre. Había empezado a enviarle correos. —Hola. amante del arte. Su madre tenía que conseguir un empleo. buscaré otra solución. colgado en la página web que ella había diseñado cuando inició su negocio de asesoría. Erin contempló los impecables montoncitos mientras luchaba contra el irresistible deseo de echarse a llorar. Pero era eso o dejar la casa en la que había vivido desde que se casó. Hablaremos luego. Colgó y se puso a realizar la labor más desagradable de todas. Le resultaba muy difícil pensar. vencidos hacía meses. administrador del inmenso Fondo Quicqsilver. Decidió ganar un par de minutos más y marcó el número de su amiga Tonia. El contestador de Tonia saltó. Organizar la tranquilizaba. ¿Podrías pasar a darle de comer a Edna? Házmelo saber. después de que la despidieran. Hizo las sumas y las comparó con lo que quedaba en la cuenta de su madre. aunque no sabía cómo iba a lograr que su madre accediera a buscar un empleo si durante los últimos tiempos ni siquiera había accedido a levantarse de la cama. Próximo vencimiento. soluciones nuevas. El resultado fue descorazonador. Este trabajo de Claude Mueller venía enviado por Dios. los estractos bancarios. la calculadora y el montón de correo sin abrir que había recogido del buzón en su última visita. Lo había hecho bastante en los últimos meses.

las puso en su archivador y dirigió su atención al correo de Mueller. pero con un destello extra de interés personal. Oh. accediendo. pero no engreído ni. Leyó de nuevo la respuesta y la envió. erudito. Sus colegas estaban siempre alabando la generosidad de la Fundación Quicksilver. buscó en Internet información sobre Mueller. Era reacio a la publicidad. desesperado. y ni siquiera parpadeó ante sus elevados honorarios. Un agradable descanso en la sórdida rutina de su vida diaria: discutir con el banco sobre pagos atrasados de la hipoteca. Dios. en esa ocasión trató con sus empleados. por supuesto. donde no encontraría trabajo en ningún museo. Con el trabajo de Santa Fe pagó dos de los recibos vencidos de la hipoteca de la casa de su madre. entusiasta. Trabajar para Mueller. Y ya no tenía nada que hacer en Seattle. Tampoco habló con él ni lo vio en ninguna de las tres ocasiones más en que su empresa solicitó sus servicios. ¿eh? Qué gratificante. Ésa era su filosofía. Tendría que cambiar de ciudad para alejarse de la nube oscura que pendía sobre ella. Seguir adelante. Deseando. Con el primer trabajo. porque no podía dejar de ninguna manera a su madre y a Cindy en esa situación. El máximo subidón del ego para una estudiosa empollona de las antigüedades como ella. hasta que ya nada podía impresionarla. Rico también. Y los sórdidos detalles del juicio de su padre saliendo a la luz uno tras otro. cubrieron las facturas médicas de su madre.16 - . Sus correos tenían un asomo de coqueteo. Ella también tenía curiosidad por saber cómo sería. además. a cubrir sus elevados honorarios. Apreciaba la belleza sensual y enigmática de las antigüedades celtas. casi nada. Cálido. Cuando le ofreció su primer trabajo. Las referencias de Mueller podían ayudarla a despegar en su negocio de asesoría. Y. no es que le importara.. ¿Quién sabe? Quizá Mueller resultaba ser atractivo y encantador. Bueno. todos los gastos pagados. Reservado. Era coleccionista de objetos bellos. En realidad. complacida de tener la oportunidad de conocerlo al fin. Era todo lo que sabía... Tenía que encontrar el tono perfecto para su respuesta. Un día le pidió que fuera a Chicago para certificar unas adquisiciones nuevas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS haciendo preguntas. era como un sueño.. un trato exquisito. El segundo y el tercero. Primera clase. que eran la pasión de ella. Dios no lo permitiera. puesto que el Huppert la había despedido. Así que Claude Mueller quería conocerla en persona. esperaba cubrir la columna de próximos vencimientos. . Tenía cuarenta y pocos años y vivía en una isla privada del sur de Francia. Esos vídeos sí la habían impresionado. pues él estaba en París. Sujetó las cuentas con un clip. pasar todo el mes de enero sin agua caliente. Era intelectual. y ése era el problema. incluso solicitando una copia de su tesis doctoral. pagó su traslado del piso en Queen Anne a esa habitación mucho más barata en el decadente Kinsdale Arms. aunque lo citaban las revistas de algunos museos por sus generosas donaciones. no. con éste. discutir con su casero por el penoso estado del edificio. en San Diego. lo cual resultó providencial para ella. pero era un dato interesante que había que tener en cuenta.

.17 - . su compañero Jesse. Su padre había llevado a cenar a los novatos que estaba entrenando para la nueva unidad del FBI cuando ella tenía dieciséis años. Su cara delgada. y su mirada. Y fue Connor quien mandó a su padre a la cárcel. pero cualquier sueño romántico que hubiera podido tener de atraer finalmente su interés cuando le crecieran los senos o tuviera el valor de hablarle. pero el número que ha marcado ha sido desconectado». . Ese Georg. extrovertido y hablador. Le encantaba cuando se subía las mangas y podía echar ojeadas a hurtadillas a sus musculosos antebrazos. en sus mejillas cuando sonreía. fija en ella. Enterrar su cara en él y aspirarlo. Dios. daba miedo. Sus ojos. no se borraba de su memoria. y algo caliente. La expresión de su rostro era dura y aterradora. Intentó apartarlo de su mente. como un guerrero celta. Llevaba el pelo largo. los hoyuelos. de oro brillante. Siempre estaba callado y tímido cuando comía en su casa. se repitió mientras marcaba el número de su madre. ¿cuándo iba a dejar de dolerle? Había estado medio enamorada de Connor McCloud durante diez años. pero tan ágil como un bailarín. era un asesino que la rondaba para controlar a su padre. Sus ojos brillaban de furia. Una mirada. Tenía problemas más importantes que el deseo no correspondido. La última vez que lo había visto. Su padre. Fuerte.. Estaba inmóvil. «Lo sentimos. esbelto y musculoso. Empezando por las finanzas de su madre. durante la pesadilla de Crystal Mountain el otoño pasado. tan atractivos. Maldición. Y eso que había logrado estar varias horas sin pensar en él. Su barba incipiente. Suspiró. y esas piernas. era siempre quien llevaba la conversación. apoyado en un bastón salpicado de sangre y la miraba fijamente. tratando de respirar a través del dolor ardiente de su pecho. Durante años se había quedado muda en su presencia. Era muy alto. enfadada consigo misma por ser tan estúpida. el tipo que se le había acercado en el refugio de montaña. pero su voz tranquila y sexy de barítono le hacía sentir escalofríos a través de su cuerpo cuando hablaba. Uf.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Nada parecido a Connor McCloud. Ocupada estaba mucho mejor. ¡qué bien le quedaban los vaqueros desteñidos! Era tan guapo que la cabeza le daba vueltas. suave y estúpido había surgido dentro de ella. Ella quería tocar su textura espesa y mullida. verdes como un lago al atardecer. pero era demasiado tarde. Su pelo era una mezcla loca de todos los tonos posibles de rubio. Ése fue el día en que su vida empezó a desbaratarse. La imagen estaba marcada indeleblemente en su recuerdo. Cuando descubrió que su padre estaba colaborando con un criminal. el traidor y asesino.¡La traición de su padre había causado la muerte de Jesse y casi le había costado la vida a Connor! Se tapó la cara. se había evaporado para siempre ese día en Cristal Mountain. a quien los enfermeros llevaban en una camilla. eso había acabado con sus ilusiones para siempre. sin hacer caso de Georg. Y su cuerpo había sido el foco de sus más febriles sueños eróticos en la intimidad de su cama durante años. Dios. Ocupada estaba mejor. Sus anchos hombros y sus manos largas y graciosas. Ya empezaba.

18 - . Una estrella brillaba baja en el horizonte. Bajó las escaleras corriendo. Esa voz. La semana anterior había pagado la factura de su madre para que le conectaran el teléfono y otra vez estaban igual. que siempre tenía sobre la mesita del teléfono.. No podía ser. abrió la puerta y levantó la cara al cielo. Erin. Dios. ¿cómo iba a irse de la ciudad en esas circunstancias? Hizo ademán de coger las llaves del coche. Lo había vendido hacía meses. Las nubes estaban aclarando. Iría en autobús. .. y detuvo la mano en el aire. Se tambaleó y se apoyó contra la puerta para no caer.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Oh. —Hola. No podía dejarla sola.. mirándola. Ya no tenía coche. Connor McCloud estaba de pie allí mismo..

«La cabeza alta. por favor. Ella se mordió el labio. Completamente desnudo. antiguo y abollado y tenía entre los dedos la colilla de un cigarrillo que brillaba ligeramente. Le tapaba la cara y él se lo apartó con la mano..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 2 Estaba apoyado en un Cadillac Beis. pero era demasiado tarde. y concentró su atención en las colillas que había junto a sus desgastadas botas. Déjalo. Podría haber sido un guerrero celta dirigiéndose a la batalla. Tres. se dijo en silencio. Para mí lo eres. —¿Por qué necesitas darte ánimos para hablar conmigo? —Tus últimas palabras no fueron muy cordiales conmigo —dijo él con ironía—. por favor. Uno noventa. La mirada de él era tan intensa que se sintió débil y vulnerable. recordó la estudiosa que había en ella. No pienses esas cosas».19 - . —Créeme. Se enderezó y ella se sintió muy pequeña. lo eres. un torque de oro torcido en torno al cuello y una malla. Se obligó a quitarla. Sus ojos verdes eran exageradamente brillantes.. Llevaba el pelo más largo que en Cristal Mountain. me alegro de tener ese efecto en alguien. porque el resto del mundo no parece demasiado impresionado conmigo. —¿Para llamar a mi puerta? —no pudo evitar el sarcasmo en su voz—. sucio bastardo». La tiró al suelo y la pisó para apagarla. No quería esa imagen en su cabeza. en contraste con las sombras de cansancio que había bajo ellos. aunque casi todos los guerreros celtas de la Edad de Hierro rechazaban la armadura para mostrar su desprecio por el peligro. los hombros hacia atrás. Corrían desnudos a la batalla. nerviosa. Había olvidado lo alto que era. se dijo. . Ya se estaba imaginando el cuerpo grande y musculoso de Connor. —Vaya. Su cara era aún más delgada. Apretó la mano fuertemente contra su boca abierta. No soy tan aterradora. no tiembles». gritando con rabia y desafío. Estaba muy serio y parecía enfadado. Miró al suelo. con esa mirada dura e implacable en el rostro. Estaba fumando un cigarrillo antes de llamar a tu casa. «Oh. El viento esparcía su pelo en torno a sus anchos hombros. en la que tenía una enorme cicatriz. Lo imaginó con un yelmo de bronce. Levantó la mirada. —¿Por qué estás acechando frente a mi edificio? —No estoy acechando. Me dijiste algo así como «aléjate de mí. —¿Tres cigarrillos? ¿Y no me estabas acechando? —Sólo estaba dándome ánimos. Oh. o algo así de exagerado.

Sus brazos se apretaron en torno a ella implacablemente. Por favor. Exactamente igual que a ella.. alrededor. Escúchame. Escúchame. —¿Has esperado tres cigarrillos enteros a la puerta de mi edificio para hacerme esa pregunta? Una negativa rápida y dura con la cabeza fue la respuesta. claro que lo fue. Georg Luksch era uno de ellos. Se derrumbó y repentinamente se sintió agradecida por sus fuertes brazos. —Sí. Atrapada sola en un coche con un guerrero celta. mantente lejos de mí. No he debido preguntar.. La cabeza le daba vueltas y sintió . —Te llevo.. Los ojos de Connor eran intensamente brillantes. y ella había olvidado cómo responder a semejante pregunta. —Lo siento —dijo Erin con sincero arrepentimiento—. Hacía mucho tiempo que nadie le preguntaba cómo se sentía.. Estabas muy alterada. Su padre solía decir que McCloud era un maldito brujo. Con dos de sus matones. —Fue terrible. que la mantenían derecha. pero la mirada de él era como un imán. Le ponía nervioso. toda aquella historia. Le clavó los dedos en los brazos.. ¿Puedo subir a tu casa? La idea de su poderosa presencia masculina llenando su sórdido y pequeño apartamento le produjo escalofríos. Podemos hablar en el coche. —¿Novak? —su voz era un hilo tenue de sonido. Dios mío. Connor. —Por favor. —¿Entonces. —No.. Novak se ha escapado de la prisión. eeh. Negó con la cabeza y se apartó de él hacia la parada del autobús. ¿De verdad te dije eso? —Te pillé en mal momento —admitió él—. atraía su mirada y le sacaba la verdad. Sintió pánico. Eso sería todavía peor. —Yo.. Su sólido calor se transmitió por todo su cuerpo. ¿Cómo podía un tono tan frío producir tal impresión de calor? Le quemaba la cara. Una nube de manchas negras bailó frente a los ojos de Erin.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Oh. Lo siento. qué? —Yo he preguntado primero.. a cualquier sitio. voy a visitar a mi madre y tengo un poco de prisa porque ya va a llegar el autobús. así que. Se arropó con los brazos. —No me toques —advirtió—. temblorosa y vulnerable. hacía que una sensación de calor recorriera su cuerpo. No merecías que te hablara así. ¿Estás bien. —Se escapó la otra noche. Retrocedió y se golpeó con la verja de hierro forjado. Grandioso. Gritaré. —No te preocupes —dijo Connor—. Erin. Ella miró hacia abajo. no lo hagas. No podría soportar su ardiente escrutinio cuando se sentía tan sollozante. Dio la vuelta y huyó. Erin? El viento movía el largo abrigo de él en torno a sus rodillas. Sólo.. Necesito hablar contigo. —Erin —sus brazos se cerraron en torno a ella desde atrás—. Erin..20 - . una especie de adivino.

pero el contacto la hizo estremecerse. pero había estado moviéndose en círculos y ahora chocaba con ella de nuevo. —¿Ah. pero no dejaba que nadie lo ayudara. Tengo que ir a casa de mi madre a pagar sus cuentas y su hipoteca y hacer que le vuelvan a conectar el teléfono porque ella no quiere salir de la cama. Habría hecho cualquier cosa para evitarlo. —Te diré lo que tengo que hacer. como un ataque de tos seca. ¿Por qué? —Para que puedas tomar medidas para protegerte —lo decía como si estuviera afirmando algo demasiado obvio para ponerlo en palabras. Protegerse. mirando la alta figura de Connor perderse en el crepúsculo. Lo que le pasó a mi padre se lo buscó él mismo. Su cuerpo era duro y cálido. —Siéntate en las escaleras. Cojo el autobús porque perdí mi empleo y tuve que vender el coche. —No puedo hacer nada —dijo—. Ya he tenido bastante. hasta que lo perdió de vista. —No quiero asustarte —dijo delicadamente—. No quiero saberlo. Sus ojos iban de un pasajero a otro. ¿Sube o no? —No fue tu culpa —repitió. —No importa lo que quieras. —¡Señorita! —bramó el conductor—. El abrigo ondeaba en torno a sus piernas. Y aquí viene mi autobús. —Creo que me voy a marear —dijo. Se mostraba delicado y cuidadoso. Erin. —Sé que no fue culpa tuya. La puerta chirrió y abrió sus fauces. La cara de Connor estaba desolada de tristeza. asombrada de su osadía. Se sacudió con una risa amarga. Así que gracias por tu preocupación y que tengas una buena tarde. Yo sabía que estaba metido en problemas. Y ninguna de nosotras sabía lo grave que era el problema. Se derrumbó en un asiento. Baja la cabeza —se agachó junto a ella y apoyó el brazo en sus hombros. ¿Qué podía hacer? ¿Contratar un ejército? ¿Comprar un cañón? ¿Mudarse a una fortaleza? Había intentado con todas sus fuerzas dejar atrás esa pesadilla. Erin apoyó la mano en el amplio pecho de él y lo empujó hacia atrás. Le dolió el corazón al ver la inmensa tristeza que se reflejaba en el rostro de Connor.. de frente. Sus ojos penetrantes no se apartaban de los de ella. como si Georg fuera a saltar de repente de la nada y a lanzarle esa sonrisa . Ella dejó caer la cara contra las rodillas. —Yo no quería hacerte daño. Levantó la cabeza y miró al espacio vacío. Connor McCloud —se apartó de él y se levantó con paso inseguro—. Me preocuparé de maníacos homicidas en otra ocasión..21 - .SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS náuseas. Tienes que.. El autobús se detuvo y una nube asfixiante de humo de diesel se levantó en torno a ellos. Después tengo que llamar a la universidad de Cindy y rogarles que no le retiren la beca. Ja. El viento azotaba su abundante pelo sobre su cara. sí? —levantó la vista hacia él—. Pero tenías que saberlo.. Subió al autobús y se agarró a la barra cuando arrancó.

después de meses de ver sólo las paredes de una celda. cuando el mundo yacía en ruinas a su alrededor. Envió el mensaje y tomó un sorbo de cabernet en una espléndida reproducción de una copa celta del siglo II antes de Cristo. pero temporales. pero algo la detuvo. desfigurado después de la paliza. es atractivo. Una corpulenta dama latina. *** Novak leyó el correo en la pantalla del portátil y tecleó una respuesta. amiga! Había tratado de explicarles que esa cordialidad desenvuelta que Georg rezumaba no le gustaba. porque no estaba acostumbrado a las lentillas de color. no satisfacía. La dulzura no penetraba. no cometería el error de enviar a Georg de nuevo. Parpadeó. ¿Qué demonios quieres de un tipo. O simplemente cobarde. que le había dado Connor. Cada vez que el autobús se detenía en una parada. Le lloraban los ojos. con traje. . así que sacó el estuche del bolsillo y se las quitó. era absurdo todo aquello y se estaba preocupando sin necesidad. sólo para romper el encantamiento de su celibato autoimpuesto. tiene un acento sexy. Los implantes y las prótesis que le habían puesto para modificar sus rasgos faciales eran incómodos. Nadie en el autobús era del tamaño o la estructura de Georg. Erin? Es inteligente. que volvía de trabajar en algún empleo de altos vuelos. incluso usando sólo su mano derecha más el pulgar y el corazón de la izquierda. parece un modelo de portada de revista y le gustas. contemplar las montañas que rodeaban Seattle. Sus amigas no la entendían. le ardían y el picor era insoportable. Sus manos eran diestras en el teclado. Incluso tuvo la tentación de darle una oportunidad. El recuerdo de aquel duelo sangriento le provocó de nuevo náuseas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS seductora que la había desconcertado tanto hacía seis meses en Cristal Mountain. como había hecho ella muy a menudo. pensó. Sólo hasta que pudiera hacerse la operación de estética que le daría un nuevo e irreconocible rostro. Entonces se sintió muy halagada porque un hombre como aquél se interesara por ella. Le dijeron que era demasiado quisquillosa. Una adolescente gótica con los labios pintados de negro. Qué placer. Miró el texto mientras se frotaba los muñones de su mano lisiada. Una extravagancia cara. Estaba hecha de un cráneo humano real. Una mujer joven profesional. Miró hacia la ciudad. Recordó su rostro. cosa que no parecía muy probable. En realidad. Erin contenía el aliento hasta ver quién lo abordaba. ¡Deja de actuar como una monja frígida! ¡Pruébalo.22 - . El hecho de no haberse ido a la cama con ese hombre fue su única satisfacción cuando todo pasó. Un recuerdo constante y palpitante de la deuda que tenían con él. Georg no estaba en ese autobús. en los buenos tiempos del trabajo estable. A sus amigas no les convencieron sus razones. decorado con oro. Era como si quisiera azúcar y le sirvieran sacarina. es encantador. Si Novak realmente se había molestado en pensar en ella.

No puedes arriesgarte a que te atrapen de nuevo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS pero después de su experiencia en prisión tenía derecho. Sus sombras revoloteaban en torno a él. Moriré antes de volver a prisión. su hermoso pelo rubio. Y él había entendido qué tributo exigían para conferir poder y divinidad. pero él había sentido su consentimiento apasionado. que le habían cortado al rape en prisión. cuando se lavó. y mientras se agotaba dentro de ella. y sus ojos. Qué conmovedor. Extraño que no hubiera desarrollado el gusto por los utensilios celtas bañados en sangre hasta ahora. Tenía que agradecer a Erin este costoso nuevo capricho. —¿Por qué no me dejas matarlos? —silbó Georg entre dientes—. Espíritus que él había liberado. —No puedo soportarlo. enorme y poderoso. Era una maldición ser tan sensible. Condenado a tratar de asir la perfección espontánea del sacrificio de Celia. Sintió el resplandor rojo y palpitante de la energía de Georg sin volverse a mirarlo. El impulso irresistible de poner los pulgares en el pulso palpitante de su garganta y apretar. No me importa si. Lo habían marcado. Novak miró la gruesa y brillante cicatriz rosa que deslucía su mejilla. Pero cuando estés más calmado. —¿Estás enfadado. Disfruta de los placeres de la libertad. —Ya he hecho planes. y entonces Novak pensó que ella era un ángel ofreciéndose a él. Tú te niegas a relajarte. Georg.. Los dioses lo habían reclamado como propio aquella noche. Se sentía siempre conmovido cuando uno de sus ángeles lo visitaba. —Tómate una copa de vino. y Paola. Celia. excitado por el recuerdo de la noche que había marcado su vida. desconsoladas porque estaba sufriendo. sólo podía jadear. era virgen.23 - . Había tomado el encantador cuerpo de Celia. mirándolo con los ojos casi fuera de las órbitas y el rostro amoratado. y lo habían consolado en la prisión. además. el impulso surgió como un genio de una botella. verás que mi plan es mejor. —No quiero vino. Se dio cuenta después. Celia había sido la primera. amigo mío. y todas las demás. Te agradezco tu dedicación — replicó Novak—. y él demostraría que era digno.. Ella se había agitado bajo él. Habían ido al hospital cuando estaba cerca de la muerte. Me estoy muriendo —las palabras estallaron . —Quiero algo mejor que eso para ti. —Por supuesto que los has hecho. una y otra vez. Durante unos gloriosos instantes estuvieron unidos en un solo ser. La inclinación de los celtas por el crimen ritual armonizaba con su espíritu. El sacrificio que había planeado estaba bendecido por los dioses. Eso nos pone a los dos en peligro. y Brigitte. Saboreó el vino. Georg? Odio los enfados. que eran como carbones brillantes. La cara de Georg era una máscara de sufrimiento. pero cuando se presentó Celia fue especial. Sin lograr alcanzarlo completamente nunca. Seré fugitivo por el resto de mi vida. La puerta de la terraza se abrió. jóvenes y bellos para siempre. No podía hablar. Había ido Belinda. Sabía que era así porque Celia se le había aparecido en una visión.

—No.. —¿Sabes por qué la mariposa tiene que esforzarse para escapar de la crisálida? —preguntó. Novak se quedó muy quieto. Y aun así. Se apartó de ese recuerdo y levantó la mano izquierda. rodeado de dioses y ángeles.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS en el oscuro dialecto húngaro que compartían. mientras miro. Conoces mis gustos como yo los tuyos. Esa lección estaba congelada en su mente. —No estoy de humor para escuchar tus fábulas. Georg —dijo suavemente Novak—. Sabes que para mí va a ser muy duro mantenerme al margen y dejarte jugar. sin madre. Georg. Pronto habría renacido. con un silbido silencioso de dolor. La sangre brotó de las marcas rojas que sus uñas habían dejado—. Sería libre al fin. Sin haber volado. se clavaron en la cara de Georg—. —Es fácil para ti hablar de castigo. Novak levantó la vista y suspiró. Georg dudó. Puso los muñones cicatrizados de su mano lisiada frente a la cara deformada de Georg. El esfuerzo es necesario. y nunca miraría hacia atrás. con el dinero de tu padre para protegerte. Los labios de Georg se retiraron del hueco donde le faltaban los dientes. Desgarraría sus gargantas con mis dientes y bebería su sangre. y muere enseguida. no lo eres —le palmeó el hombro. Pero no puedo comprometer esta nueva identidad antes de haberla establecido siquiera. Volvió al presente. pero ya nunca podría recuperar la perfección juvenil. entonces? —¿Renunciar a qué? ¿A beber la sangre de los inocentes? —Novak . la mariposa segrega un líquido sin el cual no podrían desarrollarse sus alas. se tambalea. sin padre. El hombre más joven retrocedió ante el contacto—. Sería inmaculado. —No soy débil —dijo con acritud. Te quejas. Georg apartó la cara de un tirón. —¿Planeas renunciar.24 - . grabada en su cerebro como un cuadro con un cristal irrompible. —¿Y esto? ¿Te parece que no sé nada sobre castigos? Georg cerró los ojos. No sufriste como yo. Novak se levantó de su chaise longue y dejó el vino en la mesa. Una gaviota gritó en el cielo oscurecido. pasando él también a hablar en dialecto. sintiendo que había ido demasiado lejos. —Te he escogido para romperlos en pedazos por mí. El castigo exalta. —¿Y qué se supone que significa eso? —Creo que lo sabes —lo soltó. Otra cuenta que saldar. —Silencio —las uñas de su pulgar y su corazón izquierdos. —Agradece que has sido escogido como instrumento para hacer este sacrificio. Gimoteas. Georg estaba equivocado. Sus cirujanos plásticos le arreglarían el rostro. Georg asintió con renuencia. Su padre le había enseñado muchas cosas sobre el castigo. no puedes esperar. si pudiera darme ese lujo. Con el esfuerzo.. Si la mariposa se libera prematuramente. hinchada y torpe. avergonzado. conmovido por la libertad de una criatura salvaje. Mis dioses no son para cobardes o débiles. Georg se retrajo.

Debes ser paciente y confiar en mí. y eso. el rojo le sentaba bien. —Sé que lo harás. Qué criatura más sorprendente. ¿Acaso esa mujer estaba intentando seducirlo deliberadamente? . Haría absolutamente todo. La puerta de la terraza se abrió y Tamara y Nigel salieron. había sido menos exigente que habi-tualmente. verdes. Buscada en todo el mundo por crímenes y fraudes informáticos. había cambiado de aspecto. Me conoces demasiado bien para hacer una pregunta tan estúpida. Le diré que haga el cambio el domingo por la noche. Acechando a la pobre chica ya.25 - . Novak aprobó con la cabeza. Estamos al tanto de todos los movimientos de McCloud gracias a un rastreador que colocamos en su coche. Los ojos de Novak vagaron por el cuerpo de ella. su pelo castaño era rojo y sus ojos dorados. Tamara sonrió. que es perfecto para nuestros propósitos. en el fondo. también le sentaba bien a él. ése es el momento en que hay menos personal en el laboratorio. sin problemas. Después la ha seguido a casa de su madre. y después de seis meses de celibato forzoso. Quizá estaba siendo injusto. su viejo amigo y verdugo. En cualquier caso. —Te ayudaré —dijo. Y serás recompensado por tu lealtad. soberbia en su breve vestido verde. En las mejillas de Georg aparecieron manchas de rojo púrpura. Un toque de disgusto o de miedo era como una pizca de sal que resaltaba el sabor de un plato. Encárgate. Nigel parecía incómodo. He contratado a un tal Chuck Whitehead. Era inmensamente lista. Ahora. Desde que él la había enviado a espiar la casa de Víctor Lazar. De hecho. —Excelente. —Maravilloso. No aceptaría nada inferior en la cama.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS brindó con la copa de cráneo y sonrió—. técnico en un laboratorio de ADN. De acuerdo con mi análisis estadístico. Era asombrosamente hermosa. ahora que pensaba en ello. Novak sospechaba que había cumplido su deber allí con demasiado celo. Me encargaré yo mismo de él después. Y su habilidad para espiar en las bases de datos de los ordenadores y cambiar la naturaleza de la realidad para complacer sus caprichos era mágica. lo irritaba. —Acaban de llegar por correo las muestras de sangre de Suiza — anunció. La sonrisa de Tamara se hizo más amplia. apreciando cómo las medias resaltaban sus piernas largas y perfectas. Después de tanto tiempo sin sexo. Los planes se desarrollaban ordenadamente. Nigel se aclaró la garganta. Sabes lo que hay que hacer. y sus habilidades sexuales eran igualmente prodigiosas. El rubor se desvaneció casi instantáneamente transformándose en una palidez fantasmal. Resulta que esta tarde se ha pasado media hora aparcado frente al edificio donde vive Erin Riggs. —El cambio está arreglado —dijo Nigel—. —Yo tengo una buena noticia también —dijo Tamara—. su falta de escrúpulos era casi inhibidora. pero ése era su estado natural. amigo mío.

Georg podía ser muy aburrido. Sí. Cómo se atrevía. desnuda en la terraza. temeroso de apartar la mirada. Georg se desabrochó los pantalones. fácil de olvidar. Tamara no tenía familia. Y eso lo excitó. y apenas documentos.. He gastado mucho dinero falsificando informes para que todos crean que estamos en Francia. brillante y vacía. Le sonrió a Nigel. Excitante. que podía liberar a Tamara cuando dejara de serles útil. —Nigel. con su habilidad informática. un hombre sin sexo. Era un asesino menos habilidoso manualmente que Georg. Georg. ¿no? ¿Aprendiste a disfrutarlo cuando estuviste con Víctor? La sonrisa de ella era como un anuncio fluorescente. y le dio una idea.26 - . se había ocupado de borrar sus pistas. —No. —Entonces Erin sabe que voy por ella. Georg —dijo—. Tamara dirigió su brillante sonrisa hacia él.. Nigel hizo una mueca. Erin no sabe nada de eso. Nigel palideció. Novak se volvió a instalar en la chaise longue. El pobre hombre era un volcán de ira en erupción a causa de su experiencia en prisión. ella misma. —Así que la policía debe de haberle dicho a McCloud qué estamos libres. de mediana edad. Ningún gesto la delató. Era raro verla perdida.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Su irritación aumentó ante ese pensamiento. Después reapareció rápidamente. Novak suspiró. sin saber qué se esperaba de ella. El peligro para su nueva identidad sería mínimo. insegura. Los tirantes se rompieron y se quedó de pie. la brisa helada de la tarde hacía endurecer sus oscuros pezones. A Tamara le gusta que la miren. —Por supuesto. querida —dijo—. Era un hombre enjuto. Georg ahora no era más que un arma mortal que había que mantener escondida hasta que se necesitara la violencia. Sufro. La sonrisa de Tamara vaciló ante la malevolencia concentrada en la voz de Georg. al mismo tiempo. —Parece ser que sí. Se le ocurrió. apretando los puños. Los . —Quédate y celébralo con nosotros. Quizá debería ofrecerle a Tamara a Georg y observar los resultados. jefe —dijo sin pestañear. La boca estropeada de Georg se torció en una sonrisa salvaje. pero él pudo sentir la tensión de la mujer. Eso era lo que había estado echando en falta. Permanecía quieta. puedes quedarte. ¿te apetece darte un gusto? Deja que Tamara alivie tu tormento. mientras observaba el espectáculo. Georg se agitó incómodo. dejar salir algo de la energía inquieta y peligrosa del joven. Podía medir su lealtad y su compromiso y. mientras que Georg había perdido la habilidad para pasar desapercibido. Novak estudió la reacción de Tamara. No podía permitir que uno de sus sirvientes presumiera de manipularlo. se llevó la copa a los labios y les hizo un gesto para que empezaran. —Me muero —gimió Georg en dialecto—. Esto sería bueno para él. Delicioso. pero la máscara que presentaba al mundo era impecable. Georg tiró del frágil vestido de Tamara hacia abajo. Pobre Nigel. pero sabía que no debía negarse.

*** El coche de su madre estaba en el camino de entrada. Los vecinos de al lado habían podado una línea quirúrgicamente limpia donde terminaba su césped. Enroscó una bombilla en la lámpara del salón y la encendió. La mesa del televisor estaba apartada de la pared.. Lo que vio la dejó sin respiración. haciendo deliberadamente mucho ruido. No ocurrió nada. para acentuar el descuidado abandono del de los Riggs y hacer clara su protesta silenciosa. Pero Tamara sería toda para él. Y la palabra que susurraban. Adentro estaba tan oscuro como una tumba. pero la casa se hallaba a oscuras. Encendió la luz del porche.. Los celtas antiguos creían que los cráneos de sus víctimas tenían poderes mágicos. Encendió la lámpara del salón. Quizá se había ido la luz. Se subió a una . decorada con oro. Sus ángeles lo sabían. Quizá haría otra copa de Tamara. A tientas. —¿Mamá? —llamó en voz alta. Muy extraño. El castigo exaltaba. La habitación se veía normal. buscó el camino lentamente hacia el armario donde se guardaban las bombillas. y el enchufe arrancado. Los rododendros sin podar coronaban el porche en sombras. nunca». nunca.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS contactos a través de los cuales la había encontrado no harían preguntas. Los sonidos vulgares y rítmicos del acto que tenía lugar en la terraza fueron ahogados por las voces de sus ángeles. al menos todavía. Georg estaba siendo muy rudo. Enroscó una bombilla en la lámpara que colgaba sobre la mesa del comedor.. Escarbó en su bolso en busca de las llaves y entró.. Lo intentó con la iluminación del techo del comedor. Nada. Su cuerpo nunca sería hallado. Lo que había planeado para Erin Riggs y Connor McCloud era un regalo para sus dioses más vengativos y crueles. Su primera idea fue pensar en ladrones. tropezando. Trató de apretar la bombilla. No quería que Tamara sufriera daño. era siempre «nunca. Erin se acercó a la hermosa casa victoriana donde había crecido.27 - . —¿Mamá? ¿Está estropeado el televisor? No hubo respuesta. Nada. Tamara se uniría pronto a sus filas. Quizá le había sido ofrecida sólo con ese propósito. no.. una y otra vez. Pero. Su terror se intensificó. Asustada. En todas las lenguas de la tierra. por otra parte. La caja de cables yacía en el suelo. el espectáculo le sentaba bien a su estado de ánimo.. No hubo respuesta. No había. que sonaban en su cabeza como el viento entre las hojas. Las luces estaban encendidas en casa de los Fillmore. Si su madre la hubiera quitado habría puesto otra. Un bocado especial. Sacó tres y dio la vuelta. Miró hacia arriba y se dio cuenta de que faltaba la bombilla. Novak sorbió el vino y pensó en refrenarlo. con las persianas bajadas. pero no parecía que faltara nada.

Está bien. Aún había una bombilla en el aplique de las escaleras. parpadeando por la luz de las escaleras. Su alivio fue tan intenso que se le saltaron las lágrimas. —Estaba mirándome —murmuró. ¿estás bien? Las sombras bajo sus ojos parecían moretones.. con los ojos aturdidos y enrojecidos. —Claro. olió la leche. cariño —apartó la vista. Los ojos de Bárbara se suavizaron. ¿Sabes? —Lo sé —dijo Erin suavemente—. No eres tú. —¿Por qué está el albornoz sobre el televisor? —preguntó Erin. aunque si lo hacía se quedaría sin dinero para el viaje de vuelta. Su madre bajó la cabeza. —Entonces tendré que aguantarme. todo. hundiéndola entre sus hombros encorvados. Déjame hacer la cama. —¿Cariño. pero la prenda ya estaba deslizándose para caer al suelo. Bárbara Riggs levantó la vista hacia su hija. Tú eres un ángel. —Mamá. estaba salvajemente desordenada. habitualmente impecable. de sus abuelos. Su madre estaba sentada en la cama. ¿no? Erin retrocedió ante el tono ácido de su madre. Empezó a subir. las aireó y luego hizo la cama. —¡No! Erin la soltó. —Lo siento. Vamos a tomar una taza de té. . —Mamá. Se había convertido en queso. Pero cuando alzó el albornoz para retirarlo del televisor. —¿Qué pasa? —preguntó—. Ellos cuatro esquiando en Banff durante unas vacaciones. ¿Qué pasa con el televisor? Su madre se abrazó el vientre con las manos. mostrando la mitad del colchón. —¿Mamá? Voy a encender la luz —advirtió. su madre se precipitó a detenerla. eres tú? —la voz de su madre era ronca. Abrió la puerta. Pondría el lavavajillas antes de irse y compraría algunos comestibles. Se encaminó a las escaleras y miró con los labios apretados el montón de correspondencia sin abrir. como si mirar a su hija a los ojos supusiera demasiado esfuerzo para ella. Esas palabras asustaron a Erin más que nada de lo que había ocurrido ese día. La habitación olía a rancio. —¿Mamá? —parecía una niña asustada. A ti no te gusta sin leche. Llamó a la puerta del dormitorio principal. —La leche se ha estropeado —dijo Erin—. Un albornoz estaba tirado sobre el televisor. —Nada. sólo estoy descansando. y los retratos de boda de sus padres.. ¿qué quieres decir con eso? Bárbara sacudió la cabeza y se arrastró fuera de la cama. Su cama. La luz mostró un espantoso desorden. Miró el refrigerador vacío.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS silla para cambiar la bombilla de la del techo de la cocina. hacía cinco años. realizando un visible esfuerzo. Es. pasando frente a fotos suyas y de Cindy. cariño.28 - . como una tortuga que se retrajera en su caparazón. Quitó las sábanas. lo que era mucho decir. gracias a Dios. cariño.

En todos los canales. mamá. —No sé si sentirme aliviada o aún más asustada de lo normal. Vístete y vamonos al Safeway.. Erin se sentó pesadamente en la cama. Verás como todo es perfectamente normal. Erin respiró profundamente y lo intentó de nuevo. Trató de alcanzar el mando de la televisión. En los dos televisores de la casa. Lo dejó en un canal donde estaban poniendo anuncios. Pero después empezó a ocurrir con más frecuencia. por favor. Lo juro.. —No hay nada que entender —Erin trató de imprimir un tono animado a su voz. —Voto por aliviada —dijo Erin—. Cambió ese canal rápidamente. sólo era un anuncio. —No seas tan marisabidilla.S. Erin esperó a que le dijera más... Sus ojos se encontraron y Erin vislumbró las profundidades del terror de su madre. Ven abajo.. Que esté viendo cosas. cariño. Créeme. —Veo a tu padre y a esa mujer —dijo sombríamente—. mamá. —Déjame demostrarte que no pasa nada. Un coro de escobas bailaban animadas sobre un suelo resplandeciente. —¿Qué cosas?—la animó Erin. Se limpió los hinchados ojos y buscó a tientas la caja de kleenex que había al lado de la cama—. —Oh. Todo el tiempo... Bárbara la siguió con pasos lentos y arrastrando los pies. jovencita. La primera vez pensé que era un sueño. —¡No! —gritó Bárbara—. lo sé.. Ni siquiera lo he tocado. Un episodio de Star Trek llenó la habitación.. por si daban la noticia de la fuga de Novak. he estado viendo cosas. mamá? Bárbara volvió a hundirse en la cama.. —¿Ves? A la televisión no le pasa nada malo. Todo el mundo ve cosas cuando enciende el televisor —observó Erin—. Su madre estaba perpleja. No. Erin tuvo que intentarlo varias veces antes de que su voz sonara suave y tranquilizadora. Era lo único que le faltaba a su madre para acabar de volverse loca. No puedes entenderlo —la voz de Bárbara era insegura y temblorosa. Cariño. con los ojos en blanco. —No es posible. pero sonó forzado. Mañana iré a la compra. . —No entiendo —susurró.29 - . —¿Qué ves. Y sé que. Ya entiendo.. Hoy se ha encendido solo. Y no me hables en ese tono — le espetó Bárbara. Ahora es todo el tiempo. no importa. voto por que lo celebremos. —No.H. En esos vídeos. mamá —insistió—. quiero decir. Tu frigorífico está vacío. —Cuando enciendo el televisor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Es que he estado. que no es una buena señal. —Eso es normal. Eso era más seguro. Para eso es. Su miedo a perder el contacto con la realidad. Apagó el televisor—. pero se ha encendido solo. En otro canal estaban reponiendo M. pero la mujer sólo sacudió la cabeza.A. mirando fijamente al vacío. —Ya sé que no es posible —le cortó su madre—. De hecho. y en otro estaban dando un informativo. eeh.. —Oh —susurró—.

Bárbara Riggs siempre había ido muy bien vestida y perfectamente maquillada. Erin la miró consternada. —Sí —murmuró—. los ojos apagados. Su madre parecía tan derrotada. pero no se le ocurrió nada.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Lo prometes? Bárbara le dio unas palmaditas en la cara. No lo había notado antes porque sólo se había fijado en la televisión. —¿Cuánto hace que no comes? Bárbara hizo un gesto vago. y el pelo sin lavar se enredaba formando un rodete retorcido.30 - .. —Comí unas galletas hace un rato. De pronto.. Encendió la lámpara del salón. Había algo extraño. Cuando vuelva a conectarla te demostraré que es tan normal como la de arriba. Si no le renovaban la beca a Cindy. No podremos pagar la matrícula si pierde esa beca. No hay espacio en esta mesa para que abra tu correo. No tenían fondos en el banco. Buscó a tientas algo positivo que decir mientras miraba a su madre. Sus manos jabonosas goteaban en el suelo. —Tienes que comer —Erin escarbó en medio del desorden buscando el detergente—. Ahora tenía la cara hinchada. —Por supuesto que sí. helada. —No pasa nada malo con la televisión. —¿Por qué está el reloj contra la pared? ¿Y el espejo de la abuela Riggs? La mirada en blanco y sobresaltada de su madre se posó en la . Ni siquiera le llegaría con los honorarios de su nuevo cliente. la desordenada cocina le pareció demasiado deprimente para soportarlo. Una bolsa de té bailaba en la tetera. Erin recogió el correo según entraba. —Cindy no puede abandonar los estudios. Bárbara retrocedió. La beca se mantiene sólo si Cindy saca un promedio de notable. Erin se quedó de pie allí. no podrían pagar la matrícula de la universidad. Me llamaron. Bárbara se encogió de hombros en un gesto de impotencia. tratando de ignorar el andar tambaleante y desgarbado de su madre. ¿qué pasa? Dímelo. —¿Y? —Erin fregó la tetera con agua jabonosa y esperó. —Mamá. y el dinero de la segunda hipoteca había sido para pagar la defensa de su padre. —Vamos al salón. Erin se secó las manos en los vaqueros. —No quiero ver. ¿Te has enterado de lo de la beca de Cindy? Bárbara hizo una mueca de vergüenza. cariño? Las condiciones son claras. —¿Qué quieres que te diga. Miró sobre su hombro frunciendo el ceño. No llegaba ninguna respuesta. Vamos. mamá. con restos de moho. El semestre pasado aprobó por los pelos y éste ha sido un desastre.

—No te preocupes por eso. Y cuando tomo un Vicodin. Miró el reloj del abuelo. Fue a la deriva hacía el sofá y se sentó.. sacudiendo en el suelo tanto cristal como pudo. —Yo no lo he tocado. extrañamente. Sus ojos se encontraron. yo. por favor. cariño. créeme. rebosando y bullendo de aterradoras hipótesis. Otro pensamiento la asaltó. derecho contra la pared... Pero Dios sabe que si hay algo que no olvidaría nunca. Siete años de mala suerte. Nunca. Estaba puesto al revés.. Esquirlas centelleantes de vidrio cubrían la alfombra.. yo lo haré. quizá deberías hablar con alguien —susurró. —Voy a recoger los cristales rotos.. Bárbara se ajustó el cinturón de la bata con un gesto airado. Erin dejó caer el correo en el sofá y descolgó el espejo. Estaba roto. Como si no hubieran tenido ya su cuota. La actividad . no lo harás. sorprendida y asustada. La horrorizada cara de su madre se reflejó en los afilados pedazos. El montón de correo que había a su lado de repente le pareció mucho menos importante que hacía unos minutos.. Un silencio pesado cayó entre ellas. El espejo estaba roto. Abrió los ojos. Yo no he hecho eso. tomé Vicodin para los dolores de cabeza y de espalda. eeh. Y luego vamos a limpiar la cocina.. Le dio la vuelta. —¿Quién más ha estado en la casa? ¿Cómo es posible que no hayas oído a la persona que hizo esto? —Yo. Ocupada estaba mejor. después de todo lo que ha pasado. —Mamá. Después voy a llevar el marco y el reloj a la habitación de Cindy hasta que podamos arreglarlos. como si alguien lo hubiera golpeado con un objeto contundente. —No he sido yo —gritó—. ¡es cerrar las puertas con llave! Erin puso cuidadosamente el espejo en el suelo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS manchada madera del antiguo espejo.. podría pasar un ejército por aquí y no lo oiría. Un silencio que era como la oscuridad. —No. y su madre levantó las manos como para protegerse de un golpe. he estado durmiendo mucho —titubeó—. Erin se puso de pie. —No uses ese tono conmigo. Erin Katherine Riggs. se dijo con ironía. con el espejo de cara a la pared. La cortante respuesta de su madre la hizo sentirse mejor. Los ojos enrojecidos de Bárbara se inundaron de lágrimas desesperadas. Murmuró una disculpa confusa y levantó el espejo. Nunca haría eso. —Cariño. Las resquebrajaduras irradiaban a partir de un feo agujero.31 - . Lo juro. Era increíblemente pesado. otro de los tesoros que había traído la abuela Riggs de Inglaterra a finales del siglo XIX. Le dio la vuelta.. Y un par de veces.

como minúsculos y crueles dientes esperando unos incautos pies descalzos. Bárbara asintió con la cabeza y trató de sonreír. Voy a sobreponerme. ¿Qué viaje es ése? —Voy a la costa. A Bárbara le empezó a doler la cabeza ante el aspecto demacrado y ansioso de la cara de su hija. —Hay que arreglar este desorden —dijo con timidez. tu plato favorito. pero no podía permitirse rechazar el trabajo de Silver Fork. recogiendo esquirlas de cristal de la alfombra y poniéndolas en un cubo de plástico. Lo que significaba que otra persona había entrado en la casa con no muy buenas intenciones. o lo que fueran.. Pero tienes que estar pendiente del correo. hija. Prefirió corretear. Luego.. cariño. ¿Has comido? —Debería ir a casa. Bárbara llenó el fregadero de agua caliente y vertió el detergente. Te va a ir muy bien. subiendo el espejo y el reloj al piso de arriba. Otro trabajo de consultoría para Mueller. —También tenemos que resolver lo de Cindy. eso era inaceptable. Quizá podríamos .. No debería dejar sola a su madre en esos momentos. —Qué gran idea.. Tengo que hacer el equipaje porque mañana me voy de viaje. pero permitir que su hija pensara que había llegado tan lejos como para destruir la herencia de la familia. o no lo había hecho.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS bloqueaba el pensamiento y ella no quería pensar. Y tienes que. de verdad. y tenemos que preparar un plan para pagar las cuentas. ya lo sé —se apresuró a decir Bárbara—. dejar de tomar Vicodin. —A todos nos va a ir bien. Ya verás. Bárbara sintió náuseas ante la sola idea de comer. El cielo lo sabía. Eso era mejor que rumiar las dos únicas posibilidades: su madre lo había hecho y no se acordaba. Se concentró en la aspiradora para no pensar. si hubiera destrozado la herencia de la familia Riggs recordaría muy bien haberlo hecho. oía otro tintineo..32 - . pues cada vez que pensaba que había acabado de quitar los cristales. —¡Oh. Necesitaban ese dinero con urgencia. estoy fregando sólo algunas cosas porque no cabe todo. Era suficientemente malo haber admitido esas alucinaciones. Te he asustado. Erin parecía aliviada. —Pondré el lavavajillas. Siempre más. eeh. Lo siento. Necesitas estar más alerta.. Me lo comeré luego. pero no puedo hacerlo todo yo sola —la voz de Erin temblaba. cariño. Además. Si.. —Haré todo lo que pueda para que salgamos adelante. creo que tengo algo de comida preparada. Ocupada estaba mejor. no importa lo que pase. Erin se apoyó en la puerta del porche. eso es estupendo! ¿Ves? La nata siempre sube a la superficie. —Déjalo por ahora. si alguien viene a la casa. ese trabajo requería de toda su concentración. escondidos en la espesa alfombra. mamá —dijo Erin—. No estaba segura de cuál de las dos hipótesis la aterrorizaba más. —Por supuesto. estaremos bien. Estaba fregando los platos cuando Erin volvió de tirar la basura. —Sí. Pollo al limón. Pero calentaremos algo para ti —Erin miró en el congelador —. podemos calentar algo en el microondas....

Su esposo. Bárbara Riggs miró fijamente al atizador que sobresalía de las tripas del aparato. Cayó de rodillas. Miró el televisor con ojos hostiles y. desperdigando vidrio por toda la alfombra. Hazlo. Te han cortado el teléfono. No puede dejar la universidad. Sus pulmones no podían tomar aire. No me importa.. Dio la vuelta a la esquina y se perdió de vista. Los sobres revolotearon alrededor de ella como copos de nieve. —Sí. —¿Estás segura de que vas a estar bien. mamá? —Más que segura —la tranquilizó Bárbara—. En su cabeza resonó una carcajada demoníaca. luego. Bárbara miró por la ventana y vio a su hija correr por la acera. Agradezco tu ayuda. Vete a hacer la maleta. Por el amor de Dios. pero las imágenes eran horriblemente claras. Estiró el tapete de ganchillo que había sobre la butaca.33 - . La llamaré esta noche. Mañana tienes que estar descansada —la urgió Bárbara. Se llevó las manos a la cara. olvidados. volvió a enganchar los cables y lo empujó a su lugar contra la pared. La televisión no respondió. —Yo lo haré cuando vuelva. Las esquirlas de cristal se incrustaron en sus rodillas. Y sería agradable ver las noticias de la noche. Se lanzó en busca del atizador de la chimenea y lo estrelló contra la pantalla.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS concertar una reunión con el comité de becas. La mujer se puso derecha y miró a su alrededor. —No te preocupes. Era hora de dejar de deprimirse. Lo tiró al suelo. ¡Vaya tontería! Lo que había visto era el resultado de demasiados sedantes. Cuerpos desnudos centelleantes. Su corazón latía desenfrenado. de estar atenazada por los nervios. mirando a su madre con ojos grandes y preocupados. gruñidos y gemidos. pero los cuerpos seguían gruñendo y retorciéndose. Me encargare de ello inmediatamente.. Corre a prepararte. El aparato estaba poseído. decidida. enchufó la toma. La amante. Cogió el mando en su mano temblorosa y lo sujetó frente a ella como un arma. Estaba . Erin se puso la chaqueta y vaciló. Que tengas buen viaje. Ella te admira —la animó Bárbara—. cariño. Llama cuando llegues. ¿de acuerdo? —No puedo —dijo Erin—. convencerlos de que le den otra oportunidad. Apretó el mando. Erin le dio un abrazo y un beso y se fue. la película parpadeaba. cariño. De verdad. Casi no las sentía. mamá —se ofreció Erin—. obscenos y bestiales. se arrodilló. Nada. Lo encendió. finalmente. Apretó el botón del televisor. El correo se arrugó contra su pecho en su mano temblorosa. sacudiendo la cabeza ante todas las facturas impagadas. Dios. no te preocupes por eso. Bárbara hizo un gesto de disgusto. que echó chispas y explotó. retando a la pantalla en blanco. El televisor endemoniado finalmente quedó en silencio. —Oh. ligera y graciosa. Estaba haciendo que su hija se preocupara hasta enfermar. Bueno. recogió el correo y repasó los sobres. separándolos en montoncitos con su antigua eficiencia. De su boca salía un gemido agudo.

oprimiéndola.34 - . Haciéndose trizas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS desmoronándose. . El terror le llenaba la mente como si fuera humo negro.

—Ya no estoy con La Cueva.. Connor. —No quiero guardaespaldas —dijo nerviosa—. Dios mío. el fiero guerrero que había representado un papel estelar en sus fantasías sexuales durante años. Puso el intermitente y giró hacia la calle donde ella vivía. Entra. ejem. Alivio. Pero yo sí.. —Necesitas un guardaespaldas hasta que Novak vuelva a estar bajo custodia —dijo con brusquedad—. Sus dedos rígidos y helados lucharon con el cinturón. Erin. —Soy yo. Conmigo estás segura. —Novak probablemente estará muy ocupado tratando de dominar el mundo a estas alturas —dijo Erin con sorna—. Hace meses. El coche la siguió lentamente. Connor. Estoy segura de que tiene cosas mejores que hacer que preocuparse por mí. Eeh. no puedes. Estás bastante asustada.. Erin.. Su voz era cortante por la frustración. Ignoró el alivio que sentía y mostró el disgusto. mezclados y agitándose en su vientre.. —No estoy pidiendo un sueldo. —¿Tú? —se puso rígida—. No creen que necesites protección. —Oh. ¿cómo sabes .. —buscó las palabras adecuadas desesperadamente—. Especialmente no te quiero a ti como guardaespaldas.. —¿Un guardaespaldas? —se echó a reír—. —No me tomas en serio —dijo él. ya me he dado cuenta. realmente agradezco que lo pensaras.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 3 El coche se detuvo junto a Erin. —Vamos. No puedes andar por ahí sola. Esto es idea mía y asumiré la responsabilidad. pero. ¿Con mis ingresos? Apenas puedo permitirme el lujo de comprar comida para mi gata. Te llevaré a casa. No se le ocurrió nada que decir ante una afirmación tan obvia. pero no quiero tener nada que ver con La Cueva. No quiero volver a ver a los ex colegas de mi padre. Yo. —¡Me has asustado! —Sí. Por cierto. No es seguro. Entra... ira y emoción. —Me pone nerviosa que me sigan —le dijo en tono cortante.. así que sólo empezó a andar de nuevo. Ella saltó y se protegió contra un muro de piedra cubierto de hiedra hasta que oyó la voz de Connor que salía del oscuro interior del vehículo. El próximo autobús no pasaría antes de veinte minutos. Erin miró el reloj. No es nada personal. —Ponte el cinturón de seguridad. Se subió. Estaba sola en un coche con Connor McCloud. —A mí me pone nervioso verte sola por la calle de noche —contestó él—.35 - .

La habitación se iluminó tenuemente con unas extrañas franjas rojizas de luces y sombras.. gracias..36 - . entrar? —Sí. ejem. Hacía mucho tiempo que no veía su preciosa y radiante sonrisa. ¿Qué le pasó a tu piso de Queen Anne? Otra sorpresa. —¿Quieres. Abrió la puerta y entró en el apartamento. —No tengo hambre.. Todos nos enteramos. —Te acompañaré a tu apartamento. Erin encendió la lámpara de pie que había comprado en unas rebajas hacía años y a la que había puesto un cesto de mimbre como pantalla. con su enorme y callada presencia tras ella. Una lata de atún y tostadas. Siempre había sido una blandengue irremediable. Erin hizo un gesto de vergüenza cuando él mencionó a su padre y bajó la vista. —No es posible.? —Ed presumió mucho de ti cuando conseguiste ese empleo de primera en el museo y te mudaste a un apartamento. Ven. Era muy testarudo y determinado y ella no quería ser mal educada con él. Me temo que no tengo mucho que ofrecer en cuestión de comida. pero no pudo resistir el impulso de tranquilizarlo. Puedo hacerte café o té.. Erin. Se le hiceron eternos. todavía no estoy en la guía. La puerta del coche se cerró con un golpe y él la siguió al vestíbulo. quizá. —Este lugar es desolador. De verdad. El café está bien. El corazón comenzó a latirle más deprisa.. Erin no sabía qué hacer. Él la siguió. quitaré de aquí estos libros. Seis pisos. —Erin. Se metió las manos en los bolsillos y la miró desde arriba con intensidad enervante. O cereales. —Este lugar es más barato —dijo sencillamente—. Cualquiera podría encontrarte. Se encontró mirando los hoyuelos de sus mejillas.. yo no quería hacerte daño. —¿Cómo sabías. Era mentira. Siéntate. . Gracias por traerme. —No es mucho —dijo vacilante—. Sus palabras fueron inútiles. Las palabras se le escaparon de la boca. La forma sensual de sus labios.. Tuve que vender la mayor parte de mis cosas. gracias. si quieres. Caminó detrás de ella mientras empezaba a subir la escalera. —Estás en la base de datos. aunque no estés en la guía.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS dónde vivo? —Por la guía de teléfonos.. enmarcados por líneas duras. Le lanzó de reojo una mirada irónica. Aparcó frente a la decadente fachada de Kinsdale Arms y apagó el motor. —No es necesario. —Estoy bien.

—Ah. —¿Por qué te interesa? —su voz era débil y tensa. —Sencillamente me interesa. Georg. Ese tipo. Su tono no era halagador ni de coqueteo. retorciéndose de placer bajo los dedos largos de Connor que la acariciaban. La cháchara que había estado ensayando se congeló en su garganta. Se sintió desnuda. Erin retiró la mirada del inquietante espectáculo. ocupada. lo cual era muy extraño porque era una gata muy nerviosa e irritable. —¿Eso quiere decir que ya habías intentado adelgazar antes? ¿Por qué? Tienes un cuerpo precioso. ocupada. Edna arqueó el lomo y ronroneó bajo su mano. la habitación le pareció mucho más pequeña..37 - . pero estaba apoyada en el fregadero y delante estaba él. Erin puso café en el filtro con manos temblorosas.. Y estoy demasiado estresada para disfrutar de mi nueva figura.. —Eeh. y ahora estaba tumbada boca arriba. No necesitas perder peso. Nunca permitía que nadie la tocara excepto Erin. siempre he sido un poco demasiado. eeh. sólo una petición directa de información.. Erin.. ¿te acostaste con él? Ella se quedó helada. Edna saltó rápidamente a su regazo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Dio vueltas por la habitación. Nunca lo has necesitado. Ocupada. —Perfecta —se acercó un poco más a ella sin dejar de observarla—. Dime la verdad.. Se dio la vuelta. Una breve y dulce sonrisa transformó la delgada cara de él mientras se sentaba en una silla. En Cristal Mountain. Erin colgó la chaqueta y se puso a hacer el café. La fuerza viva de su mirada le envió una oleada de consciencia femenina. —Ésta ha sido la única vez en mi vida que he perdido peso sin proponérmelo —balbuceó ella—. —Háblame de ello —murmuró Connor. Bueno. —El otoño pasado. dándole la espalda. observando detenidamente sus fotografías. De pronto. Por favor. no he tenido mucho apetito los últimos meses.. Siempre has sido perfecta. No estaba segura de haber oído bien. Estaba mirando fijamente su cuerpo. revisando los títulos de los libros apilados contra la pared con evidente fascinación.. —Erin.. Su pregunta le recordó toda la vergüenza abrasadora de aquellos . no adelgaces más.. —Estás más delgada —observó Connor. Edna saltó de su atalaya favorita sobre la estantería y decidió observarlo detenidamente. yo.. El elocuente silencio de él desencadenó especulaciones demasiado peligrosas en su mente. Su reacción instintiva fue retroceder.. midiéndola con intenso interés. ¿puedo hacerte una pregunta personal? —Eso depende de la pregunta. Ella estaba nerviosa perdida. —Bueno. vulnerable.

Se levantó y caminó hacia el escritorio. —Es un cliente. ¿Quién es ese Claude? —No te importa. Estaba paralizada por la desolada intensidad de sus ojos. No es nada que te importe.38 - . —¿No habías perdido tu empleo? —Ahora trabajo por mi cuenta. esta vez terminaré la tarea. mirándola con los ojos entornados. —Discúlpame. —Así que. Su voz sonaba tensa. ¿eh? —dijo suavemente—. Connor no se movió. —¿Vas a alguna parte? —Es sólo un asunto de trabajo. —Todavía no puedo mantenerme sólo con mi negocio —dijo ella con sequedad—. Deja eso ahí. Se dio la vuelta y levantó la barbilla.. —Si digo que sí. Él la ignoró. ¿nunca has visto al tal Claude en persona? Ella dejó su café frente a él. —Deja esos papeles.. Inmediatamente. pero Erin no se movió. —Así que Claude está encantado de encontrarse contigo al fin. Ahora. El agua para el café comenzó a hervir. ¡Qué tierno! Dejó los papeles en el escritorio y caminó hasta la mesa. —Lo tomo solo. observando cuidadosamente las fotos y las tarjetas prendidas en el tablero de corcho. pero sólo consiguió parecer asustada. Tengo un negocio de consultoría. sin leche. pero tengo grandes esperanzas. y no antes. Connor —trató de imprimirle a su voz un tono autoritario. eso significará que perderás todo el respeto por mí. Connor puso suavemente a Edna en el suelo. a la vista. Connor señaló con su barbilla la cocina y ella apagó el fuego con manos temblorosas. Se iría cuando le viniera bien. pero ésos son mis documentos privados y no te he dado permiso para mirarlos. Connor. . sin aliento. —¿Y te va bien? Su mirada barrió la minúscula y miserable habitación. Y no podía culparse sino a sí misma por haberlo invitado a entrar. Los cogió y los examinó. El hervidor del agua silbaba sin que ella se molestara en apartarlo del fuego. Estoy empezando. —Me prometiste café. Él frunció el ceño. Era implacable.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS terribles días. Significa que cuando lo cace y empiece a golpearlo hasta la muerte. El itinerario del viaje y el correo de Mueller impreso estaban sobre el escritorio. ¿verdad? —No —dijo él tranquilamente—. con la mirada fija en la página. —Así que el viejo Claude siente que ya te conoce. Él acercó el correo a la luz y lo leyó. —Es mejor que te vayas. Él levantó la vista y miró la taza humeante que ella tenía en la mano. Sus ojos volvieron inmediatamente al correo. Nada autoritaria.

Novak ha estado en una prisión de alta seguridad desde que salió del hospital. entre condescendiente y exasperado. —¿Pero nunca apareció? Ella levantó la barbilla. Cuenta con ello. Eso es suficiente para mí. —Mueller no puede tener nada que ver con Novak —dijo fríamente—. —¿Qué demonios estás insinuando. Me trata como a una profesional. no es suficiente. implacables... Una vez en San Diego y otra en Santa Fe. —Es un hombre muy ocupado. —Seguro que sí. —He tenido entrevistas con miembros de su personal administrativo. —Le surgieron negocios inesperados. No puedes hacer ese viaje. ¿No . —¿Desde hace poco? ¿Cuándo se le despertó ese interés? —Nunca he hablado de eso con él. Tú eres la hija de Ed Riggs.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Valoración artística? —Certificación —corrigió ella—. golpeándose el muslo contra la mesa. Paga bien y puntualmente. —¿Pero nunca lo has visto? —sus ojos la sondearon. Hizo planes para que nos encontráramos en dos ocasiones. Tengo que investigar a ese tipo. Ella se puso de pie de un salto. en alguna parte. —¿Entonces por qué no lo conoces todavía? —insistió él. Mueller me contrató por primera vez hace cuatro meses. el señor Mueller muestra un enorme interés por los utensilios de hierro de la época celta. frunciendo el entrecejo. Desde hace poco. Novak está por ahí. Él sorbió el café. Ella no era una niña. Ahogó un grito de dolor. Es un hombre muy ocupado. Dirige una fundación de caridad llamada Fundación Quicksilver. Todo lo demás en mi vida se ha ido al infierno. Erin. —Porque siempre ha tenido otros compromisos —replicó ella—. —Todo lo que necesito saber. que son mi especialidad. Estuviste en su punto de mira. Erin? A Erin le molestó el tono de su voz. Lo he perseguido durante años. Connor. Erin se hundió en la silla. ¿No te parece interesante? El café salpicó la mesa cuando ella dejó caer su taza de un golpe. —Conozco personas cuyas organizaciones de arte han recibido donaciones de su fundación. y no tenía por qué aguantar sus insinuaciones. —¡Claro que puedo! Estoy a dos velas.. —¡No te atrevas! No pienses siquiera en estropear lo único bueno que tengo en marcha. Connor? —¿Conoces a alguien que haya visto a ese tipo? Ella apretó los labios. —¿Qué sabes de ese tipo. —No. —repitió Connor—.39 - . No se ha olvidado de ti. No es. Conozco su olor y lo huelo ahora. ¡Ese cliente es lo mejor que me ha ocurrido en los últimos seis meses! ¡No voy a poner en peligro mi negocio sólo porque tú estés paranoico! —Erin. Vive para cargarse a la gente..

Quizá tenía miedo de herir sus sentimientos. la línea aguda de sus mejillas prominentes. —Sí —se dio la vuelta y la miró—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS crees que has hecho suficiente? La boca de Connor se apretó en una línea desolada. Su madre estaba a la deriva en su desesperación. Había perdido a su compañero. en las reuniones familiares. Pero eso no remediaba la soledad. tenía una pierna destrozada.. en su fiesta de graduación. sin moverse. los latidos de su corazón se habían acelerado al sentirse entre sus brazos.. pero no así. sospechaba. Todos esos años de fantasías . Él limpió las lágrimas con un leve roce de su pulgar. Sé que no es culpa tuya. Abrazos rápidos. Su aliento le calentaba la nuca... Ahora. Quería abrazarlo. Pino. La mayoría de sus amigas la evitaban. vibrando de tensión. Era verdad. Sus manos acariciaron su espalda como si estuviera hecha de cristal. a pesar de lo cual. Y ahora. humo de madera y tormentas de lluvia. Un impulso irresistible la hizo avanzar hacia él hasta que estuvo muy cerca. Dejó la taza. La había abrazado más veces. había sufrido dolorosas quemaduras. Su caricia fue tan cuidadosa y delicada que ella casi no podía creer que estuviera ocurriendo. porque también para él había sido una mala época. Se preguntó si lo que sentía por él estaba escrito en su cara. Había perdido meses de su vida en coma. Sé a lo que te refieres. Jesse. Lo miró directamente a la cara. y aspiró su olor. Su cojera era una rigidez escasamente perceptible en su pierna. no sexuales. Ella necesitaba forzosamente que alguien supiera lo solitaria y perdida que se sentía. Había sido traicionado y había estado a punto de morir. Erin se concentró en su esencia. Y Erín tampoco se movió. sentir su calidez. ¿Cómo era posible que una boca fuera tan firme y al mismo tiempo tan sensual? Y los ojos inteligentes de él. Espera. pasar los dedos por cada detalle de su piel. Las ojeras bajo unos ojos brillantes. Sí. clavados en los suyos. y tampoco dejó de mirarle a los ojos. y aún quería ayudarla. Él la abrazaba con sumo cuidado. Encajó su cabeza bajo su barbilla. Lo sabía. Sus ojos se desbordaron. No tanto por antipatíasino por puro embarazo. Connor había visto cómo vivía y en lo que se había convertido. Bebió todos los detalles: el brillo de su barba incipiente centelleando con un tono dorado metálico bajo la luz del pasillo exterior. Quería tocar su cara.. Connor cerró la puerta sin dejar de mirarla. Su mirada no se apartaba de ella.. como siempre había querido hacer. —Siento haber dicho eso —se levantó y dio un paso hacia él—. Y todavía le partía el corazón. se puso de pie y se dirigió a la puerta. Había visto su soledad. Erin apretó la cara contra su abrigo. fraternales. una época realmente espantosa. y la arropó en sus brazos. —Connor.40 - . en cada una de esas ocasiones. en su olor. Él empujó la puerta y esperó. en su ternura. ¡Qué lástima que no tuviera nada en la nevera! Le hubiera gustado darle de comer. Ha sido. La joven cerró los ojos. Su aroma era una mezcla de jabón y tabaco. o de que ella malinterpretara su gesto amistoso y exigiera algo que él no quería dar. Connor había perdido mucho más que ella en ese horrible asunto.

No estás segura aquí. —Erin. Connor tenía que irse. Se aclaró la garganta. Buscó un kleenex en el bolsillo. antes de que estallara en lágrimas y quedara como una estúpida delante de él. lo deseaba desesperadamente.. Cualquier cosa que pase. tengo que hacer las maletas. Connor garabateó algo en la caja y se la lanzó a las manos. si andas mal de dinero —dijo él con impaciencia—. atraerlo más cerca y hacerlo suyo. eeh. —Y tú quizá deberías meterte en tus asuntos. En realidad. gracias por el consejo. Demonio. Erin. Puede instalar algo que. —Sí. el abrazo. —Dame un bolígrafo —exigió... gracias por el ofrecimiento. incluso con mi pierna mala —pasó revista a su apartamento. tengo un montón de cosas que hacer así que. —Ejem. Ella mantuvo la cabeza agachada. de día o de noche. Gracias por traerme. Quería que la empujara al estrecho futón para atraparla bajo su cuerpo grande y fuerte y darle otra cosa en qué pensar. —Gracias. Quería echarle los brazos al cuello. verdaderamente necesito estar sola. Él lo había visto todo: cuan solitaria se sentía. —No empieces —retrocedió. —Lo siento —balbuceó. Connor tenía que sentirlo. necesitas una puerta nueva. —Entonces quizá deberías quedarte con ella una temporada. como si estuviera mimando a un animal salvaje que pudiera salir huyendo.. Es un desperdicio poner una cerradura buena en una puerta como ésta. cuan necesitada. Connor. Buenas noches. por la solidaridad y por el. —¿Tu madre tiene sistema de alarma? Erin pensó en el espejo y el reloj destrozados y.41 - .... Erin se enfureció. aterrador y maravilloso. Algo caliente. por primera vez desde que Connor le revelara sus sospechas. Dios. Papá insistió. Llamaré a mi amigo Seth. Él hizo un gesto de frustración. —¿Y cómo se supone que voy a pagarle? —Lo pagaré yo. sintió algo parecido al pánico. Pero Erin no quería que fuera cuidadoso o suave.. .. Le alcanzó uno de mala gana. llámame. toda esa hambre contenida. pero puedo cuidarme sola. todo ese calor.. o morder.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS románticas. —A tus órdenes —su voz sonó espesa. Y ahora. negando con la cabeza—. —Necesitas cerraduras mejores. Es importante. Podía gritar. y rápido. Seth me hará un buen precio. Voy a hacer este viaje y no quiero guardaespaldas. Le acarició el pelo. Él frunció el ceño y sacó una caja de cerillas del bolsillo de sus vaqueros. ¿cómo podía él no compadecerla? Ese pensamiento la aguijoneó. Podría hacer saltar las bisagras de una patada. Le dio fuerzas para apartarse de un tirón... Su padre decía que era adivino. —Llámame. Buenas noches. con el ceño fruncido—.

se sintió desconsolada. —Buenas noches —dijo suavemente. Era tan sabrosa e inocente. —Echa el cerrojo —ordenó desde fuera—. pista de patinaje. intimidándola con su fuerte personalidad.. No me iré hasta que te oiga. pero cuando Erin tenía diecisiete y él veintiséis. Erin apoyó el oído en la puerta. Gracias. Antes de que todo pasara. estaba en peor forma de lo que había creído. Pero qué increíblemente dulce era él. —Prométemelo. se dijo que su partida era un alivio. Aunque. y los cerdos tenían alas y el infierno. Un golpe seco en la puerta la hizo saltar. Su mirada era como un abrazo. Sí. Pero no lo era. habría sentido su erección. sermoneándola. Cuanto más cerca se mantuviera de la dura realidad menos probable sería que lo echara todo a perder. Esos asombrosos ojos en los que un tipo podía perderse.. Echó el cerrojo. Se mataría. Y qué detalle preocuparse por ella. Esperó un momento. Casi se molestó con él porque le había dejado echarlo tan fácilmente. sus oídos rugían. Era muy irónico. Al fin estaba sola. Cuando cumplió los veinte había estado verdaderamente tentado. Jesús. antes de que Jesse muriera y él acabara en coma. No podía conducir en este estado. No había nadie. Cerró de un portazo. *** Connor apoyó su cara ardiente contra el volante.42 - . y en lugar de sentirse aliviada. ordenándole lo que tenía que hacer... tenía que reaccionar. Su corazón galopaba. —Lo prometo. Una última mirada escrutadora y finalmente salió. Había querido agarrarla y besarla con tanto deseo que tenía calambres por el esfuerzo de contenerse. ¿Qué le pasaba? ¿Acaso se había vuelto una blandengue? Desde luego. No.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Bueno —susurró Erin. Desde el día en que ella cumplió veinticinco años. Después de cómo se había comportado Connor con ella. presionando contra los vaqueros como un garrote. quizá ella le habría devuelto el beso. —Buenas noches. Connor. Estaba a punto de correrse en los pantalones. si la hubiera besado. lo cual no era excesivo. había estado armándose de valor para invitar a Erin Riggs a cenar y al cine. pero Ed le habría arrancado la cabeza si se hubiera acercado a su preciosa . había querido invitarla a salir. abrió la puerta y miró.. La caja de cerillas estaba aún tibia del calor de su bolsillo. Se metió la caja en el bolsillo de los vaqueros. Él era nueve años mayor. pero no pudo oír pasos. habría sido escandaloso intentar ligar con ella. Él se quedó en silencio unos segundos. Si ella se le hubiera acercado un poco más. Sus dedos se apretaron sobre ella hasta que se arrugó en su mano—..

Davy y Sean habían adquirido la costumbre de llamarlo a intervalos regulares para recordarle que comiera. Siempre había sido delgado. y alquiló un apartamento con una amiga y colega. Había puesto todo su esfuerzo en volver a levantarse para poder detener a Lazar y a Novak. Él había tenido algunas novias esporádicas mientras tanto. Había que tener eso en cuenta. Cuando despertó del coma y descubrió que había sido traicionado. era una suerte que alguien se preocupara por él. Sean. Quería a su compañero como a sus propios hermanos. Podía ver cada músculo bajo la piel cuando se miraba en el espejo del baño. Fastidioso. seis meses en Francia. El jeep de su hermano menor. Trabajaba para su hermano mayor. y Jesse asesinado. Si no. arrancó el coche y se dirigió a la guarida de su hermano Davy. Había llegado el momento. pero. Ni la cojera. pero ahora lo era mucho más. Especialmente. Con ese pensamiento reconfortante. No había sonreído en todo el tiempo que había pasado con ella. la verdadera razón por la que no había hecho ningún movimiento era porque Erin salía mucho al extranjero. y ese pasado no era precisamente de lo más adecuado para meterse en la cama de Erin. pero sólo gruñiría y echaría una chuleta a la parrilla. Escasamente tenía un presente. al menos.Todo lo cual había culminado con el ingreso de Ed Riggs en la cárcel. haciendo fotos a mujeres infieles. no podía evitar pensar que meter al padre de una chica en prisión por asesinato arruinaba en gran medida sus oportunidades de tener una cita con ella un sábado por la noche. no tenía energía para desperdiciarla en romances. Sin embargo. Pero el ventilador había esparcido toda la basura antes de que él tuviera la oportunidad de lograrlo. y algunos más que no recordaba. Quería hacerla sonreír. Deseaba desesperadamente abrirse camino hacia esa torre y descubrir qué había detrás de esos ojos grandes y serios. no tenía novio. sorprendentemente.43 - . con programas de estudio y becas para excavaciones arqueológicas. Aunque había hecho ejercicio para recuperar la masa muscular que había perdido durante el coma. Su estómago se retorció en señal de aprobación reclamando alimento. Veinticinco años y. un año en Gales. No tenía futuro. y si a Ed no le gustaba. No era un gran premio. Todo lo que tenía era un pasado. Davy estaría enfadado con él por aparecer tres horas tarde. ya habría muerto de inanición. considerando la pinta que tenía. nueve meses en Escocia. Ella acabó su carrera y se puso a trabajar como restauradora en un museo. Maldición. Se fue de su casa. Esperaba que Erin y él se comprometerían algún día. Deseaba a una princesa que estaba en una torre de marfil detrás de una alambrada de malditas espinas. Ni una vez siquiera. pero siempre se echaba atrás cuando empezaban a hablar del futuro. seguía muy delgado. mujeres interesantes. En la guerra y en el amor todo valía. estaba aparcado en el camino de . que se aguantase.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS niña. a orillas del lago Washington. desenmascarar al traidor y vengar a Jesse. Se miró en el retrovisor e hizo una mueca de desagrado. Qué idiota. Y las cicatrices de las quemaduras no ayudaban mucho tampoco. No ocurrió. Hacía mucho tiempo que eso no le sucedía porque últimamente nunca tenía hambre.

—Mira. En realidad. —Llegas tarde —dijo Davy—. Él lo soportó estoicamente. Iban a atacarlo por dos frentes. La seguí a casa de su madre y luego la llevé en mi coche otra vez a su casa. Lo más que puedes hacer es prevenirla. pero. —Erin no es problema tuyo —dijo Davy—. —Ya lo he hecho. Sean hundió la cara en las manos. pero tu testimonio metió a su padre en la cárcel. —Tuvo a Erin en sus garras una vez y la perdió.44 - . no enfadado. No puedes ser su héroe. —¿Por qué no te callas? —sugirió Connor. Las hacía como ejercicio durante la rehabilitación. —Novak se ha escapado —les dijo Connor—. Davy y Sean intercambiaron miradas de entendimiento. —Sé que esa chica te ha encandilado durante años. Estoy desbordado tratando de levantar este negocio.. Escucharon el agua que golpeaba contra los guijarros bajo el muelle durante un largo rato. —Fui a su casa —admitió—. joven y está desprevenida. Otra vez. como un par de rayos láser. Novak no es de los que olvidan. ¿Esta noche? Connor se preparó para el sermón. Davy tomó un trago de cerveza. Sean continuó. Con dos de sus matones. pero después siguió haciéndolas y se había convertido en un hábito en él. Connor tomó un trozo de papel que había sobre la mesa y se puso a hacer una pajarita. —Nada bien —dijo Connor—. No tengo tiempo para jugar con Novak. Vas a salir perjudicado. Las miradas de Davy y Sean se concentraron en él. Dos pares de ojos verdes casi idénticos a los de él lo escrutaron mientras se acercaba al muelle. Sean hizo una mueca. —¿Has hablado con ella? —preguntó Sean—. y ni siquiera te dio las gracias. —¿Cómo le va? —preguntó. le va fatal. amigo. Es bonita. Sus voces se callaron de repente. cansado hasta los huesos. Estaban hablando en el porche de atrás cuando abrió la puerta. —Dios. Uno es aquel tipo que golpeé el pasado noviembre. —Gracias por darme tu opinión —deshizo la pajarita y garabateó el .. Hiciste todo lo que pudiste por ella. imperturbable. Y querrá castigar a Riggs por haberle fallado. Le gusta eso. Las palabras de Sean lo hicieron sentirse desolado y triste. Con —empezó Sean—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS entrada. —Estoy menos preocupado por nosotros que por Erin —dijo Connor. No me cortes la cabeza por decir esto. Ni Georg Luksch tampoco. —¿Crees que querrá jugar con nosotros? —preguntó Davy. —Ooh. Ya hemos cenado. Georg Luksch. Connor se dejó caer en una silla. —Para eso vive. —¿Qué pasa con Erin? —la profunda voz de Davy era baja y recelosa.

eh? —se puso de pie de un salto—. donde procederá a certificar un montón de valiosas reliquias para él. —Se va mañana. Davy se acarició la barba y se encogió de hombros como disculpándose. Connor lo miró.. . ¡Vaya pinta que llevas! Connor señaló a su hermano mayor con la cabeza. La barba de Davy es de un estilo muy diferente. Llama a Nick. que Erin Riggs te escupa a la cara te abre el apetito. —¿Y qué es exactamente lo que te preocupa? —preguntó Sean. Siempre ha estado demasiado ocupado como para encontrarse con ella desde que la contrató hace cuatro meses. —¿Se te ocurrió afeitarte o peinarte antes de imponerle tu presencia? —lo sermoneó Sean—. —Ni ella ni nadie que ella conozca ha visto nunca a ese millonario. Con mucha mantequilla y cebolla. Con. Davy come. Erin vuela a Portland para encontrarse con él y luego ir a Silver Fork Resort. —Hablando de comida. su dirección de correo electrónico y la información del vuelo. Sean lo miró incrédulo. Abrió la puerta con el pie y se fue saltando hacia la cocina. Davy se plancha las camisas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS nombre de Claude Mueller. —¿Quién es este tipo? —Es el misterioso millonario que ha mostrado recientemente un interés apasionado por la cultura celta. —Davy es otra historia —la voz de Sean era cuidadosamente paciente —. ¿Podrías investigar esto para mí? Davy lo tomó y lo examinó. Davy lo miró preocupado. —No me importan tus tonterías —dijo Connor cansado. —Averigua quién paga esos vuelos —le dijo Connor—. Davy parecía sorprendido. Olvida el papel del héroe por esta vez. —Veré qué puedo hacer.45 - . Dale la lata un rato a él. —¿A alcanzar su avión? Oh. —Que sean dos —dijo Connor—. —Davy también tiene barba. Un tipo con tu aspecto no es el complemento de moda que necesita una nena estupenda. —No abuses de tu suerte —la enorme sonrisa de Sean desmentía su queja. Te asaré una patata si quieres. él la cuida y se la recorta de vez en cuando. —Ah —la voz de Davy era pensativa. —Mañana por la mañana. Me echó de su apartamento. Me prometiste un bistec. Marchando un bistec poco hecho. Le pasó el papel a Davy por encima de la mesa—. —¿De verdad quieres comer? —Tengo hambre. Jesús. —¿Cuándo necesitas la información sobre Mueller? —preguntó Davy. Y averigua todo lo que puedas sobre la Fundación Quicksilver. —¿Así pues.. Le dije que necesitaba un guardaespaldas y me escupió a la cara —dijo Connor—. Ellos son los que deberían. Voy a ir por carretera a Portland. Dios. No le gustaba nada todo aquello. Sacó el tabaco y el papel de liar del bolsillo. Y no olvides la pimienta negra. —No la culpo —dijo Sean—.

No puede ir a encontrarse con ese tipo sola. —Es impresionante —la cara de Sean estaba inusualmente seria. Pon tu propia vida en orden antes de salir corriendo a rescatar a cualquier damisela en apuros. sería su trabajo cuidar de ella. Él lo atacó sin vacilación. —Veremos lo bien que te sientes cuando vuelvas de Portland —gruñó . no es culpa tuya. —Gracias —murmuró Connor. Y no me culpo de eso. untado con mantequilla de ajo. Sean abrió la puerta de una patada y dejó el plato frente a Connor. Connor se percató de cómo lo miraban. Sean frunció el ceño. —Déjalo ya. Rebobina. Davy. Y. Sean irrumpió por la puerta y le ofreció a Connor una cerveza fría. por una vez. Davy cruzó los brazos sobre su robusto pecho. —Ya basta. Aspiró una bocanada profunda y exhaló. —Y una mierda. —Odio que hagáis eso —se fue. chicos —protestó—. —Huy —dijo—. —Déjanos disfrutar del espectáculo. —Tengo un mal presentimiento. —Tampoco es culpa de Erin —Connor evitó la mirada de su hermano mientras terminaba de liar el cigarrillo—. —Pero Ed no está —le interrumpió Davy—. Davy. Si Ed estuviera. No puedes salvar al mundo entero. Connor apuró el cigarrillo en un silencio sombrío. Connor mojó un último trozo de pan en la salsa. créeme.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Ya lo intenté con Nick. —¿Me he perdido algo? —No —dijeron Davy y Connor al unísono. Davy lo miró sorprendido. para calmarse antes de atreverse a hablar. Dejad de mirar cómo engullo. hermano. idiota. Hace dieciséis meses que no te vemos comer así. Sean miró a un hermano y después al otro. Con. una demostración de mal humor poco habitual en su controlado hermano. —Ojo. pero. tuvo el sentido común de tomarse la cerveza y mantener la boca cerrada. Estás pisando arenas movedizas. Estoy bien. —La comida estará dentro de poco —anunció. —No os preocupéis. Davy dio un golpe en la mesa con su botella de cerveza. Unos minutos después. dos patatas asadas grandes. Creen que Novak está en Europa. —Probablemente tienen buenas razones para pensar así —gruñó Davy. un tomate en rodajas y tres pedazos grandes de pan francés tostado caliente. aunque creas lo contrario. Sintió una ligera punzada de culpa. Sus dos hermanos lo miraron silenciosamente consumir un bistec de trescientos cincuenta gramos.46 - .. Finalmente. me estáis avergonzando.. dando un portazo. ¿Quién ha hablado de tu vida amorosa? Connor protegió el cigarrillo con la mano y lo encendió. —No te he pedido opinión sobre mi vida amorosa.

Bueno. Cerró los ojos y su memoria fotográfica rápidamente le ofreció la imagen de Erin afanándose inútilmente en su cocina. —Pensé que estabas ocupado. presumiblemente para que se los pusiera para dormir.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Davy. —Eres un cerdo. con su dulce. ¿Qué armas vas a llevar? —preguntó. Sonrió a su pesar. sorprendido por la extraña necesidad de decirles algo sentimental. En aquella época. como apoyo. Quiere proteger su voluptuoso cuerpo. Pareces molido. —No estoy tan ocupado como para no cubrirle las espaldas a mi hermano si me necesita —dijo Sean. Dios. —¿Qué es eso de Portland? —Quiere ser el comité de bienvenida de Erin cuando vaya a encontrarse con un millonario misterioso que puede que sea Novak o puede que no —le contó Davy—. Duerme un poco. Había fantaseado con colarse en su habitación en la casa de Ed y Bárbara durante años. de almohadas esponjosas. Gracias. Si cambio de idea te lo haré saber. sobresaltado. Connor se dejó caer en la cama. ¿queréis llamar a Seth y a Raine para contarles lo de Novak? —Me ocuparé de ello —dijo Sean con prontitud. —Estoy bien solo. frascos de . pero por lo menos tengo buen aspecto —fue el disparo de despedida de Sean. —Crees que necesito niñera. se apiadó de él y le interrumpió. —Chicos. —Voy a ver si averiguo algo sobre ese misterioso millonario —dijo Davy—. mirando las ramas que se balanceaban fuera del porche acristalado. entonces termina de cenar. Savia nueva para su imaginación sexual. ¿eh? —Interprétalo como demonios quieras. Sean frunció el ceño. Personalmente. Sean lo leyó en sus ojos. —Claro. —Oh. estaba exhausto. se veía a sí mismo como un toro grande y torpe en aquel mundo femenino de rizos y encajes. Connor hizo una mueca de fastidio. escultural y delicioso cuerpo en vaqueros y una camiseta desteñidos. Duerme aquí y te contaré lo que haya averiguado a la hora del desayuno. —Quieres a Erin toda para ti.47 - . Vas a necesitar fuerzas. —Gracias —se puso de pie y miró a sus hermanos. Encima de la silla que había al lado de la cama. Connor terminó el último sorbo de cerveza. —¿Quieres compañía? —preguntó Sean. Ya tienes la cama hecha en el porche lateral. una sudadera y un pantalón de chándal. pero su mente rebullía. Connor. sus hermanos habían puesto unas toallas. Y la Ruger SP-101. —Sólo la SIG. Con. Connor le dirigió una mirada. ¿eh? Connor ignoró la provocación de su hermano menor con la facilidad que da una continuada práctica. No me digas. —Córtate el pelo si quieres ligar.

deslizándola por los pliegues relucientes y suculentos de sus labios. con los brazos extendidos hacia él. Él la empujó a la cama y abrió con ternura sus suaves muslos. como si fueran recuerdos. pero esa noche el escenario había cambiado. buscando el tesoro oculto en el calor húmedo y secreto de su entrepierna. pero era aún más seductora porque Erin estaba en ella. Enterraría su cabeza entre sus muslos y hundiría su lengua profundamente. Ella tembló mientras él la rodeaba con sus brazos desde atrás y exploraba la abundancia de sus senos. Mamando su clítoris. retorciéndose y gimiendo de placer. Y Erin. con unos ojos suaves llenos de confianza. hurgando en su oscura mata de vello. Se arrodilló y acarició con la cara la calidez de esa franja de piel aterciopelada que había entre la camiseta y la cinturilla de sus vaqueros. no fantasías. con la alfombra trenzada alegrando el suelo de linóleo y la colcha de colores cubriendo la estrecha cama plegable. sacudiéndolo y azotándolo con la lengua. El broche de su pelo se soltó y su pelo sedoso cayó y se deslizó por sus hombros como una cinta de raso oscuro. espíritu indomable.48 - . Esa habitación era más sexy que cualquier lugar que hubiera soñado por su cuenta. El dormitorio superfemenino de sus fantasías dio paso al abarrotado apartamento estudio de Kinsdale. Qué bonito. pétalos de flores y sal marina. tomó en las manos sus nalgas sonrosadas. con los ojos pesados por la excitación mientras él cerraba la puerta. su negativa a rendirse a la autocompasión. tomándose su tiempo. Montones de libros apilados contra la pared. En su mente estaban grabados detalles vividos. Confianza. Lentamente. La abrió como una fruta rezumante con la lengua. Cada detalle iluminado por la extraña luz de la lámpara de mimbre y cargado de calor erótico. Limpió con un beso las saladas lágrimas de sus mejillas y ella se abrió y se aferró a él mientras devoraba su tierna boca. retrocediendo hacia la cama. Sí. la mata eléctrica de vello negro. su caprichoso sentido del humor. Esa fantasía tenía infinitas variaciones. Ésta era su fantasía y la ejecutaría como le viniera en gana. todas al rojo vivo y clasificación X. La haría retorcerse y apretar . La habitación de Kinsdale no lo hacía sentirse torpe y extraño como la habitación de su fantasía. Desechó las voces burlonas en su cabeza. besó y lamió los pliegues y los huecos entre sus piernas. Su sentido práctico y su orden. en sorbos grandes y ávidos. lencería. centímetro a centímetro. Perezoso y lento. Colores alegres. Ella se apretó en torno a sus dedos y lanzó la cabeza hacia atrás contra el hombro de él. Él deslizó la mano sobre el promontorio redondeado de su vientre. que tan sugerente le había resultado esa noche. Enterró la cara en la áspera manta militar y dejó que la fantasía se desplegara.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS perfume. Le quitó cada jirón de ropa hasta que estuvo desnuda. deleitándose en su cálido olor femenino: polvos de talco de bebé. Lo respiró. recreándose en los colores y los sabores. botones tiernos de carne ávidos de ser lamidos y chupados. Sus pezones se arrugaron al contacto de sus manos. Dolorosamente pulcro y organizado. Abrió los botones de los vaqueros y le lamió el ombligo mientras bajaba esos pantalones y esas bragas sobre sus caderas sinuosas.

Apretó la cara contra la almohada. se arropó con la manta y cayó como una piedra en un sueño fiel y cabal.49 - . Se limpió la mejilla y miró fijamente su mano mojada un momento. Se corrió durante el orgasmo imaginado de ella. Eso era extraño. Y después lo haría todo otra vez. . Se limpió en el baño de atrás. Cuando levantó la cabeza. deslizándose más profundamente con cada arremetida hasta que el orgasmo lo invadía. respirando con dificultad. se sobresaltó al encontrar su cara mojada por las lágrimas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS el sexo contra su cara. no llegó tan lejos. pero estaba demasiado cansado para asustarse. hasta que se sacudiera y sollozara de auténtico placer. Habitualmente terminaba con el siguiente paso lógico: abrazándola e internándose en sus profundidades trémulas. la almohada ahogó su grito mientras chorreaba en la toalla. Esa noche.

Eres un ángel. Hasta mañana temprano. chica. Si había una comida elegante se pondría los pantalones negros y la blusa de seda. para ir descansada y encandilarlos con su profesionalidad. Tonia. Hacer el equipaje y limpiar no era suficiente. «Olvídalo». Es magnífico que al fin vayas a conocerlo. todo hombre que conociera sufriría por comparación. Todos los platos estaban lavados. se dijo. Marcó el número de la casa donde Cindy vivía con sus amigas de la universidad en Edincott Falls. Erin colgó. —Ya lo sé. todo lo que se podía hacer de la lista estaba tachado. Por eso ella siempre lo llevaba. Victoria. excepto «hacer el equipaje». y sin esperanza de que alguien pudiera pensar que trataba de llamar la atención en plan romántico. así que se había visto forzada a eliminar varios artículos. el breve y devastador encuentro con Connor había quitado toda la chispa a esa posibilidad. ¿Está ella . —¿Hola? —respondió una voz jadeante. la hermana de Cindy. Mientras estuviera tan estúpidamente encaprichada con él. tachó «llamar a Tonia para que dé de comer a Edna» de la lista de tareas pendientes y se puso a caminar por la habitación como un animal enjaulado. Tenía que evitar que su hermana cometiera un error del que se arrepentiría toda su vida. Había prometido a su madre que llamaría a Cindy esa noche. Duerme un poco. Por alguna razón. todas las migas recogidas. Elegante y discreta. Ahora había un problema importante. No hay problema —dijo Tonia—. siempre me despierto al amanecer cuando tengo que coger un avión. Necesitaba reírse o llorar. Estaba subiéndose por las paredes. Necesitaba dormir. Con Bradley. —Hola. una siempre necesitaba coser algún botón. hacía años. No tenía valor para ello. el último de los cuales era el vestido negro que había pensado llevar para el caso de que Claude Mueller resultara ser interesante. Además. así tendría espacio para llevar el costurero. Buenas noches entonces. ¿Te parece bien? —Claro. Muchas gracias. Estoy muy emocionada. Necesitaba distracción.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 4 —Claro. ¿verdad? Soy Erin. puedo pasar por tu casa y dar de comer a la gatita. No es que no lo hubiera intentado. Se alteró al pensar en Bradley. pero si empezaba a llorar probablemente nunca pararía.50 - . y el costurero era una de esas cosas que siempre se necesitan precisamente cuando no se tienen a mano. que merecía lista aparte. Tenía que salvar a Cindy. Su maleta con ruedas era pequeña. Tienes que estar guapísima para el multimillonario. Pero tengo que ir muy temprano. Necesitaba dejar de pensar en la forma en que se derretía sólo de pensar en el exquisito y delicado abrazo de Connor.

—¿Qué está haciendo en la ciudad? ¿No tenéis exámenes finales? Victoria vaciló.. ¿Cómo has conseguido este número? Erin apretó los dientes. Sólo estaba asustada.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS ahí? —No. se dijo a sí misma. Eeh. Pero le diré que te llame cuando vuelva. el inquietante episodio con Connor la habían desequilibrado. Erin lo anotó con dedos tensos. Cindy? —No empieces —dijo Cindy con una risita—. —¿Por qué no querías que lo tuviera. —¿Móvil? ¿Desde cuándo tiene móvil Cindy? —Billy se lo regaló —dijo Victoria entusiasmada—. no conozco el calendario de exámenes de Cindy —respondió evasivamente. Está aquí mismo. tratando de apartar con razonamientos el terror que se instalaba dentro de ella como una piedra fría. Además. —Me lo ha dado Victoria. Erin ya odiaba a Billy y a su Jaguar. Un buen tipo que casualmente conducía un Jaguar. Era extraño. —Qué cotilla. Que inundaba a una chica de diecinueve años de ropa cara y juguetes electrónicos y le proponía distracciones fuera de la universidad durante la semana de exámenes finales. Casi no se oía a sí misma cuando dio las gracias a Victoria y colgó el teléfono. Se sobresaltó cuando el teléfono sonó.. No te preocupes. Lo contrario de su tímida y cautelosa hermana mayor. Su tono despreocupado le puso los nervios de punta. incómoda—. Tiene un Jaguar. Se quedó sentada en la cama. Es un tipo realmente guay. la extraña escena con su madre. Quizá ese Billy era un buen tipo. O podrías llamarla al móvil. Le regala ropa de marca. Es bárbaro. No quería que te preocuparas. Mucho más bonita que Erin. Lo odiaba más con cada número que marcaba.. —Hola.. Sus padres habían decidido matricular a Cindy en una universidad privada con la esperanza de que allí estaría mucho más controlada que en una gran universidad pública. y Caitlin me contó que. Ah. —¿Hola? —dijo la voz vibrante de Cindy. Es muy guay. —Oh. ¿me puedes dar el número del móvil de Cindy. eso es todo. Era horrible. también. no es el único coche impresionante que tiene. Voy a matarla. en el tablero de mensajes. Soy Erin. —¿Billy? ¿Quién es Billy? —Oh. te gustará. —Eeh. Eres una viejita. La insensata e impresionable Cindy estaba deseosa de gustar. según dice Cindy. y todo le parecía raro y siniestro. hola. . Cindy. Las noticias sobre Novak. claro. Dispuesta a que la llevaran a cualquier parte. Erin. sólo para ser guay.51 - . tiene un. Y era muy bonita también. está en la ciudad con Billy —le dijo Victoria. —Victoria. Apestaba. es su nuevo novio. No había razón para asustarse. por favor? —Claro.

totalmente. —No me montes un escándalo. o el contrapunto... que hizo que Erin se estremeciera. Estoy con Billy. ¿qué clase de diversión? —su voz era un chillido nervioso.. secundaria. Por eso no llamé. Era un sonido gorjeante y mecánico. Cindy? Su hermana ignoró su pregunta. Sólo estoy dándome un respiro y divirtiéndome un poco. Tenemos que encontrar la forma de que puedas continuar en la universidad. ya te llamaré yo.. en cualquier caso? Quiero decir.. —Relájate. pero una voz le informó de que el teléfono al que llamaba estaba apagado. Tu beca. Sólo estoy probando mis alas. o Freud. ¿Por qué no estás estudiando también? Tu beca depende de que mantengas el promedio. —Cindy. La vida es para vivirla. Erin se sintió desconcertada por el muro que se había levantado de repente entre ella y su hermana. no puedes sencillamente. —Escucha. El que tú nunca hayas querido ir de marcha no significa que yo no pueda hacerlo. Estoy bien. Erin. Una gran pérdida de tiempo y dinero. Tómate una píldora tranquilizante.... Estoy segura. —¿Quién es ese Billy? ¿Dónde lo conociste? —Billy es estupendo —le espetó Cindy—. Erin volvió a marcar el número. No me llames.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Preocuparme por qué? —la voz de Erin se estaba volviendo más cortante. Hay muchas formas de ganar dinero. también necesito hablar contigo sobre mamá. así que yo. —Adiós. me estás asustando mucho. Como si tú supieras lo que es diversión aunque te pinchara en el culo. no te preocupes —Cindy rio de nuevo—. Allí no hay más que teoría... tan diferente de su risa normal. ¡Y no te preocupes! Todo es muy guay. —¿Quedarte dónde. y Billy me está enseñando. —Porque voy a quedarme en la ciudad con Billy durante un tiempo. este. Esa beca es. —¿Ves? Lo sabía. —¿Y qué hay de tus exámenes? —estalló Erin—. tenemos que hablar. La comunicación se cortó bruscamente.. o la Revolución Industrial.. En el momento. —Me estaba volviendo loca en un pueblo tan aburrido. Erin. —Oh. Billy ofreció llevarme a.. ¿verdad? Pero no le digas nada a mamá.. Erin. ¿de acuerdo? Se pondría hecha una furia... Nadie hace nada más que estudiar durante la semana de exámenes.. —Cindy. Estoy más allá de la luna. Es lo mejor que me ha pasado en mi absurda vida desde que metieron a papá en la cárcel. Billy dice que te diga que la universidad recibe más crédito del que merece. Cindy soltó una risita. . ¿A quién le importa Chaucer. Es muy normal.52 - . de verdad. Volvía a tener pánico. —¿De qué demonios estás hablando? Cindy. sé realista. sí. Sabía que te pondrías toda santurrona. —Cindy. Más de las que nunca pensé.. seguro.. Mis problemas financieros se han terminado. —¡Por favor! —dijo su hermana—.... ¿eh? ¿Qué? Ah.

«Prométemelo». —Ésta es mi casa. Buscó la cajita de cerillas en que tenía anotado el teléfono de Connor y se quedó mirándola fijamente. llámame». —Madre mía. como diciendo «ni se te ocurra resistirte». Davy no se enteraba de nada. Dios. Tenía serias tentaciones de llamarlo y llorar sobre su hombro. Davy le echó una ojeada. «Cualquier cosa que pase. *** Oh. Desapareció para ir a la cocina. Seguía insistiendo en tratar a su hermano menor como si fuera un maldito inválido. Había por lo menos una docena de píldoras de vitaminas sobre la mesa. —Desayuno café. te daré café. además de tener propiedades cicatrizantes. Connor contempló complacido a su hermano. Colgó de golpe y se tumbó en la cama. —¿Quieres desayunar? Connor bostezó. Parece una burbuja de aceite congelada. —¿Has encontrado algo interesante? Davy le dirigió una mirada de inteligencia. movió la cabeza hacia las vitaminas y lo miró muy serio. demonio —su estómago estaba rugiendo. Sean llevaba un jersey granate y unos ajustados vaqueros de diseño. Sin importar lo aterrorizada que se sintiera.. Sean puso una taza de café y se sentó frente a él.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Como si no lo supiera ya. había dicho. Sean siempre parecía bien arreglado. Ni hablar. Una sonrisa iluminó la adusta cara de Davy. no zumo de naranja —gruñó Connor. Esto disparó su mente instantáneamente a un estado de alerta. furiosa. Necesitas toda la ayuda que puedas. . No. ¿Dos huevos o tres? —Cuatro —dijo Connor. —Es una burbuja de aceite congelada. Te haré unos huevos con jamón. Si te las tragas todas sin decirme ninguna gilipollez. Y después pasaremos al asunto de Mueller. Cuatrocientas unidades de vitamina E en una cápsula de gel. Él era tan cálido y tan fuerte. Connor estaba frunciendo el ceño ante una extraña píldora de color ámbar transparente cuando Sean salió al porche. las uñas y el pelo. Algún gen que Connor no había logrado heredar. Soy el jefe en mi casa. cualquiera. Bueno para la piel. junto a un gran vaso de zumo de naranja cuando Connor salió trastabillando del baño por la mañana. Davy parpadeó al oírlo. Connor era la última persona a la que se dirigiría en busca de ayuda.. Se limpió las lágrimas.53 - . —Davy dice que si ya te has tomado las píldoras puedes beber esto. —Sí. descuidado ignorante. Tómatela. incluso cuando acababa de levantarse de la cama. Hacía señales como un faro en una tormenta. —¿Qué es esta basura? —preguntó lamentándose—.

Y te has olvidado de Kelsey. Ésa era Jill. eeh. Brr. Si me descuido. que fueron antes. Connor hizo una mueca. ¿Es la instructora de aeróbic con muslos esculturales? Sean aprovechó el cambio de tema con evidente alivio.. Julia —se arriesgó—. Cogió la última vitamina. Le dije desde el principio que no se pusiera seria conmigo. una píldora grande. —Mierda. —Parece una cagadita de conejo —se quejó Connor—. —Jesús. —Sí. —No. Tenía que relajar el ambiente. Un agradable olorcillo a loción para después del afeitado asaltó la nariz de Connor. —Cabrón —dijo Connor—. Rose y Carolina. Cállate y tómate la píldora.. Y huele fatal. Una cosa estupenda. —Conque. —Sufre —fue la sucinta réplica de Sean. gilipollas. que no quiero comprometerme en estos momentos. sin esperarlo.54 - . La conocí en un club hace unas semanas. Un músculo latió en su bien afeitada barbilla. Ya veo —murmuró Connor—. Julia ha acampado en su coche frente a mi casa. Se tomaron el café. muta y se convierte en una especie de gigantesco mosquito chupasangre. Pero no funcionó. captó el reflejo de las profundas preocupaciones de sus hermanos por él y sintió un dolor caliente en el pecho. Por eso he de estar alerta. Espiando en la oscuridad a la puerta de mi casa toda la noche. —Estoy de acuerdo. —Ésta es la que hace que el pis se te vuelva champán. comprensivo. ten cuidado. cuando quiera darme cuenta me habrá chupado toda la sangre. marrón. qué va. Algún día lo pagarás. ¿Por qué me torturáis con esta basura? —Porque te queremos. y entonces bam. Ese silencio tenso y significativo era demasiado para él tan temprano. Fue divertida por un rato. La puerta con tela metálica se abrió empujada por el inmenso pie de . Nunca funciona. Su hermano desvió la mirada hacia el agua. Connor asintió con la cabeza. hacer algunas bromas para que los dos pudieran volver a respirar. ¿verdad? Sean le echó una mirada. —Problemas de mujeres. Así que supuse que si no iba a casa durante unas cuantas noches pensaría que estoy ligando con alguien y entendería el mensaje.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS El pelo revuelto en un desorden perfectamente elegante. Me pone la carne de gallina. Se echó la maloliente píldora a la boca y se la tragó con un sorbo de café. grandes ojos azules. —Pelo rubio rizado. Connor se quedó helado. sabe peor que huele. ¿Y cómo es Julia? Sean hizo una mueca. tacones de doce centímetros. —Ah. sorprendido por el tono de la voz de Sean. Cerró los ojos y tragó la cápsula. es terrible cuando pasa eso. —¿Qué estás haciendo aquí todavía? Sean hizo una mueca. —Es vitamina B. Por un momento.

—Para mí no. —Y ahora cuéntame. celtas. Claude era enfermizo de niño. —Novak podría hacerse pasar por este tipo —musitó. —Necesitas proteínas. ahora más o menos bajo control. Connor se atragantó con el café y se limpió la boca. Un tipo solitario y recluido. ojos azules. Es difícil imaginarse todo ese dinero.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Davy calzado con botas. sajones y. padre suizo. ignorando a su público. Rasgos blandos. —Para ser un tipo tan rico. ¿qué has averiguado sobre Claude Mueller? Davy abrió una carpeta. por supuesto. —El pobre Claude se quedó traumatizado con la muerte de sus padres —continuó Davy—. un montón de huevos revueltos con queso fundido. armas. Reparte un montón de dinero apestoso a diversas organizaciones de arte y museos. Sólo se interesa por las antigüedades. que él mismo fundó a principios de los noventa. anodino. Nacido en Bruselas en el 61. cuatro tostadas chorreando mantequilla y un plato rebosante de trozos de melón y piña frescos. avergonzado. Una versión más maciza del mismo hombre. La más clara era una foto de pasaporte tomada hacía dos décadas. ni guapo ni feo. Gruesas tajadas de jamón a la plancha. Éstas son de hace más de dieciséis años —Davy le tiró un montón de impresiones en color por encima de la mesa. Se sumergió en el festín. con bigote y perilla. con la esperanza de que su memoria fotográfica le dijera algo. —Jesús —dijo—. No se ha casado. —Huy. Claude Mueller era delgado. Estudió arte y arquitectura en la Sorbona desde el 80 hasta el 83 y después renunció por problemas de salud. padece un tipo raro de hemofilia. ¿Y dónde está mi servilleta de damasco y mi cuenco de agua con limón para los dedos? Davy se encogió de hombros. un industrial importante. no hay mucha información sobre él —dijo —. Es conocido entre los internautas porque participa en chats de arte. subastas y esas cosas. . le lamen los virtuales pies. En el 89 sus padres murieron en un accidente automovilístico. como no podía ser menos. que lo contemplaba absorto. no tiene hijos. Unos minutos después. No se podía discutir sobre eso. Sean le dedicó una sonrisa maliciosa. Tiene una colección de relicarios medievales. todos los cuales. pelo castaño. Connor apartó el plato y las ojeó. Connor parpadeó. apartó dos platos completamente limpios. Nada. utensilios viquingos. Claude era el único heredero de una fortuna de quinientos millones o algo así.55 - . Terriblemente rico. —No he encontrado ninguna reciente. Y se recluyó en una minúscula isla privada en el sur de Francia. Todo lo que sentía era una incomodidad hormigueante que le preocupaba. piel color aceituna. Connor las observó detenidamente. Madre belga. Puso dos platos delante de su hermano. Tengo más imaginación que tú. —¿Fotos? —preguntó Connor. Administra la Fundación Quicksilver.

. Algo seguía angustiando a Connor. —Que odias la idea de que la chica que siempre has querido vaya a encontrarse con un tipo asquerosamente rico que se vuelve loco por el arte celta. —Entré en la base de datos de la Fundación Quicksilver anoche. Connor. su voz indescifrable. . No estaba en la cárcel.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Las miradas rápidas de Davy y Sean continuaban claramente una conversación que había debido de empezar la noche anterior después de que él se fuera a la cama. Vi los informes médicos. Dos días antes de su viaje programado a Santa Fe. —Es como dijo Nick. Connor dejó la taza. Connor —Sean parecía a punto de perder la paciencia. No razona como un ser humano normal. Es lo más inteligente que puede hacer. Lo aprendí allí. —No digo que sea todo por Erin —rugió Connor—. Encontré las transacciones para los billetes de avión que Mueller compró para Erin en los últimos meses.56 - . Davy sacudió la cabeza. —Olvídala. planeando la ruina de Erin. Davy apartó la mirada. Mueller fue ingresado en una elegante clínica privada de Niza por una úlcera sangrante. ¿por Erin Riggs? Vamos. Con. —¿Desde cuándo lees francés? —preguntó. Su hermano estaba lleno de sorpresas. El tono de Davy era monótono. —Estuve un tiempo en el norte de África después de la guerra del Golfo. Es posible que sea un diabólico complot. —Tienes que enfrentarte a la realidad. como si ya tuviera preparada su respuesta a esa pregunta. es cierto —dijo Davy lentamente—. No es difícil si sabes español. Novak ha corrido a casa a esconderse bajo las alas de papi. Pero gastar cantidades innombrables de dinero para montar una historia tan complicada.. ¿recuerdas? Hablan mucho francés en Egipto y en Marruecos. Aunque sabía que esta noticia debería haber hecho que se sintiera mejor.. Así que Davy sabía francés. Los dos evitaron sus ojos—. —¿No crees que ha resultado demasiado fácil encontrar toda esa información? —Sí. Connor se puso pálido. No pudo asistir al encuentro porque estaba vomitando sangre. Connor. Sigue con tu vida. —Entré en los archivos de la clínica —continuó Davy—. Todo es posible. —¿Y cuál es tu versión de la realidad? Sean respondió deprisa. Novak necesita una nueva identidad. —Pero está loco —Connor pasó la mirada de Davy a Sean. Connor. pero. Claro que es una chica preciosa. Connor se puso de pie y cogió la carpeta que su hermano había dejado sobre la mesa.. El asunto apremiante que impidió que Mueller se encontrara con Erin en Santa Fe fue la mala salud. Nadie podría culparte por odiar esa idea. Connor miró fijamente su café.

—Las cosas siempre pueden empeorar —señaló Davy—. —Tú eras el que quería que lo sacáramos de su sufrimiento —observó Davy—. pero oye. que mira para lo que ha servido. en el momento en que su hermano abría la puerta de un empujón. Mátame ahora. Connor se dio la vuelta y lo miró en silencio. mierda. Connor! —dijo Sean. . has estado brillante —la voz de Davy era severa—. Yo no quería buscar toda esa información. Si me perdonáis. —Es un rasgo de familia.. —Pensé que las cosas ya no podían empeorar para él más de lo que ya habían empeorado. está enfermo —señaló Sean—. —¡Qué pasa. cállate —murmuró Sean—.. —Mierda. Siempre. tengo cosas que hacer. Tú sabes bien cómo hacer daño. Estaba equivocado. Directo al blanco. —Sí. —El tipo puede tener más dinero que Dios. Sean se desplomó en su silla. —Ah. mierda. Sácame de mi sufrimiento.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Gracias por tu ayuda. Connor cerró la puerta con tanta violencia que se sacudió en el marco.57 - . Las úlceras sangrantes no son sexys. Sean dejó caer la cabeza y golpeó la frente contra la mesa. Consuélate con eso. Maldito pesimista.

La energía se levantó a través de ella como savia. y flores de mil pétalos y de todos los tonos florecieron en su sexo. durante una eternidad de tiempo de sueño. Era una danza ceremonial. El viento zumbaba. y la comprensión creció muy gradualmente en ella.58 - . con un paso paciente y mesurado. dudó durante un último momento tembloroso. Sus ojos estaban llenos de añoranza. en el suelo había hierba fragante y arriba el cielo abierto. que se balanceaban y temblaban con la brisa suave y perfumada. No había palabras. El despertador sonó con estridencia. El viento se levantó según él se le acercaba. en su corazón. El sueño siempre la dejaba retorciéndose en la cama. sus senos se movían bajo la tela. Una luz dorada se colaba entre los árboles. con los muslos temblorosos apretados en torno a un charco de . que se deslizó sobre su cuerpo hasta la hierba fragante. Él nunca acortaría la distancia entre los dos mientras ella le diera la espalda. un vínculo mágico. Él la besó con una urgencia tosca que reflejaba la de ella y la echó al suelo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 5 En el bosque estaba oscureciendo.. Le dio su calor y su hambre. Matices dulces. Había resuelto el enigma y finalmente podía reclamar lo que siempre había sido suyo. en su cabeza. Connor la seguía.. Casi no podía respirar. llenaban el aire. Llevaba el pelo suelto. a veces un soldado romano. y dio la vuelta. la fuerza sinuosa de su cuerpo. Apagó la alarma y se cubrió la cara con manos temblorosas.. cuando por fin entendió fue como si siempre lo hubiera sabido. Él puso las manos sobre sus hombros y le quitó el vestido. centelleantes. Hacía años que tenía ese sueño. El atuendo de Connor variaba de acuerdo con lo que ella estuviera investigando. a veces llevaba vaqueros y camiseta. Ella estaba desnuda bajo su vestido de gasa. Le ofreció todo su deseo. la energía abrasadora que iluminaba los lugares oscuros dentro de ella. profundo y desesperado.. Se detuvo en un círculo de árboles. Un anhelo incoherente brotó dentro de ella y se estiró para alcanzarlo. Corrientes de aire tibio acariciaban su piel. a veces era un guerrero celta. haciendo arder el miedo y la vergüenza como el sol hacía desaparecer la niebla. todo su calor y su suavidad. estaba muy excitada. Erin saltó en la cama. El despertador la había interrumpido en la mejor parte y la había dejado caliente y seca. La cara de él se iluminó con alegría triunfante. Los detalles no importaban. La hierba fue su cama suave y fragante cuando él se precipitó dentro de ella. batiendo su pelo contra su cara.

El apartamento estaba dolorosamente ordenado. El intercomunicador zumbó. —Voy por ser una profesional. para. Es un bicho tan peleón que puede volverse loca en este sitio minúsculo. no por sexy. —No es nada. vestida así —protestó—. Puede perseguir a los gatos de los vecinos. Todo lo que podía ordenarse alfabéticamente lo estaba. ¿Me llevo a Edna a mi casa o sólo cojo tus llaves? —Lo que te resulte más cómodo. Erin era demasiado consciente de cómo la quisquillosa Edna odiaba estar encerrada en un apartamento pequeño. hola. tonta. Se puso un chándal mientras esperaba la llamada de Tonia. No me digas que la señorita Perfecta está todavía en la cama. pero. —He traído bollos y un par de cafés dobles. temblando todavía. Siento haber tenido que molestarte tan temprano. repitió. Cada superficie que pudiera frotarse brillaba. Miró el reloj. ¿por qué su subconsciente usaba el sexo para decirle algo? ¿Para atraer su atención? Se abrazó las rodillas contra el pecho. chica! ¿Qué voy a hacer contigo? Erin se encogió de hombros. Entonces me llevo a Edna a casa. Su primer pensamiento fue que podría ser Connor y trastabilló por la habitación. Y te invito a cenar en cuanto esté de vuelta. había funcionado. Tonia meneó sus rizos negros. —Eres un encanto por ayudarme. La maleta estaba hecha. ya no tenía nada que hacer. El ascensor está estropeado todavía. Erin devoró un bollo pegajoso mientras Tonia metía sus garras en la maleta de su amiga. Hora de hacer té y calmarse con una ocupación constructiva. así que.59 - . —Seguro que será un arreglo más agradable para ella —dijo tensa. por lo menos no con éxito.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS excitación. Trató de ser objetiva. Las siete. Necesitas una fuerte dosis de cafeína. —No puedes ir a encontrarte con un multimillonario. adulta. . No llevas ninguna prenda que muestre tu pecho. —¿Quién es? —Soy yo. su ropa para viajar dispuesta. Tonia levantó una bolsa de papel. Casi no había podido tener sexo con nadie nunca. —Bueno. Sólo un sueño. Tonia. Distraída por el deseo. electrizada. Si continuaba así. Los sueños eran mensajes de la mente subconsciente. Si ésa era la intención. hasta la última horquilla. Tonia. —Ah. ¡y tienes un buen pecho. Pero ¿qué tenía que ver con ella? Nunca había tenido sexo con Connor. Sólo un sueño. Mecanismos extremos para manejar la situación. se vería reducida a limpiar la suciedad que se acumulaba en el teclado del ordenador con algodón y alcohol. Abrió la puerta y le dio a su amiga un abrazo agradecido. horror de horrores. Usa las escaleras. un buen partido. Pero la vida era dura para todos. Este era agradable y bueno. No me gusta dejar a Edna en el hotel para mascotas.

sé apasionadamente amistosa con el multimillonario. Y tú sigues elaborando excusas para él. Y. Está resentido con tu padre y está muy. Y. después. Por lo menos por parte de él. Tú eres diferente. Intentó persuadirme de que no hiciera este viaje. Cualquier cosa que interfiera con este cliente es perjudicial para ti. —Sé que es duro. quiero decir.. Claro.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Las dos cosas no son incompatibles —Tonia meneó un dedo inquisitivo ante ella—. pero tú misma me dijiste que lo único que hizo Georg fue flirtear. No creo que quiera hacerme daño. para ya. Quiere meterse en tus pantalones. Todas las enfermeras de la clínica estaban impresionadas por tu devoción. Paso dos. muy interesado en ti.60 - . —Tonia. usa mi ropa para causar esa primera impresión completamente importante. —Bueno. vamos a ir de compras. Erin. Tan ingenua. Quizá a algunas chicas les interesa esa clase de cosas. Permíteme trazar un plan por ti. como Lassie ven a casa o algo así. —¿Tierno? —gruñó Tonia—. Venir a avisarme. creo que fue un detalle muy tierno —dijo con vacilación —. no de ella. ¿A tu apartamento? ¿Qué hizo? ¿Te tiró los tejos? Lo voy a matar como te haya tirado los tejos. —¿No? Está loco si intenta impedirte que hagas este viaje. —Estoy en la ruina —dijo Erin—. Ese tipo es violento. —En realidad. La conversación de Tonia estaba volviéndose incómoda. Su apetito se había desvanecido—. Él en coma y tú allí. —¡No! ¡No lo hizo! Vino a decirme que Novak y Georg Luksch se han escapado de la cárcel. Connor vino a verme ayer. para tu información —le espetó Erin—.. salvaje y peligroso. —Ya lo sé —Erin miró por la ventana las manchas de hollín de la pared del edificio contiguo. todos los santos días. Está preocupado por mi seguridad.. fue horrible. Tonia parpadeó. después iremos de compras. —su voz se debilitó y empezó a sonrojarse. además. te salvó del sicario malo del gran criminal. Paso uno. —Cuidado. ¡como si tuviera algún poder extraño sobre ti o algo! —Eso no es verdad —dejó el bollo a medio comer. No había necesidad de mencionar el abrazo. yo. Esto es un asunto de trabajo. puesto que había sido completamente platónico. Cuando vuelvas. —¡No me digas que estás destruyendo esta oportunidad porque estás colgada de ese tipo que arruinó tu vida! —Mi vida no está arruinada. y yo personalmente te enseñaré cómo reconciliarlas. —Sí. Y McCloud lo convirtió en hamburguesa delante de ti. pero no a ti. Era doloroso escuchar la verdad. —Eso es lo que me encanta de ti. Erin asintió con la cabeza. —¿Aquí? —Tonia se quedó boquiabierta—.. . Erin. leyéndole por cierto libros horrorosos. Era adorable. Nada de compras hasta que llegue mi barco. Tonia suspiró.

Erin sonrió. —Bueno. Su terror de que Connor pudiera no despertar nunca. por favor. A veces soy una bruja. Erin. Si consigues a ese tipo. —Pero las que están saludables tienen mejores oportunidades de encontrar hogar —protestó Erin—. ¿de acuerdo? —Recuerda sus gotas para los oídos —dijo Erin con preocupación—. Su amistad con Tonia empezó un día en que la joven encontró a Erin llorando en el servicio de mujeres.. La verdad duele. Le dije que me dejara sola. Tonia hizo un gesto. Por primera vez. procura que esté sana. de falda corta y con una insinuación provocadora para ese escote cojonudo del que nunca sacas partido. —No quiero seguir hablando de Connor —dijo en tono neutro—. Tonia le dio un pañuelo y un abrazo. sabía que había visitado a Connor todos los días que había permanecido en coma. o los gatos. dos veces al día. tendrás tiempo para pasar por mi casa y asaltar mi armario antes de irte. Si coges un taxi a la estación en lugar de un autobús. Nadie. ven. Ayúdame a meter a esa gata en la cesta. Tonia parecía avergonzada. Tengo el traje y la blusa perfectos para ti. —Lo siento. según sea el caso. ¿verdad? —el tono provocador de Tonia la arrastró de nuevo al presente—. así que no hay razón para que me riñas. ni sus amigas ni su familia.. Considéralo una inversión. su deseo y su sufrimiento. —Está bien entonces. Erin negó con la cabeza. ¿Me perdonas? —hizo aletear sus largas pestañas. Bien. Vamos. Edna. comprando con tu buena amiga Tonia. —Un tema doloroso. Voy a hacer el viaje. Sencillamente no es bueno para ti. Ya se ha tomado la de esta mañana. Pero no pudo ser. Hice lo que tenía que hacer. Rechacé su ofrecimiento. y te voy a llevar a mi guarida. ¿eh? Erin respiró fuerte para controlarse. —continuó golpeando Tonia—. —Por supuesto. Pasemos a tu guardarropa. —Ya te tengo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Nos rompía el corazón. —La próxima vez que rescates una mascota de la perrera. No descartes lo que nuestras . Tengo debilidad por los perros indefensos. y la llevó a tomar un café. Edna se escondió debajo de la cama. Erin sonrió. bonita. Tonia hizo girar los ojos. Color burdeos. Me voy. pasarás el resto de tus días nadando en oro. pero no había habido forma de ocultárselo al personal de enfermería. Tengo que ser honesta con mi falta de atractivo interior. Erin finalmente logró introducirla en la cestita. Erin dejó salir todo y confesó su amor no correspondido. bufando y maullando. pero el multimillonario tendrá que vérselas con la verdadera Erin.61 - . Son cuatro gotas de vitaminas en la leche más una píldora machacada y espolvoreada en la comida. donde haré sopa de gato contigo —le dio un abrazo a Erin—. —Gracias. Era tan romántico. Las enfermizas se ven condenadas.

Sus ojos se posaron en la carpeta que contenía la información que Davy había conseguido sobre Claude Mueller. Es tan fácil enamorarse de un hombre rico como de un mamón en paro. quizá algún día se lo cortara. Había estudiado a fondo esos papeles y había memorizado cada dato. considerando que la cantinela de estás-en-peligro-de-muerte-y-yo-puedo-salvarte no había caído muy bien la noche anterior. que la estaría esperando. *** Connor dejó el Cadillac en el aparcamiento del aeropuerto y miró el reloj. una de tejido áspero beis. la que la había ayudado a mudarse. pero no podía. Incluso Sean y Davy creían que estaba tocando fondo. Todo el tiempo. como los pantalones de algodón. como una roca. Se recordó a sí misma que Tonia era una buena amiga. Se había puesto la mejor camisa que pudo encontrar. Sin embargo. Había algunos extremos a los que no iba a llegar. No si estaba en juego Erin. Pinchaba ahí. sólo para hacer saltar a Erin. Como si le diera un poder especial ser la única que lo sabía. Eso hacía que se sintiera muy solo. Al pensar en Sean se sintió culpable.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS madres siempre nos han dicho. pero Tonia había estado ahí. Pero no podía abandonar. no el suyo. mala suerte. Un gran fastidio. regalo de Navidad del siempre optimista Sean. No iba a presentarse a un maldito concurso de belleza. Tonia era la única que conocía sus sentimientos hacia Connor. y planchar era uno de ellos. Un truco limpio. Había peinado su rebelde melena rubia y la había recogido lo mejor posible en una gruesa cola de caballo. eh. La camisa estaba algo arrugada. de diseño. Su pelo siempre había tenido personalidad propia. Aunque su hermano no podía saberlo. El avión de Erin no aterrizaría antes de veinte minutos. El único plan que se le había ocurrido era hacerla desaparecer del aeropuerto sin montar una escena. una mano fantasmal le apretaba la garganta aún con más fuerza. la policía del aeropuerto lo habría echado a patadas . Oh. Pensó que debía sentirse aliviado porque no parecía que hubiera nada raro en el misterioso cliente de Erin. Dios. Ese era el talento especial de Sean. A pesar de sus extrañas manías. Ella era la que le había buscado ese apartamento. Tardaría unos diez minutos en desembarcar y luego recogería su equipaje y subiría en la limusina de Mueller. basta ya. ¡Adiós! Erin cerró la puerta con un suspiro. El problema de cortarse el pelo era que después había que seguir cortándoselo. Si hubiera llegado allí luciendo su peinado habitual del clan del oso cavernario. Sobre su cadáver. pero a veces parecía que disfrutaba importunando en ese punto sensible. Claro que nunca había estado tan mal como ahora. y eso lo angustiaba porque su instinto no lo había engañado nunca.62 - . Nunca le había resultado fácil con las damas. Connor había hecho un esfuerzo por él y había tratado de vestirse decentemente. se había afeitado. Sus otras amigas se habían esfumado cuando las cosas se pusieron muy negras.

además. Su cliente misterioso ya había sido investigado. De sus orejas colgaban pendientes de oro. Tocó la bolsa de tabaco que tenía en el bolsillo. Finalmente. sin mencionar lo embarazoso que iba a ser tener que explicárselo a Erin. El café había sido un gran error. Hecho número dos: no había nada que pudiera hacer para detenerse. los pasajeros empezaron a gotear. La Interpol estaba completamente segura de que Novak se encontraba en Europa.. siguiendo órdenes de una autoridad instalada profundamente en su interior. No hay furia comparable a la de una mujer privada de sus artículos de tocador. Pero con las mujeres uno nunca sabía. resplandeciente. Malditos fueran los ambientes para no fumadores. Con seguridad. Aun yendo decentemente arreglado. Su conciencia. pero una chica callada. Primero revisó la zona de equipajes para ver quién estaba esperando a Erin. Sería afortunado si no gritaba. Un minuto. Dejó salir lentamente la respiración.. con un letrero que decía «Erin Riggs». Podía torturarse todo el día y seguiría cojeando de un lado a otro.. Una mujer con un bebé y un niño de cuatro años que saltaba de aquí para allá. Observó a la gente que lo rodeaba. arrastrar a una joven hermosa protestando por todo un aeropuerto internacional era una empresa delicada.63 - . Tres minutos más de espera. Connor pasó revista al resto de los viajeros.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS incluso antes de llegar a la puerta. un tipo grande de pelo negro con aspecto de hispano y de uniforme. Davy y Sean lo llamaban su complejo de héroe. tal vez. Era uno de esos sentimientos que llegaban hasta los huesos y con los que no valían razonamientos. El truco estaría en esa fracción de segundo fatídica en que Erin lo viera.. . Se dirigió hacia una máquina de café. vestida con un traje verde. Se sentía endemoniadamente nervioso. Hecho número uno: iba a cometer una tremenda estupidez que. Y si llevaba maleta. Ocho minutos. lo asustaba a morir. cogió una taza y se la tomó más deprisa de lo que debía. segura de sí misma. Iba por poco tiempo. con la cara arrugada por las sonrisas mientras esperaban a sus nietos. Quizá estaba perdiendo realmente el control. ¿Conclusión? Atacar. Debería haberse fumado un cigarrillo antes de entrar. En realidad no importaba cómo se llamara. podía resultar peligrosa. dos. Nick estaba convencido de que Novak no era una amenaza para Erin. así que era posible que únicamente llevara equipaje de mano. Estaba tan preciosa que quería darse una patada por no haber intentado por lo menos plancharse la camisa. Su plan sólo funcionaría si Erin no había facturado el equipaje. esperando que su papi volviera a casa. no iba a resignarse a abandonarla. No había razón para que él se empeñara en seguirla y darle la lata. Volvió a subir la escalera mecánica y miró su reloj. Había mirado a la muerte a la cara muchas veces y se había mantenido tranquilo. ¿Entonces por qué lo hacía? Simplemente porque tenía que hacerlo. Una pareja mayor. Metió los papeles de Mueller en la guantera y salió del coche. con el pelo recogido. y allí estaba ella.

extendiendo su mano sobre su hermoso trasero.. temblando como un pájaro atrapado. Quería aspirar inmensas bocanadas. Ella hacía rodar una maleta de mano tras de sí. cariño.64 - . Era primaveral. Le pasó el brazo por el hombro y la arrastró con él.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Demasiado tarde para lamentarse. pero había hecho muy bien. Así. Cuando al fin la soltó.. parecía una escena típica de dos amantes que se reencuentran. penetrante y dulce. del aeropuerto. —Eh. Todavía no lo había visto. Sus pestañas oscuras y rizadas aleteaban con aturdida confusión. Ella se puso rígida. Erin tenía la deliciosa boca abierta de sorpresa. Su aroma se mezcló con su sabor. Una sorprendente mancha rosa ardía en sus mejillas sobre el delicado tono dorado de su piel. No había planeado besarla. qué estás. Erin tuvo que . Un arma secreta para la cual él no estaba preparado. Lo olvidó todo excepto su necesidad desesperada. como una nube rosa caliente. Se puso justo detrás de ella y le agarró el brazo. Había sido un impulso. temblaba aún más que ella. —Vamos. Sus pupilas eran pozos negros. Ella vibraba en sus brazos. de probar más de ella. Se olvidó de Novak. los mechones satinados de su nuca. Ella giró sobre sí misma y Connor aprovechó su confusión para atraerla más hacia él. Y esa boca jugosa estaba demasiado ocupada para quejarse. Era hora de poner en acción su estúpido plan. dulces. rodeándole el rostro con las manos. su piel suave como la de un niño. Su corazón golpeaba contra sus costillas como un martillo cuando ella cruzó la puerta. —Shhh —murmuró. —¿Connor? ¿Qué. de la policía. como un hombre que hubiera estado atrapado bajo el agua y que finalmente saliera a la superficie.. deslizando su brazo por debajo de su cadera. Intensamente femenino. Apoyó su frente caliente en la de ella. Connor hizo más profundo el beso. de persuadirla a abrir la boca. Le quitó la maleta de la mano. gracias a Dios. agarrándose a sus brazos en busca de equilibrio.? Él se movió para mantenerla desequilibrada e inclinó su boca sobre los labios de ella de nuevo. Se lamió los labios. devoradores y desesperados. nena —la abrazó y la besó. Se sumergió profundamente en uno de esos besos que son como las olas estrellándose en la playa. lacerante. miel y chocolate. dulce y exquisito. buscando aire. Erin echó la cabeza hacia atrás.. y sus sentidos experimentaron una confusión de texturas suaves e increíbles: la ternura de sus labios. Entonces su aroma lo rodeó. Deslizó la mano hacia abajo por su graciosa columna y la apretó contra la parte baja de su cuerpo mientras sujetaba su nuca entre las manos. y su mente quedó en blanco. Atardecer. —Me alegro de verte de nuevo. Produjo un sonido suave y asustado en el interior de su boca.

Pasó su boca por sus labios nuevamente. Ya no había policía aeroportuaria. Hasta el momento todo había salido muy bien. Connor. Abrió el maletero. Le dio besos suaves en el rostro.65 - . Esos besos habían superado sus esperanzas más salvajes. —¿Adonde vamos? —su voz todavía era suave e insegura. Connor? ¡Se supone que tengo que encontrarme con alguien en la zona de equipajes! ¡Ve más despacio! —estaba empezando a farfullar y a forcejear. las puertas estaban a punto de abrirse y ella intentaba reunir fuerzas para gritarle de nuevo. Confía en mí. Agarró su mano y tiró de ella—. a lo sumo. en la garganta. tratando de comunicar su urgencia con toda la fuerza de su voluntad.. como un animal. y frotó la cara contra los mechones perfumados y cosquilleantes de su cuello. Explícate. por favor. Con la boca abierta. ¡no! ¡No te atrevas a besarme de nuevo! —retrocedió—. sin resistirse. sonaban timbres. pero ya habían salido de la puerta giratoria y él la estaba empujando por el paso elevado. Ahora mismo.. —¿Adonde vamos? ¿Para qué? ¿Qué demonios estás haciendo aquí? Estaban en el ascensor del aparcamiento. ¡Es un truco muy sucio! ¡No es justo! —Nunca he dicho que sea justo —miró sus labios tiernos y enrojecidos y se dio cuenta de que estaba jadeando. El único inconveniente era que no podía parar de besarla.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS correr para mantener el paso. —¿Confiar en ti? —su voz tembló—. estaría libre. Ella trastabilló tras él. Todavía no era un bramido de rabia que llamara la atención—. Date prisa. hasta que finalmente Erin estuvo colgada de él. —Espera un maldito minuto. Un ligero gritito y un jadeo sin palabras y se relajó. Voy a reservar una habitación para nosotros en un hotel. y cerró de golpe. Esperó hasta que todos los ocupantes hubieran salido del ascensor para soltarla. La única artimaña consistía en lograr dejar de besarla. Olvidar su nombre. Tomó su cara entre sus manos y la miró a los ojos. Era muy dulce. La tomó del brazo. Podía perderse en el mundo sensual de su boca húmeda y entregada. ¿Alguna pregunta? . Sólo viajeros que no se fijaban en ellos. Él la rodeó con los brazos e introdujo la lengua en su boca. —Vamos. El encantamiento de los besos se había roto. Ella se soltó de su abrazo... parecía funcionar. Podía ser absorbido. No voy a ninguna parte contigo. les lanzaban ocasionalmente una mirada curiosa. —Espera. Si llegaba a esas grandes puertas giratorias. Yo. De hecho. Connor. La apoyó contra el Cadillac y la encerró entre sus brazos. ¿Qué pasa. y. Esta vez la inclinó hacia atrás de modo que ella tuvo que agarrarse a su cuello para permanecer de pie. —Shhh —la instó—. ahogando sus protestas. —Te voy a llevar a la costa —dijo—. Erin se paró en seco y lo obligó a detenerse. arrojó dentro su maleta. pesada como una piedra. Mañana te acompañaré a esa reunión y después te llevaré a casa. balanceándose. Connor McCloud.

Diles que cambiaste de planes. pero no dijo nada. —Entonces llámalos cuando lleguemos a la costa. Ni idea de lo que Novak es capaz de hacer.. —¿Novio? —ella retrocedió. —¿Eso es todo? ¿Qué importa si el lacayo de Mueller espera en el aeropuerto? No herirás sus sentimientos. Y su aroma era una jugarreta sucia y malévola. No tienes derecho.. ¡oh! —Mírame —la empujó de nuevo contra el coche.. Connor McCloud. Diles que tu novio decidió venir contigo en el último momento. Erin. espontáneamente sensual. —Tengo tu maleta como rehén. —Mala suerte. Ella frunció el ceño. si no quieres que te tomen por uno! —¿Estás enfadada conmigo porque te he besado? —su voz era . ya que lo mencionas.. Una droga que llegaba directamente a su cabeza y lo volvía estúpido. Pero no puede porque no está aquí. pero ella era tan cálida. Esto no está bien. echándola hacia atrás. Hay un conductor esperándome. pero no me refería a ti. Sentía cada temblor que recorría su cuerpo suave y flexible. Connor —su voz tenía un tono severo y sermoneador que no iba bien con la posición vulnerable de su cuerpo—. Sus espesas pestañas bajaron. —¿Por qué no? —no podía retirar los ojos de sus senos. —¿Qué? ¿Me estás llamando grosero? Ella apretó la boca. Connor estaba totalmente perdido. Te dije anoche que no necesitaba guardaespaldas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Connor. ocultando sus ojos.. ¿Entendido? —Pero es una grosería. era sólo una solución temporal. En todo caso no funcionaba a largo plazo. —Tengo que hacerlo —la interrumpió—. Puedo decidir por mí misma.66 - . No tienes derecho. —Sí. —Porque esto es lo que tu padre habría hecho. Ella le empujó. Que encontraste a alguien.. Ella parpadeó. haciendo sitio para ponerse derecha.. —¡Si hubiera cambiado mis planes de viaje. que iban a hacer saltar los botones de su blusa—. Por favor. ¿Te parece que no se lo creerían? ¿Una mujer como tú y un delincuente como yo? Ella lo apartó de un empujón. Erin. —Me niego a que me atropellen. Son negocios. Erin abrió la boca. sus senos tensos contra su blusa le volvían loco. Connor sabía que no era justo intimidarla con su físico y su fuerza. No puedes. rápida y perversa. —No soy tu responsabilidad. ¡Es una grosería no aparecer sin haberlo llamado siquiera! Él estaba tan sorprendido que se rio en voz alta. que trajiste a alguien. —Connor —susurró—. debería haberles avisado por adelantado! No puedo simplemente. Se retorció contra él. ¿Sabes por qué? Esperó a que ella alzara la cabeza y le miró a los ojos.. —¡Deja de actuar como un delincuente. —No tienes ni idea.

Había ido a protegerla. cuando quiso darse cuenta. ¿Te sientes halagada ahora? . No tenía la intención deliberada de apretar el bulto doloroso de su entrepierna contra ella. Se apartó con un enorme esfuerzo. los pezones pequeños. —Para ser absolutamente sincera. La besó de nuevo. Erin se agarró a él en busca de equilibrio o para atraerlo más cerca. pero. no hubiera sabido decirlo. Quería tocar esa suculenta lengua rosa. no le importaba. la deslumbrante explosión de chispas. No había nadie que los viera o los oyera. Ninguna razón para callarla. —No estaba intentando callarte esa vez —dijo jadeante—. Quizá que ella se pusiera rígida. ¿Porque me he atrevido a tocar a la princesa con mis rudas manos? ¿Es eso lo que te molesta? Erin se puso derecha. Jesús. No pensaba pelearse con él. se arregló la chaqueta y se estiró la falda. ¿Qué estaba pensando? Estaban en el aparcamiento de un aeropuerto. Eso no me molesta en absoluto.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS peligrosamente insegura—. Miró a su alrededor. Es que no es muy halagador que un hombre te bese sólo porque quiere hacerte callar. No tenía intención de meter su mano dentro de su chaqueta. Después. Follarla no era parte del plan.67 - . no —dijo con rigidez—. bailar con ella. que lo rechazara. Connor analizó esa frase desde todos los ángulos. Cualquier cosa menos el rugido de calor que se inflamó dentro de él. tensándose bajo su palma. no podría ganar. Persuadió a su boca para que se abriera. Acarició su exquisitamente suave mejilla con el pulgar hasta que la mancha rosa se convirtió en un rojo salvaje. sus manos estaban arañando su blusa mientras exploraba la exquisita abundancia de sus senos. esperó hasta que la curiosidad hizo que los ojos de ella se alzaran de nuevo. No estaba seguro de lo que esperaba.

Tanteó. —Entra. La lengua de él tocó la de ella.68 - . aquí y ahora. Oh. maldición —murmuró. jadeos cortos y agudos que eran terriblemente audibles en el silencio del coche. Salado y masculino. Se deslizó hacia ella. Las pupilas eran pozos dilatados de un negro profundo. Estaba perdida en los ojos de Connor. arreglando su pelo. Empujó el pecho de él hasta ponerse derecha. probó café. Era fuerte. Agarró su cintura y la atrajo hacia abajo. Connor la acarició y empujó su falda hacia arriba. No tenía intención de hacer eso. Connor le lanzó una mirada sorprendida. estirando su falda con dedos temblorosos. su cuerpo respondería por ella. sus discretas bragas blancas apretadas contra la erección de él. se frotó la cara. No es culpa tuya. No tenía palabras. . Erin gimió de excitación antes de poder evitarlo. convirtiéndose en un charco de jarabe caliente. La puerta se cerró sin posible escapatoria. Connor hizo círculos con la punta del dedo en su monte de Venus. apartó la mirada. de forma que el fulgor caliente y suave de la entrepierna de ella se apretó contra el bulto en los pantalones de él. Su boca incitaba. y se encontraría teniendo sexo salvaje y público en medio del aparcamiento de un aeropuerto. Estaba derritiéndose entre las piernas. Si no se daba prisa y la contestaba. Y quizá incluso gustándole. La miró. —Oh. Connor la alzó sobre su regazo de forma que ella se situó sobre él. después exigía. Las fantasías de Erin no se acercaban siquiera a la cruda realidad.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 6 Erin levantó la mano y tocó su boca inflamada. Erin lo agarró y enroscó sus brazos en torno a su cuello para que no pudiera cambiar de idea. cigarrillo y calor. duro y sólido. rodeadas de verde y cristalina agua de montaña. pero fue un error. Sus piernas no la sostenían y se deslizó en el asiento. sin sentir sus huesos. Él abrió la puerta del copiloto del Cadillac. Un fulgor trémulo que dolía y gemía por un contacto más profundo. Leyó en sus ojos la pregunta silenciosa. Lo juro. Y él se lo daría. —Está bien —susurró ella—. irónica. Connor se sentó en el asiento del conductor. —¿Erin? Ella se incorporó y se deslizó al otro lado del coche. con las piernas rodeando sus muslos. Ella se abrió a él. porque ahora los dos podían ver sus caderas. infinito. Ella jadeaba. Se deslizaron hacia abajo en el resbaladizo asiento de cuero. mirándola fijamente a los ojos. Después empujó. Nunca había sentido nada como esto. aferrados. —Lo siento —dijo Connor—. Dios. a sus caderas.

su cara. Era agudo e ingenioso y la hacía reír. Por lo menos no era virgen. Un tono que señalaba que no habría negociaciones ni impertinencias. movió el dial hasta que encontró unos blues clásicos. arrastrarlo dentro y que terminara lo que había empezado. Quería parar en el primer hotel. le dijo. Una urgencia poderosa de apartarlo.. Erin. había estado de acuerdo con mantener esa intimidad.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Entonces de quién es la culpa? Arrancó el coche. empequeñeciéndose en el asiento. Era alto. Estaba harta de su celibato. aunque Bradley casi no contaba. —No he venido hasta aquí para aprovecharme de ti —dijo ásperamente—. Había sido rota en pedazos y cada pedazo quería algo diferente. La respiración se entrecortaba en su pecho. Ella desnuda contra su cuerpo largo y duro. la razón principal y primera por la que había sentido atracción por Bradley era porque tenía un parecido superficial con Connor. Quería saltar del coche y correr gritando. Se abrochó el cinturón. Sentía que se iba a desmayar. rubio. Ponte el cinturón de seguridad. La autoridad incisiva de su voz le recordó a su padre. Era un error pensar en su padre. ni siquiera parecía su boca. No te preocupes. Y la había convencido de que era el semental perfecto para liberarla de la carga agobiante de la virginidad. Sólo vergüenza. perdido en su mundo. y en la cama una incómoda sensación de verse invadida. —Cambia de emisora si quieres. y tú tampoco. apretando con fuerza sus muslos trémulos en torno a su desazón ardiente. Acababa de graduarse en Princeton y ya había sido aceptado en Harvard para estudiar Derecho. No había sentido absolutamente nada cuando finalmente hicieron el acto. No tengo elección. su corazón galopaba.. Solamente permanecía sentada. que había controlado. Después de todo. por los comentarios valorativos que había hecho de su cuerpo. delgado. Pensó en el bulto férreo de su erección apretado contra sus bragas. Pero te prometo que no volveré a tocarte. Su pelo estaba suelto. Irónicamente. Necesitas protección. Pero se había sentido inmensamente desolada y sola mirando su cara. —Eso está bien —fue todo lo que pudo decirle. Echó un vistazo a su perfil severo y las imágenes que surgieron en su mente la hicieron ruborizarse de nuevo. Connor encendió la radio. Nadie se enteraría nunca si hacía algo tan loco como tener sexo con Connor McCloud. Los ojos cerrados con fuerza. los dientes apretados en una mueca. Le cogería el tranquillo pronto y él le daría muchas . Sus bragas estaban húmedas. y su boca. mientras sus caderas bombeaban en su cuerpo más o menos paralizado. —Siempre hay elección —dijo Erin. Echó un vistazo al espejo y ahogó un grito de consternación.69 - . Bradley no merecía ser rechazado. Después se había sentido muy complacido consigo mismo. Casi tenía veintisiete años. Lo imaginó penetrándola. —Esta vez no. Sentía la boca hinchada. estaba lejos de casa y se subía por las paredes. roja. con los miembros entrelazados.

La única vez que la ocupada. Con el transcurrir de las semanas fue tambaleándose su decisión. nena. La había estimulado entre las piernas. aunque ella no sentía nada. había tratado de dejarlo atrás. Desde entonces. y entonces ocurrió lo de Crystal Mountain. fuertemente contra sí misma. Las semanas se volvieron meses. Casi se había convencido de que estaba bien sola cuando se enteró de la trampa mortal en la que había caído Connor. nena. Amaba a Connor McCloud. Nadie lo sabría si ella no lo contaba. Había hecho todo lo que se le ocurría para proporcionarle un orgasmo. y un huracán violento de venganza y traición que había hecho estallar toda su vida en pedazos. Abrazaría su secreto. sus piernas quedaron destrozadas. Enfréntate a los hechos. Cuando llegó ayuda y los sacaron. tan quieto y tan callado. Cuando despertó. había prestado una solícita atención a sus senos y.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS oportunidades de practicar. Él y Jesse habían estado siguiéndole la pista a Novak. Novak. para alivio de ella. tanto por las afirmaciones orgullosas de Bradley como por lo que había leído en novelas de amor y escritos eróticos. —Es hora. una noche. Se había quemado. Connor estaba a bordo de un barco cuando explotó y lo arrojó a las aguas heladas del Sound. Pero no había ocultado su impaciencia cuando fue lenta en responder. sensata y práctica Erin se rindió a la .70 - . estaba en coma. Él se había ido a Harvard y no la había llamado nunca más. entonces era una frígida. Georg. La verdad te hará libre. Ella se había disculpado y se había ido a casa antes de que él se recuperara. Era más fácil lanzarse a sus investigaciones. Como daba por hecho que era mala para el sexo no había vuelto a intentarlo. definitivamente ya es hora —había dicho—. Fue entonces cuando se enfrentó a la verdad. y nunca lo contaría. la oportunidad de descubrir de una vez por todas si sus fantasías eróticas sobre Connor tenían alguna base. Una tableta de éxtasis la soltaría. pero no había previsto que tendría una oportunidad como ésa. Vamos a comer una pizza. Lo difícil había sido dejarlo cada día. simuló que disfrutaba. Era un pésimo polvo. Finalmente. ¿Quería probar? No lo había hecho. Eso era algo en lo que estaba segura de que era buena. Lo siento. créeme. ella estaba ebria de alegría. que Bradley no era técnicamente un mal amante. ¿Eso era todo? Sabía objetivamente. Y para desengaño de su madre. Y Jesse había muerto. Soy un maestro estupendo. pero aún dudaba en declararse. Lo deseaba a él y sólo a él. No parecía justo castigar con sus anhelos adolescentes a un hombre que estaba aturdido por la conmoción y la pena. su padre y Connor. En cuanto me recupere puedes iniciar tu viaje de doncella. con dolores físicos graves. afligida por una tristeza prolongada. Se avergonzaba ante el pensamiento de arriesgarse a experimentar esa sensación vacía y vergonzosa de fracaso otra vez. precioso y doloroso. No había sido un sufrimiento ir a la clínica a leerle libros. Primer tema de la lección: la felación. Bradley creía que era un gran chiste que ella hubiera alcanzado la madura edad de veintiún años sin habérsela mamado nunca a alguien. se había desplomado sobre la espalda y le había dicho que si ni siquiera él podía hacerla correrse.

le quita la maleta. La gente estaba mirando. Qué héroe de mierda. con la cara ardiendo. Se había derretido contra él. Erin estaba acurrucada tan lejos de él en el asiento como podía. no en el mío. —Caramba. —. Ni hablar de seducirla. lo había besado.. ardiente y deseosa. Ya no se fiaba nada de sí mismo. e insisto en que dejes de gritar.. Pero por lo menos aquí estás en tu propio terreno. le soba las tetas. y creo que es sincera. Después la secuestra. Probablemente se preguntaba si iba a saltar sobre ella como un animal salvaje. Terminaría odiándolo por ello. Él miró a su alrededor. Su tono engreído le escoció. Cada una de las habitaciones tenía una terraza con vistas al océano. le mete la lengua en la garganta. No estaba seguro de qué lo asustaba más: perder el control y saltar sobre una mujer sin ser invitado o su respuesta. Se detuvo en el aparcamiento de la posada Crow's Nest. Había estado allí hacía unos años en un viaje por carretera y le había gustado el lugar. le sube la falda. Ella tenía razón. Ella lo había agarrado. excepto por las suaves manchas rosadas en sus delicadas mejillas. —Innecesaria.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS imprudencia e hizo algo salvaje y loco. Su vida era tan fría y desolada. gracias. cubierto con tejas grises deterioradas por el clima. Los besos de Connor la excitaban más que todo lo que el tal Bradley le había hecho.. y sus dedos ocultaban unos labios enrojecidos.71 - .. para eso había ido. —Estoy en tu terreno. Es vergonzoso. delante de Dios y de todo el mundo. Cuidarla.. *** Connor comprobó las instrucciones antes de salir de la autopista. El siguiente desafío a su autocontrol resultó ser el encargado de la . le dice que los tipos malos están detrás de ella.. como en sus fantasías más salvajes. No te he pedido ayuda. Había estado a un segundo de tumbarla sobre el capó del coche y tirársela. ni siquiera de su memoria fotográfica.. —¿Crees que estoy inventándome toda esta historia? —Sí —dijo altivamente—. Su calor era irresistible. Ella salió del coche. Ni siquiera él era capaz de tanto autoengaño.. abusa de ella. Le echó de nuevo una mirada de reojo a su perfil. aunque completamente innecesaria. —Ya casi hemos llegado —dijo. Connor va al apartamento de una chica solitaria y vulnerable de noche. Su cara era de oro pálido de nuevo. Era un lugar rústico. La única razón por la que te estoy permitiendo dármela a la fuerza es porque sinceramente aprecio tu preocupación y. —No es tan elegante como el hotel turístico del millonario —le dijo—. Connor. ¡y un huevo! —.. y él lo merecería.. Podía ver cómo se lo tomaría Nick. Él la pilló haciéndolo y Erin apartó la vista. Movió la cabeza y apartó rápidamente la vista.

el recuerdo parecía una ilusión. con la piel perlada de gotas de agua. Rizos brillantes de pelo suelto se balanceaban bajo su barbilla. El chico se apartó del mostrador. —Mira. —Pero la suite sólo vale diez dólares más.. —Una habitación doble vale ochenta y cinco. Tenía una forma muy orgullosa de sostener la cabeza. Lo volvía loco no saber lo que estaba pensando. El cuerpo tembló de lujuria.. —Eeh. Realmente no tengo la intención de aprovecharme de la situación. eeh. —Está bien. el equivalente a una palmada en la cabeza para calmar a un perro enfurecido. un chico larguirucho y con espinillas que estaba deseoso de soltar su rollo promocional. Era una habitación agradable.. Connor apretó los dientes. Erin lo siguió al ascensor. dejando delicadas huellas que se borraban con cada ola.. —Dame una habitación con dos camas —dijo en tono cortante—. las pestañas arrojaban sombras como de abanico sobre sus mejillas. Por favor. Él siguió debatiéndose.. más fresca que una lechuga. amplia y con olor fresco. Connor arrojó dos billetes de cincuenta.. Necesitaba fumar... Lo que pasó en el aeropuerto. Erin se dirigió a la ventana y se puso a mirar la espuma del mar que iba y venía sobre la arena refulgente. La frente llena de puntos del chico se frunció con perplejidad. Echó el cerrojo y montó uno de los detectores que Seth le había dado en la puerta. con los senos. Tenía los ojos bajos. . mirando su silueta derecha y oscura contra el océano gris. —No. y ofrecemos un servicio suplementario de..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS recepción.. No fumadores.. yo. Tiene una cama king size y un jacuzzi —les informó —. Como una princesa. asustado por ese cliente tan grosero. Pero si voy a vigilarte. tan grandes como gansos. con el pelo pegado a cada curva y el contorno de su cuerpo enardecido. Se sentía como si estuviera caminando por una cuerda floja sobre lava hirviente. Se volvió de nuevo a la ventana. siento que tengas que compartir habitación conmigo —dijo bruscamente—. Después surgiendo del agua en una nube difusa de vapor. Era difícil creer que aquel beso apasionado del aparcamiento había ocurrido en realidad. Se sentó en una de las camas y sacó su tabaco. —Por supuesto —dijo ella.72 - . ¿no quiere el jacuzzi? Él se imaginó a Erin en un jacuzzi. Las gaviotas se paseaban por ella.. Pero no volverá a suceder. perdí la cabeza. pero está disponible la suite de Crow's Nest. con el pelo oscuro extendido como una hoja de nenúfar. No quiero el maldito jacuzzi —rugió. Le lanzó una sonrisa breve y desdeñosa. con la espalda elegantemente recta. con una ventana panorámica y una terraza que dominaba la playa. tengo que. Él miraba su espalda. Vale diez dólares más que la doble. Aquí. no pienses más en ello. El tema estaba cerrado definitivamente.

Y debes saber que el tabaco es muy perjudicial para ti. —Sí. no era tan difícil. Así que no pretendía aprovecharse de la situación. Le daba vueltas la cabeza y se sentó bruscamente en la cama. ¿Cómo podía estar calmada? Estaba muy asustada. Con calma y frialdad. A su merced. —Está lloviendo —dijo Erin—. Incluso su forma de fumar era sexy. Quería ver qué pasta de dientes usaba. —Es una habitación para no fumadores —le recordó. Él gruñó y abrió la cerradura de la puerta corrediza. Utilizarlo sexualmente. Era la única forma de hacerlo y salir de ello intacta. Cualquier cosa para distraerlo de la forma que ella tenía de ponerlo en su lugar. Quería fisgonear en la ajada bolsa de lona que él había arrojado sobre la cama. Estaba enloquecida. Ocurría todos los días. oler sus camisas. No pienses más en ello. Tendría que aprovecharse ella. Oh. La casi imposibilidad de encender un cigarrillo en esas condiciones era un desafío que agradecía. ella estaba mirándolo. La vista de su agenda al sacarla del bolso le produjo una impresión . Bradley le había dicho que era tan frígida como las montañas heladas de Groenlandia. echar un vistazo a la foto de su carné de conducir. Oh. conservar la mano ganadora. Sus amigas presumían de ello. Le daban ganas de reírse.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Cuando terminó de liar el cigarrillo. *** Erin se abrazó mientras miraba por la ventana. Tenía que utilizarlo antes de que él la utilizara a ella. Su abrigo aleteó y golpeó sus piernas. ya lo sé. Dios. Se apoyó contra la barandilla de madera deteriorada mientras lo fumaba. Pero si fuera frígida no anhelaría sexo. ¿y si lo era? ¿Y si llegado el momento también defraudaba a Connor como había defraudado a Bradley? No importaba cuál fuera la causa. Todo en él era sexy. ciertamente. Peor para él. Connor hizo una pantalla con la mano contra el viento y encendió el cigarrillo después de unos cuantos intentos. y no era su caso. probablemente no se opondría a ser utilizado sexualmente. Él estaba solo con ella. Pero. el resultado final era el mismo. Otra de esas miradas reales de princesa intergaláctica y se pondría a gritar de frustración. El viento que venía del océano lo golpeó como una bofetada. por otra parte. Sí. Qué guapo era. Como si algo en la vida fuera tan fácil. y un huevo. Si ese beso en el coche era una señal. Dios. Lo fumaré fuera —le dijo. Bien entonces. con expresión desaprobadora. Sus amigas le habían dicho que los hombres generalmente no se oponían. Quizá los dos tuvieran un doloroso desengaño. mirando ceñudo a derecha e izquierda como si esperara ataques de cualquier lado. Deseaba a Connor con desesperación. Tenía que mantenerse desapegada.73 - .

El tiempo del señor Mueller es extremadamente valioso. Hubo un largo silencio.. Abrió la agenda. Quizá sería mejor que resolviera sus problemas personales a una distancia prudente. Ni hablar. Nada de cenar con ese tipo esta noche. Por eso llamo. —Diles que has venido con tu novio —dijo Connor. Se había dejado llevar tanto por el sexo que había olvidado el propósito de su viaje. —No —la voz de Connor era dura y arrolladora—.. Quería disculparme por no haberle avisado a tiempo de que no enviara al conductor al aeropuerto. mirándola con furia. Lo siento mucho... Discúlpeme. Debería aprovechar que estaba sola para reparar el desaguisado. Pero sólo dijo: —No. —Pero no sabía que el señor Mueller iba a estar en el hotel esta tarde —titubeó ella—. —¡Señorita Riggs! ¡Por fin! Estábamos muy preocupados por usted.. El aire frío. Estoy bien. —Ya veo... —¿El señor Dobbs? Soy Erin Riggs. a escasos centímetros.. —su voz se debilitó.74 - . quizá pueda. —¿Hola? —llegó la voz entrecortada y presuntuosa de Dobbs. . —Entonces supongo que no podrá cenar con el señor Mueller. —He venido con mi novio. —Ejem. no tiene usted idea». —Me estaba esperando en Portland y me llevó en su coche. en absoluto. Llega esta tarde. Informaré al señor Mueller de su cambio de planes cuando llegue. —¿Está usted bien? ¿Tiene algún problema? «Oh.. Se quedó de pie frente a ella. ya nos hemos registrado en otro hotel. hum. —¿Necesita que vaya alguien a recogerla? —No. así que yo. Nigel Dobbs tosió. Connor abrió la puerta de cristal con un golpe resonante y entró dejándola completamente abierta. La línea debe de estar mal —dijo apresuradamente—. marcó el número de Silver Fork Resort y preguntó por Nigel Dobbs. eeh. húmedo y salado giraba en torno a él.. ¿está aún ahí? —Ah. gracias. Se oyó el suspiro de impaciencia de Dobbs. Qué lástima. Yo. —¿Hola? ¿Hola? Señorita Riggs. pensó.. ¿eh? Erin cerró los ojos y pronunció una maldición silenciosa. sí. —Agradezco su preocupación y siento tanto no haber tenido oportunidad de llamar. ¡Pensé que llegaba muy tarde esta noche! —Cambió de planes cuando recibió su correo —la voz de Dobbs era gélida—. Eeh. Tuve un cambio de planes y.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS desagradable. —Bueno. Aquí estoy. Olvídalo. Ella levantó la vista hacia él. Estará muy desilusionado. —¿Señorita Riggs? ¿Tiene la intención de informarme de su cambio de planes? Ella tragó saliva.. la boca no le respondía.

¿Cuál es su dirección? Buscó el bloc de notas que había junto al teléfono. señorita Riggs. Erin. —¡Connor! —se lanzó por el teléfono. Lo siento mucho. Ella asintió con la cabeza. consideraría un gran favor si usted nos informara con antelación de estos cambios. presente mis disculpas al señor Mueller. Es mi mejor cliente. ¿acaso estás tratando deliberadamente de sabotearme? Él se encogió de hombros. —No. —Un momento. —Sí. por supuesto —le cortó Dobbs—. —Las once está bien —dijo ella—.. se habría enterado antes y quizá nos habríamos ahorrado esta enojosa situación.. —Estabas a punto de decirle a ese tipo la dirección y eso anularía cualquier ventaja que haya podido darte venir aquí. mirándolo de arriba abajo. —No te preocupes. Dio un gritito cuando Connor le arrancó el teléfono de la mano y tapó el micrófono. Se sentía enferma. Explica el hecho de que me pegue a ti como una lapa y mire mal a cualquier hombre que se te acerque. Hasta mañana.. Iremos por nuestra cuenta. —Enviaré el coche por usted mañana. —Oh. El señor Mueller cogió un vuelo más temprano desde París con el expreso propósito de cenar con usted. La mayoría de las mujeres han dejado al menos a uno de esos perdedores y después han solicitado una orden de alejamiento para él. Dios —murmuró ella—.. el estómago le dolía a causa de los nervios. ¿Cuándo la esperamos? ¿Las once sería una hora aceptable? Así el señor Mueller podrá descansar. —No es ningún problema. Si hubiera llamado para informarnos de su cambio de planes. esto va mucho más allá de una simple paranoia.. —Yo te llevaré mañana. Soy buen actor. Asiente. —¿Señor Dobbs? Prefiero no molestar a su chófer otra vez. por favor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Gracias —dijo ella con tristeza. Él lo mantuvo fuera de su alcance. —No le des la dirección.. Verdaderamente no era mi intención. —Yo no lo he hecho nunca —le espetó ella. Empieza a darle la dirección y arranco el cable del teléfono de la pared —enrolló los dedos en el cable—. No necesitas follarme para hacer que parezca convincente. Tomó una bocanada de aire y se puso de pie. sí. Erin colgó el teléfono. —Connor. Erin. Ella caminó hasta la ventana y la cerró con violencia. —¿Y qué te impulsó a hacerme decir que eras mi novio? —Llama menos la atención que decir que soy tu guardaespaldas. Él le devolvió el teléfono. —Y en el caso de que el señor Mueller se arriesgue a utilizar sus servicios profesionales en otra ocasión. . He sido agente infiltrado durante diez años. —Si usted insiste. de verdad.75 - . Es la actuación estándar de un novio celoso. Y.

Me voy. pero él le estaba agarrando los hombros —. Su corazón golpeaba con tanta fuerza que estaba segura de que Connor podía sentirlo contra su pecho. Me equivoqué al complacerte. sujetándola con su cuerpo grande y duro. —¡Te jodes! Mírame. ¿Me sigues? Ella asintió. Pobre Claude. no.. No quiero pensar en. sujetándola aún. No respetas mi trabajo y estás completamente loco. ¿No tienes idea de lo que me perjudica todo esto? ¡Mueller cogió un vuelo más temprano desde París expresamente para encontrarse conmigo esta noche! —Oh.. El millonario desengañado comiendo su caviar solo a la luz de una vela. —No voy a dejarte caer por uno de esos agujeros. no —su cara era una caricatura de consternación—. Quiso que su chico fuera a la universidad en Estados Unidos. sensual. Jesse cayó por uno de ellos y murió. No te dejaré sola. —Déjame decirte algo sobre Kurt Novak. bueno. Él se incorporó. Dios. —No puedo respirar. Ella levantó la barbilla. Forcejeó bajo su sólido peso. porque el sistema está podrido de agujeros. Yo caí por otro. ¡Connor! —la habitación comenzó a girar y ella aterrizó en la cama. Ya he tenido bastante de tu. pero dejé que el sistema se encargara de ellos. —Su padre es un jefe de la mafia europea. —¡Oh! ¡Gracias. ¿Entiendes? Ella tomó otra pequeña bocanada. Erin.. y el movimiento le resultó. como si estar encima de ella no lo afectara —. Húngaro. Él cogió su cara entre sus grandes manos. —No —dijo muy tranquilo. Erin. Probablemente uno de los hombres más ricos del mundo. —No vas a ninguna parte. En la . no —susurró. Me imagino que su plan era prepararlo para que empezara a montar aquí negocios aparentemente legales y ampliar así su poder. renuentemente. Erin hizo una mueca de desagrado y lentamente. ¡uf! Él la hizo dar la vuelta.76 - . No vas a ninguna parte. —Por favor. Él se echó encima. —Debí eliminar a Novak y a Georg cuando tuve la oportunidad. —Claro que sí —retrocedió.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Ella se quedó boquiabierta ante sus crudas palabras... Me partes el corazón. Ella negó con la cabeza. Ella se obligó a cerrar la boca... —Connor. Lo cual fue un estúpido error. Novak y Georg escaparon por otro agujero. encontró su mirada. —Ya está bien —agarró la maleta—. —¡Eso es bastante obvio! —le gritó a su vez—. Estoy vivo por pura chiripa. Connor! ¡Me siento tan reconfortada y tranquilizada por ese comentario tan considerado! —No pretendo tranquilizarte —replicó él. Se quedó quieta.. era un tipo algo curioso. No voy a desaparecer. pero Kurt.

Ella negó con la cabeza. de cualquier modo. La cosa terminó con una chica estrangulada mientras practicaba sexo. hay chicas muchísimo más guapas. Hay un tipo suelto que se excita asesinando chicas bonitas. Ella retiró la cara. —No es posible. Erin. —Bueno. esa chica no era rica. Erin cerró los ojos con fuerza. Su madre era una bibliotecaria viuda que no tenía recursos para presentar batalla. Mueller es. Se detuvo justo a tiempo. pero la mano de él la forzó hasta que mantuvo de nuevo la mirada. Eso es lo que mi madre dice siempre. Seguro que lo sabes. —Afortunadamente para nuestro héroe. Él parecía incrédulo. —Jesús. —¿Ves por qué estoy muerto de pánico? Por favor.77 - . Sus ojos se apartaron de los de él.. de manera que la cosa se ocultó y a Kurt se lo llevaron apresuradamente a Europa. no seas ridículo.. el perro tiene una excusa. Connor. El color le inundó la cara. nunca dejará de hacerlo. ¡Dime que tengo derecho a estar inquieto por ti! El encanto desesperado de su voz la hizo desear abrazarlo y asentir a todo. Nuestro querido Kurt tenía diecinueve añitos. —¿Eh? —Cindy es la belleza.. pero la intensidad de sus ojos dejó su mente en blanco. O coleccionar utensilios celtas de valor incalculable. no. pero ya sabía cómo hacer daño. Tú eres preciosa. ¿verdad? Dime que estás bromeando. —No. como la cocaína de calidad. Asesinar jóvenes es un vicio caro para él... Nunca se le ocurre pensar que hace que Cindy se sienta estúpida y yo fea. Él frunció el ceño. Erin. ni hija de un político o un general.. ¿por qué lo ibas a saber? Eres una chica de ciudad. Siempre tiene buena intención. si eso hacía que se sintiera mejor. —¿Sabes? Si un perro normal y bien entrenado empieza a perseguir ovejas y mata a una. Erin es el cerebro —farfulló—. Erin se mordió los labios. a recuperarse del desagradable incidente mientras esquiaba en los Alpes. Sólo está haciendo aquello para lo que la naturaleza lo programó. Pero tiene buena intención. y conoce tu nombre. Pero. Novak descubrió su verdadera pasión en la vida aquella noche. —Estás bromeando. Novak podría lograr algo mucho mejor que yo. —Mírame cuando te hablo. ¿Cómo se atrevía a darle órdenes? Quería decir algo cortante para ponerlo en su lugar. Sin embargo. —Por favor. —Connor. . Se le escapó una risita nerviosa. dime que al menos una persona me entiende. No puede olvidar la emoción.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS residencia empezaron a suceder cosas extrañas. —No soy un premio tan grande. No lo sabía —susurró ella. el gusto de la sangre en la boca.

tú sólo sígueme el juego.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Yo no soy ridículo —se movió de forma que su pierna quedó entre las de ella. hum. —Bueno—dijo. como si hubiera estado corriendo una maratón. sin perderla de vista. desapasionada—. con ojos recelosos. No quiero vivir en medio de violencia y maldad.. La mirada desolada de sus ojos hizo que las palabras que quería decir se evaporaran. gracias por preocuparte. Tenía la falda subida prácticamente hasta las caderas. Déjame hacer lo que tengo que hacer. ¿Te importa? Connor se apartó de ella al instante. Era conmovedor. Tenía la blusa desaliñada. Ninguno de nosotros lo decide. —Connor —se detuvo. No quiero enterarme de esas cosas que me cuentas. y apretó los muslos e intentó arreglarse el pelo. No tengo ninguna intención de perjudicarte. claro. Quería abrazarlo y decirle que la salvara de la maldad del mundo. Esperando silenciosamente. —De nada. Ella empujó su pecho. —¡Ya me he enfrentado a suficientes verdades! —Tú no decides cuándo es suficiente. Erin se quitó de una patada el zapato que aún colgaba de su pie. —¿Bueno qué? —Que puedes hacer lo que tengas que hacer. Respiraba entrecortadamente.. pero sólo estaba conmovida por el afán protector de Connor: la forma como la seguía con tan determinada paciencia. —No puedes huir de la verdad. El calor surgió de nuevo entre sus piernas. Erin —su voz era baja. Siempre que tengas cuidado de no echar a perder mi negocio. sin rendirse. aplastándome y estropeándome el traje. dijo: —Hum. toda para ella. y trató de calmar el temblor de su voz—. Él volvió la cabeza. El deseo le retorcía el corazón. quizá podría ser más razonable si no estuvieras echado sobre mí. Naturalmente. no lo hizo. Cuanto más se extendía el silencio más preñado de . y todavía estaba luchando. —Claro que puedes intentarlo. Trataré de comportarme. Connor se había enfrentado a muchas verdades dolorosas. que la protegiera. mientras él se sentaba en el borde de la cama. No le fue difícil tomar una decisión irrevocable. No me hables más de Novak.. No se puede controlar. Él la miró arreglarse y abotonarse y estirar la ropa con intensa fascinación. y que la besara hasta dejarla sin sentido. Y. En su lugar. Él la miró fijamente un momento. —Por favor. tratando heroicamente de hacer lo correcto. Nunca. se sentó y dobló las piernas. Estoy tratando de pensar positivamente.. Toda esa intensidad protectora. dándole la espalda. Los ojos de él recorrieron su cuerpo. Quería estar enfadada. —Puedo intentarlo —le dijo cortante.78 - . Quería rodear con sus brazos sus anchos hombros y abrazarlo. Pero sólo te harás daño.

Estaba demasiado alterada para coger lo que necesitaba mientras él la observaba. Tienen un marisco excelente. —Bueno. Así que agarró la maleta y la arrastró al baño. se sentó y se dobló sobre sí misma. —Podría comer algo —admitió. —Vamos al restaurante de abajo. . ¿Ahora qué? Él miró el reloj. hacía un millón de años. Era imposible planear una seducción en esas condiciones. pero no tenía idea de si había dado en alguna parte cercana al blanco—.79 - .SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS significado se volvía. —¿Entonces? —disparó una especie de sonrisa alegre. Cerró la tapa del inodoro. Voy a entrar al baño a refrescarme. aunque lo único que había comido en todo el día había sido el bollo que llevó Tonia a su casa por la mañana. sacudida por una combinación silenciosa de risa y lágrimas. —¿Tienes hambre? Había estado demasiado alterada para pensar en alimentarse.

Aparentó calma en el ascensor. Pidiendo más. Quería oír esa voz fría y sensata sollozando de placer. Dejó el traje sobre la cama. Vamos a conseguirte algo de comer —dijo con autoridad—. —Connor. —¿Te sientes bien? —preguntó ella—. besos. El brillo labial era algo diabólico. Por lo pronto. Te noto raro.. —De acuerdo. listos para besarlos. Él transformó una risa áspera en tos. No puedo prometer algo así. Finalmente. . Todo en ella lo desafiaba y lo excitaba. Los labios de ella se tensaron. —Esto necesita un planchado —murmuró—. chico. para lamerlos. si no sé lo que vas a preguntar. Apartó la mirada rápidamente... sería necesaria una noche larga de caricias.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 7 Connor enterró la cara entre las manos y escuchó el agua que corría en el lavabo. Quizá te haya bajado algo el azúcar sí llevas todo el día en ayunas. Resolver su problema sería una tarea mucho más ardua que eso. Pensándolo mejor. calculado para hacer que un tipo pensara en sexo. se frotó la cara. probablemente necesitaría más de una noche.80 - . —¿Estás seguro? Parecía desilusionada por no haber podido resolver su problema con una de sus píldoras. si te hago una pregunta ¿prometes no enfadarte? —No. entonces. debe de ser eso Se metió la mano en el bolsillo de los pantalones y la extendió para darle cierta privacidad a su erección. Había recogido su pelo en una trenza suelta que le llegaba más abajo de la cintura y se había vuelto a aplicar brillo labial que realzaba la forma de sus labios llenos y sensuales. Lo haré más tarde. La puerta del baño se abrió y Erin salió. Una vez que estuvieron sentados y hubieron revisado el menú y discutido los pros y los contras de las gambas rebozadas o fritas y de las ostras fritas o al gratín. —Me duele un poco la cabeza —mintió.. Estaba en serios problemas. Su cara estaba ruborizada y cubierta de gotas. Labios húmedos y exuberantes. Se había puesto una blusa blanca sencilla y una falda de tela vaquera que le llegaba justo por encima de sus bonitas rodillas. —Sí. para. suspiros y. Qué inocente. Quería que esa fachada de suficiencia que llevaba Erin como una máscara se derritiera en el calor del deseo. ¡Quieto! Para. manteniendo su pene bloqueado contra el muslo. Erin se hizo cargo de la situación. la conversación se volvió incómoda. eso es todo. —¿Quieres un analgésico? —Sólo necesito cenar.

—¿Y? —¿Y qué? —Dime lo que descubrió.? —¡No es suficiente! ¡Nunca has visto a ese tipo.81 - . —¿Qué pasa? ¿No te gusta tu comida? «No. El estaba fascinado con los perfectos modales en la mesa de ella: se limpiaba con la servilleta después de cada delicado bocado. Como un beso—. las gambas y las ostras de Erin. sólo quiero untarte en mantequilla derretida como una gamba jugosa y después lamerte toda». Tiene una cantidad de dinero preocupante. Se le hacía la boca agua sólo de pensarlo. La quintaesencia de la buena chica.. —¿Tienes más hermanos o hermanas? —Otro hermano cuatro años menor. —Sólo quería saber algo sobre Claude Mueller —alzó la mirada. Se llama Sean. —¿Mayor o menor? —Dos años mayor. está bien. suave y tranquilizadora. —No estoy mosqueado —gruñó. Enterrando la cara entre sus muslos. Tienes que decírmelo ahora. ¿Te habló Ed alguna vez de mí? Los ojos de ella se apartaron de los de él y se ruborizó. La comida es estupenda.. Oh. todo mientras ella trataba de mantenerse tranquila y de cenar como si nada estuviera pasando. a la expectativa. Se preparó para el sermón. —Mi hermano Davy lo hizo. delicadamente cautelosa—. Erin! —Baja la voz. Ella callaba. no te mosquees otra vez. es lógico. Erin parecía desconcertada. por favor —estiró el brazo por encima de la mesa y tocó el dorso de la mano de él con la punta del dedo. ¿trabaja también en la policía? Él cortó un trozo de bistec. con una gamba frita a mitad de camino hacia su boca. Dispara. —¿Cuánto sabes de mi familia? —preguntó—. —No hay mucho que contar. sí —admitió. —Bueno. No sé mucho de Mueller. —Estoy bien. Él vaciló. De pronto. No sale mucho. —Es investigador privado. Él no pudo resistir más. —A veces.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Abrió una bolsa de tortitas de ostras y se puso a picotearlas. sí. Tengo curiosidad. Supongo que lo habrás investigado. Tenía teorías sobre todos sus colegas y las compartía con . si ha pasado la prueba. Por favor. tu hermano Davy. abriéndole las piernas y apartándole las bragas blancas de algodón. lamiéndola. En ese momento oportuno llegaron el bistec. —Entonces. me enfade o no. Lo miró mientras masticaba otro bocado. —¿Y de dónde es tu familia? —preguntó educadamente. se imaginó arrastrándose bajo la mesa. tanteándola. Hace donaciones para las artes. —Entonces. Tenía curiosidad. Qué fantasía perversa de psicópata. ¿por qué. Compra montones de antigüedades. Parece bien sobre el papel.

—¡Es asombroso! . Sean tenía un gemelo. jardinería. la escritura. las matemáticas y la historia. El curriculum de mi padre era muy. junto con la lectura. lo siento.. Supervivencia en medio de la anarquía. Aprendimos a fabricar bombas. Murió hace diez años.. yo tampoco quería meterte en este lío. Erin lo miró horrorizada.. No sé si conoces la zona. Era veterano de Vietnam y no creo que la experiencia de la guerra hiciera mucho a favor de su estabilidad mental. y aquí estamos —dijo él sombríamente—. —¿Gemelos? No sabía que tuvieras unos hermanos gemelos. Empezaré de nuevo. Así que.82 - . Bueno. ¿qué quería decir? —Bueno. Es terrible que perdierais a vuestra madre tan pequeños. Connor tomó un sorbo de cerveza. Pero nunca supe lo que quería decir con eso. —Bueno. Mi padre y nosotros cuatro vivíamos en las montañas. Ella asintió con la cabeza. Las inevitables preguntas estúpidas y los juicios precipitados lo irritaban. que se llamaba Kevin. sorprendido.. una vez le oí decir que la razón por la que eras tan buen agente secreto era porque habías tenido siempre una vida secreta. Nos escolarizó en casa. Connor. en todo caso. El tenedor de ella cayó con estrépito en el plato. —Sí. Pero el fulgor de interés en los ojos de Erin lo hacía más fácil. fue malo. para empezar. tranquila. escuchaba disimuladamente. Los gemelos sólo tenían cuatro años. es una larga historia. pero nunca hablaba de sus compañeros conmigo. —Tenía tres hermanos. eeh. a coser una herida. mejor dicho. Cindy va a la universidad allí.. Pero cuando la perdió. perdió el norte. —Oh. cuando mi madre murió mi padre perdió un poco la cabeza. —Ah. —Conozco Edincott Falls. nos daba clases de lucha.. Lo menos que puedo hacer es satisfacer tu curiosidad. —Nuestro padre estaba convencido de que el fin de la civilización estaba a un paso —continuó— y decidió prepararnos para el colapso del orden mundial. me dijo que no era asunto mío. a secar carne. Ella cogió una ostra con elegancia y le lanzó una sonrisa alentadora.. caza y rastreo. Se cayó por un precipicio. a comer larvas. no quería que evocaras recuerdos tan dolorosos. Así que. Siento haberte preguntado. Y cuando le pregunté. detrás de Edincott Falls. Todo lo que uno podría necesitar saber después de una hecatombe mundial.. Él empezó a sonreír. —¿Le hiciste preguntas sobre mí? —Tenía curiosidad. En todo caso. particular. —Por Dios. Habitualmente evitaba hablar de su extraña niñez. Dios mío. porque el autobús de la escuela pasaba a más de treinta kilómetros de nuestra casa.. pensando en cómo comenzar su relato. mi madre murió cuando yo tenía ocho años y Davy diez. —No te preocupes. Se detuvo..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS mi madre.. O.. —¿Y cuál era su teoría sobre mí? —Bueno. Yo sólo escuchaba casualmente. a teñir pieles.

Ella inhaló y levantó la vista hacia él con una sonrisa embarazosa. —¿Cómo era ella? Connor lo pensó por un momento. —Estoy bien —Dios. no tienes que sentir pena por mí —la tranquilizó—. La pobre mujer salió huyendo. y le sonrió... Muy convincente. —Una vez vino una trabajadora social a casa y mi padre nos escondió en el bosque. Oh. —¿Qué pensabais tú y tus hermanos de todo eso? —Mi padre era un hombre con una personalidad muy fuerte —se encogió de hombros—. La verdad es que mis hermanos y yo crecimos en otro planeta. me consideraría afortunado. Pero recuerdo su risa.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Connor atacó su bistec y continuó hablando.. Estábamos demasiado lejos del hospital. pero ella podía hacerlo reír. Saltaron chispas eléctricas y la joven retiró la mano con un murmullo suave. —Probablemente tu padre se refería a eso cuando hablaba de mí con tanto misterio. Fue una forma extraña de crecer. No te alteres. Era un sitio hermoso..? —su voz se debilitó—. pero no mala. Connor extendió la . —Embarazo extrauterino. Davy consiguió un empleo en el molino y vivimos los cuatro juntos hasta que Davy se enroló en el ejército y yo me encargué del molino —se encogió de hombros—. —¿Cómo. Si mi madre no hubiera muerto. Había un metro de nieve. —Yo era muy pequeño cuando murió. Después de su muerte.. Y nosotros estábamos muy aislados. pero no lo sabíamos. —Mira. Tuve a mis hermanos como compañía. No lamento haber aprendido lo que mi padre nos enseñó. Se desangró. Era la única que podía. Pero después Davy decidió que quería ir a la escuela secundaria. él no volvió a reír. —¿Qué pasó cuando murió tu padre? —Lo enterramos allí. Salimos adelante. No creo que eso sea legal. Erin se secó los ojos. le dijo que nos había mandado a Nueva York. Tuvo un ataque ese año. lo siento. sin televisión. Ella bajó la mirada y se llevó la servilleta a la boca. Se le estaban llenando los ojos de lágrimas. He olvidado un montón de detalles. Era enero. Le dijo a nuestro padre que iba en una misión de reconocimiento a territorio enemigo.. no tenía intención de hacerla llorar—. No importa. a vivir con su familia. así que durante mucho tiempo nos creímos toda la historia. yo tenía dieciséis y Kevin y Sean doce. Sus ojos dorados estaban inundados de lágrimas. Fue hace casi treinta años. sin radio. aunque la verdad era que estaba desesperado por conocer chicas —sonrió ante el recuerdo. después su sonrisa se desvaneció—.. —¿Cuántos años tenías cuando murió? —Davy tenía dieciocho. Erin extendió el brazo y puso su mano sobre la de él. Eso fue poco antes de su muerte.83 - . No. sucedió de forma natural. Erin se mordió los labios. Eso lo asustó. Después le habló de lo que le esperaba a la humanidad. con un gesto rápido y furtivo... Mi padre era un tipo callado y malhumorado. No fue intencionado.

Arrojó su servilleta sobre el agua que empapaba el mantel—. Tenía hermanos pequeños que cuidar cuando debería haber estado en la calle armando bulla con los amigos y. concentrándose en la comida que quedaba en los platos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS mano para tocar la suave piel de su mejilla y capturó la lágrima en su dedo. tirando una copa de agua de pie alto. El deseo que había permanecido latente durante toda la comida se desbordó. Está majareta. si el mundo según Davy es desolado y peligroso y el mundo según Sean es un patio de recreo. No sabía hacer frente a silencios dilatados como él. pero lo traumatizó de verdad. —No lo dudo. las manos de él habían asido el mantel. Oyó un estrépito. Erin se apartó de él. revelaba una precaución muy femenina. ¿cómo es el mundo según Connor? . según Sean. pero ese silencio obligado había sido un infierno para Sean. Tiene una vena salvaje y es demasiado guapo para su propio bien. es un gran patio de recreo y todo en él es un chiste. Levantó la mano hasta sus labios y la probó. su mirada. ¿Están casados? —No.84 - . Puedo ver cuánto amas a tus hermanos por la forma como los describes. ¿cómo son tus hermanos? —preguntó alegremente. —Son únicos. como Davy. Su determinación lo hizo sonreír. Eamon McCloud no toleraba la charla frívola en la mesa. Lo cierto es que el pobre Davy nunca pudo divertirse. en cuanto yo tuve edad de cuidar a Sean y a Kevin. Erin puso los codos sobre la mesa y entrelazó los dedos bajo su barbilla. preguntándose qué demonios se suponía que debía decir un tipo después de un comentario como ése. una cotorra nata. brillante por las lágrimas. Una gota salada de compasión. ¿De qué te ríes? —De ti. y nos lo contó en un momento de debilidad una noche que se emborrachó. pero en el buen sentido. Y se mete en graves problemas cuando se aburre. El mundo según Davy es un lugar desolado y peligroso. Un imán para las chicas desde que tenía trece años. —No importa. Se dieron una tregua. No sé cómo sería su matrimonio. —El polo opuesto de Davy. Davy era casi tan taciturno como lo había sido su padre. El ruido de los tenedores en el pesado silencio le hizo pensar en su padre. lo mandaron al Golfo Pérsico. —Entonces. Cuando nos enteramos ya se había divorciado. pero tiene problemas con el control de sus impulsos. —¡Vaya! —murmuró. Lo siento. No quiere ni oír hablar de las mujeres. Respiró profundamente y lo intentó de nuevo. Erin no había sido educada por Eamon McCloud. Sin embargo. El mundo. Creía necesario mantener la boca cerrada a menos que hubiera algo relevante que decir. Davy estuvo casado cuando se hallaba en servicio activo. —Entonces. —¿Y Sean? ¿Cómo es? Connor sonrió. Bajó la vista al plato. Increíblemente listo.

y un músculo latía en su mandíbula. Iba a apretar la cara contra sus sábanas cuando entrara al baño. cada pequeño detalle intrascendente. Iba a verla en camisón. Si seguía tan enfadado. con el pelo revuelto. —Lánzate —dijo Connor. casi furioso. Su cabeza podría explotar antes del amanecer. Y la cosa iba a empeorar. La tarta resultó ser deliciosa. absorber su calor mientras se imaginaba el agua haciendo surcos por su cuerpo suave y sinuoso. *** Erin le echó un vistazo en el ascensor. Connor le sonrió a la camarera. Parecía tenso. esto es como una prisión —murmuró ella. —¿Qué son esas cosas? —Alarmas. Me las dio mi amigo Seth. Iba a verla dormir. Erin entornaba los ojos y gemía de placer cada vez que cerraba sus hermosos labios en torno a la cucharilla. —Dos. con los ojos fijos en sus labios exuberantes y brillantes. le hizo un gesto para que esperara y sacó una pistola de la parte de atrás de los pantalones. dulces y suaves. Inhalar su aroma. —Todavía no lo sé. pero lo había estropeado todo: se había lanzado a berrear como una estúpida y él había vuelto a ponerse en guardia. —Sólo si tú lo haces. Todo en ella lo excitaba. chupándola de forma que salía limpia y brillante de su boca. y fijó unos extraños instrumentos en la puerta y en la ventana. intimidada por el aspecto sombrío de su rostro. —El postre especial de hoy es tarta de manzana holandesa recién horneada con helado de vainilla casero —les informó. Había pensado hacer algún progreso al hablarle de su familia con toda confianza. Se miraron uno al otro. La camarera empezó a recoger los platos. —Vaya.85 - . por favor. La única solución era escapar a la ducha y pasar un minuto o dos tratando de aliviar la presión con su puño. pero le lanzó una mirada asesina.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Él terminó el último trago de cerveza. La precedió al llegar a la puerta. y ruborizada por el sueño al amanecer. pero cómo llevar a cabo la seducción era todavía una aterradora incógnita. Su decisión de seducir a Connor McCloud estaba firmada y sellada. Las manzanas eran de sabor penetrante. Se sentía tímida. por no hablar de sus huevos. Connor no dijo nada. la masa era crujiente y se mezclaba con el helado derretido formando una exquisita combinación. nunca se atrevería a tirarle . Revisó la habitación antes de dejarla entrar. Las llama detectores. Movió un interruptor y una minúscula luz roja empezó a parpadear en el aparato fijado a la ventana.

Y estás de suerte. —Tienes las puntas secas y abiertas porque lo estiras y te lo rompes con ese peine horroroso.86 - . Yo he tenido el pelo largo toda la vida. ¿recuerdas? Sólo te harás daño —sacó las tijeras—. Connor. no sé cómo decírtelo. Rebuscó en su bolsa. —¿Necesitas el baño los próximos minutos? Quiero darme una ducha rápida. Si realmente fuera una seductora atrevida y traviesa. Lo uno o lo otro. —Escoge —dijo ella enérgicamente—. Es sólo una crema para el pelo. vestido con vaqueros y una camiseta. —¡Ay! ¡Para ya! Él la miró sobresaltado. No tendrá un efecto maligno sobre tu virilidad. que me haga trenzas rasta? —¿Has visto alguna vez anuncios de acondicionadores de pelo en la tele? —No suelo ver la televisión —admitió él. ni nada de eso. No puedes controlarlo todo. así lo tendrás más limpio y brillante. simplemente se quitaría la ropa y se metería con él bajo la ducha. —Oh. Voila! —No es justo. —Erin. Ella también podía ser autoritaria cuando se lo proponía —. Ella lo amenazó con el dedo. sacó un peine al que le faltaban por lo menos la mitad de las púas y se lo pasó por el pelo enredado sin ningún miramiento. a su alcance. con el pelo enredado sobre los hombros. Erin sacó su neceser de la maleta. Y ella estaba sentada. porque yo siempre llevo. —Pero está enredado. Déjame.. Él dio un paso atrás. Erin. ¿Quieres que te lo corte? Tengo unas tijeras buenísimas. sin moverse. —No tengas miedo. —Necesitas acondicionador para el pelo. Oyó correr el agua. Unos minutos después Connor salió. ¿Qué quieres. pero tan poca experiencia práctica. ¿Y después? Tenía toda clase de fantasías. Erin se bajó de la cama y abrió la maleta. Él arrojó su abrigo sobre la cama. Sé cómo tratarlo. —Oh. —Siempre me peino así. —Entonces no deberías llevar el pelo largo —dijo ella—. nada más. de verdad me das miedo. Ocultó la cara entre las manos y gimió con frustración. Ríndete. no seas tonto —se sentía más centrada ahora que tenía una meta que lograr. —Me estás asustando. —¿Parar qué? —¡Deja de torturar tu pelo! ¡Lo vas a estropear! Él la observó dudando. El cuerpo grande y hermoso de él estaba completamente desnudo allí al lado. Desapareció en el baño. pero realmente no soy de los que se echan acondicionadores y cremitas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS los tejos.. —Adelante. No había cerrado la puerta con seguro. Dios —murmuró él. .

Dobló una toalla y la colocó de forma que la helada bañera de porcelana no tocara su espalda. —Eso lo puedo hacer yo —su voz era tensa—. Si no podía cuidarlo a él. Las cicatrices. —No. agarró la parte inferior de su camiseta y tiró de ella hacia arriba. probémoslo ahora mismo». acondicionador. recogiendo tijeras. su hombro izquierdo. quiero hacerlo yo. —No tengo muy buen aspecto. Quería desesperadamente acariciarlo y cuidarlo. Él esperó en la puerta mientras ella dejaba correr el agua para calentarla. Erin se puso en acción. Se quitó los zapatos de una patada y abrió la puerta del baño de un empujón. —¿Connor? ¿Qué pasa? Él no la miraba a los ojos. —Shhh —lo tranquilizó—. Su cara estaba tensa y triste. Connor apartó la vista. Agarraba el borde inferior de su camiseta como un niño vergonzoso. qué irónico. pero las palabras no salieron de su garganta. —Ven aquí. déjame hacer esto —rogó—. cada detalle finamente esculpido se mostraba bajo su piel dorada. Él le agarró las manos. Él vaciló y soltó un largo suspiro. suave y pálida. Hubo un destello ardiente en los ojos de Connor. Le quitó la camiseta. La cicatriz de la quemadura destellaba sobre sus costillas. Déjame arreglarte el pelo. al menos podía cuidar su pelo. Lo prometo. Hubiera querido decirle: «Sí.. Dime cómo hacerlo. Ella disimuló una avalancha de lágrimas sobresaltadas con una risa forzada.. Se sentó en la cama. —¿Quieres probar ahora? Las tijeras resbalaron de sus dedos repentinamente rígidos y golpearon la cama. —Te lo dije —su voz era opaca—. qué demonios. Olvida lo que acabo de decir. —Erin.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Lo prometes? —Sí. su brazo y su mano. Se mojará. Connor —suspiró. Bastante feo. Quítate la camisa. la masa espesa y enredada de pelo rubio que siempre había soñado tocar. Sube los brazos. Se quedó helada al ver lo cerca que había estado de la muerte. —Dios.. ¿eh? Deslizó las yemas de los dedos por su hombro y él se apartó con una . Delgado como un caballo de carreras. —Excelente. Se acercó a él. Se sentía inseguro con su cuerpo. El silencio se hizo más pesado. —Lo siento. champú.. Dios mío.. Empezaremos. —Connor. yo. La respiración se le paralizó a Connor en los pulmones. Ella miró su espalda ancha. —Bueno.87 - . una pequeña palangana de plástico y el peine.. Él vaciló tanto que Erin lo miró desconcertada. Era increíblemente hermoso.

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sacudida. —Lo siento. ¿Aún duele? Él negó con la cabeza. Todavía no la miraba a los ojos. Erin quería memorizar cada hoyo y cada curva con sus manos y su boca. La cicatriz intensificaba su belleza masculina, por conmovedor contraste. Podía inclinarse hacia delante ahora mismo, apretar sus labios contra su pecho duro. Acariciar con la cara esa espiral de pelo liso, rubio oscuro. Tomar ese pezón masculino tenso entre los dientes y chuparlo. Dio un paso inseguro hacia atrás. —Siéntate junto a la bañera y echa la cabeza hacia atrás —le temblaba la voz. Lo hizo, inclinando la cabeza hacia atrás y estirando sus largas piernas. Ella se metió en la bañera y se sentó junto a él. —Voy a echarle champú a tu pelo —le dijo. —Acabo de lavármelo. —No con un champú tan bueno como el mío —cogió la palangana y vertió agua lentamente sobre su pelo—. Échate más atrás para que pueda sujetarte la cabeza con las manos. Él arqueó la espalda con un suspiro y cerró los ojos. La espuma del champú resbalaba desde su cabeza hasta el agua caliente que lamía los tobillos de Erin, flotando como nata montada. Como cúmulos. El calor, el vapor y el sonido de sus manos húmedas acariciando su pelo la ponían en un trance sensual. Podía haber seguido acariciando su hermosa cabeza toda la vida. Admirando sus orejas, el pelo espeso que se deslizaba entre sus dedos, sus pestañas oscuras, sus mejillas, las líneas que enmarcaban su boca. Podía inclinarse y besarlo ahora mismo. Sería muy fácil. La idea daba vueltas en su mente, provocadora, rondando para espolearla a actuar, retirándose después. Recogió agua caliente con el balde y le enjuagó la espuma. Escurrió el pelo. Connor abrió los ojos. Sus cejas se levantaron, inquisitivas. Ella sonrió tímidamente y echó acondicionador en la palma de su mano. Le había costado una fortuna y casi se había terminado. No iba a comprar productos para el cuidado del pelo con ese precio durante mucho tiempo, pero qué demonios. Connor lo merecía. Apretó hasta que el tubo se vació y lo arrojó a un lado. —Voy a poner esto en tu pelo y te lo dejarás durante diez minutos. Él pareció ofendido. —¿Diez minutos? —Media hora sería mejor —dijo con severidad—. En realidad, debería envolverte el pelo en una toalla caliente para que penetre mejor. Pero creo que eso sería pretender demasiado. Connor agarró una de sus manos y la llevó a su cara. —Vaya —murmuró—. ¿Mi pelo va a oler así? —Sí, y sobrevivirás —miró fijamente la brutal cicatriz en su mano larga y graciosa—. Así que no te quejes. Él le acarició la mano, como si el acondicionador fuera un aceite para masaje. —Finalmente conozco el secreto.

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Estaba medio hipnotizada por sus cálidas manos. —¿Qué secreto? —Por qué tu pelo es tan bonito —una sonrisa perezosa se dibujó en la boca de Erin—. Siempre me he preguntado qué harías para tenerlo tan brillante y perfecto. Así que se hace así. Horas en el baño y ungüento de olor dulce. Podría acostumbrarme a esto. El tiempo se hizo aún más lento en aquel baño silencioso y encantado. El único sonido era el goteo del grifo cayendo rítmicamente en la bañera. La habitación era una nube de vaho fragante. Ella miraba fijamente sus manos grandes y cálidas y trataba de no jadear. Los ojos de Connor se posaron en su rostro. Sonrió. —Estás roja, Erin. ¿Tienes calor? ¿O simplemente estás ruborizada? —Tengo calor —dijo con un hilo de voz—. Creo que es hora de enjuagar. —¿Han pasado diez minutos? Maldición. Me han parecido diez segundos. Ella no tenía ni idea. Podían haber sido diez segundos, podían haber sido tres horas. Sin embargo, dijo: —Sí, ya han pasado los diez minutos. Connor dejó caer la cabeza sobre las manos de ella con un gruñido de placer. —Me siento como un sultán mimado por su hermosa auxiliar de baño. Erin se rio con risa tonta ante la oleada de imágenes eróticas que sus palabras provocaron. Sus ojos recorrieron su cuerpo y se detuvieron en su ingle. ¡Tenía una erección! Una gran erección. Naturalmente, ella no era una experta pero no hacía falta serlo para darse cuenta. Aquí estaba, la prueba positiva de que si ella le echaba los tejos no objetaría. Al menos su cuerpo no. Podía simplemente estirarse hacia abajo y... ¿Y qué? ¿Acariciarlo a través de los pantalones, o sería mejor desabrochárselos? Tenía las manos pringosas y húmedas. Quizá el pensara que era vulgar. Quizá se ofendiera. O peor... ¿Y si se reía? Enjuagó su pelo cuidadosamente y se puso de pie. —Hora de peinar y recortar —anunció—. Siéntate en el borde de la bañera, por favor. Él hizo una mueca de disgusto. —¿Tengo que hacerlo? —Has llegado hasta aquí. No te retires al final. Connor se levantó. —No me cortarás demasiado, ¿verdad? Tienes que dejármelo lo suficientemente largo como para que pueda cogerme una cola de caballo. Y sin trasquilones. —No te preocupes. Confía en mí. Soy muy buena en esto. Le desenredó el pelo y lo extendió en abanico sobre sus anchos hombros. —Lo cortaré hasta el hombro. Al menos, te sanearé las puntas. ¿Dónde tienes la raya?

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Se dio la vuelta, desconcertado. —¿Qué? —La raya del pelo. Necesito saberlo para cortar. —Jesús, qué complicado es esto. Donde quede cuando me echo el pelo hacia atrás. Nunca me he fijado, en realidad. —Oh, eres un caso perdido —le dijo con tono cortante. Le recortó el pelo con precisión lenta y metódica. Alargó la operación tanto como pudo, para poder quedarse cerca de él, pero finalmente tuvo que enderezarse y pasar las manos por su cabeza. —Terminado. Ahora a secarlo y estarás listo. Él retrocedió. —Y un demonio. Hasta aquí hemos llegado. Ella blandió el secador. —Pero Connor, sólo es... —¡Aparta esa cosa de mí antes de que nos electrocutemos! —Eres como un niño... Recogió el pelo cortado, lo echó en el cubo de la basura y salió apresuradamente del baño. Guardó los frascos pringosos y con pelos en el neceser olvidando su habitual pulcritud ansiosa. Estaba furiosa consigo misma. Todas esas oportunidades y las había dejado escapar, una tras otra. Idiota. Cobarde. —Erin. Se dio la vuelta. Él estaba apoyado en la puerta del baño, todavía desnudo hasta la cintura. El pelo alisado acentuaba la belleza fría y marcada de su cara. —¿Qué? —dijo con voz temblorosa. —Has sido muy amable conmigo. Realmente dulce. Gracias. —De nada. Dulce. Él pensaba que era dulce. Y amable. ¡Oh, era el colmo! Ya no podía soportarlo más. La gente le había dicho eso toda la vida. Siempre había sido una niña inusualmente bien educada que trataba de ser perfecta y crear un mundo armonioso para mamá y papá, puesto que entre ellos no había armonía y necesitaban toda la ayuda posible. Dulce y amable. Respetable, educada y estudiosa. Las mejores notas, matrícula de honor, impoluta, pura como la maldita nieve. No podía soportarlo más. —Eeh... Erin. ¿He dicho algo malo? —¡No, por supuesto que no! Yo... eh... necesito el baño un momento, si no te importa. Connor asintió con la cabeza. La sonrisa que le lanzó era tan sexy... que se derritió. Agarró el neceser y el camisón y entró deprisa al baño, mientras todavía mantenía algún control en su rostro. Cerró los ojos con fuerza bajo el golpeteo de la ducha. Iba a hacer algo drástico para romper ese hechizo. En el peor de los casos él solamente se reiría de ella. No. Connor era brusco y áspero, pero no era cruel. Si no la deseaba, sería muy doloroso para él tener que rechazarla. Pero eso no los destrozaría. Podrían sobrevivir.

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Cerró la ducha. Por otra parte, quizá a ella sí la hundiría. Pero la perspectiva de morir de vergüenza no era excusa para ser cobarde. Se secó y se puso el camisón y las bragas. Llevó la mano al pomo de la puerta... y se detuvo. Había comprado el camisón porque era como algo sacado de una novela rosa, de gasa y adornado de encaje, romántico. Pero era muy virginal. Nada sexy para dar la impresión que ella quería dar. Tampoco lo eran su sujetador y sus bragas de algodón blanco. Si quería sobrepasar el punto de no retorno tenía que ser osada. De todos modos, una vez que saliera por esa puerta iba a estar tan muda como una estatua. Si había que enviar un mensaje, mejor que no fuera verbal. Se quitó el camisón y lo colgó de la percha. Se quitó las bragas, las dobló y las volvió a doblar. Sus fríos dedos estaban aferrando el pomo de la puerta cuando se acordó de su pelo. Soltó el moño y lo dejó caer sobre sus hombros. Miró fijamente al espejo. Desnuda, con el pelo suelto, podría resultar casi sexy. Lástima que hubiera dejado el estuche del maquillaje sobre la cama. Tendría que hacer esto al natural. Nunca se le presentaría una oportunidad mejor de seducirlo. Y podría no tener talento, pero estaba muy motivada. Intentó respirar profundo para prepararse, pero el aire no le entraba en los pulmones. Abrió la puerta y entró en la habitación.

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Capítulo 8
Connor se volvió al oír el ruido de la puerta. Su silencio conmocionado la hizo sentirse terriblemente sola y terriblemente desprotegida, como si estuviera desnuda sobre un escenario frente a una multitud y la mirada abrasadora de Connor fuera un foco de luz. El silencio continuaba y continuaba. Él abrió la boca. La cerró. —¡Mierda! —dijo ásperamente—. ¿Qué demonios estás haciendo? Los labios de ella empezaron a temblar. —No lo sé —susurró. No tenía idea de lo que estaba haciendo. Pero fuera lo que fuera, obviamente era algo equivocado. Bueno. Sus peores previsiones se habían hecho realidad. Él la miraba como si estuviera en presencia de una loca. —Aah... me vestiré de nuevo —murmuró—. Perdón. Se lanzó hacia lo que sinceramente esperaba que fuera la dirección de la puerta del baño. Él la agarró desde atrás, la hizo girar y la arrojó duramente contra la pared. —No tan deprisa. Espera un maldito minuto. Su cara furiosa estaba a centímetros de la de ella. Su pecho desnudo le rozaba los pezones. Erin abrió la boca, pero no salió nada inteligible. —¡No te atrevas a dejarme colgado después de haberte presentado ante mí completamente desnuda! Ella trató de respirar, —Pero yo... pero yo creí... —¿Qué? ¿Creíste qué? ¿Que pavonearte por ahí desnuda frente a mí sería un buen ejercicio? ¿Un chiste divertido, eh? Balancear el cebo frente a mí y verme saltar. Su furia inexplicable la desconcertó. —Connor, yo... —No te atrevas a provocarme así, Erin. No... te... atrevas. Ella finalmente pudo hablar. —Lo has entendido mal. —¿Cómo mal? Dilo más alto. No te oigo. Erin lo empujó, pero no se movía. Era como si estuviera clavado en el suelo. —¡No me grites! —Quiero oírlo, Erin —su voz era suave, pero amenazadora—. ¿En qué sentido estoy equivocado? Ella intentó cubrirse los senos, pero él le sujetó las manos contra la pared. Se inclinó más cerca. —No te escandalices, todo ha sido idea tuya. Asume tu responsabilidad. Ella lo miró a los ojos.

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—Sólo quería... —su garganta se cerró y lo intentó de nuevo—. Quería... —¿Qué? ¿Qué querías? ¿Qué juego loco estás siguiendo conmigo? —¡No me insultes! ¡No estoy jugando! ¡Te deseaba! Se puso pálido. —¿Eh? —¡Te deseo! —la rabia le dio la fuerza para soltarse—. ¡Por Dios, Connor! ¿Es tan difícil de entender? ¿Podría ser más obvia? ¿Qué tengo que hacer? ¿Mandarte un telegrama? —¿A mí? Lo empujó y esta vez Connor trastabilló hacia atrás. —¡Sí, a ti! ¡Idiota! ¡No tenía ni idea de que te pondrías así! —se lanzó al baño—. Déjalo. No importa. Lo prometo. Nunca... —Coño, no —la agarró por los hombros y le dio la vuelta—. No vamos a dejarlo. De ninguna manera. Erin había esperado que se engarzaran suavemente en una danza sensual, en la cual Connor llevaría la voz cantante y ella podría seguir sus claves y ocultar lo torpe e inexperta que era. Pero no iba a ser así. Él estaba muy alterado. Temblaba presa de una emoción intensa. La atravesó un estremecimiento de terror primitivo y delicioso. —Cálmate, por favor —susurró—. Me estás haciendo daño. Dejó caer las manos. —Perdón. Erin frotó los puntos doloridos que habían dejado los dedos en sus hombros. —Me has asustado. —Sí, bueno. Tú también me has dado un buen susto. —Papá decía que tenías nervios de acero. No hubiera creído que una chica desnuda pudiera desconcertarte. Él soltó un suspiro largo y jadeante. —Depende de la chica. Dios, mírate —dijo suavemente—. Tu cuerpo es precioso. Ella se sonrojó. Qué galante, alabar su cuerpo absolutamente ordinario. —Hum, gracias. Connor la miraba como si estuviera en trance. En sus altas mejillas había aparecido un rubor. Ella las tocó con las yemas de los dedos. Los músculos de su cara se movieron bajo la piel caliente y aterciopelada. Exploró su cuello, sus hombros, y deslizó las manos alrededor de su cintura, suspirando cuando sus torsos se tocaron. —A mí también me gusta tu cuerpo —pasó los dedos por la piel de su pecho, por la cicatriz. Connor se estremeció, visiblemente emocionado. Vacilante, puso sus manos sobre los hombros de ella. —Mis manos no saben dónde aterrizar —su voz temblaba—. Eres tan suave y tibia. Y estás desnuda. Por todas partes. —Entonces tócame por todas partes. Él enredó los dedos en su pelo y lo acarició con dulzura. —¿Estoy soñando? Demuéstrame que no estoy soñando. —Bueno —bajó la mano por su espalda y le pellizcó la nalga—. ¿Qué

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tal esto? Connor escondió la cara en su pelo riéndose silenciosamente. —Estoy convencido. Es real, porque la Erin de mis sueños nunca haría una cosa así. ¿Qué había querido decir? No podía ser... —¿La Erin de tus sueños? ¿Quieres decir que has pensado en mí antes? —Dios, sí. Llevo años deseándote. Sus manos estaban sobre toda ella, osadas y ansiosas. Rodeando su cintura, acariciando su trasero, sus caderas. Ella ocultó la cara caliente y sonriente contra su pecho. —Seguro que la Erin de tus sueños nunca le pellizcaría el culo a un hombre, ¿eh? —empezó a sacudirse con una risa incontenible—. Seguro que es una muñeca de porcelana perfecta con zapatos brillantes de charol y calcetines, que nunca da un mal paso, ¿verdad? Él frunció el entrecejo, desconcertado. —¿Eh? —Seguro que es una cursi que nunca saldría desnuda del baño para darle un susto de muerte a un tipo. ¿Sabes una cosa, Connor? Dile adiós a la Erin de tus sueños. Es historia. No más Señorita Chica Amable. Renuncio. —¡Vaya! —parecía fascinado—. ¿Te vas a poner una minifalda de cuero y tacones de doce centímetros y vas a robar bancos? —No. Voy a seducirte —anunció. Una sonrisa de placer iluminó su cara. —Me parece muy bien. Pero, para que lo sepas, la Erin de mis sueños no llevaba nunca zapatos de charol. Estaba siempre ¡completamente desnuda. Completamente abierta mientras hacíamos el amor. —Oh, Dios mío —jadeó—. ¿De verdad? Él asintió con la cabeza. —Date la vuelta. Erin se sobresaltó. —¿Qué? Acarició la curva de su trasero. —Tu culo me enloquece. Date la vuelta, aquí. Frente al espejo. Quiero mirarlo. Era ridículo, después de los atrevimientos a los que había llegado, pero su cara todavía ardía. —Yo... pero es... eeh... demasiado grande. Cindy siempre me da vídeos de Trasero de Acero como regalo de Navidad, en plan de broma, y yo... —Cindy puede convertir su esquelético trasero en acero, si quiere. A mí me gustan los traseros redondos y hermosos como el tuyo. Tú eres la que se ha quitado la ropa, Erin. Llevo años echándole a tu culo miradas furtivas y culpables. Ahora tengo la oportunidad de contemplarlo a placer. Así que date la vuelta. Ahora. Erin se sentía intimidada, pero ella había empezado, así que Connor tenía razón. Le dio la espalda. Connor la sujetó por la cintura y la empujó hacía delante con

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delicadeza. Erin se apoyó en la mesa y se miró en el espejo. Tenía la cara de un rosa brillante y le ardían las mejillas. Connor sonrió, una sonrisa caliente y sensual que la hizo estremecerse por el deseo y el miedo. La postura en que la había puesto era una invitación explícita. Estaba probándola. Sus brazos temblaban. No se movió. No iba a acobardarse. Ni pensarlo. Había llegado hasta aquí. Las manos de él se deslizaron más abajo, venerando cada curva, acariciando la parte interior de sus muslos y rozando osadamente la mata de vello que ocultaba su sexo. La levantó y la atrajo hacia atrás contra él, su brazo se apretaba en torno a su vientre, su erección, contra su trasero. —Me estás poniendo muy difícil hacer lo correcto —murmuró. Ella se esforzó por concentrarse. —¿Lo correcto? ¿Qué es eso? —No tocarte. Te metí a la fuerza en todo esto. Sería un gilipollas si encima te sedujera. —Espera un momento. ¿Quién está seduciendo a quién? ¿Quién salió desnuda del baño, Señor Connor Haz-lo-Correcto-a-Cualquier-Precio McCloud? —No se trata de eso. —Creo que sí se trata de eso. Estás patéticamente equivocado respecto a lo que es correcto, Connor. Los labios de él se torcieron. —¿Esto es correcto? —Lo correcto es que satisfagas mis deseos carnales. Es la única respuesta decente a esta situación. Una franca sonrisa se dibujó lentamente sobre su cara. —¡Vaya! La Erin de mis sueños nunca habría dicho algo así tampoco. —Adiós a la Erin de tus sueños. Saluda a la Erin real. Acostúmbrate. —Oh, me estoy adaptando —le aseguró—. Me pillaste por sorpresa al principio, pero me estoy acostumbrando a la Erin auténtica muy deprisa — le tomó los senos en las manos, haciendo girar sus pezones entre los dedos—. Mira estas tetas —murmuró—. Material de sueño mojado. ¿Entonces? Háblame de tus deseos carnales, cariño. Estoy preparado para servirte de cualquier manera. Ella vaciló, y decidió que aparentar que sabía lo que estaba haciendo sería demasiado estresante. —No estoy muy segura de adonde quiero llegar —admitió—. Esperaba que tú tuvieras algunas ideas. Él gruñó. —Oh, sé exactamente adonde quiero ir. El único problema es que no tengo condones. Los ojos de ella se agrandaron. Había olvidado completamente ese pequeño pero esencial detalle. —No estaba buscando echar un polvo contigo cuando vine hasta aquí —dijo él ásperamente—. Ni siquiera me permití pensar en ello. No puedo creerlo... por fin tengo la oportunidad de hacer el amor contigo y debo desaprovecharla. Ella vaciló, mordiéndose los labios. —¿No podríamos... hacerlo de todas formas? He oído que si el hombre

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se detiene a tiempo... —En teoría, claro. Siguió insistiendo. Tampoco ella quería desaprovechar la oportunidad. —Mi periodo es tan regular como un mecanismo de relojería, y terminó hace dos noches, así que probablemente no... —La palabra clave es probablemente, Erin. Estoy tan excitado que tendré suerte si no me corro en los pantalones ahora mismo sólo mirándote. No puedes pedirme que no me corra dentro de ti. No la primera vez, en cualquier caso, y probablemente tampoco la segunda. Porque no puedo prometerlo. A ella se le ocurrió otra idea. —Lo siento, debería haber dicho esto antes. Si piensas en la seguridad, puedo contarte mi historia sexual en un minuto, más o menos, y todo lo que he hecho ha sido siempre con un condón, así que... —No, Erin. Déjalo, no es necesario —dijo él delicadamente—. Pero ya que hablamos de esto, yo también me preocupo por la seguridad. Me hicieron unos análisis antes del coma, y todo estaba perfecto. Desde entonces no he estado con nadie, así que... eh... bueno, ya sabes. —Gracias por decírmelo. Eso es mucho tiempo —ella llevaba mucho más tiempo, pero, bueno, ella era un caso especial. —Entonces podríamos hacer... mmm... otras cosas, ¿no? La sonrisa de él fue lenta, sexy, implacable. —¿Ah, sí? ¿Qué cosas? —Bueno, hay muchas posibilidades —trató de aparentar despreocupación. —Nómbramelas —dijo él suavemente—. Dime cuáles son tus favoritas. Ella bajó los ojos. —No puedo —susurró. Él la atrajo hacia sí. —Me lo imaginaba. Erin escondió la cara contra su pecho. No parecía que estuviera perdiendo interés porque era tímida e inexperta, a juzgar por el bulto caliente apretado contra su vientre. Eso era prometedor. Él sujetó el pelo de su nuca con la mano y le inclinó la cabeza hacia atrás con suavidad. —¿Me puedes decir algo, Erin? —preguntó—. Porque me está volviendo loco no saberlo. Erin se enfrentó a su mirada indagadora. —¿Qué? —El sexo que dices que has tenido... ¿fue con Georg Luksch? Erin se apartó bruscamente de sus brazos. —¡Nunca dejé que ese horrible hombre me tocara! ¿Cómo has podido preguntarme una cosa así? —¡No te enfades! —la tranquilizó—. No te culparía si lo hubieras hecho. Nadie lo haría. Un tipo con esa apariencia... —¿Qué apariencia? —se lanzó a su maleta buscando algo que ponerse con manos temblorosas—. ¡Parecía un gigoló! ¡No me interesaba lo más mínimo! —encontró unas bragas de algodón y se las puso al revés.

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—Oh, vamos. Parecía un maldito anuncio de Calvin Klein. —No después de que tú acabases con él, ¡no! Connor hizo un gesto de bochorno. —Siento que tuvieras que ver aquello. Pero no siento haberlo hecho. —Sea como sea —le espetó ella—, piensa lo que quieras, Connor. No me importa. Que fui seducida, ensuciada, deshonrada. Que hice todo lo que se puede hacer con él. Estoy absolutamente acabada, ¿te parece? Sacó unos pantalones de la maleta y se sentó en la cama para ponérselos. Connor se los arrancó de las manos, los arrojó lejos y la tumbó sobre la cama. —Mierda. Mírame a los ojos. Erin forcejeó salvajemente contra él. —¡Quítate de encima! —Mírame a los ojos —repitió él—. Es todo lo que pido. Lo miró con furia. —¿Satisfecho? Él se relajó y asintió con la cabeza. —Sí. Nunca dejaste que te tocara. —¿Ah sí? ¿Cómo lo sabes? ¡A lo mejor te he mentido! —No puedes mentirme —dijo él con calma—. Puedo leer en tus ojos. —¡Oh! ¡Eres tan arrogante! ¡No me conoces, Connor! ¿Y crees que puedes mirarme a los ojos y leer mi mente? —le golpeó el pecho—. ¡Ni yo misma puedo leer mi maldita mente y vas a hacerlo tú! —Yo te conozco. Y sé que no le dejaste que te tocara. Ella apartó la cara, con las cuerdas vocales temblando. —No —admitió—. No era mi tipo. Y me ponía nerviosa. Él se sentó en la cama y apoyó la cabeza en la mano. La otra mano se extendía posesivamente sobre sus caderas. —Bien—dijo. —No veo que eso cambie nada. —No. Pero hace que me sienta mejor. Tuve pesadillas durante meses en las que ese bastardo te tocaba. Ella se sentó, sobresaltada. —¿Sí? Su mirada directa y silenciosa fue la respuesta. Su mano acarició, se asentó en la curva de su cintura, atrayéndola hasta que sus cuerpos se tocaron de nuevo. —Yo también —susurró ella—. Fue terrible. Durante un tiempo. Él le dio besos tiernos en el cuello y la mandíbula. —¿Estábamos hablando de qué? Ah, sí. Posibilidades sexuales que no incluyan el coito. Es un tema interesante. Creo que deberíamos volver a él —tiró del elástico de sus bragas y le echó una mirada nostálgica—. Me gustaba más cuando estabas desnuda. —Eso fue antes de que empezaras a decir tonterías. —¿Qué quieres que haga para que me perdones? —le cubrió la cara con suaves besos—. Quitemos esas bragas y ya veremos qué es lo que te complace más. Un miedo frío se apoderó de ella. ¿Y si fallaba de nuevo? Otra vez la tristeza, la frustración. No sabía si esta vez podría soportarlo. No. ¿Por qué

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se había metido en ese jaleo? Soltó una risita nerviosa. —Oh, prefiero concentrarme en ti primero. Tú eres el que necesita... —Las reglas son muy claras. Las damas primero. Es la ley. —Pero no estoy... eeh... —se calló, infeliz. Él miró escrutadoramente su cara. —Pensé que esto era lo que querías —dijo lentamente—. ¿Estás cambiando de opinión? —Dios mío, ¡no! Es que yo... no es tan sencillo hacerme tener un orgasmo. No respondo muy bien y no quiero aburrirte, y me pongo muy nerviosa cuando estoy bajo presión, lo cual hace que me ponga muy tensa, así que tenía la esperanza de que pudiéramos saltarnos esa parte y probar otras cosas y así quizá yo tenga una oportunidad de relajarme... —Erin, shhh. Cortó su parloteo nervioso con un beso. Cuando él levantó la cabeza ella estaba aturdida y sin aliento. —Sin presión. Y no me voy a aburrir. —Pero yo... La besó nuevamente y todas sus dudas y temores se derritieron en un remolino de confusión tierna. Los labios de él eran terciopelados, incitadores e insistentes. Su lengua se movió contra la de ella y profundizó el beso como si quisiera sacar el espíritu de su cuerpo. Deslizó las manos dentro de sus bragas, las yemas de sus dedos rozaron su suave mata de pelo. Ella se apretó contra su mano y sus dedos la separaron tiernamente. —Oh, sí. Esto es hermoso —murmuró—. Ya estás mojada y suave. No hay ningún problema contigo, cariño. Respondes completamente. Toca esto. Ya estás casi a punto, ahora mismo, y lo único que he hecho ha sido besarte. Estás hecha para esto. Te estás derritiendo, como caramelo caliente. Toca, pon la mano aquí. Siente cómo ese hermoso clítoris sobresale, inflamado y tenso como si no pudiera esperar a que lo chupe. ¿Lo sientes? Erin apretó los dedos contra ese fulgor caliente de placer mientras los dedos de él hurgaban dentro de ella. Escondió la cara, jadeando. Su cuerpo se movía por su cuenta. Se empujó contra la mano de él. El placer se hinchó, insoportablemente dulce. Atrapó la mano de él entre los muslos y apretó la suya sobre ella, sus músculos apretaban y soltaban. La sensación creció, llegando al clímax. —Connor. Oh, Dios. No... No... —No te voy a dejar —la tranquilizó—. Estoy aquí. Déjate llevar. Algo enorme estaba sucediéndole. Le entró pánico y luchó contra ello. —Connor... está pasando algo extraño. Yo... estoy asustada. —Acéptalo. Está bien, Erin. Ella sacudió la cabeza. —Por favor, para. No puedo. No puedo... —Acéptalo. Su voz era implacable. Deslizó la lengua en su boca, empujó su mano más adentro, insistiendo. La cosa la superó. El mundo se disolvió en calor negro palpitante. Cuando por fin abrió los ojos, se sorprendió de encontrarse de una pieza.

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. Erin se levantó hasta que quedó sentada sobre el borde de la cama. Se limpió las lágrimas con un murmullo embarazoso. Pensé que me estaba muriendo. Necesitó concentración.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Connor le retiró el pelo empapado de la frente. Cerró los ojos y apretó los muslos.. —Eeh. Él la miró asustado. muda. Ella lo miró.. pero nunca sentí que todo el mundo se alejaba así.99 - . Él soltó un jadeo agudo y puso su mano sobre la de ella. pero cuando se le arrimó. Quería canturrear y ronronear. Ella ahogó un grito y de pronto estaba fuera de sí. Ella soltó una risita y apartó la cara. —¿Connor? ¿Qué estás. —La pequeña muerte. ¿Entonces cuándo? Connor cogió con los pulgares el elástico de sus bragas. sí. pero lentamente los músculos de sus muslos se relajaron. saboreándolo. Pensé que me había pasado. abriéndolos. Pasó la punta de su dedo por los pliegues de sus labios. observando su propia conducta con ojos fríos y horrorizados. Las piernas extendidas.. —Por favor —rogó él—. qué ha pasado? —susurró. creo que me he desmayado. Quiero decir. La arrastró consigo hasta que sus piernas se bambolearon fuera del borde de la cama en un lío de mantas. no. has tenido un orgasmo. —¿Connor? ¿Y tú qué? —preguntó. la boca caliente y deliciosamente cosquilleante. Erin bajó la mano y acarició el largo y grueso bulto en sus pantalones.. —¿Estás bien? —preguntó. Erin —dijo lentamente—. lentamente se transformaron en un brillo relajado. con la cara fascinada. ¿verdad? Erin dejó caer la cabeza a un lado y restregó con ella la mano que estaba acariciando su mejilla. Dos son mejores. —¿Yo qué? Estoy en el cielo. Déjame entrar. —Ábrete para mí —le cubrió las rodillas con besos suplicantes. —¿Todavía no? —estaba desconcertada—. con las piernas apretadas en un ataque de timidez. las bajó y después se deslizó hacia abajo en la cama. Sintió la sonrisa de él contra su cuello mientras la acariciaba con la cara. Me he asustado mucho.. Las cejas de él se arquearon. —Ah. sintió el calor inflexible de su erección contra su vientre. Su sonrisa y sus besos dulces y tontos le ablandaron el corazón. —¿Qué. La cosa más hermosa que nunca he visto. y recordó que eso no era todo. ¿Me estás diciendo que es la primera vez? Su cuerpo todavía se estremecía con oleadas de placer. . Connor se arrodilló frente a ella. con una leve sonrisa en sus labios. —No ha estado tan mal. e introdujo su dedo profundamente dentro de ella. Los temblores dulces y ondulantes. Él los abrió.? —Un orgasmo es bueno —dijo él—. —Todavía no.

Él sacó su dedo y lo lamió. Dios. Connor —dijo tímidamente—. Una voz estridente resonaba en su cabeza. pero esta vez no se opuso a ella. hacia una promesa sugerente que resplandecía en el horizonte de su mente como el fulgor fiero del atardecer.. Como un helado casero de vainilla servido sobre tarta de manzana holandesa caliente. Ah. rozando expertamente su piel más sensible.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS completamente a merced de él. ¿Quieres que. —No —dijo él.100 - . todas las razones por las que no debería. sobresaltada. Erin... Erin. Esa ola de placer enorme e inevitable que la había aterrorizado tanto surgió de nuevo. Me alegra que funcione . Esta reunión es privada. Ningún otro pensamiento es bienvenido. y todos los pensamientos volaron. Él volvió a tumbarse y se puso la mano sobre la cara. Ella se levantó con esfuerzo. eres deliciosa. —Eeh. Qué dulce. recordándole la traición. suspirando de placer. Es un lugar equivocado. Él se inclinó hacia delante y le puso la boca antes de que pudiera pensar en una respuesta. esto es embarazoso. Ñam. —Dulce —murmuró—. Todo lo que quiero que pienses es lo que sientes cuando te como. —Supongo que eso es un sí. Eso es. —No te avergüences. y la cerró. —Me estoy derritiendo —susurró. Sólo me he puesto rojo porque estoy excitado. —¿No qué? —A dondequiera que estuvieras yendo con la cabeza. Se inclinó sobre él. Así que dispárame. Ella agarró puñados empapados y sedosos de su pelo y se empujó contra su boca. Connor la hizo doblar las piernas hacia arriba y Erin se retorció. —No puedes decirme lo que debo pensar. Loca y descontrolada. a su padre y a Novak. una eternidad de placer ondulante. —Puedo intentarlo.. abrió la boca para hablar. La agudeza de su percepción la hizo sentirse transparente. ñam —la sonrisa de él era tan dulce que a Erin le dolió el corazón—. —¿Connor? ¿Estás sonrojándote? —No —respondió bruscamente—. te la mame? Él se incorporó sobre los codos.. eeh. parecía tímido.. a Georg y a Cristal Mountain. no vayas. Estupendo. La explosión palpitó a través de todo su cuerpo. eso es como preguntar si los osos viven en el bosque o el Papa es católico. ¿Quieres más? Podría pasarme toda la noche haciendo esto. Su gruñido de satisfacción reverberó por todo su cuerpo. Ella se enfrentó a su mirada aguda. Todo lo que quedó fueron las sensaciones líquidas de sus labios y de su lengua fuerte lamiéndola y mojándola. buscando aquello que Connor le quería dar.. —Sí. Él la arrastraba hacia delante. —No tienes que hacerlo si no te sientes cómoda —murmuró. Me encanta. —Es tu turno. ¿no? Jesús.. Tardó mucho tiempo en volver a salir a flote.

Se subió sobre él.. Haz conmigo lo que quieras. La punta roma en forma de corazón estaba tan grande y tan hinchada como una ciruela roja. ordeñándolo con las manos. dejando que su pelo cayera sobre su pecho. Erin le desabrochó los vaqueros. Su piel era mucho más suave de lo que esperaba. Largas. Si quieres mamármela. Terciopelo vivo resbalando sobre el grueso tallo mientras lo agarraba. Se agarró y cabalgó sobre la larga tormenta hasta que se desvaneció en quietud. y ella tembló ante la energía que estalló contra su cara. esparciéndola en torno a su carne caliente y suave. dime si hago algo mal. —Cualquier cosa. Todo es bueno. Su hermoso cuerpo lleno de cicatrices era una contradicción de poder y vulnerabilidad. No te detengas. Lo atrajo más adentro. Ella puso las manos en su pecho y acarició el vello sedoso y dorado.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS contigo.. —Por favor. Como no la llevaba de niño. Ella jugaba con él. Esto es tan dulce —murmuraba. Su pene saltó ansiosamente a sus manos. arqueándose sobre la cama. Largo y grueso. su olor almizclado. Connor cerró los ojos y tembló violentamente cuando ella lo tomó en la boca. que le rompía el corazón. Ella la tocó con la yema del dedo. y la urgencia de darle más placer del que nunca hubiera soñado. de fuerza y ternura. enardecido. Cuanto más osada era ella más se agitaba él. Era muy grande y grueso. unido a ternura y rabia. Su tono bajo y tembloroso la envalentonó y tiró de los vaqueros hasta las caderas. todo. asustada. Él le agarraba mechones de pelo. contra su lengua acariciadora. Él agarró la sábana con puños tensos. con las manos. Su cuerpo temblaba por el esfuerzo de quedarse quieto. Estoy deseándolo. Dios. salado. Estoy a tu disposición. nunca logré acostumbrarme a ella. Las manos de él se apretaron en su pelo. lo estrujaba. acariciándolo con la lengua.. dentadas y arrugadas. Chorros palpitantes de líquido caliente llenaron su boca. Se los quitó y miró por primera vez las cicatrices que surcaban su muslo. sexual. —La detesto.. —¿No usas ropa interior? Cubrió su nerviosismo con risa. Él gritó. Le encantaba su sabor cálido. . Derramó una gota brillante de líquido. Su tono se volvía más suplicante mientras Erin experimentaba con la lengua. Él ofreció su cara a una suave lluvia de besos. —Oh. como un hombre que estuviera muriéndose de sed.101 - . —Oh. No llevaba nada debajo. bien. Pasó la mano por su carne herida. descubriendo su cuerpo con las manos y los labios. lo que sea. El latido de su corazón pulsaba entre sus manos. Dios —convulsionó y explotó. Sintió dolor por su sufrimiento. —Entonces dime lo que quieres que yo. Erin se quedó congelada. Casi no podía manejarlo. tragándolo entero. —Ni hablar —extendió los brazos—.

murmurando palabras dulces y acunándola como a un niño. Ella pasó la yema de su dedo lentamente a todo lo largo. —Oh. —Acabo de tener una experiencia religiosa. Connor —dijo—. Su voz era áspera y temblorosa. Ella se entregó. sí. Eso es lo que siempre has sido. Dentro. Mírame.102 - . —Por favor. cariño. Su pene estaba curvado contra su muslo en su nido de pelo. sólo triunfo crudo y posesivo. Me ha vuelto loca. el pelo rubio oscuro de su pelvis. Los dedos de él se apretaron en su pelo. Ella apretó la mejilla contra los duros músculos de su vientre y lo acarició tiernamente con la cara. no. Asumo toda la responsabilidad. Ahora mismo. Erin —la atrajo fuertemente contra sí. la sensible punta de su pene. Connor. No deberíamos hacerlo sin condón. buscando alivio a la tensión trémula. Ella lo atrajo hacia abajo y apretó las piernas alrededor de él. Dame más. —Huy —susurró—. Resplandeces. Él sonrió mientras la observaba. Connor la abrazó después. —Maldición. Posó su boca sobre la de ella en un beso fiero y devorador. —Soy una adulta.. y deslizó la mano entre sus muslos. Él se incorporó y la miró fijamente. Hazme el amor ahora. Besó su muslo.. sobre su garganta. —¿Estás bien? Él abrió los ojos y se rio. temblando con excitación irremediable. estaba gimiendo. Connor se arrancó de los brazos de ella. desde la raíz hasta la punta brillante. Erin pasó las yemas de los dedos sobre su cara caliente. Se acarició los senos. —¿De verdad? ¿Te ha gustado? Erin asintió con la cabeza. Escondió los ojos bajo su mano. ¡No es tan sencillo y tú lo sabes! . Erin. moviéndose contra su mano y cabalgando en una larga y temblorosa ola de éxtasis. fuera. La cara de él era una máscara de autocontrol. —Me ha encantado. Erin. Cuando pudo moverse de nuevo. Los dedos de ella se curvaron alrededor de su pene y lo estrujaron. No había ternura ni delicadeza. Estás ardiendo. —Yo también. Su cabeza descansaba floja en el hombro de él. se echó hacia atrás. —Déjate de responsabilidades —rugió—. levantó la cabeza.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Tragó. en todas partes. Oh. sobre sus labios. Mira lo que has hecho. ¿Me diste alguna pócima? ¿Echaste algo en mi tarta cuando no estaba mirando? —Oh. —¿Es esto lo que quieres? Pero Erin no podía responder. de forma que sus muslos se tocaran—. se limpió la boca. Lo prometo. que se endureció nuevamente. Estaba todo dentro de ti. Ten piedad de mí. el vientre. Él introdujo los dedos profundamente en su calor resbaladizo. —Me duele —le dijo—. La diosa del amor ardiente.

Estás muy tensa.. pero era muy grande—. —No sé si puedo hacerlo sin correrme dentro de ti —advirtió—. Hasta ahora no has tenido ningún problema. —Cálmate —la tranquilizó—. implacablemente. —Lo recordarás. Esto es peligroso. Connor empujó más adentro. Bueno. Has logrado volverme loco con tus juegos. Eso lo hará más fácil. Agarró su cintura y lo empujó más profundamente dentro de sí. Presionó la punta roma de su pene contra ella. —¿Estás bien? —le preguntó ansiosamente—.. el ángulo. olvidado cómo hacerlo.. —Muévete contra mí —le ordenó—. doblando las rodillas de modo que quedó completamente abierta para él. Dios. El movimiento deslizante. Es la primera vez que hago el amor con una diosa ardiente. El pelo fragante de él cayó alrededor de la cara de ella y Erin lo acarició. Estoy al borde. la deliciosa y palpitante plenitud de su grueso pene dentro de ella.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Por favor —lo acercó más con los muslos... No quiero perderme nada. Es que no quiero hacerte daño. Dios. Él cerró los ojos. Ella movió las caderas y todo pareció resolverse... Vamos. La maravillosa sensación. —Oh.. Sólo un poquito cada vez. No me voy a ninguna parte. —Oh. nena. Ante ti estoy indefenso. Él empujó más profundo. —Por favor. —¿Más? . —Quiero verlo —le dijo—. —Entonces acepta el reto. apretando los labios húmedos de su vagina contra su vientre como un beso caliente y suplicante—. no. —No puedo negarte nada. Él se introdujo y presionó contra la resistencia del cuerpo de ella. —Bien —Connor se tumbó sobre ella—. Te necesito. Erin le sonrió a través de las pestañas. —Cállate —sonrió para suavizar las palabras cortantes. Erin —gimió—. Erin ahogó un quejido y él la miró inquisitivamente. —¿Qué pasa? ¿Te está haciendo cosquillas? ¿Quieres que me lo eche hacia atrás? —No. así. Ella restregó los senos contra su pecho. Me estás enloqueciendo. Erin tenía miedo de moverse. No me dejes. allá vamos.. tu pelo —susurró. —Tú también eres terrible. —Bien.. Me vuelves completamente chiflado. mientras Connor se introducía más profundamente con cada corta y deslizante embestida. Eso es excelente. Podemos detenernos si. El delicado contacto era tan dulce como un beso. sí. jadeando. Estoy tan enloquecido que creo que he. Indefenso me parece bien.103 - . Arquea la espalda. La acarició. casi no respiraba. Simplemente es precioso. Oh. Tú puedes hacerlo. humedeciéndoselo. Se incorporó y apoyó la espalda contra las almohadas. Connor. Connor —no iba a permitirle que la dejara con ese dolor insatisfecho. Él se derritió en una risa silenciosa y Erin cambió de postura.

casi llorando de emoción.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin lo abrazó. —Todo. .104 - .

Su lengua rosa se enrollaba tiernamente en torno a cada uno de sus dedos. —No. La cara de Erin estaba roja como una cereza. —Mujer insaciable y sin corazón. apretando su cara más fuertemente contra las sábanas. Iba a enloquecerlo completamente. Lo quemaba vivo.. Ambos gritaron. estaba completamente al borde. cubriéndose la cara con las manos. haz lo que quieras. Entonces Erin puso la mano en el líquido pegajoso que formaba un charco en el hueco de su ombligo. —Suplica en vano. Connor se sacudió con risa silenciosa.. y en el momento de la sacudida inevitable en que él pensó que todo era demasiado bueno. y oh.. Se apartó y se sentó en la cama dándole la espalda. Logró salir justo a tiempo. Era increíble. su pene se levantó. Connor se introdujo dentro de ella. en otro orgasmo violento. estrechándola más contra sí. Y acabo de empezar. aplastada bajo su cuerpo. Connor McCloud.105 - .. Erin negó con la cabeza. Erin era demasiado pequeña y estaba demasiado tensa. No tienes idea de en la que te has metido. Gritaba. Ella lo había excitado hasta el límite y ahora había perdido la razón. —Bueno. Cálmate. Estaban prácticamente pegados con su semen y se preguntó si eso le desagradaría a ella. Jadeos conmocionados salían de ella con cada pesada embestida. pero no tenía idea de que sería así. su pecho subía y bajaba y sus suaves muslos se apretaban contra los de él. Increíblemente. Hacía muchos años que la deseaba. Pasó las yemas de los dedos alrededor hasta que su vientre brilló. pero no podía ir más despacio. —¿Quieres que te suplique piedad? Estoy suplicando. Tenía la boca abierta. Estaba encerrado en este duro ritmo. Connor se tumbó boca abajo y ocultó la cara en las sábanas arrugadas. como una marioneta indefensa. Estaba siendo demasiado duro con ella.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 9 Obediente. ardiente. por favor —suplicó—. La abrazó. Se llevó los dedos húmedos y brillantes a la boca y chupó el líquido perlado. Sus ojos eran solemnes y peligrosamente hermosos. Dame un descanso. —Oh. Dios santo. Se vació sobre su vientre en chorros largos y calientes. Connor se levantó. supo que no podría controlarse y que iba a perder completamente el control. Sólo unos minutos . No podía aguantar más. pero dame un respiro. No hay piedad para ti. Eso lo contestaba. Estoy destrozado. Era como caer por un acantilado. Ella susurraba algo. no podía relajarse. Se derrumbó sobre ella con un sollozo sin aliento.

todo. Bueno. Yo no te pedí que me siguieras. Él cerró los ojos con otro espasmo de risa silenciosa. o quizá estaba derramando lágrimas secas. —Quiero conocerte. furioso por el poder despreocupado que Erin ejercía sobre él. Y quiero que tú me conozcas de la misma manera. ¿Cómo sabes si te gustará lo que hay debajo? Ni siquiera sabemos lo que hay debajo de nosotros. Quizá arrancarme las máscaras no sea una idea muy brillante. Él dejó de reír. No te pedí que me cuidaras. como si no hubiera tenido dos orgasmos explosivos en los últimos veinte minutos. ¿verdad? —Tú te metiste en todo esto —su voz era clara y tranquila—. Ella apretó su cuerpo caliente y sedoso contra su espalda. de modo que su cara quedó a centímetros de distancia de la de ella. y envolvió sus brazos en torno a él. Las sábanas crujieron. Me estás abrasando. Él se volvió para mirarla a los ojos. Si continuaba con esto iba a tener otro orgasmo. le hizo olvidar lo que había querido decir. mordisqueándole la garganta. —Me arriesgaré —dijo tranquilamente.106 - . Buscó a tientas el hilo de su pensamiento. —Estoy tratando de hacer lo correcto y tú tiras de la alfombra bajo mis pies para que me caiga. Todo lo que eres. Sigue con eso y puede que te encuentres follando con un tipo que ni siquiera reconoces. No me culpes si estás recibiendo más de lo que esperabas. mujer. El puño de Erin se enroscó alrededor de su pene en una caricia. Lo quiero desesperadamente. . Erin. Le cogió la polla con las dos manos. Un peso tibio y suave contra su espalda. Su último e inútil esfuerzo de autocontrol. por el amor de Dios. Es peligroso quitarse las máscaras. Connor. En el sentido bíblico. Acariciando su pene duro otra vez. a sus manos pequeñas y graciosas mojadas con su semen. la cama se movió. Como si no supusiera nada para ella. Le parecía lo mismo. —Jesús. malo. —Infierno y condenación. Miró hacia abajo. El resplandor sensual en sus profundidades lo aturdió. ¿Qué quieres de mí? Ella besó una y otra vez los tensos tendones que sobresalían de su garganta. Siempre lo he querido. —¿Quieres eso? ¿Crees que quieres conocerme? —Sé que quiero. —Tú no eres fría. —Ya te tengo en mis manos. Connor. Connor le cogió el brazo y le dio la vuelta de un tirón. Escarbó en sus palabras. buscando la trampa que tenía que haber en ellas. Yo me metí en esto.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS para calmarme. Eres increíble. Ella restregó la cara contra su cuello. si contaba el violento pero relativamente superficial alivio que se había dado en la ducha después de cenar. —Es peligroso conocer verdaderamente a alguien. —Erin. Estoy cansada de sentirme tan fría. Tan fácilmente. Ella esperaba silenciosamente. Tres en la última hora.

la inclinó hacia arriba. frotando sus pezones tensos y puntiagudos contra sus mejillas. recreándose en su respuesta dulce y generosa. estaba a la entera disposición de ella. La vergüenza se transformó instantáneamente en ira. y abrazó sus hombros.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin se soltó y se deslizó fuera de la cama hasta estar frente a él. Apretó la cara contra sus senos con un suspiro jadeante de rendición. Connor alzó la cabeza y la miró. un hechizo sexual embriagador. —¿Quieres conocerme. las puso en la curva de su cintura y se echó hacia delante hasta que su cabeza estuvo inclinada sobre él. Sintió un escalofrío. cada suspiro y cada estremecimiento. con sus espectaculares senos meciéndose justo a la altura de sus ojos. Ella se hundió sobre él. Completamente abierto. cada delicada diferencia de textura. Quería imprimir cada detalle en su memoria. La bruja lo había hechizado. tan serena como una madonna medieval. La apartó de un empujón. Cogió la cara de él entre sus manos. Erin? Te mostraré todo lo que tengo. Connor lo vio en sus ojos. las exuberantes y rozagantes curvas. Aún no puedo creer que yo haya hecho esas cosas. en sus gemidos suplicantes.107 - . tú te quitas la tuya. no me reconozco. con las tetas balanceándose en su cara.. Durante un momento. temblando. Había leído en alguna parte que era posible. Cuando se atrevió a mirarla de nuevo. todo calculado para volverle loco. Demasiado tarde para eso. la mirada de ella era recelosa. cubriéndose los senos con las manos. Se preguntó si podría hacerla correrse sólo con chuparle las tetas. Connor estaba completamente desnudo para ella. —Yo sí te he reconocido. La invitación era obvia. Su pene. Tenía lágrimas en los ojos. ¿Te ha gustado? A mí sí. nuevamente hinchado. la odió por presenciar su debilidad. Se perdió. Ella se tambaleó hacia atrás. Connor sintió el olor de su semen y el aroma caliente y rico de su placer femenino. Es justo.. Tú ya me has arrancado las máscaras a mí. Tengo que admitirlo. —Yo me quito mi máscara. He soñado contigo millones de veces. se dijo. Sus dedos se apretaron en torno a su cintura hasta que ella gritó. Su pene apuntaba hacia ella. con toda seguridad. la perfección dorada traslúcida de su piel. —Demasiado tarde —dijo—. Alcanzó sus manos. He ahí un reto que aceptaría de buena gana. y ella lo sabía. La energía brotaba dentro de él. Me ha encantado. retrocediendo. No lo hacía sólo para complacerla y excitarla. pero estoy encantada. El beso exquisitamente delicado que le dio en la frente fue como una bendición. Podía pasarse así la vida. había logrado quitarle la máscara y lo había dejado desnudo en cuerpo y alma. ¿Qué te ha parecido? Acabas de tener sexo con una mujer que no conocías. no estoy avergonzada. con el pelo arremolinado alrededor de sus hombros. sexual y peligrosa. Ella hacía que se sintiera débil y vulnerable. Era insoportable. Vamos al . Los ojos de Erin estaban anegados de lágrimas. Estaba enjugándose los ojos. y después tomó sus senos en ambas manos y los mamó. Cada forma. Muerto de hambre. Ella bajó la mirada. deseoso de aplacar un antiguo dolor. en las uñas que se clavaban en sus hombros. sobresaltada. cada sombra y cada contorno. Su boca se movía sobre ella. desesperado y necesitado de ternura.

Ella estaba silenciosa y con los ojos muy abiertos. Le abrió más las piernas para poder meter su polla entre sus muslos y puso sus dientes en la tierna curva entre el cuello y el hombro. no te laves tu lubricación. en su afán de verlo tal y como era. contento de tener una excusa para acariciarla. En respuesta. La boca de ella se abrió y le hizo un gesto de asentimiento tembloroso con la cabeza. —¿Connor? —apoyó las manos en los azulejos fríos y mojados. El baño aún estaba húmedo y perfumado. de los senos. Y quiero hacerlo ahora. abrió el agua caliente y le hizo un gesto para que se metiera en la bañera. Erin apretó su cuerpo contra él. el aspecto de su cara la habría aterrorizado. Si Erin hubiera estado un poco menos excitada. Le había quitado las máscaras con engaños. Y él no tenía la culpa si no le gustaba. se enjabonó las manos y le dio la vuelta. —¿Todavía quieres saber lo que hay bajo mi máscara. aferrando su pene entre sus muslos apretados y lo miró. Para que no se deslizaran por esa pendiente hasta Dios sabe dónde.. Apartó bruscamente la cortina de la ducha. Después quiero follarte en la ducha.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS baño y empecemos. el agua golpeaba y mojaba su cortina de pelo oscuro. Abre más las piernas. Pues ya sabía cómo era. Su espalda delgada temblaba cuando le precedía al baño. pero él le agarró la mano. —Sí —dijo sencillamente. Así que muévete. —No. —Quiero lavarte mi semen. —Apóyate contra la pared —su voz era áspera y jadeante—. Los ojos de ella estaban llenos de trémula incertidumbre. Vas a necesitarla toda. Ella se estiró para lavarse entre las piernas. y tú eres muy pequeña. —¿Quieres que me vuelva a poner la máscara? Sólo tienes que decirlo. para que tuvieran que detenerse. —¿Connor? Yo. La había asustado. Casi quería que ella se arrepintiera. Casi se ablandó y entonces pensó que Erin lo había engañado para que se mostrara desnudo en cuerpo y alma frente a ella. Erin? —deslizó los dedos hacia abajo para enredarlos en los rizos entre sus piernas—. Connor cubrió las manos jabonosas de ella con las suyas y las apretó contra sus senos. Sus ojos brillaban con provocación de hembra primitiva. Le lavó el pegajoso líquido seminal del vientre.. No podía remediarlo. Ella tembló ante su tono. Connor cogió el frasco de gel. La hizo darse la vuelta y la empujó de cara contra la pared. El agua caía con fuerza sobre ellos.108 - . tocándola con osadía de propietario. Él se agarró a sus caderas y se inclinó sobre ella. Es mejor que el jabón o el agua. si mi verdadero yo es demasiado aterrador para ti. —¡Esto no te da derecho a actuar como un gilipollas! —su voz se . ¿Todavía lo deseas? Estaba mofándose de ella. empujando su espalda contra él para apretarle el pene contra su trasero.

«Quiero que me ames». Somos animales egoístas y hambrientos. Detuvo las palabras a tiempo. Ella gritó y se tambaleó más cerca de la pared. —¿Entonces qué coño quieres? —jadeó. —Te tengo —dijo—. Tenía que usar los dos. La ira punzante que había debido sentir y a la que no había podido dar salida. una fuente de sensación tan nueva. y su pelo caía como una cortina húmeda ante sus ojos. Introdujo su pene entre sus suaves pliegues y empujó. El cuerpo de ella se abalanzó sobre él y él bajó el ritmo. Yo me ocuparé de ti. Aquí estaba. no estoy actuando. «Hasta ahora». Entonces se dejó ir y la tomó profunda y duramente. susurraba una voz en su cabeza. Él sintió el miedo y la vergüenza que la agarrotaban y se detuvo. Se apretó contra él. pero un solo brazo tembloroso no era suficientemente fuerte para soportar su peso contra la pared. —Oh. Te resultará más fácil. —¿Ya has tenido bastante. lo había abandonado a la muerte. que el cerebro de ella casi no sabía cómo procesarla. —¿Ves? No es sólo para mí. —Tú me has mostrado lo tuyo y yo te estoy mostrando lo mío.. Sus brazos temblaban con el esfuerzo. no quiero máscaras! No es en absoluto lo que quiero. Connor. Erin? ¿Quieres que vuelva a ponerme la máscara? —¡No. Erin. Tus ojos. Él deslizó su mano alrededor de sus caderas inmediatamente y encontró su clítoris con la yema del dedo. —Arquea la espalda —ordenó—. ¿Lo entiendes ahora? Ella alargó la mano hacia abajo para tocarse. Se estremeció plácidamente junto a él. buscando más. Instinto. Erin. más líquido. apoyándose con los antebrazos plegados. desnuda para su placer. empujando su espalda contra la pared. cada golpe seductor era más resbaladizo. Se entregó a ello. Apetito. —Esto no es para mí. profundamente dentro. acariciándolo tiernamente. Parecía imposible desde ese ángulo con su tamaño. Cada profunda embestida alimentaba ese secreto resplandor dentro de ella. Necesito ver tu cara. que la penetraba y la invadía.109 - . acariciando sus caderas. Connor soltó un sonido bajo de aprobación y agarró sus caderas. Connor salió de ella y le dio la vuelta. pero estaba demasiado aplastada por su cuerpo. Sentía la violencia apenas contenida con la que estaba usando su cuerpo y pensó en cómo su padre lo había traicionado. Pero Connor estaba enfadado y Erin no sabía por qué. Él empujó más profundamente. sin embargo. pero Connor controlaba el ritmo completamente. —Quiero darme la vuelta —dijo—. apretándose con ímpetu contra ese punto caliente. Esto es todo para ti. .. Se había ofrecido a sí misma en bandeja de plata. Empujó dentro de ella de nuevo y sintió un estallido de inesperado calor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS ahogó cuando él deslizó los dedos entre sus piernas. Es todo lo que hay bajo la máscara. Sólo estoy siguiendo mis instintos. Erin quería gritar que eso no era verdad.

Quería consolarlo. sintiendo que lo comprendía. —Perder el control es aterrador —murmuró ella. Ha sido fabuloso. —No —dijo Erin. si al menos la dejara darle consuelo. temblando. No estaba acostumbrada a que la tocaran en absoluto. hacía que se derritiera. —Háblame de ello. lavando y enjuagando. —¿No qué? —No. Él bajó la vista hacia ella. Él parecía desconcertado. Ella jadeó y se aferró a sus hombros. Estaba enamorada de él. —Estás chiflada. y las manos de él andaban con plena libertad por su cuerpo. hacía que su cuerpo desbordara de calor salvaje en un clímax interminable y trémulo. el protector galante. Lo amaba todo entero y si ésa era la forma de probárselo. La abrazó con fuerza. muy dulce. Como para decirle que era toda suya. Ésa era la verdad resplandeciente bajo el sexo. Silencio. Connor finalmente pudo levantar el brazo lo suficiente para quitar el tapón del desagüe. el seductor tierno. de un hombre traicionado. Lo quería todo en él. Erin buscó aire y se colgó de sus hombros. el vapor producía nubes. sí. Connor se limpió el agua de la cara. Comprendía el dolor y la soledad de un niño desconsolado y sin madre. incrédulo. no tenía elección. Connor fue el primero en levantar la cabeza. Eres muchísimas cosas. sus dedos se deslizaban tiernamente por los pliegues de su sexo. Connor la cautivaba. El agua los golpeaba. cogiendo las manos de Erin y llevándolas hacia su pene para que terminara la labor. Él frunció el ceño. pero no me has hecho daño. no me has hecho daño. —Oh. eso sí. Cayeron de rodillas juntos en el agua. que les llegaba a los tobillos. para tocarla y manejarla como quisiera. ¿todavía piensas que soy dulce? Ella le besó la cicatriz del hombro. Confías más en mí que yo mismo. no digamos ya tan íntimamente. y después el goteo cadencioso de la ducha. Alcanzó el gel de baño y la levantó sobre sus rodillas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS No perdió tiempo. cada cara. Me has hecho enfadar. Hizo erupción. deja de preocuparte.. Él se arrancó de ella con un grito. Chorros de semen caliente brotaron y se derramaron sobre sus dedos entrelazados. Connor McCloud. Erin.. Trató de alisar hacia atrás el pelo empapado que se pegaba a la cara de ella.110 - . De cualquier modo. deslizando su mano jabonosa entre sus piernas. se entregaría toda a él. el niño desconsolado. —Después de todo lo que acaba de suceder aquí. . cada lado: el amante furioso. No podrías. Después de tres intentos. No está en ti. Y una de ellas es muy. Eres demasiado dulce. —¿Cómo sabías lo que iba a decir? —Debo de haber aprendido de ti el truco de leer la mente. Entró otra vez dentro de ella. Se aferraban el uno al otro.

Connor estaba bajo las mantas. —Eres muy hermosa. Estaba transformada. Erin jamás se habría ido a dormir dejando la cama sin hacer. Se puso a frotarse con fuerza la cicatriz de la pierna. Ahora tengo que calmarme. Tengo que llamar a Cindy. cuando levantó la vista. Ella empezó a hacer la cama. —¿Duele? Se encogió de hombros. La mirada atormentada de sus ojos dio paso a una sonrisa lenta y apreciativa. en esta ocasión ni pensó en ello. El agua se arremolinaba en torno a ellos. la ropa era otro asunto. las sábanas medio fuera del colchón. Es una necesidad fisiológica. Él apartó las mantas hacia ella y la invitó. la colcha en el otro. Al final sólo pudo decir: —Gracias. Al menos por un ratito.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS A este juego podían aventurarse los dos. mirándola. sintió vergüenza. —No te preocupes —lo tranquilizó—. —No sé si puedo moverme —confesó Erin. y le hubiera correspondido a no ser por el temblor de su garganta. Yo también necesito descansar. De pronto. Dejó caer su enredado pelo hacia delante sobre su rostro caliente mientras metía el neceser en el lugar reservado para él. Tenía otras preocupaciones más importantes que una cama sin hacer. Ella se enjabonó la mano y trató de agarrar su pene. La habitación tenía el aspecto de que hubiera pasado un huracán. .111 - . Estaban enredados juntos en una bañera vacía. Me vuelves loco. cosa extraña. Estás a salvo. mantas a un lado de la cama. Ese comentario merecía un agradecimiento amable. Los vestidos de Erin desparramados por todas partes. Completamente desnuda frente a él. Estoy agradecido por poder caminar. destapando todos los músculos esbeltos y tersos de su escultural torso. Volvió a meterlo todo en la maleta y. Normalmente. Dormiremos en la otra. las almohadas en el suelo. Él la sujetó por la cintura y la detuvo. Connor la ayudó a ponerse de pie y se secaron el uno al otro en un silencio tímido. —No más trucos de diosa del sexo —gruñó—. —¿Qué tal Cindy? ¿Está bien? —No lo sé todavía. Aunque probablemente no querrá hablar conmigo. y no le daba nada de vergüenza. Sin embargo. pero. Él murmuró algo y escondió la cara en el pelo mojado de la chica. hasta que el desagüe la tragó toda. Connor le puso la mano en el brazo. Se miró a sí misma. —Funcionaba mejor antes de que me la partieran en pedazos. —¿Vienes a la cama conmigo? —Espera un minuto. Erin rozó con sus manos las cicatrices. Se quedaron así hasta que Erin empezó a tiritar. Él se levantó y se sentó en el borde de la bañera. Se inclinó hacia delante y las besó tiernamente todas. Erin —dijo suavemente—. —Déjalo —recogió las mantas y las almohadas y las echó descuidadamente sobre la cama deshecha—.

SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin sacó la agenda de su bolso y se metió en la cama junto a Connor. Tengo una idea. —¿Qué pasa con Cindy? —la voz de Connor había adquirido una nota dura y metálica que a ella le resultaba ya familiar. —Eeh. —Hay más de una forma de conseguir información. no. —Hola. Hace tiempo que no la veo. llamó a la casa. Sus compañeras de cuarto probablemente creen que están protegiendo a Romeo y Julieta al no decirme nada. Connor hizo una mueca cuando ella le dio un tirón. gracias. lo siento. Adiós. Colgó. Ah. —Tenemos que averiguar algo sobre ese tal Billy. —Erin. —Exactamente. ¿Está ahí? —Ah. Me dijo que la universidad no era más que una estúpida pérdida de tiempo y que sus problemas financieros habían terminado. Caitlin. y la tarea la ayudó a relajarse. llamó al móvil. Soy Erin. No tengo mucha experiencia con eso. Empezó a peinarlo. —No hay nada que podamos hacer hasta que conteste al teléfono y me cuente más. Connor se sentó. Esperaba que su hermano no estuviera ocupado con una de sus conquistas.112 - . ese tipo con el que sale.. Se preocupaba.. no. Caitlin. eso es lo que yo opino. Eso podría explicar la euforia. Y creo que está enamorada. Pero cuando vuelva le diré que has llamado. La llamé a su nuevo móvil ayer.. Idiotas descerebrados. pero como su hermana no lo cogía. Sólo lo he visto un par de veces. Connor buscó a tientas el móvil en el bolsillo de su chaqueta y marcó el número de Sean mientras volvía a deslizarse en la cama. —¿Hablaba como si estuviera drogada? —No podría decirlo. Caitlin. Primero. Ha perdido la beca. Y ahora vive en la ciudad. Caitlin. Había encontrado nuevas formas de ganar dinero. —No puedes ir a la cama con el pelo tan enredado —siguió peinándolo hasta que estiró cada rizo—. una de las compañeras de cuarto de Cindy. pero Cindy siempre ha tenido esa risita. cogió el teléfono. —Bueno. delgado y sinuoso. ¿de acuerdo? —Gracias. —Ha dejado la universidad durante la semana de exámenes. ¿Sabes dónde lo conoció? ¿O algo de él? Hubo una pausa embarazosa. ¿una vez por noche no es suficiente para este asunto del peinado? Me vas a dejar calvo. Tenía una risita tonta y parecía eufórica. Su uso despreocupado de la palabra «tenemos» hizo que le doliera el pecho de gratitud. con un tipo llamado Billy que conduce un Jaguar y le hace regalos muy caros. en contacto estrecho con el cuerpo de Erin. —Diga.. frunciendo el ceño. —Huy. la hermana de Cindy. Dios sabe dónde. y hacía suyos los problemas que ella tenía. Pero me parece muy agradable. Billy. Volvía a sentirse angustiada. Erin empezó a pasar el peine por su enmarañado pelo. Las noches de .

¿Cuál es la dirección? —¿Dirección? —Connor hizo un gesto pidiendo la agenda y Erin se la pasó. No fuimos educados para desempeñar un trabajo tradicional. —Oh. —¿Tu hermano no tiene empleo? ¿Cómo está libre un lunes? —Sean es autónomo. Hay una rubia platino y una pelirroja y una negra y una asiática. Este es de tu estilo.. ¿Qué pasa? ¿Tienes que hacer fotos a otro marido infiel? Ya sabes que esas cosas me aburren y no presto mucha atención. nunca pensé en.. Es un maldito Adonis. Es cruel mandarle esta tarea durante las semanas de exámenes finales.. Este asunto me da muy mala espina. Erin abrió y cerró la boca. pero caray. ése es Sean —le dijo—. Sean. —Vale.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Sean terminaban casi siempre en la cama de alguna mujer. Ponte a ello enseguida. eeh. Urgente. Incluye visitar una casa llena de chicas universitarias tiernas y jugosas y arrancarles información. pero tengo un trabajo para ti. Sean rugió. —Sabía que iba a gustarte. —Jesús. bueno.. Supongo que no estaba más preparado para un empleo real de lo que están mis hermanos. —A ti todo te da mala espina —refunfuñó Sean—. —Estupendas. Ya me pongo a ello. aturdida. pero fracasé —parecía desolado—. —¿Qué pasa? —parecía molesto. Un asunto de investigación. Connor le relató los hechos a Sean con concisión y realismo.113 - . —Eeh. —Una cosa más —dijo ella frunciendo el ceño—. Le leyó la dirección a su hermano—. pero si quieres saberlo.. estoy en el gimnasio. —Necesitamos saber quién es ese gilipollas del Jaguar y dónde ha estado. Dices que tu hermano Sean es muy guapo. Hubo una pausa pensativa. Una cosa. Connor colgó. con jefes y eso. Sean. Acabo de terminar de dar la clase de kickboxing por Davy. Y necesitamos saberlo ahora. . vete a la mierda —murmuró Sean—. hasta la última —dijo Connor al teléfono—. Conozco tus límites y sé que esos trabajos no te van. ¿Qué pasa? ¿Ya estás en problemas? —Todavía no. Mis dos hermanos trabajan para sí mismos. Yo. —Si alguien puede camelar a un tropel de chicas para sacar información. —Te escucho. Dios. —Oh. —¿Son guapas las compañeras de Cindy? Sean quiere saberlo. ya me entiendes. —Tú tuviste un trabajo así. entiendo. ¿Es tan apuesto como tú? Él se rio en su cara.. esto es la guerra. ¿Las chicas son verdaderamente guapas o estás mintiéndome para que te haga el trabajito? Connor miró a Erin. —No es eso.. ¿has conseguido una novia nueva? —No es asunto tuyo. ¿no? —Sí... no te preocupes.

—¡Mi madre no te odiaba! —protestó Erin—. En realidad lo he dicho como un cumplido. —No digas tonterías. No puedo soportarlo. Maldición.114 - . Sólo avergonzado. Él se puso rígido.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —No le llego ni a la suela de los zapatos. lo que sea —dijo Erin bruscamente—. Tiene como unos veinte kilos de músculo más que yo. avergonzado. Él la miró boquiabierto. No exageres. —¿Qué quieres decir con eso de yo también? —Mis hermanos. Tú también. No estoy ofendido. Connor se estremeció al sentir sus suaves labios contra su piel. —Oh. Él es el Adonis de la familia. Connor se puso a mirar al techo. —Oh. —Lo siento —murmuró—. ¡Eso es ridículo! —Claro que sí. —A mí también me importa Cindy. ¿Pero tú? ¿El sueño adolescente con cuerpo sexy? Cómo iba a hacerte cosquillas o luchar contigo o ni siquiera tocarte en presencia de tu padre. no. —Mi héroe. —Bueno. Ella se sentó y sacudió la cabeza. de una manera diferente. No puede ser más guapo que tú. —No es nada. Me ponía muy celosa porque siempre hacías chistes con ella y no conmigo. tu madre no me quitaba ojo. Siempre ha sido mi amiga. Dios. Y Davy también es muy apuesto. No quería ofenderte. En cualquier caso. desconcertada. Él la abrazó. Cindy era una niña esquelética. Siempre me ha odiado a muerte. y estoy seguro de que es por eso. Erin sacudió la cabeza. —Vuelve a la cama —rogó. Yo era el único de los colegas de tu padre que la . Lo besó en el pecho. Y ahora tú. —No estoy exagerando. —Ya lo sé. Se apartó de él. La mirada suave de los ojos de ella lo hacía querer rodar en la cama. Ella se metió bajo las mantas y se acurrucó junto a él. —¿Soportar qué? —El chiste del héroe —dijo cortante. No tenía ganas de morir. Además. gracias. —No puedo creerlo. Iba a sonrojarse de nuevo. —¿Qué dices? ¿Por qué? —Porque me gustabas. La Cueva. Le besó el pecho. Eres un amor y agradezco tu preocupación por mi hermana. pero no como a Sean. tan feliz como un perro al que le rascan la barriga. —Gracias por llamar a tu hermano —dijo muy solemne—. —No era un chiste. Sólo porque alguien está haciendo algo. Las chicas se lo rifan. por favor. Es físicamente imposible. Ya me siento mejor.

—Bueno. esto. —Pero tú eres una chica. y se aferró a sus brazos para compensar. Quiero estar dentro de ti. Guio su pene hacia su tierna abertura.. En nueve años nunca me invitó a llamarla Bárbara.. formal a veces. Creía que era una necesidad fisiológica. Estás ardiendo. Erin nunca habría soñado que algo tan rudo le podría dar placer. Pero no voy a correrme esta vez. —Como si quisiera arrojarte sobre la cama más cercana y hacer. apretando y haciendo círculos contra . —Jesse era diferente —dijo ella sin convicción. Él puso la mano entre sus muslos bañando sus dedos en el líquido impregnado en sus profundidades secretas con un murmullo de descubrimiento. La próxima vez que me corra. Le separó las piernas y se acomodó entre ellas. La lengua de Connor se introdujo profundamente en su boca.. Puedo dar marcha atrás si paro y me concentro.. Ella estaba sorprendida... —Oh —jadeó ella. Se subió encima de ella y la besó. Habían traspasado una línea invisible y no se podía retroceder. rudamente pero con una habilidad enloquecedora. Estás lista para mí ahora mismo. A Jesse nunca lo pillaron mirándote las tetas. Connor le lanzó una mirada dubitativa. —Jesús —murmuró—. Ella era la que lo había seducido. —No la culpo ni una pizca. Se retiró y volvió a empujar pesadamente hacia dentro. Yo me habría sentido exactamente igual si hubiera pillado a un hombre mirando a mi hijita inocente de la manera en que yo te miraba. —Sí. —Quiero más de ti. Connor la atrajo más cerca y le tomó el pecho delicadamente en las manos. Erin. No tienes límites. No era un beso de buenas noches. Erin.115 - .SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS llamaba señora Riggs. —¿Cómo. Para eso necesitamos un condón. —Jesse la llamaba Barb. Se cernió sobre ella en la oscuridad. se recordó a sí misma. —Lo era. —No —rozó su garganta delicadamente con los dientes—.. —¿No lo necesitas? Creí que. Ella había echado abajo sus barreras y ahora no se podían restaurar. —¿Así es como tú descansas? —susurró. Su dinámica había cambiado desde aquella escena salvaje en la ducha. Ella se echó atrás cuando él empujó y se abrió camino hacia dentro. Pero ya he descansado.. No tienes que economizar en orgasmos. —Creí que tenías que descansar —dijo sin aliento—. me mirabas? Connor apagó la lámpara de noche. Esta vez no. Mamá es algo. Sus caderas latieron contra ella. Su pezón se puso tenso. quiero estar metido dentro de ti tan profundamente como pueda llegar.

—Pero tú. decirme cuándo terminamos. Me encanta cuando te aprietas en torno a mí y explotas.. —¿Por qué? Erin parpadeó por el súbito resplandor y sacudió la cabeza. Eso la asustaba. No le quedaban fronteras.. Soy duro. Y no te preocupes por herir mis sentimientos.. —Por favor. No podía controlar su cuerpo. Podría follarte toda la noche. Decirle que parara habría sido aceptar la derrota. Se estaba levantando otra ola. —Connor. —le clavó las uñas en los duros músculos de los hombros—... no tengo por qué parar. girando en torno a su clítoris. sintiendo que estaba en otro punto sin posible retorno. Se deslizó dentro de ella unos cuantos excitantes centímetros. Yo. —Entonces dámelo —la instó—. —Quiero sentir tu orgasmo. Un lago lleno de niebla y luz de luna. estaba exultante. buscando el camino en su más profundo ser. bonita. —¿Por favor qué? ¿Por favor más? ¿O. Era insaciable. ya es suficiente. Puedo sentirlo. ¿Lo entiendes? Mi tarea. Su gemido se convirtió en jadeo cuando él empujó de nuevo. darte placer. por favor. —Por favor —susurró. es suficiente? Ella casi no podía mover los labios. Literalmente.. Ella levantó la mano y acarició su rostro caliente.116 - .. Era demasiado. se movía por sí solo. Él la sedujo con una perezosa danza erótica. ¿Está claro? Erin vaciló. Uno de tantos. Tu tarea. después salió. como un ladrón que entra furtivamente en busca de un tesoro. me prometiste que pararías si yo.. Estás justo al borde de uno grande. Sólo uno más. Quiero gozar con tu placer. la saqueó. la conquistó con placer. hum. más grande que ninguna de las anteriores. ¿Por qué parar? ¿Tienes miedo? —No —mintió. Si no me corro. Se encresparon y se retorcieron juntos hasta que ella quedó trémula.. húmeda. —Ten en cuenta una cosa. ofreciéndose a él. Luchó contra ella. No había ningún límite. —Ah.. con su boca ardiente sobre sus senos. Porque yo no voy a querer detenerme nunca. inconsciente. Arqueó la espalda con un suspiro. una caricia lamedora de arriba abajo de los labios de su vagina con la cabeza de su pene. ¿Me darás eso? Hizo algo malvadamente maravilloso. con sus fuertes manos acariciándola. Él la estaba llevando a la locura caótica. sacudiéndose para encontrarlo a él. . —¿Por qué? —repitió—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS todos sus puntos sensibles. pero él no estaba cansado en absoluto. —Por favor. Connor encendió la luz. —Así que depende de ti decir cuándo has tenido bastante. No había límite en cuanto a lo lejos que podía empujarla. con su voz animándola en un ronco murmullo. Una vez dentro. Ya casi no los notaba.

Se quedó en sus brazos. Ella era suya. Le escocían los ojos. ja. Se había arrojado a él y ahora era toda suya. pero no tenía idea de si él era suyo. y lo sabía. Usarlo para el sexo. creer que podía controlar esto. . La empujó despiadadamente hacia delante y tomó lo que quería con un grito de triunfo. sintiendo cómo el profundo tambor de su corazón aminoraba su ritmo gradualmente. Lo quiero. No era únicamente su cuerpo lo que quería conquistar.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Dámelo. Quería un premio mayor. Podía utilizarla como quisiera. Su voz sonaba con toda la fuerza de su voluntad. Connor apagó la luz y la apretó contra su pecho. Qué idiota. Ella se hizo añicos y voló en pedazos. o a él. Erin —ordenó—.117 - . Estaba sollozando suavemente cuando al fin recordó quién era y demasiado agotada incluso para sentir vergüenza.

La acercó a su cuerpo y se sobresaltó por el contacto de su calor sedoso de pétalo de flor. Conozco su voz.. Me robaste algo.. Frotó la nariz contra su pelo y se concentró en los ejercicios de respiración de yoga que Davy le había enseñado cuando estaba luchando para controlar el dolor y dejar la medicación. Creo que te estás divirtiendo. El teléfono sonó de nuevo. Mantén el aire dentro. ¿Quién sabe lo que el mañana puede traer? —¿Quién es? —exigió. Hubo una pausa. —¿Dónde estás? Clic. —No es posible. ¿no? Erin encendió la luz antes de que él pudiera detenerla.. —Hola.. la persona al otro lado de la línea empezó a reírse. —¿Qué quieres? Esa risa horrible y teatral de nuevo. Él saltó a cogerlo y Erin se despertó conmocionada. Llena el abdomen. —Sabes quién soy. contornos y sombras encantadoras de su cara. Entonces. Conoces mi voz. permitiendo que la tensión se disolviera.. que el ritmo cardiaco disminuyera. Muy sabio. Dejó caer el teléfono sobre la cama. —¿Quién era? —Novak. Connor apartó la cara. uno. ¿Hola? ¡Hola! —colgó y se dejó caer en la cama —. —¿Hola? —esperó—. —Ya lo sé —rugió—. O sería el servicio despertador —dijo medio dormida—. El teléfono quedó mudo. . después el pecho. McCloud. —¿Qué coño es esto? —rugió Connor.118 - .. Se habrán equivocado. Se estiró para alcanzarlo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 10 Connor se despertó con una sacudida cuando sonó el teléfono. Pero era él. Cada respiración era más profunda. Ahí estaba la respuesta. ¿Pediste que te despertaran? —¿A las tres y diecisiete de la mañana? Cada momento que pasaba sus ojos captaban más detalles de la oscuridad: las curvas. Una risita sorda y desagradable. No quería que viera lo asustado que estaba.. dos.. no se trataba de una línea muerta sino que él sabía que había una persona escuchando. Estaba pensando si seducirla de nuevo sería pasarse cuando ella soltó un suave ronquido. Quiero que me lo devuelvas. que cada músculo se relajara. McCloud. después espira lentamente. —Sabes lo que quiero. pero Erin estaba más cerca y lo cogió primero. tres. Erin le tocó el hombro y él saltó como si su mano fuera un cable eléctrico..

. Temblaba al recordar sus palabras.. ¿En qué puedo serv. Ahora mismo.. Y Erin acabaría yendo a encontrarse con ese gilipollas de Mueller. —Es imposible que Novak sepa que estamos aquí.? —¿Acaba usted de pasar una llamada a la habitación 404? El chico bostezó. Estaba tentado de llamar a Nick. No estoy autorizado para hacer eso. sujetando la sábana a la altura del pecho. O peor...? ¿Quién sabía que veníamos aquí? —Nadie. Ni siquiera mis hermanos. pero estaba demasiado asustado para preocuparse. —Hágalo. y además. Conozco la voz de ese tipo. ¿Y qué más te ha dicho? . Ahora.. —Entonces necesito una lista de todos los huéspedes del hotel... De habitación a habitación. lo que era dudoso. pero nunca damos los números! Era estúpido provocar al chico. —No puedo —la voz del chico era triunfalista—. Pero me ha llamado por mi nombre. Ocultó la cara entre las manos e ideó un plan. Si alguien lo ha llamado. —¿Se puede llamar desde el exterior sin pasar por centralita? —No. No llega hasta las nueve de la mañana. Colgó y llamó a recepción.. —Eeh. ¡Eso no está permitido! ¡Pasamos llamadas. Erin —dijo sombríamente—. habrá tenido que ser desde dentro del hotel. Aunque Nick creyera su historia. «Tienes algo que yo quiero». —Tendré que hablar con el administrador. Connor terminaría pareciendo un zoquete paranoico y todo empeoraría. posada Crow's Nest. Connor colgó el teléfono de golpe. —Hum —murmuró ella—. —No —admitió—. A la sexta llamada contestó una adormilada voz masculina. incluso aunque Nick pudiera mandar a alguien allí con una orden para registrar el hotel. Sólo los grandes y preocupados ojos de Erin lo contuvieron de lanzar el maldito aparato contra la pared. en realidad estaba dormido. Sola.. Erin se arrastró por la cama y lo arropó con su calor suave y reconfortante. ¿Te ha dicho quién era? ¿Te ha dicho que era Kurt Novak? Él repasó la breve conversación en su mente. —Las voces pueden ser engañosas. —Yo lo he oído.. Eso le habría enfriado la sangre si no hubiera estado ya bajo cero. de él. Buenas noches. Estaba perdiendo los estribos y Erin lo miraba fijamente. señor —el chico estaba despertando y se justificaba. —¿Le dio el número de nuestra habitación a algún otro huésped? —¡Por supuesto que no! —la voz del chico era chillona de indignación —. No ha habido ninguna llamada desde antes de medianoche. especialmente por teléfono. pero sabía lo que pasaría. eeh. —Eeh.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Pero cómo.. así que no.119 - . su voz se hacía estridente—. Novak nunca lo pondría tan fácil. Estaba asustada a causa de él.

Tú estás tan preocupado y estresado que sería comprensible que. ilegal? —Claro que sí. Seth sí que sabe hacer regalos originales. desde la tarjeta de crédito hasta el carné de conducir. Y. Mi colega Seth me regaló una falsa identidad por mi cumpleaños. con sus exuberantes tetas apretadas contra su pecho. —No me estoy volviendo loco —escupió las palabras con saña. desde luego.. es verdad. —¿No es posible que todo hayan sido imaginaciones tuyas? Quizá te haya parecido la voz de Novak lo que sólo era una simple llamada de algún bromista idiota. Después colgó... —¿Eso no es. —Yo no he dicho eso —su tono era crispado—. Aunque no te lo creas.. Sus manos dejaron de moverse. —Me enfadé con él por hacerme ese regalo. Supongo que se refería a ti. me deseó un feliz cumpleaños y me dijo que más valía prevenir. pero sería mentira. Pareció satisfacerla. Erin lo rodeó con sus brazos. Era la única disculpa que podía dar. —Oh —Erin no salía de su asombro.. ¿Te ha dado la impresión de que me lo estaba imaginando? ¿Y no te parece demasiada casualidad que precisamente esta noche a alguien se le ocurra gastarnos semejante broma? Ella apoyó su mejilla caliente contra su espalda. Sus manos empezaron a moverse de nuevo. Casi tanto como agradecía sus manos dulces y cariñosas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Ha dicho «sabes quién soy». han debido poner un localizador en mi coche —musitó. Él sólo se rio.. eeh. Erin.. —Maldición. que quizá algún día lo necesitara. Él buscó a tientas su mano. —Yo tengo un sueño muy profundo —dijo—... y la apretó contra los labios. .. —Pero no te ha dado su nombre —repitió ella... No te atrevas a ponerte arisco conmigo. pero entonces no sabía lo que me esperaba. claro. hum. que todavía descansaba sobre su hombro. quizá. A veces. Negó con la cabeza.120 - . Quería decirle que no necesitaba que lo tranquilizaran como a un caballo salvaje. Connor McCloud. —Quizá. —Estoy usando una identidad falsa. —Me has visto hablar con él —dijo cortante—. Los labios suaves de Erin se movieron por su cuello. Todo está falsificado. me parece vivir cosas extrañas.. intentémoslo desde otro ángulo. pero agradeció el esfuerzo. También ha dicho que yo le había quitado algo y que quería que se lo devolviera... hasta que despierto del todo. Se quedó muy quieta. ¿Podría habernos encontrado siguiendo el rastro de tu tarjeta de crédito? Podía saber por su tono que sólo estaba tratando de tranquilizarlo. deslizándose por su pecho. Su reacción física fue inmediata y predecible. Se esforzó por concentrarse en su problema a pesar de la nube de deseo que se cernía. tenía razón. —Bueno..

. Si no te puedes relajar ahora. ¿Cómo quieres que duerma cuando ese hombre puede estar aquí al lado? Estoy demasiado nervioso. Erin producía sonidos suaves y sollozantes y la cama se sacudía y traqueteaba. pero Erin le había hecho olvidar esa infernal llamada telefónica. Estaba a punto de explotar. Venció su resistencia sin esfuerzo. Sabía que debía aminorar para que le llegara a ella el orgasmo. vacilante y torpe. Tienes la pistola a mano. No quiero hacerte daño. su lengua rozaba la de él con tímida insistencia. ignorando la voz que le decía que tuviera cuidado. sombría y paciente.121 - .. no sin condón. y su corazón prácticamente explotó de ternura. eeh. pero fue asombroso. Lo besó. sin romper ese contacto caliente y ajustado. tendiéndole los brazos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin hizo un gesto de rechazo con la mano. Ella rio suavemente. —Eres tan dulce —susurró contra su boca—. De la nada. Se lo devolvería más tarde con creces. Llevamos horas haciéndolo. Entonces Erin agarró su pene e intentó empujarlo dentro de ella. Tomó en sus manos las curvas de sus nalgas y se puso de pie. tan preciosa. levantándola con él. Son las tres y media de la mañana y necesitas descansar algo. Ella apretó los dedos en torno a su rígido pene y lo estrujó con ternura seductora. Quizá fue la adrenalina.. y Connor tuvo que luchar contra la excitación para no correrse allí mismo. Era demasiado pequeña para metérsela en esa posición. —¿Y te relajarías si nosotros. quizá sólo verla sonriendo. Dio la vuelta y la acostó sobre las arrugadas sábanas. Sus labios eran muy delicados y suaves. —Erin.. Se tumbó sobre ella y se hundió entero en su acogedor cuerpo. Ese momento era suyo y no permitiría que nada lo estropeara. Sacudió la cabeza. Deseaba la inconsciencia de ese arremeter ardiente. todavía unidos. Connor echó la cabeza hacia atrás con un jadeo sobresaltado y se aferró a su autocontrol. —Has puesto alarmas en las puertas y en las ventanas. Él la arrastró más cerca y le devolvió el beso. Era tan generosa. se encontró jadeando. pero perdió todo control. sin importar quién estuviera al otro lado de la línea. pero estaba más allá de su capacidad. Frenéticamente. Ella se tumbó sobre él moviéndose insinuante. «Alguien está tratando de quitártela». Tenía que estar encima de ella para controlar el momento y el ángulo. Y estás tan equivocado. Todo lo que él quería era tumbarse de espaldas en la cama y dejarla hacer lo que perversamente quisiera. subiendo y bajando con ímpetu contra ella. pero ahora era todo para él.? —No me tientes —gruñó—. Eres un amor. tan sexy.. el estallido y . Su sonrisa de sirena hizo que su cerebro se derritiera como lava fundida. Todavía temblaba por la adrenalina. como si alguien estuviera tratando de quitársela.. —Ya es suficiente. Connor colocó las manos en la curva de su delgada cintura.. se dijo. pero no se atrevía. Se movió contra él. Esperaba por él. entonces ¿cuándo? —Nunca..

Se lavó. por favor. La llamada telefónica. Y la amenaza de muerte por parte de un maníaco homicida. Quería limpiarla entre las piernas también. Cuántas veces. Se arrodilló frente a ella y le limpió cada rastro de su eyaculación en el vientre y los senos. al menos para él. Todos sus instintos gritaban que se dejara llevar. abriéndose a su contacto. sin dejar de pensar en esa maldita llamada. suprimiendo cualquier pensamiento.. Que lo que había oído no fuera real. que mezclara los sueños con la realidad. Se detuvo. por supuesto. Dios.. —Pero tengo que. Erin trató de seguirlo y él la empujó suavemente sobre la cama. —Quédate ahí —le dijo. no valía la pena contarlas.. Pero la otra alternativa era aún más terrorífica.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS el rugido cegadores mientras el orgasmo estallaba. Parecía un tipo que oyera voces imaginarias en la noche. Era una larga sesión de sexo. con las rodillas recogidas contra su pecho. Le dio la espalda a lo impensable. Se puso de pie. La tiró a un lado. Podía comérsela de nuevo ahora mismo. Entonces recordó lo que ella había logrado adormecer con su femineidad. pero la toalla estaba pegajosa. Ella ahogó un grito cuando él le abrió las piernas y le puso la boca de nuevo. Sólo para animar las cosas. Era mejor sumergirse en la neblina hechizada del sexo. El cálido y rico olor marino de su sexo era embriagador. Abrió el agua y se enjuagó la cara otra vez.. Mojó una de las toallas con agua caliente y abrió la puerta de un tirón. Tenía miedo de salir y enfrentarse a ella. Había prometido lavarla. Entró al baño tambaleándose y le hizo una mueca al espejo. Erin estaba sentada en la cama. que la llenara con su eyaculación. sin cansarse nunca. luego respiró profundamente y puso la mano en el pomo de la puerta. Tenía los dedos enredando en su pelo. Cayó sobre sus rodillas temblorosas y apretó la cara contra la sorprendentemente suave piel del interior de sus muslos. Salió de ella en el último instante y chorreó sobre su cuerpo empapado y tembloroso.122 - . —Yo te lavaré. No podía permitirse dudar de sí mismo. Ella se estiraba y sonreía. Podía perderse explorando su cuerpo. Un tipo que secuestraría a una chica vulnerable. Sencillamente enterrar la cara en su sexo hermoso y jugoso y venerarlo.. Nadie sabía dónde estaban. Una se mezclaba con la siguiente. Su lengua era tibia y húmeda y serviría igual. no. la arrastraría a la habitación de un hotel recóndito y la follaría toda la noche. No. . Necesito estar solo un minuto. Le avergonzaba que Erin pudiera pensar que estaba.. Sus ojos tenían un aspecto delirante. había estado muy cerca esta vez. Ella todavía estaba temblando. acariciándolo. Se ahogó con su propia risa amarga. interrumpida por alguna conversación y un breve sueño. Era ridículo pensar que Novak hubiera podido encontrarlos allí.

Estaba agarrándolo del pelo.. Pero según iban sucediéndose los días con Novak. castigar y controlar —enrolló el rizo de pelo en torno a su dedo y tiró de él. El mundo se estaba volviendo más extraño por momentos. Su voz era gutural y relajada. Era una cuestión de orgullo. Una ceja levantada. esforzándose por recordar por qué había decidido hacer aquello. pero eso.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¡Connor! Por el amor de Dios. . al menos. hubiera deseado estar aburriéndose. hablando apresuradamente. qué jugosa y dulce era. El sueño estaba a un millón de kilómetros. —Sorprendente. apenas a unos centímetros de su mano. En absoluto. Siempre le había resultado muy fácil poner voz de puta. —Déjame —Dios. Y lo haría. Chupó y mordisqueó e insistió hasta que ella se corrió contra su cara. Pobre Erin. *** Tamara estiró su cuerpo perfecto. Estaba muy acostumbrada a vivir en varias realidades diferentes a la vez. Creí que tu llamada apagaría el fuego. cada delicado detalle. una sonrisa que le pareciera falsa. pero eso podía cambiar en un instante. era asombroso y dulce. con la cara relajada y calmada. Había ido a protegerla. pero sus gemidos de protesta se convirtieron en jadeos emocionados de placer. —Creo que me inspiró el informe de Nigel —sus labios se curvaron en una sonrisa con hoyuelos. y el mundo podía explotar. Ella soltó una risita.. por ejemplo. Habitualmente le encantaba el riesgo. Sacaría todo el consuelo que pudiera de ello. Como un verraco salvaje en celo. muy consciente del efecto que producía en las sábanas arrugadas. cada vez le gustaba menos. Esperó hasta que ella estuvo profundamente dormida y delicadamente se liberó de sus delgados miembros. Erin extendió las mantas sobre ellos. murmurando palabras dulces que casi deshicieron el nudo de miedo de su pecho. —Has estado inspirado esta noche —murmuró. Subió hasta sus brazos y escondió la cara contra sus senos. —Pues ya viste que para nada. rogando. por qué le había parecido tan increíblemente importante en aquella ocasión. En esos momentos. Comprobó el suave subir y bajar de la respiración de ella con la otra mano. Estaba jugando con un mechón de su encendido pelo. hinchado. Erin se dejó caer otra vez en la cama. Su pistola. Apoyó la espalda contra el cabecero y miró con ojos fogosos y suspicaces las sombras ominosas. Sonrió al hombre acostado a su lado. La lavó con la boca.123 - . El miedo y la rabia llevan directamente al deseo de conquistar. Apretó los labios y la lengua en torno a su clítoris y el botón tenso. Reaccionó como yo esperaba. latía contra su boca. Se podía oír a McCloud desde el pasillo. Trató de ignorar su miedo y esbozó una sonrisa sensual y satisfecha. pero nunca se había movido en aguas tan peligrosas. engañosamente dulce—. Él le debía un orgasmo después de su última actuación de hombre de las cavernas. cada precioso pliegue rosa.

que esconder el dolor era un gran error—. Le . me los produjo él —levantó su mano lisiada y la pasó por la cicatriz arrugada que deslucía su pálido muslo. —Brillante. Por eso lo mataste. —¿De verdad? ¿Qué? Le soltó el pelo. ¿sabes? Tenemos mucho en común. Ella confiaba en que su sonrisa no temblara. —¿Qué más? —lo animó. —Fascinante —murmuró ella—. ¿Te acuerdas? —Sí —dijo ella tranquila—. Será casi como perder a un amigo. lo que ocurrió en Crystal Mountain.124 - . Ese peligroso pensamiento revoloteó por su mente antes de que pudiera eliminarlo y le sucedió el miedo. luego. Su mirada era lejana. He estudiado a fondo a ese hombre. tap. como él me ha estudiado a mí. No lo había pensado. A Erin le gusta el orden. —Descubrí su punto débil. —Tienes que ver más allá de lo evidente —le espetó—. indirectamente. El caos la pone frenética. —Erin va a ser la más difícil. la sacudió hasta los cimientos. Los suyos se los produje yo y los míos. Es un buen enemigo. pero es cierto. Sus ojos se fijaron en ella con intensidad enervante. a buen precio. justo antes de que llegaras —le dijo ella. Tamara. Vuestras heridas. La incapacidad para comprometerse. se llevó la mano de él a los labios y besó cada muñón. Lo mismo que Víctor. —Su debilidad es Connor McCloud. Los dos tenemos defectos físicos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Ella hizo una mueca de dolor y gritó. y entonces. y se quedó mirando fijamente al techo. veremos de qué está hecha realmente. Así es como los destruiré a todos. Los dos sufrimos la pérdida traumática de nuestra madre a una edad temprana. Había aprendido. —Brillante —su voz sonó mecánica incluso a sus propios oídos. No podía permitirse que aflorase a su mente consciente. pero creo que ahora tengo la llave para llegar a ella. obviamente —dijo Tamara. tap. por ejemplo. para alivio suyo.. Novak agarró un rizo de su pelo de nuevo y volvió a tirar de él. Él sonrió en agradecimiento por ese gesto y ella tembló de alivio. Sentiré perderlo. crac. —Los dos tuvimos padres desequilibrados mentalmente.. —se inclinó y pasó la mano sobre la cicatriz de su muslo. —Una infancia poco común. Es todo lo que hay que hacer. y se deshizo. Cuando el resto de su mundo caiga en pedazos. Tamara soltó un suave sonido de aflicción. —Siempre he sido bueno para percibir falsedades y sacar provecho de ello. —Esto marcha bien. De hecho tuvo la insolencia de intentarlo conmigo. Ahora no podemos cometer ningún error. pero él no estaba buscando compasión. Él era muy sagaz y olfateaba cualquier signo de traición. Como si él supiera lo que significaba tener un amigo. tap. Tap. La desgracia de su padre. —Hablé con nuestro agente en Marsella. —La intensidad.

En realidad. ¿Rolf Hauer está listo para encargarse de Claude? Tiene que ocurrir poco después de la confesión de Martin. gracias a Dios. Todas las piezas están en su sitio. Sí. Tu coreografía es absolutamente brillante. Cuando tú quieras que lo haga. —¿Qué dijo? Se tocó la mejilla palpitante. pero no quería desafiarlo. —Sabes. —Sí —dijo suavemente—. por supuesto. Novak se encogió de hombros. —Deberías habérmelo dicho enseguida. Oh. no. mientras se movía sinuosamente contra él. y se tumbó de espaldas. Eso me desagrada. Estabas tan apasionado. Ella sabía cuándo ceder. La joven se puso a lloriquear. Me siento honrada por tu confianza. —He empezado a aficionarme al voyeurismo. Cuando la policía lo capture. Novak perdió interés en tocarla. que el que estés al tanto de todos estos detalles te liga a mí de por vida. Y él pagaría con sangre cada insulto a su cuerpo. durante la temporada que pasaste con Víctor. Hubiera preferido callar. . Me imagino que tú también.125 - . no. Éste es sólo el comienzo. —Lo siento. el martes por la mañana será lo mejor. Así Ingrid y Matthieu tendrán tiempo suficiente para preparar el traslado del pobre Claude a Marsella. Ella se obligó a relajarse contra él y a sonreírle a los ojos a través de sus pestañas. confesará haberos visto a ti y a Georg en el punto de reunión a las afueras de Marsella.. que eso no podía durar mucho más. que se me fue de la mente. Por favor. Él le soltó el pelo y la golpeó con el dorso de la mano en la cara. —Me halagas. —Está en Marsella esperando órdenes —lo tranquilizó—. —Claude nunca me ha negado un favor en toda su vida. —Dios. acobardada. Preferiblemente el mismo día. Otro moretón... Hablando de eso.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS hizo daño.. No osaría morirse antes de que sea conveniente para mí. Tamara se recordó a sí misma. —¿No es peligroso mover a un hombre que está en coma? —preguntó tímidamente. —Martin Olivier está listo para representar su papel. —Tendrás tu oportunidad. Espero que nunca pretendas manipularme con halagos. Debe ocurrir pasado mañana. Eso dará también tiempo para que Erin y a McCloud protagonicen unos cuantos metros de excitante vídeo de clasificación X para nosotros cuando vuelvan a Seattle. La miró fijamente durante un largo e incómodo espacio de tiempo. Lo han entrenado a conciencia.. Y más allá. El brillo ardiente de sus ojos la aterrorizó. —Me habría gustado haberlos visto esta noche. El maquillaje ya no podía disimular los moretones que tenía a causa de los golpes. Lo necesito para el gran final. a apreciar los vídeos. Tamara —dijo lentamente—. pero Tamara no dijo nada.. —Llámalos. Él le abrió las piernas y le metió la mano dentro. yo.

Tamara. por ejemplo. Sabes lo que detesto aburrirme.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS ¿eh? Era su pasión.126 - . Los hombres eran mucho más estúpidos cuando estaban follando. hasta que ella sintió el sabor de la sangre. pasando los dedos por su pene. moviéndose en una caricia ondulante y experta. Eso la ayudó a relajarse. —Oh. hundiendo su larga lengua como una serpiente en su boca. Él había visto más allá de todas sus artimañas y la había aceptado por lo que era. Era más fácil para ella simular mientras follaba que mientras hablaba. y clavó sus agudos dientes en su labio inferior. querida puta? ¿Cómo? Cuéntamelo todo. Aunque sea menos interesante que una mentira picante. Se sintió tan aliviada que tuvo que hacer algo con la oleada de emoción que la invadía. —Tan fuerte y valiente. ¡Tan arrebatadoramente sincera! Novak le acarició la mejilla. así que se apoyó sobre el codo y lo besó. Una de las pocas cosas que no podría soportar en absoluto sería que su actual amo ensuciara sus recuerdos de Víctor. —Para ti no —lo tranquilizó. resplandeciente. —Creo que me estás mintiendo. con una pasión abrasadora que despertó en ella emociones que creía muertas hacía mucho. Su mano se apretó. Tamara negó con la cabeza. —¿De verdad. —Qué criatura tan misteriosa eres. Llena de secretos. La había creído. movió la cabeza afirmativamente y sonrió. Inventaría algunas historias eróticas para ti si no supiera que prefieres la verdad. Ella escondió su temblor ante la mención del nombre de Víctor con una risa discreta. —No hay mucho que contar. ¿lo sabías? —¿De verdad? —se acomodó en la parte baja de su cuerpo y remplazó la mano por su experta boca. Novak se rio y la soltó. Nunca se había sentido tan viva como durante el breve tiempo que había pasado en la cama de Víctor Lazar. Sonriendo. —Sí. Las mayores fortalezas y las mayores debilidades de una persona son siempre las mismas. Bien. Se quedó rígida de terror. Lo miró directamente a los ojos. —Ojalá fuera así. Cálida. proyectándose con toda su considerable fuerza. Explotaré tu fuerza y tu debilidad. Como un perro que le mostrara la garganta al jefe de la jauría con la esperanza de que no lo despedazara. La ira y el miedo que sintió le recordaron por qué aguantaba las locuras de ese cruel asesino. Mucho menos fascinante y desafiante que tú. Era más aburrido y tradicional en la cama de lo que hubiera podido pensarse al conocerlo. Y la había deseado también. sonriendo. Intrigante. sonriendo. Estaba duro. Tamara puso en práctica sus rastreras habilidades para la actuación. Él la besó. le di gusto. . Él murmuró de placer. jefe.

Una mujer como ella no podía permitirse tener corazón. La levantó. ¿qué era entonces? No importaba. a punto de desmayarse. —De vez en cuando lo echo de menos. y él era mucho más fuerte físicamente que ella. Habitualmente. Habría sido mucho más fácil matarlo así. su cuerpo golpeando dentro del de ella —. Esta vez sólo la enfureció. Siempre iba armado. Lo que era muy peligroso. ¿sabes? Ella se limpió la boca. y después él había muerto. hubiera querido lanzar una bomba nuclear. —Nunca. La había hecho sentirse débil y vulnerable. doloroso. porque no podía controlar sus pensamientos. Por fortuna. No dormía nunca. agarrándola por el pelo. —¿Y cuándo me he opuesto yo a ti. mientras ella hacía todo lo posible por distraerlo de su peligrosa línea de pensamiento. tan duro y tan de repente que Tamara se golpeó la cabeza contra el cabecero de la cama antes de tener una oportunidad de agarrarse.. Su brazo se cerró como una serpiente sobre la parte delantera de su cuello. parpadeó inocentemente. Raramente estaba sola con él. Siempre hacía que la persona que le servía probara sus bebidas y su comida antes de comer. Si eso no era amor. Me sentiría muy ofendido. espero. puso la mano para apoyar la cabeza y pensó en matarlo. Mataría por vengarlo. con las uñas clavadas dolorosamente en el cuero cabelludo de Tamara. Nunca. Tengo tan pocos. Podía llevarla a la muerte. con ese hombre letal. —¿A quién? —A Víctor. Ella era buena con las drogas. No me contraríes nunca.. Tamara. Le apartó rudamente la cabeza de su ingle. tal como es el mundo. jefe? Él le acarició la mejilla con los muñones de sus dedos. —Tan valiente —canturreó él. Se me opuso. Había sido aterrador. como si tuviera una fuente de energía de superhombre. ese pensamiento la ayudaba. . Pensamientos de amor. No había llegado aún tan lejos. Ella se había sentido furiosa. Como si estuviera perpetuamente colocado con coca. Una parodia surrealista de la ternura. Se preguntaba si lo que había sentido por Víctor era amor. todavía meneando su rígido pene con las manos. impenetrables. de todo tipo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Estuvo callado durante unos minutos. y todavía quería vivir. Novak se cansó demasiado pronto de sus esfuerzos. Estaba más cerca del amor de lo que nunca había esperado o deseado llegar. Le sonrió recatadamente. Las defensas de él eran imperturbables. —Nunca —se atragantó ella—. Pero cruzó la línea. era lo suficientemente habilidosa para hacerlo con el piloto automático. Vio las estrellas. sólo cuando estaba desnuda en la cama. Es triste perder a un amigo. arqueándolo y cortándole la respiración. Le abrió de un empujón las piernas y entró dentro de ella. Nunca. Ella jadeó. a manos de Novak. pero nunca tocaba las drogas. Tenía los ojos encendidos con un resplandor fosforescente. una mirada que siempre auguraba peligro. fuera de lugar en esa habitación. Pensamientos locos. y la arrojó boca abajo en la cama.127 - . Tamara.

—Buenos días. el pelo le ondeaba suelto sobre los hombros. Parecía despreocupado. Sólo llevaba puestos los vaqueros. El roce de la sábana la hizo desear retorcerse y estirarse.128 - . Claro que sí. Sería demasiado hacer el amor de nuevo. Un dolor profundo y sensual inundaba su cuerpo. Oh. y ahora había herido sus tiernos sentimientos. una mezcla volátil de placer. Se ruborizó y se encogió contra el cabecero. santo Dios. no había dormido. —No me mires con esos ojos de conejo asustado. Sus ojos parecían sombríos y ojerosos. —Buenos días —dijo. No tienes que tener miedo de mí. y Erin pensó en la extraña e inexplicable llamada de la noche anterior y en cuánto lo había trastornado. —Connor. Finalmente logró apartar los ojos y se concentró en el montón de condones. Era real. ¿Cuántos pediste? . —Resulta que hay una máquina expendedora en el servicio de hombres del vestíbulo.. Le agarró la mano mientras se apartaba y tiró de ella. no. Eso es todo. Oh. todo. contemplándola. pobrecito. Pueden esperar. —Santo cielo —dijo sin comprender—. Por supuesto. Dios. Una sonrisa lenta y cautelosa le curvó la boca.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 11 El sueño de Erin era un volcán de imágenes eróticas. Un temblor delicioso la recorrió en una oleada. —¿Había alguien aquí? Me pareció oír voces. Respiró profundamente y se dio la vuelta para mirarlo. Seguro que estaría nervioso y a la defensiva. como si se diera por sentado que iban a volver a hacer el amor una y otra vez.. Era la habitación del hotel. pero probablemente era mejor evitar el tema. Se sentó y tiró de la sábana hacia arriba para taparse los senos. Nunca te obligaría. Lo que pasa es que soy tímida y estoy cansada y un poco abrumada. peligro y doloroso deseo. Él levantó la mano. ¿Has dormido bien? Él negó con la cabeza. Connor estaba junto a la cama. Su piel estaba extrañamente sensibilizada. Estaba llena de condones. El chico del mostrador me los subió. —Por mi parte está bien —se llevó la mano a los labios y la besó—. Él pareció molesto. Por la mente de ella corrieron imágenes sensuales y un calor húmedo palpitó entre sus piernas. No había sido un sueño. deslumbrada por lo guapísimo que era. era tan orgulloso y susceptible. Con él se mezclaron voces masculinas y la despertó el clic de la puerta al cerrarse. Dejó caer los condones en la mesita de noche. Abrió un poquito los ojos y observó. Estaba demasiado enloquecido para pensar en ello anoche. Ella lo miró.

—Me estás distrayendo —dijo cortante. así que supongo que no has traído chaqueta y corbata. sabes. así que no importa. De ningún modo podía pensar en tener una comida de negocios con su mejor cliente mientras Connor la acechaba. Estás en tu casa. la sábana arrancada de su cuerpo desnudo. Tengo que concentrarme.129 - . Él se arrodilló junto a la cama. —Espera. Erin. Simplemente sé tú misma. Connor. hasta que tengamos la oportunidad de ir a una farmacia.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Basándome en cómo fueron las cosas anoche. Él se echó hacia atrás sobre los talones. calculé que nos alcanzaría con doce. —Esto es mucho para mí. Y esto es mucho para mí también. No estoy muy segura de cómo se supone que debo actuar.. Me excita. Los ojos de ella se agrandaron. La boca de él se movía sobre la suya en un beso salvaje y sensual.. —Busqué el restaurante en Internet antes de venir —dijo—. Tengo que arreglarme. preparando. pero no vas a ir al restaurante de todos modos. —Ya es suficiente —suplicó—. Por favor. No tenemos que usarlos todos esta mañana. —¿Doce? Connor. Rebobina. Suaves y vacilantes al principio. ¡tengo que pasar por delante de ese tipo cuando nos vayamos del hotel! ¿Doce? —Perdón —parpadeó inocentemente—. Erin —su tono era frío y .. Sin máscaras. ¿de acuerdo? ¿No establecimos eso anoche? Me gusta eso. No veo ningún traje por aquí. Su sonrisa cálida y burlona era magnética. Exigen traje. si la plancho. Ella se inclinó hacia él. Se bajó de la cama por el otro lado. Erin se llevó las rodillas al pecho y escondió la cara entre ellas.. ¿Qué es eso de que yo no voy al restaurante? Ella puso la maleta sobre la cama y se preparó para la pelea. Está en un estado lamentable. la verdad. con las manos hundidas en su espeso pelo. —Tengo que ducharme y planchar el traje.. Él parecía desconfiar. Sólo me estaba. No te preocupes. Ahora dame un beso de buenos días. —No actúes —la animó—... —La ropa que llevabas puesta ayer está bien para la reunión. Una explosión de energía sexual surgió a través de ellos. Erin. Lo sacó de la maleta a toda prisa y se lo puso. Su camisón era la forma más rápida de cubrirse. —No vas a ir a ninguna parte que yo no vaya. Le costó un enorme esfuerzo de voluntad apartar la cara. y sus labios se encontraron. No sé cómo debo comportarme. calculado para llevarlos directamente a otro lance de sexo salvaje. Y tengo que hacer algo con tu ropa también. Créeme. Ella se encontró retorciéndose bajo él. Él podía manipularla fácilmente. —Entonces concéntrate. No me hagas esto.. —¿Qué tiene de malo mi ropa? Erin sacó la plancha de viaje y la enchufó.

—Para. Debería estar enfurecida.. —¿Cómo que no? Has jugado mal tus cartas.. Así seremos dos. Nunca he visto a ese hombre. Supongamos que ese insignificante detalle no es un problema. —Bueno. Creí que habíamos llegado a un acuerdo. Además. Ella se quedó muy quieta en sus brazos. Ignoremos esa llamada telefónica que recibimos anoche. ¿recuerdas? —¡Esto no es justo! ¡No me voy a dejar intimidar! El que hayamos pasado la noche juntos no te da derecho a. No me puede pasar nada en un restaurante de cuatro estrellas y lleno. y se hundió en la cama con ella en el regazo. sé razonable.130 - . coño. prestando todo su furioso ardor al deseo que se había encendido en ella. horrorizada. La furia posesiva que emanaba de él fue como un golpe de viento en su cara. Nada de máscaras. las piernas pataleando en el aire. Y. Ella levantó la barbilla. pero él tragó sus protestas ahogadas y movió sus fuertes manos sobre su cuerpo. Connor. y no me molestaría estar acompañado en esto. aplastando sus senos contra su pecho.. No hay motivo para estar celoso.. ¿todavía estás planeando comer con tu maldito millonario mientras yo espero en el vestíbulo como un gilipollas? Ella lo miró boquiabierta. Después de una noche en la cama conmigo. cariño. —Un momento... Avanzó hacia ella. Le cortó la respuesta con un beso arrollador. —Estás actuando como un verdadero animal —le dijo.. Pero . Sencillamente. —Connor. olvídala.. Ella se resistió.. el rudo. Debería decirle a la cara que su exhibición de machismo barato no la impresionaba lo más mínimo. —No pienso permitir que desaparezcas de mi vista. Sólo estoy diciéndote cómo son las cosas. —No seas tonto —puso una toalla limpia sobre el escritorio para usarlo como tabla de planchar—. su rabia la traicionó. —Connor. no tiene nada que ver contigo. Si tienes que ir al lavabo. yo te acompañaré. Hola.. yo. Dejemos a un lado el hecho de que soy tu guardaespaldas actualmente. Connor bajó de un tirón el escote amplio de su camisón. Erin retrocedió y se golpeó la espalda contra la pared.. Tembló en sus brazos. hoy voy a hacerlo por primera vez. Qué ridículo.. dejando al descubierto sus senos. prometiste que no ibas a entorpecer. ¿Lo entiendes. Pon los pies en la tierra. Intentar reivindicar su derecho por medio de la fuerza física bruta. y la cogió en sus brazos. Sus ojos se fundieron en el espejo.. Planeé esta comida con Mueller antes de que tú entraras en escena. por favor. —No estoy actuando. Oh. arrogante. Es una comida de trabajo. Ponte nerviosa. Erin. —No te estoy intimidando.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS despiadado—. Erin? La inmovilizó contra la pared. Le subió el camisón sobre la cintura de un tirón. olvida la comida gourmet privada y romántica con otro hombre. de repente. Después de lo que acaba de pasar entre nosotros. Un breve momento de lucha infructuosa.. Erin. Me estás poniendo nerviosa. mirando al espejo.

Ella saltó y tembló. Tenía la cara roja. —¡Es malo para tu inmenso ego! Él se retorció de risa. No podía ocultárselo. Dios. —Tú también me estás torturando a mí.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS no le salían las palabras. —¡Ja! —Erin se sacudió con una risa jadeante. —¿Por qué te molestas en pedirlo? —le dijo duramente—. ¿No está eso más de acuerdo con tu guión? De todas maneras harás lo que te dé la gana conmigo. Ella se retorcía con frenesí. será bueno. es más satisfactorio camelarte para que abras esos hermosos muslos por tu voluntad —su voz era baja y sedosa—. ¿No sería más propio del macho que llevas dentro obligarme. —¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me estás torturando así? Connor le apartó el pelo del cuello y pasó los labios por un punto exquisitamente sensible. Estaba extremadamente excitada. —No.. Estaba excitada. Mucho más grande. Te lo prometo. empujan y tratan como si no tuviera derechos.. Ella se mordió los labios. —Oh. Él lo sabía. Erin. la respiración ahogada y fatigosa. era terrible. y no voy a caer en ella. Yo soy la que no me puedo mover. Anda.131 - . La conquista es más satisfactoria. Connor. sencillamente? Ábreme las piernas. No. peor que eso. Siempre estoy desconcertado contigo. —Todo lo que quiero es que te derritas —canturreó—.! —Ábrete para mí. Connor. ¿sabías eso? Ha sido verte con él puesto e imaginarme rompiéndotelo sobre una cama con dosel —le acarició la parte superior de los apretados muslos—. Vibraba en sus brazos. Erin. Si meterte conmigo te pone caliente. Había sido secuestrada por una parte reprimida de su subconsciente. Su mano tibia y callosa acariciaba su cadera con ternura exquisita. Adelante. Ábrete —la urgió—. con los muslos apretados en torno a un secreto embarazoso. —¿Conquista? Esto no es más que una estúpida lucha de poder. ¿Desconcertado tú? Déjate de bobadas. Por . No voy a pensar mal de ti por eso. —Nos preocuparemos de mi inmenso ego en otra ocasión. como si sólo fuera una muñeca estúpida. casi histérica—. Produce un subidón más grande. Déjame entrar. Lo vio en el brillo triunfante de sus ojos. Se había quedado sin habla. en la forma posesiva como le acariciaba el cuello con la cara. Ella lo miró con fiereza en el espejo. ¡A mí es a la que gritan. agarró el lóbulo de su oreja entre los dientes y se lo chupó—. los ojos dilatados. Él le besó el cuello de nuevo. Por favor. Cerró los ojos. el bastardo seductor. estupendo. Dios santo. El camisón de novia virgen es un calientapollas. Siempre haciendo suposiciones. Después mira al espejo y verás lo que te hago. su cuerpo estaba dominado por una ninfómana desenfrenada y sin dignidad que se excitaba sexualmente sin poder controlarse. Tan seguro de su poder sobre ella. —Nunca sé exactamente lo que me estás pidiendo —la besó en el cuello.

Entonces puedes decirme qué bastardo controlador soy. Palpitó violentamente a través de ella. —Por supuesto que no lo eres —la tranquilizó—. Durante mucho tiempo. soledad y deseo nostálgico. cualquier tensión ardiente que hubiera logrado generar se apagaba.132 - . Nunca había imaginado algo así. Gritó cuando finalmente estalló la tensión. Como si estuviera mimando a un gatito. Eres una hermosa princesa real intergaláctica. la cara enardecida. después de tu orgasmo. abriéndole los labios delicadamente. El musculoso brazo de Connor estaba sujeto en torno a su vientre. Lo miró. Él se sacudió confundido. Deslizó dos de sus dedos profundamente dentro de ella y apretó contra ese dulce punto dentro de su vagina. Ella miró al espejo. Cuando al fin abrió los ojos. dejándola más deprimida y solitaria que antes. Él le dio un beso largo y apretado y le sonrió a los ojos. Su deseo de cubrirse había desaparecido. Los pliegues relucientes y enardecidos de sus labios sobresalían de la borla de su vello púbico. empujándola y animándola a una locura gimiente y temblorosa. aún estaba extendida sobre su regazo. —Lo has desgarrado. abriendo los muslos completamente. Extendía la humedad por todas partes mientras su pulgar hacía círculos sobre su clítoris. Su postura era agresivamente sexual. Su Connor de la vida real era mucho más duro y áspero. —Esto no me parece bien —dijo ella—. Ella se apretó contra él. transmitiéndole una calidez trémula. los senos sobresaliendo. Agresivo y exigente. asombrada. Él mantenía su cuerpo desmadejado en su sitio mientras la acariciaba perezosamente entre las piernas. . Muy engreído y satisfecho consigo mismo. No podía imaginarlo todavía. con dejes de vergüenza. La otra mano la acariciaba. tan implacablemente diestro. «Ni lo sueñes. y sin embargo tan tierno. Erin volvió la cara hacia él. abiertos completamente para que él los viera y los tocara y jugara con ellos. Allí había devanado todos sus sueños románticos sobre Connor y tratado de no pensar en Bradley. Siempre que Bradley llegaba a su mente. No soy una persona sumisa. Erin se soltó de sus brazos y se quitó el camisón. Incluso pornográfica. La mujer que vio en el espejo era otra persona. Todo lo que quieras. nena. Ahora ábrete. Gracias a Dios. Los brazos sujetos atrás. Y su apetito por ella era voraz. pensó Erin mientras la ninfa desenfrenada que se había apoderado de su cuerpo le obedecía a él. retorciéndose contra su mano que se movía rítmicamente. compañero». murmurando con placer lo dulce y mojada que estaba. haciendo círculos sobre su carne inflamada y temblorosa. Ella echó la cabeza hacia atrás contra su hombro. más problemático que el de sus fantasías. Déjame rendir tributo a tu belleza suprema. La energía creció y se hinchó en su interior hasta que se convirtió en una tortura celestial.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS ejemplo. y me vuelves loco. su vida sexual se había limitado a la práctica solitaria en la seguridad de su estrecha cama.

Connor. Sus esfuerzos por enrollar el condón sobre su polla lo estaban volviendo loco. —Quítate los pantalones... No juegues conmigo. desabrochándose el cinturón. Se estiró a cogerle la mano. cariño —dijo suavemente—. Tenía ese fulgor de excitación de diosa salvaje del sexo en los ojos que lo ponía de rodillas. El calor febril ardía en su cara. Debería sentirse culpable como un demonio. y la acercó a la cara. —Está al revés. . palpitando. Dale la vuelta. la que le había dado placer. No me lleves al borde y me dejes sola allí.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Lo siento —dijo él—. Erin soltó un sonido enfurruñado y apoyó su frente caliente contra su pecho. Los ojos de él se agrandaron. Pero no podía resistirse. Dio un paso atrás. Si me haces perder el control. ¿Está suficientemente claro? Él asintió con la cabeza y se puso de pie. Ella se le rio en la cara. Se saboreó a sí misma. Quiero oírlo. Erin? Ella le apuntó al pecho con el dedo. No voy a aguantar más tus dominantes y calculados juegos de poder. Apoyó su afirmación con un estrujón fuerte de la mano. Los chupó. No me vuelvas a hacer eso. ¿Quieres que te folle? —le exigió—. porque él lo estaba. Había dejado marcas de humedad en sus vaqueros y no estaba avergonzada en lo más mínimo por ello. Estaba preparada. Arrojó la prenda en dirección a su maleta y bajó la vista hacia él. misión finalmente cumplida. —Sólo una cosa —dijo—. Era tan mona cuando trataba de actuar despreocupadamente. —¿De qué diablos estás hablando. y la gruesa longitud de la erección de él se apreciaba claramente en sus vaqueros. Se quitó los pantalones y se quedó de pie ante ella. Por lo menos. La había manipulado. ordeñándolo desde la raíz hasta la cabeza. tienes que correrte conmigo. agarrándolo con mano autoritaria. ¿Puedes arreglarlo? —Creo que sí.133 - . Pensé que habías dicho que estabas cansada. —No te hagas el bobo. La parte interior de sus muslos y su trasero estaban viscosos y mojados. —¿Eres tú quien habla de jugar con los demás? —Dilo —rugió él—. Él se esforzó por recordar lo que había dicho. —Bien no es bastante. Ella tenía que estar dolorida. con el pene balanceándose frente a él. Ella cogió un condón de al lado de la cama y lo abrió con los dientes. —Estoy bien. No le des vueltas. Dijiste que no querías hacerlo. Erin sacó el condón de la funda y trató de ponérselo. Él bajó la mano y cubrió sus manos torpes. Sabes exactamente de lo que estoy hablando. Completamente. —Huy. Erin. Ah. Sus dedos aún brillaban con su jugo. Jesús. no hoy.

caliente y serpenteante. Esta caracterización de gata sexual dulce le hacía arder de deseo. No podía arriesgarse a hacerle daño. Podía convencerlo para que hiciese cualquier cosa cuando lo miraba así. Erin sonreía con su sonrisa misteriosa mientras deslizaba sus mágicos dedos cosquilleantes y calientes por la superficie de su garganta. —Sí. Me encanta cuando te vuelves salvaje. calidez de atardecer manchado de miel. ¡pero no me importa! Así que no te detengas. Connor —suplicaba—. —Oh. Sus ojos fulguraban y brillaban como el sol detrás de una vidriera: ámbar resplandeciente. ¡Eso. lista para él—. sus muslos palpitantes se entrelazaban en torno a él. buscando un ritmo suave y creciente. Lo sabía en los huesos. Ahora estaba bien. Tú puedes permitirte perder el control. se quedó quieto encima de ella. y sabía cómo darle lo que estaba suplicando. y él era un hombre grande. enloquecer de excitación. —Vamos. El resto de la vida. —¿Y si no quiero que seas delicado? ¡Deja de ser tan malditamente pelmazo! ¡Me estás volviendo loca! Eso lo hizo reír en voz alta. yo no. Eso me asusta. abierta y empapada. pero era delicada y pequeña. de pronto. Era buenísimo. Dios. pero también le producía tanta ternura que a veces hasta le daban ganas de llorar. Estaba preparándose para otra explosión. Dime si te hago daño. toda la noche. Sus senos abundantes estaban aplastados contra su pecho. Te pregunto si estás dolorida. Ella se movía furiosamente bajo él. Se supone que debo protegerte. —¡No soy de cristal! —Gracias a Dios —le subió las piernas hacia arriba. —No es tan sencillo —gruñó—. ¿Estás dolorida? —Estoy muy bien. —No te pregunto si estás bien —pronunció cada palabra con claridad exagerada—. Jadeaba con placer con cada golpe impetuoso. —¿Porqué no? —Porque soy más grande y más fuerte.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Él la echó en la cama y aterrizó rápidamente encima de su cuerpo suave. Podía hacerlo todo el día. por sus hombros. Podía sentir cómo se formaba. Se metió dentro de ella tan duro como pudo. Me llevas a perder el control con malas mañas casi todas las veces que lo hacemos. Se retiró. por eso. en la sangre. Ella estaba mojada y caliente para él. Se le ocurrió. No sé de qué te quejas. —Seré delicado. . ¡o tendré que matarte! No pudo evitar sonreír. por su pecho. ahora sólo le faltaba ponerse a llorar! Empujó aún más profundamente. Ella le golpeó el pecho. me encanta cuando te comportas como una perra insaciable y despiadada.134 - .

Era emoción y energía. sobre eso. Ni una palabra sobre ese extraño y coercitivo trato que habían sellado. Ella empezó a protestar. Yo te doy lo que quieres y tú dejas de luchar conmigo. más allá de lo que nunca había soñado. Tú no haces las cosas a medias. nada retenido. —Caray —susurró ella—. Sin límites. Todas las verdades de sus corazones fueron compartidas mutuamente. Estaba helado por el sudor que se enfriaba en su piel. Connor. Algo después. Voy a ducharme. —Éste es el trato. Erin saltó de la cama. Su pulgar cosquilleaba apenas sobre el botón palpitante de su clítoris. Las almas tocándose. Fue más allá de lo que había planeado. usa mi peine. —Maldita sea. Ambos necesitaban un descanso. Lo haré. Erin estaba ocupada haciendo la segunda cama. Sólo la sabiduría de sus cuerpos unidos podía comprenderlo. a la defensiva—. —Tengo que arreglarme. Él se puso los pantalones y se sentó para ver el espectáculo. Y necesito espacio para organizarme. —Esto no es justo. No tires de él ni lo rompas. aferrándose a él con frustración impotente. clavando las uñas en sus hombros.. por supuesto. Y. sin fronteras.. Erin era digna de verse. Cuando salió. Ni una palabra sobre Mueller. Y lo haré —prometió—.. —Sí que puedo. Aquello había llegado muy lejos. cuando sabía malditamente bien que ella las quería profundas y duras.135 - . él se bajó de ella y se tumbó de espaldas. Mantenía la cara apartada de él. Se retorcieron juntos en el corazón de una estrella ardiente. Los arrastró. Le dio todo lo que tenía. pero él atrapó su cara entre sus manos y la besó profundamente. y sé suave con tu pelo. Mira. Connor se acunaba contra ella con embestidas suaves. Un ser. Nada podía estar escondido. divertido. —¿Trato hecho? —Sí. Es mejor que te acostumbres. Bueno. Lo ignoró mientras planchaba sus cosas y después colocó el traje sobre la cama y .. Excitante y sugerente. así que él esperó su turno y se duchó después de que ella acabara. eso sonaba cursi. por favor. Nunca en la vida —dijo él—. sólo con la punta de su pene. enredando por aquí y allá en sujetador y bragas. Ella lo miró a los ojos con fiereza.. Él se quedó mirándola. Mejor no tocarlo siquiera con palabras. ¿eh? —Nunca. Sin piedad. Cayeron en un silencio tímido. Casi tenía miedo de mirarla a los ojos. ¡pero hazlo! ¡Ahora! Él se dejó ir y selló el pacto con su cuerpo. Asiente si me has entendido. La pasión los fusionó. No puedes manipular.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —No te voy a dejar sola con Mueller —dijo. ningún comentario sobre. Lo que hubiera sido. todo lo que era.. Ella sacudió la cabeza. Ella echó la cabeza hacia atrás y gritó con los dientes apretados. La primera estaba perfectamente alisada. —¿Por qué estás haciendo eso? —No puedo pensar bien si no está hecha la cama —su voz era cortante. enloquecedoras.

—No es suficiente.136 - . y si valoras ese precioso miembro que estás balanceando a mi alrededor. —¿Ahora quién está siendo detallista? Hemos pasado la noche echando polvos. prácticamente a la altura de sus ojos. —Si dices estirada. Él miraba boquiabierto el espectáculo. Erin.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS alargó una mano imperiosa. Quítate los pantalones. ¿no? O que no llegara. Una buena sesión de plancha. Los labios de ella se tensaron. —Eres sexy cuando planchas —le dijo. —No podría importarme menos tu reunión.. esta vez extrajo un costurero grande. El aire de repente era demasiado caliente y espeso para respirar. Nunca habría soñado que eras tan. Nunca me habría fijado. te clavo esta aguja en el brazo. Sólo una para mí. Ella apartó la cabeza. toda inocencia. Connor rebuscó por el suelo. —Detallista. Él hizo una mueca. Eso te vendría muy bien. suplicando la atención de Erin. Te encantaría que llegara tarde a esa reunión.. —Ya está bien de trucos. por favor. y dio un gritito. cauteloso. Ahora mismo. Sacó bobinas de hilo y las acercó a la camisa frunciendo el ceño con preocupación. eeh. cariño. ¿Sabes que tienes un botón suelto? —No. Él dio un paso atrás. Ella blandió la aguja. Su erección se balanceaba frente a ella. —Ya te entiendo. Fueron dos para ti. por favor. me parece que no tengo hilo de este color —vació el contenido del costurero sobre la cama y empezó a buscar entre el montón. pero esta camisa es de un color amarillento —se lamentó—. —Tu camisa. Ella dejó a un lado la plancha y escarbó otra vez en su maleta. y se la dio. —¡Connor. hasta que la encontró. cúbrete con una toalla y dame esos pantalones. y después necesitan plancha. Hay unos cuantos detalles en los que me gustaría que te fijaras —ella miró. —No tenía idea de que fueras así. —Tengo marrón y blanco. Tengo trabajo. —¿Cómo? —De las que se preocupan por una insignificancia como el color de una camisa. ¿eh? —se quitó los pantalones—. No me di cuenta. Vaya. El pene le sobresalía. Mírame. . por favor! ¡Me lo has hecho dos veces esta mañana! ¿Nunca tienes suficiente? —Una vez —dijo él—. Connor. Ella resopló. —Si valoras tu vida nunca volverás a decirme algo tan estúpido. Nunca voy a tener suficiente contigo. Quiero remendar esa rasgadura de la parte de atrás. —¿Qué te parece obsesivo-compulsiva? —Prefiero considerarme detallista —dijo ella afectadamente—.

Era muy sexy. Y no creas que te arreglo la ropa porque estoy representando alguna fantasía doméstica patológica. Sin máscaras. pero el complicado arreglo de la joven acababa de empezar. Sacó una bobina. —¿Te estás burlando de mí? —No me atrevería. Yo soy así. —Qué mala suerte. Él se puso rígido. ¿Entiendes? —Sí. Me gustabas más cuando trabajabas como gatita de sexo caliente. por favor. Ponte una toalla. rapidez y experiencia. torciéndolo hasta que quedó en su lugar. —¿Qué? ¿No estoy bien? . así que vete acostumbrándote. Ella se estiró para arreglarle un mechón desordenado del pelo y para enderezar el cuello. nena. Sonrió dulcemente y cortó la hebra. contra sus protestas porque no paraba de mirar. miró a ambos lados y le hizo un gesto a ella de que lo siguiera. mi trabajo es ponerte presentable. receloso de su aguja. Ahora mismo. La siguió al baño.137 - . Erin murmuró para sí según rebuscaba en el costurero. Después sujetó los rizos brillantes con horquillas. Connor desmontó las alarmas que había puesto la noche anterior y las echó en su bolsa de viaje. Al menos. Erin. —Tu trabajo es ser educado y no estorbar. Lo mejor de todo fue el pelo. Finalmente estuvieron listos para irse.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Ay. Me interesa que aparezcas decente. Le apuntó al pecho con el dedo y él se echó hacia atrás rápidamente. señora —dijo él dócilmente. Ella le arrancó los pantalones de las manos. ¿Cuánto tiempo vas a estar trabajando? —El que haga falta —dijo ella bruscamente—. me convertiré en una experta en arte celta. ¿Está claro? —Mi trabajo es protegerte. Estuvo listo en cuanto se puso la ropa que Erin le dio. Ella carraspeó y cosió el roto de sus pantalones con habilidad. —Relájate. y no decir nada que cause una mala impresión de mí mientras hago mi trabajo. mientras tengas esas tijeras en la mano. —Entonces protégeme educadamente y sin estorbar. Connor. Lo cepilló hasta que estuvo liso y brillante y lo peinó hacia arriba. —¿Qué pasa. —Me alegro por ti. —¡Qué mal. femenina y fascinante la forma en que utilizaba todos esos minúsculos tubos y tarros y brochas en su cara. —¡Amarillo! Él trató de no reírse. Cuando lleguemos al centro turístico. Salió al pasillo. con la cara radiante de triunfo. tal y como me estás viendo ahora. Erin? ¿Te estoy distrayendo? Ella agarró las tijeras y él se apartó de un salto. por favor. Lo miró con furia. El resultado final era un milagro de ingeniería. qué mal! —se quejó él—.

Erin saltó del coche tan pronto como se paró. Connor le echó el brazo por los hombros. agarrándole el brazo. No me importa lo tarde que llegues. Erin se escondió detrás de Connor. Erin miró su pierna. magdalenas y unas empanadillas. Y no dudaré en abochornarte si tengo que hacerlo. No me toques. Él bajó la vista hacia ella. —Oh. sin poder creer cuánto comía Connor. —Mereció la pena —dijo él. Luego se dirigieron al coche. —Patán despótico —apartó su brazo de un tirón. —Estás muy guapo —le dijo suavemente. ¡Vamos a llegar tarde! ¡No tenía idea de que estuviéramos tan lejos! ¿Por qué no me lo dijiste? —¿Para qué? —le abrió la puerta del coche—. —Mi pierna mala no está acostumbrada a esa locura de sexo salvaje en la ducha. Sólo llegaban diecisiete minutos tarde. Créeme. . vamos al coche —le sugirió—. avergonzada. ¿Dónde lo metes? —No lo sé —sonrió—. antes de marcharse. Cuando finalmente se sacudió el embrujo. pero cuando llegaron a las pretenciosas puertas de hierro forjado del centro turístico. —Estás cojeando más que antes. Erin estaba horrorizada. mientras él hablaba con el muchacho del mostrador. y Connor pensó en cuánto lo echaba de menos. —Estoy furiosa contigo —silbó entre dientes—. Podemos aparcar al otro lado de aquellas dunas. ¿Estás bien? Connor apretó el botón del ascensor. una tortilla de cuatro huevos. joder. —Dios mío —suspiró—. —A unos cuarenta minutos. —¡Dios mío! —miró el reloj—. frente a un suculento desayuno. recuérdalo. —De verdad estás tratando de sabotearme. le hizo un gesto para que lo precediera por el pasillo. todavía no había decidido si la había hecho retrasarse a propósito o no. Erin. Se había zampado un plato de crepés con salsa de arándanos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin le acarició la barbilla. Lo siento. porque me importa un huevo lo que esa gente piense de mí. No se morirán si llegas unos minutos tarde. —¿A qué distancia estamos del centro turístico Silver Fork? —le preguntó. Bueno. No volvieron a cruzar palabra hasta que estuvieron sentados en el comedor. ¿eh? El buen ambiente entre ellos se había roto. —Si quieres discutir.138 - . Connor salió y corrió detrás de ella. No pelees conmigo. patatas fritas. totalmente sin palabras. —Eh. No era para tanto. Todo sabe tan rico —hizo una seña a la camarera—. Erin. por favor? Al pasar por recepción. no tan deprisa. mientras se abría la puerta del ascensor —. Cuarenta minutos de silencio helado mientras conducía por la autopista de la costa fue bastante tiempo para examinar sus motivos. ¿Me podría traer un gofre. —Tú eres mi amante novia.

139 - . —No me convencerás con lisonjas baratas. Tenía los ojos verdes. ¡Es un truco muy sucio! Él la sujetó. El tipo gris le lanzó a Erin una sonrisa breve y tensa de bienvenida. gracias. Mi. Empezábamos a preocuparnos. —Vete al diablo. dejándola completamente inmóvil. La mujer.. Connor asintió con la cabeza y les tendió la mano.. Él se estaba poniendo duro otra vez. oink.. Tamara Julian retuvo su mano cuando él trató de retirarla. piel grisácea.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS sentarnos en el asiento trasero y discutirlo. se adelantó con una sonrisa deslumbrante. me encanta la forma que tenemos de resolver nuestras diferencias. Llegó a tiempo de abrirle la puerta. Dobbs la tomó con mucho tiento. por el amor de Dios. con un costoso traje gris. Pelo gris. Erin se puso de puntillas y lo miró furiosa. —Oink. Uno era un tipo seco y marchito. Verdaderamente tienes deseos de morir. A estas alturas. cómo está usted? —por el tono de la pregunta. Le puso la piel de gallina a Connor.. Gracias a Dios. —Señorita Riggs. De verdad. Sólo estoy afirmando un hecho. y sonrió. Así mides tres metros. Ella movió la cabeza y empezó a subir los peldaños. un hombre más débil que yo estaría boca abajo en el suelo farfullando. —¿Farfullando? —Como poco —le aseguró. Erin estrechó la mano de la pelirroja. —¿Eeh. —Siento haberlos hecho esperar —señaló con la cabeza a Connor—. Cuanto antes acabéis. te presento a Nigel Dobbs y a Tamara Julian.. —Bueno. —Estupendamente. Vestía un ajustado traje de diseño azul. es mejor que os pongáis manos a la obra. un cuerpo voluptuoso. Eres una amazona. Sus brillantes ojos color esmeralda lo barrieron para llegar a una franca apreciación femenina. Sus ojos revolotearon fríamente sobre Connor mientras le estrechaba la mano a Erin. Los labios de ella se curvaron muy a su pesar. Un hombre y una mujer se pusieron de pie cuando Connor y Erin entraron en el vestíbulo. ojos grises. una pelirroja imponente. —No te atrevas a intimidarme con el sexo. una piel sin tacha. Estoy más que listo para otra discusión. muy caro. . —¿Qué te convencería? ¿Qué tal cuatro horas de sexo oral? —Cerdo —le susurró. ¿verdad? —No lo he dicho para cabrearte —dijo él—. Connor corrió detrás de ella. Connor. como si se estuviera enfrentando a una pantera. antes volveremos a Seattle. —Eres tan hermosa cuando estás enfadada.. —Hola. Miró a Erin. Connor McCloud. cincuentón. Un problema que no necesitaba. estaba claro que le daba lo mismo la respuesta. ah. Le dio otro tirón a su mano. Connor McCloud —dijo Tamara con voz ronca. Esta vez se las arregló para recuperarla.

por favor. Puso la mano sobre el pecho de él con fuerza—. como sabes bien. —Qué lastima —dijo Connor—. Si nos hubiéramos conocido. de carne y hueso.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Le lanzó de reojo una mirada de advertencia. No habría olvidado esa cara y ese cuerpo si la hubiera conocido. taconeando contra el suelo. Erin le tiró del brazo. Ahora tenía un problema más importante. Síganme. ¿Llegó bien anoche el señor Mueller? —Cuando le informé de que usted no podría cenar con él cambió de planes —dijo Dobbs—. Me consumiría de pena sin ella. pasaron centelleando por su mente como peces plateados. Pero lo que Tamara había dicho era literalmente verdad: aparte de su extraña memoria. Connor.140 - . En el rostro de la mujer se dibujó una brillante sonrisa. a la velocidad cegadora del pensamiento. ¿Vamos? —intervino Dobbs con tono helado—. —Deberían haberse quedado aquí anoche —dijo Tamara—. ciertamente. a medio formar. una sensación. —Ejem. mirando fijamente a Tamara. Deliberadamente desenfocó la vista y puso a funcionar su memoria fotográfica. ya veo —la voz de Erin era controlada—. Hoy no podía quedarse porque tenía que tomar un vuelo a Hong Kong. No sabía por qué pero había algo en esa mujer que le molestaba. entonces la respuesta es no —ronroneó. Ya se le pasaría. —Qué dulce —dijo—. —Lo intento —dijo Connor. La había visto en alguna parte. un recuerdo vago. —Si tiene que preguntar. Tamara levantó sus cejas oscuras y perfectas. él era un tipo normal. pero ahora no podía perder el tiempo pensando en el motivo de su enfado. Algo. —Sí. —Tardaremos el tiempo que sea necesario. —Oh. Nigel Dobbs le lanzó una mirada helada. —Queríamos estar en nuestro nido de amor habitual —dijo Connor—. usted lo recordaría. Qué mala pata. No puedo soportar dejar a esta maravillosa mujer sola —abrazó a Erin por la cintura—. Siento no poder conocerlo hoy. Un novio modelo. Habría sido un placer cenar con ustedes. Connor los siguió por el pasillo. Connor soltó una bocanada de aire que no sabía que había estado reteniendo. Erin estaba otra vez cabreada con él por alguna razón. y era la pelirroja. así que la llamará cuando llegue. empezó a formarse . Esa sensación hormigueante en la nuca era una señal inequívoca. Créame. pero Connor estaba congelado en su sitio. Esta semana tiene que ir a Seattle. Recuerdos vagos. —¿Nos conocemos? —preguntó. —Siga intentándolo —dijo Tamara. ¿Entonces qué? ¿Entonces dónde? ¿Cómo? ¡Maldición! Miró fijamente la espalda de Tamara mientras caminaba triunfalmente delante de ellos. señor McCloud.

con Dobbs y Tamara. El cruel codazo en sus costillas lo pilló por sorpresa. Sin embargo. un puñado de collares. Él se lanzó en picado y le dio un beso sonoro junto a la boca antes de que tuviera tiempo de apartarse. cariño. quizá no lo lograra nunca. Cada uno tenía un objeto sobre él. con la mente en blanco. No le gustaba. —¡Uf! —gruñó—. Pero. Si Tamara Julian y Nigel Dobbs habían oído su conversación susurrada. —Eres vulgar y estúpido.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS en su mente. Estaba a mil kilómetros de distancia. Dobbs y Tamara se detuvieron ante una hermosa puerta tallada. un gran caldero de plata repujado. Maldición. le contestó su dulce y baja voz grabada. Erin no lo sabía. Había olvidado que él existía. Entraron a una habitación con una larga y brillante mesa de madera sobre la cual había dispuestos varios expositores. Lo mejor era no obsesionarse. o en la ducha. el recuerdo acudiría a él cuando menos lo esperara. por favor? Te la estás comiendo con los ojos. de agarrarlo. cuando fuera conduciendo. «Probando».141 - . —¿Podrías disimular un poco. Erin estaba en algún otro lugar. Sacó una grabadora de su bolso y se acercó a la mesa. trató de alcanzarlo. ¡Claro! Aunque no la estaba mirando.. claro. —Lo siento. pensó. Huy. —Probando —dijo Erin con tono ausente. pero casi merecía la pena sólo por saber que era capaz de dar celos a Erin Riggs. ¡Qué maravilla! Erin estaba celosa. Él estaba solo en esa habitación. . brazaletes y broches de oro brillante. Dobbs la abrió con llave y los invitó a pasar. nena. El calificativo de detallista no se acercaba siquiera a la descripción de aquello. si no le daba importancia y lo dejaba pasar.. Se frotó el punto dolorido en las costillas. concentrada en algo que no tenía nada que ver con ellos. Se puso eufórico. Connor buscó a tientas en su mente el vago recuerdo que había estado a punto de atrapar. ¿Qué te pasa ahora? La cara de Erin estaba roja. probablemente tenía los ojos puestos en su trasero mientras. —Casi no puedo esperar. su boca jugosa apretada en un gesto furioso. y me las vas a pagar. —La señorita Julian ha dispuesto para usted las carpetas con la información sobre la procedencia —dijo Dobbs. Entonces todo encajó. Si se empeñaba en recordar. Era enloquecedor haberlo perdido. sonriendo. Las piezas eran un escudo de bronce con joyas engastadas. pero había desaparecido. su mente estaba en un lugar donde él no tenía cabida. no dieron muestras de ello. trataba de recordar. Sus ojos brillaban. Recuperó rápidamente el buen humor. Si agarraba a la pelirroja y le daba un beso en la boca. Erin ni se daría cuenta. un yelmo de bronce con un extraño pájaro encaramado en su parte superior. Connor notó el cambio en la calidad de la atención que prestaba Erin como habría sentido un cambio brusco de temperatura.

pues la mayoría de las personas apartaban la vista cuando él les lanzaba la mirada del rayo de la muerte. —Algo me dice que el señor McCloud no se abochorna fácilmente. decoración vegetal. Connor le lanzó una sonrisa forzada.. Después retrocedían. De un puñado de artefactos viejos. ¡por favor! ¡No abochorne a nuestro huésped con comentarios personales inapropiados! Tamara lanzó una risa ronca. ¿no? Una concentración tan asombrosa. —Escudo de bronce. —Una joven notable. Los ojos de Dobbs se estrecharon hasta convertirse en ranuras pálidas y rosáceas. Él miró a la perra tentadora directamente a sus oblicuos ojos esmeralda. Dudaba que una mujer como Erin aguantase durante mucho tiempo a un patán como él. —Es la primera vez.142 - . La segunda.. —El señor Mueller estaba deseando ardientemente verla en acción. Le deseo suerte.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin se hundió en una silla giratoria y se acercó al primer objeto. señor McCloud? ¿Alguna vez lo ha intentado? Nigel Dobbs soltó un murmullo de asombro. y notó dos cosas. señor McCloud? —Eso depende de la sorpresa. Como descubrirá. Impresionante. Hojeó los documentos de la carpeta y empezó a hablar suavemente en la grabadora. . —Ciertamente —Dobbs parecía divertido—. —Supongo que usted nunca ha tenido la oportunidad de ver a la señorita Riggs ejercer su oficio. Connor se había acostumbrado a que ella le prestara toda su atención.. Estaba furioso. La primera fue que ella no se acobardaba. Qué patético. decorado con esmalte rojo. —Señorita Julian. —Es una suerte para usted que su novia pueda sorprenderlo —la voz de Tamara era seductoramente grave—. Es como si estuviera en trance. ¿Es usted capaz de sorprenderla. granates y amatistas.. siglo I antes de Cristo. el escudo de bronce. Tengo toda una vida para descubrirlo —dijo Connor con los dientes apretados. —Pobre hombre —dijo Connor—. Mala suerte... Connor rechinó los dientes ante el tono petulante de la voz de ese tipo. Dobbs le lanzó a él una mirada maliciosa. —La sorpresa es el elemento que mantiene fresca la pasión. ¿O no le gustan las sorpresas. Connor supo lo que el hombre había querido decir. insular británico.. El resto del mundo no existe para ella. Los tres la miraron durante un rato. Esa mujer llevaba unas lentillas verdes para ocultar el verdadero color de sus ojos. —Lo descubriré. lo que no era muy normal. Tan contento de sí mismo porque tenía una parte de Erin que Connor desconocía.... Ahora era él el que estaba celoso. que el color de sus ojos era falso. —Es sorprendente. motivos arabescos... —Impresionante —gruñó.

. En la suya. No queremos que se aburra y se sienta incómodo. —Señorita Julian. de princesa intergaláctica. Había recuperado la compostura. —Por supuesto. En ese aspecto. —Me sorprende su franqueza. —No pretendía ofenderlo. Su boca se curvó en una sonrisa apreciativa. Una sonrisa estúpida se dibujó en su cara. —Me parece una excelente idea —dijo Tamara cálidamente—. Hubo un silencio incómodo. Era su voz sonora. ¿podría entretener al señor McCloud mientras la señorita Riggs está ocupada aquí? —preguntó Dobbs—. Ella cruzó los brazos sobre su pecho. Se dieron la vuelta. fríos. . Por favor. —No me abochorno con facilidad —le dijo—. Sus pestañas aletearon seductoramente. Pero la forma en que sorprendo a mi novia maldita si le importa a nadie más que a mí. o enséñele la vista desde la galería. Dobbs se aclaró la garganta con autoridad. Acompáñelo a tomar un café. la que siempre enviaba una oleada de fuerte calor a su ingle. —No me ha ofendido. Connor —interrumpió Erin.. —No tiene importancia —le lanzó su dura e impenetrable sonrisa de policía. No me perdería este espectáculo por todo el oro del mundo. eeh. —Yo. cariño. —Touchée... cuando salió del baño completamente desnuda. Todos esos objetos celtas que tienes ahí me parecen de lo más interesante. —Pensé que le gustaban las sorpresas.. De eso estaba seguro. Sí. En cualquier caso. La señorita Riggs siempre se toma mucho tiempo para llevar a cabo su. Estaba furiosa y Connor se sintió feliz. sabían cómo sorprenderse mutuamente. —Adelante. y sentía celos. Ve a tomar un café con la señorita Julian.. Entonces pensó en la conmoción de Erin cuando lo vio en el aeropuerto. Él se sentó y cruzó los brazos sobre su pecho.143 - .. —No puedo imaginar algo más fascinante que contemplarte mientras trabajas. esperando la siguiente escena del vodevil. Ella había estado atenta a su conversación. no había ningún problema. le pido disculpas —murmuró al fin. No quiero que te aburras mientras trabajo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS ¿Cuál sería? Quizá fueran azules.. Todos lo miraban. así tendréis la oportunidad de hablar sobre los lugares donde podéis haberos conocido. sobresaltados.

Apagó la grabadora. y Erin lo clasificó enseguida como perteneciente al periodo La Téne. simétricamente retorcidas. ocultaban una cavidad que había en la parte delantera. Lydia. de oro. No tenía noticia de que se hubieran encontrado torques como ésos en otros lugares. sí. con gemas engastadas. con un cuervo amenazante de bronce. Cualquiera de . Podía escribir un libro sobre cada una de las exquisitas piezas. Y un montón de torques. Prácticamente se le hacía la boca agua.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 12 Las piezas eran para quitar el aliento. caracterizado por remates con dragones cuyas colas. Escocia. Pero aunque estaba ocupada rumiando datos. —¿Pero son auténticos. con remates ricamente decorados y gemas engastadas. cuyas alas se movían mecánicamente. en el informe de procedencia constaba que habían sido hallados en Suiza en los años cincuenta. Los más famosos museos del mundo habrían luchado hasta la muerte para adquirirlas. lo sentía detrás de ella. todas ellas.144 - . Eran extrañamente parecidos a un estilo que había estudiado en Escocia. dragones. se habría sentido en el cielo. Una deslumbrante abundancia de brazaletes. grifos y deidades celtas. Había sido el mayor descubrimiento de objetos funerarios de la Edad del Hierro desde los años setenta y se había descubierto un estilo de torque muy particular. sin embargo. De no ser por la intensa presencia de Connor y las extrañas vueltas que estaba dando su vida últimamente. que había sido hallado durante la construcción del aparcamiento de un centro comercial hacía sólo dos años. collares con forma de herradura. habría matado sin reparos para adquirir cualquiera de esas piezas para el Huppert. estaba perfectamente conservado. Muy extraño. El escudo de bronce. grabado en relieve. Algunos de los ejemplos más hermosos de arte temprano de La Téne que he visto nunca. entre los años 500 antes de Cristo y 200 después de Cristo. Son impresionantes. También había un caldero de plata que había sido encontrado en Dinamarca. cielos. por supuesto? —se retorció las manos.Su antigua jefa. —Oh. Y también una distracción. pero había algo raro en dos de los torques. Había tenido la suerte de trabajar en un cementerio de la Edad del Hierro en Wrothburn. con serpientes con cabeza de carnero. —Necesito investigar algo antes de escribir mi informe final —le dijo a Nigel Dobbs. no sólo por su significación histórica sino por su absoluta belleza. mirándola con la misma intensidad callada y poderosa con la que hacía absolutamente todo. Y un yelmo de batalla que habría hecho rabiar de envidia a su colega del Huppert. Incluso había escrito un artículo especulando sobre el posible significado ritual y mágico de dichos dragones. Y. Era una presencia cálida y tranquilizadora. broches y fíbulas.

¿sabe?. —No tiene por qué disculparse. Ella lo ignoró fríamente. Quédese con las copias. —Si no puedo tentarlo a salir al bar a tomar café. gracias. y fue mucho sacrificio para él..145 - . —Muchas gracias —dijo—. La puerta se abrió. ¿tienen que irse? Nuestro chef prepara una bullabesa soberbia y su pastel de langosta es absolutamente divino.. Sorprendente.. Le estoy diciendo sencillamente los hechos como son para que sus decisiones futuras puedan basarse en una correcta información. Le ofreció una sonrisa deslumbrante a Connor. Le pareció inspirada. Comeremos algo rápido en la carretera. Verdaderamente estupendo. llevando una bandeja de plata con cuatro tazas humeantes y un plato de pastelitos. Tiene una salud más bien delicada. El señor Mueller tenía pensado hacerle esta propuesta anoche en la cena. Por no decir nada del hecho de que no podría comer con Tamara babeando alrededor de Connor. por supuesto —dijo Dobbs. Tamara hizo un mohín. Erin se imaginó tirándole la bandeja a Tamara a la cara y salpicando de café su vestido de diseño. De hecho. ¿Hemos terminado aquí. Apareció Tamara Julian. El señor Mueller me ha autorizado a hacer esta propuesta en su nombre.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS ellos podría estar en un museo. —Ah. cariño? —No del todo —Dobbs abrió un maletín sobre la mesa y sacó una carpeta—. —Oh.. pero tengo algunos asuntos urgentes —dijo—. por supuesto —dijo Dobbs—. —Al señor Mueller le encantó la exposición sobre arte celta que organizó usted en el Huppert el año pasado. ésa fue la razón por la que hizo este largo viaje sin escalas. Pero en esa ocasión. —Tome fuerzas. señorita Riggs. señor Dobbs —dijo ella apresuradamente—. Preferiría volver a Seattle lo antes posible. Trabajé allí dos años. Contuvo el impulso infantil y agarró una taza de la bandeja.. No era mi intención. ¿Es cierto? —Sí. La mujer le había caído bien las otras veces que la había visto. incluso brillante.. Supongo que usted y el señor McCloud se quedarán a comer. impasible. Él le devolvió la mirada.. Usted tiene un espíritu innovador que está muy en consonancia . —Lo siento mucho. desde luego. me veo obligada a traérselo. Bueno. Los ojos de Erin se deslizaron hacia Connor. frotándose las delgadas manos—. ya no le gustaba ni pizca. Tenemos entendido que usted trabajó en el Huppert. —¿Puedo quedarme con las copias de los documentos de procedencia y devolvérselos más tarde a lo largo de la semana? —Por supuesto. incluso se había sentido impresionada por su inteligencia y su personalidad. El gusto del señor Mueller es impecable. Me moría por un poco de cafeína. —Esta vez no —dijo Connor—. —Exquisito —murmuró Connor—..

eeh. abrumada.. Ella se quedó boquiabierta. yo opino igual que él. pero yo. Donará también su colección celta. aah. Hurra por Lydia.. —¿Yo? Pero.. dedicada principalmente al arte celta de la Edad del Bronce.. ciertamente. de la Edad del Hierro y de la época romana.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS con su formidable preparación técnica. y el señor Mueller lo entenderá si usted no desea beneficiar al Huppert con su trabajo. —¡Mis prioridades son muy claras en lo que se refiere a mi trabajo.. claro —dijo Erin con desesperación. —Y. pero piensa que fue un terrible error por parte de la administración del museo.. Lo haré. El señor Mueller es muy altruista.. asombrosamente generoso —dijo ella. Erin se encogió y los labios de Tamara se torcieron en una mueca divertida.. . Como ya le he dicho. si yo decidiera no. Dobbs esbozó una sonrisa. pensamos que cometieron un grave error al prescindir de usted.. esperamos que pueda reservar un momento en su ocupado horario para encontrarse con el señor Mueller cuando vaya a Seattle. de advertencia—.. —No faltan beneficiarios dignos. Piensa antes de hablar. sí.. —Sí. Eso sería.. pero Dobbs sólo asintió como si no hubiera entendido el sarcasmo de Connor. francamente. —Lo es. señorita Riggs.. el señor Mueller estaría dispuesto a donar esos fondos sólo si se le asegura que usted y sólo usted sería la restauradora de la colección celta. eeh. —Yo.. —Entonces el señor Mueller sencillamente donará los fondos a otro museo. —Estoy. Erin luchaba por encontrar algo que decir.146 - . —La invitamos a considerar nuestra oferta. Por supuesto. la decisión es suya.. cielo —la voz de Connor tenía un tono afilado... Por supuesto.. horrorizada. Nigel Dobbs emitió una risita. —Oh. —Ah... Lydia iba a morirse de felicidad. —Qué increíblemente admirable —dijo Connor. gracias —estaba nerviosa y confusa... Por supuesto. Hay mil sitios donde donar cada penique. aah. —Para que seamos claros. sí —dijo ella débilmente—.. créame. En cualquier momento. Piénselo. Cuando él quiera. —No olvides nuestra fiesta de compromiso. El señor Mueller no está interesado en las circunstancias que llevaron a su despido del Huppert. Cree que la belleza de épocas pasadas es para el disfrute de todos. —Dios mío.. —Pero si yo. —El señor Mueller ha estado considerando hacer una donación al Huppert para construir un ala nueva. Erin lo miró con furia. —Por supuesto. Va a ser una semana de locura. —Ah.

La indignidad final. —Hasta la vista. Si sus otros intereses son también. nena.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Connor! Tendrás que acostumbrarte a compartirme. señorita Riggs. —Gracias de nuevo y dele las gracias al señor Mueller de mi parte también —dijo—. La oferta del señor Mueller representa un enorme compromiso de tiempo y de esfuerzo. haciendo sonar los nudillos. Dobbs puede inventar el resto. Erin le dio la espalda. vayámonos. Él se repantigó en su silla.. Significa mucho para. Connor está actuando. Él caminó con desgana detrás de ella. Mucho mejor. etcétera. La mirada de los ojos de Tamara la detuvo. señorita Julian. eeh. . señorita Riggs. esperando la reacción de Erin con ansia depredadora. Estaba mofándose de ellos deliberadamente. Son todo fiorituras. aplaudiendo todavía—. Vamos. Que os vaya bien. Hemos terminado aquí. señor Dobbs. gente. absorbentes. Piense bien en sus prioridades. cielo —se dirigió a Dobbs y a Tamara —. manéjame. Lo siento mucho. Me siento muy complacida por su confianza en mí. Vamos. —Comprendo. sea honesta. —Estupendo entonces. Connor McCloud! El silencio de consternación fue roto finalmente por un aplauso lento y deliberado. ¿eh? Un placer conocerlos. —Etcétera.. Y. nena. pero creo que puedo manejarlo. —¡No te atrevas a hablarme así. en cualquier caso. enorme.. —Yo no comparto. Ella le lanzó una dulce sonrisa que prometía una muerte instantánea. —Muchas gracias por su generoso consejo. Ahora mismo..147 - . nena —dijo Connor suavemente—. Se volvió como un torbellino hacia él. Es una responsabilidad enorme. No lo deje coger ventaja ni un segundo.. Amplia. Estamos hablando de un mínimo de quince millones de dólares para la nueva ala. Su hombre necesita mano dura. —Excelente —dijo Tamara. nena. o estará acabada. Eso era. brillante y llena de falsa inocencia. Sin hablar del valor de la colección misma. Erin sonrió mientras apretaba los dientes y le estrechaba la mano a Dobbs. señorita Julian.. Por favor. —Oh sí. No puedo esperar para sentir esa fuerte mano tuya sobre mí. Estaremos en contacto con usted —la voz de Dobbs era marcadamente más fría—. bla. Debe sentirse amenazado. No iba a participar en ese juego enfermizo. —Estaré encantada de encontrarme con el señor Mueller en cualquier momento —dijo con firmeza. repito. bla —interrumpió Connor—. Te espera tu carroza. Estaré en contacto con ustedes. Erin abrió la boca para decirle a la mujer lo que pensaba de su consejo no solicitado. —Muy bien. bla. Connor se puso de pie y se estiró... excúsennos y que tengan un buen día. —Lo discutiremos en el coche. Mejor me lo llevo. Vamos Connor.

No me ha gustado esa calculadora zorra pelirroja. —¿Lamerle el culo? ¿Eso es lo que piensas que estaba haciendo? ¡Bastardo! Se abalanzó contra él lanzándole arañazos y manoteos.. ¿Está claro? Ella intentó soltar sus muñecas atrapadas. pero.. Connor la alcanzó. Cada palabra era como una esquirla de hielo. ¡tú sí le has gustado a ella! —lo interrumpió Erin. Ni siquiera cuando Lydia la despidió. completamente fuera de sus casillas... —¿Y Nigel Dobbs o Tamara Julian hicieron o dijeron algo que te llevara a pensar que trataban de hacerme daño físico? —No directamente. Nunca había estado tan furiosa en su vida. —Yo no he oído que te dijeran ninguna grosería. Erin suspiró. Él le agarró las muñecas y la derribó hasta que estuvo sujeta en su regazo en un abrazo apretado y furioso... —No me han gustado —dijo a la defensiva—.. si valoras tu vida. Estaba temblando literalmente de rabia. tratando de calmarse—.. —Connor —le temblaba la voz. —.. —Eh. Lo discutiremos en el coche.. no creo que tengas que lamerle el culo. —Déjame decir sólo. que fui exactamente tan educado con ellos como ellos conmigo —dijo. Connor entró. Ella entró y se tapó su excitado rostro con las manos.. con énfasis malévolo. —¡Estás imaginando cosas! —Y una mierda.. Bueno.148 - .. en defensa propia.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS La risa de Tamara los siguió en todo el recorrido por el pasillo. Sólo quiero. —Ni una palabra. ese tal Mueller con sus jodidos quince millones de dólares. cada una de sus zancadas equivalían fácilmente a dos pasos de ella. ¿Viste a Kurt Novak acechando detrás de alguna columna? —No.. Connor? . Lo empujó y forcejeó con él. buscando las palabras con cuidado. No importa lo grande que sea el montón de dinero que me pongan delante. Y en cuanto a esa especie de dios. —Entonces no habrás escuchado con suficiente atención —dijo él rotundamente. pero.. y tampoco me ha gustado el estirado de Dobbs. Me han estado lanzando pullas todo el rato. Caminaron en silencio hasta el Cadillac. —Bueno. —¿Entonces qué demonios te impulsó a ser tal idiota? ¡Me has avergonzado deliberadamente! ¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo? ¿Qué pretendías actuando de esa forma? ¿Por qué? Él hizo una mueca de desagrado ante su tono chillón. yo reacciono. y cuando la gente se mete conmigo de esa forma. No había manera de hacerle comprender.. —En el coche. Pensó. Tú. —Erin. —¿Eh. La miró y apartó rápidamente la vista. Él desistió. Tragó saliva. Connor quitó el seguro y abrió la puerta.

Él la soltó y ella se escurrió de su regazo y se deslizó al otro extremo del asiento—. Me estás lanzando esa mirada.. No lo hagas. Lo que quiero decirte. ¿eh? —¿Teatro? ¡Ja! ¡Ha sido todo un melodrama! ¡Tu actuación de novio celoso ha sido ridicula. Y eso sería imperdonable.. pero tú no me escuchabas. Se habría acabado. —¿Qué mirada? —La mirada de princesa intergaláctica. entonces. gracias. Él suspiró. La oportunidad de ser la restauradora de una . —¿Ah sí? Erin se concentró en el botón que le había cosido en la camisa esa mañana. —Bueno. Menos mal que todo era teatro. ¡No te voy a permitir que me estropees esto! ¡Es demasiado importante! —¡Jesús! No puedo hacértelo ver. —Si esa escena hubiera sido de verdad. Pero siento haber sido maleducado contigo. Y me disgustó la forma en que te tomaban por el pito del sereno...SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Sí? ¿Qué? —Para tu información. —No voy a pedir disculpas por haber sido un maleducado con los lacayos de Mueller. Ella lo miró. ya no lo serías. Ningún respeto en absoluto por mí. —Pero míralo desde mi punto de vista. Connor —dijo calmadamente. —Ahora sí que estoy en un buen lío —dijo ácidamente—. Ella se obligó a dejar de forcejear. habría demostrado que no tenías respeto por mi inteligencia. —Ah. Yo quería decirte algo. —Oh. Probaría que no confiabas en mi juicio ni tenías ninguna estima por mi dignidad profesional. —¡No! Pero ¿qué estás diciendo? ¿Qué es eso de tenemos? ¡Nada de nosotros! No más reuniones contigo detrás. Ya me siento como un estúpido. Erin. Me gustaría que me tomaran por el pito del sereno así más a menudo —dijo. impaciente. No me sentí impresionado por Dobbs ni por Julian. Erin. Connor! ¡Y me has puesto en ridículo a mí también! Sus ojos se apartaron de los de ella. suéltame.. Él se quedó muy quieto durante un buen rato. Si realmente hubieras sido mi novio. Nunca más. —¿Sí? —Ten presente que. hipotéticamente hablando. porque lo merecían. —Bien. Ni hablar. sorprendida. No me siento más tranquilo por el hecho de que no se presentara Mueller. Él movió la barbilla. después de una escena como ésa. estirándose el traje—.149 - . es que no podemos salir corriendo cada vez que ese tipo mueva un dedo.. Dios. Tenemos que escoger cuándo y dónde quedar con él cuidadosamente. ¿Eso es lo que piensas de la oferta de Mueller? —Sí —su mirada era un duro desafío. —Por favor.

Tratando de ser buena.. Connor. por favor. —No puedes seguir pensando todavía que él es Novak. —Ja —murmuró él. su energía. por lo que sabía. Connor? Los monstruos están esperando a la vuelta de la esquina. Era una lucha muy antigua. desinflada. paró en un restaurante de carretera y aparcó. —¿Entonces todo es una malvada conspiración? Todo lo que hago. continuaré suponiendo lo peor. Su tono le produjo un escalofrío. si es así. como si se fuera hundiendo en un pozo sin fondo. Quizá soy un idiota paranoico y. En este momento de mi trayectoria profesional. tuvo un destello desolador y doloroso de lo antigua que era. Toda la vida. —Es como si anduviera sobre arenas movedizas —tembló—. probablemente estoy equivocado. Por favor. Ya voy yo. No te deprimas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS colección como la de Mueller. ordenada. cállate y déjame sola. —Sí. Cerró los ojos con fuerza. —No tengo hambre —le dijo ella—. —Necesitas comer. más me hundo. No era suficiente. con ella. Ven aquí. déjame. Como parecía estar agarrando a su madre. Ciertamente. Connor. Estaba demasiado cansada para luchar. abrió la puerta del pasajero y la sacó a la fuerza. Increíble. Con todas sus fuerzas. Nada podía detenerlo. Por favor. —No —se echó contra la puerta—. Él se golpeó la cabeza contra el volante con un gruñido de frustración. ¿de acuerdo? Por favor. de conseguir para el museo una donación de esa importancia. Erin desviaba la mirada. ¿no es así.. puede que esté equivocado. por favor. . cálmate. En ese momento. Pero adelante. —Me molesta que no diera la cara cuando se enteró de que yo estaba contigo. Qué lío —murmuró. arrancando el coche—. todo lo que trato de construir es sólo una broma y yo no soy más que una ridicula marioneta.150 - . no sus débiles esfuerzos. sería un golpe increíble. ve tú. —Erin. Abróchate el cinturón. Hasta que conozca al tipo en persona. En el coche hubo un silencio ominoso durante el siguiente par de horas. Él salió del coche. te doy permiso para darme una patada en el culo. —Erin. no llores. Demonios. Tratando de darle sentido al mundo. Había estado luchando contra ese pozo oscuro desde que era una niña. Se encogió de hombros. —Oh. Cristo. de ser responsable de una nueva ala. finalmente. —No. Quizá a Cindy también. Se hundió en el asiento. el mismo pozo en cuyas negras fauces había desaparecido todo lo que le importaba en el mundo. Ese torbellino estaba arrastrándola hacia abajo. —Vamos a comer algo. Su rabia estaba agotándose y. Cuanto más trato de salir. Nunca voy a salir de este horroroso y maloliente pozo. disciplinada. como lo había hecho con su padre. exactamente.

De él. Connor no hizo ningún comentario.151 - . Una grabación dijo que el dinero que había depositado era insuficiente para esa llamada. Erin marcó el número. —Cuéntame qué pasa. Los gritos están poniendo nerviosa a la administradora. —¿Qué pasa con tu madre? ¿Está bien? Ella soltó un suspiro entrecortado y negó con la cabeza. No queda dinero para pagar la hipoteca. Los vídeos que Víctor Lazar usó para chantajear a mi padre. Vayamos al coche. se lo devolvió y se retorció las manos sobre el regazo. Era lunes por la tarde. Erin empezó a llorar. Tranquilízate antes de que llamen a la policía. —Como si la tierra se abriera bajo tus pies —terminó él. Él la atrajo a su regazo. cruzando los dedos. —Es horrible. a pesar de que le di dinero... depositara otra moneda. Puedes hacer la llamada allí. Connor le agarró los puños y la contuvo. Ella miró a su regazo..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Pidió un plato de sopa de pollo e hizo un esfuerzo por tomarla mientras él devoraba su hamburguesa con queso. Cuando salieron. Empezó a golpear el teléfono. ya ves. Sé lo que se siente. Tengo algo mejor —la abrazó con fuerza. ¿Cuál es el problema? —¿Tienes una maldita moneda de veinticinco centavos? —exigió. Ella marcó el número del móvil de Cindy. Los ojos de él estaban llenos de comprensión silenciosa. Connor finalmente la paró de un pisotón. La voz le temblaba. sollozos profundos y entrecortados. se detuvo ante un teléfono público que había en el vestíbulo del restaurante y echó todo su cambio. Ella levantó la vista. Tengo un móvil. Nada... Erin —su voz era tranquila y dulce. —¡Maldita sea este trasto inútil! —chilló. —Shhh. Cerró el teléfono de golpe. Es. es como. y que. La mayor parte de los días ni siquiera sale de la cama. nena. Y ahora ve cosas. En la cama —su voz se debilitó. Marcó el número de su madre. La echó en la ranura. —Vi a mi padre desmoronarse. —¿A quién tratabas de llamar? ¿A Cindy? —Y a mi madre —susurró ella. Cosas imposibles. rodeándola con su calor—. Le desconectaron el teléfono por impago y. En la tele. donde hay privacidad y silencio. por favor. —Eh. aún no lo ha pagado. Estaba todavía desconectado. —¿Sin respuesta? Ella asintió con la cabeza. No paga las cuentas. Abrió el teléfono y se lo dio en cuanto llegaron al coche. —Mamá está muy mal. Va a perder la casa. Erin se dejó llevar y lloró hasta quedar exhausta. eludiéndola deliberadamente. Su madre debería tener línea otra vez. y tan relajada en el .. le acomodó la cabeza bajo su barbilla y la acunó tiernamente. Con su amante. Pero no. Su última moneda se le resbaló de los dedos y empezó a rodar por todas partes.

En todo caso. o eso les contó a ellos. Después perdió interés en ellos y se concentró en Cindy. revisé la guarida de la nena. ni detalles de ningún tipo. —Será mejor que nos pongamos en marcha —murmuró—. Habla más alto. se habrán caído —dijo él con la expresión perfectamente seria. Había borrado toda la amarga tensión entre ellos. No había otra cosa igual sobre la tierra.. —¿Qué pasa? —dijo Sean. excepto lo forrado y lo bueno que está. Sean gruñó.. pero en esta ocasión lo estaba. Los ilusionó con cháchara sobre contratos de grabación. Toca el saxo en un grupo. les ha conseguido algunos conciertos en bares. pero merecía la pena tener en sus brazos a una criatura tan suave y hermosa. no pudieron decirme mucho de Billy el Gilipollas. Pasó casi hora y media. —¿Qué tienes? —Casi no puedo oírte.. Dios santo. Erin está dormida y no quiero despertarla.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS círculo tibio de sus brazos. el pelo cruzándole la cara como un velo oscuro.152 - . —En el mismo sitio donde estábamos antes. ¿Qué ha pasado con mis horquillas? —No sé. —¿Por qué no intentas dormir un poco más? Ha sido un día terrible. Nunca habría pensado que estaría agradecido por el ataque de llanto de una mujer. su boca roja ligeramente abierta. Tan liso y suave. Dime lo que tienes. En cambio. pero nunca consiguieron nada excepto unos pocos conciertos cutres por treinta dólares en antros de carretera. Ella se apartó de su regazo. —Bueno. La pierna le dolía y deberían haberse puesto en camino hacía rato. Pero he pasado la tarde vigilando a los Rumores Malévolos y. ha pasado más de una hora. —¿Qué? ¿Dónde estamos? Connor le acarició suavemente la espalda. giras y esa mierda. Es una especie de agente. que se quedó dormida. y que ese Jaguar las hace correrse a todas. Le quitó a hurtadillas todas las horquillas del pelo y las escondió en el bolsillo de su chaqueta. No saben su apellido. Esperó hasta que la cabeza de Erin estuvo apoyada contra el asiento. —Pero está oscureciendo —consultó su reloj—. Billy. su moño sedoso se desenrolló y se enredó en la mano de él como si tuviera vida propia antes de caer sobre su esbelta y graciosa espalda. ni si trabaja. Estudia música. ni de dónde es. —Estoy en carretera. ¿y sabes qué? La mayoría de ellas eran bastante monas. tío —se quejó Sean—. y me dijeron que este tipo. El apretó la mejilla contra su pelo. invité a una jarra de cerveza al guitarrista y al batería. ¿Por qué no me has despertado? —No quería molestarte. Erin bostezó mientras él arrancaba el coche y él se estiró y tocó la curva de su mejilla. Sonó el claxon de un coche y ella se despertó sobresaltada. —¿Los qué? —El grupo de Cindy —explicó Sean—. Lleva .. ¿sabes? Dicen que es bastante buena. Sacó el teléfono y apretó el código de Sean.

—Dile eso a algunas de mis ex novias. Esto vale por tres... mostrando un sugerente destello del sujetador de algodón blanco. Se hacía llamar Billy Vega. pero él ya había memorizado los colores. —Dios mío. vas a hacerme tu chili especial. los suaves tintes dorados. —Huy —Connor hizo una mueca—. Sean.. Continúa. ¿eh? —Grave como la muerte. —Pues empieza a practicar.. Sean ahogó un grito. Y tengo una lista de todos los bares donde Billy les consiguió conciertos a los Rumores. Y no sólo una vez. los débiles rubores y los profundos y brillantes matices de los ojos y el cabello. Ahora mismo voy a su casa. ¿Te echaste un polvo anoche? Connor dejó pasar varios segundos. han pasado dos años. tío? ¿Te. —Pero no pierdas la esperanza. el amor duele. yo llevo la cerveza. Se le había desabrochado la blusa. Qué mal. Cuando arreglemos este asunto. y hablando de eso. Y gracias. y cuando ella desapareció se metió en el sótano de su casa. Connor sonrió en la oscuridad. no les gusta el Gilipollas. Los botones se abrían sobre sus dulces y sensuales pechos. Y el número del móvil que tenían ya no funciona. como solías. a sacar al hombre de su sótano. —¿De verdad? ¡Maldición! Entonces esto es grave. Así que ya tengo plan para esta noche. El crepúsculo había borrado cualquier tonalidad del coche. lo echó en el bolsillo y miró de reojo para asegurarse de que Erin todavía estaba dormida. cerveza barata y mucho humo. Me dan escalofríos —gimió Sean—. Sus pestañas eran como abanicos oscuros contra sus mejillas. Música country. dedicándose a beber con el corazón destrozado. —Trato hecho. —¿Apellido? ¿Número de carné de conducir? ¿Algo? Si trabajaron para él deben tener algún dato suyo. —Mierda. Y Sean. ¿sabes qué? Eres un buen tipo. —Sí.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS más de un mes sin ensayar con los Rumores. Connor vaciló. —Excelente. Es un alias. —No. Cerró el teléfono. pero Davy no ha descubierto nada bajo ese nombre todavía. —Y vas a pagar. Veremos si los celos lo hicieron darse cuenta de algún dato especial sobre ese tipo. Y quieren que vuelva Cindy. las patatas y el queso a la pimienta. Te debo una. Sean. Sean gruñó. Ah. —No te puedes imaginar siquiera los años luz que está eso de ser un tema de conversación —dijo suavemente.153 - . ¿Qué te hizo. No sé siquiera si recuerdo cómo se hace.. Quería comprarle . Ellos también están preocupados.. El técnico de sonido de los Rumores Malévolos estaba colado por Cindy.? —Te llamo mañana. Tú haces el chili. Qué vida tan glamourosa llevo. Desenterraré mi receta de chili. porque ésos son mis honorarios. —Eeh.

. Pero parecía tan improbable. pero era él sin lugar a dudas. El Explorer giró bruscamente. Respiró profundamente.. Prendas que llevaran delicados tirantes y ganchos y broches..154 - . —No puedo creerlo —murmuró. Se habían quedado sentados en el aparcamiento otros ochenta minutos más. pero había estado tan concentrado en Erin al salir que había olvidado revisar de nuevo los vehículos. Lo recorrió un estremecimiento frío y hormigueante de reconocimiento. Cincuenta y cinco. entonces redujo más aún. Quería arrancárselas inmediatamente después. —¿Qué? Por favor. Levantó el pie del acelerador para que el otro se distanciase. Se acercó más al Explorer. Habían estado en ese restaurante durante media hora. Jesús.. Quería verla ponérselas. Georg Luksch estaba sonriendo en el asiento del pasajero. Erin se despertó sobresaltada. —¿Dónde? —En ese coche negro que va delante de nosotros.. treinta y ocho. Connor dio un frenazo. Sintió un frío en el estómago. Un brillante Ford Explorer negro lo adelantó. esperando una oportunidad para aparecer y aterrorizarlo. delante de él. Sólo iba el conductor. ganando velocidad. El Explorer se abalanzó hacia delante. El Explorer se pasó repentinamente al otro carril. Podría haber jurado que no había visto a nadie en ese asiento del pasajero al principio. Cualquier coche que estuviera allí cuando llegaron debería haberse ido mucho antes que ellos. Había una salida a unos tres kilómetros. Ese Explorer era uno de los coches en los que se había fijado cuando entraron en el aparcamiento del restaurante. aun sin los cuatro dientes que Connor le había arrancado en noviembre pasado. a ver cómo reaccionaba. cincuenta. se acercó al Explorer y leyó la matrícula. como una calavera en una caja de sorpresas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS lencería cara hecha de sedas y encajes sutiles y vaporosos. El asiento del pasajero estaba vacío. Con seguridad era el mismo. Bajó la ventanilla y apuntó a Connor con un rifle... Redujo la velocidad hasta que quedó pegado a su parachoques. ¿qué has visto? —suplicó Erin. cuarenta y cinco.. le picaba el cuello. —Creí ver a Georg —admitió. Connor condujo a su lado y miró. sin pasajeros.. negro y brillante como si lo hubieran acabado de limpiar. paso a paso.. Completamente nuevo. Puso el intermitente y se cambió de carril. Connor. paranoico.. —se detuvo cuando sintió el pánico en su propia voz. —¿Qué? ¿Qué ha pasado? ¿Connor? —Creo que he visto. Se había cortado la melena. Georg podía haber estado agachado. no por primera vez. . —¿Qué es lo que no puedes creer? Su mente estaba demasiado ocupada rumiando posibles explicaciones para contestarle.. Erin se llevó la mano a la boca. Tan. Pisó el acelerador.

—No —rugió él—. por favor —se lo soltó de un tirón. Ella apartó la cara. Ya me he dado cuenta de ese extraño y ridículo detalle. —Tardaremos toda la noche en llegar a Seattle si no vamos por la autopista. Cristo. a menos que pudiera lanzarse contra sus ocupantes y hacerlos papilla. Ella los recogió y los miró bajo la leve luz del tablero. Lo siento. Yo también estoy trabajando en ello. —¿Connor? Quizá sólo. ¿Qué pasa. Ese tipo es demasiado alto y su cabeza no es tan grande. incluso cuando estaba a miles de kilómetros de distancia. —¿Hablaste con Sean? —preguntó Connor. Sacó el móvil y marcó el número de Davy. Davy lo cogió inmediatamente. Y no contemplaba esa posibilidad esa noche. —Saca el mapa de la guantera. —Ya lo veo. —Conduciendo no —sabía lo que iba a pensar Erin de él. Ya me ha contado la historia de la hermanita de Erin y el malvado gilipollas. ¿Necesitas algo? —Investígame un número de matrícula. Cayeron sobre los pies de ella. —Mierda —murmuró—.. Él también lo había usado en aquellas ocasiones en que había tenido que tratar con dementes. y gruñó molesto cuando no fue así. Oh.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Ella lo observó con detenimiento. —Sí. Davy esperó. —¿Qué pasa? ¿Tienes problemas? Davy siempre podía oler los problemas en los que se metían sus hermanos menores. Créeme. No. Con? ¿Qué tiene de especial ese coche? —No preguntes. No con Erin en el coche. así que todo lo que él podía ver era la graciosa curva de su pelo. Se sintió avergonzado —En el asiento del pasajero no hay nadie. —Está bien. Te lo diré después. Había olvidado que había guardado todos los datos sobre Mueller en la guantera cuando iba al aeropuerto. No quiero compartir la carretera con ese vehículo. —¿Son los resultados de la investigación sobre Mueller que hizo tu hermano? . confiando en que diera más explicaciones. Giró en el último momento y salió de la autopista. y yo podría.155 - . —Tómatelo con calma —se cortó la comunicación. una pila de papeles. —El que conduce no es Georg.. No quería compartir esa carretera oscura y vacía con un coche fantasma de pesadilla. —Lo tengo. ¿estás cansado? Me encantaría conducir si necesitas descansar. La salida. Estoy bien. —Vamos a buscar otra carretera... —¿Adónde vamos? —preguntó Erin Odió su tono bajo y precavido.

Con. pero lo pensó mejor. Encendió la luz interior y lo miró durante un par de minutos. —No puedo hablar ahora —rugió—. Pobre Erin. Un vendedor de coches usados de Coos Bay. Ahora podía sentirse mal por haber sido maleducado con su hermano también. Ella estudió el mapa. Él se sintió tan agradecido que podría haber estallado en lágrimas y besado sus pies. Anda mal de pasta. atrapada en medio de la nada en la oscuridad con un tipo que veía cosas que no existían. —Me parece bien.156 - . le acarició la mejilla con la yema de los dedos. Adiós.. Oregón. Pendiente de los detalles. —¿Sí? —Esa matrícula corresponde a un Ford Explorer 2002 de color negro que pertenece a un tipo llamado Roy Fitz. Excelente. Erin iba a decir algo más. Hasta luego. Probablemente no quería empujar a un chiflado imprevisible como él al límite. Probablemente recordaba que él había puesto blues el día anterior. Podría volver a Seattle con su cordura intacta. ¿sirve de algo eso? Connor soltó un suspiro largo y silencioso de preocupación.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Sí —se sintió casi culpable. de sesenta y dos años. Había un terrible silencio. Erin apagó la luz. —¿Oímos un poco de música? —Lo que quieras. como si ella hubiera descubierto un sucio secreto—. qué demonios está. Davy. Giró el dial hasta que encontró unos blues clásicos. —Maldita sea. Le alisó un mechón de pelo detrás de la oreja. Davy. Erin se estiró. no. Saca el mapa. —Podemos tomar esta carretera hasta Redstone Creek y después enlazar con la Paulson Highway norte hasta que lleguemos a Bonney. El mapa crujió cuando lo abrió. Estaba tratando de calmarlo con su música favorita. —Ah. Lo siento. divorciado. Erin colocó los documentos de Mueller en un montón ordenado. los dobló y los metió cuidadosamente en la guantera. Pero te agradezco la ayuda. —¿Te parece bien? Su voz era suave y neutra.. Después ya veremos sobre la marcha. La dulce y suave caricia deshizo la tensión que le atenazaba el cuerpo. Finalmente el aire empezaba a volver a sus pulmones. . —Gracias. que rompió el sonido del móvil.

pero ¿cómo podían haber transportado a alguien tan frágil como Mariah a un lugar tan solitario? Ella llevaba dos semanas con oxígeno y goteo de morfina. Nadie podía ponerle reparos. había dicho el hombre. Él saltó y gritó. No lo soy. Era el mismo tipo que había ido a su casa. como las cintas de plástico de colores que el Servicio Forestal ataba en torno a los árboles. así que allí estaba. Cerró la puerta. Esa noche estaba nublado. Tenía las manos húmedas y frías y sentía una constante necesidad de orinar. por hacer preguntas inútiles. Había hecho lo que le habían pedido. Hasta el último detalle. El tiempo se arrastraba. Las últimas diez horas pasaban por su mente sin parar. Distinguió una figura alta y delgada. vestida de negro. Parecía llevar un aparato que le cubría los ojos. De clase alta. —¿Es usted sudafricano? —las palabras brotaron solas y él se maldijo. Con un acento extranjero que parecía inglés. alguien le amenazó con un arma bajo la barbilla. por el reloj digital que parpadeaba en el tablero del coche. Estaba cooperando. Podía haberlos matado a los dos. Su vida pasaba rápidamente ante sus ojos. Las colinas que se inclinaban sobre él eran negras. —No. Porque no . El hombre estaba callado. La escasa luz que arrojaba la luz interior del otro vehículo lo cegaba y no podía ver nada.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 13 Chuck Whitehead se detuvo en un descampado junto a la carretera desierta. mientras él estaba en el trabajo y había subido las escaleras para verla cuando. Un hombre mayor. Su nombre era Ángela. Sus ojos estaban empezando a acostumbrarse. se recordó a sí mismo.157 - . El mismo acento. Pero el hombre le había dicho que fuera allí. Había dicho adiós a la enfermera del servicio domiciliario del hospital que cuidaba a su esposa. Una chica agradable. de pronto. Abrió la puerta y salió del coche. Sin policía. Una palabra a la policía y Mariah moriría. Podía mostrárselo a ellos. Alguien golpeó en la ventanilla trasera. por favor —dijo una voz suave y educada. marcado por su corazón palpitante. Había salido con una chica sudafricana una vez. el cielo ligeramente menos oscuro. Mariah. El hombre que sostenía el arma le había dicho qué tenía que hacer y él lo había hecho. Quizá sudafricano. Se concentró en detalles irrelevantes. desde que había vuelto a casa de su trabajo en el laboratorio de ADN. Apagó los faros para no agotar la batería y se sintió horrorizado por la oscuridad casi absoluta. recordó. señor Whitehead —dijo finalmente—. no lejos de Childress Ridge Lookout. Tenía la prueba en su chaqueta. por su respiración fatigosa. como una interminable cinta de vídeo. Eso no era una buena señal. —Cierre la puerta. El hombre le había dicho que ahí era donde le devolverían a Mariah.

158 - . Chuck retrocedió y entonces se dio cuenta de que lo estaba registrando por si llevaba armas. —¿Está Mariah aquí? El otro no contestó. Sígala hacia mí. casi más de lo que odiaba a Dobbs por hacerle esto. El pánico debilitaba sus rodillas. Sus pies sonaron en la gravilla. Sus músculos doloridos luchaban contra ella. —Venga conmigo. en la escalera de travesaños. Ponga las manos delante —le ordenó Dobbs—. Qué idea tan ridicula. Se movía en torno a él. Súbala. —¿Señor Whitehead? La voz venía de delante de él. alentadora. No así. se golpeó los nudillos con un tablón y trastabilló hacia delante. Chuck tropezó tras él. No veo nada. perdería a Mariah para siempre. Si perdía el sonido de esos pasos. ¿eh. El hombre se quedó satisfecho y se encaminó hacia la oscuridad. Por supuesto. señor Whitehead —la voz de Dobbs era suave e implacable. —Chuck tropezó y cayó. no. señor? Por favor. No sé su nombre. sino alejándose de cualquier sitio donde su esposa pudiera estar. Nunca encontraría la carretera de nuevo sin ayuda. —Deténgase ahora. delante y a la derecha. frío contra su cuello. encontró la plataforma y se lanzó en lo que esperaba que fuera una . una altura inalcanzable. Se sentía vigilado. Sentirá los peldaños de una escalera. Intentó seguirle corriendo y dando tumbos. aunque no le importara. Si se soltaba. como un perro apaleado que lamía los pies de su torturador. Tropezó contra un poste. Los pasos firmes y sonoros se iban alejando. Dobbs debía tener gafas de visión nocturna para moverse en esa oscuridad. El señor Dobbs. Se odiaba a sí mismo por lo fácilmente que se había dejado manejar. De todos modos la estaba perdiendo.. Él con armas. No estaba acercándose. —Puede llamarme señor Dobbs —dijo la voz suavemente. Encontrará una barandilla de madera. pero de esa forma tan horrible. Los árboles hacían la oscuridad aún más densa. Tanteó con el pie. Buscó a tientas. podría golpearlo y matarlo. Dobbs estaba bajo él. hacia la oscuridad.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS existo. Él subió. espere. Perdone. Y entonces nunca sabría qué le había pasado a Mariah. señor. esforzándose. Y matarse él también. Saque el pie. —Perdóneme. La voz de Dobbs era servicial. —Suba. —Ha alcanzado una plataforma. Su pesadilla tenía un nombre. —Extienda su mano izquierda. ¿Entiende usted? —Sí —dijo él rápidamente—. Un montón de leños y una eternidad arrastrando los pies. se golpeó la cara y gimió. El aire era más suave. Chuck siguió la voz en la oscuridad. se hizo un rasguño en las manos y se levantó. La puerta chirrió cuando él la empujó para abrirla.. Se encontró sintiéndose agradecido. a su izquierda. Más arriba. El hombre se acercó y lo tocó. —¿Está Mariah aquí? —se sentía como una oveja que balaba preguntando lastimera y repetitivamente. con la oscuridad tirando de él desde abajo.

Tenía grandes ojos redondos de buho. señor Whitehead? Solicitó. Mariah amaba los buhos. Los papeles crujieron—. está de vuelta en su cama. ¿Y.. pero el frío hálito de la curiosidad todavía le empujaba. Bueno. Sintió una sensación de inmenso espacio vacío ante sí. Un buho ululó. Todo el mundo lo hace en estos tiempos. Después camine diez pasos hacia delante. Mariah? —la esperanza estaba completamente muerta. —Ponga ese frasquito. Esto es exactamente lo que necesitábamos. —Hice la extracción de la muestra de sangre. Él dio los pasos. últimamente.. —Pero yo. la paz.. Gracias. La dejé allí inmediatamente después de que su coche abandonara el laboratorio. junto con su documentación. señor Whitehead —dijo el hombre en señal de aprobación. Use la cabeza. Exactamente como usted me indicó. Mantenga la cabeza vuelta. Y después me apiadé de ella y le di lo que usted fue demasiado débil para concederle. Puedo mostrarle cómo... que están aquí —se sacó del bolsillo un pequeño frasquito. Qué forma de expresarse. —Muy bien. Lo ha hecho bien. —De nada —dijo él automáticamente—. —No vuelva a decir nunca ese nombre en voz alta. —Cállese.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS superficie que pudiera sostener su peso. Tenía que preguntar una vez más. señor Whitehead. Y finalmente. Sacudió la cabeza. —Imprimí los resultados de la prueba —dijo desesperadamente—. Estoy medio deprimido. Aterrizó como un saco de piedras y se acurrucó allí. . no digamos ya subir por una escalera de travesaños.. —Ah. La oscuridad apenas era más tenebrosa si cerraba los ojos con fuerza. sobre la plataforma —dijo Dobbs—.. ¿Lo vio alguien? —Siempre hay un par de estudiantes en el laboratorio por la noche. Él esperó. Mariah. Luego.. —¿Cree que soy tan inhumano como para traer a una mujer tan enferma a un lugar como éste? La pobre Mariah casi no puede hablar. El viento silbaba junto a sus oídos. fui al laboratorio. —Cállese. —No —suspiró. Ahora inmensos en su cara consumida.. Puse las nuevas en lugar de las que había. lo que con. Su respiración se volvió más lenta. pero me dejan solo —farfulló él—. Reemplacé su goteo de morfina. Modifiqué en el ordenador todos los archivos de identificación de Kurt Novak. apareció Dobbs. para su gran alivio. —¿Tiene la documentación para el trabajo que se le solicitó. sollozando silenciosamente.159 - . hice las pruebas de ADN y cambié las muestras en el refrigerador. pero usted dijo. como usted me dijo. Chuck se puso de pie trabajosamente y rebuscó en su chaqueta. Quiero examinar esto. —Piedad —continuó la voz—. —¿Está Mariah aquí? Dobbs chasqueó la lengua. en su casa. Una mayor dosis de morfina mientras ella miraba.. Segundos después.

Él suspiró. Las puertas son mejores. que lo esperaba. todo dependía de su suicidio. En apariencia. Sus recursos estaban agotados. Sin discusiones. las cerraduras son mejores. yo. se puede arreglar. dé dos pasos al frente. Ella no quería eso. etcétera. La esperanza se había ido y con ella el miedo. Él puso el intermitente y Erin soltó un suspiro silencioso de alivio. El aire golpeó su cara. Una cascara vacía.160 - . Pero si prefiere morir lenta y dolorosamente. señor Whitehead. La acompañó y sacudió la cerradura rota del portal con un gruñido de . —Erin. Si daba los dos pasos. Condujo sin rumbo fijo. su suerte. Cayó en el ojo del buho y se precipitó hacia los brazos de Mariah. Lo miraba con frialdad. Es muy fácil. Chuck ahora escuchaba porque no podía tapar sus oídos. todo su ingenio.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —No —temblaba bajo el latigazo de una culpa irracional—.. —Lo que pasó estará muy claro para todo el mundo —dijo el hombre suavemente—. Mi identificación de empleada. ¿Qué podía hacer? No le quedaba nada con lo que negociar con ese demonio. todo. ya estaba cayendo hacia un inmenso ojo oscuro de buho.. —Preferiría llevarte a mi casa en lugar de a tu apartamento. Muy inteligente por su parte elegir al hombre que no tenía nada que perder. —¿A quién le importa lo que ella quería? Nadie puede escoger. En su mente. —¿Buscas un Ford Explorer negro fantasma? Connor frenó bruscamente y aparcó sin decir una palabra. mi amiga Tonia me va a llevar la gata allí. mi tarjeta del autobús. Me dijo que nunca me pediría eso. adiós. *** Connor le lanzó a Erin una mirada cautelosa cuando pasaron la señal que indicaba la salida de su casa. El mensaje en el ordenador. —Tengo que ir a casa. Si quiere morir rápidamente.. más afortunado. Dio los dos pasos. calma y compasión. Quizá si fuera más valiente. Llévame a casa. Ahora. Miró al vacío más allá del borde. los había entregado esos últimos meses atendiendo a Mariah. Y ahora le ofrezco el lujo de escoger. —No —estaba resuelta. Todo su valor. habría visto alguna salida a esta trampa. Dobbs probablemente había contado con eso en sus cálculos cuando lo había escogido a él entre todo el personal del laboratorio de ADN. Cindy podría llamarme allí. iría a la deriva como un milano.. Se sentía tan ligero como el aire. saltándose varias plazas vacías para aparcar. por favor. Pero no se le ocurría nada. Dobbs no tenía idea de lo que quería decir morir lenta y dolorosamente. La historia que acababa de contarle ese hombre no se tendría en pie si lo asesinaban. una breve nota afirmando su intención de unirse a su amada esposa en la muerte. La cama es más grande. Se notaba en la determinación de su voz—. mi madre podría llamarme allí. Chuck rio en voz alta. Me lo dijo. más inteligente. La ropa que necesito para ir a trabajar mañana está allí. mundo cruel.

Ella se quitó la chaqueta y la tiró sobre una silla. No después de lo de la autopista. Connor. Erin hizo girar los hombros. —Todo está bien. tampoco estarías segura. Uno golpeó contra la pared y rebotó en el suelo. Que se mosqueara si quería. Connor se las quitó. Era vulnerable ante ella. Debía saberlo. Cuando salió. No con esa cerradura inservible y esa puerta de mierda. El decadente edificio era deprimente en los mejores momentos. Tenían razón para serlo. Esperó pacientemente mientras él abría la puerta. arqueó la espalda. Los polis tendían a ser paranoicos. Un momento después le hizo un gesto para que pasara. Y aunque tuvieras una buena cerradura. No tenía ganas de tranquilizar a nadie. la empujó suavemente hacia atrás contra la pared y sacó la pistola. con su estado de ánimo. girando su cuello rígido. Erin se quitó los zapatos de una patada. —Erin. Connor cerró la puerta y le echó el cerrojo. él estaba todavía clavado en el mismo sitio. Se dio cuenta de que Connor se había molestado por el leve sarcasmo de su voz. —Son las tres de la mañana. pues había sido educada por uno. Sencillamente no puedo. —Entonces no te vayas. y Connor más que la mayoría. Miró su reloj. El ascensor estaba todavía estropeado y Erin agradeció la compañía de Connor. —¿Sí? —No puedo dejarte aquí sola. Ella estiró los brazos sobre la cabeza. —¿No puedes? Sus ojos seguían cada movimiento de ella con fascinación sombría. —No. He aprendido a dejarlo en paz. encendía la luz y entraba. —Gracias a Dios. con un gesto de incredulidad recelosa en la cara. el otro aterrizó sobre un montón de revistas de arqueología. muy nerviosa. Se sentía inquieta. —¿Ni aunque viviera en el sótano acorazado de un banco? ¿Protegida por un pelotón de marines? —Estás empezando a entender. Erin pasó los dedos lentamente por su pelo y lo sacudió.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS disgusto. pero estaba demasiado cansada y tensa para preocuparse. Los ojos de Connor vagaron hacia abajo y se fijaron en sus senos.161 - . . pero a esas horas de la noche. de ninguna manera habría podido subir sola esas escaleras. Erin suspiró. se lo quitó y lo arrojó sobre el tocador. Estoy demasiado cansada para no poder verte ni en pintura. —Te corta el agua caliente si le causas algún problema. Entró al baño. —Los vecinos deberíais demandar al dueño. —Creí que no podías verme ni en pintura. La incertidumbre de su voz le produjo una oleada excitante de poder femenino. Sacó las llaves del bolso.

Connor. sin pensar. Sabes que si me quedo vamos a tener sexo otra vez. ¿Qué pretendes. —¿A qué viene eso? Huy. —No sé. . Se quitó la falda. —Estás muy rara esta noche. adelante. Erin se acurrucó para dejarle sitio. Me ha salido así. —No sé qué hacer. Erin? ¿Cuál es tu jugada? Ella le sonrió. ¿Para qué engañarnos? Él apartó la colcha de un tirón y se tumbó sobre Erin. Sacó uno de sus aparatos de alarma y lo conectó rápidamente en la puerta Caminó desenfadadamente hacia la cama. por favor. —Oh. —Esta cama es muy estrecha. Un movimiento muy suave. Él negó con la cabeza. —¿Entonces por qué no te quitas la ropa? Los hombros de él se sacudieron en una risa silenciosa. —¿No acabas de decirme que no tenía elección? —se lamentó—. Él sacudió la cabeza. Trató de actuar despreocupadamente mientras se la quitaba y la colgó en la percha. alisando un condón sobre su protuberante erección. No seas tímido. Se quitó las bragas y caminó desnuda bajo el ardiente foco de su mirada hasta la cama. Ella se soltó el sujetador. que ella no se había dado cuenta siquiera de que llevaba. Levantó una ceja inquisitiva. —No me provoques. Ella puso las manos contra su pecho. Él miró sus senos desnudos y el color se le subió a las mejillas. La espereza de su tono la dejó clavada en su sitio durante un segundo. Segundos más tarde estaba de pie frente a ella. —Si estás tan desequilibrado. Erin miraba las sombras que resaltaban cada curva de su musculoso y atractivo cuerpo. —La cama realmente es increíblemente pequeña. Lo arrojó lejos y sacudió el pelo hacia atrás. Connor. Los ojos de ella se agrandaron. Connor. quizá estarías mejor acostado. ¿Quieres estar arriba o abajo? Se cernió sobre ella. —Estás cabreada conmigo y al mismo tiempo me estás echando los tejos. —Es un misterio. Ahora estaba furioso otra vez. Tú arriba.162 - . implacable. Si prefieres ir a casa y dormir bien esta noche. Dios. Se deslizó entre las sábanas. La miró mientras ponía su pistola en la mesita de noche y empezaba a quitarse la ropa.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Estás segura? Erin se rio y comenzó a quitarse las medias. Emanaba una fiera energía de macho que la enfurecía y la excitaba al mismo tiempo. —Oh. ¡No puedo entenderlo! ¡Estamos en mi casa! —Deja de tomarme por el pito de un sereno.. Lo miró. Me desconciertas. Abrió su bolsa de viaje. siéntete libre de.. No te cortes. Tienes que arriesgarte. No sé si quieres romperme los huesos o arrancarme la cabeza. Exhaló y continuó desabrochándose la blusa. la colgó en una percha y la metió en su minúsculo armario empinándose de modo que la blusa se levantó sobre su trasero. No estoy de humor. No te entiendo. desnudo.

mírate. Erin. cariño. su irritabilidad y su ira pudieran justificarse. Era enloquecedor cuánto lo deseaba y cuánto poder ejercía sobre ella. Estaba extendida. y eso que él no la había tocado siquiera. Eso colmó el vaso. Ella casi quería que la penetrara con fuerza bruta. Se puede arreglar. Erin ya estaba mojada. exigiendo atención. —¡No me hagas ningún maldito favor! Él le agarró las muñecas y las sujetó por encima de su cabeza. Estás deseando. Ella casi no podía moverse. Tu viniste a mí. con los brazos celosamente apretados. —Dime exactamente lo que quieres. cada músculo tenso bajo su peso. La excitó con leves embestidas provocadoras. se apretó contra ella y deslizó sólo la punta dentro. —Dios. Él todavía se reía cuando la besó. Estaba hambrienta de su fuerza. —Bien. —¿Desde cuándo te importa lo que quiero? —Eso no es justo. Soltó el aire en un suspiro agudo cuando deslizó los dedos entre sus piernas y la encontró mojada. como lo hacía el Connor de sus fantasías. Su tono arrogante y pagado de sí mismo la enfureció. Se quedaba con ella. Él se cogió el pene. Nada de favores. Sin aliento a causa de la expectación. recuerda. bañándose con su humedad. para que su inquietud. de su calor.163 - .. —Connor. Erin Riggs. Nunca te he forzado en la cama. Era muy autoritario y sexualmente insaciable. —¿Qué? Vamos. Ella se revolvió debajo de él. —Oh. ¡No soy tan traicionera! —No sabes siquiera lo traicionera que eres. —¿Qué estás esperando. Eres tan salvaje. Para los dos. Creo que ya sé lo que quieres esta noche. seré rudo. No desaparecía educadamente cuando ella alcanzaba el climax. Ocupando espacio. Si tú quieres que sea rudo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Connor puso su muslo entre las piernas de ella y las abrió bruscamente. ¿verdad? —¡Sí! Así que date prisa. Me estás poniendo una trampa. Lo empujó. Este es territorio salvaje. Por el amor de Dios —estalló—. y entonces la penetró y ella se apretó en torno a él en un grito ahogado. Se había transformado en las últimas treinta y seis horas y Connor era el catalizador. porque no es justo. ¿No vas a mostrarme quién es el amo y señor? Él le tomó la cara entre las manos. Enloquecida. No me provoques. metiendo la lengua profundamente en su boca. —¿Es eso lo que quieres? Ella se retorció contra él. por favor.. Connor la dejó moverse sólo lo suficiente para encontrar la . Connor. Connor? —Estás demasiado enfadada —dijo con calma—.

Esto no es justo. Él negó con la cabeza. Él la dominó sin esfuerzo. —Connor. Ella casi gritó de la ira. No antes. Erin. Te correrás cuando yo te deje. en su garganta. —Nada de favores. —Ruégame.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS respuesta de su cuerpo a su sensual invasión. . —Olvídalo.164 - . Necesitaba toda la fuerza de él para dar salida a la dolorosa tensión que se acumulaba en su interior. Apretó las piernas en torno a él para atraerlo de nuevo. Malvado hijo de puta controlador. —Te odio —silbó entre dientes—. No abrió los ojos durante mucho tiempo después. —No. —Sólo ruégame y te lo doy. El se inclinó y la besó. Ella abrió los ojos y miró fijamente a la pura e hipnótica profundidad verde de los de él. Cada embestida profunda y pesada la empujaba más cerca de la solución del enigma que ardía en su mente... —No. —Porque puedo. abierta bajo él y tan impotente que ni siquiera podía provocarse el climax ella misma. preferiría morir. y de repente estaba llorando. Una dulce sensación penetró en su pecho. Connor esperó pacientemente. —¿Me estás castigando? —Nada de favores. Tres veces más la llevó al borde y después se retiró. No había absolutamente nada que ella pudiera hacer. Hijo de puta. Connor se había apartado justo en el momento en que ella lo necesitaba tan desesperadamente.. Connor le soltó las manos y se abalanzó contra ella tan profundamente que casi le dolió. Sólo apretó los ojos y tembló.. Estaba a su merced.. Dame un centímetro y me lo tomo todo. Finalmente le dio lo que quería. liberando toda la tensión que Connor había tejido con tan cruel habilidad. Erin abrió los ojos. las apretadas y pegajosas demandas de su carne secreta. —¿Por qué haces esto? —se revolvió salvajemente bajo él. pero su solución había desvelado un misterio aún más grande. Rodeó con sus brazos el cuello de él. apretando sus caderas contra ella. El enigma estaba resuelto. Merece la pena. ¡lo necesito! Qué. una oleada tranquilizadora como una tormenta de verano. Estaba extendida. Violentos espasmos de placer la sacudieron y toda ella tembló. Te doy un centímetro y tomas un kilómetro. en sus ojos. uno que los meros juegos de amor no podían resolver. atrayendo su cara hacia la suya. Siempre haces lo mismo. Pero el dolor era sólo una línea brillante en torno a un placer más profundo y más caliente que creció y se hinchó hasta que estalló. ella estaba demasiado agotada para retorcerse.. incrédula. —Por favor —susurró. Cuando empezó de nuevo la cuarta vez.

¿No lo has sentido? ¿No te has dado cuenta? Me has complacido mucho más de lo que crees. subiendo y bajando como el mar. Sus labios se unieron para hacer pareja con él. Tu piel. Erin suspiró.. Y me lo has dado. Cada parte de ella era líquida y suave. —Creí que había llegado demasiado lejos —admitió—. atrapándolo. Eso es todo. Su corazón resplandecía por él. El resto de sus palabras susurradas se mezclaron en sus sueños como un chorro de miel derretida. Dormir con tu cuerpo desnudo sobre mí. Pensé que lo había estropeado. —Te voy a empapar —protestó Erin sin mucha fuerza. Y deja de ser ridículo.165 - . *** Kurt Novak y Georg Luksch no merecían ese dolor y esa humillación. —Eres tan jodidamente complicada —le espetó él. Él estaba dentro de su mente. —No. Con esa estúpida broma del amo y señor. Sus palabras se suavizaron en un canturreo sin sentido cuando él cubrió de besos su cara ardiente.. Ahora ella era la fuerte. ¿Qué hay de complicado en eso? Connor apretó la cara contra su cuello. Ella se movió bajo él. no —murmuró—. La energía dominadora de Connor se había derretido en un ansia desesperada y temblorosa. tu aliento mezclándose con el mío. No tiene importancia.. Pero no era cuestión de retirar. —¿Quieres relajarte? No hay ningún mensaje escondido aquí. Él se puso rígido y ocultó la cara contra su cuello. hambrientos de un dulce consuelo. Connor. Luego volvió a la cama y la atrajo al círculo excitante de sus brazos. —Sólo quiero complacerte. tu mano sobre mi pecho. —¿Te he hecho daño? ¿Quieres que lo dejemos? Ella lo besó. Y ahora quiero algo diferente. Agarró un mechón de su pelo y lo alzó para poder acariciarle la mejilla—. Ésta es otra de mis fantasías clásicas. —Oh. estaba en todas partes. Erin... Suavemente. Ningún código que descifrar. para nada. a partir de ahora debes ser más delicado conmigo. Tranquilízate.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Por favor. mezclándose con él. El temblor jadeante de su voz era conmovedor. No quiero que lo dejemos. pero Erin agarró un mechón de su pelo entre sus dedos. acariciando su pene con cada delicado y pegajoso músculo de su vagina. —Sí.. Connor se levantó y trastabilló en la oscuridad para tirar el preservativo.. Léeme los labios. —Tú sigue haciéndome el amor. Tu pelo todo sobre mí. Confío en ti.. ¿bien? Él apartó la cabeza con una sacudida. lo quería —lo tranquilizó. la que se acercaba y se alejaba con el poder de dar o retirar. Sus juegos de poder se habían transformado en algo infinitamente más hermoso y traicionero. Creí. Era un beso perezoso y tierno entre sus sexos. Mucho más tarde. . —Y lo haces —lo tranquilizó ella—. creí que era esto lo que querías. —No.

Perdería algunos. Que os den por culo a todos. se veía del tamaño de un muñeco. le habían dicho. Cada vez más pequeño. Dos millones de euros remplazarían los dientes perdidos. La policía arrojó a Martin a la celda y la puerta se cerró de golpe. Había sido fuerte. si podría haber un micrófono tan pequeño. y que le transferirían dos millones de euros a una cuenta privada en un banco en Zúrich cuando le liberaran. Se había contenido todo lo posible antes de soltar finalmente dónde había visto por última vez a Novak y a Luksch. les perdonarían la vida a sus padres y a su tío. como en respuesta a sus palabras. Nadie lo sabría nunca. Que te den por culo. y ahora esto. Había sido muy fuerte. Podía sentirlo. le habían interrogado unos tipos bastante bestias. doblado sobre un suelo que olía a orina y a vómito. Que te den por culo. Recompensado. Sé fuerte. Hemos comprado a los jueces. Pero no todas. Sólo una precaución. Tenía la boca llena de sangre. Era desechable. y ellos lo habían tirado.166 - . se dijo a sí mismo. Se rio. y cuándo. Empezó a reírse de nuevo. susurró una voz en su interior. Martin. Que os den por culo a los dos. Novak y Luksch nunca sabrían lo valiente que había sido para ellos. Sus jefes le habían dicho que si hacía eso por ellos. Pasó la lengua sobre la suave cápsula que habían soldado a un empaste de su molar posterior. histéricamente. Estaba seguro.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS A él lo habían usado y lo habían tirado. —Que os den por culo —murmuró. Apretó la lengua contra la suave cápsula y se preguntó si podrían oírlo a través de ella. Sólo tú eres lo suficientemente fuerte para esta tarea. a vuestras abuelas. como le habían instruido. por si podían oírlo. muy convincente. Reprimió otra carcajada. Para que podamos encontrarte siempre. Ocurrió inmediatamente. Martin. Confía en nosotros. Había tenido muy mala suerte. Kurt Novak. Un microchip. meneando el molar flojo con la lengua. Serás recompensado. pero el dolor de las costillas rotas lo detuvo. pero él se había portado bien. Estaba encogiéndose. No temas. Se acurrucó en posición fetal sobre el suelo helado y se tocó los dientes. rescatarte siempre. Se había mostrado desesperado. Había hecho que la policía se lo sacara con torturas. con huevos diminutos como uvas pasas. Una puesta en libertad muy rápida. por seguridad—. Después había repetido la misma historia. a pesar de todo. Que les den por culo a vuestras madres. Es para tu protección. sin importar lo fuerte que le golpearan. Se arreglará enseguida. Sí. Él cayó pesadamente de rodillas. Martin. aunque cada sacudida de su diafragma dolía como una puñalada. Te necesitamos. le habían dicho. pero no había nadie que diera testimonio de su lealtad. mucho antes que la última vez. Seis meses en una cárcel de Estados Unidos. Un . Y después. Dos millones de euros podían compensar muchas cosas. uno a uno. No te hará daño. Había dicho a la policía exactamente lo que sus patronos le habían ordenado decir. Demasiado pequeño para que el personal del banco de Zúrich pudiera verlo. Georg Luksch.

SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS estallido dentro de su boca. y lo que podría haber sido y lo que fue realmente se extinguieron. haberse metido en el negocio de vinos de su tío. Lo vio todo pasar girando. y su corazón se congeló en su pecho. bautizos. su hijita dormida bajo su manta rosa. para ellos. El aburrimiento. Las elecciones que lo habían conducido a ese maloliente suelo. funerales. Comprendió un millón de cosas en ese breve instante en que su corazón dejó de latir. junto con todas las elecciones que pudo haber hecho y no hizo. Pudo haberse casado con Sophie. Domingos por la mañana paseando por la plaza del pueblo. y después sexo perezoso por la tarde con su esposa mientras los niños dormían la siesta. él con su hijito en los hombros. Un sabor agudo y amargo. justo en mitad de un latido. El dolor fue enorme. un ardor. El puño de hierro se cerró y desterró su corazón fuera de la existencia. . la codicia y la ira que lo habían llevado a mezclarse con esta escoria asesina. ella con el coche del bebé. Un juego de cartas en el club. Bodas. una cerveza con los amigos viendo el fútbol en televisión. hasta que el tiempo real lo alcanzó. Todo galopó por su mente. Las muchas cosas crueles que había hecho con ellos. Una comida espléndida. pero no se sorprendió.167 - .

Sus lenguas se tocaron. tómalo. Me dijiste que abusaba de ti. Si él quería ser un esclavo del amor. Como alas de mariposa. pero ya no la ponía nerviosa. ¿No quieres. como él le hacía a ella tan a menudo. rígido y tembloroso. dejando que el placer la guiara. Ella se inclinó . —Connor. murmurando con placer. Ahora le gustaba. Si quieres algo. El aliento de él se volvió más áspero. Me voy a quedar aquí acostado a ver qué pasa.. El muslo de ella estaba echado a través del de él y su pene erecto presionaba contra ella.. Tenía muchas ideas. —Dame tus manos —el tono autoritario de su voz era tan desconocido. Se inclinó sobre él de forma que su pelo cayera sobre los dos como una cortina sombreada y le rozó los labios con los suyos.? Él giró los ojos. metiendo la lengua agresivamente en su boca. Él murmuró unas palabras de sorpresa y su cuerpo se sacudió. volviéndola gris. pero sólo se quedó acostado bajo ella. un aleteo delicado que se convirtió en un delicioso beso sensual que trajo su cuerpo a un despertar estremecido. Ella estaba indignada. —Tócame —dijo con voz ronca—. Erin esperaba que él saltara a la acción. La boca de Connor se abrió ante su incitación. —Estoy harto. Arrojó hacia atrás la colcha y se arrodilló en la cama. Con las yemas de los dedos. —¿Entonces por qué no lo haces? —Anoche lo pasé verdaderamente mal. Él la obedeció. Eso iba a ser divertido.. tan caliente como un hierro de marcar. La aurora había aclarado la sucia pared de ladrillo que había frente a la ventana. Estaba mirándola con su intensidad habitual. —Como si tuvieras que preguntar.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 14 Todavía estaba encima de él cuando se despertó. Connor extendió los brazos. pero no por mucho tiempo. que ella casi no lo reconoció como propio. Se inclinó y lo besó. No necesitó instrucciones.. Le dio un beso en la mejilla. Suavemente. Si necesitas algo de mí. Cruzó los brazos detrás de su cabeza y esperó. Sus ojos estaban brillantes de fascinación y sus delicados dedos trazaban líneas sobre las curvas de sus senos. Ella le agarró las manos y las apretó contra sus senos. Era muy sólido y cálido. Miró a la cara de Connor. Ella echó hacia atrás la cabeza y danzó sobre él... había ido al lugar adecuado. su erección más dura. —Yo no dije. Ella se quedó desconcertada. Se movió encima de él.168 - . pídelo.

. —Has estado actuando de forma extraña desde que volvimos..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS tanto que sus senos se bamboleaban sobre la cara de él. Cubrió sus senos con su boca caliente. —Hay algo en ti que me hace querer jugar con fuego. Tienes un autocontrol excelente. —Desde que te seduje no quiero ser ya una buena chica. Quiero hacer travesuras. Él soltó un sonido agudo de enfado. y acabo de darme cuenta de que no sirve para nada. —Chúpame los pezones —ordenó. hasta que estuvo a caballo sobre sus muslos y lo atormentó con las yemas de los dedos. Mostrar el escote. Era tan asombrosamente grueso. —Dios —murmuró él—. Erin se levantó de nuevo. Qué perra horrible soy. —Huy —susurró él—. Ella se levantó y lo introdujo dentro de sí otra vez. Erin tembló de excitación. Se apartó. Los temblores la estaban partiendo. se movió buscando el ángulo correcto. murmurando con voz suplicante. con los ojos brillantes por el descubrimiento. Hacerme un tatuaje. Estoy cansada de hacer lo correcto y de ser agradable. Malgastar mi . Se inclinó sobre él y deslizó su punta roma hacia arriba y hacia abajo por su vulva. tan duro como un bastón caliente latiendo dentro de ella. Ella sonrió. Él cerró los ojos con fuerza y gimió cuando ella sacudió su pene en sus manos. Se retorció. ¿Cuál es tu voluntad real? Erin se escurrió hacia abajo por su cuerpo. Los tenemos. por si no te has dado cuenta. te dan con la puerta en las narices. sensata y seria. mi reina. Se miraron el uno al otro. levantándose y hundiéndose lentamente con un suspiro de felicidad—. Lo he comprobado. ¿Así que para qué preocuparse? ¿Qué sentido tiene todo ese estúpido esfuerzo? Sólo terminas sintiéndote como una auténtica imbécil. acariciando toda su deliciosa longitud. no. explorando cada línea y cada curva. tan suave y a punto de explotar por el deseo reprimido. —No tengo condón puesto. Por favor. De todas maneras. Los pequeños y temblorosos músculos de su vagina lo apretaban en amorosa constricción. y se forzó hacia abajo. Él negó con la cabeza y abrió la boca. jadeando y ruborizada. Oh. envolviéndolo con un suspiro estremecido. así que no hay excusa para no usarlos. se hundió más profundamente. Estoy aterrorizada —se acunó contra él. No digo que no me excite. Úsalo. Úsalo a mi servicio. así que no puedes aparentar que no lo tienes. —Oh. pero está empezando a cabrearme de verdad. Connor. Ella lo besó en el pecho. —Sabes que esto es arriesgado —dijo—. Ella apretó un dedo contra sus labios. un serpenteo caliente y lento de placer. celosa. He sido una buena chica toda la vida. —Entonces no te corras dentro de mí. Giró la mano alrededor de la cabeza.169 - . Él se retorció bajo ella y agarró su cintura. Connor jadeaba bajo ella. Torturarte así.

Muévete debajo de mí. Erin. su columna. Él se las ofreció con un gesto de rendición. —Oh.170 - . y lentamente resbaló de la cama para unirse a ella en el suelo. Dame tus manos otra vez. Todo lo que ella pudo hacer fue jadear y agarrarse para la carrera. aferrándolo ansiosamente con las dos manos. hasta que oleadas de felicidad se desbordaron y la desataron. La atrajo a sus brazos y apoyó su cabeza sobre su hombro. que estaba conectado a todo lo que importaba. soy hombre muerto. y ella las puso suavemente en la curva de sus caderas. sus pezones. —¡No digas eso! La miró perplejo. Dios. No vuelvas a decir eso nunca más. Contigo. —¿Te sientes algo más tranquila? ¿Has logrado sacar de tu cuerpo algunos de esos demonios de chica mala? —No. Él se sentó y la cogió hasta ponerla de rodillas y ella se arrodilló entre sus muslos extendidos. —Sujétame —dijo—. Su tono era despreocupado y había hablado sin pensar.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS sueldo en zapatos bonitos. —¿Qué? —Trae mala suerte. —Quiero convertirme en un ejemplo para las jóvenes.. chicas! ¡Es el camino a la perdición! ¿Y sabes qué es lo que más quiero? Quiero hacer esto. el pene apuntando a su cara. sus dedos apretándose en su pelo. las gotas saladas en su lengua. Lo siento. pero sus piernas cayeron hasta que las rodillas golpearon la alfombra que le había regalado la tía Millie. Seguía las claves que le marcaba el cuerpo de Connor: sus jadeos sollozantes. Los dedos de él mordieron su cintura y sus caderas se movieron según tomaba el control del ritmo. Todavía me siento bastante mala. se detuvo. y ella perdió el equilibrio y resbaló de la cama. Dios. —Bueno —dijo suavemente—. hizo erupción en su boca en espasmos calientes y palpitantes. Robar un banco vestida con minifalda de cuero. —Dame un orgasmo. su corazón. y le lanzó una sonrisa breve y torcida. levantó la cabeza. Minutos después. Erin ocultó la cara contra su muslo y Connor cayó sobre ella. otras una danza sensual que se deslizaba sobre ese dolor resplandeciente de ansia dentro de ella.. mirándola a los ojos. sus ojos y su garganta. Por favor. . Él se retiró. —Oh. Connor empezó a hablar. Connor. Él estaba preparado para explotar. Dame un orgasmo. deslizándolo y mamándolo. jadeando. ¡No hagáis lo que hizo Erin. Erin. el calor resbaladizo de su pene en su boca. Ahora mismo. Pero ella sintió pánico. Nunca. Él alcanzó a agarrarle los brazos. Ella lo tomó profundamente en la boca sin vacilación. Lo introdujo tan profundamente como pudo. La atrajo de nuevo a sus brazos. temblando. Con sólo unos cuantos golpes. a veces profunda y latiente.

de Trabajos Temporales Keystroke. —¿Kelly? Soy yo. —Vamos a aclarar una cosa —dijo él. Ella tenía contestador. Pero nada de bancos. Me temo que tengo malas noticias para ti. —Voy a ducharme —balbuceó—. —No te preocupes. para liberar la tensión... —Oh. Corrió al baño y cerró de un portazo. desnuda. La puerta del baño se abrió de repente cuando una voz de mujer. He jurado defender la ley y el orden y todas esas cosas. . Erin irrumpió en medio de una nube de vapor. te mandaremos tu último cheque. Lo siento. En otro caso. Salgo enseguida. Escuchó un momento más y se rio amargamente. Así que el director de la oficina ha dicho que no vayas mañana..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Ella lo apretó hasta que sus brazos temblaron por el esfuerzo. por favor. soy Kelly. sí. ¡esto es una locura! No pueden. Reían. apretando los dientes tan fuerte que la mandíbula le latía. Pero déjame darte un consejo para el futuro.. Erin se precipitó al teléfono. lo descolgaría. pero volví de madrugada y me he quedado dormida. Créeme... Sonó el teléfono. así no será necesario que vengas y. Con un presidiario en la familia es suficiente. Y. empezó a hablar. —Hola. ¿sabes? No te envidio por tener que decirme esto. Con mi pistola.. me han llegado algunas quejas de ti de Winger. no están muy contentos contigo y el que no hayas ido a trabajar esta mañana ha sido la gota que ha colmado el vaso. —. Si era Cindy. Ella se rio contra su pecho.. Erin. Estaba lleno de fotos y postales: Erin y Ed en una excursión de esquí. —Lo digo en serio... lo sé.171 - . La ducha dejó de correr justo cuando el contestador se disparó. Tiró el teléfono y se volvió hacia él. pero la decisión es definitiva e irrevocable. Miró fijamente el tablero de corcho que había sobre el escritorio. Dejó caer los brazos y Erin se puso de pie.. Connor se puso a pasear haciendo ejercicios de respiración.. acariciando su espalda con ternura—. Drexler & Lowe. ¡esto es ridículo! ¡He sido una empleada ejemplar! Llegaba temprano. chorreando agua y resplandecientemente hermosa en su furia colosal.. eeh. —Kelly. El brazo de él estaba apoyado en el hombro de ella. hice diez veces el trabajo de. sería un suicidio tocarlo. No le digas a nadie que tenga un Buen día después de darle una noticia así. con los ojos entreabiertos y quemados por el sol. Se dio cuenta de que se estaba frotando el muslo de la cicatriz. Cuando vayas a tomarte tus tragos de tequila y a bailar encima de las mesas con tu minifalda de cuero.. si nos envías por correo tu hoja de trabajo.. es lo menos adecuado que se puede decir.. Connor se puso rígido en sus brazos. trabajaba hasta tarde. Ahí marco el límite. yo iré contigo. Decidió no tocarlo. Trabajos Temporales Keystroke ha tomado la misma resolución. El aire de la habitación repentinamente estaba helado contra su piel empapada. vital y falsamente alegre. Erin. desnuda y con el pelo goteando.

tuve mucho cuidado para que no se sintieran amenazados. —¿Qué crees que quiero decir? —No juegues conmigo. no estaba hablando de sexo. —Tú sacas a relucir aspectos de mi personalidad que no sabía que tenía —admitió—. y ciertamente. . Erin? Avanzó hacia él.. —Bueno. Allá va —dijo con precaución—. —No estoy jugando. —Connor. eeh. —¡Nadie se queja nunca de mí! Excepto cuando trabajo demasiado y hago que todos los demás parezcan malos. —Sí. a nadie más que a mí. Él cruzó los brazos sobre el pecho. Creo que tal vez. Soy muy afortunado. lo sé —murmuró él—. Quería aprovechar esta oportunidad para dejar este punto claro como el agua. Connor McCloud.. yo sí. eres un caso especial.172 - ... —¿Qué quieres decir exactamente con eso? —preguntó recelosa... ¡Que tengas un buen día! ¡Como si fuera posible! Él retrocedió. Él sintió que se le ponía la cara roja..... Drexler & Lowe. Erin bajó la vista. El agua caía seductoramente sobre sus pechos.. Pero nunca mostré ese lado de mi personalidad en Winger. Ella observó su cara durante un momento. Ya que no hemos hablado de ello antes. Connor. Yo.. —Por supuesto —la tranquilizó. —Contéstame.. ¡Lo juro! Ella lo tenía acorralado contra la pared.. al parecer dándose cuenta de que estaba desnuda y empapada. ¿entendido? Ella parpadeó. —Más vale que no se los muestres a nadie más. Él estaba fascinado por la energía salvaje que despedía. —¡Nunca le causo problemas a nadie! ¡Nunca! ¡Es como una enfermedad! —Sólo a mí. Quiero saber cómo interpretas lo que acabo de decirte.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Esa vaca estúpida —rugió—. pero esta vez no lo hice. eeh. ésta podría ser tu forma autoritaria y torpe de preguntarme si estoy interesada en salir exclusivamente contigo. —las palabras lo sorprendieron a él tanto como a ella— .. —¿Por qué me tienen que pasar a mí estas cosas? No es justo. Me das problemas sin fin. y todo por trece míseros dólares la hora! —Estoy seguro de ello.. Ella se puso las manos en las caderas. —Bueno. —Tú. —¿De qué han podido quejarse? ¡Les reorganicé la base de datos! ¡Les corregí todos los errores de su programa financiero! ¡Reescribía los documentos que esos idiotas dictaban para quitarles las faltas de ortografía! ¡Incluso les llevaba café a esos cabrones. —¿Eh. Ella ladeó la cabeza. maldita sea.

—Eso es verdad.. Connor. abrió la boca. Por favor.173 - .. ¿He ganado el premio? —En principio. Al menos no desde que era adulto. —Maldita sea. —Hum. no tienes ni idea. Es tu turno. Dios. y la peligrosa verdad salió de sus labios sin que él pudiera evitarlo. Yo lo sé y tú lo sabes. loco». Entonces el punto clave aquí es que no me estás preguntando si quiero salir contigo. porque. No soy tu dueño. todo lo que piensas. Lo hemos estado desde que decidiste ir a la cama conmigo. ¿Pero sabes una cosa? El mundo no funciona así. sí. Dime exactamente lo que estabas pensando. Erin Riggs. Qué idiota. Te deseo desde que eras una chiquilla.. —Oh. Yo lo habría expresado de manera diferente. Connor no recordaba haber decidido moverse.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Lo he entendido bien? —preguntó enérgicamente—. No me preguntas. Estoy obsesionado contigo. «. Eres tan apasionado. Había caído en su propia trampa. —Si dejaras de tratar de controlarme tanto. Tomó su cara entre sus manos. Sujetándola contra la pared. ya salimos.. Es un trato. con las manos moviéndose sobre su piel empapada y temblorosa. Sólo me dices. —¿Qué sientes ahora. Erin. Su orgullosa.. Connor —murmuró—. El silencio lo estaba volviendo loco.. Y yo no funciono así. Quiero tener sexo contigo de todas las maneras posibles. Connor.. Se tragó la palabra. —¿Sí? ¿Y cómo lo habrías expresado tú? —No importa —murmuró—. Nunca se había sentido tan desesperado y tan fuera de control. De pronto se encontró encima de ella. —Tú no eres mi dueño. Erin? —su voz salió áspera y provocadora a . —Si tengo un problema contigo. Quiero saber todo lo que haces.. ¿Correcto? Él se encogió de hombros. Fue al lavabo para secarse el pelo. Sacudió su melena húmeda sobre el lavabo. es precisamente eso. —No. Cualquier cosa que dijera podía usarse para incriminarlo.. Pero te deseo tan desesperadamente. —Supongo —musitó. —Te quiero toda para mí —cerró los ojos—. Los ojos de ella se volvieron muy grandes y pensativos. —Trata de calmarte. sin dejar de hablar. Su tono frío lo enfureció.. Erin. No voy a aceptar órdenes tuyas. quizá descubrirías que todo ese esfuerzo realmente no es necesario. mojada y desnuda princesa intergaláctica. Apretó la cara contra su pelo húmedo y trató de mantener la boca cerrada. según tú. maravillosa. Tal y como lo has dicho está bien. —Ya veo —murmuró ella. Erin sintió un escalofrío y le dio un beso tranquilizador en su hombro desnudo. y no puedo soportar la idea de verte con otro hombre. Me siento como si estuviera. —Ya estamos saliendo.

con la boca. pero el elemento sorpresa funcionó en su favor. amando cada segundo palpitante. Él controló delicadamente su caída según se deslizaba por los azulejos hasta que su trasero tocó el suelo.. todas sus respiraciones. sus ojos se abrieron parpadeando.. Ella tembló. sí. Introdujo la lengua profundamente en ese charco escondido de deliciosa felicidad líquida y chupó lenta y amorosamente sus delicados pliegues. las piernas completamente abiertas. Al menos tenía esa carta que jugar y haría lo mejor con ella. Él le cubrió la boca con besos mimosos.. la cara de un rosa encendido. la mano de él todavía profundamente dentro de su sexo. ¿Te sientes más fuerte ahora que sabes lo vulnerable que soy? Ella apretó la boca. Movió la mano y deslizó dos dedos dentro de ella. la subió a sus ojos. —No te burles de mí. de presión sensual y ah. sintiendo. pero una vez que había deslizado su lengua en esa mata de pelo sedoso y húmedo. Eres sólo mía. La besó de nuevo. Bajó la vista a su mano. Las rodillas de ella se doblaron. El mundo se desgarró a través de ella. Lo apretó mientras movía la lengua contra su clítoris. Levantó la barbilla. arrojando esa amplia y suave red en su cerebro que abarcaba todas las reacciones de ella. palpando. Lo bebió todo. mareado por el alivio. Deslizó la mano por la untuosa piel entre sus muslos temblorosos y la obligó a abrirse. en un estado de gracia perfecta. Su lengua rosa pasó por sus labios... —No me manipules. suave y desnuda. una vez que había buscado la incitante y secreta hendidura de su vulva. acariciando su sexo estremecido. la lengua y las manos. un terremoto palpitante.. con los dedos de él todavía profundamente metidos. Ella lo miró directamente a los ojos. Los ojos cerrados. —¿Entonces? ¿Eres mi mujer o no? Ella le cogió la muñeca y le sacó la mano de su cuerpo.174 - . lamiendo hasta que tuvo su clítoris inflamado entre los dientes. Sería más inteligente usar la lengua para algo más constructivo que decir tonterías. Erin trató de empujar su cara. —Bien. —Todavía no me has contestado —dijo—. Simplemente pregúntame. sí. hasta que sentía cómo y dónde darle lo que necesitaba. escuchando con todo su ser. Estoy preguntándote. en exclusividad. Saboreó la corriente líquida de su placer en su boca. La empujó contra la pared y cayó de rodillas. Ella estaba tan atractiva. Podía haberse pasado la vida así. Basta de charla. —No es justo —susurró. . insistente. Gimió y se retorció cuando los dedos de él embistieron dentro de ella. buscando el otro punto caliente que había encontrado dentro de su vagina. Jesús. sus temblores y sus gemidos. estaba mucho más allá del alcance del lenguaje. Estaba diciéndole algo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS pesar de todos sus esfuerzos—. Sólo este empujón extra.

—¿Qué tengo que hacer para convencerte? Se sintió ridículo por necesitar tanta garantía..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —No quiero a nadie más que a ti —dijo—. Eres muy malo. Connor. La apretó más. Suave y confiada en sus brazos. Connor tenía miedo de respirar. la mano con la que él la había acariciado hasta hacerla enloquecer.. Pero eso era lo que siempre hacía cuando se sentía amenazado.. cariño —dijo cautelosamente—. —¿Estás segura? Su dulce sonrisa se hizo más amplia. en exclusiva? Ella arqueó los labios ante su insistencia. —Pero tú me lo pusiste en la mano —protestó—. vomitando órdenes férreas y ultimátums. No iba a lograr una relación abusando de su autoridad. Oh. por favor. Se sentía muy nervioso y asustado. —Pensé que eras tú quien me estaba presionando. no. . feliz y riéndose. —Me encanta oír eso. Nunca lo he querido.. Fue recompensado con una irremediable carcajada que le derritió el corazón. para que su suave risa hiciera vibrar su cuerpo y alejara el doloroso frío que sentía.. por qué dices que soy yo quien te presiona. Eso produjo otras carcajadas. Eeh.. ¿Qué podía hacer yo? Él la atrajo hacia su cuerpo. —Mándame un telegrama —sugirió. Todas las malditas veces. —Oh. Dios mío. ¿significa que salimos juntos. —Ciertamente sabes cómo presionar a la gente —miró a la mano de él que aún tenía entre las suyas.175 - . —Sí. Así era como la quería.

pero por lo menos podía decirle una verdad diferente. Se quedó acostada allí. riéndose todavía hasta que lo vio abrir un paquete y alisar un preservativo sobre su pene erecto. Tenía que conservar algo de sí misma. —¿Sí? —En lo que siento al tenerte dentro de mí. Dime qué es. Erin puso entonces las piernas sobre los hombros de Connor. —Estaba pensando. y saber que eres mío.. Ella clavó los dedos en sus hombros y trató de descifrar el significado de sus palabras. No podía olvidarlo. Hacía que su corazón galopara cuando la miraba así. que su corazón era todo suyo. Veía la cara de su padre. Un rincón cerrado y secreto. encima de mí.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 15 Connor la ayudó a levantarse y a tumbarse de nuevo sobre la cama deshecha. inclinándose para complacerla. para siempre. Estar dentro de ti y mirarte a la cara y pensar. con su hermoso cuerpo desnudo. Venganza y violencia. Se sentó de un salto. Y esa sonrisa cálida.176 - . —Nunca he tenido sexo con una mujer a la que le he prometido serle fiel —dijo—. apoyado en su bastón salpicado de sangre. Tampoco podía resistirse a él.. Algo te distrae.. Veía a Connor. Es tan hermosa. Ella quería decirle que lo amaba. nada. ¿Qué crees que estás haciendo? —Sellando nuestro trato. —Oh —murmuró ella—. —¿Qué pasa? ¿Qué estás pensando? —Yo. . que entró en ella con un empujón largo e implacable. —¿Y qué sientes? Le dijo la verdad desnuda. No quería mentirle. —Claro que sí. Es un gran acontecimiento. pero Connor estaba arrancándole el corazón. sus ojos hambrientos. —¡Dios santo. Nunca. Y. oh Dios. su melena leonada larga y suelta sobre los hombros. Ella cerró los ojos. mmm. —Tenía curiosidad por saber qué se siente. —Me parece increíble. afligido por el dolor y la culpa. Mi hombre. ésta es mi mujer.. Pero algo le apretaba la garganta. en toda mi vida. sexy y despiadada. Connor! Esto empieza a ser absurdo. perezoso y lento. Connor se balanceó contra ella. la expresión que tenía la última vez que lo vio. Él se detuvo. sólo suyo. ¿Y qué se siente? —Es alucinante.

cómo te concentras. —No tienes nada de comer aquí. me encanta cuando eres severo y autoritario —dijo. A menos. —Es suficiente por un tiempo. y yo soy el más indicado para ayudarte. Erin —dijo en voz baja. Estaba inclinado sobre su minúsculo refrigerador. eres fantástico cuando tienes que andar con cuidado.177 - . —No nos adelantemos a los acontecimientos. De ahora en adelante. burlona—. —No. Me gustaría relajarme. ¿Quién sabe las maravillas que podré conseguir ganar hoy? Ella lo amenazó con el dedo. Hazlo otra vez. ¿recuerdas? Tienes que acostumbrarte a los excesos.. la cubrió con la colcha y caminó sigilosamente por el apartamento. —Déjalo ya —gruñó él. a mí me parecería muy bien.. Sus ojos repasaron todo su cuerpo y su mirada se volvió pensativa—. Erin se sentó en la cama. que quieras tener un hijo mío. depravado sexual. . —Iré al médico.. Para tu información. Connor. —Oh. Él se soltó. la quintaesencia de la buena chica. ¿de acuerdo? Él sonrió. —Bien. es sólo mía. Y punto. Se quedó adormilada. —Para mí no es divertido. Erin se estremeció con una mezcla de pánico y excitación. No puedo mantener este nivel de actividad sexual sin alimentarme bien.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Sus propias palabras fueron la llave mágica que la liberó. y pasarlo bien sin preocuparme por nada. —No hay vuelta atrás. Cuando abrió los ojos. —Oh. durante un tiempo. ¿por qué no vas al médico para elegir algún método anticonceptivo? Estoy cansado de caminar en la cuerda floja cada vez que tenemos sexo. Ahora eres una chica mala. por supuesto. No pudo retener nada. pero. Piensa en ello. —Y hablando de suficiente. Connor. Lo prometo. y es muy divertido verte. rápido. Dame otro ultimátum. Huele bien. Al menos. Ahora que somos pareja. condones hasta que busques una solución mejor por tu cuenta. —Que no se te ocurran más ideas. Qué excitación.. Ella negó con la cabeza. Erin. Connor. Parecía desolado. Connor fue hacia la cama y levantó un mechón de su pelo mojado. —He usado tu acondicionador. Connor ya se había duchado y afeitado y se había puesto los vaqueros. —Lo siento. Se deshizo en torno a él en una ola temblorosa de entrega completa. Erin se rio. Estás progresando. Te parecerá extraño. la tenía tan apretada que los brazos le temblaban. vamos. ¿De dónde has sacado tanta energía? —Estoy totalmente eufórico. —Pero. Mejor que bien. Sonrió al verla despierta. y ni siquiera son las diez de la mañana. y como pareces tener algo contra los preservativos. Él la sostenía contra sí.

madre. Mucho mejor. —Connor. Déjame.. ahora le parecía ridículo porque contaba con la energía y el apoyo de Connor para animarla. Para ya.. ¿Quieres que te lo demuestre? . gata. El soltó un suspiro nostálgico. hermana. es que así son las cosas. eeh. le tocó el pezón con la punta de los dedos. Pero. —Siempre soy bueno. Sólo hay unas cuantas horas en el día y no tendríamos tiempo para todos. la deslizó otra vez hasta el vientre y la sujetó allí firmemente. tías. no pienses que sólo porque tenemos una relación. Erin bajó la vista. —Bueno. Todo lo que antes le dolía y la entristecía.. —¿Qué importa? Aunque fueran cinco minutos. Su generosidad hacía que se le derritiera el corazón.178 - . ¿De acuerdo? Ella le lanzó una sonrisa provocadora. Ella le agarró la mano. Ella se tumbó otra vez. Él asintió con la cabeza. y no son agradables —le dijo suavemente—. —Oh. tengo demasiadas cosas que hacer hoy para pensar siquiera en.. primos? Ella negó con la cabeza. No hay más que hablar. la gata. necesito saber dónde está mi hermana y ver a mi madre. eres un encanto. Los parientes cabrones pueden irse a tomar por culo. —Muy bien.. Sé bueno. Connor. y necesito pasarme por algunas agencias de trabajo temporal. —Es mejor ser precavidos —balbuceó—. así que tendré que mimarla y arrullarla hasta que se tranquilice.. ahora que estoy en paro. nena. algún otro pariente del que ocuparse? ¿Abuelas. —Tengo que ducharme otra vez... tengo que ir a casa de Tonia a por mi gata. pero no puedo manejar a mi hermano con el estómago vacío. ¡Hola! ¡Sé realista. Por favor. quieras o no. Ella se dejó caer de nuevo sobre la cama. madre.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —No me adelanto en absoluto. Yo. no Tonia. Así que no pelees conmigo porque perderás. Ah. Tus problemas son mis problemas. riéndose. Erin! Ahora eres mi novia. ¿Qué más hay en tu agenda? Estaba dispuesto a echárselo todo sobre sus hombros. hermana.. sobre todo. La mano de Connor subió más. Es como si tuviéramos la peste.. —Lo que tú digas. —Por favor. nena. —Eh —levantó la mano—. Dime lo que tenemos que hacer hoy. Salió de debajo de la colcha y le apartó las manos de golpe. ¿Gata. —Sólo llevamos juntos dos días. —Ninguno quiere saber nada de nosotros desde el juicio. Y no es una cuestión de obligación. ¿Sigues insistiendo en escoltarme a todas partes? —Acostúmbrate. —Oh. no los tuyos. —Llamaré a Sean para que me cuente cómo van las averiguaciones sobre Cindy. ¿Qué tienes que hacer hoy? Erin suspiró. También tengo que investigar un poco para el informe Mueller. mi héroe.. pero son mis problemas. Bueno. y creo que estará furiosa conmigo. Dios..

No el suyo. Podía mirar su cuerpo todo lo que quisiera.179 - . y le había encantado. de ser fuerte. Ninguna fantasía erótica podría haberla preparado para un hombre como él. —Baja tú mientras me visto. Erin cayó de rodillas. Nos llevó al polígono unas cuantas veces. desde todos los ángulos. y qué amante. La necesidad de hacerle frente. Se fijó en el revólver. Se lo alcanzó. Sus sueños más salvajes se habían hecho realidad. Erin. Él se agachó y sacó un pequeño revólver corto de una cartuchera de tobillo. Yo. riéndose todavía mientras huía al baño. Sonó el teléfono cuando se estaba poniendo los vaqueros. era como si hubieran quitado una viga del techo. —La tendrás —cerró con un golpe seco. negando con la cabeza. No tenía forma de saber si el número que aparecía era el de Sean. desmadejada. —Tómala. La ausencia de Connor cambiaba la energía de la habitación completamente. había desaparecido.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Ella lo eludió. Me estoy muriendo de hambre. varios condones y un puñado de sus horquillas perdidas cayeron al suelo. Se acurrucó sobre la alfombra.. para dar noticias de Cindy. Para un sexo así. —¿Sabes usar una pistola? —Papá nos enseñó —admitió—. Conocía ese tono duro de su voz. riendo y llorando a la vez. Ella le sonrió mientras se secaba. Bajemos y compremos algo para desayunar. Era hora de vestirse y afrontar el día. Las llaves están en el estante de al lado de la puerta. Podría llamar Cindy. Su corazón se había hinchado y no había dejado espacio para que sus pulmones se expandieran. por favor. que todavía estaba colgado de una de las sillas de la cocina. ¿Quién es? . Parecía preocupado. Descolgó. pero no podía arriesgarse a dejar pasar su llamada.. El brillo caliente y apreciativo de sus ojos casi la hizo olvidar lo que había dicho. —Hay una tienda de comestibles aquí cerca —dijo—. o mi madre. —Quédate con esto. Connor estaba completamente vestido y esperando junto a la puerta cuando ella salió. Lo recogió con dos dedos y lo puso sobre el tocador. Él era su amante. Podía ser Sean. Connor McCloud era su amante. Dios. El arma cayó a la alfombra. Erin retrocedió. Lo había visto todo. —No. Al sacarlo. Nunca me han gustado. No podía permitirse sentirse abrumada. No podía respirar. Suspiró y cogió el arma. resistiéndose al impulso de cubrirse. ¿Quieres algo en especial de la tienda? —Un poco de leche para el té. Se lanzó al teléfono. dura y adulta. pero puedo usarla. —No le abras a nadie más que a mí —dijo antes de irse—. Él se echó las llaves al bolsillo. de ser fuerte y digna. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que venía del bolsillo del abrigo de Connor. —Erin —dijo ella—. —¿Diga? —¿Quién habla? —preguntó una voz profunda y perpleja de hombre. Miró la pantalla. Yo me quedo.

. Él dejó caer los comestibles en el suelo y lo cogió. No sé qué decir. Soy Nick Ward.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Hubo una pausa larga y de asombro. —Tendremos esta conversación en otra ocasión..180 - . hola. Erin? —había tensión en la voz de Nick. —Supongo —dijo. tiene una cuenta que saldar con tu padre. no.. ¿de acuerdo? No quiero que resultes herida.. En mi apartamento. Erin tragó con dificultad. ¡Qué desastre! Ahora sabía que no debía haber contestado. Odió el temblor de su voz. Connor se acercó el teléfono al oído. Dios. Erin cerró la puerta y llevó las bolsas a la mesa. Deseó que el apartamento tuviera otra habitación para escapar. de ojos oscuros y hoyuelos. Nick. —¿Erin Riggs? —¿Es uno de los hermanos de Connor? —No. Erin. uno de los colegas de su padre de La Cueva. La llave sonó y la puerta se abrió. lo ha pasado mal el último año. —¿Dónde está Connor? ¿Por qué estás contestando tú su teléfono? —Ha bajado a la tienda a comprar algo para el desayuno —estaba colorada como un tomate aunque nadie podía verla—. —Eeh. Nick. ¡Es sólo una niña! . ¿Qué tal te va todo? ¿Estáis juntos? Por su cabeza pasaron imágenes de ellos dos haciendo el amor durante las últimas treinta y seis horas. Tú eres una buena chica. —Ah. —En casa.. pero Connor. Nick. Oh. —Ya no soy una niña. *** El aspecto demacrado de la cara de Erin lo asustó. con todo lo que ha sucedido. cabrón. para que me pueda expresar.. Nick. —Ah —se quedó vergonzosamente callado—. ¿Cómo estás? —¿Dónde estás. —Lo sé. En persona. —¿Es una venganza contra Ed? ¿Seducir a su princesita y enfrentarte a él? Inténtalo y tendrás que detenerme desde detrás de los barrotes. Connor esperó unos momentos antes de permitirse responder. diablos. Hasta entonces. Se acercó a Connor y le extendió el teléfono—. —Ya ha vuelto Connor —dijo ella en un tono inexpresivo. Es Nick. Connor vio el teléfono en sus manos y se quedó helado en el sitio. No quiero meter las narices. Trata de mantener un poco de distancia. Nick se aclaró la garganta. no te importa un bledo. Pensé que esta llamada podría ser de uno de sus hermanos así que yo. Oh. —¿Sí? —¿Qué coño estás haciendo con Erin Riggs? —rugió Nick. el tipo alto de pelo negro. —Oye.

—Espera un momento. —Parece extraño —dijo—. La habitación estaba terriblemente silenciosa. —Vete a tomar por culo. Se sintió tan aliviado que tuvo que esconder sus ojos en la humedad fresca y suave del pelo de . Voy a colgar. el huevo de la otra y los puso en el cuenco. sino sólo para hacerte sentir como el cerdo oportunista que eres. Erin estaba poniendo la tetera. Su cerebro estaba demasiado ocupado tratando de procesar esa información. Esperaba una respuesta. Aparentaba que no había pasado nada. El pensamiento surgió de las profundidades de su mente. Connor deslizó sus brazos en torno a la cintura de Erin. esta conversación se ha acabado. Así que parece que la única persona de la que Erin Riggs necesita protección eres tú.. cabrón interesado. Cocino bien. Le cubrió las manos con las suyas. Nick. Es todo teatro. Nick? Porque si no. —Debía haber sabido que no estarías interesado en ninguna información que no te conviniera. ¿Tienes algo importante que decirme. Al menos. pero ella estaba muda. a Nick se lo parece. Nadie. —Es una trampa —dijo—. Te voy a pasar una información. Tiene asuntos de los que ocuparse aquí. le iba a quitar esto. Tú y yo juntos. Apretó la cara contra su mojado pelo lustroso. Ella asintió con la cabeza. es asombroso. —Pero para nosotros tiene sentido. —Yo haré el desayuno —se ofreció él—. creen. Connor intentó calmarse. Connor colgó el teléfono. de modo que cayó contra él. Recibimos aviso de la Interpol. Compensa muchas cosas. Confesó que Novak y Luksch estaban en Francia. Y es hermoso.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Tiene casi veintisiete años. Por todas las cosas malas que han ocurrido. de esa parte de él con la que no había forma de discutir. de negociar. Ella se estremeció y él sintió el momento exacto en que se suavizó. —¿Le dijiste que necesitaba protección? ¡Qué gran oportunidad! Y ahora le estás echando la zarpa. poniendo al descubierto la delicada curva de su mejilla. —Lo que tenemos. la autopsia está en marcha. Le quitó el tenedor de su mano pequeña y helada. aparte de los pequeños tintineos y crujidos que salían de la cocina. y no como un favor. La besó. Erin? —Sí —susurró ella. —¿Estás conmigo. ¿No te das cuenta? No está en Francia. desequilibrándola. Él le levantó el pelo. Muy suavemente. No necesita ese tipo de protección. Que lo intentaran. no para ayudarte. Uno de los tipos que se fugó con Novak fue apresado en Marsella ayer. para calentarlas. pero lo encontraron muerto en la celda antes de que tuviera la oportunidad de decir exactamente dónde. Le acarició la garganta con la cara.181 - . Su sonrisa no resultó convincente. Agarró un cuenco y un tenedor y abrió el cartón de huevos. confiando plenamente en él. pero nadie. Martin Olivier. Confiando en su apoyo. Algún tipo de veneno..

—Estoy preparada —dijo con pesadumbre—. . —Creí que no volvías hasta esta tarde —dijo Tonia débilmente—. cebollas. No podías saberlo —la tranquilizó Erin—. Se quedaron así. Ella la retiró del fogón y Connor se encargó de los preparativos del desayuno. hasta que la tetera empezó a pitar. —El mismo. Se centró en Connor y vio la pistola. Comían con apetito. Abrió la puerta de la jaula y Edna salió disparada y desapareció bajo la cama con un maullido. no pasa nada. Sus ojos oscuros se agrandaron desmesuradamente. La cara de Erin se encendió. En serio. con la jaula de la gata en la mano. chica mala. De pronto. los condones desparramados bajo la mesa. La jaula de la gata cayó al suelo con un golpe seco. Un maullido furioso salió de la jaula y Erin se apresuró a recogerla. apuntando a la puerta. Pensé que sería mejor traer a Edna y darle de comer aquí.. No quería interrumpir. En sus manos apareció una pistola como si se hubiera materializado allí. Poco después estaban dándose un banquete con tortillas rellenas de pimientos. —¿Nervioso? —Por decirlo de una manera suave —le espetó ella. Los ojos agudos de Tonia barrieron el apartamento. ¿verdad? Y algo más también. Es un poco. Connor parecía disgustado. la colcha en el suelo. porque tengo que hacer turno doble.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin. La llamada de Nick había borrado toda su euforia.. Siento mucho que Connor te diera un susto. —¡No pasa nada. —Tienes que dejar de permitir que la gente te haga sentirte culpable. Entra. Soy Tonia Vasquez. —Está bien. Tonia! —Erin se volvió hacia Connor—.. —Me has estado ocultando cosas.. Chantaje emocional durante una semana por lo menos. Y puedes empezar con tu gata —Tonia le tendió la mano a Connor con una sonrisa luminosa—. —¿Quién es? —dijo Erin en voz alta mientras la puerta se abría. abarcando la cama desordenada. Después de todo.. cariño. suspendidos en una burbuja de intimidad silenciosa.182 - . nervioso.. Encantada de conocerte. De ella salió un aullido furioso. —No pasa nada —le dijo a la recelosa Tonia—. pero estaban muy callados y apagados. —¿Connor? —Tonia lo examinó de arriba abajo—. Él no sonrió cuando le estrechó la mano. eeh. terminaste con un guardaespaldas. Connor se puso de pie de un salto. ¿Así que éste es el tristemente famoso Connor McCloud? Los ojos de él eran fríos. jamón y queso. Es inofensivo. aunque las palabras de Connor y su abrazo la habían vuelto a calmar y a llevar a un estado de ánimo casi normal. —¿Erin? —chilló Tonia. Era Tonia. —Encantado. una llave giró en la cerradura de la puerta de entrada. ¡Aparta esa cosa! Volvió a guardarse la pistola.

Me puso la carne de gallina. Tengo que darme prisa si quiero llegar a tiempo al trabajo —sonrió a Connor—. Estaba desorientada. sí? —murmuró Tonia—.. ¿Has hablado con tu madre? —Todavía no —dijo Erin—. pero me alegra que estés de vuelta. Tu madre necesita ayuda.183 - . decía una y otra vez que no podía soportar más ver a Eddie en la televisión. Se quedó mirando la puerta después de que Tonia la cerrara. —Por supuesto. —Oh. Dios. ya sabes. —Hasta la vista. Los brazos de Connor la rodearon. Finalmente se levantó a abrir en bata. Tonia le dio a Erin un besito en la mejilla y agitó los dedos en un adiós despreocupado. Fui más o menos a las ocho y estaba oscuro. —Gracias por ir a verla. apretándola fuertemente contra su cuerpo. Y la televisión del salón. ¿Qué pasa? Los ojos de Tonia saltaron a Connor y luego otra vez a Erin. Hizo una pausa dramática y sacudió la cabeza. Hum. Erin apretó los dedos contra la boca. pero no me dejó. Nos hicimos amigas cuando te ayudé a mudarte. Y gracias por tratar de localizarme. —Sí. Puedes decir lo que sea delante de él. Ella se aferró a su brazo con dedos helados. —Estaba muy mal. Él le hizo un gesto con la cabeza. —¿Qué pasa con las fotos? —Ha arrancado las caras y luego las ha vuelto a pegar en su sitio — dijo Tonia—. y el atizador de la chimenea clavado en la pantalla. —Para eso son las amigas —le tendió las llaves a Erin—. Dijo que tenía migraña. —No te preocupes —dijo Erin—. pero me dijeron que no habías aparecido —sus ojos se posaron en la cara de Connor—. Subí al segundo piso a usar el baño y cuando bajé vi las fotos. Sabe lo que está pasando. Así que llamé a la puerta un buen rato.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Tonia se volvió a Erin. Bueno. Dudo que se refiriera a eso. y yo quería llevarla a urgencias. Me alegro de conocerte. Connor . Y siento haberte asustado. Estaba histérica. Eddie es tu padre. —¿Ah. Erin se obligó a dirigir la mirada a los ojos compasivos de Tonia. Intenté localizarte por todos los medios. Iba a dejar una nota. ¿verdad? ¿Se refería a todo el circo que montaron los medios de comunicación durante el juicio? —No —dijo Erin con tristeza—.. sin sonreír. —Oh. no —Erin sintió que el mundo se le caía encima. Ahora entiendo por qué. —Me invitó a tomar té y no dejó de hablar ni un segundo. —Siento haber irrumpido así. No te lo vas a creer. Y ve a ver a tu madre cuanto antes. —Cambio de planes —dijo Connor. —No tiene importancia. —¿Por qué me llamaste? —preguntó Erin—. Está tirada en el suelo. ¿Por qué? —Te llamé al hotel. Pensaba ir hoy a verla. como si estuviera muy sedada.. La verdad es que tenía muy mal aspecto.. la otra noche estaba en el barrio y pensé que podía pasar a ver a tu madre.

Ya se sentía suficientemente temblorosa sin tener que explicar sus obsesivas visitas a la clínica donde él fue ingresado. —No parece enfermera. Mantuvo la cara apretada contra su camisa y esperó que él no estuviera leyéndole la mente. Erin estaba desconcertada. —No te ha gustado ni pizca. —No empieces —dijo él suavemente—. No me la imagino vaciando orinales. —Ya. Las manos de él se movieron suavemente por su espalda. cosa que sabía hacer.. ¿Qué enfermera va a hacer un turno doble con tacones de doce centímetros? —Creo que ahora tiene un trabajo administrativo —dijo Erin—. la verdad. Algunas personas se divierten dando malas noticias. ¿Cuándo la conociste? —Hace un año más o menos. —No —levantó las manos en señal de rendición. Lo siento. Pero ella conoce a mi madre. —¿En qué trabaja tu amiga? —¿Tonia? Es enfermera.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS le acarició la coronilla con la cara y ella se balanceó en el cálido círculo de sus brazos. Y sabía que me preocupaba dejarla a causa del viaje.184 - . ¿verdad? —No. Su mano dejó de moverse. —Se ha divertido mucho contándotelo. Erin soltó un suspiro secreto de alivio.. —¿Y qué aspecto se supone que debe tener una enfermera? —No como ella. Tienes razón. —Oh. Es extravagante por naturaleza. Ella dio la vuelta y rodeó con sus brazos su cintura. sonriendo—. No estoy segura. Trabajaba en una clínica donde fui a visitar a un amigo —dijo ella. —¿Por qué? Connor parecía incómodo. —Hum. Erin se apartó de él. Su tono frío la sorprendió. —¡Eso es machista e injusto! ¿Sólo porque usa tacones de aguja? Eres un. Nunca sirve de nada. es su forma de ser —lo tranquilizó Erin—. ¿Le pediste que fuera a visitar a tu madre? —No. para ser sincero —admitió—. El drama las hace sentirse importantes —sus labios se curvaron con disgusto—. —¿Enfermera? Llevaba tacones de doce centímetros. He tenido muchos problemas últimamente y no se me ha ocurrido pensar en el trabajo de Tonia. No tiene mala intención. Cambio de . apretando la cara contra su pecho. Ni dedicando varios años de su vida a hacer la carrera de enfermería. Como si la vida no fuera suficientemente difícil. Ha sido un comentario desafortunado. —No debería haber hecho ese viaje —susurró. ¿Por qué lo preguntas? —No me ha gustado nada la forma en que nos ha contado toda esa historia.

no me crees problemas. Me asusté mucho la última vez que llamaste. al menos desde el punto de vista de un hombre. no empieces. —No voy a dejarte sola por miedo a tu madre. Mándale un mensaje a Cindy y así tendrá el número. Pero voy a estar contigo todos los días y a todas horas hasta que demos cuenta de Novak. pildoras y polvos. preferiría contárselo a mi manera. Erin. sonó el teléfono de Erin. Probablemente estaba dándole demasiada importancia. Puedo capear un enfado. —Aquí tienes. Por el amor de Dios. —La verdad. claro que había sido sólo un comentario casual. aún era pronto para empezar a pensar en amor. Procuró no mirarlo mientras ponía los platos de Edna en el suelo. Habían tenido treinta y seis horas de relación sexual. aguda. —¿Sí? —¿Erin? —la voz de Cindy sonaba blanda e insegura. Es tuyo ahora. —Vamonos —dijo—. No podía permitirse el lujo de que Cindy colgara enfadada. He estado tan preocupada. Ella lo miró sin comprender. —¿Y si te llama alguien? —Sólo mis hermanos y mi amigo Seth tienen el número. A veces hay que sacrificarse por amor. . —Ya tengo suficientes problemas sin tener que oír uno de tus sermones. Y Nick. Pero no me parece muy buena idea que vengas conmigo. Pero lo había dicho. no te echaré ningún sermón. —Pero. Quédatelo tú. Es que estoy muy preocupada por ti. por favor. —¿Cindy? Oh. Así que si llaman podré hablar con ellos. Erin dejó caer al menos seis gotas extra de vitamina B en la comida de Edna antes de que recuperara la sensibilidad en el brazo. —Escucha. porque Cindy podría llamar. pero hoy es un caso especial. eso es todo. Él se encogió de hombros.. ¿Quieres ir ya a casa de tu madre? —En cuanto dé de comer a Edna —sacó una lata de comida para gatos de la alacena—. Era la primera vez que la palabra había sido pronunciada... —Erin —dijo él en tono de advertencia—. Erin echó con una cuchara el pegajoso producto en el cuenco de Edna y empezó a sacar de su bolsa de medicinas los diferentes frascos de cuentagotas.185 - . —Vale.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS tema. No me gusta hacer esto. gracias a Dios. Aunque no quisiera irme. borrosa y distorsionada por el minúsculo altavoz. —La llamada de Nick me ha quitado las ganas de usarlo.. ¿Crees que la reacción de Nick fue mala? No será nada en comparación con la de mi madre. ¿eh? Connor apretó el botón del altavoz y la voz ansiosa de Cindy llenó la habitación. Erin evitó una respuesta cortante. En ese momento. Connor le alargó su móvil. Lo agarró de un manotazo.

No sé cómo llamarlo.. Es extraño.186 - .. no sé. pero. —Lo siento. —Hum. pero todo lo que puedo ver por la ventana son arbustos. Apoyó su mano cálida en su rodilla. no lo sé —dijo con la voz muy baja—. No sé en qué barrio estoy. y supongo que en cierto modo tiene razón. —¿Dónde estás Cin? —preguntó ella. Erin.. con muchas cosas bonitas. y Billy está siempre conmigo. Frío. pero tenía la garganta seca.. —Lo prometo.. ¿y si buscas una revista o una carta que pueda tener una dirección? —Ahora estoy en el dormitorio. porque no es gran cosa. Hicimos tres fiestas de solteros. Y ha estado muy rara últimamente.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Cindy suspiró. Dice que me porto como un bebé. sí. ¿le pasa algo a mamá? La llamé y el teléfono estaba desconectado. escuchando atentamente. Es como. —Prométeme que no te cabrearás.. Nunca había estado aquí antes de anoche. una cantidad increíble de dinero... eeh. —¿Diferente en qué sentido? —Oh. Sólo me quedé en tanga. —Ah. bailando.. ¿Qué pasa? —No lo sé todavía —dijo Erin—. ni que estoy en la ciudad. hoy está diferente. Por cierto. No le cuentes a mamá lo mío con Billy. me vendría muy bien tu ayuda. otra chica y yo. algo como baile exótico... No era así antes. no lo sé. —Me lo prometiste.. Todo es muy diferente hoy. Cindy? ¿Tienes miedo de él? Cindy vaciló. Se enfurecería si supiera que te estoy llamando.. Resbaló contra la pared. Cin. —¿Qué pasa. Me hizo sentirme estúpida porque no quise hacer otro trabajo esta noche. Billy está abajo con Tasha. su trasero chocó en el suelo con un porrazo doloroso.. Y era para fiestas privadas. Erin sintió pánico. la verdad. —¿Qué trabajo? Connor se acurrucó frente a ella. no en un club. Supongo. porque yo. Estoy tratando de descubrirlo y.. —Eeh. en realidad no estoy segura. —Bueno.. Dios. ¿de acuerdo? Podría enfadarse más. aunque no exactamente. y Billy dijo que podía quedarme en tanga porque a Tasha no le .. así que yo nunca. he estado. ¿de acuerdo? Erin trató de tragar saliva.. Es una casa grande y lujosa. —¿Fiestas? ¿En plural? —Sí. Las rodillas de Erin se hicieron gelatina.. ¿sabes? Connor le puso un papel frente a la cara con la palabra «¿dirección?» garabateada en él.. como si estuviera impaciente conmigo. —Bueno. Ganamos seiscientos dólares por cada una. Mira. Erin se esforzó por mantenerse calmada. —Oh. —¿No te diste cuenta cuando llegaste? —Estaba algo bebida cuando llegamos aquí anoche —admitió Cindy.

—Eh. ¿Estás bien? Cindy hizo una pausa. Vamos a ver qué más ha averiguado Sean. Es una locura. Está en una casa que no ha visto nunca. Marcó. Extendió la mano. y Billy dijo que mataría a cualquiera que nos tocara. Lo intenté. correcto. Erin levantó la vista a Connor con los ojos desorbitados. eeh. Cindy se echó a llorar. . Quizá sólo estaba borracha.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS importa bailar completamente desnuda. Billy es diferente. —Cin —dijo Erin con desesperación—.. —Devuélveme ese móvil.187 - .. Jacey's Diner. Nos tomamos antes unas copas con Billy y eso me relajó. Bien. tengo un dolor de cabeza monstruoso y todo es muy diferente. —¿Qué está pasando? ¡No sé qué fuego apagar primero! ¿Qué se supone que tengo que hacer? Los ojos de Connor estaban sombríos. Dios. ¿sabes? La voz de Erin era sólo un hilito chillón. Pero Billy dijo que era demasiado tarde. dime sólo una cosa. yo soy diferente. Ayer estaba bien.. así que nosotras también tenemos que serlo. Oh. —No lo sé —susurró—. Sí.. —Cariño. Me sentí como si todo el mundo me amara. Me sentí estupendamente cuando estaba bailando. así que no es muy grave. porque él es un profesional. Cindy se había ido. así que... no sabe la dirección y el gilipollas no la deja irse —escuchó un momento—. Acabamos de recibir una llamada de ella. Billy está subiendo.. Tiene muy mala pinta.. y. como toda una diosa. —¿Y no puedes decir sencillamente que quieres irte a casa? ¿Sencillamente salir por la puerta? —Lo hice —admitió Erin—. Es extraño. Tengo que dejarte. ¿Qué hay? —escuchó atentamente durante un momento—. Estaremos allí en veinte minutos. Ya tiene contratadas las actuaciones y dice que no puedo largarme y dejarlo metido en el lío ahora. Tienes que averiguar la dirección para que yo pueda ir a sacarte de allí. Pero hoy. La comunicación se cortó. —Espera.

batirse en duelo. pero no sirve para asuntos serios. —¿Qué está haciendo Sean en Jacey's? —le preguntó ella—. como un destello de luz de arco iris que brotara de un cristal colgado en una ventana soleada. Ella se rio. Había sombras de preocupación bajo sus ojos. Sean es más bien acelerado. Él se encogió de hombros. Le cogió la mano. que lo encendió y le hizo desear más. todos los colores existentes. Su sonrisa relampagueó. no has tocado tus cigarrillos hace mucho tiempo. Ella miró hacia arriba y sus dedos delgados y helados asieron con confianza los de él. así que Connor aminoró el paso para ir a su altura. algo que haya estado recalentándose toda la noche. de su completa falta de ella. en una oleada brillante y cegadora. El lugar no era adecuado para Erin.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 16 Connor estudió la escalera mal iluminada y sucia con disgusto creciente. Matar a un dragón. —Atracándose de café malo y donuts —respondió Connor—. Zas. Se excitó sólo con el pensamiento. —Hablando de drogas favoritas —le lanzó una mirada de curiosidad—. más bien. Erin caminaba junto a él. ¿Hace mucho que fumas? . Ésta era la primera vez que se había atrevido. Allí no estaba segura. —Debo de haber estado distraído por todas las otras sustancias que alteran la mente y que mis glándulas han estado bombeando en mi corriente sanguínea últimamente. Estaría mucho mejor en su casa. Y ahora ella era su amante. a proyectar lo que había entre ellos hacia el futuro. Siempre había vivido al día. Abrió la puerta principal. cualquier cosa que sirviera. nena. —Qué romántico. O. así que el café es su droga natural favorita. sin pensar en el mañana. Sean tiene sus propias teorías sobre cómo distintos tipos de café son apropiados para diferentes actividades. Fue recompensado por sus tonterías con otra sonrisa. aunque sólo hubiera sido por un instante. sorber un moka con leche y coquetear con chicas bonitas. Ese sitio es un peligro para la salud. Starbucks es para mordisquear un bollo de avellana. Quería hacer algo llamativo y asombroso para espantar esas sombras. La idea apareció completamente formada en su mente y le quitó el aliento. Cazar a unos chulos cabrones requiere café negro y amargo de Jacey's Diner. Tú tienes un gran efecto sobre mi sistema endocrino. escudriñando el edificio con ojos recelosos y tomando nota de todas las personas y cosas que veía.188 - . Se dijo que tenía que llamar a Seth para que se ocupara de su seguridad.

Ella abrió unos ojos enormes y asustados. y además. —Dios mío —murmuró—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Se le abrió la boca y le salieron las palabras. . en el fondo era un romántico. Él soltó la cajetilla.. Una puede ser tu oficina. Sí. Dame una buena razón. Puede que tenga síndrome de abstinencia. Ya lo he pagado. Él continuó con determinación. sabes que no puedo darme el lujo de. Para tu negocio. aún conmocionada. Había metido la pata. Es tranquilo. —Deberías mudarte de este basurero. —Dilo —dijo—. —Connor. —Dejarlo será una delicia teniéndote a ti junto a mí —le dijo—.. ¿Vive en el edificio? —¿Bromeas? —parecía preocupada—... Por favor. —Sé lo que quiero. —Incluso bajo circunstancias normales. Sobre todo en su cama. —¿Quieres que lo deje? —se estaba comportando como un idiota enfermo de amor. Hay dos habitaciones de sobra. —Eeh. Pero ahora tenía que seguir hasta el sombrío final. Connor. Quiero que venga a revisar tus cerraduras. aunque. la verdad. La boca de ella se abrió para soltar una exclamación.. Sé que debería dejarlo. —Voy a llamar a Seth. Y voy a tener una charla con tu casero sobre la cerradura de la puerta principal. —Bueno —dijo ella—. —¿Adonde? No puedo pagar nada mejor ahora. Había mucho sitio. Mereció la pena sólo por ese breve momento en que su cara perdió el aspecto atormentado y en las comisuras de sus labios aparecieron pequeños hoyitos encantadores. Pregúntale a Sean por mi chili. Erin. pero sé exactamente qué hacer con mi fijación oral. tratando de parecer despreocupado—. a mí nunca me ha preocupado.189 - . no. Ella soltó una risita y sus dedos apretaron los de él. Él frunció el ceño. Erin lo miró asombrada. Ella mordió su suave labio inferior entre los dientes. —Múdate a mi casa. Y soy bastante buen cocinero. Erin lo miró. Él era así. pero no había remedio. —Reformé la cocina hace unos años. este lugar sería inseguro para ti.. Hay un patio para tu gata. —Es un sitio agradable —dijo. Todos los que fuman saben que deberían dejarlo. pero no salió ningún sonido.. que cayó con un golpe seco en la papelera.. Pasé todo el mes de enero sin agua caliente porque tuve la mala idea de quejarme de los bichos. ¿Connor? Sólo llevamos juntos dos días. El corazón dejó de latirle por unos instantes. ¿Estás seguro de que quieres dejarlo? Él sacó el tabaco y el papel de liar del bolsillo de la chaqueta y los puso sobre una papelera que había en la esquina. Déjalo.

Salió un hombre que sólo podía ser el tercer hermano McCloud. Para cuando entró al coche estaba avergonzado de sí mismo. ¿Cuál era la mejor forma de distraer a una mujer de sus problemas personales? Amontonar unos cuantos nuevos encima. —Sí. Una gran camioneta negra aparcó frente a ellos. Ya le había sugerido tener un hijo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Quizá deberías ir más despacio —estaba muy seria—. —Llevo diez años pensándolo —cerró la puerta de ella de golpe.. del mismo tono de lago glacial que los de Connor.. ya lo sé —replicó Sean—. ¿Ves esa camisa que lleva puesta? —le preguntó—. es. Afortunadamente para él. Y ya no parece que los ratones hayan estado mordiéndote el pelo —le olfateó un mechón—. y ella sintió su mano fría y abandonada. Mírate —una sonrisa complacida se dibujó en el rostro de Sean mientras daba una vuelta alrededor de su hermano. Incluso hueles bien. —¡Sólo dos días y mírate! Has engordado. era igual de alto. pero. Lo quiero.. de pelo rubio oscuro y con una chaqueta de cuero negro. le dio una palmada al trasero. —Pero. —Sean —gruñó Connor—. —Así que tú eres Erin. como si estuviera satisfecho. Erin le echó una ojeada a su cara delgada y a sus ojos verdes. salió apresuradamente del restaurante. Jesús. la princesa de la torre encantada. Sean se detuvo junto a un jeep y fueron en su busca. Connor metió el coche en el aparcamiento del Jacey's Diner. No te presionaré. —Oh. Se había entrenado con Connor durante dos días. quizá deberías pensarlo mejor. Sean movió afirmativamente la cabeza. —Lo siento —dijo Connor al fin—. con gruesos músculos bajo su jersey y unos vaqueros amplios. bueno. —Tienes un gusto excelente —le dijo. es. Llevaba el pelo muy corto y tenía los mismos ojos extraños y penetrantes de sus dos hermanos. —¿No qué? —Sean le tendió la mano—.. Yo se la regalé. ¿Qué le pasaba? Podría también haberle propuesto matrimonio ahí mismo. Golpeó el pecho de Connor. le palpó el hombro. Dio una vuelta y le lanzó a Erin una mirada evaluadora.. Un hombre joven asombrosamente guapo. A algún producto femenino. Ahora sabía cómo hacer frente a un escrutinio masculino intenso. pero más ancho y fuerte. que ella devolvió sin echarse atrás. . No sabes cuánto te lo agradezco. Los prodigios de la voluntad nunca dejarán de sorprenderme. No la tomó de la mano mientras caminaban hacia la entrada. pero es un desastre para la moda. No.190 - . Hasta te has afeitado —levantó un rizo del pelo de Connor—. Erin estuvo completamente muda durante el resto del recorrido. Ella le estrechó la mano.. Gracias. si no. tienes color.. Erin lo miraba fijamente. y supo que tenía que ser Sean McCloud. Antes de hacer solemnes declaraciones y promesas difíciles de cumplir. no usaría más que saldos de almacén barato.. Habían llegado al coche.

Tendrá que aguantarme hasta que Novak vuelva a estar bajo custodia. —Pero no lo harás —interrumpió Connor—. y gafas redondas sobre su nariz ganchuda. Erin levantó la vista hacia los tres hermanos. Le tendió la mano—. Funciona. Me gusta esto. Estoy a tope de cafeína y hecho un manojo de nervios. Sobre su cabeza pasaron zumbando miradas de . Los ojos oscuros de Miles se encendieron. Una gran sonrisa apareció en su cara. no quería. —Mejor que eso. gracias a Dios —dijo Connor ácidamente—. Una figura larguirucha se deslizó fuera. Davy sonrió y le tendió la mano. —Pero hoy no. como si no estuviera acostumbrado a la luz del día. —Miles no sale mucho.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS No dijo una palabra. Incluso encorvado como un buitre era increíblemente alto. Sal de ahí y sé sociable. Él parpadeó repetidas veces mientras estrechaba su mano. —En otra ocasión será —Sean le lanzó una sonrisa malvada—. —Eres buena para él —dijo con calma—. —¿Sabes de alguien que conozca a Billy Vega? —preguntó Davy. No sabía que venías a esta fiesta. Hoy estás más chiflado de lo normal. Levantó los hombros y volvió a dejarlos caer. largo y rizado.. La puerta del jeep se abrió. Conocí a Miles —dio un golpe en la puerta del pasajero del jeep—. —Eh. —Gracias.. —Hola. Porque tenemos otras cosas de las que hablar hoy. Con. chincharte va a ser diez veces más divertido. Sean le guiñó el ojo a Erin. ¿verdad? —Sean volvió su sonrisa otra vez a Erin—. —Déjame en paz. Davy —dijo Connor—. —¿Yo soy quién? —preguntó cautelosamente. —Y tú estás encantado. Miles —dijo ella con educación. —Hola. Eh.191 - . Miles. Ahora que tienes novia. Ha estado escondido en el sótano durante demasiado tiempo. Miles —dijo en voz alta—. Eeh. —¿De verdad? Guay. Sean. Iba vestido con una siniestra y polvorienta levita negra. Tienes buen aspecto. y es decir mucho. Entonces tú eres ella. permíteme presentarte a mi hermano Davy. —No tiene elección —dijo Connor—. —No me quería perder la diversión —Davy volvió su mirada penetrante a Erin—. Seguid juntos. Ella echó una risita a pesar del ceño fruncido de Connor. delgado y pálido. a mi hermano Connor y a su novia Erin. Eres casi tan estupenda como Cindy —se dio cuenta de lo que había dicho y sus ojos se escondieron detrás de las lentes de aumento de sus gafas—. sólo miró a Connor fijamente durante un largo momento. Que casualmente es también la hermana mayor de Cindy. con pelo negro. No seas petardo. ¿Sabes qué? Podría contarte historias sobre este terco hijoputa que te pondrían los pelos de punta. es decir. Me encantaría oír historias de Connor. pero es un gran tipo. Acabo de pasar una noche entera en los antros de Seattle. —Me muero de ganas. Muy amable de tu parte decir eso. Como Cindy.

Miles? —Victoria. Envié a un lobo a una casa llena de corderos. Una buena elección para la blusa. Pero Erin ya estaba ahogando risitas apremiantes. —¿Blusa transparente? ¿Salió a la puerta con una blusa transparente en la Universidad Cristiana de Edincott Falls? —Erin estaba escandalizada. señorita —la llamó Sean—. De seda negra. cuando menos. haciendo un reconocimiento. y un cuerno. ¿Qué has averiguado? —Bueno. La camarera arrojó unas cartas sobre la mesa. Sean pestañeó inocentemerite sobre el borde de la taza. —Oh. Acabo de estar allí.192 - . deslizándose en la silla. lo sé. Donuts para todos. Sean le lanzó una sonrisa. Sean gruñó.. parecía tan perplejo como ella. La úlcera está garantizada. son demasiado jóvenes para mí.. Es perfecto. —Oh. esa casa rebosa de belleza femenina —dijo Sean—. Dios. Erin miraba a los lados con inquietud mientras entraban en fila. —No —se burló Sean—. —Disculpe.. Colección de primavera.. esa belleza dulce. Ella se detuvo. Incluso me dio los números de teléfono. La camarera miró por encima del hombro frunciendo el ceño. Ñam. Se volvió otra vez hacia Miles... de pelo rizado. no llevaba la blusa cuando llegué —se apresuró a tranquilizarla Sean—. Victoria's Secret. —Porque llevaba unos pantalones blancos apretados —explicó—. aunque eso no me da derecho a fisgonear su ropa interior. de media copa. Hay una camarera de mala leche con una bandeja llena de donuts de mermelada increíbles. Como decía. No tenían mucha información para mí. Vamos a ver. Connor se dejó caer en su silla junto a ella. No te preocupes. —Bien —dijo Connor—. —Animal. Pero estoy apartándome del tema. pasando un brazo posesivo por sus hombros. Sí. —¿Alguien podría explicarme qué os traéis entre manos? —Sentémonos a una mesa —dijo Sean—. Connor suspiró.. Ella fue la que. Señor. —Debería haber traído mi taza —murmuró. —Ya lo creo —dijo Connor. cambió de idea y le devolvió la sonrisa. Subió y se cambió después de mi llegada. Bonito sujetador también. Sólo está tratando de impresionarte.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS entendimiento y mensajes telepáticos. echó café descuidadamente en sus tazas y se fue sin mirar atrás. sugirió que hablara con los Rumores Malévolos. El riesgo de intoxicación forma parte del morbo de frecuentar este establecimiento. colaboradora.. ¿cómo se llamaba? —Sean se volvió . con las manos sobre la boca. —Ignóralo —le aconsejó Davy—. dio la vuelta. ¿Cómo se llama... —Corderos. —¿Cómo supiste que llevaba un tanga rojo? —preguntó Erin. investigué la guarida de la nena y. —Victoria. Lo conozco bien. —La de la blusa transparente. pero la rubia con tanga rojo sugirió. Y el café es delicioso. Más bien zorras. que. por favor. Después estaba la pelirroja con el piercing en la ceja y una blusa negra transparente. el grupo musical de Cindy.

que yo le pasé rápidamente a Davy. —Caitlin. tiene con él una deuda de apasionada gratitud. Lo supe desde el principio. Un chiste más de esos. pero no nos sirven. Perdón.. Ella me habló de Miles.. Una y otra vez.193 - . —Y Cindy —dijo Sean.. Con —lo tranquilizó Sean—. Sean agarró un donut de mermelada. Miles incluso me dio el número de matrícula del tristemente famoso Jaguar. que miraba a Sean mientras arrojaba una bandeja llena de pasteles de aspecto execrable en el centro de la mesa. —Bueno. Me quitó el aliento. Miles se removió en el asiento. Me estás cabreando. Vaciló y le lanzó una mirada nerviosa a Erin—. . me centraré. con una ficha de antecedentes así de larga. —No. aunque le debe dinero. chascando los dedos. Un ladrón gilipollas y chulo. y espera no volver a verlo jamás. —¿Estás en el curso de Cindy? —le preguntó. —¿Y? —El coche pertenece a un tipo llamado William Vaughn —dijo Davy—.. —Sabía que era escoria. Ingeniería electrónica. saludó a la camarera con él y le dio un mordisco enorme. —Miles es el técnico de sonido de Rumores Malévolos y el fiel admirador de Cindy.. —Caitlin —lo ayudó Miles. roto por la camarera. Cuando encontremos a tu hermana. ¿Quieres saber lo que pasa con una chica? Pregunta a un hombre celoso —dijo Sean—.. Miles fue mi gran oportunidad. por favor—dijo Erin. Inclinó la cabeza con timidez y empezó a rasgar la servilleta en tiras. Miles miró malhumorado su café. mierda. me licencié el año pasado —dijo Miles—. He andado por ahí ocupándome del sonido para los Rumores y. —No te preocupes —protestó Sean—. Connor y Erin se volvieron hacia Davy. sí. Es privado. —¿Qué pantalla? —preguntó Erin. Le pinché las ruedas al cabrón una vez. Investigué todas las direcciones que pude encontrar. —Está bien. como tú. que podéis ojear —les pasó una carpeta—. Y cuando atravesé la fortaleza del sótano y vi la pantalla de Miles. Hubo un silencio molesto. No le cuentes a la gente eso —murmuró—. Ah. —Continúa. Con. Mi hermano lo sabe todo respecto a querer a una chica inalcanzable. —Los ojos de Miles brillaron con ardor vengativo. —Jesús. Tiene madera de héroe. —Cállate. Cálmate. y el guitarrista de los Rumores Malévolos me consiguió la dirección de sus padres. Sean —dijo Connor con aire de cansancio—. supe que era mi hombre. En cualquier caso. —Miles insistió en venir en cuanto le conté mi estrategia. Miles —le dijo ella—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS hacia Miles. —Tenía un videoclip de cuatro segundos de Cindy lanzando un beso. Una de sus antiguas caseras me dijo que no lo ha visto desde hace dos años. Me alegro de que le pincharas las ruedas.

—Créeme. pero que ella conocía a chicas que fueron reclutadas por él que escupen cuando oyen su nombre. —Oh. sonrió un poco y le indicó a Sean con la barbilla que continuara. —Nunca pensé que lo fuera —estiró la mano y le golpeó a Erin la muñeca suavemente con el dedo—. —Entonces por eso tienes ese brillo salvaje en los ojos. Dios. muy interesado en encontrar a Billy Vega y que estaría encantado de dar una generosa propina al que fuera tan amable de conseguirme su dirección actual. Miles. Miles y yo tratamos de ligar y cotilleamos. Miles escupió el café sobre la mesa. Siempre estás así de idiota cuando no has dormido bastante. Eh. Te agradezco la ayuda. —Así que iniciamos una odisea que duró toda la noche por siniestras tabernas de carretera. estoy tomándome esto absolutamente en serio. Ah. Finalmente hallamos un filón cuando llegamos a la taberna Rock Bottom. Solía bailar en un club cerca de Lynwood. Sean sacudió la cabeza. Les di mi tarjeta y les hice saber que estaba muy. Resulta que LuAnn. —Yo lo cubriré —dijeron Erin y Miles al unísono.194 - . la camarera. El fondo para corrupción se fue en gasolina y cerveza. Así que Miles y yo abandonamos las tabernas de carretera y nos aventuramos valientemente en el mundo salvaje de los bares de striptease de Seattle. Lo siento.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Connor levantó la vista de la hoja de antecedentes. conoce a Billy Vega por su reputación. alimentados por el leal termo de cola supercafeinada de Miles. hay un hilo conductor. Sean? —preguntó Connor. —Es un rayo láser humano. Evidentemente. —¿Necesitamos escuchar esto. la miró con desconfianza y le dio un mordisco. la hermosa rubia LuAnn. Fuimos a siete clubes llenos de bailarinas desnudas y él actuaba como si estuviera pasando por la biblioteca del Vaticano. Esto no es para que te diviertas. —No eran tan guapas como Cindy —repitió Miles. Yo llevo un mes sin dormir. Pero te lo prometo. donde encontramos a LuAnn. o llamarme si aparecía por el club. Sean —dijo Connor—. Nos dijo que Billy se presenta como un agente importante. Billy Vega es bastante conocido y generalmente odiado por las bailarinas. —No es tan guay como Cindy —dijo Miles. Lo cual me recuerda que tengo que ir al cajero automático. Connor agarró una rosquilla. Erin se cubrió la cara con las manos. —Buen chico. Pero de cualquier modo. No creeríais el grado de concentración que tiene este hombre. Sean le palmeó la espalda. nos tomamos unas cuantas cervezas e hicimos buenas migas con algunas de las señoritas presentes. No es normal. La sonrisa de Sean se esfumó. Estoy algo acelerado ahora. . —¿Dormir? ¿Cómo íbamos a dormir mientras esa escoria está con Cindy? —preguntó Miles a la mesa en general—. No importa las tonterías que diga. ¿vale? —Gracias —le lanzó una sonrisa lánguida—. —Cuidado.

—A casa de la madre de Erin —dijo Connor. De nuevo.. —Huy. —Me concentro muy bien. Sean. Detesto perderme la diversión. Connor se encogió de hombros. —¿Qué tiene de malo mi pelo? Sean enterró la cara en sus manos. de hecho. —Eh. —Eso es lo que me encanta de ti.195 - . Te hace concentrarte. —Discutiremos esos detalles después —dijo Connor.. Pobre bastardo. y por un instante ella vio un destello de cansancio en su cara. y algo me dice que voy a tener que dar tu clase de kickboxing esta noche. Debería ducharme. Connor sacó un billete de .. hermanito. Odio apestar a humo. —¿Para qué perder tiempo? Sean y Davy se cruzaron miradas y Sean miró su café. Sean pasó los dedos por su pelo de punta. —Llámame a mí también —dijo Davy—. Miles llevó una mano a su melena oscura y enredada. —A ti también te vendría bien una ducha. —¿Adonde vais vosotros dos? —preguntó Sean. Sean silbó suavemente. A ella se le ocurrió que Miles podría. No querrás que tu pelo tenga ese aspecto cuando encontremos a Cindy. eso es lo que sacas por ser un hombre de negocios responsable y un ejemplo para la comunidad —dijo Sean—. compañero —le dijo Sean—. realmente valiente de tu parte. —Es bueno para ti —dijo Davy—. Tengo que dar una clase de kárate y otra de kung-fu. Connor pidió la cuenta. Eso es ir deprisa. —Vas a dar todas tus clases —le advirtió Davy—. ésta no es la mejor hora para ir de bares de alterne. a mi manera —le espetó Sean. —Eso es. Había algo dulce en su cara cuando sonreía. sonriendo. Si recibes alguna llamada de tus bailarinas. Eres un rayo láser humano también. Después volveremos al ataque.. La camarera lanzó la cuenta sobre la mesa. Sean tembló con desagrado. Las cejas de Davy se arquearon. Demasiado lento.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Se miraron y sonrieron. Con —dijo—. —Odio el taichi. Ese anuncio produjo un silencio sorprendido por parte de los dos hermanos. —¿Qué más? —preguntó Erin. eeh. ser atractivo. Te pondré a dar clases de taichi los domingos por la mañana como te descuides. —Tenemos que irnos. así que podríamos aprovechar el respiro. —¿Por qué siempre tengo que preocuparme de la imagen de unos perdedores como vosotros? ¿Por qué no os compráis una revista y aprendéis a arreglaros? —Tengo que volver al gimnasio —dijo Davy—. Como un vampiro vulnerable. En todo caso. házmelo saber. —Yo quiero seguir buscando —anunció Miles. —Miles y yo podríamos pasar por mi casa a refrescarnos.

Así que presenta tus quejas. y apoyó su frente .. —Adelante. Cuídate —añadió Davy. Y realmente me gusta que tres personas inteligentes estén ayudándonos a buscar a mi hermana. Erin sonrió a Sean. —Tus dos hermanos. Te doy las gracias ahora. No me alteres así en un aparcamiento público. Erin. eeh. —¿Qué opinas? ¿Qué te parecen mis hermanos? —Me gustan. más pesado se volvía el silencio de Connor. —Hagámoslo. Connor? —Sí —su voz era beligerante—. Connor. Es completamente diferente. —Sí.196 - . Davy y Miles cuando se despidieron en el aparcamiento. Vamos Miles. sí.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS su billetera para pagarla. —¿Estás nervioso? Él le lanzó una mirada de incredulidad. —No —lo besó de nuevo—. Con. Pero no son más guapos que tú. —Guarda las gracias para cuando la encontremos —dijo él con brusquedad. Miles se ruborizó y pateó las embarradas ruedas del jeep. También me gusta Miles. Una sonrisa radiante despejó la tensión de su cara. —Vámonos. Es embarazoso. un placer. Gracias.. —Por el amor de Dios. Ella salió del coche. caminó resueltamente hacia él y le rodeó la cintura con los brazos. —Vamos. Davy gruñó y miró a otro lado. los dos son muy guapos. Llegaría incluso a decir que francamente guapos. —Debo aceptar esa mentalidad de héroe de la que hablaba tu hermano —murmuró ella—. Los dos coches arrancaron y se alejaron. Suerte con la madre. Si lo haces tú. dio la vuelta a la esquina y aparcó en la manzana de su madre. Cuanto más se acercaban a casa de su madre. Gracias por hacer posible eso. Ella sonrió. Por ser tan cariñoso y tan bueno. a la carretera. —Es. No me gusta mostrar mi erección delante de todo el mundo.. Erin levantó la cara para darle un beso. Lo recordaré. Incluso Sean se quedó mudo durante unos segundos. —¿Connor? —¿Sí? —Quisiera aclarar un detalle.. —¿Te excita que te den las gracias. Erin —dijo finalmente—. Por preocuparte tanto. —Me siento mucho mejor ahora que estáis ayudando. chicos —les dijo —. Connor enlazó sus dedos entre los de ella e inclinó la barbilla. Se quedaron sentados en silencio durante un largo momento y Connor soltó un agudo suspiro y abrió la puerta.

persuasivos y seductores.. señora. Connor McCloud. —¿Tú? —lo miró boquiabierta—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS delicadamente en la de ella. en algún lugar donde pudiera simplemente disfrutar de su generoso calor. en bata. Es parte de tu trabajo.. —Soy yo. —La estaba besando.197 - . —Cariño. —Ahora eres mi novia. dulces. —¿Quién está contigo? —sacó unas gafas del bolsillo de la bata y se las puso. fuerza y poder. debilitando sus rodillas. mirándolos con los ojos entreabiertos.. Erin rodeó su cuello con los brazos y se agarró de él. señora Riggs. —Erin. Tienes que decir esas cosas.. con mirada horrorizada. Bárbara Riggs estaba de pie en el porche. Los labios de Connor se movieron sobre los de ella.. haciéndola.. acercándola más. ¿Qué estás haciendo con mi hija? Connor suspiró. y empaparse de ellos como del sol tropical. Bárbara bajó los peldaños cubiertos de hojas en zapatillas. ¿eres tú? Se separaron con un grito ahogado. ¿qué significa esto? . deseando encontrarse a un millón de kilómetros de distancia de todos sus problemas y preocupaciones. Él la interrumpió con un beso. —Oh. cariño. Eres un.

con la cabeza en alto. Su mano se disparó hacia la cara de Erin. la espalda recta. La batalla iba a comenzar. —No te atrevas a sermonearme. señora Riggs —dijo. —Salimos juntos. Toda esta horrible historia sólo lo ha retrasado. pero Erin se le adelantó. Luego. Estaba a punto de abrir la boca y dejar que saliera de ella lo primero que se le ocurriera. —La has deseado desde que era prácticamente una niña —escupió ella—.. Siguió a Erin al salón y la vio echarse atrás. Marlene —dijo Erin—. Incluso tan desarreglada y demacrada como estaba. bueno! ¿Quién es tu joven amigo? —Hola. cuando la puerta de al lado se abrió súbitamente y una señora rechoncha de pelo gris salió al porche. Connor interceptó el brazo de la mujer en el aire. piensas que el camino está despejado. como Tonia había dicho. podía ver de dónde venía el porte regio de Erin. Y ahora que Ed no se interpone. Todo parecía inadecuado. mamá —dijo tranquilamente—. —¿Y bien? —la palabras sonaron como un disparo de ballesta. Las cosas no podían ponerse peor.. —¿Sólo lo ha retrasado? ¿Consideras la ruina de toda mi vida sólo un retraso? ¿Tienes el valor de entrar en mi casa y decirme eso. La tregua había acabado. igual que Erin cuando estaba muy cabreada. Erin hizo un gesto de asentimiento con la cabeza y él la soltó. como un bicho muerto. Sus ojos estaban vidriosos y febriles. Ahí estaba el televisor destripado. Él las siguió. Lo veía en tu cara. pero le fue concedida una tregua en el último momento. en la oscuridad. Erin —dijo en voz alta—. Sus ojos brillaban de curiosidad.198 - . —No haga eso. después de lo que hiciste? . Suéltame. Aah. ¡Bueno. ¿mamá? ¿Podríamos tener esta conversación dentro de casa? Bárbara Riggs levantó la vista hacia su vecina y se despidió con un gesto de la mano. así que no te molestes en negarlo. Ahora es mi amante. tirado en el suelo. —Hola. —Sin golpear —dijo él.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 17 Connor se preparó para la batalla. —Habría ido tras ella de todos modos —admitió—. con un atizador clavado en la panza. Bárbara encendió la luz de la cocina y se cruzó de brazos. Esperabas tu oportunidad. se dirigió resueltamente a la casa. Connor no sabía qué decir. La mujer se puso roja. así que no había razón para no ser brutalmente sincero. Su boca era una línea recta y pálida de furia. La mujer retiró la mano de un tirón. El rubor encendió manchas amoratadas en su pálida cara.

Sus brazos caían sin fuerza a sus costados. la cara de Bárbara estaba todavía pálida. No puedes echarlo sin echarme a mí también. Nunca me porté mal. —No. encerrad a vuestras hijas. —No. —susurró Bárbara. —¿Protegerte? ¿De qué? Connor miró a Erin con incredulidad.199 - . Por primera vez estoy pensando sólo en mí misma. Tenemos cosas de que hablar. Porque nunca te he pedido un favor en toda mi vida. La cara de Bárbara temblaba.. y tras haber discutido interminablemente los detalles de la fuga de Novak y Luksch y la relación de Cindy con Billy Vega. Una mirada que decía: «Rápido.. ¿Recuerdas aquellos cuadros de buena conducta que hacías para nosotras cuando éramos niñas? ¿Todas aquellas estrellas de oro que gané? Pues ahora te estoy reclamando mi premio. Que es más de lo que puedo decir de su esposo. Se había acostumbrado a ello.. ¿Cuánto tiempo hace que sales con mi hija a mis espaldas? Connor lo pensó. nunca di un mal paso. Y no puedes echarme porque no te lo permitiré.. según los relataba. mamá. —Eeh. señora. señora. Sólo por mí. Varias tazas de té después. definitivamente. Uno podía acostumbrarse a cualquier cosa. pasó esto. y tú vas a tener que admitirlo. Lentamente.. —Vaya premio —dijo ella fríamente—. Por Dios. cuarenta y seis horas y veinticinco minutos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Hice mi trabajo. Bárbara cerró los ojos y sacudió la cabeza. pero la mirada vidriosa había . aquí vienen los chicos salvajes de Eamon el Loco». No era diferente de la forma en que las señoras respetables de Edincott Falls los miraban a sus hermanos y a él cuando iban al pueblo. —Demasiado buena —dijo Erin—. —Pero siempre has sido una chica tan buena. Cumplí con mi deber —dijo él con calma inflexible—. mamá —dijo Erin—. Sus ojos se dirigieron a Connor. rodearon el cuerpo de su hija. Vino conmigo para protegerme. Los labios de Bárbara temblaron ofendidos y con confusión. —Dios mío. nunca te hice esperar levantada toda la noche. consultó su reloj y decidió que esos besos incendiarios y enloquecedores en el aeropuerto.. —Haré té —dijo Erin. ¿qué está pasando aquí? —Es mejor que se siente —le dijo él—. y sencillamente. cariño? ¿Me estás castigando por algo? Erin la agarró y la abrazó con fuerza. ¿Por qué no me dijiste que llevabas a este hombre contigo a la costa? —En ese momento no lo sabía. en el abrazo de Erin. mamá. podía ir analizándolos con frialdad. —Sal de mi casa —estaba furiosa. mamá —dijo ella con suavidad—. Fue una sorpresa. contaban. Estoy reclamando la recompensa ahora. —¿No se lo dijiste? No me extraña que piense que soy el Anticristo. —¿Qué te ha pasado. —¿Decirme qué? —la voz de Bárbara subía regularmente de tono—. Esto es por mí. Él lo soportó estoicamente. Lo único bueno de contarle un montón de desastres a Bárbara Riggs era que. Erin.

Bárbara se llevó la mano a la boca. señora. Bárbara se echó atrás ante la mención del televisor. no sé qué día —dijo—. Pero estoy segura de que no habló de danzas exóticas ni de que estuviera retenida contra su voluntad por un hombre horrible. Él quería con toda su alma decir que nada de lo que estaba pasando era culpa suya. —Mamá. secándose la cara con una toalla. —Tú eres la última persona que hubiera querido que lo presenciara. pero habría provocado una discusión. Sonó la cisterna. Se levantó de un salto y abrió una puerta que había junto a la de la cocina. —Recuerdo que me llamó la semana pasada. —Dale un momento —dijo tranquilamente. Bajo ninguna circunstancia le quitaría la cara a una foto de mis propios hijos. Y debería haberse dado cuenta de que era un mal momento.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS desaparecido de sus ojos. No sé qué está ocurriendo aquí. ¿verdad? Sí. —No sé qué decirle. Bárbara frunció el ceño. ¿recuerdas la visita de Tonia? —preguntó Erin. Bárbara y Connor se miraron mientras oían sus pasos ligeros en las escaleras. Yo no hice eso. por una vez. Todas con los ojos y la boca recortados. Esa chica habla muy alto. —Vagamente. Dios. de la familia. mi pobre hija. De la habitación salían ruidos de arcadas. la chica bonita de pelo oscuro. —Sé exactamente cómo se siente —dijo él. —Me contó lo del televisor —dijo Erin—. —Bueno. retratos de graduación. Y lo de las fotos. Lo juro. así que. —Mi vida se está derrumbando —dijo la mujer con naturalidad. vino por aquí hace poco. —No me digas señora —su voz era helada. Erin se levantó y salió de la cocina. —¿Qué fotos. —No fui yo —dijo ella. pero no fui yo. Erin se movió para seguirla. Fotografías de bebés. cariño? —¿No te acuerdas? Bárbara frunció el ceño. fue otra persona. —Recuerdo haber tenido —sus ojos se posaron en Connor y se retiraron rápidamente— un mal momento con el televisor de abajo. Erin volvió a la cocina y extendió un montón de fotografías sobre la mesa. y oyó levantarse una tapa de inodoro. si tú no lo hiciste. mantuvo su bocaza cerrada. Corrió el agua en el lavabo. ¿Alguna idea? Los segundos pasaron y se convirtieron en minutos de horrible . Bárbara Riggs apareció en la puerta unos minutos después. Pero eso es todo. Sus ojos saltaron salvajemente de Connor a Erin—. Él se encogió de hombros. Connor se inclinó y echó una ojeada. Después hizo una pausa y miró a Erin con perplejidad. mamá. Tu amiga la enfermera. Yo acababa de tomar un Vicodin y casi no recuerdo lo que dijo.200 - . Sus manos temblaban. con Cindy sentada en sus piernas. Erin cogió una fotografía suya. pero Connor le agarró la mano. Connor alcanzó a ver un lavabo y una lavadora.

pero su causa no era la mujer que estaba sentada al otro lado de la mesa. —Por supuesto. por favor. Había algo sospechoso y oscuro en todo ese asunto. —Todavía no —aceptó—. Pero no loca.. —¿No? —preguntó cautelosamente. Y está loco. Haré copias nuevas hoy mismo. Quizá acorralada. muchos recursos. Cambié los códigos después de que Eddie. —¿Y la alarma funciona? ¿La pone siempre? ¿La revisa regularmente? Ella asintió. eso significa que alguien con muchos recursos está jugando con usted. en todo caso —dijo ella. —Tengo los negativos de todas las fotografías —dijo—. —¡Pero ha estado en la cárcel hasta hace sólo unos días! —Sigo apostando por él. Esto apesta a locura. pero él no dijo nada. He tratado con locos antes. —¿Quién más sabe el código? —Mis hijas y yo —dijo Bárbara—. Ella apretó la mano contra la boca. Y lo dejó completamente solo con su madre.201 - . —Ya. Pero si no lo está. —No me importa. Y las cerraduras también. —No —dijo él—. Bárbara Riggs se cubrió la boca con la toalla y negó con la cabeza. Se miraron mutuamente como si fueran boxeadores dando vueltas en el ring. Ella parecía casi ofendida. Erin empujó su silla. eeh. Las palabras salieron con total convicción. no lo creo. deprimida y asustada. se fuera. notado señales de que hayan forzado la entrada? — le preguntó.. Dios mío. Disculpadme. Hubo un destello en sus ojos. está resentido contra su esposo. . Estaba pensando. —¿Novak? —Apuesto por él —dijo Connor.. casi de esperanza. A veces las reviso varias veces. no una pregunta. —¿Cómo? —No creo que esté loca —dijo.. Tiene una cantidad de dinero escandalosa. Usted me da la impresión de que está estresada. La boca de él dibujó una sonrisa. ¿qué había hecho él para merecer eso? Se sentía morir. —Todavía no. Siempre reviso las cerraduras y pongo la alarma. De todas. —Eso no va a resolver nuestro problema —dijo Connor... Su garganta subió y bajó varias veces. —Debe pensar que estoy loca. Religiosamente. Ahora vuelvo. Ella negó con la cabeza. —No. No tengo esa sensación con usted. —¿No ha. Es algo que debo hacer y hará que me sienta mejor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS silencio. De nuevo. Era una afirmación.

Creemos que todo está relacionado.. aun a riesgo de echar a perder la recién creada armonía. Creo que de eso se trata. Eso podría estar amañado y controlado desde el exterior. La atmósfera era inmensamente menos hostil que antes. así que no puedo desarmar su televisor para averiguar qué le han hecho —continuó él—. Quizá dos meses y medio. Y usted sabe exactamente qué me pasó. Son todo lo que uno tiene. Como el truco del vídeo porno. señora Riggs. Si no puede confiar en ellos. como asignó a Georg para controlar a Erin en Crystal Mountain? —Puede ser.. —Usted debe ser también un paranoico o no se le ocurrirían estas cosas. pero sabía que trataba de convencerse a sí mismo tanto como a ella—. —Unos dos meses y medio.. lo sé. Bárbara tragó saliva. teoría de conspiración paranoica. En Georg cuando apareció de la nada en la furgoneta fantasma. —Uno tiene que confiar en sus sentidos y en sus instintos —dijo. La muerte de Jesse. —¿Cree que Novak pudo haber asignado a ese Billy para controlar a Cindy. con los ojos entrecerrados. pero es posible. Como una gran. La traición de Ed. si usted quiere.202 - . entonces está perdido en el vacío. Ahí es donde he estado las últimas semanas. ¿Puede culparme por ser paranoico? Ella bajó la vista a la taza de té. —Sí. El coma. —No. Es absurdo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Entonces ¿alguien está tratando de hacerme creer que estoy loca? Él negó con la cabeza. Él controló su rabia y pensó en la llamada de pesadilla en el hotel. Ella vaciló. Sonó como una acusación. —Pero suena tan extraño. —Bienvenida al mundo real.. —¿Le contó Erin lo del vídeo? —No soy un técnico. pero él siguió presionando. Pero mi amigo Seth es un experto... —Sí —dijo él—. —Ya nos conoce a los teóricos de la conspiración. —¿Cuánto hace que le pasaron el vídeo porno por primera vez? Ella apretó los labios y pensó. exactamente. —Era policía. Es como si me hablara de una invasión de extraterrestres. Perdida en el vacío. Asintió con la cabeza.. —¿Quiere decir que cree que está todo relacionado? Él le lanzó una sonrisa breve y tensa. Ella parpadeó como si acabara de despertar. señora Riggs. —Ah. más o menos cuando Cindy empezó a salir con el tal Billy Vega. según los miembros de su grupo. Los hombros de Bárbara se hundieron.. Creo que alguien está tratando de volverla verdaderamente loca. gracias. Le diré que le eche una ojeada. Aunque la ficha de antecedentes de Billy no tiene nada .. porque al principio pensé que estaba soñando.. —Algo más de dos meses.

proxeneta y timador. Estoy bien —dijo secamente—. yendo a la oficina de teléfonos para pagar la cuenta y que volvieran a darle línea. Su silla se ladeó y se estrelló contra el suelo. Salió airada de la cocina. y antes de saber lo que le había pasado estaba sacando la basura. Ella parecía desconcertada.. —¿Qué ha pasado? ¿Qué le has dicho? Connor se encogió de hombros. Había que decirlo y no había nadie más por ahí para decirlo. —¿Mamá? ¿Qué pasa? ¿Qué está ocurriendo? Los ojos de Bárbara se movieron hacia Erin. todo en uno. —Nada. ¿sabe? —su voz salió más dura de lo que había planeado. Billy Vega no ha hecho nada malo todavía. pero lo obligó a llevar el maldito trasto .. Están demasiado ocupados con las cosas que están ocurriendo o que ya han ocurrido. Pero no se quejó. Cindy no es una menor. con la cabeza en alto. Supongo que algunos problemas son demasiado aterradores como para resolverlos en bata. —Entonces. entonces no tiene excusa para estar acostada en bata tomando somníferos y dejando que su hija le haga todo. Erin la vio irse desconcertada. Él ganó la disputa. —Nada de particular. Pagó caro su comentario. ¿no deberíamos llamar a la policía? Él pensó en su última conversación con Nick. Es sólo un ladronzuelo. —¿De qué está hablando? —Si no está loca. discutieron acerca del televisor destrozado. Congraciarse con esta mujer era sin duda una causa perdida. Bárbara Riggs lo convirtió en su esclavo. —¿Cómo se atreve a hablarme así? Qué demonio. De hecho. Lo cabreaba que tuviera que pasar por todo eso. En lo que se refiere a los policías.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS que ver con la de Georg. toda la tarde. No un asesino experimentado. Todo era parte de su martirio.203 - . excepto ser un cabrón. Ella se puso de pie como una bala. Bárbara tembló. y él quería dejarlo para que Seth lo desmantelara. Discúlpame un momento. Los pasos ligeros de Erin sonaban sobre sus cabezas mientras se afanaba en ordenar el caos y la locura. tratando de darle sentido a una pesadilla brutal. su recadero y su cabeza de turco. Después fue a la tienda de comestibles. que estaba de pie en la puerta con una carpeta en la mano. todo ese asunto le ponía enfermo. arreglando el goteo del baño de arriba. Sustuvo su mirada enfurecida directamente y mantuvo su afirmación. donde se lastimó un músculo de su pierna lisiada arrastrando aquel maldito reloj del abuelo. Ella quería que lo tirara a la basura. a la tienda de fotos y al anticuario. De vuelta a casa. No tienen tiempo ni personal para interesarse en cosas que podrían suceder. —Ya sabe cómo son los policías. eso es todo. cariño. que sepamos. Voy a subir a vestirme. —Hay un aspecto negativo en no estar loca. estamos hablando de una chica que tiene problemas con un novio caradura.

—Bien. Ahora no estoy para bromas. La próxima vez. Se dejó caer en los peldaños. Cuidado con lo que dices. Si acaso. tío. ¿eh? Connor hizo una mueca. —Eh —le espetó—. se frotó la pierna acalambrada y palpitante y buscó en el bolsillo de su chaqueta el tabaco. —Vete a tomar por culo. en la boda de Seth. descolgó con rapidez. Es la noticia caliente. Sacó el móvil y llamó a Seth. aunque trataba de ocultarlo. La madre y el padrastro de Raine están aquí. —¡No te atrevas a decirme que me relaje! ¡Estamos hablando de mi hija! ¡Llámalo otra vez! Sean descolgó al primer timbrazo. —No hay problema. Alix. y después a cenar a Severin Bay. Si me escabullo de esto soy hombre muerto. Tengo síndrome de abstinencia de nicotina. —Señora Riggs —protestaba él con tono cansino—. Necesito que vengas a revisar la casa de la madre de Erin. Cerró el teléfono y se lo guardó en el bolsillo—. Nos estás distrayendo. te tomas una pildora? —No es culpa mía —murmuró—. estúpido —silbó entre dientes. Los dejamos en el avión de vuelta a Londres pasado mañana. Al atardecer se escapó al porche trasero para tener unos minutos de paz bendita. Sean. De repente recordó que ahora no fumaba. —Hecho —dijo Seth rápidamente—. —Jesús. De otra chica acechada por Novak.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS al porche trasero para que ella no tuviera que verlo. Mañana vamos a llevarlos a navegar al San Juans. —Hola. Sabe qué hacer si tiene noticias. Más de una vez. —Escucha. ¿Qué hay? —Necesito que me ayudes. ¿Qué tal pasado mañana? —preguntó Seth. —¿Podemos dejar eso? —preguntó Connor—. —¿Por qué no esta noche? —Estamos en Stone Island. marca un número falso y manten una conversación falsa. Seth no se inmutó. que. ¿Por favor.204 - . Y maldita la ayuda que le daba Erin. Miles y yo no hemos descubierto nada en los tres minutos que han pasado desde tu última llamada. El recuerdo no lo hizo feliz. Lo que significó que el listillo de su hermanito fue testigo directo de la humillación. Ella me ha obligado a llamar. Había conocido a la madre de Raine. Nada todavía —le gruñó a Bárbara. Era una . por favor. Trate de relajarse. Él nos llamará. La falta de entusiasmo de Seth por sus suegros era claramente evidente. Están pasando cosas raras con el televisor y alguien ha forzado las cerraduras y las alarmas y ha cometido actos de vandalismo en el lugar. Lo peor de todo. —La suegra te tiene dominado. parecía ligeramente divertida con su tormento en manos de su madre. Me han dicho que estás enamorado. ¿Entonces? —Un par de cosas. para su satisfacción. lo obligó a llamar a Sean a cada momento para estar al tanto. Una sonrisa de conmiseración se extendió por la cara de Connor. Con.

—Muy bien. Podría distraerme. Tengo que colgar. —¿Se lo vas a decir a ella? Connor vaciló y miró por encima del hombro para asegurarse de que todavía estaba solo en el porche. —Sí. No necesita saberlo. Después es como si no hubiera ocurrido nunca. —Gracias por darme ánimos. ¿Qué más necesitas? —Quiero cargar Specs de rayos X en mi ordenador y conseguir algunos de tus transmisores —admitió—. Alix te comerá vivo y escupirá los huesos. —Ya. estás muy bien. No quiero que metas la pata. —Oh. Una cosa más. Estar cazando cabrones en bares de tías con vosotros sería más divertido que seguir aquí aguantando a Alix.. —Sólo estoy tratando de ayudar —protestó Seth—. McCloud. En realidad. en todo caso. —Gracias. ¿Le echarás una ojeada a la casa de Erin para ver si puedes aumentar su seguridad? Es un cuchitril. y mira a ver si puedes mantener la cara seria. Y es sólo hasta que Novak vuelva a la cárcel.. Eres tan receloso como yo. por experiencia personal. pero es complicado. Con. —Gracias. He tenido un día infernal. Estoy esperando una llamada de Sean con noticias de la hermana perdida. —Pensé que estabas pegado a esa chica como una lapa. El tono moralista de Seth hizo reír a Connor. Ojalá estuviera allí. Sabes dónde tengo todas mis cosas. —¿Muy bien? —gruñó Connor—. Seth se puso a considerarlo un momento. —Lo estoy. como un enorme alud de barro. que las mujeres se enfurruñan cuando uno hace cosas así. si realmente te gusta la chica.205 - . pero tampoco quería que el desafortunado Seth sufriera la violencia de la suegra. Piensan que eso significa que no confías en ellas. —Sé. Para Erin. Y estoy yo solo. Parecía sorprendido de sí mismo. En fin. conociendo al tipo como lo conocía. Ve a mi apartamento y coge lo que necesites.. ¿sabes? Me he alegrado mucho de oírte. pero te importa un huevo.. Eso es lo que yo haría. —Espero que quede algo de ti cuando se vaya —dijo—. y eso me pone nervioso. En eso te gano. un desastre —le dio la dirección y volvió a mirar a la casa—. Seth gruñó en señal de aprobación.. —Ya lo sé. gran hipócrita. —Nunca lo aceptaría. Era un fastidio tener que esperar dos días. Eh. La puerta de la calle podría abrirse con una tarjeta de crédito. ni las suyas ni las de nadie.. imparable. Por eso sé que estás bien —Seth no era dado a analizar en profundidad las emociones. —Escúchate por un minuto. La cerradura del portal está rota.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS fuerza de la naturaleza. hasta luego —cerró el teléfono y miró malhumorado . Seth. Quiero apoyo técnico. —Eeh. Erin no se toma en serio este asunto. quedarme dormido. mucho más —aceptó Seth alegremente—. pero no quiere ni oír hablar de venirse a mi casa. Me he enterado.

Además está transformada. —Estoy lista. —Voy a por mi bolso —Bárbara desapareció dentro de la casa. —No seas tonto. Estamos a poco más de media hora de distancia si nos damos prisa. cariño. Le cogió del brazo. Oh. se metió el teléfono en el bolsillo y se puso de pie. El corazón de él latió con fuerza. lo siento. Erin se puso de pie de un salto. —Gracias por lo que has hecho por mi madre —dijo ella..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS hacia los diferentes ventanales a lo largo de la manzana. Como él solía soñar que serían las nubes. El contacto envió una cuchillada de calor predecible a través de él. —¿Qué esperas? —le espetó Bárbara—. lo mismo que su olor cálido y penetrante. El Alley Cat estaba en la lista de LuAnn. —Eh —la voz de Sean estaba ronca de emoción—. Acabo de recibir una llamada de una chica fabulosa y hermosa llamada Sable a la cual amaré toda la vida. Oh. —¿Por hacer que me patearan el trasero todo el día como un balón de fútbol? Gracias por defenderme. Te estoy muy agradecido. No es culpa mía si sólo sabes pensar en el sexo. No tiene gracia. Luego. Bárbara Riggs irrumpió en el porche... Tú la manejas muy bien.. La brisa de la noche levantó un mechón de su cabello y lo hizo volar hacia la garganta de él. Sonó de nuevo. eeh. ¿Quedamos en el aparcamiento del club? Escuchó un momento. sintiéndose atrapado y consternado. Funciona como un encantamiento. Me dijo que el gilipollas acaba de entrar en un sitio llamado Club de Alley Cat. —No he hecho absolutamente nada.. —Tenemos una pista —les dijo a las dos mujeres. Ella se sentó y se acercó a él hasta que los muslos se tocaron.206 - . mientras Sean le daba instrucciones para llegar. su perfume. se me olvidaba. Me he sentado a tu lado y te he cogido del brazo. —Connor —Erin se cruzó de brazos y le lanzó su más misteriosa y sensual sonrisa—. Él lo tocó con dedos maravillados. Le voy a mandar a LuAnn una docena de rosas. una de las cuales coincide con la descripción de Cindy. la piel de la parte interior de su brazo era tan delicada como la de un bebé. Erin se puso rígida. Davy acaba de terminar la clase de kickboxing y ya va para allá. Erin se acurrucó más cerca. . —¿Qué he hecho? —preguntó ella—. pero no la he visto con tanta energía desde que arrestaron a papá. Se libró de responder por el timbre del teléfono. No me hagas esto. Vamos. —Tu madre está ahí. Seguro que no. que está saliendo hacia Carlisle. No sé lo que le dijiste. Te he dado las gracias. Erin —murmuró—. Lleva dos chicas con él. no necesitabas mi ayuda. no es. Connor miró su mano pequeña y suave. ¿Qué dices? ¿Vienes con nosotros? —Claro. —Erin. no. La puerta batiente chirrió y reconoció el paso ligero de Erin. Él miró fijamente a Erin.. ¿eh? —No me tomes el pelo. si pudiera tocarlas. No me digas que vas a dejar a dos mujeres indefensas solas mientras Novak y sus matones nos rodean como tiburones hambrientos. ¡Contesta! Connor sacó el teléfono de su bolsillo.

Se reunieron en un sucio corredor con una puerta abierta al fondo. Vaya. Olía a cerveza. Connor lo dejó lidiar y buscó a tientas en la ventana de atrás el bastón de aluminio.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —No estás jugando limpio —le dijo él.. les hizo una señal de aprobación con los pulgares y desapareció dentro. El lugar estaba oscuro y era ruidoso. Veo que has traído. te presento a la señora Riggs. Sean abrió una puerta que no tenía ningún letrero. —Déjalo junto a la ventana de atrás —le dijo a Erin. nos la llevaremos rápidamente. largo y achaparrado con un letrero intermitente que decía CHICAS EN VIVO-COCTELES. —Sean. Sean y Miles estaban de pie en el aparcamiento. Sean consiguió detener a Bárbara justo en la entrada.. Le cogió el brazo y empezó a hablar.. La que está allí es mi hija. al acecho. El Club Alley Cat era un edificio oscuro. mi hermano menor.. Uno de sus bastones estaba allí detrás. La luz y el ruido se derramaban fuera.207 - . Señora Riggs. Bárbara los esperó junto a la puerta. No quiero llamar mucho la atención. a humo y a sudor masculino. Dos mujeres vestidas con vaqueros apretados salieron hablando alto. Varias chicas casi desnudas se retorcían alrededor de barras en un escenario iluminado con luces rojas intermitentes. y Miles. con el bolso aferrado contra el pecho y los nudillos blancos. exageradamente fuera de lugar con su traje pantalón rosa pálido y su bolso blanco. muy serio. —Gracias por tu ayuda. con Billy. Las cabezas giraron cuando Bárbara Riggs cruzó la sala. uno grande con apoyo y agarre para el brazo que había usado después de la rehabilitación. Sean echó a correr detrás de ella. así que me escurriré allí solo y buscaré a Sable. muy estirada. Se . refuerzos. Sean. —Si no me llevas.. pero Bárbara Riggs era todo un desafío.. Él refunfuñó y maldijo mientras la mujer apartaba los objetos que tenía en su asiento trasero para hacer espacio. chicos. Un par de minutos más tarde Sean abrió la puerta y les hizo una seña para que entraran. Entonces. Bárbara movió la cabeza. Bárbara irrumpió por la puerta. —Ya era hora de que llegaras —Sean se quedó boquiabierto cuando Bárbara y Erin salieron del coche—. con su bolso blanco colgado del brazo.. ¿señora Riggs? ¡Señora Riggs! ¡Espere! Bárbara caminaba con paso decidido hacia el edificio. incluso para él. la madre de Erin —dijo.. pero le serviría en un apuro. No era el arma ideal. uno de los amigos de Cindy. con cortesía glacial—. es decir. eeh. con los ojos muy abiertos y los labios apretados. Sonrió y le besó la mano. —Ha sido un placer. y así podremos estar más relajados y concentrados cuando volvamos a tener nuestra charla con el gilip. Si puede guiarnos a Cindy. que nos ha estado ayudando a buscarla. Bueno. escuchad. —Mi niña está ahí. señora. me subiré a mi coche y os seguiré —dijo con voz enérgica—. Estaba enterrado bajo un montón de periódicos y de revistas. A Davy no se lo veía por ninguna parte. La sonrisa de Sean activó la faceta seductora de su personalidad.

Hasta el momento. Estaba vestida sólo con un chaleco y bragas. Había un estruendo de voces chillonas y las luces brillantes procedentes de la hilera de espejos de maquillaje hicieron llorar los ojos de Erin. La chica rubia pasó sigilosamente a su lado y corrió fuera de la habitación. no hablemos ya de bailar. las cosas estaban saliendo bien. Demasiado bien. En el aire se respiraba un olor penetrante a polvos. Como siempre. Fui la que llamé a ese tipo. No hay manera. con las rodillas contra el pecho. Sean. y en el malvado Billy acechando afuera en la oscuridad. —Ahí está el camerino de las bailarinas.. —Hum. Yo soy Sable. Una chica rubia de cara angulosa se inclinaba sobre ella. Movió la barbilla hacia la puerta.. Una mujer pelirroja le alcanzó a Erin un par de mallas. Está fuera de sí. no lo sé. Es. Era imposible que este asunto se resolviera con tanta facilidad. —Ponle esto —dijo—. —¿Cin? ¡Ayúdame aquí! ¿Dónde está tu ropa. Connor se volvió a Erin y Bárbara. No puede siquiera tenerse en pie. pero tenía una desagradable sensación. diciendo algo a lo que Cindy negaba con la cabeza. en la nuca. que andaba buscando a Billy. Era agudamente consciente de que tenían que salir de allí cuanto antes. hormigueante. —¿Erin? ¿Mamá? Cindy trastabilló hacia ellas y se arrojó en los brazos de su madre. Quiero salir de aquí cuanto antes. Ahora mamá estaba sollozando también. Id a sacarla y sed rápidas. —Asegúrate de que beba mucha agua antes de que pierda el sentido . Divisó a Cindy al fondo de la habitación. No es que se quejara.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS callaron abriendo mucho los ojos pintados mientras pasaban junto al grupo variopinto que acechaba en el corredor. tengo que buscarle unos zapatos. Cindy se puso de pie con esfuerzo. Sus ojos parecían aturdidos y su boca hinchada. Estaba sentada en el suelo. pero en este estado no puede actuar. laca y cosméticos.208 - . tumbándola casi. Pensó en los hombres que las esperaban en el corredor. Oh.. ¡increíblemente poco profesional! —Tienes toda la razón —aceptó Erin rápidamente—.. —¿Cindy? —gritó Erin. No sé lo que le ha dado Billy. A él nada le salía bien a la primera. *** Erin entró en la atestada habitación y Bárbara la siguió inmediatamente detrás.. ¿Cin? ¿Tus zapatos? ¿Tienes idea de dónde los pusiste? —Me alegro mucho de que hayáis venido a buscarla —dijo Sable—. tenía que ser ella quien mantuviera la cabeza fría. y estalló en un llanto ruidoso. cariño? Cindy miró a su alrededor con ojos vidriosos. Escucha.. Dios. ¿Esta chica es amiga tuya? —Es mi hermana—dijo Erin—.

Sácala de aquí antes de que haya problemas.209 - . Pero estoy bien —dijo débilmente—. Cindy sollozaba en los brazos de su madre. tan dócil como una muñeca.. Los tres hombres formaron un triángulo protector en torno a ellas mientras empujaban a Cindy. —Date prisa. —Te pegó —dijo. —Oh. Cruzar la puerta. . Ya no me duele. a través de la abarrotada sala.. Arrancó el coche. cerró de un portazo y se sentó al volante. Cindy permitió que la vistieran con las mallas y las zapatillas. que iba arrastrando los pies. Vete. Echó un par de ajadas zapatillas de tela en las manos de Erin. —Llévalas al coche y ponlo en marcha.. gracias a Dios —murmuró Sean—. —Va a morir —repitió Miles. Cindy llevó los dedos hasta la boca. —Lo haré. Va a morir. calma repentina y un golpe de oxígeno frío y vigorizante. —Pero tú. Nadie protestó. Muchas gracias. Lo agarró como si fuera un arma. Ahora el aparcamiento y estarían libres de nuevo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —aconsejó Sable—. tíos! ¿Adonde coño creéis que vais con esa chica? —Oh. —¡Eh! ¡Vosotros. Connor puso las llaves en las manos de Erin. tropezó y finalmente se fijó en él. Y mantenla alejada de Billy. La puerta del club se abrió de repente y la música estalló fuera.. Miles se quitó su levita negra y la envolvió con ella. Ahora. Sable. Al fin algo de acción. Cindy entrecerró los ojos. Es basura.. —¿Miles? ¿Eres tú? ¿Qué estás haciendo aquí? —Buscándote.. El teléfono de Connor estaba sobre el asiento. Empujó a su madre y a Cindy en el asiento trasero. Erin contenía el aliento y cruzaba los dedos. y Bárbara canturreaba para consolarla. Su corazón latía con tanta fuerza que estaba a punto de salírsele del pecho. —Lleva a tu madre y a tu hermana al coche. Rápido. Ese bastardo te golpeó en la cara —dijo—. Los ojos oscuros de él se veían fieros de ira tras sus gafas redondas. sí. Ninguna de las dos parecía remotamente consciente siquiera del peligroso drama que se desarrollaba fuera. Has sido muy amable al ayudar. Necesitamos tener una charla con este tío. Su tono no dejaba lugar a la discusión. el polvoriento dobladillo negro se arrastraba por el suelo. La empujaron al corredor. Nadie obstruyó su camino.

Connor miró a Sean y lanzó una mirada interrogante a Miles. Estamos aquí sólo para llevarla. contando a Billy.. Empuñó el bastón y deseó que Davy o Seth estuvieran allí. de cualquier modo. siete. ocho. me conformo con que pueda hablar después —respondió Connor suavemente. apostándose detrás de él: cinco. Él y Sean se acercaron más. ¿Igor? —Le pegaste —dijo Miles. Miles vaciló y corrió tras ellos. hombros excesivamente desarrollados y encorvados y puños exagerados que se balanceaban como los de un simio. tíos? Sean le dio un codazo. Otros tipos más salieron en fila. Era un tipo alto y moreno. nueve en total. Cindy le dijo a su hermana que quería ir a casa. —Lo estaba pidiendo —dijo Billy—. y lo hacía jodidamente peligroso. Connor y Sean silbaron entre dientes previendo el golpe mientras Billy se apartaba a un lado. pero no le habría obedecido. gilipollas. tíos? No quiere problemas —se burló Vega—. ahogándose. y Billy continuó con un . Ojalá le hubiera dicho a Erin que condujera directamente a casa. seis. podía despedirse de esa esperanza vana. ¿Quién coño sois vosotros. porque vas a tenerlos. Su voz temblaba. ya que eso a menudo exigía dispararla. rígido en la sección central. Miles bajó la cabeza como un toro y embistió. Aún tenía la esperanza de salir airoso en ese asunto. bien vestido. como diciendo. Connor hizo una exagerada demostración de su cojera mientras los examinaba en busca de armas. Miles se dobló sobre sí mismo. las oportunidades eran buenas si nadie sacaba una pistola. Los matones empezaron a cerrarse sobre ellos.210 - . Los ojos de Billy se estrecharon cuando cayeron sobre Miles. gilipollas de mierda. No queremos problemas. ¿eh? Dime otra vez cómo te llamas. No había de qué preocuparse. pero si las balas empezaban a zumbar. ¿No os parece amable? Mala suerte. La chica rubia que había pasado empujándolos en el corredor se precipitó fuera de la puerta detrás de Billy. Connor soltó un suspiro de alivio. —Esa chica estaba conmigo —dijo Vega—. con una buena apariencia elegante y sensual y un cuerpo de asiduo de gimnasio: grueso en la parte superior. —¿Oís eso.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 18 Billy Vega salió pavoneándose. Con Sean a su lado. No había forma de salir de ese lío. Perra inútil. —¿Tienes alguna preferencia en cuanto a cómo manejar esto? —No. esquivaba la salvaje embestida y lanzaba el puño contra el vientre de Miles. Sean se encogió de hombros. Eres aquel estúpido autista que lleva el sonido de grupos musicales. Él en realidad prefería que nadie sacara una pistola. Se dirigió a Billy—. —A ti te conozco.. ¿quién sabe? Demasiadas incógnitas.

Billy mordió el anzuelo y agarró el bastón. Connor miró a su alrededor. —Buen trabajo —dijo con calma. Esquivó el puñetazo. vestido de negro. lo golpeó con el filo de la mano en el puente de la nariz y le dio hábilmente un rodillazo en la ingle. Davy parecía divertirse. un pulgar clavado en un punto vulnerable bajo la oreja acabó con el segundo. algo que el siempre hacía en situaciones de combate. porque el primer envite de Miles fue la señal para que empezara la diversión. Billy corrió derecho hacia él. dos menos. atrapó su muñeca con la mano y apretó hasta que los huesos se rompieron con un chasquido. Él retrocedió. Connor levantó el bastón poniéndolo en guardia. Pero no había tiempo para preocuparse. moviéndose a cámara lenta. Todo el mundo tenía que aprender por el camino difícil. como siempre. paró su caída con la muñeca rota y gritó. bramando. Miles se levantó tambaleándose de nuevo y se lanzó contra Billy. tragando aire. —De nada. —Hola. alguien embistió contra uno de los hombres que se dirigía hacia él. jadeando. que voló por los aires. —Pero podía haberme ocupado de ellos solo —añadió Connor. Miles empezó a aporrearlo. Los dos hombres se estrellaron en el suelo. un codazo rápido y efectivo en la garganta. No estaba mal para un cojo. y con el propio impulso del tipo lo lanzó contra su compañero que lo estaba atacando por detrás. Connor lo dejó disfrutar. Su pierna mala estaba temblando. Entonces. los dos últimos tipos lo rodeaban cautelosamente y ambos habían sacado navajas. —Gracias —respondió Connor. Con el rabillo del ojo. y se pusieron manos a la obra. vio a Sean destrozar la rótula de un tipo y después girar en el aire mientras se lanzaba contra el siguiente atacante. La punta de su bota hundiéndose en el riñon terminó con el primer tipo. —De nada. Cuatro menos. pero no pudo poner mucha atención. Davy salió de las sombras. Connor lo lanzó lejos y giró para ocuparse del tipo que estaba detrás de él. Lanzó al aire la navaja que le había quitado al tipo y la recogió. El otro miró a su alrededor. retrocedió y salió huyendo. No había atajos. Muy discreto. Mierda. de todas maneras. El chico cayó como un árbol talado. y trató de mantenerlos dentro de su campo de visión.211 - . moviendo la cabeza con aprobación. Sean saltó al ataque a su lado con una patada al aire que alcanzó a uno de los matones de Billy en los dientes y lo mandó contra el capó de un coche. Billy se tambaleó.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS rodillazo en su cara y un codazo en el riñon. Davy —soltó Connor vociferando. gritando. Los matones se apiñaron. y Connor lo retorció rápidamente. Deberían haberlo entrenado. Había ocho tipos tirados con signos de dolor en el suelo. pero ver vídeos de Expediente X en el sótano no era forma de prepararse para una pelea callejera. un movimiento del bastón. y cayó al suelo como un saco de patatas. Miles lanzó un puñetazo que sonó a hueco sobre la cara . Buen chico. Un alarido. Billy se vino abajo. Otro ataque.

—A Miles lo han golpeado bastante. Pero el entrenamiento ayuda. Davy se sentía atraído por las artes marciales con carga espiritual: kung fu. y afortunadamente para ellos. entonces puedes matarme. Pero prepárate para trabajar hasta el agotamiento durante horas todos los días hasta que todos tus músculos pidan clemencia y cada centímetro de tu cuerpo se bañe en sudor. —Le pegó a Cindy. Hasta entonces. Nada de que preocuparse. Eamon despuntaba en varias disciplinas. Su boca y su mandíbula estaban cubiertas de sangre que caía de su nariz rota. Miles no tenía ni idea. —¡Vale. y una de las lentes de sus gafas estaba hecha añicos. La herencia del Loco Eamon era formidable. Siempre hay algún truco que no conoces. puesto que los chicos salvajes del Loco Eamon eran el blanco preferido de todo hijo de puta que tuviera ganas de pelear en Edincott Falls y sus alrededores. Te vi dejar los huevos desprotegidos en dos ocasiones. y toda la filosofía que las acompañaba. Si me ves haciéndolo en una verdadera pelea. —Quiero aprender a pelear como vosotros. Erin salió disparada hacia él y lo agarró. Los tres intercambiaron miradas irónicas. hombre. Miles parecía intimidado. Miles no tenía idea de lo que costaba aprender a pelear así. tarugo. según pasaba el tiempo. Miles! Déjalo—le gritó. ¿Vale? Miles se calmó y se levantó con dificultad. Sube la guardia. —No quiero que me machaquen así otra vez. Sean. Sean era partidario de las acrobacias. Y estás tú bueno para hablar de riesgos estúpidos con tu expediente.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS de Billy y se preparó para otro. aikido. Antes déjame interrogarlo. Su padre les había enseñado combate cuerpo a cuerpo prácticamente desde que aprendieron a caminar. se trata de salir de una sola pieza. —Hablando de que te machaquen —dijo Connor—. Muchas veces. —No hay garantías. Eso es siempre una putada. —Entonces hazle papilla después. Pero el bondadoso Sean palmeó a Miles suavemente en la espalda. tíos. pero se tiene en pie —le dijo—. Estaba temblando tan violentamente que casi no se tenía en pie. cada hermano desarrolló sus propias preferencias. Y ese entrenamiento los había salvado. cállate. patadas al aire y saltos hacia atrás. taichi. pero. . —Claro. Le cogerás el tranquillo. Fantasma. Como su padre les había asegurado que ocurriría. —O vienen contra ti de seis en seis —dijo Davy—. pero se limpió la sangre de la boca asintiendo con la cabeza. —¿Estás bien? La ansiedad de su voz lo hizo sonreír. No se trata de verse bien. Los habrían masacrado si no hubieran entrenado de ese modo.212 - . Me han machacado muchas veces. Connor prefería el sentido práctico y directo del kárate. compañero —le advirtió Sean—. —Ninguno de esos payasos podría haberme roto la guardia ni aunque les hubiera dado una invitación por escrito —dijo Sean cortante—.

—¡Por supuesto. Puedes ahorrarte esta discusión. ¡Cállate! Él trató de besarla. nena —la tranquilizó—.. ¡así que empezad a pensar en lo que vais a testificar ahora! La multitud se disolvió como por arte de magia. señora Riggs? — preguntó—. —Eh —gritó Davy—. no sabía si salir o quedarse dentro. ¿te acuerdas? ¡No vuelvas a hacerme esto nunca. ¡Malditos asesinos! Connor se frotó la pierna dolorida y se imaginó un cigarrillo con una aguda punzada de nostalgia. ConnorMcCloud! ¿Me oyes? —Empezó él —protestó Connor—. ¡No dijiste ni una palabra sobre luchar con él! Dijiste «hablar». —¿La policía? —Connor abrió la boca. Estará atontado un buen rato. —Nadie ha matado a nadie. letocó la garganta con la yema del dedo y le abrió los párpados—. ¿eh? Los ojos de Erin estaban incendiados de ira. y Bárbara Riggs. Tendremos que hablar con Billy en otra ocasión. —Aviso a todo el mundo. Connor! ¡Ha sido tan rápido! Él trató de rodearla con sus brazos. ni lo hará —dijo cansinamente—. La puerta trasera del Cadillac estaba abierta. eran tan sensual cuando se ponía furiosa.213 - . —¡No me dijiste que iba a pasar esto! —gritó—. Vamos. Dios. —La policía estará aquí en cualquier momento —dijo Erin. Supongo que tendremos que esperar a que despierte. Connor le alargó el bastón. ¿Por qué no vuelves al coche y cuidas a tu madre y a Cindy mientras tenemos una charla con Billy? —Que la damita se porte bien y se quede entre bastidores mientras los grandes hombres ejercen de machos. —¿Podría dejar esto junto a la ventana trasera. espantado—. Con. Estoy seguro de que quiere llevar a Cindy a casa. Se excitaba con sólo mirarla. pero ella se apartó bruscamente. Y yo no. ¡No quiero hablar con la policía! ¡La policía no puede ayudarme ahora! —¡Mala suerte! —le contestó ella—. —Mira. Entró al coche y esperó a que la puerta trasera sonara al cerrarse. La rubia de cara de rata corrió hasta Billy y se arrojó sobre su cuerpo desmadejado. —Larguémonos de aquí. con los ojos abiertos y fijos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Nada de que preocuparse? ¿Nueve contra tres? ¿A eso llamas tú nada de que preocuparse? ¡Dios.. ¡A todos! Los polis estarán aquí en cualquier momento. Sean se dio la vuelta para dirigirse a la multitud de mirones que se reunían en torno a ellos. —¡Habéis matado a Billy! —gritó—. ¿Qué esperabas? Te atacan nueve tipos a la vez y ¿qué se supone que tengo que hacer? ¿Aplaudir? —¡Se supone que debías dejarme manejarlo a mí! —rugió él—. ¡Me has dado un susto de muerte! ¡Ahora atente a las consecuencias! Miró a Sean y a Davy. pero no aceptaba nada. Miles lo sacudió con ganas —Davy se agachó sobre Billy. ¿Qué quieres decir con la policía? —Erin le tendió el móvil. la policía! —dijo ásperamente—. . —¡No lo intentes siquiera! —gritó ella—.

Crash. Bárbara Riggs caminaba con determinación por el aparcamiento. con las lágrimas corriéndole por la cara. —¿Qué le pasa? —le preguntó un tipo grande con pinta de motero. Estaba siendo la atracción del personal también. crash. pero va a ponerse bien. Connor corrió a detenerla. lleno a rebosar de mujeres Riggs con problemas. Necesitamos limpiar a este chico. Unas abolladuras aparecieron por toda la superficie reluciente. como una criatura marina fosforescente. venid a mi casa —dijo Davy—. hasta que la voz angustiada de Erin traspasó el ruido. crunch. Pop. smash. mamá! Bárbara alzó la vista. El cristal crujió y cedió. Los ojos comprensivos de Davy se posaron en el coche de Connor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS pero no ocurrió esto. Levantó el bastón muy por encima de su cabeza y lo descargó sobre el parabrisas del Jaguar con fuerza admirable. Miles sonreía a pesar de la sangre. señora Riggs! —Estoy seguro de que todo esto es muy terapéutico. Siguió la mirada sobresaltada de Erin y giró la cabeza.214 - . un golpe al otro lado del parabrisas. Miles se limpió la sangre fresca de la nariz con la manga pringosa y apuntó al otro extremo del aparcamiento. Deslicé uno de los rastreadores de Seth en la caja de cigarrillos de Billy mientras tu suegra estaba destrozando el Jaguar. y salió el faro derecho. ¿no lo has visto? —Bien hecho —dijo Bárbara despiadadamente. vamos. —¡Es usted una diosa. —Sí. agarrando su bastón como una porra. Smash. Erin hizo una mueca de espanto y se tapó los oídos mientras el bastón caía silbando y destrozaba la ventana de atrás. con el bastón arrastrando tras de sí. Connor se encogió de hombros con impotencia. Eh. Con. —¿Cuál es el coche de Billy? —preguntó enérgicamente Bárbara. Si puedes. crash. La ventana del lado del conductor. Era como mirar una enorme grúa de demolición tumbando un edificio de ladrillo. y se fue el izquierdo. estaba a punto de complicarse aún más. . Bárbara la seguía sin protestar. La punta de goma negra golpeaba el asfalto. Podemos rastrearlo mañana. Y los chicos ya le han dado una paliza por ti. Lanzó el bastón hacia abajo y se las arregló para hacer una abolladura bastante considerable en el techo. No todos los días se veía a una dama madura con un traje pantalón rosa pálido aporreando un coche de cien mil dólares para convertirlo en chatarra. donde un Jaguar plateado brillaba ligeramente en la oscuridad. pero ¿podemos irnos? —preguntó Sean. —Le debe dinero. El bolso blanco se balanceaba en su brazo con cada movimiento. mamá. pero era demasiado tarde. así que tómatelo con calma esta noche. continuaba interminable el alboroto. —¡Ese hijo de puta le pegó a mi niña! —Ya lo sé. Miles y tú. —¿Mamá? ¡Mamá! ¡Escúchame. que para empezar no podía considerarse normal. La noche. Cogió de los hombros a su madre y se la llevó deprisa al coche.

¿Me vas a reñir? Bárbara apretó a Cindy en sus brazos.. Una lista de detalles nimios y macabros. Un artista necesitaba espacio para la improvisación. Connor solamente mantenía la cabeza baja y la boca cerrada. —Oh. —Creo que se pondrá bien. ¿Entonces por qué nos estamos riendo? Las tres mujeres empezaron a reírse. si todo salía bien. Sin problemas. cariñito. volvía nulo e invalidaba el contrato. pública! —Eso no es divertido. Nada como lanzarse a una imprudente destrucción de la propiedad privada para mejorarle a uno el ánimo. Igual que su escondite en el maldito armario del garaje. En absoluto. y llevaba una lista . Rolf se enorgullecía de su profesionalidad. el pago fue enviado a Marsella en dólares americanos. Es de armas tomar. me siento mucho mejor —dijo Bárbara con voz asombrada—.. —De verdad. ¡Soy una amenaza p. —Oh. Y yo también podría acostumbrarme a ello. Hace mucho tiempo que no me sentía tan bien. Y cuidado con la madre. —Sí. era que siempre había sorpresas. Los blancos deberían llegar pronto. —Ya lo sé. claro que sí —gruñó Connor—. Los honorarios eran excelentes. no.215 - . pero no puedo ir a visitarte porque yo también estoy en la cárcel. créeme. según el maldito contrato. el contacto había sido discreto y profesional.. ¿No sería divertido? Si tuviera que mandarle una carta a Eddie. Hicieron un alboroto terrible. Eran los detalles lo que le molestaba. y conducía el maldito coche. Ese contrato no le gustaba nada.. No había nada malo desde el punto de vista del negocio. —¿Mamá? —tembló Cindy—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Buena suerte con ellas. Y aquí no había espacio. si no se seguía al pie de la letra. como se había prometido. Dios mío.. nena. mamá —la voz de Erin sonaba ahogada por la risa. pero si había una cosa que le había enseñado ese negocio. cariño. La operación era impecable. Bárbara parpadeó varias veces. cerró la puerta del coche y echó el bastón al maletero. Llevaba horas allí metido. —Muchas gracias —murmuró él.. donde no podía hacer más daño. Connor —dijo ella fríamente—. No parece usted tener problemas para expresar su ira. Dios. —Sería mejor que empezaras a llamarme Bárbara. señora Riggs —dijo él—. cada uno de los cuales. Los explosivos estaban en su lugar. *** Rolf Hauer se sentía incómodo. Miró el reloj. Sus ojos se encontraron en el espejo retrovisor. y estaba rígido y aburrido. lo siento. p. Esta vez Connor le quitó el bastón a Bárbara con sus propias manos. —Oh. ¿Crees que podría denunciarme? Oh. Sacó el coche a la calle y se preparó para absolutamente cualquier cosa. lo he notado —gruñó Connor.

pero. la compasión era inútil. Sufrió una descarga de adrenalina. El silenciador había ahogado el ruido de los disparos. Encendió un cigarrillo.. Rolf observó en silencio mientras Nagy agarraba una maleta metálica y seguía a Rousse y a la pequeña figura comatosa al interior de la casa. Había también una bolsa de glucosa y una aguja hipodérmica. Ahora venía la parte más extraña. su voz regañona se perdía por las escaleras. Un hombre dio la vuelta. tiró el cigarrillo y lo aplastó. Cuanto menos supiera. Rolf alcanzó a ver una cara demacrada. nariz grande. pop. La maleta abierta a su lado estaba llena de medicamentos. Era el segundo blanco. No parecía que fuera a bajar. con pelo castaño. con los cabellos grises. Ah. con un sombrero de fieltro. Su primer blanco. Dijo algo áspero al hombre en un lenguaje gutural que Rolf no reconoció. No necesitó siquiera que saliera a la luz para identificar esa gran mandíbula. abrió una rendija en la puerta del armario y espió fuera. era sólo otra sombra en la oscuridad. pop. Voces. Se abrió la puerta del pasajero y se apeó una mujer grande y gruesa. barbilla partida. donde ella estaba. mejor. El hombre siguió su voz estridente por las escaleras.. Rousse estaba bajando con mucho ruido las escaleras. Él era sólo la pluma con la que otros escribían un mensaje con fuego y sangre. pues había hecho un reconocimiento esa tarde antes de que llegaran. pop. Pop. Ingrid Nagy. pues la figura inerte era tan ligera como un niño. Rousse lo llevaba sin esfuerzo. Hasta ahora. Pero. hacia lo que sabía que era la cocina. se cabrearía con él e iría a buscarlo. Sí. Le pagaban para que esa tinta fluyera. medio calvo. Nagy estaba todavía gritando desde lo alto de las escaleras. La puerta de la camioneta se abrió. se puso en alerta para el combate. Así era como le gustaba.. de hombros redondeados. Nagy se alejaba. probablemente volviendo al garaje a sacar más equipaje de la camioneta. lo cual no le importaba mucho porque prefería no saber lo que ponía. Matthieu Rousse. el hombre comatoso sin nombre.pop. La eliminó en mitad de una de sus estridentes frases. La puerta de la parte de arriba de las escaleras se abrió de repente. al fin. La mujer debía estar .. Con los ojos aún abiertos. El hombre contestó malhumorado. Con su pasamontañas negro. El blanco número tres. Se deslizó por las escaleras tras ellos. El ruido de la puerta del garaje al abrirse seguido de los brillantes faros de un coche. Rousse no tuvo tiempo siquiera de hablar. todo bien. en una eterna sorpresa. Su sufrimiento llegaba a su fin. alto. Muerta antes de verlo. cuando viera que Rousse no contestaba. sólo abrió los ojos desmesuradamente y. hacia la puerta iluminada al final del pasillo. en su caso. Entró en la habitación y bajó la vista hacia el hombre en coma.216 - . quejándose todo el camino. Rousse reapareció llevando en los brazos una figura floja envuelta en una manta. Se encendió una luz..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS de instrucciones que parecían escritas en clave. cayó.. Una mujer echándole una bronca a un hombre sonaba igual en cualquier lengua. Fueron a la parte trasera de la camioneta y abrieron las puertas. pobre bastardo. La parte que hacía que se le pusiera la piel de gallina.

las agujas. al menos. La parte difícil había terminado. Había una parte de él a la cual no le importó rebanar la primera articulación del índice derecho del enfermo desconocido y después el anular y el meñique de la misma mano. pop. Arrojó la ensangrentada bolsa y su contenido. La otra se encogió. las cajas y las medicinas en su vehículo y examinó la camioneta por dentro y por fuera con su linterna.217 - . lo desconcertaba. Rolf estaba sorprendido de sí mismo. y se estrellaba abajo. la caída a cámara lenta de los escombros que ardían. Parte de él no se echó atrás al meterle una bala en el cerebro y cinco más en el pecho. habría tenido un motivo para acabar con él. Se metió la bolsa en un bolsillo de la chaqueta y del otro sacó una botella de gasolina con la que empapó el cuerpo del cadáver. pop. que cogiera la maleta. flácido e indefenso. o perdería el contrato. La camioneta estaba llena de máquinas para conectar al enfermo. Tocar el cuerpo flácido del hombre le revolvía el estómago. Le habían dado un diagrama explicando exactamente cuánto cortar de cada dedo. El comatoso no iba a gemir y pedir piedad. contra las rocas. pop. Limpia. Pop. tan absolutamente pasiva. Lanzó los materiales que había recogido por el acantilado. Pero no se subió al coche para alejarse inmediatamente. Ni un pedazo de equipo médico podía quedar en ella. Recogió los dedos y los puso en una bolsa de plástico que se había echado al bolsillo con ese propósito. Buscó en los bolsillos de Nagy para asegurarse de que no había nada incriminatorio en ellos. pop. Así era muy difícil. aunque sólo fuera que se callase. con la cabeza caída hacia un lado. Los términos del contrato se habían satisfecho. el contrato quedaría invalidado. Metió las máquinas. las llamas que lo lamían todo. Se dividió. Esa criatura. respiró profundamente y apretó el detonador. feliz de llevar guantes de cuero.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS diciéndole a Rousse que le llevara la percha para ponerle el goteo. Su parte fuerte apretó el gatillo. Se apartó a una distancia segura. pasando sobre Rousse y Nagy y sacó una navaja para ocuparse de los detalles finales. Ahora. Él lo había estudiado cuidadosamente. lo metió todo otra vez en la maleta y lo llevó de nuevo al garaje. pop. Volvió a subir las escaleras. La casa explotó. Se desharía de ellas más tarde. Su mano se detuvo. Miró . El fuego purificaba. Condujo hasta el acantilado que había escogido el día anterior. a recoger el desorden. El comatoso estaba ahí acostado. como un caracol en su concha. con la boca abierta. como debería haber hecho. Rolf observó con mudo alivio la expansión. Rolf casi hubiera preferido que lo hiciera. la camilla. la parte que estaba deseando hacer. Hizo como le habían dicho. El mar subía y bajaba. la percha. A Rolf le habían ordenado que le quitara el pañal para adulto recubierto de plástico. Si quedaba una sola prueba. Rolf sacó su vehículo alquilado del sitio donde estaba escondido entre los arbustos y empezó a trabajar en la camioneta. Rolf se armó de valor y usó un truco que había pensado que no necesitaría de nuevo. Ahora. toda evidencia de que el hombre no era una persona normal y sana.

SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS fijamente al mar.218 - . por fin. Bueno. Nada de reflexión. le permitirían pagarse unas largas vacaciones en algún lugar muy lejos de allí. pensando en las extrañas últimas horas. . Un error. Estaba amaneciendo cuando Rolf. Ese trabajo había sido muy extraño. al menos los honorarios eran muy elevados. Él era un hombre de acción. se subió al coche y se puso otra vez en camino hacia Marsella.

donde el doctor la había examinado. Estás tratando de matarme. Sintió los ojos de Connor fundirse con los de ella. para tranquilidad de todos. a pesar de lo cual se mantenía junto a ella. Quería ver si te gustaba. lo había llamado. que presionaban contra el suave tejido. —¿Qué demonios crees que estás haciendo aquí fuera? ¡Estás medio desnuda! —parecía enfadado. Hum. Los brazos de él la rodearon. Bárbara y Cindy estaban por fin dormidas en la habitación de su madre quien. «Un calientapollas calculado». Pensó en su reacción ante su holgado camisón victoriano. Era muy consciente de sus pezones. del oscuro césped. Echaba de menos a Connor. Había sido una noche larga y difícil.219 - . Erin se inclinó contra la ventana de su dormitorio. La calle estaba desierta. Lo habían echado de la casa. no había invitado a Connor a quedarse en la habitación de huéspedes. Sólo pensar en ello hacía que se estremeciera. Connor abrió la puerta del lado del pasajero y le hizo una seña. descalza. Estaba mirándote . para protegerla mientras dormía. desconectó la alarma y salió al porche. Empezó a ponerse los vaqueros y entonces bajó la vista a su delicado camisón veraniego de gasa con flores rosas. Tendría que ver si le gustaba también la versión más reducida. a través de la ventanilla del coche. ¿verdad? —Sencillamente te echaba de menos. De acuerdo. Todos dormían excepto él. le había hecho varias preguntas y las había mandado a casa más o menos con los mismos consejos que Sable le había dado a Erin: que bebiera mucha agua. Cristo —echó la cabeza hacia atrás contra el asiento—. Él había captado la indirecta y se había quedado fuera. Estaba cansada de hacerlo. Sus pies estaban cubiertos de hojas de hierba que se le pegaban.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 19 Erin estaba todavía al borde de un ataque de nervios horas más tarde. que durmiera y que se mantuviera lejos de quienquiera que la hubiera puesto en ese estado. Su madre había insistido en llevar a Cindy a urgencias. con toda intención. en su coche. El círculo de niebla de su aliento se agrandaba y empequeñecía mientras miraba el Cadillac aparcado fuera. eso es todo. Tan obstinado. —Quería enseñarte mi camisón. Ya habían llorado bastante las tres. La brisa de la noche era helada y azotaba la fina tela en torno a sus muslos. Bajó sigilosamente las escaleras. Ella corrió por la hierba empapada de rocío y se deslizó dentro del coche. Se controló porque no quería empezar a llorar. galante y cariñoso. disparándose sobre el resbaladizo asiento de cuero para apretarse contra su cuerpo. —Oh. No dijo nada de llamar a la policía.

La extraña pregunta la desorientó.. Pero aun así. Connor deslizó la mano sobre su cadera. —¿No quieres.? —Sabes muy bien cuánto lo quiero. —Oh. Erin. ya viste lo que le hizo al Jaguar. Mucho. Es suficiente. estaremos tan seguros como es posible estar. Excepto cuando me besaste en el aeropuerto. —Dime cómo es tu dormitorio. . Ella se arqueó contra él. nunca. ¿Ves lo apetitosa que es esta manzana? Nam. Mi dormitorio está en el ático. Eso cuenta. además. Connor. Sus dedos se apretaron. Están dormidas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS desde la ventana de mi dormitorio. en el lado contrario de las escaleras del dormitorio de mamá. nena —dijo—. ñam. Soy un hombre. —Yo también creo que cuenta. —¿Por qué no? Todos están dormidos. sólo un mordisquito. —No. y después la apretó contra la dura y gruesa longitud de su erección. cariño —susurró él—. ya le gustas —no hizo caso de su gruñido burlón—. Estoy completamente indefenso cuando actúas como diosa del sexo conmigo. Él cubrió su mano y la mantuvo quieta. —Yo no soy un chico. no.220 - . la besó tiernamente en la palma y en el dorso. —Y yo soy una mujer —dijo con calma. ¿Te parece esto muy noble? Ella lo acarició desde la base hasta la punta. Erin. insistentes. —Entonces sube a mi habitación —apretó los labios contra su cara ardiente y restregó la mejilla contra la centelleante barba incipiente—. Están exhaustas. muy noble. Él se puso la mano sobre los ojos. Lo prometo.. Ella se frotó contra él de modo que su escote se abrió. Él la miró fijamente a los ojos durante un largo momento. Pero no quiero que se enfade tu madre. Connor. pero no me siento cómodo bajando la guardia en un coche aparcado en la calle. Nunca he hecho nada en un coche. Eso lo hace diferente. —Eres letal. —No seas tonto —dijo ella—. —Sube. quítame este camisón y hazme el amor. —Me gusta tu camisón. Nunca ha entrado un chico en el dormitorio de mi infancia. Necesito recuperar el tiempo perdido. bien. Te encantará. lo restregaron. Abre los vaqueros para mí y practicaré algunas de mis habilidades de chica mala. Tú no eres Billy Vega y. Mi valiente y noble caballero en el brillante Cadillac. Eso lo hace aberrante. Connor. Ella le acunó la cara y le besó el ceño. niño. Sus dedos se apretaron apreciativamente en torno a su pene. pondremos las alarmas. Como Eva en el jardín. Vamos. —Sí. —La manzana es jugosa y dulce. Él levantó la mano de Erin hasta sus labios. su cintura y sus senos. Cerraremos las puertas. Nadie lo sabrá.

para ver si es parecido al de mis fantasías. Siempre me ha encantado. un lavabo. su sexo. no las niñas. el papel es rosa. y chupar un chupachups de rayas. Es una habitación muy bonita. —Tengo velas con perfume de flores. Pero sólo por un momento. Me gustan las mujeres. crema y rosa. Erin. a pesar de lo caliente. en medio de todas esas cursiladas de adolescente. —Sí.. Lo arrebujó bajo sus senos de modo que él pudiera ver su vientre. Sus ojos brillaron como los de un lobo a la luz de la luna. después sus muslos. como la de mi apartamento. Eso es espeluznante. No puedo contenerme. —Hay algunas muñecas antiguas. Bajo él hay una funda de color rosa palo. pero no muerden. Quiero volverte loco. si quieres. Ella le echó los brazos al cuello y le dio besos suaves y seductores por toda la cara..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Por qué no subes y lo ves tú mismo? —Dímelo. —No gracias.221 - . Hay una alfombra sobre el suelo del parqué. Deslizó sus dedos sobre su sexo y apretó los muslos en torno al dolor . Ella ahogó una risita. Hay un aguamanil con una palangana y una jarra. —¿Algún animal de peluche? ¿Muñecas? Me sentiré como un depravado si tienes muñecas.. Su tono receloso la hizo reír. Sólo dilo. y un armario a juego con espejos biselados. Aún se le resistía. Erin. pero ésta tiene tonalidades melocotón. de mi abuela. Vas a acabar conmigo. —Dios. las espirales de sedoso pelo moreno entre sus muslos. El anhelo de su voz la silenció. Tú. Tú me excitas. Puedo verte los pezones y el vello púbico a través de esa maldita cosa. Esto no es justo. Toda la habitación huele a rosas. Un tocador de arce. Podría correrme en los pantalones sólo pensando en ello. —Ya lo sé.. pero lo haré por ti. —Te tendré demasiado ocupado para fijarte en ellas. duro y deseoso que estaba su cuerpo. —Hum. Hay un edredón de un millón de tonos diferentes de rosa. dejándola sin aliento. Lolita. Y hay un tarro de popurrí de pétalos de rosa en el lavabo. rozando los labios con las yemas de los dedos. —¿No quieres tocarme? —Maldita sea. Erin se subió la falda hasta que descubrió sus rodillas. Era hora de sacar la artillería pesada. Nunca habría soñado antes en montar un numerito para excitar a un hombre. Y cortinas de encaje. Encaje y botones de rosa. Almohadas del mismo tono con volantes de encaje. —Puag. —Estoy desnuda debajo de este camisón —susurró. Incluso puedo ponerme calcetines y peinarme con dos trenzas. como si no lo hubiera notado. Sólo están sentadas en los estantes y te miran. Abrió las piernas y puso las manos entre ellas. —¿Las cortinas de encaje te excitan? —No. La cama es de arce con dosel.

no muy intensos. Él retiró la mano y la puso sobre el asiento. lirio y vainilla en el tocador. y las velas detrás de ti que convierten tu camisón en pura luz. lavanda. Mi madre no es de las que abren las puertas a patadas cuando están cerradas. Entraron furtivamente. La habitación parecía hacer retroceder el tiempo. —Has salido de un cuento de hadas. Más vulnerable. más insegura. Cerró y le echó el cerrojo a la puerta mientras Erin buscaba cerillas en el cajón. —En el primer tramo de escalera el segundo escalón cruje —le dijo sin aliento— Ten cuidado. La siguió como un fantasma. Erin empezó a encender las velas casi con reverencia. Erin se sentía ridiculamente tímida. y se entregó a sus manos fuertes. Aromas naturales. Sus piernas temblaban tanto que casi no podía tenerse de pie. esperando oír sus pasos. hechizos . Su mano agresiva.222 - . Escuchaba. Sonrió ante su grito ahogado de sorpresa y le puso el dedo en los labios. Connor por fin la abrazó y ella casi sollozó. ni siquiera el roce de la tela de sus vaqueros. Las llamas de las velas se reflejaban en los espejos. esperando verlo todavía al pie de la escalera. Es de las que espera hasta más tarde y después te mira con ojos grandes y heridos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS tembloroso de la excitación. Sus dedos la excitaron y la acariciaron hasta que Erin no pudo más. presionó contra su mano. Llévame a tu habitación y fóllame. Heliotropo. Ese cuerpo perfecto. Mi princesa encantada. De pronto. —Oh. Temblando. Estaba justamente tras ella. —Supongo que sabes que si tu madre entra y nos encuentra me dará un infarto. Sus dedos se deslizaron dentro de ella y Erin gimió y levantó las caderas. lila. a su dormitorio del ático. Un muro de clavos. —Así es como siempre he pensado en ti. Él estaba asombrado. pero no oía nada. Oh. después de toda su pose seductora. Erin. Mi padre lo habría hecho. Rosa. si eso fuera posible. Ella tomó una bocanada de aire y salió del coche sollozante. —Sí. La hacía sentirse más joven. a su boca hambrienta. Una hermosa princesa en una torre demasiado alta para escalarla. hibisco y jazmín en el lavabo. Erin volvió a poner la alarma y le hizo señas de que subiera. pero era ella la que se había quedado sin defensas. pero ella no. y después te golpea el cráneo con una sartén de hierro. como si estuviera levantando un altar de amor. —Bien. flotando sobre el crujiente suelo de parqué. por favor. no seas tan miedica —lo reprendió. Erin. pero yo también te tengo. danzando en las corrientes de aire sutilmente perfumado que se movían por la habitación. desesperada por el alivio que sólo él podía darle. Había querido volverlo indefenso por el deseo. en una exigencia silenciosa de liberación. su boca exigente. Los besos lentos y seductores de Connor le hicieron perder todo comedimiento. pero delicadamente efectivos. —¿Princesa? —se sonrojó—. Me tienes exactamente donde querías. —La puerta tiene cerrojo. Miró hacia abajo. aliviada. Tú ganas —dijo él—.

El tiempo desapareció y ella tenía otra vez diecisiete años. —Te amo. Erin —su voz era un susurro fervoroso.. Turbada por sueños y fantasías sensuales. por un dolor agitado en su cuerpo que se agudizaba y se volvía delicioso y angustioso cuando pensaba en su sonrisa. La forma de sus manos. Hasta que hice el amor contigo. Ella reunió todo su valor. no de él.223 - . —Tú eres el único que ha escalado esa torre. Cometí un error una vez. ni en él. No tuve las agallas para ir detrás del hombre que realmente quería. Esta noche hay magia. Levantó sus manos y las besó reverentemente. No tenían lugar en el silencio reverente. Pero no fue así.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS mágicos. tanto que no quise volver a tener sexo. El deseo que había en sus ojos la envalentonó. —¿Qué te hizo? La ira inflexible de su voz la asustó y negó con la cabeza rápidamente. Erin pensó que si seguía diciéndole esas cosas. lo sabía. —Oh. Erin. Sus hombros. empezaría a llorar otra vez. . en su risa. —Tal vez. desesperada por expresar el pensamiento antes de perder el valor—. las artimañas seductoras y las bromas juguetonas se habían evaporado. Un pensamiento loco y fantasioso empezó a formarse en su mente. Él asintió animándola en silencio.. ¿pero y qué? No quiero pensar en eso. entonces debo decírtelo. Y fue horrible. —Quiero retroceder en el tiempo —titubeó—. No era culpa suya que yo no lo amara. nada —lo tranquilizó—. Erin. Los juegos de poder. —Oh. Tener diecinueve años otra vez. No quería decirlo demasiado pronto. —Escogí al hombre equivocado para perder mi virginidad. Él se movió hacia ella y tomó sus manos en las de él. Pero si quieres que te haga el amor así. todo. Esta noche creo que podría retroceder en el tiempo. dragones... Ella se esforzó por responder. Y hacer que la primera vez sea contigo. Había encendido sus velas y se había quedado despierta durante horas. —No quiero espantarte —prosiguió Connor—. —Haría cualquier cosa por ti —dijo él. no. Connor apretó los puños. Hermosa y perfecta. Él no tenía la culpa de ser el hombre equivocado. y no lo deseara realmente. dando vueltas en la cama. Suspiró y trató de reírse. —Te amo. Fue culpa mía. —No me lo creo. Tienes la mala costumbre de responsabilizarte por cosas que no son culpa tuya. Quiero tratar de arreglarlo. —Deberías haber sido tú. la primera vez —se apresuró. Ella levantó los brazos. El lenguaje la había abandonado completamente. como la noche que lo conoció.

Connor. —¿Estás bien? —Estoy asustado —su voz era baja y tensa—. adorando su misma esencia. Un beso para romper un encantamiento. Incluso el esfuerzo de quitarse la ropa. no lo digo por adularte. Cada vez que me besas. Hoy todo es para ti. pero después de unos pocos toques tiernos y deslizantes volvió a levantarla. pura y hermosa. con todo su anhelo. Tú eres mía.. Los dedos de Connor temblaban tanto que dejó caer el condón. —Sí —susurró.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Yo también te amo —estalló ella—. Que se hinche como un globo. Su cuerpo temblaba. Esto tiene que ser perfecto para ti. retiró el edredón y la apretó en las frías sábanas. con la suave calidez de su aliento. cada vez que me tocas. Ella le acarició el pelo. yo. Connor se entregó a la fantasía de ella. cariño. La verdad había salido por fin a la luz. Esto marca el tono para siempre. Se puso el condón. liberando sus dulzuras al viento. Es como si hubieras sido hecho para mí. —Nada de eso. O para desencadenar otro. Eres un encanto —le sonrió—. Todo suyo para acariciarlo y atesorarlo. Estaban en perfecto equilibrio sobre el filo de una navaja de éxtasis. Me encanta. se distrajo atraída por su falo: caliente y duro. Dios. Se puso de rodillas y recogió el camisón sobre sus caderas hasta que cayó en torno a sus pies. con pasión y generosa ternura. se sucedieron las revelaciones. desnuda. oh. Cuando Erin se arrodilló a recogerlo para él. Sus palabras se ahogaron cuando él le abrió las piernas y se metió dentro. Sus labios se encontraron en un beso solemne. la risa sofocada. Le hizo el amor con los labios y la lengua. Eran tan tímidos como si realmente fuera la primera vez. Siempre te he amado. Todo lo que haces es perfecto. Siempre. Connor. Erin. El jadeó con placer angustioso cuando ella lo tomó en su boca. —¿Estás lista? ¿Me quieres ahora? .224 - . estaban imbuidos de asombro reverente. Haces crecer mi autoestima. No me canso de ello.. Creo que tengo derecho a estar un poco nervioso. Ella lo apretó más.. —Dios. llorando gotas deliciosas y saladas de deseo apasionado. Ésta es como nuestra noche de bodas. —Pero no puedes hacerlo mal —lo tranquilizó—. Sombras aleteantes danzaron y giraron en su visión mientras las lágrimas brotaban y caían por sus mejillas. —Pero es verdad. y escondió su cara contra su monte de Venus.. Para siempre. Sigue haciéndolo. como flores que se abrieran. Cada uno de ellos se sintió capaz de contarle al otro los secretos de su corazón. Yo soy tuyo. —Sabes lo que significa esto. Le fue quitando el camisón poco a poco y lo siguió mientras se deslizaba con la boca y las manos. reverente.

Estaban unidos por toda la eternidad. reverberando entre ellos hasta que Erin quiso gritar ante su pura belleza. ¡Nunca he tenido sexo en esta cama! ¿Cómo iba a saberlo? ¿Y qué nos importa? —Es fácil para ti decirlo.. que podían derretirse en lágrimas en un instante. balanceándose juntos en delicioso y líquido acuerdo. pero tenemos que hacer algunas modificaciones. Más de lo que había . Empezaron a moverse. Yo estoy a tus órdenes. porque realmente me estaba excitando a mí también. Rebotó en los ojos de él. su compañero. Se retiró de su cuerpo pegajoso con un gemido de placer y salió de la cama. y casi la asustaba lo vulnerable que se había vuelto. —Lo que quieras.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS El placer floreció en torno a su delicada invasión. Se acercó a él para apartar el pelo que había caído por su cara. Los dos gritaron con placer ante la dulce conmoción del contacto. —Oh. tan dulce. Probó su magia caliente y salada y el encantamiento fue completo. lo enorme que era su confianza. La oleada de emoción era tan fuerte. conmovida más allá de las palabras. —¿Quieres estar arriba o abajo? —preguntó él entre besos.. Atrajo su cara hacia la de ella y le limpió las lágrimas con besos. Esto es jodidamente cruel. ¡No me dijiste que la cama crujía cuando me atrajiste aquí con promesas salaces! —No lo sabía. Ella le aprisionó con sus brazos y sus piernas mientras empujaba dentro. No es posible. Agarró una almohada y cayó de rodillas. La intromisión de tu madre lo echaría todo a perder. fundiéndose uno en el otro como llamas. Erin se recostó contra las almohadas y lo atrajo sobre ella. —Quiero esto por ahora. —¿Qué no es posible? —¡Esta cama cruje! —estaba furioso—. Me gusta tu calor y tu peso. hasta que la pasión los atrapó y palpitaron y se retorcieron juntos. Connor entró en ella de nuevo y se movió rítmicamente contra sus caderas con habilidad perezosa y sinuosa. Ella abrió los ojos asustada. Echó el edredón sobre la alfombra y lo arregló como un nido suave y esponjoso. incandescente. Su sonrisa era radiante y hermosa. Ella cayó en sus brazos. ni él tampoco. Su hombre. y Connor le puso la mano en la boca. no. Ella empezó a sacudirse con risitas suaves e inevitables. Era todo lo que Erin podía haber deseado.225 - . Erin no tenía barreras. —¿Tengo que escoger? ¿No podemos hacerlo de todas las maneras? —Tú eres la princesa encantada. Le había ofrecido todo su ser con abandono extravagante e infantil. Ven aquí. A ti no van a torturarte hasta morir si tu madre nos oye. Cada punto de contacto se iluminó. Él se quedó congelado. Retiró la mano húmeda. —El suelo no cruje. extendiendo la mano hacia ella. —Odio ensombrecer nuestra fantasía romántica.

Así que lo hice. sintió una dulce serenidad. el mío y el de Cindy. Observó sus sentimientos con desapego. La besó de nuevo. pero en el momento en que la puerta se cerró tras él. Dios. —No lo tengo. ¿Cuál es la clave para la alarma? —Es katherine323jane. Me estaba volviendo loco de aburrimiento así que un día llegó con papel y un libro. Son nuestros segundos nombres.. Era el apellido de soltera de mi madre. La noticia no lo ponía eufórico. —¿Qué estás haciendo? Él hizo un cuidadoso retoque final y se lo dio.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS soñado nunca. A Davy le gustan estas cosas. Estaba relajada y sonriente cuando él la llevó a la cama y la acomodó en ella. Cada beso. Bueno. Con. —Es tuya. oye. Podía haberla llamado. Katherine con k minúscula. Era una pajarita. ya es hora de que aprendas a concentrarte. y él bloqueó sus palabras con un beso. con todo el cuerpo convertido en una sonrisa brillante. El taichi. se puso el abrigo y se inclinó para soplar las velas. enviando oleadas difusas de placer por su exhausto cuerpo. bla. bla. El salió de su enmarañado nido y la tomó en sus brazos. —Esto es todo por esta noche. —¿No tienes sueño? —No puedo dormir —dijo Connor. Ella se estiró en una muda protesta. Soy demasiado feliz. lo miró inexpresivamente y fue a buscar a Tamara. La tapó con el edredón. —Es muy bonita —susurró ella—. El sueño la invadió como una marea sombría y la arrastró. aunque no podía asegurar cuándo. Abrió los ojos y lo encontró mirándola. No todos los días un hombre recibía la noticia de su propia muerte. Me siento como un adolescente cachondo saliendo a escondidas de la casa de su chica. cuidado. la meditación y la armonía cósmica. bla. cariño. asombrada. sonriéndole—. *** El hombre que ya no era Novak colgó el teléfono. Se vistió. Jeannie Connor. será mejor que me vaya al coche. Soy sólo Connor. —Es preciosa. como si no pudiera soportar dejar de hacerlo. . —Erin Katherine.226 - . Me encanta. con un trocito de papel plegado en sus manos. Son casi las cinco. Hicieron el amor hasta que ella estuvo flácida y blanda. —¿Cuál es tu segundo nombre? —le preguntó. cada caricia de adoración y cada palabra de amor susurrada profundizaban su entrega mutua. No tenía nada mejor que hacer. Ella observó su perfección. pero quería cogerla desprevenida.. Erin no quería que se fuera. Debió de quedarse dormida en algún momento. ¿Dónde aprendiste a hacer eso? —Me enseñó Davy cuando me estaba recuperando. Qué bonito. Dijo.

Quince sudorosos minutos después. enemigo de Pavel Novak. así que lo toleré. pero era muy rico. Era fácil apartarlo de sus escasos contactos sociales. se cerró. —Ah. confesó que quería ser yo —le sonrió—. Sus ojos parecían atormentados. Ingrid Nagle y Matthieu Rousse. Mucho mejor que la que él hubiera vivido nunca. y enlazó su brazo con el de ella. cuando estaba borracho. jefe. a hierro muere. Se enamoró de mí y se volvió pesado. su amor apasionado por el arte. Y yo viviré su vida por él. —¿Qué? Pregúntame lo que sea —la instó. Pero yo. desnudo. Ahogó un grito. con unas gafas puestas. quitándote la ropa.. Obviamente pensaba que lo había engañado. Fueron asesinados hace unas horas. No le costaba nada. Kurt Novak está muerto. Mi transformación en Claude Mueller. —Estaba preguntándome. —El deseo de Claude se ha vuelto realidad. según dicen.. —Sencillamente. Cuando finalmente le produje el coma nadie se dio cuenta. que decidió vengarse de él a través de su hijo. Empezó a decir algo y se detuvo. junto con sus empleados. se quitó las gafas y adoptó su expresión más seductora. a la deriva. El edificio voló por los aires. posando como Claude. Ella lo miró cautelosamente. Su boca sensual se abrió. Todo el mundo conoce la generosidad de Claude. Nunca es demasiado pronto para hacer planes. Tamara se deslizó por la pared hasta el suelo cuando él se despegó de su cuerpo. Él consideró el asunto por un momento. la oficina de Tamara se veía considerablemente desarreglada. A nadie pareció preocuparle lo que le ocurría entonces. Yo estaba seguro de que algún día sería útil. Una noche. cerca de Marsella. no estoy segura de si debería felicitarte u ofrecerte mis condolencias. —Lo conocí en la Sorbona. ¿le robaste la vida? —Claude era una persona enfermiza e ingenua. Se ha convertido en Kurt. cómo lo hiciste. —Oh. Contraté a un doctor sin escrúpulos para que le ayudara a ponerse enfermo con la colaboración de un cocinero criminal. Tamara estaba extasiada. Al parecer fue un mafioso. Encontró a Tamara en su oficina. El que a hierro mata. de aspecto gris.. —Acabo de recibir una noticia. Y ahí nació la idea. Era de voluntad débil. Y después hice arreglos para que sus padres desaparecieran de la película. sentada frente al ordenador.227 - . Ella se quedó callada tanto tiempo que Novak se volvió a mirarla. El precio que debía pagar.. —Puedes felicitarme. volvió a abrirse.. . hace años. quieres decir. Todo el mundo lo ama y le hace la corte.. y él se sentía muy bien para ser un hombre que llevaba seis horas muerto. No tenía más amigos que yo. —Brillante —murmuró ella. Eso picó la curiosidad de Novak. Se dejó caer a su lado. me he convertido en todo un personaje en Internet. Tamara. La otra cara de la libertad.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Se sentía perdido. Podía mantener sus ilusiones.

. —Veo que has seguido mis instrucciones.. Parecía un espíritu maligno. por favor —cerró la línea y trató de alcanzar su falda. También parece ser que McCloud ha hablado con Bárbara Riggs y ha estropeado tu trabajo. pensando deprisa para cambiar de planes. —Llama a Georg. —No —dijo él melosamente—... Cuando Georg entró en la oficina. me temo que estás planeando. unos días más o menos poco importaban... se sobresaltó tanto que olvidó su desnudez. Quédate como estás. Él parpadeó. ¿Qué pasa? Tamara tragó saliva varias veces antes de contestar. Él empezó a reírse.228 - . Por su liso cráneo cruzaban venas azules. —No —dijo él—. —su voz se debilitó. —No vuelvas a cuestionar mi prudencia nunca. Se levantó y empezó a vestirse. Tamara alcanzó su blusa. —Cuando me cuentas tantos detalles. por favor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Qué? —preguntó con exigencia—. Georg se había afeitado la cabeza y las cejas y se había arrancado las pestañas. Tamara. Los hermanos McCloud cayeron sobre Billy Vega esta noche como ángeles vengadores.. —¿Que planeo matarte? —se sintió conmovido por su honestidad—. Hasta el punto de que destrozó todas las ventanas del coche de Vega con el bastón de McCloud. para jugar con Erin. un engendro que hubiera salido de una cloaca. Últimamente estaba vacilando con mucha frecuencia. McCloud está ahora en casa de los Riggs.. Recibí una llamada de Marc. Quédate así. —¿Georg? El jefe te quiere en mi oficina. Él miró a su ordenador. —Lo juro. Eso cambia las cosas. sus ojos azules eran febriles en sus cuencas profundas y amoratadas. Las cámaras de la casa lo mostraron subiendo a escondidas las escaleras. Me gusta verte desnuda. ¿no? —Por supuesto. Él miró por la ventana mientras se abrochaba la camisa. —No puedes estar hablando en serio. La blusa cayó silenciosamente de su mano temblorosa. Todo hombre necesita a alguien con quien poder hablar libremente. sí. Está recuperada. —Sí. Pero. Ella revolvió en el desordenado escritorio en busca de su intercomunicador y apretó el botón. Bárbara y Cindy Riggs estaban condenadas de todos modos. El hombre que ya no era Novak movió la cabeza en señal de aprobación.. —¿Qué estabas haciendo? —Estaba revisando el coche de McCloud. —Ah. ¿esto es prudente? Arriesgar esta nueva identidad sólo para castigar a Connor McCloud por. Su sonrisa permanente vaciló. Pero esa noticia de la derrota de Billy Vega le daba una idea divertida que podía acelerarlo todo. una señal segura de que iba a arriesgarse a decirle la verdad. Le arrebataron a Cindy y dejaron a Vega ensangrentado. ella ahogó un grito.

antes de añadirla a su legión de ángeles. La familia Riggs lo aprendería. Con los ojos salvajes. Avanzó hacia ella una vez que Georg se fue. Abrazó a Georg y lo besó en ambas mejillas. lo cual era muy estresante. Se aprovechó de su cuerpo de nuevo. ahí estaba. más de lo habitual. Como él lo había aprendido. había acunado el cuerpo muerto de su esposa en sus brazos y había sollozado. agarrándose la garganta. Entendió el castigo. Los labios con cicatrices se apartaron de sus dientes mientras la miraba de arriba abajo. Su padre no había sido un hombre sin corazón. Él tenía cinco años. clavándole las uñas en las manos. pero no demasiado pequeño para entender los ojos vacíos. Ese día lo acompañaba siempre. Tamara? Tamara dudó. Entendió la muerte. Sabía que el poder y el peligro la excitaban. Se dio cuenta. Capa sobre capa de mentiras y de motivos retorcidos. todo el camino hasta su centro tierno.229 - . . ojos verdes. ¿verdad. Ella debía ser castigada por creer que podía ocultar sus secretos detrás de una sonrisa. Él se abrochó los pantalones. Tamara. ah. voy a querer sexo —dijo. —Por supuesto. Trataba de ocultarlo. Pelo rojo. La soltó y se puso de pie. Esa sonrisa brillante. Después de que Novak le explicara lo que se esperaba de él esa noche. Había llorado.. El hombre que ya no era Novak se encogió de hombros. Georg se volvió a Tamara. El castigo exaltaba. después de todo. Estos extraños estados de ausencia ocurrían cuando estaba bajo presión. Su complejidad lo excitaba. Ya estoy listo. siempre lista. La sonrisa de Tamara era un desafío. —Prepárate para Georg cuando vuelva —dijo mientras salía de la habitación. —Cuando vuelva. demasiado niño para entender la naturaleza de su traición. que era demasiado inteligente como para no sentir cuan cerca estaba de la muerte. al igual que los hermanos McCloud. —Por supuesto. —Excelente. que sus manos estaban apretadas en torno a su esbelto cuello. con un sobresalto de sorpresa. —No me traiciones nunca —le había rogado a su hijito—.. Alguien estaba agarrándolo. Tamara estaba enroscada y jadeando en el suelo. Pero. El día en que su padre había estrangulado a su madre porque lo había traicionado. Nunca. había muerto hacía sólo seis horas. congelado en su recuerdo. Tú estarás feliz de hacerle el favor. los miembros flojos. Deseó traspasar todas las capas de Tamara. pero él sabía cuánto odiaba tener intimidad con Georg. —Nunca —había susurrado el niño—. Sus ángeles lo sabían y ella también lo sabría. Nunca.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Sí. Él esperó. que estaba probando sus límites. la boca jadeante completamente abierta. Eres un perro leal y cruel y esta noche vas a probar sangre fresca.

SHANNON MCKENNA

ENTRE LAS SOMBRAS

Capítulo 20
Connor se sentó en el porche y observó cómo el amanecer volvía las nubes de un rosa intenso. Le daba miedo ser tan feliz. No podía creerlo y, en el fondo de su corazón, temía que alguna desgracia se abatiera sobre él y acabara con su felicidad. La mañana avanzaba, la gente salía de las casas vestida para el trabajo, empujando a sus niños en cochecitos. Era un día normal de trabajo para el resto del mundo. Ninguno de ellos sabía que el universo acababa de girar sobre su eje. Erin, la chica más hermosa del mundo, era su novia. Casi no podía respirar, estaba absolutamente encendido. La puerta se abrió detrás de él. Se levantó de un salto y se dio la vuelta. Su sonrisa tonta se borró cuando se encontró cara a cara con la mirada recelosa de Bárbara Riggs. Pensó en la cama chirriante y se aseguró de que no tuviera en la mano ningún objeto pesado que pudiera utilizar para cortarle la cabeza. Parecía diferente esa mañana. Bien vestida, peinada, maquillada. Parecía la antigua Bárbara que recordaba de antes de la caída. —Ah, buenos días —se arriesgó. Ella le hizo un movimiento de cabeza seco, y Connor se preguntó si se suponía que debía entablar una conversación. Si era así, mala suerte. No tenía nada que decirle. Finalmente, la mujer se apiadó de él y abrió más la puerta. —Hay café recién hecho en la cocina. Puedes tomar, si quieres. Su tono indicaba que él no se merecía una taza de café, pero aun así se obligó a sonreír. —Gracias, me gustaría. Eso, por supuesto, significó seguirla a la cocina, sentarse ante una taza de café y enfrentarse a otro silencio tenso. Todos los años de comidas mortalmente silenciosas con su padre no lo habían preparado para el gélido silencio de Bárbara Riggs. Finalmente no pudo aguantarlo más. —Eeh... ¿cómo está Cindy? —Durmiendo todavía. Y Erin también. —Eso está bien. Todas ustedes necesitaban descansar. —Sí. ¿Tienes hambre? En realidad estaba hambriento, pero su mirada fría lo hizo sentirse avergonzado de ello. Como si tener hambre fuera una especie de pecado. —Estoy bien. No se preocupe. Ella se levantó, con aire de mártir. —Te haré algo para desayunar. Erin bajó unos minutos después, cubierta de gotitas y fresca por la ducha, y lo encontró escarbando en su tercer plato de tostadas y salchichas. Su cara adquirió un color rosa encendido.

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—Buenos días —dijo. No llevaba sujetador bajo ese exiguo top, notó él. Contempló sus pezones, duros y tensos contra el tejido elástico. Podía sentir esos botones como frambuesas contra su cara, sus labios agarrados a ellos, la lengua retorciéndose, chupando. Bajó la vista a sus tostadas. —Eeh, un gran desayuno, Bárbara. Ella le lanzó una mirada asesina y se volvió hacia Erin. —¿Quieres tostadas, cariño? —Claro —Erin se sirvió café y le echó leche—. ¿Qué tienes en la agenda para hoy, Connor? —Necesito encontrar a Billy Vega. No me gusta dejarte sola, pero es mejor que no vengas conmigo. Erin no tenía por qué saber el resto de sus planes, que incluían poner rastreadores para poder vigilarla de cerca. —¿Tú crees realmente que Novak puede haberlo contratado para controlar a Cindy? —preguntó Bárbara. Él se encogió de hombros evasivamente. —Sólo estoy descartando posibilidades. Quiero que os quedéis aquí con las puertas cerradas con llave. Y quiero que tengas este revólver mientras no estoy contigo, Erin. Erin hizo una mueca. Él se preparó a recibir la desaprobación de Bárbara, pero la mujer hizo un gesto afirmativo con la cabeza. —Yo también tengo un arma. Una Beretta 8000 Cougar. Y sé usarla, Eddie me enseñó. A cualquiera que trate de tocar a mis hijas, le vuelo la cabeza. Erin tosió y se atragantó con el café. —Por Dios, mamá. Connor sonrió feliz y levantó su taza de café en un brindis a su futura suegra. —Excelente. Este lugar está protegido por valientes amazonas. Señoras, me han superado. Prácticamente sobro. Bárbara le sirvió a Erin un plato de tostadas. —No sobras. Puso algunas salchichas en el plato de su hija, vaciló y echó el resto en el de él, una muestra clara de preferencia. —Ayer fuiste de mucha utilidad. Y tus hermanos también —apretó los labios, incómoda—. Yo... eeh... aún no te he dado las gracias por tu ayuda. Erin escondió la cara detrás del pelo. Sus hombros se sacudieron. —No le des las gracias, mamá. Tiene un efecto muy extraño en él. Él se atragantó con el café y le dio una patada por debajo de la mesa. Erin se tapó la cara y trató sin éxito de amortiguar sus risitas. Bárbara los miraba con gélida altivez. —Cuando hayáis acabado de reíros de vuestro chiste privado, supongo que no os importará explicarme qué es tan divertido. —No es nada —dijo él rápidamente—. Es que a Erin le gusta tomarme el pelo. Nada, Bárbara. Estoy a su disposición. Los labios de Bárbara se curvaron, como si estuviera reprimiendo una sonrisa.

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—Cómete las salchichas antes de que se enfríen —dijo cortante. Él le hizo el favor complacido, lanzando de soslayo miradas hambrientas a Erin. Era asombrosamente bonita. Unos hombros preciosos, hermosos brazos redondeados, suaves y voluptuosos. Y esas tetas, altas y temblorosas, contra ese top torturador. Y esos preciosos ojos que le disparaban miradas secretas y calientes por debajo de las pestañas. Lo volvía loco. Erin mojó los dedos en la mermelada y atisbo para asegurarse de que Bárbara estaba de espaldas. Sus labios se curvaron en una sonrisa seductora mientras se lamía la yema del dedo. Metió el siguiente dedo en su boca suave y roja y lo chupó, dando vueltas a su lengua rosa en torno a la punta. Se le subieron los colores como si otra vez tuviera trece años. Bajó la vista a su plato vacío y luchó por buscar una distracción. —Ah... ¿Te importa que me lleve el móvil? —preguntó—. Quiero que puedas encontrarme en todo momento. —Por supuesto —dijo Erin—. Anoche le recargué la batería. Connor le dio las gracias y tragó de golpe el resto del café. —Creo que... eeh... será mejor que me vaya, entonces. —Te voy a echar de menos —su sonrisa hizo que él quisiera caer de rodillas. —Volveré en cuanto pueda —huyó de la cocina antes de que empezara a balbucear, demasiado nervioso incluso para darle las gracias a Bárbara por el desayuno. Erin caminó tras él. —El móvil está conectado en la toma que está al lado del sofá —le dijo—. Voy a dártelo. Le pasó el teléfono después de que se pusiera el abrigo y desconectó la alarma. Se miraron el uno al otro. Había tanto que decir que los dos estaban sin palabras. Connor rozó su mejilla con la yema del dedo. —Erin. Lo de anoche fue maravilloso. Necesito saber si todavía somos... eeh... no quiero presionarte, pero no quiero flotar en el séptimo cielo todo el día creyendo que es un trato hecho si tú has cambiado de opinión. Si necesitas tiempo, retrocederé. No me gustará, pero lo haré. Así que dime si... —Te amo, Connor —se puso de puntillas y acercó la cara de él a la de ella. Sus labios eran tan suaves y dulces que todo su cuerpo fue torturado por un escalofrío de deleite—. Trato hecho. Eso era todo lo que él podía aguantar. Atrajo su cuerpo suave y flexible hacia el suyo. Sus senos se apretaron contra su pecho, sus manos se llenaron de la riqueza sedosa de su pelo, su boca era un estanque de miel y especias y de fruta jugosa calentada por el sol. Ella se arqueó contra él y... —Ejem. Que tengas una buena mañana, Connor. Se separaron de un brinco ante el tono seco de Bárbara. Connor se cerró el abrigo. Erin ocultó su boca enrojecida con la mano. —Gracias, Bárbara. Yo... eeh... me voy —balbució. —Creo que sería lo mejor —dijo Bárbara.

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Llegó a casa de Seth y Raine antes de que le bajara la erección. Estaba tan animado que prácticamente subió bailando los peldaños de madera que llevaban a la entrada de la cocina. Desconectó el sistema de seguridad de alta tecnología de Seth con facilidad y entró. Por primera vez, el altar de Seth y Raine lleno de fotos de la boda y de la luna de miel no le hizo sonreír. Todo el mundo debía ser así de afortunado. Si todo el mundo se sintiera así siempre, la tierra sería un paraíso. Ni guerras ni crímenes. Todo el mundo alegre, cantando todo el día. Connor había pasado suficiente tiempo en el taller del sótano de Seth para manejarse por él con seguridad. Rebuscó entre los discos hasta que encontró la última versión de Specs de rayos X y escarbó en los cajones numerados sacando un puñado de rastreadores guardados en pequeños sobres de plástico. Se llenó los bolsillos con ello, acomodó uno de los receptores bajo el brazo y garabateó una nota de agradecimiento, dejándola sobre el teclado del ordenador de Seth. La siguiente parada, el apartamento de Erin. La gata de Erin lo enfrentó al primero de varios dilemas morales. El animal empezó a chillar en el momento en que él entró por la puerta con la ayuda de su tarjeta de crédito. Se enroscó en sus pies, corrió al cuenco de su comida y se sentó. Unos ojos dorados luminosos lo miraron con expectación. —Pero no puedo darte de comer —protestó—. Si te doy de comer me descubren. Erin sabrá que estuve aquí. La traeré más tarde y ella te dará de comer entonces. Un poco de paciencia. Estás demasiado gorda, de todas formas. La gata se relamió los morros, sacó las uñas y maulló. Se sintió culpable. —Bueno, te daré algo —concedió—. Sólo un poquito para sacarte del apuro. Buscó en las alacenas hasta que encontró una bolsa de comida para gato y vació una pequeña cantidad en el cuenco. La gata la olisqueó y le lanzo una mirada que decía «tienes que estar tomándome el pelo». —No puedo coger nada de la nevera porque Erin notaría que he estado aquí. Esto es lo único que puedo darte sin que se entere. No tengo nada contra ti, pero esto es lo que hay. La gata se inclinó malhumorada sobre el cuenco y empezó a masticar. El segundo dilema era, en realidad, de tipo práctico. Poner rastreadores a la novia de uno era tan difícil como moralmente dudoso. Su bolso, su cartera y su grabadora, que eran las mejores opciones, estaban en casa de su madre. El informe Mueller habría servido si lo tuviera en un maletín, pero era sólo una carpeta llena de papeles y fotos, y no había forma de esconder el rastreador. Marcó su agenda, prendió rastreadores al azar en sus chaquetas y chaquetones. Era lo único que podía hacer hasta que pudiera coger su bolso. Ojalá Seth estuviera aquí. Seth era un personaje maquiavélico. Se dirigió al pequeño joyero que había sobre el tocador. Lo abrió y rebuscó en él hasta que encontró un anillo que había visto una vez en su anular, una joya de plata y topacio. Se lo puso en el meñique para hacerse

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una idea del tamaño de su dedo. Necesitaba saberlo para comprarle el anillo. El tercer problema se le presentó cuando sonó el teléfono y se activó el contestador. Erin debía estar llamando a su contestador para escuchar sus mensajes. Y ahí estaba él. No podía taparse los oídos, pero no le parecía bien oír sus mensajes privados... Bueno, daba igual, era su futura esposa. Tenía derecho. Así que se quedó de pie como una estatua en mitad del apartamento. Oyó un clic, y sonó el primer mensaje. «Hola, señorita Riggs, soy Tamara Julian de la Fundación Quicksilver. Son las cuatro de la tarde del lunes y quiero programar un encuentro con el señor Mueller, que llega mañana a mediodía. Llámeme tan pronto como pueda, por favor. El señor Mueller va a estar muy poco tiempo. Por favor, llame a mi teléfono móvil», Tamara recitó el número. Otro clic y sonó el segundo mensaje: «Hola, Erin. Soy Lydia. Dios mío, no me lo puedo creer, ¿cómo no me habías dicho nada? Me han llamado los de Quicksilver para contarme lo de la propuesta que te han hecho... Dicen que has realizado un magnífico trabajo con la colección celta del señor Mueller y me han hablado de sus planes para el Huppert. ¡Estoy muy entusiasmada! Rachel, Fred, Wilhelm y yo hemos quedado a comer mañana para tratar este asunto y queremos que vengas. Espero que no estés enfadada por lo que pasó hace unos meses. No tuvimos elección, fue el consejo directivo el que insistió en tu despido, no nosotros cuatro. No sentimos más que admiración por tu pericia y tu determinación. Llámame inmediatamente. A casa esta noche, si quieres. Cualquier hora está bien, aunque sea tarde. Estoy segura de que no voy a pegar ojo esta noche. ¡Adiós!» —Bruja hipócrita —murmuró Connor—. Que te aspen. Sonó otro clic. Y otro mensaje: «Señorita Riggs, soy Tamara Julian de nuevo. Son las siete de la tarde del lunes. Llámenos, por favor». Clic. «Erin, soy Nick Ward. Necesito hablar contigo inmediatamente». El frío corrió por su cuerpo mientras oía a Nick recitarle su número. Su euforia se evaporó. Miró la habitación, la cama todavía desarreglada, los platos del desayuno del día anterior aún en la mesa. Se sintió mal. No debía haberla dejado sola. No quería que Nick hablara con ella. Nada de lo que dijera Nick podía beneficiar a Connor. Todo lo que Nick haría sería motivo de confusión. Sacó el móvil y llamó a casa de los Riggs. Estaba comunicando. Lo intentó otra vez cuando volvió al coche. Todavía comunicando. Le subió un hormigueo por la espalda. Marcó el número de Sean, que descolgó al primer timbrazo. —Está pasando algo raro —dijo Connor. —Estoy de acuerdo —la voz de Sean era tensa, desprovista de su tono irónico habitual—. Miles y yo estamos cerca de la casa de Billy y... —¿Qué demonios estáis haciendo en casa de Billy? —Davy tenía Specs de rayos X en su ordenador desde la última vez que perseguimos a Novak, Con. Puso un transmisor en los cigarrillos de

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Billy anoche, y acabamos de descifrar la señal. Está en Bellevue. —Sabes muy bien que quería ir con vosotros... —Llegas demasiado tarde, Con —la voz de Sean era extrañamente grave—. Nadie podrá interrogar a Billy. El desasosiego hormigueó por la piel de Connor. —¿Qué quieres decir? —Está muerto —dijo Sean sin rodeos—. Hablé con una señora que vive en la misma calle. Oyó los gritos hacia las seis de la mañana. El lugar está lleno de polis. ¿Sabes qué más? Sorpresa, sorpresa. Nick está allí. —Oh, Dios —murmuró Connor. —Sí. Lo vi hablando con esa rubia esquelética. Tasha. —¿Él te vio? —No creo —dijo Sean con cansancio—. Nos largamos de allí, a toda mecha. No sabía que Billy mereciera la atención de los federales. Pensé que era sólo una rata de poca importancia. Los dos reflexionaron un momento. —Esto apesta —dijo Sean enérgicamente. —Irán a por nosotros —observó Connor—. Tasha nos habrá reconocido. Y Nick ya ha llamado a Erin. Sean soltó un lamento de frustración. —Probablemente esto no tiene nada que ver con Novak. Los encantadores modales de Billy le proporcionaron algunos enemigos y anoche uno de ellos acabó con él. Tiene que haber sido así. —Tal vez —dijo Connor—. Pero también puede que alguien no quisiera que Billy hablara con nosotros. Quizá alguien quiere quitarnos de en medio haciéndonos sospechosos en una investigación por homicidio. —Para, Con —dijo Sean ácidamente—. Te estás convirtiendo en un entusiasta de las conspiraciones, eso es muy peligroso y yo no pienso dejarme arrastrar por ti. —¿Crees que lo hago por diversión? —rugió Connor—. Largaos, Sean. Lleva a Miles a Edincott Falls. —Sí, como que voy a dejar a mi hermano solo en esta situación. —Maldita sea, Sean... —Hablaré contigo después. Voy a llamar a Davy —la comunicación se cortó. Trató de llamar de nuevo a Erin, pero la línea estaba todavía ocupada. Una ola fría de terror crecía dentro de él, hinchándose hasta convertirse en pánico.

***
Erin quedó consternada con los mensajes de su contestador. Caminaba arriba y abajo junto a la mesa del teléfono, tratando de ordenar sus pensamientos. No quería hablar con Nick, de eso estaba segura. Tampoco quería hablar con Lydia. Y realmente no tenía ninguna gana de quedar con Mueller en esos momentos tan inoportunos. No tenía la cabeza para hablar de trabajo. Pero debía hacerlo. Y Connor no podría oponerse porque su futuro profesional dependía de esa entrevista. Cualquiera podría entenderlo,

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. Erin. donde le curaron la muñeca. Pero nos contó lo de los animales que secuestraron a Cindy Riggs y le dieron una paliza a Billy esa noche. Llámalo al móvil si quieres hablar con. —Billy Vega está muerto.. Sonó cuando lo tenía en la mano y se sobresaltó tanto que casi lo deja caer. —Nick. Nick. como un cubo de agua helada. ¿verdad? Cuando él y su hermano golpearon a Billy Vega hasta hacerlo papilla. No quiero hablar con Connor. Erin. —Esto se está poniendo feo. lo que probablemente le salvó la vida. No estarás sugiriendo que. Nick. Lo descolgó. Eso es. con la boca abierta. Cogió el teléfono para marcar el número del móvil de Connor. Erin. No quiero que estés involucrada en ello. eso es horrible. —Ese tipo le hizo daño a mi hermana. Así que no me pidas que sienta lástima por. estaba allí cuando él y su hermano fueron rodeados por nueve tipos grandes que los atacaron todos a la vez y que recibieron exactamente lo que merecían. ¿Por qué lo preguntas? —No estoy interesado en los nueve tipos. Sí. el asaltante entró en la casa y golpeó a Billy hasta matarlo con un objeto contundente. —No. Connor es mi . —¿De qué? —Tú estabas con él anoche en el Alley Cat.. Nick esperó un momento. —No.236 - . entendió la pregunta de Nick. Entonces.... Tasha llevó a Billy a urgencias.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS incluso el testarudo de su novio. En algún momento al comienzo de la mañana.. Después Tasha y Billy cogieron un taxi a su casa. Le pegó y la aterrorizó y sólo Dios sabe qué más. Le temblaron las rodillas y se sentó en la escalera. ¿Está Connor ahí? —No —dijo ella—. —¿Toda la noche? Ella abrió y cerró la boca como un pez fuera del agua y estalló: —¡Sí! ¡Por supuesto que sí! Pero su vacilación la había traicionado. Me alegro de haberte encontrado. —Dio mío —susurró ella—. ocurrió un poco antes de las seis de la mañana. Quiero hablar contigo. Erin. En ese momento Tasha estaba vomitando en el baño. por el amor de Dios. —¿Connor estuvo contigo anoche? —Sí —dijo ella. se lo explicaría y acabaría entendiéndolo. ¿verdad? Soy Nick. todavía aturdida. —Pero Connor nunca haría.. Eres Erin. Se quedó de piedra. —¿Diga? —Eh. No le dieron mucha oportunidad.. Nick maldijo suavemente por teléfono. Estoy interesado en el interés de Connor por Billy Vega.. donde se pusieron de drogas hasta arriba. —Tú viste lo que le hizo a Georg Luksch —dijo Nick—. —¿Muerto? —Según Tasha Needham.

Ella hizo un esfuerzo por comprender. pero están seguros. Como si pudiera bendecir a todo el mundo con su felicidad. ¿verdad? Ella empezó a temblar. —¿Qué quieres decir con eso de fantasía? ¿Estás diciendo que no es verdad que se escaparon de la cárcel? ¡Sólo está tratando de protegerme! Se siente responsable porque mi padre no está aquí para hacerlo. pero sabía que Novak había vuelto a Francia con Luksch. Sé que esto duele. no tenía sentido. no hay nadie de quien protegerte. y al final se ha roto. crearte otros ficticios a causa de su locura paranoica. Connor la había hecho sentirse tan completa. —No —dijo Nick—. Lo siento. Al esqueleto carbonizado le faltaban tres dedos de la mano derecha.. Un golpe de la mafia... Y Nick estaba diciéndole que todo había sido una ficción. no. El hombre que estaba tan enamorado de ella que se ruborizaba y tartamudeaba cuando ella lo provocaba en el desayuno. se volvía negro. No —silbó ella entre dientes. Se lo dije a Connor. —¿Entonces Connor no lo sabe? —No se lo he dicho todavía. Tienes que salir de ese mundo de ensueño en que él vive. Tenemos que detener esto antes de que pierda el control. Ya tienes bastantes problemas reales como para. luchando por respirar. —¿Erin? ¡Erin! ¿Estás ahí? Erin.. Empezó a sonar segundos después. así que creó un tipo malo del que salvarte.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS amigo... El hombre que había hecho el amor tan dulce y apasionadamente con ella toda la noche. Colgó de golpe. su Connor.. Cuando volvió a hablar su voz era amable. —Erin.. Te succionó. —Que te den por culo.. La mente de ella era un remolino. Novak está muerto. Erin! Si realmente él te importara. pero tienes que ser fuerte. Están trabajando en el ADN.. y sé que él te importa. Ella arrancó la clavija de la pared y se dobló. No lo haré. No era posible. Ni la más leve sospecha. La policía llevaba unos días siguiéndolos. —Es para protegerte.. No tengo idea de dónde está. —No —la palabra voló de su boca. No encajaba con su fantasía. tan fuerte.. en Francia. además. —Ayer. No podía ser la persona desequilibrada que Nick estaba describiendo. Nick.. La información no encajaba.. Quería rescatarte. —No—susurró. estoy de su lado. pero no compartió esos detalles contigo. . pero ha tensado demasiado la cuerda. Lo juro.237 - .. —¡Maldita sea. que había rescatado a su hermana y despertado a su madre del horrible sueño en el que había estado atrapada. Nick vaciló un momento. Esa fantasía que tiene sobre que Novak y Luksch te tienen en el punto de mira. Erin. No había un héroe que la rescatara. Si tú sabes. necesito encontrarlo.. Claro que no. Ella sacudió la cabeza. —No. rotunda y absoluta—. Erin. Todo daba vueltas. Estaba atrapada y esta vez no había nadie a quien aferrarse. —¿Cuándo? —susurró.

—No me sedujo anoche. —¿Lydia? —Bárbara frunció el ceño—. Voy a empezar a buscar empleo. —Hay algo que deberías saber antes de ir a esa comida de trabajo.. pero una de las condiciones es que me vuelvan a contratar —trató de parecer emocionada al decirlo. Ya no tendrás que ocuparte de nosotras. Debo decir que me está gustando. —Hay cosas que no necesito saber. —Claro.. Yo lo seduje a él. yo creo que deberías escupirles a la cara. cariño.. Siempre puedo escupirles a la cara después de ver los términos que me ofrecen. ¿Del museo? ¿Esa bruja redomada que te echó? Ella asintió con la cabeza. un poco mal de la cabeza. bueno. detallista y considerada —dijo su madre —.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Erin? ¿Cariño? ¿Estás bien? Levantó la vista hacia su madre. cariño. Pero creo que voy a ir a esa reunión hoy de todas formas a ver de qué se trata. mamá. No siempre. que la miraba con ojos ansiosos. —Mueller ofreció al museo una donación enorme.. eeh. —Así es mi chica. —Y cualquier hombre con las suficientes agallas para meterse a hurtadillas en mi casa y seducir a mi hija bajo mis narices después de ver lo que le hice al coche de Billy Vega. Pero trajeron a Cindy de vuelta. Ella sonrió a su pesar ante la elección de palabras de su madre.. —Lo sé. ¡Yo creo que no deberías! —Tú tienes tus razones —dijo Erin—. —No siempre —estalló ella—. mamá. —Bueno. bueno. y esbozó la mejor sonrisa que pudo. Lydia. pero me gustaron sus hermanos.238 - . pero su madre no era tonta.. inteligente. cariño.. ¿Entiendes lo que estoy tratando de decir? Los labios de Erin empezaron a temblar. La cara de Erin se encendió. . Puede ser extremadamente rudo. Todo lo que puedo decir es que debe ser duro de pelar. No lo pienses dos veces. —Lo siento. —¿Quién llamaba? Ella escondió la mano que agarraba la clavija del teléfono contra su pierna. Bárbara hizo un gesto de desprecio. chasquean los dedos y esperan que tú vayas trotando.. ¡Qué valor! Cuando les conviene. tratando de hacer lo correcto. Su madre apretó los labios. Aunque todos los McCloud me parece que están. —Estaba hablando con. —Podrá irte bien sin esa basura del museo. Siempre cubriéndose las espaldas. Eso les da muchos puntos. adelante. La expresión de Bárbara se suavizó. Y Cindy va a aprender a cargar con su responsabilidad también. Así que si quieres escupirles a la cara. —Supongo que te refieres a Connor —dijo Bárbara—. —Creo que sí. Y está muy claro que Connor está loco por ti.

pero no puedo esconderme para siempre. Las cosas están mejorando. Me dijo que iba a llamarte. —Lo llamaré y se lo explicaré. Cogió un taxi para ir a su apartamento a cambiarse. lo estoy intentando. ¿Adonde coño fue? —No te atrevas a usar ese lenguaje. . Sacó fuerzas de flaqueza para no desmoronarse y mantenerse animada delante de su madre hasta que llegó el taxi. —Connor. Él salió disparado hacia su coche. Erin besó la mejilla de su madre. hoy tengo muchas cosas que hacer. para una comida de trabajo y después. Bárbara. Prometo que iré en taxi a todas partes. será mejor que me vaya. Y tengo que programar una reunión con Mueller después de eso. Dímelo ahora. Es mejor ser precavida. ¿qué pasa? —¿Erin está aquí? Ella frunció el ceño. —Dímelo. salió de estampida hacia la casa y aporreó la puerta. Y yo estoy de acuerdo con él en eso. Lo juro. Connor saltó del coche cuando por fin llegó. —¿No te llamó? —El teléfono ha estado ocupado media hora —rugió él.. Estaré bien. Probablemente ya estará en casa. —A partir de ahora todo va a salirnos bien. —¿Qué? —la voz le temblaba—. ¿Se fue? ¿Sola? Me estás tomando el pelo. Del museo donde trabajaba. Dios. No te traiciones a ti misma. —Sigue a tu corazón. mamá. —Después tiene que encontrarse con ese tipo. Bueno. cariño. Es un encanto. Se fue hace casi media hora. La puerta de la casa se abrió de golpe y Bárbara corrió tras él. —Me dijo que te llamaría y. —¿Y después? —la animó.. Su madre todavía parecía preocupada y Erin le dio otro beso de ánimo. Lo tendré en cuenta. —la voz de Bárbara se debilitó—. Oh.239 - . Bárbara abrió. Necesito pasar por casa y dar de comer a Edna y después vestirme para la comida con los directores del museo. —Lo estoy intentando —sus labios empezaron a temblar—.. *** El tráfico era una pesadilla. mamá.. por lo menos hasta que se calmen las cosas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Gracias. Tenemos a Cindy de vuelta y ahora me cae en las manos esta gran oportunidad. Mueller.. Bárbara frunció el ceño. donde estás segura. La urgencia desesperada de su voz hizo que se le fuera el color de la cara.. —Le prometiste a Connor que te quedarías aquí con nosotras. —Recibió una llamada —dijo débilmente—.

Que tenga un buen día». romper objetos. —Necesito hablar con ella urgentemente —dijo él—. Intentó pensar. Su perfume estaba en el aire. sin explicaciones. Extraño. y aun así no había llegado a alcanzarla. soy Connor. No tengo idea de dónde está. Usó su tarjeta de crédito de nuevo. Agarró la guía telefónica y buscó el Museo Huppert. dar puñetazos en las paredes. —Billy Vega fue asesinado esta mañana antes de que yo tuviera la oportunidad de encontrarlo y hablar con él. dijo la melodiosa voz grabada de Tamara Julian. lavar los platos. Aparcó en doble fila y subió las escaleras del edificio Kinsdale de tres en tres. Estaba demasiado nervioso para pensar. Rebuscó un número de teléfono en su portentosa memoria y marcó. «Hola. encontrar algo. —Lo siento. —Lydia no está en la oficina ahora —le dijo la secretaria. En el piso bajo se abrió una puerta cuando pasaba. No había cogido ninguna de las cosas a las que él le había puesto rastreador. Una mujer mayor con una cara marchita de muñeca y una cabeza de rizos blancos teñidos . ¿eh? La cara de Bárbara se puso gris bajo el maquillaje. destrozar los muebles. pero no se le ocurría nada. por favor. déjenos la fecha. ha marcado el número del móvil de las oficinas administrativas de la Fundación Quicksilver». Erin se había ido. «Por favor. Murmuró unas gracias desabridas y colgó de golpe. que se volviera contra él y desapareciera. moviendo la cola de alegría. ni siquiera la maldita agenda. recoger la ropa desparramada y dar de comer a la gata. Nada. aunque no sabía hacia dónde correr. ¿Por qué te has ido de casa de tu madre? ¿En qué estabas pensando? Por favor. El informe Mueller había desaparecido. Se había tomado el tiempo de hacer la cama. —Erin. Había creído que ella confiaba en él. Llamó a su apartamento mientras estaba atrapado en uno que parecía que llevaba toda la vida en rojo y respondió el contestador. No hubo respuesta cuando llamó a la puerta. Coge el teléfono si estás ahí. sin avisar. Date prisa. Por tan poco que el animal todavía estaba inclinado sobre su cuenco. Quería aullar como un lobo. —Mira. estaba aterrorizado y el miedo lo paralizaba. Acabo de enterarme de que han matado a Billy Vega — continuó—. Lo desconcertaba. Preguntó por el número del despacho de Lydia y volvió a marcar. ¡insisto en que me digas qué está pasando! Él abrió la puerta del coche de un tirón. Se saltó semáforos. hora y motivo de su llamada y responderemos tan pronto como sea posible. Esperó cruzando los dedos. aun así. —Vete —dijo—. Dejó caer el teléfono y aceleró. Yo no hice esa reserva. un punto de partida. coge el teléfono. ¿Sabe en qué restaurante? Podría llamarla allí. no lo sé. Bajó las escaleras corriendo para descargar su malhumor. Sé que tiene una comida de trabajo. zigzagueó entre los coches y soltó tacos a los conductores que no iban rápido.240 - .SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Connor. no pudo evitar algunos semáforos. Erin —el semáforo se puso verde. La hizo ella misma anoche. después de lo de la noche anterior.

. Su espantosa dentadura postiza destelló. Una última puerta donde dar la lata. Novak está muerto. Cuanto más lo haga esperar. La llamada telefónica. Delante de los ojos de Connor bailaban manchas negras. Vamos. —Nick.. era un taxi amarillo. —Lo intento —dijo—. señora. —¿Dónde estás? —exigió Nick. —No te preocupes. Cogió un taxi. ¿verdad? —Nick esperó—. crearás una.. Se apoyó contra el coche.241 - . Estás metido en un buen lío. todos creen que son especiales. Que tenga un buen día. —No seas estúpido. por supuesto. mejor les va a ir a los dos. Connor sabía adonde conducía todo aquello. No puedo decir adonde se fue. Vino en taxi y se fue en taxi. —Oh. —Gracias por la información. Sus ojos legañosos parpadearon con desconfianza. Bonitos modales.. Claro. —Pensé que te conocía. —Pero eso no es posible. —Éste es un caso especial —le dijo. Tú me conoces. Los jóvenes hoy día no conocen el significado de la paciencia. Hablé con él. Terminado. pero yo. Achicharrado. la muerte de Billy Vega no ha constituido una gran pérdida para el mundo. —¿Era un taxi amarillo o un servicio privado de coches? —Oh. Debe haber ganado dinero. y si no puedes encontrarla. A veces. —Hum. Sí —dijo suavemente—. Buscó a tientas el teléfono y marcó el número de Nick mientras caminaba a grandes zancadas hacia el coche. ¿eh? Él se paró en seco.. La vieja recogió la cabeza como una tortuga y cerró de un portazo. Voló por los aires. Nick —dijo Connor sombríamente. —¿Qué coño le dijiste a Erin. Y la muerte de Novak está confirmada. Por supuesto que lo sabes. La única diferencia era que Billy estaba muerto. —No pude evitar notar que el tipo tenía el mismo aspecto que Georg Luksch después de que tú terminaste de darle la paliza con tu bastón. ¿Me explico bien? La cabeza de Connor daba vueltas. Sabes lo de Billy Vega. porque siempre coge el autobús. . Todo está terminado. —No puedes creer eso. —Usted es el tipo que acompaña a esa agradable joven del sexto. Y vi a Georg. Va a tener que esperarla.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS de lila lo llamó. Georg está en Francia. Con. La satisfacción vengativa en la voz de la dama le hizo rechinar los dientes. Necesitas una excusa para tu ira. Ya era hora de que alguien lo hiciera. Georg en la autopista. —¿La vio irse? —Yo lo veo todo —dijo la vieja triunfante—. Nick. No es que esto cambie nada para ti. Nick? —Le dije la verdad.. Billy Vega.

El maletero estaba vacío. lo tiraría a la basura ahora mismo. —Y yo también —colgó. sus dientes rotos. Tanto su pierna como su cabeza latían ahora. Su pelea con Georg en Crystal Mountain empezó a materializarse en su mente. El bastón. Echó el teléfono al bolsillo. Le dolía tanto la cabeza que ya sabía lo que iba a encontrar incluso antes de que la luz del maletero iluminara el oscuro interior. pero te aconsejo que busques un buen abogado. Nick. donde las había metido. El pánico se apoderó de él al pensar en ella.. Nick había sido uno de sus mejores amigos. ¿Eso es lo que quieres? —Vete a tomar por culo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Deduje de mi conversación con Erin que no tienes una coartada real entre las cinco y las seis de la mañana de hoy. También deduje que mentirá para protegerte. Rápido.. . cayendo sobre el parabrisas del Jaguar. El bastón.242 - . sacó las llaves del bolsillo de su chaqueta. Quiero que todo esto acabe de una vez. porque se me ha acabado la paciencia. antes de caerse. Erin. produciéndole un dolor nauseabundo y palpitante. Tenía que sentarse. y salió del coche. Si no fuera por Erin. El bastón. Abrió la puerta del coche de golpe. El bastón había desaparecido. subiendo y bajando. La sangre que brotaba de la nariz destrozada de Georg. —Vale.

—Entonces así sopla el viento. Erin. Erin. —Estoy muy emocionada. —Oh. —Vamos. No podía importarle menos con quién cenar. se sentía fatal. —Gracias. Tenía náuseas y lo último en lo que podía pensar era en la cena. Estoy llena. —Me temo que tengo que irme. Esas personas eran horribles. —¿De qué? —se quejó Rachel—. No tienes que hacer dieta con esa bonita y escultural figura. Erin se limpió la boca con una servilleta y se obligó a sí misma a sonreír. Erin se encogió de hombros con desgana. He quedado con el señor Mueller para discutir algunas de sus nuevas adquisiciones. Lydia y Rachel intercambiaron una mirada de entendimiento.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 21 —Prueba un poco de mi mousse. tienes que volver a trabajar con nosotros. Apenas has probado la ensalada. Esta donación es lo mejor que le ha ocurrido nunca al museo —dijo Lydia—. ¿Cómo pudo antes . Hoy veré al señor Claude Mueller por primera vez. puesto que ninguno parecía notarlo. Por supuesto. pero no importaba.243 - . Confiesa ahora. de repente. —Difícilmente. Erin abandonó la mesa y salió a toda prisa del restaurante. no seas tan sensible. Bien por ti. ¿de verdad? —Lydia intercambió miradas de entendimiento con los otros tres—. Es incluso mejor que la crème brûlée —la animó Lydia. pero no. Has adelgazado desde que estabas en el Huppert. ¡Tú eres la bella del baile! ¿Qué se siente? Ella se puso de pie. ¡Necesitamos tu espíritu innovador para llevar al Huppert al nuevo milenio! Erin no tenía ánimos para ocultar su desagrado. puedes hacer una petición de sueldo —intervino Fred—. y no me agradan tus insinuaciones. Erin. —Imagino que cenarás con él esta noche —exclamó Rachel. Erin. —Oh. Llevamos años detrás de él y. Erin. La sonrisa de Lydia era calculada y fría. Somos todos adultos. Wilhelm. Aún no nos has contado cómo te agenciaste a Mueller. —Con un presupuesto como el que nos proponen. ¿Una cita amorosa? —En absoluto. Erin. lo encontramos comiendo de tu mano —dijo efusivamente Rachel. Erin —ronroneó Rachel—. Sólo negocios —dijo Erin—. Wilhelm silbó. luchando por respirar aire fresco. —Que lo pases muy bien esta noche. En ese momento. Erin tosió y escondió la boca detrás de la servilleta.

. después de los saludos de rigor—. Santo Dios. para poder descubrir dónde estaba. Su olor era pesado y asquerosamente dulce. Connor era demasiado absorbente y ella necesitaba aire. ¿Cómo había podido hacerlo? Darle la espalda. Por eso tuvo que salir tan deprisa para Hong Kong el .. Tengo que mostrarle algo antes de presentarla. mucho carácter. mientras seguía a Tamara a través de las grandes y espléndidas habitaciones. —Es la última adquisición del señor Mueller —dijo Tamara—. Brillaba y refulgía contra el terciopelo negro como luz del sol. Lleva meses negociándolo. pero Tamara estaba cálida y amistosa. apretando la mano contra el dolor agudo que sentía en el vientre. Su miedo por ella. La pieza era exquisita. Dejarlo sin una explicación. Erin abrió la caja y soltó un suspiro de sobrecogimiento. Para poner de nuevo los pies en la tierra. Era un collar de oro. pero mucho más suntuoso que ninguno de los que había visto. El torque estaba formado por dos dragones cuyos ojos eran granates. Quizá no tuviera fundamento. La carcomía como si fuera ácido lo mal que debía sentirse Connor: su ira. Erin la saludó con cortesía recelosa. Se sentía tan cruel. —Me alegro mucho de que nos hayamos puesto en contacto con usted a tiempo —dijo.. Como si fuera a ser llevada ante la realeza. Para Connor era real. en Heydon Terrace. sin importar cuánto tratara de resistirse. pero eso no lo hacía menos doloroso para él.. Sus colas serpentinas formaban un espléndido diseño que se extendía sobre el pecho de la portadora. pero no había otra solución. —Échele una mirada a esto. Sí..244 - . su fuerza de voluntad era tan arrolladora. recorrían un pasillo hasta un lujoso dormitorio lleno de flores recién cortadas. después de aquel extraño episodio en Silver Fork. era cruel. Connor tenía mucha personalidad. La arrastraba siempre. De ver qué le ofrecía Mueller.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS tolerar su falsedad y sus juegos manipuladores? ¿Qué había cambiado en ella? Quería bañarse. después de comer con esos cuatro. Era hora de ver qué salía de todo aquello. No podía pensar bien cuando él estaba cerca de ella. Se lo ofreció a Erin. Presentarla. le dio instrucciones al conductor y miró con ojos tristes por la ventanilla. Tamara Julian estaba esperándola en el palaciego recibidor. subían un amplio tramo de escaleras. Y su miedo. El taxi paró en la acera de una hermosa mansión de principios de siglo. su confusión y su dolor. Paró un taxi. por favor. Tamara abrió una caja fuerte en la pared y sacó un estuche plano de terciopelo negro. El señor Mueller está deseando conocerla. Venga conmigo. Era tan inteligente e intenso. distancia. Su amor por él la traicionaría. Y era del mismo estilo que las joyas excavadas en los antiguos túmulos funerarios que ella había estudiado en Wrothburn.. Apagó una risa silenciosa y medio histérica. con las garras levantadas en actitud de desafío. en la realidad. y sufría. del periodo La Téne. Las puertas de hierro forjado se abrieron para ella mientras pagaba al taxista.

no. ¿Podría enseñarme la información sobre su origen? Tamara sonrió. Erin negó con la cabeza. Erin le tendió la caja de terciopelo a Tamara. Esperaba que usted le diera ese gusto. Póngaselo. —No necesito permiso de nadie —dijo Erin. pero no lo haré. no! —le devolvió la caja... —¿Apropiado? —la risa de Tamara resonó. espantada—.. ni siquiera conozco. —Es increíble —exhaló ella—.. No esta noche. ¿entiende? Para honrarla. Erin. El señor Mueller y yo previmos este problema. a su blusa blanca de seda. Besó a Erin en la mejilla—.245 - . Está fascinado . —¿No le gusta jugar a disfrazarse. y ha estado retraído y bastante solitario.. soy quisquillosa. Quiere que luzca el collar de dragones cuando se encuentre con él. No es. La cara de Tamara se ensombreció. Erin cerró los ojos para evitar la mirada retadora de Tamara y trató de respirar profundamente.. —Podría. Erin Riggs. Estaba demasiado estresada y confusa para encontrar la respuesta ingeniosa que necesitaba para frenar a esa mujer. es tan inapropiado. cortante—. La salud del señor Mueller ha sido muy frágil últimamente. Hemos hecho que traigan varios vestidos de fiesta. Eso es todo. Perfecta. —¿Por qué cree que la he traído aquí arriba? El señor Mueller tiene una petición muy especial para usted hoy. —Pero yo. de cuello alto. No es eso —protestó ella—. Es usted maravillosa. —Ya veo. ¿verdad? —Erin asintió con la cabeza—. —El señor Mueller sólo quiere compartir este maravilloso collar con alguien que lo aprecia tanto como él —la instó Tamara—. Talla treinta y ocho. —Pero yo. En su orgullo herido.. Esto no es para que lo estudie.. Me encanta. Simplemente no me siento cómoda con la idea.. casi con desesperación. Erin? —el tono de Tamara era ligeramente burlón—. Yo. Se está permitiendo ser imaginativo y eso es raro en él. ¡Eso es ridículo! Tamara la volvió a empujar hacia ella suavemente. —Lo entiendo perfectamente —dijo Tamara—. El señor McCloud no está presente y tenga la seguridad de que no vamos a contárselo. —No puedo... —¡Dios. Eso pensé —continuó Tamara—. Una forma de agradecerle su duro trabajo para la compañía. Todos son soberbios. pero será una obra maestra cuando hayamos terminado. —Oh. Es sólo un juego inofensivo. En todo lo que podía pensar era en la reacción de Connor a la solicitud de Mueller. llena. No puedo.. —¿Por qué? —exigió Tamara. rica y hermosa.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS otro día. yo. y. Ella bajó la vista a su sencillo traje azul marino. Encontraremos algo que le guste. Lo animó mucho planear esta sorpresa para usted.. Necesita algo diferente como telón de fondo.. La pulla escoció. Lo ve como un regalo. créame.

podría retroceder en el tiempo y tocar casi a esa mujer. por el amor de Dios. Tiene un potencial increíble. Como si hubiera sido hecho sólo para usted. pero no necesito una estilista —dijo Erin con fuerza. Ese pelo. Pruébese los vestidos. esas joyas rememoraban un pasado remoto y misterioso. Mire esta cosa maravillosa. —El señor Mueller hizo esto para complacerla y halagarla a usted. Erin. esa piel. Tamara tenía razón. —¡Santo Dios! ¿Para qué querría yo hacer eso? Tamara se rio de ella. Sólo . Son hermosos. No es mi estilo.. El diseño engañaba la vista produciendo la ilusión de que las retorcidas colas serpentinas estaban moviéndose y retorciéndose. Créame. de todos modos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS con usted. Permítame mostrarle lo emocionante que es ser verdaderamente glamouroso. Siempre había considerado que este estilo de joyería era el más hermoso y evocador que existía. no la necesita —aceptó Tamara—. —Sólo quiero jugar —la halagó—. Ahora no tiene siquiera el valor de probarse un vestido de noche de cinco mil dólares. Sus ojos de granates brillaban rojos de la rabia. La joya la habría hecho real. y usted también. y tan nervioso como un chiquillo porque. —Gracias. Estaba tan tentada que las manos le temblaban. Qué lástima que McCloud la tenga bajo su puño. —Por poder. comiendo y amando. Erin —dijo Tamara suavemente—. Es una especie de magia. Era absolutamente seductor. El objeto prácticamente vibraba en sus manos. No quiero siquiera decirle cuánto dinero ha costado. Los dos dragones estaban enredados en un estado de desafío mortal. Si Erin se lo ponía. cambiando de estrategia en vista de la actitud de Erin. Es usted preciosa. despertando. Una mujer noble celta de alto rango había llevado puesto ese torque en torno a su cuello hacía más de dos mil años. —No necesito ese tipo de poder —dijo tranquilamente—. —No.246 - . Erin. Erin negó con la cabeza. Tamara inclinó la cabeza a un lado. Y usted debería aprender a sacarle partido a su aspecto. Sensuales y salvajes. Erin apreció la tensión y la violencia inherentes en el imponente diseño del collar. por fin.. nosotros. Y es divertido. Estaba otra vez al borde de las lágrimas. Puedo ayudarla en ese sentido. Y complázcase a sí misma.. Complázcale. Erin rompió el contacto visual. Algunas lecciones sobre poder femenino le vendrían bien. Y es perfecto. Había vivido su vida diaria con él. esos ojos. Erin retrocedió. Erin estaba perdiendo la paciencia. Es útil. —No se atreva a intentar manipularme. No lo quiero. Erin. —Todos lo necesitamos —la voz de Tamara era dura—. hoy va a conocerla.. sólo para divertirse. entre. porque todo queda. Qué desastre. Pero si quisiera podría provocar accidentes automovilísticos cuando caminara por la acera. El señor McCloud nunca lo sabrá.

pero el corpiño estaba reforzado y suficientemente ceñido como para subir su abundante seno. No tenía nada que ver con Connor. Media hora después. pero era demasiado tarde. No pueden señalarse las líneas de las bragas bajo estos vestidos. Se arrepintió inmediatamente. Él nunca lo entendería. o no? Erin se volvió hacia el espejo y se quedó sin aliento por un momento. . Perdóneme por preguntar. La encuentro muy interesante. pero en torno a ella se cernía una nube dorada brillante. más sombreados. en el momento en que las palabras salieron de su boca. No es mi intención hacer daño. llevándola de la mano a otro dormitorio. cuya cama estaba cubierta de cajas y bolsas. —No. de seda. sonriendo. Era una mujer libre. cortado al bies con una sobrecapa de gasa transparente. El vestido que Tamara le había ayudado a escoger era un traje de fiesta sencillo. con un murmullo de aprobación. —Le mostraré la ropa interior y los zapatos primero. Su pelo flotaba en torno a ella. Era ajustado en el corpiño y se abría en una falda con vuelo que le llegaba hasta los pies. Supo. pero me gustaría —sonrió de una forma encantadora—. No es que se viera diferente en absoluto.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS pensar en la ira de Connor la ponía llorosa e insegura. —¿Problemas en el paraíso? —Tamara se rio y levantó la mano ante la expresión de los ojos de Erin—. se arrodillaría y pediría clemencia. Y pedí medias a juego. Todavía era ella. Pero Claude Mueller sí. No me odie por eso. Lo siento. Erin Riggs. —Por favor. Tamara había deshecho su moño y había pasado los dedos por el pelo hasta la cintura de Erin.247 - . Su pasión por la historia antigua era toda suya. así que no se podía usar sujetador. Ahora mírese. —¿Ropa interior? —repitió ella débilmente. —Naturalmente —Tamara puso los ojos en blanco—. Tamara estaba entusiasmada. no. que hacía sus propias elecciones. su piel resplandecía con terrenales tintes dorados. Sus labios se veían más llenos y más rojos. Sus ojos parecían más grandes. ofreciéndolo a la vista como un regalo. El collar estaba frío. color bronce brillante. pero ella sentía su extraña y antigua energía latiendo contra su piel. suelto. por supuesto. ¿Está usted como para dejar sin sentido a alguien. El vestido no tenía tirantes. —De acuerdo. Y quizá sirviera como liberación. de un color más profundo. que había cometido un gran error. La culpa y el dolor se clavaron en su pecho como un puñal. Ese capricho sería su secreto. Incluso su pelo parecía más brillante. —Usted no me conoce lo suficiente para hablarme así. Si Connor McCloud pudiera verla ahora. La curiosidad es uno de mis pequeños vicios. Tamara colgaba el frío peso del collar de dragones dorados en torno al cuello de Erin y le daba la vuelta para que se mirase en el espejo. —Mírese. El pronunciado escote estaba diseñado para mostrar tanto el collar como el escote.

Tamara la abrazó. Como si estuviera refrigerada.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Esto no necesita ningún retoque. Se tambaleó sobre los tacones hasta que cogió el paso. Erin quedó deslumbrada por la sensación de luz y de espacio abovedado mientras entraba tras Tamara. Claude Mueller sonrió. El gesto parecía ensayado. sin importar los problemas que pueda acarrear. Se dio la vuelta lentamente cuando entraron. El pesado y sensual collar de oro la hacía sentirse diferente. Cerró los ojos y sacudió la cabeza. Erin soltó una risa comedida. Diáfanas cortinas blancas ondeaban con la brisa. *** Había sido una tonta al prestarse a ese juego. Esa es un arma poderosa para llevar a una batalla. Ciertamente nunca había tenido ese especio en toda su vida. Le secó las lágrimas con mucho cuidado para no estropear el maquillaje y apoyó una mano fría sobre el hombro de la joven. Cinco números diferentes de zapatos de diseño habían sido enviados con los vestidos. mirando por la ventana. más allá de las escaleras. por miedo a parecer tonta. como un anuncio de coches de lujo. eso era lo que significaba ser adulta. Erin se miró en el espejo. Se sentía vulnerable y expuesta. a veces se sentía como si hubiera sido adulta desde que nació. Cuando los abrió estaban inundados de lágrimas. con su feminidad y su sexualidad exhibidas para el disfrute de un hombre desconocido. . Tenía que aprender a aceptar las consecuencias de sus decisiones sin lamentarse. pero lo había hecho y ya no podía dar marcha atrás. Ese había sido exactamente su razonamiento cuando se había ido a la cama con su primer amante. para el capricho de un hombre rico. —Está fabulosa. La habitación estaba extrañamente helada. Era un hombre atractivo de piel aceitunada. Tamara la guio por el pasillo. —¿Está usted bien. Quizá estaba encantado y ella se hallaba bajo su hechizo. Sonrió para sus adentros. —Estoy lista. Un hombre delgado de estatura media estaba de pie dándoles la espalda. Erin empezó a decir que estaba bien. con ventanas desde el suelo hasta el techo. El impulso se extinguió en el silencio. Está terminado. muchas de ellas abiertas. —¿Está lista para ir? ¿Necesita un poco de tiempo? Erin enderezó los hombros. Y de frío. La habitación estaba iluminada por los rayos dorados oblicuos de la luz del atardecer. Una extravagancia asombrosa. Erin? —preguntó Tamara suavemente. Abrió la puerta de un salón inmenso y aireado. pero Dios. Se sonrieron mutuamente. a otra ala del edificio. Se había obligado a sí misma a soportar lo que había pasado por educación.248 - . a ser maleducada e infantil. Tamara estaba preparada con un pañuelo.

pienso que ellos también tienen recuerdos de los lugares donde estuvieron una vez.. pensó que iba a desmayarse. Erin se sintió abandonada cuando la puerta se cerró tras Tamara. pero el resultado quita el aliento. Finalmente logró romper el contacto visual y buscó algo que decir. —No importa —la interrumpió con suavidad—.. de las personas que los usaron. su boca se movía. Ella no tuvo nada absolutamente que decir a eso. Pensar en él dolía. Dios no lo permitiera. Desde que empecé a coleccionar objetos de arte. Tenía una sonrisa encantadora con hoyuelos y sus ojos eran de un azul eléctrico y llamaban la atención en contraste con su piel bronceada. Llevaba un elegante traje de lino gris. —Lo siento mucho. Gracias por complacerme en este pequeño capricho. pero su corazón galopaba con pánico enfermizo. La miró a los ojos. He tenido algunos asuntos personales apremiantes. El collar desea yacer contra el seno de una mujer hermosa de nuevo. pero las palabras son insuficientes. fue como si un velo delante de sus ojos se volviera transparente y la lujosa habitación le pareció tan fría y tan dura como una escultura de hielo. cualquier cosa. Por fin. La parte de ella que estaba ligada a él era terrena y elemental. —El torque de dragones me recordará a usted también. la elusiva señorita Riggs —anunció Tamara. No se recuperaría nunca de la vergüenza. Puedes dejarnos ahora. Absurdo. Su mente había quedado en blanco. sosteniendo todavía la mirada de Erin—.. —Señorita Riggs —dijo—.249 - . —Gracias.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS con el pelo muy corto y con entradas. tengo otras tres piezas para que las evalúe. El contacto le resultó desagradable. pero el dolor la conectaba a la tierra. —Me alegra conocerlo al fin. Durante una fracción de segundo. Él no la soltó. Se obligó a sonreír y pensó en Connor. arraigada en sus sentimientos más profundos. Tiró de su mano temblorosa. Lo recordaré toda mi vida. Usted hace desmerecer el collar. y ahora estaba completamente sola. Tenía que agarrarse a algo.. sin color y sin vida. se dijo a sí misma. pero no he tenido tiempo de terminar el informe sobre las piezas que examiné en Silver Fork. Por un terrible momento Erin temió que fuera a besarla. Tamara —dijo. Se aferró a ella y el remolino creciente de pánico se calmó. Gracias por el privilegio de lucir una joya tan hermosa. La mujer era su último vínculo con el mundo cálido de los vivos. —Señor Mueller. pero se detuvo a tiempo y sus ojos se alzaron como si hubiera percibido su susto. levantó su mano y la apretó deliberadamente contra sus labios. Calentarse con su calor vital. después de milenios de aislamiento en una tumba. tomó su mano extendida y se inclinó sobre ella. en una tumba fría y hermosa. Sé que fue pedirle mucho. Durante una fracción de segundo. Él se deslizó hacia la joven. Qué idea más ridícula. Miró estúpidamente a sus hipnóticos ojos. así que. . Puede incluirlas en el informe. Nigel y Tamara me dijeron que usted era hermosa. Se sintió agradecida por tener un trabajo que hacer. De todos modos.

. Hablo libremente de dinero porque tengo razones para creer que sus dificultades financieras están a punto de terminar. Toda una vida de cosas. —No puedo ni imaginármelo —murmuró. llámeme Erin —dijo ella cortésmente. Pero. Esta noche es por el placer de conocernos. Uno se vuelve esclavo de ello. se quedaba en blanco. Mueller vertió el líquido espumoso en una copa de cristal y se la ofreció. Estaba temblando en la habitación helada y completamente consciente del efecto que ello tenía en sus pezones. —Sí. . —Oh. Ella sorbió su champán y pensó en su cuenta bancaria. No recibiré las piezas hasta mañana por la tarde. al menos. cubiertos sólo por un frágil tejido de seda y gasa. Administrar un fondo de la cuantía de la Fundación Quicksilver es una empresa titánica. entonces ¿por qué me invitó esta noche? Él levantó los hombros sonriendo. Me temo que tengo que rechazarla. —¿Le ha parecido poco delicado mi comentario. ¿Puedo ofrecerle una bebida? ¿Una copa de champán? La marioneta hipnotizada en que se había convertido su cuerpo movió la cabeza arriba y abajo. Ni siquiera le gustaba el champán. —Entonces usted debe llamarme Claude. —¿Ha pensado en mi oferta respecto al Huppert? Eso. pero siempre había habido un millón de cosas que quería decirle. Los ojos de él relampaguearon ante el matiz de ironía de su voz. Vio cómo subían las burbujas mientras esperaba su reacción. —Me gustaría pasar el mayor tiempo posible con usted antes de volver a París.250 - . Me temo que debe volver. Me voy pasado mañana. como si ella lo divirtiera. Estaba sonriendo a medias. Como si un voraz virus de ordenador estuviera comiéndoselo todo en el disco duro de su mente. Mañana a las cinco. asintiendo. No lo haré. —Esta noche no es por trabajo. Nunca había conocido a nadie a quien no tuviera nada que decirle. señorita Riggs? —En absoluto.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Quiere que las examine ahora? No tengo mi grabadora. Por ninguna suma de dinero. —No puedo soportar la falsedad —admitió—. si le parece bien a usted. ni mi. La levantó hacia ella en un brindis silencioso y sonriente y tomó un sorbo. —No.. Sé que estoy siendo infantil. gracias. Desde que le conoció. —¿Puedo preguntar cómo llegó a esta decisión? Ella bajó la copa de champán. —Está bien. de explorar lo que tenemos en común.. Y. se había sentido intimidada por Connor. Por nadie. era algo que tenía muy claro.. querida. hasta que la curiosidad la obligó a volver a levantar la vista hacia él. pero no puedo volver allá y aparentar que todo está bien cuando está podrido por dentro. por favor. Erin estaba desconcertada. Él se rio entre dientes y se sirvió otra copa de champán. Con Mueller.

como la soga de un ahorcado. Ah. Sé lo rara que es. Claude Mueller la asustaba. No lo había planeado. Pero ahora que la he visto. Me repele todo lo que es venal y podrido. No había una razón para ello. un vestido que la cubriera por completo. El collar le pesaba en torno a su cuello. las cortinas eran fantasmas que aleteaban en torno a ella. La mano de él se disparó y la enderezó. Ha dicho exactamente lo que yo esperaba que diría. pero no era para asustarse... Erin. La calculada sensualidad del gesto le causó repulsión. Erin. —¿Así que solamente ha estado jugando conmigo? ¿Esto es un juego para usted? Él sorbió su champán. sea más claro y directo —se había acostumbrado a la honestidad llana de Connor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Qué? ¿He dicho algo divertido? —No. Quería cubrir ese escote que exponía su pecho. Algunas cosas no pueden planearse. Estaba acostumbrada a que los hombres flirtearan con ella. Erin casi deja caer la copa. retorciendo sus manos en frenética advertencia. susurrando en su cabeza. El delicado pie se tambaleó. Esto era una prueba. mirándola fijamente por encima de la copa. Casi podía oír sus voces. La siento en usted. —¿París? Él asintió con la cabeza. pero la asustaba hasta la muerte. Erin. Me siento intrigado por su negativa a hacer concesiones. Quería un abrigo de lana. Erin dio un paso receloso hacia atrás. refulgiendo como gemas. tosiendo mientras las burbujas quemaban su garganta.. Pero tenemos tanto en común. Llevó la mano a los labios y las lamió. nunca he hablado más en serio en toda mi vida. La temperatura de la habitación era glacial. Deben vivirse. claro. ¿a hacer qué? Era absurdo que estuviera asustada. Pero me preguntaba si usted la rechazaría por principios. —¿A hacer qué? —repitió él suavemente—. Ella alcanzó su copa y tomó un trago.251 - . Sobre su mano cayeron gotas brillantes de líquido. una pared de cemento de dos metros. y tampoco soy un hombre impulsivo. —Muy bien. —Por favor. Quería ver de qué estaba hecha. sus senos y su corazón. Bueno. —Una infinidad de posibilidades diferentes. Me conmueve su autenticidad. en el cambiante fluir del momento. cerrando sus dedos sobre los de ella. Sólo si pasaba esta prueba sabría usted lo que había tras la oferta inicial. a su mirada. —Aah. Venga a París conmigo.. —¿Y qué hay tras ella? Los labios de él se curvaron. La oferta era real. Si tiene el valor de aprovecharlas. Ella tembló y se arropó con los brazos. Una prueba que ha superado. Yo también he sido herido por la falsedad. —No. No tenía paciencia para dar rodeos. lo descubriremos mientras vamos. Venga a París conmigo. —Sí. La . No de una manera tan extravagante. quería dar media vuelta y echar a correr. Y a pesar de ello.

que había hecho una elección inmutable hacía años: Connor. Se negaba a dejarse controlar por el miedo irracional. Además ese hombre no se parecía en nada a las fotos que había visto de Kurt Novak. Nick lo había dicho. Por lo que dijeron Nigel y Tamara. cuando le había besado las manos y le había ofrecido su corazón. se obligó a tragar saliva. Su corazón. Sentí habérmela perdido. —No. No. Todo lo demás estaba oculto por una luz fría y cegadora. No sabe nada de mí. Dejó la copa y se rindió al impulso de llevar las manos a sus senos. eeh. Por supuesto que no —metió las manos en los bolsillos de los pantalones. Erin tuvo que hacer un gran esfuerzo de voluntad para no retroceder. No salía aún con él cuando fue a Santa Fe. Como una droga. ¿correcto? ¿Ni a San Diego? —No —admitió ella. Este hombre tenía el pelo oscuro. no parece que estén hechos el uno para el otro. muy lejos en Europa. Sigue a tu corazón. Se llama McCloud. los ojos azules. al que no podía engañar. ¿no? Ella asintió con la cabeza. Pensó en su corazón. Pensó en Novak. una cara diferente. le había dicho su madre. Él estiró la mano y siguió la línea sensual del collar de dragones.. Y se vio a sí misma como una figura minúscula y solitaria. —Mi sentido de la oportunidad es fatal —se dio la vuelta y dejó la copa con fuerza en la mesa que estaba detrás de él—.252 - . pero vio la cara de Connor mientras bajaba la vista a la mano de Mueller sobre su cuerpo. tenía dos manos normales. protegiendo su vulnerable corazón de la mirada de él. En este paisaje ártico helado su corazón era todo lo que tenía para seguir. No iba a ser arrastrada a una fantasía paranoica. Su corazón cálido y rojo.. El amor en los ojos de Connor la noche anterior. Usted pierde un tiempo precioso con un hombre como él. Su índice era muy frío contra su piel. La cara de él se endureció. —Sé todo lo que necesito saber —dijo.. Ella hizo que su boca se cerrase. para no ser descortés. El señor McCloud desconfía de esa cualidad de usted que yo más valoro. de pie en un témpano de hielo ártico barrido por el viento que se bamboleaba en aguas oscuras y heladas. . —Está usted en su derecho de opinar como quiera —dijo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS anhelo. muy halagada por su interés. El cielo helado y blanco sobre ella se reflejaba en los ojos hambrientos de Claude Mueller. —Usted no me conoce. pero no soy libre. Él sonrió. —Estoy. Ella se movió lenta e imperceptiblemente alejándose de él en su bamboleante témpano de hielo. Estaba confirmado. —¿Se refiere al caballero que la acompañó a Silver Fork? Tamara y Nigel me describieron la escena.. Llevaba sólo el frágil vestido de fiesta dorado. compungido. todavía de espaldas a ella—. Novak estaba muerto.

. Salió a toda prisa de la habitación y corrió por el amplio pasillo. Erin.. Tamara miró hacia arriba desde el pie de la escalera. No puedo aceptarlo por ningún motivo. No puedo... si quiere. —Está bien. como si hubiera perdido el juicio. Ahora mismo. pero le parecieron horas. Tenía que largarse de allí y encontrar a Connor. —¿Erin? ¿Está usted bien? —Necesito mi bolso. —Qué amable —su voz estaba llena de ironía—. El coche la espera. agrandando el abismo que había entre ellos. Necesito un taxi. Hablaremos de la belleza y de la autenticidad en un mundo sórdido. —¡Silvio! Un coche para la señorita Riggs en la puerta inmediatamente. querida. Casi lo olvido. Lo siento. Pudo sentir el miedo y la añoranza de Connor que atravesaba el espacio. De un tirón libró su mano de la de Mueller. . No le importaba ser maleducada o infantil.. Me siento como.. Dio un paso adelante impulsivamente y le agarró la mano. Sería lo menos que podría hacer. Y olvide mi oferta. Tenía que encontrar a Connor. pero no tengo tiempo de cambiarme —balbuceó—. Necesito mi ropa. Devolveré este vestido mañana cuando venga a evaluar los otros. Su corazón galopaba salvaje. Cene conmigo. Inmediatamente pudo respirar mejor—. No sé lo que me ha pasado. No tenía derecho. —Cielos. oh Dios santo. Ahora mismo. De verdad. Tengo que. No quiero ser descortés. sobre el empeine de los pies para que los tacones no la hicieran tropezar. Sus palabras lo pusieron todo claro. Fueron sólo unos minutos. Los ojos de él se estrecharon hasta convertirse en dos ranuras azules. —¿Tan pronto? —Tengo que irme —repitió—.253 - .. Será nuestro secreto. Volveré mañana a ver sus nuevas piezas. En este momento. Retiro mis palabras. por favor. frunciendo el ceño con preocupación. Erin cogió su ropa. quíteme esta cosa —se arrancó el collar y se lo dio a Tamara. Le traeré sus cosas. si la hace sentirse incómoda. —Lo siento. En ese momento. —El vestido es suyo. Mueller estaba enemistándolos. Ayúdeme. Volvió a mirar a Erin. Su nervioso y celoso amigo no tiene por qué saberlo nunca.. —Lo siento —retrocedió—. sus zapatos y su bolso de manos de Tamara y retrocedió hacia la entrada. —Silvio la llevará a dondequiera que usted desee ir. Tengo que irme. Tamara. Tamara. Por favor. —Olvídelo. Tengo que salir de aquí —dijo desesperada—. tirando de ella. Tamara levantó un instrumento que llevaba sujeto a la cintura y apretó un botón. Los ojos de Tamara estaban sombríos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Perdóneme. Espere un momento. asustada. Una reunión de cerebros en un plano más elevado. Por favor. —Vayase entonces. no. Lo siento. Erin.

Era asombroso. El peligro siempre había sido su más potente afrodisíaco. —Y se fue con el vestido de fiesta. Si alguna vez había habido alguna oportunidad de cambiar de idea y huir. forzando la vista en la oscuridad. Llevaba toda la semana haciéndose esa pregunta. espumosa. Disfrazada para el gran drama. estupendo. Lo necesitaba con una desesperación frenética. Si él estaba loco también. lo sintió acelerarse. por supuesto. Si la respuesta hubiera sido no. como hacía siempre cuando estaban solos y quería tocarla. ¿Cómo podría resistirme? Ciertamente.254 - . Quizá la estaba reservando para algo especial. Él nunca le daba la espalda. No era una pregunta. Se había quitado la prótesis. loca. Le quitó la mano de la garganta y le hizo un gesto para que pasara delante de él al corredor que llevaba a la habitación de proyección.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Erin se subió al automóvil y le dio su dirección al conductor jadeando. No podía esperar para quitarse ese vestido infernal. ¿Te gustaría mirar el show conmigo? Reconoció la orden implacable bajo la expresión educada. apartando el alto cuello chino del vestido de raso que había escogido para ocultar las magulladuras de su garganta. —Ven —dijo él. Sacó su mano lisiada del bolsillo y le tocó la cara. *** Tamara miró las luces traseras del coche mientras desaparecían en el crepúsculo y después continuó mirando. había sido hacía mucho tiempo. Estaba sola en un bote sin remos y una corriente salvaje la arrastraba hacia una enorme catarata. pero ya no estaba segura de poder ayudarse ni siquiera a sí misma. su vida ya estaría perdida. Ella asintió con la cabeza. tóxica y yerma del auténtico miedo. ¿cómo? Eso era lo que hubiera querido saber. No podía esperar para llamar a Connor. para asegurarse de que estaba bien. Delicioso. La punta de su dedo encontró su pulso. Está allí esperándola. en torno a ella se arremolinaron corrientes heladas cuando su jefe se unió a ella en los peldaños. Este episodio debería ser más sabroso aún de lo que yo había imaginado. para oír su voz. Las rocas afiladas que la esperaban en la profundidad como dientes. Esto había ido mucho más allá. Debía percibir que quería matarlo y sin embargo le había confiado todos sus secretos más peligrosos. Le hubiera gustado ayudar a Erin Riggs. nunca. —Todo está en orden. Movió la mano hasta que el pulgar y el único de los otros dedos que le quedaba completo le rodearon la garganta. Eso quería decir que eran el uno para el otro. . blanca. —El rastreador del coche de McCloud lo muestra aparcado en un garaje cerca del edificio de apartamentos de ella. A la tierra baldía. la fuerza cegadora. Un plus especial. Casi podía oír su rugido atronador. La cualidad del aire cambió. Ella se preguntaba por qué no la había matado todavía. —Por supuesto —murmuró—. pero esta aceleración no se parecía ya a la excitación sexual. Algo en esa chica la conmovía. casi podía sentir el agua fría.

—Pero no reconoce la fuente de su pánico.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Entraron a la habitación de proyección. Si hacía el más mínimo movimiento. la afilada punta se . Le cogió la mano y la puso sobre el bulto de sus pantalones. Levantó la punta brillante hasta su laringe y apretó. Insiste en creer que el mundo sigue reglas que puede entender y. con su enorme pantalla de pared. Ella se obligó a sonreír. en el lado del ratón. Pero. sería una pena desperdiciar todo el ingenio y el dinero que hemos invertido en esto. A él le encantaba el sonido de su propia voz. —Pero no serviría de nada —dijo Tamara para halagarlo. como la profesional concienzuda que es. Novak se sentó en el sofá que había frente a ella. No confía en sus instintos. Tan genuinamente inocente. la sinceridad podría ser mortal. escrutando hasta lo más profundo de su alma. tocándole la garganta. los senos—. saquear toda esa inocencia radiante y sensual. —Es casi un desperdicio —musitó Novak. Me sorprende que un espécimen sin ningún valor como Edgard Riggs se las arreglara para engendrar una hija tan poco usual. creo.. Percibe una trampa. Ya está unida a McCloud. por lo tanto. —Trato de ser útil. Cada detalle encaja perfectamente en su lugar. en busca de debilidades. también. justo a la hora. —¿No? Eres un tesoro. —¿Sí? Ven aquí. A veces su patrono apreciaba la sinceridad. La hoja sonó al salir. aunque espero que eso sea en parte resultado de tu arte. volverá mañana. Ni siquiera del miedo. —Nunca habría ido contigo voluntariamente. Ningún tipo de dioses. Ahora estaba atrapada. —Yo no creo en dioses —dijo Tamara osadamente—. —Es muy inteligente. Erin había excitado los instintos más sádicos de él. Más hermosa de lo que esperaba. —Tienes razón. Tenemos que seguir los planes trazados. —Estoy tentado a llevarla a París de verdad —su mano bajó más. de secretos. Se apresuró a distraerlo. cambiaría de nombre y huiría. —¿Qué es un desperdicio? —ella era rápida para darle entradas y que se explayara. Sería estimulante. Está gobernada por su código de conducta. —Es rara. y apretó los iconos hasta que el oscuro y silencioso interior del minúsculo apartamento de Erin Riggs llenó la pantalla. Si estuviera libre de la prisión de su mente.255 - . Sé útil. Su voz se extinguió.. querida. La miró a los ojos profundizando en ella. Tendrías que haberla seducido antes de que saliera con él. en otras ocasiones. y los dioses recompensan el esfuerzo. Ella se sentó junto a él. Tamara. Sacó una navaja de los pantalones. Él sonrió mientras tocaba su cara con el muñón de lo que fue su dedo índice. Y en cuanto viera tu mano. Nos hemos esforzado mucho. Una mujer que no tiene miedo de nada. Me gustaría tener sexo con ella. Tamara se quedó inmóvil como una estatua.

como atraída por su frenética energía. que siempre había esperado una muerte audaz. Siguió más abajo. pero ella no osó jadear de dolor. había perdido su oportunidad. Y después jugaremos. La hoja arañó su pecho. La pantalla de vídeo se puso en movimiento. Estaba paralizada por el terror. pero en una escritura extraña. Una respiración y se hundiría en sus órganos vitales. Ella. sobre la vulnerable depresión de su vientre.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS clavaría en su cuello. Clavó la punta en el ombligo. Tamara. para esclavizarla más profundamente. Había ido demasiado lejos. Erin estaba en casa. trazando marcas como letras. Qué final tan ignominioso. Tamara —su voz era suave como la seda. en un lenguaje impronunciable. Por principio. Ella casi no vio lo que estaba ocurriendo en la pantalla. —Abre las piernas. Salvada de momento. . Rozó suavemente su monte de Venus. sólo podía pensar en la mano mutilada de Novak ardiendo contra su muslo desnudo. ligera como una pluma. Nunca las usaba. La hoja se movió hacia abajo. salvo un par de medias negras rematadas con encaje. Llevó la navaja más abajo. El show había comenzado.256 - . Ella no podía moverse. No llevaba bragas. haciendo una pausa sobre su corazón galopante. —¿No quieres mirar? Novak cerró la navaja y la deslizó en su bolsillo. en su ingle. —Miremos. Ella hizo un gesto hacia la pantalla. de su vestido cedió silenciosamente bajo el filo sobrenatural de la hoja. cosquilleando sobre el hueso de la cadera. de color lapislázuli. Un encantamiento maligno. gloriosa. La punta se clavó en la piel sobre la arteria femoral. Cerró los ojos y se quedó quieta mientras la hoja pasaba por su piel. Su cuerpo estaba desnudo bajo él. El nivel de luz en la habitación aumentó repentinamente. El raso oscuro.

golpearon el suelo. iba a. —Connor. —No. cerniéndose sobre ella—. —Mírate. manchados por las lágrimas que había estado limpiándose en el coche. así que llévame a casa y fóllame con ganas? La ira la puso derecha de golpe. Connor estaba sentado en la escalera.. ¿Le gustó la vista a Mueller? ¿Era esto lo que querías decir cuando dijiste que ahora eras una chica mala? Ella golpeó sus manos para retirarlas de sus senos. —Connor. —Esta cosa realza tus tetas muy ventajosamente... su ropa. se rompería en mil pedazos. —¿De dónde coño ha salido este vestido? La furia de su voz golpeó como un látigo sus nervios al desnudo. yo. Se tambaleó sobre los tacones y se estabilizó contra la pared. Lo había visto furioso. Erin? Levantó la barbilla. En cuanto se hubiera arrancado ese vestido infernal y se hubiera quitado con una ducha la sensación de suciedad que el contacto de Mueller le había producido. pero él la apretó más fuerte contra la pared con la parte baja del cuerpo y tomó sus senos en sus manos. llamaría a Connor y le pediría disculpas por haber escapado. Connor. Forcejeó salvajemente. estupenda. ¡Vaya cambio! Eres toda una mujer.. Si no. —¿Que significa esta nueva apariencia? —su voz era una parodia burlesca—. —¡No me hables así! No he hecho nada malo. —Vaya. Significa acaso ¿la fiesta se terminó y he tomado demasiado champán. Tenía que empezar a seguir a su corazón. Ella se encogió contra la pared ante su tono ligero y mordaz. no hagas esto. sus zapatos. Sin sujetador.. Estás. Su bolso. nena —se puso de pie.. esperándola. —¿Te has divertido hoy.257 - . al menos no así. que prácticamente caía sobre el corpiño. Él le agarró los hombros y la sujetó contra la pared. de hecho no. Y nunca te he visto con maquillaje antes. vaya —dijo suavemente—. horriblemente consciente de su pecho. —¡No te atrevas a hablarme así! Avanzó sobre ella y Erin se apartó tambaleando hasta que su espalda desnuda tropezó contra las baldosas.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 22 Erin entró corriendo en el portal y salió disparada hacia la escalera. .. pero nunca así. Retrocedió hasta el pie de la escalera.. Su mirada dura la barrió de la cabeza a los pies. y de sus ojos. —¿Connor? —susurró.

—¿Ese tipo te está molestando? Porque si es así. —Él es un problema —advirtió la señora Hathaway—. Insistió en su opinión sobre Connor. Su nuez subía y bajaba. y esa boca sucia.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Me mentiste y rompiste tu promesa. —No me gustan los de su clase —resaltó cada palabra con una maligna puñalada de su bastón en dirección a él—. —Vete al infierno. No me siento muy inclinado a disculparme ahora mismo. Él sacudió la barbilla señalando el teléfono y dio un paso atrás. Eso es lo que me dicen todos. ¡Aclara todo este jodido lío de una vez por todas! La boca de ella se abrió. nada más. su chismosa vecina del primer piso. —Mejor aún. —¿Erin? ¿Eres tú. Los hombres como usted sólo traen problemas. —No se preocupe. ¿eh? . veloz como un rayo. Te lo aseguro. —Hazlo —dijo salvajemente—. toma esto —sacó el móvil y marcó un número. Lo apretó contra su mano temblorosa—. Erin trató de sonreírle. señora —dijo Connor haciendo gala de paciencia—. Mírate. —Te crees muy listo. —Nunca haría una cosa así y tú lo sabes bien. Él la agarró. estaba apoyada en su bastón en el rellano. Erin cerró el teléfono de golpe. está deseando arrestarme. —Tengo la situación controlada —la tranquilizó Erin—. Es una pregunta muy razonable. Y estás vestida como una puta cara para besarle el culo a un hombre rico. querida? Sus cabezas giraron a la vez. ¡Qué valor! Los ojos de Connor eran feroces y desafiantes. Me debes una disculpa. —¡Ya puedes esperar sentada! He tenido un día de mierda. señora Hathaway. Llama a Nick. Sus rizos brillaban bajo la luz fosforescente como un halo violeta y su cara era un muestrario de todo tipo de arrugas. Ese pelo largo y esos ojos peligrosos. Es más rápido que el 911 y. —Nada de eso. Blandió su bastón de mango de oro. Aprieta el botón verde y haz que todo termine. —Sí. Me refiero a lo de llamar a la policía. Usted es una buena vecina. horrorizada. Vamos. ¿Lo follaste también? La mano de ella se disparó. —Hazlo. Él soltó una carcajada amarga. llámalo. Erin —rugió—. La señora Hathaway parecía defraudada. niña —dijo la señora Hathaway—. —¿Entonces qué. Erin? ¿Soy demasiado aterrador para ti? ¿Quieres llamar a los tipos de chaqueta blanca para que me saquen a rastras de aquí? —Déjalo —silbó ella entre dientes. Pero le agradezco mucho su preocupación. La señora Hathaway. además. ¡llamo a la policía inmediatamente! Aterrorizar a una joven en las escaleras. jurando como un estibador ante una chica decente.258 - . Sólo se trata de un desacuerdo y desafortunadamente lo hemos tenido en público y no en privado.

SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Connor puso los ojos en blanco. ¿Y qué más? —Mueller había pedido que yo lo luciera para él. Agarró los bordes de su falda y buscó el modo de empezar. ¿En qué estabas pensando? Ella cerró los ojos para evitar su mirada.. Sentía su mirada quemándole la espalda. con Connor furioso detrás. —Cuídate. no le des tanta importancia. Ella le tendió el teléfono. lo prometo. Creen que es una licencia para tomarse libertades. Ella esperó pacientemente a que se desarrollara todo el conocido ritual hasta que le hizo señas de que entrara. Se miraron con recelo. Por favor. luego cerró y echó el cerrojo a la puerta. Que tenga una buena noche.. y nunca. Si te grita otra vez.. —¿Entonces? Te escucho. Ella dejó caer sus cosas en el suelo. Te quitaste la ropa en casa de ese hombre y te pusiste un vestido que él compró para ti —una ira ferozmente controlada vibraba en sus palabras—. Buscó las llaves en el bolso. La señora Hathaway volvió cojeando hacia la puerta abierta de su apartamento. Erin. Me mostró un torque celta de oro con la forma de dos dragones luchando. Ella dijo que ya habían pedido varios vestidos de fiesta que hicieran juego con la joya para que yo escogiera entre ellos. Sus dedos torpes no hacían más que dejar caer objetos. Jesús. ambos temerosos de respirar. pero ya no había en ella rastro de furia. Es . Abrió los pies y cruzó los brazos. Ella enfiló su bastón hacia Erin. —No pensaba —admitió—. a falta de algo mejor que hacer con él. Como de costumbre. Esperaron hasta que la puerta se hubo cerrado sobre el azul titilante de la luz del televisor y la risa enlatada antes de atreverse a mirarse. Extremadamente hermoso. murmurando. —Bueno. No quiero llamar a nadie. Tamara me recibió en la puerta — empezó—. —Y entonces tú lo hiciste. Él sacudió la cabeza. dímelo. La joven asintió con la cabeza y se arrodilló para recoger sus cosas. Erin lo echó en el bolso. Siempre. nunca volveré a hacer algo tan estúpido en mi vida. Ojalá no lo hubiera hecho. —¿Quieres continuar esta pelea arriba y tenerla en la intimidad de tu apartamento? —su voz era aún dura. Seis pisos eran un largo viaje. Traté de excusarme para no hacerlo. y entonces yo. —Cuando llegué a casa de Mueller. Fue embarazoso y horrible. Connor. Él asintió con la cabeza para que continuara. —Quédate con él —dijo—.259 - . Erin. en una angustia embarazosa. él se las cogió y sacó la pistola. Erin encendió la lámpara de pie mientras él se quitaba el abrigo y lo tiraba sobre una silla. De verdad. le dije que iba mal vestida. —No se preocupe —dijo Erin de nuevo—. Me presionó y. chica. Una nueva adquisición. No dejes nunca que un hombre te diga palabrotas. —No —murmuró.. Mirando su cuerpo embutido en ese vestido. Se cubrió los senos con los brazos y los dejó caer de nuevo.

—Mierda —dijo entre dientes—. Anoche dijiste que eras mi mujer —su voz adquirió un tinte suave. pero no en tu cuerpo. Sus labios estaban manchados de carmín de los cosméticos de Tamara. Connor la miró fijamente en el espejo. puesto que yo rechacé la propuesta. no tienes que. Ella lo empujó. realmente. ¡Lo hizo realmente! —No —rogó ella—.. ¿Lo decías de verdad? ¿O me estabas mintiendo? —Lo decía de verdad —su voz era muy débil. Sus ojos parecían enormes y asustados.260 - . —Sé razonable. Sus ojos estaban dilatados con oscura fascinación. De todos modos no importa. la única pieza antigua que se había permitido en el minúsculo apartamento. Ella vaciló y se lamió los labios secos y temblorosos. ¿verdad? Ese hijo de puta. que se pinte la cara y que se ponga la ropa sexy que ese otro hombre le ha comprado. —Mírate —dijo—. Eso es lo que hizo. no me parece bien que se desnude en su casa. Erin. Él lo sintió y la atrajo contra él. duro y posesivo. ¿Qué te ofreció por tus favores. Y. Sus dedos se clavaron dolorosamente en su cintura. La luz rojiza de la lámpara de mimbre reflejó su cuerpo con estridentes rayas rojizas de luz y sombra. venga a lanzarle señales contradictorias. así que las areolas de sus pezones asomaban sobre él.. Ahora hay una bonita distinción para que reflexione.. Ella negó con la cabeza. y. un vestido. No me parece bien que haga de modelo para su placer. Déjalo ya. Connor. hipnótico—. . —Ah.. Esa mirada salvaje y de terror empezó a arder en sus ojos de nuevo. tan repentinamente que ella ahogó un grito de sorpresa. —Ah. —No me parece bien que mi mujer vaya sola a la casa de un extraño. Eso es reconfortante. realmente. tratando de liberarse de su abrazo implacable. Nunca había visto a ese hombre siquiera. cariño? ¿París a la luz de la luna? Ella tragó saliva ante el endiablado acierto y precisión de su suposición.. Le agarró la parte de arriba de los brazos. Debías de tener al pobre tipo hecho un lío. —Y una mierda que no fue así.. —No fue así. ¿Me vas a decir que no te tiró los tejos? ¿Con ese vestido? ¿Con ese aspecto? Porque no lo creeré. En ti es algo sacado directamente de un sueño de porno duro —apretó su erección contra su trasero—. Él deslizó sus manos hacia abajo y le agarró la cintura. —No se impuso sobre mí —dijo cautelosamente. El brazo de él bajo sus senos hacía hundir más el escote. Esta mañana lo volviste a decir. Olvidemos por un momento los problemas que nos preocupan y concentrémonos en las reglas básicas. —Connor. —Entonces vamos a aclarar las cosas desde el principio. Una mujer lo acepta cuando está muy dispuesta. Quizá esto sea sólo un vestido en otra mujer. esta demostración de poder machista es patética.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS sólo. y la arrastró al espejo de pie. Un hombre hace este tipo de jugadas cuando quiere follarte. Connor. Reglas que creí que serían obvias.

Quiero todo tu repertorio. Lentamente.. y miró fijamente el tanga negro de encaje. temblando. —¡Capto el mensaje. Quiero que entiendas bien mi opinión sobre todo esto. la empujó lentamente hacia abajo sobre las caderas y la dejó caer para que se uniera al montón de tela dorada. Su corazón se aceleró. bajando el escote. y su respiración con él.. Tamara había encargado éstas para mí. Y quiero que me tomes muy. Quería beber profundamente de esa poción peligrosa. Quiero. Sus dedos hábiles acariciaron sus senos y su inesperada delicadeza la hizo vibrar de placer sobresaltado. aún no he empezado a demostrar mi carácter machista. nena. Erin. junto con los vestidos y las medias. Otro desgarrón. Echó su cabeza hacia atrás. las medias negras transparentes hasta los muslos. frenética. —rasgó la falda de arriba abajo— estar absolutamente seguro. a sus pies. Nunca más. y su vientre estaba desnudo. Dejó que la destrozada prenda cayera al suelo. Volvió a soltarse el pelo de modo que las puntas le cosquillearon el trasero.. Es cosa de Mueller. pero él siguió rasgando el vestido. —No tienes lencería así en tu cajón de ropa interior. los zapatos —se preparó para otra explosión. Se retorció contra él. Erin lanzó un grito. No estaba preparada para que él agarrara el escote del vestido y lo rasgara de un tirón brutal. Enderezó la columna y se dio la vuelta para él. —También quiero estar absolutamente seguro de que nunca volverás a ponerte esta maldita prenda. con cautela de hembra primitiva. Abrió de un tirón los botones de sus vaqueros y sacó su pene rígido y enardecido liberándolo de la constricción de la tela. Agarró el encaje de las bragas. La soltó y dio un paso atrás. Sólo lujuria y furia posesiva. Quiero follarte ahora mismo. —Mírate. aún no has tenido tiempo de ir de compras. Llevas poco tiempo ejerciendo de chica mala.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Oh. Ella deslizó los dedos por la tira de encaje.261 - . —¡Dios santo.. —Quítatelas. Él estaba mirando su cuerpo.. Abrió los ojos. hasta que sus tensos pezones marrones asomaron por encima del vestido. Giró sobre sus sexys zapatos. Date la vuelta. muy en serio.. por el amor de Dios! No hay necesidad de. Con las medias y los zapatos y el maquillaje de puta. ¿Correcto? Ella apretó los labios temblorosos.. —Llevaba viejas bragas de algodón cuando fui. . Y. Su cuerpo respondió a la voracidad de Connor. Sin importar el precio. moviendo las caderas con lujuria para él. Los zapatos negros de tacón. Connor se desabrochó el cinturón.. No llegó. Esto es sólo el entrenamiento —tomó sus senos. Levantó el pelo sobre su cabeza y arqueó la espalda. Connor! ¿Qué estás haciendo? —Esto se llama comunicación no verbal. El aire en el que se movía se sentía tan espeso como la miel. Erin. sin importar cuáles fueran las verdaderas intenciones de él.

La tela era resbaladiza y endeble entre sus rodillas y el linóleo estaba frío. hasta su vientre. deslizando su mano bajo la curva de su trasero. mojada. —Esto es lo que quiero. bajando en oleadas hacia sus piernas y hacia arriba. con él de pie y ella de rodillas.. ¿Qué estás tratando de probar. En la mente de ella se formaban y se disolvían protestas mientras levantaba la vista a su rostro implacable.. De su sueño sensual saltó una alarma sobresaltada. Se abalanzó contra sus labios.. hasta su pecho. así que lo agarró por las caderas y metió su miembro caliente y suave en su boca.. Arrodíllate encima de este vestido. olvidó a Mueller. —Pero estás enfadado —dijo ella insegura—. y le retiró la cabeza de su pene. Tomarlo en su boca siempre la había hecho sentirse poderosa. Muéstrame que sabes que soy tu hombre. estás. pidiendo . Olvidó el vestido. con el remolino y el aleteo de su lengua. jadeando. pero él le agarró los hombros. y.? —No —dijo él—. Ella estaba demasiado excitada para resistirse. —Espera —se movió hacia atrás. —No te voy a forzar si no me quieres. Estás.? —Lo sabes muy bien. A este desafío le seguía un desafío mayor. lo sintió en su respiración áspera y sollozante. Su pene se proyectó hacia su cara. Yo y mis alardes de machismo.. Él echó la cabeza hacia atrás. Las pulsaciones del orgasmo que se había negado palpitaron fuertemente contra sus manos resbaladizas que lo agarraban. —Furioso —aceptó—. —Dios mío.. sus manos se hundieron en su pelo. Sus muslos se apretaron en torno a su mano. sorprendentemente. sintió de nuevo su poder sobre él. Lo agarró en sus manos.. y la atrajo hacia ella—. Lo bañó con ternura caliente. ¿Tú lo quieres? Ella no tenía palabras ni fuerza para resistir esa oscura marea de pasión. —¿Porqué. Connor. La brillante ternura y confianza que habían forjado juntos estaba en peligro. buscando la excitación líquida oculta allí. Erin no quería que cruzaran ese puente. le hizo probar su calor salado. Erin —su voz suave la desafiaba—. Y chúpame la polla. Chúpame. Quiero follarte antes. olvidó todo excepto esa danza desnuda y elemental de lujuria y deseo. Empezó a caer de rodillas. Pero no te asusto. Él podía convertir su pasión en miedo y vergüenza. Erin. Nunca lo había tomado en la boca en esta posición. El brillo febril de sus ojos agudizó el dolor húmedo de deseo que se iniciaba entre sus muslos. ¿verdad. Erin? Estás empapada. más allá del reino de los juegos. No quiero correrme todavía.. pero no sabía cómo. Pruébame que eres mi mujer. Estaban yendo demasiado lejos.. Dependía de ella hacerlo detenerse. Estoy tan enfadado que creo que mi pene está a punto de explotar. y se sintió feliz cuando vio que Connor llegaba al climax..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Ven aquí. de modo que sus botas quedaron plantadas firmemente en medio del montón de tela dorada rasgada. Erin levantó la vista hacia él. Quiero que te agaches y follarte. La levantó y la arrastró más cerca de él. Nunca había imaginado que haría eso estando él enfadado con ella. en su forma de lanzarse contra ella.262 - . La empujó hacia abajo frente a él.

Se puso tensa. Ansiaba su fuerza y su pasión. El presionó contra ella y empujó dentro. Dímelo rápido. Empujó con sus piernas entre las de ella y las abrió. sin importar lo fútil que fuera el esfuerzo. Erin soltó un grito agudo. deslumbrada por rayos calientes y rojos de luz y oscuridad. Él dejó de moverse al instante... Ella empezó a temblar. el efecto era tan voluptuoso como un sueño erótico ambientado en un burdel victoriano. Connor tomó una profunda bocanada. Cuando ella se relajó y se movió contra él. Era la única respuesta que necesitaba. tranquilizándola con las manos. agarró su pene y le hizo una caricia larga. por muy enfadado que estuviera. Erin puso los dientes delicadamente en su garganta y lamió el brillo de sudor en su piel. La habitación estaba en silencio excepto por su respiración áspera. Las lágrimas humedecieron su cara.. Miró sus cuerpos unidos.. Quería que fuera memorable para ella. Pero no lo hizo. no soportaría que la forzara. demasiado duro. Los granos dispersos brillaban en la luz rojiza como nieve al atardecer. Antes. poner su sello en ella. Quería reclamarla. Se movió contra su mano. concentrándose. La tetera y el jarrón con flores secas temblaron. profundamente. Connor le apartó el pelo de la cara. Sus dedos pedían silenciosamente perdón mientras se deslizaban en torno a sus caderas y hacia su mata empapada. Su voz estaba ahogada en su garganta. Dulce y salado contra su boca abierta y jadeante. buscando su clítoris. lenta. Ella estaba deseosa de hacer el amor con él. Erin. Se curvó sobre ella con una disculpa muda y temblorosa y la acarició. Apretó la cara contra la garganta de ella. Dolió. No quería que esto terminara enseguida. rodaron y se estrellaron contra el suelo. la aterrorizaba que él quisiera castigarla de ese modo. Persuadían y buscaban su placer con insistencia incansable y tierna. empujando su cara sobre la mesa. resbalando en embestidas tiernas y cuidadosas. Ahora sabía algo más sobre Conor. nunca le haría daño. finalmente empezó a balancearse dentro de ella. Dime si estoy equivocado. Sus embestidas se hicieron más profundas. Sintió miedo. Una exigencia sensual que él pudo interpretar sin equívocos. Se inclinó sobre ella. Vio su camisa volar fuera de él por el rabillo del ojo. Erin aún no estaba lista para una invasión de ese tipo. Ella giró en la habitación en penumbra.263 - . —Asumo que eso es un sí.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS silenciosamente más. Ahora. El azucarero se volcó y se derramó sobre la mesa. que le hiciera daño. porque en unos segundos va a ser demasiado tarde. ansiaba al guerrero salvaje y conquistador que había bajo su máscara. Explotó en movimiento. pero esa energía sexual incoherente y furiosa los separaba tanto como los excitaba. —Eres tan hermosa. su rústica lámpara de mimbre siempre le había parecido hogareña y acogedora. que rozaba con fuerza el azúcar derramada en la mesa. Su pene brilló mientras emergía de los . Sabía que.

con su aroma y su suavidad. agarrando sus hombros. hacían que perdiera el juicio. Siempre sería así. Él la aplastaba bajo su peso. Nada de la calidez y la ternura de la noche anterior. pero se retiró. porque Connor quería perderse en una inconsciencia palpitante. como látigos golpeándolo. de todos modos. Lo que no deseaba era que ella lo mirara a la cara con esos ojos grandes y oscuros que veían tanto. Nunca había encontrado sentido a los accesorios e instrumentos que impulsaban a algunos a practicar sexo duro. Ella retrocedió y se afirmó.. Sus nalgas rosadas temblaban y los pliegues apretados de su sexo se aferraban en torno a él. con los ojos muy cerrados. dijiste que nosotros. Era hermosa. La expresión de Connor no se suavizó cuando la penetró. Ella estaba gimiendo. Había empezado con toda la intención de ser duro y egoísta con ella. Un brillo de sudor que hacía que su cuerpo refulgiera como una perla en la luz roja de un burdel. La tomaría de frente y al demonio con lo que viera en su cara. Ella se volvió para mirarle a la cara antes de que pudiera sujetarla por detrás. su sexo brillando. . como siempre. La maldita cama era demasiado estrecha para abrirle las piernas. —No quiero que sea así entre nosotros —dijo.. sin hacerle daño. con cada jadeo. Su cara encendida estaba vuelta hacia un lado. —Así es como tiene que ser. por fin. el pelo en una maraña oscura contra la mesa. pero esas medias negras. Ella lo rodeaba con su calor. esos zapatos. que lo desnudaban. Por los pelos. Entonces vio su pelo enredado sobre la almohada. —Anoche no me habías mentido ni me habías tomado por el pito del sereno. Sí. No tenía secretos ni máscaras con ella. Te estoy pidiendo que recuerdes. La llevó tropezando hasta la cama y la tumbó boca abajo en el edredón. ¿Qué sentido tendría? —No te estoy pidiendo que aparentes lo que no sientes. sus piernas abiertas. Anoche. Se quitó las botas y los vaqueros. Su aroma delicioso era una nube húmeda y embriagadora. Connor supo que ya podía atreverse a soltar y penetrarla como deseaba. Tembló mientras la miraba. y él se derretía. sus senos abundantes agitándose. Anoche no me habías vuelto loco de celos. Te estoy pidiendo que confíes en mí. La mesa estaba a punto de derrumbarse. No podría aparentar sentir algo diferente esta noche. pero ocurrió otra vez. cariño —le dobló las piernas hacia arriba y empujó. Era suya. Nada de la alegría.264 - . Era tan diferente esa vez. La apartó de la pared de un tirón. sintiendo cómo se movían sus músculos bajo la caliente suavidad de su piel. tan blanda y húmeda que. y era suya. La mesa se movía con cada golpe de la carne contra la carne.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS recovecos resbalosos y pegajosos de su cuerpo. aguijoneándolo hasta llegar a un caos ciego y rojo de lujuria y furia. El mundo era muy diferente anoche. sujetándola a la cama. Ella se convulsionaba en torno a él. ardiente. necesidad y mucha rabia. aunque quisiera. Que no quiero. Los latidos aferradores de su climax casi lo empujaron a la cima con ella. Se sentía sola y desolada. No hizo bien. Apretó las manos contra su pecho. gimiendo. Sólo hambre.

hasta que se derrumbó sobre ella con un sollozo áspero. hecho jirones.. ¡Pero sé que te amo. Siempre. Sacudió la cabeza y la soltó. Es como si estuviéramos bajo un hechizo maligno. Su mente no podía abarcarlo todo. La muerte de Novak.. mía. Erin! Maldijo ferozmente y luchó contra ella. Fue tambaleándose hasta el baño y echó el cerrojo. Connor! Esto no. Ella conocía ese truco. haciendo que el pelo le tapara la cara. La gata de Erin asomó la cabeza cautelosamente de debajo de una de las sillas. El paroxismo que lo desgarró parecía casi más de dolor que de placer.. Erin acunó su cuerpo tembloroso y sudoroso y trató de atraer su cara para poder besarlo. —Maldita sea.. Lo había estado usando toda la vida. —Siempre asumo la responsabilidad —le disparó—. Caminó grácilmente hasta la mitad de la arrasada habitación. Tendría que hacerle daño para conseguir que lo soltara. Se desabrochó los frágiles y ridículos zapatos. No. La mano de él salió disparada y se cerró sobre su muñeca. Había un brillo frío en sus ojos dorados. Sacudió la cabeza y mantuvo la cara tercamente enterrada en la almohada. Pero esta vez no lo voy a hacer —le golpeó el pecho y forcejeó bajo él—. pero Erin se colgó de él con toda su fuerza. con fuertes embestidas. . es. Las revelaciones de Nick. rígida de dolor y furia no expresados. Insistió. Ella se puso de pie con piernas temblorosas y se dio cuenta de que no habían usado condón. Escondió la cara en la almohada y le hizo el amor. —¿Estás diciendo que la culpa la tengo yo? —¡No lo sé! No entiendo lo que nos está pasando. Se quitó las estropeadas medias. Soltó un grito ahogado.. pero no había palabras que pudieran hacer desaparecer el muro que había entre los dos. Sus palabras encendieron una chispa de rabia que brillaba y se hacía más brillante cada segundo que pasaba. tirando de él. Por cada maldita cosa. El vestido dorado. Él agarró sus muñecas. y sabía que Connor no haría eso. y la miró a los ojos. La espalda de Connor contra ella. frío e implacable como la piedra. Y tú fuiste la que cambió las cosas. No quiero. Era tan grueso. Fue una larga espera. Líquido ardiente le escurría por el muslo. buscando palabras. Todas las costuras de su vida habían reventado.. culpa. con la cara entre las manos. que se debatían. Sólo podía analizar retazos. Finalmente.. Connor! ¡Te amo! Agarró sus hombros y lo atrajo hacia ella. Así que asume la responsabilidad. Le dio la espalda y empezó a ponerse los vaqueros. Ella acarició su pelo empapado. ¡maldita sea.. se sentó sobre las patas y lo miró. bloqueándola. La semilla de Connor resbalando por su muslo. Se estiró para apartarle el pelo. ¡Esta vez no es culpa mía. Su corazón golpeaba con fuerza contra el seno de ella. Connor se negó. trozos inconexos. Connor se vistió y esperó. El helado intento de seducción de Mueller. Connor salió de su cuerpo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS suficientemente duro para hacerle soltar un grito ahogado—. Toda mi vida. No yo.265 - . a que ella saliera.

Ella asintió con la cabeza y caminó sin hacer ruido a través de la habitación hasta el rincón de la cocina. todavía desnuda. —¿Y tú crees que lo hice? Ella sacudió la cabeza sin dudar. Como siempre. Estaba tratando de ofrecer una apariencia asexuada. al alcance de sus manos. . Que tú sabías que había sido localizado en Francia.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Qué demonios te crees que estás mirando? —le preguntó con cansancio. Novak estaba. Novak está. Eso nunca. Erin. —Me dijo que Novak estaba muerto.. Recogió las flores secas ajadas. Recogió el azúcar derramada y la echó a la bolsa con la mano. La tensión crecía dentro de él. ni hablar. Qué chiste. Hay demasiadas cosas que no encajan. pero empapada y oliendo a su gel de ducha. ¿Qué te dijo? Erin soltó un suspiro largo y tembloroso. La voz le temblaba: —¿También te dijo que soy un asesino? —Dijo que eras sospechoso de asesinato —le corrigió. La puerta del baño se abrió finalmente. —Estaba. se agachó y empezó a recoger los trozos de la tetera de cerámica y del jarrón. —No. Está muerto. Se puso unos pantalones de chándal amplios. Cada gesto era rápido y eficiente. Erin salió. pero de todas formas salía acusador. —Nick te llamó esta mañana. Se dirigió a la cómoda que había junto a la cama. Está muerto. Un jersey flojo. —Eso es lo que Nick me dijo que dirías. basándose en archivos dentales. Tenía que preguntarlo. —Contéstame. Se calzó unos zapatos deportivos blancos. de esas que se venden en paquetes de tres. Que la policía francesa llevaba varios días siguiéndolo. Una camiseta demasiado grande. —Nada de eso. Echó toda la loza rota en la bolsa y buscó debajo del fregadero un recogedor y una escoba. Su cara estaba limpia de maquillaje. pero están seguros. Se acabó. Connor. todavía ignorándolo. —Claro. Voló por los aires.266 - . aparentando que él no estaba allí. —¿Qué te dijo? ¿Que estoy loco? ¿Que tengo alucinaciones? Ella forcejeó con la bolsa hasta que se abrió y fue a la mesa. Por eso rompiste tu promesa —trataba de hacer neutro su tono. Esperó hasta que pudo confiar en que su voz sonara firme. mirándola fijamente. su pelo estirado hacia atrás en una trenza tirante. Están seguros de que es él. Sacó una de sus bragas de algodón blanco. y no podía arriesgarse. Revolvió en un cajón hasta que salió con una bolsa de basura. Se habría reído. húmeda y brillante. Están haciendo pruebas de ADN para confirmarlo. Él negó con la cabeza. pero si se permitía reírse podría empezar a llorar de nuevo. me lo dijo a mí también. intentaba poner orden donde sólo había caos. pero yo no me lo creo.. en los dedos que le faltaban.

sorpresa. —Sí —aceptó él—. Iba más allá de los celos. —Oh... No puedes rectificar.. Tomó su abrigo y trató de moverse hacia la puerta. Se cubrió la boca con las manos. te. Verdaderamente. ¡me vas a volver loca a mí también! Sus palabras reverberaron en el repentino silencio. Esto es horrible. entonces no hay nada más que decir. ¡No puedes! ¡No puedes volver allí! —¿Por qué no? ¡Es sólo un tipo a quien le gusta el arte celta! También resulta que se siente atraído por mí. Lo siento. —En todo caso. Si eso es realmente lo que piensas de mí. —Bueno. Demasiado tarde. Connor. pero. He dado calabazas a unos cuantos hombres en mi vida. se ha terminado. Ella echó la cabeza hacia atrás y se limpió lágrimas de rabia con el dorso de la mano. No creo que tú estés. sin piedad. ¿A quién le importa? ¡Supéralo! No había forma de razonar con ese pánico que le quitaba el aliento. —¿Qué? —dijo en un hilo cauteloso de voz. Connor. entonces. levantando las manos—.. —¡No! ¡Ya basta! —retrocedió. . Dios. —Yo nunca te haría daño. ¡Gran cosa. como animado por un resorte. Trata de verlo desde mi punto de vista. Sus hombros se sacudieron. Alguien está acechando a tu familia.. —¿Qué más te dijo. Erin? Erin arrastró la bolsa de plástico hasta el vestido destrozado y lo introdujo en ella.. Puesto que estamos siendo tan despiadados y todo eso. Se puso en pie.. creo que debes saberlo. mí —escupió las palabras. Connor! Esto puede impresionarte. —Ya me lo has hecho. Voy a volver a casa de Mueller mañana a evaluar unas adquisiciones nuevas para él. Para no resultar herida. Lo has dicho.. Era pura locura. Las lágrimas se deslizaron por su cara. —Oh.. —Loco. sorpresa. —Me dijo que debía mantenerme lejos de ti. ¡pero no necesito que me salves! Si sigues insistiendo en ello. También tiró los zapatos... Dios. de. Erin.. creo que tus intenciones eran buenas.. sin máscaras. Lo he oído. No necesito tu protección. pero no es la primera vez que un hombre ha mostrado interés por mí. bien. quiero decir.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Pero esta vez él era el caos. compadezcas. No he querido decir que tú.. Erin. Sus pies eran de plomo—. Estoy convencido. Ah. no pude hacerlo. Pero. No puedo soportar esto más. —No. y si tú siquiera.. —Pero he visto cosas que no puedo explicar de otra manera —suplicó —. Toda tu historia de guardaespaldas. Erin. Arrastró la bolsa de basura tras ella y se arrodilló frente a él para recoger las medias rotas y tirarlas.. Sin compasión. Él vio en su cara que se arrepintió de ellas en el momento en que salieron de su boca. —No.. Te amo y aprecio lo que hiciste por Cindy..267 - .

. Eres un ángel. Me apartaré de tu camino. El silencio después de sus palabras fue como una acusación. sí. Adiós. Quizá estuviera loco. pero lleva a alguien. pero prometí. te lo suplico. Los recibiría encantado. —Hecho. Es todo lo que te pediré en mi vida. ya te contaré. De modo que Erin fue hasta el teléfono. Prometí a Connor que no iría sola. pues. que se atrevieran. —Júralo. A casa de Mueller. No vayas allí sola. Asintió con la cabeza. sí. Sí. Quizá Erin tenía razón. a algún lugar donde nadie pudiera verle la cara. sólo cansada. —Lo juro por mi honor. En cualquier caso. levantó el auricular y marcó un número. ¿te parece? Hasta mañana por la tarde. Como prometí. Ton. Por favor.. ahora no puedo hablar.. estoy bien. entonces. como un reproche. Fantasmas. Escucha.. Mañana es tu día libre.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Si alguna vez te he importado algo. lo sé. Colgó el teléfono. Yo. —Lleva a alguien en quien confíes contigo cuando vayas a casa de Mueller. Connor no se movió... ¿De verdad? Oh. estupendo. Haz eso por mí. —Bien —dijo—. Ella abrió la boca para discutir y volvió a cerrarla. —¿Hola? ¿Tonia? Soy Erin. no. seguía clavado en el suelo. No quedaba nada que decir.. porque el derrumbe total iba a ocurrir en sólo unos segundos.. —Sé que no dejarás que yo te acompañe. por favor.. Gracias. y cuando salgamos te invitaré a cenar. Quizá todos tuvieran razón.. Ella asintió con la cabeza. ¿verdad? Me preguntaba si querrías acompañarme a una cita de trabajo mañana por la tarde. No le importaba. debía marcharse de allí. pensó... —Connor. monstruos. es una historia larga. . tengo que pedirte un favor. si por lo menos se pusieran de acuerdo para sacarlo de su sufrimiento. Por algo importante. Estaremos allí poco tiempo. esperando algo. nada más que él pudiera hacer. hazme un favor.268 - .

estaba recuperándose. pero practicaré en sus ordenadores después de la hora de salida. señora Riggs. sí? Llenó el hervidor y lo puso al fuego. todos tenemos muchas ganas de volver a verla. Sonó el timbre de la puerta y ella atisbo por la mirilla. De su protección. La secretaria de dirección está a punto de tener un bebé y estará unos meses de baja maternal. un día entre semana. ¡Adiós! Colgó el teléfono. Espero no molestarla. —Eso es fabuloso. su hija es una persona adulta. Y Erin. Todo parecía estar en orden y marchar bien. Hace tiempo que no escribo a máquina. entonces. ¡Acabo de conseguir empleo! Estoy muy emocionada. ¿Quieres una taza de té? Llegas a tiempo para celebrarlo conmigo. por el amor de Dios. Es temporal. La hermosa enfermera amiga de Erin. —Sí. Y eso le convenía. He quedado con Erin esta tarde. —Yo también los he echado de menos a todos. Especialmente para sus preciosas niñas. ese horrible Novak había muerto achicharrado y Billy Vega también había desaparecido. —¿Ah. Sus chicas estaban seguras.269 - . señora Riggs. —Sí. mientras la directora de la oficina está de baja por maternidad —dijo Ann Marie—. Hasta la semana que viene. Una tontería.. señora Riggs. —Hola. No iba a derramar lágrimas por él. Pero usted conoce la organización muy bien después de todos estos años de voluntariado. Connor la hizo prometer que no iría a casa de Mueller sola — Tonia puso los ojos en blanco—. lvitando de alivio. —De eso quería hablarle. Connor es muy protector —dijo Bárbara. aunque a mí no me molesta acompañarla. ¿Dónde? —En el centro de alfabetización donde era voluntaria. A esa hora. Además.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 23 —No puedo decirle cuánto le agradezco esta oportunidad —dijo Bárbara al teléfono—. pero hay algo de lo que quería hablarle. pero es perfecto para empezar. Entra. La hemos echado de menos. Tonia. Todo empezaba a irles bien. Escuche. —Hola. Estaba completamente de acuerdo con que estuvieran protegidas. por fin. Pero. no puedo quedarme mucho tiempo. gracias a Dios. —Es estupendo —Tonia la siguió a la cocina—. La protección le parecía muy bien ahora. pensó para sus adentros.. si se puede . señora Riggs. aunque poco a poco. —En absoluto —dijo Bárbara—. Qué extraño. —Siento que sea sólo un empleo temporal. Estaré ahí el lunes a primera hora. Abrió la puerta. Esto es exactamente lo que necesitaba. Me pondré al día.

ya veo. —Déjeme a mí. Es una táctica clásica de los hombres abusivos y controladores. Bárbara abrió la boca pero no dijo nada. ¿Sabía que prácticamente la secuestró en el aeropuerto el fin de semana pasado? Bárbara se hundió en una silla y frunció el ceño. Es horrible imaginarla sola. Y lo digo sin exagerar. y no me sorprende. Quizá debería visitar a otros miembros de la . Siento traer a colación un tema doloroso. Connor la arrastró a su coche. El tono de la voz de Tonia hizo que Bárbara se sintiera incómoda. Si cree eso está muy. y muy vulnerable. absorbente. El hervidor estaba silbando. Bueno. se dedicará a deteriorar su autoestima. Está obsesionado con ella.. —Absorbente —se estremeció Bárbara—. Apareció en el aeropuerto de Portland.. Ésa es la impresión que me dio.270 - . usted ve los resultados. bueno. Es muy buena con todo el mundo. pero estoy segura de que usted no quiere que Erin pague por eso. Guapo. desconcertada. La hará creer que no es nadie sin él. Es un hombre muy atractivo. Dios mío. —Ah. cuando un tipo separa a una mujer de sus amigas. la llevó a un motel y. —Ah... Incluso se muestra hostil y desconfiado conmigo. Veo que estamos en la misma longitud de onda... Claro que le importa —vertió agua hirviendo en la tetera—. con alguien tan fuerte y. Bárbara se puso rígida. Ésa es siempre la primera señal de que hay problemas. Es tan celoso y posesivo. no creo que Connor. Terminó de enjuagar la tetera y la dejó sobre la mesa. querida? ¿A qué te refieres? Tonia vaciló. Dios. señora Riggs. —Y me pone nerviosa pensar en lo enfadado que debe estar con su esposo —dijo Tonia—. —Connor me pone nerviosa —soltó—. Qué horror. Oh. Hasta que ella esté completamente aislada y esclavizada. —Absorbente —concluyó Tonia. ya —dijo Bárbara con cautela. Absorbente..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS llamar así. —¿Sí. muy equivocado. ¿no? Bárbara la miró horrorizada. pero no contó nada de. Tonia. No tuvo la oportunidad. —Exactamente —dijo Tonia—. No puedo imaginarlo. —No se lo dijo todo. señora Riggs. Las uñas rojo sangre de Tonia brillaban cuando gesticulaba.. Cree que ella le pertenece. Tonia lo apartó delicadamente y quitó el fuego. —Oh. carismático. —La familia es el paso siguiente —continuó Tonia—. —He conocido a mujeres que vivían con hombres así.. De verdad. Luego. y puedo entender por qué.. —Erin es tan dulce —susurró—. pero Connor nunca la pagaría con Erin —dijo Bárbara débilmente—. Parece que de verdad le importa Erin. —El problema es que ella está colada por él. donde se suponía que ella iba a encontrarse con el chófer de la limusina de Mueller. ¿eh? Obtuvo exactamente lo que quería. —Oh. —Erin me dijo que fue a buscarla.

Mi amigo quiere visitar a Cindy. Tonia siguió a Bárbara mientras iba a la puerta. La sonrisa de Sean produjo de inmediato un gesto de alegría en ella. Era el hermano de Connor. —No mucho —dijo—. sí. —Sea discreta —Tonia le sirvió a Bárbara una taza de té—. En este instante. Me pondré a ello inmediatamente. Activar una red de apoyo para Erin. horrible. Voy a llamar a Cindy —se dirigió hacia las escaleras—. La hizo sonar contra la que Bárbara sostenía en su mano temblorosa. Atisbo por la mirilla. Pero haré lo que pueda por ella de ahora en adelante.. —Siempre me intrigó su origen.. Por si quiere. Abrió la puerta. Tonia sonrió ampliamente y levantó su taza. Paranoia. Gracias por decírmelo. No sea directa o la pondrá en su contra. —Yo. Miles. Vídeos de Expediente X y flores.. Quédese aquí..271 - . con abundante barro que escurría de las raíces. Tengo que llamar a Erin. —Hola. señora Riggs. Ahora mismo. ¿sabe?. alienación social. —Es usted una buena madre —dijo Tonia—. baja. un estuche de saxofón y un ramo grande de flores silvestres recién cortadas. pero no tenía idea. Entrad. alucinaciones. Ahora mismo. Sean. O quizá es mejor no imaginarlo. Voy a llamarla. y el extravagante amigo de Cindy. La taza de Bárbara se tambaleó y se derramó té sobre el mantel. ¿Sabía que Connor tiene una historia familiar de enfermedad mental? Su padre. Está arriba. iré yo. —¿Quién será? —Yo abriré —se ofreció Tonia—. Dios. está mucho mejor. ¿Cindy? Cariño.. Está bajo su hechizo. Bárbara pensó en los últimos meses. oh. no tenía idea.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS familia y amigos. ¡Tienes visita! Se volvió otra vez hacia Tonia. Bárbara se había dado cuenta cuando la conoció. gracias —dijo Bárbara—. Tenemos que actuar con mucha discreción. El timbre de la puerta volvió a sonar. dejando otra mancha marrón de té en la mesa. Una historia triste. —Muy amable. Miles. Soy el taxista de Miles —dijo Sean—. —No. —Sí. y a los antiguos colegas de Connor. . Su boca se tensó.. —Dios santo. Nadie sabe con seguridad lo que le pasó a la madre. ¿Está bien? —Oh. Su taza hizo ruido contra el plato. Discretamente. eeh. cargado con bolsas de compras. practicar —le ofreció a ella las flores. —Sólo el cielo sabe lo que ese loco les hizo a esos pobres chicos — continuó Tonia—. esa chica. Pronto. Haga partícipe de la situación a todo el mundo. Llevaba una bolsa llena de vídeos. La cara de Miles estaba amoratada de los golpes y tenía una venda blanca sobre el puente de la nariz. Curiosa como un gato. Erin tiene suerte de poder contar con usted. Y su saxo. le he traído unas cosas a Cindy. Tengo que llamarla. tienes mucha razón —dijo Bárbara—. Bárbara le sonrió.

Estoy segura. Nunca olvido una cara. —No.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Tonia. Sean retuvo su mano durante unos instantes. Los ojos verdes . Disculpen. —¿Qué clínica? —preguntó Bárbara. —Estupendo —dijo Cindy—. Especialmente. y el amigo de Cindy. Adiós. Espera. ¿se acuerda? Esa clínica. eeh. Tonia. los McCloud. no. eeh. Cosas. —Sé que te vi en la clínica un par de veces. —Oh. una bonita. ¡Eres enfermera! En la clínica.. de verdad. Era la primera vez que Bárbara la había visto sin saber qué decir... éste es el hermano de Connor.. —Sí. extendiendo la mano a Miles y después a Sean—. —Miles te ha traído flores —dijo Bárbara—. Miles. Hubo un largo silencio después de que se fuera Tonia. Sean. —La clínica donde mi hermano estuvo dos meses en coma. Qué detalle. —Ha sido un placer conocerte —dijo a Sean por encima del hombro—. ¿verdad? Cindy le lanzó a Miles una sonrisa lánguida.. otras cosas también —tartamudeó—. para ser exactos. Fue hace mucho. Soy como una mariposa. claro —miró al resto—. lo hacemos. mirándola pensativo. Bueno. por favor. —Un momento. Uno de muchos. Encantada de conoceros. —Vasquez —dijo Tonia. no me acuerdo de tu apellido. frotando el puño contra sus ojos enrojecidos como una niña. Y sobre lo que hemos hablado. Realmente es muy urgente. Ya sabes. ¿Quieres subir a mi habitación? —Ah. querida. sí. me voy a acordar —frunció el ceño mirando al techo. eeh. Sean se volvió de nuevo a Tonia.. ¿verdad? Tonia parpadeó. —Creí que Erin había dicho que trabajabas en Highpoint —dijo Bárbara. —Lo haré —dijo Bárbara con vehemencia—. Vuelo de trabajo en trabajo. esta joven es la amiga de Erin. Tu saxo. Sean McCloud. chascando los dedos— ¡Claro! —exclamó—. Me acordaría. tímida y vacilante. Dediqúese a ello. —Yo. —Un año y dos meses. Ninguno de nosotros. te he traído. Gracias por venir. Cindy la salvó del embarazo de tener que contestar apareciendo en la parte alta de las escaleras vestida con una camiseta amplia. Bajó tambaleándose por la escalera.272 - . con la boca abierta.. —Gracias. Unos vídeos... Sean le lanzó una mirada irónica. Es un raro rasgo de familia.. A Tonia se le formaron hoyuelos. señora Riggs. Salió disparado por las escaleras detrás de Cindy. Miles miró hacia arriba con adoración. Son muy bonitas. tengo que irme.. Yo te conozco. La risa de Tonia sonó forzada. —Gracias. Tienes que perdonarme por no recordarte.. Ese uniforme te quedaba muy bien.

un ofrecimiento de ayuda por parte de una de las pocas personas con las que no podía compartir su problema. pero no tenía suficiente energía para romper su inactividad. que merecía todo lo mejor. Era un refugio que le protegía de las excentricidades del mundo. el alcohol sólo había difuminado su capacidad para pensar con claridad. Loción para . y él ni siquiera se molestó en volverse. de cualquier forma. Y la sugerencia de Tonia era excelente para empezar. Brillantes. Su intento de ahogar sus penas en alcohol había sido un fracaso. No podía quedarse sentada sin hacer nada. —Gracias.. Cogió el teléfono inalámbrico. Bajó la vista a la botella de whisky que había sobre la mesa.. De pronto. —Todo está muy bien. Cuídese. Me alegro de que Cindy esté mejor. se sentó y se quedó mirándolo fijamente. Bárbara puso de nuevo la alarma y volvió tambaleándose a la cocina. lo haré. Cindy por Billy Vega. que se esforzaba tanto. Sólo sus amigos más cercanos sabían dónde estaba. Era Sean. —Por favor. gracias por preguntar. Marcó un número que había pensado que nunca marcaría de nuevo. La preocupación de su cara la hizo sentirse avergonzada por mentirle. y a los hermanos McCloud les gustaba que fuera así. —Estoy bien. —Eh. tengo cosas que hacer. gracias. bueno. como se suponía que debía hacer. Sean se fue dando saltos por el camino y subió a su jeep salpicado de barro. señora Riggs. Ya lo estaba haciendo él mismo.273 - . Esto iba a ser agotador. como el resto de su vida. Se apoyó contra la pared. —Entonces. La puerta de la cocina se abrió. Yo también me voy. Era insoportable. Y ahora su inocente y solícita Erin había sido arrastrada por un hombre desequilibrado y controlador con un historial familiar de enfermedad mental. En lugar de atenuar las emociones. Se forzó a sonreír. *** El portazo de una puerta de coche sacó a Connor de golpe de su estupor.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS de Sean eran muy parecidos a los de su hermano. absorbentes. se sintió insegura. Su dulce niña. No necesitaba que Sean lo riñera por estar enfurruñado. ¿está usted bien? Qué irónico. El olor característico de Sean flotó en la habitación. —¿Seguro? ¿Puedo ayudarla en algo? Cualquier cosa. No muchas personas sabían cómo encontrar la casa destartalada construida en las colinas que Eamon les había dejado a sus hijos. Corrió la cortina de la cocina para asegurarse de que era uno de sus hermanos. Las emociones habían continuado a flor de piel. directos. Sus dos hijas habían sido amenazadas por hombres violentos. Dependía de ella proteger a sus hijas. Erin hacía seis meses por Novak y Luksch. ¿podría comunicarme con Nick Ward? Es urgente.

y piel tersa. Empezaba a dolerle la cabeza. qué vanidoso era su hermano. —Fui a buscarte a casa de Erin. observando a su hermano—. —Llevo toda la mañana buscándote —el tono de Sean era acusador. Es un buen tipo. Sólo es mala para mí. dicen. Y te he llamado por teléfono unas mil veces. Lo malo es que tendré que enseñarle a pelear. —Si alguien quiere mis cosas. aun cuando Sean lo volvía loco. lo tienes apagado. —Buena idea —Connor trató de mostrar entusiasmo. Enterró la cara entre las manos y se preparó. Quería adorar a la diosa Cindy. ¿Para qué querrías comunicarte con el mundo? —Le di el teléfono a Erin. Sabes que te compraré otro. ¿Qué bicho te ha picado ahora? —Déjame solo. Dios. —Suéltalo. entonces. Sean lo miró con evidente preocupación. estás aquí. Está colgado. —¿Por qué? Connor hizo una mueca ante el tono agudo de su hermano. esperando. Sean tamborileó con los dedos. Sean suspiró frustrado. —Porque eso significa que estoy viendo y oyendo cosas que no . en algún lugar cerca de Marsella. sentado solo en la oscuridad con una botella de whisky? —Es una gran noticia para Erin y para el resto del mundo —dijo él con cansancio—. claro. Dios. Connor resopló con fuerza. Pero lo amaba. pero no había nadie. que se sirva. —Novak está muerto. Sean se quedó callado durante unos interminables minutos. —Ya lo sé —dijo Sean—. ¿Sabías que la dejaste abierta? No es un mal barrio. ¿te acuerdas? Connor hizo un gesto de despreocupación con la mano de la cicatriz. con olor a limón. —Oh. La casa en la que se refugiaba voló por los aires ayer. Estoy pensando en contratarlo. Podría manejar el aspecto técnico de mi negocio y dejarme a mí libre para las cosas divertidas. Sean. Me duele el corazón verlo —Sean dio una vuelta a la mesa. Connor se frotó los ojos. El whisky lo estaba poniendo sentimental. —Ya me has encontrado. —Eso creo yo también. Connor se encogió de hombros. que le escocían.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS después del afeitado cara. —¿Me estoy perdiendo algo? ¿No era eso lo que querías? ¿Por qué. —¿Dónde está tu fiel compinche? —¿Miles? Lo dejé en la ciudad. pero. Acercó una silla. después de todo el whisky que había tomado. ¿Qué le pasaba a su hermano? Hacía tiempo que no lo veía tan raro. otra vez no. Lógico. se sentó y esperó.274 - . Estaba poniéndose verdaderamente nervioso. No será fácil. pero te robaron hace unos meses. —Pasé por tu casa. —Es absurda esa manía tuya de deshacerte de los teléfonos.

¿y sabes qué? Tengo la terrible sensación de que va a aparecer en alguna parte con la sangre de Billy Vega. No es. La sinceridad profunda en la voz de Sean lo impresionó. Trató de abrazar a su hermano. relájate. Porque si alguien trata de hacerte daño. Cualquier cosa es posible. Ahora golpean a Billy Vega hasta la muerte y mi bastón desaparece del maletero de mi coche. olvidándose de su desesperación al ver el miedo que se escondía tras la furia de Sean. Empleó el mismo tono sosegado e hipnótico que él y Davy habían utilizado para tranquilizarlo de sus neuras cuando era un niño hiperactivo que se tiraba contra las paredes. se presentan varias posibilidades desagradables. y van y me dicen que Novak está muerto. No vas a matar a nadie. —¡Ni siquiera sabes su dirección! —gritó Sean—.275 - . No puedo pasar por eso de nuevo. así que no hables así. en el estado que estás. Oí la voz de Novak por teléfono. Soy un gilipollas. —Oh. Sean —lo tranquilizó—. ésa es la más apetitosa del lote. —A lo mejor.. —No digas eso —la voz de Sean temblaba—. Con. Si Novak está muerto. es decir. lo mataré. Sean? ¿Qué es lo que está mal en esta película? La cara de Sean estaba rígida. Como papá. Con. —Sí. Daño cerebral a causa de una herida en la cabeza de la que no se habían dado cuenta antes. Escucha. —¡Tú no estás loco! —el puño de Sean apretaba dolorosamente la tráquea de Connor—. El cristal se hizo pedazos. Suéltame. —Eh. No quiero tener que pegarte. —¿Quién sabe? Quizá maté a Billy y no recuerdo haberlo hecho.. ¡Eres sólo un gilipollas deprimido y melodramático! —¡Está bien! —aulló Connor—. Cálmate. Casi te perdí.. puedo alegar locura y terminar en una acogedora celda en lugar de.. lo levantó de la silla y lo golpeó duramente contra la pared de la cocina. En nada. Cálmate. ¿La peor perspectiva? Que tienen razón. ¿Qué dices. El dibujo de una cascada hecho por Kevin cayó al suelo. Nadie te va a encerrar. —Claro que pueden.. Lo que tú digas. —No. Tú no te pareces en nada a papá. Connor hundió las manos en el pelo rubio y de punta de su hermano y le meneó la cabeza. —Eso no va a pasar. Entiende esto bien. si tengo suerte.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS existen. Vi a Georg en esa autopista. —¡No te atrevas a decirme eso! No después de los dos meses de infierno cuando estuviste en coma. Sean. Después de haber perdido a Kevin. Deja de asfixiarme. Estoy metido en un lío de cojones. Sean. ¡Uf! Sean lo agarró por la camisa.. . —No pueden achacarte lo de Billy. Realmente me estoy volviendo loco. como si pudieras meterte en una pelea conmigo. ¡Nunca te la dijimos! ¡Estabas demasiado ocupado protegiendo a la familia de tu novia! Connor sacudió la cabeza. Connor parpadeó mirando a su hermano. que estoy teniendo alucinaciones. No lo digas siquiera. Ni hablar.

—Davy te dirá lo mismo que yo.. y ponerte una camisa limpia. —Ah. No estás solo en tu caballo blanco cabalgando hacia el atardecer. Hablo completamente en serio. Le dijo que era sospechoso de asesinato. Le dijo que Novak había muerto. pero le cortaría la garganta a cualquiera que te hiciera daño. —Nick le dijo que yo estaba chiflado. —Qué mierda. La expresión de Connor hizo que Sean cerrara la boca. y. Ya no puedes hacer esas cosas. Ahora tienes novia. Hablando como si no te importara que te encierren. La peor de las pesadillas. —La verdad es que todo esto es muy raro. Te perdono de todas formas. Y lo mismo haría Seth. sino todo lo contrario. ¿Me entiendes? —Sean. —No estoy exagerando para llamar la atención como en los viejos tiempos. Sin parpadear siquiera. Esto no es el salvaje Oeste. así que trató de explicarle la situación lo mejor que pudo. Debemos despejarnos. —No volveré a decirlo —lo tranquilizó. no. pero a mí.. Lo prometo. Sean soltó a su hermano. Sean. ya tiene bastantes problemas. ¿Qué pasó? Connor reprimió una respuesta agria. ¿Tú en una jaula? No hay posibilidad. ¿Comprendes? Connor asintió obediente y se dejó caer en la silla. compañero. Tú deberías tomar también. —Sólo te estoy diciendo cómo son las cosas. cabrón. . Sean estaba alterado y no quería provocarlo más. —Nada bueno —admitió—. —No voy a decir que lo siento —advirtió. ¿quieres un whisky? Te relajará. Sean agarró la cafetera. Quizá a ti no te importe. No puedes ir por ahí como un pordiosero. Quiero café. Con. No debemos tranquilizarnos. Recogió el dibujo de la cascada y quitó las esquirlas de cristal del marco—. Aparenta ser un señor racional y frío. En fin. que ya no había peligro. Si te hacen daño a ti nos lo hacen a nosotros. —Oh. El recuerdo de la noche anterior volvió a reproducirse en su mente. —Me estás asustando. ella piensa que mi comportamiento está fuera de lugar y supongo que no le apetece mucho vivir con un paranoico pirado. Ahora eres un adulto. Sean frunció el ceño. Ni hablar. —Tú me provocaste.. —Mala suerte. Sus rodillas temblaban.. Vete a tomar por culo. —¿Qué quiere decir nada? —insistió. Y creo que hace bien. Hizo un gesto de comprensión y se dio un golpecito en la frente con la palma de la mano. Desgraciado presuntuoso. no puedes hablar así. Lo peor. ¿Qué pasa con Erin? —Nada. sí. Y darte una ducha. Connor se frotó el dolorido cuello.276 - ..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Estás saliéndote de las casillas.. Estamos buenos. Horrible.

Déjame terminar la historia. Un año o así después de que se matara Kevin. El único problema era que sólo tenía diecisiete años. Y añadiste que la hija de Ed Riggs era tan bonita que ni siquiera sabías lo que habías dicho en toda la noche. maldita sea! Connor pensó en todas las veces que había roto delicadamente siempre que una mujer con la que salía empezaba a hablar del futuro. —Me dijo que me perdiera. en su boca. Que era un gran día porque acababas de conocer a tu futura esposa. —Oh sí. —¿Y eso significa que te vas a rendir? ¿Así. con los ojos muy abiertos. sólo que la tuya es selectiva. —¿Entonces? ¿Se acabó? ¿Fin de la historia? Hablar de ello dejaba un sabor amargo. ¿Tengo razón? ¡Contéstame. Piensa que estoy mentalmente desequilibrado. Entonces llegaste de cenar en casa de Ed una noche. —¿Dije eso? —Sí. —Sí. Connor pasó por delante de él y apagó el gas. Sean caminó inquieto por la cocina. —No exageres tanto —murmuró—. dijiste que te dejara solo. No es como si me hubiera mantenido puro durante diez años. . sin más? Connor lo miró y levantó las manos en elocuente silencio. Pero que debías haber dicho muchas estupideces porque su madre te miraba como si fueras retrasado. —Te lo estás inventando.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Sean midió el café en la cafetera exprés. Cuando aún te entusiasmaba tu trabajo. literalmente: «No hay problema. —¡Te juro que no! Lo recuerdo perfectamente. ¿Y sabes lo que me dijiste? Connor se preparó. —¿Aún te acuerdas de eso? —dijo con cautela. porque no podías pensar con ella delante. Davy estaba a punto de embarcarse para la guerra del Golfo. —Tienes una memoria impresionante —comentó Connor. —¿Sabes qué. como la tuya. —Claro que sí. Yo te dije que eras un pervertido y que tendrías problemas si alguien se enteraba de que te gustaba la hija adolescente de tu colega.277 - . hombre. Fue poco después de que empezaras a trabajar para la policía.. lo dijiste. Claro. —¡Sí! ¡Lo hiciste! ¡Y yo creí que estabas bromeando! ¡Pero no! ¡Maldita si estabas bromeando! La cafetera empezó a borbotear y a pitar. metálico. No tenía mucho sentido negarlo. —¿Qué dije? —Dijiste. eso es exactamente. por el amor de Dios. —¿Dije eso? —estaba aturdido. y callado.. has follado con alguna mujer de vez en cuando. pero Sean estaba paralizado. Con? Recuerdo la noche que conociste a esa chica. Y cuando yo me pitorreé de ti para averiguar qué pasaba. Esperaré». Sí. Sean. Connor se quedó de piedra. Encendió el gas y volvió su mirada dura hacia su hermano. Connor conocía demasiado bien a su hermano como para no desconfiar de ese tono ligero y casual. pero nada más.

Con tu código de honor. más o menos. La boca de Sean se tensó. te las arreglas para meterte en su cama. No quiero nada con ella que esté construido sobre mentiras. que sobrevives a ese cabrón conspirador de su padre.. no rompas nada más —le suplicó—. —Por favor. Sean miró por la ventana. y una mierda! ¡Idiota insensato y santurrón! Connor hizo una mueca y se tapó los oídos.. Eres como.. Eres un buen tipo. resignado. y mira lo que le pasó. No tengo energías para otra gran escena ahora. mejor que Davy o yo. —¿No estabas con Erin cuando mataron a Vega? —No. Sean —dijo—. Entonces salí furtivamente. No puedo soportar el ruido. noble o algo así. No quiero echar algo así sobre sus hombros también. —¿No puede decir Erin que estabas con ella? ¿Qué importa si de todos modos tú eres inocente? —Seguro que lo haría si se lo pidiese. ¿Puedes culparme? Volví aproximadamente a las ocho para el desayuno. Evidentemente los alardes histriónicos de hoy no habían terminado todavía. Sean dejó caer de un golpe la taza en la encimera. —¡Tienes que conseguir a esa chica. Sirvió el café y le alargó una taza a Connor. —Porque lo mereces. Pero no sería correcto. Por eso Davy y yo te tomamos el pelo con lo del complejo de héroe.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Cálmate. que la salvas de un destino peor que la muerte.. Tu nobleza es tu punto débil. —¿Por qué demonios hiciste eso? —Tenía miedo de su madre. Sean. ¿y te vas a rendir ahora? —¡Ella cree que estoy chiflado. frunciendo el ceño. Connor fue el primero en bajar los ojos. que rescatas a su hermana del gilipollas. Sean! —¡Entonces convéncela de que no lo estás! —aulló Sean a su vez—... Connor suspiró. No volverás a ser feliz si dejas que esto acabe así. Tú viste cómo quedó ese Jaguar. No puedes . excepto quizá Jesse. ¡No puedo soportar ver cómo echas a perder tu vida sin hacer nada! Sus miradas furiosas se encontraron. eres un buen tipo. maldita sea! ¿Y sabes por qué? Connor volvió a hundirse en su silla. —Bien. estuve con ella hasta las cinco de la mañana.278 - . —¡No me digas que me calme! No me digas que has soñado con esta chica durante una década. Sería cruel. Dime por qué. Te hace vulnerable.. —¡Construida sobre mentiras. —Tengo que asegurarme de que no estoy loco de verdad antes de acercarme a ella de nuevo —dijo él apesadumbrado—. Se precipitó al fregadero y dejó correr agua fría sobre ella. te ganas a la suegra con instintos homicidas. Me duele la cabeza. Ya la he perjudicado bastante. —Sí. —Eso es una estupidez.. El café hirviendo le salpicó la mano. Mejor que nadie que conozca. Con. Tu forma de mandar a paseo a cualquiera.

Eres más fuerte que papá. Sean lo miró asombrado. ¡Que te entre en ese duro cráneo! No me quiere. Nada de tu basura mustia y descolorida. Sean buscó las llaves. Voy a buscar a Davy. —Cristo. Cayó el silencio. Connor tomó un sorbo de café y trató de cambiar de tema al azar. —Eso es el whisky. de modo que. —Encanto. así que no puedo seguirla. El fantasma adusto del recuerdo de Eamon pesaba sobre ellos. decidieron no tratar más temas peligrosos. como si no hablaban de locura. así que te toca fregar los platos —anunció—. El café era siempre una buena excusa. Deberías ir a buscar a Erin ahora que estás afeitado. claro. —Yo he cocinado. Qué valor. Sean se puso la chaqueta de cuero. —No me mimes.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS doblegarte. y una mierda. Habla con ella. Cuando Connor volvió a la cocina estaba recién afeitado y vestido con una camisa limpia que había encontrado en el armario de Sean. Además. —Date una ducha y ponte una de mis camisas.. no mi café. tarugo. Va contra las reglas. no puedes escaquearte.279 - . se concentraron en masticar y tragar en silencio los sandwiches de jamón y queso que Sean había preparado. Ya se sentía bastante mal. Connor gruñó y se sentó.Cuando acabaron de comer. Connor miró fijamente su café y trató de no pensar en Jesse. Yo puedo cuidarme. Así que se rompió. —Sí. Vamos a cubrir ese agujero con comida. Y también eres más amable. Tenemos que empezar a mover algunas piezas sobre ese asesinato. Se llama acoso. —Papá era así —señaló—. No sabía cómo doblegarse. está ocupada con ese infame ricachón del arte que quiere cubrirla de joyas y llevarla a París.. Eamon había sido un hombre bueno y honorable. —Tú no eres como papá. pero se había desilusionado profundamente por los insultos violentos que la vida le había lanzado. Despliega ese viejo encanto McCloud. . asesinatos o corazones rotos no se les ocurría nada que decir. Sean. Por un acuerdo tácito. Me sale urticaria cada vez que me acerco a ella. Con —la voz de Sean vibraba con emoción contenida—. ¿cómo hiciste este café tan fuerte? Me está haciendo un agujero en el estómago. Con? ¿En una caja debajo de la cama? —No me dejó ir con ella. No puedes hacer concesiones. ¿Quieres que el mundo crea que eres cuerdo y equilibrado? Empieza por afeitarte y peinarte. El dolor y la ira habían minado su cordura hasta que se la habían llevado totalmente. Ve a ducharte mientras te preparo algo. Su hermano pasó una mirada crítica por él y aprobó con la cabeza. Es como si ni siquiera supieras hacerlo. —Mantente al margen de eso —dijo Connor cortante mientras lo seguía hasta el coche. —Estás bien. —¿Qué? ¿Y la dejaste ir? ¿Dónde tienes el cerebro.

—Espera. en nada! —Bien. como si fuera obvio—.? Jesús. La reconocí. El dato que Sean había soltado tan desprevenidamente resonaba en su cabeza. —Eso es lo que siempre te digo yo. Llevo dándole vueltas toda la noche. hermano. ¿eh? —Eh. ¿Me sigues? Sean parecía afligido. —¡No estoy empezando! ¡Pero ayúdame! Necesito saber dónde estamos antes de decidir qué hacer. No tenía sentido.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Los tipos locos acosan a las mujeres. ¿Qué pasa? —dijo Sean. Siempre la cagas cuando piensas demasiado. pero lo digo. —¿Hablas de Tonia Vasquez? ¿Esa amiga enfermera de Erin que está tan buena? Connor lo miró sobresaltado. Yo estoy haciendo un gran esfuerzo para no actuar como un loco. ¿pero dejar que vaya sola a ver a un tipo como ése. —No empieces —gruñó—. No sé. ¿Qué es esa mirada. —Sí. en mis instintos.280 - . Una coincidencia increíble. Sean. Por lo menos no está sola. Si ves alguna aparición del más allá.. llámame. Trata de no pensar. Yo he tenido mi rabieta y tú tienes derecho a la tuya —disparó Sean—. un poco alarmado por la expresión de Connor—. Era enfermera allí cuando tú estabas en coma.. hermano? —Erin la conoció hace más o menos un año —dijo Connor lentamente —. pero intuía que podría encontrar el buen camino. Es extraño que sea yo el que lo diga ahora. Qué coincidencia. maldición! ¡Ese ha sido mi problema desde el principio! ¡No sé dónde estoy! ¡No sé ya lo que es real! ¡No puedo confiar en mis ojos.. —¡Ya lo sé. Con. Tengo que hablar con Davy y Seth. —¿La clínica? ¿Tonia trabajaba en la clínica? De pronto. —Sí. Sabes que nunca olvido una cara. Nadie sabía hacía un año lo interesado que él . Estaba hablando con la madre de Erin. claro que igual al ver a Tonia el tipo se anima y les propone un trío. Connor trató de reírse. en mis oídos. Aún no sabía qué pasaba.. que una enfermera que trabajaba en la clínica mientras él estaba en coma tuviera ahora una amistad entrañable con Erin. Y mantente al margen de todo esto. ¿Todavía estás pensando en Novak? ¿No me dijiste que Luksch estaba en Europa y Novak salió volando por los aires ayer? ¿Hemos pasado esa página o qué? —No empieces. ¿sabes? —¿De dónde? —De la clínica —Sean le lanzó una mirada divertida. Tú quédate aquí. Se quedó mirando al jeep que saltaba por el camino lleno de baches. Hermosas tetas. —¿Cómo sabes tú lo de Tonia? Nunca te he hablado de ella. empezó a hacerse la luz en la mente de Connor. no me parece muy prudente. Hasta luego. Ni unos pechos como ésos. Sean subió al jeep y bajó la ventanilla. —La conocí esta mañana cuando dejé a Miles. Y muy en serio. espera un segundo.

El Cadillac aulló y derrapó en la grava. que se fuera a tomar por culo. se abrochó la pistolera al tobillo y se metió otra pistola en los pantalones. Su piel hormigueaba. Tenía que ir a la clínica a averiguar todo lo que pudiera sobre esa Tonia. Nadie más. Eso sí que lo volvía un loco peligroso... No lo sabía. si se quedaba allí sin hacer nada. sin ninguna duda. salvo la madre de ella y sus hermanos. Iba a llevarse una buena bronca por no fregar los platos de la comida. pero éste era un caso especial. Estaba sumergiéndose de cabeza en su fantasía paranoica otra vez y al que no le gustara. aunque estaba seguro de que lo averiguaría muy pronto.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS estaba en Erin Riggs. Pensar que Erin podía estar en peligro. Finalmente cogió velocidad. acabaría con una camisa de fuerza. Lo que sí sabía. era que. rebotando pesadamente sobre los baches. Ahora.281 - . . Corrió a la casa. Su mente hiperactiva estaba ya trabajando. no podía descartar haber heredado su locura. Era una regla fundamental dejar limpia la cocina. Era hijo del loco Eamon. Se puso el abrigo y salió disparado hacia el coche.

Francamente. —En absoluto —dijo con tristeza—. . —¡Bueno! Perdóname. ¿Es él la razón de que estés tan cabreada? La barbilla de Erin empezó a temblar. pero. ese gris descolorido no te sienta bien. Es agradable.. —No puedo hablar de ello.. Y el pelo. Tonia resopló. un poco de base de maquillaje. Erin cerró los ojos. —Tonia. —¿Quién dejó a quién? —Creo. No quiero que él se interese por mí. No quiero estar guapa.. Por Dios. Oh. Creo que yo lo dejé. ¿Podrías dejarme en paz? Te lo ruego. De rodillas. me siento aliviada. culto. un poco de colorete. Tonia. —No me fastidies. —Creo que se acabó. Quiero decir. —¡Deberías haberme llamado! Te habría ayudado a arreglarte. —Pero no es Connor McCloud. El tipo era demasiado intenso para mi gusto. y aunque no lo estuvieras. Sólo quiero parecer respetable.. —Lo siento —dijo Erin. por el amor de Dios.. demasiado cansada para reaccionar. Ese aspecto de cebolla pelada con el pelo estirado hacia atrás es demasiado severo para tu cara.282 - . por favor. —¿Crees? —Tonia puso los ojos en blanco—. Estás pálida como un fantasma. No está mal. —Quizá tengas razón —se limpió unas lágrimas perdidas y agradeció al cielo no haberse puesto rímel—.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 24 —¡No puedo creerlo! —la riñó Tonia—. Tuve una noche muy mala. por favor. Pero será mejor que hablemos de eso en otro momento. Un poco de sombra de ojos. Bien parecido. Nada levanta más el ánimo que un cambio de imagen rápido. ¿Qué te pasa? Erin bajó la vista al regazo.. con la esperanza de que se secaran. Es todo lo que quiero.. —Estás muy sensible. —No estoy interesada en Mueller.. —¿Qué pasa con tu novio? —le preguntó Tonia en tono exigente—. No hay razón para que me preocupe por mi aspecto hoy. Sencillamente no puedo creer que te hayas vestido así para ir a casa de Mueller. la primera vez que lo vi me apuntó con un revólver. —Vaya. oye.. ¿Entonces cuál es el problema con Mueller? ¿Es repulsivo o algo así? Erin mantenía los ojos muy abiertos.. Dentro de seis meses o de un año. la verdad. Tonia le lanzó una mirada fría. ¿No estás segura? Erin se tapó la boca con la mano. inteligente.

El tono burlón de Tonia fue el golpe final. aprovéchala. Erin. —Me siento tan mal que no creo que pueda soportar todo esto mucho más tiempo. Hubo un tiempo en que hubiera dado cualquier cosa . Arréglame la cara. ¿por qué vamos a ir a casa de Mueller? Tengo otras cosas que hacer. Y no tendrás que hacerlo. —Porque le dije que iría —su voz era plana y neutra—. y apagó el motor. ahórrame el melodrama. ¡Me importa un comino su colección. Si ésa es tu opinión. ¿verdad? Ahora tengo que arreglarte la cara.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¡No te enfades conmigo! Yo sólo quiero ayudarte —protestó Tonia —. Tonia. bien. —Empezaremos con el peinado —dijo con energía—. No me queda nada en estos momentos. Así que la mantendré. Perdóname por preocuparme —la voz de Tonia era tensa y helada—. ya lo verás. o su donación. Es horrible y debe desaparecer.. —Oh. Erin no quería que su nariz moqueante manchara el traje de lino blanco de Tonia. —Oh. cariño. después de este arrebato tuyo. su amiga volvió a tirar de ella. *** Connor empujó las puertas de cristal y se dirigió al mostrador de entrada de la clínica.283 - . Tonia giró de golpe para entrar en el aparcamiento de una gasolinera. por Dios. Tonia la abrazó con tanta fuerza que la parte de atrás de los pendientes de Erin se le clavó en el cuello. Tonia bufó. provocando varios bocinazos de algunos conductores.. —Pronto terminará todo —canturreó Tonia—. por favor. Erin sorbió y trató de reírse. —¡No me importa Mueller! —gritó Erin—. Tienes que mostrar dignidad. Lo que Mueller te ofrece es sencillamente maravilloso. Lo prometo. vamos. tienes que ir allí con la cabeza bien alta. Atrajo a Erin hacia sus brazos. Por supuesto que no puedes. o el museo! Toda esta historia me parece un juego estúpido y sin sentido. Lo único que tengo es mi palabra. No importa lo que pienses de Mueller. No hay otra razón. pero cuando trató de apartarse. Hazlo lo peor que puedas. —Sabes lo que tengo que hacer ahora... Tuvo que esforzarse para controlar la sensación de ahogo que lo invadió. Mi vida se está rompiendo. Tienes una gran oportunidad. ¿sabes? Erin sacó un kleenex de su bolso y se sonó. La cara de Erin se arrugó. —Lo sé —la voz de Tonia era suave e hipnótica—. —Gracias. Ahogó un grito ante el agudo dolor y trató de soltarse del abrazo de su amiga. haciéndose pedazos. tu oportunidad de salir de esta vida. —Ah. —Como quieras —dijo Erin cansinamente—. Tonia empezó a quitar horquillas del moño de Erin.

sin olvidar el cumpleaños de sus tías abuelas —marcó el número de teléfono —. ahí estaba Brenda. Annette le lanzó una sonrisa jovial. —Tercer piso. Tendrás que saludar a JoAnn y a Pat por mí. Entonces lo mandaré arriba. sonrió y respondió a las bienintencionadas preguntas de la mujer todo lo que sus nervios pudieron aguantar. Brenda. —Gracias. JoAnn y Pat trabajaron contigo. llamaré a tus terapeutas. Llamó a la puerta abierta. Tan guapo como siempre. pero estaba con los nervios a flor de piel y lo último que necesitaba era tener que saludar a todo el personal de la clínica—.. He venido a buscar información. Su nombre es Tonia Vasquez. —No recuerdo a nadie con ese nombre. —¡Vaya! ¡Connor McCloud! ¡Qué buen aspecto! Él le estrechó la mano. es Geoffrey. —¿Perdón? ¿Mi qué? Annette titubeó. Conoce a todo el mundo en la clínica. corpulenta. ¿verdad? —alcanzó el teléfono. alta y sonriente. con los ojos muy abiertos. Tiene una pregunta para ti. soy Brenda. —Hum. —Claro que sí. La oficina de Annette no era difícil de encontrar. cariño! ¿Qué te trae por aquí? ¿Has venido a saludarnos? Espera. Si alguien lo sabe. No era que el personal no fuera estupendo. totalmente inmóvil. Hace las contrataciones y quizá recuerde a esa chica —descolgó el teléfono y marcó—. pero éste es un lugar grande. después gira a la izquierda de nuevo y la encontrarás en la oficina acristalada. ¿Qué necesitas saber? —Estoy buscando información sobre una enfermera que trabajó aquí durante el periodo que estuve en coma. Y. Esos meses de tortura merecieron la pena. Bien.. detrás del mostrador de la recepción. en carne y hueso. Una mujer negra. Todos habían hecho todo lo posible por él. Una señora cincuentona. Brenda. Llamaré a Annette. granuja. de unos cuarenta años se apresuró a saludarlo. Hola. —¿Y cómo le va a tu encantadora novia? Se quedó helado. Adivina a quién tengo delante de mí. Annette. ¿Puedes bajar o te lo mando arriba?. Pasaré a verlas un día de estos. bien. Ella levantó la vista hacia él y sus ojos se iluminaron.. —No. antes de soltar su pregunta. y recelosa de haber .284 - . mirando a un ordenador a través de unas gafas de montura dorada.. pero voy a llamar a Geoffrey..SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS por salir de ese lugar. El ceño de Annette se frunció. Muchas gracias.. no he venido de visita. Colgó e indicó a Connor los ascensores. Tengo prisa —sentía cortarla. a la izquierda del ascensor. ¡Tienes buen aspecto. Sí. Está en la oficina de personal. una de sus favoritas. —¡Connor McCloud! ¡Mírate! —salió corriendo de detrás del mostrador y le dio una palmada maternal en la cara—. Sí. cariño. —Hola. La conversación decayó mientras esperaban que Geoffrey respondiera. Me va bastante bien. dime. ¿Recuerdas a la Bella Durmiente?. No me suena.

Annette —dijo en tono amable—. Más de lo que estaba buscando. Annette. Él soltó una larga bocanada de aire a través de los dientes apretados. Algo desnudo y desesperado en sus ojos hizo que el gesto de enfado se borrara de la cara de ella. Pero. Entró a una habitación contigua y revolvió durante un minuto. ¿Cómo se llamaba? Annette se puso muy seria. El nombre prácticamente le saltó a la cara. hermosa! ¿Qué quieres de mí? —¿Conoce a Tonia Vasquez? —preguntó Connor con vehemencia.. Pasó la página. Pasó otra página. —Estaba hablando de tu. —¿Quién venía a verme? —gritó él—. Por favor... Cada vez sus ojos caían sobre su graciosa letra cursiva. reemplazado por uno de sincera preocupación. —¿Encontraste lo que buscabas? —preguntó Annette. —No me acuerdo de su nombre. Todos los malditos días. —No tengo novia. ¿Podrías describirme a esa chica. Por eso te llamé.. Hojeó las páginas rápidamente. Geoffrey intercambió miradas y movimientos de cabeza rápidos con Annette.. Erin Riggs. —¿Quién es usted? —Connor fue paciente nuestro hace un tiempo —explicó Annette—. Está buscando a una enfermera que trabajó aquí hace dieciséis meses. Perdóname por haberte gritado. por supuesto. Él levantó la vista hacia ella. —Por favor —dijo él—. eeh. —¡Hola. Y no me gusta que me hables de esa manera. Annette. —Sí —dijo Connor—. Su corazón galopaba. Volvió cargada con dos gruesas carpetas y las tiró sobre la mesa delante de él. Supongo que puedo buscar registros antiguos.285 - . Annette parpadeó. ¿Dices que trabajó aquí hace dieciséis meses? Un segundo —se inclinó sobre el ordenador—.. No debería haberlo hecho.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS metido la pata. Siempre vestía traje.. Geoffrey le lanzó una mirada inexpresiva. —Venía tan a menudo que supuse que. si tienes tanta curiosidad. como atraídos por un imán. por favor? Annette se había ablandado pero todavía estaba recelosa. ¿Puedo cerrar este documento y acceder a la base de datos. —Lo siento. —¿Tonia Vasquez? Sí. recuerdo a Tonia. Erin Riggs.. novia. Sírvete. Pensé que tú podrías recordarla. Venía a la hora de la comida y te leía libros. —Aquí tienes. —Tenía pelo largo color castaño y una sonrisa encantadora. Él abrió el libro al azar. Erin Riggs. Un joven rechoncho con entradas apareció envuelto en una nube de loción para después del afeitado. Ahí estaba de nuevo. luz de mi vida? .. Se registraba todos los días. Erin Riggs.. Y con toda seguridad no la tenía entonces.

Buscó su teléfono. Mira. Tendré que llamar a nóminas y ver qué pasa. No había tiempo para procesar revelaciones que le paralizaban la mente. Me pregunto si todavía recibirá el sueldo. —Aquí lo tenemos. Ha ido a la casa del millonario coleccionista de arte. Intentó llamar a Erin. No sé dónde está. Tonia. Muy extraño. Seth se quedó callado un momento. Recorrió a toda velocidad el vestíbulo. Geoffrey tecleaba a gran velocidad. Por supuesto. Prefiero perseguir a Novak contigo otra vez a tenerte dando vueltas a mi alrededor como un loco. Le había dado el teléfono a Erin. Seth. Debió de usar la identidad de otra enfermera que se retiró hace tres años. —Soy yo. ¿Tienes un plan? —No —dijo Connor desesperado—. ella lo había apagado y no sabía dónde estaba. Pero ella había ido a verlo durante el coma. tengo una emergencia. Buscó cambio y lo metió por la ranura del aparato con dedos temblorosos. Acabo de descubrirlo. Vale. —Bueno. me creeré todo lo que me digas. Él era la última persona sobre la tierra con la que ella quería hablar. Y Erin había escogido a Tonia para acompañarla a la guarida de Mueller. Puedo apostar la . Escúchame. Más tarde se ocuparía de eso. Marcó el número de Seth. pero debe de haber una confusión. bicho raro —contestó ella. Todos los malditos días.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Mi ordenador es tu ordenador. Pasó corriendo por delante del lento ascensor. Optaría por las escaleras. En vano. con las rodillas temblando. Estaba convencido. era enfermera en la clínica cuando yo estaba en coma. Una mujer encantadora. Había un teléfono público en el hueco de la escalera. Quería estar más cerca de su hija y de sus nietos. Según esto. Seth. Estoy en la clínica ahora. La vida de Erin estaba en peligro.286 - . Es extraño que siga constando como empleada.. —¿De dónde te has sacado eso? Yo he oído que ya han confirmado su muerte —dijo con cautela. Alejó esa idea. —La única Tonia Vasquez que trabajó para nosotros andaba por los sesenta. porque Tonia se mudó a San José hace más de tres años. Había arrojado su red y en vez de un pez había salido de las profundidades un monstruo marino. Mueller es Novak. —¿Quién demonios es? —dijo Seth cortante. Novak no está muerto. Era como un chiste de mal gusto. sólo por probar. No había tiempo para permitirse el lujo de dudar. Otra vez. —La mejor amiga de Erin. pero no tenía nada en el bolsillo. Seth gruñó. —¿Nietos? ¡No puede ser! ¡Esta mujer tiene veintitantos años! Geoffrey negó con la cabeza. sigue siendo una empleada. Debe de ser un error del sistema.. De alguna forma se las arregló para estrecharles la mano y agradecerles su ayuda. —Claro —dijo Connor. Dios. —¿Por qué tienes el teléfono apagado? ¿Y por qué estás llamándome desde un teléfono fijo? ¡No puedo rastrearte en un teléfono fijo! —No tengo tiempo para esto.

—¡No tengo tiempo para esto. Connor trató de encontrar espacio en su mente para esa información. tengo información para ti. —Gracias por tu conmovedora confianza en mí. hombre. Aún no he llegado a la parte más extraña —dijo Seth—. Había una cámara de vídeo detrás del panel de la pared.. Pero. Connor tragó saliva. Seth! —Es tuya —dijo Seth sin rodeos—. —De nada. —Mierda. Supongo que lo tiene. Una videocámara escondida en el dormitorio de una chica no es tu estilo. —No tengo el teléfono. Con? —¿De qué demonios estás hablando? ¿Cómo iba a saberlo? ¿Qué pasa con la maldita cámara? ¡Escúpelo. No sabes nada de esa cámara. Es más bien lo que yo haría. no! —estalló—. —¿Cómo demonios voy a saberlo? Lo metió en su bolso anoche... qué cagada. Me pone nervioso hablar. y él te la cedió a ti. Seth! —Ten paciencia conmigo. ¡Yo no! —Bien —el alivio de Seth era evidente—. lo primero que debes hacer es encender el teléfono para que pueda codificarte. —Eeh. El pánico lo sacudió ante la idea de que incluso Seth pudiera abandonarlo. ¿Por qué no? Seth empezó a reírse. Yo se la vendí a Davy. El montaje es tosco.. Bueno. —¡Joder. —¿Le diste el teléfono a Erin? —¡Sí! —gritó—.. Se lo di a Erin. —¿Cómo dices? . Es la que robaron en tu casa hace unos meses. Yo no instalé ese chisme. ¿verdad.287 - . en cualquier caso.. Su cerebro se negó a asimilarla. ¿Recuerdas cuando me dijiste que revisara el apartamento de tu novia? —No es mi novia —dijo Connor tajante. —Ah. Probablemente el receptor y la grabadora están en el mismo edificio.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS vida en ello. Sé que es la tuya.. Y no tuve oportunidad de marcar sus cosas. Es relevante —el tono de Seth era duro—. Me lo figuraba. eeh. Tú eres demasiado estrecho y formal para un truco tan sucio como ése. Parece de fabricación casera. —Oh. —¿Qué es tan malditamente divertido? —Acabas de resolver todos nuestros problemas de golpe —dijo Seth —. al menos no dirigido hacia él. de nada. Porque la marqué. Usaremos el teléfono para localizarla. Conectada con un transmisor remoto de corto alcance. acabo de dejar el lugar y encontré algo realmente extraño. Ahora. Eso es muy extraño.. Hubo una pausa delicada. ¿Vais a dejar de amargarme por el jodido teléfono? —¿Y ella lo lleva ahora? —insistió Seth. —¿Eh? —¿Me estás ocultando algo. Con? La voz de Seth tenía un tono frío y receloso que Connor nunca le había escuchado. Sobre esa cámara.

—Te voy a machacar cuando todo esto acabe. Era maravilloso. La puerta de un automóvil gris con ventanas ahumadas. Sintió una puñalada de dolor. Me voy a casa a meter el código en mi ordenador. Los tacones de sus botas brillantes y puntiagudas resonaban sobre las baldosas del suelo de mosaico. gracias. Los teléfonos de Davy y de Sean también la llevan. El tipo era una aparición horrible: pálido y sin pelo. Tonia. —Nunca se sabe cuándo podrías necesitar encontrar a tus amigos urgentemente —la voz de Seth era defensiva—. me amas y valgo mi peso en oro. Se alimenta de la batería. El mundo se disolvió en la oscuridad sin forma. Las sombras lo avasallaron. pero también resultaba asombroso y aterrador que su ladino y patológico amigo hubiera tenido el brillante buen sentido de poner un micrófono oculto en su teléfono. una explosión de furia impotente. como siempre —murmuró Tamara cuando las recibió en la puerta—. Un dardo sobresalía de su pecho. Tamara le dirigió una sonrisa desdeñosa. con ojos azules que ardían en pozos oscuros. Tamara iba vestida de negro.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —En tu teléfono hay una señal. Connor retrocedió con un grito ahogado. —Cuídate. dejando gritos de furiosa protesta tras de sí. con una chaqueta sobria de cuello alto a juego con una falda con vuelo de tafetán negro. se abrió dando paso a un hombre calvo. *** —Puntual. He oído esa canción antes. grotesca. Connor oyó un estallido. Además. tú te metes en líos con frecuencia. te presento a Tamara Julian. Se apresuró a llegar al aparcamiento y sacó las llaves. ¿Y quién es ella? —Es mi amiga Tonia Vasquez —dijo Erin—. Connor bajó saltando los dos tramos restantes de escaleras como si sus pies tuvieran alas. Connor empezó a sonreír. por echarme mierda encima —le advirtió. Qué traje tan fabuloso —dijo Tonia efusivamente. Miró hacia atrás. —Llama a Sean y a Davy —dijo Connor. cuando soy útil. Ya te he hablado de ella. Una boca desdentada. —Sí. así que no lo tomes como algo personal. así que si ha sido recargado recientemente debería estar transmitiendo. Ven. Me sentí justificado. Esquivó camillas y sillas de ruedas. —Muy amable. —Mucho gusto. —¿Pusiste una señal en mi teléfono? ¿Por qué? —preguntó con apremio. apuntó. . alto y vestido de negro. nos encontraremos allí.288 - . pero ahora mismo. El brazo de Georg se disparó hacia arriba. Luchó contra él pero ya estaba hundiéndose en el asfalto. que estaba aparcado junto al suyo. una cara con cicatrices. Georg Luksch.

Y ella era tonta si se dejaba invadir nuevamente por el pánico. Sólo quería acabar ese trabajo. Había salido a toda prisa del lugar en un ataque de pánico la noche anterior. abriéndose para tragarla entera. Uno nunca puede tener demasiadas mujeres hermosas en una casa. No tenía que haberse preocupado. —Ya veo —la cara de Tamara parecía pálida y demacrada bajo el impecable maquillaje. educado y muy rico. no podía evitarlo. No sé qué me pasó. Espero no ser un estorbo. —Estoy bien. Terminaría esa tarea y cerraría ese capítulo de su vida. —Ah. que la hacía ver a todo el mundo tan mal como ella. una vez que entregara ese informe. con ese sudor frío resbalando por las sienes. Lo único que deseaba era que todo acabara para poder salir de allí cuanto antes. como el día anterior. esa labor que ella misma se había impuesto. . —Eso depende —ronroneó Tonia— de las circunstancias. Ella se conformaría con trabajar de secretaria. No estaba seguro de que volvería a verla. educadamente dejaría de estar disponible para Claude Mueller para siempre. —¿Y quién es su encantadora compañera? —Tonia Vasquez. Mueller enseñó unos dientes blancos y afilados al sonreír. culto. Mueller estaba mirando por la ventana. Encantada de conocerlo —dijo Tonia. O quizá era sólo su imaginación. Que se hicieran cargo otros de la colección de Mueller. Tenía miedo de haberla ofendido. —Siento mucho lo de anoche. gracias. porque se sentía fatal. Sus ojos esmeralda se veían atormentados y ojerosos. Tamara se detuvo frente a la puerta del salón. cómo odiaba esa casa. pensó Erin. Tratando de comportarse como una adulta.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Me alegro de que haya venido. Claro que estaba bien. Debía de estar horrible.. El señor Mueller se sintió angustiado cuando usted salió huyendo anoche. Tonia le lanzó de reojo una mirada extraña.. Soy la sombra de Erin hoy. Cualquier amigo de la señorita Riggs es bienvenido. Estaba angustiada y tenía mucho miedo.. Novak había muerto en el otro extremo del planeta y allí era todo normal. Dio la vuelta y sonrió mientras se acercaba a saludarla. Sin embargo. Pero aquí estaba de nuevo.. con una pose aristocrática de estar sumergido en sus pensamientos. como Cenicienta huyendo del baile cuando el reloj daba las doce. Le producía náuseas. un pie delante del otro. No estábamos seguros de que volviera. cuando Erin tardó demasiado en contestar—. La mayoría de los expertos estarían encantados. Miró a su alrededor mientras seguían a Tamara. excelente. Suicidio profesional o no. ¿Por qué le daba miedo ese hombre? Era inofensivo.. —¿Huir? ¿De qué habla? —Es una larga historia —dijo Erin en tono cortante—. La pesada puerta era como la boca de una criatura monstruosa.289 - . Pero no tenía nada que ver con el señor Mueller. Está usted muy pálida.. Siento haberla disgustado ayer. —Por supuesto que no. Dios.

así lo distraería y con un poco de suerte Mueller se olvidaría de ella. decorada con las volutas y las espirales del estilo La Téne tardío. El primer objeto era una daga de bronce con su funda. doscientos años antes de Cristo. una postura perfectamente equilibrada de desafío mortal eterno. —¿Puedo empezar? —su voz sonó tan aguda que Tonia y Mueller interrumpieron sus coqueteos y la miraron. de pronto. Profesional. Si es que volvía a hacerlo. Bien. El tercer objeto era una jarra de bronce. Enormes y gruesas garras se hundían en la frente de dos cabezas cortadas. antes saldría de ese lugar infernal. Era del cementerio de Wrothburn. La tarasca. fuera poco profesional o no. encajó. Adulta. Sobre la brillante mesa de madera oscura había tres objetos. descubierta en el año 1890. Sacó su grabadora y con determinación dispuso su mente para concentrarse.290 - . Lo mismo que el torque de los dragones. El rompecabezas que no sabía que había estado tratando de resolver. Fieros ojos de granate se miraban mutuamente. como un dolor de cabeza. Las colas serpentinas se retorcían tras ellos. De su mandíbula con colmillos colgaba un brazo. Los documentos de procedencia la situaban en el periodo de La Téne. . Más tarde se dedicaría a ella. lo comprendió. aunque a ella la hoja le pareció más antigua. Su instinto nunca le fallaba. Una idea penetró en su mente. pero iba a pasar mucho tiempo antes de que volviera a llamar a Tonia. Era una pieza rara y hermosa. y las ranuras y las muescas para los dedos que había visto en muchas espadas celtas del año 1000 antes de Cristo. sobresaltados. pero las que le llamaron la atención primero fueron los dos dragones. Tenía refuerzos. muy parecida a la estatua galorromana de piedra caliza que había estudiado en el año de su carrera que pasó en Francia y en Escocia. Los documentos de procedencia citaban que la jarra había sido descubierta cerca de Salzburgo en 1867 por un caballero explorador y saqueador de tumbas del siglo XIX y vendida después en la década de los cincuenta del siglo XX a un rico industrial austríaco. Como el collar. Pero esta jarra no era de Salzburgo. Quizá estaba siendo injusta. pero fue tomando fuerza hasta que. Lo sintió en la piel. Cuanto antes acabara. Y los de Silver Fork. pero se sentía demasiado abatida para lidiar con monstruos hambrientos de sangre y devoradores de hombres. —Por supuesto —Mueller indicó la mesa en el extremo más lejano de la habitación. Estaba repujada con varias criaturas míticas. El mango y el pomo eran de algún material orgánico que se había podrido. La siguiente pieza era una estatuilla de cincuenta centímetros de alto. Pronto acabaría esa pesadilla y podría retirarse a su sórdida ratonera en el Kinsdale y lamerse las heridas en la oscuridad. de una bestia horrible con los miembros superiores levantados. mezclándose con el intricado diseño de zarcillos que decoraba toda la pieza. Primero muy despacio.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Así que Tonia iba a flirtear con él. Las carpetas de procedencia estaban junto a ellos. Eran simétricos. pero la curva de la hoja era todavía hermosa. Se apartó de ella con desagrado.

—Lo siento. Su ojo estaba distorsionado por el párpado caído. Abrió la puerta de la biblioteca. como una serpiente que se deslizara entre hojas secas. Ella retrocedió. enséñale su premio. Erin. muerto. pero creo que los documentos de procedencia de esta jarra son falsos. Estás muy guapa. Has llegado a la conclusión acertada en un tiempo récord.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Venció con dificultad su repulsión. Georg. Su sonrisa se amplió. Tamara. La indignación venció al miedo. El pobre y loco Connor. un color frío. Estas piezas fueron saqueadas. El terror la mantenía inmóvil. Me alegro de verte. Connor tenía razón. El murmullo de conversación desde el otro lado de la habitación se detuvo. susurrante. —Te felicito. Oyó una risita seca. Dio la vuelta. . ni sonrisa en sus pálidos labios. —Señor Mueller. sin pelo. —Estoy impresionado contigo. Se golpeó dolorosamente con la mesa en la cadera. entró. que fueron descubiertos hace tres años. Siento decirle esto. desconcertada. Aunque no lo suficiente. Los discos azules de sus lentillas coloreadas estaban pegados a sus yemas. Un hombre alto. Sospecho que el collar de dragones y por lo menos dos de los collares que vi en Silver Fork también son de Wrothburn. lentamente. Has ganado. Había arrastrado a la pobre y desprevenida Tonia a un mundo de peligro. Usted es Novak. incluso afeitado. Después pensó en Tonia. me gustabas. Levantó la mano y meneó sus dedos índice y corazón. —Hola. Sus ojos angustiados encontraron los de Tonia. Marcas carmesí deslucían sus mejillas pálidas. No había brillo provocador en los ojos de Tamara esta vez. —¿Cómo dice? —la voz de Mueller era suave. Tenía la boca torcida y le faltaban varios dientes. Parecías tan mojigata cuando te conocí en la clínica. Los ojos de Mueller ya no eran azul eléctrico. La miró impúdicamente. arrastrando sus ojos hambrientos sobre su cuerpo.291 - . Buscó en su bolso blanco de Prada y apuntó con un pequeño revólver plateado a Erin con despreocupada habilidad. Erin. —¡Perra malintencionada. mentirosa e infame! —silbó Erin entre dientes. pero en realidad eres más lista de lo que creía —sacudió la cabeza—. y su corazón dejó de latir por un momento. Eran de un verde sin vida. Erin. Lo conoció. querida —dijo Novak—. pálido. la tenía. —Los diseños distintivos muestran que es con toda certeza de los túmulos funerarios de Worthburn. —Sí. Sinceramente. —Es usted —susurró ella—. Erin se preguntó cómo un demonio semejante podía haber pasado por humano durante tanto tiempo. con una conmoción de culpa y horror. Erin gritó antes de poder contenerse. Erin. Pertenecen al pueblo de Escocia. y se obligó a hablar. Has superado mis esperanzas más salvajes. Lo supo. No tuvo el valor de mirarlo a la cara. Tonia estaba sonriendo. sonriendo.

se volvió triunfante. —No te muevas. Está impaciente por contarle a todo el mundo lo que vio anoche en la escalera. Erin. ¿hiciste lo que se te dijo esta mañana? —Sí. como puedes ver —dijo Novak—. sin duda. pero ay. Georg será el que ejecutará mis planes para ti. —Sí. por favor. —Cuando vea el vídeo de la cita amorosa de anoche. Los dos me sorprendisteis anoche.292 - . —¿Vídeo? —Ciertamente.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Realmente eras tú el que iba en ese coche negro el domingo pasado. crudo.. ahora se explica sus delirios. Después de que McCloud matara a Billy Vega. Tonia chasqueó la lengua como advertencia. La prisión le da a uno tiempo para reflexionar. También te encontrarán a ti. el amor es algo peligroso. que lo llevó incluso a secuestrarla. Es de conocimiento público que McCloud mató a Billy Vega. señor Mueller —su sonrisa era petulante—. ¿Estás enfadado. Tonia. Vive para esa promesa. Él se rio. No tenía idea de que McCloud pudiera ser tan. Me encantó cuando te rompió el vestido y te echó sobre la mesa. esta mañana —Tonia se estaba divirtiendo—. Georg? —Sí —el ojo sano de Georg brillaba de odio venenoso—.. Déjame explicarte la triste secuencia de desgracias que te tengo reservadas. su desequilibrio mental aumentó. Bárbara Riggs está histérica. Sus palabras eran sólo un intento desesperado de ganar tiempo. Alguna vez fue muy bello. su persecución obsesiva a Erin. más deprisa de lo que nadie hubiera podido esperar. —Sufrió daños irreversibles y su cara quedó desfigurada. En agradecimiento por todo su dolor y sacrificio. —He tenido una conversación con tu vecina. . Me estoy vengando de todo el mundo. querida. —La utilidad de Georg para mí se redujo mucho por la paliza de tu amante —dijo Novak—. —No. McCloud no podía haber servido mejor a mis propósitos si se lo hubiera ordenado. No. querida. Ella se cubrió la boca temblorosa con la mano. Está muy enfadado. ¿recuerdas? Y la prisión fue una tortura para él. su paranoia. cambiará de opinión —dijo Novak—. —Es un plan perfecto —dijo Novak—. La policía ya ha organizado la cacería. —No —Erin se movió con cuidado a lo largo de la mesa—.. Ah. la señora Hathaway. Lo está poniendo todo patas arriba para sacar a la luz la historia familiar de McCloud y sus antecedentes de enfermedad mental. Provocado por unos celos locos. será demasiado tarde. —¿Así que todo esto es para vengarte de mi padre? —no le preocupaba lo que decía ni lo que le contaban. ¿sabes? Estoy seguro de que tu padre opina igual que yo. Mucho. —¡Eso es ridículo! ¡Nadie creerá eso! ¡Mi madre me vio con él! Vio cómo él.. ¿verdad? Su sonrisa se amplió. —Y lo encontrarán —dijo Novak—.

—Ya iba siendo hora de que pasara algo en ese miserable apartamento tuyo —dijo él—. —Tamara se ocupará de que los fluidos corporales que encuentren en tu cuerpo sean los adecuados. se dará cuenta de lo que ha hecho y se suicidará con su propia pistola. —No —dijo Erin. Ahora miraremos a Tamara y a McCloud en el monitor del vídeo. Quizá incluso lo subirán a Internet. si quieres. —Despertará enseguida —el tono de Novak era de regodeo—. Novak juntó las manos. Georg. —Nunca funcionará —dijo desesperada—. Montamos la cámara de McCloud en tu pared y usamos cintas que llevaban sus huellas digitales.. —Podría ser. Un grito subconsciente pidiendo ayuda. Erin miró fijamente al monitor. Una señal evidente de que quería ser detenido. De tal palo. Es difícil decirlo. tal astilla. jefe. —Oh. mi querida seductora? Tamara le dirigió una sonrisa amplia y vacía. ¿verdad. Después. —No. Los forenses. recobrará la cordura.. Erin se fijó en las prótesis de sus dedos. El bastón ensangrentado está en el sótano de McCloud. No tenía razón para. Erin. Pues lo siento. a los ojos de todo el mundo. atado y amordazado. La imagen que apareció hizo que las rodillas se le doblaran... querida. Estoy seguro de que la policía disfrutará con los sabrosos episodios de vuestra aventura.. Pero el equipo forense ha encontrado los cabellos del peine de McCloud. ¿Te gustaría disfrutar de eso? Le lanzó una sonrisa alentadora. sí. —Oh.. Tamara? Ella miró al monitor. Estabas tan convencida de que el mundo actúa como tú. por favor. Las personas que te vigilaban estuvieron a punto de morirse de aburrimiento. Se denunció el robo de esa cámara hace meses. —No se te ocurrió mirar mis manos con atención. Dios —susurró ella. con los brazos extendidos. he pensado en todo. Mirará mientras Georg realiza los aterradores actos de los que. él será culpable. así que quedará claro que lleva meses espiándote. Connor estaba tumbado en una cama. Esta mujer podría extraer líquidos corporales de una estatua de piedra. como si estuviera ofreciéndole una golosina a un niño. Connor parecía muy quieto y vulnerable.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¡Pero eso es ridículo! Nadie creería que Connor mató a Billy Vega. Entonces será cuando empiece la diversión. —Georg no dejó rastro de sí en la casa de Billy —dijo Novak con aire de suficiencia—. en una agonía de culpabilidad y horror. meneándolos juguetonamente.293 - . Erin no se había fijado en el televisor de pantalla plana que estaba montado en la pared. ¿Está despierto. Mi pasatiempo favorito es ver cómo las mujeres Riggs miran horrorizadas a . lo prometo. Por primera vez. enciende el vídeo. Él siguió su mirada y los levantó. —Qué mal perder —la reprendió—.

Todo el mundo piensa ya que ha perdido el control. Lo sentí cuando McCloud le puso fin. Nadie que lo conozca —su voz temblaba con convicción furiosa. —Por supuesto.. Señora Riggs.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS sus hombres mientras éstos se divierten con otras mujeres. Estropeó mis planes para Cindy también. Miró a Novak. Erin. Incluso tú lo pensaste. Su mente dio vueltas del dolor y la conmoción. querida. Georg la agarró por el pelo y la golpeó en la cara. Georg debe ponerse guantes de plástico antes de tocarte —dijo Novak. Erin giró en redondo. ¿te acuerdas? Trató de ignorar la culpa y la vergüenza que provocaron sus palabras y se esforzó por levantarse del suelo. el caso quedará cerrado. Pero no importa. Esas mujeres Riggs no pueden escoger hombres buenos. Fue usted. Debería haber preparado mi muerte hace años. como si no hubiera pasado nada. Su piel bajo tus uñas. Hubo un silencio pesado. Ocúpate de ello —ordenó. no lejos de tu cuerpo. —¿No? Imagínatelo..294 - . Dio un paso hacia ella y soltó una risita cuando vio que Erin retrocedía—. Y ahora que estoy muerto. Tamara salió de la habitación. no tengo intención de hacerte daño —la tranquilizó—. Lo hallarán muerto. pero luchó por orientarse. En su boca había sangre. —Sí. Usted es sólo un ser retorcido que se alimenta de la muerte. Todo el mundo estaba mirándola. —No funcionará —dijo ella inexpresiva—. ¿por casualidad Erin está con usted? Tenía una cita con ella para ir a casa de Mueller. petrificada. Esta vez sólo miraré. Demasiadas personas lo saben. Medio desnudo. se estrelló contra la pared y cayó deslizándose al suelo. Oh. ¡pero no está en casa! ¡Qué extraño! ¡Es tan impropio de ella! Erin la miró fijamente. Ego. pero estaba demasiado apegado a mi picara identidad. cantarina—. que asintió con la cabeza. Mi madre sabía que yo venía. —Eres increíblemente cruel. ¿sabes? Te atrapa. Todo el mundo. Nadie la había golpeado en toda su vida. Connor es una persona noble. como esperando algo. de todas formas. En cuanto se encuentren las cintas de sexo.. Pero no podría esperarse que usted lo entendiera. —Pero nunca lograste llegar. —Vendrán a buscarlo a usted —le arrojó las palabras—. —Oh. Es magnífico. Georg sacó un par de gruesos guantes de goma de una caja que había sobre la mesa y se los puso. —La televisión de mi madre —susurró ella—. —¿Cómo se convirtió en Mueller? —preguntó Erin con un tono .. nadie me molestará —dijo Novak con petulancia—. Telefoneé a tu madre justo antes de llamarte a ti —la voz de Tonia adquirió una cualidad provocadora. el semen y el pelo de Connor sobre tu cuerpo asolado. Nada debe amenazar mi nueva identidad. Había planeado que tu madre se suicidara y que Cindy comenzara una caída libre en la adicción. arañado. Tu muerte acabará con ellas. honrada. sí. —Nadie creerá nunca que Connor podría hacer una cosa así. con su pistola en la boca. Sólo encontrarán la sangre.

McCloud me dio otra cuando maltrató brutalmente a Georg. con la condición de que le pongan tu nombre a la nueva ala. Me he relajado bastante.. En tu honor. ya puedo mostrarme al mundo sin temor. —Bravatas ante la fatalidad. así que lo mantuve en un coma inducido con medicamentos. demasiado fácil. Él parecía herido. Todo este tiempo. Casi. Solía visitar a Claude de vez en cuando. También hay que pensar en Seth Mackey y su esposa. Novak era la encarnación de sus pesadillas. Casi me das lástima —sus ojos se dirigieron a Georg—. bah. —Usted ha estado observándome desde que Connor estaba en la clínica. sí. puesto que no estaba viviéndola. Tu madre. Tras un último periodo con los cirujanos plásticos. puesto que ya no existo. Todo el que haya osado enfrentarse a mí será castigado. Sí. Necesitaba su ADN vivo para intercambiarlo con el mío en los bancos de datos. y yo los abatiré a mi placer. Erin. los hermanos McCloud. Quizá haga esa donación al Huppert después de todo. Pero tú ya sabes eso. El miedo al caos la había controlado toda su vida. La muerte y desgracia de Connor los pondrá en camino hacia la ruina. pero sería libre en esos momentos. Como tu padre. Todo ese esfuerzo de rigor. —Su plan tiene un defecto —dijo. cuando mi vida era menos complicada. Tú no podrías enfadarme. Crearía su propia realidad mientras tuviera poder. Estoy transfigurado. Pero tú.295 - . Cindy también. Vosotros dos estabais destinados a destruiros mutuamente. —Robé la vida de Claude hace catorce años. Ella forcejeó para sentarse. —No —dijo él—.. No está en tu naturaleza.. apoyándose contra la pared—. ¿No sería conmovedor? —Es usted un demonio. la oculta finalidad de todos sus esfuerzos incesantes por controlar su mundo y mantener el caos a raya. Y ninguna huella me incriminará. le contaba mis andanzas. . —Mi naturaleza está cambiando —Erin se esforzó por sostenerse sobre sus piernas tambaleantes. Me enfado con frecuencia y digo tacos. —Así que no tiene nada contra mí personalmente —insistió ella. Le cogía la mano. —Tu devoción me dio la idea —dijo Novak—. —Entonces. Toda esa fibra moral y ese autocontrol. lo cual no es un crimen tan grande como podrías creer. Últimamente aguanto muy bien el caos. Ya no me importa dejar la cama sin hacer y los platos sin fregar.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS exigente.. —En absoluto. ¿esto es para castigar a mi padre por fallarle y a los McCloud por atraparlo? ¿Eso es todo? —Ah. tú eres la clave de toda la familia. de todos modos. Tengo un corazón muy tierno. pero no hay prisa. Dicen que las personas comatosas entienden a un nivel profundo. Se levantó. Novak se rio de ella. Podía tener sólo unos minutos más de vida. todos esos infructuosos esfuerzos la habían llevado directamente a las garras de ese monstruo. La mente de Erin estaba extrañamente lúcida.

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Novak parecía ligeramente sobresaltado, como si una muñeca hubiera adquirido vida y lo criticara. Le hizo un gesto cortés para que se explicara. —Ha estudiado las debilidades de todo el mundo, pero ha olvidado una cosa. La gente real crece. Cambia. Pero usted no, porque está muerto. Sólo quiere objetos inanimados para poder moverse entre ellos porque está muerto por dentro, Novak. No puede crecer. Por eso nos odia tanto. Si yo fuera una santa, tal vez me compadecería de usted, pero no lo soy. Usted es un ser miserable, retorcido y está muerto. Novak parpadeó. Miró a Georg. —Golpéala de nuevo. Georg levantó el brazo. Erin se protegió contra la mesa y se agarró a ella. De pronto, las lámparas se apagaron. La imagen de Connor en la pantalla se contrajo en un puntito de luz y se desvaneció en un vacío gris plano.

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Capítulo 25
Alguien lo estaba abofeteando. diciendo algo urgente. Gritando. Quería decirles que pararan, pero su lengua y sus labios no podían descifrar la coreografía del lenguaje. Una neblina de negro, rojo y blanco nadaba en su visión. Se convirtió en un óvalo blanco. Una cara. Ojos esmeralda. Labios, dientes, moviéndose en silencio. Slap, slap. La bruja de ojos verdes no lo dejaba en paz. Echó agua helada sobre su cara. —¿Qué? —¡Despierta, idiota! No tenemos mucho tiempo. En cuanto restablezcan la corriente empezarán a buscarme. Él cerró los ojos con fuerza y los abrió de nuevo. —¿Qué coño...? —Soy Tamara. Tú eres Connor McCloud. Novak te tiene atado a una cama y está apuntando a Erin con una pistola. ¿Eso te dice algo? —¿Erin? ¿Novak? —se abalanzó para ponerse en pie pero fue devuelto de un tirón por la cinta aislante que lo mantenía atado a la cama—. ¿Dónde está Erin? —Excelente. Mucho mejor —dijo Tamara—. Ahora escucha bien. No tenemos mucho tiempo. Voy a desatarte y a darte un arma para que me ayudes a matar a Kurt Novak. ¿Estás dispuesto a hacerlo? Él asintió con la cabeza, sorprendido, mientras ella sacaba una navaja de una costura de su falda y se ponía a liberarlo en la cinta que lo ataba. Le soltó un brazo, luego el otro, entumecidos por haber estado tensos tanto tiempo. Su falda amplia crujía mientras se apresuraba en torno a la cama y empezaba a desatar en sus pies. Él se esforzó por sentarse. —¿Eres una policía encubierta? Ella se rio incisivamente. —Ja. Para nada. Es un asunto personal. —¿Qué te hizo Novak? —liberó uno de sus pies y Connor intentó moverlo. Aún no lo podía sentir. —Asesinó a mi amante favorito —la voz de Tamara era impasible. Liberó su otro pie—. Nadie toca mis cosas. —Oh... —su cerebro estaba tan torpe y laxo por la droga que tardó algún tiempo en reconocer la verdad—. Tamara... ¡Mará! ¡De Stone Island! Tú eras la amante de Víctor Lazar. Ahora recuerdo. Te vi en los videoclips. Pero eras morena. Te has cambiado la nariz. Y tus ojos eran... —Topacio, chico listo. Ojos amarillos de gato. Afortunadamente para los dos no fuiste lo bastante listo para descubrir eso en Silver Fork. Habrías acabado con la garganta cortada. Quizá yo también. Vamos ahora. Ponte de pie. Muévete. Pon a bombear esa sangre. Connor caminó tambaleándose en torno a la cama, agarrándose a ella

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cuando sus rodillas se doblaron. Su cabeza palpitaba con cada latido del corazón. Rechazó la humillante necesidad de vomitar. Le recordó sus días de terapia. —¿Por qué me estás ayudando? —En realidad no lo estoy haciendo. Eres tú el que me estás ayudando a mí. Rescatarte no era parte de mis planes. He estado buscando una oportunidad para matar a ese bastardo toda la semana, pero es demasiado listo, y demasiado suspicaz, así que estoy hasta la coronilla y además creo que está a punto de matarme. —Oh —dijo él estúpidamente—. Eeh... ¿por qué no llamas a la policía, sencillamente? —Oh, sí. Como eso funcionó tan bien la última vez... —se burló ella—. Además, tengo mis razones para evitar a la ley. No esperaba que todo fuera tan rápido con vosotros dos, pero está muy bien. Estoy cansada de ser la concubina de ese monstruo. Es agotador. Y los planes de violación y asesinato para ti y tu novia, bueno... puag. Tengo mucho estómago, pero todo el mundo tiene que trazar un límite en alguna parte. —Gracias. —De nada. Bueno, vamos allá. ¿Puedes caminar? El efecto de la droga debería estar desapareciendo ya. Yo misma cargué ese dardo. Tropezó y cayó de rodillas con un grito ahogado. Tamara tiró de él para levantarlo de nuevo, sus uñas largas y feroces se clavaron en su brazo. —Corté la corriente, así que no nos verán en las pantallas de vigilancia durante unos cuantos minutos más. Novak enviará a Nigel a ver qué pasa en cualquier momento. Le va a dar un ataque cuando sepa que no habrá show de sexo. —¿Show de sexo? —le lanzó una mirada recelosa—. ¿Qué show de sexo? —No preguntes. Oh, pero hablando de shows de sexo... ¡Maldita sea, mueve el culo, McCloud!... Como decía, lo único divertido de esta semana ha sido veros a tu novia y a ti haciéndooslo. Muy entretenido. Y ése es un gran cumplido, viniendo de mí. Odio que me aburran. —Oh, Cristo —volvió a caer de rodillas—. No me digas. Ella tiró de él otra vez. —Eres bueno, chico grande —se burló—. Sigue tratándola bien, o la próxima vez que nos encontremos no me portaré tan bien contigo. Estaba tratando de cabrearlo, para ayudarlo a eliminar los restos de la droga. Era un esfuerzo conmovedor y él se lo agradeció, pero todo lo que podía hacer era no desmayarse ni vomitar. No tenía fuerza para sentir ira. Tamara abrió la puerta de un tirón. Connor se secó el sudor frío de la frente. Su manga salió manchada de sangre seca. Se balanceó y se agarró a la jamba de la puerta. —En las películas de James Bond siempre hay al menos dos chicas hermosas —jadeó—. Una buena y otra mala. Ella le lanzó una sonrisa felina. —Yo soy la mala. —No me confundas. Me pongo un poco espeso cuando estoy

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colocado. —La flexibilidad es la medida verdadera de la inteligencia. Novak me dijo que eras bastante inteligente. No me defraudes ahora. Bien, escucha. Esto es lo que diremos: te desataste de alguna manera, me sacudiste, cogiste mi pistola y me forzaste a enseñarte dónde está Erin. Irrumpiremos en la habitación, y tú me llevarás como escudo... —Olvídalo —Connor apoyaba la mano contra la pared del corredor y caminaba sin parar de tropezar detrás de ella—. No le importa que te mate. Nosotros lo sabemos, él sabe que nosotros lo sabemos. Podría dispararte sólo para demostrarlo. Las perfectas cejas de Tamara se arquearon. —¿Tienes una idea mejor? —¿Qué tal si me dices dónde están y después corres como el diablo y pides ayuda? —sugirió—. Yo iré y haré lo que pueda. Tamara resopló con sorna. —Oh, por favor. Erin y tú estáis muertos si entras solo, y yo igual, porque me seguirán. Si entro contigo somos dos contra tres. Más o menos. Tonia es estúpida y lenta, pero Novak y Georg cuentan por dos cada uno. —Tres contra tres —dijo él. —¿Estás contando a Erin? —parecía divertida. —Sí, demonios. Erin es una amazona. —Una amazona desarmada —dijo Tamara con ironía. —Tres contra tres —insistió. —Lo que quieras. Estamos llegando. Cállate y piensa rápido. Connor corrió con esfuerzo detrás de ella durante unos segundos y le golpeó el hombro. —Una cosa —preguntó—. ¿Por qué quieres vengar a Lazar? Era un... —¿Criminal? ¿Corrupto? ¿Codicioso? ¿Despiadado? Seguro. Era complicado. Me gustan los hombres complicados. Yo misma soy una criminal codiciosa y despiadada. Y Víctor ha sido el único hombre en el mundo que me ha dado lo que yo necesitaba. No quería seguir preguntando, y lo intentó con todas sus fuerzas, pero ella lo había provocado y ahora tenía que saberlo. —¿Y qué es lo que necesitas? —dijo al fin. Tamara se subió la falda y sacó un revólver de una pequeña bolsa. Se lo arrojó, moviendo la cabeza con aprobación cuando él lo cogió al vuelo. —Lo que yo necesite, no te importa, chaval. Vamos. Empieza el espectáculo. —De acuerdo. Pero antes escucha un segundo. Tengo un plan mejor...

***
—Para —dijo Novak. El brazo levantado de Georg se detuvo en el aire. Él y Novak intercambiaron miradas. Erin alargó los brazos tras de sí. Sus dedos rígidos y fríos se deslizaron por la superficie de la mesa, buscando a tientas. Tocaron la aguda punta de un objeto que giró ante su roce. La daga de bronce. Todavía estaban todos mirando para otra parte. Deslizó la punta del

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puñal dentro de su manga, temblando ante su propia osadía. La recogió y puso ese brazo sobre su pecho. Apretó su otro brazo sobre él en una postura encogida, defensiva. No necesitó actuar mucho. Novak ladró algo en un idioma que ella no reconoció y Georg le dio una respuesta breve y hosca. Después, Novak apretó un botón en su reloj y gritó hacia él en el mismo idioma. Mantuvo una conversación con la persona que había contestado. Siguió un largo y pesado silencio Novak caminaba arriba y abajo por la habitación. Le fruncía el ceño a Erin como si el corte de corriente fuera culpa suya. —No me gustan las sorpresas a estas alturas del juego —habló dirigiéndose al reloj—. ¿Tamara? —esperó. No hubo respuesta. Se volvió hacia Tonia. —Vigílala. No dejaré nada al azar. Si no puedo verlos en el vídeo, los veré en esta habitación. Georg la miró impúdicamente. —Los miramos a ellos y después él nos mira a nosotros. Ella retrocedió. La daga se deslizó hacia arriba en su manga, hasta el codo. La sentía muy fría contra la piel de su brazo.Tonia abrió la puerta. Saltó hacia atrás con un chillido y levantó su pistola. En las manos de Georg y Novak aparecieron también sendas pistolas. —Relajaos todos —dijo la voz ligera y divertida de Tamara—. Tengo la situación bajo control. Entró en la habitación. Connor pasó tambaleándose a su lado, con los brazos atados detrás de la espalda y la cabeza inclinada en un ángulo extraño. Tamara le agarraba un mechón de pelo. Su pistola estaba clavada bajo la barbilla de él. —Cuando se produjo el corte de energía supuse que querrías un cambio de planes, jefe. Sé cuánto significa esto para ti. Novak aguzó la vista. —No deberías tomar iniciativas de este tipo sin consultarme. Podría haberte echado el guante. Tamara parecía arrepentida. —Lo siento mucho. Sólo pensaba en complacerte. Perdóname. Como puedes ver, lo manejé fácilmente. Los ojos de Connor buscaron los de ella a través de la habitación. Estaba tan hermoso, y tan pálido... Su rostro cincelado estaba magullado y manchado de sangre. El fuego de amor que había en sus ojos era como un golpe contra su corazón. Tamara sacudió la barbilla hacia Georg. —Ayúdame a esposarlo al radiador. Georg lanzó a Novak una mirada interrogante. —Hazlo —dijo Novak cortante—. Se está haciendo tarde y ya vamos retrasados. Tamara soltó el pelo de Connor y se apartó de él, con la pistola aún apuntando a su cara. —Al suelo —dijo—. Siéntate. Aquí. Connor se acurrucó y, lentamente, hizo lo que se le pedía. Georg avanzó, flexionando sus manos cubiertas con guantes de plástico.

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—Quiero golpearte con tu bastón —silbó entre dientes—. Pero antes debo tenerla a ella —señaló con la barbilla a Erin— delante de ti. Y después morirás. Saltó hacia Connor con un grito animal y lo tumbó en el suelo. Connor se retorció debajo de él. Se disparó una pistola. Georg se arqueó hacia atrás gorgoteando. Tonia gritó. Tamara giró y le dio una patada en la cara. La pistola en la mano de Novak se levantó, apuntando a Connor. Erin explotó, saliendo de su conmocionada parálisis. Se lanzó contra Novak y dejó que la daga se deslizara de la manga a su mano. Lo golpeó y se tambaleó hacia atrás. Él erró el tiro. Una ventana se rompió. Novak soltó un chillido de furia inhumana y saltó hacia ella. Erin levantó la daga de bronce, fuertemente aferrada en sus manos. Hizo frente a su furioso impulso. La hoja se hundió profundamente en su garganta. Sus pálidos ojos se volvieron vacíos. Sangre arterial de un rojo oscuro se derramó sobre el impecable lino blanco. La pistola cayó de su mano. Sus brazos la rodearon mientras caía hacia delante. Su sangre tenía un olor a carne, metálico. Estaba arrastrándola hacia abajo con él, a los pozos humeantes del infierno. Oyó otro disparo de pistola, luego otro, pero venían de muy lejos. La mesa le golpeó la parte de atrás de la cabeza mientras caía, pero era otra persona la que sufría ese horrible dolor. Ella estaba cayendo en el remolino que siempre la había esperado. Desvaneciéndose en la oscuridad.

***
—¿Erin? ¡Maldita sea, Erin, despierta! ¡Háblame! La voz de Connor sonaba aterrorizada. Ella quería confortarlo, pero había perdido contacto con la parte de sí misma que podía hablar. Todo estaba muy lejos. Ella era muy pequeña. Se hallaba perdida en un vacío inmenso y resonante. —Está cubierta de sangre —la voz de Connor temblaba. Unas manos rudas le abrieron la blusa de un tirón—. No puedo saber si... —No es de ella —dijo la voz de Tamara—. Es de él. Relájate. Los ojos de Erin se abrieron. Sentía un dolor insoportable en la cabeza. Se esforzó por concentrarse. —¿Connor? —¿Erin? ¿Estás bien? —No sé. ¿Lo estoy? Su mano se deslizó por su cuerpo, buscando heridas. Soltó un largo y tembloroso suspiro de alivio cuando no encontró ninguna. Deslizó el brazo detrás de su hombro y la levantó. —Dios... Me has dado un buen susto. —Mi cabeza —Erin trató de levantar la mano hasta la cabeza, pero su brazo pesaba como el plomo. Los dedos largos y delicados de Connor se deslizaron entre su pelo y exploraron. Ella silbó del dolor. —Tienes un chichón, pero no hay herida —dijo él.

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Connor dijo que tú eras una amazona. —¿De verdad? Tamara sonrió. . ¿Sabes una cosa? Tienes buena madera. No es gran cosa. sobresaltada. La cabeza de Connor cayó sobre su hombro empapado de sangre. —Creo que te está diciendo algo importante —intervino Tamara. Ella echó una ojeada y apartó rápidamente la vista del ser quieto y empapado de sangre que había a su lado. frunciendo el ceño. —¿Esta vez está muerto de verdad? —Bien muerto —dijo Tamara—. Hay sangre por toda la pared. Lo que quería decir era demasiado complicado. He tenido heridas peores. Todo lo demás es sólo una mentira. Presencia. con su cálida ternura. y necesitando algo que ella ya no podría darle. Déjame ver. nena. —Tonia me pasó rozando. con los dedos bañados en sangre. Se le revolvió el estómago. Estoy impresionada —Tamara apretaba con fuerza la parte superior de su brazo. La perra siempre tuvo una pésima puntería. pero no podía seguirla a esa helada tierra baldía. Necesitas un poco de ayuda con el estilo. Gracias a ti. Esto parece un matadero. valor y una actitud flexible. Ella alzó la vista. —No. Erin oía sus voces. no lo estás. Ladeó la barbilla de Erin cuidadosamente con una mano manchada de sangre—. —Creo que tienes una conmoción. Tamara estaba agachada junto a ella.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Novak? Connor movió la barbilla hacia la izquierda.302 - . —Claro. parpadeando. La tibia mano de Connor acariciaba su cara. —¿Erin? ¿Nena? ¿Estás ahí? —No estoy muerta —fue todo lo que salió. Tienes todas las aptitudes. Erin cerró los ojos antes de poder ver las paredes salpicadas de sangre. No estoy muerta —repitió estúpidamente. Sólo una máscara. chica. Eso es lo que fue siempre. El mundo de nuevo se ensanchó en un vacío vasto y resonante. cerebro. Eso es. si quieres podrías llegar a ser una excelente chica mala. Nadie podía. —Le disparamos porque no sabíamos que estaba mortalmente herido —dijo Tamara—. cariño. —Todo es caos —susurró—. Apretó los ojos. No conocía el camino de vuelta hacia donde él esperaba. un millón de cosas desesperadas se agolpaban—. —Oí todos esos disparos —dijo. y tenía razón. Pero eso no es gran cosa. Él la amaba. Eso era tan extraño que penetró realmente la neblina y la trajo de nuevo de vuelta a la habitación. Ella olió su pelo tibio y enredado contra su cara. Se concentró en Tamara. Connor le alisó el pelo hacia atrás. pero no podía entender lo que estaban diciendo. Gracias a Dios. —¿Yo? —Tú lo liquidaste clavándole la daga en el cuello —su aprobación era contundente—. —Estás herida —le dijo Connor—. Diste en una arteria.

303 - . y este asunto de la hermandad eterna es conmovedor. Erin no es una. —¿Como Tonia? Tamara movió la mano manchada de sangre descartando a Tonia. Los polis me producen urticaria. preciosa —le dijo Tamara—. hermosa. Lo que perdiste en ella lo ganaste en mí. chico grande. Deja de lloriquear. vaca estúpida. —Espabila. Sus labios eran suaves y persistentes—. Jesús. —Te debo una. No lo olvides. —¿Complicada? ¿Como ésta? —preguntó Connor indignado—.. Probablemente salieron corriendo cuando oyeron los disparos. agradezco tu ayuda. . déjame un mensaje en el sex shop Money Pot de Pioneer Square. : —Cuando eres poli una vez. Se evaporarán pronto —le dio un puntapié a Tonia en el trasero según pasaba—. Ha sido un placer intenso. McCloud. así que me voy. pero las hermanas se cuidan unas a otras. Si alguna vez necesitas ayuda en una situación complicada. Su primera muerte.. Tamara se le rio en la cara y le dio con la uña del rayo. Olvídalo. esto es aberrante. por supuesto. ¿verdad? He experimentado muchas veces esa sensación. No te vas a desangrar. por supuesto. —No. —Yo ya no soy poli. Excepto tú. —Tonia es basura. lo eres siempre. Presiona en la herida con la palma de la mano y cállate. —Este lugar va a estar lleno de polis dentro de poco. Se levantó y se subió la falda para guardar la pistola. Pienso portarme bien durante un tiempo. ¿sabes? Me ha hecho lo que soy hoy ahora.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Connor volvió a atraerla hacia la calidez de su pecho.. pero en ese caso ya la ayudaría yo. —Eres muy amable. Los únicos en la casa eran Silvio y Nigel. —No tanto. Los brazos de Connor la abrazaron celosamente. en la que había un rayo brillante y plateado pintado. Ciao.. —Deja que hable por sí misma —se burló Tamara—. Erin soltó una risa amarga. y más — se inclinó hacia delante y besó la boca de Erin. El cuerpo de Connor estaba rígido. A menos que Erin me necesite. Ella negó con la cabeza. Tamara arqueó las cejas en un gesto de escepticismo. —Eh. amiga. Connor intervino: —Eh. pero esas cosas no le van a Erin. Las situaciones complicadas son mi especialidad. —Gracias. Los demás están dispersos por la ciudad. Hoy es un gran día. —¿Algunos otros matones de los que preocuparse? —preguntó Connor. Todo es caos. pero ha sido un día duro. ésta ha sido una situación límite —admitió—. Eres un premio muy fácil. Puedes dejar de joderme la cabeza ahora. —Los hombres pueden venir y pueden irse. Me voy —le sonrió a Erin —. Tamara rozó la mejilla de Erin con su larga uña roja.

Luces brillantes. Ella se acurrucó allí con los ojos cerrados. Connor se la repitió a Nick. Connor la tomó en sus brazos de nuevo. . Sabes cómo encontrarme si me necesitas. —Gracias. Se quitó la camisa. un frenesí de actividad. Nick. Repitiéndolo. Casi no podía hablar. Debe de estar por aquí. con los dientes castañeteando. —Hasta luego. Cállate y déjame hablar. ven a verlo por ti mismo. —Lo encontraré. Espera —se agachó frente a Erin y le palmeó la cara—. Las luces se encendieron. Erin sintió el miedo en su abrazo fervoroso. con el lloriqueo de Tonia como fondo.304 - . Estaba inconsciente cuando me trajeron aquí. diablos. sí. Necesito una ambulancia. Tengo a Novak y a Luksch. Y lo amaba. sin palabras ante la carnicería. decirle cuánto sentía no haber creído en él. una de las de Novak.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Tamara? —llamó Erin en voz alta. no lo sé. Lo agradecida que estaba de que él hubiera venido a salvarla de todas formas. Pero no podía decirlo. Hay una mujer con una herida de bala en el muslo. La sonrisa brillante de Tamara relampagueó. si todavía quieres hacerlo. ¿cuál es la dirección de este lugar? Se lo dijo con un hilo de voz. la arropó en ella y la atrajo a su regazo. Vibraba en sus brazos. Era heroico y hermoso. Oía su voz. —Date prisa —dijo al teléfono—. sintiendo como se hundía en un pozo negro del que dudaba que alguna vez pudiera salir. Una sirena aullando. cariño? —En mi bolso —sus dientes castañeteaban—.. y después puedes arrestarme. —Eh. alejándose cada vez más. Así fue como los encontraron los dos hermanos de Connor y su amigo Seth. Yo también te debo una. la habitación se llenó de gente. —¿Todavía tienes ese móvil contigo en alguna parte. de ruido. Se quedaron solos en la habitación oscura junto a dos cadáveres bañados en sangre. el pinchazo de una aguja. Se desvaneció en la oscuridad. Cariño. que todavía irradiaba calor. contra toda esperanza. le quitó la blusa empapada de sangre. Erin tiene una conmoción. Dejó el teléfono a un lado. Después nada. Están muertos.. Obligó a su mente a concentrarse. Connor la sacó de ese lugar. encorvando su cuerpo tibio sobre ella. A ella no podía importarle menos. Estaba sacudiéndose sin parar. Separaron los brazos de Connor de ella y la envolvieron en una chaqueta de cuero de hombre. Erin empezó a tiritar sin control cuando él se apartó para buscar el móvil. Puedes identificarlos a placer. estaba temblando. Se deslizaron como sombras silenciosas en la habitación y miraron alrededor. entonces. Tamara se dio la vuelta en la puerta. Connor estaba diciendo algo.. Parte de ella ansiaba confortarlo... caía por la siniestra espiral sin poder detenerse. Caía.. Soy yo.

No había ninguna buena razón para no comprarse tabaco y papel de liar. prácticamente todo el tiempo esos días. así que él suponía que la pelota estaba en el tejado de ella. Riggs gruñó con impaciencia. Encontró los ojos oscuros de Ed Riggs a través de los pesados paneles de cristal. ni siquiera su guardaespaldas. así que si tienes algo que decirme. Finalmente dijeron su nombre. Sintió náuseas. Maldición. —Voy a pedir a Erin que se case conmigo. Se sentía como si tuviera una bomba haciendo tic tac en el bolsillo de los pantalones. Cojeaba más de lo habitual. Fue una espera larga y tediosa. como si esa promesa fuera el último tenue vínculo que aún lo unía a ella. Había metido unos cuantos trozos de papel en el bolsillo para hacer pajaritas. qué demonios.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Capítulo 26 Connor aparcó el coche. Los ojos de Riggs se quedaron en blanco. en la cara dura como el pedernal de su antiguo compañero de trabajo. Ese lugar lo ponía tenso. Él respiró profundamente. como si fuera a ver a un médico o a un dentista. No era nada para ella. No podía enfrentarse a eso.305 - . frotándose el músculo del muslo que le producía calambres siempre que estaba estresado. Lo había dejado para complacer a Erin. de la misma forma que los hospitales. ver esos ojos. Pero no podía. . Eso requería un cigarrillo. apagó el motor y se quedó allí sentado muriéndose por un cigarrillo. Encender un cigarrillo habría sido admitir que nunca iba a tenerla. —McCloud. Lo había echado definitivamente de su vida antes de eso. pero no era su novio ni su esposo. Connor descolgó el suyo. Riggs. un esfuerzo vano por mantener la mente demasiado ocupada para pensar en la estupidez que estaba haciendo. Extraño. Erin había heredado los ojos grandes de Ed. El anillo de compromiso que había comprado para ella le ponía de los nervios. La mirada de Riggs era sombría. Alzó la vista hacia la mole sombría de la prisión estatal. —Hola. escúpelo. Salió del coche. Erin no había hecho ningún movimiento hacia él desde el baño de sangre. Había muchas formas de abordar el asunto. Pero no iba a poder esperar mucho más. —No le dan a uno mucho tiempo. así que. hacía más de una semana. Ed Riggs levantó el teléfono y esperó. Miró a través del cristal al hombre que tenía enfrente. Todavía no. Todas sonaban estúpidas. tan parecidos y sin embargo tan diferentes. Se forzó a caminar con más soltura.

306 - . —No. ¿qué quieres? ¿Quieres que te dé las gracias? ¿Quieres una disculpa? Olvídalo. Hurra por ti. la frustración de un animal atrapado ardía en sus ojos. Riggs apoyó la cara en las manos. ¿eh? ¿Estás aquí para pedirme permiso? —No necesito tu maldito permiso —dijo recalcando las palabras. Tú eres su padre. Cuando levantó los ojos de nuevo.? —No —lo interrumpió—. Riggs —contestó él. Nunca tendrás que beber cerveza y hablar de fútbol conmigo en la barbacoa. —¿Entonces qué coño estás haciendo aquí? —silbó Riggs entre dientes. El silencio recibió sus palabras. cabrón. Erin es la que decide. Quería que te enteraras por mí. Estaba sombría y gris bajo la luz fluorescente. Connor levantó los hombros. Siempre lo creí. sí? ¿Crees que te la mereces. McCloud. Te llevas el gran premio.. La pregunta del millón de dólares. —No estoy seguro —admitió—. Los ojos de Riggs se apartaron. La boca de Riggs se apretó. Cuando levantó la vista. Riggs soltó un ladrido de risa amarga. —Tú también. —Eso es lo que espero. Siempre me jodiste. —Sólo puedo joderte a través de un teléfono y un cristal a prueba de balas. —Hijo de puta santurrón.. —¿Ah. mirándose a los ojos. por eso? ¿Crees que la has ganado? ¿Crees. —Bárbara estuvo aquí la semana pasada. Este lugar ya es bastante castigo. —Ya lo sé. pero tú puedes. el enrojecimiento producido por la rabia había desaparecido de la cara de Riggs. Lo que yo merezca o no merezca no vale una mierda. —Esperaba que me desearías suerte —dijo calladamente. no quiero eso —dijo Connor. —Vete a tomar por culo. Riggs sacudió la cabeza. . Se preparó para una respuesta feroz. Lo que hiciste por Erin y Cindy. Míralo por el lado bueno. Ganaste. —No pude protegerlas. Los ojos de Riggs se entrecerraron. Connor apartó la vista de él. Los segundos pasaban. Connor se encogió de hombros. Había estado tratando de buscar la respuesta durante días. Y ella tampoco. Lo hiciste bien. desde que lo acometiera la obsesión de hablar con Riggs. Sus hombros se derrumbaron. Pero ¿qué puedes hacer? —Pides mucho. Connor esperó. ¿es eso lo que has venido a decirme? ¿Quieres hinchar el pecho y presumir? Adelante.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —¿Por qué me lo dices? —preguntó lentamente. —De hombre a hombre. Su tono era de ira—. Me contó lo que pasó. McCloud. Se quedaron callados. —Maldita sea. —Eres tan jodidamente extraño —dijo cansino—. Eso.

—Me arriesgaré. qué demonios —murmuró—. —Oh. sí. El que yo te desee buena suerte podría ser una maldición. Cuídala bien. Pronto dejaría de ser su problema. —Siempre tengo cuidado —la tranquilizó. *** El apartamento parecía aún más abandonado ahora que los cuadros y las colgaduras que había usado para tapar las manchas de la pared estaban metidos en cajas. como si estuviera saboreando algo amargo. McCloud.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Tú me debes mucho —dijo Connor—. por supuesto. —¿Qué? —Sigue protegiéndola.. Erin trató de sonreír. Un par de cajas más de ropa y estarás fuera de este lugar. Buena suerte. por favor —le rogó ella—. Nací para ello. Se levantó. . dio la vuelta y se alejó resueltamente. cariño! ¡Si lo limpias más se va a desintegrar! —Necesito un poco de tiempo —insistió Erin—. Bajemos esta carga y después vamos a comer algo. mamá. Su madre vio el aspecto inflexible de la cara de Erin y apretó los labios. con la espalda bien derecha. Riggs movió los labios con desagrado. Es una antigüedad. Le hizo un gesto a Riggs con la cabeza y colgó su teléfono. El ascensor. todavía estaba estropeado. —¿Cindy está todavía cuidando la camioneta? —Sí. Riggs dejó caer el teléfono. —Eso es todo lo que cabe en la camioneta por ahora. —No me des las gracias todavía —le advirtió Riggs—. entonces. agarró el espejo y caminó pesadamente hacia la puerta. cariño. Su madre entró haciendo bulla.. Connor soltó una bocanada de aire larga y temblorosa. gracias. más que una bendición. —No tengo hambre.307 - . —Eeh. No te preocupes. —Como quieras —sacó una bolsa de ropa del armario y salió. Connor volvió a ponérselo en el oído. Y realmente quiero esto. Haré un poco de limpieza para dejarlo todo recogido. Erin se quedó de pie en medio del apartamento. —Ten cuidado. —Se acabó el tiempo —dijo una voz por el intercomunicador del techo. Piensa en quién soy. Miles se agachó en la puerta y se dirigió al espejo de pie. Le temblaban las piernas por todos esos viajes arriba y abajo en los seis pisos de escaleras. —¿Limpieza? ¡Este sitio está más limpio de lo que se merece. —Demonios. Si me deja —prometió—. Riggs le hizo un gesto de que lo cogiera de nuevo. Se limpió el sudor de la frente.

en un piso con otras chicas. sin embargo. Su galante caballero errante. y tenía una habitación desocupada. La había sacado de aquel cementerio en sus brazos. Los primeros días después de que su madre la llevara a casa cuando le dieron el alta en el hospital. ella se iría al día siguiente. Era su turno de morderse las uñas. apasionado y valiente. Era un día cálido. Si decía no. Pero ella se había resistido y. Lo había dejado solo. todavía la apuñalaba como un cuchillo. Y Connor no había llamado. Su amiga Sasha vivía en Portland. Mañana tendré más valor. Se había evitado el desastre. casi no le preocupaba estar viva o muerta. como todos los demás. A ella no le importó. Tenía muy poco que ofrecerle. Y si él la rechazaba. Se había dado cuenta de lo que se le había arrebatado. se detenía. y el ruido y el bullicio de una casa llena de mujeres jóvenes ocupadas serían buenos . Sería un paso atrás en el tiempo. sin embargo. se había vuelto contra él. y ahora se sentía muy pequeña. lo había tratado como si estuviera loco.. había arriesgado su vida por salvarla. El recuerdo de aquella noche con él. ya no quedaban mañanas. estaba sangrando por dentro. ¿Qué esperaba? ¿Qué quería de él? Había tratado de protegerla con todas sus fuerzas. Tenía que llamarlo hoy. Aunque Connor la había salvado. Una pajarita de Connor. Y. Debía estar indignado con ella. No había mejorado nada en una semana de días interminables y noches sin dormir. Sólo ella misma. Bueno. Entonces. pero era todo lo que podía permitirse. Su plan de supervivencia estaba preparado. eso sería el final. finalmente. Los sentimientos habían atravesado con estruendo el destruido paisaje de su corazón y había recordado. Todos los días. pero cada vez que cogía el teléfono para llamarlo.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Su verdadero problema era que algo dentro de ella se había roto también. dejaba caer el teléfono y pensaba.. estando acostada boca abajo. de ser las adultas. Y después se había disuelto como la niebla. Ella estaba indignada consigo misma. pero aún sentía frío cuando pensaba en lo que había ocurrido. Eso la había resquebrajado y la había dejado con la herida completamente abierta. No tenía ningún tipo de sentimiento. No había sido herida y. Se marchitaría como una flor seca y se convertiría en polvo. con la mano caída tocando casi el suelo. No saberlo era preferible a la horrible certidumbre. Se derrumbó en el suelo en medio de la habitación y se abrazó. de arrancarse el pelo. Sólo yacía en la cama y miraba fijamente el papel de la pared hasta que Cindy y su madre se pusieron frenéticas. Presionó la mano contra el vientre y miró fijamente al linóleo de rayas. tierno. un día. Estaba rígida y como un témpano. sus dedos rozaron un trozo de papel plegado. estaba sudando. Que sudaran. Un premio muy pobre. Aquella noche mágica de confianza y amor perfectos. temblando. Dios.308 - . mañana. ¿qué esperaba? No lo culparía si no quería volver a verla nunca. Como en sus días de universidad.

. Su cuerpo largo y esbelto estaba vestido con unos pantalones desgastados color caqui y una sosa camiseta verde oliva. Connor estaba recostado contra su coche. Podía buscar trabajo temporal en Portland mientras enviaba su curriculum a todos los museos de la ciudad. no ha comido todavía. Se detuvo. El silencio se hizo eterno. Connor miró a Bárbara. —¡Mamá! —se quejó Cindy—. Su cara estaba sombría. Sacó la última bolsa de ropa del armario y siguió a Bárbara por las escaleras. Erin estaba todavía paralizada. —¿Vienes a dar una vuelta conmigo? De alguna manera. Estoy muy molesta contigo y he tenido una semana muy mala. ¡Ya era hora de que aparecieses! Cindy le lanzó a su madre una mirada horrorizada y se esforzó por recoger la ropa caída de Erin. Casi sonrió. Erin —dijo él suavemente. —Hola. ondeando sobre sus hombros. ¡Para! ¡Vas a estropearlo! Connor miró a Erin. Recelosa. logró desbloquear sus músculos lo suficiente para asentir con la cabeza. Dio una patada para abrir la puerta del portal. como si se hubiera convertido en piedra. Erin sonrió ante la cara ansiosa de su madre y luchó por ponerse de pie. no quiere comer! ¡No me hables de empeorar! La cara de Connor se suavizó. Connor McCloud.. porque se sentía completamente acabada. —Hola —susurró ella. Su madre arrojó la ropa en la camioneta. —¡Mamá! ¡No lo empeores! —¿Empeorar? ¿Cómo podría empeorarlo? ¿Apuñalando villanos? ¿Vertiendo sangre? ¿Con amenazas de violación. hizo que su cuerpo temblara y se estremeciera.309 - . Su madre estaba trabajando y le encantaba. tortura y asesinato? ¡No puede dormir. Volvió la vista hacia Erin. si la respuesta a la gran pregunta era no. —Estaba pensando en llevar a Erin a dar una vuelta —dijo—. Ocúpate de que lo haga. Connor. no a nosotros —Bárbara movió la barbilla en dirección a Erin—. . Sería afortunada si se las arreglaba para encargarse de sí misma. —¡Bien! —dijo su madre—. No la necesitaban. Bárbara. —No te hagas el listo conmigo. Llevaba el pelo suelto. Ella es la que lleva una semana conteniendo el aliento. Miles hacía de tutor de Cindy en la escuela de verano.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS para ella. Estoy segura de que tenéis mucho de que hablar. —Me alegro de verte de nuevo. entonces —dijo Bárbara—. por suerte para ellas. Las palabras sencillas e inocuas liberaron una marea de emociones que la inundó. si. —Yo también —admitió él. ven conmigo. Nada la retenía allí. ¿Os molesta? —Pregúntale a ella. Alcanzó proporciones insostenibles. —¿Cariño? Vamos a bajar la última bolsa. Venga. La bolsa de ropa resbaló de su brazo y se desparramó por los peldaños. Miles y Cindy. —Dejaremos de darte la lata.

Ella es la única que lo ha pasado mal últimamente. Quería besar hasta el último de ellos. Bárbara abrió la puerta del conductor y vaciló. Una amiga mía vive allí en una casa compartida. —Lo ha pasado muy mal. —Sí. No. —A Portland.. lo agarró por la cintura y le dio un abrazo rígido y fiero. Sólo me llevo un par de maletas. Llámame —dijo—. Amo este coche. Esperaron hasta que la camioneta dobló la esquina y se perdió de vista. Desbloqueó las rodillas. de. Todavía tenía rasguños y moretones desvaneciéndose en su cara. Pero no los encontraba. Tengo que continuar mi carrera. Miró a Erin mientras se apresuraba hacia la camioneta—. Los demás no. un poquito cada vez. Connor. Logró llegar al coche sin caer. —Idiota —murmuró ella. así que soy libre de. le abrió educadamente la puerta como si fuera su tía soltera de ochenta años. Miles acomodó su enormemente largo cuerpo en el puesto del pasajero. Él le abrió la puerta como un perfecto caballero. Erin pensó que debía moverse. Voy a dejar la mayor parte de mis cosas en el ático de mamá.. claro. suficientemente fuerte para que hiciera un gesto de dolor y saltara hacia atrás.310 - . Su voz era muy neutra. Será divertido vivir con amigas de nuevo. así que tenía que intentarlo. Nada de arrastrarla a sus brazos ni cubrirla de besos. pero las piernas no la obedecían. —Un cambio de aires —repitió él. chicos. Estaré en ascuas hasta que me digáis cómo termina toda esta historia —miró a su hija y luego a Connor—. No pudo deducir nada de ella.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Cindy le dedicó una sonrisa esperanzada según cerraba la puerta de la camioneta. me tenéis muy preocupada. En fin. no podía quedarse allí todo el día.. —Me saldrá un cardenal. ya es hora —vaciló ella—. —¿Adonde vas? Ella reprodujo su tono despreocupado. Esa mujer es peligrosa. Cindy y mamá van a estar bien ahora. luego otro. Está confundida y asustada. La verdad. indignado—. —Bueno —dijo Erin débilmente—. Sólo podía mirar su perfil cincelado y la hermosa línea de su mandíbula. . a ver quién pica. Te llamaremos. Después dio un paso atrás y le golpeó el pecho. —Ah. Bárbara. Connor se frotó el pecho.. —Sí. —¡Ay! —se frotó el pecho. Pensé que podía buscar trabajo temporal mientras distribuyo mi curriculum. Erin se deslizó dentro del coche con un murmullo de gracias. —No te atrevas a tocar mi coche. para empezar. Caminó hacia Connor. ¿Qué demonios? Ella soltó un sonido de frustración. Cristo. Dio un paso. Sólo por cambiar de aires. Connor saltó entre ella y su coche y extendió los brazos como protección. —Parece que te mudas —dijo él. Connor conducía y ella trataba de encontrar en la base de datos de su mente el millón de discursos que tenía preparados.

¿Te preparo algo? —No. —Pasarán. Menos mal que he venido. .SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Libre de irte —terminó él—. —Una cerveza está bien. Era tan extraño. —No te sientas mal por eso. O té helado. Él la miró en silencio durante un largo rato. Altavoces y sistema de sonido de última generación.. Una chimenea. —Ven a la cocina —la invitó—. Ella buscó un kleenex y le hizo un gesto para que continuara. Connor sacó dos botellas de cuello largo del refrigerador. ¿Tienes pesadillas? Ella asintió con la cabeza. nadie me creyó. no —dijo ella apresuradamente—. Pensaba llamarte antes de irme. Estaba muy avergonzada por no haberte creído. pero con colores cálidos. Privada de la existencia. que casi ni yo mismo me creía. Por primera vez. —Sólo para decir adiós —su voz era dura. todo ese odio. —Toda esa violencia y maldad. Amueblado sobriamente. —¿Por qué no me llamaste. De hecho... El lugar era sencillo y pulcro. Acercó una silla para ella.. Tú eres muy fuerte. es. pero las palabras se enredaron en un nudo ardiente en su garganta. —¿Una bebida entonces? Tengo cerveza fría en el refrigerador. Unos cuantos cuadros cuidadosamente colgados en las paredes. Se sentó frente a ella. —Me sentía horrible —dijo—. —Entra. la mayoría paisajes al carbón. Me hizo sentirme. gracias. Tu madre me ha dicho que aún no has comido. —¿Sabes cómo resolví todo el misterio? —preguntó él. Te habría perdido completamente. Se sirvió un vaso de cerveza. Las abrió con su llavero y le alcanzó un vaso del escurridor. muy bonita. Ella sacudió la cabeza. eeh. Aparcó el coche frente a una casa blanca de dos pisos rodeada por un porche lleno de rosales y hortensias.311 - .. pesada y trascendental.. —¿Dónde estamos? —preguntó Erin. —Oh.. Erin? La pregunta quedó entre ellos. una alfombra color teja frente a un sofá azul marino. —Ésta es mi casa. Las lágrimas le punzaron los ojos ante su comprensión callada. pequeña. —Oh. Trató de contestar. —Tu madre ha dicho que no duermes bien.. vio más allá de su ansiedad y se dio cuenta de que su cara parecía tensa. Yo tampoco me habría creído. Lo siguió por el sendero a través de un césped verde y lozano y atisbo a su alrededor mientas entraban a la casa. Suelos de parquet. Su mirada se apartó de la de él. se quedó mirándolo y le dijo la pura verdad.

—¿Qué dijiste? Por la cara de ella corrían las lágrimas. y resultó que la única Tonia Vasquez que había trabajado allí tenía más de sesenta años y se había retirado hacía mucho tiempo. Ella lo miró entre sus dedos y trató de sonreír. Él no le devolvió la sonrisa. La escogí por el título. Ya veo. —Porque esa noche despertaste. No quería fastidiarte.. con terribles dolores. Él se puso de pie. Me hizo llorar. apenas consciente. Su cabeza giró de golpe. Compré una de Dean Koontz. Cerré el libro y empecé a hablarte. Erin. Me mostraron el registro de visitantes. —Oh. ¿Alguna vez se te ocurrió hacerte esa pregunta? . —Y eso no fue todo. Sean vio a Tonia allí cuando yo estuve en coma. ¿Por eso no me has llamado en toda la semana? ¿Tampoco ahora querías fastidiarme? —Connor. —Te dije lo que sentía por ti. —Oh —dijo ella—. —Huy —susurró—. que era la continuación. —Encontré tu nombre allí. apartando los ojos. —¿Por qué? —preguntó exigente. fuiste a verme. No temas nada. Él soltó un suspiro brusco y se frotó la cara. Después conseguí En la noche. Erin. Pregunté. Sacó un kleenex del bolsillo y las limpió. Pensé que una chica tonta y enamorada que reclamaba tu atención era lo último que necesitabas. Recuerdo que una vez habías dicho que te gustaban las novelas de misterio.. —¿Fastidiarme? Jesús. Erin dejó caer las manos. por favor. Erin se tapó la cara y se preparó. tan repentinamente que la silla se fue hacia atrás y se estrelló contra la pared. No sé cantar y nunca había podido pensar en algo que decirte cuando estabas consciente. Todos los días que estuve en coma. Pillada. Cuánto deseaba que despertaras. Me daba vergüenza. le propone matrimonio a su novia —dijo ella—. Chris. Él sólo esperaba.. —Oí en alguna parte que es beneficioso para las personas que están en coma que les cantes o les hablas o les leas.. te cogí la mano y hablé. Por primera vez. Cómo esperaba desesperadamente que algún día estuviéramos juntos. no digamos en coma. acabando de enterarte de que habían asesinado a tu compañero. Se detuvo. —¿Por qué diablos crees que desperté? —preguntó furioso—. yo. Simplemente esperó. Él parecía desconcertado. —¿Por qué? ¿Por qué parar después de eso? ¿Por qué no volviste a verme nunca más? Ella se sonó. Pero sé leer.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Fui a la clínica.312 - . —Al final de En la noche. Esa fue la última vez que fui. el héroe. Su cara estaba tan quieta como si estuviera esculpida en granito. Allí estabas tú.

¿verdad? No podrías negármelo. Ella se lanzó hacia él y le agarró el brazo. Una alegría tan profunda y explosiva que su cuerpo brilló con ella. y ella ansiaba cada centímetro salado. Los colores de la piedra nadaron y se fundieron en sus ojos. expandiéndose en el espacio infinito. Era imposible decir quién agarró a quién. Es cuestión de orgullo. —Estás bromeando. Estaba muriéndose de hambre por los atractivos detalles de su hermoso cuerpo. delicioso de él. azul y blanca. Sé cómo funciona esto. desesperado. Él giró en redondo. Una aguamarina oval rica en sombras cambiantes de azul y verde pálidos y lechosos estaba suspendida en un círculo con filigranas de platino. —¿No? —Erin frotó el rayo de calor que sentía entre los muslos contra él—. Él levantó las manos. rindiéndose a la inmensa e inevitable fuerza de la gravedad. Él se apoyó en los codos.313 - . —He llevado esto conmigo durante más de una semana —dijo—. —Olvídalo. podemos cambiarlo. No voy a tener sexo de nuevo hasta que mi anillo no esté en tu dedo. Connor le agarró la cintura. Se unieron en un beso salvaje. Así que ni se te ocurra empezar con ese asunto de diosa del sexo —sus ojos brillantes la desafiaban a poner alguna objeción. cada curva. Exquisita. Era un anillo antiguo. —¿Lo dices en serio? —Si no hay anillo. No lo permitiré.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS Ella apretó las manos contra la boca y negó con la cabeza. Lo quiero todo. Ella llevó su pañuelo mojado a la nariz y abrió la cajita. Más despacio. Su garganta estaba demasiado tensa para hablar. Ella se encaramó sobre él y se enroscó en su cuerpo. Cayeron el uno hacia el otro. pero las lágrimas desbordaban sus ojos. cada sedoso mechón de pelo. —Eso es tan burdo. Si no te gusta. No soy tonto. Su cara estaba tensa de dolor. ¿Para qué comprar la vaca si puedo tener la leche gratis? Ella se rio. en un remolino de luz verde. en el lugar secreto donde nacían los rubores y las lágrimas. cada músculo. Connor se incorporó. ¿No? —No más juegos —dijo Connor resuelto—. Usaré todos mis poderes para seducirte. escarbó en un bolsillo andrajoso de su pantalón.. la quería. De alguna manera terminaron en un nudo tembloroso sobre la alfombra del salón. Era etérea. se esbozó una sonrisa. tirando de su camiseta hacia arriba. —Habría vuelto de entre los muertos si te hubiera oído decir que me querías. Él era real. —Espera. Le entregó una pequeña caja de terciopelo negro y apartó la vista rápidamente. —Connor. Salió a zancadas de la habitación. no hay sexo —dijo él con severidad. .. única. Profundamente dentro de ella.

con mi corazón. —¿Ya estabas convencido? ¿Entonces? —Sí. pensé que podría gustarte. La miró a los ojos. mientras nos enseñaba a construir una bomba o a realizar una traqueotomía de emergencia. —¿Quieres venir arriba conmigo? —Iría a cualquier parte contigo. Apretó su mano contra su boca y la mantuvo contra su mejilla. Se pusieron de pie y él la cogió de la mano. casi medieval en su simplicidad. un tocador antiguo. como si lo estuviera sacudiendo la sombra de algún temor antiguo. Ella lo siguió por las escaleras hacia un dormitorio grande y con pocos muebles. Cada paso que daban parecía una ceremonia sagrada. Él le quitó las lágrimas con besos. con cabecero de madera. pero he superado la prueba. Hace juego contigo. —Me encanta —susurró ella—. una cómoda hecha a mano debajo de la ventana. Por si acaso. —¿Confías en mí. Le dije eso al joyero. —dijo él—.. Erin se quitó la camiseta. El sol dorado de la tarde entraba de refilón por las persianas de bambú. demonio. Para siempre. —Me queda perfectamente —dijo ella con dulzura—. —¿Quieres ponértelo? Ella extendió la mano izquierda sin dudar. se desabrochó el sujetador. —Con mi vida. Estaba aterrado. Erin? El anhelo en su voz hizo que el corazón le doliera. Connor. Dios ayuda a los que están preparados. —He soñado tantas veces que estabas aquí conmigo. Me probé uno de tus anillos. Apretó su frente contra la de él. Ella se rio y le echó los brazos al cuello. Connor sintió un escalofrío.. —Ya lo hice yo. Era sencilla. Esto. Llegaba exactamente hasta aquí en mi dedo meñique. —¿Dios ayuda a los que están preparados? . Una serie de umbrales que los llevaban cada vez más profundamente hacia las partes más secretas y tiernas de cada uno. se quitó de una patada los zapatos. una cama grande. Paredes sencillas blancas. El anillo resplandecía en su mano como si tuviera luz propia. Connor deslizó el anillo en su dedo.. Es muy hermoso. Ella estaba asombrada.314 - . Todavía estoy vivo. Él le cogió la caja y sacó el anillo. —Te amo. Mírame. bueno. No tenemos que ajustarlo siquiera. —Sí. Lamento todas las veces que no fui suficientemente valiente para decírtelo. —Me encanta tu habitación —dijo ella suavemente—. Él la observaba mirar su habitación. Con todo. —Oh. Eso era lo que mi loco padre solía decir. me pareció apropiado. Incluso cambié las sábanas esta mañana.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —No te imaginaba con el típico diamante —dijo él prudente—.. Dios —dijo temblando—.

Todo lo que quería hacer con él. Se desmoronó en sus brazos en una tormenta de lágrimas. ¿Cómo me haces esto? —dijo con voz pensativa—. —Oh. salvaje y . Durante el resto de nuestras vidas. Connor. todas las formas de hacerla temblar. La llenó de sí mismo y la primera ola de placer se estrelló contra ella allí y entonces. —Pero acabamos de comprometernos —protestó—. El caos realmente gobernaba. Se rio de sí mismo y frotó su mano contra la cara de ella—. A ella le encantaba la forma como los músculos de sus brazos y su vientre se plegaban y se arrugaban. le limpió las lágrimas con besos. su vagina palpitaba con cada latido de su corazón. Nada más. Ella se balanceó. Erin —Connor le acarició la cara. Cuando esté cansada. Se sentía molesta por las limitaciones de tiempo y espacio que la forzaban a hacer una cosa a la vez. antes de que él empezara a moverse siquiera. Ella se quitó los vaqueros y las bragas y le golpeó el pecho. suave. Se puso el condón.. y finalmente comprendió la naturaleza de la verdad que había descubierto en la casa de los horrores de Novak. caliente y musculoso.. Todo lo que quieras. Así que prepárate para el sexo. Ella se movió bajo él. No podía controlarlo y no quería intentarlo. —Bueno —dijo él alegremente. enroscarse en su cuerpo ágil. —Piensa otra vez —le arrancó los pantalones y bajó la vista a su cuerpo bien plantado y poderoso con ojos hambrientos—.315 - . Pensé que una vibración tierna y romántica sería más. Puedes ser tierno y romántico después. Han pasado diez días y te deseo. Se meneó buscando la posición que quería. Era delicioso. Él se rio de ella con puro deleite. Sus labios se movieron sobre su cuerpo. Lo empujó hacia abajo contra la cama y atacó su cinturón. Se abalanzó hacia la mesita de noche y rebuscó en el cajón hasta que encontró una caja de condones sin abrir. Era un resplandor caliente y doloroso de deseo. húmeda y desesperada por él. Pero el amor también era caos. Connor McCloud. exactamente lo que ella ansiaba. Llevo tu anillo. Jesús. Él se sentó en la cama como si sus rodillas fueran demasiado débiles para sostenerlo. —¿Y ahora? —bromeó ella—. todos los placeres que quería ofrecerle se amontonaban en su mente a la vez. Me siento como si tuviera trece años de nuevo. Deslizó sus dedos entre sus piernas. aún sollozando. tiró de ella hacia abajo hasta ponerla sobre él y la hizo girar. sus rodillas se doblaron y agarró su camisa. —Suficiente excitación —le quitó la camiseta—. He cumplido mi parte del trato. La conocía tan bien. —Todo —dijo—. Erin enterró la nariz en el cabello fragante de él. ¿Qué vas a hacer conmigo ahora? Connor la arropó entre sus brazos y apretó su cara ardiente contra su vientre. Cualquier cosa que puedas soñar. —Ahora —rogó—. Por favor. acariciándola con habilidad amorosa.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS —Sí —las mejillas de él se sonrojaron según la miraba. Todo lo hermoso.

Cuando despiertes.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS libre era parte de ese caos. Doblégame a tu voluntad. sólo tenemos que esperar a que.. El contacto fue un estremecimiento ondulante. —Vamos a Las Vegas —dijo—. Estaba sonriendo. —¿Eh? —parecía desconcertado. Después te llevaré a mi coche. Te compraré un vestido de noche. —Eso funciona en los dos sentidos. Te da una ventaja injusta.316 - . Es el momento perfecto. —¿Qué truco? —Connor pestañeó lleno de inocencia.. —¿Quién dice que tiene que saberlo? Celebraremos también una boda tradicional. Vamos. tanto que sus sensibles pezones tocaron su pecho. Pediremos servicio de habitaciones. Vamos.. Así es como va a ser. —Mi madre no te perdonaría nunca que no la dejaras preparar nuestra boda. Connor levantó su rostro hacia el de ella. Ella se rio. —Ya estás enamorada. estaremos viajando a . Sólo que no la has usado todavía. —Mejor entonces. Tengo dinero. Tienes suerte. calor. podemos explorar juntos el desierto. ¿Otra noche de bodas? ¿Otra luna de miel? Estoy dispuesto a ello. Tienes una ventaja. pero nosotros. Todo lo que hacía dulce la vida.. —Ese es un truco sucio —le dijo ella con severidad—. Sabes que me encanta. luz y risa. radiante de felicidad. Finalmente. A la vuelta. Magia y amor. Quiero mí noche de bodas con mi hermosa novia y la quiero ahora. —Quiero tenerlo todo fijado. Cuando estás dentro de mí. —Pero yo. Podía sentir su sonrisa contra su boca mientras la besaba.. Los hoyuelos de su sonrisa se esculpieron profundamente en su cara esbelta y ella suspiró con deleite. Enamórame. —Ya lo sabes. captaba un destello del rico y perfecto diseño que subyacía en él. cambio y conocimiento y riesgo. —Persuádeme —le ordenó—. Nunca se opondría a ello de nuevo: sorpresas y asombro. cariño. Tan hermoso que el corazón de ella iba a explotar de ternura. bien.. —Bueno. Me sueltas algo grande cuando estamos haciendo el amor. Embrollos y errores. Atrajo su cara hacia ella y lo besó. ¿Alguna vez has visto la puesta de sol en el desierto? Ella se frotó contra él. —Claro. —Vamos. lo que le daba significado. —Ya he esperado suficiente. Y ésta no es la primera vez que me lo haces. Voy a hacerte el amor apasionadamente hasta que te reduzca a un charco de felicidad saciada. Iba a sentirse deslumbrada por esa sonrisa preciosa durante tantos años como la suerte le concediera. Sobrecógeme con tu carisma. ¿sabes? Tú tienes la misma ventaja que yo. Tomaremos una suite nupcial en un hotel hortera de casino con una bañera de jacuzzi y una cama vibradora. pero intrigado. colores violentos y ruido estridente. Todavía estamos desempleados. Casémonos mañana. pero probablemente no por mucho tiempo. Convénceme.

Montañas. saldré de la carretera. así está perfecto —lo tranquilizó ella. —Yo también te amo. te tumbaré en el capó de mi coche y te haré el amor mientras tú contemplas cómo brilla el lucero del alba en ese cielo enorme.317 - . El sol estará saliendo apenas. cariño —dijo él suavemente—. Dios. —¿Pero qué opinas de cuando te tumbo sobre el capó del coche bajo ese gran cielo abierto? Lo justo es lo justo. Él la abrazó tan apretadamente que sus corazones latieron al unísono. yo y un águila solitaria volando en círculos allí arriba para mirarnos. Sólo tú. *** . abierto. —Oh. bañándolo todo de color rosa. ¿Pero qué te parece mi plan? ¿Es suficientemente bueno? ¿Te sentirás enamorada y sobrecogida? ¿O necesito afinar aún más? —No. ¿verdad? Se miraron a los ojos.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS toda velocidad en medio de una hermosa nada. desiertos. —Huy. ¿Qué dices? ¿Te parece un buen plan? Ella lo atrajo más cerca. Va a ser un viaje increíble. Connor sacudió la cabeza. Si me das problemas. Te amo. quién sabe qué.

.318 - . mucho antes. el futuro al lado de la tímida y estudiosa hija de Ed. ENTRE LAS SOMBRAS El ex agente del FBI Connor McCloud nunca podrá olvidar el día que estuvo a punto de morir a manos del que creía era su mejor amigo y fiel camarada.. Un año después abandonó su trabajo y se trasladó al sur de Italia. Su sentido de la justicia y lealtad a toda prueba le costaron lo que más quería en el mundo. quería ser cantante. *** . por su parte.. ha estado enamorada de Connor desde la primera vez que sus miradas se cruzaron. el implacable Novak. donde actualmente reside con su marido Nicola. Erin. Erin no sabrá qué hacer cuando Connor aparezca de nuevo para protegerla de su más feroz enemigo. funerales. medieval. Cantaba en bodas. Connor hará todo lo que esté en su mano para proteger a la vulnerable joven de caer en las garras de Kurt Novak. Por la originalidad de sus tramas.. Sin embargo. un músico italiano.. Fue en una feria Renacentista donde conoció a Nicola. Erin. renacentista. Cantaba en varios grupos de música celta.. escribir.. Y fue él quien más la animó en su faceta de escritora. de que el testimonio del agente enviara a su padre a la cárcel y destrozara su vida en pedazos. un brutal asesino de frialdad legendaria. Shannon McKenna es una de las nuevas autoras americanas de mayor proyección internacional. Pero no fue hasta que se mudó a Italia cuando empezó a tomarse en serio su carrera como escritora. pero el recuerdo de su belleza todavía atormenta sus día. y sus noches. Estaba trabajando a tiempo parcial en una aseguradora y su jefe le dijo que aunque no tuviera nada que hacer siempre tenía que parecer estar ocupada. Nunca podría tenerla.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS RESEÑA BIBLIOGRÁFICA SHANNON MCKENNA Comenzó a escribir su primera novela romántica en secreto. antes. en iglesias e incluso en algunas ferias. Debatiéndose entre el amor y el rencor. el agente Ed Riggs.. de un alto voltaje erótico y ambientadas en la época contemporánea. y eso hizo. Cuando residía en Nueva York.

L. Santillana Ediciones Generales. S. de la traducción: Rosaura Fernández © 2007.319 - . Diseño de cubierta e interiores: Raquel Cañé Primera edición: junio de 2007 ISBN: 978-84-9646-388-2 Depósito Legal: M-13178-2007 . Shannon McKenna Título original: Standing in the Shadows © 2006.SHANNON MCKENNA ENTRE LAS SOMBRAS © 2003.

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