EL HOMBRE Y EL PALLAR EN LA ICONOGRAFIA

MOCHE
Anne-Marie Hocquenghtm
En un articulo titulado "Pythagore en Amérique", publicado en su libro Le Regard Eloigne, LévtStrauss señala el sitio particular que atribuyen, a las semillas de la antigua familia d e los leguminmos, pueblos distante$ en el tiempo y en el espacio. Esto nos incica a retornar al e s t d i o ck los pallares representados en la iconografía macne.

ESTUDIOS ANTERIORES Seler (1916) llamó la atención sobre el papel "misterioso" que desempeñaban los pallares en la iconografía andina, pare ticularmente en las imágenes moldeadas y pintadas sobre las cerámicas depositadas en las tumbas de la costa norte del Perú, entre 200 a. C . y 700 d. C . El mismo investigador propuso interpretar las escenas moches, comparándolas con las creencias y las costumbres de los Incas, que parcialmente sobreviven en nuestro siglo. Para Seler (1923), los personajes humanos y zoomorfos, que parecen correr entre pallares y transformarse en estas semillas, serían mensajeros, como lo eran los chasquis de Inca. En diversos artículos y libros, Larco Hoyle ( 1934- l966), sostuvo que los personajes que parecían correr eran mensajeros y que si se relacionaban con los pallares, era debido al hecho d e que los Moches habían desarrollado un sistema de escritura sobre estas semillas. Los pallares, con sus manchas naturales a las cuales se añadían marcas hechas con un punzón, servían como signos y permitían formar mensajes que podían leer especialistas, como los quipucamayos del Inca sabían interpretar los nudos sobre los quipus.

Hissink y Kutscher indicaron. blancas con manchas oscuras y con un brote bien señalado. . pero Dobkin de Ríos ( 1977) ofreció otra identificación. - LA ICONOGRAFIA MOCHE Las imágenes moches no son independientes las unas de las otras. animales. los camalongas. y en un mundo "fabuloso" de seres antropomorfo~. y el tema central de la iconografía moche sería el tratamiento a base de plantas alucinógenas. las escenas realistas sieniio representaciones de ritos y las escenas fabulosas de mitos. vegetales y ~bjetos. Estamos frente a un sistema de representaciones que comparten un mismo sentido. 1954).que serían alucinijgenos. además. moldeados y pintados con un gran realismo. se desarrollan en un mundo "real". Romero ( 1941. En una reseña de este trabajo. Las escenas son el objeto de una doble representación( sistemática. Kutscher ( 1950. se opusieron a la idea de Larco Hoyle en cuanto a la escritura sobre pallares. hemos subrayado la fragilidad de la interpretación de Dobkin de Ríos e indicado el peligro de tratar de interpretar imágenes sin tenec en cuenta el conjunto iconográfico al cual pertenecen. y trataron de mostrar que los Moches no debían haber utilizado estas semillas como signos sino como fichas en un juego ritual relacionado con. eran pallares (Phaseolus lunatus). Lo que importa entender en primer lugar es el sentido general de la iconografía moche. que los personajes que corren podrían ser participantes en carreras. forman un conjunto iconográfico cuya estructura interna implica que una misma lógica debe dar cuenta de la totalidad de las escenas como de cada una de ellas por separado y de cada una de sus diferentes partes y detalles. poblado da hombres. que también se relacionaban con ceremonias agrarias. Esta doble representación conduce a suponer que la iconografía moche debería de tratar acerca de ritos y mitos. 1943). Todos los investigadores mencionados estaban de acuerdo que las semillas ovaladas. con la etnobotanista Claudine Friedberg. similares a las que realizaban los Incas y los Indígenas en tiempos coloniales. Hissink ( ]%O). si bien cada dato iconográfico tiene su significado particular. Para intentar reconstruir el significado . Para esta investigadora las semillas serían frutos de Tevetia.Estudiosos como Vivante ( 1941 1959). ceremonias agrarias o funerarias.

y no obstante la di4 ferencia ecológica que separa los Moches de los pueblos andii nos sobre cuyos ritos y mitos tenemos informaciones. Las ceremonias celebradas a lo largo de los doce meses del año establecen homologías entre los ciclos de la vida y de la muerte de los astros. Para tratar de entender el significado del pallar en la iconografía y el sitio que atribuían a esta semilla los Moches en su sistema de clasificación del mundo. de combates y de juegos. porque sabemos . de los hombres como de sus instituciones (Hocquenghem. Huamachuco. parte de Las escenas de carreras han sido comparadas con las carreras rituales incaicas. LOS PALLARES EN LA ICONOGRAFIA MOCHE Los pallares en la iconografia moche forman las escenas de carreras.de cada escena particular tenemos que utilizar un método comparativo. Ayacucho. Cuzco y el altiplano. que de+ pende del calendario agrario. Hemos comparado cada una de las diferentes escenas de la iconografia moche con los mitos y ritos andinos tal como están relatados en las fuentes de los siglos XVI y XVII: cróni* cas. Huarochirí. El método comparativo parece válido a pesar de la distancia en el tiempo y en el espacio. El conjunto de las escenas moches nos ha parecido ilustrar los mitos y los ritos relacionados con un calendario ceremonial andino. y es fácil comprobar la permanencia apenas alterada de los mismos temas. la sierra y la ceja de la selva. sea en forma fabulosa. motivos y símbolos. como de la sierra. ver si se puede establecer paralelos entre los actos representados y los que son mencionados en los rituales y en la mitología andina. así como en los mitos y ritos recogidos en los relatos del siglo XVI hasta nuestros días. Recuay. Después de la culminación de las plé- . han estado en contacto desde hace más de cuatro mil años. tal como están relatados estos mismos mitos y ritos por los viajeros de los siglos XVIII y XIX y por los antropólogos del siglo XX. 1 9 7 7 ~ 1984).que las culturas andinas. documentos referentes a las idolatrías de la región de la costa norte. Cajamarca. de los fenómenos naturales. en la iconografía de 10s Andes centrales. de la costa. tenemos que buscar en primer lugar el sentido de las escenas en las cuales aparece este vegetal. sea en forma realista. de los animales y de las plantas domesticadas.

una región inculta donde habían pastoreado. Harris. cuando las lluvias fuertes enfurecían el caudal de los ríos costeños. 1982). Después del solsticio de verano. se podía adivinar como se realizaba el retorno de los difuntos en el otro mundo. Hocquenghem. A . 1950. las lluvias no volverían y el sol maduraría los frutos y las semillas. cuando empezaban las lluvias en los Andes y aumentaba el caudal de los ríos. y antes de lo que es hoy carnavales. con una espina en la mano. cuando las plantas cultivadas comenzaban de brotar. Los ritos de pasaje de la adolescencia a la mayoría se celebraban cuando las pléyades y el sol estaban en la culminación de sus respectivos ciclos anuales. Las escenas de combates han sido comparadas con los combates rituales incaicos. hacia el centro ceremonial. según su desarrollo.disminuye. Los adolescentes que se iniciaban participaban en una carrera. El misma juego permitía decidir. considerada como sus bienes. El sol pierde fuerzas. 1950. Los jóvenes guerreros participaban en un juego que. de lo contrario las -lluvias seguirían y la cosecha se pudriría (Hissink. coloniales y actuales. permitía conocer las voluntades de los difuntos en cuanto a la cualidad. de la redistribución de las tierras y de la reestructuración de la autoridad. bajando a toda velocidad de lo alto de un cerro. cuando desaparecen las pléyades. 1979. Hocquenghem. durante el segundo mes de la estación húmeda. 1977). que siguen siendo celebrados hasta hoy después del equinoccio de la estación húmeda. las plantas cultivadas ya no crecen pero tienen que madurar y en este periodo del año los difuntos tienen que alejarse de las chacras y volver al otro mundo. según la voluntad de los antepasados. principiaban los ritos de iniciación de los jóvenes guerreros. Si este viaje resultara fácil. los difuntos se alejarían rápidamente. Hay indicios que al final de la carrera tenían relaciones sexuales con doncellas (Hissink. daban pruebas de su agilidad y de su vitalidad. . 1954). las plantas cultivadas crecían y los jóvenes guerreros tenían que dar pruebas de sus fuerzas y de sus aptitudes para defender a sus comunidades ( Hissink. Según como iba avanzando el juego. cuando empezaba la estación húmeda y cuando los difuntos habían vuelto cerca de las chacras para cuidarlas hasta el fin de las lluvias. a la cantidad y al modo de repartir la próxima cosecha. costeños. B . las lluvias se terminan y el caudal de 10s ríos costeños . 1950: Kutscher. 1950. cuando las plantas cultivadas estaban a medio crecer. Las escenas de juegos han sido comparadas con los juegos rituales.yades y antes del solsticio de verano.

no eran carreras de competición y los pallares no aparecen en el contexto de las representaciones de estos actos ceremoniales. Los guerreros recién iniciados participaban en una carrera. en tiempo de sequía para echar los males fuera del territorio y en tiempo de humedad para acompañar las ofrendas a los ancestros (Ho~quenghem. durante el primer mes de la estación seca. engendra una nueva generación. Los guerreros corrían dos veces más en el año. Puec de ser el ejemplo vegetal de lo que se desarrolla y reproduce. el guerrero es el que defiende su co* munidad. El hombre aduL to es el que se reproduce. es debido al hecho que estas semillas son las tíni+ cas plantas cultivadas que. así como los otros pueblos andinos. Podemos tratar de percebir las razones que pueden haber conducido al Moche a compararse con el pallar. coabates y juegos. antes de los equinoccios. El pallar es el alimento básico en la costa peruana. pero con armas en las manos. Cuando nacían las pléyades y el joven sol. 198 1: Hocquenghem y Aguilar ms. Los pallares antropomorfo~ llevan la vestidura. Hocquenghem. las semillas al centro ceremonial para almacenarlas. Estos ritos no formaban parte de los rito9 de iniciación de los jóvenes. 1984 A ) . nacía la nueva cosecha. los ritos de pasaje de la adoíescencia a la mayoría. traían de las tierras bajas. actuan como hombre y guerrero: participan en carreras. donde se encuentran las mejores chacras. EL PALLAR Y EL HOMBRE MOCHE Vemos que en la iconografía moche lo? pallares apareF cen en las represeiitaciones relacionadas con los ritos de iniciación de los jóvenes guerreros. 1979 C. en forma antropomorfa. D. Si los pallares atraen tanto la atención en la iconografía moche. los ornamentos y las armas de los guerreros. Nos ha parecido que son rela* ciones metonímicas las que unen los hombres andinos con su medio ambiente (Hocquenghem y Sandor. El pallar es una de las semillas que más facilmente dejan observar el proceso de germinación y de reproducción. Esto se confirma si consideramos las representaciones de pallares antropomorfos . ) . En trabajos anteriores hemos tratado de analizar las relaciones que los Moches.Una segunda carrera ritual se celebraba después de la reaparición de las pléyades y antes del solsticio de invierno. la domesticación de esta semtlla con- . establecían con su medio natural. se cosechaba.

de abajo. los descendientes. a la función y al. que están relacionados con los difuntos y con la producción agrícola. lo femenino. 1984. de los antepasados. Una relación puede haber sido establecida entre la evolución de los pallares y la de los hombres: sus comunes orígenes son las tierras salvajes y es domesticándose. pp.tribuyó ampliamente a la sedentarización en esta región. debería permitir al comparatista entender mejor. sino. con la desaparición y la reaparición de las pléyades. papel. la relación con la reproducción y el rol de guerrero que protege contra las agresiones. es el sitio ocupado por la haba en el sistema de clasificación de los griegos. que empiezan el primer mes de la estación húmeda y terminan el primer mes de la zstación seca. . en los casos señalados por Lévi-Strauss ( 1983). la estación seca. con la muerte y el renacimiento. donde se genera. del lado de lo húmedo. Estas semillas pasaron del estado salvaje al estado cultivado mucho antes del maíz. de la iconografía. corresponde a la naturaleza. los unos y los otros. de la estación húmeda. tal como lo percibe Detienne ( 1972. participa en los ritos de iniclación. EL PALLAR E N EL SISTEMA DE CLASIFICACION MOCHE Podemos observar que el pallar. atribuídos a la semilla de soya. R ) . que la planta seleccionada por los recolectores y cazadores se transformó en la planta cultivada por los agricultores. 96-100. El lado dominante en la visión del mundo andino es la región del noroeste que se asocia con la segunda mitad de la estación húmeda. doble del hombre adulto. andina. por oposición a lo que acumula fuerzas. junto con especialistas de otras regiones. a la haba y al frijol norteamericano. de lo que produce fuerzas. el papel desarrollado en los ritos de pasaje. el de muchos agricultores. con el origen (Hocquenqhem. Seguir el análisis y la interpretación de las imágenes moches. El sitio que ocupa el pallar en la iconografía moche ). La naturaleza animada. socializándose. de la muerte. de Ics mitos y ritos de los Andes. 110-1 14). no solo el pensamiento andino. El pallar se clasifica del lado dominante de lo masculino. doble del hombre adulto.

Anne Marie 1977 "Des haricots hallucinogenes?" in lourna1 dagriculture traditionnelle ct d e botanique appliquée. Marcel 1972 Les Jardins d'Adonis. NQ 2. 1979A . Guiart.. 115-135. XXIV. 45-71: Cambridge. T.ombats mochicas: essai d'interprétat'on d'un matériel archéologiqfie a l'aide de I'ethno-histoire. DONNAN. 1978 "Les c. Museum of cultural History. 3. 163-191. Bloch. DOBKIN DE RIOS. J. l'iconologie". Bambera. p. Paris. ed. 1978 HRIEDBERG. Paris. No 1. d'apres leurs images d u monde". Los Angeles. janviermars. p.. Mifteilungen zur Kulturkunde. 189-203. de l'ethnologie et de Bcrlin. Claudine et HOCQUENGHEM. Anne Marie 1977 "Quelques projectionc sur l'iconographiz des Mochicris: une image de ieur monde. V. Olivia 1982 "The Dead and the Devil among the bolivian Laymi" in Death and the regenerarion of life. In Baessler Archiv N-5. 31. p. vol. Christopher [ Moche art o Perou. 85-95. In Les rites de la morf. p.. pp. HARRIS. "Rapports entre les morts et les vivants dans la cosmovis'on mochica". Paris. HOCQUENGHEM. Berlin.BIBLIOGRAFIA DETIENNE. Karin 1950 "Motive der Mochica-Keramik" in Paiderrma. HISSINK. M a r h e 1977 "Plant hallucinogens and the relig'on of the Mochica an ancient peruvian people" in Economic Botany. ed. Pampl. p. 51-53. In Baessler Archiv N-6.

In El Palacio XLVI. Lima. t. Folklore. Lima. HOCQUENGHEM.1979B 1983 "Le jeu et I'iconographie mochica" in Baessler-Archiv N? 27. Historia Antigua y Lingüística Mexicana. "La escritura peruana pre-incana". N? 107. 21 de Octubre de 1934. 325-346. Heinán ( E n prensa) "Le piment et I'iconographie mochica" in Indiana. N? 7-8. p. HOCQUENGHEM. 345o 354. 1950 "Sakrale Wettiaufe bei den früen Chimu (Nord-Peru) in Beitrage zur Gesellungs und Volkerwissenschaft". 209-226. T. Andras 1981 "Metonimy over metaphor. Iconografia Moche. 11. Gebr. Santa Fé. W 112. p. 57-63. Nordperuanisches Keramik. Berlin. LAI-FU Berlin. "La escritura peruana sobre pallares". Buenos Aires. N 123. Berlin. Revista Internacional d e Arqueología. Mann. Etnología. Berlin. p. Rafael "La escritura más antigua de América. New México. IV. an interpretation of moche hummingbirds" in Arqueologia Andina. Buenos Aires. 93-103. XX. In Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología. 277-292 et t. 1. Heft 2. Prehistoria. In La Prensa. M . 12 de Septiembre de 1937. A. LAI-FU: Berlin. Berlin. . México. t. XVIII. IR Revista Geográfica América. 143-144. ed. p. Berlin. Berlin. "La escritura mochica sobre pallares". p. Gerdt 1950 Chimu. t. p. Hocquenghem et S. 1954 LARCO HOYLE. XX. Lima. 21 9-238. Monzon. "La esc'ritura peruana sobre pallares". p. Eine altindianische Hochkultur. Anne Marie et AGUILAR. VI. In Revista Geográiica Americana. "Le Pérou devant I'histoire (Ci~:lisationspré-colombiennes)". "Did the ancient peruvians write?". Buenos Aires. Los Mochicas. Algunas anotaciones de carácter ideológico". In El México Antiguo. "Tuvieron escritura los antiguos mochicas?". Buenos Aires. p. KUTSCHER. In L a Crónica. Anne Marie et SANDOR. 28 de Julio 1934. t. In La Crónica.

In: Revista Geográfica Americana.: essai sur les représentations érotiques cdu Pérou précolombien. N" 127. N" 177. Checan. 269-308. Buenos Aires. In: Runa. p. No 143. N? 154. vol. 1 17-124. 10-13. p. 146. Washington. "Historia de un juego parnpa con liuesitos". In: Revista Geogrefica Americaw. Buenos Aires. 275-280. Armando "La escritura de los mochica sobre porotos". "Paráfrasis a un tema decorativo mochica". Universidad Nacional de Tucumán. 213-216. In: Argentina Austral. "Jriego-Culto-Religión". 2. o. NQ 110. Buenos Aires. In : Revista c3d Instituto de Antropología. VIVANTE. Julian H. p. In: Revista Geo1941 gráfica Americana. Buenos Aires. 297-310. p. Tucumán. 245-378. Geneve-Paris-Munchen.1946 "A culture Sequence for the North Coast of Peru". 1965 1966 LEVI-STRAUSS. "Un antiguo juego peruano. "Religión. p. Buenos Aires. Bulletin 143. p. Steward. vol. Geneve. Análisis de un detalle de la decoradón de un fragmento de ceramio mochica". 4-7 et No. Buenos Aires. Nagel. I X 1-2. "Un juego de azar indígena". p. 245-251. Buenos Aires. In: Revista Geográfica Americana. Facultad de Ciencias culturales y Artes. Claude 1983 Le regard élcigné. NQ 92. V l 4. N? 186. p. 27-33. magia y juego". Smithsonian Institution. "El juego mochica con pallares". Nagel. Peru. p. In: Revista Geográfica Americana. "A propósito de dos juegos indígenas". Archeologia Mundi. París. Año XV. p. Buenos Aires. In: Revista Geográfica Americana. In Handbook of South Amrican Indians Ed. .

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful