Cultura y simulacro
Jean Baudrillard
Traducido por Pedro Rovira Editorial Kairós, Barcelona, 1978 Ediciones originales:

La precession des simulacres,
Traverses, n° 10, fevrier 1978

L’effet Beaubourg, Editions Galilée, 1977

La paginación se corresponde con la edición impresa

Si ha podido parecemos la más bella alegoría de la simulación aquella fábula de Borges en que los cartógrafos del Imperio trazan un mapa tan detallado que llega a recubrir con toda exactitud el territorio (aunque el ocaso del Imperio contempla el paulatino desgarro de este mapa que acaba convertido en una ruina despedazada cuyos girones se esparcen por los desiertos —belleza metafísica la de esta abstracción arruinada, donde fe del orgullo característico del Imperio y a la vez pudriéndose como una carroña, regresando al polvo de la tierra, pues no es raro que las imitaciones lleguen con el tiempo a confundirse con el original) pero ésta es una fábula caduca para nosotros y no guarda más que el encanto discreto de los simulacros de segundo orden. Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la del concepto. La simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mapa el que preceda al terri5

los que todavía subsisten esparcidos por unos desiertos que ya no son los del Imperio. Pero no se trata ya ni de mapa ni de territorio. La metafísica entera desaparece. hoy serían los girones del territorio los que se pudrirían lentamente sobre la superficie del mapa. de lo real y de su concepto. De hecho. intentan hacer coincidir lo real. la metáfora es inutilizable. Lo único que quizá subsiste es el concepto de Imperio. pues los actuales simulacros. sino nuestro desierto. con el mismo imperialismo de aquellos cartógrafos. no los del mapa. El propio desierto de lo real. Son los vestigios de lo real. la magia del concepto y el hechizo de lo real. El aspecto imaginario de la representación —que culmina y a la vez se hunde en el proyecto descabellado de los cartógrafos— de un mapa y un territorio idealmente superpuestos. con sus modelos de simulación. Es la diferencia la que produce simultáneamente la poesía del mapa y el embrujo del territorio. No más espejo del ser y de las apariencias. todo lo real. Ha cambiado algo más: se esfumó la diferencia soberana entre uno y otro que producía el encanto de la abstracción. No más coincidencia imaginaria: la verdadera dimensión 6 . y si fuera preciso retomar la fábula.torio —PRECESIÓN DE LOS SIMULACROS— y el que lo engendre. en modo alguno especular y discursiva. es barrido por la simulación —cuya operación es nuclear y genética. incluso invertida.

material más dúctil que el sentido. Es un hiperreal. o. de resurrección anticipada que 7 . No posee entidad racional al no ponerse a prueba en proceso alguno. en tanto que se ofrece a todos los sistemas de equivalencias. máquina de índole reproductiva. Ya no es más que algo operativo que ni siquiera es real puesto que nada imaginario lo envuelve. Lo real no tendrá nunca más ocasión de producirse —tal es la función vital del modelo en un sistema de muerte. sino de una suplantación de lo real por los signos de lo real. En este paso a un espacio cuya curvatura ya no es la de lo real. en cortocircuito. impecable.de la simulación es la miniaturización genética. ni la de la verdad. el producto de una síntesis irradiante de modelos combinatorios en un hiperespacio sin atmósfera. todas sus peripecias. de modelos de encargo— y a partir de ahí puede ser reproducido un número indefinido de veces. programática. es decir. pues. que ofrece todos los signos de lo real y. mejor. la era de la simulación se abre. incluso ni de parodia. a toda el álgebra combinatoria. No se trata ya de imitación ni de reiteración. ideal o negativo. de una operación de disuasión de todo proceso real por su doble operativo. con la liquidación de todos los referentes —peor aún: con su resurrección artificial en los sistemas de signos. a todas las oposiciones binarias. Lo real es producido a partir de células miniaturizadas. de matrices y de memorias.

Lo uno remite a una presencia. ¿está o no está enfermo contando con que ostenta «verdaderos» síntomas? Objetivamente. sólo que enmascarada. de lo «real» y de lo «imaginario». no se le puede tratar ni como enfermo ni como no–enfermo. no dando lugar más que a la recurrencia orbital de modelos y a la generación simulada de diferencias. Así. frente a una verdad de la enfermedad inencontrable en lo sucesivo. pues. lo otro a una ausencia. Simular es fingir tener lo que no se tiene. Pero la cuestión es más complicada. 8 . fingir. puesto que simular no es fingir: «Aquel que finge una enfermedad puede sencillamente meterse en cama y hacer creer que está enfermo. El que simula. Hiperreal en adelante al abrigo de lo imaginario. Por su parte la simulación vuelve a cuestionar la diferencia de lo «verdadero» y de lo «falso». o disimular. dejan intacto el principio de realidad: hay una diferencia clara. Disimular es fingir no tener lo que se tiene. La psicología y la medicina se detienen ahí. y de toda distinción entre lo real y lo imaginario.no concede posibilidad alguna ni al fenómeno mismo de la muerte. Aquel que simula una enfermedad aparenta tener algunos síntomas de ella» (Littré).

Pero. ¿por qué habría de detenerse el simulacro en las puertas del inconsciente? ¿Por qué el «trabajo» del inconsciente no podría ser «producido» de la misma manera que no importa qué síntoma de la medicina clásica? Así lo son ya los sueños. Lo anterior (que data de 1865). remite el síntoma desde el orden orgánico al orden inconsciente: una vez más éste es considerado más «verdadero» que el otro. para salvar a toda costa un principio de verdad y escapar así a la problemática que la simulación plantea —a saber: que la ver9 . En cuanto al psicoanálisis. Claro está.Pues si cualquier síntoma puede ser «producido» y no se recibe ya como un hecho natural. el médico alienista pretende que «existe para cada forma de alienación mental un orden particular en la sucesión de síntomas que el simulador ignora y cuya ausencia no puede engañar al médico alienista». La psicosomática evoluciona de manera turbia en los confines del principio de enfermedad. toda enfermedad puede considerarse simulable y simulada y la medicina pierde entonces su sentido al no saber tratar mas que las enfermedades «verdaderas» según sus causas objetivas.

y esta indistinción constituye la peor de las subversiones. han dejado de existir definitivamente. de detección. pero las ha desbordado y el principio de verdad ha quedado de nuevo cubierto por las aguas. la causa objetiva. todos los locos simulan. ¿Qué puede hacer la medicina con lo que fluctúa en los límites de la enfermedad o de la salud. y preclaros. entre el síntoma «producido» y el síntoma auténtico: «Si interpreta tan bien el papel de loco es que lo está. Precisamente contra ella se ha armado la razón clásica con todas sus categorías. Incluso la psicología militar retrocede ante las claridades cartesianas y se resiste a llevar a cabo la distinción entre lo verdadero y lo falso. el asunto remite a la religión y al simulacro de la divinidad: 10 . la referencia. Hoy por hoy. campos predilectos de la simulación. los desenmascara y los castiga en base a patrones fijos. con la reproducción de la enfermedad en el seno de un discurso que ya no es verdadero ni falso? ¿Qué puede hacer el psicoanálisis con la repetición del discurso del inconsciente dentro de un discurso de simulación que jamás podrá ser desenmascarado al haber dejado de ser falso? ¿Qué puede hacer el ejército con los simuladores? Tradicionalmente. un cardíaco o un loco «verdaderos» se tratara. Más allá de la medicina y del ejército.dad. puede reformar al mejor de los simuladores como si de un homosexual.» Y no se equivoca: en este sentido.

destructora y anonadante. Simulacres» de Mario Bergnola. si se la disgrega en simulacros? ¿Continuará siendo la instancia suprema que sólo se encarna en las imágenes como representación de una teología visible? ¿O se volatilizará quizá en los simulacros. Visiones. «Icônes. en definitiva. pero ¿qué va a ser de ella si se la divulga en iconos. que sólo ha existido su simulacro. que el mismo Dios nunca ha sido otra cosa que su propio simulacro. la facultad que poseen de borrar a Dios de la conciencia de los hombres.«Prohibí que hubiera imágenes en los templos porque la divinidad que anima la naturaleza no puede ser representada. sustituyendo el aparato visible de los iconos a la Idea pura e inteligible de Dios? Justamente es esto lo que atemorizaba a los iconoclastas. no hubiera existido motivo para destruirlas. pues se puede vivir de la idea de una verdad modificada. Cf. los cuales. de que en el fondo Dios no ha sido nunca. despliegan su fasto y su poder de fascinación. 11 . ahí estaba el germen de su furia destructora de imágenes. pero su desesperación metafísica nacía de la sospecha de que las imágenes no ocultaban absolutamente 1. la verdad que permiten entrever. por su cuenta.» Precisamente sí puede serlo. Si hubieran podido creer que éstas no hacían otra cosa que ocultar o enmascarar la Idea platónica de Dios.1 Debido en gran parte a que presentían la todopoderosidad de los simulacros. cuya querella milenaria es todavía la nuestra de hoy.

los más aventureros. estaban representando la muerte de este Dios y su desaparición en la epifanía de sus representaciones (no ignoraban quizá que éstas ya no representaban nada. Así lo hicieron los jesuitas al fundar su política sobre la desaparición virtual de Dios y la manipulación mundana y espectacular de las conciencias —desaparición de Dios en la epifanía del poder—. a los que se ha acusado de despreciar y de negar las imágenes. pues es muy arriesgado desenmascarar unas imágenes que disimulan el vacío que hay tras ellas). 12 . Inversamente. al contrario de los iconólatras que. fin de la trascendencia sirviendo ya sólo como coartada para una estrategia liberada de signos y de influencias. que los iconoclastas. en suma. aunque juego peligroso. se contentaban con venerar un Dios esculpido. eran quienes les atribuían su valor exacto. ya que tras la fe en un Dios posado en el espejo de las imágenes. Por eso era necesario a toda costa exorcisar la muerte del referente divino. sino simulacros perfectos.nada. no percibiendo más que sus reflejos. Está claro. que no eran en modo alguno imágenes. de una fascinación intrínseca eternamente deslumbradora. que eran puro juego. Tras el barroco de las imágenes se oculta la eminencia gris de la política. pues. también puede decirse que los iconólatras fueron los espíritus más modernos.

Pero ¿y si Dios mismo puede ser simulado. es decir. A este poder exterminador se opone el de las representaciones como poder dialéctico. es decir reducido a los signos que dan fe de él? Entonces. la simulación envuelve todo el 13 . no pudiendo trocarse por lo real pero dándose a cambio de sí mismo dentro de un circuito ininterrumpido donde la referencia no existe. la simulación parte del principio de equivalencia. asesinas de lo real. de la negación radical del signo como valor. todo el sistema queda flotando convertido en un gigantesco simulacro —no en algo irreal. asesinas de su propio modelo. claro está. parte del signo como reversión y eliminación de toda referencia. mediación visible e inteligible de lo Real. que un signo pueda cambiarse por sentido y que cualquier cosa sirva como garantía de este cambio —Dios. Mientras que la representación intenta absorber la simulación interpretándola como falsa representación. Toda la fe y la buena fe occidentales se han comprometido en esta apuesta de la representación: que un signo pueda remitir a la profundidad del sentido. del mismo modo que los iconos de Bizancio podían serlo de la identidad divina. Al contrario que la utopía. sino en simulacro. lo que ha estado en juego desde siempre ha sido el poder mortífero de las imágenes.Así pues.

Los primeros remiten a una teología de la verdad y del secreto (de la cual forma parte aún la ideología). lo real de su re14 . En el primer caso. es ya su propio y puro simulacro. En el segundo. sino al de la simulación. En el cuarto. El momento crucial se da en la transición desde unos signos que disimulan algo a unos signos que disimulan que no hay nada.edificio de la representación tomándolo como simulacro. es una mala apariencia y es del orden de lo maléfico. Las fases sucesivas de la imagen serían éstas: — es el reflejo de una realidad profunda — enmascara y desnaturaliza una realidad profunda — enmascara la ausencia de realidad profunda — no tiene nada que ver con ningún tipo de realidad. juega a ser una apariencia y pertenece al orden del sortilegio. ni Juicio Final que separe lo falso de lo verdadero. la imagen es una buena apariencia y la representación pertenece al orden del sacramento. En el tercero. ya no corresponde al orden de la apariencia. Los segundos inauguran la era de los simulacros y de la simulación en la que ya no hay un Dios que reconozca a los suyos.

surrección artificial. de lo vivido. Pujanza de la verdad. pues todo ha muerto y ha resucitado de antemano. Cuando lo real ya no es lo que era. la objetividad y la autenticidad segundas. la nostalgia cobra todo su sentido. 15 . Escalada de lo verdadero. de neo–real y de hiperreal. doblando por doquier una estrategia de disuasión. paralela y superior al enloquecimiento de la producción material: así aparece la simulación en la fase que nos concierne —una estrategia de lo real. Pujanza de los mitos del origen y de los signos de realidad. resurrección de lo figurativo allí donde el objeto y la sustancia han desaparecido. Producción enloquecida de lo real y lo referencial.

y la reversión implacable que ejerce sobre ella este objeto muerto. como una momia al aire libre. Para que la etnología viva es necesario que muera su objeto.La etnología rozó la muerte un día de 1971 en que el gobierno de Filipinas decidió dejar en su medio natural. Como Orfeo. incluso con las no humanas?). la ciencia se vuelve siempre demasiado pronto hacia su objeto. éste regresa a los infiernos. fuera del alcance de los colonos. como Eurídice. 16 . Ésta queda instalada sobre una estrecha franja. Éste. y. las pocas docenas de Tasaday recién descubiertos en lo más profundo de la jungla donde habían vivido durante ocho siglos sin contacto con ningún otro miembro de la especie. se venga muriendo de haber sido «descubierto» y su muerte es un desafío para la ciencia que pretende aprehenderlo (¿acaso no ocurre así con toda ciencia. sobre la cornisa paradójica a que la somete la evanescencia de su objeto en su aprehensión misma. La iniciativa de esta decisión partió de los mismos antropólogos que veían a los Tasaday descomponerse rápidamente en su presencia. por decirlo de algún modo. los turistas y los etnólogos.

perdido para ella. siempre ha preferido el homicidio). Ésta se permite de este modo el lujo. No está 17 . de fianza eterna. El Indio así recluido en el ghetto. se reconvierte en el modelo de simulación de todos los indios posibles de antes de la etnología. en la realidad «bruta» de estos indios completamente reinventados por ella —salvajes que le deben a la etnología. pero intacto en su «virginidad». la evolución lógica de la ciencia consiste en alejarse cada vez más de su objeto hasta llegar a prescindir de él: tal autonomía es una fantasía más y afecta en realidad a su forma pura. Se inicia a sí una «anti–etnología» interminable de la que. bajo otro prisma. pero el objeto queda a salvo. de encarnarse en una especie de más allá de ella misma. De todos modos. No se trata de un sacrificio (la ciencia nunca se sacrifica. El Tasaday congelado en su medio ambiente natural va a servirle de coartada perfecta.Es contra este infierno de la paradoja contra lo que los etnólogos quisieron prevenirse cerrando el cinturón de seguridad de la selva virgen en torno a los Tasaday. y la ilusión. Nadie podrá rozar siquiera su mundo: el yacimiento se clausura como si fuera una mina agotada. dan variado testimonio Jaulin y Castaneda. él seguir siéndolo. La ciencia pierde con ello un capital precioso. sino de un sacrificio simulado de su objeto a fin de preservar su principio de realidad. en el ataúd de cristal de la selva virgen.

o de la antietnología. zonas metalúrgicas vivas. como testimonio «histórico» de su época. a todas las cosas vivas y va también a hacerse invisible. indios– simulacro que proclaman en definitiva la verdad universal de la etnología. esterilizados. es decir en lo que la etnología los ha convertido. en vez de circunscribirse a su papel de ciencia objetiva. barrios obreros enteros. como una cuarta dimensión omnipresente. fosilizados en vida en una prisión a la vista de todos. 18 . Lo mismo se ha hecho en Creusot museificando sobre el terreno. una cultura completa. estos salvajes son ya póstumos: congelados. con su lenguaje y sus costumbres. indios reconvertidos en lo que eran. El museo. que no es más que la forma pura de la etnología triunfal. va en adelante a generalizarse. Naturalmente. se han convertido en simulacros referenciales y la ciencia misma ha devenido simulación pura. bajo el signo de las diferencias muertas y de la resurrección de las diferencias. Todos nosotros somos ya Tasaday. hombres mujeres y niños comprendidos. la dimensión del simulacro. aparece ya por todas partes. protegidos «hasta la muerte». Todos nosotros somos pasados vivientes bajo la luz espectral de la etnología. en vez de quedar circunscrito a un reducto geométrico. Así. la etnología.mal el giro y no es pequeño el triunfo para una ciencia que parecía consagrada a destruirlos. liberada de su objeto. como una dimensión más de la vida.

en las metrópolis. la venganza del muerto. porque la etnología está aquí. pero de hecho él la inviste en profundidad. Nada cambia cuando la sociedad rompe el 19 . de alucinación de la verdad. analizado y luego resucitado artificialmente disfrazándolo de realidad.Es pues de una inocencia mayúscula el ir a buscar la etnología entre los salvajes o en un Tercer Mundo cualquiera. de asesinato de toda forma simbólica y de su retrospección histérica e histórica. Aparentemente es ella quien lo domina. según una reversión consciente. nobleza obliga. Pero al mismo tiempo. De igual modo que la sociedad entera está irremediablemente contaminada por el espejo de la locura que ella misma ha colocado ante sí. muerte de la que los salvajes. la etnología nos brinda su única y última lección. en todas partes. no dando más que respuestas muertas y circulares a una pregunta muerta y circular. La clausura del objeto científico es idéntica a la de los locos y a la de los muertos. en un mundo de la simulación. entre los blancos. han pagado los primeros la cuenta. la ciencia no pueda más que morir contaminada por la muerte de un objeto que es su espejo invertido. de chantaje a lo real. el secreto que la mata (y que los salvajes conocen mucho mejor que ella). en un mundo completamente recensado. pero que hace mucho tiempo que se ha extendido a todas las sociedades occidentales.

el nuestro. A la modalidad del encierro sucede la de un dispositivo innombrable. devuelve la palabra a los locos. se sobrevive en una antietnología cuya tarea es la de volver a inyectar diferenciaficción entre los salvajes. devastado por la diferencia y por la muerte. siempre bajo el pretexto de salvar el original. Es posible que incluso el recuerdo mismo de las grutas originales se difumine en el espíritu de las generaciones futuras. o salvaje–ficción en todos los intersticios. pero se ha construido una réplica exacta a 500 metros del lugar para que todos puedan verlas (se echa un vistazo por la mirilla a la gruta auténtica y después se visita la reproducción). el desdoblamiento basta para reducir a ambas al ámbito de lo artificial. el que vuelve a ser salvaje a su manera. ni cuando la ciencia parece romper el espejo de su objetividad (abolirse frente a su objeto como en Castaneda. pero nada ha cambiado.). La ciencia y la técnica se han movilizado también recientemente para salvar la momia de Ramsés II tras haberla dejado pudrirse durante varias décadas en el fondo de un museo. es decir. etcétera) e inclinarse ante las «diferencias».espejo de la locura (abole los asilos. etc. se ha prohibido visitar las grutas de Lascaux. A medida que la etnología se hunde en su institución clásica. Del mismo modo. pero no existe ya desde ahora diferencia alguna. El pá20 . para ocultar que es este mundo.

Sólo el secreto absoluto les garantizaba su poder milenario —dominio de la podredumbre que significaba el dominio del ciclo total de intercambios con la muerte. un continuum visible. un mito visible de los orígenes que nos tranquilice acerca de nuestros fines. es decir. Nosotros sólo sabemos poner nuestra ciencia al servicio de la restauración de la momia. Precisamos un pasado visible. Toda nuestra cultura lineal y acumulativa se derrumbaría si no fuéramos capaces de preservar la «mercancía» del pasado al sacarla a la luz. De ahí la histórica escena de la recepción de la momia en el aeropuerto de Orly. Estos viejos cadáveres son el blanco de la ciencia y de los gusanos al mismo tiempo. aunque lejos de las miradas y de la luz. mientras que el embalsamiento suponía un trabajo mítico orientado a inmortalizar una dimensión oculta. Ramsés no significa nada para nosotros. pues en el fondo nunca hemos creído en ellos.nico invade de pronto a occidente ante la idea de no poder salvar lo que el orden simbólico había sabido conservar durante cuarenta siglos. sólo sabemos restaurar un orden visible. Para esto es preciso extraer a los faraones de sus tumbas y a las momias de su silencio: hay que exhumarlos y rendirles honores militares. sólo la momia tiene un valor incalculable puesto que es la que garantiza que la acumulación tiene sentido. ¿acaso porque Ramsés fue una gran figura despótica y militar? posible21 .

que nada domina ya. un momento de estupor y deslumbramiento ante la posibilidad de escapar a la ley universal del Evangelio. dueño de la podredumbre y de la muerte. se contentaron con convertirlos o simplemente con descubrirlos. Estamos fascinados por Ramsés igual que los cristianos del Renacimiento lo estaban por los indios de América. igual que su propio pasado. 22 . tras este poder difunto que intenta anexionar. En general.mente. Una de dos: o se admitía que esta ley no era universal. odio de toda una civilización contra sus propias bases. pero sobre todo porque nuestra cultura sueña. al orden de la historia. Hubo también. el nuestro. violencia de una civilización sin secreto. Violencia irreparable hacia todos los secretos. en un orden que no haya tenido nada que ver con ella. y sueña en él porque lo ha exterminado al exhumarlo. en los inicios de la colonización. que sólo sabe volcar a lo que lo ha precedido a la podredumbre y a la muerte para tratar acto seguido de resucitarlo mediante la ciencia. lo que bastaba para exterminarlos lentamente. habrá bastado con exhumar a Ramsés para exterminarlo museificándolo. De este modo. aquellos seres (¿humanos?) que nunca habían oído la palabra de Cristo. o se exterminaba a los indios para borrar las pruebas. la ciencia y el museo. Las momias no son consumidas por los gusanos sino que perecen al trasladarlas desde el ritmo lento de lo simbólico.

. aquél es su lugar. la reimportación a los lugares de origen es aún más artificial: constituye el simulacro total que recupera la «realidad» mediante una circunvolución completa. si la exportación de los capiteles fue.Igual que la etnología jugando a desligarse de su objeto para reafirmarse mejor en su forma pura.. Y todo el mundo aplaude esta restitución (como en la «operación experimental de reconquista de las aceras» de los Campos Elíseos). una especie de Disneylandia de la escultura y de la arquitectura que por lo menos no engaña a nadie. el claustro de Sant Miquel de Cuixà que va a ser repatriado. la desmuseificación es una vuelta más en la espiral de la artificialidad. sería mejor que el claustro permaneciera en New York. Así. si. desde los Cloysters de New York para reinstalarlo en su lugar de origen. los Cloysters de New York son un mosaico artificial de todas las culturas (según la lógica de la centralización capitalista del valor). Repatriarlo no es más que un subterfugio suplementario para poder actuar como si nada hubiera ocurrido y gozar de la alucinación retrospectiva. efectivamente. Los americanos se vanaglorian de haber hecho posible que la población india vuelva a ser la misma que antes de la conquista. Vista la cosa en profundidad. Una mistificación más honda todavía. en efecto. Como si 23 . Ejemplo de ello. en un ambiente simulado. con grandes gastos. un acto arbitrario.

como toda cultura tribal. mejor aún. Se da. un paso más en la exterminación simbólica. La restitución del original difumina la exterminación. de sobrepasar la cifra original. Incluso llegan a presumir de mejoras. De este modo. como los rostros de las funerarias. Disneylandia con las dimensiones de todo un universo. un contrasentido total.nada hubiera sucedido. He aquí la prueba de la superioridad de la civilización: llegará a producir más indios de los que éstos mismos eran capaces de producir. pero este doblaje no significa una muerte inminente pues las cosas están en él ya expurgadas de su muerte. Se borra todo y se vuelve a empezar. en la promoción «libre» de los indios por parte de los americanos. como puede apreciarse en Ishi. tal superproducción es una forma más de exterminio: la cultura india. pues. ahí. se apoya en la limitación del grupo y en el rechazo de todo crecimiento demográfico «libre». por todas partes vivimos en un universo extrañamente parecido al original —las cosas aparecen dobladas por su propia escenificación. más sonrientes. más auténticas bajo la luz de su modelo. 24 . Por una siniestra irrisión.

Suele creerse que este mundo imaginario es la causa del éxito de Disneylandia. La única fantasmagoría en este mundo imaginario proviene de la ternura y calor que las masas emanan y del excesivo número de gadgets aptos para mantener el efecto multitudinario. sin duda y sobre todo. el Mundo Futuro. En principio es un juego de ilusiones y de fantasmas: los Piratas. Por una extraña coincidencia (aunque sin duda tiene que ver con el embrujo propio de semejante universo). O. todo un abanico de gadgets magnetiza a la multitud canalizándola en flujos dirigidos. Uno aparca fuera. el automóvil. etcétera. es total. la perfecta escenificación de los propios placeres y contrariedades. fuera. el «verdadero». El contraste con la soledad absoluta del parking —auténtico campo de concentración—. la Frontera. mejor: dentro. el goce religioso. pero lo que atrae a las multitudes es. hace cola estando dentro y es completamente abandonado al salir. el microcosmos social. en miniatura. dirigida hacia un solo gadget.Disenylandia es un modelo perfecto de todos los órdenes de simulacros entremezclados. la soledad. de la América real. este mundo infantil congelado resulta 25 .

incluso en la morfología de los individuos y de la multitud. no es ya real. en fin. en su banal omnipresencia. trasposición idealizada. quien espera su resurrección arropado por 180 grados centígrados. de salvar el principio de realidad. mientras que cuanto la rodea. Los Ángeles. se dibuja el perfil objetivo de América. No se trata de una interpretación falsa de la realidad (la ideología). penegírico de los valores americanos. Marín lo ha llevado a cabo excelentemente en «Utópiques. Pero todo esto oculta otra cosa y tal trama «ideológica» no sirve más que como tapadera de una simulación de tercer orden: Disneylandia existe para ocultar que es el país «real». sino perteneciente al orden de lo hiperreal y de la simulación. sino de ocultar que la realidad ya no es la realidad y. América entera. en Disneylandia. Embalsamados y pacificados. De ahí la posibilidad (L. lo que es carcelario). Por doquier. de una realidad contradictoria. pues.. Jeux d’Espaces») de un análisis ideológico de Disneylandia: núcleo del «american way of life». etc. 26 .haber sido concebido y realizado por un hombre hoy congelado también: Walt Disney. Disneylandia es presentada como imaginaria con la finalidad de hacer creer que el resto es real. por tanto. toda la América «real». Todos los valores son allí exaltados por la miniatura y el dibujo animado. una Disneylandia (al modo como las prisiones existen para ocultar que es todo lo social.

y para esconder que el verdadero infantilismo está en todas partes y es el infantilismo de los adultos que viene a jugar a ser niños para convertir en ilusión su infantilismo real. aunque ambas se hayan cumplido ya 27 . en el mundo «real». es un mecanismo de disuasión puesto en funcionamiento para regenerar a contrapelo la ficción de lo real. Disneylandia no es un caso único.. Además. Disneylandia muestra que lo real y lo imaginario perecen de la misma muerte. Semejante mundo se pretende infantil para hacer creer que los adultos están más allá. que no es más que un inmenso escenario y un travelling perpetuo. tanto como de estudios de cine. Marine World. Magic Mountain. A una realidad diáfana responde una imaginación exangüe. Enchanted Village. Degeneración de lo imaginario que traduce su irrealidad infantil. pero sin espacio. Ciudad de extensión fabulosa. Los Angeles está rodeada de esta especie de centrales imaginarias que alimentan con una energía propia de lo real una ciudad cuyo misterio consiste precisamente en no ser más que un canal de circulación incesante. sin dimensión. tiene necesidad del viejo recurso imaginario hecho de signos infantiles y de espejismos trucados. irreal.Lo imaginario de Disneylandia no es ni verdadero ni falso.. Pero hubo un tiempo de poder para lo imaginario de igual modo que hubo una fase de poder de lo real. esta ciudad. Tanto como de centrales eléctricas y atómicas.

Escamotear una verdad tras otra. la seducción se inicia con una dimensión de menos. un hecho tras otro. Éste presenta en dos dimensiones lo que en realidad tiene tres: el universo «real». ¿qué pasa con la ínfima célula del «studiolo» que. Si el poder tiene tres dimensiones. tal es la potestad de la seducción. pero de repente da un salto hasta la cuarta. escamotear lo real a lo real. el discurso manifiesto del arte (y del poder). Si todo el palacio constituye el acto arquitectónico por excelencia. Minúsculo santuario engañoso en el corazón del inmenso espacio del palacio. sin ventanas. sin espacio propiamente dicho. en el teatro. flanquea la capilla desprendiendo cierto tufillo a sacrilegio y alquimia? Lo que se baraja 28 . de un espacio desplegado de acuerdo con las reglas. Todo el palacio es el triunfo de una sabia perspectiva arquitectónica. el Barroco. El «studiolo» es un microcosmos inverso: separado del resto del palacio. una palabra tras otra. Esto es justamente lo que nos revela el «studiolo» del Palazzo Ducale de Urbino. el espacio está en él perpetrado por simulación. la que precisamente le falta al espacio realista del Renacimiento. como una especie de otro lugar sagrado.hoy en día. la pintura y las peripecias «menores» del engaño visual. Nunca se vio con mayor claridad que se trata de seccionar lo real para abrirse a lo imaginario. Los juegos de la ilusión tuvieron su momento triunfal desde el Renacimiento hasta la Revolución.

ahí con el espacio y. sino un modelo de simulación cuyos actos manifiestos no son más que el efecto realizado. es patrimonio del príncipe como el incesto y la transgresión fueron monopolio de los reyes. por tanto. Un secreto tan peligroso. con todo el sistema de representaciones que ordena el palacio y la república. de transgresión interna. sólo para sí y en la intimidad más rigurosa: quizás reside ahí justamente el secreto de su poder. de agujero en la realidad —simulacro oculto en el corazón de la realidad y del que ésta depende en toda su operación. Tiene lugar aquí un cambio total de las reglas del juego que conduce a suponer que todo el espacio exterior. puede que no sea más que un efecto de perspectiva. el príncipe se preocupa de guardarlos para él. que el espacio mismo del poder. rige el conjunto. sino por una especie de inversión metafísica. este lugar cercenado de la arquitectura y de la vida pública. no está muy claro. más allá. una hipótesis tan radical. Es este punto ciego del palacio. de revolución de la regla operada en secreto como en los rituales primitivos. un territorio o un espacio real. que la política no es una función. el que. Se trata de un espacio privadísimo. en cierto modo. el del palacio y. el espacio político. el de la ciudad. Después de Maquiavelo los políticos quizás han sabido siempre que el dominio de un espacio simulado está en la base del poder. 29 . no según una determinación directa.

surreal. Si existe una especie de milagro del truco. Se trata.Ocurre igual con el «studiolo» de Montefeltre: es el secreto inverso (¿perverso?) de la no existencia en el fondo de la realidad. sino precisamente al contrario. es también la dimensión de la mala conciencia del signo para con la realidad y toda la pintura desde el Renacimiento está podrida de esta mala conciencia. Esta pérdida del escenario de lo real es la que revela la familiaridad súbita. En el truco visual no se trata nunca de confundirse con lo real. mimando la tercera dimensión. de lanzar la duda radical sobre el principio de realidad. Absurdo. sino de producir un simulacro. en el desfallecimiento repentino de la realidad y en el vértigo que produce hundirse en él. incluido el espacio político —secreto que rige lo político. jamás se da en la ejecución «realista» —las uvas de Zeuxis. tan reales que los pájaros las picoteaban. El milagro no puede darse nunca en el colmo del realismo. la de la prospectiva. de los objetos. Pues la tercera dimensión. 30 . mimando y sobrepasando el efecto de lo real. en la ilusión de la «realidad» de las masas. Cuando la organización jerárquica del espacio real bajo el privilegio de la visión. con plena conciencia del juego y del artificio. secreto de la siempre posible reversibilidad del espacio «real» en lo profundo. y que se perdió luego por completo. de introducir la duda sobre la realidad de esta tercera dimensión y.

revelándonos que la «realidad» nunca es otra cosa que un mundo jerárquicamente escenificado. objetivado según las reglas de la profundidad. «como si fuera posible tocarlas y y llevárselas». esta aprehensión. surge otra cosa que. resurge sobre todo el llamado mundo «real» circundante. a falta de algo mejor. este espejismo de presencia táctil no tiene nada que ver con nuestro sentido real del tacto: es una metáfora de la «aprehensión» correspondiente a la abolición de la escena y del espacio representativo. pero nada más que un principio. que es el milagro del engaño visual. 31 .cuando esta prospectiva simulada —pues no es más que un simulacro— se deshace. y un simulacro al que pone fin la hipersimulación experimental del engaño visual. la escultura y la arquitectura de la época. y revelándonos también que la realidad es un principio bajo cuya observancia se regulan toda la pintura. De golpe. Pero no nos engañemos. expresamos en términos de tacto. de una hiperpresencia táctil de las cosas.

ocultando que no hay diferencia alguna entre los hechos y su denuncia (los métodos usados por los hombres de la CIA y por los periodistas del Washington Post son idénticos). Con Watergate se ha logrado ante todo imponer la idea de que Watergate fue un escándalo —lo que en este sentido ha constituido una operación de intoxicación prodigiosa. una buena dosis de reinyección de moral política a escala mundial. La misma operación de disuasión destinada a regenerar ya. Escenario idéntico al de Disneylandia. ya. efecto imaginario ocultando que no existe ya realidad ni más allá ni más acá de los límites del perímetro artificial. La denuncia del escándalo es siempre un homenaje tributado a la ley. un principio de realidad en extinción. por medio del escándalo.Watergate. sólo puede ejercerse 32 . Puede decirse con Bourdieu: «Lo característico de toda tensión de fuerzas es disimularse como tal y lograr toda su potencia precisamente gracias a este disimulo». Efecto de escándalo en este caso. a través de lo imaginario. y sin escrúpulos. inmoral. un principio moral y político. entendiendo lo anterior de este modo: el capital.

más allá de todas las relaciones de fuerzas que no son sino su configuración movediza e indiferente en la conciencia moral y política de los hombres. y como los periodistas del Washington Post. etc. Se trata de lo mismo. situándose en la misma posición determinante y moralista que los periodistas del Washington Post. también él. Ahora bien.tras una superestructura moral. y semejante peripecia puede leerse bajo otra forma: antaño se ponía empeño en disimular un escán33 . denuncia esta relación como escándalo. de la moralidad o de las relaciones de fuerzas. una instancia ideal del capitalismo. esto es todo lo que el capital nos pide: recibirlo como racional o combatirlo en nombre de la racionalidad. Así lo hicieron los periodistas del Washington Post. Pero esto no sería más que la fórmula de la ideología y cuando Bourdieu lo enuncia sobreentiende la «relación de fuerzas» como verdad de la dominación capitalista y. quienquiera que regenera esta moralidad pública (sea a través de la indignación. no hace más que simular para denunciarla. de la denuncia. de un orden de verdad donde se engendra la auténtica violencia simbólica del orden social. Bourdieu enmascara que el capital no significa en modo alguno un orden de la racionalidad. recibirlo como moral o combatirlo en nombre de la moralidad.) trabaja espontáneamente para el orden del capital. Lleva a cabo el mismo trabajo de purga y relanzamiento de un orden moral.

un punto y nada más.. de la (puesta en) escena primitiva del capital: su pánico moral. se dedican a ocultar. su inmoralidad fundamental —he aquí lo realmente escandaloso. sin principios.». su incomprensible ferocidad. Semejante disimulo enmascara un ahondamiento de la moralidad. Es la izquierda la que tiende al capital el espejo de la equivalencia esperando que quede prendido en él. pues es lo que todo el mundo. hoy el empeño se pone en ocultar que no lo es. Watergate no es un escándalo. El pensamiento iluminado es el que intenta controlarlo imponiéndole reglas y toda recriminación con avisos de pensamiento revolucionario está hoy acusando al capital de no seguir las reglas del juego: «el poder es injusto. redistribuyendo su deuda entre toda la sociedad (al mis34 . a medida que nos acercamos a la crueldad instantánea. prendido en la fantasmagoría del contrato social y cumpliendo sus cláusulas. el capital nos explota. su justicia es una justicia de clase. he aquí lo que es preciso decir a toda costa. pero a él le tiene sin cuidado pues es una empresa monstruosa. como si el capital estuviera ligado por un contrato a la sociedad que rige. y antes que nadie los denunciantes. Se le imputa al capital la idea del contrato.dalo.. inaceptable para el sistema de equivalencia moral y económica que constituye el axioma del pensamiento de la izquierda desde el Siglo de las Luces hasta el comunismo.

Sólo con la detención arbitraria de esta causali35 . realiza también espontáneamente el trabajo de la izquierda. y sin complejos. además. Pero el capital no ha estado nunca unido por un contrato a la sociedad que domina. todas las hipótesis son posibles aunque ésta. es superflua: la izquierda se basta muy bien para realizar ella sola. donde ya no existe activo ni pasivo. pues. muy inocente encontrar ahí una especie de amarga buena conciencia. pues. Es una hechicería de la relación social. Todas las hipótesis de manipulación son reversibles en el seno de un torniquete sin fin: la manipulación es una causalidad flotante donde positividad y negatividad se engendran y se recubren. el trabajo de la derecha. ya que la derecha. un desafío a la sociedad. Watergate no ha sido. la revolución ya no es necesaria: basta con que el capital se adhiera a la fórmula racional del cambio). No es un escándalo que denunciar según la racionalidad moral o económica. por su parte. ¿Por qué no?.mo tiempo. y como a tal debe respondérsele. Sería. de quien se ha dicho que era la eminencia gris de los republicanos manipulando a los periodistas de izquierda para desembarazarse de Nixon. más que una trampa tendida por el sistema a sus adversarios —simulación de escándalo con fines regeneradores. Esto estaría encarnado en el film por el personaje de «Deep Throat». es un desafío que hay que aceptar según la regla simbólica.

Un atentado en Italia. convencional. etc. de la objetividad de los hechos. toda determinación se esfuma. en el que las premisas y las consecuencias de un acto o de un suceso sean calculables.). la lucha. La simulación se caracteriza por la precesión del modelo. es decir. puede mantenerse cierta verosimilitud política (y. no es capaz de detener semejante vértigo interpretativo. todo acto queda abolido tras haber aprovechado a todo el mundo y haberse aireado en todas direcciones. sobre el más mínimo de los hechos —la presencia del modelo es anterior y su circulación orbi36 . naturalmente. Sólo mediante la simulación de un campo de perspectiva restringido. Si se contempla el ciclo completo de no importa qué acto o suceso en un sistema donde la continuidad lineal y la polaridad dialéctica ya no existan. provocación de la extrema derecha o un montaje centrista para desprestigiar los extremismos terroristas y reafirmarse en el poder?. el análisis «objetivo».dad giratoria podrá ser salvado un principio de realidad política. ¿se trata de una farsa policíaca. de un chantaje a la seguridad pública? Todo ello es verdadero al mismo tiempo y la búsqueda de pruebas. por ejemplo. en un campo transtornado por la simulación. de todos los modelos. ¿es obra de la extrema izquierda. más aún. La cuestión es que nos hallamos en medio de una lógica de la simulación que no tiene ya nada que ver con una lógica de los hechos.

implosión de polos opuestos). esta precesión. esto puede significar a la vez: — que no hay de qué temer. como la de la bomba. — que no existe peligro alguno de que lleguen 37 . en un ciclo generalizado. no cambiarán nada de su mecanismo capitalista fundamental. Esta anticipación. a imagen y semejanza de los modelos de que proceden. pero. incluso las más contradictorias. este cortocircuito. constituye el verdadero campo magnético del suceso.S. en el sentido de que su verdad consiste en intercambiarse. sin polaridad dialéctica. si llegan al poder. pues los comunistas. De hecho. Los comunistas se las tienen con el P. sino que nacen en la intersección de los modelos y un solo hecho puede ser engendrado por todos los modelos a la vez. pero dejan que prospere la idea de que sus resistencia proceden de disensiones internas (¡simulación de democracia!). es la que da lugar a todas las interpretaciones posibles. Los hechos no tienen ya su propia trayectoria. esta confusión del hecho con su modelo (ya sin desviación de sentido. sin electricidad negativa. ¿no lo quieren en esta coyuntura o no lo quieren por definición? Cuando Berlinguer declara: «No hay que temer ver a los comunistas en el poder en Italia». en bloque y realmente. como si pretendieran romper la unión de la izquierda. verdaderas todas. no desean el poder?. ¿podría quizá tratarse de que.tal.

no harán otra cosa que ejercer el poder por procuración.al poder (por la sencilla razón de que no lo desean). no temo que los comunistas tomen el poder en Italia. sino que atraviesa todos los discursos aunque no lo deseen. como puedan serlo los discursos políticos. incluso para un comunista). pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que — ello puede querer decir lo contrario (no es necesario el psicoanálisis para comprenderlo): tengo miedo de que los comunistas tomen el poder (y existen buenas razones para tenerlo. lo que se dice un verdadero poder. — que de hecho. Berlinguer. — más aún: Yo. De la división de la banda de Moebius resulta una espiral suplementaria en la que no queda resuelta la reversibilidad de las caras (en el caso que nos ocupa. lo que puede parecer una perogrullada. Es el secreto de un discurso que ya no sólo es ambiguo. ya no existe y no hay pues riesgo alguno de que alguien pueda tomarlo. el poder. y suponiendo que llegaran a ocuparlo. Y esta lógica no pertenece a ningún partido. la continui38 . ¿Quién será capaz de desenredar este embrollo? El nudo gordiano podía por lo menos cortarse. sino que revela la imposibilidad de una posición determinada ante el poder y la imposibilidad de una posición determinada ante el discurso. Todo esto es verdadero al mismo tiempo.

Ello no desemboca forzosamente en la desesperación. Curvatura «viciosa» de un espacio político en adelante imantado. inabacable. 39 . de sin sentido.1 Un ejemplo más: los condenados en el proceso de Burgos fueron un regalo de Franco a la democracia occidental a la que brindó la ocasión de regenerar su propio humanismo vacilante. de múltiples sentidos simultáneos que se destruyen. sino el de la torsión sutil. maléfica.dad reversible de las distintas hipótesis). del sentido. pero ¿acaso la protesta indignada de los demócratas consolidó el régimen franquista aglutinando a las masas españolas contra semejante intervención extranjera? ¿Qué ha sido de la verdad en una maraña tal de complicidades admirablemente tejida sin advertirlo ni sus propios autores? Conjunción del sistema y de su alternativa más lejana llegando ambos a tocarse como los dos extremos de un espejo cóncavo. sino a menudo en una improvisación de sentido. el sistema entero. Conjunción del deseo y de la ley. del deseo y del capital. del deseo y del poder. Infierno de la simulación que no es ya el de la tortura. ¿Acaso no ocurre lo mismo con el deseo y con el espacio libidinal? Conjunción del deseo y del valor. lo infinito del capital se repliega sobre su propia superficie. último goce metamorfoseado de la ley (lo que explica porqué ésta se encuentra tan generosa1. circular y reversible de derecha a izquierda —torsión parecida al genio maligno de la conmutación—.

Versatilidad aterrante del deseo en Deleuze. el trabajo con la huelga. el espejismo y la muerte simulados —especie de tratamiento hormonal para la negatividad y la crisis. giro enigmático que quizás conduce al deseo. el abanico de todos estos escenarios de disuasión que. el sistema con la cri40 . la histórica. Todos los referentes mezclan su discurso en una compulsión circular. la ley con la transgresión. decía antes de llegar a pensar que nosotros gozamos también en el interior del capital. hoy intercambian sus significantes y sus campos de acción.mente a la orden del día): sólo goza el capital. como Watergate. casi involuntariamente. La cuestión es probar lo real con lo imaginario. el discurso de la historia tomaba toda su fuerza de oponerse violentamente al de la naturaleza y el discurso del deseo de oponerse al del poder. «revolucionario en sí mismo. Antaño. hoy se resuelven ambos en el mismo tipo de demanda. Sería demasiado largo de correr todo el abanico de la negatividad operativa. Torsión maligna que deja a la revolución del deseo sometida a la misma ambigüedad fundamental de la otra revolución. «moebiana». a desear su propia represión y a investir sistemas paranoicos y fascistas. intentan regenerar un principio moribundo mediante el escándalo. la verdad con el escándalo. Sexo y trabajo fueron no hace mucho tiempo términos ferozmente opuestos. sólo por querer lo que quiere».

sis y el capital con la revolución, del mismo modo que se probó la etnología (los Tasaday) desposeyéndola de su objeto. Todo ello sin contar probar el teatro con el anfiteatro probar el arte con el antiarte probar la pedagogía con la antipedagogía probar la psiquiatría con la antipsiquiatría etc. etc. Todo se metamorfosea en el término contrario para sobrevivirse en su forma expurgada. Todos los poderes, todas las instituciones, hablan de sí mismos por negación, para intentar, simulando la muerte, escapar a su agonía real. El poder quiere escenificar su propia muerte para recuperar algún brillo de existencia y legitimidad. Por ejemplo, el caso de los presidentes norteamericanos: los Kennedy morían porque tenían aún cierta dimensión política; los demás, Johnson, Nixon, Ford, debían contentarse con atentados de pacotilla a base de asesinato simulado. Sin embargo, precisaban el aura de una amenaza artificial para ocultar que no eran más que marionetas del poder. Antaño, el rey debía morir (también el dios) y en ello residía su fuerza. En la actualidad, el líder se afana miserablemente en la comedia de su muerte a fin de preservar la gracia del poder. Sin embargo, esta gracia se ha perdido ya. Buscar sangre fresca en la propia muerte, re41

lanzar el ciclo a través del espejo de la crisis, de la negatividad y del antipoder, es la única solución–coartada de todo poder, de toda institución que intente romper el círculo vicioso de su irresponsabilidad y de su inexistencia fundamental, de su estar de vuelta y de su estar ya muerto.

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La imposibilidad de escenificar la ilusión, es del mismo tipo que la imposibilidad de rescatar un nivel absoluto de realidad. La ilusión ya no es posible porque la realidad tampoco lo es. Éste es el planteamiento del problema político de la parodia, de la hipersimulación o simulación ofensiva. Toda negatividad política directa, toda estrategia de relación de fuerzas y de oposición, no es más que simulación defensiva y regresiva. Por ejemplo, sería interesante comprobar cuándo el aparato represivo reacciona más violentamente, si ante un hold–up simulado o ante un hold–up real. Pues el segundo no hace más que cambiar el orden de las cosas, el derecho a la propiedad, mientras que el primero atenta contra el mismo principio de realidad. La transgresión, la violencia, son menos graves, pues no cuestionan más que el reparto de lo real. La simulación es infinitamente más poderosa ya que permite siempre suponer, más allá de su objeto, que el orden y la ley mismos podrían muy bien no ser otra cosa que simulación (recordar el engaño de Urbino). Pero la dificultad está cortada a la medida del peligro: ¿cómo fingir un delito y probar que
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? Simule usted un robo en unos almacenes y haga que le descubran (sino.fingíamos. Asegúrese de que sus armas sean totalmente inofensivas y utilice un rehén cómplice a fin de que ninguna vida sea puesta en peligro (pues de lo contrario acabará en la cárcel). y lo era ya mucho antes de la puesta en juego de las instituciones y de la justicia. ¿Cómo persuadir al servicio de vigilancia de que se trataba de un hurto simulado?. ¿dónde estaría el juego?). intente que el asunto resulte «verdadero» para poder poner a prueba la reacción del sistema ante un simulacro perfecto. un cliente del banco se desvanecerá y morirá de un ataque cardíaco.. signos pertenecientes a la esfera de lo real. En suma. 44 . Total. No va usted a lograrlo: su red de signos artificiales se liará inextrincablemente con elementos reales (un policía disparará de verdad. además. Para el orden establecido son. puede que incluso le paguen el rescate). Éste es precisamente el orden establecido. Organice usted un falso hold–up. no existe diferencia «objetiva» alguna. sin duda. la de reducir todas las cosas a la realidad—. Se trata de los mismos gestos y de los mismos signos que en un robo real y. que sin haberlo querido se encontrará usted inmerso de lleno en lo real —una de cuyas funciones es precisamente la de devorar toda tentativa de simulación.. los signos no se inclinan ni de un lado ni de otro. Exija un rescate y procure que la operación alcance la mayor resonancia.

En 45 . más allá de las distinciones racionales sobre las que se basa el funcionamiento de todo orden social y de todo poder. El desafío de la simulación es inaceptable para el poder. en tanto que tal. en la ausencia de lo real.Dentro de esta imposibilidad de aislar el proceso de simulación hay que constatar el peso de un orden que no puede ver ni concebir más que lo real. La parodia. más allá de lo verdadero y de lo falso. Un delito simulado. pues sólo en el seno de lo real puede funcionar. El orden establecido nada puede en contra de esto. sin embargo. al hacer equivalentes sumisión y transgresión. en tanto que simulación es tan grave como fingir un delito. será o castigado ligeramente (puesto que no ha tenido consecuencias). más allá de las equivalencias. o castigado como ofensa al ministerio público (por ejemplo. si ello puede probarse. tampoco es posible ninguna represión. Es pues ahí. comete el peor de los crímenes. pero nunca será castigado como simulación pues. no es posible equivalencia alguna con lo real y. ello se ve aún más claramente al considerar la simulación de virtud: no se castiga y. no en otra parte. pues anula la diferencia en que la ley se basa. por tanto. está desarmado ya que la ley es un simulacro de segundo orden mientras que la simulación pertenece al tercer orden. Por eso el orden escoge siempre lo real. donde hay que enfocar el orden. si se ha hecho actuar a la policía «para nada»).

la duda. no teniendo ni contenido ni fines propios.. secuestros de aviones. en el sentido en que funcionan como un conjunto de signos sometidos a su carácter de signos. incluso se hace imposible probar que lo real lo sea. en modo alguno a su finalidad «real». pues si resulta prácticamente imposible aislar el proceso de simulación a causa del poder de inercia de lo real que nos rodea. que a partir de aquí deviene imposible aislar el proceso de lo real. en el sentido en que están todos sometidos a priori al desciframiento y a la orquestación ritual de los mass–media que se anticipan a su escenificación y a sus posibles consecuencias. En definitiva. Pero guardémonos de tomarlos como irreales o como inofensivos. etc.). a saber. sobre causas y fines. crisis. manifestaciones. pero refractados los unos por los otros (del mismo modo que los llamados sucesos históricos: huelgas. Por ello. aunque esto se va haciendo cada vez más difícil. prefiere siempre la hipótesis de lo real (en él ejército se prefiere tomar al que finge por verdadero loco). Al contrario. todos los hold–up. Orden 46 . son de algún modo hold–up simulados. es en tanto que sucesos hiperreales. también ocurre lo contrario (y esta reversibilidad forma parte del dispositivo de simulación e impotencia del poder). es en tanto que tales que llegan a ser incontrolables para un orden que sólo puede ejercerse sobre lo real y sobre lo racional. etc.

de la gravedad de la economía y de las finalidades de la producción. Pues.referencial que sólo puede reinar sobre lo referencial. Quedamos entre principios y en esta zona el poder siempre tiene razón. «Tomad vuestros deseos por la realidad» puede llegar a entenderse como un eslogan desesperado del poder. La única arma absoluta del poder consiste en impregnarlo todo de referentes. abocado a efectos de poder y de simulación de masa). es lo más claro de su acción. La hiperrealidad y la simulación disuaden de todo principio y de todo fin y vuelven contra el poder mismo la disuasión que él ha utilizado tan hábilmente durante largo tiempo. en prodigar crisis y penuria por doquier. El poder mismo acaba por desmantelarse en este espacio y deviene una simulación de poder (desconectado de sus fines y de sus objetivos. en salvar lo real. en definitiva. en persuadirnos de la realidad de lo social. pero que no puede nada contra esta recurrencia indefinida de la simulación. En un mundo sin referencias. la referencia del deseo. o incluso la confusión del principio de realidad y del principio de deseo. de la desestructura47 . poder determinado que sólo puede reinar sobre un mundo determinado. al filo de su historia. Para lograrlo se desvive. son menos peligrosas que la contagiosa hiperrealidad. el capital es quien primero se alimentó. contra esta nebulosa ingrávida que no se somete a las leyes de la gravitación de lo real.

de toda equivalencia real de la producción y la riqueza. el bien y el mal. Ahora que la amenaza le viene de la simulación (la amenaza de volatilizarse en el juego de los signos). de la desconexión. el poder apuesta por lo real. el cual no intenta otra cosa que frenar semejante espiral catastrófica secretando realidad a toda costa. Mientras la amenaza histórica le vino de lo real. juega la baza de la crisis. de todo fin humano. etc.ción de todo referente. él es también quien primero lo liquidó con la exterminación de todo valor de uso. para asentar una ley radical de equivalencias y de intercambios. el poder jugó la baza de la disuasión y la simulación desintegrando todas las contradicciones a fuerza de producción de signos equivalentes.. se esmera en recrear 48 . está liquidando hoy por hoy al poder. al radicalizarse. y si él es quien viene fomentando la realidad. Él es quien primero ha jugado la baza de la disuasión. el principio de realidad. alucinando con todos los medios posibles un último brillo de realidad sobre el que fundamentar todavía un brillo de poder (pero no logra otra cosa que multiplicar sus signos y acelerar el papel de la simulación). esta lógica misma es la que. de la desterritorialización. quien primero rompió todas las distinciones ideales entre lo verdadero y lo falso. de la abstracción. con la sensación que tenemos de la irrealidad de las posibilidades y la omnipotencia de la manipulación. la ley de cobre de su poder. Ahora bien.

el poder no sueña más que en producir signos de su realidad. el hiperrealismo de la simulación se traduce por doquier en el alucinante parecido de lo real consigo mismo. Así llegamos a un punto en que el juego se reduce a multiplicar la obsesión crítica del poder. ha entrado en escena otra figura del poder.posturas artificiales. obsesión 49 . Y así. carece de sentido propio desde hace mucho tiempo. unión sagrada que se produce en torno a su desaparición y para conjurarla. pero ya es demasiado tarde. Retiene todos los rasgos y discursos de la producción tradicional. Todo el mundo se adhiere más o menos a esta demanda por terror al hundimiento de lo político. económicas o políticas. Desde hace mucho tiempo. tal producción «material» se convierte hoy en hiperreal. De ahí la histeria característica de nuestro tiempo: la de la producción y reproducción de lo real. De pronto. sociales. la de las buenas épocas de la economía política. De este modo. La otra producción. es resucitar lo real que se le escapa. Para él es una cuestión de vida o muerte. la de valores y mercancías. pero no es más que una metáfora. y superproduciendo. la de la demanda colectiva de signos de poder. los hiperrealistas fijan con un parecido alucinante una realidad de la que se ha esfumado todo el sentido y toda la profundidad y la energía de la representación. Por eso. Aquello que toda una sociedad busca al continuar produciendo.

Seguimos en el mismo sitio y no encontramos salida: no sabemos guiar el cortejo fúnebre de lo real. como brotan las religiones de la muerte de Dios. a medida que se esfuma. según una lógica de autodisuasión progresiva. sin duda. bajo la alucinación total del poder. Por una torsión inesperada. por una ironía que no es ya la de la historia. La melancolía de las sociedades sin poder. Una obsesión tal que se perfila ya por todas partes. nos encontraremos todos. de lo social mismo. Cuando nada quede de él. de lo real y de lo social por lo que intentamos escabullimos. expresando a la vez la compulsión de deshacerse del poder (nadie lo quiere ya. acabará produciendo el socialismo. Advenimiento retorcido. Como lo es el hecho de que el poder no esté ahí más que para ocultar que ya no existe poder. ella fue una vez quien suscitó el fascismo. que fue. Esto. la sobredosis de un referencial fuerte en una sociedad que no puede culminar su enlutada vocación. reversión ininteligible para la lógica de la razón. Simulación que puede durar indefinidamente: a diferencia del «auténtico» poder que es. del poder. todos lo dejamos para los otros). 50 . será de la muerte de lo social de donde va a surgir el socialismo. Y es precisamente por un recrudecimiento artificial del poder. y el nostálgico pánico de su pérdida. energía inversa. implicado también en la depresión en que nos agitamos.de su vida y de su muerte.

Ahora bien. no corra. cuide su seguridad. El tra- 51 . Se acabó. ante un revestimiento activo. sino en el sentido de que el trabajo es objeto de una «demanda» social. Todo el mundo produce aún. etc.1 Idéntica peripecia que en el caso del 1. de uso o de prestigio. tal demanda es exactamente proporcional a la pérdida del rumbo en el proceso del trabajo. de la producción y el consumo masivo (mass–media.) al que tratan de adaptarse las características de los vehículos. Lo mismo ocurre con el trabajo. una relación de fuerzas. Todo destello político ha desaparecido. Recuperar la posibilidad de otra apuesta mediante el desplazamiento de un polo sobre el otro. una estrategia. pero en modo alguno en el mismo sentido. constreñidor (gaste menos gasolina. y cada vez más. pero el trabajo se ha convertido en otra cosa: una necesidad. corresponde una baja paralela de los atributos del consumo. como lo contemplara idealmente Marx. Completamente expurgado de la dimensión política. al que se equipara en el funcionamiento general de la vida. por una mezcla paradójica.una estructura. no siendo más que el objeto de una demanda social. encuestas). A esta debilitación de los atributos del trabajo. Ha llegado el turno de otro discurso que. por ejem. solamente queda la ficción de un universo político. es un discurso de trabajo sobre el objeto de consumo. elecciones. depende. del automóvil. como el ocio. Ha desaparecido la chispa de la producción. el poder del que hablamos. una apuesta.. la violencia del trabajo y de lo que en él se juega. como cualquier otra mercancía. la satisfacción directa. se acabó el discurso amoroso que oponía netamente el objeto de placer al objeto de trabajo. será objeto de la ley de la oferta y la demanda y no estará ya sujeto a la violencia y a la muerte.

es decir. Todo ocurre como si cada cual hubiera «ocupado». No existe mejor prueba de la escasa diferencia existente entre las bazas a jugar. de algo completamente diferente: una magia del trabajo.poder: el escenario del trabajo se monta para ocultar que lo real del trabajo. su lugar y puesto de trabajo y retomado. 52 . No se trata de un sueño de ciencia ficción. No es ya la ideología del trabajo lo que es cuestión —viejo discurso. aunque las cosas continúen como si no hubiera pasado nada. e! automóvil deviene objeto de trabajo. sino de ambos a la vez. la producción exactamente en los mismos términos que antes. una escenificación del drama de la producción (por no decir de su melodrama). que ya no consiste en detener el trabajo. dramaturgia colectiva en el escenario vacío de lo social. como es de rigor en una ocupación «autogestionaria». tras la declaración de huelga. moral caduca que bajo se hace necesario. ha desaparecido. pese a declararse (y a estar virtualmente) en estado de huelga permanente. Por un deslizamiento parecido desde el «derecho» al voto hasta el «deber» electoral se pone en evidencia la escasez de atribuciones de la esfera política. como la crisis en la producción. de la producción. Y también lo real de la huelga. No puede hablarse ya de huelga y de trabajo. sino en su alternativa en la cadencia ritual de la anualidad social. Sin embargo. un engaño. todo ha cambiado de sentido. sino del doblaje del proceso del trabajo y del proceso de la huelga —huelga incorporada como la obsolescencia en los objetos.

La finalidad del análisis ideológico siempre es restituir el proceso objetivo. para oponerlos a los golpes mortales de la simulación. sobre todo si son revolucionarios. la cuestión no está ya en la ideología del poder.ocultaría el proceso «real» de trabajo y el funcionamiento «objetivo» de la explotación. porque son discursos de verdad —válidos siempre. Por eso el poder está en el fondo tan de acuerdo con los discursos ideológicos y los discursos sobre la ideología. sino en la escenificación del poder para ocultar que éste no existe ya. la simulación corresponde a un cortocircuito de la realidad y a su reduplicación a través de los signos. La ideología no corresponde a otra cosa que a una malversación de la realidad mediante los signos. De igual modo. 53 . y siempre será un falso problema el querer restituir la verdad bajo el simulacro. El hecho es que el trabajo sigue ahí tan solo para ocultar que no hay ya trabajo.

y el «más bello logro de la televisión. en suma. etc. fórmula absurda y paradójica. los Loud se separaron. sus periperipecias. la odisea de una familia. un documento histórico «en bruto». una controversia insoluble: ¿es responsable la TV? ¿Qué habría sucedido si la TV no hubiese estado allí? Resulta más interesante todavía el espejismo de filmar a los Loud como si la TV no estuviera... El realizador basaba el acierto de su trabajo en la afirmación: «Han vivido como si nosotros no estuviéramos». sus alegrías. Esta utopía y esta paradoja son las que han fascinado a los veinte millones de teleespecta54 . al film del primer alunizaje». es decir.. desde su autenticidad radical. El asunto se complica con el hecho de que la familia se deshizo durante el rodaje: estalló la crisis. comparable. sin script ni escenografía. simplemente utópica.A semejante ideología de lo vivido. sus dramas. ni verdadera ni falsa. a escala de nuestra cotidianeidad. Tras esto. se refiere la experiencia americana de «TV–verdad» llevada a cabo en 1971 con la familia Loud: 7 meses de filmación ininterrumpida. de exhumación de lo real desde su banalidad de base. 300 horas de toma directa.

Gozo de la simulación microscópica que hace circular lo real hacia lo hiperreal (es algo parecido a lo que ocurre con el porno. escalofrío de vertiginosa y truculenta exactitud. mucho más incluso que el placer «perverso» de violar una intimidad. 5 niños. Pero. cuya fascinación es más metafísica que sexual). Heroína ideal del American Way of life. casa californiana. 3 garajes. nivel por encima de la media. de distorsión de escalas. esta familia era ya hiperreal por el hecho mismo de su selección: típica familia americana. o de una estética de lo hiperreal. para ser exaltada y morir entre las llamas del médium. housewife decorativa. es escogida.dores. en ella vemos lo que lo real no ha sido nunca (pero «como si estuviera usted allí»). estatus profesional y social desahogado. Semejante perfección estadística condena de algún modo a esta familia a morir bajo el ojo de la TV. como en los sacrificios antiguos. por otra parte. Pues el fuego del cielo 55 . sin la distancia de la perspectiva y de nuestra visión en profundidad (pero «más real que la vida misma»). de distanciación y de aumento a la vez. sino de una especie de escalofrío de lo real. No se trata en semejante experiencia ni de secreto ni de perversión. Placer por exceso de sentido precisamente cuando el nivel del signo desciende por debajo de la línea de flotación habitual del sentido: la filmación exalta lo insignificante. de una transparencia excesiva.

«TV–verdad». dirá el realizador. «Los Loud: sencillamente una familia que ha aceptado abandonarse a la TV y morir». El drama litúrgico de una sociedad de masas. del código genético que gobierna nuestras combinaciones. el ideal de control ya no es el de la transparencia. Final del sistema panóptico. pues ¿de qué verdad se trata. término admirable por su carácter anfibio. claramente de un sacrificio ofrecido como espectáculo a 20 millones de americanos.ya no cae sobre las ciudades corrompidas. de la de esta familia o de la verdad de la TV? De hecho. si no de un sistema de contención. Verdad que no es ya ni la reflexiva del espejo ni la perspectiva del sistema panóptico y de la mirada. sólo ella aparenta verdad en todo este asunto. del láser que recorta. pues. El ojo de la TV ya no es la fuente de una mirada absoluta y. ahora es el objetivo el que recorta como un láser la realidad vivida para matarla. de las matrices que guardan nuestras secuencias perforadas. por otra parte. y en este sentido puede hablarse sin duda de condena a muerte. de las células que informan nuestro universo sensorial. la TV es la verdad de los Loud. Se trata aún. sino la verdad manipuladora del test que sondea e interroga. por lo me56 . Se trata. A este tipo de verdad se sometió la familia Loud por medio de la TV. Éste presupone todavía un espacio objetivo (el del Renacimiento) y la todopoderosidad de una mirada despótica.

etc. ni siquiera el proceder del médium en el caso de los Loud). usted es lo social. le concierne a usted.. 57 . que no es ya el correspondiente a la perspectiva (represiva) ni a la persuasión. «usted no mira ya la TV. incluso en el caso de que pueda ser ciego el punto focal del panóptico. etc. ¡usted tiene la palabra!. etcétera». sino que es “Pas de Panique” quien le escucha a usted». usted es la noticia. o «usted ya no escucha “Pas de Panique”. «USTED es el modelo». jugando con la oposición del ver y del ser visto. Ya no hay punto focal.nos de un sistema cuadriculado. Se acabó el imperativo de sumisión al modelo o a la mirada. se ha producido un giro del dispositivo panóptico de vigilancia (vigilar y castigar) hacia un sistema de disuasión donde está abolida la distinción entre lo pasivo y lo activo. no hay centro ni 1. como en el caso de los Loud. del poder... sino el correspondiente a la disuasión. como en la operación estadística donde lo real se confunde con el médium. «Usted es la información. Cuando. el nuestro.1 A causa de este cambio resulta imposible de localizar cualquier tipo de proceder (del modelo. Igual que en Orwell: «La guerra es la paz». Más sutil. pero siempre en exteriores. de la mirada. es la TV la que le mira a usted «vivir».» Tal es la vertiente de una socialización hiperrealista donde lo real se confunde con el modelo. igual que en la operación Loud. Éste es el estadio ulterior de la relación social. «USTED es la mayoría.

micromolecular. Aquí cabe además otra cosa: la abolición de lo espectacular y del efecto médium (en sentido literal). Se acabaron la distorsión de lo real y la manipulación. violencia objetiva. «infección». es una virulencia. Esta hipótesis. genética. del fin y 58 . de señal programada. una especie de código genético que conduce a la mutación de lo real en hiperreal. distinción de causa y efecto. determinista. El médium ya no ejerce. en la órbita externa. virulencia secreta. representativa. es solidaria de todos los análisis clásicos sobre la esencia objetiva del poder. No obstante. hay que tomar precauciones ante el giro negativo que el discurso impone: «virulencia». a otra. Es preciso pensar los mass–media como si fueran. del sentido. igual que el otro código.periferia. Se acabaron la violencia y la vigilancia: la «información». moral aún. de lo activo y lo pasivo. sólo queda el médium. reacción en cadena. analítico. como una fuerza o una mirada. «activo. pues no se trata ni de enfermedad ni de afección virulenta. de sujeto y objeto. crítico. lleva a pasar de una esfera. en adelante inalcanzable. implosión lenta y simulacro de espacios y de perspectivas donde viene a jugar todavía el proyecto de lo real. pura flexión o inflexión. incorporado y difuso en lo real sin que ni siquiera pueda decirse que éste resulte alterado. una modalidad microscópica y molecular. Lo que se cuestiona es todo el modo tradicional de causalidad.

impulsión. el cual «va» del núcleo ADN a la «sustancia» que él informa. «Orden. Es preciso concebir la TV en plan ADN. una retroacción nuclear del viejo esquema polar que mantenía siempre una distancia mínima entre causa y efecto. la de un agente exterior activo y eficaz. irreductible bajo pena de resorción en un proceso aleatorio e indeterminado del que el discurso ni siquiera puede ya dar cuenta. de una determinación o de un mensaje. pero por analogía. no hay ya puesta en camino de un efecto. la menor separación posible. señal. la diferencia. la TV nos informa. según una contracción.. la de una información en «perspectiva» que tiene como punto de fuga el horizonte de lo real y del sentido. la TV nos manipula. como un efecto donde se desvanecen los polos adversos de la determinación. el desvío. En el proceso de ordenamiento molecular. la TV nos aliena. entre sujeto y objeto: precisamente la distancia del sentido. es decir. de una energía.de los medios.. donde la indeterminación no es tanto la del azar de las moléculas como la de la abolición pura y simple de la relación. dado que él mismo es un orden determinado. Acerca de él puede decirse: la TV nos contempla. volviendo a trans59 . mensaje»: todo ello intenta volvernos la cosa inteligible. Esta brecha es la que se desvanece en el proceso del código genético. En medio de todo esto se sigue siendo tributario de la concepción analítica de los mass–media.

se define por la absorción de polos distintos del espacio y del tiempo. ya sea político.cribir en términos de inscripción. en la manipulación absoluta. el inicial del terminal. sino de confusión entre lo activo y lo pasivo. 60 . implosión del sentido. En cualquier dominio. se penetra en la simulación. una sola nebulosa indivisible en sus elementos simples. alcanza también un límite de indefinición donde los Loud no son frente a la TV ni más ni menos activos o pasivos de lo que lo es una sustancia viviente ante su código molecular. de descodificación. El ADN realiza esta reducción aleatoria del sentido a nivel de la sustancia viviente. La TV. indescifrable en su verdad. de penetración de los dos polos tradicionales el uno en el otro. del aspecto diferencial de la determinación. una dimensión de la que nada sabemos —puede que ni siquiera estemos ya ante una «dimensión». donde la distinción de los dos polos no pueda mantenerse. con su electricidad positiva y negativa—. Ahí es donde comienza la simulación. es decir. todo este proceso no podemos entenderlo más que en forma negativa: nada separa un polo del otro. psicológico. de vector. biológico. en el ejemplo de los Loud. De hecho. Así pues. No se trata de pasividad. En uno y otro caso. se da una especie de aplastamiento recíproco. según la relatividad. o quizá se trate de la cuarta dimensión que. IMPLOSIÓN —absorción de la manera radiante de la causalidad.

transformando la vida que se nos concede en supervivencia. como los signos que regulan la «estrategia de los juegos». El menor de nuestros gestos está regulado por signos neutralizados.La apoteosis de la simulación es lo nuclear. indiferentes. Lo que paraliza nuestras vidas no es la amenaza de destrucción atómica sino la disuasión. equivalentes. Pero la verdadera ecuación está más allá y lo desconocido es precisamente la variante de la simulación que hace del mismo arsenal atómico una forma hiperreal. El suspense nuclear no hace más que sellar el sistema banalizado de disuasión que se encuentra en el corazón de los mass–media. del dispositivo aleatorio de todas las opciones que se nos presentan. Sin embargo. sino en un papel mojado. ni siquiera en una letra girada contra la muerte. el equilibrio del terror no es más que la vertiente espectacular de un sistema de disuasión insinuado desde el interior en todos los intersticios de la vida. en una apuesta sin apuesta. 61 . de la violencia sin más que reina por doquier en el mundo. un simulacro que nos domina a todos y que reduce cualquier evento al nivel de escenografía efímera.

pues todo lo serio de su oficio está en juego). Nada sucederá a nivel atómico. de control. El riesgo de una pulverización nuclear no sirve más que de pretexto —a través de una falsa competición en la sofisticación de las armas— para la instalación de un sistema de seguridad universal. cuyo efecto disuasivo no apunta en modo alguno al enfrentamiento atómico (éste no ha sido nunca cuestionado. pues se ha confundido el aparato nuclear con la guerra tradicional). de un cerrojo para la destrucción y para la escalada —cuya ficción se alimenta en lo posible para mantener en vilo a las gentes— de un sistema universal de prevención.Y esta disuasión nace del hecho de que incluso la guerra atómica real queda excluida —excluida por anticipado. salvo quizás en los inicios de la guerra fría. La disuasión excluye la guerra. Todo el mundo finge creer en la realidad de la amenaza (lo cual es comprensible en el caso de los militares y en el discurso de su «estrategia». se trata de una estructura planetaria de anonadamiento de opciones. No existen ya ni un sujeto privilegiado ni un adversario de la disuasión. La disuasión es la violencia neutralizante de los sistemas. como la eventualidad de lo real en un sistema de signos. arcaica violencia de los sistemas en expansión. sino a la proba62 . pero precisamente a este nivel no es cuestión de estrategia. y toda la originalidad de la situación reside en lo improbable que resulta la destrucción.

Lo que se trama a la sombra de este dispositivo. Los dos (o tres. Lo mismo vale para las centrales nucleares pacíficas.bilidad de todo evento real. sino que. a toda finalidad. bajo el pretexto de una amenaza «objetiva» máxima y gracias a semejante espada nuclear de Damocles. Una gigantesca involución obliga a todo conflicto. conjuntamente. Ninguna estrategia es ya posible y la escalada no es más que un juego pueril en manos de los 63 . los neutraliza y los congela. donde la noción de seguridad se convierta en todopoderosa. a sí mismos. a todo enfrentamiento a contraerse a la medida del chantaje que los interrumpe. y en torno a él crece el desierto histórico. La pacificación no establece diferencias entre lo civil y lo militar: en cualquier parte donde se elaboren dispositivos irreversibles de control. al propio tiempo. disuaden a todo el resto y. o múltiples en el futuro) protagonistas del peligro nuclear no se disuaden el uno al otro (según una estrategia cuya misma sofisticación es un síntoma de nulidad). Ni revuelta ni historia alguna pueden desplegarse según su propia lógica pues se exponen al anonadamiento. lo que crece es el sistema de disuasión. social y político. es la puesta a punto del mayor sistema de control que jamás haya existido y la satelitización progresiva de todo el planeta mediante tal hipermodelo de seguridad. donde la norma de seguridad reemplace al viejo arsenal de leyes y de violencia (la guerra comprendida).

Por este motivo ha podido relevarla tan fácilmente en los años 60 (Kennedy/Krouchtchev). La opción política ha muerto. no puede ser otra que la institución de un modelo de gravitación universal. se trata del universo total de la norma— ahí la ley ya no existe. Pues la exaltación de las masas no provenía del hecho del alunizaje ni del paseo de un hombre por el espacio (esto sería. de satelitización del que el módulo lunar es el embrión perfecto: microcosmos programado donde nada puede ser dejado al azar. de la conquista de la luna. el final de un viejo sueño). pero 64 . no quedan más que simulacros de conflictos y apuestas cuidadosamente circunscritas. Universo expurgado de toda amenaza de sentido. del lanzamiento de satélites?.militares. cálculo. es la inmanencia operativa de todos los detalles la que legisla. fisiología. Pues ¿cuál es la función última de la carrera espacial. psicología. o desarrollarse paralelamente bajo un aspecto de «coexistencia pacífica». energía. sobre todo. La «aventura espacial» ha jugado exactamente el mismo papel que la escalada nuclear. no. que se une al de la muerte. Vértigo del modelo. Fascinación por la norma llevada al máximo y por el control de la probabilidad. la estupefacción nace de la perfección del programa y de la manipulación técnica. entorno —nada puede ser abandonado a la contingencia. Trayectoria. en estado de asepsia y de ingravidez —lo que es fascinante es semejante perfección.

de toda finalidad. de seguridad y de disuasión máximas. y que de momento se traduce en un proceso inverso. Su verdad consiste en ser los modelos de simulación. hacia un límite que se creía explosivo (la revolución). Pues si la ley. de todo accidente. volcada a la transparencia de señales de los mecanismos de información. sin embargo. Hay que tener en cuenta que el mismo modelo de infalibilidad programática. su sola observancia es vertiginosa.sin espanto ni pulsión. asombra e involuciona todo aspecto imaginario. He aquí el último rizo de la parábola nuclear: la operación minuciosa de la técnica sirve de modelo para la operación minuciosa de lo social. con su aura de violencia. irreversible: disuasión generalizada de todo azar. de toda transversalidad. de toda contradicción. arrastraban aún cierta imaginación perversa. Ya no se puede fantasear acerca de la minuciosidad de un programa. en una socialidad irradiada por la norma. ésta es la socialización que se inició hace siglos. ruptura o complejidad. De hecho. ni la superioridad militar y estratégica. con su aura de transgresión. pero que acaba de entrar en su fase acelerada. y. implosivo. pues pertenece a un mundo que no desfallece. es el que rige hoy el campo de lo social. los vectores modelo de un sistema de control planeta65 . fascina. los modelos espacial o nuclear no tienen fines propios: ni el descubrimiento de la luna. la norma fija. Nada será ya dejado al azar. y el orden.

el que se convierte en satélite es el planeta tierra. Mediante la instalación orbital de un sistema de control como la coexistencia pacífica.rio (en el que ni siquiera las potencias vedettes de semejante escenario están libres. La simultaneidad de dos sucesos en el mes de julio del 75 ilustró lo anterior de un modo apabullante: la reunión en el espacio de los dos 1. en la otra dimensión biológica. Todas las energías. Entre los dos. todos los microsistemas terrestres resultan satelitizados y pierden su autonomía. hiperreal e insignificante. todo se condensa e implosiona hacia el único micromodelo de control (el satélite orbital). todo el mundo está satelitizado). en este tenedor de lo nuclear y lo genético. como inversamente. Mediante la inscripción orbital de un objeto espacial. 66 . es el principio terrestre de realidad el que deviene excéntrico. 1 Resistir ante la evidencia: en la satelitización. todo principio de sentido es absorbido. en la asunción simultaneizada de los dos códigos fundamentales de la disuasión. todo converge e implosiona hacia el micromodelo molecular del código genético. Paradoja: todas las bombas son limpísimas: su única polución es la energía de control y de seguridad que irradian al no llegar a estallar. el que resulta satelitizado no es quien pensamos. todo despliegue de lo real es imposible. todos los eventos son absorbidos por esta gravitación excéntrica.

neutralización y homogeneización de todos los demás en el suelo. Sin embargo. apoteosis de la coexistencia pacífica. pese a tal implosión. Satelitización de la lengua: es la manera china de penetrar en el sistema de la coexistencia pacífica. además. No existe un ejemplo mejor que la guerra del Vietnam puesto que se dio en la intersección de una alternativa histórica y «revolucionaria» máxima con la instalación de este elemento orbital de simulación. no son más que el efecto duplicado de la simulación en la cumbre. Vuelo orbital de los dos Grandes. las peripecias incluso son cada vez más numerosas dado el proceso mundial de contigüidad y de simultaneidad de la información. forman parte «su» bomba H y su ideología. El segundo de estos sucesos significa la instalación «orbital» de un sistema de signos abstractos y modelizado en cuya órbita serán absorbidas todas las formas. ¿Qué sentido ha 67 . antaño singulares. Ésta es su manera de relegar un sistema autónomo para unirse a un sistema homogéneo de signos del que. de estilo y de escritura.supersatélites americano y ruso. Pero no tienen ya sentido. el cual queda inscrito en su cielo simultáneamente gracias al acoplamiento de los dos satélites. La supresión por parte de los chinos de la escritura ideogramática y su puesta en marcha del alfabeto romano. involución y disuasión mediante el factor orbital —código nuclear o código molecular— los sucesos continúan sobre la tierra.

el paso de una estrategia de revolución mundial a una estrategia de reparto mundial de las fuerzas y de los imperios. Habrá señalado la incorporación de China a esta coexistencia. Esta guerra. La no intervención china. Y la guerra terminó «espontáneamente» una vez que 68 . tan larga. la transición de una alternativa irreductible. a otra de simple poder político integrado a un sistema mundial en adelante regulado por lo esencial (normalización de las relaciones Pekín–Washington): esto era lo que estaba en juego en la guerra del Vietnam. los USA evacuaron Vietnam. Otra cosa. tenía que haber sacudido también el equilibrio interno y el sistema político americano. pues. pero ganaron la guerra. Nada de esto sucedió. tan feroz.tenido esta guerra? ¿No habrá sido quizás el de sellar de algún modo el fin de la historia en el suceso histórico culminante y decisivo de nuestra época? ¿Por qué esta guerra tan dura. radical. y en este sentido. obtenida y concretizada a través de largos años. se disipó de un día al otro como por encanto? ¿Por qué la derrota (el mayor revés de la historia de los USA) no ha tenido ninguna repercusión interna en América? Si realmente había significado el fracaso de la estrategia planetaria de los Estados Unidos. el aprendizaje por parte de China de un modus vivendi mundial. ha tenido lugar. en el fondo. no habrá sido más que un episodio crucial de la coexistencia pacífica.

aunque se tratara de un poder comunista. su objetivo se había cubierto. La cuestión estaba. Una vez que la guerra quedó en manos de las tropas regulares del Norte y escapó a las de los maquis. pues. que parece una cuestión de vida o muerte.se hubo logrado el objetivo. el antagonismo mortal de los adversarios. Encontramos exactamente el mismo telón de fondo en la guerra de Argelia. Al fin y al cabo. Es incluso más eficaz que el capitalismo en lo concerniente a la liquidación de las estructuras pre–capitalistas «salvajes» y arcaicas. el que se trate de un orden comunista no es muy grave en el fondo: ha dado suficientes pruebas de que se puede confiar en él. en el relevo político. que se interpreta como tal (si no la gente no se dejaría matar por estas historias). De ahí que todo acabara con tanta facilidad. se les pudo ya dejar a sus anchas. tras este simulacro de lucha a muerte y de despia69 . El mismo proceso estratégico se puede detectar sobre el terreno. es el siguiente: tras la violencia armada. Cuando los vietnamitas hubieron probado que no eran portadores de una subversión indomable y que eran susceptibles de encajar bien en el orden social. en el traspaso de poder. El otro aspecto de esta guerra (sin duda el fundamental en toda guerra moderna). pudo terminar. La guerra duró mientras duraron los elementos irreductibles a una sana política y a una disciplina de poder.

«A los Norvietnamitas se les recomendó prestarse a representar la liquidación de la presencia americana.» La escenografía: los terribles bombardeos sobre Hanoi. nunca dicha. todas las formas anteriores a la socialización racional y terrorista —esto es lo que se quiere abolir. de organización simbólica. con igual complicidad por parte de los dos adversarios. Complicidad total. pero de la que el resultado objetivo de la guerra. representación en la que. los dos adversarios son fundamentalmente solidarios contra otra cosa. el homicidio por excelencia sobre el que podrá instaurarse el orden social. de lengua. De colonización en el pleno sentido de la palabra. había que salvar la cara. innombrada. supone la liquidación total: las estructuras tribales. la socialización. claro está.dado juego mundial. lo que la guerra quiere exterminar— situada en su inmenso objetivo espectacular de muerte no es otra cosa que el encubrimiento de este proceso de racionalización terrorista de lo social. precapitalistas. ya sea comunista o capitalista. comunitarias. todas las formas de intercambio. Su carácter insoportable no debe ocultar que no eran más que un simulacro para 70 . De neutralización y de unión de energías. o reparto del trabajo entre dos adversarios (capaces de soportar por todo esto sacrificios inmensos) con la misma finalidad de racionalización y de domesticación de las relaciones sociales.

aunque la guerra es un proceso que triunfa siempre muy por encima de estas apariencias. y los muertos y los excombatientes que de estas guerras simuladas cuestan lo mismo de siempre. más allá de su montaje oficial. de la objetividad de los hechos. a saber: que terminó mucho an71 . de imposición de una socialización disciplinaria. Lo que ya no existe es la adversidad de los adversarios. La guerra no es menos atroz por ser sólo un simulacro. en especial los mass– media. objetivamente no estaba en juego más que la cara ideológica. de una finalidad histórica. es preciso leer todos los sucesos por el reverso. es posible arañar la verdad de una guerra. Tampoco existe la realidad de la victoria o de la derrota.permitir a los vietnamitas la apariencia de prestarse a un compromiso y a Nixon hacer tragar a los americanos la retirada de sus tropas. En cierto sentido. este objetivo se sigue alcanzando —lo mismo que el de domesticación de un territorio. Que los moralistas de la guerra. de la realidad de las opciones. los poseedores de valores de referencia de la guerra no se desolen demasiado: se sigue sufriendo en la propia carne. la seriedad ideológica de la guerra. Todo el mundo es cómplice. De este modo. la realidad de las causas antagónicas. Todo estaba previsto. Así pues. de mantener la ilusión de la posibilidad de ciertos hechos. Todo el mundo es cómplice de salvar el principio de realidad.

en medio de una espiral de retraso. esto lo sabe 1. del mismo estilo (y del mismo valor) que los que llenan actualmente las arcas de Hollywood. que se puso fin a la guerra en su mismo corazón. o. que probablemente esta guerra no llegó a comenzar nunca.) tampoco han empezado nunca ni han llegado a existir más que como peripecias artificiales. por lo menos «retro». catástrofes y crisis destinados a mantener bajo hipnosis un cerco histórico. que todos estos sucesos se desarrollan sin lógica.1 trucajes históricos. Muchos otros sucesos (la crisis petrolíferas. incluso. en el discurso actual. Que todos estos pseudoacontecimientos (los comunistas al poder en Italia. 72 . por una etnología moribunda de la «diferencia» perdida de los salvajes). la puesta en escena ecológica son por sí mismas un «film de catástrofe». del Gulag y de los disidentes soviéticos. La crisis de la energía. que han agotado su sentido desde hace largo tiempo y no viven más que de una efervescencia artificial de signos. así como el descubrimiento. en medio de una equivalencia total de las más contradictorias y de una indiferencia profunda por sus consecuencias (aunque la realidad es que no tienen consecuencia alguna: se agotan en su promoción espectacular y se olvidan). con un espejismo «objetivo» de la catástrofe. Lo que ocurre es que lo social mismo. todas estas cosas que llegan demasiado tarde. etc. se está organizando según una escenografía de film de catástrofe. el redescubrimiento póstumo. Es inútil cualquier interpretación laboriosa de estos films y su relación con una crisis social «objetiva» o.tes de acabar. casi contemporáneo.

de «retro» y de porno a la vez.todo el mundo aunque nadie lo acepte —no es extraño que la película de la «actualidad» produzca una impresión siniestra de kitsch. que todavía se despliegan en torno nuestro. paródica. más cruel que el teatro de la crueldad de Artaud. como el resto. La simulación es quien manda y nosotros no tenemos derecho más que al «retro». de todos los referentes perdidos. a una segunda existencia como referente de la crueldad). Toda dramaturgia e incluso toda escritura real de la crueldad ha desaparecido. de la sangre. La realidad de la simulación es insoportable. de la violencia en un sistema que lo arrastraba ya hacia la absorción incruenta de todas las opciones. tiene derecho a su «revival». 73 . que fue la última tentativa de una dramaturgia de la vida. Nuestra suerte está echada. bajo la luz fría de la disuasión (incluido Artaud que. a la rehabilitación espectral. el último sobresalto de una idealidad del cuerpo.

durante el que las «jóvenes» potencias pueden sentir la tentación del uso no disuasivo. como hicieron los americanos en Hiroshima— aunque sólo ellos han tenido hasta el momento derecho al «valor de uso» de la bomba y cuantos logren tenerla serán disuadidos de su uso por el hecho mismo de poseerla. el control. precisamente 74 . la censura y la autodisuasión siempre crecen más aprisa que las fuerzas o las armas de que se dispone: éste es el secreto del orden social. es decir. tan lindamente bautizado. ésta es otra cuestión.Por eso la diseminación nuclear no debe ser tomada como un riesgo más a añadir a los ya existentes de estallido o accidente atómico —salvo durante el intervalo crítico. «real». borra rapidísimamente (como la sindicación en el mundo obrero) toda veleidad de intervención violenta. La responsabilidad. El ingreso en el club atómico. De ahí que la posibilidad misma de paralizar un país con un simple interruptor haga que los técnicos en electricidad no lleguen a usar jamás esta arma: todo el mito de la huelga general y revolucionaria se derrumba en el mismo momento en que se dan las condiciones necesarias para ella —pero.

Es. Las «pequeñas» potencias. congelándolo todo a su entorno y absorbiendo toda energía viva. sucederá la estrategia mucho más eficaz de pacificación mediante tenencia de bombas. La encerrona y el control crecen en la misma medida (y sin duda aún más aprisa) que las posibilidades liberadoras. igual que bombas de neutrones. armas y bombas atómicas a todas las latitudes. la máxima energía disponible y. Al control mediante la amenaza atómica. hoy en día monopolio de unos pocos. exportando al mismo tiempo el virus de la disuasión.porque se dan tales condiciones. paralelamente y de un modo más rápido. la culminación de los sistemas de control de toda energía. En esto consiste el proceso de la disuasión. comprarán su propia neutralización oculta en la bomba disuasoria. 75 . Lo nuclear es a la vez el punto culminante de la energía posible. Es el caso de las «centrales» nucleares que se están repartiendo ya. pues. muy probable que un día veamos a las potencias nucleares exportar centrales. En este sentido. sigue siendo la paradoja absoluta de lo nuclear. lo nuclear inaugura por doquier un proceso acelerado de implosión. Ésta fue ya la aporía de las revoluciones modernas. Con una envergadura mucho mayor. de la Revolución. neutralizan toda virulencia histórica y todo riesgo de explosión. Las energías se congelan con su propio fuego. pues. creyendo comprar su autonomía.

qué poder o qué estrategia se ocultan tras este cerco. de una reversión de las energías hacia el más estrecho umbral.se disuaden a sí mismas. 76 . esta saturación gigantesca de un sistema con sus propias fuerzas ya neutralizadas. No acaba de verse claro qué proyecto. de una implosión en la que todas estas energías se abolirían en un proceso catastrófico en sentido literal. de no ser la posibilidad de una explosión hacia el interior. ininteligibles e inexplosivas. es decir. en el sentido de una reversión de todo el ciclo hacia el punto mínimo. inutilizables.

desing snob e higiénico—. la «cosa» Beaubourg —¿qué nombre darle?—. autogestión. Es un enigma este esqueleto de flujos y de signos. desinfección. el Centro funciona como un incinerador absorbiendo toda energía cultural y devorándola —algo parecido al monolito negro de 2001: convección carente de sentido de todos los contenidos venidos a materializarse.EL EFECTO BEAUBOURG (IMPLOSIÓN Y DISUASIÓN) El efecto Beaubourg. absorberse y anonadarse en esta oscura y misteriosa masa. Monumento a los juegos de simulación de masa. la de las relaciones sociales expuestas a una valoración superficial (revitalización. la máquina Beaubourg. y a una implosión irreversible en profundidad. pero se trata sobre todo de un mecanismo de vaciado mental. mass media). información. Los alrededores no son más que una pendiente de desagüe —restauración. En las centrales nucleares se observa un engranaje semejante: el verdadero peligro que comportan 77 . de redes y de circuitos —veleidad última consistente en traducir una estructura que ya no tiene nombre.

Ventilación. económica y geopolítica. la polución o la explosión. El mismo modelo. es un modelo de disuasión (es lo mismo que nos rige mundialmente bajo el signo de la coexistencia pacífica y de la simulación de peligro atómico). la central es una matriz donde se elabora un modelo de seguridad absoluta. más que cualquier otra cosa. y al espacio interior supuestamente «polivalente». Cuanto más nos adentramos. refrigeración. Lo que ya no está tan asegurado es la circulación de fluido humano (la solución de las escaleras mecánicas envueltas en moldes de plástico resulta arcaica. objetos y libros. sino el sistema de seguridad máxima que bulle en torno a ellas. donde 78 . que va a generalizarse a todo el campo social y que. oleada técnica. qué se yo. la oleada de control y de disuasión que va ganando terreno implacablemente. se elabora en el Centro: fisión cultural. Quiero decir que la circulación de fluidos es desigual. tendidos eléctricos —los fluidos «tradicionales» circulan muy bien por ellos. menos circulación hay. Ocurre lo contrario que en Roissy. pero con una movilidad adecuada a esta teatralidad barroca de fluidos en que consiste la originalidad del armazón). salvadas las proporciones. ecológica. disuasión política. deberíamos ser aspirados. ¿Qué importa lo nuclear?. En cuanto al conjunto de obras.no es la inseguridad. propulsados. no circulan ya en absoluto.

reencontramos de este modo la misma contradicción del objeto Beaubourg: un exterior móvil. es. diseño «espacial». «cool» y moderno —un interior crispado sobre los viejos valores. Todo el discurso social está ahí y tanto en este plano como en el del tratamiento de la cultura. se va a parar muy suavemente a los.. en plena 79 . envolviéndose en su propia burbuja. y sancionado por el chantaje a la seguridad. De pie y moviéndose. Sentados en su rincón si es que así puede llamársele. de transparencia.. Curiosamente. muy flexible. etc. (¿Qué pasa con el dinero. asignado al espacio «polivalente» pero sin espacio privado para su trabajo. ese otro fluido. de emulsión y de oscilación en Beaubourg?). de consenso y de contacto. de polivalencia. Beaubourg es. el espacio de todas las relaciones sociales. los individuos adoptan un comportamiento «cool». articulado sobre una ideología de visibilidad.. Sin embargo. muy «design». se agotan secretando una soledad artificial. virtualmente. conmutativo. qué se hace de su tipo de circulación. adaptado a la «estructura» de un espacio «moderno». Es una bonita táctica de disuasión: se les condena a usar toda su energía en esta defensiva individual. hoy por hoy. Este espacio de disuasión. aviones tradicionales.desde un centro futurista. La misma contradicción se da incluso en el comportamiento del personal. que irradia hacia «satélites». la incoherencia es la misma.

de poner en marcha una máquina incontrolable. cuyo éxito mismo les escapa. por tanto. sino a los lógicos del orden establecido. capaces. Lo mejor hubiera sido aceptar triunfalmente esta muerte y erigir un monumento o un antimonumento equivalente a la inanidad fálica de la torre Eiffel en su época. La impresión general es de coma irreversible. Beaubourg es ya una compresión a lo César —figura de una cultura tal que se hunde bajo su 80 . más cercanos a la verdad. y que es el reflejo más exacto. Naturalmente. un monumento genial de nuestra modernidad.contradicción con sus objetivos explícitos. pues a semejante envoltorio arquitectónico sólo podía corresponderle el vacío interior. en su obstinación. Monumento a la desconexión total. y esto es así porque la cultura está muerta. a la hiperrealidad y a la implosión de la cultura —hecha hoy por nosotros en plan de circuitos transistorizados siempre bajo la sombra acechante de un cortocircuito gigantesco. del estado de cosas actual. todos los contenidos culturales de Beaubourg son anacrónicos. de una animación que en realidad no es más que reanimación. cosa que Beaubourg perfila admirablemente aunque de una manera vergonzosa. incluso en sus contradicciones. Es agradable pensar que la idea no se le ha ocurrido a ningún espíritu revolucionario. desprovistos de todo sentido crítico y.

tiene aspecto de compresión. Se neutraliza de este modo todo el conjunto: Tinguely queda embalsamado en el museo.1 Pues ésta. de todos modos. Hay algo más que anonada al proyecto cultural de Beaubourg: la masa misma que se agolpa para disfrutarlo (más adelante nos ocuparemos de esto). son expuestas las máquinas efímeras y autodestructivas de Tinguely bajo el signo de la eternidad de la cultura. se expone ahí precisamente a César. . Se expone a Dubuffet y a la contracultura y la simulación inversa sirve como referente de la cultura difunta. Pero en lugar de romper y de comprimir toda la cultura en este armazón que. Así los coches de César recién librados de un accidente ideal. Beaubourg se ve rebajado en su pretendido contenido artístico. 81 . Felizmente. en lugar de esto. En este esqueleto que habría podido servir como mausoleo de la operatividad inútil de los signos. helado como un mecanoide de ciencia ficción. todo este simulacro de valores culturales es anticipadamente negado por la arquitectura exterior.propio peso— como los automóviles congelados de pronto en el seno de un sólido geométrico. retorcida. no exterior sino inherente a la estructura metálica y de carne humana aparece cortado a la medida geométrica del más pequeño espacio posible —de modo parecido en Beaubourg la cultura es triturada. con sus redes 1. recortada y comprimida en sus menores elementos simples— manojo de transmisiones y metabolismo difunto.

pero Beaubourg–armazón lo proclama. semejante vacío habría valido aún como obra maestra de la contracultura. la del «cracking». Pero esto es aún demasiado romántico y desgarrador. Y es esto también lo que origina la belleza del armazón y el fracaso de los espacios interiores. Esto. la de la refinación. la ideología misma de «producción cultural» es antitética de toda cultura. la del rompimiento de moléculas culturales para volver a combinarlas en productos de síntesis. Nuestra única cultura es en el fondo la de los hidrocarburos. 82 . El vacío que habría significado la desaparición de toda cultura del sentido y del sentimiento estético. ¿Qué había pues que meter en Beaubourg? Nada. con su fragilidad (¿calculada?) disuasiva de toda mentalidad o monumentalidad tradicionales. Beaubourg–Museo quiere ocultarlo. de la iniciación.de tuberías y su aire de edificio de exposición o de feria universal. De todos modos. que nuestra única temporalidad es la correspondiente al ciclo acelerado y al reciclaje. Tanto peor para las masas y tanto peor para Beaubourg. la del circuito y del tránsito de fluidos. igual que la de visibilidad y la de espacio polivalente: la cultura es el ámbito del secreto. Nada se puede hacer contra ello. proclama abiertamente que nuestro tiempo ya nunca será tiempo de duración. de un intercambio simbólico restringido y altamente ritualizado. de la seducción.

una biblioteca combinatoria infinita. el continente y el contenido. sin duda.. Por lo tanto. si alguna cosa debería haber en Beaubourg tendría que ser una especie de laberinto..¿Un remolino quizá de luces estriando un espacio en el que la multitud aportaría el elemento móvil de base? De hecho. el universo de Borges— o quizá las Ruinas circulares: un encadenamiento de individuos soñados los unos 83 . la pregunta: «¿Qué había que meter en Beaubourg?» resulta absurda. una redistribución aleatoria de los destinos mediante el juego o la lotería —en suma. Un orden de simulacros anteriores (el orden del sentido) suministra la sustancia vacía de un orden ulterior. No puede haber una respuesta porque la distinción tópica entre el interior y el exterior no debería ya plantearse. un armazón hecho de flujos y conexiones de superficie se da como contenido la cultura tradicional de la profundidad. verdad de Moebius —utopía irrealizable. el cual ni siquiera conoce la diferencia existente entre el significante y el significado. Aquí. Y no obstante. pero a la que Beaubourg da sin embargo razón en la medida en que cualquier de sus contenidos es un contrasentido y se ve anticipadamente negado por el continente. Ahí está nuestra verdad. Beaubourg ilustra perfectamente la cuestión de que un orden de simulacros sólo se sostiene merced a la coartada del orden anterior.

no es cierto que en Beaubourg haya incoherencia entre el continente y el contenido. pero lo que allí se hace es exactamente lo contrario de este proyecto. evidentemente. en un orden de simulacros (el tercero) completamente homogéneo con el de los flujos y canales de la fachada. ¿Es ello posible? No aquí.por los otros (no una Disneylandia del sueño. Pero este tipo de cultura se está haciendo por ahí. una cultura de simulación y de fascinación. En adelante. Beaubourg no es más que un inmenso trabajo de transmutación de la famosa cultura tradicional del sentido en el orden aleatorio de los signos. en todas partes y en ninguna en concreto. Será cierto si se da crédito al proyecto cultural oficial. aleatoria. implosión. Y se invita a las 84 . un laboratorio de ficción práctica). que ya no tiene sentido. la única verdadera práctica cultural será la de las masas. visto de otro modo. Sin embargo. y no la de siempre de producción y de sentido: he aquí lo que podría ser propuesto que no fuera una miserable contracultura. de laberintos de signos. encadenamientos y desencadenamientos aleatorios —un poco como en el Exploratorium de San Francisco o en las novelas de Philip Dick— en definitiva. Una experimentación de los distintos procesos de la representación: difracción. la nuestra (se acabó la diferencia) es una práctica manipulatoria.

Éstas se precipitan en Beaubourg para gozar de la ceremonia fúnebre. aunque sea bajo el pretexto contrario de educarlas en el sentido y en la profundidad. pues. con el mismo impulso irresistible. incluido cualquier tipo de contracultura que siempre será una apoteosis de aquélla. sino porque por primera vez tienen ocasión de participar multitudinariamente en el inmenso trabajo de enterrar una cultura que en el fondo siempre han detestado. Mejor dicho: las masas son la catástrofe de Beaubourg. Es. sus pasos. Hay que partir. Las masas se agolpan en Beabourg del mismo modo que se agolpan en los lugares de catástrofe.masas a venir para conducirlas a este nuevo orden «semiúrgico». Es la suprema ironía de Beaubourg: las masas se vuelcan no porque les crezca la saliva ante una cultura que las viene frustrando siglo tras siglo. su 85 . de este axioma: Beaubourg es un monumento de disuasión cultural. un absoluto malentendido denunciar Beaubourg como una mixtificación cultural de masas. pues. del descuartizamiento. de la prostitución operativa de una cultura al fin verdaderamente liquidada. se lleva a cabo un verdadero asesinato de ésta. Y las masas acuden. y a lo que en realidad son convidadas las masas es al cortejo fúnebre de la cultura. En un escenario museístico que sólo sirve para salvar la ficción humanista de la cultura. Su número.

«gauchistas» y despreciadores de la cultura no han sospechado ni 86 . No sólo su peso pone en peligro el edificio. De este modo. Lo sucedido no tiene nada que ver con el objetivo cultural perseguido. su curiosidad niegan los contenidos mismos de esta cultura de animación.fascinación. en el agente exterminador de esta cultura. pero hace algo mejor: participa y manipula tan bien que borra todo el sentido que se quería dar a la operación y pone en peligro incluso la infraestructura del edificio. precisamente por su exceso y por su éxito. Todos los antiartistas. Aplaudamos este éxito de la disuasión cultural. de la que Beabourg sólo era una vergonzosa encarnación. la masa quien interpreta el papel de agente catastrófico en esta estructura de catástrofe. con su opacidad y su inercia. pone fin a este espacio «polivalente». una especie de parodia. que no debían ser más que el ganado de la cultura. sino que supone su negación radical. revelan un comportamiento objetivamente mortal y catastrófico para todo el tinglado. a jugar con modelos. de hipersimulación en respuesta a la simulación cultural. sino que su adhesión. a simular. transforma a las masas. su prurito de verlo y de manipularlo todo. pues. pero al mismo tiempo. Es. Circulando por el espacio de la transparencia. la masa es convertida en flujo. es la propia masa la que pone fin a la cultura de masas. Se la invita a participar.

insensata e incontrolada. en términos de «input–output». o. Movimiento inmenso de vaivén parecido al de los operarios de suburbio. de interrogatorio dirigido: las gentes acuden a seleccionar objetos–respuesta a todas las cuestiones que puedan plantearse. A decir verdad. exactamente como trata una refinería un producto petrolífero o un flujo de materia bruta. Estamos ante una operación verdaderamente revolucionaria. trabajo de test. en otros casos la información o la mercancía— no es más que el soporte aparente de la operación del médium.de lejos la eficacia disuasiva de este monumental agujero negro que Beabourg es. precisamente porque es involuntaria. producir un flujo humano y mental homogéneo. como es sabido. ellos mismos acuden en respuesta a la pregunta funcional y dirigida que constituyen los objetos. pues. de una disciplina programática cuyas contrariedades se difuminan tras una cortina de tolerancia. Jamás estuvo tan claro que el contenido —aquí la cultura. cuya función es siempre inducir masas. el único contenido de Beabourg es la masa misma. a la que el edificio trata como un convertidor. más que resucitarla. mientras que toda operación sensata de liquidación de la cultura no hace. Más que de una cadena de trabajo se trata. de sondeo. Mucho 87 . o mejor. Y precisamente de un trabajo se trata aquí. absorbidos y vomitados a horas fijas por sus lugares de trabajo. como una cámara oscura.

monumentos. Aquí los objetos culturales. que ya no está ligada a intercambios distintos o a necesidades determinadas. retranscripción de todos los flujos contradictorios en términos de circuitos integrados.). La confrontación y la fusión de estas dos masas que se dan tanto en el hipermercado como en Beaubourg. es ya el modelo de toda forma futura de socialización controlada: nueva totalización en un espacio–tiempo homogéneo de todas las funciones dispersas del cuerpo y de la vida social (trabajo. de flujo transistorizado. no tienen otra finalidad que la de mantenerle a uno en estado de masa integrada. de descodificación. el hipermercado.más allá de las instituciones tradicionales del capital. ocio. tránsito incesante de opciones. hacen de éste algo muy distinto de los lugares tradicionales de la cultura (museos. o de circuito integrado que un impulso recorre de parte a parte. mass–media. es preciso que la masa de consumidores sea equivalente u homologa a la masa de los productos. Espacio–tiempo de toda una simulación operativa de la vida social. etc. biblioteca. 88 . de lecturas. más allá de la cual la mercancía deviene hipermercancía y la cultura hipercultura —es decir. de marcas. Aquí se elabora la masa crítica. galerías. Para esto. sino a una especie de universo total de los signos. como allá los objetos de consumo. cultura). o Beabourg «hipermercado de la cultura». casas de cultura. de referencias.

es.de molécula imantada. las concentraciones. sino en el de producir masa. no en el sentido de una producción masiva o al uso de las masas. los campings. las colas. los embotellamientos. La masa es la esfera cada vez más densa donde implosiona todo lo social y es devorado en un proceso de simulación ininterrumpido. La masa como producto final de toda actividad social y liquidando de golpe este tipo de actividades. el lugar de implosión de lo social. al contrario. Nunca como en el caso que nos ocupa había la cultura perdido la memoria en provecho del almacenamiento y de la redistribución funcional. la estetización incondicional que ocasiona la hiperrealidad de la cultura. Típico método de marketing: toda 89 . pero el museo supone todavía una memoria. Lo que se percibe en un hipermercado es la hiperrealidad de la mercancía y lo que se percibe en Beaubourg es la hiperrealidad de la cultura. las esperas. De ahí este espejo cóncavo: viendo la masa en el interior es como las masas se ven tentadas a entrar. el reagrupamiento. Con el museo tradicional se inicia la compartimentación. la interferencia de todas las culturas. pues esta masa que se nos quiere hacer creer que es lo social. Esto traduce un hecho más general: por doquier en el mundo «civilizado» la construcción de «stocks» de objetos ha llevado consigo el proceso complementario de los «stocks» de hombres. La «producción de masa» es esto.

la ideología de la transparencia cobra aquí su sentido. la violencia latente en el stock de objetos acarreará la violencia de los hombres. la cultura. Si la masa imantada por la estructura de90 . la multitud. Pero si los stocks de objetos acarrean un almacenamiento de hombres.000 puede hacer ceder la estructura de Beaubourg. Cualquier stock es violento. Más aún: poniendo en escena un modelo reducido ideal se espera una gravitación acelerada. Es el mismo proceso: operación nuclear de reacción en cadena y operación espectral de magia blanca. La masa es foco de inercia y por ende foco de una violencia nueva. masa implosiva. inexplicable y diferente de la violencia explosiva. una aglutinación automática de cultura y una aglomeración automática de las masas. y existe una violencia específica en cualquier masa humana por el hecho de que implosiona —violencia adaptada a su gravitación. a su densificación en torno a su propio foco de inercia. Beaubourg es por primera vez a escala de la cultura lo que el hipermercado es a escala de la mercancía: el operador circular perfecto. De este modo. el aire comprimido) mediante su propia circulación acelerada. la demostración de lo que sea (la mercancía. Por encima de 30. Masa crítica.

una cultura que devorar. con la única intención de hundirlo. apuntan expresamente y sin saberlo a esta aniquilación. Es su 91 . la masa responde con una irrupción destructora que se prolonga con una manipulación brutal. al mismo tiempo. ¡VAMOS A HUNDIR A BEAUBOURG! Nueva consigna revolucionaria. que replica con su peso. al desafío de culturalización que Beaubourg le lanza. El éxito de Beaubourg ha dejado de ser un misterio: las gentes van a eso. Pero. La acometida es el único acto que la masa puede producir en tanto que tal —masa proyectil que desafía al edificio de la cultura de masas. se aglomeran en este edificio. suponiendo que sus creadores lo hayan querido (pero. si han sido capaces de programar la liquidación con un solo golpe de la arquitectura y de la cultura. es decir con su aspecto más hueco de sentido. un edificio que manipular. ¿cómo suponerlo?). cuya fragilidad huele ya a catástrofe. entonces Beaubourg se convierte en el objeto más audaz y en el happening más logrado del siglo. obedecen al imperativo de la disuasión: se les da un objeto que consumir. A la disuasión mental la masa responde con la disuasión física directa. el más estúpido. Al desafío de incorporación masiva a una cultura esterilizada. ¡Acudid a él! es la mejor manera de destruirlo. A decir verdad.viene una variante destructora de la masa misma. Es inútil incendiarlo y es también inútil contestarlo. el menos cultural.

atracción que tiene todas las trazas de un allanamiento y de violación de un santuario. Su inclinación masiva es la manipulación. pues sólo contaban con iniciar a las masas en el espectáculo de la cultura. Beaubourg habría podido. 92 . En comparación con esta masa crítica y a su radical comprensión de Beaubourg. cuan irrisoria resulta la manifestación de los estudiantes de Vincennes la noche de la inauguración. de comérselo todo. Las gentes se acercan a tocar. No habían contado con esta fascinación activa. destructora. en responder a la simulación en que se la encierra con un proceso social entusiasta que rebasa los objetivos calculados y actúa como hipersimulación destructora. miran como si 1. pues ésta habría sido la única respuesta posible al desafío absurdo de transparencia y de democracia de la cultura —llevándose cada cual un perno fetiche de esta cultura fetichizada. pero llevándolos al límite.propio desafío.1 Las gentes sienten deseos de llevárselo todo. Su estratagema consiste en responder en los mismos términos en que es solicitada. descifrar. Ver. de manipularlo todo. de saquearlo. desmontado y arrasado por la multitud. desaparecer al día siguiente de su inauguración. aprender. Los organizadores (y los artistas e intelectuales) están horrorizados ante semejante veleidad incontrolable. o debido. respuesta brutal y original a la oferta de una cultura incomprensible. no les afecta.

al mirar tocaran. no visual o discursivo. a un mundo pánico. circular/hacer circular. todo está previsto. sin móvil externo. de circuitos de control superdesarrollados. Beaubourg difícilmente puede arder. El sueño de ver estallar todo esto a fuerza de contradicciones. justamente no es más que un sueño. el Estado. Pánico al ralentí. etc. El po93 . a fuerza de ramificaciones. La subversión y la destrucción violenta son las respuestas al mundo de la producción. ni de la distancia. LA IMPLOSIÓN. y las gentes quedan directamente implicadas en un proceso: manipular/ser manipulado. la destrucción no son ya la alternativa imaginaria para este género de edificio. el poder. su mirada es un aspecto más de la manipulación táctil. Las respuestas a un universo de redes. Es la violencia inherente a un conjunto saturado. Es algo vinculado al pánico. Lo que sucede en realidad es que las instituciones implosionan por sí mismas. cibernético y combinatorio. que no pertenece ya al orden de la representación. de combinatoria y de flujos son la reversión y la implosión. de «feed–back». la explosión. Se trata claramente de un universo táctil. evaluar/ser evaluado. La implosión es la forma de abolición del mundo «cuaternario». El incendio. ni de la reflexión. Es lo que ocurre con las instituciones.

potencial94 . peste. Ejemplo. Final de la representación e implosión. inmanente. marginalidad criminal. La ciudad ya no se multiplica según un esquema de reproducción todavía dependiente del esquema general de la producción. de todo el espacio en una memoria infinitesimal que no olvida nada y que no es memoria de nadie. Está agotada incluso la utopía de Borges de un mapa de extensión igual a la del territorio.) La ciudad no puede resucitar. guerras. cada vez más denso. la ciudad. sino por la miniaturización genética. sino que se rehace desde una especie de código genético que permite repetirla un número indefinido de veces a partir de la memoria cibernética acumulada. catástrofes: toda la problemática de la anticiudad. revoluciones. ni siquiera en profundidad. aquí también. Incendios. de la negatividad interior o exterior a la ciudad. o según un esquema del parecido dependiente aún del esquema de la representación. (De este modo se continúa restaurando todavía después de la Segunda Guerra Mundial. ésta es su manera actual de desaparecer. tiene algo de arcaica en relación con su verdadero modo de aniquilación. Simulación de un orden irreversible. Incluso el escenario de la ciudad subterránea —versión china de entierro de las estructuras— resulta inocente.der implosiona. al que reproduce totalmente: hoy en día el simulacro ya no pasa por el doble y la reduplicación.

sino de su saturación y de su retracción. Violencia correspondiente a una desmesurada densificación de lo social. de un espacio conquistado y colonizado hasta lo universal —aunque se trate de la violencia de la revolución que se anticipa a las fuerzas futuras de lo social y a su energía— el esquema es el mismo: el de una esfera en expansión. Aunque se trate de la del capital.mente saturado y que nunca conocerá la explosión liberadora. con fases lentas o violentas. Otra violencia muy distinta aparece hoy a la que ya no sabemos analizar porque escapa al esquema tradicional de la violencia explosiva: violencia implosiva que resulta no ya de la extensión de un sistema. liberadora. analítica. de una red (de 95 . de la extensión irreversible del campo de la razón y del campo del valor. Nosotros fuimos la cultura de la violencia liberadora (la racionalidad). como ocurre con los sistemas físicos estelares. energética y catárquica. de la liberación de las fuerzas productoras. el aspecto imaginario de la irradiación. el de una energía liberada. La violencia que lo acompaña nace de un mundo más vasto: es la violencia de la producción. Es la que aprendimos a analizar y que nos resulta familiar: la que traza los caminos de lo social y que conduce a la saturación de todo el campo de lo social. al estado de un sistema superregulado. Es una violencia determinada. Esta violencia es dialéctica.

saber, de información, de poder) demasiado espesa y de un control hipertrófico sobre todo pasadizo intersticial. Esta violencia nos resulta ininteligible porque toda nuestra imaginación gira en torno a la lógica de los sistemas en expansión. Es indescifrable porque es indeterminada. Quizá ni siquiera dependa ya del esquema de la indeterminación, pues los modelos aleatorios que han relevado a los modelos de determinación y de causalidad clásico, no son fundamentalmente diferentes. Traducen el paso desde sistemas de expansión definidos a sistemas de producción y de expansión azimut —en estrella o en rizoma, da igual—, todas las filosofías de despliegue de energías, de irradiación de intensidades y de molecularización del deseo van en el mismo sentido, el de saturar hasta lo intersticial y hasta lo infinito las redes. La diferencia entre lo molar y lo molecular no consiste más que en una modulación, la última quizás, en el proceso energético fundamental de los sistemas en expansión.

Otra cuestión es el paso desde una fase milenaria de liberación y de despliegue de energías a una fase de implosión, tras una especie de máxima irradiación (revisar los conceptos de pérdida y despilfarro de Bataille en este sentido, y el mito solar de una irradiación inagotable so96

bre el que funda su antropología suntuaria: es el último mito explosivo y destellante de nuestra filosofía, últimos fuegos de artificio de una economía general en el fondo, aunque todo esto carece ya de sentido para nosotros), a una fase de reversión de lo social —reversión gigantesca de un campo una vez alcanzado el punto de saturación. Tampoco los sistemas estelares dejan de existir una vez disipada su energía de irradiación: implosionan según un proceso lento en principio que se acelera progresivamente —se contraen a una velocidad fabulosa y devienen sistemas involutivos que absorben todas las energías circundantes hasta convertirse en agujeros negros donde el mundo, en el sentido en que lo entendemos, como destello y potencial indefinido de energía, es abolido. Quizá las grandes metrópolis —si esta hipótesis es válida ha de ser, sin duda, aplicable a ellas— se han convertido en focos de implosión en este sentido, focos de absorción y resorción de lo social mismo cuya edad de oro, contemporánea del doble concepto de capital y de revolución, pertenece ya al pasado. Lo social involuciona lentamente, o brutalmente, en un campo de inercia que envuelve ya lo político. (¿La energía inversa?) Hay que guardarse de tomar la implosión por un proceso negativo, inerte, regresivo, tal como nos impone el lenguaje al exaltar la terminología contraria: evolución, revolución, etcétera. La implosión es un proceso específico
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de consecuencias incalculables. Mayo del 68 fue sin duda el primer episodio implosivo, es decir, contrariamente a su reescritura en términos de prosopopeya revolucionaria, fue una primera reacción violenta contra la saturación de lo social, una retracción, un desafío a la hegemonía de lo social, en contradicción con la ideología de los propios participantes cuya intención era ir más lejos en el terreno de lo social —éste es el punto imaginario que nos domina siempre. Y de hecho es posible que buena parte de los sucesos del 68 pertenecieran aún a la dinámica revolucionaria y a la violencia explosiva, más al mismo tiempo se iniciaba otra cosa: la involución violenta de lo social y la implosión consecutiva y súbita del poder, en un breve lapso de tiempo, sí, pero que después ya no ha cesado —lo que continúa en profundidad es la implosión de lo social, de las instituciones y del poder, en modo alguno una dinámica revolucionaria. Al contrario, la revolución misma... la idea de revolución, implosiona también, y esta implosión es de mayores consecuencias que la propia revolución. Ciertamente, tras el 68 y gracias a él, lo social, como el desierto, crece —participación, gestión, autogestión generalizada, etc.— pero al mismo tiempo se aproxima por mucho más puntos que en el 68 al desapego y a la reversión total. Lento seísmo, inteligible para la razón histórica. Algo parecido está en juego en Italia. Algu98

que algo haya cambiado para que unos mecanismos tan universales cesen de funcionar (funcionaron aún con mucha eficacia en el 68 en Francia). El funcionamiento de las radios piratas es tan acorde con lo anterior. no generalizares (extrayendo su singularidad y su violencia característica del rechazo de ser un sistema de expansión). Por eso el sistema se ve obligado a silenciarlas. ni al de la difusión por los mass–media (curiosamente. Se da. es preciso que haya ocurrido algo cuyo efecto de subversión se haya producido de algún modo en sentido inverso. por tanto. hacia el interior. territorio movedizo. aquí un proceso absolutamente nuevo.na cosa (en la acción de los estudiantes. de las radios piratas). pues. Inabarcable hormigueo puntual. mediante un desafío a lo universal. refractario al espacio político homogéneo. es preciso. ni. ni éstos ni la solidaridad internacional «revolucionaria» se hicieron eco de lo que ocurrió en febrero–marzo de 1977). Subversión de la universalidad por una acción de esfera limitada. circunscrita. al orden de la solidaridad clásica (política). más que focos de difusión. 99 . que no pertenece ya al orden de lo universal. y que se agota en su propia revolución. que. no explosivas. muy densa. de los indios metropolitanos. pero territorio de todos modos. muy concentrada. constituyen múltiples puntos de implosión. pues. no extensibles. sino como localizaciones peligrosas. no por sus contenidos políticos o militantes.

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