[1] UN TRANVÍA LLAMADO DESEO (A streetcar named Desire) Tennessee Williams Traducción José Emilio Pacheco La versión mexicana está

dedicada a Margarita y a Sergio. J.E.P. Edición con fines académicos, no lucrativos. Y de este modo entré en el mundo roto Para buscar la compañía visionaria del amor. Un segundo en el viento duró su voz (Ignoro en dónde aullaba). Durante breve tiempo pude asirme A mi elección desesperada. Hart Crane: The Broken Tower Personajes: Blanche Dubois Stanley Kowalski Stella Kowalski Mitch Eunice Hubell Steve Hubell Pablo Gonzalez Una negra Un joven cobrador Una mexicana Un doctor Una enfermera La acción de esta pieza en once escenas, con intermedios después de la cuarta y la sexta, se desarrolla en Nueva Orleans durante la primavera, el verano y el comienzo del otoño. La época es la que sucedió inmediatamente a la Segunda Guerra Mundial. ESCENA I Exterior de un edificio de dos pisos en la esquina de Campos Elíseos, una calle de Nueva Orleans que corre entre las vías del ferrocarril y el Mississippi. A diferencia de sus equivalentes en otras ciudades norteamericanas, aunque es un barrio pobre, tiene cierto encanto perverso. La mayoría de las casas son de un
Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo

color blanco roído y casi grisáceo; muestran porches y tejados con ornamentos extravagantes. El edificio en que transcurre la acción consta de dos departamentos: planta baja y primer piso. Desgastados escalones blancos conducen a la entrada de ambos. Anochecer a principios de mayo. El cielo que rodea el pálido edificio blanco es de un azul muy tierno, casi turquesa, que envuelve la escena en una especie de lirismo y delicadamente mitiga la atmósfera de decadencia. Puede sentirse el aliento cálido del río más allá de las bodegas con sus tibias fragancias de café y plátanos. La música de unos negros que tocan en el bar de a la vuelta subraya esta atmósfera. Es una parte de Nueva Orleans en que uno siempre se encuentra a pocas puertas de un pianito que los dedos de un negro tocan con fluidez apasionada. El “blue-piano” expresa el espíritu de la vida en esta ciudad. Dos mujeres, una negra y otra blanca, toman el fresco en los escalones del edificio. La blanca se llama EUNICE y ocupa el departamento del primer piso. La negra es una vecina porque —cuando menos en la parte vieja— Nueva Orleans es una ciudad cosmopolita donde las razas conviven de manera afectuosa y relativamente fácil. Las voces de la gente en la calle se escuchan mezcladas con el “blue-piano”. Dos hombres dan vuelta a la esquina: STANLEY KOWALSKI y MITCH. Tienen de veintiocho a treinta años y visten ropa de mezclilla. STANLEY lleva en el brazo su camisa de boliche y un paquete sanguinolento traído de la carnicería. Se detienen al pie de los escalones. STANLEY: (Aullando) ¡Stella, Stella: ya vine! (STELLA aparece en el descanso de la planta baja. Es una joven delicada de unos veinticinco años. Su extracción resulta obviamente superior a la de su esposo.) STELLA: (En tono suave): No grites así. Qué tal, Mitch. STANLEY: Ahí te va. STELLA: ¿Qué es? STANLEY: Carne. (STANLEY le arroja el paquete, ella protesta pero logra atraparlo, luego ríe sofocada. Su esposo y su amigo ya han comenzado a dar vuelta a la esquina. STELLA le grita:) STANLEY: Al boliche. STELLA: ¿Te acompaño? STANLEY: Si quieres. (Sigue su camino.) STELLA: Ya voy. (A Eunice.) Hola, Eunice, ¿cómo estás? EUNICE: Bien. Dile a Steve que se compre un sándwich porque me acabé toda la comida.

[2] (Las tres mujeres ríen. STELLA se va.) NEGRA: ¿Qué hay en ese paquete? (Se levanta de los escalones y ríe más fuerte.) EUNICE: Cállate. NEGRA: (Imitando a Stanley) “Ahí te va”. (Continúa riendo.) (BLANCHE DUBOIS da vuelta a la esquina. Trae una maleta. Mira alternativamente a un papel y al edificio. Tiene una expresión de alarma. Su aspecto es incongruente en este decorado. Está vestida de blanco con una camisa vaporosa, collar y aretes de perlas, guantes y sombrero como si llegara para asistir a un té o un cóctel en el barrio más elegante. Es cinco años mayor que STELLA. Su belleza sutil debe evitar las luces fuertes. Hay algo en su indecisión y en sus ropas blancas que recuerda a una mariposa de luz.) EUNICE: ¿Qué le pasa, linda: se perdió? BLANCHE: (ligeramente histérica) Me dijeron que tomara un tranvía llamado “Deseo”, transbordara a otro llamado “Cementerios” y a las seis cuadras me bajara en Campos Elíseos. EUNICE: Pues ya llegó. BLANCHE: ¿Esto es Campos Elíseos? EUNICE: Sí, claro. (La negra ríe.) BLANCHE: Tal vez no me entendieron. EUNICE: ¿Qué número buscaba? BLANCHE: (Releyendo el papel que trae en la mano): 632. EUNICE: Aquí es. BLANCHE: (Sin entender lo que sucede) Vine a ver a mi hermana, Stella DuBois, es decir la señora Kowalski. EUNICE: Acaban de salir. BLANCHE: ¿Aquí viven? ¿De verdad ésta es su casa? EUNICE: Ellos viven abajo y mi esposo y yo arriba. BLANCHE: Ah, ¿Stella salió? EUNICE: ¿No vio un boliche que está aquí a la vuelta? BLANCHE: No, creo que no. EUNICE: Pues allí está, viendo jugar a su marido. Si quiere, déjeme su maleta y vaya a buscarla. BLANCHE: No. NEGRA: Voy a avisarle que llegaste. BLANCHE: Gracias. NEGRA: No hay de qué. (Se va.) EUNICE: ¿No la esperaban, verdad? BLANCHE: No, no sabían que iba a llegar esta noche. EUNICE: Bueno, es mejor que pase y descanse mientras regresa Stella. BLANCHE: No me atrevo. EUNICE: Mi esposo y yo somos los dueños del edificio, así que tengo derecho a dejarla entrar.
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(EUNICE se levanta y abre la puerta de la casa de Stella. La luz que se enciende tras las persianas vuelve azul-claro el ambiente mientras las otras áreas se oscurecen. BLANCHE sigue lentamente a EUNICE y entran en el departamento de STELLA. En él pueden verse dos ámbitos aún indefinidos. El primero en que penetran es la cocina pero tiene una cama plegable que será usada por BLANCHE. El cuarto contiguo es la habitación conyugal y afuera está la puerta estrecha de un baño.) EUNICE: (A la defensiva al notar la expresión de Blanche): Ahora está hecho un tiradero. Cuando lo limpian es muy agradable. BLANCHE: ¿Sí? EUNICE: Ajá. De modo que usted es la hermana de Stella. BLANCHE: Sí. (Con ganas de que Eunice se vaya). Gracias por dejarme pasar. EUNICE: De nada. Stella me ha hablado mucho de usted. BLANCHE: ¿Ah, sí? EUNICE: Me contó que es usted maestra. BLANCHE: Sí. EUNICE: ¿Viene de Misisipí, verdad? BLANCHE: Sí. EUNICE: Stella me enseñó una foto de la plantación en que nacieron ustedes. BLANCHE: ¿Belle Revé? EUNICE: Una casa enorme de columnas blancas. BLANCHE: Sí. EUNICE: Debe ser dificilísimo mantener un lugar como ése. BLANCHE: Discúlpeme, pero me estoy muriendo de cansancio. EUNICE: Claro, linda. ¿Por qué no se recuesta? BLANCHE: Quise decir que me gustaría estar sola. EUNICE: Bueno, si es por eso me voy. BLANCHE: No fue mi intención ofenderla, pero... EUNICE: Voy a darme una vuelta por el boliche para decirle a Stella que se apure. (Sale por la puerta de la calle.) (BLANCHE se sienta muy rígida en un sillón con los hombros ligeramente caídos y las piernas muy juntas. Ciñe su bolsa como si tuviera mucho frío. Un momento después una venda parece caer de sus ojos y lentamente comienza a mirar a su alrededor. Un gato maúlla. BLANCHE se sobresalta. De pronto descubre algo en un clóset entreabierto. Se levanta, va hacia él, toma una botella de whisky. Se sirve un gran trago, bebe, devuelve la botella a su lugar y dice suavemente, para sí misma:) BLANCHE: Tengo que dominarme. (STELLA aparece en la esquina, corre hacia la puerta de su casa y dice alegremente:)

[3] STELLA: ¡Blanche, Blanche! (Por un momento las dos se miran. Enseguida BLANCHE se levanta y se apresura al encuentro de su hermana gritando:) BLANCHE: ¡Stella, Stella; mi niña, mi estrella! (Empieza a hablar con febril vivacidad como si temiera que alguna de las dos se detuviese a pensar. Están envueltas en un abrazo espasmódico.) BLANCHE: Déjame verte pero tú no me veas. No, no, no, ahora no. Después, cuando me haya bañado y esté descansada. Y apaga esa luz espantosa; apágala, no quiero que me mires bajo su resplandor implacable. (Stella se ríe y la complace).Ven, ven, oh Stella, mi niña, mi estrella. (Vuelve a abrazarla). Todo me imaginé menos que vivieras en un lugar tan horrible... ¿Qué dije? No quise decir eso, traté de ser amable y decir: “qué buena ubicación” o algo así. Ja, ja. Cariño, no me has dicho una palabra. STELLA: Pero si no me dejas. (Ríe pero observa con cierta ansiedad a Blanche.) BLANCHE: Bueno, pues habla. Abre tu boquita mientras busco un trago. Debes tener por aquí alguna botella. ¿Dónde estará? (Como una niña.) Ya la vi, ya la vi. (Se dirige rápidamente al clóset y toma la botella. Trata de reír pero se estremece y jadea. La botella está a punto de caer de sus manos.) STELLA: (Dándose cuenta) Siéntate, Blanche, y déjame servirte. No sé con qué podemos mezclarlo. Tal vez haya una coca en el refrigerador. ¿Por qué no buscas mientras yo...? BLANCHE: No, coca no. Con lo nerviosa que estoy esta noche, mejor no. ¿Dónde, dónde está...? STELLA: ¿Stanley? Jugando al boliche. Le encanta. Participa —encontré agua mineral— en un torneo. BLANCHE: Me basta con agua natural, cariño. No te preocupes. No vayas a creer que tu hermana se ha vuelto una borracha. Lo que pasa es que está acalorada, sucia y hecha un manojo de nervios. Ahora siéntate y explícame qué significa este lugar. ¿Qué estás haciendo en un sitio como este? STELLA: Por favor, Blanche. BLANCHE: No quiero ser hipócrita: con toda sinceridad, debo hacerte una crítica. Nunca, jamás —ni en mis pesadillas— pude imaginar nada semejante a este horror. Sólo Poe —únicamente Edgar Allan Poe— podría imaginar algo así. Supongo que allá afuera está el bosque de Weir lleno de monstruos y de espectros. STELLA: No querida: afuera sólo están las vías del tren.
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BLANCHE: Stella, hablando en serio: ¿por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no me escribiste? ¿Por qué no me avisaste? STELLA: (Sirviéndose cuidadosamente una copa) ¿Qué tenía que avisarte? BLANCHE: Bueno, pues que vivías en estas condiciones. STELLA: ¿No crees que exageras? Esto no es tan malo. Nueva Orleáns es diferente de otras ciudades. BLANCHE: No tiene nada que ver con Nueva Orleáns. Es como si dijeras... (De pronto se detiene). Perdóname, perdóname, mi niña linda. No se hable más del asunto. STELLA: (Con cierta sequedad) Gracias. (Durante la pausa BLANCHE mira a STELLA y ésta le sonríe). BLANCHE: (Observa su vaso y lo sacude) Eres todo lo que tengo en el mundo y no te alegras de verme. STELLA: (Sinceramente) No, Blanche, sabes que no es cierto. BLANCHE: ¿No? Ya no me acordaba de que eras tan callada. STELLA: Nunca me diste oportunidad de decir gran cosa, Blanche. De modo que delante de ti me acostumbré a guardar silencio. BLANCHE: Una buena costumbre. (Abruptamente.) No me has preguntado por qué me salí de la escuela antes de terminar el curso. STELLA: Bueno, supongo que si quieres decírmelo, no hay necesidad de preguntártelo. BLANCHE: ¿Creíste que me habían corrido? STELLA: No, creí que habías... renunciado. BLANCHE: Estaba tan agotada por todo lo que sufrí que mis nervios estallaron. (Golpeando la punta de un cigarrillo apagado). Estuve al borde de la locura, casi al borde. De modo que el señor Graves —el director de la secundaria— me sugirió que pidiera una licencia. En un telegrama no podía darte detalles. (Bebe rápidamente). Ah, qué bien me estoy sintiendo con esto. STELLA: ¿Te sirvo otra? BLANCHE: No, una copa es mi límite. STELLA: ¿En serio? BLANCHE: No me has dicho una palabra sobre mi aspecto. STELLA: Te ves muy bien. BLANCHE: Dios te bendiga por ser tan mentirosa. Nunca se ha visto bajo el sol una ruina como esta. Tú has engordado, sí; estás llenita como una paloma, pero te sienta muy bien. STELLA: Ya, Blanche. BLANCHE: Así es, así es; de lo contrario no te lo diría. Sólo tienes que cuidarte un poquito las caderas. A ver, levántate. STELLA: Ahora no. BLANCHE: Te dije que te pusieras de pie. ¿Me oyes? (Stella se levanta de mala gana.) Niñita cochina, quién sabe qué porquería derramaste en ese cuello

[4] de encaje. Debes cortarte el pelo para que luzcan tus delicadas facciones. Stella, ¿tienes sirvienta, verdad? STELLA: No, con sólo dos cuartos... BLANCHE: ¿Cómo? ¿Dijiste dos cuartos? STELLA: Este y... (Parece muy cohibida.) BLANCHE: ¿El otro? (Ríe agudamente. Se hace un silencio embarazoso). Voy a tomarme la segunda copita. Nada más para no quedarme con el antojo. Después guardas la botella; así no me tienta. (Se levanta.) Quiero que observes mi figura. (Se da la vuelta.) Stella, ¿Sabes que en diez años no he aumentado un gramo? Peso exactamente lo que pesaba aquel verano en que te fuiste de Belle Revé. El verano en que murió papá y tú nos dejaste. STELLA: (Con cierto cansancio) Blanche, es increíble lo bien que te ves. (Las dos ríen incómodamente.) BLANCHE: Pero, Stella, sólo hay dos cuartos: no veo dónde vas a meterme. STELLA: Te pondremos aquí. BLANCHE: ¿Qué es esto? ¿Una de esas camas plegadizas? (Se sienta en ella.) STELLA: ¿Estás cómoda? BLANCHE: (Dudosa) Estupendamente, querida. No me gustan las camas muy blandas. Pero no hay puerta entre los cuartos, y Stanley... ¿será correcto? STELLA: Stanley, como sabes, es polaco. BLANCHE: Sí, claro. Son como irlandeses, ¿no es cierto? STELLA: No exactamente. BLANCHE: Digamos, ¿un poquito menos refinados? (Las dos ríen del mismo modo). Traje mi mejor ropa. Supongo que me presentarán a sus encantadoras amistades. STELLA: Presiento que no te parecerán muy encantadoras. BLANCHE: ¿Cómo son? STELLA: Amigos de Stanley. BLANCHE: ¿Polacos? STELLA: Hay de todo. BLANCHE: ¿Tipos heterogéneos? STELLA: Sí, claro; tipos. Tipos es la palabra exacta. BLANCHE: Bueno, de cualquier modo traje vestidos muy bonitos y los luciré. ¿Esperas que te diga que voy a alojarme en un hotel? Pues no voy a alojarme en ningún hotel. Quiero estar cerca de tí, necesito estar con alguien, no puedo estar sola porque, como habrás notado, yo... no estoy muy bien. (Su voz desfallece, Blanche adquiere un aspecto atemorizado.) STELLA: Pareces un poco nerviosa, muy exaltada o algo así. BLANCHE: ¿Le caeré bien a Stanley? ¿O seré nada más la cuñada que viene a darles lata? Esto me parecería insoportable. STELLA: Se llevarán muy bien, siempre que no trates de... bueno, de compararlo con nuestros pretendientes de Belle Revé. BLANCHE: ¿Es tan distinto?
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STELLA: Como si fuera de otra especie. BLANCHE: ¿En qué sentido? ¿Cómo es? STELLA: Nadie puede describir al ser amado. Mira su retrato. BLANCHE: ¿Es militar? STELLA: Sargento del cuerpo de ingenieros. Fíjate en sus condecoraciones. BLANCHE: ¿Las llevaba puestas cuando lo conociste? STELLA: Te aseguro que no fue el latón lo que me deslumbró. BLANCHE: No quise decir eso. STELLA: Más tarde, por supuesto, tuve que acostumbrarme a ciertas cosas. BLANCHE: ¡Por ejemplo, a sus antecedentes civiles! (Stella ríe inciertamente.) ¿Qué dijo cuando supo que iba a venir? STELLA: Todavía no lo sabe. BLANCHE: ¿No se lo has dicho? STELLA: Está de viaje casi siempre. BLANCHE: Ah, ¿es agente viajero? STELLA: Sí. BLANCHE: Qué bien. Digo... ¿no te parece bien? STELLA: (Casi para sí misma) No soporto que se aleje de mí, ni siquiera una noche. BLANCHE: Pero, Stella... STELLA: Si se tarda una semana enloquezco. BLANCHE: Válgame Dios. STELLA: Y cuando vuelve, lloro abrazada a él como una criatura. (Sonríe.) BLANCHE: Supongo que eso es estar enamorada. (Stella la mira con una sonrisa radiante). Stella... STELLA: ¿Qué? BLANCHE: (En incómoda precipitación) Tal vez no te he hecho las preguntas que esperabas... Ojalá entiendas lo que quiero decirte. STELLA: ¿Qué es, Blanche? (Vuelve el rostro ansiosamente). BLANCHE: Bueno, Stella... Vas a llenarme de reproches, lo sé, pero antes que me digas cualquier cosa debes tomar en cuenta que te fuiste. Yo me quedé y luché. Tú viniste a Nueva Orleáns y arreglaste tu vida. Yo permanecí en Belle Revé e intenté que aquello no se derrumbase. De ninguna manera te lo echo en cara; pero todo el peso cayó sobre mis hombros. STELLA: Lo único que podía hacer era arreglar mi propia vida. (BLANCHE vuelve a temblar intensamente). BLANCHE: Lo sé, lo sé. Pero tu abandonaste Belle Revé, yo no. Me quedé y luché, di mi sangre por nuestra casa y estuve a punto de morir por ella. STELLA: Basta de arranques histéricos y cuéntame qué pasó: ¿Qué significa eso de que luchaste y diste tu sangre? ¿Qué clase de...? BLANCHE: Sabía que ibas a decirme eso, Stella. Me imaginé que tomarías esa actitud. STELLA: ¿En relación a qué?

Desde su adolescencia el centro de su vida ha sido el dar y recibir placer con mujeres. pero yo lo vi. Que dejé que se perdiera. ¿Con qué diablos crees que pagamos todas esas enfermedades y todas esas muertes? La muerte es cara. dio en el blanco y se llevó trescientos dólares.. Tú sólo volviste a casa para esos funerales. Papá. Mientras tanto. no se puede en mi casa. Ay. las muertes no. Es de estatura mediana. STEVE: Oigan. murió la prima Jessie. (A los hombres. Los funerales son callados. BLANCHE asiente y STELLA mira sus manos cruzadas. Hice espagueti y como no llegaste me lo comí todo. yo. a veces lloran y gritan: “no me dejen ir”. recibí todos los golpes en mi cara y en mi cuerpo. Tuvieron que incinerarla como basura.... STELLA: (Levantándose) Blanche. la observa y la repone en su lugar. a menos que hayas estado junto al lecho de muerte cuando los agonizantes gritan: “deténganme”. Stella. ¿jugamos póquer mañana? MITCH: (Al escuchar lo anterior. El cadáver espantoso de Margaret. ¿qué pasó? BLANCHE: Mira quién me pregunta qué pasó. Stella. Por eso la casa se me escapó entre los dedos como arena. STELLA: ¡Blanche! BLANCHE: ¡Mira nada más quien me acusa de la pérdida! STELLA: ¡Blanche! BLANCHE: Yo. (Se escuchan voces. ya basta. BLANCHE: Ay. Margaret. y se va cantando. señorita Stella. al oír las voces. no de manera débil y dependiente sino con el poder y el orgullo de un gallo en su gallinero.) Que sea cerveza oscura.) EUNICE: Ya párenle allá abajo. y en qué cajas tan elegantes los meten. a lavarme la cara. y los funerales son una maravilla comparados con las muertes. Y después de Margaret. Se oye tu voz de EUNICE en el primer piso. la sombría segadora alzó su tienda en nuestra escalinata. STANLEY: Bueno. Stanley abre la puerta de alambre de la cocina y entra. STEVE: Con un billete de seis números. vuelve rápidamente al pasamanos de la escalera) No. lo vi. cállate. Tú ni siquiera puedes imaginártelo. no te vayas. Stella. no fue mi intención. STEVE: Te lo dije en el desayuno y te llamé a la hora de comer. BLANCHE se oculta tras el biombo. (Se miran una a otra sobre el mantel se linóleo. Aumenta la música del “blue-piano”.. Y ahora me estás diciendo con la mirada que Belle Revé se perdió por mi culpa. Mientras entran los hombres escuchamos el diálogo siguiente:) STANLEY: Así que se sacó la lotería. se retira hacia el fondo del dormitorio. Incluso los viejos dicen: “no me dejen ir”. ¿Quién nos dejó un seguro? ¿Quién nos legó una herencia? Sólo la pobre Jessie: cien dólares para pagar su féretro. no importa. MITCH: No se lo digas a Stanley porque va a creer que él también puede sacársela. polaco. STELLA entra en el baño y cierra la puerta. Estaba tan hinchada que no cupo en ningún ataúd. Mi madre sigue enferma. Veme con malos ojos y sigue pensando que dejé que se perdiera Belle Revé. Sí. avanza indecisa de la puerta del baño hacia el tocador y mira opresivamente hacia la entrada. A veces su respiración es ronca. Stella. BLANCHE: ¿Adónde vas? STELLA: Al baño. STELLA: ¿Belle Revé? ¿Se perdió? ¡No! BLANCHE: Sí. Stella: estás llorando. al pie de la escalera de caracol y MITCH a la derecha de ambos. Pero hazme el favor de venir a tu casa de vez en cuando. entonces en la mía. junto a la cabecera de la cama). la pérdida.. Cuando aparecen los hombres y BLANCHE se da cuenta de que regresa STANLEY. STEVE: No grites. STANLEY se detiene cerca de la puerta. EUNICE: Bueno. STEVE. (MITCH finge no haberlo oído: grita “buenas noches a todos”. BLANCHE se lleva el pañuelo a la frente. Como ramificaciones de este centro completo y satisfactorio figuran Un tranvía llamado Deseo Tennessee Williams . Los funerales son silenciosos. como si una pudiera detenerlos. Entra STANLEY seguido por STEVE y M1TCH. a veces hay estertores. (Hay más risas y gritos de despedida entre los hombres. mamá. Eso fue todo. Hay en sus movimientos y actitudes un goce animal de existir. tú ¿dónde estabas? Revolcándote en la cama con tu. (BLANCHE. Y yo con mi sueldo miserable de la secundaria. acúsame. no me hablaste. todas esas muertes.) Pero tú traes las cervezas. EUNICE: Mentira. cuerpo fuerte y compacto. Toma la foto de STANLEY que está en el tocador. a punto de salir. yo. Pero nunca podrás imaginarte lo que es la lucha por respirar y la pérdida de sangre. (Mitch intenta irse de nuevo. Cuando STANLEY entra en el dormitorio. STEVE:(Subiendo la escalera) Te avisé que no vendría a comer y luego te llamé por teléfono desde el boliche.) STANLEY: (Deteniéndolo) Mitch. (Se dispone a salir..[5] BLANCHE: (Lentamente) La pérdida. la muerte puso su cuartel general en Belle Revé. lo vi. Se va a enterar todo el mundo. hay flores hermosas. todo ese interminable cortejo..) STELLA: Pero ¿Cómo fue? Dime. STELLA: ¿Querías que me riera? BLANCHE: Perdóname.

Mientras BLANCHE se baña. ¿verdad? (Remota en la distancia se escucha una polca). STANLEY: Nunca fui bueno para esa cosa. STANLEY: Hay gente que rara vez se le acerca. ¿No es cierto? Stella me habla muchísimo de usted. Estuvo casada. STANLEY: ¿Por qué? STELLA: Ha pasado por una prueba muy dura.. BLANCHE salta). BLANCHE: (Débilmente) Ja.. Soy Blanche.. STANLEY: No. (Se hunde en el sillón). su amor por la comida. Oye. STANLEY: ¿Ah sí? STELLA: Stan. STANLEY: (Que ha llegado al clóset y toma la botella de whisky) Con que en Laurel. Stella. hemos.. STANLEY: ¿La hermana de Stella? BLANCHE: Sí. STANLEY: ¿De qué da clases? BLANCHE: Lengua y literatura inglesas. . Una mirada le basta para medir a las mujeres. STANLEY: No sabía que usted iba a venir a Nueva Orleáns. Ella trata en vano de devolverle la sonrisa. sí.. STANLEY: El sudor me ha pegado la camisa. BLANCHE: Este. STANLEY: Mi lema es sentirme cómodo. todo lo que es suyo. Caray. qué bien! STELLA: Trataré de no regresar con Blanche hasta que termine tu partida. la bebida y el juego. desde el baño) Dime.. ¿Quiere un trago? BLANCHE: No. vivo en Laurel. Eso es. sobre todo después de un ejercicio tan duro como es el boliche. TELÓN ESCENA II Al día siguiente. Es difícil mantenerse fresco. BLANCHE: Los viajes me agotan. STELLA: Te dejé carnes frías en el refrigerador. STANLEY: (Con sorna) ¡Ah.. ¿Usted es maestra.perdido Belle Revé. STELLA termina su arreglo personal. mientras retrocede involuntariamente ante su mirada:) BLANCHE: Usted debe ser Stanley.) Voy a llevar a Blanche al “Galatoire”. Ya llegó usted y ni siquiera me he lavado la cara ni me he polveado. ¿Cuánto tiempo va a estar en Nueva Orleáns. su apreciación del humor burdo. ja. STANLEY llega del exterior entra en la cocina y deja abierta la puerta de manera que se escuche el perpetuo “blue-piano” de a la vuelta. Blanche? BLANCHE: No sé. en Laurel.) Va a pensar que soy muy poco refinado. no sé todavía. a las seis de la tarde. STANLEY: Tómelo con calma. STANLEY: ¡Hasta que te arreglaste! STELLA: ¡Stan! (Salta de su asiento y le da un beso que Stanley acepta con actitud señorial. Quién sabe cómo le caerían tus amigos. ¿eh? Ah. ¿Le molesta si me la quito? BLANCHE: No. BLANCHE: Sí. uno puede resfriarse si se queda con la ropa húmeda.. ¿me das dinero? STANLEY: ¿Dónde está Blanche? STELLA: Tomando un baño de tina para calmar sus nervios. llenar su imaginación de crudas imágenes que determinan el modo en que les sonríe. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo BLANCHE: ¿Qué fue eso? STANLEY: Un gato. Blanche? BLANCHE: Bueno.. Stanley STANLEY: ¿Te fuiste por el excusado? (Le sonríe a Blanche. el muchacho murió. y tiene el emblema de este atractivo garañón.. qué pena. No queda en mi zona (alza la botella para ver cuánto whisky sobra). Iremos a uno de esos teatritos del Barrio Francés. pero sí deja que la botella se le acerque. STANLEY: ¿De dónde viene. La veo muy alterada. STANLEY: ¿Y quién va a darme de cenar? Yo no voy a ir a ningún “Galatoire”. STANLEY: ¿Qué tal? ¿Dónde está mi vieja? BLANCHE: En el baño. cuando era muy joven. BLANCHE: El mío también. Me están dando náuseas. me siento mal. yo. (Un gato maúlla cerca de la ventana. BLANCHE. está bien. Hay un silencio. (Deja caer la cabeza entre los brazos).. su coche. que rápido se va el whisky cuando hace calor.. clasificarlas sexualmente.. Yo rara vez me acerco a la botella.[6] todos los canales auxiliares de su vida: su cordialidad con los hombres. STANLEY: ¿Qué pasó? BLANCHE: El muchacho. STANLEY: ¿Piensa quedarse con nosotros? BLANCHE: Si no molesto. STANLEY: ¿Sabe?. sí. STELLA: (Débilmente.. por favor: adelante. El vestido floreado de BLANCHE está sobre la cama de STELLA. su radio. luego a ver un show porque es tu noche de póquer. Ay. verdad? BLANCHE: Sí.

STANLEY: ¡Con qué esas tenemos! ¡A la hermana Blanche no se le puede molestar con detalles de negocios! STELLA: Va viste cómo se puso anoche.) STANLEY: ¿Y esto? ¡El cofre del tesoro! STELLA: Por favor. STANLEY: Fíjate en estas plumas y estas pieles con que viene a presumirnos. ¿De qué es este vestido? Parece de oro macizo. y no menciones al bebé. (Hay una pausa mientras Stanley medita. no te imaginas qué ridículo te pones cuando insinúas que mi hermana o yo o cualquiera de nuestra familia somos capaces de estafar a alguien. Ahora vamos a echarle un ojo a la escritura. Stanley. Por ejemplo: si yo tengo una propiedad o tú tienes una propiedad. Aquí está nuestra plantación o lo que quedó de ella: aquí. entonces ¿dónde está el dinero? STELLA: No la vendieron: se perdió.. Me tienen sin cuidado los papeles. ¿Dónde están tus perlas y tus brazaletes de oro macizo? STELLA: Shht.) STANLEY: Mira esto. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo STANLEY: Muy bien. una escritura de venta o esas cosas? STELLA: Parece que no la vendió. Stanley. STANLEY: ¿No te mostró documentos. STELLA: Dime. No me enseñó nada. Ah. Voy a traerlo para que las valúe. STANLEY: Déjame explicarte algo. no te vaya a oír. STELLA: No he visto nada. Eso es muy importante para Blanche: es su debilidad. ¿dónde están tus zorros blancos? STELLA: Son pieles baratas. la dio de caridad? STELLA: Shht. Y aunque hubiera oído hablar de él no veo con qué objeto. STELLA: Hay tiempo de sobra para preguntarle todo lo que quieras. ¿Tú crees que Blanche lo compró con su sueldo de maestra? STELLA: Baja la voz. y viceversa. STANLEY: Conozco un tipo que vende esta clase de cosas. . Stella se está cambiando de vestido. STANLEY: Que me importa sí me oye. Y a mí nadie me va a ver la cara. Y según el Código Napoleónico si te estafaron también me estafaron. hubo necesidad de. STANLEY: ¿Qué es bisutería? STELLA: Punto menos que vidrio. A ver. cállate. ¿Qué. STELLA: No hubo papeles. (“Trajeron una doncella cautiva de la tierra en que el agua es azul-celeste”. Quiero ver los papeles. STANLEY: Entiendo. STANLEY: (Ominosamente) ¿Ah sí? STELLA: Y trata de entenderla y ser amable con ella. abre bien los ojos. Te imaginarás que en mis cartas traté de presentarle la versión rosa. Te apuesto que hay miles de dólares invertidos aquí. no he oído hablar del Código Napoleónico. STANLEY: ¿Vendieron la propiedad? ¿No? Bueno. BLANCHE: (Cantando en el baño) “From the land of the sky blue water / They brought a captive maid”. nada menos. Zorros blancos. claro. STELLA: Me estoy mareando. STANLEY: Y diamantes. Esperaré a que Blanche salga de la tina y le preguntaré si ella conoce el Código Napoleónico. STELLA: Sí. STANLEY: ¿Has oído hablar del Código Napoleónico? STELLA: No.) STELLA: Blanche no esperaba encontrarnos en un departamento tan pequeño. Stanley. ¡Stanley! (STANLEY abre el baúl-mundo que está a la mitad del cuarto y saca violentamente un montón de vestidos. se perdió. Pero si lo haces ahora. tu hermana bucea? También brazaletes de oro macizo. por favor dile que se ve muy guapa. STANLEY: ¿Ah sí? STELLA: Y dile que su vestido es precioso y que ella se ve de maravilla. Blanche volverá a derrumbarse.. STANLEY: ¿Qué me dices de eso? Dame más detalles.. montones de perlas. luego abre violentamente un cajoncito del baúl y saca un puñado de joyas de fantasía. ¡La corona de una emperatriz! STELLA: Una tiara de bisutería que llevó a un baile de disfraces. STANLEY: ¿De veras? Conozco a un tipo que trabaja en una joyería. STANLEY: Entonces. nena. Stanley. Vi cómo se puso. sacrificarla o algo por el estilo. STELLA: Es mejor no hablar mucho del asunto hasta que Blanche no se haya calmado. ¿qué carajos hizo?: ¿la regaló. STELLA: No seas idiota. (Stanley entra con pasos apresurados en el dormitorio y ella lo sigue). nena. Blanche las tiene desde hace mucho. auténticas pieles de zorro de una cuadra de largo. No entiendo qué pasó con Belle Revé.. Estoy esperando a que se tranquilice. STANLEY: En el estado de Luisiana nos regimos por el Código Napoleónico. sin embargo. según el cual lo que es de la esposa también es del marido. Aún no le he dicho nada.. STANLEY: Perlas. Ahora volvamos a la liquidación de Belle Revé. STANLEY: Humhum. Voy a traerlo a tasar esto. (STANLEY arroja las pieles a la cama. ¿Y este otro? ¿Qué hay aquí? Zorros.. Stan.) Cuando Blanche salga del baño. Se me hace que te estafaron.[7] STANLEY: ¿La plantación? STELLA: Sí. STANLEY: ¿Cómo? STELLA: (Vagamente) Bueno.

(Se interrumpe con gesto indefinido. (STANLEY enciende un cigarro. STANLEY: ¿Desde cuándo mandas tú en esta casa? STELLA: ¿Vas a quedarte aquí para insultarla? STANLEY: Me quedo donde me da la gana.. Por eso. BLANCHE: Usted es una persona simple. (Blanche termina de correr la cortina que separa los cuartos. Una vez salí con una vieja que me dijo: “tengo un tipo muy glamoroso”. STANLEY: (Ominosamente) Ajá. hermanita? STELLA: (De mala gana) Bueno. Cierra ese baúl antes de que Blanche salga del baño. BLANCHE: (Amablemente) Linda. Nunca he conocido una mujer que no sepa si es guapa o no. BLANCHE: ¿Y allí acabó el romance? STANLEY: Simplemente acabó la conversación. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo STANLEY: Yo y Stella la ayudamos a desempacar. a mí nunca me ha gustado la gente indecisa. STANLEY: Exacto. Y algunas se creen mucho más de lo que son. BLANCHE: Ya terminé.. No volvió a abrir la boca. Sí.[8] STELLA: No tienes idea de lo estúpido y desagradable que te estás portando.. BLANCHE: ¿Dónde está Stella? STANLEY: En el porche. me siento como nueva. basta de pendejadas. BLANCHE: Pues hicieron un trabajo rápido y concienzudo. Voy a salir. (Sale y da vuelta a la esquina. ¿Me da una fumadita? STANLEY: Mejor tome un cigarro.) STANLEY: Los Kowalski y los DuBois piensan distinto. STANLEY: Yo no juego a eso..en mi juventud provoqué cierta admiración. Stanley. Le contesté: ¿y eso qué? BLANCHE: Y ella ¿qué respondió? STANLEY: Nada.) . Pero míreme ahora. Parece que estalló mi baúl. BLANCHE: Seguramente usted es de estos últimos. hazme un favor: ve a la farmacia y tráeme una coca con limón y mucho hielo picado.admiración. BLANCHE: Ay. STANLEY: Adelante. BLANCHE: Abrócheme los botones de la espalda. un poco primitivo. Hay hombres a los que les gusta el glamur y esas cosas de Hollywood y otros a los que no. (STANLEY pasa entre las cortinas. BLANCHE: Muchas gracias.. STANLEY: ¿Cuánto cuesta una sarta de pieles como esa? BLANCHE: Bueno. gracias a Dios.) ¿Usted cree posible que en otros tiempos me hayan considerado.) BLANCHE: Tengo entendido que habrá una partidita de póquer a la cual las damas están cordialmente desinvitadas. BLANCHE: Ja. al verlo entrar anoche. pensé: “Mi hermana está casada con un hombre de verdad”. (Toma su sombrero blanco y sus guantes y va hacia la puerta de la calle.. si me permite.) STANLEY: (Lentamente). (STELLA va al porche.. BLANCHE sale del baño con una bata de satín rojo.. BLANCHE: Todos los hombres son igual de torpes. Stanley. ja. BLANCHE: (Tapándose las orejas) ¡Ay! STELLA: (Desde el porche) Stanley. los trapos son mi pasión. BLANCHE: (Corriendo las cortinas de la ventana) Discúlpeme un instante mientras me pongo mi precioso vestido nuevo. franca. STANLEY: Parece que vació las tiendas elegantes de París. STANLEY: Dígame.. Para interesarlo una mujer tendría que. Los botones ¿sí? STANLEY: No puedo abrocharlos. STANLEY: (Estallando) Bueno.) STANLEY: Qué bueno. BLANCHE: Es que. Quizá. (Le lanza una sonrisa radiante.atractiva? STANLEY: Pues no está mal. sin necesidad de que se lo digan. STELLA: (Furiosa) Claro que sí.) BLANCHE: ¿Qué tal me veo? STANLEY: Se ve bien. gracias. fue un obsequio de un admirador.Poner todas sus cartas sobre la mesa. BLANCHE: Bueno. querida. Blanche. honesta.. STANLEY: Tu hermana y yo estamos conversando. entonces vengan. Míreme: recién bañada y perfumada. (STANLEY patea el baúl semicerrado y se sienta en la mesa de la cocina. STELLA: Bueno.) BLANCHE: (Alegremente) Hola. BLANCHE: No puedo imaginarme a ninguna hechicera encantándolo con sus sortilegios. Con esas manos tan grandotas. ¿Me haces ese favor. BLANCHE: ¿No juega a qué…? STANLEY: A echar piropos. BLANCHE: Estaba tratando de que me piropeara. Desde luego es todo lo que pude pensar de usted en ese instante. sal y deja que Blanche termine de vestirse. STANLEY: Debe haber tenido mucha. STANLEY: Por supuesto que no. BLANCHE: Voy a pedirle un favor.) Ven conmigo mientras se viste Blanche. Puede pasar.

Pero cuando se trata de cosas importantes digo la verdad. ¿De qué se trata? STANLEY: En el estado de Luisiana hay algo llamado Código Napoleónico según el cual todo lo que pertenece a mi esposa es también mío y viceversa. Todas las escribió el mismo hombre. Estoy dispuesta a contestar a todas sus preguntas. y la verdad es que: no he estafado a mi hermana ni a usted ni a nadie en mi vida. . tiene un aire de juez impresionante. Pero no podrá. Sé que digo muchas mentiritas. amarillentas de vejez... poco a poco fueron destrozando Belle Revé.su naturaleza íntima.. (Parece a punto de desfallecer. eso es lo que debe de haber pasado. Más papeles de Ambler and Ambler. Devuélvamelas. Se sienta con la caja de metal. rocía a STANLEY.) Guardo mis documentos en esta caja de latón. STANLEY: ¿Dónde están los papeles? ¿En el baúl? BLANCHE Todo.. ¿Dónde están los otros papeles? (BLANCHE le da la caja. señor Kowalski sigamos adelante sin evasiones. Mi esposo lo era y yo. el encanto de una mujer. ¿en qué está pensando? ¿Qué hay en el fondo de su cerebrito infantil? ¿Cree que oculto algo o intento traicionar a mi hermana? Déjeme hacerlo. BLANCHE: Regáleselos junto con un frasco de aspirinas. BLANCHE: El roce de sus manos las infama. está hecho de ilusión en un cincuenta por ciento..) STANLEY: ¿Qué hay allí abajo? (Indica otro paquete de documentos. Blanche dice con furia:) ¡Devuélvamelas! STANLEY: Primero déjeme verlas. BLANCHE: ¿Por ejemplo? STANLEY: No se haga la tonta: usted sabe qué. STANLEY: (Mirando azorado) ¿Qué carajos son? BLANCHE: Poemas que me escribió un muchacho que ha muerto..) Por amor de Dios.Muy bien.. BLANCHE: Caramba.) STANLEY: Si no fuera la hermana de mi esposa... memorícelos si le da la gima. (La abre. Me parece maravillosamente adecuado que Belle Revé terminé reducida a un montón de viejos papeles en sus competentes y enormes manos.) BLANCHE: Cartas de amor. No tengo nada que ocultarle. quien toma el atomizador y lo asienta violentamente en el mueble.) BLANCHE: Las quemaré porque usted las ha tocado. Por medio del presente acto. STANLEY: No me venga con pendejadas. BLANCHE se las arrebata. luego. BLANCHE echa hacia atrás la cabeza y ríe. STANLEY: ¿Qué es eso? BLANCHE: Una compañía que nos prestó dinero sobre el valor de la propiedad.) Aquí está cuanto quedó de Belle Revé. Lo herí como usted quiso herirme. (Derrama el contenido del sobre en la mesa.. STANLEY: ¿De modo que se perdió por una hipoteca? BLANCHE: (Se toca la frente) Sí. qué importa. lo que tengo en el mundo está en el baúl. Las cartas caen al suelo. (Se perfuma con su atomizador.. se pone los lentes y examina metódicamente una serie de papeles). (Stanley va hacia el baúl. Después de todo. (Stanley se las arrebata. (Arranca el listón que las unía y comienza a examinarlas. (Se quita los lentes con risa exhausta) Por esa mala palabra nos fuimos quedando sin nuestra plantación. excepto Stella y yo. ¿Ya habrá venido Stella con mi refresco? (Se echa hacia atrás y entrecierra los ojos. estúdielos.) STANLEY: Conozco a un abogado que estudiará todo esto. (Llega al baúl y extrae una caja. Permutaron la tierra parcela tras parcela a cambio de sus épicas fornicaciones.[9] BLANCHE: La pobrecita estaba allí afuera escuchándonos. Ya no soy joven ni vulnerable.Bueno.) BLANCHE: (Tomando un gran sobre que contiene más documentos) Hay miles de documentos que se remontan a cientos de años y hablan de cómo nuestros imprevisores abuelos y padres y tíos y hermanos. Crabtree. Lléveselos. STANLEY la lleva a la mesa y comienza a examinar los papeles. Me conviene. Hummm. BLANCHE: (Pone el atomizador en su lugar) Muy bien: cartas sobre la mesa. hasta que finalmente —Stella puede comprobarlo— nada más sobrevivieron la casa grande y unas 50 hectáreas de terreno que incluye un cementerio donde se encuentra toda la familia. Será más rápido y sencillo. Todos tenemos algo que no dejamos que nadie toque a causa de. quién sabe qué pensaría de usted. STANLEY: ¿Por qué dice que va a quemarlas? Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo BLANCHE: Perdóneme. lego a usted todos mis documentos. BLANCHE: Ambler and Ambler.. y se me hace que no lo entiende a usted tan bien como yo. Por un momento perdí la cabeza. lo abre y comienza a hurgar en sus compartimentos. como jugando. para hablar claramente. STANLEY: No me importa lo que debe haber pasado sino lo que pasó.

STEVE. STANLEY entra en el dormitorio con el gran sobre y la caja metálica. directos y poderosos como los colores elementales. o rojo y blanco en combinación. STEVE:(Lo hace y sigue su cuento) Pero el gallo. De repente se oyó un gran cacareo y apareció una gallinita a toda velocidad. El gallo venia pisándole los talones. sobre todo ahora que vamos a tener un hijo. (Cuenta su chiste mientras reparte. TELÓN ESCENA III Hay un cuadro de Van Gogh. Todo está muy bien. STANLEY: (Impaciente) Reparte. supongo que no es de esos que se perfuman con jazmín. ¿Quién abre? Baja las nalgas de la mesa. (STEVE y PABLO aparecen con un cartón de cerveza.) BLANCHE: ¡Stella. mi estrella! ¡Qué maravilloso tener un hijo! Todo está bien. El “blue-piano” suena más fuerte. un hombre tiene que interesarse en los asuntos de su esposa. Sobre el linóleo amarillo de la mesa cuelga un foco que arroja una vivida sombra de cristal verde. Trae el refresco en un vaso de cartón. un viejo granjero estaba en el corral echándole maíz a sus pollos.) No sabía que iba a tener un hijo. Se olvidó de la gallinita y se puso a tragar como loco.) Llegan los invitados a la partida de póquer. Pago. VOZ DE LA TAMALERA: Tamales calientitos. STELLA da vuelta a la esquina. por acá. (BLANCHE abre los ojos. se paró en seco. Si no llego no se puede dormir. azules sólidos. STEVE: Dame dos cartas. En la mesa de póquer sólo debe haber cartas. PABLO: ¿Qué tienes? STANLEY: Flor de espadas. o púrpura. STELLA: No sabes cuánto me apena que Stanley se haya portado grosero contigo. fichas y whisky.) BLANCHE: Le dije a Stanley que era un niño y me reí y coqueteé. (Los dos hombres pasan junto a ellas y entran en la casa. Los jugadores —STANLEY. pero quizá tenga lo que necesitamos para mezclarlo con nuestra sangre ahora que hemos perdido Bulle Revé. STANLEY: Una.) BLANCHE: ¿Stella? ¿Stella va a tener un hijo? (Como en sueños. (Atraviesa el dormitorio rumbo al baño. Por un momento hay un silencio absorto mientras se echa una mano de póquer. Sí. Mitch? MITCH: Yo paso. (Cuando se acercan los hombres. MITCH: Ustedes cuentan con sus esposas.) BLANCHE: (Riendo) La ciega lleva a otra ciega. STEVE: ¿Cuál es el comodín? PABLO: Los jotos bigotones. Ya le pusimos punto final a este asunto. pues vete a tu casa.) ¿Por dónde nos vamos ahora?. Mitch. MITCH: Salgo porque me lo pide. BLANCHE y STELLA se reúnen al pie de los escalones que llegan a la acera. al ver el maíz. Se hace visible la pared exterior de la casa.” (STEVE y PABLO se ríen del chiste. Hay pedazos de Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo sandía en la mesa. Son hombres en la plenitud de su hombría. STANLEY: Cállate. La cocina sugiere ahora esa especie de ardiente brillantez nocturna. en la noche”. Pero no me divierto. BLANCHE: Bueno. PABLO: Una. STANLEY: Si vuelves pronto te compramos un chuponcito. El dormitorio está relativamente oscuro. “Interior de café. (Se levanta y sale a la puerta de la calle. Me siento un poco nerviosa pero creo que manejé bien el problema. los colores crudos de la infancia. STANLEY: Oh.) STEVE:(Dando una mano) Póquer abierto.[10] STANLEY: (Volviéndose en cierto modo dócil) Comprenderá usted que de acuerdo con el Código Napoleónico. MITCH: Tengo enferma a mi mamá. tan vulgares. Voy al baño. MITCH: Paso otra vez.) Bueno. STANLEY: Entonces mejor quédate a acompañarla. (Toma del brazo a Blanche. MITCH: ¿Por qué estás tan bravero? STANLEY: ¿Cuántas? STEVE: Tres. Yo me quedaré solo cuando se muera mi mamá. PABLO: Y ¿tú. o verde pálido. vasos y botellas de whisky. ¿por aquí? STELLA: No. Me paso todo el tiempo preocupado por ella. MITCH y PABLO— visten camisas de colores. iluminado sólo por la luz que se filtra entre las cortinas de la puerta y la amplia ventana que da a la calle. Viene. Los cuartos interiores se oscurecen. Tengo que irme pronto. MITCH: ¿Nadie quiere un trago? STANLEY: Yo. caramba. MITCH: Vete al carajo. estuve coqueteándole a tu marido. PABLO: ¿Por qué no va alguien a traer chop-suey? STANLEY: Se te antoja tragar cuando voy perdiendo. BLANCHE y STELLA aparecen en la esquina). . te ruego que nunca llegue a estar tan hambriento. Y entonces el granjero dijo: “Dios mío.

¿Por qué no suben a platicar con Eunice? STELLA: No es hora: son casi las dos y media de la mañana. en la ensalada que sobró de ayer. Te agradece mucho el flan que le mandaste. BLANCHE: Discúlpame. Discúlpenme. BLANCHE: (riendo) Me las imagino. por favor. BLANCHE: Parece una persona muy sensible. Deben ser unas fodongas.) STELLA: (con risita infantil) Debieras ver a sus esposas. (BLANCHE toca a la puerta. (Más risa. BLANCHE: Voy a bañarme. BLANCHE: Hace tanto calor y estoy tan cansada.) STELLA: (Furiosa) No me hizo ninguna gracia. STELLA: ¿Conoces a la de arriba? (Risa. ¿Me ves muy mal? STELLA: Qué va: estás fresca como una lechuga. (Blanche entra en el dormitorio y cierra parcialmente las cortinas. no puede. BLANCHE: Bueno. BLANCHE: ¿Es un buen puesto? STELLA: No: de todos ellos Stanley es el único que tiene posibilidades de mejorar. No me dejes con la curiosidad. ¿Puedo ver? STANLEY: No. MITCH: (Con torpe cortesía) Mucho gusto. STELLA: Lo es.) STELLA: No se llama genio ni lo tiene en la frente. STANLEY: No se preocupe. BLANCHE: Sí. STELLA: ¿Otra vez? BLANCHE: Tengo los nervios de punta. te presento a Harold Mitchell. BLANCHE: ¿Es casado? STELLA: No. Mitch? MITCH: Más o menos igual. (Se aparta del haz amarillo. STANLEY: Pero ustedes sí pueden y he dicho que se callen la boca. STELLA: ¿Cuánto les falta? STANLEY: Hasta que se nos dé la gana. Blanche. BLANCHE lo mira con cierto interés. Trabaja en el departamento de refacciones. BLANCHE: ¿Es un conquistador? STELLA: ¡Ay. (Se quita la blusa y queda bajo la luz que filtran las cortinas.se me hace..) BLANCHE: Ay. No abras la puerta: Deja que me polvée.) ¿Por qué no le paran al terminar esta mano? (Rechina una silla. BLANCHE: ¿Por qué crees que Stanley va a mejorar? STELLA: Míralo. buenas noches. (La mira fijamente. sección de precisión. El juego continúa a base de sobrentendidos. (Los hombres ríen. nadie se va a parar. STELLA: Entonces deberías saberlo. Blanche! (Blanche ríe. STELLA: Stanley posee algo. STELLA entra en el dormitorio. mejor que los demás. STELLA: ¿Cómo sigue tu mamá.) STANLEY: ¡A ver si se callan esas cotorras! STELLA: No puedes escucharnos.. (STELLA abre la puerta y entran. Blanche.) No creo.. BLANCHE: Ya lo vi.. . BLANCHE: El póquer me fascina. STELLA se ha desvestido y se ha puesto un kimono de satín azul-claro.) STELLA: Está en la misma fábrica de la que Stanley es agente viajero.) Una vez (risa) partió el yeso del cielorraso. vestida con su brassier rosado y su falda blanca. Blanche. sí. te presento al señor González y al señor Hubell. BLANCHE: Por favor no se pongan de pie.) STELLA: Veo que siguen dándole. pero en la frente de Stanley no he visto la señal del genio. BLANCHE: ¿A qué se dedica? (Se desabrocha la blusa. MITCH: Qué tal. Se da cuenta de que se ha quedado con la toalla y con una risita penosa se la pasa a STELLA.) STELLA: Me enfurece que haga esas cosas delante de la gente. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo (Lentamente vuelve a la cocina pero mira hacia atrás a BLANCHE y tose tímidamente. Stanley le da una nalgada a Stella. señorita DuBois. entonces di me qué es y en dónde está. ¿Está ocupado el baño? STELLA: No sé.[11] STELLA: Todavía están jugando. BLANCHE: Ay. Sale MITCH secándose las manos con una toalla. STELLA: Su madre está enferma. Blanche DuBois. BLANCHE: ¿Cómo me veo? STELLA: Muy linda. Mi hermana.) STELLA: Blanche. Stanley. STANLEY: ¿Adonde fueron? STELLA: A ver un show. gracias. estás parada bajo la luz.) BLANCHE: Este.

Estoy conversando con la señorita. STELLA: Ya está medio borracho. BLANCHE: No creo. Dos es mi límite. se me está enredando la lengua. Avanza. STEVE: Creo que es Xavier Cugat. (Da cartas. como que saca lo mejor que hay en nosotros.hemos tomado tanta cerveza. sí. BLANCHE: Creo que el dolor nos hace más sinceros. Pasa entre las cortinas y se detiene en cuanto las ha franqueado. BLANCHE: De veras lo siento. estoy fuera.. . MITCH: ¿Se lo sabe? BLANCHE: Claro que sí.. Muy dulce.) BLANCHE: (Quedamente) ¿Qué le parece? El cuarto más pequeño de la casa es el más concurrido.) STANLEY: ¿Quién encendió el radio? BLANCHE: Fui yo.. mientras regresa indolente al sillón. MITCH: Un romance muy triste. tiene usted razón. STEVE: Mañana lo verás pidiéndole al cajero que se los cambie en monedas de veinticinco centavos. BLANCHE: Detesto la cerveza. No acostumbro tomar más de una. (Entra en el baño. MITCH: Voy a orinar. Qué cigarrera tan bonita. Hay gente que nomás gana y ya quiere irse.) Gana quintilla. (Salta y va violentamente hacia las cortinas y las corre.. BLANCHE: Debió quererlo mucho. BLANCHE: Ah. va hacia el radio y lo apaga. ¿tiene una inscripción? No la distingo.[12] STELLA: Esta es mi casa y hablo cuando se me da la gana. En el bolsillo tiene hechos bolita siete billetes de cinco dólares. Era una muchacha muy extraña y muy dulce. MITCH: Sí. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo (MITCH ríe incómodamente. Es culpa de ustedes. Muéstreme a alguien que no haya sufrido y le demostraré que es una persona shuperficial. Oiga. MITCH: Es. PABLO: ¿Qué estabas haciendo? STANLEY: Fisgoneaba por entre las cortinas. STANLEY vuelve a sentarse en la mesa de póquer.) STANLEY: Te toca. BLANCHE se levanta y lentamente llega hasta un radio blanco y lo enciende. A mí me acalora aun más.) Bueno.. MITCH: Sí. muy bien. El show terminó a las once y no podíamos volver a casa para no interrumpir su juego. Mitch. En la mesa de póquer MITCH se levanta. ¿Es de plata? MITCH: Sí. De modo que nos fuimos por ahí a tomarnos unas copitas. BLANCHE: Me suena a un gran romance. MITCH: Cuando me dio la cigarrera ya sabía que estaba muriéndose.. ¿Trae cigarros? MITCH: Sí. STANLEY: Mitch. eso que usted dice es muy cierto. Y si me tomo tres. Blanche lee con fingida dificultad) “Y si Dios no es más fuerte/he de seguirte amando hasta la muerte”. MITCH: No me den cartas. Ah. MITCH: La inscripción tiene su historia. Mitch? MITCH: No escuché. BLANCHE: ¿De cuáles fuma? MITCH: Luckies. En seguida vuelvo.) STEVE: Pues yo no te oí apostar. Los amores de los enfermos son muy profundos y sinceros.. BLANCHE: Ah.. esta noche me tomé tres copas. No me den cartas. STEVE: Hombre. PABLO: Seguro que quiere irse. Dos de los hombres han comenzado a discutir acaloradamente. PABLO: Sí. MITCH: ¿Cómo? No. Ella le sostiene la mirada sin pestañear. déjalas.) Ahora vuelve a repartir y juguemos o aquí la dejamos. no pelees. (STANLEY se levanta de un salto. BLANCHE: Lo poco bueno que hay en el mundo se debe a las personas que han sufrido. está tomado de mi soneto predilecto de Elizabeth Barret Browning. MITCH: Sí.buena para el calor. BLANCHE: Estoy absolutamente segura. está bien. (Ríe. deja que oigan su música. (Mitch enciende un cerillo y se lo acerca. STANLEY: Y después los meterá en el cochinito que le regaló su mamá. PABLO: ¿No dije cuánto. MITCH: Es que. (MITCH se levanta mientras STANLEY vuelve a su silla. Se escucha una rumba. BLANCHE: Stella. Lea la inscripción..) STANLEY: (Aúlla) Siéntate. (BLANCHE vuelve al haz de luz.. Se detiene al ver a BLANCHE en el sillón. BLANCHE: ¿Por qué? MITCH: Ya murió la muchacha. Alza los brazos y se estira. ¿Le molesta? STANLEY: Apáguelo.

Está muy decaída y vine a ayudarla un poco. fascinado. Y en la primavera es maravilloso ver en qué forma descubren el amor. (Blanche ríe delicadamente. Dígame. MITCH: ¿Usted es hermana de Stella... Quiere decir “bosque”. MITCH: Tráiganlo para acá. hombre. por supuesto.) Ni siquiera me sé las tablas de multiplicar. entra en el dormitorio. BLANCHE: No soporto un foco desnudo.. BLANCHE: (Muy alarmada) Stella. MITCH: ¿Es francesa? BLANCHE: De origen francés. ¿Puede hacerme un favor? MITCH: Cómo no. BLANCHE: Por Dios. Doy clases en la secundaria de Laurel. STANLEY avanza y desaparece tras ella. MITCH: Apuesto a que es música o dibujo. Ciertamente su herencia literaria no es lo que más aprecian en la vida. De modo que usted podría traducir Blanche Du Bois como “Bosque Blanco”... MITCH: De modo que da clases. invisibles. STELLA llora. borracho. (Retrocede hasta perderse de vista. BLANCHE: No. Menos de un año.) STELLA: Estás borracho. MITCH: Será maestra. Stanley. Vamos. se mueve imitándola con la torpeza de un oso bailarín. ¿No sería tan amable de cubrir el foco? MITCH: Encantado. Wien. Ellos le hablan con mucha calma y afecto y él reclina su rostro en el hombro de uno de ellos. MITCH: Me temo que se interesan más por otras cosas. Súbitamente se rinde y no opone resistencia a quienes lo sujetan.) HOMBRES: (Débilmente. MITCH: (Mientras ajusta al foco la pantalla): Hemos de parecerle un grupito bastante siniestro. (Ríe. Es un perfecto demente. Se escucha el sonido de una bofetada. es Blanca. Comienza a sonar “Wien. ¿Se quedará algún tiempo con Stanley y Stella? BLANCHE: Stella no se ha sentido muy bien últimamente. nur der allein”. La llamo hermanita aunque es un poco mayor. tengo la desgracia de ser maestra de Lengua y literatura inglesas. BLANCHE: En un bazar de Bourbon Street compré esta maravillosa pantalla china de papel.? BLANCHE: ¿Esposo? No. secundaria o. MITCH: ¿Primaria. furibundo. muchachos. MITCH: ¿Usted no tiene. Déjala. STANLEY. ten cuidado: está. BLANCHE: Mil gracias. arranca el receptor y mascullando una maldición lo arroja por la ventana. (Stella corre hasta la mesa de póquer. Trato de inculcarles devoción por Hawthorne. Whitman y Poe a muchachitas de tobilleras y Romeos de nevería. BLANCHE valsea al ritmo de la música con gestos románticos. Aprecio su cumplido. Algo se cae y se rompe. BLANCHE sigue hablando con MITCH. por favor. MITCH: Es una buena cualidad.) BLANCHE: Ah ¿terminaste? Voy a encender el radio.. Me es tan intolerable como una vulgaridad o un acto grosero. MITCH: ¿Cuál es su materia? BLANCHE: Adivine. Blanche.[13] BLANCHE: DuBois. no. pero desde luego no parece solterona. pero son tan tiernos. Stanley. . Váyanse si les queda una gota de decencia. caballero.? STANLEY: (A gritos) ¡Mitch! MITCH: Ya voy. (STANLEY se arroja sobre STELLA.. STELLA y STANLEY..) STELLA: (A quien no vemos todavía.) BLANCHE: (En un chillido) ¡Mi hermana va a tener un hijo! MITCH: Es terrible. (Lo hace... MITCH. Soy una maestra solterona.. En voz aguda y fuera de lo común): ¡Quiero irme de aquí! ¡Quiero irme de aquí! MITCH: No se debe jugar póquer donde hay mujeres. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo BLANCHE: Tiene toda la razón.) Claro que puedo equivocarme. qué pulmones tiene ese hombre. BLANCHE grita y entra en la cocina. (Dos de sus amigos toman por los brazos a STANLEY y lo llevan a fuerzas al dormitorio. BLANCHE: Está loco.. BLANCHE: Sí. Nuestros antepasados eran Hugonotes franceses que vinieron a América.. las circunstancias. BLANCHE: Soy muy adaptable a. Hay forcejeos y maldiciones. Como si nadie antes lo hubiera conocido. Los hombres se apresuran hacia donde están.) Ustedes. MITCH: ¿DuBois? BLANCHE: Es un apellido francés. El está a punto de derribarlos. A lo mejor da clases de aritmética. STELLA: Atrévete a tocarme y verás. señor: aritmética nunca. verdad? BLANCHE: Stella es mi hermanita preciosa. Haga de cuenta una arboleda en primavera.. Así recordará mi nombre. No. Eres una bestia. sí. (Se abre la puerta del baño y sale STELLA. Ad libitum) Cálmate. Un poquito. váyanse.

) MITCH: (Con melancólica firmeza) No se debe jugar póquer donde hay mujeres.) ¿Eunice? Quiero a mí nena. . Stella. desciende los escalones tambaleantes. Cierran la puerta. Van la una hacia el otro con sordos quejidos animales. MITCH: ¿Dónde está su ropa? BLANCHE: (Abriendo el clóset) Ya la encontré. cabrones. (Espera. No irá. Y ya deja de gritar o llamo a la policía. (Se vuelve rápidamente hacia Stella. hombre. no tengas miedo. baja los escalones de madera y desde la banqueta frente al edificio echa hacia atrás su cabeza como un perro aullante y brama el nombre de su mujer): STANLEY: ¡Stella. doblándose casi fetalmente. Y pensar que va a tener un hijo. Sus ojos resplandecen de lágrimas. EUNICE: ¡Ja! (Cierra furiosamente la ventana. Stella. Durante un breve intervalo escuchamos el "blue piano". Finalmente. Cuelga. STANLEY arroja el teléfono al suelo.) BLANCHE: Denme la ropa de mi hermana. polaco de mierda. PABLO: Ya está bien. sus cabellos se enredan en el cuello y los hombros.) Eunice. El escenario queda en silencio. STEVE: Claro que sí.) Stella. Se adoran.) ¡Me dejó mí nena! (Rompe a sollozar. (Se escucha sonido de golpes y el ruido de una regadera fluyendo. Estás jodido. ya al teléfono y marca.) STANLEY: ¡Stella! (Pausa. BLANCHE: No estoy acostumbrada. Marca de nuevo. Stella linda. MITCH da vuelta a la esquina. BLANCHE aparece en el descanso superior vestida con su bata y baja temerosamente los escalones. MITCH: Hay que bañarlo. (Se apresuran a ir hasta la mesa de póquer y recoger sus ganancias antes de irse. Los ojos de STELLA brillan con ternura mientras levanta la cabeza de STANLEY y la alza hasta que se encuentran sus ojos. Tras un momento.) STANLEY: (Torpemente) ¿Qué es esto? ¿Qué pasó? MITCH: Se te subieron las copas. (Se escucha indistinguible una voz chillona. STANLEY: (Con la lengua trabada) Quiero agua. Lo que ve le corta la respiración.) STANLEY: Ya no me estén jodiendo. estremecido por los sollozos. Stella! EUNICE: Ni creas que va a salir. Nos vamos con la señora de arriba. Se apresura a retirarse hasta la acera frente a la casa. STELLA. Hay sonidos distantes de piano y metales mientras los cuartos se Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo oscurecen y las paredes exteriores surgen bajo la luz nocturna. Se miran.) BLANCHE: Stella. La música se desvanece. (La abraza y la lleva hacia la puerta de salida y por la escalera de casa de EUNICE. No hay porqué asustarse. mi amor. MITCH: Claro que sí. MITCH: Acuéstenlo y pónganle una toalla mojada. MITCH: No. Se abre la puerta de arriba. Espero que te metan en la cárcel y te bañen a manguerazos como la otra vez. STANLEY sale del baño chorreando agua y vestido con sus calzoncillos de bolitas rojas. BLANCHE: Estoy aterrada. voy a seguir llamando hasta que no hable con mi nena. vestida con su kimono.) MITCH: ¿Señorita DuBois? BLANCHE: ¡Ay! MITCH: ¿Se calmaron las cosas? BLANCHE: Ella bajó corriendo y entró con él. (Salen. Stella! ¡Stellaaaaaaaaaaaa! EUNICE: (Desde la ventana de su departamento) ¡Cállate y vete a la cama! STANLEY: ¡Quiero que venga mi nena! ¡Stella. Los músicos negros de a la vuelta tocan "Paper Doll".[14] (BLANCHE se apresura a entrar en el dormitorio. Stan. STANLEY trastabillea. Alza en vilo a STELLA y la introduce en su casa. mi querida hermanita. STANLEY: ¡Stella! EUNICE: Primero le pegas a tu mujer y luego le pides que vuelva.) STEVE: Vámonos de aquí. Mira hacia todas partes como si buscara dónde refugiarse. lenta y melancólicamente.) STANLEY: (Con violencia capaz de rajar los cielos) ¡STELLAAAAAAAA! (Solloza el clarinete bajo. ¿Dónde está mi hermanita? (Se detiene ante la entrada en tinieblas del departamento. semidesnudo por el porche. Stella. STANLEY: (Humildemente) Eunice. STANLEY cae de rodillas en los escalones y oprime su cabeza contra el vientre de STELLA. PABLO: Creo que será mejor darle café. quiero que mi nena venga conmigo. STANLEY abre de un zarpazo la puerta metálica. (Los hombres le hablan suavemente mientras lo llevan hacia el baño.

BLANCHE: ¿Preguntas por qué? Stella. pero la gente las hace a veces. Hay una confusión de pregones callejeros semejante a un canto coral. Sus ojos y sus labios poseen la placidez casi narcótica que vemos en los ídolos orientales. todo puede suceder cuando los hombres se emborrachan y juegan póquer. Comprendo lo que debe haberte parecido y lo siento muchísimo. STELLA: ¿A qué te refieres? BLANCHE: A que te casaste con un loco. tanta confusión en el mundo. STELLA: Me alegra que no hayas entrado. BLANCHE: ¿Stella? STELLA: (Desperezándose) ¿Eh? (BLANCHE da un grito como un gemido. La mesa está congestionada con los restos del desayuno y los deshechos del juego de póquer. se arroja al lado de STELLA.. arregla el problema? STELLA: Bueno. no está bien que nadie haga escenas. sólo que no te das cuenta. BLANCHE: ¡Y te quedas sonriente ahí parada! STELLA: ¿Qué esperabas? BLANCHE: Que te domines y te enfrentes a la situación. En primer lugar. BLANCHE: ¿Tú crees? STELLA: Sí.. BLANCHE: Sí. BLANCHE: La violencia es algo tan. verdad? BLANCHE: Sí. Ha pasado una noche insomne y su aspecto contrasta con el de STELLA. (Espera un momento. MITCH: Eso no importa en este barrio. MITCH: Siéntese en la escalera y fúmese un cigarro conmigo. (STELLA se levanta serenamente. por favor. STELLA: No es cierto. sólo se rompió un bulbo. STELLA: ¿Ah sí? Un tranvía llamado Deseo Tennessee Williams . tomas con tanta naturalidad. Siempre es como un barril de pólvora. BLANCHE: Lo. me apena que haya pasado precisamente cuando usted acababa de llegar. MITCH: ¿Le enseñé la inscripción. y mira sin atreverse a entrar. en qué? STELLA: Blanche.. Yo voy a hacer algo: controlarme y empezar una nueva vida. En la otra tiene un comic. (Ríe.) Contéstame: ¿en qué..) ¿Te dio de desayunar Eunice? BLANCHE: ¿Crees que tengo ganas de desayunarme? STELLA: Queda café en la estufa. Stella.. Blanche. BLANCHE: ¿Y eso. TELÓN ESCENA IV Primeras horas de la mañana siguiente..[15] MITCH: Caray. ¿Cómo pudiste haber vuelto aquí anoche? Eres capaz de haberte acostado con él.) STELLA: Blanche. Mira hacia el cielo. La piyama chillona de STANLEY cuelga en la puerta del baño. ya no me acordaba de lo nerviosa que eres.) BLANCHE: ¿Salió? STELLA: ¿Stan? Sí. entra corriendo en el dormitorio y. Hoy me hace falta la bondad. Pero no lo tome en serio... STELLA: ¿Y qué más puedo hacer? Ya están componiendo el radio. (El tose tímidamente... Una mano yace sobre su vientre que empieza a mostrar signos de maternidad. El no supo lo que hacía.) BLANCHE: ¡Mi hermanita. No cayó en el pavimento. siéntate y deja de gritar. El sol ilumina su rostro sereno. La puerta exterior entreabierta deja ver un cielo de brillantez estival. Voy a repetirte con toda calma la pregunta.. dejaste que lo hiciera? ¿No saliste corriendo ni pegaste de gritos? STELLA: Me sentí —como te diré— excitada al ver aquello. Figúrate que en nuestra noche de bodas.) Gracias por ser tan bondadoso. BLANCHE: ¿Cómo? STELLA: Rompió todos los focos con el tacón. con un loco. Tus problemas son peores que los míos. Stella..) BLANCHE: ¿Y. Se muerde los nudillos en un gesto de nerviosismo. apenas entramos aquí me arrancó un zapato y destrozó todos los focos. casi enloquezco cuando vi que habías cometido la locura de regresar después de lo que pasó. Estás haciendo un escándalo por nada. pero no es tan grave como te imaginas.) Hay tanta. BLANCHE: No estoy correctamente vestida. STELLA yace en su cama. Iba a entrar a buscarte. BLANCHE: Muy bien. Cuando bajé estaba apenadísimo y manso como un corderito. Allí aparece BLANCHE. en un arranque de histérica ternura. mi niña! STELLA: (Apartándose de ella) Blanche ¿qué te pasa? (BLANCHE se endereza lentamente y se para junto a la cama. mirando a STELLA y mordiéndose los nudillos. BLANCHE: ¿En qué estabas pensando? (Stella hace un gesto vago. Stanley tiene la manía de romper cosas. BLANCHE: ¿Volverá? STELLA: ¿Por qué no va a volver? Sólo fue a engrasar su coche. BLANCHE: Me encanta su cigarrera de plata. (Pausa.

BLANCHE: Sabes que no me interesa el dinero sino lo que te permite obtener. Literalmente puede decirse que Tejas arroja manguerazos de oro en sus bolsillos. Tiene disco.) Déjame ver. vagamente.. ¿Oficina de telégrafos? STELLA: Querida. Shep estaba a punto de subir a su automóvil: un Cadillac convertible como de una cuadra de largo. Blanche? BLANCHE: Ponernos un negocio. (Va al tocador y toma algunos clínex y un lápiz de cejas. es su diversión. Stanley me prometió esta mañana que no volvería a jugar póquer. STELLA: ¿Cómo dijiste? BLANCHE: "Hermana y yo situación desesperada. como a mí me gustan el cine y el bridge. ya lo creo. Toma cinco. STELLA: (Va hacia el tocador) Stanley no me pasa gasto fijo: prefiere pagar él mismo las cuentas.Venderé mi cuerpo. Se tomaron dos cartones de cerveza. STELLA: Qué bien. Estoy tan. STELLA: Siempre es bueno conseguir dinero. Si al menos me funcionara el cerebro.) ¿Te acuerdas de Shep Huntleigh? (Stella niega con la cabeza. STELLA: ¿Qué clase de negocio? BLANCHE: Una tienda.) Mira: sesenta y cinco míseros centavos. déjame pensar. de ninguna manera. STELLA: ¿Y lo encontraste? BLANCHE: Sí.) No.. STELLA: Nada más marca el cero.) Necesito un calmante. (BLANCHE medita un instante. Detallaré luego. (Arroja el lápiz y se levanta. cascos de cerveza. No quiero que limpies lo que él desarregló. No te burles de mí Stella.. BLANCHE: No. ¿Sabías que estuve en Miami en Navidad? STELLA: No. ¿Cómo pudiste quedarte sin dinero? BLANCHE: El dinero se va.. STELLA: ¿Hacer qué.. caos en la cocina. BLANCHE: No. Blanche se levanta y toma el teléfono. (Se talla la frente. (Stella se vuelve hacia ella. es un teléfono automático. la “O” de operadora. STELLA: (Insistente) Sé cuánto nos levanta la moral traer un poquito de dinero.. BLANCHE: (Incrédula) ¿Qué estás diciendo? STELLA: Dije que no quiero liberarme de nada. (La abre. Oh bueno. como si no hubiera ocurrido nada fuera de lo normal. STELLA: ¿Te lo traigo? . pensé que me encontraría un millonario..) Claro que te acuerdas. se me ocurre una idea. STELLA: No digas estupideces.. Y eso no está bien. STELLA: ¿Y quién va hacerlo? ¿Tú? BLANCHE: ¿Yo? ¿Yo? STELLA: Claro que no ¿verdad? BLANCHE: Ay. Fuimos compañeros en la universidad y por algún tiempo usé su anillo. (STELLA ríe vagamente.) BLANCHE: Dame un lápiz. Podría hacerlo con la mitad de lo que su mujer derrocha en el hipódromo. STELLA: (Lenta y enfáticamente) No quiero liberarme de nada.esta mañana.. con peticiones tan directas no se llega a ningún lado. BLANCHE: ¿Has oído hablar de pozos petroleros? STELLA: Sí. Mira el desorden de este cuarto.. sin embargo. querida.) BLANCHE: ¿Me estás amenazando con esa escoba? STELLA: No.. Esa es la solución. Pero Shep puede hacerlo. BLANCHE: Basta. Quiero que veas todo lo que tengo en mi bolsa.. Stella. Puedes liberarte. ¿Te interesaría?".[16] BLANCHE: Pero tú has claudicado. BLANCHE: Oye. ¿Dónde hay un papelito? Tengo que redactar el telegrama.. Blanche. Supongo que debemos ser tolerantes con los gustos ajenos. me regaló diez dólares. después de todo. Es todo. Consideré el viaje una inversión. STELLA: Bueno qué. BLANCHE: No te entiendo.) "Querido Shep: Hermana y yo situación desesperada". un bulbo roto. Tú misma tienes que marcar el número. BLANCHE: Pero idearé algo. para arreglar las cosas. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo BLANCHE: El tiene pozos petroleros en todo Texas. BLANCHE: Bueno. BLANCHE: No puedo marcar. Debo encontrar algo. y yo me quedo con el resto.se va como agua. Bueno. STELLA: ¿Es casado? BLANCHE: Querida ¿crees que yo estaría aquí si Shep fuera soltero? (Stella ríe. STELLA: Debe causar muchos problemas de tránsito. Habla chillonamente. Y todos esos cascos. pero ya sabes cuánto tiempo mantendrá su promesa. Déjala. no eres vieja. (Temblorosamente coloca un cigarro en su boquilla. Deja el teléfono... STELLA: (Riéndose) No seas tan ridícula. (Muerde el lápiz de cejas. ¿Has. no sé. pues fui. BLANCHE: ¿El cero? STELLA: Sí. Te suplico que no te burles de mí.) Operadora: comuníqueme con la oficina de telégrafos.. Me encontré a Shep Huntleigh. toma la escoba y le da vueltas.) No puedo comprender tu indiferencia. BLANCHE: Pues me lo encontré el invierno pasado. muchas gracias. Tenemos que conseguir dinero. Nos topamos en el bulevar Biscayne en Nochebuena. cultivado una filosofía oriental? STELLA: ¿Qué dices? BLANCHE: Todo esto: arrastrar los píes de un lado a otro murmurando quién sabe qué cosas.

al menos por un rato. Pero ¿cómo voy a quedarme aquí con él. cuando era un militar.) STANLEY: Stella. come como bestia. si sólo fuese ordinario. Sin embargo. Llamas su partida de póquer a lo que es una fiesta de monos. BLANCHE: Al contrario. todavía no. hacia lo que nos aproximamos.. Y eso es asunto tuyo —no mío. BLANCHE: Doy por descontado que todavía recuerdas lo suficiente Belle Revé como para que te resulte insoportable vivir en esta casa y con estos jugadores de póquer.) BLANCHE: Estás hablando del deseo animal. En esta oscura marcha hacia lo que sea. no puedes haber olvidado a tal punto nuestra educación como para que simplemente supongas que en su naturaleza existe algo propio de un caballero. ¿me oyes? (STELLA. cuando tienes el diablo en el cuerpo. pero. si es que ya se han descubierto los besos. Cae la noche y los antropoides se reúnen. alguno de esos simios intenta arrebatar algo y empieza la pelea. tener un hijo suyo? STELLA: Te dije que lo amo. Me refiero. no aquí sino. Nada más. Dios mío.. STELLA: ¿Por qué no? BLANCHE: Entiendo lo que pasó. Créeme. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo (Se aproxima un tren. la poesía y la música. y él dio una exhibición maravillosa. que ha escuchado muy seriamente a BLANCHE.. Stanley.a los gastos. no puedo vivir con él.) BLANCHE: Bueno. llevando a su cubil la carne sangrante de la bestia que acaba de matar en la selva. STELLA: Pues sí. algo que todavía no ha alcanzado la etapa humana. Alguien gruñe. algo simiesco. hermana mía. francamente? STELLA: Sí. STELLA: No voy a decir una palabra más al respecto BLANCHE: Muy bien.. anoche lo viste en su peor momento. BLANCHE: Actúa como animal. nuevas luces han alumbrado el mundo desde entonces.. . (Pausa. BLANCHE: Entonces. verdad? STELLA: (Fríamente) Ya de una vez dilo todo. BLANCHE: No puedo creer que hables en serio. esperándolo. STELLA: Si insistes en estremecerte no puedo impedirlo. se mueve como bestia. STELLA: Pero hay cosas que suceden en la oscuridad entre un hombre y una mujer. STELLA: ¿Te has subido a ese tranvía? BLANCHE: Me trajo aquí —en donde estoy de sobra y me avergüenza estar. Deseo: el nombre de ese tranvía destartalado que avanza ruidosamente por el barrio. No lo soy. puede ser que nos falte mucho para estar hechos a imagen y semejanza de Dios. entonces supones demasiado..... ¿Me odias por decirte esto. hasta cierto punto. De pronto se da vuelta y sale. se queda de pie en la cocina sin ser visto por las mujeres. Simplemente me estremezco por ti. me estremezco por ti. Cosas como el arte. Lo viste de uniforme. sobreviviente de la edad de piedra.dos. yo. Quedan en silencio hasta que el estruendo se aleja. STELLA: No estoy segura de que importe en dónde lo vi. Lo que pasa es esto y yo así veo las cosas: Un nombre como él es alguien con quien te acuestas una. No digas nada. no tiene ni una partícula. Cuanto puede ofrecer un hombre como Stanley es fuerza animal. (Pasa otro tren. sube una callejuela y baja otra. no te quedes atrás junto a las bestias. Mientras estés con nosotros no tienes que preocuparte por nada. supongo que lo es. STELLA: Si descansas un poco verás que todo saldrá bien.. En algunas personas han comenzado a nacer sentimientos más tiernos. Tenemos que acrecentarlos y aferramos a ellos y enarbolarlos como nuestra bandera. Pero ¿vivir con él. Stella. BLANCHE: Supones. Ay. Tú sí: es tu esposo. después de lo que pasó anoche. y allí lo tienes: Stanley Kowalski. (Pausa. Miles y miles de años pasaron a su lado sin tocarlo. Mientras dura el estruendo STANLEY entra de la calle. BLANCHE: Stella. STELLA: Bueno. es muy vulgar. con sólo esas cortinas de por medio? STELLA: Blanche. adelante. Incluso hay en él algo subhumano. STELLA: Das por descontado que quiero liberarme de algo. Si lo dices me voy a reír en tu cara. STANLEY vacila lamiéndose los labios. ha habido algunos progresos desde entonces.tres veces. vulgar pero decente y buena persona. Las mujeres aún ignoran su presencia. si me perdonas. Frente a ellas ninguna otra cosa tiene importancia.. habla como bestia. La única manera de vivir con un hombre así es acostándose con él. Tal vez te golpee o quizá gruña y te bese. lo vi en su mejor momento. Stella.) STELLA: Ya voy.. Stella. hablar. Ambas están en el dormitorio. BLANCHE: Stella. BLANCHE: Stella. Debo seguir pensando. No. Viste camiseta y pantalones de sirsaca manchados de grasa. tengo que ver la manera de que las dos salgamos de aquí. STELLA: ¿No te parece que lo que sale sobrando es tu aire de superioridad? BLANCHE: Stella: no soy ni me siento superior para nada. En la boca de la caverna todos gruñen como él y beben y mastican y se mueven torpemente. Cuando el tren ha terminado de pasar llama a través de la puerta cerrada.. Sí. Lleva en sus manos algunos paquetes y escucha la siguiente conversación.. con toda la franqueza que quieras. como una de esas láminas en los libros de antropología.) BLANCHE: ¿Puedo. no es así: hay en él algo francamente bestial. BLANCHE: No vas a decirme que fue una de esas misteriosas descargas eléctricas que atraen a la gente. tiene costumbres de animal. STELLA: Deja las cosas como están. Y tú aquí.[17] BLANCHE: No.

(STEVE baja sobándose un golpe en la frente y mira al interior de la casa. ahí viene. cócteles". BLANCHE: Es un número muy alto. EUNICE: (Su voz resuena con una ira terrible) Sé todo lo que pasó con esa rubia. Mientras las luces se desvanecen y un resplandor se demora en los dos que se abrazan. pero siempre que vas subes a los cuartos de las putas. Voy a denunciarte al escuadrón del vicio. Y. STELLA se está vistiendo.. ya volvió.) STANLEY: ¿Qué tal. de mí misma por ser tan mentirosa. STANLEY ríe y oprime la cabeza de STELLA contra su hombro. ja. da vuelta a la esquina.) “Sobre advertencia no hay engaño.) BLANCHE: ¿Oyeron? Dijo “antro”. Su llegada inquieta a BLANCHE. Ja. Oye. trompeta y tambores.) STELLA: Por lo que se ve. STEVE: Mentira. (STANLEY abre el cajón del tocador. lo cierra de un golpe y arroja un par de zapatos a un rincón. te metiste a componer el coche. tés. EUNICE: (Con chillidos) ¡Me pegaste! Llamaré a la policía. y con ellos ha habido una serie interminable de recepciones. pero algunos tienen casas en el golfo de México. ¿Qué te parece? STELLA: Pues. a lo mejor en una de esas te caigo en Dallas. Voy a anotarlo en mi libretita.. Sube apresuradamente los peldaños y entra en la cocina. (Se escucha un pleito conyugal en el departamento de arriba. Finalmente habla. el rugido furibundo de un hombre. Estoy haciendo una lista de todas las palabras y frases raras que he escuchado aquí. BLANCHE: ¿Puedo contar con eso? STANLEY: Puedes contar hasta quinientos. Lee una carta que acaba de terminar. Blanche? (Sonríe. STANLEY: ¿Cómo está. No me importa que vayas a emborracharte a ese maldito bar de “Los Cuatro Diablos”.) STELLA: Eunice se está peleando con Steve.) .) BLANCHE: (Alegremente) ¿La mató? (EUNICE aparece en la escalera con una furia demoníaca. algo que se despedaza. Le estoy escribiendo a Shep. (Mira a la vuelta de la calle con timidez.) STELLA: No. (Ríe nerviosa y alegre. EUNICE: A mí no me engañas. A cada ruido BLANCHE pestañea. no hubo nada. se escucha la música del "blue-piano". STEVE: ¿Quién me ha visto subir? Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo EUNICE: Yo te vi correteándola por el pasillo.) (Se ríen un poco. STEVE: Oye. no me vengas con esas cosas. luego hay relativo silencio. STELLA: ¿De qué te ríes. STANLEY aparece en la esquina con su camisa de boliche verde y escarlata.. STANLEY: Aquí no vas a oír nada que no hayas escuchado antes. quién sabe. A la distancia le dedica una sonrisa a BLANCHE. STELLA: Eso es mucho más práctico. STANLEY entra despreocupadamente con sus paquetes.. (Lee la carta:) “Querido Shep: Me paso el verano yendo de un lado a otro.[18] (STELLA ha acudido a la puerta de entrada. EUNICE: ¡Llamen a la policía! ¡Voy a llamar a la policía! (Corriendo. Stella? ¿Regresó Blanche? STELLA: Sí. querida? BLANCHE: De mí misma.) STEVE: ¿Está aquí? STANLEY: No: en “Los Cuatro Diablos”.) TELÓN ESCENA V BLANCHE está sentada en la habitación dándose fresco con un abanico de palma. ¿Cómo te sentaría?”. gritos. estruendos de muebles derribados. (Se escucha el golpe de un utensilio de aluminio que golpea la pared. BLANCHE: (Continúa nerviosamente)”Muchos amigos de mi hermana veranean en el norte. luego se lanza con fingida audacia tras EUNICE. (STELLA lo ha enlazado con ambos brazos fieramente y a la vista de BLANCHE.) STANLEY: ¿Qué le pasa a Eunice? STELLA: Se peleó con Steve. Estalla en una carcajada. como suele decirse”. cenas. se toca la garganta como si en verdad le estuviera hablando a Shep. STANLEY: Esos pendejos mecánicos no saben ni dónde tienen el culo. ¿Llamó a la policía? STANLEY: Qué va: se está echando un trago. STEVE: Ese antro de mierda.

STELLA: ¿De ti? BLANCHE: No me porté tan bien en los últimos años. BLANCHE: Ay. querida. Blanche. Se escucha un trueno a medida que ellos suben lentamente a su departamento sin dejar de abrazarse. STANLEY: Y tú ¿de qué signo eres? BLANCHE: De Virgo: mi cumpleaños es el mes próximo. Y ya casi se me acabó. STELLA: Oye. BLANCHE entrecierra los ojos como si fuera a desmayarse. malévolos? STELLA: ¿Cómo crees. porque a esa otra persona la conoció en un hotel llamado “Flamingo” (BLANCHE ríe hasta quedarse sin aliento mientras humedece sus sienes con el pañuelo empapado en colonia. Las personas débiles deben brillar y resplandecer. un chorrito de alcohol nunca le ha hecho daño a la coca.) STANLEY: Shaw debe haberse confundido. No sé hasta cuándo me durará el truquito..) BLANCHE: (En un cambio abrupto hacia la alegría) ¿Es para mí esa coca? STELLA: Para nadie más. (Se va.. No basta con ser débil. STANLEY: ¿Lo conoces? BLANCHE: Lo he visto y lo he olido. Ahora asoma la cabeza.[19] BLANCHE: ¿De qué signo eres? Apuesto a que eres de Aries. STANLEY: Pues este Shaw tiene la impresión de que te conoció en Laurel. Su mano tiembla cuando lleva de Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo nuevo el pañuelo a su frente. Lleva una coca-cola en la mano. ¿qué te han dicho de mí? STELLA: ¿Cómo? BLANCHE: ¿Qué te ha dicho de mí la gente? STELLA: ¿De ti? BLANCHE: ¿No te han contado chismes. (Durante esta escena STELLA ha entrado y salido del clóset. Blanche? Por supuesto que no.) BLANCHE: ¿Oíste lo que dije? STELLA: No te escucho cuando dices cosas enfermizas. Me haces sentirme en nuestra casa. STEVE la trae abrazada. Hay que ser débil y atractiva. Toma el agua de colonia y humedece su pañuelo a medida que responde cuidadosamente.) BLANCHE: En efecto. (STANLEY se da vuelta y cruza entre las cortinas. Mira en derredor suyo con expresión casi de pánico. (Va a la cocina. STANLEY: (Desdeñosamente) ¡Ja! (Avanza un poco mientras se anuda la corbata.. toma un vaso y sirve whisky en él. Les gusta golpear cosas. Ella solloza lujuriosamente mientras él le dice palabras de amor. BLANCHE: Nunca fui lo bastante firme ni independiente. (Habla alegremente. Y yo me estoy marchitando ahora. STELLA: Todos hacemos cosas que. Parece desfalleciente. (Se acerca a ella con la coca.) BLANCHE: Debo confesarlo: me fascina que me sirvan. Les encanta el ruido. ¿no merezco ni un beso? STANLEY: No delante de tu hermana. Es una indirecta por si quieres acordarte de mi cumpleaños. en Laurel se hablaba mucho. y ahora lo compensas tratando con furia a los objetos inanimados. todo el mundo conoce a alguien apellidado Shaw. . BLANCHE: Capricornio: el macho cabrío. BLANCHE: Querida.. ¿conoces a alguien que se apellida Shaw? (El rostro de BLANCHE muestra un leve sobresalto. pero me imagino que te confunde con otra persona. de modo que si se trata de un error puede verificarlo y aclararlo.) BLANCHE: Bueno. cuánto te lo agradezco. pero en su voz hay una nota de miedo. Pero déjalo. cuando Belle Revé empezó a escurrírseme entre los dedos. BLANCHE: El olor a perfume barato es muy penetrante.) BLANCHE: Stella.) (BLANCHE se levanta del sillón.) STANLEY: (A Stella) Te espero en “Los Cuatro Diablos”. me confundió con “otra” persona. STELLA: Me encanta servirte..) Dime..) STELLA: Stanley nació exactamente cinco minutos después de Navidad. STANLEY: Pues para olerlo debes haberte acercado mucho. Los Aries son enérgicos y dinámicos. El hotel “Flamingo” es uno de esos lugares en los que no me atrevería a dejarme ver. STELLA va al dormitorio y enciende el foco cubierto por la pantalla china. STANLEY: ¿Qué es Virgo? BLANCHE: La Virgen. STANLEY: ¿A poco el que usas es finísimo? BLANCHE: Veinticinco dólares la onza. (La tarde se ha convertido en crepúsculo. ¿Es coca sola? STELLA: (Dándose la vuelta) ¿Quieres ponerle algo? BLANCHE: Bueno. STEVE y EUNICE dan vuelta a la esquina. el quince de septiembre. Debes haber golpeado a muchos hombres cuando estabas en el ejército. Tienen que usar colores suaves como las alas de las mariposas y poner pantallas de papel sobre la luz. tú no debes servirme. El va y viene de Laurel constantemente.

[20] (BLANCHE entra corriendo en el dormitorio.. señora.. él no sabe. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo STELLA: Blanche. Stella. pero su mano tiembla al punto de que el vaso casi se le cae. STELLA va tras ella con el vaso.. sube las escaleras y toca el timbre. no tengo un centavo. STEVE viene tras ella con una especie de bramidos caprinos y la persigue dando vuelta a la esquina. Eunice. (BLANCHE ríe agudamente y toma el vaso. me necesite. STELLA se siente muy incómoda ante tal despliegue de emoción. (El JOVEN aparece entre las cortinas.. (Va hasta la cocina y se vuelve para ver a BLANCHE. No me quedaré mucho tiempo. Necesito volver a respirar tranquila. Pero no tomes otra copa. (STANLEY da vuelta a la esquina. siento las cosas de una manera que no puedo expresarte. Creo que me ponen nerviosa nuestras relaciones. STELLA: ¿Te manchó? BLANCHE: No.) Quiero engañarlo lo suficiente para que. Podría irme de aquí y no ser un estorbo para nadie. temblorosa. ja.) BLANCHE: ¿En qué puedo servirlo? JOVEN: Soy el repartidor de “La Estrella”.) BLANCHE: Eres tan. no esperaré hasta que él me eche! STELLA: ¿Vas a dejar de decir tonterías? BLANCHE: Sí. Por supuesto. Lo que trato de decirte es que. Cuidado: ese vaso se está derramando.) STANLEY: (A gritos) ¡Steve. Odias mi sentimentalismo. ¿tú lo necesitas? BLANCHE: Necesito descansar. Y a los hombres no les gustan las cosas que consiguen fácilmente.. (Comienza a irse. no lo haré. Stella! (De arriba le contestan alegre y afectuosamente. Dos veces golpea el brazo del sillón. Soy su hermana del Misisipí.) BLANCHE: Adelante.. yo decía del periódico.. Ya se ha tomado una copa. Si las cosas pudieran funcionar con él. Mitch viene a buscarme a las siete.) STELLA: ¿Por qué gritas así? BLANCHE: No sé por qué grité. BLANCHE lo mira con interés. STELLA: Blanche.) STELLA: (Besando impulsivamente a Blanche) Todo saldrá bien. Desde el bar de a la vuelta se escuchan trompeta y tambores. (Continúa nerviosamente). BLANCHE: Ya lo sé... hombre. STELLA sirve la coca-cola en el vaso. Cuando trabajo no tomo. Suavecito. Sí: necesito a Mitch.. no voy hacerlo. (Entrecierra los ojos. BLANCHE da un grito agudo. ¿Verdad que tuve suerte? (Se sienta. Y yo no estoy fuera de combate. Hay un pequeño resplandor en torno a la casa. Quiero decir: no le he dicho mi verdadera edad. Mitch supone que yo soy casta y decente ¿sabes? (Ríe ásperamente.) Lo único que ha obtenido de mí es un besito de buenas noches. En especial con las mujeres mayores de. pierden muy pronto el interés. STELLA: ¡Blanche! BLANCHE: (Histérica) ¡No lo haré. hasta perderse de vista. La música que proviene de "Los Cuatro Diablos" es lenta y melancólica. No lo talles mucho.. de veras. Imagínate.. Experimenta alivio al tomar la bebida. Lo necesito desesperadamente. No soy la dueña de la casa. Pero créeme. me iré. Espumea y se derrama. El anochecer se hace más denso. El abanico cae de sus manos. (Comienza a hablar sin detenerse. BLANCHE: (Dudosa) ¿Tú crees? STELLA: Claro que sí. ¿Gusta una copa? JOVEN: No. Y yo. Se aferra al vaso con ambas manos y sigue riendo levemente. Blanche se aproxima un poco a él. tan buena conmigo.. treinta años. me iré muy pronto. Dios mío. te lo prometo. BLANCHE: ¿Puede uno suscribirse a las estrellas? JOVEN: No. querida. No. gracias. Un JOVEN viene por la calle... Vuelvo otro día. no me entendió la broma.) STELLA: (Alarmada por el grito) ¡Cielos! BLANCHE: ¡Y tenía que caerme justo en mi falda blanca! STELLA: Usa mi pañuelo. BLANCHE se hunde en su asiento con el vaso en ¡a mano. (Esto lo escuchamos mientras sale a recibir a su esposo. entonces déjeme ver. BLANCHE de pronto toma la mano libre de STELLA y con un quejido se la lleva a los labios. querida. Dios mío. Vengo a cobrar la suscripción. Una de esas parientas pobres de las que usted habrá oído hablar. suavecito.. BLANCHE: Claro..) Claro que sí. para nada.) BLANCHE: Dios mío. JOVEN: No se preocupe. EUNICE da grititos y se ríe mientras baja las escaleras. STANLEY y STELLA se toman del brazo y los siguen riéndose. STELLA: ¿Por qué te preocupan tanto los años? BLANCHE: Por tantos duros golpes que ha sufrido mi vanidad. BLANCHE: (Recobrándose lentamente) Ya sé. te lo prometo. BLANCHE habla con voz ahogada... BLANCHE: Bueno. como dicen vulgarmente.. Es todo lo que le he dado. Los hombres suponen que una mujer mayor de treinta años está fuera de combate. Mitch. Quiero que me respete. Ja.) . Por otra parte. claro que sí.

mientras el joven se pierde de vista. Ella abre la puerta y mientras el joven baja los peldaños le manda un beso y lo mira desconcertada.. El se siente orgulloso y resplandeciente ante ella.. (Saca un encendedor). y eso que siempre se queda hasta muy tarde. BLANCHE: ¿Tan tarde? ¿No le encantan estos anocheceres lluviosos de Nueva Orleáns cuando una hora no es simplemente una hora sino un trocito de eternidad que cae en nuestras manos —y no sabemos qué hacer con él? (Le pone la mano en el hombro. BLANCHE: ¿Una leche malteada de chocolate? JOVEN: No señora: de cereza. en actitud soñadora. Este no siempre funciona.. aun más confundido. (Sin esperar su aceptación se apresura a ir hacia él y besarlo.[21] BLANCHE: Oiga. MITCH: Si no estabas contenta ¿para qué fingiste? BLANCHE: Obedecí a la ley natural. BLANCHE: ¿Una farmacia? ¿Y se tomó un refresco? JOVEN: Humjum. Quiero darle un beso. Probablemente pasaron la noche en el parque de diversiones junto al lago Pontchartrain porque MITCH trae en la mano. (Mitch vuelve a reír incómodamente.) Bueno. Merezco un diez por haberlo intentado. Se encuentran en la puerta que divide los dos cuartos. gracias. El JOVEN tose y mira muy confundido hacia la puerta. BLANCHE: Se me hace agua la boca. Creo que nunca me había esforzado tanto por mostrarme alegre.) ¿No se mojó con la lluvia? JOVEN: No.) JOVEN: Bueno. Poco después aparece Mitch en la esquina. pero me salió mal. un corderito de miel. (MITCH ríe incómodamente. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo (Él la mira azorado por un momento.) JOVEN: Con mucho gusto. BLANCHE: Hasta la tamalera se ha ido de la calle. un solo beso. señora.) BLANCHE: Joven.) Ah. joven. vete corriendo. Entran BLANCHE y MITCH. MITCH: Creo que es tardísimo. En la siguiente pausa se escucha el “blue-piano”. joven: ¿nadie le ha dicho que usted parece un príncipe de las Mil y Una Noches? (El JOVEN ríe incómodamente y permanece quieto como un niño tímido.. y tú estás muy cansada. Cuando menos lo intenté. MITCH: ¿Cuál ley? . Eso fue todo. (Lo mira coquetamente a través de las rosas y las besa. una estatuilla de yeso de Mae West: el tipo de premio que se gana en los puestos de tiro al blanco y en los juegos de azar. BLANCHE: (Riendo) ¡Cereza! JOVEN: Un refresco de cereza.) BLANCHE: ¡Miren quién viene ahí: Mi caballero de las Rosas! Hágame una reverencia primero y luego entréguemelas. Aaah-Mercí. La pared exterior del edificio se ha hecho visible. BLANCHE: (Riendo tristemente) A estas horas ¿sigue traqueteando sobre sus rieles ese tranvía llamado Deseo? MITCH: (Apesadumbrado) Me temo que esta noche no te divertiste para nada.) Ahora huye. BLANCHE: Yo te la eché a perder. (El joven se vuelve. MITCH: No. tengo que irme. BLANCHE: Bueno.) ¿Qué hora es? JOVEN: Las siete y cuarto. BLANCHE: ¿Es temperamental? (Enciende. Se queda allí un instante. de ninguna manera. (Se vuelve.) TELÓN ESCENA VI Son las dos de la mañana del día siguiente. Me encantaría retenerte pero debo ser buena y no tocar a los niños.. señora. parece usted un príncipe.) Oiga. Entré en un lugar. pero todo el tiempo me pareció que no te sentías a gusto conmigo. Acérquese. BLANCHE se detiene exánime en los peldaños de la entrada.. dulce y delicado en la boca. (Le acaricia levemente la mejilla. Continúa durante el resto de esta escena y el comienzo de la próxima. BLANCHE: (Deteniéndolo) Joven. (El joven se da la vuelta tímidamente. BLANCHE toma del baúl una bufanda grande y finamente tejida y lo envuelve en ella. Luego va hacia el baúl. En la voz y la conducta de BLANCHE es evidente la absoluta fatiga que sólo una personalidad neurótica puede conocer.) Sí. con un ramo de rosas en las manos. Blanche pone un cigarro en su boquilla. bocabajo.) ¿Cómo vas a regresar a tu casa? MITCH: Caminaré hasta Bourbon Street y tomaré el tranvía nocturno. BLANCHE: Simplemente no me porté a la altura de las circunstancias. MITCH parece impasible y a la vez deprimido. (El joven trata de irse. Ella se le acerca todavía más.) ¿Me lo enciende? (Ella va hacia él. BLANCHE le habla con dulzura.

. Esa es la llave de mi baúl. BLANCHE: Ah. No. MITCH: ¿Y esta otra? (La música se desvanece.... MITCH: ¿De veras no lo crees? BLANCHE: Tampoco eres un alfeñique.. ahí están. Para no verse demasiado torpe un hombre corpulento debe ser cuidadoso con lo que se pone. Pasa. (BLANCHE lo mira gravemente.. (Se apoya en el barandal del porche mientras Mitch abre la puerta y se queda torpemente tras ella. A ver si encuentras en mi bolsa la llave de la puerta. sabes tan bien como yo que una muchacha soltera.. no: ahí están. MITCH: ¿Quieres beber? BLANCHE: Quiero que bebas. MITCH: (Tose y arrastra los pies) ¿Puedo.) Je suis la Dame aux camellias. BLANCHE: No. de modo que pasa. Tienes una estructura ósea maciza y un físico impresionante. Supongo que. Toda la noche has estado inquieto y solemne como yo. no. experiencia jamás conocí a nadie como tú. una muchacha sola en el mundo. Suficiente para dos tragos. Hemos estado inquietos y solemnes los dos y ahora. vous êtes Armand! ¿Sabes francés? MITCH: (Gravemente) No.) BLANCHE: ¡Bravo! Esa es.) Qué bonita chamarra ¿De qué es? MITCH: De algo que llaman alpaca.. BLANCHE: Voulez-Vous coucher avec moi ce soir? Vous ne comprenez pas? Ah. El señor y la señora no han vuelto todavía...[22] BLANCHE: La que dice que la dama debe divertir al caballero o no se juega. BLANCHE: Querido. Nos podemos tomar la última copa. Desaparecen los muros exteriores de la casa y el interior de los dos cuartos puede verse en la penumbra.. ya querrás. MITCH: Muy bien. Tengo la camisa pegada al cuerpo. pero esas niñas no salieron esta noche. luego rompe a reír y se tapa la boca con la mano. joie de vivre. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo (BLANCHE entra en la cocina. quelle dommage! Quiero decir: qué buena suerte. no objeté el beso. en estos últimos momentos de nuestra vida en común. BLANCHE: Sí.) BLANCHE: Siéntate.. ¿Ya abriste la puerta? Muy bien. yo. Encontré un poco de licor. muy liviana. quiero crear.) Estoy buscando las Pléyades: las Siete Hermanas. ¿Qué te parece si dejamos las luces apaga MITCH: Bueno. Cuando estoy cansada me vuelvo muy torpe.. No te preocupes por los ruidos en la oscuridad: soy yo buscando licor. desearas. (BLANCHE entra en el dormitorio con las bebidas y la vela... BLANCHE: Alpaca.. no creo que me queden. querido.. pero.. no creas que me molestó. de algún modo me halagó el que tú me. ah sí. BLANCHE permanece en el primer cuarto. Querido: abre la puerta mientras miro por última vez el cielo. MITCH: Me da vergüenza porque sudo muchísimo. MITCH: Me gusta que seas exactamente como eres porque en toda mi. (Enciende una vela y la pone en una botella. MITCH: No me gusta usar chamarras lavables. pues de otro modo está perdida. tú. Ah. Benditas sean.. BLANCHE: Tú no eres muy corpulento. como tú quieras. BLANCHE: Sudar es saludable. MITCH: Además....) BLANCHE: El otro cuarto es más cómodo. irte.. tiene que controlar firmemente sus emociones. ¿Por qué no te quitas la chamarra y te desabrochas el cuello? MITCH: Así estoy bien. Regresen a casa muy juntitas después de su partida de bridge. El beso me encantó: fue la otra. Fingiremos que estamos sentados en París en un cafecito de artistas de la Rive Gauche.) MITCH: ¿Te estás riendo de mí? BLANCHE: No. BLANCHE: ¿Por qué eres tan indeciso? MITCH: La noche en que nos detuvimos a la orilla del lago y te besé. Si la gente no sudara se moriría en cinco minutos. me vi obligada a desalentar. En realidad. puedo darte un beso de buenas noches? BLANCHE: ¿Por qué siempre tienes que pedirme permiso? MITCH: Porque no sé si quieres.. Encenderé una vela. BLANCHE: Seremos muy bohemios. porque las mancho con el sudor. ni siquiera en verano. MITCH: ¿Eso quiere decir que te irás dentro de poco? BLANCHE: Ya no soy persona grata en esta casa. MITCH: (Gravemente) Está bien. alpaca.. MITCH: (Hurgando en la bolsa) ¿Es ésta? BLANCHE: No querido. (Le quita la chamarra. familiaridad la que yo. quiero que te sientas a gusto. querido. en el que muy pronto estaré empacando todas mis cosas. MITCH: Es una alpaca muy liviana... MITCH: (Solemnemente) ¿Perdida? BLANCHE: Supongo que estás acostumbrado a muchachas fáciles de esas que se acuestan en la primera cita.

.. (Mitch la deposita en el suelo pero conserva las manos en su cintura. simplemente que tengo. Tengo que rogarle que cierre la puerta del baño. sólo hay estas cortinas. BLANCHE: Qué bien. MITCH: Fue el mejor regalo que he recibido. Hace hasta lo imposible por ofenderme. En Navidad me aceptaron como miembro del Club Atlético de Nueva Orleáns. (Vacila por un momento. Pégame.) Ya puedes soltarme. No me gustaría que pensaras que soy puritana o una maestra solterona. MITCH: Dame una bofetada si me propaso. aquí no existe la menor intimidad. (Mitch la abraza torpemente. BLANCHE: A ver. Por fin dice:) MITCH: ¿Dónde están Stanley y Stella? BLANCHE: Salieron con los Hubbell.) BLANCHE: Dios mío. MITCH: ¿No es.. BLANCHE: Ja..[23] MITCH: Gracias. Blanche? BLANCHE: Uf. Lo que pasa es que. el hecho de que Stanley y Stella no estén en casa no es razón para que no te portes como se debe. al parecer contrariando todos sus deseos. ja.. BLANCHE: Qué bárbaro.Estas groserías son innecesarias. BLANCHE: ¿No tanto? MITCH: Más. MITCH: Una de estas noches debiéramos salir todos juntos.. Si no fuera porque Stella va a tener un hijo. ¿cuánto crees que peso? BLANCHE: ¿Qué te diré? ¿Unos ochenta y tres kilos? MITCH: No. BLANCHE suspira y MITCH tose incómodamente. MITCH: ¿No te llevas bien con él? BLANCHE: ¿Tú qué crees? MITCH: Creo que Stanley no te entiende. Hay un gran silencio entre ambos. MITCH: Déjame levantarte. pégame.) MITCH: Blanche.. no mucho. De noche. Probablemente preguntarás por qué no me largo. Pone las manos en su cintura y la levanta en vilo unos centímetros. MITCH se dirige a la puerta de salida. La voz de Blanche suena amablemente reprobatoria. BLANCHE: ¿Te sorprende? MITCH: Bueno. pero ¿adónde? BLANCHE: Creo que pensaban ir a una función de media noche en Loew's State. voy a hablarte con toda sinceridad: el sueldo de una maestra apenas alcanza para los gastos más indispensables.. MITCH: Descalzo mido uno ochenta y siete.. no me parece un buen plan. Tú eres por naturaleza un caballero. BLANCHE: Bueno. BLANCHE: ¿Te ha hablado de mí? MITCH: No.. El año pasado no pude ahorrar un centavo. caballero. se me hace que sí te ha hablado. ideas anticuadas. ¿Ves? (BLANCHE lo golpea débilmente. MITCH: Me sorprende oír eso. MITCH: Sí. BLANCHE: Esa es una manera piadosa de decirlo.) Y tú ¿cuánto? BLANCHE: ¿Cuánto peso? MITCH: Sí BLANCHE: Adivina. MITCH: ¿Por qué? BLANCHE: ¿Hace mucho que eres amigo de Stanley? MITCH: Estuvimos juntos en el regimiento 241. y desnudo peso noventa y cinco kilos. (BLANCHE hace girar los ojos sabiendo que MITCH no puede verle el rostro. de modo que no me quedó más remedio que venir aquí a pasar el verano. BLANCHE: ¿Hablan con franqueza? MITCH: Por supuesto. BLANCHE: Realmente es una situación espantosa. BLANCHE: Por cómo lo dices. entre los dos cuartos. BLANCHE: Pero ¿qué te ha dicho? ¿Cómo definirías su actitud hacía mi? MITCH: ¿Por qué me lo preguntas? BLANCHE: Bueno. ni nada por el estilo. Uno de los pocos que quedan en el mundo. (Mitch se coloca tras ella.. Sansón.) ¿Ya adivinaste cuánto? MITCH: Peso pluma. me parece increíble que alguien pueda ser grosero contigo. MITCH: ¿Qué? BLANCHE: Bueno. como eres tan alto puedes pesar bastante sin verte gordo. Cuando entré se me estaba aflojando la panza. Blanche habla fingiendo gazmoñería.Sin duda Stanley te ha dicho que me detesta. pero ahora tengo el vientre muy duro. adivina.. (Se lleva la mano al pecho.. MITCH: ¿En qué forma.) Oye. Mitch. ándale. levántame. BLANCHE: No será necesario. MITCH: ¿Cómo? BLANCHE: (Alegremente) He dicho que me suelte. MITCH: Pues no. Bueno. Por eso tengo que aguantar al marido de mi hermana. En el club hago pesas y nado y me conservo en forma. BLANCHE: No. Un tranvía llamado Deseo Tennessee Williams .. no me ha dicho gran cosa.. Stanley se pasea en calzoncillos.amable contigo? BLANCHE: Es insoportablemente grosero. Tanto que pueden golpearme sin lastimarme. Verás.. no me hubiese quedado aquí... es como para tenerte miedo MITCH: (Apenado) Mi peso no es un tema de conversación muy interesante. Y él tiene que aguantarme. en todas las formas imaginables.

débil a la distancia. nada. MITCH: Quisiera que sentara cabeza antes de que ella.... Me desilusioné. Alguien me tomó del brazo.[24] MITCH: No creo que te deteste. cuando nos escapamos y volvimos y lo único que supe es que. La multitud me impidió acercarme. MITCH: Blanche. ¿Es grave? MITCH: No vivirá mucho. regresa.. (Se escucha el estruendo de un tren que se aproxima. BLANCHE: ¿Por qué? MITCH: Le dije a mi madre lo encantadora que eres y qué bien me caes. BLANCHE: Oh.vela. Más tarde descubrí lo que pasaba. Voló en pedazos. MITCH: ¿Cuántos años tienes? BLANCHE: (Hace un gesto nervioso) ¿Por qué quieres saberlo? MITCH: Le he hablado de ti a mi madre y me preguntó: “¿Cuántos años tiene Blanche?” No pude contestarle. En forma repentina y total. Quizá es cuestión de meses.) Comprendo lo que eso significa. este hombre me destruirá a menos que. No encontré nada extraño hasta después de casarnos. Unos instantes después se escuchó un disparo. Yo lo ignoraba.. MITCH: Le preocupa que no haya sentado cabeza.. ha habido para mí una luz más intensa que la de esa. no mires”. lo vi todo. una suavidad..) Fue porque. No.. BLANCHE se levanta en actitud rígida: entonces la polca vuelve a sonar en tono mayor. BLANCHE se tapa los oídos y se dobla sobre sí misma. de alguna manera misteriosa yo le había fallado y era incapaz de darle el auxilio que necesitaba pero del que no podía hablar. excepto que lo amaba insoportablemente pero sin poder ayudarlo ni ayudarme a mí misma. BLANCHE: ¿Si. Vino a mí en busca de ayuda. me das asco”. los tres fuimos en coche al casino del Moon Lake. A los 16 años hice el gran descubrimiento: el amor. Sí. De modo que su cabeza..) BLANCHE: ¿Le hablaste de mí a tu madre? MITCH: Sí. (Desfallece. se sienta en el antepecho y se sirve otro trago. De lo contrario no me insultaría. Cuando el ruido se aleja BLANCHE se endereza lentamente y sigue hablando.. resbalé y caí junto con él sin darme cuenta. ¿verdad? (Mitch se aclara la garganta y asiente con la cabeza.) BLANCHE: La adoras. todos corrimos y rodeamos aquella cosa terrible a orillas del lago. mete y saca las manos de los bolsillos. no estaba desocupada: había dos personas en ella: El muchacho con quien me casé y un hombre maduro que era su amigo desde hacía muchos años. Cuando ella muera te vas a sentir muy solo. (Su voz se ha enronquecido.. Pero tuve mala suerte. BLANCHE: ¿Por qué quería saber mi edad? MITCH: Mi madre está enferma. (Pausa.. La primera vez que lo vi pensé: este hombre es mi verdugo. Pero en vez de sacarlo. BLANCHE: Creo que tienes una gran capacidad de amor. Allan. se mueve nerviosamente de un lado a otro. En aquel muchacho había algo distinto: un nerviosismo.) BLANCHE: Fingimos que yo no había visto nada. ¿Mirar? ¿Mirar qué? Entonces escuché voces que decían: “Allan. “No te acerques.) Bailamos la Varsoviana.. Así el amor me iluminó el mundo. Estaba hundido en arenas movedizas y se aferró a mí.) ¿Era un hombre? BLANCHE: Era un muchacho. en la pista de baile. MITCH: ¿Sentirse solo? BLANCHE: Yo también amé y perdí a la persona amada. BLANCHE: ¿Fuiste sincero? MITCH: Sabes que sí. Y a partir de esa noche el resplandor que iluminaba él mundo se apagó de nuevo. Aunque no tenía nada de afeminado en su Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo aspecto.) Salí corriendo. una ternura que no parecían masculinas. se aclara la garganta... Allan Grey”. algo que siempre había estado en penumbra.. se cubre el rostro.. muy ebrios y riéndonos durante todo el camino. Y desde entonces nunca. BLANCHE: Cuánto lo siento. ni siquiera por un instante. Fue como si te mostraran. querido? MITCH: ¿Puedo hacerte una pregunta? BLANCHE: La que tú quieras. BLANCHE: Oh. No sabía nada. El faro de la locomotora ilumina la habitación a medida que pasa. aquello siempre estaba presente. Se metió el revólver en la boca y disparó. Lo descubrí en la más atroz de las formas posibles: al entrar de repente en una habitación creyendo que estaba desocupada. (La polca cesa abruptamente. ¿No es cierto? MITCH: Si. apenas un muchacho cuando yo era una jovencita. incapaz de contenerme le dije: “Lo sé todo. en pleno baile el muchacho con quien me había casado se apartó de mis brazos y salió corriendo del casino.. bajo una luz cegadora. MITCH: ¿Murió? (Ella va hasta la ventana. De pronto.. . (Suena música de polca en tono menor. BLANCHE: Me odia.. Quizá fue demasiado.

. STANLEY: Pues sí. agradecidos sollozos. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo STANLEY: Ya me lo han dicho y redicho un millón de veces. STANLEY: Siéntate. STANLEY: Canta como un pajarito ¿no? STELLA: Bueno. ahora hazme favor de decirme sin gritar lo que supuestamente descubriste acerca de mi hermana.? (BLANCHE lo mira por un instante con la mirada perdida. STELLA: ¿Cuáles? STANLEY: Los que me sospechaba. Y las verifiqué. ¿Sabes que desde que llegó tu hermana nos ha contado puras mentiras? STELLA: No sé ni me. Entonces se metió al “Flamingo”. STANLEY: ¿En dónde está? STELLA: En el baño.) STELLA: (A Stanley) Baja la voz. Nada más que ahora tengo pruebas de buena fuente. (“Es un . STANLEY: Hace un calor de casi cuarenta grados y ella se remoja en la tina caliente. BLANCHE: (Cantando) “It's a Barnum and Bailey world. Luego.[25] (MITCH se levanta torpemente y se acerca un poco a ella. STELLA: ¿Quién te lo dijo? ¿Qué te contaron? STANLEY: Un proveedor de la fábrica ha ido a Laurel durante años y años./ But it wouldn't be make-believe / If you believed in me”. BLANCHE aspira y exhala largos. ja.. Pero hasta la gerencia quedó escandalizada con madame Blanche. STANLEY: Mentira número uno: Todo ese aire quisquilloso y delicado. Y también lo sabe todo el mundo en Laurel. El pensaba que Blanche sólo se había dado besitos con los hombres. Blanche. ¿crees que tú y yo. TELÓN ESCENA VII Anochecer a mediados de septiembre. STELLA: Dice que así queda fresca para la noche. Intenta hablar pero los sollozos ahogan sus palabras. en los ojos y por último en los labios...) BLANCHE: Hay veces.. Stanley. Sólo que nadie la respeta. STANLEY: ¿Cuánto tiempo lleva en el baño? STELLA: Toda la tarde. se hace visible. Vaya que no es una blanca paloma. En el momento en que entra STANLEY. STELLA: ¿Qué tiene que ver el hotel "Flamingo"? STANLEY: Allí vivía Blanche. tengo mucho quehacer. Debías estar al tanto de las cosas que le ha hecho creer a Mitch. Aumenta la polca. en que Dios. STELLA concluye los arreglos. Pero la hermana Blanche no es una blanca paloma. Y Blanche es muy sensible. Tanto los impresionó que la echaron y le dijeron que jamás volverían a permitirle la entrada. Ya lo sé todo acerca de tu hermana. con un grito apagado se acurruca en sus brazos. Las cortinas están abiertas y la mesa puesta para una cena de cumpleaños con pastel y flores. STANLEY: ¿Y esto? STELLA: Querido. STANLEY: ¡Y pensar que esa mujer me llama corriente! STELLA: Últimamente has hecho lo imposible por molestarla.) Siéntate un minuto. STANLEY: Y tú vas corriendo a la farmacia a traerle sus cocas para servírselas en el baño a su majestad.. nos ha estado mintiendo. Sabe cuánto hay que saber acerca de Blanche. Lo besa en la frente. Un hotelucho de segunda que tiene la ventaja de no entrometerse en la vida íntima de los personajes que se hospedan en él.. Debes comprender que Blanche y yo crecimos en condiciones muy diferentes a las tuyas. (En el baño BLANCHE canta una dulzona canción popular que se empleará como contrapunto de los parlamentos de STANLEY. es cumpleaños de Blanche. STELLA: Stanley. MITCH queda junto a BLANCHE. El proveedor suele alojarse en el hotel “Flamingo”. Hice algunos descubrimientos. Ja. Esto ocurrió quince días antes de su aparición en nuestra casa..” (“Es sólo una luna de papel/ Navegando sobre un océano de oropel. STANLEY: (Parodiando otra vez) “¿Remojándome en la tina caliente?” STELLA: Sí. STELLA: Stanley. it's only a paper moon/ Sailing over a carboard sea/ But it wouldn't be make-believe/ If you believed in me.) MITCH: (Abrazándola lentamente) Tú necesitas a alguien y yo también necesito a alguien.. (STELLA se encoge de hombros. STELLA: Mi hermana vivía en Belle Revé STANLEY: Todo empezó cuando la mansión familiar se le escapó entre sus dedos de azucena../ Just as phony as it can be./ Pero si no crees en mí/ Ya no será oropel”). Se desvanece la polca. BLANCHE: (Cantando feliz) “Say. El "Flamingo" está acostumbrado a todo tipo de cosas. Blanche es más famosa en el pueblo que el presidente de los Estados Unidos.. Pero ahora ya salieron a relucir las cosas. STANLEY: (Como un remedo de Blanche) “¿Lavando mis cosas?” STELLA: Supongo. deja de hablar mal de Blanche..

STANLEY: ¿Veleidosa? STELLA: Es que cuando era joven.. nada.) BLANCHE: ¿Qué te pasa./ Just as phony as it can be/ But it wouldn't be make believe / If you believed in me!” STANLEY: Bueno. es posible que haya algo de verdad. STELLA: Son mentiras. ¡Qué va! Ni pidió licencia ni renunció: la echaron a patadas antes de que acabara el curso. Blanche se convirtió en uno de los grandes personajes locales. A la segunda o tercera vez que salían con ella. ¿Por qué? BLANCHE: Tienes una expresión rarísima... No pidió licencia en la secundaria a causa de sus nonios... Por eso está aquí. querida? STELLA: No. hasta aquí lo que concierne a su refinamiento y a su modo tan especial de ser. Hay grititos y estallidos de risa como si un niño se divirtiera bañándose. calumnias despreciables. te dije que verifiqué cuidadosamente todos estos rumores. loca de remate. muy joven se casó con un muchacho que escribía poemas.. BLANCHE: (Cantando) “Without your love. STANLEY: Claro.. El problema de madame Blanche fue que en Laurel ya no pudo seguir representando su farsa. BLANCHE: (Sigue cantando) “It's a Barnum and Bailey world.. No es verdad una sola palabra de lo que te contaron.) BLANCHE: Stella. Mi hermana siempre ha hecho cosas que desapruebo y que causaron muchos sufrimientos a nuestra familia. las mismas patrañas. BLANCHE: ¿Por qué no te das un baño en cuanto termine? STANLEY: (Desde la cocina) Pero ¿es que piensas terminar de bañarte algún día? BLANCHE: Me tardo menos de lo que crees. va a sacar la toalla del clóset y se la da a BLANCHE.) STELLA: Todo esto me da náuseas. STELLA: (Débilmente) Dime. te apuesto a que ni siquiera tiene intenciones de volver a Laurel. ¿No? .” (En el baño se escucha más fuerte el correr del agua. (BLANCHE da un portazo. / It's a honky-tonk parade! / Without your love / It's a melody played in a penny arcade.Bueno. Blanche te vio la cara y se la vio también al pobre Mitch. STELLA: (Trata de reír) No. (Se abre la puerta del baño. Pero como el pueblo es muy pequeño esto no pudo continuar eternamente. La consideraban no sólo rara sino absolutamente chiflada. Lo cual nos lleva a la segunda mentira. STELLA: Son cuentos. veleidosa.. la misma farsa. STANLEY ríe roncamente. los hombres se daban cuenta de todo y huían. por eso ha llegado en plan de alteza real que se digna visitar a sus vasallos. Es más.. Mira. Blanche. es que estoy cansada. STANLEY: Blanche no va a regresar a su escuela. Haz de cuenta que la expulsaron por decreto. Le dijeron que lo mejor que podía hacer era cambiar de aires rápidamente. (Con aire de aturdimiento. Entonces Blanche buscaba otro incauto para engatusarlo con las mismas palabras./ Sin tu amor/la comparsa no tiene fin”.) STANLEY: Bueno ¿qué piensas de todo esto? STELLA: No creo en esas historias y me parece que el proveedor fue mezquino y canalla al contártelas. STELLA regresa lentamente a la cocina. Era guapísimo. Pero esta vez la agarraron con las manos en la masa y no pudo zafarse el anzuelo. Me duele decirte por qué razón tuvieron que hacerlo: Blanche se había enredado con un alumno de diecisiete años. STANLEY: No se trata de mi alma sino de mis riñones. me imaginé qué mal te iba a sentar. BLANCHE: ¿Me prestas otra toalla para que acabe de secarme el pelo? STELLA: Ahí voy. Me hubiera encantado verla tratando de escurrirse del lío en que se metió.. Todavía no acabo. Ha venido a montar su teatrito porque el alcalde de Laurel prácticamente la echó del pueblo..) STANLEY: Mi amor.) Y desde hace uno o dos años la han mantenido a distancia como si fuera veneno. (Stella retrocede.[26] mundo de carnaval. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo STANLEY: El padre del muchachito se enteró y fue a hablar con el director de la escuela. Cómo me hubiera gustado estar en la oficina cuando llamaron a madame Blanche para cantarle sus cuatro verdades. Creo que Blanche no sólo lo adoraba sino que veneraba el suelo que él pisaba. STANLEY: ¿Qué? STELLA: Que aquel muchacho tan guapo y talentoso era un degenerado. Pero luego descubrió. Lo adoraba y lo veía demasiado perfecto para ser humano. Ella siempre ha sido. BLANCHE asoma la cabeza envuelta en una toalla.. STELLA: Me niego a seguir escuchándote. Enséñale a tu alma la virtud de la paciencia. ¿Sabías que en los alrededores hay un campamento militar y que la habitación de tu hermana era uno de los sitios más concurridos por los soldados? BLANCHE: (Cantando) “It's only a paper moon./ Just as phony as it can be.. Esta información ¿no te la dio tu proveedor? STANLEY: Sólo hablamos de cosas recientes. Eso debe haber pasado hace mucho tiempo.” (“Sin tu amor/Es un mundo de carnaval. Si yo fuera hombre y un monstruo se atreviera a inventar esas cosas en mi presencia. Con el paso del tiempo. / Más falso no puede ser/ Pero si crees en mí/ Ya no será oropel”).

hace mucho tiempo. ¿no es cierto? Para asegurarme.. ¿Crees que me atrevería a mirarlo a la cara si.) STANLEY: Ándale canarito. Punto. ¿qué fue? STELLA: (Alejándose rápidamente) No ha pasado nada.iba a casarse con ella..) Es la primera vez en . Estuvimos en el mismo regimiento: el 241 de ingenieros. STELLA: (Triste y dudosamente desde la cocina) Qué bueno. serena como una campana.) STANLEY: Mejor no esperes a Mitch. En la mesa hay un cuarto lugar que se quedó vacío. No hay de otra. yo mismo le compré el boleto: un pasaje de autobús. pero cuando STANLEY se acerca a ella y pasa a su lado un gesto de terror aparece en su rostro. STELLA: Entonces Mitch. y lentamente BLANCHE deja de cepillarse. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo STANLEY: Viajará en autobús. (Hace sonar los hielos en su vaso de jaibol. Me hubiera remordido la conciencia para siempre si sabiendo todo eso hubiese dejado que atraparan a mi mejor amigo. tan fresca y tan descansada. ¿Podría esperar un segundo a que me seque? STANLEY: Ya que he esperado una hora.. Los tres personajes concluyen una patética cena de cumpleaños. no va a casarse con ella. BLANCHE: (De repente) Stanley. Todos estamos tan solemnes. ¿no volverá a verla? STANLEY: ¿Tú qué harías si estuvieras en su lugar? STELLA: Lo que te pregunté es si Mitch rompió con ella.. No sé que nos pasa. Automáticamente STELLA empieza a clavar velitas rosadas en el pastel. Enciende un cigarro con la colilla del otro.. ¡SALTE DEL BAÑO! (Se abre la puerta del baño y aparece BLANCHE con una alegre carcajada. BLANCHE tiene una sonrisa rígida y artificial en su rostro tenso. Blanche.[27] STELLA: Si.? STANLEY: Claro que le conté. ¿fuiste capaz de decirle. bien puedo esperar un segundo. STELLA: (Lentamente) ¿Qué.) Algo ha pasado. Stanley Kowalski.. Tal vez iba.) Un baño caliente y un buen trago frío me dan siempre una nueva perspectiva de la vida. (Se levanta. (STANLEY se ve incómodo.. STELLA incomodísima y triste... Trabajamos en la misma fábrica y ahora estamos en el mismo equipo de boliche.. simplemente que está al tanto. STANLEY: ¿Invitaste a alguien? STELLA: Invitamos a Mitch a comer pastel con helado. Yo también lo esperaba.") STANLEY: Bueno..? STELLA: Stanley. Blanche. BLANCHE: (Cepillándose vigorosamente) Sí. (STANLEY se acerco a ella y la toma muy suavemente de los hombros. El piano distante concluye en un final febril. STANLEY: Irá.) BLANCHE: Ah. STANLEY: Pues no. (Mira temerosamente a STELLA. me siento tan bien después de mi largo baño caliente. de contarle. no creo que pueda decirse que no volverá a verla.) STELLA: ¿Por qué? STANLEY: Mitch es mi amigo. que pretende estar ocupada en poner la mesa. ¿qué va a hacer entonces? STANLEY: A partir del martes ya no estará aquí. con un carajo.hará? ¿Qué demonios va a hacer? STANLEY: Su futuro está asegurado. algo divertido que nos haga reír. ella creía que Mitch iba. STANLEY ni siquiera la mira pero da un portazo cuando se mete en el baño. STELLA: ¿Qué quieres decir? (BLANCHE canta. La visión a través de los ventanales se desvanece gradualmente en un crepúsculo todavía dorado. STELLA: Stanley. STELLA: En primer lugar. Una antorcha de luz solar brilla junto a un gran tanque de agua o un depósito de petróleo en el lote baldío que está hacia la zona comercial salpicada de ventanas encendidas o que reflejan el crepúsculo. STELLA: Y si Blanche se quedó sin trabajo. Con la misma suavidad ella se aparta. (La voz de BLANCHE se levanta de nuevo.. ¿Será porque mi galán me dejó plantada? (STELLA ríe débilmente. (Mira por las cortinas entreabiertas a STELLA. me siento tan refrescada. STELLA: No. BLANCHE. (STELLA no deja de insertar las velitas y lentamente se vuelve a mirar a STANLEY. Posdata: se va el martes. ¿serías tan amable de dejarme entrar en mi baño? BLANCHE: Sí señor. Tan bien.) TELÓN ESCENA VIII Tres cuartos de hora más tarde. cuéntanos un chiste.) Blanche. que está de pie entre ellas. STANLEY se ve sombrío. Canta: "But it wouldn't be make-believe / if you believe in me.) STANLEY: ¿Cuántas velas vas a ponerle a ese pastel? STELLA: Me detendré al llegar a veinticinco. no irá. claro que sí. mientras toma un cepillo para el pelo. Blanche no querrá viajar en autobús. pero ahora no va a meterse en la jaula de los leones. BLANCHE: Mientes: algo pasó. lo sabes.

) STANLEY: Stella. como antes. STELLA: Tienes la cara y los dedos llenos de manteca. (Va rápidamente hacia el teléfono en el dormitorio. nena. Pero ella le preguntó al predicador cuánta azúcar quería en su café. Gracias. Blanche. STANLEY: Correcto. STANLEY se vuelve lentamente hacia su mujer y la abraza torpemente. este es el de una solterona dueña de un perico groserísimo que conocía más expresiones vulgares que el señor Kowalski.) Voy a llamarlo. (La toma por el brazo. Ah. Se escucha a los músicos negros de a la vuelta. ¿Quién demonios se han creído ustedes que son? ¿Un par de reinas? Recuerden lo que dijo Huey Long: “Todo hombre es un rey”. STANLEY: ¡Bah! BLANCHE: Y el único modo de callarlo era ponerle una capucha a su jaula para que el perico se durmiese creyendo que había caído la noche. sí.) BLANCHE: Al parecer mi chiste no le gustó al señor Kowalski. STELLA sale al porche y mira recriminatoriamente a su marido. Ah. me encantan los de pericos. BLANCHE: Supongo que te dijo algo sobre Mitch y sobre mí. Aquí Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo yo soy el rey y no lo olviden. STA NLE Y no presta atención al chiste pero se arroja sobre la mesa para tomar con un tenedor una chuleta sobrante que devora sin cubiertos. STANLEY: No sabía que te gustaban mis chistes. BLANCHE: (En el teléfono) ¿Sí? Con el señor Mitchell. Todo volverá a marchar bien entre tú y yo. “vulgar”. y prender las luces de colores sin que ninguna hermana esté oyéndonos detrás de las cortinas.. STELLA: Yo que tú no lo haría. Stella también se esfuerza en vano por parecer alegre. BLANCHE: Entonces déjame contarlo. muy urgente. como antes.) STELLA: Mira tu obra: ya estarás contento. Cuéntanos un chistecito. (Va del dormitorio a la mesa. (Arroja una taza y un plato al suelo. pues una mañana la solterona apenas acababa de quitarle la capucha a la jaula cuando llegó. BLANCHE: Me gustan cuando son divertidos. Tú sabes por qué no vino Mitch pero no quieres decírmelo. qué maravilla será poder hacer ruido de noche. STANLEY: No me sé ninguno lo bastante refinado para tu gusto.. (Entra en la cocina y comienza a encender las velitas del pastel. nada. STELLA: Para eso son. el perico permaneció totalmente quieto. silencioso como un ratón. Stanley. Dígale que es muy urgente.. Sí. Blanche. (La música se desvanece.) Blanche. y el perico rompió el silencio gritando: “¡Coño. Ja. Mientras conversaban.[28] toda mi experiencia con hombres —y he tenido que vérmelas con toda clase de tipos— en que realmente alguien me deja plantada. ¿Puedo dejarle mi número? Magnolia 90-47.) STANLEY: Así te voy a limpiar la mesa. ¿quién creen ustedes?: El predicador. (STANLEY toma su plato y lo arroja al suelo. todo se compondrá cuando Blanche ya no esté y haya nacido el niño. No las quemes. por favor.) Ay qué hermosas velitas. “cochino”.. (Los vecinos de arriba empiezan a reír casi bramando.) No me vuelvas a hablar en esa forma: “cerdo”. STANLEY gruñe y le da la espalda. “repugnante”. ¿quieren que limpie también el de ustedes? (STELLA comienza a llorar débilmente. Stella.) BLANCHE: Stella ¿qué pasó mientras me estaba bañando? ¿Qué te contó? STELLA: Nada. BLANCHE: Necesito que alguien me explique. ja. qué poco me duró este pinche día!” (BLANCHE echa hacia atrás la cabeza y ríe. BLANCHE: Déjenme ver. cuéntalo. Estoy harto de oír estas palabras en tu boca y en la de tu hermana. STANLEY sale con pasos furibundos al porche y enciende un cigarro. (Permanece junto al teléfono con mirada perdida y de terror. STELLA: Vamos a entrar. algo que nos anime. . STELLA: El señor Kowalski está ocupadísimo tragando como un cerdo y no puede pensar en ninguna otra cosa. Ve a lavarte y ayúdame a levantar la mesa. no sé cómo tomarlo. BLANCHE: Ya voy. (Stella mueve la cabeza con gesto de impotencia. Tengo que revisar mi repertorio. STANLEY ríe:) STANLEY: Steve y Eunice.) STELLA: Sí. no cuando son indecentes. BLANCHE: Pues yo voy a llamarlo. nada. Blanche.) Ya limpié mi lugar. “polaco”. En mi vida me costó tanto trabajo pasar un bocado viendo la cara de esta muchacha y la silla vacía. Tú te sabías muchos muy buenos. Entonces ella corrió a tapar al perico y fue a recibir al predicador. Bueno. STELLA: (Tristísima) Preferiría que no lo hicieras. ¿Te acuerdas cómo era nuestra vida? ¿Las noches que pasábamos juntos? Dios mío. ¿Les gustan los de pericos? Bueno.

¿no? Bueno. STELLA: No había ninguna necesidad de llegar a esto. Nadie fue más tierna y confiada que Blanche. Cuando una llega a los veintisiete. Polacos son los que nacen en Polonia. (El piano se desvanece. STELLA: Pueden haber pasado muchas cosas... Stella. No tengo por qué soportar insultos. ¿no crees? STELLA: No tenías por qué ser tan cruel con alguien tan indefenso como ella. Tú no la conociste cuando niña.. pero gente como tú la maltrató y la obligó a cambiar.. naturalmente ignoras lo que significa la ansiedad.) ¿Sí? Ah. Pero yo soy norteamericano ciento por ciento. BLANCHE se levanta expectantemente. STANLEY: Qué calor hace aquí con los vapores de ese baño. STANLEY: Sí. Es lo que llaman hidroterapia. STELLA se inclina y le toca el hombro. STANLEY: ¿Veintisiete? BLANCHE: (Rápidamente) ¿Qué es? ¿Es para mí? (STANLEY le muestra un sobrecito. Suéltame.) . pero es. BLANCHE: No hay excusa. Soy el capitán del equipo.! (Al teléfono.) STANLEY: Sí. STELLA: Quiero saber por qué. como si una voz interior la llamara por su nombre. entonces mejor jugamos en el "Gala" o en el "West Side".. Muy bien. BLANCHE trata primero de sonreír y luego de reír.) BLANCHE: Guárdalas para los cumpleaños del niño. sí.) BLANCHE: No me toques..) STANLEY: Hermana Blanche. Se levanta de la mesa y corre al dormitorio. No debe tratarme como si fuera su esclava. no se da cuenta de la reacción de STELLA. Mac. Nos vemos.) STANLEY: Bueno. pero mete la mano en su bolsillo.. quédate sentada. Me enseñaste una foto de la casa de las columnas. Después renuncia a ambas cosas. se quita la camisa y se pone una brillante camisa de boliche. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo BLANCHE: ¿De verdad. Yo. La semana pasada tuve un problema con Riley. BLANCHE: (En una pausa reflexiva) No debí llamarlo. como dos velas azules encendidas en un pastel blanco. Stella. (Suena el teléfono. pero. espero que te guste. Tenías toda la razón. nena. la edad es un tema que prefiere ignorar. (Se reclina en la pared y contempla insultantemente a BLANCHE... apoyándose con mirada ciega en el respaldo de las sillas y después en los bordes de la mesa. Súbitamente su mirada parece ir hacia adentro. ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras con aire compasivo? STANLEY: (Aullando) ¡Ya cállense.. STANLEY: (Sentándose) Qué poético.) STELLA: ¿Y ahora te largas a jugar boliche? STANLEY: Pues claro. Ya me rompiste la camisa. Mac? ¿En el boliche de Riley? No. STANLEY: Ya he aguantado bastante. Yo era vulgar como la mugre. Ella se hunde en su silla con mirada de terror. STANLEY: No estés tan segura.[29] (STANLEY entra. De modo que tío vuelvas a llamarme polaco. ¿Acaso no fuimos felices? ¿Acaso no marchó todo bien hasta que ella apareció aquí? (STELLA hace un leve movimiento.. (La música de la “Varsoviana” se introduce suavemente y continúa sonando. Comienza un lento proceso de arrastrar los pies del dormitorio a la cocina. (Él entra en el dormitorio.. STANLEY: Cuando yo y tú nos conocimos te parecí vulgar. no sé por qué Stella quiere celebrar mi cumpleaños. STANLEY: Un boleto de regreso a Laurel. Yo te bajé de esas columnas y cómo te encantó ver brillar las luces de colores. es muy delicadita. En Greyhound para el martes.. polaco saludable. STANLEY. Lo fue. STANLEY: No soy polaco. El no la mira. Mac. (Va lentamente hacia el teléfono. BLANCHE: Pero. Se lleva la mano a la garganta y enseguida se lanza hacia el baño se escuchan toses y ahogos.. Espero que en su vida brille la luz y que sus ojos sean como velas. BLANCHE: Ya me disculpé tres veces.) ¿Por qué le hiciste eso? STANLEY: No le he hecho nada a nadie.. que tal. sin un nervio en tu cuerpo. Nacido y criado en el país más grande del mundo y orgullosísimo de ello.) BLANCHE: Seguro que es para mí.) Tomo baños calientes para mis nervios.) Perdona: tenemos aquí metida a una vieja escandalosa. (Cuelga y vuelve a la mesa. STELLA lo sigue. Tú. Stella se levanta abruptamente y da la espalda. ¿Qué decías. STELLA: No irás. Stanley? No esperaba ninguno. arreglándose la camisa.. STELLA: Lo es. dime por qué. le tengo un recuerdito de cumpleaños. no quiero jugar allí. Luego habla lentamente y con fingida amabilidad. (Lo toma por la camisa. BLANCHE trata de dominarse bebiendo agua de su vaso.

(Va hacia el clóset y finge buscar la botella. Por supuesto los hombres nunca se dan cuenta de esas cosas. (Cesa la música de polca. esa música de nuevo! MITCH: ¿Cuál música? BLANCHE: “La Varsoviana”. Tiene puesta su bata de satín escarlata. Blanche está en una incómoda posición arqueada en una silla del dormitorio que ella ha recubierto con bandas diagonales verdes y blancas. querido. Parece susurrar la letra de la canción. La colcha está recién lavada.) Encontré algo. debe ser una botella de Stan.. (Se escucha a la distancia un disparo de revólver.. Caramba. sólo (se toca la frente. Un ventilador va y viene. (Finge haber encontrado repentinamente la botella. no te oigo y hablas tan poco que cuando lo haces no quiero perderme una sílaba. No he.) BLANCHE: Válgame Dios. Stella? (Se acerca a ella. (La polca vuelve a morir. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo te perdono porque verte es un alivio. (Aprieta un botón y el ventilador se va parando... se detiene ante el espejo. La polca que tocaban cuando Allan. No voy a interrogarte como si fueras un testigo. ¡Ay. El no la besa y la hace a un lado para entrar.. perdóname por no estar vestida. Mitch. Ella se aclara incómodamente la garganta mientras MITCH se acuesta en la cama y enciende un cigarro. MITCH: No quiero tomar licor de Stan.) TELÓN ESCENA IX La noche del mismo día. ¿Cómo sigue tu mamá? ¿Ya está mejor? MITCH: ¿Qué? BLANCHE: Algo pasa esta noche pero no te preocupes. (BLANCHE se apresura frenéticamente a abrirle. Blanche? BLANCHE: Veré qué puedo encontrarte para. se polvea y se pone agua de colonia. ya no se oye.. (Él y ella están juntos ahora. visto que hay. BLANCHE: ¿Quién es? MITCH: (Roncamente) Yo.. MITCH: No me gustan los ventiladores. qué indiferencia y qué aspecto tan tosco. BLANCHE parece aliviada.) BLANCHE: No sé qué puedo ofrecerte de beber. BLANCHE: Baja el pie de la cama. por supuesto que no: con esa facha de angelote. Sube los escalones y toca el timbre.) BLANCHE: Mitch. ¿Qué estoy buscando? Ah sí. BLANCHE: Entonces lo apagamos.) BLANCHE: Un momento. ¿qué te pasa. Espérate.)A propósito. hay una botella de licor y un vaso. Insulto imperdonable para una dama. No se ha afeitado. pero ya no te esperaba.) Si no lo sabes. En realidad muchas cosas que hay en este departamento son mías. guapo? (Le ofrece sus labios.[30] STANLEY: ¿Acaso no fuimos felices juntos? ¿No estuvo todo bien hasta que apareció tu hermana con sus grandes pretensiones y vino a decirte que tu marido era un gorila? (De pronto advierte lo que le sucede a STELLA. Detuviste la polca que resonaba en mi cabeza. ¿sabes? No debía dejarte entrar después de la forma en que me has tratado esta noche. BLANCHE: No es de Stan.. un poco más tarde. BLANCHE se sobresalta. junto al sillón. ni siquiera te rasuraste. ¿Se te olvidó que estabas invitado a cenar? MITCH: No quería volver a verte. nada malo puede anidar en tu mente. MITCH da vuelta a la esquina en ropa de trabajo. Siempre se oye el disparo y después la música cesa. No soy fanática de ellos.. Pero te perdono. . MITCH: Claro que sí. MITCH: ¿Tiene que estar prendido el ventilador? BLANCHE: No. En la mesa. camisa y pantalones de mezclilla azul.. Ella se apoya en su brazo y STANLEY le dice palabras inaudibles mientras salen a la calle.) Sí. recomienza la polca) fingiré que no advierto nada distinto en ti. BLANCHE: Un momento. BLANCHE bebe para escapar de esa música y de la sensación de desastre que se cierne sobre ella. Se halla tan exaltada que su respiración se escucha mientras va rápidamente a la puerta de la cocina y la abre para que entre MITCH.. Esta noche ha habido aquí tanta agitación que me siento de lo más confusa. Ella lo mira temerosa mientras entra en el dormitorio. Desde que llegué he mejorado este departamento como no te imaginas. ¿Alguna vez te ha sucedido que algo se te quede encerrado en la mente? No. MITCH: ¿Estás delirando. pero antes guarda la botella en el clóset.) Oye. ¿Qué tal estará? MITCH: (Sube un pie a la cama y la mira con desprecio.) STELLA: (Serenamente) Llévame al hospital. No todo lo que hay aquí es de Stan. Se escucha rápida y febril la polca "La Varsoviana". el licor. La música está en su mente.) BLANCHE: El disparo. ¡Fuiste tan poco caballeroso! Pero ¿cómo estás..

BLANCHE: Claro que no. Pero fui lo bastante imbécil para creer que eras decente. Claro. Blanche. Ella grita y se cubre el rostro. acostarme con extraños era lo único que podía hacer para llenar mi corazón desierto.) Sí. MITCH: Creo que nunca te he visto bajo la luz. Ahora se venga inventando calumnias. que me condenen por él. Creo que fue el pánico. Me dijiste que necesitabas a alguien. Kiefaber.) MITCH: Me engañaste. BLANCHE: ¿De quién es la culpa? MITCH: Nunca quieres salir de tarde. Era la red en que atrapaba a mis víctimas. MITCH: Tres personas: Kiefaber. A veces te he pedido que salgamos en domingo pero siempre encuentras excusas. pero todo lo demás —Dios mío. le pregunté a nuestro proveedor que se ocupa de Laurel.) Me temo que no te va a gustar. Me consuela.te conocí. lo que me llevó de uno a otro en busca de protección. MITCH: Ugh.) BLANCHE: ¿Por qué lo hiciste? MITCH: Para poder verte bien y claramente. me juraron que decían la verdad. En seguida llamé por larga distancia a ese comerciante. esperaba demasiado. aquí y allá. pero pruébalo a lo mejor te gusta. es un cordial. Yo también necesitaba a alguien. (Blanche ríe sin aliento. pues míralo ahora. BLANCHE: Por supuesto no te propones ser ofensivo. BLANCHE: Hay en tus palabras una intención que no capto. (MITCH va hacia el interruptor. ¡Y qué chiquero! MITCH: ¿No viviste en el hotel “Flamingo”? BLANCHE: ¿“Flamingo”? No: se llama “Tarántula”. En primer lugar. (Mitch gruñe.. (Arranca la pantalla de la bombilla. terriblemente dulce.. Stanley y Shaw. ¿Tú sabes lo que significa estar acabada? Mi juventud se había esfumado de pronto. MITCH: No. Va qué importa. (Jadea y bebe. Blanche. Le di gracias a Dios por haberte encontrado. Supongo que pedía demasiado. (MITCH se ríe. simplemente el pánico. Y. Es un licor de sobremesa. MITCH: (Levantándose) Está muy oscuro. Si eso es pecado. porque parecías tan bondadoso: una concavidad en la roca del mundo. una araña gigantesca. BLANCHE: Qué afirmación tan absurda. nada más realista. tergiverso las cosas.) Sí.) Sí. Terminé buscándola en un niño de diecisiete años pero alguien escribió al director de la secundaria: “Esta mujer carece de solvencia moral para ocupar el puesto que desempeña”. No debes tocarlo. me acosté con muchos extraños. Quiero conservarlo así. MITCH: (Estúpidamente) ¿“Tarántula”? BLANCHE: Sí. BLANCHE: ¿Cuál comerciante? MITCH: Kiefaber. Mitch la observa estúpidamente. nunca te he visto. Es absurdo que él lo diga y tú lo repitas. sabía que cumpliste dieciséis años hace ya mucho tiempo. BLANCHE: ¿Quién te dijo que yo no era. vine a casa de mi hermana. Así pues. Hum. Ella da un grito aterrado. . —No enciendas la luz. ¿A qué otro lugar podía ir? Estaba acabada. Luego comprobé lo que Stanley me había contado. Quiero magia.) MITCH: (Lenta y amablemente) No me importa que seas más vieja de lo que pensaba. todo ese numerito Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo sobre tus ideales a la antigua y la sarta de imbecilidades con que me has estado aturdiendo todo el verano. BLANCHE: Kiefaber. (Arroja hacia atrás la cabeza con risa convulsiva y sollozante.[31] BLANCHE: Tú lo conociste antes de que llegara.) ¿Era verdad? Supongo que sí. sí. Lo puse en su lugar. Ni siquiera puedo contestar a una acusación tan vulgar porque sería ponerme a su nivel. BLANCHE: ¿De veras? MITCH: Nunca te he visto a la luz del día. Stanley dice que te has pasado el verano sorbiéndole su licor a lengüetadas ' como un gato. demasiado dulce. Stanley y Shaw ataron un bote de hojalata al cometa y no pudo elevarse. es dulce. el comerciante de Laurel. sino lo que debería ser verdad. MITCH: No los domingos. (Hay una pausa. Jamás quieres salir conmigo antes de las seis y siempre vamos a un lugar poco iluminado. El cuarto está casi elegante. enciende la luz y la observa. Después de la muerte de Allan. MITCH: Al principio le dije que era un mentiroso. Me pregunto si esta bebida debe mezclarse con algo. MITCH: Quiero decir que nunca te he visto bien a bien. como el chorro del surtidor se deshace en el agua de una fuente. De algún modo carezco de solvencia moral. “decente”? ¿Mi afectuoso cuñado? Y tú le creíste. magia. Sí. BLANCHE: Me encanta la oscuridad. BLANCHE: No quiero realismo. Toda esa farsa. no digo la verdad. (Se sirve otra copa. Vamos a prender la luz.. BLANCHE: ¿En qué piensas? Veo algo en tus ojos. Luego repite:) “Esta mujer carece de solvencia moral para ocupar el puesto que desempeña”. BLANCHE: Los tres cochinitos revolcándose en su chiquero. en los lugares más inverosímiles.. Mitch: por las tardes trabajas en la fábrica. Trato de darle eso a la gente. BLANCHE: (Temerosa) ¿Luz? ¿Cuál luz? ¿Para qué? MITCH: El foco que tiene puesto ese papel. BLANCHE: No digas que te engañé. Viví en un hotel llamado “Tarántula”. MITCH: Ya te dije que no quiero licor de Stan y hablo en serio. Sé quién es: me hizo proposiciones deshonestas. MITCH apaga la luz. un hueco en que podía refugiarme. Bueno.

. abre y mira a la MEXICANA que está a la puerta y le ofrece flores.y otras cosas. Es la mejor manera de ahuyentar los zumbidos de la cabeza. hasta cierto punto sucio y arrugado. pero tengan cuidado al zambullirse en la parte honda porque si se golpean con una roca no volverán con vida a la superficie.. lárgate. Ha arrastrado su baúl hasta el centro del dormitorio.Ni siquiera nos atrevíamos a admitir que habíamos oído hablar de ella.. fuego! BLANCHE: (Como para sí misma) Desmoronamiento y evanescencia.) TELÓN ESCENA X La misma noche. flores. BLANCHE ha estado bebiendo casi ininterrumpidamente desde que MITCH se fue. Coronas. No. Flores. Ah.) Lárgate de aquí antes que empiece a gritar “fuego”. algunas horas después. BLANCHE: ¿Qué es eso? Oh. Ahora no. (La MEXICANA se vuelve lentamente y desaparece con sus suaves gritos luctuosos.. (El sigue mirándola... la única que había quedado no sospechaba nada. remordimiento y recriminación. MEXICANA: Flores... BLANCHE: ¿Qué les parece si vamos a nadar a la luz de la luna en la cantera abandonada? ¿Hay alguien que sepa manejar y no esté borracho? Ja. BLANCHE: Herencias.) MEXICANA: Flores.y antes de volver al campamento se acercaban tambaleantes a mi jardín y me llamaban: “Blanche. BLANCHE: Lo opuesto de la muerte es el deseo.. (La VENDEDORA MEXICANA da vuelta a la esquina. La vieja sorda. ja. De pronto ella corre hacia el ventanal en que se recorta el azul-pálido de la suave luz del verano y grita salvajemente): (Con un jadeo. (Su garganta está congestionada de histeria.menos la muerte. pero ¿no podríamos pagarle a una negrita para que lo hiciera?” No. MEXICANA: (Quedamente) Coronas.. La muerte estaba tan cercana como tú. “Si hubieses hecho esto. claro que no podíamos pagarle. ella ahí. BLANCHE: ¿No? MITCH: (Dejando caer las manos que enlazaban la cintura de Blanche) No eres pura.. (La música de polca recomienza. MITCH: No. fuego. Es una ciega envuelta en un rebozo negro que carga ramos de esas flores de hojalata que los mexicanos humildes despliegan en sus funerales y otras ocasiones.. ruidosa y torpemente baja los peldaños y desaparece por la esquina. Está abierto y rebosa de vestidos estampados... “Sí. Su figura casi no se ve afuera de la casa. (El mira fijamente. Blanche”. Flores. Se desvanece la música de polca. ya no quiero casarme contigo. Flores. puras mentiras. BLANCHE se aparta tambaleante de la ventana y cae de rodillas. ¿Lo dudas? ¿Cómo es posible que lo dudes? No muy lejos de Belle Rêve.. Un momento Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo después MITCH se levanta de la cama y va a su lado. antes de que la perdiéramos. MITCH pone sus manos en la cintura de BLANCHE y trata de obligarla a volverse hacia él.. Ahora no. “Hay que cambiar la ropa de esa cama”. hay alguien afuera (Sale. A medida que bebía y empacaba la fue dominando una exaltación histérica y se ha puesto un traje de noche de satín blanco. MITCH sale por la puerta de la calle. Los sábados por la noche iban al pueblo a emborracharse. Mi corazón no te mintió jamás. BLANCHE: . Pero a veces yo respondía a sus llamados. BLANCHE va al tocador y se inclina sobre él. antes que empiece a gritar “fuego”. MEXICANA: Flores para los muertos. y un par de zapatos plateados con falsos brillantes en los tacones. mamá.. Ahora se está poniendo una diadema frente al espejo del tocador y murmura excitadamente como si la escuchara un grupo de admiradores espectrales.) BLANCHE: ¿Qué quieres? MITCH: (Intentando abrazarla) Lo que he esperado todo el verano.” MEXICANA: Coronas para los muertos.[32] MITCH: Me dijiste mentiras. BLANCHE: . no me hubiera costado tanto aquello.. BLANCHE: Entonces. (Vuelve a toda velocidad de nuevo hacia la calle repitiendo su pregón:) “Flores para los muertos”.. BLANCHE: No en mi interior.. Más tarde el camión de la policía militar los iba recogiendo como margaritas. por ejemplo fundas de almohadas manchadas de sangre.. Yo me sentaba aquí. para emprender el largo regreso al campamento. BLANCHE: Entonces cásate conmigo. no podrías vivir bajo el mismo techo que mi madre. El piano distante suena lento y melancólico.) BLANCHE: ¡Fuego.. lodo se había perdido menos. . Su llamado es apenas audible.) Vete de aquí inmediatamente. Flores para los muertos. había un campamento donde entrenaban reclutas.) BLANCHE: (Aterrada) No.

BLANCHE: Justo en el momento en que creí que me abandonaba la suerte. STANLEY: (Amablemente) Por ahora no me quitaré nada más. claro. (Va al clóset y se pone en cuclillas buscando algo. (La corcholata cede y la espuma se derrama.. STANLEY: Bueno. Una mujer culta. oh. tiara de diamantes? BLANCHE: ¿Esta vieja reliquia? Ja. es un bien transitorio. (Saca una botella de cerveza. Mi problema es la ropa. era nada más un destapador humano. BLANCHE: ¿Quieres decir que vamos a quedarnos solos toda la noche? STANLEY: Sí. BLANCHE: ¿Y el bebé? STANLEY: (Sonriendo amablemente) El bebé no llegará antes de la mañana. STANLEY entra en la cocina dando un portazo.) ¿No has visto el destapador? (Ella avanza lentamente hacia el tocador y allí se queda de pie. ja. de todos modos me agasajarán como es debido.) Era su único mérito. ja: lluvia celestial.. (Con febril improvisación) Lo que necesita es mi compañía.) Creo que ambos tenemos derecho a emperifollarnos esta noche.) BLANCHE: Bueno. STANLEY ríe feliz levantando la botella por sobre su cabeza. (Se desabrocha la camisa..) BLANCHE: ¿Cómo está mi hermana? STANLEY: Todo va muy bien. Rumbo a su casa bebió unas copas y trae consigo botellas de cerveza. creí que eran diamantes de Tiffany's.) STANLEY: Ja. STANLEY: ¿Dallas? BLANCHE: Sí. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo BLANCHE: No es de Miami sino de Dallas. STANLEY: ¿Y sacaste esa.) STANLEY: Tuve un primo que destapaba botellas con los dientes. BLANCHE: Es la mayor sorpresa de mi vida. era lo único que sabía hacer. (Hace ondear la camisa de la piyama. STANLEY: ¿De quién dijiste que era el telegrama? BLANCHE: De un antiguo pretendiente. BLANCHE: Oh. ¿Para qué te has puesto todos esos plumajes? BLANCHE: Ah.. donde el oro brota a chorros de la tierra. con las manos enlazadas. STANLEY: Caramba. Respira hondo y estrella el espejo con tal violencia que lo rompe. Blanche.. de modo que me mandaron a descansar un rato. Desde entonces quedó tan avergonzado que se iba de la casa en cuanto llegaban visitas. (Regresa a la cocina con la camisa de la piyama en el brazo.Entra en escena el millonario de Miami. Al descubrir a BLANCHE lanza un leve silbido. Pura bisutería. BLANCHE: Llegó como caído del cielo.. Y una vez en una boda se rompió todos los dientes.. justamente ahora. STANLEY: ¿El mismo que te regaló los zorros? BLANCHE: El señor Shep Huntleigh. lo importante es que tu millonario sea de alguna parte. de un viejo admirador.[33] (Temblorosamente alza el espejo de mano para verse de cerca. (Comienza a quitarse la camisa. La belleza física es pasajera.suntuosa. STANLEY: ¡Mira nada más! Quién se lo hubiera imaginado. oh. Aún lleva puesta la camisa de seda con que juega boliche. STANLEY: ¿Recibiste un telegrama? BLANCHE: Sí. es que saliste antes que me llegara el telegrama. yo y tú. pero la belleza moral y la abundancia del espíritu y la ternura del corazón —y yo tengo todas esas cosas— no nos son . es capaz de enriquecer inconmensurablemente la vida de un hombre. Puedo ofrecerle todas esas cosas que nadie me quitará. de Dallas. Se queja e intenta levantarse. me la arrancaré y la haré ondear como una bandera. STANLEY: Y ese millonario de Dallas ¿no va a interferir en tu intimidad? BLANCHE: No es lo que te imaginas.. STANLEY: Cuando suene el teléfono y me digan: “fue niño”..) ¿Enterramos el hacha de la guerra y bebemos la copa de la paz? BLANCHE: No. A menos que tengas a alguien escondido bajo la cama. de gran inteligencia y buena crianza. STANLEY: Bueno. STANLEY: . STANLEY da vuelta a la esquina.) BLANCHE: Cierra las cortinas antes de seguir desvistiéndote. La gente rica a veces vive muy sola. muchas gracias. STANLEY: ¿Buenas noticias? BLANCHE: Naturalmente: una invitación. STANLEY: ¿Ya ves? Uno nunca sabe lo que le espera.. Comienza a oírse la música de segundo orden que continuará tenuemente a lo largo de la escena. STANLEY: ¿Para un baile de disfraces? BLANCHE: (Echando la cabeza hacia atrás) No: para un crucero en yate por el Caribe. Corrí al baúl a ver que tengo adecuado para el trópico.) BLANCHE: Me dan ganas de llorar de alegría cuando pienso en que será divino tener intimidad de nuevo. Después. (Intenta destapar la botella contra el borde de la mesa. me manda un telegrama para invitarme a un crucero por el Caribe.) BLANCHE: (Retrocediendo) ¿Qué haces ahí? STANLEY: Es lo que me pongo en ocasiones especiales como esta: la piyama de seda que usé en mi noche de bodas. es una noche excepcional para los dos: yo estoy a punto de tener un hijo y tú un millonario. (Le ofrece a Blanche la botella. Ese hombre es un caballero y me respeta. No habíamos vuelto a vernos hasta que en la pasada Navidad nos encontramos en el bulevar Biscayne. STANLEY: Supongo. Cuando éramos compañeros en la universidad me dio su anillo.

. (STANLEY va hacia el teléfono y cuelga. ¿De qué crees que eres reina? BLANCHE: Dios mío. já.) BLANCHE: Quédate allí. (Se le escapa un sollozo ahogado. Y con esa ridícula corona en tu cabeza. Vuelve a mirarla. operadora. Las sombras y los reflejos siniestros se mueven sinuosamente como llamas que lamieran los muros. Habla con un ronco murmullo.) Me considero rica. Un momento. BLANCHE: Oh. ja. BLANCHE: Oh. Le sonríe mientras se anuda el cinturón con borlas.. espere.) BLANCHE: (Enderezándose finalmente) Déjame salir.) STANLEY: Dejaste descolgado. Y así se lo dije. En realidad el telegrama llegó en el momento preciso en que. STANLEY: No hay tal millonario y Mitch no volvió con ningunas flores porque yo sé dónde está. Es muy conocido. (BLANCHE deja el teléfono descolgado y va cautelosamente hacia la cocina. . cerdos. pero tengo que salir en alguna forma. amigo mío. El “blue-piano” que apenas habíamos escuchado suena mucho más alto. chismes infames que tú le contaste. pared que se ha vuelto transparente. STANLEY: Claro que sí. una trampa. Vino a verme esta noche. BLANCHE: Oh. Le di las gracias. Telégrafos. (Se abre la puerta del baño y sale STANLEY vestido con su brillante piyama de seda. no hace falta su dirección. aumentan con los años. Comuníqueme con la oficina de telégrafos.No cuelgue por favor. STANLEY: Desde el principio adiviné tu juego. y por arte de magia el lugar se convirtió en Egipto y tú en la reina del Nilo. en torno a BLANCHE.No.) ¿Telégrafos? ¿Sí? Quiero poner un telegrama: En situación desesperada.) STANLEY: (Sonriente) Te sobra espacio para salir. Oh. Su sonido se convierte en el estruendo de una locomotora que se aproxima.) BLANCHE: Operadora. Nuestras maneras de vivir son completamente distintas. STANLEY: ¿Ah. volvió con un ramo de flores. golpea el interruptor. inventos. BLANCHE: Oh. pero he sido una estúpida al derrochar mis perlas entre los cerdos. y vamos a despedirnos sin rencores. Es absurdo que me consideren indigente cuando tengo encerrados en mi corazón todos esos tesoros. No hay tiempo que perder.) BLANCHE: No entres. Yo. sí? BLANCHE: Luego volvió. Me río de ti: ja.. pero hay cosas que no se pueden perdonar. Y me refiero a ti y a tu amigo el señor Mitchell.) BLANCHE: Operadora. STANLEY: En realidad el telegrama no llegó jamás. desesperada.. Deje la larga distancia..mentiras. podemos ver la calle. Deme larga distancia. La mira durante diez segundos. El silbato de un policía deshace el combate y las figuras desaparecen. fantasías. mi conciencia ha estado tranquila. muy rica. Telégrafos.. STANLEY: .[34] arrebatadas sino que crecen. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo (Reflejos atroces se proyectan en la pared. Ayúdenme. (Señala una posición más lejana. de Dallas. STANLEY: Todo es pura imaginación. Lo puse de patitas en la calle. Toma aliento. pero fue una estupidez de mi parte creer que podíamos adaptarnos el uno al otro. STANLEY: Y mírate. Quiero hablar con el señor Shep Huntleigh. Por favor entiéndame.. Nunca pudiste tomarme el pelo. Tenemos que ser realistas acerca de estas cosas: de modo que adiós para siempre. Pregunte a cualquiera. En mi opinión es lo único imperdonable y la única cosa de la que siempre. Su boca lentamente dibuja una sonrisa mientras se mueve entre BLANCHE y la puerta exterior.. no: después. Se atrevió a presentarse en ropa de trabajo y a repetirme calumnias. va hacia el teléfono. A través de la pared trasera de los cuartos.. quédate allí. já. STANLEY: ¿Esto fue antes o después de que llegara el telegrama del millonario petrolero? BLANCHE: ¿Cuál telegrama? No. No. ¿Me oyes?: ja. (STANLEY entra en el dormitorio. BLANCHE: No pasaré si te quedas ahí. luego el sonido del teléfono se vuelve audible y molesto. (STANLEY da un paso atrás. Alguien está. Sombras de forma grotesca y amenazante. STANLEY: ¿Entre los cerdos? BLANCHE: Sí. La crueldad deliberada es imperdonable. (Espera ansiosamente. la detiene y luchan. operadora.. mírate con ese vejestorio carnavalesco alquilado a un ropavejero por cincuenta centavos. no estoy en condiciones de buscarlo en el directorio.. no. BLANCHE se muerde los nudillos y vuelve lentamente al teléfono. siempre. Sentada en tu trono y tragándote mi licor. a pedirme perdón. Un momento. no cuelgue. Una prostituta ha estafado a un borracho. Estoy en una trampa.. déjame salir. La noche se llena de voces inhumanas como gritos en la selva. Nuestras actitudes y nuestros orígenes son incompatibles. BLANCHE se dobla sobre sí misma tapándose los oídos hasta que pasa el tren. por favor. adelante. STANLEY entra en el baño y cierra la puerta. cerdos. Entraste y llenaste mi casa con tu talco y tu atomizador de perfume y cubriste el foco con una pantalla de papel. ja. Un momento después la negra da vuelta a la cuadra: lleva la bolsa de lentejuelas que la prostituta dejó caer y la esculca con entusiasmo. éste la persigue por la acera. oh.

(El “blue-piano” se va suavizando. STELLA empaca las cosas de BLANCHE.. STELLA: Muy bien. La atmósfera de la cocina es tan cruda y siniestra como en la noche de la desastrosa partida anterior. EUNICE: ¿Qué le dijiste? STELLA: Le. Te traje uvas. apunta el número y di que hablo en cuanto salga del baño. vas a tenerla. (BLANCHE entreabre la puerta del baño. (Avanza hacia ella derribando la mesa. STANLEY levanta su cuerpo inerte y lo lleva a la cama. PABLO: Maldita sea tu suerte. ¿quieres pelea? Muy bien.Tal vez no estarías mal para. STANLEY: (Repentinamente alborozado) ¿Sabes qué es la suerte?: Creer que la tienes. la botella rota cae. BLANCHE: Si me llaman. estoy en peligro. Sácalo del estuche donde guardo mis joyas... Ve si no está muy arrugado para ponérmelo con el prendedor de plata y turquesas. visible entre sus labios. MITCH Y PABLO Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo — sentados a la mesa. BLANCHE grita y lo ataca con la botella rota pero él le detiene el brazo en el aire. (STANLEY da un paso más.) BLANCHE: Stella.. Se levantan las voces inhumanas de la selva. STANLEY: ¿Me qué... La trompeta y los tambores de “Los Cuatro Diablos” suenan muy fuerte. En su imaginación. MITCH: Estoy harto de tus fanfarronadas. STANLEY da un paso hacia BLANCHE mordiéndose la lengua.. Y así fue. el campo se confunde con Shep Huntleigh. STANLEY: Ah.. Stella. sólo pidió una copa. Un grito sale de la mesa de póquer.) (STELLA entra en el cuarto y comienza a doblar un vestido.. STANLEY: ¿Qué le pasa a este tipo? EUNICE: (Mientras camina cerca de la mesa de póquer) Siempre he dicho que los hombres no tienen sentimientos. Suelta ese casco roto.) STANLEY: (En voz baja) Pensándolo bien.) STANLEY: ¿Para qué haces eso? BLANCHE: Para clavarte los vidrios rotos en la cara. Supuse que cuatro de cada cinco morirían pero que yo iba a sobrevivir.) TELÓN ESCENA XI Han pasado varias semanas. (Aparta las cortinas y entra en el dormitorio. (Deja las uvas y baja la voz.) STANLEY: Fiera. BLANCHE: Lo haré si tú.le arreglamos una temporada de descanso en el campo. el que tiene forma de caballito de mar. STANLEY: Me pegué a color y llegó. STELLA ha llorado mientras acomodaba los vestidos en el baúl abierto.? BLANCHE: Van a pasar cosas horribles. BLANCHE rompe la botella que STANLEY había dejado en el tocador y se enfrenta a él blandiéndola como un arma. Para mantenerte a la cabeza en esta carrera de ratas que es la vida.) . pero estos son de lo peor.) BLANCHE: Te lo advierto. déjalo. STANLEY: ¿Y ahora qué farsa estás representando? (Ambos se encuentran ya en el interior del dormitorio. (Cierra la puerta. ja. Las cortinas están parcialmente abiertas y podemos ver a los jugadores de póquer —STANLEY. (BLANCHE retrocede hasta volver al dormitorio.. STEVE. debes creer que tienes suerte.[35] STANLEY: ¿Crees que voy a impedírtelo? Ja. Lo convertí en mi regla.) ¿Y Blanche? STELLA: Se está bañando. Si das un paso más te.le dije simplemente que. STANLEY: A que no. ella se derrumba hasta quedar arrodillada. BLANCHE: Ese vestido de bucle amarillo es bastante fresco. La casa está enmarcada por el cielo color turquesa. Por ejemplo en la batalla de Salerno..impedírtelo. Blanche. STELLA: Dime. Se oye el ruido del agua en el baño. fiera.. no te acerques. cosas horribles. BLANCHE se vuelve confusamente y hace un gesto de desmayo. tíralo..) BLANCHE: No te muevas. EUNICE: ¿Cómo sigue? STELLA: No quiso comer nada. Y.) STANLEY: ¿Qué se trae esta vieja? STELLA: ¿Cómo está mi bebé? EUNICE: Duerme como un angelito. trata de encontrar ese ramillete de violetas artificiales para que me lo prenda con el caballito de mar.. Yo estaba seguro de que iba a tener suerte. (BLANCHE se queja. Hicimos esta cita al conocernos. EUNICE baja los escalones de su departamento y entra en la cocina. Verdaderamente son unos cerdos.

) BLANCHE: ¿No hay moros en la costa? STELLA: No. por favor. Deja que la conduzcan hasta el sillón. me voy. STELLA: Siéntate y. (Al escuchar la voz de BLANCHE. Por algunos segundos BLANCHE se queda inmóvil con el espejo en la mano y un aire de doloroso perplejidad como si Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo toda la experiencia humana se mostrara en su rostro. STEVE: Tres. Bueno...) STELLA: No sé si hice bien. BLANCHE: Por favor. EUNICE: Son del Mercado Francés. STELLA: ¿Ah..) STANLEY: Oye Mitch. es lila. débil y vacilante. EUNICE: ¿Qué más ibas a hacer? STELLA: No podía creerle a Blanche y seguir viviendo con Stanley. MITCH deja caer la mano que sostiene las cartas y su mirada se pierde en el espacio. STELLA: No es azul. querida. STANLEY: ¿Cuántas cartas quieres? PABLO: Dos. ¿Nadie me llamó? STELLA: ¿Quién te iba a llamar. ¿Verdad que se ve maravillosa? STELLA: Sí. Blanche.) BLANCHE: ¿Qué pasa aquí? Quiero que me expliquen qué pasa aquí. STELLA: Están corridas. hacia todas partes. ¿Saben de qué voy a morir? (arranca . EUNICE: Estoy verde de envidia. yo. El resto de mi vida voy a pasarlo junto al mar. cálmate. (A Eunice. ¿Están lavadas las uvas? (Toma el racimo que trajo Eunice) EUNICE: ¿Cómo? BLANCHE: Que si están lavadas. la vida tiene que continuar.. EUNICE: Entonces espérate a que acaben de jugar. (BLANCHE vuelve a entreabrir la puerta del baño y a asomarse.. STELLA lo interpreta como una pregunta. BLANCHE: Qué raro.[36] (STELLA se vuelve a EUNICE. Bianche se va de vacaciones. Y cuando muera. moriré en el mar. (Doblan las campanas de catedral. Son lo único limpio que hay en este barrio. EUNICE: Qué bonita chaqueta azul. Cuando BLANCHE entra en el dormitorio se hace audible "La Varsoviana") BLANCHE: (Con vivacidad ligeramente histérica) Me di shampú. STANLEY le da una palmada en el hombro. Finalmente BLANCHE habla con repentina histeria:) BLANCHE: ¿Qué pasa aquí? (Se vuelve hacia STELLA y EUNICE y otra vez hacia STELLA. tapándose la boca. EUNICE: Me han dicho que te vas de viaje. las campanas de catedral.) Ah. (BLANCHE se vuelve. cálmate. EUNICE: Cálmate. (BLANCHE aparece bajo la luz ámbar de la puerta. está bien.. Blanche. STELLA: (Dolorosamente) Cálmate. asiente y aparta la vista. STELLA: Bianche. EUNICE: No le creas. no ha llamado.) Dile que se ve muy bien.. MITCH baja aún más la cabeza. BLANCHE: Ayúdenme a vestirme. Blanche.) BLANCHE: Huelo el aire del mar. Lo detiene la mano de STEVE. STELLA: Espérate. (El sonido de esta nueva voz sobresalta a BLANCHE. BLANCHE: No quiero pasar delante de esos hombres. corran las cortinas antes de que salga. Me muero por salir de aquí.. BLANCHE: (Aceptando el cumplido) No te imaginas qué problema es cuidarlo. EUNICE: (En un susurro) No se vaya a ir antes de que lleguen. STELLA: (Dándole el vestido) ¿Este es el que querías? BLANCHE: Sí. Estoy lista. Pase lo que pase todos tenemos que seguir adelante. Hace un gesto de angustia y forma el nombre de MITCH en sus labios. BLANCHE: Las dos se equivocan: es azul Della Robbia: el azul del manto de la Virgen en la pintura renacentista. Su voz interrumpe la concentración de los jugadores. Blanche? BLANCHE: Shep Huntleigh. STELLA: No. a ver si despiertas. BLANCHE: Eso no significa que estén lavadas. sí? BLANCHE: ¿Me enjuagué bien? EUNICE: Tienes un cabello divino. STANLEY echa atrás su silla como para levantarse. Destella una trágica brillantez en su bata roja de satín que se ciñe a las líneas esculturales de su cuerpo. Este lugar es una trampa. STELLA: Sí. BLANCHE: ¿Por qué me miran así? ¿Tengo algo raro? EUNICE: Te ves maravillosa.

El DOCTOR toca el timbre. pero los demás hombres miran a BLANCHE con curiosidad. . STELLA contempla a BLANCHE. excepto MITCH. y le habla en un susurro aterrado. Finalmente ella da vuelta a la mesa y se dirige al dormitorio. Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo BLANCHE: ¿Esperan? ¿Son dos? EUNICE: Lo acompaña una dama. (EUNICE va de nuevo hacia las cortinas. EUNICE. los ojos muy abiertos y brillantes. BLANCHE: Debe de ser. “la quinina no le sirvió de nada. (BLANCHE se acerca temerosamente a las cortinas..) BLANCHE: (Tensa) Me pregunta si vienen a buscarme..) STANLEY: ¿Olvidaste algo? BLANCHE: Sí. BLANCHE: Ah. (Vuelven a oírse las campanadas. EUNICE: (De vuelta) Te esperan en el coche. Se detiene junto a STELLA.) STELLA: ¿Ya todo está empacado? BLANCHE: Falta mi juego de tocador de plata.) Y me sepultarán en el mar.) Moriré por haber comido una uva sin lavar. BLANCHE: No tengo idea de quién será esa dama. encerrada en una bolsa blanca muy limpia y a mediodía me arrojarán por la borda. la cínica frialdad de las instituciones. moriré un día en alta mar con mi mano en la mano de un apuesto médico de abordo. BLA NCHE sale al porche. (De pronto jadea y vuelve sobre sus pasos. STELLA: (A Eunice) Dile que me espere un momento. BLANCHE: (A los jugadores) Por favor no se levanten. (El DOCTOR y la ENFERMERA dan la vuelta a la esquina y suben al porche. que permanece sentado mirando la mesa. (Mira temerosamente a Stella y Eunice y luego a las cortinas.) EUNICE: Deben ser ellos.) BLANCHE: (Levantándose lentamente) ¿Quién toca? EUNICE: (Fingiendo normalidad) Discúlpame.. en un susurro. puestas en la mesa. en el mar azul como (campanadas de nuevo) los ojos de mi primer amante.traje sastre. La ENFERMERA entra en el departamento. MITCH no levanta la mirada de sus manos.) EUNICE: Preguntan por Blanche. Blanche.) BLANCHE: Ese hombre no es Shep Huntleigh. Esa uva sin lavar se llevó su alma al cielo”. Se interrumpen los murmullos del juego. BLANCHE: ¿A fuerza hay que pasar por la cocina? STELLA: Te acompaño. BLANCHE se detiene a un milímetro de la puerta. sí. en pleno esplendor de verano y caeré en el mar. olvidé algo. STELLA: Ah. EUNICE: (Haciéndole eco) Preciosa. No se escucha más sonido que el de las cartas que reparte STANLEY. Suenan suavemente los tambores. EUNICE tiene tomada a STELLA por el brazo.) (Cruza rápidamente y va a la puerta de la calle. voy a ver quién es. Se detiene y respira hondo.. En cuanto su hermana la ha dejado atrás STELLA cierra los ojos y une con fuerza las manos. que está afuera de la puerta. EUNICE las descorre para abrirle paso. BLANCHE entra en la cocina. BLANCHE vuelve a tomar aliento y se desliza de regreso a la casa con una sonrisa muy especial... Blanche. BLANCHE: Todavía no estoy lista. ("La Varsoviana" se escucha en la distancia. (EUNICE pasa por la cocina.) ¿Es el caballero de Dallas al que estoy esperando? EUNICE: Creo que si. STELLA y EUNICE la siguen. (STELLA se muerde los nudillos.[37] una uva. BLANCHE: ¿Cómo me veo? STELLA: Preciosa. un doctor muy joven de bigotito rubio y un gran reloj de plata. (A las puertas de la casa hay un coloquio en susurros. ¿Cómo está vestida? EUNICE: Con un. cómo está? BLANCHE: Usted no es el caballero a quien esperaba. EUNICE la abraza para consolarla y luego comienza a subir hacia su casa. (Su voz se apaga nerviosamente. STELLA: Sí. con un.. Se escucha débilmente la Varsoviana. dirán. Torpemente los jugadores se ponen de pie.) DOCTOR: ¿Qué tal. Exageran la severidad de su profesión y tienen el aire inconfundible. Hay un momento de silencio.. voy de paso. EUNICE vuelve agitadamente. con un.) STELLA: Vamos. entonces vienen a buscarme. “Pobre mujer”. Cuando lo hace STANLEY echa para atrás su silla y se levanta para impedirle el paso. BLANCHE: Yo.

No dejes que le hagan eso. Era imposible que Blanche se quedara aquí. que le están haciendo? (Trata de zafarse de los brazos de Eunice. La ENFERMERA le sujeta los brazos. STANLEY: ¿Qué olvidaste. no permitas que la lastimen.) ¿Camisa de fuerza. ayúdame. Su voz resulta imperiosa y monótona como una campana de incendios.) EUNICE: No querida. ¿qué le he hecho a mi hermana? EUNICE: Hiciste lo que debías. (El doctor entra al dormitorio y la enfermera lo mira. BLANCHE se aferra al respaldo del sillón. MITCH arremete contra STANLEY y lo golpea. (BLANCHE vuelve el rostro hacia el DOCTOR y lo mira con desesperación implorante. enfermera. Su voz es suave y confortante mientras se acerca a BLANCHE y se acuclilla ante ella. podernos mandarlo junto con el baúl.) . disminuye un poco el terror de BLANCHE. El la ayuda a incorporarse amablemente. Blanche. ENFERMERA: No importa.. por favor. no. Durante las escenas precedentes la ENFERMERA toma el brazo de BLANCHE para impedirle la huida. STELLA corre al porche y EUNICE la sigue para consolarla.[38] (Se apresura a entrar en la recámara. (La ENFERMERA la suelta.) STANLEY: (En voz baja) Doctor. STANLEY: Claro. no. ¡as voces de los hombres se mezclan con las suyas.) STANLEY: Aquí no dejas nada sino talco derramado y viejos frascos de perfume vacíos. los gritos y rumores inhumanos se apagan y se calma el ronco llanto de BLANCHE. Blanche? BLANCHE: Yo.. no. (Ecos que se levantan y se apagan: “Vamos Blanche. le da el brazo y la conduce a través de las cortinas. BLANCHE extiende las manos hacia el doctor. vamos Blanche”. La ENFERMERA.) Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo STELLA: Oh Dios mío. y lo obliga a retroceder. ENFERMERA: Vamos. MITCH se derrumba en la mesa y solloza..) ENFERMERA: ¿Qué tal. Ahora parece una persona. MITCH avanza hacia el dormitorio. BLANCHE: (Débilmente) Dígale que me suelte. como para defenderse. BLANCHE: (Retrocediendo en pleno pánico) No la conozco. arranca la pantalla del foco y se la extiende a BLANCHE que grita como si la pantalla fuera ella misma. Los reflejos atroces aparecen en los muros y cobran formas extrañas y sinuosas. Todos los hombres se ponen de pie.no la conozco.. BLANCHE solloza roncamente y se desliza hasta quedar de rodillas. ¿A qué otro lugar podía ir? (Mientras EUNICE y STELLA hablan en el porche. a menos que desees llevarte la pantalla de papel.) STANLEY: Dice que olvido algo. STELLA se apresura a ser recibida en brazos de EUNICE. ¿Qué le están haciendo. Cuando el DOCTOR dice su nombre.) ENFERMERA: Hay que cortar esas uñas. El sonríe y luego dice a la enfermera:) DOCTOR: No hace falta la camisa de fuerza. podemos recogerlo después. yo. Eunice. es preferible que pase. ¿La quieres? (Va al tocador..) ENFERMERA: Está bien.. por favor. querida. “La Varsoviana” se distorsiona extrañamente y la acompañan los gritos y rumores de la selva. Esta aúlla y trata de librarse de la ENFERMERA. STANLEY se apresura a cerrarle el paso. lo único que podías hacer. STANLEY lo empuja. Quédate conmigo y no mires. doctor? DOCTOR: No. (El eco resuena convertido en susurros amenazadores. Los reflejos se desvanecen de las paredes. La ENFERMERA se acerca enérgicamente a BLANCHE. No entres. como si retumbaran en un desfiladero. despojada de todas las suaves propiedades de la feminidad es una figura sumamente siniestra en su traje sastre. DOCTOR: (En voz baja y haciéndole señas a la enfermera) Tráigala para acá. DOCTOR: Suéltela. (El DOCTOR se quita el sombrero y con él su condición inhumana. que no la lastimen.) DOCTOR: Señorita DuBois. a menos que sea imprescindible. STELLA: ¿Qué le he hecho a mi hermana? Dios mío. (La ENFERMERA avanza por un lado y STANLEY por el otro. Oh Dios mío. simultáneamente se escuchan las voces confusas de los hombres en la cocina. BLANCHE se vuelve hacia ella salvajemente y la rasguña. Blanche? (Su saludo encuentra eco una y otra vez en misteriosas voces tras las paredes. Déjeme en paz.

. vuelven silenciosamente a su lugar en la mesa. uno de los primeros senadores norteamericanos y. STELLA acepta al niño y solloza. Su madre.) STANLEY: (Voluptuosa. Sus obras proyectan una sombra más vasta y perdurable que el ser humano que las escribió.) Vamos querida. Blanche. seguida por el DOCTOR y la ENFERMERA.. lo inexpresado quedó reconocido. fetichismo.) STELLA: Blanche. quien murió en Manhattan a fines de febrero. (Se arrodilla ante ella y sus dedos encuentran la abertura de la blusa de Stella. ultrajó. Y en efecto. Williams le anexó nuevos terrenos de libertad. (STELLA solloza con abandono inhumano. un pastor episcopalista. el murmullo sensual de STANLEY se desvanecen bajo la música creciente del “blue-piano” y trompeta en sordina. emocionalmente violadas. también conocido como Tennessee.. EUNICE baja la escalera y entra en la cocina donde todos los hombres. algunos que hicieron la guerra a los indios de Tennessee. De repente en el verano (homosexualidad. vamos. Esto lo comprueba Thomas Lanier Williams.. Cuando se estrenó en Un tranvía llamado Deseo Tennessee Williams . (Los jugadores retroceden cuando BLANCHE y el DOCTOR atraviesan la cocina y llegan a la puerta de la calle. Cuando Tennessee tenía siete años los patios soleados de su niñez se cambiaron por las filas de edificios de ladrillo —color de “sangre seca y mostaza”— que caracterizan a San Luis Misuri. (El desbordado sollozar de STELLA. más atrás en el tiempo. algunos peldaños arriba de la escalera. tranquilizadoramente) Vamos querida. un monje de la orden de San Francisco Javier. Williams nació en Columbus. Trato de ultrajar ese puritanismo”. Eunice baja hasta donde está STELLA y le entrega al bebé que está envuelto en una cobija azul-pálido.. aventureros y personajes célebres como el poeta Sidney Lanier (184281). Williams definió así la motivación que está en el núcleo de su trabajo: “Fui educado puritanamente. un hombre asesina a su padre y se casa con su madre. vamos. STANLEY ha salido al porche y se queda de pie en el comienzo de la escalera. alcoholismo.. Un tranvía llamado deseo (violación. una expulsión del paraíso. Su árbol genealógico incluye una serie de románticos. la superficie escandalosa nunca fue la sustancia en Williams. Con la discutible excepción de Eugene O'Neill. en las raras ocasiones en que estaba en casa. agredía a su hijo y lo llamaba “Miss Nancy”.[39] BLANCHE: Quienquiera que usted sea. Verano y humo (frigidez). O'Neill dio al teatro de los Estados Unidos una nueva seriedad. excepto STANLEY. El sentido de pérdida y vulnerabilidad que encontramos en sus personajes quedó impreso a edad muy temprana en el dramaturgo. castración). a la que siempre llamó “Miss Edwina”. mirando a STELLA. Williams hipnotizó y ofendió al público en Orfeo desciende (linchamiento con antorchas). Misisipí. Cuando aparecen en el porche STELLA grita el nombre de su hermana desde el sitio en que está agazapada. Williams fue el más grande dramaturgo norteamericano. canibalismo) y La noche de la iguana (masturbación. vamos mi amor. Bronco y brutal. solitarias. Fue y será siempre el poeta de los proscritos. vamos mi amor. Sin embargo. en casa de su abuelo. El trasplante fue brutal para Williams y lo llevó a convertir el sur en un pasado mítico. La gata en el tejado de zinc caliente (impotencia. asfixiado con la tapa de un frasco de medicamentos. al punto de que algunos lo vieron como una especie de erotómano gótico del sur. Williams se enfrentó a los tabúes. yo siempre he dependido de la bondad de los extraños. ninfomanía). En sus obras lo que era inmencionable quedó dicho.. Ahora que se han llevado a su hermana se rinde completamente al llanto. Blanche. Rose —la hermana mayor. nutrió el mito con memorias imaginarias de un pasado grandioso y elegante. El dulce pájaro de la juventud (drogadicción. TELÓN FINAL TENNESSEE WILLIAMS: 1911-1983 Un gran artista renace a la hora de su muerte. En una obra tan autobiográfica como El zoológico de cristal Williams tiernamente exorciza el doloroso agobio de su historia familiar..) STANLEY: (Con incertidumbre) Stella. Su padre fue agente viajero de una fábrica de zapatos. coprofagia). de quienes llamó “la especie fugitiva”: las personas raras. homosexualidad).) STEVE: Póquer abierto. (BLANCHE sigue caminando sin volverse. Dan vuelta a la esquina de la casa. A menudo el tabú es la piedra de toque del drama: en la más profunda tragedia griega. que inspiró varios personajes de Williams— se volvió esquizofrénica hasta que una lobotomía practicada en 1979 la encerró en un perpetuo crepúsculo mental. BLANCHE permite que el DOCTOR la conduzca como a una ciega.

y la única redención que conoció fue la que ocurre cuando “una persona se hace a un lado y experimenta profundos sentimientos por otra”. Poe y Melville. dijo en repetidas ocasiones. y Williams es a la escena lo que el león a la selva. Los vibrantes personajes de Williams nos obsesionan. E. En La gata Big Daddy arranca la muleta que lleva bajo el brazo su hijo Brick y lo hace rodar por los suelos entre gritos de dolor. y le dice que “nuevas luces han alumbrado el mundo desde entonces”. el amor y la muerte. lejos de las formas inconexas y monótonas de nuestra habla cotidiana. Blanche ruega a su hermana: “no te quedes atrás junto con las bestias”. Williams sufrió el desgaste de sus poderes dramáticos que aflige a casi todos los autores teatrales una vez cumplidos los cincuenta años. Kalem. exorbitante”. el inconsciente irracional freudiano. sus símbolos se multiplican tan absurdamente como las moscas de la fruta. Tennessee Williams ya no está unido a lo que vive. con el caprichoso id en combate con el ego falto de voluntad. En sus grandes momentos sus diálogos parecen cantar con la elocuencia de un poema. a Stanley Kowalski. Al romper el ciclo aprisionador de la preocupación consigo Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo mismo.[40] Broadway en 1945. hay una aceptación final y reconciliatoria del destino humano. minutos después Brick le da un golpe mortal a su padre informándole que el anciano está a punto de morir de cáncer. El duelo se establece entre Dios y el Diablo. Williams logra una catarsis menor pero genuina: la autotrascendencia. En ocasiones sus personajes se hallan excesivamente ocupados en adoptar actitudes y no logran tocar honestamente los veneros de la emoción. Como creador de escenas Williams resulta electrizante. hasta llegar a la miopía y la alucinación. La pasión es también la sangre del teatro. Su principal peligro fue el malsano narcisismo de tantas obras del arte moderno cuya tendencia ha sido ver hacia adentro y contemplar no sólo el ego del artista sino también su ombligo. “El infierno es uno mismo”. El zoológico de cristal estremeció y dio nueva vida a un teatro que había agotado su fuerza creadora. En los más grandes dramas. En la tradición norteamericana esto liga a Williams con los tres simbolistas morales del siglo diecinueve: Hawthorne. avasalladora. griegos y shakespeareanos. Tennessee Williams fue uno de los portadores de esa luz. Williams es también un simbolista moral. Williams tuvo los pequeños defectos de sus grandes virtudes. A veces escribió con la cinta roja de su máquina y dejó escapar borbotones de sentimentalismo allí donde debió haber puesto diques de contención. Inevitablemente. el dramaturgo y sus personajes evocan una línea del Eclesiastés: “Para quien se une a todo lo que vive hay esperanza”. el temperamento romántico que el clasicista Murray definió como “la glorificación de la pasión —cualquier pasión— sólo porque es violenta. Williams no pudo alcanzar esta visión serena y exaltante. la luz y las tinieblas. T. En los mejores momentos de sus mejores obras. y por último. Como dramaturgo. En un pasaje de Un tranvía llamado deseo. Sus personajes terrenales se mueven por un paisaje en que laten todas nuestras dualidades en conflicto. a Big Daddy. a Blanche DuBois. O bien. La obra dramática de Williams combina tres elementos básicos: la sensibilidad de Chéjov y su melancólico retrato del héroe como antihéroe. Williams llevó a este tranquilo escenario un género de drama que reflejó el estado mental de una generación y la tocó en la punta de los nervios. Es imposible olvidar a Maggie (La Gata). la inocencia y la corrupción. el eterno Caín y el eterno Abel. porque sus personajes son de aquellos que nacieron para “hacer escenas” del modo más explosivo e hiriente. la carne y el espíritu. .