Ajedrez Lógico, Jugada a Jugada




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lMMlMO CMEMMEM
. .UGADA
A
.UGADA '
EC!¯CF!AL ClAIA
MEXICO


Título original en inglés:
LOGICAL CHESS MOVE BY MOVE
Traducción:
MANUEL ARCE
la. Edición, marzo de 1959
lOa. Impresión. enero de :w:
DERECHOS RESERVADOS
©

Con autorización de
Simon 1nd SchuteT, [nc.
630 Fifth Avenue, New York 20, N. Y.
EDITORIA DIAA, S. A.

Calles de TlacouemécatI y RQbrto Gayol, Méxco 12, D. F.
IOpI6Jo en México Printed in Mexico
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Introucción
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"
2
refrena el impuls de buscar com­
binaciones en cada ocasión que
s presenta; le aconseja coloar
sus piezas donde tienen las ma­
yores probabilidades de atacar, le
dice cómo apoerarse de las vi­
tales casillas del centro, cómo ocu­
par - el mayor territorio posible,
cómo debilitar y entorpcer al
enemigo. Y es el juego de psi­
ciones el que le da la seguridad
d que se presentarán por sí miS
mas las posibilidades definidas
de gnar, y de
<
ue apareceán
combinaciones dectsivs en el ta­
bl0o. El maestro no busa esas
combinaciones. Crea las condicio­
nes . que hacen posible su apari­
ción.
Comentaremos cada una de la
. jugadas d cada partida en len­
guaje sncillo y cotidiano, y el
análisis que se necsit para de­
tallar los efectos de una jugada
o para aclarar un motivo srá
claro y precis. I frecuentes r­
p
ticones del propósito de cada
J
ugada convencrán al lector de
la imprtncia que tienen cier­
tos concepto fundamentales. DeS
pués d que se le haya dicho una
y otra vez que los cballos deS
empeñan mejor su misión en la
casilla SA, y que las tones deben
I R V I N G C H E R N E V
controlar la� columnas abiertas,
sabrá el lector que esa etrate.
gia, es desarrollo d dichas pie­
zas, C¿ geeralmente, bueno. Sao
brá también, como lo sbe cual­
quier maestro, qué jugada debe
Ducar .imero cuando sleccio­
na un buen lugar para un caballo
o una t.
Eto no quiere decir que el lec­
tor M acostumbrará a jugar super·
ficialmente y sin pnsar. Apren­
derá cuándo y cómo aplicar prin­
cipios valioos, y cuándo y cómo
desafiar las convenciones. Adqui­
rirá el hábito de hacer buenas
jugadas con la facilidad con que
un niño absrb el lenguaje:
oyéndolo y hablándolo, y no es­
tudiando las reglas de la Gramá­
tica .
Cada partida que reproduzca el
lector srá una aventura emocio
nante en el ajedrez, en que la
audacia, la agudeza, la imagina­
ción y el ingenio reciben �u justa
recompnsa. Apreciando y absor­
biendo lo que nos enseñan tan
placenteramente, podrmos apren­
der a jugar ajedrez lógico, jugada
a jugad.
IR VING CHERNEV.

La Anotación
Las jugadas de las siguientes
p
artidas aparecen registradas en
l anotación descriptiva. En ella,
e re se abrevia con la letra R,
l dama con D, la torr con T,
e caballo con C, el alfil con A
y el pón con P. Las casillas re­
cb el nombre de las piezas que
l ocupan al iniciarse la parti­
d. El rey oupa la csilla uno
r (IR), Y el peón que M en
centra frente a él, dos rey (2R).
Un adelanto de este peón dos ca-.
sllas en la ¡rimera jugada se
así: . P4R. 'Es redun­
dante decir: 1. PR4R, pues sólo
¾ pón puede ocupar esa casma
K esta jugada. Un adelanto M*
mejante .del peón de rey de las
Das se esibe así: 1. ' M P4R,
J los tres puntos adicionales quie­
Î decir que la jugada fue he·
ca pr las negras.
Una jugada M describ indi,
cndo lo que hace una pieza o
un peón: la casilla a que va o la
cptura que hace. Así, 2. C�AR
sgnifica que las blancas, en su
tunda jugada, movieron un ca­
ballo a la tercera casilla de la
clumna del alfil de rey. No es
neesario mencionar cuál caballo,
pes sólo el caballo de rey podría
moverse a dicha casilla.
Ls capturas M indican con
una 7¿ de manera que ". AC
signific que el alfil toma al ca·
bilo en la cuarta jugda de las
blancas.
La captura al paso s anota así:
8. PX a.p.
Una jugada o captura co ja­
que tiene una t en seuida de la
jugada; por ejemplo: J P6C t.
El mate s indica con f.
.
El enroque en el lado del re
M indica con L·L; en el lado de
la dama, con 0-0-0.
Dejar una pieza amenazada,
significa exponerla a sr captura­
da sin que s pueda capturar a
su vez.
U na prueba scilla de si el
lector ha comprendido la anota­
ción consiste en

er las piezas
y hacer las tres Jugadas siguien­
tes:
1. P4R
2. C3AR
J. A5C
P4R
C3AD
P�TD
He aquí la psicón:
Si la posición del tabler es
igal a la del diagrama, el letor
sbe ya lee la anotación.


A Ataque del Flanco del Rey
Et libro no persigue aturdir
al lector con efectos mágicos, si­
no mostrarle cómo s producn.
Tomemos el popular ataque
del flanco del rey: es muy p
pular porque en él hay combina­
ciones, scrificios brillantes y ju­
gadas de srpresa. Seduce a los
jugadors porque
p
rsigue el ma­
te rápido y pnmte hacer juga­
das sorprendentes.
Pero, ¿cuándo y cómo inicia el
lector un ataque en el flanco del
rey? ¿Deb esperar a que llegue
la inspiración?
L respuesta es sencilla y quizá
resulta sorprendente, así que
echemo una ojeada tas las bam-
balinas:

En el diagrama se ilustra una
posicón enroada. El ry está
.prtegido por un caballo
en
5
¾
3AR Y los tres peones que se en­
cuentran frente a él. Mientras

esas pieS protectoras permanez-
can en su lugar, el rey estará casi
a salvo de cualquier ataque. En
el momento en que cambie la for­
mación, la estructura se debilita.
. Entonces es vulnerable al ataque.
L posición puede cambiar
cuando un jugador juea P3T
voluntariamente para evitar una
clavada, o ruando juega P3C pa­
ra ahuyentar una pieza enemiga.
Pero cuando esto no sucede, el
maestro (y aquí etá el screto)
indue o hace que el cotrario,
por medio de varias amenazs,
adelante
·
el pón de torre o el
peón d caballo. Una vez que
cualquiera de estos peones s ha
movido, crea una debilidad ·en la
estructura defensiva, que puede
ser aprovechada. . Es en tonces
cuando el maestr inicia el ata­
que en el flanco del rey y alcan­
za sus efectos brillantes, si, casi
mágicos
.
L partida Scheve-Teichmann
(Núm. :) muestra lo que sucede
cuando las blancas juegan P3TR
instintivamente para evitar la
clavada. Teichmann se concentra
en el peón que s salió de la lí­
nea y lo convierte en el objetivo
de su ataque. Más tarde sacrifica
un alfil a cambio del pón de
t
torre a fin de romper la posición

lon sus otras piezas.
En la partida Liubarski-Soul­
tanbeieH (Núm. 2), también las
blancas juegan P3TR por temor
H la clavada, y las negras lo casti­
gan con un ataque de peones que
se inicia ... P1TR! (En la par­
tida s explica por qué es buena
esta jugada del peón d� torre, y
mala la de las blancas).
En la partida Colle-Delvaux
(Núm. 3), Colle obliga a jugar
. .. P3TR Y luego, astutamente,
induce ... P3CR. Después de
esto, el sacrificio del caballo ha­
ce que M derrumbe la posición
debilitada. ,
Las negras j(egan '" P3TR
por su voluntad para prevenir un
ataque poco probable en la par­
tida Bakburne-Blanchard (Núm.
4). Blackburne sacrifica un alfil
para elimi
p
ar al indiscreto peón
de torre t poder entrar en el

campo enemigo.
L partida Ruger-Gebhar d
(Núm. 5), ilustra el peligro que
entraña el enroque prematuro,
unido al descuido del centro.
Cuando las negras agregan a sus
otros pecados, un ataque sobre
una pieza con '" P3TR, tiene
como castigo un sacrificio que
abre una columna contra su rey.
La partida Zeissl-Walthoffen.
(Núm. 6) es otro ejemplo de en­
roque inoportuno unido al des­
cuido del centro. Las blancas se
ven obligadas a jugar P3CR, de­
bilitando las casillas blancas que
ya no están protegidas por el
peón. Las piezas de Walthoffen
usan estas casillas para abrirse
paso en la posición y llegar al
rey.
En la partida Spielmann-Wahle
(Núm. 7), las negras adelantan
su peón de caballo para impedir
I R V I N G C H E R N E V
que un caballo se acerque mu­
cho a su rey. Esta jugad; priva
a su propio caballo de rey del
apoyo del pón y crea debilida­
des en las casillas que no están
ya bajo la vigilancia de los peo­
nes. Ls piezas de Spielmann in­
vaden las casillas débiles y dan
. mate.
, La partida Przepiorka-Prokes
(Núm. 8) es una ilustración de
. .. P3CR obligada, con el con­
secuente debilitamiento de las
casillas negras. Przepiorka toma
la precaución de destruir al alfil
que corre por las casillas negras
(para acentuar la debilidad) an­
tes de desencadenar el ataque de-
• •
CIôINL.
La partida tntre Znosko-Bo­
rovsky y Mackenzie (Núm. 9) nos
muestra a las negras esforzándo
se por mantener al caballo ene­
migo lejos de su territorio jugan­
do '" P3CR. Lo logra, pero a
costa de debilitar las casillas ne­
gras próximas a su rey. Ls blan­
cas las encuentran convenientes
• •
para sus piezas, que se turan
para ocupar las casillas críticas.
La partida Tarrasch-Eckart
(Núm. 10) es un ejemplo intere­
sante del peligro en que se incu­
rre al jugar mecánicamente. Las
negras se ven obligadas a jugar
... P4AR Y luego ... P3CR, des­
pués de lo cual sucumben al sa­
crificio del alfil, el cual elimina
todos los pones que protegen al
rey.
Las dos partidas siguientes son
miniaturas deliciosas con mucha
sustancia. La de Flohr-Pitschak
(Núm. 11) es una ilustración fas­
cinadora del proceso de minar a
los guardianes del rey para obli-
, garlos a que se muevan. Pitschak
hace que el peón de caballo se
adelante, luego el peón de torre,
AJEDREZ Ló G IC O
y después derrumba l<s barreras
con un sacrificio de dama.
En la partida Pitschak-Flohr
(Núm. 12), en que Flohr logra
vengarse, las blancas juegan P3TR
para alejar a un alfil de sus cer­
canías. Esto conduce a la pérdida
del pón y a la entrada de la
dama de Flohr hasta situarse in­
cómoamente cerca del rey. L
concentración de ataques que si­
gue, lo deja con un peón solita­
rio para defender a su rey.
En la partida Dobias-Podgorny
(Núm. 13), Dobias obliga a que
se mueva el peón de caballo y
luego el peón de torre. Entonces,
sutilmente, mina la posición de­
bilitada y hace que M derrumbe.
La partida Tarrasch-Mi eses
(Núm_ 14) nos muestra a Ta­
rrasch destruyendo al caballo de
rey, el mejor defensor de una
posición enrocada, y arrancando
de raíz al peón d caballo. L
desorganización de la fOlnación
de peones facilita las cosas para
Tarrasch, quien obtiene la victo-
.
,
-
. .
na con un pequeno mOVImIento
de peón.
Las dos partidas siguientes no
pertenecen, hablando en rigor, a
la categoría de los ataques en el
flanco del rey. Las incluyo para
deostrar las �onsecuencias de
no prourar la seguridad del rey.
La partida Alekhine-Poindle
(Núm. 15) tiene algunas delicio­
sas jugadas pco convencionales
de Alekhine para castigar al ad­
versario, que ha perdido tiempo.
Las negras no pueden enrocar, y

su rey tIene que mantenerse en
el centro, donde está expuesto a
un ataque fatal.
.
, La partida Tarrasch-Kurschner
(Núm. ]6) es una breve historia
que describe los procedimientos
del ajedrez plausible y suprfi-
7
cial. Tarrasch casti� las infrac­
ciones de principio de su oponen­
te haciendo retroceder sus piezas,
donde se estorban unas a las
otras, evitando que el rey enro­
que y asltándolo con toas las
piezas disponibles.
Partida Núm. 1
GIUOCO PIANO
BLANCAS NEGRAS
Scheve Teichmann
Berlín, 1907
El principal objeto de la estra­
tegia en la apertura es el de sacar
rápidamente las piezas para que
tomen parte activa en el jueo.
No se puede atacar (mucho
menos dar mate) con una o do

piezas.
Hay que desarrollarlas todas,
pues cada una tiene una misión
que cumplir.
,
Una buena manera de comen-
zar consiste en lib�ar dos piezas
de un golpe, y esto puede hacers
adelantando uno de los pones
centrales.
l. P4R
Es ésta una excelente jugada
de la apertura. Las blancas plan­
tan un pón en el centro del ta­
blero y abren líneas para su da­
ma y su alfil. Su siguiente juga­
da, si nadie lo impide, será 2 .
P4D. Los dos peones c- ontrolarán
entonces cuatro casillas de la
quinta fila, 5AD, 5D, 5R Y 5AR,
Y evitarán que las negras colo­
quen cualquiera de sus piezas en
esas importantes casillas.
¿Cómo debrán contestar las
8
negras a la primera jugada de
las blancas? No debrán perer
el tiempo considerando jugadas
sin significación, como l. M ..
P3TR o l. .M . P·. Éstas y
otras jugaas sin objeto no sir­
ven para desarrollar las piezas ni
se oponen a la amenaza de las
blancas para monoplizar el cen­
tro.
Las negra debe luchar pO
conseguir una parte igul de l
caillas vliosas. La negra deben
disputar la pesión del centro.
¿Por qué toda esta insistncia
sobre el ctro? ¿Por qué es tan
imprtante?
Las piezas colocadas en el cen­
tro gzan de la mayor libertad
de acción y tienen el mayor al­
cance para su fuera de ataque.
Un caballo, por ejemplo, coloca­
do en el centro, domina en ocho
dirccones y ataca ocho casillas.
Si s encuentra en un lado del
tablero, el alcance de su ataque
s limita a cuatro casillas. ¡Se
reduce a sólo la mitad de un ca­
ballol
La oupación del centro signi­
fica el control del tenitorio más
valioso. Deja menos espacio para
las piezas del enemigo y le hac
difícil la defensa, pues sus piezas
tienden a etorbare entre sí.
L ocupación del centro, o su
control a distancia, levanta una
barrera que divide las fuerzas del
adversario y les impide coperar
de manera armoniosa. L resis
tencia de un ejército desunido así
no suele ser muy eficaz.
.
1. ... P4R
¡Muy bienl Ls negras insisten
en tener una participación equi­
tativa del cntro. Plantan filme­
mente un peón alH y liban dos
de sus piezas.
I R V I N G e H E R N E V
2. C3AR!
¡Indudablemente, la mejor ju­
gada en el tablerol
El caballo se desarrolla con una
amenaza: el ataque a un peón.
De esta manera gana tiemp,
pues las neas no s pueden de­
sarrollar a su antojo. Deben Sl­
var al peón antes d hacer otra
cosa, y esto reduce las posibilida­
des de sus respuestas.
El caballo se desarrolla hacia
el centro, lo que aumenta su al-

canee agreSVO.
El caballo ejerce presión sobr
dos de las casillas estratégicas del
centro, 5R y 4D.
El caballo somienza a tomar
parte al principio del juego, cum­
pliendo el prcepto: Hay que d­
STollar los caballos antes que
los alfiles.
Una de las razones en que s
basa este principio es que el ca­
ballo da pas más cono que el
alfil. Nsita más tiempo para
llegar a la zona donde s lucha.
El alfil pude recoler todo el
tablero en una sola jugada (ad­
viértas que el alfil de rey puede
llear hasta 6TD). Mientras el
caballo necesita salto tras salto
para llear a 5CD, el alfil sólo

requiere un paso.
Otro fin que M desa-
rrollando los es
que tenemos la de que
deben prticipar en la apnura.
Sabemos que' sn más eficaces en
cienas casillas. Pero, en cambi,
no siempre etamos sguros de
cuál sea el lugar apropiado de un
alfil. Tal vez queramos que el al­
fil domine una diagonal, o p

demos que clave una pie-
za enemiga. Por ello: Hay que
sacar los caballos antes de des­
rrQllar los alfiles.
A J E D R E Z L Ó G I C O
En este punto, el lector adver­
tirá qu las neras deben def


der su pón de rey a
r
tes de JU­
gar libremente. Hay diverss mo­
dos de protegr al peón. Deben
deteulinar "el valot de cada una
de las siguientes posibilidades, y
escoger ente ellas:
2.
2.
2.
2.
2.
2.
• • •
• • •
• • •
• • •
• • •
• • •
PSAR
DSA
D2R
ASD
PSD
CSAD
¿Cómo deciden las negas cuál
es la jugada concta? ¿�e�n
analizar incontables combmaclo­
nes y tratr de imaginar toa
suerte de ataques y defensas pa­
ra las diez o quince jugadas si­
guientes?
Pelítaseme aprsurÅ a B*
gurar al lector que un maestro
no pierde el tiempo valioso en
espculaciones inútiles. En lugar
de ello, recurre a una poderosa
arma seCta: juzgar la posición.
Aplicándola, puede eliminar las
jugadas inferiores: a las que el
jugador de tip medio dedica
gran reflexión
.
Apenas mira de
pasada las ¿ugadas que son
.
vi

ladones eVidentes de lo prmcI­
pio dl ajedrez.
He aquí lo que poría pasarle
por la mente al esoger la juga­
da conct:
2. ¶ .. P3AR: "¡Tiblel Mi
peón de alfil oupa una casilla
que de�ía para el
caballo, y estorba el cmino de
la dama pr la diagonal. Y, ade­
más. habré movido un pón can­
do debo desan ollar las piezas:
2. ". D3A: "Mala", pues mi
cabano deb estar en SA, no la
dama. Además, pierdo la fuerza
9
de mi pieza más perosa para _
defender un pón". _
2. ... D2R: "Esta jugada en­
dela a mi alfil de rey, míen tras
que mi dama está desempñando
el papel que podría ejecutar una
.
"
pieza menor .
2 . ... ASD: "He desrrollado
una pieza, pero el pón de dam
queda obstruido y mi alfil de
dama puede quedar enterrado en
vida".
2 . .¶ , PSD: "No es mala, pues
da salida al alfil de dama
. Pe-
ro.
"
¡un momento I Limita el
alcance del alfil de rey y, ade­
más, he movido un peón cuan�o
debería poner en juego las ple-
"
zas .
2. M .M CSAD: "¡Eurekal Esta
es la mejor, pues he desarrollado
una pieza a su casilla más apro
piada y he protegido al peón de
rey al mismo tiempo".
2. . . . • C3AD!
Sin entrar en tediosos análisis,
las negras esogen la mejor juga­
da posible. Siguen el consejo d. el
francés que dijo: "Sortez les ple­
ces!" (Sacad las piezas). Sacan
una
p
ieza y salvan
.
al peón de
rey sm pérdIda d tIempo.
Debo advertir al lector que no
hay que sir ciegamente ésta y
otras máximas. En el ajedrz, co-
- .
mo en la vida, suele sr necesarIo
olvidars de las reglas. Pero, en
gneral, los principios que

bier­
nan al juego sólido constItuyen
excelentes guías, espcialmente en
la aprtura, el-
-
juego mdio y el
final.
1. A4A
"L mejor pieza
r
ara atacar es
el alfl de ry", dic Talash.
10
Por ello, las blanca pnen en
juego est pieza y preparan el

cammo para enroars pronto.
El alfil se apodera de una va­
lio$a diagonal en el centro y ata­
c al peón de alfil de rey de las
ngs Este peón es particular­
mente vulnerable, porque está de­
fendido solamente por una pieza:
el rey. No es raro, aun al princi­
pio del juego, sacrificar una pieza
pr este pón, de manera que
el rey, al capturarla, sale a lo
descubierto y queda expuesto H
un ataque violento.
J.
' "
A4A
¿Es ésta la csilla más adecua­
da pnel alfil? Veamos las alter­
nativas:
J. .. . A: Inferior, pues el
alfil no toma parte en la lucha
por el control dl centro y tiene
poco alcance allí.
J. . . . ASD: Pobre, pues el
pón de dama queda bloqueado,
y el otro alfil puede tener difi­
cultad para salir.
J • . . . A2R: No es muy mala,
ya que el alfil mira hacia lados
diagonales y está bien colocado
para la defensa. En 2R, el alfil
sólo ha dado un paso adelante,
pero se ha desrrollado una vez
9ue deja l primea fila. L im­
portante es recordar que hay que
movr tods las pieza$.
La jugada más fuerte de de$a­
rrollo es J . . . . A4A. E e$ta ex­
celente casilla, el alfil domina
una importante diagonal, ejerce
pr$ión $ el centro y ataca
a un pón débil. Este desarrollo
está de acuerdo con dos reglas
de or para la apertura.
Ha qu coloar cada pi
e%l, tan
rápidmete coo sa posible, e
l cl e qu sa más eicz.
I R V I NG C H E R N E V
Hay que mo cada pie%l so­
lamete un� vez en l aptrtura .
4: PSA
El principal objeto de las blan­
cas es el de etablecer dos peones
en el cntro. Intentan apoyar un
avance del pón de dama. Des­
pués de 5.
P
4D, atacndo al al­
fil y al peón, las negl as deben
respnder 5. ... PXP. La recu­
peración mediante 6. PxP dea
a las blancas con dos pones en
control del centro.
Su objetivo secundario es el de
llevar la dama a se, intensifican­
do la presión sbre el peón de
alfil del rey.
istas son sus virtudes, pro 4.
PSA tiene ta
m
bién desventajas:
En la apertura, hay que mo­
ver las piezas, no los peones.
Al adelantar a SA, el peón ocu­
p una casilla que dbería estar
resrvada para el caballo de da­
ma.
4. . . . D2R
¡Muy bien I Las negras desr o­
llan una pieza al mismo tiemp
que contestan a la amenaza. Si las
blancas persisten en jugar 5. P4D,
la continuación 5. ..@ PXP; 6.
PXP, DxP t gana un peón. La
captura con jaque no da tiempo
a las blancas para recup el
peón, y el peón el e ventaja, si
too lo demás es igual, rsulta su­
ficiente para ganar la partida.
5.00
Las blancas posponen el avan­
ce del pón de dama y mueven
su rey a un lugar segur.
Hay que erocarse lo m po­
to poible, preeriblemete e el.
lado del re.
A J E D R E Z L ó G 1 e o
5. ... PSD
Apoya al pón de rey y al alfil
y fortalec el cntro. Aor el
alfil de dama puede entrar en el

JUe
.
6. P4D
Con la es
p
ranza de que las
neras cambIen peones. Esto �e­
jaría a las blancas con una Im­
prsionante alineación de peones
en el centro, y la casilla !A p­
dría ser ocupada por su caballo.
Si después de 6 . . . . PxP; 7. PxP,
DxP, las blancs castigan la to­
ma del pón mediante 8. TIR,
clavando a la dama.
6. ... ASC
I Pero las negr as no necesitan
capturarl Ahora que su· peón de
ry está sguro, el alfil, sncilla­
mente, s retira, presionando to­
davía el centro desde su nueva
posición.
A pesar de su fomidable as­
pecto, el centro de peones de las
blancas es deleznable. El pón de
dama está atacado tres vecs, y
las blancas deben mantener una
triple defensa sbre él mientras
intentan completar su desarrollo.
Con 7. DSC, que proyectaban an­
tes, se elimina la defensa de la
dama, mientras que con 7. CD2D
queda separado. Mientras tanto,
tienen que hacr frente a la ame­
naza de 7 . ... A5C clavando y,
por lo tanto, inutilizando a uno
de los defensrs del peón.
Antes de comprometers en un
curs definido de accón, las blan­
cas tienden una pqueña tram­
pa:
7. P4TD
::
Jugada marrullera, pero ilógi­
�a. Ls blancas amenazan con un
ataque sbre el alfil mediante 8.
P5T. Si entonces 8. . . . AT;
9. P5D ataca al caballo que pro­
tege al alfil. Después de la rs­
puesta 9. ... CID, las blancas
capturan con 10. T, ganando
una pieza. Si depués de 8. P5T
las negras jugaran 8. . . . CxPT,
la continuacón 9. TxC, AxT;
10. D4T t da a las blancas dos
piezas por una torre.
Pero, ¿qué dereco tienen las
Qancas de hacer combinaciones
cuando su desarrollo está tan re­
trasado? Un ataque como el que
se inicia aquí es prematuro y no
puede tener éxito.
Hay que desrrollar todas las
piezs antes de iniciar culquier
combinción.
7. . .. P8TD
Prepara una retirada para el
alfil. Esto no viola el principio
de que no hay que hacer movi­
mientos iÍmecesarios de los po­
nes en la aprtur. El desanollo
no deb sr rutinario o automá­
tico. Primero hay que hace c
go de las amenaas. Si se ncsita
más justificación, considéres que
la périda de tiempo de las M
gras etá compnsada con la in­
fructuoa jugada 7. P4TD de las
blancs.

12
8. P5T
Hay una remot posibilidad
de que las ns cedan a la ten­
tación de tomar el pón.
8. . . . AT
¡Pero las negras no muerden
el anzuelol
9. PSTR
¡Jugada de café I Los jugadores
dbiles hacen instintivamente es­
ta jugada (cediendo a los bajos
instintos) por el temor de que
una de sus piezas quede clavada.
E mejor smetese· a la clava­
da (molestia provisional) que
evitarla con una jugada 'ue de­
bilita la psición de los pones
que defienden al rey y, además,
debilita la etctura de manera
permanente. Moviendo P3TR o
P3CR después de enroar, se crea
una debilidad orgánica que no
porá remediars, pues un peón
adelantado no pnede retrocder,
y la posición, una vez alterada,
no puede restaurarse. El peón
qu se ha movido hacia adelan­
te s convierte en blanco para el
ataqu dircto, mientras que la
casilla que defendía antes (en
este caso, SCR) M convierte en
camp de aterizaje para las tro-

pas enem1gas.
"Nunca hay que mover l
1 R V I N G e H E R N E V
pones que se encuentran frente
al ry enroado, salvo por nece­
sidad o pra ganar una vetaja",
dice Tanash, "pues cada juga­
da de los peones debilita la posi­
ción".
Alekhine dic con mayor
enería aún: "Hay que esforzarse
siempr pr cnsrvar los u
pones frente al rey enroado en
sus casillas originales durante el
mayor tiemp que sea poible".
Las neras pueden ahora es­
pecular en destrozar el flanco del
rey blanco eliminando su peón
de torre, aunque sa a costa de
una pieza. L recaptura abre la
columna del caballo y expone al
rey blanco al ataque. Natural­
mente, este plan no s lleva a ca­
bo hasta que
h
an entrado más
piezas en el juego.
9. . . . CSA
El caballo interviene en la re­
friega con un ataque sbre el
peón de r.
La jugada es excelente y está
de acuerdo con un recurs tácti­
co muy útil:
Hay qu desarrollarse con una
amenaza siempre qu sea posible.
Recuérdes que, para hacer
frente a la amnaza, el adversa­
rio deberá abandonar lo que es­
té haciendo.
10. PP
Las blancas cambian y abren
columnas para sus piezas. Desgra­
ciadamente, esto redunda en fa­
vor de las negras, de acuedo con
la regla aplicable en estos casos:
Las columnas abiertas se tradu.
cen en ventaja del jugador cuyo
desarollo sea superior.
10. . ..
CDxP
Muco más fuerte que tomar
AJE D R E Z L óG I C O
con el pón. El caballo de dama,
helosamente centralizado, irra­
dia energía en todas las direc­
ciones (co que no puede hacr
un peón).
L desparición del pón blan­
co de dama ha bneficiado al
alfil de las neras, oculto en 2T.
Su alcance M ha extndido, de
manera que ahora controla toda
la diagonal gue llea al peón
blanco del alftl IY al ry que es­
tá detrás del peón 1
¿Qué harán ahora las blancas?
No han hecho nada para sacar
al peón de ry del aprieto en que
M ecuentra. Toavía M halla
atacado por uno de Jos caballos
de las negras, mienuas
q
ue su
alfil está amenazado pr e
l
otro.
11. CxC
Parec plausible, pues las blan­
c_ as M libran de una pieza colo­
cada en situación pdeoa. Pe­
ro al hacer este cambio, el ca­
ballo blanc del ry, el mejo
defensor de l posición enrocad,
desaparc también del tableo.
La importancia
9
ue tiene conser­
var el cballo del r en situa­
ciones smejantes fue hecha no­
tar pr Steinitz hac más de se­
tenta años, cuando dijo: "Tres
peones que no se hayan movido
en el flanc de ry, en unión de
una pieza menor, fonnan un p­
deros baluarte contra un ataque
en flanco". Tarrasch confir­
ma el valor del cballo de rey
con una afiración enfática: "Un
caballo en 3A es la mejor de­
fensa de una picón enroada
en el flanc del rey'.
11 . Æ . ' DxC
Obséree que el caballo de las
blancas desaparció del tableo,
pero el caballo de la negras ha
sido sustituido por otra piez.
Esta nueva pieza, la dama, es­
tá magnifica�nte coloada en
4R. Domina el cento, amenaza
al indefenso peón de rey y M
encuentra pronta a entrar en ac­
ción en cualquier
'
parte del ta­
blero.
¿Cómo resuelven las blancas el
problema que planta la psi­
ción de la dama amenazador y
los ataques al peón de rey? L
gustaría desalojar a la dama con
1 Z
.
P4A, pero, desgr aciadamente,
esa jugada no es legitima. ¿Pue­
den salvar al pón?
lZ. C2D
Con la desesprada espranza
de que las negas tomen el peón,
a lo que seguiría 1 Z. Ý W Æ CxP;
13. CxC, DxC; 14. TIR, Y la
clavada gana la dama.
Pero a las negras no les inte­
resa tomar peones. Su superiori­
dad posicional es suficiente para
justificar que busquen una com­
binación que lleve a una victoria
decisiva. Sus alfiles ejercen terri­
ble presión en las diagonales (la
pesar de que un alfil no M ha
desarrollado toavía 1). Cada uno
de ellos ataca a uno de los peones
que protegen al re. L dama
nea M encuentra pronta a pe­
netrar en el flanco del rey, y el
caballo puede acudir en auxilio
si fuer necesario. Las neras
controlan el cntro, condición
que, como dice Capablanca, es
esencial para llear a cabo un
ataque contra el rey. En resu­
men, las neras mercen encon­
trar una combinación triunfado-

ra como rcompnsa
p
r su Jue·
go metóico de psiciones.
L cuestión está en saber si
hay una meta qu valga la pna
,
14
para la explosión de esta poten­
cia acumulada.
12. Ñ @ AxPT!
¡Sí, naturalmente! E peón de
torre, que M movió inoentemen- .
te a 3T para\ evitar una clavada.
Las negras' eliminan al peón
incauto, castigo merecido por el
delito de debilitar la posición y
• •
traICIonar a su rey.
13. P
Las blancas deben capturar al
alfil o perder un peón sin nin­
guna retribucón.
13. '" D6C t!
¡ Entrada aplastante! Adviérta­
se la forma en que las negras ex­
plotaron las dos consecuencias
principales de la jugada 9. P3TR.
Capturaron al peón de torre y
utilizaron como punto de inva­
sión la casilla 6C, debilitada por
haber avanzado dicho peón.
14. RIT
Las blancas no pueden tocar a
la dama, pues su peón de. alfil es­
tá clavado_
14. Æ W M DxPTt
Las negras destruyen otro peón
defensor, exponiendo aún más al
rey-
15. RI C
La única jugada de las blancas.
A cambio de su alfil sacrificado,
I R V I N G C H E R N E V
las negras tienen dos peones ...
y el ataque.
15. _" C5C
Aenazan mate. Las blancas
deben evitar la amenaza en su
2TR o dar a su rey una casilla
para escapar. Si intentan dar li­
bertad de movimiento al rey me­
diante 16. TIR, caen en 16 .
AxP t. Por ello juegan:
16. CSA
Para cuidar 2TR y evi�ar· el
mate con la dama.
¿Cómo teunan las negras el
ataque? Razonan de l� .siguiente
manera: Hemos capturado dos de
lo peones próximos al rey. Si
poemos eliminar al tercero, el
rey quedará si el último indi­
cio de protección, y estará inde­
fenso. Este último defensor, el
PAR, etá atacado por nuestro
caballo y nuestro alfil, y prote­
gido por su, torre y su rey. Por
ello debemós ahuyentar a uno
de los defensores o atacar al peón
por tercera vez. ¡ Quizá podamos
hace las dos cosas simultánea­
mente!
16. Æ . Æ D6C t
Explotando una vez más la cir­
cunstancia de que el peón de al­
fil está clavado, las negras lo ata­
can con una tercera pieza: la da­
ma.
17. RIT
El rey debe movese al rincón
y abandonar al peón. Sólo lo de­
fiende la torre ahora, contra un
ataque de la dama, el caballo y
el alfil. El peón debe sucumbir,
y con él M prderá la partida.
17. . M . AxP
Cubre la casilla de refugio del
rey, IC, y le impide volver a ella
en respuesta a un jaque.
. 18. Abandonan.
A J E D R E Z L ó G I C O
L amenaza de las negras era
18 . . . . D6T t; 19. C2T, DxC t·
Como 18. TxA se traduce en
18 . . . CxT t, no había escapa-

tona.
Partida Núm. 2
GIUOO PIANO
BLNC NEG
Liuban¡ki Soultanbeieff
Lieja, 1928
1. P4R
¡L mejor jugada del tablero!
Un peón ocupa el centro, y do
piezas quedan libres para entrar
en acción.
Hace ciento cincuenta años, el
gran Philidor dijo: "La partida
no puede abrirse mejor que ade­
lantando dos casillas el peón de
rey". Este consjo es válido to­
davía.
Sólo hay otra primera jugada,
1. P4D, que libra dos piezas al
• •
mismo tiempo.
1. . . . P4R
¬
"Probablement. la mejor res­
puesta", dice Capablanca.
Las negras igu�lan la presión
en el centro y liberan a su dama
y su alfil.
2. C3A
R
Es superior a otras jugadas de
desrrollo tales como 2. C3AD o
2. A4A, que son menos enérgicas.
El caballo de rey entra en juego
con un ataqu, lo que reduce el
número de posibles respuestas.
Las negras deben defender su
peón con 2. '" C3AD o 2 Ñ . . Ý
P3D. O pueden deidirs a con­
traatacar mediante 2 . . . . C3AR.
Cualquiera que sea su respues­
ta, no pueden prder el tiempo.
15
Deben hace1' algo para responder
a la amenaz d las blanas.
2. . . . C3AD
Indudablemente, la jugada ló­
gica. El' peón queda protegido sin
pérdida de tiempo, y el caballo
de dama se desarrolla a la casilla
más ventajosa de la apertura en
una sola jugada.
3_ A4A
Excelente, pues el alfil se apo·
dera de una importante diago­
nal. El alfil ataca la casilla 7 AR,
que es el punto más débil de las
negras.
El alfil se usa con mayor pro·
vecho para controlar una diago
nal o para clavar (e inutilizar)
• •
una pieza enemIga.
3. .. . A4A
Una buena alternativa es 3.
·
Ý .. C3A. Cualquiera de las dos
jugadas está de acuerdo con las
máximas de los maestros, que
aconsejan y ponen en prdctica:
¡ Hay que sacar las piezas rápi­
damentel
Hay que mover cada pieza so­
lamente una vez en la apertura.
Hay que desarrollarse con la
mira de controlar el centro.
Hay que mover sólo aquellos
peones que faciliten el desarro­
llo de las piezas.

¡ Hay que mover piezas, no
peonesl
4. P3A
Las intenciones de las blancas
sof muy claras: desean apoyar el
avance de los peones en el cen­
tro. Su siguiente jugada, 5. P4D,
atacará al peón y al alfil. Para
salvar a su pón de rey, las Mª
gras tendrán que jugar 5. * ..
PxP. L recaptura mediante 6.
PxP dará a las blancas una po­
derosa fOlmación de peones en el
centro.

16
La idea de las blancs tiene
cierto valor si puede llevars a
cab. Si el plan falla, su peón en
la casilla 3AD quita al caballo
de dama su casilla más útil.
,
4. W " AS !
El ajedrez no C un juego que
pueda jugarse mecánicamente.
Por lo general, el mover dos ve­
ces una
p
ieza en la aprtura es
una pérdIda de tiempo, pero hay
que eliminar las amenz antes
de continuar el desarollo.
El alfil s retira a fin de rehuir
los efectos de la esprada jugada
de las blancs 5. P4D, que ataca
al peón y al alfil.
5
.
P4D
Con la espranza de inducir a
las ne a cambiar poes. Ad­
viértas que el pón negro del
rey está atacado, pero no sucede
lo mismo co su alfil.
5. . . . D2R
En lugar de cambiar peones
(como se habrían visto oblgadas
a hacerlo si el alfl hubiera esta­
do también atacado), las neglas
defienden su pón de rey al mis­
mo tiempo que sacan otra pieza.
Su dama ha adelantado sólo una
casilla, pro la jugada es loable:
El hecho de abandonar la úl­
tima fila contituye un jugada
de desTollo.
A más de desarrollar una pieza
y defender un pón, la última
jugada de las negras amenaza con
6. '" PxP; 7. PxP, DxP ¡, ga­
nando un peón.
6. O-O
Además de los acotumbrado
beneficio que se derivan del en­
roque (salvaguardar al rey y po­
ner en movimiento la torre), la
jugada de las blancas protege in­
dirctament a su peón de ry. Si
las neras intentan 6. , . . PxP;
I RV I N G C HERN EV
7. P, DxP, entoncs 8. TIR
clava y gna a la dama.
6. '" C3A!
El caballo se desarrolla con
una amenaza de ataque sobre el
peón de rey.
7. PD
Tentdora, pues ahuyentará al
caballo d dama de s; fuerte p
sición.
L jugada es natural, pro me­
rece censura por diversos moti­
vos:
a) El pón de dama bloquea el
camino del alfil blanco, limitan­
do considerablemente su acción.
b) Ha aumentado el alcance
del alfil de las negras. Ahora su
ataque va .irectamente al rey
blanco.
c) Las blancas han movido un
pón, mientras sus piezas del
flanco de dama pidn a gritos
ser libradas.
En la apertura hay qu mover
sólo aquellos peones que ayuden
a desrollar [a pies.
7. ' " CICD
L retirada es más sgura que
mover el caballo al lado del ta­
blero. Después de 7 . . . . C4TD,
la respuesta de las blancas es
8.
A3D, tras lo cual' amenazan con
ganar al caballo mediante 9.
P4CD.
8. A3D
Defiende al pón de ry. Más
compatible con la estrategia de
la apertura e el desarrollo de
otra pieza. Cualquiera de las dos
jugadas, 8. CD2D u 8. D2R, pro­
tee al peón al mismo tiempo
que desarrolla otra pieza.
N o hay que mover dos veces
la misma piez en la apetura.
Es interesante obserar cómo
castigan las negas estas infrac­
ciones de principio. En el table-
A JEDREZ L ó G I C O

rOrcomo en nmguna otra parte,
la justicia acaba por triunfar.
8. . . . PSD
No puede hacerse excepión
en esta jugada del peón: forta­
lece el centro, abre un camino
pr el alfil de dama y quita a
la dama la carga de proteger al
peón de rey.
9. PS .. r ..
Para evitar que las negras cla­
ven a su caballo mdiante 9 . . . ..
A5C, pero, como hizo notar Pu­
blio Siro hace algún tiemp,
"Hay rmedios pores que la en­
fermedad".
Al perturbar la psición de los
peones qu escudan al rey, las
blancas debilitan orgánicamente
la estructura de la posición enro­
cada en el flanco de rey, y hace
del desenturado peón de torre
un blanco cómodo pra el ataque
directo.
Toos los teóricos del ajerez
afiIan la validez de este con­
cepto de dejar sin mover los po
nes del flanco de rey, dese
Staunton, quien dijo hace más
de un siglo: "No suele sr pru­
dente en un jugador inexperto
adelantar los peoles del flanco·
CM que s ha enrocado su rey",
hasta Reubn Fine, quien dice
en la actualidad: "La considera­
ción más esencial es que el rey
no deb estar expuesto al ataque.
/
17
S encuentra más seguro cuando
los trs peones se hallan en sus
casillas originales".
¿Cómo aprovechan las negras
la última jugada de las blancas?
¿Cuál es la mejor manera de po­
ner de manifiesto sus imperfec­
ciones?
9. . . . PSTR!
¡Haciendo una jugada sem­
jante a la que he censurado an­
terionnentel
¿Cuál es la justificación para
que las negras adelanten el pón
de torre?
Las negras no han debilitado
su posición defensiva, pues su
rey no s enrocó en el flanco del
rey. Su avance del peón de torre
es un gesto de ataque, no un tí­
mido intento para cuidarse de
una clavada. El peón de torre
constituirá una bas para el peón
de caballo, que marchará hasta
4C y luego a 5C. A partir de allí
atacará en dos direcciones, al ca­
ballo de las blancas y a su peón
de torre. L blancas s vern
obligadas a capturar este pón o
a pnitirle que capture su peón
de torre. Cualesquiera sean los
cambios que ocunan, la conse­
cuencia srá que quedará abier­
ta la columna del cballo, por la
cual pueden las negras alinar

sus piezas para atacar al rey.
10. D2R
Jugada de desarollo; pero pue­
de sr demasiado tarde.
10. . . . P4 !
¡Un ataque a la bayoneta I El
siguiente pas es 5C, con lo que
el peón romprá la posición de
las blanca.
11. C2
A fin de cVÍæ el esperado
avance. Si. el peón s mucVc, C^
18
tará atacado tres veces y defen·
dido sólo dos.
¿Ha abortado el plan de las
negras?
11. . . . P5C !
¡ De ninguna manera I Si es ne­
cesario, las negras sacificarán un
peón a cambio de derrumbar la
muralla defensiva que rodea al
rey.
12. PxP
Prácticamente obligada, pues
las negras amenazan con 12. @ . .
PXP, así como con 12. . Ñ . P6C.
Las blancas han conseguido
cerrar la columna, cuando me­
nos provisionalmente.
12. . . Ñ TIC
¡Ahora son las negras las que
atacan al pón de cballo tres ve­
ces, mientras que sólo dos piezas
10 defienden I
Evidentemente, las blancas no
pueden dar más apoyo a su peón
con 13. P3A, porque es una ju­
gada ilegal, ya que expone a su
rey al jaque.
13. AxP
Capturando desesperadamente
un peón aislado. En vista del re·
tardo en su desarrollo y del aprie­
to en que se encuentra su rey,
esta ca
p
tura es un comprtamien­
to aUlesgdo. Si quea alguna
esperanza, está en una jugada tal
I R V I N G C H E R N E V
como 13. A3R, que no sólo pone
• • •
en Juego otra pIeza, âM U que, al
oponer a una fuera otra de
igual potencia, neutraliza la pre­
sión del alfil negro.
L jugada del texto hace caso
omiso de la advertencia:
No hay qu capturar peones a
expensas del desarollo o de la
posición.
13. . . . CxPC
&
Ganando tiempo mediante la
amenaza al alfil . . . entre otras
cosas.
¿Pueden las blancas salvar la
partida?
Si intentan 14. CxC, las negras
obtienen la victoria con 14. . . .
AxC (atacando a la dama); 15.
D2A, A6A (amenazando 16 . . . ¯
TxP t; 17. RI T, D5T t); 16.
P3CR, D5T !, Y el mate viene
en 8T.
Siguiendo esta lína de juego,
las negras explotan hábilmente
la impotencia de los peones cla­
vados de las blancas.
14. ASR
El alfil se rtira e intenta re·
peler a uno de los asaltantes.
14. . . . CxC
Esta captura limita considera­
blemente las posibilidades de rs·
puesta de las blancas. El caballo
ha tomado una pieza y ahora
amenaza a la torre.
A J EDREZ L Ó G I C O
15. RC
En la alterativa 15. A, las
negas ganan mediante 15. . . .
PTxA; 16. Re, D5Tt; 17. RIC,
TxP t! (el más rápido); 18. RxT,
A6T t!, y las blancas irán a ma­
te cn 19. RIC. D4C t; 20. R2T,
D7C f, o a un jaque a la des­
cubierta con 19. RT, AxT t
desc.; 20. RIC, AxD, y la pér­
dida de material es ruinosa.
15. . . . D5T t
Las negras tienen dos piezas
principales operando con toda su
potencia en las dos columnas
abiertas cerca del rey. El ataque
se desarrolla por si solo.
16. RIC
La única jugada de las blan-
caso
16. . . . D6T
Amenazan mate.
17. Abandonan.
No hay defensa que posponga
el mate por mucho tiempo:
Si 17. P3CR, TIT; 18. P3A,
AxA t; 19. DxA (ó 19. T2A, D8T
t), DP t. O si 18. P3A (defen­
diendo al peón de caballo con la
dama), AxA t; 19. T2A, DxPC,
que es mate. •
¡ Resulta extraño que las blan­
cas, que tanto temían la clavada,
hayan perecido por una clavada I
Partida Núm. 3
PARTIDA DE PEON
DE DAMA
(Sistema de Calle)
BLANCAS
NEGRAS
Colle
Delvaux
Gand-Terneuzen, 1929
1. P4D
19
Los jugador�s moderos cni­
deran que ésta C la jugada más
fuerte de la apertura. Es tan va­
liosa como 1. P4R porque son
dos las piezas que quedan libres
para entrar en acción y. al mismo
tiempo, un peón se apoera de
una casilla central. Pero, por otra
parte, el peón de dama queda
protegido en el centro, mientras
que el peón de rey es vulnerable
' a un ataque inmediato.
1. . . . ND
Esta jugada, o 1. . . Ñ C3AR,
es prácticamente obligada. No de­
b peritirse que las JI ancas jue·
guen 2. P4R Y dominen las vi­
tales casillas de cen tro con sus
peones.
2 Æ CAR
Una autoridad tan eminente
como Lasker. campeón mundial
durante veintisiete años, dice de
esta jugada: "En la práctica he
solido encontrar que lo más enér­
gico es colocar los caballos en 3A,
donde tienen magníficas perspec­
tivas".
2. Æ Æ C3AR
Las negras, ni tardas ni pere­
zosas, desarrollan su caballo de
rey colocándolo en la casilla más
útil.
3. P3R
Por lo general, se considera
que es dudosa la estrategia de li·
berar un alfil al mismo tiempo
que se encierra al otro. En esta
partida, las blancas adoptan un
sistema que requiere la acumula­
ción de energía dinámica detrás
de las líneas, la cual se desenca­
dena en el momento oportuno
mediante una explosión en la ca­
silla clave 4R.
Con este objeto, las blancas ' se
desarrollan de tal manera que
sus piezas ejeran la presión má-
20
xima en 4R. Por lo tanto, su al­
fil oupará �D y su dama ou­
pará 2D. Si s requiere mayor
concentración de fuenas, su da­
ma s desrrollará a 2R, o su to­
rre de ry se moverá a 1 R_ En­
tonces, con toa esta energía po­
tencial pronta a desatarse, · el
peón de rey avanza a 4R para
desbaratar la posición y abrir el
fuego en el flanco de rey.
En el sistema de Colle, el de­
sarrollo es de posición, ,pero el
objetivo es un ataque en el flan­
co del ryl
3_ :Ñ . P3R
Esta j ugada merece nuestra
censura porque es una jugada ru­
tinaria de desarrollo que parece
no preocuparse por interferir en
los planes de las blancas. Eviden­
temente, hubiera sido mejor ata­
car el centro de peones blancos
con 3. Ñ . . P4A o contraatacar
con 3. Ý ¯ A4A. Esta última no
es sólo una jugada sncilla y só­
lida de desarrollo, sino que es
una preparación para oponerse
al alfil de las blancas, el cual
se dirige a 3D, con una fuerza
igual. El cambio de alfiles, que
ocurre tarde o temprano, priva­
rá a las blancas de un alma va­
liosísima en los ataques del flan­
co de rey.
4
.
A3D
¡ Adviértase la diferencial El
alfil de las blancas domina una
hermosa (e indisputada) diago­
nal, mientras que el alfiÍ de las
negras, que cubre casillas del mis­
mo color, está obstaculizado por
el peón de rey.
4. W • • P4A !
¡ Muy bienl Las negras atacan
la formación de peones en el cen­
tro y dan a su dama acceso al
flanco de dama.
I I V I N G C HEI N EV
Esta jugada libera�ora del al­
fil es d la mayo impctancia C
las aperturas del peón de dama_
5. P3A
", Sólo debn movers uno o
dos peones en la apertural ", di­
cen los jugadores autorizados, pe­
ro no deb sguirs inflexible-
.
, . W .
mente nmgun prmCplO.
En el caso de que haya un cam­
bio de pones, las blancas pue­
den recapturar con el peón de
alfil y mantenr un peón en 4D.
¿Por qué no con el pón de rey?
El futuro del pón de rey ha que­
dado detelminado previamente_
Deberá panecer en 3R y es­
tar pronto a ittroducirse en 4R
cuando llegue el momento opor­
tuno, para srir de punta de
lanza en un ataque sobre el flan­
co de rey.
5. . . . C3A
Otra buena jugada. El caballo
entra en el juego hacia el centro,
aumentando la ptsión sobre · el
peón de dama.
6. CD2D
Una salida que parece excn­
trica. Este caballo no sólo blo-
uea el camino de la dama y el
ma no parece acer gran cosa.
A pesar de ello, un experto no
titubearía un momento para ha­
cer esta jugada. Por una parte,
el caballo agega su peso a la
presión sobre la estratégica casi­
lla 4R, que es el trampolfn para
el inminente ataque. Por otra
parte, estd movilízdo una vez
que abandona la primera fila.
Finalmente, puede salirse del ca­
mino de la dama y del alfil cuan­
do sea conveniente hacerlo.
6_ . . . A2R

Las neras pnen en Juego otra
pieza (rcuérdes que el alfil cum-
A J E D R E Z L ó G I C O
pIe una misión una vez que aban­
dona la primera fila) y s pre­
paran para poner a salvo a su rey
enrocando.
7. O-O
El rey s refugia en un sctor
menos expuesto, mientras que la
torre sale de su escondite.
7.

P5A
tsta es la jugada que hace ins­
tintivamente un principiante. Su
propósito es el de ahuyentar �
una pieza incómod

de su PoS
!
­
ción favorable. La Jugada es de­
bil porque afloja la presión M
bre el centro de las blancas. Es
necesario mantener la tensión si
las negras desean tener algo que
decir sobre lo que sucede en es­
ta área vital.
El contrfuego en el centro es
el mejor medio de oponerse a un
ataque en el flanco de re. Y pa­
ra conseguirlo, la posición d los
peones deberá conJerse fluida.
8. A2A
Naturalmente, el alfil se rti­
ra, pero no abandQna la diagonal
que lleva a la casilla 4R, donde
vendrá la irrupción.
8. W • • P4CD
21
Ante todo, para hacer lugar (n
2C a su alfil de dama, pro tam­
bién con . el propósito de causar
dificultades mediante un avance
de sus pones del flanco de da­
ma.
9. P4R !
¡ La jugada clave de esta aper­
tura! Abrirá líneas para un ata­
que de las piezas blancas.
9. . . . PxP
No es una disyuntiva muy
agradable para las negras, pero
no pueden pennitir que la ame­
naza de 10. P5R (que desaloja al
caballo y estorba sus movimien­
tos) se cierna perptuamente so­
bre su cabeza.
10. CxPR
Cn esta recaptura, las piezas
de las blancas, que estaban ence­
rradas en el fondo de la escena,
saltan al campo de bata�la
:
. .
Las blancas tienen la 1Il1Clatl­
va y una posición dominadora
desde la cual pueden ejercerla.
Si no se presentan inmediatas
posibilidades de ataque, pueden
aumentar tranquilamente la pre­
sión con D2R, TR 1 R, A 4A (o
5C) Y TDI D, Y esperar a que se
derrumbe el juego' de las negras.
10. . . . O-O
Quizá hubiera sido más pru­
dente posponer el enroque (que
ordinariamente es muy recomen­
dable), pues las blancas están
prontas a atacar en esa dirección.
Es este otro caso en que el valor
de un precepto está condiciona-
• •
do por las cIrcUnstanCla

.
Las negras harían mejor en es­
forzarse por contrajugar median­
te 10 . . . . D2A, seguida por 11 .
. . . A2C y 12 . . . . TID.
22
11. D2R
,
Jugada de desarrollo que con­
tiene una amenaza de ganar una
pieza. La idea es 12. CxC t, AxC;
13. D4R, Y la amenaza de mate
en el flanco de rey gana al ca­
ballo expuesto en el flanco de
dama.
11. . . . A2C
Las negras defienden a su ca­
ballo desarrollando otr' pieza.
12. C (3A)5C !
Amenaza 13. CxC t, AxC; 14.
CxPT, y las blancas han ganado
un peón.
¿Por qué poner un signo de
admiración en una amenaza de
una sola jugada para ganar un
miserable peón? ¿Por qué glorifi­
car esta jugada cuando las ne­
gras no sólo pueden salvar el
peón, sino también hacer que las
blancas pierdan tiempo? Las ne­
gras, sencillamente, mueven al
peón una casilla, lo rescatan, y
obligan al caballo blanco a que

se retIre.
La respuesta a la primera pre­
gunta es que la ventaja de un
pón es suficiente para ganar si
toas las demás condicones sn
iguales. Ganar un pón a costa
de arruinar la propia psición es,
naturalmente, insensato.
La respuesta a la segnda pre­
gunta es que el propóito de las
I R V I N G C H E R N E V
blancas con su brillante jtada
de caballo es obligar a uno de
los peones que defienden al re
a dar un paso hacia adelante.
El sceto de llevar a cabo vic­
toriosamente un ataque en el
flanco del rey consiste en crear
una brecha en el cordón de peo­
nes que roean al rey; en indu­
cir u obligar a moverse a uno de
los peones. El cambio en su ali­
neamiento da a la defensa una
debilidad peanete.
12. ' " P3TR
"Hay que tocar a los peones
que s encuentran delante del
rey con infinita delicadeza", di­
ce Santasiere� ¡ Pero, ay, es dema­
siado tarde/ Las negras tienen
que alterar la posición de los
pones .
. Si hubieran intentado 12. . . .
CxC, la recaptura con 13. DxC
amenaza mate y obliga a 13 . . . .
P3C, ¡ y los peones quedan dis­
locados/
13. Cxc t
Destruye al caballo de rey, que
es el mejor defensor de la posi­
ción enrocada.
13. ' " AxC
La alternativa 13. " . hC
pierde rápidamente. Las blancas
podrían ganar tomando peones
con 14. CxPR. PxC; 15. D4C t,
RI T (15. ' " R2A; 16. D6C t);
16. D6C, P4A; 17. DXPT t, RIC;
18. DxP ], y el pón del alfil cae
a continuación, o con 14. C3T
(amenazando 15. AxP) , R2C; 15.
D4C t, RIT; 16. AxP, TI CR;
.
17. D5T, Y el jaque a l a descu­
bierta ser fatal.
14. D4R
Amenazan mate instantáneo.
U. . . . P3C
A J E D R E Z L ó G I C O
No parece muy seductor hacer
espacio para la huida del rey con
14 Ñ M M Ñ TI R, porque después de
15. D7T t, RIA; 16. C4R, el ata­
que de las blancas parece pli­
groso. Sin embargo, es preferible
a la jugada de las negras, que
impide acercarse a la dama, pe­
ro altera la configuración de los
peones. Este cambio en la distri­
bución de las piezas da a las ne­
gras una debilidad orgánica que
puede resultar fatal.
Todo esto es alentador para
las blancas, pero, ¿cómo debel'án
proced�r? ¿Cómo explotan las
debilidades de la posición de las
negras? Y, sobre todo, ¿qué ha­
cen con su caballo, que todavía
está siendo atacado? ¿Lo retira­
rán vergonzosamente?
Antes de devolver el caballo a

• •
SA de manera mecamca y S10 re-
flexión, las blancas examinan cui­
dadosamente la situación. La p
sibilidad de desargar un golpe
decisivo puede estar allí" en ese

mlSmo momento,

ro una pre-
surosa "jugada eV1dente" puede
dar a su adversario suficiente res­
piro para rorganizar sus defen­
sas.
tsta es la psicón, y he aquí
cómo razonan 13 blancs su ata­
que:
El punto clave debe sr el pón
neo del caballo dl r, el cual
2S
defiende al rey de la invasión. Si
alg le sucede a este peón -si es
capturado-, la defensa s desmo­
rona, y puedo irrumpir en la foro
taleza. ¿Cómo puedo hacer para
eliminarlo del tablero?
.
El peón del caballo está prote­
gido por el peón del alfil. Supon­
gamos que destruyo su apoyo sa­
crificando mi caballo a cambio
del peón del alfil. Después de
15. CxPA, Re (o 15 . Ñ Ñ . TxC);
16. DxPC t, y tengo dos peones
a cambio de mi caballo, con un
tercero en perspectiva, pues el
pón d torre deberá caer. El
material es entonces aproximada­
mente igual, pro su posición
queda completamente deshecha,
y en la lucha cuerpo a cuerpo la
victoria deberá ser fácil.
tste pdría sr el plan genera�,
pero, antes de ponerlo en mOV1-
miento, las blancas analizan la
combinación buscando posibles
fallas, y encuentran lo siguiete:
Si 15. CxPA, TxC (trayendo
otra pieza para la defensa); 16.
DxPC t, T2C; 17. Dx, C!, Y
súbitamente las negras son las
agrsras. Amenazan mate en dos
jugadas con 18. . . . C7R t; 19.
RIT, A t, así como la ruina
definitiva con 18. . . . Tx t, se­
guida pr un mortal jaque a la
desubierta.
Claramente, esta línea de jue­
go e demasiado pligrosa. ¿Hay
alguna otra fona de in m
p
i
en el camp enemig s dejar
que la tn nea entr en el
juego? ¿Puedo elimar al peón
del af sin toar la tOl? E
muy importante que yo elimine
a este pón, pus apoya al pón
del caballo y al póp del re
y
.
¡ Un Jomentol Hay un indic,o
en Id última frase. 'El peón del
alfil, que defiende a do peones,
24
sirve a dos amos. ¡ Evidentemen­
te, su tarea es abrumadoral De­
b aumentar su c distrayén­
dolo de su imponante puesto.
Por lo tanto:
15. CxPR!
El caballo cptura un pón y
ataca a la dama y la tíu.
15. . . . hC
Las negras deberán aceptar el
sacrificio o prer torre y peón
a cambio del caballo.
16. DxPC t
. más fuerte que tomar el
peón del rey, después de lo cual
las negras tienen cuatro maneras
de librarse del jaque. Cada una
de esas rspuestas puede llevar
a la derrota, pero es más prácti­
co atacar al enemigo a golpes
que dejarle pcas opciones para
responder.
16. Ý Ñ A2C
La única jugada, pues 16 . . . .
RI T lleva derchamente al ma­
te.
17. D7T t
. Las blancas tienen otras agra­
dables continuaciones en 17.
AxP o 17. DxPR t, pero esto
las obliga a sacar al rey a lo
descubierto, donde las otras pie­
zas blancas pueden alcanzarlo.
17. Ñ Æ .
R2A
La única jugada.
18. A6C t
Más fuerte. que 18. AxP, a la
cual las negras responden con 18.
. " D!A, seguida por 19. . Æ
TI T. L jugada del texto les
ayuda a seguir adelante.
18. . . . R!A
De ninguna manera 18.
. .
I RV I N G C HERN EV
R2R, en que 19. DxA t prmite
que las blancas capturen dos al­
files.
19. A5T
Las blancas buscan todavía 20.
D6C t, R2R; 21. DxA t, y am­
bos alfiles desaparecen del ta­
blero.
19. Æ . . C2R
La única manera de evitar el
jaque de la dama.
20. AxP
Ls blancas no se proponen
capturar peones aislados, pero
con la captura ponen en' jueo
otra pieza. El peón que M añade
a la colección es incidental al
plan general del juego.
20. . . . TICR
Para prevenir la amenaza de
21. DxA ti R4A; 22. DSR f.
Si 20 . . . . AxA, las blancas pre­
tendían 21. DxA t, R4A; 22.
TD 1 R, Y la amenaza de mate con
la torre o el peón del caballo es
decisiva .
21. P4TR
Nueva amenaza: 22. ASe f.
21. . . M AxA
A J EDREZ L ó G I C O
Pierden con ello, pro no ha­
bia defensa: si 21. . . . P4R; 22.
Ax ¡, Tx; 2J. PxP ¡, y el rey
debe abndonar a la ton.
22. D7Af
Partida Núm. 4
GAMBITO REHUSADO
DEL RY
BLANCAS NEGRAS
Blackbume
Blanchard
Lodres, 1891
l. P4R
En la épa en que s jugó es­
ta partida, lo valores eran cons·
tantes en muchos dominios del
esfuerzo humano:
Las historias se iniciaban di­
ciendo: "Había una vez . . . . .
Los maestros del juego de da­
mas comenzaban con l l - 1 5.
L maestros de ajerez abrían
la partidá cn l. P4R.
A pésar de las investigaciones
de los hombres de ciencia, conti­
núan siendo buenas maneras de
empzar las cosas.

l. . Æ . P4R
Las negras abren columnas pa­
ra dos de sus piezas y establecen
el equilibrio en el centro.

2. P4AR
La oferta de un peón para in­
ducir a las negras a renunciar al
centro.
Si aceptan la dádiva, las blan­
cas pueden continuar con J. P4D
Y dominar el centro con sus peo­
nes. Además, al abrirse la colum­
na del alfil, las blancas pdrán

25
dirigir su ataque al punto vulne­
rable 7 AR. Éste es un puino de­
licado, se enroque o no el rey
negro.
2. . . . A4A
Probablemente la mejor mane­
ra de rhusar el gambito:
a) El alfil actúa sbre el cen­
tro y controla una exclente dia­
gonal
.
b) El alfil complementa el ata­
que del peón sbre 5D e impide
que las blancas muevan su peón
a 4D.
c) L presencia del alfil en 4A,
desde donde domina la casilla
SCR, impide que las blancas se
enroquen rápi
d
amnte.
J. CSAD
Las blancas rehuyen J. PxP,
pues la rspuesta (que proba­
blemente vendrá como un relam­
pago) D5T ¡;4. PSC (es peor to
davía 4. R2R, DxPR f), DxPR
¡ gana una torre para las ne­
gras.
La jugada de las blancas no es
tan enérgica como J. CSAR. pero
Blackbume quería tentar a su
adversario para que jugara J . ¯ .
AxC; 4. TxA, D5T ¡; 5. PSC,
DxPT, en que 6. T2C, sguido
por 7. PxP da a las blancas un
juego magnífico.
J . . M M CSAD
Sencilla réplica a la dudosa in­
vitación.
Las negras continúan reunien­
do sus fuerzas en el campo de
batalla. En la lucha por contro­
lar el centro, el caballo desem­
peña su papel ejerciendo presi,)n
sobre las casillas 4R y 5D.
4. CSA
¿Perieron las blancas la posi-
26
bilidad de obtener alguna ven­
taja de espacio con 4. PxP, CxP;
5. P4D? No, porque a 4. PXP si
gue 4. M . . P3D, ofreciendo las
negras un peón a cambio de un
desarrollo libre y fácil.
L j ugada del texto pone fin
a la posibilidad de que la dama
dé jaque, y revive la amenaza de
ganar el peón del rey.
4. . . . PXP
Es una j ugada censurable, cuan­
do menos por cuatro razones:
a) Al mover un peón en lugar
de una pieza, las negras pierden
de vista el principal objetivo de
toda la estrategia de la apertu­
ra: ¡ Mover las piezas! ¡Sacarlas
de la primera fila para ponerlas
en juego!
b) Renuncian a su dominio del
centro y a los privilegios que de
él se derivan.
e) Pierden el tiempo capturan­
do un peón que no pueden re-
tener.
.
d) Permiten que las blancas se
apoderen del centro en la siguien­
te jugada, lo que obliga al alfil
a retirarse con la consecuente pér­
dida de tiempo.
Tarrasch consideraba que una
jugada semejante a la de las ML~

gras era un cmen peor que
cualquier elor craso, como, por
ejemplo, dejar a una pieza que
esté amenazada.
I RV I N G C H E RN E V
En lugar de esto, las negras po­
dían haber jugado 4. . . . P3D,
que es sólida y pImite que el
alfil de dama vea la luz del día.
5. P4D !
¡ Naturalmente! ¡ Ningún juga­
dor necesitaría más de medio se·
gundo para descubrir el empuje
de esta jugada del peóp' El peón
controla una buena porción del
centro (ocupando 4U y atacan­
do otras dos caillas importan­
tes), desaloja al alfil de su fuer­
te posición y descubre un ataque
con el propio alfil.
5. Ñ . . A5C
La retirada a 2R en lugar de
esta j ugada, donde el alfil es muy
valioso para la defensa, hubiera
sido una estrategia más sensata.
6. AxP
Las blancas ganan un tiempo
con esta captura, pues recuperan
el peón que perdieron y desarro­
llan una pieza al mismo tiempo.
6. Æ Æ . P4D
Un ataque sobre el peón bla:l­
co del rey para disputar la pose­
sión del centro. Al mismo tiem­
po, las negtas dan mayor espacio
a sus piezas del flanco de dam 1.
7. P5R
Todos los movimientos de los
peones tienen valores positivos y
negativos. (Tan asch solía decir:
"Todo movimiento de los peones
debilita la posición").
Un inconveni ent e para las
blancas en el avance de su peón
del rey es que la ocupación de
5R por un peón priva a sus pie­
zas de una casilla útil. Espesial­
mente el caballo opera con gran
ventaja cuando está colocado en
SR.
En compensación, el peón ejer­
C un efecto paralizador general
sobre toda la posición de las ne-
A J E D R E Z L ó G I C O
gras e impone particular restric­
ción sobre el caballo de rey, que
no puede desarrollarse natural­
mente a SAR.
7. . . . AC f
l negras están intrigadas an­
te la perspectiva de imponer a
Blackbume un peón doblado.
Pero, ¿pr qué capturar una pie·
& que está clavada y no puede
hacer daño? ¿Por qué aflojar la
presión?
Un proedimiento más reco­
mendable sería el de traer reser­
vas, comen zando con 7. . . .
A4AR.
8. PA
A cambio del inconveniente de
los peones doblados (que es po
c, pues un avance de P4A obli­
g al cambio y desdobla los peo­
ne), las blancas tienen la ven­
taja de sus dos alfiles y de la
clumna abierta del caballo, que
aprovecharn con la torre.
a. . . . ASR
Jugada suprficial. El alfil p
da desuoIan Cn mayor efec­
t en 4A. AU estorbaría a las
blancas evitando que colocran li­
bet su alfil en SD, a no sr
Ñ csta de plitir el cambio de
alfiles.
El deal o de las pieas a
aillas donde san más eficaces
prprciona una gran ventaja; el
etar que el adversario haga lo
miso, la aumenta.
E muy impoiant luchar por
el cotrol d las csillas vitales.
9.
ASD
Excelente depliege: el alfil
atac en dos dircciones, listo pa-
27
ra colaborar en cualquier lado
del tablero.
9. . . . PSTR
Aparentemente, para preveni r
10. C5C o 10. A5CR.
Lás blancas, que sólo están in­
teresadas en completar su desa­
rrollo, no tienen la menor inten­
ción de hacer ninguna de esas
jugadas.
L jugada PSTR sólo debería
hacerse si el peón de la torre ha
de ser la base pata un ataque de
pones y si apoya un avance del
peón del caballo. Defensivamen·
te, la jugada hace más daño que
provecho, pues debilita la estruc·
tura de peones y disminuye su
resistencia al ataque. Es especial­
mente peligrosa si el rey se ha
enrocado en ese lado del tablero,
pues el peón, al salirse de las fi·
las, constituye un cómodo blan­
co. Además (por si lo anterior
no fuera suficiente), no contribu­
ye al desarrollo. Pierde un tiem·
po que debería dedicarse a la
liberación de piezas que todavía
están encerradas.
10. 0·0
Con un golpe, las blancas po­
nen su rey a salvo y llevan su
torre a una columna abierta. Es
cierto que la columna está obs·
taculizada por un caballo y un
alfil, los cuales estorban ]a in·
fluencia de la torre, pero son pie·
zas, no peones: las piezas pueden
retirarse rápidamente.
10. . . . CR2R
No es el punto más feliz para
el caballo, peo, ¿de qué otra ma·
nera puede entrar en el juego?
Por pobre que sa este desaro­
llo, es preferible a de.lar que el
caballo pnlanezca ocioso en su
casilJa original.
28
11. TIC !
El maestro hace esta jugada en
un abrir y cerrar de ojos. El ju­
gador rutinario ni siquiera la ve.
¿Cuál es el futuro de la torre
en esta columna? Ataca a MM
peón, pero el peón queda prote­
gido fácilmente. ¿Por qué no in­
tentar un ataque en el flanco del
rey en lugar de esta demostra­
ción inútil?
La respuesta es la siguiente: el
instinto del maestro (o, quizá, su
conocimiento o su experiencia) le
dice que debe apoderars de cua­
lesquiera columnas abiertas, que
debe controlarlas al momento
con sus tons o su dama. "Haz
las jugadas", dice el instinto,
"que s conformen a los requisi­
tos de la posicón, y srás adecua­
damente recompnsado. ¡ Haz las
jugadas necesarias para estable­
cer una posición superior! Desa­
rrolla tus piezas de manera que
tengan la máxima movilidad y
controlen la myor parte posible
del teritorio. Dirige tus esfuer­
zos a debilitar la psición del
enemigo, paralizandD los movi­
mientos de sus piezas y rducien­
do su capacidad de rsistencia

ntes de que hagas la
p
rimera
Jugada de una combmación.
Cuando lleue la hora, el ata­
que precerá jugars por si slo.
I R V I N G C H E R N E V
La combinación decisiva surgirá
como por encanto".
11. Ñ W P3CD
¡También ésta es una jugada
que distingue al maestro del afi­
cionado!
¡ Qué fácil es adelantar el peón,

alvaguardarlo del ataque y de­
Jar a la torre ladrando a la lu­
na! Por evidente que sea esta de­
fensa, ningún jugador de prime­
ra categoría se daría prisa a ju­
garla . . Prouraría evitar la alte­
ración de la formación de po­
nes, y en lugar de ello conside­
raría alterativas tales como 11.
. . . TICD u 11 . . . . DIA.
Después de la jugada del tex­
to, las casillas del flanco de da­
ma quedan debilitadas. Y, cosa
aún más
:
mportante, el avance
del peón priva al caballo de da­
ma de un apoyo sólido, circuns­
tancia interesante que las blan­
cas explotarán en su futuro ata­
que sobre el rey, el cual se desa­
tard al otro lado del tablero
12. D2D
La dama abandona la primera
fla para que las torres puedan
entrar en contacto. Pueden así
aumentar la prsión sobre una
columna abierta doblándose en
ella o, de otra mnera, trabajar

en conjunto.
Un adversario que sólo hiciea
jugadas superficiales y plausibles
pdría pasar por alto el significa­
do de la jugada de la dama blan­
c.
El ajedr no debe jgarse me­
cdnicmete, ni siquiera en las
posicioes mds sencillas ) pldi­
d.
12. . . . 0-0
!Ai s meten en la boa del
lobo!
Antes de hacer una jugada que
A JED REZ L Ó G I C O
s ofece t fácilmente, las ne­
gras debieron hab pregunta­
do: "¿Cómo puedo explotar la
única debilidad d las blancas,
los pone
·
doblados en la clum­
na del alfil de dama?".
Entonces quizá hubieran acer­
tado con 12. . . . CT, a f de
llevar el cballo a SA, donde
blouea al �n doblado, e

tor­
ba los movimIentos de las piezas
blancas y, en general, cus t­
t molestias como un hues ato­
rado en la gnta. Las blancas
pdrían cpturar al caballo, pro
tendrían que desprenders de
uno d sus valio alfiles, y la
psición de sus peones (como re­
sultado del cambio) sra inferior
a la de las neas. Finalmente,
las negtas pdrían entonces plan­
t una de sus piezas en 4D,' ca­
lilla de la que nunca sería des­
lojada pr los pones.
13. AP
Bladbure debe hab tomado'
este peón con la veloidad de l
luz (30,00 kilómeus pr s­
gundo).
A costa de un alfil, toma dos
pones inmediata

ente como co­
pnsación matenal, destruye la
baldcada de pones próximos al
rey. . . y hace algo más, como ve­
remos.
13. W W @ P
29
I neas debn capturar el
alfil, o

uedarán con un pón de
desventaja sin ninguna compen­
scón en la posición.
14. DxP
Veamo lo que han obtenido
las blancas a cio de la pieza
que sacificron:
a) Tienen do pones de '-

nanca.
b) Su dama s encuentra p�-
rÕente coloada en tertono
enemig, ¡amenazando matel
c) Han destruido la defensa de
pones que protegía al rey ne­
gro.
d) Tiene en perspctiva un
enérico ata
<
ue con 15. eC.
e) Si reqUIeren mayor ayuda,
pueden recurrir a las reseras
(después de 15. CSC) mdiante
16. T3A, seuida pr 17. T3CR.
U. . . . Cl
¿Había otra defens?
Si 14. . . . C4A (para estorbar
la acción del alfil), entonces 15.
AxC, A; 16. DxC toa el c­
ballo indefens del lado de la
dama, conscuencia del instinti­
vo adelanto del pón nego del
cballo de dama en su undécma
jugada.
Si H. Ñ ¾ A4; 15. A, C;
16. DxC y nuevamente la dama
tma al infortunado cballo.
Si 14. W . . P4; el al neo
queda amenazado. 1 Æ blancs
la cpturarían siguendo el con­
sjo de TartUover: "¡ Hay que
tomar primero y filofar des
puésl".
15. eC
Amenazndo ot vez mat ÕM
7T. Esto e más rápido que la
brutal altertiva 15. AxC, P;
16. D t. pr 17. D
que gana material y, con el tie�
p. la partida.

Blackburne obedece la máxi­
ma del barón von Heydebrand
undder Lasa, quien dijo hace un
siglo: "La mejor forma de ganar
es la más rápida y más sencilla"_
15 Æ N W W TI R
Ofrece al rey una casilla para
huir.
16. TxPA

Otra vez s presentan
métodos de ganar:
vanos
16. AxC, Y si 16 . . . . PxA; 17.
D7T
!!

16 . . . . C7T, seguido por 17.
C6A
!
y mate rápido.
La jugada del texto inmoviliza
al rey y renueva la amenaza de
mate.
16. • • • AxT

Obligada, si las
seguir jugando.
negras qUieren
17. D7T t
Pone al rey en una situación
fatal.
17. . . # R1 A
La única jugada.
18. DxA t
En esta partida queda ilmtra­
do el riesgo de jugar el ajedrez
de manera plausible, pero super­
ficial. Blackbume, que jugó és­
ta y otras siete partidas simultá-
Æ . ,
neas a CIegas en esa ocaSOn, re·
currió al orden y el método para
obtener la victoria, lo que reml­
tó muy superior al juego a tiep­
tas de su adversario.
I R V I N G C H . R N E V
Partida Núm. 5
GIUOCO PIANO
BLANCAS
NEGRAS
Ruger Gebhard
Dresde, 1915
1 P4R

En la apertura, lo más impor­
tante C desarrollar las piezas
cuanto antes a fin de ocupar y
controlar el centro.
L primera jugada de las blar:­
cas fija un peón en el centro, y,

cQmo pnmer paso para sacar a
sus piezas de la primera fila, abre
avenidas para su dama y su alfil.
1. Ñ . P4R
Las negras igualan la presión
en el centro y liberan dos
p
ie­
zas para que entren en aCCIón .
Deben contentarse con ello, pue�
en esta primera etapa de la paf­
tida no pueden aspirar a apo­
derarse de la iniciativa por la
fuerza.
2. C3AR
Es buena estrategia hacer juga­
das de desarrollo que entrañen
amenazas, pues reducen las posi­
bilidades de respuesta. Contra la
pasiva 2. C3AD, que desarrolla
una pieza pero no ataca, las ne­
gras pueden escoger entre res­
puestas tan buenas como 2. . "
C3AR, 2. , ' , C3AD o 2, . . .
A4A. De la misma manera, si la
segunda jugada de las blancas es
la apacible 2. ' A4A, las negras
tienen tres buenas opciones en 2,
, " C3AR, 2. , . , A4A Y 2. Ý . ,
P3AD (con el propósito de jugar
pronto ' " P4D),
A J E D R E Z L ó G I C O
2. . . . C3A
Las negras sal van a su peón de
ry y desarrollan una pieza. El
cballo entra en juego eficazmen­
te: su acción pretende influir 'en
e centro. Defiende la casilla 4R
y ataca a la casilla 5D.
J. A4A


l alfil sale, to

ando una po·
saón donde domma la diagonal
que conduce al rey negro. Ataca
M peón que es peculiarmente
vlnerable porque sólo está de­
fmdido por el rey.
Esto no significa que las blan­
Ç capturarán al peón en las si­
gientes jugadas, pero al[{ queda
la amenaza. En muchos casos la

'
brill

ntez depende de capturas
semejantes en que se sacrifica el
al para que el rey salga a don­
d las otras piezas de las blanca�
pedan atacarlo. _
J. . . .
A4A
Las negras siguen el ejemplo,
sacando su alfil a la casilla más

cnvemente.
En la apertura, el alfil se en­
Oentra en su mejor psición pa­
# atacar cuando cntrola una
diagonal en el centro o cuando
cava a un caballo hostil y lo eli­
mina del juego. Defensivamente,
el alfil _ cum
p
le su misión en 2R,
donde Irradia su poder en varias
direcciones, haciendo difícil Ìû
intrusión de una pieza enemiga.
4. P3A
Apoya el avance del peón de
dama con el propósito de contro­
lar el centro. Las blancas pspo­
nen el enroque en virtud de que
5 rey no está en peligro.
4. ' W C3A
Enérgic respuesta a la amena-
31
z

: las neras desarrollan una
pieza que ataca a un pón.
5. P4D
Las blancas contestan
do a una pieza.
5. . . . PxP
Prácticmente obligada, pues
5. ¯ Ñ A3D para defender al
pón de rey es poco adecuada,
ya
.
que bloquea al peón de dama,
mientras que 5. ' Ý A3C pellni­
te 6. Px'P, CRxP; 7. AxP
!
, RxA;
8. D5D
!
� y las blancas recupe­
ran su pIeza, -uedando con un
peón de ventaja. Las blancas po­
drían jugar también 7. D5D, ata­
cando al caballo y amenazando
mate, en lugar de 7. AxP t.
6. PxP
L disposición de los peones
blancos parece impresionante, pe­
ro ¿puede mantenerse el centro?
6. M • •
^'
!
Muy suprior a la tímida ju­
gada 6. ' " A3C, después de la
cual las negras quedan aplasta­
das con algo semejante a esto:
7. P5D, CICD; 8. P5R, CIC
(ambos caballos regresan a su
lugar sin pena ni gloria); 9. O-O,
C2R; 10. P6D, C3C; 11. C5C,
O-O (el rey negro está protegido
por tres pones y el caballo; en
cuatro jugadas desaparce el ca­
ballo y un peón, y los dos peo­
nes restantes están clavados e in­
defensos); 12. D5T (amenaza 13
.
DxP f), P3TR; 13. DxC (ame­
nazando otra vez mate: la dama,
naturalmente, es tabú), PxC; 14.
AxPC, DI R; 15. A6A, Y llS blan­
cas, explotando una doble clava­
da, forzan el mate en la siguiente
jugada.
tsta es la situación final:

52
Después de la jugada del tex­
to, las blancas debrán librar a
su -rey del jaque y, si es posible,
deberán salvar a su peón amena­
zado.
7. CA
Las blancas prefieren esta j u­
gada, que ofrece un peón, a 7.
A2D, AxA t; 8. COxA, Y el peón
del rey queda protegido.
7 Ñ Ñ O-O
"El ajedrez no es para las al­
mas tímidas", escribía Steinitz a
Bachmann en una carta. El pron­
to enroque en la partida es, . ge­
neralmente, buena estrategia. En
et caso, es poco apropiado,
pues el centro de las blancas re­
sulta formidable y hay que des­
truirlo. Las negras deben jugar
7. . . . CxPR, aceptando la ofer­
ta de un peón, y correr este ries­
go con la esperanza de sobrevivir
a cualquier ataque que se pre­
pare. No puede ser peor que ese
pasivo enroque, el cual se tra­
duce en que ambos caballos sean
desalojados de sus magífico
puestos. Fillsbury lo cnsidera­
ba como una regla qve, .según
decía, era "absoluta y vital: hay
que enrocar porque uno quiere

o porque es necesano; pero no
tan sólo porque uno pueda ha-
cerlo", .
8. P5D
I R V I N G C H E R N E V
Ordinariamente, estas jugadas
son sospechosas, pues 5D debería
estar ocupada por una pieza. Pe­
ro aquí el peón sirve para desa­
lojar al caballo y evitar para
siempre que las negras libren su
juego mediante . . . P4D.
8. . . . C2R
Tan buena como la mejor. La
jugada a 4TO tiene como res­
puesta 9. ASD, y el caballo que­
da inmovilizado en el lado del
tablero.
9. P5R.
Aora, ¡ un ataque al otro ca­
ballol
9. Ñ . . C5R
La retirada a 1 R no parece
muy atractiva, por lo que las
negras buscan cambiar los caba­
llos.
JO. D2A
Protegen a su caballo, que está
atacado dos veces, y amenaza al
del enemigo.
10. . . .
CxC
Prácticamente obligada, pues si
defienden al caballo con 10 . . . .
P4AR, permiten 11. P6D t a la
descubierta, y el otro caballo su­
cumbe.
11. PxC
La recaptura sirve para ganar
un tiempo: el alfil de las negras
deb perder una jugada al
l
e-
A J E D R E Z L ó G I C O
tirarse, mientras que aumntan
la ventaja, de las blancas. Aho­
r aprovechan la ventaja de una
clumna abierta d caballo para
å torre de dama y una diagonal
etra para su alfil de dama.
11. . . . A4A
Naturalmente, esta jugada or·
C una mejor probabilidad que
mover a 4 T, única casilla que
queda para escapar.
U na comparación de las dos
psiciones demuestra que la de
l blancas es resueltnte su­
prior. Tienen más piezas en el
ampo y mucha mayor movili­
dad que las negras. Tienen me­
jres perspectivas también de
ber más piezas a la batalla.
En ete caso, la receta recomen­
dda es mantener ocupadas a las
con amenazas: no darles

para presentar una reSIS-
Il cia eficaz.
12. C5C !
Ostensiblemente para atemori·
ÅÜ a las negras con la amenaza
de mate; en realidad, el propó·
sito es el de inducir un adelanto,
que produce debilidad, de uno
de los peones del cortejo del rey.
Si M mueve uno de esos peo·
nes, ¡ las están perdidas!
Por eemplo: s 12. . Æ @ P4A; 13.
P6D t a la descubierta gana una
pieza, o si 12 . . , . P3C; 13. CR
obliga a jugar 13. Æ ¾ A3C, y 14.
A6T ahuyenta a la torre a 1 R,
Y 15. C6A t gana el cambio.
12. . . . C3
¡La única defensa! Los peones
del fanco del rey están intactos,
pero las negras M han visto obli­
gadas a colocar sus piezas donde
querían las blancas. En estas cir­
cunstancias, las posibilidades de
dar una buena pelea no son muy
brillantes.
Ias blancas deben evitar el
error de las negras de enro( ar
como desarrollo rudnario. Un
comportamiento semejante da a
las negras tiempo para jugar 13.
Æ . . P3D o 13. Æ M . P3TR, obli­
gando al caballo a que M retir.
Las blancas no deben dar a su ad­
versario un momento de respiro.
Deben atacar, ¡ atacar, atacar!
13. P4TR
Amenazando jugar a 5T, too
mar el caballo y dar mate con la
dama.
13. . . Æ P3TR
¿Qué otra cosa queda? Las ne­
gras intentan ahuyentar al caba­
llo amenazador. No pueden ha­
cerlo con 13. . . W P3AR, pues U.
P6D t a la descubierta, RIT; 15.
C7 A t gana el cambio.
-
. 14. P6D !
Æ
¡ Golpe de gran - potenci a! El
al fil negro queda aisl ado de l a
defensa y se abre una l ínea p.1I a
el alfil blanco. Las blancas al l l l"­
nalan ahora 1 5. DxC, pues ei
peón clavado no puede tocar a la
dama.
H. ¥ . . PxC
Las negras pueden tomar to­
do el material que les sea posi­
ble.
15. PxP !
El caballo no puede huir (el
castigo de ello sería 16. D
7T !!
¹
Al mismo tiempo, l a torre tiene
una hel losa columna abierta, y
la dama amenaza todavía con la
captura del caballo.
1 5. ' " TI R
¡ El rey necesita mayor espacio!
1 6. DxC
Recupera la pieza sin aflojar
la presión. Las blancas amenazan
mate en una jUgûda y dos mates
en dos.
16. . . . TxP f
Las negras se consuelan igua­
lando el inventario de bienes tan­
gibles y dan un jaque desesperHº
do antes de rendirs.
17. RI A
La más sencilla, pues todavía
no desaparece la amenaza de ma­
te. Había poca probabilidad de
que las blancas incurrieran en el
error de 17. R2D, DxP f; 18.
DxD, TxD, en que todos sus tra­
hajos habrían sido perdidos.
17. M . . A bandonon
Las negras pueden evitar el
mate mediante 17 . . . Æ DI R (in-
I R V I N G C H E R N E V
cidentalmente, amenazando ellas
t:lI ll bién mate), pero no sería más
que para caer en 1 8. D7T f, RI A;
19. D8T t.

Partida Núm. J
RUY LOPEZ
ULANLAå NÏLHAå
Zeissl Walthoffen
Viena, 1899 . . .
l . P4R
"Hay que desplegarse siem­
pre", dice Franklin K. Young,
"de manera que se pueda esta­
blecer fácilmente l a oblicua de­
recha en c'so de que el plano ob­
jetivo quede abierto o se locali­
ce permanentemente en el cen­
tro o en el flanco del rey, o que
pueda establecerse fácilmente el
gancho alineado si el plano Lb¡e­
tivo se localiza en una ubicación
que no sea el frente estratégico".
Si esto resulta un tanto oscuro
(y no veo razón para creer lo
contrario), la conclusión a que
llega ha sido expresado en prosa
l ímpida por el mismo autor:
"La mejor jugada inicial para
las blancas es 1. P4R".
1. Æ . .
NR
La mejor probabilidad para
las negras de igualar la situación
está en obtener una participa­
ción equi tativa de las casillas
más imprtantes: las del centro.
Con 1. . . Æ P4R hacen valer
su derecho y, al mismo tiemp.
liberan dos piezas.
2. C3AR
El lector puede hacer esta
.
ju­
gada confiadamente, seguro de
que ningún maestro puede ha­
cerla mejor.
A J E D R E Z L ó G I C O
El caballo se desarrolla en una
sola jugada a su casi l la más ade·
cuada en la apertura.
Ejerce presión sobre dos de las
cuatro casil las de la vital área
central.
Se acerca al centro, de manera
que disfruta de la máxima movi·
I idad.
Ayuda a despejar el flanco del
rey, prmitiendo el pronto en­
roq ue en ese lado.
Está colocado idealmente para
la defensa del rey después de que
se enroque.
Entra en el juego ganando


tiempo: ¡ ataca a un peon!
En resumen, ¡ es una buena ju­
gada!
2. . . # C3AD
Respuesta recomendable: las ne­
gras desarrollan una pieza, pro­
tegiendo a su peón al mismo

tIempo.
3. A5C
Probablemente la jugada más
fuerte en el tablero. El alfil deja
sentir su mano sobre el defensor
del peón. No hay. amenaza inme­
diata de ganar al peón, porque
después de 4. AxC, PDxA; 5.
CxP, la respuesta 5. ' " D5D
recupera el peón. Pero hay pre­
sión sbre el caballo, y esta
presión M intensifica cuando las
negras, tarde o temprano, ade­
lanten su peón de dama, y el
cballo queda entonces clavado.
3. . . . P4A
Atrevido intento de tomar la
iniciativa. La idea es hacer que
las blancas renuncen al centro
tomando el peón del alfil.
4. P4D
A un jugador agresivo le gsta­
ría el contraataque de las blan-
35
cas sobre el peón del rey. Un ju.
gador sólido de posiciones defen­
dería sencillamente su peón de
rey con 4. C3A, desarrollando
tranquilamente una pi eza, en
tanto que otro jugador de áni·
mo conservador _ podría conten­
tarse con 4. P3D para apoyar al
peón del rey, de manera que, en
caso de cambio, retendría un
peón en el centro.
4. M . . PAxP
La captura de las negras tiene
por principal objeto sacar al ca·
baIlo de su fuerte posición.
5. CxP
Aparentemente, una j ugada
enérgica. Las blancas recuperan
su peón y evitan 5 . . . . P3D ó 5.
. . . P4D. Después de cualquiera
de estas dos jugadas, la continua·
ción 6. CxC, PxC; 7. AxP t gana
el cambio .
Las blancas tienen también
una poerosa amenaza con 8.
AxC, PDxA; 9. D5T t, R2R;
10. D7A t, R3D; JI. C4A t·
Too esto es muy tentador, de
la misa manera que la posibi­
lidad de dar pronto el mate es
atractiva para el jugador joven,
pro hay que suprimir esa am­
bición. Los ataques prematuros
con amenaza de mate suelen ser
repelidos con pérdida de tiempo
o material para el agresor.
Una continuación m segura
C 5. AxC, PDxA; 6. CxP.
5. . . . CxC
Elimina al mejor defensor de
las blancas en el flanco del rey
y pone fin a cualquier noción
combativa que pudieran haber
abrigado las blancas.
6. PxC
Ls blancas no tienen nada que
hacer con el enérgico 4. P4D.
S6
Era preferible el desarollo del
caballo de dama.
6. . . . PSA !
¿Una jugada de pón cuando
hay que poner en juego la pie­
zas? Sí, la jugada está justificada
por la posición particular. Ls ne
gras tienen cuatro bueno argu'
mentos para este adelanto del
peón:
a) Deben ahuyentar al alfil an­
tes de que puedan adelantar su
pón de dama (de lo contario,
el rey quea en jaque).
b) El tiempo perdido al mo
ver un pón queda compensdo
por el hecho de que el alfil de­
b prder también un tie a

retIrarse.
c) Abre una magnífica diago
nal para la dama.
d) El ataque sbre el alfil s
traducirá en la gnancia de un
pón, y "un peón vale la pna
d dars alguna molestia",
Steinitz.
7. A4AD
Ordinariamente, ést es un Öª
celente lugar para el alfl, pr
2R es más compatible con . los
reuerimiento de la psición.
Las blancas han perdido los ser­
vicios del caballo de rey, y el
. alfil podría contribuir a la de­
fens del flanco del rey.
7. ' " D4T ¡
Ataque doble sobr el rey y el
peón.
8. eSA
La mejor forma de librars del
ja
q
ue. 1 as blancas colocan el ca­
ballo de dama donde le cores­
pnde en la aprtura .
. 8. · . . . DxPR
1 as . negras han ganado un
I R V I N G C H E R N E V
peón, qu es un buen principio
para ganar la panida. Ahora se
proponen desatar un ataql1e en
la dirección del lado desnud del
rey blanco.
9. O-O
Plausible . . . ¡y mala I Era más
discreto ocultar sus intenciones.
desarrollar las piezas del flanco
. de dama y enrocarse más tarde.
quizá en este último flanco.
9. . . . P4D !
¡ Naturalment! L negas M
apoderan del centro, ahuyentan
al alfil enemigo y on ello pero
�iten que aparezca su propio al­
fll. ¡Todo ello en una sola ju·
gadal
JO . . Æ ,
ASe
También aquí es preferible la
maniobra 10. A2R, en qu el al­
fil domina dos diagonales.
JO. ASe
Organizando un ataque en el
flanco de rey mediante el sim­
ple procedimiento de desarrollar

sus plezas.
11. ASR
En parte para evitar que las
negras jueguen 11. ' Æ A4D.
Y en parte para desalojar a la
dama centralizada mediante 12.
A4D o 12. D4D.
A J E D R E Z L Ó G I C O
11. . . . ASD !
Magnífica jugada que tiene
más significco que el mero
desarrollo de una pieza combi­
nado con una amenaza de mate.
El objetivo ulterior es crear una
debilidd permanente e ireme­
diable en el flanco de rey de las
blancas obligando a moverse a
uno de los peones defensres.
12. PSC
La única defensa posible. Si en
lugar de ello 12. P4A, PxP a.p.;
13. DxPA, DxPf; 14. R2A,
A5CR, y las negras ganan.
Después de la jugada del tex­
to, las negras desatan un ataque.
No sacrifican una pieza inútil­
mente por el peón del caballo,
ni intenta in umpir en la posi­
ción con el asalto de peones 13 .
. . . P4TR, T5 Y T6
12. . . . A5CR!
Basan su ataque en el tema
de la pnetración. Ls csillas
SAR y 3TR de las blancas han
quedado debilitadas con la ju­
gada 12. PSC, pue ya no están
protegidas pr el peón. Estas ca­
sillas se han convertido en "agu­
jeros", como las . llamó Steinitz
por primera vez. Las piezas ene­
migas que s establecen en estas
casillas lo hacen con firmeza,
pues no hay peoes qu puedan
ahuyentarlas.
El alfil ataca a la dama cn el
objeto de insinuare en 6A sin
pérdida de tiepo.
13. D2D
Tan buena come l mejor. Si
en lugar de esto las blancs in­
terponen el cballo en 2R, en­
tOles 13. . . . D4T, atacando
una vez más al caballo, obliga
a' 14. TIR, con lo que 14. ' "
D6T planta una pieza en un a­
jero. La siguiente jugada d la
negras es 15. . . , A6A, oupan­
do el otro agujero, y la Ca
queda lista para el mate en 7C.
13. . . . A6A
El sgundo pas en el proes
de la penetración.
14. A4AR
Con la esperanza de que haya
algo semejante a 14. . . . D2R;
15. A, DxA; 16. D4A, e que
uno o dos cambios poan ali­
viar las dificultades.
Después de la decimacuarta ju­
gada de las blancas, las negras
tienen un mate obligado en cnco
jugadas, que pueden anunciar
con tono rimbombante:
14. . . . D4A!
Abandonan al alfil, pro a las
negras sólo les interesa llevar la
dama a 6T, con un dominio mor·
tal sobre las casillas blancas.
15. CID !
L única probabilidad. El c­
ballo va a 3R para defeder la
casilla 2CR, donde es inminn­
te el mate.
15. . . . D6T
Amenazando mate instantáneo. '
38
16. C3R
Defiende la casilla crítica.
16. . . . C5C
Nueva amenaza: mate en 7T.
Adviértase el inteligente uso de las
casillas blancas debilitadas al in·
filtrarse las piezas negras en la
posición enemiga.
17. TRIA
¡ Espacio para el rey!
17. . . . DxPT t
y el mate viene en la siguiente
jugada.
Partida Núm. 7
DEFENSA FRANCESA
ULAMLAå
Spielmann
Viena, 1926
l. P4R
MËÜHAå
Wahle
Con esta jugada se obtiene mu­
cho:
Se fija Un peón en el centro del
tablero.
El peón domina 5D y 5AR, Y
evita que las piezas negras M ubi­
quen en esas casillas.
La dama y el alfil de las blan­
cas tienen inmediatamente ,espacio

para respIrar.
1. . . . P3R
.
Con virios objetivos en perspec-

uva:
Uno de ellos es el de evitar que
las blancas dicten la apertura.
Después de la respuesta conven­
cional 1 . , , . P4R, las blancas pue­
den jugar la poderosa línea Ruy
López, . el Giuoco Piano, la Parti­
da Vienesa, el ataque de Max
Lange, o inclusive algunos de los
peligrosos gambitos.
I R V I N G C H E R N E V
Otro de ellos es que la posición
paralizada de las negras suele in­
ducir un ataque prematuro, que
puede ser desastros para las blan­
cas.
Un tercr objetivo es que el
peón en 3R apoye un avance me­
diante 2
. . . . P4D, ataque sobr
el peón de rey que puede hacer
que la iniciaúva cambie de ma­
nos.
La Defensa Francesa no debe
sr subestimada, pues oculta con­
siderable energía tras una modes­
ta fachada.
2. P4D
Si vale la pena establecer un
pón en el centro, tener dos allí
duplicará los beneficio.

2. . . . P4D
Las negras dan más movimien­
to a su dama y disputan el domi­
nio del centro.
3. C3AD
Claramente, una excelente res­
puesta, pues el caballo se desarro­
lla a su casilla apropiada, protege
al peón del rey y ataca la casilla
5D.
J. . . , C3AR
Las negras, a su vez, llevan a su
caballo del rey a la posición más
fuerte con una ganancia de tiem­
po: nuevo ataque sobre el pón.
4. PXP
Muchos jugadores prefiere
aumentar la presión con 4. A5CR
(que desarrolla una pieza y deja
impotente a otra del enemigo) en
lugar de esta jugada, con lo que
se afloja la tensión .

Spielmann, que gusta de las
posiciones abiertas, elimina un
A J E D R E Z L Ó G I C O
par de peones a fin de dar a sus
• •
pIezas mayor espaCIO para sus ac-
tividades.
¿Cuál jugada es mejor? ¿Cuál
debería jugar el lector? La res­
puesta es la siguiente: hay que
hacer la jugada que se prefiera, la
que mejor se acomode al propio
estilo y temperamento. Si el lec­
tor es un jugador cuidadoso y pre­
cavido que conoce el valor de un
peón -que sabe que cada uno de
ellos es una dama en potencia y
que la pérdida de un peón puede
significar la pérdida de la parti­
da-, deberá atenerse a 4. A5CR y
a las aperturas del ajedrez de po­
siciones, el Ruy López, las aper­
turas del peón de dama, la de Réti
y la Inglesa. En cambio, si el lec­
tor prefiere el ajedrez atrevido y
aventurero, y un peón es tan sólo
una barrera para que se desborde
el ataque de sus piezas, deberá ju­
gar las aperturas en que pueda
desatarse su imaginación, la Evans,
la Danesa, el gambito del rey y
otros gambitos.
Las mejores aperturas son aque­
llas en que el lector se encuetre
má a sus anchas.
4 . . @
'
PxP
Mejor que tomar con el caba­
llo. Las negras conservan un peón
en el centro y liberan a su alfil
de dama.

5. A5CR
Clava al caballo y amenaza con
abrir la partida mediante 6. AxC,
PxA (6 . . . . DxA hace que se pier­
da el peón de dama), y las negras
quedan con un peón doblado dé­
bil.
5 . . . ,
A2R
La manera más sencilla de eli­
minar la clavada del caballo. El
movimiento del alfil por sólo una
casilla no podrá parecer una gran
jugada. pero cumple la primera
ley del desarrollo rápido.
¡Hay que sacar las piezas de la
primera fila!
6. A3D
La actitud de este alfil es agre­
siva, especialmente contra el en­
roque en el lado del rey.
6 Æ # . ,
C3A
El debut de este caballo es
aún más amenazador, pues amaga
con tomar el peón de dama.
7. CR2R !
Después del acostumbrado des­
arrollo 7. C3A, las negras clavan
al caballo con 7 . . . . A5CR y nue­
vamente amenazan al peón de
dama. Las blancas podrían salvar
al peón, digamos con 8. A2R,
pero perderían la iniciativa.
Después de la jugada del texto,
si las negras clavan al caballo, 8.
P3A repele al alfil y lo hace per­
der tiempo al retirarse.
7 . . , . C5CD
Con la intención de eliminar
una pieza peligrosa y también de
obtener alguna ventaja al conser­
var sus dos alfiles.
8. C3C
Ahora vemos otra razón para
desarollar el caballo a 2R. Las
blancas quieren anclar una pieza
en 5AR, posición dominante para
un caballo o un alfil. Una pieza
no necesita hacer más que pel ma­
necer allí y tomar un aspecto
amenazador para desconcertar al

enemIgo.
8 . . , . CxA t
Misión cumplida. Las negras
tienen una ligera superioridad
técnica por retener dos alfiles de
largo alcance contra el caballo y
el alfil de las blancas, pero . . .
9. DxC
. . . con una pérdida de tiem­
po. Las negras han hecho tres ju-
4
gadas con el caballo para cam­
biarlo por un alfil que slo s ha
movido una vez. Además de C¡
su caballo desapareció completa­
mente del tablero, mientras que
el alfil dejó una pieza en su lu­
gar. El resultado es
q
ue las b
!
an­
cas tienen cuatro pieas activas
en el campo contra dos de las ne­
gras. Las blancas están también
preparadas para enroar en cu
.
a
!
­
quiera de los dos lados y movih
:
zar rápidamente ambas torres. Si
hay alguna ventaja, es de las blan-
caso
9. . . ¯ P3CR
La jugada del peón impide que
las blancas coloquen su caballo
en 5AR, pero crea una debilidad
orgárca en la posición

e las ne­
gras, debilidad irremedIable. Las
casillas 3AR y 3TR, que ya no
están protegidas por el peón, son
débiles y lo seán de manera per­
manente.
Adviértase que el peón fue in­
ducido, pero no obligado a mover­
se hacia adelante. La sola amena­
za del caballo fue suficiente para
inducir a las negras a hacer una
jugada prevetiva natural. Es la
clase de jugada que nueve de c

da
diez jugadores hacen automática­
mente en situaciones semejantes,

por lo que resulta muy Importan-
te saber cómo eplotar sus defec-
I R V I NG C H E R N E V
tos, pues no hay jugada débil a
no ser que s aproveche de ma­
nera adecuada.
Ésta es la posicón en que jue­
gan las blancas:
10. O-O
Ninguna violencia, por favor,
hasta que s hayan traído las

­
servas. Blackbume solía deir:
"Nunca hay que iniciar un at­
que hasta que se haya desarrolla­
do la torre de dama".
Las blancas obtienen la sguri­
dad de su rey y sacan una torre
de su escondrijo.
JO. Æ . Æ
P3A
Fortalece el centro de peones
y abre otra aenida para su dama.
11. TDI R
Las blancas se apoderan de la
única columna abierta (pues las
torres deben estar en columnas
abiertas o en columnas que pue­
dan abrirse) y clavan al alfil.
Vale la pena hacer notar que
una pieza clavada no sólo no pue­
de moverse, sino que tampoco
puede capturar . No protege �
ninguna otra pIea, pues esta
completamente paralizada. De ello
se deduce que no sólo �l alfil está
inmovilizado y en pehgro (pues
puede ser atacado una y otra vez),
sino que el caballo que depende
de él para su protección no se en­
cuentra ya a salvo. En poas pa­
labras las negras se encuentran
ahora
'
amenazadas con la pérdida
de una pieza mediante 12. AxC.
11. . . . O-O
El rey pone pies en polvorosa,
eliminando de paso la clavada del
alfil y conservando su caballo.
La estrategia de Spielm

nn
hasta este punto y la com

ma­
ción decisiva que sigue

ubie

n
complacido a Lasker, qUien diJO
A J E D R E Z L ó G I C O
en cierta ocasión: "En el princi­
pio de la partida no hay que bus­
car combinaciones y es necesario
abstenerse de jugadas violentas.
Hay que buscar pequeñas venta­
jas, acumularlas, Y sólo después
de haber alcanzado estos fines M
buscan combinaciones con todo
el poder de la voluntad y el. inte­
lecto, porque entonces debe exis­
tir alguna combinación, por ocul·
ta que esté".
Una ojeada basta para advertir
que las blancas han alcanzado la
necesaria superioridad de posi­
ción. Si hay una combinación de
la que pueda echarse mano, debe­
rá hacerse ahora, antes de que
las negras tengan tiempo de reor­
ganizar sus piezas para la defensa.
Ahora, cuando tienen cinco pie­
zas en juego activo contra las dos
de las negras. Ahora, cuando tie­
nen una columna abierta. ¡ Es su­
ficiente! ¡Allí debe estar la com­
binación!
He aquí el razonamiento de las
blancas:
El adelanto del peón de caba­
llo de las negras ha privado al
caballo de un apoyo estable. Está
todavía defendido por dos riezas,
pero si no estuviera allí e alfil,
quedaría defendido sólo una vez.
Efectivamente, si el alfil no estu­
viera allí, el caballo estaría cla-
41
vado y sujeto a un ataque dura­
dero. El alfil aparece en ambas
ecuaciones. Evidentemente, el al­
fil es el criminal, ¡ y hay que des­
truirlo! ¡ Y hay que destruirlo in­
mediatamente, antes de que las
negras tengan tiempo de jugar
12 . . . @ A3R!
12. TxA !!
"Cuando conocemos las ideas
que los inspiran, ¡qué sencillos
nos parecen los sacrificiosl ", dice
Znosko-Borovsky.
12 Æ . . , DxT
Las negras tienen que recupe­
rar la pieza, dejando al caballo
clavado y blanco de un futuro
ataque.
13. D3A
Ejerciendo presión sobre la cla­
vada y amenazando con tomar el /
caballo.
13. . . ,
R2C
El rey sale al rescate. Contra la
defensa alterativa 13. W . , A4A,
Spielmann ,tiene esta bonita con­
tinuación: 14. CxA, PxC; 15. D3C
(amenazando mate con 16. AxC),
R2C (ó 15 . . Æ , RIT; 16. D4T,
R2C; 17. D6T t, RIC; 18. AxC,
y las blancas ganan); 16 AxC t
doble, R; 17. D4T t, R3R; 18.
TI R t, R2D; 19. DxD t, y todas
las piezas de las neras han salido.
42
Las blancas deberán continuar
martillando al caballo clavado,
¡ por muchas j ugadas brillantes
que tengan que buscar!
Otra vez, la amenaza inmedia­
ta de las blancas es sencilla: 15.
AxC t, ganando instantánea­
mente.
14. . . . PC
Las negras deben tomar este
caballo o perder el suyo.
15. CxP
Son tres las piezas que atacan
ahora al indefenso caballo. "El
ajedrez no es para los blandos de
corazón", dice el proverbio fran-

ces.
Las blancas amenazan ahora 16.
AxC t seguido por 17. AxD.
15 Æ . Æ ' D3R

Si 15. ' " DxC, las blancas tie­
nen la agradable disyuntiva de
ganar la dama con 16. AxC t (eli­
minando al protector de la dama),
seguido por 17. DxD, o de forzar
el mate mediante 1 6. DxCt, RI C;
li. A6T, seguido por 18. D7C t.
En esta última línea de juego,
adviértase que las blancas plan­
tan firmemente sus piezas en los
dos agujeros de la posición de las
negras, 3AR y 3TR, casillas que
ya no están protegidas por el peón
del caballo después de su avance.
Con su última jugada, las ne­
gras salvan a la dama .
.
Todavía
tienen ventaja de materIal, pero
han
'
perdido la partida,

ue
.
s las
piezas de las blancas se InSInua­
rán por las casillas negras para
l legar al rey.
T
16. AxC t
Recuperan una pieza y limitan
las negras a dos jugadas.
1 6 . . . ' RI C
I R V I N G C H E R N E V
Si 16. . . . R3T; 1 7. D4A t, y
mate en l a siguiente jugada.
17. D4A
Amenazando con la invasión
final en 6T seguida por un mate
en 7C: triunfo en las casillas ne­
gras.
Las negras, impotentes para evi­
tar el mate, abandonaron el juego.
Partida Núm. 8
PARTIDA DE PEóN DE
DAMA
(Sistema de Colle)
&
ULAMLAå
Przepiorka
MÏÜHAå
Prokes
Budapest, 1929
1 . P4D
Una de las razones que expli­
can la popularidad de las aper­
turas de peón de dama es que
desde la primera j ugada presen­
tan problemas al defensor. No
hay método alguno por el que las
negras -puean apoderarse de la
iniciativa o siquiera igualar rápi­
damente.
A pesar de su naturaleza inhe­
rentemente posicional, las aper­
turas de peón de dama seducen a
los jugadores agresivos y han sido
siempre un arma favorita de espí­
ri tus tales como Alekhine, Keres,
Pillsbury, Bogolyubov, Spielmann
y Calle.
l. . " C3AR
Pone en juego una pieza donde
influye sobre el centro. La juga­
da del caballo evita que las blan­
cas continúen con 2. P4R.
Un maestro del ajedrez mueve
• • •
su caballo a 3AR tan InstIntlva-
• •
mente como SI respIrara.
2. C3AR
El caballo se desarrolla hacia el
A J E D R E Z L Ó G I C O
centro, donde tiene l a mayor li­
bertad de acción con el mayor
alcance para sus actividades.
El caballo tiene la peculiar pro­
piedad de poder atacar a cual-
• •
qUIera otra pIeza (excepto a otro
caballo) sin estar, a su vez, some
tido a ataque. Este atributo lo
• •
convIerte en una pIeza estupen-
da para maniobrar con ella en el
tablero. Las combinaciones que
requieren el uso de los caballos
suelen tener el aspecto saltarín y
ágil de un ballet.
2 . Æ Æ ' P3R
Las negras pueden evitar ' el
ataque general del sistema . de
Colle jugando 2. . . W P4D, listas
para responder a 3. P3R con 3.
W W W A4A. Entonces, si 4. A3D,
AxA cambia los alfiles y las ne­
gra� se libran de la pieza más pe­
ligrosa de las blancas (en esta for­
ma de la apertura).
Con la jugada del texto, las
negras dan libertad a su alfil del
rey y no se comprometen con nin­
guna línea específica de defensa.
3. P3R

Indicando su. designio: eviden­
temente, las blancas preparan Ja
típica formación de
.
Colle con el
alfil en 3D y el caballo de dama
en 2D para controlar la casilla
clave 4R, que sirve de trampo­
lín a las piezas en este ataque.
3 . . . ' P4D
Las negras plantan firmemente
un peón en el centro.
4. A3D
Las blancas comienzan a con­
centrar la presión en 4R, esencial
en el sistema de Calle. Hablando
en tél minos generales, es un buen
plan movilizar las piezas primero
C el flanco d�l rey, lo que hace
posible el pronto enroque en ese
lado.
4. . . . P4A
Esta jugada es casi indispensa­
ble en las aperturas de pe6n de
dama. Es muy importante no ju­
gar primero Æ W Æ C3AD, pues no
hay que obstruir al peón del alfil.
La jugada de las negras ataca
al centro y establece un estado
de tensión en esa zona.
5. P3A
Fortalece al peón de dama. En '
el caso de 5 . . W W PxP, las blancas
pueden recapturar con el peón
del alfi l y mantener un peón en
el centro. Es necesario no tocar
al peón del rey, que debe perma­
necer en 3R esperando nuevas
W •
• mstrucClOnes.
Podría parecer que la última
jugada de las blancas priva al
caballo de dama de su mejor ca­
silla, pero en esta fOlma de ata­
que el caballo debe estar en 2D.
5. . . Æ CD2D
Probablemente es superior a
colocar el caballo en 3A. En 2D,
los caballos están en contacto en­
tre sí, de manera que si hay cam­
bio del caballo del rey, el otro
puede llegar a 3AR, casilla ideal
para el ataque o la defensa. En
2D, el caballo se mantiene aleja­
do de la columna del alfil. Cuanto
más abierta esté dicha columna,
más útil será para la dama o la
torre que la ocupen. Por último,
si las blancas juegan 6. PxP, el
caballo recaptura y entra enérgi­
camente en el juego.
En las pattidas de peón de da­
ma, el caballo negro de dama sue­
le desempeñar un mejor papel en
2D que en 3AD.
6. CD2D
4
. Intensificando la presión sobre
4R. Para el profano, el desarrollo
de las blancas parece deficiente.
Las piezas parecen estorbarse mu-
,
tuamente, pero, como se vera,
pueden entrar en acción sin tro­
piezo y fácilmente.
6. . . , A!D
Esta jugada es más enérgica que
6. . . . A2R, en que el alfil se li­
mita a una misión defensiva.
7. O-O
Las blancas buscan la seguridad
de su rey antes de iniciar cual·
quier accióri decisiva. Es peligroso
abrir la posición y dejar al rey
en el centro, expuesto a un posi-
ble contraataque.

E enroque de las blancas es
agresivo, pues l a torre del rey de­
sempeña un papel muy importan­
te en el ataque que se prepara.
7 . . . . o-o
El enroque de las negras es una
medida defensiva. Pero, ¿

r qué
dar a conocer el domicilio del
rey cuando las negras han revela­
do que preparan un asalto en el
flanco del rey? Sería mejor estra­
tegia mantener al adversario en
la oscuridad, posponer el enroque
por un tiempo y continuar des­
arrollando las piezas (lo que no
puede causar daño). Las negras
podrían llevar su dama a 2A con
el propósito de jugar pronto . . .
P4R y luego flanquear su �lfil de
dama ( . . . P!GD, seguido por . . .
A2C).
8. TI R
¡ Todavía mayor presión sobre
4R! La torre se apodera de la
I R V I N G C H E R N E V
columna del rey, la cual está ce­
rrada, pero M abrirá después de
que las blancas jueguen P4R y se
cambien los peones.
8. . . . D2A
Ubicación ideal para la dama.
Desde 2A, hace presión sobre el
centro, especialmente sobre 4R,
y ejerce gran presión sobre la co­
lumna del alfil de dama.
9. P4R !
¡ La jugada clave del sistema de
Colle! Con ella, las blancas pre
tenden abrir l a posición y des­
atar la energía concentrada de sus
piezas en un ataque avasallador.
La amenaza inmediata es JO.
P5R, que representa un ataque
sencillo y brutal sobre dos piezas.
9. . . . PAxP
Como compensación por estar
a la defensiva, las negras controlan
la columna abierta del alfil . . .
temporalmente.
10. PAxP
Mejor que tomar con el caballo,
que peullite a las negras colocar
piezas en sus casillas 4R y 4AD.
Mientras tanto, las blancas re-
A J E D R E Z L ÓG I C O
nuevan la amenaza de ga \na
pieza mediante 11. P5R.
10. . . .
PxP
Elimina la amenaza y deja a las
blancas con un peón aislado de
dama. Dicho peón es especialmen­
te vulneable al ataque, pues no
puee ser protegido por otro
pón, de los cuales el más próximo
M encuentra a dos columnas de
distancia.
11. CxP
De ninguna manera 11. AxP,
pues 11. . . . CxA sía la res­
puesta, y las blancas pierden los
srvicios de su valioso alfil del
rey. "De la misma manea que
Rousseau no podía pasársla sin
su gato, tampoco puedo yo jugar
ajedrez sin mi alfil del rey", dice
Tarrasch. "Cuando falta, la par·
tida es inanimada y fría. Falta el
factor vitalizador, y no puedo
idear ningún plan de ataque".
11. • • • P3CD
Con la intención de movilizar
su alfil de dama. Un poco más
oportuna hubiea sido la jugada
11. Ý . W A5A para restringir a uno
de los amenazadores alfiles de las
blancas.

12. A5CR
El alfil ataca y abandona la ca­
silla lAD. La torre de dama la
oupará, ahuyentará a la dama
y asumirá el control de la bella
columna abierta.
'
12 . . . ,
CxC
Aparentemente, las negras te­
mieron continuar 12. . . . A2C,
pues la continuación H. CxC t
CxC; 14. AxC. P deorganiza
45
su posición de peones en el fan­
co del rey.
H. TxC I
Superior a la jugada natural
H. AxC, en que las negus p
drían responder H. . . . A2C, obli­
gando a 14. A3D (para evitar el
cambio de alfiles). Entonces p
drían jugar 14 . . . . AxC; 15. DxA,
AxP t, confOándose con ganar
un peón a cambio de sus pa.
H . . . '
A2C
Casi no hay nada mejor que
esto, que ofrece al alfil una gran
diagonal. Si, por ejemplo, H. . . .
C3A; 14. T4T resulta de dificil
contestación. La amenaza de ga­
nar un peón mediante 15. AxC,
PxA; 16. AxP t no podría evi­
tarse con 14 . . . , P3TR, porque
15. AxC, PxA; 16. TxP gana de
toas maneras el peón.
14. TIA !
¡ Una magnífica jugada I La to­
rre se desarrolla eficazmente en
la columna abierta, mientras la da­
ma tiene que recluirse en la pri­
mera fila. Allí estorba a la tore
de dama, impidiendo su desarro­
llo por largo tiempo. . . ¡ para
siempre, seún veremosl
14 . . . , DI C
No hay otra cosa: la continua­
ción 14. @ @ AxT; 15. TxD, AxC;
41i
/6. DxA, AxT; 1 7. D6AD gana
una pieza para las blancas . .
15. T4T !
¡ Lo que se perseguía! La ame­
naza de las blancas 16. AxP t hace
que uno de los peones que se en­
cuentran frente al rey se mueva
hacia adelante. Las blancas tienen
una ventaja, cualquiera que sea
el peón
q
ue avance, y es:
Toda Jugada de los peones de­
bilita la estructur defensiva.
Toda casilla que no esté defen·
dida (como consecuencia de dicho
avance) crea una debi [idad en la
× . . ,
poslczon.
15. • • • P3C
Si las negras intentan defender
el peón de torre con 15 . . :. C3A;
16. AxC, PxA; 17. AxP t gana al
peón de todas maneras. O si las
negras adelantan el peón de torre,
entonces 16. AxP, PxA; 17. TxP
es una combinación evidente de
sacrificio que deshace el cordón
de peones y epone al rey a un
ataque mortal.
Las blancas han conseguido lo
que se proponían. Han hecho que
avance el peón del caballo de rey.
Pero, ¿cómo explotan_ la debili·
dad resultante? ¿Hay algún ata­
que contra el peón? Aparentemen­
te no lo hay, pues para atacarlo
con el peón de torre deben mover
la torre y. luego jugar P4TR y
P5T, proceso que requiere tiempo
y obtiene poco.
¿Qué otra línea queda? ¿Sacri­
ficar una pieza por el peón de ca­
ballo? Evidentemente es inútil,
pues las blancas no podrían rom­
per así la posición.
Pero el peón avanzó y hay una
debilidad en alguna parte. Sabe-
I R V I N G C H E R N E V
mas 'ue esto C cierto, y en ello
debe estar la clave de la combi-
.
,
. .
1WClOn VictorIOsa.
El adelanto del peón debilitó
las casillas 3TR y 3AR, que ya no
están defendidas por un pó.
Esto significa que las blancas de­
berán procurar apoderarse del
control de estas casillas, ya sea
ocupándolas con sus piezas o usán­
dolas como medio para penetrar
en el campo enemigo.
Pero, ¡ un momento! ¿No de­
fiende todavía el caballo negro su
casilla 3AR? Así C, y el saberlo
nos da la infolIllación que nece­
sitábamos. El caballo es el guaro
dián de las casillas negras, I Y hay
que destruir el caballo!
16. A5C !
.
Ataca al caballo que, por extra­
ño que parezca, ¡ no tiene a dónde
escapar!
16. • • • DI R
¿Qué otra manera hay de pÏotÖ
ger al caballo?
Si 16 . . . Al A; 17. A6AD gana
el cambio.
Si 16 . . . . AxC; 17. DxA, DI R;
18. D6AD gana una pieza.
Después de la jugada del texto.
el caballo queda clavado y se con­
vierte en un magnífico blanco
para nuevos ataques.
A J E D R E Z L ó G I C O
17. C5R
En el ajedrez, es lícito pegar a
un hombre cuando está caído.
+ ¯
1 7. . . . Al A
No es mejor 17. ' " AxC; 18.
PxA (descubriendo el ataque de
l a dama sobre el caballo), Al A (o
. . . A4D); 19. T7A Y la miserable
• •
cnatura llene que perecer.
1 8 . P TxA t
¡ Quitando todo apoyo al caba­
llo! La técnica es sencilla: si no
es posible agravar la presión so·
bre una pieza, véase si M puede
eliminar a uno de sus defensores.
1 8 . . . , DxT
De ninguna manera 18. ' "
TxT, en que 19. AxT gana dos
piezas por una torre y luego arrin­
cona a la dama.
19. AxC
Las blancas tienen dos piezas
por la torre, ¡ y el ataque! ·
19 . . . ' D2A
No, 19. ' " D2C ó 19 . . . . DI C,
pues 20. A6A gana el cambio. La
alternativa era 19 . . . . D3T, pero
las negas esperan tener algún
contra juego en la columna del
alfil.
20. C4C !
El primer pas para explotar
las casillas nes débiles trae con­
sigo una amenaza de mate con
21 . C6A t, RI T (6 21 . . . . R2C);
22. TxP t.
20. . . ' P4TR
47
El rey necesita mucho espaCio.
El intento liberador con 20. . . .
P4A fracasa porque 21. AxP t
R 1 T (21 . ' " R2C; 22. A6T t ga­
na el cambio) ; 22. C6A, y la re­
sistencia es inútil.
21. C6A t
El caballo sale a una de las crí­
ticas casillas negtas para dar el
primer golpe.
.
21 . . . . R2C
Si 21 . . . . RI T; 22. TxP t lleva
al mate.
22 CxP t
Sacrificando el caballo para
acabar con los peones que pro­
tegen al rey.
22. . . . PXC
Las negras deben tomar al ca­
ballo, porque después de 22. . . .
RI C (ó 2T); 23. C6A t, R2C; 24.
T7T es mate.
23. DxP
¡ La primera jugada de la dama!
Con ella, las blancas amenazan
dos mates en la columna de torre.
23. . , . TI T
48
La única j ugada para evitar el
mate. . . temporalmente.
24. A6T t
Resulta apropiado que las blan­
cas den el golpe de gracia en la
segunda casilla negra crítica.
24. Æ @ W Abandonan
Sigue el mate en dos j ugadas.
Partida Núm. 9
RUY LÓPEZ
ULÀMLÀå
Znosko-Borovsky
MËÜÑAå
Mackenzie
Weston-Super-Mare, 1924
1 . P4R
La primera j ugada ocupa el
centro con un peón y libera cua­
tro casillas para la dama y cinco
para el alfil del rey. Una de las
razones de que muchos j ugadore
prefieran 1 . P4R a cualquiera
otra jugada inicial es que con ella
se ponen en movimiento rápida­
mente las piezas del flanco del
rey, permitiendo enrocar pronto
en ese lado.
1 . . . , P4R
En los viejos tiempos esta j uga­
da era casi obligatoria. Indicaba
que uno deseaba estar en iguales
circunstancias y pelear como los
buenos. Sólo un cobarde rehuiría
l . W & & P4R Y un posible gambito
de las blancas.
Considerada objetivamente, la
respuesta que dan las negras en
el texto es la más fuerte. Disputa
la posesión del centro e impide
que las blancas lo monopolicen
continuando con 2. P4D.
2. C3AR
¿Qué sucede si las blancas per-
I R V I N G C H E R N E V
sisten y juegan 2. P4D? La res­
puesta 2 @ @ @ Æ PxP lleva a 3. DxP;
C3AD; 4. D3R, C3A, y las negras
tienen dos piezas en j uego contra
una de las blancas. Esto equivale a
arrebatar la iniciativa de las blan­
cas desde el principio del j

o.
La j ugada del texto es mucho
más eficaz que el desarrollo al
azar del caballo, digamos a 3TR,
donde M encuentra alejado de lo
que suceda en el centro, o en 2R,
donde estorba el tráfico.
2. . W V C3AD
Es la forma lógica de responder
al ataque sobre el peón; se des­
arrolla una pieza menor hacia el
centro y defiende al peón.
El plan general de movilización
consiste en establecer un peón en
el centro, desarrollar las piezas
menores (los caballos antes que
los alfiles, siempre que sea posi­
ble), enrocar entonces para sacar
a las torres a las columnas centra­
les y, finalmente, sacar la dama,
pero no muy lejos. El desarrollo
prematuro de la dama es peligro­
so, ya que está sujeta a ataq

es
molestos con los peones y las pIe­
zas menores.
3. A5C
La jugada más natural en el
tablero: las blancas amenazan al
defensor del peón que atacan. Es
cierto que no pueden ganar al
peón inmediatamente, porque des­
pués de 4. AxC, PDxA; 5. CxP,
D5D recupera al pen. Pero la
presión sobre las negras es cons­
tante, y la amenaza se encuentra
siempre en el aire.
El Ruy López es, probablemen­
te, la más fuerte de todas las aper­
turas del flanco del rey. Las blan­
cas tienen más que decir en el
centro, pues podrán jugar P4D sin
A J E D R E Z L ó G I C O
mucha dificultad, mientras que a
las negras les será difícil h<cer lo
mismo. Las piezas · de las blancas
tienen más epacio para moverse,
mientras que el juego de las ne­
gras está considerablemente cons­
treñido en muchas variaciones del

Juego.
3. . . .
PSTD
Esto se parece al cuento de nun­
ca acabar: el peón ataca al alfil
que ataca al caballo que defiende
al peón que ataca al caballo.
El propósito de la jugada de las
negras es alejar al alfil de su po­
sición favorable. La pérdida de
tiempo, que . entraña mover al
peón, queda compensada por el
hecho de que el alfil amenazado
debe perder también una jugada
al retirars.
4. A4T
Este movimiento está de acuer­
do · con el espíritu de la apertura,
pues mantiene la presión sobre
el caballo. La retirada alterati­
va a 4A es inferior, pues las blan­
cas podrían llegar a esa posición
en tres jugadas en lugar de cuatro.
4 . . . C3A
Desarrolla una pieza, ataca a
un peón y prepara el eroque en
el lado del rey. Sería difícil espe­
rar más de una sola jugada.
5. O-O
Las blancas ponen a salvo su
rey y llevan la torre hacia las co­
lumnas centrales.
5. . . . A2R
Una continuación favorita de
muchos jugadores es 5 . . . . CxP. ·
No con la idea de ganar un pen,
49
pues las blancas lo recuperan fá­
cilmente, sino a fin de obtener
un juego libre y abierto. El peli­
gro en este caso es que deja un
tanto insegura la posición de las
negras en el centro.
La jugada del texto lleva a una
posición cerrada, difícil de abrir,
• • •
pero reqUIere paaencIa por parte
de las negras. El desarrollo del
alfil a 2R es satisfactorio aun
cuando sólo se ha alejado una ca­
silla de su lugar de origen. Lo im­
portante es que ha abandonado
la última fila y ha facilitado el
enroque.
6. TI R
Lleva la torre hacia e centro.
En lugar de una columna abierta,
la torre se prepara a apoderarse
de una columna que ofrece pers­
pectivas de abrirse. Al defender a
su peón de rey, las blancas renue­
van la amenaza de 7. AxC, PDxA;
8. CxP, gnando un peón.
La jugada de la torre es prefe-
. rible a desarrollar el caballo de
dama a 3A . . Las blancas quieren
dar una retirada a su . alfil con
P3A, cuidándolo · del cambio.
6. M • • P4CD
Responde a la ameaza obli­
gando al alf
i
l a retirarse.
7. ASC
Evidentemente, la
gada.
7
.
. . . . P3D
única

J
U-
Protege al peón del rey, libera
al alfil de dama y prepara 8. . W .
C4TD para eliminar a� molesto
alfil enemigo.
A primera vista · paree ilógico
dar libertad a un alfil al mismo
tiempo que se constriñe al otro,
50
pero como el alfil del rey cum­
ple su misión en 2R, corresponde
al alfil de dama salir al mundo.
8. P3A
Con dos objetivos:
Brindar refugio al alfil contra
un intento de eliminarlo con 8.
. . . C4TD.
Apoyar un avance del peón de
dama, estableciendo un fuerte
centro de peones.
8. . . , C4TD
No tanto para atacar al alfil
cuanto para hacer posible 9. . . .
P4A a fin de disputar el control
de las casillas centrales. En esta
línea del López, las mejores pro­
babilidades de las negras consis­
ten en la acción en el flanco de
la dama.

9. A2A
N aturalmente, las blancas de­
sean conservar los dos alfiles. Pier­
den un tiempo, pero esto queda
compensado porque las negras co­
locan un caballo en el lado del
tablero.
9. M M . P4A
Intensifica la presión sobre 5D
y da salida
·
a ]a dama.
JO. P4D
I R V I N G C H E R N E V
Uno de los principales objeti­
vos en las aperturas del peón
de rey es adelantar el peón de
dama al centro tan pronto como
lo permitan las circunstancias, de
la misma manera que en las aper­
turas del peón de dama es conve­
niente \levar el peón de re U 4R
cuando se presenta la oportuni­
dad de hacerlo.
Las blancas amenazan otra vez
con ganar el peón de rey con el
doble ataque sobre él.
10. . . * D2A
Las negras dan mayor apoyo a
su peón y desarrollan su dama al
mismo tiempo. No conviene el
cambio con 10. M . . PRxP; 11.
PxP, PxP; 12. CxP, pues entrega
el centro y deja a las negras con
un peón aislado en el centro, y
"un peón aislado", dice Tarta­
kover, "arroja una sombra funes­
ta sobre todo el tablero". Las blan­
cas se beneficiarían también, pues
su caballo, que se encuentra colo­
cado firmemente en el centro del
tablero, no podría ser desalojado
por los peones enemigos.
11. P3TR
Para evitar una clavada que po.
dría embarazar al caballo y a la
pieza que protege, la dama. Se
necesitan ambas piezas para pro­
teger al peón de dama y mantener
la formación de peones en el cen­
tro. El cambio del caballo (des­
pués de la clavada) y la recaptura
por la dama elimina de un golpe
dos apoyos del peón de dama.
¿Están las blancas violando una
regla de principio al mover uno
de los peone que se encuentran
cerca de su rey? Tal vez, pero hay
que saber cuándo se deben des­
preciar las convenciones y cuán-
A J E D R E Z L ó G I C O
do hay que observarlas. En esta
situa

ión particular es importan­
te eVl tar un ataque sobre el ca­
ballo, así como su cambio y la
desorganización de los peones
blancos en el centro. La jugada
del peón de torre produce debi­
lidad, pero es un mal menor que
el que resultaría de la clavada.
Pero, ¡ un momentol ¿Es una ju­
gada que causa debilidad si las
negras no pueden aprovechar? ¿Es
para detrimento de la posición si
las negras no pueden explotarla
con un ataque en el flanco del
rey?
La respuesta es: ¡nol Una ju­
gada es débil únicamente si el ad­
'ersario puede aprovechar sus im­
perfecciones. Toda la posición es
fuerte o débil únicamete C re­
lación con la posición del adver­
sUriU. En este caso, la jugada del
peón de torre es conveniente por­
q

e se conforma a los requer
i
­
mlentos de la posición particular.
11. . . ^ ClA
El caballo regrea y aument la
presión sobre el peón de dama.
Las neas amenazan con una
serie de cambios mediante 12 . . . ,
PRxP; 13. PXP, PP; 14. CxP,
CxC; 15. DxC, DxA, que se tra·
duce en la ganancia de un peón.
Esperan inducir a las blancs a
jugar 12. P5D para hacer frete
a esta amenaza. Parece bien, pues
con ello se sacaría al caballo de
una buena posición, pero tiene la
desventaja (para las blancas) de
aflojar la tensión en el centro, así
co�o de hacer inaprovechable la
casilla 5D para el us de sus piezas.
12. A3R
Las blancas no tienen prisa
Auxilian a su peón de dama des
:
arrollando otra pieza.
12 . . . , O-O
5 1
Lleva · al rey a un lugar más
seguro y pone a la torre en seri-
• •
CIU acUvo.
13. CD2D
.
Este caballo s ha desanllado
a donde tiene poca movilidad y
no parece tener un futuro del que
va�g la pena hablar, pero es el
primer paso el que cuenta. Por
pequeño que sea, debemos insistir

en sus consecuencIas:
La jugada del caballo lo saca
de la primera fila y petmite que
las piezas principales (la dama y
las torres) entren en contacto en­
tre sí.

¡Hay que sacar la pie de la
primera fila ' hacer que tome
parte activa en el juego!
lJ . . . ' A2D
Las ne�s hacen algo semejan­
t�: su alfll desocupa la primer
fila para petitir que las torres
vayan a las columnas centrales.
Las torres sn piezas muy pode
rosas y no deben estar enceldas.
14. TIAD
En las pr
i
meras
f
ass de la p­
tida, las torres no pueden hacer
mucho; pero deben estar prontas
para entrar en acción cuando lle­
gue el momento oportuno. Esto
• •
se consIgue mejor colocándolas a
la cabeza de las columnas abier­
t

s. Si no hay ninguna, deberán
sltuarse en columnas parcialmen-
52
te abiertas. Si tampoco las hay,
las torres deberán ir, a pesar de
todo, hacia el centro, pues estas
columnas son las más fáciles de
abrirse. Pero, en cualquier caso,
¡hay que sacar a la torres de sus
rincones!
14. . . .
CI R
Con el proyecto de adelantar el
peón del alfil. Este peón disputa­
rá el centro al peón del rey blan­
co, al mismo tiempo que abre la
columna del alfil para la torre.
15. CI A I
El caballo se retira para tomar
bríos y saltar a 3C y luego a 5AR,
que es un hermoso puesto.
15. . . . P3C
No sólo para mantener alejado
al caballo, sino también para apo­
yar 16 . . W W P4A, que es un em­
puje hacia el centro.
El adelanto del peón del caba­
llo debilita las casillas 3AR y
3TR, pues ya no están defendi­
das por el peón. Quizá esto pa­
rezca al jugador de tipo medio

un punto mteresante, pero poco
significativo. Pero lo que distin­
gue al maestro de ajedrez es que
. sabe reconocer una debilidad y
cómo aprovecharla. Los buenos
jugadores no ganan las partidas
esperando a que el adversario in­
curra en errores monumentales.
No esperan que el enemigo se
olvide de que una de sus piezas
está siendo atacada.
16. A6T
Las blancas ponen inmediata­
mente una pieza en una de las
casillas vulnerables.
16. . . . C2C
I .R V I N G C H E R N E V
La única j ugada para evitar la
pérdida del cambio con 17. AxT.
17. C3R
El caballo vuelve al juego por
una ruta ligeramente distinta que
la proyectada antes. No sólo au­
menta la presión sobre 5A, sino
que también amenaza con esta­
blecerse poderosamente en 5D.
17. . . ' TDI R
Las negras no podían evitar que
el caballo se acercara con 17 . @ . ,
A3R, pues 18. P5D en respuesta

gana una pIeza.
Abandonan su proyecto de 17.
. . . P4A porque abre l a posición,
y las columnas abiertas favorecen
al jugador cuyo desarrollo sea su­
perior y que esté mejor equipado
para usar las columnas en un ata­
que.
Con la jugada del texto, las ne­
gras se proponen mantener una
posición cerradamente defensiva
que sea difícil de romper.
18. C5D !
Magnífica jugada cuyo objeto
es más profundo que el patente
de fijar una pieza en una fuerte
casilla central.
18. . . . D2C
La dama debe huir ante el ata­
que del caballo.
A J E D R E Z L ó G I C O
19. Cx t!
¡ Esto es lo que se prponíanl
El caballo abandona su estupen­
da posición por una causa que
vale la pena. Es muy importante,
a fin de explotar la debilidad de
la casilla negra 3AR, eliminar al
defensor de dicha casilla, el alfil
que reconoce las casillas negas.
Eliminado este alfil, la debilidad
s acentúa y las blancas pueden
considerar algún medio de invadir
y luego fijar una pieza en la ca­
silla cri tica.
19. . Æ . TxC
Es obligada, pues 19 . . ' . CxC;
20. PxPR, PxP; 21. CxP cuesta
un peón.
20. PxPA
E propósito de este cambio e
el de abrir una columna para la
dama.
20. . . . PxP
Las negras tienen que recaptu­
rar o pierden un peón.
21. D6D
¡ Explotación hábil de la colum­
na abierta de dama! El ataque so­
bre el peón del alfil gana un
tiempo para la entrada de la dama
a 6AR.
21. . . . P5A
Las negras deben perder una
jugada para salvar este peón.
2. D6A !
Con esta jugada, que, inciden­
talmente, amenaza con mate ins­
tantáneo, las blancas fijan otra
53
pieza en los agujeos de la posi­
ción de las negras creados por el
avance del peón del caballo de
rey.
22. . . ' C4TR
Detiene el mate e intenta alejar
a la dama.
.
23. D4T
Sería un enor j ugar 23. D5C,
pues las negras, en lugar de mover
su torre de rey amenazada, res­
ponderían primero 23. . , . P3A,
haciendo que la dama se aleje
completam�te de las cercanías.
23 . . . '
C2C
El caballo bloquea el ataque
del alfil sobre la torre y está pre­
parado para refutar 24. D6A con
24. Æ . ' C4TR, repitiendo el re­
curso de amenazar a la dama.
¿Cómo continúan las blancas
para forzar la victoria?
24. A3R !
¡ Reorganizando sus piezas y tra­
yendo reservas I
La primera jugada en la nue­
va fOllación gana tiempo con la
amenaza de 25. A5A, que gana el
cambio.
54
2. . . *
C3R
La única manera de impedir
25. A5A, después de lo cual las
blancas dominarían completamen­
te las casillas negras.
25. D6A
¡ Una vez más en la brecha! Las
negras no pueden salvar
.
la parti­
da repitiendo jugadas: SI 25. Æ Æ
C2C; 26. A5A, T3R (26. . . .
C4TR; 27. D4T, Y las blancas ga­
nan el cambio); 27. D4T, TRI R;
28. C5C, y la amenaza de mate
acorralará a la torre en 3R.
25 . . . , D2A
Las negras deben cuidar al vul­
nerable peón de rey.
26. A6T
U na vez más las blancas tienen
su posición ideal, con las piezas
firmemente plantadas en los
agujeros cercanos al rey. A las
n

gras les sería difícil ahuyentar­
las, pues ya no tienen el anterior
recurso de . . . C4TR.
26. . . . TI A
La torre debe huir ante el ata­
que del alfil. Si en lugar de ello
se interpone el caballo, es un
error al que sigue el mate ins­
tantáneamente.
27. TDI D
Antes de iniciar el ataque fi­
nal, las blancas afirman su domi­
nio de la posición apoderándose
de la columna abierta de dama.
I R V I N G C H E R N E V
El siguiente paso (puesto q
?
e las
negras tienen que esperar Slll ha­
cer nada) es 28. T5D, atacando al
peón del rey por tercera vez y
amenazando con doblar las to­
rres en la columna. Esto deberá
ser suficiente para acabar con la
resistencia si no se le ocurren a
las blancas otros medios más rá­
pidamente decisivos.
Adviértase que las blancas no
han iniciado combinaciones du­
dosas de largo alcance. Su pl

n,
que casi siempre h
� p
ersegUId
?
aumentar su supenondad POSI­
cional, comprende sólo unas cuan­
tas jugadas. El lector

o d

be dar
crédito a todas estas hlstonas que
le cuentan sobre maestros de aje­
drez que analizan combinaciones
intrincadas con decenas de va­
riaciones y con treinta jugadas de
anticipación_ ¡ No lo hacen, por­
que no es necesario que lo hagan!
Es mucho más fácil y oportuno
prever unas cuantas jugadas
_
y es­
forzarse por conservar un Juego
que sea, por lo menos, igual en
cada fase_ Esr más acorde con
el sentido común la victoria me­
diante la acumulación de peque­
ñas ventajas -fortalecer la posi­
ción propia gradualmente, minan­
do al mismo tiempo l a del adver­
sario- que buscar la manera de
aplastarlo con combinaciones
asombrosas y ataques aventurados
que requieran un sacrificio_ Es
más pertinente aplicar el orden y
el método a nuestra manera de
pensar que entregarse a infruc­
tuosas fantasías especulativas_
27 . . . ,
T(2R) I R
La idea de las negras es la de
reducir la presión ofreciendo el
cambio de damas. Las blancas

tendrán que aceptar o retirar su
dama.
.
A J E D R E Z L ó G I C O
28. C2T !
j Magnífica jugada! El caballo,
que parecía tan bien colocado en
3AR. vuelve para aumentar la pre­
sión sobre las casillas negras.
28. . . .
D I D
Continuando la
alejar a la dama
campo.
acción - de
blanca de su
.
29. C4C !
Apoya a la dama y está listo, C
caso de que se cambien las damas,
a mantener el dominio sobre las
casillas negras. Si las negras jue­
gan 29. . . . DxD; JO. CxD t,
RI T; J1. TxA gana una pieza
para las blancas.
29. . . . D2R
Es inútil, pero no hay manera
de salvar la partida: si 29. . . .
T2R; JO. A3R (amenaza con J1.
C6T t, RI A; 32. D8T f), TI R;
JI. C6T t RI A; J2. DxPA f.
JO. DxD
La jugada más sencilla. Si nc
hay mate en perspectiva. el maes­
tro moderno se abstiene de hacer
cabriolas. Sólo los aficionados
pierden el tiempo, y por ello sim­
plifica el juego y acaba con las
posibilidades de resistir. Después
de JO M Æ . @ TxD; 31. C6A t, Rl T;
J2. TxA ganando una pieza, las
negras no tienen probabilidad de
complicar el final.
30. . @ . Abandonan
Partida Nú-m. 1 0
DEFENSA FRANCESA
ULAÞLAå
NËLHAå
Tarrasch
Eckart
Nuremberg, 1889
55
1 . P4R
Esta j ugda inicial da salida a
dos piezas, la dama y el alfil del
rey. y hace algo más que eso: deja
libre .una casilla para el rey y da
otra al caballo del rey. Es cierto
que el caballo se desarrolla mejor
en 3AR, pero hay veces en que re­
sulta conveniente llevarlo a 2R,
quizá para i r a 5AR pasando por
3C. Es prudente aumentar la li­
bertad de movimiento del caba­
llo si con ello no se pierde tiem­
po. En cuanto al rey, no se pier­
de nada con darle también más
espacio. lHs de un rey se ha as­
fixiado por irreflexión o por des­
cuido.
Consideremos este caso histó­
rico, tomado de un torneo de se­
gunda categoría celebrado en
Dundee en 1 893:

ULANLAå NËLHAå
McGrouther McCann
1 . P4R
2. C3AR
J. P4D
4. CxP
5. C5A
6. C6D f
P4AD
C3AD
PXP
P4R
CR2R
y si este ejemplo parece exage­
rado, veamos otro que se verificó
en Munich, también en un tor­
neo menor:
ULANLAå
Arnold
1 . P4R
2. P4D
3. C3AD
4. CxP
5. D2R
6. C6D
ff
NËLHAå
Boehm
P3AD
P4D
PxP
C2D
CR3A
56
J. . . . P3R
Aunque no es tan agresiva como
l. . . . P4R, esta jugada libera a
dos piezas y tiene la ventaja de
restringir las posibilidades de ata­
que de las blancas. tstas no pue­
den jugar alguna apertura fa­
vorita a la que hayan dedicado
tiempo y estudio, ni tampoco pue­
den ofrecer su peón de alfil para
envolver a las negras en un pe­
ligroso gambito del rey.
La Defensa Francesa encierra
gran energía potencial y es una
magnífica ala contra un juga­
dor agresivo que se deje llevar por
el entusiasmo. No es fácil asaltar
la posición de las negras, a pesar
de que parezca poco sólida.
2. P4D
Enérgica y natural. De esta for­
mación de penes, Staunton di jo
hace más de cien años: "Suele ser
ventajoso que los peones ocupen
la parte media del tablero, porque
allí retardan considerablemente
los movimientos de las fuerzas
enemigas. El peón de rey y el
peón de dama están bien coloca­
dos en las cuartas casillas, pero
no es fácil conservarlos en esa
posición, y si se ve uno obligado a
adelantar uno de ellos, su poder
disminuye mucho".
2. . . .
P4D
LaS negras atacan al peón de
rey dando mayor movilidad a su
dama.
E muy importante disputar el
control del centro.
J. C2D
Las blancas tienen dos razones
para desarrollar el caballo a 2D.
I R V I N G C H E R N E V
Quieren evitar que el caballo
quede clavado, como podría ocu­
rrir después de J. C3AD.
Están preparadas, en caso de
un ataque sobre su peón de dama
con 3 . . . . P4AD, a responder 4.
P3AD, apoyando el centro. Si se
cambiaran los peones, recapturan
con el peón del alfil y conservan
un peón en el centro.
Es �ierto que su alfil de dama
está bloqueado, pero esta condi­
ción es sólo temporal. La piezs
pueden dejar de estorbarse.
J. . . ' CSAR
Es éste uno -e los raros cass
en que esta jugada natural está
fuera de lugar. Se nos ha dicho
que los caballos de rey deben e­
contrar�e en 3A, y así es, pero
sólo si pueden permanecer allí. De
nada sirve desarrollar una pieza
a una buena casilla si puede M
desalojada inmediatamente de
ella.
La jugada del caballo negro es
rutinaria, automática, mecánica
y, por lo mismo, imprudente.
Para que sea buena, una jugada
debe confOl Darse a los requeri­
mientos de la posición. El ajedrez
no es cosa de memorizar un or­
den fijo de mover las piezas.
El comportamiento apropiado
de las negras debió haber sido lu­
char por el control del centro me­
diante J . @ . . P4AD, pelnitiendo
de paso que su dama use otra dia­
gonal y tenga acceso al flanco de
dama.
4. P5R
¿Por qué las blancas hacen caso
omiso del consejo de Staunton de
conservar dos peones en la cuarta
fila? Saben que el peón puede sr
A J E D R E Z L ó G I C O
más débil en 5R, pero sopesan
las fuerzas y las debilidades. En
5R, el peón aleja al caballo de su
posición más útil y lo envía a otra
casilla en que estorba los movi­
mientos de otras piezas.
Claramente, el valor de ésta o
de cualquiera otra jugada se de­
termina estimando los, beneficios
que rinde contra las desventajas
que pueda traer.
4. . , . CR2D
Es casi la única jugada que que­
da. Si 4 . . . . C5R; 5. A3D como
respuesta amenaza con capturar,
y gana un peón. A las negras les
quedaría la triste disyuntiva de
5. ' "
CxC; 6 AxC, dejando dos
piezas en juego para las blancas
y ninguna para las negras, o 5.
. . . P4AR; 6. D5T t, P3C, y las
negras, con tantos peones fijos en
casillas blancas, quedan debilita­
das orgánica y permanentemente
en las casillas negras.
5. A3D
Las blancas mueven sus piezas
del flanco del rey para facilitar el
enroque en ese lado.
5. . . . P4AD
Muy bien, pues las negras no
deben posponer el
"
intento de li­
brar su posición constreñida. La
jugada del peón ataca al centro
y abre otro camino para la dama
negra.
6. P3AD
Prontas para responder a 6 . . Æ @
PxP con 7. PxP Y mantener la
cdena de peones que tanto en­
torpece al enemigo.
6. . . . C3AD
El caballo se desarrolla a tiem-
57
po, pues el peón de dama se en­
cuentra atacado dos veces.
7. CR2R !
Una de las raras ocasiones en
que el caballo debe estar aquí
en lugar de pasar a 3AR. E cier­
to que 3AR debería ser ocupada
por un caballo, pero las blancas
se darán maña para tener uno
allí. Su plan consiste en llevar su
caballo de dama a 3AR, liberan­
do al mismo tiepo a su alfil de
dama.
7. . . . D3C
Las negras aumentan la pre­
sión sobre el peón de dama, ame­
nazando con ganarlo mediante 8.
. . . PxP; 9. PXP, CxPD; 10. CxC,
DxC.
8. C3A !
El prudente desplazamiento del
caballo protege al peón y prepa·
ra la escena para la aparición del
alfil de dama.
Seguramente algún astuto lec­
tor descubrirá que el juego de las
negras hasta este punto, incluyen­
do J. . . . C3AR, que he censu­
rado, fue adoptado nada menos
que por Capablanca en su par­
tida con Alekhine en Avro en
1938. Aparte la circunstancia de
que Capablanca, como consecuen-

58
da de su juego inferior en la
apertura, quedó tan ceñido que
tuvo que rendirse teniendo casi
todas sus piezas en el tablero, no
es prudente que el jugdor de
tipo medio experimente con ju.
gadas cuyos efectos noivo rara
vez son supeados por los grandes
maestros.
8. . . . AR
Otra jugda plausible, pro de·
masiado pasiva. Para bien o para
mal, las negras deberían eforzar­
s por destruir la cadena de pea-
. W
.
nes que constnne a sus plezas, me·
diante 8. . . . PSA o con 8. . . .
PXP; 9. PxP, A5C t.
Este último procedimiento ha·
bría tenido la sanción de N im·
zovich, quien dice: "Nunca es de·
masiado pronto para iniciar las
operaciones de liberación en la
región de una cadena de peones",
y recomienda un ataque sobre la
base de la cadena como necesidad
estratégica.
9. O-O
Es necesario llevar al r a un
lugar más seguro antes de em·
prender cualquier acción violenta.
9. . . . 00
Las negras continúan jugando
un ajedre mecnico, inconscien·
tes del posible peligro. Con esta
jugada pierden la última oportu·
nidad de atacar la cadena de peo·
nes con 9. . . . P3A.
10. C4A! -
Poniendo fin a cualquier posi­
bilidad de alterar el alinemien­
to de los peones, pues 10. . . .
PSA es refutada con 11. CxPR,
mientras que 10. . . . PXP; 11.
PXP, CxPD; 12. CxC, DxC; H.
I R V I N G C H E R N E V
AxP ¡ descubriendo un ataque
sobre la dama, es inconcebible.
10. . Æ Ñ
CID
Las negras reconoe por fin
que sus piezas srán impotentes
hasta que eliminen del tablero al
molesto peón blanco del rey. Por
lo tanto, protegn a su peón de
r de manera que puedan jugar
11. . . . P3A Y romper la fora­
ción de peones.
11. D2A
Amenaza evidente sobre el pón
de torre del r. El propósito pro­
fundo de esta jugada es el de obli­
gar a los pnes que s encue­
tran cerca del r a moverse ha­
cia adelante.
El adelanto de cualquier peón
que rodea al rey debilita la estruc­
tura defensiva y se traduce e de­
bilitamiento permanente que pue­
de ser explotado, mientras que el
peón que avanzó suele convetir­
se en fácil blanco de un ataque
directo.
11. . . . P4A
¿Qué otr cosa les queda? Si las
negras juegan 11. . . Æ PSTR o
11. . . . PSC, nunca porán jugar
des
p
ués . . . PSA sin hacer que la
casllla SCR sa vulnerable a la
invasión de las pieas blancas o se
convieta en el punto foal de un
A J E D R E Z L ó G I C O
atque con sacrificio que deole­
ra su flanco del rey.
12. PXP a. p.
Afloja la presión sobre las neo
gras, pero abre líneas para el
atque. Las líneas abietas favo­
recen al jugador cuyo desarrollo
• •
sea supenor y cuyas pIezas ten·
g mayor movilidad.
12 . . . , CxP
No solamente para que el ca­
ballo vuelva al juego, sino tam­
bién para defender al peón de
torre, que otra vez está amena·
zado.
13. C5C

Amagando nuevamente al peón,
esta vez con una amenaza de 14.
AxP t, RIT (ó 14. C; 15.
»C t); 15. C6C t.
13 . . . , P�C
Obligada,
.
pues 13. . . . P�TR
salva al peón, ,pero lleva al mate.
Con el adelanto del peón de
caballo se pone a la vista un blan­
C sobre el cual las blancas diri­
gen un ataque. Pueden idear un
golpe decisivo que arruinará la
estructura defensiva de las negras.
59
14. AP I
Sacrificio que deb sr aceta­
do, pues de otra manera las ne­
gras
q
ued

n con un peón de d


ventaja, åIM obtener en cambIó
otra cosa qúe la desranización
de su posición. Si intentan 14. . . .
P�T, entonces 15. A7T t, R2C (ó
15. . . . R2A; 16. D6C t); 16
D6C t, RIT; 17. DxP, y resulta
irresistible la amenaza de mate
con el caballo, aí como la de ja­
que a la desubierta.
14. . . M P
Sólo queda un peón solitario
de los trs que roeaban al rey, y
el que queda no durará mucho
tiempo en este mundo .
15. DxP t
Con esta dramática entrada en
la escena, la dama, ayudada pr
los dos caballos, obtendrá pronto
la sumisión.
15. M @ RIT
L única jugada.
16. D6T t
Desoupando la casilla 6 pa
el caballo.
16. . . . RIC
Interpniendo el caballo para
evitar el mate.
1 7. C6C
y no �ede evitar la amenaza
de matecon 18. DT ó 18. CxA.
60
Partida Núm. 1 1
PARTIDA DE PEóN DE
DAMA
(Sistema de Colle)
BLNC
Flohr
NEl
Pitschak
Bilin, 1930
1 . P4D
En ajedrez no se puede ganar
sacando un as. No hay jugada en
la apertura que
S
rprenda a un
jugador, por medIOcre que éste
sea.
Lo que M puede hacer es impo­
ner. el orden y el método en el
comportamiento de esta fase, de
manera de obtener una posición
favorable, si no superior. Todo lo
que se requiere es seguir algunas
sencillas reglas para obtener un
desarrollo sólido:
Comenzar con 1 . P4R ó 1. P4D,
pues cualquiera de estas dos ju­
gadas libera dos piezas.
Plantar cuando menos un peón
en el centro y apoyarlo sólida
n
en­
te. Los peones del centro eVItan
que las piezas enemigas ocupen
las mejores casillas.
.
Siempre que sea poSIble, sacar
. los caballos antes que los alfiles.
Hablando en télminos generales,
los caballos cumplen mejor su mi­
sión en 3AR y 3AD, donde su
poder adquiere proporciones tre­
mendas para la defensa, así como
para la ofensiva.
De dos jugadas de desarrollo,
seleccionar la más aglesiva. Des­
arrollar con una amenaza, de ser
posible.
Mover cada pieza una sola vez
en la apertura. Colocarla inme­
diatamente en la casilla donde
domine el centro y donde tenga
las mayores probabilidades de
atacar.
I R V I N G C H E R N E V
Mover solamente uno o dos
peones en las primeras f

ses de la
partida. Jugar con la pus.
Desarrollar las piezas con el
propósito de controlar el centro,
ya sea ocupándolo o dominán­
dolo a distancia.
Desarrollar la dama, pero cerca
del propio campo para evitar q

e
la hostiguen los peones o las pIe­
zas menores.
N o perseguir a los peones a
costa del desarrollo.
Obtener la seguridad del rey
mediante el pronto enroque, pre­
feriblemente en el flanco del rey.
Capablanca lo resumió todo
cuando di;o: "L principal es des­
arrollar las piezas rápidamente:
ponerlas en juego tan pronto co­
mo sea posible".
Ahora volvamos a Flohr y Pit­
schak:
La primera jugada de las bla�­
cas fija un peón en el centro y lI­
br dos piezas.
1. . W . C3AR
Las negras sacan su caballo �la
posición más favorabl

¡ eVItan
que las blancas contmuen con
2. P4R .
2. C3AR
Napie recuerda que en la pri­
mera de varias lecciones que tomó
con Steinitz, el campeón del mun­
do le dijo: "Seguramente usted
saca su caballo a cada lado antes
del alfil. ¿Y sabe usted por qué?".
Napier dice que no pudo dar una
respuesta intelignte. Steinitz con­
tinuó explicando: "Una razón es
que s sabe dónde debe estar el
caballo ante de saber lo mismo

del alfil; l certeza es un amIgo
más conveniente que la duda".
2. M @
P3R
A J E D l E Z L ó G I C O
Las negas psponen la franca
respuesta 2. . . . P4D. que las lle·
va a las lineas regulares del gam­
bito de dama. En cambio. abre
una linea p el all de ry.
J. CD2D
Maniobra típica del caballo en
el ataque de Colle: el caballo
ejece presión sbre la casilla crí­
tica 4R sin blouear la columna
del alfil.
J. . . . P4A
Las negras desargn un glp
sbre el peón de dama con el
propósito de obtener el contrl
del centro. Este empuje Ö casi
obligatorio en las aperturas de
peón de dama, pues las negras de­
b esforzarse por perturbar la
fonación central de las blancas.
L amenaza inmeiata es 4.
. . . PXP, de manera que la rcp­
tura con 5. CxP deja a las blan­
cas sin peón en el centro.
4. PSR
Apuntala al peón de dama y
da salida al alfil d
e
l r.
4. . Æ M PSCD
También las negras apoyan a
M peón adelantado y M preparan
para flanquear el alfil de dama.
5. ASD
Práctica habitual en este sistema
de ataque: el alfil une su fueza
a la presión ejercida sobre 4R en
preparación para un avance del
pón de rey, que abrirá líneas
de ataque para las piezas
q
ue s
encuentran en el fondo. E
l
alfil
apunta también al peón de toe
de rey de las negras, magnífico
61
blanco después de que el rey s
eroue en ese lado.
5. . . .
A2C
Esta jugada resuelve uno de los
princpales problemas de las ne­
g en las aperturs de pn de
dama: la dispsicón efIcaz del
alfil de dama. Por medio de esta
dispsición de flan
q
ue. el alfil
domina la diagona
l
mayor del
tablero y participa en la lucha pr
el dominio de la casilla 4R de las
blancas, casina estratégic en el
sistema Colle de ataque.
6. 0-0
Como parte del proces de de!
arollo, las blancas a SL
rey del pligro y acercan su tOI
a las columnas centrales.
6. . . .
A2R
A pesar de su moesta aparien­
cia, hay gran energía latente en la
colocación de este alfil e 2R. ·
Está lo bastante cerca de su pro­
pio camp para defender al rey
y, a pesar de ello, puede mani­
obrar fácilmente para coloarse
en una psición más agresiva si
la ocasión lo reuiere.
7. P4A
La tranquila jugada 7. PSA está
más acorde con el espíritu de la
fOlmacón de Colle, a fin de brin­
dar apyo al pn de dama. El
peón de rey queda entonces libre
par avanzar, y si las ne jue­
gan en cualquie tiemp . . . PXP,
las blancas recpturan con el peón
de alfil y mantienen un fuert
peón en el cento.
L idea de la jugada del texto,
aparenteente. es la de evitar
C
ue
las usn su cSIlla
4D como pivote para sus movi­
mientos en el tablero.
62
7. . . , o-o
.
,
.
Las negras contmuan tranqUI-
lamente su tarea de convocar a to­
das sus tropas. De un solo golpe
aparece su torre en l a escena al
mismo tiempo que el rey se re­
tira a lugar seguro.
8. P3CD
Claramente con el fin de .des­
arrollar el alfil en 2C. Este flan­
queo del alfil no es proceimien­
to convencional en el sistema de
Colle, pero Flohr tuvo quizá el
deseo de poner a prueba algunas
ideas propias.
8. . . . P4D
Las negras aprovechan la opor·
tunidad de disputar la posesión
del centro. Ponen también fin al
proyectado avance del peón blan­
C del rey, pues dominan la casi­
lla crítica (4R de las blancas) con
caballo, peón y alfil, mientras que
las blancas sólo tienen dos piezas
que la amenacen.
Es cierto que . la diagoral del
alfil de dama está bloqueada,
pero esta condición sólo es tem­
poral.
9. D2A
Considerablemente mejor hu­
biera sido el sencillo desarrollo
del alfil de dama a 2C, para el
que se prepararon con la jugada

antenor.
El propósito de 9. D2A es el
de obtener el control de 4R y
evitar que las blancas establezcan
una avanzada en esa casilla con
9. . . . C5R. La desventaja de
esta jugada es que permite que
las negras tomen l a iniciativa y,
a partir de entonces, dirijan el
curso de los acontecimientos.
9. . . ' C3A !
I R V I N G C H E R N E V
Enérgica jugada que combina
desarrollo, intenciones agresivas y
profilaxis.
Desarrollo, pues el caballo se
coloca inmediatamente en la ca­
silla más adecuada.
Agresividad, pues el caballo
amenaza con saltar a 5C, atacar
a la dama y al alfil y obligar al
cambio que elimina del tablero al
peligroso alfil del rey.
Profilaxis, pues evita 10. P4R,
cUya continuación sería 10. . , .
C5CD; 11. D3A, CxA; 12. DxC,
PxPR, y las negras ganan una
-
pieza.
JO. P3TD
Las blancas deben conservar su
valioso alfil de rey.
Desgraciadamente, el tiempo
perdido al verse obligadas a ha­
cer una jugada del peón es cos­
toso, como veremos. '
10. . . . PxPD
Las negras cambian con el fin
de despejar la posición en el cen­
tro y abrir la columna del alfil
para comoidad de la torre de
dama.
11. PAxP
La captura alternativa con 11.
PRxP no era agradable, pues la
respuesta 11. . , . PxP obliga a
A J E D R E Z L Ó G I C O
12. DxP (de otra manera, el peón
de dama de las blancas está per­
dido), en que 12. Ñ M TIAD ejer­
ce incómoda presión sobre el cen­
tro de las blancas. Otra posibili­
dad en lugar de la Jugada del
texto es 11. CxP, CxC; 12. PxC,
PxP; 13. DxP (para salvar al peón
de dama), TIA; 14. D4T, A3A;
15. DxP (ó 15. D4A, AxPC y las
negras ganan fácilmente), TIT, y
las negras ganan la dama.
11 . . . , DxP
Las negras capturan un peón
con esto y (por si no fuera sufi­
ciente) se apoderan del ataque.
La dama no está en peligro,
pues las piezas blancas no M en­
cuentran suficientemente desarro­
lladas para causarle ninguna in­
comodidad.
12. PxP
Las blancas abren la posición
para tener algún contrajuego.
Tienen la esperanza de utilizar
la columna del rey para su torre
y la casilla 4R como pivote para

sus piezas.
La atractiva j

ada 12. P4R,
en lugar de ésta, no gana mucho,
porque después de 12 . . . . D4TR,
la vital casilla 4R es ocupada por
un peón, haciéndola inalcanzable
para las piezas, en tanto que las
negras se benefician por tene un
pón pasado en la columna de
dama.
12. . . .
CxP
Un ataque sobre la dama que
gana tiempo, pues las blancas de­
ben perder una jugada con su
dama.
13. DIC
Evidentemente, no

conviene
65
13. CxC, pues la dama nega in­
terviene con mate instantáne,
mientras que 13. D2C, CxC t; u.
CxC, DxA cuesta una pieza. Si
13. D3A, las negras juegan 13 . Æ . .
TRI D seguido por 14 . . . ' TDIA,
Y nuevamente la dama tiene que
huir.
Probablemente la jugada del
texto de las blancas es el mal
menor.

13. Æ . W TRID
Intensificando la presión sobre
la columna de dama, particular­
mente sobre el alfil, cuya vid
a
está amenazada por 14 . . . . CxC
15. CxC, DxA; 16. DxD, TxD.
.
14. CI R
Las blancas protegen a su al­
fil, así como al vulnerable peón
de caballo del rey.
Contra 14. A2A, las negras pue­
den escoger entre estos temas:
Simplificación (teniendo un
peón de ventaja), mediante 14 . . . .
CxA.
Aumento de la presión con 14.
. . . TDIA, haciendo que el alfil
M retire a la primera fila.
Combinación, mediante 14 . . . '
C7R t; 15. RIT, A3T (amenazan­
do con ganar el cambio mediante
16 . . . . C6A); 16. TI R, C5C; 17.
C4R, DxC !; 18. AxD, CxPA f.
6
14. . . , D4TR I
No hay amenaza· visible en eta
jugada de la dama. ¡ Las negras
amenazan con amenazar I Inten­
tan asaltar la fortaleza blanca de
7
peones con su dama apoyada por
• •
una pieza menor, como, por eJem-
plo, mediante 15 Ñ Ñ . Ñ A3D ó 15.
. Ñ Ý 'C5C. Esto obligaría a uno de
los peones a abandonar su base
y crear debilidades que las negras
podrían explotar. El mismo peón
amenazado sería susceptible al
ataque, o podrían abrirse caminos
que condujeran al re.
Esta destrucción de los cimien-

tos es un Interesante proceso para
convertir una posición aparente­
mente fortificada en otra vulne­
rable al asalto.
15. A2C
Las blancas no tienen defensa
adecuada (especialmente contra
amenazas nebulosas), por lo · que
continúan desarrollando sus pie­
zas. Cuantas más tenga en juego,
mejores probabilidades tendrá de
sobrevivir a la inminente tor­
menta.
15. • • • A3D
Con una sencilla, pero incon­
fundible amenaza: ¡matel
¿Cómo se defienden las blancas?
Si 1 6. C( I R) 3A, CxC t; 17.
CxC, AxC; 18. P, DxPT t.
Si 16. P4A, A4A (amenazando
17 . . . . C7Rt doble; 18. RIT,
C6C t); 17. RIT, C5C; 18.
P3TR, DxP t, y mate en la si­
guiente jugada.
Si 16. P3T, D4R (buscando otra
vez el mate en 7T); 17. P3C,
D4D (intentando ahora 18. . . ,
D8T t); 18. P3A, D4CR, Y el
I R V I N G C H E R N E V
juego de las blancas s hace añi­
cos.
16. P3C
Por un proeso de eliminación,
la única defensa, si existe alguna
todavía.
16. . . . C5C
El peón de caballo de las blan­
cas ha tenido que dar un paso
adelante. Ahora, la amenaza de
17.
. .
@ DxP t obliga a avanzar
el peón de torre.

17. P4TR
Las blancas no tienen otra ju­
gada sino ésta, que mantiene ale­
jada a la dama.
17. M . . DxP !
¡Jugada brillante I No por el
hecho de que se ofrezca la dama,
sino porque representa una cul­
minación apropiada a la explota­
ción sistemática de las debilida­
des de peones creadas tan perspi­
cazmente.
Las negras agregan la amenaza
de mate en 8T a la que ya tenían
de dar mate en 7T.
18. Abandonan
A las blancas no les interesa
tomar la dama, pues la respuesta
18. . . Ñ A 7T t caería como un
rayo.
A J E D R E Z L ó G I C O
Partida Núm. 12
APERTURA INGLEA
BLNCA
Pitschak
Liebweda, 1934
1. P4AD
NER
Flohr
A pesar de que sólo s libera
una pieza con esta jugada, contra
dos que quedan libres meiante
l. P4R ó 1 . P4D, la apertura in­
glesa es una de las armas más for­
midables en el arsenal de las blan­
cs. Seduce a quienes gustan de
la originalidad desde el principio
mismo, ya que pelmite maniobrar
las piezas sin venir a las manos
demasiado pronto con el enemig.
En muchas fas de esta inicia­
cón de la partida, las blancas no
intentan siquiera ocupar el cen­
to. Dejan· que las negras acumu­
len piezas y peones allí, y lueo
las atacan desde los lados. Pueden
fanquear sus alfiles, por ejemplo,
y atacar el centro desde lejos a
fin de minarlo.
Si las blancas quisieran mori­
gerar su originalidad con la pre­
cución, pueden transponer la
apertura inglesa a alguna fOla
de apertura de peón de dama y, a
psar de ello, conservarían un
magnífico juego.
1. Ñ . Æ P4R
Las negras s desarrollan en
la fOla tradicional y prudete:
plantan un peón en el centro y
liberan dos piezas para que en­
ten en accón.
2. C!AD
Las blancas sacan una pieza en
lugar de adelantar un peón cen­
tal. Efectivamente, s
·
2. P4D,
PP; 3. DxP, CSAD, la dama debe
65
retirars y perder una jugada. O
si 2. P4R, quedan con un peón
de dama retrasado, en tanto que
el alfil del ry no puede llegar a
4AD.
2. . . . C!AR
Las negras cuidan el orden de
sus jugadas. La del caballo no es
sólo el desarrollo rutinario de una
pieza: su propósito es el de con­
trarrestar la presión del caballo
blanco y del peón sobre la casilla
5D de las blancas.
J. P!CR
Con la clara intención de hacer
epacio para el alfil en 2C, don­
de actuarán en una diagnal y
contribuirá también a aumentar
la presión sobre 5D.
J. . . . P4D !
Las negras liberan su jueg
abriendo nuevos caminos para las .
piezas del flanco de dama. Simul�
táneamente con ello, dan el quién
vive al pón blanco del alfil.
. +
4. PXP
Las blancas se complacen en
cambiar un peón del flanco por
un peón central. Al mismo tiem­
po, Su columna del alfil de dama,
libre ahora de peones, ofrece bue­
nas perspectivas para su torre de
dama cuando llegue a IA.
4. . Æ Æ
CxP
Eta clase de capturas es prác­
ticamente obligatoria. Posponerla
poría dar tiempo a las blancs
para proteger y asegurar la ga­
nancia de un peón.
5. A2C
Desanllan una pieza con. g­
nancia de un tiempo: ataque m
br el caballo.
66
En los viejos tiempos, quizá las
blancas habrían contestado con 5.
. . . A�R, protegiendo al caballo
y desarrollando simultáneamente
otra pieza. En la actualidad, los
jugadores consideran sospechosas
incluso las jugadas más raturales
en su búsqueda por la verdad (y
nuevas fOlmas de ganar).
; • W Æ Ñ C�C !
¡ El alfil puede esperar! Quizá
sea necesario para algo más que
un papel de simple apoyo.
Además, desde este punto ven­
tajoso, el caballo ejerce gran in­
fluencia en la casilla central 4D.
y hay otro factor sutil en la ju­
gada del caballo, un factor que
utiliza con frecuencia el maes­
tro moderno. El caballo se apro­
vecha del desarrollo flanqueado
del alfil y deja sentir su peso M
bre la casilla 5AD, debilitada por
la auencia del alfil.
No nos adelantaremos a los
acontecimientos si revelamos al
lector que el caballo, como M verá
después, está hennosamente colo­
cado para descargar un golpe de­
finitivo.
6. C�A
N uevamente una de las piezas
blancas se desarrolla con una
amenaza: esta vez contra el peón
del rey.
I R V I N G C H E R N E V
6. . . . C�A
Las negras se defienden en la
fOl ma más natural y sencilla, colo­
cando el caballo de dama en su
puesto más eficaz.
A pesar de que las negras tie­
nen menos piezas en jueo que
las blancas, su juego no es infe­
rior. Tienen un peón en el centro,
y sus alfiles, que no M han des­
arrollado todavía, poseen grandes
potencialidades, pues su alcance
es mayor que el de las blancas.
7. o-o

Las blancas no se comprometen,
sino que ponen a buen recaudo
a su rey y movilizan una de sus
torres.
7.

A2R
Como en la partida anterior,
la modesta posición del alfil en
2R es engañosa: está preparado
para tener a raya a los invasores
y también para iniciar el ataque.
8. P�D
Hace espacio para que el alfil
de dama tome parte en el juego.
8. . Æ . o-o
Aleja al rey de la, zona peligro­
sa y pone en acción a una de las
torres.
9. A�R
Con el alfil en esta casilla, las
blancas pueden jugar 10. P4D Y
eliminar al estorboso peón cen­
tral de las negras.
9. . . Æ A5CR !
Excelente despliegue, pues el
alfil tiee un gran poder de res­
tricción sobre el flanco del rey
A J E D R E Z L ó G I C O
blanco, así como sobre el pro­
yectado avance del peón de dama.
Si las blancas intentan 10. P4D,
es difícil refutar la respuesta 10.
. . . C5A. Si las blancas responden
con 11. CxP, entonces, después de
11. " . C(3A)xC; 12. PxC, CxA;
13. PxC, quedan con una destar­
talada columna de peones en la
columna del rey. O si las blancas
juegan 11. D l A (para salvar al
peón del rey y recapturar en 3R
con la dama), entonces 11 Æ . , .
CxA; 12. DxC, PxP; 13. D4R,
AxC, seguido por 14. W Ñ PxC
gana una pieza para las neglas.
La mejor línea para las blan­
cas es, probablemente, 10. C4TD
a fin de llevar el caballo a 5AD,
casilla que las �lancas deben es­
forzarse por controlar en las aper­
turas del peón de dama y otras
afines. O pueden continuar des­
arrollándose con 10. TIA Y enton­
ces considerar la maniobra del
caballo.
ZO. P3TR
Jugada inducida por el deseo
de hacer que el molesto alfil de­
clare sus intenciones: ya sea to­
mar el caballo o alejarse de las
cercanías. Desaciadamente, ju­
gadas como ésta, dictadas más por
el instinto que por la razón, tie­
nen un efecto nocivo sobre la po-
67
sición enrocada, pues la estructu­
ra se debilita. Una vez que se
mueven los peones cercanos al
rey, quedan susceptibles al ata­
que, a pesar del grupo de piezas
dispuestas en su torno para pro-
.
,
tecClOn.
10 . . . ,
A4T
El alfil se retira una casilla,
pero mantiene la presión. A pe­
sar de la restringida movilidad
del alfil, su continuo ataque es
más molesto para la posición de
las blancas (y para la condición
de su ánimo) que lo seria si vol­
viera a 3R, donde goza de mayor
libertad, . pero no perturba al ad-

versano.
11. TIA
Evidentemente, a fin de con­
trolar la columna del alfil y, qui­
zá, para preparar un ataque so­
bre el flanco de dama.
Una buena alternativa sería 11.
D3C, seguida, cuando sea posible,
por TDI D y P4D con el fin de
abrir la columna de dama para
las torres y tener algún contrajue­
go en el centro. La acción en el
centro es el mejor específico con­
tra un ataque en el flanco del
rey.
11 . . . '
D2D
¡ Toas las piezas deben poner
su grano de arenal La dama se
mueve sólo un paso hacia ade­
lante y domina una gran d
i

gonal.
El desarrollo de la dama sire
para otro fin, pues la primera
fila queda libre para las torres.
Pueden hora desplazars al cen­
tro y controlar las columnas más

Importantes.
12. C4TD
La idea de las blancas es crear
una distracción apoerándos de


6
5AD con su caballo y mantenien­
do a las negIas ocupadas con las
amenazas en el flanco de dama.
Desprciando las jugadas d
fensivas rutinarias, como, por
ejemplo, 12. R2T, las des­
atan un ataque con 12 . Æ . . P4A
Y H. . . ' P5A, Y el peón demo­
leá la fOI mación de pones del
flanco de rey de las blancas.
12. . . .
AxC.
Poniendo a las blancas en una
desgracada altemativa para re­
capturar: si toman con el peón,
su peón de dama queda aislado
y débil; si toman con el alfil,
pieren un peón inmediatamente.
H. A
Las blancas etregan el peón
de torre esperando ganar un peón
rápidamente en el siguiente cam­
bio de piezas.
H . . .
.
DxPT
Después de esta captura, las
perspectivas de ataque de las ne­
gras son muy brillantes. Sin mo­
lestars en analizar los pequeños
detalles, pueden imaginar lineas
victoriosas de juego que M ini­
cian con 14. . . . P4A sguida por
15 . . . . PSA, para detruir el peón
de caballo de las blancas (que es
la . clave de la estructura defen­
siva), o por 15. . . . TlA, para
luego llevar la torre a lCR o a
lTR.
14. A(lAjxC
Mejor que esta jugada. que re­
cupra al pón, es 14. A2C. para
alejar a la dama de las cercanias
de su rey.
14 . . , . P
I R V I N G C H E R N E V
Obligada, pero no es una obli­
gación agradable. Ias negras M
complacen al ver el fin de este
alfil.
15. TxP
Hay ahora igualdad de mate­
rial, pero el rey blanco está en
peligro, pues la dama le pisa lo
talones.
15. . . . C4D I
¡Jugada tremendal Una amena­
f de este caballo bellamente cen­
tralizado es 16 . . . . CxA; 17. PxC,
DxP t; 18. RIT, D6T t; 19. RIC,
A4C. y el jueg de las blancas
queda en rinas; otra amenaza es
16 . . . . ClA, sido por 17 . . . .
C5G Y 18 . . . . D7T t·
16. DIR
Jugada incómoa que es abs­
lutamente necesaria para salvar
el peón del caballo de 16. . .
CxA; 17. PxC, DxP t. Si cyera
este peón, su rey no podría so­
portar el ataque.
Las blancas pueden haber pre­
tendido jugar 16. A5A, con lo
que. después de 16. . , . ClA, p
drían haber ofrecido resistencia
con 17. TxC, AxT; 18. AxT. pero
en el último momento vieron esta
refutación: 16. ASA, A; 17.
A J E D R E Z L ó G I C O
CxA, C3A, y a fin de impedir 18.
W . . C5C y 19. . . . D7T t, ten­
drían que haber entregado la to­
rre por el caballo, lo que hubiera
significado la · derrota.
16. • • • P4A !
No inmediatamente 16. . . Æ
C3A, pues 17. P3A mantiene ale­
jado al caballo (adviértase cuán
esencial es tener protegido al
peón del caballo).
Con esta última jugada, las ne­
gras se preparan para jugar 17.
Æ . . P5A. Si entonces 18. PxP,
TxP; 19. AxT, CxA, y las negras
dan mate en 7C. Si las blancas
no toman el peón, sino juegan
18. A5A, las negras ganan con 18.
¯ Ý . P6A (amenazando 19. . . .
D7C t); 19. PXP, C5A (buscando
otra vez el mate); 20. PXC, T4A,
y las blancas no pueden impedir
21. . . . T4T, sguida por mate.
17. A5A
Con la remota probabilidad de
resistir después de 17. . . . AxA;
18. CxA, C3A; 19. P3A, o si 17.
Ñ Ñ Ý C3A, con 1 8. TxC.
Si las blancas intentan librarse
del molesto caballo negro meian­
te 17. C3A, las
n
egras prosiguen
el ataque con 1 7. . . . C3A; 18.
P3A, C4T (concentrándose sobre
el vital peón dd caballo); 19.
A2A, AT (acumulando nuevos
golpes sbre el pen); 20. P,
C5A, y obtienen el mate en 7C.
17. , . . P5A !
No sólo para atacar al peón del
caballo, sino para pennitir que la
torre pase a 4A y 4 T a fin de
apoyar a la dama en la operación
del mate.
69
18. A
Las blancas cambian para redu­
cir el número de piezas que aco­
san al rey. Confían en la sencilla
recaptura con 18 . . . Æ CxA, y el
caballo, que ya · no está centrali­
zado, es menos amenazador.
Si en lugar de ello juegan 1 8.
P4CR para mantener alejada a la
torre, las negras tienen tres fáci­
les victorias a la mano:
a) 1 8 . . . . P6A; 19. PXP, C5A,
seguido por mate en 7C.
b) 18. . W . DxP f; 19. R2T,
T4A, Y mate con la torre.
cj 18 . . . . DxP f; 19. R2T, P6A;
20. TIC, D5T t.
18. . . . PxP
Con la sencilla y brutal amena­
za de 19 . . . . D7T t.

19. PxP
La, única respuesta
19. . . . C6R !
Amenaza 20 . . . . D7C t.
20. Abandonan ·
No hay defensa: si 20. T2A,
DxP f; 21. RIT, TxT gana fácl­
mente, o si 20. TxT t, TxT; 21.


70
D2A, TxD; 22. RxT, D7C t; 23.
RxC, DxT, y el resto e elemental.
Flohr se venga de haber perdi­
do la partida anterior con Pit­
schak adoptando la técnica con
que fue derrotado. Debilita los
peones que roean al rey enroca­
do y luego destrozan las defensas
con un ataque devastador.
Partida Núm. 1 3
DEFENSA FRANCESA
BLNCA
NEGR
Dobias Pogory
Praga, 1952
1. P4R
Es ésta una de las mejores for­
mas de iniciar lo que ha de ser
una carrera y una lucha: una ca­
rrera para sacar rápidamente las
piezas llevándolas a casillas donde
pueden actuar más eficazmente;
una lucha para ganar el control
del centro.
De un solo golpe el peón del
rey se apodera de una importan­
te casilla del centro y ataca otras
dos, al mismo tiempo que la dama
y el alfil controlan otras nueve
casillas.
1. Æ . .
P3R
Jugada tranquilamente agresiva
que se prepara para disputar el
centro a las blancas con 2. . . .
P4D.
Esta defensa tiene el mérito de
rehuir las numerosas y fuertes
aperturas que las blancas pueden
jugar después de la acostumbrada
resp:esta 1. Æ Æ W P4R.
2. P4D
De una jugada semejante, phi­
lidor, en su Ajedrez Analizdo
(1791), dice: "Este peón hace dos
I R V I N G C H E R N E V
jugadas por dos razones muy im­
portantes: la primera es la ue evi­
tar que el alfil del rey adversario
juegue contra el peón del alfil
del rey; y la segunda, fortalecer a
los peones e la mitad del table­
ro, lo -ual es de gran importancia
coronar".
En la actualidad podemos se­
guir todavía el consejo.
2. . . . P4D
Ataque sobre el peón del rey
que inmediatamente disputa el
centro.
3. C3AD
De los diversos cursos abiertos
para las blancas (adelantar el
peón del rey, cambiar peones, sa­
crificar el peón central o prote­
gerlo), adoptan el que las capa­
cita para desarrollar una pieza y
conserva la presión.
3. Æ . Æ PxP
Dando temporalmente a las
blancas mayor libertad de acción,
pero las negras esperan poder ju­
gar más tarde . . . P4AD para
destruir al molesto peón de dama.
4. CxP
La recaptura deja a las blancas
con un ligero filo en su cabello
centralizado y la posición de los
peones.
4. . . . CD2D
Preparando un apoyo para el
desarrollo del caballo del rey a
3AR. Si las blancas cambian en­
tonces caballos, pueden las ne­
gras recapturar con el caballo de
dama.

A J E D R E Z L Ó G I C O
Si en lugar de ello hubieran
jugado 4. . . W C3AR, viene en­
tonces 5. CxC t, y las negras tie­
nen que desorganizar sus peones
del flanco del rey con 5. . . . PxC
o capturar con la dama y arries­
garse a ser hostigadas por las pie­
zas menores . æ U na muestra de lo
que podría suceder (después de ·
4. N . . C3AR; 5. CxC t, DxC) es
esta pequeña trampa: 6. C3A,
A2D (para apoderarse de la dia­
gonal central); 7. A3D, A3A; 8.
A5CR, AxC; 9. D2D !, DxP; 10.
A5C t, y las blancas ganan la
dama.
5. C3AR
La mejor forma posible de po.
ner al caballo de rey a trabajar:
desarrollándolo a 3AR, donde
tiene enoune influencia sobre el
centro y donde resulta incompa­
rable para defender al rey enro­
cado.
5. . W . A2R
Jugada reservada de desarrollo
(saca una pieza de la primera fila
y ayuda rápidamente al rey para
que se enroque). pero no tan
buena como la convencional 5.
. . . CR3A.
Si las negras .intent�n mejor el
flanqueo para su alfIl de dama
(tentador. en virtud de que el
caballo blanco está expuesto), hay
una bonita trampa en que pue­
den caer: 5 . . Æ . P3CD; 6. A5CD,
A2C; 7. C5R ! AxC (ó 7 . . . Æ AlA;
8. A5C, CR3A; 9. C6A, ganando
la dama); 8. AxC t, R2R; 9.
A6A !, Y las negras tienen que
perder algún material.
6. A3D
Quizá es más penetrante que 6.
A4AD, pero cualquiera de las dos
jugadas coloca al alfil en una
71
¯
buena posición y despeja la pri­
mera fila para enrocar en el flan­
co del rey.
6. . Q W CR3A
También las negras se prepa-


ran para poner a su rey en segun-
dad desarrollando (por fin) su
ca baIlo de rey.
7. D2R
Las blancas desarrollan una pie­
za y apoyan a su caballo central
con dama y alfil.
Esta jugada restringe más la po­
sición de las negras que 7. CxC t,
AxC, en que las negras pueden
iniciar un atque sobre el centro
de las blancas con . . . P4A.
7. . . , o-o
El rey busca la seguridad en el
rincón. No era fácil la maniobra
7. . . . CxC; 8. AxC, C3A, pues
9. AxPC, AxA; 10. D5C t, seguida
por 11. DxA gana un peón para
las blancas.
8. O-O
El enroue no persigue tanto
escapar del peligro cuanto pelmi­
tir que la torre del rey tome par­
te activa en el juego.
La posición de las blancas C
tan prometedora que les ofrece
una buena línea de ataque en 8.
A5CR, CxC; 9. DxC. P3CR (de
ninguna manera 9. . . . C3A para
prevenir el mate, pues 10. AxC
gana de inmediato); 10. P4TR, Y
las blancas pueden enrocar en el
flanco de dama y asaltar los bas­
tiones enemigos con sus peones del
flanco de rey.
8 . W . , CxC
Las negl as cambian para
espacio donde moverse.
tener
72
9. DxC I
. ,¡Se apoera del tablel con
amen�a de matel A primera vista ·
parece a: esgado hacer esta cap­
tura y dejar
'
a la dama expuesta a
que la hostiguen las piezas meno­
res, pero las negras no se encuen­
tran en posición (en cualquiera
de los dos sntidos de la palabra)
de hostigar a nadie. ¡Se confor­
man con seguir vivas I
9. W . . C�A
Naturalmente, las negxas no de­
sean adelantar uno de los peones
del flanco de rey, como, por ejem­
plo, 9. W W P�CR, a no ser que se
vean obligadas a ello. Peo, ¿qué
hay de inconveniente en la ju­
gada que hacen, 9 W . . . C�A? ¿No
lleva al caballo a su mejor casilla,
evita el mate, aleja a la dama y
libera al flanco de dama?
Ciertamente, así C¿ y, en las
circunstancias actuales, resulta
ser, quizá, la mejor jugada de las
negras. A pesar de ello, es extraño
l
ue una jugada hecha por nece­
SIdad no tega el efecto tónico en
la partida que tiene una jugada
hecha por la propia voluntad.
LO. D4T
Después de esto, el caballo ne­
gro, que indudablemente se en-,
cuentra en una buena casilla,
I R V I N G C H E R N E V
debe quedarse C esa casilla para
eitar el mate.
10 . . W , P�CD
El alfil de dama, impdido des­
de la ptimera jugada de las negras
de salir del flanco de re, busca
otro medio de tomar parte en la
batalla. El desarrollo a la casilla
2CD parece atractivo, pues desde
aIli domina la gran diagonal cen­
tral.
11. A5CR!
¡ Excelente estrategia I Las blan­
cas atacan a la más importante
pieza defensiva, el caballo que
evita el mate. La amenaza especi­
fica ea 12. AxC, A; lJ. DxP t.
Es una amenaza sencilla fácil
de refutar. Too lo que tienen
que hacer las negras C jugar 11.
. . . P3CR ó 11. W W W P3TR. ¿Qué
es, entonces, lo que se proponen
las blancas?
El fin oculto C el de obligar a
las negras a mOf uno de los peo­
nes del flanco del re para evitar
el mate. Una jugada de cualquie­
ra de estos peones crea una debi­
lidad en la estructura defensiva
que no podrá reparars jamás. De­
bilita orgánicamente la posición,
pues abre una brecha que nunca
podrá cerrarse. E peón que avan­
za nunca porá volver H su anti­
gua posición en la linea de peo­
nes defensivos.
.A J E D R E Z L O G I e o
11 . . M , PSC
En la alterativa 11. . . . PSTR,
las blancas pueden escoger entre
las dos siguientes continuaciones:
12. AxC, AxA; IS. D4R, y la
amenaza de mate gana a la torre
de dama, que era un espectador
inofensivo.
12. AxP, P; 13. DxP, A2C;
14. TDI R (amenazando 15. T5R
Y 16. T5C f), ASD; 15. T5R !,
AxT; 16. P Y ganan: el caballo

no se atreve a movers y, åI se
queda donde está, viene 17. PXC,
seguido por jaque mate.
12. P4A
I Magnifica j ugadal Para co­
menzar, impide que las neglas
jueguen 12. " . C4D con el pro­
pósito de eliminar por cambio las
piezas blancas que atacan. Ofen­
sivamente, prepara un avance del
peón de dama, que romperá la es­
tructura de peones en SR de las
negras. U na vez hecho esto, la
torre blanca tendrá un punto de
entrada en la columna del rey.

12. . . . A2C
Las negras no tienen contraata­
que eficaz. Lo mejor que pueden
hacer es continuar dearrollano
sus piezas a las casillas más favo­
rables para luchar denodada­
mente.
13. P5D
Amenazando, después de la ju­
gada preparatoria 14. TDID, con
tomar el peón del rey, de manera
que la recaptura con 15 . . . . PXP
suprime uno de los apoyos del
peón del caballo de rey negro.
13. . . . PxP
Esta jugda parece ganar un
peón, pues si las blancas recaptu­
raran con 14. PxP, la repuesta 14 .
. " CxP no · sólo sirve para con­
servar el peón, sino que obliga al
cambio de alfiles que quita el filo
al ataque de las blancas.
14_ TRIR!
Inesperada Zwischenzug (jugada
intermedia) que amenaza con la
victoria inmediata j ugando 15.
TxA, DxT; 16. AxC, DSD; 17.
C5C, P4TR; 18. DxP !, PxD; 19.
A7Tf·
14. . . , PSTR
Las negras ofrecen un pe
Ó
n para
desviar algunas de las piezas que
atacan tan pesadamente al caba­
llo del rey y al alfil.
No había alivio en 14 . . . Ñ R2C,
aparte de defender al caballo,
pues las blancas responden con
la brutal 15. A6T t, ganando el
cambio.
15. DxP
Pero no 15. AxPT, que peli­
te 15 . Ñ . Ñ C5R, ahuyentando a la
dama blanca.
Las blancas proyetan ahora 16_
AxP, P; 17 DxP t, RIT; 18_
C4D (amenazando con ganar me·
diante 19. C6R ó 19. C5A ó 19.
TSR, sguida pr 20. TST t),
74
DI R; 19. D6T t RIC; 20. CSA,
TIA; 21. AxC, ganando con faci·
lidad.
15. . . . CSC
Las blancas tienen una victoria
limpia contra la defensa median·
te 15 . . . . CSR. Juegan 16. AxA.
DxA; 17. PxP (amenazando con
capturar a continuación el caba.
llo clavado). AxP; 18. AxC. A;
19. TxA! ; DxT; 20. esC. y las
negras tienen que perder la dama
o sufrir el mate.
La jugada del texto es. natural·
mente. un intento para alejar a
la dama.
16. D4T
Apoya al alfil. ataca al caballo
y amenaza con ganar mediante
17. A. ¿Qué más puede hacer
una jugada?
16. . . .
AxA
Si vuelven el caballo a 1A. vie­
ne la catástrofe. como: 16. . . .
C1A; 17. TxA. DxT; 18. AxC. y
las blancas atacan a la dama ame­
nazando al mismo tiempo 19.
D8Tf·

17. CxA
Una vez más la canción que sir­
ve de lema: mate en 7T.
17. . . Ñ C1A
y las negras tienen que bailar
al compás de la canción. volvien­
do el caballo a 1A.
También aquí colocan las ne­
gras al caballo en una buena ca·
silla. pero no por su libre vo­
luntad.
18. D6T
Esta jugada restringe a las ne-

I R V I N G C H E R N E V
gras más que s s llevara la torre
a 1TR pasando por 1R. Por ejem­
plo: si 18. TlR. Tl R; 19 T1T,
RlA. Y el rey escapa al deastre
inmediato.
Después de la jugada de las
blancas en el texto. si las negras
intentan 18 . . . . Tl R, cae en 19.
AxP, TxT t; 20. TxT. PxA; 21.
DxP t, R1 T; 22. C7Af.
18. ' . . PSD
Para evitar 19. T1R Y para
dar mayor juego al alfil en la dia·
gonal.
¿Cómo continúan las blancas el
ataque? ¿Pueden traer sus reser­
vas sin perder demasiado tiempo?
¿O pueden debilitar la formación
defensiva y hacerla vulnerable al
asalto inmediato?
¿Hay algún indicio en la últi-

ma pregunta? ¡ Si. claro que sil
La principal defensa de las ne­
gras está en su caballo, que im­
pide el mate en 7T, y en el peón
del alfil de rey que apoya al im­
portantísimo caballo. Si las blan­
cas pudieran atacar a estos dos de­
fensores. amenazarlos, eliminar­
los . . .
¡ Hay una jugada. una de esas
jugadas que parecen absurdas a
primera vistal
Un maestro examina todas las
jugadas que le gustaría hacer. es­
pecialmente las qu parecen im . .
posibles.
19. T6R !!
Amenazan con capturar el ca­
ballo y luego dar mate con 'la
dama.
19. Æ . . TI R
Si las negas hubieran jugado
19. . . . PxT. habría Seguido: 20.
A J E D R. E Z L ó G I e o
DxP t, RIT; 21. D6T t, RIC; 22.
A7T t, RIT; 23. ASA t a la
descubierta, RIC; 24. AP t,
T2A; 25. AxT t.
Es interesante advertir que la
sorprendente jugada 19. T6R no
sólo amenaza con tomar el caba­
llo, sino que también explota el
hecho de que el peón del alfil no
M atreve a capturar la torre y
abandonar la defensa del peón
del caballo.
La última jugada de las negras
tiene el propósito de despejar la
casilla lAR para el rey previendo
que las blancas tomen al caballo
y luego den jaque en 7T con la
dama.

20. AxP
j Destruye la barrera de peones!
La amenaza de las blancas es rouy
sencilla: 21. AxP t.
20 . . . , Abandonan
Si 20 . . . . PxT; 21. A7A t.
Si 20 . . Æ . PxA; 21. DxP t, RIT;
22. C7A t.
Si 20 .
.
' D2D; 21. A7T t, CxA
(ó 21. ' " Rl T; 22. DxC t); 22.
DxC t, RIA; 23. D8T t.
75
Partida Núm. 14
DEFENSA FRANCESA
BLC
Tarrasch
Belín, 1916
1. P4R
NEG
Mieses
Es una excelente manera de ini·
ciar el desarrollo de las piezas,
pue inmediatamente se abren lío
neas para la dama y el alfil. El
peón mismo del rey contribuye en
la batalla por el centro ocupando
una casilla clave y atacando otras
dos: 5D y 5AR.
1. . . . P3R
A pesar de su modesta aparien­
cia, esta jugada es más agresiva
que 1. . . . P4R. La idea de las
negras es continuar con 2. . . .
P4D, atacando el centro de las
blancas. Quedan, entonces; pre·
paradas para responder a J. PxP
recapturando con el peón del rey
y manteniendo así un peón en
el centro.
2. P4D
¡ Naturalmentel Las blancas
plantan otro peón en el centro,
convirtiendo así las casillas 5R
y 5AD en territorio prohibido pa·
ra las piezas negras. Al mismo
tiempo, su dama y su alfil de da·
ma tienen mayor libertad de ro·
• •
virlento.
2. . . . P4D
¡ Da el quién vive al peón del
reyl
Las blancas pueden escoger en-

tre vanas respuestas:
a) J. PxP a fin de simplificar.
b) J. P5R para restringir a las
negras con la cadena de peones.
76
c) J. CSAD (ó J. C2D ó J. ASD)
para proteger al peón y desarro­
llar una pieza al mismo tiempo.
El primer métoo fue favorito
de Morphy, a quien gustaban las
posiciones abiertas que daban a
sus piezas grandes posibilidades
de ataque. En la actualidad, rara
vez se adopta, porque después del
cambio de peones, las posiciones
sn iguales y simétricas y es difí­
cil desatar un ataque, a menos
que quien juega sea Morphy.
La jugada de restricción J. P5R
tiene muchos aboados, pero se

argumenta contra este sIstema
que la cadea de peones blancos
es rígida y susceptible de ser mi­
nada. Las negras inician un fuer­
te contraataque sobre la base de
la cadena de peones mediante J.
. . . P4AD, seguido por . . . CSAD
y . . . D3C, y las blancas se en­
cuentran defendiendo un centro
que ya no es flexible.
Queda un tercer camino, sen­
cillo y compatible con el buen
sntido en el ajerz: apoyar al
peón del rey y llevar una pieza a
la escena.
J. C3AD
Típicamente Tarrasch: selec­
ciona el métoo
<
ue aumenta su
desarrollo y mantIene la tensión
en el centro. En consecuencia, saca
un caballo, protege al peón del
rey y aumenta la prsión M
bre 5D.
J. Æ . . PxP
Tarrasch deaprueba ·
el cam­
bio de peones, pues las negras en­
tregan el centro sin ninguna com­
pensación. Si los resultados han
de ser el criterio para juzgar el
mérito de una opinión, la suya
fué sostenida por este torneo. Mie­
ses jugó J. . . Æ PXP sieie veces
I R V I N G C H E R N E V
con las negras, con la consecuen­
cia de que dos partidas quedaron
empatadas y cinco fuern gana­
das por Tarrasch.
4. CxP
Ahora, las blancas tienen un
caballo centralizado, ejercen pre­
sión sobre 5R y 5AD, Y su posi­
ción de peones es superior (un
peón en 4D contra uno en 3R), lo
que les da mayor libertad de ac­
ción.
4 . . ' . C2D
Con la intención de apoyar al
caballo del rey cuando llegue a
3AR. Si las negras juegan inme­
diatamente 4 . Æ Æ @ C3AR, las blan­
cas pueden inflingirles una mo­
lesta clavada méiante 5. A5CR,
o cambiar caballos de inmediato.
La recaptura de las negras lleva
a su dama demasiado pronto al
juego, o, si 5. . . Æ PXC, pnite
la desrganización de su flanco
del rey.
5. C3AR
Aquí es donde el caballo del
rey resulta más útil, así que, ¿
F
r
qué no colocarlo en esa posiaón
cuanto antes?
Incluso los grandes maestros no
hacen jugadas sorpredentes, ex­
travagantes o "brillantes" en la
apertura con el propósito de ser
diferentes o de impresionar a
otros con su habilidad para en­
contrar j ugadas extraordinarias
en posiciones descoloridas. Se con­
tentan con desarrollar las piezas
rápidamente, colocándolas en ca­
sillas donde rindan los mejores re­
sultados, y luego esperan a que
la Naturaleza siga su curso. Cuan­
do sea oportuno jugar una combi­
nación, las probabilidades se vol­
verán en favor del jugador cuyo
desarrollo sea superior.
A J E D R E Z L ó G I C O
,@ Æ . Ý CR5A
Jugada sólida de desarollo. No
sól
?
está el caballo del rey en la
casilla más adecuada para sus fa­
cultades, sino que disputa la M
beranía del caballo blanco y su
control sbre el centro.
6. A5D
En lugar de retirarse, las blan­
cas apoyan al caballo desrrollan­
do otra pieza. Si hay cambio, las
blancas continúan teniendo una
pieza en el centro.
6. . . Æ
A2R
El alfil s encuentra bien co­
locado en 2R, y el tablero queda
despejado para el enroque en el
lado del rey.
Una interesante alterativa es
6 . Æ Æ . CxC; 7. AxC, C5A; 8. A5D,
y el tiemp perdido por la reti­
rada del alfil compensa a las ne­
fas
.
pr el tiempo perdido cuan-
o Jugaron J . Æ . Æ PxP.
7. o-o
El rey s oculta t una barri­
cada de peones y la tore se mue­
ve hacia la columna semiabierta
del rey.
7. . . Æ . CxC
Las negras cambian para aliviar
su posición aglomerada y dar I$
piro a las pieas del flanco de
dama.
8. AxC
La recaptura da a las blancas el
monopolio sobre las casillas im­
prtantes, y pone a las negras ante
el problema de buscar la igual­
dad.
8. . . . C5A
tsta es siempre una buena casi­
lla para el caballo, y en el pre-
,
77
sente cas el caballo obtiene allí
una gananca de tiempo con su
ataque sobre el alfil, que no tiene
protección.
9. ASD
El móvil alfil es demasiado va­
lioso para que las blancas permi­
.
t

n su c

bio. Cual�uier transac­
ción semejante beneÍlcia a las ne­
g, pues la reducción en el nú­
mero de piezas que M encuentran
sobre el tabler alivia la prsón
que sufren.
9. Æ ¾ . P5CD
De manera inteligente, las ne­
gras desean que su alfil de dama
participe en el juego e intentan
desarrollarlo a 2C. Pero hay ries­
go en esta jugada si se intent
antes de que el rey se haya enr­
cado. No sólo hay peligro de MM
jaq�e en la diagonal, que poría
oblIgar al rey a moves y prder
el derecho a enrocarse, sino que
existe también la posibilidad de
que las blancas planten un . ca­
ballo en 6AD, casilla debilitda
por el avance del peón del r
nero.
10. C5R !
+ » +
Maravillos posición de avan­
zada para el caballo, que
girá la ambición de las negus
par extenderse por el tablero.
78
10. . . . o-o
Las negras advierten que 10.
. . . A2C es refutada por ,11. A5C ),
a la cual tendrán que responder
con 11 . . . . RI A Y perder el de­
recho de enroque, u 11. . . M PSA,
entregando un peón.
,
.
Naturalmente, . sena lOsensato
tomar un peón mediante 10 . . . .
DxP y caer en 11. A5C t. perdien­
do la dama por un ataque descu­
bierto.
11. C6A
Atacando inmediatamente la ca­
silla debilitada. con el propósito
de eliminar al alfil del rey negro.
Pero. ¿por qué entregar el caba­
llo, que. como dije antes, ocupaba
una maravillosa posición de avan­
zada. por un alfil que parece tener
poco potencial?
Hay, cuando menos, tres buenas
razones para ello:
El cambio priva a
.
las negras de
uno de sus alfiles, y la sola pose­
sión de ambos alfiles es una foro
midable amIa agresiva, por plá­
cida que sea la posición.
La reducción de fuerzas aumen­
ta el poder dinámico del par de
alfiles blancos, que tienen más es·
pacio para actuar. Cua

to más
vacío esté el tablero, mejor pue·
den recorrer el área, penetrando
uno en las diagonales blancas y
el otro en las negras.
La tercera razón es un tanto su­
til : la posición negra del flanco
del rey está robustamente defen­
dida por el caballo, y éste, a su
vez, por el alfil y la dama. A fin
de llegar al caballo, que tendrá
que ser destruido para iniciar un
ataque sobre el flanco del rey, las
blancas eliminan primero a uno
I R V I N G C H E R N E V
de sus filmes apoyos: el alfil. La
sustitución de l a dama negra por
el alfil dará gran potencia a una
clavada sobre el caballo, de la
que no será fácil librarse.
11. Æ . . D3D
Tan buena como la mejor ju­
gada que pueda hacer la dama.
12. D3A !
Importante Zwischenzug (juga­
da inteluedia). Es más fuerte que
la inmediata 12. CxA t y hace
que las negras modifiquen sus pla­
nes. Analicemos ambas jugadas:
Si las blancas juegan 12. CxA t,
entonces, después de 12 . . . . DxC;
13. D3A ataca a la torre. tsta
evade a l a dama escapando a I C,
y la siguiente jugada de las negras,
14. . . , A2C desaloja a la dama
de la gran diagonal, dejando al
alfil negro controlándola.
Después de la jugada del texto,
12. D3A, las negras están amena­
zadas por 13. CxA t, DxC; 14.
DxT, con la pérdida de una to­
rre. Esta vez la torre no puede
escapar de la dama, pues la hui­
da a la casilla I C está cubierta
por el caballo blanco, y I� res­
puesta 12. . . . A2C (para lOter­
poner el alfil, desarroIlándo�o al
mismo tiempo en la gran dIago­
nal) fracasa después de 13. CxA t.
DxC; 14. DxA, Y las blancas ga-

nan una pIeza.
12. . . . A2D
El resultado de todo esto es
que, a fin de salvar la vida de la
torre, el alfil debe contentarse
con jugar a 2D, donde tiene poco
alcance.
13. CxA t
A J E D R E Z L ó G I C O
E9tratégicamente, esta jugada
representa un triunfo para las
blancas. No sólo conserva la ven·
taja de
'
tener dos alfiles contra el
caballo ' el alfil de las negras,
sino que ha obligado al alfil ne­
gro de dama a tomar una posición
desfavorable, reteniendo al mis­
mo tiempo el control de la diago­
nal central.
]J. Ñ Ý DxC
Las negras completan el cambio
con la impresión de que su posi­
ción es bastante sólida, aunque
defensiva.
14. A5CR !
Poderosa clvada que ejerce
presión paralizadora sobre el ca­
ballo. Antes de seguir adelante, re­
sumamos:
Sin hacer más que sencillas ju­
gadas de desarrollo, las blancas
. .
,
.
tienen una ventaJa tactlca en su
par de alfiles, una mejor posición
general, más piezas en juego ' una
iniciativa duradera.
¿Más piezas en j uego? Sí, su
dama ' ambos alfiles están colo­
cados activamente, mientras que
el caballo negro es incapaz de mo­
verse, su dama debe mantenerse
cerca del caballo (o perder un
peón después de AxC) ' su alfil
79
tiene poca movilidad, aislado co­
mo está del flanco del rey por el
propio peón de rey. La posición
de los peones en el centro favo­
rece también a las blancas, pues
su peón de dama en la cuarta ca­
silla tiene más intervención en el
juego que el peón enemigo en 3R.
Las blancas proyectan ahora
crear una brecha en el alineamien­
to de peones que protegen al rey
negro, jugando a continuación la
sorprendente, pro lógica juga­
da 15. D4 R. Las negras no po­
drían responder 15 . . . . CxD, por­
que después de 16. AxD (atacando
dos piezas), TR 1 R; 17. AxC no
les da tiempo de tomar el alfil, 'a
que su torre de dama está siendo
atacada. La idea que se oculta
tras 15. D4R no es la de inducir
a las negras a tomar la dama, sino,
mediante la amenaza de 16. AxC,
DxA; 17. DxP t, obligarlas a
avanzar 15. ' " P3C. El efecto de
esta jugada del peón sería de de­
bilitar la estructura defensiva que
protege al rey, quitar un opoyo
al caballo clavado ' ofrecer a la
dama puntos de entrada en las
debilitadas casillas negras 3TR '
3AR, que 'a no están custodiadas
por el peón del caballo. Una posi­
bilidad, por ejemplo, es la si­
guiente: 15. D4R, P3C; 16. D4T
(atacando al caballo), R2C; 17.
A6T t, ' las blancas ganan el
cambio_
14. • • • TDI A
Las negras sacan de la línea de
fuego a la torre, de manera que
si 15. D4R, CxD; 16. AxD, TRl R
mantiene la igualdad en material.
Constructivamente, las negras
intentan seguir con 15 . . . . P4A,
entablando la lucha con el peón
80
blanco central y abriendo la co­
lumna del alfil para la tor.
15. TRIR
Jugada útil de deô llo, de
restricción y de preparacón:
Lleva la torre a una columna
semiabierta.
Previene cualquier intento de
las negras de librars abriedo la
columna del rey.
Prepara el teJ eno para usar la
torre en un ataque en el flanco
del rey, algo semejante a: 16. D!T
(amenazando otra ve con ganar
mediante 17. AxC), P!TR; 17.
AxP, PxA; 18. DxPT, y la tone
entra decisivamente por 5R y 5CR
para dar mate.
15. . . . TRI R ·
Desalojando una casilla para
el rey. Las abandonan la
proyectada 15 . . . . P4A. Contra
esto, Tarrasch pretendía (según
sus propios comentarios) 16. D!T
(ameazando 17. AxC), P3TR;
17. AxP, P5A; 18. AxPC, R; 19.
D!C t. Rl T; 20. D4T t, R2C;
21. D5C t, RIT; 22. D6T t ( ¡ bo­
nito zigzag de la damal), RIC;
23. T5R. Y sigue el mate. O si
después de 17. AxP, P; 18.
DxPT, PxP (para refutar 19. T5R
con 19. . . . T4A); 19. P4CD !
(para mantener alejada a la torre
negra) y luego 20. T5R, con una
victoria fácil.
16. D!T !
La jugada victoriosa, ¡ aunque
parece que las blancas han estado
haciendo una larga serie de ju­
gadas victoriosasl
La presión se ha redoblado ao
I R V I N G C H E R N E V
ra sobre el peón de la torre, al
cual amenazan ganar las blancas
mediante 17. AxC seguido por 18.
DxPT t, o sencillamente tomán­
dolo de inmediato con el alfil, ya
que el caballo tlavado de las ne­
gras no se atreve a recapturar, y
su rey no puede tocar al alfil.
¿Cómo se defienden las negras
contra las amenazas de las blan­
cas?
Si 16 . . . . P!TR; 17. AxP, P;
18. DxPT, DIA (de otra manera,
19. T5R llevará al mate); 19. DxC,
y las blancas, con dos peones de
ventaja, ganan fácilmente.
Si 16. . . . P!C (salvando al
peón de la torre, pero privando
al caballo de un excelente apoyo),
las blancas ganan con 17. D4 T,
R2C; 18. T4R !, seguido por 19.
T4A, Y también la torre ataca al
indefenso caballo.
S 16. . . . P4R (descubriendo
un ataque sobre la dama); 17.
AxC, AxD (ó 17 . . . . DxA; 18.
DxA, Y las blancas ganan una pie­
za); 18. AxD y las blancas tienen
una pieza de ventaja. .
Finalmente, si 16 . . . , P4A; 17.
AxP t, RIA; 18. A4R (amenazan­
do el devastador jaque en 8T),
R 1 C. y las negras, con un peón
de desventaja, continúan a la de­
fensiva.
T odas �tas variaciones son
A J E D R E Z L ó G I C O
agradables, ¡ especialmente si uno
está en el bando triunfador!
16 . . . , D�D
Con la esperanza de que 17.
AxC, P; 18. DxPT t. ganando
un peón. apacigüe a las blancas.
17. AxC
Elimina al único defensr en
la prolmidad del rey negro. y . . .
17. ' " P
. . . desanaiga al pón del caba­
llo expniendo al rey.
18. D6T!
¡ Inmoviliza al rey! La idea es
la de evitar que escape por lAR
mientras se le pone frente a ame­
nazas mortales. Él mou oan
di después de la jugada del texto
es 19. AxP ti, RIT; 20. A6C t a
la descubierta. RIC; 21. D7T t.
RIA; 22. DxP f.
Si el lector pue hacer eta
clas de jugada (18. D6T). como
hicieron las blancas, entonces está
por encima de los jugadores de
tipo medio. Casi toos lo juga­
dores jóvenes (en el sentido del
ajedrez) tienen la tendencia a dar
jaque al rey hasta darle mate. t
slo para encontrar que después
de algo semejante a 18. DxPT t,
RIA; 19. D8T t, R2R, el ry ha
esapado y los ataques se han ago­
tado. Y, lo que es peor aún, la
dama y el peón de dama de las
blancas están ameazados; si s
salva a los dos con 20. D4T, las
negras pueden responder 20. . . .
TITR, ¡y de pronto las blancas se
ven a la defensiva!
18. . @ Æ P4AR
Intercepta la línea de ataque
del alfil.
81
19. T�R
Evidentemente, amenazando
dar jaque en �C, segido por ma­
te, para evitar lo cual las . negras
tendrían que entregar la dama.
Adviértase que la ocupacón
pr la torre de la columna par­
cialmente abierta del rey está jus
tificada por el uso conveniente
de �R como punto de transfern­
cia, capacitando a la torre para
acudir a las columnas abiertas en
el flanco del rey .
19 . . . , DxPD
Defendiendo la casilla 2C, de
manera que después d

20. ��C t,
R 1 T, las blancas no tienen · Jaque
que dar con la dama.
Si, en lugar de la jugada del
texto, 19 . . . . P3AR (par inten·
tar escapar con el rey), 20. T�C t,
R2A; 21. D7C es mte. O si 19.
. . . RIT; 20. T�T obliga a 20.
Ý . . RtC, en que 21. T�C es fatal.
20. P�AD !
¡ Bonito coup de repos!
Las negras son impotentes: su
dama no se atreve a abandonar
la diagonal que lleva a su casi·
lla 2CR, y si 20. . . , D2C; 21.
T�C clava a la dama, mientras
que 20 . . . Æ DI T sucumbe a 21.
T�C t, y la única casilla de huida
82
para el rey está ocupada por su
dama.
20. . . . Abandonan
A esta partida se le concedió
un premio de brillantez.
Partida Núm. 15
BLANCAS
Alekhine
RUY LóPEZ
(simultdnea)
Viena, 1936
1. P4R
NEGRAS
Poindle
Con esta primera jugada, las
blancas M instalan en el centro e
inician el desarrollo de sus pie­
zas del flanco del rey.
1. . . . P4R
Las negras deben establecer
también un peón en el centro, im·
pidiendo al mismo tiempo que el
enemigo juegue 2. P4D.
¿Qué sucedería si las blancas
jugaran 2. P4D? Después de 2 . . Æ .
PxP; 3. DxP, C!AD; 4. D!R,
C3A; 5. C3AD, A5C, las negras
• • •
tIenen tres pIezas en Juego con
fácil desarrollo. Es cierto que las
blancas poseen un peón en el
.
,
centro, pero neceSItara constante
cuidado, y su dama habrá perdi­
do un tiempo muy valioso. En re­
sumen, después de 1. . . , P4 R las
blancas pueden responder 2. P4D,
pero sin obtener ventaja.
2. C3AR
Colocan sin tardanza al caballo
en su casilla más eficaz de la aper­
tura. La jugada es ideal, pues el
I R V I N G C H E R N E V
caballo se desarrolla con una ame­
naza, cosa que limita las posibili­
dades de respuesta del adversario,
ya que debe hacer algo para hacer
frente a la amenaza antes de con-
• •
tmuar su Juego.
2. . . . C!AD
La mejor manera de proteger al
peón. El desarrollo del caballo
es natural y no se pierde tiempo
para hacer frente a la amenaza.
3. A5C
.
La jugada más fuerte del table­
ro, característca del Ruy López,
que es la más poerosa de las
aperturas del flanco del rey. Como
dice Reuben Fine: "Una de las
razones por las cuales el Ruy
López es tan fuerte consiste , en
que la secuencia más natural de
las jugadas se traduce en una po­
sición ideal para las blancas".
3 . . . Ñ C!A
Las negras sacan su caballo ha·
cia el centro con un ataque sobre
el peón de rey.
Lasker era partidario del des·
arrollo del caballo en este punto,
pero l a teoría moderna se incli­
na a interpolar 3. @ @ P!TD pri.
mero para hacer que el alfil reve·
le sus intenciones y, en cualquier
caso, para desalojarlo de su mag­
nífica posición.
4. O-O
Muy atinada: el rey se pone a
buen recaudo al mismo tiempo
que la torre del rey entra en ac­
ción.
4 . Æ . ,
CxP
¿Deberían las negras capturar
este peón? El punto de vista de
A J E D R E Z L ó G I C O
Lasker era el siguiente: "Cuando
M tiene la certeza de no haber vio­
lado ninguno de los principios
establecidos, hay que aceptar el
sacrificio de un peón importante,
como el peón del rey, el peón de
la dama o uno de los peones de
alfil. Si no se hace así, por regla
general el peón rehusado llegará
a ser muy incómodo".
5. P4D
Es más fuerte que 5. TIR. El
peón del rey negro está atacado
dos veces, y M abren líneas para
la dama y el alfil de dama de las
blancas.
5. Ñ * C�D
Da el quién vive al alfil que,

aparentemente, tIene que captu-
rar al caballo o retirarse.
U n procedimiento más sencillo
hubiera sido 5 . . . . A2R, desarro­
llando otra pieza en lugar de
mover la misma dos veces. Las
negras no deben perder tiempo
en aferrarse al peón adicional,
sino continuar trayendo piezas al
campo.
6. PxP !
Iniciando un ataque difícil de
refutar. Esta jugada es superior
a 6. A4T, que da a las negras
tiempo para responder 6. . . ,
P5R con buen cortrajuego.
6. . . . CxA
La excursión del caballo ha cos­
tado a las negas un tiempo muy
valioso, pues el caballo ha hecho
cuatro jugadas para capturar un
alfil que sólo se ha movido una
vez.
7. P4TD
Las blancas atacan al caballo
inmediatamente para recuperar
la pieza perdida.
7 M . . , C3D
8�
¡ La quinta jugada del mismo
caballo! Las blancas tendrán se­
guramente un fuerte ataque como
compensación por el peón que
piensan sacrificar.
Las negras debieron haber ju­
gado 7. . . . P�D, que lleva casi
a la igualdad.
8. PxC
Los primeros dividendos de las
blancas llegan en la fonna de una
columna central abierta que con­
duce directamente al rey del ad-

versano.
8 . . . ,
AxP
No es una manera feliz de re­
capturar, pues el peón de dama
queda bloqueado, pero, cierta-
. .
mente, es mejor que tomar co

el peón, con lo que la posición de
las negrs sería aún más incó­
moda.
9. C5C !
Esta jugada es superior a la
natural 9. TI R t. Como veremos,
es enérgica y sutil a la vez.
U na parte de esa sutileza está
dirigida contra el enroque negro.
Las blancas jugarían entonces 10.
D3D, amenazando 11. DxP t.
Las negras se verían obligadas a
responder 10. . . . P3CR (no 10.
. , Ý P4A; 11. D5D t, RIT; 12.
C7A t, ganando el cambio) y
debilitarían la formación defensi·
8
va de los peones. U na vez que s
desorganice la linea de pones, el
rey es vulnerable al ataque di­
recto.
9 . . . ,
A2R
Jugada interesante. En su re­
tirada, el alfil no sólo ataca al c­
ballo, sino que consigue desemba­
razar al peón de dama.
Las negras tienen la esperanza
de hacer que el caballo se retire o
de provocar un cambio de piezas,
liberándos del caballo agresivo.
JO. D5T !
En avantE La amenaza de mate
oculta el verdadero propósito de
esta jugada.
Las dos últimas jugadas de las
blancas son las de un principiante
o, quizá, de un gran maestro. El
caballo se ha movido dos veces
para auxiliar a la dama en un
ataque que, según los libros, es
prematuro, ya que el desarrollo de
las blancas no se ha completado.
¿Por qué viola Alekhine los prin.
cipios elementales de la apertura?
L razón de que lo haga así
se encuentra en que el desarrollo
rutinario ("Saca tus piezas tran­
quilamente y yo haré lo mismo
con la mías") daría tiempo a las
• •
negras para reorgamzar su PSi-
ción. Las negras han incul ido en
algunas indiscreiones (como la
de mover el caballo de rey cinco
veces en la apertura), y la fOma
de castigar estos errores es man­
tenerlas ocupadas, enfrentándolas
a problemas en cada punto y no
dándoles tiempo para recuperar·
se. Si se requieren jugadas poco
convencionales para debilitar su
posición, entonces hay que ha·
cer esas jugadas poco ortodoxas.
Las jugadas son buenas o malas
I . l V 1 N G e H E I N E V
según un criterio único: su efec­
to sobre la posición particular.
10. ' "
PSCR
¿Qué otra cos poía hacers?
Si las negras s enrocan para
evitar 11. DxPA t. caen en 11.
DxPTt·
O si cambian con 10 . . . , AxC,
entonces 11. AxC obliga a 11.
. " C2R en que la clavada 12.
TIR gana una piez. . . ¡par
principiarl
11. D6T!
Las blancas plantan su dama
inmediatamente en esta casilla,
que ya no etá protegida por el
peón negro del caballo, como pri­
mer paso para controlar las casi·
llas negas.
Las blancas amenazan ahora
con penetrar aún más en el cora·
zón de la posición mediante 12.
D7C, atacando B la torre. Esta
jugada obligada a 12. . . . ' TIA
como respuesta, en que 13. CxPT
gana el cambio: una torr por un
caballo.
11. Æ . . AlA
No sólo es necesario impedix
que progrese la invasión, sino
que es neces3rio hacer retroceder
a la dama.
Las negras tienen poco donde
escoger, pues el enroque es ile·
gal, mientras que 11. ' " AxC
pierde con 12. A, P3A; 1 3.
D7C, TIA; . 14. TI Rt, C2R;
15. A6T, T2A; 16. D8C t, TIA;
17. DxT t.
12. TIR t
Obligando a las negras a enre·
darse en sí mismas.
12 . . . , C2R
A J E D R E Z L Ó G I C O
De ninguna manera 12. . . .
A2R, en que lJ. D7C, TIA, 14.
CxPT (amenazando 15. DxT t),
P4D; 15. C6A es mate.
En este punto, a pesar del des­
dén de las blancas por los méto­
dos convencionales de desarrollo,
. Æ Æ M
tIenen tres piezas activas en Jue-
go, ¡ y las negras no tienen ningu­
na! Las negras tienen una pieza
que ha salido de la primera fila,
pero está inmovilizada por una
clavada.
lJ. C4R !
¡Amenazando mate!
lJ. ' " P4AR
¡La única jugada posible! Si
las negras juegan lJ . . . W AxD, las
blancas ganan co
n
14. C6A t,
RIA; 15 . . AxA t, o si lJ . . "
C4A con un ataque doble sobre
la dama, las blancas contestan
con un ataque doble sobre el rey
mediante 14. C6A jaque doble
y mate.
14. C6A t
Una manera de llegar al rey es
obligarlo a que salga a campo
abierto.
14. • • • R2A
El movimiento del rey lo priva
del derecho de enrocar, pero, des-
85
graciada mente, es la únic jugada
de las negras.
15. D4T
La dama y el caballo de las
blancas estaban atacados, por lo
que la dama se mueve a donde
pueda proteger al caballo.
15. . . . A2C
Amenazando ahora 16. . . .
AxC. El ataque alternativo 15.
. . . CI C, que clava al caballo y lo
ataca con dos piezás, es refutado
con 16. D4A t, RxC (ó 16 . . . .
R2C; 17. C8R t y las negras tie­
nen
q
ue entregar la dama); 17.
D4T t, y las blancas ganan la
dama.
16. A5C
Protege al caballo, que no te­
nía casilla a donde huir.
16. ' . ' PSTR
Amenaza otra vez al caballo ata­
cando a uno de sus defensores.
Si 16. ' . ' CI C en lugar de la
jugada del texto, las blancas tie­
nen una bonita combinación con
17. CxC, DxC; 18 T7R t, RI A;
19. A6T, seguido por 20. D6A t.,
forzando el mate. O puede prefe­
rir la victoria con 17. D4AD t,
P4D; 18. CxPD, DxA; 19. CxP t
a la descubierta, RSA; 20. C8R t.
17. D4A t!
Una bonita manera de distraer
al enemigo, pues el grito de "¡ ja­
que! " obliga al adversario a aban­
donarlo todo para salvar a su
rey.
17 . . . , RIA
Prácticamente obligada, pues
17 . . ' .
P4D; 18. CxP, DxC; 19.
TxC t cuesta la dama a las ne­
gras.
86
18. TxC !
¡ La rúbrica de una combina­
ción de Alekhinel Es el aguijón
al final de una serie de jugadas
aparentemente inofensivas.
La amenaza de las blancas es
patente: mate.
18 . . . ,
DxT
Si 18. . W . RxT, que es la úni­
ca otra manera de impedir el
mate en 7 A, las blancas respon­
den 19. C5D t doble, y ganan la
dama en la siguiente jugada.
19. C7T t
Ataque directo sobre el rey y
ataque descubierto sobre la dama.
19 . . Æ , TxC
Las negras toman todo el ma·
terial que pueden a cambio de su
dama.
20. AxD t
El objetivo de la combinación:
a cambio de su torre y su alfil,
las blancas ganan la dama y una
iniciativa duradera.
20. ' " RxA
Las negras tienen que tomar el
alfil.
2. DxP
Más sencillo que 21. D8C, R3A;
I R V I N G C H E R N E V
22. DxT, R2A, que, según dice
Alekhine, "pone a dOlmir a la
dama". Naturalmente, las blancas
pueden ganar después de eso con
23. C3A, P3D; 24. TI R, seguido
por 25. T7R t, pero la jugada
del texto está más de acuerdo con
el espíritu del ataque. La dama
permanece en actividad, mientras
que el flanco de dama de las ne­
gras queda inmovilizado.
21. . . * AxP
Las negras quieren importunar.
Toman un peón y atacan a la
torre.
22. T2T

La torre se hace a un lado ágil-
mente y se vuelve sobre su ata­
cante.
22. . . ¯
A3A
El alfil se retira y busca un re­
fugio (muy relativo).
23. P4AD !
Despeja el camino para la to­
rre, que ahora puede tomar la
columna abierta del rey . . . ¡ y al
rey mismo!
23 . . . , R2A
El rey huye de la línea de fue­
go. Las negras esperan librarse
mediante 24 . . . Æ TI T Y 25 M Ñ . ,
AI D, ahuyentando a la dama y
avanzando luego su peón de dama
para dar espacio a las piezas de
su flanco de dama.
24. T2R
Las blancas se apoderan de la
columna abierta. Controlándola,
abren el camino para la torre y le
dan acceso al campo enemigo.
24. W . . TI T
Las neg as se proponen desalo-
A J E D R E Z L ó G I C O
jar a la dama con 25. Æ M AI D o
disputar el dominio de la colum­
na del rey mediante 25 . . . , TI R.
25. D6D !
Reafirman la posición del peón
de dama y paralizan las fuerzas
en ese flanco.
25 . . . . P4TD
¿Qué otra cosa les queda? Si 25.
Æ Æ Æ Tl R; 26. TxT, RxT; 27.
DxA gana una pieza, o si 25 . . . ,
P3C; 26. D5D t captura a la torre
de dama.
La idea de las negras es conti­
nuar con 26. . . . T3T, desalo­
jando a la dama , poniendo en
juego las piezas del flanco de
dama.
26. C3A !
¡ Excelente! Las blancas traen
otra pieza para unirse al ataque.
Adviértase cómo sel ecci ona el
maestro la jugada que quiere ha­
cer, ve que no es posible hacerla
(aquí el caballo qued amena­
zado) ¡ y l a hace!
26 Æ . . , T3T
Las negras no toman el caballo,
porque después de 26. M AxC;
27. T7R t, RI A (ó 27. ' " RI C;
28. D5D t y mate en la siguiente
87
jugada) ; 28. TxPD t a la descu­
bierta, RI C; 29. D5D t, RIA; 30.
D7A f.
27. D5D t
La dama tiene que retirarse,
pero gana tiempo dando jaque.
27. . . . R2C
Ó 27 M . . . RI A; 28. D5A t, R2C;
29. C5D (amenazando 30. CxA,
RxC; 31. D7Rff), T3R; 30.
TxT, PxT; 31. D7A t, y después
de que se mueve el rey negro, ¡ las
blancas pueden escoger el alfil!
28. C5C
Prontas para pasar a 6D a fin
de apoyar a la dama en l a amena­
za de mate en 7AR.
28. . . * T3R
De otra manera, el caballo va
a 6D y aísla a la torre, impidién­
dole participar en la defensa.
29. C6D !
¡ El caballo pasa allí, a pesar de
too! Se establece en esta magní­
fica avanzada, donde puede parti­
cipar en una combinación que
decida las cosas o, sencillamente,
puede quedarse allí para asfixiar
a las negras.
88
29 . . . , TID
Naturalmente, 29 . . . . TxT es
inconcebible, pues vendría como
un rayo JO. D7A f.
JO. RIA.
Protege a la torre y declara sus
intenciones de ganar con JI. CxA,
TxC; J2. DxPD t, seguido por la
toma de una o dos torres.
JO. Ñ @ Abandonan
No podía continuar la lucha.
Partida N(m. 16
GAMBITO ACEPTADO DE
L DAMA
BLANCAS NEGR
Tarrasch Kurschner
Nuremberg, 1889
1. P4D
Uno de los méritos de iniciar
una partida con 1. P4D es que el
peón que se encuentra en el cen­
tro está protegido. Está a salvo
del ataque, en tanto que en las
• • •
aperturas que se . 1DlClan con 1.
P4R, e. peón del rey puede ser
amenazado inmediatamente con
1. . . . C3AR. Es cierto que las
blancas pueden proteger entonces
a su peón o adelantarlo una casi­
lla, saliendo del peligro, pero en·
tonces ya no hacen lo que se pro­
ponían. Ya no juegan la apertu­
ra que habían escogido. El hecho
de que tengan que hacer frente a
la amenaza de las negras antes
de hacer otra cosa, disloca su es­
tilo.
En las aperturas de peón de
dama, en que la dama apoya fir­
memente al peón central, las blan­
cas dictan el ritmo. Tienen la ini­
ciativa y la conservan por mucho
tiempo contra cualquier defensa
cualquier línea de juego que pue­
dan seleccionar las negras. Desde
el principio mismo, las blancas tie­
nen la oportunidad de organizar
I R V I N G C H E R N E V

su posición, con poco peligro de
que las incomode un contraata­
que, mientras que las neglas lu­
chan por alcanzar la igualdad. Si
las negras juegan tímidamente (si
no pueden disputar el centro con
. . . P4AD en alguna fase del jue­
go), sus piezas del flanco de dama,
especialmente el alfil, quedarán
paralizadas y serán incapaces de
ofrecer una resistencia decente. Si
se desarrollan descuidadamente
-moviendo la misma pieza varias
veces en la apertura o sacando sus
alfiles antes que los caballo5, el
castigo no tardará en hacerse

sentIr.
Como el propósito del ajedrez
es ganar, y no entretener a la ga­
lería con bonitas figuras en el
tablero, no es de extrañar que la
mayor parte de los jugadores pre­
fieran el "desabrido y seguro
gambito de la dama" a las aven­
turas románticas, pero arriesgadas
de los gambitos del rey.
Me atrevo a decir (y esta opi­
nión está apoyada por cuarenta
años de estudio) que las apertu­
ras de peón de dama han sido
origen de tantas partidas genui­
namente brillantes como cual­
quiera de las del lado del rey.
La moraleja de todo esto es la
siguiente: Hay que jugar las aper­
turas del peón de dama si se
quiere ganar; si lo que se busca
en el ajedrez e divertirse, hay
que jugar las aperturas del peón
de rey. . . 1 0 las aperturas del
peón de damal
1. . . . P4D
Es la mejor fauna que tienen
las negras de etabilizar la presión
en el centro.
Cada bando tiene ahora un
peón estacionado fiunemente en
el centro del tablero, ocupando
A J E D R E Z L Ó G I C O
una casilla y atacando otras dos;
cada bando ha liberado dos pie­
zas· para que etren en acción.
2. P4AD
El objetivo de esta jugada es
destruir al peón central de las
negras. En primer lugar, las blan­
cas ofrecen un peón para inducir
a las negras a entregar el centro.
Si esto no tiene éxito, las blancas
amenazan con disolverlo mediante
J. PxP, DxP; 4. C3AD, D4TD; 5.
P4R, Y las blancas controlan la
mayor parte del centro.
2. . . . PxP
La idea de las negras con esta
captura es la de evitar posiciones
constreñidas que suelen M su
suerte en la apertura del gambito
rehusado de la dama, pero al ha­
cerlo han renunciado al peón cen­
tralizado a cambio de uno del
flanco.
La aceptación del gambito C
perfectamente razonable, pero el
juego resultante requiere gran
cuidado de parte de las negras.
Ante todo, no deben aferrarse de­
masiado tiempo al peón edicional.
J. P3R
Una buena j ugada, pero más
consistente es J. C3AR para im­
pedir el empuje de J Æ . . . P4R.
Las blancas juegan para libe­
rar a su alfil del rey y recuperar
el peón de inmediato.
J . . Æ , A4A
Con esto, las negras esperan re­
slver el problema del alfil ence­
nado, uno de los males inheren­
ÎC a esta defensa. ¡ Per la solu­
cón no es tan sncillal La au­
sencia del af en el flanco de
89
dama debilita esa sección del ta­
blero y pone en peligro al peón
del caballo de dama. Otro incon­
veniente de la jugada de las ne­
gras es que viola uno de los pre­
ceptos del desarrollo sólido:
¡ Hay que sacar los caballos an­
tes que los alfilesl
En lugar de la jugada del texto,
lo mejor que pueden hacer las ne­
gras es contraatacar, como, por
ejemplo: J . . . , P4R; 4. AxP (ó
4. PxP, DxD t; 5. RxD, A�R),
PxP; 5. PxP, A5C t.
El esfuerzo por aferrarse al
peón adicional poría conducir
a las negras a una de las trampas
preparadas para la ambiciosa ju­
gada J. Æ . . P4CD; 4. P4TD,
P�AD; 5. PxP, PxP; 6. D�A, Y las
blancas ganan una pieza.
4. AxP
La recuperación del peón igua­
la la fuerza material, pero la po­
sición de las blancas es ligera-

mente superIor.
4. . Æ . P�R
La jugada de un peón que con­
tribuye al desarrollo de una pie­
za, en este caso el alfil del rey, es

slempre oportuna.
El desarrollo de uno de los ca­
ballos antes de eSto es un tanto
arriesgado. Por ejemplo: si 4 . . . ,
C3AR; 5. D3C amenaza con ganar
un peón mediante 6. DxP ó 6.
AxP t. O si 4 . Æ . . C3AD; 5. D3C,
C4T; 6. AxP t, R2D; 7. D5D t,
RIA; 8. DxA t, RIC; 9. DxC, y
las blancas han ganado dos piezas.
Aun en esta primera fase, las
blancas dirigen los acontecimien­
tos.
5. D3C
¿Por qué mueven la dama las

9
blancas en lugar de sacar sus ca­
ballos?
Su propósito es el de castigar a
las negras por su desarrollo defec­
tuoso. El juego de las negras no
ha seguido el procedimiento nor­
mal, y la forma de aprovecharse
de sus pecados no es la de los mo-
• • • •
Vlmlentos rutmanos.
La jugada de las blancas, el
desarrollo de una pieza con una
amenaza (6. DxP) tiene en ascuas
a las negras. No les da tiempo de
consolidar su posición con los ha­
bituales métodos aprobados.
5. . . .
A5R
Parece atractiva, pues las negras
protegen su peón de caballo de
la dama y al mismo tiempo ame­
nazan con jugar 6 . . . . AxP, ga.
nando una torre.
Pero la jugada de las negras es
anormal y una seria infracción al
principio de la apertura que dice:
Hay que mover cada pieza sólo
una vez en la apertura; hay que
colocarla inmediatamente en la
casilla donde puede ejercer ma­
yor poder y donde tiene la mayor
libetad de movimiento .

6. P�A
Esta jugada está justificada por
más de una razón. No 3ólo refuta
una amenaza de manera económi­
ca, sino que obliga a las negras a
perder una jugada en la retirada
de su alfil. Incidentalmente, el
peón que se encuentra en �A apo­
yará firmemente un avance p­
terior del peón del rey.
6. . . . A�A
Ahora vemos los resultados de
la inoportuna expedición del alfil.
Se encuentra en 3AD, privando
al caba!lo de dama de su casilla
I R V I N G C H E R N E V
natural de desarrollo en la aper­
tura. Y, lo que es peor aún, obs­
truye al peón del alfil. Si este peón
no puede llegar a 4A para dispu­
tar el control del centro y abrir
la columna del alfil para las pie­
zas negras, hay el riesgo de que
las negras queden asfixiadas.
7. C2R
" ¡ Pero los caballos deben estar
en 3A! ", protestará seguramente
el lector. Así es, mas si no pueen
desarrollars a 3A, hay que sacar­
los como sea. ¡ Hay que moverlos,
aunque no sea más que para sa­
carlos de la primera fila!
Las blancas están prontas a en­
rocarse y poner en juego la torre
del rey.
7. Ñ . .
C�A
¡ Por fin, una jugada normal de
desarrollo a la que no puede ha­
cerse excepción! En casi todas las
variaciones de todas las aperturas,
el caballo del re cumple su mi­
sión má� eficazmente en 3AR.
8. P4R
Con un triple propósito:
Controlar el centro ocupándolo
con sus peones.
Despejar el camino para como­
didad de su alfil de dama.
A J E D R E Z L Ó G I C O
Limitar las futuras actividades
del alfil de dama de las neras.
8. Ñ . Æ
A2R
La única casilla abierta para el
alfil. Si 8. . . . A3D en lugar de
esta jugada, la respuesta 9. P5R
gana una pieza para las blancas.
La última fila está despejada y
las negras se encuentran listas para
enrocarse . . . , ¡si las blancas las
dejan!
9. CD3A
Ponen en juego otra pieza ga­
nando un tiempo. La amenaza es
10. P5D, PxP; 11. PxP, A2D, 12.
DxP, y las blancas ganan una

pIeza.
9. Ñ . . DIA
Las negras tienen que defender
al peón del caballo y posponer
por algún tiepo su propósito
de enrocarse.
LO. P5D
A fin de hacer retroceder el al­
f a la segunda fila.
10. . . .
PxP
Este cambio de þones es infe­
rior a la sencilla retirada del al­
fil. La apertura de líneas favorc
al bando que está mejor desarro­
llado, y en este caso las blancas
salen beneficiadas.
11. PxP
La recaptura abre la columna
de� r
.
ey para uso de las piezas
prinCipales de las blancas y obli­
ga al alfil negro a retirarse.
11. Ñ Ñ Ñ A2D
Cualquiera otra cosa sólo sirve
para perer ma terial.
91
.
Antes de hacer su siguiente
Jugada, las blancas deben deci­
dir si continúan trayendo piezas
al campo de batalla o si intentan
explotar su actual ventaja de des­
arrollo. Por eso se detiene a re­
flexionar antes de comprometerse
en un curso definido de acción.
Tienen un peón estacionado en
5D, el cual, a primera vista, cum­
ple una misión excelente. Impide
que el caballo negro de dama se
desarrolle a 3A, evita que el alfil
pase a 3R y restringe al caballo
del rey. El peón lo hace sin ayu­
da, ¡ pero a qué prcio I Al estar
en 5D, ocupa una casilla que de­
bería estar resrvada para sus ·
piezas. Éstas tienen más movili­
dad que los peones y pueden ata­
car con más facilidad. Las piezas
pueden usar 5D como trampolín,
como punto de partida para dr­
girse a cualquier parte del tablero.
En realidad, el miserable peón
hace un flaco servicio al obstruir
la diagonal del alfil y la dama
que sirve de apoyo, y quita espa­
cio de una columna que debería
estar abierta. ¡ Mejor seria que la
casilla 5D estuviera vacante y no
que un peón bloquee en ella el
tráficol ( en esta última frase,
como veremos, se encuentra la
clave del problema de las blan­
cas).
92
¿Y qué poemos . decir de las
perspectivas de las negras?
Con la excepción del caballo
del rey, sus piezas M hallan con­
finadas a las dos primeras filas.
Su posición es un tanto aglomer­
da, pero, si se le presenta la opor·
tunidad de enrocar y reoranizar
sus fuerzas, será difícil someterlas.
Las blancas no deben darles
tiempo para que lo hagan. ¡No
deben perder el tiempo ocioa­
mente!
12. P6D !
Este enérico empuje abre la
diagonal que lleva al punto dolo­
roso de las negras (el peón del
alfil de rey), despeja la columna
de la dama para que la explote
más tarde una torre y desaloja la
estratégica casilla 5D para que la
use una pieza. Al mismo tiempo,
¡el ataque sobre el alfil negro no
le da tiempo de respirar!
12 . . . , AxP
Mejor que 12. ' " PxP, que en­
cierra al alfil.
lJ. AxP t
¡ Esto har.á que el rey salga de
su escondite! Una vez que el rey
M mueva y piera el derecho de
enrocar, estará en terreno inse­
guro hasta el fin de sus días.
13. . . . RID
Las negras prefieren esta juga­
da a 13 . . . ' RIA, que aprisiona
a la torre del r.
14. A5C
Una clavada que paraliza a la
pieza más .útil de las Al
• • •
mismo uempo, y esto sire para
resumir la condición miserable de
I R V I N G C H E R N E V
su partida, la majestuosa dama
está ahogada por las propias pie­
zas negras.
14. . . . C�A
L idea de las negras es desa­
rrollar una pieza y dar a la dama
y a la torre de dama libertad de
movimiento, ¡ aunque no sea más
que a la siguiente casilla! Es difi­
cil aconsejar una mejor jugada,
pues todas son poco adecuadas en
una posición derrotada. Las ne­
gras podían haberse aventurado
en una defensa más activa, tal
como 14. . . . Al R, seguido por
15 . . . . TIA ó 15. Ñ " D2D ó 15.
. . . D4A. Deben esforzarse por ha­
cer retroceder a las piezas agresi­
vas de las blancas o eliminarlas
por medio de cambios.
En tales casos, la fórmula es la
• •
SIgUIente:
En una posición agloerad
hay que aliviar la presión obli­
gando a cambiar piezas.
15. C4R
Las blancas ejercen mayor pre­
sión sobre el caballo clavado. La
amenaza (y siempr hay una ame­
naza cuando una pieza clavada su­
fre el ataque más de una vez) es
16. CxC, PxC; 17 . . AxP t, y las
blancas ganan una torre.
15. . . .
A2R
Protegiendo una vez más al ca­
ballo y, al mismo tiempo; librán­
dolo de la clavada. Es una defen­
sa mejor que 15 . . . . A4R, que
contribuye a defender al caballo,
pero no elimina la clavada. En
tales situaciones, el defensor adi­
cional mismo puede encontrarse
en terreno inseguro. Por ejemplo:
si 15 . . . . A4R; 16. P4A, A5D; 17.
CxA (eliminando a uno de los
A] E D R E Z L ó G I e o
protectores del caballo), CDxC;
18. DSAD, y las negus s encuen-
• •
tran en un apneto para una contI-
nuación plausible.
16. AxC
Las blancas hacen bien en eli­
minar esta roa de la defensa.
16. . . , P
Las negus toman con el peón,
pues desean consrvar sus dos al­
files.
Con el r tan bien protegido
por sus pieas, parece dificil pe­
netrar en la defensa erizada de las
negras.
17. 0-0-0 !
M ucho más enérgico que enro­
car en el otro lado. El rey blan­
co está un tanto expuesto, p,
en compensación, su torre de
dama domina la cotumna abierta
de la dama, ejerciendo particular
presión sobre el desdichado alfil,
que ahora se encuentra clavado.
La maniobra de enroar en el
flanco de la dama gana un te­
po para el ataque y el rey blanco
corre poco peligro, pues el des­
arrollo de las negras s ha re­
trasado.
Las blancas amenazan co 18.
A6R ó 18. D6R, cualquiera de
9S
las cuales aumenta la preión M
bre la clavada.
'
17 . . . , C4R
No slo para auxiliar al alfl,
sino para jugar J 8. . . . CxA, eli­
minando a uno de sus atolmen­
tadores.
18. C4A
Amenaza la muerte
con 19. C6R f.
18 . . . , DIe

repentina
Situacón desgraciada para l�
dama, pero el r necesita una ca­
silla donde huir.
¿Qué otra cosa puede DOÆî
Si 18. . . , AlA con el fin de
dejar libre la casilla 2R par el
rey, entonces 19. D6R (amenazan­
do 20. D8R f)" AR; 20. DxC !,
P Y 21. C6R, y el mate es ine­
vitable.
19. D6R
Con la entrada de la daa en
el campo enemigo, el ataque au­
menta de intensidad. Las blancas
proyectan la victoria mediante
20. CxPA (atacando una vez más
al infeliz alfil y amenazando con
21. TxA t y mate), AxC; 21. DxA
(6A) t, RIA; 22. DxT t y mate
en la siguiente jugada.
19. . . Æ TIA

94
Con la esperanza de ahuyentar
al alfil, y el peón del alfil queda­
ría protegido por la torre. La al­
ternativa 19 . . . , DIA conduce a
20. DxC y la victoria previa.
20. CxP
¿No es notable que las amena­
zas se presenten como por arte de
.
. ,
magIa contra una pIeza que esta
clavada?
20. . . , A3D
Estorbando la acción de la to­
rre en la columna abierta y ame­
nazando con ello tomar la dama.
Otras defensas no prometen re­
sultados favorables:
20 . W . W TxA; 21. TxA t, y mate
en dos jugadas.
20. W . Æ AxC; 21. DxA(6A) t
RIA; 22. DxC, TxA; 23. D8T t.
20. Æ . . DIA; 21. DxC, TxA;
22. C6R t.
Con la jugada del texto, las ne­
gras eliminan la clavada del alfil,
I R V I N G C H E R N E V
defienden. al caballo, atacan a la
dama y amagan al alfil.
21. CxA
tsta duele un poco. El caballo
captura una pieza y ataca a otras
tres.
21 . . W , CxC
Las negras recapturan y
ban con una pieza molesta.
22. TRI R

aca-
La duplicación de piezas pesa­
das en la columna abierta del rey,
con la consecuente amenaza de
23. D8R t TxD; 24. TxT t, es
es suficiente para quebrantar el
espíritu de cualquiera.
22. " . Abandonan
El peón del alfil no puede mo­
verse para dar espacio al rey a
causa de la respuesta 23. TxA, Y
si 22 . . . . C4A; 23 D7R t, RIA; 24.
DxT t, AxD; 25. T8R t·
La Apertura del Peón de Dama
En alguna época de su vida,
too jugador de ajedrez hace un
feliz descubrimiento: la apertura
del peón de dama.
Si no es el ara que lo hace a
uno invencible, es algo muy pare­
cido. El peón de dama ofrece a
las blancas muchas ventajas, y to­
das ellas pueden resumirse en una
sola palabra: I presión I
Las blancas tienen grandes
oportunidades de controlar y ejer­
cer presión sobre la columna del
alfil de dama y, en particular, m
bre la casilla 5AD. Tan poerosa
puede ser que, por sí sola, provo­
que el colapso del juego de las
negras.
Contra sus horrendos efectos
sólo hay un antídoto: el avance
de . . . P4AD, que las negzas deben
hacer tarde o temprano. Sin él,
pueden quedar asfixiadas hasta
morir; con él, alivian su posición
en el flanco de la dama, estable­
cen un estado de tensión en el
centro y pueden luchar por la p
sesión de la columna del alfil de
dama.
La partida Pillsbury-Masn
(N úm. 1 7) es un ejemplo clásico
del control de las blancas sobre la
columna del alfil de dama, en tan­
to que las negras no pueden li­
brarse mediante . . . P4AD. Pills­
bury fija el peón del alfil de tal
manera que no s ateve a mo-
verse, y luego proede a atacarlo
con más piezas de las que las ne­
gras pueden traer para su defen­
sa. El peón cae, naturalmente, y
el continuado control de las blan­
cas de la vital columna del alfil
de dama, extendiéndose hasta el
final, hace que el proceso de la
victoria parezca fácil.
En la partida Noteboom-Dos­
burgh (Núm. 18), el descuido de
la maniobra liberadora . . . P4AD
petmite a las blancas restringir e
impedir para siempre el avance
del peón del alfil. Más tarde, el
peón queda inmovilizado, de ma­
nera que el flanco de dama de las
negras se halla sujeto en un puño
de hierro. La debilidad del flan­
co de dama lleva al colapso del
flanco del rey.
Dificultades semejantes aque­
jan a las . negras en la partida
Grunfeld-Schenkein (Núm, 19),
en que el retardo en disputar el
centro conduce a que el peón ne­
gro del alfil de dama quede en­
cenado, y con él su flanco de
dama, por un peón que no está
protegido. E súbito cambio del
ataque blanco al flanco del rey
hace que las ne no puedan
Æ Æ
reslstlr.
El juego de posicón en gran es­
cala aparece ilustrado en la par- ·
tida Rubinstein-Salwe (úm. 20).
También en ella s ven las cons�
..
9
cuencias de la omisión de las ne­
gras para hacer la jugada clave en
la defensa de esta apertura . . .
P4AD. El control blanco de la co­
lumna del alfil y de la casilla 5AD
les petite presentar una notable
maniobra estratégica. Bloquean
5AD con un alfil (deteniendo C
seco al peón negro del alfil de
dama) y luego desplazan los blo
queos, de manera que esta casilla
se encuentra ocupada sucesiva­
mente por un alfil, un caballo,
una torre y la dama. Rubinstein
captura por fin al peón del alfil
que estaba destinado a la perdi­
ción e inicia su último movi­
miento, que es una marcha triun­
fal de su peón pasado.
En la patida Chernev-Hahl­
bohm (Núm. 21), las negras con­
siguen hacer la importante juga­
da de empuje . . . P4AD, pero su
centro, con un caballo sin protec­
ción en 4D, carece de solidez.
Chernev gana tiemp para su ata­
que con amenazas sbre las piezas
expuestas de las negas, y esta
ganancia de tiempo es 10 que da
interés a la partida.
La parti da Pillsbury-Marco
(Núm. 22) es el ideal del gambito
de dama. En ella vemos la demos­
tración clásica de 10 que llegó a
ser conocido como ataque de Pills­
bury. Es un hetoso ejemplo del
'poder de un caballo coloado en
5R y del ímpetu que da un ataque
arrollador en el flanco del rey.
En la partida entre Vliet y
Znosko-Borovsky (Núm. 2!) son
las negras las que se apoeran del
control de la columna del alfil
de dama mediante un contraata­
que en la sgunda jugada con 2.
. . . P4AD. Con ello s obtienen
más ventajas, culminando en la
invasión de la ton de dama en la
I I V I N G C H E I N E V
sptima fila y el establecimiento
de un caballo avanzado en 5R.
Por fin, las negras doblan sus to­
rres en la columna y maniobra
con su rey entre los peones ene­
migos. Esto lleva a que ganen M
peón, y el resto es una deliciosa
lección sobre el arte de simplificar.
Partida N"m. 1 7
GAMBITO REHUSADO DE
L DAMA
BLNCA
Pillsbury
Hatings, 1895
1. P4D

NEGl
Mason
Las blancas comienzan con
una de las primeras jugadas más
fuertes que se conocen:
El peón de dama oupa una ca­
silla importante en el centro y
ataca dos puntos valioss: 5R y
5AD. El control de estas casillas
impide que el . adversario las us

para sus pIezas.
La dama y el alfil de daa pue­
den abandonar la última fila.
El rey se encuentra a salvo de
los ataques por sorpresa que sue­
len ourrir en las aperturas del
peón de rey. tstos se presentan
cuando las negras desarrollan su
alfil de rey en 4AD y lo sacrifican
a cambio del peón blanco del al­
fil de rey para obligar al rey a
salir a campo abierto y someterlo
al asalto de otrs piezas.
1. . . . P4D
Las negras igualan la pres�ón
en el centro, evitan que l bl�n­
cas continúen con 2. P4R Y '-
A J E D R E Z L Ó G I e o
bién liberan a dos de sus piezas
para que entren en acción.
2. P4AD
¡Es ésta una amenaza y una
oferta I La amenaza, de naturaleza
psicional, es J. PxP, en que des­
pués de la recaptura con J . . .
DxP; 4. C3AD ahuyenta a la dama
y deja a las blancas doinando el
centro.
La oferta de un peón tiene el
propósito de eliminar el peón ne­
gro de dama de su magnifica psi­
cón en el centro. Esta oferta, a di­
ferencia de la del gambito del rey,
no entraña ningún riesgo. Las
blancas recuperan fácilmente el
pón y conseran la posición su­
prior. Es, en efecto, el cambio
de un peón del flanco por un
pón central de las negras. El ob­
jeto de jugar 2. P4AD tan pron-
. to es el de disputar el centro de
inmediato, sin poner C peligro la
seguridad del re.
Hay también otro propósito, y
éste es de tip estratégico. Tarde
o temprano sobrevendrá un cam­
bio de peones que se traducirá en
l apertura de la columna del
alfil de dama. El dominio en esta
columna es de importancia pi­
mordial en el gambito de la dama.
Generalmente, las blancas inten­
tn apoderarse de ella colocando
$ dama en 2AD y su ton de
dama en IAD.
E control de esta columna y de
l casilla 5A de la misma equiva­
le al control del jueg. La casilla
SAD es de tan peculiar significa­
cón, que casi basta colocar fir-
.
'
memente una pIeza en ella pra
paralizar el juego de las neas.
2. . . . P3R
Las negras defienden el pón
9
central apoyándolo con otro peón.
No les preoupa l ca
p
tura con
2. . . . P, pues es SIca la
entrega del centro para g un
peón que no pueden consrar.
Las blancas, en respuesta a esto,
jugarían J. C3AR (para evitar J.
. . . P4R), seguido por 4. P3R, Y
luego recuperarían el pón me·
diante 5. AxP con una psición
• •
lmpreslonante.
La defensa del peón de dama
con 2 . . . . C3AR es débil. 1 blan­
cas podrían jugar como respuesta
J. PxP, y l negras tedrían que
recapturar con un pie. Si J . . . .
DxP; 4. C3AD aleja a la dama del
centro y cuesta tiempo a las ne­
gras, mientras que J . . . . CxP per­
mite a las negras apoerars del
centro con 4. P4R Y desalojar
al caballo.
Después de la jugada del texto,
las negas se proponen refutar J .
PxP con J . . . . PxP, conserando
el control del centro por el peón
que mantienen alli.
J. C3AD
Jugada recomendable de de�
arrollo, pues coloca una pieza me­
nor en su casilla más adecuada sin
prdida de tiempo. El caballo ata­
ca la casilla 4 R Y agrega su pre­
sión a la del peón de alfil en el
ataque sobre 5D.
J . . . ' C3AR
Este caballo cumple su misión
en la primera fas del juego con
tan sólo salir de la primera fila.
Naturalmente, s desarolla hacia
el centro, donde contraresta l
influenca del caballo blanco m
.bre las dos importantes casillas.
4. A5C
Jugada muy eficaz, pues com-

98
bina el rápido desarrollo de una
pieza con una amenaza. Esta úl­
tima consiste en 5. PxP. PxP; 6.
AxC. PxA (ó 6 . . . . DxA; 7. CxP.
y las blancas ganan un peón) y la
posición de peones negros en el
flanco del rey queda desorgani­
zada.
Antes de que M jugara esta par­
tida. varios jugadores la habían
probado esporádicamente. pero
Pillsbury fue el primero en apre­
ciar sus enormes posibilidades pa­
ra la victoria. Imaginó la jugada
del alfil (casi todos los maestros
ponían en juego el alfil en 4A)
como una especie de Ruy López
en el otro lado del tablero. Con
esta secuencia particular de juga­
das. que perfeccionó y po
.
pulari­
zó. alcanzó algunas VIcto nas no­
tables. especialmente en su pre­
sentación en el torneo de Hast­
ings. en 1895.
En esta partida lo vemos apli­
cando la gran potencia del gam­
bito de dama para aplastar a un
adversario que no está familiari­
zado con los detalles finos y que
presenta una defensa poco eficaz.
Derrota a Mason "como a un
niño". según solía decir Marshall.
4. . . ¯ A2R
Si no se obtuviera otra cosa. el
desarrollo del alfil a cualquier
punto contribuye al progreso de
las negras. pues la primera fila
queda despejada para el enroque
en el lado del rey. En 2R. el alfil
se encuentra felizmente colocado
para la defensa. y. si es necesario.
puede ser transferido rápidamente
a una posición más agresiva. Inci­
dentalmente. se elimina la clava­
da del caballo y la amenaza de las
blancas se nulifica.
5. C3A
En las aperturas del peón de
I R V I N G C H E R N E V
dama. la misión del caballo del
rey consiste en controlar y algu�
nas veces oupar el puesto de
avanzada 5R. Efectivamente. el
atrincheramiento del caballo en
esta casilla y el apoyo sólido del
mismo con el peón de dama y el
peón de alfil del rey es el motivo
de lo que más tarde se llegó a co­
nocer como ataque de Pillsbury.
asalto tremendamente eficaz so­
bre el flanco del rey.
5. . . W P3CD
A primera vista parece ser una
forma sencilla y natural de des­
arrollar el alfil de dama. pues se
encuentra encerrado en el otro
lado por el peón del rey. Se nece­
sitaron muchos años y muchas de­
rrotas de las piezas negras para
descubrir que el flanqueo del al­
fil no era una solución fácil al
problema del desarrollo del alfil.
Después de numerosas pruebas
prácticas. se encontró un método
que consistía en jugar . , . PDxP
en una fase temprana. seguido por
un ataque sobre el peón blanco
de la dama con ' " P4AD o . . .
P4R. La primera de estas jugadas
( . . . P4AD) tiene la intención de
disputar el control del centro.
abrir la columna del afil de dama
para que la usen
.
l

s
p
ieza

ne
I
as
y. en general. ahvIar su situaCión
constreñida. El ataque con . . .
P4R tiene el objetivo de arrebatar
el control de 4R al peón blanco
de dama y abrir también una dia­
gonal para el alfil negro de dama.
En resumen. las negras lucha� por
el centro antes de que pienscf en
desarrollar el afi!.
. �
Es casi de vital importancia que
las negras jueguen. . . P4AD tarde '
o temprano. Esta jugada ataca al
peón blanco de dama. establece
tensión en el centro, abre la co-
A J E D R E Z L ó G I C O
lumna del afil de dama para su
dama .y su torre de dama y alivia
la posición aglomerada en el flan­
co de dama. Si no se hace esta
jugada, las blancas pueden apode­
rarse del control de la columna
del afil de dama y de la casilla
5AD (contando desde su lado del
tablero). Si las blancas pudieran
colocar una pieza en esa casilla,
ejercería una terrible presión so­
bre toda la posición de las negras,
reduciendo la resistencia tan efi­
cazmente que la tarea de ganar
se vuelve ridículamente fácil.
6. P1R
Las blancas fortalecen el cen­
tro y abren un camino para su
alfil del rey.
6 Æ W � .
A2C
Las negras completan el flan­
queo de su alfil de dama.
7. TIA
La torre se apresura hacia la
importante columna del alfil de
dama, que ahora está sólo parcial­
mente abierta, pero un cambio de
peones despejará la columna y au­
mentará el poder de la torre en
toda la longitud de dicha co­
lumna.
7.

PxP
Generalmente las negras espe­
ran que las blancas muevan su
alfil del rey antes de hacer esta
captura, pues entonces el alfil
pierde una jugada para recaptu­
raro Aparentemente, las negras
tienen prisa en dar ·mayor alcance
a su alfil de dama en la gran dia­
gonal central.
8. AxP
Las blancas recuperan el peón
y ponen otra pieza en el camp
de batalla.
99
CD2D !
Esta disposición del caballo es
características de las aperturas del
peón de dama. El caballo no debe
ir a 1AD, bloqueando al peón del
alfil. El peón debe tener libertad
de adelantar y disputar el centro.
En 2D, el caballo se encuentra
colocado en posición ideal: apo­
ya un avance con . . , P4A o . . .
P4R atacando el centro, participa
en la lucha por la posesión de
estas casillas y coopera con el ca­
ballo del rey.
9. O-O
El rey desaparece de la escena
al mismo tiempo que la torre
puede salir a cumplir su deber.
9. W . . o-o
La ventaja de enroar consiste
en que el tey se encuentra más
seguro en el rincón, protegido por
los tres peones que se hallan fren­
te a él y por el valeroso caballo;
más seguro, decimos, que en el
centro del tablero, y la torre, por
otra parte, es llevada hacia las
columnas centrales de la manera
más cómoda posible.
10. D2R
Las dos casillas más eficaces que
la dama blanca puede oupar en
10
esta aprtura sn 2R y 2. En
2AD, la dama complementa la
acción de la tone explotando la
columna del alfil de dama, mien­
tras que en otra dirección protege
la casilla estratégica 4R impidien­
do la invasión del caballo negro
del rey. En 2R, la dama impide
que las negras desrganicen la p
sición de peones en el flanco del
rey mediante 10 . . . . AxC, apoya
el avance del peón del rey que
monopolizaría el cento y abre
el camino para que la torre del
rey alcance la casilla ID.
El desarrollo de la dama a 2R
ofrece otra ventaja: ataca el flanco
' de la dama. Jugando 11. A6TD,
las blancas pueden forzar el cam­
bio de alfiles y ejercer entonces
presión sobre las casillas blancas
de las negras, debilitadas por la
desaparicón del alfil que controla
dichas casillas.
10 . . . . C4D
El propósito de las ne en
esta jugada es aliviar su posición
constreñida provoando uno o
dos cambios.
11. A
Las blancas aceptan simplificar
deshaciéndose de algunas piezas,
pues de esa manera pueden vol­
ver a su tema de ejercer dolorosa
presión sobre la columna del alfil
de dama.
La alterativa, retirada me­
diante 11. A4A, ofrece a las ne­
gras muy buenas continuaciones:
Pueden jugar 11. . . . CxA (que-
'. dándose por su parte con dos al­
files), y después de 12. PXC, jugr
12. ' " CSA, sguido por 13 . . . Æ
C4D, manteniendo pelmanente­
mente una pieza en una casilla en
que ningún peón enemigo puede
desalojarla. O las negras porían
, ,
I R V I N G C H E R N E V
atacar el centro inmediatamente
con 11. . . . P4AD. Por último, p
drían llevar el caballo de dama a
SAR con un juego respetabl.
La jugada del texto tiene el mé­
rito de restringir el mmero de p
sibilidades de respuesta de las ne­
gras.
11 . . , . DxA
Es preferible a capturar con 11.
, . , C, pues las negras ponen
en juego su dama y unen sus to-
rres.

Naturalmente, no pueden jugar
11 . . @ , CxC; 12. AxD, CxD t; 1.
AxC, TR; 14. TxP (triunfo de
la torre en la columna abierta),
pues pierden un peón y la par­
tida.
12. CXC
Esta vez el cambio conviene a
las blancas, que ahora pueden
dictar el curso de los acontec-

mIentas.
12 . . . Ý PxC '
Las negras tienen que rcupe­
rar de esta manera, pues 12 M . , .
AxC; 13. A, P; 14. TxP
cuesta un peón.
Al obligar a las negras a tomar
con el peón, las blancas han in­
ducido el cierre de la gran diago­
nal, de manera que el alfil negro
s encuentra ahora tenblemente
limitado en su alcance.
A J E D R E Z L Ó G I C O
H. A5C !
¡ Súbitol La columna queda r­
pentinamente despejada, y la ac­
ción M inicia allí con el ataque
de la torre sobre el peón del al­
fil.
H. . . . DSD
Protege al peón y prepara 14.
. . . PSAD para desalojar al alfil
blanco.
Ya es demasiado tarde para ade­
lantar el peón a 4A, porque des­
pués de 13 . . . . P4AD (aparnte­
mente una jugada sin peligro, ya
que el peón está defendido tres
veces y sólo lo atacan dos); 14.
AxC, DxA (adviértase que las
blancas eliminan a dos de los de­
fensores con un solo golpe); 15.
PxP, PxP; 16. TxP, y las blancas
ganan un peón.
14. T2A
Las blancas hacen espacio para
la torre del rey en I AD a fin de
aumentar la presión.
El recurso de doblr l torr�
en una columna abierta aummta
su fuerz más de dos veces en es
columna.
14. . . . PSAD
Las negras intentan desalojar
al molesto alfil.
15. ASD
E mucho más fuerte que 15.
A4T, en que las negras se enfren­
tan a un contrajuego incómoo
con 15 . . . . P4CD; 1 6. ASe, P4TD
(amenazando con ganar el alfil
con 17 . . . W P5T); 17. PSTD, ese,
y el caballo se establece filme­
mente en 5AD.
15 . . . , eSA
Ignorando como un bendito el
inminente peligro, las negras con­
tinúan adelante con su empeño,
que en este caso consiste en llevar
1 01
el caballo al ataque y quizá ocu­
par 5R. Ordinariamente, es éste
un procedimiento recomendable,
pero toa estrategia debe estar
condicionada por las circunstan­
cias, por la posición que se tiene
en el tablero. Toas las jugadas
deben hacerse tomando en consi­
deración las amenazas del adver­
sario, y no ciertos juicios arbitra­
rios que declaran que algunas ju­
gadas son "buenas" y otras "ma­
las". To las jugadas deberán
medirse por su valor C la posi­
ción particular que se esté ju­
gando.
Las blancas han revelado sus
intenciones de acumular cuanta
presión sea posible sobre la co­
lumna del alfil de dama y sobre
el peón del alfil de dama. Las ne­
gras deben hacer frente a esa ame­
naza llevando todos sus recursos
a la defensa de la columna. o ins­
tituir un ataque lo bastante vigo- .
roso para distraer las fuerzas blan­
cas del asalto que preparan.
Las negras tienen que hacer al­
go para resolver sus dificultades
inmediatas, y deben hacerlo rápi­
damente antes de que el adver­
sario se apodere con fuerza mor­
tal de la columna abierta.
Con su última jugada, las ne­
gras pierden una oportunidad de
oro: su última oportunidad de
jugar 15. . . M P4AD, establecer el
estado de tensión en el centro y
dar a sus piezas más espacio para
moverse.

16. TRIAD
Esta jugada fija al peón negro
del alfil impidiéndole que se mue­
va. Si 16 W Æ W W P4A; 17. PxP, PxP;
18. TxP, y las blancas ganan un
peón.
16. . . . TDIAD
Apresurándose a acudir en de-
¥
102
fensa del pn y renovando ahora
que las negras comprenden su pe­
ligo) la posibilidad de empujar
el peón_
.
17_ A6T!
¡ Estupenda estrategial Las blan­
cas desean eliminar al alfil negro,
pues las piezas menores son exce­
lentes defensoras de los peones
atacados por las piezas pesadas.
Las torres blancas no podrían
amenazar seriamente al peón del
alfil mientras el alfil lo proteja.
17 . . . , A
¿Hay alguna otra cosa que pu­
dieran haber hecho las negras? Si
17. Æ . . T2A, las blancas ganan
con 18. AxA, Tx; 19. TxP, o si
17 . . . @ D2A; 18. P4CD restringe
aún más al peón, después de lo
cual las blancas intensifican la
.
.
presión mediante 19. C5R, sim­
plifican cambiando alfiles y lue­
g toman el peón.
18. DxA
La dama se acerca más, ama­
gando no sólo al peón de la to­
rre, sino también al peón del al­
fil mediante la amenaza 19. D7C,
T2A; 20. TxP, TxD; 21. TxD, y
las blancas ganan.
18. . Æ . . T2A
Parece buena, pues las negras
I R V I N G C H E R N E V
^
"
salvan al peón de la torre, evitan
que la dama llegue a 7C y se pre·
pa para doblar las torres y
brindar otro defensor al desdi­
chado pqn.
19. C5R
La estrategia de las blancas es
muy sencilla: acumulan más pre­
sión sbre el peón del alfil. Ahora
está atacado por tres piezas y de­
fendido por dos.
19. . . , P4A
La proyectada 19 . Æ @ . TRIAD
permite que las blancas ganen
limpiamente con 20. CxPAD,
TxC; 21. DxT tI, TxD; 22.
TxT t, DI A; 23. TxD t, RxT;
24. T7A, P4TD; 25. T7C, y el res­
to es juego de niños.
20. TxP
A partir de ahora, las blancas,
sencillamente, eliminan todo lo
que no esté firmemente clavado
en su puesto.
20 Æ . . ,
TxT
A las negras no les entusiasma
el cambio de piezas por tener un
peón de desventaja, pero, ¿qué
pueden hacer? Si disputan la co­
lumna del alfil con 20 . W . , TRIA,
entonces 21. DxT t gana, como
en la nota anterior, mientras que
si 20. , . . T2R (la única casilla
de huida para la torre); 21. T6A,
D ID (ó 21. W @ D5C, 22. C�D,
D7D; 23. T(6A)2A, D4T; 24.
DxD, PxD, y el cambio obligado
de damas deja en ruinas la posi­
ción de las negras); 22. P�TD, Y
la amenaza de las blancas de ga­
nar la dama con 23. T8A, D�D;
24. T(IA)6A es difícil de refutar,
. 21. TxT
La torre recaptura, desdeñando
A J E D R E Z L Ó G I C O
a] peón clavado que no puede eli­
minarla, y conserva el control de
la valiosa columna abierta.
21. W . M C2D
Parece atractiva, pues el caba­
llo ataca dos piezas. Si las blancas
replican 22. CxC, entonces 22 . W . .
DxC conduce a un fina] de dama
y torre que no es fácil de ganar.
Las blancas tendrían que avanzar
finalmente su mayoría de peones
en el flanco del rey y exponer su
rey a un posible jaque perpetuo
y a un empate.
Si ]a to�re se retira, las negras
continúan 22. Æ Æ CxC; 23. PxC,
DxPR, otra vez con posibilidades
de empate.
22. T6A
Rehusando l i mpi amente las
ofertas de cambio de caballos, la
torre gana tiempo atacando a la
dama.
22 . W . , DI C
Las negras se ven obligadas a
hacer esta "combinación", pues la
retirada con 22 Ý Æ Æ , D2R es de­
sastrosa después de 23. T7A (cla­
vando al caballo), Tl D; 24. D5C
(¡ ataque triplel), y las blancas ga-

nan una pIeza.
23. TxD
¡ Simplificarl He aquí la pala­
bra mágica que debe recordarse
en los finales donde uno de los
bandos tiene ventaja de material.
Co un peón de ventaja, hay
que reducir el material _Y ;'las po .
sibilidades del adversario) can- '
biando pieU, si eto no debilita
la propia posición.
-,
23 W . . ,
CD
Obligad, naturalmente.

1 03
24. C6A !
¡Jugada de maestrol E lector o
yo tomaríamos el peón de dama
para tener dos peones de ventaja.
Esto podría dar la victoria, pero,
¿para qué complicar las cosai
¿Para qué dejar que las negras se
apoderen de ]a columna del alfil
con 24 . Æ . . T] A Y comiencen un
contraa taque?
Adviértase que Pillsbury con­
serva su ataque sobre el peón de
dama según ]a jugada del texto,
le agrega una amenaza contra el
peón de la torre e impide que las
negras jueguen 24. . . . TIA, en
que el jaque del caballo en 7R lo
aniquilaría.
No son los sacrificios de la da­
ma, sino jugadas semejantes a
ésta, en el curso de una posición
aparentemente sencilla, lo que
distingue al maestro.
24. . W . P3C
Tarde o temprano el rey ne­
cesitará aire para respirar. El rey
ansía también ayudar en el final
moviéndose hacia el centro por
conducto de 2C.
25. CxP
Cae otro pón, al mismo tie­
p que otrs dos quedan aena­
zados pr la ton.

lM
25. . . . TIT
Incapaz de llegr a IAD. la to
hace esfuerzos frenéticos por
entrar a la lucha.
26. C6A
El caballo s retira. en posición
�oavía para castigar la jugada 26.
. . W TIAD con 27. C7R t, ganan·
do la tone.
26 . . . '
R2C
Las negras mueven al rey para
ponerlo fuera del alcance del ja­
que del caballo y para acercarlo
al centro.
27. P3TD
No hay prisa en tomar el peón
de dama. Las blancas prtegen a
su peón de ton contr cualquier
ataque descubierto de la torre que
s oulta en l T, y también impi­
den que el caballo nego surja
más tarde en s.
Las blancs rehuyen esta psi­
bilidad: 27. TxPD. TIAD; 28.
T6D (el caballo no puede movers
a causa de l amenaza de mate).
C5C. y las neras ganan el inde­
fens caballo.
27 . . . , TIAD
Poniendo pr fin la tone en la
ambicionada columna. Pero. ¿pue­
den usarla las negas?
28. P4CR
También el r blanco necsita
una casilla para esapar. I ne­
gras amenazaban con ganar una
pieza mediante 28. * Ñ CIC. ata­
cando dos veces al cballo que no
poía huir.
La desorganización de la posi­
ción de peones en toro al rey en­
rocado no tiene importancia en
el final. Es en la apertura y el
medio del juego que estas juga­
das ponen en peligro al rey, pues
entonces puede sr asaltado por
toas las piezas del tablero.
I R V I N G C H E R N E V
28 . . . , C2A
Protege a su pón de dama. pero
a costa de bloquear a la tone. Ha­
bía poo donde escoger, pues las
blancas amenazaban 29. C7R (ata­
cando a la torre y a un par de
peones). T8A t; JO. R2C. T8CD;
JI. TlC, Y los dos peones pasa­
dos y conectados entre sí asan
la fácl victoria de las blancas.
29. C7R
Ahuyentando una vez más a la
torre de la columna. A la amena­
za sobre la tone. las blancas agre­
gan un ataque sbre el peón del
caballo de dama y un ataque do­
ble sobre el peón de dama.
29 . . . , TICD
Las negras deben aferrars a su
peón de caballo too el tiemp
que sea psible. pues con su pér­
dida los pones blancos en el
flanco de dama quedan en libr­
tad para cornar.
JO. T7D !
¡ No hay que aflojar la presión!
Pillsbury prefiere esto en lugar
del final de torre que resulta de
JO. CxPD, CXC; JI TxC. aunque
también así ganaría.
JO. W Æ C3R
El caballo debe movers. pues
el esfuerzo para protegrlo con
JO. . . @ T2C fracasa después de
31. CxPD. ganando una pieza.
A J E D R E Z L ó G I C O
31. CxPD
El peón cae por fin, dandp a
las blancas un peón pasado en la
columna de la dama y una tone
en la séptima fila (a más de los
peones capturados).
31 . . . , TIA
Para no ser aplastadas gadual­
mente hasta morir, las negras en­
tregan otro peón a fin de tener
algún contrajuego en la columna
abierta. Si su torre puede colo­
carse tras los peones blancos, qui­
zá capture algunos de ellos.
32. CxP
Las blancas pueden jugar so­
bre seguro y conservar la torre en
el campo jugando 32. C3A, pero
la captura del peón del caballo
las deja con tres pones pasados:
¡oferta difícil de resistir I
32 . Æ , . T7A
La ocupación de la séptima fi­
la es la consecuencia lógica de
que la torre juegue en una co­
lumna abierta. Esto podría signi­
ficar algunas dificultades para las
blancas, si no fuera porque tienen
poerosos antídotos en todos los
peones que se encuentran prontos
a recorrer el tablero y convertirse
en damas.
33. P4C
El peón evade ágilmente el ata­
que de la tone.
33 . . Æ , C4C
Los peones blancos no tienen
gran impedimento para avanzar,
pero quizá el abandonado caballo
de las blancas pueda resentir al­
gún ataque del caballo y la torre.
105
34. P4TD !
Las blancas continúan apacible­
mente su empeño adelantando el
peón pasado y obteniendo una
dama.
Era tentador ahuyentar al caba­
llo con 34. P4A, pero esta jugada,
aunque usted no lo crea, permite
que las negras empaten la partida.
Después de 34. P4A, C6A t; 35.
RIA (de ninguna manera 35.
RI T, TxP f), T7D !; 36. C4A,
CxP t; 37. RIC, C6A t; 38. RIA,
C7T t; 39. RI R, C6A t, y las ne­
gras empatan por jaque perpetuo.
34 . . . , C5R
Las negras intentan otro medio
de entrada.
35. P5T
Nuevamente Pillsbur resiste el
impulso de atacar al caballo. Si
35. P3A, C4C renueva la amenaza
de 36. . . . CxP t y empate por
jaque perpetuo.
35 Æ . . ,
CxP
¿Pueden las negras conjurar un
ataque que amenace mate?
36. P6T
Las blancas no prestan aten­
cón a los gestos del adversario, y
es ésta la mejor manera de demos­
trar su inutilidad.
El peón pasado tiene que cu­
brir solamente dos casillas más y
no puede sr detenido en su mar­
cha.
36. . . ' Abandoan
Las negras se convencen de que
sería demasiado esperar que lle­
gara este golpe de buena suete:

1 06
J6. ' " C6T t; J7. RIT, C4C; JB.
P7T, C6A; J9. P8T(D), TxP ja­
que mate.
Partida Núm. 18
GAMBITO REHUSADO DE
L DAMA
BLCA NEGR
Noteboom Dosburgh
Holland, 1931
l. P4D
En la apertura es ventajoso ocu­
par el centro con un pón y des­
arrollar las pIezas con el propó­
sito de controlar el centro.
Las blancas comIenzan por co­
locar un peón donde toma com­
pleta posesión de una Importante
casilla y ataca otras dos. El con­
trol de estas dos casillas, 5R y
5AD, hace imposible que las ne­
gras colouen piezas en ellas. Las
blancas pueden esperar usar SR
Y 5AD como avanzadas para sus
piezas, que tendrán el apoyo del
peón de dama.
El avance del peón de dama sir­
ve para un propósito adicional
abriendo líneas para la dama y el
alfil de dama de las blancas.
l . . . '
P4D
Es ésta la forma más sencilla
para que las negl as obtengan un
dominio igual del centro y para
impedir que las blancas adquie­
ran más territorio con 2. P4R.
2. P4AD
Las blancas ofrecen un peón
para alejar del centro al peón
negro de dama. Efectivamente, es
una oferta para cambiar un peón
del flanco por un peón central,
pues las blancas pueden recupe-
I R V I N G C H E R N E V
rar el peón sin grandes dificulta-
des.
.
Oculta en la proposició1 de las
blancas se encuentra la amenaza
de destruir el centro de peones
ngos mediante 3. PxP, DxP; 4.
C3AD (ganando un tiempo, ya
que las blancas desarrollan una
pieza mientras las negras deben
mover otra vez la misma), D4TD;
5. P4R, Y la centralización de las
blancas es imponente.
2. Æ Æ • P3R
Las negras defienden el centro
apoyando al peón de dama con
otro peón. Si las blancas juegan
J. PXP, pueden recapturar con
un peón y mantener un peón en
el centro.
Las negras no capturan el peón
del alfil, pues ello significa entre­
gar al centro y su dominio sobre
5R.
El hecho de que el alfil de dama
quede encerrado (después de 2.
. : . P3R) Y la consecuente dificul­
tad para desarrollar eficazmente
esa pieza, es una de las razones
que explican la popularidad del
gambito de dama . . . para las
blancas.
3. C3AD
Una buena jugada, pues el ca­
ballo ataca dos casillas centrales,
4R y 5D, agregando su influencia
a la presión del peón sobre esta
última.
J. Æ . . C3AR
El caballo de las negras s des­
arrolla hacia el centro, donde es
mayor su movilidad y donde pue­
de igualar la presión ejercida por
el caballo blanco.
4. A5C
A J E D R E Z L ó G I C O
Una clavada que amenaza con
ganar un peón o desorganizar la
posición de los peones en el flan­
co de rey de las negras: 5. PXP,
PxP; 6 AxC, y las negras tendrán
que someterse a quedar con un
peón doblado mediante 6. M . .
PxA o a perder un peón después
de 6 . Æ Æ W DxA; 7. CxP.
La amenaza es, en realidad, de
poca importancia. Las blancas no
clavan el caballo para crear una
amenaza que pueda ser refutada
tan fácilmente. L que les inte­
resa es la colocación más eficaz de
sus piezas, y el desarrollo del alfil
en 5C es muy fuerte. No será fá­
cil sacudirse la restricción que
imponen sobre el caballo negro
y el efecto paralizador que hacen
sentir en todo el juego de las neo
graso
4. ' W Æ CD2D
En las aperturas del peón de
dama, el caballo negro de la dama
cumple mejor su misión en 20,
no en 3AO. En 20 apoya al caba·
110 del rey y ayuda a preparar el
adelanto del peón del alfil de
dama a 4A. El caballo de dama no
debe moverse a 3A, donde obs·
truye al peón del alfil. El peón
del alfil de dama debe estar libre
para avanzr ' atacar el centro de
las blancas.
Incidentalmente, las negras tien­
den una trampa con la jugada del
texto, cuyo designio es el de hacer
caer en ella al jugador ambicioso.
5. P3R
¿Por qué no ganar un peón? Es­
to es lo que sucedería: 5. PxP,
PxP; 6. CxP, CxC ! (el caballo
rompe la clavada por la fuerza '
bruta) ; 7. AxD, A5C f; 8. 02D,
AxDf; 9. RxA, RxA, y las ne­
gras han ganado una pieza.
17
Las blancas no podrían caer en
esta trampa si siguieran el princi­
pio que cubre estos casos:
No hay que perseguir a los
peones a costa del proPio des­
arrollo.
La última jugada de las blancas
apoya al peón central y crea una
salida para el alfil del rey.
5. . . . P3A
Las negras fortalecen la base de
su peón de dama y abren una dia­
gonal para uso de su dama. Pro·
yectan contraatacar comenzando
con 6 . . . W D4T Y 7 . . W . A5C.
6. P3TD
Esto pone fin a cualquier ma­
niobra semejante, pues el alfil de
las negras nunca podrá llegar a
5C para clavar al caballo.
6. . . . A2R
Las negras desarrollan una pie­
za, eliminan la clavada del caba­
llo y despejan la primera fila pa­
ra el enroque.
7. D2A
Desarrollo ideal para la dama
en esta apertura. En 2A, la dama
ejerce presión sobre la columna
del alfil (lo que se hará patente
después de cambiar los peones
centrales) y controla la casilla 4R.
Esta última circunstancia es la ra­
zón de que la dama entre en jue­
go en este punto, en lugar de la
esperada movilización de las pie­
zas del flanco del ry. Es vital prO
teger la casilla 4 R, de manera que
las negras no puedan librarse fá­
cilmente jugando 7. . . . C5R y
cambiando algunas piezas.
7. Æ W W O-O
Las negras llevan su rey a un
refugio más seguro.
No pueden aliviar su posición
108
aglomerada con la maniobra de
Lasker 7 . . . . C5R, pues las blan­
cas responden con 8. A, DxA;
9. CxC, PxC; 10. DxP y ganan
un peón. Adviértase que el peón
blanco en 3TD impide que las
negras recuperen el peón median­
te 10 . . . . D5C t, de manera que
la sexta jugada de las blancas no
fue una pérdida de tiempo.
En lugar del pasivo enroque en
el flanco del rey, las negras debie­
ron haber buscado el contrajuego
con 7 . . . . PxP; 8. AxP, P4R!,
que disputa el control del centro
y ayuda a despejar la diagonal
para su alfil de dama.
8. GA
Lleva el caballo del rey a su me­
jor posición y ataca otra vez la ca­
silla 5R, poniendo fin a cualquie­
ra irrupción proyectada con . . .
P4R.
8. . . . P3TD
Jugada preparatoria de la ma­
niobra 9. . . . PXP; 10. AxP,
P4CD; 11. A3D, A2C, seguida por
la jugada eventual 12 . . . W P4AD.
Esto serviría para desarrollar el
alfil de dama, liberar el flanco de
la dama e iniciar la acción conUa
el centro de peones blancos.
9. TID !
I R V I N G C H E R N E V
Si las negras quieen atacar en
el ala, las blancas están prepara­
gas para hacerles frente con el es­
pecífico recomendado: ¡jugar en
el centrol
La posición de la torre en ID
disuade a las negras de cambiar
peones centrales, pues al despejar·
se la columna aumenta la presión
de la torre.
9. . . . TIR
Las negras llevan su torre a la
columna del rey, pues el cetro
suele ser el teatro de la acción.
JO. A3D
Con la entrada de este alfil, el
desarrollo de las blancas está casi
completo. Adviértase que no ha­
cen combinación de naturaleza al­
guna, ya para ganar material o
para iniciar un ataque sbre el
rey hasta que la mayor parte de
sus piezas han salido de la pri­
mera fila y se encuentran en el
campo de batalla. Sólo después
de que estas piezas han sido colo­
cadas donde resultan más eficaces
-donde controlan el centro, gozan
de la mayor movilidad y se apo­
deran de una buena parte del te­
rritorio importante- buscan las
blancas una combinación, un gol­
pe que decida la partida rápida­
mente.
10. . . . PxP
Las negras han pospuesto la to­
ma de este peón hasta que el al­
fil blanco del rey hiciera una ju­
gada, de manera que el alfil per­
derá ahora un movimiento al re­
cuperar.
11. AxPA
La recaptura es obligada.
11. Ñ . . P4C
Las negras hacen que el alfil
A J E D R E Z L ó G I C O
pierda tiemp al retirars y des­
alojan la csilla 2CD para e! des
arrollo de su alfil de dama.
12. ASD !
Dese esta casilla, el alfil rsul­
ta estupendamente útil:
Se extiende en dos direcciones
para atacar, ayuda a proteger 4R
contra la invasión, amenaza la p
sición del flanco de rey de las
neglas e impide que éstas se libe­
ren mediante 12 . . . . P4A.
12. . . . PST
Si 12. . . . P4A; ]J. PXP, AxP
(de ninguda manera ]J . . . . CxP;
u. AxP t y las blancas ganan la
dama con un ataque descubierto);
u. AxP t y las blancas ganan un
peón, pues el caballo clavado no
puede toar al alfil.
Con la jugada del texto, las ne-
81 sacan de la línea de fuego al
peón de la tone (véase la nota
anterior). Ahora espran poer
librar su flanco de dama y esta­
blecer un estado de tensión en el
centro mediante ]J . . . . P4A. In­
cidentalmente, les gustaría que el
alfil blanco de· dama rvelar sus
• •
mtenoones.
]J. AxC !
I Magnifico concepto I Las blan-
109
cas no pierden tiempo en afenar­
s a los dos alfiles, sino
<
ue jue­
gan para impedir cualquier con­
trajuego con . . . P4A. Si logan
impedir que avance el peón del
alfil, el juego de las negras que­
dará trriblemente paralizado y
quizá nunca resuelvan el proble­
ma de establecer su alfil de dama
en una casilla decente.
El objetivo inmediato de ]J.
AxC es distraer a una de las piezas
negras con las que podría Ïp­
turar, el caballo o el alfil, de su
vigilancia sobre la casilla 4AD de
las negras y del apoyo de un peón
que se moviera a esa casilla.
]J. . . . CxA
Es, probablemente, mejor que
tomar con el alfil, pues la dama y
el alfil de dama de las negas te­
nen ahora mayor libertad.
14. 0-0

El rey (que debe estar a salvo
del peligro a cualquier costa) se
refugia, mientras la torre (que de
be participar en la lucha) s acer­
ca a la escena de la accón.
u. . . .
A2C
Con torre y dama en la misma
columna, sría insensato aventu­
rarse con u. . . . P4A. Las blan­
cas, sencillamente, tomarían el
peón y ca

tigarían la reca
p
tura
15. . . . AxP con 16. A7T t, ga­
nando la dama.
La idea de las negras, además
de desarrollar el alfil de dama, es
la de llevar su torre a lAD y lue­
go empujar hacia adelante al peón
del alfil.
15. C4R !
Las blancas despejan la colum-
1 10
na del alfil, de manera que ahora
tienen tres piezas (dama, caballo
y peón de dama) concentradas
sobre 5AD, con el propósito de
hacer imposible el adelanto del
peón negro del alfil a esa casilla.
Adviértase también que las
blancas han resistido a la tenta­
ción de jugar P4R para llenar el
centro con peones. En lugar de
ello, mantienen libre la casilla 4R
y la usan como trampolín para sus

piezas.
15. . . . CxC
De otra manera, las blancas po­
drían llevar el caballo a 5AD y
ahogar completamente el flanco
negro de la dama.
16. AxC
Restringiendo aún a las negras:
no pueden jugar 16. . . . P4AD,
pues desaparecería su alfil de
dama.
16. . . . P4AR
Las negras tienen que ahuyen­
tar inmediatamente al alfil, aun
a costa de debilitar la posición de
peones en su flanco del rey . El re­
tardo para hacerlo daría tiempo
a las blancas para jugar 17. C5R
(intensificando la presión sobre
el peón del alfil de dama y des­
pejando de paso la casilla 3AR
para la retirada del alfil), seguida
por 18. TIA si se hace necesario.
17. A!D
Tercera visita del alfil . a esta
casilla.
Las blancas no deben apresu­
rarse y jugar 17. AxPAD, pues la
respuesta 1 7. . . . TIAD clava al
alfil.
17. . . . D!C
I R V I N G C H E R N E V
Preparándose una vez más pa­
ra el empuje liberador del peón.
18. TIA !
La posición demanda que las
blancas dediquen toos sus es­
fuerzos a sostener el bloqueo del
peón negro del elfil de dama. Las
blancas deben adquirir el control
indisputado de la casilla 5AD, de
manera que no pueda avanzar el
peón. No deben descansar ni por
Un momento, pues el dominio de
la casilla clve 5AD les da una
victoria de posición.
18. . . . TDIA
Las negras persisten en su plan
de adelantar el peón. Si no consi­
guen hacer esta jugada, el alfil
de dama nunca tendrá aire sufi-
• •
Clente para respirar.
19. P4CD !
¡ Inmoviliza al peón I Las blan­
cas han ganado la partida, estra­
tégicamente. Lo que resta es apli­
car los apropiados toques tácti­
cos para obligar al adversario a
que se rinda. I Ha llegado la hora
de que aparezcan las combinacio­
nesl
19 . . ' . DI D
Listas para refutar 20. D3C
(amenazando 21. DxP t ó 21.
AxPA) con 20 . . Q . D4D .
.~"
A J E D R E Z L ó G I C O
20. C5R
¡ Golpe contundente! Las blan­
cas atacan al desdichado peón
del alfil de dama (que debe pero
manecer donde se encuentra) por
tercera vez. Contra la resistencia
pasiva, las blancas proyectan 21.
P4A (para dar apoyo adicional a
su caballo y estabilizar el centro),
seguido por 22. A2R Y 23. A3A,
después de lo cual el peón del
alfil debe perecer.
20. . . . P4TD
Las negras atacan a uno de los
peones que encierran su flanco de
dama.
Contra 20 . . . . A3A, las blancas
siguen las reglas con 21. P4A, lue­
go 22. A2R Y 23. A3A.
21. D3C !
Renueva la amenaza de 22.
DxP t ó 22. AxPA.
Probablemente las blancas sólo
echaron un vistazo a 21. PXP, al
que las negras pueden responder
21 . . . , DxPT ó 21 Æ . . Æ AxP ó
21 . . . . P4A, cualquiera de las
cuales les da demasiada libertad
. . . ¡desde el punto de vista de
las blancas!
21 . . . , A3D
La defensa en que confiaban las
negras está descartada: si 21. . . .
I I I
D4D; 22. DxD, PRxD; 23. AxPA,
y las blancas ganan un peón. O si
las negras recapturan la dama con
el peón del alfil, entonces 23.
AxPC gana para las blancas.
22. AxPA
La primera muestra de verda·
dera violencia cuesta un peón.
22. . . . D3A
Con un ataque sobre el alfil y
un ataque doble sobre el caballo,
las negras esperan recuperar su
peón.
23. AIC
La idea de esta retirada a la
primera fila es la de apoyar a la
dama en el ataque por la diago
nal, ya sea moviendo la dama l
2A o llevando el alfil a 2T, d -
trás de la dama.
'
23 . . . , AxC
Las negras . no quisieran pres­
cindir de los servicios de una pie­
za activa, pero tienen que hacerlo
a fin de recuperar el peón per­
dido.
24. Px
Obligada.
24. . Æ . DxPR
El material es igual y las ne­
gras parecen haber sobrevivido
lo peor.
Es cierto que las blancas pue­
den ganar un peón con 25. PXP,
pero quedarían con peones dobla­
dos, aislados en la columna de to­
rre, y es dudoso que obtuvieran
alguna ventaja del peón adicio­
nal. ¡ Seguramente sacarán más
provecho por un buen jueg de
posición que con esta dudosa g­
nerosidad!
1 12
25. T5A !
*
Las blancas deprecian al peón
prefiriendo ejercer más presión.
La torre tiene ahora paralizado al
flanco negro de la dama. La fuer­
za de la jugada de las blancas M
manifiesta en el hecho de que no
será posible desalojar nunca a la
torre.
25 . . . , P5T
Jugada intermedia, cuyo propó­
sito es no solamente el de salvar
.
al peón, sino también sondear los
planes de las blancas por la si­
guiente jugada de su dama.
26. D2T!
¡ Retirada notablel Cualquiera
hubiera esperado 26. D2A, de ma­
nera que la dama, apoyada por
el alfil, pudiera penetrar en la
posición del flanco negro del rey.
Pero las negras refutan esta ju­
gada con 26. . . . DSA, en que el
jaque en 7T es contestado con 27.
M . . R2A, Y las blancas no tienen
medios de continuar el ataque. O,
si después de 26. D2A, D3A; 27.
P4R (con la intención de ahuyen­
tar a la dama mediante 28. P5R
Y luego penetrar en la posición),
P4R de las negras repele la inva­
sión.
I R V I N G C H E R N E V
26 . . . , DSD
La defensa con 26. . . . DSA su­
cumbe a 27. P4R ! (ahora vemos
el objeto de 26. D2T: clavar al
peón negro del caballo e impedir
27 . . . . P4R en este punto), TDID;
28. P5R, D5A; 29. D2A (amena­
zando 30. D7T t, RIA; 31. A6C,
T2R; 32. D8T f), D4C; 30. P4A,
D5C; 31. T3AD, Y la entrada de
la tale en 3CR, seguida por 33.
D7T t es concluyente.
Adviértase que la jugada 31.
TSAD, aliviando la presión sobre
el flanco de dama, no es una in­
fracción de principio. Un ata
q
ue
que lleva al mate o a la rendiclón
tiene precedencia sobre las consi­
deraciones de la posición.
27. D2A
¡Ahora, este agupamiento tie­
ne mayor efectol Las blancas ame­
nazan con 28. D7T t, RIA¡ 29.
A6C, TRID; 30. D8T t, R2R;
:J. DxPC f.
27. . . .
T(IA) l D
Si 27. Ñ M P4R (para defender
su casilla SCR con la dama), 28.
D7T t, R2A (si 28 . . . . RIA; 29.
¡6C gana con facilidad); 29. P4A
(amenaza 30. PxP t a la descu­
bierta), P5R; 30. A2T t, RSA;
!. D5A t, R2R; 32. D7A t, y las
blancas toman al alfil, para co­
menzar.
28. D7Tt
El control de las casillas blan­
cas que llevan al rey negro hace
de ésta una invasión decisiva; la
paralización del flanco negro de
la dama y la asfixia de su alfil di­
ficulta la resistenca de las negras.


A J E D R E Z L ó G I C O
28. . . . RIA
Si 28 . . . . R2A, las blancas pue
den ganar el cambio con un ja­
que con el alfil o continuar el ata­
que mediante 29. P4A, en que la
continuacón podría M 29. . . .
TITR; JO. D6Ct, RIA; JI. P5A,
P4R (ó JI . . . . D2R); J2. P6A, Y
las blancas ganan.
29. A6C
Confina aún más al rey, al mis­
mo tiempo que ataca a la tore.
La amenaza es JO. D8T t, R2R;
JI. DxPC t.
29. . . . Abandonan
Las negl as no pueden hacer
otra cosa que retarar su muerte
a costa de perder gran matelial.
El juego de las blancas es un
magnífico ejemplo de la estrate­
gia preventiva. Al paralizar el
flanco nego de la dama, demues­
tran el hecho extraordinario de
que la debilidad en una ala puede
conducir al den umbe total de la
otra. Una vez que las negras que­
dan constreñidas, sus esfueros
• •
para presntar reslStenoa parcen
vanos.
Partida Nú. 19
GAMBITO R�HUSADO DE
L DAMA
BLNC
Grunfeld
Vien, 1915
1. P4D
NEG
Shenkein
Iniciando el jueg con esta ju­
gada del peón se liberan dos pie­
zas de un golpe. tsta es la mayor
ventaja que pueden obtener las
blancas en una sla jugada al sa­
car sus piezas de la última fila y
llevarlas al campo de batalla. El
peón mismo desempeña un papel
importante en la lucha por el do

l IS
minio del centro y el control de
las casillas clave.
1. . . Ñ P4D
Probablemente la mejor res­
puesta de las negras. Con ella con­
trarrestan la presión de las blan­
cas sobre el cento.
2. P4AD
Esta jugada es un ataque y, al
mismo tiempo, la oferta de . un
pón. Es un ataque porque las
blancas amenazan con J. PxP,
DxP; 4. CSAD. D4TD¡ 5. P4R
para etablecer dos pones unidos
en el centro. Es una oferta, pqr­
que las negras pueden ganar M
peón (temporalmente, es cto)
mediante 2 . . . . PxP.
Como quiera que s le mire, el
propósito de las blancas es des­
truir el centro de peones negros,
bien eliminando de 4D al pen
negro de la dama, bien alejándolo
de allí.
2. . . . PSAD
Las negas están ahora listas
par refutar J. PXP con J. . . .
PxP, reapturando LÜ un peón
a fin de consrvar un peón en el
centro.
La segunda jugada de las ne­
gras tiene el mérito de que no en­
cien al alfil de la dama, como
en la alterativa 2 . . . Ñ PSR. Pero
en el lado deudor debmos ha­
cer notar que si las negras des­
arrollan libremente su alfil, debe
rán estar preparadas para refutar
incómoos ataques sobre su pón
de dama y su peón de caballo de
dama, ocasionados por la ausn­
cia del alfil. Otra consideración
más importante aún C que aun­
que el peón del alfil que s en­
cuentra en SA sire de magnifico
apoyo para el peón de dama, no
cumple su prindpal misión, que

1 1 4
es la de disputar el control blanco
del centro. Este peón debe estar
disponible para avanzar a 4A a
fin de atacar al peón blanco de la
dama y abrir al mismo tiempo la
columna del alfil con el objeto de
que la usen las piezas pesadas de
las negras.
J. C3AR
¿Por qué no juegan las blancas
J. P5A Y ahogan completamente
a su adversario en el flanco de la
dama? He aquí algunas de las
razones por las que no lo hacen:
a) Es buena estrategia conser­
var la tensión en el centro: man­
tener fluida la posición de los
,
.
peones, no estatlca.
b) Al avanzar a 5A, las blancas
renuncian a su ataque sobre el
centro de las negras y a la opción
de cambiar peones cuando valga
la pena hacerlo. Dicho cambio po.
dría ser el medio para demoler
todo el centro de las negras.
e) La casilla SAD deberá ser
una avanzada para una pieza, no
para un peón. Una pieza colocada
allí tiene un tremendo efecto so­
bre todo el flanco de dama de las
negras.
d) La colocación de un peón
en SAD cierra la columna del al­
fil y hace imposible su uso para
las operaciones de la dama o de
las torres.
e) En la apertura deben mover­
se las piezas, no los peones.
Todo lo anterior explica por
qué un maestro del ajedrez en­
cuentra "instintivamente" las ju­
gadas correctas. No es que pueda
analizar con veinte jugadas de an­
ticipación o que se tome la mo­
lestia de examinar los efectos de
todas las jugadas posibles. ¡Algu-
Æ Æ Æ
nas veces Ol siquIera ve con una
I R V I N G C H E R N E V
jugada de anterioridad! Ahorra
tiempo descartando cualquier ju­
gada que su instinto (o, más exac­
tamente, su experiencia y su jui­
cio) le advierta que es contraria
a los principios y no puede en
manera alguna llevar a resultados
favorables. Al descartar j ugadas
que le parecen impropias, al des­
echar recursos artificiales que no
se avienen a su juicio de la situa­
ción, juega un ajedrez más enér­
gico y sólido en diez segundos que
el aficionado de tipo medio en las
partidas serias de torneo.
J. . . . P3R
Jugada apacible, pero no de es­
pera. Fortalece el centro y libera
al alfil del rey.
Las intenciones de las negras
son todavía indefinadas. Podrían
capturar al peón en la siguiente
jugada e intentar retenerlo me­
diante . . , P4CD. O podrían bus­
car la formación de Stonewall ju­
gando 4 Æ . Æ . P4AR seguido por 5.
. . . C3AR Y 6. W . . CSR.
4. P3R
Por ello, las blancas juegan so­
bre seguro protegiendo al peón
del alfil. Liberan a un alfil a cos­
ta del otro, pero no pueden ha­
cerlo todo.
4 Æ Æ Æ , C3A
El caballo toma una buena po­
sición, extendiendo su poderosa
influencia a 4D y SR, dos de las
cuatro casillas estratégicas del cen­
tro.
5. A3D
El alfil ocu pa una diagonal
donde puede actuar con gran efec­
to, mientras que el flanco del rey
queda despejado para el enroue
rápido.

A J E D R E Z L ó G I C O
Hablando en términos genera­
les, es conveniente desarrollar pri­
mero las piezas del flanco del rey,
de manera que el rey pueda en­
contrar un refugio cómodo. Casi
todos los jugadores están lo bas­
tante familiarizados con este pro­
cedimiento y sus beneficios para
seguirlo fielmente, al grado de ol­
vidarse de liberar sus piezas del
flanco de dama.
5. . . . CD2D
Excelente, ya que el caballo
apoya un posible empuje en el
centro de las blancas con . . . P4A
o . . . P4R. También es útil es­
tar en contacto con el otro caba­
llo, pues puede sustituir al caba­
llo del rey en 3A si se hace nece-

sano.
6. CD2D
El principal objetivo de esta
jugada es apoyar un avance del
peón del rey como en el sistema
de Colle. Un segundo propósito
del desarrollo del caballo en 2D
en lugar de 3A es el de recaptu­
rar con el caballo si las negras
juegan 6. . . . PxP, y luego plan­
tar uno de sus caballos en 5R,
apoyado enérgicamente por el
otro.
6. . . . A2R
Buena jugada defensiva, ¡qui­
zá demasiado! El alfil está bien
colocado en 2R, y se progresa ha­
cia el enroque, pero no se hace in­
tento alguno para impedir que
las blancas se extiendan y adquie­
ran mayor territorio. Las negras
deben buscar . . . P4A o tendrán
que retroceder lentamente y que­
dar confinadas a una pequeña
área aglomerada.
7. o-o
El rey escapa a una parte más
1 1 5

segura del tablero, mientras que
la torre del rey toma una posi-
o I ,

Clon mas activa.
7. . . .
D2A
Otra apacible jugada de des­
arrollo, que hubiera sido mejor
sustituir por la agresiva 7. . . .
P4A. Las negras no pueden con­
temporizar; deben luchar por ob­
tener la igualdad de derechos. ¡ El
ajedrez no es juego para cobardes!
8. P4R !
Esto se parece al recurso de
Colle para romper la posición en
el centro y abrir líneas de ataque
para sus piezas agazapadas en el
fondo.
8. � W Æ PxPR
Las negras no pueden pelmitir
que el peón vaya a 5R. Allí des­
alojaría al caballo del rey y lo
eliminaría de la acción.
9. CxP
Más enérgica que recapturar
con el alfil. El caballo abandona
el camino del alfil de dama y da
el quién vive al caballo enemigo.
9. . . . CxC
Las negras tienen que cambiar
para aliviar su posición constre
ñida.
JO. AC
1 16
El cambio de piezas conviene
también a las blancas. Cuando
más material desaparezca del ta­
blero, mayor espacio habrá para
la actividad de sus piezas, especial­
mente los alfiles de largo alcance.
10. . . . CSA
El ataque sobre el alfil gana un
tiempo para las negras y, por otra
parte, da un poco más de espacio
a sus piezas del flanco de dama.
11. A
El alfil se retira, pero a un
magnífico punto ventajos. Está
prepardo para un ataque en el
flanco del rey, pero puede pasar
con rapidez al flanco de la dama
• •
âI es necesano.
La posición de las blancas es
claramente suprior. Tiene las si-
• •
gulentes ventajas:
Sus alfiles tienen un gran alcan­
ce de ataque.
Dominan el centro con sus peo­
nes.
Controlan la estatégica casma
5R.
Sus piezas principales pueden
actuar con gran efecto en las co­
lumnas centrales.
11. . . . PSCD
Para deållar el alfil a 2C,
pues está encerrado por el peón
del rey en el otro lado.
12. D2R
Las blancas desarollan otra
pieza e intensifican su presión M
bre 5R. El control de esta casilla
hará difícil, si no imposible, que
las negras liberen su posición ade­
lantando el peón del rey.
12. . . . A2C
Con el desarrollo de este alfil,
las negras parecen estar encon-
I R V I N G C H E R N E V
trando la slución de sus proble­
mas. Se hallan ahora dispuestas a
jugar 13 . . . . P4A en la siguien­
te jugada, a actuar en la gran
diagonal con su alfil de la dama
y establecer un estado adecuado
de tensión en el centro. ¿Tendrán
tiempo para ello, o han perdido
el momento oportuno de jugar
. . . P4A?
13. C5R !
¡ Magnífica avanzada para el ca­
ballol Desde este puesto central,
el caballo irradia su poder en
ocho direcciones, acentuando la
dificultad que tienen las negras
para dar libertad a sus piezas.
13. . . . TID
Parece plausible, pues las ne­
gras movilizan la torre con una
amenaza sobre un peón.
Es demasiado tarde, hay, para
jugar la liberadora 13 . . . M P4A.
La respuesta de las blancas, 14.
A4T t, obligaría al rey a moverse
(si en lugar de ello s interpone el
caballo o el alfil, el costo es una
pieza) y perder el derecho a en­
rocarse.
14. TID
Las blancas se defienden sin
pérdida de tiempo. La torre del
rey defiende al peón y se desarro­
lla simultáneamente, pasando a la
columna que, de todos moos, ha­
bría seleccionado.
Las tores deben estar C co­
lumnas abiertas o en columnas
que ofrezcan perspectivas de
abrirse.
14. . . * o-o
El avance 14 . . . . P4A es toa­
vía prematuro, pues sería contes­
tado con 15. A4T t, y las negras
deben mover entonces el rey y
perder el privilegio de enrocar, o
A J E D R E Z L Ó G I C O
jugar 15 . . . . C2D, perdiendo el
cambio después de 16. AC t,
Tx; 17. CxT .
>
Antes de que las hagan
su siguiente jugada, resumamos

sus ventajas:
. Su psición de peones en el
centro, que restring los movi·
mientos de las piezas enemigas, es
clarmente superior a la de las
negas.
Su dama ataca nueve casillas,
en tanto que la de las negras está
limitada a cinco.
Sus alfiles controlan trece casi·
llas, mientras que los de las ne­
gras dominan siete.
Su caballo tiene maravillosa
movilidad; en cambio, el caballo
de las negras sólo puede retirars.
Claramente, las blancas han es·
tablecido una superioridad defi·
nida de posición. Sus piezas tienen
mayor movilidad, como lo de­
muestra la simple aritmética, y
su· poer de ataque C¿ en defini·
tiva, superior al de las negras. Las
blancas han ganado el derecho de
buscar una combinación decisiva
que explote al máximo sus venta­
jas de posición.
Es interesante ver qué fOla de
ataque logrará romper la atrin­
cherada posición de las negras.
15. A4A !
El alfil s desarrolla con una
1 17
amenaza contra la dama. Las blan­
cas pretenden jugar 16. C6e en
la siguiente jugada, desubriendo
un ataque sobre la dama con el
alfil. Después de que la dama se
mueva, las blancas capturarán a
la torre, ganando el cambio.
15. . . . . ASD
L alternativa 15 . . . . DIA, que
pone a la dama fuera del alcance
del alfil, no parece muy apetitosa.
Con la jugada del texto, las ne­
gras impiden que el caballo s
mueva y descubra un ataque.
16. P5A!
Así se inicia una srie de vigo­
rosos golpes que no cesan hasta
que las negras se rinden. La idea
de las blancas C doble: desalo­
jarán a afil y cerrarán panen­
temente la posición neg del flan­
co de dama.
16. . . . PXP
Es obligada, pue si 16. . . .
AC, las blancas pueden g
mediante 17. A, DIA; 18. AC,
PxA; 19. D4C t, RIT; 20. AP,
R; 21. TSD seguido por 22.
T3Tt·
17. PxP
Aparece otro peón para atacar
al alfil.
17. . . . AC
O 17 . . . . AP; 18. C6C, y las
blancas ganan el cmbio.
18. A
De nuevo la recaptura amena­
za a la dama y no da repso a las
negras.
18. . . .
D4T
Si 18 . . . , DIA, las blancs ga-

lS
nan mediante 19. AxC, PxA; 20.
D4C t, RIT; 21. D4TR (amena­
zando mate), P4A; 22. D6A t,
RIC; 23. P4TR (con la intención
de avanzar el peón a 6T y lueg
dar mate en 7C), T2D (para se­
guir con 24. . . . DI D ahuyen­
tando a la dama blanca); 24. TxT,
DxT; 25. TI D, D2A; 26. P5T, Y
la amenaza de ganar con 27. P6T
o con 27. T3D seguida por 28.
T3C t es decisiva.
19. AxC !
Las blancas acaban con el ca­
ballo, el mejor defensor de una
posición enrocada, como preludio
para irrumpir en la fortaleza del
rey.
19 Æ . . , PxA
Después de esto, la posición de
las negras en el flanco del rey se
desploma, cuando debería ser una
barricada. En el flanco de la da­
ma, donde sus piezas necesitan
espacio para moverse, su posición
está inmovilizada por un peón
no protegido.
20. D4C t
Es más exacta que 20. D4R.
Sólo deja una respeusta a las ne­
gras.
20 . W . ' RIT
El rey debe irse al rincón.
21. D4TR
Amenazando ahora con mate.
21. . . . P4A
La única defensa de las negras.
1 R V 1 N G e H E R N. E V
22. D7R !
Penetrando en el corazón de la
posición enemiga. El ataque so­
bre el alfil negro es un recurso
cuyo propósito consiste en ocupar
al adversario, aunque sólo sa pr
un momento, con el problema de
salvar al alfil. Esto dad a las
blancas el tiempo que necesitan
para llevar a cabo su amenaza
verdadera: un ataque sobre am­
bas tones.
22. . . M AlA
Si las negras juegan 22. . . .
TICD para proteger al alfil, las
blancas ganan de la siguiente ma­
nera: 23. D6A t, RIC; 24. T3D,
P5A; 25. T3TR (amenazando 26.
AxP t), TRID; 26. TxP, y mate
en la siguiente jugada.
23. P4CD !
¡ Un golpe abrumador I La da­
ma tiene que abandonar la dia­
gonal que lleva a la torre en ID,
¡ la cual necesita protección I
¿Qué pueden hacer las negras?
Si 23 W . . Æ DxPC; 24. TxT, TxT;
25. DxT t gana. O si 23. Æ Æ ^
TRI R, la respuesta es 24. D6A t,
sguido por 25. PxD. Finalmente,
si 23 Æ . . ' TxT t; 24. TxT deja
a la mano dos fOI midables ame·
nazas: 25. DxT t Y 25. PxD, Y
A J E D R E Z L ó G I C O
no es posible refmar ambas al
• •
mIsmo tiempo.
23. . . W Abandonan
Partida N úm 20
GMBITO REHUSADO DE
LA DAMA
ULAMLAâ
Rubinstein
Lodz, 1908
l. P4D
MËÜHAâ
SaLwe
Hace cien años los jugadores
iniciaban sus juegos casi automá­
ticamente con l. P4R. Y si p
dían ofrecer un gambito, así lo
hacían.
En la actualidad, cuando toos
desean ganar con el menor riesgo
posible, la primera jugada es casi
siempre l. P4D. Las aperturas del
peón de dama llevan a posiciones
seguras y sólidas. Ofrecen sguri­
dad y, como aliciente adicional,
dan a las blancas una ligera ven­
taja dese el princpio.
Con su primera jugada, las
blancas ocupan y ejercen presión
sobre el centro con un peón pro­
tegido y, al mismo tiempo, libe­
ran su dama y su alfil de dama.
l . . . ,
P40
La respuesta clásica, que igua­
la la presión en el centro. Tam­
bién impide que las blancas jue­
guen 2. P4R Y monopilicen casi
todas las mejores casillas.
2. P4AO
Con diversos objetivos:
Inducir a las negras a entregar
el centro, ofrecéndoles un peón.
Cambiar pones (si las neglas
no lo hacen) y abrir la columna
del alfil par sus tones.
1 19
Instituir un ataque sobre el
peón negro de la dama y sobre ' la
casilla 5D.
2 . . , . P3R
Las negras apoyan al peón de
dama con otro peón. Están pre­
paradas, si las blancas juegan 3.
PxP, a recapturar con un peón y
mantener un peón en el centro.
3. C3AD
Buen desarrollo para el caballo,
ahora que no bloquea al peón del
alfil y la apertura de esa ' colum­
na. Es un poco más aguda que 3.
C3AR, pues aumenta la presión
sobre 50, importante casilla en
esta apertura.
J. . . . NAO
Esta jugada tiene la aprobación
incondicional de Tarrasch, .quien
sostenía que las negras no tienen
mejor medio para desarrollar sus
piezas libre y fácilmente, aun
cuando los cambios de peones en
el centro les dejen un peón ais­
lado.
Una ventaja de J . . , . P4AO es
que disputa inmediatamente la
posesión del centro por el ataque
sobre el peón de dama. Ota es
que capacita a las negras para co
locar su caballo de dama en 3AO
en lugar de 20, donde estorba
por mucho tiempo la carrera del
alfil de dama.
4. PAxP !
¡La mejor manera de conserar
la inicia tiva I El propósito de este
cambio es dejar a las negras un
peón aislado de dama.
4 . . . , PRxP
La recaptura más segura. Las
negras pueden ofrecer un pón

120
mediante 4. . . . PAxP; 5. DxP,
CSAD; 6. DID, PXP; 7. DxP, ASR.
pero el gambito es dudos.
5. CSA
Los caballos de las blancas tie­
nen ahora las cuatr casillas estra­
tégicas del centro (4R, SR, 4D Y
SD) bajo su vigilancia.
,. . . . CSAR
Más oportuna hubiera sido pri·
mero, 5 . . . . CSAD, intensifican­
do la presión de las negas sobre
SD. Entonces hubieran podido
contestar a 6. PxP con 6 . . . . PSD,
.
.
obteniendo una cuña en el centro.
6. PSCR!
Probablemente la mejor de las
muchas buenas jugadas que las
blancas tienen a su disposición.
Pueden jugar la plácida 6. PSR ó
6. A4A, cualquiera de las cuales
les dan una posición segura y sus­
tancial. O pueden atacar al mo­
mento con la agresiva 6. ASC, con
la que Alekhine derrotó brillante­
mente a Kussman en 1 924.
Con la apacible jugada del tex­
to, Rubinstein se propone flan­
quear su alfil del rey y aumentar
la presión sobre 5D.

I I V I N G C H E I N E V
6. . . .
CSA
Las ne alcanzan uno de los
objetivos que les llevarn a slec­
cionar la Defensa de Tarasch. Su
caballo de dama tiene cierta in­
fluencia en el centro, mientras
que el alfil de dama (generalmen­
te restringido pr un caballo en
2D) está libr y no tiene tropiezo.
7. A2C
El alfil domina la gran diagonal
y dedicará especial atención a
peón negro de dama. Por el mo­
mento, el caballo obstruye su c­
mino, pero un caballo puede sal­
tar fáclmente para hacers a un
lado.
7. . . . PxP
Las negras cambian para dar
a sus piezas mayor alcance (ad­
viértase la aumentada movilidad
de su alfil de rey), pero esto no
deja de ' tener sus peligros. Las lí­
neas abiertas favorecen al juga­
dor cuyo desarrollo sea superior,
y en este caso son las blancas.
Un pco mejor C la apacible
7.
. .
' A2R, desarollando una
pieza. O, si las negras s sienten
belicosas, la aguda 7. . . . ASC,
que aumenta la presión sbr el
peón de dama al atacar a uno de
sus defensores.
8. CRxP
La recaptura deja a las negras
con un peón aislado en el .centro
del tablero. Dicho peón deberá
atenerse a las piezas para defen­
derse del ataque, pues no hay
peón en ninguno de los lados que
pueda acudir en su apoyo. Otra

A J E D R E Z L ó G I C O
consideración es que puede colo­
carse filemente una pieza ene­
miga en la casilla que se encuen­
tra directamente frente al peón
aislado en este caso 40 de las
blancas, sin ningún temor de ser
desalojada por un peón.
Todo esto es muy desalentador,
pero, a cambio de estos inconve­
nientes, el poseedor del peón ais­
lado tiene la recompensa de po­
seer columnas y diagonales abier­
tas: espacio para las actividades
de sus piezas. El peón mismo, a
pesar de parecer desamparado,
suele convertirse en la punta de
lanza que rompe una posición foro
tificada.
Los teóricos mismos no están
en completo acuerdo sbre los mé·
ritos o desmerecimientos de un
peón aislado. Hace muchos años,
Philidor deáa en su Ajedrez Ana­
lizdo: o Instruccione por l
Cuales puede Adquirirse un Co­
nocimiento Perecto de este No
ble Juego: "Un peón, cuando se
separa de sus compañeros, rara
vez o nunca hará fortuna". En la
defensa tenemos a Tarrasch,
quien dijo: "El que teme tener
un peón aislado de 'dama debería
renunciar al ajedrez".
Hay argumentos para ambas
• •
opml0nes:
Las negras tienen en su favor:
mayor movilidad para sus piezas,
posibles avanzadas para sus piezas
en 5R y 5AO (apoyadas por el
peón de dama) y columnas abier­
tas para sus piezas principales (las
columnas del rey y del alfil de
dama).
Las blancas adquieren la ven­
taja de que pueden colocar per­
manentemente una pieza en 40 y
mantener ocupado al alfil evitan­
do las amenazas sobre el peón de
121
dama. No porque el peón pueda
ser capturado fácilmente, pues el
número de piezas que lo ataquen
puede ser siempre igualado por el
número de piezas que lo defien·
dan, sino por el hecho de que el
peón necesita constante cuidado,
las blancas pueden cambiar el
ataque a otra sección del tablero.
Las negras no sólo deberán estar
preparadas para contestar a la lu­
cha, sino también para mantener­
se en estrecho contacto con el
peón.
8. . . Æ O!C
Induciendo a su adversario a
cambiar caballos o defender con
9. P!R bloqueando el camino de
su alfil de dama.
9. CxC !
»
,
¡ Sugestión que encanta a las
blancasl Libra a las negras de su
peón aislado, pero, a cambio de
ello, le provocan otras debilida­
des. A partir de ahora, las blan­
cas se olvidarán de la casilla 50
y volverán su atención al dominio
completo de 40 y 5AO. Plantan­
do piezas en esas casillas, pueden
impedir qu� las negras avancen
su peón de dama o su peón de
alfil de dama. El bloqueo de es­
tos peones encerrará a toas las
piezas negras que s hallan t
los pones.

122
9 . W . , Pxe
La captura alternativa con 9.
M . . DxC pierde al peón de dama.
inmediatamente.
10. 0-0
Antes de continuar el ataque,
las blancas llevan a su rey a un
lugar más seguro. Al mismo tiem­
po, puede echarse mano de la
torre para que . entre en acción
en las columnas centrales.
10 W M . ,
A2R
Por desgracia, las negras no
pueden avanzar ninguno de los
peones señalados por la fatalidad:
si 10 . Æ @ . P4A; 11. CxP gana un
peón, o si 10 . . . . P5D; 11. C4T
obliga a la dama a abandonar uno
de los peones amenazados.
Había mejores posibilidades de
resistir con 10. . . Æ A3R, prote­
giendo al peón de dama una vez
más para j ugar después la libera­
dora . . . P4A tan rápidamente co­
mo fuera posible. Las negras no
pueden atenerse a medidas pasi­
vas o serán aplastadas hasta morir.
11. C4T !
A las blancas no les interesa
ahuyentar a la dama. El caballo

no se mueve para atacar, ôIIL pa-
ra dominar la casilla SAD, de ma­
nera que sea posible colocar allí
una pieza blanca. .
11. Æ . . D4C
La dama permanece en las cer-
I R V I N G C H E R N E V
canías para ayudar a ahuyentar a
los invasores.
12. A3R !
Cualquiera hubi era esperado
que el alfil fuera a 4A, donde tie­
ne gran alcance y no obstruye los
movimientos del peón del rey; o
tal vez hubiera considerado 5C,
donde constriñe a las negras des­
de un punto eficaz para el des­
arrollo del alfil. Son jugadas bue­
nas y naturales, pero no M acomo­
dan a la concepción estratégica
que gobiera la posición. En
cuanto hay un plan lógico y de­
finido a seguir, debemos hacer
jugadas que se conformen a ese
plan, de manera que la mejoría
de nuestra posición o el deterioro
de la del adversario sean sistemá­
ticos y no el resultado de un des­
arrollo inconexo. En este punto,
no hay que llevar a cabo el des­
arrollo por el desarrollo mismo.
Parecerá extraño que el con­
trol de una casilla pueda causar el
colapso de una posición, pero así
es. Uno de los puntos sutiles del
gambito de dama está en que di­
cho dominio (que resulta del des­
cuido de las negras para disputar
el centro y para liberar su flanco
de dama mediante . . . P4AD) ca­
pacita a las blancas para confinar
las piezas del adversario en un
área pequeña y las haga retroce­
der paso a paso, mientras que las
blancas comienzan a escoltar un
peón hacia l a casilla donde coro­
ne o se vuelven al otro lado del
tahlero y asaltan al rey.
12 W . . , O-O
Como no han leído la nota an­
terior las negras se contentan con
hacer "buenas" jugadas de des­
arrollo.
Las negras deberían concentrar
sus energías en adelantar. una c-
A J E D R E Z L ó G I C O
silla el peón del alfil antes de que
quede fijo de manera pelanente
en SAo Adelantar al peón de in­
mediato es preaturo, porque
después de 12 . . Ñ . P4A; H. AxPD,
CxA; 14. DxC, DxC; 15. DxT, las
blancas gnan el cambio, pro
las negras porían luchar mejor
con 12 . . . . ASR (protegiendo al
peón de dama y preparándos pa­
ra mover el peón del alfil) seguida
por H. W Æ C2D y 14 . . . Æ TIAD,
toas las cuales tienen por desig-
. nio ayudar al peón a adelantar
una casilla.
H. TIAD
Las blancas se apoeran de la
columna abierta, ejercen mayor
presión sobre 5AD y se preparan
para colocar allí una pieza.
H. Æ . . A5CR
Ataque doble sobre el peón del
rey, el cual puede ser difícil de
refutar. ¿Cómo contestan las blan­
cas?
Si 14. TI R, el desarrollo de la
torre es deficiente.
Si 14. CSA, DxPC cuesta un
peón.
Si 14. T2A, las negras toman al
caballo.

Si 14. PSA, las blancas debili­
tan la posición de peones en tor­
no al rey y encierran a su propio
alfil.
A pesar de toos estos argumen­
tos en favor de la jugada de las
negras, Tarrasch solía desechar ta­
les especulaciones con:
"El principio de un ataque . . .
14. PSA
. " y el fin del ataque".
El hecho de que el alfil del rey
quede encerrado es slo temporal,
y en cuanto a la debilidad de los
pones del flanco del rey, no tie-
12S
ne imprtancia si las neras no
pueden explotarla.
14. . . . ASR
El alfil encuentra la casilla CÜ
pro es tarde . . . , ¡demasia­
do tardel
15. A5A!
Ahora que las estratégicas ca­
sillas 4D y 5AD están bajo su con­
trol, las blancas colocan una pie­
za donde inmovilice a los peones
negros y restrinja los movimientos
de las piezas negras.
15. . . . TRIR
Las negras tienen que proteger
a su alfil o someterse a un cam­
bio de piezas. Esta última opción
no las seduce, porque después de
15. . . @ A; 16. TxA sustituye
a un bloueador pr otro, ganan­
do tiempo mediante el ataque M
br la dama.
16. T2AR!
¡ Magnífica jugadal La tone s
prepara para pasar a 2AD a fin
de contribuir a explotar la C
lumna del alfil de dama. Ta�­
bién desupa la casilla lAR, de
manera que el alfil pueda llegar
a una diagonal más útil .
16. . . . C2D
Las negras atacan al alfil una
tercera vez, con la espranza de
obligarlo a retirars.
1 24
17. A
El alfil no se retira, pues per­
mitiría a las negras jugar 17. Ñ *
P4AD, desorganizando l a posi­
ción. Tampoco apoyan las blan­
cas al alfil mediante 17. P4CD,
jugada que harian instantánea­
mente muchos jugadores. La con­
secuencia sería 17 Æ . . . AxA, obli­
gando a la recaptura con el peón,
puesto que 18. TxA les cuesta el
cambio, y 18. CxA pelite 18.
. . . DxPC. Pero después de 18.
PxA, el peón estacionado en 5A
no sólo queda inmóvil e inútil,
sino que cierra la <olumna que va
a las piezas blancas. Esto negaría
toda la estrategia de la posición,
que es la de ocupar las casillas dé­
biles en la posición del adversa­
rio con piezas, no con peones. Las
piezas pueden moverse libremen­
te, de manera que se mantienen
líneas abiertas para el ataque;
pueden ir de un lugar a otro, per­
initiendo a un bloqueador dejar
el puesto a otro diferente si la
ocasión lo requiere.
17 . . . ,
TxA
4
Las negras tienen que recupe-
raro
18. D4D !
¡ Excelente! La centralización
de la dama es tremendamente efi­
caz. No sólo ejerce su influencia
en todas las partes del tablero,
sino que impide que las negras
hagan la jugada libertadora 18.
. . . P4AD Y se preparan también
para colocar el caballo en 5AD.
Adviértase que, desde su nueva
posición, la dama continúa defen­
diendo al caballo y no pierde de
vista al peón del caballo. El ca­
ballo tiene libertad para moverse,
en tanto que el peón del rey,
abandonado por la dama, se en-
I R V I N G C H E R N E V
cuentra ahora bajo el cuidado de
la torre.
18. . . . TRI R
Esta torre M reti
r
a para ayudar
en la defensa de la columna del
alfil de dama contra el ataque de
las blancas, puesto que una ju­
gada de la torre de dama cuesta
un peón.
19. Al A
Medio sutil de activar al alfil.
La alternativa 19. P4A no es tan
buena, pues da a las piezas negras
mucho más espacio en el cual ma­
niobrar, y su alfil y caballo ten­
drían entonces acceso a la casilla
4 R de las blancas.
19. . . . TRI AD
Reviviendo la posibilidad de
jugar 20 . . @ . P4AD. Las negras
deben haberse dado cuenta para
este momento de que si no consi­
guen hacer esta jugada, muy bien
pueden cruzarse de brazos y espe·
rar a que caiga el hacha.
20. P3R !
¡ Jugada al parecer insignifican­
te, pero con ella se consigue mu­
cho! Gana uno o dos tiempos,
pues descubre un ataque sobre la
dama (obligando a las negras a
perder una jugada en su retira­
da), abre una diagonal para el al­
fil del rey y despeja un camino en
la segunda fila, de manera que la
torre del rey puede pasar a 2AD
y aumentar la presión sobre l a co­
lumna del alfil.
20. . . . D2C
La discreción es l a mejor parte
del valor, como dijeron Beau­
mont y Fletcher, anticipándose a
Shakespeare.
El desesperado empuje 20. . . .
P4AD sería refutado con 21. TxP,
y las negras no se atreverían a
tocar a la torre, quedando su
dama todavía bajo el ataque.
A J E D R E Z L ó G I C O
21. C5A !
¡ Bloqueol El caballo se estable­
ce en 5AD y tiende una barrica­
da en tomo a la posición de las
negras.
21 . . . , CxC
Las negras eliminan al caballo,
no sólo para librarse de un blo­
queador activo, sino con la teo­
ría de que los cambios alivian las
posiciones restringidas.
22. TxC
No es tan ágil como el anterior,
pero el nuevo bloqueador goza
del privilegio de la inmunidad
contra los peones y las amenazas
del alfil, que se encuentra confi·
nado en las casillas del color
opuesto al de la casilla que ocu­
pa la torre.
22 Æ B . ' T2A
Las negras no pueden contra­
atacar. Todo lo que pueden ha­
cer es tener paciencia y esperar el
curso de los acontecimientos.
Pero, ¿cómo aprovechan las
blancas la falta de movilidad de
su enemigo? ¿Cómo triunfan so­
bre la resistencia pasiva?
23. TR2A
Primero, doblando las torres en
la columna abierta, lo cual au­
menta más de dos veces la fuera
de las torres.
1 25
Por el momento, las torres pare­
cen ladrar a la luna, pero ya M
presentará la oportunidad que
necesitan. ¡ Hay que tener fel
23 . . . '
D8C
Las negras ' siguen haciendo ju­
gadas poco comprometedoras, has­
ta que su adversario revele sus
• •
lOtenclOnes con un gesto amena-
zador.
24. P4CD !
¡ He aquí lo que M proponían!
Mientras las torres dominan al
enemigo, el peón servirá como
punta de lanza en un ataque so­
bre la posición.
La amenaza inmediata de las
blancas es 25. P5C, atacando por
tercera vez al inmovilizado peón
del alfil.
24 • . . , P8TD
Las negras
.
no deben
que el peón avance.
25. T5T!
peI1i tir
Cambiando el a t a q u e para
mantener ocupadas a las negras
en la defensa de los puntos débi­
les. El movimiento de la torre no
afloja la presión sobre el peón del
alfil, que permanece donde se en­
cuentra.
25. . , . TDIC
Protege a la dama, que estaba
amagada por la captura. Otros
1 26
cursos ofrecían tristes perspecti­
vas:
Si 25. Ñ Æ DxD; 26. PxD, AlA
(para salvar al peón de la torre);
27. TxPD gana un peón para las
blancas.
Si 25. ' " D2C; 26. D5A segui­
do por 27. P4TD Y 28. P5C pro­
mueve una irrupción definitiva
en el campo enemigo.
26. P3TD
Protege al valioso peón del ca­
ballo (que está destinado a poner
de rodillas al enemigo) antes de
proceder con el ataque.
26 . . . ' T2T
Salva al peón de la torre, que
se encontraba bajo un ataque do­
ble, pero pierde un peón diferen­
te. Sin embargo, no había manera
de que las negras guardaran to­
dos los puntos vulnerables. Si hu­
bieran intentado 26 . . . . AlA, las
blancas habrían ganado un peón
con 27. DxD, TxD; 28. TxPD,
aprovechando que el peón del al­
fil está clavado.
27. TxPA !
Este pequeño botín es la pri­
mera evidencia tangible del mé­
rito de la estrategia posicional de
las blancas. Resulta justo
9
ue el
peón del alfil, causa de las dlficul­
tades de las negras, sea el prime­
ro en sucumbir.
27. . . , DxT(3A)
Mejor que retirarse a 2C o cam­
biar damas: si 27. . . . D2C; 28.
T(5T)xPT gana otro peón y deja
a las blancas con dos peones pa­
sados y conectados entre sí, listos
para correr hacia una casilla don­
de puedan coronar. O si 27. ' "
DxD; 28. PxD, las blancas pue-
I R V I N G C H E R N E V
den tomar entonces el peón de "la
torre, que está atacado tres veces.
28. DxT
La recaptura deja a las negras
ante un "quién vive". Su torre
está atacada, al igual que su peón
de torre.
28. . . .
TIT
Rescatan al peón, pues 29.
TxPT, TxD; 30. TxD, TxP da a
las negras un peón.
29. D5A
Tomando. posesión otra vez de
la columna del alfil y de la casilla
clave, esta vez con la dama.
29. . . . D2C
Las negras rehuyen el cambio
de damas, porque llevaría a: 29.
. . . DxD; 30. TxD, RIA; 31.
T5T, Y las negras no pueden sal­
var al peón de la torre si no es
abandonando al peón de la dama.
30. R2A
No sólo para fortificar el flan­
co del rey, sino para llevar a éste
más cerca del centro para el final,
en caso de que se cambien las da­
mas.
30. . . .
P4T
Demostración que no intimida
a las blancas ni las distrae de su
propósito de buscar una decisión
en el flanco de la dama.
31. A2R
Las blancas llevan a su rey le­
jos de los jaques que porían su­
cederse una vez que se abra la po'
sición.
31. . . Æ P3C
Las piezas negras están sujetas
a la defensa de los dos peones ais-
A J E D R E Z L ó CO 1 e o
lados, por lo que hacen una juga­
da de espera con un peón.
32. D6D
Las blancas responden vigoro.
samente atacando al peón de la
tone con una tercera pieza. La in·
filtración de la dama en el teni·
torio de las negras despeja tamo
bién la casilla 5AD, de manera
que la torre puede usarla como
trampolín para llegar a la sép·
tima fila.
32. . . .
DIA
Las negras no pueden proteger
a todos sus peones (si 32 . Æ Æ . AlA;
n. DxPD), por lo que abando­
nan al peón de la torre para es·
forzarse por llegar al rey blanco
por la columna abierta del alfil.
33. T5A !
Es más importante conservar el
control de la columna ' del alfil
y mantener alejadas a las piezas
negIas que tomar un peón ais·
lado.
33. . Æ . D2C
La dama no tiene casillas se­
ductoras a donde huir del ataque
de la tone.
34. P4TR
Esto inmoviliza a los peones neo
1 27
gros del flanco del rey y también
¡l eviene cualquier ataque pr sor·
presa en esa ala.
34. . . . P4T
Las negras intentan abrir por la
fuerza una columna para su
dama.
¿Qué otra cosa queda? Si 34.
. Æ M R2C; 35. T7A, DI e; 36. AxP,
RIC (ó 36. W . TxA; 37. TxP t,
ganando la dama); 37. A7C !,
T2T; 38. T8A t, AxT; 39. DxD, o
y las blancas ganan fácilmente.
35. T7A
Esto reduce al mínimo el nú'
mero de casillas a donde puede es·
ca par la dama: I una casilla!
Las blancas tienen ahora el
completo dominio de todas las
áreas estratégicas: la columna del
alfil de dama, la importantísima
casilla 5AD, la columna de la da·
ma, la sexta fila y la séptima fila.
35. . Æ . DI C
¡ El único lugar donde ocultar·
g! La dama es obligada a retroe·
der más y más.
36. P5C
¡ Una nueva fuente de preou·
paciones! Las blancas tienen un
peón pasado que sube por el ta­
blero.
36 . . . ,
P5T
Las negras tienen que dar más
• o
espacIo a su torre.
37. P6C
Amenazando continuar 38.
P7C; T2T; 39. T8A t, AxP; 40.
DxD, ganando too lo que hay
a la vista.
37 . . . . T4T
1 28
La torre no gana nada allí, pe­
ro no hay defensa plausible.
38. P7C !
Renovando la amenaza de ga­
nar la dama con 39. T8A t.
38 . M . , Abandonan
No hay resistencia posible.
Si 38 . . Æ . R2C, TxP t gana la
dama inmediatamente por ata­
que descubierto.
Si 38. Ø . . DI R; 39. D6C gana
la torre.
Si 38. . . . D2T; 39. D8D t,
R2C; 40. P8C(D) pone a las neo
gras frente al mate, para evitar
el cual tendrían que entregar la
dama.
Esta partida es un notable
ejemplo de la explotación siste·
mática de una ventaja de la posi.
ció? La manera . en que se usa la
casIlla 5AD como trampolín para
las piezas blancas -el alfil, el ca·
bailo, la torre y luego la dama la
ocupan por turno- contribuye a
dar un toque artístico de la me­
jor calidad.
Partida Núm. 2 1
PARTIDA DE PEóN DE
DAMA
(Sistema de Colle)
ULÀMLÀå
Chernev

MÏÜHÀå
Halbohm
Nuea York, 1942
1. P4D
Es la mejor jugada en el tableo
ro, lo mismo que 1. P4R.
Cualquiera de estas dos jugadas
establece un peón en el centro y,
I R V I N G C H E R N E V
al mismo tiempo pelmite que en­
tren en juego dos piezas.
m
¿Cuál jugada debe adoptar el
lector? La selección es cuestión
de gustos. Hablando en términos
generales, P4R suele llevar a un
ju

go más abierto y agresivo,
mientras que P4D tiende a esta­
blecer la lucha por la ventaja en
la posición. Blackburne dice: "El
primer consejo que yo ofrecería
al joven estudiante de ajedrez que
desea mejorar su juego es que en
la formación de su estilo debe es­
forzarse por seguir su aptitud y su
temperamento propios. Un juga­
dor obtiene placer elaborando la
partida con exactitud, · como si
fuera una suma matemática, y a
otro sólo le importa la combina­
ción ingeniosa y el ataque brillan­
te. Es preferible que cada uno de
ellos desarrolle sus propias cua­
lidades".
1. . . . P4D
Excelente respuesta, pues impi.
de que las blancas continúen con
2 .
.
P4R, en que los dos peones do­
mman el centro. También las ne­
gras liberan a su dama y un alfil.
2. C3AR
En lugar de esta jugada, las
blancas suelen jugar 2. P4AD en
este punto, ofreciendo un peón.
Es éste un gambito sólo por defi­
nición, ya que las blancas recupe­
ran fácilmente el peón mante­
niendo una posición muy fuerte .
La jugada del caballo tiene la
virtud de desarrollar una pieza
a su puesto más útil, reteniendo
al mismo tiempo la opción de
trasponer al gambito de dama.
2. . . . P3R
Perfectamente segura, pero un
A J E D R E Z L ó G I C O
tanto modesta. Yo preferiría Z.

. . . CSAR, que no compromete a
las negras al juego defensivo y no
interfiere con el desarrollo del al·
. f de dama.
La jugada de texto es la mejor
maner de apoyar al peón de la
dama después de que las blan­
cas
l
o han atacado con P4AD, pe­
ro las blancas no han hecho toa·
vía ese gsto de aenaza.
J. PSR !
Esta tranquila jugada es el pre·
ludio al ataque de Colle, terrible
asalto al flanco del rey.
El plan general de sistema de
Calle consiste en adelantar el
peón del rey a 4R después de la
preparación adecuda, la cual es­
tá fOlmada por las siguientes ma­
niobras:
a) Desarrollo del alfil del rey a
SD para aumentar la presión so·
bre la vital casilla 4R y atacar al
peón negro de la torre del rey,
punto doloros después del en·
roque.
Colocación del caballo de
dama en 2D (no en SA, pues la
columna del alfil no debe quedar
obstruida) a fin de amagar a la
casilla 4R y apoyar al peón del
rey cuando llegue a esa casilla.
c) Enroque en el lado del rey
para movilizar la torre del rey.
d) Desarrollo de la dama a 2R
o de la torre a I R, o ambas juga.
das, para poner más peso en el
proyectado empuje del peón.
e) Avance del peón a 4R. El
peón se mueve sólo una csilla,
pero pone en movimiento toda la
maquinaria: la posición del cen­
tro quedará rota y se abrirán lf·
neas para las fuerzas atacantes de
las blancas.
J. Ñ M Æ P4AD
Este ataque al peón del centro
129
es prácticamente obligtoro para
las negras en las aperturs de
peón de dama.
Las negras tiene que luchar
por una participación igual del
centro.
Las negras deben disputar la
posesión de las casillas impor·
tantes.
4. PSA
Listas para recapturar con el
peón del alfil si las negas se de­
ciden a cambiar peones. El peón
blanco del rey no deberá alejar­
se de SR, pues su futuro está se­
ñalado en la casilla 4R.
4. Ñ Ý Ñ CSAR
N atural y fuerte. Es la mejor
disposición del caballo del rey.
Se desarrolla hacia el centro, de
manera que toma parte en los
acontecimientos que se sucederán
allí. E en el centro donde se des­
arrolla la mayor parte de la pelea,
y lo que suceda allí afecta al res­
to del tablero. La superioridad
en el centro es esencial para la
ventaja de posición, y el control
del centro es indispensable para
emprender un ataque sobre el
flanco del rey.
En consecuencia, todo el des­
arrollo deberd emprederse con­
siderando su efecto sobre el ce­
tro.
Una jugada plausible, en lugar
de la del texto, es avanzar 4 . . . ,
P5A para impedir que las blan­
cas coloquen su alfil en SD. Es la
clase de jugada que muchos juga­
dores encuentran irresistible, pero
es necesario evitarla. Es un error
de estrategia, pues afloja la pre­
sión sobre el peón blanco de la
dama y sobre el centro.
E muy importante manteer
fluida la posición de los poes
del centro.
1 30
E muy importante mantener
la presión sobre el peón blanco de
dama en el centro.
Es muy importante conserar
la opción de cambiar peones en
el centro.
5. A3D
Desarrollo ideal para el alfil:
controla la diagonal que conduce
al rey negro (después de que se
enroque) y ataca a la casilla clave
4R, donde vendrá la ruptura de
la posición.
5. . . Ý
C3A
El caballo entra en juego hacia
el centro, como está prescrito. Las
negras se proponen liberar su jue­
go mediante . . . P4R.
Una buena alternativa es 5 . . . .
CD2D a fin de recapturar con el
caballo en lugar de hacerlo con
el alfil si las blancas jugaran 6.
PxP.
6. CD2D
A primera vista parece poco
natural, pues el caballo parece es­
tar colocado torpemente y blo­
quea el camino del alfil de dama.
En realidad, el caballo cumple sus
dos misiones: particiPa en el jue­
go, aunque sólo esté en la mo­
desta casilla 2D, y también apoya
la inminente acción en el pun­
to crítico 4R. El alfil de dama
no está en situación incómoa,
pero sólo temporalmente.
6 . . . , A2R
Es preferible al desarrollo agre­
sivo en 3D. El alfil debe estar más
cerca para defender al rey.
7. o-o
Este notable golpe, por medio
del cual el rey encuentra refugio
y la torre aparece en escena como
l. R V I N G e H E R N E V
por arte de magia, es, quizá, --la
contribución más significativa a
la civilización desde el descubri­
miento de la rueda.
7. . . . o-o
Las negras se apresuran tam­
bién a salvaguardar a su rey y po­
nen en juego la torre.
8. D2R
Un punto perfecto para la da­
ma en casi todas las fOl mas de la
apertura del peón de dama. La
dama apoya el proyectado avan­
ce del peón tel rey y contribuirá
a hacer más pesado el consecuente
ataque.
8. . . . TI R
¡Las torres deben apoderarse de
las columnas abiertas! ¿Y si no
hay ninguna? Entonces, ¡hay que
llevar las torres al centro! Se en­
contrarán así a la cabeza de co­
lumnas que probablemente s
abrirán. Por esta razón la torre
del rey suele desarrollarse a 1 R
ó ID, mientras que la torre de
dama va a ID ó IAD.
9. PxP !
El empuje con 9. P4R sería
prematuro: después de 9. . . .
PDxP; 10. CxP, PxP, las blancas
perderían un peón o quedarían
con un peón aislado de dama. La
jugada del texto fue hecha te­
niendo presentes también estas
otras consideraciones:
a) El alfil negro, que s ha mo­
vido una vez, tendrá que perder
una jugada para recapturar el
peón.
.
b) Este alfil, necesario para la
defensa en el flanco del rey, s en­
contrará en el otro lado del ta­
blero.
A J E D R E Z L ó G I C O
e) En 4AD, el alfil quedará sin
protección · y estará sujeto a un
ataque por sorpresa.
d) El caballo blanco en 2D g­
nará un tiempo más tarde mo­
viéndose a 3C, donde amenaza al
alfil expuesto y, simultáneamen­
te despeja el camino para su pro­
pio alfil de dama.
e) En el final, si llega a eso la
partida, las blancas tendrán la fa­
vorable disposición de tres peo­
nes contra dos en el flanco de la
dama.
9. . . . AxP
Las negras tienen que recaptu­
rar o quedarán con un peón de
desventaja.
10. P4R !
¡ La jugada clave en el ataque
de Calle! Esta ruptura desata la
furia acumulada de las piezas.
¿Cómo deberán responder las
negras? Si cambian con 10. W . .
PxP, entonces, después de 11.
CxP, CxC; 12. DxC, están amena­
zadas con la derrota que M ini·
cia mediante 13. DxP t. Ya no
tienen un caballo en 3AR (el me­
jor defensor de una posición enro­
cada), por lo que tendrían que de­
bilitarse moviendo uno de los p
nes que se encuentran frente al
re.
u
Si rehúyen el cambio y juegan
10. . . . P5D, entonces viene 11.
C3C, A3C (el alfil debe mante­
nerse en contacto con el peón de
dama); 12. P5R, C4D, y las blan­
cas tienen la agradable disyunti­
va de ganar "exactamente, como
si fuera una suma matemática",
según dice Blackbure, mediante
13. PXP, o gracias a una "combi­
nación ingeniosa y un ataque bri­
llante" con 13. AxP t, R; 14.
C5C t, R3C; 15. D4R t, P4A; 16.
PxP a. p. t, RxP; 17. D3A t, R2R
(si 17 W . @ . R4R; 18. C7A t); 18.
D7A t, R3D; 19. DxPC, y las
amenazas de ganar la dama con
20. C7A t o el rey mediante 20.
C4R t son decisivas.
JO. . . . P4R
Las negras evitan ambas catás­
trofes y juegan para prevenir 11.
P5R, desalojando al caballo. Al
mismo tiempo, la torre tiene más
espacio donde moverse y el alfil
de dama puede tomar parte en la
acción.
11. PXP
¡Las cosas progesan! Las blan­
cas continúan el proceso de abrir
líneas para el ataque. La casilla
4R puede usarse ahora como
trampolín para sus pieza.
11 Ñ Ñ ¯ ' CxP
A las negras no les interesó cap­
turar con la dama, pues estos ata­
ques podrían traducirse en:
11 . . . ' DxP; 12. A4A, D3D; 13.
C5C (amenazando 14. AxP t, y
ganan el cambio), T2R, 14. C
(2D)4R, CxC; 15. CxC, y las blan­
cas ganan el alfil.
11 . . @ . DxP; 12. A4A, D2D, lJ.
C5C, T2R; 14. C(2D)4R, CxC;
U2
15. DxC (amenazando al peón de
la torre), PSCR; 16. D4T, P4TR;
17. C4R, y las negras deben C*
tregar su alfil para evitar la pér­
dida de la dama mediante un do­
blete del caballo.
lI . . . . DxP; 12. A4A, DID;
13. CSC, ASC, y las blancas se
solazarán pesando los efectos de
diversos ataques, comenzando con
14. A5CR Ó 14. TID ó 14. C5C.
12. CSC
Ganando un tiempo para el
ataque sobre el alfil. Adviértase
también que el alfil blanco de
dama tiene mucho espacio donde
moverse.
12. • • •
DSC
Jugada de aspectos engañosos.
Es cierto que la dama ha hecho
una jugada de desarrollo y que
el alfil se encuentra protegido
ahora, pero aparecen otros facto­
res en el cálculo. El flanco negro
del rey carece de piezas para la
defensa y el caballo en 4D no está
. protegido por otra pieza o por un
peón.
¿Hay alguna combinación? ¿Hay
algún jaque o captura, una ju­
gada aplastante? ¡ Sí, claro que la
hayl
I R V I N G C H E R N E V
13. AxP t!
Hay que aprovechar inmediata·


mente semejantes oportumdades,
a
.
ntes de que el adversario tenga
uempo de recobrar el aliento.
13. . . . R
.
Rehusarse a capturar es peor
aún: el alfil puede huir con su
botín o pelmanecer en su sitio
mientras continúan el ataque con
14. D4A Y la dama desata su fu­
ria sobre las piezas del centro.
14. D4R t
¡Lo qu� se proponían I Por me­
dio de un ataque doble, las blan-

cas recuperan su pieza con un
peón como dividendos sobre su
inversión.
14. . . Ñ RIC
N ada M gana con interponer
un peón mediante 14. Æ
.
P4A ó
14. . . . PSC, ya que cualquiera
de esas jugadas desorganizaría
aún más la posición de peones en
el flanco del rey.
15. DxC
Recupera la pieza y gana otro
tiempo por el ataque doble sobre
el alfil. Las negras están ocupa­
das defendiéndose y no tienen
tiempo de consolidar su posición.
Sin haber hecho jugadas eviden
temente malas, Hahlbohm tiene
un juego teóricamente perdido.
15. . . .
AlA
Retirada vergonzosa pero la
alternativa 15. . . . A2R pelmite
que las blancas tomen el peón del
rey.
A J E D R E Z L ó G I C O
16. C5C
Amenazando 17. DxP t, y mate
en dos jugadas más. ¡ No hay que
dar respiro a las negras!
16 . . . '
A3R
Por fin entra el alfil de dama
en el juego. La jugada de las ne­
gras parece eficaz, pues evita el
mate, hace retroceder a la dama,
desarrolla una pieza y libera a
otra (la torre de dama).
17. D4R
La dama se retira, pero no se
pierde tiempo, pues amenaza ma­
te en 7T.
17. . . ' P3C
Las negras tienen poco donde
escoger, y ésta es una defensa me­
jor que 1 7. ' " P4A, después de
la cual el juego sería 18. D4TR,
A3D (ó 18. * @ A4A; 19. RCxA,
TxC; 20. D4AD, ganando una
pieza) ; 19. D 7 T t, R 1 A; 20.
CxA t, TxC; 21. D8T t, y cae la
torre negra de l a dama.
18. D4TR
Amenazando otra vez mate. Las
negras no tienen descanso y deben
colocar sus piezas donde las obli­
guen a hacerlo las amenazas de
mate de las blancas.
18. . . . A2C
No es posible evitar que las
blancas den j aque en 7T, pero
esto impide que l a dama penetre
a 8T. Si no se impide que entre
la dama y en lugar de l a jugada
del texto viene 18. . . . A3D, so­
brevendría la derrota con 19 .

D7T t, RIA; 20. CxA, TxC (si
20. . . N PxC; 21. A6T t); 21.
D8T t, y las blancas ganan una
torre.
Con la jugada del texto, las
negras parecen haber construido
un refugio a prueba de bombas
para su rey.
19. A3R
i Y las blancas recurren a sus re­
servas! El alfil de dama entra en
juego activo ganando tiempo. El
ataque sobre l a dama es secunda­
rio con respecto al verdadero pro­
pósito del alfil, que es el de ob­
tener el control de 5AD para sí y
para el caballo. Un caballo plan­
tado allí dominaría el centro y el
flanco de la dama; un alfil sería
muy útil para evitar que el rey
negro escape por lAR.
19 . . Æ , D3T
Las negras no juegan 19. Æ . B
D2A, pues comprenden cuáles se­
rían las consecuencias: 20. D7T t,
RI A; 21. A5A t, C2R; 22. DxP !,
PxD (ó 22 . . . Æ DxA; 23. CxA t,
PxC; 24. DxT t, RxD; 25. CxD,
ganando fácilmente); 23. CxA t,
RI C; 24. CxD, y las torres negras
quedan empaladas en el doblete
del caballo.
20. C5A !
Una vez más, una de las pie­
zas blancas invade la mitad ene­
miga del tablero mediante el re-
1 34
curso de atacar a la dama, con lo

que gana uep.
20 . . . ' D5A
Con la esperanza de obtener al­
guna paz cambiando damas.
21. D7T t
Con el propsito de sacar al
rey de su escondite
o
y destrozar
su protección de peones.
21. . . , RIA
La única jugada que quedaba.
22. C(5A)xA t
Suele haber más de un camino
para ganar una vez que se ha es­
tablecido la superioridad de l
posición. Un bonito final sería
22. C(5C)xA t, PXC; 23. A6T,
T2R (si 23 . . . . AxA; 24. C7D t);
24. D8T t (aunque sólo sea para
demostrar que la dama puede en-
o trar a 8T), R2A; 25. DxA t, RIR;
26. D8C t.
22. . Æ ¯ PxC
. El sacrificio del cambio me­
diante 22. . . M TxC prolonga el
sufrimiento, pero no lo mitiga.
23. DxP
Amenazando 24. D7A t.
23 . Æ Æ ,
CI D
I R V I N G C H E R N E V
Por mi parte, esperaba 23 .
T2R, en que poía haber .bteni­
do la victoria con la idea brillan­
te: la marcha de un peón subien­
do por el tablero como sigue: 24.
P4A (amenazando 25. PxP t a la
descubierta, RIC; 26. D7T t),
P5R; 25. P5A (amenazando otra
vez con el jaque a la descubierta),
P4R; 26. P6A, Y las blancas ga­
nan.
24. C7T t
Aquí me asaltó la tentación de
buscar la victoria espectacular con
24. P4A, P5R; 25. P5A, P4R; 26.
P6A, AIT; 27. C7T t, pero pre­
valeció el sentido común. Hay que
ganar de la manera más rápida
posible. Hay que hacer la jugada
sencilla y brutal si ésta acorta la
lucha.
24. W . Æ Abandonan
Si 24 . . . . RIC; 25. C6A t, RIT
(ó 25 W . . Æ RIA; 26. DxT t); 26.
D7T t. O si 24. . . . R2R; 25.
TD ID, Y sigue el mate rápida­
mente después de 26. A5C t ó 26.
DxA t·
Partida Núm. 22
GAMBITO REHUSADO DE
LA DAMA
BLANCAS
Pillsbury
Parí, 1900
l. P4D
NEGRAS
Marco
Ya sea para obtener diversión,
honores o la sangre del adversa­
rio, es ésta la mejor manera de
iniciar la lucha. Se crean salidas
para la dama y un alfil, al mismo
tiempo que el peón de dama par-
A J E D R E Z L ó G I C O
¥
ticipa activamente en la lucha por
el control del centro. Ocupa 4D y
defiende 5R y 5AD, haciendo que
dichas casillas no puedan sr usa­
das por las piezas del adversario.
1 . Æ . . P4D
La forma más sencilla de evi­
tar que las blancas ganen más te­
rreno en el centro. Si se pennite
que las blancas jueguen libre­
mente 2. P4R, los dos peones del
centro les darán el equilibrio del
poder en esa importante área.
2. P4AD
Las blancas ofrecen un peón a
fin de eliminar el fuerte punto de
las negras en el centro. E necesa­
rio hacer esta jugada antes de des­
arrollar el caballo de dama a �A,
pues no hay que obstruir la co­
lumna del alfil.
2. . . . P�R
Las negras están prontas para
responder a 3. PxP con 3. @ . .
PXP, manteniendo un peón en
4D. Si recapturaran con una pie­
za, las blancas podrían atacarla,
ahuyentarla y tener la ventaja de
un fuerte centro de peones.
No es recomendable aceptar la
oferta blanca con 2 . Ñ . . PXP. Las
negras no porían retener el peón
adicional, de manera que, al fi­
nal, equivaldría a cambiar un
peón central por un peón lateral.
Es cierto que la jugada del texto
limita el alcance del alfil de da­
ma, pero es un mal neceso e
lo que quizá sa la defensa más
sólida de las negras. En esto radi­
ca la fuerza del gambito de la
dama (para las blancas) y su p
pularidad entre la mayor parte
de los jugadores que gustan de las
aperturas que les peJmiten ejer-
l S5
cer presión desde la primera ju­
gada.
J. CSAD
El caballo se desanolla agresi­
vamente, moviéndose hacia e cen­
tro e intensificando el ataque so­
bre el peón nero de la dama.
J. . . .
CSAR
Excelente jugada: lleva al ca­
ballo a su casilla más adecuada en
la apertura, ejerce presión sobre
4D y 5R (para neutralizar la in­
fluencia del caballo blanco sobre
esas casillas), ayuda a defender al
peón central y facilita el pronto
enroque en el flanco del rey.
4. A5C !
Esta poerosa jugada desarro­
lla una pieza, clava a una de las
negras y amenaza con 5. AxC,
PxA (si 5 Æ . . . DxA; 6. PXP, PP;
7. CxP, Y las blancas ganan un
peón) disloando la posición de
peones del flanco del rey.
Por extraño que parezca, aun­
que Pillsbury usó esta jugada con
gran éxito en una magnifica vic­
toria sbre Talasch en Hastings
en 1895, el comentario que sobre
ella hizo Gunsberg, quien anotó
la partida para el libro del tor­
neo, fue el siguiente: "Nada bue­
no puede resultar de esta prema­
tura salida del alfil. El ataque, M¡
quizá, para deirlo me]or, el seu­
do-ataque, difiere del Juego simi­
lar en la Defensa Francesa, pues
las ' blancas no pueden recurrir a
P5R. Hablando en ténninos gene­
rales, en esta apertura los dos ju­
gadores requieren su alfil de dama
en el flanco de dama".
Esta opinión, sn s vio des­
pués, correspndía a la de una
cartomanciana. Pillsbur utilizó
1
136
el ataque que M origina en 4.
A5C para algunos de sus triun­
fos más maravillosos, derrotando
a maestros tales como Steinitz,
Maroczy, ]anowsl-y, Burn, Marco
y Tarrasch. Otros que rehuyeron
esta linea, Lasker, Marshall, Tchi­
gorin (para nombrar sólo a unos
cuantos), cayeron víctimas de otras
formas del gambi t o de dama,
Gunsberg, que criticó tan acre­
mente esta forma de ataque, esco­
gió lo que Lasker llamaba "una
manera peculiar de desarrollo,
pero no del todo sólida", con el
resultado de que Pillsbur lo de­
rrotó en un final que es uno de
los más bellos en la historia del
ajedrez_ En resumen, fue el gran
éxito de Pillsbury con el gambito
de la dama lo que reveló su terri­
ble fuerza a otros jugadores y le
dio una popularidad que ha con­
tinuado hasta el día presente.
4. . . . A2R
La más sencilla: las negras des·
arrollan el alfil a donde M en­
cuentra mejor colocado para la
defensa, cerca de las propias pie.
zas. Incidentalmente, neutraliza la
clavada del caballo.
5. PSR
Es necesario mover parcamente
los peones en la apertura, pero
las jugadas que ayudan a las pie­
zas a entrar en juego son jugadas
de desarrollo. Al jugar 5. PSR, las
blancas se desarrol l an porque
crean una salida por su alfil del
!rey.
5. . Æ Ñ o-o
El rey busca un refugio más se­
guro al mismo tiempo que la
torre M prepara ' para demostrar
su utilidad.
I R V I N G C H E R N E V
6. CSA

Con el desarrollo de esta pie­
za, los caballos blancos ejercen
ahora presión sobre las cuatro ca­
sillas del centro. El
c
aballo del rey
se propone usar la casilla 5 R co­
mo avanzada. Una vez que se es­
tacione firmemente allí, su efecto
será nefasto sobre la posición de
las negras.
6. . . Ñ P3CD
En la époa en que se jugó esta
partida parecía natural desarro·
llar el alfil a 2C, especialmente
cuando se encontraba encerrado
en el otro lado. Pero el compro­
miso en que se encuentra el alfil
se halla relacionado con ot<ros pro­
blemas, y éstos deben ser resueltos

pnmero.
Una continuación mejor hubie­
ra sido 6 Æ . . . CD2D para apoyar
el empuje de las blancas en el
centro mediante . . . P4A o . . .
P4R. La jugada del caballo repri­
miría también la ambición de las
blancas de poner su caballo del
rey en 5R.
7. A3D
Lugar ideal para el alfil: domi­
na una diagonal y apunta hacia
el peón negro de la torre del rey.
Este peón no se encuentra en pe­
ligro inmediato, pero M halla en
la línea de fuego.
7 . . M ' A2C
El flanqueo por medio del cual
las negras esperan controlar la
diagonal con su alfil. Pero Pills­
bury pone de manifiesto la de
b

lidad de la fonuación (en esta
fase de la partida) jugando:
8. PXP !
Las blancas eliminan un peón
y dejan que las negras recapturen
en una de cua'ro maneras posi-

A J E D R E Z L ó G I C O
bIes, ¡ pero ningupa de ellas es
sa tisfactoria r _ •
8. . Æ M PxP
Las negras desean mantener un
peón en el centro. Pero este peón
bloquea el camino de su alfil de
dama e impide que haga algo
útil en la diagonal.
Las negras podían haber recu­
perado con una pieza, pero es
habría equivalido a entregar el
centro. Las blancas podían des­
alojar la pieza con P4R y conser­
var el control de las cuatro casi­
llas estratégicas.
9. C5R !
La jugada clave del famoso "ata­
que de Pillsbury". El caballo se
planta en una casilla desde la que
su poder de ataque es terrible. Su
ataque se extiende en todas direc­
ciones afectando al flanco de da­
ma y, asimismo, al flanco del rey.
9. . . ' CD2D
El caballo hace lo que puede:
hace una jugada de desarrollo,
amenaza dar batalla al caballo
blanco y está pronto a apoyar un
rompimiento de la posición con
10. . . . P4A, disputando el con­
trol del centro.
10. P4A
1 37
Este peón no sólo fortalece la
posición del caballo dándole una
base firme, sino que desanima a
las negras a cambiar piezas. Si 10.
. . . CxC, la recaptura con 11.
P AxC abre la columna del alfil
de rey para un ataque con las pie­
zas pesadas. El peón que hiciera
la captura daría entonces una es­
tocada al caballo negro del rey y
lo alejaría de su fuerte posición
defensiva.
10. • • • P4A
Esta demostración en el flanco
de dama es demasiado prematura
o demasiado tardía. Las negras
desean atacar en el flanco de da­
ma donde, después de jugar 11.
* " P5A, tendrán una mayoría de
tres peones contra dos. Pero no
dan todo su valor a la rapidez y
el vigor con que las blancas pue­
den desatar un ataque en el flan­
co del rey. Se desbordaría con ma­
yor velocidad y más fueza que
cualquier acción de las negras en
el flanco de la dama. Deben, por
lo tanto, quitarle parte de su
fuerza haciendo algunos cambios
y contraatacando luego en el cen­
tro. Una posibilidad sería 10. Ñ Ý
CI R; 11. AxA, DxA; 12. O-O,
CxC; 13. PAxC, P3AR, cosa que
estaría de acuerdo con dos impor­
tantes principios de la defensa:
El cambio alivia una posición
aglomerada.
'
El ataque en un ala se rechaza
mejor mediante el juego en el
centro.
11. O-O
Medida defensiva (el rey nece­
sita un refugio), pero, ante t
O
do,
sirve para poner inmediatamente
en juego la torre en la columna
del alfil, parcialmente abierta.
158
11 . . . , P5A
Con la idea de obtenr la ma­
yoría de pones en el flanco de
la dama. Ea una estrategia
mendable para el final, po las
negras no han sobrevivido toa­
vía al juego medio.
La jugada 11. . . . P5A es un
error estratégico. Elimina la pr­
sión sobre el peón blanco de la
dama y alivia la tensión. Mien­
tras las negras tengan la opción
de capturar al peón de dama y
perurbar el centro de las blan­
cas, será difícil que las blancas
estabilicen el centro. Y hasta que
el centro esté estabilizado, el éxi­
to de un ataque de las blancas C
el flanco del rey es dudoso.
La mraleja es evidente: Hay
que mantener fluida la posición
de los peones en el centro y rt
se, varse l opción de capturar al
peón central.
12. A2A
El alfil M retira, pro no afloja
su presión sobre la diagonal que
lleva al flanco negro del rey.
12 . . . , PlTD
Preparando el arollador avan­
ce de los peones del flanco de da­
ma, que s inicia con 13. W Ñ . P4C
y 14 Æ W . W P5C.
13. DlA
Recurren a la artillería pesada.
A las blancas no les interesa la in­
significante amenaza de ganar un
peón mediante 14. CxPAD, PxC;
15. DxA, pues apenas vale la pe­
na, para su propósito, renunciar
a su caballo centralizado a cam­
bio de un alfil colocado misera­
blemente. El objetivo de las blan­
cas con la jugada de la dama es
iniciar un ataque dircto sobre el
rey_ Para defenders contra las
amenazas de las blancas, las ne-
I R V I N G C H E R N E V
g s verán obligdas a mover
algún peón próximo al r. Este
cambio en la fación de p
nes debilitará la estrctura de ma­
nera irreparable en las defensas
del rey.
13 . . . , P4C
Marco protege al pón del al­
fil, que Pillsbury no tenía la in­
tención de tomar, y prosigue su
contraataque sbre el flanco de
la dama. Adviértas que las tres
últimas jugadas de las negras,
que llenan con
p
eones las casillas
blancas, reducen aún más la pe­
�ueña movilidad que tiene su al­
fil de dama.
14. DlT !
Amenazando 15. CxC, DxC (de
ninguna manera 15 . . . W CxC; 16.
DxP t), después de lo cual pue­
den optar entre tres continuado-
• •
nes victOrIosas:
a) 16. DxD, CxD; 17. AxA, Y
las blancas ganan una pieza.
b) 16. AxP t, RIT (si 16 . ¾ . ,
CxA; 17. DxD gana); 17. A5A t
d la descubierta, y las blancas g­
nan la dama.
cj 16. A5A, DI D; 1 7. AxC,
A; 18. DxP t.
"Todo esto es muy interesan­
te", dirá quizá el lector, "pero,
¿cómo hacen las blancas para pro­
yectar esta serie de jugadas? ¿Qué
A J E D R E Z L ó G I C O
es lo · que hace que vean siquiera
la primera jugaa de la combi­
nación?".
Pues bien, procuraremos seguir
su línea de razonamiento:
Las blancas atacan el punto crí­
tico, el peón negro de la torre del
rey con la dama y el alfil.
Si este peón estuviera protegi­
do solamente por el rey, las blan­
cas porían capturarlo y anunciar
el mate.
Pero el peón tiene otro protec­
tor: un caballo.
¿Convendrí a eliminar al ca­
ballo?
Sería inútil, pues sería sustitui­
do por otro caballo.
¿Y si se eliminara el otro caba­
llo? Una vez que desapareciera,
¿no se vendría abajo toa la es­
tructura?
En cuanto las blancas piensan
en este sentido y ven la primera
jugada de la combinación, el res­
to se juega por sí solo. Efectiva­
mente, una vez que encuentran la
clave -eliminar al caballo que
protege al caballo que impide el
mate-, pueden ganar en la for­
ma que les plazca.
14. M . . PSC
Las negras evitan el mate ha­
ciendo una sencilla jugada con el
peón. ¿Qué han logrado entonces
las blancas si es posible frustrar
tan fácilmente una combinación
que lleva al mate?
E cierto que las blancas no
han dado mate, pero la amenaza
de hacerlo les ha permitido alcan·
zar su verdadero objetivo: pertur­
bar el alineamiento de los peones
próximos al rey. Este cambio en
la configuración de peones debi­
lita toda la estructura defensiva.
Después de la jugada de las ne­
gras, su caballo del rey, privado
U9
del apoyo del peón, se convierte en
un objetivo vulnerable de ata­
que, a pesar de que esté protegido
por tres piezas.
¿Qué otra defensa tenían las
negras? Si 14 . . . . PSTR; 15. AxP,
PxA; 16. DxP, C5R; 17. T3A
(amenazando 18. TSC t, CxT;
19. D7T f), CDSA; 1 8. TST, y
las blancas ganan. O si 14. . . .
CxC (para no mover los peones
del flanco del rey); 15. AxC (ame­
nazando 16. DxP f), CSC; 16.
AxA, DxA; 17. P5A, CI T (ó 17.
. . . C5T; 18. P6A, PxP; 19. DxC);
18. P6A, Y las negras deben re­
nunciar a su dama para impedir
el mate.
15. P5A !
¡ Un peón es un anna maravi­
llosa de ataque I tste amenaza con
romper el cordón de peones ne­
gros mediante 16. PxP. La captu­
ra descubñrá también un ataque
sobre el caballo negro con la to­
rre, ataque que puede aumentar­
se doblando las torres.
15. . . . P5C
Claramente, no hay que pen­
sar en 15. . M Æ PxP. Las blancas
podrían recapturar con la dama
o la torre, y en cualquiera de los
dos casos tendrían un juego tre­
mendo.
Las negras esperan, con esta
amenaza sobre el caballo de la
dama, distraer la atención de las
blancas del curso de los aconteci­
mientos en el flanco del rey. Si
pueden persuadir a las blancas de
que retarden el ataque aunque
sea por un momento, podrán pre­
sentar resistencia. Si, por ejemplo,
las blancas retiran ptudentemen­
te el caballo a 2R, entonces 16.
V W . C5R complica la tarea de las
blancas.

1 40
16. PxP !
¡Se introduce en la posición de
las negras I Aumenta el alcance
agresivo de la torre -ahora tiene
toda la columna del alfil- y, al
mismo tiempo, el ataque del alfil
lleva directamente al rey.
16. • • • . PTxP
Veamos las alternativas:
. Si 16 . . . . PxC; 17. AxC, CxA;
18. TxC, PAxP (ó 18 . . . AxT;
19. DxP f); 19. AxP, PxA; 20.
TxP f
·
Si 16. . @ Æ PAxP; 17. D6R t,
RIT; 18. CxC, CxC (ó 18 . . . ,
DxC; 19. AxC t seguido por 20.
DxD); 19. TxT t, CxT; 20.
D5R t, RIC; 21. AxA, y las blan­
cas ganan.
17. D4T !
Concentrando el fuego sobre el
caballo del rey, cuya posición se
ha debilitado por la pérdida del
apoyo del peón.
17. . . M PxC
Las negras pueden tomar el ca­
ballo. Contra la alterativa 17 .
. . . CxC, la combinación 18. PXC,
PxC; 19. PxC, A3D; 20. D6T es
decisiva.
Antes de
q
ue las blancas hagan
su siguiente Jugada, veamos el ob-
I R V I N G C H E R N E V
jetivo de su ataque: el caballo
que se encuentra en la casilla
3AR de las negras. Aunque ha
perdido la protección del peón,
que tuvo que moverse a 3C, es
todavía inmune a la captura, pues
tiene un defensor por cada pieza
que lo ataca. Efectivamente, si las
blancas intentan algo semejante a
18. AxC, AxA; 19. TxA' DxT;
20. DxD, CxD, quedan con una
torre de desventaja. ¡ Por ello, es
inútil el asalto directol La solu­
ción debe encontrarse entoncs
en los medios indirectos. Hemos
alejado a uno de los defensores
del caballo, el peón. ¿Podríamos
eliminar a los otros protectores?
¡ Claro que sí podemosl
15. CxC !
Con esto se elimina uno de · los
apoyos del caballo.
18 . . . , DxC

I Y esta recaptura aleja a otrol
Adviértase la técnica de poner si­
tio a un objetivo fuertemente cus­
todiado acabando con las piezas
que lo protegen. En este caso, dos
de los defensores del caballo han
desaparecido: uno, eliminado del
tablero, y el otro alejado por la
necesidad de recapturar.
Las negras no tienen mejor de­
fensa que 18. . . . CxC, porque
después de 19. AxA, D4T; 20.
P4CD (más rápido que 20. AxT),
PxP a.p.); 21. PxP, D3C; 22. T3A,
seguido por 23. T3TR, que lleva
rápidamente al mate.
19. TxC !
Más fuerte que 19. AxC, pues
las negras no se atreven a atacar
a la torre.
19. . . ,
P4T
A J E D R E Z L ó G I C O
Si 19 . . . . AxT; 20. AxA, ame·
nazando 21. D8T t.
La jugada del texto de las ne­
gras sirve de preparación para 20.
* . . T3T, a fin de contribuir a la
defensa del peón del caballo y
quizá para hacer retroceder a la
dama blanca.
20. TDI AR
Doblando las torres se crean dos
nuevas amenazas.
21. AxP, PxA; 22. TxP t.
21. T(I A)3A, seguido por 22.
T3T Y 23. D8T t·
20. . . . T3T
Con la esperanza de inducir el
cambio de torres, que distraería
una de las piezas blancas del ata­
que. Las blancas podrían ganar
a pesar de ello, pero el juego re­
queriría gran cuidado. Podrían

continuar con algo semejante a
21. TxT, AxA; 22. DxA, AxT;
23. T6A (AxP inmediatamente
es arriesgado y podría terminar
inclusive en la derrota), PxP; 24.
AxP, PxA; 25. TxP t, R2A; 26.
T7C t, RI R; 27. D5R t, RI D;
28. D8C t, AlA; 29. TxD t, RxT;
30. DxP, etc.
¡ Pero Pillsbury no se deja ame­
drentar! Lleva a cabo el motivo
del ataque con admirable consis­
tencia, aniquilando al peón del
1 41
caballo que se salió de la línea y
debilitó la formación defensiva.
21. AxP !
¡ La justicia inmanente determi­
na que este peón sea destruido!
21 . . . , PxA
Las blancas amenazaban mate.
Pillsbury dio entonces mate en
seis jugadas, como sigue:
22. TxT t, AxT; 23. TxA t,
RxT; 24. D8T t, R2A; 25. D7T t,
RI A (si 25. ' " RI R; 26. D8C t
o si 25. . . . R3R; 26. DxP t);
26. DxD, cualquiera jugada; 27.
A6T t, RI C; 28. D7C t.
Más que ninguna otra partida,
ésta hizo que el mundo del aje­
drez se diera cuenta del terrible
potencial del gambito de la da�
ma, que es una apertura posicio­
nal, como instrumento de ataque .
E
,
l

salto sobre
.
el flanco de rey es
rapIdo y enérgIco, y, a diferencia
de los ataques que tienen su ori­
gen en los gambitos especulativos
del peón del rey, se funda en una
posición de gran solidez.
Partida Núm. 23
PARTIDA DEL PEóN DE
DAMA
(Ataque de Stonewall)
BLANCAS
NEGRAS
Vliet Znosko-Borovsky
Ostende, 1907
l. P4D
La apertura del peón de dama,
parafraseando a George Bemard
Shaw, "ofrece el máximo de segu­
ridad con el máximo de oportu­
nidad".
Con la primera j ugada, las
1 42
. blancas oupan el centro con un
peón y liberan dos piezas del flan­
co de la dama.
Su plan general de desarollo es
algo así como lo que sigue:
Establecerán y mantendrán
cuando menos un peón en el cno
tro.
Este peón actuará como apyo
U la avanzada del caballo en 5R
Ó 5AD.
Los alfiles se harán cargo de
las diagonales o clavarán a las
• •
pIezas enemigas.
Las torres controlarán las co­
lumnas abiertas o parcialmente
abiertas.
La dama deberá estar en 2AD
Ó 2R. cerca de sus propias piezas.
pero lejos de la última fila.
El rey se refugiará en el enro­
que. preferiblemente en el flan­
co del rey.
Fundamentalmente. el objetivo
de las blancas es el de adquirir
posesión de territorio y aH inco­
nar a las negras contra la pared.
Con menos espacio para moverse.
y con la conscuente dificultad
para maniobrar eficazmente sus
piezal, el enemigo se verá obliga­
do a debilitar su posición. Ten­
drá que hacer algunas jugadas de­
ficientes. pues no se dispone de
buenas jugadas en una posición
constreñida. Las debilidades sal­
drán a la luz y la oportunidad de
explotarlas se presentará en for­
ma de una combinación. resol­
viendo la situación de un solo
golpe.
l. . . . P4D
Es más franca que l. . . .
C3AR. Cualquiera de las dos ju­
gadas impide que las blancas jue­
guen 2. P4R Y establezcan dos
peones en el centro. La del texto
contrarresta la presión de las
I R V I N G C H E R N E V
blancas en el centro y establece
un estado de equilibrio en esas
casillas.
2. P3R
Jugada extrañamente pasiva
en una apertura donde cuenta ca­
da momento. Por lo general. las
blancas atacan al peón negro de
dama mediante 2. P4AD para de­
bilitar su dominio del centro. O
si las blancas no desean revelar
tan pronto sus intenciones. des­
arrollan sencillamente una pie­
za con 2. C3AR.
2. . . . P4AD
¡Las negras toman así la inicia­
tiva! Hacen esta importantísima
jugada que abre la columna del
alfil para que la usen las torres y
da más libertad al caballo de la
dama pelitiéndole salir a 3A. El
peón mismo del alfil participa en
la lucha por la posesión del cen­
tro mediante su ataque sobre el
peón blanco de la dama.
3. P3AD
Indicando que intentan repli­
car a 3. . . . PxP con 4. PAxP.
cosa que mantendría intacta su
posición de peones en el centro
y abriría la columna del alfil para
sus piezas principales.
3. . . . P3R
Las negras tienen que proteger
al pón del alfil. De otra mane­
ra. las blancas porían j ugar 4.
PxP. Y luego aferrarse al peón
adicional con 5. P4CD.
4. A3D
El alfil se desarrolla en una dia­
gonal útil. donde ejerce presión
sobre el centro y está pronto a
participar en un ataque sobre el
flanco del rey.
4. . . . C3AD
Rara oportunidad para este ca-
A J E D R E Z L ó G I C O
baIlo, que pocas vec!s tiene posi­
bilidades de demostrar su fuerza
en las aperturas del peón de da­
ma. Oesde su puesto en 3AO, el
caballo influye considerablemen­
te sobre '4R y 50, y, como s verá
después sobre otro sector impor­
tant
5. P4AR
De cinco jugadas, las blancas
han hecho cuatro con peones a
fin de obtener una disposición
particular que se conoce con el
nombre de ataque de Stonewall.
Aparte el hecho de que hacer
tantas j ugadas de peones en la
apertura es una flagrante viola­
ción de principio, la adopción de
• • •
un sIstema que reqUiere arrojar
un ataque con una formación pre­
concebida de piezas, sin conside­
ración a la conveniencia del ata­
que, sin hacer referencia a los re­
querimientos de la posición parti­
culaT, es contraria al concepto de
la estrategia apropiada y al espí­
ritu mismo del ajedrez.
Una expedición semejante equi­
vale al riesgo de tomar la ofensiva
contra un enemigo cuya fuerza
es igual, cuyo alineamiento de
fuerzas resulta desconocido y que
no ha revelado puntos vulnera­
bles. En estas condiliones, el ata­
que es prematuro y seguramente
será rechazado para convertirse
en una retirada desordenada. Si
tal sistema tuviera éxito, sería la
s
an cosa para las blancas, que
SIempre ganarían; pero, entonces,
¿quién querría jugar con las pie­
zas negras?
5. . . . C3A
¡ Excelente desarrollo mientras
se esperan los acontecimientos!
Los caballos negros están helo­
samente colocados: uno de ellos
vigila las casillas 4R y 50, y el
143
otro mantiene en observación las
dos casillas restantes del centro.
6. C20
Este caballo tiene la desdichada
disyuntiva de hacer su entrada en
esta casilla o en 3T. En 20 blo­
quea al alfil y no tiene brillantes
perspectivas. En 3T sólo es medio
caballo, pues alcanza cuando más
en cuatro direcciones en lugar
de ocho.
6. . . Ñ 02A
M uy buena, ya que las piezas
pesadas (la dama y las torres) lle­
nan mejor sus funciones cuando
están colocadas en columnas
abiertas o en columnas que se
abrirán pronto.
La dama se desarrolla ganan�
do un tiempo, ya que lo hace con
una amenaza posicional, cosa que
las blancas pasan por alto.
7. CR3A
En este caso, rutina y desarro­
llo irreflexivo. Las blancas están
tan absortas en el tema funda­
mental del ataque de Stonewall
(coloación de un caballo en SR,
robustamente apoyado por peo­
nes), que no se detienen en cada
jugada para preguntarse: ¿Qué es
lo que amenaza mi adversario con
su última jugada? ¿Tiene jaques
o capturas que reduzcan mis posi­
bilidades de responder?".
144
; • • • • PxP !
¡ Las negras abren la columna
del alfil con un solo golpe!
8. PAxP
El objetivo de la jugada de las
negras se revela en esta captura
obligada. Las blancas no podrían
tomar con 8. PRxP (con la espe­
ranza de conservar un fuerte apo­
yo de peones para la proyectada
colocación de un caballo en 5R),
pues ello permitiría la brutal res­
puesta 8. . . . DxP, ganando un
peón para las negras. La alterna­
tiva, captura con 8. CxP, pugna
con el sistema que las blancas se
han resuelto a seguir antes de que
se hubieran trazado las l íneas de
batalla. En ese plan, el caballo
debe encontrarse en 5R, no en
4D, y la casilla 4D debe estar ocu­
pada por un peón.
8 . . . , C5CD !
¡ Ataque perturbador sobre el
alfil ! Sin los servicios de esta pie­
za, las blancas no pueden abri­
gar la esperanza de desatar un
ataque eficaz sobre el flanco del
rey.
9. AI C
Casilla desacostumbrada para
retirarse, pero es la única dispo­
nible si el alfil desea continuar en
la diagonal que conduce al flanco
negro del rey.
A las blancas no les preocupa
mucho este tropiezo. Esperan ahu­
yentar al caballo enemigo con 10.
P3TD Y luego reorganizar sus tro­
pas.
9. . . @ A2D
Jugada tranquila, pero sutil.
El alfil hará sentir su presencia,
inclusive a partir de este modesto
• • •
pnnclplO.
Las negras se encuentran ahora
I R V I N G C H E R N E V
preparadas para llevar una torre
a l A a fin de fortalecer su domi­
nio sobre esa columna.
10. P3TD
Antes de coqtinuar con lo que
se proponen, las blancas tienen
que desalojar al molesto caballo
que desconcierta todo su flanco
de dama.
10. . . ' TI A !
Contraataque que debe haber
venido como una sorpresa para
las blancas.
¿Qué harán contra la amenaza
de 1 1 . @ . w DxA? Si toman el ca­
ballo, viene 11. Q Q DxA; 12. TxP
(de ninguna manera 12. DxD,
TxD t, y las negras ganan una
torre), DxP (amenazando 13. . . '
T8A, con lo que clavan la dama);
13. O-O, DxPC, y las negras tie­
nen un peón de ventaja, que es
un peón pasado.
1 1 . O-O
Ahora el alfil está defendido
por dama y torre, y a salvo de l a
captura. Al mismo tiempo, el rey
busca refugio.
1 1 . . . , A4C !
El alfil se apodera de una mag­
nífica diagonal ganando tiempo,
ya que las blancas tienen que ale-

Jar su torre.
12. TI R
Evidentemente obligada, ya que
12. T2A pierde de i nmediato con
12 . Æ . . DxA, mientras que 12.
PxC, AxT (amenazando conti­
nuar con 13 . . . . DxA) cuesta el
cambio.
12. . . . C7A !
Ataque sobre ambas torres que
deja a las blancas sin posibilida­
des de contestar. Tienen que su­
primir al terrible caballo.

A J E D R E Z L Ó .G I C O
13. AxC
La captura alterativa 13. DxC
lleva a 13. . . . DxD; 14. AxD,
TxA, y las negras quedan con
una torre en la séptima fila, como
ocurre en la partida.
13. . . . DxA
y las negras penetran en las
entrañas de la posición enemiga:
la séptima fila.
Las fuerzas de las blancas se
encuentran casi paralizadas:
Su torre del rey y su dama no
pueden moverse debido al alfil
negro.
Su alfil no puede moverse.
El caballo de la dama deberá
permanecer en 2D
'
para impedir
14 . . . . C5R.
La torre de dama puede mover­
se, pero sin provecho.
14. DxD
De manera que cambian su im­
potente dama por la negra, que
• •
es una pIeza actIva.
14. Ñ Ñ TxD
El resultado de la combinación
posicional de las negas es que les
ha dado completo control de la
columna abierta y el dominio de
la sptima fila con su torre. La
colocación de la torre en 7 A tiene
un efecto terrible de constricción
145
sobre el juego de las blancas. Es
especialmente molesto allí, pues
no se puede ahuyentar fácilmen­
te a la torre, y las piezas blancas
se estorban todavía entre sí. .
15. PSTR
Para evitar 15. . . . C5C, que
es una invasión con otra pieza.
15 . . . , ASD
El alfil se desarrolla en una
diagonal útil.
16. Cl C
La idea de las blancas es la de
reorganizar sus fuerzas a fin de
tener alguna libertad de movi­
miento. Proyectan la continuación
17. C3A, AST; 18. TID, seguida
por 19. T2D para librarse de la
molesta torre nega. Por este me­
dio, el alfil puede tener algún día
la oportunidad de entrar en ac­
ción.
16. . . ' C5R !
i El caballo ocupa esta excelen­
te avanzada I No sólo ahoga cual­
quier jugada liberadora del peón
del rey, sino que barre el plan de
reorganización de las blancas. Si
éstas intentan 17. CSA, CxC; 18.
PXC, TxP A gana un peón para
las neglas.
17. C(SA)2D
En consecuencia, las blancas in­
tentan el cambio o la elimina­
ción del caballo negro, poderosa­
mente situado. Después de eso,
podrán llegar a un desarrollo ra­
zonable.
17 . . . , A6D
Las negras aceptan la oferta,
con la estipulación de que si sus
caballos han de ser cambiados,
1 46
desea que otra pieza oupe la
avanzada 5R.
18. CxC
A las blancas no les queda otro
camino que despejar el tablero
de cuantas piezas puedan. De otra
manera, nunca podrán sacar a sus
piezas de su posición complicada.
La jugada 18. C�AD, que antes
hubiera servido para perder un
peón, es peor ahora, después de
18 Æ . . Æ CxC(7D); 19. AxC, TxA,
en que las negras ganan una

pieza.
18. . . . AxC
Las negras recapturan con la
amenaza de 19. W . TxP t, que
no les da tiempo a las blancas pa­
ra jugar 19. C�A.
19. C2D
Salvan al peón del caballo del
rey bloqueando a la torre, pero
también dejan aislado a su propio
alfil, y vuelve otra vez a su con­
fusión anterior.
Desgraciadamente, no hay otra
cosa que prometa mucho. Si 19.
A2D, TxP; 20. TI A (abrendo
una columna para el peón y ame­
nazando 21. T8A t), R2D, Y las
blancas tendrán que alejarse de
la columna por el amago de 21.
. . . AxC que gana más material,
ó 21 . . . , TIAD que opone a las
torres en la columna.
I R V I N G C H E R N E V
19 . . . ,
R2D
Mucho más enérgica que enr­
carse. No son probables las ame­
nazas de mate con tan pocas pie­
zas en el tablero, por lo que el
rey sale a campo abierto. El po­
der del rey aumenta con la reduc­
ción de las fuerzas, y, como co­
rresponde a una pieza
<
ue parti­
cipa en la lucha, se dinge hacia
el centro para ayudar al ataque.
Al mismo tiempo M ha abierto
toda una avenida para la torre
del rey .
20. CxA
La única esperanza de las blan­
cas es sguir despejando el ta­
blero.
20 . . . , PxC
Después de la recaptura, el exa­
men muestra la inferioridad de la
posición de las blancas:
El alfil no está desarrollado,
impidiendo la comunicación en­
tre las torres.
El grupo de peones del centro
está completamente inmovilizado.
Tod las pieUs se encuentran
todavía en la primera fila.
Aparte las características de es­
ta posición particulat, es muy im­
portante apreciar la fuerza pecu­
liar que toma la torre cuando do­
mina (como lo hacen las negras)
la séptima fila:
Por una parte, ataca a los peo­
nes que M encuentran toavía en
la fila, alcanzando a todo lo largo
de ella, de manera que es dificil
defenderlos.
Por la otra, la torre puede po­
nerse detrás de los peones que s
hayan movido de la fila y mante­
ner una presión constante, ya que
M encuentran siempre bajo el ata­
que de la torre por mucho que s
alejen de la fila.
.
A J E D R E Z L ó G I C O
Por último, la tORe impide que
el rey enemigo participe en el fi­
nal, pues vigila la línea de salida.
He aquí la moraleja:
En la apertura hay que llevar
las torres hacia el centro, en co­
lumnas que ofrezcan perspectivas
de abrrse.
En el medio del juego, hay que
apoderarse de las columnas y do­
minarlas con las torres.
En el final, hay que colocar las
torres en la séptima fila. Las to­
rres dobladas en la séptima fila
son casi irresistibles en los ata­
ques para dar el mate_ Si queda
poco material en el tablero, la
séptima fila es un medio conve­
niente para maniobrar las torres
de manera que queden detrás de
los peones enemigos.
21. TIC
Preparándos para jugar 22.
P4CD seguido por 23. A2C, con
el objeto de peInitir que el alfil
vea por fin la luz del día.
Es inútil esforzarse por desalo­
jar a la torre negra. Si, por ejem­
plo, 21. RIA, TRIAD; 22. T2R,
TxA t, y las blancas ganan una

pieza.
21. . . , TRIAD
Cuando se doblan las torres en
una columna abierta, su poder en
esa columna aumenta más de dos
veces.
Aquí s manifiesta claramente
su poder, ya que reducen la resis­
tencia de las blancas a la débil es­
peranza de desarrollar 'su alfil.
Las torres blancas no pueden
abandonar la última fila hasta
que no lo haga el alfil.
22. P4CD
Para que el alfil pueda usar la
casilla 2C.
22. ¾ . . TR6A
147
¡ Pone fin al proyecto! Contra
23. A2C, las negras juegan 23. Ñ . .
T6C, con un ataque doble sobre
el alfil. Esto obliga a jugar 2.
AIT, en que 24. ' " TxPT gana
un peón para las negras, que do­
blan entonces sus torres en la sép­
tima fila para obtener una fácil
• •
victOrIa.
23. RIA
El rey se acerca para apoyar a
la torre que protegerá al alfil
cuando salga de la fila. Dicho en
el lenguaje del ajedrez: las blan­
cas intentan 24. A2C, T6C; 25.
T2R (jugada anterioIllente im­
posible) cuando toos los puntos
sean seguros.
23 . . . Ñ RlA
El rey participa en el final
abriéndose paso por las debilita­
das casillas blancas.
La receta de Tarrasch en casos
semejantes es que "hay que mover
al rey (en el final) tan lejos como
sea compatible con su seguridad,
en el corazón mismo del camp
enemigo, donde puede cpturr
peones, detener a los pones hos­
tiles y llevar a sus propios p
nes a coronar".
Reuben Fine dice clara y sn·
cillamente: "El rey es una pieza
poderosa: I hay que usarla'''.
24. A2C
1 48
Por fin logra salir el alfil, pero,
¿es demasiado tarde?
24 . . . , T6C
Clavando inmediatamente al
alfil y forzando la siguiente juga­
da de las blancas.
25. T2R
Evidentemente, la única fOlma
de salvar al alfil sin perder el
peón de la torre. Si, en lugar de
ello, 25. TRIA, T(6C)xA gana
una pieza para las negras.
25. . . . TxT
Las negras M sienten felices de
cambiar torres y simplificar el f·
nal. Conservan una ventaja de
posición por la movilidad supe­
rior de sus piezas, incluyendo a su

rey, que proyecta mternarse en-
tre los peones enemigos y hacer
estragos entre ellos.
26 RxT
Las blancas recapturan y ame­
nazan con salir . de sus aprietos
mediante 27. TIA t, R4C; 28.
T2A, Y el alfil queda libre de la
clavada al mismo tiempo que la
torre (después de 29. Al A) podría
inclusi ve uti l i zar la columna
abierta.
26. • • • R4C
Haciéndose a un lado ágilmen·
te, el rey evade el jaque. Se dirige
hacia 5T para dominar el flanco
de dama de las blancas antes de
comenzar a minar a los peones de
esa ala.
.
27. R2D
La torre y el alfil de las blancas
están inmovilizados, por lo que
no les quedan más jugadas
I R V I N G C H E R N E V
que las del rey. Y no muchas,
pues el peón del rey necesita pro
·
tección.
27. . . . R5T
Antes de iniciar la combinación
decisiva, las negras reducen a los
peones también a la impotencia.
28. R2R
Todo lo que les queda a las
blancas, aparte de las jugadas
ociosas de los peones del flanco
del rey.
28. . . , P4TD !
Los peones, como veremos, no
tienen par como puntas de lanza
en un ataque. Pueden romper
casi cualquier barrera_
La amenaza de las negras con­
siste en 29. . . . PxP; 30. PxP,
RxP, ganando un peón.
29. R2A
Si 29. PxP, AxPT recupera al
peón y luego gana al alfil. O si
29. R2D, PxP; 30. PxP, AxP t;
31. R2A, A6T, Y las negas cam·
bian todas las piezas para que­
darse con un peón de ventaja y
una victoria elemental.
29. W . Ñ
PxP
La primera pieza del botín.
A J E D R E Z L ó G I C O
149
30. PxP 33 . . . . TxA t!
De no ser así, el peón negro
ataca a derecha e izquierda, pri­
mero a otro peón y luego al alfil.
30. . . . RxP
Las negras no toman con la to­
rre o el alfil. Cualquiera de esas
dos jugadas daría tiempo a las
blancas para 31 . TI T t, y con
ello obtendrían la libertad de su
alfil.
31. R2R
Las blancas están restringidas
a las jugadas de espera.
31. . . . R4C !
En este caso, también, mover
el rey a la columna de la torre
o a la del alfil pel1ite que la to­
rre dé jaque.
Las negras amenazan ahora con
doblar la presión sobre el alfil
clavado mediante 32 . . . . A6T Y

ganan una pIeza.
32. R2D
El rey se acerca para salvar al
alfil.
32 . . . '
A6T
Forzando la decisión por medio
del nuevo ataque al alfil.
33. R2A
La única jugada.
Despejando de piezas el tablero
y reduciendo a un final de peo.
nes. Es la fOl ma más sencilla de
ganar un final con un peón de

ventaja.
34. TxT t
Las blancas tienen que recap­
turar.
34. • • • AxT
Continuando la simplificación.
35. RxA
La única jugada.
35. * Ý Ý
R5A
Amenazando con llegar a los
peones del flanco del rey por me­
dio de la casilla 6D.
36. R2A
Impide la proyectada invasión.
36. Æ Æ
P4CD
¡ Hay que empujar a los peones
pasados! Esto remacha la victoria,
pues las blancas no pueden dete­
ner al peón sin permitir que el
rey negro se introduzca entre lo�
peones abandonados. La conti­
nuación podría ser 37. P4C, P5C;
38. P4T, P6C t; 39. R2D, P7C;
40. R2A, PBC(D) t; 41. RxD,
R6D; 42. RIA, RxPR; 43. RI D,
R7A, Y el nuevo peón pasado
sube por el tablero y se transfor­
ma en una dama.
37. AbandÛn.
El Maestro de Ajedrez Explica
sus Ideas
Imagi nemos que tomamos
asiento junto a un maestro del
ajedrez que nos revela sus pensa­
mientos en el curs de una parti­
da. Poemos entonces solazarnos
con la emoción del juego de com­
binaciones y disfrutar del placer
de ver cómo sus ideas nacen a la
vida. Podemos ver cómo se prepa­
ran los temas tácticos, la clavada,
el doblete del caballo, el ataque
doble y la combinación que con­
duce al mate (las cosas que siem­
pre encontraríamos si tan sólo se
nos presentaran oportunidades se­
mejantes) por medio de la estra­
tegia de preparar el escenario pa-
• • •
ra su apanclOn.
Las partidas que ofrecemos a
continuación no sn principal­
mente exhibiciones de fuegos ar­
tificiales, y tampco hay en ellos
ataques explosivos (y algunas ve­
ces inesprados). Tal vez no co­
rrespondan al concepto ppular
de la brillantez, pero nos mues­
tran cmo puede dars fOlma a
las circunstancias por medio del
rígido control de las fuerzas. Y
muestran también lo que puede
lograrse aplicando los tres gran­
des principios por los que aboga­
ba Capablanca y que utilizó con
tanto éxito:
l. En la apertura, desarrollo
rápido y eficaz.
2. En el medio del juego, cor­
dinación de las piezas.
3. En el final, juego exacto que

gane tIempo.
Estas partidas son maravillosas
ilustraciones de la eficacia de los
principios de Capablanca en el
juego práctico. En mi libro,
p
ar­
tidas semejantes a éstas son eJem­
plos de brillantez.
En la partida Capablanca-Mat­
tison (Núm. 24), las blancas no
hacen otra cosa que desarrollar
sus piezas, pero eso es bastante
para que surjan pequeñas y agu­
das combinaciones. Lo que hace
impresionante esta hazaña es que
todas las combinaciones favorecen
a las blancas, inclusive el amago
de una de ellas (un mate aborta­
do), que es suficiente para per­
suadir a las negras de que deben
rendirse. ¡Es una joya de Capa­
blanca!
La partida ]anowsky-Alapin
(Núm. 25) es, indudablemente, la
partida más helmosa que jugara
nunca ]anowsky. Sus maniobras
en la columna abierta de la dama
conducen a la cr,ación de un
peón pasado. Es necesario blo­
quear al peón, y las negras de­
muestran su ingenio cambiando
de bloqueador, de manera que
una pieza débil sustituye a otra
más fuerte. Entonces viene una

1 52
interesante fase en que los peo­
nes de Janowsky alcanzan las ca­
sillas negras de la séptima fila,
apoderándose de ella como una
mano que se apodera de la gar­
ganta del enemigo_ Y en el final
figura un divertido cambio de
ataque a varias columnas; que las
negras deben esforzarse por imi­
tar en su defensa_
"Estudio sobre las Teclas Ne­
gras" . . . Así podría llamarse la
partida Bernstein-Mieses (Núm.
26). Berstein se aferra a la debi­
lidad de las casillas negras del
adversario y planta piezas en es­
tos agujeros de la posición. Des­
pués de una notable excursión del
rey, los peones comienzan a caer
y se despeja un camino para el
peón pasado de Bernstein.
Una obra maestra ignorada es
la partida Chekhover-Rudakows­
ky (Núm. 27) en que se mezclan
hermosamente los temas que he­
mos examinado en el ataque del
flanco del rey y en la apertura
del peón de dama. Las negras
omiten l a liberadora jugada . . .
P4AD, circunstancia que aprove­
cha prontamente su adversario.
Chekhover, que controla la co­
lumna del alfil de dama, restringe
y luego bloquea la columna del
alfil de dama. Con las negras pa­
ralizadas en el flanco de dama,
vuelve el ataque súbitamente al
flanco del rey, dando a su adver­
sario el dolor de cabeza de defen­
der ambas alas, para no hablar
del centro. Las negras se ven obli­
gadas a jugar . . . P3CR y a debi­
litar sus casillas negras 3AR y
3TR. La dama blanca domina
una de esas casillas débiles y co­
mienza entonces una serie de ame­
nazas de mate en el flanco del
rey, l a cual culmina en la ganan-
I R V I N G C H E R N E V
cia de la dama . . . ¡en el flanco
de la dama!
.
La partida Tarrasch- Mieses
(Núm. 28) es notable p
o
r l a hábil
refutación de Tarrasch a un ata-

que prematuro. Sus ganancias de
tiempo en la apertura continúan
hasta el final, de manera que lo
que resta es una clara demostra­
ción en la técnica de convertir
una mayoría de peones en el flan­
co de la dama en un peón pasado.
La partida Marshall-Tarrasch
(Núm. 29) es .una obra maestra
poco conocida que presenta un
duelo entre un genio del ataque
y un virtu�.so de la defensa. Los
métodos del jugador de posición
resultan superiores, pues su con­
tinuada adquisición de territorio
arrinconan a las blancas contra la
pared. Contra la lenta acumula­
ción de ventajas posicionales de
Tarrasch, cualquier ataque de su
adversario parece fútil.
Siguen tres partidas en que el
motivo es: obtener un peón pa­
sado, subirlo por el tablero IY
ganar! E la primera, Capablan­
ca-Villegas (Núm. 30), ofrece sa­
crificar su dama. Pero si en la
mayor parte de los juegos una
oferta semejante es el punto cul­
min'ante de una combinación,
aquí está subordinada a la gran
estrategia de obtener una ventaja
posicional. Lleva al control de la
columna de la dama, y esto, a su
.
,
vez, se convIerte en una mayona
de tres peones a dos en el flanco
de la dama. El hábil juego resuel­
ve esta situación en un solitario
peón pasado, fiImemente blo­
queado, hasta que otro sacrificio
de la dama abre las puertas.
La partida Havasi-Capablanca
(Núm. 31 ) es un ejemplo magní­
fico del juego de posiciones en
A J E D R E Z L ó G I C O
que se presenta el arte de conse­
guir lo más posible de una ven­
taja insignificante_ Capablanca lo­
gra una mayoría de peones en el
flanco de dama y se dedica a con­
vertirla en un peón pasado_ Lo
hace obteniendo el control de la
columna abierta del alfil de dama
y explotando luego las debilida­
des de las casillas blancas de su
adversario. El resto consiste en
escoltar al peón pasado hasta la
casilla en que corona.
La partida Canal-Capablanca
(Núm. �2) es para el conocedor.
Canal sorprende a Capa blanca
con una combinación que gana
dos piezas por una torre. Pero,
¿fue una sorpresa? Aparentemen­
te, Capablanca previó la combina­
ción y, examinando la posición
más cuidadosamente que Canal.
vio recursos que no se le revela­
ron a su adversario. El final que
sigue es un estudio fascinador e
ilustra un tema de "dominación"
que rara vez se encuentra en la
realidad. Hay un peón por coro­
nar, pero se necesitaría la mira­
da de un águila para encontrar al
peón particular que coronará.
La partida Rubinstein-Maroczy
(Núm. �3) es una maravilla desde
todos los puntos de vista. El des­
arrollo económico de Rubinstein
en la apertura se traduce en una
magnífica centralización en el me­
dio del juego y esto, a su vez, es
un preludio al ataque en el flan­
co del rey en el final. Entre los
atractivos de esta partida, nadie
podría decir que el menor es el
notable uso de 5D como pivote
para las maniobras del caballo,
alfil, torre y dama de Rubinstein,
que utilizan por tumo esta casilla
como campo de aterrizaje.
l 5�
Partida Núm. 24
PARTIDA DEL PEÓN DE
DAMA
(Defensa NimzoIndia)
BLANCAS
Capablanca
Carlsbad,
1. P4D
1929
NEGR
Mattison
El concepto popular sobre las
aperturas del peón del rey es que
ofrecen toda clase de oportunida­
des para desatar un rápido ata­
que. Puede jugarse una variedad
de gambitos, pueden sacrificarse
piezas para abrir columnas, arries­
garse combinaciones y entregarse
a la especulación: cualquier cosa
por obtener el mate. Afgunas ve­
ces esta táctica tiene éxito, pero
con mucha frecuencia el jugador
del gambito encuentra que está
en el lado que sufre el ataque_
Las posiciones abiertas son peli­
grosas tanto para un bando como
para el otro.
En las aperturas del peón de
dama, el ideal que se persigue es
el desarrollo por el desarrollo mis­
mo. El ataque no es "lo primero
y más importante". No M juega
deliberadamente para desatarlo,
sino, aunque parezca extraño, el
hecho mismo de que todas las pie­
zas se desarrollen económicamen­
te, de que participen en el juego
tan pronto como sea posible en las
casillas donde funcionan mejor,
parece imbuirles poderes mágicos
de ataque. ¡ Las combinaciones
surgen como llovidas del cielol
¿Será, acaso, que la simple colo­
cación de las piezas donde tie­
nen la mayor libertad de movi·
miento y el mayor dominio del
tablero genera en ellas tanta
energía que tiene que desatarse
de alguna manera? ¿Y será, quí-
1 54
zá, que el conocimiento de este
hecho es lo que hace que los vir­
tuosos del juego posicional repri­
man su instinto de atacar hasta
que llega la hora de desatar el
ataque?
La j ugada del peón blanco de
dama inicia el proceso de poner
en juego toda las piezas tan rá­
pidamente como sea posible. Dos
de ellas tienen libertad ahora pa­
ra hacer su début, mientras que
el peón que las liberó ocupa el
centro del escenario.
1. . @ Æ C3AR
Jugada de desarrollo cuyo ob­
jetivo (a más del recomendable de
sacar una pieza a su casilla más
adecuada) es el de evitar que las
blancas ganen demasiado terreno
con 2. P4R.
2. P4AD
Esta jugada hace varias cosas:
a) Inicia un ataque sobre la ca­
silla 5D
b) Mantiene abierta la colum­
na del alfil para que la usen las
piezas pesadas.
cj Ofrece a la dama una dia­
gonal.
d) Impide que las negras esta­
blezcan un peón en el centro me­
diante 2. . . . P4D. La respuesta
de las blancas, 3. PxP, obligando
a recapturar con una pieza, deja­
ría a las neas sin peón en el
centro.
2. . Æ Æ P3R
Despja el camino para el alfil
del rey e indica que las negras
continuarán en defensa activa.
J. C!AD
El motivo de las blancas es evi-
I R V I N G C H E R N E V
dente: desarrollar primero el ca­
ballo de dama para apoyar el
avance del peón del rey.
3 . W . , A5C
A esto, las negras contestan cla­
vando al caballo. Si las blancas
jugaran 4. P4R, la réplica 4 . . Æ Æ
CxP no les petmitiría recapturar.
4. D2A
Con doble propósito: refutar 4.
. " AxC t con 5. DxA, consr­
vando intacta las posiciones de
peones, y amenazar otra vez el
avance 5. P4R.
Prevalece el concepto de que
en la apertura hay una "jugada
mejor" en cada punto. Se cree
que el maestro de ajedrez memo­
riza cada una de esas mejores ju­
gadas y su respuesta adecuada. Es
evidente que tal razonamiento re­
sulta especioso: el hecho mismo
de que se hayan jugado millones
de partidas sin duplicación de ju­
gadas es prueba suficiente de ello.
Consideremos la posición del
tablero. A más de la jugada del
texto (4. D2A) hay, cuando me­
nos, siete alterativas excelentes,
cada una de las cuales tiene abo­
gados entusiastas. Son:
4. D3C
4. A2D
4. P3TD
4. A5C
4. P3R
4. P3CR
4. C3A
¿Cuál de ellas es la mejor? Na­
die puede decirlo con sguridad,
pero la que lleva a posiciones ade­
cuadas al temperamento del que
la hace es la mejor j ugada, y -la
que debrá jugarse.
A J E D R E Z L ó G I C O
4. . . . P4A
Las negras pueden también lle·
var a cabo la defensa (o el contra­
ataque) de la manera que mejor
convenga a su estilo y tempera­
mento. La jugada que hacen
disputa inmediatamente el con­
trol blanco del centro. Y también
hace otras cosas: da más alcance
a la dama, abre la columna del
alfil, protege al alfil, etc.
Pero hay otras jugadas, igual­
mente eficaces, a la dispsición
de las negras. Pueden seleccionar
entre estas respuestas, cada una
de las cuales tiene algo recomen­
dable:
4.
4.
4.
4.
4.
4.
• • •
• • •
• • •
• • •
• • •
• • •
C3A
AxC f
P3D
P4D
O-O
P3CD
Siempre hay algo para cada
gusto.
5. PxP
La más fuerte por varias razo­
nes: las blancas no pierden tiem­
p tomando al peón, pues la re­
captura de las negras hará que s
recupere ese tiempo. La columna
abierta de la dama
C
ue resulta de
5. PXP beneficiará a las blancas,
quienes ocuparán ID con una to­
rre y ejercerán presión por toa
ella, poniendo en peligro espe­
cialmente al peón de dama retra­
sado.
Otras continuaciones son me­
nos enérgicas. Por ejemplo: des­
pués de 5. P3R, las negras se li­
beran con 5 Ñ . . . P4D, o si 5. C3A,
PXP; 6. CxP, C3A, y las blancas
tienen que defender la iniciativa.
5. . . .
CSA
155
Las negras desnollan otra pie­
za antes de recuprar el pón.
6. C3A
En esta fase, el aficionado qui­
siera que sucediera algo. Comien­
za a buscar jugadas de sorpresa.
¡Seguramete hay alguna brillan­
tez en la posición! El gan maes­
tro, en la misma situación se con­
tenta con hacer jugadas sencillas.
Sabe que si continúa sacando pie­
zas al campo, no habrá necesidad
de buscar combinaciones. Se pr­
sentarán naturalmente, surgiendo
de la posición.
6 . . . ,
AxP
Un nuevo retardo en la recup­
ración del peón poría M pli­
groso.
7. A4A
» +
Más acostumbrada es la agesi­
va 7. ASC para clavar al caballo
y mantener a las negras bajo pr­
sión, pero no puede encontrars
falta en este método de desarrollo.
Parece apacible, mas el alfil do­
mina una imprtante diagnal
central y ataca la casilla 6D, pun­
to doloroso en la posicón de l
negras.
7 . . . , P4D
Disputando vigoÏente la
posesión del �ntro.
156
8. P3R
Otra jugada apacible que libe­
ra un alfil y fortalece la posición
del otro.
8. . . Ñ D4T
Las negras acechan una oportu­
nidad para iniciar un ataque que
deja a las blancas con un peón
aislado de alfil: ligera debilidad
posicional. Por ello inician una
acción contra el caballo, pero "ta­
les maniobras artificiales", dice
Tartakover, "difícilmente pueden
tener éxito contra un Capa­
blanca".
En lugar de ello, las negras de­
berían hacer algo para poner en
juego su alfil de dama, posible­
mente como lo que sigue: 8. N . .
P3TD; 9. A2R, PxP; 10. AxP,
P4CD; 11. A2R, D3C (no inme­
diatamente 11. . . . A2C a causa
de 12. CxP); 12. O-O, A2C.
9. A2R
U na más de estas jugadas mo­
destas, que tienen más energía de
la que pudiera sospecharse. Lo­
gra los siguientes objetivos:
a) Pone en actividad una pieza,
sacándola de la primera fila.
b) Desarrolla el alfil a 2R, de
manera que puede pasar a 3AR y
atacar el centro.
c) Despeja el flanco del rey,
_haciendo posible el pronto en­
roque.
d) Prepara la cooperación de
las torres en la primera fila, des­
pués del enroque.
¿Cuál hubiera sido el inconve­
niente de hacer la jugada de as­
pecto más agresivo 9. A3D? Por
una parte, la respuesta 9. . . .
C5CD pennite a las negras obli­
gar a cambiar el caballo por el al-
I R V I N G

H E R N E V
fil. Las blancas perderían los ser­
vicios de una pieza de gran valor
por su influencia potencial en el
centro. ¿Por qué no, entonces, pre­
parar el desarrollo del alfil a 3D
jugando primero 9. P3TD? La
respuesta está en que el tiempo es
demasiado valioso en la apertura
para perderlo en movimientos in­
necesarios de los peones. Sólo de­
ben hacerse las jugadas de peones
que sean esenciales al desarrollo
de las piezas. La circunstancia
adicional de que 9. P3TD debilite
las casillas blancas en el flanco de
la dama es nueva prueba de que
dicha estrategia resulta artificial
y es causa de que se pierda tiempo.
9. . . . A5C
En contraste con el método de
desarrollo de las blancas, clásica­
mente sencillo, las negras mueven
al alfil una tercera vez en la aper­
tura a fin de dejar a su adversario
con un peón aislado. Intento se­
mejante es prematuro en vista del
desarrollo incompleto de las ne­
gras.
En lugar de ello, una continua­
ción plausible era 9. . . Ñ O-O;
10. O-O, PxP; 11. AxP, A2D, y
las negras tienen un juego acep­
table.
10. O-O
El rey obtiene un refugio segu­
ro al mismo tiempo que la torre
del rey se acerca al centro, que es
el teatro de la acción. La torre,
naturalmente, se esforzará por
apoderarse de una columna abier­
ta, o, si no la hay, de una que
ofrezca perspectivas de abrirse.
10. . . . AxC
El alfil se ha movido cuatro ve­
ces para hacer este cambio por un
A J E D R E Z L ó G I C O
caballo que sólo se ha movido
una vez. Tanto movimiento de
una pieza indica que algo anda
mal en la estrategia que lo ori-

gma.
11. PxA
A pesar del peón doblado del
alfil, las blancas tien�n las si­
guientes ventajas:
a) Tienen dos alfiles activos
contra el caballo y el alfil de las
negras.
b) Todas sus piezas menores es­
tán en juego, mientras que las
negras tienen todavía un alfil en
la primera fila.
c, Sus torres se hallan en con­
tacto y prontas para apoderarse
de la columna abierta del rey y de
la columna semiabierta de la
dama.
d) Su rey s encuentra a salvo
en un rincón, mientras que el de
las negras está en campo abierto.
e) Su dama se halla colocada
idealmente y tiene más influencia
sobre el centro que la negra, la
cual se encuentra en el lado del
tablero.
f) El cambio de peones en el
centro (que parece inevitable)
abrirá líneas de ataque, circuns­
tancia que favorece al jugador
cuyo desarrollo sa superior: en
este caso, las blancas.
g) Conservan la iniciativa.
11 . . . . o-o
U no de los problemas de las
negras queda resuelto con la esca­
patoria del rey a un lugar más se­
guro.
El desarrollo del alfil hubiera
sido un tanto arriesgado, ya que
después de 11. Æ . M A2D; 12.
TDIC (atacando al peón del ca­
ballo), P3CD; 13. A6D (impide
157
el enroque en el flanco del rey
y amenaza con 14. T5C, D3T, 15.
PxP, PxP; 16. TxPD, y el ataque
descubierto sobre la dama gana
un peón para las blancas) .
12. TDI C !
Otra de esas jugadas sutiles,
cuyo propósito suele pasar inad­
vertido al jugador de tipo medio.
"¿De qué sirve", se pregunta éste,
"perder una jugada de la torre en
atacar un peón que está protegi­
do adecuadamente?".
Es cierto que el peón está de­
fendido, pero por un alfil que no
puede desarrollarse sin abando­
nar al peón. Tarde o temprano
las negras se verán obligadas a ju­
gar . . . P3CD, o tendrán tres pie­
zas en la primera fila, que se es­
torbarán entre si. Pero M M Æ P3CD
tiene sus inconvenientes. La dama
negra quedará aislada y no podrá
volver al flanco del rey y a la de­
fensa del rey. A más de esto, la
posición del caballo de dama será
insegura ' una vez que se le quite
el apoyo (el peón del caballo).
La jugada de las blancas es sen­
cilla y apacible, pero logra ejer­
cer una presión incómoda sobre
el flanco de dama de las negas,
hace difícil el desarrollo normal
y crea debilidades per manentes
que se prestan a ser explotadas.

158
,
12 . . . , D6T
Las negras quieren desarrollar
su alfil, y para ese fin deben jugar
. " PSCD. Pero hacerlo de inme­
diato podría poner en peligro a
la dama cortando su línea de re­
tirada. Por ejemplo: si 12. . W W
PSCD; 13. A6D, TID; 14. T5C,
DST; 15. PxP gana cuando me­
nos O peón, pues 15 . . . . PxP
pelmite 16. TxPD, descubriendo
un ataque sobre la dama, mien·
tras que 15 . . . , TxA; 16. PXC,
TxP; 17. T5D, atacando a la da­
ma y amenazando mate es aún
peor.
13. TRID !
Con la coloación de esta torre
en la columna parcialmente abier­
ta de la dama, s ha completado
el desarrollo en una fOI la esp­
cial, pues cada pieza toma su me­
jor posición en no más de una
jugada. Las ' blancas no han insi­
nuado siquiera una combinación
agresiva hasta que cada pieza ha­
ya entrado en juego.
13 . . . . PSCD
Para pelnitir que el alfil salga,
pero el avance del peón quita el
apoyo del caballo y debilita su
posición.
La defensa del peón del caballo
con 13. Æ W D2R no sirve de mu­
cho, ya que el alfil no puede des­
arrollarse a 2D en la siguiente ju­
gada sin cortar la protección de
la dama al peón. Tampoco pue­
den las nEglas intentar la simpli­
ficación con 13. ' Æ PxP, pues la
respuesta U. A6D gana el L"
bio.
U. PXP .
I Comienza el atquel El primer
I R V I N G C H K R N E V
glpe destruye el centro de p
nes negros.
14. . . . CxP
L recaptura con el peón sería
fatal: si 14 . . . . PxP; 15. P4A ! es
el movimiento clave para ganar.
Las negras no podrían evitar en.
tonces la prdida mediante 15 .
. . . PxP, ya que 16. A6D ataca
a la dama y la torre, mientras que
protegiendo al peón con 15. . . .
ASR lleva a 16. PxP, AxP; 17.
TxA, CxT; 18. DxC, y las blancas
han ganado cos piezas por una
torre.
15. C5C !
¡ Golpe maestrol La brutal ame­
naza de 16. DxP t disfraza el ver·
dadero propósito de la jugada: el
concepto estratégico de obligar a
las negras a mover uno de sus
peones del flanco del rey, debili·
tando con ello la estructura de­
fensiva, y la desocupación de la
casilla lAR para provecho del al­
fil del rey, que ejercerá su in·
fluencia sobre la diagnal.
15 . . . , P4AR
Las negras tenían dos altera-

Uvas:
Si 15. . , . CSA, para no mover
uno de los peones, 16. A6D gna
el cambio.
A J E D R E Z L ó G I C O
Si 15. . . . PSC, la
p
sición de
las negras queda debilitda en las
casillas negras.
Por ello, las negras mueven el
peón del alfil de r, evitando el
mate. Pero esto debilita su pón
del rey e inmoviliza al alfil p
su defensa.
16. ASA !
Esta disposición de alfiles da
un tremendo poer a lo laro de
las dos diagnales paralelas.
La principal amenaza de las
blancas es 17. TxC, PT; 18.
AxP t, RIT; 19. AxC sguido por
20. AxT, que bal con g par­
te del ejército de las negras.
16. . . . D4A
La dama W apresura a apoyar
a los vulnerables caballos. He
aquí lo que sucede con otras de­
fensas:
a). 16 . . . . C(4D)2R; 17. A6D,
D4T; 18. AxC(7R), C; 19.
AxT, Y las blancas ganan una
torre.

b) 16. . . . C(SA)2R; 17. P4A,
C5C; 18. TxC, DxT; 19. AxT, Y
las blancas ganan una pieza.
cj 16 . . . . CxA; 17. AxC, TIC;
18. PXC, Y las blancas h ganado

una pIeza.
d) 16. W W DxPA; 17. DxD,
CxD; 18. AxC, CxT(8D); 19.
TxC, AST; 20. AxT, TxA, Y las
blancas tienen una pieza de ven­
taja.
Después de la jugada del texto
de las negas, parecen habr esa­
pado a lo peor, pero las blancas
tienen una fOma ingniosa de
llegar a los cballos:
17. P4A !
.
Esta estoada al caballo parece
inofensiva, pues el pón
.
está cIa-
159
vado y no puede capturar. Per el
objetivo de 17. P4A consiste en
que el peón apoye un ataque con
18. T5C. Esto ahuyentará a la
dama y hará posible la captura
19. PXC.
Ahora aparecen las combinacio­
nes en rápida sucesión.
17 . . . . C(4D)5C
Contraataque sobre la dama.
Toos los otros intentos de defen­
sa fracasan, como, por ejemplo:
a). 17 . . . . CSA; 18. A6D, D4T;
19. AxC, y las dos tores negt as
están atacadas.
b) 17 . . . . C; 18. T5C ! (h­
nita jugada intetedia), D2R (ó
18 . . . . C5C; 19. D2D, DxPA; 20.
TxC y las blancas ganan); 19.
AxC, DxC; 20. PXC, y el ataque
sbre la dama no deja tiemp a
las negras para salvar su torre.
cj 17. . . . C(4D)2R; 18. A6D,
D4 T, Y las blancas pueden tomar
a cualquiera de los dos caballos y
ganan el cambio después de que
las negras r.capturen.
18. DSC
La dama blanca deb alej�,
pro la amenaz de 19. A6D pen­
de toavía sbr las negas como
la espada de Damocles.
18. . . .
P4R
No sólo porque no hay otra ju­
gada específica contra 19. A6D,
sino con la . espranza de evitar
que los tenbles alfiles pngan
obstáculos en sus caminos.
19. PSTD !
Esta jugada inicia una blla
cmbinación en un extremo del
tablero, que culmina en un saci­
ficio de dama pr un
mate ahogado en otr extro.
160
19. . . . C3T
La otra única posibilidad, 19.
. . . PxA, peunite que las blan­
cas forcen la partida con 20. PxC,
D2R; 21. AxC, TIC; 22. PxP, y
la pieza adi ci o nal gana fácil­
mente.
20. AxC
Después de la recaptura 20 . . . .
DxA, viene 21. P5A t a la descu­
bierta, RIT; 22. C7A t RIC (si
22. . . W TxC; 23. T8D t, y las
blancas forzan el mate); 23. C6T t
doble, RIT; 24. D8C t!, TxD; 25.
C7A t.
20. . . , Abandonan
Las negras no esperaron a con­
vencerse por la demostración en
el tablero, sino que entregaron al
rey rindiéndose.
Partida exquisita, jugada con
elegancia y precisión. El comenta­
rio del propio Capablanca fue el
siguiente: "Hice algunas combi­
nacioncitas en esta partida".
I R V I N G C H E R N E V
Partida Núm. 25
GAMBITO REHUSADO DE
LA DAMA
BLNCS
Janowsky
Barmen, 1905
1. P4D
NEGRS
Alapin
Las blancas comienzan colocan­
do un peón en el centro. Este
peón rinde varios servicios:
Libera dos piezas.
Ocupa una casilla importante.
Controla 5R y 5AD, impidien-
do que el adversario coloque pie­
zas en esas casillas.
Está pronto para dar fitme
• •
apoyo a una pieza amiga que use
5R Ó 5AD como avanzada.
1 . . Æ , P4D
Las negras siguen el ejemplo,
establecen un peón en el centro e
impiden que las blancas conti­
núen con 2. P4R.
2. P4AD
Las blancas ofrecen un peón a
fin de inducir a las negras a que
entreguen el centro.
La jugada de las blancas es
también un ataque sobre el peón
de dama, por medio del cual es­
peran eliminarlo y eliminar sU
dominio del centro.
2 . Æ . , P3R
El acostumbrado recurso para
mantener un peón en el centro.
En el caso de que las blancas jue­
guen 3. PxP, las negras deben es­
tar prepardas para sustituir al
pen de dama con otro peón. No
serviría de mucho recapturar con
una pieza, pues ésta poría ser
A J E D R E Z L ó G I C O

ahuyentada por el peón blanco
del rey, dejando a las blancas en
posesión de las casillas centrales.
Por ejemplo: si 2. . . Ý C!AR;
J. PxP, CxP; 4. P4R, C!AR; 5.
C3AD, y las blancas tienen todos
los triunfos.
J. C3AD
E más emprendedor que l pa­
siva J. C!AR. S aumenta la pre­
sión del ataque sobre 5D, y el ca­
ballo también participa en la lu·
cha por el control de 4R.
U no de los objetivos en las aper­
turas del peón de dama es efec­
tuar un avance subsecuente del
peón del rey, de la misma mane­
ra que en las aperturas del peón
del rey se hace el esfuerzo por ga­
nar ' más terreno con una subse­
cuente P4D.
J. . . M A2R
La acostumbrada jugada en es­
te punto es J . . . , C!AR, pero las
negras trasponen jugadas para
evitar que su caballo quede cla­
vado. (l A estos extremos lleva el
miedo a un jugadorl).
4. C3A
Las blancas se confOl man con
el desarrollo sencillo y colocan al
caballo del rey en su posición más
adecuada.
Un Alekhine habría castigado
este cambio en el orden de las ju­
gadas y habría dejado a las negras
sin recursos jugando 4. P4R in·
mediatamente. jugada que evita
J. ° * C!AR.
4 . . . . C3AR
Las negras pospusieron esta ju·
gada, por excelente que sea y aho·
ra la hacen de mala gana. Pero,
¿de qué otra manera podrían des-
l 6l
arrollar el flanco del rey y prepa­
rar el enroque?
5. A5C
No es realmente una clavada,
pero su efecto resulta bastante si­
milar. Se ejerce presión sobre el
caballo, el alfil que s encuentra
tras él y hasta sobre la dama, que
se halla en la última linea.
5. . . ¯ P!TR
Alapin no puede tolerar clava­
das o seudo clavadas. Ataca inme­
diatamente al alfil para forzar la
decisión.
6. A4T
N o viene al caso considerar si
objetivamente esta jugada es la
más fuerte. El hecho de que la
presión del alfil incomode a las
negras es razón más que suficien­
te para que Janowsky mantenga
la clavada.
6 . . . , PxP
Las negras abren la posición
para dar más espacio a sus piezas.

pero con esta captura renuncIan
al control del centro.
7. P!R
La manera más sncilla de r­
cuperar el peón. El alfil del rey
lo recapturará y hará su jugada
de desarrollo al mismo tiempo.
7. . . . P3TD
A fin de contestar a 8. AxP con
8. . . , P4CD, atacando al alfil
blanco y ganando un tiempo para
el desarrollo de su alfil.
8. AxP
El material es ahora igual. pero
las perspectivas de las blancas son
1 62
mejores: tienen dos piezas más
que las negras en jueo activo y
su posición de peones en el cen-

tro es suprior.
8. . . , P4CD

El principal propósito de las
negras en este ataque es el de
desalojar la casilla 2CD para su
alfil de dama . .
9. ASC
N adie ha resuelto hasta ahora
si ésta Ó SD es la mejor retirada
para el alfil. En SC, el alfil ataca
al centro de las negtas, pero quie­
nes abogan por SD argumentan
que desde allí el alfil contribuye
H dominar la vital casilla 4R y s
enfila hacia el lugar donde se en­
contrará el rey cuando s enroque.
9. . . , CD2D
Naturalmente, el caballo no va
a SA, donde obstruye al peón del
alfil. El peón no debe ser imp­
dido de llevar a cabo su misión
en la vida, que consiste en atacar
el centro de las blancas y abrir
una columna para las torres ne­
gras.
El desarrollo del caballo parece
un poco torpe, pero apya al ca­
baIlo del rey y está pronto a co­
laborar en un empuje hacia el
centro con . . . P
4
A o . . . P
4
R.
I R V I N G
c
H E R N E V
10. D2R
Adviénas que un jugador ex­
perto pne en juego toas sus pie·
zas antes de iniciar cualquier ac­
ción decisiva. Esta jugada no pa­
rece de gran importancia para
una pieza tan poerosa como la
dama, pero el simple acto de sa­
�ar una pieza de la última fila
promueve el desarrollo y consti­
tuye un progreso.
Dos obsrvaciones más: en las
primeras fases de la partida la
dama se encuentra mejor coloa­
da cerca de sus propias piezas,
como en 2AD ó 2R. El desrrollo
más agresivo (generalmente con
el fin de tomar un peón aislado)
suele ser peligroso; al salir de la
última fila, la dama pel mite que
.las torres (después de que se en­
roque el rey) entren en contacto.
JO . . . , PSA
Es difícil" decir exactamente lo
que se proponen las negras con
esta jugada . . Tal vez temían el
avance 11. P5D de las blancas,
o quizá deseaban crear una salida
para la dama en el flanco de
dama. En cualquier caso, la juga­
da es claramente inferior a 10.
. . . P4A, que disputa el centro
sin mayor tardanza .
.
11. O-O
El enroue de las blancas es
una medida agresiva para pner
la torre al juego activo.
1 1 . . . ¯ O-O
El enroque de las negras es de
naturaleza defensiva, p ðC al
rey de donde puede sufrir dafo.
12. TDIA
La torre M coloa en la c­
bza de la colána del alfil de
dama. El contrl de et columna
A J E D R E Z L ó G I C O

es uno de los principales objeti­
vos de las blancas en esta aper­
tura.
12 . . . ' A2C
Con el desarrollo del af de
daa, las negras parecen haber
resuelto uno de los problemas que
aquejan al defensor en las aper­
turas del peón de dama. ¡ Pero to­
davía no pueden cantar victoria!
13. TRID
¡ Excelente! Las torres M en­
('uentran ahora bellamente colo­
cadas. L presión sbre la colum­
na de dama hace arriesgado que
las negas intenten liberars con
H. . . . P4A, pues la respuesta 14.
PxP abre una columna para la
tore del rey.
H. . . ^ TIA
Las negras dan más apoyo al
peón del alfil con el objeto de ju­
gar U. . . , P4A y obtener el con­
scuente cambio de peones. Esto
liberada su posicón y les pelmi­
tiría luchar por la columna del
alfil.
U. C5R !
L blancas m encuentrn aho­
ra desanolladas idealmente, pues
todas sus piezas toman parte ac­
tiva en el jueg. 1 Æ por
16S
el contrario, están restringidas por
la limitada movilidad de sus pie­
zas.
La jugada del caballo blanco '
impide que se intente la libera­
ción mediante U. . . . P4A, en
que la continuación 15. PXP. TxP
(si 15 . . . . AxPA; 16. CxC impide
que las negras recapturen); 16.
AxC, AxA; 17. CxC gana un ca­
ballo y amenaza a las dos torres.
14 . . . . CxC
Las negras intentan aliviar la
presión cambiando toas las pie­
zas que puedan.
J5. PxC
El cambio conviene a las blan­
cas, pues tienen la oportunidad
de atacar por la columna de dama
que M ha abierto. Otro efecto que
tiene su origen en la recaptura del
peón es la creación de un punto
fuerte en 6D. circunstancia que
las blancas esperan aprovechar
plantando una pieza en esa ca­
silla.
15 . W . ,
C4D
El caballo debe bloquear el ata­
que de la tone sbre la d. Si
en lugar de ello 15 . . . . C2D; 16.
AxA (para eliminar al guardián
de la casilla !D de las negas),
DxA; 17. P4A, y las blancas p
drán atrincherar a su tou en 6D
o doblar las tons en la colum­
na o llevar alU su caballo pr
medio de 4R.
16. AxA
A fin de aprovechar la debili­
dad de !D de las neas. es ne<­
sario eliminar al alfl que defe­
de las csillas ne

16 . . . ,
CxC
16
l negs destmyen al caballo
antes de gue les haga cualguier
daño. L altemattva 16 . . . Ñ D
permite gue las blancas llcen su
caballo a 1R y luego lo planten
en 6D ó 5AD.
17. TxC
De ninguna manera 17. T×D
(ó 17. A,. CxD], 18. RIA,
CT, Y las negas ganan. La ju-
gada del te×to gana un tiemp
para lasblancasensu plande do-
blar las tones en la columna de
dama.
17. • • • D
El material es igual después de
esta rccaptura, pero las blancas
tienen una posición ligeramente
superior. Mas, ¿cuántaventaja ne-
cesita un maestro para obtener la
victonaì

La ventaja específica de las
blancas consiste en su pæsión de
la única columna mmpletamente
abierta, yla presión gue ejerce æ-
bre la importante casilla 6D.
18. T(8A}8D l
Mucho más fuerte gue la plau-
sible 18. T6D. L respuesta a ello
æna 18 . . . . P1AD, con logue æ
doblarlan las toms mediante 19.
T(3A} 8D, pitiendo eldoblete
I R V I N G C H E R N E V
de peón 19 . Æ Æ Æ P5A, Y lasncgras

ganan una pteza.
La jugadadel te×todelat blan-
casdobla lastorres sin prdidade
tiempo e incluye la amenaza de
ganar unapieæ con 19. T7D.
18. . . . TRID
El dilema a gue æ enhenta
siempre el lado más débil en esta
clase de situaciones es el siguien-
te. si no disputa al enemigo en
toos los puntos y luOa pr el
controlde toas lascolumnas, dia-
gonalesocasillasimportantes,gra-
dualmente sc verá aplastado con-
tra la parcd, si se opone al ene-
migo en cada ocasión, los cambios
resultantes simplificarán la posi-
ción sin mejorar sus penpcctivas.
E esta posición particular, las
negras difícilmente podrlan retar-
dar la oposición de torres, pues
estaban amenazadas con la inva-
sión en la wptima fila mediante
19. T7D, así como 19. D2D, tripli-
cando las piezas pesadas C la co-
lumna. jAcumulación semejante
de poer en la columna abierta
sería, claro está, aplastante|
19. T6D l
Las blancashacen valersudere-
cho sobre la casilla 6D coloando
allí una pieza.
19 Ñ W . .
T×T
De otramanera, lasblancasjue-
gan 20. D2D a continuaoón, con
presión intolerable sobre la psi·
ción de las ns.
20. PxT
Esto da a las blancas un
pasadogueejercetenibleinfÍ
cia æbre la vida del adversario.
Nimzovich llama particular aten-

A J E D R E Z L ó G I C O

ción sobre el "ansia de extenderse
que domina a un pen pasado" y
dice que debe ser considerado co­
mo "un criminal al que hay que
mantener bajo llave". ,
Para evitar el nuevo avance del
peón pasado, las negras tienen
que bloquearlo colocando una
pieza en su camino. Efectivamen­
te, para mantener al peón bajo v­
gilancia, deben perder los servi­
cios de una de las cuatro restantes
piezas. Si se requiere la constante
vigilancia para mantener inmó­
vil al peón, es evidente que las
Ilegras estarán demasiado ocupa­
das en la defensa para pensar en
contraatacar. Pero las blancas tie­
MCM libertad para cambiar el ata­
que de un punto a otro.
20 . . . , D2D
E prácticamente obligada, pues
hay que bloquear inmediatamen­
te al peón. Otro paso del peón
podría MI fatal. He aquí un ejem­
plo de esta posibilidad: si 20. . . ,
D ID; 21. P7D, T2A; 22. D2D
(amenazando ganar con 23. D6D
seguido por 24. DxT y la corna­
ción del peón), P4AD; 23. D5T,
TxP; 24. DxD t, y las blancas ga­
nan.
Después de la jugada del texto
de las negras, el peón queda dete­
nido. Pero, al bloquearlo, las ne­
gras inmovilizan a la dama, que
es su pieza más fuerte.
21. P4R
Indicando que intentan jugar
22. P5R para apoyar al peón de
dama y constreñir aún más el jue­
go de las negras. Las piezas blan­
cas, que ya no tienen necesidad
de cuidar al peón de dama, pue­
den ahora moverse libremente
por el tablero.
21. . . . P4AD
165
Las negras abren una diagonal ,
para su alfil y dan más espacio a
åU torre.
El esfuerzo para impedir 22.
P5R podría llevar a una de estas
continuaciones: 21. . . . P�A; 22.
D4C, R2A; 23. P5R, PxP; 24.
D5A t, RI R; 25. AxP, DID;
26. D7A t, ó 21 . . . . PlA; 22.
D4C, TI R; 23. AxP t, TxA; 2.
DxT t!, DxD; 25. P7D, y las blan­
cas ganan.
22. P5R
Apoyando al peón de dama en
la siguiente fase de su carera:
Primero, un peón que no se dis­
tingue de sus compañeros, luego
un peón pasado, ahora un peón
pasado protegido, y finalmente
(si cumple su brillante promesa)
una dama.
22. . . , P5A
¡Despertando a la dura reali­
dadl Las negras luchan por cada
paso para crar contramedidas
que mantengan ocupado al adver­
sario en el flanco de la dama.
23. A2A
El alfil, aunque rechazado, mi­
ra ahora a una diagonal con inte­
resantes perspectivas.
23 . . . , D!A
A las negras no les complace te­
ner inmovilizada su pieza más
fuerte en la misión de cuidar a
un peón pasado, por lo que dis­
traen la atención de las blancas
amenazando mate. Mientas las
blancas se ocupan de evitar el
mate, las negras tendrán tiempo
de cambiar al bloqueador.
24. P�A
Esta jugada pone fin a los ata­
ques en la diagonal, pues deja a
la dama y al alfil de las neas
ladrando a la luna.
1 6
24 . . . , D
4At
El principal propósito del ja­
que es impedir que las blancas
jueguen 25. D3R, apoerándos
del control de las diagonales de
casillas negl
25. RIT
Las blancas consrvan las damas
C el tablero. Aparentemente, de­
sean ganar la partida pr el ata­
que directo, prefiriendo este sis­
tema a ofrecer el cambio de damas
mediante 25. D2A.
Decisiones como ésta sn cues­
tión de estilo más que de otra
cosa. Un jugador que puede esco
ger entre más de un modo de ga­
nar, debe seleccionar el métoo
. que se acomoe a su tempera­
mento y aptitudes. En la posición
actual, imagino que un Rubins­
tejn o un Capa blanca habían
ofrecido sin titubear el cambio
de damas para simplificar, con­
fiados en su habilidad para con­
vertir una ligera ventaja en una
victoria, y dejando a otros maes­
tros los triunfos mediante ataques
brillantes. Debemos agradecer a
estas diversas técics la creación
de una riqueza de obras maestras
de diversos coloridos.
Después de 25. D2A, si las ne­
gas rehuyen el cambio de damas
y juegan 25. . . , DxPR, las blan-
.
.
cas ganan elegantemente con 26.
P7D, TID; 27. D6C (atacando a
la torre y el alfil), TxP (si 27 . . . .
DIC; 28. A
4
R gana una pieza);
28. D8D t!, TxD; 29. TxT t.
25. . . . TID
La tce asume la misión de
cubrir al pón
.
I l V I N G C H E R N E V
26. DIR!
I Magnifica jugadal La dama
amenaza con invadir el flanc de
rey de las negras mediante 27.
D4T o su flanco de dama con 27.
D5T.
26. Æ . W T2D
Inmovilizando pr el momento
al peón pasado.
27. P3TR
Una salida para el rey en cas
de necesidad. Si la dama y la to­
rre de las blancas salen para el
ataque, su rey no debe ser tomado
por sorpresa para darle mate en
la última fila.
27 . @ @ ' A3A
Nuevo reagrupamiento, de ma­
nera que la torre pueda abando­
nar su puesto y el alfil (pieza me­
nor) montará la guardia.
28. P4A
Preparándose para irumpir
mediante 29. P5A. Los peoóes
constituyen excelentes instrumen­
tos de ataque. Pueden irrumpir
en casi cualquier fortaleza y abrir
brechas 10 bastante anchas para
la invasión de las piezas.
28 . Æ . ,
T2T
A J E D R E Z L ó G I C O
La torre desoupa 2D para que
la ocupe el alfil.
29. P5A !
A este vigoroso empuje, las ne­
gras no pueden responder 29. ' "
PxP, pues 30. P6R, PXP (de otra
manera dejan a las blancas con
dos peones pasados y unidos en
la sexta fila); 31. DxP t, RIT (si
31. ' " T2A; 32. P7D gana); 32.
P7D gana para las blancas.
29 . . . , A2D
Las negras completan el Lª
bio de guardián. Puesto que una
de sus piezas debe actuar como
bloqueador, asignan esta tarea a
la menos importante: el alfil.
30. P6A
Este ariete del peón abrirá una
brecha en la estructura defensiva.
La afenaza de las blancas es 31.
DSC (intentando 32. DxP t),
P3C; 32. AxP, P; 33. DxP t, y
mate en dos jugadas.
30 . . . , PSC
Si 30. . . . P, las blancas ga­
nan con 31. D3C t, RIA; 32. D4A,
P4A (ó 32. . . . DxPR; 33. Dx
PT ¡, RIC; 34. D7T t, RIA; 35.
D8T t); 33. DxPT t, RIC; 34.
D5C t, RIA; 35 . . D6A, RI C; 36.
P4TR, DIA; 37. P5T, DIAR; 38.
P6T, R2T; 39. T4D (amenazando
40. T4C y 41. T7C t), DxP t; 40.
T4T, Y la dama queda clavada.
Después de la jugada del tex­
to, el cambio en la configuración
de peones da objetivos de ataque
a las blan

s. Pero una cosa que
hay que CUIdar es la conseración
de su valioso pen de rey que tn
167
robustamente apoya a los dos pea·
nes avanzados. Adviértase que la
posición de estos peones les da
un poderoso dominio sobre las
casil
l
as negras 7AD, 7R Y 7CR.
Estas casillas están en el campo
enemigo y próximas a su rey, pero
las negras no pueden colocar pie­
zas en ellas. Con menos medios a
su disposición, les será difícil a
las negas rechazar a los invasres.
A partir de este momento, la
lucha por la victoria se conver·
tirá en un entretenimiento.
31. DSC
Amenazando con ganar de in­
mediato mediante 32. AxP, PxA;
n. DxP t, seguido por el mate
en p jugadas.
31 . . . ¯
R2T
La única manera de proteger
al peón. Si en lugar de ello se
av
.
anza con 31. . . . P4C, se per­
mIte la respuesta victoriosa de las
blancas 32. P4TR.
32. P4TR
Ahora que el pón nego del
caballo está clavado, las blancs
se preparan para atacarlo otra vez
con 33. P5T.
32 . . . o
DIA
Apresurándos a llevar la dama
� la zona de pligo. Si las neas
mtentan detener el avance dl
pón con 32 . . . . P4TR, entonces
la dama se abr camino mediante
n. D5C (amenazando J4. D
PT t), RIC; 34. D6T, Y 35.
D7C t·
.
33. P5T

16
Concentrando el fuego sobre
un punto vulnerable.
.3. . . Ñ DICR
Pero no 33 . . , . AI R, que pro­
tege al peón pero se interpone en
el camino de la dama. Ésta es la
única pieza con la suficiente agi­
lidad para defenderse contra el
ataque de las blancas cuando se
desplace de un punto a otro.
34. T4D
L blancas echan mano de to­
dos sus recursos. L torre partici­
pará yendo a la columna de la to­
rre o a la del caballo.
34. . . . AI R
El alfil ayuda a defender al
peón de caballo, de manera que
la dama queda libre para prote­
ger al peón de la torre, que es el
sigui ent e objetivo del ataque
blanco.
35. T4T
Revelando su plan: mate en
tres jugadas con 36. PxP t, PxP;
37. TxP t, RxT; 38. D4T f.
35. . . Ý DIA
La única defensa posible.
36. T4C
¡ Bonita maniobra I La última
jugada de las blancas alejó a la
dama del peón de caballo. Ahora
que este peón tiene una pieza me­
nos para defenderlo, las blancas
lo atacan con una cuarta pieza:
la tone.
36. • • • DI C
La dama s apresura a volver
a la defensa.
I R V I N G C H E R N E V
37. D3R !
La amenaza sobre la torre gana
tiempo para el verdadero propó­
sito de las blancas, que es un ata­
que sobre el peón de la torre del
rey en el otro extremo del tablero.
37. Ñ Ý Ý T2D
La torre huye, pero no puede
ayudar a la defensa del rey .

38. T4T
Renueva (y acorta) la. amenaza
anterior: 39. PxP t, PxP; 40.
DxP f·
38. • • •
DIA
U na vez más la dama se des­
plaza para proteger al peón de la
torre.
39. P4CR !
¡ Recurriendo a la infantería!
Las blancas lo arrojan t< al ata­
que, amenazando ahora 40. P5C
seguido por 41. PTxP t, PxP; 42.
TxP t, RIC; 43. D3TR, con una
victoria muy fácil. Si después de
40. P5C, las negras intentan 40 .
. . . PTxP, entonces 41. PxP t do­
ble, RI C; 42. T8T t, RxT; 43.
D3T t forza el mate.
39. M . ¯ RI T
Elimina la clavada sobre el
A J E D R E Z L ó G I C O
peón del caballo y prepara la ju­
gada 40 . . . . P4C; 41. D4R, DIC,
y a las blancas les será difícl la
irrupción.
40. PxP
Destrozando el cordón de peo­
nes que defienden al rey.
40 . . , . PxP
El mal menor, pues, de otra
manera, la siguiente jugada de
las blancas, 41. P7C t, es fatal.
41. TxP t
Matando a otro guardaespaldas.
41 . . . , T2T
Si 41 . . . . RIC; 42. D3TR, do-
blando piezas en la columna
abierta, es decisiva.
42. TxTt
De ninguna manera 42. P5C,
TxT t; 43. PxT, Y la columna de
la torre queda cerrada y no podrá
ser usada por las blancas.
42. . . . RxT
Las blancas slo tienen un
peón de ventaja. pero su ataque
no ha perdido virulencia.
43. D5C
l69
Ahora las blancas proyectan pe­
netrar mediante 44. D5T t (ex­
plotando el aprieto en que se en·
cuentra el peón clavado), RIC;
45. AxP. y queda destruida la úl·
tima barrera.
43. . . . D2A
Las negr�s rehuyen el cambio
de damas, ya que des
p
ués de 43 •
. . . D3T t; 44. DxD t, RxD; 45.
P7A, AxP; 46. P7D se traduce en
que las blancas obtengan una
nueva dama.
44. D5T t
¡ El principio del movimiento
final!
44. . . . RIC
El rey es rechazado y el peón
del caballo pierde un protector.
45. AxP
Las blancas sacrifican una pie­
za para crear una posición en
que los peones pasados resuelvan
la disputa.
45. . . . DxA
El intento para contraatacar
con 45. . . . D2C t es futil. Las
blancas responden sencillamente
46. R2T, Y el rey, aparentemente
expuesto, no se encuentra en el
menor peligro.
46. DxD t
y las blancas ganan, pues 46 .
. . . AxD da lugr a 47. P7D.
Toda la partida es una maravi­
llosa combinación de juego clara­
mente posicional e ingenio en el
ataque. La apertura es sólida y
sencilla, el medio del juego es una
lección en la técnica del ataque,
y el final es artístico.
1 70
Partida Núm. 26
DEFENSA SICILIANA
BLC
Bernstein
Coburgo, 1904
l. P4R
NEGR
Mieses
En la actualidad se requiere au­
dacia para aventurarse con esta
jugada. Rara vez s contesta con
la clásica l. Æ Ñ P4R. Lo que s
obtiene es la Defensa Francesa, la
Siciliana, la Caro-Kann, la Alek­
hine u otra sobre la cual el que
juega las negras ha escrito un
tratado.
A pesar de ello, considerada ob­
jetivamente, l. P4R es una de las
jugadas más fuertes de la aper­
tura. Establece un peón en el
centro y perite que entren en
juego dos piezas. Difícilmente po­
dría pedirse más de una sla ju­
gada.
1. . . . P4AD
Las negras no saldrán a pelear
como los hombres, cual lo hadan
en los viejos tiempos. En lugar de
dejar que su adversario juegue
su gambito o su ataque fav�ritos,
las negras insisten en seleccionar
las almas.
Teóricamente, la respuesta de
las negras es inferior a l . . . . P4R
porque slo queda libre una pie­
za, y el peón mismo del alfil tie­
ne menos influencia en el centro
que el peón blanco del rey. Pero,
en la práctica, la Defensa Siciliana
es perfectamente sólida. Lleva a
un juego belicoso en que las ne­
gras tienen numerosas posibilida­
des de triunfar, especialmente
contra un adveo ambicios
q
ue s abisme en un ataque en el
fanco del r.
I R V I N G C H E R N E V
Las negras busan el contra­
ataque en el flanco de la dama y,
para ello, es esencial el control
de la columna del alfil de dama.
Tienen que esforzarse por contra­
rrestar la superioridad de las
blancas en el centro y en el flan­
co del ry.
2. CSAD
Jugada nor mal de desarrollo.
Entra en jueg una pieza que
ejerce influencia en el centro, ¡ pe­
ro es una jugada muy apacible!
Más oportuna es la enérgica 2.
CSAR, que desarrolla una pieza
en el flanco del rey (facilitando
el enroque) y prepara J. P4D: ac­
ción en el centro y liberación de
las piezas del flanco de dama.
2 . . . , PSR
¡La jugada de las negras es apa­
cible, pero eficaz! Abre diagona­
les para el alfil del rey y la dama,
y prepara para ocupar el centro
con J . . . . P4D.
3. CSAR
Jugada excelente que coloca el
caballo inmediatamente en su ca­
silla más adecuada, aumenta la
presión sobre el centro y hace fac­
tible el enroque en el fanco del
rey.
L jugada J. P4D lleva a J . . . .
PXP; 4. DxP, CSAD, y las negras
ganan un tiempo atacando a la
dama.
.. . . .
¡Las negras pierden su oportu­
nidad! Ahora era tiempo para J.
• o . P4D, que da un juego mag­
nífico y libre. En casi todas las
aperturas del lado del rey, las ne­
gras igualan si pueden hacer esta
jugada . . . P4D.
A J E D R E Z L O G I C O
4. P4D !
La cracterístic in upción en
la Sicliana, por medio de la cual
aumenta la movilidad de las pie­
zas blancas. Abre una diagonal
par el af de dama, y la dama
tiele más espaco.
4. . . . PXP
Las negIas cambian para eHmi­
nar a uno de los dos penes cen­
trales a cambio de su peón late­
ral. Al mismo tiempo abren la
imprtantísima columna del alfil
de dama para que la usen su
dama y su tone de dama.
5. CxP
La recaptura centraliza al caba­
llo y aumenta el alcance agresivo
de las piezas blancas.
5. . . . C3A
Por un camino tortuoso, los ju­
gadores han llegado a la "partida
siciliana de los cuatro caballos",
posicón llena de peligos a pesar
de su aspcto tranquilo.
lQué jugarán ahora las blancs?
La selección que hagan es cues­
tión de etilo y tempramento
más que de otra cosa, y esto es lo
'
ue hace del ajedrz un juego fas­
clOador.
Las blancas pueden reslverse
por sr metóicas y apeg al
desarollo fnco meiante 6.
A3R ó 6. A2R. Pueden sr auda­
ces y buscar combinaciones con 6.
C(4D)5C, · o cutelosas con 6.
P3TD, evitando una poerosa
clavada. Pueden sr pacentes y
dedicar sus esfuerzos a arar
su ventaja psicional con 6. P3CR
ó 6. CxC.
S la que fuere su elección, el
jueg rflejará su propia prsona­
lidad. El curs que den a los
acon tecimientos refejará las
ideas, estados de ánimo e instin-
171
tos de un individuo de la miSIa
manera que s revelan e la for­
ma en que dirige las actividades
de un pequeño ejércto.
6. CxC
Las blancs se contentan con la
ligera ventaja en posición que re­
sulta del cambio de caballos.
Echemos una ojeada rápida a a­
gunas de las alterativas:
a) Si 6. A3R, A5C (clavando
al caballo y amenazando 7. . . .
CxP); 7. A3D, P4D 1, Y las negras
han superado la mayor parte de
sus dificultades.
b) La apacible 6. A2R (de nin­
guna manera 6. A3D, que deja al
caballo en riesgo de ser tomado)
es refutada también con 6. . . .
A5C, que da un buen contrajuego.
cj La prevención de la clavada
con 6. P3TD no es atractiva. Tie­
ne la respuesta 6 . . " P4D, Y las
blancas debn lucar por rtener
la iniciativa. El tiempo es dema­
siado valios en la apetur para
prderlo con jugadas de los peo­
nes.
d) La jugada de doble filo 6.
C(4D)5C no es del gusto d toos,
llevando como lleva a terribles
complicacones después de 6. . . .
A5C; 7. A4AR, CxP; 8. C7A t,
RIA; 9. D3A, P4D; 10. 0-0-0,
AxC; 11. P, TICD.
Uno de los méritos de la jugada
del texto es que las negas, al re­
capturar con un peón, cien an la
columna del alfil, que es la prin­
cipal avenida de ataque en la Si­
ciliana.
6. . . . PCxC
Probablemente es superior a 6.
. . . PDxC. Por una parte, suele
ser mejor estrtegia capturar h­
cia el cento. En este cas, man­
tiene un grupo de peones en el
centro y abre la columna del ca-
1 72
bailo para provecho de la torre
de dama.
La continuación después de 6.
Ý . . PDxC podría ser 7. DxD t
R x D; 8. A 5 C R, A 2 R; 9.
0-0-0 t, y las negras no ten·
drán paz.
7. P5R
No sólo desaloja al caballo del
rey de su magnífico puesto, sino
que fortalece el dominio blanco
sobre la casilla 6D.
7. . . .
C4D
No se requería pensarlo mucho
para hacer este movimiento de
centralización. Aparte de éste, el
único punto de que disponía el
caballo era ICR, su punto de ori­
gen.
8. C4R
El cambio de caballos equival­
dría a renunciar a la ventaja que
tengan las blancas. La jugada del
texto intensifica la presión sbre
6D.
8. . . . P4AR
¡ Nada de holgazanear en las
cercanías! ¡ El caballo tiene que
rtirars o revelar sus intenciones!
Las negras tenían otra defensa
con 8. . . . D2A, Y s 9. C6D t,
I R V I N G C H E R N E V
AxC; JO. P, DxP; 11. P4AD,
D4R t, y salen de la clavada.
9. PxP a.p.
El caballo debe quedars don­
de se encuentra para que las blan­
cas lleven a cabo su propósito,
que C el de tomar posesión de la
casilla crítica 6D.
9. . . .
CxP
Las negras no toman con el
peón, porque la respuesta sería
10. D5T t, lo que obligaría al rey
a moverse, perdiendo así el dere­
cho de enrocarse.
10. C6D t
Obligando a un cambio de pie­
zas que deja a las negras con un
alfil "malo", ineficaz, debido a
los peones que se encuentran en
casillas del mismo color que el
alfil. Poco es lo que puede hacer
un alfl si su camino está obs­
truido por peones.
10. . . Ñ AxC
La única otra jugada, 10.
R2R, no es muy tentadora.
11. DxA
• • •
La recaptura da a las blancas
el dominio sobre la posición del
adversario. No sólo está bloquea­
do el peón de dama, impidiendo
la maniobra liberadora . . . P4D,
sino que el rey no puede refugiar­
se en el enroque. Además, las
blancas ejercen gan presión so­
bre las casillas negras, presión
que se acentúa por el hecho de
que el alfil negro del rey, que
opera en estas casillas, se encuen­
tra ausente del tablero.
11. . . .
C5R
A J E D R E Z L ó G I C O
Es necesario ahuyentar a la da­
ma, o las negras morirán asfixia­
das por falta de espacio.
No hay alivio en 11 . Æ . . D2R;
12. A4AR, DxD; 13. AxD, C5R;
14. A3T !, Y las blancas ejercen
todavía gran presión.
12. D4D
Al retirarse, la dama se las arre­
gla para atacar en dos direccio­
nes, amenazando al caballo y al
peón del caballo.
12. . . . C3A
La única jugada que refuta am­
bas amenazas.
13. D6D
Las blancas persisten, ya que
no desean abandonar esta posi­
ción dominadora. Al mismo tiem­
po, dan a entender que pueden
empatar si lo desean por una re­
petición de jugadas.
13 . . , .
C5R
Las negras no pueden permitir
que la dama continúe C 6D, y el
retardo en desalojarla podría re·
sultar fa tal.

Que las dificultades de las ne­
gras no son insuperables quedó
demostrado por Alekhine, quien
sugirió esta continuación: 13 . . . ,
D3C (amenazando 14 . Æ . . DxP t;
15. RxD, C5R t); 14. A3D, P4AD;
15. A4AR, A2C; 16. O-O, TDIA.
14. D4C !
¡ Muy fuerte I Si la dama no
puede establecer su residencia per­
manente en 6D, esta casilla es la
173
mejor después de aquélla. En
4CD (por extraña que sea esta
casilla) la dama ataca al caballo,
controla una diagonal que hace
imposible el enroque para las ne­
gras y, en una tercera dirección,
impide que la torre negra de la
dama se apodere de la columna
abierta.
14. • • • P4D
Protege al caballo y se prepara
parL desafiar a la dama blanca
LOn 15. Æ . . D3D. El centro de
pfones negros es una compensa­
ción por sus dificultades.
15. A3D
Jugada ideal, pues se desarrolla
una pieza con una amenaza: 16.
AxC, PxA; 17. DxP, ganando un
peón.
15 . . . , D3D
Oferta de cambiar, que elimi­
nará del tablero a la agresiva da­
ma blanca o la inducirá a retirar­
se de su posición de dominio.
16. DxD
Las blancas aceptan simplificar,
pues conservarán la ventaja de
sus dos poderosos alfiles y de te­
ner un dominio duradero sobre
las casillas negras.
16. . . .
CxD
Las negras se conforman con lo
que han conseguido: sus dos to­
rres tienen columnas abiertas en
que operar, y poseen un gp de
peones en el centro, con los cua­
les esperan limitar la acción de
los alfiles.
174
17. P4AR !
"El maestro debe tener mirada
capaz de descubrir lo microscó'
pico", dice el gran Marco.
La casilla 5R se encuentra con·
trolada ahora por las blancas, al
mismo tiempo que el peón negro
del rey no puede avanzar. Uno
de los efectos de esta incapacidad
del peón para moverse es que cir­
cunscribe considerablemente la
movilidad del alfil negro.
17. . . . P4TD
Las negras deben hacer algo
para poner en juego el alfil. Con
esta jugada proyectan desarrollar­
lo a 3TD y cambiarlo por el de
las blancas, que es más poderoso.
18. A3R !
¡ Excelentel Esto inmoviliza al
peór negro del alfil, y quedan
bajo el dominio de las blancas
otras dos casillas: 4D y 5AD.
18. . . . A3T
Las negras tienen la esperanza
de eliminar del tablero a uno de
los amenazadores alfiles
.
blancos.
· 19. R2D !
El re es una pieza de gran
fuerza y debe usars agresivamen-
I R V I N G C H E R N E V
te en el final. Al reducirs el nú·
mero de piezas en el tablero, dis­
minuye el peligro de que el rey
quede expuesto a un ataque, y
aumenta su poder como pieza de
lucha. En el final, el rey no tiene
rival como medio para causar da­
ño metiéndose entre los peones

enemIgos.
:sa es la causa de que en la
presente posición el rey se acero
que al centro, donde es más útil,
en lugar de enrocarse y lueg
abrirse paso hasta allá.
19. . . . C5At
El plan de las negras se ha he­
cho evidente: desean forzar el
cambio del caballo pr el alfil.
Con esto quedadan alfiles domi­
nando casillas de colores diferen­
tes, ci rcunstancia que general­
mente conduce al empate.
Otra alternativa digna de to­
marse en consideración era 19.
¯ . . C2C, a fin de jugar 20. . . .
P4A Y poner en marcha la falan­
ge de peones del centro.
20. AxC
Prácticamente obligada, pues
las negras amenazaban con 21 . . . .
CxA así como con 21. . . . CxP t.
20. W Ñ .
A
Resumamos la situación:
El alfil blanco tiene más liber­
tad que el negro. Este último s
encuentra limitado en sus movi­
mientos por los numerosos peo
nes que oupan casillas blancas,
que es el color de las casillas en
que opera el alfil.
El rey blanco, pr encontrar
más cerca del centro y de las ca­
sillas criticas 4D y 5R, está mu­
cho mejor situado para el final
que el de las negras.
A J E D R E Z L ó G I C O
El centro de las negras, corazón
de la partida, está dominado. Los
tres peones de esa zona s encuen·
tran inmovilizados.
21. P4TD !
¡ Bloqueol El peón de la tone
queda detenido. Es ahora un
blanco fijo, siempre C peligro de
ser atacado con A6C. A fin de
asegurar que no lo capturen (pues
su eliminación da a las blancas un
peón pasado de la torre), las ne­
gras deben cuidarlos constante­
mente con la torre de dama. De­
bido a la necesidad de cuidar a
un peón, las negras se ven priva­
das de los servicios de su torre de
dama.
21 Æ . W ,
R2D
Las negras llevan su rey al cen­
tro para el final.
Las torres se encuentran uni­
das ahora, mientras que el rey se
dirige a 3D, donde espera apoyar
un avance del peón del rey o del
peón del alfil.
22. P3CD
Un ataque sobre el alfil para
obligarlo a irse al lado del ta­
blero. Advertirá el lector que el
alcance del alfil s reduce al colo­
car los peones de clquie ban­
do en las casillas blancas, que es
«1 color de la diagonal que tiene
que recorrr el alfil.
22. . . , A3T
¡La única casilla de huida
abierta al desdichado alfil!
23. A6C !
. ¡ y ahora, un ataque sbre el
peón I
23 . . . , AlA
175
¡ Que sólo puede sr refutado
con una nueva retirda I
24. R3R
Continuando la jomada a 4D,
5R y, como veremos, a casillas
que se encuentren más arriba del
tablero.
U n poco más cruel hubiera sido
24. A5A pa evitar cualquier
demostración con 24. . M . TIA.
2. M . M T3T
No era mejor 24 . . M M R3D para
apoyar un empuje de pones,
pues la respuesta 25. R 4D siega
en flor esa idea.
La mejor posibilidad de las ne­
gras era 24 . M . , TIA para tener
algún contrajuego poniendo en
juego su torre del rey por la co­
lumna abierta. La jugada que ha­
cen es un ataque sobre el alfil,
que consigue su objetivo de des­
alojarlo de una buena csilla,
¡ pero tan sólo para que vaya a
otra mejor!
25. A5A!
¡Domina toas las casillas im­
portantes del tablero! El alfil
impide que la torre del rey lle­
gue a lAR, que la torre de dama
s muew a SCD, el rey a 3D, que
el peón de dama avance y que s
mueva el peón del alfil. Comp-
l76
rese su control - de ocho casillas
con el del alfil negro, cuya in­
fluencia M limita a una casilla.
Esta diferencia en su potencial ex­
plica en gran medida el número
de posibilidades que M ofrecen a
las blancas para atacar y la con­
secuente dificultad que tendrán
las negras para defenderse. Toda
ganancia o control de territorio
por parte de las blancas se tradu­
cirá en una posición cada vez más
constreñida para las negras.
25. . . . R2A
Haciéndose a un lado, el rey
hace accesible la casilla 2D para
el alfil.
26. R4D !
¡Apretando el nudo! También
este rey abre el paso para el pro­
vecho de la torre del rey, que ha­
rá buen uso de la columna del
rey.
26 . . . , A2D
Las negras M esforzarán por
llevar el alfil al flanco del rey,
como, por ejemplo, a 3CR.
Su torre del rey parece tener
gran alcance, pero, ¿de qué les
sirve? Si la mueven a I CD (co­
lumna tan buena como la mejor),
¿en qué punto puede penetrar?
No puede llegar a ninguna casi­
lla útil en esa columna.
27. TRIR
Mucho más fuerte que la ocu­
pación inmediata de 5R por el
rey. Las blancas se proponen usar
esta casilla clave como punto de
transferencia para su torre en su
camino hacia la columna ..el ca­
ballo del rey. Una vez que llegue
allí, las blancas colocarán su rey
I R V I N G C H E R N E V
en 5R Y aumentarán su dominio
sobre las casillas negras.
27. . . . P4T
Las negras preparan una barri­
cada de peones contra el proyec­
tado ataque de la torre.
28. T5R
Segunda escala en su viaje a
5e.
28 . . M , P3C
Cerrando bien todas las com­
puertas. Las negras M preparan
para pasar un crudo invierno.
29. T5C
Ataca al pón del caballo y,
simultáneamente, deja espacio pa­
ra el rey.
29. . . , TI CR
Es necesario proteger al peón,
y este procedimiento es más elás­
tico que 29 . Ñ . . T3T, Y la torre
no tiene movilidad que valga la

pena mencIOnar.
30. R5R
Nueva penetración por las ca­
sillas negras convenientes. La
amenaza es 31. R6A, AI R; 32.
TI R (aún más fuerte que 32.
RxPR), seguida por 33. TxPR.
30. . . . AIR
Abandonan al peón del rey,
pues no pueden tener la esperan­
za de salvar a todos sus peones.
Hay una pequeña posibilidad, si
las blancas toman el peón inme­
diatamente, de presentar cierta re­
sistencia mediante 31 . . Ý , . A2Dt;
32. R6A, A4A.
El pobre alfil negro está ence­
rrado por los cinco peones colo-
A J E D R E Z L ó G I C O
cados firmemente en casillas del
mismo color.
31. TI R
Antes de comprometerse en
una acción decisiva, las blancas
aplican más presión. Adviértase
cómo el maestro pone en juego
todas sus piezas antes de descar­
gar un golpe.
31. Æ . Æ TITD
Para volver al juego, esta torre
tiene que volver a su lugar de

ongen.
No había defensa satisfactoria
en 31 . . Æ . R2D, pues la respuesta
32. R6A descubre el ataque de la
torre sobre el peón del rey.
32. R6A !
Completa el cerco. ¡dviértanse
los efectos de la disposición de los
peones negros en 3R, 4D Y 3AD.
Las piezas negras están restringi­
das, mientras que las de las blan­
cas pueden usar las debilitadas ca·
sillas negras 5AD, 4D, 5R Y 6AR
para entrar en las entrañas de la
posición enemiga. Adviértase tam­
bién que estas casillas negras son
"agujeros", casillas de las que no
pueden ser desalojadas las piezas
por los peones del enemigo.
Las blancas no recurren al ata­
que brutal o a una combinación
complicada para conseguir su pro­
pósi to, sino que ponen su con-
l77
fianza en el poder dinámico in­
herente a una aplastante superio­
ridad posicionaL
�2 . . ® , A2D
Las negras revelan otra razón
para su jugada anterior. En la
continuación 33. TxPC, TxT t;
34. RxT, TI C, t; 35. RxP, TxP,
las negras se vuelven súbitamente
sobre su enemigo.
33. P3C
Para cuidarse de esta posibili­
dad y disminuir cualquier riesgo
de irrupción por una de las to­
rres negras, las blancas crean una
cadena de peones en el flanco del
rey.
33 . . . , T(IT) I R
Las negras no pueden hacer
nada para fortalecer su posición,
por lo que ésta no es más que
una jugada de espera.
34. T(IR)5R
Las blancas podían haber juga­
do 34. TxPC y les hubiera costado
poco trabajo ganar, pero quieren
asegurarse doblemente. Bloquean
primero al pen del rey para aho­
gar hasta la última sombra de re-
• •
slstenCla.
34. . . . TITR
"Mientras hay vida . . . "
35. TxPC
La primera ganancia tangible.
El resto no hace más que ilustrar
de manera interesante el arte de
ganar una partida ganada.
35 . . . ' T2T
Temiendo las amenazas contra
su peón aislado de torre, las ne­
gras se preparan para doblar las
torres e intentar salvarlo.
36. T7C
Las blancas continúan ganando
terreno. Ahora invaden la séptima
fila.

1 78
36. . . Æ T(IR)I TR
Las negras resisten cn fineza.
37. TxT
El modo más sencillo y, pr el
mismo, el científico, de ganar. En
los finales donde un bando tiene
la ventaja material, la estrategia
prescrita consiste en cambiar pie.
zas, no peones, y reducir a una
posición de peones. Los finales
en que sólo hay peones en el ta­
blero son los má fáciles de ganar.
37. W . .
TxT
La recaptura deja a las negras
con sólo un peón de desventaja . . .
¡ por el momento!
38. R6C I
Con cada eliminación de pie­
zas del . tablero, el poder del rey
aumenta. Ahora amenaza el rey
a la ton y contribuye a atacar
al peón de la torre.
38. . . W TIT
Por extraño que parezca, la to­
rre sólo tiene una jugada en el
tablero.
¿Buscan la decisión las blancas
eliminando ahora al peón de la
torre?
I R V I N G C H E R N E V
39. R7C !
¡ No, no y mil veces no! Si 39.
TxPT, AI R t, y las negras ganan
una torre y la partida. ¡ Qué fácil
es extraviarse en un final sencillo!
La jugada del texto de las blan­
cas ahuyenta primero a la torre
de las cercanías.
39. Æ Æ . TI D
La torre tiene que salir de la
columna, abandonando al peón.
40. TxPT
Ahora no hay riesgo en la cap­
tura.
40 Æ . . , AI R
Con la esperanza de llevar el
alfil al flanco del rey y detrás de
lo� peones blancos del flanco de
dama.
41. T7T
La torre se apresura a acudir a
la séptima fila, que es el puesto
apropiado de una torre en el f­
nal.
41. . . . T2D t
De otra manera, el procedi­
miento de las blancas es 42. R6A t
a la desubierta, A2D; 43. P4CR,
Y no es psible detener al pón.

A J E D R E Z L Ó G I C O
42. R6T
El rey tiene que penanecer
cerca de su torre.
42. . . ¯ TxTf
No es posible evitar el cambio
de torres, por 10 que las negras
capturan primero
p
ara alejar al
rey blanco de 4T. SI el alfil puede
l legar allí, posiblemente causará
algunos dolores de cabeza.
43. RxT
Esta jugada merece la aproba­
ción de las blancas. Sus peones
del flanco del rey son móviles,
mientras que los peones negros
no pueden o no se atreven a ha-
• •
cer un mOVimiento.
43 . . . '
A4T
¡ Ahora, a ponerse detrás de los
peones del flanco de damal
44. P4T
No es posible rescatar a los peo­
nes del flanco de la dama, por lo
que las blancas ponen en mar­
cha sus peones del flanco del rey.
44. . . .
AiD
Después de tanta inactividad,
este alfil no sólo amenaza las vi­
das de todos los peones que están
en casillas blancas, sino que res­
tringe (por el momento) a todos
los peones que s hallan en el ala
del rey.
45. P3A !
Para salvarse. este peón huye a
una casilla nega.
45 . . . , AxP
Las neas toman un peón, más
para distraer a las blancas que
para otra cosa, pues no tienen a
la mano amenazas vetdaderas.
179
46. P4C
Prontas a refutar 46. . . . AxP
con 47. P5A, R2D (si 47. . . .
A7A; 48. R6C, y el peón de la
torre sigue su camino, o si 47 .
. . . P4R; 48. P6A, R2D; 49. P7A,
Y las blancas ganan); 48. P6A,
RI R, Y 49. R7C escolta al peón

en su cammo.
46. . . . R2D
El rey se apresura a detener a
los peones.
.
47. P5C
"El ansia de extenderse del
peón pasado", como dice Nim­
zovich.
47 . . . , P4R
Desesperada, pero no hay de­
fensa prometedora. Si 47. . . .
RI R; 48. P6C, A7A; 49. P5T,
A4A; 50. R7C gana para las blan­
cas.
48. P5A
La más sencilla. Los tres p�o­
nes pasados de las blancas debe­
rían ser 10 bastante convincentes.
48. . . . AxP
Si 48 . . . . A7A; 49. R6C. pro-
tegiendo al peón del alfil y
abriendo el camino para el pón
de la torre.
49. P6A
Indicando que es tiempo ron­
ceder. E peón no puede ser dete­
nido con 49. . . Æ RIR, porque
50. R7C hace pasar al peón.
49. . . . Abandonan
Helmosa ilustración de la téc­
nica de explotar las debilidades
en las casillas negras.
180
Partida Núm. 27
GAMBITO REHUSADO DE
L DAMA
BLANCAS
NEGRAS
Chekhover Rudakowsky
Moscú, 1945
1. P4D
Esta jugada, más que ninguna
otra, da ventaja en la apertura.
Quedan liberadas dos piezas de
inmediato, y un peón ocupa una
casilla central, como con l. P4R,
pero con 1. P4D hay otras ven­
tajas:
. El peón de dama está protegido
y a salvo de ataque inmediato.
Las blancas no están expuestas
a las amenazas sbre el peón de
su alfil del rey que suelen pre­
sentarse en las aperturas del peón
de rey. Su control de 5AD hace
imposible que las negras desarro­
llen su alfil del rey a 4AD para
atacar al vulnerable peón del al­
fil.
1 . . . , P4D
La manera más sencilla de evi­
tar que las blancas dominen el
centro con 2. P4R en la siguien­
te jugada.
2. P4AD
¡ La jugada clave en el gambito
de la damal El versátil peón del
alfil hace muchas cosas. Tres de
ellas tienen por objeto acabar con
el centro de las negras:
Se ofrece el cambio, de manera
que las negras pueden sucumbir
a la tentación de aceptar un peón
lateral a cambio de su peón del
centro.
Amenaza, cuando llegue el mo­
mento apropiado, con destruir el
centro de las negras por la cap­
tura del peón de dama.
Ejerce constante presión sobre
I R V I N G C H E R N E V
el peón de dama, de manera que
las negras tienen que dedicarse a
protegerlo.
Además de todo esto, la jugada
del peón del alfil asegura que la
columna del alfil quede libre y
despejada para la comodidad de
las piezas principales de las blan­
cas, al mismo tiempo que se abre
un camino para la dama, que
lleva al flanco de dama.
2. . . . P3R
Las negras fortalecen la posi­
ción de su peón central. En el
caso de que las blancas jueguen
3. PxP, están prontas a recaptu-
, ,
rar con un peon y mantener aSl
un peón en el centro del tablero.
Ésta es la defensa más sólida de
las negras, aUl cuando limita el
alcance de su alfil de dama.
3. C3AR
Es una excelente jugada, si bien
no tan aguda como 3. C3AD, que
aumenta la presión del ataque so­
bre el peón negro de la da­
ma. Cualquiera de las dos jugadas
satisface un mandamiento parti­
culaImente aplicable a las aper­
turas del peón de dama:
¡ Hay que desarrollar todas las
piezas tan rápidamente como sea
posiblel
"El principio más importante
de las aperturas", dice Capablan­
ca, "es el desarrollo rdPido y efi­
caz". (El subrayado es de Capa­
blanca).
3 . . . ,
C3AR
El caballo de las negras se mue­
ve hacia el centro, ataca la casilla
5R y aumenta la protección de
iD.
Es conveniente movilizar pri­
mero las piezas del flanco del rey,
ya que sólo se requiere desarrollar
dos de ellas para poder enrocar.
A J E D R E Z L ó G I C O
¾
4. A5C
I Jugada poerosa I El . alfil se
desarrolla y hace sentir su mano
sobre el caballo enemigo. N o hay
amenaza inmediata en la jugada.
Las blancas no hacen más que
"amenazar con amenazar".
4 . . . , A2R
La manera adecuada de elimi­
nar la clavada de un caballo. El
jugador inexperto suele impacien­
tarse y aleja al alfil con 4. ' @
P3TR; 5. A4T, P4CR; 6. A3C,
para descubrir después que ha
arruinado su posición de peones
en el flanco del rey como resul­
tado de su acción violenta.
5. P3R
Las blancas fortalecen su ceno
tro de peones y liberan al alfil del
rey.
5. . . ' o-o
Las negras ponen a su rey a
salvo antes de revelar sus planes
para el desarrollo de sus piezas
del flanco de la dama. Su caba­
llo de dama puede ir a 2D o,
después de un ataque sobre el
centro de las blancas, quizá a 3A.
6. C3A
Las blancas no tienen proble­
mas semejantes. Su caballo de
dama puede moverse a 3A, ya
que no obstruye al peón del al­
fil ni estorba la apertura de la
columna. En 3A, el caballo toma
parte activa en la lucha por el
control del centro.
6. . . Ñ CD2D
Nunca debe desarrollarse este
caballo a 3A antes de que se
mueva el peón del alfil de dama.
El peón debe tener libertad para
avanzar a 4A y luchar por obte-
1 81
ner derechos iguales en el centro
o para moverse una casilla a SA,
donde refuerza el centro de las
negras. Pero no debe obstruirse al
peón con ' " C3A.
El desarrollo con 6. CD2D es
más fuerte de lo que parece a pri­
mera vista. La posición queda pa­
ralizada por el momento, pero el
caballo está pronto a apoyar un
movimiento liberador y un ata­
que sobre el centro de las blan­
cas mediante . " P4A o . . . P4R.
7. D2A
Casilla magnífica para la dama.
Desde 2A, la dama ejerce su po­
derosa influencia en varias direc·
ciones: sobre la parci al mente
abierta columna del alfil y sobre
el centro, impidiendo que las ne­
gras se liberen con 7. ' " C5R.
Este intento de forzr algunos
cambios y sacudirse de la presión
es refutado con (después de 7 ¯ Ý Ñ .
C5R) 8. AxA, DxA; 9. PxP, CxC
(si 9 . . . . PXP; 10. CxP gana de
inmediato); 10. DxC, PxP; 11.
DxP, D5C t; 12. D3A, Y las blan­
cas han ganado un peón.
Otra característica de la jugada
7. D2A es que desocupa I D para
la torre, cuya presencia en la mis­
ma columna que la dama negra
disuadirá al adversario de hacer
una irrupción en el centro; Los
1 82
cambios de peones en el centro
despejarían algunas de las obs­
trucciones e intensificarían la pre­
sión de la torre sobre la columna:
presión que s extiende pr toa
la columna hasta la dama.
7 . . . , P3A
Esta jugada da slido apoyo al
peón del centro y proporciona
acceso a la dama al flanco de da­
ma. Parece bastante substancal,
pero la más agresiva 7. . . . P4A,
que disputa el control del centro
estableciendo un estdo de ten­
sión en él, poría haber sido más
conveniente. E peligro de retar­
dar . .. P4AD está en que quizá
las negras nunca vuelvan a tener
una oportunidad favorable para
jugarla.
8. A3D
Las blancas desarrollan una
quinta pieza que apunta al flanco
negro del ry, y están listas para
enrocar en cualquiera de las dos
alas.
8. .. . PXP
Las negras esperaron que las
blancas movieran su alfil del rey
antes de hacer esta captura. De
otra manera, el alfil recaptura y
se desarrolla al mismo tiempo. La
intención de las negras al despejar
4D es la de llevar su caballo a esa
casilla, forzar algunos cambios y
liberar su posicón.
Sin embargo, las negras han en­
tregado el centro de peones que
habían fOlmado tan cuidadosa­
mente.
9. AxPA
Las blancas s contentan con el
resultado del cambio de peone.
Se abren líneas que aumentan la
movilidad de sus piezas.
I R V I N G C H E R N E V
9 . . . ,
C4D
Evidentemente, para ob�igar a
las blancas a cambiar alfiles.
10. A
Es más sgura que 10. A4A,
CxA; 11. PxC, y las blancas que­
dan con un peón aislado de da­
ma. El peón mismo no está en
gran peligro, pero la casilla 5D
que s encuentra directameIte
frente a él sí lo está. Corre el ries­
go de ser ocupada indefinidamen­
te por una de las piezas negras.
Una piez estacionada C una c­
silla que se encuentre frete a un
peón aislado nunca podrd ser des­
alojada pcr peones eeigo.
JO . . , . AxD
La recaptra adecuada para
pitir que la dama entre en
juego; la captura con el caballo
hubiera sido un desarollo al re­
vés.
11. O-O
El rey encuentra un refugio
más seguro al mismo tiempo que
las torres están en posibilidad de
ponerse en contacto.
La psición de las blancas es
excelente, es el resultado del des­
arrollo simple y franco.
11. . . . P4CD
Una estocada al alfil para obli­
garlo a retirars. Además, las ne­
gras ganan tiempo para eldesaro-
110 de su propio alfil.
12. A2R
El alfil s retira, pero no a 3D,
donde un ataque mediante 12.
. .. C5C plmite a las neglas
cambiar caballo pr alfil. Las
blancas desean conservar al alfil,
que tiene excelentes perivas
A J E D R E Z L Ó G I C O
para el ataque cuando surja más
tarde en 8D ó 8AR.
12. . , . P8TD
La maniobra acostumbrada de
proteger al peón del caballo, de
manera que el peón del alfil que­
de en libertad para atacar el cen­
tro de las blancas. Si las negras
pueden jugar 13 . Æ . . P4AD, ten­
drán un juego respetable.
13. C4R !
¡ Descubriendo un ataque I La
dama amenaza al pón del alfil,
al mismo tiempo que el caballo
le impide avanzar a 4A. La idea
de las blancas es la de impedir
que el peón ocupe 4A (la indis­
pensable jugada liberadora en las
aperturas del peón de dama) y
lueo encerrar completamente a
las negras plantando una pieza en
SAD.
13. . . . A2C
Las negas protegen al pn
desrrollando otra pieza.
14. CSR !
¡ Estupenda estrategial Antes de
poner una pieza en SAD, las blan­
cas juegan para liberars de uno
de los guardianes de esa casilla,
el caballo negro en 2D.
Si hubieran jugado 14. CSA in.
1 88
mediata mente, entonces 14. . . .
CxC; 15. DxC, DxD; 16. PxD las
deja con un peón ocupando SAD,
lo que no habría tenido el efecto
de una pieza que M encontrara
en esa casilla. Un peón es inmóvil
y no hace mucho para restringir
al adversario. Pero una pieza irra·
dia poder en todas direcciones y
tiene un efecto terrible de restric­
ción sobre los movimientos del
enemigo en toda e área que la
rodea.
14. . . . TDI A
Desarrolla otra pieza y defien­
de al peón que estaba atacado por
dos piezas.
A las negras no les interes el
cambio 14 .
. . , CxC; 15. PxC. Las
blancas habrían podido entonces
llevar su caballo restante a 6D,
siguiendo con la coloación de su
dama en SAD para luego asfixiar
a las negras.
15. CxC
Elimina a una de las piezas que
cuidan la vital casilla SAD. . . .
• • •
15 . . . ,
DxC
y aleja a otra.
16. CSA !
Con el dominio de esta casilla,
la ventaja de las blancas Ö deci-
¬ .
184
siva en el sentido estratégico. Sólo
queda por explotar la posición
superior, traducirla en victoria, y
este proceso de consumar el triun­
fo es uno de los rasgos más fasci­
nadores del ajedrez.

16 . . . - D2A
Tanto la dama como el alfil
están atacados, de manera que la
dimu pellnanece cerca del alfil.
17. TRI D
La práctica de los maestros ha
demostrado que las torres son
más eficaces cuando controlan co­
lumnas abiertas.
¿Y si no hay columnas abiertas?
Entonces las torres deberán ser
colocadas en columnas parcial­
mente abiertas o en columnas que
ofrezcan perspectivas de abrirse.
¿Y si no parece existir ninguna?
Entonces las torres deberán ser
llevadas al centro para ejercer pre­
sión sobre las columnas centrales.
¡Pero hay que dearrollar las
torres!
17. ' " T(lAD)l D
Existen varias razones para esta
jugada:
La torre no tiene futuro en la
columna del alfil mientras el peón
que M encuentra en 3A impida
sus movimientos (y hay pocas
perspectivas de que el peón vuel­
va a la vida).
La torre desaloja IAD para el
alfil. Éste no puede permanecer
indefinidamente en 2C, donde
está obstruido por el peón del
alfil y donde la dama M encuen­
tra inmovilizada para su defensa.
18. T(IT)lA
La amenaza incidental de las
I R V I N G C H E R N E V
blancas de ganar un peón me­
diante 19. CxA, DxC; 20. DxPA
está subordinada al concepto es­
tratégico de intensificar la presión
sobre la columna del alfil.
18. Æ . M AlA
Las negras refutan la amenaza
de 19. CxA y liberan a su dama
de la misión de vigilar al alfil.
Ahora pueden especular para ob­
tener algún contra juego median­
te la irrupción 19. . . . P4R.
19. D4R !
Magnífica centralización de la
dama, que impide 19. . . . P4R
(pues el pón es tomado) y se pre­
para para desplazarse al flanco
del rey a fin de atacar en esa ala.
19. Æ . . C3A
El caballo, que es el mejor de­
fensor de la posición enrocada,
vuelve a 3A, atacando incidental­
mente a la dama.
Contra otras j ugadas, las blan­
cas podrían jugar 20. A3D, ame­
nazando 21. DxPT t. Esto haría
que M retirara el caballo o que M
debilitara uno de los peones del
flanco negro del rey al avanzar.
20. D4T
La dama evade la amenaza del
caballo y pasa al flanco del rey
A J E J R E Z L ó G I C O
para iniciar un ataque contra el
rey
20 . . . ' D4T

Las negras mtentan este con-
traataque sobre el flanco de la
dama, principalmente para dis­
traer la atención del adversario.
Poco pueden hacer para fortale­
cer la defensa de su flanco del
rey. Cualquier juga�a
.
de un peó
?
sólo sirve para debIlitar la POSl­
ción y reducir sus posibilidades
de ofrecer resistencia. La irrup­
ción en el centro con 20 . . . . P4R,
que proyectaban hacer, es arries­
gada, por no decir más, ya que
21 . D3C, que clava al caballo, es
muy incómoda.
21. P3TD
La manera más sencilla de sal­
var al peón de la torre y evitar
verse obligadas a mover la dama
a 5C.
21. . . , P5C
Esperando continuar con 22.
W W . PxP, que desorganiza el flan­
co blanco de la dama.
22. P4T
Las blancas rehuyen cualquier
cambio que pellnita a la dama
poner la planta en su territorio.
22. . . . C2D
Esforzándose por sacudirse el
dominio del caballo, que está es­
trangulando a su flanco de dama.
Si esperan demasiado tiempo, las
negras continúan el ataque con
23. A3D, seguido por 24. P4C
(para desalojar al caballo que im­
pide el mate). Después de la res­
puesta obligada 24. . . . PST, las
blancas juegan 25. P5C, forzando
1 85
el cambio de peones que abre la
columna del caballo. Las blancas
pueden entonces llevar su caballo
a 1 T Y desplazar una torre para
atacar sobre la columna abierta .
Contra esto, las negras no podrían
resistir mucho tiempo.
23. PSCD
Defiende al peón de la torre,
relevando al caballo de esa tarea.
23. . . . CxC

Casi no hay nada mejor. La
tentadora 23. . . . P4R sucumbe
ante 24. CxC, AxC; 25. T5A,
D2A; 26. TxPR, y las blancas han
ganado un peón.
24. TxC
El cambio de caballos da por
resultado que las blancas sustitu­
yan una pieza por otra en 5AD,
y ésta mantiene el dominio sobre
la posición.
24. . Æ . DSC
Es preferible a 24 . . . . D2A, en
que el ataque podría proseguir
así: 25. T( I D) IA, A2C (para pro­
teger tanto al peón del alfil como
al peón de la torre); 26. P5T (pa­
ra aislar al peón del caballo im­
pidiendo 26. . . . P4TD), Y las
blancas siguen con 27. T(IA) 4A
Y 28. TxPC, o con 27. ASA Y 28.
P5D.
25. T( I D)IAD
Cuando se doblan las torres en
una columna abierta, aumenta
más de dos veces la presión sobre
la columna (y sobre el adversa­
rio). La amenaza inmediata de
las blancas es 26. TxP.
25. M . , A2C

;
1 86
El alfil defiende a los dos peo­
nes que están en casillas blancas,
pero su movilidad es casi nu la.
El tema de la inmovilidad es
interesante. Aunque no siempre
es cierto que el jugador cuyas pie­
zas tengan más espacio en que
maniobrar disfruta de una ven­
taja, en la práctica da suficientes
buenos resultados para que nos
olvidemos de los casos excepcio­
nales. Es razonable afilar que
las piezas libres y sin obstáculos
no sólo tienen mayor poder agre­
sivo en la porción del tablero
que ocupan, sino que también
controlan y limitan las activida­
des del enemigo. Agréguese a es­
to la facilidad con que pueden
llegar a otras partes del tablero,
y se podrán ver cuáles son las
ventajas que se derivan de la pro­
piedad de moverse libremente.
Comparemos toas las jugadas
que pueden hacer las piezas de
cada bando. N o examinaremos su
valor, que puede ser bueno, malo
o indiferente. Lo que deseamos
ver es el alcance de su acción.
BLANCAS NEGRAS
Rey 2 Rey I
Dama 12 Dama 5
Tore (IAD) 8 Tore (lAR) I
Tore (5AD) I l Tone (ID) 8
Alfil 9 Alfil 2
ÆÆ ÆÆ
Totl 42 Totl 1 7
I Las piezas blancas son 250%
más eficaces que las negras! Con
tan grande disparidad en la mo­
vilidad (y, consecuentemente, en
la fuerza de ataque), ¿cuánto tiem­
po pueden continuar la lucha las
negras?
.
26. P5T
A fin de aislar al peón nero
del caballo, e incidentalmente
I R V I N G C H E R N E V
para hacer que la dama vuelva a
la segunda fila.
26. . . .
D2T
Si la alternativa 26. . W M D2A,
las blancas pueden reanudar las
operaciones en el flanco del rey o
buscar un peón en el flanco de la
dama con 27. A3A, T3D; 28.
T(I A)4A, seguido por 29. TxPC.
La ganancia del peón no dismi­
nuirá la fuerza del ataque de las
blancas ni reducirá su dominio
sobre la posición.
27. A3D !
Ahda que ha quedado fijo el
flanco de la dama, las blancas
vuelven su atención al flanco del
rey. Amenazan mate. Las negras
pueden acabar fácilmente con la
amenaza, pero sólo moiendo uno
de los peones próximos al rey y,
por lo tanto, ¡creando una debi­
lidad que será orgánica, perma­
nente e irremediable!
27. . . . P3C
Si 27 . . . P3T; 28. D4R obliga
a 28. . . . P3C, Y los dos peones
han sido arrancados de raíz. Las
blancas podrían continuar enton­
ces con 29. T5T, R2C (si 29 . . . .
PxT; JO. D7T t, o si 29. . . .
R2T; JO. D4A Y ganan); JO.
D5R t, P3A (ó JO. Æ Ñ Æ R2T, en
que la limpia clavada doble JI.
A J E D R E Z L ó G I C O
D5CR gana); JI. DSC, P4C (si
JI. . . . P4AR; J2. D5R t. R2T;
33. D7A t RIC; J4. TxPT gana);
J2. TxPT!. RxT; JJ. DST tJ
R2C; J4. D7T f.
Una manera más snclla, si las
blancas no desan molestars ana­
lizando combinaciones, sría man­
tener la presión y luego aumentar­
la. Por ejemplo: después de 27.
. . . PST; 28. D4R, PSC, en lugar
de jugar 29. T5T, las blancas po­
drían jugar 29. P4T, amenazando
con desorganizar los peones me­
diante JO. P5T. Si las negras con­
testan 29 . . . . P4T para detener
el avance, las blancas pueden to­
mar el peón de la torre con su
torre o seguir golpando con JO.
P4C, PXP; JI. P5T.
Después de la jugada del texto,
las negras tienen debilidades en
las cas}llas negras, y agujeros en
su posición.
28. D6A !
La dama s planta sin peligo
en uno de los agujeros ceados
por la jugada 27 . . . . PSC de las
negras. Un agujero es una casilla
como 6AR ó 6TR, fOlado pr
el avance de un peón cercano. E
una casilla débil porque ya no
s encuentra bajo la vigilanca
de un peón y queda vulnerable a
la invasión de una pieza eneiga.
Dicha pieza puede establecers có
moamente en uno de ess agu­
jeros, con la certeza de que nin­
gún peón eemigo porá inco­
moarla.
El plan de las blancas, ahora
que la dama s ha abierto paso
hasta una psicón dominante en
el flanco del rey, es clásico en su
simplicdad: avan el pn
de la torre del r a 4T, 5T Y 6T,
Y luego jugarán D7C f. Si des-
187
pués de que el peón llega a 5T es
capturado, entonces el mate con
la torre es la respuesta instantá-
nea.
28 . . . , TSD
Las negras desalojan ID, de
manera que su dama puede volver
a esa casIlla y desafiar a la de las
blancas. En el lenguaje del aje­
drez: si 29. P4T, DIT; JO. P5T,
DI D, Y la dama blanca debrá
abandonar 6D y refutar la ame­
naza de mate.
29. D7R
Un ataque sbre la tore ex­
puesta, de manera que las negras
tendrán ocupadas las manos de­
fendiéndos de las ameazas acu­
muladas. Las negras tienen tres
problemas, cada uno de ellos en
parte diferente del tablero:
a) En el flanco del r
cuidarse del mate.
b) En el flanco de la dama de­
ben librars del dominio de las
blancas.
cj En la mitad del tablero tie-
• •
nen que resatar vanas pIezas.
29. . . . T(IA)ID
Si, en lugar de ello, 29. . . ,
DIC; JO. A4R, TIA; JI. P4T,
D2A; J2. D6A; DID; JJ. DxD,
T(cualquiera de las dos)xD; J4.
AxPA ó J4. T(IA)4A, cn una
victoria fácil y rutinaria.
JO. P4T
Revive la amenaza de mate lle­
vando el pón a 6T y la dama
a 6A.
JO . . . , T(ID)2D
Hay que desalojar a l dama de
las cercanías. Las ne no jue­
g JO . . . . T(SD)2D, pues desan
que la primeta fila y la ID
puean sr usaas por su dama.

1 88
31. D6A
¡ La amenaza de mate se agu­
diza!
31. . . . DI T
¡ Sólo mediante una retirada
puede la dama negra acudir al
rescate!
Si las negras intentan JI. . . Ñ
T4D, o para impedir 32. P5T, las
blancas hacen el avance desalo­
jando primero a la torre con 32.
A4R.
32. A4R !
No inmediatamente 32. P5T, a
causa de 32. . . . D ID, que sería
la respuesta. Después de la juga­
da del texto (que, incidentalmen·
te, previene 32. . . . T4D). si las
negras j uegan 32. Ñ . . DI D, las
blancas cambian damas, capturan
el peón del alfil y ganan fácil,

aunque prosaicamente.
32 . . . , DI R
Con la esperanza de inducir a
las ,blancas a la prematura 33.
AxPA. en que 33. W Æ AxA; 34.
TxA, TxT; 35. TxT, TxP recu­
pera el peón y les da la oportu­
nidad de luchar.
33. P5T !
Cada paso que da el peón au­
menta el peligro para el rey ne-
o gro. El peón se dirige a 6T, donde
se establecerá firmemente en el
otro agujero de la posición ne­
gra.
33. . ¶ .
Tl D
La torre se retira a fin de que
el peón del alfil pueda tener tam­
bién la protección de la dama.
El hecho de que las negras se
dediquen a defenderse contra las
amenazas en ambos flancos del
I R V I N G C H E R N E V
tablero es la clave de la siguiente
jugada, que pone a las negras ano
te un problema insoluble (uno
de los más difíciles que puedan
presentarse).
34 . • AxPA !
Eliminando un peón que, al
parecer, está adecuadamente pro­
tegido_ Pero, como se verá, uno de
sus defensores está agobiado: la
dama no sólo debe defender este
punto (3AD) y la torre que se en­
cuentra en I D, sino que tienen
que cuidar las amenazas de mate
al rey.
34. • • •
AxA
Las negras deben tomar el al­
fil o perder algún material, pues
�on dos las piezas atacadas.
35. P6T!
Un Zuwischenzug. jugada inter­
media que amenaza mate instan-
,
taneo.
35. • • • RIA
o
En caso de la defensa alterati­
va 35. . . . DI A, la victoria es
obligada con 36. TxA (amena­
zando 37. TxT, TxT; 38. T8A,
DxT; 39. D7C t). DxP; 37. TxT,
TxT; 38. T8A t, y las negras de-
ben renunciar a su dama.
.
Æ J E D R E Z L ó G I C O
36. TxA
Ias blancas han recuperado su
pieza y ahora amenazan con 37.
TxT, TxT; 38. T8A, DxT; 39.
D8T t, ganando la dama.
36. . . . TxT
No hay mucho dónde escogr:
si las negras juegan 36. . . . D2D
(para responder a 37. TxT con
37 . . . . DxT), entonces 37. T7A,
DI R; 38. D7C es mate.
37. TxT .
Las blancas recuperan su tone
y se preparan para apoerarse de
la séptima fila con 38. T7A, lo
que evita que escape el rey y lo
amenaza otra ve con mate con
la dama.
37. . . . T2D
No hay alivio en 37 . . . . DxT,
pues lás blancas obtienen un final
victorioso mediante 38. DxT t,
DI R; 39. D6D t, RIC; 40. DxPT,
D2R (de otra mánera, 41. D7C
gana inmediatamente); 41. D6C,
y no es posible det�ner al peón
pasado.
38. T8A !
Atacando a la dama con su to­
rre no protegida. Bonita conclu­
sión, pero los amantes de la pre­
cisión y los pedantes pueden argu-
189
mentar que las blancas s perdie­
ron de la brillante combinación
38. D7C t, R2R; 39. TxPR t!,
RxT; 40. D5R t. Más de un ju­
gador ha tenido que sufrir que
algún astro menor le señale vic­
tórias más artísticas que las que
obtuvieron realmente, pues no
falta quien se complazc en encon­
trar algo que el maestro pasó por
alto. La razón de que el maestro
no hubiera visto el procedimiento
más breve consiste, en primer lu­
gar, en que no lo buscaba. La ju­
gada con que gana es aquella cu­
yos efectos previó desde antes y
que analizó concienzudamente
antes de iniciar su combinación
final. Una vez que se inicia la se­
rie de jugadas obligadas, no hay
razón para que pierda tiemp bus­
cando otras jugadas que puedan
conqucir a la victoria. Se necesita
tiempo para analizar combinacio­
nes, y el camino más corto, to­
mado apresuradamente, puede te­
ner alguna sorpresa desagradable.
La moraleja es la siguiente: Hay
que hacer la jugada que llee al
triunfo de la manera mds senci­
lla, y dejar la brillantez para
Alekhine y Keres.
Naturalmente, 38. . Ñ . TID;
39. TxT no ayuda en mucho.
39. D8Tt
Las blancas ganan la dama y la
partida.
Magnífico juego de las blan­
cas, que no aflojaron su control
de hierro. Rasgo caracteristico es
la circunstancia de que ninguna
de las piezas o peones de las ne­
gras, con la excepción del valien­
te peón en 5C, cruzaron por una
sola vez la cuarta fila: ¡el lado
negro del tablerol
1 9
Partida Núm. 28
CONTRA GAMBITO DEL
CENTRO
BLANCAS
NEGRAS
Tarrasch
Mieses
Gothenberg} 1920
1. P4R
En su delicioso libro Ajedrez
para la Noches de Invierno} es­
crito hace más de cien años, H.
R. Agnel proponía un interesan­
te argumento en pro de la supe­
rioridad de 1 . P4R en compara­
ción con 1 . P4D: "Al mover el
peón de dama dos casillas", de­
cía, "se da a la dama un alcance
de dos casillas y al alfil de la da­
ma un alcance de cinco casillas.
Pero al jugar 1 . P4R se da un al-


cance de cuatro caslllas a la dama

y de cinco casillas al alfil del rey.
Vemos, por lo tanto, que esta úl­
tima jugada es la más convenien­
te para abrir el juego. Hay tam­
bién otra razón de que esta ju­
gada sea · conveniente: el peón
ocupa una porción del centro del
tablero. Dos peones juntos en 4R
y 4D, apoyados por peones o pie­
zas, deben ser considerados como
la mejor posición militar, y hay
que mantenerla con toda la ha­
bilidad y per de que sa uno
capaz".
1 . . . , P4D
Con su primera jugada, las ne­
gras intetan eliminar la partici­
pación de las blancas en el domi­
nio del centro. Las negas están
dispuestas a correr ciertos ries­
gs a cambio de tener la iniciati­
va. Pero hay el peligro de que la
dama, al recapturar, entre en jue­
g demasiado pronto, y hay el pe-
I R V I N G C H E . N E V

ligro de que les quede una
ción inferior de peones.
2. PxP

POSI-
La más sencilla, y pone en as­
cuas a las negras. Las alternativas
2. P5R Y 2. C3AD son demasiado
apacibles y no incomodan a las
negras.
2. Æ Æ Æ DxP
Las negras pueden jugar 2. ' "
C3AR para no tomar con la dama,
pero la continuación J. P4D,
CxP; 4. P4AD, C3AR; 5. C3AR,
A5CR; 6. A2R deja a las blancas
con un magnífico centro y mucho
• •
mejores perspectIvas.
J. C3AD
El caballo se desarrolla y gana
un tiempo atacando a la dama.
Uno de los inconvenientes del
sistema defensivo de las negras es­
tá en que somete a su dama al
acoso de las piezas menores sin
que pueda, a su vez, hostigarlas.
La dama, por ejemplo, no puede
amagar con la captura de un ca­
ballo que está protegido, pues esto
equivale a dar la dama por un
caballo. tste, en cambio, puede
atacar y amenazar con la captura
de la dama, prtegida o no.
J . . . , D4TD
Esta jugada, que ejerce presión
sobre la diagnal que lleva al rey
blanco, es preferible a la vergon­
zosa retirada J . M . Æ DID. En am­
bos casos, las negras han tenido
que hacer dos movimientos con
su dama en lugar de desarrollar

otra pleza.
Al principiante le gusta dar ja­
que cada vez que puede, cosa que
aquí podría conducir a algo seme­
jante a esto: . J. . . Æ D4R t} 4.
A J E D l E Z L ó G 1 e o
..
A2R. A5C; 5. P4D. DSR; 6. ASR,
AxA; 7. CRxA, y las blancas tie-
• •
nen tres piezas en JUeo contra
una de las negras. y ésta es una
dama mal colocada.
4. P4D
Apoderándos una vez más del
centro. El pón ocupa 4D, ataca
las casillas 5R y 5AD. Y sirve. ade­
más. para liberar al alfil de dama.
4 . W . , P4R
¡ y una vez más las negras ata­
can al centro de las blancas!
5. CSA !
M ucho mejor que 5. PxP. a lo
que las negras responderían 5.
W W M A5CD.
Las blancas combinan una ame­
naza (6. CxP) con el desarrollo de

una pieza.
5. . @ . A5CD
Las negras no defienden a su
peón. sino que intensifican el ata­
que sobre el caballo clavado . No
les atrae 5 . . W . PXP; 6. DxP. que
no hace más que acelerar el des­
arrollo de las blancas.
6. A2D
¡ El ajedrez puede sr tan sen­
cillo! Las blancas ponen en juego
una tercera pieza . y. al mismo
tiempo. alivian la presión sobr
el caballo.
Además. amenazan 7. CxP. y
contra esto las negras no tienen
defensa en 6 .
. .
. CSAD. pues 7.
P5D; C5D; 8. CXP gana al peón.
¿Cómo responden las negras a la
amenaza?
6. . . . A5C
Respuesta: ¡ con otra davada!
Aparentemente. a las negras no
191
les interes la defensa rtinaria
ni el desarollo Ma!. Dean
que sus piezas salgn de sus rin­
cones para plear. Si esta estate­
gia es sólida. ¿qué sucederá con
toos los principios del
los preceptos que en manos del
maestro sn sus mejores aras?
Hasta ahora las han vio
lado las convenciones que gbier­
nan el desr ollo aprpiado por
• •
sus SIguientes actos:
a) Han puesto en juego a la
dama demasiado pronto.
b) Han movido dos la mis-
ma pieza C la aprtura.
c, Han desrrollado los alfiles
antes que los caballos.
d) Han iniciado un ataque an­
tes de complet su dC ollo.
L cuestión está en sbr si W
prían salir con la suya.
7. A2R
Las blancas continúan derro­
llándo. Sacn otr piea y eli­
minan la clavada de su cballo
del rey. La amenaza de 8. CXP s
agudiza.
7. . . . PP
l ne W ven
te obligadas a hacr esta cptur
. que lleva a una psicón favora­
ble a las blancas. Pero. ¿qué otra
cosa pueden hacer? Si prtegn al
pón del rey con 7 . . . . C3AD.
entonces 8. P3TD puede rsultar
embarazosa. Por ejemplo: si 8 . . . .
ASD; 9. P4C. DSC: 10. C4TD. su
dama está perdida; o si 8. ' Ñ
ARxC; 9. A; D4D; 10. P.
Y las blancas han ganado un pn.
8. CxP
La recaptura descubre un ata­
que sbre el alfil neo de dama.
1 92
8 . . . ,
D4R
La respuesta de las negras clava
al alfil y ataca al caballo, que no
está protegido. Las negras desde­
ñan 8. . . M AxA t, en que la re­
captura con 9. DxA t gana otro
tiempo para las blancas.
9. C(3A)5C !
¡ De pronto, las blancas se vuel­
ven agresivas! Protegen al caballo
expuesto, atacan al alfil negro del
rey y amenazan con ganar un
peón mediante 10. CxP t, DxC;
11. A(2R)xA. Todo ello tiene
por objeto buscar nuevos cambios
que aceleren su desarrollo y ga­
nen más y más tiempos en su
favor.
9. . . M A(5CR)xA
Las negras M ven forzadas a
una serie de cambios que elimi­
nan del tablero a todas las piezas
que han desarrollado.
JO. DxA
La recaptura clava a la dama
negra y la incapacita para evitar
el cambio de damas.
JO. . . M AxAt
También los alfiles tienen que
desaparecer. De otra manera, des­
pués de JO . . . . DxD t; 11. RxD,
A3D (para proteger al peón del
I R V I N G C H E R N E V
alfil); 12. CxA t, PxC; ]J. C5A,
las blancas ganah un peón.
11. RxA
La recaptura beneficia a las
blancas, pues lleva su rey hacia
el centro para el final y despeja
los últimos obstáculos para el des­
arrollo de las torres. Ahora pue­
den pasar a las importantes co­
lumnas abiertas en el centro. En
cuanto al rey, no estará en peli­
gro una vez que las damas des­
aparezcan del tablero. Y no hay
manera de que las negras impi­
dan su desaparición.
11. M . M DxD t
Retardar el cambio es peligro­
so: las blancas amenazan con ga­
nar una torre mediante 12. CxPt.
12. RxD
Las blancas toman con el rey,
naturalmente, pues no desean
desplazar al caballo centralizado.
Tarrasch mismo consideró que
la partida estaba ganada en este
punto: tiene cinco tiempos de
ventaja, una jugada del rey y dos
de cada caballo.
12. . Æ W C3TD
Jugada desmañada, pero de­
fiende al peón del alfil y facilita
el enroque en el flanco de la
dama. Si 12. M
.
RID, la torre
negra de dama habría tenido difi­
cultad para salir.
13. TRI R !
Muy eficaz porque impide que
las negras desarrollen su flanco
del rey. Si intentan 13 . . . M C2R,
entonces 14. R3A descubre una
clavada sobre el caballo e inmovi·
liza al rey para protegerlo, mien­
tras que 13. M W C3A se refuta
con 14. R3A t a la descubierta,
A J E D R E Z L Ó G I C O
RIA, Y la torre negra del rey que­
da encerrada indefinidamente.
13. • • • 0-0-0
El rey huye (movilizando al
mismo tiempo a la torre) en lu­
gar de pelmanecer en el centro
para ser hostigado por las torres
blancas.
14. CxPT t!
Combinación sorprendente, pe­
ro siempre aparecen combinacio­
nes para el jugador que ha esta­
blecido una posición superior. No
surgen por casualidad, sino que
son la consecuencia lógica del jue­
go ordenado y metódico.
A primera vista, la captura de
las blancas parece poco sólida,
pues sus dos caballos quedarán
pronto amenazados, y uno de
ellos, aparentemente, condenado
û muerte.
14. . Æ Ñ RI C
El rey ataca a un caballo, la
torre al otro. ¿Cómo escapan los
caballos? Si 15. C(7T)5C, PSAD
• • •
gana una pIeza, mIentras que åI
15. C(4D)5C, PSAD tiene el mis­
mo resultado. Dos caballos que
deenden entre sí para su protec-

• •
Clon son Impotentes ante un ata-
que de peones contra cualquiera
de ellos.
1 93
15. C(7T)6A t!
¡ El objetivol Las blancas obten­
drán una torre y dos peones por
sus caballos. No es un cambio pa­
rejo, pero, como veremos, hay
otras consideraciones aparte del
material.
15 . . , . PxC


Las negras no tIenen otra cosa,
pues 15 . Ñ . Ñ RIA pierde torre y
peón por el caballo.
16. CxP t
Continuando con la combina­
ción.
16. . . . RIA
Necesaria, a fin de capturar al
caballo.
17. CxT
Eliminando la pieza más po­
derosa de las negras. Después de
que su caballo sea tomado, las
blancas quedarán con dos piezas
contra tres, pero éstas son dos
torres dinámicas con todo el ta­
blero para moverse, mientras que
de las piezas negras, dos están in­
movilizadas en un rincón y otra
se encuentra mal colocada en un
lado.
17. Ñ . Ñ RxC
Las negras tienen todavía que
movilizar las piezas de su flanco
del rey y, al mismo tiempo, recha­
zar las amenazas en el flanc de la
dama. En esa ala, las blancas tie­
nen tres peones contra uno, y
esto, después del . cambio de peo­
nes, puede convertirse en dos
peones, contra cero.
Quiz las negras tengan que ha­
cer frente al avance de dos peo­
nes pasados y unidos etre si en
el flanco de l dama ..
1 9
18. TDI C t
I Más ganancia de tiempo! La
torre se apodera de la columna
abierta con jaque, y las negras
tienen que perder tiempo al sacar
a su rey de la línea de fuego.
18 . . . , RI R
Si 18 . . . . RIA; 19. R3A (ame-
nazando 20. T8R t, R2C; 21.
TD8D ganando una pieza), C3A;
20. T7R, TIA, Y las blancas pue­
den atacar en el flanco del rey
con 21. P4CR o iniciar el desbor­
damiento de su falange de peo­
nes en el flanco de dama median­
te 21. P3TD seguido por 22.
P4CD.
19. R3D t. desc.
El rey se mueve hacia el des­
organizado flanco negro de la da­
ma, donde la defensa será dificil.
19 . . . , C2R
De mala gana, según parece. las
negras desarrollan por fin su ca­
ballo del rey, pero, por otra par­
te, pierden con cualquiera otra
jugada. Si 19. . . . RIA¡ 20. R4A
(amenazando mate instantáneo).
P3C; 21. T8D t, R2C; 22. R5C.
y las blancas ganan el caballo de .
dama, o si 19. . . . RID; 20.
R4A t a la descubierta. RIA; 21.
T8R t, R2C; 22. 'D8D. Y cae el
caballo del rey.
I R V I N G C H E R N E V
20. R4A
El rey se sale de la trayectoria
de la torre y s prepara para ayu­
dar a los peones del flanco de la
dama.
20. W . . P4T
Es una manera peculiar de des­
arrollar la torre, pero, ¿de qué
otra manera puede salir del rin­
cón?
Las negras están preparadas
para repeler la invasión 21. R5C
con 21 . . . . T3T, seguida por 22.
. . M T3CD t.
21. T3D
Por ello las blancas abandonan
esa intención e indican que pre­
tenden doblar las torres en la co­
lumna del rey y ganar el caballo
clavado.
21. . . M CI CD
El caballo se retira para llegar
a 3A y ayudar a su compañero.
22. T(3D)3R
Duplica la presión y amenaza
con capturar el caballo.
22. . . . C(1C)3A
La única manera posible de sal­
var al caballo clavado.
23. P4CD
Preparándos para dar una es­
tocada al caballo defensor. ahu­
yentarlo y ganar al otro.
23 . . . , P3A
Proporiona una nueva posi­
ción para el caballo de la dama.
En respuesta a 24. P5C, ahora
pueden jugar 2 . M . . C4R t, in­
terceptando el ataque de las to­
rres. Si más tarde el caballo C
desalojado de 4R, puede retirars
Í
A J E D R E Z L ó G I C O
a 3CR, donde protege al caballo
del rey.
24. P4A !
Esto evita que el caballo pase
a 4R y renueva la amenaza de
25. P5C.
La posición parece perdida
para las negras, pero Mieses no
sólo se escurre ingeniosamente
para salir de la clavada y de sus
• •
terrores, S100 que conSIgue ten-
der una trampa sutil en que cual­
quiera podría caer.
24. . . . R2A !
Si las blancas intentan ahora
ganar una pieza, podrían caer en
lo siguiente: 25. P5C, C4T t; 26.
R4C, C4D t 27. RxC, T1 Tt.
25 P4TD
;
Las blancas evitan la trampa y
prosiguen con la sencilla estrate­
gia que gobiera toos los finales:
¡ Empujar al peón pasado I
25. . . . TICD
Deteniendo temporalmente la
marcha de los dos peones. Las
blancas no pueden jugar 26. P5T,
pues 26. . . . TxP t gana dos peo­
nes, y si 26. P5C, C4T t; 27. R5A
(no 27. R4C, C4D t, y han caído
en una trampa en que les darán
mate), C2C t 28. R4A (si juegan
a 4C ó 4D peniten el jaque con
195
el otro caballo, cosa que cuesta
el cambio), C4T t, y el rey no
progresa. Tiene que retirarse o
someterse al jaque perpetuo.
26. P3A
¡ Sencilla y fuerte I Las blancas
defienden al peón del caballo y
se preparan para avanzar el peón
de la torre.
26. . W . TID
No hay manera de impedir 27.
P5T, por lo que las negras inten­
tan el contrajuego en la colum­
na abierta.
27. T3D !
Brutal, pero necesaria. Las
blancas tienen que oponer torres
C la columna. Las negras ten­
drán que cambiar torres o alejar
su torre, dejando a las blancas en
completa posesión de la columna.
Uno de los puntos que el prin­
cipiante aprende dolorosamente
es que debe luchar por el con­
trol de cada centímetro de terri­
torio, ya sea una columna, una
diagonal o una casilla. Suele ser
necesario ofrecer un cambio de
piezas para obtener la posesión de
un punto o área importantes. Di­
chas ofertas no deben ser rehui­
das por el temor de que conduz­
can a una panida descolorida, o
de que semejante estrategia sa
poco deporúva. El jugador que
tiene ventaja material y contem-
• •
ponza porque qUIer ganar con
brillantez, y evita los cambios por
considerarlos descoloridos y poco
deportivos, no hace otra cosa que
torturar a su adversario. La victo
ria debe conseguirse de la mane­
ra más ráPida ' eficaz posible.
27. . . M
TxT
La entrega de la columna no
19
ofrece ningún futuro a la torre
en cualquiera otra columna, por
lo que prefieren cambiar.
28. RxT
Las blancas quedan con una
pieza contra dos. Pero su torre
solitaria, con su enOe movili­
dad, es más que suficiente para
los dos caballos negros, que deben
mantenerse en contacto constan­
te para obtener su mutua s
g
­
ridad.
28 . Æ Æ , RIR
El rey s apresura al flanco de
la dama para abrir paso al peón
pasado.
29. P5T
Cada jugada de este peón au­
menta el peligro de las negras.
Para vigilarlo deberán compro­
meter sus piezas, por lo que no
tendrán tiempo para pensar en
un contraataque.
29 . . . . R2D
Las negras se acercan al peón
de la tone, al mismo tiempo que
liberan al caballo de la clavada.
30. P6T
Pone fin a la pequeña excur­
sión del rey, pues 30 . . " RIA es
refutada con 31. P5C, y las negras
. tienen que entregar uno de sus ·
caballos. Adviértase, también, que
el tener dos caballos que depen­
den uno del otro para su defensa
no es una disposición ideal.
30. Æ " C4D
El caballo va en camino al
flanco de la dama. Al mismo tiem­
po, ataca al peón del alfil de rey.
I R V I N G C H E R N E V
31. TITD !
Una manera de refutar una
amenaza consiste en hacer caso
omiso de ella y responder con
otra más urgente. L amenaza de
las blancas es 32. P7T, que obli­
garía a las negras a sacrificar su
caballo por el peón.
31 . W , . C2T
¡ Hay que bloquear al peón 1 Si
31. Æ Ñ CxPAR t, 32. R4R,
CxPCR; 33. P7T, CxPT; 34.
TxC, y la victoria es elemental.
32. PSC
Estabiliza la posición de peones
en el flanco del rey antes de pro­
seguir el juego en el flanco de
dama.
32. Æ Æ , P3A
Con el doble objetivo de difi­
cultar aún más el avance del
peón blanco del caballo y de des­
alojar 2A para su rey.
33. T4T !
"¡Cada una de las jugadas de
las blancas en el final merece un
signo de admiraciónl ", exclama
con entusiasmo Mieses, que fue
quien jugó con las piezas negras
en esta partida.
A J E D R E Z L Ó G I C O
La idea de las blancas es pro­
teger al peón del caballo, de ma­
nera que pueda desalojar al ca­
ballo negro de su fuerte posición
en el centro mediante 34. P4A.
33. ' " C�C
El caballo no espera, sino que
se vuelve sobre la torre.
34. T5T
La torre se aleja, pero no pier­
de tiempo, pues amenaza al peón
negro de la torre.
34. . . . P�C
La única manera de salvar al
peón. Las negras pueden interpo­
ner el caballo en 4D en lugar de
ello, pero después de 35. R4A Y
36. R3C (para proteger al peón
del caballo), las blancas desalojan
al caballo mediante 37. P4A Y ga­
nan al peón de torre, que no está
defendido.
35. P4A
¡ Mantiene al caballo lejos de
4D para siempre 1
35 . . . . C(3C) IA
A las negras se lts están acaban­
do las buenas jugadas: no pueden
jugar 35 . . . . R�D a causa de 36.
P5A t, ni pueden apretar la posi­
ción del flanco de ry con 35 . . . .
P4AR sin dejar que las blancas
irrumpan más tarde por conducto
de 5R.
36. TI T
¡ Un poco sorprendentel Las
blancas posponen sus nuevas ma­
niobras con los peones del flanco
de dama y se proponen llevar su
torre y su rey a posiciones más
agresivas. El rey se mover a 4D y
1 97
luego a 5A, y la torre a la colum­
na abierta del rey para penetrar
por fin a la sexta o séptima fila.
Las negras tendrán entonces que
rechazar las amenazas de la torre
sobre los peones del flanco del
rey, y detener a los peligrosos
peones que avanzan en el flanco
de dama.
36. • • • C3D
Las negras no pueden hacer
otra cosa que defenderse paciente­
mente.
37. R4D
Mientras tanto, las blancas
p
ro­
ceden a llevar su caballo a 5
A
.
37 . . . , C(�D) IA
Si las negras juegan 37. . M .
R2A, prontas a responder a 38.
R5A con 38. ' " C5R t, las blan­
cas se abren paso con 38. TI R
(amenazando un mortal jaque en
7R), R2D; 39. R5A, C(�) IA; 40.
P5C.
38. R5A
El rey se encuentra ahora colo­
cado idealmente, y las blancas
buscan un final rápido cOn 39.
P5C y 40. P6C.
38. Æ . .
R2A
De ninguna manera 38. . . .
C3D, en que 39. TI D clava el
caballo. Una bonita continua­
ción podría ser entonces 39. . . . . .
C(2T) lA; 40. TxC t!, CxT; 41.
P7T, Y no es posible detener al
peón.

39. TI R
Listas para la invasión en 6R u
SR y una incursión sobre los peo­
nes del flanco del rey. .
19
39. . . . cse
Si 39 . . Æ . R2D (para impedir
que la toue pas a 6R u 8R);
40. P5C, PXP; 41. PXP, R2A; 42.
T6R, Y las blancas gnan sn
les plazca.
40. T7R t
, Por fin, la torre ilump en el
cmpo eneigol
40. . , . C2Dt
De ninguna manera 40. . . .
RIC; 41. T7C t, y las blancas ga­
nan uno o do caballos. Per esta
interposición con jaque parece
que pudiera dar toavía algunos
'dolores de cabeza a las blancas.
Por ejemplo: si 41. R4D, P4A t;
42. PXP, ClA t, y las negras ga­
nan una torre.
41. TxC t!
&
¡Brillante fnal! Después de 41.
. " RxT; 42. P5C, PXP; 43. PXP,
CIA (ó 43 . . . . R; 44. P t);
44. P6C por 45. P7T r-
suelve dudas que
pudieran
41. • • • Abanonan
Imprsionante muestra del arte
de us las ventajas
C
ue tienen su
orgn en l ganancIas de tiemp
durante l apr tura.

I R V I N G C H E R N E V
Partida Nú. 29
GAMBITO REHUSADO DE
L DAMA
BLANC NEGR
Marshall Tanasch
NUTembeTg, 1905
. 1. P4D
Si bien las aperturas del pón
de dama se juegan con la idea de
obtener cuanto antes una ventaja
en la posición, Marshall conside­
raba que la mejor manera de ini-

CIar un ataque era comenzar la
partida con l . P4D. Quizá una
de las razones para su punto de
vista haya sido que no era ya po­
sible confiar en que las aperturas
del peón del rey conducirían a
juegos abiertos con grandes posi­
bilidades para las combinaciones.
En los viejos tiempos, cuando las
blancas comenzaban con 1. P4R,
la respuesta casi automática era 1 .
. . . P4R. La blancas poían en­
toces ofrecer un peón mediante
2. P4AR, confiar en que sería acep­
tao y gzosamente a
Hsdelicias de un gambito del rey.
Al tomar el peón y afen arse tenaz­
mente a él, las negas ganaban
material, pero la pérdida de tiem­
p que esto entrañaba las dejaba
a la defensiva. Gradualmente, des­
pués de sufrir muchas derrotas,
los jugadores de las negras s can­
saron de ser víctimas de la bri­
llantez. Adoptaron una actitud
más racional y se hicieron cautos.
Recuuieron a 1. ' " P3R, ó 1 .
. . . P4AD, ó l. . . . P3AD, evi
tando en toos los cass el contac­
to directo durante las primeras
fases del juego. Esto tenía por re­
sltado que un jugador agresivo
que iniciara l partida con 1.
P4R s encnt frente a defen­
& que daban al
A J E D R E Z L ó G I C O
juego un rumbo poo familiar.
Tropezaba con posiciones cena­
das que requerían planes sistemá­
ticos en el momento en que se
desvivía por desatar el ataque. Se
le consideraba dueño de la inicia­
tiva. ¡ pero he aquí que s la ane­
bataban de las manos! ¿Cómo po­
día jugar un gambito (que, en el
mejor de los casos, es una aven­
tura arriesgada) si su contrincante
no lo complacía con la franca l.
M . . P4R en respuesta a su em­
prendedora jugada l. P4R?
Al iniciar la partida con l.
P4D, las blancas obtienen cierta
ventaja, por pequeña que sea,
contra cualquier sistema de defen­
sa, y con ella conservan excelen­
tes posibilidades de atacar.
l. . . . P4D
Sin duda. una de las respuestas
más enérgicas. Las negras estabi­
lizan la presión en el centro, impi­
den que las blancas fortalezcan su
dominio allí con 2. P4R Y abren
líneas para que dos de sus piezas
entren en el juego.
2. P4AD
La oferta de un peón para in­
ducir a las negras a entregar el
centro.
2 . . . , P3R
La toma del peón es perfecta­
mente sólida; cuando menos, no
ha demostrado sr una pérdida.
Pero, ¿por qué renunciar a un
peón central para ganar un peón
que, según resulta más tarde, es
imposible conserar? Efectivamen­
te, jugar 2. W . . PxP equivale a
cambiar un peón central por un
peón lateral, transacción que no
parece provecosa.
Después de la jugada de las

1 9
negras, su peón de dama se en­
cuentra fitmemente apoyado. En
el caso de J. PXP, las negas re­
capturan co un peón, conser­
vando un peón en el centro.
Es cierto que el alfil negro de
la dama queda encerrado por el
peón del rey, cosa que hace difí­
cil su desarrollo, y que éste es un
inconveniente para la defensa.
Pero si las dos primeras jugadas
de las negras son buenas, y proba­
blemente son las mejores respues­
tas al gambito de la dama, enton­
ces es posible apreciar la tenible
fuerza de esta apertura y por qué
tantos jugadores juegan l . P4D
sin titubear cuando tienen las pie­
zas blancas.
J. C3AD
Esta jugada es un poco más
aguda que desarrollar primero el
caballo del rey, pues inmediata­
mente se ejerce mayor presión
sobre el punto central 5D.
J. . . , C3AR
Tarrasch desaprobaba esta juga­
da del caballo, que casi toos
nosotros haríamos instintivamen­
te. Es cierto que 3AR es la casilla
más útil para el caballo del rey
en 99 y 44 / 100 de las ocasiones,
ya que desde alH influye podero­
samente en lo que sucede en el
centro, goza de gran libertad de
movimiento y s encuentra mag­
níficamente coloado para el ata­
que y la defensa
.
Pero Tarrash
temía la fuerza de la clavada que
poían llevar a cabo las blancas
sobre el caballo en la siguiente
jugada. Por consiguiente, en lu­
gar de J. Ñ . M C3AR recomendaba
que las negras disputaran el cen­
tro a las blancas inmediatamente
con 3 . . . . P4AD (que es casi
20
cial en cierta fas de las partidas
. del peón de dama), abriendo al
mismo tiempo la columna del al­
f para que la usen sus propias
piezas pesadas.
¿Por qué, entonces, se pregun­
tará el lector, hizo Tarrasch una
jugada que él mismo menospre­
ciaba? Su explicación es que ésta
fue la primera partida de un tor­
neo contra uno de los más nota­
bles maestros del mundo (Mars­
hall acababa de ganar el toreo
de Cambridge Springs sin perder
una partida, triunfando sobre
Lasker, Schlenchter, Pillsbury y
]anowsky) y no quería alejarse
tan pronto de los caminos reco­
mendados por la ortooxia.
4. A5C !
¡ Naturalmente! No sólo por
g
ue
el alfil ejerce incómoda preslón
sbre el caballo, sino porque es
conveniente
.
hacer jugadas que
perturben al adversario. Si Ta­
rrasch cree que la clavada del ca­
ballo es incómoa . . . ¡ hay que
clavar al caballo y hacerlo que se
sienta inquieto!
4. . .

CD2D
Parece torp, pues el
.
caballo
bloquea las pocas perspectivas de
que gozaba el alfil, pero las pie­
zas pueden salirse fácilmente del
camino de otras piezas. El caba­
llo debe estar en esta casilla y no
en �A, donde obstruye al peón
del alfil. A este peón no debe po­
nérsele ningún obstáculo para
que tarde o temprano avance a
4AD. Por poco valor que tenga
este peón, es una fuerza conside­
rable para disputar la posesión
del centro.
Con 4. . . Ý CD2D las negras
tienden una pqueña trampa pa­
ra los incautos, inventada por Ta­
nasch. Si las blancas, atenidas a
. I R V I N G C H E R N E V
la impotencia en que se encuen­
tra el caballo negro clavado, in­
ten tan ganar un peón con 5. PxP,
PxP; 6. CXP, las negras sacrifican
su dama mediante 6. . . . CxC
(rompiendo por la fuerza la cla­
vada); 7. AxD, tan sólo para recu­
perarla con otra pieza mediante
7. . . . A5C t; 8. D2D, AxD t;
9. Rx, Rx.
La moraleja es la siguiente: ¡ no
hay que dedicarse a la cacería de
peones en la apertura!
5. P3R
Esta clase de jugada del peón
no es una prdida de tiempo. Sin
una jugada liberadora del peón,
los alfiles nunca podrán salir al
campo de batalla, por lo que éste
es parte del proceso de desarrollar
las piezas.
Con la jugada del texto, las
blancas abren dos diagonales in­
mediatamente, una para su alfil
del rey y la otra para la dama. El
peón del rey rinde un servicio adi­
cional reforzando al peón del
centro.
5. . . . P�A
También las negras refuerzan a
su peón central y dan a su dama
una salida en el flanco de dama.
6. D2A
Es costumbre dC ollar pri­
mero las piezas menores, aproxi­
madamente en el siguiente orden:
Primero los caballos, general­
mente a 3A, pero, en cualquier
caso, hacia el centro.
Luego los alfiles (después de las
necesarias jugadas de los peones),
ya para controlar las diagonales
vitales, ya para clavar a los caba­
llos enemigs.
A continuación, es hora de que
la dama haga su aparición. Si en­
tra en el juego demasiado pronto,
incurre en
· el peligro de que la
A J E D R E Z L ó G I C O
hostiguen -y quizá de que la cer­
quen y la capturen' las piezas
. menores del enemigo.
Por último vienen las torres,
que después del enroque son lle­
vadas a I R, I D ó IAD para tomar
las columnas centrales que estén
parcialmente abiertas. Estas co­
lunnas propenden a abrirse com­
pletamente después de los cam­
bios de peones en el centro.
Este método de desarrollo no
debe considerarse en manera algu­
na como un curso fijo. En el aje­
drez, nada -ninguna convención,
principio o procedimiento reco­
mendados- han de llevarse a la
práctica de manera rígida. El va­
lor de toda jugada individual o
combinación de jugadas sólo pue­
de ser considerado con respecto a
su relación con la posición par­
ticular en que se presenten. De­
ben corresponder al plan general
de la partida que se juegue, modi­
ficándolas de acuerdo con el tem­
peramento del adversario. Es mu­
cho 10 que depende de lo que éste
haga o permita hacer a su ene­
migo. Por eso puede ser conve­
niente desarrollar la dama en la
sexta jugada o eprocar en la de­
cimasexta.
En esta posición, las negras han
indicado que podrían contraata­
car con 6 . . . . D4T Y 7 . . . . A5C,
201
clavando al caballo de la dama y
aumentando luego la presión que
se ejerce sobre él. Quizá hubiera
sido más oportuno que las blancas
movilizaran otra pieza menor me­
diante 6. C3A (que es como poner
dinero en el banco), con la mira
de acelerar el enroque o quizá de
neutralizar la presión sobre el ca­
ballo de la dama llevando el caba­
llo del rey a 2D.
6. . . ^ D4T
Jugada multifacética: la dama
no sólo elimina la clavada del ca­
ballo del rey, sino que inicia la
acción opuesta clavando al caba­
llo blanco y amenaza con intensi­
ficar la presión llevando el alfil
. a 5C. Como atracción adicional.
las negras tienden una pequeña
celada en que caen los descuida­
dos, y entre ellos podrían incluir­
se incluso muchos jugadores ex­
pertos que a veces juegan la aper­
tura de una manera superficial.
La celada podría atrapar a un ju­
gador que desarrollara inocente­
mente su alfil a 3D para encon­
trar que la respuesta 7. . . . PxP
amenaza a ambos alfiles de un
golpe y que después de que jue­
gue 8. AxC, PxA atacando a su
dama, perderá el alfil.
Conviene decir en este punto
que Tarrasch no espera que Mar­
shall caiga en una trampa tan ele­
mental. Los maestros no las tien­
den si ello entraña pequdicar su
propia posición. U na cosa es una
trampa que surge en el curso na­
tural del desarrollo, pero es im­
perdonable jugar buscándola deli­
beradamente a riesgo de perder
tiempo valioso.
7. PxP
Las blancas neutralizan el ata­
que indirecto de la dama sobre su
alfil y despejan la columna del al-
202
f de dama para uso de sus piezas
mayores.
7. . . .
CxP
Tarrasch había proyectado re­
capturar con 7. . . . PRxP a fin
de consrar un peón en el cen­
tro. Ahora se da cuenta de que
puede haber peligro en retardar
el desarrollo de las piezas del flan­
co de dama. Su alfil de dama está
encerrado en un lado por el ca­
ballo de dama, y su caballo, a su
vez, debe pelmanecer donde se
encuentra, ya que apoya al caba­
llo del rey. Si intenta desarrollar
el alfil en el flanco de la dama,
entonces, después de . . . P3CD,
corta la retirada de la dama.
Pero la estrategia de un maes­
tro debe ser flexible: debe ser
consecuente con los requerimien­
tos de l posicón particular. A
Tarrasch le gustaría mucho tener
un fuerte centl"O de peones, pero
no s atreve a descuidar las exi­
gncias del desarrollo. Por eso
acata a Nimzovich, quien dijo en ·
cierta oasión: "La renuncia al
centro no debe considerarse iló­
gica; ¿acaso la felicidad no fue
tal tan sólo poque duró poco
tiempo? No se puede ser siempre
feliz".
,
Mientras tanto, el caballo au­
menta la presión sobre el caballo
clavado de las blancas y renueva
la amenaza de ganar al alfil ex­
puesto mediante 8. ' " CxC; 9.
PxC, DxA.
8. CSA .
"En su ansiedad", dice Tarrasch,
"por defender al alfil amenazado,
las blancas incurren en un error
decisivo" .
Es éste un ejemplo interesante
del valor que tiene la oportuni­
dad en el ajedrez. El hecho de
que una jugada nOl mal de des-
I l V I N G C H E l N E V
arrollo tenga fuerza intrínsca de­
pende de que sea útil C l posi­
ción qu se tiene en el tablero y
• • • •
no en poSICIones vagamente SImI-
lares.
A pesar de que el caballo ocupa
un puesto muy útil en 3AR y de
que al mismo tiempo protege al
alfil, su desarrollo es demasiado
prematuro o demasiado tardío.
Las blancas no hacen nada para
resolver el problema de su caballo
clavado. Allí es donde se ejerce
presión, allí es donde amenaza el
peligro.
Más conveniente es 8. P4R en
su lugar. desalojando al caballo
negro y obligándolo a que revele
sus intenciones. Si entonces 8. M M
CxC; 9. A2D, D5T; 10. DxA re­
suelve una situafión incómoa.
8 . . , . A5C
Triplicando el ataque sobr el
caballo. Las negras amenazan con
ganar de inmediato mediante 9.
. . Ñ CxC; 10. PXC, AxP t, seguido
por 11_ Æ . . AxT.
¿Cómo harán frente las blancas
a esta amenaza? Si hacen la juga­
da natural 9. TIA, el caballo que­
da protegido de manera adecua­
da: está atacado tres veces y de­
fendido otras tres. Pero entonces
las negras aprovechan un hecho
curioso relacionado con el poder
de una pieza clavada: rio sólo es
incapaz de moverse, sino que tam­
bién ha perdido su capacidad de
defender a otra pieza. Traducido
lo anterior al lenguaje del aje­
drez en esta posición, significa
que si 9. TIA, DxP !, captura sor­
prendente a primera vista, pero
evidente si uno advierte que el
poder defensivo del caballo es ilu­
sorio, ¡ que no existel Hago hin­
capié en esta circunstancia por­
que es muy importante. Su cono-
A J E D R E Z L ó G I C O
+
cimiento y su aplicación han he­
cho que muchos reinados (del
ajedrz) s desmoronen.
Tantas consideraciones por la
toma .de un miserable peón de
torre? Veamos lo que podría suce­
der a partir de aquí:
Después de 9. TIA, DxP, el
método de las negras es clásico en
su simplicidad. Continúan
.
con
. . . AxC t y, después de la recap­
tura con el peón, cambian
.
damas.
Tienen un peón de ventaja, pero
no es suficiente para dar mate.
• •
Necesitan aumentar su supenon-
dad material lo bastante para jus­
tificar su ataque al rey, cosa que
sólo podrían conseguir transfor­
mando en dama uno de sus peo­
nes. Por ello seleccionan al candi­
dato más probable, en este caso el
peón pasado de torre, y lo hacen
subir por el tablero en cada opor­
tunidad que se les presnta. El
avance del peón pone al adver­
sario ante un problema que se
agudiza con cada pas que da.
Tendrá que tomarlo o bloquearlo
completamente y en cualquiera
de los dos casos distraerá una o
varias piezas para hacerlo. La de­
fensa tendrá también la carga de
vigilar constantemente al peón, y
al mismo tiempo tendrá que pre­
venirse contra un cambio súbito
del ataque sobre el rey. Lo que
suele suceder es que habrá de re­
nunciar a una pieza a cambio del
peón o aceptar nuevos cambios
de piezas, procedimiento que lleva
a la pérdida inevitable.
Los planes de largo alcance co­
mo éste no se basan en cálculos
exactos; representan una idea ge­
neral del método para ganar en
posiciones de esta naturaleza.
9. R2D
No es una jugada muy seduc-
20S
tora, pues el rey pierde el derecho
de enrocarse, pero es la única ma­
nera de prevenir la prdida de
material.
9. . . . P4AD !
"Da en el clavo", dice Ta­
rrasch. Con el subscuente cam­
bio de peones se abrirá la colu�­
na del alfil, aumentando el pelI­
gro del desdichado rey.
10. P3TD
Las blancas desean llegar a una
decisión. La alternativa JO. P4R
se viene abajo con 10. . . @ PxP;
11. PXC (u 11. CxP, CxC; 12.
PxC, DxA t, y las negras ganan
una pieza: el alfil expuesto q

e
parecía condenado desde el prm­
cipio), PXC t; 12. PXP, DxPD t,
y las negras tienen un peón de
ventaja y una posición victoriosa.
10 . M . , AxC t
Tarrasch simplifica y previene
las dificultades que acompañan a
los cambios, como 10. . . . PxP;
11. P, PxC t; 12. DxP, DxT;
J3.DxP, TIA; 14. P4R, CxP; 15.
A5C, DxT; 16. D6A Y las blan­
cas forzan el mate. Es cierto que
las negras podrían salvar la par­
tida en su jugada decimaquinta
con 15 . . . Æ D4T, pero, ¿por qué
arriesgar todas estas complicacio­
nes si es posible mantener la ven­
taja con medios menos aventura­
dos?
204
11. P
La única manera en que pue­
den recapturar las blancas.
11 . . . , PxP
Continuando la encomiable ta­
rea de abrir la columna del alfil
de dama.
12. PRxP
Una vez más las blancas no tie­
nen otra fOlma de capturar: el
peón del alfil está clavado, y 12.
CxP se refuta con 12 M . . . CxPA;
13. DxC, DxA, y las negras han
ganado un peón.
12. . . . C(2D)3C
Desaparece el caballo clavado
de las blancas, pero lo sustituye
un peón, y éste está clavado! Es un
buen blanco, po
r
lo que laS ne­
gas dirigen su fuero contra él.
Amenazan con atacarlo de nuevo
mediante 13 . . . , C5T o con 13.
. . . A2D seguido por 14 . . . ,
Tl AD.
13. A3D
i Por fin, otra pieza del flanco
del rey ve la luz!
13. . . . A2D
Las negras pueden atacar al
peón con 13 . . . , C5T, pero pre­
fieren completar primero su des­
arrollo. "Además", dicen parafra­
seando a Nimzovich, "el peón no
puede escapar".
14. TRIAD
Las blancas tienen que defen­
derse y desarrollarse al mismo
tiempo. Si tienen un momento de
respiro, librarán a su peón clava­
do con 15. R2R, 16. A2D· Y 17.
P4A.
14 . . . , TIAD
¡ Pero las negras no cejan si·
quiera un momento! La torre se
apodera de la hermosa columna
abierta e inmediatamente contri·
I R V I N G C H . R 1 . V
buye a aumentar la presión sobre
el inmovilizado peón del alfil.
15. D3C
Con la intención de inducir B
las negras a jugar 15 . . . . C5T;
16. DxP, TxP; 17. TxT, DxT t;
18. R2R, en que tienen algún

con traJ uego.
15. . . .
.
O-O
"Alejemos primero al rey del
campo de batalla", piensa Ta·
rrasch, "y acerquemos la otra
torre".
16. R2R
Es evidente que el peón del al·
fil está perdido, pues las negras
pueden atacarlo con más piezas
de las que pueden traer las blan·
cas para su defensa, por lo que és­
tas ahorran tiempo abandonando
al peón y huyendo con su rey.
16. . . . TxP
La primera ganancia de mate·
rial, y con ella la irrupción en la
. .
,
.
poslclOn enemiga.
17. TxT
La negativa a cambiar torres
con 17. D2C permite que las ne­
gras retengan el dominio de la
columna abierta.
17 . . . , DxT
M ucho mejor que tomar con el
caballo. La idea de las negras es
la de ocupar una avanzada estIa·
A J E D R E Z L ó G I C O
tégicamente fuerte en la columna
abierta o provocar el cambio de
damas. La eliminación de ambas
damas simplificaría las cosas para
su ventaja, pues tienen un peón
de ganancia.
18. DI C
Obligadas a retirarse, las blan-
• •
cas conslguen mcorporar una
amenaza a la jugada de la dama
de 19. AxP t, recuperando su
peón.
18. . . . P�TR
La manera más sencilla de sal­
var al peón, que da al rey una
casilla a donde pueda huir de un
ataque por sorpresa en la última
fila.
19. A2D
Rechazada, también est pieza

se retIra con una amenaza.
19. . . . D2A
La dama abandona de mala
gana la bella avanzada en 6A,
pero continúa en la importantí­
sima columna del alfil. Adviér­
tase la razón de que la dama es­
coja la casilla 2A: en �A estorba
la acción del alfil; en lA sucede
lo mismo con la torre.
Las negras amenazan 20. . . .
C5A t, obligando a cambiar el ca­
ballo por uno de los alfiles blan­
cos.
20. RIA
¿Se retiran todas las piezas?
205
20. . . . C5AD
Se inicia una nueva fase. Las
negras llevan sus piezas al terri­
torio enemigo, donde controlarán
las casillas clave y restringirán los
movimientos de las blancas limi­
tando la movilidad de sus piezas.
21. Al A
Casi el único lugar que quéda
si las blancas desean conservar sus
dos alfiles.
21. . . .
A5T
y esta jugada reduce las activi­
dades de la dama blanca.
22. D2T
¡ Ataque doble sobre el caballo!
No es tanto una amenaza cuanto
un recurso cómodo para llevar la
dama al flanco del rey. Natural­
mente, la única oportunidad que
les queda a las blancas es la de
idear alguna especie de contra­
ataque. El juego pasivo no h3á
otra cosa que llevarlas gradual­
mente al aplastamiento.
22. . . . TIA
Protege al caballo y, simultá­
neamente, toma posesión indispu­
tada de la columna del alfil.
23. D2R
206
Las . blancas se proponen crear
dificultades jugando 24. D4R
(que amenaza 25. D7T t, RIA;
26. D8T t, R2R; 27. DxPC). Lue­
go, si 24 . . . . C3A; 25. D4T, ame­
nazando 26. AxP, podría dar la
oportunidad de atacar en el flan­
co del rey.
23. ' "
C6A!
Esta jugada no sólo pone fin a
cualquiera esperanza que pudie­
ran abrigar las blancas de iniciar
una contraofensiva, sino que res­
tringe a su dama, que está ataca­
da, ¡ a una sola jugada posible!
¡Tal es el grado de la dominación
de las negras en el tablero!
24. DI R
¡ El único refugio que queda
contra los tenibles caballos que
cubren siete de las casillas de hui­
da de la dama!
24 . . . ,
C4T
Con la evidente intención de
penetrar aún más profundamen­
te en la posición de las blancas
mediante 25. ' " C6C. Por prin­
cipio de cuentas, esto se traduci·
ría en la ganancia del cambio.
25. AxP
¡ Enseñando los dientes con la
ferocidad que nace de la desespe­
raciónl
La partida no s hubiera salva­
do con 25. A2D, porque después
de 25. . . . C6C (los caballos cir­
cunsciben ahora las actividades
de la torre, como hicieron con la
dama); 26. AxC, DxA; 27. TID (ó
27. DxD, TxD; 28. TID, C8A, y
las negras ganan el cambio o uria
pieza), C8A, y el ataque sobr la
torre y el alfil de las blancas ga­
nará algún matelal.
I R V I N G C H E R N E V
25. . . . C6C
La toma del alfil podría lle­
var a la victoria, pro, ¿por qué
exponer inútilmente al rey? La
jugada del texto de las negras
es más sencilla y está más acorde
con sus maniobras en el flanco
de la dama.
26. A2D
Las blancas no poían rescatar
a
.
la impotente tone, por lo que
tIenen que contentars con ha­
ber recuperado el peón perdido.
26 . . . , CxT
La ganancia del cambio
culminación de las hábiles
das de los caballos.
27. DxC
es la

Juga-
Las blancas tienen qu� captu­
rar de esta manera y no con 27.
AxC, que pierde una torre des-
pués de 27. ' " DxA.
'
27. Æ . . A4C !
¡ El bello arte de la simplifica­
ción! Las negras cambian piezas
para reducir la resistencia. Con
menos piezas en el tablero, las
blancas pueden introducir menos
complicaciones, al mismo tiempo
que la ventaja material de las ne­
gras se hace proporcionalmente
mayor. Obsrvese la manera en
que las negras provocan estos
cambios sin debilitar su
d
ominio
,
de la posición.
28. AxA
Tan buena como la mejor: si
28. AxC, AxA t seguido por 29.
. . . DxA, con lo que ganan una
pieza, o si 28. DxC, DxD; 29.
AxD, A t, sguido por JO. . . ¯
TxA, Y las consecuencias son las

mISmas.
A J E D R E Z L Ó G I C O
28. Ñ . . CxA
Después de la recaptura, las ne­
gras amenazan 29 . . . . D5A t, �O.
RIR, C6A, y la amenaza de mate
en 7R obliga a jugar JI. AxC, en
que JI . . . . DxA t; J2. DxD, TxD
deja una posición en que la vic­
toria resulta elemental.
29. P3C
Las blancas esperan encontrar
abrigo para su rey en 2C, donde
se halla menos expuesto, y crear
un apoyo de peones para el alfil,
que podría comenzar otra vez su
vida en 4A.
29 . . . . D3A !
La dama deja sentir su peso en
las casillas blancas que se han de­
bilitado con la última jugada de
las blancas. El ataque sobre el
caballo gana un tiempo para la
nueva penetración de la dama en
el territorio de las blancas.
JO. R2C
El avance del caballo, como,
por ejemplo, a 5R, pierde la dama
después de JO. . . Ñ D8T t, mien­
tras que la protección del caballo
con JO. R2R desemboca en JO.
' " D5R t, JI. A3R, T7A t; J2.
C2D (ó J2. RID, C6A t, ganan­
do), C6A t; JJ. RI R, D8T t, y
mate en la siguiente jugda.
,
JO . . . . TID
Ahora a esta columna, donde el
peón aislado constituye un mag­
nífico blanco.
JI. A3R
Defendiendo al peón de la da­
ma, pues el caballo clavado no
constituye ningna protección.
JI. . . Ñ D5R
La dama se abre paso más pro­
fundamente al corazón de la posi­
ción.
J2. D2C
Las blancas s esfueran
p
or
dar a su dama algún juego, mIen­
tras las otras piezas se agupan
para protegerse mutuamente.
La dama no se apresura a ap­
derarse de la columna abierta, ya
que después de J2. DIAD, CxPD;
3J. AxC, TxA, la amenaza de 34 .
. , . T6D es más de lo que pueden
soportar las blancas.
J2. . Ñ . T4D !
¡Jugada diabólical No sólo pro­
tegen las negras a su caballo, sino
que amenazan con ganar el de las
blancas mediante JJ . . . . T4AR;
34. D2R, CxPD !, que es un ata­
que sobre la dama y un triple ata-;
que sobre el caballo. ¡ No hay res­
puesta posible, pues las blancas
están clavadas por todas partesl
33. P4TD
Ahuyentando al caballo para
que ya no amenace al peón de la
dama.
JJ. . M Ñ C3D
El caballo se aleja, cuidando de
proteger al peón del caballo de
dama.
J4. A4A
De no sr asf, las negas juegan
208
34.
• • •
bas
¬
. . , P4CR, amenazando 35.
P5C ó 35 . . . M T4AR, ¡ O am­
jugadas!
34 . . . ,
C4A
Atacando una vez más al peón
de la dama.
35. A3R
Las blancas no pueden jugar
35. DxP, CxPD, y su dama no
puede volver atrás para salvar al
caballo.
35. . . Æ CxA t
Más sencilla que la combina­
ción que se inicia con 35. . . .
P4R. Después de la jugada del
texto desaparecen otras dos pie­
zas del tablero y caerá otro peón.
36. PxC
Las blancas tienen que recu­
perar.
36. • • • DxPR
Esto elimina la clavada del ca­
ballo, pero éste tendrá que per­
manecer donde se encuentra pro­
tegido por el peón de la dama.
37. P4C
Las blancas no deben jugar 37.
DxP, porque la respuesta 37 . Ý Ý ,
D7R t obliga al rey a alejarse del
caballo y les cuesta una pieza. La
jugada del texto impide que las
negras aumenten su presión me­
diante 37 . . . . T4AR .

37 . . . , P4A
Las negras pueden darse el lu­
jo de abrir la posición. Su rey, al
quedar expuesto, sufre menos que
el rey blanco. Naturalmente, la
amenaza es 38 . . . . PxP, ganando
de inmediato.
38. · P5C
1 R V 1 N G e H. E R N E V
Si 38. P3T, PxP; 39. PxP, D5A;
40. P5C, D5C t; 41. R2A, T4AR,
Y las amenazas de 42 . W . . DxC t
y 42. . . . DxPC no podrán ser re­
futadas.
38. . . W D5R
¡ Clavando una vez más al ca­
ballo!
39. D3A
Evitando cuidadosamente 39.
DxP, en que 39 . W . M P5A las pone
ante la pérdida del caballo me­
diante 40. Æ Ñ D7C t, o del peón
del rey con 40. . . . TxP t.
39. . . M P5A
No juegan inmediatamente 39.
. . . P4R, porque 40. P6C permite
que . las blancas amenacen mate

repentmo.
40. D8A t
Si las blancas hubieran intenta­
do 40. P6C, entonces 40. . . .
T4C t pone fin a la carrera del
peón del caballo.
40 . . . , R2T
Para escapar a los nuevos ja­
ques de la dama.
41. D3A
De vuelta a la defensa del ca­
ballo y del peón de la dama.
A J E D R E Z L ó G I C O
41. . ¾ ' P4R!
El principio de la última fase:
la destrucción del centro de las
blancas.
Esta jugada es más fuerte que
41. . . . TxP ti 42. R2A, T4TR;
43. P4TR, Y las blancas amena­
zan con 44. C5C t.
La idea de la jugada del texto
es continuar con 42. . . Ñ TxP,
mediante la cual las negras con­
siguen lo siguiente:
La demolición del centro de las
blancas.
La amenaza de victoria inme­
diata con 43 . . . Ñ T6D.
La seguridad (si lo anterior no
es bastante convincente) de que
quedarán dos peones pasados en
el centro.
42. P4TR.
Marshall ve que 42. PxP pierde
una pieza después de 42 . . . . T6D,
pero todavía tiene algunas sor­
presas preparadas.
42 . Æ . , TxP
Con la intención de atacar a la
dama y el cabano mediante 43.
Æ " T6D, aislando incidentalmen­
te a la dama de la defensa del
caballo.
43. P6C t
tsta es una de las celadas: si
las negras juegan 43 . . Ñ Ñ RxP,
las blancas responden 44. D3C (al
parecer, con la intención de obte­
ner el jaque perpetuo), T6D, y
ahora, en lugar de 45. D6R t las
blancas juegan 45. DxT, de ma­
nera que después de 45 . . W W DxD;
46. CxP t seguido por 47. CxD
recupera la dama y gana una
torre.
43 . . . , R3T
Las negras escapan de ésta.
44. R2T
20
Por lo que las blancas tienden
otra: si 44. . . . T6D; 45. DxP,
DxC; 46. D5C f.
44. . . . D7R t
tsta no tiene respuesta: si 45.
RI C, T8D ti 46. CI R, TxC t
gana, o si 45. R3T, T6D, clavan­
do al pobre caballo por última
vez, y desaparecen los últimos in-
.
dicios de resistencia.
Partida Núm. 30
GAMBITO REHUSADO DE
L DAMA
BLANCAS
Capablanca
NEGRAS
Villegas
Buenos Aires, 1914
1. P4D
En esta partida, el arte del aje­
drez se reduce a una sencilla fór­
mula:
Obtener un peón pasado, hacer­
lo subir por el tablero y ¡ganar!
Las blancas comienzan ponien­
do la planta en el centro al mis­
mo tiempo que liberan dos de

sus pIezas. ,
1. W . . P4D
Quizá sea la respuesta más fuer-
.
te de las negras. Iguala la presión
e impide que las blancas mono­
policen el centro con 2. P4R.
2. C3AR
El caballo salta hacia el centro,
intensificando la presión del peón
sobre 5R. El caballo cumple me­
jor su misión en SA, donde cubre
210
ocho casillas en el circulo de su
ataque.
2. . . . C3AR
Las negras aplican la misma
fÓlula, desarrollando el caballo
del rey a su posición más eficaz.
Aparte de su admirable potencial
para el ataque, el caballo es tamo
bién de gran utilidad mientras s
mantiene a la espera. E el servi­
cio del rey, especialmente después
del enroque, el caballo defiende
como no puede hacerlo ninguna

otra pieza.
3. P3R
No es el procedimiento más
enérgico, pero las blancas no ne­
cesitan ser agresivas desde el prin­
cipio. La apertura misma es tan
fuerte que las blancas pueden (ar­
mar una posición terrible con tan
sólo desarrollar sus piezas de ma­
nera que ocupen las casillas más
adecuadas sin pérdida de tiempo.
El método es la simplicidad

mISma:
Poner cada piez a trabajar y
no mover ninguna hasta que el
desarollo se haya completado.
El hecho de que 3. P3R libere
un alfil, pero encierre a otro no
es de gran importancia, pues el
alfil de dama puede entrar en el
. juego mediante D2C. Las blancas
no revelan sus intenciones especí­
ficas: pueden jugar el ataque de
Colle o, tal vez, desarrollar sen­
cillamente el alfil a 3D con la
intención de enrocar pronto en el
flanco del rey.
P3A .
Las negras apyan a su peón de
dama, previendo un ataque sobre
él con 4. P4A. Prefieren esto al
apoyo alterativo con 3 . Ñ . . P3R,
que confina a su alfil de dama.
Pero si las negras quieren li-
I R V I N G C H E R N E V
berar su alfil, �r qué no jugarlo
inmediatamente a 4A? AIH esta­
ría pronto a oponerse al alfil
blanco cuando llegue a 3D. El
cambio casi inevitable que siguie­
ra elimina al agresivo alfil blan­
co del tablero y quita filo al sis­
tema de Calle.
Otra posibilidad era la de llevar
su peón inmediatamente a 4A,
atacando el centro de las blancas
y abriendo la columna del alfil
para que la usn sus piezas pesa­
das. Pero, ¿por qué jugar 3. . . .
P3A, moviendo innecesariamente
un peón en la apertura? ¿Por qué
perder el tiempo defendiendo
cuando no hay nada que esté ame­
nazado?
4. A3D
Desarrollo apacible y lleno de
fuerza: el alfil explora dos mag­
níficas diagonales y se encuentra
listo para entrar en acción en
cualquier dirección. Al mismo
tiempo, el flanco del rey queda
despejado para el enroque.
4. . . . A5C
Tan buena como la mejor para
este alfil. La mejor casilla que
podría ocupar el alfil es 4A, pero
la última jugada de las blancas
ha hecho que dicha casilla sea
inaprovechable .
5. P4A !
¡ Juego perspicaz I Las blancas
atacan el centro de las negras y
abren la columna del alfil para
comodidad de sus piezas mayores.
La diagonal creada para su dama
ofrece también perspectivas para
una incursión mediante 6. D3C en
el flanco de la dama nega, debi­
litado por la ausencia del alfil.
5 . . Ñ , P3R
El alfil negro del rey tiene así
una salida, al mismo tiempo que
A J E D R E Z L Ó G I C O
el peón del centro recib nuevo
apyo.
6. CD2D
Las blancas defienden al caba-

Ho del rey con una pieza menor,
quitando esa cara de los hom­
bros de la dama. Este métoo de
desarrollar el caballo es preferible
a colocarlo en SAD, donde podría
estorbar las futuras operaciones
de la dama o de la tore en la
columna del alfil.
La incursión 6. DSC no da in­
mediata ventaja, pues la rspuesta
6 . . . . DSC de las negras lleva al
cam bio de damas o a la retirada
de la dama blanc.
6. . . . CD2D
También para el cballo negro
es éste M moelo de d�llo.
En 2D copra con el caballo del
rey y apoya un ataque sobr el
centro de l con . . . P4A
o . . . P4R. Cualquiera de estas
do jugadas libadors es un ob­
jetivo que las neglas deben esfor­
zars pr alcnzar en esta aper-
tura.

7. o-o
El rey busc un mejor refugio
mientras la torre sale de su escon­
dite.
7 . . . ,
A2R
Esta jugada desanoUa una pie­
& y plte que las ne enr
quen, pero le falta cierto espiritu
de emprsa. Un proedimiento
más movido era 7 . . . . P4R, in­
tentando tener alg que decir m
bre lo que sucede en el centro.
21 1
8. D2A !
I En conscuencia. las blancs
pnen fin a smejantes ideas! Un
avance con 8 . . . . P4R cuesta ao
ra un peón. pues el cballo blanco
que ya no está clavado. puee to
mar el peón.
El desarrollo de la dama a 2
es modesto. pero en las primeras
fases de la partida la dama rara­
mente debe aventurars más allá
de la tercera o cuarta fla. Pero lo
que s es importante, es sacar a
la dama de la última fila para
• •
que entre en Jueo activo.
8 . . . ' . A4T
Las negra s preparan para
llevar el alfil a SC a fin de cm­
biarlo por el agresivo alfil de rey
de las blancas. Si hubieran enro­
cado en lugar de hacer esta ju­
gada. la continuación 9. CR
A4T (si 9. . . . CxC; 10. PxC.
C2D; 11 . AxP t gana un pn
par las blancas); 10. P4 da a
las blancas un caballo peros­
mente centralizado y excelentes
prspctivas de ataque.
9. PSCD
Siempr está justifcada l ju­
gada de un peón que da salida a
una pieza, tsta hace espacio paa
el desarollo del alfil de dama.
9. . . . ASC
.

212
Las negras continúan con su
empeño de cambiar alfiles.
10. A2C
Desde lejos, el alfil de la dama
intensifica la presión de las blan­
cas sobre la importante casilla
central 5R. Con el dominio de
, esta casilla será difícil que las ne­
gras hagan la jugada liberadora
N N M P4R.
10 . . . , AxA
No había prisa en hacer este
.
cambio. ¿Por qué no continuar
tranquilamente con la tarea de
desarrollar las piezas, como hacen
las blancas?
11. DxA
Después de esta recaptura, las
blancas tienen todo el juego. Pue­
den escoger entre varios procedi-

mlentos:
a) Una irrupción con P4R con
el fin de abrir líneas de ataque

para sus piezas.
b) El establecimiento de una
avanzada en 5R con el caballo.
c) Un proceso de encerrar al
enemigo, comenzando con P5A.
11 . . . , O-O
No hay forma de que las ne­
gras hagan frente a todas estas
continuaciones, por lo que llevan
su rey a un refugio más seguro.
12. TDI R
Antes de comprometerse, las
blancas ponen en juego otra pie­
.za. La presencia de la torre en
la columna del rey aumentará la
energía del avance del peón de
rey.
Las blancas no inician la ac­
ción hasta que su desarrollo está
'ompleto.
12. W . M D2A
1 R V 1 N G e H E -R N E V
Las negras movilizan otra pie­
za, con la esperanza de tener al­
gún contrajuego mediante 13 . _ . . .
P4A. El desarrollo de la dama
permite también que las torres es­
tablezcan comunicación entre sí.
13. P4R !
Abriendo líneas de ataque que,
como dice la teoría, favorecerán
al jugador cuyo desarrollo sea su-

penor.
Las blancas desechan 13. P5A,
cuya respuesta es 13 . . . . P4R; 14.
PxP, CxPA. La línea 13. C5R no
es más prometedora, pues 13. . . .
CxC; 14. PxC, C2D; 15. P4A, P3A
deja a las negras con un juego
muy fácil.
13. . . ¾ PxPR
De otra manera, las negras ten­
drán que vivir con el constante
temor de P5R o PRxP, jugadas
que harán las blancas en el mo­
mento en que lo consideren opor­
tuno.
14. CxP
La recaptura deja a las blancas
con un fOmidable centro.
14 . . . , CxC
A J E D R E Z L ó G I C O

Las negras cambian piezas para
liberar su posición aglomerada.
15. TxC !
Previendo la natural maniobra
defensiva de 15 . . . . C3A, a la que
las blancas responderían con 16.
T4T. El plan, entonces, consiste
en desalojar al caballo negro que
impide el mate. Esto podría lograr­
se con 17. P5D seguido por 18.
AxC o por 1 7. C5R seguido por
18. C4C. A fin de impedir que
su caballo sea capturado o des·
alojado, así como la consecuente
jugada DxP t, las negras se ve­
rían obligadas a jugar . . . P3CR
o . . . P3TR, debilitando en cual­
quiera de los dos casos la estruc­
tura de peones y las defensas del
rey.
15 . . W ,
A3A
Esta jugada previene 16. T4T,
da mayor alcance al alfil y ejerce
presión sobre el centro de las
blancas. También lleva en sí una
bonita amenaza con 16 Ñ . . . C4A;
17. PxC, AxA, simplificando para
ventaja de las negras.
16. D!R
I Pone fin a ese pequeño plan!
16 . . . , P4A
¡ Ciertamente, parece atractiva!
Las negras proyectan 17 Æ . . . PxP,
captura que las blancas no pue­
den evitar, pues su peón de dama
está clavado. Con la desaparición
del incómodo peón central de las
blancas, las casillas 4R y 4AD po­
drán ser utilizadas por el caballo
negro, y se abre la columna del
alfil de dama para su dama y su
torre.
17. C5R
21 !
El caballo establece una avan­
zada. Parece bastante inofensiva:
no amenaza a nadie y no estorba
los proyectos que puedan abrigr
las negras.
17. . . .
PxP
Contando con la continuación
18. AxP, AxC; 19. AxA, CxA; 20.
TxC, TRID, Y su control de la
columna abierta de la dama au­
menta considerablement.e las pro­
babilidades de las negras.
18. CxC !
¡ Notable concepto! No en el
hecho de que las blancas jueguen
una combinación que entraña el
sacrificio de la dama, sino en la
circunstancia de que la oferta de
la dama es tan sólo un detalle.
Está subordinada a la estratega
general de la partida, que ha sido
llevada con el método posicional,
y así es como será ganada. Cual­
quier combinación que surja sr
secundaria al plan general, que
consiste en crear un peón pasado,
subirlo por el tablero en cada
oportunidad que se pre

nte y
convertirlo en una dama.
18. . . * DxC
Si aceptan la oferta y juegan
18 . . . , PxD, las blancas revelan
su combinación: 19. CxA t
, RIT
214
(ó 19 • . . . PxC; 20. T4C t, RIT;
21. A'Pf); 20. T4T( amena­
zando 21. TxP t), P3TR; 21.
TxP t!, PT; 22. C5D t a la des­
cubierta, RIC; 2J. C, Y las
blancas, con dos piezas por una
tore, ganan fácilmente.
19. AxP
Las blancas recuperan el peón
y su alfil ataca ahora en dos di­
recciones. Por una parte, amena­
za tomar el peón de torre de la
dama; por la otra, busca el mate
con 20. AxA, P; 21. T4C t,
RIT; 22. D6T, TICR; 2J.
DxPA t y mate en la siguiente
jugada.
19 . . . , AxA
¡ Es necesario acabar con el alfil!
20. TxA
Las blancas reapturan y ga­
nan un tiempo por atacar a la
dama.
20 . . . , D2A
L mejor casilla de retirada.
Desde aquí, la movilidad de la
dama alcanza su máximo.
21. TRID
Ahora podemos apreciar la sig­
nificación de la oferta de la dama
blanca. No era un intento para
ganar la partida por táctica de
sorpresa. Era el empleo de una
combinación como recurso para
ganar terreno en la posición.
La duplicación de las torres
blancas en la columna de dama
les da el control de esa columna,
y su mayoría de tres contra dos
peones en el flanco de dama ofre-
I l V I N G C H E l N E V
ce la ·posibilidad de cear un rón
pasado en la columna del alfIl.
21. . . . TRID
Deben opner las tones antes
de que las blancas establezcan
una en la séptima fila o tripli­
quen piezas en la columna.
22. P4CD !
¡Así se inicia la avanzada de
peones en el flanco de dama! Ca­
pablanca ni siquiera arroja una
miraoa a una trampa tan mani­
fiesta como 22. TxT t TxT; 2J.
TxT t, DxT; 24. DxPT, D8D t.
22 . . , . TxT
El cambio es prácticamente
obligado. De otra manera, la ne­
cesidad de proteger a la torre in­
moviliza a la dama y a la otra
torre de las negras.
2J. DxT
Naturalmente, las blancas to­
man con la dama a fin de conser­
var dos piezas principales en la
columna abierta.
2J. . . . P3CD
Las negras tienen que respon­
der con esta jugada o con 2J. . . .
P3TD a fin de usar su torre. Ad­
viértase que no pueden disputar
la columna abierta mediante 2J.
A J E D R E Z L Ó G I C O
. . . TI D, pues las blancas toma­
rían la torre y darían mate en la
siguiente jugada.
24. P�C
Medida de precaución que da
al rey una casilla para huir de
los jaques por sorpresa en la pri­
mera fila. Con frecuencia suelen
resultar fatales.
24. . . . TIAD
Duplicando el ataque sobre el
peón del alfil.
25. TIAD
A fin de salvar el peón, las
blancas tienen que sacar su torre
de la columna de dama. Pero aho­
ra la torre se encuentra detrás del
peón del alfil (el candidato para
coronar) y se halla en posición
para mantenerlo bajo su protec­
ción, por lejos que s mueva el
peón en la columna.
25. . . .
TI D
El objetivo de las negras es el
de ahuyentar a la dama y domi­
nar la columna de dama con su
torre.
26. D�R
Jugada astuta: la dama se man­
tiene en contacto con la tone,
impide que la torre negra llegue
a 2D y no aparta la mirada de la
casilla estratégica 5AD, que es la
siguiente escala del peón del alfil.
26. * . * RIA
El rey se aproxima al campo de
batalla_ En caso de que haya un
cambio general de piezas, está
preparado para ayudar al avance
del peón del alfil.
21 5
27. P5A ·
El peón avanza en toda opnu­
nidad que s presenta.
27. . . . PxP
Esperando que las blancas re­
capturen con 28. PxP, ya que en­
tonces bloquearían eficazmente al
peón con 28. . . M D�A_
28. D4R !
¡ Muy perspicaz! Las blancas no
necesitan recapturar inmediat­
mente, pues el peón negro et
clavado y no puede escapar a l
captura. Al mismo tiempo, l ju­
gada de la dama impide el pr
yectado bloqueo mediante 28. * * ¯
D�A Y prepara para 29. PXP @
guido por 30. P6A.
28. . . . T4D
La torre se apresura a auxiliar
al peón del alfil.
Las blancas podrían sucumbir
a la tentación de dedicarse a 1ª
zar peones con 29. DxPT seguido
por 30. D8Tt Y 31. DxP, toman­
do un par de peones y creando
un peón pasado de la torre. Pero
esta clase de juego al azar no s­
ría consecuente con el modo or­
denado y económico con que han
llevado la partid, I Y tamp
sería propio de Capa blanca I
21 6
29. PxP
j Por fin, un peón pasado!
29. . Æ Ñ P3C
Sería inútil recapturar con 29.
. " TxP, pues las blancas castiga­
rían a la torre insolente con 30.
D4CD, clavándola y ganándola
después.
30. P6A
¡ Hay que avanzar los peones
pasados! Con cada paso adelante
que dé el peón, aumenta el cam-
. po de acción de la torre blanca,
al mismo tiempo que se limita
más la libertad de las piezas ne­
gras.
30. . . . R2C
Las negras comprenden que lle­
var al rey al centro podría ser sui­
cida; por ejemplo: 30. . . . R2R;
31. D4T t, R3D; 32. D4C t R4R;
33. D4AR f.
31. P4TD !
¡ Hermosa jugada preparatoria!
Si las blancas jugaran 31. D4CD
seguido inmediatamente por 32.
D7C (para acabar con el bloquea­
dor, las negras podrían cambiar .
damas y luego detener al peón
I R V I N G C H E R N E V
con 33 . . . . T4CD, poniéndose de­
trás de él. Pero con el peón blan­
co de torre de dama en 4T, las
negras no porían llevar su torre
a 4CD.
31. . W
. T3D
Pone al peón bajo piedra y
lodo. No puede avanzar, y la pro­
yectada estratagema de las blan­
cas de maniobrar su dama a 7CD
no es factible, pues la respuesta
de las negras a 32. D4CD sería,
sencillamente, 32 . . . . TxP. Pero
el hecho mismo de que un peón
pueda mantener ocupadas a la
torre y la dama de las negras es
un tributo al poder de un peón
pasado.
32. D5R t!
A pesar de la pesada defensa
que rodea al peón, las blancas le­
vantan el bloqueo de un solo
golpe.
32. • • •
P3A
De cualquiera manera que M
libren las negras del jaque, no
podrán impedir la inminente
combinación.
33. DxT!
¡ Destruye a uno de los guardia­
nes!
33 Ñ . . ,
DxD
¡ Y la recaptura aleja al otro!
34. P7A !
Y las blancas ganan. El peón co­
rona en la siguiente jugada, de­
jando a las blancas con una torre
de ventaja.
A J E D R E Z L ó G I C O
Partida Núm. 1H
PARTIDA DEL PEóN DE
DAMA
(Defensa Nimzo-India)
ULÀMLÀå
Havasi
NEGR
Capablanca
Budapest, 1929
l . P4D
¡ Una de las maneras de obte­
ner una buena porción del cen­
tro consiste en tomarla!
Así lo hacen las blancas plan­
tando un peón en la mitad del ta­
blero. Ocupa una casilla, 4D, y
domina otras dos, 5R y 5AD.
1. . . . C3AR
Es más elástica que l. Ý . P4D.
Las negras desarrollan una pieza
y dejan sentir su influencia en el
centro en lugar de ocuparlo con
un peón. Su caballo ataca las ca­
sillas 4D y 5R Y evita que las blan­
cas ganen más terreno con 2. P4R.

2. P4AD
Valiosa jugada de liberación en
las aperturas del peón de dama.
Ataca la casilla central 5D, hace
aprovechable la columna del alfil
para la torre (debido a la proba­
bilidad de que se abra más tarde)
y ofrece a la dama acceso al flan­
co de dama.
2. . . . P3R
No inmediatamente 2. . Ý .
P4D, porque 3. PxP, DxP (ó 3.
. . . CxP; 4. P4R, C3AR; 5.
C3AD, y las blancas tienen mayor
porción del centro de la que les
corresponde); 4. C3AD gana
tiempo para las blancas por el
ataque sobre la dama.
217
Con 2 . . . . P3R, las negras pre­
paran un apoyo de peones para
ocupar más tarde el centro me­
diante . . . P4D. · Al mismo tiem­
po, liberan su alfil del rey.
3. C3AD
Es más aguda que desarrollar
el caballo del rey. Apoya la ame­
naza de 4 . P4R, presentando una
formidable formación de peones
en el centro.
3. . . . A5C
El alfil clava al caballo y con
ello lo priva de la capacidad de
atacar o de defender. Así, si las
blancas hubieran j ugado descui­
dadamente 4. P4R, las negras ha­
brían tomado el peón inmedia­
tamente.
4. D2A
Con diversos propósitos:
a) La casilla 2A es, general­
mente, la posición más útil de la
dama en esta apertura .
b) La dama defiende al caba­
llo: en el caso de que las negras
jueguen 4. . . . AxC t, la dama
puede recapturar dejando intacta
la posición de peones.
e) La dama ejerce presión so­
bre la columna del alfil, ventaja
que se hace más manifiesta con la
apertura de la columna.
d) El dominio de la dama so­
bre 4R renueva la amenaza de las
blancas de avanzar dos casillas el
peón del rey.
4 . . . ,
P4D
Disputa a las blancas el cntrol
de 5R y evita que el ambicioso
peón del rey dé un primer paso
que sea muy largo.
21 8
5. C3A
Apacible, quizá demasiado apa­
cible. Saca al caballo al campo,
pero la pausa da a las negras la
oportunidad de apoderarse de la
• • • •
lDlClaUva.
5. . . . P4A !
"Las negras igualan en cual­
quier apertura del peón de la
dama", dice Reuben Fine, "en
que puedan jugar tanto . . . P4D
como ' " P4AD impunemente".
Con 5 . . . P4A, las blancas per­
siguen destruir el centro de peo­
nes blancos o, cuando menos, con­
servar un estado de tensión en esa
importante área. Como beneficio
adicional, sus piezas del flanco de
dama tienen un poco de más es-

paclo.
6. PAxP
La idea de las blancas es la de
despejar la posición en el centro.
La desaparición de su peón del
alfil contbuye también a au­
mentar la presión de la dama en
la columna.
6. . . . DxP
Preferible a 6. . . . PRxP, que
pelite jugar 7. A5C, lo que re­
presenta una incómoa clavada
del caballo. La dama se encuen-
-
I R V I N G C H E R N E V
tra fuertemente centralizada en
4D, y no corre peligro de que la
hostiguen las piezas menors de
las blancas.
7. P3TD
¡Va ha sido suficiente de este in­
cómodo alfil!
7. . . . AxC f
Las negras tienen que cambiar.
Si en lugar de ello 7. ' " A4T;
8. P4CD (amenazando 9. CxD),
PxPC; 9. CxD, P6C f desc.; 10.
A2D, PxD; 11. CxC f, PXC; 12.
AxA, Y las blancas han ganado

una pIeza.
8. P
La captura con la dama en lu­
gar del peón pennite que las ne­
gras ganen un tiempo mediante
8. . . . C5R que ataca a la dama,
con lo que las perspectivas de las
blancas de jugar P4R parecen
más lejos que nunca.
En compensación de la ventaja
teórica de las blancas de los dos
alfiles contra caballo y alfil, la
posición de los peones negros en
el flanco de dama es claramente

supenor.
8. . . . C3A
El caballo se desarrolla con una
amenaza. Hay ahora un triple ata­
que sobre el peón blanco de la
dama, cosa que limita sus proba­
bilidades de contestar.
9. P3R
El menor de los males, aunque
encierra el alfil de dama.
Si en lugar de ello 9. PxP,
DxPA deja a las blancas con dos
peones débiles y aislados, mien­
tras que si las blancas intentan 9.
P4A, CxP; 10. D4T f (ó 10. PxD,
CxD f, y las negras ganan una
A J E D R E Z L ó G I C O
torre), D2D da a l negras un
peón de ventaja.
9 . . . , 0-0
El rey encuentra un rfugio
más sguro, al mismo tiemp que
la tore del rey hace su apariCón
en la escena.
10. A2R
El alfil s desallla cautelosa­
mente. Un proedimiento mis
enérgico hubiera sido 1 0. P4A,
para desalojar a la dama del ceno
tro, seguido por 11. A2C, con
buenas probabilidades.
10 . ¯ . ¯ PxP
Ast
.
uto cambio de peones que
mantiene fluida la posición y da
a las

egras una ligera ventaja,
cualquiera que sea la fOlma en
que recapturen las blancas.
11. PAxP
Explicablemente, las blancas
deschan 11. CxP, pues 11. . . .
DxPC; 12. ASA, CxC es una rs
puesta ruinosa. Con la jugada del
texto, s adhieren al principio de
capturar hacia el ,entro y aumen·
tan la esfera de acción de l dama
despejando la columna del alfil.
� pesar de ello, quizi hubiera
Sido mis conveniente jugar 11
PRxP, activando ô alfil de dama .

219
11 . . . . PSCD
Pleparándo para
el alfil a 2C, donde domna l
diagonal mayor del table.
La ventaja de l n cna
te principalmente en sus do p
nes contra uno en el flanco d l
dama, y esto, después de un 4
bio de pones, s convierte e M
peón contra cero. E cuanto a l
columna del alfil, puede s 1
mada por la toe de dama, L 1
rre ahuyentan a la dama bl
y consrvad el control de l ¾
ll'mna.
12. C2D
Las blancas desan apC
de la diagonal mayor,
p
r lo q
de�upan SA para el alfil No
pueden abrigar la esp d
hacer caer a Capablanca en ¾
trampa ingnua cn 12 . . . , D
P, en que lJ. ASA g
pieza. Etas cos no sucee Õ
· la vida ral.
12. . . . A2C
El alfil s encuenta hT
mente coloado aquí, a d
que haya dos piezas
<
ue ob
yen su cmino. Al mlsO
po, l casilla lAD esti ls
sr oupada pr otro • l
torre de d.
lJ. ASA
El alfil s encuentra bie rJ.
c

do aquí, ¡p a qué ct e
te

pl El cballo ha tenido q
retM, y W h dedado e
dÖ ollo de las piÕ del f
de dama.
H . . . · ÏZ
L d W mantene e
tacto con el cbllo, qur l
220
cuentra bajo el ataque de dos

piezas.
14. O-O
Es prematuro pretender avan­
zar el peón del rey, pues 14. P4R,
CxPD cuesta un peón, mientras
que 14. AxC, AxA; 15. P4R, DxP;
16. DxA, DxT pierde el cambio.
14. . . . TDIA
Amenazando 15 . . . . CxPD, y
sugiriendo con ello que la dama
blanca deje la columna.
15. DIC
La agresiva 15. D4T es peligro- -
sa, ya que 15 . . . . C4R; 16. DxD
(si 16. DxP, CxA t; 17. CxC, D3A,
seguido por 18 . . . . TI T gana la
dama), CxA t; 17. CxC, CxD es
muy fuerte para las negras.
15. . . .
C4TD !
Ofreciendo el cambio de alfiles.
Si se rehusa, las negras toman
posesión de la diagonal.
16. AxA
Quizá hubiera sido más seguro
ceder la columna con 16. A2R y
conservar más piezas en el tablero.
El cambio simplifica la posición
y acentúa la superioridad de las
negras.
16. . . . DxA
Las negras están ahora listas
para explotar la circunstancia de
que las casillas blancas de su ad­
versario son vulnerables a la in­
vasión. Estas casillas han quedado
debilitadas por la desaparición
del alfil que actuaba en las casi­
llas blancas. Esta ventaja, unida
a la de la mayoría de peones en
el flanco de la dama (circunstan­
cia que generalmente se traduce
en la creación de un peón pasa-
I R V I N G C H E R N E V
do), debería ser suficiente para
• •
prever su vlctona.
A partir de este punto, veremos
una demostración de la técnica de
ganar una partida ganada.
17. A2C
Por último, las blancas ponen
en movimiento su flanco de da­
ma. Por laudable que sa su ob­
jetivo, era esencial prever la si­
guiente jugada de las negras y
jugar 17. D3D, que hubiera for­
talecido las casillas débiles de las
blancas y rechazado por algún
ticpo la amenazada invasión.
17. • • • D3T!
I Magnífica maniobral La dama
abandona la diagonal central para
ejercer presión sobre otra más im­
portante.
La dama amenaza con pasar
poderosamente a 7R y hacer difí­
cil la coordinación de las piezas
blancas.
18. TI R
Refuta la amenaza. Si 18. TIA
en lugar de esta jugada (para lu­
char por la columna del alfil de
dama), D7R; 19. C3A (ó 19. T2T,
C5C; 20. TxT, DxPA t y las ne­
gras ganan), C6C; 20. TxT, TxT;
21. T2T, T8A t, y las blancas
tienen que renunciar a su dama
o sufrir el mate.
A J E D R E Z L ó G I C O
18 . . . '
C4D
Admirable centralización, pero
sólo es temporal. El caballo se en­
cuentra en camino hacia el flanco
de dama, que es el teatro de la
• •
aCCon.
19. T2T
Con la intención de oponer to­
rres mediante 20. AIT seguida
por 21. T2A o de continuar con
20. DIT previniedo 20. . . .
C6A.
19. • • • TSA
Con el evidente propósito de
doblar tores en la columna del
alfil. Las negras no tienen prisa
de llevar su caballo a 6A. Primero
desean inducir a las blancas a des­
alojar e caballo del centro.
20. P4R
Jugada engañosa. Parece fuer­
te, pero los peones del cent s
encuentran expuestos y pueden
convertirs fácilmente en blanco
de un ataque.
20 . . . * C6A !
Quizá pareca extraño que las
ne renuncien a su caballo Mª
ludable pr un enizo alfil,
pero esta precaucón es necesaria
antes de que las torres s aventu-
221
ren en territorio enemigo. Con
menos material en el tablero, las
torres s encontrarán menos ex­
puestas a la acción de las piezas
menores.
21. AxC
Era necesario eliminar al caba­
llo, pues atacaba a la dama y la
torre.
21. . . . Tx
L recaptura ptmite que la
torre penetre más profundamente
en la posición de las blancas.
22. CSA
Las blancas hacen un efuerzo
por reagrupar sus piezas. Si inten­
tan disputar la columna del alfil
con 22. TIA, entonces 22. . . '
TxT t, 23. DxT, D6D; 24. D2C,
TI D gana un pón central.
22. . . . TRIA
Las tOles dobladas dominan
ahora la columna abierta.
Teóricamente, las negas han
ganado la partida. Su superiori­
dad posicional es innegable, y la
victoria, para usar una frase favo­
rita de los maetrs, "es, sencilla­
mente, cuestión de técnica". E
un agradable estado de cosas,
pero entraña un peligo sicolói­
co. Hay la tendenca a aflojar la
presión y el ataque. Es fácil de­
jan dominar pr un falso sn­
tido de sdad, crcunstnca
que originó la obsrvación de
Marshall: "L más difícil es ga­
nar una partida ganada".
23. PST
Da a r una casilla de huida
a falta de otra cosa mejor.
Las ton es negls no pued s
ahuyentadas (si 23. T�R, T8A t
gana la dama), pr lo que l
222
blancas contemporizan y esperan
el curso de los acontecimientos.
23 . . . ,
C5A
La primera de una serie de ju­
gadas hábilmente ligadas que ace­
leran el ritmo. Para comenzar,
hay un triple ataque sobre el
peón de la torre de dama.
24. P4TD
Ninguna otra jugada salva al
peón.
24. . Æ Æ
C6T
¡ Muy limpia! El caballo ataca
a la' dama y simultáneamente cor­
ta la defensa del peón de torre
por la torre.
25. D2C
Renunciando voluntariamente
a un peón que no pueden conser­
var. Si intentan retenerlo con 25
DI D, entonces 25. Æ W D5A; 26.
T2C (la torre estaba atacada),
C7A (ahora la otra está amena­
zada); 27. T2R, DxPT; 28. CI R
(atacando al caballo clavado),
DxPD ! gana para las negras.
25. M M . DxP
La primera ganancia tangible.
Observe ahora el lector cómo el
mayor genio del ajedrez que haya
nacido nunca demuestra el arte
de transformar un peón pasado
en una dama. Advierta que cual­
quier combinación, por atractiva
que parezca, que no se relacione
con ese objetivo, es evitada cui­
dadosamente. Tal concentración
de propósito es aterradora (espe­
cialmente para quien tiene que
hacerle frente).
26. T2R
A las blancas se les están aca­
bando las buenas jugadas. Des-
I R V I N G C H E R N E V
echan 26. D2R, pues la respuesta
26 . ¶ . Æ T7A lleva a nuevos cam­
bios. El ataque sobre el caballo
clavado con 26. TR l T es hábil­
mente refutado con 26. W ¶ D4C,
sacando ágilmente del peligro al
caballo.
26 Æ ¶ . , P4CD
¡ Es necesario avanzar los peo
nes pasados! Todo lo demás
-combinaciones para ganar pie­
zas, captura de peones aislados,
inclusive los ataques sobre el rey­
debe relegarse a segundo término
como cosa secundaria al tema
principal de coronar un peó
avanzado.
27 . M P5D
Las blancas abren líneas para
intentar algún contraataque con
el propósito de crear una distrac­
ción.
27. . Æ # PxP
Esta recaptura, que es la res­
puesta más sencilla, dará a las
blancas un peón aislado en la
mitad del tablero.
28. PxP
A cambio de esto, la torre blan­
ca del rey se asoma a una colum­
na completamente abierta. Efec­
tivamente, las blancas amenazan
con 29. DxT, TxD; 30. T8R t·

A J E D R E Z L O G I C O
28. . . , P5C !
Jugada obvia, pero, a pesar de
t
?
do, brillante por lo que con­
sIgue:
a, N ulifica la amenaza de las
blancas, pues la casilla 1 R está
cubierta ahora por la dama.
b) Amenaza al peón de dama
con 29. . . . D8D t; 30. TI R,
DxP, y las blancas no pueden res­
ponder 31. DxT ahora que la to­
rre tiene la protección del peón.
l) Protege al caballo, librando
a la dama de esa misión.
. d) Avanza el peón un paso ha­
Cla su meta, que es la octava ca­
silla.
29. D2D
No sólo para apoyar a su peón
pasado, sino para poner a la
dama en juego activo.
29. . . . P6C
Justificando el epigrama del
Club de Ajedrez de Manhattan:
"Los peones negros pasados ca·
minan más de prisa que los blan­
cos" .
30. T2C
Esta jugada r
t
siste más que 30.
TI T, T7A; 31. D�R, P7C, y las
negras ganan.
30 . . . , T7A
El juego de las negras C trans­
parente como el agua: puesto que
hay que adelantar al peón pasa­
do y su camino está bloqueado
por una torre, I hay que eliminar
al bloqueador!
31 . D�R
Las blancas esperan complicar
las cosas, p

es 31. TxT no parece
muy atractiva.
22S
31. . . . TxT(7C)
Captura de l a torre adecuada
. . .
'
inIcIándose una sere de bonitas
jugadas.
32. TxT
Las blancas tienen que cap­
turar.
32. • • • C5A !
Ataque sobre la dama y la to­
rre que amaga con ganar e
cambio .
33. DIA
Rescata a la torre clavando al
caballo. Sería inútil j ugar 33.
DxPC en lugar de ello, pues las
negras tomarían sencillamente la
,
torre, ya que su caballo protege
ahora a la dama.
33. ' " D6T !
A la clavada del caballo contes­
tan con una clavada de la torre,
que las negras amenazan ahora
tomar con su dama.
34. TI C
Pero la torre se escapa de la
clavada. ¿Han dejado las negras
que se les escape la victoria?
34. . . , DxD t!
¡ De ninguna manera! Esta ju­
gada obliga a capitular: después
de 35. TxD, P7C( el peón tiene
que moverse); 36. TI C, TIC; 37.
R l A, C6T (ahuyentando al últi­
mo bloqueador); 38. TI D, P8C(D),
Y el peón pasado gana la partida
para las negras.
35. Abandonan


224
Partida Núm. 12
PARTIDA DEL PEÓN DE
DAMA
(Defensa India de la Dama)
BLNC
NEGR
Canal Capablanca
Budapest, 1929
1. P4D
Jugada favorita de los jugado­
res modernos. Es la mejor forma
posible de inicar la lucha por el
dominio del centro: ocupándola
con un peón y peltiendo que
.
dos piezas entren en juego rápi­
damente.
1. . . . C3AR
Si, a diferencia de 1. . . . P4D,
esta jugada no hace frente al
avance del adversario, le impi­
de continuar con 2. P4R pero tie­
ne el mérito adiconal de des­
arrollar una pieza inmediatamen­
te a su casilla más adecuada en la
apertura.
2. P4AD
Esta jugada tiene varios mé-

ntos:
a) Impide que las negras jue­
guen inmediatamente 2. . . . P4D,
ya que la respuesta J. PXP obli­
gando a recapturar co una piez
destruye este efímero centro de
peones.
b) Abre la columna del alfil
para que la usen las piezas prin­
cipales de las blancas.
c) Hace aprovechable una dia­
gonal para la dama.
d) Pelmite que los dos peones
que M encuentran uno al lado
del otro dominen cuatro casillas
de la quinta fila.
2 . . . ,
P3R
I R V I N G C H E R N E V
El alfil negro del rey ha de des­
arrollarse agresvamente, con el
propósito de influir en los acon­
tecimientos del centro. Si las
blancas replican 3. C3AD, por
ejemplo, a fin de seguir con 4.
P4R, las negras clavan al caballo
y
,
hacen imposible 4. P4R.
J. C3AR
Las blancas no pueden adelan­
tar el peón del rey, por lo que ha­
cen una jugada nOmal de des­
arrollo y esperan los aconteci-

mIentos.
J. . . . P3CD
¡ Imponiendo mayor restricción
al proyectol Las negras intentan
colocar su alfil en 2C, donde ata­
ca desde lejos. El alfil sumará su
fuerza a la del caballo en el con­
trol de la casilla crítica 5R.
4. P3CR
El mejor procedimiento de las
blancas consiste en oponer alfiles
en la diagonal como M hace con
las torres en una columna abierta.
Al oponer una fuerza igual, quita
el filo al ataque del alfil enemigo.
4 . . . , A2C
¡ Estricto concepto moerno! En
los viejos tiempos M llenaba el
centro con peones y luego se flan­
queaba el alfil, con' el resultado
de que el alfil perdía toda su uti­
lidad. En los días actuales el alfil
tiene libertad para atacar a lo
largo de toda la diagonal, sin el
estorbo de peones fijos que M le­
vanten a su paso.
5. A2C
Telinado el flanqueo, el flan­
co blanco de la dama queda des­
pejado, y todo está listo para el
enroque.
A J E D R E Z L ó G I C O
,. . . .. ASCt
Antes de esforars por minar
el centro con . . . P4A, las negras
desarrollan una pieza. La jugada
del alfil no slo faclita el enro­
que, sino que prvoa un cambio
favorable de alfiles.
6. A2D
Es preferible a 6. CD2D, inter­
posición pasiva que da a las ne-

gras tIempo para enrÜ y lue-
go atacar el centro cn 7. . . .
P4D.
6. . . . AxAt
Las proeden a hacer el
cam bio como el mejor medio de
liberar su posicón un tanto cons­
trñida. Si en lugar de esto reti­
ran el alfil a 2R, quedan a la de­
fensiva y peul iten que las blan­
cas consen la iniciativa.
7. CDxA
Los teóricos y los críticos del
ajedrez recomiendan que las blan­
cas capturen con la dama y no
con el caballo. A psar de sus
grandes voes afirando que el
caballo deb estar en SA para
co�tribuir en

l ataque sbr la
casllla 5D, los Jugadores persisten
en recapturar con el caballo. Ar­
guyen que al hacerlo así s des­
arrolla otra pieza
m
enor, pero la
verdadera razón podría ser su
obstinación, su rebeldía contra la
a
.
utoridad. Como quiera que sea,
SI es menos eficaz que 7. DxA, no
deb ser condenada tan rotunda­
mente.
7. . . . o-o
Antes de iniciar cualquier ac­
ción decisiva en el centro, las ne­
gras proran el bienestar de su
r y lo llevan a una parte más
sgura del tabler.
Una enérca alteativa es 7.
225
. . . P4A, desafiando al cent
blanco de peones. A esto las blan­
cas no pueden rspnder 8. P5D,
porque pierden un peón.
8. O-O
Las blancs hacen más sgura
la posición de su rey y pnen en
servicio su torre de rey.
8. . . . P4A !
Jugada enérica, cuyo objetivo
es minar el cntro blanco.
9. PxP
Las blancas tienen poo donde
escoer. Si juean el pón a 5D,
pierden un peón; si lo apoyan con
9. PSR (a fin de recapturar con
un peón y conserar un peón en
el centro), el pón del rey
q
ue
inmovilizado en su misión
d
efe­
si

�. En conscuencia, las
p
roba­
bIlIdades de que el peón
d
el r
llegue a la casilla 4R sn muy du­
dosas.
9. . . .
PxP
Las negras han ganado tres ven­
tajas por un sncillo cambio de
peones:
a) Han eliminado un peón cen­
tral a cambio de un peón lateal.
b) Su peón del alfil contola
5D, haciendo impsible
<
ue las
blancas establezcan una pIeza en
esa casilla.
226
e) Su dama y su torre de dama
podrán actuar en la columna del
caballo de dama, que acaba de
abrirse.
JO. D2A
En la mayor parte de los casos,
la función de la dama en la aper­
tura no es tanto la de entrar en
acción cuanto la de salir de la
primera fila, de manera que las
torres puedan unirse y colaborar
en el centro.
Con la salida de la dama, la
torre del rey puede oupar 1,
ejercer presión sobre la columna
de dama y hacer incómoda la vida
de las fuerzas negras en esa co­
lumna.
10. ¯ . ¯ C�A
El caballo se desarrolla hacia el
centro e intensifica el dominio
del peón sobre 5D.
11. TRI D
La atractiva jugada 11. P4R
tiene su refutación en 11. . . .
P4R (fortaleciendo la presión M
bre 5D) seguida por 12 . . . Æ D2R
Y 13 . Æ . . C5D. Las blancas que­
darían entonces frnte a un pro­
blema: la presión del caballo
.
en
5D es casi intolerable, pero âI se
elimina significa que las negras
pueden recapturar con 14. . . .
PAxe, quedando con un peón pa­
sado en la columna de la dama.
11. . . . D3e !
Ahora son tres las piezas
q
ue
dejan sentir su p sbre D
mientras la dama pasa a la colum­
na abierta del caballo.
12. P�TD
Las blancas no se hacen ilusio-
I R V I N G C H E R N E V
nes de iniciar un contraataque
con 13. P4CD. Ante too, no de­
sean sr srprendidas por una ju­
gada inesperada . . . C5CD en al­
guna fase posterior.

12. @ . . TDI C !
¡ Magnífico juego de posición I
Fácilmente olvida uno que el pri­
mer deber de una torre para con
su rey consiste en apoderarse de
cualquier columna . abierta, no
sólo porque el ataque de la torre
se extiende a too lo largo de la
col.umna, sino porque tiene un
camino cómodo para pasar a otros
puntos.
13. TDI C
La torre blanca va también a
le, ¡ pero qué abismo separa a las
dos jugadasl La torre blanca no
tiene ninguna columna abierta;
sus perspectivas de aumentar su
movilidad son pocas y su función
es puramente defensiva
.
Pero al
proteger al peón del rey, libra a ]a
dama de esa responsabilidad.
13. Æ . W TRIA
La torre no hada nada en l AR,
por lo que es transferida a una
columna donde tiene probabilida­
des de ser útil.
No había prisa en jugar 13 . . . .
P4TD, pues las blancas no están
A J E D R E Z L O G I C O
en situación de intentar la irrup­
ción con 14. P4CD.
14. P4R
Superficialmente, la jugada de
las blancas parece fuerte. En rea­
lidad, el peón ocupa una casilla
que debería mantenerse despeja­
da. Las piezas blancas pierden
gran movilidad por no poer ya
usar 4R como trampoHn para sus
diversos objetivos.
14 . . . '
P4R
Ahoga la jugada 15. P5R, en
que se manifestaría el ansia de ex­
pansión del peón blanco del rey.
Adviértase que las negras han
fortalecido su dominio sobre 5D.
Este punto está dominado ahora
por la dama, un caballo y dos
peones.
15. D�D
Las blancas esperan tener algún
contrajueg en la columna de la
dama, ya continuando con 16.
D6D, ya maniobrando su caballo
por l AR y �R hasta 5D. Mientras
tanto, impiden que las negras jue­
guen 15 Æ . . . C5D, cuya respuesta
es 16. CxP.
15. . . .
P�D
Respuesta ingeniosa, casi desa­
rada. Las negras defienden al
peón del rey (de manera que pue­
dan jugar 16. . . . C5D) con un
peón que no está protegido.
Las blancas, naturalmente, no
pueden tocar el peón de la dama,
pues la pena de 16. DxP sería 16.
. " TI D, ganando la dama.
16. CI A
Indicando que desan desple­
gar el caballo a �R y luego a 5D.
Excelente estrategia, si las blan­
cas pueden llevarla a cabo.
227
16. . . . C5D !
¡ Pero las negras llegan allí pri­
merol No slo establecen una
avanzada en 5D, sino que impi­
den que las blancas hagan otro
tanto. Si las blancas intentan 17.
C�R, la continuación 17. . . .
AxP; 18. C5D, AxD; 19. CxD,
CxC t; 20. AxC, TxC; 21. TxA,
P5R gana limpiamente una pieza.
17. CxC
El caballo avanzado las inco­
moa, por lo que las blancas le
dan fin.
17 . . . . PRxC
Las negras se sienten felices de
cambiar: tienen un peón pasado
en la columna de dama, que con
el transcurso del tiempo puede
convertirse en una dama. A más
de ello, el peón vigila las salidas.
Impide que el caballo blanco pase
a �R y pone fin a sus ambiciones
de alcanzar 5D.
El peón pasado en 5D es, al pa­
recer, el candidato lógico a con­
vertirse en dama, pero nos espe­
ran ciertas srpresas . . . ¡ muchas
sorpresas I
18. P4CD
¡ De pronto, las blancas se des­
atan! Su principal amenaza es 19.
PXP, DxP (las negras tienen que
recapturar con la dama, que está
atacada dos veces); 20. TxA, TxT;
21. P5R, Y el ataque descubierto
dará a las blancas dos piezas pr
una torre.
¿Cómo contestar las negras a esta
amenaza? Es evidente que no con
18. Ý Ý PxP, porque con 19. TxP
las blancas salen mejor libradas.
O si se retiran a 18. . . . D2A, en­
tonces, después de 19. PXP, PxP
(para proteger al pen pasado),
sigue 20. P4A, amenazando con 21.
228
P5R, Y las piezas blancas comien-
• •
zan a VIVIr.
La respuesta de Capablanca en
el texto inicia una notable com­
binación. Deja que las blancas ob­
tengan ventaja en material a cam­
bio de una posición que parece
poco prometedora . . . , ¡ pero no
para Capablanca!
18. • • • D!A !
¡ Triple ataque sobre el peón
del rey! Esto obliga a las blancas
a defender mansamente al peón
o a continuar audazmente con la
combinación que proyectaban.
19. PxP
¡ Las blancas juegan a ganar!
Toman un peón, abren una co­
lumna para su torre y amenazan
con eliminar al peón pasado de
la dama.
19. Æ . Ñ PxP
Las negras tienen que recaptu­
rar con el peón a fin de conservar
el precioso peón pasado.
20. TxA
Combinación tentadora que ga­
na dos piezas por una torre.
¿Se ha dejado sorprender Capa­
blanca, o ve los recursos que ofre­
ce la posición con más perspicacia
que su adversario?
I R V I N G C H E R N E V
20. . . . DxT
Las negras capturan con la da­
ma para mantener el contrvl de
la valiosa columna abierta.
21. P5R
Ataque descubierto sobre la
dama y ataque directo sobre el
caballo.
21. . Ñ . D6C !
¡ Notable oferta de cambiar da­
mas! Generalmente, el bando que
tiene ventaja de material intenta
despejar el tablero y simplificar
el final.
22. PXC
Las blancas desechan 22. DxD,
porque conduce a 22. . . . TxD;
23. PXC, TxPT, y las negras que­
dan con dos peones pasados.
22. Ñ . Ñ
DxD
La idea de esta jugada es la de
obligar a la · torre blanca a alejar­
se de la última fila al capturar.
La fila puede ser entonces usada
por la torre negra como punto de
entrada, petitiéndole ponerse
detrás de los peones blancos.
23. TxD
Las negras no pueden hacer
otra cosa.
23 . . . Æ T8C !
El caballo queda clavado por
principio de cuentas, y las blan­
cas se desviven frenéticamente por
eliminar la clavada.
Contra el juego pasivo, las ne­
gras continúan con 24 . Ñ Ñ . TI R
seguida por 25 . . . Ñ T( IR)SR Y
26 . . . . T(SR)8A. Con ello se gana
al pón del alfil, pues las blancas
no pueden protegerlo con 27.
, . A J E D R E Z L ó G I C O
A5D sin abanonar al caballo.
Después de capturar al peón. las
negras tendrían dos peligrosos
peones conectados entre sí y dán­
dose prisa por convertirse en
damas.
24. A5D
El plan de las blancas es evi·
dente: protegen al precioso peón
del alfil y desalojan una casilla
para su rey. Después de 25. R2C.
el caballo. que ya no está clavado.
puede entrar en el juego.
24 . . . ' T(IA) I C
Las torres dobladas dan a las
negras la posesión indisputada de
la importantísima columna del
rey.
Las blancas se encuentran aho­
ra ante dos amenazas:
a) 25. ' Æ T8A sguida por 26.
. . . T(IC)8C. El ataque sobre el
caballo obligaría al alfil a volver
a 2C, con lo que las negras toman
el peón del alfil.
b) 25 . . Æ . T(IC)6C. obligando
al cambio de torres, después de
lo cual deberá caer uno de los
peones del flanco blanco de la
dama.
25. R2C
Elimina la clavada del caballo.
que ha permanecido como espec­
tador en las últimas diez jugadas.
25. . . , T(IC)6C !
¡ Concepto audazl 1 ·as ne
ofrecen el cambio de tones y de­
jar a las blancas con dos piezM a
cambio de la suya.
26. TxT
¡ A las negras les encanta ac­
cederl
26. . . . TxT
Pone en peligro al peón de la
torre.
27. C2D
Las blancas no poían salvar al
peón de la torre (si 27. P4TD.
T5C; 28. P5T. T5T). por lo que
el caballo contraataca amenazan­
do a un peón.
27. . . . TxPT
Ganando un peón y cleando si­
multáneamente un peón pasado
en la columna de la torre. ¿Será
éste el que se convierta en dama?
28. C4R
¡ Pero las piezas blancas entran
ahora en acción! La amena� es
29. CxP. eliminando el apyo del
peón de la dama y. como resulta
más adelante. obteniendo un
peón pasado del alfil.
28. . . . P4TD !
Mucho mejor que 28 . . . . T4T.
que inmoviliza a la torre defen­
diendo a un peón y hace que su
papel en el final sea secundario.
29. CxP
Después de esta captura. el
peón pasado de las blancas co­
mienza a adquirir un aspecto
amenazador.
29. . . . PxP
No tanto para ganar un peón
230
cuanto para dar mayor libertad
al rey. Si juegan inmediatamente
29 . . . . RI A; 30. C7D f hace que
el rey retroceda a I C, pues 30.
. . . RIR petmite que se juegue
31. PXP, ganando para las blan­
cas.
Si en lugar de ello se avanza 29.
. . . P5D, permite 30. R3A segui­
do por 31. R3R, Y las blancas ga­
nan el peón de la dama.
30. RI A
El rey vuelve para abrir paso
a los peones pasados.
30. . . .
P5T
Las negras no temen un doble
ataque sobre este peón mediante
31. A6A. Refutarían esta jugada
con 31. . . . T8T f, seguida por
32. . . P6T, Y el peón habrá da­
do un paso más.
31. R2R
El rey se acerca, poniendo fin
definitivamente a cualquier peli­
gro del peón de dama.
¿Cómo proceden las negras?
31. . . . T8T !
¡Amedrentando a las blancas
con la amenaza de coronar el
peón de la torrel Las negras inten­
tan 32. . . . P6T a continuación,
seguida por 33 . . . . P7T, 34. Ñ M
I R V I N G C H E R N E V
T8R f (para abrir paso al peón
sin pérdida de tiempo) y 36 . . . .
P8T(D).
32. C3D
Bloquea al peón de dama y pre­
para el empuje de su propio peón
pasado.
32. • • • P6T

En la jugada decimaséptima pa-
recía que el peón de dama llega­
ría a la octava fila y se converti­
ría en dama. El peón de dama
está bloqueado, y ahora parece
que el peón de torre es el que co-
,
ronara.
Pero, ¿será el peón de la torre?
33. P5A
¡ También el peón blanco pue­
de dar dolores de cabeza!
33. . Æ . P7T
Amenazando con ganar me­
diante 34 . . Æ . T8R f; 35. CxT,
P8T(D).
34. R3A
El rey se hace a un lado para
evadir el jaque.
34. . . . T8D
y esta jugada, que ataca al ca·
baIlo y amenaza con coronar el
peón, aumenta los problemas de
las blancas.
35. AxPT
¡ Las blancas tienen que destruit
a esta criatura peligrosa a toda
costal
35. . . . TxC f
Con esta captura las negras to­
man una pieza por su peón de
torre.

A J E D R E Z L ó G I C O
36. R4R
Las blancas no caen en 36. R2R,
perdiendo su peón pasado después
de 36 . . . . T6AD.
)6 . Æ Æ , T7D
Más at ract i va que 36 . . . ,
T6AD; 37. RxP, TxP. La jugada
del texto ataca al alfil y a todos
los peones del flanco del rey, y re­
vive las perspectivas del peón de
dama.
¿Será éste el candidato, después
de todo?
37. A4A !
Posición admirable para el al­
fil. Las negras pueden ahora ex­
traviarse fácilmente con 37. . . .
TxP; 38. P6A, T7CD (si 38. . . .
T7AD; 39. ' R5D gana para las
blancas); 39. P7A, Y el peón blan­
co se abre paso.
37. . . , RIA !
El rey asume la tarea de res­
tringir al peligroso peón.
38. P3A
Es inútil avanzar el peón del al­
fil de dama: 38. P6A, R2R, Y el
peón no puede caminar más.
Con la j ugada del texto, las
blancas ofrecen su peón de la too
231
rre a cambio del peón negro de
la dama.
38. . . . TxP
Las negras aceptan la sugestión.
En lugar de aferrarse obstinada­
mente al peón pasado, se mues­
tran dispuestas a simplificar, con­
fiadas en que su superioridad, por
pequeña que sea, es suficiente
para darles la victoria. Esto re­
quiere tener fe en la justicia en
el tablero y confianza en la pro­
pia capacidad para salir airosas.
39. RxP
Con esta captura, las perspec­
tivas de las blancas parecen más
brillantes. Su rey y su alfil auxi­
lian estrechamente al peón pa­
sado y dedicarán todos sus esfuer­
zos a escoltarlo hasta el fin del
tablero.
39 . . Æ , R2R
Prontas a bloquear al peón.
40. A3D
Al parecer, con la idea de lle­
var el alfil a 4R. Desde allí pro­
tegen al peón del alfil del rey, im­
piden que avancen los peones do­
blados de las negras y se prepa­
ran para proteger a su peón del
alfil de la dama cuando llegue
H 6A.
40. . . . P4T
Amenazando 41. W W T7CR; 42.
P4C, P5T. y las negras ganan.
¿Será el peón de la torre el
peón pasado que se convierta en
dama?
41. R3R
El rey se acerca para resatar al
peón del caballo.
2S2
41. . . ' T7CR
Al obligar al rey a defender a
peón del caballo. las negras lo
alejan de su peón pasado.
42. R4A
La única jugada. Contra 42.
P4C. la victoria es fácil: 42. . . .
P5T; 43. AlA. T7AO; 44. R4D.
T7A; 45. AST. TxP; 46. A2C.
T6CR; 47. AlA. P6T. etc.
42 . . . , T8C
.
¡Ahora. a poners detrás del
peón pasado! En el final. la torre
cumple mejor su misión detrás de
los peones enemigs. Su poer
de ata
q
ue se extiende a todo lo
largo
d
e la columna. de manera
que por mucho qu avance el
peón en la columna, nunca podrd
escapr al ataque de la torre.
4J. A4R
Preparándos para proteger al
peón cuando llegue a 6A. Si jue­
gan de inmediato 43. P6A. T8AO;
44. A4R (pero no 44. A5C, T4A;
45. A4T. T5A t, ganando el al­
fil), y tenemos la posición que s
alcanza un poco más tarde en la
partida por una transposición de
jugadas.
43. . . Æ T8AD
¡ Para el no iniciado, esta ju­
gada parece extraña! ¿Por qué
ayudar a que el peón suba por el
tablero?
La idea de las negras es la de
obligar al peón a moverse a una
casilla blanca, cosa que inmovili­
zará al alfil en su defensa y limi­
tará considerablemente la esfera
de actividad del alfil.
44. P6A
I R V I N G C H E R N E V
El peón juega para quedar bajo
la protección del alfil.
44. ' " T6A !
¡1 ugada tremendamente eficaz!
Reduce a las blancas a un estado
de Zugzwang (obligación de mo­
ver). Esto significa que las blan­
cas podrían sostener el juego, si
no fuera porque tienen que hacer
una jugada
.
¡Y cualquier jugada
que haga es fatal. porque altera la
posición I
45. P7A
¡ La entrega voluntaria del peón
que no pueden salvarl Las alter-
• •
nativas sn muy mteresantes:
a) Si 45. R5A. T4A t (a h­
cer retroceder al rey); 45. R4A,
RSR; 47. RSR (una jugada del
alfil pierde al peón inmediata­
mente, mientras que 47. P4C per­
mite 47. Ñ W P5T. dando a las
negras un peón pasado). P4A; 48.
ASO. TxP. y las negras ganan.
b) Si 45. A50. T4A; 46. R4R
(si 46. A4R. RSR hace la parti<a
igual que en la nota anterior).
P4A t 47. R40. TxA tI; 48. RxT.'
P5A ! ;49. R5A (ó 49. PxP P5T;
50. R5A. RlD, 51. R6C. RIA
gana), PXP; 50. R6C, P7C; 51.
P7A. P8C(O) t; 52. R7C. 08C t;
53. R8A. OSCO; 54. P4A, 02T;
55. P5A. OI T f.
A J E D R E Z L ó G I C O
o. . . Æ TxPAD
Elimina un peligro potenóal.
El final requiere toavía triunfar.
y la manera de consuirlo es un
ejemplo de técnica suave e impe­
cable. La demostraóón es tan lú­
cida y exacta como si fuea la
solución de un final compuesto
para estudio.
46. ASD
Para evitar que las negras mue­
van su rey a la magnífica casilla
3R.
46. Ñ W
T4A
La torre intenta persguir al
alfil hasta que abandone la dia­
gonal que da a la casilla 3R.
47. A2T
Explicablemente. el alfil se es­
fuerza pr pul anecer en la dia­
gonal too el tiempo que sa posi­
ble. Si en lugar de ello hubiera
jugado 47. A3C. T4CD obliga a
jugar 48. A2T (si 48. A4A. T5C
clava al alfil. o si 48. A4T.
T5C t gana al afl). T7C; 49.
A5D. T5C tI; 50. R5A (si 50.
A4R. R3R; 51. R3R. P4A gana. o
si 50. R!R. P4A seguido por 51.
o • • R3A gana). T4C; 51. R4R.
P4A t; 52. R4D. TxA tI; 5J.
RxT. P5A; 54. PXP. P5T. IY no
es posible detener al peón I
47. . . . T4CD I
¡ Dominio completo I IEl alfil
no tiene jugadasl
48. R3R
Si 48. R4R. P4A t; 49. R4A.
R!A; 50. R3R (el alfil no puede
moverse. y 50. P4C piere con '0.
. " PTxP; 51. PP, T5C t; 52.
R3A. PXP t, T5C; 51. A5D.
P5A t; 52. PXP, P5T; 5J. R2A.
T7C t; 54. RIC. R4A; 55. AxP.
RxP; 56. ASD. R6C; 57. A4R.
T7TD; 58. RIA. P6T Y las negras
ganan.
48 . W . , T4T
Dando al alfil una casilla en
la diagonal.
49. A4A
El alfil no podría ir a 3C de­
bido a l clavada consecuente. y
si 49. AIC. R3R; 50. R4A. T5T t;
51. R3R (si 51. A4R. P4A gana el
alfil). P4A; 52. A2A, P5A t; 5J.
PXP (ó 5J. R2D, PXP). T6T t;
54. R2D. T7T; 55. RIA. TxA t,·
y las negras ganan.
49 . . . . T4AD
Desalojando al alfil de la dia­
gonal que lleva a 3R.
50. A6T
Si 50. R4D. T4CR gana un
peón inmediatamente. mientras
que 50. A2T es refutada pr 50.
. . . P4A. despejando 3AR para el
rey negro.
50. . . . R3R
Otro paso más hacia el cenuo
y los peones rstantes de las blan­
cas.
51. R4A
I Las blancas luchan
}
2M
damentel Están prontas a contes­
tar a 51. W W P4A con 52. R5C.
51 . . . . T6A !
Restringiendo otra vez a las
blancs a una jugada del alfil. La
jugda 52. R4R sucumbe a 52.
. . . P4A t; H. R4A, R!A, etc.
52. AlA
Las blancs tienen que vigilar
su casilla 4AD. Si no es así, (si
juean 52. A7C, por ejemplo), 52.
. . . T5A t obliga a su rey a reti­
rars, mientras que el de las ne-
8 as puede avanzar.
52 . . . ,
P4A
l Por finl Ete peón adelanta
una casilla y desaloja SA para el
rey.
H. A6T
,El núer de jugdas que les
quedan a las blancas s va redu­
ciendol Si 5. P4C, PAxP; 54.
PXP, P5T; 55. P5C, P6T; 56. R4C,
P7T; 57. A2C, T8A gna par las
ns, o si H. R5C, TxP; 5.
A4A t, R4R; 55. R4T, P5A, Y las
ne gaa fácilmente.
I R V I N G C H E R N E V
5J. . . , R!A
Ahogando al rey blano. L
que queda ahora pr hacr es
obligarlo a retroceder a la tercera
fila mientras el rey negro s mue­
ve a la cuarta.
54. A7C
Si el alfil peI manece en la dia­
gonal, como, por ejemplo, me­
diante 54. A2R, las jue­
gan 54 . . , . TG Y lueo hacen
reter al rey con 5. . . ,
T5C t·
54 . . . . T5At
Obliga al rey a retirars .
55. R!R
La única jugada.
55. . . . R4C
Con la bnita amenaza 56 . . . .
P5A t; 57. R!D (si 57. PxP t,
TxP a las un peón pa­
sado, o si 57. R2A, T7A t; 58.
RIC, PXP les da dos), PXP; 58.
RxT, R5A !, Y las negIas ganan
limpiamente.
56. R2A
U na amenaza de la torre con
56. A5D permite este final: 5( .
. . . P5A t; 57. R2R, T7A t; 58.
R!D, T2A (sncilla, pero brutal),
y las negl as ganan.
Con la jugada del texto, las
blancas s ret a fin de abrr
pas al pón pasado en ptenca,
, cualquiera que éste sal
A J E D R E Z L ó G I C O
56. . . ' P5A!
I �ste es el reedio en toos los
casos I Las ne amenazan con
ganar inmediatamente jugando
57. ' " T7A t; 58. RIC, PXP.
57. R2C
Prontas a respnder al jaque
con 58. R!T, salvando al peón.
57. . . .
P4A !
Es necesario adelantar los p
nes pasados. �ste, que espero pa­
. cientmente en 2A durante 56
jugadas, es, aunque usted no lo
crea, el que estaba destinado a
convertirse en el peón pasdo que
gana la partida.
58. Abanonan
Las blancas no esperan la prue­
ba: Después de 58. R!T, PxP; 59.
RxP, P5T t (candidato factible,
pero no es el escogido); 60. R!T,
T6A; 61. A5D, R5A; 62. RxP,
TxP; 63. AxT, R; 6. R!T,
P5A; 65. R2T, R7R, Y el peón
marcha derechamente a coronars.
Toa la partida es muy helo
sa, y el final tan fascnador que
no pude resistir a la tentacón de
hacr un análisis detallado de
muchos puntos sutiles. Su estudio
da más entretenimiento e intruc­
ción que rproucir multitud de
255
partidas "brillantes" en que hay
gran movimiento de pieas en de­
enfenado desplieue.
Partida Nú. "
GAMBITO REHUSADO DE L
DAMA
BLC NEI
Jubinstein Maroy
Gothenberg, 1920
1. P4D
L jugada inicial, que s ap
dera del centro con M p y
abre el camino para que slgan
dos piezas, es muy efcaz. L blan­
cas pretenden desanllar toas
sus piezas cuanto antes, clon­
dolas en una jugada en su
más adecuada. Harán slo l ju­
gadas de peones que aclern 8M
desarrollo (liberando piezs o ata­
cando el centro) o que obsty
U su adversario.
1. . . . C!AR
Desarrollo ejemplar dee U
dos los puntos de vista: el cb
salta hacia el centro, donde
su mayor potencia de ataque,
ce inmediatamente presión
la5 importantes casillas 4D SR
Y evita que las blanc
una fuerte fOl mación de �
mediante 2. P4R.
2. C!AR
Las blancas desarollan
ro las piezas del flanco r &
fin de poders enroar prt­
mente en es lado. E !A, e Ū
ballo se encuentra en su
más útil de l aprtura. Est h­
mosamente coloado para e at
que (adviértas cómo
menta el dominio del peón
5R) y es un defensr
25
del flanco del rey después del en­
roque.
2 . . . ,
P4D
Las negras no pueden ape­
rarse de la iniciativa por la fuerza
bruta. Podrán ganarla si las blan­
cas juegan descuidadamente (per­
diendo tiempo en la apenura y
persiguiendo a los peones), pero
contra el
·
desarrollo nO mal las
negras deberán contentars con
obtener la igualdad.
La segunda jugada de las ne­
gras neutraliza la presión de las
blancas en el centro y abre líneas
para dos de sus piezas.
J. P4AD
U na de las raras ocasiones en
que es oportuna la jugada de un
peón. Éste ataca y amenaza con
eliminar, mediante 4. PxP, el cen­
tro de las negras. Sirve, además,
para aumentar la movilidad (real
y potencial) de las piezas blancas.
Despeja una diagonal para la da­
ma y da la sguridad de que se
abrirá la columna del alfil para
que la use la dama o la torre de
dama.
J. . . . P3R
Las negras apoyan al peón de
dama con otro peón. Si las blan­
cas intentan romper el centro con
4. PXP, están preparadas para re­
capturar con un peón a fin de
consrvar intacto el centro con­
servando un peón en 4D.
Aunque J . . . . P3R tiene el in­
conveniente de que encierra al al­
fil de la dama, es la mejor jugada
de las negras. La dificultad para
desarrollar eficazmente el alfil
puede no parecer alalmante, pela
si no se supera equivaldrá a que
las negras jueguen con una pieza
de desventaja. Por el momento,
como compensación parcial, el al­
f del rey tiene espacio más que
suficiente para actuar.
I R V I N G C H E R N E V
4. A5C
Esta jugada tiene un tenible
efecto sobre el juego de las neglas.
Crea una clavada sobre el caballo,
que ejerce presión sbre éste y
sobre las piezas que se encuentren
detrás de él. Las negras no pue­
den moverse libremente, y su
flanco del rey está dominado por
el alfil.
Hace años, las blancs habrían
desarrollado automáticamente el
alfil a 4AR, donde domina una
diagonal útil. En la actualidad
buscamos jugadas más agudas y
vigorosas_ Si podemos movilizar
nuestras piezas y al mismo tiem­
po restringir el desarrollo del
enemigo, obtenemos más que con
medidis rutinarias pues, con fre­
cuencia, resultan
·
inocuas. La cla­
vada del caballo paraliza a la úni­
ca pieza negra que se ha desarro­
llado.
4. . . . A2R
¿Por qué tantas consideraciones
si la clavada se elimina tan fácil­
mente? Por una parte, al eliminar
la clavada del caballo, el alfil que­
da restringido a un papel defensi­
vo, pasivo. Su desarrollo ha sido
detellninado por el hecho de que
las blancas ejercen presión sobre
el caballo.
Incidentalmente, el juego de las
negras no ha de ser despreciado.
La jugada del alfil, por modesta
que sea, es un pas adelante en el
proceso del desarrollo. El alfil ha
abandonado la última fila, ha to
mado una fuerte posición defen­
siva y despejado el flanco del rey,
permitiendo que se enroquen las
negras.
5. P3R
Hay que jugar parcamente los
peones en la apertura. Pero como
hay que mover algnos para que
entren en juego los alfiles. ésta
A J E D R E Z L ó G I C O
debe considerarse como jugada de
desarrollo.
,. . . . CD2D
En las aprturas del peón de
dama, la casilla ideal para el des­
arrollo del caballo de dama no
es �AD, sino 2D. Ds 2D, el ca­
ballo apoya un posible empuje
del peón del rey o del pón del
alfil de dama en el centro de las
blancas.
El caballo no deb desarrollars
a �AD, donde blouea al peón
del alfil. N o hay qu estorbar el
avance de este peón a 4 A, donde
puede disputar el control dtI cen­
tro.
6. CSA
Este caballo, por el contrario,
M encuentra excelentemente si­
tuado en 3AD. No blouea al
peón del alfil y ataca a las casillas
5D y 4R, que son dos de las cua­
tro casillas imprtantes del cen­
tro.
6. . . ' o-o
Las negras llevan su rey a un
sitio más seguro y acercan su to­
rre del rey a las columnas cen­
trales.
7. TIA
La torre se desarrolla a donde
tiene las perspectivas más
i
ducto­
ras para atacar. En l A controla '.
2�7
la columna abiert y ejercerá pre­
sión en toa su longitud. L C
Iumna está obstruida ahora pr el
caballo y el peón de las blancas,
pero puede eliminars el peón
por un cambio, y el caballo puede
salir de la columna. Hablando C
trictamente, la columna sólo está
abierta en parte, pero, abierta o
no, la torre pasa a IAD porque:
El control de la columna del
alfil de dama es absolutamente
vital en el gambito de la dama.
7. . . . TI R
La torre negra s mueve a una
columna central, donde puede
desempeñar un papel muy útil en
cualquier acción que s desarlIe
en el centro. La presncia de la
torre en la columna es de poca
importancia pr ahora, pro con­
forme se despeje la columna su
influencia será más y más fuerte.
El juego de las negras está cons­
treñido, pero las alternativas para
liberarlo inmediatamente no son

muy conVlDcentes:
a) Si 7 . . . . PxP; 8. AxP, Y las
blancas ganan un tiempo para
este alfil, que recaptura y s des­
arrolla al mismo tiempo.
b) Si 7. . . . P�TD (a fin de
continuar con 8 . . . . PxP; 9. AxP,
P4CD; 10. A�D, A2C); 8. P5A
puede ser una respuesta que las
constriña aún más.
cj Si 7 . . . . P4A; 8. PxPA, CxP;
9. PxP, PXP (o 9.
. .
. CxP; 10.
CxC, PXC; 11. TxC !, A; 12.
TxP, y las blancas ganan el alfil),
y el peón central de las negtas
queda debilitado, mientras
q
ue
las blancas tienen la magní
f
ca
casilla 4D como punto central
para maniobrar sus piezas a cual­
quier parte del tablero.
8. D2A
El mejor lugar del tablero para
238
la dama. Desde 2A la dama au­
menta la presión sobre la colum­
na del alfil y se apodera del cen­
tro, haciendo difícil para las ne­
gras el problema de liberarse.
8. . . Æ PxP
Las negras se impacientan. Hu­
biera sido mejor posponer esta
captura y esperar a que las blan­
cas movieran su alfil del rey. En­
tonces la recaptura cuesta al alfil
una jugada adicional.
En lugar de ello, las negras po­
dían haber jugado 8. . W M P3A,
fortaleciendo la posición del peón
central y dando a la dama una sa­
lida al flanco de dama.
9. AxP
Evidentemente, una ganancia
de tiempo para las blancas, cuyo
alfil del rey recaptura un peón
y se desarrolla simultáneamente a
una buena casilla.
9. . Ñ M P4A
Las negras tienen que contra­
atacar para no morir aplastadas.
Esto ofrece las probabilidades más
prácticas, pues establece la tensión
en el centro y disputa el control
de esa zona. Además, es una pre­
paración para oponer las torres
en la columna del alfil y luchar
para obtener iguales derechos en
esa columna.
JO. o-o
La manera más sencilla de con­
servar la presión es continuar el
desarrollo. De un solo golpe lle­
van las blancas a su rey a una
parte más segura del tablero y
sacan a su torre del rincón para
acercarla al centro.
JO. . . . PxP
La intención de las negras es la
de obligar a las blancas a llegar a
una decisión en lo que respecta al
I R V I N G C H E R N E V
centro. Si las blancas recapturan
con un peón, quedan con un
peón aislado en la mitad del ta­
blero; si lo hacen con una pieza,
su centro de peones no será mejor
que el de las negras.
11. CxP
Rubinstein prefiere esta jugada
en lugar de 11. PxP, que mantie­
ne en el centro un peón, pero un
peón aislado.
La debilidad de un peón sepa­
rado de sus compañeros no reside
tanto en el hecho de que los ata­
clues sobre el peón aislado sólo
pueden ser refutados con piezas,
no con peones, que acudan en su
defensa, cuando por la circunstan­
cia peculiar de que las piezas ene­
migas pueden establecerse en las
casillas que se encuentran frente
al peón (en este caso, 4D de las
negras) y quedarse all í indefinida­
mente, seguras de que ningún
peón enemigo puede ahuyentar­
las.
La fuerza de un peón aislado
en el centro (digmos, en 4D, si
las blancas recapturan con 11.
PxP) consiste en su control de las
casillas estratégicas SR y 5AD, su
capacidad para servir como punta
de lanza en un ataque para rom­
per la posición y su valor como
apoyo de una avanzada: en este
caso, un caballo en 5R.
A J E D R E Z L ó G I C O
11. . . . P3TD
Principalmente par evitar que
la casilla 4C sea invadida por una
de las piezas menores de las blan·
caso A esta jugada puede presn­
tarse la objeción de que las juga­
das de los peones que no contri­
buyen al desarrollo son pérdida
de tiempo valioso en la apertura.
Más oportuna hubiera sido 11.
M . . C4R; 12. ASC, A2D; 13.
TRlD, DSC, con el propósito de
obtener alguna acción de sus pie­
zas.
Adviértase que las blancas sólo
han hecho aquellas jugadas de
peones necesarias para liberar pie,
zas, o que aumentaran la movili­
dad de las piezas ya desarrolladas.
Cada una de las jugadas, de pie­
za o de peón, contribuyó al des­
arrollo de la posición de las blan­
cas y aumentó su energía poten­
cial.
12. TRID
Ahora la torre pasa al centro,
colocándos en la columna que
da a la dama. Ésta se sentirá in­
cómoda, por muchas piezas que
separen a ambas, pues las amena-


zas se cermran constantemente en
el aire. Por ejemplo: si las negras
jugaran la plausible 12 . Ñ . . CSC,
atacando al alfil, la respuesta 13.
CxP gana a la dama por ataque
desubieno (doble).
Yates y Winter comentan con
admiración en este punto: "Es un
ejemplo clásico de de

rrollo co­
rrecto. Las blancas han llevado
su dama, torre, alfiles y un ca­
ballo a casillas casi ideales, ha­
ciendo una jugada con cada
pieza".
12 Ñ M . ,
D4T
La dama huye de la línea de
239
fuego, ganando un poco de tiem­
po al atacar al alfil.
13. A4T
El alfil se retira, pero mantiene '
la presión sobre el caballo.
13. ® . , C4R
Ahora está amenazado el otro
alfil, al parecer con nueva ganan­
cia de tiempo para las negras.
14. A2R
Los dos alfiles han tenido
q
ue
retroceder, pero, a pesar de e
l
lo,
hU poder latente es enorme. La
a preciación de la potencialidad
de dos alfiles que actúan en al mo­
nía complementando uno de los
esfuerzos del otro en las diagona­
les, descarta jugadas tales como 14.
A3D, que permite jugar a las ne­
gras 14. . . . CxA y cambiar un
caballo de pasos cortos por un al­
fil de gran alcance. En pocas pa­
labras:
E ventajoso conserar los dos
(/files.
14 . . . , CSC
Pasando al flanco del rey, el
caballo ataca al alfil de las casillas
negras y lo hace retroceder aún
más. Al mismo tiempo, se levan­
tan nuevas barreras en tomo al
rey negro, que ahora parece estar
firmemente atr
i
ncherado en un
refugio a prueba de bombas.
A pesar del tiempo que las ne­
gras parecen haber ganado en sus
ataques sobre los alfiles enemigos,
deberían haber hecho al
g
o para
sacar sus piezas del flanco de da­
1û, como, por ejemplo, con 14.
" . , A2D. Entonces la continua­
ción 15. CSC, D2A; 16. DI C, ASA
les ' daría probabilidades razona­
bles de luchar.
240
H. AlC
El alfil debe reu"oceer una c­
silla y aflojar su presión sobre el
caballo, pero ahora domina una
magnífica diagonal.
.
Las negras no pueden
.
contI­
nuar persiguiendo a los alfIles en
su esfuerzo por eliminar a uno
de ellos: si 15 . . . . C4T; 16. ClC,
D4CR (la dama debe proteger al
caballo); 17. C4R, D!T; 18. A7A,
Y las blancas dominan el tablero.
H Æ Æ Æ , P4R
¡Jugada extremadamente seduc­
toral He aquí todas las cosas que
hace el peón:
a) Ocupa una casilla en el cen­
tro.
b) Abre un camino para el al­
fil de la dama.
cj Reduce el alcance del alfil
blanco de dama.
d) Desalojará al caballo blan­
co de su posición centr
l
lizada.
A cambio de esto, la Jugada de
las negras merece una objeción,
que al parecer es insignificante.
La casilla 4D, que ya no está
bajo el control del peón, queda
debilitada. Ofrece a las blancas
la perspectiva de usar este punto
central para la fácil
.
maniobra de
sus piezas a cualqUIer parte del
tablero.
¿Contrarrestará este inconve­
niente toas las ventajas? Este en­
juiciamiento de factores impon�e­
rabies, cuyo cálculo exacto es Im­
posible, hace del ajedrez un

m


da fascinadora de arte y CienCIa.
16. ClC
El caballo tiene que retirarse,
pero se desquita tirando una es­
tocada a la dama.
16 . Ý . , D2A
I R V I N G C H E R N E V
La dama evade el ataque y las
negras M preparan para reagru­
par sus pieas, tal vez con 17. . . .
A2D, 18 . . . . AlA Y 19 . Ñ . . TDID.
17. DIC !
Es ésta la qpinta jugada suce­
siva en que M retiran las blancas,
pero con cada paso atrás mejora
su posición. Aunque rechazada a
las tres primeras filas, sus piezas
ganan energía dinámica. Gradual­
mente tomarán posiciones más
fuertes, dominarán el tablero y
harán huir al enemigo.
Las negras no tienen ahor
.
a
tiempo para desarrollar " su alfIl
de dama, ya que después de 17.
Ý Ý . A2D; 18. C5D, Dl D (si 18.
¯ Æ Æ CxC; 19. TxD, CxT; 20. TxA
gana); 19. C7A gana el cambio.
17. . Æ Æ DI C
La dama negra tuvo que reti­
rarse (por la amenaza de un ata­
que descubierto), mientras que la
dama blanca se movió a IC vol un-

tanamente.
La diferencia en las posiciones
es patente:
a) La dama blanca no obstruye
a las torres, que controlan juntas
las dos columnas abiertas; la da­
ma y el alfil de las negras separan
a sus torres, una de las cuales
está <ompletamente encenada,
A J E D l E Z L Ó G I C O
mientras que la acción de la otra
se encuentra considerablemente
limitada.
b) Las blancas tienen dos al­
files ágiles y de largo alcance; las
negras tienen uno, y el otro no se
ha desarrollado y s encuentra
en su casilla de origen.
cj La dama blanca puede en­
trar rápidamente en la refriega; la
de las negras deberá escul irse pr
las orillas del tablero.
18. ASA
El alfil se apoera de la diago­
nal e impide que las negras jue­
guen 18 . . . . P4CD (el castigo s­
ría 19. AxT) y luego flanqueen su
alfil.
18. . . . D2T
La maniobra de las negras es
tortuosa, pero evidentemente de­
sea llevar su torre a l CD, luego
jugar ' " P4CD, y por último.
desarrollar su alfil de dama a
2CD.
19. C5T !
¡ Magnífica jugada preventiva!
Impide 19 . . . ' TIC seguida por
20. . . . P4CD. porque entonces
21. C6A gana el cambio, mien­
tras que la directa 19 . . . . A2D ó
19 . . . ASR cuesta a las negras
su peón del caballo.
Adviértase que las blancas no
sólo se preocupan por el desarro­
llo de sus piezas. sino que estor­
ban el de su adversario.
19. . . . A5CD
Las negras intentan ahuyentar
al caballo que impide el libre mo­
vimiento de sus piezas del flanco
de dama.
20. ü1A
241
El caballo tiene que retirar,
pero, en compensación, tiene la
ventaja de acrcars más al ceno
tro.
20 . . . ,
A2D
El alfil s mueve a la única
casilla disponible para su desarro­
llo. Si las negras, en lugar de ello.
intentan 20. " . A8R; 21. CxP
gana un peón. mientras que si 20.
. . . A5C; 21. A, CxA; 22. C5D,
Y no es posible refutar las dos
amenazas: 23. CxA (ganando una
pieza) y 23. C7A (que gana el
cambio).
21. C5D !
El caballo salta a 5D y ataca
piezas por dondequiera. Amenaza
directamente a un alfil (con 22.
CxA) e indirectamente al otro.
con 22. CxC
t
. PXC; 23. TxA. A
más de esto. amenaza 22. C7A. ata­
que sobre ambas torres que gana
el cambio.
21 . . . , CxC
¡ Naturalmente. hay que elimi­
nar una bestia tan peligrosa I
22. AxC
Las blancas rcapturan con la
amenaza de 23. AxP t. RxA; 24.
TxA t. ganando un peón. Las
242
blancas ganan un tiempo con ello,
pues las negras tienen que aban­
donar lo que estén haciendo para:
rechazar la amenaza.
22. . . Æ AlR
Las negras tienen que eliminar
al tenible alfil que ataca su flan­
co del rey y restring su flanco de
dama. Sería inútil jugar 22 Æ Æ Æ
AlA, porque 23. A. P; 24.
D4R gana el peón del alfil o el
peón del rey.
23. D4R I
Jugada maestra desde t�os los
puntos de vista. ¡y una leCCión en
el juego de posiciones! Donde casi
todos nosotros pensaríamos en un
cambio previendo lo que sucede­
ría después de 23. A. el gran
maestro imagina un cambio como
la oportunidad para sustituir con
otra pieza a la que debe salir del
tablero. Las blancas están deseo­
sas de cambiar, pero a condición
de que puedan mantener el con­
trol de 5D sustituyendo el alfil

por otra pIeza.
Pelítaseme decirlo de otra
manera a fin de que su significado
sea inequívoco:
El apoyo a una pieza que está
siendo atacada (en este caso, el
alfil en 5D) ejece mayor prsión
sobre las negras. y un cambio di­
recto o una rtirada poría ali­
viarla.
Adviértase de paso el efecto de
la magnifica centralización de la
dama y su irradiación de poder
en tantas direcciones:
a) La dama apoya al alfil en
5D.
b) La dama contribuye al ata­
que del alfil sobre el peón del
caballo de dama.
I R V I N G C H E R N E V
cj La dama contribuye al ata­
que sobre el peón del rey.
d) La dama amenaza (indirec­
tamente) al alfil negro del rey.
23. . . . A
Prácticamente obligada en vista
de las muchas amenazas. El in­
tento de ahuyentar a la dama
con 23. ' " P4A sería refutado
bruscamente con 24. DxPA. y las
negas (cuyo alfil está clavado) no
pueden tocar la dama.
24. TxA
Las negras s libran de una pie­
za mólesta, ¡ tan sólo para que
otra tome su 1ugar! Por tercera
vez las blancas plantan una pieza
en 5D. intensificando cada una
de ellas su dominio sobre la posi­
ción. Ahora hay un cuádruple ata­
que sobre el peón del rey con to­
rre. caballo, alfl y dama. Mien­
tras se rescata a este peón, las
blancas ganarán el tiempo nece­
sario para doblar sus torres en la
columna de dama, lo que les ga­
rantiza la posesión panente
de esta vía vital. El efecto sobre
las blancas será de cortar las co­
municaciones entre sus fuerzas,
haciendo difícil la reistencia or­
ganizada.
24. Æ . . TDI A
Protegiendo al peón indirecta­
mente al clavar a uno de sus ata­
cantes.
Las blancas no pueden tomar el
peón con el caballo so pena de
mate, ni con la torre o la dama,
pues ello se traduce en pérdida
de material para las blancas. Sólo
queda 25. AxP, y las negras están
prontas para contestar 25. . . ,
PlA; 24. A4D, TxD; 25. AxD.
T(5R)xC, y las negras han gana­
do una pieza.
A J E D R E Z L ó G I C O
25. T(IA)l D
Doblando las torres en una co­
lumna abierta, cosa que aumenta
más de dos veces la fuerza de las
torres. E caballo blanco ya no
está clavado y el ataque sobre el
peón del rey se ha renovado, ame- .
nazando de paso con un ataque
descubierto sobre el alfil.
Las blancas han ganado la par­
tida teóricamente, y Rubinstein
la gana de una manera eficaz y
artística a la vez.
25 . . . '
AlA
245
26. P3C
Libra a la dama de la m
de defender al caballo e impide
jugadas tales como 26. Æ Æ . P4A,
en que el peón seria tomado.
Contra el juego pasivo, las
blancas continúan con 27. T7D,
invadiendo la sptima fila.
26 . . . ,
P4C
El objeto de esta jugada no es
tanto desalojar al caballo cuanto
abrir una línea para la dama,
peJmitiéndole volver al flanco del
rey y defender a éste.
27. C6D !
Doblete del caballo que obli­
gará al cambio: simplifcación
que beneficiará a las blancs. ts­
tas mantendrán la presión inhe­
rente a una posición supor sin
correr el riesgo de vers envel­
tas en complicaciones inneas.
En efecto, un ataque pÏt
podría resultar inclusive C l
derrota de las blancs. Cnd-
Las negras transfieren el alfil
mos esta bonita posibilidad (e
expuesto (amenazado con la cap-
lugar de la jugada del texto): 2.
tura mediante 26. CxP sguido
CxP, P3A; 28. T7D (apatte-
por 27. DxA) a la defensa.
mente una jugada salvadora, p
Contra el contraataque inme-
las blancas atacan a l d y
diato mediante 25 . . . , P4A, las
amenazan seguir con 29. D5D],
blancas tienen una línea victoria-
eliminando la clavada del ' c-
sa en 26. DxPA, TxC; 27. T8D !,
110), DxT !, y las ne p
TxT; 28. TxT t, CIA; 29. D6R t,
La recaptura con la torre pm
RIT; JO. DxT, y han ganado el
que las negras den mate, reb
cambio.
.
que 29. CxD, TxD da a l W^
Después de la jugada del texto
gras una torre de ventaja.
de las negras, pueden responder a
26. CxP con 26. Æ @ P3A, clavan- '
27 . @ . , AC
• •
do a la desdichada pieza. Además, .
Las negras no pueen ! ,
proyectan el empuje 26. Ñ * . P4A,
otra cosa, pues el caballo
que después de 27. D3D (para pro-
a sus dos tone . .
teger al cballo), P5A causa algu­
nos dolores de cabza al alfil. 28. TxA
24
La recaptura desaloja la casilla
5D para que la ocupe la dama. Al
triplicar las piezas pesadas en la
columna de dama, aumentará la
ventaja que ya tienen las blancas.
Pero hay una amenaza aún más
poderosa: . la posibilidad de esta­
blecer una cabeza de playa en la
séptima fila mediante 29. T7D.
L colocación de una torre en
la séptima fila, ya sea en el medio
del juego o C el final, es una tre­
menda ventaja posicional.
28. . . ¯ T2A
Las negras hace lo posible por
no dejar entrar a la torre y cie­
rran todas las entradas.
Las blancas tienen la posición
superior, pero, ¿cómo hacen para
irrumpir en la posición de las ne­
gras?
Escuchemos lo que Rubinstein
podría decirse al razonar su com-

portamlento:
"Mis torres etán tan bien co­
locadas como seria de desear y
cumplen su misión ' de controlar
la columna abierta de la dama.
Mi dama se halla fuertemente
centralizada y ejerce presión en
toas direcciones. Mi alfil ataca a
su peón del rey y ha encadenado
una torre y un caballo para de­
fenderlo. Mis piezas están ocupa­
das todas de manera provechosa
y deben penanecer donde se en­
cuentran.
"¿Y mi adversario? Su defensa
• •
M sostiene apenas, pero sus pIe-
zas deben permanecer donde se
encuentran para defender los
puntos débiles. Si las dejo en paz,
podría consolidar sus fuerzas y
quizá llegara al extremo de atacar.
"Si lo dejo en paz . . .
"Vaya, 4no es ésa la clave de la
posición1
I R V I N G C H E R N E V
" ¡ No debo dejarlo en paz! De­
bo desorganizar la disposición de
sus piezas. Teng que alejarlas
de sus psiciones actuales. Efec­
tivamente, ¡ poría arruinarle el
juego ahuyentando siquie un
defensor!
"Puesto que mis piezas sn to­
das útiles donde % encuentran,
no debo moverlas, sino recurrir a
mis peones para romper la de­
fensa. ¿Cuál peón debo mover, y
a cuál de sus piezas intentaré des­
alojar?
"Lo primero que hay que hacer
es buscar una meta. Su dama y
sus torres se encuentran demasia­
do alejadas y son demasiado ági­
les para que las hostigue los
peones. Cualquiera de ellos pue­
de movers a una casilla diferente
en una columna o en una fila pa­
ra seguir dominándola. Debo bus­
car una meta fija: alguna pieza
.
que M valiosa en el lugar donde
M encuentra y que pierda su va­
lor en cuanto se desplace. Vea­
mos el caballo: supongamos que
juego 29. P4TR Y le doy un sus­
to con 30. P5T. Tendría que
abandonar i nmedi at amente su
magnífica posición defesiva.
¿Adónde poría ir? Si a 2R, blo­
quea la acción de la torre del rey,
y si se retira a la última fila, deja
de participar en el jueg pr al-
A J E D R E Z L Ó G I C O
gún tiemp. Ademá.s, obtendré
otro beneficio al mover al pón
de la torre: le daá una casilla de
huida a m rey, para que no
caiga en un mate por srpresa en
la primera fla".
29. P4TR!
¡
H
e aquí la clave del ataque
decisivo! L amenaza patente es
30. P5T, que desaloja al caballo
y luego captura al peón del re.
El propósito ulterior es el de obli­
gar a las negras a proteger al pón
amenazado con 29 . . , . SA, debi­
litando el cordón de peones pró­
ximos a su re. Se inducirán nue­
vas debilidades con 30. P5T Y JI.
P6T, que es un ataque sobre el
peón del caballo.
29. . . Æ PSA
Claramente, para da al pón
del rey el apoyo sólido que slo
puede dar otro pón.
La alterativa 29. Æ . T(2A)2R
sucumbe ante 30. D6A sguida
por JI. T80, con una fácl vic­
toria, mientras que 29. . . . P4TR
(para prevenir JO. P5T) plte
jugar 30. 05A, ganando el pn
de la torre.
30. 050 t
¡Sencilla y poderosa! La dama
hace su aparición en 50, ape­
rándose de una diagonal que lle­
va al rey y triplicando al miso
tiempo las piezas pesadas en la
columna abierta del centro. Ad·
viértase el uso admirable de 5D
como pivote para maniobrar las
diversas piezas. Ha sido oupada
sucesivamente por caballo, alfl,
torre y dama: ¡de manera muy
245
adecuada, en el orden de su
fueza!
30 . . . , RIT
Busando salvars en el r·
cón. Si en lugar de ello 30. . . ,
T2A; JI. P5T, CIT; 32. P6T lle­
va a un rompimiento decisivo, o
si 30 . . . . RIA; 31. P5T, CIT; 32.
T8D, C2A; 33. TxT ¡, RxT; 31.
D6R ¡, RIA; 35. P6T, T2R (nin­
guna otra cosa salva a la partida,
pues 35. . . . CxP conduce al
mate y 35 . . . . PXP; 36. DxPA
telnina en l ruina de las ne);
36. D8A ¡, TIR; 37. PxP ¡,y las
blancas ganan una tone.
JI. P5T
No sólo desaloja al cballo de
una fuerte posición deensiva, si­
no que introuce una cuña en la
psición de las negras.
JI. . . , CIA
Contra la única otra jugada,
31. . . . C2R, las blancas gM
fáclmente con 32. D7A, con Ü
millón de amenazas. Examineo
algunas de las posibilidades inte­
resntes (después de 32. D7A):
Si 32. . . , TICR; 33. T8D,
T(2A) lA; 34. P6T (amenaznd
35. PXP f), T(IA)xT; 35. TxT
(renovando la ameaza), PxP; 36_
OxPAf·
Si 32. ' " TICR; 33. T,
T(2) lA; 34. OxT ¡, CxD; Jj_
TxT, y las blancas sigue
36. T(1 0)80 y ganan fácil
Si 32 . . . . DI C; 33. P6T, P
34. AxP, P; 35. TxPT, C
36. TxP f.
.
Si 32. . . . T(2A) lA; 33. P.
PXP; 34. A4T, amenazando n.
�46
AxP t. Las negras no pueden
evitar el mate con una jugada del
caballo, pues su dama quedaría
en peligro de ser tomada.
¿Cuántas de estas variaciones
preven las blancas? ¿Y cuántas de
ellas sabían las negras que esta­
ban evitando al mover su caballo
H I A en lugar de hacerlo a 2R?
La respuesta es: ¡ probablemen­
lC ninguna! Un buen jugador
puede "sentir" el efecto de una
,jugada que es evidentemente de­
cisiva casi a primera vista. Ahorra
tiempo considerable y valioso
cuando no se toma la molestia si­
quiera de analizar recursos tales
de defensa como 31. , . . C2R. El
hecho de que le permita una apa­
rición paralizadora en las entra­
ñas mismas, como 32. D7 A, prác­
ticamente la excluye de toda con­
sideración, por ligera que sea.
32. P6T
I ntroduce aún más la cuña. El
objetivo de las blancas es el de
romper la posición de peones en
torno al rey. Si es posible arran­
car al peón negro del caballo, la
consecuencia será que el peón del
alfil, que es la clave de la parti­
da, quedará vulnerable al ataque.
y si éste cae, toda la posición de
las negras se derrUba con él.
.
'
La amenaza mmediata de las
blancas es 33. PxP t, RxP; 34.
A4T, T2A; 35. D6A, con un ata­
que sobre la torre y un triple ata­
que sobre el peón del alfil.
32. . , .
C3C
Las negras llevan de nuevo su
caballo al juego activo y evitan
que las blancas amenacen otra vez
al peón del alfil con n. A4T.
I R V I N G C H E R N E V
Eluden la bonita derrota 32. . . .
PxP; 33. TxPA. T2D; 34. AxP !.
TxD (si 34 . . . Æ TxA; 35. TxC t.
y mate a continuación); 35. TxC
jaque doble y mate.
33. D6R !
¡ J ugada espectacularl Las blan­
cas no juegan para las galerías al
ofrecer el sacrificio de su dama.
Lo único que desean es penetrar
más profundamente aún en el co­
razón de la posición enemiga, y
ésta es la forma más sencilla de
hacerlo. Pero la jugada es brillan­
te, a pesar de todo; y cuando se
hace una jugada de esta natura­
leza (aunque sea sin proponérse­
lo), se apodera de uno la emoción.
Debo prevenir al lector que
gusta de sorprender al adversario
con una jugada, que es una pér­
dida de tiempo buscar jugadas
brillantes en el curso de una par­
tida a no ser que la posición lo
justifique. Ante todo, hay que ob-
.
Æ
tener una ventaja, por pequna
que sea. Hay que dedicarse a au­
mentar la ventaja hasta que se ha­
ya conseguido una posición que
sea definitivamente superior. Una
vez que se ha ganado el derecho
de buscar combinaciones, las ju­
gadas brillantes se presentarán
por sí solas . .
A J E D R E Z L ó G I C O
Las blancas, naturalmente, no
esperan que las negras tomen su
dama y permitan 34. T8D
t
y
mate en pocas jugadas. Lo que se
proponen ante todo es obtener
el control completo de 7D, casilla
importante para que la exploten
sus torres.
Una de las cosas que me pare­
cen más interesantes en la posición
es que las blancas amenazan a su
adversario con el desastre en tres
lilas:
a) En la octava fila con 34.
DxT
t
seguida por el mate.
b) En la séptima fila con 34.
T7D seguida por 35. PxP
tt.
e) En la sexta fila con 34.
PxP
t
, RxP; 35. DxPA
t
, ganan­
do con facilidad.
33. . M N TI AR
No hay mucho donde escoger.
en vista de las muchas amenazas.
La jugada de las negras da nue­
va protección al peón del alfil.
34. T7D
Amenaza 35. PxP. y mate.
34. ¢ . . PxP
247
No es mejor 34. . . . TxT, en
que la recaptura 35. TxT amena­
za mate en un lado. y la dama en
el otro. O si 34 . . . W TI CR; 35.
PxP
t
, TxP; 36. T8D
t
, y las blan­
cas forzan el mate.
35. A4T !
El alfil, que ha permanecido
en un lugar durante veinticinco
jugadas. da el toque final. La
amenaza es 36. AxP
t
, TxA; 37.
DxT t, R 1 C; 38. D7C f.
35. . . . Abandonan
Si 35 . W . . CxA; 36. D7R ame­
naza 37. DxT f ó 37. D7C f
< 37. DxPTf, ¡ y nadie puede
sobrevivir a estas muestras del
poder femenino!
Es ésta una partida impresio­
nante y profundamente satisfac­
toria, una de l as mejores de la li­
teratura del ajedrez.
F I N





ESTA EDICION DE 2,00 EJEMPLARES SE TERMINO
DE IMPRIMIR EL 13 DE }NERO DE 197I }N LOS
TALLERE DE L E DI TORI. AL D I AN A , S . A .
TLAOQUEMtATL y ROBERTO GAYOL. MÉXICO, D. F .

Ajedrez Lógico, Jugada a Jugada

IRVING CHERNEV

>

. .YUGADA A .YUGADA '

EDITORIAL DIANA
MEXICO

630 Fifth Avenue. marzo de 1959 lOa. Calles de TlacoquemécatI y RQberto Gayol. S. N. enero de 1971 • DERECHOS RESERVADOS • © • Con autorización de Simon 1fnd SchusteT.Título original en inglés: LOGICAL CHESS MOVE BY MOVE Traducción: MANUEL ARCE la. D. Edición. EDITORIAL DIANA. Impresión. F. [nc. México 12. A. Impreso en México Printed in Mexico . Y. New York 20.

A M I E S PO S A • .

• • .

El conoci­ miento del juego de pOsiciones impide que el maestro haga juga­ das violentas. no es necesano memonzar mcontables variaciones de las apertu­ ras. pues la mayor parte de las partidas toman en dichas exhibiciones un rumbo que no se encuentra en los libros. consi­ dera por un momento la posición y luego hace una jugada sin es­ fuerzo? �uega rápidamente porque ca­ n9(:e de memoria decenas de aper. • • • • Aunada al placer de compren­ der cada fase de un juego con­ fOlme se (y el ajedrez es el juego más emoci onante del mundo). ni sobrecargar la mente con listas de fÓlmulas y principios. necesario para .· De él aprenderemos las grandes ventajas que pueden derivarse de conocer el juego de.. y su valor para obtener posiciones fuer­ tes. turas con centenares de variacio­ nes? DifíciJmente. tendría que analizar con mayor rapidez que una calculadora electrónica o confiar en que le vendría la ins­ piración mil veces en una sesión de ajedrez. sino observando sus efectos en el curso de una partida. posiciones. no de memo­ ria. podríamos conocer la respuesta. ¿Analiza todas las combinacio­ nes concebibles con" la velocidad del relámpago? ¿O se atiene a algún instinto infalible que lo guía en las posiciones más extra· ñas? Si así fuera. . Descubrimos sus modos de pensar más íntimos y adquirimos así el conocimiento" -sí. en ataques e insensatos. que Es cierto que hay cadetellninan los tiene gran nectos. Pero el lector se familiarizará con ellos sin grao esfuerzo. El maestro nos revela el propósito que penigue con cada una de las jugadas que hace en " el curso de una partida. el instinto--. mos A fin de adquirir ese instinto. • 1 " " . reconocer las buenas jugadas y rechazar las inferiores.Introducción " • ¿Ha visto el lector alguna vez a un que juega veinte partidas simultáneas? ¿Se ha ma­ ravillado (y quizá sentido envi­ dia) de su confianza y facilidad con que se detiene por unos se­ gundos ante cada tablero. los pensamientos mismos de un maes­ tro cuando los revela en sus de­ talles más simples. En este libro lo hemos penua­ dido. está la fascinación de ob­ mentales de un servar los maestro cuando nos la ri­ queza de ideas que se le· ocurren en cada nueva situación. Segui- los las ideas. si pudiéramos penuadirlo de que nos revelara el significado de ca­ da jugada al hacerla. ¿Cómo lo hace? Si pudi�ramos seguir sus procesos mentales. o se embarque. sólidas y victoriosas. .

primero cuando seleccio­ na un buen lugar para un caballo o una tone. bueno. le dice cómo apoderarse de las vi­ tales casillas del centro. es.2 refrena el impulso de buscar com­ binaciones en cada ocasión que se presenta. y el análisis que se necesite para de­ tallar los efectos de una jugada o para aclarar un motivo será claro y preciso. I. ese desarrollo de dichas pie­ zas. Comentaremos cada una de las . El maestro no busca esas combinaciones. Adqui­ rirá el hábito de hacer buenas jugadas con la facilidad con que un niño absorbe el lenguaje: oyéndolo y hablándolo.as frecuentes re­ peticiones del propósito de cada Jugada convencerán al lector de la importancia que tienen cier­ tos conceptos fundamentales. Sao brá también. que hacen posible su apari­ ción. Crea las condicio­ nes . y de <J. gia. sabrá el lector que esa estrate. ue aparecerán I R V I N G C H E R N EV combinaciones dectsivas en el ta­ b lero . controlar la� columnas abiertas. Cada partida que reproduzca el lector será una aventura emocio­ nante en el ajedrez. la imagina­ ción y el ingenio reciben �u justa recompensa.el mayor territorio posible. qué jugadas debe Duscar . cómo ocu­ par . y no es­ tudiando las reglas de la Gramá­ tica. y cuándo y cómo desafiar las convenciones. . Y es el juego de posi­ ciones el que le da la seguridad de que se presentarán por sí miS' mas las posibilidades definidas de ganar. generalmente. la agudeza. Esto no quiere decir que el lec­ tor se acostumbrará a jugar super· ficialmente y sin pensar. en que la audacia. Apren­ derá cuándo y cómo aplicar prin­ cipios valiosos. DeS' pués de que se le haya dicho una y otra vez que los caballos deS' empeñan mejor su misión en la casilla SA. jugadas de cada partida en len­ guaje sencillo y cotidiano. podremos apren­ der a jugar ajedrez lógico. le aconseja colocar sus piezas donde tienen las ma­ yores probabilidades de atacar. como lo sabe cual­ quier maestro. jugada IRVING CHERNEV. y que las tones deben a jugada. Apreciando y absor­ biendo lo que nos enseñan tan placenteramente. cómo debilitar y entorpecer al enemigo.

No es necesario mencionar cuál caballo. por ejemplo: J P6C t. sillas en la rimera jugada se así: . Un adelanto de este peón dos ca-.p. En ella. dos rey (2R). el rey se abrevia con la letra R. 2. J los tres puntos adicionales quie­ m:a decir que la jugada fue he· cha por las negras. . ¡ La captura al paso se anota así: 8. con 0-0-0. la dama con D. Así. ' P4R. El rey ocupa la casilla uno rey (IR). Un adelanto se­ mejante . el alfil con A y el peón con P. movieron un ca­ ballo a la tercera casilla de la columna del alfil de rey. Una jugada o captura con ja­ que tiene una t en seguida de la jugada. 'Es redun­ dante decir: 1.del peón de rey de las Deglas se escribe así: 1. Las casillas re­ ciben el nombre de las piezas que las ocupan al iniciarse la parti­ da. . C�AR significa que las blancas. pues sólo el caballo de rey podría moverse a dicha casilla. e! caballo con C. la torre con T. pues sólo lID peón puede ocupar esa casma en esta jugada. 1. He aquí la posición: Si la posición del tablero es igual a la del diagrama. cando lo que hace una pieza o un peón: la casilla a que va o la captura que hace. PR4R. P4R. en su tegunda jugada. 2. AxC significa que el alfil toma al ca· bailo en la cuarta jugada de las blancas. de manera que " . en el lado de la dama.• La Anotación Las jugadas de las siguientes partidas aparecen registradas en la anotación descriptiva. P4R C3AR A5C P4R C3AD P�TD Una jugada se describe indi. Y el peón que se en­ cuentra frente a él. El enroque en el lado del rey se indica con O-O. PXP a. el lector sabe ya leer la anotación. Una prueba sencilla de si el lector ha comprendido la anota­ ción consiste en �er las piezas y hacer las tres Jugadas siguien­ tes: " J. El mate se indica con ff. Dejar una pieza amenazada. significa exponerla a ser captura­ da sin que se pueda capturar a su vez. Las capturas se indican con una x.

• • .

Mientras esas piezaS protectoras permanezcan en su lugar. si­ no mostrarle cómo se producen. . o ruando juega P3C pa­ ra ahuyentar una pieza enemiga. adelante · el peón de torre o el peón de caballo. el rey estará casi a salvo de cualquier ataque.Al Ataque del Flanco del Rey - Este libro no persigue aturdir al lector con efectos mágicos. Pero. Una vez que La posición puede cambiar cuando un jugador juega P3T voluntariamente para evitar una clavada. • En el diagrama se ilustra una posición enrocada. Tomemos el popular ataque del flanco d el rey: es muy po­ pular porque en él hay combina­ ciones. por medio de varias amenazas. Pero cuando esto no sucede. Seduce a los jugadores porque persigue el ma­ te rápido y penmte hacer juga­ das sorprendentes. así que echemos una ojeada tras las bam• balinas: . El rey está . 3AR Y los tres peones que se en­ cuentran frente a él. ¿cuándo y cómo inicia el lector un ataque en el flanco del rey? ¿Debe esperar a que llegue la inspiración? La respuesta es sencilla y quizá resulta sorprendente. si. Es en tonces cuando el maestro inicia el ata­ que en el flanco del rey y alcan­ za sus efectos brillantes.protegido por un caballo en cualquiera de estos peones se ha movido. La partida Scheve-Teichmann (Núm. Entonces es vulnerable al ataque. crea una debilidad ·en la estructura defensiva. muestra lo que sucede cuando las blancas juegan P3TR instintivamente para evitar la clavada. casi mágicos. En el momento en que cambie la for­ mación. que puede ser aprovechada. sacrificios brillantes y ju­ gadas de sorpresa. el maestro (y aquí está el secreto) 1) 5 . Teichmann se concentra en el peón que se salió de la lí­ nea y lo convierte en el objetivo de su ataque. Más tarde sacrifica un alfil a cambio del peón de induce o hace que el contrario. la estructura se debilita.

ilustra el peligro que para sus piezas. garlos a que se muevan. pués de lo cual sucumben al sa­ (Núm. Pitschak hace que el peón de caballo se (Núm. un ataque sobre sante del peligro en que se incu­ una pieza con '" P3TR. pero a campo enemigo. costa de debilitar las casillas ne­ gras próximas a su rey. P3CR. cho a su rey. (Núm. 11) es una ilustración fas­ usan estas casillas para abrirse cinadora del proceso de minar a paso en la posición y llegar al rey. 8) es una ilustración de En la partida Colle-Delvaux . Después de la precaución de destruir al alfil esto. también las apoyo del peón y crea debilida­ blancas juegan P3TR por temor des en las casillas que no están a la clavada.. 5). mate. unido al descuido del centro. ven obligadas a jugar P3CR. Las piezas de Walthoffen (Núm. La partida Przepiorka-Prokes mala la de las blancas). tiene como castigo un sacrificio que rre al jugar mecánicamente.. 10) es un ejemplo intere­ otros pecados. priva En la partida Liubarski-Soul­ a su propio caballo de rey del tanbeieH (Núm. que se turnan entraña el enroque prematuro. . . su peón de caballo para impedir • • • • • • . casillas negras. Esta jugad. P1STR! (En la par­ vaden las casillas débiles y dan tida se explica por qué es buena . tes de desencadenar el ataque deLas negras j(Íegan '" P3TR ClSIVO.. esta jugada del peón d� torre. por su voluntad para prevenir un La partida t!ntre Znosko-Bo­ ataque poco probable en la par­ rovsky y Mackenzie (Núm.. P3CR obligada. 2). y las negras lo casti­ ya bajo la vigilancia de los peo­ gan con un ataque de peones que nes. Lo logra.... astutamente. el cual elimina roque inoportuno unido al des­ todos los peones que protegen al cuido del centro. P3CR. luego el peón de torre. 6) es otro ejemplo de en­ crificio del alfil. Las blan­ La partida Ruger-Gebhar d cas las encuentran convenientes (Núm. las negras adelantan adelante. 9) nos tida Blakburne-Blanchard (Núm.. Las piezas de Spielmann in­ se inicia . La de Flohr-Pitschak peón. 7). P3TR Y luego.. des­ La partida Zeissl-Walthoffen. con el con­ (Núm. ..ti I R V I N G C H E R N E V torre a fin de romper la posición que un caballo se acerque mu­ lon sus otras piezas. P4AR Y luego . 3). Las negras se ven obligadas a jugar abre una columna contra su rey. Las blancas se rey.. La partida Tarrasch-Eckar t Cuando las negras agregan a sus (Núm. el sacrificio del caballo ha­ que corre por las casillas negras ce que se derrumbe la posición (para acentuar la debilidad) an­ debilitada.. los guardianes del rey para obliEn la partida Spielmann-Wahle . de­ Las dos partidas siguientes son bilitando las casillas blancas que miniaturas deliciosas con mucha ya no están protegidas por el sustancia. Colle obliga a jugar secuente debilitamiento de las . Przepiorka toma induce . y .. muestra a las negras esforzándo­ 4). para ocupar las casillas críticas. Blackburne sacrifica un alfil se por mantener al caballo ene­ para elimi p ar al indiscreto peón migo lejos de su territorio jugan­ de torre t poder entrar en el do '" P3CR.

las blancas juegan P3TR para alejar a un alfil de sus cer­ canías. P4D. No se puede atacar (mucho menos dar mate) con una o dos piezas. donde está expuesto a . Dobias obliga a que se mueva el peón de caballo y luego el peón de torre. . 15) tiene algunas delicio­ sas jugadas poco convencionales de Alekhine para castigar al ad­ versario. Las incluyo para demostrar las �onsecuencias de no procurar la seguridad del rey. Y evitarán que las negras colo­ quen cualquiera de sus piezas en esas importantes casillas. • . 12). a la categoría de los ataques en el flanco del rey. Tarrasch casti� las infrac­ ciones de principio de su oponen­ te haciendo retroceder sus piezas. sutilmente. na con un pequeno mOVImIento de peón. La partida Tarrasch-Mi eses (Núm_ 14) nos muestra a Ta­ rrasch destruyendo al caballo de rey.AJEDREZ Ló GIC O 7 y después derrumba l<. 1907 El principal objeto de la estra­ tegia en la apertura es el de sacar rápidamente las piezas para que tomen parte activa en el juego. Una buena manera de comenzar consiste en lib�ar dos piezas de un golpe. Las blancas plan­ tan un peón en el centro del ta­ blero y abren líneas para su da­ ma y su alfil. Entonces. En la partida Pitschak-Flohr (Núm. mina la posición de­ bilitada y hace que se derrumbe. en que Flohr logra vengarse. si nadie lo impide. 13). . el mejor defensor de una posición enrocada. Las dos partidas siguientes no pertenecen. La concentración de ataques que si­ gue. La partida Tarrasch-Kurschner (Núm. Partida Núm. un ataque fatal. y arrancando de raíz al peón de caballo. hablando en rigor. Su siguiente juga­ da. ]6) es una breve historia que describe los procedimientos del ajedrez plausible y superfi. que ha perdido tiempo. 5R V 5AR. pues cada una tiene una misión que cumplir. 5AD. P4R Es ésta una excelente jugada de la apertura. En la partida Dobias-Podgorny (Núm. lo deja con un peón solita­ rio para defender a su rey. evitando que el rey enro­ que y asaltándolo con todas las piezas disponibles.ts barreras con un sacrificio de dama. La partida Alekhine-Poindle (Núm. Las negras no pueden enrocar. Esto conduce a la pérdida del peón y a la entrada de la dama de Flohr hasta situarse in­ cómodamente cerca del rey. Hay que desarrollarlas todas. quien obtiene la victo. ¿Cómo deberán contestar las . . será 2. • cial. La desorganización de la fOllnación de peones facilita las cosas para Tarrasch. 5D. 1 GIUOCO PIANO BLANCAS NEGRAS Scheve Teichmann Berlín. y esto puede hacerse adelantando uno de los peones centrales. l. y su rey tIene que mantenerse en el centro. Los dos peones controlarán entonces cuatro casillas de la quinta fila. donde se estorban unas a las otras.

cum­ pliendo el precepto: Hay que de­ • . y esto reduce hacer otra 1 . var al peón antes cosa.. sin significación. P4R ¡Muy bienl Las negras insisten en tener una participación equi­ tativa del centro. . Las negras deben disputar la posesión del centro. . de ¿Por qué toda esta insistencia sobre el centro? ¿Por qué es tan importante? Las piezas colocadas en el cen­ tro gozan de la mayor libertad de acción y tienen el mayor al­ cance para su fuerza de ataque.. • SIlTTollar los caballos antes que los alfiles. Sabemos que' son más eficaces en cienas casillas. Plantan filme­ mente un peón alH y liberan dos de sus piezas. . La ocupación del centro. POS·ID. . . El alfil puede recoller todo el tablero en una sola jugada (ad­ viértase que el alfil de rey puede llegar hasta 6TD). coloca­ do en el centro. C3AR! ¡Indudablemente. La resis­ tencia de un ejército desunido así no suele ser muy eficaz. Por ello: Hay que • Una de las razones en que se basa este principio es que el ca­ ballo da pasos más conos que el alfil. Un caballo. levanta una barrera que divide las fuerzas del adversario y les impide cooperar de manera armoniosa. Las negras deben luchar pOf' conseguir una parte igual de las casillas valiosas. Necesita más tiempo para llegar a la zona donde se lucha. 5R y 4D. pues las negras no se pueden de­ sarrollar a su antojo. o poque clave una piedemos za enemiga. El caballo s:omienza a tomar parte al principio del juego. por ejemplo. lo que aumenta su alcanee agreSIVO. en cambio. . Mientras el caballo necesita salto tras salto para llegar a 5CD. Tal vez queramos que el al­ fil domine una diagonal. I R V I NG e H E R N E V 2. El caballo ejerce presión sobre dos de las casillas estratégicas del centro. El caballo se desarrolla hacia el centro. Si se encuentra en un lado del tablero. Éstas y otras jugadas sin objeto no sir­ ven para desarrollar las piezas ni se oponen a la amenaza. de las blancas para monopolizar el cen­ tro. Pero. el alfil sólo requiere un paso. P3TR o l. ¡Se reduce a sólo la mitad de un ca­ ballol La ocupación del centro signi­ fica el control del tenitorio más valioso. no siempre estamos seguros de cuál sea el lugar apropiado de un alfil. la mejor ju­ gada en el tablerol El caballo se desarrolla con una amenaza: el ataque a un peón. o su control a distancia. pues sus piezas tienden a estorbarse entre sí. Deben SIll­ las posibilida­ des de sus respuestas. como l. domina en ocho direcciones y ataca ocho casillas.8 negras a la primera jugada de las blancas? No deberán perder el tiempo considerando jugadas . sacar los caballos antes de desa­ rrQllar los alfiles. el alcance de su ataque se limita a cuatro casillas. Deja menos espacio para las piezas del enemigo y le hace difícil la defensa. De esta manera gana tiempo.. desaOtro fin que se es rrollando los que tenemos la de que deben participar en la apenura.

. . míentras que mi dama está desempeñando el papel que podría ejecutar una .'tes de JU­ gar libremente. ade­ más. " pieza menor . En el ajedrez. ade­ más. dice Tallasch. y estorba el camino de la dama por la diagonal. . A4A "La mejor pieza rara atacar es el alfil de rey". habré movido un peón cuan­ do debo desanollar las piezas: . 2. 2. ". . PSD: "No es mala. Deben deteullinar "el valot de cada una de las siguientes posibilidades.juego medio y el final. no la dama. recurre a una poderosa arma seCleta: juzgar la posición. Y.A J E D R E Z L Ó G I CO 9 de mi pieza más poderosa para defender un peón". las negras escogen la mejor juga­ da posible. pues da salida al alfil de dama. el-. el lector adver­ tirá que las negras deben def�n­ der su peón de rey ar.el francés que dijo: "Sortez les ple­ ces!" (Sacad las piezas). Apenas mira de pasada las ugadas que son vi� .. Sin entrar en tediosos análisis. pierdo la fuerza 2. 2. puede eliminar las jugadas inferiores: a las que el jugador de tipo medio dedica gran reflexión. 2. 2. 1. es la mejor. he movido un peón cuan o debería poner en juego las plezas .. 2. . ladones eVidentes de los prmcI­ pios del ajedrez. Además.. Sacan una pieza y. Siguen el consejo d. pero el peón de dama queda obstruido y mi alfil de dama puede quedar enterrado en vida". • C3AD! j . . . En lugar de ello. Hay diversos mo­ dos de proteger al peón. pues mi cabano debe estar en SA. especialmente en la apertura. He aquí lo que podría pasarle por la mente al escoger la juga­ da conect4l: �� � " . ASD: "He desarrollado una pieza. CSAD: "¡Eurekal Esta 2. al peón de rey sm pérdIda de tIempo. D2R: "Esta jugada en­ della a mi alfil de rey. " ¡un momento I Limita el alcance del alfil de rey y. mo en la vida. D3A: "Mala". Pero. Debo advertir al lector que no hay que seguir ciegamente ésta y otras máximas. 2. suele ser necesarIo olvidarse de las reglas. peón de alfil ocupa una casilla para el que de�ía caballo. . en general. co.. Aplicándola. salvan . y escoger entre ellas: . los principios que �bier­ nan al juego sólido constItuyen excelentes guías. 2. P3AR: "¡Teuiblel Mi 2. . pues he desarrollado una pieza a su casilla más apro­ piada y he protegido al peón de rey al mismo tiempo".. 2. _ _ En este punto. 2. . • • • • • • • • • • • • • • • • • • PSAR DSA D2R ASD PSD CSAD ¿Cómo deciden las negras cuál es la jugada conecta? ¿ e n analizar incontables combmaclo­ nes y tratar de imaginar toda suerte de ataques y defensas pa­ ra las diez o quince jugadas si­ guientes? Pelmítaseme apresurarme a ase­ gurar al lector que un maestro no pierde el tiempo valioso en especulaciones inútiles. Pero.

si todo lo demás es igual. pues el alfil no toma parte en la lucha por el control del centro y tiene poco alcance allí. El alfil se apodera de una va­ lio$a diagonal en el centro y ata­ ca al peón de alfil de rey de las negras. sacrificar una pieza por este peón. Si las blancas persisten en jugar 5. . . atacando al al­ fil y al peón. DxP t gana un peón. . pues el peón de dama queda bloqueado. J. pero 4. • . 5. En 2R.. Hay que enrocarse lo más pron­ Hay que colocar cada pie%ll. PxP deja a las blancas con dos peones en control del centro. el alfil sólo ha dado un paso adelante. Este desarrollo está de acuerdo con dos reglas de oro para la apertura. sale a lo descubierto y queda expuesto a un ataque violento. aun al princi­ pio del juego. 6. Su objetivo secundario es el de llevar la dama a se. . Lo im­ ¡Muy bien I Las negras desarro­ llan una pieza al mismo tiempo que contestan a la amenaza. 4. . y el otro alfil puede tener difi­ cultad para salir. La recu­ peración mediante 6. lado del rey. PXP. . resulta su­ ficiente para ganar la partida. . preferiblemente en el. . . las blancas ponen en juego esta pieza y preparan el cammo para enrocarse pronto. D2R A2R: No es muy mala. ASD: Pobre. 4: PSA El principal objeto de las blan­ cas es el de establecer dos peones en el centro. PSA tiene también desventajas: En la apertura. pero se ha desarrollado una vez 9ue deja la primera fila. Des­ pués de 5. . no los peones. el alfil domina una importante diagonal. La jugada más fuerte de de$a­ rrollo es J. • I R V I NG C H E R N E V Hay que mover cada pie%ll so­ lamente un� vez en la aptrrtura. Al adelantar a SA. el peón ocu­ pa una casilla que debería estar reservada para el caballo de da­ ma. . PXP. A4A. La captura con jaque no da tiempo a las blancas para recuperar el peón. intensifican­ do la presión sobre el peón de alfil del rey. A5C: Inferior.10 Por ello. En e$ta ex­ celente casilla. la continuación 5. al capturarla. para . . en la casilla en que sea más eficaz. . J portante es recordar que hay que mover todas las pieza$. . y el peón ele ventaja. de manera que el rey. P 4D..0-0 Las blancas posponen el avan­ ce del peón de dama y mueven su rey a un lugar seguro. ya que el alfil mira hacia lados diagonales y está bien colocado para la defensa. J. ' " A4 A ¿Es ésta la casilla más adecua­ da el alfil? Veamos las alter­ nativas: J. Intentan apoyar un avance del peón de dama. No es raro. P4D. Este peón es particular­ mente vulnerable. . PXP. porque está de­ fendido solamente por una pieza: el rey. to posible. tan rápidamente como sea posible. istas son sus virtudes. ejerce pre$ión $Obre el centro y ataca a un peón débil. hay que mo­ ver las piezas. . . las neglas deben responder 5 ..

. considérese que la pérdida de tiempo de las ne­ gras está compensada con la in­ fructuosa jugada 7. PxP. CxPT. .. . TxA. Las blancas amenazan con un ataque sobre el alfil mediante 8. pero ilógi­ �a. D4T t da a las blancas dos piezas por una torre. Si se necesita más justificación. . P4TD de las blancas.. El desanollo no debe ser rutinario o automá­ tico. por lo tanto.. . las blancas castigan la to­ ma del peón mediante 8. las blan­ cas tienden una pequeña tram­ pa: 7. . clavando a la dama. DSC. las blancas capturan con 10. Después de la res­ puesta 9. . el alfil. presionando to­ davía el centro desde su nueva posición. ganando una pieza. . ¿qué derecho tienen las Qlancas de hacer combinaciones cuando su desarrollo está tan re­ trasado? Un ataque como el que se inicia aquí es prematuro y no puede tener éxito. . 10. 7. Apoya al peón de rey y al alfil y fortalece el centro. E Z L óG 1 e PSD o 11 5 . tienen que hacer frente a la ame­ naza de 7. P4D Con la espe ranza de que las negras cambIen peones.. que proyectaban an­ tes. 7. DxP. y las blancas deben mantener una triple defensa sobre él mientras intentan completar su desarrollo. TIR. AxT. P4TD I Pero las negras no necesitan Hay que desarrollar todas las piezas antes de iniciar cualquier combinación. Prepara una retirada para el alfil. Con 7. inutilizando a uno de los defensores del peón. . AxPT... . se retira. CD2D queda separado. Si después de 6. P5T las negras jugaran 8. A pesar de su formidable as­ pecto. CID. . se elimina la defensa de la dama. la continuación 9. . PxP. .A J E D R. 9. 6. ASC capturarl Ahora que su· peón de rey está seguro. El peón de dama está atacado tres veces. Esto no viola el principio de que no hay que hacer movi­ mientos iÍmecesarios de los peo­ nes en la apertura. Antes de comprometerse en un curso definido de acción. . Si entonces 8. Pero. P8TD Jugada marrullera. • 6.. P5D ataca al caballo que pro­ tege al alfil. Esto �e­ jaría a las blancas con una Im­ presionante alineación de peones en el centro. el centro de peones de las blancas es deleznable.. Ahora el alfil de dama puede entrar en el JUego. TxC. Primero hay que hacene car­ go de las amenazas. y la casilla !JAD po­ dría ser ocupada por su caballo. . Si después de 8. mientras que con 7. . P5T. sencilla­ mente. A5C clavando y. Mientras tanto.

"Nunca hay que mover los • 9. 10. CSA El caballo interviene en la re­ friega con un ataque sobre el peón de rey. este plan no se lleva a ca­ bo hasta que han entrado más piezas en el juego. . Natural­ mente. 10. N E V 8. ¡Jugada de café I Los jugadores débiles hacen instintivamente es­ ta jugada (cediendo a los bajos instintos) por el temor de que una de sus piezas quede clavada. Las negras pueden ahora es­ pecular en destrozar el flanco del rey blanco eliminando su peón de torre. . además. SCR) se convierte en campo de aterrizaje para las tropas enem1gas. no puede restaurarse. CDxP Mucho más fuerte que tomar . una vez alterada. para hacer frente a la amenaza. . P5T Hay una remota posibilidad de que las negras cedan a la ten­ tación de tomar el peón. Alekhine dice con mayor energía aún: "Hay que esforzarse siempre por conservar los ucs peones frente al rey enrocado en sus casillas originales durante el mayor tiempo que sea posible". aunque sea a costa de una pieza. A2T ¡Pero las negras no muerden el anzuelol 9. . . La jugada es excelente y está de acuerdo con un recurso tácti­ co muy útil: Hay que desarrollarse con una amenaza siempre que sea posible. PxP Las blancas cambian y abren columnas para sus piezas.12 1 R. de acuerdo con la regla aplicable en estos casos: Las columnas abiertas se tradu. el adversa­ rio deberá abandonar lo que es­ té haciendo. El peón que se ha movido hacia adelan­ te se convierte en blanco para el ataqu.. y la posición. "pues cada juga­ da de los peones debilita la posi­ ción".e directo. mientras que la casilla que defendía antes (en este caso. debilita la estructura de manera permanente. . PSTR • peones que se encuentran frente al rey enrocado. pues un peón adelantado no pnede retroceder. Es mejor someterse· a la clava­ da (molestia provisional) que evitarla con una jugada 'fue de­ bilita la posición de los peones que defienden al rey y. V I N G e H E R. esto redunda en fa­ vor de las negras. . 8. dice Tanasch. Moviendo P3TR o P3CR después de enrocar. Desgra­ ciadamente.­ cen en ventaja del jugador cuyo desarrollo sea superior. La recaptura abre la columna del caballo y expone al rey blanco al ataque. Recuérdese que. . salvo por nece­ sidad o para ganar una ventaja". se crea una debilidad orgánica que no podrá remediarse.

es­ tá magnifica�nte colocada en 4R. pero. el mejor desaparece también del tablero. Las negras controlan el centro. CxC Parece plausible. Su alcance se ha extendido. helmosamente centralizado.AJE D R E Z L óG I C O con el peón. 13. CxC. . . Con la desesperada esperanza de que las negras tomen el peón. P4A. En resu­ men. • . Pero a las negras no les inte­ resa tomar peones. Y la clavada gana la dama. 14. Pe­ ro al hacer este cambio. . . el ca­ ballo blanco del rey. amenaza al indefenso peón de rey y se. CxP. desgraciadamente. es esencial para llevar a cabo un ataque contra el rey. de manera que ahora controla toda la diagonal gue lleva al peón blanco del alftl IY al rey que es­ tá detrás del peón 1 ¿Qué harán ahora las blancas? No han hecho nada para sacar al peón de rey del aprieto en que se encuentra. . la dama. esa jugada no es legitima. La desaparición del peón blan­ co de dama ha beneficiado al alfil de las negras. 11 . Sus alfiles ejercen terri­ ble presión en las diagonales (la pesar de que un alfil no se ha desarrollado todavía 1). defensor de la posición enrocada. TIR. Todavía se halla atacado por uno de Jos caballos de las negras. como dice Capablanca. y el caballo puede acudir en auxilio si fuera necesario. condición que. Tarrasch confir­ en ma el valor del caballo de rey con una afirmación enfática: "Un caballo en 3AR es la mejor de­ fensa de una posición enrocada en el flanco del rey'. ¿Pue­ den salvar al peón? el caballo de las negras ha sido sustituido por otra pieza. DxC. mienuas que su alfil está amenazado por el otro. La importancia 9ue tiene conser­ var el caballo del rey en situa­ ciones semejantes fue hecha no­ tar por Steinitz hace más de se­ tenta años. oculto en 2T. cuando dijo: "Tres peones que no se hayan movido en el flanco de rey. irra­ dia energía en todas las direc­ ciones (cosa que no puede hacer un peón). pues las blan­ cas _ cada en situación poderosa. pero lZ. . Su superiori­ dad posicional es suficiente para justificar que busquen una com­ binación que lleve a una victoria decisiva. ¿Cómo resuelven las blancas el problema que plantea la posi­ ción de la dama amenazadora y los ataques al peón de rey? Le gustaría desalojar a la dama con 1 Z. Domina el centro. C2D 11. El caballo de dama. las negras merecen encon­ trar una combinación triunfadora como recompensa por su Jue· go metódico de posiciones. fonnan un po­ deroso baluarte contra un ataque flanco". Cada uno de ellos ataca a uno de los peones que protegen al rey. ' DxC Obsérvese que el caballo de las blancas desapareció del tablero. Esta nueva pieza. encuentra pronta a entrar en ac­ ' ción en cualquier parte del ta­ blero. La cuestión está en saber si hay una meta que valga la pena . en unión de una pieza menor. La dama negla se encuentra pronta a pe­ netrar en el flanco del rey. a lo que seguiría 1 Z.

D6C t Explotando una vez más la cir­ cunstancia de que e l peón de al­ fil está clavado. P3TR. . Cubre la casilla de refugio del rey. CSA 12. las negras lo ata­ can con una tercera pieza: la da­ ma. 13. que se movió inocentemen. y prote­ gido por su. y con él se perderá la partida. A bandonan. . te a 3T para\ evitar una clavada. 16. y le impide volver a ella en respuesta a un jaque. 17. . Si intentan dar li­ bertad de movimiento al rey me­ diante 16.siguiente manera: Hemos capturado dos de los peones próximos al rey. _ . naturalmente! El peón de torre. debilitada por haber avanzado dicho peón. . está atacado por nuestro caballo y nuestro alfil.. . Para cuidar 2TR y evi�ar· el mate con la dama. torre y su rey. . . Las negras' eliminan al peón incauto. ¡ Quizá podamos hacer las dos cosas simultánea­ mente! 16.. 1 7. ¿Cómo teu!linan las negras el ataque? Razonan de l� . '" D6C t! Capturaron al peón de torre y utilizaron como punto de inva­ sión la casilla 6C. contra un ataque de la dama. 18. Las blancas deben evitar la amenaza en su 2TR o dar a su rey una casilla para escapar. Sólo lo de­ fiende la torre ahora. RIT 14. El peón debe sucumbir. DxPTt Las negras destruyen otro peón defensor. _" C5C Alnenazan mate. . exponiendo aún más al rey- El rey debe moverse al rincón y abandonar al peón. el PAR.14 para la explosión de esta poten­ cia acumulada. el rey quedará sin el último indi­ cio de protección. PxA Las blancas deben capturar al alfil o perder un peón sin nin­ guna retribución. R I T Las blancas no pueden tocar a la dama. • • 13. el caballo y el alfil. A cambio de su alfil sacrificado. . TIR. y el ataque. caen en 16 . castigo merecido por el delito de debilitar la posición y traICIonar a su rey. pues su peón de. . IC. ' " AxPT! ¡Sí. .. AxP 15. AxP tt. alfil es­ tá clavado_ ¡ Entrada aplastante! Adviérta­ se la forma en que las negras ex­ plotaron las dos consecuencias principales de la jugada 9. Por ello debemós ahuyentar a uno de los defensores o atacar al peón por tercera vez. Este último defensor. 15. Por ello juegan: . Si podemos eliminar al tercero. y estará inde­ fenso. RIC La única jugada de las blancas. 14. I R V I N G C H E R N E V las negras tienen dos peones .

. Hay que desarrollarse con la mira de controlar el centro. la jugada ló­ gica. no pueden perder el tiempo. 19. . las ne­ gras tendrán que jugar 5. ¡La mejor jugada del tablero! Un peón ocupa el centro. . . La recaptura mediante 6. . que libra dos piezas al mismo tiempo. Sólo hay otra primera jugada.. P3D. '" C3AD o 2 . C3AR. . A4A 1. . 2. la mejor res­ puesta". TxA se traduce en 18 . Las negras igu�lan la presión en el centro y liberan a su dama y su alfil.. el gran Philidor dijo: "La partida no puede abrirse mejor que ade­ lantando dos casillas el peón de rey". Hace ciento cincuenta años. • Deben hace1' algo para responder a la amenaza de las blancas. . El caballo de rey entra en juego con un ataque. O pueden decidirse a con­ traatacar mediante 2 . PxP dará a las blancas una po­ derosa fOlmación de peones en el centro. El' peón queda protegido sin pérdida de tiempo. . El alfil ataca la casilla 7 AR. Este consejo es válido to­ davía. . . Cualquiera de las dos jugadas está de acuerdo con las máximas de los maestros.A J E D R E Z L ó G I C O 15 La amenaza de las negras era 18. PxP. Para salvar a su peón de rey. C3AD o 2. Indudablemente. CxT tt. P3A Las intenciones de las blancas sofí muy claras: desean apoyar el avance de los peones en el cen­ tro. • • El alfil se usa con mayor pro· vecho para controlar una diago nal o para clavar (e inutilizar) una pieza enemIga. • • 3. pues el alfil se apo· dera de una importante diago­ nal. lo que reduce el número de posibles respuestas. ¡ Hay que mover piezas.. Partida Núm. . Hay que mover sólo aquellos peones que faciliten el desarro­ llo de las piezas. . no había escapatona. que es el punto más débil de las negras. A4A. dice Capablanca. 1928 1. Su siguiente jugada. y el caballo de dama se desarrolla a la casilla más ventajosa de la apertura en una sola jugada. que aconsejan y ponen en prdctica: ¡ Hay que sacar las piezas rápi­ damentel Hay que mover cada pieza so­ lamente una vez en la apertura. que son menos enérgicas. . Las negras deben defender su peón con 2. . . P4D. P4D. D6T t. C3AD 2. y dos piezas quedan libres para entrar en acción. . . . . 5. . 2 GIUOCO PIANO BLANCAS NEGRAS • 3_ A4A Liuban¡ki Soultanbeieff Lieja. . C3A. 1 . P4R Excelente. atacará al peón y al alfil. Una buena alternativa es 3. DxC tt· Como 18. . Cualquiera que sea su respues­ ta. no peonesl • · 4. C3AR Es superior a otras jugadas de desarrollo tales como 2. . . C2T. P4R "Probablemente.

pues ahuyentará al caballo de dama de s. . las neglas defienden su peón de rey al mis­ mo tiempo que sacan otra pieza. Si el plan falla. PxP. pro­ tege al peón al mismo tiempo que desarrolla otra pieza. D2R. la última jugada de las negras amenaza con ga­ 6. '" PxP. PxP. c) Las blancas han movido un peón. que ataca al peón y al alfil. . pero hay El caballo se desarrolla con una amenaza de ataque sobre el peón de rey. La jugada es natural. 8. su peón en la casilla 3AD quita al caballo de dama su casilla más útil. Ahora su ataque va . PxP. La retirada es más segura que mover e l caballo al lado del ta­ C4TD. A3D. P4CD. Ad­ viértase que el peón negro del rey está atacado. tras lo cual' amenazan con ganar al caballo mediante 9. mientras sus piezas del flanco de dama piden a gritos ser liberadas.¡ fuerte po­ sición. 6. la respuesta de las blancas es 8. blero.directamente al rey blanco. pero me­ rece censura por diversos moti­ vos: a) El peón de dama bloquea el camino del alfil blanco. 5. Su dama ha adelantado sólo una casilla. ' A más de desarrollar una pieza y defender un peón. A3D Defiende al peón de rey. '" C3A! 4. . la jugada de las blancas protege in­ directamente a su peón de rey. ' " ASC ! El alfil se retira a fin de rehuir los efectos de la esperada jugada de las blancas 5. P4D. . .16 La idea de las blancas tiene cierto valor si puede llevarse a cabo. DxP. . Después de 7 . En el table- No hay que mover dos veces la misma pieza en la apertura. el mover dos ve­ ces una pieza en la apertura es una pérdIda de tiempo. . " CICD 8. Es interesante observar cómo castigan las negras estas infrac­ ciones de principio. IRV I N G C H ER N E V 7. t. Más compatible con la estrategia de la apertura es el desarrollo de otra pieza. limitan­ do considerablemente su acción. que eliminar las amenazas antes de continuar el desarrollo. El hecho de abandonar la úl­ tima fila constituye una jugada de desaTTollo. 7. 7. O-O Además de los acostumbrados beneficios que se derivan del en­ roque (salvaguardar al rey y po­ ner en movimiento la torre). 6. 7. Si las negras intentan 6. PSD Tentadora. b) Ha aumentado el alcance del alfil de las negras. entonces 8. Por lo general. . . DxP nando un peón. Con la esperanza de inducir a las negras a cambiar peones. Cualquiera de las dos jugadas. El ajedrez no es un juego que pueda jugarse mecánicamente. D2R . pero la jugada es loable: En la apertura hay que mover sólo aquellos peones que ayuden a desarrollar [as piezas. 5. TIR clava y gana a la dama. . CD2D u 8. P4D lo mismo con su alfil. pero no sucede En lugar de cambiar peones (como se habrían visto obligadas a hacerlo si el alfil hubiera esta­ do también atacado).

PSD No puede hacerse excepción en esta jugada del peón: forta­ lece el centro. . al ca­ ballo de las blancas y a su peón de torre. las blancas debilitan orgánicamente la estructura de la posición enro­ cada en el flanco de rey. 11. . como hizo notar Pu­ blio Siro hace algún tiempo.A JE D RE Z • L ó G I C O 17 Se encuentra más seguro cuando los tres peones se hallan en sus casillas originales".. . .. • 10. 9.. pero pue­ de ser demasiado tarde. y hacen ¡Haciendo una jugada seme­ jante a la que he censurado an­ terionnentel ¿Cuál es la justificación para que las negras adelanten el peón de torre? Las negras no han debilitado su posición defensiva. ¿Cómo aprovechan las negras la última jugada de las blancas? ¿Cuál es la mejor manera de po­ ner de manifiesto sus imperfec­ ciones? rOrcomo en nmguna otra parte. . es- / . Cualesquiera sean los cambios que ocunan. PS .. del desventurado peón de torre un blanco cómodo para el ataque directo. . El peón de torre constituirá una base para el peón de caballo. pero. quien dice en la actualidad: "La considera­ ción más esencial es que el rey no debe estar expuesto al ataque. PSTR! 9. C2T A fin de evitar el esperado avance.. abre un camino para el alfil de dama y quita a la dama la carga de proteger al peón de rey. Si. Las blancas se verán obligadas a capturar este peón o a pennitirle que capture su peón de torre. el peón se mueve. Para evitar que las negras cla­ ven a su caballo mediante 9. quien dijo hace más de un siglo: "No suele ser pru­ dente en un jugador inexperto adelantar los peolles del flanco· en que se ha enrocado su rey". que marchará hasta 4C y luego a 5C. la conse­ cuencia será que quedará abier­ ta la columna del caballo. 10. 8. A5C.. por la cual pueden las negras alinear sus piezas para atacar al rey. no un tí­ mido intento para cuidarse de una clavada. . P4C ! ¡Un ataque a la bayoneta I El siguiente paso es 5C. . la justicia acaba por triunfar. Su avance del peón de torre es un gesto de ataque..R ·r . desde Staunton.. hasta Reuben Fine.. con lo que el peón romperá la posición de las blancas.. Todos los teóricos del ajedrez afiIman la validez de este con­ cepto de dejar sin mover los peo­ nes del flanco de rey. Al perturbar la posición de los peones que escudan al rey. "Hay remedios peores que la en­ fermedad". . D2R Jugada de desarrollo. pues su rey no se enrocó en el flanco del rey. . A partir de allí atacará en dos direcciones.

CxC Esta captura limita considera­ blemente las posibilidades de res· puesta de las blancas. TxP t. . ¿Ha abortado el plan de las negras? I R V I N G C H E R N E V 11. . AxC (atacando a la dama). PxP Prácticamente obligada. mientras que sólo dos piezas 10 defienden I Evidentemente. D5T !. está en una j ugada tal El alfil se retira e intenta re· peler a uno de los asaltantes. P5C ! ¡De ninguna manera I Si es ne­ cesario. D2A. P6C. 15. CxC. Siguiendo esta línea de juego. TIC ¡Ahora son las negras las que atacan al peón de caballo tres ve­ ces. las negras sacrificarán un peón a cambio de derrumbar la muralla defensiva que rodea al rey. No hay que capturar peones a expensas del desarrollo o de la posición. . A6A (amenazando 16 . . 14. . CxPC 13. pues las negras amenazan con 12. esta cap tura es un comportamien­ to aUlesgado. R I T. AxP Capturando desesperadamente un peón aislado. . neutraliza la pre­ sión del alfil negro. Si queda alguna esperanza. . . D5T tt). . al oponer a una fuerza otra de igual potencia. P3A. . . las negras obtienen la victoria con 14. . 17. 12.18 tará atacado tres veces y defen· dido sólo dos. ASR 13. . ya que expone a su rey al jaque. así como con 12. . La jugada del texto hace caso omiso de la advertencia: • • • 12. P3CR. En vista del re· tardo en su desarrollo y del aprie­ to en que se encuentra su rey. ¿Pueden las blancas salvar la partida? Si intentan 14. . 16. . porque es una ju­ gada ilegal. . Ganando tiempo mediante la amenaza al alfil . . Y el mate viene en 8T. . . . . PXP. . . que no sólo pone en Juego otra pIeza. . SillO que. las blancas no pueden dar más apoyo a su peón con 13. . las negras explotan hábilmente la impotencia de los peones cla­ vados de las blancas. cuando me­ nos provisionalmente. El caballo ha tomado una pieza y ahora amenaza a la torre. como 13. . entre otras cosas. . A3R. 14. Las blancas han conseguido cerrar la columna.

P3CR. que tanto temían la clavada.A J E D RE Z 15. P4R porque son dos las piezas que quedan libres para entrar en acción y. Rxe. T2A. C3AR C3AR 3. Esta jugada. al mismo tiempo. . 2. ' " 2 . se considera que es dudosa la estrategia de li· berar un alfil al mismo tiempo que se encierra al otro. TxP t! (el más rápido). y las blancas irán al ma­ te co n 19. O si 18. D5T t. . campeón mundial durante veintisiete años. RIC. o 1. . desarrollan su caballo de rey colocándolo en la casilla más útil. AxT t desc. RIC 15. ND A bandonan. DxPC. o a un jaque a la des­ cubierta con 19. un peón se apodera de una casilla central. La única jugada de las blancaso D6T 16. P3A (defen­ diendo al peón de caballo con la dama). 20. P3A. AxA t. 17. hayan perecido por una clavada I Partida Núm. donde tienen magníficas perspec­ tivas". es prácticamente obligada. RIC. . Las negras tienen dos piezas principales operando con toda su potencia en las dos columnas abiertas cerca del rey. la cual se desenca­ dena en el momento oportuno mediante una explosión en la ca­ silla clave 4R. . A6T t!. P3R (Sistema de Calle) BLANCAS NEGRAS Colle Delvaux 1929 Gand-Terneuzen. RxC L Ó G I C O 19 Los jugador s modernos consi­ deran que ésta es la jugada más fuerte de la apertura. RIC. D4C t. 19. . y la pér­ dida de material es ruinosa. El ataque se desarrolla por si solo. 3 PARTIDA DE PEON DE DAMA Una autoridad tan eminente como Lasker. . En esta partida. . D8T tt). No de­ be permitirse que las JIancas jue· guen 2. 18. C3AR. Es tan va­ liosa como 1 . En la alternativa 15. D5T t � 1. dice de esta jugada: "En la práctica he solido encontrar que lo más enér­ gico es colocar los caballos en 3A. . AxA. DxP tt. . las blancas ' se desarrollan de tal manera que sus piezas ejerzan la presión má- . 17. . . No hay defensa que posponga el mate por mucho tiempo: Si 17. Pero. PTxA. RxT. R2T. P4R Y dominen las vi­ tales casillas de cen tro con sus peones. 20. P4D Por lo general. .. . 16. DxA (ó 19. D7C ff. por otra parte. 1. ¡ Resulta extraño que las blan­ cas. 16. . Las negras. TIT. las blancas adoptan un sistema que requiere la acumula­ ción de energía dinámica detrás de las líneas. R2T. Con este objeto. T2A. Amenazan mate. • que es mate. 18. . 19. el peón de dama queda protegido en el centro. mientras que el peón de rey es vulnerable ' a un ataque inmediato. AxD. AxA t. ni tardas ni pere­ zosas. las negras ganan mediante 15.

A3D ¡ Adviértase la diferencial El alfil de las blancas domina una hermosa (e indisputada) diago­ nal. En el caso de que haya un cam­ bio de peones. . o su to­ rre de rey se moverá a 1 R_ En­ tonces. . P4A o contraatacar A4A. . .Sólo deben moverse uno o dos peones en l a apertural". C3A 6. . mente nmgun prmClplO. Una salida que parece excén­ trica. Por lo tanto. Por una parte. un experto no titubearía un momento para ha­ cer esta jugada. que es el trampolfn para el inminente ataque. . A2R . hubiera sido mejor ata­ car el centro de peones blancos con 3. sino que es una preparación para oponerse al alfil de las blancas. su da­ ma se desarrollará a 2R. Este caballo no sólo blouea el camino de la dama y el ma no parece acer gran cosa. que cubre casillas del mis­ mo color. Si se requiere mayor concentración de fuenas. El caballo entra en el juego hacia el centro. su al­ fil ocupará �D y su dama ocu­ pará 2D. mientras que el alfiÍ de las negras. CD2D 4. pe­ ro no debe seguirse inflexib le. · el peón de rey avanza a 4R para desbaratar la posición y abrir el fuego en el flanco de rey. . con una fuerza igual. . ¿Por qué no con el peón de rey? El futuro del peón de rey ha que­ dado detelminado previamente_ Deberá permanecer en 3R y es­ tar pronto a itttroducirse en 4R cuando llegue el momento opor­ tuno. . di­ cen los jugadores autorizados. el de­ sarrollo es de posición. priva­ rá a las blancas de un alma va­ liosísima en los ataques del flan­ co de rey.20 xima en 4R. P3A 3_ : . que abandona la primera fila. que ocurre tarde o temprano.pero el objetivo es un ataque en el flan­ co del reyl I Il V I N G C H E Il N E V Esta jugada libera�ora del al­ fil es de la mayor impcwtancia en las aperturas del peón de dama_ ". está obstaculizado por el peón de rey. ' " Otra buena jugada. . las blancas pue­ den recapturar con el peón de alfil y mantener un peón en 4D. Finalmente. En el sistema de Colle. Eviden­ temente. El cambio de alfiles. . . Por otra zado una vez parte. el cual se dirige a 3D. estd movilí 5. Las negras ponen en Juego otra pieza (recuérdese que el alfil cum• 6_ . es sólo una jugada sencilla y só­ lida de desarrollo. o • • P4A ! ¡ Muy bienl Las negras atacan la formación de peones en el cen­ tro y dan a su dama acceso al flanco de dama. A pesar de ello. aumentando la ptesión sobre · el peón de dama. . 4. 5. con toda esta energía po­ tencial pronta a desatarse. . el caballo aglega su peso a la presión sobre la estratégica casi­ lla 4R. Esta última no con 3. para servir de punta de lanza en un ataque sobre el flan­ co de rey. P3R Esta j ugada merece nuestra censura porque es una jugada ru­ tinaria de desarrollo que parece no preocuparse por interferir en los planes de las blancas. puede salirse del ca­ mino de la dama y del alfil cuan­ do sea conveniente hacerlo.

. . . O-O El rey se refugia en un sector menos expuesto. que estaban ence­ rradas en el fondo de la escena. . 8. . hacer lugar (:n 2C a su alfil de dama. donde vendrá la irrupción. . A2A tsta es la jugada que hace ins­ tintivamente un principiante. TR 1R. PxP No es una disyuntiva muy agradable para las negras. 7. El contrafuego en el centro es el mejor medio de oponerse a un ataque en el flanco de rey. 10. A2C y 1 2 . . o • • P4CD 10. . . las piezas de las blancas. mientras que la torre sale de su escondite. pero no pueden pennitir que la ame­ naza de 10. 9. Naturalmente. pero tam­ bién con . . ' " P5A ¡ La jugada clave de esta aper­ tura! Abrirá líneas para un ata­ que de las piezas blancas. 9. . Y pa­ ra conseguirlo. para. . P4R ! pIe una misión una vez que aban­ dona la primera fila) y se pre­ paran para poner a salvo a su rey enrocando. Las negras harían mejor en es­ forzarse por contrajugar median­ te 10 . Si no se presentan inmediatas posibilidades de ataque. Es necesario mantener la tensión si las negras desean tener algo que decir sobre lo que sucede en es­ ta área vital. . CxPR Con esta recaptura. . P5R (que desaloja al caballo y estorba sus movimien­ tos) se cierna perpetuamente so­ bre su cabeza. seguida por 1 1 . . • • . La Jugada es de­ bil porque afloja la presión so­ bre el centro de las blancas. pero no abandQna la diagonal que lleva a la casilla 4R. la posición de los peones deberá conJe'IVarse fluida. Y esperar a que se derrumbe el juego' de las negras. 8. pues las blancas están prontas a atacar en esa dirección. . TID. Es este otro caso en que el valor de un precepto está condicionado por las cIrcUnstanCla�. el propósito de causar dificultades mediante un avance de sus peones del flanco de da­ ma. A4A (o 5C) Y TD I D. pueden aumentar tranquilamente la pre­ sión con D2R. saltan al campo de bata�la: . el alfil se reti­ ra. D2A. Su propósito es el de ahuyentar � una pieza incómod � de su PoS! ­ ción favorable. Las blancas tienen la 1Il1Clatl­ va y una posición dominadora desde la cual pueden ejercerla. O-O Quizá hubiera sido más pru­ dente posponer el enroque (que ordinariamente es muy recomen­ dable). 7.A J E D R E Z L ó G I C O 21 Ante todo.

12. DX'PT t. 13. 13. que es el mejor defensor de la posi­ ción enrocada. AxP. . Y la amenaza de mate en el flanco de rey gana al ca­ ballo expuesto en el flanco de dama. 11. . ¿Por qué poner un signo de admiración en una amenaza de una sola jugada para ganar un miserable peón? ¿Por qué glorifi­ car esta jugada cuando las ne­ gras no sólo pueden salvar el peón. 17. P3TR ' " El secreto de llevar a cabo vic­ toriosamente un ataque en el flanco del rey consiste en crear una brecha en el cordón de peo­ nes que rodean al rey. C3T (amenazando 15. y obligan al caballo blanco a que se retIre. naturalmente. "Hay que tocar a los peones que se encuentran delante del rey con infinita delicadeza". R IC. . Ganar un peón a costa de arruinar la propia posición es. La idea es 12. D4R. CxPT. DxP t. P3C. . El cambio en su ali­ neamiento da a la defensa una 11. 17. AxC. lo rescatan. D6C tt). la recaptura con 13. R2C. DxC amenaza mate y obliga a 13 . 18. P4A. 15. hC La alternativa 13. sencillamente. T I CR . P3C . La respuesta a la segunda pre­ gunta es que el propósito de las • 12. mueven al peón una casilla. AxC. . o con 14. 15. 14. AxP) . ' " . D4C t. . ¡y los peones quedan dis­ locados/ . y las blancas han ganado un peón. ' " AxC " . PxC. insensato. 16. y el peón del alfil cae a continuación. 13. . U. A2C Las negras defienden a su ca­ ballo desarrollando otr'! pieza. . D5T. Jugada de desarrollo que con­ tiene una amenaza de ganar una pieza. CxC t. ay.22 I R V I N G C H E R N E V blancas con su brillante jttgada de caballo es obligar a uno de los peones que defienden al rey a dar un paso hacia adelante. en indu­ cir u obligar a moverse a uno de los peones. . C (3A)5C ! Amenaza 13. D4C t. 16. Cxc t Destruye al caballo de rey. CxC t. di­ ce Santasiere� ¡ Pero. R2A. D4R Amenazan mate instantáneo. es dema­ siado tarde/ Las negras tienen que alterar la posición de los peones. pierde rápidamente. D2R . . 14. Las blancas podrían ganar tomando peones con 14. R I T (15. sino también hacer que las blancas pierdan tiempo? Las ne­ gras. debilidad permanente. R I T . . CxPR. La respuesta a la primera pre­ gunta es que la ventaja de un peón es suficiente para ganar si todas las demás condiciones son iguales. . 1 6 D6C.' Si hubieran intentado 12. . CxC. Y el jaque a l a descu­ bierta será fatal.

DxPC t.A J E D R E Z L ó G I C O 2S defiende al rey de la invasión. pues apoya al peón del caballo y al peóp del rey. eliminarlo del tablero? El peón del caballo está prote­ gido por el peón del alfil. pues el peón de torre deberá caer. CxPA. . CxP !. . y encuentran lo siguiente: Si 15. Despué s de 15. TxP t.o d en I última frase. Sin embargo. tsta es la posición. 16. La po­ si bi lidad de descargar un golpe decisivo puede estar allí" en ese mlSmo momento. con un tercero en perspectiva. R I T. AxP tt. las blancas examinan cui­ dadosamente la situación. CxPA. . DxPC t. se­ guida por un mortal jaque a la descubierta. 16. que defiende a dos peones. • • • • toste podría ser el plan genera . C7R t. 17. que impide acercarse a la dama. TxC (traye n do otra pieza para la defensa). sobre todo. No parece muy seductor hacer espacio para la huida del rey con T I R. C4R. T2C. ¡ Un JIlomentol Hay un indic. .t' blancas su ata­ que: . . Y súbitamente las negras son las agresoras. . y puedo irrumpir en la foro taleza. ¿qué ha­ cen con su caballo. DxP. pero. . Amenazan mate en dos jugadas con 18. porque después de 14 15. Este cambio en la distri­ bución de las piezas da a las ne­ gras una debilidad orgánica que puede resultar fatal. . y he aquí cómo razonan 13. TxC). Rxe (o 15 . RIA. así como la ruina definitiva con 18. ¿Hay alguna otra fonna de inum pi r en el campo enemigo sin dejar que la tone negta entre en el juego? ¿Puedo eliminar al peón del alfil sin tocar la tOlte? Es muy importante que yo elimine a este peón. ¿cómo debel'án proced�r? ¿Cómo explotan las debilidades de la posición de las negras? Y. El material es entonces aproximada­ mente igual. ¿Cómo puedo hacer para . esta línea de jue­ go es demasiado peligrosa. Supon­ gamos que destruyo su apoyo sa­ crificando mi caballo a cambio del peón del alfil. 19. y en la lucha cuerpo a cuerpo la victoria deberá ser fácil. � El punto clave debe ser el peón negto del caballo del rey. y tengo dos peones a cambio de mi caballo. . �ro una presurosa "jugada eV1dente" puede dar a su adversario suficiente res­ piro para reorganizar sus defen­ sas. el cual Claramente. las blancas analizan la combinación buscando posibles fallas. Si algo le sucede a este peón -si es capturado-. la defensa se desmo­ rona. que todavía está siendo atacado? ¿Lo retira­ rán vergonzosamente? Antes de devolver el caballo a SA de manera mecamca y S10 reflexión. 'El peón del alfil. . pero su posición queda completamente deshecha. el ata­ que de las blancas parece peli­ groso. . . pe­ ro altera la configuración de los peones. Todo esto es alentador para las blancas. es preferible a la jugada de las negras. 16. D7T t. . pero. antes de ponerlo en mOV1miento.

ASe ff.. . . donde las otras pie­ zas blancas pueden alcanzarlo. R I T lleva derechamente al ma­ te.. pero con la captura ponen en' juego otra pieza. pues 16. R4A. pero esto las obliga a sacar al rey a lo descubierto. AxP. De ninguna manera 18. . . y am­ bos alfiles desaparecen del ta­ blero. . 16.. . 20. . El peón que se añade a la colección es incidental al plan general del juego. R2A La única jugada. Las blancas tienen otras agra­ dables con t i nuacio n e s en 17. DxA ti R4A.Es más fuerte que tomar el peón del rey." D!JA. DxA t permite que las blancas capturen dos al­ files. . R!JA Nueva amenaza: . DxPR t. las blancas pre­ tendían 21. D7T t . 19. . Por lo tanto: IR V I N G C H ER N E V R2R. . después de lo cual las negras tienen cuatro maneras de librarse del jaque. 22.. TICR 17. AxA . . . Cada una de esas respuestas puede llevar a la derrota. 22. " Para prevenir la amenaza de 21. . T I T. ¡Evidentemen­ te. 21. P4TR 18. AxP o 17. 1 9. A5T 15. 22. 21 . .. DxPC t La única manera de evitar el jaque de la dama. Si 20.. C2R 16. R2R. DxA t. . La jugada del texto les ayuda a seguir adelante. Las negras deberán aceptar el sacrificio o perder torre y peón a cambio del caballo. . . . 18. A6C t Más fuerte. 21. . Y la amenaza de mate con la torre o el peón del caballo es decisiva . . TD 1 R. seguida por 19. hC Las blancas buscan todavía 20. DxA t. AxA. D6C t. 20. a la cual las negras responden con 18. . . pero es más prácti­ co atacar al enemigo a golpes que dejarle pocas opciones para responder. Las blancas no se proponen capturar peones aislados. ' " A2C La única jugada.24 sirve a dos amos. CxPR ! El caballo captura un peón y ataca a la dama y la tí'ue. su tarea es abrumadoral De­ bo aumentar su carga distrayén­ dolo de su imponante puesto. . DSR ff. que 18. . 15. en que 19. AxP 17.

A J E D RE Z

L ó G I C O

25 dirigir su ataque al punto vulne­ rable 7AR. Éste es un puino de­ licado, se enroque o no el rey negro.

Pierden con ello, pero no ha­ bia defensa: si 21. . . . P4R; 22. AxA t, TxA; 2J. PxP t, y el rey debe abandonar a la tone.

22. D7A ff
Partida Núm. 4 GAMBITO REHUSADO DEL REY
BLANCAS NEGRAS

2. . . .

A4A

Blackbume

Blanchard

Londres, 1891
l. P4R

Probablemente la mejor mane­ ra de rehusar el gambito: a) El alfil actúa sobre el cen­ tro y controla una excelente dia­ gonal. b) El alfil complementa el ata­ que del peón sobre 5D e impide que las blancas muevan su peón a 4D. e) La presencia del alfil en 4A, desde donde domina la casilla SCR, impide que las blancas se enroquen rápidamente.

En la época en que se jugó es­ ta partida, los valores eran cons· tantes en muchos dominios del esfuerzo humano: Las historias se iniciaban di­ ciendo: "Había una vez .. . . . Los maestros del juego de da­ mas comenzaban con l l - 1 5. Los maestros de ajedrez abrían la partidá con l . P4R. A pésar de las investigaciones de los hombres de ciencia, conti­ núan siendo buenas maneras de empezar las cosas.

J. CSAD
Las blancas rehuyen J. PxP, pues la respuesta (que proba­ blemente vendrá como un relam­ pago) D5T t; 4. PSC (es peor to­ davía 4. R2R, DxPR ff), DxPR t gana una torre para las ne­ gras. La jugada de las blancas no es tan enérgica como J. CSAR. pero Blackbume quería tentar a su adversario para que jugara J . . AxC; 4. TxA, D5T t; 5. PSC, DxPT, en que 6. T2C, seguido por 7. PxP da a las blancas un juego magnífico.
.

l. .

.

.

P4R

Las negras abren columnas pa­ ra dos de sus piezas y establecen el equilibrio en el centro.

J. .

.

.

CSAD

2. P4AR
La oferta de un peón para in­ ducir a las negras a renunciar al centro. Si aceptan la dádiva, las blan­ cas pueden continuar con J. P4D Y dominar el centro con sus peo­ nes. Además, al abrirse la colum­ na del alfil, las blancas podrán

Sencilla réplica a la dudosa in­ vitación. Las negras continúan reunien­ do sus fuerzas en el campo de batalla. En la lucha por contro­ lar el centro, el caballo desem­ peña su papel ejerciendo presi,)n sobre las casillas 4R y 5D.

4. CSA
¿Perdieron las blancas la posi-

26 bilidad de obtener alguna ven­ taja de espacio con 4. PxP, CxP; 5 . P4D? No, porque a 4. PXP si gue 4. . . P3D, ofreciendo las negras un peón a cambio de un desarrollo libre y fácil. La j ugada del texto pone fin a la posibilidad de que la dama dé jaque, y revive la amenaza de ganar el peón del rey. 4. . . . PXP Es una j ugada censurable, cuan­ do menos por cuatro razones: a) Al mover un peón en lugar de una pieza, las negras pierden de vista el principal objetivo de toda la estrategia de la apertu­ ra: ¡ Mover las piezas! ¡Sacarlas de la primera fila para ponerlas en juego! b) Renuncian a su dominio del centro y a los privilegios que de él se derivan. e) Pierden el tiempo capturan­ do un peón que no pueden retener. . d) Permiten que las blancas se apoderen del centro en la siguien­ te jugada, lo que obliga al alfil a retirarse con la consecuente pér­ dida de tiempo. Tarrasch consideraba que una jugada semejante a la de las m.gras era un cnmen peor que cualquier ellor craso, como, por ejemplo, dejar a una pieza que esté amenazada.
.

IRV I N G

C H ER N E V

En lugar de esto, las negras po­ dían haber jugado 4. . . . P3D, que es sólida y peImite que el alfil de dama vea la luz del día. 5. P4D ! ¡ Naturalmente! ¡ Ningún juga­ dor necesitaría más de medio se· gundo para descubrir el empuje de esta jugada del peóp ' El peón controla una buena porción del centro (ocupando 4U y atacan­ do otras dos casillas importan­ tes), desaloja al alfil de su fuer­ te posición y descubre un ataque con el propio alfil. A5C 5. . .
.

La retirada a 2R en lugar de esta j ugada, donde el alfil es muy valioso para la defensa, hubiera sido una estrategia más sensata.

6. AxP
Las blancas ganan un tiempo con esta captura, pues recuperan el peón que perdieron y desarro­ llan una pieza al mismo tiempo. P4D 6. .
. .

Un ataque sobre el peón bla:l­ co del rey para disputar la pose­ sión del centro. Al mismo tiem­ po, las negt:as dan mayor espacio a sus piezas del flanco de dam {.

7. P5R
Todos los movimientos de los peones tienen valores positivos y negativos. (Tanasch solía decir: "Todo movimiento de los peones debilita la posición"). Un incon ve n i e n t e para las blancas en el avance de su peón del rey es que la ocupación de 5R por un peón priva a sus pie­ zas de una casilla útil. Espes:ial­ mente el caballo opera con gran ventaja cuando está colocado en SR. En compensación, el peón ejer­ ce un efecto paralizador general sobre toda la posición de las ne-

A J E D R E Z

L ó G I C O
ra colaborar del tablero.

27
en cualquier lado PSTR

gras e impone particular restric­ ción sobre el caballo de rey, que no puede desarrollarse natural­ mente a SAR.

9. .

.

.

7. .

.

.

AxC f

l.as negras están intrigadas an­ te la perspectiva de imponer a Blackbume un peón doblado. Pero, ¿por qué capturar una pie· za que está clavada y no puede hacer daño? ¿Por qué aflojar la presión? Un procedimiento más reco­ mendable sería el de traer reser­ vas, c o m e n za ndo con 7. . . . A4AR.

8. PxA A cambio del inconveniente de los peones doblados (que es po­ co, pues un avance de P4A obli­ ga al cambio y desdobla los peo­ nes), las blancas tienen la ven­ taja de sus dos alfiles y de la columna abierta del caballo, que aprovecharán con la torre.
a. . . .

ASR

Aparentemente, para prevenir 1 0. C5C o 10. A5CR. Lás blancas, que sólo están in­ teresadas en completar su desa­ rrollo, no tienen la menor inten­ ción de hacer ninguna de esas jugadas. La jugada PSTR sólo debería hacerse si el peón de la torre ha de ser la base pata un ataque de peones y si apoya un avance del peón del caballo. Defensivamen· te, la jugada hace más daño que provecho, pues debilita la estruc· tura de peones y disminuye su resistencia al ataque. Es especial­ mente peligrosa si el rey se ha enrocado en ese lado del tablero, pues el peón, al salirse de las fi· las, constituye un cómodo blan­ co. Además (por si lo anterior no fuera suficiente), no contribu­ ye al desarrollo. Pierde un tiem· po que debería dedicarse a la liberación de piezas que todavía están encerradas.

Jugada superficial. El alfil po­ ec­ oIlane CÓn mayor ef dría desau to en 4A. AlU estorbaría a las blancas evitando que colocaran li­ bremente su alfil en SD, a no ser a costa de pelmitir el cambio de alfiles. El desanollo de las piezas a asillas donde sean más eficaces proporciona una gran ventaja; el evitar que el adversario haga lo mismo, la aumenta. Es muy imporiante luchar por el control de las casillas vitales.

10.

0·0

Con un golpe, las blancas po­ nen su rey a salvo y llevan su torre a una columna abierta. Es cierto que la columna está obs· taculizada por un caballo y un alfil, los cuales estorban ]a in· fluencia de la torre, pero son pie· zas, no peones: las piezas pueden retirarse rápidamente.

10.

.

.

.

CR2R

9.

ASD

Excelente despliegue: el alfil ataca en dos direcciones, listo pa-

No es el punto más feliz para el caballo, pero, ¿de qué otra ma· nera puede entrar en el juego? Por pobre que sea este desarro­ llo, es preferible a de.lar que el caballo penll anezca ocioso en su casilJa original.

28

I R V I N G

C H E R N E V

La combinación decisiva surgirá como por encanto".

11.

'

"

P3CD

1 1 . TI C !
El maestro hace esta jugada en un abrir y cerrar de ojos. El ju­ gador rutinario ni siquiera la ve. ¿Cuál es el futuro de la torre en esta columna? Ataca a nn peón, pero e l peón queda prote­ gido fácilmente. ¿Por qué no in­ tentar un ataque en el flanco del rey en lugar de esta demostra­ ción inútil? La respuesta es la siguiente: el instinto del maestro (o, quizá, su conocimiento o su experiencia) le dice que debe apoderarse de cua­ lesquiera columnas abiertas, que debe controlarlas al momento con sus tones o su dama. "Haz las jugadas", dice el instinto, "que se conformen a los requisi­ tos de la posición, y serás adecua­ damente recompensado. ¡ Haz las jugadas necesarias para estable­ cer una posición superior! Desa­ rrolla tus piezas de manera que tengan la máxima movilidad y controlen la mayor parte posible del territorio. Dirige tus esfuer­ zos a debilitar la posición del enemigo, paralizandD los movi­ mientos de sus piezas y reducien­ do su capacidad de resistencia �ntes de que hagas la primera J u g a d a de una combmación. Cuando llegue la hora, el ata­ que parecerá j ugarse por si solo.

¡También ésta es una jugada que distingue al maestro del afi­ cionado! ¡ Qué fácil es adelantar el peón, �alvaguardarlo del ataque y de­ Jar a la torre ladrando a la lu­ na! Por evidente que sea esta de­ fensa, ningún jugador de prime­ ra categoría se daría prisa a ju­ garla . . Procuraría evitar la alte­ ración de la formación de peo­ nes, y en lugar de ello conside­ raría alternativas tales como 11. . . . TICD u

11 .

. . . D IA.

Después de la jugada del tex­ to, las casillas del flanco de da­ ma quedan debilitadas. Y, cosa aún más :mportante, el avance del peón priva al caballo de da­ ma de un apoyo sólido, circuns­ tancia interesante que las blan­ cas explotarán en su futuro ata­ que sobre el rey, el cual se desa­

tard al otro lado del tablero 12. D2D

El ajedrez no debe jugarse me­ cdnicamente, ni siquiera en las posiciones mds sencillas )' pldei­
das.

La dama abandona la primera fila para que las torres puedan entrar en contacto. Pueden así aumentar la presión sobre una columna abierta doblándose en ella o, de otra manera, trabajar en conjunto. Un adversario que sólo hiciera jugadas superficiales y plausibles podría pasar por alto el significa­ do de la jugada de la dama blan­ ca.

12. . . .

0-0

!Asi se meten en la boca del lobo! Antes de hacer una jugada que

A JE D R. E Z

L ÓG I C O

29
alfil, o �uedarán con un peón de desventaja sin ninguna compen­ sación en la posición. Veamos lo que han obtenido las blancas a cambio de la pieza que sacrificaron: a) Tienen dos peones de 'Pnanca. b) Su dama se encuentra pod�. rosamente colocada en terntono enemigo, ¡amenazando matel e) Han destruido la defensa de peones que protegía al rey ne­ gro. d) Tienen en perspectiva un enérgico ata<J.ue con 15. esC. e) Si reqUIeren mayor ayuda, pueden recurrir a las reservas (después de 15. CSC) mediante 16. T3A, seguida por 17. T3CR.

se ofrece tan fácilmente, las ne­ gras debieron haberse pregunta­ do: "¿Cómo puedo explotar la única debilidad de las blancas, · los peones doblados en la colum­ na del alfil de dama?". Entonces quizá hubieran acer­ tado con 12. . . . C4T, a fin de llevar el caballo a SA, donde bloquea al �n doblado, e�tor­ ba los movi mIentos de las piezas blancas y, en general, causa tan­ tas molestias como un hueso ato­ rado en la garganta. Las blancas podrían capturar al caballo, pero tendrían que desprenderse de uno de sus valiosos alfiles, y la posición de sus peones (como re­ sultado del cambio) seria inferior a la de las negras. Finalmente, las negtas podrían entonces plan­ tar una de sus piezas en 4D,' ca­ lilla de la que nunca sería desa­ lojada por los peones.

I.aS negras deben capturar el

14. DxP

U. . . .

ClJe

13. AxP Bladburne debe haber tomado' este peón con la velocidad de la luz (300,000 kilómeuos por se­ gundo). A costa de un alfil, toma dos pones inmediata�ente como com­ pensación matenal, destruye la baldcada de peones próximos al rey. . . y hace algo más, como ve­ remos. 13.
. . .

¿Había otra defensa? Si 14. . . . C4A (para estorbar la acción del alfil), entonces 15. AxC, AxA ; 16. DxC toma el ca­ ballo indefenso del lado de la dama, consecuencia del instinti­ vo adelanto del peón negro del caballo de dama en su undécima jugada. Si H. A4A; 15. AxA, CxA; 16. DxC y nuevamente la dama toma al infortunado caballo. Si 14. . . P4A; el alfil negro queda amenazado. 1 as blancas la capturarían siguiendo el con­ sejo de TartUover: " ¡ Hay que tomar primero y filosofar des­ puésl".
' " .

15. esC Amenazando otra vez mate en 7T. Esto es más rápido que la brutal alternativa 15. AxC, PxA ; 16. DxP t. por 17. DxA, que gana material y, con el tiem� po. la partida.

PxA

cQmo pnmer paso para sacar a sus piezas de la primera fila. las ne­ gras pueden escoger entre res­ puestas tan buenas como 2. Las negras igualan la presión en el centro y liberan dos pie­ zas para que entren en aCCIón . . . 2. Blackbume. . 17. . P3AD (con el propósito de jugar pronto ' " P4D). R1A La única jugada. A4A. PxA. que jugó és­ ta y otras siete partidas simultáneas a CIegas en esa ocaSlOn. En la apertura. 16 . re· currió al orden y el método para obtener la victoria. De la misma manera. si la segunda jugada de las blancas es la apacible 2. . . " C3AR. . 5 GIUOCO PIANO BLANCAS NEGRAS TIR Ruger Gebhard Ofrece al rey una casilla para huir. . . C3AD o 2. y. D7T t Pone al rey en una situación fatal. C6A t y mate rápido. • • • AxT • Obligada. que desarrolla una pieza pero no ataca. . Contra la pasiva 2. lo que reml­ tó muy superior al juego a tiep­ tas de su adversario. 1915 1 P4R • 16. . 2. . . La primera jugada de las blar:­ cas fija un peón en el centro.E R N E V Blackburne obedece la máxi­ ma del barón von Heydebrand undder Lasa. C3AR . " C3AR. . ' A4A. La jugada del texto inmoviliza al rey y renueva la amenaza de mate. pue� en esta primera etapa de la paf­ tida no pueden aspirar a apo­ derarse de la iniciativa por la fuerza. . quien dijo hace un siglo: "La mejor forma de ganar es la más rápida y más sencilla"_ 15 _ . C3AD. . Es buena estrategia hacer juga­ das de desarrollo que entrañen amenazas. Partida N úm. 17. 16. . pues reducen las posi­ bilidades de respuesta. Y si 16 . ' . AxC. abre avenidas para su dama y su alfil. . TxPA Otra vez se presentan vanos métodos de ganar: • Dresde. . . las negras tienen tres buenas opciones en 2. lo más impor­ tante es desarrollar las piezas cuanto antes a fin de ocupar y controlar el centro. D7T tt. . . 18. " . . . 17. P4R 16. pero super­ ficial. C7T. • 1. A4A Y 2. . 2. . Deben contentarse con ello.I R V I N G C H . si las negras qUieren seguir jugando. seguido por 17. DxA tt En esta partida queda ilmtra­ do el riesgo de jugar el ajedrez de manera plausible.

DxC (ame­ nazando otra vez mate: la dama. P4D Las blancas contestan do a una pieza. P3A Apoya el avance del peón de dama con el propósito de contro­ lar el centro. C5C. 11. donde Irradia su poder en varias direcciones. Esto no significa que las blan­ cas capturarán al peón en las si­ guientes jugadas. 2. to�ando una po· saaón donde domma la diagonal que conduce al rey negro. PxC. Las blancas pospo­ nen el enroque en virtud de que su rey no está en peligro. P5D. después de la cual las negras quedan aplasta­ das con algo semejante a esto: 7. 12. En muchos casos la b ill�ntez depende de capturas r semejantes en que se sacrifica el alfil para que el rey salga a don­ de las otras piezas de las blanca� puedan atacarlo. 7. . 14. haciendo difícil la intrusión de una pieza enemiga. el alfil se en­ Olentra en su mejor posición pa­ n atacar cuando controla una diagonal en el centro o cuando clava a un caballo hostil y lo eli­ mina del juego. Las blancas po­ drían jugar también 7. J . Y lliS blan­ cas. RxA. 10. P3TR. A6A. 5. A4A 5. D5T (amenaza 13 . en cuatro jugadas desaparece el ca­ ballo y un peón. D I R. AxP t. En la apertura.5c t 4. ' Enérgica respuesta a la amena" Muy superior a la tímida ju­ gada 6. -!uedando con un peón de ventaja. y los dos peo­ nes restantes están clavados e in­ defensos). P6D. C ICD. Ataca un peón que es peculiarmente vulnerable porque sólo está de­ fmdido por el rey. ' te 6. 9. C3C. CRxP. P5R. ya. que bloquea al peón de dama. ' " " 6. . PxP disposición de los peones blancos parece impresionante. C3AD Las negras salvan a su peón de rey y desarrollan una pieza. • _ A. en lugar de 7. DxP ff).. _ ' - Prácticamente obligada.. o • • Las negras siguen el ejemplo. A3C pellni­ mientras que 5. AxPC. naturalmente. ' " A3C. PxP � l alfil sale. pe­ ro ¿puede mantenerse el centro? La _ 6. O-O (el rey negro está protegido por tres peones y el caballo. Defensivamente. forzan el mate en la siguiente jugada. 15. .AJ E D R E Z L ó G I C O 31 z� : las negras desarrollan una pieza que ataca a un peón. O-O. El caballo entra en juego eficazmen­ te: su acción pretende influir 'en el centro. A4A J. A3D para defender al peón de rey es poco adecuada. . pues 5. pero al[{ queda la amenaza. . Px'P. ata­ cando al caballo y amenazando mate. 13. AxP t. sacando su alfil a la casilla más convemente. tsta es la situación final: • . 8. C2R. 8. es tabú). D5D. . el alfil cumple su misión en 2R. . D5D t� y las blancas recupe­ ran su pIeza. C IC (ambos caballos regresan a su lugar sin pena ni gloria). Defiende la casilla 4R y ataca a la casilla 5D. C3A 4. explotando una doble clava­ da.

P4D. A2D. Ahora. En este caso. pues 5D debería estar ocupada por una pieza. las blancas deberán librar a su -rey del jaque y. AxA t. permiten 1 1 . JO. escribía Steinitz a Bachmann en una carta. . Y el peón del rey queda protegido. 1 1 . . C5R La retirada a 1 R no parece muy atractiva. . aceptando la ofer­ ta de un peón. 7. CxPR. es poco apropiado. . D2A Protegen a su caballo. C3A Las blancas prefieren esta j u­ gada. ASD. 9. COxA. . . que ofrece un peón. . y correr este ries­ go con la esperanza de sobrevivir a cualquier ataque que se pre­ pare.. ge­ neralmente. cerlo". 8. . Fillsbury lo considera­ ba como una regla qve. . estas jugadas son sospechosas. deberán salvar a su peón amena­ zado. . Pe­ ro aquí el peón sirve para desa­ lojar al caballo y evitar para siempre que las negras liberen su juego mediante . La j ugada a 4TO tiene como res­ puesta 9. 8. . PxC La recaptura sirve para ganar un tiempo: el alfil de las negras debe perder una jugada al le- 8. No puede ser peor que ese pasivo enroque.. . P5D . . Las negras deben jugar 7. P5R. CxC 10. pues el centro de las blancas re­ sulta formidable y hay que des­ truirlo. P4AR. si es posible. Ordinariamente. a 7. ¡ un ataque al otro ca­ ballol 9. buena estrategia. que está atacado dos veces. el cual se tra­ duce en que ambos caballos sean desalojados de sus magníficos puestos. pues si defienden al caballo con 10 . era "absoluta y vital: hay que enrocar porque uno quiere o porque es necesano. P6D t a la descubierta. y el caballo que­ da inmovilizado en el lado del tablero.52 I R V I N G C H E R N E V Después de la jugada del tex­ to. . • Tan buena como la mejor. . pero no tan sólo porque uno pueda ha. C2R 7 ' " O-O "El ajedrez no es para las al­ mas tímidas". . Prácticamente obligada. por lo que las negras buscan cambiar los caba­ llos. y amenaza al del enemigo.según decía. y el otro caballo su­ cumbe. El pron­ to enroque en la partida es. .

¡ las están perdidas! Por ej emplo: si 12. P4A. En este caso. pero las negras se han visto obli­ gadas a colocar sus piezas donde querían las blancas. en realidad. . C7A t gana el cambio. o si 12. de las blancas. P3TR. . . . I. pues U. 13.as blancas deben evitar el error de las negras de enro( ar como desarrollo rudnario. C5C ! Ostensiblemente para atemori· zar a las negras con la amenaza de mate. . . 13. mientras que aumentan las ventaja. atacar! 13. el propó· sito es el de inducir un adelanto. . 12. 11. P3D o 13. ¡atacar. P6D t a la descubierta gana una . . . . C6A t gana el cambio. . P3TR . . que produce debilidad. 15. CAR obliga a jugar 13. Y 15. 13. Deben atacar. Un comportamiento semejante da a las negras tiempo para jugar 13. P3C. obli­ gando al caballo a que se retire. No pueden ha­ cerlo con 13. • pieza. esta jugada orre· c:e una mejor probabilidad que mover a 4T. too mar el caballo y dar mate con la dama. . A4A Naturalmente. . Si se mueve uno de esos peo· nes. P3AR. . C3C ¡La única defensa! Los peones del flanco del rey están intactos. En estas cir­ cunstancias. Las blancas no deben dar a su ad­ versario un momento de respiro. . P4TR Amenazando jugar a 5T. de uno d e los peones del cortejo del rey. . las posibilidades de dar una buena pelea no son muy brillantes. . . P6D t a la descubierta. ' " 12. . Una comparación de las dos posiciones demuestra que la de las blancas es resueltamente su­ perior. y 14. . RIT. única casilla que queda para escapar. Aho­ ra aprovechan la ventaja de una columna abierta de caballo para su torre de dama y una diagonal extra para su alfil de dama. . . Tienen me­ jores perspectivas también de baer más piezas a la batalla. la receta recomen­ dada es mantener ocupadas a las con amenazas: no darles para presentar una reSISIrllcia eficaz. Tienen más piezas en el ampo y mucha mayor movili­ dad que las negras. A6T ahuyenta a la torre a 1 R.A J E D R E Z L ó G I C O tirarse. ¿Qué otra cosa queda? Las ne­ gras intentan ahuyentar al caba­ llo amenazador. A3C.

P6D ! - I R V I N G C H E R N E V ¡ Golpe de gran . Las blancas a l l l l"­ nalan ahora 1 5 . . . RIA La más sencilla. • Partida Núm. pero no sería más que para caer en 1 8.-'H . . amenazando ellas t:lIll bién ma te). D8T tt. P4R hacen valer su derecho y. Si esto resulta un tanto oscuro (y no veo razón para creer lo contrario). 2. La mejor probabilidad para las negras de igualar la situación está en obtener una participa­ ción equi tativa de las casillas más importantes: las del centro. . en que todos sus tra­ hajos habrían sido perdidos. . . Young. . PxP ! Zei ssl Viena. R2D. la torre tiene una hellIlosa columna abierta. 1 4 . . . pues ei peón clavado no puede tocar a la da ma. . P4R". . El 1 5. liberan dos piezas. 1 6. PxC Las negras pueden tomar to­ do el material que les sea posi­ ble. . H. Había poca probabilidad de que las blancas incurrieran en el error de 17. . Jj RUY LOPEZ BLANCAS NEGRAS . 19. RIA. P4R Walthoffen 1899 . . DxD. . pues todavía no desaparece la amenaza de ma­ te. C3AR El lector puede hacer esta gada confiadamente. DxC Recupera la pieza sin aflojar la presión. o que pueda establecerse fácilmente el gancho alineado si el plano o bj e­ tivo se localiza en una ubicación que no sea el frente estratégico". al mismo tiempo. TxP f "Hay que desplegarse siem­ pre". . A bandonon evitar el D I R (in- Las negras pueden mate mediante 1 7 . . TxD. 18. . . Con 1. . dice Franklin K. Las blancas amenazan mate en una j u gada y dos ma tes 16. NR 17. seguro que ningún maestro puede cerla mejor. y la dama amenaza todavía con la captura del caballo. D 7T tt)· Al mismo tiempo. l . Las negras se consuelan igua­ l ando el inventario de bi enes tan­ gi bles y dan un j aq u e de sesper a­ do antes de rendirse. ca ba llo no puede huir (el castigo de ello sería 1 6 . cidentalmente. DxP f. DxC. . . la conclusión a que llega ha sido expresado en prosa l ímpida por el mismo autor: "La mejor jugada inicial para las blancas es 1 . ' " ¡ E l rey TIR necesita mayor espacio! en dos. "de manera que se pueda esta­ blecer fácilmente la oblicua de­ recha en c'}so de que el plano ob­ jetivo quede abierto o se locali­ ce permanentemente en el cen­ tro o en el flanco del rey. 1. D7T f.potencia! E l alfil negro queda aislado de l a defensa y se abre una l ínea p. 1 5 .ju­ de ha­ 17.1I a el alfil blanco.

. de la misma manera que la posibi­ lidad de dar pronto el mate es atractiva para el j ugador joven. D5T t. de manera que disfruta de la máxima movi· I idad. retendría un peón e n el centro. P4D. CxC. Después de cualquiera de estas dos jugadas. desarrollando tranquilamente una p i e z a . P4D. CxP • 2. Una continuación más segura es 5. 5. gador sólido de posiciones defen­ dería sencillamente su peón de rey con 4. AxC. . R2R. C4A tt· Todo esto es muy tentador.A J E D R E Z L ó G I C O 35 cas sobre el peón del rey. _ El caballo se desarrolla en una sola j ugada a su casi l la más ade· cuada en la apertura. 4. P3D para apoyar al peón del rey. 5. La idea es hacer que las blancas renuncien al centro tomando el peón del alfil. CxP. . Las blancas tienen también una poderosa amenaza con 8. D7A t. y el caballo queda entonces clavado. ade­ lanten su peón de dama. ¡ es una buena ju­ gada! • 4. pero hay que suprimir esa am­ bición. Entra en el j uego ganando tiempo: ¡ataca a un peon! En resu men. P4D Elimina al mejor defensor de las blancas en el flanco del rey y pone fin a cualquier noción combativa que pudieran haber abrigado las blancas. . . CxP. de manera que. . C3A.. 5. en caso de cambio. CxC Atrevido intento de tomar la iniciativa. C3AD Respuesta recomendable: las ne­ gras desarrollan una pieza. la continua· ción 6. . 6. . P4A . Se acerca al centro. . permitiendo el pronto en­ roq ue en ese lado. Aparentemente. . Pero hay pre­ sión sobre el caballo. la respuesta 5. . Ejerce presión sobre dos de las cuatro casil las de la vital área central. . • 3. porque después de 4. PxC A un jugador agresivo le gusta­ ría el contraataque de las blan- Las blancas no tienen nada que hacer con el enérgico 4. amenaza inme­ diata de ganar al peón. . A5C Probablemente la jugada más fuerte en el tablero. Las blancas recuperan su peón y evitan 5 . PAxP La captura de las negras tiene por principal objeto sacar al ca· baIlo de su fuerte posición. R3D. PDxA. PxC. PDxA. No hay. Los ataques prematuros con amenaza de mate suelen ser repelidos con pérdida de tiempo o material para el agresor. tarde o temprano. en tanto que otro jugador de áni· mo conservador podría conten­ tarse con 4. ' " D5D recupera el peón. AxC. PDxA . AxC. 6. 7. . Ayuda a despejar el flanco del rey. y esta presión se intensifica cuando las negras. . . 9. Un ju. Está colocado idealmente para la defensa del rey después de que se enroque. 10. E l alfil deja sentir su mano sobre el defensor del peón. 3. P3D ó 5 . AxP t gana el cambio. J I . una j ug a d a enérgica. . pro­ tegiendo a su peón al mismo tIempo.

• peón.S6 Era preferible el desarrollo del caballo de dama. · . éste es un ex­ celente lugar para el alfil. ASe 7. JO. ' A4AD. Las blancas han perdido los ser­ vicios del caballo de rey. b) El tiempo perdido al mo­ ver un peón queda compensado por el hecho de que el alfil de­ be perder también un tiempo al retIrarse. " 7. ASe También aquí es preferible la maniobra 10. . .. Steinitz. y "un peón vale la pena de darse alguna molestia". 8. ¡Todo ello en una sola ju· gadal J O. ahuyentan al alfil enemigo y ocn ello pero �iten que aparezca su propio al­ fll. . y el . de dama y enrocarse más tarde. . • 11. PSA ! ¿Una jugada de peón cuando hay que poner en juego las pie­ zas? Sí. negras DxPR han ganado un . . . ASR En parte para evitar que las negras jueguen 11. en que el al­ fil domina dos diagonales. I R V I N G C H E R N E V 6. 9. O-O Plausible . . quizá en este último flanco. que es un buen principio para ganar la panida. Organizando un ataque en el flanco de rey mediante el sim­ ple procedimiento de desarrollar sus plezas. Abre una magnífica diago­ nal para la dama. ¡y mala I Era más discreto ocultar sus intenciones. alfil podría contribuir a la de­ fensa del flanco del rey. 1as . A2R. Las ne­ gras tienen cuatro buenos argu' mentos para este adelanto del peón: a) Deben ahuyentar al alfil an­ tes de que puedan adelantar su peón de dama (de lo contrario. la jugada está justificada por la posición particular. e) . . eSA La mejor forma de librarse del jaq ue. 8. 1as blancas colocan el ca­ ballo de dama donde le corres­ ponde en la apertura . A4D o 12. d) El ataque sobre el alfil se traducirá en la ganancia de un peón. los requerimientos de la posición. 9. . Y en parte para desalojar a la dama centralizada mediante 12. el rey queda en jaque). D4D. pero 2R es más compatible con . desarrollar las piezas del flanco . P4D ! ¡ Naturalmente! Las negras se apoderan del centro. A4AD Ordinariamente. Ahora se proponen desatar un ataql1e en la dirección del lado desnudo del rey blanco. . . ' " D4T t Ataque doble sobre el rey y el peón. .

P4A. El alfil ataca a la dama con el objeto de insinuarse en 6A sin pérdida de tiempo. . con un dominio mor· tal sobre las casillas blancas. con lo que 14. .A J E D R E Z L Ó G I C O 11. . ni intentan inumpir en la posi­ ción con el asalto de peones 13 . . Las piezas ene­ migas que se establecen en estas casillas lo hacen con firmeza. D2R. D6T Amenazando mate instantáneo. El objetivo ulterior es crear una debilidad permanente e irreme­ diable en el flanco de rey de las blancas obligando a moverse a uno de los peones defensores. . A6A El segundo paso en el proceso de la penetración. .. 12. Después de la jugada del tex­ to. A5CR ! Basan su ataque en el tema de la penetración. . las negras tienen un mate obligado en cinco jugadas. Después de la decimacuarta ju­ gada de las blancas. T5 Y T6 . Las casillas SAR y 3TR de las blancas han quedado debilitadas con la ju­ gada 12.p. 13. . Si en lugar de ello 12. obliga 14. D4T. . P4TR. y la escena queda lista para el mate en 7C. . D2D Tan buena come. . R2A. . ' . . 16. a' 14. en­ tOl}Ces 13. donde es inminen­ te el mate. 15. . La siguiente jugada de las negras es 15. llamó Steinitz por primera vez. como las . 13. . ASD ! Magnífica jugada que tiene más significacioo que el mero desarrollo de una pieza combi­ nado con una amenaza de mate. CID ! La única probabilidad. DxPA. Si en lugar de esto las blancas in­ terponen el caballo en 2R. El ca­ ballo va a 3R para defender la casilla 2CR. pues ya no están protegidas por el peón. . las negras desatan un ataque. PxP a. Estas ca­ sillas se han convertido en "agu­ jeros". atacando una vez más al caballo. y las negras ganan. No sacrifican una pieza inútil­ mente por el peón del caballo. . DxA. . . . . . . 13. ocupan­ do el otro agujero. pero a las negras sólo les interesa llevar la dama a 6T. 14. ' " D6T planta una pieza en un agu­ jero. 14. la mejor. DxP f. . AxA. 15. D4A. A6A. TIR. A4AR Con la esperanza de que haya algo semejante a 14. D4A ! Abandonan al alfil. 15. . pues no hay peones que puedan ahuyentarlas. A5CR. PSC. en que uno o dos cambios podrían ali­ viar las dificultades. . PSC La única defensa posible. que pueden anunciar con tono rimbombante: 12.

16. 2. tener dos allí duplicará los beneficios. . la Parti­ da Vienesa. jugada. P4D. • Spielmann Wahle P4D Viena. el Giuoco Piano.38 16. . . El peón domina 5D y 5AR. Con esta jugada se obtiene mu­ cho: Se fija Un peón en el centro del tablero. P4R Las negras dan más movimien­ to a su dama y disputan el domi­ nio del centro. . . TRIA ¡ Espacio para el rey! 17. . . . . La dama y el alfil de las blan­ cas tienen inmediatamente . A5CR (que desarrolla una pieza y deja impotente a otra del enemigo) en lugar de esta jugada. pues oculta con­ siderable energía tras una modes­ ta fachada. que puede ser desastroso para las blan­ cas. las blancas pue­ den jugar la poderosa línea Ruy López. . elimina un • . Después de la respuesta conven­ cional 1 . que gusta de las posiciones abiertas. • Las negras. • . . Un tercer objetivo es que el peón en 3R apoye un avance me­ diante 2 . Spielmann. pues el caballo se desarro­ lla a su casilla apropiada. . C3AD Claramente. . PXP jugadores prefieren Muchos aumentar la presión con 4. . 17. llevan a su caballo del rey a la posición más fuerte con una ganancia de tiem­ po: nuevo ataque sobre el peón.espacio para respIrar. P3R Con vilrios objetivos en perspecuva: Uno de ellos es el de evitar que las blancas dicten la apertura. con lo que se afloja la tensión . . P4R. 1926 l. . ataque sobre el peón de rey que puede hacer que la iniciaúva cambie de ma­ nos. 4. 2. . . . . La Defensa Francesa no debe ser subestimada. J. una excelente res­ puesta. P4D Partida Núm. C3R Defiende la casilla crítica. . o inclusive algunos de los peligrosos gambitos. el ataque de Max Lange. C3AR 1. a su vez. 3. Adviértase el inteligente uso de las casillas blancas debilitadas al in· filtrarse las piezas negras en la posición enemiga. Y evita que las piezas negras se ubi­ quen en esas casillas. . protege al peón del rey y ataca la casilla 5D. DxPT t y el mate viene en la siguiente I R V I N G C H E R N E V Otro de ellos es que la posición paralizada de las negras suele in­ ducir un ataque prematuro. 7 DEFENSA FRANCESA BLANCAS NEGRAS Si vale la pena establecer un peón en el centro. C5C Nueva amenaza: mate en 7T.

Después de la jugada del texto. PxA (6. y las negras quedan con un peón doblado dé­ bil. Las blancas podrían salvar al peón. 8. A5CR y nue­ vamente amenazan al peón de dama. la Evans. . PxP 4. jugada. pues amaga con tomar el peón de dama. A5CR Clava al caballo y amenaza con abrir la partida mediante 6.A J E D R E Z L Ó G I C O Las mejores aperturas son aque­ llas en que el lector se encuentre más a sus anchas. el Ruy López. AxC. . . pero cumple la primera ley del desarrollo rápido. C5CD Con la intención de eliminar una pieza peligrosa y también de obtener alguna ventaja al conser­ var sus dos alfiles. DxA hace que se pier­ da el peón de dama). En cambio. si el lec­ tor prefiere el ajedrez atrevido y aventurero. 8. C3A. . posición dominante para un caballo o un alfil. par de peones a fin de dar a sus pIezas mayor espaCIO para sus actividades. . DxC . 8. 5. . Las negras conservan un peón en el centro y liberan a su alfil de dama. A5CR y a las aperturas del ajedrez de po­ siciones. con una pérdida de tiem­ po. especialmente contra el en­ roque en el lado del rey. . P3A repele al alfil y lo hace per­ der tiempo al retirarse. CR2R ! Después del acostumbrado des­ arrollo 7. C3A El debut de este caballo es aún más amenazador. • • • ¡Hay que sacar las piezas de la primera fila! 6. . pero . las aper­ turas del peón de dama. . El movimiento del alfil por sólo una casilla no podrá parecer una gran . la Danesa. el gambito del rey y otros gambitos. Las blancas quieren anclar una pieza en 5AR. . C3C Ahora vemos otra razón para desarrollar el caballo a 2R.. las negras clavan al caballo con 7 . A2R. Las negras han hecho tres ju. . ¿Cuál jugada es mejor? ¿Cuál debería jugar el lector? La res­ puesta es la siguiente: hay que hacer la jugada que se prefiera. 7. digamos con 8. A3D La actitud de este alfil es agre­ siva. . . . A2R La manera más sencilla de eli­ minar la clavada del caballo. Una pieza no necesita hacer más que pelma­ necer allí y tomar un aspecto amenazador para desconcertar al enemIgo. Las negras tienen una ligera superioridad técnica por retener dos alfiles de largo alcance contra el caballo y el alfil de las blancas. y un peón es tan sólo una barrera para que se desborde el ataque de sus piezas. . deberá ju­ gar las aperturas en que pueda desatarse su imaginación. si las negras clavan al caballo. ' Mejor que tomar con el caba­ llo. deberá atenerse a 4. la que mejor se acomode al propio estilo y temperamento. la de Réti y la Inglesa. 6 . . pero perderían la iniciativa. Si el lec­ tor es un jugador cuidadoso y pre­ cavido que conoce el valor de un peón -que sabe que cada uno de ellos es una dama en potencia y que la pérdida de un peón puede significar la pérdida de la parti­ da-. . • . . . 9. 7. 5. CxA t Misión cumplida. . .

De ello se deduce que no sólo �l alfil está inmovilizado y en pehgro (pues puede ser atacado una y otra vez). . qUien diJO . pues esta completamente paralizada. pero no obligado a mover­ se hacia adelante. . . pero crea una debilidad orgáruca en la posición �e las ne­ gras. Blackbume solía decir: "Nunca hay que iniciar un ata­ que hasta que se haya desarrolla­ do la torre de dama". . son débiles y lo serán de manera per­ manente. Las blancas están también preparadas para enrocar en cu. debilidad irremedIable. JO. El resultado es que las b!an­ cas tienen cuatro piezas activas en el campo contra dos de las ne­ gras. por favor. . que ya no están protegidas por el peón. pues no hay jugada débil a no ser que se aproveche de ma­ nera adecuada. AxC. TDI R Las blancas se apoderan de la única columna abierta (pues las torres deben estar en columnas abiertas o en columnas que pue­ dan abrirse) y clavan al alfil. O-O Ninguna violencia.40 I R V I NG C H E R N E V gadas con el caballo para cam­ biarlo por un alfil que sólo se ha movido una vez. Las blancas obtienen la seguri­ dad de su rey y sacan una torre de su escondrijo. 11. P3CR La jugada del peón impide que las blancas coloquen su caballo en 5AR. La estrategia de Spielm�nn hasta este punto y la com�ma­ ción decisiva que sigue �ubie�n complacido a Lasker. Las casillas 3AR y 3TR. . Es la clase de jugada que nueve de c�da diez jugadores hacen automática­ mente en situaciones semejantes. No protege � ninguna otra pIeza. . P3A Fortalece el centro de peones y abre otra awenida para su dama. por lo que resulta muy Importante saber cómo explotar sus defec. es de las blancaso 9. Ésta es la posición en que jue­ gan las blancas: 10. . su caballo desapareció completa­ mente del tablero. La sola amena­ za del caballo fue suficiente para inducir a las negras a hacer una jugada preventiva natural. sino que el caballo que depende de él para su protección no se en­ cuentra ya a salvo. Vale la pena hacer notar que una pieza clavada no sólo no pue­ de moverse. hasta que se hayan traído las �­ servas. eliminando de paso la clavada del alfil y conservando su caballo. Además de eso. O-O El rey pone pies en polvorosa. mientras que el alfil dejó una pieza en su lu­ gar.a!­ quiera de los dos lados y movih: zar rápidamente ambas torres. sino que tampoco puede capturar. . • tos. Si hay alguna ventaja. En pocas pa­ labras' las negras se encuentran ahora amenazadas con la pérdida de una pieza mediante 12. Adviértase que el peón fue in­ ducido. 11.

Una ojeada basta para advertir que las blancas han alcanzado la necesaria superioridad de posi­ ción. R3R. TxA !! "Cuando conocemos las ideas que los inspiran. cuando tienen cinco pie­ zas en juego activo contra las dos de las negras. . debe­ rá hacerse ahora. A4A. PxC. . AxC. Hay que buscar pequeñas venta­ jas. T I R t. . R2C El rey sale al rescate. dice Znosko-Borovsky. . . 16. Y sólo después de haber alcanzado estos fines se buscan combinaciones con todo el poder de la voluntad y el. acumularlas. Ahora. el caballo estaría cla- vado y sujeto a un ataque dura­ dero.A J E D R E Z L ó G I C O 41 en cierta ocasión: "En el princi­ pio de la partida no hay que bus­ car combinaciones y es necesario abstenerse de jugadas violentas. Contra la defensa alternativa 13. ¡qué sencillos nos parecen los sacrificiosl". D3A Ejerciendo presión sobre la cla­ vada y amenazando con tomar el / caballo. Si hay una combinación de la que pueda echarse mano. y todas las piezas de las negras han salido. porque entonces debe exis­ tir alguna combinación. RxA. el al­ fil es el criminal. Está todavía defendido por dos iezas. Ahora.tiene esta bonita con­ tinuación: 14. AxC). pero si no estuviera allí e alfil. D4T t. . 17. ¡ Es su­ ficiente! ¡Allí debe estar la com­ binación! He aquí el razonamiento de las blancas: El adelanto del peón de caba­ llo de las negras ha privado al caballo de un apoyo estable. Spielmann . El alfil aparece en ambas ecuaciones. 18. D6T t. 13. . . y las blancas ganan). r . si el alfil no estu­ viera allí. . Efectivamente. por ocul· ta que esté". R2D. 16 AxC t doble. Evidentemente. . 17. cuando tie­ nen una columna abierta. inte­ lecto. RIT. . ¡ y hay que des­ truirlo! ¡Y hay que destruirlo in­ mediatamente. D3C (amenazando mate con 16. . antes de que las negras tengan tiempo de reor­ ganizar sus piezas para la defensa. antes de que las negras tengan tiempo de jugar 12 . D4T. . quedaría defendido sólo una vez. R2C (ó 15. R2C. 13. 19. 12 . 18. . RIC. DxT Las negras tienen que recupe­ rar la pieza. A3R! 12. dejando al caballo clavado y blanco de un futuro ataque. . 15. DxD t. CxA.

No hay método alguno por el que las negras -puedan apoderarse de la iniciativa o siquiera igualar rápi­ damente. DxCt. Partida Núm. las ne­ gras salvan a la dama . Las blancas amenazan ahora 16. ' o 1 . dice el proverbio frances. y mate en la siguiente jugada. abandonaron el juego. P4D Una de las razones que expli­ can la popularidad de las aper­ turas de peón de dama es que desde la primera jugada presen­ tan problemas al defensor. . g a n a n d o instantánea­ mente. R3T. . . " C3AR Pone en juego una pieza donde influye sobre el centro. las blancas tie­ nen la agradable disyuntiva de ganar la dama con 16. D4A Amenazando con la invasión final en 6T seguida por un mate en 7C: triunfo en las casillas ne­ gras. pero ' han perdido la partida. impotentes para evi­ tar el mate. AxC t seguido por 17. CxP Son tres las piezas que atacan ahora al indefenso caballo. 1929 Prokes 15 . l. AxC t. las aper­ turas de peón de dama seducen a los jugadores agresivos y han sido siempre un arma favorita de espí­ ritus tales como Alekhine. RIC 1 6. Todavía . . P4R.42 I R V I N G Si C H E R N E V Las blancas deberán continuar martillando al caballo clavado. Un maestro del ajedrez mueve su caballo a 3AR tan InstIntlvamente como SI respIrara.s las piezas de las blancas se InSInua­ rán por las casillas negras para l legar al rey. AxD. Con su última jugada. " El ajedrez no es para los blandos de corazón". seguido por 17. ' " DxC. A pesar de su naturaleza inhe­ rentemente posicional. A6T. D3R • Si 15. l i . Las negras deben tomar este caballo o perder el suyo. D4A t. 17. 1 7. � ue. 15. RIC. tienen ventaja de materIal. 2. la amenaza inmedia­ ta de las blancas es sencilla: 15. Bogolyubov. . La juga­ da del caballo evita que las blan­ cas continúen con 2. D7C tt. ¡ por muchas j ugadas brillantes que tengan que buscar! Otra vez. 8 PARTIDA DE PEóN DE DAMA (Sistema de Colle) BLANCAS . C PX 14. NEGRAS Przepiorka Budapest. En esta última línea de juego. . . ' . . C3AR El caballo se desarrolla hacia el • • • • • . 3AR y 3TR. • 16. AxC t (eli­ minando al protector de la dama). Pillsbury. Las negras. adviértase que las blancas plan­ tan firmemente sus piezas en los dos agujeros de la posición de las negras. seguido por 18. casillas que ya no están protegidas por el peón del caballo después de su avance. o de forzar el mate mediante 1 6. Spielmann y Calle. . 16. Keres. AxC t Recuperan una pieza y limitan las negras a dos jugadas. DxD. .

A3D Las blancas comienzan a con­ centrar la presión en 4R. o . . el caballo negro de dama sue­ le desempeñar un mejor papel en 2D que en 3AD. Colle con el alfil en 3D y el caballo de dama en 2D para controlar la casilla clave 4R. AxA cambia los alfiles y las ne­ gra� se libran de la pieza más pe­ ligrosa de las blancas (en esta for­ ma de la apertura). Las combinaciones que requieren el uso de los caballos suelen tener el aspecto saltarín y ágil de un ballet. de manera que si hay cam­ bio del caballo del rey. para responder a 3. 5. Por último. pueden recapturar con el peón del a lfil y mantener un peón en el centro. Podría parecer que la última jugada de las b lancas priva al caballo de dama de su mejor ca­ silla. . some­ tido a ataque. Entonces. es un buen plan movilizar las piezas primero en el flanco d�l rey. . el otro puede llegar a 3AR. PxP. . donde tiene l a mayor li­ bertad de acción con el mayor alcance para sus actividades. casilla ideal para el ataque o la defensa. que debe perma­ necer en 3R esperando nuevas mstrucClOnes. 4 . . . Este atributo lo convIerte en una pIeza estupenda para maniobrar con ella en el tablero. • • • • 4. ' P4D Las negras plantan firmemente un peón en el centro. e l caballo recaptura y entra enérgi­ camente en el juego. ' P3R Las negras pueden evitar ' el ataque general del sistema . . Hablando en télminos generales. En ' PxP. P3R con 3. . más útil será para la dama o la torre que la ocupen. a su vez. Cuanto más abierta esté dicha columna. El caballo tiene la peculiar pro­ piedad de poder atacar a cualqUIera otra pIeza (excepto a otro caballo) sin estar.AJ E D R E Z L Ó G I C O posible el pronto enroque en ese lado. que sirve de trampo­ lín a las piezas en este ataque. . En las pattidas de peón de da­ ma. A3D. las blancas preparan Ja típica formación de . CD2D 3. las blancas el caso de 5 . Con la jugada del texto. Es necesario no tocar a l peón del rey. CD2D . La jugada de las negras ataca al centro y establece un estado de tensión en esa zona. . . . esencial en el sistema de Calle. o o o • 5. pues no hay que obstruir al peón del alfil. centro. designio: eviden­ temente. Es muy importante no ju­ gar primero C3AD. lo que hace Probablemente es superior a colocar el caballo en 3A. . En 2D. o o o • Fortalece al peón de dama. P4A Esta jugada es casi indispensa­ ble en las aperturas de pe6n de dama. P3A 2. pero en esta fOlma de ata­ que el caballo debe estar en 2D. si 4. P3R • Indicando su . los caballos están en contacto en­ tre sí. de P4D. A4A. En 2D. 6. 3. si las blancas juegan 6. las negras dan libertad a su alfil del rey y no se comprometen con nin­ guna línea específica de defensa. el caballo se mantiene aleja­ do de la columna del alfil. . listas Colle jugando 2. .

Pero. pero. 10. . . o-o El enroque de las negras es una medida defensiva. I R V I N G C H E R N E V columna del rey. especialmente sobre 4R. seguido por . . 8. las blancas pre­ tenden abrir l a posición y des­ atar la energía concentrada de sus piezas en un ataque avasallador. .44 . y ejerce gran presión sobre la co­ lumna del alfil de dama. La amenaza inmediata es JO. hace presión sobre el centro. P!JGD. TIR ¡ Todavía mayor presión sobre 4R! La torre se apodera de la Mejor que tomar con el caballo. P5R. . . A2R. pues l a torre del rey de­ sempeña un papel muy importan­ te en el ataque que se prepara. temporalmente. como se vera. Ubicación ideal para la dama. Las piezas parecen estorbarse mutuamente. D2A 6. El enroque de las blancas es agresivo. . Es peligroso abrir la posición y dejar al rey en el centro. . . . Para el profano. . el desarrollo de las blancas parece deficiente. PAxP Como compensación por estar a la defensiva. posponer el enroque por un tiempo y continuar des­ arrollando las piezas (lo que no puede causar daño). en que el alfil se li­ mita a una misión defensiva. A!JD Esta jugada es más enérgica que 6. . pueden entrar en acción sin tro­ piezo y fácilmente. expuesto a un posible contraataque. . . . que representa un ataque sencillo y brutal sobre dos piezas. la cual está ce­ rrada. . pero se abrirá después de que las blancas jueguen P4R y se cambien los peones. A2C). • 9. . Desde 2A. ¡ La jugada clave del sistema de Colle! Con ella. 7. P4R ! 7. . O-O Las blancas buscan la seguridad de su rey antes de iniciar cual· quier accióri decisiva. que peullite a las negras colocar piezas en sus casillas 4 R y 4AD. PAxP 8. Mientras tanto. las negras controlan la columna abierta del alfil . . Las negras podrían llevar su dama a 2A con el propósito de j ugar pronto . P4R y luego flanquear su �lfil de dama ( . las blancas re- . ¿�r qué dar a conocer el domicilio del rey cuando las negras han revela­ do que preparan un asalto en el flanco del rey? Sería mejor estra­ tegia mantener al adversario en la oscuridad. Intensificando la presión sobre 4R. . . . 9. . .

• 12. . T4T resulta de dificil contestación. 11.A J E D R E Z L ÓG I C O 45 su posición de peones en el flan­ co del rey. . La amenaza de ga­ nar un peón mediante 15. A5CR El alfil ataca y abandona la ca­ silla lAD. . H. impidiendo su desarro­ llo por largo tiempo . según veremosl DIC 14. AxC. porque 15. 10. por ejemplo. . . . en que las negus po­ drían responder H. No hay otra cosa: la continua­ AxT. Falta el factor vitalizador. . TIA ! ¡ Una magnífica jugada I La to­ rre se desarrolla eficazmente en la columna abierta. ¡para siempre. ahuyentará a la dama y asumirá el control de la bella ' columna abierta. . CxC Aparentemente. Dicho peón es especialmen­ te vulnerable al ataque. . 16. AxP t no podría evi­ tarse con 14 . . . 15. PxP Elimina la amenaza y deja a las blancas con un peón aislado de dama. A2C. . AxP t. . AxP. . . . . DxA. P3TR. . AxC. ' A2C Casi no hay nada mejor que esto. . 14. . PxA desorganiza 14. obli­ gando a 14. . mientras la da­ ma tiene que recluirse en la pri­ mera fila. CxA sería la res­ puesta. H. 1 6. 11. La torre de dama la ocupará. nuevan la amenaza de ganar \lna pieza mediante 11. TxD. la par· tida es inanimada y fría. AxC. . . TxP gana de todas maneras el peón. "Cuando falta. AxC. . Un poco más oportuna hubiera sido la jugada 11. A2C. y las blancas pierden los servicios de su valioso alfil del rey. PxA. CxP De ninguna manera 11. pues no puede ser protegido por otro peón. de los cuales el más próximo se encuentra a dos columnas de distancia. A5A para restringir a uno de los amenazadores alfiles de las blancas. CxC t CxC. pues la continuación H. . PxA. . dice Tarrasch. tampoco puedo yo jugar ajedrez sin mi alfil del rey". Entonces po­ drían jugar 14 . 15. TxC I Superior a la jugada natural H. 12 . las negras te­ mieron continuar 12. . . Allí estorba a la torre de dama. que ofrece al alfil una gran diagonal. . pues 11. 14. AxC. confOlmándose con ganar un peón a cambio de sus penas. . AxC. ' " . . y no puedo idear ningún plan de ataque". . ción 14. "De la misma manera que Rousseau no podía pasársela sin su gato. H. A3D (para evitar el cambio de alfiles). C3A. . P5R. • • • P3CD Con la intención de movilizar su alfil de dama. Si. .

AxC. luego jugar P4TR y P5T. Toda casilla que no esté defen· dida (como consecuencia de dicho avance) crea una debi [idad en la . Después de la jugada del texto. . Pero. D I R. Esto significa que las blancas de­ berán procurar apoderarse del control de estas casillas. AxT. 1 7 . y 15. :. poslczon. 17. . I R V I N G mas 'que esto . El caballo es el guaro dián de las casillas negras. Las blancas tienen una ventaja. Si 16 .41i /6. el caballo queda clavado y se con­ vierte en un magnífico blanco para nuevos ataques. • • • P3C El adelanto del peón debilitó las casillas 3TR y 3AR. Pero el peón avanzó y hay una debilidad en alguna parte. clave de la combi. . AxC. D6AD gana una pieza. . Han hecho que avance el peón del caballo de rey. C H E R N E V cierto. 1 7. . ¿Qué otra línea queda? ¿Sacri­ ficar una pieza por el peón de ca­ ballo? Evidentemente es inútil. ya sea ocupándolas con sus piezas o usán­ dolas como medio para penetrar en el campo enemigo. T4T ! Toda Jugada de los peones de­ bilita la e'structura defensiva. ¡ no tiene a dónde escapar! q 16. . . IY hay que destruir el caballo! en ello debe estar la . AxP. O si las negras adelantan el peón de torre. AxP t hace que uno de los peones que se en­ cuentran frente al rey se mueva hacia adelante. 17. pues las blancas no podrían rom­ per así la posición. . entonces 1 6. 15. D6AD gana una pieza para las blancas . por extra­ ño ue parezca. ¡ un momento! ¿No de­ fiende todavía el caballo negro su casilla 3AR? Así es. A l A. DxA. C3A. . . Pero. ¡ Lo que se perseguía! La ame­ naza de las blancas 16. ¿cómo explotan_ la debili· dad resultante? ¿ Hay algún ata­ que contra el peón? Aparentemen­ te no lo hay. . 1WClOn VictorIOsa. 16. PxA. 1 7. que ya no están defendidas por un peón. AxP t gana al peón de todas maneras. PxA. DxA. y es: . • • • DIR ­ ¿Qué otra manera hay de prote ger al caballo? Si 16 . A5C ! Ataca al caballo que. cualquiera que sea el peón que avance. TxP es una combinación evidente de sacrificio que deshace el cordón de peones y expone al rey a un ataque mortal. proceso que requiere tiempo y obtiene poco. y el saberlo nos da la infolIllación que nece­ sitábamos. es Si las negras intentan defender el peón de torre con 15 . A6AD gana el cambio. Las blancas han conseguido lo que se proponían. . pues para atacarlo con el peón de torre deben mover la torre y. 18. Sabe- 16.

. A6T t ga­ na el cambio) . . DxT Si 21 . C6A. 24. TxA t . 22. ' " D2C ó 1 9 . PXC No. T7A Y la miserable cnatura llene que perecer. PxA (descubriendo el ataque de la dama sobre el caballo). ' P4TR . . En el ajedrez. R I T. . porque después de 22. . 22. AxC Las blancas tienen dos piezas por la torre. DxP ¡ La primera jugada de la dama! Con ella. C6A t El caballo sale a una de las crí­ ticas casillas negtas para dar el primer golpe. 22 CxP t Sacrificando el caballo para De ninguna manera 1 8. . 21. 1 8. D3T. . 22. . en que 1 9. . . . . es lícito pegar a un hombre cuando está caído. . . AlA No es mejor 17. 1 7. La alternativa era 1 9 .A J E D R E Z 1 7 . ' " TxT. . . las blancas amenazan dos mates en la columna de torre. . A4D). y la re­ sistencia es inútil. . . . ' " AxC. D I C. AxP t R 1 T (21 . 19. . ' D2A acabar con los peones que pro­ tegen a l rey. . 23. 23. . 19. . C6A t. R I C (ó 2T). . • • 1 8. . . . ' " R2C. P4A fracasa porque 21. . T7T es mate. R I T (6 21 . 22. . 23. El intento liberador con 20. . . C4C ! primer paso para explotar las casillas negus débiles trae con­ sigo una amenaza de mate con 21 . . . . TIT El 20. A l A (o . R2C ¡ Quitando todo apoyo al caba­ llo! La técnica es sencilla: si no es posible agravar la presión so· bre una pieza. . véase si se puede eliminar a uno de sus defensores. . . 20. pero las negras esperan tener algún contrajuego en la columna del alfil. . C5R L ó G I C O 47 El rey necesita mucho espaCio. AxT gana dos piezas por una torre y luego arrin­ cona a la dama. A6A gana el cambio. C6A t. . pues 20. ¡ y el ataque ! · 1 9. 1 9. . 21 . R2C). TxP tt. R2C. 22. TxP t lleva a l mate. . 18. Las negras deben tomar al ca­ ballo.

AxC. . . P4R a cualquiera otra jugada inicial es que con ella se ponen en movimiento rápida­ mente las piezas del flanco del rey. la respuesta que dan las negras en el texto es la más fuerte. y la amenaza se encuentra siempre en el aire. . . 3. . 1924 1 . . Disputa la posesión del centro e impide que las blancas lo monopolicen continuando con 2. 2. . 5. P4R Y un posible gambito de las blancas. C3A. enrocar entonces para sacar a las torres a las columnas centra­ les y. A5C 2. la más fuerte de todas las aper­ turas del flanco del rey. se des­ arrolla una pieza menor hacia el centro y defiende al peón. pues podrán jugar P4D sin . Indicaba que uno deseaba estar en iguales circunstancias y pelear como los buenos. 4 . porque des­ pués de 4. P4D. Es la forma lógica de responder al ataque sobre el peón. siempre que sea posi­ ble). Sigue el mate en dos j ugadas. . . . permitiendo enrocar pronto en ese lado. . Una de las razones de que muchos j ugadores prefieran 1 . DxP. donde se encuentra alejado de lo que suceda en el centro. P4D? La res­ puesta 2 PxP lleva a 3. 24. CxP. El desarrollo prematuro de la dama es peligro­ so. El Ruy López es. D3R. probablemen­ te.48 La única j ugada para evitar el mate . En los viejos tiempos esta j uga­ da era casi obligatoria. D5D recupera al peón. ya que está sujeta a ataq�es molestos con los peones y las pIe­ zas menores. Considerada objetivamente. desarrollar las piezas menores (los caballos antes que los alfiles. finalmente. C3AD. P4R La primera j ugada ocupa el centro con un peón y libera cua­ tro casillas para la dama y cinco para el alfil del rey. C3AR ¿Qué sucede si las blancas per- La jugada más natural en el tablero: las blancas amenazan al defensor del peón que atacan. . digamos a 3TR. Es cierto que no pueden ganar al peón inmediatamente. . Esto equivale a arrebatar la iniciativa de las blan­ cas desde el principio del j�o. C3AD Znosko-Borovsky Mackenzie Weston-Super-Mare. . La j ugada del texto es mucho más eficaz que el desarrollo al azar del caballo. . A6T t Resulta apropiado que las blan­ cas den el golpe de gracia en la segunda casilla negra crítica. Partida 9 NEGRAS RUY LÓPEZ BLANCAS sisten y juegan 2. . sacar la dama. A bandonan Núm. pero no muy lejos. . Sólo u n cobarde rehuiría l. PDxA. Las blan­ cas tienen más que decir en el centro. . 1. Pero la presión sobre las negras es cons­ tante. P4R El plan general de movilización consiste en establecer un peón en el centro. y las negras tienen dos piezas en j uego contra una de las blancas. o en 2R. I R V I N G C H E R N E V 24. temporalmente. donde estorba el tráfico.

PDxA. . Responde a la amenaza obli­ gando al alfil a retirarse. rible a desarrollar el caballo de dama a 3A. pues mantiene la presión sobre el caballo. . . El propósito de la jugada de las negras es alejar al alfil de su po­ sición favorable. Las piezas · de las blancas tienen más espacio para moverse. . . O-O Las blancas ponen a salvo su rey y llevan la torre hacia las co­ lumnas centrales. Protege al peón del rey. entraña mover al peón. la única JU gada. ASC Evidentemente. . . 8. alfil con P3A. 5. queda compensada por el hecho de que el alfil amenazado debe perder también una jugada al retirarse. ataca a un peón y prepara el enroque en el lado del rey. La jugada del texto lleva a una posición cerrada. que . mientras que el juego de las ne­ gras está considerablemente cons­ treñido en muchas variaciones del Juego. 4. T I R Lleva la torre hacia el centro. A4T Este movimiento está de acuer­ do · con el espíritu de la apertura. • 3. Sería difícil espe­ rar más de una sola jugada. . AxC. A primera vista · parece ilógico dar libertad a un alfil al mismo tiempo que se constriñe al otro. · No con la idea de ganar un peón. PSTD Esto se parece al cuento de nun­ ca acabar: el peón ataca al alfil que ataca al caballo que defiende al peón que ataca al caballo. En lugar de una columna abierta. ... • • • mucha dificultad. La retirada alternati­ va a 4A es inferior. El peli­ gro en este caso es que deja un tanto insegura la posición de las negras en el centro. difícil de abrir. . libera al alfil de dama y prepara 8. Al defender a su peón de rey. . Las blancas quieren dar una retirada a su . CxP. . Lo im­ portante es que ha abandonado la última fila y ha facilitado el enroque. . . 7. P3D • 5. La jugada de la torre es prefe. C4TD para eliminar a� molesto alfil enemigo. . mientras que a las negras les será difícil h<\cer lo mismo. las blancas renue­ van la amenaza de 7. la torre se prepara a apoderarse de una columna que ofrece pers­ pectivas de abrirse. . C3A 6.A J E D R E Z L ó G I C O 49 pues las blancas lo recuperan fá­ cilmente. pues las blan­ cas podrían llegar a esa posición en tres jugadas en lugar de cuatro. sino a fin de obtener un juego libre y abierto. pero reqUIere paaencIa por parte de las negras. A2R Una continuación favorita de muchos jugadores es 5 . 7. 4 . CxP. ganando un peón. cuidándolo · del cambio. o • • P4CD Desarrolla una pieza. . 6. La pérdida de tiempo. El desarrollo del alfil a 2R es satisfactorio aun cuando sólo se ha alejado una ca­ silla de su lugar de origen. .

que se encuentra colo­ cado firmemente en el centro del tablero. En esta línea del López. pero esto queda compensado porque las negras co­ locan un caballo en el lado del tablero. 9. . . P3TR Para evitar una clavada que po. 8. "arroja una sombra funes­ ta sobre todo el tablero". P4 A a fin de disputar el control de las casillas centrales. corresponde al alfil de dama salir al mundo. dría embarazar al caballo y a la pieza que protege. y "un peón aislado". Apoyar un avance del peón de dama. dice Tarta­ kover. No conviene el cambio con 10. • 10. PxP. . Se necesitan ambas piezas para pro­ teger al peón de dama y mantener la formación de peones en el cen­ tro. la dama. estableciendo un fuerte centro de peones. . El cambio del caballo (des­ pués de la clavada) y la recaptura por la dama elimina de un golpe dos apoyos del peón de dama. . . No tanto para atacar al alfil cuanto para hacer posible 9. . . pues su caballo. 8. P3A Con dos objetivos: Brindar refugio al alfil contra un intento de eliminarlo con 8. de la misma manera que en las aper­ turas del peón de dama es conve­ niente \levar el peón de rey a 4R cuando se presenta la oportuni­ dad de hacerlo. . las mejores pro­ babilidades de las negras consis­ ten en la acción en el flanco de la dama. A2A N aturalmente. . C4TD. pero hay que saber cuándo se deben des­ preciar las convenciones y cuán- Intensifica la presión sobre 5D y da salida · a ]a dama. . ¿Están las blancas violando una regla de principio al mover uno de los peones que se encuentran cerca de su rey? Tal vez. D2A 9. pues entrega el centro y deja a las negras con un peón aislado en el centro. . P4D . . 1 1 . Las blancas amenazan otra vez con ganar el peón de rey con el doble ataque sobre él. 12. . PRxP. JO. Las blan­ cas se beneficiarían también. PxP. CxP. . C4TD Uno de los principales objeti­ vos en las aperturas del peón de rey es adelantar el peón de dama al centro tan pronto como lo permitan las circunstancias. las blancas de­ sean conservar los dos alfiles. Pier­ den un tiempo. . . no podría ser desalojado por los peones enemigos. P4A 1 1 . .50 I R V I N G C H E R N E V pero como el alfil del rey cum­ ple su misión en 2R. Las negras dan mayor apoyo a su peón y desarrollan su dama al mismo tiempo.

. . pero es el primer paso el que cuenta. ' A2D Las ne�s hacen algo semejan­ t�: su alfll desocupa la primera fila para petmitir que las torres vayan a las columnas centrales. Toda la posición es fuerte o débil únicamente en re­ lación con la posición del adver­ sario En este caso. PXP. CxP. TIAD En las primeras fases de la par­ tida. 12 . pero tiene la desventaja (para las blancas) de aflojar la tensión en el centro. . debemos insistir en sus consecuencIas: La jugada del caballo lo saca de la primera fila y petmite que las piezas principales (la dama y las torres) entren en contacto en­ tre sí. DxC. Las negras amenazan con una serie de cambios mediante 12 . 13. • • do hay que observarlas. pero es un mal menor que el que resultaría de la clavada. . . El caballo regresa y aumenta la presión sobre el peón de dama. Esto se consIgue mejor colocándolas a la cabeza de las columnas abier­ t�s. PRxP. PXP. CxC. ¡ un momentol ¿Es una ju­ gada que causa debilidad si las negras no pueden aprovechar? ¿Es para detrimento de la posición si las negras no pueden explotarla con un ataque en el flanco del rey? La respuesta es: ¡nol Una ju­ gada es débil únicamente si el ad­ 'iersario puede aprovechar sus im­ perfecciones. Si no hay ninguna. A3R Las blancas no tienen prisa : Auxilian a su peón de dama des arrollando otra pieza. la jugada del peón de torre es conveniente por­ q�e se conforma a los requeri­ mlentos de la posición particular. Las torres son piezas muy pode­ rosas y no deben estar encelladas. ¡Hay que sacar las piezas de la primera fila 'Y hacer que tomen parte activa en el juego! lJ . deberán sltuarse en columnas parcialmen• • . Por pequeño que sea. En esta situa�ión particular es importan­ te eVl tar un ataque sobre el ca­ ballo. . La jugada del peón de torre produce debi­ lidad. las torres no pueden hacer mucho. pero deben estar prontas para entrar en acción cuando lle­ gue el momento oportuno. DxA. así co�o de hacer inaprovechable la casilla 5D para el uso de sus piezas. ClJA 11. . CD2D Este caballo se ha desanollado a donde tiene poca movilidad y no parece tener un futuro del que va�ga la pena hablar. Pero. O-O . 14. así como su cambio y la desorganización de los peones blancos en el centro. P5D para hacer frente a esta amenaza. 15. pues con ello se sacaría al caballo de una buena posición. Parece bien. 14. . que se tra· duce en la ganancia de un peón. Esperan inducir a las blancas a jugar 12. 13. 12. . . . • • .A J E D R E Z L ó G I C O 51 Lleva · al rey a un lugar más seguro y pone a la torre en serviClO acUvo.

• • 18. . a pesar de todo. . las ne­ gras se proponen mantener una posición cerradamente defensiva que sea difícil de romper. . . . sino que también amenaza con esta­ blecerse poderosamente en 5D. . hacia el centro.R V I N G C H E R N E V La única j ugada para evitar la pérdida del cambio con 17. . 17. 15. pues ya no están defendi­ das por el peón. AxT. y las columnas abiertas favorecen al jugador cuyo desarrollo sea su­ perior y que esté mejor equipado para usar las columnas en un ata­ que. . Este peón disputa­ rá el centro al peón del rey blan­ co. Quizá esto pa­ rezca al jugador de tipo medio un punto mteresante. . Pero lo que distin­ gue al maestro de ajedrez es que . las torres deberán ir. . Con la jugada del texto. Las negras no podían evitar que el caballo se acercara con 1 7 . que es un hermoso puesto. Abandonan su proyecto de 17. 17. . en cualquier caso. C3R ¡hay que sacar a las torres de sus rincones! 14. Pero. . pues estas columnas son las más fáciles de abrirse. I . P5D en respuesta gana una pIeza. E l caballo vuelve al juego por una ruta ligeramente distinta que la proyectada antes. Los buenos jugadores no ganan las partidas esperando a que el adversario in­ curra en errores monumentales. CIA I El caballo se retira para tomar bríos y saltar a 3C y luego a 5AR. . . C5D ! 16. . . . P3C No sólo para mantener alejado al caballo. sino también para apo­ P4A. Magnífica jugada cuyo objeto es más profundo que el patente de fijar una pieza en una fuerte casilla central. ' TD I R 15. pues 18. P4A porque abre l a posición. Si tampoco las hay. A6T Las blancas ponen inmediata­ mente una pieza en una de las casillas vulnerables. CIR Con el proyecto de adelantar el peón del alfil. . C2C La dama debe huir ante el ata­ que del caballo. sabe reconocer una debilidad y cómo aprovecharla. pero poco significativo. . al mismo tiempo que abre la columna del alfil para la torre. . No esperan que el enemigo se olvide de que una de sus piezas está siendo atacada. que es un em­ yar 16 . . . . . D2C 16. 18. A3R. El adelanto del peón del caba­ llo debilita las casillas 3AR y 3TR. No sólo au­ menta la presión sobre 5A. puje hacia el centro.52 te abiertas.

. 20. . . . PxP Las negras tienen que recaptu­ rar o pierden un peón. las blancas fijan otra . . PxPR. en lugar de mover su torre de rey amenazada. pues 19. El C4TR Detiene el mate e intenta alejar . 21 . ¿Cómo continúan las blancas para forzar la victoria? ' Las negras deben perder una jugada para salvar este peón. eliminar al defensor de dicha casilla. PxP. 22. ' C4TR. CxP cuesta un peón. . . haciendo que la dama se aleje completam�te de las cercanías. . 20. PxPA propósito de este cambio es el de abrir una columna para la dama. CxA t! ¡ Esto es lo que se proponíanl El caballo abandona su estupen­ da posición por una causa que vale la pena. inciden­ talmente. D4T Sería un enor j ugar 23. la debilidad se acentúa y las blancas pueden considerar algún medio de invadir y luego fijar una pieza en la ca­ silla cri tica. . . CxC. . res­ P3A. . D5C. pues las negras. a fin de explotar la debilidad de la casilla negra 3AR. ' Es obligada. ' C2C D6D ¡Explotación hábil de la colum­ na abierta de dama! El ataque so­ bre el peón del alfil gana un tiempo para la entrada de la dama a 6AR. amenaza con mate ins­ tantáneo. . . el alfil que reconoce las casillas negras. A5A. que. Eliminado este alfil. 21. 23. 20. 21. ' . . a la dama.A J E D R E Z L ó G I C O 53 pieza en los agujeros de la posi­ ción de las negras creados por el avance del peón del caballo de rey. Es muy importante. que gana el cambio. 24. TxC 22. . repitiendo el re­ curso de amenazar a la dama. 19. . 23 . A3R ! ¡ Reorganizando sus piezas y tra­ yendo reservasI La primera jugada en la nue­ va fOllllación gana tiempo con la amenaza de 25. ponderían primero 23. P5A El caballo bloquea el ataque del alfil sobre la torre y está pre­ parado para refutar 24. 19. D6A ! Con esta jugada. D6A con 24. .

25 . con las piezas firmemente plantadas en los agujeros cercanos al rey. Esto deberá ser suficiente para acabar con la resistencia si no se le ocurren a las blancas otros medios más rá­ pidamente decisivos. . C5C. 26. 25 . D2A Las negras deben cuidar al vul­ nerable peón de rey. . minan­ do al mismo tiempo la del adver­ sario. . 27. Si en lugar de ello se interpone el caballo. . las blancas afirman su domi­ nio de la posición apoderándose de la columna abierta de dama. por lo menos. A5A. dama. comprende sólo unas cuan­ tas jugadas. A6T U na vez más las blancas tienen su posición ideal. 26. . Adviértase que las blancas no han iniciado combinaciones du­ dosas de largo alcance. . . . atacando al peón del rey por tercera vez y amenazando con doblar las to­ rres en la columna. y la amenaza de mate acorralará a la torre en 3R. 28. 26. que casi siempre h� persegUId? aumentar su supenondad POSI­ cional. T(2R) I R La idea de las negras es la de reducir la presión ofreciendo el cambio de damas. Las blancas tendrán que aceptar o retirar su . • . C4TR. D4T. . El lector �o d�be dar crédito a todas estas hlstonas que le cuentan sobre maestros de aje­ drez que analizan combinaciones intrincadas con decenas de va­ riaciones y con treinta jugadas de anticipación_ ¡No lo hacen. TRI R. D6A ¡ Una vez más en la brecha! Las negras no pueden salvar la parti­ . . TD I D Antes de iniciar el ataque fi­ nal. A las n�gras les sería difícil ahuyentar­ las. TIA La torre debe huir ante el ata­ que del alfil. pues ya no tienen el anterior recurso de .. ' " El siguiente paso (puesto q ?e las negras tienen que esperar Slll ha­ cer nada) es 28. da repitiendo jugadas: SI 25. T5D. 27. 27. después de lo cual las blancas dominarían completamen­ te las casillas negras.54 I R V I N G C H E R N E V . . C2C. es un error al que sigue el mate ins­ tantáneamente. C4TR.que buscar la manera de con combinaciones aplastarlo asombrosas y ataques aventurados que requieran un sacrificio_ Es más pertinente aplicar el orden y el método a nuestra manera de pensar que entregarse a infruc­ tuosas fantasías especulativas_ 27 . T3R (26. 2-1 . . C3R La única manera de impedir 25. Y las blancas ga­ nan el cambio). Su pl�n. . igual en cada fase_ Esre más acorde con el sentido común la victoria me­ diante la acumulación de peque­ ñas ventajas -fortalecer la posi­ ción propia gradualmente. . A5A. por­ que no es necesario que lo hagan! Es mucho más fácil y oportuno prever unas cuantas jugadas y es­ _ forzarse por conservar un Juego que sea. . D4T.

A J E D R E Z
28.

L ó G I C O
1.

55 P4R

C2T !

jugada! El caballo, que parecía tan bien colocado en 3AR. vuelve para aumentar la pre­ sión sobre las casillas negras.
28.

j Magnífica

...

DID

Continuando la acción - de alejar a la dama blanca de su campo.
..

29.

C4C !

Apoya a la dama y está listo, en caso de que se cambien las damas, a mantener el dominio sobre las casillas negras. Si las negras jue­ gan 29. . . . DxD; JO. CxD t, R I T; J 1 . TxA gana u na pieza para las blancas.
29.

...

D2R

Es inútil, pero no hay manera de salvar la partida: si 29. . . . T2R; JO. A3R (amenaza con J 1 . C6T t, RIA; 32. D8T ff), T I R; J I . C6T t R I A ; J2. DxPA ff.
JO.

Esta j ugada inicial da salida a dos piezas, la dama y el alfil del rey. y hace algo más que eso: deja libre .una casilla para el rey y da otra al caballo del rey. Es cierto que el caballo se desarrolla mejor en 3AR, pero hay veces en que re­ sulta conveniente llevarlo a 2R, quizá para ir a 5AR pasando por 3C. Es prudente aumentar la li­ bertad de movimiento del caba­ llo si con ello no se pierde tiem­ po. En cuanto al rey, no se pier­ de nada con darle también más espacio. l\Hs de un rey se ha as­ fixiado por irreflexión o por des­ cuido. Consideremos este caso histó­ rico, tomado de un torneo de se­ gunda categoría celebrado en Dundee en 1 893:
BLANCAS NEGRAS

McGrouther

McCann P4AD C3AD PXP P4R CR2R

DxD

La jugada más sencilla. Si nc hay mate en perspectiva. el maes­ tro moderno se abstiene de hacer cabriolas. Sólo los aficionados pierden el tiempo, y por ello sim­ plifica el juego y acaba con las posibilidades de resistir. Después de J O . TxD; 3 1 . C6A t, R l T; J2. TxA ganando una pieza, las negras no tienen probabilidad de complicar el final.
. . .

1. 2. J.

P4R C3AR P4D 4. CxP 5. C5A 6. C6D ff

si este ejemplo parece exage­ rado, veamos otro que se verificó en Munich, también en un tor­ neo menor:
y
BLANCAS NEGRAS

30. .

.

.

A bandonan
1. 2. 3.

Arnold P4R P4D C3AD 4. CxP 5. D2R 6. C6D tt

Boehm P3AD P4D PxP C2D CR3A

Partida Nú-m . 1 0 DEFENSA FRANCESA
BLANCAS NEGRAS

Tarrasch Nurem berg,

1 889

Eckart

56
J. . . .

I R V I N G

C H E R N E V

P3R

Aunque no es tan agresiva como l . . . . P4R, esta jugada libera a dos piezas y tiene la ventaja de restringir las posibilidades de ata­ que de las blancas. tstas no pue­ den jugar alguna apertura fa­ vorita a la que hayan dedicado tiempo y estudio, ni tampoco pue­ den ofrecer su peón de alfil para envolver a las negras en un pe­ ligroso gambito del rey. La Defensa Francesa encierra gran energía potencial y es una magnífica alma contra un juga­ dor agresivo que se deje llevar por el entusiasmo. No es fácil asaltar la posición de las negras, a pesar de que parezca poco sólida.
2.

Quieren evitar que el caballo quede clavado, como podría ocu­ rrir después de J. C3AD. Están preparadas, en caso de un ataque sobre su peón de dama con 3 . . . . P4AD, a responder 4. P3AD, apoyando el centro. Si se cambiaran los peones, recapturan con el peón del alfil y conservan un peón en el centro. Es �ierto que su alfil de dama está bloqueado, pero esta condi­ ción es sólo temporal. Las piez.a.s pueden dejar de estorbarse.
J. . . '

CSAR

P4D

Enérgica y natural. De esta for­ mación de peones, Staunton dijo hace más de cien años: "Suele ser ventajoso que los peones ocupen la parte media del tablero, porque allí retardan considerablemente los movimientos de las fuerzas enemigas. El peón de rey y el peón de dama están bien coloca­ dos en las cuartas casillas, pero no es fácil conservarlos en esa posición, y si se ve uno obligado a adelantar uno de ellos, su poder disminuye mucho".
2.

...

P4D

LaS negras atacan al peón de rey dando mayor movilidad a su dama. Es muy importante disputar el control del centro.
J.

Es éste uno -de los raros casos en que esta jugada natural está fuera de lugar. Se nos ha dicho que los caballos de rey deben en­ contrar�e en 3A, y así es, pero sólo si pueden permanecer allí. De nada sirve desarrollar una pieza a una buena casilla si puede ser desalojada inmediatamente de ella. La jugada del caballo negro es rutinaria, automática, mecánica y, por lo mismo, imprudente. Para que sea buena, una jugada debe confOllDarse a los requeri­ mientos de la posición. El ajedrez no es cosa de memorizar un or­ den fijo de mover las piezas. El comportamiento apropiado de las negras debió haber sido lu­ char por el control del centro me­ . P4AD, pellnitiendo diante J . de paso que su dama use otra dia­ gonal y tenga acceso al flanco de dama.
.

.

4. P5R

C2D

Las blancas tienen dos razones para desarrollar el caballo a 2D.

¿Por qué las blancas hacen caso omiso del consejo de Staunton de conservar dos peones en la cuarta fila? Saben que el peón puede ser

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57

más débil en 5R, pero sopesan las fuerzas y las debilidades. En 5R, el peón aleja al caballo de su, posición más útil y lo envía a otra casilla en que estorba los movi­ mientos de otras piezas. Claramente, el valor de ésta o de cualquiera otra jugada se de­ termina estimando los, beneficios que rinde contra las desventajas que pueda traer. 4. . , . CR2D Es casi la única jugada que que­ da. Si 4 . . . . C5R; 5. A3D como respuesta amenaza con capturar, y gana un peón. A las negras les quedaría la triste disyuntiva de 5 . ' " CxC; 6 AxC, dejando dos piezas en juego para las blancas y ninguna para las negras, o 5. . . . P4AR; 6. D5T t, P3C, y las negras, con tantos peones fijos en casillas blancas, quedan debilita­ das orgánica y permanentemente en las casillas negras. 5. A3D Las blancas mueven sus piezas del flanco del rey para facilitar el enroque en ese lado. 5. . . . P4AD Muy bien, pues" las negras no deben posponer el intento de li­ brar su posición constreñida. La jugada del peón ataca al centro y abre otro camino para la dama negra. 6. P3AD Prontas para responder a 6 . . PxP con 7. PxP Y mantener la cadena de peones que tanto en­ torpece al enemigo. C3AD 6. . . . El caballo se desarrolla a tiem, .

po, pues el peón de dama se en­ cuentra atacado dos veces.

7.

CR2R !

Una de las raras ocasiones en que el caballo debe estar aquí en lugar de pasar a 3AR. Es cier­ to que 3AR debería ser ocupada por un caballo, pero las blancas se darán maña para tener uno allí. Su plan consiste en llevar su caballo de dama a 3AR, liberan­ do al mismo tiernpo a su alfil de dama. 7. . .
.

D3C

Las negras aumentan la pre­ sión sobre el peón de dama, ame­ nazando con ganarlo mediante 8. . . . PxP; 9. PXP, CxPD; 1 0. CxC, DxC. 8. C3A ! El prudente desplazamiento del caballo protege al peón y prepa· ra la escena para la aparición del alfil de dama. Seguramente algún astuto lec­ tor descubrirá que el juego de las negras hasta este punto, incluyen­ do J. . . . C3AR, que he censu­ rado, fue adoptado nada menos que por Capablanca en su par­ tida con Alekhine en Avro en 1938. Aparte la circunstancia de que Capablanca, como consecuen-

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I R V I N G

C H E R N E V

da de su juego inferior en la apertura, quedó tan ceñido que tuvo que rendirse teniendo casi todas sus piezas en el tablero, no es prudente que el jugador de tipo medio experimente con ju. gadas cuyos efectos nocivos rara vez son supeIados por los grandes maestros.

AxP t descubriendo un ataque sobre la dama, es inconcebible.

8. . .

.

A2R

Otra j ugada plausible, pero de· masiado pasiva. Para bien o para mal, las negras deberían esforzar­ se por destruir la cadena de pea. nes que constnne a sus plezas, me· diante 8. . . . PSA o con 8. . . . PXP; 9. PxP, A5C t. Este último procedimiento ha· bría tenido la sanción de N im· zovich, quien dice: "Nunca es de· masiado pronto para iniciar las operaciones de liberación en la región de una cadena de peones", y recomienda un ataque sobre la base de la cadena como necesidad estratégica.
-

.

10. .

.

,

CID

Las negras reconocen por fin que sus piezas serán impotentes hasta que eliminen del tablero al molesto peón blanco del rey. Por lo tanto, protegen a su peón de rey de manera que puedan jugar 11. . . . P3A Y romper la forma­ ción de peones.

11. D2A
Amenaza evidente sobre el peón de torre del rey. El propósito pro­ fundo de esta jugada es el de obli­ gar a los peones que se encuen­ tran cerca del rey a moverse ha­ cia adelante. El adelanto de cualquier peón que rodea al rey debilita la estruc­ tura defensiva y se traduce en de­ bilitamiento permanente que pue­ de ser explotado, mientras que el peón que avanzó suele convertir­ se en fácil blanco de un ataque directo.

9. O-O
Es necesario llevar al rey a un lugar más seguro antes de em· prender cualquier acción violenta.

9. . . .

0-0

Las negras continúan jugando un ajedrez mecánico, inconscien· tes del posible peligro. Con esta jugada pierden la última oportu· nidad de atacar la cadena de peo· nes con 9. . . . P3A.

10. C4A ! Poniendo fin a cualquier posi­ bilidad de alterar el alineamien­ to de los peones, pues 10. . . . PSA es refutada con 11. CxPR, mientras que 10. . . . PXP; 11. PXP, CxPD; 12. CxC, DxC; H.

11. . . .

P4A

¿Qué otra cosa les queda? Si las PSTR o negras juegan 11. . . 11. . . . PSC, nunca podrán jugar desp'ués . . . PSA sin hacer que la casllla SCR sea vulnerable a la invasión de las piezas blancas o se convierta en el punto focal de un
.

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ataque con sacrificio que demole­ ría su flanco del rey.
12. PXP a. p.

14. AxP I

Afloja la presión sobre las neo gras, pero abre líneas para el ataque. Las líneas abiertas favo­ recen al jugador cuyo desarrollo sea supenor y cuyas pIezas ten· gan mayor movilidad.
• •

12. . . ,

CxP

No solamente para que el ca­ ballo vuelva al juego, sino tam­ bién para defender al peón de torre, que otra vez está amena· zado.
13. C5C

Sacrificio que debe ser acepta­ do, pues de otra manera las ne­ gras qued�n con un peón de d�s­ ventaja, S10 obtener en cambIó otra cosa qúe la desorganización de su posición. Si intentan 14. . . . P�T, entonces 15. A7T t, R2C (ó 15. . . R2A; 1 6. D6C tt); 16 D6C t, RIT; 1 7. DxP, y resulta irresistible la amenaza de mate con el caballo, así como la de ja­ que a la descubierta.
.

14. . .

.

PxA

Sólo queda un peón solitario de los tres que rodeaban al rey, y el que queda no durará mucho tiempo en este mundo.
15. DxP t

Amagando nuevamente al peón, esta vez con una amenaza de 14. AxP t, RIT (ó 14. CxA ; 15. »XC tt); 15. C6C tt.
' "

13 . . . ,

P�C

Con esta dramática entrada en la escena, la dama, ayudada por los dos caballos, obtendrá pronto la sumisión.
15.
La
' "

Obligada, . pues 13. . . . P�TR salva al peón, ,pero lleva al mate. Con el adelanto del peón de caballo se pone a la vista un blan­ ro sobre el cual las blancas diri­ gen un ataque. Pueden idear un golpe decisivo que arruinará la estructura defensiva de las negras.

RIT

única jugada.
16. D6T t

Desocupando la casilla el caballo.
16.

6C

para

...

RIC

Interponiendo el caballo para evitar el mate.
1 7. C6C

no �ede ev,itar la amenaza de mate"'con 18. DST ó 18. CxA.
y

C3AR Las negras sacan su caballo la posición más favorabl� eVItan que las blancas contmuen con 2. Mover cada pieza una sola vez en la apertura. así como para la ofensiva. Jugar con las pu:zas. Colocarla inme­ diatamente en la casilla donde domine el centro y donde tenga las mayores probabilidades de atacar. C3AR Napier recuerda que en la pri­ mera de varias lecciones que tomó con Steinitz. . ya sea ocupándolo o dominán­ dolo a distancia. Napier dice que no pudo dar una respuesta inteligente. de manera de obtener una posición favorable. P4R ó 1. . N o perseguir a los peones a costa del desarrollo. si no superior. Obtener la seguridad del rey mediante el pronto enroque. Ahora volvamos a Flohr y Pit­ schak: La primera jugada de las bla�­ cas fija un peón en el centro y lI­ bera dos piezas. r � 2. ¿Y sabe usted por qué?". . Los peones del centro eVItan que las piezas enemigas ocupen las mejores casillas. P4D En ajedrez no se puede ganar sacando un as. Plantar cuando menos un peón en el centro y apoyarlo sólidan:' en­ te. Capablanca lo resumió todo cuando di. Todo lo que se requiere es seguir algunas sencillas reglas para obtener un desarrollo sólido: Comenzar con 1 . ' " P3R . Siempre que sea poSIble. 1930 1 . Lo que se puede hacer es impo­ ner. sacar . 1. seleccionar la más aglesiva. los caballos antes que los alfiles. Mover solamente uno o dos peones en las primeras f�ses de la partida. por medIOcre que éste sea. donde su poder adquiere proporciones tre­ mendas para la defensa. Hablando en télminos generales.o: "Lo principal es des­ arrollar las piezas rápidamente: ponerlas en juego tan pronto co­ mo sea posible". Steinitz con­ tinuó explicando: "Una razón es que se sabe dónde debe estar el caballo antes de saber lo mismo del alfil. No hay jugada en la apertura que S?rprenda a un jugador. De dos jugadas de desarrollo. P4D. de ser posible. los caballos cumplen mejor su mi­ sión en 3AR y 3AD.60 Partida Núm. la certeza es un amIgo más conveniente que la duda". I R V I N G C H E R N E V 11 PARTIDA DE PEóN DE DAMA (Sistema de Colle) BLANCAS Flohr NEGllAS Pitschak Bilin. Desarrollar la dama. Des­ arrollar con una amenaza. . Desarrollar las piezas con el propósito de controlar el centro. el orden y el método en el comportamiento de esta fase. el campeón del mun­ do le dijo: "Seguramente usted saca su caballo a cada lado antes del alfil. pre­ feriblemente en el flanco del rey. pues cualquiera de estas dos ju­ gadas libera dos piezas. pero cerca del propio campo para evitar q�e la hostiguen los peones o las pIe­ zas menores. P4R. • 2.

. a fin de brin­ dar apoyo al peón de dama. . ASD Práctica habitual en este sistema de ataque: el alfil une su fuerza a la presión ejercida sobre 4R en preparación para un avance del peón de rey. PSCD 7. peó 6. P4D. P4A Las negras descargan un golpe sobre el peón de dama con el propósito de obtener el control del centro. El alfil apunta también al peón de tone de rey de las negras. y si las neglas jue­ gan en cualquier tiempo . 6. es la de evitar CJue las usen su caSIlla 4D como pivote para sus movi­ mientos en el tablero. . a pesar de ello. abren una linea para el alfil de rey. PSR Apuntala al peón de dama y da salida al alfil de l rey. PXP. . . A pesar de su modesta aparien­ cia. . Esta jugada resuelve uno de los principales problemas de las ne­ n de gtas en las aperturas de dama: la disposición efIcaz del alfil de dama. . 5. PSA está más acorde con el espíritu de la fOlmación de Colle. A2C J. . . . .. puede mani­ obrar fácilmente para colocarse en una posición más agresiva si la ocasión lo requiere. 0-0 Como parte del proceso de de! arrollo. . . hay gran energía latente en la colocación de este alfil en 2R. La idea de la jugada del texto. que abrirá líneas de ataque para las piezas q ue se encuentran en el fondo. el alfil l domina la diagona mayor del tablero y participa en la lucha por el dominio de la casilla 4R de las blancas. . P4A También las negras apoyan a su peón adelantado y se preparan para flanquear el alfil de dama. . El peón de rey queda entonces libre para avanzar. pues las negras de­ ben esforzarse por perturbar la fonnación central de las blancas. CxP deja a las blan­ cas sin peón en el centro. . .A J E D ll E Z L ó G I C O 61 blanco después d e que el rey se enroque en ese lado. casina estratégica en el sistema Colle de ataque. PXP. CD2D Maniobra típica del caballo en el ataque de Colle: el caballo ejerce presión sobre la casilla crí­ tica 4R sin bloquear la columna del alfil. . que las lle· va a las lineas regulares del gam­ bito de dama. las blancas a SL rey del peligro y acercan su tOIle a las columnas centrales. 4. La amenaza inmediata es 4. . de manera que la recap­ tura con 5. aparentemente. Este empuje es casi obligatorio en las aperturas de peón de dama. · Está lo bastante cerca de su pro­ pio campo para defender al rey y. las blancas recapturan con el peón de alfil y mantienen un fuerte peón en el centro. J. 5. . magnífico La tranquila jugada 7. Las neglas posponen la franca respuesta 2. Por medio de esta disposición de flanqueo. A2R 4. En cambio.

1 1 . El propósito de 9. PAxP La captura alternativa con 1 1 . De un solo golpe aparece su torre en l a escena al mismo tiempo que el rey se re­ tira a lugar seguro. . P3TD Las blancas deben conservar su valioso alfil de rey. 7. . P4D Las negras aprovechan la opor· tunidad de disputar la posesión del centro. pero esta condición sólo es tem­ poral. P4R. como veremos. . pero Flohr tuvo quizá el deseo de poner a prueba algunas ideas propias. . . pues dominan la casi­ lla crítica (4R de las blancas) con caballo. o-o . mientras que las blancas sólo tienen dos piezas que la amenacen. D2A es el de obtener el control de 4R y evitar que las blancas establezcan una avanzada en esa casilla con 9. . a partir de entonces. peón y alfil. 12. . C5R. PxPD .62 I R V I N G C H E R N E V . Agresividad. Ponen también fin al proyectado avance del peón blan­ co del rey. Las negras cambian con el fin de despejar la posición en el cen­ tro y abrir la columna del alfil para comodidad de la torre de dama. . Desgraciadamente. pues evita 10. D2A Considerablemente mejor hu­ biera sido el sencillo desarrollo del alfil de dama a 2C. PxP obliga a . ' C3A ! . Desarrollo. . pues la respuesta 1 1 . 8. Es cierto que . CxA. . . . atacar a la dama y al alfil y obligar a l cambio que elimina del tablero al peligroso alfil del rey. y las negras ganan una pieza. 1 1 . la diagorial del alfil de dama está bloqueada. para el que se prepararon con la jugada antenor. pues el caballo amenaza con saltar a 5C. PRxP no era agradable. Las negras contmuan tranqUIlamente su tarea de convocar a to­ das sus tropas. 9. . intenciones agresivas y profilaxis. dirijan el curso de los acontecimientos. PxPR. . Profilaxis. . P3CD Claramente con el fin de . cUya continuación sería 10. 9.des­ arrollar el alfil en 2C. . . Este flan­ queo del alfil no es procedimien­ to convencional en el sistema de Colle. D3A. DxC. ' 10. La desventaja de esta jugada es que permite que las negras tomen l a iniciativa y. el tiempo perdido al verse obligadas a ha­ cer una jugada del peón es cos­ toso. C5CD. 8. . pues el caballo se coloca inmediatamente en la ca­ silla más adecuada. • Enérgica j ugada que combina desarrollo. . - J O.

. el peón de dama de las blancas está per­ TIAD ejer­ dido). 18. ' C7R t. . 12. D4TR. . TIA. . en tanto que las negras se benefician por tener un peón pasado en la columna de dama. Probablemente la jugada del texto de las blancas es el mal menor. Otra posibili­ dad en lugar de la Jugada del texto es 11. A2A. 15. TxD. CxC -JI' 15. PxC. las negras juegan 13 . . u. en lugar de ésta. porque después de 12 . . ' TDIA. . . .A J E D R E Z L Ó G I C O 65 12. CxC t. . C5C. TRI D seguido por 14 . . 16. Si 13. DxC !. pues la dama negra in­ terviene con mate instantáneo. DxP (de otra manera. CxP • . pues las blancas de­ ben perder una jugada con su dama.. PxP. . 13. PxP - Intensificando la presión sobre la columna de dama. TRID DxP Las negras capturan un peón con esto y (por si no fuera sufi­ ciente) se apoderan del ataque. Aumento de la presión con 14. mediante 14 . está amenazada por 14 . TIT. cuya vida. particular­ mente sobre el alfil. haciendo que el alfil se retire a la primera fila. 15. mientras que 13. . así como al vulnerable peón de caballo del rey. ' " 13. . Las blancas protegen a su al­ fil. A3A. D4A. . D3A. 14. DxA cuesta una pieza. . . DxA. Tienen la esperanza de utilizar la columna del rey para su torre y la casilla 4R como pivote para sus piezas. en que 12. • 11 . C4R. . CxP. . DxP (ó 15. pues las piezas blancas no se en­ cuentran suficientemente desarro­ lladas para causarle ninguna in­ comodidad. . T I R. 12. . haciéndola inalcanzable para las piezas. CxC. A3T (amenazan­ do con ganar el cambio mediante 1 6. La atractiva j �ada 12. Un ataque sobre la dama que gana tiempo. mediante 14 . CxC. las negras pue­ den escoger entre estos temas: Simplificación (teniendo un peón de ventaja). 12. DxD. D2C. La dama no está en peligro. CxA. . . DxP (para salvar al peón de dama). 16. RIT. D4T. ce incómoda presión sobre el cen­ tro de las blancas. . AxPC y las negras ganan fácilmente). 17. CxC. la vital casilla 4R es ocupada por un peón. no conviene • . 13. CxC. AxD. Combinación. . . DIC Evidentemente. . Y nuevamente la dama tiene que huir. C I R Las blancas abren la posición para tener algún contrajuego. . 13. C6A). P4R. Contra 14. 14. TDIA. . . CxPA ff. no gana mucho. y las negras ganan la dama.

P3A. . D8T tt). A7T tt caería como un rayo. A4A (amenazando 1 7 . C5C. ' • • . DxP t. 16. CxC. . RIT. . P4A. • • 15. P3T. El mismo peón amenazado sería susceptible al ataque. . 18. Cuantas más tenga en juego.. A bandonan A las blancas no les interesa tomar la dama. D4TR I No hay amenaza· visible en esta jugada de la dama. 17. 17. Las negras agregan la amenaza de mate en 8T a la que ya tenían de dar mate en 7T. A3D ó 15.64 I R. 18. . AxC. pero incon­ fundible amenaza: ¡matel ¿Cómo se defienden las blancas? Si 1 6. C5C 16. . 18. DxP tt obliga a avanzar el peón de torre. . Esta destrucción de los cimientos es un Interesante proceso para convertir una posición aparente­ mente fortificada en otra vulne­ rable al asalto. 1 7 . . A2C Las blancas no tienen defensa adecuada (especialmente contra amenazas nebulosas). . D4CR. . C7Rt doble. . D4D (intentando ahora 18. . 18. 18. . Si 16. por lo · que continúan desarrollando sus pie­ zas. PxA. 17. . RIT. D4R (buscando otra vez el mate en 7T). 15. CxC t. . DxPT tt. Si 16. . y mate en la si­ guiente jugada. que mantiene ale­ jada a la dama. 'C5C. pues la respuesta 18. Ahora. la única defensa. . Esto obligaría a uno de los peones a abandonar su base y crear debilidades que las negras podrían explotar. . . mediante 15 . . . C(I R) 3A. mejores probabilidades tendrá de sobrevivir a la inminente tor­ menta. ¡Las negras amenazan con amenazarI Inten­ tan asaltar la fortaleza blanca de peones con su dama apoyada por una pieza menor. juego de las blancas se hace añi­ cos. por eJemplo. . . . P3C. P3TR. 17. si existe alguna todavía. . . Y el DxP ! ¡Jugada brillante I No por el hecho de que se ofrezca la dama. la amenaza de 17. C6C tt). P3C Por un proceso de eliminación. como. El peón de caballo de las blan­ cas ha tenido que dar un paso adelante. V I N G C H E R. sino porque representa una cul­ minación apropiada a la explota­ ción sistemática de las debilida­ des de peones creadas tan perspi­ cazmente. N E V 14. P4TR Las blancas no tienen otra ju­ gada sino ésta. • • • A3D Con una sencilla. o podrían abrirse caminos que condujeran al rey.

. Al mismo tiem­ po. conservarían un magnífico juego. en tanto que el alfil del rey no puede llegar a 4AD. En muchas fOlmas de esta inicia­ ción de la partida. Posponerla podría dar tiempo a las blancas para proteger y asegurar la ga­ nancia de un peón. Partida Núm. . ga­ nancia de un tiempo: ataque so­ bre el caballo. ofrece bue­ nas perspectivas para su torre de dama cuando llegue a IAD. Las blancas sacan una pieza en lugar de adelantar un peón cen­ tral. . y luego las atacan desde los lados. A2C Desanollan una pieza con . si · 2. P!JCR Con la clara intención de hacer espacio para el alfil en 2C. don­ de actuarán en una diagonal y contribuirá también a aumentar la presión sobre 5D. J. dan el quién . 1934 1 . 3. PXP . CSAD. ya que pelmite maniobrar las piezas sin venir a las manos demasiado pronto con el enemigo. . Dejan · que las negras acumu­ len piezas y peones allí. Las blancas se complacen en cambiar un peón del flanco por un peón central. Las negras liberan su juego abriendo nuevos caminos para las . . . la apertura in­ glesa es una de las armas más for­ midables en el arsenal de las blan­ cas. piezas del flanco de dama. CxP Esta clase de capturas es prác­ ticamente obligatoria. 4. quedan con un peón de dama retrasado. O si 2. C!JAD ' . Pueden flanquear sus alfiles. libre ahora de peones. Su columna del alfil de dama. por ejemplo. P4:R Las negras se desarrollan en la fOlma tradicional y prudente: plantan un peón en el centro y liberan dos piezas para que en­ tren en acción. Seduce a quienes gustan de la originalidad desde el principio mismo. 12 APERTURA INGLESA BLANCAS NEGRAS Pitschak Flohr Liebwerda. P4D. Si las blancas quisieran mori­ gerar su originalidad con la pre­ caución. P4D. Simul� táneamente con ello. . C!JAR Las negras cuidan el orden de sus jugadas. 2. P4D ! J. P4R ó 1 . contra dos que quedan libres mediante l. 2. la dama debe 5. 4. La del caballo no es sólo el desarrollo rutinario de una pieza: su propósito es el de con­ trarrestar la presión del caballo blanco y del peón sobre la casilla 5D de las blancas. . vive al peón blanco del alfil. P4AD A pesar de que sólo se libera una pieza con esta jugada. . DxP. 1. . a pesar de ello. pueden transponer la apertura inglesa a alguna fOlma de apertura de peón de dama y. P4R.A J E D R E Z L ó G I C O 65 retirarse y perder una jugada. . Efectivamente. las blancas no intentan siquiera ocupar el cen­ tro. y atacar el centro desde lejos a fin de minarlo. PXP.

No nos adelantaremos a los acontecimientos si revelamos al lector que el caballo. . protegiendo al caballo y desarrollando simultáneamente otra pieza. . está hennosamente colo­ cado para descargar un golpe de­ finitivo. 6. que no se han des­ arrollado todavía. quizá las blancas habrían contestado con 5. debilitada por la ausencia del alfil. C�A N uevamente una de las piezas blancas se desarrolla con una amenaza: esta vez contra el peón del rey. El caballo se apro­ vecha del desarrollo flanqueado del alfil y deja sentir su peso so­ bre la casilla 5AD. A�R Con el alfil en esta casilla. . . C H E R N E V En los viejos tiempos. .. 8. En la actualidad. 9. ' " A2R Como en la partida anterior. . colo­ cando el caballo de dama en su puesto más eficaz. 9. 8. 7. . o-o Aleja al rey de la. . A5CR ! Excelente despliegue. o-o Las blancas no se comprometen. . Además. P4D Y eliminar al estorboso peón cen­ tral de las negras. ' • 7. su juego no es infe­ rior. . pues su alcance es mayor que el de las blancas. zona peligro­ sa y pone en acción a una de las torres. un factor que utiliza con frecuencia el maes­ tro moderno. y hay otro factor sutil en la ju­ gada del caballo. . poseen grandes potencialidades. y sus alfiles. desde este punto ven­ tajoso. la modesta posición del alfil en 2R es engañosa: está preparado para tener a raya a los invasores y también para iniciar el ataque. las blancas pueden jugar 10. Tienen un peón en el centro. A�R. como se verá después. C�C ! ¡ El alfil puede esperar! Quizá sea necesario para algo más que un papel de simple apoyo. pues el alfil tiene un gran poder de res­ tricción sobre el flanco del rey . el caballo ejerce gran in­ fluencia en la casilla central 4D. P�D Hace espacio para que el alfil de dama tome parte en el juego. • o . los jugadores consideran sospechosas incluso las jugadas más riaturales en su búsqueda por la verdad (y nuevas fOlmas de ganar). . C�A Las negras se defienden en la fOlma más natural y sencilla. sino que ponen a buen recaudo a su rey y movilizan una de sus torres. A pesar de que las negras tie­ nen menos piezas en juego que las blancas.66 I R V I N G 6.

es difícil refutar la respuesta 10. D3C. seguida. AxC. así como sobre el pro­ yectado avance del peón de dama. CxA. 13. seguido por 14. ' " sición enrocada. A pe­ sar de la restringida movilidad del alfil. . quedan susceptibles al ata­ que.A J E D R E Z L ó G I C O 67 • blanco. quedan con una destar­ talada columna de peones en la columna del rey. . PxC. C5A. pues la estructu­ ra se debilita. CxP. . • ZO. cuando sea posible. CxA. La acción en el . DxC. . entonces 11 . ju­ gadas como ésta. C4TD a fin de llevar el caballo a 5AD. Si las blancas intentan 10. después de 11. tecClOn. C(3A)xC. D l A (para salvar al peón del rey y recapturar en 3R con la dama). D4R. dictadas más por el instinto que por la razón. 11. PxC gana una pieza para las neglas. 10. . . pero mantiene la presión. TIA Y enton­ ces considerar la maniobra del caballo. Pueden hora desplazarse al cen­ tro y controlar las columnas más Importantes. a pesar del grupo de piezas dispuestas en su torno para pro. " . su continuo ataque es más molesto para la posición de las blancas (y para la condición de su ánimo) que lo seria si vol­ viera a 3R. tie­ nen un efecto nocivo sobre la po- centro es el mejor específico con­ tra un ataque en el flanco del rey. qui­ zá. Una buena alternativa sería 11. C4TD La idea de las blancas es crear una distracción apoderándose de . A4T El alfil se retira una casilla. P3TR Jugada inducida por el deseo de hacer que el molesto alfil de­ clare sus intenciones: ya sea to­ mar el caballo o alejarse de las cercanías. a fin de con­ trolar la columna del alfil y. donde goza de mayor libertad. por TD I D y P4D con el fin de abrir la columna de dama para las torres y tener algún contrajue­ go en el centro. La mejor línea para las blan­ cas es. . Desgraciadamente. casilla que las �lancas deben es­ forzarse por controlar en las aper­ turas del peón de dama y otras afines. O pueden continuar des­ arrollándose con 10. Si las blancas responden con 11. 12. . O si las blancas juegan 11. ' D2D ¡Todas las piezas deben poner su grano de arenal La dama se mueve sólo un paso hacia ade­ lante y domina una gran dia­ gonal. P4D. El desarrollo de la dama sirve para otro fin. 10. pero no perturba al adversano. . 12. entonces. PxP. PxC. 12. TIA Evidentemente. probablemente. Una vez que se mueven los peones cercanos al rey. pues la primera fila queda libre para las torres. • • . 13. 11 . . para preparar un ataque so­ bre el flanco de dama. .

AxA. . si toman con el alfil. . o por 15. PxC. Despreciando las jugadas de­ fensivas rutinarias. ASA. R2T. 5AD Obligada.as negras se complacen al ver el fin de este alfil. por ejemplo. . ' P5A. TxP 12. Las blancas pueden haber pre­ tendido jugar 16. I. C4D I Después de esta captura. RIC. . DxP t. RIT. seguido por 17 .68 I RV I N G C H E R N E V con su caballo y mantenien­ do a las negIas ocupadas con las amenazas en el flanco de dama. . CllA. PxA Jugada incómoda que es abso­ lutamente necesaria para salvar el peón del caballo de 16. pierden un peón inmediatamente. . D6T t. . . P4A seguida por cian con 14. pues la dama le pisa los talones. clave de la estructura defen­ siva). con lo que. 15. 14. . H. po­ drían haber ofrecido resistencia con 17. pueden imaginar lineas victoriosas de juego que se ini­ . A4C. D I R llTR. . Y el peón demo­ lerá la fOImación de peones del flanco de rey de las blancas. P4A Y H. D7T tt· . y el juego de las blancas queda en ruinas. 17. . Sin mo­ lestarse en analizar los pequeños detalles. Hay ahora igualdad de mate­ rial. . 17. . las des­ atan un ataque con 12. . . . . 14 . es 14. DxP t. H. . pero el rey blanco está en peligro. . TllA. para luego llevar la torre a llCR o a . otra amenaza es 16. . . AxC. 16. después de 16. . . . . AxT. . C5G Y 18. . que re­ cupera al peón. como. . PSA. pero no es una obli­ gación agradable. 15. A2C. pero en el último momento vieron esta refutación: 16. . para destruir el peón de caballo de las blancas (que es la . . ¡Jugada tremendal Una amena­ fa de este caballo bellamente cen­ tralizado es 16 CxA. A5A. AxT. Poniendo a las blancas en una desgraciada altemativa para re­ capturar: si toman con el peón. CxA. . Si cayera este peón. DxPT 15. . . . AxA Las blancas entregan el peón de torre esperando ganar un peón rápidamente en el siguiente cam­ bio de piezas. las perspectivas de ataque de las ne­ gras son muy brillantes. PxC. su peón de dama queda aislado y débil. CllA. . . 19.. A (llA)xC Mejor que esta jugada. para alejar a la dama de las cercanias de su rey. 17. . 18. TxC. . . . su rey no podría so­ portar el ataque. . . 12. 18.

seguida por mate. las negras tienen tres fáci­ les victorias a la mano: a) 1 8. . Si entonces 18. las negras ganan con 18. . . PxP Con la sencilla y brutal amena­ za de 19. . . . AxT. Si en lugar de ello juegan 1 8. y obtienen el mate en 7C. . C5C y 19. . PxP La. CxA. 19. única respuesta 17. A5T (acumulando nuevos golpes sobre el peón). 19. 19. P5A ! Amenaza 20. TxP. . PXP. . . . que ya · no está centrali­ zado. sino juegan 18. · · . . C3A. . C5A. . . 19. seguido por mate en 7C. D5T tt. 18. DxP f. T4A. PXP. No inmediatamente 16. P4CR para mantener alejada a la torre. C3A. . . . P3A. R2T. 20. pues 17. • 19. . TxT gana fácil­ mente. CxA. 20. T4T. . Y mate con la torre. 19. . A2A. . PXC. . Si las blancas no toman el peón. Con esta última jugada. RIT.A J E D R E Z L ó G I C O 69 18. con 1 8. 19. . 18. . C3A. PxP. • • • P4A ! . 20. y las blancas no pueden impedir 21 . A5A Con la remota probabilidad de resistir después de 1 7. C5A (buscando otra vez el mate). . CxA. . C4T (concentrándose sobre el vital peón dd caballo). . y a fin de impedir 18. 18. R2T. C3A. . . . TIC. C3A. TxC. TxT. . 21. . lo que hubiera significado la · derrota. AxA. AxA Las blancas cambian para redu­ cir el número de piezas que aco­ san al rey. DxP f. o si 20. TxT t. . las negras prosiguen el ataque con 1 7. No hay defensa: si 20. sino para pennitir que la torre pase a 4A y 4T a fin de apoyar a la dama en la operación del mate. . C5A. DxP f. P6A. . P6A (amenazando 19. las ne­ gras se preparan para jugar 17. C3A. . . . . PxA . · 16. T2A. P3A. C6R ! 17. 20. . ten­ drían que haber entregado la to­ rre por el caballo. Confían en la sencilla recaptura con 18. D7C tt). P5A. · . . A5A. A bandonan · • • No sólo para atacar al peón del caballo. . D7T tt. e) 18. CxA. Si las blancas intentan librarse del molesto caballo negro median­ te 17. . D7C tt. . T4A. . P3A mantiene ale­ jado al caballo (adviértase cuán esencial es tener protegido al peón del caballo). D7T tt. o si 17. y el caballo. . es menos amenazador. 21. P6A. . 19. y las negras dan mate en 7C. 19. b) 1 8. . .

P3R Dando temporalmente a las blancas mayor libertad de acción. . Si las blancas cambian en­ tonces caballos. Debilita los peones que rodean al rey enroca­ do y luego destrozan las defensas con un ataque devastador. . . P4D BLANCAS Dobias Podgorny NEGRAS Ataque sobre el peón del rey que inmediatamente disputa el centro. . Partida Núm. 4. y la segunda. 1 3 DEFENSA FRANCESA Praga. en su Ajedrez Analizado (1791). D7C t. . PxP . 23. . lo -cual es de gran importancia coronar". . 2. En la actualidad podemos se­ guir todavía el consejo. 1952 1 .70 D2A. . 3. La recaptura deja a las blancas con un ligero filo en su cabello centralizado y la posición de los peones. De un solo golpe el peón del rey se apodera de una importan­ te casilla del centro y ataca otras dos. P4AD para destruir al molesto peón de dama. . . al mismo tiempo que la dama y el alfil controlan otras nueve casillas. Flohr se venga de haber perdi­ do la partida anterior con Pit­ schak adoptando la técnica con que fue derrotado. sa­ crificar el peón central o prote­ gerlo). 4. pueden las ne­ gras recapturar con el caballo de dama. 3. . P4R I R V I N G C H E R N E V jugadas por dos razones muy im­ portantes: la primera es la ue evi­ tar que el alfil del rey adversario juegue contra el peón del alfil del rey. . . P4D. . TxD. DxT. una lucha para ganar el control del centro. pero las negras esperan poder ju­ gar más tarde . RxC. . fortalecer a los peones en la mitad del table­ ro. . De los diversos cursos abiertos para las blancas (adelantar el peón del rey. y el resto es elemental. CxP Jugada tranquilamente agresiva que se prepara para disputar el centro a las blancas con 2. . . 1. P4D De una jugada semejante. . adoptan el que las capa­ cita para desarrollar una pieza y conservar la presión. 22. dice: "Este peón hace dos Preparando un apoyo para el desarrollo del caballo del rey a 3AR. cambiar peones. phi­ lidor.. C3AD Es ésta una de las mejores for­ mas de iniciar lo que ha de ser una carrera y una lucha: una ca­ rrera para sacar rápidamente las piezas llevándolas a casillas donde pueden actuar más eficazmente. CD2D 2. Esta defensa tiene el mérito de rehuir las numerosas y fuertes aperturas que las blancas pueden jugar después de la acostumbrada resp:uesta 1. RxT. P4R.

AxA. . donde tiene enoune influencia sobre el centro y donde resulta incompa­ rable para defender al rey enro­ cado. 9. A6A !. D5C t. • 71 buena posición y despeja la pri­ mera fila para enrocar en el flan­ co del rey. . A4AD. . seguida por 1 1 . y las negras tie­ nen que desorganizar sus peones del flanco del rey con 5. . . . C3A. . . • . A5C. . pues 9. y las blancas ganan la dama. . CxC. C3A para prevenir el mate. A5C t. . pues 10. . C3AR La mejor forma posible de po. . CxC t. 9. A5CD. 7. 10. 9. o-o 5. C3AR. 6. A3D. . A2R Jugada reservada de desarrollo (saca una pieza de la primera fila y ayuda rápidamente al rey para que se enroque). CR3A • También las negras se preparan para poner a su rey en segundad desarrollando (por fin) su ca baIlo de rey. AxC t. D2R 5. Y las blancas pueden enrocar en el flanco de dama y asaltar los bas­ tiones enemigos con sus peones del flanco de rey. 8. A5CR. . 8. Si en lugar de ello hubieran jugado 4. 10. DxC) es esta pequeña trampa : 6. ner al caballo de rey a trabajar: desarrollándolo a 3AR. . 6. AxPC. . 9. PxC o capturar con la dama y arries­ garse a ser hostigadas por las pie­ zas menores. . . Esta jugada restringe más la po­ sición de las negras que 7. . 6. . . P3CD. CR3A. Si las negras . AxC. . CxC. . CxC t. A3D Quizá es más penetrante que 6. . 8. . 8. . P4TR. 5. . Y las negras tienen que perder algún material. AxC. P3CR (de ninguna manera 9. CR3A. A2C. AxC gana de inmediato).A J E D R E Z L Ó G I C O . Las blancas desarrollan una pie­ za y apoyan a su caballo central con dama y alfil. No era fácil la maniobra 7. . A2D (para apoderarse de la dia­ gonal central). . D2D !. . pero no tan buena como la convencional 5. 7. A3A. P4A. A lA. La posición de las blancas es tan prometedora que les ofrece una buena línea de ataque en 8. . DxA gana un peón para las blancas. . . CxC Las neglas cambian para tener espacio donde moverse. C5R ! AxC (ó 7 . hay una bonita trampa en que pue­ den caer: 5 . El rey busca la seguridad en el rincón. . . C6A.intent�n mejor el flanqueo para su alfIl de dama (tentador. DxC. R2R. AxC. U na muestra de lo que podría suceder (después de · 4. pero cualquiera de las dos j ugadas coloca al alfil en una 8. en virtud de que el caballo blanco está expuesto). 10. DxP. viene en­ tonces 5. . A5CR. C3AR. 7. O-O E l enroque no persigue tanto escapar del peligro cuanto pelmi­ tir que la torre del rey tome par­ te activa en el juego. 8. en que las negras pueden iniciar un ataque sobre el centro de las blancas con . . C3A. CxC t. 7. . ganando la dama).

así es. De­ bilita orgánicamente la posición. entonces. A pesar de ello. AxC. V I N G C H E R. Una jugada de cualquie­ ra de estos peones crea una debi­ lidad en la estructura defensiva que no podrá repararse jamás. DxP tt. por ejem­ P�CR. vean obligadas a ello. . pues desde aIli domina la gran diagonal cen­ tral. en esa casilla para P�CD El alfil de dama. 10.. las negras a mOOf!<T uno de los peo­ nes del flanco del rey para evitar . en las circunstancias actuales. L O. Es una amenaza sencilla fácil de refutar. que indudablemente se en-. a no ser que se plo.72 I R. quizá. el mate. . evita el mate. . ' " . El desarrollo a la casilla 2CD parece atractivo. aleja a la dama y libera al flanco de dama? Ciertamente. busca otro medio de tomar parte en la batalla. N E V debe quedarse evitar el mate. pero las negras no se encuen­ tran en posición (en cualquiera de los dos sentidos de la palabra) de hostigar a nadie. Naturalmente. cuentra en una buena casilla. es extraño llue una jugada hecha por nece­ SIdad no tenga el efecto tónico en la partida que tiene una jugada hecha por la propia voluntad. ¿qué hay de inconveniente en la ju­ gada que hacen. D4T Después de esto. . . 9. Todo lo que tienen que hacer las negras es jugar 1 1 . P3TR. y. La amenaza especi­ fica ea 12. DxC I . como. . ¡Se confor­ man con seguir vivas I 9. C�A? ¿No lleva al caballo a su mejor casilla. las negxas no de­ sean adelantar uno de los peones del flanco de rey. impedido des­ de la ptimera jugada de las negras de salir del flanco de rey. la mejor jugada de las negras. 9. el caballo que evita el mate. pues abre una brecha que nunca podrá cerrarse. . P3CR ó 11. ¿Qué es. . 9 . lo que se proponen las blancas? El fin oculto es el de obligar a .esgado hacer esta cap­ ' tura y dejar a la dama expuesta a que la hostiguen las piezas meno­ res. C�A 11.¡Se apodera del tablelO con amen�a de matel A primera vista · parece ai'l::i. . Pero. A5CR ! ¡Excelente estrategia I Las blan­ cas atacan a la más importante pieza defensiva. El peón que avan­ za nunca podrá volver a su anti­ gua posición en la linea de peo­ nes defensivos. . . . lJ. resulta ser. . AxA . el caballo ne­ gro.

T5C ff). TSR. A2C. PxP. Ofen­ sivamente. y la amenaza de mate gana a la torre de dama. TDID. . 13. . TST tf). 13. C5R. . PxA . TDI R (amenazando 15. C5C. sino que obliga al cambio de alfiles que quita el filo al ataque de las blancas. pues si las blancas recaptu­ raran con 14. seguida por 20. después de la ju­ gada preparatoria 14. 12. PXC. . C5A ó 19. AxC. ASD. A7T ff· 14. 12. PSTR A2C Las negras no tienen contraata­ que eficaz. . las blancas pueden escoger entre las dos siguientes continuaciones: 12. . . DxP Amenazando. . A6T t. .A J E D R E Z L O G I e o 11 . la respuesta 14 . DxT. 17. 1 6. C4D con el pro­ pósito de eliminar por cambio las piezas blancas que atacan. T5R Y 16. . que pelmi­ te 15 . P5D Las negras ofrecen un peÓn para desviar algunas de las piezas que atacan tan pesadamente al caba­ llo del rey y al alfil. 18. C6R ó 19. 1 6. que romperá la es­ tructura de peones en SR de las negras. AxC. AxP. Lo mejor que pueden hacer es continuar desarrollando sus piezas a las casillas más favo­ rables para luchar denodada­ mente. . P4TR. AxPT. AxA. . 12. . Las blancas proyectan ahora 16_ AxP. DxP. . aparte de defender al caballo. " CxP no · sólo sirve para con­ servar el peón. la torre blanca tendrá un punto de entrada en la columna del rey. seguido por jaque mate. " . . RIT. 14. . . que era un espectador inofensivo. PxA. impide que las neglas jueguen 12. DSD. . SI se queda donde está. IS. ganando el cambio.. 18_ C4D (amenazando con ganar me· diante 19. 15. D4R. P4A jugadal Para co­ menzar. No había alivio en 14 . . de manera que la recaptura con 1 5. PxA Y ganan: el caballo no se atreve a moverse y. . con tomar el peón del rey. DxP !. . viene 1 7. R2C. PxP Pero no 15. PSTR. AxT. pues las blancas responden con la brutal 15. 17 DxP t. 13. PxD. prepara un avance del peón de dama. • I Magnifica 14_ TRIR ! Inesperada Zwischenzug (jugada intermedia) que amenaza con la victoria inmediata jugando 15. PXP suprime uno de los apoyos del peón del caballo de rey negro. • Esta jugada parece ganar un peón. . . PSC En la alternativa 11. 19. . TxA. ahuyentando a la dama blanca. . 15. Una vez hecho esto. T5R !. .

21. 20. ¿Qué más puede hacer una jugada? 16. . D4T Apoya al alfil. 20. 19. D8T ff· • 17. ganando con faci· lidad. Si las blan­ cas pudieran atacar a estos dos de­ fensores. esC. DxP t. AxA. . DxA. habría Seguido: 20. . ataca al caballo y amenaza con ganar mediante 17. . TxA ! . TxT t. 22. natural· mente. Después de la jugada de las blancas en el texto. 17. RlA. 19 T1JT. llo clavado). que im­ pide el mate en 7T. T l R. es­ pecialmente las que parecen im. . una de esas jugadas que parecen absurdas a primera vistal Un maestro examina todas las jugadas que le gustaría hacer. y las blancas atacan a la dama ame­ nazando al mismo tiempo 19. . C1JA. AxP. pero no por su libre vo­ luntad. T6R !! Amenazan con capturar el ca­ ballo y luego dar mate con 'la dama. También aquí colocan las ne­ gras al caballo en una buena ca· silla. I R V I N G • C H E R N E V . PxP (amenazando con capturar a continuación el caba. Juegan 16. TlIR. ¡ Hay una jugada.74 D I R. . 17. La jugada del texto es. D6T t RIC. CSC Las blancas tienen una victoria limpia contra la defensa median· te 15 . 21. . . 18. vie­ ne la catástrofe. 20. gras más que si se llevara la torre a 1JTR pasando por 1JR. caen en 19. CSA. ' . Por ejem­ plo: si 18. T l R. amenazarlos. C7A ff. si las negras intentan 18. . CxA Una vez más la canción que sir­ ve de lema: mate en 7T. AxC. C1JA las negras tienen que bailar al compás de la canción. . claro que sil La principal defensa de las ne­ gras está en su caballo. ¿Cómo continúan las blancas el ataque? ¿Pueden traer sus reser­ vas sin perder demasiado tiempo? ¿O pueden debilitar la formación defensiva y hacerla vulnerable al asalto inmediato? ¿Hay algún indicio en la última pregunta? ¡Si. . PxT. . PxA. y en el peón del alfil de rey que apoya al im­ portantísimo caballo. posibles. . como: 16. .. CSR. • 19. 18. . . y . AxP. 18. . DxT. Y el rey escapa al desastre inmediato. D6T Para evitar 19. AxA. PSD 16. AxC. AxA. . un intento para alejar a la dama. . 18. y las negras tienen que perder la dama o sufrir el mate. AxA Si vuelven el caballo a 1JA. R1 T. . T1JR Y para dar mayor juego al alfil en la dia· gonal. TIA.. 15. 17. TxA. . . TxT. volvien­ do el caballo a 1JA. 19. DxT. . eliminar­ los . AxC. 19. TI R Esta jugada restringe a las ne- Si las negras hubieran jugado 19. .

AxP tt. Es interesante advertir que la sorprendente jugada 19. sino que también explota el hecho de que el peón del alfil no se atreve a capturar la torre y abandonar la defensa del peón del caballo. Si 20 . . . 22. RIA. . 23. PxA. . . . 14 DEFENSA FRANCESA BLANCAS Tarrasch NEGRAS Mieses 24. • • 20. D6T t. ' D2D. . R I T. P4D 20. 21 . 22. 1916 1. pues inmediatamente se abren lío neas para la dama y el alfil. • . (ó DxC t. PxT. . A7T t. El peón mismo del rey contribuye en la batalla por el centro ocupando una casilla clave y atacando otras dos: 5D y 5AR. 21. ' " . ¡Da el quién vive al peón del reyl Las blancas pueden escoger entre vanas respuestas: a) J. La idea de las negras es continuar con 2. P4D Si 20 . pre· paradas para responder a J. . 22. RIC. . RIT. 21. P5R para restringir a las negras con la cadena de peones. Abandonan 2. convirtiendo así las casillas 5R y 5AD en territorio prohibido pa· ra las piezas negras. P4D. 21 . 2. Si 20 .E Z L ó G I e o 75 DxP t. la Partida Núm. T6R no sólo amenaza con tomar el caba­ llo. CxA R l T. D8T tt. atacando el centro de las blancas. 23. . P4R. DxC tt). C7A tt. PxP a fin de simplificar. • 1. . . . . A7T t. R I T. AxP La amenaza de las blancas es rouy sencilla: 21. 22. 21. . . DxP t. A7A tt. P4R Es una excelente manera de ini· ciar el desarrollo de las piezas. AxP t. AxT tt. Quedan. . Al mismo tiempo. . j Destruye la barrera de peones! ¡ Naturalmentel Las blancas plantan otro peón en el centro. La última jugada de las negras tiene el propósito de despejar la casilla lAR para el rey previendo que las blancas tomen al caballo y luego den jaque en 7T con la dama. ASA t a descubierta. su dama y su alfil de da· ma tienen mayor libertad de roo· virolento. PxP recapturando con el peón del rey y manteniendo así un peón en el centro. Berlín. . b) J. . . esta j ugada es más agresiva que 1 . entonces. 25. R I C . P3R A pesar de su modesta aparien­ cia. T2A.A J E D R .

saca un caballo.. CSAD (ó J. la suya fué sostenida por este torneo. CSAD y . PxP Tarrasch desaprueba · el cam­ bio de peones.r qué no colocarlo en esa posiaón cuanto antes? Incluso los grandes maestros no hacen jugadas sorprendentes. y luego esperan a que la Naturaleza siga su curso. P5R tiene muchos abogados. sen­ cillo y compatible con el buen sentido en el ajedrez: apoyar al peón del rey y llevar una pieza a la escena.76 c) J . la desorganización de su flanco del rey. las blancas tienen un caballo centralizado. 4. El primer método fue favorito de Morphy. . 4. a quien gustaban las posiciones abiertas que daban a sus piezas grandes posibilidades de ataque. Cuan­ do sea oportuno jugar una combi­ nación. colocándolas en ca­ sillas donde rindan los mejores re­ sultados. En la actualidad. penn ite juego. En consecuencia. . . CxP Ahora. . las posiciones son iguales y simétricas y es difí­ cil desatar un ataque. a menos que quien juega sea Morphy. . o cambiar caballos de inmediato. . C3AD Típicamente Tarrasch: selec­ ciona el método <J. porque después del cambio de peones. . . protege al peón del rey y aumenta la presión so­ bre 5D. lo que les da mayor libertad de ac­ ción. las probabilidades se vol­ verán en favor del jugador cuyo desarrollo sea superior. ASD) para proteger al peón y desarro­ llar una pieza al mismo tiempo. . pero se argumenta contra este sIstema que la cadena de peones blancos es rígida y susceptible de ser mi­ nada. . o. La recaptura de las negras lleva a su dama demasiado pronto al PXC. así que. • I R V I N G C H E R N E V con las negras. . .ue aumenta su desarrollo y mantIene la tensión en el centro. . Si los resultados han de ser el criterio para juzgar el mérito de una opinión. pues las negras en­ tregan el centro sin ninguna com­ pensación. ¿F. C2D Con la intención de apoyar al caballo del rey cuando llegue a 3AR. las blan­ diatamente 4 . . Queda un tercer camino. ex­ travagantes o "brillantes" en la apertura con el propósito de ser diferentes o de impresionar a otros con su habilidad para en­ contrar j ugadas extraordinarias en posiciones descoloridas. La jugada de restricción J . Se con­ tentan con desarrollar las piezas rápidamente. cas pueden inflingirles una mo­ lesta clavada mé\iiante 5. A5CR. . J. . Aquí es donde el caballo del rey resulta más útil. Y su posi­ ción de peones es superior (un peón en 4D contra uno en 3R). y las blancas se en­ cuentran defendiendo un centro que ya no es flexible. seguido por . . con la consecuen­ cia de que dos partidas quedaron empatadas y cinco fueron gana­ das por Tarrasch. C3AR J. C2D ó J . D3C. Si las negras juegan inme­ C3AR. Las negras inician un fuer­ te contraataque sobre la base de la cadena de peones mediante J. rara vez se adopta. . ejercen pre­ sión sobre 5 R y 5AD. si 5. . . Mie­ PXP sieie veces ses jugó J.' . P4AD. 5.

y pone a las negras ante el problema de buscar la igual­ dad. que no tiene protección. Si hay cambio. No sólo hay peligro de UD jaq�e en la diagonal. . ca­ ballo en 6AD. CxC. Cual�uier transac­ ción semejante beneÍlcia a las ne­ gIas. No sól? está el caballo del rey en la casilla más adecuada para sus fa­ cultades. . . A2R 9. . 7. y el tablero queda despejado para el enroque en el lado del rey. CxC Las negras cambian para aliviar su posición aglomerada y dar res­ piro a las piezas del flanco de dama. sino que disputa la so­ beranía del caballo blanco y su control sobre el centro. 6. . 7. las blan­ cas apoyan al caballo desarrollan­ do otra pieza. las blancas continúan teniendo una pieza en el centro.. C5A tsta es siempre una buena casi­ lla para el caballo. . . casilla debilitada por el avance del peón del rey negro. 8. ASD El móvil a:lfil es demasiado va­ lioso para que las blancas permi­ . . . . AxC. y en el pre- 10. C5A. . . AxC La recaptura da a las blancas el monopolio sobre las casillas im­ portantes. . 8.A J E D R. Pero hay ries­ go en esta jugada si se intenta antes de que el rey se haya enro­ cado. f . . De manera inteligente. sino que existe también la posibilidad de que las blancas planten un . Jugada sólida de desarrollo. que girá la ambición de las negus para extenderse por el tablero. 6. . 8. . que podría oblIgar al rey a moverse y perder el derecho a enrocarse. o-o El rey se oculta tras una barri­ cada de peones y la torre se mue­ ve hacia la columna semiabierta del rey. y el tiempo perdido por la reti­ rada del alfil compensa a las ne­ as por el tiempo perdido cuan. las ne­ gras desean que su alfil de dama participe en el juego e intentan desarrollarlo a 2C. Una interesante alternativa es 6. t�n su c�bio. o Jugaron J . A5D 9. C5R ! . L ó G I C O CR5A 77 sente caso el caballo obtiene allí una ganancia de tiempo con su ataque sobre el alfil. pues la reducción en el nú­ mero de piezas que se encuentran sobre el tablero alivia la presión que sufren. . . . . . . E Z . . 7. Maravillosa posición de avan­ zada para el caballo. A5D. . En lugar de retirarse. . PxP. P5CD El alfil se encuentra bien co­ locado en 2R.

. CxA t y hace que las negras modifiquen sus pla­ nes. donde tiene poco alcance. A2C (para lOter­ poner el alfil. C6A Atacando inmediatamente la ca­ silla debilitada. . RIA Y perder el de­ recho de enroque. las negras de uno de sus alfiles. D3A ! 11. . mejor pue· den recorrer el área. D3A ataca a la torre. DxT. D3A. A5C f. . . . . que. dejando al alfil negro controlándola. . 13. de la que no será fácil librarse. entonces. o-o Las negras advierten que 10. .1 1 . . Esta vez la torre no puede escapar de la dama. CxA t. el alfil debe contentarse con jugar a 2D. tres buenas razones para ello: El cambio priva a . perdien­ do la dama por un ataque descu­ bierto. y la siguiente jugada de las negras. 12. pues la hui­ da a la casilla I C está cubierta por el caballo blanco. las negras están amena­ zadas por 1 3 . N aturalmente. y éste. por el alfil y la dama. sena lOsensato tomar un peón mediante 10. Pero. a la cual tendrán que responder con 11 . A2C desaloja a la dama . con el propósito de eliminar al alfil del rey negro. . La reducción de fuerzas aumen­ ta el poder dinámico del par de alfiles blancos. . de sus filmes apoyos: el alfil. . desarroIlándo�o al mismo tiempo en la gran dIago­ nal) fracasa después de 13. que tienen más es· pacio para actuar. A2C es refutada por . 14. 13. D3D . a fin de salvar la vida de la torre. DxC. entregando un peón. por un alfil que parece tener poco potencial? Hay. DxP y caer en 11. . . A fin de llegar al caballo. 14. ' . . . . . A5C t. DxA. a su vez. • 12. 12. CxA t . cuando menos. . Analicemos ambas jugadas: Si las blancas juegan 12. y I� res­ puesta 12. y la sola pose­ sión de ambos alfiles es una foro midable amIa agresiva. CxA t. u 11. Después de la jugada del texto. Y las blancas ganan una pIeza. después de 1 2. ocupaba una maravillosa posición de avan­ zada. tsta evade a la dama escapando a I C. PSA. Tan buena como la mejor ju­ gada que pueda hacer la dama. . . La sustitución de la dama negra por el alfil dará gran potencia a una clavada sobre el caballo. A2D El resultado de todo esto es que. 11. DxC.78 I R V I N G C H E R N E V 10. ¿por qué entregar el caba­ llo. las blancas eliminan primero a uno Importante Zwischenzug (juga­ da intelluedia). penetrando uno en las diagonales blancas y el otro en las negras. como dije antes. La tercera razón es un tanto su­ til : la posición negra del flanco del rey está robustamente defen­ dida por el caballo. . CxA t. . 14. que tendrá que ser destruido para iniciar un ataque sobre el flanco del rey. con la pérdida de una to­ rre. . de la gran diagonal. . por plá­ cida que sea la posición. DxC. . Es más fuerte que la inmediata 12. . Cua� to más vacío esté el tablero. .

DxA. mientras que el caballo negro es incapaz de mo­ verse. TR 1 R. La idea que se oculta tras 15. " . Las blancas proyectan ahora crear una brecha en el alineamien­ to de peones que protegen al rey negro. esta jugada representa un triunfo para las blancas. ' " P3C. de manera que si 15. . D4R no es la de inducir a las negras a tomar la dama. . P3C. P4A. CxD. R2C. sino que ha obligado al alfil ne­ gro de dama a tomar una posición desfavorable. 16. pero lógica juga­ da 15. tienen una ventaJa tactlca en su par de alfiles. TRl R mantiene la igualdad en material. reteniendo al mis­ mo tiempo el control de la diago­ nal central. su dama debe mantenerse cerca del caballo (o perder un peón después de AxC) '1 su alfil . DxC Las negras completan el cambio con la impresión de que su posi­ ción es bastante sólida. . sino. '1 las blancas ganan el cambio_ . 14. por­ que después de 16. es la si­ guiente: 15. obligarlas a avanzar 15. La posición de los peones en el centro favo­ rece también a las blancas. ]J. AxD. Antes de seguir adelante. su dama '1 ambos alfiles están colo­ cados activamente. tiene poca movilidad. . una mejor posición general. AxC. 17. re­ sumamos: Sin hacer más que sencillas ju­ gadas de desarrollo. AxC no les da tiempo de tomar el alfil. entablando la lucha con el peón . Las negras no po­ drían responder 15 CxD. mediante la amenaza de 16. AxD (atacando dos piezas). DxP tt. ¿Más piezas en j uego? Sí. las blancas . 17. D4T (atacando al caballo).A J E D R E Z L ó G I C O 79 E9tratégicamente. A6T t. Constructivamente. . aislado co­ mo está del flanco del rey por el propio peón de rey. jugando a continuación la sorprendente. 14. quitar un opoyo al caballo clavado '1 ofrecer a la dama puntos de entrada en las debilitadas casillas negras 3TR '1 3AR. D4R. D4R. más piezas en juego '1 una iniciativa duradera. que 'la no están custodiadas por el peón del caballo. . por ejemplo. pues su peón de dama en la cuarta ca­ silla tiene más intervención en el juego que el peón enemigo en 3R. . 'la que su torre de dama está siendo atacada. No sólo conserva la ven· taja de 'tener dos alfiles contra el caballo '1 el alfil de las negras. 1 7. D4 R. aunque defensiva. El efecto de esta jugada del peón sería de de­ bilitar la estructura defensiva que protege al rey. 16. las negras intentan seguir con 1 5 . . Una posi­ bilidad. • • • TD I A Las negras sacan de la línea de fuego a la torre. A5CR ! Poderosa clavada que ejerce presión paralizadora sobre el ca­ ballo.

Rl T. Si 16. DxPT. R2C. RxA. y las blancas. . . D!JT (amenazando 17. 19. . 19. PxA. P4A. R2C. T5R llevará al mate). 21. AxC). 20. y la tone entra decisivamente por 5R y 5CR para dar mate. Y las blancas ganan una pie­ za). Y también la torre ataca al indefenso caballo. . 18. . AxP. D!JT ! La jugada victoriosa. . . algo semejante a: 16. O si después de 17. T5R con 19. PxA. 17. TRI R · Desalojando una casilla para abandonan la el rey. . D!JC t. 23. RIC. Previene cualquier intento de las negras de librarse abriendo la columna del rey. AxP t. D4T. DxC. P4CD ! (para mantener alejada a la torre negra) y luego 20. RIT. DxPT. PxA. T5R. D!JT (amenazando otra vez con ganar mediante 17. con un peón de desventaja. las blancas ganan con 17. . A4R (amenazan­ do el devastador jaque en 8T). ya que el caballo tlavado de las ne­ gras no se atreve a recapturar. ¡aunque parece que las blancas han estado haciendo una larga serie de ju­ gadas victoriosasl La presión se ha redoblado aho- ra sobre el peón de la torre. AxP. P5A. 22. . si 16. 17. con dos peones de ventaja. AxPC. 18. D5C t. D6T t (¡bo­ nito zigzag de la damal). AxD (ó 17 . Y sigue el mate. Prepara el teJíeno para usar la torre en un ataque en el flanco del rey. . Finalmente. AxP. 15. . AxC). 18. 19. . AxP. 18. AxD y las blancas tienen una pieza de ventaja. . D4T t. P3TR. Todas �tas variaciones son . . AxC seguido por 18. DxA. ¿Cómo se defienden las negras contra las amenazas de las blan­ cas? Si 16.80 I R V I N G C H E R N E V blanco central y abriendo la co­ lumna del alfil para la torre. 17. DxPT t. D IA (de otra manera. Las proyectada 15. con una victoria fácil. 17. de restricción y de preparación: Lleva la torre a una columna semiabierta. DxA. DxPT. . al cual amenazan ganar las blancas mediante 1 7. . . o sencillamente tomán­ dolo de inmediato con el alfil. . RIA. 18. ganan fácilmente. 15. seguido por 19. Si 16. T4A. PxP (para refutar 19. P!JC (salvando al peón de la torre. Tarrasch pretendía (según sus propios comentarios) 16. 17. pero privando al caballo de un excelente apoyo). . T4R !. P4A. 16. 18. . 18. 18. . AxC. T4A). 19. R 1 C. continúan a la de­ fensiva. P4R (descubriendo un ataque sobre la dama). P!JTR. Contra esto. T5R. y las negras. . . . P!JTR. TRIR Jugada útil de desallollo. y su rey no puede tocar al alfil.

AJ E D R E Z

L ó G I C O

81

agradables, ¡especialmente si uno está en el bando triunfador!

19. T�R
Evi d e n t e m e n t e, amenazando dar jaque en �C, seguido por ma­ te, para evitar lo cual las . negras tendrían que entregar la dama. Adviértase que la ocupación por la torre de la columna par­ cialmente abierta del rey está jus­ tificada por el uso conveniente de �R como punto de transferen­ cia, capacitando a la torre para acudir a las columnas abiertas en el flanco del rey .

16. . . ,

D�D

Con la esperanza de que 17. AxC, PxA ; 18. DxPT t. ganando un peón. apacigüe a las blancas.

17. AxC
Elimina al único defensor en la proldmidad del rey negro. y . . .

17.

' "

PxA

. . . desanaiga al peón del caba­ llo exponiendo al rey.

19. . . ,

DxPD

18. D6T !
¡Inmoviliza al rey! La idea es la de evitar que escape por lAR mientras se le pone frente a ame­ nazas mortales. Él modus operan­ di después de la jugada del texto es 19. AxP ti, R IT; 20. A6C t a la descubierta. RIC; 21. D7T t. RIA; 22. DxP ff. Si el lector puede hacer esta clase de jugada (18. D6T). como hicieron las blancas, entonces está por encima de los jugadores de tipo medio. Casi todos los juga­ dores jóvenes (en el sentido del ajedrez) tienen la tendencia a dar jaque al rey hasta darle mate. tan sólo para encontrar que después de algo semejante a 18. DxPT t, RIA; 19. D8T t, R2R, el rey ha escapado y los ataques se han ago­ tado. Y , lo que es peor aún, la dama y el peón d e dama de las blancas están amenazados; si se salva a los dos con 20. D4T, las negras pueden responder 20. . . . TITR, ¡y de pronto las blancas se ven a la defensiva!

Defendiendo la casilla 2C, de manera que después d� 20. ��C t, R 1 T, las blancas no tienen · Jaque que dar con la dama. Si, en lugar de la jugada del texto, 19. . . . P3AR (para inten· tar escapar con el rey), 20. T�C t, R2A; 21. D7C es mate. O si 19. . . . RIT; 20. T�T obliga a 20. . . R tC, en que 21. T�C es fatal.
.

20. P�AD !
¡ Bonito coup de repos! Las negras son impotentes: su dama no se atreve a abandonar la diagonal que lleva a su casi· lla 2CR, y si 20. . . , D2C; 21. T�C clava a la dama, mientras que 20. . . D I T sucumbe a 21. T�C t, y la única casilla de huida
.

18. .

.

.

P4AR

Intercepta la línea de ataque del alfil.

82
para el rey está ocupada por su dama.

I R V I N G

C H E R N E V

20. . . .

A bandonan

A esta partida se le concedió un premio de brillantez.

caballo se desarrolla con una ame­ naza, cosa que limita las posibili­ dades de respuesta del adversario, ya que debe hacer algo para hacer frente a la amenaza antes de contmuar su J uego.
• •

2. .
Partida Núm. 1 5 RUY LóPEZ BLANCAS Alekhine NEGRAS Poindle

.

.

C!JAD

La mejor manera de proteger al peón. El desarrollo del caballo es natural y no se pierde tiempo para hacer frente a la amenaza.

3.
.

A5C

(simultdnea) Viena, 1936

1.

P4R

Con esta primera jugada, las blancas se instalan en el centro e inician el desarrollo de sus pie­ zas del flanco del rey. 1. . .

La jugada más fuerte del table­ ro, característica del Ruy López, que es la más poderosa de las aperturas del flanco del rey. Como dice Reuben Fine: "Una de las razones por las cuales el Ruy López es tan fuerte consiste , en que la secuencia más natural de las j ugadas se traduce en una po­ sición ideal para las blancas".

.

P4R

3. . .

,

C!JA

Las negras deben establecer también un peón en el centro, im· pidiendo al mismo tiempo que el enemigo j uegue 2. P4D. ¿Qué sucedería si las blancas jugaran 2. P4D? Después de 2 . . . PxP; 3. DxP, C!JAD; 4. D!JR, C3A; 5. C3AD, A5C, las negras tIenen tres pIezas en Juego con fácil desarrollo. Es cierto que las blancas poseen un peón en el . centro, pero neceSItara constante cuidado, y su dama habrá perdi­ do un tiempo muy valioso. En re­ sumen, después de 1 . . . P4 R las blancas pueden responder 2. P4D, pero sin obtener ventaja.
.

,

Las negras sacan su caballo ha· cia el centro con un ataque sobre el peón de rey. Lasker era partidario del des· arrollo del caballo en este punto, pero l a teoría moderna se incli­ P!JTD pri. na a interpolar 3. mero para hacer que el alfil reve· le sus intenciones y, en cualquier caso, para desalojarlo de su mag­ nífica posición.
' "

4. O-O
Muy atinada: el rey se pone a buen recaudo al mismo tiempo que la torre del rey entra en ac­ ción.

,

2.

C3AR

Colocan sin tardanza al caballo en su casilla más eficaz de la aper­ tura. La jugada es ideal, pues el

4.

.

.

,

CxP

¿Deberían las negras capturar este peón? El punto de vista de

A J E D R E Z

L ó G I C O

8�
¡ La quinta jugada del mismo caballo! Las blancas tendrán se­ guramente un fuerte ataque como compensación por el peón que piensan sacrificar. Las negras debieron haber ju­ gado 7. . . . P�D, que lleva casi a la igualdad.

Lasker era el siguiente: "Cuando se tiene la certeza de no haber vio­ lado ninguno de los principios establecidos, hay que aceptar el sacrificio de un peón importante, como el peón del rey, el peón de la dama o uno de los peones de alfil. Si no se hace así, por regla general el peón rehusado llegará a ser muy incómodo".

8.

PxC

5.

P4D

Es más fuerte que 5. T I R. El peón del rey negro está atacado dos veces, y se abren líneas para la dama y el alfil de dama de las blancas.

Los primeros dividendos de las blancas llegan en la fonna de una columna central abierta que con­ duce directamente al rey del adversano.

8. . .

,

AxP

5.

'

"

C�D

Da el quién vive al alfil que, aparentemente, tIene que capturar al caballo o retirarse. U n procedimiento más sencillo hubiera sido 5 . . . A2R, desarro­ llando otra pieza en lugar de mover la misma dos veces. Las negras no deben perder tiempo en aferrarse al peón adicional, sino continuar trayendo piezas al campo.
.

No es una manera feliz de re­ capturar, pues el peón de dama queda bloqueado, pero, cierta. mente, es mejor que tomar co � el peón, con lo que la posición de las negras sería aún más incó­ moda.

.

6.

PxP !

Iniciando un ataque difícil de refutar. Esta jugada es superior a 6. A4T, que da a las negras tiempo para responder 6. . . , P5R con buen corttrajuego.

6.

. . .

CxA

9.

C5C !

La excursión del caballo ha cos­ tado a las negras un tiempo muy valioso, pues el caballo ha hecho cuatro jugadas para capturar un alfil que sólo se ha movido una vez.
7. P4TD

Las blancas atacan al caballo inmediatamente para recuperar la pieza perdida.
7
.

. . ,

C3D

Esta jugada es superior a la natural 9. T I R t. Como veremos, es enérgica y sutil a la vez. U na parte de esa sutileza está dirigida contra el enroque negro. Las blancas jugarían entonces 10. D3D, amenazando 11. DxP tt. Las negras se verían obligadas a responder 10. . . . P3CR (no 10. . , P4A; 11. D5D t, R I T ; 12. C7A t, ganando el cambio) y debilitarían la formación defensi·
.

84

I .ll V 1 N G

e H E II N E V

va de los peones. Una vez que se desorganice la linea de peones, el rey es vulnerable al ataque di­ recto.
9 ..,
.

según un criterio único: su efec­ to sobre la posición particular.
10. ' "

PSCR

A2R

Jugada interesante. En su re­ tirada, el alfil no sólo ataca al ca­ ballo, sino que consigue desemba­ razar al peón de dama. Las negras tienen la esperanza de hacer que el caballo se retire o de provocar un cambio de piezas, liberándose del caballo agresivo.
JO.

¿Qué otra cosa podía hacerse? Si las negras se enrocan para evitar 11. DxPA tt. caen en 1 1 . DxPT tt· O si cambian con 10. . . , AxC, entonces 1 1 . AxC obliga a 11. " C2R en que la clavada 12. TIR gana una pieza . . . ¡para principiarl
.

D5T !

11. D6T !

En avantE La amenaza de mate oculta el verdadero propósito de esta jugada. Las dos últimas jugadas de las blancas son las de un principiante o, quizá, de un gran maestro. El caballo se ha movido dos veces para auxiliar a la dama en un ataque que, según los libros, es prematuro, ya que el desarrollo de las blancas no se ha completado. ¿Por qué viola Alek-hine los prin. cipios elementales de la apertura? La razón de que lo haga así se encuentra en que el desarrollo rutinario ("Saca tus piezas tran­ quilamente y yo haré lo mismo con la mías") daría tiempo a las negras para reorgamzar su POSición. Las negras han inculJido en algunas indiscreciones (como la de mover el caballo de rey cinco veces en la apertura), y la fOlma de castigar estos errores es man­ tenerlas ocupadas, enfrentándolas a problemas en cada punto y no dándoles tiempo para recuperar· se. Si se requieren jugadas poco convencionales para debilitar su posición, entonces hay que ha· cer esas jugadas poco ortodoxas. Las jugadas son buenas o malas
• •

Las blancas plantan su dama inmediatamente en esta casilla, que ya no está protegida por el peón negro del caballo, como pri­ mer paso para controlar las casi· llas negras. Las blancas amenazan ahora con penetrar aún más en el cora· zón de la posición mediante 12. D7C, atacando a la torre. Esta jugada obligada a 12. . . . ' TIA como respuesta, en que 13. CxPT gana el cambio: una torre por un caballo.
11.
.

.

.

AlA

No sólo es necesario impedix que progrese la invasión, sino que es neces3rio hacer retroceder a la dama. Las negras tienen poco donde escoger, pues el enroque es ile· gal, mientras que 11. ' " AxC pierde con 12. AxA, P3A; 1 3. D7C, TIA; . 14. T I R t, C2R; 15. A6T, T2A; 16. D8C t, TIA; 1 7. DxT tt.
12. TIR t

Obligando a las negras a enre· darse en sí mismas.
12. . . ,

C2R

A J E D R E Z

L Ó G I C O
graciada mente, es la de las negras. 15. D4T

85

De ninguna manera 12. . . . A2R, en que lJ. D7C, T IA, 14. CxPT (amenazando 15. DxT tt), P4D; 15. C6A es mate. En este punto, a pesar del des­ dén de las blancas por los méto­ dos convencionales de desarrollo, . tIenen tres piezas activas en Juego, ¡ y las negras no tienen ningu­ na! Las negras tienen una pieza que ha salido de la primera fila, pero está inmovilizada por una clavada.
.. .. ..

única

jugada

La dama y el caballo de las blancas estaban atacados, por lo que la dama se mueve a donde pueda proteger al caballo. 15. . . . A2C Amenazando ahora 16. . .. AxC. El ataque alternativo 15. . . . C I C, que clava al caballo y lo ataca con dos piezás, es refutado con 16. D4A t, RxC (ó 16. . . . R2C; 17. C8R t y las negras tie­ nen q ue entregar la dama); 1 7. D4T t, y las blancas ganan la dama. 16. A5C Protege al caballo, que no te­ nía casilla a donde huir. 16. ' . ' PSTR

lJ. C4R !

¡Amenazando mate!
lJ. ' "

P4AR

¡La única jugada posible! Si las negras juegan lJ . . . AxD, las blancas ganan con 14. C6A t, RIA; 15 . . AxA tt, o si lJ . . " C4A con un ataque doble sobre la dama, las blancas contestan con un ataque doble sobre el rey mediante 14. C6A jaque doble y mate.
.

Amenaza otra vez al caballo ata­ cando a uno de sus defensores. Si 16. ' . ' C I C en lugar de la jugada del texto, las blancas tie­ nen una bonita combinación con 17. CxC, DxC; 1 8 T7R t, R I A; 19. A6T, seguido por 20. D6A t., forzando el mate. O puede prefe­ rir la victoria con 17. D4AD t, P4D; 18. CxPD, DxA; 19. CxP t a la descubierta, RSA; 20. C8R tt. 17. D4A

t!

14. C6A t Una manera de llegar al rey es obligarlo a que salga a campo abierto. 14.
• • •

Una bonita manera de distraer al enemigo, pues el grito de " ¡ja­ que ! " obliga al adversario a aban­ donarlo todo para salvar a su rey. 1 7. . . , RIA

R2A

El movimiento del rey lo priva del derecho de enrocar, pero, des-

Prácticamente obligada, pues 17 . . ' . P4D; 18. CxP, DxC; 19. TxC t cuesta la dama a las ne­ gras.

DxT . R2A. 24. La dama permanece en actividad. La amenaza de las blancas es patente: mate. La torre se hace a un lado ágilmente y se vuelve sobre su ata­ cante. T I R. . mediante 24 . TxC ! ¡ La rúbrica de una combina­ ción de Alekhinel Es el aguijón al final de una serie de jugadas aparentemente inofensivas. . Las neglas se proponen desalo - . seguido por 25 . R3A. DxP . las blancas respon­ den 19. 20. 1 8. Las negras esperan librarse .. T I T Y 25 A I D. . ahuyentando a la dama y avanzando luego su peón de dama para dar espacio a las piezas de su flanco de dama. 21. ¡ y al rey mismo! 23. . . C7T t Ataque directo sobre el rey y ataque descubierto sobre la dama. . I R V I N G C H E R N E V DxT. El rey huye de la línea de fue­ go.. . que ahora puede tomar la columna abierta del rey . P4AD ! 19. . Controlándola. R2A Las negras toman todo el ma· terial que pueden a cambio de su dama. T2T • Si 1 8. RxT. . D8C. 22. TIT Más sencillo que 21 . A3A . AxD t El objetivo de la combinación: a cambio de su torre y su alfil. 23. T7R t. . . Toman un peón y atacan a la torre. según dice Alekhine. y ganan la dama en la siguiente jugada. que es la úni­ ca otra manera de impedir el mate en 7A. T2R '" RxA Las negras tienen que tomar el alfil. las blancas ganan la dama y una iniciativa duradera. que. . . AxP ' 18. P3D. . . . . El alfil se retira y busca un re­ fugio (muy relativo). . abren el camino para la torre y le dan acceso al campo enemigo. Despeja el camino para la to­ rre. C3A. . "pone a dOlmir a la dama".86 22. Las negras quieren importunar. las blancas pueden ganar después de eso con 23. 20. 22. 21. mientras que el flanco de dama de las ne­ gras queda inmovilizado. Naturalmente. pero la jugada del texto está más de acuerdo con el espíritu del ataque. . C5D t doble. 24. TxC 1 9. . .. Las blancas se apoderan de la columna abierta. 24.

. 27. . CxA. T3R. R2C. R2C Ó 27 . T3R De otra manera. .. 29. ¿Qué otra cosa les queda? Si 25.. 27. 28. RIC. R I A (ó 27. a pesar de todo! Se establece en esta magní­ fica avanzada. T l R . T I R. . . 27. D7R ff). . sencillamente. D5D t La dama tiene que retirarse. disputar el dominio de la colum­ na del rey mediante 25 . . donde puede parti­ cipar en una combinación que decida las cosas o. ve que no es posible hacerla (aquí el caballo queda amena­ zado) ¡ y la hace! 26 .. P3C. Las negras no toman el caballo. R I A . 25. 30. 28.. . D5D t. 31. 29. RxC. 31 . . . ¡ las blancas pueden escoger el alfil! 27. desalo­ jando a la dama . C5D (amenazando 30. . . . 25 . puede quedarse allí para asfixiar a las negras. R I C. C5C P4TD Prontas para pasar a 6D a fin de apoyar a la dama en la amena­ za de mate en 7AR. porque después de 26. 26. 26. o si 25 . . ' " 28. D7A ff. 26. . Adviértase cómo s e l e c c i o n a e l maestro la jugada que quiere ha­ cer. D5A t. C3A ! ¡ Excelente! Las blancas traen otra pieza para unirse al ataque. D7A t. RIA. y después de que se mueve el rey negro.. D6D ! Reafirman la posición del peón de dama y paralizan las fuerzas en ese flanco. . RxT. 30. pero gana tiempo dando jaque. . el caballo va a 6D y aísla a la torre.A J E D R E Z L ó G I C O ' " 87 jugada) . impidién­ dole participar en la defensa. DxA gana una pieza. TxT. . TxPD t a la descu­ bierta. PxT. D5D t y mate en la siguiente ¡El caballo pasa allí. . T3T " . T7R t. . 28. AID o jar a la dama con 25. . . AxC. D5D t captura a la torre de dama. poniendo en juego las piezas del flanco de dama. 29. TxT. 28. T3T. C6D ! . La idea de las negras es conti­ nuar con 26.

DxPD t. seguido por la toma de una o dos torres. . Tarrasch BLANCAS Partida N(lm. Desde el principio mismo. . . Si las negras juegan tímidamente (si no pueden disputar el centro con . A bandonan No podía continuar la lucha. en que la dama apoya fir­ memente al peón central. las blan­ cas dictan el ritmo. . disloca su es­ tilo. Como el propósito del ajedrez es ganar.88 TID Naturalmente. TxC. Ya no juegan la apertu­ ra que habían escogido. 29 . pero en· tonces ya no hacen lo que se pro­ ponían. JO. . CxA. ' " I R V I N G • C H E R N E V 29. Está a salvo del ataque. pero arriesgadas de los gambitos del rey. El hecho de que tengan que hacer frente a la amenaza de las negras antes de hacer otra cosa. . Es cierto que las blancas pueden proteger entonces a su peón o adelantarlo una casi­ lla. C3AR. 1889 1 . . JO. En las aperturas de peón de dama. . el castigo no tardará en hacerse sentIr. sus piezas del flanco de dama. pues vendría como un rayo JO. D7A ff. P4R. . 1DlClan con 1 . Cada bando tiene ahora un peón estacionado fiunemente en el centro del tablero. quedarán paralizadas y serán incapaces de ofrecer una resistencia decente. 10 las aperturas del peón de damal • 1. no es de extrañar que la mayor parte de los jugadores pre­ fieran el "desabrido y seguro gambit