Te has planteado alguna vez consagrarte a Dios?

Aquí encontrarás una serie de claves que te ayudarán a encontrar la luz en tu camino.

- ¿Quieres hacer algo grande en tu vida? - ¿Sientes que Dios espera algo más de ti?

¿Te preocupa el dolor de los hombres?

¿La vida de un joven "normal" te gusta pero sientes que te falta algo?

La vocación a la Vida Consagrada es un misterio de amor entre un Dios que llama por amor y un joven que le responde libremente.

La decisión de un joven que quiere dedicarle su vida a ayudar a sus hermanos a salvar sus almas y hacer este mundo más como Dios lo pensó.

La vocación es un proceso como toda historia de amor. No quieras respuestas fulminantes y por fax.

La vocación no es: Un sentimiento. Un refugio para el que tiene miedo a la vida. Una carrera como cualquier otra. Una seguridad matemática.

¿CUAl es el mejor momento para decidir?

La verdad es que lo mejor es respon der cuand o Dios

¿Cómo estar 100% SEGURO? La vocación no es una certeza matemática, sino una certeza en la fe como la tuvo Abraham, como la tuvo Pedro. Si tú esperas una certeza que no te deje ninguna duda no la encontrarás jamás.

El amor es también un riesgo, pero acuérdate de que es un riesgo en manos de Dios. Además esa certeza irá creciendo con fuerza en la oración, a medida que vayas avanzando con generosidad en tu proceso vocacional.

Si tu familia se opone: Debes convencerlos con la madurez de tu comportamiento y la perseverancia en tu determinación. Quizá también ellos necesitan tiempo para asimilar tu vocación.

¿Y si fracaso? En la vocación no hay fracaso posible si tú no quieres. Dios lo único que espera de ti es tu libre decisión de amarle y de aceptar su voluntad sobre ti.

Mientras digas "Señor" ¿Que quieres que haga?, no te puedes equivocar.

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