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Pierre Thuillier: De Arquímedes a Einstein. Las caras ocultas de la investigación científica.

Madrid. Alianza editorial, 1990 (selección)

Inet 2011

3.2
T.C.y E.

«La ciencia, considerada como un proyecto que se realiza progresivamente, es tan subjetiva y está tan condicionada psicológicamente como no importa qué otra empresa humana». Einstein ¿Qué es la ciencia? ¿Cómo ha nacido? ¿De qué manera elaboran sus teorías los científicos? ¿Disponen de un «método» establecido de una vez para siempre que garantice la «verdad» de su saber? ¿Es cierto que la actividad de los físicos y de los biólogos es totalmente «Objetiva» y «racional»? ¿Existen criterios que permitan saber a ciencia cierta si se debe aceptar o rechazar una nueva teoría? ¿Se puede trazar un límite claro y definido entre la verdadera y la falsa ciencia? Al examen de estas cuestiones (y de algunas otras del mismo tipo) están consagrados los siguientes capítulos. Se trata de estudiar aquellos casos que, me atrevería a decir, están destinados a complicar la imagen que numerosos manuales y obras de divulgación ofrecen de la actividad científica. Hechos y teorías Tomemos un ejemplo a la vez elemental y fundamental: ¿es exacto que una buena teoría es una teoría «confirmada por los hechos»? Y, en otros aspectos, ¿es exacto que haya que rechazar una teoría a la que contradicen «hechos experimentales» bien establecidos? La respuesta, si se cree en las versiones vulgarizadas del Método Experimental, es muy sencilla. Si los expertos aceptan una teoría, es que está «de acuerdo con 1os hechos». El dilema es harto conocido. 0 bien el veredicto experimental es favorable a la hipótesis sometida a prueba (que adquiere entonces el estatuto de teoría válida), o bien es desfavorable (y por lo tanto hay que considerar que la hipótesis es falsa). Así lo quiere la 1ógica de la ciencia. El buen sabio es objetivo; escucha la voz de los hechos; se desprende de las leyes y teorías refutadas por la Naturaleza cuando se la somete a tesis experimentales preparadas cuidadosamente. Este esquema es transparente y tranquilizador. Con «la ciencia», por lo menos, uno puede saber por donde anda. He aquí, por fin, una actividad cognoscitiva seria que, gracias a procedimientos eficaces, nos conduce a certezas e incluso a Verdades. De aquí el éxito de este panorama contrastado; mientras que el arte, la religión y la filosofía recurren a la imaginación, a la intuición, a creencias quiméricas y a especulaciones incontroladas, la Ciencia nos revela la Realidad tal como es. Este balance epistemológico, diremos de paso, significa concretamente esto: los expertos científicos merecen crédito. Saben mucho, y lo saben bien... Debemos, pues, confiar en ellos y, llegado el caso, someternos a sus decisiones. ¿No es lógico obedecer a los que detentan el conocimiento justo? Como hacía notar Roger Bacon al comienzo siglo XVII, el

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Pero. y lo es todavía la teoría newtoniana de la gravitación) no es necesariamente una teoría verdadera. frágiles. completa y realista (es decir. Pasteur o Einstein han desarrollado sus teorías.. Darwin. hacen a esta última una publicidad abusiva. Más tarde. sin embargo. puesto que nos indica que las especulaciones científicas pueden conducirnos a conocimientos reales. si sólo bastase consultar «los hechos». Pero que nos recuerda que las teorías no son verdaderas de una manera absoluta más que cuando ya no son teorías. es decir. Pero aquí está la paradoja: ¡ya no se trata de una teoría! Para nosotros. Dicho de otra forma. Todos nosotros. y. la primera razón de ello es que esta expresión no quiere decir nada de preciso. jamás están seguros de haber localizado todos los «hechos» útiles. conforme a las gestiones efectivas de los hombres de ciencia).saber otorga el poder... al mismo tiempo. Al acumular ciegamente los «datos» y al utilizar los ordenadores. literalmente. su lado excitante. los hombres de ciencia se mueven en la finitud. es prácticamente imposible tener la certeza de que todos los hechos (o incluso todos los tipos de hechos) pertinentes se hayan tenido en cuenta. en cuanto una teoría alcanza cierto grado de generalización y complejidad. no ser perfecta. Su deseo es producir teorías válidas para una infinidad de fenómenos. precisamente por eso. los hombres de ciencia obtendrían mecánicamente las buenas teorías. Por una parte. Los filósofos de la ciencia y los mismos científicos han escrito miles y miles de páginas sobre este tema sin llegar a perfeccionar una teoría que fuese a la vez precisa. Razón de más para interesarse por todo lo que se dice sobre la ciencia y sus fundamentos. Resultado alentador. esta teoría fue brillantemente confirmada. las teorías mejor confirmadas siguen siendo precarias. Y. y. con toda seguridad. no ha sido trabajando con este espíritu como los Galileo. Incluso una teoría eficaz (en el sentido en que lo ha sido. Al presentar «los hechos» como una especie de prueba máxima de la verdad de la ciencia. Desde luego. la investigación perdería su encanto. Puede prestar grandes servicios en la práctica. la afirmación de que la Tierra es esférica (o casi esférica) tuvo primero el estatus de una teoría. la noción misma de teoría implica la incertidumbre. todos los discursos que tienden a hacer olvidar este hecho nos ocultan algo. un cierto número de observaciones y resultados experimentales. Si la historia de la ciencia ha podido sacar a la luz un «hecho» importante. Pero en la práctica. se puede tener la impresión de que la «teoría» ha sido totalmente comprobada mediante los «hechos». los sabios antiguos llegaron a esta idea con la reflexión y la especulación. es sin duda éste: ¡jamás existe una adecuación perfecta entre las teorías y «los hechos»! Y si pongo comillas al escribir «los hechos». Los científicos utilizan «hechos». empobrecen y devalúan lo que tantas veces llamamos la aventura científica. Pero parece razonable retroceder con relación a una cierta mitología empirista.. Es cierto que. Como dirían los filósofos. Así pues. ¿Hay que creer que existe un método gracias al cual se pueden elaborar teorías estrictamente fieles a los «hechos»? No se puede formular una respuesta mínimamente satisfactoria en unas pocas páginas. Así. es un hecho. puede introducir la inteligibilidad en el estudio teórico de una infinidad de fenómenos. Pero. en algunos casos. la esfericidad (o casi esfericidad) de nuestro planeta. hemos visto fotografías que muestran. hoy en día. sucede que determinados «hechos» siguen siendo inexplicables en el 2 .

etc. De forma ideal.. todas esas maniobras parecen sencillas. En efecto.. que algunos de los hechos famosos pueden explicarse mediante varias teorías diferentes. debían concebirla. El malentendido comienza cuando el celo de los publicistas (y a veces de los mismos científicos) hace que se glorifique con exceso la certeza y la objetividad del saber experimental.) ¿Cómo elegir los hechos buenos entre todos los hechos disponibles? Por «hechos buenos» entendamos aquellos que son significativos. Y no solamente debían identificar las «buenas variables». Todo esto. Para los iniciadores.. sino que al mismo tiempo debían definir nuevas nociones y nuevos esquemas teóricos. su único problema es realizar correctamente la manipulación. No solamente tenían que localizar los «hechos buenos» entre todos aquellos que podían conocer.. a multiplicar los cuestionarios sobre todo lo que se puede observar y experimentar. para aquellos que introdujeron innovaciones en el análisis de la caída libre. aquellos que presentan de forma bien caracterizada las variables pertinentes». una especie de «borrosidad». construyendo nuevos aparatos). Una buena teoría no es una teoría definitivamente irrefutable y absolutamente cierta: es una teoría coherente y que posee cierta eficacia en las condiciones dadas. el legendario «método experimental» expresa cierta verdad: los hombres de ciencia tienen un proyecto preciso y respetan determinadas normas (como aquella que exige una confrontación estrecha y seria de la teoría con los fenómenos a los que concierne). » Pero en la exploración de terrenos que son nuevos por definición. Las sesiones de «los trabajos prácticos» de nuestro sistema de enseñanza contribuyen por otra parte a falsear las perspectivas. de los fenómenos de combustión o de los mecanismos de la herencia. los riesgos de 3 .marco de esta. los hombres de ciencia tienen como objetivo sacar a la luz el funcionamiento real de la naturaleza. teoría y parecen contradecirla (éste es el caso de la teoría de Newton con algunos «hechos» concernientes a la mecánica celeste).. De forma espontánea creen que eso es «evidente». aquellas que permitirían formular relaciones fecundas.. En este sentido. Su labor no se reducía a que les «saliese bien» una experiencia. se tiende a subestimar la importancia de este problema.. los estudiantes experimentan la mayor parte de las veces sin acabar de darse cuenta de la amplitud del trabajo que ha sido necesario para perfeccionar las nociones y los instrumentos que utilizan. puede resultar ser necesario una revisión drástica de determinadas nociones fundamentales (éste fue también el caso de los conceptos newtonianos de tiempo y espacio). desde hace mucho tiempo. la situación era muy diferente. «No había más que. los fenómenos «fundamentales». Cuando una teoría ha sido aceptada. en particular. Y cuando olvidan. me apresuro a precisar. Bastaba con . entre otras cosas. por supuesto. y esto les lleva. no cuestiona de ningún modo la idea misma de investigación científica.. Entre las teorías y los hechos siempre existe un desfase. sino que a menudo debían forjarlos en todos sus aspectos (por ejemplo. Por otra parte. En primer lugar.. Nunca lo resaltaremos demasiado: una vez logradas.. ¿Cómo elegir los “hechos buenos” dentro de todos los hechos disponibles? (.

todos los indicios parecen designar a X como culpable.. (. con paciencia y repetidos esfuerzos. la comparación entre la investigación científica y el desarrollo de una investigación policíaca es válida. las investigaciones resultan ser totalmente «lógicas» y el diálogo entre la hipótesis y la experiencia aparece claro y luminoso.) un químico tan notable como Marcelin Berthelot se negó a admitir durante mucho tiempo la teoría atómica. ) sucede como quiere vuestra teoría. se establece una selección de teorías. fue posible demostrar que las «excepciones» eran únicamente excepciones aparentes. permite a los que se oponen hacer valer este distingo: todo (o casi todo . Nada garantiza que se esté en el buen camino. durante decenios. siempre es posible imaginar que los mismos «hechos» puedan ser explicados con una teoría diferente... gracias a hipótesis complementarias. éste es el caso de la teoría gravitatoria de Newton: siempre ha debido enfrentarse a anomalías. diversas mejoras permitirían triunfar sobre esos enigmas. acaban por describir y explicar cada vez mejor determinados fenómenos. (. Únicamente en los relatos posteriores de ciertos historiadores. Ya lo hemos visto. la obstinación hizo milagros: gracias a diversas adecuaciones. pero no siempre es la que conduce a la verdad. con mayor o menor exactitud. algunas veces. Tal vez no lleguen a la Verdad absoluta (lo que. ¡y sin embargo el crimen lo ha cometido Y! En la ciencia puede presentarse la misma situación: la convergencia de los «hechos» puede poner sobre una buena pista. un gran número de problemas. no fue el único. de que la «ciencia» es incapaz de progresar hacia un conocimiento mejor de la naturaleza? Por supuesto que no. pero esto no prueba que todas las afirmaciones que contiene respondan a la realidad.equivocarse son grandes. es muy raro que los «hechos» confirmen de forma completa e inmediata la validez de una teoría. De algún modo. algún día. Pero todo esto no se hizo en un día y. En primer lugar.) ¿Es preciso sacar la conclusión. Pero los newtonianos tenían fe y se decían que.... Y esto. pondría fin a la investigación científica).. Aunque este saber sea siempre parcial y 4 . es decir. el éxito permaneció incierto. por otra parte. pero esto no les impide prosperar.. Todo el mundo sabe que.. También puede suceder que algunas teorías sean rechazadas en el mismo instante que aparecen. y el gran número de «hechos» favorables a esta teoría no resultó ser suficiente para forzar la adhesión de los escépticos.. a hechos que no conseguía explicar. ya que a los hechos positivos es casi siempre posible oponer hechos negativos (es decir. desfavorables a la teoría que se comprueba). Por otra parte. ya que la teoría dice siempre mucho más que los «hechos». las dificultades eran aún más patentes: gran cantidad de «hechos» evidentes contradecían las concepciones «discontinuistas» de este antepasado de la genética moderna. Bajo este punto de vista. este razonamiento se convierte más o menos en: la hipótesis según la cual existen varios tipos de corpúsculos elementales permite explicar muchos fenómenos.. en última instancia. Los científicos. Con el transcurso del tiempo. Aplicado al caso de los átomos. con estas observaciones. En el caso de la teoría genética de Mendel. pero resuelven.. pero no es completamente seguro que la materia sea realmente «discontinua» y que estos átomos no sean otra cosa que ficciones útiles. Una vez más.

prejuicios. Cualesquiera que sean los fallos. que marca el triunfo (o el presunto triunfo) del Hecho y de la Objetividad se celebra ruidosamente. siempre están en boga numerosos «mitos». La objetividad. constituye un ideal. debe aparecer como el resultado de una búsqueda que muchas veces ha sido descrita explícitamente como religiosa. que tiene una especie de «don» gracias al cual consigue formular con éxito sus geniales hipótesis. que hacen creer en la inmaculada concepción de las teorías. por consiguiente. evocaba de forma grandiosa el papel que debía desempeñar la ciencia en «el mundo del espíritu». etc. a apoyarse sobre determinada concepción de la naturaleza. que hay dos fases: una que corresponde al invento de la hipótesis. el investigador se ve obligado a correr riesgos. sino de adoptar cierta actitud crítica ante la imagen que con frecuencia se ofrece.. al final del siglo XIX. a postular relaciones que tal vez sean inexistentes. No se trata.. por decirlo así. en numerosos textos «cienciolátricos». De cara al conocimiento profano. a formular conjeturas audaces e incluso temerarias' a «manipular» los hechos de forma a veces demasiado hábil. e incluso los errores. se mueve en un vacío cultural e ideológico perfecto.susceptible de modificarse o cuestionarse. como si los auténticos hombres de ciencia no tuviesen (y no debiesen tener) creencias filosóficas. En concreto. a su confirmación. pasiones. peor aún. de negar los méritos y los logros de «la ciencia» y sus servidores. todo sucede como si la Ciencia fuese una actividad sagrada y protegida por estrictos tabús. Para hablar como algunos especialistas de la antropología cultural. el astrónomo Camille Flammarion. El ciudadano corriente podría pensar que la ciencia es humana. Basta consultar los textos para encontrar tantos ejemplos como se quiera. se señala con discreción. neutro y objetivo que. La índole de vulgata epistemológica que oculta más o menos deliberadamente estos aspectos de la realidad científica está orientada a ofrecer de ésta una imagen halagadora y. frío. ¿Quién no sueña con una ciencia perfecta que muestre la naturaleza tal como es? Pero estamos lejos de alcanzarlo. al menos implícitamente. repetimos. resultaría vano impugnar radical y globalmente la fecundidad del trabajo de los investigadores. Al proponernos el slogan «¡Verdad! ¡Luz! ¡Esperanza!». Pero se ha puesto en marcha todo un dispositivo retórico para evitar toda confusión con la imaginación de los artistas y de los filósofos. Mitos que presentan el «Método Experimental» como el único que garantiza casi automáticamente el valor de los resultados obtenidos o. Así. por decirlo así. Por supuesto. Sobre todas estas cuestiones. fantasmas. un funcionamiento positivo y un rendimiento apreciable. Por este motivo urge afirmar su carácter trascendente. aseptizada: el Sabio es un espíritu puro. Incluso la exposición más simplista del Método Experimental debe reconocer. muy humana -a veces demasiado humana-. hay que conceder que algo se vale de su imaginación. utilizaba audazmente la dialéctica de o Puro y de lo impuro en beneficio del conocimiento científico: «Estamos en una época en la que los 5 . mientras que la primera. otra. es posible la polémica. la institución científica tiene. El método experimental y la objetividad A pesar de los trabajos notables realizados por gran número de historiadores de la ciencia. Pero la segunda fase. que atañen «la imagen de la ciencia».

Según la presentación mística. según él. una cosa era segura: «La vida está hecha para saber y. se sobreestima la percepción de los "hechos": los hombres de ciencia "descubren" una verdad preexistente. hay acuerdo en el siguiente postulado: el verdadero científico no tiene necesidad de inventar. (. la alegría de conocer será tal vez el raudal preponderante». aunque el estilo haya podido evolucionar hacia la sobriedad. el sol sale sobre la humanidad despierta..) 6 .) ¿El científico es un observador neutral? Pero se nos describe con exactitud el método que permite tales logros? ¿Cómo se las arreglan los científicos en la práctica para descubrir y percibir la trama de las cosas? Se nos habla de "contemplación". una humilde abeja que liba en el inmenso campo de la experiencia. está iluminado y conducido por el Amor al Saber.La ciencia.» En su lirismo. el verdadero científico no es subjetivo.. si bien se miran. pongámonos en pie ante el cielo y no tengamos en lo sucesivo más que una divisa ¡el progreso por la ciencia!» El geólogo Pierre Termier. los átomos. inconsciente... no vale la pena de ser vivida. (. según la presentación empirista. ya que implican que el Sabio. sacerdote. nos lleva hacia la Verdad y lo Absoluto.) De este modo toda una larga tradición invita a los profanos a venerar la ciencia como una actividad superior. deben desaparecer. cultura. una frase de Léon Bloy. la relatividad y la tectónica de placas? Estos grandes discursos. como si no tuviese una afectividad. la aurora difunde su pura luz. las partículas elementales. capaces de aprehender lo real "objetivamente". Siempre se acaba llegando a la misma conclusión: el hombre de ciencia se comporta como si no tuviese un "perfil psicológico" singular. llevando ante él su corazón como una antorcha. En los dos casos. que precisa que el alma del Sabio sea de una transparencia absoluta. los sueños de la infancia humana. Este tipo de prosa no es muy difícil de encontrar. No obstante. Pero este noble sentimiento es la feliz excepción que confirma la regla. a fin de cuentas. Termier describía así al hombre de ciencia: «Va en la inmensidad. Desde el punto de vista epistemológico. convicciones personales heredadas de su ambiente. los genes. es bastante evidente que la concepción "mística" de la ciencia no es más que la transposición engalanada de la concepción empirista..» (. sencillamente es un observador paciente y atento. sin la ciencia.. -son intelectos en alguna forma desencarnados. por supuesto.. En todo caso.. es el feliz poseedor de «trucos» casi milagrosos. no vacilaba en emplear las metáforas más audaces: «En el torrente de las alegrías futuras. y su educación. Pero ¿es realmente la contemplación la que ha permitido descubrir las leyes de la gravitación. y todavía hoy. estos elogios de la Ciencia Pura no dejan de tener sus consecuencias.errores de la ignorancia. el Sabio es un vidente.. 'Tomando prestada. entre las dos guerras mundiales. también atacaba duro. Por supuesto.. ¿no encierran incongruencias e incluso contradicciones? En resumen ¿no nos ocultan algunas caras del saber científico? Si reflexionamos. Comparaba decididamente la «función por completo sublime» del sabio a la del. los fantasmas de la noche. como si no tuviese historia ni. pasiones.

hay que definir preguntas recurrir a diversas nociones que permitan los análisis. (. observaciones y experimentaciones. No existe en ninguna parte una lista exhaustiva de las condiciones que se deben cumplir para avanzar directamente hacia la Verdad. por decirlo así.) Feyerabend: ¿no hay más que una racionalidad? 7 . A primera vista esto puede parecer sorprendente. Resulta más realista realzar. Para poder interrogar a la naturaleza.. en la práctica. si los instrumentos que emplea son suficientemente eficaces. parece afín al mito de la Objetividad. la Naturaleza en un estado total de neutralidad. Por lo tanto. Lejos de ser un lujo superfluo. Pero existe una lógica en esta paradoja.. existen riesgos.) Una tesis. si resistirán todas las hipótesis auxiliares a las que debe recurrir. resulta necesario encontrar una explicación al supuesto poder de su mirada: ¿Cómo es posible que el Sabio sea capaz de localizar los Hechos de una forma tan eficaz? ¿Por qué consigue con tanto éxito deducir de ellos teorías «verdaderas»? La respuesta más sencilla consiste en invocar la noción de Genio. Es necesario haber reflexionado. Esta situación sólo presenta ventajas ya que el Método. como lo hacía el mismo Charles Darwin... es decir... aquel que no se contenta con aplicar «recetas» conocidas a terrenos algo diferentes) no puede saber si los conceptos que emplea son siempre los adecuados. (. (. Se encuentra en ella una relación que ya hemos señalado: la que une en una misma complicidad la epistemología del Vidente y la epistemología del Cazador de hechos. En cuanto se disimulan con más o menos éxito los tanteos y las grandes maniobras especulativas de los hombres de ciencia. Pero esta situación incómoda es precisamente la de la investigación. lejos de constituir una especie de pecado contra la objetividad.Pero sigue funcionando la misma mitología de la Mirada Objetiva: el investigador es un ser ideal que radiografía. no ofrece criterios seguros para determinar de antemano lo que es «bueno» y lo que no lo es. Valoriza el saber de los expertos y constituye una justificación suplementaria de su influencia o de su poder y a muchas personas les satisface sabe que la institución científica desvela metódicamente los secretos de la naturaleza gracias al examen imparcial de los Hechos. que toda observación exige un marco teórico. Se entiende demasiado bien que esta «imagen de la ciencia» tenga tanto éxito en una sociedad científico-tecnológica-industrial. las formulaciones y (entre otras cosas) las investigaciones «basada en hechos»...) Una mitología siempre arriesga suscitar otras mitologías complementarias o antitéticas. etc.. aceptan gustosos esta leyenda. El que es un verdadero investigador (a saber. Ninguna Instancia Metodológica Suprema puede ofrecer una garantía de éxito. Muchos hombres de ciencia. por ejemplo. en particular. esta preparación teórica es una necesidad. saber lo que se quiere observar. El mito del Genio. merece ser sometida a la crítica: aquella que deja entender que los hombres de ciencia estudian los fenómenos de forma neutral.. la creación de modelos. rechazando todo presupuesto filosófico y dejando su espíritu en una especie de vacío teórico. aunque se den cuenta de que la situación no es tan límpida.

en lo relativo.También merece señalarse otro contraataque. a qué proyectos y a qué valores corresponden los diversos saberes? Henos aquí. Una de las principales preguntas que lanza Feyerabend en su requisitoria contra el Método y los privilegios que se conceden a la Ciencia concierne a la naturaleza de la racionalidad. A saber: ¿cómo hay que percibir el mundo. por el contrario.. elaborar un discurso explicatorio utilizando analogías. Antes de emitir juicios absolutos. por otra parte. Otros métodos y otros lenguajes teóricos pueden. En ambos casos el objetivo es encontrar «una unidad oculta bajo una aparente complejidad». es necesario mucha complacencia. Entendamos por eso que las ideas aparentemente más extrañas e irracionales pueden revelarse fecundas. conceden a esta última una superioridad intrínseca. convenir muy bien a sociedades o a individuos que se hacen otra imagen del mundo y de la vida. ciertos imperativos metodológicos pueden servir de parapeto. Más aún.) El título merece todo un programa: se trata de mostrar que el Método ideal.. siempre según Feyerabend. la ciencia moderna. para creer que realmente existe un Método y unas Normas Racionales intangibles. como si emplease procedimientos intelectuales radicalmente diferentes de los que se encuentran en el origen de las reflexiones mítico-religiosas. ¿Cómo podríamos conocer. en la práctica. darles un contenido preciso. Para dominar y manipular la naturaleza en el estilo activista tan caro a occidente. me parece más fácil sacar a la luz todo lo que está en juego. La divisa de la epistemología «anarquista» es que todo puede valer. En principio. Pero para llevar una vida contemplativa o preservar la naturaleza. resulta por ejemplo bastante claro que la «ciencia experimental» sea en principio un instrumento idóneo. En lo más recóndito si se me permite decirlo así. integrarse y comportarse en él? El culto a «la ciencia». El problema decisivo se resume entonces en una pregunta: ¿a qué intereses. Podría suceder que todos los alegatos a favor y en contra de «la ciencia» no fuesen epistemológicos más que superficialmente. Pero. En resumen.” Muchos filósofos y numerosos antropólogos se complacen en contrastar el mito y la ciencia. la «mejor» ciencia es ciertamente. no tiene ni la evidencia ni la transparencia que generalmente se le concede.) Al describir cada tipo de saber como un lenguaje. etc. en estas condiciones. el verdadero tema es una cuestión ética y política. encarnada en las actividades científicas? ¿O bien hay que admitir que otros conocimientos (generalmente despreciados en las llamadas sociedades avanzadas) sean «racionales» a su manera? La respuesta de Feyerabend puede discutirse pero tiene el mérito de ser clara: “Los mitos son infinitamente superiores a lo que los racionalistas están dispuestos a admitir. el Método no existe. ¿No existe más que una sola «racionalidad». esto es un «cuento de Hadas». Para fabricar ordenadores. conviene pues pensárselo dos veces.. (. Pero no es posible. cohetes o centrales nucleares. sin duda son más útiles otros conocimientos. que los «hechos» reputados como más dudosos pueden desencadenar investigaciones notables. Aquel que ha lanzado Paul Feyerabend en una obra deliberadamente «anarquista»: Contre la méthode (. incluso en la ciencia. no es más que la expresión de una 8 . Basta con escrutar el funcionamiento efectivo de la ciencia para ver que hay a lo sumo una diferencia de grado entre conocimientos científicos y conocimientos míticos.. de golpe. un criterio «objetivo» que permita juzgar los diversos pasos cognoscitivos? Pero podemos captar el sentido de esos mismos pasos. No existe jerarquía absoluta de los diferentes tipos de conocimiento.

la hizo posible. por emplear una expresión sencilla pero cómoda. 9 . Existen muchas maneras de hacer música o de pintar.).. ¿Por qué los hombres no podrían inventar diversos tipos de discurso «racional»? Entendámonos: aquí no se trata de afirmar que todos los discursos vienen a ser lo mismo -ni de dar a entender que se puede decir no importa qué. casi. no ha caído del cielo. la forma de sentir y la forma de pensar. los valores y los proyectos de esa misma sociedad. puede entenderse como la expresión de un conjunto de transformaciones socioculturales que afectan a la forma de hacer. En los manuales. del rendimiento y del provecho.) Lo que se encuentran los historiadores en general y los historiadores de la ciencia en particular. De donde se deduce que cualquier otro tipo de saber se evalúa tomando como referencia las normas y los criterios que dominan en una sociedad obsesionada por la «racionalidad» de la eficacia.-. según la expresión consagrada. para precisar. hago un libre uso de una hipótesis tomada prestada de eso que llamamos «sociología del conocimiento»: Cada sociedad engendra un tipo de saber (o tipos de saber) en el que se expresan (consciente o inconscientemente) las estructuras. Pero. Se ha elaborado poco a poco. en concreto. Lo que parece exacto.. misticismo. algunos historiadores resaltan que primero fue necesaria una «revolución filosófica». es frecuente presentar la «revolución científica» de los comienzos del siglo xvii como un triunfo repentino del intelecto humano. por lo menos si ello significa que era necesario tener un nuevo concepto de naturaleza para inventar una ciencia nueva. Sino sugerir que la «Racionalidad científica» no es necesariamente la única forma de racionalidad. y. no es la Razón (universal e impersonal). En otros términos. todo sucede como si estuviese en la base del comportamiento. con bastante lentitud. por elevadas que sean sus cualidades. por la misma razón.) La «revolución científica» ha estado de algún modo sobredeterminada. sin que este proceso se pueda resumir en fórmulas sencillas. únicamente la convergencia de múltiples factores favorables. inevitable'. la forma de vivir. sino que el movimiento general al que se ha asistido en el terreno de la actividad cognoscitiva. Únicamente habría que estar seguro de que el concepto de racionalidad así definido tuviese un valor absoluto. muchas maneras de escribir. La misma «ciencia» occidental. Cada sociedad.. y casi..convicción filosófica: al estimar que poseen la mejor concepción del mundo y la mejor concepción del hombre. magia. Todo lo que puede servir a la realización de este proyecto tan particular se presenta como «racional». No quiero decir con eso que cualquier especulación científica (o precientífica) de aquella época haya tenido siempre una «causa» directa absolutamente precisa y perfectamente reconocible.. ¡los occidentales se imaginan que pueden. etc.. sino hombres que inventan y construyen determinadas formas de racionalidad. cualesquiera que sean! Casi no merece la pena decir que este gran razonamiento permanece implícito la mayoría de las veces. y el -resto es arrojado a las tinieblas exteriores (mentalidad primitiva. muchas maneras de concebir la naturaleza humana o la vida social. Pero ¿bastó con que los filósofos tuviesen nuevas ideas? (. irracionalismo. Pero se nos dice ¡que no hay más que una manera "racional" de hacer Ciencia! (. exhibir los «mejores» conocimientos..

metodológicos. A la inversa. Y. el patinazo de los partidarios del cientificismo comienza únicamente en el momento en que consideran que no es posible ninguna otra manera de percibir lo real.. La ciencia moderna. Thuillier: conclusiones En los debates sobre el tema. en resumidas cuentas. son muy modestas. por decirlo de una forma tan sencilla como es posible.) que las estructuran y las han hecho posibles. y ese estilo se refleja en su concepción del Conocimiento. eso sí. esta crítica se presenta así: al relativizar el saber científico. sino únicamente que se cuestionen unas representaciones que. en todo caso. De ningún modo quiero propagar una nueva concepción extremista y radical de la actividad científica. ¿Es mucho pedir? Se puede comprender que esta concepción parezca demasiado tibia a los que quieran adorar nuestra ciencia. Una vez más. en admitir igualmente que los «hechos» se construyen sobre la base de determinadas elecciones que tal vez sean discutibles. debe mantenerse. Creo que esta distinción.tiene un estilo. se haría dudar al ciudadano del valor de la ciencia. etc. ni con el desprecio o la condescendencia. son francamente cienciolátricas y buenas para impedir todo ejercicio del espíritu critico. Aquí pone manos a la obra una lógica binaria muy sencilla. con una condena» global y dogmática.. Pero esa forma de relativizar «la ciencia» no implica que se deba descalificar de forma más o menos radical los conocimientos específicos obtenidos gracias a esa misma ciencia. etc. semánticos. Sino en ver sus límites. Mi opinión es que hay que dejar esos dilemas totalmente arbitrarios. la actitud que defiendo no consiste en rechazar la ciencia. se está a favor de la ciencia o se está en contra.. O. resulta normal interrogarse sobre las bases sociales de todas las actividades cognoscitivas. en negar en bloque el valor y la utilidad de sus teorías. preguntarse de donde vienen los presupuestos (filosóficos. en admitir que toda investigación científica pone en juego presupuestos cuyo valor absoluto no está garantizado. en comprender que «el método experimental» define un ideal pero no previene automáticamente contra los errores. No tiene nada que ver. por ejemplo. Mis ambiciones. 0 se es Racional o no se es. y se la arrastraría hacia el abismo sin fondo del irracionalismo. y siempre dentro de la misma perspectiva. 10 . [Subtítulos y destacados en cursiva negrita son míos JCU]. nos hace percibir relaciones significativas.. si se quiere entablar una discusión fecunda. y así sucesivamente. en darse cuenta de que los hombres de ciencia son precisamente hombres y no espíritus puros.