Nuestra Pobreza Por.

Angel Ortiz Guzmán Abogado y Profesor de Ciencias Sociales

La Pobreza en Puerto Rico ha aumentado como resultado de la grave crisis económica que vivimos. La pobreza es algo más que la falta de ingresos, es también falta de equidad. Vivir en la pobreza significa que uno tiene más probabilidades de morir como consecuencia de una enfermedad prevenible, de no poder acceder a una educación adecuada y carecer de una vivienda digna.

Significa mayor vulnerabilidad a la violencia, acceso inadecuado a la justicia y a los tribunales así como exclusión real de la toma de decisiones del proceso político y de las decisiones que conciernen la vida en comunidad.

Hablar de pobreza es hablar de la desigualdad social y económica profundamente arraigada en nuestra sociedad. Hablar de pobreza es hablar del lado que se pretende esconder en nuestra isla. Es hablar de algo que no queremos ver pero que toca a más del cincuenta por ciento de nuestras familias.

En el Puerto Rico de hoy, cincuenta y nueve años después de creado el ELA, el 61.3% de los hogares reciben menos de $25,000 al año. La apariencia de una sociedad opulenta, nos llevan a pensar que la pobreza en Puerto Rico se ha erradicado. Sin embargo, el 44.8% de nuestra población vive bajo el nivel de pobreza y el 55% de los municipios tienen un nivel de pobreza por encima del 50% de su población. La pobreza tiene un impacto dramático en todas las esferas de la vida. Entre los pobres permea un sentido de impotencia y dependencia fuerte e incapacidad para cambiar sus circunstancias y problemática. Crecer en la pobreza conlleva exclusión y caer en un ciclo que pasa de generación en generación. Ante esta situación es imperativo, construir un Proyecto de País basado en un desarrollo sostenible que nos permita satisfacer las necesidades actuales, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones.