OM-42-06 EL SALMO 91

Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Tú que vives al abrigo del Altísimo y habitas a la sombra del todo Poderoso dí al Señor “Refugio y fortaleza mía, sólo en ti confío.”

Donde la escuela del Maestro se diferencia de todas las demás escuelas Espirituales es en que su escuela está basada esencialmente en métodos que nos da el Maestro fáciles de entender, poner en práctica y ver los resultados a corto plazo.

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Sèvres 16 de junio de 1941

Salmo 91
Tu que vives al abrigo del Altísimo y habitas a la sombra del todo Poderoso, dí al Señor; “Refugio y fortaleza mía, oh Dios mío, sólo en ti confío”. El te librará de la red del cazador y de la peste mortal; Te cubrirá con tus plumas, y hallarás refugio bajo sus alas, Por tu fidelidad, su brazo, será tu escudo y coraza. No temerás los terrores de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la enfermedad que avanza en las tinieblas, ni la plaga que arrasa al mediodía. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu derecha, pero a ti ningún mal te alcanzará. Con sólo abrir los ojos, verás el castigo que reciben los malvados. Pues tú tienes el Señor por refugio, y Altísimo por defensa. No te alcanzará la desgracia, ni las plagas rondarán tu hogar, porqué el Señor ha ordenado a sus ángeles te protejan en todos tus caminos. Ellos te llevarán sobre sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; así caminarás sobre áspides y víboras, pisarás leones y dragones. El Señor dice; Lo libraré, pues se acogió a mí, lo protegeré, pues conoce mi nombre, me llamará y yo responderé, estaré a su lado en la desgracia, lo libraré y colmaré de gloria, para hacerle disfrutar de larga vida, y así le mostraré mi salvación. *******

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Queridos hermanos y hermanas; Me he emocionado mucho mientras os leía este Salmo pues es extremadamente profundo y bello. Cuando estéis tristes, desanimados, recitadlo e inmediatamente sentiréis un cambio en vosotros. Si queréis podéis también recitar solo un versículo, pero recitadlo bien conscientemente, con todo vuestro amor y os sentiréis apaciguados, iluminados, fortalecidos. Escuchad, voy a repetir unos versículos de este Salmo: “Pues tú tienes el Señor por refugio, y el Altísimo por defensa”. ¿Que mas podéis desear? “El Señor ha ordenado a sus ángeles te protejan en todos tus caminos”. Y aquí no se trata de caminos ordinarios, evidentemente. “Ellos te llevarán sobre sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra.” Se trata evidentemente de palmas invisibles para el mundo invisible que no veis. “Caminarás sobre áspides y víboras, pisarás leones y dragones”. Significa que triunfaras sobre todos lo que te quieren hacer mal, o hacerte daño. “Lo libraré, pues se acogió a mí”,”. Dios salva y protege a los que le aman y se acogen a Él, así le obligan a protegerle. “Como conoce mi nombre, me llamará y Yo responderé, estaré a su lado en la desgracia, lo libraré y lo colmaré de gloria”. Estas pocas palabras son muy importantes. Según la Cábala, ningún conocimiento es superior al conocimiento del nombre de Dios. Este nombre está formado de ; 4 letras IOD HE VAU HE,

del cual se deben conocer todas la combinaciones que existen entre ellas y todas las correspondencias con las jerarquías angélicas, con los elementos y los diferentes reinos de la naturaleza. Esta parte de la Cábala se llama el SCHEM HA-MEFORASCH, es la ciencia de los 72 nombres de Dios. Jesús ha dicho en su oración dominical: “Que Tu nombre sea santificado” Pero no se puede santificar el nombre de Dios más que cuando se le conoce. No se trata solamente de pronunciar el nombre de Dios, sino de

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comprenderlo. De sentirlo y de hacer resonar los ecos en nuestro cuerpo entero. En este momento, si, que el nombre de Dios será poderoso en nosotros y seremos protegidos por El. En otro momento, si queréis os hablare con más detalle de este Salmo todo entero, pero esta mañana, nosotros meditaremos sobre el versículo: “Yo hice de ti Señor mi refugio y del Altísimo hice mi defensa”. Cuando queréis perseguir un animal, éste, se escapa y entra inmediatamente en un agujero, bajo tierra o en algún sitio; allí donde se sentirá protegido. Cualquier animal o ser humano se escapa frente al peligro y se refugia en un agujero o en una casa. Mirad el caracol, él entra en su cascaron. Todo lo que vive, tiene un abrigo en alguna parte donde puede refugiarse o esconderse. Entonces los hombres, ¿donde tienen que refugiarse cuando están siendo perseguidos por malos espíritus, como son los pensamientos y los sentimientos negativos y destructores? ¡Su casa física no puede siempre protegerles de espíritus extraños! Cuando tenéis el deseo de hacer daño a alguien, de engañarle, de robarle, es que entidades extrañas en penetrado dentro de vosotros para expulsaros de la casa Celestial. En este momento es cuando os encontráis en peligro. Para escaparos y así salvaros, debéis subir hasta el punto más alto de vuestra consciencia, es el método más seguro. Si os sentís turbados o sufrís, esto es una prueba que alguien os está persiguiendo, que estáis siendo atacados. Entonces, en estos momentos no tenéis que salir fuera para pelear con vuestro enemigo; si salís de vuestras fortaleza, series ciertamente atrapados ya que fuera no tenéis nada para protegeros, ni coraza, ni escudo ni armas . En estos momentos, lo que tenéis que hacer, es al contrario, vosotros debéis entrar profundamente en vosotros mismos. En lugar de pelear afuera con el mal y vuestros enemigos que son muy poderosos, debéis huir de ellos. Luchar contra ellos los reforzará. Luchando contra ellos, además os irritareis y devendréis más impacientes, más nerviosos. Algunas veces, acordaos que cuando lucháis contra ciertos instintos, ciertos deseos, sentís como los mismos aumentan. En ningún momento veis que disminuyen. Entonces no luchéis contra ellos, contentaos en entrar en vosotros y dejad de pensar en ellos, ni tan siquiera de ocuparos de ellos, simplemente esperad. Pensad en el Señor, quedaros allí algún tiempo en vuestro REFUGIO Y FORTALEZA, luego al ratito, cuando saldréis os daréis cuenta que vuestros enemigos se han marchado.

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Y si os preguntareis “¿Y si todavía están allí?” Pues bien , en el caso que estén todavía allí, como vosotros habréis subido en vuestro Refugio que es donde se encuentra la Luz, la sabiduría, la fuerza, entonces podréis al menos atacar a vuestros enemigos con armas verdaderas. Cuando el asaltante ve salir de casa el patrón llevando en sus manos el bastón, un hacha o una buena rama, entonces tiene miedo y huye. Cada día tenemos la posibilidad de ver un cierto nombre de fenómenos que se producen bajo nuestros ojos, pero cuando se trata de aplicarlos al mundo espiritual, aunque se trata de las mismas leyes, no llegamos a entender nada. Imaginad que alguien os ataca en la calle…. Entonces huis rápido a vuestra casa y solo salís si podéis hacerlo con armas lo suficientemente fuertes en vuestras manos para vender a vuestros enemigos. Si no podéis salir con armas suficientes no os atreveréis a salir. Entonces lo que hacéis instintivamente en el plano físico, ¿porque no lo hacéis en el plano espiritual? ¿Porque, cuando enemigos interiores se presentan a vuestra puerta, no sabéis refugiaros en vuestro profundo refugio y fortaleza? Dejad a vuestros enemigos chillar. No rechistéis, no os mováis, no os inquietéis sobre ellos, y sobre todo no luchéis contra ellos, mientras no estéis bien armados y preparados para esta lucha. En lugar de luchar, de agotaros, de malgastar muchas fuerzas inútilmente, dejad todo de lado y subid en el Refugio y Fortaleza, allí donde Dios habita en vosotros. Dios no vive allí donde los enemigos pueden Alcanzarle El habita en el lugar más recóndito y profundo de nuestro ser, lejos de todos los espíritus impuros. El está allí, en lo más profundo de nosotros, es Él quien es la fuerza verdadera, la potencia verdadera, y debemos Encontrarle en nuestro interior. Cuando os sintáis amenazados dejad todas las ocupaciones, abandonadlo todo, recogeos y pensad a este Espíritu divino que os penetra. Cundo llegaréis a Tocarle con el pensamiento, El os dirá; “Ven, hijo mío, fuera alguien te persigue, pero a mi lado encontraras una protección”.Ayer os decía que no se debe descender en la materia. Hablando de esta manera no deseaba deciros que no debéis hacerlo nunca. En realidad, nosotros debemos descender en la materia para poderla vivificar, organizar. Si nos quedamos siempre en las abstracciones y las nubes, el cuerpo físico no será nunca animado y todo terminara aniquilado. No debemos dejar nuestro cuerpo físico en el mismo estado que una casa abandonada llena de polvo que solo sirve de abrigo a todos los pájaros nocturnos. Al contrario,

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debemos hacer de manera que su propietario venga a menudo a limpiar, entretener, vivificar su cuerpo. Descender en la materia con estas intenciones no se considera una caída. Debemos pues distinguir bien entre descender y caer. Debemos descender en la materia, pero no debemos caer en ella; cuando descendemos en la materia, es para animarla, vivificarla e iluminarla. Cuando descendemos en la materia olvidando el espíritu, dando libre suelto a los placeres físicos, esto sí es una caída, entonces estamos expuestos a todas las dificultades de plano físico. En este momento, si luego deseamos escaparnos de los enemigos internos, no encontramos ninguna escalera, ninguna salida, ninguna cuerda que nos permita subir en los planos superiores, nos sentiremos atrapados y sin salida. En la materia pues podemos encontrar todos los bienes y todos los males. Cuando bajamos conscientemente, no se cierran las puertas, no se rompen las escaleras, entonces en caso de necesidad, podemos salir y subir rápidamente hacia el Refugio del Señor. Pero cuando bajamos y abandonamos los ideales, la fe y todas las preocupaciones espirituales, para solo comer, beber, divertirse o solo trabajar por su propio interés, en este momento, ya no podemos volver a subir pues ya que hemos roto los lazos con los pisos superiores, ya no está la escalera para poder subir; si estamos perseguidos los acceso alto Refugio están rotos y recibimos todos los golpes de los enemigos, no encontramos completamente indefensos. El descenso en la materia no está prohibido. Podemos descender como cuando vamos en los sótanos para sacar el polvo que pueda haber allí o el moho o para poner un poco de orden. Pero no debemos descender destruyendo las escaleras que unen la materia al espíritu. Los que descienden en la materia con la intención de instalarse en ella para vivir, no estarán protegidos, se encontrarán perseguidos, entonces comprenderán como se han podido equivocar saliendo del mundo del espíritu, de su ideal. No debemos romper nunca los puentes en nosotros, que nos unen con nuestro Refugio interior, nuestra fortaleza. Ya que nuestro refugio es la fortaleza del Señor, es el amor, la sabiduría y la verdad, es la luz de la nueva enseñanza. Cuando os sintáis desanimados tristes, desesperados, lo primero que debéis hacer es entrar, en vuestro Refugio y fortaleza, de dejarlo todo de

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lado durante al menos cinco minutos y de recogeros, de llamar al Señor dentro de vosotros mismos, y de pedirle consejo para así tomar las armas, de la luz. Cuantas veces os he visto batiros sin ningún arma! Es así como os veo sucumbís con tanta facilidad. Debemos aplicar las mismas reglas en el plano espiritual que las que utilizamos en el plano físico. Cuando vivimos lejos de nuestra casa, no podemos estar tan protegidos. El discípulo debe poder mandar en todas las circunstancias de la vida para así ni ser nunca esclavo de sus sentimientos, de sus pensamientos, sino más bien saberlos dirigir. Pero todo esto no es tan fácil, si sale demasiado hacia el exterior, como sucede en el momento que os exponéis sobre una superficie demasiado dispersa. Mientras que si se entra en sí mismo, si se sube y se entra en su propio Retiro, será poderoso y mandara en todas las circunstancias de la vida. Debéis reflexionar y preguntaros cuantas veces habéis sido atropellados por haberos dispersado. Es evidente también que tampoco os aseguro que cuando hayáis encontrado vuestra Refugio os escapareis siempre de todas las dificultades. No. Suponed que esté inscrito en vuestro Karma que debáis sufrir algunas desgracias, vosotros los sufriréis, incluso aunque toda vuestra vida hayáis trabajado a no alejaros de vuestro Refugio. Jesús fue crucificado y esto no significa que haya salido de su Refugio interior. Su muerte estaba inscrita desde mucho tiempo antes, él sabía, él era dueño de su destino y participó en esta muerte con su propia voluntad. De esta misma manera será por todos aquellos, que conocen las verdades espirituales, y hayan podido subir haya su Alto Refugio. Ellos también deberán experimentar estos acontecimientos pero participando en ellos con su propia voluntad y consciencia. Quizás no podáis todavía alcanzar verdaderamente el Alto Refugio, pero como hay muchos grados de aproximación os podréis acercar a Él. Algunas veces sí entráis en la región de la luz y de la paz, pero se requiere muchos tiempo para alcanzar el punto más elevado. Añadiré todavía algunas palabras que os permitirán discernir como se debe entender la ley que os acabo de explicar en la vida diaria. Cuando sintáis que os irritáis con facilidad o que os volváis más sensibles que de ordinario a ciertas miradas, palabras, criticas, esto significa que os habéis alejado de vuestro alto refugio. En cambio hay otros días, al contrario, os sentís insensibles a todo lo que es negativo, entonces es que en estos momentos os encontráis en vuestro alto refugio. Y esto puede producirse

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en todos los dominios y situaciones de la vida diaria. Por ejemplo, hay momentos que no sentís ningún tipo de atracción o tentación por las mujeres, o por los hombres, no os sentís atraídos por los placeres, entonces, es que os encortinarais en vuestro alto refugio bien aislados. Ciertamente, tenéis el derecho de saliros de él, pero mejor que volváis de nuevo al mismo sitio y así volver a estar bien protegidos. ¿Porque – cuando pueden evidentemente – los hombres y los animales trepan encima de los arboles cuando se sienten perseguidos? Y los pájaros ¿lo mismo cuando salen volando?…. Ya veis pues, debéis imitarles: debéis trepar o tomar el vuelo, elevarse tan alto que no podáis jamás ser alcanzados por vuestros enemigos. Que la luz y la paz estén siempre en vosotros.

El Maestro aconsejó este Salmo para la ERA ACTUAL. Si lo escribís en cuatro hojas de papel y lo ponéis en los cuatro puntos cardinales donde moráis, vivís o trabajáis, estaréis protegidos. También se puede recitar por fragmentos frente a cualquier peligro. Si durante un tiempo, os acostumbráis a recitarlo leyéndolo, en pocos días lo habréis memorizado a fin de poderlo recitar de memoria en cualquier circunstancia. En este momento os sentiréis como bien dice el Maestro, bien armados para hacer frente a los peligros y ataques que se reciben constantemente del mundo invisible. En otras ocasiones ya hemos hablado de los enemigos del mundo invisible y del mundo ordinario visible. Los del mundo ordinario los veis venir, sabéis quienes son. Estos no tenéis que temerlos. Los peores son los que actúan dentro de vosotros pues les habéis dejado una puerta abierta y no los habéis visto entrar. Para expulsarlos que es lo más difícil, es cuando debéis recordar las palabras del Maestro en esta conferencia. A.C.

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