OM-42-05

Misterios del Cristianismo

LA IGLESIA ESOTERICA
DE

SAN JUAN Por el Maestro OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

Contiene Conferencia del 20-07-1970 Texto Evangelio San Juan
Reflexiones de A.C. Centre Omraam

OMRAAM Institut Solve et Coagula Reus

Centre

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
El Bonfin, 26 de Julio de 1970

Jesús conocía la Cábala, ya que formaba parte de la tradición judía en la que había sido instruido, y fue él quien reveló a San Juan toda esta ciencia de la que se encuentran numerosos elementos en el Apocalipsis. En todas las tradiciones hay una enseñanza exotérica, ofrecida a todos, y una enseñanza esotérica revelada a un pequeño número de iniciados. En el cristianismo, el aspecto exotérico está representado por san Pedro, y el aspecto esotérico por san Juan. A san Juan se le designa en los Evangelios «el discípulo que Jesús amaba», y su intimidad con Jesús suscitaba a veces los celos de los demás discípulos, en particular de san Pedro. Después de la resurrección, san Pedro interrogó a Jesús a propósito de san Juan y Jesús le respondió: «y si yo quiero que él permanezca hasta que yo regrese, ¿qué te importa?» Y a continuación dice el Evangelio, «corrió el rumor entre los hermanos de que ese discípulo no moriría». Es por eso que existe una tradición según la cual san Juan habría permanecido vivo a través de los siglos y se encontraría en la Agharta entre los Iniciados, esperando el momento de manifestarse. La tradición que concierne al reino misterioso del Sacerdote Juan quizá tiene como origen esa respuesta de Jesús a san Pedro, y esta interpretación de que san Juan no moriría. Jesús preparó pues a san Juan para una misión que no dio a san Pedro. ¿Por qué quiso dividir así su trabajo? Quienes conocen la historia de las iniciaciones del pasado saben que todos los grandes Maestros actuaban de esa manera. Moisés también: dio una enseñanza y reglas para todo el pueblo, pero fue a setenta ancianos, elegidos entre los más sabios y fieles, a quienes confió las claves de sus cinco libros: el Pentateuco. Gracias a esas claves,

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pudieron descifrar el sentido oculto, obscuro de esos libros. Ciertas verdades que no podían ser comprendidas por los débiles o que no debían ser conocidas y practicadas por los malvados, eran mantenidas en secreto. Por eso Jesús decía: «No arrojéis perlas a los cerdos.» Y cuando sus discípulos le preguntaban por qué empleaba parábolas para dirigirse a la multitud, respondía: «Porque no le ha sido dado conocer los misterios del Reino de los Cielos.» Todas las iglesias oficiales, ortodoxa, católica, protestante, son iglesias exotéricas, proporcionan una enseñanza pero principalmente reglas, prescripciones para la multitud. Las verdades más profundas, no pueden ser reveladas. Se requieren inteligencias preparadas, templadas, para aceptar y digerir el lado más oculto y misterioso de las cosas. Jesús proporcionó pues la enseñanza exotérica a san Pedro, y la enseñanza esotérica, iniciática, a san Juan. Es así como san Juan recibió de él las llaves que permiten abrir el Antiguo Testamento y en particular ese libro tan misterioso que es el Génesis. Por otra parte, ¿habéis observado cuáles son las primeras palabras de su Evangelio? «En el principio era el Verbo.» Sí, se diría que esas palabras son un eco de las primeras palabras del Génesis: «En el comienzo Dios creó el Cielo y la tierra.» Sé que a muchos les cuesta aceptar la idea de que Jesús conocía la Cábala, y sin embargo hay sobre ello, al menos, una prueba evidente en el Evangelio. ¿Os recordáis del episodio de la mujer adúltera? Los escribas y los fariseos llevaron ante Jesús a una mujer que había sido encontrada en flagrante delito de adulterio. La ley de los judíos prescribía que tal mujer debía ser lapidada. Los fariseos y los escribas, que querían encontrar un pretexto para acusar a Jesús, le pidieron su opinión. «Pero Jesús, habiéndose inclinado, dice el Evangelio, escribió con el dedo en la tierra. Como continuaban interrogándolo, se levantó y les dijo:

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quien de entre vosotros esté limpio de pecado que lance la primera piedra.» Jamás ha sido explicado lo que Jesús escribió sobre la tierra. ¿Hacía garabatos como la gente que garrapatea maquinalmente sobre una hoja de papel porque se aburre? ¿Aparentaba que estaba pensando en otra cosa para evitar sus preguntas? Evidentemente no. E incluso si nadie lo ha dicho antes que yo, os revelaré lo que hacía: escribía sobre el suelo algunos símbolos cabalísticos conocidos por los escribías y los fariseos, pues ellos también habían sido instruidos en la misma tradición. Con ello quería decirles: «Si sois puros, si sois irreprochables, podéis aplicar la ley y castigar a esta mujer. Pero si vosotros mismos sois culpables de faltas idénticas, ¡cuidado! Estos signos cabalísticos os condenarán, os fulminarán.» Y se retiraron en seguida dejando a la mujer con Jesús. ¿Cómo explicar que esos escribas y fariseos a quienes la ley autorizaba a castigar el adulterio con la muerte, renunciaran tan pronto a hacerlo si Jesús no les hubiera amenazado de alguna manera? Sí, Jesús conocía la Cábala, y el Apocalipsis de san Juan no puede ser interpretado sin conocimientos cabalísticos. Se encuentra por ejemplo en el Apocalipsis, una mención de los sefirots maléficos, los sefirots negros que la Cábala llama los Kliphoth: la Bestia de las siete cabezas y de los diez cuernos sobre la cual se encuentra sentada la gran Prostituta, que sostiene en la mano una copa de oro llena de inmundicias. Si no se poseen las claves para interpretar el Apocalipsis, sólo se dicen tonterías. San Juan escribe que el número de la Bestia es 666. Cuántos, en lugar de comprender el simbolismo de este número, se han apresurado a buscar lo que representaba. ¡Qué es lo que no se ha hecho con ese dichoso número! Se ha colocado sobre la cabeza de todos los personajes históricos que han sido detestados: Napoleón, Hitler, Stalin, etc ... Pues no, es ridículo.

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El cristianismo no apareció un día en el mundo a partir de la nada. Es el resultado de varias tradiciones, y particularmente de la tradición judía representada por la Cábala sobre la que se deben tener algunas nociones si se quiere comprender la Biblia. El cristianismo posee una filosofía, una ciencia muy vasta, muy rica. Desgraciadamente, desde hace siglos, la Iglesia se ha contentado con transmitir a los fieles algunas migajas, algunas nociones superficiales, y ahora no hay que extrañarse si la gente se va en busca de enseñanzas entre los japoneses, los tibetanos, los Hindúes, los Sufís: consideran que el cristianismo es pobre e insuficiente, mientras que los otros ¡poseen toda una ciencia! El clero debería avergonzarse de no haber sabido mostrar toda la profundidad del cristianismo; se ha contentado con dar algunos sermones que no enseñaban gran cosa, y he aquí ahora el resultado. Por eso es ya el momento de que los cristianos reflexionen, si no, el cristianismo realmente perecerá. No estoy en contra del cristianismo, al contrario: quiero que los cristianos vuelvan hacia el cristianismo, pues no lo conocen. Si los sacerdotes, los pastores, comprendieran esto, vendrían a abrazarme. Pero por el contrario, piensan que trabajo contra el Cristo, contra sus intereses. Pues sí, muchos malentendidos...

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Evangelio de San Juan capítulo XIV, el último.
Jesús después de haber resucitado se apareció a los discípulos en varias ocasiones, pero el evangelio señala solo tres y lo dice así; Final CAPITULO XIII
30. Jesús obró en presencia de sus discípulos otras muchas señales que no se han descrito en este libro. Pero éstas constan aquí para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y al creer tengáis Vida por él.

XIV
21.1 Después de estos sucesos, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberíades. Se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos Simón Pedro los dijo: «Voy a pescar. » «Bien», le replicaron, «vamos también nosotros contigo.» Subieron, pues, a la barca; pero aquella noche no pescaron nada. Al amanecer, estaba Jesús allí en la orilla. Jesús se dirigió a ellos: « ¡Eh, muchachos! ¿Tenéis ahí algo de comer?» «No», le respondieron. «Echad la red a la derecha de la barca», les dijo, «y encontraréis pescado.» Conque echaron la red y apenas podían luego levantarla por la gran cantidad de peces. Ante esto, el discípulo a quien Jesús quería dijo a Pedro: « ¡Es el Señor!» En cuanto Simón Pedro oyó que era el Señor, se sujetó la ropa a la cintura y se lanzó al mar. Los demás discípulos llegaron a la orilla en la barca, arrastrando la red llena de peces.

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(Jesús después de haber resucitado con su cuerpo de Gloria no podía ser identificado fácilmente, por eso Pedro no lo reconoció, Juan en cambio sí) Al arribar, vieron ya dispuestas unas brasas con un pececillo y pan colocados encima. 10. «Traed algunos de esos peces que acabáis de pescar», les dijo Jesús. Entonces Pedro subió a bordo y arrastró hasta la orilla la red, llena de peces grandes, ciento cincuenta y tres; y a pesar de haber tantos, la red no se rompió. «Venid a desayunar», les dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle, «¿Quién eres?», sabiendo como sabían que era el Señor. Jesús fue y cogió el pan, y se lo repartió, lo mismo que el pescado. 15. Cuando terminaron de desayunar, dijo Jesús a Simón Pedro: «Simón hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» «¡Claro que sí, Señor!», le respondió él. «Bien sabes tú que te quiero.» «Cuida de mis corderos», le dijo Jesús. Por segunda vez le preguntó: «Simón hijo de Juan, ¿me amas?» «Sí, Señor», le contestó él. «Ya sabes que te quiero.» «Pastorea mis ovejas», le dijo Jesús. Volvió a preguntarle por tercera vez: «Simón hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se sintió dolido de que le preguntara por tercera vez, « ¿Me quieres?», y le respondió: «Tú lo sabes todo, Señor. Ya sabes que te quiero.» «Cuida de mis ovejas», le dijo Jesús. «Te lo aseguro muy de veras, cuando eras joven te ceñías tú mismo e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te ceñirá y te llevará adonde no quieres.» Dicho esto, añadió: «Sígueme.» 20. Volviéndose, Pedro notó que venía detrás, siguiéndoles, el discípulo a quien Jesús quería. (Juan el discípulo amado) Al verlo, dijo Pedro a Jesús: «y ése ¿qué?, Señor.» Jesús le contestó: «y si

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quiero que ése se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa a ti? Tú sígueme.» Fin del Evangelio de San Juan , el que se inicia con El Prólogo.. “En el principio existía la Palabra” ……
a) Era ya la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. b) Dijo esto para indicar con qué clase de muerte había de glorificar a Dios. c) El que se había reclinado en su pecho durante la cena y le había preguntado: «Señor. ¿Quién es el que te va a traicionar?» d) De ahí que corriera entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no iba de morir. Aunque Jesús no le dijo que no moriría. Sino: «Y si quiero que ése se quede hasta que yo venga. ¿Qué te importa a ti?». Ese discípulo es el que atestiguó estas cosas y las escribió. Se sabe que su testimonio es digno de confianza. Hay muchas más cosas que hizo Jesús. Y si se relataran todas ellas por menudo. Creo que ni en el mundo entero cabrían los libros que tendrían que escribirse. Notas (Evangelio de Juan) Las podréis encontrar en todos los libros del 2do Testamento o en la Biblia. PALABRAS DEL NUEVO TESTAMENTO ORIGINAL – SEGÚN TEXTO DE HUGH J.SCHONFIELD – Edición castellana según la reinterpretación y nueva versión (inglesa) de los textos griegos por Hugh J.Schonfield , historiador Judío de los orígenes cristianos. Sin embargo si se consultan otros textos de otras traducciones, Casa de la Biblia o la Biblia de Jerusalén o incluso los evangelios “adaptados” como Testigos de Jehová u otras escuelas evangelistas y protestantes, en lo que se refiere a ESTE TEXTO concreto del Evangelio de San Juan apenas hay modificaciones, pues en todos los textos siempre dice exactamente lo mismo:

“”20. Volviéndose, Pedro notó que venía detrás, siguiéndoles, el discípulo a quien Jesús quería. (Juan el discípulo amado) Al verlo, dijo Pedro a Jesús: «y ése ¿qué?, Señor.» Jesús le contestó: «y si quiero que ése se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa a ti? Tú sígueme.» “” Entonces no hay ninguna duda que esta frase fue pronunciada por Jesús , dirigida a Pedro para decirle ENTRE LINEAS Y CON DOS MIL AÑOS DE ANTELACIÓN, al

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principio cuando hablabas eras tú mismo quien hablaba, pero más tarde cuando hablaras , OTRO LO HARA A TRAVES DE TI. Lo que viene a confirmar las palabras del Maestro que actualmente la Logia Negra está en poder del Vaticano. No creo que esto sorprenda a nadie, los Papas se vuelven a matar entre sí mismos como ya lo hicieron en la antigüedad. Hay documentación suficiente además que lo atestigua, tanto del pasado como de la actualidad y que la Santa Sede me perdone si lo que digo no es cierto, pero además deberá perdonar a otros muchos más informados que yo mismo que incluso dicen cosas peores. El peor enemigo que siempre ha tenido el ser humano, y en la actualidad más que nunca, no es el enemigo que te ataca o viene de frente. No, a ese enemigo se le ve venir y uno sabe cómo combatirlo, el peor enemigo es y será siempre el que se infiltra dentro de ti y a través de ti te lleva allí donde él quiere llevarte y te hace decir aquello que él quiere decir a través de ti, sin que ni tu ni los que te escuchan se den cuenta, que otro actúa a través tuyo. Y cuando el que lo hace, además es una entidad que te supera en maldad e inteligencia, prefiero no mencionarlo por su nombre, el daño para el mundo puede ser de dimensiones incalculables. Y no solamente el Vaticano, está bajo su dominio, otros sectores tan poderosos como el Vaticano pueden estarlo también. Banca, Jefes de Gobiernos, Conglomerados Farmacéuticos, Ministros de la Enseñanza etc. Allí donde este el poder allí se infiltrará la Logia Negra y quien la dirige. La Iglesia de Pedro ya ha hecho su papel, además así era necesario que fuese. De no haber sido así, la Iglesia de San Juan no hubiera podido prepararse y lo más importante ser reconocida a continuación. Cuando Jesús decía: “Si quiero que se quede hasta que Yo vuelva”, no era Jesús quien hablaba, Era el Espíritu Crístico que entonces hablaba a través de Jesús. Cuando Jesús hablaba se debe saber cuando era él como hombre que hablaba, o cuando Cristo hablaba a través de él. La misión de estos grandes Seres que nos visitan cada 2 mil años, llámense Krisna, Buda, Moisés, Jesús,

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Omraam etc, es nacer en la tierra para hacer primero un trabajo sobre sí mismo con la finalidad de que el Espíritu Crístico, pueda manifestarse a través de ellos. Con esto se confirma que Cristo ha venido muchas veces. Jesús vino, pero nadie sabe si volverá que no significa que no esté siempre presente desde que se fue. Por lo menos hasta que si misión y trabajo hayan finalizado. Juan, el discípulo amado de Jesús, el que tenía su cabeza recostada en el peño de Jesús el día de la última cena, no murió. Está vivo en Agartha preparando su próxima venida que será conocida y reconocida por la Era de la Iglesia de San Juan. Ella vendrá con la Edad de Oro, junto a nuevo KALKI AVATAR. Que el Cielo os bendiga a todos. Antoni Cochs

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