P. 1
Guía de periodismo sobre presunción de inocencia y reforma del sistema de justicia penal

Guía de periodismo sobre presunción de inocencia y reforma del sistema de justicia penal

|Views: 132|Likes:
Published by Saladeprensa.org

More info:

Published by: Saladeprensa.org on Nov 29, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

01/31/2014

pdf

text

original

El «debido proceso penal» considera el uni-
verso de derechos de las víctimas y los impu-
tados de delito en el transcurso del proceso
judicial, de modo que el Estado les garantice la
plena administración de la justicia, a través de
tribunales legalmente constituidos, en condicio-
nes de igualdad, equidad, imparcialidad, pron-
titud y transparencia, haciendo prevalecer la
legalidad en cada una de las etapas procesales.

El Artículo 14 del Pacto Internacional de Dere-
chos Civiles y Políticos establece el debido pro-
ceso penal al imponer que «Todas las personas
son iguales ante los tribunales y cortes de justicia.
Toda persona tendrá derecho a ser oída públi-
camente y con las debidas garantías por un
tribunal competente, independiente e imparcial,
establecido por la ley, en la substanciación de
cualquier acusación de carácter penal formu-
lada contra ella […]».

El debido proceso aparece también en la Con-
vención Americana sobre Derechos Huma nos,
llamada coloquialmente «Pacto de San José»,
cuyo Artículo 14 precisa de manera semejante
que «Toda persona tiene derecho a ser oída, con
las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido con an-
terioridad por la ley, en la sustanciación de cual-
quier acusación penal formulada contra ella».

El sistema de justicia procesal penal inquisito-
rio —vigente en México desde la fundación
del Es ta do— contradice de manera radical los
principios del debido proceso. Se basa en un
expediente judicial que parte de una averigua-
ción previa y va engrosándose, entre otros do-
cu men tos, con el pliego de consignación, el auto
de formal prisión, la transcripción de las decla-
raciones de las partes y los eventuales testigos,
las pruebas documentales y las diversas ac-
tuaciones y resoluciones judiciales.

Esos expedientes voluminosos e inmanejables,
que llegan a contener miles de fojas y que por
su aspecto y lenguaje recuerdan los producidos
por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición,
muchas veces no solo no representan con fide-
li dad los intereses y las versiones de las partes
en conflicto, sino que ni siquiera son leídos por

34

los jueces, quienes en ese caso apenas los hojean
cuando sus secretarios se los «pasan a firma».

El modelo inquisitorio se basa implícitamente
en la «presunción de culpabilidad», es decir, en
que una persona denunciada de cometer un
delito es culpable básicamente hasta que ella
misma sea capaz de demostrar su inocencia.
Este rasgo no es ajeno a los periodistas, quienes
imbuidos en la mentalidad del modelo inquisi ti-
vo damos por sentado, en efecto, que toda per-
sona que nos es presentada por la policía o el
minis terio público como responsable de come-
ter un delito, es culpable.

Un indicador que permite medir la verdadera
eficacia del sistema de justicia penal vigente y
comprender lo apremiante de su transforma-
ción estructural es el de la impunidad, o sea, el
de los delitos que no son denunciados, resueltos
y/o sancionados por la autoridad judicial: en
el Índice de Incidencia Delictiva y Violencia
2009,16

Guillermo Zepeda Lecuona situaba la
impunidad en 98.3%. Al año siguiente, en Los
mitos de la prisión preventiva en México.
Segunda Edición,17

él mismo registró el aumento

a 98.8%, lo que significa que hay apenas 1.2% de
probabilidades de que alguien que viola la ley
penal sea llevado ante un juez y castigado.

Lo anterior, añade el autor en la primera de sus

obras citadas, ocurre en un panorama de «inexis-
tencia de una visión integral y que de énfasis a la
pre vención; falta de profesionalización de las po li -
cías y de los agentes encargados de procurar e im-
par tir justicia; [y] un proceso penal sin transpa-
rencia con discrecionalidad y corrupción» [p. 9].

Es decir, el modelo de justicia penal inquisitorio
imperante en México no solo es operativamen-
te costoso y gigantesco, sino de una ineficiencia
tal que produce incentivos para delinquir.

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->