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Platón: El Teeteto y Teoría de las Ideas

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Facultad de Filosofía y Humanidades Dpto.

de Filosofía

“TEETETO Y LA TEORÍA DE LAS IDEAS”

Profesor: Eduardo Molina. Ayudante: Nicolás Irarrázaval. Alumno: Ignacio Sanfurgo. Fecha: Miércoles de 24 Junio, 2009.

INTRODUCCIÓN. Se reconoce al Teeteto como uno de los diálogos maduros de la vida de Platón y de su pensamiento. Este se encuentra junto con el Sofista, el Parménides, y el Político. Los diálogos anteriores a estos, como el Banquete o la República, se caracterizan por una –obsesiva- examinación, por parte de Platón mediante Sócrates, de ciertos conceptos morales o estéticos como la belleza o la justicia respectivamente. También existen una serie de diálogos que intentan indagar en el conocimiento, pero es en el Teeteto donde Platón, dejando de lado la discusión o cualquier idea preconcebida, opta por hacer del conocimiento el tema principal. Con respecto a lo anterior es necesario aclarar, y he aquí lo medular de este ensayo, que Platón aún posee su propio punto de vista teórico que irá floreciendo, conforme al dialogo lo exija, de forma esporádica. Todo esto con el afán de recordarnos que siguen estando presentes en él. Existen varias teorías de cómo Platón enfrenta -en el Teeteto- el tema del conocimiento con respecto al mundo de las Ideas o Formas. Autores especialistas dirán que a causa de nuevos problemas engendrados en el Parménides, Platón intentará desde el mundo fenoménico, reafirmar su teoría de las formas expuesta en la República esencialmente. Otros dirán que este diálogo no expresa -directamente- las ideologías platónicas, por lo tanto, no se estaría ocupando de lo más importante. Cornford señalará, que Platón oculta la teoría de la forma con el fin de demostrar que el conocimiento sin ellas es imposible. El fin de este ensayo es poder confirmar la teoría de Cornford, revisando dentro de las principales formas de acceder al conocimiento – propuestas por Teeteto- específicamente la del conocimiento como opinión verdadera, haciéndola dialogar con el Libro sexto de la República, con el fin de descubrir los motivos de una posible omisión u obviedad de la teoría de las formas platónicas.

DESARROLLO
“Ahora bien, es en eso mismo en lo que me encuentro perplejo y no soy capaz de comprender suficientemente por mí mismo qué es el saber (…) ¡Vamos, sé bueno y respóndeme con nobleza! ¿Qué te parece que es el saber?”(145e. 146c)1

Con el correr del diálogo, Sócrates se encargará de ir desenredando -junto a Teeteto- el qué significa conocimiento. Que esto se haga desde el diálogo permitirá que los participantes se vayan encausando en una conversación que, al parecer, prescindiría de una exposición violenta de criterios platónicos. La primera etapa del diálogo puede dividirse en dos partes, en un primer momento Teeteto plantea la posibilidad de conocer desde el mundo de los sentidos. Esto será refutado por Sócrates ya que para asir la esencia de una cosa, se debe trascender lo sensitivo gracias a la inteligencia, haciendo uso de las facultades reflexivas. Y de esta manera conocer lo verdadero. En un segundo momento, Teeteto formulara la pretensión del juicio verdadero, que venía desarrollándose desde la discusión anterior debido a la argumentación en contra de Protágoras. Esto desencadenaría la distinción entre percepción directa y juicio (opinión), y es este último tema el que pretendo examinar para luego relacionarlo con la teoría de Cornford. CONOCIMIENTO Y OPINIÓN Para Platón lo verdadero debe ser buscado en la esfera de lo estrictamente mental acerca de las realidades, más allá de la mera percepción. A esto se le denomina doxa. Para Sócrates los juicios pueden ser verdaderos o falsos, para Teeteto todo juicio verdadero será conocimiento. Con respecto a este asunto, Sócrates dirá que si aceptamos la alternativa de que algo sea conocido por nosotros, entonces es difícil aceptar que una cosa, sea otra cosa; que nos confundamos. Para Platón, la limitación consiste en la imposibilidad de explicar la existencia de los juicios falsos. Esto se debe a que la discusión se restringe al mundo de los objetos y las cosas y no al de la verdad, así las cosas (objetos) se dividirían en las que conocemos y en las que no. “No puedo pensar

1

Platón, Teeteto, Buenos Aires, Losada, 2006, pág. 70. 72.

que un amigo es un extraño (…) o que un amigo sea otro amigo” 2. Cuando dos objetos se hayan de manera nítida en nuestra mente, no podemos juzgar que uno sea el otro. Sócrates dirá que tenemos la posibilidad de conocer una cosa claramente o no conocerla. En conclusión, se refiere a que no podemos confundir dos términos conocidos, ni dos términos desconocidos, ni conocer uno desconocido. Tiendo a pensar que es en este período del diálogo donde se evade – por parte de Platón- una posible resolución de la conversación a través de la teoría de las formas. Teeteto afirmará que “cuando una persona opina que algo es feo en vez de bello o bello en vez de feo, entonces verdaderamente está opinando falsedades” (189c)3 Si nos limitamos a lo que el texto nos dice, esto se refiere –puntualmente- a asignar una representación errónea a un sujeto. Cornford dirá que si hablamos de representación o predicado nos encausamos, inevitablemente, a la teoría platónica de las ideas. Y usará como argumento la respuesta de Sócrates a Teeteto: “Te parece, creo, que no voy a ocuparme de tu “verdaderamente falso”…” (189d)4 Cuando Teeteto dice que algo que uno conoce que es bello, sería imprudente opinar que es feo. Así mismo, que si lo bello me es desconocido, no puedo opinar nada acerca de ello, le da paso a Platón para acabar esta discusión asegurando que Teeteto cae en un error al tratar de explicar o responder a lo qué es conocimiento, sin una noción previa de la cosa en sí. Se podría decir que es una conclusión anticipada por parte de Teeteto, el pretender pasar por encima de toda la teoría platónica de la forma. Platón – como veíamos anteriormente- no pretende indagar en la frase dicha por Teeteto de lo “verdaderamente falso”, con el fin de no entrar –por ahora- en el mundo de las Ideas. Veamos, sin embargo, como resolvería Platón, desde su libro sexto de la República. Será Platón, quien presente la dinámica que debe atravesar todo aquel que espera alcanzar el conocimiento de lo absoluto. Para profundizar en este, Platón lo presenta de manera análoga con el sol, diciendo que lo que es el sol
2

Francis M. Cornford, La Teoría Platónica del Conocimiento: El Teeteto y el Sofista, Buenos Aires, Paidos, 1968. pág. 112. 3 Platón, Teeteto, Buenos Aires, Losada, 2006, pág. 192. 4 Platón, Teeteto, Buenos Aires, Losada, 2006, pág. 193.

respecto del mundo visible, lo es el Bien respecto del inteligible. Describe el Bien –desde el sol- como iluminador de la mente, como mantenedor del ser, como inteligible y visible de sí mismo, así como el sol. Describimos lo visible como la doxa, el mundo del ser y el no ser, el mundo de la opinión, el caso de Teeteto. En cambio, el mundo inteligible lo describimos como el de la episteme (esencia), el mundo del conocimiento de un auténtico objeto, aquí el objeto es la idea misma o esencia de las cosas. Toda Idea en sí misma es buena, todas le deben su realidad a la idea suprema de bien, es así como la idea de belleza, por ejemplo, depende de la idea de bien. La idea de bien, por lo tanto unifica y ordena la bondad de todas las ideas. Por último, afirmamos que la idea de bien es la causa de existencia de ideas; una supraidea. Crombie dirá: “Si no fuera por el Bien no habría otras naturalezas inteligibles, y si no estuviésemos de alguna manera capacitados para ver con la luz que emite el Bien, no podríamos comprender nada.” 5 En los párrafos siguientes de la República, se le exige a Sócrates ahondar en la división anteriormente hecha entre lo visible y lo inteligible (doxa y episteme). Continuará complementando la analogía del sol con la Analogía de la Línea”, separándola en cuatro partes. En el mundo visible se encuentran en primer lugar las imágenes –sombras y reflejos- y en segundo lugar, los objetos reales del mundo natural y los hechos por el hombre. Luego de esto Sócrates le dirá a Glaucón:
“¿Estás dispuesto a declarar que la línea ha quedado dividida, en cuanto a su verdad y no verdad, de modo tal que lo opinable es a lo cognoscible como la copia es a aquello de lo que es copiado?”6.

A lo que Glaucón responde que sí. Con esta respuesta se admite que la relación que se da entre la imagen y la cosa –lo visible-, existiría también entre lo inteligible que aún no se ha identificado-. A continuación, Sócrates sugiere examinar la división de lo inteligible, y dirá:
“… se sirven de figuras visibles y hacen discursos acerca de ellas, aunque no pensando éstas sino en aquellas cosas a las cuales éstas se parecen, discurriendo en vista al Cuadrado en sí y a la Diagonal en sí, y no en vista de la que dibujan, y así con lo demás. De las cosas mismas
5

I.M. Crombie, Análisis de las doctrinas de Platón: I. El hombre y la sociedad, Madrid, Alianza, 1963. pág, 123. 6 Platón, República VI, Madrid, Gredos, 2000. pág. 339.

que configuran y dibujan se sirven como imágenes, buscando divisar aquellas cosas en sí que no podrían divisar de otro modo que con el pensamiento.” 7

Sócrates al igual que a los anteriores –que especifica dos tipos de objetos visibles- le asigna valores similares dentro del campo del pensamiento. Agregándole, sin embargo, la característica de niveles; uno del cual saca consecuencias de cosas que da por supuestas –sensiblemente- sin poder dar una explicación o descripción de estos supuestos. Y el otro nivel, en el que se reconocen estos supuestos como puntos de partida, el cual asciende a un punto de partida que no se ha dado por supuesto, tratando solo con las Ideas. “…y, tras aferrarse a él, ateniéndose a las cosas que de él dependen, desciende hasta una conclusión, sin servirse para nada de lo sensible, sino de Ideas, a través de Ideas y en dirección a Ideas, hasta concluir en Ideas.”8 Por lo tanto, diremos que el conocimiento será superior a la opinión y, dentro del campo del conocimiento, el pensamiento no hipotético (sin supuestos) será mas claro que el pensamiento hipotético o bajo supuestos. Será la dialéctica la encargada de lograrnos hacer indagar a partir de ideas para alcanzar ideas cada vez mas universales hasta llegar al final del camino y contemplar la idea de Bien. Las imágenes y los sentidos serán los que nos introduzcan en este método, pero la concepción de idea de bien es puramente intelectual. Con respecto a lo anteriormente desarrollado, Teeteto al presentar la posibilidad de opinar de algo como feo, algo que sabemos que es bello, se descuida profundamente de toda la teoría platónica de las formas. Cae en un grave error al pretender que una Idea -teórica- de belleza, pueda ser representada bajo una imagen (opinión) de fealdad. No podemos predicar algo verdadero, como algo falso. “Te parece, creo, que no voy a ocuparme de tu “verdaderamente falso”…” (189d)9. Por último, para conocer un objeto, debemos ser constantes en el conocimiento de la cosa por sí misma (idea), para luego poder emitir opiniones sobre las particularidades e imágenes que se encuentran de ella en el mundo sensitivo o de las imágenes.

7 8

Platón, República VI, Madrid, Gredos, 2000. pág. 340. Platón, República VI, Madrid, Gredos, 2000. pág. 341. 9 Platón, Teeteto, Buenos Aires, Losada, 2006, pág. 192.

CONCLUSIÓN En conclusión, podemos decir que no hay motivos para demandar de estos diálogos maduros una profunda experiencia y explicación basada en las principales doctrinas platónicas. Autores declaran que Platón cambiaría de opinión, frente a su doctrina de las formas, luego de diálogos como el Parménides. Todo esto debido a la ausencia de la teoría platónica en sus últimas obras, y en donde –como es el caso del Teeteto- se podrían haber esperado como recurso. Crombie dirá que Platón esta dedicado a dudas bastantes específicas sobre el conocimiento que no implican un rechazo de su teoría de las formas. Platón tiene presente sus doctrinas y entiende que sin ellas no es posible verdadero conocimiento. Lo que he hecho mediante este ensayo, es a raíz de una circunstancial afirmación de Teeteto y la respuesta socrática, indagar sobre esta mediante la teoría de las ideas, confirmando así la consistencia o persistencia de las raíces doctrinales de Platón. Confirmando así, una esperanza por parte de Platón de indagar en temas específicos sobre el conocimiento. gustaría citar a Smith, que dirá:
“Puesto a que ni la percepción sensorial, ni la opinión verdadera (…) prueban que son definiciones adecuadas (del conocimiento), no pueden existir en la mente de Platón, como la única en conformidad con su propia filosofía, nada más que una definición dirigida a la Idea, es decir, a la realidad del concepto o al Ser real y verdadero en el que el concepto se apoya”.10

Para finalizar, me

10

Schmidt (1880), citado por W.K.C Guthrie, Historia de la Filosofía Griega: Vol. 5, Madrid, Gredos, 1992, pág.78.

BIBLIOGRAFÍA

I.M. Crombie, Análisis de las doctrinas de Platón: I. El hombre y la sociedad, Madrid, Alianza, 1963.

I.M. Crombie, Análisis de las doctrinas de Platón: 2.Teoría del conocimiento y de la Naturaleza, Madrid, Alianza, 1963.

Francis M. Cornford, La Teoría Platónica del Conocimiento: El Teeteto y el Sofista, Buenos Aires, Paidos, 1968. pág. 112.

Platón, República VI, Madrid, Gredos, 2000. Platón, Teeteto, Buenos Aires, Losada, 2006. W.K.C Guthrie, Historia de la Filosofía Griega: Vol. 5, Madrid, Gredos, 1992.


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