18 diciembre / 2011 bogotá, CoLoMbiA iSSn- 2215-8332

Izquierda en debate Rectificar,
sembrar en nueva tierra · La “política del amor” en la izquierda del capital

Capitalismo extenso y profundo · La financiarización de la educación superior Régimen político y discurso El desarrollo legislativo del gobierno de Juan Manuel Santos Conflicto y solución política La muerte de Alfonso Cano: ¿El fin del “requetefin” o la continuidad y cronificación de la guerra? Luchas populares Significado y alcances del movimiento estudiantil colombiano · Desafíos: Hacia un movimiento estudiantil para la transformación y la propuesta Capitalismo en crisis Los golpes de Estado del capital financiero transnacional Editorial ¡Una oportunidad para la paz!

Neoliberalismo rampante

Jairo Estrada Álvarez Director Jesús Gualdrón Sandoval Jefe de redacción Álvaro Vásquez del Real, Daniel Libreros Caicedo, César Giraldo Giraldo, Frank Molano Camargo, Jorge Gantiva Silva, María Teresa Cifuentes Traslaviña, nelson Fajardo Marulanda, Patricia Ariza, Sergio De Zubiría Samper, Víctor Manuel Moncayo Cruz Consejo editorial beatriz Stolowicz (México), Julio Gambina (Argentina), Ricardo Antunes (brasil), Antonio Elías (Uruguay) Consejo asesor internacional Tatianna Castillo Reyes Diseño y diagramación Espacio Crítico Ediciones Publicación auspiciada por Espacio Crítico Centro de Estudios www.espaciocritico.com iSSn-2215-8332 nº 18, Diciembre de 2011. bogotá, Colombia

Todo el contenido de esta publicación puede reproducirse libremente, conservando sus créditos.

Izquierda en debate

RECTiFiCAR, SEMbRAR En nUEVA TiERRA Jaime Caycedo 4 LA “PoLíTiCA DEL AMoR” En LA iZqUiERDA DEL CAPiTAL Jorge Gantiva Silva 12

Neoliberalismo rampante

CAPiTALiSMo ExTEnSo y PRoFUnDo Jairo Estrada Álvarez 18 LA FinAnCiARiZACión DE LA EDUCACión SUPERioR Daniel Libreros 26

Régimen político y discurso

¿ EL DESARRoLLo LEGiSLATiVo DEL GobiERno DE JUAn MAnUEL SAnToS Carolina Jiménez M. 34

Conflicto y solución política

LA MUERTE DE ALFonSo CAno: ¿EL Fin DEL “REqUETEFin” o LA ConTinUiDAD y CRoniFiCACión DE LA GUERRA? Santos Alonso Beltrán Beltrán 42

Luchas populares

SiGniFiCADo y ALCAnCES DEL MoViMiEnTo ESTUDiAnTiL CoLoMbiAno Giovanni Libreros 48 DESAFíoS: HACiA Un MoViMiEnTo ESTUDiAnTiL PARA LA TRAnSFoRMACión y LA PRoPUESTA Jairo Andrés Rivera H. 54

Capitalismo en crisis Editorial

LoS GoLPES DE ESTADo DEL CAPiTAL FinAnCiERo TRAnSnACionAL Alejandro Teitelbaum 62 ¡UnA oPoRTUniDAD PARA LA PAZ! Jesús Gualdrón 68

Rectificar, sembrar en nueva tierra
El pesimismo es un asunto de la inteligencia, el optimismo de la voluntad.

(A. Gramsci)

Jaime CayCedo Secretario General del PCC

l momento postelectoral fuerza reflexiones más allá de lo convencional. La derrota del Polo, particularmente en Bogotá, no por previsible resulta menos intranquilizante. En realidad, una posición intermedia ha tomado el lugar gobernante en la ciudad y pone en demostración la alta tolerancia de la vieja oligarquía del poder con el grupo dirigente, originalmente del Polo, que viene de tiempo atrás tomando distancia de la izquierda y que no oculta su proyecto de un “acuerdo sobre lo fundamental” con la derecha. No es cierto que el nuevo alcalde vaya a separarse radicalmente del estilo y de la forma de sus predecesores. En cierta manera, más vale, refleja una continuidad del esquema social y posibilista, inaugurado por Garzón, que le ha dado un nuevo rumbo a las expectativas de la ciudad. No hay retorno al pasado, eso lo marcó, claramente, el descalabro de Peñalosa-Uribe. Así mismo, nada será igual después de las experiencias, buenas, regulares y malas del Polo en el gobierno de la ciudad. No solo por los logros alcanzados en lo del hambre, la educación, la salud, el empleo o las decisiones y obras para la movilidad. El compromiso del Metro, en superación de las soluciones insuficientes y

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Campaña contra la ablación genital femenina Tomado de: mashumanas.blogspot.com/

cortoplacistas del tipo Transmilenio en una urbe de las dimensiones de Bogotá, ha sido y quedará como iniciativa del Polo como espina dorsal del transporte público. De los reveses y derrotas se aprende y se crece. Hemos aprendido nuevas experiencias de la realidad urbana colombiana, alejada por igual del esquema metafórico de la fábrica en la relación de la lucha de clases como de la “arcadia bogotana”, ilustrada por la tecnocracia al servicio del capital financiero e inmobiliario dominante. Ese aprendizaje ha permitido visualizar la lógica compleja del conflicto social y sus innumerables ramificaciones en miles de situaciones cotidianas. Dos ejemplos. Uno, la reducción de los ingresos de los hogares por el efecto combinado del subempleo, el desempleo, el encogimiento de los salarios y la temporalidad laboral, que afecta las condiciones materiales de estabilidad, las relaciones intrafamiliares e intergeneracionales y presenta, entre otras consecuencias, el altísimo desempleo juvenil, la desescolarización temprana, la indigencia y la delincuencia. Un segundo ejemplo, el impacto de las estrategias de renovación urbana, puestas en obra hegemónicamente por el gran capital inmobiliario sobre la estabilidad residencial y el trabajo domiciliario, en casos tan reales como el Plan centro y Ciudad Salud o la Operación aeropuerto. La expulsión de habitantes pobres del centro o, en general, de sus territorios de residencia histórica hacia la periferia, se ha convertido en un fenómeno “normal” que se entrevera con el ingreso de varios centenares de miles de refugiados internos, “desplazados” de la guerra civil en el campo. Agréguese a esto la inviabilidad y el riesgo de las zonas “subnormales” de las localidades del Suroriente, la cuenca del Tunjuelo o los cerros orientales. En ambos ejemplos, que son solo una parte de una realidad total, la contradicción entre las necesidades de una masa creciente de pobladores

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y los intereses del gran capital por el control y la regulación de la propiedad y el uso del suelo, en función de maximizar sus ganancias en la producción de ciudad, aparece oculta, desdeñable, mitigable en el contexto de un ordenamiento territorial normado por ley, verticalmente desde el poder permanente. La ciudad profunda queda invisibilizada por los destellos de los centros comerciales, grandes hoteles, centros de negocios para goce exclusivo de una fracción en extremo minúscula de la sociedad. Ayudar a desentrañar que existen resistencias populares en el entramado de formas ocultas de la dominación y que, además, es posible desnudar una contradicción estructural que subsume en buena parte a las otras es una logro que alienta el aprendizaje en la experiencia. La opción de generar consciencia, identificar reivindicaciones, impulsar modos de organización, reclamación y solidaridad ha abierto canales y rutas a la acción autónoma de la ciudadanía, a la exigencia de sus derechos escritos en la Constitución y la ley, pero escamoteados por el poder. Arrebatar la información estratégica de los proyectos urbanos, celosamente oculta a los ojos de la ciudadanía, en el contubernio de la tecnocracia, la burocracia, el gran capital y sus contratistas, que constituyen el poder permanente de la ciudad, demuestra que la labor prometeica de robar el fuego a los dioses para entregarlo a los hombres aún tiene una función liberadora, al menos en pos de romper el secreto y hacer valer el derecho ciudadano a la información. Esto es todavía una pequeña parte de un proceso que habrá de ganar en amplitud y movimiento. De hecho, en las condiciones del ambiente electoral próximo pasado, marcado por el ahogamiento mediático y de encuestas contra el Polo, el brote frágil e incipiente sucumbió a las expectaciones inducidas del mercado electoral a favor del “progresismo”.

La crisis del sistema que busca forzar desenlaces
La crisis capitalista y su expresión nacional empiezan a sacudir el establecimiento. El crecimiento de la inconformidad ha empezado a desbordar las formas tradicionales de gobernar. Las movilizaciones estudiantiles han logrado una simpatía y un eco de respaldo social al tocar las fibras más sensibles del empobrecimiento de las capas medias y la ampliada inaccesibilidad de una formación responsable y de excelencia para la inmensa mayoría de la juventud popular. Con el estudiantado, el régimen hace concesiones, como el retiro del proyecto de reforma de la ley 30, en busca de cooptar el movimiento y desarticularlo, bajo la presunción de aprovechar lo que cree son sus debilidades. Con petroleros, palmeros y corteros de caña juega a la represión y a las

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pequeñas concesiones, sin aceptar el desmonte de la tercerización y sin renunciar a la política de deslaboralización. El eje de las cinco locomotoras está a la ofensiva, apuntalado ahora por el cambio en las mayorías del Congreso estadounidense que hizo posible la aprobación del TLC. A la sombra de este instrumento, Colombia se expone mucho más a los vaivenes, caídas y golpes de la crisis capitalista instalada en el corazón del imperialismo. El mapa real de la sociedad lo demarca y señala la fuerza en desarrollo de la lucha de clases en la territorialidad extendida de la explotación transnacional de la fuerza de trabajo y en la destrucción acelerada de las pequeñas economías locales agromineras, consideradas por el régimen como parte de la guerra. La proletarización acelerada de nuevas capas sociales de la provincia alimenta el mapa y, con él, el movimiento real que reproduce su dinámica. La destrucción súbita de las organizaciones revolucionarias insurgentes se convierte en un objetivo de extrema urgencia para el régimen, ante la amenaza de avance de la crisis y de la conflictividad social ampliada. Está en el orden del día del gobierno y el alto mando una especie de “blitzkrieg” de decapitación de la insurgencia. No son un hecho del azar la muerte del máximo dirigente de la guerrilla ni los despliegues de fuerza, bombardeos y operativos de rescate, exitosos o fracasados, todo cabe en el concepto de “victoria”, previsto como el exterminio físico del interlocutor, que suprime la opción de una solución política negociada. La victoria rápida para la pax romana no escucha consideraciones humanitarias. Con ese fin ha anunciado Santos el agregado de 7.2 billones más para la guerra, en un país sin vías, con centenares de miles de ciudadanos inundados, damnificados y olvidados, y cuando se les niega a los estudiantes las inversiones indispensables para sortear la crisis educativa. La forma de consenso que privilegia el gobierno es la ampliación de la Unidad nacional, el acuerdo con sus mayorías parlamentarias y las campañas mediáticas de sicología de guerra dirigidas a drogar ideológicamente a la población.

Abandono y ostracismo de las viudas, en India. Tomado de: http://palabrademujer.files. wordpress.com/2011/04/ viudas-india-2. jpgzgaleria mu/6/4190/ SCL201111252115JMV2865_ sm.jpg

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Una vez más sobre el debate estratégico
En estas condiciones tienen una nueva importancia el debate en el seno del movimiento popular y en la izquierda. Ese debate no lo puede ocultar la derrota electoral del Polo cuando apenas empiezan a colocarse en el escenario las fuerzas reales en pugna. Es grave que el régimen tenga entre sus propósitos golpear, aislar y destruir el Polo y que haya podido alcanzarlo, en parte, apoyándose en una especie de “operación cacique” de cooptación hacia sectores proclives, provenientes del llamado centro izquierda. Pero es grave también que el Polo no haya logrado medir la inercia de su compromiso exclusivo con la “democracia gobernable”, su creencia casi supersticiosa en la fiabilidad del aparato ideológico mediático electoral, plagado de perversión y de continuas invitaciones a hacer actos de fe en la versión colombiana del pensamiento único. Hay que decirlo sin tabúes: el Polo no tiene una política clara ni propia para la lucha social o sindical, ni para el horizonte de las movilizaciones y paros que han tenido lugar en el país en los últimos cuatro años. A falta de una política consecuente, predomina la del enemigo. Las alianzas no han llegado más allá del juego eleccionario, casuístico y local con tendencia evidente al repliegue. No existe una política consensuada para la izquierda, a la que se mira con desconfianza, y se clasifica entre una pretendida izquierda “democrática” y otra “izquierda”, que a veces se estigmatiza como “tradicional” o “simpatizante de la insurgencia”, a manera de cuña para sembrar mayor confusión. Si el tema de la paz o la guerra es central en la realidad colombiana de hoy, máxime cuando incluye la creciente presencia militar directa y actuante del Comando sur, todo el discurso sobre la defensa de la soberanía nacional se diluye cuando se soslaya una posición de compromiso contra los factores de la guerra interior, como si se negara la existencia del problema. Una forma de guerra civil, con características sociales de clase y de exclusión política, existe en Colombia, nos guste o no. La “democracia gobernable” incluye en su menú de gobernabilidad la guerra civil y una política de la guerra civil, que son cosas diferentes. La primera se desenvuelve en los campos de batalla, entre las fuerzas enfrentadas. La segunda se juega en la eliminación física de opositores y sindicalistas, en el terror y la expulsión de tejido social en las regiones, en la criminalización de la protesta social y de la juventud, en la judicialización y persecución de quienes luchan por la paz y los acuerdos humanitarios, en los más de siete mil presos políticos invisibles. Toda la política macartista contra el Polo o contra defensores de los derechos humanos es parte de la política de la guerra. Negar las dos formas de la guerra, en las condiciones de hoy, es negarse a

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comprender la realidad nacional, en su complejidad y dramatismo. Por ello, un punto central de la lucha por la democracia, en la Colombia actual, es la lucha por una paz que sea avance sobre el pasado y no retroceso al oscurantismo de las “Violencias” atávicas, incubadas por el establecimiento para sortear sus profundos cuestionamientos sistémicos. La paz con justicia y democracia es el horizonte para superar el presente sangriento y subordinado, que es funcional al modo de acumulación geopolítico y a la caduca dominación.

La convergencia con la nueva izquierda emergente
Una lectura cuidadosa y metódica de las intervenciones públicas del fallecido Alfonso Cano aportan dos elementos muy importantes en la aproximación a una salida política, contrapuesta a la vía militar elegida por los últimos gobiernos colombianos, en substitución de una política de paz. El primero es el concepto estratégico de solución política no dependiente exclusivamente de la voluntad del poder, sino en estrecha relación con el papel de la opinión y la movilización social, como componente básico del consenso para superar la guerra, abrir paso a los acuerdos indispensables hacia el fin supremo de la paz, sin que los mismos tengan la pretensión de reemplazar la iniciativa y la expresión de la voluntad popular. El segundo, la supresión clara y reconocida de la confrontación entre fuerzas revolucionarias y la apelación al diálogo, el intercambio y la valoración conjunta, en la perspectiva de una salida política trabajada al alimón con las fuerzas históricas de la insurgencia. Estos puntos de vista tienen un fuerte sentido favorable a la exploración de nuevos caminos, no para la guerra sino para la paz, en atención a la complejidad que expresa en el presente la correlación de fuerzas, que no es legible en términos de los contrincantes, insurgencia y Estado, sino de partidarios de la paz, vía diálogo, negociación y acuerdos o partidarios de la prolongación indefinida del conflicto, bajo presión de intereses extraños al interés nacional. Ha llegado la hora de practicar una línea de acción clara hacia los nuevos procesos de lucha, regionales, socioétnicos, neolaborales, de género, estudiantiles, juveniles, ecológicos y vinculados a la cultura y

Matrimonio infantil, en India. Tomado de: http://palabrademujer.files. wordpress.com/2011/04/ viudas-india-2. jpgzgaleria mu/6/4190/ SCL201111252115JMV2865_ sm.jpg

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la intelectualidad. Hay varios modos de mirar y valorar su aporte a la construcción de la unidad posible y necesaria. Ante todo, contrastan con la despolitización, animada desde el poder y los medios en amplias capas populares, los niveles de consciencia política, la importancia otorgada a nuevos valores y nuevas formas de valorar su relación con la educación, con la tierra, con la desigualdad, contra la discriminación, el desconocimiento y el olvido. Los derechos vitales se asumen, no bajo el presupuesto utilitarista del gremio o la organización profesional, sino bajo una lógica de dignidad humana, de universalismo solidario, de profunda comprensión del sentido de la igualdad. Constituyen lo más dinámico de la lucha social. Desafortunadamente retardan todavía la unidad y coordinación necesarias para alcanzar mayor contundencia y efectividad. En segundo lugar, estos procesos en desarrollo deben ser vistos y tratados con total respeto y en una relación de conversación entre iguales. No tienen que ser considerados entes sin consciencia ni comprensión política, ni mucho menos correas de transmisión. Constituyen, en distintos grados, una nueva izquierda emergente de origen popular, su composición es predominantemente joven, en ella tiene notable importancia la mujer, provienen en buena parte del país rural, campesino, indígena, afro. Marcha patriótica, Congreso de los pueblos, Minga nacional indígena hablan de un nuevo país, de otra idea de democracia, de derechos que rompen con el andamiaje de la democracia gobernable, en abierto desafío al poder dominante. En dirección a estas nuevas fuerzas debe acercar sus propuestas el Polo, con su autocrítica y rectificación de proyecto. La unidad de la izquierda o las izquierdas puede encontrar en ello motivaciones y encantos que enriquecerán las renovadas experiencias. Como punto de encuentro de dichas izquierdas, el Polo no puede eximirse de abrir sus puertas y aprender de ellas la portentosa dinámica y los métodos persuasivos, amables e integradores para sectores que empiezan a participar de la lucha sociopolítica. Cabe construir iniciativas de convergencia, de unidad de acción y nuevas formas de confianza, con compromisos exigibles que la consoliden y oportunidad para que las nuevas fuerzas tengan espacio y poder de expresión y dirección.

Qué significa rectificar
La unidad de las fuerzas transformadoras de la sociedad más allá del Polo no es para aislarlo, sino para encontrar el carril de la lucha común. La aproximación y unidad de las fuerzas de izquierda de adentro y afuera del Polo es un propósito realizable en el marco de un programa que recoja de modo más preciso y fiel las aspiraciones de los trabajadores(as). Los temas de la paz, de la tierra y los territorios, del medio ambiente,

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del agua, la alimentación, de las reservas campesinas y de la reforma agraria, de la vivienda y el derecho a la ciudad reclaman una cabida más amplia en la programática de izquierda. Ídem los derechos de los trabajadores de la energética, bioenergética, el petróleo, la minería, la agricultura de plantación, que trabajan en condiciones inhumanas. En síntesis, rectificar significa tomar el curso del movimiento real de la lucha sociopolítica y contribuir a su unidad. Esto demanda comprensión, claridad y, sobre todo, paciencia. La disputa con “progresistas” depende principalmente de la decisión del Polo de recomponer y, si se quiere, refundar, sin ambigüedades ni sectarismo, su proyecto democrático y alternativo al régimen actual. Eso implica superar las experiencias de gobierno de límites socioliberales, al gusto del Banco Mundial, demarcar su distancia crítica de la corrupción estructural resultante de la privatización del Estado, lo que le implica precisar las líneas básicas de un gobierno democrático, de amplia base social y una línea de alianzas para alcanzarlo. Está por verse cuánto logra diferenciarse el “progresismo” de los males que provocaron su ruptura con el Polo. La independencia frente al poder dominante, su concepto de la unidad del pueblo y su compromiso con la salida para la paz tendrán que distinguir al Polo, no solo del sistema, sino de quienes, como “progresistas”, anhelan un “acuerdo sobre lo fundamental” con el poder sanguinario que gobierna. Las propuestas caudillistas no construyen unidad, solo juegos de intereses y carecen de vida por dentro. El Polo todavía tiene que demostrar, en el desarrollo de la lucha de ideas, de la reconstrucción de su organicidad democrática desde la base y de abajo hacia arriba, que está a la altura de las exigencias en desarrollo del sentimiento transformador que fluye desde la entraña popular.
Marcha 25 de Noviembre - Día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres. Tomado de: http://www.flickr.com/ photos (usuario:fotoscimac, Carlos Martínez)

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La “política del amor” en la izquierda del capital
La banalización de la “política del amor”
l alcalde electo de Bogotá, Gustavo Petro, después de una campaña centrada en lo “políticamente correcto”, radicalmente distanciado del imaginario y del proyecto de la izquierda, ha prometido una “política de amor” para la ciudad y ha presentado una estrategia de poder que el “progresismo” aspira conseguir mediante una particular característica: congraciarse con el gran capital y las lógicas del establecimiento. Su línea de “reconciliación” proviene de un viejo recetario que las élites gobernantes en América Latina y, en particular en Colombia, promueven para incorporar a la izquierda al mundo del capital. Sus formas y maniobras han sido diversas: una de ellas combina el mundo pagano y el cristianismo como forma de dominación. La “política del amor” constituye también una estratagema, por supuesto, no de amor como afecto, como relación de alegría, como potencia creadora o como liberación de la subjetividad, sino como un bien acomodado eslogan del

Jorge gantiva Silva Filósofo Universidad Nacional de Colombia Profesor Titular Universidad del Tolima

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Feminicidio. Cruces en Lomas del Poleo (Ciudad Juárez, México) en el lugar donde fueron encontrados 8 cuerpos de mujeres en 1996. Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Feminicidio

tradicional transformismo que acentúa la defección de la izquierda hacia la derecha y hacia el centro, bajo la imposición del capitalismo realmente existente y la capitulación ante el neoliberalismo y la ensoñación del imperio y del gobierno de Juan Manuel Santos. La línea de la “reconciliación” ha sido el dispositivo disgregador/integrador que el régimen demopolicial colombiano utiliza para subsumir a la izquierda y a la oposición en un estado de permanente de desarticulación. A las ya archiconocidas políticas de exterminio y de terror aplicadas a lo largo de un siglo de dominación -disgregación y eliminación-, se suma hábilmente la estrategia de la cooptación e integración al sistema. Este es un régimen que sólo soporta su propio rostro y, a lo sumo, admite su imagen invertida en Narciso arrepentido. En la historia de la emancipación, el establecimiento desespera ante la autonomía, resistencia y utopía de repensar otro mundo posible, otra sociedad, otras relaciones de saber y poder, otra visión de la administración de las cosas y de la población. La “política del amor” en los límites del capital es una forma discursiva para domeñar la corporeidad y la potencia creadora a la lógica del gran capital. Su sueño es animar una supuesta paz entre el trabajo y el capital, entre las comunidades y las transnacionales, entre el “doctor ternura” de la guerra y la voluntad de paz democrática, entre el poder imperial y la “parte sin parte” de la ciudad, de los territorios y de la comunidades de Colombia. La estrategia, por supuesto, no es nueva. La han aplicado sistemáticamente a través de diversas modalidades -que involucran la cooptación y el transfuguismo de algunos sectores de izquierda cansados, derrotados o

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El amor es un poderoso afecto de los seres humanos, asociado a la potencia, a la alegría y la emancipación si despliega su fuerza contra el odio a la democracia, al cual recurren los grupos gobernantes, si lucha contra la explotación y la precarización de la vida y del trabajo, si enfrenta el capital -ese monstruo que destruye toda posibilidad de amor-.

descompuestos- para integrarlos al sistema de dominación al que alguna vez dijeron oponerse y a la sociedad capitalista por cuyo cambio lucharon. Desde la fundación del Polo Democrático Alternativo, PDA, esta política ha sido una constante de las élites, las cuales no han dejado de usarla para destruir los proyectos de la izquierda democrática, sin desconocer, por supuesto, los graves errores y limitaciones de ésta. En una sociedad tan desigual y violenta como la colombiana, la búsqueda de la “solución política al conflicto” toma en particular un ribete de aceptación y compromiso ante la necesidad de encontrar salidas a la compleja crisis de la sociedad. La multiplicidad de este conflicto tiene un nombre: la búsqueda de una alternativa al bloque de poder, siendo la izquierda justamente una de las protagonistas en la lucha por ser “arte y parte” en la superación/deconstrucción del sistema que concentra el litigio en cuestión. La lógica del capital se empeña en desbaratar su posibilidad, su proyección histórica, su “razón de ser”. Las derechas en Colombia han insistido en la inaceptabilidad e inviabilidad de la izquierda antisistema como proyecto político alternativo. Cuando la izquierda democrática alcanzó el más significativo resultado electoral con Carlos Gaviria, el establecimiento desató un sistemático ataque de destrucción. Su incomodidad lo transformó en una política de persecución, “interceptaciones telefónicas”, macartizaciones y transfuguismo. Ahora, la lucha se centra en definir la “naturaleza” de su proyecto histórico: si mantiene una postura antisistema, si lucha contra el gran capital, si guarda su independencia y lucha por la construcción de otra sociedad, o si se torna en una “correa de transmisión” del capitalismo, del gobierno nacional, y se convierte en una fuerza funcional y cómplice del tiempo presente.

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La vieja “nueva izquierda” del capital
Los neoliberales inventaron muchas leyendas cómicas, como aquella que declaraba la desaparición de los límites entre la izquierda y de derecha. Mediante sus cantos de sirenas buscaron desarmar a sus adversarios ideológicos y políticos y propiciar una desbandada de sus fuerzas y movimientos. Sistemáticamente utilizaron distintos medios, sin desestimar la violencia, la eliminación física, la persecución, la desaparición, el genocidio o el “estado de guerra permanente”. Su grado de “tolerancia” alcanza a lo sumo la aceptación de la “izquierda” admitida al capital, una suerte de socialdemocracia neoliberal que desprecia el significado de las luchas sociales, el valor de la resistencia contra el imperio, el alcance de la utopía y el sentido de las alternativas al capitalismo. Su aceptación del “centro izquierda” busca inhabilitar todo proyecto de izquierda anticapitalista, antisistema, social e internacionalista que confronte el capitalismo transnacional, las oligarquías dominantes y el régimen demofascista. Pese a los múltiples fracasos vividos en el mundo y en Colombia, se busca cerrar el paso y el espacio a las fuerzas sociales y políticas que confrontan el poder establecido. La izquierda del capital como parte del mismo sistema es una forma de la dominación imperante. En Le Monde Diplomatique (2011), Serge Halimi sostiene a la luz de la experiencia catastrófica del centro izquierda en Europa que “La izquierda reformista se distingue de los conservadores mientras dura la campaña por un efecto óptico. Luego, cuando se da la ocasión, se esfuerza por gobernar como sus adversarios para no perturbar el orden económico, para proteger la platería del castillo”. Este es el drama del “progresismo” que busca instalarse en el establecimiento y hace todos los esfuerzos para integrarse y ser reconocido por los señores del gran capital. La denominada “nueva izquierda” no es sino un remoquete para descalificar la izquierda social, libertaria, anticapitalista que lucha contra el sistema. Como dice Marcos Roitmann en La Jornada (27.03.2011): “Para la nueva izquierda institucional y la socialdemocracia, el capitalismo debe redefinirse como un sistema político destinado a generalizar los beneficios de la economía de mercado. Con ello, lo importante es consumir, no importa qué, cómo y cuándo…No hay por donde equivocarse, gracias

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Todo acto de amor es una lucha, una ruptura de lo existente, una expresión de una nueva realidad. Una política del amor puede ser entendida -sólo asícomo producción de comunidad, de lo común, de la alegría de ser.

a la izquierda institucional y la socialdemocracia, el capitalismo se reinventa y queda absuelto de ser un orden de violencia, deshumanizante, asentado en la desigualdad, la explotación y la injusticia social. Por consiguiente, es mejor llamar las cosas por su nombre y quitarle la máscara a esta nueva izquierda y sus aliados socialdemócratas. Es más apropiado llamarla izquierda del capitalismo, concepto apegado a sus prácticas y claudicaciones estratégicas de lucha anticapitalista. Por este motivo, démosle la bienvenida, poniendo al descubierto sus espurios intereses que consisten en mantener inalteradas las estructuras de explotación inherentes al modo de producción capitalista”. La izquierda del capital está obsesionada por la financiarización de la economía, la privatización de la tierra y del suelo, la segregación de la ciudad, la perpetuidad de ciudades de bienestar y guetos de exclusión y miseria social. La pretensión de querer asociar este transformismo y transfuguismo con la idea de una nueva izquierda es un remedo de lo que ya históricamente hizo aguas en la vieja Europa y ha terminado en un rotundo fracaso. La “nueva izquierda” es la vieja estrategia de reconciliarse con el gran capital, como hizo Lula en Brasil, y en modo alguno compromete la idea de justicia, igualdad y democracia que propugna la izquierda antisistema y anticapitalista en el mundo.

La política del amor contra el capital
El amor es un poderoso afecto de los seres humanos, asociado a la potencia, a la alegría y la emancipación si despliega su fuerza contra el odio a la democracia, al cual recurren los grupos gobernantes, si lucha contra la explotación y la precarización de la vida y del trabajo, si enfrenta el capital -ese monstruo que destruye toda posibilidad de amor-. El amor del capital es alienación, consumismo y sumisión. La política del amor contra el capital se orienta a la generación

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de la mayor fuerza creadora de las comunidades, a la autoafirmación de la subjetividad colectiva, a la potencia de la “parte sin-parte”, a los de abajo, a los sin voz, a los desterrados, no como política de compasión, porque es la forma más vil de amar, sino como solidaridad, como multitud de creación de lo común. El amor, a riesgo de parecer ridículos, decía el Che, es una fuerza revolucionaria; representa un modo constitutivo del ser, una forma de la condición ontológica, vivencial y vital de la existencia humana. En este sentido, todo acto de amor es una lucha, una ruptura de lo existente, una expresión de una nueva realidad. Una política del amor puede ser entendida -sólo así- como producción de comunidad, de lo común, de la alegría de ser. La clave radica en la capacidad de producir subjetividad. Amor no es reconciliación, ni simulación, ni sumisión, sino es una lucha titánica, cósmica -dice Zizek- de seres enfrentados en el espacio sideral para producir un sentido, una forma de ser. Tal vez la “política del amor” del alcalde electo, Gustavo Petro, siguiendo los postulados del centro izquierda, solo inaugurará un nuevo capítulo del “pacto de sangre” entre la izquierda del capital y el establecimiento. La ciudad capital tendrá un nuevo gobernante del Palacio de Liévano, un político del amor del capital, y no un creador de la potencia colectiva, de la autoorganización ciudadana, social y popular. Al decir de Negri y Hardt: “En tanto que motor de asociación, el amor es la potencia del común en un doble sentido: tanto la potencia que el común ejerce como la potencia de constituir el común”.
Campaña contra la violencia verbal Tomado de: http://www. creativeadawards.com/verbal-abuse/

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Capitalismo extenso y profundo
l gobierno de Santos ha puesto en evidencia los alcances de la estrategia capitalista en el momento actual: Se encuentra en curso la continuación y culminación de un nuevo ciclo histórico de reorganización territorial de la acumulación, emprendido hace más de dos décadas y caracterizado en lo esencial por el ejercicio de la violencia estatal y paramilitar contra el mundo del trabajo. La impronta de tal reorganización ha sido la acumulación por despojo, la cual se ha servido de todo el andamiaje teórico, ideológico y político dispuesto por el neoliberalismo con el fin de garantizar un proyecto relativamente estable de dominación de clase, inserto en las dinámicas de la acumulación transnacional y sustentado en la (pretensión de) desestructuración violenta y permanente de las clases subalternas. La reorganización del territorio ha sido (y continúa siendo) una gran empresa capitalista de conquista y colonización, de extensión y profundización de la relación social capitalista, de mercantilización extrema y de depredación socioambiental. Dadas las diversas formas de resistencia y lucha social y popular, esta empresa ha

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Jairo Estrada Á lvarEz Profesor Departamento de Ciencia Política Universidad Nacional de Colombia

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“Las mujeres del perrenque”, agrupación que en el Magdalena hizo recuperaciones de tierra en los setenta. Tomado de: http://www.elespectador.com/impreso/paz/ articulo-311612-mujeres-del-perrenque (Fotografía: Jesús Abad Colorado)

sido al mismo tiempo una empresa de la militarización de la vida social y del ejercicio de la política, así como de una transformación sociocultural de implante de una especie de fascismo social, a través de operaciones propias de la guerra sicológica. También ha sido una empresa criminal y mafiosa, que no puede considerarse como una mera externalidad, sino que ha logrado entronizarse estructuralmente para fundirse en la recomposición del poder de clase y constituirse en estandarte de la dominación y la explotación capitalistas. Todo ello ha podido ser refrendado y validado electoralmente mediante el funcionamiento de un sistema político y de partidos que ha hecho de la llamada democracia gobernable la forma de reproducción del régimen político. El producto final resulta de una alquimia que combina mágicamente el ejercicio profundo y quirúrgico de la violencia con una “democracia estable”, en la que se hacen “buenos negocios”.

Santos y el restablecimiento del orden del derecho
El presente capitalista en nuestro país, representado en el gobierno de Santos, se caracteriza por la realización de cambios dentro de la misma continuidad, en la búsqueda de un proyecto político-económico que goce de una mejorada legitimidad y, sobre todo, que proyecte las posibilidades de la tasa de ganancia a nuevos niveles. Por ello, se manifiesta como un proyecto modernizante, de verdadero capitalismo, de capitalismo civilizado, de capitalismo extenso y profundo, de ruptura moderada (por lo pronto retórica) con las configuraciones criminales y mafiosas consolidadas en el gobierno de Uribe y, por ende, reorganizador del proyecto de dominación de clase y del

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bloque de poder que le sirve de soporte. En el centro de ese proyecto se encuentra el discurso y la retórica del restablecimiento del orden del derecho, que cedería a aquel basado en el imperio de la violencia. Se está en presencia de una repentina operación de lavado de fachada, de esa fachada ensangrentada por décadas de despojo y desplazamiento forzado -no concluidos, en todo caso-. En sentido estricto, se trata de la representación de la lógica militar, llevada a la escala social, en este caso, a la escala de la producción del territorio. A la tierra arrasada, al territorio alistado, le sigue la consolidación, y ésta debe operar como un orden del derecho. La particularidad de la experiencia colombiana, a diferencia de otras experiencias internacionales, y sobre todo de América Latina, consiste en que quienes hoy propugnan por ese nuevo orden han estado comprometidos hasta la médula con aquel (no concluido) de violencia y despojo y, hoy, en una magistral reivindicación de la razón cínica, aparecen como renovadores. Santos es quizá uno de las mejores exponentes de esa especie. Otro tanto sucede con el equipo de cualificados tecnócratas que lo secunda, curtidos en las mejores fuentes de un neoliberalismo heterodoxo, capaz a adaptar de manera recurrente –y sin desparpajo alguno- su retórica y sus políticas a las exigencias de la época; eso sí, sin perder el norte: la mercantilización como cemento de la sociedad. A éstos se suma una verdadera pléyade de intelectuales conversos y de productores de opinión que se han creído el cuento de ser artífices de una gran transformación, la del posconflicto. La ciencia social se pretende poner en forma abusiva (y mercenaria) al servicio de El Príncipe.

Los derechos de propiedad sobre la tierra en el centro de la agenda
En el centro del discurso y de la retórica del restablecimiento del derecho se encuentran los derechos de propiedad, especialmente de la propiedad sobre la tierra, y, habría que agregar, de la propiedad sobre el territorio. Ahí está en curso una operación de alta ingeniería: transitar de la expropiación basada en el ejercicio de la violencia, a la expropiación basada en el orden de las leyes. Ese tránsito se constituye en una

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necesidad de la modernización capitalista en Colombia. La tierra y el territorio ocupan en la actualidad un lugar de primer orden en las dinámicas de la acumulación capitalista. En su mercantilización extrema se encuentran nuevas posibilidades del proceso de valorización del capital; en su financiarización, las posibilidades de las rentas ofrecidas por los mercados de futuros y de derivados financieros. Con una ventaja difícil de superar por cualquier otro negocio especulativo: la existencia real y material del objeto de la especulación. Así se autonomice al extremo, el capital siempre requiere del lugar. La geografía es parte consustancial a su existencia. Por ello, sus últimos refugios están precisamente en el negocio de la tierra y el negocio inmobiliario. No es una casualidad que los flujos de inversión extranjera se hayan desplazado en esa dirección, aumentando espectacularmente durante la última década a más de 10.000 millones de dólares en promedio anual, y se erijan hoy en la punta de lanza de la conquista y la colonización destructiva de nuevos territorios. Conquistar y colonizar esos territorios significa, por una parte, ejercer el control sobre recursos naturales estratégicos con miras a garantizar abastecimientos presentes y futuros de materias primas y energía, así como el dominio sobre campos promisorios de la tecnociencia, basados, entre otros, en la biodiversidad y el conocimiento ancestral. Por otra parte, significa también abrir las nuevas posibilidades para su inserción en las dinámicas transnacionales de la acumulación, especialmente las extrapoladas por la financiarización. Esa presencia creciente de la inversión extranjera, unida a las nuevas inversiones de los transnacionalizados grupos económicos criollos, se ha constituido en el soporte de una profunda reorganización económica, que ha dado en caracterizarse como un modelo

Yolanda Izquierdo. Asesinada en enero de 2007. Reclamaba tierras de desplazados. Tomado de: http://www. colarte.com/graficas/pintores/ GonzalezBeatriz/GonBAArc391.jpg

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Se encuentra en curso la continuación y culminación de un nuevo ciclo histórico de reorganización territorial de la acumulación, emprendido hace más de dos décadas y caracterizado en lo esencial por el ejercicio de la violencia estatal y paramilitar contra el mundo del trabajo. La impronta de tal reorganización ha sido la acumulación por despojo, la cual se ha servido de todo el andamiaje teórico, ideológico y político dispuesto por el neoliberalismo con el fin de garantizar un proyecto relativamente estable de dominación de clase, inserto en las dinámicas de la acumulación transnacional y sustentado en la (pretensión de) desestructuración violenta y permanente de las clases subalternas.

de reprimarización financiarizada. Dada la naturaleza de esta economía, su implantación demanda una reorganización territorial basada en la conjunción de la expansión geográfica con la intensificación de la relación capitalista. La dinámica de la acumulación capitalista goza hoy de nuevas posibilidades de expansión en toda la geografía nacional, especialmente en la Orinoquia, la Amazonia y el Pacífico; al mismo tiempo se intensifica en el Caribe y la región andina, pero sobre todo en los centros urbanos. Los principales componentes de esta economía financiarizada de extracción y explotación de recursos naturales se encuentran, en primer lugar, en los recursos para la generación de energía, tales como el petróleo, el gas, el carbón y el agua. En segundo lugar, en los recursos minerales, metálicos y no metálicos, dentro de los que se destacan el oro y otros metales preciosos, el níquel, el coltán y otros minerales. En tercer lugar, en los recursos forestales. En cuarto lugar, en los recursos genéticos y de biodiversidad. Junto con estos recursos, se halla, en cuarto lugar, la producción de agrocombustibles, que también viene transformando el paisaje rural y agrario. La agricultura de las grandes plantaciones de palma aceitera, de maíz, de caña de azúcar, entre otros, se ha encauzado principalmente hacia la producción de etanol y biodiesel, afectando las condiciones de la producción de alimentos y deteriorando aún más la ya precaria soberanía alimentaria. Todos estos constituyen componentes inmersos en la acumulación especulativa de los mercados de valores.

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El sentido de la nueva geografía de la propiedad
Si el modelo reprimarizador se ha venido imponiendo especialmente durante la última década como un orden de violencia estatal y paramilitar, el propósito del gobierno de Santos consiste en darle a ese modelo un mayor sentido de legalidad, establecerlo como un orden de leyes. Y eso pasa, en el caso colombiano, por la definición jurídica de los derechos de propiedad. La reorganización del territorio presume una nueva geografía de la propiedad, ahora con sustento legal. Por ello, hoy se habla, entre otros, de restituir tierras a las víctimas, de titular tierras a campesinos tras décadas de demandarla, de reactivar las zonas de reserva campesina, de delimitar con claridad los territorios indígenas y de comunidades afrodescendientes, de formalizar como propiedad pública estatal los terrenos baldíos. Definir los derechos de propiedad sobre la tierra le da un sentido nuevo al proyecto de acumulación capitalista. Primero, por cuanto posibilita la activación del mercado de tierras, con todo lo que ello significa en las condiciones de un capitalismo trasnacional en el que la concentración y acaparamiento de tierras se encuentran dentro de la agenda estratégica política y económica de la acumulación. Segundo, por cuanto se posibilita el despliegue de todo tipo de modalidades contractuales, en las que las concesiones sobre territorios y el llamado derecho de superficie están llamados a ocupar un lugar central. Tercero, por cuanto se facilita la titularización de los derechos sobre la tierra y el territorio, desatando con ello la creación de nuevos mercados de valores, relativamente autónomos. Se trata de la financiarización plena de la tierra y del territorio. Cuarto, por cuanto genera las condiciones para la expropiación y el despojo, basados ahora en el ordenamiento, bien sea para darle sustento jurídico a la transmisión de derechos de propiedad, o para

Fotografía parte de la exposición muestra “Huellas de la guerra en mujeres del Caribe”.Tomado de: http://www.memoriahistorica-cnrr. org.co/ima_noticias/imagen.jpg

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justificar la “democratización” del rentismo sobre la tierra. Así como el capitalismo produjo la magia de la acumulación basada en el ahorro pensional de los trabajadores, convirtiéndolos en capitalistas sin propiedad, ahora se a apresta a gestar un nuevo rentismo, el de los expropiados a quienes se le restituye la propiedad, para tomársela en arriendo. A todo ello se le podría llamar la solución financiarizada de la cuestión agraria. La perspectiva de análisis desde la economía política aquí propuesta seguramente nos permite comprender mejor los alcances de la aprobada ley de víctimas y de restitución de tierras. Y sobre todo, valorar las pretensiones de un proyecto de ley aún no presentado, pero largamente preparado, que con seguridad dará mucho de qué hablar en 2012: el proyecto de ley general agraria y de desarrollo rural. Con esa ley, el gobierno se Santos se apresta a ordenar el territorio en disputa. Su proyecto de capitalismo es sin duda extenso y profundo. Treinta y ocho millones de hectáreas en exploración petrolera; cerca de 11 millones de hectáreas dedicados a la exploración y explotación mineras; pretensiones de hacer llegar la explotación forestal a 12 millones de hectáreas; 39.2 millones de hectáreas destinadas a la ganadería, cuando se requeriría un máximo de 21.1 millones; 3.6 millones de hectáreas de producción agrícola, cuando se tiene un área cultivable de 21.5 millones de hectáreas, todo ello concentrado en una superficie total de cerca de 114 millones de hectáreas. Si se considera que la producción del territorio es esencialmente un proceso de producción social, en este ordenamiento territorial en curso se condensan (y condensarán) las principales contradicciones y conflictos de clase, sociales y ambientales que marcan (y marcarán) la tendencia histórica de la acumulación en la fase capitalista actual. Desde luego también las resistencias y las alternativas socioterritoriales, el movimiento real contra el capital.

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Fotografía portada Informe de la masacre en Bahía Portete. Tomado de: http://www.editorialtaurus.com/uploads/imagenes/ libro/portada/201103/portada-masacre-bahi-portete.jpg

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La financiarización de la educación superior
a) El “cuello de botella” del financiamiento de la Educación Superior según el Banco Mundial
daniEl l ibrEros CaiCEdo Profesor Departamento de Ciencia política Universidad Nacional de Colombia l proyecto de reforma de la ley 30 derrotado por el extraordinario movimiento de protesta estudiantil que presenciamos en las últimas semanas completaba un ciclo de definiciones institucionales mediante las cuales los recursos del servicio de la educación superior quedan controlados por los intermediarios financieros. Efectivamente, el artículo 152 del proyecto de ley transformaba el FODESEP, entidad de naturaleza jurídica mixta a la que se encuentran asociadas 125 universidades y sirve al financiamiento genérico de las Instituciones de educación superior1, que en la actualidad pertenece al
1 Este tipo de financiamiento fue definido por la ley 30 de 1992 como el que fluye hacia la oferta educativa. Por ello es genérico. Incluye posibilidades crediticias al “desarrollo científico, académico y administrativo; al fortalecimiento de su infraestructura física; a la renovación y adquisición de equipos y dotaciones y al desarrollo de programas de creatividad, bienestar universitario que las Instituciones deban llevar a cabo en beneficio de la comunidad académica…”. El monto de los activos de FODESEP reconocido oficialmente en sus balances al finalizar el 2010 llegaba a $22.907.781.

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Madres y hermanas de los jóvenes desaparecidos en Soacha, Kennedy y Álamos, que luego fueron reportados como “bajas en combate”. Tomado de: http://www. elespectador.com/files/images/91c18a151994e9667157567406cb07ef.jpg

área de la economía solidaria, en sociedad anónima 2. De esta manera, las operaciones crediticias de FODESEP quedaban incluidas en el mercado de capitales. Si FODESEP -desde la ley 30- ha garantizado el crédito a la oferta, el ICETEX lo ha hecho con la demanda. Esta institución viene siendo controlada por el Banco Mundial desde 2002, cuando le concedió un préstamo por US$200 millones asociado al programa ACCES (Acceso con calidad a la Educación Superior). El otorgamiento de ese crédito partía del convencimiento del equipo directivo del BM de que a causa de las restricciones fiscales, Colombia no podía aumentar la oferta educativa terciaria. El aumento de graduados en el bachillerato -ante la incapacidad de la universidad pública y los altos costos de la privada- ha creado un cuello de botella para el ingreso al sistema de educación superior, argumentaban. La incapacidad de las universidades públicas se encuentra asociado a las restricciones fiscales, añadían. “La relación de deuda/PIB era del 56,8 por ciento en el año 2006, y se requiere de una estricta disciplina fiscal para controlar la inflación y asegurar el crecimiento. El Gobierno colombiano ya se encuentra agobiado por un sistema público de pensiones costoso y el alto costo de la violencia, y está buscando implementar una recuperación de costos en el sistema universitario

2 La propuesta en el articulado de la reforma establecía en el artículo 152: “Transfórmese el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior, FODESEP, creado por la Ley 30 de 1992, en una sociedad de economía mixta de carácter nacional, constituida como sociedad anónima vinculada al Ministerio de Educación Nacional, con domicilio en Bogotá, cuyos objetivos serán actuar como instancia estructuradora de proyectos para la expansión y el mejoramiento de la calidad del servicio público de Educación Superior y como fondo de garantías para los créditos otorgados a Instituciones de Educación Superior estatales y privadas, (proyectos destinados a calidad)…”.
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público. No sería sostenible una inversión del gobierno para ampliar el sistema dadas las tendencias demográficas y fiscales actuales…”.3 Esta caracterización del Banco Mundial constituye una confesión explícita no tan solo del tipo de prioridades presupuestales que las elites internas y transnacionales han definido para el país, sino, igualmente, del carácter de Estado que se encuentra asociado a las mismas. Conforme al presupuesto que el Congreso aprobó para el próximo año, un monto superior al 40% del mismo cubrirá los pagos de endeudamiento al capital financiero y el gasto militar. Estamos en presencia de un Estado controlado por los grandes intermediarios financieros y volcado a la guerra interior, que al mismo tiempo, reduce cada vez más los derechos sociales y que, como si fuera poco, legisla para que esta situación se agrave en el futuro inmediato, tal y como quedó confirmado con el regresivo Acto Legislativo denominado Sostenibilidad Fiscal. Se trata, adicionalmente, de un Estado que en el tercer país más inequitativo del planeta, según el PNUD, desarrolla una política fiscal regresiva con grandes exenciones y una evasión tolerada para los grandes inversionistas.4

3 “The Government cannot afford to increase tertiary education supply on its own”, Banco Mundial, 2008, citado por Víctor Manuel Gómez y Jorge Celis Giraldo, en la· Revista de Estudios Sociales” No. 33 de la Universidad de los Andes, Agosto del 2009. 4 El propio Departamento Nacional de Planeación reconoció hace dos años que el monto total de las exenciones a la renta sumó $9 billones. Ricardo Ortega, actual Gerente de la DIAN, a principios de octubre en el debate parlamentario realizado a propósito de la reglamentación del Sistema de regalías, anotó a propósito del comportamiento de las empresas extractivas multinacionales, “Algunas empresas del sector minero energético efectúan transacciones con entidades en paraísos fiscales, el 100% de las ventas lo hacen a compañías vinculadas, no hay información disponible de los compradores”(…) “Algunas empresas del sector petrolero disfrazan de legales importaciones ilegales de equipos robados en Venezuela y Ecuador. Incluyen estos activos como fijos que usan para la deducción especial, sobornan a los empleados de la aduana… Inflan los costos de los servicios contratados… para disminuir la base gravable…”. En vista de la deducción de activos fijos productivos las empresas petroleras, mineras y de concesiones de infraestructura le han pasado factura al país por $18,5 billones…”. “El Espectador”, octubre 8 del 2011. Se trata de un régimen tributario vergonzoso. Afortunadamente el movimiento estudiantil ha empezado a denunciarlo contrastándolo con el gasto fiscal en Educación Superior. _28
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b) El crédito ACCES y la modificación del ICETEX
Ubicado en esa perspectiva de análisis, el BM definió mediante el crédito ACCES una política financiera para la educación terciaria sesgada hacia las universidades privadas y hacia los estratos 1 y 2. El 80% de los préstamos, según el propio MEN, tomando datos de 2010, ha sido otorgado a estudiantes de esas instituciones de educación superior, de los cuales aproximadamente el 70% pertenece a esos estratos desfavorecidos5, a través de una cartera crediticia que ha aumentado de manera considerable.6 A pesar de ello, la matrícula en la universidad pública pasó del 35% en la década del noventa al 55% en la actualidad, lo cual se consiguió, preservando el ajuste fiscal, con exigencias de autofinanciamiento y con la aplicación de indicadores gerenciales empresariales. Esto ha tendido graves consecuencias para la IES públicas. Adicionalmente, el Banco Mundial exigió una transformación de la naturaleza jurídica del ICETEX para incorporarlo al sistema financiero. La ley 1002 del 2005 cumplió con ese objetivo, definiéndolo como “una entidad financiera de naturaleza especial” regido “por el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, decreto ley 663 de 1993 y el Decreto 278 del 2004…”. Esta misma ley creó un Fondo de Garantías para “cubrir riesgos, fijar comisiones y definir los márgenes de cobertura”. Bajo estas definiciones los dineros de la financiación a la demanda educativa ingresaron al mercado de capitales y a la entidad se le exigió una tercerización de actividades administrativas conforme a los criterios de la gerencia bancaria7.
5 Debe tenerse en cuenta que el ICETEX presta a una tasa de interés del 16% anual que es un monto excesivo para esos estratos que los obliga a pagar el endeudamiento durante muchos años. Esta es una de las causas del porqué la cartera de dudoso recaudo, según la propia directora del ICETEX, ya llega al 30%. Debe tenerse en cuenta que cuando se habla de créditos a la educación superior se incluyen los niveles técnicos y tecnológicos y en general instituciones de baja calidad, en las que estudia una capa importante de la población de estos estratos. A las familias de los estudiantes que no acceden al ICETEX les queda la banca privada con altas tasas de interés. En el país desapareció el crédito de fomento desde 1993 con la reglamentación de la ley orgánica de política monetaria (ley 32 de 1992). 6 El Icetex, durante el período 2002-2010 aumentó su cartera de préstamos en un 268%, pasando de $154.272 millones de pesos a $652.352 pesos. Datos de su propia página web. 7 Ese tipo de gestión ha sido ponderada por los propios directivos del BM como una estrategia complementaria de reducción de costos. Axel F.B. van Trotsenburg, director del Banco Mundial para Colombia y Méjico, anotó en 2008 al respecto: “Además de la exitosa focalización del programa, ICETEX, la institución colombiana de créditos educativos gubernamentales, mejoró
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La reforma de la ley 30 intentaba ampliar el mercado de capitales con créditos educativos elevando los ingresos del ICETEX a $4 billones en 2019. Incluía, adicionalmente, unos créditos focalizados a las familias más pobres, con soporte presupuestal y a título de subsidio a la tasa de interés, es decir, manteniendo el crecimiento de la inflación. Debe tenerse en cuenta que la focalización es un mecanismo institucional de la política social neoliberal antípoda del universalismo en los derechos, que en el propio diseño de ACCES el 30% del portafolio total de ICETEX estaba destinado a focalización y que la política de cero tasa de interés ha sido parte de una estrategia internacional de “bancarización” de pobres para, una vez incorporados en las redes crediticias de los intermediarios financieros, cambiarles las reglas de juego. Esto ya fue experimentado en Estados Unidos y en Chile, para citar ejemplos emblemáticos. De hecho, la existencia de la sostenibilidad fiscal era una señal clara de que asistiríamos en el país a ese tipo de situaciones.

c) La Reforma Institucional que acompaña a la financiarización educativa
Sin embargo, lo más significativo del crédito ACCES fue la reforma institucional que acompañó a las modificaciones crediticias. Esta incluyó la creación del Viceministerio de Educación Superior, el perfeccionamiento del Sistema Nacional de Información -SNIES- mediante el cual se homogenizan los indicadores para el diseño de las políticas internas de las universidades y para la gestión administrativa, indicadores que además de tomar los métodos empresariales, inciden en las decisiones del conjunto del funcionamiento de las IES8. Igualmente, incluyó el Observatorio Laboral, expresión de la “pertinencia educativa”, tantas veces ponderada en los discursos oficiales, entregándole a las universidades, los estudiantes y las
sustancialmente la gestión de los créditos estudiantiles. Por ejemplo, ICETEX redujo sus costos administrativos de 13.2 por ciento de su presupuesto en 2002 a 7.6 por ciento en 2006…”. “En Breve”, publicación del Banco Mundial - Internet, No. 100, enero de 2007. 8 Estos indicadores incluyen, “seguimiento de los estudiantes; tasas de graduación; tasas de deserción; utilización de espacios; programas de estudios; e información financiera clave…” Resaltado por Axel F.B. Van Trotsenburg, en op.cit, enero del 2007. La legislación concordante se encuentra en diversas normas educativas. _30
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empresas la información sobre cuáles carreras tienen mayor demanda en el mercado laboral9. La exigencia del BM de modificaciones institucionales contra crédito confirma que la financiarización obliga al autoritarismo estatal para poder adecuar el entorno institucional educativo a las nuevas formas de inversión privada. Si el crédito ACCES tuvo como contraprestación la reducción de la autonomía universitaria para lograr una pertinencia que posibilite que los egresados cumplan con los endeudamientos, debe añadirse que la legislación educativa implementada durante los últimos años ha profundizado ese autoritarismo estatal que cercena la autonomía en todos los terrenos de la actividad universitaria, incluyendo el curricular (estándares y competencias), con lo cual ha limitado, igualmente, en gran medida, la libertad de cátedra. Estamos en presencia de la tiranía homogenizante del mercado que determina el carácter de universidad diseñado por el neoliberalismo10. La Reforma de la ley 30 fortalecía aún más ese autoritarismo hasta el punto que en su primera versión liquidaba los Consejos Académicos en las universidades estatales. Ello, por cuanto esta reforma intentaba establecer una nueva fase institucional de la mercantilización educativa y pretendía la adecuación normativa a la transnacionalización del negocio educativo por la vía de los tratados de libre comercio, lo cual exige estándares normativos internacionales11. De hecho la creación de instituciones privadas con ánimo de lucro, definidas en la reforma como “mixtas”, fue incluida como parte del cumplimiento de las exigencias internacionales. Estas instituciones mixtas eran complementarias al formato de la financiarización, ya que el proyecto las había definido como sociedades anónimas.

9 Esta información se encuentra disponible al público en http://www.graduadoscolombia. edu.co. 10 Víctor Manuel Moncayo ha resaltado este aspecto en varios de sus artículos sobre el tema. 11 Fue esta una de las razones del porqué los rectores de las universidades privadas de elite se opusieron a la reforma. Ellos han exigido, públicamente, participar en las definiciones de las reglas de juego de la transnacionalización del servicio educativo que se anuncia con la aprobación del TLC con Estados Unidos.
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La financiarización de la educación incluye, adicionalmente, a las entidades estatales encargadas de la investigación. Efectivamente, la ley 1286 de 2009, que estableció el actual sistema de investigación, creó un fondo patrimonial autónomo para apalancar la investigación en ciencia y tecnología, denominado el Fondo Francisco José de Caldas. En este fondo participa el capital privado y se administra mediante una fiducia cuya comisión se paga conforme a los rendimientos financieros. Obviamente que a este esquema financiero corresponde una investigación achatada y reducida, igualmente, a la pertinencia del mercado. Por último debe añadirse, en este tema de la financiarización educativa a otra entidad de crédito a la oferta educativa que la reforma de la ley 30, en su artículo 154, ratificaba como banco de segundo piso, FINDETER. Esta entidad, conformada a la manera de sociedad por acciones con participación mayoritaria del Estado, avala préstamos a través de la banca comercial en todos los niveles del sistema educativo para mejoramiento de infraestructura física y tecnológica y para “optimización de calidad y ampliación de cobertura”. Sin embargo, en la reforma se le asignaban funciones de crédito a la demanda asociadas al ICETEX12, intentando profundizar la política regresiva de seguir compensando las restricciones fiscales que impiden la ampliación adecuada de las universidades públicas con el endeudamiento de las familias. La misma que de manera explícita reconoció la tecnocracia del BM, hace algunos años, cuando exigió la reestructuración del ICETEX.

12 “FINDETER establecerá líneas de crédito especiales para el Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en el Exterior, ICETEX, con destino a financiar programas de crédito educativo teniendo en cuenta los lineamientos establecidos en la Ley 1002 de 2005…”. _32
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La organización Mujeres de Negro realizó en Madrid una concentración silenciosa para denunciar el feminicidio que se produce en la ciudad colombiana de Buenaventura . Tomado de: http://www.elespectador. com/noticias/nacional/articulo313360-mujeres-de-negro-denuncianfeminicidio-buenaventura

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El desarrollo legislativo del gobierno de Juan Manuel Santos
n estos quince meses del gobierno de Juan Manuel Santos hemos asistido a una profunda redefinición en el andamiaje jurídico e institucional en Colombia. En efecto, las cinco reformas constitucionales, aunadas a las que se encuentran en curso, y las múltiples leyes que se han producido en materia rural, económica, política y de la administración del Estado dan cuenta de dicha redefinición. La prolífica producción normativa que ha caracterizado a esta administración debe leerse teniendo en cuenta por lo menos dos dimensiones. Por una parte, una estrategia de reestructuración y relegitimación de un régimen político fragmentado y polarizado bajo el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) y, por la otra, una estrategia de reprimarización económica, que busca posicionar al país en la división territorial del trabajo como clúster minero energético (especialmente carbón, oro y petróleo) y agroindustrial (palma, caucho y plantaciones forestales). Podríamos decir, entonces, que estas dimensiones se constituyen en ejes estructurales que definen el horizonte

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Carolina Jiménez m.
Profesora del Departamento de Ciencia Política Universidad Nacional de Colombia

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Casa de una lavandera de ropa (2009). Simon Hosie. Autor de la carta que inspiró a Beatriz Gonzalez a continuar su obra sobre Yolanda Izquierdo.

de sentido del actual gobierno y que, en consecuencia, explican el desarrollo de la agenda legislativa. Teniendo como marco de referencia estos presupuestos, este artículo busca mostrar un balance general de las principales leyes y reformas constitucionales que se han dado durante el último año y problematizarlas de cara a los desafíos que éstas le plantean a la superación de los conflictos territoriales que se viven en diversas regiones del país.

Reestructuración institucional y reforma de la justicia
Dos de las reformas más importantes que se han dado bajo este gobierno, las cuales están asociadas con el desarrollo institucional y, en consecuencia, con uno de los soportes transversales de la política de prosperidad democrática, como es el del buen gobierno, son la reforma del Estado y de la administración de justicia. La ley 1444 sobre la Escisión de Ministerios desvela una importante reestructuración institucional del Estado a nivel nacional. A través de esta, el país vuelve a tener 16 carteras ministeriales y asiste a la creación de unos nuevos sectores administrativos para la regulación de los asuntos del accionar del Estado. El Ministerio del Interior y de Justicia se divide y queda como Ministerio del Interior, creándose el de Justicia y del Derecho. El de la Protección Social se divide y queda como Ministerio de Trabajo, al tiempo que aparece nuevamente el de Salud.

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Régimen político y discurso

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También se divide el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, el cual queda como Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y se crea el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. Estos dos ministerios son fundamentales para impulsar el objetivo central del PND, cual es el de la convergencia regional. En efecto, estas instituciones concentraran sus esfuerzos en la definición de una nueva espacialidad urbana-rural que se ajuste a la nueva geografía de la acumulación capitalista que se requiere en el escenario contemporáneo. Entre los puntos más importantes se destacan la transformación de los centros urbanos de las ciudades capitales y el despliegue de una estrategia reprimarizadora con unos márgenes mínimos de sostenibilidad ambiental. Otro de los reajustes ministeriales significativos es el que se da con el Ministerio de Minas y Energía, al cual se le quitan funciones operativas y se le asigna como única y exclusiva responsabilidad la formulación y reglamentación de políticas de minería, al tiempo que se crea la Agencia Nacional Minera, encargada de los procesos de contratación y titulación, del seguimiento, el control y la seguridad minera y de los temas relativos a promoción y fomento. Esta adecuación institucional es fundamental para dar sostenibilidad a la locomotora minera de Juan Manuel Santos, que hoy es responsable de buena parte de los conflictos socioterritoriales que se viven en el país por las afectaciones que de estos se desprenden en términos ambientales, culturales, de seguridad y soberanía alimentaria; los casos de explotación de oro a cielo abierto en Santurbán, la Colosa y Marmato y de extracción de carbón en el Catatumbo, César y la Guajira, entre otros, son representativos de esta cuestión1. La propuesta de reforma de la administración de justicia también juega un papel importante en el objetivo gubernamental de fortalecer las instituciones para aumentar la eficiencia del Estado. Entre los elementos más problemáticos de esta propuesta destacamos dos: 1. La solicitud de una ley estatutaria que regule las competencias y especialidades

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Para un trabajo detallado sobre conflictos sociales territoriales en Colombia desde las percepciones de los sectores sociales populares se recomienda consultar el trabajo del Observatorio Nacional de Paz: www.observapaz.org

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en materia de tutela entre jueces y tribunales, ya que esta llevaría a limitar la tutela contra providencias judiciales, y 2. la posibilidad de que particulares administren funciones propias del aparato de justicia. En este apartado de reforma institucional también podríamos ubicar la ley estatutaria 1475 sobre reforma política. Esta ley recoge todos los elementos asociados con la regulación de los estatutos y accionar de los partidos y movimientos políticos, así como los temas referentes al proceso electoral (financiaciones, participación, sanciones, consultas). Frente a esta ley es necesario señalar que ésta, pese a que podría avanzar en alguna medida en aumentar los niveles de vigilancia dentro de los partidos para evitar la infiltración de actores armados y dineros ilícitos en las campañas, no necesariamente logra resolver de manera estructural dicho problema. El fenómeno recurrente de la parapolítica en varias regiones del país en el pasado proceso electoral así lo evidencia. Paradójicamente, sería posible decir que este articulado se podría constituir en una ventana para avanzar en la muerte política de partidos de la oposición contra los que el régimen regularmente tiende a formular imputaciones de vínculos con grupos insurgentes.

Desarrollo rural y legalización de los derechos de propiedad
La ley 1448 conocida como la ley de víctimas del conflicto armado interno en Colombia y de restitución de tierras y el borrador del proyecto de ley de desarrollo rural, se constituyen en herramientas jurídicas sobre las que se pretende apoyar la actual administración para impulsar su estrategia de una nueva ruralidad minera y agroindustrial. En efecto, estas dos iniciativas abren el escenario para avanzar en políticas de ordenamiento productivo del territorio rural que subordinan proyectos agrícolas campesinos e indígenas sustentados en el minifundio a estrategias agroindustriales de corte latifundista y ampliamente tecnificadas. Frente a la ley de víctimas han sido múltiples y de diversos órdenes las posturas que han emergido. Para una fracción no despreciable de los sectores económicos dominantes del país, esta propuesta impulsa un importante proceso de modernización del campo colombiano y se constituye, en consecuencia, en un paso necesario para alcanzar un
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verdadero desarrollo económico y social en Colombia. Para un sector ortodoxo de la elite económica, este tipo de propuestas significan reveses en las políticas del Estado, pues no solo conducen a que éste asuma responsabilidades que no le corresponden, sino que ponen en peligro la estabilidad macroeconómica de la nación2. Para algunos sectores de la sociedad civil, esta ley representa una buena iniciativa para abrir el escenario de la discusión nacional sobre todos los temas que acompañan la construcción de la paz, pero sobre todo para reconocer a millones de colombianas y colombianos que viven en una situación dramática desde hace varios años, producto de la desgarradora guerra que se tiene lugar en el país, mientras que otro sector no despreciable –en el cual nos inscribimos– ha criticado fuertemente la iniciativa al considerarla insuficiente para alcanzar la verdad, la justicia y la reparación. En efecto, esta ley termina limitándose a aclarar los derechos de propiedad rural, elemento estratégico para el sostenimiento del modelo desarrollo primario exportador hacia el que hoy se orienta la economía del país. La ley no permite avanzar en escenarios reales de reparación, al no garantizar a las víctimas, entre otras cosas, el acceso a bienes muebles, como semovientes y enseres, por ejemplo; al excluir de la reparación a los tenedores “porque no ejercían derechos o expectativas de derechos susceptibles de ser restituidos”; al no reconocer como víctimas del conflicto a los dirigentes de la oposición asesinados al margen de los combates, crímenes que están tendiendo a catalogarse como delitos comunes, y al no dar medidas de protección que garanticen condiciones de seguridad y respeto por la vida de las personas que retornen a sus tierras.

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Al respecto han sido notorias las declaraciones de rechazo realizadas por el ex ministro de gobierno de Uribe, Fernando Londoño. Se puede consultar: ¿Cuál será peor? Por: Fernando Londoño. El Tiempo, 21 de octubre, http://www. eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8163720

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Sostenibilidad fiscal y regalías
Acorde con el ideario neoliberal que enarbola el gobierno de Juan Manuel Santos se presentaron al Congreso de la República dos reformas al título XII de la Constitución política sobre el régimen económico y de la hacienda pública, que terminaron materializados en los actos legislativos 3 y 5 de 2011. A través de estas reformas constitucionales fue posible establecer el principio de sostenibilidad fiscal (modifica los artículos 334, 339, 346) y el Sistema General de Regalías (modifica los artículos 360 y 361). Estas dos reformas garantizan tanto el saneamiento de las finanzas públicas a costa del gasto social, como el pago de la deuda externa, dos componentes centrales para cumplir los compromisos adquiridos con los organismos financieros internacionales y el capital mundial. En efecto, bajo el reconocimiento de que la sostenibilidad fiscal es un derecho colectivo, se limita el ejercicio de derechos individuales fundamentales, como el derecho a la vida, en conexidad con los derechos a la salud y al trabajo, so pena de que puedan poner en riesgo las finanzas del Estado. De la misma manera, con la creación del Sistema General de Regalías se logra, por una parte, garantizar el pago de la deuda a través de los recursos que recibiría el fondo de ahorro y estabilización administrado por el Banco de la República, y se desprotegen las coberturas mínimas en salud, educación, mortalidad infantil, agua y alcantarillado, garantizadas por el régimen anterior.

Marco legal para la “paz” y políticas de control social
Finalmente, podemos mencionar la ley 1453 de seguridad ciudadana que reforma el código penal y que se constituye en un serio revés para los derechos a la protesta social al criminalizar, entre otras cosas, manifestaciones en la vía pública que puedan obstaculizar la infraestructura de transporte; en este sentido, protestas que impidan la normal movilización del transporte público urbano e intermunicipal pueden ser objeto de importantes penas3. Y, además, está la propuesta del senador Roy Barreras tendiente a establecer un marco jurídico para la paz a través de la creación del artículo 66 transitorio de la Constitución política de Colombia, que permitiría “dotar al gobierno
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Protestas que bloquean el transmilenio o las tradicionales tomas indígenas del Suroccidente de la Carretera Panamericana podrían ser objeto de un proceso legal.
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nacional de los instrumentos jurídicos necesarios” para la conducción de un eventual proceso de paz. Esta iniciativa ha sido ampliamente criticada por organizaciones de víctimas y las que trabajan en la construcción de la paz, en razón de que ella permitiría que miembros de la fuerza pública puedan acceder a penas alternativas establecidos en la justicia transicional, limitando su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad, y también por la posibilidad que abre para “diseñar instrumentos de justicia transicional de carácter judicial o no judicial”, lo cual implica que el ejecutivo asuma funciones de la administración de justicia, desvaneciendo uno de los principios democráticos como es el de la división tripartita de poderes.

Los desafíos del marco jurídico para la construcción de la paz
La agenda legislativa propuesta por Santos durante 2011 y apoyada ampliamente en el Congreso por las fuerzas que han confluido en lo que se ha denominado Unidad Nacional, plantea serios desafíos a las dinámicas de la conflictividad socioterritorial en el país y, en consecuencia, a la construcción de la paz. En efecto, aunque desde algunos sectores de lo que se conoce como la sociedad civil se ha tendido a ver con buenos ojos el paquete de normas sobre justicia transicional, éste no se constituye en un escenario de posibilidad real para salir del estado de guerra en que vive Colombia. De múltiples y de diversos órdenes son los argumentos que se puedan dar al respecto. Aquí solo queremos señalar que mientras se mantenga, por una parte, una estrategia económica responsable de la destrucción de los territorios y las solidaridades e identidades sobre ellos construidas y, por la otra, una estrategia política que persigue la legitimación del régimen fundada en prácticas de zanahoria –lógicas de cooptación de algunas organizaciones sociales populares– y garrote –criminalización de la protesta social a través de leyes como la de seguridad ciudadana–, es imposible avanzar en una verdadera y anhelada paz.

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Ondas de rancho grande. Grabado. Beatriz González. 2008. Obra inspirada en la muerte de Yolanda Izquierdo.

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Régimen político y discurso

La muerte de Alfonso Cano : ¿El fin del “requetefin” o la continuidad y cronificación de la guerra?
a prensa nacional aún sigue machacando las escenas en que los militares colombianos dan muerte al número uno de la guerrilla de las FARCEP. Una vez se dio la confirmación de su muerte, todo tipo de especuladores empezaron a lanzar conjeturas sobre la suerte que correría el grupo armado luego de la muerte de su máximo líder. Los analistas apuntan a tres escenarios posibles: el desmoronamiento paulatino de las estructuras mediante la deserción de cuadros medios y guerrilleros de base; la bandolerización del movimiento vía regionalización de los frentes armados y estructuras milicianas, y, finalmente, un debilitamiento estratégico causado por la pérdida del que sería una de las últimas cartas de dirección que lograba cohesionar el movimiento guerrillero. Una vez se ha disipado la niebla del combate y se han enfriado los ánimos triunfalistas de los militares, los analistas vuelven a cambiar su versión y entonces apuntan al reemplazo en la cadena de mando mediante el ascenso de un nuevo comandante al que, igual que con los anteriores,

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SantoS alonSo Beltrán Beltrán
Politólogo Administrador Público Ingeniero Industrial Magíster y candidato a Doctor en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales

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Acción de solidaridad con las víctimas de la comunidad de paz de San Jose de Apartadó a manos del ejército nacional, realizada por activistas de la red juvenil de Medellín. Tomado de: http://colombia.indymedia.org/news/2005/03/23361_comment.php

califican como más duro, más ortodoxo, más guerrerista, en fin, más malvado que el anterior. Por su parte, la población parece ya haber asimilado el triunfalismo guerrerista, y los balances del establecimiento vuelven a ser otra vez un poco más conservadores, aunque no por ello pesimistas: estamos, según ellos, nuevamente en el fin del fin. Ante este escenario es necesario un análisis menos apasionado, un análisis que no minimice el golpe propinado a la estructura guerrillera, pero que tampoco haga simple eco de los comentarios celebratorios del establecimiento o de los analistas y formadores de opinión.

Las FARC-EP: la dialéctica entre el partido y el ejército
Una de las primeras observaciones que se deben realizar es que la organización guerrillera de las FARC-EP no puede ser descrita simplemente como una máquina de guerra. Esta guerrilla surgida a mediados del siglo XX en Colombia, es fruto de la maduración de múltiples procesos de resistencia campesina que incluye tanto las experiencias de resistencia al gamonalismo desarrolladas antes de los años 50, pasando por la autodefensa campesina creada durante la Violencia y su conducción posterior por el propio partido comunista, hasta la dinámica de colonización campesina de mediados de los 80, causada por la diáspora campesina hacia los sembrados de coca. Pero además, las FARC-EP son también parte del proceso de radicalización de diversos actores sociales urbanos que toman la vía de las armas

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Conflicto y solución política

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En vez del encauzamiento del conflicto hacia su resolución, lo que tenemos es una continuación de la situación crítica de violencia que, con nuevas y más complejas manifestaciones, se enseñorea de las regiones en las que la presencia insurgente sigue siendo notoria y determinante.

ante el asedio y el lamentable exterminio de los proyectos políticos que decidieron desarrollar para participar en la vida política del país. Observar la guerrilla de este modo permite ver que, antes que un grupo armado y regido por estructuras militares, las FARC-EP son una organización política que se construye en la maduración de múltiples dinámicas de lucha social en el país. Pero, además, que como organización política es también una estructura armada que se rige por patrones de jerarquía, mando y obediencia militar, lo que le imprime un cariz de ejército, aunque no en la misma lógica de los cuerpos armados profesionales que componen los aparatos militares de los Estados. Al interior del movimiento insurgente conviven tanto la construcción y deliberación política propia de un partido como la disciplina y el espíritu de cuerpo de una institución castrense. Otros elementos complejizan la visión sobre esta guerrilla. En primer lugar, su relación con las economías ilícitas, especialmente con el narcotráfico. La guerrilla ha tomado la financiación del narcotráfico de una manera pragmática: en las zonas donde el grupo armado hace presencia cohonesta con los campesinos que siembran coca, y entre el movimiento guerrillero y la masa campesina se desarrolla un relación simbiótica en cuyo marco tanto el campesino -que no tiene ninguna opción económica distinta de vida- obtiene protección de la guerrilla para el cultivo y la comercialización, como ésta logra desarrollar sus finanzas y establecer contacto con masas poblacionales que pueden ser influenciadas políticamente. En segundo lugar, su acción dentro de una guerra irregular asimétrica y degradada la ha llevado a utilizar tácticas y acciones que son percibidas de manera muy crítica por la población en general y condenadas, a su vez, por la comunidad internacional como violatorias del DIH.

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Así mismo, en el marco de un proceso político tan complejo como el colombiano, se ha llegado a asegurar por analistas políticos de diversas tendencias ideológicas que la misma existencia del movimiento subversivo es una traba al desarrollo de una izquierda política amplia, incluyente y con opciones reales de poder. Haciendo suyo este extraño argumento, el establecimiento ha logrado ganarse la opinión de diversos sectores del espectro político para condenar la acción guerrillera. Finalmente, el ambiente internacional de condena a las acciones violentas para la toma del poder político, ligado a la guerra contra el terrorismo orquestada desde USA, ha creado una imagen negativa, casi insuperable del movimiento insurgente, y con ello ha eliminado las posibilidades de una participación creativa de la comunidad internacional en la solución pacifica del conflicto colombiano.

La guerra en Colombia: el fin del fin o la cronificación de la violencia
En la actualidad, el conflicto político, social y armado parece inclinarse, al menos en la parte militar, a favor del Estado. En los últimos diez años, el astronómico gasto militar que ha sido invertido en aumento de pie de fuerza, modernización tecnológica, inteligencia técnica y lobby internacional ha dado resultados que se perciben como verdaderos procesos de derrota del movimiento insurgente: el ejercito ha dado de baja a mandos claves en la estructura guerrillera, se han disuelto redes de apoyo logístico de los alzados en armas, se ha ganado la opinión nacional e internacional en apoyo de la estrategia de guerra y, en general, las fuerzas militares parecen llevar la iniciativa en la lucha contra la guerrilla. La seguidilla de golpes ha permitido al establecimiento asegurar, como la ha hecho repetidas veces, que el conflicto armado está a punto de resolverse por la imposición de los militares y el aniquilamiento del movimiento insurgente. Sin embargo el desarrollo de las acciones de guerra parece asegurar algo diferente. La muerte de altos dirigentes de la insurgencia ha sido suplida por la incorporación a su estamento de dirección, el secretariado, de nuevos cuadros con características similares a las de los que han caído en combate. Pero, además, la guerra en las regiones parece no ceder, en contravía del supuesto debilitamiento que causaría la muerte de los cuadros de dirección. En las regiones, el control de la insurgencia sigue siendo notorio y las áreas de donde habían sido expulsados muestran lentamente nueva presencia de los actores armados con nuevas maneras de relacionamiento entre ellos: guerrilla, mafias y estructuras delincuenciales armadas.
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En vez del encauzamiento del conflicto hacia su resolución, lo que tenemos es una continuación de la situación crítica de violencia que, con nuevas y más complejas manifestaciones, se enseñorea de las regiones en las que la presencia insurgente sigue siendo notoria y determinante.

En la guerra el enemigo construye al enemigo: la posible respuesta de las FARC-EP a su situación en el conflicto
Las FARC-EP han sufrido importantes bajas en la estructura de dirección, pero la propia fortaleza institucional que han desarrollado, tanto por su estructura leninista de dirección y mando como por su longevidad en el conflicto, les ha permitido sortear el problema de mandos y recomposición de la estructura. En lo militar, han tenido que ceder frente a la superioridad militar del Estado, pero han retornado a la estrategia que han utilizado durante buena parte de su existencia, la guerra de guerrillas. En lo financiero han logrado diversificar sus fuentes de ingreso combinando tanto rentas ilegales como participación en negocios legales. Ideológicamente, el núcleo duro de construcción doctrinaria se encuentra al parecer intacto, toda vez que las orientaciones políticas siguen emanando de los cuadros de dirección que han permanecido en la organización y que cuenta en algunos casos con más de veinte años en las filas del movimiento. Asimilar la nueva estrategia de neutralización de cuadros de dirección por parte del establecimiento implicará para la guerrilla revisar sus formas de comunicación y toma de decisiones, protocolos de seguridad y contrainteligencia, pero fundamentalmente aplanar mas la organización, de tal manera que se pueda dar una toma decisiones más rápida sin contar con la aprobación previa de las instancias más altas de la jerarquía. Con este fin, la regionalización de las estructuras ayudará a mejorar el desempeño en los teatros de operaciones, a acelerar los mecanismos y tácticas de combate y, sobre todo, a multiplicar los blancos que el establecimiento espera eliminar. Por supuesto, el peligro que esta estrategia encarna para la guerrilla es que una mayor descentralización lleve a la autonomía de facciones completas de la organización que puedan ser mas fácilmente permeadas por el enemigo conduciéndolas a la desmovilización. Pero donde seguramente se concentrará con mayor ahínco el trabajo de los insurgentes será en la construcción de
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bases poblacionales y en la recuperación de las golpeadas por el paramilitarismo, en enfrentar la debacle de la economía cocalera y la cronificación de la miseria en las regiones, la cual empuja a la población al bandidaje. El recubrimiento político del proyecto insurgente podrá tocar nuevamente el tema de los militares y policías en su poder, el cuestionamiento de los modelos y esquemas de desarrollo económico dirigidos desde EE.UU., así como su injerencia abusiva en la situación nacional y, por supuesto, la necesidad de una solución política del conflicto. Ante este panorama, la respuesta del establecimiento tal vez sea seguir con su fe ciega en la salida militar y la ruptura violenta de los vasos comunicantes de la insurgencia con los movimientos sociales. En ese contexto, la violación de los derechos humanos estará a la orden del día, y la oposición será siempre señalada y macartizada por el establecimiento y la gran prensa. Así la espiral de violencia seguirá ampliándose. No hay, pues, triunfo. El empate negativo entre las fuerzas continuará degradando el conflicto y -lo que tal vez sea lo más condenable- seguirá instruyendo a la sociedad para que tome como natural el asesinato de hombres y mujeres de las clases populares, que son las victimas reales de la confrontación.

La Ruta Pacífica de las Mujeres, movimiento feminista que trabaja por la tramitación negociada del conflicto armado en Colombia, por la visibilización de los efectos de la guerra en la vida de las mujeres. Tomado de: http://colombia. indymedia.org/news/2005/03/23361_ comment.php

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Significado y alcances del movimiento estudiantil colombiano
sistimos a un renacer del movimiento estudiantil en Colombia. Lo novedoso de este fenómeno social es su carácter general y su capacidad para extenderse rápidamente por todo el territorio nacional. El ascenso del movimiento estudiantil en los últimos meses no es un fenómeno que puede catalogarse simplemente como espontáneo. A este respecto es preciso ubicar elementos de análisis que permitan trascender las manifestaciones externas que se derivan de la coyuntura y plantear algunas tesis sobre las principales tendencias del desarrollo de esta asombrosa expresión de la lucha juvenil colombiana.

Giovanni Libreros
Secretario General Juventud Comunista Colombiana - JUCO

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Cómo interpretar el movimiento
Lenin en su emblemática obra ¿Qué hacer? señala dos clases diferentes de espontaneidad. La primera, apareció en Rusia durante las huelgas de los años 70 y 60, las cuales se extendieron hasta la primera mitad del siglo XIX. Su principal característica era la destrucción espontánea de las máquinas. Esta forma de lucha ya tenía sus antecedentes en el movimiento ludita en Inglaterra, cuyo nombre se había
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Vestidos colgados en las líneas de lavado fuera del Parlamento para representar visualmente el número de mujeres en las islas del Pacífico que sufren de violencia sexual y de género. Wellington, Nueva Zelanda. 2010 Tomado de: http://www.flickr.com/photos/16dayscampaign/5368288976/in/photostream

tomado de NedLudd, personaje del que se dice fue el primer hombre en romper un telar en señal de protesta. Estos movimientos eran desorganizados y sus acciones no trascendían los motines o las esporádicas revueltas. Lenin critica estas acciones porque no alcanzan a constituirse en una forma de lucha y, más bien, reflejan un estado de frustración, desesperación y venganza. No obstante, él veía también en estos motines primitivos un cierto despertar de la conciencia: “los obreros perdían la fe tradicional en la inmutabilidad del orden de cosas que los oprimía; empezaban… no diré que a comprender, pero sí a sentir la necesidad de oponer resistencia colectiva y rompían resueltamente con la sumisión servil a las autoridades”1. Pero ya en los años 90, Lenin visionó muchos más destellos de conciencia en el movimiento cuando éste presentaban reivindicaciones concretas (pliegos, petitorios), ampliaba sus discusiones sobre la conveniencia y el momento para presentar las reclamaciones, difundían las experiencias de lucha en otros lugares, etc. Lo importante es resaltar que Lenin abstraía de todas estas experiencias categorías de análisis para interpretar el desarrollo de los movimientos de masas. Una de las más importantes demostraba que el “elemento espontáneo” no es sino la forma embrionaria de lo consciente. Estas breves alusiones son importantes dados los debates actuales sobre el carácter del movimiento estudiantil. Por un lado -y principalmente por parte de los medios de la derecha, 1 LENIN V. I., ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento. Editorial Progreso. Moscú. Traducción al español, 1981, pág. 35. (El subrayado es propio).
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Luchas populares

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Este movimiento guarda similitudes con el movimiento estudiantil chileno. Las causas que lo generan son las mismas: el desmonte del derecho a la educación, de la mano con todos los recortes a la seguridad y el bienestar social, los despidos masivos y la reducción de la capacidad adquisitiva del salario. Es la crisis del modelo neoliberal lo que está en el fondo de estas intensas jornadas de protesta ciudadana. El programa de gobierno del presidente Santos apunta a una mayor profundización del modelo, con lo cual se agudizarán las contradicciones sociales en curso.

que no reconocen el papel de las organizaciones gremiales y políticas que gravitan en él- se le acusa de un cierto espontaneísmo. De otra parte, existen lecturas que maximizan el grado de politización del movimiento, elevándolo muy por encima de su estado real. En este caso se tiende a confundir estado de ánimo con nivel de conciencia.

El debate sobre la caracterización
No obstante estas tendencias, lo importante es reconocer lo que hay de nuevo en este movimiento estudiantil. Lo que lo hace diferente a las anteriores experiencias de lucha, especialmente de los últimos años, es su masividad, amplitud y diversidad. No quiere decir esto que antes no se haya dado. Pero la intensidad y extensión que alcanzó en los meses de octubre a noviembre no tienen precedentes en la historia inmediata. ¿Por qué? Porque si miramos bien el proceso de neoliberalización en nuestro país, el modelo de privatización del derecho a la educación se profundizó a comienzos de la década del 90, lo cual quiere decir que la generación que nació y creció en este periodo hoy tiene en promedio 20 años. La gran mayoría de estos jóvenes han tenido que recurrir al endeudamiento financiero para poder acceder a un programa de educación superior. Análogamente, sus padres han visto disminuidos sus derechos laborales y quizás buena parte de ellos perdieron sus empleos. ¿Cuántos de ellos viven hoy de la economía informal o subsisten con empleos precarios? Por eso no asombra la gran participación de estudiantes de las universidades privadas, incluyendo aquellas que se consideran de élite, y también de los aprendices del SENA, que no encentran opciones reales para la profesionalización, así como el creciente número de estudiantes de secundaria que presionan el ingreso a la educación superior en las instituciones públicas, gran parte de ellas al borde de la quiebra. Como puede verse este movimiento articula vastas

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capas sociales muchas de ellas intermedias entre pequeños y medianos propietarios, trabajadores profesionales y sectores populares urbanos. No es para menos, la creciente acumulación de deuda en las familias puede tener como resultado el estallido de una especie de burbuja educativa. Por esta esta razón, este movimiento guarda similitudes con el movimiento estudiantil chileno. Las causas que lo generan son las mismas: el desmonte del derecho a la educación, de la mano con todos los recortes a la seguridad y el bienestar social, los despidos masivos y la reducción de la capacidad adquisitiva del salario. Es la crisis del modelo neoliberal lo que está en el fondo de estas intensas jornadas de protesta ciudadana. El programa de gobierno del presidente Santos apunta a una mayor profundización del modelo, con lo cual se agudizarán las contradicciones sociales en curso.

La perspectiva del movimiento
Algunos analistas de la derecha sostienen la idea de que este movimiento es efímero y de corta duración dados los nimios niveles de organización y la dispersión, y cuestionan el método de elección de sus representantes. Sin embargo, más allá de la escasa agremiación del estudiantado colombiano, lo cierto es que las causas del levantamiento están lejos de desaparecer. Es evidente el éxito del Paro Universitario, puesto que obligó al gobierno no sólo a retirar el proyecto de reforma del Congreso, sino, además, a revisar sus contenidos, como también a aceptar públicamente la posibilidad de una interlocución con el movimiento estudiantil. Ahora bien, la pregunta es ¿cuáles son los pasos siguientes de la movilización? En primer lugar, es preciso reagrupar las fuerzas después del desgaste académico y organizativo del Paro. Esta tarea debe desarrollarse en cada universidad a través de la convocatoria de espacios de deliberación, ya sea en foros o asambleas. No se puede olvidar que la decisión fue la suspensión temporal y no el levantamiento definitivo del Paro. En segundo lugar, es fundamental zanjar constructivamente las divergencias en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE). Para ello, las organizaciones nacionales tienen el reto de saber recoger positivamente las distintas opiniones que se han diferenciado de las decisiones mayoritarias. Es preciso recomponer las relaciones con los llamados “sectores independientes” delegando niveles de responsabilidad nacional del proceso y permitiendo la elección de las vocerías nacionales a través de dinámicas asamblearias y reuniones regionales con delegados por universidad.
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En tercer lugar, es urgente definir la metodología de discusión con el gobierno nacional, pero con un criterio amplio de participación de la comunidad universitaria y los sectores sociales involucrados, sin dejarse presionar por los afanes de la agenda legislativa. Sobre todo, no caer en la trampa de dejarse arrastrar a una negociación con el poder ejecutivo a puerta cerrada y por las alturas. Este punto amerita una reflexión por separado. Más allá de definir una metodología de interlocución con el gobierno (cosa que hay que hacer), lo esencial es definir una iniciativa de construcción, democrática y participativa, de un proyecto alternativo de educación superior que esté respaldado por acciones de movilización que puedan sostenerse en el tiempo. La politización del movimiento se logra en la medida en que las personas que se van incorporando a él hacen su propia experiencia en el proceso de luchas. Sólo en la medida en que van comprendiendo la profundidad de estas batallas y su relación con otras luchas que van en la vía de proponer cambios en el régimen político y social contemporáneo, se podrá dar un salto de calidad que abra el camino a la conquista de un modelo educativo que garantice gratuidad, universalidad, calidad, autonomía y democracia. Sólo así se podrá reconstruir la relación entre universidad y sociedad, sólo a través de esta mediación será posible lograr el cumplimiento de la función social de la educación. El impulso de las constituyentes universitarias puede ser un medio efectivo para comenzar el proceso de reforma democrática de la educación superior. Los estatutos generales, académicos y los reglamentos de las instituciones públicas han sido modelados de acuerdo a parámetros que violan la autonomía universitaria y que imponen los derroteros para la mercantilización de la educación. Se debe pasar de la resistencia a la alternativa, conquistando espacios decisorios de la comunidad universitaria que logren reestructurar en un sentido opuesto las caducas normas administrativas y académicas. En lo concreto, se debe trabajar por reversar los contratos de outsourcing que entregan a corporaciones privadas funciones importantes de las

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instituciones públicas y combatir la corrupción interna que se deriva de su captura administrativa por parte del gamonalismo y el clientelismo regional. Conquistar espacios para la libertad de cátedra, exigir el nombramiento de profesores de planta, exigir relaciones horizontales entre docentes y discentes en la práctica pedagógica, oponerse a la mediocridad, abrazar el compromiso con las causas de la justicia social y criticar los valores que se imponen desde las doctrinas dominantes del pensamiento, constituyen tan sólo una pequeña parte del programa alternativo de la educación en Colombia. Para avanzar hacia estos objetivos no es necesario esperar que los cambios vengan desde arriba por voluntad de los líderes políticos. Lo más seguro es que estos no lleguen con el actual gobierno. Pero los cambios que están operando en el mundo indican que las aspiraciones del movimiento pueden ser más altas. ¿Por qué conformarse con menos cuando la humanidad en la época actual se está proponiendo transformaciones más profundas? La emergencia de este movimiento estudiantil coincide con el inicio de una etapa de ascenso de la lucha de masas en Colombia. Se han vuelto común los estallidos sociales en las cabeceras urbanas y los bloqueos en las principales carreteras del país. Recientemente se observa una reactivación de las luchas obreras en los campos petroleros, que vinculan a la protesta poblaciones enteras en los Llanos Orientales, el Magdalena Medio y la Costa Caribe. Y qué decir de las comunidades que están desarrollando procesos de resistencia a los proyectos de explotación forestal y minera en las regiones de los santanderes y del eje cafetero. Hasta hace poco, las refriegas sociales se mantenían en planos urbanos pero periféricos. Ahora el movimiento estudiantil está movilizando masas de sectores de extracción social diversa de las grandes ciudades, que hasta hace poco permanecían apáticas. La confluencia de los acumulados de unidad y movilización pueden encontrar las conexiones que les hacía falta a través de la irrupción de estas nuevos fuerzas de la protesta. Los cambios en el estado de ánimo del pueblo pueden darle el impulso que le faltaba a la iniciativa del Paro Cívico Nacional. Pero esta acción no sobrevendrá por desarrollo espontáneo. El elemento de la organización política es decisivo en la síntesis entre conciencia y necesidad de las masas. El movimiento estudiantil puede ser el catalizador de este proceso si las distintas fuerzas organizativas que los componen logran afianzar la unidad que pueda desembocar en un amplio frente de lucha popular que marque el inicio del fin de este prolongado invierno.

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Apuntes sobre las oportunidades y los retos de un estudiantado como actor político

Desafíos: Hacia un movimiento estudiantil para la transformación y la propuesta
os estudiantes de Colombia hemos hecho historia. La venimos haciendo desde hace décadas: a veces bajo estelas silenciosas, a veces con torrentes elocuentes. La memoria del movimiento estudiantil está cargada de ganas de reivindicar la vida, de revolcar el orden. Persistir en la idea de hacer una juventud crítica, rebelde, creadora, transformadora, profundamente indignada y activa, es la máxima para no dejar morir la esencia de los jóvenes: “Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”, decía con fervor Salvador Allende. Para entender lo que ha forjado el movimiento estudiantil hay que partir de las palabras legendarias de José Martí: “Todo está dicho ya, pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas”. El movimiento estudiantil que ha visto Colombia en este último tiempo es un movimiento sincero que le habla al país como piensa, que actúa como siente. Es el mismo movimiento estudiantil heredero de la rabia, del genocidio... el mismo inscrito en las memorias de una historia, por muchos olvidada, de asesinatos impunes, de represión legitimada, de indiferencia cómplice. De una nación que ha

Jairo andrés rivera H.
Estudiante de Ciencia Política Representante Estudiantil ante el CSU Universidad Nacional Secretario General de la Federación de Estudiantes Universitarios -FEU Colombia-

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Manifestación de mujeres mapuche en Chile. Tomado de: http://www.flickr.com/photos/claudio-gonzalez/4771139610/

gestado a partir del accionar de sus élites y gobiernos nuestra realidad incrustada: Colombia es un país que no hace a sus hijos dignos de vivir. El movimiento estudiantil no nació este año, su expresión reciente es una semilla decantada de la experiencia, los aciertos y errores de muchos tiempos: el tiempo de la desidia, el tiempo del entusiasmo, el tiempo de la indignación, el tiempo del miedo, el tiempo del horror, los tiempos comunes de nuestro movimiento social. Estas salvedades son importantes porque de alguna manera es necesario hacer dos reflexiones que nos permitan entender nuestra propia lucha, y prever los obstáculos que implica. La primera reflexión tiene que ver con los retos internos del movimiento estudiantil, es decir, con entendernos a nosotros mismos para construirnos como sujeto colectivo. La segunda reflexión tiene que ver con nuestros retos políticos, esto es, los rumbos a seguir para trastornar la historia.

Nuestro principal reto es la UNIDAD: Construir la participación y organizar el entusiasmo
El movimiento estudiantil no es homogéneo, por el contrario, está edificado a partir de una inmensa heterogeneidad que permite potenciar su accionar y cubrir las perspectivas más diversas sobre un mundo nuevo. Pese a que el ojo inquisidor siempre ha querido mostrar a los estudiantes como fruto de un mismo árbol envenenado, la verdad es que somos hijos de una inmensa pluralidad llena de vida, a la cual
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“El movimiento estudiantil no es como el torrente inatajable de los ríos, sino como los potentes flujos y reflujos del mar”.

tenemos derecho pese a que se nos quiera coartar. Defendemos la posibilidad de ser y pensar distinto, de pertenecer a las más diversas ideologías y reivindicarlas en el frío de la teoría y en el calor de la práctica. Esta diversidad, y el hecho de que el mundo nunca nos ha quedado pequeño, pese a que nunca nos atrevemos ni a reducirlo ni a frivolizarlo, nos permite combatir los dogmas hegemónicos que se imponen como si de un designio divino se tratara. En Colombia nos hemos atrevido a combatir los dos más importantes: el dogma del mercado, que cubre las violencias invisibles, y el dogma del militarismo, que encubre un sistema político amasado con sangre. Todos esos antecedentes y esa heterogeneidad se han sumado y decantado en nuestras propias discusiones internas. La aceleración de las políticas privatizadoras generó también un ascenso de la movilización estudiantil, y con éste ascenso, el aumento en los niveles de organización del estudiantado. La proliferación de asambleas multitudinarias, espacios de organización, tertulias, espacios de encuentro político, científico y artístico más allá de las aulas, la consolidación de organizaciones estudiantiles fuertes en defensa de la educación como derecho, entre otros factores, influyeron en la reactivación de un movimiento estudiantil con objetivos comunes. Es así como a partir de los diferentes sectores estudiantiles organizados se empieza a plantear la creación de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil como referente de lucha. La idea de que la unidad del estudiantado es la única manera de hacer un movimiento estudiantil fuerte y contundente, gestó encuentros universitarios de gran envergadura y logró la MANE como un compromiso colectivo. Pensarnos una organización estudiantil unitaria, ejes programáticos de pelea comunes y escenarios de movilización con una enorme fuerza y vocación de contrapoder, ha logrado hasta el momento ir mucho más allá de la simple unidad en las calles. El movimiento estudiantil no puede estar estancado por sus propios egoísmos ni negarse a construir la unidad de verdad con objetivos a mediano y largo plazo. Esto es, a hacer del movimiento estudiantil un actor estratégico de las luchas populares.

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El catalizador de ese proceso fue la presentación por parte del gobierno de la propuesta de Nueva Ley de Educación Superior, a todas luces el más aberrante de los intentos por hacer de la educación una mercancía. La pelea contra la nueva ley de educación superior es una entre tantas que ha dado el movimiento universitario, aunque ésta en particular ha tenido una profundidad enorme. Los estudiantes construimos el 20 y 21 de agosto en la histórica Universidad Distrital los objetivos de la movilización, las bases de la organización estudiantil y el programa mínimo de los universitarios de Colombia (a 40 años del programa mínimo del 71). Días después definimos en Cali que entrábamos en una dinámica de Paro Nacional Universitario en el momento en que el gobierno nacional radicara la propuesta de ley: ahí comenzó el pulso directo. El gobierno se envalentonó y con toda su arrogancia firmó ante el país que su propuesta sería ley, a toda costa. Un mes después con el paro nacional universitario y un movimiento estudiantil a flor de piel, el gobierno asumía su derrota retirando la ley y aguantando el impacto de un estudiantado entusiasta que colmaba las calles, las paredes, y la historia. Santos se la jugó por retirar la ley y finalizar como perdedor en una batalla importante para el movimiento social en su conjunto: la batalla elocuente donde se demostró que las calles son el ágora de nuestra indignación, y que es posible hacer democracia sin permiso y con desobediencia frente al status quo. En ese momento se instauró la otra batalla. Ya no de Santos por aprobar su ley, sino de Santos por deslegitimar, dividir y acabar con el movimiento estudiantil. Un movimiento estudiantil más acostumbrado a hundirse con las banderas, que a llevarlas a nuevos campos de batalla. El paro universitario, la mejor herramienta para derrocar la ley, se volvió el centro del debate universitario después de logrado uno de tantos objetivos del movimiento. La suspensión del paro se da no por el agotamiento del movimiento estudiantil, sino por la necesidad de forjar nuevos campos de batalla. La herramienta de los universitarios no es únicamente el paro, es esencialmente la MANE, como espacio que puede forjar no
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“Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica” (Salvador Allende).

Campaña 16 días de activismo contra la violencia de género. Manifestaciones en Pakistán.Tomado de: http://www.flickr.com/ photos/16dayscampaign

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El programa mínimo de los estudiantes contiene puntos que van más allá del modelo de educación y plantean un modelo de país: una Colombia digna, sin desigualdades y con justicia social.

solo paros y movilizaciones, sino propuestas, derroteros comunes y objetivos a largo plazo. El paro nacional, tan pertinente para pelear contra la ley, no se puede generalizar como la única herramienta para pelear en una misma coyuntura por todas las reivindicaciones históricas del movimiento estudiantil por más de veinte años, menos cuando la justeza de la lucha se mide también desde afuera, y no solo desde nosotros mismos. El programa mínimo de los estudiantes contiene puntos que van más allá del modelo de educación y plantean un modelo de país: una Colombia digna, sin desigualdades y con justicia social. Esa Colombia que los universitarios estamos construyendo palpita con el fortalecimiento del movimiento estudiantil. Los estudiantes no podemos ser irresponsables con nuestras acciones. Si algo ha aprendido el movimiento estudiantil es que el trabajo de ganar el corazón de la gente es arduo y difícil como para echarlo a perder por decisiones que consultan más la euforia individual que la vocación de poder colectiva (el sustrato de nuestro avanzar). Algún profesor lo expresó de la más bella forma: “El movimiento estudiantil no es como el torrente inatajable de los ríos, sino como los potentes flujos y reflujos del mar”. La primera tarea en ese marco es entender lo que se ha logrado: una victoria importante, un primer paso en una guerra de lápices y creación contra el gobierno nacional. Sin embargo la pelea hasta ahora empieza y, en ese sentido, el mayor parte de victoria debe ser la unidad del movimiento estudiantil colombiano, unidad que pasa por el fortalecimiento de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil. Es importante reconocer de manera colectiva los aciertos y desaciertos cometidos en el camino: construir la historia desde una perspectiva crítica y humanista parte, desde luego, del ensayo y el error. Hemos avanzado, pero aún hay muchísimas cosas por edificar y mejorar. La MANE tiene la tarea de lograr mayores niveles de amplitud y organización, pensarse a mediano y largo plazo, construirse desde lo local a lo nacional, y convertirse en un referente unitario en todos los niveles.

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El estudiantado como actor político: hacia un movimiento estudiantil con vocación de poder
El movimiento estudiantil tiene varios retos, siendo la base de ellos responder al momento político y acumular legitimidad frente a la sociedad, a la vez que se piensa como actor estratégico en su propia lucha y dentro de las luchas sociales. En otras palabras, el movimiento estudiantil debe plantearse a mediano y largo plazo, y plantear sus objetivos en esos términos. Un primer reto que debe asumir el estudiantado a partir de la MANE es la construcción de la propuesta alternativa de educación. En este escenario los estudiantes deben involucrar a todos los estamentos universitarios, pero además a los sectores sociales estratégicos para una educación como derecho y con un saber amplio y colectivo. Este proceso no puede empezar desde el punto cero junto al gobierno. El proceso debe empezar –entendiendo la suma de los acumulados ya construidos- desde las discusiones más locales con un carácter amplio y altamente vinculante, para después ir recogiendo el proceso de construcción hasta llegar al nivel nacional. Por supuesto, en el proceso debe haber momentos de interrelación con el gobierno que permitan abrir y mantener el debate público y posicionar las propuestas vertebrales. Sin embargo, lo fundamental debe ser la construcción desde la universidad y los sectores sociales de una educación con gratuidad, acceso y cobertura, autonomía y democracia, calidad académica y bienestar en función de un país soberano que plantee los rumbos para una sociedad justa y sin desigualdad: los caminos de una verdadera paz. En resumen, la educación que el movimiento estudiantil ha planteado para Colombia es profundamente antagónica con el modelo de gobierno de Juan Manuel Santos y compromete una apuesta por pensar, imaginar y construir
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En Colombia nos hemos atrevido a combatir el dogma del mercado, que cubre las violencias invisibles, y el dogma del militarismo, que encubre un sistema político amasado con sangre.
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El movimiento estudiantil no es homogéneo, por el contrario, está edificado a partir de una inmensa heterogeneidad que permite potenciar su accionar y cubrir las perspectivas más diversas sobre un mundo nuevo.

nuevos rumbos para un país donde el dogma del mercado ha fracasado de manera estruendosa y con consecuencias muy lamentables en materia de derechos sociales. Otro reto del movimiento universitario es pensar la reactivación de la movilización, la agitación y, en general, la necesidad de mantener la iniciativa política. Los estudiantes debemos convertirnos en activistas de nuestras consignas, y hacer que la sociedad colombiana las sienta y las haga suyas. Mantener una actividad permanente en función de implicar la educación como debate fundamental de un país distinto, donde los colombianos puedan estudiar con calidad, donde los derechos estén por encima del mercado y donde la democracia se exprese en la participación activa y cualificada de la sociedad y no en el simulacro formal de quienes legislan a favor del gobierno, se convierte en una tarea permanente para mantener viva la llama e impedir que se construya un imaginario mediatizado de un movimiento estudiantil “apolítico” y funcionalizado dentro de la falsa democracia del gobierno. El movimiento estudiantil es profundamente político y tiene el interés explícito de impugnar y subvertir el rumbo que los mismos en el poder le han dado históricamente a Colombia. Por último, el movimiento estudiantil tiene el deber de hacerse movimiento popular. Las reivindicaciones universitarias son sectoriales, pero de fondo la manera de alcanzar una educación como derecho para Colombia compromete profundas modificaciones políticas al modelo planteado por Santos. La única posibilidad de ganar la pelea que estamos dando es articular el conjunto del movimiento social con sus banderas y reivindicaciones a la pelea

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por una educación como derecho. Al hacerlo, asumimos también que al reivindicar una nueva educación para un nuevo país estamos reivindicando también el derecho a la salud, la tierra, las garantías laborales, las libertades democráticas, la diversidad en toda su dimensión y, en general, las salidas para la paz con justicia social -lo contrario a la paz de los cementerios propuesta por Uribe-Santos-. El movimiento estudiantil que se ha gestado en Colombia ha hecho poesía y arte con su acción colectiva. Ha forjado nuevos saberes en el fragor de sus batallas. Tiene incrustada la memoria de sus muertos, sus desaparecidos, sus presos políticos… no ha olvidado (porque es prohibido olvidar) que los estudiantes también tenemos derecho a la rabia, inherente al deber de indignarnos. El movimiento estudiantil se alimenta de la imaginación, pero no una imaginación ingenua o acrítica: es una imaginación creativa que no olvida, que recoge experiencias, que reivindica la posibilidad de ser nosotros mismos, de arar nuestro propio camino, de forjar nuestra propia cosecha. El movimiento estudiantil se hace indígena, campesino, obrero… se hace pueblo. Entiende que ni la sumisión, ni la desposesión, ni la ignorancia, ni la muerte, pueden ser los rumbos para una juventud que se aferra a la vida digna y la reivindica contra la desesperanza. Los estudiantes nos negamos a la amnesia, a la desidia: hemos decidido luchar. Y la posibilidad de demostrar que estamos construyendo un nuevo horizonte es evidenciar, frente al cotidiano marasmo, que hemos caminado por el rumbo de la esclavitud y la ignominia.

Campaña 16 días de activismo contra la violencia de género. Manifestaciones en las calles alemanas contra la violencia doméstica. Tomado de: http://www.flickr. com/photos/16dayscampaign

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Los golpes de Estado del capital financiero transnacional
I. La esencia de la democracia burguesa
os pueblos de los países llamados periféricos tienen una larga experiencia en materia de “políticas de ajuste” impuestas por el capital financiero transnacional representado por instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Políticas de rigor destinadas a pagar la deuda externa, la que tiene la virtud de autoreproducirse y crecer indefinidamente, mediante la aplicación de intereses usurarios y la capitalización de los intereses adeudados, entre otras cosas. Y cuando ha sido necesario se ha recurrido a los golpes de Estado para acelerar el ritmo de los “reajustes estructurales”, es decir, la profundización de la sobreexplotación de las clases populares. Pero desde hace un tiempo, estas estrategias de despojo se han mundializado y las nuevas víctimas incluyen notoriamente a los pueblos de Europa.

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Alejandro Teitelbaum
Abogado Diplomado en Relaciones Económicas Internacionales París

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Campaña 16 días de activismo contra la violencia de género. Manifestaciones en las calles alemanas contra la violencia doméstica. Tomado de: http://www.flickr.com/photos/16dayscampaign

Ahora los golpes de Estado no son militares, sino ejecutados directamente por el capital financiero que se “pone nervioso” cuando un Estado no paga puntualmente sus deudas arriesgando sus superbeneficios e impone sucesivas “políticas de rigor” y “reajustes estructurales” y el remplazo de los elencos gubernamentales. Su nerviosismo se agudizó al extremo cuando Papandreou amagó con un referéndum sobre las políticas de ajuste. El dúo Merkozy (Merkel-Sarkozy) y la Unión Europea intimaron a Papandreou para que abandonara la idea extravagante de una consulta popular. El capital financiero ‒que tiene la batuta‒ parece invisible, y los ejecutores visibles son sus fieles servidores: el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional a nivel regional e internacional y a nivel nacional los gobiernos europeos encabezados por el dúo Merkozy y el de Obama en los Estados Unidos. Pero, últimamente, la dictadura del capital financiero transnacional ha quedado al desnudo colocando a sus propios peones al frente del Banco Central Europeo y de los gobiernos de Grecia e Italia. Los tres aparecen vinculados a Goldman Sachs, que forma parte del riñón del capital financiero y del aparato del Estado yanquis. Mario Draghi, nuevo presidente del BCE, diplomado en economía en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), se ocupó de las privatizaciones en Italia de 1993 a 2001 y fue vicepresidente de Goldman Sachs para Europa entre 2002 y 2005. Como tal, estuvo encargado de empresas y Estados y se ocupó de vender swaps (productos

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financieros) que permitieron, entre otras cosas, disimular la envergadura de la deuda griega. Mario Monti, el nuevo primer ministro italiano, diplomado en Yale, es miembro de la Trilateral y del Grupo Bilderberg (think tank del establishement international). Es consejero internacional de Goldman Sachs desde 2005. Lucas Papademos, el nuevo primer ministro griego, también diplomado en el MIT, fue consejero del Banco de la Reserva Federal en Boston. De 1994 a 2002 fue Gobernador del Banco de Grecia, época en la que Goldman Sachs “ayudó” a falsificar las cuentas del Estado griego. Así se ha puesto crudamente de manifiesto la esencia de la democracia burguesa, que no es –como se pretende‒ mediadora o árbitro entre intereses diferentes o contrapuestos, sino esencialmente la dictadura de las clases dominantes sobre las grandes masas oprimidas y explotadas, como ya lo señalaron en su tiempo Marx, Engels y Lenin.

Las principales agencias de notación son Standard and Poor’s, Moody’s y Fitch. Son instituciones privadas que se ocupan de poner notas a empresas y Estados –que van del riesgo mínimo (AAA) al riesgo máximo (CCC), las cuales expresan el riego que corren los inversores financieros que prestan a dichas empresas y Estados. Existen hace tiempo, pero comenzaron poniendo notas a empresas y bancos y, después, extendieron su radio de acción a los Estados. Una nota baja (riesgo alto) tiene por consecuencia automática que la empresa o el Estado que reciba un préstamo pagará un interés más elevado. Estas agencias no tienen nada de independientes, pues pertenecen a grandes capitales privados: el 13% de Moody’s pertenece al multimillonario Warren Buffet, Fitch pertenece mayoritariamente a la sociedad financiera francesa Fimalac y el 20% de su capital al grupo Hearst, y Standard and Poor’s al grupo estadounidense McGraw-Hill Companies. Cobran por sus servicios a las empresas que quieren ser calificadas y a las que utilizan las notas. De modo que grupos privados estrechamente vinculados al
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II. La fuerza de choque del capital financiero son las agencias de notación

capital financiero decretan la lluvia o el buen tiempo para los Estados que necesitan recurrir a préstamos del capital financiero transnacional. Si la nota es alta (poco riesgo), el Estado pagará un interés bajo por los préstamos. Si la nota es baja (riesgo alto), el Estado pagará un interés alto, entrando así en un círculo infernal de endeudarse cada vez más y pagar intereses cada vez más altos. Y deberá aplicar los ajustes exigidos por los acreedores que se traducen en recesión, más desocupación, congelación de salarios, privatización de los servicios públicos, recorte de los gastos sociales, etc. Las notas no son en absoluto objetivas, sino que responden a la estrategia de provocar una gigantesca y permanente transferencia de recursos de las masas populares hacia el capital financiero transnacional. El caso extremo se da cuando la agencia de notación se “equivoca” y anuncia que le ha bajado la nota a un país, como acaba de ocurrir con Standard and Poor’s respecto de Francia. Después la agencia dice que fue un “error” pero el daño ya está hecho. Hace pocos días se habló de la posibilidad de que la Unión Europea recortara los poderes de las agencias de notación. Sobre todo su insólita facultad de ponerle notas a los Estados, por encima de toda institucionalidad de derecho público nacional o internacional. Pero todo quedó en “agua de borrajas”, como se suele decir.

1. Las perspectivas inmediatas son sombrías. Prácticamente no existe una izquierda que formule una crítica completa y radical del sistema y haga propuestas alternativas audaces a la altura de las circunstancias. Sólo pequeños grupos prácticamente inaudibles a nivel de masas. Los movimientos de “indignados” son puntualmente multitudinarios (en Grecia y en Italia; en Francia no sobrepasan algunos centenares de personas) y además carecen de dos
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III. Otras malas noticias

Cuando ha sido necesario se ha recurrido a los golpes de Estado para acelerar el ritmo de los “reajustes estructurales”, es decir, la profundización de la sobreexplotación de las clases populares. Pero desde hace un tiempo, estas estrategias de despojo se han mundializado y las nuevas víctimas incluyen notoriamente a los pueblos de Europa. Ahora los golpes de Estado no son militares, sino ejecutados directamente por el capital financiero.

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elementos esenciales: organización y proyecto alternativo. Los socialdemócratas están definitivamente alineados con el sistema y son intercambiables en los Gobiernos con la derecha tradicional. Cuando escribimos estas líneas el PSOE español se prepara a perder las elecciones y a dejarle el Gobierno al Partido Popular. A Hollande, el candidato presidencial del Partido Socialista francés, le bastó un llamado telefónico de Areva, la transnacional de la energía nuclear para suprimir un párrafo del acuerdo celebrado el día anterior con el partido ecologista, referente al reciclaje de los desechos nucleares, altamente contaminantes. Hollande no tiene propuestas frente a la crisis que sacude a Europa. A lo sumo el equivalente a un cuarto de aspirina para un cáncer generalizado. De seguir así no es improbable que la mayoría del electorado –que es espontáneamente conservador y huye al cambio como gato escaldado– prefiera finalmente el original a una mala copia y reelija a Sarkozy. 2. Los países llamados periféricos no están blindados –como se quiere hacer creer contra la crisis. Son sumamente vulnerables y ya comienzan a hacerse sentir los primeros remezones. Son muy vulnerables porque su estructura económico-financiera es un eslabón del gran capital transnacional. Véase, por ejemplo, respecto de Argentina, la nota de Félix Herrero “Chocolate por la noticia: ¡El modelo es capitalista!” en Argenpress del 14/11 y los datos sobre la extranjerización de la economía que aparecen en el Informe de Coyuntura Nº 8 de noviembre de 2011 del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), pp. 11 y 12:

“Grado de concentración y extranjerización

La transición entre la convertibilidad y la posconvertibilidad supuso un salto en materia de concentración económica. La cúpula empresaria ha logrado consolidar su importancia en la economía nacional, tal como lo refleja su peso en la producción del país y el sostenimiento de muy elevadas tasas de rentabilidad. En el período 1991-2001, en promedio, el peso de las ventas de la cúpula empresaria fue equivalente al 20,4% del Valor Bruto de Producción (VBP) de la economía nacional; en 2003-2009 alcanzó al 28,0%. En gran medida,

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este salto en el nivel de concentración se vincula con una dispar evolución de los precios de la economía versus los de estas grandes empresas. Se mantiene, a su vez, un elevado grado de extranjerización de esta cúpula empresaria, que fue resultado principalmente de las tendencias desplegadas a lo largo de la convertibilidad. Así, en 2009 el 55,4% de las ventas totales de las 200 empresas de mayor tamaño del país está explicado por las ventas de las empresas extranjeras.

El impacto de la extranjerización sobre las cuentas externas.

El agudo proceso de extranjerización desplegado en nuestro país desde comienzos de la década del noventa ha determinado un sensible aumento en la remisión de utilidades y dividendos al exterior por parte de las firmas de origen extranjero. Las elevadas tasas de crecimiento económico alcanzadas desde 2003 no hicieron más que potenciar este proceso. De esta forma, el flujo neto total de utilidades y dividendos pasó de representar US$ 633 millones en 2003 a US$ 7.159 millones en 2010. Se debe señalar que el mantenimiento de un sensible superávit en cuenta corriente desde 2003 fue uno de los pilares en los que se sustentó esta etapa de crecimiento. En este marco, es de resaltar que el déficit generado por la remisión de utilidades y dividendos ha tenido un crecimiento notable en los últimos años. El flujo de utilidades y dividendos pasó de representar el 32% del superávit comercial en 2005 a más del 50% en 2010.”

Campaña 16 días de activismo contra la violencia de género. Manifestaciones para recordar las mujeres asesinadas en Irlanda. 2006. Tomado de: http://www.flickr. com/photos/16dayscampai gn/5368288196/in/photostream

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¡Una oportunidad para la paz!
Jesús Gualdrón

l año 2011 termina con tambores de guerra y gritos de batalla. El condenable episodio de la muerte de cuatro de los militares en poder de la guerrilla de las FARC ha sido tomado por el régimen como bienvenido pretexto para escenificar, una vez más, la comedia del dolor, utilizar la tragedia para reforzar sus posiciones guerreristas y concitar el apoyo ciudadano. Ni una sola palabra en favor de una salida negociada del conflicto. Ni una propuesta de solución democrática. Ni siquiera una alusión a la posible liberación incruenta de los rehenes, a pesar de la súplica de muchos familiares que temen por la vida de sus seres queridos en el caso de un intento de rescate militar. El establecimiento, haciendo gala de una inconmovible insensibilidad y de un ilimitado desprecio por su vida, ha abandonado a sus servidores cuando estos han sido capturados por la insurgencia como consecuencia de acciones de guerra. Fue así durante los aciagos ocho años del gobierno de Uribe, y continúa siéndolo ahora. Santos demuestra haber sido un buen aprendiz. Pero más allá de ello, el régimen ha hecho hasta lo imposible por demeritar e infamar a aquellos que con una actitud, esa sí, patriótica, han intentado y logrado liberar sanos y salvos a muchos de los rehenes. Y uno se pregunta, ¿dónde estaban esos funcionarios tan acuciosos, las fuerzas armadas y de seguridad del Estado, el presidente (“ministro de todos los gobiernos”), sus ministros y demás autoridades cuando el aparato paramilitar extendía su sombra criminal por toda la geografía colombiana, o cuando se practicaban por centenares, sí, por miles, los criminales “falsos positivos”? Que el régimen que impera en Colombia es sanguinario y promueve la violencia, no es un secreto para nadie. En innumerables ocasiones el Estado colombiano ha sido condenado por la violación permanente de los derechos humanos. Y mientras se cierran las puertas a la paz, se sigue implementando un modelo económico y social que niega garantías y derechos esenciales a la población, al tiempo que se da vía libre al capital transnacional para que saquee nuestras riquezas, destruya el medio ambiente y se apropie del fruto del trabajo de los colombianos, amparado, además, por un vergonzoso sistema de exenciones tributarias que contribuye a la ruina del país. Este es el terreno en el que crece y se expande la violencia, tal como lo hace la maleza que todo lo invade y mata. Ese es el panorama que es necesario cambiar para que la paz encuentre tierra abonada y fructifique. En verdad, no es mucho pedir. ¡Qué por lo menos las próximas generaciones de colombianos no crezcan alimentados por el odio que destila el discurso oficial de la guerra! ¡Qué su mentalidad
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no sea diseñada por la mentira y el engaño oficial, por la deformación acomodaticia de la historia y por la tergiversación de las verdaderas necesidades del país! Innumerables son las víctimas de la violencia y la virtual guerra civil que soportamos desde mediados del siglo pasado. Mucha es la sangre que ha derramado -y aún derrama- el pueblo colombiano como consecuencia de un conflicto cuyo fin no se avizora, pues quienes tienen el poder y acumulan la riqueza y los privilegios parecieran estar dispuestos a seguir sustentando su dominación sobre la muerte. El pueblo colombiano -los trabajadores que crean la riqueza con su esfuerzo, los jóvenes que pugnan resueltos por el derecho a la educación, los campesinos que reclaman la tierra, los hombres y mujeres que construyen con sus sueños el futuro- muestra, sin embargo, el verdadero camino hacia la paz y la democracia: el de la unidad, la movilización y la lucha sin cuartel contra la opresión y la violencia.

DATOS IMÁGENES Las imágenes presentados en este número fueron tomados de las fuentes indicadas en cada pie de imagen. *En portada: Jesús Abad Colorado, ‘Comuna 13, Medellín, Antioquia’, 2002. Edición 5/5. Fotografia blanco y negro, Edición 5/5. Impresión de pigmentos de carbono sobre papel PH neutro de alta calidad, 19 5/8 x 29 1/8 inches (50,0 x 74,0 cm). Quinta Galería Tomado de: http://www.studio-international.co.uk *En Bandera y contenido: Campaña “16 días de activismo” por la Misión de las Naciones Unidas en Liberia. 2010 * En esta página: “Carta Furtiva” Exposición de Beatriz González

Todos los números de la publicación se pueden consultar en www.espaciocritico.com

IZQuierda circulará nuevamente en febrero de 2012

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