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070315 Propuesta Para La Creación de La Universidad Pública de Tijuana

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Universidad Pública de Tijuana "Una Alternativa de Educación Superior para la Juventud de Tijuana y Baja California"
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Universidad Pública de Tijuana

Una Alternativa de Educación Superior para la Juventud de Tijuana y Baja California
"El conocimiento es la única riqueza de la que no pueden despojarnos los tiranos"

Arq. Jaime Martínez Veloz

Presentación
Es reconocido universalmente que la educación, uno de los derechos fundamentales del hombre, es el mejor igualador social, el medio más adecuado para que individuos y familias accedan a mejores niveles de bienestar y la base más sólida para que una sociedad se encamine y continúe en la ruta del progreso y el desarrollo. Existe una correlación directa entre educación y desarrollo social y económico. Las sociedades más avanzadas son las que presentan niveles educativos más altos, los cuales también contribuyen a una mayor estabilidad y paz social. Por el contrario, a menor educación de una sociedad, se encuentran mayores índices de pobreza en la misma. Es así, que una juventud más y mejor preparada, puede acceder a condiciones de trabajo más justas y favorables, a niveles de vida dignos, a un mejor disfrute de los beneficios de la libertad, la cultura y el progreso científico. En nuestro estado, la educación forma parte de un sistema social más amplio, en el que aún perviven situaciones de inequidad, desigualdad e injusticia y que sigue siendo un freno al desarrollo de las personas y de la colectividad. Un sistema que ha imposibilitado a miles de jóvenes de Tijuana y de Baja California, que puedan lograr sus metas y aspiraciones en la vida, precisamente por la falta de alternativas educativas al alcance de sus posibilidades. Es por ello que cualquier programa que pretenda luchar contra la pobreza, debe tener necesariamente entre sus prioridades, el incremento de los niveles educativos de la sociedad, particularmente los de aquellos sectores en los que existen mayores niveles de pobreza. El presente documento, que se presenta a consideración de la sociedad de Tijuana y de Baja California, pretende ser el punto de partida para dar respuesta a una de las demandas más sentidas de las familias y de los jóvenes de esta ciudad y contiene la propuesta de creación de la Universidad Pública de Tijuana. Aquí se expresa la situación de una gran parte de sus jóvenes y se enuncian las razones por las cuales es impostergable crear una universidad en esta ciudad. Se anotan, asimismo, los fines que habría de tener la misma; y como aspecto fundamental, el tipo de universidad que consideramos idónea a nuestra realidad. Es un documento propositivo, de ideas, de trabajo. Es punto de partida para la toma de conciencia y al cual habrán de darse su forma y contenido definitivos con las aportaciones de los propios jóvenes, de los intelectuales y académicos; de las instituciones y autoridades educativas, de la comunidad científica y del sector productivo. "El conocimiento es la única riqueza de la que no pueden despojarnos los tiranos." dice una célebre frase. Luchemos porque esta riqueza se encuentre al alcance de todos los y las jóvenes de Tijuana y Baja California.

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Situación de la Juventud en Tijuana
El ser joven en Tijuana es más difícil que en otras ciudades del país. El ser joven y ser pobre lo es aún más. Y si se es joven, pobre y mujer, la complicación crece y las alternativas vitales disminuyen. ¿Qué es lo que propicia esta situación? Por vivir en una ciudad fronteriza, nuestros jóvenes se ven más influenciados que en otras partes de la República por patrones culturales ajenos y que paulatinamente asimilan como propios. Viven en permanente situación de riesgo por la inseguridad pública; y una parte importante, básicamente los jóvenes de menores recursos, carecen de alternativas educativas y, en consecuencia laborales, que le permitan aspirar a mejores condiciones de vida en un futuro cercano. La educación se ha elitizado y convertido en algo sólo para unos cuantos. Las opciones para aquellos jóvenes que no cuentan con recursos para estudiar en una universidad privada o para aquellos que no tienen la posibilidad de asistir a la universidad autónoma del estado son muy pocas: trabajar en las maquiladoras, dejando ahí la vida en largas jornadas y con bajos salarios; irse a buscar oportunidades al interior del país o preferentemente hacia los Estados Unidos como trabajadores ilegales, con todos los riesgos que esto implica; caer en la delincuencia o en las garras de la drogadicción, ya que la región es zona de alto tráfico hacia ese país; y en no pocos casos, las mujeres jóvenes se ven orilladas a la prostitución. ¿Cuántos de estos y de estas jóvenes poseen un verdadero talento y que al no continuar sus estudios se desperdicia en perjuicio propio, de la sociedad y de México? Los jóvenes, sobre todos los más pobres, parecieran no importar a los gobernantes, quienes tienen en sus manos la posibilidad de establecer estrategias y formular programas para su debida atención, considerando que la juventud es la fuerza vital de una sociedad y está formada por un sector heterogéneo que desea participar en la propuesta de sus propias expectativas y alternativas vitales, incluyendo la educativa. Es inaceptable para la Tijuana del Siglo XXI, que nuestros jóvenes vean frustradas sus naturales inquietudes, aspiraciones y esperanzas, porque no existan suficientes instalaciones educativas de los niveles medio superior y superior a su alcance, en los que puedan continuar sus estudios aún cuando posean pocos recursos. No edificar más escuelas en estos niveles, es condenar a muchos de ellos a una vida de frustración y fracaso, en el mejor de los casos. En el peor, es contribuir a engrosar las filas de la delincuencia y la drogadicción. La situación de los jóvenes de Tijuana puede y debe cambiar. La propuesta que aquí se presenta no sólo es necesaria, sino factible con la suma de recursos y esfuerzos de todos los involucrados en esta situación problemática. Sean la sociedad y los jóvenes quienes valoren su viabilidad social, política y económica.

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Fines de la Universidad Pública de Tijuana
Los fines que tradicionalmente se han establecido para la universidad pública son la docencia, la investigación y la difusión de la cultura. Esas finalidades, que corresponden históricamente al modelo clásico de universidad, han aumentado y se han enriquecido, a la par de los cambios ocurridos en una sociedad altamente dinámica y politizada. Actualmente, en muchas instituciones de educación superior, la actividad universitaria se preocupa ya no solamente por ejercer estos aspectos elementales, sino por adoptar un papel más participativo en relación con el estudio y la comprensión de los problemas públicos de interés general. Asimismo, estas instituciones se han convertido en un baluarte en la defensa de los valores morales y los principios de justicia y libertad que son parte fundamental del patrimonio de la sociedad; y hoy en día la universidad es un actor fundamental en la defensa de los derechos humanos y de la forma de gobierno republicano y democrático. Al proponer la creación de la Universidad Pública de Tijuana, si bien estamos convencidos de que todos y cada uno de estos aspectos deben ser parte de la esencia misma de la actividad universitaria, creemos que, por las características propias de su entorno geográfico y su contexto político, económico y social, esta universidad habrá de constituirse considerando las particularidades de la sociedad en la cual se encuentra inmersa. Desde luego estamos pensando en una universidad que sea pública, gratuita y de calidad. La educación es una responsabilidad fundamental del Estado y a éste corresponde crear las condiciones para que las nuevas generaciones de mexicanos estén preparadas para enfrentar los retos de un porvenir que, por una parte, demanda atender las crecientes necesidades del desarrollo nacional y por la otra, presenta cada vez más una mayor competencia por los mercados, propia de la creciente globalización de las economías. La Universidad Pública de Tijuana conlleva también fines de carácter eminentemente social, al pretender convertirse en la alternativa principal para los estudiantes de bajos recursos, quienes tendrán así, a su alcance, el conocimiento y los estudios que les permitan elevar sus niveles de vida y los de su familia; y con ello, cerrar la brecha entre la pobreza y la riqueza existentes en nuestra sociedad. Para poder llevar a cabo sus cometidos, nuestra Universidad, -sí, sintámosla ya como una realidad a nuestro alcance- habrá de responder a la pregunta ¿qué tipo de universidad queremos?, lo cual pasamos a describir a continuación.

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¿Qué tipo de Universidad proponemos?
La forma en que concebimos la Universidad Pública de Tijuana, misma que ponemos a consideración de toda la sociedad, es que ésta sea una universidad: Libre La libertad de pensamiento, cátedra y expresión habrán de ser valores fundamentales y permanentes en el quehacer universitario. Proponemos una universidad en la que exista libertad de cátedra orientada a la búsqueda de la verdad como una de las características esenciales de esta institución de educación superior. Científica Que esté dotada de los medios materiales más modernos y funcionales y los recursos humanos que le permitan generar nuevos conocimientos; y de la que surjan publicaciones especializadas de su comunidad de investigadores, que contribuyan al desarrollo de la ciencia, la técnica y la tecnología en el país, como aspectos clave para el progreso nacional. Con planes de estudios que respondan a la realidad y las necesidades contemporáneas y los que se revisen periódicamente, con el fin de que transmita conocimientos de vanguardia. Asimismo, que en el mediano plazo cuente con estudios de postgrado y programas de intercambio académico que enriquezcan a sus alumnos, profesores e investigadores y eleven la calidad académica para convertirse en un verdadero centro de investigación en beneficio de la sociedad y del sector productivo. mediante la aplicación de principios metodológicos no burocratizados; y sea así un lugar de encuentro de la comunidad científica del Estado. Crítica La universidad es una fuente del cambio social y en no pocos casos, caja de resonancia de los conflictos políticos y sociales de su contexto mediato e inmediato. Si bien no es esa su misión, no es ajena a ello. Bajo una mística de compromiso para un mundo mejor, la universidad que proponemos habrá de estar abierta al debate sobre el destino de la ciudad, del estado y del país; y no será ajena a la problemática de otras latitudes de América y del mundo. Por ello, habrá de adoptar una posición crítica, al servicio de las mejores y más nobles causas; habrá de postular, con firmeza, la defensa de la soberanía y los intereses nacionales, y estar abierta a tratar en su seno los problemas del entorno, con el compromiso intelectual de analizarlos profundamente y contribuir a resolverlos, proponiendo respuestas a necesidades de la comunidad y a los grandes movimientos sociales del país. Con ello, estará contribuyendo a cambiar para bien la parte de la historia que le toque vivir.

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Democrática La enseñanza de la democracia empieza en casa. En la Universidad Pública de Tijuana los órganos colegiados de decisión y las autoridades universitarias se elegirán libremente, en forma transparente y democrática; y estas últimas habrán de estar sujetas a la rendición de cuentas y a la permanente supervisión del ejercicio de los recursos por parte de la comunidad universitaria. Será una universidad que se construya con las aportaciones e ideas tanto de la sociedad como de la comunidad universitaria; y tendrá mecanismos para que profesores, estudiantes, trabajadores administrativos, autoridades escolares y empleados técnicos y manuales participen en sus respectivos ámbitos, en la toma de decisiones que afecten la buena marcha de la institución. El Estatuto Universitario será elaborado por los propios universitarios y para su perfeccionamiento y aprobación será puesto a debate en asambleas de profesores y alumnos; incorporando aquellas propuestas que lo enriquezcan Popular Si la universidad la sostiene el pueblo debe estar al servicio del pueblo y formar a sus hijos. Debe quedar claro, desde el principio, que la idea de la Universidad Pública de Tijuana es que sea una universidad para todos aquellos que teniendo capacidad para el estudio, carecen de los medios para seguir estudiando en otra parte. Concebimos una universidad que sepa entender que no constituye un fin en misma, sino que es una institución que se establece para beneficio del pueblo de Tijuana, de Baja California, de México y entre cuyos tareas está el diseñar alternativas para el cambio social; y sobre todo, siendo fiel a su origen, siembre conciencia colectiva y se relacione y comunique en forma permanente y fecunda con la sociedad de la que forma parte, en la cual se reconozca y a la cual se deba desde una perspectiva de excelencia académica; cuyas aulas y auditorios estén abiertos a los planteamientos de los distintos sectores sociales y en donde se de cabida al análisis de los temas de mayor actualidad y trascendencia. En la que no haya elitismos ni se vea a la sociedad desde las alturas. Una universidad que aporte importantes rendimientos culturales y éstos, mediante la extensión universitaria, sean conocidos por la sociedad en todos sus estratos particularmente a los sectores más necesitados de cultura. Una universidad en la que se impartan las carreras afines a la demanda social y del sector productivo, identificadas como las más necesarias en las distintas áreas del conocimiento. Que otorgue estímulos a los alumnos más destacados y cuente con becas de postgrado para aquellos alumnos que deseen continuar con sus estudios y no tienen recursos para su sostenimiento.

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Universal Queremos una universidad que, como su propio nombre lo indica, sea verdaderamente universal y políticamente plural, en la cual quepan todas las ideas, sin dogmatismos; y por lo mismo, en sus aulas puedan argumentarse y debatirse, las distintas corrientes sociales, económicas y políticas del pensamiento de nuestro tiempo. Una universidad que sea ejemplo de la mejor tradición universitaria y en cuyo interior se debatan con inteligencia todas las teorías, sean estas conservadoras o revolucionarias; y el cómo coadyuvar a alcanzar un desarrollo humano sostenible, como forma por excelencia para salvar a la especie humana y al planeta, dañado seriamente en sus sistemas ecológicos por causas imputables al progreso económico. Y en donde, en la búsqueda de la verdad, el conflicto y el desacuerdo enriquezcan las perspectivas de la comunidad universitaria y se diriman con la altura propia de los universitarios, lo cual habrá de fortalecer a la institución. En ello, vemos a la Universidad Pública de Tijuana, como nuestra alma mater, como el alma mater de Tijuana. Transformadora Lo que menos debe esperarse de una Universidad, es que sus egresados sean personas indiferentes a las necesidades sociales, que piensen sólo en función de sus propios intereses y olviden, en su egoísmo, que son parte de una sociedad que, al formarlos, espera ser retribuida. En la sociedad contemporánea se requieren jóvenes de conciencia despierta, capaces de indignarse ante la corrupción, la violencia, la violación de los derechos humanos, la inequidad económica y social y las injusticias; y sentirlas en carne propia, convirtiéndose en seres solidarios con los afectados. Una sociedad que pierde su capacidad crítica está condenada a perder su capacidad pensante y tarde o temprano ser dominada bajo esquemas autoritarios de gobierno. La Universidad Pública de Tijuana habrá de ser transformadora, al propiciar la formación de verdaderos líderes sociales, preparados teóricamente y forjados al calor de la práctica social, que sean capaces de enfrentar con éxito los retos que demanda contribuir al avance social en todos los órdenes. Proponemos una universidad que esté a la altura de las mejores del país y comprometida con la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y una profunda conciencia latinoamericanista. En la que los estudiantes realicen su servicio social de la colonias en programas comunitarios del ayuntamiento, el estado o la federación; y completen su formación profesional a través del contacto directo con la realidad social, conociendo su problemática y participando en la búsqueda de soluciones. Que facilite sus instalaciones en periodos no lectivos, con fines de capacitación, actividades deportivas y educativas, por ejemplo, para alfabetización de adultos y educación continua no escolarizada. 7

Humanista La universidad es un albergue para lo más excelso del espíritu humano. Un recinto concebido especialmente para el libre ejercicio del pensamiento y las ideas y de las distintas expresiones de la cultura, que encuentran ahí el mejor punto de encuentro para expresarse en su diversidad. La Universidad de Tijuana, habrá de ser un espacio que de cabida a cualesquier manifestación intelectual, precisamente por su libertad y antidogmatismo; para ser, en su humanismo, como alguien señalara alguna vez, el corazón y el cerebro de la patria, en donde mora su conciencia más lúcida. La universidad que aspiramos edificar, buscará también desarrollar, además de los aspectos intelectuales y físicos –a través de la práctica deportiva- el potencial humano de cada uno de sus miembros, haciendo que nazca del interior de ellos mismos la visión humanista que se concreta en la frase de Terencio “Soy hombre y nada de lo humano me es ajeno"; y valore la importancia de ser humano en la búsqueda de una sociedad más justa, aunque esto le implique constancia, lucha y sacrificio. Aspiramos a que el profesorado y el contacto con la realidad social enseñen a pensar y sepan despertar en los estudiantes la sensibilidad y la necesidad de contar con ideales en la vida; motivándolos a ser actores sociales en la búsqueda del bienestar colectivo y no entes pasivos ajenos a las desgracias sociales. Eficiente Estamos convencidos de que una universidad que administre eficaz y eficientemente sus recursos, podrá hacer que éstos le permitan instrumentar un mayor número de programas y acciones relacionadas con sus finalidades. Así, los subsidios y/o aportaciones federales, estatales, municipales y aquellos ingresos monetarios o en especie que perciba gracias a convenios celebrados con los sectores social y productivo, bien administrados, coadyuvarán a su mejor funcionamiento. En su carácter de universidad pública, habrá de recibir recursos que sean autorizados por el Congreso del Estado; sin que esto menoscabe su autonomía del poder público, a fin de que no se le dicten directrices o condicionantes externos para la generación o transmisión del conocimiento; y tenga la capacidad para establecer sus propias metas, planes, programas de estudio y sistemas de evaluación, con la participación de los estudiantes y profesores manteniendo la libertad de pensamiento, operación y ejercicio que demandan sus altas responsabilidades. Además de la eficiencia administrativa, tendrá eficiencia académica, en la que el profesorado sea electo mediante concursos de oposición abiertos al alumnado, y en los que se valoren su preparación, experiencia docente, sus labores de extensión universitaria e investigaciones. Los docentes habrán de tener una actualización permanente en los métodos didácticos de enseñanza-aprendizaje más avanzados y serán sujetos de evaluación por los alumnos. 8

Las carreras afines tendrán tronco común, a fin de que los alumnos puedan elegir con mayores elementos informativos aquella que desean cursar finalmente. Los planteles escolares habrán de contar con instalaciones adecuadas, espacios para la práctica deportiva, mobiliario, equipo, acervo bibliográfico y hemerográfico y material didáctico suficientes, que contribuyan a la excelencia del proceso de enseñanza-aprendizaje y ofrezcan condiciones óptimas a los alumnos, profesores, investigadores, autoridades y trabajadores que ahí asisten. Nuestra Visión del Futuro: Lo aquí expresado es factible y está muy cerca de nosotros. La ignorancia ha costado ya a nuestra juventud y a nuestras familias miles de víctimas silenciosas. Ha sido fuente de injusticias, de sufrimiento, de dolorosas separaciones de los seres queridos para buscar el sustento en tierras ajenas. Ha propiciado delincuencia y frustración de por vida; y nublado el porvenir para los hijos y los hijos de los hijos de quienes hoy viven en la pobreza. Esto debe cambiar. Lo que está en juego es mucho más de lo que puede pensarse. Esta en juego el porvenir de miles de familias, de miles de hombres y mujeres de Tijuana y Baja California, quienes hoy siendo niños y jóvenes no cuentan con la alternativa de un futuro esperanzador. La creación de esta universidad habrá de darse si existe la unidad en torno a la importancia que tiene su constitución. Si se logra conjuntar el sentir, el talento, la capacidad de lucha y el trabajo de la sociedad de Tijuana, las aportaciones de sus intelectuales, la participación de sus estudiantes, la colaboración de los medios y la voluntad política de sus gobernantes. Estamos a tiempo de construir un mejor futuro, aquel que puede ser edificado por una universidad que, desde donde empieza la patria, produzca frutos generosos de humanismo, de conocimiento, de amor hacia al ser humano, al país y al planeta; y en consecuencia, responda a los retos cada vez mayores de la realidad del Siglo XXI que nos tocó vivir. Esta propuesta ya no es de quien la firma. Ahora es patrimonio del pueblo de Tijuana. Atentamente

Arq. Jaime Martínez Veloz

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