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Interés, participación, conocimiento y sentir del estudiantado en relación a procesos deliberativos y acciones colectivas en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico

Interés, participación, conocimiento y sentir del estudiantado en relación a procesos deliberativos y acciones colectivas en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico

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Agradecimientos En primer lugar quiero agradecer a los que motivaron ésta y muchas otras investigaciones que he realizado sobre el tema: los y las estudiantes. Los y las estudiantes que luchan, aquellos y aquellas que quieren hacerlo pero no saben cómo, los y las que quieren pero no se les permite, a todos y todas que han puesto su granito de arena por cambiar o querer cambiar nuestras circunstancias y hacer de Puerto Rico un mejor país. Quiero agradecer a mis Profesores. Profesora Luz del Alba Acevedo, por asignarnos la tarea y por decirnos que escogiéramos un tema que nos encantara. Al Profesor José Rivera del curso de Técnicas para la investigación socio-política, por motivarnos con sus lecciones y hacer todo este proceso uno muy interesante y divertido. Además, por ayudarme con las estadísticas de mi investigación. Gracias a todas mis amistades que se ofrecieron a ayudarme a repartir cuestionarios y a los y las estudiantes de mi curso de investigación por ofrecerme retroalimentación a través de todo el semestre. Gracias a mi familia por su apoyo. Espero que éste sea sólo el comienzo de muchas más investigaciones en mi carrera.

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Recién terminábamos un proceso huelgario y nuevamente nos vimos sumidos en otro que pareció nunca solucionarse. No obstante, este proceso no es el primero que se da en nuestra Universidad, y el movimiento estudiantil tiene sus precedentes en nuestro recinto desde los años veinte. Todas las luchas estudiantiles que se han suscitado en el recinto riopedrense se han dado bajo fuertes contextos históricos, socio-políticos y económicos inducidos por distintos factores tales como el gobierno, la sociedad, la economía global y la necesidad de promover cambios en éstas y otras áreas concernientes. La Universidad de Puerto Rico desempeña un rol fundamental como la única universidad pública en el campo de la educación superior y por ende los

movimientos y luchas estudiantiles que en ella ocurren adquieren un valor socio-histórico y político innegable. Esta investigación ayudará a que se estime con certeza la cantidad de interés y

participación del estudiantado en cuanto a los procesos y espacios deliberativos universitarios tanto institucionales como no institucionales, así como en acciones colectivas vinculadas al movimiento estudiantil universitario durante la pasada huelga estudiantil 2010-2011. Se

investigó además el nivel de conocimiento que posee el estudiantado en cuanto a las luchas estudiantiles suscitadas a través de los años en nuestro recinto, así como el nivel de polarización política y extremismo que creen que pueda o no pueda existir en el discurso y prácticas del movimiento estudiantil de la Universidad de Puerto Rico. Asimismo se analizó cómo el discurso y las prácticas de los líderes y partícipes del movimiento estudiantil influyen en la participación e interés estudiantil en acciones colectivas y procesos deliberativos estudiantiles, como lo son las asambleas generales de estudiantes. Entre mis objetivos al finalizar esta investigación están el crear mayor conciencia histórica sobre dichos procesos de lucha y deliberación en el sector estudiantil, determinar los

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factores que contribuyen a los niveles de interés y participación estudiantil en dichos procesos, evaluar el alcance que han tenido sobre el estudiantado actual, y por último pero no menos importante, motivar una mayor participación estudiantil en nuestros procesos deliberativos y acciones colectivas. Para realizar mi investigación utilicé diferentes materiales y fuentes de información. Entre éstas se encuentran los libros, el internet, la prensa escrita, las revistas, tesis y disertaciones, entrevistas, entre otros. Mi reseña de literatura está compuesta de las siguientes fuentes: los libros Grito y Mordaza (1971), Las Vallas Rotas (1982), Huelga y Sociedad: Análisis de los sucesos en la U.P.R. 1981-1982 (1982), la investigación Estudiante y Cultura En Puerto Rico (1964) y un artículo titulado “Abrumador „NO‟ a la cuota en referéndum estudiantil” del colectivo de prensa estudiantil Rojo Gallito. El primero de ellos, Grito y Mordaza (Nieves et al., 1971), es un recuento de los sucesos de la huelga estudiantil ocurrida en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras durante la década del setenta. Se incluye la perspectiva del estudiantado, el gobierno de turno, la

administración universitaria y la de los medios de publicidad en cuanto a la huelga. Los autores hacen mayor énfasis a entrevistas con el estudiantado del recinto para explorar sus experiencias durante el tiempo que transcurrió la huelga, así como también sus vivencias y opiniones sobre conflictos relacionados a la misma. El sentimiento que más predominó en las entrevistas estudiantiles fue el de incertidumbre y falta de apoyo hacia la lucha. Algunos contaron cómo presenciaron la represión por parte de las fuerzas del estado al estar la Universidad cerrada y ocupada un mes por la policía. La gran mayoría de los entrevistados señalaron conocer lo necesario sobre el tema, ya que la

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información circulaba regularmente a través de boletines en la prensa escrita antes y durante la huelga. La huelga del setenta fue liderada principalmente por organizaciones políticas de

izquierda. Los universitarios cuentan que la participación estudiantil en los procesos de toma de decisiones para esa época era masiva, pero que no se comparaba a la participación estudiantil en actividades de militancia la cual era menor. La participación en las asambleas estudiantiles incluía grupos de tendencias políticas opuestas como lo era la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI); también incluía a grupos que estaban a favor de lo establecido, los anexionistas, organizados en el Frente Anticomunista Universitario (FAU). Los autores también ofrecen un análisis bastante completo sobre los factores que contribuyeron a que el movimiento estudiantil de entonces no lograra aglutinar una mayoría patente en sus actividades de protesta: sectarismo ideológico, no contar con el apoyo de la prensa comercial y la televisión, represión y violencia tanto de parte del estudiantado que militaba así como de las fuerzas del estado, entre otros. No obstante, los autores nos ofrecen cifras de participación estudiantil en marchas convocadas por organizaciones políticas de izquierda, las cuales lograban una participación multisectorial, en su mayoría estudiantil, de alrededor de 5,000 personas. Este fue el caso de una marcha en protesta por la represión policial que además abogaba por la creación de una verdadera reforma universitaria, que incluyera la participación estudiantil en los procesos decisorios internos de la Universidad y por una reforma curricular que permitiera programas de cursos “más relevantes.” Otra cifra interesante que nos ofrece el autor sobre la participación estudiantil en procesos de toma de decisiones concernientes a ellos fue la de la participación de cerca de 12,000

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estudiantes en un referéndum para opinar sobre la necesidad de una reforma universitaria, sobre si el ROTC debía o no eliminarse totalmente del campus universitario y sobre la deseabilidad de que el presidente de la UPR, Jaime Benítez, permaneciera o se retirara de su cargo. A pesar de los obstáculos que puso la administración universitaria a la celebración del referéndum, alrededor de 2/3 partes de los participantes votó a favor de la reforma universitaria, lo cual indicaba el descontento estudiantil con las gestiones administrativas del recinto. La

salida del ROTC recibió el apoyo de un poco más de la mitad de los estudiantes y también poco más de la mitad apoyó la permanencia de Benítez en su cargo. El libro Grito y Mordaza aportó bastante a mi investigación, ya que presentó el precedente de factores que contribuyeron a que los estudiantes se desvinculen o se interesen por dichos procesos universitarios. Del mismo modo, me ofreció un panorama más amplio de los procesos que permite hacer comparaciones con situaciones similares recientes. La segunda referencia, Estudiante y Cultura En Puerto Rico (Luis Nieves, 1964), es una investigación de enfoque mixto sobre la cultura estudiantil desarrollada a través de los años universitarios desde el 1964. Luis Nieves entrevistó a distintos estudiantes de bachillerato sobre diferentes temas relacionados a la Universidad. Entre estos temas se encuentra la postura del estudiantado en cuanto a la historia de lucha estudiantil de su recinto, así como también las posibilidades de que se involucren en la misma. Según las cifras del autor, 7 de 10 estudiantes entrevistados admitían no saber sobre los pasados conflictos suscitados en el recinto. Conjuntamente, la mayoría de ellos dejaba abierta la posibilidad para involucrarse en las luchas si entendían que el reclamo era justo. Esto no implicaba necesariamente militar en ellas, toda vez que la mayoría expresó miedo en cuanto a la

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represión que puedan enfrentarse por parte del estado. Muchos mencionaron el carpeteo y las pocas oportunidades de trabajo que puedan resultar del mismo, las suspensiones sumarias, la violencia y los arrestos. Luego de las entrevistas iniciales, éstas se vuelven a realizar después de que esos estudiantes llevaran al menos 4 años estudiando en el recinto para conocer si hubo algún cambio de posturas en cuanto a los temas mencionados. El autor descubrió marcadas discrepancias en las posturas que ahora asumían y lo atribuye a la formación política que desarrollaron estos estudiantes durante esos 4 años y a la exposición directa que tuvieron con los conflictos universitarios. El autor nos expone que la mayoría de los entrevistados que dijeron al ingresar a la Universidad que no militarían en el movimiento estudiantil, lo habían hecho y mencionaron que lo volverían a hacer si fuese necesario. La mayoría de ellos, según el autor, había desarrollado una conciencia colectiva en cuanto a los movimientos estudiantiles suscitados no sólo en su Universidad sino a través del mundo; muchos de estos en contra de la guerra de Vietnam y la ley del Servicio Militar Obligatorio. Este trabajo es relevante para esta investigación ya que trata un tema similar al mío y utiliza principalmente el enfoque cuantitativo para auscultar y analizar las posturas del estudiantado de esa época. Mi investigación se benefició de ese previo estudio y se utilizó como marco de referencia para establecer comparaciones en cuanto a conocimiento y posturas estudiantiles actuales más los factores que contribuyen a las mismas. La tercera referencia, Las Vallas Rotas (Picó et al., 1982), es un libro compuesto de tres ensayos escritos por distintos componentes de la comunidad universitaria que estuvieron presente en la huelga estudiantil del 1981. Los autores hacen un recorrido histórico de las luchas

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que se han dado en la UPR y los reclamos de las mismas; además, profundizan en los procesos que escalaron a ellas. Los autores nos ofrecen una visión macro de las luchas universitarias ya que las enmarcan dentro del contexto socio-político y económico que atravesaba el país durante la época y hacen críticas y recomendaciones a todas las partes envueltas en los procesos para futuras luchas. Los autores nos brindan algunos ejemplos de cómo el estado ejercía control político sobre acontecimientos a través de la intervención directa del gobernador para decretar períodos de enfriamiento, establecerle criterios a la administración sobre qué era o no aceptable en las negociaciones con el liderato estudiantil, auspiciaban la formación de comités como el Comité Pro Derecho al Estudio (COPRODE), y mostraban reiteradas contradicciones entre el Superintendente de la Policía y el Rector del recinto respecto a la legalidad de las distintas actividades estudiantiles celebradas dentro del recinto. Ciertamente Las Vallas Rotas contribuyó a mi investigación ya que se no sólo se examinó el rol protagónico de las organizaciones políticas dentro de los sucesos, sino también se ponderó sobre la intervención directa del estado en los procesos universitarios, que ambas, en gran parte influyen en la decisión del estudiantado en general de involucrarse o no en los mismos. La cuarta referencia, Huelga y Sociedad: Análisis de los sucesos en la U.P.R. 1981-1982, nos ofrece los antecedentes generales del conflicto universitario del 81, más el contexto socioeconómico y político en el cual se desarrolló. Los autores hacen un análisis profundo sobre la cobertura mediática local a la huelga del 81, algo que indudablemente incide en la opinión pública del país y en la del estudiantado en general. Igualmente este libro nos brinda estadísticas

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importantes sobre lo que piensa el estudiantado en cuanto a la huelga y al material informativo distribuido por distintas organizaciones, tanto pertenecientes como no pertenecientes a la comunidad universitaria. Es importante destacar que estos estudios se llevaron a cabo durante el tiempo que transcurría la huelga estudiantil. El estudio revela que el 40.2% del estudiantado apoyaba la huelga mientras que el 56.2% la rechazaba y el restante 3.6% no quiso identificar su posición. La mayor oposición para involucrarse en la problemática universitaria, ya sea en los procesos de toma de decisión así como la huelga, la demostró la Facultad de Ciencias Naturales y la menor oposición la demostró Humanidades y Pedagogía. Cerca de 2/5 partes del estudiantado de todas las facultades, con la excepción de Ciencias Naturales, respaldaba la huelga. La razón más frecuentemente utilizada para favorecerla

confirma que los reclamos estudiantiles eran justos y razonables; los que no la favorecían utilizaron dos razones principales: que no se estaba luchando por la causa original y el peligro de atrasarse en sus estudios. Una minoría reducida (2.4%) cree que el conflicto estaba

políticamente motivado. Asimismo el 63% del estudiantado admitió no conocer la historia de su recinto en cuanto a luchas estudiantiles. Estos análisis y estadísticas asisten mi investigación toda vez que establecen precedentes sobre la opinión general del estudiantado en cuanto a los movimientos estudiantiles y su propaganda, en adición, cómo ésta y la opinión pública incidió positiva o negativamente en la participación de los mismos en los procesos universitarios. La última referencia, el artículo de internet publicado por el colectivo de prensa estudiantil Rojo Gallito “Abrumador „NO” a la cuota en referéndum estudiantil”, nos ofrece estadísticas

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sobre participación estudiantil en las asambleas de estudiantes y en el referéndum llevado a cabo durante el reciente conflicto huelgario 2010-2011. El autor, Gamelyn Oduardo Sierra, periodista del colectivo, indica que cerca de 5,350 estudiantes participaron de la asamblea general de estudiantes celebrada el 9 de noviembre de 2010. Según el autor “los micrófonos estaban abarrotados con filas de estudiantes para expresarse sobre la polémica cuota y otros problemas que les conciernen.” Asimismo en la próxima asamblea celebrada el 11 de noviembre de 2010 se registraron más de 3,000 estudiantes a pesar de la poca publicidad y sin contar con un receso académico. En el referéndum estudiantil en cuanto a la imposición de la controvertible cuota se registró una participación de 5,560 estudiantes equivalente al 33% del estudiantado activo del recinto riopedrense. Artículos como éste, que evidenciaron la participación estudiantil en

procesos que nos conciernen, contribuyeron a mi investigación y al enfoque cuantitativo de la misma, ya que con estas estadísticas pude comparar los distintos grupos de estudiantes a lo largo de las generaciones y su participación en dichos procesos. Conjuntamente pude establecer elementos como lo es el interés por parte del estudiantado que hayan contribuido a una amplia participación en estos procesos actuales y en pasados. Luego de esta revisión de literatura desarrollé la siguiente hipótesis: la polarización política y el extremismo en el discurso y prácticas del movimiento estudiantil en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, debilita el interés y la participación del estudiantado en los procesos y espacios deliberativos universitarios, así como en las acciones colectivas del movimiento. La siguiente fue mi hipótesis alterna: el estudiantado actual activo del recinto riopedrense posee poco o nulo conocimiento sobre los procesos de lucha estudiantil que se han suscitado a través de la historia en nuestro recinto, y esto incide en el poco interés y participación que demuestran en los procesos de toma de decisión estudiantil.

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Las definiciones de mis variables son las siguientes:

a. Polarización política (variable independiente): ocurre cuando facciones extremas de un partido político u organización política controlan el espacio deliberativo y a consecuencia de la polarización las voces moderadas pierden poder e influencia en dichos espacios.

b.

Extremismo (variable independiente): término usado para describir acciones,

ideologías, individuos, grupos, instituciones, agentes, partidos o movimientos políticos que se sitúan, bien a sí mismos o bien por quien los describe, muy alejados del centro político o del espacio social del consenso.

c. Conocimiento (variable independiente): información que una persona adquiere mediante la experiencia o el aprendizaje que ayudan a los seres humanos a formar nociones e ideas sobre una materia. d. Participación (variable dependiente): capacidad y derecho que tienen las personas de involucrarse en las procesos deliberativos de las estructuras a las que pertenecen. e. Interés (variable dependiente): atención o inclinación que se le brinda a algo en específico. Operacionalicé dichas variables de la siguiente manera: a. Polarización política y/o extremismo: Incluí una pregunta junto a la definición de ambas variables para evidenciar si el estudiantado entiende que existe una, ambas o ninguna de estas variables en el discurso y prácticas del movimiento estudiantil en la Universidad de Puerto Rico. Además si contestaban afirmativo para alguna o ambas de las variables debían

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otorgarles un valor en una escala del 1 al 3 (1 siendo poco, 2 siendo regular, 3 siendo mucho) en relación a cuanta polarización política y/o extremismo creen que exista en el discurso y/o prácticas del movimiento estudiantil en la UPR. b. Conocimiento: Utilicé una escala Likert para conocer cuán familiarizado se encuentra el estudiantado en cuanto a las luchas estudiantiles suscitadas a través de los años en nuestro recinto. c. Participación: Utilicé una escala Likert para conocer el nivel de participación en cuanto a las acciones colectivas que realizó el movimiento estudiantil durante los pasados conflictos universitarios. También incluí una pregunta que dividía por segmentos de meses el conflicto estudiantil para conocer durante qué meses el estudiantado participó más en el mismo. Además pregunté si disminuyó o aumentó su

participación a través de los meses que duró el conflicto estudiantil. Para medir la participación estudiantil en espacios deliberativos institucionales como no institucionales utilicé dos escalas Likert. d. Interés: Utilicé una escala Likert para auscultar el interés del estudiantado en torno a la temática de los conflictos entre la administración y el estudiantado ocurridos entre abril 2010 y enero 2011. Además incluí una pregunta que dividía por segmentos de meses el conflicto estudiantil para conocer durante qué meses el estudiantado se interesó más por el mismo. Adicional a eso pregunté si disminuyó o aumentó su interés a través de los meses que duró el conflicto estudiantil.

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La estrategia de investigación principal para este estudio cuantitativo es una encuesta de opinión (“surveys”) a un número específico de estudiantes (120) que cursan su bachillerato en la Facultad de Ciencias Sociales y que fueron estudiantes activos del recinto durante el período huelgario (abril 2010 a marzo 2011). Encuesté específicamente a treinta estudiantes de cada una de las siguientes concentraciones: geografía, psicología, antropología y ciencia política. La meta de esta investigación era encuestar a treinta estudiantes de tercer año de bachillerato en adelante de todas las concentraciones de la Facultad de Ciencias Sociales que vendrían siendo diez en total. La muestra con un margen de error de 5% sería trescientos estudiantes. Sin embargo, por razones de tiempo y recursos se encuestaron 120 estudiantes. Al finalizar la investigación se procedió a entrar los resultados al programa cuantitativo conocido como S.P.S.S (Statistics Program for the Social Sciences) y algunos resultados eran de esperarse, otros no. Para la primera pregunta, en relación al interés en torno a la temática del conflicto universitario entre abril 2010 y enero 2011, un 46% de los encuestados dijeron estar interesados (as). Esta fue la contestación más frecuente en esta pregunta. Les siguen las opciones “muy interesados (as)” con un 39%, “algo interesados (as)” con un 12% y “poco interesados (as)” con un 3%. En la parte cualitativa se les preguntó que ofrecieran razones si eligieron las siguientes opciones: “algo interesado (a)”, “poco interesado (a)” y “nada interesado (a).” La mayoría de las razones esbozadas fueron para la respuesta “algo interesado (a)”. Estas razones incluyeron el percibir el conflicto estudiantil como uno político y el querer mantenerse al margen de situaciones políticas, el entender que los métodos de lucha estudiantil eran poco viables o no eran los mejores, la desorganización, falta de control y estructura en cuanto a los asuntos que se

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discutían, la falta de información al ser constante y nueva la misma, las faltas de respeto a compañeros que piensan diferente y lo poco convincente que eran los líderes estudiantiles. Otras de las razones ofrecidas, aunque en menor grado, para esa opción, incluyeron el no pertenecer a ninguna asociación particular por lo que sienten que pierden cierto tipo de “standing” en los procesos de toma de decisión estudiantil. Algunas de las razones para estar “poco interesado (a)” fueron el enfocarse más en sus estudios que cualquier otra cosa, y el estar aburridos con el tema. La siguiente pregunta fue en relación a la participación estudiantil en acciones colectivas que realizó el movimiento estudiantil durante los pasados conflictos universitarios. La

participación incluía pero no se limitaba a acciones colectivas tales como marchas, mítines, y piquetes. La opción más frecuentemente escogida fue “activo (a)” con un 31%; luego le sigue “poco activo (a)” con un 23%, “algo activo (a)” y “nada activo (a)” ambos con un 19% y por último “muy activo (a)” con un 8%. La sección cualitativa de la segunda pregunta requería al encuestado explicar sus razones si eligió las opciones “algo activo (a)”, “poco activo (a)” y “nada activo (a)”. Los que eligieron la opción “algo activo (a)” ofrecieron las siguientes razones: los eventos de la huelga se tornaron violentos, sus padres no les permitían participar, trabajaban, viven lejos, el miedo a ser

agredidos (as), el liderato estudiantil no le apelaba, se decían muchas versiones de los hechos, y por último algunos consideran que estuvieron algo activos por compartir información en las redes sociales relacionado al conflicto estudiantil. Las razones ofrecidas para mantenerse “poco activo (a)” fueron: trabajo, no disponían de mucho tiempo, entienden que las acciones colectivas harán poca o ninguna diferencia, propusieron alternativas que fueron ignoradas por lo que no se interesaron más en participar,

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falta de iniciativa, para evitar conflictos familiares, para evitar alguna agresión física, el no estar de acuerdo con muchas de las manifestaciones, no tienen interés en ninguna acción colectiva, el estar poco informados sobre el asunto, el no entender las razones de la huelga y el poco respeto de los involucrados en las acciones colectivas hacia la diversidad de opinión. Las razones ofrecidas para la opción “nada activo (a)” fueron las siguientes: el estar enfocados en sus estudios primordialmente, conflictos se tornaron violentos y peligrosos, temor a represalias, trabajo y familia, no estar de acuerdo con que se solucionen las cosas así y finalmente el no exponerse a críticas de otras personas y el no ser asociado con el término “fupista.” La tercera pregunta se utilizó para determinar durante qué meses el estudiantado se interesó más por el conflicto estudiantil. En esta pregunta el o la estudiante podía seleccionar más de una opción. Las opciones eran las siguientes: abril a junio 2010, agosto a diciembre 2010, enero a marzo 2011 y ninguna de las anteriores. Las combinaciones que surgiendo fueron las siguientes: abril 2010 a diciembre 2010, abril a junio 2010 y enero a marzo 2011, abril 2010 a marzo 2011 y agosto 2010 a marzo 2011. La opción que más fue seleccionada fue “abril a junio 2010” con un 43%; luego le siguen “agosto a diciembre 2010” con un 15%, “ninguno de los anteriores” con un 10%, “abril 2010 a marzo 2011” con un 9%, “enero a marzo 2011” y “abril a diciembre 2010” ambos con un 8%, y por último “abril a junio 2010 y enero a marzo 2011” y “agosto 2010 a marzo 2011” ambos con un 3%. La función de la cuarta pregunta era conocer durante qué meses del conflicto estudiantil el estudiantado estuvo más activo participando. En esta pregunta el estudiantado tenía la opción de seleccionar más de un segmento de meses. Las opciones eran las siguientes: abril a junio 2010, agosto a diciembre 2010, enero a marzo 2011, ninguna de las anteriores. Las

combinaciones que surgiendo fueron las siguientes: abril 2010 a diciembre 2010, abril a junio

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2010 y enero a marzo 2011, abril 2010 a marzo 2011 y agosto 2010 a marzo 2011. La contestación más elegida fue “ninguno de los anteriores” con un 31%; le siguen “abril a junio 2010” con un 28%, “agosto a diciembre 2010” con un 18%, “abril y diciembre 2010” y “enero a marzo 2011” ambos con un 8%, “abril a junio 2010” y “enero a marzo 2011” y “abril 2010 a marzo 2011” ambos con un 3%, y por último “agosto 2010 a marzo 2011” con un 2%. La quinta pregunta se utilizó para conocer si disminuyó, aumentó o se mantuvo igual el interés del estudiantado a través de los meses que duró el conflicto estudiantil. La respuesta más popular fue “se mantuvo igual” con un 49%; le sigue “disminuyó” con 28% y “aumentó” con 21%. La parte cualitativa de esta pregunta requería explicar las razones de la disminución o el aumento de interés en el conflicto. Algunas de las razones para explicar la disminución de interés fueron la actitud de la administración, el no ver resultados favorables ni acuerdos entre las partes, el que el conflicto se tornara violento, cansancio, ideología política envuelta, trabajo, faltas de respeto hacia otros estudiantes, el no tener la capacidad de luchar de forma organizada y efectiva, el no simpatizar con las acciones y/o decisiones tomadas por los estudiantes, por la agresión a la rectora, la pérdida de la opinión pública y el estar envuelto (a) en otras cosas en ese momento. En relación al aumento de interés se ofrecieron las siguientes razones: el problema los concierne a ellos como estudiantes y está en juego su futuro académico, se demostró más el abuso de la administración, querían conocer más sobre la situación, al participar y contribuir estaban más al tanto de la situación, les comenzó a preocupar más la seguridad de los estudiantes a raíz que aumentaba la represión, el movimiento estudiantil destapó información que se desconocía, cada vez se evidenciaba más que los estudiantes se organizaban para combatir la

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tiranía gubernamental, se estaban dando manifestaciones similares alrededor del mundo y estuvieron más pendientes a toda la información. La sexta pregunta es similar a la quinta pero esta vez en relación a la participación del estudiantado a través de los meses que duró el conflicto estudiantil. Las opciones son iguales a la pregunta anterior. En este caso la opción de mayor elección fue “se mantuvo igual” con un 66%; le sigue “disminuyó” con un 25% y “aumentó” con un 8%. En cuanto a la parte cualitativa de la pregunta se le indicó que explicaran el porqué del aumento o la disminución en la participación. Algunas de las contestaciones para aquellos (as) que eligieron “disminuyó” fueron las siguientes: no era muy claro lo que ocurría, se tornó violento, compañeros no tenían interés ni necesidad lo que le hacía perder las ganas, trabajo, no simpatizaba con las acciones y/o decisiones tomadas, cansancio, frustración, el tema les aborrece y no entendían que tuviesen la capacidad de luchar de forma organizada y efectiva. En relación al aumento de interés algunas de las razones que ofrecieron fueron que comenzaron a comprender mejor el punto de vista de ambas partes envueltas en el conflicto, el conocer más sobre el conflicto los motivaba más a participar, y que en cada actividad se anunciaban las próximas actividades y las personas se motivaban a participar para solucionar los conflictos. La séptima pregunta está relacionada a la asistencia del estudiantado a espacios deliberativos estudiantiles no institucionales. Los espacios incluyen pero no limitan a reuniones de comités de acción por facultad, foros y conversatorios. La contestación de mayor selección fue “nunca asisto” con un 30%; le sigue “he asistido pocas veces” con un 25%, “he asistido algunas veces” con un 23%, “asisto con frecuencia” con un 15% y “asisto con mucha frecuencia” con un 5%. La parte cualitativa de esta pregunta le requería al estudiante explicar sus razones si elegía las opciones “he asistido algunas veces”, “he asistido pocas veces” o “nunca asisto.” Para

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la opción “he asistido algunas veces” las razones fueron las siguientes: trabajo, no tengo tiempo, hablan mucho y no hacen nada, y falta de información. Para la opción “he asistido pocas veces” mencionaron trabajo, conflicto con horarios, falta de tiempo, son muy largas y las ideas muchas veces superficiales, son muy tardes en la noche, siempre hay un mismo grupito que dirige y controla los procesos, pierden el tiempo haciendo digresiones y comentarios politiqueros que no vienen al caso, faltas de respeto, se prestan para hacer cosas fuera del contexto de lucha, no se entera de las reuniones y no tienen sentido. Para la opción “nunca asisto” esbozaron las

siguientes razones: le parecen inmaduros y con falta de objetividad en cuanto a los asuntos, cuando asiste nunca entiende por el alboroto de los asistentes, no se llegan a acuerdos congruentes, falta de tiempo, perdió el interés, no ofrecen ideas nuevas, parecen más fanáticos que luchadores, no sabe cuándo son las reuniones ni en dónde, trabajo, tienen cosas más importantes que hacer, solo hablan de huelgas, no son muy democráticos, falta de transportación, no se encuentra lo suficientemente informado para participar, y le aborrece el tema. La pregunta número ocho trata sobre la asistencia de los estudiantes a los espacios deliberativos estudiantiles institucionales que incluyen pero no se limitan a reuniones del Consejo General de Estudiantes, reuniones de los Consejos Estudiantiles por facultad, asambleas estudiantiles convocadas por el Consejo, entre otros. La opción que más eligieron fue “asisto

con frecuencia” con un 28%; le sigue “nunca asisto” con un 23%, “he asistido algunas veces” con un 21%, “he asistido pocas veces” con un 20% y “asisto con mucha frecuencia” con un 7%. La parte cualitativa de la pregunta con las mismas instrucciones que la anterior produjo las siguientes respuestas. Para “he asistido algunas veces” mencionaron: depende del tema sopesan asunto e intereses académicos, falta de tiempo, no son de mucha tranquilidad, clases y trabajo y por ignorancia. Para “he asistido pocas veces” incluyeron tiempo, trabajo, son en

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horarios de clase, perdió su tiempo en la asamblea a la cual asistió, cuando asiste nunca entiende lo discutido por el alboroto de los asistentes, es mucho “bla, bla, bla”, no le gustan, pocas veces se ponen de acuerdo, son largas, mala organización, falta de receso académico y los que faltan para asistir son sancionados, se pierde el norte y le aborrece el tema que siempre son los mismos. Los que eligieron la opción de “nunca asisto” ofrecieron las siguientes razones: son espacios jerárquicos que no representan a tiempo completo el interés y las necesidades del estudiantado, se mantiene alejado de los conflictos, le falta conocimiento para aportar a los asuntos, muchas veces los estudiantes no quieren que se unan nuevas personas, falta de tiempo, nunca se entera, no le interesa, solo hablan de huelgas, el reclamo general cae bajo intereses de asociaciones políticas y no llegan a ninguna parte. La pregunta número nueve es en relación al conocimiento que tiene el estudiantado en cuanto a las luchas estudiantiles suscitadas a través de los años en nuestro recinto. Un 41% dijo “conocer algo sobre el tema”. Le sigue “conozco sobre el tema” con un 32%, “conozco bastante sobre el tema” con un 18%, “conozco poco sobre el tema” con un 5% y “no conozco nada sobre el tema” con un 2%. La última pregunta es en relación a la posible existencia de polarización política y/o extremismo en el discurso y prácticas del movimiento estudiantil de la Universidad de Puerto Rico. Los resultados son los siguientes: “existen ambas” con un 73%, “existe polarización política” con un 15%, “existe extremismo” y “no existe ninguna de las dos” ambas con un 5%. Esta pregunta tenía dos incisos para saber cuánto de cada una (polarización política y/o extremismo) creen que exista en el discurso y/o prácticas del movimiento estudiantil en la UPR. Para la primera, polarización política, contestaron “mucha” 48%, “regular” 33% y “poca” 5%. Para la segunda, extremismo, contestaron “mucho” 41%, “regular” 34% y “poco” 7%.

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Análisis, conclusiones y recomendaciones Es interesante notar que a pesar de que la mayoría del estudiantado encuestado, un 46%, dice haber estado “interesado” en la temática del conflicto entre abril 2010 y marzo 2011, sólo un 3% de los encuestados se mantuvieron activos participando del mismo durante todos los meses que perduró. Aún más interesante es que a pesar de que la mayoría (46%) dijo haber estado interesados (as) en el conflicto y otra mayoría (31%) dijo haber estado “activos (as)” en relación a las acciones colectivas del movimiento estudiantil, durante los pasados conflictos se contradijeron al preguntárseles durante qué meses estuvieron más activos (as) participando, ya que la mayoría de ellos, un 31%, contestó “ninguno de los anteriores”. A raíz de los resultados de la investigación se podría decir que el interés en un asunto no es precisamente el factor que determina la participación activa en el mismo. La mayoría de los encuestados, un 43%, dijo haberse interesado más durante el conflicto en los meses de abril a junio 2010. Este conflicto no contó con las dificultades de sus sucesores: remoción de portones en el campus, ocupación policial del recinto, etc. Además, hace seis años, desde el 2005, que no se había declarado un evento similar a una huelga en el recinto. Tal vez la novedad del asunto y la falta de dificultades para clausurar y tomar el campus influyeron en el interés del estudiantado durante este período. La huelga de abril 2010 a junio 2010 se le conoce como una huelga pacífica en la que no existió tanta confrontación entre estudiantes y policías y además se pudo llegar a un acuerdo entre la administración y el estudiantado. Todos estos son factores que bien podrían influir en que al estudiantado le interese más, y por mucho, este período del conflicto que los otros.

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Algo similar ocurre con la participación en este período del conflicto universitario. Un 28% de los encuestados, la segunda cifra mayor en esta categoría, dice haber participado activamente del conflicto estudiantil durante el período de abril 2010 a junio 2010. Aunque esta cifra es menor que la cifra de “ninguno de los anteriores” (31%) en esta categoría es

significativamente mayor que otros periodos del conflicto tales como agosto 2010 a diciembre 2010 (18%) y enero 2011 a marzo 2011 (8%). Es curioso como en la pregunta número cinco, relacionada a la disminución o aumento de interés en el conflicto estudiantil, la cifra mayor (50%) representa la opción “se mantuvo igual” queriendo decir que el estudiantado encuestado se mantuvo “interesado” (46%) a través de los meses que duró el conflicto estudiantil. Es decir, el estudiantado nunca perdió interés en el conflicto por diversas razones anteriormente mencionadas, pero en cuanto a su participación es contradictorio. Su nivel de participación también se mantuvo igual con un 66% de los encuestados. Esto quiere decir que no hubo gran participación por parte del estudiantado encuestado, ya que en la pregunta número cuatro la mayoría eligió “ninguno de los anteriores” refiriéndose a los meses que no estuvieron activos participando en el conflicto estudiantil. Varias de las razones que ofrecen los estudiantes para no estar tan activos y en relación a la disminución del interés y participación en el conflicto nos ayudan a comprender los porcentajes derivados de esta investigación. Lo que se habla por ahí sobre el estudiantado en general y lo que uno podría descartar con razones como “falta de formación política” o “poco conocimiento sobre procesos de lucha estudiantil”, estuvo presente en las explicaciones del estudiantado encuestado.

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La falta de asistencia a los espacios deliberativos estudiantiles no institucionales como las reuniones de los comités de acción por facultad también se demostró en los cuestionarios. Un 30% del estudiantado encuestado seleccionó la opción “nunca asisto.” Le siguió un 25% de los encuestados con la opción “he asistido pocas veces.” Las opciones “asisto con mucha

frecuencia” y “asisto con frecuencia” fueron las que menos eligió el estudiantado encuestado. En las explicaciones de las opciones más seleccionadas en esta pregunta pude evidenciar polarización política como una de las razones para no asistir. Bien es cierto que algunos encuestados opinaron que la polarización política existe en todos los espacios políticos y sociales pero ¿qué provecho se le puede sacar cuando se intenta aglutinar a una masa estudiantil políticamente diversa o políticamente inactiva? Muchos de los comentarios en esta pregunta fueron en relación a la regeneración del movimiento estudiantil. Pude palpar entre los encuestados la necesidad de un movimiento estudiantil que represente sus intereses y necesidades a tiempo completo. Sin embargo muchos perciben que el movimiento y sus líderes censuran la oposición. Muchos de ellos manifestaron que no se sentían aptos para hablar ni aportar en los espacios deliberativos del movimiento porque no pertenecían a ninguna asociación política o comité de acción. Otros expresaron la necesidad de gente nueva en el liderato y de metas claras, visión, seriedad y organización. En cuanto a la asistencia a espacios deliberativos institucionales, tales como el Consejo General de Estudiantes, un 28% de los encuestados dijo asistir con frecuencia. Es marcada la diferencia entre este espacio y el anterior. Sin embargo, las asambleas estudiantiles, espacios deliberativos estudiantiles institucionales, fueron el blanco de muchas críticas en la encuesta. Muchos expresaron haber perdido su tiempo al asistir a ellas, que son muy largas, existe mala

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organización, se pierde el norte y que los reclamos caen bajo intereses de asociaciones políticas. Otra vez se evidencia el factor de polarización política. Mi hipótesis alterna intentaba vincular la falta de conocimiento estudiantil sobre los procesos de lucha estudiantil en nuestro recinto con el poco interés y participación en procesos de lucha actuales. Esta hipótesis no se probó ya que en la pregunta número nueve, relacionada al nivel de conocimiento que posee el estudiantado encuestado sobre conflictos estudiantiles en el pasado, la cifra mayor, un 49% dijo conocer algo sobre el tema mientras que un 6% y un 2% dijeron conocer poco y nada sobre el tema sucesivamente. Posiblemente que conozcan “algo sobre el tema”, “conozcan sobre el tema” (32%), y “conozcan bastante sobre el tema” (18%) no incide en que hayan participado en las luchas estudiantiles en nuestro recinto ya que en las tablas de participación se evidencia lo contrario: no existe gran participación de parte del estudiantado encuestado a través de los meses que duró el conflicto estudiantil. Mi hipótesis principal (la polarización política y el extremismo en el discurso y prácticas del movimiento estudiantil en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras debilita el interés y la participación del estudiantado en los procesos y espacios deliberativos universitarios así como en las acciones colectivas del movimiento) se evidenció en la pregunta número diez. En esta pregunta se ofrecieron ambas definiciones de las variables. Polarización política se definió de la siguiente manera: la polarización política ocurre cuando facciones extremas de un partido político u organización política controlan el espacio deliberativo y a consecuencia de la polarización las voces moderadas pierden poder e influencia en dichos espacios. Extremismo se definió así: término usado para describir acciones, ideologías, individuos, grupos, instituciones, agentes, partidos o movimientos políticos que se sitúan, bien a sí mismos o por quien los describe, muy alejados del centro político o del espacio social del consenso.

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Un 73% de los encuestados, es decir la mayoría, opinó que existen ambas. Un 49% de los encuestados dijo que existe “mucha” polarización política mientras que un 33% eligió “regular.” Un 41% de los encuestados expresó que existe “mucho extremismo” mientras que un 34% opinó “regular.” Los resultados de la encuesta son consistentes con mi hipótesis principal. Sin embargo, es necesario un estudio cualitativo para profundizar en estos resultados. Me interesa reflexionar

sobre la pregunta que anteriormente realicé: ¿qué provecho se le puede sacar a la polarización política y/o al extremismo cuando se intenta aglutinar a una masa estudiantil políticamente diversa o políticamente inactiva? Prefiero irme con la segunda en específico: un estudiantado políticamente inactivo. Muchos dirán que nuestra generación es una de brazos caídos, pero a lo largo de esta investigación pude evidenciar dos cosas: si bien somos una generación de jóvenes interesados en otras cosas más allá de conflictos y movimientos sociales, también es cierto que la mayoría de las veces y a la mayoría de estos jóvenes los mismos movimientos sociales son los que los aíslan. ¿Por qué participar en un espacio en el cual mi opinión no será tomada en cuenta? Ya sea porque tengo ideologías políticas distintas a quienes controlan este espacio o porque no estoy muy informada de lo que sucede o porque no tengo experiencia en movimientos sociales ni en acciones colectivas. Estos espacios de deliberación estudiantil no institucionales surgieron en respuesta a la burocracia de los espacios estudiantiles de organización jerárquica y en respuesta a la democracia representativa que sólo permite a los elegidos decidir sobre asuntos que nos afectan a

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todos (as). Me parece que estos espacios no institucionales tienen su propósito y son necesarios. Sin embargo, tal y como se evidencia en esta investigación, no están llegando al estudiantado. El interés de parte del estudiantado en el movimiento estudiantil y sus acciones colectivas existe. Se evidencia en estas 120 encuestas. Sin embargo sus niveles de participación no son constantes con ese interés. Bien podríamos descartar esto y decirnos “es que les hace falta formación política” o achacarlo a la ignorancia. Pero la realidad es palpable. El espacio está siendo controlado. Casi a tipo de membresía política con “seniority.” Dependiendo de cuántos años lleves en el movimiento y de tu experiencia en el mismo, así de validos serán tus planteamientos y argumentos. Claro está, existen excepciones. Yo, como investigadora, pude notar esto al participar de estos espacios. La dinámica de los mismos debe cambiar por el bien del movimiento y de su causa. No queda duda que la polarización política y hasta cierto nivel el extremismo siempre existirá en los espacios políticos y sociales y el espacio estudiantil es ambos. No obstante, no creo que deba ser una de las razones principales por la cual el estudiantado en general decida no participar de los mismos. Ya que estamos conscientes de que los estudiantes opinan que sí existen y que sí afectan su participación en los procesos y acciones colectivas, ambos factores deberían aminorarse. No todos los estudiantes pertenecen a partidos u organizaciones políticas y no todos tendrán conocimiento político, pero mi investigación evidencia que tienen un genuino interés en aportar a lo que les concierne como estudiantes. Nuestro movimiento estudiantil por años ha estado asociado con una sóla ideología política y muchos (as) de los (as) estudiantes encuestados (as) lo reconocen y perciben que no hay espacio para ellos (as) en el movimiento. Nosotros como estudiantes debemos educar más a

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nuestros compañeros (as) sobre los asuntos que se suscitan en la universidad desde una óptica neutral en lo que concierne nuestra ideología política. Claro está, no es esconderla o que las asociaciones políticas dejen de repartir sus boletines; es saber y querer ceder espacio al estudiantado, ya sea un estudiante políticamente neutral o de una ideología política distinta, organizado o no. Miles de jóvenes alrededor del mundo estamos luchando por lo mismo. Este fenómeno y estas acciones colectivas tienen un aspecto glocal muy interesante. Incluso, una de las

explicaciones en los cuestionarios en relación al porqué del aumento en participación fue que los movimientos estudiantiles alrededor del mundo lo motivaron a participar del nuestro. Nuestra lucha es igual de importante y necesaria que todas las demás que se están llevando a cabo en España, en Estados Unidos, en Grecia, en Londres; en fin, en todo el mundo. Es crucial hacer un mayor esfuerzo para integrar a estos estudiantes de manera efectiva: no es cuestión de tolerancia a ideas distintas o a otras ideologías políticas, es cuestión de inclusión.

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