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El Viejo Topo, nº 278, marzo 2011

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Salvador Lopéz Arnal

A SANGRE FRÍA

e Niños españoles que nacen con niveles de mercurio en sangre por encima de los límites admisibles: más del 50%
Muestra: cordón umbilical de casi dos millares de mujeres de Valencia, Sabadell, Asturias y Guipúzcoa. Poblaciones más afectadas: Asturias (75% de los recién nacidos con niveles de mercurio excesivo); Valencia (68,4%) y Guipúzcoa (64,7%) Población menos afectada: Sabadell (49%) Procedencia del mercurio: quema de carbón en las centrales térmicas y vertidos de la industria del cloro. Especies marinas con mayor contenido de mercurio: Pez espada, emperador, cazón, tintorera…

e Mujeres: el 70% del alimento del mundo Cultivan
Son responsables de 60% del trabajo realizado en el mundo Reciben el 10% de los ingresos mundiales. Mujeres y niñas que sufren violencia física o sexual en algún momento de su vida: 75%

e Jóvenes españoles entre 18 y 25 años que ni trabajan ni estudian: 43%.
de e Esperanza 66,8vida saludable en España en 2003: Hombres: años Mujeres: 70,2 años Para los que nazcan ahora: 63 años Nueva edad generalizada de jubilación: 67 años. de pensiones e Predicción del año en el que el sistema La Caixa: 2010público iba a tener pérdidas en España según: BBVA: 2011 Fedea: 2015 Gobierno: 2029 Situación en el año 2010, en plena crisis: superávit y un fondo de reserva de 62.000 millones de euros. temperatura e Año en que se empieza a registrar laentonces: 2010media del planeta: 1880 Año más cálido de la historia desde de e Historiaen eluna piña: digamos que 3 euros Precio mercado: Margen que gana el súper: 1,20 euros Margen destinado a la empresa comercializadora: 1,14 euros Margen destinado al propietario de la plantación: 0,54 euros Para las manos que la cultivó: 0,12 euros

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opinión

E G I P T O D E N O T I C I A S

de simple.

A

ndaba yo vagando por los parajes de la melancolía cuando un mensaje telefónico vino a desperezarme la conciencia. Era un mensaje breve y simple. Contundente, como suele suceder cuando se olvida la verborrea en las alacenas del lenguaje. Decía: Sí, se puede. Sólo eso. Me lo había enviado una buena amiga que todavía cree que otro mundo es posible. Sí, se puede. Así

Casi nadie cree de verdad en eso. Si creyeran, los mandamases de siempre o de casi siempre no habrían podido emprender este recorte de derechos que tiene visos de ser el penúltimo paso en el camino que nos devuelve al siglo XIX. Mi amiga cree que sí se puede, y que resignarse ante la prepotencia de los que creen que la historia llegó a su fin es una estupidez. No está sola al pensar eso, aunque son –somos– pocos, demasiado pocos, los que pensamos como ella. Y menos todavía los dispuestos a luchar para que la estulticia y la resignación no se apoderen para siempre de las gentes. Seguramente también eran pocos los tunecinos que creían que se podían cambiar las cosas. Tampoco debía haber muchos egipcios que, semanas atrás, atisbaran ni remotamente que podían desembarazarse de un dictador que llevaba treinta años practicando su abyecto oficio. ¿Cómo imaginar que la cabecita peluda del viejo topo fuera a asomarse a la vida, después de tantos años de letargo? Y sin embargo, ha sucedido. Porque, como cree mi amiga, sí, se puede. En Egipto y en todas partes. El libro de la historia permanece abierto, y sus páginas no están sólo escritas por los “mercados” y sus comisionistas gubernamentales. No hay ninguna razón para pensar que el futuro de todos nosotros va a estar inexorablemente decido por financieros y por políticos que o son corruptos o son pusilánimes o, simplemente, son cómplices idiotas de un sistema que se desmorona. Sí, se puede. Han podido en Túnez. En Egipto. Tal vez puedan en Argelia, en Jordania, en Yemen, en la Libia de botoxiano Gadafi… En ese mundo que la derecha e izquierda occidentales que visten de armani miran por encima del hombro y con sonrisita de superioridad mientras corrompen a sus elites en aras de la estabilidad y los buenos negocios. Ah, ahora habrá quien crea que exagero. Veamos. Hasta hace muy poco, el dictador Mubarak, ladrón y tramposo hasta el tuétano, era recibido con alborozo por todas las cancillerías. Los gobernantes, de derecha y de izquierda, cantaban los méritos de este individuo, como ahora silencian los latrocinios de Gadafi, cuya simpatía entre nuestros politicastros de Occidente ha crecido al mismo tiempo que crecían los contratos petroleros con las siete hermanas y sus primos más próximos. Pero peor todavía: un día antes –si la memoria no me falla– de que la alegría se desbordara en la plaza cairota de la Liberación e inundara como un nuevo Nilo a todo Egipto, el señor suegro del cantante Raphael recibía en el Congreso a uno de los dictadores más sangrientos de África y le soltaba, con una desfachatez capaz de sonrojar a cualquiera, que “entre nosotros hay más cosas que nos unen que las que nos separan”. La verdad, no se me ocurre qué puede unir al señor Bono con el señor Obiang, como no sea que este último tenga una secreta afición a los caballos o a los gorgoritos raphaelinos. Lo que si sé es que ni a mí, ni a mi amiga, ni a ninguna persona decente nos une nada con el sanguinario dictador guineano. Lo que sí sé es que es una vergüenza que, mientras en el norte de África soplan vientos de libertad, el presidente del Congreso le dé palmaditas en la espalda a un notorio criminal, por mucho petróleo que tenga y por muchas palmaditas que esté recibiendo de franceses y estadounidenses, que como todo el mundo sabe son demócratas auténticos amantes de la libertad. Pero, bueno, volviendo a lo que íbamos: se puede. Va a costar, pero se puede. Habrá que barrer muchos obstáculos, pero se puede. Sí, se puede. Ahora sólo falta que nos lo creamos. Miguel Riera

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las caras
por Anna Bogaz Cerezuelo
el lehendakari socialista reside precisamente en su bendita ignorancia de la lengua de Aitor (euskera)”. Lo apuntó el que es actualmente director general de Universidades en el gobierno de la Comunidad de Madrid. Se llama Jon Juaristi (ex etarra; ex trotskista; ex PC; ex PSOE y finalmente en la órbita del PP) y ha sido nombrado por el lehendakari Patxi López miembro del Consejo asesor del euskera. ¿Por qué él? Para que haya pluralidad en una comisión cuya función, como era previsible, es asesorar al Ejecutivo vasco en asuntos relacionados con el euskera. Se ha ido Don Samuel Ruiz, el obispo emérito de San Cristóbal. Su legado: otro mundo posible; la búsqueda de la paz y la justicia son esenciales para todo cristiano que no haya arrojado a la cuneta del servilismo o el interés los grandes ideales de su tradición. A su manera, Samuel Ruiz fue un revolucionario que luchó como pocos por la liberación de

gentes eternamente sojuzgadas, por el derecho a una vida digna de los pueblos indios de México y de todos los pueblos maltratados del mundo.

Después del nombramiento de Patxi López, declaró: “Si algún encanto tiene

La vida de Marisela Escobedo cambió para siempre en agosto de 2008. Su hija Rubí, de dieciséis años, no volvió más a casa. Meses después se encontró lo que quedaba del cuerpo de su hija adolescente: 39 trozos de huesos calcinados. Se encontraron en un basurero. Marisela sabía, como se saben esas cosas, que un antiguo novio de Rubí, Sergio Barraza, había asesinado a su hija. Las autoridades no mostraban interés alguno por investigar el caso. Los po bres no cuentan y la situación mexicana desborda a los servidores públicos ho nestos. Marisela inició una cruzada para llevar al asesino ante la justicia. Proceso, una revista mexicana, ha obtenido los archivos de su caso. La odisea de Marisela le hizo ir siguiendo no sólo el rastro de un asesinato, el de su hija, sino también el rastro del sexismo, la corrupción y la impunidad. Su odisea finalizó el 16 de diciembre de 2010. A Marisela le volaron la cabeza. La casti-

garon por su tozudez, por su permanente protesta por la ausencia de justicia en la investigación del asesinato de su hija. Escobedo consiguió localizar a Barraza, hizo que le arrestaran y le sometieran a juicio. Vio, por fin, una posibilidad de que la justicia le permitiera seguir adelante con su vida. Pero en Ciudad Juárez, especialmente si eres mujer y pobre, el término “justicia” es una broma. De mal gusto. Barraza confesó en el juicio y llevó a las autoridades ante el cadáver. A pesar de ello, tres jueces del estado de Chihuahua le liberaron. Salió absuelto de todas las acusaciones: “falta de pruebas”. Tras el asesinato de la madre, una madre coraje mexicana, Alicia Duarte, una de las ex directoras de una de las comisiones del gobierno, escribió una carta abierta al presidente Calderón: “Hace tres años, cuando dejé mi puesto de Fiscal Especial para la Atención a los Crímenes Relacionados con Actos de Violencia Contra las Mujeres en la Oficina del Fiscal General, indiqué claramente

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ocultas del poliedro
que lo hacía por la vergüenza que sentía de pertenecer al corrupto sistema de justicia de mi país. En estos momentos, esa vergüenza vuelve a invadirme y me quema la piel y la conciencia, por tanto debo unirme a la indignación de todas las mujeres de este país que, al saber del asesinato de Marisela Escobedo Ortiz y de los ataques contra su familia de hace pocos días, se han puesto a reclamar justicia”. Ante la inoperancia de la Justicia oficial, hay quien se ha tomado esa justicia por su mano. A modo de moderno Robin Hood, un cártel de la droga ha encontrado, capturado y ajusticiado a los asesinos de Marisela. Aparecieron colgados con un cartel que los señalaba como los autores del crimen. Increíble pero cierto. derrocado. Las cargas de igual signo, en este caso, no se repelen. pendencia del Congo, aunque hoy se proclama de acuerdo con Bélgica, país amigo con el que nosotros tratamos de igual a igual, sin embargo ningún congoleño digno de este nombre podrá olvidar jamás que se ha conquistado por la lucha, una lucha diaria, ardiente e idealista, una lucha en la que no hemos escatimado nuestras fuerzas, ni nuestras privaciones, ni nuestros sufrimientos ni nuestra sangre”. Once días después, la provincia de Katanga se separó. Las potencias occidentales le dieron todo su apoyo. Ludo de Witte, un sociólogo flamenco, publicó en 2000 una investigación, con base en archivos oficiales belgas y documentación de Naciones Unidas, en la que desbarató la versión oficial de Bruselas. Durante 30 años atribuyeron el crimen a “ajustes de cuentas” entre las distintas facciones congoleñas. No fue así. La tarde del 17 de enero de 1961, medio año después de su nombramiento, Lumumba y sus colaboradores Mauricio Mpolo y José Okito, fueron amarrados a un árbol. Allí fueron asesinados uno tras otro por militares belgas. De Witte probó que Barracuda, ese fue el nombre de la operación, fue dirigida por el capitán belga Julian Gat. El comisario Gerard Soete, jefe de policía de Tshombé, el líder de la secesionista Katanga, confesó a la televisión de Bruselas VRT mucho después que se le ordenó hacer desparecer a las víctimas con ácido sulfúrico (Soete se quedó con dos dientes de Lumumba, y una bala incrustada en el cráneo) ——————

Según las últimas encuestas de finales de 2010 entre miembros del denominado –hay que decirlo así, no puede escribirse de otro modo– Partido “Socialista” francés, uno de los candidatos preferidos para representar al partido en las próximas elecciones presidenciales francesas es el “socialista” Dominique Strauss-Kahn, actual director del Fondo Monetario Internacional, la institución financiera internacional que está no sólo apoyando sino liderando la supuesta salida de la crisis a base de medidas de “austeridad”, que están dañando gravemente la calidad de vida y bienestar social de las clases populares de los países de la Unión Europea y de otros lugares del mundo. Strauss-Kahn, un amigo y un firme de fensor del corrupto dictador tunecino

En la mañana del 30 de junio de 1960, en Leopoldville, el rey Balduino I de Bélgica pensaría seguramente que tras declarar la independencia de la República Democrática del Congo, pueblo y colonos quedarían eternamente agradecidos con la metrópoli colonial. Se equivocó de pleno, algo salió mal. El joven primer ministro del gobierno presidido por Joseph Kasavubu, tomó el micrófono y los encargados del protocolo quedaron tiesos: “Nunca más seremos vuestros monos”, dijo Lumumba en las narices del monarca de la casa real de Sajonia-Cobenza-Gotha. El rey palideció. Tuvo que oír las desgarradoras palabras del líder nacionalista asesinado: “Durante los 80 años del gobierno colonial, sufrimos tanto que no podemos alejar las heridas de la memoria. Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, o encontrar vivienda, o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son… Hemos sufrido ironías, insultos y golpes nada más que porque somos negros… ¿Quién podrá olvidar las masacres de tantos de nuestros hermanos, o las celdas en que han metido a los que no se someten a la opresión y explotación? Hermanos, así ha sido nuestra vida… Porque esta inde-

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La gran transición geopolítica, crisis capitalista, ciclos hegemónicos y distribución de poder
por Manuel Monereo

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s evidente que está empezando a configurarse un Nuevo Orden Mundial. Un cambio profundo que no está exento de peligros. Para América Latina, la apuesta es de gran calado: o integración, o permanecer bajo el control de una superpotencia en decadencia.

El propósito de esta reflexión se configura en torno a tres ideas: 1ª) En las relaciones trasnacionales la economíamundo capitalista vive una mutación, una reordenación sistémica. Afrontamos una transición geopolítica de enormes dimensiones, su fundamento es la redistribución sustancial del poder político a nivel mundial. 2ª) América Latina y el Caribe tienen ante sí una gran oportunidad histórica, para ser sujeto y no mero objeto en esta transición. Esta región es una de las “líneas de fractura” del sistema-mundo. Por primera vez en décadas es un territorio en disputa entre las grandes potencias. La conmemoración del bicentenario de la independencia enlaza en el momento actual con esta cuestión. Es una nueva oportunidad histórica para engarzar la emancipación social con la independencia nacional y la soberanía con la unidad latinoamericana. 3ª) Necesidad de un “nuevo regionalismo”; para ello hay que salir del “cosmopolitismo de mercado” y organizar una nueva unidad que permita un modelo de desarrollo social, económico y ecológicamente sostenible. En definitiva; convertirse en un sujeto político internacional que dé protagonismo y voz a los pueblos del continente.

El mundo está cambiando de base En Noviembre de 2008, el Consejo Nacional de Inteligencia (órgano de análisis y planificación ligado a la CIA) hizo público el informe “Tendencias globales 2025”1. En él se afirmaba lo que conocidos especialistas norteamericanos venían advirtiendo hacía años. Sintetizando, plantea cinco grandes cuestiones. En primer lugar señala que la tendencia dominante evoluciona hacia una organización multipolar del mundo. En segundo lugar, los EEUU seguirán siendo la potencia predominante, aunque tendrían que adaptarse y compartir el poder a nivel planetario. En tercer lugar se habrá producido la emergencia de otras grandes potencias (específicamente China e India). Su capitalismo es muy diferente al de los EEUU. La intervención del Estado y un control de éste sobre los flujos de capitales, servicios, personas y tecnología, son su carta de naturaleza. En cuarto lugar se abre paso una nueva centralidad: los problemas ecológicos globales, la reducción de los recursos naturales, cada vez más escasos abre nuevos marcos de confrontación internacional. En quinto lugar, se debe pensar la seguridad desde una visión global donde lo militar, los recursos del planeta y el llamado cambio climático se entrecruzan y definen una nueva visión de la estrategia y de la geopolítica.

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Este informe, que está disponible en la red, da muchas pistas el bienestar y la seguridad estadounidenses”. Siguiendo esta sobre lo que se ha venido en llamar la revolución en los “asuntos reflexión podemos analizar la crisis económica como efecto y militares”. El paso a un mundo multipolar cuestiona un elemencausa de los conflictos geopolíticos subyacentes. Lo hemos to central de la estrategia norteamericana: impedir que surja hecho poniendo atención en lo que piensan y maquinan instiuna potencia o un conjunto de potencias que pueda a medio y a tuciones e intelectuales del “establishment” norteamericano largo plazo cuestionar el superpoder norteamericano. que muchas veces aciertan más que los intelectuales críticos al Robert Kagan2, también en el 2008, publicó un libro con el sistema. significativo título de El retorno de la historia y el fin de los sueños. Este autor, uno de los teóricos más reputados de la dereLa crisis: de la economía a la geopolítica cha extrema norteamericana y coautor del Proyecto para un Alguna vez he usado la metáfora de Sapir4 del “virus mutante” para expresar gráficamente las dimensiones de la crisis. Nuevo Siglo Norteamericano, sostiene una tesis aparentemenPrimero, fue la crisis de las hipotecas basura y, posteriormente te simple. El mundo ha vivido un sueño, una ilusión transitoria del sistema hipotecario norteamericano en su totalidad, desllamada globalización. La historia emerge de nuevo como conpués el virus mutó y puso en crisis al sistema financiero munflicto por el poder a nivel mundial de un conjunto de potencias dial. El pánico llegó y estuvo a punto de hacer estallar las relaen competencia. Para el autor la línea divisoria está situada en ciones económicas internacionales. Más tarde, una nueva la defensa de las democracias de mercado frente al supuesto mutación lo convirtió en la crisis de las deudas soberanas y, autoritarismo de las potencias emergentes. Obviamente, la actualmente, estamos en lo que el ministro de hacienda brasiclave son los EEUU y su capacidad para liderar política y milileño llamó “guerras monetarias”, es decir, el ciclo se cierra y se tarmente el “mundo libre”. convierte en un conflicto geopolítico. La moneda es poder conZbigniew Brzezinski3, otro autor neoliberal pero de mucho mayor nivel y capacidad, publicó también en ese año un libro centrado y el conflicto entre ellas expresa las realidades de la llamado Tres presidentes: La segunda oportunidad para la gran relación de fuerzas internacionales. superpotencia americana; la tesis que mantiene este conocido Se podría decir que estamos ante una salida neoliberal a la “halcón” demócrata es, en muchos sentidos, sugerente. Según crisis del neoliberalismo. Entre otras consecuencias dicha saél, estaríamos ante el “despertar político global”, caracterizado lida agravará la crisis, agudizará los conflictos geopolíticos, “por ser históricamente antiimperial, políticamente antiocciacentuará la degradación en el nivel de vida y en las condiciodental y emocionalmente antinorteamericano en dosis creciennes laborales de las clases trabajadoras en el centro del sistema tes. Este proceso está originando y en la periferia. Hasta ahora estaun gran desplazamiento del cen- Lo que esta crisis cuestiona radicalmente es la mos, como en toda la etapa antetro de gravedad mundial lo que, a respuesta que se dio a otra crisis, la de los años 70, rior, en una “lucha de clases” desu vez, está alterando la distribusencadenada desde arriba, con y que simplificando mucho hemos llamado ción global de poder con impli escasa respuesta del movimiento caciones muy importantes de ca- neoliberalismo. obrero y sindical y que encuentra ra al papel de EEUU en el muna la izquierda, en cualquiera de do”. De este análisis sorprende la lucidez y su tono; argumenta sus acepciones, sin ideas y sin proyectos. que EEUU tiene una segunda oportunidad, no habrá una terAhora bien, ¿qué pone en crisis a esta crisis? Lo que esta cricera si no es capaz de responder a los retos y desafíos de la fase sis cuestiona radicalmente es la respuesta que se dio a otra geopolítica que está viviendo la humanidad en este comienzo crisis, la de los años 70. Lo que hoy se pone en tela de juicio es del siglo. todo ese complejo histórico que simplificando mucho hemos La percepción del autor es muy aguda cuando dice (téngase llamado neoliberalismo y que fue una respuesta concreta a una en cuenta que el libro se escribió antes del agravamiento de la crisis concreta. Hay, pues, un ciclo largo que comienza en los crisis financiera internacional) que “en vista del endeudamien70, que se estructura en los 80 y que llega hasta el presente. to global de los EEUU (prestatario actual del 80% aproximado El capitalismo es siempre una realidad histórica, una confide los ahorros totales del mundo) y de sus enormes déficits coguración social, económica históricamente determinada. Si merciales, una crisis financiera de grandes proporciones, sobre partimos de la idea de que las crisis son siempre un elemento todo en el actual contexto de predominio del sentimiento anticentral de su modo concreto de funcionar y organizarse, debenorteamericano (tan emocionalmente cargado como mundialríamos concluir que son las crisis y las respuestas a ellas (desde mente generalizado), podría tener enormes consecuencias para una concreta correlación de fuerzas) las que marcan las etapas

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la llamada economía real, donde están los problemas, por así decirlo, reales. Es justo reconocer la aportación de los “viejos” Magdoff y Sweezy cuando en los años 80, le dieron toda la importancia a este fenómeno y lo introdujeron como elemento central en su teoría del “Capital Monopolista”.7 Pues bien, es todo este complejo histórico lo que se encuentra hoy en crisis. Antes se argumentó que las distintas etapas del capitalismo venían marcadas por las crisis y las respuestas a las mismas. Ahora habría que señalar que éstas también se relacionan con las potencias hegemónicas y con la distribución del poder a nivel mundial. No es casual que la etapa neoliberal del capitalismo esté asociada a la ofensiva norteamericana en un momento (los años 70) donde su hegemonía estaba siendo cuestionada. Tampoco es casual que la crisis actual tenga su epicentro en los EEUU y, de nuevo, se cuestione su poder. USA: ¿una crisis de hegemonía? No es éste el lugar para entrar a fondo en el debate existente sobre los problemas del dominio en las relaciones internacionales. La escuela de la economía-mundo y específicamente Arrighi8, han hecho aportaciones, a mi juicio fundamentales, de las cuales es necesario partir. Como es sabido, este autor relaciona, siguiendo a Braudel y a Marx, los ciclos sistémicos de acumulación con los ciclos hegemónicos. Específicamente la financiarización de la economía-mundo se relacionaría con los esfuerzos de una potencia en declive por mantener sus posiciones hegemónicas. Creo que es una hipótesis que merece la pena argumentar. En efecto, insistiendo en lo que antes se dijo, la clave de esta crisis estaría en los años 70 y las respuestas a la misma. En momentos de crisis del capitalismo, de cuestionamiento de la hegemonía norteamericana en el mundo y de avance de los movimientos de liberación nacional y social, las clases dominantes iniciaron una contraofensiva que dura hasta el presente. El informe de la Trilateral sobre la ingobernabilidad de las democracias pone fecha a la ofensiva ideológica y supone, hay que tenerlo en cuenta, que las salidas a las crisis son siempre políticas y dependen de la lucha de clases en curso. Crisis es siempre movimiento, reestructuración, cambio y excepción que se convierte en regla. La ruptura de Nixon con el sistema de Bretton Woods y, sobre todo, el golpe de Estado de Volker en los 80 inician la financiarización de la economía mundial y la conversión de EEUU de una economía acreedora a una economía deudora. Juan Ramón Capella y Miguel Ángel Lorente, en un excelente libro9 han llamado la atención sobre la novedad que significó que la economía norteamericana se financiase sistemáticamente recurriendo al mercado mundial y colocando los bonos del

Los países del ALBA

del capitalismo. Resumiendo: el capitalismo histórico hoy dominante es el neoliberal y la alternativa posible lo es al capitalismo neoliberal. Si esa supuesta alternativa conduce a un nuevo capitalismo o a algo que vaya más allá, depende de la correlación de fuerzas y de la capacidad de la izquierda social y cultural para organizar una mayoría social capaz de promover una sociedad en transición al socialismo. Walden Bello5, con mucha elegancia, ha sabido expresar las características de la ofensiva del capital. La restauración de su poder de clase es el contenido esencial del neoliberalismo y hoy, a mi juicio, se encuentra en una crisis profunda. Cuando digo crisis, no digo hundimiento, simplemente constato la lucha y el conflicto, por tanto su cuestionamiento. Bello habla de que esta reorganización del poder del capital tiene tres fundamentos: El primero, las políticas neoliberales se han concretado en el así llamado Consenso de Washington, han significado un inmenso trasvase de rentas, riqueza y poder hacia la oligarquía y la plutocracia internacional. Al segundo, él lo llama “acumulación extensiva”, la puesta a disposición del capital de un gigantesco ejército de reserva mundial de sociedades pre y postcapitalistas y sectores sociales en vías de mercantilización. En este sentido, parafraseando a Harvey6 diríamos que cada crisis supone también procesos de “acumulación por desposesión” como una característica permanente del funcionamiento del sistema. El tercero lo definió como “acumulación intensiva” o financiarización de la economía. Es el aspecto central de su argumentación. La financiarización significó la vía de escape para eludir las tendencias al subconsumo o a la sobreproducción que las políticas neoliberales traían consigo. Es, en

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Tesoro. Estamos hablando (2007) de que EEUU consiguió apropiarse de más del 40% del ahorro mundial. Se creó un gigantesco mecanismo de trasvase de capitales hacia los EEUU, necesario para financiar el consumo, la gigantesca maquinaria militar y las guerras que este país desplegaba en el mundo. Para decirlo desde otro punto de vista, las reglas de juego que se fueron estableciendo consistían en que se prestaba dinero a EEUU a cambio de que se convirtiera en el gran consumidor de la economía mundial, es decir, una economía básicamente parasitaria del resto del planeta, al que vendían protección militar e instituciones financieras capaces de asegurar el control que la plutocracia internacional ejerce sobre el resto de mundo. ¿Quién compra los bonos norteamericanos actualmente? Básicamente China, Japón, los países petroleros de Oriente Medio, Rusia, hasta Nigeria acaba financiando a EEUU. Así de simple. Con mucha razón, Oscar Ugarteche y Leonel Carranco10 han podido hablar con ironía de la decadencia de los países del otrora todopoderoso G7, denominándolos países ricos altamente endeudados (los PRAE). Estos autores han analizando con detenimiento los cambios que se han ido produciendo en la economía capitalista y el papel de los Estados en ella. Por ejemplo, si hablásemos de lo que era el G7 en el 2010 (medido en paridades de compra) observaríamos que ya no estarían en él, ni Francia, ni Canadá, ni Italia, ni Gran Bretaña, mientras aparecen China, India, Rusia y Brasil. Es más, Leonel Carranco, partiendo de los datos del FMI, plantea que en el 2016 China alcanzará a los EEUU y que el tercer lugar lo ocupará la India. Se trata de cambios radicales que, tarde o temprano, terminarán teniendo consecuencias geopolíticas y que inauguran una larga etapa de conflictos, de crisis y seguramente de guerras. Supondrán, desde luego, profundos cambios en las instituciones económicas in ternacionales. Modificarán el marco de representación en las Naciones Unidas y especialmente en el Consejo de Seguridad. Sobre todo, se producirá el cuestionamiento del dólar como moneda de reserva internacional. Hay que tener en cuenta que los llamados BRIC, como lo hace Leonel Carranco,11 configuran los auténticos motores de la económica mundial y que más temprano que tarde terminarán por cuestionar las reglas del juego que organizan el poder. A este proceso Samir Amín lo llamó con gran lucidez el “capitalismo colectivo de la Tríada”. Estos países se caracterizan por ser, en primer lugar, Estados continentes, con grandes territorios, población creciente y culturas antiguas y arraigadas. En segundo lugar, todos, en uno u otro momento, han rechazado las directrices del Consenso de Washington. En tercer lugar, todos defienden una estrategia nacional de desarrollo desde el

Memorial de América Latina, obra de Oscar Niemeyer. São Paulo

fortalecimiento del papel del Estado convertido en el centro y articulador del proyecto nacional. En cuarto lugar, estos países no sin dificultades ni conflictos, están empeñados en construir un auténtico Estado nación e integrar a las clases subalternas en él. Seguramente ha sido Ha-Joon Chang12 el que mejor ha sabido explicar estos cambios desde una crítica histórica a los conceptos de librecambio, proteccionismo y al papel del ahorro externo como motor de crecimiento. Parafraseando a Gramsci podríamos decir que en EEUU se “anudan todas las contradicciones”. La crisis, su duración, su intensidad y sus consecuencias de todo tipo están relacionadas con el mantenimiento o no de su hegemonía en el mundo. La decadencia norteamericana, tal y como la definen numerosos autores, no necesariamente significa colapso y mucho menos hundimiento. Una potencia como la norteamericana, que gasta más del 50% del presupuesto militar mundial y que tiene más de 700 bases militares en el mundo, intentará siempre hacer prevalecer política y militarmente lo que ya no puede hacer económicamente, es por ello que en este año fiscal, con

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Obama, se alcanzó otra cifra record en el gasto militar. Todo ello en un contexto de rearme generalizado específicamente en América Latina y El Caribe. Pensar la decadencia de una potencia de estas dimensiones, sumada al agravamiento de los problemas medioambientales y de las desigualdades en un mundo en crisis requiere, mucha lucidez y una importante capacidad de intervención de los pueblos. Antes se ha dicho y conviene insistir en ello: la más sólida tradición del movimiento obrero ha ligado siempre competencia intercapitalista con el Imperialismo y con la militarización de las relaciones internacionales. Vivimos una gran transición geopolítica y debemos tener en cuenta que todas las anteriores se han resuelto, de una u otra forma, con gravísimos conflictos armados.

Como antes se indicó América Latina fue un terreno privilegiado de resistencia, con capacidad y la imaginación suficiente para convertirse en alternativa de gobierno y de poder. Esto fue lo decisivo. Cuando dichas alternativas provocaron una crisis de Régimen, los procesos se radicalizaron hasta plantearse la construcción de un nuevo tipo de Estado, una nueva matriz de poder al servicio de los de abajo. En otros lugares, las resistencias se convirtieron en alternativas electorales; tuvieron que vérselas con unas clases dominantes que no habían perdido su poder ni su influencia electoral. Los ritmos, hondura y profundidad de los cambios fueron definidos por la capacidad del Movimiento Popular para convertirse en alternativa electoral y de poder. América Latina, como se señaló anteriormente, es un territorio en disputa. Si partimos de la historia de las relaciones entre América Latina y el Caribe: ¿Eslabón débil? América Latina y el Caribe con los EEUU, tal como lo hace Para muchos pudo ser una sorpresa que fuese precisamente Peter Smith,13 llegaríamos a la conclusión de que esta confrontación es parte de un conflicto más global, donde entran en en América Latina y el Caribe donde se produjeron las resisjuego desde la época colonial las distintas potencias mundiales tencias más duras al neoliberalismo, y que más allá acabaran y las diversas etapas que han configurado su evolución históripor convertirse en proyectos con una explícita vocación sociaca. El autor señala lo que otros investigadores han documentalista. El continente fue el laboratorio de las políticas neoliberado fehacientemente: la construcción de los EEUU como les. Estas significaron auténtica y genuinamente una contranación ha Estado indisolublemente unida a su constitución rrevolución restauradora del poder de las oligarquías y de las como imperio. Basta mirar su mapa y conocer su historia para grandes transnacionales. Sus consecuencias fueron también darse cuenta con toda claridad de que su actual territorio se ha muy conocidas: como en la Conquista, el neoliberalismo fue hecho a costa de otros países, utilizando la expropiación, la impuesto a sangre y fuego por medio de unas dictaduras miliventa o la invasión. Las clases dirigentes de EEUU asumieron tares con vocación de fundar un nuevo tipo de Estado y de que tenían un “destino manifiesto”, una vocación casi natural unas nuevas relaciones entre la sociedad, la política y la econoal liderazgo continental. Antes de la “doctrina Monroe” (1830) mía, cuyo objetivo último –lo ha repetido muchas veces Perry se planteó con toda radicalidad que sus intereses estratégicos Anderson– fue seccionar de raíz la experiencia organizativa, la estaban determinados por dos principios: Asegurar su hegememoria y la capacidad de generación de alternativas e impemonía en el continente e impedir la predir que el socialismo en cualquiera de sencia de otras potencias. Eso explica la tisus acepciones pudiese resurgir en un Se trata de cambios radicales que bieza con que presenciaron la lucha por la futuro. Como indicamos anteriormentendrán consecuencias geopolíticas independencia de América Latina y su siste, se utilizó la violencia más extrema. temática determinación para neutralizar la Sus consecuencias aún perduran: creci- e inauguran una larga etapa de configuración de otros poderes alternatimiento de la pobreza y la exclusión, conflictos, de crisis y seguramente vos que cuestionaran su dominio. desestructuración social, pérdida de las de guerras. Ncholas Spykman ha sido con mucho el identidades colectivas y la progresiva analista geopolítico norteamericano más conversión de muchos países en “Estaimportante del siglo XX. Su doctrina sigue siendo hoy el núcleo dos fallidos”; al final, es una de las muchas paradojas del neode la estrategia que despliega en el continente la gran potencia liberalismo, el llamado triunfo de la sociedad civil se convierte dominante. Él distinguía entre América del Norte, anglosajona en el territorio privilegiado de los grupos de poder económico, y europea, y el resto. Consideraba que el “mediterráneo” ciren perfecta relación con las mafias de todo tipo y mediante la cunscrito por México, Centroamérica, el Caribe…. era de su captura del Estado para convertirlo en correa de transmisión uso exclusivo. No era permitido compartir el poder con otra de los intereses más oscuros, ante la impotencia, ahora sí, de potencia. Cualquier modificación en este “statu quo” siempre la sociedad sometida al doble tirón de la involución social y la afectó14 y seguirá afectando directamente a los intereses estraanomia colectiva.

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tégicos más inmediatos de Norteamérica. Desde esta perspectiva los peligros provendrían de los procesos de unidad e integración que se pudiesen articular en el gran “Continente Sudamericano”. Spkyman fue al respecto extremadamente claro y rotundo: en caso de unidad económica y político-militar, la respuesta no podría ser otra que la guerra. En lo fundamental esta doctrina ha sido con unos u otros tonos repetida por los estrategas tanto civiles como militares de los EEUU. Cuando hablamos de un territorio en disputa lo hacemos desde una doble vertiente: un conjunto de gobiernos se plantean explícitamente romper las reglas de juego que perpetúan la dominación imperial (países del ALBA) y otros, desde posiciones menos radicales, impulsan la integración regional más allá de los límites del mercado. Desde el punto de vista externo las grandes potencias emergentes (China, India, Rusia) han hecho de los recursos que América Latina y el Caribe tienen en abundancia un elemento esencial en su estrategia de desarrollo nacional. La coyuntura latinoamericana y caribeña está marcada, al menos, por cuatro grandes cuestiones: la primera es el desacople relativo de su economía respecto a la crisis. No ha sido la primera vez, ni seguramente será la última, ha ocurrido en otras épocas. Cuando el Centro está en crisis, las periferias tienen oportunidades para integrarse y fundar nuevas relaciones entre sí. El impulso viene de la exportación de productos primarios, con el subsiguiente riesgo de perpetuar el modelo primario-exportador. Las potencias emergentes vienen a por materias primas, minerales, energéticas y alimentarias y lo hacen sobre un plan integral al servicio de sus intereses nacionales. Un segundo elemento tiene que ver con la contraofensiva

norteamericana. Su existencia es algo imposible de negar y se ha incrementado después de la llegada del Obama al poder. Es claro que las élites norteamericanas están convencidas que su declive se puede evitar o ralentizar si se vuelve de una u otra forma al control de América Latina y el Caribe. El restablecimiento de la cuarta flota, hecho que no se producía desde la década de los años 40; el incremento de las bases y la presencia militar norteamericana en el continente, sobre todo en zonas de alto nivel de conflicto por su proximidad a recursos naturales vitales, agua, hidrocarburos, biodiversidad… La aplicación por Hillary Clinton de eso que ella llama, el “poder inteligente” , es decir, una combinación de poder duro y blando, tuvo su primera manifestación en el golpe de Estado de Honduras, todo ello en un contexto de rearme acelerado de la región. Baste un ejemplo: nada más conocer el gobierno brasileño las dimensiones de sus reservas petrolíferas de Pre-sal, encargó la compra de dos submarinos nucleares y un nuevo portaaviones a Francia. El gobierno brasileño no reconocerá que el enemigo son los EEUU, pero los hechos son los hechos y demuestran que los recursos naturales latinoamericanos cada vez serán más importantes para la economía internacional, arriesgados para su seguridad y determinantes en el balance de fuerzas de la región. La tercera cuestión está marcada por el reflujo de lo que se ha llamado el “espíritu de Porto Alegre” y por las señales de estancamiento de algunos de los procesos más avanzados en el continente. Parecería que la lucha social y los movimientos de solidaridad hubieran perdido peso y significación política, precisamente cuando el neoliberalismo entra en crisis y los EEUU viven una época de declive rápido y acentuado. Venezuela, Ecuador y Bolivia manifiestan señales de agotamiento de un ciclo reformista y de la necesidad, por decirlo así, de un nuevo impulso que dé prioridad a la solución, no retórica, de los problemas reales. Cuarta: Brasil se está convirtiendo en el elemento central de la política latinoamericana y una de las potencias emergentes. Es un Estado-Nación y tiene intereses geopolíticos en toda la región. La transición geopolítica mundial que analizamos lo convierte en uno de los pivotes de la reestructuración mundial del poder y, más tarde o más temprano, tendrá que definir, en las nuevas condiciones, su estrategia y su relación con los EEUU. Las últimas elecciones han mostrado con mucha claridad las diferencias entre las élites políticas brasileñas respecto a sus

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relaciones internacionales. Para la derecha “paulista”, la opción nueva potencia emergente aparece como algo más que un simsería llegar a un acuerdo con los EEUU y definir zonas especíple prejuicio. En cuarto lugar hay que tener en cuenta la preficas de influencia evitando cualquier conflicto serio entre los sencia activa de las grandes potencias que buscan y privilegian dos países. Para el “lulismo” el acento se pondría en la integramás a las relaciones bilaterales con los Estados de la región que ción Sudamericana como zona de acuerdos multilaterales. acción preferente y como suma de A pesar de todas las dificultaPara Spkyman, en caso de que se produzca una fuerzas para ser un sujeto activo en des, y asumiendo las contradicel nuevo orden internacional en un unidad económica y político-militar en ciones como reales, no hay alterproceso de cambio acelerado. No se Sudamérica, la respuesta no podría ser otra nativa a la Integración: si Amérique la guerra. debe olvidar que Brasil ha definido ca Latina y el Caribe no se unen intereses y políticas para África, esen un proyecto común, van a pecialmente para la zona subsahacontar o van a influir muy poco riana, y que busca una concertación estable con la potencia en el Nuevo Orden que se está configurando y terminarán por hegemónica en la zona que es Sudáfrica. caer de nuevo bajo el control, hasta cierto punto más dramático que antes, de una superpotencia norteamericana en decaConclusión: ¿Un nuevo regionalismo? dencia. Este es el desafío que requiere, sobre todo, el protagoTodo lo anterior, en el contexto de un bicentenario que no nismo activo y militante de los pueblos: la unidad y la puede ser sólo retórico, explica la urgente necesidad de la uniIntegración latinoamericana es demasiado importante para dad e integración latinoamericana. La llamada agenda de la dejarla sólo en manos de los políticos I integración ha avanzado mucho en América Latina en los últimos años. El proceso sin duda va a continuar. Desde hace algún tiempo y en función de las nuevas experiencias se está hablando de un “regionalismo post-liberal”15, caracterizado Notas por tener más en cuenta la política, el Estado y el bienestar de 1. http://www.dni.gov/nic/NIC_2025_project.html las poblaciones, dejando en su segundo plano un tipo de inte2. Kagan, R. El retorno de la historia y el fin de los sueños. Edit. Taurus. Madrid 2008 gración que ha estado guiada por las transnacionales. 3. Brzezinski, Z. Tres presidentes: Una segunda oportunidad para la La integración autónoma tiene al menos tres grandes objetisupervivencia norteamericana. Edit. Paidos. Barcelona 2008 vos: Primero, negociar en posiciones de fuerza con el “amigo 4. Sapir, J: El nuevo Siglo XXI. Del siglo americano al retorno de las del Norte” y con las grandes transnacionales; en segundo lugar naciones. Edit. El viejo Topo. Barcelona 2009. intervenir y ser sujeto en ese nuevo orden internacional en 5. Sin Permiso, 05/10/2008 proceso de configuración; en tercer lugar lo que podríamos lla6. Harvey, D. Breve historia del Neoliberalismo. Edit. Akal.2007 mar las promesas incumplidas de la Independencia, es decir, 7. Esta aportación es resaltada por sus discípulos Foster, B.J y Magdoff, F en La gran crisis financiera. Causas y consecuencias. Edit. soberanía nacional, desarrollo económico y justicia social. Fondo de cultura económica. Madrid 2009. Dicho libro es una aportaEstas tres cuestiones de una u otra forma ya están en la agenda ción muy sustancial al análisis de la crisis desde un punto de vista de la Integración. Hay que resaltar que se enfrentan a obstácumarxista. los formidables y que, como otras veces en la historia, sus 8. Arrighi, G. Adam Smith en Pekín. Orígenes y fundamentos del siglo resultados no están garantizados. En efecto, existen diferencias XXI. Edit. Akal. Madrid 2007 políticas sustanciales en el interior de cada uno de los Estados 9. Capella, J.R y Lorente , M.A. El Crac97k de los años 80 .La crisis .El y en la relación entre ellos. Hay que reconocer que no existe futuro. Edit. Trotta. Madrid 2009. 10. http:// alainet.org/active/29597 hoy un proyecto común de integración suficientemente articuhttp://alainet.org/active/42197 lado y social e ideológicamente legitimado. En segundo lugar 11. Brasil, Rusia, India y China. existen profundas diferencias estructurales –económicas, 12. Chang, Ha-J. Retirar la escalera. Edit. La catarata. Madrid 2004 poblacionales y territoriales– entre dichos Estados que dificul13. Peter H, Smith, P. Estados Unidos y América Latina: hegemonía y tan la puesta en práctica de políticas compartidas y órganos resistencia. Edit. PUV. Valencia 2010. capaces de ejecutarlas. En tercer lugar las dimensiones de 14. Esto explica en gran parte el conflicto con Cuba. Brasil acentúan el riesgo de que dicha integración configure 15. Cienfuegos, M y Sanahuja, J.A. Una región en construcción. una zona fuertemente hegemonizada por este país. Los riesgos Unasur y la integración en América del Sur. Edit. CIDOB. Barcelona 2010. de que se cree un nuevo “subimperialismo” conducido por la

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Rusia y la CEI: Habitaciones vacías
por Higinio Polo

E

n 2011 se cumplen veinte años de la disolución de la URSS y de la creación de la CEI, Comunidad de Estados Independientes. La complicada geometría de relaciones, la existencia de organismos con funciones a veces confusas, y la negociación permanente entre Moscú y los gobernantes de las otras repúblicas postsoviéticas, junto con la activa intromisión de Estados Unidos, y, en menor grado, de Turquía, Irán y Arabia, sin olvidar la atracción económica que ejerce China sobre Asia central, explican la realidad actual de un gigantesco territorio que sigue siendo central para el equilibrio político del mundo.

Desde los años soviéticos, el retroceso estratégico de Moscú es evidente; baste citar que su política exterior está hoy centrada en la relación con las antiguas repúblicas federadas, y que, aunque siga manteniendo buena parte de su antigua red diplomática en el resto del mundo, su presencia política y protagonismo se ha reducido, llegando a ser casi inexistente en importantes zonas del mundo, como en Oriente Medio. En todas las repúblicas, las nuevas burguesías creadas en el proceso de cambios hacia el capitalismo, no tienen en general una visión global de las relaciones internacionales, y sus intereses pasan apenas por la conservación del poder y la acumulación de riquezas gracias a la vieja propiedad colectiva y a la explotación actual de los recursos naturales. Yeltsin, Kravchuk y Shuskievich, apoyados por George Bush, protagonizaron el fraude de Belovézhskaya Pushcha, por el que destruyeron la URSS y crearon la CEI. La disolución de la Unión Soviética fue un acto de fuerza, contrario a la voluntad popular, que se había expresado en un referéndum ese mismo año por el mantenimiento de la unión, y la ruptura se consolidó con el golpe de Estado y la matanza ordenada por Yeltsin en 1993, bombardeando el parlamento ruso, acción que contó también con el patrocinio de Estados Unidos y los principales

países europeos. El sangriento golpe de estado marcó la vía golpista hacia el capitalismo y consolidó la ruptura entre las quince repúblicas soviéticas. La creación de la CEI en 1991 era el recambio jurídico de la URSS, e integró a Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Armenia, Azerbeiján, Kazajastán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán; es decir, todas las repúblicas soviéticas, a excepción de las tres bálticas y de Georgia, que se unió en 1993 y se retiró en 2009 tras su agresión a Osetia y la breve guerra posterior con Rusia. Turkmenistán también abandonó la CEI en 2005, para convertirse en miembro asociado. También se creó en 1992 la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), para abordar las cuestiones militares y de seguridad, que agrupa a Rusia, Bielorrusia, Armenia, Kazajastán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán. Continúa siendo un organismo que no acaba de determinar sus funciones y que, con frecuencia, es incapaz de pasar a la acción, como se puso de manifiesto con su falta de reacción durante los graves enfrentamientos interétnicos en Kirguizistán en el verano de 2010. Pese a todo, ha definido una política común frente a posibles ataques exteriores. * * *

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Vladimir Putin, Zar de todas las Rusias

La trabajosa reconstrucción, impulsada por Moscú, de los la disputa por la hegemonía mundial. Los resultados de esa lazos económicos y políticos entre las antiguas repúblicas política norteamericana han sido desiguales, y, en todo caso, soviéticas ha sufrido muchos altibajos y la abierta oposición no han podido impedir la firma por parte de China de impornorteamericana, cuya diplomacia trabaja activamente en el tantes acuerdos de suministro energético. Cáucaso y en Ucrania, así como en las repúblicas asiáticas, En el año 2000 se creó la Comunidad Económica Euroasiápara consolidar sus posiciones y para hacer inviable la coopetica (CEEA) con Rusia, Bielorrusia, Kazajastán, Kirguistán y ración entre los miembros de la CEI. Los acuerdos alcanzados Tayikistán, como un espacio para impulsar las relaciones ecopor Estados Unidos con algunas repúblicas nómicas. En julio de 2010, se celebró en la están encaminados a ligarlos a la colaboracapital kazaja, Astaná, una reunión clave ción con la OTAN y con el propio ejército En julio de 2011 entrará en vigor para impulsar acuerdos aduaneros entre norteamericano para impedir cualquier dilos países de la zona. Acudieron el presila desaparición námica de recomposición del área postsodente ruso, Dmitri Medvédev, el bielorrude las fronteras entre Rusia, viética alrededor de Rusia, tratando al misso Alexandr Lukashenko, el presidente Bielorrusia y Kazajastán. mo tiempo de dificultar en lo posible, la firarmenio, Serzh Sargsyan, el de Tayikistán, ma de acuerdos de los países de Asia central Emomali Rajmonon, así como la presiy del Cáucaso con China y con Irán. Washington pretende denta en funciones de Kirguizistán, Rosa Otunbáyeva y el precontrolar la red de oleoductos y gasoductos que se dirigen sidente kazajo Nursultán Nazarbáyev. Según las cifras que hihacia Europa, Oriente y el océano Índico, cuestión decisiva en zo públicas la organización, la CEEA hizo posible que, en la

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primera década del siglo XXI, los intercambios económicos entre los miembros se cuadruplicaran, y se acordó la creación de un Fondo para combatir la crisis (aunque modesto: doscientos cincuenta millones de dólares). A lo largo de la década de los noventa del siglo pasado, bajo Yeltsin, el desgobierno y el latrocinio trajeron como consecuencia el retroceso de la influencia política rusa en todas las repúblicas, así como la radical reducción de los intercambios económicos. Se produjo una verdadera desintegración: se calcula que dejaron de funcionar más de trescientos sectores industriales, lo que hizo aumentar la importancia relativa del sector energético destinado a la exportación y redujo de forma radical la fabricación de maquinaria industrial y bienes de equipo. Todavía en 1994, un ya marginado Gorbachov (que seguía sin reconocer su desastroso papel en la desaparición de la URSS) insistía en la conveniencia de la reintegración de las repúblicas soviéticas, creyendo que Clinton aceptaría esa posibilidad si era el deseo de la población. En realidad, tanto el gobierno Clinton, como el de George W. Bush dinamitaron cualquier intento de aproximación entre las repúblicas de la CEI gracias a su penetración e influencia en prácticamente todas las áreas de gobierno de los diferentes países. El desastre estratégico que, en todos los órdenes, supuso la etapa yeltsiniana para Rusia permitió no sólo el aumento de la influencia norteamericana sino también el de países del área islámica como Turquía, Irán y Arabia. En los inicios del siglo XXI, la apuesta rusa se resume en la “doctrina Putin”, que, en esencia, pretendía mejorar las relaciones con las antiguas repúblicas soviéticas y mantener áreas de colaboración económica y política. El papel de Bielorrusia era considerado fundamental para configurar un proceso de reagrupamiento. Y, junto a Bielorrusia, Ucrania, aunque el peso del nacionalismo ucraniano y la delirante política de las nuevas élites del país enfriaron mucho las relaciones entre Moscú y Kiev. Las “revoluciones de colores” fueron la respuesta de Washington a esa nueva política exterior rusa centrada en la recuperación de su influencia en las antiguas repúblicas soviéticas; las “revoluciones” forzaron el cambio de gobiernos en Georgia (2003), Ucrania (2004) y Kirguizistán (2005), y fracasaron en Bielorrusia (2006) en la llamada revolución blanca, e impulsaron además el intento de golpe en Moldavia en 2009 (inspirado

por Washington, utilizando los servicios de la embajada rumana en Chisinau, dirigida por Filip Teodorescu, que fue expulsado del país) que, pese a su fracaso, consiguió gestar una coalición que ha mantenido a los comunistas fuera del poder, pese a ser la fuerza política mayoritaria que obtiene casi el cincuenta por ciento de los sufragios en todas las elecciones celebradas hasta hoy. Al mismo tiempo, la creación, en 1997, del GUAM (Georgia, Ucrania, Azerbeiján y Moldavia, con la incorporación posterior de Uzbekistán) fue una decisión de Washington para limitar la influencia rusa en todas esas repúblicas y, en lo posible, consolidar la división postsoviética. Uzbekistán abandonó en 2005 la organización por las oscuras

Nazarbayev toca la balalaika

Lukashenko en Venezuela, en busca de acuerdos petroleros

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Ofrenda floral en el Memorial del Genocidio Armenio

complicidades norteamericanas en la rebelión armada en Andiján, en el valle de Fergana. * * * A finales de 2006, cuando debía celebrarse la cumbre de la CEI en Minsk, que fue aplazada por las diferencias entre sus miembros, la situación podía resumirse así: crítica generalizada a la ineficacia de la CEI por parte de todos los países miembros, una limitada colaboración entre Rusia y Kazajastán, paralela a una evidente aproximación del gobierno kazajo a Estados Unidos; distanciamiento de Bielorrusia y Rusia, y temor a que Georgia y Ucrania ingresaran en la OTAN (dando fe de los cambios, la alianza militar atlántica se reunía en esas mismas semanas en Riga, capital letona, algo que nunca había ocurrido). Se temía, además, que Armenia iniciase un acercamiento hacia Occidente y reconsiderara su situación en la CEI. Por añadidura, la Unión Europea fijaba las condiciones para la

hipotética entrada de Bielorrusia en su seno. El proyecto estratégico norteamericano de voladura del espacio postsoviético parecía avanzar en todos los terrenos. En julio de 2008 se celebró la cumbre Estados UnidosGUAM en Batumi, Georgia, donde estuvieron presentes el georgiano Saakashvili, el ucraniano Yúshenko, el azerbeijano Aliyev, así como el presidente polaco Kaczy ski y el lituano Adamkus. El jefe de Estado de Moldavia se negó rotundamente a asistir a esa reunión. El objetivo no por oculto era menos claro: aislar a Rusia y limitar su influencia en toda la zona. Hay que recordar que, al mes siguiente, en agosto, Georgia atacó a Osetia del sur (con obvio consentimiento de Washington), y se firmó el acuerdo estadounidense-polaco para instalar una parte del escudo antimisiles norteamericano en Polonia. En Moscú se encendieron todas las alarmas, y su contundente respuesta contraatacando al ejército georgiano marcó la línea roja que no estaba dispuesta a perder. Desde entonces, algunos escenarios han cambiado.

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* * *

Ucrania desempeña un papel central para el futuro, no en vano es la segunda república eslava más poblada. Los dos primeros presidentes ucranianos, Leonid Kravchuk y Leonid Kuchma, impulsaron una política de acuerdos formales con Moscú con el objetivo de conseguir un trato económico de favor, pero dificultando cualquier tentativa de cooperación… a pesar de declarar formalmente lo contrario, incluso firman* * * do acuerdos. Bajo Yúshchenko (a todos los efectos, un verdadero agente de la política exterior norteamericana) la relación Con Bielorrusia las relaciones son más tirantes que en el entre Moscú y Kiev se agravó, hasta el punto de que parecía inpasado. La reelección de Lukashenko, aunque consolida la minente una ruptura diplomática, enfrentamiento cuyo oriestabilidad política, crea problemas a Moscú por la especial gen estaba en la importación de gas ruso y en las deudas iminquina que Estados Unidos y la Unión Europea muestran pagadas de Kiev, con repercusiones en la red de suministros hacia él. Las protestas de diciembre de 2010, tras las elecciorusos que llevan a Europa el gas. Entre bastidores, Washington nes, fueron utilizadas como elemento de presión por Wasapoyaba la política de Yúshchenko, dirigida a consolidar el enhington y Bruselas, pese a que los mismos hechos (asalto a la frentamiento y la división entre ambos países eslavos. sede del gobierno bielorruso por los manifestantes) habrían La llegada de Yanukóvich a la presidencia de Ucrania ha sido calificados de actos terroristas si hubieran sucedido en cambiado de forma notable las relaciones entre Ucrania y París o Roma. Pese a ello, Lukashenko ha impulsado una políRusia (sólo en 2010, se han duplicado los intercambios comertica a veces equidistante entre Moscú y los países occidentaciales), y también abre nuevas posibilidades en la CEI. En abril les. Por su parte, la mayor de las repúblicas centroasiáticas, de 2010, ambos países firmaron los acuerdos de Járkov que Kazajastán, participa, además de en la CEI, en la Conferencia aseguran la continuidad de la flota rusa del Mar Negro en Islámica, iniciativa que, aunque no ha sido criticada oficialSebastopol hasta el año 2042, el suministro de gas ruso a mente por Rusia, no deja de crear algunos problemas para el Ucrania en condiciones muy ventajosas (a un precio casi un futuro. Nazarbáyev presenta ese rasgo como una oportunidad tercio más barato que la tarifa internacional) y facilidades para para atraer inversiones, pero, visto desde Moscú, puede crear la exportación. Los enfrentamientos de Kiev con Moscú se han disfunciones en el proyecto putiniano de impulsar la integrasuperado, pero subsisten problemas. Así, el proyecto para ción de la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas. impulsar una empresa mixta de gas, entre la rusa Gazprom y la ucraniana Maftogaz, no consigue abrirse paso. Los nuevos * * * dirigentes de Kiev, conscientes de la situación de práctica quiebra económica del En julio de 2010, ocho países de la CEI El objetivo de Putin es el de país, creen que la primera década del siglo (Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Kazajastán, puede considerarse como un tiempo perimpulsar, en 2012, un Espacio Armenia, Moldavia, Kirguizistán y Tayikisdido, y que su país no avanzó en su coopetán) acordaron suprimir los aranceles Económico Único en el seno ración con la Unión Europea y desdeñó la aplicados a la importación, decisión con de la CEI. posibilidad de integrarse en la CEEA, con la que esperan desarrollar los intercamlos quebrantos económicos que le supuso. bios y el crecimiento económico. Los Yanukóvich, que representa a la nueva burguesía ucraniana otros tres países de la CEI (Azerbeiján, Uzbekistán y partidaria del acercamiento a Bruselas sin romper con Moscú, Turkmenistán) no se incorporaron al acuerdo. Ese mismo mes ha insistido en que Ucrania quiere ingresar en la Unión Euse celebró en Yalta, Crimea, una cumbre informal de la CEI, a ropea aunque continúe su colaboración con Rusia. Sin embarla que asistieron dirigentes de Rusia, Armenia, Bielorrusia, go, el nuevo poder tiene presente la condición puesta por la Kazajastán, Azerbeiján y Ucrania, para abordar los problemas Unión Europea, que anunció que la unión aduanera de Ucra conjuntos. Las disputas entre Armenia y Azerbeiján por la nia con Rusia y otras repúblicas de la CEI era incompatible región de Nagorno Karabaj complican la política rusa: aunque con el acercamiento a Europa: de esa forma, Ucrania no Moscú ha acordado el establecimiento de sistemas de defensa puede, como era su deseo, combinar la unión aduanera en la antiaérea en Armenia, ha constatado también una mayor

CEI y el establecimiento de una zona de libre comercio con la Unión Europea. Para acabar de complicar el futuro, la grave crisis del proyecto de unificación europea y su indeterminación, junto con los problemas que causaría la incorporación de un país de casi cincuenta millones de habitantes, hacen muy poco probable que el ingreso de Ucrania en la Unión Europea sea una opción real.

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democracia

colaboración de Ereván con Washington y la OTAN. Estados zas de la OTAN están perdiendo la batalla contra los talibanes. Unidos utiliza esa baza: en mayo de 2009, ya con Obama, la En octubre de 2010, Medvéded visitó Turkmenistán, y considiplomacia norteamericana consiguió reunir en Washington a guió la firma de acuerdos sobre suministro de gas. Ashjabad los ministros de asuntos exteriores de Armenia y Azerbeiján participa en el proyecto Nabucco, ideado por la Unión Europea con Hillary Clinton, postulándose ésta como mediadora en el para asegurar la llegada de gas y no depender en exclusiva de conflicto de Nagorno Karabaj. Rusia, que tiene serios probleRusia. Europa cuenta, además, con otro proyecto hipotético mas para asegurar la estabilidad en la zona (con la cuestión que también transportaría el gas pasando por Azerbeiján, chechena y la infiltración islamista), está muy interesada en la Georgia y Turquía. Al mismo tiempo, Turkmenistán ha firmacreación de un sistema conjunto de seguridad en todo el do importantes acuerdos para la venta de hidrocarburos a Cáucaso, además de en los países de la OTSC. La unificación China. El presidente Berdimujamédov quiere asociarse a Rude sus sistemas de defensa antiaérea y militar con Bielorrusia sia para aumentar los ingresos del país, y Moscú está interesay Kazajastán, y la colaboración con Ucrania, reforzarían la do en conseguir acuerdos de explotación para desactivar posidinámica de reintegración entre los países de la CEI, pero bles alternativas a sus redes de gasoductos. Washington trabaja activamente para impedirlo y, pese a las El control y desarrollo de los diferentes sistemas de oleobuenas relaciones de Moscú con Irán y Turquía, la influencia ductos y gasoductos es el motor de las alianzas y disputas en de estos países en el área le crea dificultades a Rusia. Además, toda Asia central y en el Cáucaso. El plan norteamericano condebe recordarse que Israel mantiene acuerdos militares con siste en incorporar el Cáucaso y las repúblicas de Asia central Georgia y Azerbeiján. en su área de influencia, con el objetivo de controlar el flujo de La situación en Asia central sigue preocupando a Moscú: petróleo y gas en dirección a Europa, al oriente asiático y hacia además de los problemas que causa la inestabilidad en AfEstados Unidos, como alternativa a su excesiva dependencia ganistán y Pakistán y sus repercusiones en la zona (con bases del crudo procedente del área del golfo Pérsico. No por casuamilitares norteamericanas, contrabando de drogas, infiltralidad, en 2008, todavía bajo Bush, Estados Unidos creó la figución islamista, provocaciones de servicios secretos, y problera de un “embajador especial” para cuestiones energéticas, mas fronterizos), los enfrentamientos que se produjeron entre con interés en Asia central y con el objetivo de evitar que Rusia comunidades en Kirguizistán, en 2010, con numerosos muercontrolase los flujos de gas y petróleo. Para hacer valer su tos, la presencia de agrupaciones islamistas que continúan influencia, Rusia cuenta con la OTSC como alianza militar y, siendo muy activas en Uzbekistán (y que tienen oscuras coneademás, es uno de los miembros relevantes, junto a China, de xiones con Arabia, Pakistán, Afganistán y, por supuesto, con la OCS (Organización de Cooperación de Shanghai) cuya funEstados Unidos), y los problemas en las fronteras entre ción se ha reforzado en los últimos años en un evidente conTayikistán y Uzbekistán, continúan siendo potencialmente trapeso a Estados Unidos. En esa alianza están presentes las muy peligrosos, puesto que las cinco repúblicas centroasiátirepúblicas centroasiáticas –a excepción de Turkmenistán– y cas están muy lejos de ser países viables y consolidados. En China y Rusia, con algunos países con estatuto de observadoAsia central, Moscú tiene dos preocupares, como India, Irán, Pakistán y Monciones prioritarias y un objetivo global: golia, y, con otro estatus, Bielorrusia y El desprecio por el retroceso del la lucha contra las redes de distribución Sri Lanka. Hace apenas tres años, la nivel de vida de la población es de droga y el tráfico esclavista con seres OCS firmó un acuerdo de cooperación un rasgo común a todos los humanos, y el control de los grupos islacon la OTSC. La difícil geografía de la gobiernos postsoviéticos. mistas armados que están presentes en zona, con miles de kilómetros de frontodas las repúblicas centroasiáticas con teras por controlar, la actividad de diferente intensidad; y el fin de reforzar grupos armados y la inestabilidad polos lazos con los gobiernos actuales para recuperar la influenlítica en las repúblicas más débiles son un cóctel explosivo. La cia estratégica perdida. En general, el año 2010 ha planteado peligrosa frontera entre Tayikistán y Afganistán era controlada muchos retos a la seguridad en Asia Central: además de los por tropas rusas, pero, desde 2005, pasó a ocuparse de ello el sangrientos enfrentamientos interétnicos en el sur de precario ejército tayiko, con el resultado de que el contrabanKirguizistán, las agrupaciones islamistas armadas intensificado de drogas ha aumentado notablemente, para preocuparon sus actividades en Uzbekistán, aumentó la tensión en la ción de Moscú. No en vano, uno de los problemas más imporfrontera uzbeko-tayika, y, como telón de fondo, siguió agratantes de la Rusia actual es el espectacular aumento del tráfivándose la situación en Afganistán, donde, de hecho, las fuerco y del consumo de drogas, que causa una verdadera sangría

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Yanukóvich junto a Solana, cuando éste era Secretario General de la OTAN

en el país: más de treinta mil personas, sobre todo jóvenes, mueren cada año en Rusia a consecuencia de la heroína y otras drogas, que llegan sobre todo de Afganistán. Las dimensiones de esa catástrofe son evidentes, si se tiene en cuenta que durante los nueve años de la intervención del ejército soviético en Afganistán, sufrió quince mil muertos en total. Además, la invasión del ejército norteamericano en Afganistán, que ya dura diez años, no ha reducido, al contrario, el tráfico de drogas. Por si faltaran problemas, el control y aprovechamiento del agua (de los ríos Sir Daria y Amu Daria) es otra de las cuestiones que enfrentan a los cinco países centroasiáticos. * * * El objetivo de Putin es el de impulsar, en 2012, un Espacio Económico Único en el seno de la CEI, aunque su empeño recibe críticas desde sectores nacionalistas rusos que creen que ese proyecto supone gastos cuantiosos para Rusia y ventajas económicas para sus vecinos, que, además, creen que no

son aliados “leales”; recelos que son alimentados desde Ucrania, aunque otros ven en la integración una posibilidad para su propia recuperación económica, accediendo al mercado conjunto de Rusia, Bielorrusia y Kazajastán. Esa crítica del nacionalismo ruso está basada en los ventajosos descuentos que Moscú ha hecho a Ucrania en la venta de gas. Yanukóvich está considerando la posibilidad de que Ucrania se integre en el Espacio Económico Único, EEU, que por el momento integran Rusia, Bielorrusia y Kazajastán, cuyas economías conjuntas suponen más del ochenta por ciento de la CEI. Sin embargo, la galopante crisis económica en Ucrania, herencia de Yúshchenko y de años de desgobierno, plantea serios interrogantes para el futuro: ¿debe Rusia acudir al rescate?, ¿será esa la condición para una mayor integración en el EEU? La aprobación de medidas antipopulares, con la congelación de pensiones, de salarios de funcionarios, y el incremento de precios en los servicios básicos puede crear una situación de fuerte descontento social, y el gobierno de Nikolai Azárov (y, tras él, Yanukóvich) no está en las mejores condiciones para superar la crisis: el nacionalismo ucraniano se opone a refor-

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Lula y Nazarbayev

zar los lazos con Moscú, y Estados Unidos trabaja activamente para hacer fracasar el proyecto. A lo largo de 2010, las diferencias entre Minsk y Moscú estuvieron a punto de dar al traste con la unión entre ambos países, aunque lograron superar las dificultades y Bielorrusia se mostró dispuesta a impulsar el Espacio Económico Único. Según los acuerdos firmados, el EEU entrará en vigor a principios de 2012, y Putin mantiene que ha de ser el primer paso para la creación de una Unión Económica Euroasiática. La Unión aduanera entre esos tres países ya funciona, y Moscú contempla la entrada de Kirguizistán y Tayikistán, como paso previo a su posterior integración en el EEU, que supondría el reforzamiento de la Comunidad Económica Euroasiática (CEEA), y, de hecho, su sustitución. Además, en julio de 2011 entrará en vigor la desaparición de las fronteras entre Rusia, Bielorrusia y Kazajastán. * * * La recomposición de los lazos entre las repúblicas postsoviéticas no será sencilla, porque trabajan contra ella muchos actores, empezando por las nuevas élites que quieren consoli-

dar su propio poder. La modernización de la economía rusa y de las economías de las otras repúblicas puede venir, en parte, de la recomposición de los lazos de la época soviética, que facilitarían el desarrollo de sectores complementarios de la producción. Como ejemplo: la importante industria aeronáutica ucraniana depende del suministro ruso de la mayoría de materiales necesarios, el algodón uzbeko tenía como destino las fábricas rusas, Kazajastán abastece de carbón y metales a la industria rusa. Pero las nuevas élites corruptas están más pendientes de la explotación y venta de los recursos naturales que de la planificación de un proyecto conjunto y de la reconstrucción de la estructura productiva. Sólo Rusia ha propuesto ideas al respecto, aunque dependientes de los deseos del poder oligárquico de la nueva burguesía, relegando las necesidades de la población, que soporta una dura vida de privaciones. El desprecio por el retroceso del nivel de vida de la población es un rasgo común a todos los gobiernos postsoviéticos, también en las repúblicas bálticas ahora integradas en la Unión Europea, hasta el punto de que, pese a la abundancia de recursos petrolíferos y gasísticos, centenares de miles de familias pasan frío porque no pueden pagar la calefacción. El precario nivel de vida de los ciudadanos es uno de los princi-

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pales problemas que deben afrontar Rusia y la CEI, pero exismental. Es cierto que, hoy, Rusia no es la agonizante república ten muchos otros, como la criminalidad, que el presidente del de los años de Yeltsin; que ha conseguido pagar su deuda exTribunal Constitucional ruso, Valeri Zorkin, ha calificado como terna y que gracias a los beneficios del petróleo cuenta con una el mayor problema del país; el elevado consumo de drogas, la mejor situación económica; además, inició el nuevo siglo redecorrupción, el excesivo gasto de la administración, la inestabifiniendo sus intereses nacionales, aunque, en gran parte, sigue lidad en Asia central y el Cáucaso, con frecuentes enprisionera del afán desbocado de riquezas que muestran sus frentamientos y acciones terroristas, además de la falta de conempresarios y el bloque de poder configurado alrededor de Putrol democrático sobre la nueva burguesía surgida del robo de tin y Medvéded: en ese sentido, los nuevos burgueses enriquela propiedad estatal soviética. Sin olvidar la necesidad de deficidos son verdaderos “antipatriotas” rusos que siguen contribunir desde Moscú una nueva política de seguridad capaz de yendo objetivamente a la decadencia y disminución del papel atraer a las otras repúblicas, y la respuesta al escudo antimisiles global de Rusia. Las élites de las repúblicas postsoviéticas actúnorteamericano que el Pentágono está redefiniendo, la relaan de la misma forma, añadiendo además activos programas de ción con la OTAN, la incapacidad para controlar las turbias reinvención del pasado histórico, que imponen una fantasiosa operaciones de servicios secretos extranjeros en el Cáucaso y visión nacionalista –en los medios de comunicación, en instituAsia central (Estados Unidos e Israel, pero también Irán, Paciones educativas y en los planes de estudio– en su afán por kistán, Arabia y Turquía), y la batalla contra el terrorismo local, consolidar las bases de su propio poder. Frente a ello, casi sin que se expresa en feroces atentados como el del aeropuerto de posibilidades de expresión y de articulación política, sigue exisMoscú en enero de 2011, así como la excesiva dependencia de tiendo entre la población de todas las repúblicas un poderoso las exportaciones de petróleo y gas y la necesaria reconstrucfermento colectivista, de defensa del socialismo soviético, al ción de la industria y de los centros de que, sin embargo, le falta la reformulaEn noviembre de 2010, Putin investigación científica. En noviembre ción de un proyecto socialista capaz de propuso la creación de una entidad aglutinar a la mayoría de los ciudadanos de 2010, Putin hizo una atrevida oferta en Berlín: la creación de una entidad de la antigua unión, tal y como propone, económica que abarcase el área económica que abarcase el área entre entre otros, el Partido Comunista ruso. entre Lisboa y Vladivostok. Lisboa y Vladivostok: en la práctica, de Porque la Unión Soviética sigue presenllevarse a cabo, traería una sólida colaboración entre la Unión te: una reciente y amplia encuesta del VTSIOM, el instituto ruso Europea y Rusia, y una disminución de la influencia norteamede estudios de opinión pública, mostraba que, para los ciudaricana en Europa. La recomposición puede tomar caminos danos, la figura más destacada del siglo XX era Gagarin, que inesperados. iba acompañado en la lista por el poeta Visotski, el mariscal La actitud norteamericana condiciona el futuro, puesto que Zhukov, Stalin, Lenin, y otros, mientras que Yeltsin, responsapese a la firma del START y las buenas relaciones entre Medvéble de la catástrofe, ni aparecía. ded y Obama, Washington no ha renunciado a limitar la inEl ministro ruso de Asuntos Exteriores, Lavrov, mostró su fluencia rusa y a consolidar sus posiciones. Estados Unidos ha convicción de que la CEEA impulsaría la dinámica de reinteperdido sus peones en Ucrania, pero cuenta hoy con sólidos gración en la CEI, pero aún no está asegurado que fracase la anclajes, además de en las repúblicas bálticas, en Georgia y acción combinada de Estados Unidos y algunas élites nacioAzerbeiján, y mantiene bases militares en Asia central, oficialnales corruptas que, objetivamente, trabajan para favorecer la mente como apoyo logístico para su guerra de Afganistán, pero, descomposición. Además, la relación de Rusia con el resto de también, para desarrollar su estrategia de contención antichina las antiguas repúblicas soviéticas no ha estado exenta de la soy de confinamiento ruso. Y la OTAN ha llevado las armas y bases berbia rusa por la nueva riqueza obtenida gracias a los ingrenorteamericanas hasta las propias puertas europeas de Rusia. sos de los hidrocarburos, y por la diferencia de tamaño y poPutin es consciente de ello, por lo que las constantes intromiblación entre las repúblicas, que crea también una dinámica siones del gobierno y de la diplomacia norteamericana son mal negativa. De manera que, aunque el proceso de integración recibidas en Moscú: en diciembre de 2010, durante su encuenavanza, con muchas dificultades, veinte años después de la tro con el primer ministro francés Fillon, Putin criticó la actitud desaparición de la URSS, la CEI da la sensación de ser una y la prepotencia norteamericana preguntándose (utilizando gran casa con muchas, demasiadas, habitaciones vacías, y por para ello el caso Wikileaks) qué democracia es esa que da lecdonde, pese al empeño de las nuevas élites corruptas, ronda el ciones a los demás y limita al mismo tiempo la libertad. espectro –para unos, siniestro; para otros, esperanzador– del Para hacer frente a esa situación, el papel de Rusia es fundapasado soviéticoI

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Cría cuervos
España en manos de CiU
por Enric Martínez Herrera* y Thomas Jeffrey Miley
l resultado de las elecciones autonómicas de Cataluña del 28 de noviembre, con la debacle de la coalición gobernante de centro-izquierda y la victoria de Convergència i Unió, constituye un acontecimiento de enorme relevancia en un contexto multinivel. Sus consecuencias son muy importantes para las dinámicas políticas y económicas no sólo en el ámbito autonómico, sino también en los ámbitos español y europeo.

E

Como siempre en las elecciones autonómicas en la región, la participación electoral fue comparativamente baja y, en consecuencia, preocupante en términos tanto de apoyo a las instituciones como de calidad democrática: tan sólo emitió su voto un 60 por ciento de los ciudadanos con derecho a sufragio. Esta participación no sólo es mucho menor que en las elecciones generales en el mismo territorio, sino también muy inferior al promedio de participación en elecciones autonómicas en el conjunto nacional. Si se recuerda que la voluntad de autogobierno expresada por las fuerzas políticas catalanas durante la Transición es una de las principales razones de la descentralización del Estado en su conjunto, y que las fuerzas políticas hegemónicas en el territorio siguen invocando la supuesta voluntad de autogobierno de la “ciudadanía catalana” para exigir más competencias y recursos, la escasa participación ciudadana resulta cuando menos irónica.1 En estas elecciones, destaca sobre todo el éxito de CiU al superar tanto en votos como en escaños a la suma de las tres formaciones que gobernaban en coalición Cataluña desde 2003. También sobresale la mencionada debacle del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE), que perdió casi un tercio de sus votos de 2006, y de sus socios de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que perdieron nada menos que la mitad de sus votos. El tercer socio de gobierno, la coalición electoral entre los postcomunistas de Iniciativa per Catalunya-Verds

(ICV) y Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) resiste algo mejor la caída, pues perdió únicamente una quinta parte de sus apoyos. Por otra parte, tanto el Partit Popular de Catalunya (PPC) como Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C’s) lograron incrementar en un 20 por ciento sus votos, aunque sólo los conservadores tradujeron esta mejora en un incremento de sus escaños. Asimismo, una formación independentista de centroderecha, Solidaritat Catalana per la Independència (SI), encabezada por Joan Laporta, antiguo presidente del Futbol Club Barcelona, y creada apenas unos meses antes de las elecciones, consiguió hacerse con un 3 por ciento de los votos y cuatro escaños. Por su parte, Reagrupament per la Independencia (RI), una escisión centrista e independentista de ERC, no alcanzó representación, como tampoco Plataforma per Catalunya (PxC), un partido con un programa electoral que apela al voto xenófobo y anti-inmigrante. Con todo, cabe destacar que las opciones explícitamente independentistas –ERC, SI y RI juntas– perdieron, en contra de ciertas predicciones, un diez por ciento de sus votos. Para interpretar estos resultados, nuestro análisis examina al mismo nivel causas tanto inmediatas como remotas y subraya sus consecuencias para la gobernación y la economía de Cataluña, España y Europa. El nivel catalán En el ámbito catalán, somos testigos de una radicalización

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del movimiento nacionalista catalán, manifestación de una tas ni tampoco para los no-nacionalistas, la encarnación de la espiral de pretensiones, algunas ya logradas, que ha tenido supuesta voluntad del “pueblo catalán”. No obstante, sí consilugar a lo largo de los siete años de un gobierno autonómico guió mantener intacta la coalición gobernante entre los sociadominado por el PSC-PSOE en coalición con otras fuerzas listas y Esquerra. territoriales de izquierda. Los socialistas llegaron al poder en Finalmente, en julio de 2010, el Tribunal Constitucional falló Cataluña en el año 2003 tras 23 años de hegemonía nacionalisen contra de varias de las cláusulas más polémicas del Estatuto. ta centro-derechista. En los meses que precedieron y, sobre todo, en los que suceEl candidato del partido socialista, Pasqual Maragall, ex aldieron a esta decisión se multiplicaron las presiones, el enfado calde de Barcelona y nieto del poeta catalanista Joan Maragall, y, por último, la agitación de los nacionalistas. Hasta tal punto logró destronar a la formación de Pujol y a su delfín Artur Mas. aumentó la movilización de los sectores nacionalistas en conLo hizo forjando una coalición –el gobierno del Pacto del Tinell tra del “insultante” veredicto que el propio Montilla, no queo “tripartito”– con los independentistas de ERC y la coalición riendo ser sumergido por la ola, quiso subirse a la cresta encaICV-EUiA, consiguiendo la mayoría absoluta en el parlamento bezando formalmente una manifestación que se preveía mulautonómico. titudinaria. Prescindiendo por el momento de valorar la conLa piedra angular de la campaña de Maragall en 2003 fue la veniencia para su partido y la representación de sus votantes, promesa de aprobar un nuevo y más robusto Estatuto de Auesta decisión significó un alarde de grave deslealtad instituciotonomía. De este modo, tras una legislatura en la que CiU hanal hacia el máximo órgano garante del orden constitucional, bía mantenido el poder autonómico gracias al apoyo del ya que Montilla actuó en su capacidad nada menos que de Partido Popular, el futuro President puPresidente de la Generalitat y, por tanto, do sorprender por la espalda a los namáxima autoridad del Estado en el terricionalistas de centro-derecha ganán- El desapego a España de los parla- torio. doles en su propio terreno. El proceso mentarios y concejales de los princiSin embargo, la masa de sus seguidode elaboración del nuevo Estatuto do- pales partidos –en particular, CiU y res se abstuvo de asistir, como también minó el debate político a lo largo de la PSC– es mucho más intenso que el de lo haría en las elecciones cuatro meses legislatura. Tras un largo y tortuoso después, ahorrando sus energías para sus propios votantes. proceso de obtención de un consenso agitar otra bandera al día siguiente, parcial sobre un borrador aprobado cuando “la roja” –la selección nacional en el parlamento autonómico, con revisiones posteriores imde fútbol– ganó por primera vez la Copa del Mundo. Para más puestas por el Congreso de los Diputados, el nuevo Estatuto inri, si las bases populares de Montilla apenas estuvieron allí se aprobaría vía plebiscito en julio de para apoyarle el día de la manifestación, 2006. los nacionalistas catalanes que sí se Ahora CiU adopta la hipócrita pose que congregaron tampoco estaban excesivaSin embargo, la polémica sobre el nuevo Estatut no terminaría con su le permitirá escoger entre sus rendidos mente entusiasmados, recibiendo con aprobación, ya que el PP junto al De - pretendientes sin que éstos tengan que abucheos e incluso con algún conato de fensor del Pueblo y varias Comunida - dar excesivas explicaciones a sus fami- violencia al charnego asimilado; insides Autónomas, recurrieron al Tribunal lias. nuaciones de violencia lo suficienteConstitucional. El alto tribunal se retramente explícitas como para que el Presisaría nada menos que cuatro años en emitir su fallo. Mientras dente autonómico decidiera huir escudándose con sus guartanto la decisión pendería como espada de Damocles sobre la daespaldas. nueva cabeza de un reeditado tripartito. A la postre, el comportamiento seguidista del PSC y ERC en En esta última legislatura (2006-2010) el gobierno autonómiesta movilización de autoafirmación nacional organizada en co fue presidido por un gris pero diestro apparatchik, José realidad por una supuesta “sociedad civil catalana” dominada Montilla, antiguo alcalde de Cornellà, localidad obrera y abrupor CiU, se ha mostrado completamente contraproducente madoramente inmigrante y castellanoparlante, fiel reflejo del para los intereses electorales tanto del PSC como de la izquiernúcleo duro de los votantes del partido en la región y de los orída independentista. Si el gobierno del Tripartit podía presumir genes del propio interesado. Montilla, con un deficiente acende sus logros en políticas progresistas y llevar así la confrontato en catalán, unido a sus orígenes y apellido andaluces, no ción electoral con CiU al terreno que más beneficiaba a la coalogró representar de modo convincente, ni para los nacionalislición gobernante y más interesa al conjunto del electorado

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catalán –la contraposición entre izquierda y derecha– la agitación nacionalista tan sólo cuatro meses antes de las elecciones autonómicas contribuyó decisivamente a centrar el debate público en términos nacionalistas. Este “enmarcado” de la campaña electoral ha favorecido claramente a CiU y a la candidatura secesionista de Joan Laporta al alejar de las urnas a los electores de identidad española. Tras este arduo y polémico proceso, las aspiraciones del movimiento nacionalista han aumentado. En este sentido, es importante destacar que esta espiral de demandas nacionalistas no puede ser atribuida sólo al conflicto sobre el nuevo Estatuto. En realidad es el producto de treinta años de políticas de construcción nacional desde las instituciones autonómicas (nation-building autonómico). Políticas que se han desarrollado principalmente por medio del sistema educativo obligatorio así como de la regulación y las subvenciones masivas a los medios de comunicación bajo control del gobierno autonómico.2 Este proceso de construcción de la nación ha sido reforzado, asimismo, por una política de empleo público, en las administraciones autonómicas y locales, de los que se han beneficiado primordialmente los estratos medios autóctonos de una población etno-lingüísticamente heterogénea; en gran parte, merced a los prerrequisitos lingüísticos para trabajar en el sector público.3 Cabe señalar dos importantes consecuencias de este proceso. Por una parte, un alejamiento de los ciudadanos que tienen

el catalán por lengua materna –esto es, algo menos de la mitad de la población– de la cultura, el idioma y la identidad españolas, lo cual conlleva una exacerbación de sus inclinaciones nacionalistas. Por otra parte, un alejamiento de los ciudadanos castellanoparlantes de las instituciones catalanas, lo cual provoca una cierta alienación política que se manifiesta periódicamente en una elevada tasa de abstención electoral en los comicios autonómicos catalanes que es mucho mayor de la que se produce en elecciones nacionales.4 Ésta es una de las principales causas de que en las elecciones autonómicas CiU tienda a ser la fuerza más votada mientras que en las elecciones generales, en las circunscripciones catalanas, lo sea el PSOE. El sistema de partidos autonómico también ha contribuido a la consolidación de la hegemonía del movimiento nacionalista en la comunidad. Esto se debe, en primer lugar, a que exhibe todas las características básicas de un “cártel” cerrado –incluyendo fuertes barreras a la competencia genuina gracias al régimen electoral, subvenciones a los partidos con representación parlamentaria, acceso privilegiado (y restringido) a los medios de comunicación, y cooperación formal e informal entre supuestos partidos rivales.5 Estas características de “cártel” están reforzadas por la cooptación y la socialización institucional de los pocos “nuevos catalanes” de movilidad ascendente que logran penetrar en las esferas de la vida pública catalana, dominada por los nativos. La evidencia científica existente demuestra una marcada diferencia en creencias, valores y sentimientos nacionales entre la elite política y la ciudadanía. El nacionalismo catalán y el consiguiente desapego a España de los parlamentarios y concejales de los principales partidos –en particular, CiU y PSC– son mucho más intensos que los de sus propios votantes.6 Los siete años de gobierno del PSC con ERC no han cambiado esta dinámica sostenida durante décadas. De hecho, un elemento de particular importancia, en el que cabe identificar una importante causa de la caída del tripartito, es que, durante todo este tiempo, los gobiernos de Maragall y Montilla, inducidos tal vez por sus aliados de la izquierda independentista,

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dejaran el control de TV3 y Catalunya Radio en manos de los Proceso Autonómico (LOAPA). mismos periodistas orgánicos de CiU que coparon y dirigieron Estas tensiones se aliviarían tras una decisión del Tribunal estas cadenas durante los 20 años anteriores. Constitucional que echó por tierra algunos de los elementos Así pues, la escalada en la intensidad de la agitación nacio“armonizadores” y/o “recentralizadores” más polémicos de la nalista y el aumento de la estridencia de sus demandas asociaLOAPA: aquéllos que amenazaban con presentar las trabas más das con el conflicto sobre el nuevo Estatuto pueden interpreimportantes para la consecución de los intereses y aspiraciotarse, desde una perspectiva histórica nes más ambiciosos de los nacionamás amplia, como el fruto de más de Los gobiernos de Maragall y Montilla deja- listas catalanes. Después de la senuna generación de hegemonía nacio- ron el control de TV3 y Catalunya Radio en tencia se abrió paso una especie de nalista en la comunidad. Las políticas tregua. Durante su transcurso, el manos de los mismos periodistas orgánicos de “reconstrucción nacional” tan metiPSOE de González y la CiU de Pujol de CiU que coparon y dirigieron estas cadeculosamente formuladas e implemenconcentraron sus energías en consotadas por primera vez por los gobier- nas durante 20 años. lidar su dominio sobre sus respectinos de Jordi Pujol y continuadas por vos niveles de poder –éstos, el autosus sucesores del “tripartito” han radicalizado con eficacia el nómico, y aquéllos, el central y, en territorio catalán, el municinúcleo de los estratos medios nativos de la comunidad.7 pal. Mientras tanto, el gobierno de Pujol recurriría con asiduiEl largo conflicto sobre el Estatuto y dad al Tribunal Constitucional, en su destino a manos del Tribunal Cons- Las políticas económicas y sociales neoli- una táctica sumamente eficaz para titucional será el principal legado del berales son inasumibles para la izquierda consolidar y extender las competenperiodo 2003-2010, el cual pasará a la cias y recursos de las instituciones plural que ha dado respaldo durante una historia como un mero paréntesis en la autonómicas que presidía.8 Así pues, legislatura y media al ejecutivo. se puede considerar la segunda mi hegemonía nacionalista de centro-detad de los ochenta como la edad de recha. Después de la sentencia CiU oro del Estado de las Autonomías en términos de relación cenemergió reforzada en las encuestas y, tras su victoria del dotro-periferia, una época en la que se exportaba a otros países el mingo 28 de noviembre, regresa al poder, habiendo centrado “modelo español” como paradigma de la acomodación con su campaña en la necesidad de alcanzar una cota más alta de éxito de las minorías etno-lingüísticas territorialmente conautonomía fiscal. centradas. Sin embargo, a principios de los años noventa, las relaciones El nivel español centro-periferia empeoraron y la estabilidad del “modelo” Comprender el significado completo de las recientes elecciocomenzó a desbaratarse. Con el telón de fondo de escándalos nes catalanas requiere también una perspectiva que va más por corrupción generalizada y terrorismo de Estado y en conallá de las pautas de conflicto y consenso políticos en la región: diciones de malestar económico, en 1993 el PSOE únicamente la dinámica catalana no se comprende sin situarla en el conpudo mantenerse en el poder a través de un acuerdo de estabitexto español. El nacionalismo catalán, sobre todo en la verlidad gubernamental con CiU. Este acuerdo significaría los prisión centroderechista de CiU, no sólo ha desempeñado un pa meros compases de un proceso complejo de reconfiguración pel hegemónico en Cataluña, sino que ha resultado decisivo de la estructura territorial del Estado en el cual el equilibrio para la tarea de gobernar en Madrid. entre presiones centrípetas y centrífugas se inclinaría decisivaDurante la transición a la democracia, CiU apoyó los gobiermente a favor de las últimas. Para entender esta reconfiguranos minoritarios de Adolfo Suárez entre 1977 y 1982. Tras el ción, es necesario identificar los rasgos principales del sistema colapso de Unión del Centro Democrático en 1982, el PSOE de de partidos español. Felipe González dominaría la escena política española durante España tiene un sistema multipartidista con fuertes tendenmás de una década gracias a la obtención de mayorías absolucias bipartidistas. Dada la naturaleza de las fracturas (cleavatas parlamentarias durante tres legislaturas consecutivas. A lo ges) asociadas con la estructura socio-económica y cultural del largo de esta etapa, la relación entre el PSOE y CiU tuvo varios país, sin embargo, es muy difícil que un partido político obtenaltibajos; sobre todo durante la primera mitad de la década, ga una mayoría absoluta en el Parlamento. Es más, dado el cuando estallaron serias disputas ante el intento del gobierno régimen electoral, no ha surgido ningún partido centrista de central de imponer su propio modelo de autonomía regional ámbito estatal capaz de cumplir el papel de partido bisagra que limitada por medio de la Ley Orgánica de Armonización del

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asuntos autonómicos, a cambio de facilitar la estabilidad gubernamental. Quizás los ejemplos más dramáticos de este tipo de dependencia semiestructural sean los que se dieron en las negocia ciones postelectorales de 1993 y 1996 para nombrar a un nuevo Presidente del Gobierno. En ambas ocasiones los nacionalistas de CiU pudieron arrancar concesiones en términos de recursos financieros. En 1993 consiguieron una garantía de un mínimo del 15% del impuesto sobre las personas físicas (IRPF) para el presupuesto del gobierno autonómico. Tres años más tarde, después de que el PP de José María Aznar hudetermine el equilibrio de fuerzas y mayorías parlamentarias. biera hecho campaña contra los socialistas por lo que denunLa ley electoral ha sido objeto de varias tentativas de reforma.9 ciaba como excesivas concesiones a los nacionalistas perifériLas propuestas más recurrentes han perseguido reducir las discos, y tras obtener una mayoría simple en los comicios genetorsiones en la representación para partidos de tamaño mediarales de 1996, Aznar se prestó a concederles el doble. En 2000 no o pequeño de ámbito estatal, tales como Izquierda Unida, el PP alcanzó la mayoría absoluta, y la legislatura se caracteCentro Democrático Social, y Unión, Progreso y Democracia. rizaría por una postura nacionalista española militante que Más recientemente, estas propuestas han hecho mención descartaba de manera tajante más concesiones. A su vez, la explícita al propósito de asegurar la gobernabilidad del Estado abierta hostilidad del gobierno central provocó la ira y la agisin tener que depender del apoyo de fuerzas que son, como tación de los nacionalismos periféricos en Cataluña, País mucho, semi-leales a la integridad territorial y la cohesión de Vasco e incluso Galicia.10 España. Con todo, las formaciones políticas que en tal escenaEmpero, cuatro años más tarde, la dependencia semiestrucrio perderían más desde una perspectiva puramente sectaria tural de las fuerzas nacionalistas periféricas regresaría. En las –es decir, los dos partidos principales de ámbito estatal, junto elecciones generales de 2004, el candidato del PSOE, José Luis a los partidos nacionalistas periféricos dominantes en Rodríguez Zapatero, prometió que apoyaría el proyecto de un Cataluña (CiU) y el País Vasco (PNV)– se nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluhan aliado para bloquear estos intentos. ña. Este proyecto había sido el elemento A consecuencia del bloqueo a la refor- El PP ha adquirido, en cierta forma, central y unificador para la construcción ma electoral, en cuatro de las cinco legis- un monopolio del uso de los símbo- de la primera coalición de gobierno de laturas de los últimos diecisiete años, el los nacionales españoles en el espa- centro-izquierda en la región, una coaliapoyo de partidos nacionalistas periféri- cio público. ción que dependía crucialmente del cos –principalmente CiU y ERC– ha apoyo de ERC. Pues bien, la alianza entre resultado conveniente o incluso imprescindible para asegurar el PSOE y ERC resultaría en lo esencial transferible del nivel la estabilidad gubernamental. Esta dependencia semiestructuautonómico al nivel central, ya que ERC brindaría apoyo al ral del gobierno central con respecto a las fuerzas nacionalistas gobierno de Zapatero tanto a lo largo de la legislatura de 2004periféricas ha dado a las mismas una poderosa posición para 2008 como durante la mayor parte de esta última legislatura. negociar cotas cada vez más altas de autogobierno, más recurDesde el restablecimiento de la democracia en España, las sos financieros y más garantías de “no-interferencia” en los pautas de consenso y conflicto en el sistema de partidos se han

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estructurado sobre dos fracturas principales: “izquierda-derecha” y “centro-periferia”. Debido al legado de la Guerra Civil, en la España postfranquista el eje “izquierdaderecha” incorpora tanto el conflicto entre trabajo y capital como el conflicto entre valores católicos y valores seculares.11 Aun así, tal y como ha sido documentado en diversos estudios electorales, hasta ahora el eje “centroperiferia” de competencia partidista había permanecido esencialmente independiente de la dimensión izquierda-dede su capital político en perseguir esta estrategia. Por tanto, los recha.12 temas relacionados con la distribución territorial del poder y Bajo la dirección de Rodríguez Zapatero, la estrategia del con la identidad nacional española han desempeñado un PSOE para alcanzar la hegemonía ha incluido la táctica de forpapel central en las disputas entre los dos partidos principales, jar una coalición con el mayor número posible de partidos llegando a dominar el debate político y a situarse así en el epinacionalistas y regionalistas, consiguiendo arrinconar efecti13 Así, el PP ha quedacentro de la lucha entre gobierno y oposición. vamente a los conservadores españoles. La postura del Gobierno ha resultado incomprensible e do como la última y única fuerza– junto con una única diputaincluso alienante para las inquietudes y sentimientos de da de UPyD– que defiende inequívocamente el statu quo en lo amplios segmentos del pueblo español que se preocupan por que se refiere a la estructura territorial del Estado. Más aún, el la cultura común y la cohesión nacional y desean la solidaridad PP ha adquirido, en cierta forma, un monopolio del uso de los entre sus regiones. Estos segmentos comprenden también parsímbolos nacionales españoles en el espacio público; pero este tes sustanciales de las poblaciones de Cataluña y País Vasco, las monopolio no se debe tanto a un esfuerzo por eliminar la comcuales han nutrido de activistas las filas petencia sino a la retirada del potencial de nuevos partidos single-issue (monocompetidor. En consecuencia, podría argumentarse que el movimiento del La relevancia de las elecciones catalanas temáticos) dedicados casi en exclusiva PSOE hacia un entendimiento y estre- trasciende el ámbito nacional para cap- a la defensa de la unidad española, cha colaboración con un amplio con- tar la máxima atención de analistas y dentro de plataformas decididamente junto de partidos subestatales y hacia decisores en las bolsas de Frankfurt y centristas, de cuño liberal con elementos progresistas. La capacidad de Ciuun modelo –siempre indefinido pero Nueva York. tadans, en Cataluña, así como de abierto– de mayor descentralización Unión, Progreso y Democracia, en el País Vasco y en el Confundiría, de algún modo, en uno solo los dos ejes del conflicto greso de los Diputados, para superar los formidables obstácupolítico y la competencia interpartidista de la España contemlos a la representación establecidos por los sistemas de partiporánea. dos “cártel” operativos a nivel autonómico y central, es sufiComo cabía esperar, la estrategia del Presidente ha provocaciente evidencia de la profundidad del descontento, hasta do una oposición intensa por parte del PP, y también bastante desafecto, respecto de los partidos mayoritarios, entre amplias disconformidad en el seno de su propio partido. De hecho, capas de la ciudadanía. durante sus dos mandatos, Zapatero ha arriesgado gran parte

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Mientras tanto, en el año 2008 España se encontró, de repeninstitucional, que en Cataluña siguieron al fallo del alto tribute y de lleno, en medio de la actual crisis económica. La crisis nal –v.g. la propuesta de ERC de no acatar la sentencia a pesar implica una tasa de paro del 20% de la población activa, una de tener cinco consellers en el gobierno catalán. Su paquete caída de los precios de la vivienda, con más de un millón de electoral consiste, simplemente, en ofrecer una imagen de gesunidades sin vender y, por ende, una crisis que va mucho más tores eficientes y moderados con algún guiño hacia un amplio allá de lo coyuntural para un sector espectro del electorado reacio a la gran tradicionalmente básico de la econo- Se puede considerar la segunda mitad de presencia de inmigrantes internaciomía del país como el inmobiliario. los ochenta como la edad de oro del nales en un contexto de recesión y des14 Desde que se destapó la crisis, justo Estado de las Autonomías en términos de empleo masivo. Incluso en la campaña electoral catalana, el PP ha dejado después de ganar las elecciones generelación centro-periferia. en segundo plano algunos de sus rales, el gobierno del PSOE ha sufrido temas de campaña tradicionales, couna dramática y vertiginosa crisis de mo la defensa de la unidad nacional y los derechos lingüísticos popularidad. La rapidez y la profundidad de esta caída de su de la mayoritaria población castellanohablante de la región. apoyo en las encuestas no tienen precedentes en la historia del Esta súbita moderación de los consocialismo español. La situación es dramática; pero a En la España postfranquista el eje servadores españoles ha encontrado grandes males, grandes remedios. Los “izquierda-derecha” incorpora tanto el un perfecto reflejo en el centro-dereestrategas del PSOE se han puesto en conflicto entre trabajo y capital como el cha nacionalista catalán de CiU. El 10 de julio sus dirigentes, cuadros, clienmarcha para no dar por perdida de conflicto entre valores católicos y valores tes y simpatizantes inundaron el barantemano la batalla de 2012. No sólo seculares. celonés barrio del Eixample blandienvan a procurar salvar los muebles, do un supuesto derecho de autodeterasegurándose un futuro rol de oposiminación nacional (el dret a decidir). En contraste, desde el inición fuerte en el Parlamento, sino también, si es posible, percio de la larga pre-campaña electoral se ha caracterizado por la manecer en La Moncloa. La ecuación para lograrlo constaría misma imagen de gestores eficaces y ponderados de modales de dos términos: recuperación económica acelerada por suaves que el PP. Como mucho se han atrevido a plantear la medio de políticas neoliberales de austeridad financiera y desaspiración de obtener para Cataluña un régimen fiscal privileregulación del mercado de trabajo, para recuperar el crecigiado, de concierto económico o cupo, semejante al del que miento y generar empleos que levanten su popularidad, por un gozan los vascos y navarros: es decir, una demanda puramente lado; y alianza con el centro-derecha catalán y vasco, por el económica y pragmática, exenta –al menos a primera vista– de otro. Esta alianza aseguraría la mayoría parlamentaria necesaesencialismos etno-lingüísticos e identitarios. Así las cosas, ria en la hipótesis de lograr, en el mejor de los casos, una mayoahora CiU adopta la hipócrita pose que le permitirá escoger ría simple o incluso un empate técnico. En realidad, el segunentre sus rendidos pretendientes sin que éstos tengan que dar do término de la ecuación es inseparable del primero, ya que excesivas explicaciones a sus familias. las políticas económicas y sociales neoliberales son inasumibles para la izquierda plural que ha dado respaldo durante una El nivel europeo legislatura y media al ejecutivo. Esta maniobra se ha completaEspaña está en el punto de mira europeo. La que es la cuarta do ya en sus dos términos, puesto que para la aprobación de economía del euro y quinta de la Unión Europea ha sido objelos presupuestos de austeridad en 2011 se ha sustituido abrupto de una pérdida de confianza de los mercados financieros tamente la alianza con la izquierda plural por el respaldo del mundiales, en parte espoleada por maquiavélicos especuladoPNV a la espera de lograr el antaño acostumbrado apoyo de res financieros, la cual genera así una más que comprensible CiU. inquietud entre sus socios continentales. Durante la década de Las intenciones del PSOE no han pasado inadvertidas al crecimiento vertiginoso a lomos del sector de la construcción y Partido Popular. De modo llamativo, desde que el Tribunal de la especulación inmobiliaria que, en algunos indicadores Constitucional se pronunciara sobre la constitucionalidad del macroeconómicos, situaría a España como octava economía Estatuto catalán, los conservadores han abandonado por commundial, el mercado interbancario europeo, encabezado por pleto su actividad de agitación españolista, guardando un prulas entidades financieras germanas, proporcionó crédito prácdentísimo silencio incluso ante las protestas nacionalistas y ticamente ilimitado a la banca española que financiaba semerespecto a algún que otro exabrupto, rayano en la deslealtad

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cionamiento de la maquinaria industrial centro-europea. Pues bien, los grandes mercados financieros de occidente pueden respirar tranquilos. La posibilidad virtual de una política de inversión pública ya ha quedado del todo descartada: puesto que la centro-derechista formación nacionalista Convergència i Unió tiene en su poder las llaves de la gobernabilidad; cualquier anterior veleidad progresista de alianza entre el PSOE de Rodríguez Zapatero y la izquierda plural, hecha de postcomunistas y nacionalistas de izquierdas, ya es agua pasada y no mueve molino. Parece cierto que, para los españoles que aún se emocionan con “la roja” se avecinan inexorablemente tiempos de mayor perplejidad y ansiedad ante el incesante declive de la cohesión interna. Mas, de cara al exterior, no hay cuidado: Convergència i Unió garantiza la disciplina presupuestaria con arreglo a las directrices, hasta las más rígidas y detalladas, de Frankfurt y Bruselas. jantes operaciones de riesgo. El parque de vivienda, mayoritariamente de segundas residencias ubicadas en zonas potencialmente turísticas, atractivas para los jubilados y rentistas de la Europa central y septentrional, y que se encuentra en espera de un comprador que nunca llega, excede el millón de unidades. Pues bien, junto a la capacidad de inversión española, también están atrapados grandes fondos de inversión europeos. El grado de endeudamiento de las empresas y entidades financieras españolas asusta a las entidades a las que deberían recurrir inmediatamente para financiar los proyectos de inversión alternativos que podrían relanzar la economía nacional desde su propio seno. Por su parte, el capital extranjero emparedado en las moles urbanísticas de la costa española disuade a potenciales inversores transnacionales de apostar una vez más por España como localización de nuevas aventuras empresariales. La relevancia de las elecciones catalanas, por tanto, trasciende con mucho el ámbito local e incluso nacional para captar la máxima atención de analistas y decisores en las bolsas de Frankfurt y Nueva York. Tras las crisis de financiación del sector público griego y del sector financiero irlandés, dada la magnitud del endeudamiento privado español, y la consiguiente limitada posibilidad de emprender nuevos proyectos con iniciativa privada interna, los gestores de la moneda única están naturalmente muy preocupados por las consecuencias de una política de estímulo económico keynesiana. Esta política, basada en un necesario endeudamiento público, podría tener consecuencias impredecibles para la valoración del euro y, por tanto, para su poder de compra en las importaciones de hidrocarburos y otras materias primas imprescindibles para el fun-

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Enric Martínez-Herrera es doctor en Ciencias Políticas y Sociales por el Instituto Universitario Europeo (Florencia). Profesor en la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona). Thomas Jeffrey Miley es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Yale. Profesor en la Universidad de Cambridge.

Notas
* Agradecemos los comentarios de Maider Rodríguez y Javier Asensio. El primer coautor agradece el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación y la European Science Foundation a través de la acción complementaria de apoyo al proyecto de investigación “Citizenship after the Nation State?” (CANS) (SEJ2007-30242-E/SOCI). 1. La participación en las elecciones al Parlamento de Cataluña desde 1980 ha oscilado entre el 56 y el 63 por ciento. Como promedio, la abstención electoral ha sido 12 puntos mayor en las elecciones autonómicas que en las generales . Ferrer, Galais, y Pallarés, 2008. Y Pallarés, 2010. 2. Martínez-Herrera 2002, 2009; Martínez y Miley 2010. Para los perfiles lingüísticos e identitarios del profesorado de enseñanza secundaria pública en Cataluña, véase Miley 2006. 3. Véase Matas 1995. 4. Para la abstención diferencial, véanse Riba 2000, Fernández Martí y López 2010 y Pallarés 2010. 5. Para el concepto de partidos “cártel”, véase Katz y Mair 1995. 6. Miley 2006; Martínez y Miley 2010. 7. Martínez 2002, 2009; Martínez y Miley 2010. 8. Sala 2010. 9. Sobre el régimen electoral español, véase Montero 2000; Urdánoz 2008; Pallarés 2009. 10. Aguilar y Ballesteros 2005; Martínez y Miley 2010. 11. Sani y Montero 1986. 12. Pallarés, Virós y Canals 1991; Padró-Solanet y Colomer 1992; Riba 2000. 13. El PSOE ha sido tan eficaz en su aproximación a los partidos regionalistas como para lograr socavar y, finalmente, en 2008, romper, el acuerdo de estrecha colaboración que había existido desde 1991 entre el PP y Unión del Pueblo Navarro, el partido de centro-derecha que gobierna Navarra. 14. Sin embargo, los 75.000 votos obtenidos por Plataforma per Catalunya (PxC) parecen indicar que los catalanes xenófobos han preferido el original a las imitaciones. Aunque el PPC y, después, CiU trataron de emular, aunque con cierta autocontención, las propuestas de PxC, esta táctica parece haber contribuido a normalizar el discurso y la opción electoral xenófoba que lanzó el tema en primer lugar y que, por tanto, tiene mayor credibilidad en su propuesta (de acuerdo con los modelos de voto de issue ownership).

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Por una universidad de oposición
Entrevista a

Emmanuel Barot

por Ramon Lladó y Alejandro Andreassi

E

mmanuel Barot, profesor de Filosofía en Toulouse-Le Mirail, autor del libro de gran repercusión Révolution dans l’Université (Revolución en la Universidad, 2010), es uno de los más completos y rigurosos pensadores marxistas franceses de la actualidad. Ideólogo y militante significado del movimiento huelguístico, radical aunque efímero, que socavó las tranquilas aguas del mundo académico galo en la primavera de 2009, tomó la palabra en el reciente Fòrum-Pro-Congrés Universitari Català, celebrado en Barcelona, y que congregó a un colectivo de universitarios críticos contra la nueva hegemonía ultraliberal en la universidad.

—En tus escritos recientes has definido como fracaso las luchas sostenidas en Francia contra la reforma neoliberal de Sarkozy. Sin referirnos a las relaciones sociopolíticas en general, con el recorte en curso del Welfare state, y por limitarnos al ámbito de la enseñanza superior, ¿en qué medida puede hablarse de fracaso, puesto que la movilización ha sido de gran amplitud no sólo en Francia sino a escala europea y especialmente, por lo que se refiere a los últimos tiempos, también en el Reino Unido? —Es como ver el vaso medio lleno o medio vacío. Una movilización poderosa y duradera debe dejar huella, unos hábitos, dar vida o despertar los reflejos de solidaridad, y muestra que la integración dentro del sistema, la anestesia, el individualismo y la domesticación no son totales y pueden dejar resquicios. Pero cuando una movilización fracasa, el riesgo de un repliegue sobre uno mismo, la resignación y la amargura pueden ser todavía más profundas que antes. Es obvio que no podemos reducir la movilización a su fracaso, pero tampoco debemos cometer el error contrario, o sea la autosatisfacción explícita o implícita, que son los peores peligros, porque transforman la derrota en cuasi victoria y eso encierra un gran peligro. Lo cierto es que no se ha obtenido nada o casi nada de las

reivindicaciones. Esa es la definición objetiva del fracaso. No darse cuenta de ello nos sitúa en un callejón sin salida y nos impide esclarecer los distintos factores del fracaso. —A pesar de los fracasos, sin embargo, las movilizaciones prosiguen. —Que renazcan movilizaciones de gran alcance es un signo de los tiempos: las reproletarizaciones llevadas a cabo a gran velocidad contra los trabajadores, cada vez de modo más autoritario, por la burguesía y por sus caballos de Troya estatales, suscita evidentemente reacciones crecientes. Lo que resulta es un período en el que se asiste a una recomposición de las fuerzas de izquierda y de extrema izquierda cuyos resultados o efectos deberán mesurarse en el futuro y que hacen difícil prejuzgar en un sentido o en otro: las revueltas importantes que fracasan pueden derivar tanto en un repliegue corporativista más o menos reaccionario como en el afianzamiento de la solidaridad de las condiciones cualitativamente más exigentes de la satisfacción de las aspiraciones colectivas. Este sentido popular de la solidaridad, las resistencias concretas y las teóricas tan solo sobrevivirán uniéndose y nutriéndose unos de otros. De lo con-

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trario su dispersión las fragilizará, en el peor de los casos, a riesgo de su pura y simple destrucción, y en el mejor de los casos, a su confinamiento o su progresiva dilución en los ámbitos de la cogestión. Eso es lo que estas movilizaciones nos enseñan; su existencia revela su poder, sus fracasos su fragilidad. El futuro no está escrito y depende de nosotros inclinar la balanza hacia el lado justo.

sintió cuestionada por las reformas. Su posicionamiento “legalista” e “interesado” en el mantenimiento de la dominación de clase (a la que sirve de intermediaria) fue una de las causas de su profunda incapacidad para percibir la naturaleza y la función de la política del EEES y de su negativa de llevar la huelga hasta un punto en el que tal vez hubiera salido victoriosa.

—¿Cómo se desarrolló esa huelga? —Tu libro* no tiene como objetivo tratar sobre las protestas uni—Las seis primeras semanas de protesta del personal docente versitarias en los demás países de Europa. Pero, ¿podrías, indie investigador (febrero-marzo de 2009) representaron «una carnos, aunque sea provisionalmente, cuáles serían los aspectos huelga de celo» que no impidió a los centros funcionar con comunes de la ofensiva contra las universidades y qué rasgos normalidad por parte de los que no se identificaban con la procomparten los movimientos de contestación en Francia y en testa. Los estudiantes se incorporaron tardíamente a la protesEuropa? Y en este contexto, ¿qué es lo más específico de la situata, y con mucha cautela. A menudo se olvida mencionar que el ción francesa? paso a los «bloqueos» (piquetes de huelga y ocupaciones) for—La política dirigista del Espacio europeo de educación supemó parte inicialmente de la plataforma reivindicativa de los rior (EEES) se traduce en un doble proceso monopolista de profesores-investigadores reunidos en la Coordinación Nacioconcentración de capitales y de centralización de la producnal de Universidades, aunque la cosa fue objeto de disensiones ción y, en el seno de esta, de la producción científica e intelecque rápidamente se diluyeron en la corriente de las reivindicatual, y todo ello pasa por el retorno de una división del trabajo ciones. Sólo cuando se produjeron los bloqueos por parte de retrógrada y la intensificación de un doble «despilfarro de las los estudiantes se endureció la movilización hasta el punto de fuerzas productivas»; despilfarro de las capacidades reales de imponer al gobierno que reconociera públicamente el movilos diplomados subempleados, precarizados o en paro, pretenmiento. Sin ellos la protesta universitaria hubiera perdido fuedidamente supercualificados y que está sometidos aún más a lle rápidamente y se hubiera disuelto o convertido en anécdola represión general de los imaginarios sociales, el de las capata sin haberse planteado el tema de los exámenes, utilizada cidades posibles. De un modo más inmediato, la reducción de luego por los medios de comunicación. En resumen, fueron los los estatus y de los sueldos, la reducción del estado del bienesestudiantes y no los profesores, aunque el movimiento partietar, el aumento de las tasas y el doble ataque sobre la demora de estos últimos, quienes prolongaron la huelga y le conficracia social (al nivel de las poblaciones rieron carácter social. que aspiran a estudios superiores) son lo Todo ello muestra que los profesores Que renazcan movilizaciones que, en Francia, Italia, Alemania, Grecia, podían y querían al mismo tiempo ganar la de gran alcance es un signo Reino Unido y otros (sobre todo Québec) huelga (defensa de su profesión, de la de los tiempos. se rechaza unánimemente por las distinlibertad de pensamiento, de investigar y tas resistencias nacionales. enseñar sin tutela) y sin embargo no les era Estas resistencias no actúan al mismo ritmo ni en los misposible querer la victoria y al mismo tiempo no deseaban la mos contextos (según las modalidades nacionales elegidas posibilidad real de ganarla. Su existencia descansa en la divipara efectuar las reformas, que en Francia son parlamentarias sión del trabajo y en la formación cualificadora de la fuerza de y en España puramente tecnocráticas, por hablar de las dos trabajo que deben garantizar. El caracter masivo de la protesta tendencias extremas), ni con el mismo acento ideológico (el en Francia tuvo por lo menos el mérito de poner de relieve su neoconservadurismo sarkozysta, que culminó en el racismo de naturaleza: haya luchado contra la “descualificación” simbóliEstado del ministro de la “identidad nacional” y de la “caza a ca de la profesión de universitario o contra la descualificación los gitanos” no es simple neoliberalismo), y evidentemente no socioeconómica del estatus y de las condiciones laborales, la se desarrollan con la misma amplitud. La huelga francesa de huelga ha demostrado los habituales límites de la pequeña 2009 fue masiva y profunda, inédita en este sentido y se singuburguesía en crisis, sindicada o no sindicada. Que se trate de larizó por el tinte republicano, que es la tradición francesa dointelectuales y no de comerciantes o campesinos, no cambia minante. Pero su desarrollo muestra que ante todo subjetivó en nada las cosas. una contradicción objetiva de la pequeña burguesía universitaria, que no tiene nada de específicamente francesa y que se —Durante los debates se sostuvo, por un lado, que la universi-

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dad debe ser autotélica, es decir que su sentido principal es la creación incesante del saber con independencia de su utilidad productiva y generadora de beneficios asociados a los conocimientos, y por otro lado que esa función puede ser incompatible con una universidad cuya integración en la sociedad debería medirse por la orientación de sus proyectos de investigación y de enseñanza para la solución de problemas prácticos que afectan a capas sociales muy amplias y especialmente a las clases subalternas y a los sectores más marginalizados. ¿Qué opinas sobre esta dicotomía? ¿Crees que son compatibles? Y en caso afirmativo, ¿cómo puede resolverse esa compatibilidad? —Los eslóganes como “ la escuela no es una empresa” o “el saber no es una mercancía” marcan desde hace años el tono de la resistencia ante las lógicas neoliberales que desmantelan los servicios públicos, pero representan posicionamientos heterogéneos a veces hipotecados por prejuicios muy problemáticos. Afirmar que la distinción entre público y privado es muy clara y que lo primero es (o ha sido ) “neutro”, limpio de toda sumisión a la rentabilidad y absolutamente al servicio del bien común, permite retrospectivamente hacer de la investigación y de la enseñanza un espacio-tiempo social dedicado ante todo a una producción y transmisión libres del saber (científico o cultural) definido por su carácter “desinteresado”, su universalidad y su transparencia. Lo que exigiría, mediante el reconocimiento de las disfunciones del sistema anterior –con tal de no ser tachado de conservador del statu quo– una ardua resistencia a su “privatización” que supuestamente trae consigo todos los males. Ello revela una concepción implícita que, siendo indulgentes calificaríamos de ingenua, del estado-providencia, puesto que los “servicios públicos” se desarrollaron masivamente a partir de los años 60 bajo el sello de una ambivalencia fundamental. —¿A qué ambigüedad te refieres? —En los años 60-70 asistimos a la conjunción de un aumento de la demanda de trabajo intelectual cualificado que expresaba las nuevas necesidades económicas del capitalismo y un aumento de la oferta de trabajo cualificado proporcionada de forma creciente por las universidades. Esta conjunción se verifica tanto en la esfera de la producción como en la de la reproducción y afecta a todas las formas de trabajo asalariado que participan más o menos directamente en el correcto desarrollo de la producción y, por consiguiente, a la generación de beneficio, desde el comercio hasta la administración, incluyendo al funcionariado de la investigación y de la docencia. La fuerza de trabajo intelectual se alineó con el modelo de la fuerza de trabajo manual, adquiriendo un precio de mercado que fluctuaba según la relación entre oferta y demanda y con cierta regula-

Foto Moskitom (Creative Commons)

ción por parte del estado. Esta mercantilización sistemática no constituye en absoluto una novedad de las reformas actuales. Al mismo tiempo se produjo una presión popular amplia que exigía dar respuesta a sus aspiraciones intelectuales. Fruto de ese empuje, la masificación de la universidad exigida por el sector productivo se acompañó de una democratización parcial de sus instituciones y de una liberación de sus funciones “improductivas” que repercutieron en las nuevas necesidades sociales y culturales. De ahí las continuas tensiones entre la reivindicación humanista que defiende el principio de igualdad y de libertad y el imperativo recurrente de la adaptación a las necesidades evolutivas del mercado. La enseñanza-investigación ha cristalizado este antagonismo social, y su estatalización ha mantenido y al mismo tiempo ha contenido el compromiso entre ambas demandas. Negarse a reconocer eso equivale a no comprender la transición actual. Transformar a los proletarios en posibles especialistas significa correr el riesgo de que se alcen contra la explotación y contra su alienación y desarrollen la conciencia de clase. Y sin embargo es preciso que se formen para que hagan funcionar la máquina producti-

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va. Se trata de organizar los contenidos y los modos de socialización del conocimiento limitando su alcance subversivo: a esa necesidad respondió la universidad desde 1968 y seguirá respondiendo el llamado nuevo Espacio europeo de enseñanza superior. —¿Dónde radica entonces la diferencia, si es que existe? —La auténtica diferencia, tras las innovaciones tecnológicas e ideológicas, reside en que el capitalismo se encuentra en recesión desde hace más de treinta años; la gestión de la deuda pública y las conminaciones de los capitales privados exigen hoy un adelgazamiento del sector improductivo para mantener, directa o indirectamente, una tasa de beneficios digna de tal nombre. Esta revela que las dos dimensiones de la producción y la circulación del saber –dimensión autotélica y función social– son irreductibles, pero que la socialización capitalista del conocimiento las hace entrar en conflicto. Si la socialización diese curso, por un lado al libre desarrollo de la individualidad, y por otro a la satisfacción de necesidades sociales reales y no ficticias, se expresarían tendencialmente la misma libertad y los mismos fines. La solución del conflicto deberá tener como condición necesaria la superación del antagonismo capitalista entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas, el capital y el trabajo. Pero la armonía entre “el reino de la libertad” (cultivar la función autotélica) y el “reino de la necesidad” (la necesidad de producir e incorporar unos saberes a la producción social útil) en palabras de Marx, no puede pasar por el abandono de una función a costa de la otra: la armonía tendencial entre ambas funciones será siempre relativa y cambiante. Pero la dualidad dejará de estar en conflicto y dará paso a una articulación racional de ambas vías del proceso por el que la socialización del saber permite a una sociedad determinada en una época determinada nutrir tanto su liberación y su pacificación como las de los individuos que la componen considerados aisladamente. —Te refieres al concepto de una universidad de oposición y la contrapones a un movimiento exclusivamente contestatario. ¿Podrías matizar dicha distinción? —Partiré de la cuestión de la “politización”. Existe despolitización cuando se pierde el punto de vista de la totalidad, hipostasiándose una dimensión o un aspecto del problema considerado en detrimento de otros, lo que hace extraviar el sentido de la complejidad global. Por “politización” entiendo en mi libro la capacidad de extraer en situación las lecciones que den la medida de los desafíos de conjunto que tienen lugar. Las reformas surgidas del “proceso de Bolonia” expresan una transición ideológica e institucional que pretende actualizar en el ámbito

europeo la investigación y la docencia centrándolas en la competencia capitalista mundial. Pretender una impugnación de estas reformas sin reconocer que la función social de la investigación y la docencia consisten desde siempre y no sólo a partir de ahora, en formar a la fuerza de trabajo en proporción a los tipos y grados de cualificación requeridos por la valorización capitalista es proceder, consciente o inconscientemente, de manera profundamente despolitizadora tanto en lo teórico como en lo práctico. El idioma de lo “alternativo” ha acompañado parcialmente a esta despolitización. Se ha hinchado hasta el extremo a lo largo del movimiento y ha perdido precisión y pertinencia. Un buen criterio para distinguir dentro de esta confusión del término “alternativo” es discriminar a qué fines y prácticas se refiere. Por ello distingo esquemáticamente un posicionamiento totalizador y politizador en un doble sentido. Por un lado que se esfuerza por extraer lecciones de la voluntad de “liberar” los saberes de las imposiciones capitalistas, directas o indirectas, y por otro, que se muestra lúcido sobre el hecho de que la universidad no es un imperio dentro de un imperio y que toda “liberación” debe efectuarse en el ámbito de toda la sociedad. Liberar las capacidades manuales e intelectuales y sus productos, liberar el trabajo vivo bajo todas sus formas, implica unos modos de socialización de la producción y la circulación que rompan con las tutelas estatales y capitalistas cuyo entrelazamiento va en aumento durante todo el siglo XX. Responder de nuevo a la pregunta: ¿qué hacer? deberá superar radicalmente esta primera forma de resistencia que la huelga de 2009 ha revelado como limitada y llena de equívocos y que insistía en decir que “hay que salvar la universidad” de Estado. Tanto en la teoría como para federar las resistencias regionales, nacionales e internacionales demasiado dispersas, se impone un paradigma suficientemente radical para no caer en el perpetuo callejón sin salida de la “participación contestataria” en las instituciones. La cogestión, por más crítica que sea, siempre se ve desbordada en situaciones de grave crisis y se muestra ineficaz en períodos de normalidad. Si nos mantenemos dentro de la institución, debemos cultivar y organizar la subversión, pero ello sólo tiene sentido si se sale de la institución propiamente dicha. —¿Cuáles son entonces las características de una universidad de oposición? —Oposición significa luchar por una socialización no capitalista del conocimiento y de toda producción social en el sentido de elaborar una contra-institución universitaria. Esta funcionaría autogestionando los saberes según las necesidades sociales y culturales reales y posibles de los individuos. Se basaría en la

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implicación igualitaria de estudiantes, docentes y del personal laboral más anónimo que mantiene día a día la infraestructura técnica y material de las instituciones. Así predominaría la idea de que los saberes científicos y culturales no necesitan ser “defendidos” sino, como dice Sartre, “desmilitarizados”. 2009 ha mostrado que la “fetichización” de los saberes y de la cultura se revuelve contra sí misma y contribuye a su “militarización”. En concreto consistirá ante todo en poner en relación a los grupos y a los individuos que ya trabajan localmente con ese objetivo. Pero la elaboración de contra-instituciones autogestionadas no es en absoluto un fin en sí mismo. Se trata tan sólo de una palanca transitoria y no exclusiva que contribuya a alimentar y federar un tipo de voluntad práctica que hasta ahora se ha materializado de manera muy dispersa y frágil. “De oposición”, por decirlo brevemente, califica una suerte de posicionamiento transitorio que nutra a medio y largo plazo el proceso revolucionario. Por contra-institución debemos entender ante todo unas contra-prácticas capaces de prolongarse en el tiempo, desplegarse y reforzarse en una dirección antagónica a las tradiciones estato-burocráticas vinculadas al término institución. Por eso he preferido condensar en el título del libro el idioma de la “revolución”. “De oposición” no es sinónimo de revolucionario, pero se sitúa dentro de él como consigna transitoria. Es un témino táctico y estratégico. Una universidad de oposición es una comuna, un consejo, un soviet de los saberes, nada más que eso, pero tampoco nada menos que una inteligencia colectiva que actúa efectivamente y intenta construir el futuro dentro del presente. —En qué te ha cambiado el movimiento de la primavera de 2009 como pensador y como universitario comprometido? —No me reconozco ni como “pensador” ni como “universitario comprometido”, marcadores sociales cuya deconstrucción forma parte precisamente de la resistencia. Oficialmente investigador y profesor titular de la actual universidad estatal francesa, como decía Gramsci soy un “funcionario de la hege monía”, un funcionario de la ideología, y en cuanto a la faceta de “pensador”, esta remite inmediatamente al hecho de que oficialmente soy “filósofo” ejerciendo en un departamento de filosofía. Pero es que la filosofía no existe, es una excrecencia histórica de una de las partes más abstractas de las actividades santificadas por la división del trabajo manual e intelectual. Hacer “pensamiento” concretamente en la “Universidad”, algo así como una especialidad, es una operación social y cultural que debemos atacar en todo momento con ácido sulfúrico. Siempre me he representado así mi “cargo” docente, tanto en el instituto como en la universidad. Desde ese punto de vista, y

habida cuenta de mis compromisos teóricos y militantes anteriores, mi compromiso en la huelga de 2009 fue algo natural y me enfrasqué en ese combate como había hecho en luchas anteriores. Pero aún así algo cambió realmente. La huelga me permitió en cierto modo poner orden en una parte de mis propias contradicciones de pequeño burgués intelectual, echar a tierra ciertas ilusiones más tenaces de lo que imaginaba y me ayudó a comprender mejor mi situación: no hay intelectuales y masas, sino iguales que se comprometen en mayor o menor medida, rechazan ciertas cosas y exigen otras. Toda rigidificación de la función intelectual es por ello profundamente reaccionaria y la huelga tuvo la virtud de poner en evidencia que esa representación del intelectual sigue dominando absolutamente. En un plano más profundo la huelga ha ensanchado la trinchera y me ha confirmado la necesidad de utilizar, subvertir y sortear a la institución en nombre de esos fines que la superan infinitamente, pero sin perder la energía en ella. Su mayor efecto desde entonces ha sido la urgencia que experimento de manera creciente: urgencia por comprender y actuar a la altura de los desafíos, con la suficiente sangre fría para que esa cólera, incluso ese odio, sea lo más útil posible —En mayo del 68 se hablaba ya de crisis de la representación política, por supuesto dentro de la izquierda, a partir de las posiciones teóricas de los situacionistas. ¿Cómo ha evolucionado esa crisis en los últimos 40 años y dónde se encuentra hoy ubicado lo político? —La pregunta es muy general. Digamos que la “crisis de la representación” continúa siendo actual, pero sobre todo en el ámbito de las centrales sindicales o de los partidos, frecuentemente desbordados por sus bases. Aún así, la gente comprometida o militantes de partidos y movimientos más o menos organizados han empezado a distanciarse realmente de sus “representantes”. Las organizaciones revelan en estos momentos una cierta plasticidad que muestra un proceso en curso de recomposición bastante profundo. Las formas burocráticas o centralistas de la organización de las luchas ya no gozan de ninguna credibilidad, incluso si, más allá de las inercias que los mantienen, como en el caso del PCF (Partido comunista francés), los dirigentes que salen de sus filas, a falta de algo mejor de momento y/o por fidelidad, todavía les proporcionan algunas bases populares que no se traducen en resultados electorales y que incluso se minimizan equivocadamenteI
* Révolution dans l’Université. Quelques leçons théoriques et lignes tactique tirées de l’échec du printemps 2009, Montreuil, La Ville Brûle, 2010. Traducción del francés de Ramon Lladó

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Municipios creíbles con “grupos motores cuidadores”
por Tomás R. Villasante
stamos en sistemas de democracias electorales, con minorías suficientes para gobernar. Lo cual es un avance por el que hemos luchado frente a los autoritarismos militares o monárquicos que vivimos en el siglo XX. Pero en las elecciones municipales, que legitiman este sistema, no votará un tercio de los censados, como viene ocurriendo más o menos en los 30 años de estos procesos. Otro tercio vota disperso en varias opciones, y en contra, por lo que el que gana suele tener un tercio de los posibles votantes, como mucho. Es decir, la mayoría de gobierno no suele contar con el respaldo de la mayoría de la población.

E

Hoy la gente no tiene interés en votar como pudo haber en las primeras elecciones, aunque se mantiene como un rito de ciudadanía bien visto. Se han ido produciendo sucesivas olas de desencanto, hoy la clase política ha pasado a ser el “tercer problema” en opinión de las encuestas. Por eso las campañas son más en contra del adversario que a favor de lo que se dice defender. Simplemente apenas se leen los programas (piense el lector cuántos ha leído, y cuántos cree que leen quienes no leen este tipo de revistas). La información que circula en las elecciones es muy superficial y llena de tópicos contra el candidato rival. Se hacen campañas caras y mediáticas, no deliberativas o construidas desde movimientos sociales, sino en base a cuñas publicitarias y espacios en los medios. Porque este es el rito electoral que dice que así somos demócratas ante la opinión de los medios y del mundo. Todos vemos las luchas internas para ir en listas electorales, y la conclusión popular no puede ser otra: “porque algo sacarán…” Los partidos tratan de acallar esto con listas cerradas y bloqueadas, y dictadas desde algún comité que pacta entre las tendencias y las personalidades en pugna. Todo esto hace

poco creíbles los sistemas electorales, si no es para votar a favor de amiguetes que pueden dar o crear trabajos o beneficios “para los míos”. En el mejor de los casos se postula la credibilidad de algunas personas ante los intereses que les presionarán con seguridad si llegan al cargo. En las elecciones locales estos aspectos cuentan más que los programas que se dicen defender. Por eso hay unas oportunidades potenciales que cabe aprovechar. No es cosa solo de programas, primero hay que ser creíbles Frente a los sistemas electorales hay otras iniciativas más interesantes para la gente en su vida cotidiana. Sistemas que se hacen más creíbles y con unos resultados tangibles cotidianamente. En los deportes uno ve a su equipo todas las semanas jugar, se puede aplaudir o silbar directamente, echan al entrenador, sacan a tal jugador… mucho más emocionante y efectivo que la política, aunque se trate de “democracias plebiscitarias” no hay que esperar 4 años para votar. En “salir de compras” (para los solventes), o en internet, los sistemas dan la sensación de permitir que uno toma sus propias decisiones

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(aunque estén manipuladas)… y en “la democracia” tenemos a tertulianos, encuestas, discusiones de bares… y votar cada 4 años. Mucho menos interesante. ¿Cómo podemos partir de la cotidianeidad, de los insolventes o poco solventes, de los trabajadores y otros sectores populares? ¿Cómo podemos articular las necesidades y tomar decisiones que sean beneficiosas para las mayorías, desde lo de todos los días? Ni el estado ni las fuerzas progresistas tienen sistemas de información cotidianos de lo que pasa en la sociedad. El llamado socialismo científico tampoco se ha preocupado mucho de conocer las necesidades manifestadas por la gente en su vida diaria, pues desde su supuesto “análisis objetivo” de la realidad ya sabían sus partidos de vanguardia lo que se necesitaba. En general la cosa sigue igual, haciendo deducciones desde los “textos sagrados” de la tradición respectiva, y peleándose entre las vanguardias por ver quién hace la interpretación deductiva mejor de la esencia de la izquierda, y de lo que ya “se sabe” que necesitan los trabajadores, o el pueblo, o la multitud. La polarización entre los que más defienden los principios esenciales sin hacer caso a las encuestas u otras formas de sondeo de opinión, y los que solo se guían por este tipo de sondeos adaptando su programa a las conveniencias de cada momento, es una pelea que solo hace agotar las fuerzas en sectarismos varios. Hemos de avanzar más allá de los sondeos de encuestas o de la votación electoral, pues hoy son posibles otras formas de información directa desde las bases sociales. No podemos quedarnos encasillados en inducir desde la primera opinión de las bases sociales (muy manipuladas), ni tampoco solo creer en la deducción desde los textos “más científicos” (pero atemporales). Lo que se viene haciendo es un desperdicio de información popular enorme que, por ejemplo, denuncian tanto Boaventura S. Santos (2005) como Vandana Shiva (2006). Como mu cho, se cuenta con las directivas de los movimientos sociales para ver cómo está la situación de cada coyuntura. Pero como estas directivas han sido ganadas muchas veces en la competencia partidista, pues tampoco suele responder este sistema a las informaciones de vida cotidiana requeridas. Hoy en día existen varios sistemas en formación, sobre todo en las últimas décadas, sobre democracias participativas que nos acercan a nueva formas de hacer políticas radicales. Por eso no es cuestión de cerrar la discusión sobre auto-gestión o co-gestión, sobre Planes Comunitarios o Presupuestos Participa tivos, sobre Iniciativas Legislativas Populares o sobre Investigación Acción Participativa, por ejemplo. Son diversos procesos que se están ensayando en todo el mundo y que abren nuevas formas de toma de decisiones con unas lógicas

participativas muy diferentes a las convencionales de la izquierda tradicional. Seguramente según se vayan depurando los resultados con los años y las décadas, se irán perfilando para cada sociedad aquellos dispositivos más eficientes de circulación de la información y toma de decisiones, desde las bases sociales. Historias de las que aprender a hacer “otra política”. Las historias del nacimiento de las Comisiones Obreras de los años 60 y 70, y de las Comisiones de Barrio, y de otros grupos que actuaban por sus intereses inmediatos y contra el franquismo, no son frecuentemente recordadas. Inicialmente no eran grupos que montasen los partidos, sino surgidos en las fábricas, tajos y barrios de actividades cotidianas de las personas más inquietas y reivindicativas. Solo en un segundo momento los partidos que supieron aprender esta lección de auto-organización fueron extendiendo las Comisiones por todas las ciudades y centros de trabajo. Incluso aprovechando las formas semi-legales que permitían los sindicatos verticales o las asociaciones vecinales. Es bueno recordar que las iniciativas y la creatividad les vino desde abajo, desde grupos muy plurales, pero animados por un mismo problema práctico e inmediato que había que resolver.

Ante la complejidad de la situación hacen falta estrategias que desborden desde sus propias contradicciones al sistema.

Los “grupos motores” de hoy, como entonces, pueden partir de diversas posiciones ideológicas, pero siempre han de respetar sus propias reglas: construcción colectiva de la acción y de las estrategias. Estos grupos (en sus muy variadas formas, que hoy y siempre se han dado) suelen ser mixtos, mezclando muy variadas adscripciones (de género, de edad, de culturas, de profesiones, voluntarios, ideologías, etc.) pero están en contra del sistema que identifican como opresor y actúan en situaciones concretas con su propia estrategia y creatividad. Por ejemplo, contra la dictadura del franquismo fueron las “comisiones obreras” clandestinas que se movían en las fábricas convocando asambleas o huelgas (antes de que fueran cooptadas como un sindicato más formal), o las “comisiones o las plataformas de los barrios” que dinamizaban clubes juveniles, fiestas, parroquias, las asociaciones de vecinos, etc. antes de que se adaptasen a la transición institucional.

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Fue mucho más tarde, con la legalización de los partidos y los sindicatos, y con las primeras elecciones municipales, cuando aparecen los “cainismos” manifiestos de los 80. Claro que antes ya había luchas fratricidas, pero encubiertas. Frente al franquismo y sus peligros había que mantener una unidad de lucha transformadora por encima de las discrepancias ideológicas o personalistas. Aparecieron las contiendas entre partidos por copar sindicatos, asociaciones, municipios. Además fracciones internas y personalismos de todo tipo que van fragmentando los movimientos, desaparecen las asambleas, etc. Solo algunos líderes de barrios (Orcasitas en Madrid), o de pueblos (Marinaleda, Santa Lucía de Tirajana, etc.) se mantienen fieles a la unidad de los movimientos sociales y las asambleas de base. En los 80 van a aparecer nuevos colectivos impulsando la lucha contra la OTAN, ecologistas, que también se pueden ver como unos “grupos motores” locales, muy diferentes de la pelea de los “cainismos” de los procesos electorales. En los 80 y 90 muchas asociaciones se metieron en los Ayuntamientos para hacer Reglamentos con las autoridades, adoptando el lenguaje y el estilo de la administración y los partidos. Muchas asociaciones abandonaron formas genuinas de los movimientos y se plantearon ser “representativas” y que les dieran buenas subvenciones. Mucha gente entendió que esto era una partidización y una lucha entre liderazgos más que un movimiento trasformador o servicio público. Lo que llevó en los 90 a estar aún más disgregados unos colectivos de otros. Aun así aparecieron Planes comunitarios en barrios, el movimiento de 0,7%, el movimiento anti-mili, numerosas ONG, Centros Sociales Okupados, etc. En general “grupos motores” más interesados en una praxis desde muy diferentes posiciones ideológicas, que en debates de principios teóricos. Más recientemente, cuando hemos impulsado los “grupos motores” en procesos (que a veces llamamos GIAP, grupos de investigación-acción-participativa) es siempre con caracte rísticas y estilos que anteponen las formas y los cuidados de “creatividad social” sobre las formas “representativas o de con cienciación ideológica”. La “construcción colectiva de estrategias en situación”, más que los debates de fundamentos teóricos o los cálculos electorales. No es que no haya que hacer debates ideológicos, o cálculos de quién puede gobernar, pero que no se lleven todo el tiempo estos asuntos, porque aparte de ser muy aburridos, suelen tapar disputas personales más que tratar de contenidos reales (y la gente lo nota). En un campo de colectivos y asociaciones tan amplio hay bastantes posiciones de “iniciativas ciudadanas plurales”, que tratan de mezclar las formas tradicionales y nuevas. Mezclar

todo esto no es garantía de nada, pero si se saben aprovechar algunas tradiciones de asambleas, fiestas, o comisiones de trabajo abiertas y eficientes, no tiene porqué ser negativo. No solo existen asociaciones patriarcales con líderes que ejercen como tales, no solo existen colectivos sectarios encerrados en sus verdades narcisistas, la mayoría intentan otras formas, aunque no sepan bien por dónde ir. Al menos, en cada caso concreto, podemos hacer un mapeo de los colectivos y sectores más “afines” y aquellos otros con los que podríamos contar para alguna propuesta concreta, aunque lo quieran hacer de manera “diferente”. Otros muchos sectores serán de momento “ajenos” y algunos “opuestos” a las prácticas que se quieran realizar. Pero en vez de seguir teorizando sobre lo malo de los demás y su individualismo, mejor será construir un mapa de relaciones para ver con qué “conjunto de acción” podemos iniciar el camino. Ante la confusión de los políticos, profesionales y las propias asociaciones, los movimientos pueden poner sus propias estrategias con mayor legitimidad sobre la participación que nadie. Son quienes pueden desbordar creativamente a las burocracias y a los elitismos, como siempre lo han hecho históricamente. El que haya algún político y algunos profesionales que seamos sensibles a esto no es lo común. Lo habitual es que los políticos defiendan su representatividad como exclusiva, y como si no hubiese otras legitimidades que el voto. Y entre los profesionales es normal que defiendan su puesto de trabajo como si solo ellos supieran del tema. Son los movi-

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mientos sociales quienes tienen que recordar a todos que tanto unos como otros deben estar al servicio de las necesidades construidas colectivamente por la propia gente, como se debe defender en las democracias participativas y más radicales. Los “Grupos Motores” para estas transiciones Partimos de que siempre hay grupos y líderes, aunque no tienen por qué ser siempre los mismos. Es más, también la evidencia nos muestra que el que se perpetúen en los cargos suele ser nocivo para la comunidad e incluso para ellos mismos (acaban aislados y más rígidos). Se puede avanzar a otros “estilos” que no sean tan “concienciadores” desde las ideologías (“no me des la brasa” dirían los más jóvenes), sino del estilo del “caminar preguntando”, de los “cuidados feministas” del proceso, del “nadie conciencia a nadie, todos aprendemos juntos” de la pedagogía popular. O también las “metodologías participativas” que parten de los dolores o gritos de la gente, pero no para quedarse ahí, ni para soltar la ideología como una receta, sino para construir colectivamente, dialógicamente, aprendiendo todos del proceso e incluso criticando los propios presupuestos de partida.

Estos “grupos motores” no tienen soluciones, pero sí pueden activarlas escuchando y tendiendo puentes
“Preguntando caminamos” dicen los zapatistas. No solo preguntamos porque no conocemos el camino, sino también porque preguntar por el camino es “parte del proceso revolucionario mismo” (Holloway, 2002). Esto incluye otro supuesto o enfoque que nos lleva a un estilo más “cuidadoso”, presupone que cada cual debe poner en cuestión su propia ideología, pues el criterio de la práctica situacional se debe imponer, el “análisis concreto de la situación concreta” ante todo (pero no desde un “intelectual orgánico” elitista). Aprender de unas prácticas y debates amplios para unas estrategias construidas con los “conjuntos de acción” o si se prefiere en los movimientos sociales. Por eso las ideologías pueden guardarse en los bolsillos, mientras se acompañan los movimientos, y en la praxis (acción-reflexión-acción) se verá qué aporta cada cual. Pero no anteponerla sino que en el debate práctico ver para qué sirve, y a partir de ahí rectificarla. Los consejos obreros o los frentes populares fueron formas revolucionarias en su día para que los poderes reaccionarios y militares pudieran ser superados, y se pudieran (al menos) iniciar las transformaciones socialistas en algunos países. Pero las oligarquías aprenden, y hoy (al menos en Europa) usan

otros poderes de convicción, consumismos, aprovechan las fragmentaciones sociales, etc. de tal forma que no bastan contrapoderes, ni antipoderes. Ante la complejidad de la situación hacen falta estrategias que desborden desde sus propias contradicciones al sistema. En la confusión y desánimo que crean los que mandan (“no es lo que quisiéramos, pero no queda otra solución”) hay que pasar de los discursos y programas, a los hechos, a experiencias que evidencien que es posible el construir colectivamente otros mundos posibles. Hoy hay sectores populares capaces de auto-organizarse, de usar medios y tecnologías alternativas, de cuestionarse el papel del trabajo en el capitalismo, de cuestionar el patriarcado y las jerarquías, el despilfarro del productivismo, mostrar que hay otras formas de vivir, protestar y proponer. Por eso los Grupos Motores pueden ser unos buenos centros de elaboración de las estrategias para construir “otros poderespara”, que desborden a los actuales de tipo patriarcal y elitistas. Estos estilos de construir formas socio-políticas desde abajo están ya en marcha, y para ello se dotan de nuevas capacidades que cada vez se valoran más. Por ejemplo la “dinamización social”, la “ecología de saberes” (B. S. Santos, 2005). Algunos lo llamamos “estilo transductivo”, es decir, hacer de puentes dentro de los mapas de relaciones sociales de una situación, y “provocar creativamente” la construcción de estrategias posibles con los participantes involucrados. Es decir, provocar desbordes sociales, y para eso no basta la buena voluntad, hay que construirlos en procesos con varios saltos. El primer salto debe ser partir de una cierta auto-crítica que permita que cada cual guarde sus pretensiones de dirigente o líder en su bolsillo, y espere a que sea el proceso quién vaya mostrando para qué sirve cada cual. Es muy importante el estilo de aprender a cuidar y escuchar, que una cultura menos patriarcal está generando, pues eso puede hacer que aparezcan confianzas que superen los vicios familiares adquiridos. Es menos mirar al ombligo del propio grupo y sus cuestiones internas y más atender a un mapa de actores y de relaciones de la situación concreta donde se debe posicionar la estrategia a construir. Este segundo paso de abrirse a escuchar a la variedad de sectores populares, es algo que nos llevará a precisar qué “conjuntos de acción” tienen potencialidades para la transformación social en cada caso. Y desde ahí establecer talleres, reuniones, y otras formas de colaboración para dinamizar o transducir entre unas y otros. Lo que llamamos “devoluciones de creatividad social”, o sesiones para construir autodiagnósticos de los sectores implicados, confianzas en que podemos trazar líneas de actuación comunes, al menos para algunos objetivos muy concretos. Estos “grupos motores” no tienen soluciones, pero sí pue-

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den activarlas escuchando y tendiendo puentes, provocando saltos con las construcciones colectivas y creativas, en donde los participantes se sienten protagonistas y no unas meras correas de transmisión. Sobre la base de un cierto diagnóstico en común, de algún problema sentido, se pueden construir las alternativas. Es decir, algunas propuestas a corto plazo (que hagan de test de credibilidad del propio proceso), otras a medio y largo plazo (para las que se pueden organizar grupos de trabajo específicos), y alguna que permita coordinar y animar a todos porque abarque la ilusión de fondo y superadora, lo que llamamos la Idea-fuerza. Esta idea tiene fuerza no porque sea una buena frase motivadora, sino porque salga (y se sienta así) desde lo más profundo de las aspiraciones de la gente. Su creación colectiva puede ser un buen índice de que el proceso está siendo un aprendizaje democrático.

demasiado. Estos grupos pueden apostar por dar el mayor protagonismo a las redes auto-reguladas, con talleres, grupos de trabajo, asambleas, plenarios, etc. de forma que se eliminen los patriarcalismos en que hemos sido educados. “De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”, que es una buena pauta, seguramente compleja, pero muy acertada, para poder ser creativos y a la vez transformadores. En un “grupo motor” decían que el éxito de seguir haciendo cosas creativas por su cuenta era porque “funciona y lo pasamos bien”. Estos “grupos motores” están construyendo su “poderío social” y de alguna manera son contagiosos. Pueden surgir en el trabajo o en alguna tarea, en el vecindario, en los estudios o entre amigos. Son “puentes” muy útiles en los circuitos de comunicación cara a cara, se mueven entre las redes del tejido social en la vida cotidiana, hablan en los mismos lenguajes que la gente. Precisamente, si no se les supone un interés familiar, económico o ideológico, estos grupos son más creíbles para la población y de ahí su eficacia y su buen ambiente. Esto no quiere decir que no tengan repercusiones transformadoras, sino que no se les identifica con un partido en concreto o con una iglesia, que pretenden meter sus teorías por principio. Experiencias de resistencias locales y credibilidad. Hay experiencias por toda la geografía, y aunque no sean muchas dan para pensar por qué la gente las está creando. Pensemos en las Plataformas del tipo Salvem… (El Cabanyal, etc.) y otras Plataformas Unitarias de defensa del territorio. En La Orotava varios colectivos de la ciudad no solo crearon su Plataforma, sino que le exigieron a los partidos de izquierda que se presentaran juntos para desalojar al cacique local. Cuando esto lo hicieron en El Escorial la izquierda ganó las elecciones (hay que tener en cuenta que la Ley D´Hondt castiga las divisiones, en pro del bipartidismo). A veces ante las peleas de los partidos por encabezar la lista hay que encontrar

Como los partidos son para la democracia electoral, los “grupos motores” pueden ser para las democracias participativas.
La forma de mantener estos procesos tiene que ver con que el “grupo motor” no se convierta en un grupo de “representantes” o de líderes permanentes, que es un fallo que se repite

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personajes independientes de prestigio, para desatrancar partidismos (encubiertos de programas). Contra caciques, contra la especulación de algún alcalde megalómano, etc. hay soluciones superadoras que pueden entusiasmar a la gente.

Recuperar la credibilidad en la práctica no pasa tanto hoy por construir un programa común, sino en prácticas comunes y tangibles.
Por ejemplo los “grupos motores” en los Planes Comunitarios tienen un papel para renovar los liderazgos. No es cuestión de que todo dependa del técnico, o del presidente de la asociación tal, o de los recursos de la administración. El ser capaces de coordinar grupos heterogéneos siempre le da una creatividad superior a cualquier plan. O en los Presupuestos Participativos de muchas ciudades, si son capaces de aglutinar, más allá de las militancias, a las gentes de los barrios o los sectores para hacer propuestas concretas y defender la participación desde la base. Como los partidos son para la demo-

cracia electoral, los “grupos motores” pueden ser para las democracias participativas. Sobre todo si usan metodologías, y si están apoyados por técnicos mejor, para superar los personalismos y para la construcción de “poderío social”. Hasta podemos ver la construcción de “grupos motores” en internet, como en EUA con Obama para su campaña electoral (muchos hoy frustrados), o recientemente en la experiencia de Túnez contra la dictadura, desde ángulos ideológicos muy dispares. En Izquierda Unida, para su “refundación”, también han llamado a formar “grupos motores” para rediseñar un programa unitario. Aunque es difícil que se sume mucha gente a un proceso que, aunque no se quiera mostrar en clave interna, mantiene poca credibilidad por sus peleas por los puestos. Si todo fuera tan abierto como una reunión de Octubre donde IU, Verdes, IA, Ecologistas en Acción, Sindicatos y otros movimientos sociales discutimos sin condiciones las posibilidades y las potencialidades de las refundaciones en marcha, esto sería otra cosa. Recuperar la credibilidad en la práctica no pasa tanto hoy por construir un programa común, cosa que no parece muy difícil ante las barbaridades de las políticas actuales del

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gobierno, sino en prácticas comunes y tangibles. Por ejemplo, impulsar en las próximas elecciones municipales “candidaturas unitarias” incluso con sectores socialdemócratas, para desalojar a caciques y corruptos, para demostrar que no es para coger un puesto, y que los intereses locales son más importantes que una suma de votos provincial (aunque quien impulse estas políticas unitarias podría contabilizarlas de alguna manera). En cada localidad o barrio un “grupo motor” puede demostrar que le interesa más lo que la gente está pensando que las directrices del partido de turno, pues la gente de la calle está muy desconfiada de los partidismos de todo tipo. La cuestión no puede ni debe ser una mera cuestión electoral, sino un camino en el que la izquierda y los movimientos sociales vayan recuperando la credibilidad por sus acciones. Tanto acciones de “ayuda mutua” y de “cuidados” con la gente cercana, en la vida cotidiana de cada lugar, como acciones reivindicativas y de lucha y denuncia ante las autoridades y sectores dominantes, como también electorales cuando sea posible y se vean oportunidades. Nunca fueron incompatibles entre sí estos tres aspectos. Pero habrá que recordar, el “grupo

jantes. J. Anguita proponía programas del tipo de los Derechos Humanos o la Carta de la Tierra. Puede ser, son suficientemente amplios y hay consenso sobre ellos, pero ¿es una cuestión de programas? La credibilidad está más bien en ganar pequeñas batallas cotidianas, no tanto en los grandes programas, con actuaciones más concretas y cercanas en lo inmediato. Hacer campañas por un tema sentido, como salir de la guerra en su día, o defender un barrio, o impedir una cacicada local, deben ser compatibles con una Idea-Fuerza más de fondo y general. Por ejemplo: no queremos gobernar, sino que quien gobierne tenga que hacer pactos con plataformas unitarias construidas desde la base, controladas desde movimientos sociales y desde la gente no asociada también. Las democracias radicales de base y las participativas pueden ser, si se visibilizan en las prácticas de los “grupos motores”, unas fuentes de incorporación unitaria de muchos sectores desencantados. No es algo solo para unas elecciones inmediatas, sino crear estrategias para ir construyendo a medio y largo plazo, si se quiere regenerar la vida socio-políticaI

Tomás R. Villasante es Miembro del CIMAS, y Profesor Emérito de la UCM.

Bibliografía
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motor” por ejemplo, cuánto tiempo le dedica a cada aspecto para no desequilibrarse. De fondo, siempre es necesaria una Idea Fuerza, una motivación común para actuar con una cierta cohesión, al menos saber lo que no queremos, aunque a lo que aspiramos esté aún en construcción colectiva. Puede ser una regeneración unitaria, no sectarismos internos entre los participantes, aislar al especulador, vías de democracia participativa, y otras seme-

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Ilustsración de Kalvellido

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Conflictividad laboral y crisis
por Daniel Lacalle
egún el sentir general –incluyendo a una parte no despreciable de la izquierda, anticapitalistas incluidos–, a pesar de la magnitud de la crisis la conflictividad laboral apenas se ha mostrado. Cabe preguntarse si esa percepción se corresponde con los datos reales, y si España presenta un comportamiento anómalo en relación con los países de su entorno.

S

Toda la historia de la humanidad, hasta el día, es una historia de lucha de clases (….) opresores y oprimidos, frente a frente siempre, en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta. Karl Marx y Friedrich Engels, El manifiesto comunista.1 …que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva en cada época constituye la base sobre la que se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad –una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo– es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social Friedrich Engels, “Prólogo a la edición alemana de 1883”.2

Algunas cuestiones generales Siguiendo el esquema planteado por los fundadores del marxismo, los enfrentamientos en el terreno de la producción, es decir, la conflictividad laboral, son el núcleo básico de esa lucha de clases, que puede darse de forma manifiesta (“franca y abierta”), pero que existe siempre de forma latente (“velada”). La lucha de clases, de acuerdo con la tradición marxista, desemboca en una lucha por el poder político entre las dos clases principales, burguesía y proletariado. Este es un plan -

teamiento excesivamente esquemático (no hay que olvidar en ningún momento que El manifiesto comunista es básicamente un panfleto de agitación) que hay que matizar y desarrollar en función de la complejidad de la sociedad, tal y como hicieron, por dar algún ejemplo, los Lenin, Gramsci, Berlinguer y Milliband, entre otros. Sin embargo, aquí no voy a detenerme en ese segundo aspecto y me centraré en la conflictividad dentro de las relaciones laborales en un sentido amplio. El seguimiento de la conflictividad y el análisis de la misma no es precisamente algo de interés prioritario en nuestro país y en nuestros días, tanto a nivel académico como en los medios de comunicación (de manipulación los llama Vicenç Navarro) de masas, lo que existe es más bien escaso, casi nulo salvo excepciones en los segundos3. De todos modos, el que ese seguimiento sea escaso y en conjunto no se le dé prioridad ninguna no quiere decir que sea inexistente, por lo que conviene hacer un breve repaso a esas aportaciones. En primer lugar, un planteamiento extensamente aceptado es que, según el sentir general incluyendo a una parte no despreciable de la izquierda, anticapitalistas incluidos, a pesar de la magnitud de la crisis, la conflictividad laboral apenas se ha mostrado4. A este respecto hay que aclarar que, en nuestro país, como en nuestro entorno y en el resto del mundo, la conflictividad laboral se ha venido comportando de la forma prevista en relación al ciclo económico. La conflictividad laboral aumenta en tiempos de auge del ciclo y disminuye en tiempos

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de depresión; estamos dentro de una crisis de enorme magnigustioso año para los trabajadores en la profunda crisis ecotud, es casi generalmente admitido que comparable o incluso nómica en la que estamos instalados. superior a la crisis de 1929; pues bien, durante esa crisis la conflictividad laboral en los países metropolitanos pasó del La conflictividad laboral en España en la Era de la Globaíndice 1000 en 1920 al índice 250 en 1928. Lo que sí ha ocurrilización do, acercándonos a nuestros días, es que a partir de 1980 Detengámonos en las conclusiones a las que se llega al ana(índice 500) se produce un sistemático descenso de esa conlizar las huelgas9 para el periodo que cubre hasta el primer lustro del siglo XX, ya que son una excelente base comparatiflictividad y en esos países hasta el índice 100 a mediados de 5. va para descubrir las posibles variaciones que se deriven de la los 1990 En segundo lugar, debe señalarse que, de acuerdo con Pere conflictividad del año 2009, en el momento peor de la crisis Jodar: “La conflictividad laboral en España, aún manteniéndoeconómica. se comparativamente más alta que la de otros países europeos Para P. Jodar10: “El sector servicios paulatinamente toma el relevo del sector industrial, pero sin tendencia asentada y, y de la OCDE, sigue pautas similares a la de los países desacomo era de esperar, sin que ello implique un aumento en los rrollados y tiende al descenso incluso en periodos de auge niveles de conflictividad”; “a partir de la huelga general de económico”6. La misma indicación es el punto de partida de David Luque, Begoña Cueto y Javier Mato al recoger que “Es2002, el principal motivo de conflictividad ha sido la negociapaña es, junto con Italia, el país con mayor conflictividad lación de los convenios colectivos”; “las huelgas generales de boral” y señalando que en esa comparación entre países, du1994 y 2002 constituyeron un éxito de movilización de los sinrante el periodo 2000-2004, “en España tuvo lugar una huelga dicatos. Sus motivaciones constituyen iniciativas de solidarigeneral de ámbito nacional (20 de junio de 2002); se puede dad entre los trabajadores fijos, temporales o desocupados”. suponer que en el resto de países no ha sucedido lo mismo y Para M.A. García Calavia11: “La actividad huelguística tiene un origen mayoritariamente laboral […] casi un cuarenta por explicar de esta manera la cifra registrada en nuestro país, ciento de las huelgas son promovidas alrededor de la negociapero incluso eliminando la influencia de esa huelga, el registro ción colectiva o de cuestiones relacionadas con la organizaespañol sigue siendo el más alto”7. En tercer lugar, la conflictividad ha ido descendiendo a lo ción laboral o de mejoras independientes de los convenios largo del último cuarto del siglo XX, confirmando lo ya señalacolectivos, es decir, tienen un carácter ofensivo, mientras que do para el conjunto de los países metropolitanos y en lo que una cuarta parte lo son en torno a la amenaza de pérdida de coinciden todos los analistas. Según Miguel Angel García empleo […] o del impago de salarios, es decir, poseen un caCalavia, “la actividad huelguístirácter defensivo”; “la actividad ca decae desde finales de los sehuelguística se terciariza porque Una situación precaria del mercado tenta aunque este decaimiento […] desde finales de siglo es más de trabajo reduce la propensión no es lineal. En algunos momen frecuente y está más presente en a la huelga. tos rebrota: ligeramente, las más el terciario, esto es debido a que de las veces; e intensamente, la actividad huelguística se reducuando se producen huelgas generales”8. ce en la industria y en la construcción mientras se mantiene Para los países desarrollados o metropolitanos se parte, por en los servicios”; “la actividad huelguística se localiza mayorilo tanto, de ese marco general descrito sintéticamente por me tariamente en los territorios del estado español que experidio de tres asertos: 1) la conflictividad laboral se atiene a las mentan un importante desarrollo económico en los sesenta y oscilaciones del ciclo económico, por lo tanto disminuye en en los que se encuentran más extendidas y asentadas las printiempos de crisis; 2) las pautas que rigen la evolución de la cipales organizaciones de los trabajadores que se declaran conflictividad laboral son similares en todos ellos, pero no así herederas de las tradiciones del movimiento obrero a nivel la magnitud, de tal modo que en España ha sido en los últimos nacional y autonómico”; “los convocantes más frecuentes de años muy superior; 3) a partir de finales de los 1970, coincila actividad huelguística han sido los denominados sindicatos diendo con el triunfo de la así llamada globalización, y de mo ‘más representativos’ (CCOO y UGT), aunque en los últimos mento hasta nuestros días, la conflictividad laboral ha ido tiempos se aprecia el protagonismo creciente de otros sindidecayendo sin interrupción. Teniendo en cuenta estos presucatos”; la “reducción [de la actividad huelguística] se relaciopuestos podemos enfocar el análisis de la conflictividad labona, entre otros hechos, con la institucionalización del conflicral en España en el año 2009, de momento el peor y más anto, bien sea a nivel macro o micro”.

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Para D. Luque y otros12 existe “una relación CUADRO I. CONFLICTIVIDAD LABORAL 2009. procíclica en la incidencia de las huelgas en (Distribución por CCAA de asalariados y conflictos) España […] elevadas tasas de paro se asocian con una reducción de la frecuencia de las huelCCAA % CONFLICTOS % ASALARIADOS gas, es decir, una situación precaria del mercado de trabajo reduce la propensión a la huelga ANDALUCIA 17’6 15’0 debido a que la posición negociadora de los trabajadores empeora”, se manifiesta “el papel CATALUÑA 11’9 17’0 clave que juega en el análisis la distribución sectorial del empleo, dada la tradicional mayor MADRID 10’0 16’4 conflictividad de la industria”, “una cultura de CASTILLA Y LEON 6’7 5’2 colaboración en las relaciones industriales puede contribuir a la reducción de la conflictiVALENCIA 6’3 10’5 vidad”, “la orientación política de la población es una variable significativa a la hora de expliPAIS VASCO 4’9 4’9 car las diferencias de conflictividad regionales”, “gran parte de las diferencias en la incidencia CASTILLA LA MANCHA 4’5 4’1 de las huelgas se debe a las características de la región (tasa de paro, tasa de temporalidad, disARAGON 4’5 3’0 tribución sectorial del empleo) y no a las pecuGALICIA 4’2 5’8 liaridades que pueda tener cada Comunidad Autónoma”. ASTURIAS 4’0 2’2 A los tres elementos básicos que se habían señalado, es decir, 1) el carácter procíclico de la BALEARES 4’0 2’8 conflictividad laboral; 2) la similitud de ésta en los países desarrollados, pero con un peso maCANTABRIA 4’0 1’3 yor de los conflictos en España; y 3) el descenso de esa conflictividad en todos ellos, a partir EXTREMADURA 3’9 2’0 del último cuarto del siglo pasado, habría que CANARIAS 3’3 4’0 añadir, 4) el paso de una conflictividad básicamente industrial, con los sectores obreros traNAVARRA 3’3 1’5 dicionales, como minería, construcción, transporte, limpieza pública y otros, a otra conflictiMELILLA 3’3 0’1 vidad en donde crece hasta equipararse a la anterior, la ocurrida en el sector servicios; 5) el CEUTA —— 0’1 carácter decisivo de la negociación colectiva en la conflictividad; 6) la labor decisiva de los sin dicatos, aunque ya no solamente CCOO y UGT por lo tanto conclusiones científicas, pero sin embargo están sino otros, como CGT, USO y los regionales mayoritarios en su en las antípodas del imaginario que, por acción y por omisión, CCAA, como ING y ELA; 7) la importancia de la distribución pretenden presentar como real los grandes medios de comusectorial del empleo asalariado; y 8) la institucionalización del nicación (prensa, radio, TV) y las instituciones (el llamado “esconflicto, que desplaza la conflictividad del enfrentamiento tablishment” por los analistas norteamericanos), pero tamdirecto en el puesto de trabajo a las mesas de negociación en bién del imaginario colectivo sobre el tema de la gran mayoría las instituciones. de los ciudadanos. Todas estas conclusiones están sólidamente fundamentadas en los hechos conocidos, en este caso a partir del análisis Conflictividad laboral en la crisis. España 2009 desde diferentes enfoques de la actividad huelguística y de su En el año 2009, las jornadas no trabajadas debido a la actievolución en nuestro país desde los 1970 a nuestros días, son

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vidad huelguística se distribuyeron geográficamente, por Comunidades Autónomas (CCAA), de la siguiente manera: un 44,5% en Andalucía, casi un 30% en Galicia, algo más del 11% en el País Vasco, alrededor de un 4% en Madrid y Cataluña, alrededor del 2,5% en Comunidad Valenciana, Navarra y Asturias, cerca del 1% en Cantabria, 0,3-0,2% en Canarias, Aragón, La Rioja y Castilla y León y nulo o prácticamente nulo en el resto13. En ese mismo año la cantidad total de huelgas se había mantenido en los niveles de los últimos 10 años, alrededor de las 750, más de dos al día, y el número de jornadas perdidas superaba el millón14. La tendencia que se producía con relación al año anterior era, hasta agosto, ascendente en el número de horas perdidas y en el número de huelgas (que llegaban a las 2,7 diarias)15. En este caso la crisis, iniciada en 2007 y dentro de la cual todavía estamos, no parecía tener una influencia decisiva sobre las tendencias marcadas desde hace al menos 10 años.

Aquí se considera la conflictividad laboral desde una perspectiva más amplia que la estricta de actividad huelguística, es decir, no solo las huelgas recogidas en las estadísticas oficiales, sino incluyendo también las manifestaciones, encierros, concentraciones y otro tipo de movilizaciones con carácter la boral (por incumplimiento de acuerdos, despidos, sanciones, impago de salarios, mejoras en el trabajo, organización del mismo, el empleo y el tipo del mismo –fijo/precario– la jornada laboral entre otras causas) por lo que interesa ver hasta qué punto las conclusiones adelantadas más arriba siguen siendo válidas o no.

La distribución geográfica, por CCAA, es en cierta medida similar a la señalada para las jornadas perdidas en huelgas, pero desde luego con divergencias debidas tanto a lo que se mide, en un caso jornadas de huelgas, en el otro conflictos laborales en general. Las tres CCAA más conflictivas (Andalucía, Cataluña y Madrid, de mayor a menor) suman casi el 40% de los casos y entre las seis primeras (las tres anteriores más Castilla y León, Valencia y País Vasco) alcanzan cerca del 50% (ver Cuadro I); el resto, con todas por debajo del 5% (entre el 4,9 y 3,3%) del total de conflictos supera por poco el 50%. Si relacionamos esta distribución con la de los asalariados a mediados de 2009 la correlación es bastante ajustada, pero con variaciones que son significativas, que nos llevan a la necesidad de introducir otras variables, probablemente la más importante la afiliación sindical en cada CA16. Hay CCAA que poseen un peso de la conflictividad inferior al peso del total de asalariados en la misma: Madrid (más de 6,5 puntos), Cataluña (5), Valencia (4), Galicia (1,5) y Canarias (más de 0,5) y otras en las que el peso de la conflictividad es mayor, Andalucía y Cantabria (alrededor de 2,5 puntos), Navarra, Baleares y Extremadura (alrededor de 2 puntos), Castilla y León, Aragón, Asturias y Murcia (alrededor de 1,5)17. Al pasar de un análisis de las huelgas a los conflictos laborales en general es factible aproximarse a la evolución de las formas dominantes de esa conflictividad, de hecho permite ver hasta qué punto son correctas las conclusiones relativas a la terciarización y a la institucionalización de los conflictos. Si se separan las huelgas del resto el resultado es que el 23% de los conflictos registrados son huelgas o paros, es decir, localizadas en el lugar del trabajo (conflictividad interna, para entendernos), mientras que el resto, el 77%, están básicamente formadas por manifestaciones, concentraciones, encierros y otros tipos de movilizaciones, en su inmensa mayoría localizadas fuera del lugar de trabajo de los protagonistas (conflictividad externa). En principio parece haber un desplazamiento importante en el conflicto típico en el capitalismo; ahora bien, esta conclusión habría que matizarla: en primer lugar, ni antes, ni ahora, ni nunca la huelga ha sido o es el conflicto laboral normal en el capitalismo, ni tampoco el dominante, de hecho en toda la historia del movimiento obrero la huelga ha sido una herramienta extrema dentro de los límites estrictamente económicos y siempre ha partido y se ha visto acompañada de multitud de movilizaciones de todo tipo, es decir, lo que es normal en toda la historia del capitalismo es el trino-

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mio negociación-movilizaciónCUADRO IIA. CONFLICTIVIDAD LABORAL 2009. huelga con diferentes grados y (Distribución sectorial, en %)) combinaciones en cada una de esas escalas. SECTOR ACTIVIDAD HUELGAS Y PAROS TOTAL Nº ASALARIADOS Quizás este enfoque amplio del AGRICULTURA ------------9’5 2’4 conflicto laboral es el que mejor muestra el carácter estructural del INDUSTRIA, MINERIA 33’8 42’5 15’4 mismo, que existe siempre en forma latente y se muestra a veces de CONSTRUCCION 6’7 11’5 9’1 forma manifiesta, pero no a través SERVICIOS 59’5 36’5 73’1 de una sola modalidad, sino por medio de todas ellas. En la inforCUADRO IIB. CONFLICTIVIDAD LABORAL 2009 mación recogida una gran parte (Distribución sectorial corregida, en %) de las huelgas está directamente relacionada con otros tipos de AGRICULTURA -------9’5 2’4 movilización (por ejemplo, una IND.MIN.TRANS.CONS, 52’9 57’5 32’4 serie de jornadas o momentos de huelga o paro de la producción SERVICIOS 47’1 33’0 65’2 que culminan en una manifestación en la Delegación de Trabajo, CUADRO III. CONFLICTIVIDAD LABORAL 2009. RAZONES DE CONVOCATORIA que puede estar en una localidad distinta al centro de trabajo, o una ERE/ERO 16’0% serie de concentraciones antes o Por el empleo 14’5% después del trabajo que culminan en una o varias jornadas de huelDespidos 14’0% ga). También hay que remarcar que crecen y se multiplican las acNegociación colectiva 10’0% ciones de conflictividad externa Cierres, traslados, externalizaciones 9’5% centradas en planteamientos geográficos o sectoriales, e incluso punCondiciones de trabajo 8’0% tuales, de carácter general, contra Salarios, jornada 8’0% los ERE, por el empleo, contra la gestión de la crisis, por el incumpli Gestión de la crisis 7’0% miento de acuerdos, el impago de salarios, que no están directamenPrácticas antisindicales 5’5% te relacionados con una conflictiIncumplimiento acuerdos 4’0% vidad interna concreta, aunque, en todo caso, la huelga sigue siendo el Contra privatizaciones 3’5% eje central de la conflictividad laboral. En conclusión y con relación a Si se pasa a la división sectorial de los conflictos, con el fin esta estructura de la conflictividad (interna, 23%; externa, de medir la existencia de un proceso de terciarización de los 77%) se podría decir que se ha producido un desplazamiento mismos (ver Cuadros IIA y IIB) se puede constatar ese procecon matices del predominio del primero al predominio del so, aunque de nuevo hay que matizar esta afirmación; de segundo, el cual, en parte, es debido a la dureza de la crisis y a hecho, tal y como había planteado García Calavia18 lo que en los elevados niveles de precariedad existentes en nuestro merrealidad se ha producido es un proceso de consolidación de la cado de trabajo. Lo que no aparece en este primer análisis es conflictividad laboral en el sector servicios, partiendo de cotas una mayor tendencia a la institucionalización del conflicto.

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bajas, junto con un estancamiento en la conflictividad laboral Calavia 19 entre conflictividad defensiva (por el empleo, contra en los sectores tradicionales (industria, minería, construcción, el impago de salarios y las modificaciones unilaterales en jortransporte), en consonancia con los profundos cambios esnada, por ejemplo) y ofensiva (negociación de convenios cotructurales en la composición sectorial de los trabajadores lectivos y otros acuerdos), la primera alcanza al 65% de los caasalariados. Considerando la totalidad de los conflictos regissos y la segunda al 35%, probablemente por la influencia de la trados (internos y externos) el sector servicios, aún estando crisis económica. por debajo de la industria y minería, adquiere un peso especíDesde luego, es prácticamente imposible detectar una fico muy importante, alrededor influencia de la institucionalizadel 36% se producen en el misción del conflicto, puesto que no La conflictividad por solidaridad es mo. En las huelgas, sin embargo, es posible analizarlo desde la inmuy escasa, aunque no nula, y la esta terciarización parece más formación recogida, que es precimayoría de los conflictos aparecen aislados samente lo contrario a relaciones evidente, es mayor su número y encerrados en sí mismos. en los servicios, prácticamente institucionalizadas. Lo que sí es el 60% del total, aunque el resto factible concluir es la poca exissigue teniendo un elevado peso. tencia de conflictividad laboral a De todos modos, para ver hasta qué punto se ha producido un partir de unos puntos de difusión concretos, la conflictividad vuelco en las pautas de actividad huelguística en los sectores por solidaridad es muy escasa, aunque no nula, y la mayoría de actividad, convendría profundizar un poco más y hacer el de los conflictos aparecen aislados y encerrados en sí mismos. desglose no por los sectores tal y como aparecen en la EPA, Los convocantes de los conflictos, de la gran mayoría de sino en sectores de actividad relacionados con el movimiento ellos, son los sindicatos y eso se deduce incluso en muchos de obrero tradicional (es decir, industria, minería, transportes y los recogidos que no dan esa información a partir de otra serie construcción) y sectores de servicios (tanto tradicionales code indicaciones. Los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, en mo nuevos). Los resultados son mucho menos drásticos que gran parte actuando conjuntamente, son también los que lanlos ya vistos; el ascenso del sector servicios, en cualquier caso, zan la mayoría de los conflictos, CCOO en solitario es el sindies evidente en todos los casos, pero la continuidad del predocato más citado como convocante y CGT ha incrementado en minio de la conflictividad tradicional, por así llamarla, es tamgran manera su protagonismo, equiparándose a los dos pribién indudable. meros; además, como plantea García Calavia en sus concluLo que sí ha ocurrido es el descenso, e incluso el parón, de siones20 no carece de importancia el número de conflictos convocados por la mayoría o por todos los sindicatos. la conflictividad laboral en la construcción, el sector más castigado por la crisis y el que posee uno de los mayores niveles Conclusiones provisionales de precariedad laboral entre sus asalariados, que son elemenA pesar de estudiar la parte de un todo, es posible resaltar tos clave en el descenso de los conflictos. algunas conclusiones señalando, sin embargo, su carácter Las razones de la conflictividad (ver Cuadro III) son las provisional. siguientes: aquellas relacionadas con la situación del empleo y el paro forman el grupo más importante, lo cual parece per1. Las clases y las luchas de clases operan y existen fectamente lógico en el peor año de la crisis en lo que al paro en el capitalismo del siglo XXI; como en toda la historia se refiere; suman el 54% de los motivos de huelgas y manifesdel movimiento obrero son estructurales dentro del sistaciones e incluyen las protestas contra los ERE y ERO, las tema capitalista, existen de forma latente y aparecen de movilizaciones, generalmente manifestaciones, por el empleo forma manifiesta en determinados momentos. y las luchas contra los despidos, cierres, traslados y externali2. La conflictividad laboral en los países metropozaciones; el segundo grupo en importancia es el relacionado litanos sigue las oscilaciones del ciclo, lo cual no quiere con las diferentes fases de la negociación colectiva, que alcandecir que esta relación lo sea en todos los lados y de zan un total del 30% e incluyen las condiciones de trabajo, el forma rígida. incumplimiento de acuerdos, los salarios y la jornada; las ma3. A partir del último tercio del siglo pasado, en nifestaciones exigiendo una forma distinta de la gestión de la prácticamente todos esos países la conflictividad laboral crisis son el 7%. La denuncia de prácticas antisindicales por ha ido descendiendo en términos absolutos. parte de los empresarios alcanza el 5,5% y; contra la política 4. España sigue las pautas del resto de esos países, de privatizaciones el 3,5%. Si se adopta la división de García

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pero con una conflictividad muy superior, alrededor del doble de la media europea. 5. Irrumpe la “terciarización” de los conflictos, en paralelo a la que se da en el conjunto de la actividad económica, los conflictos han pasado de ser “industriales” a ser “industriales y terciarios”. Los primeros siguen siendo los más comunes. 6. La primacía del conflicto “industrial” es más clara si se consideran los sectores y ramas del movimiento obrero tradicional (industria, minería, construcción, transporte) en comparación al resto. 7. El conflicto sale a la calle, se externaliza, al menos en 2009, de hecho los localizados en el centro de trabajo son la cuarta parte del total. 7. Los conflictos están centrados en la negociación colectiva (carácter ofensivo), pero los de carácter defensivo (pérdida de empleo, impago de salarios) han crecido durante la crisis, superando, prácticamente doblando, a los primeros. 8. Las huelgas generales (ninguna en 2009, aunNotas * NOTA PREVIA. El presente trabajo es el avance de una investigación en curso: Las luchas de clases en España a comienzos del siglo XXI. Para este avance el método seguido ha sido el de compilar y analizar las informaciones de dos publicaciones periódicas: Mundo Obrero, mensual editado por el Partido Comunista de España y Rojo y Negro, mensual editado por la Confederación General del Trabajo. El diseño de la base de datos lo ha realizado Angel Guillén, mientras que Javier Chamorro ha sido quién ha preparado la información para Mundo Obrero, con mucho la fuente de datos más importante sobre el tema existente en la prensa periódica Debo agradecer la inestimable contribución de ambos, aunque la responsabilidad final en los errores y carencias es exclusivamente mía. 1. K. Marx y F. Engels, El manifiesto del partido comunista, traducción de Wenceslao Roces (Ayuso, Madrid, 1974), pg. 72. 2. Ibid. pg. 57. 3. Cada uno tiene sus preferencias, y desde luego su propia ideología; compárese la información a diario sobre la evolución de las bolsas de valores con la de accidentalidad y conflictividad laboral en los grandes medios. 4. La realización de un proyecto de investigación del estilo de este se venía planteando desde la Sección de Economía y Sociedad de la Fundación de Investigaciones Marxistas desde hace tiempo, pero la razón de la aceleración de su puesta en marcha a partir de marzo de 2010 de debió a que incluso entre las Agrupaciones y militantes de IU y PCE esa percepción estaba ampliamente extendida. 5. Ver Beverly J. Silver, Fuerzas de trabajo. Los movimientos obreros y la globalización desde 1870 (Akal, Madrid, 2005). Figura 4.2 pg. 146. Los índices no se refieren a un año específico, sino a una media trianual. 6. P. Jodar, “Conflictividad y huelgas generales en España (1993-2004)”

que sí se hayan producido en ámbitos sectoriales y regionales) han sido siempre un éxito de movilización. 9.La conflictividad en el año 2009 se ha concentrado en Andalucía, Cataluña y Madrid y estas tres CCAA, junto con Castilla y León, Valencia y País Vasco, suman casi el 50% del total. 10. La institucionalización del conflicto y su incidencia en la conflictividad laboral no se puede medir a partir de la información recogida, que lo es de conflictos manifiestos; sin embargo sí es deducible a partir de la evidencia existente y de la constante disminución del número de conflictos laborales en lo que va de siglo, disminución que incluso elimina parcialmente el efecto del ciclo económico en la conflictividad. 11. Es reseñable la escasa cantidad de conflictividad solidaria, incluso en situaciones idénticas o similares. Los convocantes parecen haber actuado como aislantes de cada conflicto evitando el efecto mancha de aceite y descargándolo fuera de los centros de trabajo, en movilizaciones de tipo generalI
(www.upf.edu/iuslabor/012006/TrabajoMundo.PereJodar). 7. D. Luque, B. Cueto y F. J. Mato, “Un análisis regional de la actividad huelguística en España”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, nº 124 (Madrid, 2008) pg. 109. Los autores sacan la comparación del informe del Observatorio Europeo de Relaciones Industriales “Developments in Industrial Action, 2000-2004” (EIRO 2005); el periodo de actividad huelguística que ellos analizan es 19872006. 8.- M.A. Garcia Calavia, “Las huelgas laborales en el estado español (1976-2005)”, Arxius” nº 18 (Valencia, junio 2008), pg.115. 9. Los de P. Jodar, D. Luque y colaboradores y M. A. García Calavia citados en las notas 6, 7 y 8 respectivamente. 10. P. Jodar, op. cit. pg. 7. 11. M.A. García Calavia, op. cit. pp.115-116. 12. D. Luque, B. Cueto y F.J. Mato, op.cit. pp. 130-131. 13. La Opinión (La Coruña, 27-06-2010). 14. M.G.M. “Conflictividad laboral en España”, 1999-2009 (Expansión, Madrid, 23-02-2010). 15. Agencia EFE, recogido en “Soitu.es/Actualidad” (18/09/2009). EFE se basa en el informe sobre conflictividad laboral publicado por la CEOE. 16. Debido a los retrasos en tener plenamente operativa la base de datos no hemos tenido tiempo de introducir estas variables. 17. Aquí hay que hacer un apunte metodológico. Hay un serie de conflictos (algo más del 3%) que aparecen convocados y llevados a cabo a nivel estatal, en todas las CCAA y que por lo tanto se han adjudicado a todas ellas, aunque quizás en alguna no hayan tenido seguimiento. 18. M. A. García Calavia, op. cit. nota 11. 19. M. A. García Calavia, op. cit. nota 11. 20. M.A. García Calavia, op. cit. nota 11.

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necrológicaymás

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necrológicaymás

El nuevo Santo Oficio
(En memoria de Maurice Allais)
por Jorge Verstrynge

S

egún el Nobel Paul Samuelson, la historia económica de Occidente habría sido diferente si se hubieran traducido en su momento al inglés las obras de Maurice Allais. Pero los sacerdotes del libre cambio ganaron la partida. Ahora vemos las consecuencias.

Dedicado a Maurice Allais Q.E.P.D., y a Izquierda Unida, a ver si se enteran. En cuanto a los miembros del Santo Oficio económico, ¡qué revienten!

El 31 de Mayo de 1911, nace en París el que luego sería el único Premio Nobel francés de economía (1988), Maurice Allais. Al igual que Keynes, estudiaría la economía de forma también autodidacta, y ambos fueron buenos conocedores de las teorías económicas anglosajonas y de sus desastrosas consecuencias (vía el libre-cambio) sobre los pueblos que padecieron su aplicación. No hace ni seis meses que Allais ha fallecido (09-10-2010) y ningún economista español se ha dignado a escribir su necrológica. Y preguntarse el porqué de ello es pertinente a la hora de poner de relieve la dictadura del pensamiento único que todo, aquí, lo ha invadido. Podría extenderme sobre la inmensa responsabilidad de los economistas en cuanto a la crisis profunda, en cuanto a la depresión (¡sí! ¡Depresión!) que los pueblos padecen actualmente. Todo ello por una ceguera prácticamente teológica, la que ha conducido a proclamar al mercado como un único mecanismo racional y eficaz en materia de regulación; ello cuando muchos veníamos vaticinando que se avecinaba una

inmensa petada. La misma ceguera aún predominante,y que les hace estipular que más (suicidariamente) de lo mismo es la única solución, se torna además vergonzosa si se contempla el culpable silencio, estentóreo, con el que han saludado el fallecimiento del Premio Nobel. No nos confundamos: Allais no era de derechas, ni de izquierdas, sino quizá ambas cosas a la vez, como lo puso de relieve cuando afirmó ser a la vez liberal y socialista. Socialista porque nunca perdió de vista la función social de la regulación económica. Liberal porque siempre fustigó esa degeneración del liberalismo en que consiste el actual subsistema económico, una degeneración que le ha llevado a transformarse en una dictadura del dinero y de los que lo detentan, una oligarquización a marchas forzadas apoyada en el mayor proceso conocido de intrusión de un fundamentalismo casi religioso en el pensamiento económico. Hoy cuando ésta “teología de la sobre-explotación” agoniza a todas luces, cuando los dirigentes aún hablan de defensa del libre-cambio pero comienzan febrilmente a explicar medidas proteccionistas, reguladoras, intervencionistas, y dirigistas incluso, cuando cada vez más economistas reconocen el error y giran en redondo en la misma dirección, la chapa de plomo que ha llevado a la agonía a la teoría económica contemporánea predominante, en España pasa que aquí… no pasa nada. Y que el Gobierno español poco margen de ma-

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necrológicaymás

Allais dedicó una de sus más importantes obras “a las innumerables victimas en todo el planeta, de la ideología librecambista, ideología tan funesta como errónea, y a todos aquellos a los que no ciega pasión partidista alguna”. Y si hay que calificar de algo su pensamiento, pues es claramente proteccionista; yo diría incluso que ha sido el Marx del proteccionismo económico, ello hasta el punto de que Paul Samuelson diría de él que “si las primeras obras de Allais se hubiesen traducido al inglés, la política económica de toda una generación hubiese tomado un rumbo diferente”. Porque chiquitos económicos del lugar, bien callados niobra tiene en tanto no se dirime el antagonismo franco-aleos quedasteis cuando Samuelson (Premio Nobel de la economán (y ello pasa por que Berlín reconozca que la excesiva immia estadounidense), tras años de defender el libre cambio portancia que le da al sector exterior equivale a serrar la rama publicó, en el verano de 2004, un artículo bomba (“Where sobre la que se asienta la economía germana) en relación con Ricardo & Mill Rebut and Confirm Arguments of Mainstream la dialéctica proteccionismo + primacía del mercado interior Economist Supporting Globalization”) en el que ponía en (europeo) versus libre cambio + primacía del duda la supuesta bondad económica del sector exterior (fundamentalmente, el alelibre cambio… mán). Para Allais “la liberación total de los interPero ¿y los economistas españoles? ¿dóncambios a escala mundial no sólo es irrealide están los Sapir, los Karoui, Greau, Todd, l pueblo español zable por nociva… Parece más bien que la Giraud, Gjrebine, Jeanneney, Mazier, Bamundialización es la causa básica del paro no se merece esta casta rioch, Gombeaud, Decaillot, Vedrine (Humasivo y de las desigualdades… (y) la aplide sacerdotes bert; sí, incluso, en efecto, el antiguo miniscación (de las teorías mundializadoras) va del desastre económico. acompañada, además, por el desarrollo de tro francés de exteriores) y no digamos ya los Allais, entre la falange de economistas gigantescas burbujas financieras agravadas españoles? O puesto que se les hace el culo por la inestabilidad potencial del sistema gaseosa cuando tropiezan con economistas anglosajones, y financiero y monetario internacional… La liberalización de con la Sinasia (en defecto de la Ameripon, y luego de la Sina los intercambios sólo es posible, ventajosa y deseable, en el márica) ¿dónde están los Clemens Williamson, Krugman, etc? marco de conjuntos regionales, económica y políticamente En cuanto a nuestras multinacionales ¿no deberían ya pre asociados, que agrupen a países con un grado de desarrollo guntar por el giro del antiguo patrón de Intel, Andy Grove; o comparable, y ello si cada asociación regional se protege rael del Presidente de General Electric, Jeffrey Immelt? zonablemente frente a las otras… [Por ello] hay que revisar No es verdad que los pueblos tienen los gobernantes que se radicalmente la organización de Bruselas basándola en la merecen, sobre todo porque hace tiempo que han sido dráspreferencia comunitaria, es decir, en una protección razonaticamente apartados del timón; pero tampoco se merece el ble del gran mercado comunitario. Habría que acabar con el pueblo español esta casta de sacerdotes del desastre econósistema monetario internacional. Y hay que reducir la pomico: los economistas que aquí están en primera fila del es blación activa de origen extranjero extracomunitaria, y poner trado, los que todo lo sabían, los que nos cerraron el pico y el remedio a una inmigración desmesurada… En todo caso, micro a los pocos que habíamos previsto qué iba a pasar y lo seguir con la política actualmente urgente conducía a la desque luego pasó, sencillamente aplicando el sentido común. trucción (de nuestras economías)”I

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humor negro

Un himno en defensa de la Familia
Juan Goytisolo
Ahora que la Iglesia moviliza a sus fieles para la reconquista de España, “viña devastada por los jabalíes del laicismo” en palabras de Benedito XVI, y que el obispo de Córdoba en una homilía cuya autoría me atribuyen las malas lenguas –y es cierto que al leerla tenía la impresión de haberla escrito yo– revela el plan secreto de la Unesco para que dentro de veinte años el 50% de la humanidad sea homosexual, se impone la necesidad de hallar un himno que aúna las voces de los Legionarios, los Kikos y los cerebros grises de las FAES y lo he hallado en la canción “A la Soberana del Pilar”, escrita a raíz del retorno a la Monarquía absoluta de Fernando VII después de tres años de devastación laica de la viña del Señor. Memorizarla pues para entonarla en la próxima convocatoria pro Familia de Benedicto, el Episcopado y los aventajados discípulos de José María Aznar.

A ti suplicamos Madre del Pilar, Que a los enemigos Mates del altar. Ya que tú quisiste Por nuestros pecados Que tantos malvados Mandasen a nos, Castiga a los malos, Premia tú a los buenos Y hunde en los infiernos Tanto vil traidor. ¿Cómo permitiste, Señora piadosa, Tan horrible cosa, Tan negra traición? ¿Cómo permitiste Que tantos hispanos Hiciesen insanos Votos a Moloch? Ya que ahora gritamos Viva el despotismo, Váyase al abismo Quien jacobinó Nunca más España Gritará altanera: Que la opresión muera, Viva la nación.

Ser ciegos vasallos, Señora, queremos, Pues ya bien sabemos Lo que el mundo es… El que no obedezca No irá nunca al cielo, Y aun acá en el suelo Nada podrá ser. Del altar y el trono Seremos sostenes; Nunca más vaivenes Ellos sufrirán. Váyanse los negros Allá a la Guinea, Que allí su ralea Dominando está. El rey absoluto Viva pues, Señora, Imagen canora En tierra de Dios. Que los blancos vivan, Que los negros mueran Que todo lo alteran En tu fiel nación.

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Terry Eagleton
y la compleja relación entre ética y política
por Luis Roca Jusmet

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n torno a la publicación de Los extranjeros. Por una ética de la solidaridad, título recientemente editado por Paidós, Roca Jusmet bucea en las ideas del escritor anglosajón frente al postestructuralismo, el pensamiento kantiano, el cristianismo y el socialismo

Para muchos seguidores de Terry Eagleton este libro será un hueso duro de roer. Él mismo dice en el prefacio que no gustará ni a los filósofos anglosajones como él, ni tampoco a los parisinos (postestructuralistas, postmodernistas). Estos últimos miran por encima del hombro a los primeros y éstos con desprecio a los anteriores. Los problemas son en ambos casos los mismos: exceso de arrogancia y sectarismo. Veamos un ejemplo cercano: en el número 1 de la revista Sin Permiso María Julia Bartomeu escribe un artículo sobre Terry Eagleton tan inteligente como lleno de este prejuicio antifrancés. El grupo promotor de la revista y la misma autora del artículo están fuertemente influenciados por el marxismo británico y sienten una especie de fobia hacia lo que llaman el prêt a penser parisino, entre los cuales sitúan en lugares destacados a Lacan, Althusser y Derrida. María Julia Bartomeu plantea que Terry Eagleton, a pesar de haberse dejado fascinar inicialmente por esta moda intelectual, se ha convertido felizmente en uno de sus críticos más agudos: considera “la posición del postmodernismo catastrófica desde el punto de vista político, y asombrosamente idiota” (y para ella está claro que aquí hay que incluir a los pensadores anteriores). Al final de su artículo nos dice que afortunadamente Terry Eagleton, en su solidez teórica, no se dejará influir en absoluto por modas, como la del “publicitario alarde confusionario de un Žižek, el autoprocla-

mado estalinista postmoderno y lacaniano”. Paralelamente, en el número 251 de El Viejo Topo es entrevistado por Àngel Ferrero, David Becerra Mayor y mi amigo Salvador López Arnal, que están en la misma onda. En la entrevista se intenta forzar a Eagleton a que apoye las críticas al postestructuralismo de Sokal y Bricmont en Imposturas intelectuales, que haga un balance crítico de la obra de Althusser y que les justifique su defensa de Žižek. Eagleton responde como lo que es, un espíritu libre que no se casa con nadie y que valora los matices. Aunque critica a Žižek en la entrevista reconoce lo mucho que ha aprendido de él, plantea también que la complejidad de los escritos de Althusser merecen un largo estudio y el texto de Sokal y Bricmont no parece entusiasmarle. En Los extranjeros. Por una ética de la solidaridad una obra monumental y al mismo tiempo fresca, están expuestos todos los matices que le merecen estos pensadores. Hay toda un crítica radical al planteamiento ético-político de Jacques Derrida, pero dice de él que es uno de los grandes filósofos del siglo XX. Se ríe de Žižek llamándole el “representante de Lacan en la Tierra” pero en el prefacio le agradece sus comentarios y en el libro desarrolla una reflexión muy interesante sobre varias de sus posiciones teóricas. Aunque todo esto es anecdótico en este gran libro, que plantea desde una óptica muy original las principales problemáticas actuales de la ética y de su relación

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con la política. Esta óptica se centra en que las teorías éticas Resulta impresionante la manera como Eagleton reivindica actuales pueden asignarse a los tres registros formulados por la tradición judeocristiana en tiempos tan difíciles para hacerLacan: imaginario, lo simbólico y lo real. Aquí hay que precisar lo y sobre la base de su núcleo duro, no de diluirlo en un humaque lo real para Lacan es lo que está más allá de lo imaginario nismo blando donde todos los gatos son pardos. En este sentiy lo simbólico, es decir, de lo que podemos representar o fordo podemos alinearlo con Alain Badiou en su reivindicación de mular. San Pablo o con Žižek cuando nos explica que lo que podemos Concluye además de forma bastante provocativa que la recuperar del legado cristiano es su aspecto traumático. La reimejor opción surge de un encuentro entre la tradición socialisvindicación del amor es en este sentido fundamental, sobre ta y la judeocristiana. La crítica más radical es a lo que Eagleton todo en la contraposición al deseo. Aquí sí que critica certerallama el postmodernismo despolitizado y a la repulsión de lo mente toda la mitología levantada por los postestructuralistas normativo en la moral (o ética, que en el libro son sinónimas). franceses, empezando por Lacan. Lo que importa es el amor, Igualmente al rechazo a lo bueno y a lo justo entendidos en sólo desde él se puede generar una ética altruista y solidaria. una dimensión universal. Aquí Eagleton ataca otro prejuicio establecido por Lacan y sus Terry Eagleton considera que la ética imaginaria es la que se seguidores en la idea, heredada de los moralistas franceses del basa en la sensibilidad (como sobre todo la filosofía anglosajosiglo XVIII, de que el altruismo es una forma de egoísmo (parana del siglo XVII y XIX; la ética simbólica basada en las normas lelamente a la concepción del amor como una forma de narciuniversales (Kant sería el paradigma) y la ética real de tipo trásismo). No es cierto, dice Eagleton con firmeza, ni una cosa ni gico y absoluto (como la de Levinas, Derrida, Badiou). Como la otra. El amor es desprendimiento, es salir de uno mismo papara el mismo Lacan lo real es lo más importante y a lo que ra acoger al otro y el que encuentra satisfacción en lo que hace Eagleton dedica más tiempo (quizás en algún momentos excedesde el amor recibe este sentimiento de manera secundaria, sivo). Aquí hay una crítica muy interesante al elitismo que se no como motivación. El altruismo es renunciar a lo que nos desprende tanto de Kierkegaard como de Schopenhauer y de proporciona un placer para apoyar, para ayudar al otro, cuesNietzsche. Elitismo que atraviesa todas estas éticas que llama tión muy diferente del egoísta que sólo actúa en función de lo de lo real y que alcanzan a posturas izquierdistas como las de que le proporciona una satisfacción. Y resulta también muy Alain Badiou. Es una lástima que no recoge aquí Eagleton las válida la manera como Terry Eagleton elimina el falso dilema aportaciones de Jacques Rancière (del que podría hablar por(presente en Kant) entre egoísmo y altruismo. Amarás al prójique forma parte de los pensadores franceses ex-althusseriamo como a ti mismo, decía Jesús, lo cual implica que el amor a nos) en lo que éste llama “el nuevo odio a la democracia”. Hay uno mismo es tan importante como el amor a los otros. Hay momentos especialmente brillantes aquí una concepción del cristianismo como la comparación de los tres registros totalmente contrapuesta a la que presencon los tres estadios de Kierkegaard (el ta Nietzsche, ya que hay amor a la vida y Resulta impresionante estético, el ético y el religioso) y constannegación del sufrimiento. Es en la conla manera como Eagleton tes referencias a los clásicos de la literatucepción trágica y no en la cristiana donde reivindica la tradición ra inglesa, especialmente a Shakespeare. hay una cierta apología del dolor. El dolor judeocristiana en tiempos tan La excelente mezcla de pensamiento proy el sacrificio para el cristianismo, dice difíciles para hacerlo. pio, rigor y claridad hace que la lectura de Eagleton, no tienen ningún valor en sí Terry Eagleton sea, aunque no siempre mismos pero debemos aceptarlos cuanfácil, un auténtico placer intelectual. El libro tiene elementos do son inevitables. Es interesante también el planteamiento de muy sugerentes, además, para una sociología de la filosofía. la responsabilidad, que no puede ser ni infinita ni absoluta. La Los temas están perfectamente centrados y tratados de forresponsabilidad con los otros, dice Eagleton, es finita y limitama crítica. El papel de los sentimientos y de la razón en la teoda, no es con todo el mundo (lo cual nos llevaría al absurdo de ría ética; la necesidad del aspecto normativo en un sistema lo imposible) sino con la persona o personas concretas que en moral; el papel imprescindible de las instituciones en una polícada momento ocupan el lugar del prójimo. tica de raíces éticas; el equilibrio entre lo singular y lo univerEl bien, lo útil, la virtud, la felicidad son conceptos demasiasal... Con matices pero cogiendo el toro por los cuernos do prosaicos que algunos espíritus pretenden excelsos, pero es, Eagleton se posiciona sin ambigüedades pero sin dogmatisdice Eagleton, lo que hay que reivindicar para todos, para una mos ofreciendo un valioso material para el pensar propio del buena vida. Hemos de olvidarnos de toda la corriente moderlector. na, originada en personajes como Baudelaire, de que la trans-

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gresión, el exceso, lo marginal y lo maldito son las únicas vías ble que no podemos eliminar. En cierta forma podríamos decir para salir de la mediocridad del mundo burgués. Es en lo ordique en lo imaginario encontramos lo particular, en lo simbólinario y en lo cotidiano donde encontramos lo importante; no co lo universal y en lo real lo singular. Pero aquí quizás me en lo excepcional, el acontecimiento o en lo especial. La revoparece mejor el planteamiento de Žižek cuando al reivindicar lución, cuando es necesaria, hay que hacerla pero para volver el texto de Kant ¿Qué es la ilustración? reivindica lo universal y a una nueva concepción de lo ordinario, no para mitificarla en lo singular contra lo particular. Lo particular es para Žižek el términos románticos. Nos recuerda también que es la tradinarcicismo de las pequeñas diferencias. Este narcisismo se basa ción judeocristiana la que defiende lo en la identificación especular, en identificomún, frente al carácter aristocrático de carnos con una imagen de grupo como reEs fundamental los relatos homéricos. flejo de nosotros mismos. Es en este matela defensa Es fundamental la defensa del equilirial tan interesante en el que no entra del equilibrio entre los brio entre los aspectos imaginario, simEagleton, desperdiciando así un material aspectos imaginario, simbólico bólico y real en la ética. Para asumir la muy valioso que nos lega Lacan y que Žiy real en la ética. fluidez de lo imaginario, de lo sentimenžek recupera. tal son necesarias la disciplina y la meCristianismo, psicoanálisis y socialismo diación de lo simbólico y también las discontinuidades de lo son tres de los términos fuertes con los que juega Eagleton y real. Reivindica el legado aristotélico de defensa de la virtud que nos da mucho juego para la reflexión éticopolítica. frente a la defensa del deber de Kant, exclusivamente centrado Eagleton sugiere que tanto el psicoanálisis como el cristianisen lo simbólico (el superyo normativo). El planteamiento de mo pueden ser ficciones y que si las dos son verídicas el segunKant separa radicalmente el conocer y el hacer, lo cual abre el do podría ser la redención necesaria para la concepción trágipaso al positivismo, que separa radicalmente los hechos por ca de la primera, dominada por la pulsión de muerte. También un lado y los valores por otro. Los primeros son indiscutibles y el socialismo puede ser una redención colectiva pero en todo los segundos totalmente opinables, ya que no tienen fundacaso se basa en el deseo de la emancipación humana. Y aunmento. Esto abre paso al decisionismo, que entiende los actos que las condiciones tan difíciles que vivimos parece que nos morales como algo gratuito, totalmente separado del conoimpidan salir del posibilismo o el derrotismo aquí sí que Eaglecimiento. ton reivindica a Lacan: no ceder en el deseo, en este deseo in Es mejor entender la virtud como propia del carácter y no tempestivo de justicia. exclusivamente como seguimiento de unas normas internas. Para acabar este artículo solo quiero recomendar como Nos conduce a la política, que es (en esto coincide Eagleton complemento otro libro anterior de Terry Eagleton titulado La con Žižek) la condición de lo ético y no al contrario. Es desde la idea de cultura. Una mirada sobre los conflictos culturales (trajusticia y no desde el amor desde donde debemos plantearnos ducido por Ramón José del Castillo y editado también por Pailas cosas. Hay que combatir las teorías que pretenden liberar la dós). Aquí el autor nos plantea un concepto democrático de moral de la política porque no tiene sentido una ética fuera de cultura que se ajusta muy bien al socialismo emancipador que la sociedad en la que emerge. Ética y política no son ámbitos reivindica. Nos alerta contra culturalistas y biologistas para reiseparados sino puntos de vista diferentes de un mismo objeto. vindicar la condición humana como interacción entre lo biolóLa primera investiga las cualidades, deseos y valores. La segungico y lo cultural. Y nos anima a buscar lo común no sólo en la da las convenciones, relaciones de poder, formas de poder, las racionalidad compartida sino también en lo real, que es lo que instituciones. Es una lastima, de todas maneras, que Eagleton se escapa al discurso y a la representación: el cuerpo viviente y no saque mejor partido de Michel Foucault, del que trata solamortal, sede del placer y del dolor, de la vitalidad y de la enfermente aspectos muy parciales y poco aprovechados. medad. Este límite de las culturas particulares es el que nos ¿Qué implica la pérdida de cada uno de los tres registros en permite entender el fondo común de la experiencia humana. el ámbito de la ética? La pérdida de lo imaginario significaría Es desde la universalidad de lo simbólico y desde esta expeeliminar el sentido de pertenencia al grupo, el aspecto emoriencia común de lo real desde donde podemos establecer una cional, de empatía del discurso ético. La de lo simbólico impliética de la solidaridad, como dice el subtítulo del libro. El títucaría eliminar la ley como elemento regulador, las normativas lo, mal traducido, no son los extranjeros sino los extranjeros que garantizan la universalidad de los derechos y los deberes. como problema. Éste es el peligro y libros como éste apuntan a Y la de lo real significaría eliminar lo más singular y lo que está un interesante planteamiento desde la izquierda para enfocar más allá de lo que podemos representar o decir, algo irreductiuna buena solución I

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Oficina Soviética
DV D ’ S
Vincere (2009) Marco Bellocchio Vértigo Films, Madrid, 2001

Qué le vamos a hacer. Lo sabe todo el mundo: nosotras, las mujeres, cuando nos enamoramos, nos enamoramos de verdad. (A algunos hombres les sucede lo mismo, claro está, aunque lo callen por vergüenza.) Pues de esto va Vincere: de una chica que se enamora locamente y le importa un bledo lo que digan los demás, con tal de estar con su galán. Ida Walser es una chavala independiente y bastante ricachona, que hizo su fama y sus dinerillos con un Salone Orientale di Igiene e Bellezza de Milán. Una tarde oscurecida, vio a un fornido socialista y perdió los papeles. Un beso apasionado, en mitad de una carga policial y quedó prendada del incendiario del mundo burgués. Llegó la gran guerra. El galán enfurecido se peleó con sus hermanos socialistas, por un quítame allá estas levas, y decidió fundar un periódico belicista vagamente social, pero viril y aguerrido. O séase: un periódico que se daba de bofetadas con el internacionalismo proletario que defendían los currantes. Pero, claro, el nuevo periódico no tenía ni una lira y amenazaba en quedarse en agua de borrajas. Entonces aparece Ida Walser –totalmente embelesada con su socialista… que ya no lo era tanto–, retoza un poco con su amado, vende la tienda y todo lo que tiene y se lo ofrece a su amante como prueba de amor eterno. El galán sin parné empieza así su carrera hacia el futuro. La jovencita, no obstante, queda en una situación bastante embarazosa, pues está embarazada, cosa que no complace ni un ápice al gañán guerrero. Entonces, ya puestos, descubre que su amante está casado con una pájara nominada Raquele, que tiene un hijo y que no se anda con chiquitas. En fin, Belcebú los cría, y ellos se juntan. La Walser reclama el dinero que le dio y que se haga cargo de la manutención del niño. Ni corta ni perezosa, lleva el caso a los tribunales y, ¡oh sorpresa!, archivan la demanda y la confinan en Trento, en casa de su hermana. ¿Qué me cuentas? ¿Cómo es esto? Pues porque su galán es,

ni más ni menos, que don Benito Mussolini, el torticero duce del fascismo italiano. O séase, que donde teníamos un amor burlado ahora tenemos el desafío de Ida Walser contra el Estado fascista italiano: lo que era una relación de pareja, acaba convirtiéndose en un problema de estado. O sea, que empiezan vigilándola noche y día los esbirros del estado, luego le pegan una mortal paliza, la encierran en un manicomio, secuestran al hijo, etcétera. A partir de aquí, Marco Bellocchio nos invita cortésmente a descender los escalones de la escalera de caracol de la crueldad y la abyección. La verdad es que al chico le gustan estas cosas: dejar que la película se deslice suave y lentamente hacia lo espantoso, hasta las arcadas del vómito, hasta el terror por la maldad ajena. Dejar que el fascismo se adjetive a sí mismo por una simple relación de pareja. Pero, claro, una cosa es lo que le gusta y otra lo que sabe hacer. Bellocchio lo que sabe hacer –y de rechupete– es cine. Y lo hace. Este viaje a los infiernos es también una lección de cine excelente y magistral. Porque, por ejemplo, hay dos películas en una. Una que no ha rodado Bellocchio: los noticiarios, que corren en paralelo a la historia que cuenta en la peli. Bellocchio sólo actúa de montador, pero, eso sí, jugando un poquitín con los rótulos y los fotomontajes. Por ejemplo, en esta sucia historia de menosprecio de una mujer y su hijo, se permite la jocosidad de colocar un larguísimo plano que muestra mujeres amamantando su bebé (con gritos de propaganda superpuestos). El efecto es inmediato y lacerante: un

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para el Cine
escalofrío ante el Duce que podía hacer ambas cosas: el desprecio y la exaltación. ¿La política? Confinada a los noticiarios y los rótulos (que representan gritos). No hace falta más: ¿para qué? Lo personal es político, y Bellochio cuenta un relato íntimo… con la única particularidad de que uno de ellos es el jerarca máximo de los fascistas. Aunque la política, mira tú por donde, irrumpe en la vida cotidiana de la gente. Y, claro está, es molesta, y la gente de orden cierra las ventanas para no ver (y tratar de no oír). Es lo que hace el cuñado de Ida cuando los fascistas atacan la fiesta del periódico Avanti y apalean a los que bailan en ella: cerrar la ventana. No sabemos si más adelante lo lamentará, pero será ya demasiado tarde. Ya sé yo que llamar la atención sobre lo que oís (y no sobre lo que veis) es un tanto inútil. ¡Qué remedio! Tendríais que ver Vincere varias veces para dejar de ver y empezar a oír. Entonces os sacareis la boina ante la banda de sonido. Porque está cuidada al detalle. Por ejemplo, el montaje alternado de dos escenas de rebelión (ella y su hijo), unidas gracias a una misma música cantada, a la manera de treno: llanto por los perdedores. Bellocchio no esconde ni la soledad ni el dolor: son las estaciones de su calvario. Quizá la más cruel sea la de los niños burlándose de ella: para ellos, ella es tan sólo el motivo de chanza y regodeo de una mujer encerrada en un manicomio. Aunque la secuencia lleva hasta las lágrimas, con sólo pensar que no está claro que esas mujeres sean locas (como la película nos lleva a sospechar). Por lo demás, Bellocchio no hace trampas. Fijaros en el primer polvo que echan Ida y Benito, por ejemplo. Está todo a oscuras menos una luz trasera, que permite delinear las figuras. Pero los ojos –sólo los ojos– de Mussolini están también iluminados. Brillan de extraño modo: un escalofrío nos recorre irracionalmente la espalda, por la extrañeza de esta mirada. ¿Quién hace el amor como si maquinase una estrategia política? Es sólo un presentimiento, un presagio que la película va a confirmar. Un señor que hace cine magistralmente no olvida la historia

cine

El pozo sin fondo de la maldad
de este arte. El siglo XX fue también el siglo en que el cine constituyó un símbolo para los que vivieron en él. Su homenaje es una constatación histórica: los personajes van (y vuelven a ir) al cine como diversión y para ir a ver lo que pasa en los noticiarios. Claro está que no siempre lo hace inocentemente: por ejemplo, algunas diabluras que Bellocchio se permite con el Cristo transformándolo en un galán torturado, que

cuela en la proyección en el hospital: cada cual se mide con quién quiere, ¿no? Aunque, dejémoslo claro, hay una referencia mayor: el homenaje a una película que va precisamente de un padre (que hace de madre) y un hijo. A mí, que de solito no me entusiasma particularmente Charlot, se me llenan los ojos de lágrimas cuando veo esa película. Y es que el niño en lo alto del camión tendiendo los brazos a un Charlot agarrado por los esbirros de la ley es un icono del sufrimiento y del dolor. Hay un hilo rojo que une El chico (The Kid, 1921) y Vincere, y eso explica que, cuando Ida Walser ve la película en el manicomio de Venecia, también ella con los ojos mojados, aplauda y sonría. Es la única sonrisa de toda la película: en El chico –aunque sólo sea una película– ganan los buenos. Tal vez, en la realidad, ganarán algún día. Tal vez.

La Puri
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Libros
UN BUEN LIBRO PARA UNA
MALA OPCIÓN
ALGO VA MAL
Tony Judt
Trad. de Belén Urrutia. Taurus, Madrid, 2010, 250 págs.

Tony Judt es un brillante y lúcido historiador del siglo XX, hoy malogrado por la tragedia de una enfermedad degenerativa mortífera. El libro que nos ocupa es un buen ensayo de divulgación de un experto en el tema de la construcción y el posterior desmantelamiento de los Estados del Bienestar, básicamente en EEUU y Gran Bretaña. Su línea está dentro del excelente planteamiento de Immanuel Wallerstein de un ciencia social histórica ligada a una posición ético-política. Es decir, que un científico social debe pronunciarse y definirse en la narración de los hechos que presenta. Judt lo hace con su decidido apoyo a la construcción de los Estados del Bienestar, siempre desde una perspectiva razonablemente igualitarista y democrática. Denuncia la infamia de la política neoliberal que desmonta estas conquistas reenviando la carga sobre las espaldas de los trabajadores. Nos da abundante información empírica que como buen historiador conoce para apoyar su planteamiento. Pero Judt falla, a mi modo de ver, al empeñarse en defender la socialdemocracia como supuesta úni ca opción de la izquierda democrática. El historiador, que ha estudiado en profundidad la disidencia en la Europa del Este en otros textos, concluye que la experiencia comunista es un fracaso histórico. Esto es cierto, pero también es parcial no considerar el papel de los movimientos comunistas en la lucha de clases que

Tony Judt

tuvo como consecuencia este Estado del Bienestar basado en un sistema fiscal progresivo que justamente defiende. Trivializa también las corrientes de la nueva izquierda, que aparecen a partir de los años 60 en Europa y en EEUU, reduciéndolas a la defensa de un liberalismo radical de jóvenes universitarios de procedencia burguesa. Esto nos hace perder excelentes contribuciones teóricas y prácticas para pensar en el futuro de la izquierda. Su tratado de los malestares de hoy los presenta como consecuencia de un mundo perdido, que era el que gobernaban las políticas socialdemócratas, en las que había una buena consideración ciudadana de lo público. Pero aparecen muchas preguntas: Si queremos ser justos, ¿no tendríamos que enmarcar esta riqueza en la división entre países centrales y países periféricos, que son los que en cierta parte lo hacen posible a costa de su explotación? ¿No tendríamos que analizar más a fondo el precio ecológico que

ha supuesto esta riqueza? ¿Cuál ha sido la responsabilidad de las políticas socialdemócratas en el mantenimiento de esta división y en la destrucción del medio ambiente? ¿Y en las guerras de países africanos? Son preguntas dispersas pero que llevan a cuestionar la política socialdemócrata como proyecto emancipatorio. ¿No sería mejor considerar que la socialdemocracia, al igual que el comunismo, ha fracasado como proyecto emancipatorio? ¿No sería más conve niente considerar que es necesario y urgente construir otro proyecto aceptando lo que hay de aprovechable en la experiencia histórica de todos los movimientos inicialmente emancipatorios? Pero Judt insiste en mantener la palabra socialdemócrata, vinculada a una experiencia política que ha conducido a plegarse totalmente al neoliberalismo y a desaparecer como alternativa. No quiere utilizar la palabra socialismo para no asustar a los ciudadanos. No quiere criticar abiertamente el capitalismo para no

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levantar el fantasma del comunismo y el recuerdo del socialismo real. Pero el problema es que no hay opciones: socialismo es la única palabra que recoge este movimiento emancipatorio contra la lógica del capitalismo. De otra manera mantenemos la ilusión socialdemócrata de que el capitalismo es economía de mercado y es conciliable con la democracia y con el Estado del Bienestar. Pero creo que es Wallerstein el que nos plantea el análisis más lúcido del Capitalismo como Sistema-Mundo en el que domina la lógica de la acumulación y tiene al Estado como instrumento para conseguirlo. El problema no es el mercado, el problema es la acumulación de capital como motor del sistema. ¿Dónde aparecen, por ejemplo, las multinacionales? Efectivamente el Estado cristaliza la lucha de clases y es ambivalente, pero si no combatimos la lógica del capitalismo y sus centros de poder el Estado del Bienestar no es posible más que coyunturalmente, como de hecho lo ha sido. Hay también en Judt una confusión propia de la socialdemocracia entre liberalismo como sistema parlamentario y democracia en su aspecto fuerte. Este segundo sentido también es incompatible con la democracia. De hecho la socialdemocra cia ha contribuido, tanto como los partidos de derecha, a crear una casta burocrática de políticos y sindicalistas burocráticos que también han perjudicado mucho al movimiento democrático real. Y en la construcción de un Estado muy alejado de los ciudadanos. Estas críticas, de todas maneras, no son para cuestionar el libro sino para enriquecer el debate que el mismo autor nos presenta. El trabajo está escrito con un estilo abierto, poco dogmático y muy crítico, que contribuye precisamente a ser un buen material para la reflexión colectiva de la izquierda. Personalmente me ha gustado mucho más la primera parte, la más histórica y concreta, que la segunda. En ésta hay un moralismo, a veces poco político, que Judt utiliza para intentar equilibrar el excesivo posibilismo en su defensa de la socialdemocracia. Es, en resumen, un documento más, necesario y útil, a partir del cual pensar la imprescindible reconstrucción de una nueva izquierda democrática, que solo puede ser socialista en el sentido amplio de la palabra.

Luis Roca Jusmet

AÚN HAY COSAS QUE
DECIRNOS
LA TOLERANCIA REPRESIVA Y OTROS
ENSAYOS

Herbert Marcuse
Trad. de César de Vicente. Los libros de la catarata, Madrid, 2010, 135 págs.

Vivimos tiempos difíciles. La enésima crisis del capitalismo sigue cebándose en los más desprotegidos e, incluso, en los que hasta hace poco se consideraban a salvo. Pero no es así: nadie está a salvo del capitalismo. Los excluidos siguen deambulando por calles llenas de gente que ha perdido la esperanza y que no ve a su alcance la solución de sus problemas, porque ahora los problemas hay que solucionarlos a solas, como una cuestión estrictamente personal. Si te echan del curro prácticamente sin in -

demnización la culpa es tuya por no haber sido más versátil, por no haberte adaptado mejor, por no ser flexible. No es ya ni siquiera culpa de una legislación laboral escrita por la COE; ahora es culpa tuya, y si no, de la crisis, una crisis sin culpables ni responsables. La crisis es como un tsunami que azota a su paso las pequeñas comodidades de las clases medias, arruina a los más desfavorecidos y mantiene con su alucinante tren de vida a los poderosos y los panzallenas de cada país. Ahora estamos en manos del FMI y el Banco Mundial. Si queremos salir del atolladero hemos de cumplir las normas. Si queremos emerger como un país moderno y democrático, consolidado, fiable, tenemos que mandar a hacer puñetas la política y remitirnos tan sólo a la economía. Jubilaciones retrasadas, despidos multitudinarios, aumento de impuestos, limitación o, sencillamente, exclusión de las políticas sociales, etc. Es la economía: aunque nos afecte a todos nadie es responsable. Se usa dinero

público para salvar el culo a los banqueros, los periódicos hincan el diente en escándalos que a la postre en nada quedan. Se nos emplaza para el año 2015, por lo menos, pero los derechos que hemos perdido, las pequeñas bondades civilizatorias del capitalismo tardarán, y mucho, en volver, si es que hay alguien tan ingenuo como para creer que volverán algún día. Nos están dejando en pelotas y ni siquiera alzamos la voz para quejarnos. No, no corren buenos tiempos para la lírica, ni para el placer, ni para la justicia ni para la libertad. Pero ello no es óbice para que intentemos elevar el tono alguna vez e insultar a los títeres que ejercen de políticos mamporreros, ni debe ser un obstáculo para seguir buscando una salida digna de este lodazal. Afortunadamente tenemos algunos cabos a los que aferrarnos, aunque sea a costa de quemarnos las manos. Son los individuos que contribuyeron a superar otras crisis o que sucumbieron en ellas. Son aquellos que pensaron y escribieron

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en voz alta los entresijos del sistema capitalista de producción y consumo. Son los clásicos del marxismo que ahora pueden seguir animándonos a resistir, a luchar en la medida de nuestras posibilidades, para hacer todavía ese otro mundo que nos dicen que es posible pero que aún no alcanzamos a ver en la lejanía. Por todo esto se agradece la labor de Catarata de publicar los textos de los maestros pensadores que se comprometieron con la liberación de las cadenas y por la dignidad de todos los hombres. Es ahora Marcuse quien puede servirnos de apoyo con este librito, Tolerancia represiva, que contiene 4 textos del filósofo alemán publicados en su mayoría en los años 60, acompañados por un prólogo de César de Vicente Hernando, con una cronología y una bibliografía que completa el volumen. El primero, “La tolerancia represiva” apareció en 1965 en A critique of Pure Tolerance. El segundo, “La liberación de la sociedad opulenta”, salió en To free a Generation: The dialectics of liberation, en 1968. El tercero, “Una base biológica para el socialismo”, vio la luz como primer capítulo de An essay on liberation, publicado en 1969. El último, aunque sea

el primero cronológicamente, apareció en 1937 en el nº 6 de Zeitscrift für Sozialforschung, pero no fue traducido al inglés hasta 1968 en Negations: Essays in Critical Theory. Fue el mismo número en el que Horkheimer publicó su “Teoría tradicional y teoría critica”, que sirvió casi de texto programático de la Escuela de Frankfurt. Son textos muy representativos del quehacer intelectual marcusiano, y todos ellos de interés. La época en que Marcuse escribía ya no era la época de Marx, ni tampoco era exactamente la de Freud, pero ambos autores son los referentes privilegiados de una reflexión que aúna teoría y práctica. Es la época del freudomarxismo, una aproximación también, aunque obviamente con resultados diferentes, que harían Fromm y Reich. Aunque el más radical es Marcuse, el que fue a prisión en Estados Unidos fue Reich, que andaba en busca de los orgones. En Marcuse ambos autores son abordados con respeto, con sagacidad y con inteligencia crítica. En lo que Marx cojeaba, Freud podía servir de complemento, y a la inversa, lo que en Freud quedaba sin explicar Marx podía ayudar a completarlo con sus

obras “científicas” o “humanistas”; un Marx heredero de Hegel –no olvidemos que Marcuse realizó su tesis doctoral, dirigida por Heidegger, sobre Hegel, influido por otro marxista hegeliano como Lukács. Marcuse no quiere quedarse sólo con las alternativas de Rimbaud y su revolución personal, ni con Marx y la plusvalía. Quería aunar a ambos autores hasta conciliarlos en un cuerpo teóricopráctico que diera respuesta a los interrogantes y las dudas que el desarrollo capitalista hacía surgir en una evolución que concluía, al menos mientras Marcuse vivió sus últimos años, como un capitalismo de la opulencia. Frente a esta opulencia que también llegaba, aunque en una medida mucho menor que a otros sectores de la población, al proletariado, éste no podía sino integrarse en la ideología dominante. Era, por decirlo así, chantajeado. Por ello el filósofo frankfurtiano buscará otros sujetos revolucionarios, como los excluidos, los inmigrantes, los despojos, en suma, de la acción civilizadora del capitalismo, a los que se unían los intelectuales que por su capacidad crítica habían conseguido romper las transparentes cadenas con las que las so-

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Herbert Marcuse

ciedades desarrolladas mantenían sujetos a sus ciudadanos. También el tercer mundo podía ser un buen vivero de inconformismo y de ruptura que debilitara a la metrópoli, y al final ya de su vida Marcuse incluiría entre las reivindicaciones revolucionarias el ecologismo y el respeto al medio ambiente, más allá de la indiferencia que sobre este asunto ha bían mostrado Marx y Freud, en una actitud propia del siglo XIX, que en el XX se convertiría en reivindicativa y en el XXI en inexcusable. Las sociedades opulentas podían permitirse eludir la violencia –al menos dentro de sus fronteras y siempre que no se tocaran puntos excesivamente delicados– para controlar a sus ciudadanos.

Esta tolerancia, que Marcuse matiza con su, en principio, sorprendente calificativo de represiva, era el pan de cada día de los habitantes de los países desarrollados, pues si bien, como decimos, existe una efectiva tolerancia hacia comportamientos, actitudes e ideologías perturbadoras del orden social establecido, también existe una represión que desactiva la virtualidad revolucionaria de los mismos. Es una represión que en principio no va acompañada de violencia, como había sido durante décadas, sino con una intervención en las conciencias –de ahí la relevancia de Freud– que habían de ser liberadas en una expansión del Eros frente a Thanatos. La aparente permisividad sexual se veía constreñida a una se -

xualidad exclusivamente genital que convertía en negocios lucrativos la libido de hombres y mujeres, dentro de un impulso enajenante que iba más allá de la prostitución para hacer del sexo un ingrediente mercantilizado y distorsionado que eliminaba cualquier factor verdaderamente subversivo al convertirlo todo en una especie de parque de atracciones para adultos. Mas no es sólo la sexualidad la que tiene que ser liberada, como muy bien veía Marcuse, sino que había que “remoralizar” la vida, contando para ello con todos los grupos de excluidos del sistema, ya fuera en las sociedades democráticas como en las que regía ese socialismo realmente existente que era capaz, al menos en los años que vivió

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Marcuse, de movilizar a sus tropas, como en Hungría o en Checoslovaquia, pero igualmente de mantener unas anteojeras ideológicas de grueso calibre sobre sus habitantes. La liberación afectaba a ambos tipos de sociedades, con sus pertinentes graduaciones, en las que la revolución había de ser social pero también personal. Marcuse apoyaba un pie en Marx y otro en Freud para poder ver desde lo alto la tolerancia represiva y la represión de la tolerancia. Por ello Marcuse encontró un campo de cultivo excelente para sus propuestas entre la juventud que a finales de los 60 tomaría las calles, las universidades, los institutos para clamar por una liberación integral. Eran hijos de la clase media, bien alimentados, bien educados e ingeniosos y no pedían mejoras salariales –los proletarios también pedían más cosas pero tuvieron que conformarse con eso– sino dar un vuelco a la sociedad de consumo que había convertido a su fe a casi todas las capas sociales. En los 70, ya extinguida la llama sesentayochista, apareció el terrorismo, la lucha armada en Europa, en una vuelta de cuerda más que conducía ya directamente a la demencia. Había que intentar discriminar, y Marcuse lo intentó, la violencia legítima, esa violencia que justificaba Sartre en su prólogo a Los condenados de la tierra, de Fanon, de la violencia ilegítima, negativa. La línea divisoria sería la del grado de democracia adoptado por cada país, es decir, por la posibilidad de ejercer la crítica y por los cambios que serían posibles si los demandara una amplia representación de la ciudadanía. El problema era que los cambios desde dentro del sistema no alcanzaban más allá de tímidas reformas o de alguna chuchería más para los subversivos, siendo intocables los asuntos que de verdad afectaban al conjunto de la sociedad. Los intentos democráticos de cambiar las cosas, como se mostró con meridiana claridad en Sudamérica,

no funcionaban. Quizá el caso más re presentativo, pero por supuesto no el único, fue el de Allende en Chile, y el golpe de estado organizado por Estados Unidos y los militares chilenos, que llevaron a un sádico al poder acompañado por los Chicago boys que decidieron, ahora sí, la política económica del país. Entonces sí que tenía que abandonarse la tolerancia a favor de los fusiles. Cuando un político pretendía hacer en verdad política, es decir, tomar decisiones relevantes que afectaban a la economía del país y la afectaban curiosamente en beneficio de todo el pueblo, la tolerancia represiva se convertía en dictadura fascistoide al servicio de unos pocos pero respaldada por los USA, el paraíso de la libertad... vigilada.. Marcuse fue uno de los últimos refe rentes filosóficos y políticos que cruzaron el siglo XX. Sus teorías ayudaron a los rebeldes en sus alzamientos y sirvieron para espolear a trabajadores, intelectuales y estudiantes en sus reivindicaciones en una época en que aún se hablaba de revolución. Ahora, me temo, la cosa está mucho peor que entonces y, sin embargo, no hay prácticamente Marcuses que nos ayuden con su espíritu crítico y su claridad de ideas. Pero hemos de seguir luchando, y este libro que ahora comentamos es un punto de partida como cualquier otro: para los que no se han aproximado a la obra de Marcuse porque su lectura incita a leer más; y para los conocedores de su obra a recordar su figura con unos escritos muy bien seleccionados, con una introducción pertinente, una breve bibliografía y una cronología que ayuda a insertar cada ensayo en el contexto de la época. Y es que el viejo Marcuse parece que aún tiene cosas que decirnos. Prestémosle atención.

Antonio García Vila

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UN BLANCHOT NO TAN
OSCURO
ESCRITOS POLÍTICOS. GUERRA
DE ARGELIA, MAYO DEL 68, ETC.

1958-1993.
Maurice Blanchot
Trad. de Diego Luis Sanromán. Acuarela Libros y Antonio Machado libros, Madrid, 2010, 236 págs.

Maurice Blanchot es un personaje relativamente desconocido. Celoso de su vida privada, parece que sólo sus libros tienen vida propia, con sus ires y venires, independientes ya de su autor y en manos de los lectores que harán múltiples lecturas de ellos. Pero Maurice Blanchot también fue una persona inquieta y preocupada por la realidad social en que vivía. De joven esa inquietud le llevó a los límites del fascismo, con artículos ultranacionalistas publicados en revistas de extrema derecha. Pero esa inquietud igualmente le condujo, años más tarde, a comprometerse con la izquierda en la guerra de Argelia o a participar activamente en las revueltas del 68 francés. Así que Blanchot el oscuro también dedicó su tiempo a escribir artículos, octavillas o libros políticos; también se ocupó del compromiso del intelectual, aunque sus pensamientos no adquirieron una sistematicidad o una presentación acabada. Es el caso de Los intelectuales en cuestión. Esbozo de una reflexión, mero proyecto que deja abiertos más interrogantes de los que cierra. También en La comunidad inconfesable escribió de política, como lo haría en algunos textos de La amistad, publicado ahora por Trotta pero que apareció por primera vez en España, en Taurus, con el título de

Maurice Blanchot

uno de los ensayos, “La risa de los dioses”, pues por las mismas fechas Laín Entralgo sacaba su obra sobre la amistad y los editores quisieron evitar interferencias. Los que ahora publica Acuarela y Antonio Machado Libros, con prólogo de Marina Garcés, son las intervenciones puntuales que, impelido por las circunstancias, Blanchot se ocupó de hacer. La primera de ellas acontece en plena guerra de independencia de Argelia, con la crítica al procedimiento poco democrático por el que De Gaulle llegó al poder en 1958. Mascolo y Jean Schuster crearon la revista Le 14 juillet, de la que aparecieron 3 números, colaborando Blanchot en el segundo y el tercero, firmando los primeros artículos desde la Guerra. Después llegaría su adhesión al manifiesto de los 121. En él se exigía que los llamados a filas pudieran no incorpo-

rarse a sus destinos, y se solicitaba la impunidad para aquellos que los apoyaran o los ayudaran en su decisión. Después de la declaración de los 121 se nos ofrecen entrevistas, una carta abierta a Sartre e indicaciones para la revista que Blanchot tiene en mente. Fue la Revue International, que sólo vería un número, al igual que pasaría 10 años después con la revista Comité, pensada por Blanchot como una isla en la que se practicaría un “comunismo de la escritura”, con textos fragmentados y anónimos, que iría persiguiendo a la realidad como un espejo roto. Son revistas imposibles que salen del Comité de acción estudiantes escritores y que ahora, gracias a Internet, pueden construirse como las piezas de un mecano. Y Blanchot sigue publicando o respaldando con su firma octavillas, boletines, carteles; va destilando su

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compromiso político al servicio de una causa que al comienzo abría de par en par la puerta de la esperanza. El 68 francés fue el momento en el que se creyó que las esclerotizadas instituciones estatales habían quebrado, en el que se pensó, aunque fuera tan sólo durante unas semanas, que la revolución ya no era una utopía sino una posibilidad al alcance de la mano. Unidos estudiantes, obreros, escritores el futuro parecía depender de una victoria sobre la sociedad de consumo, pero también de la comodidad y del aburguesamiento. Parecía incluso que con la ausencia de De Gaulle del país se le había ya vencido. Pero no fue así, el PCF se mostró tan timorato, conformista y reaccionario como cualquier burgués de clase media, e hizo lo posible por convertir el conflicto en un asunto de reivindicaciones salariales, descalificando a los intelectuales y a los estudiantes que buscaban la playa bajo

los adoquines. Maurice Blanchot no quiso perderse todo aquello y participó con su talento en el intento de avivar la llama del movimiento y dotarle de artefactos culturales que tomaran el pulso de la revuelta y sirvieran, también, para darle una continuidad en el tiempo. Pero aunque algunas cosas pudieron cambiar, los rebeldes fueron derrotados. Nos quedaría, a los más jóvenes, la referencia de lo que una vez ocurrió en la opulenta sociedad de consumo de masas. Aunque ahora los que no vivimos todo aquello lo magnifiquemos dejando a un lado los aspectos menos sugerentes y usando el mito como un apoyo sobre el que tomar impulso, al igual que seguimos luciendo la imagen del Che, más allá de sus puntos más oscuros, que los tiene, pero convencidos de que es un mito del siglo pasado que puede alumbrar también el XXI. Los caminos abiertos que Blanchot desbroza con convicción habían de serCubero, en 1985, en Colmenar Viejo; un año antes murió Paquirri, en Pozoblanco. Nadie se alegro por ello. Empero en los últimos 25 años ningún torero ha muerto en la plaza y más de un millón de toros han sido matados en las corridas. Gentes como Buffalo Bill [BB], modelo de valiente luchador en muchas películas y activamente presente en el imaginario de millones y millones de niños y jóvenes, son personajes siniestros. Manadas de búfalos fueron exterminadas en el siglo XIX cuando se construyó la red de ferrocarriles en Estados Unidos. “Los trenes iban llenos de gente armada con escopetas que entretenía sus largos ocios viajeros disparando desde la ventanilla y ma tando a cuantos bisontes avistaban. Personajes siniestros como BB competían entre sí por ver quien mataba más miles de bisontes en menos tiempo. Así, millones [¡aproximadamente 35 millones!] fueron exterminados en vano” (p. 17). De

vir como guías que iluminaran el fracaso de las luchas. Y su luz debe llegar hasta nosotros, pues el tiempo transcurrido no ha sido, precisamente, clemente. El capitalismo senil pero voraz sigue campando a sus anchas, las crisis las pagamos los mortales en una carrera de obstáculos que nos empuja cada vez más a la precariedad y nos amenaza con alargar el tiempo de trabajo, rematando a toda una tradición que reivindicaba la pereza como un derecho, el tiempo libre como un enriquecimiento personal y la solidaridad como un deber. En suma, estos textos políticos de Blanchot, sin ser una gran obra, son testimonios de que el rechazo puede ser una virtud, de que la esperanza no debe perderse, además de ayudarnos a perfilar mejor su figura de intelectual comprometido.

Antonio García Vila
ahí que el autor, con razones muy atendibles, pueda hablar, por ejemplo, del “verdadero escándalo moral” que significan las condiciones no ya infrahumanas sino infravacunas, en que se hacía y hace vivir a muchas vacas. La tesis que defiende Jesús Mosterín en su, una vez más, interesante libro está explicitada en los compases iniciales de la introducción: las corridas de toros, que el autor nunca llama, claro está, “fiesta nacional”, o bárbaras e indocumentadas expresiones afines, al igual que otras “celebraciones populares” como los correbous, los toros embolados o los toros ensogados, no sirven para nada, representan una masa de sufrimiento inútil que es perfectamente prescindible y fácilmente evitable. La solución es obvia: hay que abolirlas (Mosterín evita, tanto como puede, el uso del término “prohibir” para superar inconsistencias con su fuerte y explícita cosmovisión liberal). Se ha lo-

CONTRA LAS PATOLOGÍAS
DE LA MENTE
A FAVOR DE LOS TOROS
Jesús Mosterín
Laetoli, Pamplona, 2010, 115 págs.

Todos los animales somos parientes. Todos los animales procedemos de los mismos procesos de evolución biológica. No existen abismos entre unas especies y otras. Existen diferencias pero son graduales y, aunque aún son insuficientes y provisionales, empezamos a tener medidas genéticas de esas diferencias. Nosotros, los animales humanos, compartimos con los chimpancés el 98% de nuestros genes y el 80% con los toros. El último torero muerto en la plaza fue José

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Foto Javier Sánchez. (Creative Commons)

grado ya en Canarias y en Cataluña (“día histórico” denomina el autor, él que, en general, es contrario a todo prohibicionismo, el día, 28 de julio de 2010, en que se aprobó la prohibición de las corridas en Catalunya a partir del 1 de enero de 2012), y ahora toca extender la abolición al resto de España y a México, Colombia, Perú y el sur de Francia. Para Mosterín es una bolsa de crueldad que es necesario eliminar.

A favor de los toros está divido en dieciséis capítulos anteriormente publicados, aunque fusionados y modificados en muchos casos, en libros como La cuestión de los toros, La cultura de la libertad, Los derechos de los animales, ¡Vivan los animales!, o en revistas o diarios como Altarriba. Cuadernos para dialogar sobre animales, Leer, El País y La Vanguardia. El propio Mosterín resume el contenido de su libro: el primer capítulo está dedi-

cado a la biología del toro; los capítulos 2, 3, 4, y 5 tratan de la problemática de la relación humana con los bovinos, de la cultura de la crueldad y de los espectáculos que le son anexos; el 6º describe la estructura de la actual corrida de toros (¡no se lo pierdan por favor!); el 7 es una exposición histórica de las posturas a favor y en contra de la tauromaquia; los capítulos 8-14 (se incluyen aquí artículos suyos en polémica con Savater) recogen recientes intervenciones del autor en la prensa. El capitulo 15, “crucial” según el propio autor, pasa revista a cada uno de los “pseudoargumentos fallidos” esgri midos a favor de la corrida “de un modo repetitivo e inasequible al desaliento y la lógica”, y el último capítulo trata de las “salvajadas pueblerinas, donde chusmas incontroladas de mozos en estado de intoxicación etílica someten a los toros a maltratos brutales, fomentados por los propios municipios” (p. 10). El libro, lo señala el propio autor, está escrito desde el compromiso con la búsqueda de la verdad y la honestidad intelectual, “lo que es poco habitual en un campo dominado por el pensamiento zafio, la ignorancia de la ciencia, la mitología arbitraria y la frivolidad retórica” (p. 8). Todo lector o lectora que haya leído otros trabajos del autor se encontrará con las admirables características que acompañan siempre a las publicaciones de uno de los filósofos hispanos de mayor prestigio internacional: documentación contrastada, prosa clara y precisa, argumentación cuidada, reflexión propia, probada y rica sensibilidad hacia los otros animales. Largo etcétera. Mosterín, además, ha participado activamente en el movimiento de la sociedad civil catalana que ha conducido a la abolición de las corridas de toros en Cataluña. Nadie mejor que él, crítico radical de todo nacio nalismo, para defender y argumentar que la abolición de las corridas en Cataluña nada tiene que ver con posiciones

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nacionalistas, catalanistas o provincianas, más allá de las débiles o fuertes inconsistencias que podamos haber observado en algunas formaciones políticas catalanas. Y, sin duda, la justa posición tomada en el tema de las corridas de to ros no ha sido obstáculo para caer poco después (esta vez sí, por motivos electoralistas y/o nacionalistas provincianos) en la mayor de las inconsistencias, con excepciones notables, que Mosterín no deja de recordar, como la representada por ICV-EUiA, al permitir blindar o cubrir con mantos legislativos “celebraciones populares” donde el maltrato, la zafiedad o la tortura, no la muerte ciertamente, están muy presentes. Con injusta y algo tópica generalización, Mosterín finaliza su libro con las siguientes palabras: “Al preferir la marrullería a la pedagogía, los políticos (sic) han prestado un flaco servicio a los habitantes de las Tierras del Ebro condenándolos a permanecer enfangados en la cultura de la crueldad, que lastra como una losa sus posibilidades de desarrollo. El progreso empieza en las cabezas, no en las infraestructuras. Los festejos basados en el maltrato animal son una patología de la mente”. Correbous, centrales y cementerio nuclear: esta es allí la cuestión. Como no se trata de escribir aquí ninguna vindicación apologética del autor, uno de los grandes filósofos y escritores españoles, ni de su probada sensibilidad en este y en otros ámbitos afines, señalaré aquí algunos nudos que, en mi opinión, hubieran merecido una aproximación más cuidada. El libro, Mosterín así lo señala, asume una cosmovisión realista y compatible con los resultados de la ciencia. No es ese el único atributo de su cosmovisión. El liberalismo político-filosófico, digámoslo así con algo de imprecisión, es otra característica destacable. Ilustraciones de ello: el autor habla, por ejemplo, de corridas de toros y “salvajadas pueblerinas”. No es el único lugar

Foto Santi Ochoa (Creative Commons)

donde el elitismo conceptual acompaña sus expresiones. La cultura de la libertad, apunta Mosterín, “admite cualesquiera interacciones y transacciones voluntarias entre adultos, pero no el abuso de los niños, el maltrato de las mujeres ni la tortura de los animales”. Más allá del sabor un pelín masculino de la formulación, no se ve por qué no pueden incluirse a los humanos-hombres en esa misma consi-

deración. Desde luego, la afirmación histórica complementaria –“precisamente los países más influidos por el pensamiento liberal fueron los primeros en poner coto a tales atropellos y promulgar leyes contra la crueldad”– hubiera exigido alguna investigación histórico-sociológica sobre la actuación del gran y supuestamente liberal Imperio británico en países como India o China. Mosterín

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critica con razón a Alfonso Guerra y Corcuera, como personajes públicos, por sus públicas manifestaciones pro-taurinas (es decir, contrarias a los toros) pero no acaban de verse las razones que le mueven a escribir que “El ministro del Interior Corcuera –el de la “patada en la puerta”– era un gran aficionado a los toros, al igual que su enemigo el banderillero Jon Idígoras, fundador de HB”. ¿A cuento de qué viene hablar aquí de aquel obrero metalúrgico y luchador antifranquista fallecido en 2005 que empezó a trabajar a los 14 años en una factoría de Amorebieta-Echano? ¿No hubiera sido necesario, por otra parte, tener en cuenta lo que para muchos ciudadanos-obreros significó la tauromaquia como vía de ascenso social en tiempos de silencio, represión y miseria? No vale la pena detenerse en asuntos marginales, como considerar a Joaquín Almunia “una de las figuras descollantes del PSOE” (p. 52) o a Juan Carlos I de Borbón como alguien que “afortunadamente en política ha servido lealmente a la democracia, lo que le ha valido el reconocimiento general”. Tampoco en la consideración de Mosterín, arriesgadamente general, que “desde Jaime (sic) Balmes a José (sic) Ferrater Mora, los pensadores catalanes se han opuesto siempre a la tauromaquia” o en su muy generosa afirmación, poblada de contraejemplos conocidos, de que “Varga Llosa siempre ha polemizado contra la corrupción y la dictadura en América Latina”. Pelillos a la mar. Hay pasos, además, ciertamente extraños para alguien que manifiesta esa sensibilidad hacia el mundo de los animales, sin excluir en éstos a los humanos. Un ejemplo: el neurólogo español José Ma nuel Rodríguez Delgado, escribe Moste rín, que “en la Universidad de Yale desarrolló importantes investigaciones activando eléctricamente diversos puntos del sistema límbico, descubrió los centros del placer y el dolor en el cerebro. RD

comprobó sus hipótesis en toros: en 1953 realizó en España experimentos famosos en los cuales a los toros llamados bravos les implantó en el cerebro unos electrodos conectados a un receptor de ondas de radio. A continuación, mediante un emisor de radio los hacia enfurecer, aplacarse, avanzar hacia él o retroceder. Luego repitió el experimento con seres humanos, a quienes puso electrodos en las mismas zonas del cerebro, con exactamente los mismos resultados”. Estos experimentos, prosigue el autor, “eran políticamente incorrectos, por lo que tuvo que abandonarlos”. En fin, concluye, “RD ha tenido una vida muy movida, pero sus experimentos con los centros del placer y el dolor del cerebro constituyen notables contribuciones a la neurología del siglo XX”. Habría que ver aquí el referente de la expresión “vida movida”, pero, aparte de ello y del cómodo uso negativo de la expresión “políticamente incorrecto”, uno puede imaginarse, con temblor, qué seres humanos participaron en los experimentos de Rodríguez Delgado en la España de 1953 e incluso puede imaginar con horror acaso jusitificado en qué condiciones se realizaron esos experimentos. Este es un libro monográfico, señala Jesús Mosterín, sobre los toros y a favor de los toros. A él le hubiera gustado que no hubiera hecho falta escribirlo “pero desgraciadamente ha hecho falta”. Con la esperanza, prosigue, de que sirviera para algo, “al menos para elevar el nivel de conciencia e información sobre estos animales y sobre su vil maltrato, así como para romper el muro de sofismas, falsedades y mitos que la caverna taurina ha ido tejiendo en torno a este negocio de la crueldad”. A favor de los toros cumple sobradamente esa función, aunque no es fácil romper muros sofísticos cuando estos amparan intereses o costumbres arraigadas que adquieren aire de naturaleza en la conciencia de muchos ciuda -

danos (e incluso ciudadanas), no siempre malintencionados, inmersos en tradiciones apenas cuestionadas, en su momento casi necesarias para su socialización como adultos, e incluso abonadas desde importantes instancias públicas (Recordemos, a título de zafio ejemplo, las declaraciones “patrióticas” de la presidente de la Comunidad de Madrid. No estuvo en minoría de uno). Por otra parte, este negocio de la crueldad, tomando palabras del autor, no es ni mucho menos el único. Numerosos lectores de Mosterín que hemos aprendido de él, de muy diversos temas, con casi todas sus publicaciones, agradeceríamos que otras cavernas que también amparan negocios crueles con seres vivos, humanos y no humanos, como cobayas, fueran también objeto de su siempre documentada mirada crítica. Cuando Mosterín sostiene que la corrida de los toros es el último fleco de la España negra que ha quedado colgando es obvio que la pasión razonada y el sincero amor que siente por el mundo de los animales, que muchos compartimos, es causa de un juicio ciertamente precipitado. Las corridas de toros, desgraciadamente, no son el último fleco de la España negra. Quedan muchos otros flecos y algunos son tan o más hirientes y tienen a numerosos seres humanos, en su mayor parte desfavorecidos, como protagonistas principales del sufrimiento. Salvador López Arnal
PS: Jesús Mosterín define qué es una argumentación formalmente correcta en las páginas 85-86 de su libro. Se ha colado un errata: donde dice “en la que las premisas son verdaderas y la premisa falsa o inaceptable” debería decir “conclusión falsa o inaceptable”. Por lo demás, el supuesto comentario crítico de Savater a una argumentación previa de Mosterín, que este último reproduce y comenta en la página 87 de su libro, donde se confunde una afirmación con un argumento hace enrojecer incluso al más pintado ya de rojo.

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¿SON NEGATIVOS LOS CONFLICTOS?
EL CONFLICTO. SOCIOLOGÍA DEL
ANTAGONISMO.

Georg Simmel
Trad. de Javier Eraso Ceballos. Ed. Sequitur, Madrid, 2010, 96 págs.

La editorial Sequitur recupera un breve estudio de un clásico de la sociología, que conjuntamente con “El secreto y las sociedades secretas” (también editado este mismo año por Sequitur) forma el libro III de su obra Sociología: estudios sobre las formas de socialización. El libro fue escrito en 1926 y hay que preguntarse sobre su actualidad para un público lego, que es al que va dirigido. Al decir público lego me refiero al ciudadano interesado por el pensamiento crítico y no al sociólogo interesado por la historia de su disciplina. Porque Simmel es, sin duda, uno de los pioneros de lo que podríamos llamar la sociología cualitativa, conjuntamente con Marx y Weber. En todo caso me parece que es un texto interesante y limitado por el propio contexto. Aunque nos proporciona conceptos y análisis interesantes, lo cierto es que el tema del conflicto y de sus vías de resolución ha tenido un desarrollo teórico y práctico que hace que el texto resulte, en cierto sentido, anticuado. Pero insisto en que, conceptualmente, sigue teniendo mucho de aprovechable. El conflicto, para Simmel, aparece no sólo como un elemento indispensable de la vida social (por la presencia inevitable del antagonismo) sino que puede tener un aspecto funcional y positivo. El conflicto es, en este sentido, una forma de socialización, ya que es una forma de relación que evita el dualismo, la separación. La unidad nunca es armónica,

siempre presenta elementos de oposición y de vinculación, de atracción y de repulsión. Simmel, gran teórico de la ciudad, señala que en la vida urbana tan necesario es lo que nos une como lo que nos separa, porque éste es el equilibrio que hace posible que la convivencia nos resulte soportable. La unidad es, por tanto, compleja y ambigua y no podemos entenderla en términos reales como contrapuesta al antagonismo. La con cepción teórica que hay detrás es la am bivalencia del ser humano, tan lúcida mente formulada por autores como Freud en El malestar de la cultura. Entre las variadas cuestiones que nos plantea Simmel está la de las causas del conflicto. Aquí se atreve a mezclar la psicología con la sociología y recuperar las pasiones humanas (envidia, celos) como elementos imprescindibles para entender la conducta individual y social. Este ejercicio me parece muy saludable, en con-

tra de los prejuicios de la sociología positivista, el estructuralismo o el conductismo. Hay múltiples sugerencias que nos muestran que es mejor ser creativo, atreverse a interpretar antes que quedarse en una supuesta descripción de los hechos que no nos permiten entender nada. Eso sí, haciéndolo con el rigor conceptual y empírico del que el autor que nos ocupa es un paradigma. Desde una perspectiva de izquierdas dogmática el texto sería muy criticable. Defiende la competencia como una virtud social, considera la lucha de clases como una anécdota en los antagonismos sociales, no plantea la posibilidad de eliminar los conflictos sociales, no contempla como causa de los conflictos la resistencia a la injusticia y los considera todos como simétricos, sin tener en cuenta las relaciones de poder. Todo esto es cierto, pero el purismo ya sabemos a dónde nos ha conducido: al sectarismo y

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al totalitarismo. No es posible potenciar una transformación social si no lo hacemos desde un análisis matizado, complejo y realista de la vida social, tanto estructural como históricamente. No podemos descartar la competencia sin más como una motivación ideológica del capitalismo ni soñar con una sociedad idealizada sin conflictos. Hay que afinar mucho para entendernos a nosotros mismos y avanzar de la mejor manera posible y sin caer en falsas ilusiones sobre la condición humana y su porvenir (como ya nos advertía Freud).

Para Marx, como para Simmel, el antagonismo está en la raíz de la sociedad y lo que hay que pensar es cómo reconducir los conflictos sociales sin pretender eliminarlos. La lucha de clases existe, por supuesto, y es cierto que Simmel la diluye excesivamente en su análisis. Falta, por ejemplo, estudiar las identificaciones y sus manipulaciones como causa del conflicto social, como hemos aprendido muy bien en el siglo posterior a Simmel. Falta igualmente diferenciar entre buenas y malas maneras de solucionar un conflicto y aquí Simmel es

demasiado neutro. No insiste demasiado en la negociación y desconoce formas de resolución como la mediación. Pero de todas maneras pienso que este texto está escrito con inteligencia y que a partir de una lectura crítica y contextualizada nos puede aportar instrumentos conceptuales para entender mejor el antagonismo como elemento central de la vida social.

Luis Roca Jusmet

UN INFORMADÍSIMO
PANORAMA
LA PREDICCIÓN CIENTÍFICA. CONCEPCIONES FILOSÓFICO-METODOLÓGICAS DESDE H. REICHENBACH A N. RESCHER.
Wenceslao J. González
Montesinos, Barcelona, 2010, 339 págs.

Más de mil cien notas, más de treinta páginas de bibliografía. La predicción científica (LPC) puede abrumar, ciertamente. Tanto como el currículo de Wenceslao J. González, su autor: catedrático de lógica y filosofía de la ciencia en la Universidad de A Coruña, académico de número de la “Académie International de Philosophie des Sciences”, líder de equipo en el programa de la “European Science Foundation” titulado “The Philosophy of Science in a European Perspective”, máxima distinción a la trayectoria de investigación de la Universidad Nacional San Marcos de Lima, profesor visitante de la London School of Economics y de la Universidad de St Andrews, figura, además, en veintiséis (¡26!) volúmenes sobre filosofía y metodología de la ciencia. Si se

me permite la comparación: un Rescher a la gallega y con ideas propias. LPC puede abrumar, decía, pero no debería hacerlo. Porque más allá de una bibliografía humanamente (casi) inabarcable y de sus mil y una notas de cien temáticas diversas, LPC es también un excelente pa norama de una parte sustantiva, no de toda ella claro está, de la epistemología contemporánea, en el que el autor no oculta su simpatía por dos grandes autores (que también tienen la simpatía de este mo destísimo reseñador), Imre Lakatos (un filósofo húngaro que ocupó cargos relevantes en su país en el Ministerio de Educación entre 1945 y 1948 para caer posteriormente en desgracia y pasar tres años en un campo de concentración) y Nicholas Rescher, al mismo tiempo que permite a todo lector/a, sin grandes conocimientos previos en las materias analizadas, adentrarse con resultados de interés en una de las grandes temáticas de la filosofía de la

ciencia del siglo XX que sigue siendo un punto nodal en la actualidad. La primera parte del libro lleva por título “Planteamiento lógico-metodológico” y son Hans Reichenbach y Karl Popper los autores estudiados. La segunda lleva por título “Posiciones del giro histórico” y aquí son Stephen Toulmin, Thomas S. Kuhn, Imre Lakatos los autores

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tratados. La última parte, “Enfoques del naturalismo y el pragmatismo”, se aproxima a la obra de Wesley C. Salmon, Philip Kitcher y Nicholas Rescher. Salvo información no actualizada por mi parte, Popper, Toulmin, Kuhn, Lakatos, Reichenbach algo menos tal vez, son autores conocidos y estudiados, pero, en cambio, no es tan usual encontrar en libros escritos para no especialistas documentadas aproximaciones a la obra de los tres restantes (dos ellos, los dos últimos, en plena producción intelectual). Wenceslao J. González consigue, además, algo que no está al alcance sino de los buenos filósofos: señalar vértices, caras y enfoques no muy transitadas incluso cuando nos aproxima a autores conocidos o cuanto menos muy citados. El diseño de la estructura del ensayo, señala WJG, pretende ofrecer una reconstrucción histórico-sistemática de las principales concepciones del siglo XX sobre la predicción científica trazando un arco que se inicia con Experience and Prediction de Reichenbach, un ensayo de 1938, y finaliza con Nicholas Rescher y su Predicting the Future, un texto de 1998. Desde el empirismo lógico clásico, pues, al idealismo pragmático. En el período analizado, la predicción ha sido particularmente relevante en algunas de estas orientaciones, especialmente en el falsacionismo popperiano y en la metodología de los programas de investigación científica lakatosiana (Lakatos, recuerda el autor, concede mayor importancia cognitiva al conocimiento predictivo que al conocimiento explicativo). ¿Por qué los autores indicados y no otros? ¿Por qué no Sneed, la teoría es tructuralista de las teorías científicas o Feyerabend, por ejemplo? Porque este li bro, así lo indica explícitamente el autor, sólo pretende abordar una serie de posiciones representativas acerca de la predicción científica, “de modo que no pretende hacer un tratamiento exhaustivo

de todo lo propuesto sobre este problema en el siglo pasado y al comienzo del presente”. El volumen, insiste WJG, no pretende agotar “todas las vertientes del problema de la predicción científica, ni tampoco se sugiere que no haya autores representativos en el siglo XX o comienzos del XXI”. WJG cita, a título de ejemplo, a Wittgenstein y Herbet A. Simon, filósofos ambos que también han merecido su atención en otras publicaciones. ¿Por qué la predicción es uno de los temas más representativos de la filosofía y la metodología de la ciencia del siglo XX y de comienzos del siglo XXI? Porque como indagación acerca del conocimiento del futuro o investigación sobre “hechos nuevos” ocupa un lugar destacado en pensadores de enorme influencia. La predicción, señala WJG, incide tanto en la ciencia básica –orientada a la ampliación del conocimiento- como en la ciencia aplicada –encaminada a la resolución de problemas concretos: el conocimiento de ese futuro es paso previo para dar pautas de actuación. Desde el punto de vista filosófico-metodológico, la perspectiva en que se sitúa el autor, cabe resaltar tres aspectos: predecir es habitualmente un objetivo de la ciencia (él escribe casi siempre “Ciencia” con germánica mayúscula); las predicciones son también un test que sirve para dirimir si un enunciado es o no científico y, con ello, evaluar teorías científicas y por extensión sirve para dictaminar si un saber es o no ciencia (¿lo es la Economía por ejemplo?) y, finalmente, la predicción es un factor clave, nada marginal, en las ciencias aplicadas: sociología, farmacología, incluso en la economía. Cuando se buscan soluciones a problemas concretos, señala WJG, la predicción es habitualmente un paso previo a la prescripción. El autor ha sido profesor de la Universidad de Münster, la universidad alemana donde estudiaron, entre otros grandes

lógicos y epistemólogos españoles, Manuel Sacristán y Jesús Mosterín. Se le nota: el gusto por las mayúsculas de Wenceslao J. González es permanente en un ensayo que puede y merece ser un excelente manual de epistemología contemporánea, volumen donde ciertamente apenas figuran aportaciones a la filosofía de la ciencia escritas en castellano, hasta el punto que La crítica y el desarrollo del conocimiento científico, las actas de aquel importante congreso de 1965 donde irrumpió la polémica Kuhn-Popper editadas por Lakatos y Musgrave, sólo aparece reseñado en su edición original (déjenme que recuerde aquí por ello la presentación que Javier Muguerza escribió para la traducción castellana de la que muchos aprendimos y que fue Jacobo Muñoz, en aquella colección inolvidable de Ediciones Grijalbo llamada “Teoría y realidad”, quien hizo todo lo posible para la traducción al castellano del ensayo en un momento en que podían contarse con los dedos de las manos los ensayos de epistemología publicados en cualquiera de las lenguas de Sefarad). Tampoco las notas críticas están ausentes en el ensayo de WJG. Esta, por ejemplo, apunta a un nudo cultural que ha sido central en el legado e influencia de Sir Karl, el que fuera durante años, nada más y nada menos, asesor políticofilosófico de Margaret Thatcher: “Históricamente, la predicción científica en las ciencias sociales sirvió como eje de volúmenes de Karl Popper, como La sociedad abierta y sus enemigos y, sobre todo, La miseria del historicismo”. Son libros, prosigue WJG, que han contribuido a la notoriedad social de su autor y, sin embargo, “han sido fuertemente criticados desde una perspectiva filosófico-metodológica”.

Salvador López Arnal

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APUESTA POR LA FANTASÍA
REDES Y OBSTÁCULOS
Luis Roca Jusmet
Editorial Club Universitario, Alicante, 2010

Frente a los dormidos, que pretenden vivir en mundos propios y aislados, el viejo Heráclito nos conminaba a mantenernos despiertos, compartiendo el Logos, con su dimensión lingüística o simbólica, en tanto que garante de habitar un universo común. Una dimensión simbólica que, sin embargo, se ha desvirtuado a conveniencia a lo largo de la historia. Para empezar, el condicionante pragmático de búsqueda de puntos de referencia fijos y estables, y más específicamente el afán de facilitar la cohesión y el control social, ha conllevado que prevaleciera la función de reconocimiento en detrimento de la de expresión. O, más en concreto, se ha tendido a valorar más el sentido literal de las palabras que su sentido metafórico, la memoria que la imaginación, o la forma sistemática que la fragmentaria. Por otro lado, a menudo se ha pretendido –como en el caso de la religión o el nacionalismo– presentar como único orden común lo que no es más que el interés de un grupo, imponiendo determinado imaginario social, lo que reduce el sentido del lenguaje al de determinado idioma o el del pensamiento al de determinada ideología. U otra forma de distorsionar a conveniencia el sentido de lo simbólico ha sido la propia de la denominada “hermenéutica simbólica”. Y cabe señalar que la crítica que Luis Roca Jusmet realiza a la misma en este texto es ya de por sí un motivo suficiente para recomendar su lectura. Autores como Mircea Eliade, Gilbert Durand o Carl G. Jung procederán a un desplaza-

miento semántico, según el cual lo simbólico no sólo sirve para referirnos a realidades ausentes, sino para aludir a una realidad trascendente (lo sagrado o numinoso). Ello al margen de incurrir en la contradicción de menospreciar el lenguaje, frente al poder evocador de las imágenes, ….¡con palabras!: “La cuestión es que todos estos apologistas del símbolo caen en la contradicción de querer conceptualizarlo, tratamiento que teóricamente consideran inferior, con lo que su propio discurso parece desmentir lo que dicen. Si fueran consecuentes se li mitarían a mostrar la imagen simbólica sin querer transformarla en un discurso teórico”. Hoy en día, sin embargo, lo que abundaría sería la pretensión de rechazar el orden simbólico-lingüístico que nos une (junto a la indeterminación de lo real, racionalmente esquivo, que nos uniría aún más). El narcisismo e individualismo contemporáneos pretenden que cada uno viva aislado en el mundo personal de lo imaginario, algo de lo que autores como Richard Sennett nos vienen aler-

tando desde hace tiempo en obras como El declive del hombre público (Península, 1980) o Narcisismo y cultura moderna (Kairós, 1977). Una tendencia que se ha agravado últimamente con el auge de la realidad virtual, la cual contribuye a “tejer una red sin límites corporales ni simbólicos”. Entre el peligro tradicional de sobrevalorar el orden simbólico y el de sobredimensionar el orden imaginario, característico de nuestra época, Luis Roca Jusmet aboga por construir una subjetividad “que debe evitar la polarización si no quiere caer en la rigidez de la sociedad tradicional o en la inconsistencia de la sociedad líquida”. Ello pasa por reivindicar la fantasía, en tanto que “guión imaginario” capaz de articular el orden imaginario del deseo con el simbólico de la consciencia de los límites que conlleva la convivencia con los demás. Por otra parte, el sujeto del deseo no posee una identidad monolítica y (auto)transparente sino que, por un lado, se halla condicionado y en buena medida ya formado por “el conjunto de cosas vividas y cosas

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oídas”, que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida, y que supone que nunca partamos de cero cuando nos planteamos un deseo consciente; o, por otro lado, este sujeto se halla transido por escisiones internas, como la generada al irrumpir en el orden simbólico y la consiguiente división entre sujeto de enunciado y sujeto de enunciación. Así entendida, la fantasía nos servirá para tejer la red que acaba configurando el sentido de nuestras vidas (y cabe señalar el acierto de recurrir al concepto de red en este contexto, dado que conlleva la doble connotación de ser algo que hacemos o “lanzamos” voluntariamente, y a la vez la de ser aquello que nos determina o “captura”). Pero cabrá estar al acecho para sortear el peligro que siempre se halla presto a asaltarnos a lo largo del camino, como es el de caer en la “ilusión”, en tanto que negación u “obstaculización” de lo abierto del proceso, a través de la identificación con determinada imagen con-

creta y prescindiendo de la siempre deseable distancia crítica. E incluso, yendo un paso más allá en la misma dirección, asoma el riesgo del “delirio”, propio de las creencias religiosas y otras formas de fanatismo. Frente a estas derivas se trata, según Luis Roca, de mantenerse fieles a “lo enigmático que aparece en la fisura de la palabra, el símbolo o la imagen”. Al margen de que se esté de acuerdo o no con el planteamiento teórico del autor, cabe mencionar un par de virtudes innegables del libro Redes y obstáculos. Una es la de ayudar a clarificar el sentido de nociones como las ya referidas de “imaginario”, “real”, “simbólico”, “fantasía”, “ilusión” o “delirio”, pues el autor realiza una presentación de las mismas a partir de distintos autores y escuelas de pensamiento. Y otra virtud, complementaria a la anterior, es la de facilitar la comprensión de los pensadores más destacados de la tradición psicoanalítica. Una tradición con la que Luis Roca Jusmet se

identifica, pero ni mucho menos de forma acrítica. Así, por ejemplo, del propio Freud dirá que peca de reduccionismo al limitar el campo de la interpretación de la fantasía al componente sexual, o recriminará a Lacan que presente el cuerpo como algo solo propio del orden imaginario o un producto cultural: “la realidad del cuerpo es, precisamente, lo que se resiste a cualquier consideración culturalista de la realidad. El cuerpo es biología y es él el que nos enfrenta al placer y al dolor, a la enfermedad y a la muerte. Por tanto, es lo que nos inmuniza frente a una concepción de que el yo es una simple invención cultural. Y también es lo que nos permite salir de un relativismo que nos separa por culturas en mundos cerrados heterogéneos ya que esto es lo común, lo que nos une a todos”. Es decir, el Logos o Razón común de Heráclito, en definitiva...

Pere Saborit

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WENCESLAO J. GONZÁLEZ

La predicción científica
La predicción figura entre los temas más representativos de la Filosofía y Metodología de la Ciencia. Como indagación acerca del conocimiento del futuro o investigación sobre “hechos nuevos”, ocupa un lugar destacado en pensadores influyentes. Es el caso de los filósofos analizados en este volumen: Reichenbach, Popper, Toulmin, Kuhn, Lakatos, Salmon, Kitcher y Rescher. Porque la predicción incide en la Ciencia Básica, orientada a la ampliación del conocimiento, y en la Ciencia Aplicada, encaminada a la resolución de problemas concretos planteados.
M o n t e s i n o s
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