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Salvador Lopéz Arnal A SANGRE F RÍ A e e e e e e Porcentaje

Salvador Lopéz Arnal

A SANGRE F RÍ A

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Porcentaje de la población brasileña que se reparte la mitad de la tierra: 1%.

Déficit y deuda pública en relación al PIB (%) Déficit

Deuda

Estados Unidos

10

110

España

9,2

60,1

Japón

11

225,8

Grecia

153

144

Alemania

3,3

83,2

Portugal

9,1

83,2

Francia

7

83,5

Bélgica

4,6

98,6

Italia

5,1

118,1

Islandia

6,9

123,8

Importe –mínimo– que el Banco Mundial calcula que está depositado en cuentas de paraísos fiscales: 8.000.000.000.000 (8 billones) de euros.

Declaraciones de Angela Merkel: “Es importante que en países como Grecia, España,

Portugal la gente no pueda jubilarse antes que en Alemania [

moneda común y que uno tenga muchos días de fiesta, y otros muy pocos [ solo ayudará si los otros se esfuerzan”.

Horas anuales de los trabajadores alemanes: 1.390; españoles: 1.645; portugueses: 1.710; italianos: 1.773; griegos: 2.119 Días festivos y vacaciones:

Alemania: 34,5; España: 36; Portugal: 36; Italia: 39; Grecia: 33 Edad de jubilación en promedio real:

Alemania: 61,3; España: 62,2; Portugal: 62,2; Italia: 59,7; Grecia: 59,5

] Alemania

No podemos tener una

]

Primera causa de muerte no natural en España: suicidio Número de suicidios: 3.457 (2009) Proporción entre suicidios fallidos y consumados: 20 a 1

Porcentaje de los médicos españoles que recibe a los delegados de los laboratorios farmacéuticos; 98,4%. Porcentaje que los recibe diariamente: el 77,8 % Porcentaje que ha recibido alguna vez un regalo de parte de los laboratorios: 55,6%

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El sermón

Q uizás los dos elementos más relevantes que ha puesto sobre el tapete la eclosión del movimiento 15-M son:

Uno: que el poder es básicamente extraparlamentario. Es decir, la oligarquía domi- nante –fundamentalmente financiera, pero no sólo– ejerce el poder manteniendo en

una subalternidad con frecuencia cómplice a los restantes poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial. También el cuarto poder, la prensa, se halla sujeta a ese poder extraparlamentario vía con- tratos publicitarios u otros mecanismos. Y, siendo ese poder extraparlamentario, es perfectamente legítimo que sea contestado extraparlamentariamente. Por eso, la presencia del movimiento en la calle exigiendo la regeneración de la democracia está más que justificada: poco puede esperarse de la política que se discute en los parlamentos, que está dirigida fundamentalmente a satisfacer a los “mercados” mientras contempla con indiferencia el sufrimiento de tantas personas. Dos: Y si nada puede esperarse por parte de senadores y diputados, si el gobierno de la nación y el conjunto de gobiernos autonómicos recortan derechos, privatizan a mansalva, convierten la “auste- ridad” en un fin en sí mismo, si desoyen imperturbables las voces que llegan desde abajo, ¿a quién puede sorprender ese grito de No nos representan que hemos oído una y otra vez en tantas plazas de España? Lo que el movimiento, por tanto, ha puesto de manifiesto es el divorcio cada vez mayor entre buena parte de la ciudadanía y los que dicen representarla. Un divorcio que aún no se expresa suficiente- mente en el momento del voto –todo llegará– porque se suele votar más en contra del otro que a favor del que se vota, o porque en definitiva el voto nulo, o la abstención, no tienen funcionalidad real: favo- recen en realidad a los partidos mayoritarios gracias a una ley electoral profundamente injusta que vergonzosamente defienden esos mismos partidos mayoritarios. En eso, PP y PSOE sí se han puesto de acuerdo. Hay, en cualquier caso, una tercera faceta a destacar: la dificultad que parece experimentar la clase política, y la mayor parte de los opinadores mediáticos, en entender lo que está sucediendo. Algunos se defienden panza arriba contraponiendo la legalidad del voto a la legitimidad de la protesta. Otros confían en que se trate de un sarampión pasajero, de un exabrupto social que desemboque en nada. Pero nadie advierte lo que algunos –Manuel Monereo lo razona en este mismo número– desde fuera del sistema están pronosticando: que se está cerrando un ciclo, que estamos entrando en una nueva fase en la que todo, absolutamente todo, está por decidir. Que ya no valen los viejos discursos, las maneras antiguas, los conceptos acuñados en la Transición. Que cada vez menos gente comulga con ruedas de molino. Todo está por hacer, y todo es posible, decía el poeta. Incluso recuperar la democracia. Los jóvenes del 15-M lo están intentando. No será fácil. Ese poder extraparlamentario –un poder oscuro– y sus cóm- plices harán lo imposible para mantener sus privilegios. Sólo que, ahora, han sido ya desenmascara- dos frente a todos. Esto está sólo empezando.

M i gu el Ri er a M o n tes i n o s

ElViejo Topo / 282/283 julio/agosto 2011 /5

por Anna Bogaz Cerezuelo El 27 de febrero de 1989 se produjo el levantamiento popular
por Anna Bogaz Cerezuelo El 27 de febrero de 1989 se produjo el levantamiento popular

por Anna Bogaz Cerezuelo

por Anna Bogaz Cerezuelo El 27 de febrero de 1989 se produjo el levantamiento popular más
por Anna Bogaz Cerezuelo El 27 de febrero de 1989 se produjo el levantamiento popular más

El 27 de febrero de 1989 se produjo el levantamiento popular más grande en la historia reciente de Venezuela, el Cara- cazo. Miles de ciudadanos, la mayoría pobres, se echaron a las calles contra un paquete de medidas neoliberales im- puesto por el FMI. La rebelión derivó en disturbios y saqueos. El Gobierno, presi- dido por Carlos Andrés Pérez, lejos de dimitir, respondió con extrema dureza, matando a entre 275 y 1.500 personas, según las fuentes. Todos ellos, civiles inocentes. El Tribunal Interamericano de Derechos Humanos condenó al Es- tado venezolano por asesinatos y viola- ciones de derechos.

tado venezolano por asesinatos y viola- ciones de derechos. Moisés Naím Uno de los artífices del

Moisés Naím

Uno de los artífices del paquete de medidas fue Moisés Naím, entonces mi- nistro de Industria y Comercio. De ahí pasó a director ejecutivo del Banco Mundial, con el respaldo del presidente “socialdemócrata” Carlos A. Pérez, quien apenas dos años antes, en su campaña electoral, calificaba a los economistas de esa institución de “genocidas a sueldo del totalitarismo económico”. En 1993, Pérez fue depuesto por el Tribunal Su-

premo de su país por malversación de caudales públicos. Para Naím, en cam- bio, Pérez fue un “gigante moral” que luchó contra la injusticia social y por la modernización de Venezuela. Moisés Naím es colaborador de El País.

de Venezuela. Moisés Naím es colaborador de El País . 22 de marzo de 2011. Saravena,

22 de marzo de 2011. Saravena, depar- tamento de Arauca, en Colombia. Cae fulminada de cinco disparos a la cabeza la jueza Gloria Constanza Gaona. Tenía 37 años de edad cuando un sicario le arrebató la vida en pleno centro de la ciudad. Constanza llevaba el caso por el crimen de los menores Jefferson Jhoan Torres Jaimes (6 años), Jimmy Ferney Torres Jaimes (9 años) y Jenny Narvey Torres Jaimes (14 años). Fueron secues- trados por soldados de la Octava divi- sión del Ejército colombiano (5ª Brigada Móvil) de su finca en el Municipio del Tame (Arauca), mientras su padre José Álvaro Torres se encontraba en labores agrícolas. Los niños sufrieron torturas inimaginables, fueron violados y asesi- nados más tarde. Degollamiento con

fueron violados y asesi- nados más tarde. Degollamiento con GloriaConstanzaGaona 6 / El Viejo Topo /

GloriaConstanzaGaona

6 / El Viejo Topo / 282/283 julio/agosto /2011

lascaras

machetes. Sus cuerpos fueron arrojados a una fosa común. Ha sido un asesinato más. Casi tres- cientos funcionarios judiciales, 287 exactamente, han sido asesinados des- de 1989. Existen actualmente unos 700 funcionarios amenazados y 39 desapa- recidos.

unos 700 funcionarios amenazados y 39 desapa- recidos. Los oficiales de la policía israelí encar- gados

Los oficiales de la policía israelí encar- gados de la prisión donde Yusuf, el padre de Abir Eskafi, cumple su sentencia, no quisieron permitir que la niña pudiera acceder a la sala donde los visitantes pueden reunirse con los presos tras ma- nifestar la niña su deseo de abrazar a su padre. Abir Eskafi se quedó conmocio- nada por esa negativa tanto que, tras re- gresar a casa, se negó a comer. Enmu- deció. Poco después empezó a quedarse paralizada entrando en un coma pro- fundo que incluso llegó a afectar a sus funciones respiratorias. Tuvieron que trasladarla a un hospital de Hebrón para poder mantenerla en vida con medios artificiales. Los doctores del Hospital declararon que la situación de Abir se deterioraba muy rápidamente. Por ello, no podían trasladarla al extranjero para aplicarle un tratamiento avanzado que el servicio de salud palestino no estaba en condiciones de proporcionarle. Los médicos advirtieron que su vida correría grave peligro si se la movía de la cama, si se interrumpía la conexión con el apara- to de respiración artificial. Un tribunal israelí sentenció al padre

ocultasdelpoliedro

ocultasdelpoliedro Abir Eskafi de Abir a cuatro sentencias a cadena perpetua sin ninguna posibilidad de li-

Abir Eskafi

de Abir a cuatro sentencias a cadena perpetua sin ninguna posibilidad de li- bertad condicional. El abuelo de Abir, Abdul Rahim Mohsin Eskafi, comentó que la salud de la niña empezó a agra- varse tras el último intento de visitar a su padre en la prisión. Eskafi dijo que en otras ocasiones se había permitido a Abir abrazar a su padre y pasar un par de minutos con él. En su última visita se le negó el permiso: había superado el lími- te de edad permitida hacía pocos días. La niña no pudo asimilarlo. Eskafi recor- dó que Abir se derrumbó cuando el ofi- cial israelí le impidió acercarse a su pa- dre. La niña siguió dando golpes en la barrera de cristal mientras Yusuf res- pondía también de la misma forma al otro lado. Ni siquiera esta desgarradora escena consiguió ablandar al oficial. Cuando regresó a su hogar, empezó a golpear histéricamente los muebles de la casa todo el tiempo hasta que perdió toda la fuerza de su mano derecha. Se negó a comer; seguía llamando a su padre. Todos los doctores que visitaron a Abir diagnosticaron que la causa de su

situación tenía raíces psicológicas. Su salud se fue deteriorando hasta quedar completamente paralizada. Fue hospi- talizada cuando entró en coma. A Yusuf, el padre de Abir, han tenido que reali- zarle una operación de urgencia. Sufrió un ataque al corazón al saber de la situa- ción de Abir. Ahmad, el hermano mayor, murió de un disparo israelí en 2007; te- nía 15 años. También Abir falleció. Dejó de existir durante la noche del jueves 20 de abril de 2011.

de existir durante la noche del jueves 20 de abril de 2011. Fue hecho prisionero el

Fue hecho prisionero el 15 de sep- tiembre de 1823, cuando el régimen constitucional se estaba derrumbando militarmente ante el absolutismo bor- bónico, y fue asesinado, en noviembre de ese mismo año, dos meses después. En Madrid, en la Plaza de la Cebada. La sentencia establecía que fuera descuar- tizado, que cada cuarta parte de su cuer- po fuera repartido en los lugares más representativos de su vida: Sevilla, Isla de León, Málaga y Madrid. Su cabeza debía ser expuesta por tiempo indefini- do en Las Cabezas de San Juan, donde tiempo atrás se había levantado militar- mente contra Fernando VII y su régimen absolutista. El día de su ejecución, algu- nos jóvenes que fueron testigos de su suplicio, oportunamente bendecido por la Iglesia católica, se juramentaron para vengarle. Estaba entre ellos José de Es- pronceda. El prisionero asesinado se llamaba

José de Es- pronceda. El prisionero asesinado se llamaba Rafael del Riego, un militar liberal y

Rafael del Riego, un militar liberal y re- publicano. Más de 100 años después, el 14 de abril de 1931, al proclamarse la Segunda República Española, el Himno

al proclamarse la Segunda República Española, el Himno Rafael del Riego que lleva su nombre, escrito

Rafael del Riego

que lleva su nombre, escrito en su ho- nor, fue coreado por las multitudes tra- bajadoras y republicanas junto a “La Marsellesa”, “A las barricadas” y “La In- ternacional”. Eran los símbolos de la República de los trabajadores de todas las clases en ciernes. Francesc Ferrer i Guardia, déca- das atrás, había puesto a su hijo el nom- bre de Riego.

déca- das atrás, había puesto a su hijo el nom- bre de Riego. El Viejo Topo
déca- das atrás, había puesto a su hijo el nom- bre de Riego. El Viejo Topo
post-elecciones 8 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

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post-elecciones 8 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

8 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

post-elecciones Entre la democracia real y la democracia existente por Manuel Monereo E stas elecciones

post-elecciones

Entre la democracia real y la democracia existente

por Manuel Monereo

E stas elecciones no serán fáciles de interpretar. El titular: estrepitosa derrota del PSOE y avance espectacular

de la derecha oculta muchas cosas. Pocas veces como ahora es necesario combinar

una mirada que tenga

en cuenta lo que podríamos llamar lo estructural, desde un ciclo largo, y lo coyuntural desde un ciclo corto

que, de forma peculiar, se inserta en aquel.

La clave interpretativa, a mi juicio, es la idea de fin de ciclo, el fin de un ciclo económico, social y político que abre una cri- sis cultural de dimensiones no pequeñas. Entre lo social y la política media siempre la cultura en forma de sentido común, imaginario y predisposiciones sociales. Es también esta idea de fin de ciclo lo que une los dos movi- mientos, las dos dinámicas que, de una u otra forma, están pre- sentes en esta etapa. De un lado, la dinámica político-electoral que tiene en su centro el fin del zapaterismo y, podríamos decirlo así, el asalto al gobierno por parte de la derecha. De otro, la dinámica de movilización social que ha situado en las calles y en las plazas a toda una generación de hombres y mujeres donde sobresale la figura social del precariado. Ambas dinámicas tienen como punto de unidad, precisamente, este fin de ciclo y señalan dispositivos sociales cargados de porve- nir. El presente futuro empieza ya a actuar y a delimitar las fuerzas sociales y culturales en conflicto. Este aspecto hace que las elecciones, desde el punto de vista histórico social, tengan unas dimensiones complejas y vayan más allá de un simple contexto marcado por la movilización social y la crisis económica. Arriesgando se podría decir que el precariado en la calle y en las plazas pone fin al ciclo que co - menzó en la llamada transición política e inicia la apertura de una crisis de régimen. De esto se puede uno alegrar o no, pero en todo caso es una realidad objetiva en torno a la cual, al

menos esta es mi visión, se van a ir alineando las fuerzas po- líticas y sociales. Crisis de régimen es, sobre todo, ruptura de un pacto social y político e inicio de un periodo conflictivo de transición. La idea de fondo no es otra que las cosas ya no serán como antes, que no hay vuelta atrás y que el futuro se abre a las expectativas sociales. Si se reconoce o no esta crisis de régimen no se sabrá a corto plazo. De hecho, los llamados “planes de ajuste” señalan la in- compatibilidad profunda del capitalismo financiero dominan- te con el marco de derechos sociales e individuales recogidos en nuestra Constitución. Más adelante tendremos tiempo de volver a este argumento.

El avance de la derecha Lo que dicen las elecciones, en una primera lectura, parece claro teniendo en cuenta que se trata de elecciones municipa- les y autonómicas donde cuatro territorios clave no elegían gobierno regional (Andalucía, Cataluña, Euskadi y Galicia) En primer lugar, la derecha política avanza conquistando un enorme poder autonómico y municipal. En votos, con especificidades que no se pueden discutir aquí, avanzan en 500.000 y alcanza un 37,5%. El PP consolida sus mayorías, incluidas las afectadas por los escándalos y avanza en otras comunidades como Castilla la Mancha, Extremadura, Balea-

post-elecciones res y Canarias. En Asturias se da una singularidad determina- da por la ruptura

post-elecciones

res y Canarias. En Asturias se da una singularidad determina- da por la ruptura del PP. Este avance de la derecha, no demasiado importante en votos, debe de ser cualificado. ¿Qué avanza con la derecha? Un bloque político social complejo organizado en torno a desalo- jar, cueste lo que cueste, al PSOE del gobierno e iniciar un ené- simo ajuste económico social duro. Este bloque expresa una alianza de clases que tiene como sujetos articuladores a la

jerarquía de la Iglesia Católica, los movimientos eclesiales, a la patronal en sus diversas manifestaciones, a los grupos de po- der mediáticos en estrecha conexión con sectores medios urbanos y rurales. En las ciudades, esta mayoría PP ha sido aplastante y se ha impuesto en barrios de tradición obrera y en muchos de los cinturones rojos o lo que queda de ellos. La clave de esta derecha está en ese concepto tan evanes- cente que hemos llamado “sociedad civil”. La derecha (extre- ma, moderada y la radical) lleva años mo-

vilizada y a la ofensiva –ideológica y cultu- ral. La crisis, lejos de amilanarla, le ha dado nuevos bríos y hoy son los partidarios más decididos de lo que he llamado “la salida neoliberal a la crisis de neoliberalismo”, es decir, una redistribución radical de renta, riqueza y poder a favor del capital finan- ciero y de la oligarquía económica. Insisto en que lo que llega es un bloque social y

político y no solo una fuerza política insti- tucional que, sin grandes miramientos, es - tá dispuesta a ir mucho más allá de lo que permite la Constitución en todo lo que tiene que ver con dere- chos sociales, libertades democráticas y el gobierno de la eco- nomía.

mo fue más un gesto, un talante que una política realmente asentada en un proyecto de país. Zapatero abrió todos los frentes posibles, menos el económico, no es casualidad, y to -

dos los resolvió mal. Se enfrentó a la derecha en lo que ella en- tendía como una provocación y siempre terminó a medio camino sin contentar a nadie, cuidando más la estética que una ética civil coherente con un republicanismo político más allá de las palabras. El contenido económico y social del zapa- terismo fue desde el primer momento claro: humanizar, hacer más social el patrón de crecimiento español sin cuestionarlo realmente. Como suele ocurrir, los árboles no dejan ver el bos- que y el crecimiento tan alabado ocultaba fallas fundamenta- les, enormes desigualdades, precariedad y sobreexplotación del trabajo, destrucción del medio ambiente y una corrupción que se extendía al conjunto del cuerpo social e institucional del país. La crisis “dejó al rey desnudo” y al zapaterismo sin su principal instrumento de legitimación.

La otra cara tenía que ver con el PSOE y sus conexiones con la sociedad. Como an - tes se ha dicho, el zapaterismo fue un nue- vo impulso para el Partido Socialista, pero no contenía ni un proyecto de país, ni un proyecto de partido y, mucho menos, una nueva relación con la sociedad civil y, es- pecíficamente, con los jóvenes. Dentro de unos años se verá, seguramente, que el za-

paterismo fue más un freno para evitar la decadencia que una reforma fundamental del partido socialista. Los miles de cuadros del PSOE cesantes después de las elecciones no han organi- zado un “golpe de Estado” para imponer a Rubalcaba. Sin norte, sin estrategia, y ante una derrota anunciada, lo que dijeron fue que había que “dejar los inventos para otra oca- sión”, defender el poder existente y disminuir las pérdidas. Al final, ni primarias ni congreso, Rubalcaba candidato y un Zapatero, con lo que está cayendo, que sigue hablando de reformas (contrarreformas), intereses de la nación y demás zarandajas, y que ha sido el administrador general de los intereses de la oligarquía financiero inmobiliaria.

El precariado en las plazas pone fin al ciclo que comenzó en la transición política e inicia la apertura de una crisis de régimen.

política e inicia la apertura de una crisis de régimen. Retroceso del PSOE En segundo lugar,

Retroceso del PSOE En segundo lugar, el Partido Socialista ha tenido una derro- ta espectacular. Ha perdido 1.500.000 de votos, se sitúa a 10 puntos del Partido Popular y se ha quedado, y esto es funda- mental, sin un enorme poder y los recursos humanos y mate- riales correspondientes. Lo que ha sido derrotado ha sido eso que se ha dado en llamar “zapaterismo”, entendido como una suerte de dispositivo ideológico que posibilitó al PSOE un nuevo impulso y que en condiciones determinadas, muy conocidas, le llevó al gobierno. Zapatero, como encantador de serpientes y hombre de suerte dio de sí más de lo esperado e inició su declive con una crisis económica que lo superaba y que no fue capaz de preveer. Este nuevo impulso que significó para el PSOE el zapateris-

Los avances de la izquierda Los resultados de Izquierda Unida han sido los previsibles:

avance moderado, mayor homogeneidad en el conjunto del Estado y estancamiento en el que es su mayor granero de vo- tos, Andalucía. Los debates postelectorales son siempre difíciles en IU y se suelen leer en clave interna. Consolidarse como tercera fuerza

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post-elecciones 15 M. Plaza Montanyeta, Alicante política en el país puede ser importante, pero la

post-elecciones

post-elecciones 15 M. Plaza Montanyeta, Alicante política en el país puede ser importante, pero la distancia

15 M. Plaza Montanyeta, Alicante

política en el país puede ser importante, pero la distancia con

la segunda es sideral. Con un fin de ciclo protagonizado por el PSOE, los resultados son pobres. En esto tampoco hay que engañarse demasiado. Estas elecciones tradicionalmente han sido más favorables

para IU ya que pesa menos el bipartidismo y el llamado voto útil. Además, el espacio del entorno del PSOE se sigue fragmentan- do a derecha (UPD) e izquierda (naciona- listas). Proyectar, como se está haciendo, estos resultados para las próximas eleccio-

nes generales puede equivocar mucho la estrategia y, además, pintar un escenario que puede terminar siendo demasiado halagüeño. La pregunta que tendría que hacerse IU es ¿por qué crece tan poco en un contexto propicio y cuando miles de jóvenes

están reclamando más democracia, cambio del sistema elec-

toral y una mayor autonomía de la política frente a los pode- res económicos? Creo, en primer lugar, que IU sigue perdien- do sustancia social y conexión con lo que se mueve en la sociedad. La actividad

fundamental de IU está en el plano institu- cional y cuando ha intentado tensionar y movilizar, ha fracasado. En segundo lugar, la práctica política de IU donde gobierna no es percibida como algo diferente al PSOE. Sin duda, han aparecido como ges-

tores honestos y como un contrapeso más abierto a la sociedad que el PSOE; sin em- bargo, aquello de “otras formas de hacer y ejercer la política” ha quedado en el desván de unas buenas intenciones anula- das por las dinámicas reales del poder burocrático. En tercer

El 15-Mofrecealaizquierda unagranoportunidadpara renovarsesocialy culturalmente.

unagranoportunidadpara renovarsesocialy culturalmente. El Viejo Topo 282/283 / julio/agosto 2011 / 11
post-elecciones 12 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011 lugar, el formato IU no refleja

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post-elecciones 12 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011 lugar, el formato IU no refleja ya
post-elecciones 12 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011 lugar, el formato IU no refleja ya

12 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

lugar, el formato IU no refleja ya lo que fue y no contiene indicaciones claras para el porvenir. Seguir hablando de movimiento político-social, de organi- zación plural de base programática, de construcción de la Alternativa, etc., es decir cosas que desde hace mucho tiempo nada dicen y es seguir apostan- do por un discurso sin veracidad y sin nervio político. La dirección actual de IU ha sido capaz de soldar sus múlti- ples fracturas sin grandes pérdidas y ha ido construyendo una propuesta pro- gramática mas vigorosa y más próxima a las necesidades de las clases trabaja- doras, pero tiene que reconocer que

post-elecciones esta IU ya no tiene capacidad de atracción, que es percibida como una formación

post-elecciones

esta IU ya no tiene capacidad de atracción, que es percibida como una formación política como las demás y que su prácti- ca no siempre es coherente con lo que dice defender. IU deberá resolver un dilema estratégico a muy corto plazo: proseguir en la lógica del

reparto o aprovechar las elecciones para hacer despegar una fuerza de la izquierda con vocación de alternativa de poder. Porque de eso se trata y de eso se ha tratado siempre: ese fue el intento de Julio Anguita. La “lógica del reparto” es legítima, IU se consolida como tercera fuerza y pretende capitalizar para sus siglas y estructuras la previsible subida electo- ral. Lanzar hipótesis sobre números puede ser

un ejercicio intelectualmente interesante, pero políticamente de poca significación. El cálculo puede ser realista: capitalizar el descontento y hacer la travesía con grupo parlamentario propio. Eso tiene más de un problema: el espacio a la izquier- da del PSOE se ha fragmentado mucho y existe la posibilidad, por remota que sea, que el movimiento, ante la clausura y ensi- mismamiento del sistema de partidos, busque otras salidas mas políticas o, y no se debería desechar, antipolíticas. La otra lógica sería la de la hegemonía social, es decir, abrir espacios y construir alianzas sociales y políticas con lo que se mueve, es decir, dar pasos, en la precampaña

y en la campaña electoral, para ir poniendo

los fundamentos sociales y programáticos de una formación política que sintonice con lo nuevo. IU, consolidada como tercera fuerza política, está en condiciones de ser el eje en

torno al cual se construya la fuerza alternativa

y sus estructuras tendrían mucho más que

ganar que perder. La propuesta incluiría un llamamiento a las izquierdas plurales del Es - tado, para construir colectivamente un pro- grama común y organizar participativamente unas candidaturas que sinteticen estas ener- gías sociales que buscan expresarse política- mente. Una de construir en pocos meses,

pero legitimaría enormemente a IU ante la izquierda realmen-

te existente y los movimientos. En muchísimos sitios se podrí-

an construir candidaturas unitarias y estas serían nuestra mejor campaña electoral; además, serviría para neutralizar los intentos de fragmentar aún más el espacio a la izquierda del PSOE.

nos sociales y culturales. Que el movimiento se hiciera fuer- te en plena campaña electoral, no debería extrañar. Venía de atrás preparándose de formas diferentes y al calor de la campaña mostró la disconformidad de una parte significativa de la población

contra el predominio de los poderes económicos y su control sobre una clase política que es incapaz de representar los intereses de las mayorías sociales. Este es uno de los aspectos mas intere- santes del movimiento: ir más allá del PP y del PSOE y poner en el punto de

mira a los que realmente mandan, a los que deciden y, desde ahí, criticar una democracia cada vez más oligárquica y un sistema de parti- dos cerrado sobre sí mismo que legitima lo que se decide fuera de las instituciones representativas de la soberanía popular. Sobre la profundidad y la trascendencia del movimiento

está todo por elucidar. Sin embargo, muchos pensamos que estas movilizaciones reflejan dinámicas sociales y políticas mucho más profundas de lo que parecen. Se trata, como antes dije, de una generación entera de hombres y mujeres que salen a la calle y toman la plaza pública practicando diversas formas de autoorganización

social. En este sentido, es un movimien- to reactivo de contenido democrático pero que refleja un cuestionamiento a fondo del vigente modelo económico y de poder dominante. Algunos pensamos que la figura social que articula esta movilización tiene que ver con lo que se ha venido en llamar el precariado y está relacionado con las diversas formas de gestión de la fuerza de trabajo que se están aplicando en sociedades capitalis-

tas desarrolladas. De un movimiento así son esperables diversas prácticas políticas y alinea- mientos ideológicos diferenciados. En muchos sentidos se puede decir que este movimiento ofrece a la izquierda una gran oportunidad para renovarse social y culturalmente y hacer desde el poder de la ciudadanía un instrumento de cambio del sistema político y económico. Como siempre, todo dependerá de la capacidad de la izquierda y de los mo- vimientos para crear puentes, practicar la acción colectiva y dotarse de una propuesta común. Todo ello desde una de - mocracia que pretende transformar nuestra vida cotidiana

IUdeberáresolver un dilema estratégico amuycorto plazo.

I Udeberáresolver un dilema estratégico amuycorto plazo. E l zapaterismo no contenía ni un proyecto de

El zapaterismo no contenía ni un proyecto de país, ni un proyecto de partido y, mucho menos,unanuevarelación conla sociedadcivil.

y, mucho menos,unanuevarelación conla sociedadcivil. El Movimiento 15-M Inevitablemente hay que hablar del 15M y
y, mucho menos,unanuevarelación conla sociedadcivil. El Movimiento 15-M Inevitablemente hay que hablar del 15M y
y, mucho menos,unanuevarelación conla sociedadcivil. El Movimiento 15-M Inevitablemente hay que hablar del 15M y

El Movimiento 15-M Inevitablemente hay que hablar del 15M y de sus contor-

movimiento 14 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

movimiento

movimiento 14 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

14 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

15M

y 22M

15 M y 22 M movimiento ¿Qué futuro político podemos construir? por Rafael Díaz-Salazar D os

movimiento

¿Qué futuro político podemos construir?

por Rafael Díaz-Salazar

D os grandes explosiones políticas han tenido lugar en nuestro país entre el 15 M y el 22 M. ¿Estamos esqui-

zofrénicos los españoles?. Es hora de dar respuesta a esta pregunta y de reflexionar sobre

los antagonis-

mos existentes

entre ciudadanos que han tenido comportamientos bien diferentes. Hemos de pregun-

tarnos qué manifiestan el 15 M y el 22 M.

De individuos siervos a ciudadanos precarios en lucha En el primero de los casos, estamos ante la insurrección del “precariado”. Utilizo este término acuñado por Robert Castel para referirse al trabajador precario, al ciudadano que experi- menta condiciones de vida cada vez más deterioradas. El pro- letariado de siglos pasados se reencarna de alguna forma en el precariado del siglo XXI. Está formado por parados, trabajado- res con bajos salarios, jóvenes sin acceso a la vivienda, jubila- dos con bajas pensiones, inmigrantes explotados, graduados universitarios sin empleo o con trabajos mal pagados, parejas sin perspectiva de formar una familia, prejubilados, habitantes de barrios obreros desestructurados y de comarcas rurales deprimidas. Hasta ahora estos ciudadanos explotaban hacia dentro de sí, asumían su infortunio con rabia contenida o con la desesperación de la impotencia, aguantaban la situación con ayuda familiar dispuestos a sobrevivir en la selva del “sál- vese quien pueda”. Este precariado se ha ido extendiendo en diversas clases sociales, llegando a afectar incluso a familias burguesas. Padres de clase media ven que a sus hijos, que han recibido mejor for- mación que ellos, les aguarda un futuro peor. La sociedad se ha

ido dividiendo en dos grandes bloques: los satisfechos e inte- grados, a quienes la crisis lo único que les ha provocado ha sido una disminución de su consumo, y los precarizados y expulsa- dos de la sociedad del bienestar y de los trabajos dignos. El 15 M ha significado la explosión hacia fuera de los humi- llados y ofendidos por la nueva exclusión social. Se han dado cuenta de que los partidos y los sindicatos representan ante todo a los ciudadanos satisfechos e integrados y a ellos sólo les aguarda la abstención, el voto nulo de la rabia o el voto desen- cantado cada vez más sin sentido. Ante el aburguesamiento general de los que tienen voz y poder (políticos, sindicalistas, periodistas, profesores), han decidido ser portavoces de su situación y de sus demandas. Y han atacado al centro de nues- tro sistema: el poder político y el poder ecónomico. Y deman- dan más democracia, más soberanía popular, más poder ciu- dadano. Déficit de democracia, obsolescencia de las organiza- ciones políticas y sindicales, repolitización y lucha de los ciu- dadanos que viven la precariedad: esto es lo que manifiesta el 15 M. Su radicalismo no nace de ideologías izquierdistas, sino, por afirmarlo con palabras de Mounier, del “realismo como extremismo”. La tibieza de las políticas sociales, económicas y

movimientosindicales de estos años se debe a que han estado realizadas por los representantes de

sindicales de estos años se debe a que han estado realizadas por los representantes de los satisfechos de la izquierda y la derecha que estaban sordos y ciegos ante las condiciones de vida del precariado o, al menos, no se sentían presionados por él. Al contrario, han creído que favoreciendo la acumulación de plusvalía de los poderosos y desregulando cada vez más las

El PSOE, desde 1982, no sólo se ha derechizado él mismo, sino que ha derechizado a la sociedad.

condiciones de trabajo, a todos nos iría mejor, aumentaría el PIB y se crearía más empleo. No importaba demasiado si éste era indecente o decente, según la distinción establecida por la OIT.

Crítica a la democracia realmente existente Nuestra democracia sufre un déficit de republicanismo, entendido éste como un sistema de “no dominación”. El sufra- gio universal no conlleva por sí solo la soberanía popular en ámbitos económicos, sociales y culturales. Tenemos una democracia unilateralmente identificada con el parlamentaris- mo, incapaz de expandirse y convertirse en democracia econó- mica y democracia cultural. Los partidos y sindicatos tienen una grave responsabilidad en esta reducción de la democracia. La crítica explícita e implícita a partidos y sindicatos expre- sada por el movimiento del 15 M manifiesta con gran riqueza de lenguaje y de símbolos la baja confianza institucional en éstos expresada por la mayoría de los españoles, según puede verse en el estudio de Metroscopia, Pulso de España 2010. En este estudio se pregunta por el nivel de confianza en 28 institu- ciones y grupos sociales. Los sindicatos se sitúan en el puesto 26 y los partidos en el puesto 27; sólo las multinacionales

IU no es vista ni como organización capaz de gobernar, ni como movimiento articulador de los trabajadores precarios.

(puesto 28) generan mayor desconfianza. Partidos y sindicatos sufren una grave arterioesclerosis y son incapaces de innovar la acción política y sindical. Los poderes económicos y financieros han sido desnudados por esta movilización ciudadana. Uno de las mayores parado- jas políticas de la democracia desde sus inicios es el manteni-

16 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

miento de la fuerza dominadora de estos poderes. A ellos no les afecta ni los cambios de gobiernos, ni las movilizaciones sindi- cales. Han sido capaces de crear alianzas con los poderes polí- ticos y mediáticos y ocultar su sistema de explotación enmas- carándose con sus obras sociales y sus patrocinios culturales. Han mantenido bien atados a los partidos por sus deudas con los bancos y les han ganado a los sindicatos en su capacidad de presión sobre los gobiernos. Utilizan mecanismos financieros para reducir sus contribuciones a Hacienda y operan en paraí- sos fiscales. Han llogrado que las Universidades investiguen sobre la situación de los pobres, pero no sobre el poder de los ricos. El movimiento del 15 M ha puesto por fin el foco sobre ellos, ha exigido conocer su acumulación de riqueza y ha demandado que ésta se redistribuya justamente.

Cuando los trabajadores votan a la derecha Las tesis que vengo sosteniendo en este texto pueden ser úti- les para comprender lo sucedido en las elecciones del 22 M. Sin duda alguna, ha habido un voto de castigo al gobierno y, espe- cialmente, a su presidente. Estos males tiene la política adop- tada de identificar a un partido con su secretario general y pre- sidente de gobierno. Sin embargo, el voto masivo al PP tiene también que ver con la asunción por un sector importante de la ciudadanía de que vale más el original que una mala copia si de lo que se trata es de crear empleo a cualquier precio. Si no hay más salida que hacer política objetivamente de derecha, pues que la haga ella. El PSOE, desde 1982, no sólo se ha dere- chizado él mismo, sino que ha derechizado a la sociedad. Especialmente en los últimos ocho años ha confundido total- mente su papel y ha creído que progresismo es igual a socialis- mo. Con ello habrá podido contentar a la burguesía progresis- ta, pero el precariado esperaba otra cosa. Un partido socialista no es lo mismo que una mezcla de partido radical italiano “pasado por agua” y el ala de izquierda del partido demócrata de Estados Unidos. Es verdad que han pagado justos por peca- dores, pero también los primeros han sido consentidores de la desorientación socialista que viene de muchos años atrás. En la génesis y desarrollo del precariado están las políticas econó- micas y las reformas laborales llevadas a cabo por el PSOE y avaladas en parte por los principales sindicatos. He analizado este hecho en Trabajadores precarios. El proletariado del siglo XXI (Ediciones HOAC). IU también ha fracasado, antes y ahora, en la articulación y representación política del precariado. IU no es vista ni como organización capaz de gobernar, ni como movimiento articula- dor de los trabajadores precarios. Nunca como ahora tenía condiciones objetivas para haber captado el voto de los des- contentos con el PSOE y, sin embargo, quien ha canalizado

movimiento activamente el malestar de una parte significativa de este pre- cariado ha sido el

movimiento

activamente el malestar de una parte significativa de este pre- cariado ha sido el PP. Basta con analizar la distribución del voto en ciudades, pueblos y barrios de toda España en donde la cul- tura roja fue fuerte y los trabajadores tenían alta conciencia de clase. La falta de arraigo entre el precariado de estas zonas, más allá del trabajo asistencial que desde las instituciones se haya hecho para mejorar algo sus condiciones de vida, ha provoca- do una metamorfosis social, cultural y política muy grande. Desde hace años, no se incrementa significativa- mente el número de trabajadores que vota a IU. Muchos prefieren la abstención o el voto nulo, precisa- mente porque piensan que ni PSOE ni IU les representan. La novedad actual es el aumento del número de trabajadores que vota a la derecha y en las próximas elecciones autonó- micas en Andalucía lo veremos con mayor claridad. Desde hace más de un siglo, sabemos que la situación de clase no convierte a la “clase en sí” en “clase para sí”. Por supuesto, no todos los trabajadores votan al PP, pero sí crece el número de los que lo hacen. Ello ha favorecido, además de la abs- tención y el voto nulo como formas de desafección hacia el PSOE e IU, el triunfo del PP y de CIU en barrios obreros y en ciudades en las que an- tes la izquierda era dominante y, en otros casos, un gran crecimiento de estos dos partidos.

El futuro político y el fortalecimiento del movimiento del 15 M Con una parte del precariado votando al PP y con otra parte del mismo movilizándose por la demo- cracia real y criticando a los partidos de derecha y de izquierda, ¿qué futu- ro político nos aguarda? A corto pla - zo, no parece que haya condiciones para detener el triunfo del PP en las generales. Si el PSOE e IU son capaces de reaccionar ante lo que significa el movimiento del 15 M, quizá puedan acortar la distancia entre el PP y ellos. Pero lo importante es el medio plazo. Hay que cambiar la forma de hacer política, des- velar la concentración de la riqueza en España y redistribuirla,

elaborar nuevas políticas en fiscalidad, vivienda, trabajo decente, democracia en la empresa, educación. Y para estos cambios necesitamos que el movimiento del 15 M se fortalez- ca, genere contrapoder ciudadano, cree un nuevo antagonis- mo social basado en el conflicto no violento y la propuesta de alternativas, penetre entre el precariado que ha votado al PP para reorientar su comportamiento cultural y político. El Mo-

reorientar su comportamiento cultural y político. El Mo- vimiento del 15 M necesita tiempo para crecer,

vimiento del 15 M necesita tiempo para crecer, pero a los par- tidos y sindicatos les urge aprender de lo que significa y demanda. El debate en el Comité Federal del PSOE del 28 de mayo no ofrece indicios sobre la existencia de una fuerte catar- sis en este partido más allá de las decisiones de quién ha de ser candidato a la presidencia de gobierno. No se cambia fácil-

EL VIEJO TOPO AGRIETAR EL CAPITALISMO EL HACER CONTRA EL TRABAJO John Holloway Cambiar el
EL VIEJO TOPO
AGRIETAR EL CAPITALISMO
EL HACER CONTRA EL TRABAJO
John Holloway
Cambiar el mundo sin tomar el poder, el anterior libro de John
Holloway, provocó un debate a nivel mundial al plantear que no
es desde el poder que pueden cambiarse radicalmente las
cosas. sin embargo, la cuestión de cómo hacerlo, de cómo
cambiar el mundo sin tomar el poder, permanecía abierta.
Este libro ofrece una respuesta sencilla: agrietar el capitalismo.
Crear grietas en el sistema de dominación capitalista de tantas
maneras como sea posible, y dejar que se extiendan, se multi-
pliquen y fluyan juntas.
Las grietas ya existen, podemos verlas. son espacios de rebe-
lión donde se afirma un tipo diferente de hacer. son, por ahora,
sólo intersticios, insuficientes, pero que marcan un camino. Es
desde ellas que comenzamos, desde lo particular, desde nues-
tro enfado por un mundo que nos es cada vez más extraño y
más hostil. Es desde ellas que puede empezar a romperse la
noche oscura.
EL VIEJO TOPO ACTUALIDAD HISTÓRICA DE LA OFENSIVA SOCIALISTA ALTERNATIVA AL PARLAMENTARISMO István Mészáros En
EL VIEJO TOPO
ACTUALIDAD HISTÓRICA DE
LA OFENSIVA SOCIALISTA
ALTERNATIVA AL PARLAMENTARISMO
István Mészáros
En este libro, István Mészáros argumenta por qué las clases
trabajadoras deben romper con la tradición de considerar al
Parlamento como el lugar central de la transformación social.
Mészáros sugiere que solo así las clases trabajadoras pueden
pasar de una actitud puramente defensiva a una ofensiva,
enfrentándose de ese modo al poder extraparlamentario que
ejerce el capital.
István Mészáros, filósofo marxista de origen húngaro afincado
en Gran Bretaña, es Profesor Emérito de la Universidad de
sussex. Es autor de numerosos ensayos, entre ellos El desafío
y la carga del tiempo histórico: El Socialismo del siglo XXI, títu-
lo por el que obtuvo el Premio Libertador al Pensamiento Crítico
2008 que otorga el Gobierno de la república Bolivariana de
venezuela.

mente la cultura y la orientación económica y política de fondo que mantiene este partido desde hace años.

Organización, demandas y luchas del precariado sublevado No sabemos todavía si las concentraciones y movilizaciones desarrolladas a partir de la segunda quincena de mayo van a cristalizar en un movimiento social o sólo van a ser una explo- sión social de corta o media duración. También cabe la posibi- lidad de que se convierta en otro micromovimiento más de los muchos que existen, sin capacidad de expandirse y llegar a mucha gente. La observación de las acciones combativas en Grecia y Fran- cia nos enseña que la multiplicación de huelgas o de enfrenta- mientos con la policía no son ya las formas más eficaces de mantener viva una situación de antagonismo persistente. Me parece que sería más útil una estrategia neogandhiana de resis- tencia, desobediencia civil, ocupación del espacio público. Una especie de guerra de guerrillas no violenta, de acción y re- tirada, de movilización y educación cívica, de protesta y elabo- ración colectiva de propuestas y alternativas. Un movimiento sin prisa y sin pausa, que sabe que para crecer a largo plazo hay que saber ajustar el ritmo y el tiempo. Se trata de crear un movimiento amplio de ciudadanos que sufren la precariedad, no una nueva vanguardia antisistema hi- perideologizada. Al igual que en los tiempos de las Acampadas por el 0,7 he observado una gran creatividad en las formas de acción colectiva. Cuando los ciudadanos se reúnen y se liberan del tiempo reducido a la producción, el descanso y el consumo, despliegan una enorme creatividad social y las iniciativas de acción se multiplican. Es muy importante generar antagonismo y conflicto. La so- ciología nos enseña que sin ellos, no hay cambio social. El con- flicto social hoy día tiene que ser no violento, pero no por ello debe ser pacato. Un intelectual nada radical como es Santos Juliá llamaba la atención sobre lo que supondría que los cinco millones de parados en vez de estar en sus casas, se manifesta- ran al unísono con cierta regularidad (“Parados y en la calle, indefinidamente”, El País-Domingo, 22 de mayo, 2011, pg. 16). Está bien que se intente articular el movimiento a nivel de ba- rrio, pero es imprescindible mantener la acción directa en los centros de las ciudades. La maduración y el crecimiento de un movimiento social de precarios en lucha va a necesitar una elaboración programáti- ca que vaya más allá del enunciado de demandas genéricas por más justas que puedan ser. Nos enfrentamos a problemas muy complejos y ha llegado la hora de crear talleres ciudadanos de elaboración de propuestas políticas y económicas en los que confluyan activistas y expertos. No es cierto que no haya alter-

activistas y expertos. No es cierto que no haya alter- enseñanza nativas. Es mucho lo que

enseñanza

nativas. Es mucho lo que ya está elaborado, pero los militantes más concienciados, los economistas críticos y los ciudadanos que sufren la precariedad han estado desvinculados. Es hora de organizar la confluencia para ir elaborando una plataforma programática que se ofrezca desde la sociedad civil. Quizá una de las innovaciones políticas más urgentes sea la de los mítines de los ciudadanos a los dirigentes políticos. Los campos priori- tarios han de ser el control democrático de la riqueza, una nueva fiscalidad, la creación de una banca pública, nuevas leyes laborales para la democracia en la empresa, la creación de empleo decente y la progresiva extinción del trabajo preca- rio, formas para lograr “trabajar menos, trabajar todos y vivir mejor”, cambios en las formas de elegir a los diputados, crea-

La situación de clase no convierte a la “clase en sí” en “clase para sí”.

ción de observatorios independientes de políticas públicas, nuevas políticas de acceso a viviendas dignas, etc. Ante el nuevo ciclo político del PP, hay que organizar la movi- lización ciudadana. Su receta neoliberal para el empleo es bien conocida: crear las condiciones para que haya más trabajo, pe- ro asumiendo que éste sea cada vez más precario. Un empre- sario catalán lo expresaba no hace mucho con gran claridad, según me contaba una persona que lo había escuchado: “uste- des tienen que elegir: o trabajan como los chinos, o nos lleva- mos nuestra empresa a China”. Tenemos que contemplar también el tiempo medio y largo, si se desea crear un movimiento social persistente. La acción y la elaboración programática irán creando las condiciones para nuevas formas de representación política. Hoy contemplamos el fracaso del capitalismo, de la socialdemocracia y del comu- nismo. Palabras como izquierda y socialismo están muy vacías de contenido real. Lo que hemos tenido en Europa es una iz- quierda sin socialismo. No nos perdamos y enredemos con los nombres. Lo que sí está claro es que hay que ir más allá del capitalismo y que un futuro con esperanza pasa por la cons- trucción de alternativas anticapitalistas, ecologistas e interna- cionalistas. Las luchas y las alternativas generadas desde las bases ciudadanas irán dando cuerpo a nuevas formas de hacer política que quizá con el paso de los años cristalicen en nuevas formaciones políticas. Por ahora, estamos en el tiempo del “mientras tanto”

Rafael Díaz Salazar es Profesor de Sociología en la Univerisidad Complutense y autor de Desigualdades internacionales, ¡justicia ya! (Icaria)

movimiento 20 / El Viejo Topo 282/283 / julio/agosto 2011 Asamblea en Sevilla. Foto de

movimiento

movimiento 20 / El Viejo Topo 282/283 / julio/agosto 2011 Asamblea en Sevilla. Foto de Sofía

20 / El Viejo Topo 282/283 /julio/agosto 2011

Asamblea en Sevilla. Foto de Sofía Coca (Creative Commons)

movimiento La rebelión de los indignados Reflexiones a pie de acampada por Antonio Santamaría L

movimiento

La rebelión de los indignados

Reflexiones a pie de acampada

por Antonio Santamaría

L a eclosión del movimiento del 15-M, cuyas acampadas han llenado las plazas de las principales ciudades del país, resulta la expresión de un fenómeno complejo donde se aúna el rechazo a un sistema político oli-

gárquico y el malestar social por las duras condiciones de vida agravadas por el impacto de la crisis. Este

movimiento es el marco donde una nueva generación irrumpe en la vida pública y cuyo futuro está aún por escribir.

España es un país de violentos contrastes. Mientras miles de jóvenes indignados acampaban en las plazas de las principa- les ciudades del país, el PP arrasó en las municipales y auto- nómicas del 22 de mayo. En Catalunya, CiU obtuvo una histó- rica victoria en la alcaldía de Barcelona, gobernada desde la reinstauración de la democracia por los socialistas. La xenófo- ba Plataforma per Catalunya logró un éxito sin precedentes pasando de 17 a 67 concejales, aumentando su representación en los municipios donde ya la tenía y entrando en los Con - sistorios de localidades del cinturón rojo de Barcelona como Hospitalet, Sant Boi de Llobregat, Santa Coloma de Gramanet o Mataró. En Badalona, el PP se alzó como fuerza más votada desbancando al PSC, con un discurso xenófobo que no tiene nada que envidiar al del ultraderechista Josep Anglada. La movilización espontánea del 15-M ha cogido por sorpre- sa a analistas, partidos políticos y sindicatos acostumbrados a la pasividad y apatía de una sociedad profundamente atomi- zada y desmovilizada. Las elevadas tasas de paro y precarie- dad laboral entre la juventud, las más elevadas de la Unión Eu - ropea, constituyen el telón de fondo y un factor fundamental para entender este fenómeno. Se trata, en muchos casos, de

jóvenes con formación universitaria que han cumplimentado todos los requisitos exigidos por el sistema para emanciparse, pero que ni pueden acceder a un puesto de trabajo digno, ni a una vivienda en condiciones. Además, esta movilización indi- ca que las redes de solidaridad familiar, producto de la acu- mulación de pasadas épocas de expansión económica, sometidas a una intensa presión, están a punto de quebrarse. Por decirlo simplemente, la ausencia de perspectivas de futu- ro actúa como el más fuerte acicate para la protesta. Aunque los jóvenes nacidos entre mediados de los 80 y prin- cipios de los 90 constituyen la punta de lanza del movimiento, el perfil sociológico de los indignados es sumamente hetero- géneo. Junto a los jóvenes pueden verse inmigrantes extra- comunitarios, veteranos militantes de organizaciones de iz- quierda revolucionaria de la Transición, miembros de grupos anarquistas o ciudadanos de todas las edades indignados por las injusticias sociales. Ahora bien, aquí el factor a destacar es la irrupción en la vida pública del sector más consciente de una nueva generación que está realizando su primera expe- riencia política y que cuenta con la simpatía de una gran parte de la sociedad española.

movimiento Los debates en las comisiones de contenidos que persiguen elaborar propuestas de mínimos y

movimiento

Los debates en las comisiones de contenidos que persiguen elaborar propuestas de mínimos y las discusiones en las asambleas generales revelan que la mayoría de los jóvenes, sin experiencia en la militancia partidaria, no están avezados en la dureza del debate ideológico. Además, se percibe una suer- te de corte generacional: los miembros de edad madura, algu- nos con mucha experiencia en la lucha política, apenas inter- vienen en las discusiones, como si fueran incapaces de trans- mitir a las nuevas generaciones el bagaje de sus conocimien- tos. De este modo se revela cómo en España se ha roto la transmisión de las experiencias de lucha entre las generacio- nes. Muchos de estos jóvenes están partiendo prácticamente de cero, casi sin ayuda de nadie, intentando reelaborar los grandes postulados ideológicos de la izquierda que habían quedado sepultados tras la caída del Muro de Berlín. No obstante, en estas asambleas los jóvenes están realizan- do un arduo aprendizaje. Sólo por poner un ejemplo, al prin- cipio muchos jóvenes consideraban que se estaba formando un movimiento apolítico, ni de derechas ni de izquierdas; ahora prácticamente todos son conscientes que se está haciendo política pura y dura, pero de carácter no partidista y en la estela de las tradiciones de la izquierda y el movimiento obrero.

Reformas radicales Una lectura atenta de las ocho propuestas de ¡Democracia Real Ya!, uno de los grupos impulsores de la movilización, reve- la una combinación de reformas de carácter político y social. Así, en el primer bloque, se propone una reforma proporcional y más equitativa de la Ley Electoral, la separación de poderes,

la democracia interna en los partidos, los referéndums vincu- lantes o la eliminación de los privilegios de la clase política. La regeneración democrática del anquilosado sistema de partidos se concibe, sin una articulación programática clara, como el instrumento para abordar las reformas sociales que pasan por una serie de medidas para combatir el desempleo (reparto del trabajo, no alargar la edad de jubilación, bonificaciones a las empresas con menos del 10% de contratación temporal, prohi- bición de despidos en las empresas con beneficios…), asegurar los servicios pú - blicos de calidad frente a los recortes, ac -

tuaciones para garantizar el derecho a la vivienda y establecer la dación en pago

frente a las hipotecas, control del sistema financiero, prohibiendo el rescate con fondos públicos de la banca o nacionalizando los bancos en dificultades y un paquete de medidas para asegurar una fisca- lidad progresiva.

de medidas para asegurar una fisca- lidad progresiva. Como puede apreciarse no se trata de un

Como puede apreciarse no se trata de un programa revolu- cionario, sino de un conjunto de reformas políticas y sociales de regeneración del sistema político, de defensa de los dere- chos de los trabajadores y de ampliación del Estado del Bienestar que bien podrían ser asumidas por un partido social- demócrata, pero que en el actual contexto político, marcado

por el giro a la derecha del espectro político europeo, suenan a revolucionarias. Incluso, este programa está por debajo de algunos de los planteamientos clásicos de la socialdemocracia, así no se contempla la nacionalización de empresas estratégi- cas como las eléctricas, ni la creación de un potente sector público que revierta el proceso de privatizaciones y actúe como reactivador de la economía en clave keynesiana. Desde el punto de vista político, estas reivindicaciones pare- cen ser la respuesta al fracaso del programa reformista y rege- neracionista de Zapatero, que va más allá de las fronteras del PSOE y muestra que el actual régimen político es incapaz de reformarse. De modo que estas movilizaciones revelan que la ampliación de los derechos y libertades democráticas sólo es posible a extramuros del actual marco jurídico-político, aun- que con el problema de carecer de una organización política que las impulse. Por otro lado, las acampadas son la respuesta

a la contrarreforma del ejecutivo socialista en materia social que ha incumplido todos sus compromisos de combatir la cri-

sis sin recortar los derechos de los trabajadores y a la pasividad

y complicidad con que los sindicatos mayoritarios están asis- tiendo a este proceso.

En los debates de algunas asambleas ha surgido la propues- ta de abrir un proceso constituyente que serviría para dar pro- fundidad estratégica y abrir una perspectiva política al movi- miento. Sin embargo, este planteamiento no ha sido asumido por las acampadas de Madrid y Barcelona, que marcan la pauta del resto, lo cual es un indicio de su falta de madurez política. Aunque, ciertamente, no se puede exigir a estos jóve- nes que en unas pocas semanas resuelvan los problemas que las formaciones de izquierda no han sido capaces de formular en más de tres décadas. Otro aspecto a considerar, al menos en Catalunya, radica en la falta de interés por las reivindicaciones soberanistas, lo cual ha derivado en claras muestras de hostilidad por parte de la

prensa nacionalista hacia el movimiento de los indignados. En efecto, frente a la

habitual preferencia de uso público de la lengua catalana, en las asambleas se ha- bla indistintamente en castellano o catalán según sea el idioma vehicular de los intervinientes. Además, la mayoría de docu-

mentos se han editado en las dos lenguas frente al uso oficial

El actual régimen político es incapaz de reformarse.

22 / El Viejo Topo 282/283 /julio/agosto 2011

movimiento Puertadel Sol, Madrid. exclusivo del catalán. Por otro lado, el enfoque y la proyec-

movimiento

movimiento Puertadel Sol, Madrid. exclusivo del catalán. Por otro lado, el enfoque y la proyec- ción

Puertadel Sol, Madrid.

exclusivo del catalán. Por otro lado, el enfoque y la proyec- ción territorial del movimiento no se corresponden al de los Països Catalans, sino al conjunto de España, lo cual trastoca otro de los postulados de la ideología nacionalista. A última hora y desde el exterior se propuso que la asamblea de Barce- lona adoptase el principio de autodeterminación nacional. Ello provocó violentas discusiones y que este principio fuese aceptado por un estrecho margen de votos frente al malestar de una parte importante de la asamblea que consideró que se introducía un elemento de distorsión y de enfrentamiento en el movimiento. Todo ello viene a dar la razón a quienes con- sideran al nacionalismo una ideología propia de las clases medias que opera como factor de división entre las clases tra- bajadoras, cuyo marco de referencia es el conjunto del Estado. Una toma de posición subrayada por el duro progra- ma de recortes sociales que está emprendiendo CiU en Catalunya, que coquetea abiertamente con los postulados soberanistas como se comprobó en su apoyo a las recientes consultas independentistas. También por el hecho que el conspicuo soberanista Felip Puig haya sido el político que más se ha significado por su política de mano dura contra las acampadas.

Problemas de continuidad En el momento de redac- tar estas líneas (10 de junio), los indignados están proce- diendo al levantamiento de las acampadas e iniciando las vías para dotar de conti- nuidad al movimiento, des- de su descentralización y ex- tensión a los barrios a la or - ganización de una marcha que confluya en Madrid. La ausencia de dirección políti- ca, la confusión, falta de cla- ridad y heterogeneidad ideo- lógica o la inexperiencia de muchos de sus miembros son algunos de los factores que se revelan como grandes obstáculos para asegurar este objetivo, lo cual consti- tuye un serio impedimento para que de esta protesta surja una organización polí- tica de nuevo cuño capaz de dotarles de objetivos políti- cos definidos y un marco organizativo estable. La continuidad del movimiento tendría que resolver algu- nas cuestiones básicas. En primer lugar, la constitución de un secretariado o coordinadora formada por los miembros más capaces del movimiento. En segundo lugar, la elaboración de un programa político articulado que más allá de las reivindi- caciones puntuales defina los objetivos a alcanzar a corto, medio y largo plazo. Finalmente, la construcción de un marco organizativo estable que no necesariamente ha de adoptar la forma de un partido político tradicional, pero que asegure la continuidad de la lucha. Si no se cumplen estas tres condicio- nes el movimiento de los indignados corre el peligro de entrar en una fase de disolución quedando como un síntoma del profundo malestar que atraviesa la sociedad española y no como el principio de un movimiento de larga duración que siente las bases para un cambio profundo en las estructuras políticas del actual régimen político. A pesar de las adverten- cias de algunos analistas sobre que estas movilizaciones cons- tituyen un aviso a los partidos para que emprendan una pro- funda reforma del sistema, todo parece indicar que este aviso no será tomado en cuenta. El método asambleario tiene sus ventajas y sus inconve-

movimiento PlazaCataluña, Barcelona. nientes. Por un lado, expresa el rechazo a las prácticas jerár- quicas

movimiento

movimiento PlazaCataluña, Barcelona. nientes. Por un lado, expresa el rechazo a las prácticas jerár- quicas de

PlazaCataluña, Barcelona.

nientes. Por un lado, expresa el rechazo a las prácticas jerár- quicas de los partidos que han devenido en auténticas oligar- quías y muestra el profundo deseo de buscar nuevas formas de carácter radicalmente democrático de organización políti- ca. Por otro lado, el asamblearismo dificulta la formación de un marco organizativo estable que dirija con eficacia el movimiento hacia unos ob-

jetivos claros. En cualquier caso, las asam- bleas están operando como instrumentos de aprendizaje político de la nueva genera-

ción. Se trataría, pues, de encontrar un difí- cil equilibrio entre la democracia interna, donde todos los miembros del movimiento puedan participar en igualdad de condiciones sin imposiciones ni servidumbres jerárquicas, y la necesidad de una dirección política formada por los miem- bros más capaces del movimiento que asegure la orientación estratégica y la continuidad de la lucha.

la orientación estratégica y la continuidad de la lucha. El poder espera que los jóvenes se

El poder espera que los jóvenes se agoten en una lucha sin perspectivas.

La aportación de Sartre Algunos analistas han comparado la movilización de los indignados del 15-M con el mayo del 68 francés. No obstante, las diferencias son quizás más acusadas que las semejanzas. En efecto, la revuelta de los estudiantes franceses se produjo en un contexto de bonanza económica mientras que ahora se plantean en medio de una severa crisis. Por otro lado, si en mayo de 68 los estudiantes aspiraban a una revolución políti-

ca para acabar con el sistema capitalis- ta y que contó con el apoyo de un sector de la clase obrera organizada, ahora se plantea un conjunto de reformas políti- cas y sociales radicales de carácter pro- gresista donde el movimiento obrero no ha comparecido. El 68 francés derivó rá- pidamente en violentos enfrentamien- tos con las fuerzas policiales, ahora el movimiento se caracteriza por su carác- ter pacífico, incluso ante la provocación del conseller de Interior de la Genera- litat de Catalunya, Felip Puig que inten- tó desmantelar la acampada de Plaça Catalunya manu militari pero que pro- vocó el efecto contrario. Finalmente, el mayo francés estuvo atravesado por la influencia de las denominadas vanguar- dias revolucionarias, de orientación le- ninista, maoísta o trotskista, mientras que ahora éstas no ejercen ningún papel sobre el movimiento. En cualquier caso, el mayo del 68 y el 15-M tienen en común la indiferencia con que las grandes formaciones de izquierda y

los sindicatos mayoritarios han contemplado la movilización. En efecto, en las asambleas se están debatiendo las cuestiones que los partidos y sindicatos habrían debido plantear desde hace mucho tiempo. Izquierda Unida es la

única formación que ha intentado aproxi- marse a los indignados; sin embargo, parece difícil que sus rígidas estructuras partidarias sean las más adecuadas para articular políti-

camente a este movimiento. Las reflexiones de Jean-Paul Sartre sobre el mayo del 68, a pesar de las diferencias apuntadas entre ambos movimientos, pueden ser de alguna utilidad para entender la eclosión del 15- M y sus eventuales desarrollos. 1 Para el filósofo existencialista la serialidad, que niega la in- teracción subjetiva, es el trasfondo dominante de nuestra épo- ca. Ahora bien, en determinadas circunstancias y motivadas por la necesidad, un colectivo humano puede abandonar esta serialidad para convertirse en “grupo en fusión”, cuyo paradig- ma es el grupo insurreccional, un tránsito que sólo se ha verifi-

cado en excepcionales momentos revolucionarios. La praxis del grupo en fusión reivindica la “humanidad inte- gral”, donde convergen diversas acciones sobre un objetivo compartido. Al coordinarse con los otros, cada participante asume la responsabilidad tanto para sí mismo como para el

24 / El Viejo Topo 282/283 /julio/agosto 2011

movimiento grupo de manera autónoma e independiente. En lugar de abandonar su libertad personal a

movimiento

grupo de manera autónoma e independiente. En lugar de

abandonar su libertad personal a un líder o a una dirección anónima, esta solidaridad de carácter multipolar resulta un arma muy poderosa porque surge de sí misma. Las comunica- ciones modernas extienden ampliamente las distancias en que puede producirse la fusión. Mientras que tal praxis grupal multipolar es el paradig-

ma de la humanidad libre, la serie consti- tuye su trágica pérdida. Sartre aplicó la secuencia serialidad/fusión/serialidad para interpretar los acontecimientos de mayo del 68, un análisis articulado sobre cuatro ejes:

La evanescencia de 1968. La rapidez con que las organizacio- nes y temas insurgentes desaparecieron es igualmente nota- ble. Sin perspectivas de continuidad, los consejos obreros simplemente se disolvieron mientras la izquierda oficial se reafirmaba a sí misma. Esto se debió en parte por la falta de

a sí misma. Esto se debió en parte por la falta de El mayo del 68

El mayo del 68 y el 15-M tienen en común la indiferencia con que las grandes formaciones de izquierda y los sindicatos mayoritarios han contemplado la movilización.

medios de coordinación, en parte porque quienes ocuparon los centros de trabajo confiaron en coordinadores no insur- gentes y fueron subvertidos desde fuera. Sin embargo, si hu- biera existido esta coordinación habría sido posible retomar la producción en condiciones de autogestión.

Sin coordinación, los grupos de fusión pueden negar el sis- tema pero son incapaces de remplazarlo por una alternativa. No obstante, una institución-herramienta para conseguir tal coordinación, tenderá a perpetuarse ella misma dentro del statu quo e incluso a instituirse a sí misma como objetivo; por el contrario, una institución-fusión saludable ha de basarse en una relación abierta entre el momento de unificación de la organización política y la actividad autónoma de una serie de grupos sumamente heterogéneos. Se puede, incluso, avizorar “la disolución progresiva del momento político” una vez que la insurgencia triunfa. Los revolucionarios de mayo no se plantearon en ningún momento este “momento político”, no necesariamente un partido, una ausencia que fue la causa principal del fracaso del levantamiento. El poder, una de cuyas características estructurales es la permanencia, espera que los jóvenes se agoten en una lucha sin perspectivas y acaben por volver a sus casas quemados por una experiencia política frustrada y frustrante. La principal lección a extraer de la aportación sartreana radica en la nece- sidad que el movimiento del 15-M transite del momento de la protesta al momento político, creando una organización de nuevo cuño, capaz de evitar el retorno a la serialidad y que se plantee una lucha sostenida a largo plazo. El futuro de una generación está en juego

Nota 1. El resumen de las tesis de Sartre ha sido extraído de la ponencia pre- sentada en la Tercera Conferencia de la Asociación de Filosofía Radical en la San Francisco State University, el 6 de noviembre de 1998 por Elizabeth A. Bowman y Bob Stone. 1968 como un precedente de la revuelta contra la Globalización. Una interpretación sartreana del alzamiento global.

home.igc.org/~ebowman/1968_precedente.html

La dispersión global de actos no coordinados pero fuertemen- te vinculados. Por ejemplo, el grupo constituido por los traba- jadores de la planta Renault-Cléon. Fue suficiente ver a los estudiantes en televisión para que estos obreros, sin coordina- ción, se propusiesen el mismo objetivo: el control sobre sus vidas laborales. Del mismo modo, el movimiento insurreccio- nal se extendió por todo el país. Los medios de comunicación ayudaron, pero no constituyeron la fusión. Algo muy semejan- te sucedió con la primera acampada en la Puerta del Sol, cuyo ejemplo se extendió rápidamente por las principales ciudades del país. Por otro lado, las redes sociales han incrementado aún más el efecto multiplicador de los medios de comunicación convencionales.

Lo repentino y completo de la unidad del levantamiento. Al abandonar la serialidad, se crean nuevas prácticas opositoras de modo virtualmente instantáneo. Esto sucedió porque deci- dirse contra una situación opresiva contiene los elementos de un orden nuevo. Puesto que hasta ese momento los oprimi- dos habían internalizado los mecanismos del sistema, la apertura de un nuevo futuro aparece como una súbita ruptu- ra con el pasado. Las opresiones se diferencian radicalmente, pero las resistencias a ellas convergen en la libertad como objetivo.

El carácter inventado, no anticipado de los temas. Antes de mayo, ningún partido en Francia y solamente algunos grupos minoritarios habían demandado la autogestión de las empre- sas, la gratuidad de la vivienda, el control popular de los me - dios de comunicación… Algo parecido ha sucedido en Es - paña. Su consigna imagination au pouvoir resulta una ex - presión del “momento de la invención” que se produce cuan- do emerge la humanidad integral. Del mismo modo, los le - mas que tapizan las acampadas de los indignados expresan ese momento de creatividad radical.

movimiento 26 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

movimiento

movimiento 26 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

26 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

movimiento El mimetismo batesiano y las prácticas políticas de la izquierda por Salvador López Arnal

movimiento

El mimetismo batesiano y las prácticas políticas de la izquierda

por Salvador López Arnal

Rtación

endijas, grietas….

pocos todavía, pero

con efectos que pueden ya sentirse. Son territorios que pueden crearse, situados al margen y en confron-

El sistema las tiene, y pueden profundizarse.

Son espacios-cuña,

con el sistema.

El explorador Henry Walter Bates (1825-1892) fue el primer naturalista en observar que, en algunas ocasiones, una especie inofensiva imitaba a una especie peligrosa –o repugnante– para sus depredadores con el objetivo de poder ahuyentarlos a pesar de su, digámoslo así, escasa pegada biológica, del escaso peligro que representa de hecho para las otras especies enemi- gas. Un ejemplo. La serpiente de coral, la Leptomicrurus collaris, es una especie venenosa 1 que es mimetizada por especies como la inofensiva serpiente real común, la Lampropeltis getula, y la culebra ratonera, la Lampropeltis triangulum. La piel de las serpientes de coral, las serpientes venenosas, presenta una característica serie de franjas de color amarillo, rojo y negro. Los depredadores aprenden pronto a sortearlas, a evitar a todas las serpientes que tienen ese aspecto. Las ino- fensivas, las que se asemejan a la serpiente de coral, como es el caso de la serpiente real común y la culebra ratonera, se be- nefician de este comportamiento cauteloso de los depredado- res aunque ellas mismas sean casi o totalmente inofensivas. Cambiemos de tercio y temática y demos un enorme salto biológico. El mimetismo batesiano puede ayudar a pensar y elaborar estrategias a las izquierdas con real voluntad de trans- formación que, por el momento, no resultan venenosas a la cada día más depredadora civilización del capital y a sus defensores insaciables, cegados y sordos.

¿Se trata de liquidar las antiguas formas de lucha y resisten- cia? ¿Hay que superar y trascender, sin restos, los papeles y tex- tos críticos, las recogidas de firmas, los encuentros, las asam- bleas, las manifestaciones, las huelgas económicas, las huelgas más radicales, las tomas de fábricas, la desobediencia civil, acampadas en plazas, movimientos sociales como el que representan el 15M y la democracia real ya, las marchas más o menos festivas, las alianzas políticas, las intervenciones políti- co-electorales, las iniciativas legislativas, el trabajo cultural, las asociaciones ciudadanas de base? Nada de eso, todo lo contra- rio en la mayor parte de todos los casos citados. Pero admita- mos que nada o casi nada de lo señalado representa hoy, en muchos países y territorios (no en todos desde luego), un peli- gro real, un colapso del sistema, para los descreadores de la Tierra y explotadores de sus pobladores. ¿Cómo transformarse o como mimetizar a las “serpientes” sociales con peligros rea- les de transformación social y con letal veneno en la piel? En las postrimerías del franquismo, el PSUC-PCE lanzó una consigna fuertemente criticada por sectores de la izquierda comunista: conquistar espacios de libertad, señalaba el PCE, sin esperar futuros y acaso mejores tiempos, en momentos en los que el franquismo estaba agrietándose e incluso agonizan- do parcialmente en algunos de sus nudos. No es seguro que los críticos a la orientación no dijéramos más de una insensatez por mera incomprensión, por falta de atención a la propuesta

EL VIEJO TOPO AGRIETAR EL CAPITALISMO EL HACER CONTRA EL TRABAJO John Holloway Cambiar el
EL VIEJO TOPO
AGRIETAR EL CAPITALISMO
EL HACER CONTRA EL TRABAJO
John Holloway
Cambiar el mundo sin tomar el poder, el anterior libro de John
Holloway, provocó un debate a nivel mundial al plantear que no
es desde el poder que pueden cambiarse radicalmente las
cosas. sin embargo, la cuestión de cómo hacerlo, de cómo
cambiar el mundo sin tomar el poder, permanecía abierta.
Este libro ofrece una respuesta sencilla: agrietar el capitalismo.
Crear grietas en el sistema de dominación capitalista de tantas
maneras como sea posible, y dejar que se extiendan, se multi-
pliquen y fluyan juntas.
Las grietas ya existen, podemos verlas. son espacios de rebe-
lión donde se afirma un tipo diferente de hacer. son, por ahora,
sólo intersticios, insuficientes, pero que marcan un camino. Es
desde ellas que comenzamos, desde lo particular, desde nues-
tro enfado por un mundo que nos es cada vez más extraño y
más hostil. Es desde ellas que puede empezar a romperse la
noche oscura.
EL VIEJO TOPO ACTUALIDAD HISTÓRICA DE LA OFENSIVA SOCIALISTA ALTERNATIVA AL PARLAMENTARISMO István Mészáros En
EL VIEJO TOPO
ACTUALIDAD HISTÓRICA DE
LA OFENSIVA SOCIALISTA
ALTERNATIVA AL PARLAMENTARISMO
István Mészáros
En este libro, István Mészáros argumenta por qué las clases
trabajadoras deben romper con la tradición de considerar al
Parlamento como el lugar central de la transformación social.
Mészáros sugiere que solo así las clases trabajadoras pueden
pasar de una actitud puramente defensiva a una ofensiva,
enfrentándose de ese modo al poder extraparlamentario que
ejerce el capital.
István Mészáros, filósofo marxista de origen húngaro afincado
en Gran Bretaña, es Profesor Emérito de la Universidad de
sussex. Es autor de numerosos ensayos, entre ellos El desafío
y la carga del tiempo histórico: El Socialismo del siglo XXI, títu-
lo por el que obtuvo el Premio Libertador al Pensamiento Crítico
2008 que otorga el Gobierno de la república Bolivariana de
venezuela.
movimiento o por izquierdismo cegador. Todo lo que no fuera la revolución, y en plazo

movimiento

o por izquierdismo cegador. Todo lo que no fuera la revolución,

y en plazo breve, nos parecía bebida sin cafeína. Podemos ahora estirar de esa noción y hablar hoy de la con- quista de espacios comunistas en el

interior de una sociedad fuertemente mercantilizada. Puede parecerlo en primera instancia pero no es, sin más, una quimera, no es un disparate po- lítico, no es una simple ensoñación. Otras tradiciones con medios no me- nos escasos, la libertaria por ejemplo, no han dejado de practicar, con dedi- cación y éxitos relativos en tiempos recientes, la orientación señalada. De hecho, una parte importante de la en- señanza político-cultural de las acam- padas de estas últimas semanas apun- ta en esa dirección: autoorganización, democracia real, discusión abierta y documentada, solidaridad con otras luchas y movimientos, señalar crítica- mente puntos esenciales del sistema, vivir de otra manera, trabajar de forma humana, superar la cosificación del trabajo y del trabajador. De seguir su ejemplo, se trataría. De construir y abonar redes de protección ciudadana popular; de intentar vivir, en nuestra vida cotidiana, de un modo distinto; de crear espacios donde rijan valores comunistas; de ayudar a los más necesitados (por ellos y por no- sotros); de aventurarse en la creación de cooperativas de producción, finan- ciación y consumo que trasciendan de raíz, y combatan, el principio del bene-

ficio crematístico a toda costa; de com- portarse de forma comunitaria en nuestras relaciones labora- les y familiares; de intervenir en nuestros sindicatos, partidos,

o en otras asociaciones o colectivos abonando prácticas y refle-

xiones con estas orientaciones. De vivir ya de otro modo que, como dijera Gil de Biedma, podemos ya imaginarnos. En sínte- sis, de construir espacios de vida comunista aquí y ahora. No es la toma del poder, no se trata de eso. La distancia de esa finalidad, no sé si del todo deseable, se puede medir en años-luz sociales. No es ese el programa de la hora. Pero no es imposible que operando de este modo, sigilosamente pero con tenacidad, entre las rendijas del sistema, rendijas de cuya exis-

tencia no cabría dudar, sin ser por ahora serpientes sociales de coral puedan tomarnos en serio por el futuro de independen- cia no servil que pueda representarse. Nos pareceríamos bas- tante a ellas y, es evidente, eso es lo que

más temen. Lo demás es casi literatura de evasión. Que venzamos el miedo, que vivamos sin su permiso, sin sus normas y sin su hegemonía. Esa es la cuestión.

Cambiemos de tercio y temática y demos un enorme salto biológico.

de tercio y temática y demos un enorme salto biológico. Podemos ahora hablar de la conquista

Podemos ahora hablar de la conquista de espacios comunistas en el interior de una sociedad fuertemente mercantilizada.

E. P. Thompson lo señaló así: “Los inte- lectuales socialistas deben ocupar un territorio que sea, sin condiciones, suyo:

sus propias revistas, sus propios centros teóricos y prácticos; lugares donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras, sino para la transformación de la sociedad; lugares donde sea dura la crítica y la autocrítica, pero también de ayuda mutua e intercambio de conoci- mientos teóricos y prácticos, lugares que prefiguren en cierto modo la sociedad del futuro”. Se trata de ampliar su propuesta: don- de Thompson habló de intelectuales socialistas, podemos hablar de ciudada- nos y ciudadanas anticapitalistas que no soportan vivir con estos parámetros sui- cidas. Somos legión, no lo duden.

PS: Santiago Álvarez Cantalapiedra 2 ha recordado recientemente un pasaje de Las ciudades invisibles de Italo Calvino en el que ésta plantea una reflexión so- bre el infierno. Señala aquí el autor ita- liano que, si existe, está aquí entre no- sotros, y que hay dos maneras de sopor-

tarlo. La primera resulta más fácil para la mayoría: aceptarlo y convertirse en parte de él hasta dejar de notar que existe. La segunda es peligrosa y requiere sabiduría y una atención constante: consiste en buscar, y en saber recono- cer, en medio del infierno, lo que no es verdaderamente infier- no y hacerlo durar, y darle espacio. Mejor imposible. De eso se trata

Notas 1. Tomo la información de Kate Distin, El meme egoísta, Mataró (Barcelona), Biblioteca Buridán, 2011, p. 35 2. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124431

In memoriam 30 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011 23 febrero, manifestación Nunca máis,

In memoriam

In memoriam 30 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011 23 febrero, manifestación Nunca máis, 2002

30 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

23 febrero, manifestación Nunca máis, 2002

In memoriam Biografía de la coherencia Un recorrido por la vida de Ramón Fernández Durán

In memoriam

Biografía de la coherencia

Un recorrido por la vida de

Ramón Fernández Durán

por Luis González Reyes

R ecientemente fallecido, Ramón Fernández Durán es un referente indiscutible del

de los movimientos sociales y de la izquierda emancipadora. Y no

lo

movimiento ecologista,

es únicamente por su producción

intelectual, ni por su labor de articulación de luchas y tejido de puentes entre los distintos mundos de la

iz quierda. Lo es sobre todo por su ejemplo de coherencia, de cómo hacer personal lo político.

Así, Ramón ha impulsado varias experiencias comunitarias. Las primeras fueron breves en Reina Victoria y San Blas, pero la siguiente fue mucho más fructífera, en la peculiar casa de Barquillo, que ya no abandonaría. Además, también estuvieron La Maloca y Pelegrina, dos lugares en los que compartiría y construiría sueños. En esta misma lógica se colocaría la “Ter- tulia del los miércoles”, una veterana experiencia de discusión política con más de 25 años. Pero, probablemente, su experiencia comunitaria más rica es la que entrelaza con sus familias. La de sangre, en la que sirve de cemento y contraste de mundos muy distintos. La de los movimientos sociales, y en concreto el ecologista, donde nos mimó con ánimos continuos. Y, sobre todo, la que entrela- za con Ana Hernando. En 1970 viajará a EEUU con una beca de estudios como inge- niero de caminos. Este viaje le permitirá conocer las moviliza- ciones contra la Guerra de Vietnam, pero también la situación de las urbes estadounidenses, con una creciente desestructu- ración y segregación económica. En 1971 empezaría a trabajar en la COPLACO (Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Ma- drid), donde estaría hasta 1987. Desde ese escenario actuaría

profesionalmente en el área urbanística, conociendo en pro- fundidad la expansión de la metrópolis capitalina y el papel que en ella juega el transporte motorizado. Tras dejar la COPLACO, un espacio en el que Ramón se encontró especial- mente cómodo en sus primeros años, pasa por distintos espa- cios de la administración madrileña con poca convicción. Fi- nalmente en 1992 deja la seguridad del funcionario para de- dicarse a tiempo completo al activismo. A la vuelta de EEUU es cuando Ramón empieza su activismo político más comprometido. Lo hace en movimientos barriales de la autonomía (o proto-autonomía) madrileña en Vallekas y luego en San Blas. Su interés por el movimiento autónomo le lleva a Berlín en varias ocasiones. De ahí surge El Movimiento Alternativo en la RFA. El caso de Berlín (La Idea, 1985), el pri- mero de sus títulos con influencia en los movimientos sociales. El texto se convertiría en una referencia para la autonomía española y adelantaría lo que serían sus libros: textos de cabe- cera para los movimientos sociales en sus luchas. Aunque nunca dejó sus vínculos con el movimiento autóno- mo, muy especialmente con el de la okupación madrileña, en los ochenta Ramón entra en AEDENAT y dirige su militancia hacia el ecologismo.

In memoriam Como parte de AEDENAT es una de las personas fundamen- tales en el

In memoriam

Como parte de AEDENAT es una de las personas fundamen- tales en el Movimiento Anti-OTAN, el cual consigue forzar un referéndum en 1986 sobre el ingreso del Estado español en la organización militar, que pierde con mucha dignidad. Sin duda este fue uno de los movimientos más importantes de los que forma parte Ramón, que luego tendría una cierta continuidad con la Insumisión. El siguiente hito significará el germen del futuro movimien- to anti-globalización español: la campaña “Desenmascaremos el 92. 500 años de resistencia indígena y popular”. Si bien el impacto social de esta movilización fue muy limitado, las redes que se tejieron en él serían básicas en los años sucesivos.

Del movimiento anti-OTAN a la antiglobalización En 1993 Ramón publica La explosión del desorden. La metró- polis como espacio de la crisis global (Fundamentos, 1993). Este texto plasma todo el trabajo sobre la ciudad que venía reali- zando durante años. Pero es mucho más que eso, sitúa la metrópolis en el entorno económico y social global añadiendo los impactos ambientales que conlleva. Sin duda es uno de los primeros textos a nivel internacional que habla el lenguaje del movimiento anti-globalización, un lenguaje de interrelaciones complejas sociales, ambientales y económicas, y que señala al capitalismo como el causante último de la situación. Un len- guaje que además dibuja salidas, aunque este último aspecto no ha sido el más desarrollado por Ramón. Este libro es su pri- mer gran texto. De este modo, cuando en 1994 se celebra en Madrid el 50 aniversario del FMI y el BM, los movimientos sociales ya tienen marcos teóricos de referencia y redes tejidas en campañas anteriores. Esto propicia que Madrid sea uno de los primeros escenarios mundiales de la contestación a las políticas del BM y el FMI con la campaña “¡50 años bastan!” y el foro “Las otras voces del planeta”. Estamos hablando de un potente foro alter- nativo con fuerte presencia internacional, acompañado de acciones directas y una gran movilización. El papel que Ramón desempeña en la campaña es de bisagra entre distintos mun- dos y de motor teórico, lo que es un continuo en su vida políti- ca. Ese enero se había alzado el EZLN. El año siguiente, la Presidencia de la UE recae en el Estado español. En un contexto en el que la UE representaba la mo - dernidad y la democracia, incluso para una parte importante de la izquierda, se organiza el foro “La otra cara del proyecto europeo” y la campaña “Contra la Europa del Capital”. Esta campaña recoge a los colectivos más radicales que formaron las respuestas a las instituciones de Bretton Woods del año anterior y pone por primera vez en tela de juicio el papel de la UE. La base de la crítica al modelo europeo quedaría plasmada

32 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

al año siguiente en Contra la Europa del capital y la globaliza- ción económica (Talasa, 1996). De esta campaña nació el “Movimiento contra la Europa de Maastricht y la Globalización económica”, que fue la coordina- dora que realizó la transición entre las movilizaciones del 1994/95 y las que eclosionarían en 2000. En estos años se reali- zó un “Encuentro intergaláctico” zapatista en el Estado espa- ñol, nacería el Rompamos el Silencio madrileño, tendría lugar la ILP sobre las 35 horas, se realizarían las contracumbres de Ámsterdam (1997) y Colonia (1999) contra la UE, o nacería la Acción Global del los Pueblos como coordinadora anti-globali- zación internacional. En todos estos eventos, AEDENAT (luego Ecologistas en Acción), con el impulso de Ramón, jugó un papel fundamental, junto a otros colectivos como Baladre, CGT o el CAES. Ramón también mantiene un papel importante en AEDE- NAT. Esta organización es una de las impulsoras de la forma- ción de Ecologistas en Acción en 1998, que buscaba aglutinar a multitud de colectivos que estaban trabajando en el ámbito de la ecología bajo el mismo nombre. Ramón no está entre quie- nes ven claro el proceso y aboga por la necesidad de profundi- zar más los debates antes de dar el salto. Sin embargo las deci- siones al final son más rápidas de lo que Ramón y otr@s consi- derábamos adecuado. A día de hoy, visto el acierto en la con- formación de Ecologistas en Acción, queda patente que esta no

En 1992 deja la seguridad del funcionario para dedicarse a tiempo completo al activismo.

fue la ocasión en la que tuvimos el olfato político más ajustado. Los primeros años de Ecologistas en Acción son de tensiones internas entre los sectores más “conservacionistas” y los más “radicales”. Ramón, enmarcándose entre los “radicales”, termi- na siendo uno de los elementos claves en la pacificación inter- na y al final se convierte en referente de toda la organización, al tiempo que incorpora en su discurso una parte de los plan- teamientos de sus compañer@s más “conservacionistas”. A finales del año 2000, en Seattle, la cumbre de la OMC es bloqueada por potentes acciones de desobediencia civil. Es el momento del surgimiento mediático y masivo del movimiento anti-globalización. Los ecos de esta hazaña llegan rápidamen- te a estos territorios en los que se conforman los Movimientos de Resistencia Global (MRG) y la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE), que surgen al calor de las movilizaciones de Praga contra el BM y el FMI (2000), de la consulta social sobre la deuda externa (2000) y de la fallida reu- nión del BM en Barcelona (2001). Era el momento de disolver,

In memoriam Ramón, en la movida anti Banco Mundial,1994 inflexión con la brutal represión de

In memoriam

In memoriam Ramón, en la movida anti Banco Mundial,1994 inflexión con la brutal represión de Génova.

Ramón, en la movida anti Banco Mundial,1994

inflexión con la brutal represión de Génova. Sin embargo, la capacidad de movilización se manten- dría fuerte y creciente el año siguiente, durante una nueva Presidencia española de la UE. Es en ese mo- mento cuando todo el trabajo al que había contri- buido Ramón de crítica al modelo europeo eclosio- na con potentísimas movilizaciones.

El Libro En 2003 saca otro de sus libros clave: Capitalismo (financiero) global y guerra permanente. El dólar, Wall Street y la guerra contra Irak (Virus, 2003). Este texto explica de forma comprensible la economía financiera y focaliza en ella gran parte de lo que es - taba ocurriendo en el mundo. Pone sobre la mesa de los movimientos sociales la importancia del Régimen Dólar–Wall Street para entender fenóme- nos como la guerra de Afganistán o de Irak. Y este li - bro, nuevamente, se enlaza con las movilizaciones del momento, las del “No a la guerra”. En este mismo año el cáncer ataca por primera vez a Ramón, consigue superarlo después de una operación y un duro tratamiento, aunque ya nunca volvió a recuperar el tono físico. Llegamos a 2005. En un entorno de nuevo reflujo de la movilización social se celebra el referéndum de la Constitución Europea, una excelente oportu- nidad para volver a lanzar el virus de la reflexión crí- tica con la UE, por ello Ramón escribe Europa su- perpotencia. Una aportación al debate sobre el futu- ro Proyecto Europeo y las resistencias que suscita (Virus, 2005). Este libro es heredero de Contra la Eu- ropa del Capital, pero su mayor repercusión la ten- dría en América Latina, donde se reeditaría. Allí, de la mano de gentes de Baladre y del Transnational Institut (TNI), cumple un papel importante en desenmascarar la cara amable que presenta la UE frente a EEUU. Este es un momento de inflexión en la vida de Ramón, en el que profundiza la tendencia a irse centrando cada vez más en el trabajo intelectual y limitando la participación activa en arti- cular movilizaciones sociales y en eventos públicos. Sin em - bargo permanece activo en las labores más invisibles, como hacer turnos de barra, pegar carteles o sostener pancartas. El único espacio de militancia que mantiene, fuera de labores internas en Ecologistas en Acción, es la participación en la red “Por las libertades y el diálogo” que impulsa una salida al con- flicto vasco. En este entorno es donde publica Entre la espada del Estado y la pared de ETA (2007).

Entre la espada del Estado y la pared de ETA (2007). Cuestación en beneficio de los

Cuestación en beneficio de los “pobres” banqueros

como con tino defendió Ramón, el Movimiento Anti-Maas - tricht, pues ya tenía una prolífica descendencia. En estos años la figura pública de Ramón se proyecta y se convierte en per- sona de referencia en foros y actos estatales e internacionales. Y con este nuevo ciclo de movilizaciones aparece un nuevo libro, en este caso en colaboración con Miren Etxezarreta y Manolo Sáez: Globalización capitalista. Luchas y resistencias (Virus, 2001). En él Ramón sitúa al movimiento anti-globaliza- ción en el contexto de las luchas sociales del siglo XX, dando la perspectiva histórica del proceso, sin lugar a dudas uno de sus puntos fuertes. Además, con este libro inicia la colaboración con Virus, que ya no abandonaría. En 2001 el ciclo de luchas tiene un punto importante de

In memoriam AnaHernandoyRamón, Prestige , 2002 Libro, que iba a ser su obra cumbre y

In memoriam

In memoriam AnaHernandoyRamón, Prestige , 2002 Libro, que iba a ser su obra cumbre y que

AnaHernandoyRamón, Prestige, 2002

Libro, que iba a ser su obra cumbre y que recogería la historia de la humanidad en clave energética y desde un punto de vista de las luchas por la justicia, la soli- daridad, la libertad y la sostenibilidad. El Libro constará de dos volúmenes. El pri- mero analizará la evolución de la huma- nidad hasta el momento de su mayor cri- sis civilizatoria, al final del siglo XX, cuyo desarrollo, proyectándose hacia el futuro, sería el segundo volumen. Ramón ya ha venido publicando dis- tintas partes de esta obra. La primera fue El crepúsculo de la era trágica del petró- leo. Pico del oro negro y colapso financie- ro (y ecológico) mundial (Virus, 2008). Nuevamente un material concebido para fortalecer las luchas, no en vano vio la luz mientras en Madrid se organizaba el “En- cuentro Social de Alternativas al Petróleo” en res- puesta al Congreso Petrolero Mundial. En el texto Ramón aborda los impactos de los picos de los combustibles fósiles y, más en concreto, del petró- leo. Todo ello apuntando hacia el decrecimiento justo y sostenible como la única salida posible a la crisis. En un ritmo imparable publica Un planeta de metrópolis (en crisis). Explosión urbana y del trans- porte motorizado, gracias al petróleo (Libros en Acción, Baladre, Zambra y CGT, 2009). El marco de referencia es el vuelco que supone que ya la mayo- ría de la población mundial viva en ciudades a costa de un ingente gasto energético y una insostenible movilidad motorizada. Ramón retoma y actualiza aquí muchas de sus tesis ya presentadas en La ex- plosión del desorden. Tercera piel. Sociedad de la imagen y conquista del alma (Libros en Acción, Baladre, Virus, 2010) anali- za los mecanismos de los que se sirve el poder para “conquistar el alma” social, para aglutinar mayorías que lo hagan posible. Además, en el libro vuelve a abordar la energía y desmonta el mito de la desmaterialización de la economía de la informa- ción. El Estado y la conflictividad político-social en el siglo XX. Claves para entender la crisis en el siglo XX (Libros en Acción, Virus, 2010) recoge uno de sus puntos fuertes, el análisis histó- rico desde una perspectiva poliédrica. Nuevamente la historia político-social corre en paralelo a la energética en el análisis

corre en paralelo a la energética en el análisis En Pekin, Foro de los pueblos Y

En Pekin, Foro de los pueblos

Y fruto de centrarse más en la escritura, los libros se suceden. El tsunami urbanizador español y mundial (Virus, 2006) anali- za la burbuja urbanística española en el contexto financiero internacional, sin quitar la mirada de sus impactos sociales y ambientales. Nuevamente es un libro que termina iluminando las movilizaciones contra el urbanismo como “Murcia no se vende” o “Málaga no se vende”, pero que también tiene cone- xiones con las impulsadas por la “Plataforma por una Vivienda Digna” o “V de Vivienda”. Es en este momento cuando Ramón decide centrase en El

34 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

ramoniano: los grandes cambios en el Estado (y las luchas sociales acopladas) se realizan con los saltos de mayor acceso

a fuentes energéticas. La penúltima pieza de El Libro que ve la luz es El Antropo- ceno: la crisis ecológica se hace mundial. La expansión del capi- talismo global choca con la Biosfera (Libros en Acción, Virus, 2011). Ramón dibuja una nueva etapa geológica marcada por la acción humana a través de la descripción de la crisis am- biental sin precedentes a la que el ser humano, a través del ca - pitalismo, ha sometido al planeta y que marcará inevitable- mente los próximos siglos de la humanidad.

La quiebra del capitalismo global 2000-2030 pretende prepararnos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial

para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial Finalmente La quiebra del capitalismo global 2000-2030.

Finalmente La quiebra del capitalismo global 2000-2030. Preparándose para el inicio del colapso de la civilización indus- trial (Libros en Acción, Baladre y Virus, 2011) supone su testa- mento político y, a la vez, el resumen del segundo tomo de El Libro. La obra pretende prepararnos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial. Un colapso que va a llegar como consecuencia de la crisis global y multidimensional que vivimos, caracterizada por el caos sistémico, la ruina ecológica

y las guerras por los recursos. El inicio del fin de la energía fósil está en el corazón de esta crisis, que acarreará una ruptura his- tórica total. La quiebra del capitalismo global en el periodo 2000-2030 es el primer paso del largo colapso de la Civilización Industrial, que seguramente durará dos o tres siglos.

Un colapso inevitable Vivimos una situación nunca antes conocida por la humani- dad: encontrarnos en un planeta saturado. Es decir, un planeta en el que los sumideros, los basureros, están crecientemente sobreexplotados pero, especialmente, varios recursos estraté- gicos se encuentran en una situación límite. Entre ellos desta- ca el pico de los distintos combustibles fósiles. Todo esto alen- tado por la crisis de los cuidados en las sociedades centrales. La historia del capitalismo se sostiene en el consumo cre- ciente y añadido de las distintas fuentes energéticas. Sin em- bargo, la llegada del pico del petróleo, al que seguirá a corta distancia el del gas y, a continuación, como muy tarde en 2030, el del carbón, quebrará inevitablemente esta deriva. La con- junción de los tres picos de combustibles disparará sus precios. Ya no van a existir fuentes energéticas baratas, asequibles y con alto poder calorífico en cantidades crecientes, como hasta aho - ra. Sin estas fuentes el crecimiento continuado, sobre el que se

Sin estas fuentes el crecimiento continuado, sobre el que se In memoriam basa el capitalismo, no

In memoriam

basa el capitalismo, no se va a poder sostener. Por ejemplo, sin crecimiento es imposible que se mantenga una economía financiera basada en el crédito, entre otras cosas porque la confianza se derrumbará. Este derrumbe vendrá por la drásti- ca disminución de expectativas de devolución de los créditos, pero también por la imposibilidad de mantener el complejo militar de EEUU con cada vez menos energía disponible, com- plejo que está en la base de su hegemonía. Es decir, que la quie- bra del capitalismo global llegará en conjunción con el fin de EEUU como potencia hegemónica y la caída definitiva de la burbuja financiera. Así el elemento clave del fin del capitalismo globalizado no va a ser la contradicción capital-trabajo, sobre la que se han articulado la mayoría de movimientos sociales históricamente, sino los límites ambientales de nuestro planeta. Sin embargo, el final del capitalismo global no es el final del capitalismo. El escenario futuro más probable pasa por la emergencia de distintos capitalismos regionales creciente- mente despóticos que estarán en guerra entre sí por el control de los escasos recursos. ¿Y después del 2030? Posiblemente tendremos dos grandes escenarios que convivirán: uno caracterizado por el colapso caótico, brusco y brutal; el otro por un decrecimiento justo y sostenible. En este contexto, el panorama mundial de los movimientos sociales, hasta el 2030, probablemente esté caracterizado por la incapacidad de crear alternativas reales potentes y de resis- tir la presión despótica de las élites. ¿Tendremos capacidad de alterar esta dinámica?, ¿significa el 15-M un cambio de infle- xión duradero? Por ello, de cara al futuro próximo, el conflicto está servido. En el contexto de debilidad en el que estamos, igual una estra- tegia interesante sería una “resistencia nocturna”, en la que solo enfrentemos abiertamente al poder cuando tengamos la suficiente fuerza para ello. Los escenarios futuros también abren nuevas oportunidades que el libro desarrolla. Una de ellas tiene mucho que ver con este texto: mirar a la cara al futuro sin edulcorantes para, al visibilizar la catástrofe, evitarla. De este modo, será imprescindible la creación de símbolos nuevos. De lo que se trata es de conseguir la masa crítica que impulse sinergias colectivas hacia sociedades justas y sosteni- bles. El legado político, analítico y, sobre todo, humano de Ramón, sin duda es ya un elemento que conforma esos nuevos símbolos que generarán las sinergias que necesitamos

Luis González Reyes es miembro de Ecologistas en Acción

turquía 36 / El Viejo Topo 282/283 / julio/agosto 2011 Erdogan y su mujer en

turquía

turquía 36 / El Viejo Topo 282/283 / julio/agosto 2011 Erdogan y su mujer en un

36 / El Viejo Topo 282/283 /julio/agosto 2011

Erdogan y su mujer en un mitin

turquía El interrogante turco por Fernando García Burillo L as recién celebradas elecciones legislativas en

turquía

El interrogante turco

por Fernando García Burillo

L as recién celebradas elecciones legislativas en Turquía han confirmado el creciente ascendiente sobre la población del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y de Erdogan, su carismático líder. ¿Pero qué es lo que hace que un partido capaz de conseguir tan amplio consenso social en unas elecciones libres suscite

tanta desconfianza no solo en Europa sino también en su propio país?

Se acusa a Erdogan de tener una “agenda oculta” en la que se incluiría una nueva Constitución hecha a la medida para per- petuar en el poder al AKP y de que, una vez en su mano todos

los resortes del poder, la islamización del país sería inevitable. Sin embargo, se omite que la actual Constitución, aunque enmendada, es la legada por los militares golpistas en 1982 y que fueron precisamente estos los que más hicieron por des- truir el espíritu laico de la República, en un momento en que la CIA y el Departamento de Estado norteamericano preconiza- ban la utilización del islam para contrarrestar otras veleidades de cambio. Fueron los militares golpistas quienes introdujeron en el artículo 24 de la nueva Constitución la obligatoriedad de

los del conocido ideólogo nacionalista republicano Ziya Gökalp “las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los alminares nuestras bayonetas y los creyen- tes nuestros soldados”; y, en segundo lugar, de acabar con el propio partido, ya en el gobierno y plebiscitado en las urnas en 2002 y 2007, por haber aprobado el Parlamento, a propuesta del AKP, una ley, conocida como “ley del pañuelo”, que garanti- zaba “el derecho de todos los ciudadanos a recibir educación

sin diferencias de trato por las instituciones del Estado”, dirigi- da a permitir que las mujeres que lo deseasen pudiesen asistir con pañuelo a la Universidad, donde su uso, al igual que en otras instituciones estatales, estaba prohibido (hijas de

la

enseñanza de la religión, rompiendo así con sesenta años de

Erdogan estudian en Estados Unidos, donde no se les impide ir

tradición laica y quienes pensaban que la mejor receta para

a

la Universidad cubriéndose el pelo con un pañuelo). Pues

devolver la salud al pueblo turco era orden y religión.

bien, la ley fue recurrida ante el Tribunal Constitucional, que la

Lo cierto es que nunca a lo largo de su historia Turquía ha vivido un régimen de libertades tan completo como el gestado

abolió en julio de 2008, al tiempo que el fiscal general del Estado iniciaba un proceso de ilegalización contra el AKP por

durante los años de gobierno del AKP y que nunca los derechos

atentar contra los principios laicos de la República y solicitaba

y

libertades han estado mejor protegidos frente a instancias

la

inhabilitación por cinco años de Gül, entonces presidente de

que en otros tiempos hacían frecuente uso de las prerrogativas

la

República, de Erdogan, Primer ministro, y de otros 69 altos

que les concedían las leyes para conculcarlos. Nos referimos al

cargos del AKP. Finalmente, sin embargo, tras largos y contro-

partido militar y al partido judicial, dos poderes fácticos cuyas intromisiones en el devenir político del país han sido constan-

vertidos debates, solo 5 de los 11 magistrados (uno menos de los necesarios) votaron a favor de la ilegalización.

tes. Sirva a título de ejemplo el intento del poder judicial de cercenar, en primer lugar, la carrera política de Erdogan, que se acababa de dar a conocer por su éxito como alcalde de Estambul, condenándolo en 1998 a 10 meses de cárcel, despo- seyéndolo de la alcaldía de Estambul e inhabilitándolo a per- petuidad para ejercer cargos públicos por el delito de haber recitado en público, no los versos de un autor “islámico”, sino

La supuesta “Agenda oculta” de Erdogan Se trata de una acusación que reaparece de tanto en tanto, pero que no está fundamentada en los hechos ni tampoco en las declaraciones del líder del AKP. Es cierto que, coherente con su autodefinición de demócrata conservador o demócrata musulmán, buscando un paralelismo con los en Europa bien

turquía aceptados demócrata-cristianos, los símbolos tienen su importancia. De ahí la significativa batalla del

turquía

aceptados demócrata-cristianos, los símbolos tienen su importancia. De ahí la significativa batalla del pañuelo en las universidades o el hecho, que no ha pasado inadvertido, de que en esta campaña electoral Erdogan se haya hecho acom- pañar en casi todos sus mítines por su mujer, que permanecía a su lado con el pelo cubierto por un discreto pañuelo, como, por otro lado, tenían costumbre las mujeres mediterráneas no hace tanto. Pero también es cierto que el AKP ha sabido convi- vir con los principios laicos de la República y, sobre todo, que, desde su acceso al poder en 2002, ha sido el partido que más pasos ha dado para devolver sus derechos al pueblo turco, cer- cenados por el golpe militar de 1980 y la Constitución de 1982, un remedo de Constitución obra de una Asamblea Consultiva designada por el Consejo de Seguridad Nacional, que detenta- ba el poder legislativo y ejecutivo, en el que estaban representa- dos el Jefe de Estado Mayor del Ejército y los comandantes en jefe de las fuerzas armadas de Tierra, Mar, Aire y de la Gen- darmería. Tras su segunda victoria electoral en 2007 y conseguir que Abdula Gül accediera a la presidencia de la República des- pués de un complicado y tenso proceso electoral en el Parla- mento 1 , el Gobierno propuso una serie de reformas constitucio - nales (elección directa del presidente de la República por un periodo de 5 años renovable una sola vez, reducción de las le- gislaturas de 5 a 4 años y disminución del quorum parlamenta- rio, que tanto había dificultado la elección de Gül). El Parla- mento aprobó las reformas, luego ratificadas en referéndum por el 68,9 % de los votantes, con una participación del 67,5 %. 2 El 12 de septiembre de 2010, un nuevo referéndum, pro- puesto también por el AKP, contribuía a diluir un poco más el exagerado poder que la Constitución de 1982 daba a los esta- mentos militar y judicial, que con tanta obstinación se habían opuesto a los cambios legislativos propuestos por los gobier- nos del AKP. Al igual que el referéndum de 2007 respondía al propósito del AKP de desactivar, con el recurso a las urnas, el llamado “e-memorándum” militar de abril de ese año en que el ejército se permitió recordar en su web su condición de garan- te del Estado laico a fin de abortar posibles iniciativas del gobierno contrarias a sus intereses y a su concepto de la Re - pública, con el referéndum de septiembre de 2010 el Gobierno de Erdogan necesitaba refrendar la eliminación de los últimos vestigios en la estructura del Estado de los poderes fácticos, contra quienes luchaba, a la vez, en el ámbito judicial y po - licial 3 . Sin embargo, aunque las propuestas incluidas en el refe- réndum iban en el sentido de los criterios de convergencia pro- puestos por la UE en Copenhague y representaban, objetiva- mente, la consecución de mayores cotas de libertad y una pro- fundización del Estado de derecho, los partidos de la oposición enfocaron el referéndum como un plebiscito sobre el AKP,

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rehuyeron entrar a valorar el contenido del referéndum y cen- traron su campaña en vagas acusaciones sobre la llamada “agenda oculta” de Erdogan y la defensa en abstracto del laicis- mo, con lo que, en la práctica, se alineaban con esos poderes fácticos contra los que se dirigía el referéndum. Así, entre las reformas propuestas estaba la de que, en adelante, los militares pudieran ser procesados por tribunales civiles, se abolía el artí- culo que aseguraba la impunidad a los autores del golpe de Estado de 1980, se modificaba la composición del Tribunal Constitucional y del Consejo Superior Judicial, se instituía la figura del defensor del pueblo, se permitía la negociación de convenios colectivos y se reconocía el derecho de huelga entre los funcionarios. Mientras los intelectuales liberales pusieron en circulación la consigna “yetmez ama evet” (sí, pero no bas- ta), y Erdogan centraba su campaña en la lucha contra la ame- naza de nuevos golpes militares y liberar la vida política de la tutela de los poderes fácticos, el Partido Republicano del Pueblo de Kiliçdaroglu acusaba al AKP de querer acabar con la independencia de los jueces, el ultraderechista Partido de Ac- ción Nacionalista hacía abundante uso de su retórica naciona- lista y agitaba la amenaza terrorista kurda y el Partido Paz y Democracia llamaba al boicot para así demostrar su fuerza en el Kurdistán.

Las ambigüedades del frente laico Visto lo anterior, cabe afirmar que las amenazas a la demo- cracia parecen proceder más de la burocracia estatal, y en par- ticular de los partidos militar y judicial citados anteriormente, que del partido de Erdogan. Así parece demostrarlo el veto del Alto Consejo Electoral, hecho público pocos días antes de las elecciones, a 12 candidatos, argumentando como causa de su exclusión sus precedentes condenas, aunque fueran de carác- ter político, como la sufrida por Leyla Zana, la parlamentaria a quien en 1994 le fue retirada la inmunidad y resultó condena- da a 10 años de cárcel por haber osado intervenir en kurdo al tomar posesión de su escaño. Afortunadamente, en esta oca- sión, ante la unanimidad de las críticas recibidas los jueces que lo presidían hubieron de dar marcha atrás. En la práctica, el lla- mado frente laico, formado por el Partido Republicano del Pue- blo (CHP) y el Partido de Acción Nacionalista (MHP), carece de una alternativa clara a las propuestas de cambio del AKP. En primer lugar, ambos partidos tienen una trayectoria tortuosa. El Partido Republicano del Pueblo ha estado varias veces a punto de desaparecer (en las elecciones de 1999, por ejemplo, no alcanzó el umbral del 10 % de los votos y quedó fuera del Parlamento) y, en su larga historia, cuando ha levantado cabe- za, lo ha hecho al calor de los golpes militares, dada su identi- ficación, precisamente, con los poderes fácticos desde la época

turquía de Atatürk (en las elecciones de 1961, tras el golpe de Estado de 1960;

turquía

de Atatürk (en las elecciones de 1961, tras el golpe de Estado de 1960; en las de 1973, tras el memorándum militar de 1971 y 23 meses de ley marcial). Desde su prohibición, como los restan- tes partidos, por los militares golpistas en 1980, fue sustituido por diversas formaciones de vocación socialdemócrata hasta su refundación en 1995 bajo la presidencia de Deniz Baykal. Ante la ausencia de partidos de izquierda, tan pronto ha queri- do cubrir ese espacio como ha adoptado una retórica ultrana- cionalista, aunque actualmente, bajo la presidencia de Kiliçda- roglu, parece volver a una orientación socialdemócrata. El Partido de Acción Nacionalista, por su parte, fue fundado por el coronel Alparslan Türkes, uno de los participantes en el gol- pe de Estado de 1960, posteriormente desplazado por sus compañeros de armas debido a su orientación ultranacionalis-

La época de Atatürk o el voluntarismo programático Tras la victoriosa guerra de Independencia, la Gran Asam- blea Nacional, que, bajo la égida de Mustafá Kemal, reunía el poder legislativo y el ejecutivo, en 1922 abolió el sultanato, pro- clamó la República el 29 de octubre de 1923 y suprimió el Califato al año siguiente, cambios radicales que hicieron nece- saria una nueva Constitución, la de 1924, que consagraba los principios caros al kemalismo. Durante los años de predomi- nio del Partido Republicano del Pueblo (CHP), el partido único creado por Kemal, que se mantuvo en el poder hasta las pri- meras elecciones libres de 1950, la Constitución fue modifica- da en diversas ocasiones: en abril de 1928 se modificó el artí- culo 2 de la Constitución para suprimir la referencia al Islam como religión del Estado turco (previamente se habían adop- tado el Código Civil suizo, el Código Penal italiano y un Código de Comer- cio adaptado de los vigentes en Ale- mania e Italia); en 1934 se revisaron los artículos 10 y 11 a fin de dotar a las mujeres de los mismos derechos polí- ticos que los hombres, es decir, el dere- cho a votar y a ser elegidas 4 ; en 1937 volvió a modificarse el artículo 2 para incluir los seis principios adoptados por el partido kemalista en el congreso de 1931 (populismo, republicanismo, estatismo, nacionalismo, secularismo y reformismo). Como puede apreciarse, la ley de leyes comenzaba a estar en exceso impregnada de la filosofía del partido único kemalista, lo que la alejaba de los principios constitucionales de las democracias parlamentarias y la acerca- ba a los principios totalitarios vigentes en Alemania e Italia. Este dualismo entre democracia y totalitarismo, revolución y reacción, progreso y tradición, recorrerá la historia de la Repú- blica turca hasta nuestros días. Así, reformas como la abolición de los tribunales religiosos en 1924, la ley que obligaba a los hombres a sustituir el fez por el sombrero, la adopción del sis- tema métrico decimal en 1932, la prohibición de usar símbolos religiosos fuera de los lugares de culto en 1934, la imposición del descanso en los establecimientos públicos desde el sábado a las 13:00 hasta el lunes por la mañana, en lugar del viernes, y la abrogación de los antiguos títulos de bey, bajá, etc., en 1935, chocaban con el totalitarismo que el partido único ejercía en todos los ámbitos del Estado.

La difícil experiencia del pluripartidismo y la alternancia en el poder Las elecciones del 14 de mayo de 1950 supusieron un vuelco electoral de enormes proporciones: el Partido Demócrata (DP)

de enormes proporciones: el Partido Demócrata (DP) Gracias, Turquía. ta. En los años de plomo de

Gracias, Turquía.

ta. En los años de plomo de la década de 1970, sus escuadrones de la muerte, los temidos Lobos Grises, cometieron infinidad de atentados. Aunque ha moderado su discurso, su argumento preferido es la lucha contra el terrorismo kurdo y la defensa de la nación, amenazada por los separatistas, los enemigos exte- riores y los islamistas.

La cuestión constitucional: el difícil camino hacia la demo- cracia Es necesario hacer un poco de historia para comprender hasta qué punto la cuestión constitucional se ha convertido en un reto para el partido de Erdogan. La República turca ha conocido cuatro constituciones desde su creación en 1923. Un primer texto constitucional en 1921, en plena guerra de liberación, impreciso, pero que pretendía cubrir el vacío pro- vocado por la ocupación de Estambul por parte de las poten- cias vencedoras de la Primera Guerra mundial y la consiguien- te rendición del sultán, y que se abría con una rotunda afirma- ción de la soberanía nacional: “la soberanía pertenece sin reservas ni condiciones a la nación; el sistema de administra- ción se basa en el principio de que el pueblo dirige personal y materialmente su propio destino

turquía obtuvo 403 escaños frente a solo 69 el Partido Republicano del Pueblo (CHP) apelando

turquía

turquía obtuvo 403 escaños frente a solo 69 el Partido Republicano del Pueblo (CHP) apelando por

obtuvo 403 escaños frente a solo 69 el Partido Republicano del Pueblo (CHP) apelando por pri- mera vez en la histo- ria de la República a

los sentimientos re- ligiosos y poniendo de relieve esa dicotomía entre las elites kemalistas, que se consideraban garantes de la modernización del país y de las reformas, y el pueblo, más proclive a seguir a los partidos que, como el Partido Demócrata, halagaban el tra- dicionalismo y el conservadurismo aún vigentes en el medio rural y entre los recién llegados a los suburbios de las grandes ciudades. Tras la victoria del DP, en las provincias orientales el fez volvió a reaparecer y se disculpaba la poligamia, la llamada a la oración volvió a hacerse en árabe, la enseñanza religiosa regresó a los programas escolares, se privatizó el 49 % de la marina mercante, se autorizó a los inversores extranjeros a sacar sus beneficios del país, se cerraron las Casas del Pueblo, una interesante experiencia de educación popular en el medio rural, y, por último, a partir de 1953 comenzaron a adoptarse medidas que parecían indicar el deseo del PD de autoerigirse en nuevo partido único: en 1953 se confiscaron los bienes del Partido Republicano del Pueblo; en 1954 se disolvió el Partido Nacional (MP), que reapareció como Partido Nacional Re- publicano; en 1954 y 1955 las leyes que regulaban la prensa se hicieron mucho más restrictivas; síntoma de cómo había ido degradándose el sistema político, en las elecciones legislativas de 1957, en Estambul se hicieron públicos los resultados antes de que finalizara el recuento de los votos; y, por último, en abril de 1960, en medio de una desastrosa situación económica, con un déficit de 2.141 millones de libras turcas y una deuda exter- na de 12.191 millones de libras turcas, el gobierno prohibió toda actividad política y se arrogó poderes dictatoriales, provo- cando importantes disturbios en las universidades que se sal- daron con la muerte de un estudiante en Estambul.

Entrar en la asamblea, ¿es cosa de hombres?

El pronunciamiento militar progresista de1960 El golpe militar de mayo de 1960 se diferencia de otros gol- pes militares posteriores porque estuvo protagonizado por mandos intermedios que se alzaron contra la progresiva degra- dación de su capacidad adquisitiva, la pérdida de poder del ejército –garante último de la Constitución– y el evidente aleja- miento del Partido Demócrata de los principios kemalistas, a lo que había que añadir el retroceso experimentado por las ga - rantías democráticas, cada vez más acentuado. Los militares dejaron claro desde el principio que solo pen-

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saban ocupar el poder de manera transitoria: una de las pri- meras medidas del Comité de Unidad Nacional recién consti- tuido fue crear una comisión, formada por profesores universi- tarios, y presidida por el rector de la Universidad de Estambul, encargada de redactar una nueva Constitución, aprobada en referéndum en julio de 1961, con un 38 % de votos en contra, que creaba dos cámaras legislativas (Asamblea Nacional y Senado), establecía un Tribunal Constitucional, garantizaba la independencia del poder judicial, la libertad de prensa y los derechos ciudadanos, mientras que la ley electoral se convertía en proporcional, permitiendo el acceso a ambas cámaras a los partidos minoritarios. En muchos aspectos, esta Constitución supuso un avance respecto a la de 1924, pero colocaba a los militares como garantes de la preservación de los principios kemalistas en ella recogidos, iniciándose así la institucionaliza- ción de la tutela militar sobre el poder político. En contraste con estas iniciativas, que profundizaban la democracia, el Comité de Unidad Nacional se mostró extremadamente rigu- roso con los antiguos líderes del Partido Demócrata, quince de los cuales fueron condenados a muerte, aunque, finalmente, solo se ejecutarán las de Adnan Menderes y dos de sus minis- tros. Paralelamente, la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, formado por el Presidente de la República, el jefe de Estado Mayor del ejército y los comandantes en jefe de las fuer- zas armadas de tierra, mar, aire y de la gendarmería materia- lizaba la citada tutela del poder militar sobre el poder civil. Igualmente, la fundación de un organismo de ayuda mutua militar, OYAK, dotado con ingentes medios económicos, gra- cias a las cotizaciones obligatorias de los miembros de las FFAA, aseguraría en adelante un nivel material y determinados privilegios económicos al estamento militar

El ultimátum del 12 de marzo de 1971 y el golpe militar de 1980 A finales de la década de 1960, los actos de violencia protago- nizados por grupúsculos de extrema derecha y extrema izquier- da, en un clima de fuerte crispación social, dieron pie a una intervención militar que consistió en la presentación de un Memorándum el 12 de marzo de 1971 por el jefe de Estado Ma- yor y los jefes de los tres ejércitos en el que exigían la creación de un gobierno fuerte y creíble que acabara con la anarquía y llevara a cabo reformas en la Constitución. En caso contrario, amenazaban con tomar directamente el Poder. Tras el ultimá- tum y la sustitución del gobierno de Demirel por otro tecnocrá- tico, la Constitución se hizo más restrictiva, se suprimió el Tribunal Constitucional, se cerraron periódicos, se suspendie- ron dos partidos considerados extremistas (el Partido del Orden Nacional, de Necmettin Erbakan, de orientación islamista, y el Partido Obrero de Turquía, de tendencia comunista) y se pro-

dujo una fuerte represión contra los militantes de izquierda, que alcanzó, además de a los militantes de base, a los dirigen- tes, a los líderes sindicales y a los profesores universitarios más significados por sus ideas progresistas. Una posterior reforma constitucional limitó la autonomía de las universidades y la libertad de prensa, al tiempo que reforzaba los poderes del Ejecutivo. El restablecimiento de la democracia en 1973, tras 29 meses de ley marcial, no trajo la paz al país. La permisividad guber- namental con los atentados protagonizados por los grupos de extrema derecha, en particular los Lobos Grises, provocó la radicalización de grupos opuestos, de extrema izquierda, como Dev Yol (Camino Revolucionario) y Dev Sol (Izquierda Revolu- cionaria), y una sucesión de atentados y contra-atentados que crispó enormemente la lucha política, a lo que se añadió la cri- sis parlamentaria originada en 1980 por la falta de acuerdo de los parlamentarios para elegir un nuevo presidente de la Re- pública, creándose las condiciones para una nueva interven- ción militar, la de 1980, cuyas consecuencias, como hemos tra- tado de demostrar, aún pesan sobre la actual Constitución. La cuestión constitucional es, por tanto, clave para entender la coyuntura política actual. Turquía no ha tenido hasta ahora una verdadera Constitución democrática, tal y como se entien- de por el constitucionalismo liberal, y eso ha lastrado su evolu- ción política hasta nuestros días. Las palabras de Erdogan, des- pués de las elecciones, en las que declara haber comprendido el mensaje de los electores, es decir, la necesidad de pactar la

de los electores, es decir, la necesidad de pactar la turquía nueva Constitución con las restantes

turquía

nueva Constitución con las restantes fuerzas sociales y políti- cas son esperanzadoras. Pero también sería ingenuo no preo- cuparse por algunos peligros que se ciernen sobre la democra- cia turca: que, efectivamente, el AKP tenga la tentación de hacer una Constitución a su medida, con la idea de perpetuar- se en el poder; el acentuado liderazgo de Erdogan, con una po- sible deriva caudillista y autoritaria, como ha sucedido en otros momentos de la historia turca 5 ; la ceguera de la Unión Euro- pea, eludiendo durante años la integración de un país cuya importancia geoestratégica, en lugar de disminuir, como algu- nos preveían tras el hundimiento de la Unión Soviética, ha ido en aumento, con una política exterior cada vez más autónoma, y que puede acabar dando la espalda a Europa; la cuestión kurda, que el AKP parecía abordar con otro talante (Erdogan inauguró personalmente la primera cadena de televisión en kurdo), pero los resultados de las elecciones en esa región, muy negativos para el AKP, parecen reflejar el cansancio kurdo ante la falta de progresos en su lucha por una mayor autonomía política y podrían augurar un recrudecimiento de la tensión. Y en el caso de que se reactivara la guerra en el Kurdistán todo el edificio laboriosamente levantado por el AKP podría derrum- barse, pues a los partidos militar y judicial se les ofrecería la oportunidad de volver a ocupar la posición que nunca se han resignado a perder

Fernando García Burillo es Profesor asociado de Turco y Sociología de Turquía en la Universidad Autónoma de Madrid

Notas

1. Aquí se observa la importancia de los símbolos también para quienes componen el frente laico, pues, al parecer, lo que más los perturbaba

era que un día el presidente de la República pudiera ofrecer una recepción oficial acompañado de su mujer luciendo un pañuelo en la cabeza.

2. Es de justicia decir que, determinadas o no por la necesidad de modificar los artículos menos homologables con otras constituciones euro-

peas, como resultado de la candidatura turca a la UE, ya en 2001 y 2002 el gobierno de Bülent Ecevit había suprimido la referencia al golpe de

Estado presente en el Preámbulo de la Constitución y modificado 32 de sus 177 artículos, particularmente en el capítulo que hacía referencia a los deberes y derechos fundamentales y en el que se hacía referencia al Consejo Nacional de Seguridad, que pasó a estar compuesto mayo- ritariamente por civiles, con un carácter meramente consultivo. En agosto de 2002 se suprimió la pena de muerte y se permitió el uso y ense- ñanza de otras lenguas diferentes del turco.

3. Por ejemplo, la desarticulación de la trama Ergenekon, con 122 imputados, en la que están implicados militares de alta graduación y altos

funcionarios, que pretendía desestabilizar el país mediante atentados para propiciar un nuevo golpe de Estado. Se los acusa, entre otros crí-

menes, de la matanza de Sivas, en la que perecieron 33 intelectuales alevíes, el atentado contra el periódico República, el asesinato de un magistrado del Tribunal Constitucional, el asesinato del periodista armenio Hrant Dink y diversos atentados en el Kurdistán. Entre sus planes, según la acusación, figuraban también el asesinato del escritor Orhan Pamuk y del Patriarca de la iglesia armenia.

4. Cabe destacar que las mujeres turcas obtuvieron, por tanto, el derecho al voto antes que en otros países europeos (Francia, 1944; Italia, 1945;

Bélgica, 1948; Grecia, 1952; Suiza y Portugal, 1971

5. En los carteles electorales, tras la figura dominante de Erdogan aparece el lema “Objetivo 2023”, que parece indicar la pretensión de cumplir

un tercer mandato como Primer ministro (los estatutos de su partido ponen ese límite) y luego ejercer dos mandatos como presidente de la República, con lo que alcanzaría las celebraciones del Centenario de la República, conmemoradas con la inauguración de alguno de sus gran- des proyectos, como la construcción de un enorme canal que correría paralelo al del Bósforo y convertiría a Estambul en una isla. Su figura acabaría entonces sobreponiéndose a la del hasta ahora omnipresente Atatürk, ese “padre de los turcos” renegado por muchos de sus hijos.

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China/USA

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China/USA Los límites del miedo por Higinio Polo A fianza principios del pasado mes de

China/USA

Los límites del miedo

por Higinio Polo

Afianza

principios del pasado mes de mayo se celebró en Washington el llamado Diálogo Estratégico y

Económico,

el diálogo y la con-

mecanismo con el que Estados Unidos y China acordaron trabajar para incrementar

mutua.

Wang Qishan, viceprimer ministro chino, que dirigía la dele- gación de su país, fue recibido por el presidente norteamerica- no Obama en el marco del desarrollo de los acuerdos suscritos con ocasión de la visita, en enero, del presidente Hu Jintao a Estados Unidos. Aumentar la confianza entre las dos potencias, mejorar las relaciones, y colaborar para fomentar el desarrollo económico y la paz en el planeta, fueron los propósitos procla- mados por ambos países. La presencia del vicepresidente Joe Biden, de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y del secreta- rio del Tesoro, Timothy Geithner, eran la muestra de la impor- tancia que el gobierno norteamericano daba al encuentro. A juzgar por los acuerdos suscritos, las conversaciones fueron un éxito, que se enmarca en la política china para incrementar la cooperación, pese a las diferencias sobre cuestiones comercia- les, de importación de alta tecnología, de cotización de las monedas, y sobre la distinta visión de los derechos humanos, por lo que la firma de un Acuerdo Marco Integral entre los dos países para impulsar el crecimiento sostenible sirvió para que Pekín considerase satisfactoria la cita. Los esfuerzos chinos para mejorar las relaciones llegaron incluso a expresar su respeto por la presencia norteamericana en Asia, en la esperanza de que contribuyese a la desactivación de conflictos en toda la región del Asia-Pacífico, con el com- promiso añadido de celebrar consultas mutuas sobre cuestio- nes asiáticas, donde los conflictos latentes en el Mar Amarillo y en el Mar del Sur de China preocupan a Pekín, y a desarrollar los contactos entre el Pentágono y el Ejército Popular de Liberación chino en asuntos como la seguridad global, Internet y el armamento nuclear. Las numerosas bases militares norte- americanas en Asia, y su presencia en la mayoría de los focos

de conflicto, a veces con estatuto protagonista, como en Corea

y en Taiwan, junto con la ocupación militar en Afganistán e

Iraq, y el despliegue naval en el golfo Pérsico y en el Índico, son un constante recordatorio de la política imperial de Washington, y de un agresivo esquema de intervención que creció en los largos años de la guerra fría. China considera que para fortalecer las relaciones militares entre ambos países debe solucionarse la cuestión de la venta de armas norteamericanas

a Taiwan, debe cesar la constante actividad de la Aviación y la

Marina norteamericanas en zonas cercanas a las aguas y al espacio aéreo de importantes zonas económicas chinas (en misiones que Washington califica de “reconocimiento”, aun- que, en realidad, son de espionaje y de afirmación de su pre- sencia en Asia), así como deben anularse las limitaciones legis- lativas norteamericanas a la cooperación militar entre Washington y Pekín. La relevante visita de Chen Bingde, jefe del Estado mayor chino, a Estados Unidos, también en mayo, para reunirse con su homólogo el almirante Michael G. Mullen (quien será sustituido por el general Martin Dempsey, un duro veterano de la ocupación de Iraq, responsable de numerosas matanzas en el Bagdad de 2003 y 2004) y con Robert Gates, per- seguía consolidar el acercamiento, aunque, pese a la paciente política exterior china, las disputas entre ambos países siguen siendo muchas.

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Mientras, con una mano, el gobierno norteamericano pro- metía elevar el grado de confianza con China en ese Diálogo Estratégico y Económico, con la otra desmentía sus palabras

China/USA lanzando una operación destinada a crear nuevos problemas a Pekín. Hay que decir que

China/USA

lanzando una operación destinada a crear nuevos problemas a Pekín. Hay que decir que la torpeza del gobierno chino en el manejo de la situación de Liu Xiaobo y Ai Weiwei, encarcelados por Pekín, ha facilitado la actuación norteamericana, que ha tenido como principales arietes a algunos militares del Pentágono y responsables del Departamento de Estado, em- pezando por la propia Hillary Clinton. A mediados de mayo, el

Bajo Obama, la estrategia militar norteamericana identifica a China como el principal rival estratégico.

gobierno chino criticó con dureza los nada disimulados inten- tos de Hillary Clinton y del Departamento de Estado nortea- mericano por promover disturbios y protestas en China bajo una ficticia “revolución jazmín” (promovida desde diferentes focos anónimos de Internet, en Estados Unidos, ligados, sin duda, a sus servicios de inteligencia) siguiendo la estela de las movilizaciones del mundo árabe. La automática interacción de los grandes medios internacionales de comunicación, siempre dóciles a las noticias procedentes del poder en Washington, lle- varon a todos los programas informativos y páginas de diarios del resto del mundo la hipotética movilización contra el gobierno que iba a desarrollarse en China. El rotundo fracaso que cosecharon los llamamientos, pese a la atención que le otorgó al inexistente movimiento la prensa internacional occidental, explica el despechado exabrupto que Clinton se permitió después al calificar como “deplorable” la situación de los derechos humanos en China. La operación había fracasado, pero va a continuar, intentando utilizar los esquemas de movilización desarrollados en el mundo árabe para forzar un reflejo mimético en China, alimentado por la prensa occidental y por la presión internacional. Al insistir en la relevancia de los derechos humanos, la secretaria de Estado, acostumbrada como el resto de dirigentes norteamericanos a señalar a los demás sin reparar en la constante violación de esos derechos que realiza su país, ya había olvidado que, ape- nas unas semanas antes, el secretario de Defensa, Robert Gates, se había visto forzado, ante las evidencias, a pedir dis- culpas por la matanza de nueve niños afganos efectuada por sus tropas en Nanglam, en la provincia de Kunar. A finales de mayo, de nuevo las tropas de la OTAN causaban una matanza de catorce personas, doce niños y dos mujeres. No obstante, curtidos como están en el uso de dos varas para

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medir, los dirigentes norteamericanos consideraron que no

tenían por qué avergonzarse de esos y otros muchos atropellos

a los derechos humanos: el recurso a asesinatos extrajudicia-

les, como hace Estados Unidos; el mantenimiento de ignomi- niosos campos de concentración como Guantánamo; la legiti- mación de la tortura, el inicio de nuevas guerras ¡en nombre de

la paz!, el bombardeo de poblaciones civiles, y la violación de las resoluciones de la ONU, como está ocurriendo en Libia, son responsabilidad directa de Washington, y están contribuyendo

a configurar un mundo donde se prescinde del derecho inter- nacional.

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Cuando, a mediados de 2010, las principales potencias mun- diales analizaron la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, constataron que los cambios introducidos con relación a la política de George W. Bush eran mínimos. Era la primera vez que Obama concretaba en un documento su estra-

tegia global. El análisis implícito en el texto revelaba la convic- ción del nuevo gobierno norteamericano de que la etapa Bush se saldó con un fracaso, aunque Barack Obama cree que Estados Unidos debe seguir siendo el país que dirija el mundo, por mucho que ese espejismo esté empezando a desaparecer. Objetivo de su estrategia: reforzar la economía norteamericana

y dotarse de un nuevo discurso que permita seguir ostentando

la condición de primera potencia mundial. Sin embargo, es dudoso que pueda mantenerlo. Estados Unidos centra su interés en China, India y Rusia, y,

Saakashvili recibe la protección de Washington en Georgia, a pesar de los muertos, heridos y manifestantes “desaparecidos” este pasado mayo.

en un segundo plano, en Brasil, además de en Indonesia y Sudáfrica, países con clara vocación de poder regional. Bajo Obama, la estrategia militar norteamericana, publicada a prin- cipios de 2011 (y que viene a sustituir la aprobada por Bush, en 2004), dedica especial atención a China, a quien identifica como el principal rival estratégico; reduce también el interés hacia Rusia, y pretende mantener la primacía en el terreno militar sobre el resto de potencias, a semejanza del diseño imperial británico en el siglo XIX y, aunque no renuncia a inter- venciones militares unilaterales, otorga mayor importancia a la

formación de coaliciones de países… que contribuyan a sufra- gar los gastos militares, y que estén dispuestos a trabajar por los objetivos fijados en Washington. No debe olvidarse que los Estados Unidos despilfarran por sí solos casi la mitad del total de gastos militares mundiales, y que sus dificultades financie- ras van a forzarles a reducir el presupuesto del Pentágono. Aun dedicando una atención secundaria a Rusia, los acuer- dos firmados con Moscú sobre el armamento nuclear estraté- gico (el nuevo START) y la disposición rusa para continuar ne- gociando, consolidan una nueva relación que Washington desearía que se concretase en una colaboración para mante- ner la estabilidad en Asia, es decir, para que los cambios en el continente más poblado sean los mínimos para seguir mante- niendo el papel de árbitro y potencia imprescindible. Obama, que visitará Rusia este verano, aunque ofreció el “reinicio” de las relaciones con Moscú, no ha renunciado por ello a limitar el papel internacional de Rusia, y, a juzgar por las declaraciones del vicepresidente Biden al Wall Street Journal, en 2009 (donde mantuvo que la precariedad de la economía rusa forzaría a Moscú a hacer concesiones a Estados Unidos tanto en cuestio- nes de seguridad, como en la pérdida de influencia en las anti- guas repúblicas soviéticas, y en la reducción de armamento nuclear), su política sigue presidida por la ambición de impo- ner condiciones a Rusia. Mientras intenta atraerse a Moscú, con la mirada puesta en China, Washington sigue in- terviniendo activamente en la antigua periferia soviética con un discurso formal de defensa de la democracia que esconde un evidente deseo expansionista: la sangrienta represión diri- gida por el presidente Saakashvili, que recibe la protección de Washington, contra las manifestaciones opositoras que han tenido lugar durante el mes de mayo en Georgia, con muertos y heridos, acompañada de decenas de manifestantes “desapa- recidos”, revela la hipocresía de la apuesta por la democracia que predica Washington. Estados Unidos precisa la benevolencia de Moscú para afrontar en buenas condiciones sus contenciosos de Afga - nistán e Irán, para lo que ha conseguido importantes niveles de colaboración, y también para el nuevo diseño del Asia oriental, centrado en China, y con Corea en segundo plano. El acuerdo ruso-norteamericano para el tránsito de militares y armamento estadounidense con destino a Afganistán (que se firmó en 2009 y se renueva anualmente) aunque no es, ni de lejos, la principal vía de abastecimiento para las tropas de ocu- pación norteamericanas, es una muestra del interés ruso por complacer en lo posible a Washington, aunque esa decisión no constituya “un apoyo de aliado”, como matizó la cancillería rusa. Al mismo tiempo, las revueltas árabes están creando un nuevo escenario en Oriente Medio, donde la intervención mili-

escenario en Oriente Medio, donde la intervención mili- China/USA tar de la OTAN en Libia es

China/USA

tar de la OTAN en Libia es criticada con dureza por Moscú, que ha denunciado la abusiva interpretación de la resolución del Consejo de Seguridad. Así, Putin, pocos días después del inicio de la intervención de la OTAN en Libia, recordó que Estados Unidos mantiene su inclinación por atacar a otros países, y puso como ejemplos los bombardeos sobreYugoslavia ordena- dos por Clinton, y los ataques e invasión de Afganistán e Iraq. Putin fue contundente, declarando que “ahora llegó el turno de Libia. La están bombardeando bajo el pretexto de defender a la población civil. Los autores de esa acción no tienen lógica ni escrúpulos”. Moscú ha denunciado públicamente que los bombardeos de la OTAN sobre Trípoli, que han causado nume- rosos muertos, “violan las resoluciones de la ONU”. Sin embar- go, eso no impide que, en la cumbre del G-8 en Deauville, Medvédev suscribiese también la posición norteamericana exigiendo el abandono de Gadafi. Otros asuntos de fricción

exigiendo el abandono de Gadafi. Otros asuntos de fricción entre ambos países son la crisis siria,

entre ambos países son la crisis siria, donde Rusia apoya las reformas de Asad, frente a la amenazadora posición de Estados Unidos, que exige una transición y la entrega del poder de Bachar el Asad… si no quiere correr el riesgo de ser derrocado, como afirmó la Casa Blanca; y la cuestión palestina, donde el pacto entre Hamás y Al Fatah ha sido condenado por Obama y saludado por los rusos. Medvédev apuesta por lo que ha deno- minado una “alianza modernizadora”, ofreciendo a Estados Unidos y la Unión Europea una cooperación estratégica, y, al mismo tiempo, la configuración de nuestras estructuras de seguridad en Asia y el Pacífico y la cooperación en el campo energético. En el diseño estratégico norteamericano el objetivo ideal sería repetir, ahora con Moscú para contener a China, el pacto al que llegó Washington con Pekín en 1973 para contener a la Unión Soviética, (según ha revelado Henry Kissinger, en su libro On China), en los peores años de la disparatada política exterior del último Mao Tsé Tung. Vista desde Pekín esa compleja partida a tres bandas, es

China/USA obvio que la razón última del “reinicio” ofrecido por Obama a Moscú significa intentar

China/USA

obvio que la razón última del “reinicio” ofrecido por Obama a Moscú significa intentar atraerse a Rusia al grupo de países interesados en la contención de China, aunque la cuestión del escudo-antimisiles, de la intromisión norteamericana en el Cáucaso, Ucrania y Asia central, y de la expansión de la OTAN, dificultan sobremanera esa posibilidad, por no hablar de los lazos que se han ido consolidando en el seno de la Organi- zación para la Cooperación de Shanghai entre Moscú y Pekín.

El pacto entre Hamás y Al Fatah ha sido condenado por Obama y saludado por los rusos.

En la práctica, la nueva doctrina militar norteamericana quie- re impedir una mayor aproximación entre China y Rusia: ésta última no le preocupa por sí misma, pero sí como aliada de Pekín. La conferencia que celebraron los dos países en Moscú, en marzo de 2011, estuvo centrada en la propuesta china para que los hidrocarburos y las nuevas energías limpias sean el eje de las amistosas relaciones mutuas, en una alianza para la modernización de ambas economías. No sin problemas: las materias primas suponen más del noventa por ciento de las exportaciones rusas a China, y el acelerado desarrollo chino ha cambiado los términos de la relación, con una Rusia debilitada y una China cada vez más fuerte, y, aunque Moscú ya no se alarma ante los interesados pronósticos de una “invasión china” de Siberia (a la vista de que se está produciendo el fenó- meno contrario, una creciente emigración de rusos hacia China y la disminución progresiva de la población china en Ru- sia), el gran país eslavo todavía no se ha decantado con clari- dad.

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Washington desconfía profundamente de China, y una buena parte de sus dirigentes no creen la declarada intención del gobierno de Pekín de que China no busca sustituirle en el papel de principal potencia mundial, ni ambiciona un nuevo mundo unipolar, sino que apuesta por la multipolaridad. Las acusacio- nes periódicas sobre el peligro del fortalecimiento chino no proceden sólo de los sectores políticos más extremistas y con- servadores de Estados Unidos. Con ocasión del apresamiento del capitán chino por las patrulleras japonesas, a finales de 2010, incluso Paul Krugman se permitió llamar la atención, desde The New York Times, sobre China, considerándola “un

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régimen poco confiable”, con un “peligroso gobierno presto a desenfundar las armas de una guerra económica a la más leve provocación”. Sin embargo, la recurrente alarma que suscitan los círculos de poder norteamericanos sobre el creciente poder militar chino (como hizo el almirante Michael G. Mullen, jefe del Estado mayor conjunto estadounidense y principal respon- sable militar del país) no resiste un análisis serio. China cuenta con una limitada potencia nuclear (unas doscientas cabezas), frente al impresionante arsenal norteamericano; sus fuerzas aéreas son inferiores en potencia de fuego y en la moderniza- ción de los aparatos, al igual que el ejército de tierra, y, en cuan- to a las fuerzas navales, China es la única potencia nuclear con derecho a veto en la ONU que no cuenta con ningún portaa- viones. Es cierto que el potencial militar chino y su capacidad de intervención exterior han aumentado, como muestra la rápida y gigantesca operación para evacuar a casi cuarenta mil ciudadanos chinos de Libia, en el inicio de la crisis, con dece- nas de vuelos, buques de carga, e incluso un navío de escolta, el primer barco de la Armada china que entraba en el mar Mediterráneo, pero concluir que se está gestando una “amena- za china” es intoxicar de forma interesada a los gobiernos y a la opinión mundial. Pekín lleva años insistiendo en que su políti- ca estratégica no busca la hegemonía mundial, ni sustituir en ese papel a Estados Unidos, y, a la vista de la total ausencia de fuerzas militares chinas fuera de sus fronteras, en abierto con- traste con la expansión militar norteamericana, hay que con- cluir en que es así. Además, la oferta norteamericana a Pekín de

que es así. Además, la oferta norteamericana a Pekín de colaboración para mantener la estabilidad en

colaboración para mantener la estabilidad en la península de Corea, contrasta con su insistencia sobre el peligro potencial del programa de desarrollo militar chino y con su persistente alarmismo ante los gobiernos de Tokio, Seúl, Delhi y de las naciones del sudeste asiático, sobre las “verdaderas intencio- nes” de China.

Los cambios en la geografía estratégica mundial han traído el G-20, relegando al viejo G-7

Los cambios en la geografía estratégica mundial han traído el G-20, relegando al viejo G-7 (y su ampliación al G-8) que ha- bían sido el instrumento de la dominación norteamericana. Y las voces de las nuevas potencias en ascenso se hacen oír. La cumbre de Sanya en el mes de abril, en la isla china de Hainan, de los cinco países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) supuso una llamada de atención por el despilfarro de recursos de Estados Unidos, por su creciente déficit y deuda exterior, y por la insostenible función del dólar como moneda de reserva internacional. Poniendo el dedo en la llaga del caó- tico sistema monetario y financiero internacional, los cinco países decidieron impulsar la reforma del sistema monetario internacional para sustituirlo por una estructura estable de monedas que asegure la estabilidad del planeta. Al mismo tiempo, la crítica al uso de la fuerza militar en Oriente Medio y en el norte de África, con explícita mención a la agresión a Libia, fue también un reproche nada velado a la política exte- rior norteamericana. De hecho, Washington constata la existencia de dos grandes poderes en Asia, China e India, y que sus propios intereses se encuentran cada vez más concentrados en la gran área de Asia- Pacífico, aunque no pierda de vista el fortalecimiento paulati- no de Brasil. La declarada voluntad norteamericana de “volver al sudeste asiático” y prestar más atención al conjunto de Asia, parece estar reactivando conflictos: los serios enfrentamientos militares entre Camboya y Thailandia, con varios muertos, por el control de un pequeño territorio fronterizo, cobran sentido con la intervención del gobierno thailandés ante su parlamen- to que hizo notar que China, Rusia e India apoyaban a Cambo- ya, mientras que Estados Unidos era un sólido aliado de Bang - kok. También vuelven a cobrar importancia tanto el dominio

kok. También vuelven a cobrar importancia tanto el dominio China/USA de Tokio sobre las islas Diaoyutai

China/USA

de Tokio sobre las islas Diaoyutai (o Senkaku, para los nipones) que se niega a devolver a China y cuyo control mantiene gra- cias al traspaso realizado por Estados Unidos en 1972, cuyas aguas fueron escenario de un serio incidente por el abordaje de un buque chino por patrulleras japonesas en septiembre de 2010, así como la permanente reclamación japonesa sobre las Kuriles (que exige a Moscú), y como la advertencia del De- partamento de Estado norteamericano sobre las diferencias en el Mar del Sur de China, ofreciendo la ayuda estadounidense a quién la solicitase… siempre que fuese en oposición a Pekín, aplicando así su nueva estrategia militar que recoge la deter- minación de ayudar a cualquier país a “neutralizar cualquier amenaza para el actual sistema internacional de relaciones económicas”. Es decir, Washington hará todo lo posible para que nada cambie, y para mantener su papel preponderante en Asia, al tiempo que quienes estén contra China podrán contar con su ayuda, transparente o encubierta, y, para ello, intentará utilizar muchas de las disputas políticas en Asia que cuentan con una dinámica propia, desde Corea hasta el Mar Arábigo, para reforzar alianzas y forjar nuevos compromisos. Como si fuera un signo de los nuevos tiempos, la estrategia militar de Obama es un implícito, y doloroso, reconocimiento de que Estados Unidos no puede imponer ya el esquema glo- bal de la seguridad internacional y, mucho menos, condicionar la actuación del resto de potencias mundiales. Pese a ello, intenta contener la influencia china en el ámbito de sus aguas ribereñas: el Mar de China oriental, el Mar Amarillo y el Mar del Sur de China, aunque Washington considera inevitable que el fortalecimiento económico chino comportará la moderniza- ción del ejército, además de la expansión de su programa espa- cial y una creciente sofisticación en el ciberespacio. Frente a los

El descontrolado déficit y la gigantesca deuda van a forzar a EEUU a la reducción de su despliegue militar en el mundo.

temores estadounidenses, la estrategia china, recogida en su libro blanco sobre la defensa, es clara: Pekín mantiene que el objetivo principal de sus fuerzas armadas es la defensa del país, y que no pretende “iniciar guerras, ni invadir a otros paí- ses, ni ampliar su territorio, ni embarcarse en una carrera de armamentos”.Mientras el gobierno de Pekín prosigue su rápido crecimiento económico, pasando de un modelo basado en la

China/USA exportación gracias a los bajos salarios, a otro que tenga en la demanda interior

China/USA

exportación gracias a los bajos salarios, a otro que tenga en la demanda interior y en la innovación tecnológica sus principa- les puntos de referencia, Estados Unidos constata cómo se deteriora su influencia global, al tiempo que se enfrenta a la paradoja de seguir utilizando (y manteniendo, ay) su enorme poder militar… mientras se debilitan las bases de su fortaleza económica, forzado a seguir solicitando crédito a otras poten- cias (China, Japón, Corea del Sur, Rusia) y a continuar atrayen- do buena parte del ahorro mundial para man- tener su desbocada deuda. Estados Uni- dos empieza a cons- tatar que el imperio se ha vuelto vulnera- ble. La obsesión por el terrorismo de Al Qae- da, (que, aunque es obvio que no represen- ta un enemigo real, no deja de ser útil como espantajo para galvani- zar a sus aliados y man- tener la primacía con la espesa tela de araña de los acuerdos forzados en la OTAN), y el asesinato extrajudicial de Ben La- den, pueden abrir una nueva etapa de cierto re- pliegue estratégico norte- americano, sin renunciar por ello a su actual pe - netración en todo el gran Oriente Medio, desde Egip - to hasta Afganistán y Pa - kistán. El descontrolado déficit y la gigantesca deuda van a forzar a Estados Unidos a una etapa de austeridad y reducción de su despliegue militar en el mundo, que, de hecho, ya se ha iniciado con el previsto repliegue parcial en Iraq y Afganistán. La percepción de la decadencia ha hecho mella entre la población norteame- ricana: a principios de este año, el Pew Research Center hacía pública una encuesta que revelaba que casi la mitad de los ciudadanos estadounidenses creían que China era ya la pri-

mera potencia económica del mundo, mientras que dos años atrás apenas lo creía un tercio. De hecho, lo sorprendente es que aunque Estados Unidos es todavía la primera economía mundial, la convicción de que su tiempo histórico se agota ha penetrado profundamente entre sus ciudadanos. La nueva obsesión por el deadline, en 2016 (según el FMI, en ese año la economía china superará a la norteamericana, en paridad de poder adquisitivo), pre- sente en todos los cana- les de televisión nortea- mericanos, es la eviden- cia de que, aunque al - gunos responsables parezcan no darse cuenta y sigan dando lecciones al resto del mundo, los tiempos están cambiando. La propia CNN califica- ba a ese deadline co - mo “el fin del impe- rio americano”. La retórica de Obama, en su intervención ante Cameron (el dirigente conserva- dor que habló, con precisión, durante los años de Tony Blair, de una rela- ción esclava con Washington) y el Parlamento britá- nico, afirmando que “es un error pensar que otras naciones repre- sentan el futuro y que la hora de nuestro lideraz- go ha pasado”, hubie- se sido innecesaria quince años atrás, cuando nada parecía oponerse al poder de Washington. Hoy, esas palabras se pro- nuncian para conjurar el temor a otro mundo distinto, como si fueran los gestos con que el presidente norteamericano señalaba, para ocultarlo, el deadline, el fin del plazo, porque para Estados Unidos han empezado a dibujarse los límites del miedo

para Estados Unidos han empezado a dibujarse los límites del miedo ■ 48 / El Viejo

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DOSSIER Esclarecimiento en una edad de destrucción Cuaderno especial editado por Christopher Britt y Eduardo

DOSSIER

DOSSIER Esclarecimiento en una edad de destrucción Cuaderno especial editado por Christopher Britt y Eduardo Subirats

Esclarecimiento en una edad de destrucción

Cuaderno especial editado por Christopher Britt y Eduardo Subirats

DOSSIER / INTRODUCCIÓN Introducción Los malos días pasarán Francisco Goya: El sueño de la razón

DOSSIER / INTRODUCCIÓN

Introducción

Los malos días pasarán

/ INTRODUCCIÓN Introducción Los malos días pasarán Francisco Goya: El sueño de la razón produce monstruos

Francisco Goya: El sueño de la razón produce monstruos (Plumaytinta, 1797) “Sueño 1: Idioma universal… El autor soñando. Su yntento es solo desterrar vulgaridades perjudiciales y perpetuar con esta obra de caprichos, el testimonio solido de la verdad.”

Una vez fui invitado a dar una conferencia en la ciudad de Barcelona. El evento tenía lugar en una prestigiosa institución financiera y lo coronaba la presencia de un ministro, varios

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secretarios de estado, diversos funcionarios públicos y directo- res bancarios… La fecha era significativa: el 27 de enero de 2009, aquellos mismos días en que el presidente del gobierno español reco- noció que la economía nacional entraba en una recesión. Terminada la conferencia hubo una reunión a puerta cerrada. En ella uno de los líderes administrativos subrayó que la crisis sería positiva porque a medio plazo incrementaría la producti- vidad. Aumentar la productividad significa disminuir los salarios o incrementar los conocimientos tecnocientíficos, y favorecer el desarrollo intelectual como su necesaria premisa. Y enton- ces le pregunté al ministro: ¿Cómo se puede incrementar la productividad en un país que no invierte en educación y se permite el lujo de despachar a sus cabezas más despiertas e intelectualmente más ambiciosas a países mejor educados de Europa, a los Estados Unidos o a la China? Se hizo un silencio. El director del banco me regaló una son- risa cómplice que la respuesta del ministro congeló instantá- neamente:

– ¡Mire Usted, en los medios políticos de este país el tema de la educación no es relevante y no se puede mentar!

* * *

Tan clara respuesta exhibe un límite radical de la transición postdictatorial española: su incapacidad de reformar la memo- ria histórica, su inhabilidad para reformar el pensamiento, su ineptitud frente a formas e instituciones educativas obsoletas, su falta de creatividad, su impotencia inventiva lo mismo en las humanidades que en las tecnologías. Más aún: la condena por parte del establishment político español de toda reforma de la memoria, de toda revisión del pasado nacionalcatólico, y de toda crítica de una imperante irresponsabilidad y corrupción políticas, y el restablecimiento solapado de la censura en las corporaciones de la comunicación o en la industria del libro señalan la estructura profunda de una regresión política e inte- lectual de la que los dramáticos efectos sociales de la crisis eco- nómica actual sólo representan primeros síntomas tímidos.

Ciertamente, el problema no es nuevo. La síntesis de poder político y demencia se ha arrastrado perezosamente a lo largo de la historia española reciente y remota. Lo han esgrimido por igual intelectuales casticistas, como Ortega, y lo han atacado reformadores y exiliados paradigmáticos, como Américo Castro. Sus constituyentes se han achacado a una interminable sucesión de gobiernos autoritarios y a la ausencia de las gran- des reformas del pensamiento que han forjado la conciencia europea moderna: ausencia de un humanismo filosófico y de una reforma religiosa en el dieciséis, inexistencia de un escla- recimiento científico y filosófico en los siglos siguientes, omi- sión de una reforma política liberal en el siglo diecinueve, y no en último lugar la privación de una inteligencia crítica e inde- pendiente en el siglo veinte, junto a la continuidad postdicta- torial de censuras, exilios y ninguneos, y el ahogo de la transi- ción democrática en un fallido modelo neoliberal y subalterno.

* * *

Nuestros ensayos confluyen en un paisaje cotidiano. Uno: el colapso global de la inteligencia a espaldas de los estructuralis- mos y postestructuralismos, hipnotizados por el esplendor de un universo de fantasmas híbridos, democracias alucinógenas y un consumo suicida que se corona con guerras coloniales, armas y estrategias genocidas, la expansión del hambre y la destrucción de la biosfera, bajo una intelligentsia académica y mediáticamente acuartelada hasta el extremo de la parálisis mental. Y dos: el desmantelamiento sistemático por parte de las autoridades financieras y militares mundiales de los siste- mas educativos, la intensificación de los instrumentos de estu- pidización electrónica masiva y la desarticulación social a gran escala. El punto de convergencia de estas dos críticas es el concep- to de esclarecimiento. Un esclarecimiento que carece de con- cepto en las culturas de habla hispánica. Que carece incluso de nombre propio. Un esclarecimiento perseguido por el nacio- nalcatolicismo español hasta el día de hoy. Un esclarecimiento degradado por los positivismos del siglo diecinueve y los estructuralismos del siglo veinte. Y un esclarecimiento que ha sido y sigue siendo el blanco de los exorcismos del postmodern hasta el extremo de la ignorancia y la censura académicas. Frente a este panorama alentado por la imbecilidad, la cen- sura y la arrogancia, nuestros ensayos reivindican un concepto abierto de esclarecimiento en consonancia con objetivos humanistas de la educación: educación no sólo en un sentido estricto, pedagógico, científico y técnico, sino también reflexi-

pedagógico, científico y técnico, sino también reflexi- DOSSIER / INTRODUCCIÓN vo e intelectual: educación en su

DOSSIER / INTRODUCCIÓN

vo e intelectual: educación en su sentido más elemental de la salida del humano de una falta de autonomía de la que él mis- mo es responsable: educación, a fin de cuentas, como emanci- pación, independencia y realización no sólo a un nivel indivi- dual sino también comunitario. Los ensayos de Horst Kurnitzky, Paul Fenn, Christopher Britt y João de Sousa Müller son propuestas de un esclarecimiento aquí y ahora, frente a un antiesclarecimiento de la academia y los medios de comunicación que conduce directamente a un nuevo fascismo sin rostro humano –como recuerda Jorge Cas- tillo en el artículo que escribe sobre su censurado “Palomares”. Concha Fernández Martorell, Danielle Carlo y Javier Corona trazan un diagnóstico doblemente interesante por sus coinci- dencias a partir de tres experiencias aparentemente separadas:

a partir de tres experiencias aparentemente separadas: Francisco Goya: Capricho 43 El sueño de la razón

Francisco Goya: Capricho 43 El sueño de la razón produce monstruos (1797-98)

(1) la destrucción del sistema de educación primaria por los sucesivos ministerios españoles; (2) la mutilación y manipula- ción de la inteligencia crítica e independiente en los estudios

DOSSIER / INTRODUCCIÓN superiores de las universidades corporativas norteamericanas; y last but not least (3)

DOSSIER / INTRODUCCIÓN

superiores de las universidades corporativas norteamericanas;

y last but not least (3) la violencia y la destrucción social irre- versible subsiguiente a la exclusión de grandes sectores de la población joven de México a la educación impuesta por los programas socialmente criminales del neoliberalismo. Carlos Subirats Rüggeberg reconstruye limpiamente los fundamentos gramatológicos de esta reacción permanente en las institucio- nes españolas. En un tercer capítulo, Lunden Mann, Juan Pascual Gay, así como Graciela Báez y Aureliano Ortega examinan aspectos

constructivos y categorías críticas para el análisis del pasado, el presente y el futuro de la las culturas hispánicas a ambos lados del Atlántico. Francisco Goya ha sido una voz única – junto a José María Blanco White en el exilio español e hispanista, y junto al vene- zolano Simón Rodríguez en el exilio latinoamericanista y lati- noamericano. El ensayo de Susanne Dittberner rescata su obra tardía como representante de “otro” esclarecimiento. Y a Goya

le rendimos un homenaje en estas páginas (al lado del tríptico

Palomares del destacado pintor argentino Jorge Castillo y de la impresionante obra del mexicano Fernando Flores). Lo hace- mos bajo dos motivos centrales: la crítica del oscurantismo, la tiranía eclesiástica y la miseria del mundo hispánico; y la refle- xión sobre el esclarecimiento formulada en los dibujos y el gra- bado de los “sueños” de la razón – su doble visión de los mons- truos que genera el sueño de una razón dormida y las soñadas quimeras imperiales de la razón moderna.

* * *

las soñadas quimeras imperiales de la razón moderna. * * * Los ensayos que reunimos en

Los ensayos que reunimos en El viejo topo están atravesados por una voluntad programática. Son el resultado de un largo trabajo de investigación y de discusión entre cuatro puntos cardinales: São Paulo y Berlín, y New York y México. Es el pro-

grama de una nueva crítica y una solidaridad intelectual frente

a un mundo en descomposición. Y un comienzo.

E. S.

São Paulo, Mayo de 2011.

C. B.

Washington, DC, Mayo de 2011

Nota: Los ensayos de Javier Corona Fernández, México: Tierra devastada, y Aureliano Ortega Esquivel, México: Años de peste, serán publicados en el próximo número de El Viejo Topo.

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Esclarecimiento y crisis mundial

DOSSIER / UNO
DOSSIER / UNO

¿Qué quiere decir Aufklärung hoy en día? 1

Horst Kurnitzky

Cuando en 1784, en la Berlinische Monatsschrift 2, Immanuel Kant describió a la Aufklärung como “la salida del hombre de su Unmündigkeit 3 (subdesarrollada individualidad), causada por su propia culpa”, declaró culpable de su situación al hom- bre mismo y a la vez lo convocó a la llamada “Sapere aude! Ten

el valor de servirte de tu propia inteligencia”. Con esta procla- ma, la auto-liberación del individuo de cualquier tutela se convirtió en la divisa de la Aufklärung. En la Europa progresis- ta del siglo XVIII, el interés se centró ante todo en la liberación del comercio de la tutela del Estado y la liberación de los indi-

de la tutela del Estado y la liberación de los indi- AndréMasson, Massacre , 1933. El

AndréMasson, Massacre, 1933.

DOSSIER / UNO   viduos de los dogmas de fe. Siguiendo la concepción histori- cista
DOSSIER / UNO

DOSSIER / UNO

 

viduos de los dogmas de fe. Siguiendo la concepción histori- cista de la Aufklärung, ese siglo también se conoció como el

acuerdo con los administradores de esta doctrina, no se deben cuestionar, el ensayo de liberación humana pasa a ser una

“Siglo de las Luces”, ya que, en efecto, la Aufklärung está rela- cionada con la luz; la Aufklärung quiere sustituir la oscuridad de la ignorancia por la luz del conocimiento. Pero la designa- ción de un siglo como “siglo de la Aufklärung” corresponde a

nueva contra-Aufklärung con la cual la opresión y explotación del hombre por el hombre, esta vez revestidas de acciones humanitarias, vuelven a imponerse sin resistencia notoria. Cada Aufklärung produce una contra-Aufklärung que a

la

proto-historia de los cronistas acostumbrados a relatar lo

veces aparece disfrazada como Aufklärung. 6 Pero el someti-

que pasó sin entender su significado. La división e interpreta-

miento de una sociedad a una nueva doctrina política no se

ción de la historia por épocas conserva el pobre modelo de la

puede esclarecer exclusivamente invocando el miedo a la

crónica. Solo por medio del entendimiento y la explicación, de

libertad 7 , pues a ese sometimiento también contribuyen las

la

búsqueda de la razón histórica, el pasado largamente con-

fuerzas de la imposición y conservación del poder político y

cebido como crónica se transforma en Historia, para con esta poder admitir que el fundamento de la Aufklärung sí consiste en el uso de la propia inteligencia. La duda y la crítica de la

dad y el deseo de liberarse del miedo, propios de la condición

económico. De esta forma, sobre los débiles y temerosos ensa- yos de liberarse de la tutela de la iglesia católica, esta institu- ción instrumentó su imperio de dominación en la Inquisición

Aufklärung son mucho más antiguas y significan mucho más

y

el exterminio de los infieles a sangre y fuego; y al movimien-

que un hecho histórico ubicado en una época específica. Las preguntas de Sócrates, por ejemplo, así como su manera de someter todo a duda, requieren Aufklärung, igual que la pre- gunta de un niño por el funcionamiento del mundo y lo que lo conserva unido. ¿Puede la Aufklärung haber acompañado toda la historia de la humanidad?, ¿fue quizás algo que des- pués de todo la puso en movimiento? A la búsqueda de la ver-

humana; al esfuerzo por explicar lo inexplicable y perseguir la justicia establecida en los derechos humanos universales, res- ponde la concepción de la Aufklärung como progreso de la humanidad, tal y como lo pensó Kant. ¿Produciría la Aufklä- rung el avance de todos los individuos hacia un mundo justo

to de la reforma protestante respondió con una inmensa con- trarreforma que, al menos por unos siglos, ha garantizado que la Aufklärung no eche raíces en las zonas más católicas de Europa –en España y Polonia, sobre todo– y tampoco en Amé- rica Latina. Instrumentos semejantes emplearon los funda- mentalistas protestantes en otras zonas de Europa para des- pués emigrar y arraigar en los Estados Unidos de Norte- américa. Poco después, las revoluciones burguesas, cuyo libe- ralismo preveía ser el medio para alcanzar una sociedad don- de cada individuo se desarrollara libremente, 8 fueron anula- das con la contra-Aufklärung, con la restitución del ancien régime como administrador del sistema económico capitalis- ta que tomó algunos elementos técnicos de la Aufklärung

para alcanzar una vida más satisfactoria y tranquila, sin la vio-

y

equitativo donde cada quien encontrara la felicidad a su

como instrumentos de dominación, pero no condujo a los

manera, como se ha soñado alguna vez? ¿Debería ser esta la

seres humanos a su liberación individual. 9 Tanto en Europa

meta de la historia? El que esto no sea así, nos lo dice la propia Aufklärung.

como en América, la contra-Aufklärung del siglo XX recurrió a las formas de organización corporativa procedentes de una

Mientras la mitología griega puede entenderse como una cier-

interpretación cristiano-medieval del mundo y de un desa-

ta

proto-Aufklärung producida en contra del mundo mágico,

tinado bricolage de mitos de origen. Muchas almas necesitaría

la

Aufklärung empobrecida por un conjunto de símbolos es

el nacionalismo para imponerse como la nueva religión de

presentada por la sociología de Auguste Comte como una nueva religión cuya gran intención es restaurar el pasado. 4 O cuando la Aufklärung se limita a la divisa del racionalismo crí- tico anglosajón: “lo que no es conmensurable, no existe” 5 y se transforma en el vehículo del puro progreso tecnológico, esto es, en sirviente del crecimiento económico capitalista cuyas fuerzas de producción se convierten, con la divisa de la lucha de todos contra todos, en fuerzas de destrucción. En este esta- do ya no coloca al homo faber ante las preguntas: ¿por qué y para quién hago lo que hago?; ¿qué consecuencias acarrean estos hechos? Incluso cuando el intento de liberación de los

Europa y América, no tanto en el siglo de su surgimiento (el si- glo XIX), sino en las décadas subsecuentes, con la carrera ar- mamentista, las guerras mundiales, las dictaduras militares, los totalitarismos, etcétera. En cuanto vemos a la Aufklärung como un impulso, como un deseo humano de esclarecer cuáles son las condiciones

lencia que impone la lucha por una sobrevivencia incierta; o la usamos para preguntar y responder ¿qué se esconde detrás de las cosas? y liberarse del miedo a una naturaleza oscura o a cir- cunstancias de vida inextricables, entonces confirmamos que

individuos de cualquier tutela y explotación se reduce a los

la

Aufklärung significa mucho más que una época histórica o

dogmas del llamado materialismo dialéctico, los cuáles, de

la solución de un problema técnico. Por eso, al inicio de su

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DOSSIER / UNO libro Dialektik der Aufklärung, Horkheimer y Adorno escribieron: “desde siempre la Aufklärung
DOSSIER / UNO libro Dialektik der Aufklärung, Horkheimer y Adorno escribieron: “desde siempre la Aufklärung

DOSSIER / UNO

libro Dialektik der Aufklärung, Horkheimer

y Adorno escribieron: “desde siempre la

Aufklärung, en el sentido más amplio de un pensamiento en continuo progreso, ha per-

seguido el objetivo de quitar el miedo a los seres humanos y convertirlos en amos. […]

El programa de la Aufklärung fue el desen-

cantamiento del mundo.” 10 El temor a un mundo en el cual cae el ser humano al nacer para entrar en serios con-

flictos es algo que lo ha acompañado desde tiempos inmemoriales. 11 El miedo conduce

a los seres humanos a protestar contra el

amenazador y angustiante statu quo, y la negación de este statu quo es el motor más fuerte de la historia. Contra los impondera- bles del mundo exterior e interior 12 se ha inventado la magia ejecutada por los cha- manes. Las explicaciones mágicas del fun- cionamiento del mundo han sido tranquili- zadoras y han proporcionado una cierta seguridad frente lo inexplicable de esa naturaleza siempre amenazante. Restos de esta proto-Aufklärung la encontramos hoy en día en la actitud de la gente frente la ciencia, sobre todo frente a la medicina, cuando los chamanes en blanco o verde curan con placebos o con la simple imposi- ción de sus manos sobre los cuerpos. Y cuando los chamanes con su incomprensi- ble magia perdieron credibilidad, fueron sustituidos por héroes y dioses cuyo interés siguió siendo el mismo: dar protección a la gente frente a esa naturaleza plagada de monstruos que los héroes y santos sí podrí-

an combatir y vencer. 13 Como siempre, en el fondo yacía la oferta de superar las enfer- medades y la azarosa muerte que conduce

a todos los seres humanos a su desapari-

ción en la nada. Esto explica porqué los fundadores de las religiones –el fundador de la religión cristiana por ejemplo– apare-

cen como curanderos aliados de fuerzas superiores, o de un dios todopoderoso, pre-

Francisco Goya, Auto de fe de la Inquisición (1814-16. Óleosobretabla, 46x73cm) Detallecentral

DOSSIER / UNO feriblemente un creador del mundo, responsable, protector y mantenedor de las cosas.

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feriblemente un creador del mundo, responsable, protector y mantenedor de las cosas. Y cuando además estos fundadores prometen una vida eterna en un más allá después de la muer- te, la gente queda mucho más tranquila que acudiendo a cual- quier otro medio de evasión de la realidad. 14 Por eso las reli- giones, al igual que los pequeños grupos reunidos en torno de curanderos, las miles de sectas que brotan cada día como hongos o los grandes movimientos monoteístas, forman parte de la historia de la Aufklärung, aunque a menudo parezcan parte de la contra-Aufklärung que acompaña a su historia. Entonces, la Historia como historia de la Aufklärung es un proceso dialéctico pues también contiene su movimiento contrario. En este sentido, Klaus Heinrich ha escrito:

“Aufklärung es, en el sentido objetivo, un [

]

proceso

irreversible; el intento de salirse de él, ficticio; el inten- to de recaer detrás de él también forma parte de la his- toria de este proceso, cortado solo está cuando quienes lo practicaron fueron extinguidos por catástrofes con- feccionadas por seres humanos. Para la Aufklärung como concepto de un proceso, el axioma crucial fue que la especie humana recorre un camino, da un paso que la lleva afuera de las cuevas para entrar en casas situadas en la luz. Es un paso que la lleva afuera del embotamiento de una percepción que comparte con otra animalia, a un conocimiento con el cual puede auxiliar a otra animalia.” 15

Cuando consideramos toda la historia humana como histo- ria de la Aufklärung, incluida la contra-Aufklärung como su réplica acompañante, ambas provocadas por el mismo miedo, miramos el pasado como el camino de la especie humana desde su oscuro principio hasta la época contemporánea, co- mo el camino dialéctico entre Aufklärung y contra-Aufklä - rung. Por eso resulta incierto que la Aufklärung nos lleve nece- sariamente a la autodestrucción, tal y como Horkheimer y Adorno lo sospecharon. Porque la búsqueda de liberarse de la oscuridad y la ignorancia propias de cualquier fe, inclusive de la fe en una Aufklärung reducida, o la renuncia a indagar las cosas y a dominar el miedo y la violencia nos conduciría, por el impulso humano vital, a una nueva forma de Aufklärung. Un contrato social que logre equilibrar los intereses de las dis- tintas partes de la sociedad y garantice la vida tranquila y satisfecha de la gente, libre de la violencia de la lucha de todos contra todos por la sobrevivencia del más fuerte, que no pare de indagar, preguntar y resolver los conflictos inherentes al ser humano, fue igualmente una meta de la Aufklärung; por ello la Aufklärung se inscribe en el proceso de la civilización. 16

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En la historia de la civilización, el dominio y el control de la violencia, tanto de la violencia surgida de la naturaleza como de la naturaleza humana, han sido elementos determinantes para la conformación de la sociedad. La domesticación de la violencia, como es el caso de permitirla con restricciones por formar parte de rituales, o de sublimarla en cultura y civiliza- ción, fue el fundamento de la reunión de los seres humanos en sociedad, teniendo en las fiestas sacrificiales la expresión sen- sible de un sistema de obsequios y contra-obsequios, de eco- nomía. Transformados en actos de intercambio, los sacrificios constituyen la base de la reproducción social 17 establecida sobre una frágil relación con la violencia. Las relaciones entre los sexos, las relaciones al interior de las comunidades y entre las comunidades, la sociedad misma y sus relaciones con otras sociedades, todas ellas están determinadas por sus vínculos con la violencia. Su limitación y dominio constituyó un estí- mulo esencial para el establecimiento de la sociedad, no obs- tante la violencia se desprende nuevamente cuando la socie- dad falla en mantener el equilibrio entre intereses contra- puestos. De este modo, la Aufklärung ayuda a la sociedad a liberarse de la violencia y la violencia domesticada representa una manifestación de la sociedad civilizada. 18 Para que la Aufklärung se opusiera a los dogmas de fe requi- rió desarrollarse primero en los mismos marcos de la fe. Los filósofos del siglo XVIII desnaturalizaron a Dios y deificaron a la naturaleza, dice Carl Becker 19 . Esto ha tenido consecuencias hasta hoy en día pues, desde entonces, las ciencias naturales han limitado o negado a la Aufklärung al impedir el surgi- miento de cuestionamientos fundamentales de sus axiomas, han aceptado verdades endebles en su beneficio o han des- preciado o dominado a las humanidades. Aufklärung y ciencia se volvieron sinónimos. Por ello, no es de extrañar que los chi- nos entiendan la Aufklärung europea como qimeng, esto es, como antecesora de la época científica y el socialismo cientí- fico. Aunque los resultados de la ciencia son siempre hipótesis dispuestas a ser sustituidas por nuevas hipótesis, actualmente la ciencia misma carece de esa crítica radical capaz de cues- tionar también sus sólidas bases. Uno más uno son dos, ¿pero, en todos los casos es siempre así? O, ¿valen las leyes de la na- turaleza de nuestro universo en otros universos a los cuales todavía no accedemos? En efecto, unas pseudociencias ocuparon el lugar de las reli- giones –hay hechos del mundo que no se ponen en tela de jui- cio– y, con esta actitud, han ejercido una fatal influencia en las ciencias sociales desde hace más de medio siglo. Me refiero a la adopción de la frase darwinista del survival of the fittest (“la sobrevivencia del más apto”) por la doctrina neoliberal (Frie- drich Hayek, Milton Friedman, et al) y su transferencia a la

economía, falseando la frase original por “la sobrevivencia del más fuerte”. 20 Hasta hoy, no existe una doctrina económica in- fluyente cuyas bases no se sustenten, de una u otra manera, en el postulado de la libre competencia económica como funda- mento del progreso, el crecimiento y el bienestar sociales. Con el abandono de la Aufklärung, el liberalismo económico radi- cal renunció a las metas humanas de la sociedad para conver- tirse en apologista de la lucha brutal que impone la compe- tencia social. La batalla por la sobrevivencia en su forma más desnuda ha alcanzado los últimos rincones del mundo y, en este proceso de destrucción, la sociedad no ha podido generar

una reflexión sobre las perspectivas ni las metas de la vida con fundamentos en la historia, la economía y la sociedad; sola- mente ha abonado el terreno para la emergencia de nuevos movimientos salvacionistas. Vivimos globalmente en la época de una contra-Aufklärung que no solo involucra a una doctrina económica dirigida por una supuesta mano invisible y sus correspondientes formas políticas de gobierno que prometen llevarnos al mejor de los mundos posibles, también involucra a los medios de informa- ción y comunicación desarrollados en las últimas décadas por gigantescos monopolios de la contra-Aufklärung, los cuales determinan todas las relaciones sociales. Vivimos en la época de una democracia dirigida por los mass media, cuyas formas

y métodos de propaganda comercial conducen los sentimien-

tos y las emociones y determinan los deseos reales de la gente. Los programas de la televisión forman las competencias y guían las elecciones. Las frases permanentemente repetidas sobre la falta de opciones y la ausencia de proyectos sociales,

y la no menos expresada justificación de la presión de las cir-

cunstancias –circunstancias siempre creadas por los propios seres humanos– como imperativo para seguir los dictados del establishment, promueven la aceptación dogmática de la polí- tica que rechaza o prohíbe cualquier cuestionamiento radical, mientras, en realidad, ella misma sirve a intereses económicos particulares. Pero la actual contra-Aufklärung no se agota en el retorno de los dogmas de la fe y la cancelación de las libertades disfrazada de una simulada libertad total, la aparición de innumerables comunidades religiosas donde la gente busca la protección de una fuerza superior también se muestra en el espíritu antiinte- lectual de la política y de la vida cotidiana. 21 Los mass media aparecen hoy en día en todo el mundo como exterminadores de una Aufklärung interesada realmente en la comunicación. Y Aufklärung no se reduce a la comunicación intelectual de la Aufklärung, porque siglos atrás siempre tuvo a la vista, como meta, la construcción de una sociedad justa y democrática, vigía del cumplimiento de los derechos humanos 22 y las liber-

DOSSIER / UNO

de los derechos humanos 2 2 y las liber- DOSSIER / UNO tades de cualquier individuo.

tades de cualquier individuo. Este fue siempre su fin. Vivir no quiere decir únicamente sobrevivir físicamente sino también vivir mentalmente satisfecho. De eso estamos muy lejos. Por todas partes encontramos formas de violencia que se han extendido al grado de darse por sobreentendidas en la vida cotidiana. La violencia se expresa tanto en el trato mutuo entre los individuos como en las formas de auto-representa- ción individual. Cuando los lazos de unión se disuelven a causa de la lucha por la supervivencia, la ausencia de solidari- dad se compensa con subordinación y conformismo. Simplemente la uniformación global a través de la ropa y el comportamiento, inclusive a través de las lenguas de una su - puesta comunicación, permite advertir que la presión por la adaptación social es enorme, y la gama de accesorios con los cuales se puede establecer una identidad es más bien reduci- da. Paso a paso se expande una cultura estimulada por ele- mentos militares que prolifera en la vida cotidiana y penetra hasta el interior de los hogares de gente carente de algún tipo de ansiedad por la guerra. El juguete electrónico popular con- vierte al hogar en un centro de comando, el diseño de los apa- ratos, en especial de los automóviles réplica de vehículos mili- tares y el lenguaje y el espíritu de los juegos de estrategia, impiden diferenciar con claridad la guerra de la paz. Lo priva- do se vuelve militar, así como la guerra se convierte en un asunto privado. Las formas de organización militares, con los emblemas correspondientes que proporcionan identidad, así como el conformismo se expanden de manera epidémica en contra de aquella vieja esperanza de que con la eliminación de todos los obstáculos que hasta ahora han afectado a la econo- mía también los individuos se libren de cualquier clase de obligación y restricción. 23 El que los participantes en los eventos posmodernos de con- sumo y entretenimiento inspirados en Disney sufran una regre- sión psíquica que los infantiliza lo comprueban las formas que adquieren los espectáculos de masas, así como el carácter gene- ral de las personas siempre dispuestas al juego y al entreteni- miento propios de la mentalidad de niños de diez o doce años. En términos ontogenéticos, esta regresión corresponde, en la psique del individuo, a una regresión al periodo de latencia del desarrollo, o sea, a una fase en la que normalmente las tensio- nes sexuales están suprimidas; a un momento del desarrollo psíquico individual en el cual el individuo ha dejado atrás el periodo de finalización del complejo de Edipo, pero las nuevas relaciones sexuales aún no se han estructurado. 24 A esta fase corresponde la atracción por lo romántico, así como la forma- ción de bandas y el interés por los cultos, las religiones y las dro- gas. La violencia, la evasión y los movimientos de escape son parte de la vida cotidiana de la cultura juvenil posmoderna. En

DOSSIER / UNO lugar de seguir la recomendación del psicoanálisis de trasladar los deseos y

DOSSIER / UNO

lugar de seguir la recomendación del psicoanálisis de trasladar los deseos y afectos inconscientes a la conciencia, aunque sea en parte, lo que se intenta es liquidar la tensión productiva encarnada en ellos. Esto se muestra en el efecto deserotizante de los productos de la posmodernidad, lo mismo en el gusto kitsch, esa otra cara de la medalla de la violencia que ha asalta- do, entre otras cosas, no sólo al cine de Hollywood, sino, por extensión, al cine mundial. La contra-Aufklärung expulsa cual- quier erotismo en favor de la sexualidad bélica expresada con términos bélicos, lo que en lenguaje psicoanalítico significa que impone una sexualidad reprimida por la sexualidad misma. Con la reducción de la Aufklärung a la racionalidad de la acumulación capitalista o socialista fue posible, a través de una crítica igualmente simplificada, quitarle a la Aufklärung su fundamento en el humanismo universal, para dejar enor- mes montañas de basura y el caos de las sociedades en des- composición, como los llamados estados fallidos, 25 donde los organismos sobrevivientes del capitalismo salvaje se han

podido prolongar en formaciones mafiosas que con terror y violencia arrebatan la riqueza de las naciones. El miedo y el juego con el miedo favorecen el surgimiento de esos movi- mientos fundamentalistas de salvación que, como en la época medieval, protestan contra la miseria y prometen salidas a la crisis universal. Esto conecta el frente de salvación del Islam con el nuevo fundamentalismo del Vaticano, con las numero- sas sectas y movimientos de salvación guiadas por gurúes, y con las derechas y las izquierdas unidas en la fascinación por promover el culto al líder, el autoritarismo y la formación de falanges y guerrillas. En este contexto, el neoliberalismo actúa como una variante adicional asociada a las nuevas doctrinas de salvación, todas ellas vinculadas por el consenso común de la contra-Aufklärung. El retorno a los mitos eternos y la ten- dencia a la mistificación del mundo parecen ser característi- cas de las doctrinas de salvación posmodernas, pues en lugar de esclarecer los conflictos y fines sociales y reflexionar en torno a sus perspectivas, esperan que potencias oscuras y mís-

Notas

1. Tomé la palabra alemana “Aufklärung” (originalmente una traducción del francés “éclairé”) que a lo largo de la discusión sobre el sig-

nificado y las consecuencias de la liberación de la tutela autoritaria tanto del poder profano como del religioso acumuló la más amplia acep- ción del concepto de liberación humana. Frente al concepto de esta liberación, las palabras “ilustración” o “iluminación” empleadas en espa- ñol son limitadas y tal vez equivocadas. Véase la discusión de Eduardo Subirats sobre esta materia en este número: “No es sólo una cuestión de palabras: Aufklärung, Lumières, Esclarecimento, Enlightenment, Esclarecimiento…” 2. Immanuel Kant, Schriften zur Anthropologie, Geschichtsphilosphie, Politik und Pädagogik, Obras en VI tomos, ed. por Wilhelm Weischedel, tomo VI, Insel Verlag, Frankfurt Main, 1964, p. 53.

3. Kant usa en su texto la palabra Unmündigkeit que en español se acostumbra traducir como “inmadurez”. Esta traducción es falsa por-

que insinúa un proceso de tipo vegetal según el cual todos los seres humanos pueden madurar por naturaleza, sin intervención propia. Pero, como hombre de la Aufklärung, Kant se refiere a la liberación del individuo de cualquier tutela y su autonomía como meta de la Aufklärung. Por eso he propuesto traducir Unmündigkeit por “individuo subdesarrollado”, entendido como “individuo no autónomo”. Esto tiene muchas

consecuencias: solo un individuo autónomo puede solidarizarse con otros individuos; solo un individuo autónomo puede articular sus pro- pios intereses políticos. En alemán las palabras Mündel, unmündig, etcétera, se refieren siempre a personas dependientes, en general meno- res de edad, mientras mündig es una persona que tiene personalidad jurídica, que puede participar en elecciones y aceptar responsabilida- des en la sociedad civil.

4. Auguste Comte, Filosofía de la Religión, Porrúa, México 1979; Wolf Lepenies, Auguste Comte, die Macht der Zeichen, Ed. Hanser, München

2010.

5. Véase Max Horkheimer, “Der neueste Angriff auf die Metaphysik”, en: Zeitschrift für Sozialforschung, tomo VI, año 1937, p. 4; y Theodor

W. Adorno u.a.: Der Positivismusstreit in der deutschen Soziologie . 6. Ed., Luchterhand, Darmstadt/Neuwied 1978. Esta crítica por parte de dos miembros de la Escuela de Frankfurt culminó en la llamada “querella sobre el positivismo”, en la cual Max Horkheimer y Theodor W. Adorno criticaron desde su Teoría Crítica al Racionalismo Crítico de Karl Popper. Aunque todos estaban de acuerdo en que cualquier teoría sale siem-

pre de un juicio de valor, los defensores de la Teoría Crítica insistieron en un concepto de totalidad, mientras los defensores del racionalismo crítico sostuvieron que cualquier ensayo de solución de los problemas sociales debe referirse necesariamente a los aspectos singulares. Interesante en esta controversia es cómo los representantes de la Teoría Crítica conciben toda verdad como verdad histórica mientras para los representantes del racionalismo crítico la historia no es más que una crónica.

6. Es el caso de la actualmente en boga ideología de la “sociedad del conocimiento”.

7. Véase Erich Fromm, El miedo a la libertad, Paidós, Madrid 2008.

8. Véase Adam Smith, La teoría de los sentimientos morales, Alianza, Madrid 1997 y Adam Smith, Una investigación sobre la naturaleza y

causas de la riqueza de las naciones, Alianza, Madrid 2002.

9. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Siglo XXI, México 1999.

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ticas arriben del más allá para salvar al mundo: las desconoci- das fuerzas del mercado regulándose a sí mismas. 26 Aufklärung quiere decir hoy en día cuestionar radicalmente todo lo que parezca seguro, poner en duda todos los supues- tos hechos –porque los hechos siempre están hechos por seres humanos–, examinar, dudar y criticar aquello donde no cabe duda alguna, lo que parece evidente, lógico, natural. Entonces, criticar a la misma Aufklärung es emprender una tarea no siempre fácil, porque algunas veces la contra-Aufklärung apa- rece como crítica a la Aufklärung en un falso sentido de Auf- klärung, es una contra-Aufklärung disfrazada como Aufklä- rung, o tal vez como autocrítica simulada de ella. Por ello, la Aufklärung tiene que ocuparse de preguntar sobre todo de una cosa: ¿Por qué tanta atención a la Aufklärung para negar- la? ¿Por qué rechazarla, intentar destruirla o ver en ella a la culpable de los males? ¿Por qué la gente desea fugarse? ¿Por qué no quiere saber cómo andan las cosas como, por ejemplo, qué se esconde detrás de una irrefutable verdad? ¿Por qué la

DOSSIER / UNO

de una irrefutable verdad? ¿Por qué la DOSSIER / UNO gente se evade o corre a

gente se evade o corre a cobijarse debajo de una imaginada fuerza mayor, sea una magia, una religión o un dios todopo- deroso? ¿Por qué la gente rechaza madurar y desea refugiarse en el retorno a la etapa infantil que la convierte en inocente, le quita cualquier responsabilidad sobre sus hechos? Estas son algunas preguntas que una sólida Aufklärung debe plantear y discutir actualmente. Esta es la Aufklärung de hoy: la Aufklä- rung que explica las razones de la contra-Aufklärung.

Horst Kurnitzky es autor entre otros de: Triebstruktur des Geldes (La estructura libidinal del dinero), Berlin 1974/1980, México 1978/1992; Zapata, Berlín 1975/1978; Ödipus, ein Held der westlichen Welt (Edi- po, un héroe de la cultura occidental), Berlín 1978/1981, México 1992; Der heilige Markt (El santo mercado), Frankfurt Main 1994; Verti- ginosa Inmovilidad, México 1998; Globalización de la violencia, Mé- xico 2000; Retorno al Destino, México 2001; Die unizivilisierte Zivilisa- tion (La civilización incivilizada), Frankfurt Main 2002, Vilnius 2004, México 2005, etc.

10. Max Horkheimer/Theodor W. Adorno, Dialektik der Aufklärung , Fischer TB, Frankfurt Main 1971, p. 7.

11. Véase Horst Kurnitzky, “Tauschverhältnisse, die Kunst mit Geld und guten Worten ans Ziel der Wünsche zu gelangen“, en: Oliver Decker,

Christoph Türcke, Tobias Grave (Ed.), “Geld, Kritische Theorie und psychoanalytische Praxis”, Psyche und Gesellschaft, Psychosozial-Verlag,

Gießen 2011; Horst Kurnitzky, Edipo, un héroe del mundo occidental, siglo XXI, México 1992.

12. Para nuestros lejanos antepasados la muerte no fue algo natural sino algo producido por hechicerías o fuerzas desconocidas.

13. Véase Horst Kurnitzky, “Tauschverhältnisse…”, op. cit.

14. La inseguridad de la vida, sobre todo en el llamado tercer mundo, se observa hoy en día en la incesante y mensual fundación de miles

de nuevas iglesias de corte cristiano o animista. En general son grupos pequeños cohesionados alrededor de un curandero que promete libe- rarlos de sus miedos.

15. Klaus Heinrich: Aufklärung in den Religionen, gesellschaftlich vermitteltes naturverhältnis, Dahlemer Vorlesungen Bd. 8, Stroemfeld,

FFM/Basel 2007, p. 42.

16.

Véase Horst Kurnitzky, Una civilización incivilizada, El imperio de la violencia en el mundo globalizado, Océano, México 2005.

17.

Véase Horst Kurnitzky, La estructura libidinal del dinero, Una contribución al la teoría de la femineidad, Siglo XXI, México 1978/1992.

18.

Kurnitzky, Una civilización incivilizada…, op. cit.

19.

Carl L. Becker, The Heavenly City of the Eighteenth-Century Philosophers, Yale University Press 1932, second edition as Yale Nota Bene book

2003.

20.

Véase Horst Kurnitzky, “Una nueva religión: El neoliberalismo”, en: Horst Kurnitzky, Vertiginosa inmovilidad, los cambios globales de la

vida social, Blanco y Negro, México 1998.

21. Véase Susan Jacoby, The Age of American Unreason, Pantheon Books, New York 2008.

22. Fue Domitius Ulpianius, uno de los más importantes juristas romanos, quien formuló por primera vez en la historia occidental los

derechos humanos: “Par in parem non habet imperium”, quiere decir que los iguales no tienen poder sobre los iguales. Este es un principio del derecho natural cuya intención descansa en que todos los seres humanos sean por naturaleza iguales. Sin esta condición los derechos humanos no alcanzarían una base legal.

23. Kurnitzky, Una civilización incivilizada…, op. cit.

24. Véase Horst Kurnitzky, “Digresión sobre el fetiche y el fetichismo”, en: Horst Kurnitzky, La estructura libidinal del dinero, op. cit.

25. Según Fund for Peace (Fondo por la Paz), un centro de estudios estadounidense, los Estados fallidos no son capaces de aplicar sus leyes

de manera uniforme, tienen altas tasas de criminalidad y corrupción política, un vasto mercado informal, una burocracia y un aparato judi- cial ineficiente, interferencias militares en la criminalidad, poderes civiles no estatales con presupuestos y poder político muy superiores al los del Gobierno. Entre estos estados este centro ha listado a algunas naciones africanas, sobre todo de África central, otras en Asia, sobre todo en los países árabes, y en America Latina.

DOSSIER / UNO Reivindicación del esclarecimiento Christopher Britt Arredondo Ambigüedades Americanas Entre 1810 y

DOSSIER / UNO

Reivindicación del esclarecimiento

Christopher Britt Arredondo

Ambigüedades Americanas

Entre 1810 y 1830, violentas revoluciones y prolongadas guerras de independencia acabaron con el dominio imperial de España y Portugal en las Américas. Los ideales esclarecidos de la libertad, la igualdad, y la solidaridad, que habían anima- do la Revolución Francesa y la Guerra de Independencia en los Estados Unidos, también impulsaron estas guerras contra la tiranía española y portuguesa. A su vez, el pensamiento escla- recido –con su nueva ciencia, su nuevo lenguaje de derechos políticos, legitimidad democrática, y progreso humano–ayudó a justificar filosófica y políticamente a estas sangrientas revo- luciones de independencia. En el nuevo mundo que los liber- tadores esperaban crear, la vida ya no tendría porqué some- terse al poder arbitrario de los tiranos del Viejo Mundo; al con- trario, se gobernaría con justicia absoluta, a base de leyes uni- versales que reconocían los derechos naturales de los hom- bres y según instituciones democráticas que defendían esos derechos con autoridad y legitimidad. Hoy, a unos dos cientos años de distancia del comienzo de esas revoluciones, los Latinoamericanos, desde México a Br- asil y desde la Argentina a Colombia, están conmemorando el bicentenario de su independencia. Sin lugar a dudas, la gran causa de su independencia merece todo nuestro afecto. Pero también ha de suscitar en nosotros cierta ansiedad. Es triste tener que reconocerlo, pero los ideales esclarecidos que ani- maron aquellas luchas por la independencia todavía no se han podido realizar del todo. La independencia en Latinoamérica sigue siendo incompleta. Las persistentes crisis políticas, eco- nómicas, sociales, y ecológicas con que se enfrenta esta región ofrecen un testimonio brutal, pero elocuente, de los límites actuales de su independencia y el carácter todavía insuficien- te de su esclarecimiento cultural. ¿A qué se debe este fracaso? Según la crítica del Esclare- imiento que se ha puesto de moda en nuestra época “postmo- derna,” todos los fracasos del Esclarecimiento –tanto en La- tinoamérica como en Norte América, tanto en Europa como

60 / El Viejo Topo 282/283/ julio/agosto 2011

en África– se deben a una sola condición: la falsa conciencia de los pensadores esclarecidos. Según este planteamiento, cuando los revolucionarios y libertadores de los siglos diecio- cho y diecinueve hablaban en términos universales de la liber- tad, la igualdad, y la solidaridad, lo único que estaban hacien- do era armar un simulacro basado en estrategias discursivas de simulaciones y disimulaciones. Este simulacro servía como una máscara detrás de la cual se escondían los verdaderos intereses del Esclarecimiento: justificar el dominio de élites europeas y criollas sobre el resto de la humanidad. Por lo tanto, concluyen estos críticos postmodernos y post-colonia- les, el Esclarecimiento jamás supo emancipar a nadie y sólo sirvió para justificar el euro-centrismo, el colonialismo, el im- perialismo, y hasta el fascismo: en fin, todos los malditos –ismos que han empeorado nuestro mundo y empobrecido nuestras vidas. La crítica no podría ser más severa, y sus con- clusiones, por consiguiente, nos deben resultar demasiado pesimistas e innecesariamente nihilistas. El legado del Esclarecimiento, tanto en Europa como en las Américas, es bastante más ambiguo de lo que pretenden sus críticos postmodernos. Mientras el Esclarecimiento generó tecnologías industriales y militares extremadamente destruc- tivas que actualmente amenazan con destruir el balance eco- lógico del planeta y acabar con poblaciones enteras de seres humanos, borrando de nuestro mundo sus lenguas locales, sus culturas milenarias, y sus conocimientos espirituales, también es verdad que con su nueva ciencia ha generado el bienestar físico que caracteriza la vida moderna. Hoy vivimos en un mundo donde ciertas élites económicas y políticas do- minan la forma y contenido de nuestras instituciones gu- bernamentales, sociales, y económicas; pero el Esclarecimien- to celebraba más bien las virtudes de la democracia moderna. Hoy en día, las identidades políticas van tomando cada vez más formas tribales: frente al individuo y su independencia moral e intelectual, se exaltan las creencias y supersticiones religiosas; se afirman las esencias étnicas; se elogian las pecu- liaridades raciales y nacionales; pero el Esclarecimiento enno-

DOSSIER / UNO Delacroix, La Liberté guidant le peuple (Óleo sobre tela 259x325 cm) blecía

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DOSSIER / UNO Delacroix, La Liberté guidant le peuple (Óleo sobre tela 259x325 cm) blecía la

Delacroix, La Liberté guidant le peuple (Óleo sobre tela 259x325 cm)

blecía la autonomía, la dignidad, y la racionalidad de los indi- viduos. Como resultado de este legado mixto y ambiguo, los deba- tes públicos de nuestro momento ofrecen escasos ejemplos de la independencia moral e intelectual que asociaríamos con seres esclarecidos; lo que se escucha más bien son las quejas, las sospechas, y los reproches de un grupo de fundamentalis- tas frente a los demás fundamentalistas. Una deplorable caco- fonía de sentimientos anti-esclarecidos. Y al margen de todas esas voces, a una distancia crítica pero segura, se escucha la risa irrisoria de los críticos postmodernos de la ilustración. ¡Ojalá tuvieran ellos la razón! Así todas estas profundas ambi- güedades del Esclarecimiento no serían nada más que un simulacro macabro, una farsa absurda, una pesadilla pasajera

de la que nos podríamos despertar todos sin demasiado es- fuerzo. Pero la verdad es que en el nuevo mundo creado por las re- voluciones esclarecidas, la vida sigue estando gobernada por las tiranías activas y dominantes que ese mundo nuevo here- dó del viejo continente. A pesar de estos fracasos históricos, o tal vez gracias a ellos, el pensamiento esclarecido sigue siendo una fuente imprescindible de ideas con que combatir las fuer- zas de destrucción –las fuerzas anti-esclarecidas– que domi- nan nuestras vidas. Por eso, este legado debe ser estudiado desde una perspectiva dinámica que ponga de manifiesto sus profundas ambigüedades históricas, políticas, y morales a la vez que haga posible recuperar precisamente aquellos aspec- tos del pensamiento esclarecido que nos ayuden a articular

DOSSIER / UNO auténticos programas de emancipación e independencia. Los Enemigos del Esclarecimiento En términos

DOSSIER / UNO

auténticos programas de emancipación e independencia.

Los Enemigos del Esclarecimiento

En términos normativos, el Esclarecimiento afirma que la inteligencia humana es capaz de comprender el mundo, de entender el lugar de los seres humanos en el cosmos, y de actuar en él con inteligencia, con un sentido de propósito, y con independencia. Fue precisamente en estos términos que en su día Kant definió el esclarecimiento como la emancipa- ción de los seres humanos de una “minoría auto-impuesta.” Él asociaba la minoría con un estado de tutelaje donde las per- sonas se atrevían a pensar sólo de acuerdo con la autoridad de ciertas instituciones poderosas y bajo la dirección de otras personas “mayores”. Kant sostenía, en este mismo sentido, que era por culpa del miedo que los hombres se imponían este triste estado de tutelaje. En vez de confiar en su propia inteli- gencia, preferían seguir siendo fieles a las personas e institu- ciones que les gobernaban. Si por el contrario, los hombres tuvieran más coraje y pensaran por sí mismos y no reconocie- ran ninguna autoridad por encima de su razón, Kant creía que los seres humanos podrían emanciparse y gobernarse a sí mis- mos. Por supuesto que Kant no era el único pensador esclare- cido que consideraba con optimismo el poder emancipador de la razón. Pensadores esclarecidos de los siglos dieciocho y diecinueve, en Europa y las Américas, también estaban con- vencidos del poder emancipador de la razón. Ellos creían que del mismo modo que la razón y su nueva ciencia habían expuesto las leyes que gobiernan la naturaleza, la razón podía identificar y articular las leyes que deberían regir la conducta humana, y de esa manera liberar a toda la humanidad de la tiranía. Cuando se mide este concepto normativo del poder eman- cipador de la razón contra nuestra terrible realidad histórica, es perfectamente legítimo afirmar que las promesas hechas por el Esclarecimiento jamás fueron cumplidas. Ni en Europa ni en las Américas han llegado la independencia, la libertad, y la solidaridad a disfrutarse universalmente. Para explicar este fracaso histórico, el pensamiento postmoderno ha acostum- brado a enfocar las debilidades inherentes al proyecto del Esclarecimiento y cuestionar sus contradicciones conceptua- les y discursivas. En efecto, estas críticas han reducido el con- cepto del esclarecimiento a un discurso falso por medio del cual los pensadores modernos buscaban, no emancipar a la humanidad de su minoría auto-impuesta, sino imponer sobre ella un nuevo orden racional. Con una militante ironía post - moderna, se les ha venido acusando a los pensadores esclare- cidos de ser unos hipócritas y sicofantas en servicio de los po -

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derosos enemigos de la libertad, la independencia, y la digni- dad humanas. Bien puede ser que estas críticas severas no sean del todo descabelladas. Sí señalan correctamente ciertos aspectos dogmáticos del pensamiento esclarecido. Por ejem- plo, frente al poder emancipador de la razón, estas críticas oponen el ejemplo de una razón instrumentalizada que, en vez de emancipar, ha servido más bien para deshumanizar, esclavizar, y destruir la vida. Pero reducir todo el legado del Esclarecimiento a los abusos de la razón instrumental es crear una pobre caricatura de un movimiento intelectual y político que nunca fue ni tan extremadamente instrumental ni tan inflexiblemente racionalista. Estas críticas tampoco toman en cuenta el sentido en que los fracasos históricos del Esclarecimiento pueden ser explica- dos, no sólo en términos discursivos, sino mas bien en térmi- nos plenamente históricos. Desde esta perspectiva, los fraca- sos del Esclarecimiento en España, Portugal, y sus excolonias en las Américas, no se deben únicamente a las contradiccio- nes discursivas de los pensadores esclarecidos; se deben tam- bién al poder acumulado a lo largo de los siglos por todas aquellas instituciones políticas, económicas, religiosas, y cul- turales que se opusieron al Esclarecimiento. Debe considerar- se, en este sentido, la ferocidad con que la monarquía absolu- tista y la iglesia inquisitorial de España persiguieron a los pocos pensadores esclarecidos del mundo Hispano. El carác- ter tímido, insuficiente, e inacabado del Esclarecimiento en el mundo Ibero-americano, ¿no tendrá más que ver con esta persecución histórica que con las contradicciones y debilida- des discursivas del Esclarecimiento per se? Las críticas postmodernas, al no fijarse lo suficiente en los poderes históricos que se opusieron al Esclarecimiento, aca- ban ignorando también las peculiaridades históricas de movi- mientos esclarecidos en diferentes contextos culturales y regionales. Los pensadores postmodernos hablan de un solo Esclarecimiento –del Esclarecimiento como el “Gran Discurs- o” de la modernidad– pero la verdad histórica desmiente esta idea monolítica de un Esclarecimiento monumental. No sólo existían diferencias significativas entre los esclarecimientos europeos del llamado Siglo de las Luces (el escocés, el alemán, el francés) o entre éstos y los que se dieron a conocer en las Américas, desde los Estados Unidos hasta la Argentina, sino que también existen diferencias llamativas entre estos esclare- cimientos modernos y otros esclarecimientos de la época pre- moderna que, en vez de salir del seno de la Europa cristiana, habían salido de los vientres de la cultura Hebrea, Islámica, Maya, Azteca, e Inca. De allí que resulte imprescindible mantener una perspecti- va dinámica del esclarecimiento y su legado ambiguo de liber-

DOSSIER / UNO tades e independencias ina- cabadas. Frente al pesimis- mo moral y nihilismo

DOSSIER / UNO

tades e independencias ina- cabadas. Frente al pesimis- mo moral y nihilismo histó- rico del pensamiento pos- tmoderno, hace falta reafir- mar ciertos ideales esclare- cidos. Pero hay que hacerlo de manera dinámica, opo- niendo conceptos normati- vos del Esclarecimiento a di - versas realidades históricas.

Programa de reconstruc- ción

versas realidades históricas. Programa de reconstruc- ción Nicanor Parra, Obras Públicas (2001) la Américas y el

Nicanor Parra, Obras Públicas (2001)

la Américas y el mundo ente- ro. Este es el reto. Esto es lo que le hace falta al hispanis- mo y nos hace falta a todos:

Recuperar el espíritu crítico del esclarecimiento. Como punto de partida histórico, es preciso recordar que Johann Godfried Herder designó la cultura medieval de España como el primer esclarecimiento europeo, que incluía filósofos, místicos, y poetas preeminentes como Averroes, Maimonides, Ibn’ Arabi, o Ibn Gabirol. Con in- sistencia, la gran mayoría de los hispanistas e historiado- res del Esclarecimiento euro- peo han ignorado este bri- llante legado cultural de la Península Ibérica. Para com- batir esta ceguera, es preciso que se ligue este legado de pensamiento esclarecido de la época premoderna a toda una serie de pensadores es-

clarecidos de la época mo- derna: desde León Ebreo y el Inca Garcilaso a José María Arguedas y Darcy Ribeiro. Es pre- cisamente por medio de estas conexiones entre distintos

esclarecimientos históricos y culturales que se puede producir

el tipo de crítica inmanente que tanta falta le hace al hispanis-

mo. A su vez, estas conexiones enriquecerían las humanida- des en general con una nueva perspectiva crítica que resalta- ría la continuidad de estos esclarecimientos diversos. Por último, interesa estudiar las diferencias nacionales y

regionales entre los esclarecimientos de los siglos dieciocho y diecinueve: desde San Petersburgo a Cádiz, desde Edimburgo

a Filadelfia, y desde París a Bogotá. El esclarecimiento norte- americano también añadió nuevas dimensiones al legado del esclarecimiento: desde las investigaciones que hizo Franklin

con la electricidad o los experimentos botánicos de Jefferson a las polémicas de Paine a favor de radicales reformas políticas

o la teorización por Hamilton de una economía laissez faire, el

esclarecimiento Americano expandió el dominio de la razón de tal modo que acabó abarcando numerosas cuestiones so- ciales, políticas, y científicas. Pero encontramos una situación

La tendencia a distanciar- se del esclarecimiento y orientarse hacia el nihilismo no se encuentra únicamente entre los filósofos, teóricos, e historiadores de la postmo- dernidad. También se obser- va en el campo del Hispa- nismo. De origen premoder- no, pero actualmente traves- tido a la moda postmoderna, el Hispanismo no ha sabido

entender el objeto único de su estudio: la modernidad truncada del mundo Hispano. Esta falta de comprensión se explica con facilidad si se considera que, como disciplina, el Hispanismo todavía no ha sabido desarrollar los métodos interpretativos necesarios para entender la modernidad de España, Portugal, y Latinoamérica. Al contrario, el Hispanis - mo ha sostenido un marco interpretativo y conceptual que está basado sobre dos premisas anti-esclarecidas: la autoridad imaginaria de los valores premodernos del nacionalismo im - perial español y la autoridad pretendida de críticas postmo- dernas que han sido importadas al Hispanismo desde otros campos de estudio. Hace falta pues una alternativa a esta incomprensión de los fracasos y éxitos relativos del esclarecimiento en el contexto

del mundo Ibero-americano. De ahí la necesidad de elaborar una crítica constructiva del Hispanismo y sus tendencias anti- esclarecidas: tanto las que siguen conceptos premodernos como las que imitan la moda postmoderna. Amén de este tipo de crítica doble, el Hispanismo podría contribuir productiva- mente al estudio del ambiguo legado del esclarecimiento en

DOSSIER / UNO completamente diferente en el caso de las culturas ibero- americanas, donde las

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completamente diferente en el caso de las culturas ibero- americanas, donde las profundas reformas éticas, pedagógi- cas, y políticas que formularon pensadores como Hume, Rousseau, Diderot y Kant jamás ocurrieron … porque los ene- migos del esclarecimiento jamás lo permitieron. Este programa de reconstrucción hermenéutica y redefi- nición filosófica de los valores fundamentales del esclareci- miento corresponde a una necesidad urgente. Para que se en- table un diálogo verdaderamente productivo entre las cultu- ras de Norte América y Sudamérica, o entre las culturas modernas de las Américas y Europa, no existe mejor platafor- ma que los varios proyectos humanísticos y esclarecidos que van desde el humanismo, el clasicismo, y el esclarecimiento hasta los textos fundacionales de la democracia Americana y los proyectos de esclarecimiento artísticos e intelectuales de los siglos diecinueve y veinte en Latinoamérica. Estos proyectos contribuyen a nuestra comprensión de pro- blemas asociados con las memorias nacionales y culturales, la

educación democrática y los derechos humanos, la libertad y el respeto por la dignidad humana en un entorno que ha sido, y sigue siendo, políticamente inestable y tumultuoso. En una época como la nuestra, de violencia sistemática y decepción masiva, la reconstrucción crítica de estos legados humanísti- cos y esclarecidos es la mejor manera de reforzar un diálogo necesario entre las culturas de las Américas y entre ellas y Europa.

Christopher Britt enseña literatura española y latinoamericana en The George Washington University. Es autor del libro Quixotism y de otros ensayos que critican la ideología nacional española y sus terri- bles consecuencias en la vida histórica de las Américas. No se consi- dera un hispanista, ni un latinoamericanista. De corte intelectual emersoniano, su posición intelectual independiente y crítica ha sido contestada por el hispanismo norteamericano postmoderno, de corte fundamentalmente anti-esclarecido.

Dialéctica Positiva y Localización: Un Manifiesto

Paul Fenn

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El alma de América está deprimida. Los pensadores secula- res de los siglos veinte y veintiuno, sintiéndose traicionados por los fracasos del Esclarecimiento, le han declarado la gue- rra al Esclarecimiento y, sin querer queriendo, han acabado por declararse la guerra a sí mismos, provocando una peligro- sa dislexia de electro-disimulación que encubre el colapso progresivo de la memoria histórica. Esta erradicación de la memoria le da cada vez más fuego, cada vez más ímpetu, cada vez más energía a la Máquina de Guerra. ¿Una máquina? ¡Quinientas máquinas! ¿Cuántas máquinas te harán falta? ¿Cuántas para saciarte? ¿Y para esclavizarte? La violación de la Tierra ha llegado a ser tan extensiva que nos aterroriza a todos. Si hemos adoptado una actitud anti- moderna, sin duda alguna será por culpa de este terror, de este terrorismo, de este afán con que nos olvidamos de lo importante y necesario que es pensar. Esta actitud es tiránica.

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Es servil. Lo que la motiva y sostiene es la lógica instrumental de un rito sadomasoquista de purificación espiritual. ¡Mira cómo brilla la máquina! ¿Existirá vehículo más conveniente a nuestros deseos? El Esclarecimiento está fracasando –el secularismo, la cien- cia, la democracia: todos están desapareciendo… justo cuan- do el mundo comienza a democratizarse. Si se buscan prue- bas de este fracaso, no hace falta mirar más allá del cambio cli- mático, de la proliferación nuclear, y de la toxicidad cultural con que se socavan la independencia, la libertad, y el auto- gobierno en nuestra época. El SIMIO ya no soporta la VER- DAD. Las palabras ya no exigen obediencia ni inspiran coope- ración: están hundidas en el marasmo de una “crisis de legiti- midad.” Y como resultado, gobernarse de manera democráti- ca se ha vuelto un quehacer tedioso, mediocre, y dentro del contexto de otros males –como, por ejemplo, las manipulacio- nes disimuladas de monopolios capitalistas– se ha convertido en el mismo Mal de los Males. La ausencia de la virtud públi-

DOSSIER / UNO

DOSSIER / UNO Francisco Goya Capricho 80. Ya es hora , 1799. pública ha inspirado a
DOSSIER / UNO Francisco Goya Capricho 80. Ya es hora , 1799. pública ha inspirado a

Francisco Goya Capricho 80. Ya es hora, 1799.

pública ha inspirado a los agentes de la irracionalidad, entre ellos los llamados “intelectuales” postmodernos, a enfrentarse con el Esclarecimiento como si fuera un toro y ellos unos tore- ros, comprobando una vez más lo que Goya había dicho hace unos doscientos años: El sueño de la razón produce mons- truos. Suplentes del poder, distorsionados por la envidia, estos intelectuales asesinan al buen padre: la RAZÓN. Donde la razón duerme, allí predominan los monstruos. Principalmente, son de dos tipos: sádicos y masoquistas. ¿Cuántas máquinas requiere el sádico para satisfacer sus de -

seos de humillar a los demás? ¿Cuántas

necesitará el masoquista para calmar su vergonzosa culpabilidad?

comienzos,

miento se ha visto atacado por enemigos poderosos. De ahí que resulte incoheren- te juzgar sus fracasos como si éstos deri- varan simplemente de las propias incohe- rencias internas del Esclarecimiento. El Esclarecimiento se generó dentro de un contexto de enemistad política; y es den- tro de ese mismo contexto histórico que la idea del esclarecimiento debe probar su valor o sufrir un desengaño. Una con- tra-revolución en contra de la Revolución que montó el Esclarecimiento en contra del Rey y de la Teocracia se arrima al pre- cipicio de un nuevo éxito … o de un fra- caso épico.

Desde

sus

el

Esclareci -

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La marcada tendencia de intelectuales académicos a aislarse en monasterios donde se pueden dedicar a sus saberes esotéricos e ignorar el resto del mundo es un síntoma más del fracaso del Esclare- cimiento. El Esclarecimiento quiso crear sociedades libres capaces de gobernarse a sí mismas, pero los intelectuales acadé- micos han huido de ese ideal social, elu- diendo el compromiso moral que les exige. Como resultado –y esto ya lo mos- tró Theodor Adorno con su Dialéctica Ne- gativa– os intelectuales se han divorciado del proletariado. Y las consecuencias de este divorcio han sido devastadoras: por un lado, el intelectual ensimismado y acopado por la academia, por otro lado el proletariado infan- tilizado y convertido en “masa”. O sea, fascismo, comunismo, totalitarismo. La Dialéctica Negativa expresó la idea más fun- damental de la Deconstrucción y de la Teoría de la Resistencia:

que la crítica es acción: una práctica escrituraria. La Dialéctica Positiva comprende otro tipo de catarsis: una transgresión intelectual. No se trata simplemente de una for- ma de poner en práctica la escritura; se trata más bien de una práctica política, un diseño y un proyecto. La práctica escritu- raria de un historiador intelectual no tiene porqué limitarse a

DOSSIER / UNO teorías de la resistencia. Los intelec- tuales pueden inscribirse en el ám-

DOSSIER / UNO

teorías de la resistencia. Los intelec- tuales pueden inscribirse en el ám- bito público y escribir leyes –si no del todo esclarecidas, por lo menos esclarecedoras. Es decir, el historia- dor puede hacer la historia; puede intervenir en el ámbito político y económico y escribir leyes que ayu- den a crear la sociedad ideada por el Esclarecimiento. Para hacer esto, re- sulta necesario enfrentarse a todas aquellas fuerzas que se oponen al esclarecimiento. En mi caso, esto ha significado escribir leyes relaciona- das con la producción, distribución,

y consumo de la energía; y mi rival

hegemónico ha sido y sigue siendo el proyecto de ley propuesto origi- nalmente por la Primer Ministra de Inglaterra –Margaret Thatcher– en los años 90. Esa visión Thatcheriana de la energía se importó a los Es- tados Unidos durante la época de Reagan bajo el concepto de la priva-

tización; desde entonces, ha sido re- exportado desde los Estados Unidos

a la Unión Europea con el resultado

que hoy nos encontramos frente a la globalización de la energía per se. Este manifiesto de la Dialéctica Positiva sólo describe una de las múltiples transgresiones intelectua- les que la Dialéctica Positiva con- templa. En este caso, se trata nada menos y nada más que la formula- ción de una nueva política energética que, hoy por hoy, repre- senta el 38% de los Estados Unidos en términos de volumen cuantitativo. Pero esta nueva política no ha podido imponer- se todavía positivamente. La lucha contra los monopolios energéticos continúa: pero a pesar de ello, en los pasillos se- cuestrados de megavatios y unidades termales, ya se reconoce que esta nueva política energética es mucho más que una mera teoría, un lindo ensueño, o una estúpida broma intelec- tual: es una realidad. En los últimos veinte años, he escrito leyes y hasta re-escrito las constituciones de varias ciudades; he diseñado programas y estrategias; he negociado acuerdos para transformar nuestras ciudades y ahora los gobiernos lo- cales se ven forzados a analizar, formular, e implementar el

cales se ven forzados a analizar, formular, e implementar el Francisco Goya: El entierro de la

Francisco Goya: El entierro de la sardina (Óleo, 1808-19, 82,5 x 52 cm) Detalle

más ambicioso proyecto público que existe en todo el mundo para la producción y distribución de energía sostenible. Es tan ambicioso este proyecto que ya comienzan a temblar los rascacielos de Wall Street. La transgresión, no sólo intelectual sino también política, económica, y ecológica, comienza a hacer nueva historia. Lo que tal vez resulte más importante de esta inmersión en el ámbito público es que ha creado una perspectiva clara con respecto a las posibilidades que existen más allá del sistema de infraestructura doméstica que se creó durante la Guerra Fría y que se ha venido manteniendo desde entonces. Gracias a esta sumersión, hoy podemos reconocer cuáles son los ver- daderos obstáculos que obstruyen el cambio. Y podemos exi-

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gir un plan de acción: acción imperfecta, sí; pero aún así esta acción ha sido

gir un plan de acción: acción imperfecta, sí; pero aún así esta acción ha sido reconocida públicamente y ha ganado cierta legitimidad, creando autoridades energéticas locales que per- miten que las mismas comunidades y ciudades se adueñan de la energía e insisten en que se produzca de manera sostenible. Estas autoridades locales sirven a más de un millón de Ame- ricanos; pero sirven también para cuestionar las llamadas “le- yes de la economía” según las cuales generar y distribuir ener- gía sostenible cuesta más que producir y distribuir energía fósil o nuclear. Por decirlo con otras palabras: la Dialéctica Positiva ha reve- lado el carácter esperpéntico del status quo de la energía en los Estados Unidos. Se mire por donde se mire, la crisis energéti- ca comprueba que la democracia está fracasando. Una tradi- ción irresuelta duerme en un lecho lleno de arañas venenosas:

se columpia por encima del desbarrancadero de un silencioso caos social –la deslegitimación de la Modernidad. El gobierno se colapsa: las elecciones fracasan: el fraude toma control de las decisiones democráticas. Las corporaciones de los Estados Unidos llevan décadas actuando en su propio país como si estuvieran operando en un país extraño, manipulando gobier- nos, administrando las relaciones públicas, y donando cientos de millones de dólares a sus políticos fantoches. Que lo sigan haciendo con aparente impunidad, está íntimamente ligado a la pobreza espiritual de la crítica. Los intelectuales (ya sean académicos o no) necesitan participar en la vida pública y deben reconocer, de una vez para todas, que el comercialismo les ha engañado y que es por culpa de ese engaño que se en- cuentran actualmente postrados ante las autoridades corpo- rativas y reducidos a sus vedados cotos disciplinarios. Sin una sociedad intelectual orgánica, los Estados Unidos ha llegado a estar bajo el control de un complejo industrial que se ha adue- ñado, no sólo del gobierno federal y los gobiernos estatales, sino también de los medios de comunicación. Anacrónico en el amplio contexto de estas tendencias culturales, el Huma- nista, el Hombre del Renacimiento, el Esclarecido no es sino una reliquia en este estado-silo mental. En este país no existe un aquí y ahora: Estados Unidos se ha convertido en un no- lugar dis-tópico. La crítica se ha agotado: se ha convertido en impotencia. El Deconstruccionismo jamás supo proveer una base para la crí- tica del poder. Gracias a ese fracaso, la teoría se volvió más libre y se la toleró más; pero también se volvió enclenque, abs- traída. Perdió su sustancia, y con ella la capacidad de motivar la lealtad, obligar obediencia e inspirar la cooperación entre individuos libres. Esta retirada del activismo revolucionario hacia la crítica radical, que define tanto al Deconstruccio - nismo como a la Teoría de la Resistencia, tiene que ser in-

nismo como a la Teoría de la Resistencia, tiene que ser in- DOSSIER / UNO vertida.

DOSSIER / UNO

vertida. Se requiere una nueva práctica: la re-inmersión de la teoría en la acción democrática: la Dialéctica Positiva. La impotencia de la filosofía política radical en el ámbito político de los Estados Unidos y de Europa se debe a este de- fecto de la crítica como una práctica escrituraria. Ritualizada como fetichismo y mercancíaa, la Deconstrucción ha caído en un estado decadente de dislexia. Hace falta una nueva serie- dad. Así se podrá socorrer al Esclarecimiento de aquella con- tra-revolución que hoy día amenaza con deshacer todo lo que se ha ganado en términos de libertad a lo largo de los últimos doscientos años. Son muchos los que buscan restaurar la et- no-arquía tribal, pre-moderna y globalizante: espían, tortu- ran: una pesadilla sulfúrica de híper-desarrollo económico. La teoría, convertida en una práctica escrituraria nueva, ¿puede cruzar las fronteras que separan las disciplinas académicas y ofrecer una visión intelectualmente coherente de cómo se relacionan la ciencia, la tecnología, la economía, y la política? Esta coherencia es la fundación de una libertad falsa y manu- facturada que perdura en un estado administrado de crisis.

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La Teoría no debe colocarse por encima de la historia y pro- curar explicar lo que ocurre; ni tampoco debe predecir lo que ocurrirá. Al contrario, debe entrar en liza y transformar la his- toria. El propósito original de la Dialéctica Positiva nunca fue cambiar el mundo, aunque eso es lo que afirmaba. La idea era mejorar la Teoría de la Resistencia que habían avanzado M. De Certeau y J. Derrida, como también enfrentar las inquisiciones sociológicas de Bourdieu respecto a la producción de saberes en las universidades, y la arqueología radical de Foucault, y el arte politizado de W. Benjamin, y la intención crítica negativa de prácticamente todos los pensadores postmodernos. Los sindicatos del siglo veinte subyugaron a sus líderes intelectua- les. El Nazismo y el Stalinismo se robaron el sueño del Co- munismo Marxista. El fracaso fundamental de los intelectua- les fue huir de la cara resentida del hipócrita y refugiarse en la crítica negativa –lo cual ayuda a “explicar” las causas moder- nas de la hipocresía. Creyendo que este secuestro –que este Segundo Com- promiso (que siguió el compromiso del Esclarecimiento con el Papa)– era la clave para entender el fracaso de la crítica que hizo Foucault de la psiquiatría y de las prisiones, y siguiéndo- le los pasos a la crítica que hizo Illich de escuelas y hospitales, la “Dialéctica Positiva” (una tesis que escribí en 1990) procura- ba identificar un nuevo camino. Se trataba de un estudio de la orientación racial del Socialismo Austriaco de Otto Bauer y

DOSSIER / UNO muy en particular de la propaganda que diseñó Bauer tenien- do en

DOSSIER / UNO

muy en particular de la propaganda que diseñó Bauer tenien- do en mente los sindicalistas racistas de su época. La inmersión es una manera de hacer una crítica inma- nente: es una acción, basada en el juicio. Convencido de que tanto la locución como la forma de la práctica escrituraria eran parte de la jerarquía marxista de la conciencia de clase, decidí intervenir en la legislación del sector industrial en los Estados Unidos. Este habría de ser el vehículo teórico por medio del cual intentaría construir una nueva arquitectura para los cambios históricos y, a la vez, esta práctica escritura- ria me permitiría llevar a cabo una crítica inmanente del ejer- cicio del poder económico y político en la administración estadounidense. La legislación en torno al sector energético expresaría así una forma coherente de la democracia y daría paso libre a la autonomía de gobiernos locales. Este plantea- miento eventualmente produjo nuevas estructuras dentro del sector energético que han cambiado las reglas del juego. 1 A pesar de lo ambicioso, ésta era mi plataforma. Bajo la rúbrica de la Dialéctica Positiva, me proponía intervenir en la legislación y escribir leyes, hacer campañas políticas y escribir artículos periodísticos, y continuar haciendo la historia inte- lectual. La idea principal era que las palabras podían cruzar las disciplinas académicas y obligar a la acción en el contexto flemático de un atasco industrial inmutable: o sea, cambiar el contexto de la industria energética de Los Estados Unidos. De hecho, cuando puse esta idea en práctica, las palabras que escribí –las leyes con que intervine en la política energética– ayudaron a esclarecer al público respecto a las verdaderas posibilidades económicas del sector energético. La Dialéctica Positiva –este compromiso inter-disciplinario con el status quo, este acoplamiento de lo inmediato y lo con- ceptual– afirma que la Cultura Esclarecida es el espíritu de nuestra época, que los paneles solares son el triunfo de nues- tro Esclarecimiento. Su independencia hará callar a todos los escépticos. Sólo un imbécil preferiría las luces oscuras y oscu- rantistas de una energía creada por medio de la quema de mi- nerales y cadáveres. En Norteamérica, durante la Guerra Fría, el futuro era un MERCADO. Hoy nos preguntamos si esto es necesario o si una división del poder orgánico de la democra- cia no podrá vencer el poder anti-democrático de la inercia corporativa. Comenzando con perspectivas y ambiciones amplias, pero evolucionando desde la escritura de leyes hasta el diseño e implementación de patrones matemáticos, he desarrollado planes para la reducción más radical del carbón jamás inten- tada en la industria energética. La estrategia teórica de esta Dialéctica Positiva ha evolucionado: comenzó a partir de la in - mersión como un compromiso con lo REAL, y se ha transfor-

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mado en un proyecto técnico esencial. Habiendo trabajado en la última década para más de una media docena de gobier- nos municipales, mis colegas y yo hemos probado que sí es posible reducir el impacto de la demanda de una ciudad por entre 51% y 71% en sólo cinco años y sin incrementar los cos- tos. Hemos desconcertado a una industria energética que niega esta posibilidad y hemos avergonzado a los medios de comunicación que sólo saben hacer eco de esta negación como si fueran ellos unos tristes periquitos enjaulados en las oficinas ejecutivas de las grandes corporaciones. En este sen- tido, hemos introducido un nuevo rigor en la política de los Estado Unidos. Famosos ecologistas abrazan el poder nuclear como si fuera nuestra única esperanza. Estamos demostran- do que esta falsa esperanza, que este nihilismo, se debe al fun- damentalismo del mercado: una condición institucional, generacional, y cultural de ingenuidad económica adminis- trada por una oligarquía energética. La Dialéctica Positiva comprende que la Soberanía es un valor, no un vicio, y que el poder económico y político debe lo - calizarse en lo local. Tenemos que descentralizar la autoridad si queremos, dentro del contexto de nuestra sociedad indus- trial, reducir la corrupción y realizar el sueño democrático del auto-gobierno. Esto significa, ante todo, que hay que dar a los gobiernos locales su debida autoridad política y eliminar la autoridad de los Estados y el gobierno federal en estas áreas. Significa también vencer reacciones a Tammany Hall, al Pro - gresivismo, al poder político de los municipios –un prejuicio y una decadencia que amenazan con socavar los cimientos mis- mos del Esclarecimiento. Significa, en última instancia, cam- biar el enfoque del discurso político: en vez de hacerle tanto caso al Presidente y al Parlamento, al Canciller y al Congreso, hacerle más caso al Alcalde y a los Representantes de la Ciudad.

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El Esclarecimiento creó las condiciones para la tecnología y el auto-gobierno. Hoy, el hombre moderno se ha convertido en un Esclavo de la Energía, apropiándose las características que las máquinas de energía han reemplazado. El “Esclavo de la Energía” teorizado por Ivan Illich puede verse bajo esta luz como la causa principal del cambio climático y de la prolifera- ción nuclear. Este hombre “moderno” mantiene una relación infantil con la energía, creando un teatro democrático pero huyendo de los escaños, como si la idea detrás de todo esto fuera permitir que los grupos de presión política se coronaran como Rey, Emperador y César. Nos encontramos en el ambiente des-industrializado de

cambios climáticos post-coloniales, con la proliferación nu- clear, la extinción de los océanos, y un hombre moderno sin educación y con el cerebro dañado por el mercurio. Un per- vertido pornográfico que no participa en lo social, este ser anti-esclarecido es, además de reaccionario, miope. Super- fluo y políticamente correcto, su vida integralmente aburrida se entretiene con fantasías suicidas. Una consolidación de los medios de comunicación tras otra, una conquista corporativa tras otra, las mono-culturas y los monopolios son su sino. Vivimos según los protocolos de quienes se aproximan a la psicosis, el detritus de burocracias pasadas, perseguidos por policías paranoicos y gobernados por una banalidad decaden- te. La impotencia de gobiernos locales y la falta de lealtad de quienes ocupan posiciones de poder, la paranoia extrovertida junto a una perversión puritana que emana desde los inaca- bables suburbios de esta cultura escapatoria, insular y enaje- nada son todo el horizonte histórico de nuestro tiempo. Para este gobierno histérico que sufre de amnesia siempre es de- masiado temprano y siempre demasiado tarde para hacer nada frente a las catástrofes que estamos causando. Vivimos bajo la gran marcha normativa de la comida rápida, un híper- consumo que degrada y envenena y los entremeses bravuco- nes puestos en escena para generaciones de televidentes igno- rantes, groseros y malcriados. Los riesgos generan angustia, pero también recuerdan tan- tos otros momentos claves en la historia. Si el Esclarecimiento pierde ahora, existe un riesgo profundo que, por medio de un golpe de estado, la erradicación de la memoria histórica, y una amnesia revolucionaria, acabemos todos viviendo nuevamen- te en los árboles rodeados de la oscuridad de nuestro pasado simio. ¿Sabremos mantenernos en un estado de coherencia? ¿O vamos a acabar simplemente siendo otra mezquindad im- perialista? ¿La Revolución Americana? Su sociedad civil, desde el siglo dieciocho hasta el veinte, fracasó y se colapsó en el aburrimiento, con su privacidad, su narcisismo, y con sus ca - binas de votar todas vacías, y con los pasillos de palacio cu - biertos de imbéciles impotentes. El reto principal para nosotros ahora es cómo mantener democracias viables sin el tipo de crecimiento económico de que tanto hemos dependido bajo el híper-crecimiento del Capitalismo. El reto es éste: Prosperidad Sin Crecimiento Eco- nómico. Lea eso otra vez: Prosperidad Sin Crecimiento Econó - mico. El reto económico es crear un sistema local de energía renovable que vuelva obsoleto el monopolio vertical energético. Este es el camino que el Esclarecimiento podría seguir. Si lo hiciera realmente, la tradición secular y revolucionaria que generó el Esclarecimiento maduraría y se emanciparía de la mentalidad imperialista. El localismo es el próximo paso; es el

imperialista. El localismo es el próximo paso; es el DOSSIER / UNO próximo consenso general. El

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próximo consenso general. El poder político y económico en manos de comunidades.

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Johann Gottfried Herder, ese esclarecido enemigo del Esclarecimiento francés e inglés, dijo que el secularismo no sería capaz de generar una nueva cultura con que reemplazar

a las culturas religiosas y feudales de la Iglesia y los Nobles.

Una ideología mecánica, dijo el autor alemán de Otra filosofía de la historia, causaría un aborto cultural. Algo de esto se ve

con facilidad en el desierto cultural de las mega-ciudades modernas. Es la pesadilla de una linda utopía imaginada en el pasado. El altar sacrificial de la libertad es la igualdad –porque

la igualdad es un imposible económico. Sin poder basarse en la

sobrevivencia común, la libertad carcome su propia fundación en una segunda huida de la libertad. El remolino cultural de la globalización ha acabado con todas las comunidades palpables basadas en la lealtad; lo que reina hoy en el mundo es una pro- funda incoherencia, un estupor retórico, que acalla el parloteo de los medios de comunicación corporativos. Es el sonido que hace una mano al dar palmas. Un silencio dialéctico. ¿Podría el discurso político de individuos una gente consti- tucionalmente libres permitir que estos mismos individuos aprendan? ¿Podría llegar a colmarse esta acumulación de ma- durez política? ¿O se degeneraría el parloteo de la democracia en la demencia somnámbula de sujetos terapéuticos y sus po- líticas de identidad: este Apocalipsis de la RAZÓN? Se requie- re la libertad para que comunidades democráticas puedan tomar decisiones importantes. Se necesita que ciertas perso- nas cooperen. Sin esa libertad y esa cooperación ninguna sociedad puede gobernarse. La acción de gobernar debe reali- zar esta competencia de la RAZÓN, sin ella el Esclarecimiento es imposible. ¿Qué ha pasado? El Esclavo de la Energía. La situación es

funesta, pero también está repleta de nuevas posibilidades pa- ra hacer política en el Primer y Segundo Mundo. Una actitud más seria. La resolución con que vencer la inercia de América

y de Europa: el estupor de una humanidad devastada que lla-

mamos América, que llamamos Europa. El mundo america- nizado también se tendrá que enfrentar a esta crisis, la crisis de Cultura vislumbrada por Herder. La globalización consiste en esta violencia olvidada, en este borrar, aniquilar, y vaciar el pasado, todo se vuelve en provecho y utilidad, el mundo como

un hospital de urgencias y los agentes de la globalización como enfermeros que deciden las prioridades en la atención a los víctimas de regiones explotadas y protegidas. El Esclare- cimiento se enfrenta hoy con un fracaso épico. Sólo por medio

DOSSIER / UNO de la localización a un nivel global puede crearse una nueva estabilidad

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de la localización a un nivel global puede crearse una nueva estabilidad que clarifique y expande la autoridad democrática mientras impulsa a las comunidades y sus municipios a ser más competentes, efectivos y estratégicos. Las culturas pue- den acumular –acumular información, riqueza e ímpetu his- tórico– pero no sin la disciplina impuesta por la forma más básica de una comunidad política. La Dialéctica Positiva no intenta simplemente urdir resulta- dos buenos, como solucionar el cambio climático o poner fin a la proliferación nuclear, ni tampoco busca promover un solo criterio para hacer la política. Lo que intenta más bien es una revisión crítica de las obstrucciones principales al Esclare- cimiento que fueron creadas por los Estados Unidos durante su Guerra Fría, pero también durante su Guerra Civil: una revi- sión, pues, de los derechos imperfectos y la mono-cultura que los ingleses y holandeses practicaban cuando armaron la Re- volución Británica en contra de Carlos Steuart, así como la Revolución Americana en contra del Imperio Británico, y las demás y diversas revoluciones de la Modernidad. Esta es la marcha insistente del progreso que no se debe olvidar, y si te sientes atraído por la posibilidad de poner en duda los funda- mentos del Esclarecimiento, procura no alejarte demasiado de este milagro de la naturaleza. Tenemos que encontrar e im- plementar caminos alternativos para que nuestra civilización se comprometa a enfrentar este hastío del intelecto Ame- ricano y Europeo.

Paul Fenn ha escrito leyes para ciudades y Estados en los Estados Unidos que han impulsado un nuevo movimiento político: “Elección Comunitaria”. La idea es solucionar la crisis energética global al nivel local. Historiador intelectual educado en la Universidad de Chicago, a lo largo de los últimos veinte años Fenn ha publicado varios artículos y ensayos dedicados, no solo a la energía, sino también a la decaden- cia intelectual norteamericana. Actualmente, está escribiendo un libro titulado This Is Not A Theory, mantiene el blog powergrab.info, y funciona como un diseminador de noticias relacionadas con la in - dustria energética.

Nota 1. Para los interesados en los pormenores históricos, estas nue- vas estructuras son: Community Choice Aggregation (1995), H. Bonds (2001), Virtual Power Plant (2006), Rapid Renewable Rollout (2007), y Energy Localization (2009). Vease, al respecto, el sitio virtual http:/www.local.org/.

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No existe una palabra adecuada en las lenguas hispánicas para verter el concepto filosófico y científico de Enlightenment o Aufklärung. Su corriente traducción por la voz “ilustración” carece de referente histórico, puesto que las culturas hispánicas no han experimentado una reforma científica y filosófica propia que pueda compararse a la “revolución copernicana” o el escepticismo de Hume, a la Encyclopédie de Diderot o la filosofía crítica de Kant.

Por lo demás, la palabra “ilustrar” significa adiestrar, aleccionar e incluso catequizar, y se la puede relacionar con los verbos exponer y dilucidar o explicar, pero no puede identificarse con iluminar, ni en un sentido físico, ni místico, ni científico, ni metafísico. Etimológicamente se relaciona más bien con dar lustre y esplendor a una cosa, lo que no significa necesariamente iluminarla, ni mucho menos esclarecerla.

Enlightenment, por el contrario, no sólo es un concepto filosófico y científico rigurosamente definido en las culturas anglosajonas, sino que está asociado con los fenómenos físicos de la luz y también del poder y la energía míticos, asociados con el rayo solar y el relámpago.

El concepto de Aufklärung está intrínsecamente ligado, además, a la autonomía del intelecto humano con respecto a los poderes del estado y a los dogmas de las iglesias. Este principio de autonomía ha sido rechazado sistemática y violentamente en las culturas de habla hispánica.

Por esta razón es preciso adoptar la versión portuguesa de esta figura reflexiva y emancipadora del pensamiento, o sea el “esclarecimento,” mitológicamente asociada al ideal apolíneo de la claritas, y a los cultos solares del renacimiento y las religiones orientales, y asimismo afín al significado semántico y verbal de la voz “Aufklärung”.

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DOSSIER / UNO No es sólo una palabras: Aufkärung o Lumiéres, y Esclarecimiento o Enlightenment, así

No es sólo una palabras:

Aufkärung o Lumiéres, y Esclarecimiento o Enlightenment, así como

Esclarecimiento

Esclarecimiento o Enlightenment, así como Esclarecimiento Francisco Goya, Auto de fe de la Inquisición (1814-16

Francisco Goya, Auto de fe de la Inquisición (1814-16 Óleo sobre tabla 46x73 cm)

DOSSIER / UNO Un oscuro esclarecimiento: Goya y la magia del desengaño Susanne Dittberner Nos

DOSSIER / UNO

Un oscuro esclarecimiento:

Goya y la magia del desengaño

Susanne Dittberner

Nos separan doscientos años de la época y el público que Goya estremeció, convulsionó y conmovió con sus cuadros, grabados y dibujos. Y a pesar de que Goya haya sido museali-

zado y comercializado en nuestros días hasta el extremo de convertirse en un logo, su obra conserva una fuerza revulsiva

y penetrante. Todavía sentimos el impulso con que el pintor

madrileño revolucionó la visión corriente y acostumbrada que del mundo que le rodeaba tenían sus contemporáneos –ya se tratara de la vida en la corte o de la vida cotidiana. Por mucho que en los templos del consumo artístico museal se acomo- den los dibujos y litografías, y los grabados y óleos de Goya con el más complaciente sentido decorativo, sus obras siguen ofreciendo resistencia al juicio estético del gusto. La mayoría de sus pinturas o grabados siguen convulsionando emocio- nalmente al espectador, que unas veces se irrita frente a su impertinente representación de las dignidades monárquicas y las pompas cortesanas, y otras reacciona consternado ante las expresiones insulsas o los signos de bajeza de los rostros de algunas de las figuras que pueblan sus tapices idílicos y bucó- licos. El placer morboso ligado al engaño y la malevolencia con los que se acechan, embisten o embaucan los protagonis- tas de sus Caprichos nos divierten y distraen, pero al mismo tiempo son repulsivos y, al contemplarlo, nos sentimos inva- riablemente sorprendidos y avergonzados. Su despiadada descripción de los Desastres de la guerra confronta al especta- dor con el espanto y la crueldad de la Guerra civil, abando- nándolo, al mismo tiempo, en la soledad de su horror. Fi - nalmente, sus Disparates y Pinturas Negras, condensaciones emblemáticas de la soledad existencial frente a un mundo de- sencajado y apocalíptico, deja literalmente sin aliento a su

espectador despierto. Una obra que provoque emociones semejantes no puede clasificarse sumariamente como romántica y adjudicarse sub- siguientemente a un “romanticismo negro”. Como los román-

ticos, eso es cierto, Goya sale al encuentro de la oscuridad y de la noche, y privilegia el negro sobre el blanco. Pero a diferen- cia del pintor español, el romanticismo busca en la oscuridad

y lo misterioso el estremecimiento del bello horror, al que se

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entrega en la misma medida en que lo transforma en una rea- lidad al mismo tiempo familiar y complaciente. Por eso el espectador puede ensoñarse con toda su melancolía y su dolor mundano en el interior de los cuadros románticos de un Claude Lorrain o del contemporáneo de Goya, Caspar David Friedrich. Las obras de estos pintores suelen ser grandiosos escenarios. Las figuras humanas, de proporciones siempre menguadas, fungen en sus paisajes como representación de ese espectador ensoñador o amante. En un segundo plano, sus ruinas simbolizan el triunfo de la naturaleza sobre una cultura imponente pero vencida. De este modo, el humano, su historia y su cultura son superados por una naturaleza impo- nente, a pesar o precisamente por su sublime grandeza. El ro- manticismo negro eleva en última instancia el elemento de lo erótico a una magnitud colosal para transformarlo en un poder natural que acaba por destruir al individuo. El horror y el vértigo asociado a ello no son, para el romántico, sino una transición llamada a ennoblecer el idilio como un gran sueño y consuelo maternales. Goya es diferente. Su inconsolable universo nos repele. El espectador ya no puede identificarse con sus cuadros. Sus figuras absorbidas por su propia insignificancia, esta mueca que parece regocijarse en el mal ajeno, los frecuentes gestos mojigatos e hipócritas, estos arreglos llenos de malicia e insi- dia de sus Disparates y Caprichos persiguen y oprimen al es- pectador. No son exactamente los sueños que uno desearía seguir soñando. Son reales pesadillas de las que desearíamos escapar. Tampoco son escenarios naturales, pues rara vez pinta Goya paisajes naturales. Su obra se concentra mucho más a la “vida social” considerada en todas sus facetas. Goya las describe minuciosamente, sin por ello caer en la compla- cencia de los detalles, en la exageración mezquina y en la aco- modación conciliadora. Y allí dónde la naturaleza aparece en su obra, allí también adquiere la consistencia acartonada de un “escenario inauténtico”, como sucede en sus tapices, cuan- do no se convierte en un marco de la degradación y desespe- ración humana, como en los Desastres, o en un inhóspito de- sierto, como en los Disparates.

Francisco Goya, Capricho 43. El sueño de la razón produce monstruos (1797-98) En medio de

Francisco Goya, Capricho 43. El sueño de la razón produce monstruos (1797-98)

En medio de la serie de los Caprichos, el artista del grabado numero 43 se duerme sobre su mesa de trabajo y es acosado por seres nocturnos que, al mismo tiempo, son emblemas de la sabiduría. Estos monstruos son los pares de aquellas criaturas grotescas que pueblan los grabados de los Caprichos. Su condición es también doble:

son reales pesadillas y las quimeras engendradas por los sueños del artista. A través del “idioma universal” de su arte, Goya convierte tanto esos sueños como sus pesadillas en aspectos del esclarecimiento.

sueños como sus pesadillas en aspectos del esclarecimiento. DOSSIER / UNO El arte romántico tiende a

DOSSIER / UNO

El arte romántico tiende a la fusión del espectador con una grandiosa totalidad. La estética del Biedermeier trata de conci- liarlo con una realidad local, amable y hogareña (heimlich). Ambos pretenden franquear el distanciamiento de la realidad. Por el contrario, las emociones de turbación, vergüenza y espanto que evocan la obra aciaga y si- niestra (unheimlich) de Goya dis- tancían y extrañan al espectador. Este extrañamiento o este distan- ciamiento, y esto lo sabía perfec- tamente, y no en último lugar, Bertolt Brecht, significa escla- recimiento, significa Aufklärung. En la misma medida en que no se convierten en una indignación paralizadora o en una inexpresa- ble angustia, la irritación, la ver- güenza y el espanto siempre se abren y dan lugar al esclareci- miento. Estas emociones provo- can siempre la pregunta esclare- cedora por excelencia: la pregun- ta ¿por qué? Provocan la ineludi- ble pregunta que nos inquieta a todos siempre que nos vemos obligados a lamentar una situa- ción social caprichosa, disparata- da o desastrosa como la que tuvo que confrontar Goya. Pues todo arte esclarecedor es también un arte comprometido, incluso allí donde, como arte genuino, se abstiene de un juicio moral in- mediato. Goya es un testimonio de la edad de las revoluciones. Con- temporáneo del absolutismo ilustrado, de la Revolución fran- cesa, de las guerras revoluciona- rias europeas y del imperio bona- partista, de la Guerra de la Inde- pendencia anti-napoleónica y de la Constitución de Cádiz, de la

DOSSIER / UNO primera Restauración fernandina y del Congreso de Viena, del breve episodio de

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primera Restauración fernandina y del Congreso de Viena, del breve episodio de la democracia española y del comienzo de los movimientos de independencia latinoamericanos… No en último lugar fue contemporáneo de aquella segunda Res- tauración fernandina que le obligo a abandonar España. El artista vivió una época inspirada por las ideas de la Aufklä - rung, en la que diversos conceptos económicos y socio-políti- cos de este esclarecimiento concurrieron y se experimentaron en el terreno práctico. Pero Goya vivió también épocas de anti- esclarecimiento en las que se echó mano de instituciones y métodos tradicionales de represión, como la Inquisición. En suma, vivió una edad de reformismo, de revoluciones y de contra-revoluciones. La obra de Goya está profundamente embebida del pensa- miento esclarecedor. La recorre asimismo un permanente cuestionamiento crítico y “científico” del “orden de las cosas.” Es también una obra animada por el anhelo de librarse de aquel mismo miedo a los valores reverenciados de la tradición y por aquella misma confianza en la propia razón que había defendido su contemporáneo Kant. Pero Goya concede al mismo tiempo un espacio al pesimismo esclarecido –que pos- teriormente usurparía el postmodern– sin solazarse en él. Más bien el artista presta a la resistencia real del esclarecimiento una expresión figurativa que es mágica, y lo hace con expreso objetivo de desencantar el propio esclarecimiento. Goya logra poner de manifiesto el conflicto entre esclarecimiento y anti- esclarecimiento, y entre racionalidad política y romanticismo político. Y consigue su objetivo de esclarecer a los humanos a través de su medio específico, es decir, los genuinos medios de la pintura, este “idioma universal” conducente al esclareci- miento efectivo de la opinión pública más amplia posible a través del grabado y, con ello, de las técnicas de reproducción. Los “disparates”, visiones refractarias a la razón de un mun- do maniobrado por imágenes opacas, evocan en el espectador “temor y temblor” pero también provocan el deseo de desha- cerse de las “pesadillas realizadas” y librarse definitivamente de su “auto-responsable falta de independencia (Unmündig - keit)”. Su móvil es el desengaño y su efecto es catártico. Por eso las Pinturas Negras y los Disparates, aun siendo tenebrosos y profundamente pesimistas, participan al mismo tiempo del espíritu optimista de la Aufklärung –participan de la esperan- za de desalojar las quimeras y quebrantar el “sueño de la ra - zón”. En ello reside el método goyesco de la desilusión y el de- sengaño: a través de la magia de la imagen desencantar la pe - sadilla del antiesclarecimiento. A grandes rasgos podemos esbozar los siguientes periodos de creación de Goya. El joven Goya se siente todavía atraído por aquella subcultura de majos y manolos de los barrios

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madrileños cuyo sentimiento estilístico estético y cotidiano es imitado o degustado por una parte de la aristocracia, y que también es responsable por la concepción de la moderna corrida de toros. Goya lleva este “plebeyismo”, por utilizar una palabra de Ortega, a los bocetos para la Fabrica Real de tapi- ces, como paradigma del mercantilismo colbertiano, esclare- cido y absoluto, y un verdadero monumento. Sus tapices mez- clan elementos plebeyos junto a los bucólicos en escenas de un rococó pintoresco y transfigurador en los que el pueblo y la aristocracia se entretienen en íntima concordia. El último de estos bosquejos insinúa, sin embargo, un detalle “maligno” que rompe con este romanticismo pastoril pre-esclarecido, develándolo como un mundo aparente de gestos forzados. Goya retrae el peculiar vínculo que enlazó la subcultura ma- drileña con la aristocracia bajo aquella luz esclarecedora que asumen los sarcásticos contornos de sus caprichos. El artista se sabe ligado a aquel círculo de amigos “ilustra- dos”, la cultura de salones generados de los “amigos del país” que había cristalizado en torno a los objetivos pragmáticos del bienestar y el progreso económico, técnico y cultural español. Y que en España, lo mismo que en la mayoría de los países europeos, gozaban de la protección del monarca. La serie de los Caprichos trasciende, sin embargo, los límites de este idea- rio. No solamente desvelan sus grabados las lacras de tradi- ciones, instituciones y formas de pensar ya superadas, sino que, al mismo tiempo, visualizan su entrelazamiento en una red de fuerzas que sostienen el universo antiesclarecido, para despojarlo de su imperativa autoridad. A lo largo de ochenta hojas nos encontramos con las cabezas de Jano de los actores de la comedia y la tragedia humana: nobles galanes y galantes damas, petimetres, majos y majas, o bien las prostitutas, sus pretendientes y celestinas, mujeres traicionadas y traidoras, junto a contrabandistas, funcionarios corruptos y denuncian- tes, así como frailes enganchados a todos los imaginables vi- cios mundanos. Los caprichos muestran las presunciones de la nobleza, la ruda simplicidad del populacho, y la corrupción y prostitu- ción que corroe a todas las clases sociales españolas. En ellos se muestra al mismo tiempo la humillación de los débiles, la superstición, y una pedagogía social negra fundada en el mie- do y la violencia. Y muestran tanto a las víctimas como a sus verdugos: víctimas de predicadores demagógicos, victimas de médicos charlatanes, víctimas de una pedagogía negra y la su - perstición, víctimas de la codicia y el engaño, víctimas de la violencia social, y una y otra vez las víctimas de la Inquisición y la justicia del linchamiento. No en último lugar, víctimas que se convierten en sicarios. Corro de criaturas grotescas y semia- nimales, estos protagonistas de los Caprichos constituyen una

ostensible antítesis visible del humanismo esclarecido. En el Capricho 43 vemos al propio artista desgarrado, inte- riormente dividido y arrancado del mundo, y perseguido por todas esas pesadillas. Esta visión del artista dormido en su mesa de trabajo que, al mismo tiempo, está soñando separa la primera parte de los Caprichos, con sus predominantes proto- tipos sociales y la tradicional sátira de los asnos, del mundo de brujas y fantasmas que se dilatan a lo ancho de su segunda parte, y reiteran los primeras motivos temáticos en un am- biente de fantasmagorías. Formalmente los Caprichos recogen la tradición europea de la caricatura esclarecedora y constituyen al mismo tiempo, con su tratamiento virtuoso de la luz y las sombras, del graba- do y la acuatinta, su coronación. El principio que rige la serie le permite al artista reiterar un mismo tema bajo nuevos re- vestimientos para poner al descubierto las tradiciones, insti- tuciones y formas de pensar en los medios más dispares de este mundo antiesclarecido. En estos grabados Goya se dirige de una manera directa a la opinión pública, pero los enemigos de su proyecto esclarecedor son más poderosos. Inmediata- mente después de su impresión tiene que retirarlos del mer- cado por miedo a la Inquisición. Nuevos acontecimientos compelen a este artista compro- metido. Goya experimenta nuevamente el destino del esclare- cimiento bajo el signo de la Revolución francesa. Y nuevamen- te comenta estos eventos con los medios de su arte. Las tenta- tivas de los franceses de radicalizar el esclarecimiento política y socialmente chocaron con una resistencia tanto en el inte- rior como en el exterior de su país, y también en España. En Francia la vanguardia de la revolución eligió el terror y “devo- ró a sus hijos” (Verignaud) y, al igual que sus amargados ene- migos del Ancien Régime, se apoyó en instituciones y métodos opresivos. El esclarecimiento se tradujo en espionaje, se trans- formó en violencia y persecución, y culminó finalmente, bajo Bonaparte, en una lucha por el poder imperial que al comien- zo trató de frenar las tendencias restauradoras del Ancien Régime europeo, pero muy pronto se convirtió en un fin en sí mismo. Con su cesarismo el esclarecimiento declinó en idola- tría y en… “mitología”. Cuando las tropas napoleónicas entraron finalmente en Es - paña para “liberarla” y “celebrarla” con una serie de derechos civiles, los “ilustrados” españoles se dividieron. Unos se con- virtieron en colaboradores, otros en enemigos del esclareci- miento bonapartista; unos en afrancesados, otros en liberales. Goya respondió con sus grabados de la guerra al impuesto de sangre que España tuvo que pagar a un “Sueño de la razón” impuesto por la fuerza. Los primeros sesenta y cuatro graba- dos de los Desastres de la Guerra nos confrontan con un escla-

de los Desastres de la Guerra nos confrontan con un escla- DOSSIER / UNO recimiento corrompido

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recimiento corrompido por las ambiciones imperiales, que devastó al país y deshumanizar a sus habitantes. Estos graba- dos manifiestan la brutalidad y la frialdad profesional de la soldadesca francesa y describen con una profunda empatía la resistencia heroica y el sufrimiento de la población civil espa- ñola. Pero también muestran la simpleza de un populacho tan

maltratado por el clero como por la aristocracia (Des. 3, 5, 28). La eliminación de los detalles narrativos otorga a estos De- sastres una fuerza penetrante que transformar los eventos par- ticulares en un acontecimiento de validez general: una hilera de soldados sin rostro, o los cañones de sus fusiles o sólo las puntas de sus bayonetas apuntando a hombres y mujeres de - samparados, en cuyos rostros desesperados está inscrita ya su derrota y la imposibilidad de toda conmiseración. Una se- cuencia entera de grabados muestra el sadismo de la solda- desca francesa, las violaciones de mujeres, los incontables muertos y su saqueo por los supervivientes. Goya también acoge el repertorio expresivo de los martirios cristianos y no solamente en las escenas de la guerra (Des. 26, Des. 30), sino también en aquellos dedicados a su consecuen- cia más cruel: el hambre que asoló a Madrid en los años 1811

y 1812(Des. 48 bis 64). Aquí el artista lleva la reducción formal

a su validez existencialista general. Por lo menos dos de sus grabados (Des. 60 y 62) constituyen visiones de un desamparo nunca antes representado con semejante intensidad. Lo que aquí muere no es un grupo humano y no es solamente un pue- blo, sino la humanidad como tal. Con la victoria sobre las fuerzas napoleónicas triunfó tam-

bién la anti ilustración y el romanticismo político y se restau- raron en toda Europa las viejas instituciones y tradiciones del absolutismo más reaccionario, apoyado al mismo tiempo por

la Iglesia, la nobleza y el populacho. La constitución española

redactada durante la guerra por aquellos liberales que se ins- piraron en la tradición revolucionaria pre bonapartista fue re-

vocada, y el Ancien Régime se vengó brutalmente con el apoyo de la Inquisición. Los “ilustrados”, tanto si eran afrancesados como los liberales, fueron perseguidos, encarcelados y tortu- rados. También Goya tuvo que justificarse, aunque pudo esca- parse de las redadas. Pero el mismo artista que en la primera parte de los De -

sastres de la guerra había revelado la deriva del esclarecimien- to en violencia, vuelve a asumir el principio del esclarecimien- to cuando dedica la última parte de estos Desastres, en los gra- bados 65 hasta 80, a la tercera consecuencia asoladora de la guerra: el triunfo de la reacción. Goya esconde alegóricamen- te los temas de la estulticia y la superstición como su causa a

la vez que su consecuencia, pero no se atreve a publicar la se-

rie en vida. Sólo mucho después de su muerte, en 1863, estos

DOSSIER / UNO grabados se imprimen en la Academia de San Fernando. En lugar de

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grabados se imprimen en la Academia de San Fernando. En lugar de publicar los Desastres Goya elige, a partir de 1815, el exilio interior. Con la serie de grabados de la Tauro- maquia tematiza uno de sus motivos de sus tapices juveniles:

la creación quizás más duradera del plebeyismo, la moderna corrida de toros. Y como artista esclarecido que era presentó un inventario, así como la historia de esta tradición (aun cuando desmentida por la historiografía contemporánea) cul- minándola en una obra de precisión analítica y brillante expresión formal. La Tauromaquia es esclarecimiento estético por excelencia –el inventario racional de una afición románti- ca que había fascinado y atraído a Goya durante toda su vida. Cuando, tras el levantamiento de Riego, el breve sueño de cumplir el esclarecimiento como autodeterminación política por medio de un estado constitucional liberal fue liquidado por la vengativa reacción fernandina, Goya renunció a la últi- ma esperanza de verlo realizado en su país, y acabó eligiendo, ya como anciano, el exilio en Bordeaux. Su creatividad artísti- ca no se interrumpió por ello. El legado de este período (que en parte coincide con los años de la primera represión tras 1814) son sus Pinturas Negras y los Disparates –estos últimos como “variante” pública de los cuadros privados con los que ensombreció su propia casa. El artista retoma aquí los capri- chos, es decir, el método desvelador de la caricatura. Sólo que ahora aquel mundo hormigueante de peleles grotescos y ridí- culos se convierte en un universo de ocultas y oprimentes figuras fantasmáticas. Motivos juveniles, como las escenas bucólicas, vuelven a aparecer, pero como figuras repulsivas de

muecas sarcásticas que “juegan” y “danzan” en absurdas con- vulsiones congeladas en espacios irreales frente a horizontes infinitos y vacíos. El “Disparate ridículo”, una rama que arranca de la nada y a nada conduce, y sobre la que se acuclilla un grupo humano, es el símbolo de una existencia expatriada. Los disparates goyescos, visiones refractarias a la razón de un mundo maniobrado por imágenes opacas, evocan en el es- pectador “temor y temblor,” pero también provocan el deseo de deshacerse de las “pesadillas realizadas” y librarse definiti- vamente de su “auto-responsable falta de independencia (Un- mündigkeit)”. Su móvil es el desengaño y su efecto es catártico. Por eso las pinturas negras y los disparates de Goya, aun sien- do tenebrosos y profundamente sombríos, participan del es- píritu optimista de la Aufklärung porque participan del sueño de la razón esclarecida, el sueño de desalojar los monstruos y desvaríos, y, al mismo tiempo, quebrantar el “sueño de la razón” –sueño en el sentido del sopor de una razón dormida. He aquí el método de la desilusión y del desengaño de Goya:

desencantar la pesadilla del antiesclarecimiento a través de la magia de la imagen.

Susanne Dittberner ha sido profesora de antropología histórica en la Freie Universität de Berlin y en la University of Science & Technology de Cracovia. Autora entre otros de Traum und Trauma vom Schlaf der Vernunft. Spanien zwischen Tradition und Moderne und die Gege - nwelt Francisco Goyas (Stuttgart, Weimar,1995).

Estado nuclear:

João de Sousa Müller

Fin del mundo

El Leviatán nuclear

La desinformación y subinformación corporativas sobre la catástrofe nuclear de Fukushima no han podido ocultar com- pletamente una esclarecedora asociación: sus proporciones colosales han despertado la memoria del Holocausto de Hiroshima y Nagasaki. Japón no había conocido una catástro- fe de semejante magnitud desde 1945. Esta relación no es fortuita. Nos hace recordar que el descu- brimiento de la energía nuclear y su desarrollo industrial sur-

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gen históricamente como un proyecto militar ligado a la cons- titución de un superestado nuclear mundial único. La subsi- guiente diseminación de la industria nuclear militar, primero en la Unión Soviética, más tarde en Francia y China, y final- mente en una gama multicolor de estados nucleares postcolo- niales, ha perseguido fundamentalmente un objetivo político. Las tecnologías de destrucción nuclear son la condición mate- rial de soberanía y seguridad nacionales. El estado nuclear es el Leviatán posthistórico. El desmantelamiento de la producción nuclear y, en conse-

cuencia, el desarme nuclear sería formalmente absurdo desde el punto de vista de la seguridad y supervivencia de este esta- do nuclear. Hoy podemos constatar confortablemente que medio siglo de retóricas de reducción del armamento nuclear global sólo han servido para solapar bajo sus pantallas mediá- ticas un ininterrumpido desarrollo cuantitativo y cualitativo de nuevas tecnologías de destrucción total. Mientras tanto, las protestas mundiales contra el desarrollo y acumulación de ojivas nucleares han sido extirpadas admi- nistrativa y mediáticamente como acciones de violencia terro- rista contra la seguridad y soberanía del estado.

Desarrollo autodestructivo

La catástrofe de Fukushima, lo mismo que las catástrofes de Chernóbil y Three Mile Island que la han precedido, ha pues- to también de manifiesto que la desinformación o la neta cen- sura sobre las causas, las consecuencias y la extensión de la contaminación ambiental, ligada tanto a la actividad nuclear normal, como a sus derivados, desechos y accidentes, es una

normal, como a sus derivados, desechos y accidentes, es una DOSSIER / UNO condición necesaria para

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condición necesaria para el desarrollo y la supervivencia del sistema económico capitalista. Por este motivo las corporacio- nes energéticas y sus representantes políticos han legitimado la expansión de la industria nuclear como fuente de energía verde y segura, libre de los efectos secundarios de calenta- miento global y de la subsecuente destrucción de la biosfera directamente vinculada al consumo de carburantes fósiles. En última instancia la expansión mundial de la industria nuclear, y la minimización u ocultamiento de sus efectos letales a la opinión pública mediáticamente configurada se justifica a partir de un indisputable consumo de energía, un incontro- vertible desarrollo económico y un indiscutible principio de supervivencia del sistema industrial. Así como el desarrollo de los átomos para la guerra consti- tuye una premisa insoslayable para la soberanía del estado nuclear, así también el desarrollo de los átomos para la paz constituye una condición insoslayable de la economía capita- lista. Y de la misma manera que las retóricas de desarmamen- to nuclear han solapado la ininterrumpida modernización y acumulación del armamento nuclear, así también el discurso

del armamento nuclear, así también el discurso JorgeCastillo, Palomares (Óleosobretela: 300x 611cm;

JorgeCastillo, Palomares (Óleosobretela: 300x 611cm; 1967)

Este tríptico fue exhibido por la Documenta de Kassel en 1968. El Museum of Modern Art de Nueva York propuso su compra a condición de eliminar la silueta del avión bombardero en la parte superior del panel izquierdo que su autor no aceptó. El Museum für Moderne Kunst de Köln propuso asimismo su adquisición, pero Jan Krugier, el marchante suizo de Castillo, se negó a vender Palomares a dicho museo porque la culpa alemana del genocidio nazista al pueblo judío no le debía otorgar a sus instituciones culturales la posibilidad de mentar y mucho menos de condenar el holocausto nuclear. En su lugar, Krugier vendió el tríptico al marido de su ex-esposa que incomunicó esta obra durante más de tres décadas. Palomares fue rendido ulteriormente a una institución bancaria de Galicia y permanece clausurado al público.

DOSSIER / UNO Nicanor Parra, Obras Públicas (2001) de un desarrollo sostenible asiste impasible a

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DOSSIER / UNO Nicanor Parra, Obras Públicas (2001) de un desarrollo sostenible asiste impasible a la

Nicanor Parra, Obras Públicas (2001)

de un desarrollo sostenible asiste impasible a la destrucción de ecosistemas y hábitats humanos, a la degradación mun- dial de las formas de vida, a la expansión del hambre y a la concomitante propagación de la violencia. Desde el punto de vista de la racionalidad formal que rige los procesos de desa - rrollo económico y concentración de poder militar y político sería tan absurdo suprimir la energía nuclear civil, como pre - scindir de sus usos militares. Pero si el dilema de una racionalidad económica y energé- tica materialmente suicida es concluyente, y si este dilema

pone además de manifiesto un conflic- to elemental de la civilización capitalis- ta, en este caso es preciso hacerse una última pregunta: ¿Es racional una ra- cionalidad civilizatoria que implemen- te la acumulación de un poder de destrucción capaz de acabar con la su- pervivencia de la vida en el planeta? ¿Es racional la lógica de un desarrollo eco- nómico cuyo consumo energético ame- naza la perpetuación humana? ¿De qué clase de racionalidad material estamos hablando cuando confrontamos la ra- cionalidad formal del final de la huma- nidad? ¿Qué significa la supervivencia de un sistema político y económico que pone en cuestión la supervivencia bio- lógica del planeta? En los medios de comunicación y en las rutinas de la producción corporativa de conocimiento la reflexión intelectual sobre las últimas consecuencias de esta racionalidad se descarta como una pra- xis ilegítima. Los lenguajes y las episte- mes académicas se han impuesto insti- tucionalmente con el objeto de eludir esta clase de preguntas. Desde la cum- bre de Rio de Janeiro hasta la cumbre de Copenhague hemos asistido a una serie de estrategias retóricas que no te- nían otra finalidad que desmentir los cambios climáticos generados por ga- ses industriales y sus consecuencias biocidas, e impedir cualquier decisión que pudiera restringir el poder político de las corporaciones energéticas y del complejo industrial-militar asociado a ellas. Frente a la catástrofe nuclear de Fukushima los represen- tantes corporativos de Japón han formulado el mismo dilema:

la energía nuclear es insoslayable para poder sostener un imperio industrial. Frente a la destrucción sostenida de las sel- vas y las civilizaciones tropicales del planeta se reitera una idéntica argumentación: su destrucción es inevitable porque estas regiones albergan minerales y fuentes energéticas de im- portancia estratégica para el desarrollo económico mundial. A las guerras por el control y monopolio de los centros petrolífe- ros del planeta, les subyace el mismo conflicto elemental entre

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la supremacía de la civilización capitalista y la conservación de ecosistemas y hábitats humanos. La naturaleza incontro- vertible e indisputable de este dilema garantiza en los próxi- mos decenios la reiteración de catástrofes climatológicas y ecológicas derivadas del desarrollo económico, nuevos acci- dentes generados por los imponderables de la industria nucle- ar, una creciente miseria humana, y el subsiguiente desorden y violencia globales.

Prometeo y Sísifo

Nuestra situación histórica extrema impone necesariamen- te una última pregunta. Todas las culturas poseen un sistema de principios y de símbolos que garantizan la convivencia hu- mana en un sentido moral, jurídico y cósmico. Este “axis mun- di” tiene por función la conservación de la unidad y la armo- nía de las comunidades humanas a lo largo de sus cambios históricos. Sus valores y normas son asimismo la garantía de la realización individual y la perpetuación de la vida. Una serie de categorías han definido a lo largo de la historia de las reli- giones este orden al mismo tiempo legal y cósmico, y subjeti- vo y colectivo, el dharma hindú y el halaka hebreo entre ellas. El orden ético formulado por Spinoza, que comprende al mis- mo tiempo la naturaleza externa y humana, y las normas e ins- tituciones sociales y políticas, es la expresión filosófica más cercana a este fundamento de la existencia en la cultura “occi- dental.” Estas concepciones filosóficas y religiosas de un equilibrio a la vez cósmico y político, y ético y metafísico descubren un aspecto esencial de nuestro colapso histórico. Revelan por contraste la orfandad ontológica y la alienación ética de la civilización moderna. De pronto, percibimos que nuestra su- premacía tecnológica global nos ha despojado del fundamen- to ontológico de nuestra existencia. Confiados en el poder titánico sobre la naturaleza de una razón tecnológica progre- sivamente agresiva no hemos dudado en retarla –como esta desafiante central nuclear de Fukushima construida sobre una zona de intensa actividad sísmica y al borde de un océano embestido por frecuentes tsunamis. Y este mismo sujeto his- tórico que somos nosotros tiene que confrontar ahora un pai-

que somos nosotros tiene que confrontar ahora un pai- DOSSIER / UNO saje de destrucción y

DOSSIER / UNO

nosotros tiene que confrontar ahora un pai- DOSSIER / UNO saje de destrucción y muerte biológica

saje de destrucción y muerte biológica irreversibles. Como un

Prometeo que, tras arrebatarle triunfalmente el fuego sagrado

a Zeus, regresa a la civilización que él mismo ha fundado con