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Salvador Lopéz Arnal

A SANGRE FRÍA

e Porcentaje de la población brasileña que se reparte la mitad de la tierra: 1%. e Déficit y deuda pública en relación al PIB (%) Deuda Déficit
Estados Unidos España Japón Grecia Alemania Portugal Francia Bélgica Italia Islandia 10 9,2 11 153 3,3 9,1 7 4,6 5,1 6,9 110 60,1 225,8 144 83,2 83,2 83,5 98,6 118,1 123,8

–mínimo– que el Banco Mundial calcula está e Importe fiscales: 8.000.000.000.000 (8 billones) queeuros.depositado en cuentas de paraísos de Angela Merkel: “Es importante como Grecia, España, e Declaraciones de no pueda jubilarse antes que en que en paísesNo podemos tener una Portugal la gente Alemania [...] moneda común y que uno tenga muchos días de fiesta, y otros muy pocos [...] Alemania solo ayudará si los otros se esfuerzan”. Horas anuales de los trabajadores alemanes: 1.390; españoles: 1.645; portugueses: 1.710; italianos: 1.773; griegos: 2.119 Días festivos y vacaciones: Alemania: 34,5; España: 36; Portugal: 36; Italia: 39; Grecia: 33 Edad de jubilación en promedio real: Alemania: 61,3; España: 62,2; Portugal: 62,2; Italia: 59,7; Grecia: 59,5 natural e Primera causa de muerte no(2009) en España: suicidio Número de suicidios: 3.457 Proporción entre suicidios fallidos y consumados: 20 a 1

e Porcentaje de los médicos españoles que recibe a los delegados de los laboratorios farmacéuticos; 98,4%.
Porcentaje que los recibe diariamente: el 77,8 % Porcentaje que ha recibido alguna vez un regalo de parte de los laboratorios: 55,6%

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El sermón

R R T A E P S E D L E

Q
España?

uizás los dos elementos más relevantes que ha puesto sobre el tapete la eclosión del movimiento 15-M son: Uno: que el poder es básicamente extraparlamentario. Es decir, la oligarquía dominante –fundamentalmente financiera, pero no sólo– ejerce el poder manteniendo en

una subalternidad con frecuencia cómplice a los restantes poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial. También el cuarto poder, la prensa, se halla sujeta a ese poder extraparlamentario vía contratos publicitarios u otros mecanismos. Y, siendo ese poder extraparlamentario, es perfectamente legítimo que sea contestado extraparlamentariamente. Por eso, la presencia del movimiento en la calle exigiendo la regeneración de la democracia está más que justificada: poco puede esperarse de la política que se discute en los parlamentos, que está dirigida fundamentalmente a satisfacer a los “mercados” mientras contempla con indiferencia el sufrimiento de tantas personas. Dos: Y si nada puede esperarse por parte de senadores y diputados, si el gobierno de la nación y el conjunto de gobiernos autonómicos recortan derechos, privatizan a mansalva, convierten la “austeridad” en un fin en sí mismo, si desoyen imperturbables las voces que llegan desde abajo, ¿a quién puede sorprender ese grito de No nos representan que hemos oído una y otra vez en tantas plazas de Lo que el movimiento, por tanto, ha puesto de manifiesto es el divorcio cada vez mayor entre buena parte de la ciudadanía y los que dicen representarla. Un divorcio que aún no se expresa suficientemente en el momento del voto –todo llegará– porque se suele votar más en contra del otro que a favor del que se vota, o porque en definitiva el voto nulo, o la abstención, no tienen funcionalidad real: favorecen en realidad a los partidos mayoritarios gracias a una ley electoral profundamente injusta que vergonzosamente defienden esos mismos partidos mayoritarios. En eso, PP y PSOE sí se han puesto de acuerdo. Hay, en cualquier caso, una tercera faceta a destacar: la dificultad que parece experimentar la clase política, y la mayor parte de los opinadores mediáticos, en entender lo que está sucediendo. Algunos se defienden panza arriba contraponiendo la legalidad del voto a la legitimidad de la protesta. Otros confían en que se trate de un sarampión pasajero, de un exabrupto social que desemboque en nada. Pero nadie advierte lo que algunos –Manuel Monereo lo razona en este mismo número– desde fuera del sistema están pronosticando: que se está cerrando un ciclo, que estamos entrando en una nueva fase en la que todo, absolutamente todo, está por decidir. Que ya no valen los viejos discursos, las maneras antiguas, los conceptos acuñados en la Transición. Que cada vez menos gente comulga con ruedas de molino. Todo está por hacer, y todo es posible, decía el poeta. Incluso recuperar la democracia. Los jóvenes del 15-M lo están intentando. No será fácil. Ese poder extraparlamentario –un poder oscuro– y sus cómplices harán lo imposible para mantener sus privilegios. Sólo que, ahora, han sido ya desenmascarados frente a todos. Esto está sólo empezando.

Miguel Riera Montesinos

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las caras
por Anna Bogaz Cerezuelo
premo de su país por malversación de caudales públicos. Para Naím, en cambio, Pérez fue un “gigante moral” que luchó contra la injusticia social y por la modernización de Venezuela. Moisés Naím es colaborador de El País. machetes. Sus cuerpos fueron arrojados a una fosa común. Ha sido un asesinato más. Casi trescientos funcionarios judiciales, 287 exactamente, han sido asesinados desde 1989. Existen actualmente unos 700 funcionarios amenazados y 39 desaparecidos.

El 27 de febrero de 1989 se produjo el levantamiento popular más grande en la historia reciente de Venezuela, el Caracazo. Miles de ciudadanos, la mayoría pobres, se echaron a las calles contra un paquete de medidas neoliberales impuesto por el FMI. La rebelión derivó en disturbios y saqueos. El Gobierno, presidido por Carlos Andrés Pérez, lejos de dimitir, respondió con extrema dureza, matando a entre 275 y 1.500 personas, según las fuentes. Todos ellos, civiles inocentes. El Tribunal Interamericano de Derechos Humanos condenó al Estado venezolano por asesinatos y violaciones de derechos.

Moisés Naím

Uno de los artífices del paquete de medidas fue Moisés Naím, entonces ministro de Industria y Comercio. De ahí pasó a director ejecutivo del Banco Mundial, con el respaldo del presidente “socialdemócrata” Carlos A. Pérez, quien apenas dos años antes, en su campaña electoral, calificaba a los economistas de esa institución de “genocidas a sueldo del totalitarismo económico”. En 1993, Pérez fue depuesto por el Tribunal Su-

22 de marzo de 2011. Saravena, departamento de Arauca, en Colombia. Cae fulminada de cinco disparos a la cabeza la jueza Gloria Constanza Gaona. Tenía 37 años de edad cuando un sicario le arrebató la vida en pleno centro de la ciudad. Constanza llevaba el caso por el crimen de los menores Jefferson Jhoan Torres Jaimes (6 años), Jimmy Ferney Torres Jaimes (9 años) y Jenny Narvey Torres Jaimes (14 años). Fueron secuestrados por soldados de la Octava división del Ejército colombiano (5ª Brigada Móvil) de su finca en el Municipio del Tame (Arauca), mientras su padre José Álvaro Torres se encontraba en labores agrícolas. Los niños sufrieron torturas inimaginables, fueron violados y asesinados más tarde. Degollamiento con

Gloria Constanza Gaona

Los oficiales de la policía israelí encargados de la prisión donde Yusuf, el padre de Abir Eskafi, cumple su sentencia, no quisieron permitir que la niña pudiera acceder a la sala donde los visitantes pueden reunirse con los presos tras manifestar la niña su deseo de abrazar a su padre. Abir Eskafi se quedó conmocionada por esa negativa tanto que, tras regresar a casa, se negó a comer. Enmudeció. Poco después empezó a quedarse paralizada entrando en un coma profundo que incluso llegó a afectar a sus funciones respiratorias. Tuvieron que trasladarla a un hospital de Hebrón para poder mantenerla en vida con medios artificiales. Los doctores del Hospital declararon que la situación de Abir se deterioraba muy rápidamente. Por ello, no podían trasladarla al extranjero para aplicarle un tratamiento avanzado que el servicio de salud palestino no estaba en condiciones de proporcionarle. Los médicos advirtieron que su vida correría grave peligro si se la movía de la cama, si se interrumpía la conexión con el aparato de respiración artificial. Un tribunal israelí sentenció al padre

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ocultas del poliedro
situación tenía raíces psicológicas. Su salud se fue deteriorando hasta quedar completamente paralizada. Fue hospitalizada cuando entró en coma. A Yusuf, el padre de Abir, han tenido que realizarle una operación de urgencia. Sufrió un ataque al corazón al saber de la situación de Abir. Ahmad, el hermano mayor, murió de un disparo israelí en 2007; tenía 15 años. También Abir falleció. Dejó de existir durante la noche del jueves 20 de abril de 2011.
Abir Eskafi

Rafael del Riego, un militar liberal y republicano. Más de 100 años después, el 14 de abril de 1931, al proclamarse la Segunda República Española, el Himno

de Abir a cuatro sentencias a cadena perpetua sin ninguna posibilidad de libertad condicional. El abuelo de Abir, Abdul Rahim Mohsin Eskafi, comentó que la salud de la niña empezó a agravarse tras el último intento de visitar a su padre en la prisión. Eskafi dijo que en otras ocasiones se había permitido a Abir abrazar a su padre y pasar un par de minutos con él. En su última visita se le negó el permiso: había superado el límite de edad permitida hacía pocos días. La niña no pudo asimilarlo. Eskafi recordó que Abir se derrumbó cuando el oficial israelí le impidió acercarse a su padre. La niña siguió dando golpes en la barrera de cristal mientras Yusuf respondía también de la misma forma al otro lado. Ni siquiera esta desgarradora escena consiguió ablandar al oficial. Cuando regresó a su hogar, empezó a golpear histéricamente los muebles de la casa todo el tiempo hasta que perdió toda la fuerza de su mano derecha. Se negó a comer; seguía llamando a su padre. Todos los doctores que visitaron a Abir diagnosticaron que la causa de su

Fue hecho prisionero el 15 de septiembre de 1823, cuando el régimen constitucional se estaba derrumbando militarmente ante el absolutismo borbónico, y fue asesinado, en noviembre de ese mismo año, dos meses después. En Madrid, en la Plaza de la Cebada. La sentencia establecía que fuera descuartizado, que cada cuarta parte de su cuerpo fuera repartido en los lugares más representativos de su vida: Sevilla, Isla de León, Málaga y Madrid. Su cabeza debía ser expuesta por tiempo indefinido en Las Cabezas de San Juan, donde tiempo atrás se había levantado militarmente contra Fernando VII y su régimen absolutista. El día de su ejecución, algunos jóvenes que fueron testigos de su suplicio, oportunamente bendecido por la Iglesia católica, se juramentaron para vengarle. Estaba entre ellos José de Espronceda. El prisionero asesinado se llamaba

Rafael del Riego

que lleva su nombre, escrito en su honor, fue coreado por las multitudes trabajadoras y republicanas junto a “La Marsellesa”, “A las barricadas” y “La Internacional”. Eran los símbolos de la República de los trabajadores de todas las clases en ciernes. Francesc Ferrer i Guardia, décadas atrás, había puesto a su hijo el nombre de Riego.

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post-elecciones

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Entre la democracia real y la democracia existente
por Manuel Monereo
stas elecciones no serán fáciles de interpretar. El titular: estrepitosa derrota del PSOE y avance espectacular de la derecha oculta muchas cosas. Pocas veces como ahora es necesario combinar una mirada que tenga en cuenta lo que podríamos llamar lo estructural, desde un ciclo largo, y lo coyuntural desde un ciclo corto que, de forma peculiar, se inserta en aquel.
La clave interpretativa, a mi juicio, es la idea de fin de ciclo, el fin de un ciclo económico, social y político que abre una crisis cultural de dimensiones no pequeñas. Entre lo social y la política media siempre la cultura en forma de sentido común, imaginario y predisposiciones sociales. Es también esta idea de fin de ciclo lo que une los dos movimientos, las dos dinámicas que, de una u otra forma, están presentes en esta etapa. De un lado, la dinámica político-electoral que tiene en su centro el fin del zapaterismo y, podríamos decirlo así, el asalto al gobierno por parte de la derecha. De otro, la dinámica de movilización social que ha situado en las calles y en las plazas a toda una generación de hombres y mujeres donde sobresale la figura social del precariado. Ambas dinámicas tienen como punto de unidad, precisamente, este fin de ciclo y señalan dispositivos sociales cargados de porvenir. El presente futuro empieza ya a actuar y a delimitar las fuerzas sociales y culturales en conflicto. Este aspecto hace que las elecciones, desde el punto de vista histórico social, tengan unas dimensiones complejas y vayan más allá de un simple contexto marcado por la movilización social y la crisis económica. Arriesgando se podría decir que el precariado en la calle y en las plazas pone fin al ciclo que co menzó en la llamada transición política e inicia la apertura de una crisis de régimen. De esto se puede uno alegrar o no, pero en todo caso es una realidad objetiva en torno a la cual, al menos esta es mi visión, se van a ir alineando las fuerzas políticas y sociales. Crisis de régimen es, sobre todo, ruptura de un pacto social y político e inicio de un periodo conflictivo de transición. La idea de fondo no es otra que las cosas ya no serán como antes, que no hay vuelta atrás y que el futuro se abre a las expectativas sociales. Si se reconoce o no esta crisis de régimen no se sabrá a corto plazo. De hecho, los llamados “planes de ajuste” señalan la incompatibilidad profunda del capitalismo financiero dominante con el marco de derechos sociales e individuales recogidos en nuestra Constitución. Más adelante tendremos tiempo de volver a este argumento.

E

El avance de la derecha Lo que dicen las elecciones, en una primera lectura, parece claro teniendo en cuenta que se trata de elecciones municipales y autonómicas donde cuatro territorios clave no elegían gobierno regional (Andalucía, Cataluña, Euskadi y Galicia) En primer lugar, la derecha política avanza conquistando un enorme poder autonómico y municipal. En votos, con especificidades que no se pueden discutir aquí, avanzan en 500.000 y alcanza un 37,5%. El PP consolida sus mayorías, incluidas las afectadas por los escándalos y avanza en otras comunidades como Castilla la Mancha, Extremadura, Balea-

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res y Canarias. En Asturias se da una singularidad determinada por la ruptura del PP. Este avance de la derecha, no demasiado importante en votos, debe de ser cualificado. ¿Qué avanza con la derecha? Un bloque político social complejo organizado en torno a desalojar, cueste lo que cueste, al PSOE del gobierno e iniciar un enésimo ajuste económico social duro. Este bloque expresa una alianza de clases que tiene como sujetos articuladores a la jerarquía de la Iglesia Católica, los movimientos eclesiales, a la patronal en sus diversas manifestaciones, a los grupos de poder mediáticos en estrecha conexión con sectores medios urbanos y rurales. En las ciudades, esta mayoría PP ha sido aplastante y se ha impuesto en barrios de tradición obrera y en muchos de los cinturones rojos o lo que queda de ellos. La clave de esta derecha está en ese concepto tan evanescente que hemos llamado “sociedad civil”. La derecha (extrema, moderada y la radical) lleva años movilizada y a la ofensiva –ideológica y cultural. La crisis, lejos de amilanarla, le ha dado nuevos bríos y hoy son los partidarios más decididos de lo que he llamado “la salida neoliberal a la crisis de neoliberalismo”, es decir, una redistribución radical de renta, riqueza y poder a favor del capital financiero y de la oligarquía económica. Insisto en que lo que llega es un bloque social y político y no solo una fuerza política institucional que, sin grandes miramientos, es tá dispuesta a ir mucho más allá de lo que permite la Constitución en todo lo que tiene que ver con derechos sociales, libertades democráticas y el gobierno de la economía.

l precariado en las plazas pone fin al ciclo que comenzó en la transición política e inicia la apertura de una crisis de régimen.

E

Retroceso del PSOE En segundo lugar, el Partido Socialista ha tenido una derrota espectacular. Ha perdido 1.500.000 de votos, se sitúa a 10 puntos del Partido Popular y se ha quedado, y esto es fundamental, sin un enorme poder y los recursos humanos y materiales correspondientes. Lo que ha sido derrotado ha sido eso que se ha dado en llamar “zapaterismo”, entendido como una suerte de dispositivo ideológico que posibilitó al PSOE un nuevo impulso y que en condiciones determinadas, muy conocidas, le llevó al gobierno. Zapatero, como encantador de serpientes y hombre de suerte dio de sí más de lo esperado e inició su declive con una crisis económica que lo superaba y que no fue capaz de preveer. Este nuevo impulso que significó para el PSOE el zapateris-

mo fue más un gesto, un talante que una política realmente asentada en un proyecto de país. Zapatero abrió todos los frentes posibles, menos el económico, no es casualidad, y to dos los resolvió mal. Se enfrentó a la derecha en lo que ella entendía como una provocación y siempre terminó a medio camino sin contentar a nadie, cuidando más la estética que una ética civil coherente con un republicanismo político más allá de las palabras. El contenido económico y social del zapaterismo fue desde el primer momento claro: humanizar, hacer más social el patrón de crecimiento español sin cuestionarlo realmente. Como suele ocurrir, los árboles no dejan ver el bosque y el crecimiento tan alabado ocultaba fallas fundamentales, enormes desigualdades, precariedad y sobreexplotación del trabajo, destrucción del medio ambiente y una corrupción que se extendía al conjunto del cuerpo social e institucional del país. La crisis “dejó al rey desnudo” y al zapaterismo sin su principal instrumento de legitimación. La otra cara tenía que ver con el PSOE y sus conexiones con la sociedad. Como an tes se ha dicho, el zapaterismo fue un nuevo impulso para el Partido Socialista, pero no contenía ni un proyecto de país, ni un proyecto de partido y, mucho menos, una nueva relación con la sociedad civil y, específicamente, con los jóvenes. Dentro de unos años se verá, seguramente, que el zapaterismo fue más un freno para evitar la decadencia que una reforma fundamental del partido socialista. Los miles de cuadros del PSOE cesantes después de las elecciones no han organizado un “golpe de Estado” para imponer a Rubalcaba. Sin norte, sin estrategia, y ante una derrota anunciada, lo que dijeron fue que había que “dejar los inventos para otra ocasión”, defender el poder existente y disminuir las pérdidas. Al final, ni primarias ni congreso, Rubalcaba candidato y un Zapatero, con lo que está cayendo, que sigue hablando de reformas (contrarreformas), intereses de la nación y demás zarandajas, y que ha sido el administrador general de los intereses de la oligarquía financiero inmobiliaria.

Los avances de la izquierda Los resultados de Izquierda Unida han sido los previsibles: avance moderado, mayor homogeneidad en el conjunto del Estado y estancamiento en el que es su mayor granero de votos, Andalucía. Los debates postelectorales son siempre difíciles en IU y se suelen leer en clave interna. Consolidarse como tercera fuerza

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15 M. Plaza Montanyeta, Alicante

política en el país puede ser importante, pero la distancia con la segunda es sideral. Con un fin de ciclo protagonizado por el PSOE, los resultados son pobres. En esto tampoco hay que engañarse demasiado. Estas elecciones tradicionalmente han sido más favorables para IU ya que pesa menos el bipartidismo y el llamado voto útil. Además, el espacio del entorno del PSOE se sigue fragmentando a derecha (UPD) e izquierda (nacionalistas). Proyectar, como se está haciendo, estos resultados para las próximas elecciones generales puede equivocar mucho la estrategia y, además, pintar un escenario que puede terminar siendo demasiado halagüeño. La pregunta que tendría que hacerse IU es ¿por qué crece tan poco en un contexto propicio y cuando miles de jóvenes

E

l 15-M ofrece a la izquierda una gran oportunidad para renovarse social y culturalmente.

están reclamando más democracia, cambio del sistema electoral y una mayor autonomía de la política frente a los poderes económicos? Creo, en primer lugar, que IU sigue perdiendo sustancia social y conexión con lo que se mueve en la sociedad. La actividad fundamental de IU está en el plano institucional y cuando ha intentado tensionar y movilizar, ha fracasado. En segundo lugar, la práctica política de IU donde gobierna no es percibida como algo diferente al PSOE. Sin duda, han aparecido como gestores honestos y como un contrapeso más abierto a la sociedad que el PSOE; sin embargo, aquello de “otras formas de hacer y ejercer la política” ha quedado en el desván de unas buenas intenciones anuladas por las dinámicas reales del poder burocrático. En tercer

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lugar, el formato IU no refleja ya lo que fue y no contiene indicaciones claras para el porvenir. Seguir hablando de movimiento político-social, de organización plural de base programática, de construcción de la Alternativa, etc., es decir cosas que desde hace mucho tiempo nada dicen y es seguir apostando por un discurso sin veracidad y sin nervio político. La dirección actual de IU ha sido capaz de soldar sus múltiples fracturas sin grandes pérdidas y ha ido construyendo una propuesta programática mas vigorosa y más próxima a las necesidades de las clases trabajadoras, pero tiene que reconocer que

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esta IU ya no tiene capacidad de atracción, que es percibida como una formación política como las demás y que su práctica no siempre es coherente con lo que dice defender. IU deberá resolver un dilema estratégico a muy corto plazo: proseguir en la lógica del reparto o aprovechar las elecciones para hacer despegar una fuerza de la izquierda con vocación de alternativa de poder. Porque de eso se trata y de eso se ha tratado siempre: ese fue el intento de Julio Anguita. La “lógica del reparto” es legítima, IU se consolida como tercera fuerza y pretende capitalizar para sus siglas y estructuras la previsible subida electoral. Lanzar hipótesis sobre números puede ser un ejercicio intelectualmente interesante, pero políticamente de poca significación. El cálculo puede ser realista: capitalizar el descontento y hacer la travesía con grupo parlamentario propio. Eso tiene más de un problema: el espacio a la izquierda del PSOE se ha fragmentado mucho y existe la posibilidad, por remota que sea, que el movimiento, ante la clausura y ensimismamiento del sistema de partidos, busque otras salidas mas políticas o, y no se debería desechar, antipolíticas. La otra lógica sería la de la hegemonía social, es decir, abrir espacios y construir alianzas sociales y políticas con lo que se mueve, es decir, dar pasos, en la precampaña y en la campaña electoral, para ir poniendo los fundamentos sociales y programáticos de una formación política que sintonice con lo nuevo. IU, consolidada como tercera fuerza política, está en condiciones de ser el eje en torno al cual se construya la fuerza alternativa y sus estructuras tendrían mucho más que ganar que perder. La propuesta incluiría un llamamiento a las izquierdas plurales del Es tado, para construir colectivamente un programa común y organizar participativamente unas candidaturas que sinteticen estas energías sociales que buscan expresarse políticamente. Una de construir en pocos meses, pero legitimaría enormemente a IU ante la izquierda realmente existente y los movimientos. En muchísimos sitios se podrían construir candidaturas unitarias y estas serían nuestra mejor campaña electoral; además, serviría para neutralizar los intentos de fragmentar aún más el espacio a la izquierda del PSOE.

U deberá resolver un dilema estratégico a muy corto plazo.

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l zapaterismo no contenía ni un proyecto de país, ni un proyecto de partido y, mucho menos, una nueva relación con la sociedad civil.

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El Movimiento 15-M Inevitablemente hay que hablar del 15M y de sus contor-

nos sociales y culturales. Que el movimiento se hiciera fuerte en plena campaña electoral, no debería extrañar. Venía de atrás preparándose de formas diferentes y al calor de la campaña mostró la disconformidad de una parte significativa de la población contra el predominio de los poderes económicos y su control sobre una clase política que es incapaz de representar los intereses de las mayorías sociales. Este es uno de los aspectos mas interesantes del movimiento: ir más allá del PP y del PSOE y poner en el punto de mira a los que realmente mandan, a los que deciden y, desde ahí, criticar una democracia cada vez más oligárquica y un sistema de partidos cerrado sobre sí mismo que legitima lo que se decide fuera de las instituciones representativas de la soberanía popular. Sobre la profundidad y la trascendencia del movimiento está todo por elucidar. Sin embargo, muchos pensamos que estas movilizaciones reflejan dinámicas sociales y políticas mucho más profundas de lo que parecen. Se trata, como antes dije, de una generación entera de hombres y mujeres que salen a la calle y toman la plaza pública practicando diversas formas de autoorganización social. En este sentido, es un movimiento reactivo de contenido democrático pero que refleja un cuestionamiento a fondo del vigente modelo económico y de poder dominante. Algunos pensamos que la figura social que articula esta movilización tiene que ver con lo que se ha venido en llamar el precariado y está relacionado con las diversas formas de gestión de la fuerza de trabajo que se están aplicando en sociedades capitalistas desarrolladas. De un movimiento así son esperables diversas prácticas políticas y alineamientos ideológicos diferenciados. En muchos sentidos se puede decir que este movimiento ofrece a la izquierda una gran oportunidad para renovarse social y culturalmente y hacer desde el poder de la ciudadanía un instrumento de cambio del sistema político y económico. Como siempre, todo dependerá de la capacidad de la izquierda y de los movimientos para crear puentes, practicar la acción colectiva y dotarse de una propuesta común. Todo ello desde una de mocracia que pretende transformar nuestra vida cotidianaI

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15M y 22M
¿Qué futuro político podemos construir?
por Rafael Díaz-Salazar
os grandes explosiones políticas han tenido lugar en nuestro país entre el 15 M y el 22 M. ¿Estamos esquizofrénicos los españoles?. Es hora de dar respuesta a esta pregunta y de reflexionar sobre los antagonismos existentes entre ciudadanos que han tenido comportamientos bien diferentes. Hemos de preguntarnos qué manifiestan el 15 M y el 22 M.

D

De individuos siervos a ciudadanos precarios en lucha En el primero de los casos, estamos ante la insurrección del “precariado”. Utilizo este término acuñado por Robert Castel para referirse al trabajador precario, al ciudadano que experimenta condiciones de vida cada vez más deterioradas. El proletariado de siglos pasados se reencarna de alguna forma en el precariado del siglo XXI. Está formado por parados, trabajadores con bajos salarios, jóvenes sin acceso a la vivienda, jubilados con bajas pensiones, inmigrantes explotados, graduados universitarios sin empleo o con trabajos mal pagados, parejas sin perspectiva de formar una familia, prejubilados, habitantes de barrios obreros desestructurados y de comarcas rurales deprimidas. Hasta ahora estos ciudadanos explotaban hacia dentro de sí, asumían su infortunio con rabia contenida o con la desesperación de la impotencia, aguantaban la situación con ayuda familiar dispuestos a sobrevivir en la selva del “sálvese quien pueda”. Este precariado se ha ido extendiendo en diversas clases sociales, llegando a afectar incluso a familias burguesas. Padres de clase media ven que a sus hijos, que han recibido mejor formación que ellos, les aguarda un futuro peor. La sociedad se ha

ido dividiendo en dos grandes bloques: los satisfechos e integrados, a quienes la crisis lo único que les ha provocado ha sido una disminución de su consumo, y los precarizados y expulsados de la sociedad del bienestar y de los trabajos dignos. El 15 M ha significado la explosión hacia fuera de los humillados y ofendidos por la nueva exclusión social. Se han dado cuenta de que los partidos y los sindicatos representan ante todo a los ciudadanos satisfechos e integrados y a ellos sólo les aguarda la abstención, el voto nulo de la rabia o el voto desencantado cada vez más sin sentido. Ante el aburguesamiento general de los que tienen voz y poder (políticos, sindicalistas, periodistas, profesores), han decidido ser portavoces de su situación y de sus demandas. Y han atacado al centro de nuestro sistema: el poder político y el poder ecónomico. Y demandan más democracia, más soberanía popular, más poder ciudadano. Déficit de democracia, obsolescencia de las organizaciones políticas y sindicales, repolitización y lucha de los ciudadanos que viven la precariedad: esto es lo que manifiesta el 15 M. Su radicalismo no nace de ideologías izquierdistas, sino, por afirmarlo con palabras de Mounier, del “realismo como extremismo”. La tibieza de las políticas sociales, económicas y

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sindicales de estos años se debe a que han estado realizadas por los representantes de los satisfechos de la izquierda y la derecha que estaban sordos y ciegos ante las condiciones de vida del precariado o, al menos, no se sentían presionados por él. Al contrario, han creído que favoreciendo la acumulación de plusvalía de los poderosos y desregulando cada vez más las

El PSOE, desde 1982, no sólo se ha derechizado él mismo, sino que ha derechizado a la sociedad.
condiciones de trabajo, a todos nos iría mejor, aumentaría el PIB y se crearía más empleo. No importaba demasiado si éste era indecente o decente, según la distinción establecida por la OIT. Crítica a la democracia realmente existente Nuestra democracia sufre un déficit de republicanismo, entendido éste como un sistema de “no dominación”. El sufragio universal no conlleva por sí solo la soberanía popular en ámbitos económicos, sociales y culturales. Tenemos una democracia unilateralmente identificada con el parlamentarismo, incapaz de expandirse y convertirse en democracia económica y democracia cultural. Los partidos y sindicatos tienen una grave responsabilidad en esta reducción de la democracia. La crítica explícita e implícita a partidos y sindicatos expresada por el movimiento del 15 M manifiesta con gran riqueza de lenguaje y de símbolos la baja confianza institucional en éstos expresada por la mayoría de los españoles, según puede verse en el estudio de Metroscopia, Pulso de España 2010. En este estudio se pregunta por el nivel de confianza en 28 instituciones y grupos sociales. Los sindicatos se sitúan en el puesto 26 y los partidos en el puesto 27; sólo las multinacionales

miento de la fuerza dominadora de estos poderes. A ellos no les afecta ni los cambios de gobiernos, ni las movilizaciones sindicales. Han sido capaces de crear alianzas con los poderes políticos y mediáticos y ocultar su sistema de explotación enmascarándose con sus obras sociales y sus patrocinios culturales. Han mantenido bien atados a los partidos por sus deudas con los bancos y les han ganado a los sindicatos en su capacidad de presión sobre los gobiernos. Utilizan mecanismos financieros para reducir sus contribuciones a Hacienda y operan en paraísos fiscales. Han llogrado que las Universidades investiguen sobre la situación de los pobres, pero no sobre el poder de los ricos. El movimiento del 15 M ha puesto por fin el foco sobre ellos, ha exigido conocer su acumulación de riqueza y ha demandado que ésta se redistribuya justamente. Cuando los trabajadores votan a la derecha Las tesis que vengo sosteniendo en este texto pueden ser útiles para comprender lo sucedido en las elecciones del 22 M. Sin duda alguna, ha habido un voto de castigo al gobierno y, especialmente, a su presidente. Estos males tiene la política adoptada de identificar a un partido con su secretario general y presidente de gobierno. Sin embargo, el voto masivo al PP tiene también que ver con la asunción por un sector importante de la ciudadanía de que vale más el original que una mala copia si de lo que se trata es de crear empleo a cualquier precio. Si no hay más salida que hacer política objetivamente de derecha, pues que la haga ella. El PSOE, desde 1982, no sólo se ha derechizado él mismo, sino que ha derechizado a la sociedad. Especialmente en los últimos ocho años ha confundido totalmente su papel y ha creído que progresismo es igual a socialismo. Con ello habrá podido contentar a la burguesía progresista, pero el precariado esperaba otra cosa. Un partido socialista no es lo mismo que una mezcla de partido radical italiano “pasado por agua” y el ala de izquierda del partido demócrata de Estados Unidos. Es verdad que han pagado justos por pecadores, pero también los primeros han sido consentidores de la desorientación socialista que viene de muchos años atrás. En la génesis y desarrollo del precariado están las políticas económicas y las reformas laborales llevadas a cabo por el PSOE y avaladas en parte por los principales sindicatos. He analizado este hecho en Trabajadores precarios. El proletariado del siglo XXI (Ediciones HOAC). IU también ha fracasado, antes y ahora, en la articulación y representación política del precariado. IU no es vista ni como organización capaz de gobernar, ni como movimiento articulador de los trabajadores precarios. Nunca como ahora tenía condiciones objetivas para haber captado el voto de los descontentos con el PSOE y, sin embargo, quien ha canalizado

IU no es vista ni como organización capaz de gobernar, ni como movimiento articulador de los trabajadores precarios.
(puesto 28) generan mayor desconfianza. Partidos y sindicatos sufren una grave arterioesclerosis y son incapaces de innovar la acción política y sindical. Los poderes económicos y financieros han sido desnudados por esta movilización ciudadana. Uno de las mayores paradojas políticas de la democracia desde sus inicios es el manteni-

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activamente el malestar de una parte significativa de este precariado ha sido el PP. Basta con analizar la distribución del voto en ciudades, pueblos y barrios de toda España en donde la cultura roja fue fuerte y los trabajadores tenían alta conciencia de clase. La falta de arraigo entre el precariado de estas zonas, más allá del trabajo asistencial que desde las instituciones se haya hecho para mejorar algo sus condiciones de vida, ha provocado una metamorfosis social, cultural y política muy grande. Desde hace años, no se incrementa significativamente el número de trabajadores que vota a IU. Muchos prefieren la abstención o el voto nulo, precisamente porque piensan que ni PSOE ni IU les representan. La novedad actual es el aumento del número de trabajadores que vota a la derecha y en las próximas elecciones autonómicas en Andalucía lo veremos con mayor claridad. Desde hace más de un siglo, sabemos que la situación de clase no convierte a la “clase en sí” en “clase para sí”. Por supuesto, no todos los trabajadores votan al PP, pero sí crece el número de los que lo hacen. Ello ha favorecido, además de la abstención y el voto nulo como formas de desafección hacia el PSOE e IU, el triunfo del PP y de CIU en barrios obreros y en ciudades en las que antes la izquierda era dominante y, en otros casos, un gran crecimiento de estos dos partidos. El futuro político y el fortalecimiento del movimiento del 15 M Con una parte del precariado votando al PP y con otra parte del mismo movilizándose por la democracia real y criticando a los partidos de derecha y de izquierda, ¿qué futuro político nos aguarda? A corto pla zo, no parece que haya condiciones para detener el triunfo del PP en las generales. Si el PSOE e IU son capaces de reaccionar ante lo que significa el movimiento del 15 M, quizá puedan acortar la distancia entre el PP y ellos. Pero lo importante es el medio plazo. Hay que cambiar la forma de hacer política, desvelar la concentración de la riqueza en España y redistribuirla,

elaborar nuevas políticas en fiscalidad, vivienda, trabajo decente, democracia en la empresa, educación. Y para estos cambios necesitamos que el movimiento del 15 M se fortalezca, genere contrapoder ciudadano, cree un nuevo antagonismo social basado en el conflicto no violento y la propuesta de alternativas, penetre entre el precariado que ha votado al PP para reorientar su comportamiento cultural y político. El Mo-

vimiento del 15 M necesita tiempo para crecer, pero a los partidos y sindicatos les urge aprender de lo que significa y demanda. El debate en el Comité Federal del PSOE del 28 de mayo no ofrece indicios sobre la existencia de una fuerte catarsis en este partido más allá de las decisiones de quién ha de ser candidato a la presidencia de gobierno. No se cambia fácil-

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EL VIEJO TOPO AGRIETAR
EL
EL CAPITALISMO
HACER CONTRA EL TRABAJO

John Holloway
Cambiar el mundo sin tomar el poder, el anterior libro de John Holloway, provocó un debate a nivel mundial al plantear que no es desde el poder que pueden cambiarse radicalmente las cosas. sin embargo, la cuestión de cómo hacerlo, de cómo cambiar el mundo sin tomar el poder, permanecía abierta. Este libro ofrece una respuesta sencilla: agrietar el capitalismo. Crear grietas en el sistema de dominación capitalista de tantas maneras como sea posible, y dejar que se extiendan, se multipliquen y fluyan juntas. Las grietas ya existen, podemos verlas. son espacios de rebelión donde se afirma un tipo diferente de hacer. son, por ahora, sólo intersticios, insuficientes, pero que marcan un camino. Es desde ellas que comenzamos, desde lo particular, desde nuestro enfado por un mundo que nos es cada vez más extraño y más hostil. Es desde ellas que puede empezar a romperse la noche oscura.

EL VIEJO TOPO ACTUALIDAD
ALTERNATIVA
HISTÓRICA DE LA OFENSIVA SOCIALISTA
AL PARLAMENTARISMO

István Mészáros
En este libro, István Mészáros argumenta por qué las clases trabajadoras deben romper con la tradición de considerar al Parlamento como el lugar central de la transformación social. Mészáros sugiere que solo así las clases trabajadoras pueden pasar de una actitud puramente defensiva a una ofensiva, enfrentándose de ese modo al poder extraparlamentario que ejerce el capital. István Mészáros, filósofo marxista de origen húngaro afincado en Gran Bretaña, es Profesor Emérito de la Universidad de sussex. Es autor de numerosos ensayos, entre ellos El desafío y la carga del tiempo histórico: El Socialismo del siglo XXI, título por el que obtuvo el Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008 que otorga el Gobierno de la república Bolivariana de venezuela.

enseñanza

mente la cultura y la orientación económica y política de fondo que mantiene este partido desde hace años. Organización, demandas y luchas del precariado sublevado No sabemos todavía si las concentraciones y movilizaciones desarrolladas a partir de la segunda quincena de mayo van a cristalizar en un movimiento social o sólo van a ser una explosión social de corta o media duración. También cabe la posibilidad de que se convierta en otro micromovimiento más de los muchos que existen, sin capacidad de expandirse y llegar a mucha gente. La observación de las acciones combativas en Grecia y Francia nos enseña que la multiplicación de huelgas o de enfrentamientos con la policía no son ya las formas más eficaces de mantener viva una situación de antagonismo persistente. Me parece que sería más útil una estrategia neogandhiana de resistencia, desobediencia civil, ocupación del espacio público. Una especie de guerra de guerrillas no violenta, de acción y retirada, de movilización y educación cívica, de protesta y elaboración colectiva de propuestas y alternativas. Un movimiento sin prisa y sin pausa, que sabe que para crecer a largo plazo hay que saber ajustar el ritmo y el tiempo. Se trata de crear un movimiento amplio de ciudadanos que sufren la precariedad, no una nueva vanguardia antisistema hiperideologizada. Al igual que en los tiempos de las Acampadas por el 0,7 he observado una gran creatividad en las formas de acción colectiva. Cuando los ciudadanos se reúnen y se liberan del tiempo reducido a la producción, el descanso y el consumo, despliegan una enorme creatividad social y las iniciativas de acción se multiplican. Es muy importante generar antagonismo y conflicto. La sociología nos enseña que sin ellos, no hay cambio social. El conflicto social hoy día tiene que ser no violento, pero no por ello debe ser pacato. Un intelectual nada radical como es Santos Juliá llamaba la atención sobre lo que supondría que los cinco millones de parados en vez de estar en sus casas, se manifestaran al unísono con cierta regularidad (“Parados y en la calle, indefinidamente”, El País-Domingo, 22 de mayo, 2011, pg. 16). Está bien que se intente articular el movimiento a nivel de barrio, pero es imprescindible mantener la acción directa en los centros de las ciudades. La maduración y el crecimiento de un movimiento social de precarios en lucha va a necesitar una elaboración programática que vaya más allá del enunciado de demandas genéricas por más justas que puedan ser. Nos enfrentamos a problemas muy complejos y ha llegado la hora de crear talleres ciudadanos de elaboración de propuestas políticas y económicas en los que confluyan activistas y expertos. No es cierto que no haya alter-

nativas. Es mucho lo que ya está elaborado, pero los militantes más concienciados, los economistas críticos y los ciudadanos que sufren la precariedad han estado desvinculados. Es hora de organizar la confluencia para ir elaborando una plataforma programática que se ofrezca desde la sociedad civil. Quizá una de las innovaciones políticas más urgentes sea la de los mítines de los ciudadanos a los dirigentes políticos. Los campos prioritarios han de ser el control democrático de la riqueza, una nueva fiscalidad, la creación de una banca pública, nuevas leyes laborales para la democracia en la empresa, la creación de empleo decente y la progresiva extinción del trabajo precario, formas para lograr “trabajar menos, trabajar todos y vivir mejor”, cambios en las formas de elegir a los diputados, crea-

La situación de clase no convierte a la “clase en sí” en “clase para sí”.
ción de observatorios independientes de políticas públicas, nuevas políticas de acceso a viviendas dignas, etc. Ante el nuevo ciclo político del PP, hay que organizar la movilización ciudadana. Su receta neoliberal para el empleo es bien conocida: crear las condiciones para que haya más trabajo, pero asumiendo que éste sea cada vez más precario. Un empresario catalán lo expresaba no hace mucho con gran claridad, según me contaba una persona que lo había escuchado: “ustedes tienen que elegir: o trabajan como los chinos, o nos llevamos nuestra empresa a China”. Tenemos que contemplar también el tiempo medio y largo, si se desea crear un movimiento social persistente. La acción y la elaboración programática irán creando las condiciones para nuevas formas de representación política. Hoy contemplamos el fracaso del capitalismo, de la socialdemocracia y del comunismo. Palabras como izquierda y socialismo están muy vacías de contenido real. Lo que hemos tenido en Europa es una izquierda sin socialismo. No nos perdamos y enredemos con los nombres. Lo que sí está claro es que hay que ir más allá del capitalismo y que un futuro con esperanza pasa por la construcción de alternativas anticapitalistas, ecologistas e internacionalistas. Las luchas y las alternativas generadas desde las bases ciudadanas irán dando cuerpo a nuevas formas de hacer política que quizá con el paso de los años cristalicen en nuevas formaciones políticas. Por ahora, estamos en el tiempo del “mientras tanto”I
Rafael Díaz Salazar es Profesor de Sociología en la Univerisidad Complutense y autor de Desigualdades internacionales, ¡justicia ya! (Icaria)

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movimiento

Asamblea en Sevilla. Foto de Sofía Coca (Creative Commons)

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La rebelión de los indignados
Reflexiones a pie de acampada
por Antonio Santamaría

L

a eclosión del movimiento del 15-M, cuyas acampadas han llenado las plazas de las principales ciudades del país, resulta la expresión de un fenómeno complejo donde se aúna el rechazo a un sistema político oligárquico y el malestar social por las duras condiciones de vida agravadas por el impacto de la crisis. Este movimiento es el marco donde una nueva generación irrumpe en la vida pública y cuyo futuro está aún por escribir.

España es un país de violentos contrastes. Mientras miles de jóvenes indignados acampaban en las plazas de las principales ciudades del país, el PP arrasó en las municipales y autonómicas del 22 de mayo. En Catalunya, CiU obtuvo una histórica victoria en la alcaldía de Barcelona, gobernada desde la reinstauración de la democracia por los socialistas. La xenófoba Plataforma per Catalunya logró un éxito sin precedentes pasando de 17 a 67 concejales, aumentando su representación en los municipios donde ya la tenía y entrando en los Con sistorios de localidades del cinturón rojo de Barcelona como Hospitalet, Sant Boi de Llobregat, Santa Coloma de Gramanet o Mataró. En Badalona, el PP se alzó como fuerza más votada desbancando al PSC, con un discurso xenófobo que no tiene nada que envidiar al del ultraderechista Josep Anglada. La movilización espontánea del 15-M ha cogido por sorpresa a analistas, partidos políticos y sindicatos acostumbrados a la pasividad y apatía de una sociedad profundamente atomizada y desmovilizada. Las elevadas tasas de paro y precariedad laboral entre la juventud, las más elevadas de la Unión Eu ropea, constituyen el telón de fondo y un factor fundamental para entender este fenómeno. Se trata, en muchos casos, de

jóvenes con formación universitaria que han cumplimentado todos los requisitos exigidos por el sistema para emanciparse, pero que ni pueden acceder a un puesto de trabajo digno, ni a una vivienda en condiciones. Además, esta movilización indica que las redes de solidaridad familiar, producto de la acumulación de pasadas épocas de expansión económica, sometidas a una intensa presión, están a punto de quebrarse. Por decirlo simplemente, la ausencia de perspectivas de futuro actúa como el más fuerte acicate para la protesta. Aunque los jóvenes nacidos entre mediados de los 80 y principios de los 90 constituyen la punta de lanza del movimiento, el perfil sociológico de los indignados es sumamente heterogéneo. Junto a los jóvenes pueden verse inmigrantes extracomunitarios, veteranos militantes de organizaciones de izquierda revolucionaria de la Transición, miembros de grupos anarquistas o ciudadanos de todas las edades indignados por las injusticias sociales. Ahora bien, aquí el factor a destacar es la irrupción en la vida pública del sector más consciente de una nueva generación que está realizando su primera experiencia política y que cuenta con la simpatía de una gran parte de la sociedad española.

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Los debates en las comisiones de contenidos que persiguen elaborar propuestas de mínimos y las discusiones en las asambleas generales revelan que la mayoría de los jóvenes, sin experiencia en la militancia partidaria, no están avezados en la dureza del debate ideológico. Además, se percibe una suerte de corte generacional: los miembros de edad madura, algunos con mucha experiencia en la lucha política, apenas intervienen en las discusiones, como si fueran incapaces de transmitir a las nuevas generaciones el bagaje de sus conocimientos. De este modo se revela cómo en España se ha roto la transmisión de las experiencias de lucha entre las generaciones. Muchos de estos jóvenes están partiendo prácticamente de cero, casi sin ayuda de nadie, intentando reelaborar los grandes postulados ideológicos de la izquierda que habían quedado sepultados tras la caída del Muro de Berlín. No obstante, en estas asambleas los jóvenes están realizando un arduo aprendizaje. Sólo por poner un ejemplo, al principio muchos jóvenes consideraban que se estaba formando un movimiento apolítico, ni de derechas ni de izquierdas; ahora prácticamente todos son conscientes que se está haciendo política pura y dura, pero de carácter no partidista y en la estela de las tradiciones de la izquierda y el movimiento obrero.

Como puede apreciarse no se trata de un programa revolucionario, sino de un conjunto de reformas políticas y sociales de regeneración del sistema político, de defensa de los derechos de los trabajadores y de ampliación del Estado del Bienestar que bien podrían ser asumidas por un partido socialdemócrata, pero que en el actual contexto político, marcado por el giro a la derecha del espectro político europeo, suenan a revolucionarias. Incluso, este programa está por debajo de algunos de los planteamientos clásicos de la socialdemocracia, así no se contempla la nacionalización de empresas estratégicas como las eléctricas, ni la creación de un potente sector público que revierta el proceso de privatizaciones y actúe como reactivador de la economía en clave keynesiana. Desde el punto de vista político, estas reivindicaciones parecen ser la respuesta al fracaso del programa reformista y regeneracionista de Zapatero, que va más allá de las fronteras del PSOE y muestra que el actual régimen político es incapaz de reformarse. De modo que estas movilizaciones revelan que la ampliación de los derechos y libertades democráticas sólo es posible a extramuros del actual marco jurídico-político, aunque con el problema de carecer de una organización política que las impulse. Por otro lado, las acampadas son la respuesta a la contrarreforma del ejecutivo socialista en materia social que ha incumplido todos sus compromisos de combatir la criReformas radicales sis sin recortar los derechos de los trabajadores y a la pasividad Una lectura atenta de las ocho propuestas de ¡Democracia y complicidad con que los sindicatos mayoritarios están asisReal Ya!, uno de los grupos impulsores de la movilización, revetiendo a este proceso. la una combinación de reformas de carácter político y social. En los debates de algunas asambleas ha surgido la propuesAsí, en el primer bloque, se propone una reforma proporcional ta de abrir un proceso constituyente que serviría para dar proy más equitativa de la Ley Electoral, la separación de poderes, fundidad estratégica y abrir una perspectiva política al movila democracia interna en los partidos, los referéndums vincumiento. Sin embargo, este planteamiento no ha sido asumido lantes o la eliminación de los privilegios de la clase política. La por las acampadas de Madrid y Barcelona, que marcan la regeneración democrática del anquilosado sistema de partidos pauta del resto, lo cual es un indicio de su falta de madurez se concibe, sin una articulación programática clara, como el política. Aunque, ciertamente, no se puede exigir a estos jóveinstrumento para abordar las reformas sociales que pasan por nes que en unas pocas semanas resuelvan los problemas que una serie de medidas para combatir el desempleo (reparto del las formaciones de izquierda no han sido capaces de formular trabajo, no alargar la edad de jubilación, bonificaciones a las en más de tres décadas. empresas con menos del 10% de contratación temporal, prohiOtro aspecto a considerar, al menos en Catalunya, radica en bición de despidos en las empresas con la falta de interés por las reivindicaciones beneficios…), asegurar los servicios pú soberanistas, lo cual ha derivado en claras blicos de calidad frente a los recortes, ac muestras de hostilidad por parte de la El actual régimen político es tuaciones para garantizar el derecho a la prensa nacionalista hacia el movimiento incapaz de reformarse. vivienda y establecer la dación en pago de los indignados. En efecto, frente a la frente a las hipotecas, control del sistema habitual preferencia de uso público de la financiero, prohibiendo el rescate con lengua catalana, en las asambleas se hafondos públicos de la banca o nacionalizando los bancos en bla indistintamente en castellano o catalán según sea el idioma dificultades y un paquete de medidas para asegurar una fiscavehicular de los intervinientes. Además, la mayoría de doculidad progresiva. mentos se han editado en las dos lenguas frente al uso oficial

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Puerta del Sol, Madrid.

exclusivo del catalán. Por otro lado, el enfoque y la proyección territorial del movimiento no se corresponden al de los Països Catalans, sino al conjunto de España, lo cual trastoca otro de los postulados de la ideología nacionalista. A última hora y desde el exterior se propuso que la asamblea de Barcelona adoptase el principio de autodeterminación nacional. Ello provocó violentas discusiones y que este principio fuese aceptado por un estrecho margen de votos frente al malestar de una parte importante de la asamblea que consideró que se introducía un elemento de distorsión y de enfrentamiento en el movimiento. Todo ello viene a dar la razón a quienes consideran al nacionalismo una ideología propia de las clases medias que opera como factor de división entre las clases trabajadoras, cuyo marco de referencia es el conjunto del Estado. Una toma de posición subrayada por el duro programa de recortes sociales que está emprendiendo CiU en Catalunya, que coquetea abiertamente con los postulados soberanistas como se comprobó en su apoyo a las recientes consultas independentistas. También por el hecho que el conspicuo soberanista Felip Puig haya sido el político que más se ha significado por su política de mano dura contra las acampadas.

Problemas de continuidad En el momento de redactar estas líneas (10 de junio), los indignados están procediendo al levantamiento de las acampadas e iniciando las vías para dotar de continuidad al movimiento, desde su descentralización y extensión a los barrios a la or ganización de una marcha que confluya en Madrid. La ausencia de dirección política, la confusión, falta de claridad y heterogeneidad ideológica o la inexperiencia de muchos de sus miembros son algunos de los factores que se revelan como grandes obstáculos para asegurar este objetivo, lo cual constituye un serio impedimento para que de esta protesta surja una organización política de nuevo cuño capaz de dotarles de objetivos políticos definidos y un marco organizativo estable. La continuidad del movimiento tendría que resolver algunas cuestiones básicas. En primer lugar, la constitución de un secretariado o coordinadora formada por los miembros más capaces del movimiento. En segundo lugar, la elaboración de un programa político articulado que más allá de las reivindicaciones puntuales defina los objetivos a alcanzar a corto, medio y largo plazo. Finalmente, la construcción de un marco organizativo estable que no necesariamente ha de adoptar la forma de un partido político tradicional, pero que asegure la continuidad de la lucha. Si no se cumplen estas tres condiciones el movimiento de los indignados corre el peligro de entrar en una fase de disolución quedando como un síntoma del profundo malestar que atraviesa la sociedad española y no como el principio de un movimiento de larga duración que siente las bases para un cambio profundo en las estructuras políticas del actual régimen político. A pesar de las advertencias de algunos analistas sobre que estas movilizaciones constituyen un aviso a los partidos para que emprendan una profunda reforma del sistema, todo parece indicar que este aviso no será tomado en cuenta. El método asambleario tiene sus ventajas y sus inconve-

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ca para acabar con el sistema capitalista y que contó con el apoyo de un sector de la clase obrera organizada, ahora se plantea un conjunto de reformas políticas y sociales radicales de carácter progresista donde el movimiento obrero no ha comparecido. El 68 francés derivó rápidamente en violentos enfrentamientos con las fuerzas policiales, ahora el movimiento se caracteriza por su carácter pacífico, incluso ante la provocación del conseller de Interior de la Generalitat de Catalunya, Felip Puig que intentó desmantelar la acampada de Plaça Catalunya manu militari pero que provocó el efecto contrario. Finalmente, el mayo francés estuvo atravesado por la influencia de las denominadas vanguardias revolucionarias, de orientación leninista, maoísta o trotskista, mientras que ahora éstas no ejercen ningún papel Plaza Cataluña, Barcelona. sobre el movimiento. nientes. Por un lado, expresa el rechazo a las prácticas jerárEn cualquier caso, el mayo del 68 y el 15-M tienen en común quicas de los partidos que han devenido en auténticas oligarla indiferencia con que las grandes formaciones de izquierda y quías y muestra el profundo deseo de buscar nuevas formas los sindicatos mayoritarios han contemplado la movilización. de carácter radicalmente democrático de organización polítiEn efecto, en las asambleas se están debatiendo las cuestiones ca. Por otro lado, el asamblearismo dificulta la formación de que los partidos y sindicatos habrían debido plantear desde un marco organizativo estable que dirija hace mucho tiempo. Izquierda Unida es la con eficacia el movimiento hacia unos obúnica formación que ha intentado aproxiEl poder espera que los jetivos claros. En cualquier caso, las asammarse a los indignados; sin embargo, parece jóvenes se agoten en una bleas están operando como instrumentos difícil que sus rígidas estructuras partidarias lucha sin perspectivas. de aprendizaje político de la nueva generasean las más adecuadas para articular polítición. Se trataría, pues, de encontrar un difícamente a este movimiento. cil equilibrio entre la democracia interna, donde todos los Las reflexiones de Jean-Paul Sartre sobre el mayo del 68, a miembros del movimiento puedan participar en igualdad de pesar de las diferencias apuntadas entre ambos movimientos, condiciones sin imposiciones ni servidumbres jerárquicas, y pueden ser de alguna utilidad para entender la eclosión del 15la necesidad de una dirección política formada por los miemM y sus eventuales desarrollos.1 bros más capaces del movimiento que asegure la orientación Para el filósofo existencialista la serialidad, que niega la inestratégica y la continuidad de la lucha. teracción subjetiva, es el trasfondo dominante de nuestra época. Ahora bien, en determinadas circunstancias y motivadas La aportación de Sartre por la necesidad, un colectivo humano puede abandonar esta Algunos analistas han comparado la movilización de los serialidad para convertirse en “grupo en fusión”, cuyo paradigindignados del 15-M con el mayo del 68 francés. No obstante, ma es el grupo insurreccional, un tránsito que sólo se ha verifilas diferencias son quizás más acusadas que las semejanzas. cado en excepcionales momentos revolucionarios. En efecto, la revuelta de los estudiantes franceses se produjo La praxis del grupo en fusión reivindica la “humanidad inteen un contexto de bonanza económica mientras que ahora se gral”, donde convergen diversas acciones sobre un objetivo plantean en medio de una severa crisis. Por otro lado, si en compartido. Al coordinarse con los otros, cada participante mayo de 68 los estudiantes aspiraban a una revolución polítiasume la responsabilidad tanto para sí mismo como para el

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grupo de manera autónoma e independiente. En lugar de La evanescencia de 1968. La rapidez con que las organizacioabandonar su libertad personal a un líder o a una dirección nes y temas insurgentes desaparecieron es igualmente notaanónima, esta solidaridad de carácter multipolar resulta un ble. Sin perspectivas de continuidad, los consejos obreros arma muy poderosa porque surge de sí misma. Las comunicasimplemente se disolvieron mientras la izquierda oficial se ciones modernas extienden ampliamente las distancias en que reafirmaba a sí misma. Esto se debió en parte por la falta de puede producirse la fusión. Mientras que tal praxis grupal multipolar es el paradigEl mayo del 68 y el 15-M tienen en común la indiferencia con que ma de la humanidad libre, la serie constituye su trágica pérdida. Sartre aplicó la las grandes formaciones de izquierda y los sindicatos mayoritarios secuencia serialidad/fusión/serialidad han contemplado la movilización. para interpretar los acontecimientos de mayo del 68, un análisis articulado sobre cuatro ejes: medios de coordinación, en parte porque quienes ocuparon los centros de trabajo confiaron en coordinadores no insurLa dispersión global de actos no coordinados pero fuertemengentes y fueron subvertidos desde fuera. Sin embargo, si hute vinculados. Por ejemplo, el grupo constituido por los trababiera existido esta coordinación habría sido posible retomar la jadores de la planta Renault-Cléon. Fue suficiente ver a los producción en condiciones de autogestión. estudiantes en televisión para que estos obreros, sin coordinaSin coordinación, los grupos de fusión pueden negar el sisción, se propusiesen el mismo objetivo: el control sobre sus tema pero son incapaces de remplazarlo por una alternativa. vidas laborales. Del mismo modo, el movimiento insurreccioNo obstante, una institución-herramienta para conseguir tal nal se extendió por todo el país. Los medios de comunicación coordinación, tenderá a perpetuarse ella misma dentro del ayudaron, pero no constituyeron la fusión. Algo muy semejanstatu quo e incluso a instituirse a sí misma como objetivo; por te sucedió con la primera acampada en la Puerta del Sol, cuyo el contrario, una institución-fusión saludable ha de basarse en ejemplo se extendió rápidamente por las principales ciudades una relación abierta entre el momento de unificación de la del país. Por otro lado, las redes sociales han incrementado aún organización política y la actividad autónoma de una serie de más el efecto multiplicador de los medios de comunicación grupos sumamente heterogéneos. Se puede, incluso, avizorar convencionales. “la disolución progresiva del momento político” una vez que Lo repentino y completo de la unidad del levantamiento. Al la insurgencia triunfa. Los revolucionarios de mayo no se abandonar la serialidad, se crean nuevas prácticas opositoras plantearon en ningún momento este “momento político”, no de modo virtualmente instantáneo. Esto sucedió porque decinecesariamente un partido, una ausencia que fue la causa dirse contra una situación opresiva contiene los elementos de principal del fracaso del levantamiento. un orden nuevo. Puesto que hasta ese momento los oprimiEl poder, una de cuyas características estructurales es la dos habían internalizado los mecanismos del sistema, la permanencia, espera que los jóvenes se agoten en una lucha apertura de un nuevo futuro aparece como una súbita ruptusin perspectivas y acaben por volver a sus casas quemados por ra con el pasado. Las opresiones se diferencian radicalmente, una experiencia política frustrada y frustrante. La principal pero las resistencias a ellas convergen en la libertad como lección a extraer de la aportación sartreana radica en la neceobjetivo. sidad que el movimiento del 15-M transite del momento de la protesta al momento político, creando una organización de El carácter inventado, no anticipado de los temas. Antes de nuevo cuño, capaz de evitar el retorno a la serialidad y que se mayo, ningún partido en Francia y solamente algunos grupos plantee una lucha sostenida a largo plazo. El futuro de una minoritarios habían demandado la autogestión de las empregeneración está en juegoI sas, la gratuidad de la vivienda, el control popular de los me Nota dios de comunicación… Algo parecido ha sucedido en Es 1. El resumen de las tesis de Sartre ha sido extraído de la ponencia prepaña. Su consigna imagination au pouvoir resulta una ex sentada en la Tercera Conferencia de la Asociación de Filosofía Radical en presión del “momento de la invención” que se produce cuanla San Francisco State University, el 6 de noviembre de 1998 por Elizabeth do emerge la humanidad integral. Del mismo modo, los le A. Bowman y Bob Stone. 1968 como un precedente de la revuelta contra la mas que tapizan las acampadas de los indignados expresan Globalización. Una interpretación sartreana del alzamiento global. home.igc.org/~ebowman/1968_precedente.html ese momento de creatividad radical.

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El mimetismo batesiano y las prácticas políticas de la izquierda
por Salvador López Arnal

R

endijas, grietas…. El sistema las tiene, y pueden profundizarse. Son espacios-cuña, pocos todavía, pero con efectos que pueden ya sentirse. Son territorios que pueden crearse, situados al margen y en confrontación con el sistema.

El explorador Henry Walter Bates (1825-1892) fue el primer naturalista en observar que, en algunas ocasiones, una especie inofensiva imitaba a una especie peligrosa –o repugnante– para sus depredadores con el objetivo de poder ahuyentarlos a pesar de su, digámoslo así, escasa pegada biológica, del escaso peligro que representa de hecho para las otras especies enemigas. Un ejemplo. La serpiente de coral, la Leptomicrurus collaris, es una especie venenosa1 que es mimetizada por especies como la inofensiva serpiente real común, la Lampropeltis getula, y la culebra ratonera, la Lampropeltis triangulum. La piel de las serpientes de coral, las serpientes venenosas, presenta una característica serie de franjas de color amarillo, rojo y negro. Los depredadores aprenden pronto a sortearlas, a evitar a todas las serpientes que tienen ese aspecto. Las inofensivas, las que se asemejan a la serpiente de coral, como es el caso de la serpiente real común y la culebra ratonera, se benefician de este comportamiento cauteloso de los depredadores aunque ellas mismas sean casi o totalmente inofensivas. Cambiemos de tercio y temática y demos un enorme salto biológico. El mimetismo batesiano puede ayudar a pensar y elaborar estrategias a las izquierdas con real voluntad de transformación que, por el momento, no resultan venenosas a la cada día más depredadora civilización del capital y a sus defensores insaciables, cegados y sordos.

¿Se trata de liquidar las antiguas formas de lucha y resistencia? ¿Hay que superar y trascender, sin restos, los papeles y textos críticos, las recogidas de firmas, los encuentros, las asambleas, las manifestaciones, las huelgas económicas, las huelgas más radicales, las tomas de fábricas, la desobediencia civil, acampadas en plazas, movimientos sociales como el que representan el 15M y la democracia real ya, las marchas más o menos festivas, las alianzas políticas, las intervenciones político-electorales, las iniciativas legislativas, el trabajo cultural, las asociaciones ciudadanas de base? Nada de eso, todo lo contrario en la mayor parte de todos los casos citados. Pero admitamos que nada o casi nada de lo señalado representa hoy, en muchos países y territorios (no en todos desde luego), un peligro real, un colapso del sistema, para los descreadores de la Tierra y explotadores de sus pobladores. ¿Cómo transformarse o como mimetizar a las “serpientes” sociales con peligros reales de transformación social y con letal veneno en la piel? En las postrimerías del franquismo, el PSUC-PCE lanzó una consigna fuertemente criticada por sectores de la izquierda comunista: conquistar espacios de libertad, señalaba el PCE, sin esperar futuros y acaso mejores tiempos, en momentos en los que el franquismo estaba agrietándose e incluso agonizando parcialmente en algunos de sus nudos. No es seguro que los críticos a la orientación no dijéramos más de una insensatez por mera incomprensión, por falta de atención a la propuesta

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EL CAPITALISMO
HACER CONTRA EL TRABAJO

John Holloway
Cambiar el mundo sin tomar el poder, el anterior libro de John Holloway, provocó un debate a nivel mundial al plantear que no es desde el poder que pueden cambiarse radicalmente las cosas. sin embargo, la cuestión de cómo hacerlo, de cómo cambiar el mundo sin tomar el poder, permanecía abierta. Este libro ofrece una respuesta sencilla: agrietar el capitalismo. Crear grietas en el sistema de dominación capitalista de tantas maneras como sea posible, y dejar que se extiendan, se multipliquen y fluyan juntas. Las grietas ya existen, podemos verlas. son espacios de rebelión donde se afirma un tipo diferente de hacer. son, por ahora, sólo intersticios, insuficientes, pero que marcan un camino. Es desde ellas que comenzamos, desde lo particular, desde nuestro enfado por un mundo que nos es cada vez más extraño y más hostil. Es desde ellas que puede empezar a romperse la noche oscura.

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HISTÓRICA DE LA OFENSIVA SOCIALISTA
AL PARLAMENTARISMO

István Mészáros
En este libro, István Mészáros argumenta por qué las clases trabajadoras deben romper con la tradición de considerar al Parlamento como el lugar central de la transformación social. Mészáros sugiere que solo así las clases trabajadoras pueden pasar de una actitud puramente defensiva a una ofensiva, enfrentándose de ese modo al poder extraparlamentario que ejerce el capital. István Mészáros, filósofo marxista de origen húngaro afincado en Gran Bretaña, es Profesor Emérito de la Universidad de sussex. Es autor de numerosos ensayos, entre ellos El desafío y la carga del tiempo histórico: El Socialismo del siglo XXI, título por el que obtuvo el Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008 que otorga el Gobierno de la república Bolivariana de venezuela.

movimiento

o por izquierdismo cegador. Todo lo que no fuera la revolución, tencia no cabría dudar, sin ser por ahora serpientes sociales de y en plazo breve, nos parecía bebida sin cafeína. coral puedan tomarnos en serio por el futuro de independenPodemos ahora estirar de esa noción y hablar hoy de la concia no servil que pueda representarse. Nos pareceríamos basquista de espacios comunistas en el tante a ellas y, es evidente, eso es lo que Cambiemos de tercio interior de una sociedad fuertemente más temen. Lo demás es casi literatura mercantilizada. Puede parecerlo en de evasión. Que venzamos el miedo, que y temática y demos un enorme primera instancia pero no es, sin más, vivamos sin su permiso, sin sus normas salto biológico. una quimera, no es un disparate poy sin su hegemonía. Esa es la cuestión. lítico, no es una simple ensoñación. Otras tradiciones con medios no meE. P. Thompson lo señaló así: “Los intenos escasos, la libertaria por ejemplo, lectuales socialistas deben ocupar un no han dejado de practicar, con dediterritorio que sea, sin condiciones, suyo: cación y éxitos relativos en tiempos sus propias revistas, sus propios centros recientes, la orientación señalada. De teóricos y prácticos; lugares donde nadie hecho, una parte importante de la entrabaje para que le concedan títulos o señanza político-cultural de las acamcátedras, sino para la transformación de padas de estas últimas semanas apunla sociedad; lugares donde sea dura la ta en esa dirección: autoorganización, crítica y la autocrítica, pero también de democracia real, discusión abierta y ayuda mutua e intercambio de conocidocumentada, solidaridad con otras mientos teóricos y prácticos, lugares que luchas y movimientos, señalar críticaprefiguren en cierto modo la sociedad mente puntos esenciales del sistema, del futuro”. vivir de otra manera, trabajar de forma Se trata de ampliar su propuesta: donhumana, superar la cosificación del de Thompson habló de intelectuales trabajo y del trabajador. socialistas, podemos hablar de ciudadaDe seguir su ejemplo, se trataría. De nos y ciudadanas anticapitalistas que no construir y abonar redes de protección soportan vivir con estos parámetros suiciudadana popular; de intentar vivir, cidas. Somos legión, no lo duden. en nuestra vida cotidiana, de un modo distinto; de crear espacios donde rijan PS: Santiago Álvarez Cantalapiedra2 ha Podemos ahora hablar de recordado recientemente un pasaje de valores comunistas; de ayudar a los la conquista Las ciudades invisibles de Italo Calvino más necesitados (por ellos y por node espacios comunistas en el en el que ésta plantea una reflexión sosotros); de aventurarse en la creación interior de bre el infierno. Señala aquí el autor itade cooperativas de producción, finanliano que, si existe, está aquí entre nociación y consumo que trasciendan de una sociedad fuertemente sotros, y que hay dos maneras de soporraíz, y combatan, el principio del benemercantilizada. tarlo. La primera resulta más fácil para la ficio crematístico a toda costa; de commayoría: aceptarlo y convertirse en parte de él hasta dejar de portarse de forma comunitaria en nuestras relaciones laboranotar que existe. La segunda es peligrosa y requiere sabiduría y les y familiares; de intervenir en nuestros sindicatos, partidos, una atención constante: consiste en buscar, y en saber reconoo en otras asociaciones o colectivos abonando prácticas y reflecer, en medio del infierno, lo que no es verdaderamente infierxiones con estas orientaciones. De vivir ya de otro modo que, no y hacerlo durar, y darle espacio. Mejor imposible. De eso se como dijera Gil de Biedma, podemos ya imaginarnos. En síntetrata I sis, de construir espacios de vida comunista aquí y ahora. No es la toma del poder, no se trata de eso. La distancia de esa finalidad, no sé si del todo deseable, se puede medir en Notas años-luz sociales. No es ese el programa de la hora. Pero no es 1. Tomo la información de Kate Distin, El meme egoísta, Mataró imposible que operando de este modo, sigilosamente pero con (Barcelona), Biblioteca Buridán, 2011, p. 35 2. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124431 tenacidad, entre las rendijas del sistema, rendijas de cuya exis-

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23 febrero, manifestación Nunca máis, 2002

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Biografía de la coherencia
Un recorrido por la vida de

Ramón Fernández Durán
por Luis González Reyes

ecientemente fallecido, Ramón Fernández Durán es un referente indiscutible del movimiento ecologista, de los movimientos sociales y de la izquierda emancipadora. Y no lo es únicamente por su producción intelectual, ni por su labor de articulación de luchas y tejido de puentes entre los distintos mundos de la iz q uierda. Lo es sobre todo por su ejemplo de coherencia, de cómo hacer personal lo político.

R

Así, Ramón ha impulsado varias experiencias comunitarias. Las primeras fueron breves en Reina Victoria y San Blas, pero la siguiente fue mucho más fructífera, en la peculiar casa de Barquillo, que ya no abandonaría. Además, también estuvieron La Maloca y Pelegrina, dos lugares en los que compartiría y construiría sueños. En esta misma lógica se colocaría la “Tertulia del los miércoles”, una veterana experiencia de discusión política con más de 25 años. Pero, probablemente, su experiencia comunitaria más rica es la que entrelaza con sus familias. La de sangre, en la que sirve de cemento y contraste de mundos muy distintos. La de los movimientos sociales, y en concreto el ecologista, donde nos mimó con ánimos continuos. Y, sobre todo, la que entrelaza con Ana Hernando. En 1970 viajará a EEUU con una beca de estudios como ingeniero de caminos. Este viaje le permitirá conocer las movilizaciones contra la Guerra de Vietnam, pero también la situación de las urbes estadounidenses, con una creciente desestructuración y segregación económica. En 1971 empezaría a trabajar en la COPLACO (Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid), donde estaría hasta 1987. Desde ese escenario actuaría

profesionalmente en el área urbanística, conociendo en profundidad la expansión de la metrópolis capitalina y el papel que en ella juega el transporte motorizado. Tras dejar la COPLACO, un espacio en el que Ramón se encontró especialmente cómodo en sus primeros años, pasa por distintos espacios de la administración madrileña con poca convicción. Finalmente en 1992 deja la seguridad del funcionario para dedicarse a tiempo completo al activismo. A la vuelta de EEUU es cuando Ramón empieza su activismo político más comprometido. Lo hace en movimientos barriales de la autonomía (o proto-autonomía) madrileña en Vallekas y luego en San Blas. Su interés por el movimiento autónomo le lleva a Berlín en varias ocasiones. De ahí surge El Movimiento Alternativo en la RFA. El caso de Berlín (La Idea, 1985), el primero de sus títulos con influencia en los movimientos sociales. El texto se convertiría en una referencia para la autonomía española y adelantaría lo que serían sus libros: textos de cabecera para los movimientos sociales en sus luchas. Aunque nunca dejó sus vínculos con el movimiento autónomo, muy especialmente con el de la okupación madrileña, en los ochenta Ramón entra en AEDENAT y dirige su militancia hacia el ecologismo.

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Como parte de AEDENAT es una de las personas fundamentales en el Movimiento Anti-OTAN, el cual consigue forzar un referéndum en 1986 sobre el ingreso del Estado español en la organización militar, que pierde con mucha dignidad. Sin duda este fue uno de los movimientos más importantes de los que forma parte Ramón, que luego tendría una cierta continuidad con la Insumisión. El siguiente hito significará el germen del futuro movimiento anti-globalización español: la campaña “Desenmascaremos el 92. 500 años de resistencia indígena y popular”. Si bien el impacto social de esta movilización fue muy limitado, las redes que se tejieron en él serían básicas en los años sucesivos. Del movimiento anti-OTAN a la antiglobalización En 1993 Ramón publica La explosión del desorden. La metrópolis como espacio de la crisis global (Fundamentos, 1993). Este texto plasma todo el trabajo sobre la ciudad que venía realizando durante años. Pero es mucho más que eso, sitúa la metrópolis en el entorno económico y social global añadiendo los impactos ambientales que conlleva. Sin duda es uno de los primeros textos a nivel internacional que habla el lenguaje del movimiento anti-globalización, un lenguaje de interrelaciones complejas sociales, ambientales y económicas, y que señala al capitalismo como el causante último de la situación. Un lenguaje que además dibuja salidas, aunque este último aspecto no ha sido el más desarrollado por Ramón. Este libro es su primer gran texto. De este modo, cuando en 1994 se celebra en Madrid el 50 aniversario del FMI y el BM, los movimientos sociales ya tienen marcos teóricos de referencia y redes tejidas en campañas anteriores. Esto propicia que Madrid sea uno de los primeros escenarios mundiales de la contestación a las políticas del BM y el FMI con la campaña “¡50 años bastan!” y el foro “Las otras voces del planeta”. Estamos hablando de un potente foro alternativo con fuerte presencia internacional, acompañado de acciones directas y una gran movilización. El papel que Ramón desempeña en la campaña es de bisagra entre distintos mundos y de motor teórico, lo que es un continuo en su vida política. Ese enero se había alzado el EZLN. El año siguiente, la Presidencia de la UE recae en el Estado español. En un contexto en el que la UE representaba la mo dernidad y la democracia, incluso para una parte importante de la izquierda, se organiza el foro “La otra cara del proyecto europeo” y la campaña “Contra la Europa del Capital”. Esta campaña recoge a los colectivos más radicales que formaron las respuestas a las instituciones de Bretton Woods del año anterior y pone por primera vez en tela de juicio el papel de la UE. La base de la crítica al modelo europeo quedaría plasmada

al año siguiente en Contra la Europa del capital y la globalización económica (Talasa, 1996). De esta campaña nació el “Movimiento contra la Europa de Maastricht y la Globalización económica”, que fue la coordinadora que realizó la transición entre las movilizaciones del 1994/95 y las que eclosionarían en 2000. En estos años se realizó un “Encuentro intergaláctico” zapatista en el Estado español, nacería el Rompamos el Silencio madrileño, tendría lugar la ILP sobre las 35 horas, se realizarían las contracumbres de Ámsterdam (1997) y Colonia (1999) contra la UE, o nacería la Acción Global del los Pueblos como coordinadora anti-globalización internacional. En todos estos eventos, AEDENAT (luego Ecologistas en Acción), con el impulso de Ramón, jugó un papel fundamental, junto a otros colectivos como Baladre, CGT o el CAES. Ramón también mantiene un papel importante en AEDENAT. Esta organización es una de las impulsoras de la formación de Ecologistas en Acción en 1998, que buscaba aglutinar a multitud de colectivos que estaban trabajando en el ámbito de la ecología bajo el mismo nombre. Ramón no está entre quienes ven claro el proceso y aboga por la necesidad de profundizar más los debates antes de dar el salto. Sin embargo las decisiones al final son más rápidas de lo que Ramón y otr@s considerábamos adecuado. A día de hoy, visto el acierto en la conformación de Ecologistas en Acción, queda patente que esta no

En 1992 deja la seguridad del funcionario para dedicarse a tiempo completo al activismo.

fue la ocasión en la que tuvimos el olfato político más ajustado. Los primeros años de Ecologistas en Acción son de tensiones internas entre los sectores más “conservacionistas” y los más “radicales”. Ramón, enmarcándose entre los “radicales”, termina siendo uno de los elementos claves en la pacificación interna y al final se convierte en referente de toda la organización, al tiempo que incorpora en su discurso una parte de los planteamientos de sus compañer@s más “conservacionistas”. A finales del año 2000, en Seattle, la cumbre de la OMC es bloqueada por potentes acciones de desobediencia civil. Es el momento del surgimiento mediático y masivo del movimiento anti-globalización. Los ecos de esta hazaña llegan rápidamente a estos territorios en los que se conforman los Movimientos de Resistencia Global (MRG) y la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE), que surgen al calor de las movilizaciones de Praga contra el BM y el FMI (2000), de la consulta social sobre la deuda externa (2000) y de la fallida reunión del BM en Barcelona (2001). Era el momento de disolver,

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inflexión con la brutal represión de Génova. Sin embargo, la capacidad de movilización se mantendría fuerte y creciente el año siguiente, durante una nueva Presidencia española de la UE. Es en ese momento cuando todo el trabajo al que había contribuido Ramón de crítica al modelo europeo eclosiona con potentísimas movilizaciones. El Libro En 2003 saca otro de sus libros clave: Capitalismo (financiero) global y guerra permanente. El dólar, Wall Street y la guerra contra Irak (Virus, 2003). Este texto explica de forma comprensible la economía financiera y focaliza en ella gran parte de lo que es taba ocurriendo en el mundo. Pone sobre la mesa de los movimientos sociales la importancia del Régimen Dólar–Wall Street para entender fenómenos como la guerra de Afganistán o de Irak. Y este li bro, nuevamente, se enlaza con las movilizaciones del momento, las del “No a la guerra”. En este mismo año el cáncer ataca por primera vez a Ramón, consigue superarlo después de una operación y un duro tratamiento, aunque ya nunca volvió a recuperar el tono físico. Llegamos a 2005. En un entorno de nuevo reflujo de la movilización social se celebra el referéndum de la Constitución Europea, una excelente oportunidad para volver a lanzar el virus de la reflexión crítica con la UE, por ello Ramón escribe Europa superpotencia. Una aportación al debate sobre el futuro Proyecto Europeo y las resistencias que suscita (Virus, 2005). Este libro es heredero de Contra la Europa del Capital, pero su mayor repercusión la tendría en América Latina, donde se reeditaría. Allí, de la mano de gentes de Baladre y del Transnational Institut (TNI), cumple un papel importante en desenmascarar la cara amable que presenta la UE frente a EEUU. Este es un momento de inflexión en la vida de Ramón, en el que profundiza la tendencia a irse centrando cada vez más en el trabajo intelectual y limitando la participación activa en articular movilizaciones sociales y en eventos públicos. Sin em bargo permanece activo en las labores más invisibles, como hacer turnos de barra, pegar carteles o sostener pancartas. El único espacio de militancia que mantiene, fuera de labores internas en Ecologistas en Acción, es la participación en la red “Por las libertades y el diálogo” que impulsa una salida al conflicto vasco. En este entorno es donde publica Entre la espada del Estado y la pared de ETA (2007).

Ramón, en la movida anti Banco Mundial,1994

Cuestación en beneficio de los “pobres” banqueros

como con tino defendió Ramón, el Movimiento Anti-Maas tricht, pues ya tenía una prolífica descendencia. En estos años la figura pública de Ramón se proyecta y se convierte en persona de referencia en foros y actos estatales e internacionales. Y con este nuevo ciclo de movilizaciones aparece un nuevo libro, en este caso en colaboración con Miren Etxezarreta y Manolo Sáez: Globalización capitalista. Luchas y resistencias (Virus, 2001). En él Ramón sitúa al movimiento anti-globalización en el contexto de las luchas sociales del siglo XX, dando la perspectiva histórica del proceso, sin lugar a dudas uno de sus puntos fuertes. Además, con este libro inicia la colaboración con Virus, que ya no abandonaría. En 2001 el ciclo de luchas tiene un punto importante de

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Ana Hernando y Ramón, Prestige, 2002

En Pekin, Foro de los pueblos

Y fruto de centrarse más en la escritura, los libros se suceden. El tsunami urbanizador español y mundial (Virus, 2006) analiza la burbuja urbanística española en el contexto financiero internacional, sin quitar la mirada de sus impactos sociales y ambientales. Nuevamente es un libro que termina iluminando las movilizaciones contra el urbanismo como “Murcia no se vende” o “Málaga no se vende”, pero que también tiene conexiones con las impulsadas por la “Plataforma por una Vivienda Digna” o “V de Vivienda”. Es en este momento cuando Ramón decide centrase en El

Libro, que iba a ser su obra cumbre y que recogería la historia de la humanidad en clave energética y desde un punto de vista de las luchas por la justicia, la solidaridad, la libertad y la sostenibilidad. El Libro constará de dos volúmenes. El primero analizará la evolución de la humanidad hasta el momento de su mayor crisis civilizatoria, al final del siglo XX, cuyo desarrollo, proyectándose hacia el futuro, sería el segundo volumen. Ramón ya ha venido publicando distintas partes de esta obra. La primera fue El crepúsculo de la era trágica del petróleo. Pico del oro negro y colapso financiero (y ecológico) mundial (Virus, 2008). Nuevamente un material concebido para fortalecer las luchas, no en vano vio la luz mientras en Madrid se organizaba el “Encuentro Social de Alternativas al Petróleo” en respuesta al Congreso Petrolero Mundial. En el texto Ramón aborda los impactos de los picos de los combustibles fósiles y, más en concreto, del petróleo. Todo ello apuntando hacia el decrecimiento justo y sostenible como la única salida posible a la crisis. En un ritmo imparable publica Un planeta de metrópolis (en crisis). Explosión urbana y del transporte motorizado, gracias al petróleo (Libros en Acción, Baladre, Zambra y CGT, 2009). El marco de referencia es el vuelco que supone que ya la mayoría de la población mundial viva en ciudades a costa de un ingente gasto energético y una insostenible movilidad motorizada. Ramón retoma y actualiza aquí muchas de sus tesis ya presentadas en La explosión del desorden. Tercera piel. Sociedad de la imagen y conquista del alma (Libros en Acción, Baladre, Virus, 2010) analiza los mecanismos de los que se sirve el poder para “conquistar el alma” social, para aglutinar mayorías que lo hagan posible. Además, en el libro vuelve a abordar la energía y desmonta el mito de la desmaterialización de la economía de la información. El Estado y la conflictividad político-social en el siglo XX. Claves para entender la crisis en el siglo XX (Libros en Acción, Virus, 2010) recoge uno de sus puntos fuertes, el análisis histórico desde una perspectiva poliédrica. Nuevamente la historia político-social corre en paralelo a la energética en el análisis

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ramoniano: los grandes cambios en el Estado (y las luchas sociales acopladas) se realizan con los saltos de mayor acceso a fuentes energéticas. La penúltima pieza de El Libro que ve la luz es El Antropoceno: la crisis ecológica se hace mundial. La expansión del capitalismo global choca con la Biosfera (Libros en Acción, Virus, 2011). Ramón dibuja una nueva etapa geológica marcada por la acción humana a través de la descripción de la crisis ambiental sin precedentes a la que el ser humano, a través del ca pitalismo, ha sometido al planeta y que marcará inevitablemente los próximos siglos de la humanidad.

La quiebra del capitalismo global 2000-2030 pretende prepararnos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial
Finalmente La quiebra del capitalismo global 2000-2030. Preparándose para el inicio del colapso de la civilización industrial (Libros en Acción, Baladre y Virus, 2011) supone su testamento político y, a la vez, el resumen del segundo tomo de El Libro. La obra pretende prepararnos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial. Un colapso que va a llegar como consecuencia de la crisis global y multidimensional que vivimos, caracterizada por el caos sistémico, la ruina ecológica y las guerras por los recursos. El inicio del fin de la energía fósil está en el corazón de esta crisis, que acarreará una ruptura histórica total. La quiebra del capitalismo global en el periodo 2000-2030 es el primer paso del largo colapso de la Civilización Industrial, que seguramente durará dos o tres siglos. Un colapso inevitable Vivimos una situación nunca antes conocida por la humanidad: encontrarnos en un planeta saturado. Es decir, un planeta en el que los sumideros, los basureros, están crecientemente sobreexplotados pero, especialmente, varios recursos estratégicos se encuentran en una situación límite. Entre ellos destaca el pico de los distintos combustibles fósiles. Todo esto alentado por la crisis de los cuidados en las sociedades centrales. La historia del capitalismo se sostiene en el consumo creciente y añadido de las distintas fuentes energéticas. Sin embargo, la llegada del pico del petróleo, al que seguirá a corta distancia el del gas y, a continuación, como muy tarde en 2030, el del carbón, quebrará inevitablemente esta deriva. La conjunción de los tres picos de combustibles disparará sus precios. Ya no van a existir fuentes energéticas baratas, asequibles y con alto poder calorífico en cantidades crecientes, como hasta aho ra. Sin estas fuentes el crecimiento continuado, sobre el que se

basa el capitalismo, no se va a poder sostener. Por ejemplo, sin crecimiento es imposible que se mantenga una economía financiera basada en el crédito, entre otras cosas porque la confianza se derrumbará. Este derrumbe vendrá por la drástica disminución de expectativas de devolución de los créditos, pero también por la imposibilidad de mantener el complejo militar de EEUU con cada vez menos energía disponible, complejo que está en la base de su hegemonía. Es decir, que la quiebra del capitalismo global llegará en conjunción con el fin de EEUU como potencia hegemónica y la caída definitiva de la burbuja financiera. Así el elemento clave del fin del capitalismo globalizado no va a ser la contradicción capital-trabajo, sobre la que se han articulado la mayoría de movimientos sociales históricamente, sino los límites ambientales de nuestro planeta. Sin embargo, el final del capitalismo global no es el final del capitalismo. El escenario futuro más probable pasa por la emergencia de distintos capitalismos regionales crecientemente despóticos que estarán en guerra entre sí por el control de los escasos recursos. ¿Y después del 2030? Posiblemente tendremos dos grandes escenarios que convivirán: uno caracterizado por el colapso caótico, brusco y brutal; el otro por un decrecimiento justo y sostenible. En este contexto, el panorama mundial de los movimientos sociales, hasta el 2030, probablemente esté caracterizado por la incapacidad de crear alternativas reales potentes y de resistir la presión despótica de las élites. ¿Tendremos capacidad de alterar esta dinámica?, ¿significa el 15-M un cambio de inflexión duradero? Por ello, de cara al futuro próximo, el conflicto está servido. En el contexto de debilidad en el que estamos, igual una estrategia interesante sería una “resistencia nocturna”, en la que solo enfrentemos abiertamente al poder cuando tengamos la suficiente fuerza para ello. Los escenarios futuros también abren nuevas oportunidades que el libro desarrolla. Una de ellas tiene mucho que ver con este texto: mirar a la cara al futuro sin edulcorantes para, al visibilizar la catástrofe, evitarla. De este modo, será imprescindible la creación de símbolos nuevos. De lo que se trata es de conseguir la masa crítica que impulse sinergias colectivas hacia sociedades justas y sostenibles. El legado político, analítico y, sobre todo, humano de Ramón, sin duda es ya un elemento que conforma esos nuevos símbolos que generarán las sinergias que necesitamosI

Luis González Reyes es miembro de Ecologistas en Acción

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Erdogan y su mujer en un mitin

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El interrogante turco
por Fernando García Burillo

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as recién celebradas elecciones legislativas en Turquía han confirmado el creciente ascendiente sobre la población del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y de Erdogan, su carismático líder. ¿Pero qué es lo que hace que un partido capaz de conseguir tan amplio consenso social en unas elecciones libres suscite tanta desconfianza no solo en Europa sino también en su propio país?

Se acusa a Erdogan de tener una “agenda oculta” en la que se incluiría una nueva Constitución hecha a la medida para perpetuar en el poder al AKP y de que, una vez en su mano todos los resortes del poder, la islamización del país sería inevitable. Sin embargo, se omite que la actual Constitución, aunque enmendada, es la legada por los militares golpistas en 1982 y que fueron precisamente estos los que más hicieron por destruir el espíritu laico de la República, en un momento en que la CIA y el Departamento de Estado norteamericano preconizaban la utilización del islam para contrarrestar otras veleidades de cambio. Fueron los militares golpistas quienes introdujeron en el artículo 24 de la nueva Constitución la obligatoriedad de la enseñanza de la religión, rompiendo así con sesenta años de tradición laica y quienes pensaban que la mejor receta para devolver la salud al pueblo turco era orden y religión. Lo cierto es que nunca a lo largo de su historia Turquía ha vivido un régimen de libertades tan completo como el gestado durante los años de gobierno del AKP y que nunca los derechos y libertades han estado mejor protegidos frente a instancias que en otros tiempos hacían frecuente uso de las prerrogativas que les concedían las leyes para conculcarlos. Nos referimos al partido militar y al partido judicial, dos poderes fácticos cuyas intromisiones en el devenir político del país han sido constantes. Sirva a título de ejemplo el intento del poder judicial de cercenar, en primer lugar, la carrera política de Erdogan, que se acababa de dar a conocer por su éxito como alcalde de Estambul, condenándolo en 1998 a 10 meses de cárcel, desposeyéndolo de la alcaldía de Estambul e inhabilitándolo a perpetuidad para ejercer cargos públicos por el delito de haber recitado en público, no los versos de un autor “islámico”, sino

los del conocido ideólogo nacionalista republicano Ziya Gökalp “las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los alminares nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados”; y, en segundo lugar, de acabar con el propio partido, ya en el gobierno y plebiscitado en las urnas en 2002 y 2007, por haber aprobado el Parlamento, a propuesta del AKP, una ley, conocida como “ley del pañuelo”, que garantizaba “el derecho de todos los ciudadanos a recibir educación sin diferencias de trato por las instituciones del Estado”, dirigida a permitir que las mujeres que lo deseasen pudiesen asistir con pañuelo a la Universidad, donde su uso, al igual que en otras instituciones estatales, estaba prohibido (hijas de Erdogan estudian en Estados Unidos, donde no se les impide ir a la Universidad cubriéndose el pelo con un pañuelo). Pues bien, la ley fue recurrida ante el Tribunal Constitucional, que la abolió en julio de 2008, al tiempo que el fiscal general del Estado iniciaba un proceso de ilegalización contra el AKP por atentar contra los principios laicos de la República y solicitaba la inhabilitación por cinco años de Gül, entonces presidente de la República, de Erdogan, Primer ministro, y de otros 69 altos cargos del AKP. Finalmente, sin embargo, tras largos y controvertidos debates, solo 5 de los 11 magistrados (uno menos de los necesarios) votaron a favor de la ilegalización. La supuesta “Agenda oculta” de Erdogan Se trata de una acusación que reaparece de tanto en tanto, pero que no está fundamentada en los hechos ni tampoco en las declaraciones del líder del AKP. Es cierto que, coherente con su autodefinición de demócrata conservador o demócrata musulmán, buscando un paralelismo con los en Europa bien

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aceptados demócrata-cristianos, los símbolos tienen su importancia. De ahí la significativa batalla del pañuelo en las universidades o el hecho, que no ha pasado inadvertido, de que en esta campaña electoral Erdogan se haya hecho acompañar en casi todos sus mítines por su mujer, que permanecía a su lado con el pelo cubierto por un discreto pañuelo, como, por otro lado, tenían costumbre las mujeres mediterráneas no hace tanto. Pero también es cierto que el AKP ha sabido convivir con los principios laicos de la República y, sobre todo, que, desde su acceso al poder en 2002, ha sido el partido que más pasos ha dado para devolver sus derechos al pueblo turco, cercenados por el golpe militar de 1980 y la Constitución de 1982, un remedo de Constitución obra de una Asamblea Consultiva designada por el Consejo de Seguridad Nacional, que detentaba el poder legislativo y ejecutivo, en el que estaban representados el Jefe de Estado Mayor del Ejército y los comandantes en jefe de las fuerzas armadas de Tierra, Mar, Aire y de la Gendarmería. Tras su segunda victoria electoral en 2007 y conseguir que Abdula Gül accediera a la presidencia de la República después de un complicado y tenso proceso electoral en el Parlamento1, el Gobierno propuso una serie de reformas constitucio nales (elección directa del presidente de la República por un periodo de 5 años renovable una sola vez, reducción de las legislaturas de 5 a 4 años y disminución del quorum parlamentario, que tanto había dificultado la elección de Gül). El Parlamento aprobó las reformas, luego ratificadas en referéndum por el 68,9 % de los votantes, con una participación del 67,5 %.2 El 12 de septiembre de 2010, un nuevo referéndum, propuesto también por el AKP, contribuía a diluir un poco más el exagerado poder que la Constitución de 1982 daba a los estamentos militar y judicial, que con tanta obstinación se habían opuesto a los cambios legislativos propuestos por los gobiernos del AKP. Al igual que el referéndum de 2007 respondía al propósito del AKP de desactivar, con el recurso a las urnas, el llamado “e-memorándum” militar de abril de ese año en que el ejército se permitió recordar en su web su condición de garante del Estado laico a fin de abortar posibles iniciativas del gobierno contrarias a sus intereses y a su concepto de la Re pública, con el referéndum de septiembre de 2010 el Gobierno de Erdogan necesitaba refrendar la eliminación de los últimos vestigios en la estructura del Estado de los poderes fácticos, contra quienes luchaba, a la vez, en el ámbito judicial y po licial3. Sin embargo, aunque las propuestas incluidas en el referéndum iban en el sentido de los criterios de convergencia propuestos por la UE en Copenhague y representaban, objetivamente, la consecución de mayores cotas de libertad y una profundización del Estado de derecho, los partidos de la oposición enfocaron el referéndum como un plebiscito sobre el AKP,

rehuyeron entrar a valorar el contenido del referéndum y centraron su campaña en vagas acusaciones sobre la llamada “agenda oculta” de Erdogan y la defensa en abstracto del laicismo, con lo que, en la práctica, se alineaban con esos poderes fácticos contra los que se dirigía el referéndum. Así, entre las reformas propuestas estaba la de que, en adelante, los militares pudieran ser procesados por tribunales civiles, se abolía el artículo que aseguraba la impunidad a los autores del golpe de Estado de 1980, se modificaba la composición del Tribunal Constitucional y del Consejo Superior Judicial, se instituía la figura del defensor del pueblo, se permitía la negociación de convenios colectivos y se reconocía el derecho de huelga entre los funcionarios. Mientras los intelectuales liberales pusieron en circulación la consigna “yetmez ama evet” (sí, pero no basta), y Erdogan centraba su campaña en la lucha contra la amenaza de nuevos golpes militares y liberar la vida política de la tutela de los poderes fácticos, el Partido Republicano del Pueblo de Kiliçdaroglu acusaba al AKP de querer acabar con la independencia de los jueces, el ultraderechista Partido de Acción Nacionalista hacía abundante uso de su retórica nacionalista y agitaba la amenaza terrorista kurda y el Partido Paz y Democracia llamaba al boicot para así demostrar su fuerza en el Kurdistán. Las ambigüedades del frente laico Visto lo anterior, cabe afirmar que las amenazas a la democracia parecen proceder más de la burocracia estatal, y en particular de los partidos militar y judicial citados anteriormente, que del partido de Erdogan. Así parece demostrarlo el veto del Alto Consejo Electoral, hecho público pocos días antes de las elecciones, a 12 candidatos, argumentando como causa de su exclusión sus precedentes condenas, aunque fueran de carácter político, como la sufrida por Leyla Zana, la parlamentaria a quien en 1994 le fue retirada la inmunidad y resultó condenada a 10 años de cárcel por haber osado intervenir en kurdo al tomar posesión de su escaño. Afortunadamente, en esta ocasión, ante la unanimidad de las críticas recibidas los jueces que lo presidían hubieron de dar marcha atrás. En la práctica, el llamado frente laico, formado por el Partido Republicano del Pueblo (CHP) y el Partido de Acción Nacionalista (MHP), carece de una alternativa clara a las propuestas de cambio del AKP. En primer lugar, ambos partidos tienen una trayectoria tortuosa. El Partido Republicano del Pueblo ha estado varias veces a punto de desaparecer (en las elecciones de 1999, por ejemplo, no alcanzó el umbral del 10 % de los votos y quedó fuera del Parlamento) y, en su larga historia, cuando ha levantado cabeza, lo ha hecho al calor de los golpes militares, dada su identificación, precisamente, con los poderes fácticos desde la época

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de Atatürk (en las elecciones de 1961, tras el golpe de Estado de 1960; en las de 1973, tras el memorándum militar de 1971 y 23 meses de ley marcial). Desde su prohibición, como los restantes partidos, por los militares golpistas en 1980, fue sustituido por diversas formaciones de vocación socialdemócrata hasta su refundación en 1995 bajo la presidencia de Deniz Baykal. Ante la ausencia de partidos de izquierda, tan pronto ha querido cubrir ese espacio como ha adoptado una retórica ultranacionalista, aunque actualmente, bajo la presidencia de Kiliçdaroglu, parece volver a una orientación socialdemócrata. El Partido de Acción Nacionalista, por su parte, fue fundado por el coronel Alparslan Türkes, uno de los participantes en el golpe de Estado de 1960, posteriormente desplazado por sus compañeros de armas debido a su orientación ultranacionalis-

Gracias, Turquía.

ta. En los años de plomo de la década de 1970, sus escuadrones de la muerte, los temidos Lobos Grises, cometieron infinidad de atentados. Aunque ha moderado su discurso, su argumento preferido es la lucha contra el terrorismo kurdo y la defensa de la nación, amenazada por los separatistas, los enemigos exteriores y los islamistas. La cuestión constitucional: el difícil camino hacia la democracia Es necesario hacer un poco de historia para comprender hasta qué punto la cuestión constitucional se ha convertido en un reto para el partido de Erdogan. La República turca ha conocido cuatro constituciones desde su creación en 1923. Un primer texto constitucional en 1921, en plena guerra de liberación, impreciso, pero que pretendía cubrir el vacío provocado por la ocupación de Estambul por parte de las potencias vencedoras de la Primera Guerra mundial y la consiguiente rendición del sultán, y que se abría con una rotunda afirmación de la soberanía nacional: “la soberanía pertenece sin reservas ni condiciones a la nación; el sistema de administración se basa en el principio de que el pueblo dirige personal y materialmente su propio destino

La época de Atatürk o el voluntarismo programático Tras la victoriosa guerra de Independencia, la Gran Asamblea Nacional, que, bajo la égida de Mustafá Kemal, reunía el poder legislativo y el ejecutivo, en 1922 abolió el sultanato, proclamó la República el 29 de octubre de 1923 y suprimió el Califato al año siguiente, cambios radicales que hicieron necesaria una nueva Constitución, la de 1924, que consagraba los principios caros al kemalismo. Durante los años de predominio del Partido Republicano del Pueblo (CHP), el partido único creado por Kemal, que se mantuvo en el poder hasta las primeras elecciones libres de 1950, la Constitución fue modificada en diversas ocasiones: en abril de 1928 se modificó el artículo 2 de la Constitución para suprimir la referencia al Islam como religión del Estado turco (previamente se habían adoptado el Código Civil suizo, el Código Penal italiano y un Código de Comercio adaptado de los vigentes en Alemania e Italia); en 1934 se revisaron los artículos 10 y 11 a fin de dotar a las mujeres de los mismos derechos políticos que los hombres, es decir, el derecho a votar y a ser elegidas4; en 1937 volvió a modificarse el artículo 2 para incluir los seis principios adoptados por el partido kemalista en el congreso de 1931 (populismo, republicanismo, estatismo, nacionalismo, secularismo y reformismo). Como puede apreciarse, la ley de leyes comenzaba a estar en exceso impregnada de la filosofía del partido único kemalista, lo que la alejaba de los principios constitucionales de las democracias parlamentarias y la acercaba a los principios totalitarios vigentes en Alemania e Italia. Este dualismo entre democracia y totalitarismo, revolución y reacción, progreso y tradición, recorrerá la historia de la República turca hasta nuestros días. Así, reformas como la abolición de los tribunales religiosos en 1924, la ley que obligaba a los hombres a sustituir el fez por el sombrero, la adopción del sistema métrico decimal en 1932, la prohibición de usar símbolos religiosos fuera de los lugares de culto en 1934, la imposición del descanso en los establecimientos públicos desde el sábado a las 13:00 hasta el lunes por la mañana, en lugar del viernes, y la abrogación de los antiguos títulos de bey, bajá, etc., en 1935, chocaban con el totalitarismo que el partido único ejercía en todos los ámbitos del Estado. La difícil experiencia del pluripartidismo y la alternancia en el poder Las elecciones del 14 de mayo de 1950 supusieron un vuelco electoral de enormes proporciones: el Partido Demócrata (DP)

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obtuvo 403 escaños frente a solo 69 el Partido Republicano del Pueblo (CHP) apelando por primera vez en la historia de la República a Entrar en la asamblea, ¿es cosa de hombres? los sentimientos religiosos y poniendo de relieve esa dicotomía entre las elites kemalistas, que se consideraban garantes de la modernización del país y de las reformas, y el pueblo, más proclive a seguir a los partidos que, como el Partido Demócrata, halagaban el tradicionalismo y el conservadurismo aún vigentes en el medio rural y entre los recién llegados a los suburbios de las grandes ciudades. Tras la victoria del DP, en las provincias orientales el fez volvió a reaparecer y se disculpaba la poligamia, la llamada a la oración volvió a hacerse en árabe, la enseñanza religiosa regresó a los programas escolares, se privatizó el 49 % de la marina mercante, se autorizó a los inversores extranjeros a sacar sus beneficios del país, se cerraron las Casas del Pueblo, una interesante experiencia de educación popular en el medio rural, y, por último, a partir de 1953 comenzaron a adoptarse medidas que parecían indicar el deseo del PD de autoerigirse en nuevo partido único: en 1953 se confiscaron los bienes del Partido Republicano del Pueblo; en 1954 se disolvió el Partido Nacional (MP), que reapareció como Partido Nacional Republicano; en 1954 y 1955 las leyes que regulaban la prensa se hicieron mucho más restrictivas; síntoma de cómo había ido degradándose el sistema político, en las elecciones legislativas de 1957, en Estambul se hicieron públicos los resultados antes de que finalizara el recuento de los votos; y, por último, en abril de 1960, en medio de una desastrosa situación económica, con un déficit de 2.141 millones de libras turcas y una deuda externa de 12.191 millones de libras turcas, el gobierno prohibió toda actividad política y se arrogó poderes dictatoriales, provocando importantes disturbios en las universidades que se saldaron con la muerte de un estudiante en Estambul. El pronunciamiento militar progresista de1960 El golpe militar de mayo de 1960 se diferencia de otros golpes militares posteriores porque estuvo protagonizado por mandos intermedios que se alzaron contra la progresiva degradación de su capacidad adquisitiva, la pérdida de poder del ejército –garante último de la Constitución– y el evidente alejamiento del Partido Demócrata de los principios kemalistas, a lo que había que añadir el retroceso experimentado por las ga rantías democráticas, cada vez más acentuado. Los militares dejaron claro desde el principio que solo pen-

saban ocupar el poder de manera transitoria: una de las primeras medidas del Comité de Unidad Nacional recién constituido fue crear una comisión, formada por profesores universitarios, y presidida por el rector de la Universidad de Estambul, encargada de redactar una nueva Constitución, aprobada en referéndum en julio de 1961, con un 38 % de votos en contra, que creaba dos cámaras legislativas (Asamblea Nacional y Senado), establecía un Tribunal Constitucional, garantizaba la independencia del poder judicial, la libertad de prensa y los derechos ciudadanos, mientras que la ley electoral se convertía en proporcional, permitiendo el acceso a ambas cámaras a los partidos minoritarios. En muchos aspectos, esta Constitución supuso un avance respecto a la de 1924, pero colocaba a los militares como garantes de la preservación de los principios kemalistas en ella recogidos, iniciándose así la institucionalización de la tutela militar sobre el poder político. En contraste con estas iniciativas, que profundizaban la democracia, el Comité de Unidad Nacional se mostró extremadamente riguroso con los antiguos líderes del Partido Demócrata, quince de los cuales fueron condenados a muerte, aunque, finalmente, solo se ejecutarán las de Adnan Menderes y dos de sus ministros. Paralelamente, la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, formado por el Presidente de la República, el jefe de Estado Mayor del ejército y los comandantes en jefe de las fuerzas armadas de tierra, mar, aire y de la gendarmería materializaba la citada tutela del poder militar sobre el poder civil. Igualmente, la fundación de un organismo de ayuda mutua militar, OYAK, dotado con ingentes medios económicos, gracias a las cotizaciones obligatorias de los miembros de las FFAA, aseguraría en adelante un nivel material y determinados privilegios económicos al estamento militar El ultimátum del 12 de marzo de 1971 y el golpe militar de 1980 A finales de la década de 1960, los actos de violencia protagonizados por grupúsculos de extrema derecha y extrema izquierda, en un clima de fuerte crispación social, dieron pie a una intervención militar que consistió en la presentación de un Memorándum el 12 de marzo de 1971 por el jefe de Estado Mayor y los jefes de los tres ejércitos en el que exigían la creación de un gobierno fuerte y creíble que acabara con la anarquía y llevara a cabo reformas en la Constitución. En caso contrario, amenazaban con tomar directamente el Poder. Tras el ultimátum y la sustitución del gobierno de Demirel por otro tecnocrático, la Constitución se hizo más restrictiva, se suprimió el Tribunal Constitucional, se cerraron periódicos, se suspendieron dos partidos considerados extremistas (el Partido del Orden Nacional, de Necmettin Erbakan, de orientación islamista, y el Partido Obrero de Turquía, de tendencia comunista) y se pro-

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dujo una fuerte represión contra los militantes de izquierda, que alcanzó, además de a los militantes de base, a los dirigentes, a los líderes sindicales y a los profesores universitarios más significados por sus ideas progresistas. Una posterior reforma constitucional limitó la autonomía de las universidades y la libertad de prensa, al tiempo que reforzaba los poderes del Ejecutivo. El restablecimiento de la democracia en 1973, tras 29 meses de ley marcial, no trajo la paz al país. La permisividad gubernamental con los atentados protagonizados por los grupos de extrema derecha, en particular los Lobos Grises, provocó la radicalización de grupos opuestos, de extrema izquierda, como Dev Yol (Camino Revolucionario) y Dev Sol (Izquierda Revolucionaria), y una sucesión de atentados y contra-atentados que crispó enormemente la lucha política, a lo que se añadió la crisis parlamentaria originada en 1980 por la falta de acuerdo de los parlamentarios para elegir un nuevo presidente de la República, creándose las condiciones para una nueva intervención militar, la de 1980, cuyas consecuencias, como hemos tratado de demostrar, aún pesan sobre la actual Constitución. La cuestión constitucional es, por tanto, clave para entender la coyuntura política actual. Turquía no ha tenido hasta ahora una verdadera Constitución democrática, tal y como se entiende por el constitucionalismo liberal, y eso ha lastrado su evolución política hasta nuestros días. Las palabras de Erdogan, después de las elecciones, en las que declara haber comprendido el mensaje de los electores, es decir, la necesidad de pactar la

nueva Constitución con las restantes fuerzas sociales y políticas son esperanzadoras. Pero también sería ingenuo no preocuparse por algunos peligros que se ciernen sobre la democracia turca: que, efectivamente, el AKP tenga la tentación de hacer una Constitución a su medida, con la idea de perpetuarse en el poder; el acentuado liderazgo de Erdogan, con una posible deriva caudillista y autoritaria, como ha sucedido en otros momentos de la historia turca5; la ceguera de la Unión Europea, eludiendo durante años la integración de un país cuya importancia geoestratégica, en lugar de disminuir, como algunos preveían tras el hundimiento de la Unión Soviética, ha ido en aumento, con una política exterior cada vez más autónoma, y que puede acabar dando la espalda a Europa; la cuestión kurda, que el AKP parecía abordar con otro talante (Erdogan inauguró personalmente la primera cadena de televisión en kurdo), pero los resultados de las elecciones en esa región, muy negativos para el AKP, parecen reflejar el cansancio kurdo ante la falta de progresos en su lucha por una mayor autonomía política y podrían augurar un recrudecimiento de la tensión. Y en el caso de que se reactivara la guerra en el Kurdistán todo el edificio laboriosamente levantado por el AKP podría derrumbarse, pues a los partidos militar y judicial se les ofrecería la oportunidad de volver a ocupar la posición que nunca se han resignado a perderI
Fernando García Burillo es Profesor asociado de Turco y Sociología de Turquía en la Universidad Autónoma de Madrid

Notas 1. Aquí se observa la importancia de los símbolos también para quienes componen el frente laico, pues, al parecer, lo que más los perturbaba era que un día el presidente de la República pudiera ofrecer una recepción oficial acompañado de su mujer luciendo un pañuelo en la cabeza. 2. Es de justicia decir que, determinadas o no por la necesidad de modificar los artículos menos homologables con otras constituciones europeas, como resultado de la candidatura turca a la UE, ya en 2001 y 2002 el gobierno de Bülent Ecevit había suprimido la referencia al golpe de Estado presente en el Preámbulo de la Constitución y modificado 32 de sus 177 artículos, particularmente en el capítulo que hacía referencia a los deberes y derechos fundamentales y en el que se hacía referencia al Consejo Nacional de Seguridad, que pasó a estar compuesto mayoritariamente por civiles, con un carácter meramente consultivo. En agosto de 2002 se suprimió la pena de muerte y se permitió el uso y enseñanza de otras lenguas diferentes del turco. 3. Por ejemplo, la desarticulación de la trama Ergenekon, con 122 imputados, en la que están implicados militares de alta graduación y altos funcionarios, que pretendía desestabilizar el país mediante atentados para propiciar un nuevo golpe de Estado. Se los acusa, entre otros crímenes, de la matanza de Sivas, en la que perecieron 33 intelectuales alevíes, el atentado contra el periódico República, el asesinato de un magistrado del Tribunal Constitucional, el asesinato del periodista armenio Hrant Dink y diversos atentados en el Kurdistán. Entre sus planes, según la acusación, figuraban también el asesinato del escritor Orhan Pamuk y del Patriarca de la iglesia armenia. 4. Cabe destacar que las mujeres turcas obtuvieron, por tanto, el derecho al voto antes que en otros países europeos (Francia, 1944; Italia, 1945; Bélgica, 1948; Grecia, 1952; Suiza y Portugal, 1971...). 5. En los carteles electorales, tras la figura dominante de Erdogan aparece el lema “Objetivo 2023”, que parece indicar la pretensión de cumplir un tercer mandato como Primer ministro (los estatutos de su partido ponen ese límite) y luego ejercer dos mandatos como presidente de la República, con lo que alcanzaría las celebraciones del Centenario de la República, conmemoradas con la inauguración de alguno de sus grandes proyectos, como la construcción de un enorme canal que correría paralelo al del Bósforo y convertiría a Estambul en una isla. Su figura acabaría entonces sobreponiéndose a la del hasta ahora omnipresente Atatürk, ese “padre de los turcos” renegado por muchos de sus hijos.

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Los límites del miedo
por Higinio Polo

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principios del pasado mes de mayo se celebró en Washington el llamado Diálogo Estratégico y Económico, mecanismo con el que Estados Unidos y China acordaron trabajar para incrementar el diálogo y la confianza mutua.

Wang Qishan, viceprimer ministro chino, que dirigía la delegación de su país, fue recibido por el presidente norteamericano Obama en el marco del desarrollo de los acuerdos suscritos con ocasión de la visita, en enero, del presidente Hu Jintao a Estados Unidos. Aumentar la confianza entre las dos potencias, mejorar las relaciones, y colaborar para fomentar el desarrollo económico y la paz en el planeta, fueron los propósitos proclamados por ambos países. La presencia del vicepresidente Joe Biden, de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y del secretario del Tesoro, Timothy Geithner, eran la muestra de la importancia que el gobierno norteamericano daba al encuentro. A juzgar por los acuerdos suscritos, las conversaciones fueron un éxito, que se enmarca en la política china para incrementar la cooperación, pese a las diferencias sobre cuestiones comerciales, de importación de alta tecnología, de cotización de las monedas, y sobre la distinta visión de los derechos humanos, por lo que la firma de un Acuerdo Marco Integral entre los dos países para impulsar el crecimiento sostenible sirvió para que Pekín considerase satisfactoria la cita. Los esfuerzos chinos para mejorar las relaciones llegaron incluso a expresar su respeto por la presencia norteamericana en Asia, en la esperanza de que contribuyese a la desactivación de conflictos en toda la región del Asia-Pacífico, con el compromiso añadido de celebrar consultas mutuas sobre cuestiones asiáticas, donde los conflictos latentes en el Mar Amarillo y en el Mar del Sur de China preocupan a Pekín, y a desarrollar los contactos entre el Pentágono y el Ejército Popular de Liberación chino en asuntos como la seguridad global, Internet y el armamento nuclear. Las numerosas bases militares norteamericanas en Asia, y su presencia en la mayoría de los focos

de conflicto, a veces con estatuto protagonista, como en Corea y en Taiwan, junto con la ocupación militar en Afganistán e Iraq, y el despliegue naval en el golfo Pérsico y en el Índico, son un constante recordatorio de la política imperial de Washington, y de un agresivo esquema de intervención que creció en los largos años de la guerra fría. China considera que para fortalecer las relaciones militares entre ambos países debe solucionarse la cuestión de la venta de armas norteamericanas a Taiwan, debe cesar la constante actividad de la Aviación y la Marina norteamericanas en zonas cercanas a las aguas y al espacio aéreo de importantes zonas económicas chinas (en misiones que Washington califica de “reconocimiento”, aunque, en realidad, son de espionaje y de afirmación de su presencia en Asia), así como deben anularse las limitaciones legislativas norteamericanas a la cooperación militar entre Washington y Pekín. La relevante visita de Chen Bingde, jefe del Estado mayor chino, a Estados Unidos, también en mayo, para reunirse con su homólogo el almirante Michael G. Mullen (quien será sustituido por el general Martin Dempsey, un duro veterano de la ocupación de Iraq, responsable de numerosas matanzas en el Bagdad de 2003 y 2004) y con Robert Gates, perseguía consolidar el acercamiento, aunque, pese a la paciente política exterior china, las disputas entre ambos países siguen siendo muchas. * * * Mientras, con una mano, el gobierno norteamericano prometía elevar el grado de confianza con China en ese Diálogo Estratégico y Económico, con la otra desmentía sus palabras

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lanzando una operación destinada a crear nuevos problemas a Pekín. Hay que decir que la torpeza del gobierno chino en el manejo de la situación de Liu Xiaobo y Ai Weiwei, encarcelados por Pekín, ha facilitado la actuación norteamericana, que ha tenido como principales arietes a algunos militares del Pentágono y responsables del Departamento de Estado, empezando por la propia Hillary Clinton. A mediados de mayo, el

Bajo Obama, la estrategia militar norteamericana identifica a China como el principal rival estratégico.

medir, los dirigentes norteamericanos consideraron que no tenían por qué avergonzarse de esos y otros muchos atropellos a los derechos humanos: el recurso a asesinatos extrajudiciales, como hace Estados Unidos; el mantenimiento de ignominiosos campos de concentración como Guantánamo; la legitimación de la tortura, el inicio de nuevas guerras ¡en nombre de la paz!, el bombardeo de poblaciones civiles, y la violación de las resoluciones de la ONU, como está ocurriendo en Libia, son responsabilidad directa de Washington, y están contribuyendo a configurar un mundo donde se prescinde del derecho internacional. * * * Cuando, a mediados de 2010, las principales potencias mundiales analizaron la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, constataron que los cambios introducidos con relación a la política de George W. Bush eran mínimos. Era la primera vez que Obama concretaba en un documento su estrategia global. El análisis implícito en el texto revelaba la convicción del nuevo gobierno norteamericano de que la etapa Bush se saldó con un fracaso, aunque Barack Obama cree que Estados Unidos debe seguir siendo el país que dirija el mundo, por mucho que ese espejismo esté empezando a desaparecer. Objetivo de su estrategia: reforzar la economía norteamericana y dotarse de un nuevo discurso que permita seguir ostentando la condición de primera potencia mundial. Sin embargo, es dudoso que pueda mantenerlo. Estados Unidos centra su interés en China, India y Rusia, y,

gobierno chino criticó con dureza los nada disimulados intentos de Hillary Clinton y del Departamento de Estado norteamericano por promover disturbios y protestas en China bajo una ficticia “revolución jazmín” (promovida desde diferentes focos anónimos de Internet, en Estados Unidos, ligados, sin duda, a sus servicios de inteligencia) siguiendo la estela de las movilizaciones del mundo árabe. La automática interacción de los grandes medios internacionales de comunicación, siempre dóciles a las noticias procedentes del poder en Washington, llevaron a todos los programas informativos y páginas de diarios del resto del mundo la hipotética movilización contra el gobierno que iba a desarrollarse en China. El rotundo fracaso que cosecharon los llamamientos, pese a la atención que le otorgó al inexistente movimiento la prensa internacional occidental, explica el despechado exabrupto que Clinton se permitió después al calificar como “deplorable” la situación de los derechos humanos en China. La operación había fracasado, pero va a continuar, intentando utilizar los esquemas de movilización desarrollados en el mundo árabe para forzar un reflejo mimético en China, alimentado por la prensa occidental y por la presión internacional. Al insistir en la relevancia de los derechos humanos, la secretaria de Estado, acostumbrada como el resto de dirigentes norteamericanos a señalar a los demás sin reparar en la constante violación de esos derechos que realiza su país, ya había olvidado que, apenas unas semanas antes, el secretario de Defensa, Robert Gates, se había visto forzado, ante las evidencias, a pedir disculpas por la matanza de nueve niños afganos efectuada por sus tropas en Nanglam, en la provincia de Kunar. A finales de mayo, de nuevo las tropas de la OTAN causaban una matanza de catorce personas, doce niños y dos mujeres. No obstante, curtidos como están en el uso de dos varas para

Saakashvili recibe la protección de Washington en Georgia, a pesar de los muertos, heridos y manifestantes “desaparecidos” este pasado mayo.

en un segundo plano, en Brasil, además de en Indonesia y Sudáfrica, países con clara vocación de poder regional. Bajo Obama, la estrategia militar norteamericana, publicada a principios de 2011 (y que viene a sustituir la aprobada por Bush, en 2004), dedica especial atención a China, a quien identifica como el principal rival estratégico; reduce también el interés hacia Rusia, y pretende mantener la primacía en el terreno militar sobre el resto de potencias, a semejanza del diseño imperial británico en el siglo XIX y, aunque no renuncia a intervenciones militares unilaterales, otorga mayor importancia a la

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formación de coaliciones de países… que contribuyan a sufragar los gastos militares, y que estén dispuestos a trabajar por los objetivos fijados en Washington. No debe olvidarse que los Estados Unidos despilfarran por sí solos casi la mitad del total de gastos militares mundiales, y que sus dificultades financieras van a forzarles a reducir el presupuesto del Pentágono. Aun dedicando una atención secundaria a Rusia, los acuerdos firmados con Moscú sobre el armamento nuclear estratégico (el nuevo START) y la disposición rusa para continuar negociando, consolidan una nueva relación que Washington desearía que se concretase en una colaboración para mantener la estabilidad en Asia, es decir, para que los cambios en el continente más poblado sean los mínimos para seguir manteniendo el papel de árbitro y potencia imprescindible. Obama, que visitará Rusia este verano, aunque ofreció el “reinicio” de las relaciones con Moscú, no ha renunciado por ello a limitar el papel internacional de Rusia, y, a juzgar por las declaraciones del vicepresidente Biden al Wall Street Journal, en 2009 (donde mantuvo que la precariedad de la economía rusa forzaría a Moscú a hacer concesiones a Estados Unidos tanto en cuestiones de seguridad, como en la pérdida de influencia en las antiguas repúblicas soviéticas, y en la reducción de armamento nuclear), su política sigue presidida por la ambición de imponer condiciones a Rusia. Mientras intenta atraerse a Moscú, con la mirada puesta en China, Washington sigue interviniendo activamente en la antigua periferia soviética con un discurso formal de defensa de la democracia que esconde un evidente deseo expansionista: la sangrienta represión dirigida por el presidente Saakashvili, que recibe la protección de Washington, contra las manifestaciones opositoras que han tenido lugar durante el mes de mayo en Georgia, con muertos y heridos, acompañada de decenas de manifestantes “desaparecidos”, revela la hipocresía de la apuesta por la democracia que predica Washington. Estados Unidos precisa la benevolencia de Moscú para afrontar en buenas condiciones sus contenciosos de Afga nistán e Irán, para lo que ha conseguido importantes niveles de colaboración, y también para el nuevo diseño del Asia oriental, centrado en China, y con Corea en segundo plano. El acuerdo ruso-norteamericano para el tránsito de militares y armamento estadounidense con destino a Afganistán (que se firmó en 2009 y se renueva anualmente) aunque no es, ni de lejos, la principal vía de abastecimiento para las tropas de ocupación norteamericanas, es una muestra del interés ruso por complacer en lo posible a Washington, aunque esa decisión no constituya “un apoyo de aliado”, como matizó la cancillería rusa. Al mismo tiempo, las revueltas árabes están creando un nuevo escenario en Oriente Medio, donde la intervención mili-

tar de la OTAN en Libia es criticada con dureza por Moscú, que ha denunciado la abusiva interpretación de la resolución del Consejo de Seguridad. Así, Putin, pocos días después del inicio de la intervención de la OTAN en Libia, recordó que Estados Unidos mantiene su inclinación por atacar a otros países, y puso como ejemplos los bombardeos sobre Yugoslavia ordenados por Clinton, y los ataques e invasión de Afganistán e Iraq. Putin fue contundente, declarando que “ahora llegó el turno de Libia. La están bombardeando bajo el pretexto de defender a la población civil. Los autores de esa acción no tienen lógica ni escrúpulos”. Moscú ha denunciado públicamente que los bombardeos de la OTAN sobre Trípoli, que han causado numerosos muertos, “violan las resoluciones de la ONU”. Sin embargo, eso no impide que, en la cumbre del G-8 en Deauville, Medvédev suscribiese también la posición norteamericana exigiendo el abandono de Gadafi. Otros asuntos de fricción

entre ambos países son la crisis siria, donde Rusia apoya las reformas de Asad, frente a la amenazadora posición de Estados Unidos, que exige una transición y la entrega del poder de Bachar el Asad… si no quiere correr el riesgo de ser derrocado, como afirmó la Casa Blanca; y la cuestión palestina, donde el pacto entre Hamás y Al Fatah ha sido condenado por Obama y saludado por los rusos. Medvédev apuesta por lo que ha denominado una “alianza modernizadora”, ofreciendo a Estados Unidos y la Unión Europea una cooperación estratégica, y, al mismo tiempo, la configuración de nuestras estructuras de seguridad en Asia y el Pacífico y la cooperación en el campo energético. En el diseño estratégico norteamericano el objetivo ideal sería repetir, ahora con Moscú para contener a China, el pacto al que llegó Washington con Pekín en 1973 para contener a la Unión Soviética, (según ha revelado Henry Kissinger, en su libro On China), en los peores años de la disparatada política exterior del último Mao Tsé Tung. Vista desde Pekín esa compleja partida a tres bandas, es

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obvio que la razón última del “reinicio” ofrecido por Obama a Moscú significa intentar atraerse a Rusia al grupo de países interesados en la contención de China, aunque la cuestión del escudo-antimisiles, de la intromisión norteamericana en el Cáucaso, Ucrania y Asia central, y de la expansión de la OTAN, dificultan sobremanera esa posibilidad, por no hablar de los lazos que se han ido consolidando en el seno de la Organización para la Cooperación de Shanghai entre Moscú y Pekín.

El pacto entre Hamás y Al Fatah ha sido condenado por Obama y saludado por los rusos.
En la práctica, la nueva doctrina militar norteamericana quiere impedir una mayor aproximación entre China y Rusia: ésta última no le preocupa por sí misma, pero sí como aliada de Pekín. La conferencia que celebraron los dos países en Moscú, en marzo de 2011, estuvo centrada en la propuesta china para que los hidrocarburos y las nuevas energías limpias sean el eje de las amistosas relaciones mutuas, en una alianza para la modernización de ambas economías. No sin problemas: las materias primas suponen más del noventa por ciento de las exportaciones rusas a China, y el acelerado desarrollo chino ha cambiado los términos de la relación, con una Rusia debilitada y una China cada vez más fuerte, y, aunque Moscú ya no se alarma ante los interesados pronósticos de una “invasión china” de Siberia (a la vista de que se está produciendo el fenómeno contrario, una creciente emigración de rusos hacia China y la disminución progresiva de la población china en Rusia), el gran país eslavo todavía no se ha decantado con claridad. * * * Washington desconfía profundamente de China, y una buena parte de sus dirigentes no creen la declarada intención del gobierno de Pekín de que China no busca sustituirle en el papel de principal potencia mundial, ni ambiciona un nuevo mundo unipolar, sino que apuesta por la multipolaridad. Las acusaciones periódicas sobre el peligro del fortalecimiento chino no proceden sólo de los sectores políticos más extremistas y conservadores de Estados Unidos. Con ocasión del apresamiento del capitán chino por las patrulleras japonesas, a finales de 2010, incluso Paul Krugman se permitió llamar la atención, desde The New York Times, sobre China, considerándola “un

régimen poco confiable”, con un “peligroso gobierno presto a desenfundar las armas de una guerra económica a la más leve provocación”. Sin embargo, la recurrente alarma que suscitan los círculos de poder norteamericanos sobre el creciente poder militar chino (como hizo el almirante Michael G. Mullen, jefe del Estado mayor conjunto estadounidense y principal responsable militar del país) no resiste un análisis serio. China cuenta con una limitada potencia nuclear (unas doscientas cabezas), frente al impresionante arsenal norteamericano; sus fuerzas aéreas son inferiores en potencia de fuego y en la modernización de los aparatos, al igual que el ejército de tierra, y, en cuanto a las fuerzas navales, China es la única potencia nuclear con derecho a veto en la ONU que no cuenta con ningún portaaviones. Es cierto que el potencial militar chino y su capacidad de intervención exterior han aumentado, como muestra la rápida y gigantesca operación para evacuar a casi cuarenta mil ciudadanos chinos de Libia, en el inicio de la crisis, con decenas de vuelos, buques de carga, e incluso un navío de escolta, el primer barco de la Armada china que entraba en el mar Mediterráneo, pero concluir que se está gestando una “amenaza china” es intoxicar de forma interesada a los gobiernos y a la opinión mundial. Pekín lleva años insistiendo en que su política estratégica no busca la hegemonía mundial, ni sustituir en ese papel a Estados Unidos, y, a la vista de la total ausencia de fuerzas militares chinas fuera de sus fronteras, en abierto contraste con la expansión militar norteamericana, hay que concluir en que es así. Además, la oferta norteamericana a Pekín de

colaboración para mantener la estabilidad en la península de Corea, contrasta con su insistencia sobre el peligro potencial del programa de desarrollo militar chino y con su persistente alarmismo ante los gobiernos de Tokio, Seúl, Delhi y de las naciones del sudeste asiático, sobre las “verdaderas intenciones” de China.

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Los cambios en la geografía estratégica mundial han traído el G-20, relegando al viejo G-7 (y su ampliación al G-8) que habían sido el instrumento de la dominación norteamericana. Y las voces de las nuevas potencias en ascenso se hacen oír. La cumbre de Sanya en el mes de abril, en la isla china de Hainan, de los cinco países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) supuso una llamada de atención por el despilfarro de recursos de Estados Unidos, por su creciente déficit y deuda exterior, y por la insostenible función del dólar como moneda de reserva internacional. Poniendo el dedo en la llaga del caótico sistema monetario y financiero internacional, los cinco países decidieron impulsar la reforma del sistema monetario internacional para sustituirlo por una estructura estable de monedas que asegure la estabilidad del planeta. Al mismo tiempo, la crítica al uso de la fuerza militar en Oriente Medio y en el norte de África, con explícita mención a la agresión a Libia, fue también un reproche nada velado a la política exterior norteamericana. De hecho, Washington constata la existencia de dos grandes poderes en Asia, China e India, y que sus propios intereses se encuentran cada vez más concentrados en la gran área de AsiaPacífico, aunque no pierda de vista el fortalecimiento paulatino de Brasil. La declarada voluntad norteamericana de “volver al sudeste asiático” y prestar más atención al conjunto de Asia, parece estar reactivando conflictos: los serios enfrentamientos militares entre Camboya y Thailandia, con varios muertos, por el control de un pequeño territorio fronterizo, cobran sentido con la intervención del gobierno thailandés ante su parlamento que hizo notar que China, Rusia e India apoyaban a Camboya, mientras que Estados Unidos era un sólido aliado de Bang kok. También vuelven a cobrar importancia tanto el dominio

de Tokio sobre las islas Diaoyutai (o Senkaku, para los nipones) que se niega a devolver a China y cuyo control mantiene gracias al traspaso realizado por Estados Unidos en 1972, cuyas aguas fueron escenario de un serio incidente por el abordaje de un buque chino por patrulleras japonesas en septiembre de 2010, así como la permanente reclamación japonesa sobre las Kuriles (que exige a Moscú), y como la advertencia del Departamento de Estado norteamericano sobre las diferencias en el Mar del Sur de China, ofreciendo la ayuda estadounidense a quién la solicitase… siempre que fuese en oposición a Pekín, aplicando así su nueva estrategia militar que recoge la determinación de ayudar a cualquier país a “neutralizar cualquier amenaza para el actual sistema internacional de relaciones económicas”. Es decir, Washington hará todo lo posible para que nada cambie, y para mantener su papel preponderante en Asia, al tiempo que quienes estén contra China podrán contar con su ayuda, transparente o encubierta, y, para ello, intentará utilizar muchas de las disputas políticas en Asia que cuentan con una dinámica propia, desde Corea hasta el Mar Arábigo, para reforzar alianzas y forjar nuevos compromisos. Como si fuera un signo de los nuevos tiempos, la estrategia militar de Obama es un implícito, y doloroso, reconocimiento de que Estados Unidos no puede imponer ya el esquema global de la seguridad internacional y, mucho menos, condicionar la actuación del resto de potencias mundiales. Pese a ello, intenta contener la influencia china en el ámbito de sus aguas ribereñas: el Mar de China oriental, el Mar Amarillo y el Mar del Sur de China, aunque Washington considera inevitable que el fortalecimiento económico chino comportará la modernización del ejército, además de la expansión de su programa espacial y una creciente sofisticación en el ciberespacio. Frente a los

El descontrolado déficit y la gigantesca deuda van a forzar a EEUU a la reducción de su despliegue militar en el mundo.
temores estadounidenses, la estrategia china, recogida en su libro blanco sobre la defensa, es clara: Pekín mantiene que el objetivo principal de sus fuerzas armadas es la defensa del país, y que no pretende “iniciar guerras, ni invadir a otros países, ni ampliar su territorio, ni embarcarse en una carrera de armamentos”.Mientras el gobierno de Pekín prosigue su rápido crecimiento económico, pasando de un modelo basado en la

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China/USA

exportación gracias a los bajos salarios, a otro que tenga en la demanda interior y en la innovación tecnológica sus principales puntos de referencia, Estados Unidos constata cómo se deteriora su influencia global, al tiempo que se enfrenta a la paradoja de seguir utilizando (y manteniendo, ay) su enorme poder militar… mientras se debilitan las bases de su fortaleza económica, forzado a seguir solicitando crédito a otras potencias (China, Japón, Corea del Sur, Rusia) y a continuar atrayendo buena parte del ahorro mundial para mantener su desbocada deuda. Estados Unidos empieza a constatar que el imperio se ha vuelto vulnerable. La obsesión por el terrorismo de Al Qaeda, (que, aunque es obvio que no representa un enemigo real, no deja de ser útil como espantajo para galvanizar a sus aliados y mantener la primacía con la espesa tela de araña de los acuerdos forzados en la OTAN), y el asesinato extrajudicial de Ben Laden, pueden abrir una nueva etapa de cierto repliegue estratégico norteamericano, sin renunciar por ello a su actual pe netración en todo el gran Oriente Medio, desde Egip to hasta Afganistán y Pa kistán. El descontrolado déficit y la gigantesca deuda van a forzar a Estados Unidos a una etapa de austeridad y reducción de su despliegue militar en el mundo, que, de hecho, ya se ha iniciado con el previsto repliegue parcial en Iraq y Afganistán. La percepción de la decadencia ha hecho mella entre la población norteamericana: a principios de este año, el Pew Research Center hacía pública una encuesta que revelaba que casi la mitad de los ciudadanos estadounidenses creían que China era ya la pri-

mera potencia económica del mundo, mientras que dos años atrás apenas lo creía un tercio. De hecho, lo sorprendente es que aunque Estados Unidos es todavía la primera economía mundial, la convicción de que su tiempo histórico se agota ha penetrado profundamente entre sus ciudadanos. La nueva obsesión por el deadline, en 2016 (según el FMI, en ese año la economía china superará a la norteamericana, en paridad de poder adquisitivo), presente en todos los canales de televisión norteamericanos, es la evidencia de que, aunque al gunos responsables pa rezcan no darse cuenta y sigan dando lecciones al resto del mundo, los tiempos están cambiando. La propia CNN calificaba a ese deadline co mo “el fin del imperio americano”. La retórica de Obama, en su intervención ante Cameron (el dirigente conservador que habló, con precisión, durante los años de Tony Blair, de una relación esclava con Washington) y el Parlamento británico, afirmando que “es un error pensar que otras naciones representan el futuro y que la hora de nuestro liderazgo ha pasado”, hubiese sido innecesaria quince años atrás, cuando nada parecía oponerse al poder de Washington. Hoy, esas palabras se pronuncian para conjurar el temor a otro mundo distinto, como si fueran los gestos con que el presidente norteamericano señalaba, para ocultarlo, el deadline, el fin del plazo, porque para Estados Unidos han empezado a dibujarse los límites del miedoI

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DOSSIER

Esclarecimiento en una edad de destrucción
Cuaderno especial editado por Christopher Britt y Eduardo Subirats
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DOSSIER / INTRODUCCIÓN

Introducción

Los malos días pasarán
secretarios de estado, diversos funcionarios públicos y directores bancarios… La fecha era significativa: el 27 de enero de 2009, aquellos mismos días en que el presidente del gobierno español reconoció que la economía nacional entraba en una recesión. Terminada la conferencia hubo una reunión a puerta cerrada. En ella uno de los líderes administrativos subrayó que la crisis sería positiva porque a medio plazo incrementaría la productividad. Aumentar la productividad significa disminuir los salarios o incrementar los conocimientos tecnocientíficos, y favorecer el desarrollo intelectual como su necesaria premisa. Y entonces le pregunté al ministro: ¿Cómo se puede incrementar la productividad en un país que no invierte en educación y se permite el lujo de despachar a sus cabezas más despiertas e intelectualmente más ambiciosas a países mejor educados de Europa, a los Estados Unidos o a la China? Se hizo un silencio. El director del banco me regaló una sonrisa cómplice que la respuesta del ministro congeló instantáneamente: – ¡Mire Usted, en los medios políticos de este país el tema de la educación no es relevante y no se puede mentar!

*** Tan clara respuesta exhibe un límite radical de la transición postdictatorial española: su incapacidad de reformar la memoria histórica, su inhabilidad para reformar el pensamiento, su ineptitud frente a formas e instituciones educativas obsoletas, su falta de creatividad, su impotencia inventiva lo mismo en las humanidades que en las tecnologías. Más aún: la condena por parte del establishment político español de toda reforma de la memoria, de toda revisión del pasado nacionalcatólico, y de toda crítica de una imperante irresponsabilidad y corrupción políticas, y el restablecimiento solapado de la censura en las corporaciones de la comunicación o en la industria del libro señalan la estructura profunda de una regresión política e intelectual de la que los dramáticos efectos sociales de la crisis económica actual sólo representan primeros síntomas tímidos.

Francisco Goya: El sueño de la razón produce monstruos (Pluma y tinta, 1797) “Sueño 1: Idioma universal… El autor soñando. Su yntento es solo desterrar vulgaridades perjudiciales y perpetuar con esta obra de caprichos, el testimonio solido de la verdad.”

Una vez fui invitado a dar una conferencia en la ciudad de Barcelona. El evento tenía lugar en una prestigiosa institución financiera y lo coronaba la presencia de un ministro, varios

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DOSSIER / INTRODUCCIÓN

Ciertamente, el problema no es nuevo. La síntesis de poder político y demencia se ha arrastrado perezosamente a lo largo de la historia española reciente y remota. Lo han esgrimido por igual intelectuales casticistas, como Ortega, y lo han atacado reformadores y exiliados paradigmáticos, como Américo Castro. Sus constituyentes se han achacado a una interminable sucesión de gobiernos autoritarios y a la ausencia de las grandes reformas del pensamiento que han forjado la conciencia europea moderna: ausencia de un humanismo filosófico y de una reforma religiosa en el dieciséis, inexistencia de un esclarecimiento científico y filosófico en los siglos siguientes, omisión de una reforma política liberal en el siglo diecinueve, y no en último lugar la privación de una inteligencia crítica e independiente en el siglo veinte, junto a la continuidad postdictatorial de censuras, exilios y ninguneos, y el ahogo de la transición democrática en un fallido modelo neoliberal y subalterno.

vo e intelectual: educación en su sentido más elemental de la salida del humano de una falta de autonomía de la que él mismo es responsable: educación, a fin de cuentas, como emancipación, independencia y realización no sólo a un nivel individual sino también comunitario. Los ensayos de Horst Kurnitzky, Paul Fenn, Christopher Britt y João de Sousa Müller son propuestas de un esclarecimiento aquí y ahora, frente a un antiesclarecimiento de la academia y los medios de comunicación que conduce directamente a un nuevo fascismo sin rostro humano –como recuerda Jorge Castillo en el artículo que escribe sobre su censurado “Palomares”. Concha Fernández Martorell, Danielle Carlo y Javier Corona trazan un diagnóstico doblemente interesante por sus coincidencias a partir de tres experiencias aparentemente separadas:

***

Nuestros ensayos confluyen en un paisaje cotidiano. Uno: el colapso global de la inteligencia a espaldas de los estructuralismos y postestructuralismos, hipnotizados por el esplendor de un universo de fantasmas híbridos, democracias alucinógenas y un consumo suicida que se corona con guerras coloniales, armas y estrategias genocidas, la expansión del hambre y la destrucción de la biosfera, bajo una intelligentsia académica y mediáticamente acuartelada hasta el extremo de la parálisis mental. Y dos: el desmantelamiento sistemático por parte de las autoridades financieras y militares mundiales de los sistemas educativos, la intensificación de los instrumentos de estupidización electrónica masiva y la desarticulación social a gran escala. El punto de convergencia de estas dos críticas es el concepto de esclarecimiento. Un esclarecimiento que carece de concepto en las culturas de habla hispánica. Que carece incluso de nombre propio. Un esclarecimiento perseguido por el nacionalcatolicismo español hasta el día de hoy. Un esclarecimiento degradado por los positivismos del siglo diecinueve y los estructuralismos del siglo veinte. Y un esclarecimiento que ha sido y sigue siendo el blanco de los exorcismos del postmodern hasta el extremo de la ignorancia y la censura académicas. Frente a este panorama alentado por la imbecilidad, la censura y la arrogancia, nuestros ensayos reivindican un concepto abierto de esclarecimiento en consonancia con objetivos humanistas de la educación: educación no sólo en un sentido estricto, pedagógico, científico y técnico, sino también reflexi-

Francisco Goya: Capricho 43 El sueño de la razón produce monstruos (1797-98)

(1) la destrucción del sistema de educación primaria por los sucesivos ministerios españoles; (2) la mutilación y manipulación de la inteligencia crítica e independiente en los estudios

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DOSSIER / INTRODUCCIÓN

*** Los ensayos que reunimos en El viejo topo están atravesados por una voluntad programática. Son el resultado de un largo trabajo de investigación y de discusión entre cuatro puntos cardinales: São Paulo y Berlín, y New York y México. Es el programa de una nueva crítica y una solidaridad intelectual frente a un mundo en descomposición. Y un comienzo.

C. B. Washington, DC, Mayo de 2011

Nota: Los ensayos de Javier Corona Fernández, México: Tierra devastada, y Aureliano Ortega Esquivel, México: Años de peste, serán publicados en el próximo número de El Viejo Topo.

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Uno

E. S. São Paulo, Mayo de 2011.

Esclarecimiento y crisis mundial

superiores de las universidades corporativas norteamericanas; y last but not least (3) la violencia y la destrucción social irreversible subsiguiente a la exclusión de grandes sectores de la población joven de México a la educación impuesta por los programas socialmente criminales del neoliberalismo. Carlos Subirats Rüggeberg reconstruye limpiamente los fundamentos gramatológicos de esta reacción permanente en las instituciones españolas. En un tercer capítulo, Lunden Mann, Juan Pascual Gay, así como Graciela Báez y Aureliano Ortega examinan aspectos constructivos y categorías críticas para el análisis del pasado, el presente y el futuro de la las culturas hispánicas a ambos lados del Atlántico. Francisco Goya ha sido una voz única – junto a José María Blanco White en el exilio español e hispanista, y junto al venezolano Simón Rodríguez en el exilio latinoamericanista y latinoamericano. El ensayo de Susanne Dittberner rescata su obra tardía como representante de “otro” esclarecimiento. Y a Goya le rendimos un homenaje en estas páginas (al lado del tríptico Palomares del destacado pintor argentino Jorge Castillo y de la impresionante obra del mexicano Fernando Flores). Lo hacemos bajo dos motivos centrales: la crítica del oscurantismo, la tiranía eclesiástica y la miseria del mundo hispánico; y la reflexión sobre el esclarecimiento formulada en los dibujos y el grabado de los “sueños” de la razón – su doble visión de los monstruos que genera el sueño de una razón dormida y las soñadas quimeras imperiales de la razón moderna.

DOSSIER / UNO

¿Qué quiere decir Aufklärung hoy en día?1
Horst Kurnitzky
Cuando en 1784, en la Berlinische Monatsschrift2, Immanuel Kant describió a la Aufklärung como “la salida del hombre de su Unmündigkeit3 (subdesarrollada individualidad), causada por su propia culpa”, declaró culpable de su situación al hombre mismo y a la vez lo convocó a la llamada “Sapere aude! Ten el valor de servirte de tu propia inteligencia”. Con esta proclama, la auto-liberación del individuo de cualquier tutela se convirtió en la divisa de la Aufklärung. En la Europa progresista del siglo XVIII, el interés se centró ante todo en la liberación del comercio de la tutela del Estado y la liberación de los indi-

André Masson, Massacre, 1933.

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DOSSIER / UNO

viduos de los dogmas de fe. Siguiendo la concepción historicista de la Aufklärung, ese siglo también se conoció como el “Siglo de las Luces”, ya que, en efecto, la Aufklärung está relacionada con la luz; la Aufklärung quiere sustituir la oscuridad de la ignorancia por la luz del conocimiento. Pero la designación de un siglo como “siglo de la Aufklärung” corresponde a la proto-historia de los cronistas acostumbrados a relatar lo que pasó sin entender su significado. La división e interpretación de la historia por épocas conserva el pobre modelo de la crónica. Solo por medio del entendimiento y la explicación, de la búsqueda de la razón histórica, el pasado largamente concebido como crónica se transforma en Historia, para con esta poder admitir que el fundamento de la Aufklärung sí consiste en el uso de la propia inteligencia. La duda y la crítica de la Aufklärung son mucho más antiguas y significan mucho más que un hecho histórico ubicado en una época específica. Las preguntas de Sócrates, por ejemplo, así como su manera de someter todo a duda, requieren Aufklärung, igual que la pregunta de un niño por el funcionamiento del mundo y lo que lo conserva unido. ¿Puede la Aufklärung haber acompañado toda la historia de la humanidad?, ¿fue quizás algo que después de todo la puso en movimiento? A la búsqueda de la verdad y el deseo de liberarse del miedo, propios de la condición humana; al esfuerzo por explicar lo inexplicable y perseguir la justicia establecida en los derechos humanos universales, responde la concepción de la Aufklärung como progreso de la humanidad, tal y como lo pensó Kant. ¿Produciría la Aufklärung el avance de todos los individuos hacia un mundo justo y equitativo donde cada quien encontrara la felicidad a su manera, como se ha soñado alguna vez? ¿Debería ser esta la meta de la historia? El que esto no sea así, nos lo dice la propia Aufklärung. Mientras la mitología griega puede entenderse como una cierta proto-Aufklärung producida en contra del mundo mágico, la Aufklärung empobrecida por un conjunto de símbolos es presentada por la sociología de Auguste Comte como una nueva religión cuya gran intención es restaurar el pasado.4 O cuando la Aufklärung se limita a la divisa del racionalismo crítico anglosajón: “lo que no es conmensurable, no existe”5 y se transforma en el vehículo del puro progreso tecnológico, esto es, en sirviente del crecimiento económico capitalista cuyas fuerzas de producción se convierten, con la divisa de la lucha de todos contra todos, en fuerzas de destrucción. En este estado ya no coloca al homo faber ante las preguntas: ¿por qué y para quién hago lo que hago?; ¿qué consecuencias acarrean estos hechos? Incluso cuando el intento de liberación de los individuos de cualquier tutela y explotación se reduce a los dogmas del llamado materialismo dialéctico, los cuáles, de

acuerdo con los administradores de esta doctrina, no se deben cuestionar, el ensayo de liberación humana pasa a ser una nueva contra-Aufklärung con la cual la opresión y explotación del hombre por el hombre, esta vez revestidas de acciones humanitarias, vuelven a imponerse sin resistencia notoria. Cada Aufklärung produce una contra-Aufklärung que a veces aparece disfrazada como Aufklärung.6 Pero el sometimiento de una sociedad a una nueva doctrina política no se puede esclarecer exclusivamente invocando el miedo a la libertad7, pues a ese sometimiento también contribuyen las fuerzas de la imposición y conservación del poder político y económico. De esta forma, sobre los débiles y temerosos ensayos de liberarse de la tutela de la iglesia católica, esta institución instrumentó su imperio de dominación en la Inquisición y el exterminio de los infieles a sangre y fuego; y al movimiento de la reforma protestante respondió con una inmensa contrarreforma que, al menos por unos siglos, ha garantizado que la Aufklärung no eche raíces en las zonas más católicas de Europa –en España y Polonia, sobre todo– y tampoco en América Latina. Instrumentos semejantes emplearon los fundamentalistas protestantes en otras zonas de Europa para después emigrar y arraigar en los Estados Unidos de Norteamérica. Poco después, las revoluciones burguesas, cuyo liberalismo preveía ser el medio para alcanzar una sociedad donde cada individuo se desarrollara libremente,8 fueron anuladas con la contra-Aufklärung, con la restitución del ancien régime como administrador del sistema económico capitalista que tomó algunos elementos técnicos de la Aufklärung como instrumentos de dominación, pero no condujo a los seres humanos a su liberación individual.9 Tanto en Europa como en América, la contra-Aufklärung del siglo XX recurrió a las formas de organización corporativa procedentes de una interpretación cristiano-medieval del mundo y de un desatinado bricolage de mitos de origen. Muchas almas necesitaría el nacionalismo para imponerse como la nueva religión de Europa y América, no tanto en el siglo de su surgimiento (el siglo XIX), sino en las décadas subsecuentes, con la carrera armamentista, las guerras mundiales, las dictaduras militares, los totalitarismos, etcétera. En cuanto vemos a la Aufklärung como un impulso, como un deseo humano de esclarecer cuáles son las condiciones para alcanzar una vida más satisfactoria y tranquila, sin la violencia que impone la lucha por una sobrevivencia incierta; o la usamos para preguntar y responder ¿qué se esconde detrás de las cosas? y liberarse del miedo a una naturaleza oscura o a circunstancias de vida inextricables, entonces confirmamos que la Aufklärung significa mucho más que una época histórica o la solución de un problema técnico. Por eso, al inicio de su

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libro Dialektik der Aufklärung, Horkheimer y Adorno escribieron: “desde siempre la Aufklärung, en el sentido más amplio de un pensamiento en continuo progreso, ha perseguido el objetivo de quitar el miedo a los seres humanos y convertirlos en amos. […] El programa de la Aufklärung fue el desencantamiento del mundo.”10 El temor a un mundo en el cual cae el ser humano al nacer para entrar en serios conflictos es algo que lo ha acompañado desde tiempos inmemoriales.11 El miedo conduce a los seres humanos a protestar contra el amenazador y angustiante statu quo, y la negación de este statu quo es el motor más fuerte de la historia. Contra los imponderables del mundo exterior e interior12 se ha inventado la magia ejecutada por los chamanes. Las explicaciones mágicas del funcionamiento del mundo han sido tranquilizadoras y han proporcionado una cierta seguridad frente lo inexplicable de esa naturaleza siempre amenazante. Restos de esta proto-Aufklärung la encontramos hoy en día en la actitud de la gente frente la ciencia, sobre todo frente a la medicina, cuando los chamanes en blanco o verde curan con placebos o con la simple imposición de sus manos sobre los cuerpos. Y cuando los chamanes con su incomprensible magia perdieron credibilidad, fueron sustituidos por héroes y dioses cuyo interés siguió siendo el mismo: dar protección a la gente frente a esa naturaleza plagada de monstruos que los héroes y santos sí podrían combatir y vencer.13 Como siempre, en el fondo yacía la oferta de superar las enfermedades y la azarosa muerte que conduce a todos los seres humanos a su desaparición en la nada. Esto explica porqué los fundadores de las religiones –el fundador de la religión cristiana por ejemplo– aparecen como curanderos aliados de fuerzas superiores, o de un dios todopoderoso, pre-

Francisco Goya, Auto de fe de la Inquisición (1814-16. Óleo sobre tabla, 46x73 cm) Detalle central

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feriblemente un creador del mundo, responsable, protector y mantenedor de las cosas. Y cuando además estos fundadores prometen una vida eterna en un más allá después de la muerte, la gente queda mucho más tranquila que acudiendo a cualquier otro medio de evasión de la realidad.14 Por eso las religiones, al igual que los pequeños grupos reunidos en torno de curanderos, las miles de sectas que brotan cada día como hongos o los grandes movimientos monoteístas, forman parte de la historia de la Aufklärung, aunque a menudo parezcan parte de la contra-Aufklärung que acompaña a su historia. Entonces, la Historia como historia de la Aufklärung es un proceso dialéctico pues también contiene su movimiento contrario. En este sentido, Klaus Heinrich ha escrito: “Aufklärung es, en el sentido objetivo, un [...] proceso irreversible; el intento de salirse de él, ficticio; el intento de recaer detrás de él también forma parte de la historia de este proceso, cortado solo está cuando quienes lo practicaron fueron extinguidos por catástrofes confeccionadas por seres humanos. Para la Aufklärung como concepto de un proceso, el axioma crucial fue que la especie humana recorre un camino, da un paso que la lleva afuera de las cuevas para entrar en casas situadas en la luz. Es un paso que la lleva afuera del embotamiento de una percepción que comparte con otra animalia, a un conocimiento con el cual puede auxiliar a otra animalia.”15 Cuando consideramos toda la historia humana como historia de la Aufklärung, incluida la contra-Aufklärung como su réplica acompañante, ambas provocadas por el mismo miedo, miramos el pasado como el camino de la especie humana desde su oscuro principio hasta la época contemporánea, como el camino dialéctico entre Aufklärung y contra-Aufklä rung. Por eso resulta incierto que la Aufklärung nos lleve necesariamente a la autodestrucción, tal y como Horkheimer y Adorno lo sospecharon. Porque la búsqueda de liberarse de la oscuridad y la ignorancia propias de cualquier fe, inclusive de la fe en una Aufklärung reducida, o la renuncia a indagar las cosas y a dominar el miedo y la violencia nos conduciría, por el impulso humano vital, a una nueva forma de Aufklärung. Un contrato social que logre equilibrar los intereses de las distintas partes de la sociedad y garantice la vida tranquila y satisfecha de la gente, libre de la violencia de la lucha de todos contra todos por la sobrevivencia del más fuerte, que no pare de indagar, preguntar y resolver los conflictos inherentes al ser humano, fue igualmente una meta de la Aufklärung; por ello la Aufklärung se inscribe en el proceso de la civilización.16

En la historia de la civilización, el dominio y el control de la violencia, tanto de la violencia surgida de la naturaleza como de la naturaleza humana, han sido elementos determinantes para la conformación de la sociedad. La domesticación de la violencia, como es el caso de permitirla con restricciones por formar parte de rituales, o de sublimarla en cultura y civilización, fue el fundamento de la reunión de los seres humanos en sociedad, teniendo en las fiestas sacrificiales la expresión sensible de un sistema de obsequios y contra-obsequios, de economía. Transformados en actos de intercambio, los sacrificios constituyen la base de la reproducción social17 establecida sobre una frágil relación con la violencia. Las relaciones entre los sexos, las relaciones al interior de las comunidades y entre las comunidades, la sociedad misma y sus relaciones con otras sociedades, todas ellas están determinadas por sus vínculos con la violencia. Su limitación y dominio constituyó un estímulo esencial para el establecimiento de la sociedad, no obstante la violencia se desprende nuevamente cuando la sociedad falla en mantener el equilibrio entre intereses contrapuestos. De este modo, la Aufklärung ayuda a la sociedad a liberarse de la violencia y la violencia domesticada representa una manifestación de la sociedad civilizada.18 Para que la Aufklärung se opusiera a los dogmas de fe requirió desarrollarse primero en los mismos marcos de la fe. Los filósofos del siglo XVIII desnaturalizaron a Dios y deificaron a la naturaleza, dice Carl Becker19. Esto ha tenido consecuencias hasta hoy en día pues, desde entonces, las ciencias naturales han limitado o negado a la Aufklärung al impedir el surgimiento de cuestionamientos fundamentales de sus axiomas, han aceptado verdades endebles en su beneficio o han despreciado o dominado a las humanidades. Aufklärung y ciencia se volvieron sinónimos. Por ello, no es de extrañar que los chinos entiendan la Aufklärung europea como qimeng, esto es, como antecesora de la época científica y el socialismo científico. Aunque los resultados de la ciencia son siempre hipótesis dispuestas a ser sustituidas por nuevas hipótesis, actualmente la ciencia misma carece de esa crítica radical capaz de cuestionar también sus sólidas bases. Uno más uno son dos, ¿pero, en todos los casos es siempre así? O, ¿valen las leyes de la naturaleza de nuestro universo en otros universos a los cuales todavía no accedemos? En efecto, unas pseudociencias ocuparon el lugar de las religiones –hay hechos del mundo que no se ponen en tela de juicio– y, con esta actitud, han ejercido una fatal influencia en las ciencias sociales desde hace más de medio siglo. Me refiero a la adopción de la frase darwinista del survival of the fittest (“la sobrevivencia del más apto”) por la doctrina neoliberal (Friedrich Hayek, Milton Friedman, et al) y su transferencia a la

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economía, falseando la frase original por “la sobrevivencia del más fuerte”.20 Hasta hoy, no existe una doctrina económica influyente cuyas bases no se sustenten, de una u otra manera, en el postulado de la libre competencia económica como fundamento del progreso, el crecimiento y el bienestar sociales. Con el abandono de la Aufklärung, el liberalismo económico radical renunció a las metas humanas de la sociedad para convertirse en apologista de la lucha brutal que impone la competencia social. La batalla por la sobrevivencia en su forma más desnuda ha alcanzado los últimos rincones del mundo y, en este proceso de destrucción, la sociedad no ha podido generar una reflexión sobre las perspectivas ni las metas de la vida con fundamentos en la historia, la economía y la sociedad; solamente ha abonado el terreno para la emergencia de nuevos movimientos salvacionistas. Vivimos globalmente en la época de una contra-Aufklärung que no solo involucra a una doctrina económica dirigida por una supuesta mano invisible y sus correspondientes formas políticas de gobierno que prometen llevarnos al mejor de los mundos posibles, también involucra a los medios de información y comunicación desarrollados en las últimas décadas por gigantescos monopolios de la contra-Aufklärung, los cuales determinan todas las relaciones sociales. Vivimos en la época de una democracia dirigida por los mass media, cuyas formas y métodos de propaganda comercial conducen los sentimientos y las emociones y determinan los deseos reales de la gente. Los programas de la televisión forman las competencias y guían las elecciones. Las frases permanentemente repetidas sobre la falta de opciones y la ausencia de proyectos sociales, y la no menos expresada justificación de la presión de las circunstancias –circunstancias siempre creadas por los propios seres humanos– como imperativo para seguir los dictados del establishment, promueven la aceptación dogmática de la política que rechaza o prohíbe cualquier cuestionamiento radical, mientras, en realidad, ella misma sirve a intereses económicos particulares. Pero la actual contra-Aufklärung no se agota en el retorno de los dogmas de la fe y la cancelación de las libertades disfrazada de una simulada libertad total, la aparición de innumerables comunidades religiosas donde la gente busca la protección de una fuerza superior también se muestra en el espíritu antiintelectual de la política y de la vida cotidiana.21 Los mass media aparecen hoy en día en todo el mundo como exterminadores de una Aufklärung interesada realmente en la comunicación. Y Aufklärung no se reduce a la comunicación intelectual de la Aufklärung, porque siglos atrás siempre tuvo a la vista, como meta, la construcción de una sociedad justa y democrática, vigía del cumplimiento de los derechos humanos22 y las liber-

tades de cualquier individuo. Este fue siempre su fin. Vivir no quiere decir únicamente sobrevivir físicamente sino también vivir mentalmente satisfecho. De eso estamos muy lejos. Por todas partes encontramos formas de violencia que se han extendido al grado de darse por sobreentendidas en la vida cotidiana. La violencia se expresa tanto en el trato mutuo entre los individuos como en las formas de auto-representación individual. Cuando los lazos de unión se disuelven a causa de la lucha por la supervivencia, la ausencia de solidaridad se compensa con subordinación y conformismo. Simplemente la uniformación global a través de la ropa y el comportamiento, inclusive a través de las lenguas de una su puesta comunicación, permite advertir que la presión por la adaptación social es enorme, y la gama de accesorios con los cuales se puede establecer una identidad es más bien reducida. Paso a paso se expande una cultura estimulada por elementos militares que prolifera en la vida cotidiana y penetra hasta el interior de los hogares de gente carente de algún tipo de ansiedad por la guerra. El juguete electrónico popular convierte al hogar en un centro de comando, el diseño de los aparatos, en especial de los automóviles réplica de vehículos militares y el lenguaje y el espíritu de los juegos de estrategia, impiden diferenciar con claridad la guerra de la paz. Lo privado se vuelve militar, así como la guerra se convierte en un asunto privado. Las formas de organización militares, con los emblemas correspondientes que proporcionan identidad, así como el conformismo se expanden de manera epidémica en contra de aquella vieja esperanza de que con la eliminación de todos los obstáculos que hasta ahora han afectado a la economía también los individuos se libren de cualquier clase de obligación y restricción.23 El que los participantes en los eventos posmodernos de consumo y entretenimiento inspirados en Disney sufran una regresión psíquica que los infantiliza lo comprueban las formas que adquieren los espectáculos de masas, así como el carácter general de las personas siempre dispuestas al juego y al entretenimiento propios de la mentalidad de niños de diez o doce años. En términos ontogenéticos, esta regresión corresponde, en la psique del individuo, a una regresión al periodo de latencia del desarrollo, o sea, a una fase en la que normalmente las tensiones sexuales están suprimidas; a un momento del desarrollo psíquico individual en el cual el individuo ha dejado atrás el periodo de finalización del complejo de Edipo, pero las nuevas relaciones sexuales aún no se han estructurado.24 A esta fase corresponde la atracción por lo romántico, así como la formación de bandas y el interés por los cultos, las religiones y las drogas. La violencia, la evasión y los movimientos de escape son parte de la vida cotidiana de la cultura juvenil posmoderna. En

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lugar de seguir la recomendación del psicoanálisis de trasladar los deseos y afectos inconscientes a la conciencia, aunque sea en parte, lo que se intenta es liquidar la tensión productiva encarnada en ellos. Esto se muestra en el efecto deserotizante de los productos de la posmodernidad, lo mismo en el gusto kitsch, esa otra cara de la medalla de la violencia que ha asaltado, entre otras cosas, no sólo al cine de Hollywood, sino, por extensión, al cine mundial. La contra-Aufklärung expulsa cualquier erotismo en favor de la sexualidad bélica expresada con términos bélicos, lo que en lenguaje psicoanalítico significa que impone una sexualidad reprimida por la sexualidad misma. Con la reducción de la Aufklärung a la racionalidad de la acumulación capitalista o socialista fue posible, a través de una crítica igualmente simplificada, quitarle a la Aufklärung su fundamento en el humanismo universal, para dejar enormes montañas de basura y el caos de las sociedades en descomposición, como los llamados estados fallidos,25 donde los organismos sobrevivientes del capitalismo salvaje se han

podido prolongar en formaciones mafiosas que con terror y violencia arrebatan la riqueza de las naciones. El miedo y el juego con el miedo favorecen el surgimiento de esos movimientos fundamentalistas de salvación que, como en la época medieval, protestan contra la miseria y prometen salidas a la crisis universal. Esto conecta el frente de salvación del Islam con el nuevo fundamentalismo del Vaticano, con las numerosas sectas y movimientos de salvación guiadas por gurúes, y con las derechas y las izquierdas unidas en la fascinación por promover el culto al líder, el autoritarismo y la formación de falanges y guerrillas. En este contexto, el neoliberalismo actúa como una variante adicional asociada a las nuevas doctrinas de salvación, todas ellas vinculadas por el consenso común de la contra-Aufklärung. El retorno a los mitos eternos y la tendencia a la mistificación del mundo parecen ser características de las doctrinas de salvación posmodernas, pues en lugar de esclarecer los conflictos y fines sociales y reflexionar en torno a sus perspectivas, esperan que potencias oscuras y mís-

Notas 1. Tomé la palabra alemana “Aufklärung” (originalmente una traducción del francés “éclairé”) que a lo largo de la discusión sobre el significado y las consecuencias de la liberación de la tutela autoritaria tanto del poder profano como del religioso acumuló la más amplia acepción del concepto de liberación humana. Frente al concepto de esta liberación, las palabras “ilustración” o “iluminación” empleadas en español son limitadas y tal vez equivocadas. Véase la discusión de Eduardo Subirats sobre esta materia en este número: “No es sólo una cuestión de palabras: Aufklärung, Lumières, Esclarecimento, Enlightenment, Esclarecimiento…” 2. Immanuel Kant, Schriften zur Anthropologie, Geschichtsphilosphie, Politik und Pädagogik, Obras en VI tomos, ed. por Wilhelm Weischedel, tomo VI, Insel Verlag, Frankfurt Main, 1964, p. 53. 3. Kant usa en su texto la palabra Unmündigkeit que en español se acostumbra traducir como “inmadurez”. Esta traducción es falsa porque insinúa un proceso de tipo vegetal según el cual todos los seres humanos pueden madurar por naturaleza, sin intervención propia. Pero, como hombre de la Aufklärung, Kant se refiere a la liberación del individuo de cualquier tutela y su autonomía como meta de la Aufklärung. Por eso he propuesto traducir Unmündigkeit por “individuo subdesarrollado”, entendido como “individuo no autónomo”. Esto tiene muchas consecuencias: solo un individuo autónomo puede solidarizarse con otros individuos; solo un individuo autónomo puede articular sus propios intereses políticos. En alemán las palabras Mündel, unmündig, etcétera, se refieren siempre a personas dependientes, en general menores de edad, mientras mündig es una persona que tiene personalidad jurídica, que puede participar en elecciones y aceptar responsabilidades en la sociedad civil. 4. Auguste Comte, Filosofía de la Religión, Porrúa, México 1979; Wolf Lepenies, Auguste Comte, die Macht der Zeichen, Ed. Hanser, München 2010. 5. Véase Max Horkheimer, “Der neueste Angriff auf die Metaphysik”, en: Zeitschrift für Sozialforschung, tomo VI, año 1937, p. 4; y Theodor W. Adorno u.a.: Der Positivismusstreit in der deutschen Soziologie. 6. Ed., Luchterhand, Darmstadt/Neuwied 1978. Esta crítica por parte de dos miembros de la Escuela de Frankfurt culminó en la llamada “querella sobre el positivismo”, en la cual Max Horkheimer y Theodor W. Adorno criticaron desde su Teoría Crítica al Racionalismo Crítico de Karl Popper. Aunque todos estaban de acuerdo en que cualquier teoría sale siempre de un juicio de valor, los defensores de la Teoría Crítica insistieron en un concepto de totalidad, mientras los defensores del racionalismo crítico sostuvieron que cualquier ensayo de solución de los problemas sociales debe referirse necesariamente a los aspectos singulares. Interesante en esta controversia es cómo los representantes de la Teoría Crítica conciben toda verdad como verdad histórica mientras para los representantes del racionalismo crítico la historia no es más que una crónica. 6. Es el caso de la actualmente en boga ideología de la “sociedad del conocimiento”. 7. Véase Erich Fromm, El miedo a la libertad, Paidós, Madrid 2008. 8. Véase Adam Smith, La teoría de los sentimientos morales, Alianza, Madrid 1997 y Adam Smith, Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Alianza, Madrid 2002. 9. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Siglo XXI, México 1999.

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ticas arriben del más allá para salvar al mundo: las desconocidas fuerzas del mercado regulándose a sí mismas.26 Aufklärung quiere decir hoy en día cuestionar radicalmente todo lo que parezca seguro, poner en duda todos los supuestos hechos –porque los hechos siempre están hechos por seres humanos–, examinar, dudar y criticar aquello donde no cabe duda alguna, lo que parece evidente, lógico, natural. Entonces, criticar a la misma Aufklärung es emprender una tarea no siempre fácil, porque algunas veces la contra-Aufklärung aparece como crítica a la Aufklärung en un falso sentido de Aufklärung, es una contra-Aufklärung disfrazada como Aufklärung, o tal vez como autocrítica simulada de ella. Por ello, la Aufklärung tiene que ocuparse de preguntar sobre todo de una cosa: ¿Por qué tanta atención a la Aufklärung para negarla? ¿Por qué rechazarla, intentar destruirla o ver en ella a la culpable de los males? ¿Por qué la gente desea fugarse? ¿Por qué no quiere saber cómo andan las cosas como, por ejemplo, qué se esconde detrás de una irrefutable verdad? ¿Por qué la

gente se evade o corre a cobijarse debajo de una imaginada fuerza mayor, sea una magia, una religión o un dios todopoderoso? ¿Por qué la gente rechaza madurar y desea refugiarse en el retorno a la etapa infantil que la convierte en inocente, le quita cualquier responsabilidad sobre sus hechos? Estas son algunas preguntas que una sólida Aufklärung debe plantear y discutir actualmente. Esta es la Aufklärung de hoy: la Aufklärung que explica las razones de la contra-Aufklärung.

Horst Kurnitzky es autor entre otros de: Triebstruktur des Geldes (La estructura libidinal del dinero), Berlin 1974/1980, México 1978/1992; Zapata, Berlín 1975/1978; Ödipus, ein Held der westlichen Welt (Edipo, un héroe de la cultura occidental), Berlín 1978/1981, México 1992; Der heilige Markt (El santo mercado), Frankfurt Main 1994; Vertiginosa Inmovilidad, México 1998; Globalización de la violencia, México 2000; Retorno al Destino, México 2001; Die unizivilisierte Zivilisation (La civilización incivilizada), Frankfurt Main 2002, Vilnius 2004, México 2005, etc.

10. Max Horkheimer/Theodor W. Adorno, Dialektik der Aufklärung, Fischer TB, Frankfurt Main 1971, p. 7. 11. Véase Horst Kurnitzky, “Tauschverhältnisse, die Kunst mit Geld und guten Worten ans Ziel der Wünsche zu gelangen“, en: Oliver Decker, Christoph Türcke, Tobias Grave (Ed.), “Geld, Kritische Theorie und psychoanalytische Praxis”, Psyche und Gesellschaft, Psychosozial-Verlag, Gießen 2011; Horst Kurnitzky, Edipo, un héroe del mundo occidental, siglo XXI, México 1992. 12. Para nuestros lejanos antepasados la muerte no fue algo natural sino algo producido por hechicerías o fuerzas desconocidas. 13. Véase Horst Kurnitzky, “Tauschverhältnisse…”, op. cit. 14. La inseguridad de la vida, sobre todo en el llamado tercer mundo, se observa hoy en día en la incesante y mensual fundación de miles de nuevas iglesias de corte cristiano o animista. En general son grupos pequeños cohesionados alrededor de un curandero que promete liberarlos de sus miedos. 15. Klaus Heinrich: Aufklärung in den Religionen, gesellschaftlich vermitteltes naturverhältnis, Dahlemer Vorlesungen Bd. 8, Stroemfeld, FFM/Basel 2007, p. 42. 16. Véase Horst Kurnitzky, Una civilización incivilizada, El imperio de la violencia en el mundo globalizado, Océano, México 2005. 17. Véase Horst Kurnitzky, La estructura libidinal del dinero, Una contribución al la teoría de la femineidad, Siglo XXI, México 1978/1992. 18. Kurnitzky, Una civilización incivilizada…, op. cit. 19. Carl L. Becker, The Heavenly City of the Eighteenth-Century Philosophers, Yale University Press 1932, second edition as Yale Nota Bene book 2003. 20. Véase Horst Kurnitzky, “Una nueva religión: El neoliberalismo”, en: Horst Kurnitzky, Vertiginosa inmovilidad, los cambios globales de la vida social, Blanco y Negro, México 1998. 21. Véase Susan Jacoby, The Age of American Unreason, Pantheon Books, New York 2008. 22. Fue Domitius Ulpianius, uno de los más importantes juristas romanos, quien formuló por primera vez en la historia occidental los derechos humanos: “Par in parem non habet imperium”, quiere decir que los iguales no tienen poder sobre los iguales. Este es un principio del derecho natural cuya intención descansa en que todos los seres humanos sean por naturaleza iguales. Sin esta condición los derechos humanos no alcanzarían una base legal. 23. Kurnitzky, Una civilización incivilizada…, op. cit. 24. Véase Horst Kurnitzky, “Digresión sobre el fetiche y el fetichismo”, en: Horst Kurnitzky, La estructura libidinal del dinero, op. cit. 25. Según Fund for Peace (Fondo por la Paz), un centro de estudios estadounidense, los Estados fallidos no son capaces de aplicar sus leyes de manera uniforme, tienen altas tasas de criminalidad y corrupción política, un vasto mercado informal, una burocracia y un aparato judicial ineficiente, interferencias militares en la criminalidad, poderes civiles no estatales con presupuestos y poder político muy superiores al los del Gobierno. Entre estos estados este centro ha listado a algunas naciones africanas, sobre todo de África central, otras en Asia, sobre todo en los países árabes, y en America Latina.

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Reivindicación del esclarecimiento
Christopher Britt Arredondo
Ambigüedades Americanas Entre 1810 y 1830, violentas revoluciones y prolongadas guerras de independencia acabaron con el dominio imperial de España y Portugal en las Américas. Los ideales esclarecidos de la libertad, la igualdad, y la solidaridad, que habían animado la Revolución Francesa y la Guerra de Independencia en los Estados Unidos, también impulsaron estas guerras contra la tiranía española y portuguesa. A su vez, el pensamiento esclarecido –con su nueva ciencia, su nuevo lenguaje de derechos políticos, legitimidad democrática, y progreso humano–ayudó a justificar filosófica y políticamente a estas sangrientas revoluciones de independencia. En el nuevo mundo que los libertadores esperaban crear, la vida ya no tendría porqué someterse al poder arbitrario de los tiranos del Viejo Mundo; al contrario, se gobernaría con justicia absoluta, a base de leyes universales que reconocían los derechos naturales de los hombres y según instituciones democráticas que defendían esos derechos con autoridad y legitimidad. Hoy, a unos dos cientos años de distancia del comienzo de esas revoluciones, los Latinoamericanos, desde México a Brasil y desde la Argentina a Colombia, están conmemorando el bicentenario de su independencia. Sin lugar a dudas, la gran causa de su independencia merece todo nuestro afecto. Pero también ha de suscitar en nosotros cierta ansiedad. Es triste tener que reconocerlo, pero los ideales esclarecidos que animaron aquellas luchas por la independencia todavía no se han podido realizar del todo. La independencia en Latinoamérica sigue siendo incompleta. Las persistentes crisis políticas, económicas, sociales, y ecológicas con que se enfrenta esta región ofrecen un testimonio brutal, pero elocuente, de los límites actuales de su independencia y el carácter todavía insuficiente de su esclarecimiento cultural. ¿A qué se debe este fracaso? Según la crítica del Esclareimiento que se ha puesto de moda en nuestra época “postmoderna,” todos los fracasos del Esclarecimiento –tanto en Latinoamérica como en Norte América, tanto en Europa como en África– se deben a una sola condición: la falsa conciencia de los pensadores esclarecidos. Según este planteamiento, cuando los revolucionarios y libertadores de los siglos dieciocho y diecinueve hablaban en términos universales de la libertad, la igualdad, y la solidaridad, lo único que estaban haciendo era armar un simulacro basado en estrategias discursivas de simulaciones y disimulaciones. Este simulacro servía como una máscara detrás de la cual se escondían los verdaderos intereses del Esclarecimiento: justificar el dominio de élites europeas y criollas sobre el resto de la humanidad. Por lo tanto, concluyen estos críticos postmodernos y post-coloniales, el Esclarecimiento jamás supo emancipar a nadie y sólo sirvió para justificar el euro-centrismo, el colonialismo, el imperialismo, y hasta el fascismo: en fin, todos los malditos –ismos que han empeorado nuestro mundo y empobrecido nuestras vidas. La crítica no podría ser más severa, y sus conclusiones, por consiguiente, nos deben resultar demasiado pesimistas e innecesariamente nihilistas. El legado del Esclarecimiento, tanto en Europa como en las Américas, es bastante más ambiguo de lo que pretenden sus críticos postmodernos. Mientras el Esclarecimiento generó tecnologías industriales y militares extremadamente destructivas que actualmente amenazan con destruir el balance ecológico del planeta y acabar con poblaciones enteras de seres humanos, borrando de nuestro mundo sus lenguas locales, sus culturas milenarias, y sus conocimientos espirituales, también es verdad que con su nueva ciencia ha generado el bienestar físico que caracteriza la vida moderna. Hoy vivimos en un mundo donde ciertas élites económicas y políticas dominan la forma y contenido de nuestras instituciones gubernamentales, sociales, y económicas; pero el Esclarecimiento celebraba más bien las virtudes de la democracia moderna. Hoy en día, las identidades políticas van tomando cada vez más formas tribales: frente al individuo y su independencia moral e intelectual, se exaltan las creencias y supersticiones religiosas; se afirman las esencias étnicas; se elogian las peculiaridades raciales y nacionales; pero el Esclarecimiento enno-

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Delacroix, La Liberté guidant le peuple (Óleo sobre tela 259x325 cm)

blecía la autonomía, la dignidad, y la racionalidad de los individuos. Como resultado de este legado mixto y ambiguo, los debates públicos de nuestro momento ofrecen escasos ejemplos de la independencia moral e intelectual que asociaríamos con seres esclarecidos; lo que se escucha más bien son las quejas, las sospechas, y los reproches de un grupo de fundamentalistas frente a los demás fundamentalistas. Una deplorable cacofonía de sentimientos anti-esclarecidos. Y al margen de todas esas voces, a una distancia crítica pero segura, se escucha la risa irrisoria de los críticos postmodernos de la ilustración. ¡Ojalá tuvieran ellos la razón! Así todas estas profundas ambigüedades del Esclarecimiento no serían nada más que un simulacro macabro, una farsa absurda, una pesadilla pasajera

de la que nos podríamos despertar todos sin demasiado esfuerzo. Pero la verdad es que en el nuevo mundo creado por las revoluciones esclarecidas, la vida sigue estando gobernada por las tiranías activas y dominantes que ese mundo nuevo heredó del viejo continente. A pesar de estos fracasos históricos, o tal vez gracias a ellos, el pensamiento esclarecido sigue siendo una fuente imprescindible de ideas con que combatir las fuerzas de destrucción –las fuerzas anti-esclarecidas– que dominan nuestras vidas. Por eso, este legado debe ser estudiado desde una perspectiva dinámica que ponga de manifiesto sus profundas ambigüedades históricas, políticas, y morales a la vez que haga posible recuperar precisamente aquellos aspectos del pensamiento esclarecido que nos ayuden a articular

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auténticos programas de emancipación e independencia. Los Enemigos del Esclarecimiento En términos normativos, el Esclarecimiento afirma que la inteligencia humana es capaz de comprender el mundo, de entender el lugar de los seres humanos en el cosmos, y de actuar en él con inteligencia, con un sentido de propósito, y con independencia. Fue precisamente en estos términos que en su día Kant definió el esclarecimiento como la emancipación de los seres humanos de una “minoría auto-impuesta.” Él asociaba la minoría con un estado de tutelaje donde las personas se atrevían a pensar sólo de acuerdo con la autoridad de ciertas instituciones poderosas y bajo la dirección de otras personas “mayores”. Kant sostenía, en este mismo sentido, que era por culpa del miedo que los hombres se imponían este triste estado de tutelaje. En vez de confiar en su propia inteligencia, preferían seguir siendo fieles a las personas e instituciones que les gobernaban. Si por el contrario, los hombres tuvieran más coraje y pensaran por sí mismos y no reconocieran ninguna autoridad por encima de su razón, Kant creía que los seres humanos podrían emanciparse y gobernarse a sí mismos. Por supuesto que Kant no era el único pensador esclarecido que consideraba con optimismo el poder emancipador de la razón. Pensadores esclarecidos de los siglos dieciocho y diecinueve, en Europa y las Américas, también estaban convencidos del poder emancipador de la razón. Ellos creían que del mismo modo que la razón y su nueva ciencia habían expuesto las leyes que gobiernan la naturaleza, la razón podía identificar y articular las leyes que deberían regir la conducta humana, y de esa manera liberar a toda la humanidad de la tiranía. Cuando se mide este concepto normativo del poder emancipador de la razón contra nuestra terrible realidad histórica, es perfectamente legítimo afirmar que las promesas hechas por el Esclarecimiento jamás fueron cumplidas. Ni en Europa ni en las Américas han llegado la independencia, la libertad, y la solidaridad a disfrutarse universalmente. Para explicar este fracaso histórico, el pensamiento postmoderno ha acostumbrado a enfocar las debilidades inherentes al proyecto del Esclarecimiento y cuestionar sus contradicciones conceptuales y discursivas. En efecto, estas críticas han reducido el concepto del esclarecimiento a un discurso falso por medio del cual los pensadores modernos buscaban, no emancipar a la humanidad de su minoría auto-impuesta, sino imponer sobre ella un nuevo orden racional. Con una militante ironía post moderna, se les ha venido acusando a los pensadores esclarecidos de ser unos hipócritas y sicofantas en servicio de los po -

derosos enemigos de la libertad, la independencia, y la dignidad humanas. Bien puede ser que estas críticas severas no sean del todo descabelladas. Sí señalan correctamente ciertos aspectos dogmáticos del pensamiento esclarecido. Por ejemplo, frente al poder emancipador de la razón, estas críticas oponen el ejemplo de una razón instrumentalizada que, en vez de emancipar, ha servido más bien para deshumanizar, esclavizar, y destruir la vida. Pero reducir todo el legado del Esclarecimiento a los abusos de la razón instrumental es crear una pobre caricatura de un movimiento intelectual y político que nunca fue ni tan extremadamente instrumental ni tan inflexiblemente racionalista. Estas críticas tampoco toman en cuenta el sentido en que los fracasos históricos del Esclarecimiento pueden ser explicados, no sólo en términos discursivos, sino mas bien en términos plenamente históricos. Desde esta perspectiva, los fracasos del Esclarecimiento en España, Portugal, y sus excolonias en las Américas, no se deben únicamente a las contradicciones discursivas de los pensadores esclarecidos; se deben también al poder acumulado a lo largo de los siglos por todas aquellas instituciones políticas, económicas, religiosas, y culturales que se opusieron al Esclarecimiento. Debe considerarse, en este sentido, la ferocidad con que la monarquía absolutista y la iglesia inquisitorial de España persiguieron a los pocos pensadores esclarecidos del mundo Hispano. El carácter tímido, insuficiente, e inacabado del Esclarecimiento en el mundo Ibero-americano, ¿no tendrá más que ver con esta persecución histórica que con las contradicciones y debilidades discursivas del Esclarecimiento per se? Las críticas postmodernas, al no fijarse lo suficiente en los poderes históricos que se opusieron al Esclarecimiento, acaban ignorando también las peculiaridades históricas de movimientos esclarecidos en diferentes contextos culturales y regionales. Los pensadores postmodernos hablan de un solo Esclarecimiento –del Esclarecimiento como el “Gran Discurso” de la modernidad– pero la verdad histórica desmiente esta idea monolítica de un Esclarecimiento monumental. No sólo existían diferencias significativas entre los esclarecimientos europeos del llamado Siglo de las Luces (el escocés, el alemán, el francés) o entre éstos y los que se dieron a conocer en las Américas, desde los Estados Unidos hasta la Argentina, sino que también existen diferencias llamativas entre estos esclarecimientos modernos y otros esclarecimientos de la época premoderna que, en vez de salir del seno de la Europa cristiana, habían salido de los vientres de la cultura Hebrea, Islámica, Maya, Azteca, e Inca. De allí que resulte imprescindible mantener una perspectiva dinámica del esclarecimiento y su legado ambiguo de liber-

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la Américas y el mundo entero. Este es el reto. Esto es lo que le hace falta al hispanismo y nos hace falta a todos: Recuperar el espíritu crítico del esclarecimiento. Como punto de partida histórico, es preciso recordar que Johann Godfried Herder designó la cultura medieval de España como el primer esclarecimiento europeo, que Programa de reconstrucincluía filósofos, místicos, y ción poetas preeminentes como Averroes, Maimonides, Ibn’ La tendencia a distanciarArabi, o Ibn Gabirol. Con inse del esclarecimiento y sistencia, la gran mayoría de orientarse hacia el nihilismo los hispanistas e historiadono se encuentra únicamente res del Esclarecimiento euroentre los filósofos, teóricos, e peo han ignorado este brihistoriadores de la postmollante legado cultural de la dernidad. También se obserPenínsula Ibérica. Para comva en el campo del Hispabatir esta ceguera, es preciso nismo. De origen premoderque se ligue este legado de no, pero actualmente travespensamiento esclarecido de tido a la moda postmoderna, la época premoderna a toda el Hispanismo no ha sabido una serie de pensadores esNicanor Parra, Obras Públicas (2001) entender el objeto único de clarecidos de la época mosu estudio: la modernidad derna: desde León Ebreo y el truncada del mundo Hispano. Esta falta de comprensión se Inca Garcilaso a José María Arguedas y Darcy Ribeiro. Es preexplica con facilidad si se considera que, como disciplina, el cisamente por medio de estas conexiones entre distintos Hispanismo todavía no ha sabido desarrollar los métodos esclarecimientos históricos y culturales que se puede producir interpretativos necesarios para entender la modernidad de el tipo de crítica inmanente que tanta falta le hace al hispanisEspaña, Portugal, y Latinoamérica. Al contrario, el Hispanis mo. A su vez, estas conexiones enriquecerían las humanidamo ha sostenido un marco interpretativo y conceptual que des en general con una nueva perspectiva crítica que resaltaestá basado sobre dos premisas anti-esclarecidas: la autoridad ría la continuidad de estos esclarecimientos diversos. imaginaria de los valores premodernos del nacionalismo im Por último, interesa estudiar las diferencias nacionales y perial español y la autoridad pretendida de críticas postmoregionales entre los esclarecimientos de los siglos dieciocho y dernas que han sido importadas al Hispanismo desde otros diecinueve: desde San Petersburgo a Cádiz, desde Edimburgo campos de estudio. a Filadelfia, y desde París a Bogotá. El esclarecimiento norteHace falta pues una alternativa a esta incomprensión de los americano también añadió nuevas dimensiones al legado del fracasos y éxitos relativos del esclarecimiento en el contexto esclarecimiento: desde las investigaciones que hizo Franklin del mundo Ibero-americano. De ahí la necesidad de elaborar con la electricidad o los experimentos botánicos de Jefferson a una crítica constructiva del Hispanismo y sus tendencias antilas polémicas de Paine a favor de radicales reformas políticas esclarecidas: tanto las que siguen conceptos premodernos o la teorización por Hamilton de una economía laissez faire, el como las que imitan la moda postmoderna. Amén de este tipo esclarecimiento Americano expandió el dominio de la razón de crítica doble, el Hispanismo podría contribuir productivade tal modo que acabó abarcando numerosas cuestiones somente al estudio del ambiguo legado del esclarecimiento en ciales, políticas, y científicas. Pero encontramos una situación

tades e independencias inacabadas. Frente al pesimismo moral y nihilismo histórico del pensamiento postmoderno, hace falta reafirmar ciertos ideales esclarecidos. Pero hay que hacerlo de manera dinámica, oponiendo conceptos normativos del Esclarecimiento a di versas realidades históricas.

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completamente diferente en el caso de las culturas iberoamericanas, donde las profundas reformas éticas, pedagógicas, y políticas que formularon pensadores como Hume, Rousseau, Diderot y Kant jamás ocurrieron … porque los enemigos del esclarecimiento jamás lo permitieron. Este programa de reconstrucción hermenéutica y redefinición filosófica de los valores fundamentales del esclarecimiento corresponde a una necesidad urgente. Para que se entable un diálogo verdaderamente productivo entre las culturas de Norte América y Sudamérica, o entre las culturas modernas de las Américas y Europa, no existe mejor plataforma que los varios proyectos humanísticos y esclarecidos que van desde el humanismo, el clasicismo, y el esclarecimiento hasta los textos fundacionales de la democracia Americana y los proyectos de esclarecimiento artísticos e intelectuales de los siglos diecinueve y veinte en Latinoamérica. Estos proyectos contribuyen a nuestra comprensión de problemas asociados con las memorias nacionales y culturales, la

educación democrática y los derechos humanos, la libertad y el respeto por la dignidad humana en un entorno que ha sido, y sigue siendo, políticamente inestable y tumultuoso. En una época como la nuestra, de violencia sistemática y decepción masiva, la reconstrucción crítica de estos legados humanísticos y esclarecidos es la mejor manera de reforzar un diálogo necesario entre las culturas de las Américas y entre ellas y Europa.

Christopher Britt enseña literatura española y latinoamericana en The George Washington University. Es autor del libro Quixotism y de otros ensayos que critican la ideología nacional española y sus terribles consecuencias en la vida histórica de las Américas. No se considera un hispanista, ni un latinoamericanista. De corte intelectual emersoniano, su posición intelectual independiente y crítica ha sido contestada por el hispanismo norteamericano postmoderno, de corte fundamentalmente anti-esclarecido.

Dialéctica Positiva y Localización: Un Manifiesto
Paul Fenn –1–
El alma de América está deprimida. Los pensadores seculares de los siglos veinte y veintiuno, sintiéndose traicionados por los fracasos del Esclarecimiento, le han declarado la guerra al Esclarecimiento y, sin querer queriendo, han acabado por declararse la guerra a sí mismos, provocando una peligrosa dislexia de electro-disimulación que encubre el colapso progresivo de la memoria histórica. Esta erradicación de la memoria le da cada vez más fuego, cada vez más ímpetu, cada vez más energía a la Máquina de Guerra. ¿Una máquina? ¡Quinientas máquinas! ¿Cuántas máquinas te harán falta? ¿Cuántas para saciarte? ¿Y para esclavizarte? La violación de la Tierra ha llegado a ser tan extensiva que nos aterroriza a todos. Si hemos adoptado una actitud antimoderna, sin duda alguna será por culpa de este terror, de este terrorismo, de este afán con que nos olvidamos de lo importante y necesario que es pensar. Esta actitud es tiránica. Es servil. Lo que la motiva y sostiene es la lógica instrumental de un rito sadomasoquista de purificación espiritual. ¡Mira cómo brilla la máquina! ¿Existirá vehículo más conveniente a nuestros deseos? El Esclarecimiento está fracasando –el secularismo, la ciencia, la democracia: todos están desapareciendo… justo cuando el mundo comienza a democratizarse. Si se buscan pruebas de este fracaso, no hace falta mirar más allá del cambio climático, de la proliferación nuclear, y de la toxicidad cultural con que se socavan la independencia, la libertad, y el autogobierno en nuestra época. El SIMIO ya no soporta la VERDAD. Las palabras ya no exigen obediencia ni inspiran cooperación: están hundidas en el marasmo de una “crisis de legitimidad.” Y como resultado, gobernarse de manera democrática se ha vuelto un quehacer tedioso, mediocre, y dentro del contexto de otros males –como, por ejemplo, las manipulaciones disimuladas de monopolios capitalistas– se ha convertido en el mismo Mal de los Males. La ausencia de la virtud públi-

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seos de humillar a los demás? ¿Cuántas necesitará el masoquista para calmar su vergonzosa culpabilidad? Desde sus comienzos, el Esclareci miento se ha visto atacado por enemigos poderosos. De ahí que resulte incoherente juzgar sus fracasos como si éstos derivaran simplemente de las propias incoherencias internas del Esclarecimiento. El Esclarecimiento se generó dentro de un contexto de enemistad política; y es dentro de ese mismo contexto histórico que la idea del esclarecimiento debe probar su valor o sufrir un desengaño. Una contra-revolución en contra de la Revolución que montó el Esclarecimiento en contra del Rey y de la Teocracia se arrima al precipicio de un nuevo éxito … o de un fracaso épico.

–2–
La marcada tendencia de intelectuales académicos a aislarse en monasterios donde se pueden dedicar a sus saberes esotéricos e ignorar el resto del mundo es un síntoma más del fracaso del Esclarecimiento. El Esclarecimiento quiso crear sociedades libres capaces de gobernarse a sí mismas, pero los intelectuales académicos han huido de ese ideal social, eludiendo el compromiso moral que les exige. Como resultado –y esto ya lo mostró Theodor Adorno con su Dialéctica Negativa– os intelectuales se han divorciado del proletariado. Y las consecuencias de este divorcio han sido devastadoras: por un lado, el intelectual ensimismado y acopado por la academia, por otro lado el proletariado infantilizado y convertido en “masa”. O sea, fascismo, comunismo, totalitarismo. La Dialéctica Negativa expresó la idea más fundamental de la Deconstrucción y de la Teoría de la Resistencia: que la crítica es acción: una práctica escrituraria. La Dialéctica Positiva comprende otro tipo de catarsis: una transgresión intelectual. No se trata simplemente de una forma de poner en práctica la escritura; se trata más bien de una práctica política, un diseño y un proyecto. La práctica escrituraria de un historiador intelectual no tiene porqué limitarse a

Francisco Goya Capricho 80. Ya es hora, 1799.

pública ha inspirado a los agentes de la irracionalidad, entre ellos los llamados “intelectuales” postmodernos, a enfrentarse con el Esclarecimiento como si fuera un toro y ellos unos toreros, comprobando una vez más lo que Goya había dicho hace unos doscientos años: El sueño de la razón produce monstruos. Suplentes del poder, distorsionados por la envidia, estos intelectuales asesinan al buen padre: la RAZÓN. Donde la razón duerme, allí predominan los monstruos. Principalmente, son de dos tipos: sádicos y masoquistas. ¿Cuántas máquinas requiere el sádico para satisfacer sus de -

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teorías de la resistencia. Los intelectuales pueden inscribirse en el ámbito público y escribir leyes –si no del todo esclarecidas, por lo menos esclarecedoras. Es decir, el historiador puede hacer la historia; puede intervenir en el ámbito político y económico y escribir leyes que ayuden a crear la sociedad ideada por el Esclarecimiento. Para hacer esto, resulta necesario enfrentarse a todas aquellas fuerzas que se oponen al esclarecimiento. En mi caso, esto ha significado escribir leyes relacionadas con la producción, distribución, y consumo de la energía; y mi rival hegemónico ha sido y sigue siendo el proyecto de ley propuesto originalmente por la Primer Ministra de Inglaterra –Margaret Thatcher– en los años 90. Esa visión Thatcheriana de la energía se importó a los Estados Unidos durante la época de Reagan bajo el concepto de la privatización; desde entonces, ha sido reexportado desde los Estados Unidos a la Unión Europea con el resultado que hoy nos encontramos frente a la globalización de la energía per se. Este manifiesto de la Dialéctica Positiva sólo describe una de las múltiples transgresiones intelectuales que la Dialéctica Positiva contempla. En este caso, se trata nada menos y nada más que la formulación de una nueva política energética que, hoy por hoy, representa el 38% de los Estados Unidos en términos de volumen cuantitativo. Pero esta nueva política no ha podido imponerse todavía positivamente. La lucha contra los monopolios energéticos continúa: pero a pesar de ello, en los pasillos secuestrados de megavatios y unidades termales, ya se reconoce que esta nueva política energética es mucho más que una mera teoría, un lindo ensueño, o una estúpida broma intelectual: es una realidad. En los últimos veinte años, he escrito leyes y hasta re-escrito las constituciones de varias ciudades; he diseñado programas y estrategias; he negociado acuerdos para transformar nuestras ciudades y ahora los gobiernos locales se ven forzados a analizar, formular, e implementar el

Francisco Goya: El entierro de la sardina (Óleo, 1808-19, 82,5 x 52 cm) Detalle

más ambicioso proyecto público que existe en todo el mundo para la producción y distribución de energía sostenible. Es tan ambicioso este proyecto que ya comienzan a temblar los rascacielos de Wall Street. La transgresión, no sólo intelectual sino también política, económica, y ecológica, comienza a hacer nueva historia. Lo que tal vez resulte más importante de esta inmersión en el ámbito público es que ha creado una perspectiva clara con respecto a las posibilidades que existen más allá del sistema de infraestructura doméstica que se creó durante la Guerra Fría y que se ha venido manteniendo desde entonces. Gracias a esta sumersión, hoy podemos reconocer cuáles son los verdaderos obstáculos que obstruyen el cambio. Y podemos exi-

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gir un plan de acción: acción imperfecta, sí; pero aún así esta acción ha sido reconocida públicamente y ha ganado cierta legitimidad, creando autoridades energéticas locales que permiten que las mismas comunidades y ciudades se adueñan de la energía e insisten en que se produzca de manera sostenible. Estas autoridades locales sirven a más de un millón de Americanos; pero sirven también para cuestionar las llamadas “leyes de la economía” según las cuales generar y distribuir energía sostenible cuesta más que producir y distribuir energía fósil o nuclear. Por decirlo con otras palabras: la Dialéctica Positiva ha revelado el carácter esperpéntico del status quo de la energía en los Estados Unidos. Se mire por donde se mire, la crisis energética comprueba que la democracia está fracasando. Una tradición irresuelta duerme en un lecho lleno de arañas venenosas: se columpia por encima del desbarrancadero de un silencioso caos social –la deslegitimación de la Modernidad. El gobierno se colapsa: las elecciones fracasan: el fraude toma control de las decisiones democráticas. Las corporaciones de los Estados Unidos llevan décadas actuando en su propio país como si estuvieran operando en un país extraño, manipulando gobiernos, administrando las relaciones públicas, y donando cientos de millones de dólares a sus políticos fantoches. Que lo sigan haciendo con aparente impunidad, está íntimamente ligado a la pobreza espiritual de la crítica. Los intelectuales (ya sean académicos o no) necesitan participar en la vida pública y deben reconocer, de una vez para todas, que el comercialismo les ha engañado y que es por culpa de ese engaño que se encuentran actualmente postrados ante las autoridades corporativas y reducidos a sus vedados cotos disciplinarios. Sin una sociedad intelectual orgánica, los Estados Unidos ha llegado a estar bajo el control de un complejo industrial que se ha adueñado, no sólo del gobierno federal y los gobiernos estatales, sino también de los medios de comunicación. Anacrónico en el amplio contexto de estas tendencias culturales, el Humanista, el Hombre del Renacimiento, el Esclarecido no es sino una reliquia en este estado-silo mental. En este país no existe un aquí y ahora: Estados Unidos se ha convertido en un nolugar dis-tópico. La crítica se ha agotado: se ha convertido en impotencia. El Deconstruccionismo jamás supo proveer una base para la crítica del poder. Gracias a ese fracaso, la teoría se volvió más libre y se la toleró más; pero también se volvió enclenque, abstraída. Perdió su sustancia, y con ella la capacidad de motivar la lealtad, obligar obediencia e inspirar la cooperación entre individuos libres. Esta retirada del activismo revolucionario hacia la crítica radical, que define tanto al Deconstruccio nismo como a la Teoría de la Resistencia, tiene que ser in-

vertida. Se requiere una nueva práctica: la re-inmersión de la teoría en la acción democrática: la Dialéctica Positiva. La impotencia de la filosofía política radical en el ámbito político de los Estados Unidos y de Europa se debe a este defecto de la crítica como una práctica escrituraria. Ritualizada como fetichismo y mercancíaa, la Deconstrucción ha caído en un estado decadente de dislexia. Hace falta una nueva seriedad. Así se podrá socorrer al Esclarecimiento de aquella contra-revolución que hoy día amenaza con deshacer todo lo que se ha ganado en términos de libertad a lo largo de los últimos doscientos años. Son muchos los que buscan restaurar la etno-arquía tribal, pre-moderna y globalizante: espían, torturan: una pesadilla sulfúrica de híper-desarrollo económico. La teoría, convertida en una práctica escrituraria nueva, ¿puede cruzar las fronteras que separan las disciplinas académicas y ofrecer una visión intelectualmente coherente de cómo se relacionan la ciencia, la tecnología, la economía, y la política? Esta coherencia es la fundación de una libertad falsa y manufacturada que perdura en un estado administrado de crisis.

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La Teoría no debe colocarse por encima de la historia y procurar explicar lo que ocurre; ni tampoco debe predecir lo que ocurrirá. Al contrario, debe entrar en liza y transformar la historia. El propósito original de la Dialéctica Positiva nunca fue cambiar el mundo, aunque eso es lo que afirmaba. La idea era mejorar la Teoría de la Resistencia que habían avanzado M. De Certeau y J. Derrida, como también enfrentar las inquisiciones sociológicas de Bourdieu respecto a la producción de saberes en las universidades, y la arqueología radical de Foucault, y el arte politizado de W. Benjamin, y la intención crítica negativa de prácticamente todos los pensadores postmodernos. Los sindicatos del siglo veinte subyugaron a sus líderes intelectuales. El Nazismo y el Stalinismo se robaron el sueño del Comunismo Marxista. El fracaso fundamental de los intelectuales fue huir de la cara resentida del hipócrita y refugiarse en la crítica negativa –lo cual ayuda a “explicar” las causas modernas de la hipocresía. Creyendo que este secuestro –que este Segundo Compromiso (que siguió el compromiso del Esclarecimiento con el Papa)– era la clave para entender el fracaso de la crítica que hizo Foucault de la psiquiatría y de las prisiones, y siguiéndole los pasos a la crítica que hizo Illich de escuelas y hospitales, la “Dialéctica Positiva” (una tesis que escribí en 1990) procuraba identificar un nuevo camino. Se trataba de un estudio de la orientación racial del Socialismo Austriaco de Otto Bauer y

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muy en particular de la propaganda que diseñó Bauer teniendo en mente los sindicalistas racistas de su época. La inmersión es una manera de hacer una crítica inmanente: es una acción, basada en el juicio. Convencido de que tanto la locución como la forma de la práctica escrituraria eran parte de la jerarquía marxista de la conciencia de clase, decidí intervenir en la legislación del sector industrial en los Estados Unidos. Este habría de ser el vehículo teórico por medio del cual intentaría construir una nueva arquitectura para los cambios históricos y, a la vez, esta práctica escrituraria me permitiría llevar a cabo una crítica inmanente del ejercicio del poder económico y político en la administración estadounidense. La legislación en torno al sector energético expresaría así una forma coherente de la democracia y daría paso libre a la autonomía de gobiernos locales. Este planteamiento eventualmente produjo nuevas estructuras dentro del sector energético que han cambiado las reglas del juego.1 A pesar de lo ambicioso, ésta era mi plataforma. Bajo la rúbrica de la Dialéctica Positiva, me proponía intervenir en la legislación y escribir leyes, hacer campañas políticas y escribir artículos periodísticos, y continuar haciendo la historia intelectual. La idea principal era que las palabras podían cruzar las disciplinas académicas y obligar a la acción en el contexto flemático de un atasco industrial inmutable: o sea, cambiar el contexto de la industria energética de Los Estados Unidos. De hecho, cuando puse esta idea en práctica, las palabras que escribí –las leyes con que intervine en la política energética– ayudaron a esclarecer al público respecto a las verdaderas posibilidades económicas del sector energético. La Dialéctica Positiva –este compromiso inter-disciplinario con el status quo, este acoplamiento de lo inmediato y lo conceptual– afirma que la Cultura Esclarecida es el espíritu de nuestra época, que los paneles solares son el triunfo de nuestro Esclarecimiento. Su independencia hará callar a todos los escépticos. Sólo un imbécil preferiría las luces oscuras y oscurantistas de una energía creada por medio de la quema de minerales y cadáveres. En Norteamérica, durante la Guerra Fría, el futuro era un MERCADO. Hoy nos preguntamos si esto es necesario o si una división del poder orgánico de la democracia no podrá vencer el poder anti-democrático de la inercia corporativa. Comenzando con perspectivas y ambiciones amplias, pero evolucionando desde la escritura de leyes hasta el diseño e implementación de patrones matemáticos, he desarrollado planes para la reducción más radical del carbón jamás intentada en la industria energética. La estrategia teórica de esta Dialéctica Positiva ha evolucionado: comenzó a partir de la in mersión como un compromiso con lo REAL, y se ha transfor-

mado en un proyecto técnico esencial. Habiendo trabajado en la última década para más de una media docena de gobiernos municipales, mis colegas y yo hemos probado que sí es posible reducir el impacto de la demanda de una ciudad por entre 51% y 71% en sólo cinco años y sin incrementar los costos. Hemos desconcertado a una industria energética que niega esta posibilidad y hemos avergonzado a los medios de comunicación que sólo saben hacer eco de esta negación como si fueran ellos unos tristes periquitos enjaulados en las oficinas ejecutivas de las grandes corporaciones. En este sentido, hemos introducido un nuevo rigor en la política de los Estado Unidos. Famosos ecologistas abrazan el poder nuclear como si fuera nuestra única esperanza. Estamos demostrando que esta falsa esperanza, que este nihilismo, se debe al fundamentalismo del mercado: una condición institucional, generacional, y cultural de ingenuidad económica administrada por una oligarquía energética. La Dialéctica Positiva comprende que la Soberanía es un valor, no un vicio, y que el poder económico y político debe lo calizarse en lo local. Tenemos que descentralizar la autoridad si queremos, dentro del contexto de nuestra sociedad industrial, reducir la corrupción y realizar el sueño democrático del auto-gobierno. Esto significa, ante todo, que hay que dar a los gobiernos locales su debida autoridad política y eliminar la autoridad de los Estados y el gobierno federal en estas áreas. Significa también vencer reacciones a Tammany Hall, al Pro gresivismo, al poder político de los municipios –un prejuicio y una decadencia que amenazan con socavar los cimientos mismos del Esclarecimiento. Significa, en última instancia, cambiar el enfoque del discurso político: en vez de hacerle tanto caso al Presidente y al Parlamento, al Canciller y al Congreso, hacerle más caso al Alcalde y a los Representantes de la Ciudad.

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El Esclarecimiento creó las condiciones para la tecnología y el auto-gobierno. Hoy, el hombre moderno se ha convertido en un Esclavo de la Energía, apropiándose las características que las máquinas de energía han reemplazado. El “Esclavo de la Energía” teorizado por Ivan Illich puede verse bajo esta luz como la causa principal del cambio climático y de la proliferación nuclear. Este hombre “moderno” mantiene una relación infantil con la energía, creando un teatro democrático pero huyendo de los escaños, como si la idea detrás de todo esto fuera permitir que los grupos de presión política se coronaran como Rey, Emperador y César. Nos encontramos en el ambiente des-industrializado de

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cambios climáticos post-coloniales, con la proliferación nuclear, la extinción de los océanos, y un hombre moderno sin educación y con el cerebro dañado por el mercurio. Un pervertido pornográfico que no participa en lo social, este ser anti-esclarecido es, además de reaccionario, miope. Superfluo y políticamente correcto, su vida integralmente aburrida se entretiene con fantasías suicidas. Una consolidación de los medios de comunicación tras otra, una conquista corporativa tras otra, las mono-culturas y los monopolios son su sino. Vivimos según los protocolos de quienes se aproximan a la psicosis, el detritus de burocracias pasadas, perseguidos por policías paranoicos y gobernados por una banalidad decadente. La impotencia de gobiernos locales y la falta de lealtad de quienes ocupan posiciones de poder, la paranoia extrovertida junto a una perversión puritana que emana desde los inacabables suburbios de esta cultura escapatoria, insular y enajenada son todo el horizonte histórico de nuestro tiempo. Para este gobierno histérico que sufre de amnesia siempre es demasiado temprano y siempre demasiado tarde para hacer nada frente a las catástrofes que estamos causando. Vivimos bajo la gran marcha normativa de la comida rápida, un híperconsumo que degrada y envenena y los entremeses bravucones puestos en escena para generaciones de televidentes ignorantes, groseros y malcriados. Los riesgos generan angustia, pero también recuerdan tantos otros momentos claves en la historia. Si el Esclarecimiento pierde ahora, existe un riesgo profundo que, por medio de un golpe de estado, la erradicación de la memoria histórica, y una amnesia revolucionaria, acabemos todos viviendo nuevamente en los árboles rodeados de la oscuridad de nuestro pasado simio. ¿Sabremos mantenernos en un estado de coherencia? ¿O vamos a acabar simplemente siendo otra mezquindad imperialista? ¿La Revolución Americana? Su sociedad civil, desde el siglo dieciocho hasta el veinte, fracasó y se colapsó en el aburrimiento, con su privacidad, su narcisismo, y con sus ca binas de votar todas vacías, y con los pasillos de palacio cu biertos de imbéciles impotentes. El reto principal para nosotros ahora es cómo mantener democracias viables sin el tipo de crecimiento económico de que tanto hemos dependido bajo el híper-crecimiento del Capitalismo. El reto es éste: Prosperidad Sin Crecimiento Económico. Lea eso otra vez: Prosperidad Sin Crecimiento Econó mico. El reto económico es crear un sistema local de energía renovable que vuelva obsoleto el monopolio vertical energético. Este es el camino que el Esclarecimiento podría seguir. Si lo hiciera realmente, la tradición secular y revolucionaria que generó el Esclarecimiento maduraría y se emanciparía de la mentalidad imperialista. El localismo es el próximo paso; es el

próximo consenso general. El poder político y económico en manos de comunidades.

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Johann Gottfried Herder, ese esclarecido enemigo del Esclarecimiento francés e inglés, dijo que el secularismo no sería capaz de generar una nueva cultura con que reemplazar a las culturas religiosas y feudales de la Iglesia y los Nobles. Una ideología mecánica, dijo el autor alemán de Otra filosofía de la historia, causaría un aborto cultural. Algo de esto se ve con facilidad en el desierto cultural de las mega-ciudades modernas. Es la pesadilla de una linda utopía imaginada en el pasado. El altar sacrificial de la libertad es la igualdad –porque la igualdad es un imposible económico. Sin poder basarse en la sobrevivencia común, la libertad carcome su propia fundación en una segunda huida de la libertad. El remolino cultural de la globalización ha acabado con todas las comunidades palpables basadas en la lealtad; lo que reina hoy en el mundo es una profunda incoherencia, un estupor retórico, que acalla el parloteo de los medios de comunicación corporativos. Es el sonido que hace una mano al dar palmas. Un silencio dialéctico. ¿Podría el discurso político de individuos una gente constitucionalmente libres permitir que estos mismos individuos aprendan? ¿Podría llegar a colmarse esta acumulación de madurez política? ¿O se degeneraría el parloteo de la democracia en la demencia somnámbula de sujetos terapéuticos y sus políticas de identidad: este Apocalipsis de la RAZÓN? Se requiere la libertad para que comunidades democráticas puedan tomar decisiones importantes. Se necesita que ciertas personas cooperen. Sin esa libertad y esa cooperación ninguna sociedad puede gobernarse. La acción de gobernar debe realizar esta competencia de la RAZÓN, sin ella el Esclarecimiento es imposible. ¿Qué ha pasado? El Esclavo de la Energía. La situación es funesta, pero también está repleta de nuevas posibilidades para hacer política en el Primer y Segundo Mundo. Una actitud más seria. La resolución con que vencer la inercia de América y de Europa: el estupor de una humanidad devastada que llamamos América, que llamamos Europa. El mundo americanizado también se tendrá que enfrentar a esta crisis, la crisis de Cultura vislumbrada por Herder. La globalización consiste en esta violencia olvidada, en este borrar, aniquilar, y vaciar el pasado, todo se vuelve en provecho y utilidad, el mundo como un hospital de urgencias y los agentes de la globalización como enfermeros que deciden las prioridades en la atención a los víctimas de regiones explotadas y protegidas. El Esclarecimiento se enfrenta hoy con un fracaso épico. Sólo por medio

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de la localización a un nivel global puede crearse una nueva estabilidad que clarifique y expande la autoridad democrática mientras impulsa a las comunidades y sus municipios a ser más competentes, efectivos y estratégicos. Las culturas pueden acumular –acumular información, riqueza e ímpetu histórico– pero no sin la disciplina impuesta por la forma más básica de una comunidad política. La Dialéctica Positiva no intenta simplemente urdir resultados buenos, como solucionar el cambio climático o poner fin a la proliferación nuclear, ni tampoco busca promover un solo criterio para hacer la política. Lo que intenta más bien es una revisión crítica de las obstrucciones principales al Esclarecimiento que fueron creadas por los Estados Unidos durante su Guerra Fría, pero también durante su Guerra Civil: una revisión, pues, de los derechos imperfectos y la mono-cultura que los ingleses y holandeses practicaban cuando armaron la Revolución Británica en contra de Carlos Steuart, así como la Revolución Americana en contra del Imperio Británico, y las demás y diversas revoluciones de la Modernidad. Esta es la marcha insistente del progreso que no se debe olvidar, y si te sientes atraído por la posibilidad de poner en duda los fundamentos del Esclarecimiento, procura no alejarte demasiado de este milagro de la naturaleza. Tenemos que encontrar e implementar caminos alternativos para que nuestra civilización se comprometa a enfrentar este hastío del intelecto Americano y Europeo.

No existe una palabra adecuada en las lenguas hispánicas para verter el concepto filosófico y científico de Enlightenment o Aufklärung. Su corriente traducción por la voz “ilustración” carece de referente histórico, puesto que las culturas hispánicas no han experimentado una reforma científica y filosófica propia que pueda compararse a la “revolución copernicana” o el escepticismo de Hume, a la Encyclopédie de Diderot o la filosofía crítica de Kant.

Por lo demás, la palabra “ilustrar” significa adiestrar, aleccionar e incluso catequizar, y se la puede relacionar con los verbos exponer y dilucidar o explicar, pero no puede identificarse con iluminar, ni en un sentido físico, ni místico, ni científico, ni metafísico. Etimológicamente se relaciona más bien con dar lustre y esplendor a una cosa, lo que no significa necesariamente iluminarla, ni mucho menos esclarecerla.

Paul Fenn ha escrito leyes para ciudades y Estados en los Estados Unidos que han impulsado un nuevo movimiento político: “Elección Comunitaria”. La idea es solucionar la crisis energética global al nivel local. Historiador intelectual educado en la Universidad de Chicago, a lo largo de los últimos veinte años Fenn ha publicado varios artículos y ensayos dedicados, no solo a la energía, sino también a la decadencia intelectual norteamericana. Actualmente, está escribiendo un libro titulado This Is Not A Theory, mantiene el blog powergrab.info, y funciona como un diseminador de noticias relacionadas con la in dustria energética.

Enlightenment, por el contrario, no sólo es un concepto filosófico y científico rigurosamente definido en las culturas anglosajonas, sino que está asociado con los fenómenos físicos de la luz y también del poder y la energía míticos, asociados con el rayo solar y el relámpago.

El concepto de Aufklärung está intrínsecamente ligado, además, a la autonomía del intelecto humano con respecto a los poderes del estado y a los dogmas de las iglesias. Este principio de autonomía ha sido rechazado sistemática y violentamente en las culturas de habla hispánica.

Nota 1. Para los interesados en los pormenores históricos, estas nuevas estructuras son: Community Choice Aggregation (1995), H. Bonds (2001), Virtual Power Plant (2006), Rapid Renewable Rollout (2007), y Energy Localization (2009). Vease, al respecto, el sitio virtual http:/www.local.org/.

Por esta razón es preciso adoptar la versión portuguesa de esta figura reflexiva y emancipadora del pensamiento, o sea el “esclarecimento,” mitológicamente asociada al ideal apolíneo de la claritas, y a los cultos solares del renacimiento y las religiones orientales, y asimismo afín al significado semántico y verbal de la voz “Aufklärung”.

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No es sólo una palabras:
Aufkärung o Lumiéres, y Esclarecimiento o Enlightenment, así como

Esclarecimiento...

Francisco Goya, Auto de fe de la Inquisición (1814-16 Óleo sobre tabla 46x73 cm)

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Un oscuro esclarecimiento:
Goya y la magia del desengaño
Susanne Dittberner
Nos separan doscientos años de la época y el público que Goya estremeció, convulsionó y conmovió con sus cuadros, grabados y dibujos. Y a pesar de que Goya haya sido musealizado y comercializado en nuestros días hasta el extremo de convertirse en un logo, su obra conserva una fuerza revulsiva y penetrante. Todavía sentimos el impulso con que el pintor madrileño revolucionó la visión corriente y acostumbrada que del mundo que le rodeaba tenían sus contemporáneos –ya se tratara de la vida en la corte o de la vida cotidiana. Por mucho que en los templos del consumo artístico museal se acomoden los dibujos y litografías, y los grabados y óleos de Goya con el más complaciente sentido decorativo, sus obras siguen ofreciendo resistencia al juicio estético del gusto. La mayoría de sus pinturas o grabados siguen convulsionando emocionalmente al espectador, que unas veces se irrita frente a su impertinente representación de las dignidades monárquicas y las pompas cortesanas, y otras reacciona consternado ante las expresiones insulsas o los signos de bajeza de los rostros de algunas de las figuras que pueblan sus tapices idílicos y bucólicos. El placer morboso ligado al engaño y la malevolencia con los que se acechan, embisten o embaucan los protagonistas de sus Caprichos nos divierten y distraen, pero al mismo tiempo son repulsivos y, al contemplarlo, nos sentimos invariablemente sorprendidos y avergonzados. Su despiadada descripción de los Desastres de la guerra confronta al espectador con el espanto y la crueldad de la Guerra civil, abandonándolo, al mismo tiempo, en la soledad de su horror. Fi nalmente, sus Disparates y Pinturas Negras, condensaciones emblemáticas de la soledad existencial frente a un mundo desencajado y apocalíptico, deja literalmente sin aliento a su espectador despierto. Una obra que provoque emociones semejantes no puede clasificarse sumariamente como romántica y adjudicarse subsiguientemente a un “romanticismo negro”. Como los románticos, eso es cierto, Goya sale al encuentro de la oscuridad y de la noche, y privilegia el negro sobre el blanco. Pero a diferencia del pintor español, el romanticismo busca en la oscuridad y lo misterioso el estremecimiento del bello horror, al que se entrega en la misma medida en que lo transforma en una realidad al mismo tiempo familiar y complaciente. Por eso el espectador puede ensoñarse con toda su melancolía y su dolor mundano en el interior de los cuadros románticos de un Claude Lorrain o del contemporáneo de Goya, Caspar David Friedrich. Las obras de estos pintores suelen ser grandiosos escenarios. Las figuras humanas, de proporciones siempre menguadas, fungen en sus paisajes como representación de ese espectador ensoñador o amante. En un segundo plano, sus ruinas simbolizan el triunfo de la naturaleza sobre una cultura imponente pero vencida. De este modo, el humano, su historia y su cultura son superados por una naturaleza imponente, a pesar o precisamente por su sublime grandeza. El romanticismo negro eleva en última instancia el elemento de lo erótico a una magnitud colosal para transformarlo en un poder natural que acaba por destruir al individuo. El horror y el vértigo asociado a ello no son, para el romántico, sino una transición llamada a ennoblecer el idilio como un gran sueño y consuelo maternales. Goya es diferente. Su inconsolable universo nos repele. El espectador ya no puede identificarse con sus cuadros. Sus figuras absorbidas por su propia insignificancia, esta mueca que parece regocijarse en el mal ajeno, los frecuentes gestos mojigatos e hipócritas, estos arreglos llenos de malicia e insidia de sus Disparates y Caprichos persiguen y oprimen al espectador. No son exactamente los sueños que uno desearía seguir soñando. Son reales pesadillas de las que desearíamos escapar. Tampoco son escenarios naturales, pues rara vez pinta Goya paisajes naturales. Su obra se concentra mucho más a la “vida social” considerada en todas sus facetas. Goya las describe minuciosamente, sin por ello caer en la complacencia de los detalles, en la exageración mezquina y en la acomodación conciliadora. Y allí dónde la naturaleza aparece en su obra, allí también adquiere la consistencia acartonada de un “escenario inauténtico”, como sucede en sus tapices, cuando no se convierte en un marco de la degradación y desesperación humana, como en los Desastres, o en un inhóspito desierto, como en los Disparates.

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Francisco Goya, Capricho 43. El sueño de la razón produce monstruos (1797-98)

En medio de la serie de los Caprichos, el artista del grabado numero 43 se duerme sobre su mesa de trabajo y es acosado por seres nocturnos que, al mismo tiempo, son emblemas de la sabiduría. Estos monstruos son los pares de aquellas criaturas grotescas que pueblan los grabados de los Caprichos. Su condición es también doble: son reales pesadillas y las quimeras engendradas por los sueños del artista. A través del “idioma universal” de su arte, Goya convierte tanto esos sueños como sus pesadillas en aspectos del esclarecimiento.

El arte romántico tiende a la fusión del espectador con una grandiosa totalidad. La estética del Biedermeier trata de conciliarlo con una realidad local, amable y hogareña (heimlich). Ambos pretenden franquear el distanciamiento de la realidad. Por el contrario, las emociones de turbación, vergüenza y espanto que evocan la obra aciaga y siniestra (unheimlich) de Goya distancían y extrañan al espectador. Este extrañamiento o este distanciamiento, y esto lo sabía perfectamente, y no en último lugar, Bertolt Brecht, significa esclarecimiento, significa Aufklärung. En la misma medida en que no se convierten en una indignación paralizadora o en una inexpresable angustia, la irritación, la vergüenza y el espanto siempre se abren y dan lugar al esclarecimiento. Estas emociones provocan siempre la pregunta esclarecedora por excelencia: la pregunta ¿por qué? Provocan la ineludible pregunta que nos inquieta a todos siempre que nos vemos obligados a lamentar una situación social caprichosa, disparatada o desastrosa como la que tuvo que confrontar Goya. Pues todo arte esclarecedor es también un arte comprometido, incluso allí donde, como arte genuino, se abstiene de un juicio moral inmediato. Goya es un testimonio de la edad de las revoluciones. Contem poráneo del absolutismo ilustrado, de la Revolución francesa, de las guerras revolucionarias europeas y del imperio bonapartista, de la Guerra de la Independencia anti-napoleónica y de la Constitución de Cádiz, de la

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primera Restauración fernandina y del Congreso de Viena, del breve episodio de la democracia española y del comienzo de los movimientos de independencia latinoamericanos… No en último lugar fue contemporáneo de aquella segunda Restauración fernandina que le obligo a abandonar España. El artista vivió una época inspirada por las ideas de la Aufklä rung, en la que diversos conceptos económicos y socio-políticos de este esclarecimiento concurrieron y se experimentaron en el terreno práctico. Pero Goya vivió también épocas de antiesclarecimiento en las que se echó mano de instituciones y métodos tradicionales de represión, como la Inquisición. En suma, vivió una edad de reformismo, de revoluciones y de contra-revoluciones. La obra de Goya está profundamente embebida del pensamiento esclarecedor. La recorre asimismo un permanente cuestionamiento crítico y “científico” del “orden de las cosas.” Es también una obra animada por el anhelo de librarse de aquel mismo miedo a los valores reverenciados de la tradición y por aquella misma confianza en la propia razón que había defendido su contemporáneo Kant. Pero Goya concede al mismo tiempo un espacio al pesimismo esclarecido –que posteriormente usurparía el postmodern– sin solazarse en él. Más bien el artista presta a la resistencia real del esclarecimiento una expresión figurativa que es mágica, y lo hace con expreso objetivo de desencantar el propio esclarecimiento. Goya logra poner de manifiesto el conflicto entre esclarecimiento y antiesclarecimiento, y entre racionalidad política y romanticismo político. Y consigue su objetivo de esclarecer a los humanos a través de su medio específico, es decir, los genuinos medios de la pintura, este “idioma universal” conducente al esclarecimiento efectivo de la opinión pública más amplia posible a través del grabado y, con ello, de las técnicas de reproducción. Los “disparates”, visiones refractarias a la razón de un mundo maniobrado por imágenes opacas, evocan en el espectador “temor y temblor” pero también provocan el deseo de deshacerse de las “pesadillas realizadas” y librarse definitivamente de su “auto-responsable falta de independencia (Unmündig keit)”. Su móvil es el desengaño y su efecto es catártico. Por eso las Pinturas Negras y los Disparates, aun siendo tenebrosos y profundamente pesimistas, participan al mismo tiempo del espíritu optimista de la Aufklärung –participan de la esperanza de desalojar las quimeras y quebrantar el “sueño de la ra zón”. En ello reside el método goyesco de la desilusión y el desengaño: a través de la magia de la imagen desencantar la pe sadilla del antiesclarecimiento. A grandes rasgos podemos esbozar los siguientes periodos de creación de Goya. El joven Goya se siente todavía atraído por aquella subcultura de majos y manolos de los barrios

madrileños cuyo sentimiento estilístico estético y cotidiano es imitado o degustado por una parte de la aristocracia, y que también es responsable por la concepción de la moderna corrida de toros. Goya lleva este “plebeyismo”, por utilizar una palabra de Ortega, a los bocetos para la Fabrica Real de tapices, como paradigma del mercantilismo colbertiano, esclarecido y absoluto, y un verdadero monumento. Sus tapices mezclan elementos plebeyos junto a los bucólicos en escenas de un rococó pintoresco y transfigurador en los que el pueblo y la aristocracia se entretienen en íntima concordia. El último de estos bosquejos insinúa, sin embargo, un detalle “maligno” que rompe con este romanticismo pastoril pre-esclarecido, develándolo como un mundo aparente de gestos forzados. Goya retrae el peculiar vínculo que enlazó la subcultura madrileña con la aristocracia bajo aquella luz esclarecedora que asumen los sarcásticos contornos de sus caprichos. El artista se sabe ligado a aquel círculo de amigos “ilustrados”, la cultura de salones generados de los “amigos del país” que había cristalizado en torno a los objetivos pragmáticos del bienestar y el progreso económico, técnico y cultural español. Y que en España, lo mismo que en la mayoría de los países europeos, gozaban de la protección del monarca. La serie de los Caprichos trasciende, sin embargo, los límites de este ideario. No solamente desvelan sus grabados las lacras de tradiciones, instituciones y formas de pensar ya superadas, sino que, al mismo tiempo, visualizan su entrelazamiento en una red de fuerzas que sostienen el universo antiesclarecido, para despojarlo de su imperativa autoridad. A lo largo de ochenta hojas nos encontramos con las cabezas de Jano de los actores de la comedia y la tragedia humana: nobles galanes y galantes damas, petimetres, majos y majas, o bien las prostitutas, sus pretendientes y celestinas, mujeres traicionadas y traidoras, junto a contrabandistas, funcionarios corruptos y denunciantes, así como frailes enganchados a todos los imaginables vicios mundanos. Los caprichos muestran las presunciones de la nobleza, la ruda simplicidad del populacho, y la corrupción y prostitución que corroe a todas las clases sociales españolas. En ellos se muestra al mismo tiempo la humillación de los débiles, la superstición, y una pedagogía social negra fundada en el miedo y la violencia. Y muestran tanto a las víctimas como a sus verdugos: víctimas de predicadores demagógicos, victimas de médicos charlatanes, víctimas de una pedagogía negra y la su perstición, víctimas de la codicia y el engaño, víctimas de la violencia social, y una y otra vez las víctimas de la Inquisición y la justicia del linchamiento. No en último lugar, víctimas que se convierten en sicarios. Corro de criaturas grotescas y semianimales, estos protagonistas de los Caprichos constituyen una

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ostensible antítesis visible del humanismo esclarecido. En el Capricho 43 vemos al propio artista desgarrado, interiormente dividido y arrancado del mundo, y perseguido por todas esas pesadillas. Esta visión del artista dormido en su mesa de trabajo que, al mismo tiempo, está soñando separa la primera parte de los Caprichos, con sus predominantes prototipos sociales y la tradicional sátira de los asnos, del mundo de brujas y fantasmas que se dilatan a lo ancho de su segunda parte, y reiteran los primeras motivos temáticos en un ambiente de fantasmagorías. Formalmente los Caprichos recogen la tradición europea de la caricatura esclarecedora y constituyen al mismo tiempo, con su tratamiento virtuoso de la luz y las sombras, del grabado y la acuatinta, su coronación. El principio que rige la serie le permite al artista reiterar un mismo tema bajo nuevos revestimientos para poner al descubierto las tradiciones, instituciones y formas de pensar en los medios más dispares de este mundo antiesclarecido. En estos grabados Goya se dirige de una manera directa a la opinión pública, pero los enemigos de su proyecto esclarecedor son más poderosos. Inmediatamente después de su impresión tiene que retirarlos del mercado por miedo a la Inquisición. Nuevos acontecimientos compelen a este artista comprometido. Goya experimenta nuevamente el destino del esclarecimiento bajo el signo de la Revolución francesa. Y nuevamente comenta estos eventos con los medios de su arte. Las tentativas de los franceses de radicalizar el esclarecimiento política y socialmente chocaron con una resistencia tanto en el interior como en el exterior de su país, y también en España. En Francia la vanguardia de la revolución eligió el terror y “devoró a sus hijos” (Verignaud) y, al igual que sus amargados enemigos del Ancien Régime, se apoyó en instituciones y métodos opresivos. El esclarecimiento se tradujo en espionaje, se transformó en violencia y persecución, y culminó finalmente, bajo Bonaparte, en una lucha por el poder imperial que al comienzo trató de frenar las tendencias restauradoras del Ancien Régime europeo, pero muy pronto se convirtió en un fin en sí mismo. Con su cesarismo el esclarecimiento declinó en idolatría y en… “mitología”. Cuando las tropas napoleónicas entraron finalmente en Es paña para “liberarla” y “celebrarla” con una serie de derechos civiles, los “ilustrados” españoles se dividieron. Unos se convirtieron en colaboradores, otros en enemigos del esclarecimiento bonapartista; unos en afrancesados, otros en liberales. Goya respondió con sus grabados de la guerra al impuesto de sangre que España tuvo que pagar a un “Sueño de la razón” impuesto por la fuerza. Los primeros sesenta y cuatro grabados de los Desastres de la Guerra nos confrontan con un escla-

recimiento corrompido por las ambiciones imperiales, que devastó al país y deshumanizar a sus habitantes. Estos grabados manifiestan la brutalidad y la frialdad profesional de la soldadesca francesa y describen con una profunda empatía la resistencia heroica y el sufrimiento de la población civil española. Pero también muestran la simpleza de un populacho tan maltratado por el clero como por la aristocracia (Des. 3, 5, 28). La eliminación de los detalles narrativos otorga a estos Desastres una fuerza penetrante que transformar los eventos particulares en un acontecimiento de validez general: una hilera de soldados sin rostro, o los cañones de sus fusiles o sólo las puntas de sus bayonetas apuntando a hombres y mujeres de samparados, en cuyos rostros desesperados está inscrita ya su derrota y la imposibilidad de toda conmiseración. Una secuencia entera de grabados muestra el sadismo de la soldadesca francesa, las violaciones de mujeres, los incontables muertos y su saqueo por los supervivientes. Goya también acoge el repertorio expresivo de los martirios cristianos y no solamente en las escenas de la guerra (Des. 26, Des. 30), sino también en aquellos dedicados a su consecuencia más cruel: el hambre que asoló a Madrid en los años 1811 y 1812(Des. 48 bis 64). Aquí el artista lleva la reducción formal a su validez existencialista general. Por lo menos dos de sus grabados (Des. 60 y 62) constituyen visiones de un desamparo nunca antes representado con semejante intensidad. Lo que aquí muere no es un grupo humano y no es solamente un pueblo, sino la humanidad como tal. Con la victoria sobre las fuerzas napoleónicas triunfó también la anti ilustración y el romanticismo político y se restauraron en toda Europa las viejas instituciones y tradiciones del absolutismo más reaccionario, apoyado al mismo tiempo por la Iglesia, la nobleza y el populacho. La constitución española redactada durante la guerra por aquellos liberales que se inspiraron en la tradición revolucionaria pre bonapartista fue revocada, y el Ancien Régime se vengó brutalmente con el apoyo de la Inquisición. Los “ilustrados”, tanto si eran afrancesados como los liberales, fueron perseguidos, encarcelados y torturados. También Goya tuvo que justificarse, aunque pudo escaparse de las redadas. Pero el mismo artista que en la primera parte de los De sastres de la guerra había revelado la deriva del esclarecimiento en violencia, vuelve a asumir el principio del esclarecimiento cuando dedica la última parte de estos Desastres, en los grabados 65 hasta 80, a la tercera consecuencia asoladora de la guerra: el triunfo de la reacción. Goya esconde alegóricamente los temas de la estulticia y la superstición como su causa a la vez que su consecuencia, pero no se atreve a publicar la serie en vida. Sólo mucho después de su muerte, en 1863, estos

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grabados se imprimen en la Academia de San Fernando. En lugar de publicar los Desastres Goya elige, a partir de 1815, el exilio interior. Con la serie de grabados de la Tauromaquia tematiza uno de sus motivos de sus tapices juveniles: la creación quizás más duradera del plebeyismo, la moderna corrida de toros. Y como artista esclarecido que era presentó un inventario, así como la historia de esta tradición (aun cuando desmentida por la historiografía contemporánea) culminándola en una obra de precisión analítica y brillante expresión formal. La Tauromaquia es esclarecimiento estético por excelencia –el inventario racional de una afición romántica que había fascinado y atraído a Goya durante toda su vida. Cuando, tras el levantamiento de Riego, el breve sueño de cumplir el esclarecimiento como autodeterminación política por medio de un estado constitucional liberal fue liquidado por la vengativa reacción fernandina, Goya renunció a la última esperanza de verlo realizado en su país, y acabó eligiendo, ya como anciano, el exilio en Bordeaux. Su creatividad artística no se interrumpió por ello. El legado de este período (que en parte coincide con los años de la primera represión tras 1814) son sus Pinturas Negras y los Disparates –estos últimos como “variante” pública de los cuadros privados con los que ensombreció su propia casa. El artista retoma aquí los caprichos, es decir, el método desvelador de la caricatura. Sólo que ahora aquel mundo hormigueante de peleles grotescos y ridículos se convierte en un universo de ocultas y oprimentes figuras fantasmáticas. Motivos juveniles, como las escenas bucólicas, vuelven a aparecer, pero como figuras repulsivas de

muecas sarcásticas que “juegan” y “danzan” en absurdas convulsiones congeladas en espacios irreales frente a horizontes infinitos y vacíos. El “Disparate ridículo”, una rama que arranca de la nada y a nada conduce, y sobre la que se acuclilla un grupo humano, es el símbolo de una existencia expatriada. Los disparates goyescos, visiones refractarias a la razón de un mundo maniobrado por imágenes opacas, evocan en el espectador “temor y temblor,” pero también provocan el deseo de deshacerse de las “pesadillas realizadas” y librarse definitivamente de su “auto-responsable falta de independencia (Unmündigkeit)”. Su móvil es el desengaño y su efecto es catártico. Por eso las pinturas negras y los disparates de Goya, aun siendo tenebrosos y profundamente sombríos, participan del espíritu optimista de la Aufklärung porque participan del sueño de la razón esclarecida, el sueño de desalojar los monstruos y desvaríos, y, al mismo tiempo, quebrantar el “sueño de la razón” –sueño en el sentido del sopor de una razón dormida. He aquí el método de la desilusión y del desengaño de Goya: desencantar la pesadilla del antiesclarecimiento a través de la magia de la imagen.

Susanne Dittberner ha sido profesora de antropología histórica en la Freie Universität de Berlin y en la University of Science & Technology de Cracovia. Autora entre otros de Traum und Trauma vom Schlaf der Vernunft. Spanien zwischen Tradition und Moderne und die Gege nwelt Francisco Goyas (Stuttgart, Weimar,1995).

Estado nuclear:
João de Sousa Müller
El Leviatán nuclear La desinformación y subinformación corporativas sobre la catástrofe nuclear de Fukushima no han podido ocultar completamente una esclarecedora asociación: sus proporciones colosales han despertado la memoria del Holocausto de Hiroshima y Nagasaki. Japón no había conocido una catástrofe de semejante magnitud desde 1945. Esta relación no es fortuita. Nos hace recordar que el descubrimiento de la energía nuclear y su desarrollo industrial sur-

Fin del mundo
gen históricamente como un proyecto militar ligado a la constitución de un superestado nuclear mundial único. La subsiguiente diseminación de la industria nuclear militar, primero en la Unión Soviética, más tarde en Francia y China, y finalmente en una gama multicolor de estados nucleares postcoloniales, ha perseguido fundamentalmente un objetivo político. Las tecnologías de destrucción nuclear son la condición material de soberanía y seguridad nacionales. El estado nuclear es el Leviatán posthistórico. El desmantelamiento de la producción nuclear y, en conse-

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cuencia, el desarme nuclear sería formalmente absurdo desde el punto de vista de la seguridad y supervivencia de este estado nuclear. Hoy podemos constatar confortablemente que medio siglo de retóricas de reducción del armamento nuclear global sólo han servido para solapar bajo sus pantallas mediáticas un ininterrumpido desarrollo cuantitativo y cualitativo de nuevas tecnologías de destrucción total. Mientras tanto, las protestas mundiales contra el desarrollo y acumulación de ojivas nucleares han sido extirpadas administrativa y mediáticamente como acciones de violencia terrorista contra la seguridad y soberanía del estado. Desarrollo autodestructivo La catástrofe de Fukushima, lo mismo que las catástrofes de Chernóbil y Three Mile Island que la han precedido, ha puesto también de manifiesto que la desinformación o la neta censura sobre las causas, las consecuencias y la extensión de la contaminación ambiental, ligada tanto a la actividad nuclear normal, como a sus derivados, desechos y accidentes, es una

condición necesaria para el desarrollo y la supervivencia del sistema económico capitalista. Por este motivo las corporaciones energéticas y sus representantes políticos han legitimado la expansión de la industria nuclear como fuente de energía verde y segura, libre de los efectos secundarios de calentamiento global y de la subsecuente destrucción de la biosfera directamente vinculada al consumo de carburantes fósiles. En última instancia la expansión mundial de la industria nuclear, y la minimización u ocultamiento de sus efectos letales a la opinión pública mediáticamente configurada se justifica a partir de un indisputable consumo de energía, un incontrovertible desarrollo económico y un indiscutible principio de supervivencia del sistema industrial. Así como el desarrollo de los átomos para la guerra constituye una premisa insoslayable para la soberanía del estado nuclear, así también el desarrollo de los átomos para la paz constituye una condición insoslayable de la economía capitalista. Y de la misma manera que las retóricas de desarmamento nuclear han solapado la ininterrumpida modernización y acumulación del armamento nuclear, así también el discurso

Jorge Castillo, Palomares (Óleo sobre tela: 300 x 611 cm; 1967)

Este tríptico fue exhibido por la Documenta de Kassel en 1968. El Museum of Modern Art de Nueva York propuso su compra a condición de eliminar la silueta del avión bombardero en la parte superior del panel izquierdo que su autor no aceptó. El Museum für Moderne Kunst de Köln propuso asimismo su adquisición, pero Jan Krugier, el marchante suizo de Castillo, se negó a vender Palomares a dicho museo porque la culpa alemana del genocidio nazista al pueblo judío no le debía otorgar a sus instituciones culturales la posibilidad de mentar y mucho menos de condenar el holocausto nuclear. En su lugar, Krugier vendió el tríptico al marido de su ex-esposa que incomunicó esta obra durante más de tres décadas. Palomares fue rendido ulteriormente a una institución bancaria de Galicia y permanece clausurado al público.

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Nicanor Parra, Obras Públicas (2001)

de un desarrollo sostenible asiste impasible a la destrucción de ecosistemas y hábitats humanos, a la degradación mundial de las formas de vida, a la expansión del hambre y a la concomitante propagación de la violencia. Desde el punto de vista de la racionalidad formal que rige los procesos de desa rrollo económico y concentración de poder militar y político sería tan absurdo suprimir la energía nuclear civil, como pre scindir de sus usos militares. Pero si el dilema de una racionalidad económica y energética materialmente suicida es concluyente, y si este dilema

pone además de manifiesto un conflicto elemental de la civilización capitalista, en este caso es preciso hacerse una última pregunta: ¿Es racional una racionalidad civilizatoria que implemente la acumulación de un poder de destrucción capaz de acabar con la supervivencia de la vida en el planeta? ¿Es racional la lógica de un desarrollo económico cuyo consumo energético amenaza la perpetuación humana? ¿De qué clase de racionalidad material estamos hablando cuando confrontamos la racionalidad formal del final de la humanidad? ¿Qué significa la supervivencia de un sistema político y económico que pone en cuestión la supervivencia biológica del planeta? En los medios de comunicación y en las rutinas de la producción corporativa de conocimiento la reflexión intelectual sobre las últimas consecuencias de esta racionalidad se descarta como una praxis ilegítima. Los lenguajes y las epistemes académicas se han impuesto institucionalmente con el objeto de eludir esta clase de preguntas. Desde la cumbre de Rio de Janeiro hasta la cumbre de Copenhague hemos asistido a una serie de estrategias retóricas que no tenían otra finalidad que desmentir los cambios climáticos generados por gases industriales y sus consecuencias biocidas, e impedir cualquier decisión que pudiera restringir el poder político de las corporaciones energéticas y del complejo industrial-militar asociado a ellas. Frente a la catástrofe nuclear de Fukushima los representantes corporativos de Japón han formulado el mismo dilema: la energía nuclear es insoslayable para poder sostener un imperio industrial. Frente a la destrucción sostenida de las selvas y las civilizaciones tropicales del planeta se reitera una idéntica argumentación: su destrucción es inevitable porque estas regiones albergan minerales y fuentes energéticas de importancia estratégica para el desarrollo económico mundial. A las guerras por el control y monopolio de los centros petrolíferos del planeta, les subyace el mismo conflicto elemental entre

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la supremacía de la civilización capitalista y la conservación de ecosistemas y hábitats humanos. La naturaleza incontrovertible e indisputable de este dilema garantiza en los próximos decenios la reiteración de catástrofes climatológicas y ecológicas derivadas del desarrollo económico, nuevos accidentes generados por los imponderables de la industria nuclear, una creciente miseria humana, y el subsiguiente desorden y violencia globales. Prometeo y Sísifo Nuestra situación histórica extrema impone necesariamente una última pregunta. Todas las culturas poseen un sistema de principios y de símbolos que garantizan la convivencia humana en un sentido moral, jurídico y cósmico. Este “axis mundi” tiene por función la conservación de la unidad y la armonía de las comunidades humanas a lo largo de sus cambios históricos. Sus valores y normas son asimismo la garantía de la realización individual y la perpetuación de la vida. Una serie de categorías han definido a lo largo de la historia de las religiones este orden al mismo tiempo legal y cósmico, y subjetivo y colectivo, el dharma hindú y el halaka hebreo entre ellas. El orden ético formulado por Spinoza, que comprende al mismo tiempo la naturaleza externa y humana, y las normas e instituciones sociales y políticas, es la expresión filosófica más cercana a este fundamento de la existencia en la cultura “occidental.” Estas concepciones filosóficas y religiosas de un equilibrio a la vez cósmico y político, y ético y metafísico descubren un aspecto esencial de nuestro colapso histórico. Revelan por contraste la orfandad ontológica y la alienación ética de la civilización moderna. De pronto, percibimos que nuestra supremacía tecnológica global nos ha despojado del fundamento ontológico de nuestra existencia. Confiados en el poder titánico sobre la naturaleza de una razón tecnológica progresivamente agresiva no hemos dudado en retarla –como esta desafiante central nuclear de Fukushima construida sobre una zona de intensa actividad sísmica y al borde de un océano embestido por frecuentes tsunamis. Y este mismo sujeto histórico que somos nosotros tiene que confrontar ahora un pai-

saje de destrucción y muerte biológica irreversibles. Como un Prometeo que, tras arrebatarle triunfalmente el fuego sagrado a Zeus, regresa a la civilización que él mismo ha fundado con la conciencia abatida de un Sísifo. La pretensión de un progreso infinito, la ilusión de un orden racional de la evolución histórica de la humanidad o la creencia en una naturaleza creadora y armónica se han derrumbado bajo el triunfo de aquella misma razón instrumental que pretendía preservarlos. Sabemos que la vida planetaria es finita. Sabemos que su perpetuación ha sido depuesta por el propio poder tecnocientífico. Sabemos que no es posible el retorno a un tiempo primordial en que la existencia individual, el orden social y los ciclos infinitos de la naturaleza pudieran concertarse armónicamente. Y sabemos que la realización humana, en aquel sentido que han sostenido todas las religiones de la humanidad, es imposible. La conciencia de este límite histórico ha estigmatizado la cultura occidental del siglo pasado y del siglo que comienza bajo un dilema: el nihilismo. El análisis del nihilismo moderno tiene una larga historia. Sólo desearía señalar sus definiciones más elementales: el nihilismo como renuncia al ser, a la experiencia, a la plenitud vital e individual; nihilismo como ascetismo y academicismo; nihilismo como culto a la muerte y a la nada; un nihilismo cristalizado en los resentimientos religiosos y racistas; el nihilismo como goce de la violencia; nihilismo como propaganda de guerra. Su expresión más trivial son los héroes de la industria cinematográfica: hombres y mujeres sin memoria y sin vínculos con la sociedad y la naturaleza, arrojados al torbellino de una perpetua violencia en pos de una supervivencia inmediata, amenazada por su propio vacío. Su expresión política global es una comunidad de naciones dispuestas a despedazarse entre sí con ejércitos cada día más destructivos en su frenética carrera por los monopolios de un consumo energético que inevitablemente conduce a la humanidad a su propia extinción.
João de Sousa Müller es antropólogo, ex-miembro del Partido Verde de Brasil y profesor en la Humboldt Universität de Berlin. Entre sus obras cabe destacar Weltanfang und Weltende in den Guarani Mythologien (Wiesbaden, 2003).

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Tiempo final y nueva crítica
Eduardo Subirats –1–
La destrucción industrial de la biodiversidad, las catástrofes ecológicas generadas por un desarrollo económico destructivo y la expansión mundial del hambre a cientos de millones de humanos señalan la frontera de la civilización global. Otros aspectos distinguen nuestra condición histórica en los inicios del tercium millenium. A partir del holocausto de Hiroshima y Nagasaki, el desarrollo y la proliferación mundial de armas nucleares ha cristalizado en el estado nuclear moderno: una megamáquina constituida en torno a tecnologías biocidas y genocidas. Sus propias condiciones tecnológicas de producción están ligadas a subestructuras administrativas en gran medida inmunes a los controles del teatro democrático postmoderno. La racionalidad y el principio de autoconservación inherente a las megamáquinas de dominación militar y financiera coronan la crisis ecológica, humanitaria y civilizatoria global. miento de la existencia humana. Cierra este paisaje de nuestro presente histórico la proliferación mundial de guerras coloniales e imperiales, y las variedades de conflictos y de violencias que su expansión genera.

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Sería incompleto este sumario Zeitbild si no mencionara una última característica: la condición institucionalmente sitiada de los discursos intelectuales, su fragmentación y su ficcionalización. Los medios electrónicos de comunicación y la academia han transformado el mundo en sistemas de representaciones, de códigos y logos empaquetados en redes comunicativas corporativamente vigiladas. Su consecuencia es el silencio intelectual frente a los dilemas más urgentes de nuestro tiempo. Asistimos impotentes a una nueva “trahison des clercs,” por recordar el ataque que, en 1927, a las puertas de los fascismos europeos, Julien Benda dirigió contra una intelligentsia europea insensible al auge de los nacionalismos y a sus catastróficas secuelas. Los microanálisis, las micropolíticas y los mi crointelectuales acompañan hoy una decadencia cultural legitimada bajo los slogans académicos del final del arte y la filosofía, de la posthistoria y de la postpolítica…

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Un segundo motivo preside la transformación del capitalismo del siglo veintiuno: la implosión de los medios electrónicos de comunicación y control sociales. Los cambios generados por las tecnologías de la comunicación han radicalizado aquellos fenómenos que las teorías críticas del siglo veinte analizaron bajo las categorías de industria de la conciencia e industria cultural, propaganda totalitaria o cultura administrada. Lo han radicalizado en el sentido de una obra de arte total que incluye a todos estos aspectos: la producción industrial de los lenguajes sociales y el control total de la masa electrónica global. El concepto de espectáculo acuñado por Guy Debord en 1967 señala esta dimensión contemporánea y radical de la organización total de las masas en el “global village”. El espectáculo encierra tres momentos. Comprende la producción electrónica corporativamente administrada, empaquetada y difundida como realidad consensuada a escala planetaria. En segundo lugar, el espectáculo configura semióticamente la experiencia humana de lo real, establece sus normas de conducta, y reduce su existencia a la condición de consumidor y fantasma. El espectáculo comprende, en tercer lugar, una función fundamental de trivialización, estupidización y vacia-

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La conciencia de un límite ecológico y social al desarrollo de la civilización posee una larga tradición en los dos últimos siglos. La cultura de la decadencia, la enajenación humana, la personalidad neurótica de nuestro tiempo, el ser-para-lamuerte, la existencia sitiada y la angustia frente a la nada son algunos de los sus motivos reiterados en la literatura, el arte y la filosofía. El concepto de un tiempo final (Endzeit) formulado por Günther Anders ha sido su consecuencia ante los paisajes de reiterados genocidios industriales de decenas de millones de humanos, asociados a las guerras coloniales y mundiales del siglo veinte. La conciencia de un tiempo final define nuestra condición histórica y existencial frente a una regresión ecológica y social mundial. Las máquinas académicas y las industrias culturales han trivializado los constituyentes de esta crisis civilizatoria a través

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nalista la crítica de un tiempo final. La transformación literaria o mediática de las crisis políticas o militares, y de las catástrofes humanas en eventos electrónicos y ficciones mágico-realistas ha cerrado las puertas a su reflexión con la eficacia de una invisible censura. Su consecuencia ha sido una “condition postmoderne” construida bajo dos falsos postulados: la introyección nihilista de la angustia ante este límite de la civilización y la indiferencia ataráxica frente al espectáculo de su autodestrucción.

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Un dilema atraviesa el pensamiento moderno. Por una parte existe una brecha entre la crítica de la civilización industrial y las instancias de su administración científica y política; una brecha entre teoría y praxis. En este sentido es preciso reconocer que el problema que puso dramáticamente de manifiesto Benda en la Europa de los fascismos y Jacoby a partir del macartismo norteamericano –es decir, la imposibilidad institucional de una acción directamente transformadora por parte del intelectual y la impotencia de la razón reflexiva frente a los poderes institucionales– sigue siendo un dilema abierto. La obstinada resistencia de los poderes corporativos durante más de dos décadas a reconocer el global warming, el Francisco Goya, El entierro de la sardina (Óleo, 1808-19, 82,5 x 52 cm) absoluto silencio administrativo sobre el uso de armas biocidas code una serie de mots d’ordre. Postmodernidad y posthistoria, o mo los misiles de uranio empobrecido, la censura de la inforposthumanismo y postpolítica y postfilosofía han sido algunos mación sobre la geopolítica global del hambre y la inmunidad de los iconos más visibles de este antiesclarecimiento corporajurídica de reiterados crímenes contra la humanidad son drativamente sustentado. El slogan del final de los tiempos sumáticos ejemplos cotidianos. Pero esta impotencia de la refleplanta con sus refracciones apocalípticas y su appeal sensacioxión frente a la administración corporativa y mediática de la

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comunicación y el conocimiento, y frente a las grandes decisiogandísticas de creencias irracionales, ya sean religiosas o polítines políticas globales, no exime al intelectual del esclarecimiencas. Se puede hablar de un concepto científico de Aufklärung to sobre estas situaciones conflictivas y sobre su tiempo hisen el sentido en que lo formuló Giordano Bruno o Spinoza, o tórico, sin el cual es impensable una praxis transsea, como revelación de un cosmos infinito, increado formadora de estas fuerzas regresivas. y creador, y en sí mismo perfecto. Debemos haEsto nos lleva a un último problema: la blar de un concepto social y civilizatorio de definición de esclarecimiento (Aufklä esclarecimiento. La crítica del cristianismo rung). En sus expresiones mitológicas, de Nietzsche y la crítica del capitalismo de que representan la rebelión de Pro Marx son dos modelos elementales en meteo contra Zeus o el mesianismo del este sentido. Existe un esclarecimiento héroe cultural Quetzalcóatl, el concepto político representado por la crítica del code esclarecimiento está vinculado genelonialismo de Gandhi o Lumumba. Dealógicamente a las diosas de la tierra que bemos recordar una Aufklärung económiregulan los ciclos cósmicos de la sexualica a partir del análisis de la geopolítica mundad, la vida y la muerte, y por tanto están vindial del hambre realizado por Josué de Francisco Goya, Viejo columpiándose culados a la conservación de la especie humana. Castro… (Dibujo, 1818-1823) Existe un concepto metafísico de esclarecimiento for–6– mulado por Ibn Rushd (Averroes) en el siglo doce y concebido como identidad de razón filosófica y creencia religiosa, y por En el contexto de la academia postmoderna los conceptos de consiguiente opuesto a las legitimaciones doctrinarias y propa-

Notas
1. Tomé la palabra alemana “Aufklärung” (originalmente una traducción del francés “éclairé”) que a lo largo de la discusión sobre el significado y las consecuencias de la liberación de la tutela autoritaria tanto del poder profano como del religioso acumuló la más amplia acepción del concepto de liberación humana. Frente al concepto de esta liberación, las palabras “ilustración” o “iluminación” empleadas en español son limitadas y tal vez equivocadas. Véase la discusión de Eduardo Subirats sobre esta materia en este número: “No es sólo una cuestión de palabras: Aufklärung, Lumières, Escla recimento, Enlightenment, Esclarecimiento…” 2. Immanuel Kant, Schriften zur Anthropologie, Geschichtsphilos phie, Politik und Pädagogik, Obras en VI tomos, ed. por Wilhelm Weischedel, tomo VI, Insel Verlag, Frankfurt Main, 1964, p. 53. 3. Kant usa en su texto la palabra Unmündigkeit que en español se acostumbra traducir como “inmadurez”. Esta traducción es falsa porque insinúa un proceso de tipo vegetal según el cual todos los seres humanos pueden madurar por naturaleza, sin intervención propia. Pero, como hombre de la Aufklärung, Kant se refiere a la liberación del individuo de cualquier tutela y su autonomía como meta de la Aufklärung. Por eso he propuesto traducir Unmündigkeit por “individuo subdesarrollado”, entendido como “individuo no autónomo”. Esto tiene muchas consecuencias: solo un individuo autónomo puede solidarizarse con otros individuos; solo un individuo autónomo puede articular sus propios intereses políticos. En alemán las palabras Mündel, unmündig, etcétera, se refieren siempre a personas dependientes, en general menores de edad, mientras mündig es una persona que tiene personalidad jurídica, que puede participar en

elecciones y aceptar responsabilidades en la sociedad civil. 4. Auguste Comte, Filosofía de la Religión, Porrúa, México 1979; Wolf Lepenies, Auguste Comte, die Macht der Zeichen, Ed. Hanser, München 2010. 5. Véase Max Horkheimer, „Der neueste Angriff auf die Metaphysik“, en: Zeitschrift für Sozialforschung, tomo VI, año 1937, p. 4; y Theodor W. Adorno u.a.: Der Positivismusstreit in der deutschen Soziologie. 6. Ed., Luchterhand, Darmstadt/Neuwied 1978. Esta crítica por parte de dos miembros de la Escuela de Frankfurt culminó en la llamada “querella sobre el positivismo”, en la cual Max Horkheimer y Theodor W. Adorno criticaron desde su Teoría Crítica al Racionalismo Crítico de Karl Popper. Aunque todos estaban de acuerdo en que cualquier teoría sale siempre de un juicio de valor, los defensores de la Teoría Crítica insistieron en un concepto de totalidad, mientras los defensores del racionalismo crítico sostuvieron que cualquier ensayo de solución de los problemas sociales debe referirse necesariamente a los aspectos singulares. Interesante en esta controversia es cómo los representantes de la Teoría Crítica conciben toda verdad como verdad histórica mientras para los representantes del racionalismo crítico la historia no es más que una crónica. 6. Es el caso de la actualmente en boga ideología de la “sociedad del conocimiento”. 7. Véase Erich Fromm, El miedo a la libertad, Paidós, Madrid 2008. 8. Véase Adam Smith, La teoría de los sentimientos morales, Alianza, Madrid 1997 y Adam Smith, Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Alianza, Madrid 2002. 9. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Siglo XXI, México 1999. 10. Max Horkheimer/Theodor W. Adorno, Dialektik der Aufklä-

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Aufklärung o de enlightenment se han identificado con panópticos y genocidios, con la razón instrumental y el colonialismo. La crítica del totalitarismo y la industria cultural que Horkheimner y Adorno revelaban como la consecuencia de un racionalismo epistemológicamente reducido y asociado con los instrumentos de dominación de la sociedad industrial ha sido equiparada sumariamente con el esclarecimiento. Esta identificación ha fungido como legitimación del desmantelamiento de las humanidades, la fragmentación del conocimiento y la desarticulación lingüística de la crítica intelectual en la máquina académica y las industrias culturales. La identificación de la Aufklärung con el eurocentrismo y el colonialismo ha sido la coartada de un antiesclarecimiento que en los postcolonial studies, la teoría literaria estructuralista y los cultural studies han suplantado triunfalmente la teoría crítica como Aufklärung de la Aufklärung, por sus desechos degradados. Su último beneficio ha sido enmudecer la crítica de los monopolios de la comunicación, la expansión global de la violencia militar y la decadencia del teatro democrático. El antiesclarecimiento postmoderno ha disfrutado de fortu-

nas diferentes en diferentes regiones culturales. Allí dónde la tradición intelectual esclarecida no podía eliminarse completamente, como en Alemania o los Estados Unidos de Norte américa, ha adoptado un esteticismo vanguardista junto a las retóricas despolitizadas de los human rights y la kommunikative Aktion. En las culturas predominantemente católicas de Europa meridional y América latina, que históricamente no han experimentado una reforma humanista y esclarecida del pensamiento, y nunca han asumido plenamente una independencia de la sociedad civil con respecto a los poderes de la Iglesia católica, el antiesclarecimiento postmodernista se han sobrepuesto sin solución de continuidad a una incuestionada tradición del antiesclarecimiento tradicionalista e imbecilidad intelectual. Las llamadas teologías y filosofías de la liberación han sido sus más patéticos ejemplos. La celebración postmodernista de las culturas virtuales y las tecnologías de la comunicación han alimentado el revival neobarroco de semióticas híbridas, realismos mágicos y la redefinición de la modernidad como espectáculo, bajo cuyas pantallas se han ocultado las estrategias de violencia y escarnio mediático globales.

rung, Fischer TB, Frankfurt Main 1971, p. 7. 11. Véase Horst Kurnitzky, “Tauschverhältnisse, die Kunst mit Geld und guten Worten ans Ziel der Wünsche zu gelangen“, en: Oliver Decker, Christoph Türcke, Tobias Grave (Ed.), „Geld, Kritische Theorie und psychoanalytische Praxis“, Psyche und Gesellschaft, Psychosozial-Verlag, Gießen 2011; Horst Kurnitzky, Edipo, un heroe del mundo occidental, siglo XXI, México 1992. 12. Para nuestros lejanos antepasados la muerte no fue algo natural sino algo producido por hechicerías o fuerzas desconocidas. 13. Véase Horst Kurnitzky, “Tauschverhältnisse…”, op. cit. 14. La inseguridad de la vida, sobre todo en el llamado tercer mundo, se observa hoy en día en la incesante y mensual fundación de miles de nuevas iglesias de corte cristiano o animista. En general son grupos pequeños cohesionados alrededor de un curandero que promete liberarlos de sus miedos. 15. Klaus Heinrich: Aufklärung in den Religionen, gesellschaftlich vermitteltes naturverhältnis, Dahlemer Vorlesungen Bd. 8, Stroemfeld, FFM/Basel 2007, p. 42. 16. Véase Horst Kurnitzky, Una civilización incivilizada, El imperio de la violencia en el mundo globalizado, Océano, México 2005. 17. Véase Horst Kurnitzky, La estructura libidinal del dinero, Una contribución al la teoría de la femineidad, Siglo XXI, México 1978/1992. 18. Kurnitzky, Una civilización incivilizada…, op. cit. 19. Carl L. Becker, The Heavenly City of the Eighteenth-Century Philosophers, Yale University Press 1932, second edition as Yale Nota Bene book 2003. 20. Véase Horst Kurnitzky, “Una nueva religión: El neoliberalismo”, en: Horst Kurnitzky, Vertiginosa inmovilidad, los cambios globales de

la vida social, Blanco y Negro, México 1998. 21. Véase Susan Jacoby, The Age of American Unreason, Pantheon Books, New York 2008. 22. Fue Domitius Ulpianius, uno de los más importantes juristas romanos, quien formuló por primera vez en la historia occidental los derechos humanos: “Par in parem non habet imperium”, quiere decir que los iguales no tienen poder sobre los iguales. Este es un principio del derecho natural cuya intención descansa en que todos los seres humanos sean por naturaleza iguales. Sin esta condición los derechos humanos no alcanzarían una base legal. 23. Kurnitzky, Una civilización incivilizada…, op. cit. 24. Véase Horst Kurnitzky, “Digresión sobre el fetiche y el fetichismo”, en: Horst Kurnitzky, La estructura libidinal del dinero, op. cit. 25. Según Fund for Peace (Fondo por la Paz), un centro de estudios estadounidense, los Estados fallidos no son capaces de aplicar sus leyes de manera uniforme, tienen altas tasas de criminalidad y corrupción política, un vasto mercado informal, una burocracia y un aparato judicial ineficiente, interferencias militares en la criminalidad, poderes civiles no estatales con presupuestos y poder político muy superiores al los del Gobierno. Entre estos estados este centro ha listado a algunas naciones africanas, sobre todo de África central, otras en Asia, sobre todo en los países árabes, y en America Latina. 26. Kurnitzky, Una civilización incivilzada…, op. cit. 27. Para los interesados en los pormenores históricos, estas nuevas estructuras son: Community Choice Aggregation (1995), H Bonds (2001), Virtual Power Plant (2006), Rapid Renewable Rollout (2007), y Energy Localization (2009). Véase, al respecto, el sitio virtual http://www.local.org/.

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El punto de partida de la teoría crítica según la formuló Max Horkheimer, y lo que la distingue de la teoría tradicional, es su reflexión sobre las barreras y controles institucionales del conocimiento y la comunicación; es el conflicto entre reflexión y teoría por una parte, y la administración del conocimiento, por otra. Este conflicto expresa la brecha entre la racionalidad formal del desarrollo económico y tecnológico realmente existente, y la conciencia de su irracionalidad desde un punto de vista humano y ecológico. Semejante conflicto pone de manifiesto la fisura entre el espectáculo de la democracia, y las desigualdades y miserias sociales que encubre. Y es el mismo conflicto que define el progreso tecnológico de las armas de destrucción masiva, y una regresión social y política a escala global como las dos caras complementarias de un mismo proceso civilizatorio. Frente a esta realidad escindida la función de la crítica es doble. Debe denunciar la falsa emancipación inherente a la racionalidad del desarrollo económico y tecnológico en sus formas actuales; y tiene que establecer los vínculos conceptuales, existenciales e institucionales entre la crítica de su tiempo histórico, y los conocimientos y praxis alternativas a la lógica de la catástrofe que rige nuestro presente.

Eduardo Subirats es autor de Da vanguarda ao pós-moderno (Sâo Paulo, 1984); Los malos días pasarán (Caracas, 1992); El continente vacío (México, 1994), Linterna Mágica (Madrid, 1997), A cultura como espetaculo (São Paulo, 1989; México, 2001), Memoria y exilio (Madrid 2003); La existencia sitiada (México, 2006) y Filosofía y tiempo final (2010).

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De la Destrucción Corporativa de los Sistemas Educativos

El sistema académico representa este proceso regresivo de enmudecimiento intelectual frente a los dilemas de nuestro tiempo bajo su expresión conceptual más pura. Lo hace primero a través de una reducción epistemológica de la Aufklärung como teoría crítica del tiempo histórico, a un principio lingüístico de clarté y différance cristalizada lo largo de la tradición filosófica europea de Descartes al positivismo del siglo diecinueve y los estructuralismos del siglo veinte. En segundo lugar, la desarticulación de las teorías críticas se administra a través de la fragmentación institucional del conocimiento y las intertextualidades electrónicamente vigiladas. Por último, el enmudecimiento de la reflexión tiene lugar a través de la subordinación corporativa de la enseñanza y la investigación a un principio de profesionalidad identificado con la productividad capitalista del conocimiento.

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El desmantelamiento del espacio educativo
Concha Fernández Martorell
Durante demasiado tiempo, el pensamiento mediático ha estado pronunciando discursos evasivos en torno a los temas que más nos preocupaban. Mientras asistíamos deslumbrados a la construcción de los nuevos escenarios, se ocultaba el desmantelamiento cauteloso de los auténticos valores democráticos. Ante esta nueva situación es necesario ponerse a esclarecer qué está pasando y hacer el esfuerzo de explicarlo. En los primeros años de la democracia en España, la educación pública se situó en el centro de la vida política, un espacio abierto al conocimiento y la participación. El diálogo, la reflexión y el saber, los valores emancipatorios que comenzaban a despertar tras un largo letargo, eran competencia de la escuela y la sociedad puso toda su confianza en la institución pública para llevar a cabo sus aspiraciones democráticas. Esta euforia educativa duró muy poco, apenas diez años. Mientras se abrían las ventanas del conocimiento y comenzábamos a desempolvar los procesos inquisitoriales que sepultaron los más bellos poemas de nuestra literatura, a descubrir la barbarie histórica de cruzadas, reconquistas y colonización, cuando reconocíamos el principio de autoridad y dominio ejercido por la Verdad filosófica, religiosa, científica y tecnológica, y comenzábamos a ser críticos, a poner en marcha un uso libre, autónomo y laico de la razón, justo cuando la educación estaba disponiendo su espacio para la creatividad y el debate, fue entonces, antes de concluir el siglo XX, cuando sobrevino el nuevo proyecto neoliberal y aquel rebrote de conocimiento y reflexión no era útil para sus planes. Casi al mismo tiempo que crecía la educación pública para cubrir las necesidades y obligaciones de la nueva situación democrática, y su credibilidad y confianza superaba con creces la anacrónica enseñanza privada, en su mayoría bajo el dominio eclesiástico, se puso en marcha un plan de reforma educativa con el objetivo de invertir esta tendencia, contener el despilfarro de conocimientos al alcance de todos y frenar el entusiasmo colectivo que abarrotaba los centros públicos.
Francisco Goya, Procesión de disciplinantes (1814-16. Óleo sobre tela, 46x73cm). Detalle.

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La libertad de enseñanza, los valiosos conocimientos que poseen los profesores, su especial situación laboral, fuera de los circuitos mercantiles de explotación, la creciente complicidad entre profesores y alumnos y su común entusiasmo por la cultura, no eran prácticas útiles para la nueva perspectiva neoliberal que llevaba ya años gestándose en las sociedades occidentales. Para adaptar la educación a la nueva lógica empresarial era necesaria una campaña previa que divulgara el desprestigio de todo el mundo educativo. Había que desbaratar aquella situación improductiva, dispersar el incipiente balbuceo de pensamiento crítico, romper los crecientes vínculos entre profesores y alumnos, convertir al profesor en depresivo y frustrado, sembrar la competitividad por todos lados. El miedo y la desconfianza hacia los institutos públicos se propagaron rápidamente cuando empezaron a proliferar reportajes en los medios, artículos de prensa, debates televisivos, documentales, informes que mostraban el fracaso escolar, la violencia en las aulas y la consiguiente depresión de los docentes. De repente, todo el entorno educativo se volvió problemático, pero nadie explicaba las condiciones sociales, políticas y económicas que provocaban tanto malestar. En lugar de exponer y denunciar las experiencias dramáticas que viven algunos jóvenes, apoyar a los profesores o infundir confianza en el conjunto social mostrando precisamente el esfuerzo y los logros de docentes y alumnos, las declaraciones de los políticos y los análisis expertos se esmeran en producir mensajes efectistas buscando la aclamación social de nuevas y más drásticas medidas. Leemos con demasiada frecuencia en la prensa titulares y declaraciones como estas: “la violencia se dispara” en los institutos públicos; “aumentan las agresiones de los menores a sus educadores”; “he visto a chicos que tratan a sus profesores como estúpidos o payasos, o lanzan sillas por las ventanas. Ya nadie quiere ser docente”; “hay que cambiar la tripulación del barco de la enseñanza secundaria”, advertía una consellera; “la sociedad pide un nuevo profesional” dada “la inadecuada capacitación de los docentes”, “no se trata de ofrecer a los alum nos explicaciones muy brillantes”, asegura el experto; “los maestros enferman en las aulas”, “la depresión es la segunda causa de baja en los docentes”. ¿Por qué se muestra con ostentación la violencia adolescente y se hace del profesor un enfermo, pero nadie habla de la destrucción del tejido social que provoca esta deriva? Echo en falta, en todo este despliegue mediático, una mención a las situaciones que viven estos jóvenes en su entorno habitual, el contexto en el que han crecido y ha constituido su fuente de vida y aprendizaje; las situaciones desgarradas que transfor-

man en pesadillas los sueños infantiles o asoman a través de las muecas airadas de los adolescentes, pertrechados tras la dura coraza de su propia indefensión. La experiencia docente constata a diario que detrás de cada alumno desmotivado o conflictivo hay un entorno problemático. Sin embargo, nadie habla de ello.

Francisco Goya, Capricho 38: Brabisimo (1797-98)

Tampoco nadie habla de que el espacio delicado de la escuela tiene que ofrecer algo diferente a lo que la lógica empresarial llama “gestión del aula”, “estrategias de aprendizaje”, “competencias”, “resultados” y “eficacia”; ha quedado fuera de juego la idea de que la educación es, ante todo, un espacio en el que poder crecer, un lugar donde, precisamente, no todo está condicionado y programado. Los niños y jóvenes adquieren su formación y personalidad a partir de todo tipo de vivencias, desde la lectura de un poema o la admiración ante un experimento hasta las palabras entusiastas de un profesor, y en la posibilidad de poder expresarse e interactuar. Dado que a la escuela obligatoria acuden todos los menores, no se puede pretender que aprendan exactamente las mismas cosas con los mismos contenidos y salgan con idénticas “com-

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petencias”. Esta programación uniforme es contraria al espíritu crítico y la creatividad; hay que abrir un espacio en el que los conocimientos y las artes circulen, un entorno libre en el que los alumnos puedan manifestar sus inquietudes. Hay que esforzarse en que todos se lleven de la escuela un pequeño regalo, algo que despierte su admiración, porque ese es el punto de arranque para comenzar a sentirse partícipes de lo que se hace en la escuela y fuera de ella. Desde las instancias políticas y económicas se observa el entorno escolar como problemático. La educación se sitúa en el centro de una contradicción fundamental: es imprescindible para reproducir el sistema socioeconómico al mismo tiempo que puede constituir una amenaza; el entorno escolar

se ha revelado un mercado potencial virgen, un espacio abierto al mundo empresarial y una necesidad para el sistema productivo, pero también puede ser un foco de rebeldía, pues los valores de la escuela son, precisamente, la difusión del conocimiento y el pensamiento crítico. La política educativa ha llevado a cabo, con el cambio de siglo, un proceso de destrucción silencioso de este espacio de expresión y creatividad, imponiendo los nuevos criterios de gestión empresarial.
Concha Fernández Martorell (Barcelona, 1957). Doctora en Filosofía y escritora. Ha publicado El aula desierta (2008) una reflexión crítica desde su experiencia docente como Catedrática de Filosofía y Directora de IES.

De la destrucción del intelectual en la academia corporativa
Danielle Carlo
El syllabus corporativo La estructura del sistema norteamericano de educación superior, que rápidamente se está convirtiendo en el modelo adoptivo de Europa, Asia y América latina, no es solamente un reflejo del sistema capitalista corporativo. Es un modelo fundamental de este mismo sistema. Las subvenciones, el prestigio y la mera existencia de campos científicos determinados y de departamentos académicos enteros dependen de las fluctuaciones mercantiles de la oferta y la demanda. En el ámbito de las humanidades, así también llamadas “artes y ciencias,” los departamentos de literatura representan las disciplinas económicamente menos viables en este sentido, porque el conocimiento que producen no es inherentemente tecnológico, ni práctico, ni tampoco posee un valor explícito de mercado. Las estrategias gubernamentales de subvención, que favorecen robustamente a los sectores científicos y de negocios por su propensión a incrementar capital, imponen a cambio las reducciones más severas a los departamentos de arte y literatura dentro de la educación superior. Los estudios literarios tienen lugar generalmente en departamentos definidos a partir de sus lenguas, y esa es paradójicamente su tabla de salvación, puesto que les permite funcionar como factorías de aprendizaje lingüístico, lo cual se considera como una función productiva, aunque secundaria, en el conjunto del sistema. Por eso lo que determina la demanda de estos departamentos no es la importancia cultural de determinado legado literario o el valor de la reflexión crítica sobre la sociedad. Por el contrario, es la popularidad de la lengua que ofrece un departamento dado, la que a su vez está condicionada por factores políticos y económicos, la que decide la viabilidad y el éxito del departamento en cuestión. Esta reducción lingüística de las humanidades ha llegado a tal extremo que uno se pregunta cual será la suerte de aquellas secciones y subsecciones humanísticas cuyas lenguas no tengan demanda, es decir, no posean una utilidad instrumental en un sentido político o económico inmediato. Para estos casos extremos existen una serie de opciones administrativas. Las lenguas superfluas pueden subsumirse, por ejemplo, a otros departamentos que compartan determinadas caracte-

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rísticas lingüísticas, históricas o geográficas, como sucede con el español y el portugués, que a menudo se funden en una unidad supradepartamental. En otras ocasiones, las lenguas se amalgaman en conjuntos arbitrarios como sucede en los departamentos que combinan las lenguas romances, eslavas y germánicas. Por lo común estas constelaciones son últimas opciones antes de erradicar completamente un lenguaje de los listados de oferta departamental y de eliminar con ello el estudio de su literatura e incuso de su historia.

Goya, Capricho 37: Si sabrá mas el discipulo? (1797-98)

Requerimientos bibliográficos Inevitablemente la calidad de la creación intelectual es afectada negativamente en aquellos departamentos que en la estructura corporativa se consideran primordialmente escuelas de lengua. Este problema se hace más agudo en los estudios postgraduados en los que el penoso trabajo de enseñar lengua y composición se combina con la falta de subvencio-

nes económicas para la investigación, con el resultado final de no dejar ni tiempo, ni energías, ni recursos para desarrollar una aproximación sistemática al análisis literario. Los departamentos acaban no teniendo otra opción que la de perpetuar un sistema diseñado para producir un número máximo de especialistas en un espectro institucionalmente aprobado de campos delimitados con arreglo a su viabilidad en el mercado. Dichos campos se subordinan a su vez a los parámetros de un canon literario que define y homogeneíza el curso de los estudios a lo ancho del sistema universitario como un todo. Este canon se divide generalmente en dos categorías. La primera comprende una serie de obras primarias de la historia de la literatura, preponderantemente ficción, pero que progresivamente se condiciona a géneros considerados populares que, al menos en los departamentos de español, son los libros de viaje y las memorias. Dichos textos se instauran como las lecturas canónicas e indispensables para todo aquel que pretenda ser un experto en el área general de estudio. Casi siempre estos textos primarios se clasifican por épocas o incluso por nacionalidad. Es inevitable que algunas obras de las obras de arte más bellas y significativas se incluyan en estas listas primarias, ya sea el teatro de Shakespeare en los departamentos de inglés, la Commedia de Dante en los de italiano o el El Quijote en los de español. Otras selecciones poseen, en cambio, un valor literario de cuestionable durabilidad o incluso están agrupadas bajo categorías hermenéuticamente problemáticas, pero atractivas en la medida en que reflejan los gustos populares y crean un perfil departamental competitivo desde el punto de vista del mercado. El “realismo mágico” es un ejemplo de género popular persistente que primero se convirtió en un sello de identidad para los departamentos de español como forma esterilizada de tratar los temas y problemas del Tercer mundo, y más tarde se infiltró en los nichos más profundos de la academia, con el ostensible resultado final de textos mediocres y una investigación carente de inspiración. Eso quiere decir que muchos de estos textos sólo se elevan a la categoría de canon literario porque dan un nombre al departamento, le proporcionan una oferta comercial atractiva al precio de sacrificar la seriedad intelectual y le permite atraer a deseados estudiantes sumisamente dispuestos a perpetuar la mediocridad que el departamento en cuestión encarna. La segunda parte de las listas bibliográficas departamentales comprende los textos presuntamente representativos de las obras críticas más importantes en el sector correspondiente de estudio. Se trata predominantemente de textos académicos que analizan las mencionadas obras instauradas como canónicas desde diferentes aproximaciones metodológicas.

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También se incluyen en estas listas textos que fungen como “cultural studies,” lo que no significa reales estudios de las diferentes culturas a las que pertenecen las obras literarias en cuestión, sino los ideogramas postmodernos todavía en boga, e instrumentalizados como plantillas de reproducción metodológica institucionalmente sancionada como análisis crítico.

fidelidad y obediencia de sus recapitulaciones, clonaciones y sumarios. Es esta una forma de adoctrinar que genera un sistema cerrado de conocimiento literario destinado a la delimitación y mantenimiento de las fronteras entre los sectores de investigación, y al mismo tiempo constituye una estrategia de estandarización de lo que se pretende como aproximaciones críticas institucionalmente correctas.

Normas para tener éxito institucional A los estudiantes o aprendices de campos literarios no se les suele estimular a seguir sus propios instintos en sus tareas académicas, ni a obedecer a su propio a la hora de realizar sus tesis doctorales –en el sentido que Nietzsche daba al olfato y al instinto. Las disertaciones se confinan preferentemente a una serie de opciones preformateadas que permiten la regurgitación de la información bajo las limitaciones de modelos metodológicos de aplicación específicos y la reiteración de conceptos básicos adscritos a un sector determinado de investigación. Obedecer a los propios instintos no es algo que la academia apruebe porque significa un dispendio de tiempo, y el tiempo significa subvención con dinero y en una estructura universitaria corporativa que trata a los estudiantes, y especialmente a los que están adscritos a los departamentos de lenguas y literaturas, como fuerza de trabajo barata, el tiempo se reduce a sus mínimos indispensables. Pero obedecer a los propios instintos también es peligroso porque necesariamente supone traspasar las vigiladas fronteras disciplinarias, porque significa responsabilidad intelectual y por algo todavía peor: podría abrir un espacio de reflexión social y política en la investigación y la propia escritura. Ello significaría llevar al personal académico hacia otros campos y secciones: una verdadera amenaza para la conservación de los nichos designados para el mercado universitario. O algo más increíble todavía: podría llevar a estudiantes y profesores a hacer uso de su posición privilegiada para criticar el status secundario de las humanidades en la educación superior y a exponer los problemas sistémicos que ello implica, o incluso a utilizar su es critura para confrontar una forma general de vida que es insostenible, e incorporar la responsabilidad social en su investigación. En la configuración actual de la educación superior una aproximación responsable en este sentido a la enseñanza y la escritura correría un alto riesgo profesional, económico y personal. Es por eso que el entrenamiento bajo el principio de la complacencia y el miedo, y del más abstracto formalismo en la escritura, la enseñanza y los métodos de investigación se

Goya, El Asno Literato (1979-78). Pluma y sepia

Adoctrinar y examinar Los estudiantes de estos departamentos tienen que memorizar una selección de estas bibliografías considerada relevantes para el campo elegido de especialización en lo que constituye un verdadero ritual de pasaje. Luego estos estudiantes son examinados oralmente y por escrito en lo que generalmente se denomina “exámenes comprensivos”. Y son juzgados consecuentemente por sus profesores no a partir de su propia experiencia intelectual y de sus ideas, sino en función de la

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impone muy tempranamente, para asegurarse por su medio de que todo aquel que persiga una carrera en la academia no llegue a su primer empleo sin antes haber purgado su sentimiento de libertad y sin antes haber drenado sus aspiraciones más idealistas e imaginativas. Si alguien pretende triunfar en la academia tiene que evitar ante todo un compromiso con discusiones políticas y culturales complicadas, tiene que alejarse de expresiones intelectuales espontáneas, y en su lugar tratar los temas más urgentes y problemáticos a través de abstracciones y como performances e hiperrealidades.

Objetivos finales Lo que este sistema académico produce y promueve es una organización de especialistas literarios que en realidad no son sino bibliógrafos corporativamente adiestrados para repetir las ideas de otros en textos metodológicamente organizados que sirven para definir y erigir un canon, lo que viene a significar de hecho una forma no precisamente sutil de censura. Bajo esta función de censores bibliófilos la tarea primordial del académico consiste en homogeneizar los campos de estudio y producir lenguajes cerrados, crípticos y oscuros para el uso compartido y exclusivo de sus practicantes. En consecuencia, la crítica literaria, que debiera ser una labor creativa e imaginativa como el acto mismo de leer, se convierte en un proceso industrial dominado por un principio de reproduc-

ción mecánica favorable al valor mercantil de la literatura y que, en definitiva, desalienta todo proceso creativo de pensamiento y todo compromiso crítico con el mundo real a través de la reflexión filosófica y un acercamiento innovador a las expresiones literarias y artísticas. Por lo demás, este pensamiento innovador se reserva a subdepartamentos de “creative writing” y la reflexión filosófica se adjudica a titulo de exclusividad a los académicos de determinados departamentos de filosofía y literatura comparada cuya libertad y creativa pone definitivamente en cuestión su propia departamentalización, su segmentación epistemológica y su sedicencia gramatológica; y la creativity se confina a las secciones de las artes bajo el mismo problemático principio. El resultado es predecible: el desaliento de la auténtica creatividad y el declinar del pensamiento libre. El resultado de este sistema es la producción de académicos de la literatura que carecen de la habilidad, del deseo y de la intuición necesarias para confrontar desde perspectivas filosóficas críticas, responsables e independientes las crisis globales de la humanidad. El resultado de este estado de cosas es una programada destrucción del intelectual como fuerza primordial de reflexión.

Danielle Carlo es estudiante de doctorado en New York Universiy. Su tesis doctoral examina el significado del mito de Prometeo en el mundo moderno a través del mito norteamericano de Benjamin Franklin. Es autora de una serie de ensayos y coautora del blog “Intellectuals against Academics.”

Gramáticas del desastre
Carlos Subirats Rüggeberg

¿Una nueva política lingüística panhispánica?
La imposibilidad de mantener un modelo lingüístico monocéntrico en la era de la globalización ha obligado a la RAE a modificar sus planteamientos ideológicos sobre la norma hispánica para poder legitimar su política hegemónica de dominación sobre los países americanos de habla hispana. La nueva política lingüística de la RAE, tal como se expone en su última descripción gramatical publicada en 20091, no se basa ya en un modelo monocéntrico, en el que se identifica la lengua española con una variedad del español europeo, concretamente, con el español hablado en la capital de España, sino

que se fundamenta en un modelo panhispánico –supuestamente más abierto e inclusivo–, en el que se quiere dar cabida a las distintas variedades del español tanto americano como europeo. Este giro ideológico, que implica –al menos aparentemente– una actitud más progresista en relación con el modelo monocéntrico anterior, se ha consumado –bajo la égida de la RAE– con la legitimación de las Academias de los países hispanohablantes de América –las denominadas “Academias hermanas”–, que se han sometido a la RAE y han renunciado a desarrollar un proyecto lingüístico independiente, a pesar de que el futuro de la lengua española y, posiblemente, el presente, estén ya en manos de América.

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Ante la deslegitimación del modelo monocéntrico, la RAE se ha visto obligada a cambiar su discurso y a recurrir a un proyecto aparentemente integrador como única posibilidad para seguir manteniendo su hegemonía con respecto a la América hispanohablante. Curiosamente, a pesar de la inestimable ayuda prestada por las Academias “hermanas” para mantener la hegemonía española, la RAE ha seguido sometiéndolas a un trato neocolonial, impidiéndoles el acceso a los instrumentos lingüísticos básicos para poder desarrollar su independencia, privándoles, p. ej., de un recurso lingüístico tan fundamental como los textos en soporte electrónico que integran el Corpus de Referencia del Español Actual2. La nueva política panhispánica de la RAE y sus Academias satélites se ha propuesto basar la descripción gramatical del español a partir de los “aspectos compartidos” por la mayor parte de las comunidades hispanohablantes, presentando separadamente las variantes de América y de España. En el marco de este proyecto, cuyo objetivo fundamental es mantener la posición de superioridad española dentro del mundo hispánico, la propuesta de la RAE de describir “las características lingüísticas compartidas por toda la comunidad hispanohablante” resulta ser un nuevo intento –posiblemente, el último– de articular un espacio lingüístico mal definido, que sea, a la vez, una construcción ideológica de la comunidad lingüística hispanohablante, que le permita a la RAE seguir ejerciendo su política de dominación lingüística y, asimismo, que se pueda seguir utilizando –dada su inespecificidad– como un espacio ilusorio que tenga la misma función ideológica que la que ejerció en su momento la concepción del español como una lengua monocéntrica. El “español común” de la RAE no surge únicamente como una respuesta al desprestigio global provocado por la imposición de la norma académica basada en el anacrónico modelo monocéntrico español, sino también por la presión ejercida por el “español internacional”, una norma pluricéntrica, que integra características lingüísticas de distinta procedencia y que da prioridad a una norma de aceptación internacional, independientemente del dictado de la norma académica (Bravo 2009). El español internacional tiene una función

fundamentalmente instrumental y ha surgido como una necesidad de los medios de comunicación global y, por ello, se rige por la necesidad empresarial de crear un estándar con un buen rendimiento comercial, que permita llegar a un sector de público cada vez más amplio. Poco o nada puede decir la política lingüística académica sobre el español internacional, fundamentalmente, por dos cuestiones. En primer lugar, porque

Francisco Goya, Capricho 39, Asta su abuelo (1797-98)

el español internacional está centrado en las normas americanas, sin dar protagonismo a ningún país específico (Bravo 2009). Y, en segundo lugar, porque otra de las características

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fundamentales del español internacional es el hecho de que promueve la integración de estándares y no la imposición institucional de una variedad concreta. En consecuencia, el español internacional es una “lengua de consenso”, organizada en función del nivel de aceptación del público al que va destinado y, por tanto, no es una lengua de imposición, a diferencia de las normas académicas. En contraposición a las normas de la Academia, la norma del español internacional se ha establecido con criterios lingüísticos, pero se ha ido consolidando en función del grado de aceptación que ha recibido por parte de una audiencia global. ¿Qué podría decir una institución fundamentalmente política como la RAE ante la realidad del español internacional, que ha surgido como una necesidad creada por la globalización de las comunicaciones en español, en la que el concepto de imposición tiene tan poco sentido, como el concepto de consenso en instituciones como la RAE, que han surgido con la única función de dictar normas lingüísticas con fines políticos y económicos? En este entorno, el “español común” de la RAE se erige como el nuevo fundamento ideológico del nuevo neocolonialismo lingüístico con respecto a la América hispanohablante, el cual se escuda ahora en la retórica del panhispanismo. El discurso panhispánico constituye una concesión ideológica imprescindible, debido a la deslegitimación y al desprestigio del modelo monocéntrico, que es, a su vez, una consecuencia de las investigaciones sociolingüísticas, glotopolíticas, lexicográficas y gramaticales del hispanismo progresista, investigaciones que en su mayoría se han desarrollado fuera de España. Morgenthaler (2008) constituye una importante excepción –afortunadamente, no es la única–, ya que propone la utilización del concepto de lengua pluricéntrica aplicado al español para atajar la interminable discusión sobre la “unidad y la diversidad” del español y aplica un planteamiento pluricéntrico para estudiar las variedades del español dentro del Estado español. Como ya es habitual, la filología oficial ha ninguneado sistemáticamente las investigaciones innovadoras sobre la política lingüística española, así como las reflexiones historiográficas críticas sobre cualquier otro aspecto de la lingüística hispánica. Y se ha puesto un gran esmero en impedir la difusión de cualquier idea innovadora3, con la inestimable ayuda del brazo armado de la filología oficial y su maquinaria represiva en las Universidades españolas, los instrumentos que habitualmente se utilizan para reprimir todo proceso de reflexión in dependiente. Es importante recordar que dichos mecanismos policiales convierten la libertad de cátedra en España en una mera categoría jurídica, cuya aplicación se deja al albur de los clanes departamentales de turno, que son los que ejercen el poder en

las universidades españolas (cf. C. Subirats 2007, 2002). A pesar de esta política represiva, la filología oficial no ha sido capaz de impedir la penetración en España de los avances lingüísticos que ha aportado la hispanística progresista, aunque deba reconocerseles el mérito de retrasar –como en tantas otras ocasiones– su difusión en España, retraso que les ha permitido seguir desarrollando impunemente su ideario autoritario y lingüísticamente obsoleto. Aunque la retórica panhispanista está mejor adaptada a los planteamientos lingüísticos del hispanismo progresista que el anacrónico discurso basado en el monocentrismo, la RAE no ha alterado su programa político autoritario, ni tampoco su actitud retrógrada y destructiva hacia los avances científicos de la nueva lingüística hispánica. Por ello, a pesar de su aparente giro ideológico, la praxis de la filología oficial española sigue arrastrando (1) la lacra histórica de la expansión y el colonialismo (Zimmermann 2008), (2) el prejuicio de la superioridad moral y lingüística de España sobre Iberoamérica, una rémora del período imperial, que, en la historia contemporánea española, constituye el ideario de Ramiro de Meztu, el fundador intelectual del movimiento fascista y nacionalcatólico, cuya ideología no se puso en cuestión ni siquiera durante la “transición” política española después de la dictadura de Franco (E. Subirats 2009), (3) la ideología lingüística del purismo lingüístico y el desprecio por la diversidad lingüística, y, finalmente, (4) la tradición represiva e inquisitorial (Ramírez 2007) y la incapacidad que ha generado tanto para el diálogo como para aprovechar la diversidad en aras del desarrollo intelectual y científico. La política lingüística de las instituciones oficiales que configuran la política lingüística en España, concretamente, la RAE y, en menor medida, el Instituto Cervantes, han promovido la reificación de la comunidad hispanohablante, con objeto de consolidarla como un mercado, en el que la intervención del capital español esté legitimada y se asuma como algo natural (del Valle 2007b, Arnoux 2008). Dada esta instrumentalización política de la lengua española, resulta imprescindible redefinir qué es la lengua española y clarificar qué entendemos nosotros por lengua española. El español es una lengua pluricéntrica, que está formada por un conjunto dinámico de variedades hispanoamericanas y españolas; es una lengua multipolar, ya que algunas de sus variedades tanto americanas como europeas son focos de irradiación de características lingüísticas y normas de corrección y es una lengua en constante regeneración, por lo que su unidad como medio de comunicación no se puede organizar a partir de uno de sus polos (Lara 2007). En consecuencia, el español no es una lengua concéntrica, es decir,

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no gira alrededor de una supuesta norma estándar madrileña, rodeada de variedades dialectales españolas e hispanoamericanas (Lara 2007). Las diferencias y las variedades del español son elementos constitutivos básicos de los procesos comunicativos en los que interviene la lengua española (Woolard 2007) y, por tanto, no representan ningún “peligro de fragmentación” o de ruptura de una supuesta “unidad” lingüística.

Fracisco Goya, Semana Santa (Lápiz sobre papel, 1824-28).

Instrumentalización de la lengua y atraso tecnológico Debido a la importancia estratégica del desarrollo de sistemas electrónicos de intercambio y almacenamiento de información, la explotación económica de la lengua española debe

conceder un lugar prioritario al desarrollo de sistemas computacionales de tratamiento automático de la información textual, en especial, de sistemas de tratamiento automático de los contenidos semánticos. En la era de las comunicaciones electrónicas globales, la explotación comercial de la lengua española no puede estar basada únicamente en el desarrollo de la industria lingüística del español como lengua extranjera y en el consumo de productos culturales. La RAE nunca podrá aceptar realmente el hecho de que el español es una lengua pluricéntrica y multipolar, porque asumir esta nueva concepción de la lengua, basada en planteamientos lingüísticos fundamentados en la realidad comunicativa, pone en cuestión la existencia e incluso la necesidad misma de una Academia para la lengua española (Zimmermann 2008). En consecuencia, para poder sobrevivir, la RAE, sólo podrá mantener –hasta su desaparición– posiciones reaccionarias desde el punto de vista ideológico, junto con actitudes defensivas o directamente destructivas para impedir el desarrollo en España de planteamientos lingüísticos modernos, innovadores e independientes. La filología oficial, por tanto, tendrá una función fundamentalmente negativa para el desarrollo de la lingüística hispánica, no sólo porque antepone su proyecto político e ideológico a cualquier proyecto científico, sino porque los cambios aparentemente innovadores en su discurso, como p. ej., la nueva política panhispánica, no son más que coartadas para encubrir su verdadero propósito, que es siempre es el mismo: buscar nuevas justificaciones ideológicas, como p. ej., el recurso al “español común”, etc., para mantener su hegemonía dentro de la comunidad lingüística hispánica. En otras palabras, la RAE adapta su discurso a las necesidades del momento para poder seguir manteniendo su política autoritaria y hegemónica con respecto a la América hispanohablante, lo cual constituye fundamentalmente un objetivo político con implicaciones económicas, como hemos señalado anteriormente. Así, lo que la RAE presenta como un nuevo panhispanismo no es más que una nueva forma de legitimar el intervencionismo lingüístico español. La instrumentalización política y/o económica de la lengua española, es decir, centrar la actividad lingüística institucional en la realización de tareas fundamentalmente políticas retrotrae la política de investigación lingüística a la era pretecnológica, lo cual inhibe la posibilidad de de-

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sarrollar actuaciones competitivas, que impliquen la aplicación de las nuevas tecnologías al tratamiento automático de la información textual en español con los más diversos fines, ya sea para la investigación o para el desarrollo de nuevas aplicaciones tecnológicas. Es precisamente por esta actitud que acabamos de señalar por lo que la RAE puede, p. ej., impedir tranquilamente, tanto a la comunidad investigadora como empresarial, el acceso a las herramientas básicas para el desarrollo de la lingüística hispánica, como p. ej., los documentos en soporte electrónico que integran el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), que ha sido desarrollados enteramente con dinero público. Laa RAE veta tanto la libre distribución como la comercialización del CREA y, por si fuera poco, bloquea además el acceso público a la versión etiquetada del CREA, que la RAE utiliza internamente. Actuaciones de este tipo, en las que se impide el acceso a instrumentos básicos para el desarrollo de la lingüística del español, ponen claramente de manifiesto que el objetivo fundamental de la RAE no es en absoluto potenciar el desarrollo de la lingüística hispánica en sus más diversos aspectos –académico, empresarial, etc.–, sino controlar e instrumentalizar políticamente la lengua española para (1) mantener la hegemonía lingüística de España sobre la América hispanohablante y (2) legitimar así la intervención del capital español en América.
Carlos Subirats Rüggeberg es catedrático del Departamento de Filología Española de la Universidad Autónoma de Barcelona y es senior research visitor en el International Computer Science Institute, Berkeley CA. Dirige un proyecto de investigación sobre semántica cognitiva y procesamiento semántico automático del español (Spanish FrameNet http://gemini.uab.es/SFN) y es autor de una serie de investigaciones sobre historiografía lingüística, en las que ha tratado de estudiar una tradición silenciada dentro de la lingüística hispánica (La teoría conceptual de la metáfora de Gómez Hermosilla 2010, El concepto de predicado en la tradición gramatical y lexicográfica 2006, Grammar and lexicon in traditional grammar: The work of Matthias Kramer and Johann Joachim Becher 1994).

española. En José del Valle, ed. La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español. Frankfurt / Madrid: Vervuert / Iberoamericana, pp. 163-181. Morgenthaler García, Laura. 2008. Identidad y pluricentrismo lingüístico. Hablantes canarios frente a la estandarización. Madrid / Frankfurt: Iberoamericana / Vervuert. Ramírez González, Clara I. 2007. La crisis de la razón dialéctica en la Universidad de Salamanca durante la segunda mitad del siglo XVI. Universidades Hispánicas. Modelos territoriales en la Edad Moderna (I). Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. Subirats Rüggeberg, Carlos. 2002. Intransiciones lingüísticas. En Eduardo Subirats, ed. Intransiciones. Crítica de la cultura española. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, pp.157-173. Reproducido en Estudios de Lingüística del Español 31. Subirats Rüggeberg, Carlos. 2007. La lingüística en España. En Luis Martín-Estudillo, Francisco Ocampo y Nicholas Spadaccini, eds. Hispanic Issues On Line 2.1. Estudios Hispánicos: Perspectivas Internacionales, pp. 169-178. Subirats, Eduardo. 2009. Las poéticas colonizadas de América Latina. Guanajuato: Universidad de Guanajuato. Valle, José del, ed. 2007a. La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español. Frankfurt / Madrid: Vervuert / Iberoamericana. Valle, José del, ed. 2007b. La RAE y el español total. ¿Esfera pública o comunidad discursiva?. En José del Valle, ed. La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español. Frankfurt / Madrid: Vervuert / Iberoamericana, pp. 81-96. Woolard, Kathryn A. 2007. La autoridad lingüística del español y las ideologías de la autenticidad y el anonimato. En José del Valle, ed. La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español. Frankfurt / Madrid: Vervuert / Iberoamericana, pp. 129-142. Zimmermann, Klaus. 2008. La invención de la norma estándar para limitar la variación lingüística y su cuestionamiento actual en términos de pluricentrismo (mundo hispánico). En Jürgen Erfurt y Gabriele Budach, eds. Standardisation et déstandardisation / Estandarización y desestandarización. Le français et l’espagnol au XXe siècle / El francés y el español en el siglo XX. Frankfurt a. M.: Peter Lang, pp. 187-207. Notas 1. Nos referimos a la Nueva gramática de la lengua española, la cual, en sus más de 4.000 páginas, no contiene ni una sola referencia bibliográfica y tampoco incluye una bibliografía general de las obras utilizadas. Consideramos, por tanto, que se trata fundamentalmente de un documento político y no de una investigación lingüística sobre la lengua española. El desprecio por las normas más elementales de la ética científica por parte de la RAE ha generado una gran indignación en el mundo de la hispanística y, a raíz de ello, ha surgido en la red una “Campaña por la defensa de la ética científica en la lingüística hispánica” (http://www.causes.com/causes/599973-queremosque-la-rae-incluya-la-bibliograf-a-de-las-fuentes-de-sus-obras), que exige a la RAE que respete la propiedad intelectual y cite las fuentes bibliográficas que ha utilizado para realizar su gramática. 2. Cf. http://corpus.rae.es/creanet.html 3. Cf. Ramírez (2007) para un análisis histórico de la crisis que marcó el fin del pensamiento libre y creativo en las Universidades españolas.

Referencias
Arnoux, Elvira Narvaja de. 2008. “La lengua es la patria”, “nuestra lengua es mestiza” y “el español es americano”. Desplazamientos significativos en el III Congreso de la Lengua Española (2004). En Sabine Hofmann, ed. Más allá de la nación. Medios, espacios comunicativos y nuevas comunidades imaginadas. Berlín: Edition Tranvía / Verlag Walter Frei, pp. 17-39. Bravo García, Eva. 2008. El español internacional. Madrid: Arco Libros. Cramer, Kathryn. 2004. Reseña del Diccionario de la Real Academia Española: a propósito de la lexicografía en la era posmoderna. Estudios de Lingüística del Español 31. Lara, Luis Fernando. 2007. Por una reconstrucción de la idea de la lengua

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Blanco White en blanco y negro
Lunden Mann MacDonald
El legado de un intelectual esclarecido y exiliado de la conciencia nacional española Una de las luces más brillantes del evasivo esclarecimiento español ha vuelto a brillar. A pesar de los múltiples intentos de apagar para siempre la memoria de José María Blanco y Crespo –Joseph Blanco White– su legado empezó a vislumbrar de nuevo en octubre del 2010 con la publicación de selecciones de El Español, su revista política que se editaba en Londres entre 1810 y 1814. Su reedición, llevada a cabo por Juan Goytisolo, deja resonar de nuevo la voz, la razón, y la moralidad intelectual de la primera luminaria del nebuloso “siglo de las luces” en España. Esta luz empezó a brillar cuando, de adolescente, Blanco leyó por primera vez la obra seminal del Padre Benito Jerónimo Feijoo –generalmente considerado como el paradigma de “ilustrado español”. Los directores de la formación clerical de Blanco ingenuamente le sugirieron la lectura de Feijoo porque apreciaban la curiosidad del joven seminarista y esperaban de él una carrera eclesiástica tan exitosa como la del Benedicto –y todo al servicio de la madre Iglesia. Pero lo que no esperaban los otros clérigos era que Blanco empezara a cuestionar la posición intelectual y religiosa de Feijoo. Blanco criticó la postura analítica del Benedicto y escandalosamente la tachó de in suficiente. En principio, nuestro joven seminarista re conoció claramente la contribución de Feijoo a la evolución de la filosofía moderna en la Península. Feijoo identificó lo que él denominaba los “errores” de la sociedad española, y lue go se distanció lo suficientemente de ellos como para atacarlos. Feijoo permitió un repaso crítico de la conexión ideológica entre los errores y la institución, y así estableció una ba se preliminar para la existencia del ser racional y de la sociedad secular. Blanco apreciaba la razón y el argumento del Benedicto –aplaudió el desengaño de Feijoo por lo crítico que era, y más tarde, en su autobiografía, le rindió tributo. Pero pronto Blanco sintió que el desengaño de Feijoo era deficiente en un sentido clave: Feijoo propuso un acercamiento crítico y razonado a la realidad, pero nunca introdujo una dimensión moral a su proyecto. Esta dimensión moral es lo que le hubiera calificado como pensador verdaderamente moderno, con una identidad individual y cultural establecida fuera de los parámetros institucionales de la corona y la Iglesia. El proyecto intelectual de Feijoo nunca rebasó sus límites institucionales–religiosos, políticos, sociales. La lógica de Feijoo nunca sobrepasó lo visible, y nunca se perdió en la reflexión filosófica. Más notablemente, Feijoo siempre excluyó la Iglesia católica de la crítica, justificando su postura con referencia a su fe. Al final de cuentas, el Benedicto nunca se permitió dudar, y por eso, nunca examinó nada más que las consecuencias de los errores, sin analizar la premisa de cómo y por qué los errores se institucionalizaron. Para Blanco, la moralidad inmanente que resultó de esta plataforma intelectual insuficiente era vacía –nunca podría ser la verdadera expresión del intelecto y de la voluntad humanos. Blanco escribió que la moralidad no se logra cuando el hombre se somete a la institución, sino cuando el hombre somete su voluntad a la razón. El dudar del poder “incon-

De la España imposible

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trovertible” de la institución, según Blanco, es el catalizador para tal moralidad. Blanco hizo un vínculo entre el racionalismo y la espiritualidad al explicar que la razón es “el Dios adentro,” y que la única moralidad verdadera tiene que encontrar su inspiración en la identificación del espíritu racional e independiente del hombre pensador. Es así, afirmó Blanco, que se rechaza la hipocresía, es así que la verdad no se clasifica de quijotesca. Desesperado, Blanco abandonó su lectura de Feijoo a favor de los enciclopedistas franceses y los filósofos europeos. Allí encontró en Kant un alma gemela, específicamente cuando leyó la sugerencia de Kant de abandonar la masa y pensar independientemente. El entendimiento juvenil de Blanco comprendió instintivamente que el progreso sólo existe en función de leer, de aprender y de saber. Más importante aún, Blanco afirmó que su propio progreso personal y moral estaba en función de su capacidad de dudar –posición dura para un joven cura español. Blanco sabía innatamente que el himno de batalla de Kant sería el suyo también: “Sapere aude”: “ten la valentía de saber.” Blanco sí se atrevió a saber, muchas veces a riesgo de su trabajo y de su propia persona. Conoció a otros apologistas en el clero e intercambiaba con ellos los libros prohibidos por la Inquisición. Montó una biblioteca secreta debajo de la escalera de su casa, y la escondía con una mesa encima de la cual había únicamente una copia del Breviario para eludir a cualquier inquisidor (“amigos”, familia, otros estudiantes clérigos) que pasara por allí. Aprendió a leer francés, italiano, griego –todo para apoderarse del conocimiento que tan desesperadamente deseaba, y que tanto le inspiraba un fuego insaciable de saber más y más y más. “Sapere aude,” exigió Kant, pero las circunstancias de Blanco exigieron algo más. Al considerar la inminente guerra napoleónica en la Península, al reconocer la negación de la Corona de permitir el establecimiento de unas Cortes representativas, al ver al pueblo español sumergido en un mar de abandono y de inmovilidad, al verse a sí mismo sin la capacidad de proclamar su visión esclarecida de la sociedad española, Blanco supo que el saber no iba a ser suficiente. Blanco lo llevó un paso más allá del dictamen de Kant: “Agere aude”, declaró Blanco, “Atrévase a actuar”. La acción lo llevaría a una coincidencia moral entre pensamiento y acción, pero sabía que nunca podría lograrla bajo el mando de la Iglesia católica, ni en una Península inexorablemente suprimida bajo el control de esa institución todopoderosa. Así que la primera acción de Blanco fue su auto-destierro de la Península. El dejar su querida España, su familia y su profesión de sacerdote católico fue un sacrificio que Blanco hizo con intención de remediar su país y salvarse a sí mismo desde fuera

Francisco Goya, Capricho 23, Aquellos polbos (1797-98)

–irónicamente, fue para Blanco el acto del más puro patriotismo posible. Blanco activamente eligió irse de España: él no fue una víctima exiliada de la institución española, sino agente de su propio destino. Su huida de la Península fue un acto conscientemente independiente, un acto con espíritu moral y humanitario. Con su auto-destierro, Blanco buscaba el verdadero esclarecimiento o Enlightenment en vez de la iluminación de una religión forzada o el pulir del establecimiento represor. Este primer acto estableció en Blanco un nuevo paradigma intelectual de razón informada y acción intencional que marcaría el resto de su vida –Blanco estableció el nuevo paradigma de esclarecido español. Una vez liberado, este sujeto intellectual del esclarecimiento no podía dejar de actuar. Su segunda acción fue publicar El Español desde su país adoptivo. Subvencionado por los liberales ingleses y otros exiliados políticos, y libre de la censura física e intelectual, el nuevamente “doblado” Blanco-White usaba su periódico para establecer un diálogo transcontinental, haciendo hincapié en la política de las colonias españolas en América.

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La Junta española y los avariciosos mercaderes de Cádiz denunciaron el periódico, pero fue bien recibido en Inglaterra y en las Américas. Pronto la publicación se convirtió en la voz de facto de la Revolución Colonial, y encabezó los movimientos independentistas contra España. Desde las páginas de El Español, Blanco White abogaba por dudar de la monarquía española y por actuar en las Américas bajo el signo de la rebelión consciente y la revolución intencional e intencionada. Con un patriotismo puro pero mal recibido, abogaba por una vuelta a la antigua gloria de España a través de la independencia colonial. A pesar de la devastadora recepción de sus acciones en la Península, Blanco White pasó el resto de su vida pensando, escribiendo y actuando. Al final del día, el “sapere aude” y la larga lista de acciones conscientes de Blanco le ganaron una lista de motes que inicialmente eran lo único que quedaba en los libros de historia cuando se trataba de este pensador: desde el “heterodoxo” de Meléndez y Pelayo a la siguiente lista compilada por Goytisolo: apologista, español espurio, servil, expatriado atrabiliario, monstruo, corruptor de la moral pública, venal y traidor, perro desleal, anglo-criollo, infame, indigno, enemigo de su patria. En última estancia, sus compatriotas le pagaron su inteligencia, su patriotismo apasionado, y su acción con el más flagrante odio y la excomunicación intelectual. La historia no favorece las ovejas negras; el canon frecuentemente le niega admisión al pensamiento innovador y polémico. Con la exclusión canónica de pensadores como Blanco se excluye la posibilidad de progresar física y moralmente, y es así que –a pesar de acceso universal a la televisión por cable y del iPad y de Skype– nos quedamos atrapados por las fronteras de la razón dieciochesca y el argumento insuficiente de los pensadores “aceptables” como Feijoo. En este mundo pre y antiesclarecido del siglo XXI, lo que no hacemos resulta ser más significativo que los pasos que sí tomamos. No dudamos, no actuamos y no incorporamos la dimensión moral que nos clasificaría de esclarecidos. No escuchamos el agere aude de Blanco White. Pero ¿dónde podríamos aún escucharlas? ¿Dónde tenemos la libertad de dudar? ¿En las universidades corporativas, racistas, clasistas, y elitistas que les prometen a los que pagan la matrícula una entrada a la clase media, pero que gradúan estudiantes incapaces de encontrar trabajo en un mercado económicamente destrozado? ¿En las mismas universidades que responden a la violencia en México con la cancelación de programas de estudios al extranjero y la sugerencia que los estudiantes vayan a Costa Rica, con un enlace a vídeos de YouTube que demuestran la belleza pacífica del bosque lluvioso? ¿Podríamos encontrar el espíritu racional de Blanco White en la institución religiosa que promueve la moralidad inmanente y que le ofrece salvación al hombre que sirve de inquisi-

dor para sus iguales? ¿Se encuentra la razón en las iglesias conservadoras que pagan la disidencia con un tiro a la cabeza de una senadora estadounidense? ¿O en el ruedo político que niega balancear un presupuesto por la cuestión del aborto? ¿Hemos sobrepasado los límites institucionales e intelectuales dieciochescos si festejamos la muerte de Osama bin Laden con celebraciones en las calles? ¿Verdaderamente combatimos la superstición y el terrorismo si luchamos por el ideal de la democracia con las herramientas de la tortura, la opresión, y la mentira, y si lo efectuamos con operaciones disimuladas llevadas a cabo por las fuerzas secretas de la marina de los EEUU? Bin Laden es consecuencia, y el Islam no es premisa. ¿Cómo podemos actuar en una sociedad que envenena el sindicalismo americano y que amenaza a los obreros con el quitarles los derechos de negociaciones colectivas? ¿Cómo podemos tomar decisiones informadas bajo gobiernos ignorantes y peligrosos como el del Japón que se negó a rechazar su proclividad cultural hacia la privacidad y la subestimación para advertirles a sus ciudadanos que guarden una distancia de sólo 12 millas de un reactor nuclear en peligro de fusión? ¿Qué razón le podemos dar al hecho de que el público americano lea más tweets de Lady Gaga que novelas o sátiras políticas? ¿Cómo podemos someter la voluntad a la razón en una sociedad que define la maternidad mediante la experiencia de Sarah Palin? ¿Cómo podemos discutir con un gobierno completamente globalizado que reduce el financiamiento de National Public Radio para subvencionar la construcción de miles de casas deshabitadas encima de una montaña de dinero hipotecado? Dudo que Kant quisiera tres baños completos a costo de la economía de una nación. ¿Cómo podemos abogar por la revolución y el pensamiento independiente en un mundo que define y cualifica el levantamiento político por la cantidad de amigos que tiene Hosni Mubarak en Facebook? En el caso de Blanco White, podemos identificar una vorágine de factores que limitaban su experiencia: un paisaje político tumultuoso, la censura intelectual y artística, el fanatismo y la superstición, un miedo general a la modernidad reflejado en las instituciones que inicialmente informaron su vida. Factores, todos, que supuestamente no forman parte de nuestra experiencia moderna. ¿Qué podemos apuntar, entonces, como la causa de nuestra ignorancia? ¿Dónde encontramos la Inquisición moderna? ¿Será dentro de nosotros mismos? Agere aude. Atrévete a actuar.
Lunden Mann MacDonald se doctoró en Princeton University. Su enfoque de estudio era y sigue siendo Blanco White y su legado intelectual. Es profesora en Metropolitan State College of Denver.

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En tierra de nadie
Juan Pascual Gay
Democracia sin disidencia Se llama tierra de nadie a ese espacio de tierra situado entre dos ejércitos donde se suelen desarrollar las acciones bélicas para, una vez finalizadas, regresar a las posiciones iniciales. Una tierra de nadie que, desde otro punto de vista, es la tierra de todos, pero sobre todo de los muertos y heridos que no han podido rescatarse o recuperarse. En realidad, la tierra de nadie es una zona de exclusión para todo lo que tenga que ver con la vida, puesto que aquellos que la ocupan lo hacen precisamente para privar de ella al enemigo y replegarse una vez que ha acabado el combate. Pero hay una característica inquietante en ese espacio geográfico que lo vuelve a la vez irrepetible e inolvidable: los gritos y alaridos de los heridos que, sin posibilidad de regresar a sus líneas, perturban la noche dando testimonio de unas vidas en trance de extinguirse, como una afrenta y un baldón a sus camaradas que poco o nada pueden hacer por ayudarlos. La tierra de nadie es quizás uno de los ámbitos más mitificados por la literatura bélica, no sólo por lo que simboliza en tanto que espacio de desamparo y orfandad, sino sobre todo porque opera como una llamada pocas veces atendida a la barbarie de la guerra. Abandono y aislamiento, pues, pero también pesimismo y desesperanza frente a la inevitable muerte a la vista o a los oídos de los demás. Nunca he entendido por qué esas narraciones tan conmovedoras que han relatado esa situación pocas veces conmovieron a los compañeros atrincherados a un lado y otro de esa tierra, mudos espectadores del drama definitivo. En esta época de la globalización hay una nueva tierra de nadie casi nunca aceptada y menos reconocida, a no ser por aquellos que se hospedan en ella. Se trata de un lugar imaginario que, sin embargo, guarda similitudes con esa otra. Desde esa tierra de nadie se oyen igualmente voces y alaridos de dolor y reconvención, pero que resultan tan escuchados y a los que se presta tanta atención como a los caídos en combate. Se trata, claro, de otra guerra; pero posiblemente de unas consecuencias aún más decisivas. En efecto, se trata de un espacio imaginario pero cuyas consecuencias son muy palpables. Ese lugar está habitado por unos cuantos intelectuales que no necesariamente comulgan y participan de las mismas ideas e

Francisco Goya, Le pusieron mordaza porque hablaba 1814-1823

ideales, pero que, con todo, coinciden en el hecho de haber asumido el nomadismo y la errancia como su forma privilegiada de estar en el mundo. Un estar en el mundo que, desde luego, modifica y condiciona su visión. Una tierra de nadie representada por una ausencia de límites geográficos, limitada y restringida, sin embargo, por las actitudes y posturas de quienes se alojan allí; un nomadismo y una errancia que traducen en clave posmoderna los viejos exilios históricos a los que se parecen, pero únicamente por el hecho de que quienes

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sufren este nuevo exilio se han visto obligados a abandonar su lugar de origen. Son los intelectuales quienes más y mejor representan este nuevo destierro, azuzados por la incomprensión de sus compatriotas y, en muchas ocasiones, por la falta de tolerancia hacia el pensamiento y el libre examen. Da toda la impresión de que, en un momento en que las palabras tolerancia, respeto y democracia no se desprenden de la boca de nadie en el mundo occidental, sin embargo pocas veces han sido tan maltratadas y vejadas hasta convertirse, a ojos de los más exigentes y rigurosos, en rasgos esperpénticos de esa gran caricatura en que ha derivado Occidente. El principio del intelectual es la libertad de pensamiento, no el sometimiento de su razón a esta o aquella ideología: el intelectual no conoce servidumbres fuera de la razón; y, con todo, una razón con reticencias. Si la ideología o el pensamiento político someten a la razón, ya no puede ponerse la razón del intelectual al servicio de la libertad en la medida que la razón es sustituida por la ideología. Cuando un intelectual adopta una postura política en tanto que intelectual, deja de ser un intelectual; cuando un intelectual se convierte en correveidile de determinada ideología, abdica de su condición primera, en muchas ocasiones sin saberlo o sin querer saberlo, ignorando su traición a veces; pero siempre traicionando su carácter. Por eso titulaba con precisión y justeza Julien Benda su ensayo La traición de los intelectuales y por eso también ese ensayo abrió tantas heridas y despertó tanto resentimientos: a la denuncia añadía Benda la reconvención; a la acusación, el ajuste de cuentas; a la evidencia, la perplejidad de los señalados. Ni la ideología justifica al intelectual, ni éste se debe a aquélla, a pesar de que se ha insistido en lo contrario. Paul Johnson ha establecido en Intelectuales (2009) una tipología histórica del intelectual; se trata de una clasificación que si no es del todo precisa, resulta ajustada para este ensayo: el viejo intelectual, el antiintelectual y el nuevo intelectual. El origen del intelectual cabe situarlo en la figura del clérigo laico o del homme de lettres; un pensador que a la vez que ha rescatado el viejo sentido del término clerc (aquel que ha recibido las órdenes sagradas y a la vez es una persona letrada o sabia), ha sabido dotarlo de esa modernidad que lo ha convertido en un paradigma de nuestro tiempo. El intelectual apareció pronto encarnándose en sacerdotes, escribas y adivinos revistiéndose como guías de la sociedad, pero no eran, tampoco podían serlo, es píritus libres e independientes, puesto que se debían al poder constituido que legitimaban y del que formaban parte; un paso más allá, lo dieron aquellos que Ángel Rama denominó “letrados”, escritores y juristas que legitimaban la acción de la corona española en los territorios de ultramar, cuya tarea consistía en actuar como extensión de esa misma corona y que

produjo un modelo de intelectual muy particular, puesto que la palabra se convirtió en la ‘palanca’ del ascenso social, del prestigio público y de la incorporación a los ámbitos de poder y decisión. La transformación del homme de lettres hasta convertirse en la figura que es hoy comienza en el siglo XVIII, con la crisis y declive del poder eclesiástico, y con el reconocimiento del individuo y la subjetividad. El clérigo laico vino a ocupar ese espacio vacío que había dejado el sacerdote; pero a diferencia de éste, era capaz de encarnar cualquiera de las posibilidades que tenía a su alcance a condición de preservar su autonomía: el intelectual podía ser escéptico, deísta o ateo; católico, protestante o islamista; pero siempre dispuesto al consejo como lo haría un sacerdote o un pontífice. El intelectual no ha dejado de heredar originalmente aquello que de sagrado representa el pontífice o el sacerdote: como éstos, conserva algo de su sacralidad, pero en un sentido etimológico: lo sagrado como aquello que es capaz de sacrificarse: sacri-facere, hacer sagrado, en ocasiones mediante el ‘sacrificio’. Quizás por eso desde el principio el intelectual además de mostrar devoción por los asuntos del hombre, manifestó un deber casi evangélico para imponer un camino que el hombre debía recorrer. Pero a diferencia de sus antecesores religiosos, no estaba aparentemente vinculado a ningún credo o fe. El intelectual representó así la fe en las capacidades intelectuales antes que en las religiosas; la fe en la inteligencia antes que en la magia; dando por supuesto que magia y religión nada tiene que ver, aunque las dos relegan la responsabilidad última a lo sobrenatural o trascendente. El intelectual dejó de ser un intérprete, un siervo de los dioses y se transformó en sustituto de éstos. Su héroe fue Prometeo que robó el fuego celeste para entregárselo a los hombres. Acerca del decaimiento actual del intelectual hay muchos y variados ejemplos, pero todos igualmente ilustrativos. Quizás uno de los más significativos son los nacionalismos y la actitud de un gran número de intelectuales frente a esta clase de neofascismo disfrazada de respeto a la pluralidad desde el otro lado; un respeto cuyas aristas más amargas residen precisamente en negar al otro ese mismo respeto que exigen y legislan para sí mismos. Frente a esta situación, muchos intelectuales o que se dicen así se han plegado al orden constituido, más por intereses personales o por temor a perder las prebendas adquiridas que por compartir esas políticas que persiguen al disidente. Acaso este sea uno de los riesgos de este siglo XXI, la persecución sistemática de la disidencia y el acoso metódico al derecho a la discrepancia. Todo ello no ha hecho sino sumir en una postración moral e intelectual a quienes de una manera u otra han defendido su derecho a ejercer y proclamar

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un pensamiento diferente. Aquellos que han decidido que no hay más verdad que la suya han incurrido en la demagogia de asumir un papel de víctimas, cuando en realidad se presentan como verdugos; una perversión del discurso y, por tanto, de la mostración de la verdad que ha acabado por arrumbar cualquier posibilidad de debate abierto y franco. Ante la imposibilidad de entablar una polémica en igualdad de condiciones, los intelectuales más honestos y que dignifican su elección, los menos por cierto, decidieron en algún momento abandonar sus lugares de origen, una decisión que por sí misma es una afrenta y una denuncia. Este hecho supone la actualización de la tesis de Jean-Francois Revel con la que comienza El conocimiento inútil: “La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira. La civilización del siglo XX se ha basado, más que ninguna otra antes de ella, en la información, la enseñanza, la ciencia y la cultura; en una palabra, en el conocimiento, así como en el sistema de gobierno que, por vocación, da acceso a todos: la democracia”. No deja de ser perverso el uso de la democracia para abolir precisamente esos mismos derechos que debería defender, entre los que no es el menos importante el de la disidencia y lo peor es que se hace en nombre de una verdad travestida o, lo que es lo mismo, en nombre de una mentira democráticamente aceptada que no por ello deja de ser mentira. En realidad, esta apreciación pone sobre el tapete de la discusión la pertinencia o no del intelectual en esta sociedad y, además, su función. Por mucho que los propios intelectuales se han empeñado en afirmar su desaparición, todo indica que este llamado no es sino una estrategia para mantener su relevancia. Pero, ¿cuál es el papel del intelectual en un mundo globalizado que no permite la disconformidad? En muchas ocasiones, el membrete intelectual nada indica o dice de quien lo porta. Entonces, ¿dónde encontrar a ese intelectual que fiel a su tradición ha hecho del derecho a disentir su norma de vida? En esa tierra de nadie donde los intelectuales que se precian, a pesar de sus diferencias y discrepancias, tratan de discernir la verdad sin dejarse hechizar por canonjías y prebendas con las que el po der político pretende chantajearlos; o con amenazas veladas o explícitas con las que busca intimidarlos. Frente a este hostigamiento, pocos son los que se han atrevido a alzar la voz, en lugar de asumir las consignas institucionales, habitualmente rodeadas de reconocimientos oficiales que se traducen en insignias y medallas que paradójicamente encubren el des-

Francisco Goya, Que pico de oro (Aguafuerte, 1799)

precio del que los intelectuales son objeto por parte de ese poder. Una doble postración, pues, somete a quienes se doblegan al interés antes que a la razón: una es moral, al abdicar de sus principios y convicciones; otra, intelectual, al hacerse de la vista gorda a cuanto les presenta la razón. Esos pocos que han sido capaces de rendirse a la razón, antes que a su provecho y confort, se albergan en esa tierra de nadie, ese espacio habitado por ideas y convicciones. Exilios de exilios España ha sido y es un país con una larga tradición de exilios y de exiliados; una nación que ha escrito una parte importante de su historia y su literatura, de su pensamiento y su sensibilidad, desde ese enclave, paradójicamente inubicable en términos geográficos, que es el exilio; porque éste es sobre todo una manera de ver y de estar en el mundo, antes que un

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ver y un estar concreto y reducido. Los destierros históricos más recientes han sido el liberal de principios del siglo XIX y el del 39; durante los cuarenta años de franquismo, muchos intelectuales partieron igualmente al exilio: en ocasiones, empujados por la persecución interior; en otras, por convicciones personales. Conviene insistir en este punto: el hecho de que no haya circunstancias objetivas para emprender el camino del exilio, no quiere decir que no haya quien sienta la necesidad de exiliarse. De igual modo, al exilio exterior se sumó ese otro desarraigo que se denominó exilio interior que no por ello fue menos dramático. Los ejemplos a raíz del desenlace de la guerra en 1939, en la península, son numerosos: Dámaso Alonso, Ángel González, Dionisio Ridruejo, etc. Pero dentro del exilio mismo se produjeron otros destierros que distanciaron a quienes los sufrieron o a quienes eligieron ese camino de eso que más o menos se llamó el Exilio español: un exilio dentro del exilio; de aquellos que vivieron su exilio al margen de ese exilio más o menos reconocido, más o menos establecido, como les ocurrió, en parte, a Pedro Garfias o a Tomás Segovia. El exilio desde siempre se ha caracterizado por sus divisiones internas que, en el caso de España, ha producido un desplazamiento más allá del exilio originario para convertirse a su vez en reproche y amonestación. Una actitud crítica a esa crítica que es en sí mismo el camino del destierro o del transtierro, como benevolentemente llamaba José Gaos a la experiencia desgarradora y agónica del exilio. Este exilio del exilio tiene dos figuras, a mi juicio, emblemáticas: José María Blanco White y Juan Goytisolo. La experiencia del exilio primero y, luego, la del desplazamiento los ha marcado y seguramente de manera profunda, pero quizás por eso no han podido hacer del exilio un tema determinante en su escritura. Los dos, Blanco White y Goytisolo, han escrito acerca del exilio, pero en pocas ocasiones lo han hecho acerca de su exilio, de cómo ven el mundo o se asientan en él desde esa condición. Porque uno de los problemas es cómo separar esa experiencia de otras igualmente extremas, como el sentimiento de orfandad o la fuga de la juventud, u otras como el confinamiento o desplazamiento del intelectual. Estas experiencias forman parte sustancial de esas vidas y, por tanto, su influencia o presencia en su escritura y su pensamiento resulta evidente, pero ello no quiere decir que, siendo exiliados, hayan hecho del destierro el centro de sus preocupaciones y el tema de su literatura. Así, puede entenderse la experiencia del exilio como uno de los episodios de la vida de un ser humano, quizás el más grave y determinante, pero un episodio más. Pero hay otra experiencia del exilio que lo sitúa no como un suceso vital, sino como una condición. Así, aun cuando una experiencia episódica encuentra

un sentido de exilio, lo encontrará como sentido de la condición de exilio. Este sentido de la condición de exiliado es el que desplaza la experiencia del exilio que ya no se presenta como un tema o un asunto entre otros, hasta el punto de que en ocasiones ni siquiera se presente como un tema. Para estos autores, el exilio concreto y episódico adquiere su verdadera importancia en la medida que es capaz de relacionarse con el origen de sentido del Exilio con mayúsculas; así, el exilio es una exclusión, una marginalidad, pero también una comunión. El sentido más completo del exilio, como dice Tomás Segovia, es cuando

Francisco Goya, Por mober la lengua de otro modo (1814-1823)

aparece no como tema sino como sentido de los otros temas; cuando esos otros asuntos o aspectos aparecen tamizados por la condición que los dota de sentido sin agotarlos completamente. La condición de exiliados, pero sobre todo la de marginados, se abre a una posibilidad de traspasar la idea de país y de idioma que es la forma en que se traspasa la idea de exi-

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lio, llevándola más allá de sí nudez que ha encontrado en la misma y liberándola de su limiescritura su mejor expresión y, tación de simple tema. Es freaún, se ha convertido casi en el cuente que quien se exilia del único instrumento mediante el exilio se abra completamente al que despojarse de todo. otro, en este caso representado José María Blanco White y por la cultura del país de adopJuan Goytisolo son dos intelección. tuales que en diferentes etapas Así parece que lo procedente históricas y por diversos camies exiliarse del exilio, puesto nos han llegado a un mismo que el destierro aparece en alpunto de destino. Conscientes gún momento como una made las exigencias de su tarea innera de patriotismo o, lo que es telectual, han buscado por topeor, de nacionalismo. Un redos los medios la construcción chazo vuelto crítica que no es de un espacio propicio desde privativo de estos autores, sino donde acometer esa tarea. No que obedece a cierta tradición, son dos autores que propiamenrastreable y digna de documente hayan pertenecido a un exilio tarse desde el siglo XIX, entre la histórico, aunque tanto Blanco que destacan escritores y artiscomo Goytisolo se vieron afectatas como Francisco Goya o Luis dos por ellos. De lo que no cabe Cernuda, Pedro Garfias, Jorge duda, es que para estos dos auSemprún o el mismo Tomás Setores el exilio fue sólo una prigovia. Pero si he elegido a Blan mera etapa, seguramente no la co White y Goytisolo es porque más importante, de lo que fue su Francisco Goya, Capricho 20: Ya van desplumados (1799)) entre ellos hay algo así como verdadero exilio. A esta tradición una comunión espiritual o una que considera el margen y la afinidad intelectual, una experiencia compartida en difemarginalidad, más que propiamente el exilio, el espacio privirentes momentos, que los vuelve caso anómalo dentro del legiado del intelectual, seguramente pueden sumarse otros exilio, obligado o voluntario, pero que transciende ese exilio nombres; pero no hay duda de que entre estos dos pensadores primero. hay algo más que una mera reflexión compartida en torno al Estos escritores no han tomado el exilio como una fatalidad, exilio y el trabajo del intelectual; ese algo más que nace de que es como se ha acostumbrado a asumir un acontecimiento cierta afinidad de ánimo y de cierta manera de ver a España. de esta naturaleza. Los dos autores, además, han vivido la Con todo, esta lucha que han emprendido los tres puede resuexperiencia de ser extranjero mediante el aprendizaje de otras mirse en las siguientes palabras de Juan Goytisolo en las que lenguas y otras culturas, y han tratado de mejorar en ese arte. lo importante no es la crítica misma, que lo es, sino precisaIncluso, en el caso de Juan Goytisolo, puede hablarse de cierto mente propiciar una tesitura donde esta actitud crítica sea cultivo del exotismo relacionado con el norte de África. Los posible: “El derecho a la palabra y, por consiguiente, al desdos autores han vivido el exilio pero no son particularmente acuerdo, la creación de un espacio discursivo libre y plural”. escritores del exilio. Da la impresión de que para ellos la escriUn anhelo y una reivindicación que, por ahora, sólo se ve y se tura, antes que un ámbito de conocimiento particular al que escucha en la tierra de nadie. adscribirlos, es una especie de desnudez; una desnudez que los ha llevado a abandonar los ropajes de las clasificaciones y calificaciones para presentarse de esta manera despojados y Juan Pascual Gay es investigador del Colegio de San Luis A. C. desnudos. Así como para otros escritores el exilio ha sido la (México). Sus últimos libros publicados son Escaparates del tiempo, excusa para que ese ropaje ocultara sus carencias de talento o galería de vidas, El Colegio de San Luis, San Luis 2010 e Ignacio habilidad, refugiados detrás de ese drama del exilio; estos tres Barajas Lozano. El quicio del sueño, El Colegio de San Luis, San Luis, se plantan desnudos y expuestos frente a los otros; una des2011.

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A propósito de Palomares
Jorge Castillo

Jorge Castillo: Dibujo Preparatorio para “Palomares” (Carbón, lápiz y tinta azul sobre papel. 41,9 x 58,9 cm. (Boissano. Italia, 1967).

En los años setenta, en Berlín, Eduardo Subirats y yo nos conocimos. Desde el primer día el dialogo fue abierto y espontáneo. Ambos éramos irrespetuosos y entusiastas. Sabíamos muy bien que nuestras intuiciones se transformarían en algo cierto, una realidad incómoda, desgraciada, y más tarde esperpéntica y trágica. En esos días, ya toda la cultura estaba manipulada, los críticos de cualquier cosa opinaban desde sus tumbas. Así le llamo yo a muchas tribunas, a casi todas las gacetas y a innumerables cátedras.

Pero nuestras conversaciones, de todas maneras, estaban presididas por la sonrisa… y aun hoy sigue siendo así. La juventud sirve, ante todo, para forjar una energía sincera y duradera, que acompañe fielmente hasta el final. Quisiera que todo lo que diga a partir de este momento, sea interpretado de acuerdo con una corta frase del poeta Ezra Pound: “La función de la vida es perpetuar la vida.” El arte, el pensamiento, incitan a seguir viviendo. Los que se entregan únicamente a la razón, como única e imper-

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tinente amante, estarán intranquilos en contacto con una clara supremacía de la vida. No hay nada que pueda relacionarse mejor, que nuestro pensamiento y nuestra biología. “ Palomares nos reúne en esta ocasión para recordar uno de esos acontecimientos, que cuando se producen, incómodos, los gobiernos y la cultura oficial integrada en el poder, suelen silenciar. Sin ningún escrúpulo. Esos acontecimientos muestran el lado oscuro de nuestra sociedad, sus silencios culpables, la confortable cobardía y la indefensión de las personas frente a la manipulación política. Los intelectuales como Eduardo, y los artistas como yo, tenemos una relación desdichada con el poder. Bertrand Russell, en sus “Ensayos impopulares”, nos advierte: “Terminara el incomodo episodio de la vida, y las apacibles rocas continuarán girando inmutables hasta que el Sol estalle”. Así es que en febrero de 1939 se realizo la fisión del átomo de Uranio. Y en 1945, seis años después, se bombardeó Hiroshima y Nagasaki. Después de la bomba de hidrogeno, alegremente, se anunció y celebró la bomba de cobalto. Se sabía que los daños eran imprevisibles y que podría repercutir en una degeneración de la especie humana: la radioactividad perjudica los órganos reproductores de los animales y del hombre. Cuatrocientas bombas de cobalto son suficientes para acabar definitivamente con la vida animal y vegetal. Así es que desde aquellos momentos, vivimos un trágico y castrador terror colectivo. En un libro de ensayos, Marcel Schwob nos habla de lo que llama la poética del terror y de la piedad, explora el camino que conduce dede el individualismo, hasta la conciencia de los otros. Cito: “En ese extremo, el hombre entrevé el límite del terror, penetra en la optra mitad de su corazón, intenta representarse en los demás seres la miseria, el sufrimiento y el miedo, y expulsa de sí todo terror humano o sobrehumano para conocer solo la piedad.” La dualidad anímica con un carácter armónico y simétrico, está en esas palabras perfectamente expresado. Hoy, esa simetría casi ha dejado de habitar en el corazón de los hombres, y solo queda de esa dualidad el sombrío terror. Hay una enorme desesperanza en las palabras de Bertrand Russell, y un instante de esperanza en las de Marcel Schwob. Un día ocurrió algo en Palomares: en 1967 cayeron del cielo unas bombas, pero no había guerra. Un extraño accidente. Fue fácil esconderlo en las paginas mudas de la prensa franquista. A la cultura le pareció un incidente sin demasiado relieve. Silenciar aquello fue fácil. Casi nadie capto el mensaje, la significación de lo sucedido. Pareció un escenario surrealista. Isabel Álvarez de Toledo se puso a escribir un diario, desde el primer dia, un testimonio de la tragedia del pueblo de Pa -

lomares. Pero Palomares está en España y Eduardo Subirats la define como un país de “mentiras y silencios”. Y agrega: “y seguimos viviendo en Tiempos de silencio”. Es, sin duda, una inacabable tradición española. Dos, tres, cuatro días después de enterarme, recordé unas palabras de Heráclito, cuando habla de que siendo el fuego el origen de todo, el destino de todo será, finalmente, el fuego. Así que me vi impulsado a decir algo, y como mi lenguaje habitual es el de las formas y los colores, me propuse pintar un cuadro y mostrar así mis sentimientos y mis sensaciones a propósito de Palomares. La clave estaba en captar el verdadero significado, no caer en la aceptación inmediata de un acontecimiento puramente local. Si se tiene una conciencia despierta, pueden verse los signos de relaciones universales, las conexiones de hechos aparentemente aislados, los signos de los signos. Aquello no fue solo un accidente, llegaba a ser el síntoma de una sociedad enferma en sus objetivos, perdida en sus ambiciones, indolente en los peligros de sus acciones, además de consentir, sin ninguna responsabilidad, lo que políticos y magnates, militares y científicos han estado haciendo con nuestro planeta. El tríptico no era la ilustración del accidente, porque no hubo nada accidental en ello, se trataba de un precio significativo que se ha de pagar por un camino equivocado, el camino que nuestros grandes lideres en el mundo recorren cada día en pos de estupidas y criminales quimeras. Gonzalo de Berceo escribió un terrible libro, “Signos que aparecerán antes del Juicio Final”, y el prologuista de una de sus ediciones ultimas, se permitió un comentario: “El tema del Fin, desenlace, muerte, conclusión, destino y desaparición, ha adquirido extraordinario interés en la edad actual, que está abriendo paso vertiginoso a la Era Atómica.” ¿Qué cultura es la nuestra que no aprende, que no enseña que no diferencia al espíritu de la necedad? Las representaciones de los seres humanos han llegado al esperpento en muchas ocasiones, como preludio e intuición acerca de un porvenir oscuro e incierto. En 1977 me pareció que el hombre podría desaparecer, que se transformaría en un vestigio. ¿Podría la cultura salvarlo? Pero la ciencia y su brazo tecnológico-militar pueden lo que no puede el conocimiento humanista. La confrontación parece perdida de antemano. Pensé también que el hombre ya estaba en disolución, que su ser y su unidad se transformaban en gas, en formas indefinidas como la muerte de la propia esperanza. Mi escepticismo respecto a la cultura española en particular tocó fondo en ese año, cuando la inmensa mayoría de los intelectuales guardaron silencio. Solo llegue a escuchar, como un chiste de café y de dudoso talento, algunas frivolidades en

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Jorge Castillo, Estudio para Palomares (Lápiz sobre papel; 1967)

torno al baño del ministro de turismo. Como siempre el triste anecdotario español que todo lo convierte en pacotilla. Elegí el blanco y negro porque se trataba de un cuadro sobre la vida desapareciendo, sin color, solo enigma. En nuestra cultura domina un prurito de realismo, es decir, el apego naturalista a la precisión del aspecto primero de las cosas. La realidad exterior es una, única, indivisible, y ha de estar presente hasta en la sopa. Tanta realidad en un país de tantos mentirosos. Refiriéndose al artista auténtico, Lord Dunsany dijo lo siguiente: “…en él existe una implacable hostilidad contra lo que empobrece la fantasía del hombre, contra las ciudades viles, contra los intereses comerciales, y contra la cultura que dimana de la organización material.” Al hablar sobre lo sucedido en Palomares nos vemos enfrentados con el poder, a reclamar la verdad y descalificar a los políticos, a militares y científicos en siniestro emparejamiento, financieros mentirosos e intelectuales sonámbulos. Observando nuestra sociedad, las calamidades que la aquejan, ¿como podemos votar sin avergonzarnos? ¿Cómo podemos ser cómplices de tanto líder obsoleto o simplemente necio? Me lo pregunto cada día. También me pregunto por qué estamos pendientes de unos genios de la economía

manipulados por un conocimiento vacío de las autenticas necesidades de los seres humanos. Me niego a seguir en esos caminos, me niego a casi todo lo que esta enferma sociedad propone como felicidad, como verdad ejemplar, como disciplina social. Solo el hombre, roto y perdido, nos debe interesar, y rescatarlo de las estrategias de dominación universal. Si conseguimos expulsar todo terror para conocer solo la piedad, quizás lo salvemos al menos en nuestro interior. Pero no olvidemos que el fascismo no ha muerto, está en todas partes, solo ha cambiado su disfraz para convertirse en un “fascismo amistoso”, como lo ha llamado acertadamente Noam Chomsky. O tal vez ya menos amistoso.

La amplísima obra de Jorge Castillo comprende óleos, dibujos, grabados y escultura. Castillo ha escrito asimismo poesía y obras de teatro. Ha vivido en Buenos Aires, Paris, Ginebra, Boissano, Berlin, Barcelona, New York y Madrid. Sus exposiciones individuales son muy numerosas: en New York, Berlin, Zürich, Basel, Madrid y Barcelona, Hannover, Ginebra, etc. Sus retrospectivas más importantes se han realizado en la Nationalgalerie de Berlin (1970), en el Palau de la Vierreina de Barce lona (1990) y en el Kunstmuseum de Bochum (1991).

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Carta abierta
AL MINISTERIO DEL CULTURA DEL GOBIERNO ESPAÑOL EN LA QUE SE PROPONE UN PREMIO NACIONAL AL LIBRO “LA ERA DE PALOMARES”
Muy distinguidos Señoras y Señores: Palomares es el nombre de un pueblo andaluz sobre el que hace aproximadamente cincuenta años cayeron accidentalmente cuatro bombas nucleares, contaminando la tierra con plutonio y otros agentes de alta toxicidad, dañando a los humanos con radiaciones, sembrando la desesperación y la muerte. “Palomares” es también un símbolo de la letalidad que para los humanos y la biosfera entrañan las diferentes fases de la producción nuclear, desde sus escombros hasta sus armas. No en último lugar es Palomares el símbolo de la indolencia y la censura administrativas españolas con respecto a sus víctimas y la persistente contaminación ambiental. Por todas estas razones Palomares debería ser motivo de memoria y reflexión públicas – no de su ignorancia y censura, como lo ha venido siendo a lo largo de cinco décadas. Pero Palomares es también el símbolo de hombres y mujeres que pusieron en riesgo sus vidas y sus profesiones por el delito de solidarizarse con el trágico destino de su pueblo e, indirectamente, de la Humanidad. El libro LA ERA DE PALOMARES (compilado por Eduardo Subirats. y publicado por la Editorial EL VIEJO TOPO) reúne a tres testimonios únicos de esta solidaridad humana, humanitaria y humanista. El primero de ellos es el diario personal de Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, la única intelectual española que tuvo la integridad y la inteligencia de entrar en la zona siniestrada, así como de organizar la resistencia de pescadores y campesinos, y hombres y mujeres de Andalucía contra una administración corrupta e ignorante que se resistía a dar atención médica, otorgar indemnizaciones y asumir acciones inmediatas de descontaminación del agua y la tierra. Este diario de Palomares es un documento único de una de las personalidades intelectuales más fascinantes de la segunda mitad del siglo veinte español. La segunda obra que este libro acoge es el tríptico Palomares, un óleo de seis por siete metros y de compleja composición que dio expresión a la angustia frente aquella catástrofe y su destino. Su autor, Jorge Castillo, es el pintor español moderno más importante después de Juan Gris y Pablo Picasso. El tercer documento que corona este libro es el diario de viaje por los pueblos almerienses de Juan Goytisolo, también realizado en aquellos años. Juan Goytisolo es asimismo uno de los intelectuales más importantes de las generaciones posteriores a la guerra civil española. Todo ello justifica con creces un reconocimiento oficial de este libro, tanto más en una época en que la industria española de premios literarios y artísticos reparte notoriamente sus glorias y hagiografías sin la mediación esclarecedora de la crítica – las más veces subalterna, cuando no ausente. El dinero de este premio literario debería destinarse a la conservación del archivo de Medina Sidonia, un notable tesoro de la memoria histórica española creado por la propia Isabel Álvarez de Toledo con parcos medios y nulos apoyos institucionales. Avisamos a la opinión pública sobre la importancia de estos testimonios históricos ante el actual desastre nuclear de Japón, con la conciencia de que el problema de la industria nuclear no puede separarse de las estrategias de la guerra nuclear, ni de la irracionalidad de las estrategias económicas neoliberales, ni de la constitución de los superestados nucleares a partir del Holocausto nuclear de Hiroshima y Nagasaki. Atentamente,
Alfredo Bosi – Professor Emérito de Literatura Brasileira. Universidade de São Paulo. Miembro de la Academia Brasileira de Letras. Marisela LaGrave – Artista. New York/Caracas. Carlos Castresana Fernández – Fiscal del Tribunal Supremo, Madrid. Susanne Dittberner – Profesora. Freie Universität Berlin. Paul Fenn – Co-director de California Sierra Club Energy and Climate Committee. Danielle Carlo – Doctoranda. New York University. Lunden MacDonald – Profesora. Metropolitan State College of Denver

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Christopher Britt – Profesor de Literatura Española. Georg Washington University. Fernando Robles – Pintor. México. Claudia Burr – Editora libre. México. Stefano Biava Gadotti - Estudiante y empleado de Escola da Cidade, São Paulo. Javier Corona Fernández –Decano de la Universidad de Guanajuato, México. Charlotte Burenius – Viajera. Stockholm. Benita Sampedro Vizcaya – Profesora de Literatura Española. Hofstra University. Anália Amorim – Arquitecta. Presidente da Associação Escola da Cidade - Faculdade de Arquitetura e Urbanismo -São Paulo. Silvia Garza – Editora libre. Madrid. Ángel Lozada – Poeta. New York.

Silvia Cárcamo – Profesora. Universidade Federal do Rio de Janeiro. Alfons Cervera – Escritor, Valencia. Aureliano Ortega Esquivel – Profesor e investigador. Universidad de Guanajuato. Pilar Calveiro – Profesora e investigadora. Universidad Autónoma de Puebla. Carlos Subirats – Universidad Autónoma. Barcelona. Melanie Pérez Ortiz – Catedrática. Departamento de Estudios Hispánicos. Universidad de Puerto Rico. Erna von der Walde – Profesora de Literatura y Pensamiento latinoamericano. Universidad Javeriana e Instituto Caro y Cuervo. Bogotá Dolores García Cantús – Profesora. Universidad de Valencia. Josep Martínez Bisbal – Profesor. Universidad de Valencia. Luis Martín Estudillo – Profesor. Universidad de Iowa.

… (Muchas otras personas, de diferentes edades, grupos sociales y profesiones, cuyos nombres no es necesario reproducir, apoyan esta carta. Su propósito es llamar la atención sobre el silencio que las elites políticas españolas han mantenido y siguen manteniendo sobre ésta y muchas otras afrentas de su pasado reciente y lejano.)

5 de abril, 2011

Respuesta del Sr. ROGELIO BLANCO, DIRECTOR GENERAL DEL LIBRO, DEL MINISTERIO DE CULTURA
Tengo el placer de ponerme en contacto con usted en relación con su carta del pasado 5 de abril, en la que se recordaba la importancia dl libro La Era de Palomares, compilado por Eduardo Subirats y publicado por la editorial El Viejo Topo. En Primer lugar, me gustaría felicitarles por la calidad de la obra que tratan de dar a conocer, que cuenta, sin duda, con un incuestionable valor científico y al mismo tiempo artístico, con la aportación del tríptico de José Castillo y extractos de Campos de Níjar, una gran crónica viajera de Juan Goytisolo. Además, el diario de Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Sidonia, es un testimonio histórico excepcional para comprender de primera mano la lucha de los habitantes de la pedanía de Palomares, privados en aquel momento de los más elementales y básicos sistemas de protección social. Por todo ello, dada la incuestionable importancia de La Era de Palomares, la Dirección General del Libro, Archivos y Bi bliotecas procurará ayudar a su difusión y a su debido reconocimiento, en el ámbito de sus competencias y dentro de sus líneas de actuación habituales. Aprovecho esta oportunidad para agradecerle nuevamente su comunicado, así como para felicitarle por su excelente iniciativa. Rogelio Blanco Martínez Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas Ministerio de Cultura 13 abril, 2011

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Matriarcado Un mundo huérfano
Graciela M. Báez
Debemos definir lo que es y no es el matriarcado. No estamos obligadas a obedecer la común interpretación masculina del término como poder de las mujeres o de las madres. Matriarcado es comúnmente interpretado en este sentido por un efecto de simetría al término patriarcado. Matriarcado es un compuesto de máter y arché. Pero esta arché tiene un doble significado: es el comienzo y, al mismo tiempo, el poder. Pero el matriarcado no es el poder que se origina en la maternidad. Designa más bien la maternidad de los orígenes. El matriarcado comprende a las “madres de los orígenes” o “las madres originales de todas las cosas.” El patriarcado, en cambio, nunca podría ser traducido como 'padres de los orígenes'. Al no tener un poder natural real sobre los “orígenes” los hombres tuvieron que imponer su derecho de ser el 'primero' a través de su dominación política, teológica y jurídica. Este poder patriarcal está asociado frecuentemente a la destrucción. Los saqueos que se llevan a cabo durante las guerras proveen riqueza y vida a los guerreros y a sus sociedades. La muerte controlada y la muerte intencionada que tiene lugar en la guerra, así como el asesinato, la tortura, la violación y otras formas y técnicas de violencia son su principio. La segunda creación principal del patriarcado es la supuesta creación a partir de la nada, de la pura abstracción. Está basada en la invención de una vida ficticia y un mundo más allá del existente, un mundo meta-físico, una vida y un mundo supuestamente más elevados y mejores. El orden patriarcal niega a la mujer y la naturaleza la fertilidad y productividad tanto en el orden simbólico, como también en el orden material. En los patriarcados el hombre se instala como quien da y otorga vida. En el cristianismo es la muerte de Jesús la que brinda la vida eterna a la humanidad, mientras que a su mamá María se le extirpa el sexo como origen creador de la vida. En la fase actual del patriarcado capitalista ni el hombre mismo puede producir vida. La perversión final es que el capital financiero en sí mismo es visto co mo la fuente de todo crecimiento, desarrollo y vida. Los matriarcados o sociedades matrifocales son sociedades fundadas en la maternidad y basadas en un clan. La maternidad está percibida como la función más importante en la so ciedad, pues son los cuidados maternales los que garantizan la supervivencia de las nuevas generaciones y el futuro de toda sociedad. No es necesario ser madre biológica para ser reconocida, ya que los matriarcados practican la maternidad comunal. Todas las mujeres del clan son madres, compartiéndose los hijos de todas. La maternidad matriarcal está fundada en la libertad de la mujer de poder decidir si quiere tener o no quiere tener hijos. A la maternidad, que tiene origen como un hecho biológico, se le otorga una gran importancia, transformándose en un modelo cultural. El parentesco es reconocido exclusivamente por vía del linaje femenino y no a partir del derecho paterno. Este modelo es mucho más apropiado para la condición humana que la manera en que los patriarcados conceptualizan y utilizan la maternidad. Los matriarcados son igualitarios. No existe la discriminación ni superioridad de un género sobre otro. Esta estructura es completamente diferente a los reinos patriarcales formados a través de las conquistas y consecuentemente de imperios patriarcales basados en la autoridad, la jerarquía y la explotación. La igualdad matriarcal no significa, sin embargo, una simple nivelación de las diferencias. Las diferencias naturales entre géneros y las generaciones son respetadas y honradas, pero las diferencias no llegan necesariamente a las jerarquías. Cada género y generación tiene su propio valor y dignidad, y a través de un sistema de actividades complementarias, son dependientes uno del otro. Esto también se aplica al equilibrio entre géneros, entre generaciones, y entre los seres humanos y la naturaleza. El matriarcado no tiene una religión basada en un Dios invisible, intocable e incomprensible, pero a la vez omnipotente. La divinidad es inmanente, ya que el universo entero se concibe como sagrado y femenino. Es la Gran Madre que hace nacer todo ser viviente. Todo está dotado de divinidad, cada mujer y cada hombre, toda planta y animal, y desde la piedra más pequeña a la estrella más grande. No existe una distinción entre lo sagrado y lo profano, no existe una distinción artificial entre los seres humanos y la naturaleza o la cultura y la naturaleza. Socialmente y políticamente los matriarcados son sociedades de parentesco. Ese

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DOSSIER / FINAL

Gustav Klimt, Las tres edades de la mujer

principio de parentesco es también expresado en su acercamiento hacia el medio ambiente. No solo se les asigna principios al grupo, a la tribu o al clan, sino también la naturaleza y su cosmovisión. Todo es celebrado, honrado de manera libre y creadora, la naturaleza, la Madre tierra, la Madre Diosa en sus múltiples manifestaciones, los seres vivos incluso la multiplicidad de seres humanos y comunidades. Los modelos matriarcales tienen gran importancia para nuestras sociedades presentes y futuras. No son utopías abstractas. Por el contrario, son sociedades que han persistido a través de larguísimos periodos históricos hasta hoy: las sociedades de los zapotecos de Sierra Juárez y Juchitán (México), los Kuna (Panamá/Colombia), los Shipibo (Amazonia-Perú) y los pueblos Hopi o Iroqués de Norteamérica, entre muchos otros grupos indígenas en Asia, África, las Américas y las zonas del Pacifico. Estas sociedades encarnan una enorme creatividad intelectual y experiencia práctica, y son parte del legado cultural de la humanidad. Sus preceptos demuestran como la vida se puede organizar sobre la base de una satisfacción/ cumplimiento incondicional de las necesidades comunales. No son sociedades violentas. Son humanas y humanitarias.

Los matriarcados pueden servirnos como ejemplos de sociedades alternativas igualitarias que combinan lo espiritual con la política. Su economía, política, organización social, y espiritualidad están interconectadas, y esta interrelación es la que provee una vida de calidad para todos. Por supuesto no podemos retroceder el tiempo o sencillamente transferir patrones pasados al presente. Sin embargo, para nuestro propio camino hacia sociedades progresivas y justas, tenemos mucho que ganar a través de la comprensión de estos modelos matriarcales. Estamos viviendo los días más oscuros de la sociedad patriarcal. Las guerras se multiplican. La economía mundial se ha convertido en un campo de batalla. La mayoría de los matriarcados tradicionales han colapsado o han sido aniquilados por las sociedades patriarcales a través de la colonización continua por las misiones cristianas, islámicas y budistas; por medio del turismo masivo y de la intrusión de la economía de mercados y las nuevas tecnologías, y por una industrialización definida por los intereses de los estados nacionales y las corporaciones globales. Las sociedades matriarcales luchan ferozmente por su sobrevivencia, sus derechos y su identidad cultural. Tenemos que comenzar a reconocer lo que la vida, la tierra, la naturaleza y la muerte natural significan. Debemos revertir lo que ha sido pervertido: vida en muerte, muerte en vida, muerte eterna en un supuesto paraíso. Debemos reconocer que la espiritualidad matriarcal y su estructura social y simbólica básica permean la vida cotidiana. La construcción de identidades basadas en oposiciones polares y la creación del Yo vs. el Otro, engendra la opresión, la desigualdad y la violencia. Y aunque el patriarcado ha dominado durante cientos de años, evidencias de modelos matriarcales nos demuestran que existen y son factibles. Es imprescindible el estudio y la práctica de los modelos de sociedades matriarcales, para iluminar el camino hacia una sociedad digna, igualitaria, justa y sin violencia I
Graciela M. Báez es estudiante doctorada en New York Universiy. Su tesis doctoral analiza los mitos ocultos de la Gran Madre dentro de varias novelas contemporáneas de Latinoamérica. Sus áreas de investigación ahondan desde la crítica literaria al estudio de cosmogonías milenarias.

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Oficina Soviética para el Cine
DV D ’ S
Jean-Luc Godard Una mujer casada (1964) Intermedio, Barcelona, 2011. Macha Méril, Jean-Luc Godard Camuflado en Diario de una mujer casada Intermedio, Barcelona, 2011.

libro con las fotos y los diálogos de la película. Así lo hicieron, lo editó Denoël y se vendió bastante bien. Ahora, aquellas frases y los fotogramas, la verdad, más bien no causan escándalo a nadie; o a nadie que esté en el mundo, porque son cosas que habitan ese mismo mundo: que si la infidelidad matrimonial, que si las dudas acerca de quién será el padre, que si la mentira como forma de vida, que si la anticoncepción, que si el aborto, o un montón de cosas más que hace tiempo que parecen casposas.

¡Lo han hecho! ¡Lo han vuelto a hacer! Se estrujan la cabeza, no lo niego. Y, al final, claro, les sale algo. Algo parecido a la edición original de De l’origine du XXI e siècle (1990), pero más apañado. Resulta que Una mujer casada (1964), en su momento, creó bastante polémica, y Macha Mé rill, la actriz, ni corta ni perezosa, le propuso a Godard hacer un

Bueno. A mí me lo parecen. Pero a Intermedio no. A Intermedio le parecen una buena coartada para vender una película de Godard. Resulta que sale a la venta un bonito libro, de formato cuadrado y bastante resultón, Diario de una mujer casada, con una etiqueta que pone que, dentro, te regalan Una mujer casada. O séase: el libro y un DVD de regalo. Claro que

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¡Lo han hecho!
sino porque había soldados que no se podían conseguir de otro modo. Nunca, luego, he visto tanto interés masculino por un detergente, la verdad. Y a todo esto, digo yo que se habrá puesto difícil eso de vender vídeos, si ya se asemejan los vídeos a los detergentes. Pardiez: más difícil de lo que yo imaginaba. Yo, la verdad, siempre he imaginado que vender Una mujer casada era bastante difícil, porque me parecía, instintivamente, vieja. A mis poquitos años, yo no sabía el revuelo que había causado, pero notaba el envejecimiento: no sé por qué, pero le veía la artritis. Es cierto que mi confusión era mi mejor arma, claro: había visto La guerra ha terminado (1966) cuando vi Una mujer casada, y los juegos de la anatomía femenina en la cama, dije «Bah, ¡esto ya lo he visto!» Pero, claro, me equivocaba: Godard se ha bía adelantado a Resnais en dos años. Con las panorámicas girando la cámara hasta quedar lo vertical en horizontal, la verdad, se adelantó como un bólido a cualquiera que quisiese avanzarlo (salvo los vanguardistas de los años veinte, claro está). O esos complicados movimientos de cámara que duran minutos sin que el espectador tenga ni por un momento la sensación de estar asistiendo a un verdadero plano secuencia (por ejemplo, cuando va al aeródromo a recoger a su marido o los varios minutos que nos pasamos oyendo a una mujer carcajeándose). O el repaso por los anuncios de la lencería femenina, con los nombres más triunfales, que los ángeles publicitarios del señor ordenaban a la mujer que le tapasen. A decir verdad, el crío sabe lo que hace. Es decir, sabe lo que se trae entre manos: que no es más que hacer una peliculita. Sola –es decir, sin las demás de Godard– gana un poco: se ven sus trucos y sus ingenios. Es lo que tienen las películas: las malas ganan algo al volver a verlas; las buenas, a fuerza de verlas, se hacen un tanto aburridas. Lo dicho: es lo que hay. ¿Y la artritis? Depende. Artrítico lo esta el cine comercial, que no parece quejarse de sus achaques, sólo de su voracidad insuficiente ante las recaudaciones. Ciertamente, a Una mujer casada le chirrían ligeramente las articulaciones (o lo que es lo mismo: nosotros ya sabemos qué es lo que está haciendo Godard, y, por lo tanto, no nos sorprende lo más mínimo). Aunque, a estas altura del nuevo siglo, ¿a quién narices le importa? Pues eso. Pero, digo yo, que en esta carrera por vender algunos vídeos más podría ocurrírseles adjuntar el DVD a un paquete de detergente: a algunas nos vendría bien, oiga.

esto no es verdad, ¿no? No, en absoluto. En realidad, va al revés. Es decir: un DVD y, de regalo, un libro. Porque, claro, ¡ya me dirán quién compra libros, con esta crisis! Se estrujan el cerebrito para vender DVD’s. Porque esto empieza a parecer cuando éramos pequeñas y mis hermanos querían abrir los botes de Omo para ver qué soldados había. Para ellos, había que comprar Omo no porque lavase más blanco

La Puri

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La aventura de comprender
Entrevista a

Fernando Romo

por Salvador López Arnal

itular de Teoría de la Literatura en la Universidad de Vigo, autor de numerosos artículos sobre historia del pensamiento literario y cervantismo, Fernando Romo es autor, además del reciente La hermenéutica. La aventura de comprender en la editorial Montesinos, de La retórica, un paseo por la retórica clásica; Miguel Labordeta, una lectura global; y Hermenéutica, interpretación, literatura. Este destacado cervantino es también editor de la obra de Cipriano Suárez y Giambattista Vico.

T

—Después de felicitarte muy sinceramente por tu nuevo libro, déjame que inicie la conversación preguntándote por una definición: ¿qué es la hermenéutica? ¿Hermenéutica o hermenéuticas? —De entrada, me parece prudente honesto advertir que yo no procedo de los estudios filosóficos, sino de los literarios, de modo que se me puede escapar alguna barbaridad. Pero en fin, confieso que me gusta bastante la definición de Heidegger (por poco simpática que sea la figura de éste): “hermenéutica es el negocio de la interpretación”, así, en general, ‘negocio’ como esfuerzo. Determinaciones como ‘jurídica’ o ‘bíblica’ me parece que vienen del objeto, o si se prefiere, son más bien temáticas. —Has subtitulado tu libro: “La aventura de comprender”. Pero hay muchas disciplinas que pueden caracterizarse así. La genética, por ejemplo, es una exitosa aventura para la comprensión del genoma de los vivos, la física lo es igualmente para la comprensión, digámoslo de modo muy general, de la naturaleza. La filosofía, incluso la filosofía, es también una aventura aunque confieso no saber muy bien de qué. ¿Dónde reside entonces la singularidad de la aventura hermenéutica? —Bueno, yo me acuerdo siempre de aquello de conocer frente a pensar, que creo que es de origen kantiano, aunque lo reformula Hannah Arendt. Cuando entendamos el genoma, quedará la cuestión de porqué nos hemos preguntado por el genoma precisamente. ¿Por qué dar por obvio que la ciencia moder-

na que conocemos es la única posible, o pensar que es natural o necesario que hayamos llegado a ella? Supongo que el porqué del porqué es el espacio de la filosofía y de la hermenéutica, por etéreo que pueda sonar. —Hablábamos antes de comprensión. ¿Tiene alguna connotación especial el uso de este término? ¿Comprensión es sinónimo de saber, de conocer, de enterarse de qué va una cosa? —Yo diría que es la traducción del alemán verstehen, y que está ligado a esa tradición de pensamiento. Los que son muy anglicistas hablan de ‘entendimiento’, que les suena a understanding. Creo que cuando comprendemos algo, somos capaces de decir a qué pregunta es respuesta ese algo; creo que aporta ese matiz específico frente a saber, conocer, o enterarse. De hecho, nos enteramos de muchas cosas que no nos explicamos. —¿Dónde y cuándo surge la hermenéutica como disciplina o como programa de investigación? —Como disciplina, de una parte, está la filología del humanismo italiano del Quattrocento; de otra lo que hace la reforma luterana: aplicar a la Biblia esa filología, y ambos movimientos dan los primeros pasos, aunque no falten precedentes helénicos. De hecho, los tratados del Seiscientos empiezan a llevar el título de hermenéutica (que ya se había usado en el siglo anterior), pero se reconocen en ese paso anterior.

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nucleares

—¿Por qué crees, lo señalas en la bibliografía, que Heidegger, tividad, si no es un mero cambio terminológico, pudiera reoGadamer y Ricoeur son autores imprescindibles de la hermerientar la cuestión. néutica contemporánea? ¿Sólo ellos? ¿Por qué no incluyes en el grupo de los —Cuando se afirma que la hermenéutica No creo que la verdad fundamentales a Vattimo, por ejemplo? cuestiona la mirada usual sobre la rela—Me parece que para la llamada her- dependa del intérprete, pero tampoco ción entre sujeto y mundo, ¿a qué se está creo en una menéutica filosófica tienen un carácapuntando exactamente? ¿Sujeto refiere ter fundacional que el propio Vattimo verdad independiente a seres humanos? ¿Mundo refiere a munreconoce respecto de Heidegger y do natural, mundo social, a libros? del intérprete Gadamer. Y el de Heidegger lo recono—Yo diría que no hay más sujetos que ce también Ricoeur. Fundacional en sentido estricto sería los humanos, y que la mirada usual es más bien un automatisHeidegger y habría que sumarle a su urbanizador, Gadamer. mo, y que la actitud habitual consiste en servirse de las cosas, Ricoeur me parece que hace otra cosa, pero su obra es de una consumirlas, y arrojar los desperdicios sin mayor preocupamagnitud inmensa. Dicho sea sin pretender desconocer el ción. Una actitud hermenéutica siempre se pregunta por qué, valor de Vattimo, que, por cierto, es el prologuista y editor de intenta entender, y escucha las razones del otro. Verdad y método, de Gadamer, en Italia. —Afirmas “Hay una dialéctica del intérprete y hay una dialécti—¿Qué aportaciones, que resultados, te parecen más importanca de la verdad, esto es, un movimiento, una polaridad que pertes de esta corriente de pensamiento filosófico-filológico? miten ver algo más lo que se encierra en el término ‘verdad’, al —Creo que es importante y nueva la actitud de escuchar, la vamenos en su relación con la hermenéutica”. ¿Puedes traducir loración del diálogo, el descubrimiento de la alteridad, el subeste paso? Cuando hablas de intérprete, ¿de quién estás hablanrayado de la contingencia. Seguramente inseparables de las do? ¿De lector, del oyente, de la persona que mira un cuadro o atrocidades del s. XX. Es terrible que el aprendizaje de la humauna escultura, por ejemplo? nidad pague siempre un precio altísimo, pero así ha sido hasta —Por intérprete entiendo a cualquiera que se propone entenahora. der algo, cuadro, escultura, o la situación política, por qué no. Y el que trata de entender debe ser consciente de sus condicio—Hablas en el capítulo V de tu ensayo de hermenéuticas espenantes y sus prejuicios, de los límites de su visión: ¿quién huciales: de la jurídica, de la bíblica, de la literaria. ¿Qué distingue biera imaginado una ruptura en Egipto hace diez años, por una de otra? ¿Su temática únicamente? ¿Tienen procedimientos ejemplo? Pero el intérprete debe ser consciente de esos límites especiales? para intentar sobrepasarlos. En cuanto a la verdad, alcanzarla —Creo que la distinción es más bien temática, y que los prono es imposible pero sí difícil, exige tiempo y esfuerzo, e interblemas centrales para comprender son los mismos en todos subjetividad: desde luego desborda a la conciencia aislada. los casos, aunque cada región temática tenga sus propias peculiaridades. —Hay un concepto que suele usarse en contextos diversos, no siempre académicos, al que te refieres en tu ensayo: círculo her—Uno de los temas que suelen rodear a la hermenéutica es la menéutico es la categoría. ¿De qué circularidad se habla cuando vieja e importante cuestión de la verdad. ¿La verdad de una se usa esta noción? teoría, de una afirmación, de una proposición, depende del —La verdad es que yo esto en clase lo explico con un ejemplo intérprete? ¿No hay verdad objetiva muy de andar por casa: cuando vas al entonces? cine, sólo después de vista la película enLa fascinación de los intelectuales —No creo que la verdad dependa del tera entiendes el porqué de cada secuenpor lo irracional y la violencia es intérprete, pero tampoco creo en una cia, pero sólo si te enteras de cada seotro problema de primer orden, verdad independiente del intérprete, cuencia puedes decir que te has enteradigno de atención es decir, de la historia. Y desde luego, do de la película. Así que va de nuestra (y no sólo en la derecha) siempre es provisional. Sinceramente, capacidad de conocer y de nuestro ser la contraposición entre subjetivo y obtemporales. Para entender cualquier cojetivo no me convence nada. No consigo imaginar una verdad sa intentamos situarla respecto de nuestras propias coordenaque se quedase en un solo sujeto. Tal vez hablar de intersubjedas, pero esto no se hace al margen o fuera del tiempo.

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—Citabas antes a Heidegger y Gadamer. Las vinculaciones de Heidegger con el nazismo son conocidas; algunos las extienden, con razones atendibles, a su filosofía. El papel de Hans-George Gadamer en el III Reich tampoco fue una mera nota a pie de página. Espero no parecer descortés y un bruto, pero, en tu opinión, ¿hay alguna conexión entre la hermenéutica y el fascismo? —De entrada, no me pareces descortés ni un bruto, del mismo modo que no me siento en absoluto cómplice del fascismo por haber escrito sobre hermenéutica, ni esclavista porque me siga apasionando lo que se llamó el legado griego, ni… etc. En tu propia pregunta ya hay una separación que me parece inexcusable entre vida y obra de filósofos, artistas, y similares. No los queremos para irnos de vinos con ellos, sentarlos a nuestra mesa, ni dormir con ellos, ni porque estemos a falta de santos laicos; los queremos porque han dicho algo digno de ser pensado, lo que es lo mismo que decir: examinado críticamente. A mí me parece que El ser y el tiempo, por cierto, de 1927, muy anterior al ascenso electoral –no se olvide– de Hitler al poder, es un libro insustituible. Y creo lo mismo de Verdad y método, de 1960, posterior a la desnazificación (por cierto, por limitada que fuera ésta, en España aún la estamos esperando). Decir esto no nos convierte en abogados defensores de lo que los ciudadanos Heidegger o Gadamer hicieran o dejaran de hacer. Otro problema es si, escribiendo la historia de atrás adelante, se encuentra un hilo del tipo: ya lo decía yo, este chico tenía que acabar siendo un nazi redomado. Como dices, las razones para este proceder son atendibles, pero no es difícil encontrar en la bibliografía que se trata de materia controvertida, y el método, discutible. Y yendo a lo personal, ¿qué podía haber dicho Heidegger después de la guerra? ¿me confundí? ¿un perdón como el de la Iglesia en el asunto Galileo? Hay un caso más extremo: el de Carl Schmitt, jurista del nacionalsocialismo y jamás arrepentido, que se sepa. Pues bien, simpático u odioso, El concepto de lo político creo que es otra lectura inexcusable. Dicho esto, el problema de la fascinación de los intelectuales por lo irracional y la violencia es otro problema de primer orden, digno de atención (y no sólo en la derecha). Pero me

parece un error hablar de fascismo de forma genérica, como si fuera igual la historia de Alemania, donde se dio el Holocausto, a la de Italia, donde no hubo nada semejante hasta que el nazismo tomó el poder al final de la guerra, o la de España, donde ni siquiera hemos contabilizado las víctimas de forma indiscutible, y el único procesado hasta ahora que se sepa es el juez Garzón (ya lo sé: personalista, mal instructor, etc.). Y después de leer a Grossman, a ver quién se atreve a olvidar la URSS de Stalin. Y podríamos seguir. La cuestión es más bien la facilidad con que la aristocracia intelectual se deja fascinar por el totalitarismo (como ya vio Hannah Arendt en un libro también de recuerdo obligado). En cuanto a la hermenéutica, conviene no olvidar que la filológica, de la que se puede hablar desde el siglo XVI, fue uno de

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EDSON LECHUGA

Luz de luciérnagas
El 19 de septiembre de 1985 un terremoto de 8,1 grados en la escala Richter asoló gran parte del territorio de México. En el Distrito Federal, la capital, los muertos se contaron por millares, al igual que los edificios desplomados. Germán Canseco, un joven poeta y novelista en ciernes, estaba allí. Contempló la ciudad poblada de cadáveres sin otro cobijo que el polvo, atravesó incendios y ruinas entre aullidos de sirenas, y percibió la ceniza de la muerte impregnada en el aire sucio de la ciudad vencida. Buscó a las personas más queridas, halló a algunas, pero no a todas. Resulta difícil leer Luz de luciérnagas sin conmoverse. Tal es la fuerza de sus páginas, llenas de soledad y luz, de besos y lágrimas, de jirones de felicidad y de espesas amarguras.

M o n t e s i n o s

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EDSON LECHUGA

Llovizna
Este libro pertenece a la más antigua de las estirpes narrativas: el cuento. Pero no cualquier cuento, sino aquel que será dicho alrededor de la fogata y en presencia de los cazadores, dioses, guerreros y adivinas que fundaron la tradición oral. Lechuga ha inventado una épica y su virtud está en la capacidad para dialogar con esa tradición al tiempo que encara a sus contemporáneos. Edson Lechuga contruye mundos para destruirlos, dios vengativo que colecciona cuerpos y se fascina por el erotismo que es capaz de provocar en sus criaturas: un asesino obsesionado por los insectos; un músico en desgracia que interpreta su última pieza; un zoofílico con gula caníbal; o un don Juan oloroso a naftalina forman parte de un universo que se construye bajo el signo de la identidad doble: la ciudad y el campo, la muerte y la vida, la luz y las bestias.

M o n t e s i n o s

hermenéurica

tenía gente en clase con la avidez por aprender de este curso. Bolonia provoca la hipertrofia de eso que se llama pedagogía y “calidad”, pero desde luego el mal era anterior. Yo me permito recomendar “El conocimiento líquido”, de José Luis Pardo, en Claves de razón práctica XX, aunque, insisto, a mi juicio Bolonia puede ser un exponente, no una causa. Pero no me gustaría sumarme a la habitual ideología del apocalipsis: la relación profesor-alumno, la única realidad de la enseñanza, siempre será posible donde haya alguien con curiosidad por aprender y alguien que se crea lo que enseña. —¿Cómo ves el futuro de las humanidades? ¿Son conciliables la rentabilidad económica, a corto, medio y largo plazo, que quiere imponerse al mundo universitario y el “lujo” de esos saberes tan trasnochados y tan inútiles? —Sinceramente, procede recordar el tango “Cuesta abajo en la rodada”. La sustitución del programa de Iñaki Gabilondo por Gran Hermano es un auténtico emblema de dónde estamos y lo que nos espera si nos dejamos. Lo que se entiende por humanidades viene a ser una culturilla general ligeramente ampliada, y en todo caso una especie de ornato social. Estos saberes lo tienen difícil, por ejemplo, para captar fondos de investigación, y su rentabilidad no se deja cuantificar. Pero, la verdad, la imagen los disolventes mayores de varios dogmatismos (baste recordar de una sociedad sin más cultura que la del instante y el ruido a a Spinoza); y en cuanto a la filosófica, no veo la conexión intrínmí me resulta aterradora. Estamos rebajando de nuevo el preseca: no creo que Ricoeur o Vattimo o Arendt, por citar nomsupuesto en enseñanza, lo que es un gravísimo error, y desde bres que ya han aparecido, sean sospechosos de nada. Arendt, luego los males del sistema educativo no son religión sí, religión en particular, estaba muy bien situada para valorar a Heino; ni si hay o no hay ordenadores en el aula; y no se puede desdegger, y supo criticarle a él, sin dejar de reconocer la imporligar la cuestión humanidades del sistema educativo, de la pritancia de su obra. En fin, en lo personal, mejor que no nos ponmaria a la universidad, ni del mercado de trabajo para los jóvegan a prueba, porque nadie sabe a priori si daría la talla. nes. Ahora bien, tampoco en este caso hay que dejarse ganar por el apocalipsis: —Tres preguntas fuera de tema. ¿Qué La imagen de una sociedad nunca ha habido tales posibilidades de tal sientan los planes de Bolonia en la sin más cultura que la del instante difusión para las humanidades. Universidad donde trabajas? y el ruido a mí me resulta —La Universidad de Vigo es muy joaterradora —Retórica, crítica literaria, incluyendo ven, y es más bien una politécnica. las paradojas del Quijote, editas a Vico, Filoloxía e Tradución, que así se hermenéutica… ¿Cómo consigues abarcar tantos “continentes llama, es algo aislado, de modo que nuestra experiencia tal vez científicos”, que diría Althusser? no sea muy representativa. Bolonia ha sido otra reforma de la —Bueno, en realidad hay, o me parece que hay, una cierta lógienseñanza que se pretende hacer sin gastar. Dicho esto, tamca: la retórica sería un refinamiento o elaboración de la capacipoco creo que haya ni que sobrevalorar y añorar demasiado lo dad de hablar, y la hermenéutica de la de entender. La práctica anterior, ni que dejar de ver que algunas consecuencia positidel trabajo con obras literarias me llevó de una a otra. Pero vas cara a los estudiantes tiene: al menos en algunos casos, una tampoco es imposible que haya una incapacidad personal para mayor atención del profesor/a al aprendizaje; y una racionaliquedarme quieto en un sitio. Si, recordando a Isaiah Berlin, hay zación en cuanto a duplicidad de titulaciones, aunque está por que elegir entre el erizo y la zorra, me temo que soy más bien la ver en qué queda, dada la habilidad universitaria para burlar zorra. Y finalmente, tampoco excluyo que por tocar campos cualquier norma. Tampoco voy a ocultar que eso que se llama diversos salga alguna chapuzaI ‘bajada de niveles’ es un hecho; a cambio, hace años que no

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Libros
INMOBILIARIO ESPAÑOL

EL MELANOMA DEL MODELO

EL MODELO INMOBILIARIO ESPAÑOL Y SU
CULMINACIÓN EN EL CASO VALENCIANO

José Manuel Naredo y Antonio Montiel Márquez
Icaria, Barcelona, 2011, 174 págs

¿Cómo es posible que el urbanismo salvaje, por decirlo corto y de forma suave, que recorrió nuestra geografía, es pecialmente en los alrededores de nuestras grandes metrópolis, durante el franquismo volviera a actuar impunemente y con fuerzas renovadas, de viejas y nuevas familias, durante lo que llamamos generosamente democracia demediada? ¿Cómo es que este modelo ha imperado casi por toda la geografía hispánica saltándose barreas autonómicas, nacionales y culturales y la descentralización de competencias en materia urbanística? ¿Cuál es la naturaleza esencial, el kernel, del modelo inmobiliario español? ¿Existe alguna relación entre el modelo y la burbuja especulativa inconmensurable en la que estuvimos y seguimos inmersos? ¿Cómo es que la adhesión a la UE, los avances democráticos conseguidos, no han podido culminar un modelo alternativo al levantado con clara intencionalidad de sumisión ciudadana por el franquismo? ¿Por qué tantos y tantos ciudadanos, nacionales y no nacionales, se han precipitado por el abismo del gasto, la hipoteca y la dependencia por décadas, como ya diseñara en 1957 el arquitecto falangista José Luis de Arrese, el primer ministro franquista de la Vivienda? ¿Cómo ha sido posible que megaproyectos urbanos y operaciones inmobiliarias de dudoso origen que levantaron razonables protestas ciudadanas durante el franquismo colaran durante la democracia demediada monárquica revestidos de impunidad

legal y de “buen hacer político y empresarial” y sin excesiva respuesta popular? ¿Cómo es posible que durante esta democracia fruto de la Inmaculada Transición se produjeran cambios fuertemente consensuados en el marco institucional que permitieran “ordenar el territorio y el medio urbano a golpe de recalificaciones o reclasificaciones de suelo y ‘operaciones’ acordadas por un neocaciquismo local y regional emergente” (p. 14), totalmente al margen, claro está, del planeamiento general y los intereses de la ciudadanía? ¿Por qué España es el país de la UE con menor porcentaje de viviendas de alquiler? ¿De dónde ha surgido el inmenso poder del lobby inmobiliarioconstructor de nuestro país? ¿Por qué España vivió el último boom inmobiliario con mucha mayor intensidad que los otros países europeos? ¿Por qué este boom alcanzó en España una intensidad y duración casi sin precedentes inflando una burbuja especulativa de proporciones inconmensurables cuyo pinchazo ha originado una de las crisis más abisales de la historia del capitalismo? ¿Era inevitable esta patología del crecimiento que ha forzado la expansión de los procesos de urbanización y sus servidumbres territoriales a ritmos muy superiores a los del crecimiento de la población y a sus rentas disponibles? ¿Qué hizo que España fuera líder europeo en construcción de viviendas y en consumo de cemento, superando ampliamente a países que, como Francia o Alemania, contaba con mayores poblaciones y territorios más amplios? ¿Cómo fue posible que entre 2003 y 2005, los años centrales del boom inmobiliario, el número de viviendas construidas en España superase la suma de las realizadas, durante el mismo periodo, en Reino Unido, Alemania y Francia? ¿Cómo es posible que España sea actualmente el país con más viviendas por habitante de la UE? ¿Qué cultura, qué valores, qué sentido de la vida arraigó fuertemente entre

la ciudadanía española, y especialmente y aunque no sólo entre sus clases dirigentes, para que un boom inflado y artificial de estas características desolara nuestra geografía con esa enorme fuerza y esa supuesta “naturalidad”? ¿De dónde la ex tendida autocomplacencia que se extendió por el páramo hispánico? ¿No hay alternativas, no existen otros modelos de orden territorial, urbano y constructivo? ¿Cabe pensar algo alternativo en estos momentos de resaca? ¿Volverá todo, tras años de sosiego, a ser como siempre ha sido: todo por la pasta y el último, que es el tonto y confiado, que apague la luz? ¿Qué significado y daño ecológico tiene que España llegase a ser el quinto país del mundo en consumo de cemento? ¿Es exagerado afirmar que España ha sufrido un tsunami inmobiliario nunca anunciado ni corregido? ¿Qué pensar de casos como el de David Taguas, que pasó de ser jefe del gabinete económico de Rodríguez Zapatero a presidir, por elección empresarial, la patronal de las grandes constructoras, la Seopan, cuya conexión con los poderes económicos imperantes durante el franquismo no ofrece ningún atisbo de duda? ¿Cómo se podrán reconvertir y reutilizar los excesivos stocks de suelo, infraestructuras y viviendas y paliar la carga de la excesiva deuda acumulada? ¿Quiénes tomarán nota de que sufrimos las graves y enormes consecuencias de un modelo inmobiliario agotado que en absoluto permite resolver estos problemas y exige a gritos su reconversión? ¿Por qué, políticamente, las consecuencias de este crecimiento económico, con los inimaginables beneficios empresariales anexos, que no ha supuesto realmente mejoras en la calidad de vida de la población, tendrá que pagarlas la ciudadanía en su conjunto? ¿España ha sido una Marbella extendida todo el territorio? ¿Se ha salvado alguien de este aquelarre inmobiliario y financiero?

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ducirse. En el primer trimestre de 2011, los precios de la vivienda (de anuncios y tasaciones) han acelerado su caída, a la vez que sigue disminuyendo el empleo en la construcción. El ajuste, en buena lógica, tendría que dar salida al enorme stock actual de viviendas en busca de comprador: si a las viviendas nuevas y usadas en venta se añaden, observa JMN, “aquellas otras en construcción y en proyecto, este stock supera largamente los dos millones”. La desmesurada oferta se topa hoy con una escuálida demanda: el componente especulativo y turístico se ha desinflado con la crisis junto a las extendidas expectativas de revalorización. La demanda efectiva de vivienda de los hogares españoles, los más endeudados de la UE como es sabido, acusa tanto el declive de la población inmigrante como el de los nuevos demandantes, castigados por el paro, los bajos salarios, la precariedad, y los recortes sociales y salariales. En este contexto, comenta finalmente JMN, observamos la insólita actuación de un ministro de Fomento que dice ser socialista y que, en vez de aprovechar la ocasión para reconstruir el casi desaparecido stock de vivienda social, viajará por el mundo como un comercial a sueldo ofreciendo viviendas a “inversores” de lejanos países. ¿Cómo cabe interpretar esto en alguien que es, además, vicesecretario general o afín del PSOE? Esta es otra de las preguntas que cabe añadir a la batería de interrogantes con los que hemos abierto. Me olvidaba: si en 1950 el 50% del stock de viviendas estaba en régimen de alquiler, en 2001 la cifra se redujo a un 11%. No es improbable que a fecha de hoy la cifra sea aún menor. Este decrecimiento dice mucho también de la historia de nuestro insostenible país.

Estos son algunos de los interrogantes a los que José Manuel Naredo y Antonio Montiel Márquez responden en su ensayo sobre el modelo inmobiliario español. Con sus propias palabras, “en el texto que sigue se matiza la evolución del modelo inmobiliario español, se indican sus implicaciones económicas, sociales y ecológicas, sus consecuencias sobre el territorio, el urbanismo y la construcción” (p. 15) y se reflexiona sobre las posibles alternativas, “antes de recaer en el análisis más pormenorizado del marco socialinstitucional que facilitó el desarrollo ejemplar de este modelo en el caso valenciano, al que se dedica la segunda parte del libro”. Esta segunda –“El modelo inmobiliario valenciano. Marco institucional, actores, resultados y perspectivas”– es la parte que ha sido escrita por Antonio Montiel Márquez. La primera –“El modelo inmobiliario español y sus consecuencias”– lleva la firma de José Ma nuel Naredo. Ambas secciones se com plementan consistentemente y lo único que aquí cabe apuntar es que su lectura no decepcionará al lector, ni siquiera al lector más informado. Leamos, tomemos nota y aprendamos, y, si podemos, ligue-

mos las conclusiones políticas de esta abismal desolación nacional cuyos contornos no están aún del todo delimitados. Ha habido miseria pero no ha habido ninguna grandeza en esta apuesta infame que ha corrompido hasta el tuétano a sectores en absoluto minoritarios del cuerpo social español. La analogía que establece Naredo, tomando pie en W. M. Hern, entre un melanoma y la conurbación difusa dice más que mil capítulos con imágenes sustantivas: 1. Crecimiento rápido e incontrolado: Desarrollo urbano movido por afán de lucro ilimitado. 2. Metástasis en diferentes lugares: La co nurbación difusa envía trozos de ciudad a puntos alejados. 3. Indiferenciación de las células malignas: El estilo universal unifica las tipologías constructivas. 4. Destruye los tejidos adyacentes: El estilo universal y la conurbación difusa destruyen el entorno territorial y urbano. Los cuatro años transcurridos desde que, a partir de abril de 2007, empezaron a caer los precios en los anuncios de venta de viviendas, ha escrito uno de los au tores del ensayo (JMN), inducen a reflexionar sobre la duración y las consecuencias de un ajuste que no termina de pro-

Salvador López Arnal

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EN EL MEOLLO DEL PODER
FOUCHÉ. RETRATO DE UN HOMBRE
POLÍTICO

Stefan Zweig
Trad. de Carlos Fortea. Acantilado, Barcelona, 2011, 279 págs.

Desde hace ya unos cuantos años estamos asistiendo a la recuperación de un estupendo escritor que, a pesar de su fama y mérito, había quedado poco menos que olvidado durante algunas décadas. Ese escritor es Stefan Zweig, uno de los más finos estilistas, uno de los más perspicaces psicólogos de la literatura mundial. Si sus novelas han quedado en ocasiones un tanto apergaminadas, aún así siguen interesando, como interesan sus memorias y como interesan, y mucho, sus ensayos. En estos Zweig despliega todo su ingenio, su inteligencia y su olfato para rastrear los aspectos más destacados de las figuras a las que se aproxima. Ya sean ensayos más bien literarios o decididamente biográficos, el autor acierta casi siempre en el centro de la diana y logra abordar a sus biografiados desde el prisma idóneo para caracterizarlos de forma eficaz y sugerente en unas páginas comedidas y luminosas. Parece que desde el primer momento Zweig ya ha dado en el clavo, ya ha destilado en su retorta la esencia del hombre o la mujer que ha llamado su fecunda atención. Lo podemos comprobar una vez más en este ensayo biográfico que Acantilado –que se está ocupando principalmente de esa recuperación a la que hacíamos referencia al comienzo– nos ofrece: Fouché. Retrato de un hombre político. Fechado en Salzburgo en el otoño de 1929, en él encontramos a un Zweig pletórico que domina

virtuosamente su instrumento, esa pluma que le permite adentrarse en los sentimientos de Dostoievski, de Balzac o de Nietzsche y sacarlos a la luz para compartirlos con sus lectores. Y eso es lo que hace con Fouché, una biografía psicológica que va directamente al centro de la personalidad estudiada, en este caso un político acomodaticio y también implacable del que nadie se atreve a hablar bien. Antes de acometer este ensayo Zweig ya sentía curiosidad por este personaje que acumulaba a sus espaldas los insultos más groseros, la indiferencia más gélida, y el desprecio más obtuso. Excepto para Balzac, un ge nio que también ocupó, y mucho, al escritor austriaco. Pues es Balzac el úni co que se atreve a defenderle y a destacar lo que sus coetáneos no querían ver: “El alcance de su genio, que era esencialmente el genio del gobierno: acertado en todas sus profecías y de increíble agudeza”. A pesar de que Fouché se lo pone muy difícil a Zweig, debido a lo irremediablemente antipático e incluso repugnante del personaje, el austriaco no le pierde jamás el respeto y le trata con un cuidado exquisito, no olvidando que Fouché también es un hombre que padece, sufre y, en última instancia, de manda compasión. Nacido el 31 de mayo de 1759, hijo de marinos comerciantes, todo parecería indicar que el futuro duque de Otranto seguiría la profesión de sus progenitores, pero la salud delicada del niño desa consejó una ocupación tan dura. Al final

fue la Iglesia la que le dio modesto amparo como profesor de matemáticas y física, inspector escolar y prefecto en los oratonianos. Pero ese no era el destino de Joseph Fouché. La vida le reservaría duras pruebas y dulces momentos, implicado siempre en los asuntos del poder político: su gran pasión. Porque el político francés no se alejaría de las dependencias donde los poderosos forjan el destino de la humanidad –o al menos eso creen– más que por ser expulsado de ellas con los denuestos más duros y habiendo salvado el pellejo por suerte pero también, en gran medida, por su indiscutible habilidad para escapar en el último momento de sus enemigos y seguir manteniendo la cabeza sobre los hombros. En la Revolución, al comienzo, se vio tentado por los moderados, pero hasta el último momento, hasta que su instinto no le confirma que el caballo ganador

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va a ser el jacobino, no vota lo que ya no tendrá vuelta atrás: la muerte del rey. A partir de entonces Fouché será el más inquieto revolucionario, el más contundente martillo de herejes, y, por serlo, se le mandará a Lyon para infligir a la ciudad el más descabellado y brutal castigo: su destrucción por haber osado interponerse en el camino de la Revolución. Y el “comunista” Fouché cumple con creces su cometido. No sólo destruye a martillazos parte de la ciudad, sino que se ocupa de que el terror se apodere de toda Francia. En vez de guillotinar o fusilar a los cientos de víctimas que caen en sus garras, el ciudadano escoge otro método más efectivo: los mata a cañonazos, tras atarlos entre sí y rematándolos ya en el suelo. A continuación arroja los cadáveres al Ródano, para que, teñido de rojo, el río anuncie la justicia implacable de su ejecutor. Se le apodó el “metrailleur” de Lyon, y ese baldón le acompa-

ñará ya durante toda su vida. Marido amantísimo y ejemplar padre, Joseph Fouché no puede vivir sin participar en las intrigas y vericuetos de la política. Y se enfrenta en ellos con las más destacadas figuras de su tiempo. Se enfrentará a Robespierre, pero la cabeza que rodará no será la de Fouché, sino la del íntegro y severísimo jacobino. También se enfrentará a esa figura luminosa que se apoderó de Europa: Napoleón. Y saldrá perdiendo el corso. Ya sea como ministro del Directorio y del Consulado, ya sea como ministro del emperador, Fouché ha de estar en el meollo del poder, tiene que intrigar, vigilar a sus enemigos y actuar siempre a su debido tiempo, sin mover un músculo de la cara incluso en las situaciones más comprometidas en las que puede jugarse la vida. Pero no importa: Joseph Fouché siempre sobrevive. De republicano a realista Fouché vende la república a Luis XVIII a cambio

de un ministerio. Es una bajeza, pero no importa: Fouché quiere seguir activo, conspirador, anfibio. Pero hasta eso perderá. Su final: casado en segundas nupcias con una joven noble que no le aprecia, multimillonario, el antiguo Ministro de Policía, el ahora duque de Otranto, morirá en un tristísimo destierro, aunque todavía aterrorizará, una vez muerto, a los que creen que ha dejado unas memorias políticas escritas; pero no es cierto. Es más: ha quemado todos sus comprometedores papeles. Sólo quedará, por tanto, la memoria de un hombre que desde lo más modesto hasta lo más lucido hizo de la política, del poder, su vida, costase lo que costase. Y así nos lo ofrece Stefan Zweig en este ensayo de factura impecable que se lee de un tirón. Es magnífico, no se lo pierdan.

Antonio García Vila

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ENSOÑACIONES UTÓPICAS
UTOPÍA
Tomás Moro
Trad. De R. Esquerra, Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2011. 200 págs.

A pesar de la convicción leibniziana, lo cierto es que no vivimos en el mejor de los mundos posibles. La izquierda lleva ya unos cuantos años reclamando otro mundo posible, aunque nos cueste definirlo, y las utopías que a lo largo de la historia han descrito mundos felices y bien gobernados no hay duda de que también apostaban por mundos mejores. En el siglo XX más que utopías hemos aprendido a elaborar distopías, es decir, lugares a los que vamos ignorantes cuando allí nos espera lo más negro del ser humano. Orwell y Huxley son buenos ejemplos de estas obras hiperrealistas que nos amenazan con mundos posibles pero aterradores. Mas los siglos pasados también nos ofrecieron una buena cantidad de obras que desde la filosofía o la política de algún modo reivindicaban la utopía como horizonte racional al que encaminar nuestros pasos. Así se produjo el paso del socialismo utópico al anarquismo; el socialismo “científico”, sin atreverse a ofrecer una utopía tradicional, combinaba la denuncia con los proyectos revolucionarios. La escuela de Frankfurt, ya en el siglo XX, unía también, como señala Adela Cortina ya des de el título de su obra sobre los frankfurtianos, crítica y utopía. Y Walter Benjamin en sus “Tesis sobre el concepto de historia”, en la Tesis XI muestra, como haría también en el Libro de los pasajes, su admiración por Fourier, haciendo compatibles el socialismo utópico y el

socialismo científico y promoviendo la armonización del hombre con la naturaleza. Pero la obra más original y más lograda sobre las utopías es seguramente El principio esperanza, de Ernst Bloch, una auténtica “enciclopedia de utopías” como indica Francisco Serra en su edición de la obra. Aunque también ha habido autores que han rechazado esos mundos mejores, esos remansos de paz en los que el hombre parecía alcanzar la meta en su devenir histórico. Así Cioran consideraba la descripción del Falansterio como el más “eficaz de los vomitivos” y calificaba de “repugnante género” a toda esa cosecha de libros soñadores. Lo dice en su obra Historia y utopía, pero en las mismas páginas, como víctima de una especie de síndrome de Estocolmo, afirma que todos en cierta medida, y se incluye a sí mismo, somos comunistas, pues el comunismo es “la única realidad factible de adhesión”. El Círculo de Bellas Artes ha iniciado ahora una colección de textos visionarios que recuperan el espíritu y la letra de las utopías. Serán doce volúmenes con escritos de Sade, Unamuno, Burton, Benthan o Marivaux, estando ya los primeros tomos en las librerías. El primero en salir ha sido un clásico por excelencia: la Utopía de Tomás Moro, o la utopía de la “libertad social”, como la define Bloch. Publicada en 1516 con el título de De optimo rei publicae statu sive de nova insula Utopia, esta es la obra que inau gura el género, aunque ya Platón entre otros había hecho tentativas parecidas, y da nombre a esos libros de soñadores que ahora nos ocupan. La escribió To más Moro, el político y humanista al que Enrique VIII mandaría decapitar por no respaldarle en su asunción del liderazgo religioso en Inglaterra. Viajero, político y humanista, Moro concibe su obra en primer lugar como una crítica a la sociedad de su tiempo, pero también, evidentemente, como un proyecto nuevo en el

que reyes y ciudadanos podían verse reflejados. Tuvo un importante éxito pues fue traducida al alemán en 1524, al italiano en 1548 y al francés en 1550, pero hasta el año 1551 no verá la luz una edición inglesa, casi veinte años después de la muerte de su autor. Raymond Trousson, que firma la introducción, escribe que la joven industria se mostraba impotente para asumir el paro, que los agricultores desposeídos se hacían criados o soldados, y la mayoría vagabundos y ladrones. Por eso al tiempo que florecía el comercio y la nueva clase mercantil se generaba una terrible miseria. Fue, asegura Trousson, la conciencia de toda esa miseria la que impulsó a Moro a escribir su obra. Influido por Platón, Moro configura una sociedad en la que la propiedad privada no existe, en la que el dinero es abolido, en la que los parados disfrutan de conversaciones que aumentan su cultura. Es un sistema político democrático y parlamentario en el que se elige a un príncipe que puede ser en cualquier momento destituido de su cargo. En cuanto a las religiones todas están autorizadas, aunque predomina un deísmo bienhechor, sin originar con ello ningún altercado ni ninguna discriminación; las calles y las plazas están limpias y con seis horas de trabajo la comunidad obtiene las ganancias que necesita para su sostenimiento. Aunque valoran la paz también están dispuestos los utópicos a conquistar nuevos territorios en los que desarrollarse y establecer su modo de vida. Se practica la eutanasia a enfermos y ancianos que así lo desean; las mujeres se casan a los 18 años y los hombres a los 22. Aunque difícil, el divorcio es legal cuando ambas partes están de acuerdo. Los esclavos son prisioneros de guerra o jornaleros pobres de territorios conquistados y están sometidos a trabajos forzados. El adulterio se castiga igualmente con la esclavitud o la muerte. Así es la isla que

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un humanista del siglo XVI idealiza y ofrece como espejo a los reyes y príncipes para que viéndose en ella reflejados puedan mejorar sus propios gobiernos. Si la Utopía de Moro es bien conocida, menos difusión ha tenido una utopía española que no carece de originalidad: es Sinapia. El texto original de la misma fue encontrado entre los documentos pertenecientes a don Pedro Rodríguez de Campomanes, que formaban el “Fondo documental de doña Carmen Dorado y Rodríguez de Campomanes”, depositados en la Fundación Universitaria Española. Se hallaron en 1976 y ese mismo año fue publicada en una edición a cargo de Miguel Avilés que llevaba por título Sinapia. Una utopía española del Siglo de las Luces. Fue publicada por la Editora Nacional, en la colección Biblioteca de Visionarios, heterodoxos y marginados y no se había vuelto a editar hasta ahora que el Círculo de Bellas Artes la saca con el título Descrip-

ción de la Sinapia, península en la tierra austral, con la misma edición de Avilés pero con otra introducción, ahora a cargo de Pedro Galera Andreu, que pone al día la de Miguel Avilés y la coteja con la publicada el mismo año en inglés por Stelio Cro. Sinapia es el anagrama de Hispania, está ubicada en nuestras antipodas y es una crítica de nuestra península. Su escritura debe mucho a las clásicas de Platón o Bacon, pero sobre todo a la de Tomas Moro de la que acabamos de hablar. La mayor preocupación del autor anónimo es el orden y así traza con tiralíneas la distribución de las ciudades y sus calles, y también la relativamente mayor preocupación por los castigos y la disciplina. A partir de la Introducción en Sinapia se pasa a describir meticulosamente, pero de forma escueta y ordenada, la realidad física, humana, territorial y de organización social, tanto religiosa como política y cultural, bajo epígrafes precisos, casi a modo de

articulado, como indica Galera Andreu. Sinapia es una república monárquica, mezcla de aristocrática y democrática. El monarca son las leyes, los nobles son los magistrados y el pueblo son las familias. Es una estructura de forma piramidal donde el modelo estamental, Rey, nobleza y pueblo llano se transforma en ley, tutela patriarcal y familia, en cuya cúspide está el príncipe. Lejos de la fuerza, la violencia o la nobleza de sangre, Sinapia se rige por los principios de paz, igualdad y un comunitarismo de raíz cristiana en el que la religión tiene una mayor relevancia que en la Utopía de Moro, pues el cristianismo es la fuerza que contribuye a la virtud que es el fundamento de una buena ciudadanía. También la educación en las artes y las ciencias tiene gran importancia, como en las utopías de Moro y Bacon. Respecto a la fecha de escritura y a la autoría de Sinapia no hay unanimidad. Para Avilés era una utopía claramente ilustrada, incluso llega a señalar las últimas décadas del siglo XVIII, que podía haber sido escrita por el mismo Campomanes, mientras que para Cro, que había cotejado la caligrafía con otros textos del mismo fondo, la fecha posible es 1682, aunque ya soplaran en ella los vientos de la futura Ilustración. Sea como sea queda la realidad de un texto atípico en la literatura española que contribuye a ese acervo, a ese repugnante género de Cioran, de los que no sólo han observado las deficiencias de su época sino que se han atrevido a proponer toda una sociedad ideal en la que hombres y mujeres alcanzaran la plenitud de su vida en sociedad.

Antonio García Vila

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LAS NEUROCIENCIAS AL ALCANCE DE (CASI) TODOS
Y EL CEREBRO CREÓ AL HOMBRE. ¿CÓMO PUDO EL CEREBRO GENERAR EMCIONES, SENTIMIENTOS IDEAS Y EL YO?
Antonio Damasio
Trad. de Ferrán Meler, Destino, Barcelona, 540 págs.

La neurociencias no sólo son las ciencias que, en estos momentos, nos pueden dar la información más valiosa para una filosofía de la mente, sino que además están de moda. Lo cual es una buena noticia, porque está muy bien que los humanos estemos bien informados sobre este órgano tan singular que es nuestro cerebro. Pero antes de seguir habría que hacer, siguiendo a Damasio, dos correcciones. La primera respecto a lo que he dicho de la mente, ya que como bien nos muestra este brillante científico (que tiene además una buena formación filosófica) el enigma funda-

mental hoy no es la mente, sino la conciencia. Aquí ya introduce una precisión que nos va a resultar muy útil. Entendemos por mente un conjunto de representaciones (de entrada, podemos decir imágenes) y emociones; aunque no todo cerebro produce una mente, sí lo hacen lo que tienen una mínima complejidad, por ejemplo los insectos. Pero la conciencia es mucho más sutil, porque no sólo implica un cerebro capaz de producir una mente, sino también la propiedad de saberse a sí mismo; es decir, de saber que somos alguien que se mueve en el mundo pero con una identidad diferente y separada de él. A este saberse con una identidad Damasio lo llama también subjetividad. ¿Somos los humanos la única mente con conciencia, es decir, los únicos sujetos? Para Damasio no, por lo menos si damos a las palabras conciencia y sujeto un sentido amplio. Hay lo que él llama un proto sí mismo, que sería la base de la conciencia subjetiva y que existe en algunos otros animales. Pero es el desarrollo de la memoria, la imaginación, la razón y sobre todo el lenguaje lo que permite una elaboración subjetiva más completa, lo que nuestro autor llama el sí mismo autobiográfico.

Es lo que llamamos propiamente el yo y lo que nos permite ir construyendo una narración de nosotros mismos y de nuestra vida. La segunda corrección sería que al hablar de nuestro cerebro no podemos hacerlo de manera aislada, ya que para Damasio uno de los frecuentes errores, incluso de los neurocientíficos, es no insertar el cerebro en el cuerpo, no corporalizarlo suficientemente. Se sitúa en una línea muy interesante, bien representada también por el otro gran neurocientífico con inquietudes filosóficas que es Francisco J. Valera, quien ha insistido mucho sobre este punto. Las neuronas son células, aunque tengan propiedades especiales, como estar conectadas entre sí y poder ayudar a otras células. Se evita de esta manera, insistiendo en su naturaleza biológica, un mecanicismo que dominó el cognitivismo fascinado por la informática. Con este comentario inicial ya me he adentrado un poco en las fascinantes problemáticas que aborda este excelente libro. Damasio ha conseguido que un público amplísimo se interese por sus estudios a base de combinar el rigor, la claridad y la buena escritura. De esta

Dibujos: J. Kalvellido
Guion: Salvador Pujol y Miquel Piera Repaso histórico: Manel Márquez Un cómic sobre la tragedia de la huida al exilio de miles de personas para evitar la feroz represión del franquismo

El Viejo Topo

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manera nos encontramos con un libro que continua la brillante literatura iniciada por El error de Descartes y continuada por En busca de Spinoza (por citar sólo los títulos más reconocidos). Si he titulado la reseña Las neurociencias al alcance de (casi) todos es porque aunque Antonio Damasio pone todos los medios para hacerlo accesible hay que superar la dificultad de su densidad conceptual y su extensión. En todo caso cualquier lector interesado lo único que necesita es paciencia, ya que como he dicho el libro proporciona los medios para poder ser bien entendido. Hay un orden muy lógico en la exposición, que va desde la vida hasta la consciencia pasando por una análisis exhaustivo de la mente, de la memoria y de las emociones y sentimientos. En todo momento hay una explicación paralela de los procesos cerebrales que sustentan cada proceso mental o consciente. Aquí nos encontramos entonces con una cierta ambigüedad que se manifiesta en la última nota del apéndice final, que trata sobre la equivalencia entre mente y cerebro. La ambigüedad reside en que Damasio acepta la identificación entre los dos términos como haría un materialista reduccionista pero al mismo tiempo sigue manteniendo el término mente como una realidad diferente al cerebro. Aquí parece acercarse más a los emergentistas o funcionalistas que aunque consideran que el cerebro y las actividades neuronales son la base física de la mente y los estados mentales, los segundos no pueden reducirse a los primeros. En todo caso Antonio Damasio es, por supuesto, un materialista y con ello quiero decir que defiende que el ser humano es un cuerpo que se mueve en el único mundo real, que es el físico. Ya en El error de Descartes Damasio mantiene que a la luz de lo que sabemos hoy del cerebro defender una postura dualista (como si mente y cerebro-cuerpo fuesen dos realidades

independientes) es insostenible. Quizás sería la fe católica la que llevó a destacados neurocientíficos como John Eccles a defenderlo. Damasio nos da una imagen muy interesante del cerebro: es como una estructura física, donde cada elemento ocupa un lugar que está relacio-

nado con otros, en la que se teje una red neuronal. Como bien nos dice, la gran paradoja del cerebro humano es que es al mismo tiempo universal (la organización y los patrones de conexión neuronal siguen unas pautas con pocas variaciones) y singular, ya que cada cerebro

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es distinto entre un humano y otro gracias a nuestra plasticidad neuronal. También es muy consistente la manera como Damasio resuelve la vieja e inútil polémica entre lo genético y lo ambiental. Digo inútil porque hay aquí un mal planteamiento, como si estuviéramos hablando de dos factores independientes que se suman y la discusión girará en torno a cual de los dos es más importante. En realidad la cuestión se ha de plantear de otra forma: hay unas pautas genéticas que en parte son universales para toda la especie y en parte son individuales y estas pautas se van modificando en función de su interacción con el medio. Es decir, que todas nuestras características personales son producto de la interacción entre un punto de partida genético y unas influencias externas y su producto es la experiencia personal que nos configura. Pero hay dos puntos en los que sí haría una crítica a los planteamientos desarrollados en el libro. La primera y menos importante es la manera cómo trata el psicoanálisis. Hay de entrada una confusión entre lo no-consciente (que son los procesos automáticos del cuerpo y el cerebro de los que no tenemos consciencia) y el inconsciente, que serían las representaciones reprimidas porque nos despiertan emociones insoportables. La confusión se explica por la rápida y bastante superficial manera como Damasio liquida el tema, considerando al psicoanálisis una influencia dañina. Aquí recomendaría la lectura de un libro excelente, escrito conjuntamente por un psicoanalista (François Ansermet) y un neurocientífico (Pierre Magistretti) que se llama A cada cual su cerebro. Plasticidad neural e inconsciente y que establece un encuentro mucho más profundo y fecundo entre las dos disciplinas. El mismo término, tan de su agrado, de inconsciente genómico me parece fruto de esta confusión. Pero lo que sí me parece que merece

una crítica seria es su deriva biologista. En libros anteriores parecía que la buena formación filosófica de Damasio podía ser un antídoto para no caer en el principal peligro de los neurocientíficos, que es justamente el biologismo. Este biologismo consiste, en el caso de Damasio, en su concepción funcionalista-teleológica de la evolución de las especies y en su planteamiento de que cualquier conducta de un ser vivo hay que entenderla como una búsqueda de la homoestasis. Desde esta concepción Damasio quiere entender la conciencia y la cultura desde los parámetros de su funcionalidad para la supervivencia de la especie y del individuo y desde el mantenimiento del equilibrio, que es el motor de sus acciones. Me parece una perspectiva muy pobre, tanto para entender la conciencia, como la cultura y las acciones humanas. Hay aquí toda una discusión filosófica muy interesante que surge de la hipótesis evolucionista y que me parece que Damasio solventa en el fondo con una mala metafísica, que es la de pensar que todo responde a una funcionalidad, es decir, que la lógica de la evolución es exclusivamente la del mantenimiento de lo que es útil. Si realmente consideramos que la evolución es una combinación de selección natural a partir del azar la cosa no me parece tan clara. Para Damasio la conciencia es el resultado de una combinación de determinados circuitos cerebrales capaces de unir las percepciones con los recuerdos, que se mantiene porque tiene una función evolutiva. Sinceramente no veo porque hemos de considerar que la conciencia tiene un papel positivo en la homoestasis y en la evolución de la vida. Más bien me parece que el hombre con su conciencia es una anomalía que ha trastocado todo el equilibrio ecológico con su desmesura. Que el ser humano produce una cultura que no es, como dice Terry Eagleton, un complemento sino un suplemento. La cultu-

ra es ambivalente, ya que por una parte nos permite cubrir las necesidades que biológicamente no cubrimos y por otra es un exceso, que nos conduce a romper los límites de su homoestasis, por utilizar la expresión de Damasio. Aquí todo el tema de la subjetividad también se formula en unos términos excesivamente simples. Aunque Damasio reconoce la importancia del lenguaje no contempla esa importancia al no distinguir entre lo simbólico y lo imaginario, entre un lenguaje convencional que mediatiza y transforma nuestra relación con el mundo físico y lo que son las imágenes de este mundo, percibidas o recordadas. También es muy discutible que toda acción humana tenga como finalidad la restauración del equilibrio interno, la eliminación de la tensión a través de la satisfacción del impulso. Ya Freud, que lo plan teaba inicialmente en estos términos, se da cuenta que había “un más allá del principio del placer”. El ser humano es muy complejo: la pulsión de muerte (tendencias destructivas y autodestructivas), la búsqueda de un goce oscuro que no tiene nada que ver con el placer entendido como reposo interno, las tendencias a seguir una normas más allá de la satisfacción (superyo). Muchos y muy complicados temas para saldarlos de la manera tan reduccionista como hace Damasio. En todo caso es un libro muy recomendable. Por su cuidada forma, que facilita un contenido difícil que nos hace recorrer el camino que va desde la vida hasta la conciencia ofreciéndonos abundante información sobre todo lo que hoy deberíamos saber todos sobre lo que dice la ciencia sobre estos temas. Que es mucho y poco al mismo tiempo, como bien ilustra Antonio Damasio. Y muchas reflexiones filosóficas que, como mínimo, nos estimulan a pensar.

Luis Roca Jusmet

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IMAGINARIOS Y REALIDADES DE LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ESPAÑA DE AYER
LOS INVISIBLES. UNA HISTORIA DE LA HOMOSEXUALIDAD MASCULINA EN ESPAÑA, 1850-1939
Francisco Vázquez García, Richard Cleminson
Editorial Comares, Granada, 2011. 315 págs.

Paco Vázquez es uno de los mejores conocedores españoles del pensamiento de Foucault y Bourdieu, además del autor de sendos trabajos sobre la historia de la transexualidad y la intersexualidad en nuestro país. Aun a pesar de su adscripción al marco teórico constructivista (del que Paco Vázquez es sin duda uno de los principales representantes en España), este pionero e innovador ensayo redactado junto a Richard Cleminson no ha dejado de abrir interrogantes sobre los límites del enfoque analítico foucaultiano y su ámbito de aplicación en el contexto sociohistórico español. Está por saber, en efecto, si los discursos psiquiátricos, médicos y sexológicos en torno a la homosexualidad, cuyo nacimiento Foucault vinculó a la segunda mitad del siglo XIX, se produjeron al unísono en todos los países y culturas. Hay que apuntar que hasta prácticamente la primera década del siglo XX se va producir un predominio de la ciencia forense y criminológica y de la medicina legal en España, muy en especial bajo la influencia de Ambroise Tardieu, Johannes Casper y Lambrosio, revelándose una confusión entre homosexualidad y pederastia, así como una relación fusional entre la ciencia médica y el Código Penal. Las corrientes más avanzadas de

la psiquiatría moderna apenas si tienen eco. Habrá de hecho que esperar casi hasta los años 20 para que obras como Psychopathia Sexualis de Krafft Ebing o las monografías de Havelock Ellis y John A. Symonds empiecen a tener eco en España. A diferencia del resto de los países europeos, donde los procesos de patologización cohabitaron con posturas relativamente liberales y progresistas respecto al Código Penal, las prácticas con personas del mismo sexo se encuentran en nuestro país criminalizadas. De hecho, es el caso único en el que se va a perpetuar la figura teológica del sodomita propia del Antiguo Régimen, conviviendo esta con categorías más modernas y científicas de corte, anatomista, alienista, degeneracionista o criminalista. Vázquez y Cleminson han apuntado por otra parte de qué manera se va a prestar menos atención a la desviación sexual como a la desviación de género. El sodomita es la encarnación misma de la feminidad y la pasividad, ruina del orden familiar y de la supervivencia nacional. Un tipo de discurso deudor de un contexto político en el que

el reaccionarismo católico seguirá teniendo una influencia determinante en la vida política y social. La influencia de la psiquiatría, de la sexología o de la endocrinología no va de hecho a empezar a hacerse notar hasta la Primera Guerra Mundial, en especial a través de los innovadores trabajos de Gregorio Marañón y de la emergencia de unas clases medias ilustradas y reformistas, interesadas en el progreso de la ciencia en nuestro país. Aun así siguieron existiendo controversias y discursos contrapuestos y solapados en torno a la homosexualidad o la in ter sexua lidad, continuando entremezclándose perspectivas biologistas, psiquiátricas y morales. Cuando no, produciéndose confusiones e intersecciones conceptuales entre pederastia, inversión y homosexualidad o desencuentros sobre la dimensión congénita o adquirida de ésta. En cualquier caso, es con Marañón que se inaugura en los años 20 la figura de la homofobia liberal y humanista. Partiendo de un marco conceptual darwinista, Marañón es de hecho uno de los primeros científicos

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españoles en hacerse eco de las teorías freudianas sobre la bisexualidad originaria. De hecho, entre sus contemporáneos se alumbra un cierto interés por el psicoanálisis, aunque las teorías freudianas sobre la pansenxualidad y su relación con la neurosis no generan unanimidad e incluso despiertan un abierto rechazo. Las grandes innovaciones de la psiquiatría moderna europea son también por su parte objeto de curiosidad e importación. Es coincidiendo con la última etapa de la dictadura de Primo de Rivera que van a proliferar un número importante de publicaciones científicas o divulgativas, pero que en cualquier caso se dedicarán al estudio de la sexualidad en su sentido estricto, autonomizándola de las cuestiones de género y convirtiéndola en un sujeto especifico de investigación. Aunque en principio partidarias de las despenalización de la homosexualidad, no van sin embargo a apartarse de los esquemas patologizadores que la vinculaban con la peligrosidad social, proponiendo medias “correctivas” que acabarán haciendo mella durante la dictadura franquista. El campo pedagógico y educativo español no escapó a ese “pánico homosexual” tan magistralmente analizado por la llorada Eve Kosofsky Sedgwick y a la lucha por la extirpación de toda fuente y espacio de homosociabilidad. El internado, en especial el de carácter religioso y la educación segregada se convirtieron en diana de todos los reformadores liberales, al considerarse que el

voto de castidad era la fuente de todas las perversiones por parte de los hombres de Iglesia y el nido para la corrupción y desvirilización de los menores. La decidida apuesta de la Institución Libre de Enseñanza por la coeducación, la mixticidad y la educación sexual, sobre todo de cara a apartar de la mala vida en la que solían caer las clases populares a raíz de la pobreza y el analfabetismo, se reveló políticamente ambivalente, porque al mismo tiempo que se esforzó en luchar contra el poder de la Iglesia en la enseñanza y la sociedad, revalidó los binarismos de sexo y género, confirmando el carácter “desviado” de la homosexualidad. El Regeneracionismo va a jugar justamente un papel fundamental en la consagración social de la conocida fama del hombre español como ser prepotente, dominante, físicamente fuerte e hipergenitalizado, así como en la constitución de los discursos homofóbos que se consolidaron a lo largo de toda la dictadura franquista. Es conocida la relación de causa y efecto que la Generación del 98 estableció entre la decadencia nacional y la desvirilización, poniendo en ja que el exceso de sentimentalismo y pasión en los varones, producto de la influencia del esteticismo, el Decadentismo y el Orientalismo, responsables éstos del predominio del intelecto sobre la voluntad y del propio afeminamiento y desviación de género. La psiquiatría no es de hecho ajena a ese precepto regeneracionista, vinculando el intelectualismo con la neurastenia y esta últi-

ma con la desviación sexual, asentando así muchos de los mitos sobre la imbricación entre genialidad y homosexualidad. Es desde el ámbito médico y psiquiátrico que empezarán, por otra parte, a proliferar toda suerte de diagnósticos de orden psicopatológico sobre la impotencia sexual de los varones y su relación con la homosexualidad. A ello hay que añadir un amplio discurso antifeminista contra la virilización de las mujeres cultas y socialmente implicadas al principio del siglo pasado, entrecruzado con una literatura anti-clerical que pondrá en jaque las relaciones entre la Iglesia y las damas de los medios acomodados, el poder de influencia del confesor en los hogares y el afeminamiento de los mismos. Con el breve inciso en el ámbito de la pedagogía criminal y el mundo de la prostitución masculina en España, hay que subrayar un interesante análisis de los debates a los que dio lugar la aparición de las obras de de Hernández Catà y André Gide y la forma en la que interseccionaron intelectual y políticamente el mundo de la literatura, la medicina y el derecho, con Gregorio Marañón y Jiménez de Asúa como principales animadores. Un libro excelente y erudito que viene a ser una exhaustiva historia de la modernización de la ciencia médica, sexológica, pedagógica y criminológica en nuestro país.

Laurentino Vélez-Pelligrini

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Libros

UNA REFLEXIÓN MORAL Y
POLÍTICA NECESARIA
FILOSOFÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS
Christoph Menke y Arnd Pollman
Trad. de Remei Capdevilla. Ed. Herder, Barcelona, 2010, 243 págs.

Este es un libro muy necesario y actual. Ahora mismo, la aparición y el gran éxito de Stephane Hessel (Indignaos) ha puesto nuevamente sobre el tapete la Declaración Universal de Derechos Humanos como un instrumento emancipador. Hessel es el único superviviente de los redactores y nos transmite una imagen de viejo luchador comprometido que manifiesta el carácter vivo, combativo, de esta declaración. Está claro que la D.U.D.H., igual que la democracia, son armas de doble filo. Por una parte son expresión de la lucha contra sistemas injustos y por otra son utilizados ideológicamente por el mismo sistema para desactivar su fuerza subversiva. Es necesaria la labor de recuperar su sentido originario y revolucionario y no dejar que sean retórica vacía para el discurso ideológico políticamente correcto. Hay que recuperarlos entonces no como un discurso ideológico sino como una práctica, como la expresión de una lucha por la igualdad frente a la opresión. Totalitarismo, dicen los autores, pero el término presenta el inconveniente de ser a la vez restringido y ambiguo, como ya explicaré más tarde. De entrada me parece que el planteamiento crítico de los autores es interesante: no hay que entender la D.U.D.H de la manera convencional, como si después de la Segunda Guerra Mundial se fusionara la idea de la universalidad de los derechos con la de la positivización estatal. Es decir,

como si un grupo de expertos for mulara unos de re chos universales que los Estados de los diferentes países se dispusieran a garantizar. Más bien hay que entenderlos, como señalan los autores, como resultado de la lucha contra el nazismo y el estalinismo, como señala Hanna Arendt. Para esta gran pensadora lo que demostró el Estado nazi es que el Estado no sólo no es neutral en la defensa de los derechos sino que puede ser el instrumento para eliminarlos. La ilusión de que las revoluciones burguesas de los siglos XVIII-XIX se difumina totalmente con las experiencias totalitarias del XX. Pero podríamos aquí preguntarnos si realmente los Estados capitalistas han sido en algún momento garantía de derechos o más bien el Estado se ha visto obligado a aceptar los productos de algunas luchas, siempre en contra del proyecto liberal burgués. Fueron los obreros, las mujeres, los disidentes, los extranjeros y todo tipo de excluidos los que impusieron leyes en contra del dominio de los propietarios, que eran los que querían gestionar el Estado al servicio de sus intereses. El libro trata en profundidad la relación del derecho, de la moral y de la política en relación a la D.U.D.H. Vemos aquí la contraposición de Ensts Tugendhat al justificar moralmente la D.U.D.H y Habermas/Rawls al hacerlo políticamente. En el primer caso hay una fundamentación moral desde el respeto humano a partir de los cuales podemos requerir su cumplimiento a los individuos y a los Estados. No sólo Rawls o Habermas critican este planteamiento sino también gente más radical como Jacques Rancière, que ven el peligro de transformarlos

en un simple humanitarismo. La cuestión, dicen, es política, y es el demos político, la mediación entre iguales, el que debe garantizarlo. Quizás el debate no es excluyente y podemos considerar que la D.U.D.H tiene a la vez un fundamento moral y es una exigencia política. La justificación político-moral la podemos encontrar en la teoría del contrato social (con base en Rousseau, actualizada por Rawls), en la racionalidad práctica (con base en Kant y desarrollada por Habermas y por Apel) o en el sentimiento de humanidad (de Hume a Rainar Forts). En todo caso, como plantea Paul Ricoeur, se trata de enlazar el deber (racional) con el deseo (sentimiento) y de no contraponerlos. Me parece que vale la pena insistir en la necesidad de los tres aspectos: el acuerdo, la argumentación y la vinculación afectiva. También recoger la idea de Rorty de que el reconocimiento del otro no es una tendencia natural sino un producto histórico, siempre muy frágil, que hay que consolidar y potenciar.

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Los grandes adversarios de la D.U.D.H. son, para los autores, el totalitarismo y el relativismo. La palabra totalitarismo, co mo ya señaló Žižek, se ha convertido en un arma ideológica para criminalizar cualquier oposición al liberalismo. En este sentido también el liberalismo clasista es un enemigo de la D.U.D.H con su odio a la democracia real que ya denunció Rancière. El relativismo, por supuesto, pretende que la D.U.D.H es un invento y por tanto una imposición occidental. Aquí deberíamos plantear un universalismo universal en contra del universalismo europeo, tal como plantea Wallernstein. Hay que reivindicar por tanto, como bien plantea el libro, la universalidad como un proceso y no como un sistema cerrado, como una universalización a partir de muchas aportaciones. No hay que olvidar la resistencia que ha planteado la Iglesia Católica a la D.U.D.H., similar a la que podemos encontrar por ejemplo en autoridades islámicas. La universalidad no es abstracta, es concreta, es un proceso abierto a todas las culturas y a todos los ciudadanos, a la heterogeneidad pero manteniendo la idea clave de la dignidad humana y el respeto. El tema de lo que quiere decir dignidad humana tiene también una dimensión interesante en el libro. Se contemplan diferentes plantea-

mientos que van desde considerarla como algo innato y absoluto hasta algo gradual y relativo. La opción de Menke y Pollman de considerarlo como una potencialidad me parece acertada. Hay que decir que no comparto en absoluto las concesiones al psicologismo que hacen los autores al utilizar el término autoestima para entender la dignidad humana. Por el contrario, me parece que son los términos éticos como reconocimiento y como respeto los que nos permiten una buena aproximación a lo que es la dignidad y no los centrados en el yo, lamentablemente tan omnipresente en nuestra sociedad narcisista. Hay otra idea que me parece imprescindible y que plantean los autores del libro: los derechos no deben entenderse nunca al margen de los compromisos y las obligaciones comunitarias, ya que sino los condenamos a ser la expresión disolvente de una sociedad narcisista en la que sólo hay demandas. Esta es la crítica del comunitarismo al atomismo liberal centrada en el individuo y no en la comunidad. Pero también las identidades culturales son peligrosas, por lo que me parece que hay que salir de la falsa dicotomía entre liberalismo y comunitarismo y buscar en el republicanismo de ciudadanos libres una tercera alternativa a desarrollar.

Otra cuestión fundamental, también abordada, es la de la relación entre la D.U.D.H y la democracia. Aquí hay desde opciones que defienden una concepción muy particular de la democracia (y completamente diferentes entre sí, como la de Karl Marx y Carl Smichdt) a partir de la cual critican el liberalismo (los autores dicen la D.U.D.H, que me parece totalmente diferente). Otros consideran que la D.U.D.H es prioritaria, ya que la democracia puede llevar a gobiernos totalitarios. Hay, finalmente, los que los consideran complementarios, que me parece la opción correcta. Hay una discusión final sobre la posibilidad y la necesidad de plantear una república mundial para garantizar la efectividad práctica de la D.U.D.H. El debate es amplio, pero lo que no hay que olvidar (y los autores parecen hacerlo) es que el contexto en que nos movemos es el del Sistema Mundo Capitalista, basado en la lógica global de la acumulación de capital, en la lógica empresarial del beneficio y en la desigualdad entre clases sociales y países. Solo partiendo de esta situación podemos hablar en términos reales y no puramente ideales e ir más allá de una declaración de buenas intenciones.

Luis Roca Jusmet

"Que dios, o mejor dicho los dioses, no existen debiera ser algo más que obvio a estas alturas. Pero como lamentablemente no es así, Juan Kalvellido al pincel y Raúl Calvo Trenado nos ofrecen este manual sobre el ateísmo para armarnos de unas buenas dosis de lógica, sensatez, sentido común y, sobre todo, ganas de reflexionar: Si el lector o lectora busca un libro que de caña a la iglesia o algo similar, no es este; si por el contrario busca reflexionar acerca de la idea de dios, le invitamos a que siga leyendo porque como se dice en el mismo, una vez negada esta falacia las demás caen solas, sea la inmortalidad del alma o los signos del zodíaco.

15 euritos de ná + gastos y es tuyo!
El libro se puede adquirir aquí:
http://www.bubok.com/libros/200945/SIN-DIOS-Manual-sobre-el-ateismo
Como apéndice, una traducción al castellano de las “Doce pruebas que demuestran la inexistencia de Dios”, escrito a principios del siglo XX por Sébastien Faure.

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