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M é x ic o - A r g e n t i n a - B r a s i l - C o lo m b ia - C h i le - E sp aña E s ta d o s U n id o s de A m é r ic a - G u a t e m a l a - P e r ú - V enezuela

Primera edición en francés, 2 0 0 1 Primera edición en español, 2003 Segunda edición en español, 2009

Roudmesco, Elisabeth y m añana, qué... / Elisabeth Roudinesco yjaeques D errida. 2a ed.- Buenos Aires : F o ndo de C ultura E co nóm ica , 2009. 216 p . ; 23x15 cm. IS B N 978-950-557-811-5 1. Filosofia M oderna. I. Derrida, Jacques II. T ítulo C D D 190

T itulo original: De quoi demain... IS B N original: 2-213-60707-9 . © 2001, Libraire A rthém e Fayard et É ditio ns Galilée

D. R. © 2002, F o n d o

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C ultura E

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S.A.

E l Salvador 5665; 1414 Buenos Aires fondo@ fce.com .ar / www.fce.com.ar Av. Picacho A jusco 227; 14738 México, D . F.

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Im p re s o e n A r g e n t i n a - P r in t e d
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Hecho el depósito que marca la ley 11.723

qué lo seguirá?”1 E ste fue nuestro punto de partida. Bibliothéqiie de la Pléiade. d escu brim ien tos de u n o por el otro. i. C u an d o propuse e ste d iá lo g o a Jacques Derrida.amenazaban con d ejarm e sin voz. y se responden sin op onerse re a lm e n te . 1964. Las n otas redactadas por Ja cq u es Derrida llevan la m ención J . ’ S e la en cu en tra en R o b ert Luis Stevenson . un texto a dos manos. según la fam osa fórm u la inglesa extraída de la literatura llamada de “in ic ia c ió n ”. se h a lla en estado de crepúsculo. P ero muy p ro n to com prendí que “el ejercicio sería prove­ ch o so ”. t. na es la gran cosa!/¿De qué estará h e c h o el m añana 2 Agradezco a C o le tte Ledannois por la rapidez y la calidad de su trabajo. en suma. cuyo primer m om ento se remonta a treinta años atrás. este d iálogo responde a la d efinición clásica del género en filosofía y en las hu m anidad es e n general: un intercam bio cuya lógica se construye con el correr de dos discursos que se cruzan sin fusionarse jam ás./¡Y que llamamos mañana!/¡Oh! ¡Maña­ V ictor Hugo. pp. puntos de convergencia. ¿De qué índole es ese crepúsculo. “Napoléon II”. y es retomada por un personaje de Frit: Lang en Les contrebandiers de Moonfleet ( 1 9 5 4 ) . ta n to en las ideas com o en las cosas.Prólogo “¿De qué estará h e c h o el m añan a?”. dos maneras singulares de expresarse en una m isma lengua. la p o te n c ia de su razonam iento. donde co h a b ita ra n dos “idiom as”. Sus dotes de orador. Luego. Fruto de u n a larga h isto ria.838 y 811.3 1“E spectro siem pre o c u lto que lado a lado nos sigue. Y como introduc­ ció n subraya: “H oy to d o . en la sociedad com o e n e l individuo. A s í se e n u n cia n diferencias.D . cada uno de nosotros volvió a trabajar el e scrito para fu nd irlo en un verdadero texto. G allim ard .a s í com o la sabiduría adquirida a lo largo de tantas c o n feren cia s d ictad as por todos los confines del m undo. tem ía que la admiración que sien to h a c ia él fu era un ob stácu lo para la realización del trabajo. interroga V ictor Hugo en uno de sus poe­ mas de Les chants du crépuscule [Los cantos del crepúsculo]. sorpresas. interrogaciones. en: Les chants du crépuscule ( 1 8 3 5 ) . una suerte de com p licid ad sin com placencias. París. L a palabra v iv a fue prim ero grabada y luego transcripta2 para permitir un prim er pasaje de lo oral a lo escrito. su audacia frente a ciertos proble­ mas de n u estro tiem p o .

para interrogarnos. A mi ju ic io . en am bos lados del A tlá n tic o . cad a u n o de ello s es el o rig e n de una o varias de las grandes in terro g acio n es que a tra v ie sa n n u estra é p o ca . Privilegié nueve temas. sobre los d erech o s de los a n im a les y los deberes que el hom bre contrae para co n ellos. El libro cu lm ina c o n un elo g io d el p sico a n á lisis. Q U E.S Y MANIAN A. en el cu arto cap ítu lo . el otro a las form as m o d ern as de u n a n tis e m itis m o p resen te y venidero. e tc é te ra ). p sico a n a lítica . p o lítica . R. que res­ pondemos con una reflex ió n donde se m ezclan varias a p ro x im a c io n e s : filosófi­ ca. en el q u in to . cultural. histórica. É. pasam os a un a re fle x ió n so b re la lib erta d hu­ mana. n u estra r e fe re n c ia com ún a todo lo largo de este diálogo. En el prim er cap ítu lo ev ocam os la c u e stió n de la h e r e n c ia in te le c tu a l de los años setenta. uno a la actu alid ad de la p en a d e m u erte y su n e cesa ­ ria ab olición . En el te rce ro en ca ra m o s el p ro b lem a d e las trans­ form aciones de la fam ilia o c cid en ta l. L os dos ú ltim o s cap í­ tulos están consagrados. de la n o c ió n de d ife re n c ia (sexual. Luego. En una sexta parte interpelam os el espíritu de la R e v o lu ció n tras el fracaso d el c o m u n ism o . tan desprestigiada hoy. . “é tn ica ". En el segu nd o tra ta m o s a c e rc a de los múltiples usos. literaria.

: Las palabras y ¡as cosas: una arquelogía de las ciencias hum anas . París. según sus propios térm inos: n i aceptarlo todo ni barrer co n todo. U ste d “d e co n s tru y ó ”1 esas obras. París.: Escritos. u n sistem a de p en sa m ien to h eg e m ó n ico o d om inante. Inventions de l'aucre. 195 5 [Trad. etcé tera . M e parece que esta proscripción es estéril y conviene encarar nuestra ép oca d e un a m anera muy diferente. 197 2 [Trad.: Historia de la locura en la época clásica. d e c o n s tru ir es resistir a la tiran ía del U n o . un “arrepenti­ m ien to ”. U s te d es e l h e re d e ro d e las obras m ayores de la segunda mitad del siglo. Les mots et les choses.2 C o n ellos y en vida de ellos. 1985). c a st. C a n tid a d d e e lla s su rg iero n de los sistem as de p en sa m ien to hoy rechazados. G a lilé e . H oy es de b u e n to n o reprobar a los pensadores de los años setenta y exigir de quienes los re iv in d ica n un “d eber de inventario” o. L o u is A lth u s se r. P arís. c a st. a par1U tiliz a d o p o r Ja c q u e s D errid a p o r prim era vez en 1 9 6 7 en D e la grammatologie (París. ca st. París.1.3 9 5 . 1 9 6 6 . A las obras de d ich a época. 1 9 7 6 J. se rep rocha desordenadam ente: la valorización excesiva del espíritu de rebeld ía. de la m etafísica (o c c i­ d e n ta l) e n la m ism a len g u a e n q u e se en u n cia . París. P la n eta -D e A gostini. e l térm in o “d eco n stru cció n " está tom ado de la arq u itectu ra. re m ite a un tr a b a jo d e l p e n sa m ie n to in c o n sc ie n te ( “eso se deco n stru y e") y que consiste en desha­ cer. M ich el F o u ca u lt. ca st. P aid ós. [Trad. sin d e stru irlo ja m á s. La d eco n stru cció n es “lo que ocu rre”. S ig lo xxi. e n Psyche. Fo n d o de C u ltura E con óm ica. Pour M arx. Tristes Trofiiques. q ue se h a c e m o v er c o n fin e s d e re co n stru c c io n es m ovibles.: De la gramatología. pp.: Tristes trópicos. S ig n ific a d e p o sició n o desco m p o sició n de una estructura. 1 9 6 6 [Trad. V é a s e "L e ttr e à un am i jap o n ais” ( 1 9 8 5 ) . c o n la ayuda del m ism o m aterial que se desplaza.: Para leer “ElCapital". M aspero. peor aún. Histoire de la folie à l’äge classújue (1 9 6 1 ) . 19 9 9 [. M ic h e l F o u ca u lt. Louis A lthusser. Jacques Derrida le c o n fie re un uso g ra m a tica l: el té rm in o designa en to n c e s un trastorno en la con stru cción de las p alabras e n la frase. B arcelo n a. M adrid. 3 8 7 . el rechazo de las libertades dem ocráticas y una profunda incredulidad para co n el hu m an ism o. cast. ca st. M é x ico . S e u il. 1987]. E n el gran d iccio n a rio de É m ile L ittré puede leerse: “La erudi­ c ió n m o d ern a n o s te s tim o n ia que e n u n a co m a rca del inm óv il O rie n te . P lon . sobre to d o las de C lau d e L évi-Strauss. B a rce­ lo n a. 1 9 6 5 [Trad. Sig lo xxi. París. a q u ello d e lo q u e n o se sa b e si llegará a d estin o . Ja c q u e s L a c a n . G allim ard. una lengua llegada a su p e rfe c c ió n se h a d e co n stru id o y a lte ra d o por sí m ism a por la sola ley del cam b io n atural del esp íritu h u m a n o ". 1 9 9 7 ). 1 C la u d e L é v i-S tra u ss. un apego a cierto formalismo de la lengua. A l m ism o tiem po. D e algú n m o d o . Écrits. M in u it) [Trad. En su definición derridiana. S ig lo XXij. . Escoger su herencia E l is a b e t h R o u d in e s o o : A n te to d o m e gustaría evocar el pasado. e l c u lto d el esteticism o. del logos. Jacq u es L a can . signadas por la coyuntura tan particular del “estructuralism o”. G a llim a rd . Esta consiste en “escoger su heren­ cia ”. nuestra historia com ún. 1 9 8 7 . M é x ic o .

10 Y MAÑANA. II (1 9 8 6 ).. 1989]. Q l'F. Généalogies. Fayard. 1998. y más p articu larm en te a escri­ tores cercanos a tres revistas: Tel Quel. París. Histoire du structwalisme. com o una totalidad. por fu n cio n es sim bólicas. La subversión consistía en to n ces en afirm ar que el sujeto humano está determinado por el lenguaje. En esta oportunidad presenté una ponencia en la cual mostraba que las tesis de Derrida estaban inspiradas en una visión heideggeriana de lo arcaico cercana a las de Carl Gustav Jung. 1967 fTrad. Pre-Textos. París. no recibirla literalm ente. alrededor de 1967. a través de sus fisuras. organizado en la prima­ vera de 1970 por La Nouvelle Critique. 199 4 . Jacques Derrida me respondió en Positions. Por mi parte.3 co m o todos los estu­ diantes de letras de mi generación que se interesaban en la literatura de van­ guardia. cit. tir de sus libros. París. 1998. De aquí proviene la idea de que la m ejo r m anera de ser fiel a una herencia es serle infiel. Change. Action Poétique. 2 vols. usted se "explicó” -tie n e m ucha a fició n por ese verbo-. 5 Este coloquio reunía a intelectuales de todas las tendencias. es decir. en Lécriture et la différence. 1972 (Trad. 1992. París. yo pretendía ser fiel.: Posiciones. 4Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. cuando yo em pecé a leer sus obras. París. ob. acerca de Lévinas. 7Jacques Derrida. p. París.4 Luego. 19761‘ Jacques Derrida. sus blancos. De la grammatologie. y finalmente por la existen cia del in co n scien te e n el sentido freu­ diano. t. A l tiempo que respetaba el com prom iso p o lítico de Je a n -P a u l Sartre. La D écouverte. en la lingüística estructural surgida de Ferdinand de Saussure y de Roman Jakobson. Fundam entos!. en Cahiers 1 nursignes. Mame. y sobre todo De la gramatobgía y La escritura y ¡a diferencia . cast. Lécriture et la différence. Se entregó a un trabajo de com entario de textos al tiem po que reivindicaba la importancia que tenían para su evolución las enseñanzas de Edmund Husserl. cast. Valencia. Seuil.: La escritura y la diferencia. nuestra generación criticaba su resistencia a enfren tar la cu estió n del incons­ ciente en la formación de un sujeto y su hum anism o del su jeto “p len o ”. “V iolence et métaphysique” (1 9 6 4 ). fiel en la medida de lo posible”. Rubí. 1975. Editorial del h om bre. nationalités. y François Dosse. N arré este episodio en Histoire de la psychanalyse en France. sus contradicciones. Luego me sen tí más cerca de usted y pensé que había tenido razón de h acer hablar las obras e n el interior de sí mismas. d ice e n una entrevista de 1983. sin tratar de aniquilarlas. por el destino de una “letra” o de un significante.5 revista del Partido C o m u n ista francés. 13. o incluso por una escritura anterior a la palabra. Points de suspension. Madrid. Véase tam bién “Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida.5 4 4 -5 4 5 |Trad. captar su “m om en to d ogm ático”: “Yo me siento heredero. sino más bien pescarla en falta.6 De igual modo. trans­ parente a sí mismo. cit- . 139. sus márgenes. ob. déconstructions”. 1994. cast.7 3 Jacques Derrida. de Martin Heidegger o de Emmanuel Lévinas. Fayard. A nthropos. Idiomes. lo critiqué a usted por considerarlo “infiel” a esa h erencia que deconstruía. pp. d ice que él “se e n c u e n tra en una relación de infidelidad y de fidelidad a la ontologia”.: La batalla de cien años: historia del psicoanálisis en Francia. Fue en esa época. V éase tam bién L'incouscknt et ses lettres. sobre todo en el segundo coloquio de Cluny. París. pero no dogmática.. Galilée. M inuit.

París. A l respecto.9 A l respecto. y para acompañarla en este diálogo. de manera cada vez más asumida. Así que estoy listo para seguirla. el paisaje ha cambiado. para desacreditar a cualquier precio. como una imagen en un espe­ jo . Pero.8 De alguna m anera. salvo en la alusión al triunfo. con frecuencia feliz. atemorizados o desesperados. del psiquismo y de la historicidad que usted contribuyó a poner en marcha. ¿cómo hablar de “triunfo"? No. Para nada tengo el mismo senti­ miento que usted. sino como los portadores de una palabra viva. hoy es usted el último heredero de ese pensamiento que resultó tan fecundo. ya se trate de la vida o del trabajo del pensam iento.Los verdaderos adversarios del pensamiento de dicha época aparecieron posteriorm ente. luego. M e atrevería a decir que hasta es el sobreviviente. y sin duda porque es un heredero fiel e infiel. que nuestro mundo está deconstruido y que se ha vuelto derridiano al punto de reflexionar. Gnllimatd. cuando Luc Ferry y A lain Renaut publicaron un libro que tuvo una gran repercusión: La pensée 6 8 . no solamente mi trabajo. en la figura del heredero. Y todo ocurre com o si. a los que se añaden cuantiosos prefacios e in terv en cio n es en obras colectivas I articipó en alrevledor de un centenar de entrevistas. tengo ganas de decir que está triunfando. por supuesto. Sin duda. La fvnscc 6$. Es cierto. y cada ve: más. y no lo digo por cortesía o modestia. más recientem ente. asume en el mundo de hoy la posición de intelectual universal que antaño fue la de un Zola. S in duda. y tal vez no sea deseable. arriesgaré algunas generalidades sobre la noción de herencia. no com o ídolos. en 1986. vemos cóm o pierden el aliento -pero sin exagerar. de cierta legitim ación. usted lograra hacerlos vivir y hablar. en ocasiones tengo la impresión de que el mundo de hoy se le parece y se parece a sus conceptos. en ocasiones igualmente inquietan­ tes.los esfuerzos compulsivos. siempre me reconocí. porque con excep ció n de Claude Lévi-Strauss. 1^>6. con frecuencia patéticos. Por lo demás. Al explicarme de manera insistente sobre sLuc Ferry y Alain Renaut. S in duda. 9 lacques D errida es el autor de [> k o n i. En resumen.» de cincuenta libros. encarna una nueva forma de disidencia que su palabra y sus obras (traducidas a más de cuarenta lenguas) llevan de un extrem o a otro del mundo. de un Sartre. sino toda una configuración a la que éste pertenece (aunque me vea obligado a rei­ vindicar aquí un triste privilegio: yo atraigo una agresividad más tena: y encar­ nizada). JACQUES D errid a: Fiel e infiel. Para volver al punto de partida. el proceso de d escentram iento del pensam iento. a través de la deconstrucción. se disciernen las señales. el resto de los protagonistas de esta escena h an m uerto. ¡cuánta razón tiene! A menudo me veo pasar muy rápido ante el espejo de la vida. . com o la silueta de un loco (cómico y trágico a la vez) que se mata siendo infiel por espíritu de fidelidad.

Y después de todo. o sea. por esa reinterpretación de la circunstancia del don. interpretar. todavía.12 Y MAÑANA. para salvar la vida (en su tiem po finito). Siempre -e n la medida de lo posible. por lo menos. y de la filiación en general. el culto del recuerdo. de un pasado que ya no sería un presente pasado. a una decisión. QUÉ. la historia. Doble exhortación con trad icto ria e in có ­ moda. a una selección. de un pasado a la medi­ da. es ella la que nos elige violentamente). a una elección.esa misma herencia ordena. Incluso en el momento en que -y es la otra vertiente de la doble exhortación. un acontecimiento. filtrar. el heredero siempre debía responder a una suerte de doble exhortación. y por “radical” o inflexible que deba ser una deconstrucción. es preciso (y ese es preciso está inscripto en la propia herencia recibida). N o dejar a salvo: salvar. el imprevisible por-venir. y no a la inversa. habría que partir de esa contradicción formal y aparente entre la pasividad de la recepción y la decisión de decir “sí”. no dejar a salvo ni siquiera eso que se dice respetar ante todo. Esa reafirmación que al mismo tiempo continúa e interrumpe se asem eja. Pero bien ve por qué soy sensible a lo que dijo de la ausencia o la renuncia de toda aniquilación. Mi deseo se parece al de un enamorado de la tradición que quisiera librarse del conservadurismo. pero un loco que tem a la añoranza. lejos de una com o­ didad garantizada que se asocia un poco rápido a dicha palabra. reinterpretar. indemne. pero sin ilusión sobre una salva­ ción final. por supuesto. loco de un pasado absoluto. tal vez. Sí. reafirmar siempre la herencia es el modo de evitar esa ejecución. Por lo tanto. sino escoger conservarla en vida. llegué a pensar que. Pero no utilizaré ninguna de esas palabras sin rodearlas de comillas y precauciones. la vida. el ser-en-vida. hasta de la filiació n . ¿Qué quiere decir reafirmar? N o solo aceptar dicha herencia. de la precedencia de una lengua. Comenzando por la palabra “vida”. H a ­ bría que pensar la vida a partir de la herencia. intervenir activ am en te para que tenga lugar una transformación digna de tal nom bre: para que algo ocurra. Tanto la suya como la del otro: firma contra firma. ese concepto o esa figura del legatario. a una asignación contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene “antes de nosotros". sino reactivarla de otro modo y mantenerla con vida. criticar. ya se trate por otra parte de memoria filosófica. y que por tanto recibimos antes incluso de elegirlo. Imagínese a un loco del pasado. desplazar. a la desmesura de una memoria sin fondo. se define acaso por esa tensión interna de la heren cia. por algún tiempo. N o escogerla (porque lo que caracteriza la herencia es ante todo que no se la elige. por consiguiente transformar. En el fondo. luego seleccionar. Precisamente. es preciso hacerlo todo para apropiarse de un pasa­ do que se sabe que en el fondo permanece inapropiable.me prohibí herir o an i­ quilar. de una cultura. para ese heredero que sobre todo no es lo que se llam a un “herede­ . pues. la nostalgia. no dejar intacto. y com portarnos al respecto como sujetos libres.

saludar la vida. más necesarias que conozca. muy intraducibie manera de la lengua francesa. y su finitud lo obliga. a sacrificar. el concepto (Begriff) nombra el gesto de una aga­ rrada.) * * * En el original: “la prise ou la maltrise conceptuelle". sin amor.** C onciern e a los límites del concepto. del T. del T .). Es decir. es una incautación. Saber “dejar”. En latín o en francés así com o en alemán. pero solo hasta el punto en que cierta escritura pensante excede la agarrada o el dominio conceptual. siempre hay un momento en que declaro. Lo obliga a recibir lo que es más grande y más viejo y más poderoso y más duradero que él. y ciertam ente lo es.) . es porque da fe de nuestra finitud. a mi cuenta y riesgo. del T. por desgracia. e intento replicar entonces limitándome a posturas impersonales o de interés general.ro”. Es como un éxtasis del concepto: se lo goza hasta el desborde. A co n ti­ n u a ció n la v ersió n o rig in al: “une ¿¿construction qui se prend. En los textos “deconstructores”. acoger lo que viene antes que nosotros y sin embargo reinterpretarlo. La experiencia de una “deconstrucción” nunca ocurre sin eso. ¿no le parece?* Esta “m anera” de hacer va bien con una deconstrucción que se agarra. de manera selectiva. hasta padece la experiencia de este ex­ ceso. a excluir. se trans­ formó en un eslogan. nada me parece deseable sin ella. e tc . se h ace agarrar y se deja agarrar en lo que comprende y toma en cuenta. Unica­ m ente un ser fin ito hereda. Si la herencia nos asigna tareas contradic­ torias (recibir y sin embargo escoger. la deuda. Ella gobierna dos gestos a la vez: dejar la vida en vida. “Agarrárselas” es una muy seduc­ tora. hacer revivir. Pero nada es posible. a preferir. La deconstrucción es considerada hiperconceptual. Muy cerca del abandono. que he escrito acerca de los autores de los que usted habló. el reconocimiento y la necesidad de ser fiel a la herencia para reinterpretarla y reafirmarla intermi­ nablem ente. y lo que quiere decir “dejar” es una de las cosas más bellas. la admiración. (N . Comienza por homenajear aquello. aquellos con los que “se las agarra”. a dejar caer. si prefiere esa palabra. El concepto de responsabi­ lidad n o tiene el m enor sentido fuera de una experiencia de la herencia. en el sentido más poético de lo que. am orosam ente se deja exceder. nada tiene interés. Justamen­ te para responder al llamado que lo precedió. más arriesgadas. hace un gran consumo de los conceptos que produce así com o de los que hereda. co n la mayor sinceridad. salvo si alguna polémica (de la que nunca tomo la inicia­ tiva) me obliga a hacerlo. “dejar vivir”. en efecto.*” Entonces intenta pensar el lím ite del concepto. Jamás hablo de lo que n o admiro. (N. Pero la misma finitud obliga a escoger. el don y el perdón. Inclu* El giro utilizad o es s ’en prendre. tan to en su nombre como en el del otro.) * * E n to d a esta frase h ay un juego en tre prendre y s ’eprendre (agarrar y prendarse). (N . en apariencia encarnizados. al tiem­ po que se prenda de ello. para responderle y para respon­ der de él. qut se fait prendre et se laisse prendre cLms ce q u e lle com prend et prend en consicieríUíon tout en s’en cprenant".

cualquiera que sea la com plicación con que. o sea. cierta ingenuidad. se trata de otro lugar de la afinidad. No hablo solamente de Husserl o de Heidegger. cuando el estructuralism o era no solo un pensamiento sistemático. me sentía muy profundam ente de acuerdo con el gesto de cada uno de ellos. fir­ mar de otra manera. sino. com o una herencia. el heredero está doblem ente endeudado. y . en línea de puntos. QUÊ. por diferente que fuese. sino un nuevo pensam iento del sistema. Delante dos veces. Pero ese momento fue también el de lo que usted llam ó el “sistem a”. en efecto. sentía la fecundidad y la legitimidad de tal gesto. de Deleuze por supuesto. so antes de decir que uno es responsable de tal herencia. en los pensamien­ tos filosóficos anteriores. afectaban a dicho modelo. hay que saber que la responsabilidad en general (el “responder de”. ¡y anticipar el mismo nombre! ¡Inventar su nombre. Yo comencé a escribir entre 1962 y 1966. de ser posible! Tratándose de los años setenta a los que usted aludía. de la forma sistémica. Uno es responsable ante lo que lo precede pero tam bién ante lo venidero. quiero decir. de punta a punta. como a menudo se decía. siempre hay un m om ento en que yo señalo la alianza. la sumisión un poco h ip n ó t ic a a una historia de la metafísica cuyo programa me veía conducido a descifrar. a un m om ento de la historia en el que ya se habían elaborado grandes obras que estaban presentes en el campo de la filosofía. Pero no por eso dejaba de percibir el precio que habría que pagar. de un modo siempre único. por supuesto.14 Y MAÑANA. y. ya se trate de los de Platón. en ese momento. el "responder a”. Por cierto. y que por tanto aún está delante de uno. Aunque pueda parecer eclecticismo (pero no había ni la sombra de eclecticism o en todo eso. el “responder en su nombre") ante todo nos es asignada. A fines de los años sesenta. Hegel o Heidegger. a positivismos u otros “obstáculos” epistemológicos. de Althusser. de Foucault. de Lyotard. Lo hice por todos aquellos que acabam os de nombrar. Por eso. en respuesta a empirismos. justamente. la r e p e ti­ ción un poco jubilosa de viejos gestos filosóficos. pero en nom bre del nombre legado. Se podrían encontrar otros ejemplos. de Lacan. y. más cerca de nosotros. Pero como usted eligió privilegiar lo que nos es com ún. de Lévi-Strauss. algunos momentos de nuestros itinerarios respectivos. más cerca toda­ vía. de una “pertenen­ cia” común que queda por definir y que se siente más -in c lu so un poco dema­ siado. delante de lo que debe de una vez por todas. de Lévinas. con el predominio del modelo lingüístico en Lévi-Strauss y en Lacan. de dar respuesta a una herencia. en Francia. para mí se trataba de heredar. me siento feliz de que esta entrevista comience así. allí donde se cruzaron en el tiempo. Siempre se trata de una suerte de anacronía: anticipar en nombre de aquello que se nos anticipa. esta doble ley se verifica.en el extranjero que en Francia). Descartes o Kant. Vamos a seguir. si se tiene a bien seguir mis textos desde el comienzo. cada uno a su manera.

[En francés.. etcétera. En ese momento. oh. fatigados. Según Jacques Derrida. La 0 axiomática estructuralista. a mi juicio. era puesta en práctica cada vez en un estilo diferente. Cada vez. p. Roudinesco expresa en la primera oración de la nota. en Points de suspension. Creí poder discernir lo que ese programa podía implicar de esterilizante.querría que la deconstrucción sirviera para denigrar. y reconocer lo que en ella es hegemónico o lo que se ve secundarizado. Y ese lazo de la fuerza y la historia. de una persona.respetar el idioma1 o la singularidad de una firma. hasta de precipitado y dogmático. y el término remite por extensión a la manera de expresarse propia de una época.: Tengo la debilidad de valorar ese gesto. respetando siempre la exigencia estructuralista. de un grupo social. hasta negado. Para cada una. yo insistía mucho en ese motivo de la fuerza que el estructuralismo corría el riesgo de neutralizar. abandonando sus obras y signos sobre las playas de nuestra civilización. en un lugar y en cuerpos heterogéneos. lo lamento de antemano.. Lo que me importa es más bien la distribución de las fuerzas y los motivos en tal o cual obra. É. la invasión estructuralista se volvería un objeto de controversia para el historiador de las ideas”. todas las posibilidades para mis ojos entonces ex­ tenuados. LéviStrauss o Lacan era diferente. J. También aquí intentaba -cosa que siempre me esfuerzo por hacer. idiomc no es una palabra muy utili­ zada. Y diferente con cada texto. la interrupción. Solo se le aparece al otro y a uno le vuelve únicamente en destellos de locura que reúnen la vida y la muerte”. lo idiomático es “una propiedad de la que no es posible apropiarse. herir o debilitar la fuerza o la necesidad de un movimiento. Nunca dije nada contra el estructuralismo.] " Véase Jacques Derrida. cit. Lo rubrica sin pertenecerle. del T. De ahí 10El idioma (idiomc) es una lengua particular. D. y significa lo que É.. . con precaución. la respuesta deconstructiva a obras como las de Foucault. A pesar. Pienso sobre todo en el desconocimiento o la negación práctica de cierta cantidad de motivos. común a estos autores. oh.también las combinatorias.para “deconstruirlo”. Normalmente se emplea bngue N. el pasaje de una fuerza sistémica a otra. o a través de la “subversión” de la que usted hablaba hace un rato. cit. yo quería descubrir lo que usted llamó el “momento dogmático” -el residuo de credulidad. por ejemplo la ruptura en historia. debía ser tomado en cuenta. 127. ni traté la totalidad de un cuerpo como si fuera homogéneo.1 Se trata de un homenaje: el día 1 en que el estructuralismo haya desaparecido como fuerza creadora habrá que hacer el duelo pero también evaluar su lugar en la historia de la civilización.: Por el contrario. Por eso vuelvo a la cuestión de la aniquilación: en ningún caso -y si a veces es preciso en algún momento polé­ mico. Casi nunca escribí sobre tal o cual autor en general. escribió una bella frase en 1963 en “Fuerza y significa­ ción”: “Si algún día se retirara. Uécriture et la différence. R.

G alilee. Madrid. 125-137 [Trad. pp. 1998]. Trotta. cast. p. (x:. París. participó en la vida política de su país a fines de la República de W eimar y comienzos del régim en h itlerian o. en otras. pp. cast. Madrid. puf. una estrategia. U n os puercoespines renun­ cian a apretarse unos contra otros para luchar contra el frío. Tam bién la herencia. en un con texto diferente. 1 5 Jacques Derrida. A lianza. La afirm ación del heredero. Politiques de l’amitié. Politiques de l'amitié. A esto opone una concepción más freudiana de la política.16 Y MAÑANA. É. cast. Spectres de Marx. 2001]. es alguien que escoge.: Psicología de las masas. pp.12 Todo texto es heterogéneo. Amorrortu. R. U n heredero no es solam ente alguien que recibe.. una elección. proviene esa situación que describió hace un rato: en tal o cual m om ento de un proceso. lo dije explícitam ente. QUÉ. fue entonces L a pensée 68 (¿realm ente es preciso seguir hablando de eso? ¿Le interesa?). es un “te x to ”. Por eso la idea de herencia implica no solo reafirm ación y doble exhorta­ ción. D etenido por los A liados en 1945. S in esta discrim inación no hay política. Madrid. distinguió claram ente los campos. A m ena­ zado por la S S. permanezco a su lado en el m ovim iento general de lo que se llama la experiencia o la exigencia del pensam iento. objeto a Lacan. un filtrado. ob. 1998]. 1994.1 Usted 3 subraya que. G alilée. el amigo y el adversario más particu­ larmente en un seminario donde deconstruye la obra de C arl S c h m itt. 1988. Xiil. En ciertas situaciones soy el aliado de Lacan contra otros. en efecto. "A ctu elles sur la 4 guerre et La mort” (1915). 1991. 1993. Trotta. ruF. sino a cada instante. según Schm itt. jurista alemán y alum no de M ax W eber. Madrid. fue juzgado en virtud de sus lazos con el nazismo y beneficiado luego co n un sobreseim iento. Alianza. renunció a sus actividades en 1936. Carl Sch m itt. 9 3 -1 2 9 [Trad. 1 Jacques Derrida. ningún relativism o. París. sabiendo que. La notion du politiqite. naturalmente. V éase nuestro capítulo 6: “El espí­ ritu de la Revolución". Buenos Aires.: El concepto de lo político. Paris. 1-83 [Trad. en escoger. . Flammarion. El discierne de manera crítica. París. La siniestra mueca del libro grotesco que. cast. diferencia.: Usted trata ese tema del enemigo. XVI. Psychologie des masses et analyse du moi (1921). la que “inscribiría el odio en el propio duelo de nuestros amigos”. consiste en su interpretación. cast. las alianzas se desplazan y me veo com o el aliado de L acan y de Foucault. [Trad. Sus pinchos los 12Jacques Derrida. Esto es muy e xp lícito en Espec­ tros de M arx. A veces ocurre que señale mi reticencia respecto de tal o cual m om en to del pensamiento de Lacan o de Foucault. No veo en esto ningún oportunismo. por ejem ­ plo ante ofensivas tan oscurantistas. y que se pone a prueba decidiendo. Véase Sigmund Freud. Carl Schm itt (1 8 8 8 -1 9 8 5 ). el trabajo del duelo y la nueva Internacional. la diferencia política procede de una discrim ina­ ción entre el amigo y el enemigo. théorie du partisan (1932).: Política de la amistad.: Espectros de M arx: el Estado de la deuda. 1992 [Trad. París. en: CEuvres completes (oc).: Obras completas. y eso es lo que explica la movilidad de las alian ­ zas. 1998]. 1998]. a pesar de todo. cit. en el sentido amplio pero preciso que doy a esa palabra. en ciertos contextos. 14 Y cita la famosa historia de los erizos que Freud había tomado de Schopenhauer. 145.

cuando hacía mis estudios de letras en la Sorbona antes de 1968. y lo conté en Genealogías. Tratan de destruir y no de escoger una herencia. pero que lo tenía todo de un compromiso político: la libertad de pronunciar. Lévi-Strauss) servían entonces para criticar a los “enemigos políticos”. Andre Martinet.que despliegan. Aquellos con quienes usted “se exp lica” a través de la deconstrucción están cerca de usted. terminan por encontrar. en: Littoral. entre los cuales había resi' ’ Jacques L a c a n . Lacan respondió: “S i hay algo que demuestran los acontecimientos de Mayo es preci­ samente que las estructuras van a la calle”. “In te rv e n tio n sur l’exp osé de M ich el Foucault” (1 9 6 9 ). le obedecían. es necesario mantener su espíritu en lo que tiene de progresista. Luego me sentí perfectamente representada en la frase que pronunció Lacan en 1969. Gallimard. Obligados a volver a acercarse en tiempo de helada. los “otros” no lo están.y por lo tan to de deconstrucción. Me parece que de alguna manera es necesario distinguir. Althusser.1 5 Sus textos y los de los “estructuralistas” (Lacan. retom ad o en Dits ct ¿crin. Me acuerdo.lastiman. París. de una revolución que reivindicaba las estructuras (y su deconstrucción). y m ucho menos de psicoanálisis. 1954-1969. entre la atracción y la repulsión. entre la amistad y la hostilidad. en ciertos momentos. PP. y que sus asistentes. Precisamente después yo pude captar la manera en que usted deconstruía los sistemas de pensam iento en el interior de un espacio crítico que no los destruía sino que los hacía vivir de otro modo. frente a los mandarines y sus servidores. en respuesta a Lucien Goldmann. S in duda. Una se refiere a un capítulo de la séptima parte de Tristes trópicos titulado “Lección de escritura”. Son cosas que nuestros conservadores olvidan hoy cuando sueñan con restaurar la vieja escuela republicana. La c o n fe re n c ia que d ictó Foucault en la Sociedad Francesa de Filosofía lleva por título “Q u ’est-ce q u ’un auteur?". nombres prohibidos. . nuestros “maestros”. Usted. Yo admiro al mismo tiem po los grandes sistemas de pensamiento y el valor de subversión . Pero no hay que olvidar nunca hasta qué punto. pudo ser francamente reaccionaria. Barthes. A l describir la vida y las costumbres de los indios Nambikwara. quien recalcaba que la historia la hacen los hombres y no las es­ tructuras. por ejemplo. 1. que el titular de la cátedra de lingüística. G old m ann com entaba de esta manera el eslogan de Mayo escrito sobre un pizarrón de la Sorbona: “Las estructuras no van a la calle”. que nunca querían hablar ni de literatura moderna ni de lingüística. su “enemigo’ . Foucault. y los otros.789-821. la distancia conveniente. se negaba a evocar el nom bre de Roman Jakobson. semi nómades del Brasil occidental. leía sus textos al mismo tiem po que los de los “otros”. eran la encama­ ción de la Revolución. junio de 1983. Pienso sobre todo en dos inter­ venciones mayores. 1994. 9. los parti­ darios de la vieja Sorbona. Por eso.

Société des Américanistes. con la de Rousseau. Les structures élémentaires de la párente (1 9 4 9 ). en: L'écriture el la difference. 1967 [Trad. que sin embargo no conoce sus reglas.dido. Su segunda intervención17 tiene com o objeto la manera en que Foucault comenta el famoso pasaje de las Meditaciones de D escartes18 sobre el origen de 16Jacques Derrida. víctima de la ilusión de un posible origen de la palabra plena como fuente de una ética naturalista o libertaria. Lévi-Strauss16 muestra cóm o la escritura irrumpe en un grupo de indios. ob. Así. "La violence de la lettre. ob.cuyo mecanismo habría que deconstruir para comprender su significación. Véase Elisabeth Roudinesco. usted compara la posición anticolonialista de Lévi-Strauss. considero a Tristes trópicos como uno de los libros más bellos de la segunda mitad del siglo. esta actitud sería la señal de una represión de la huella y de la letra -e n el sentido freudiano del térm in o. y no sería yo menos extravagante si nie ajustara a sus ejemplos. en efecto. La Haya.que estas manos y este cuerpo sean míos.: Las estructuras fundamentales del parentesco. no sospechada de inautenticidad. éste condena la escritura en la medida en que sería una destrucción de la “plenitud de la presencia” y una verdadera enfermedad de la palabra: un “peligroso suplemento”. cit"*“¿Y cómo podría negar -escribe Descartes. Paris. Por mi parte. l7Jacques Derrida. La vie familiale et sociale des Indiens Nambikuiara. Es evidente que ese libro lo impactó y fascinó. como más tarde lo hará Derrida. Véanse también Claude Lévi-Strauss.. en: Ecrits. cit. Mouton. De Lévi-Strauss à Rousseau”. A Lévi-Strauss. Barcelona. G alilée. en: Penser ¡a folie. que asimila la aparición de la escritura a una vio­ lencia ejercida sobre el sujeto. “Cogito et histoire de la folie” (1 9 6 3 ). q«e están vestidos de oro y de púrpura cuando están totalm ente desnudos o que se imaginan como cántaros o con un cuerpo de gusano? ¡Cómo! Son locos. de una v iolencia. en: De lagrammatologic. A su juicio. que la fundación del pensam iento m oderno pf' Descartes no excluye el fenómeno de la locura. la civilización del escrito sería equivocadamente sospechosa de haber contribuido al exterminio de los pueblos llamados “sin escritura”. París. 1992 . Lacan y* deja entender. cast. tanto por su estilo. 1949. Pero. En su Ensayo sobre el origen de ¡as lenguas. cuando el jefe utiliza trazos dibujados sobre un papel como un medio de hacer creer a los miem bros de su tribu que él posee el poder de comunicarse con los blancos. respecto de esa “lección de escritura”. ya que le consagra páginas mag­ níficas. la reflexión teórica y el relato de aventuras. Lévi-Strauss infiere de esto que la escritura es asi el instrum ento de una colonización. Essais sur Michel Foucault (en co l. Paidós. c i t . us­ ted opone la idea de que esta protesta contra el escrito no sería más que el señuelo de un etnocentrismo invertido. com o por la m anera en que mezcla la autobiografía.). “Lectures de Histom de la folie ( Í 9 6 M 9 8 6 )” ." En “Propos sur la causalité psychique” (1 9 4 6 ). de una explotación que pone fin a un estado natural fundado en el predom inio de una palabra plena. ob. continuador de Rousseau. 1998|. de no ser que me comparase con ciertos insensatos cuyo cerebro está tan trastornado y ofuscado por los negros vapores de la bilis que aseguran constantem ente que son reyes cuando son muy pobres. Lo descu­ brí y amé cuando era muy joven y desempeñó para m í un papel de despertar político frente a la cuestión de la colonización en general. la m elancolía que lo anima.

E n el primero. o sea.la locura. a partir de argumentos que hoy se considerarían mucho más sofisticados o inútilm ente sutiles. todos estos d ebates pueden parecer bien sofisticados. com o había ocurrido con el pensamiento heideggeriano en los años tre in ta . En el segundo. R ep ro ch a en ton ces a Foucault que constituya un acontecimiento en estructura ya que.. aunque fuera por ¡a impaciencia de los medios. porque. En su Historia de la locura. Hoy. el in co n scien te y la libertad. el estatus de la locura. pero tenían una incidencia fuerte sobre el com prom iso social y político de toda una genera­ ción de estudiantes. Gran nostalgia. y ese decreto de exclusión filo sófica an u n cia el decreto político del “gran encierro” je 1656. la división entre locura y razón. luego con las reflexiones de Sartre sobre el ser. Ya ve que sigo inconsolable. en análisis de textos muy refinados. Allí donde Fou cau lt h a ce d ecir a Descartes que “el hombre bien puede estar loco aunque el cogito n o lo esté”. Y es irritante. lo que no ocurre con Lévi-Strauss 0 Lacan. En el interior de este cam po com plejo y difícil de recortar hay sitio para diferencias aparentem ente microscópicas. el progresism o y la crítica de las ilusiones del progresismo.: En efecto. Para volver a la palabra “deconstrucción’ . Foucault me Parece más “deconstructor” que Lévi-Strauss. apenas se miran los textos con precisión. e n trar en una modernidad que intentaba reconciliar la estética y la p o lítica. J. n o hay nada serio en política sin esa aparente “sofisticación” que estimula los análisis sin dejarse intimidar. por suerte y por necesidad. el humanismo y el antihu­ manismo. D. por ejemplo.. form a parte de las virtualidades del sujeto. usted subraya por el contrario que con el acto del cogito el p en sam ien to ya n o debe temer la locura porque el “cogito vale aunque yo esté lo c o ”. Todos esos autores parecen sostener el mismo lenguaje. me parece que Lacan es más audazmen­ . E n el extranjero. la locura está excluida. en suma comprender los fen óm en o s de exclusión. cuyas imágenes sensibles se v u elv en engañosas b ajo el asalto del “Genio Maligno”. con mucha frecuencia se los cita en serie. de construcción del sujeto y la iden­ tidad. uno percibe que las separaciones más radicales dependen en ocasiones de un pelo. Entonces uno podía oponerse y decidirse sobre desafíos de una gran impor­ tancia para el pensam iento. fue una época feliz donde se cruzaban todos aquellos que se interesaban en diferencias micrológicas. no tan conservador en política y más comprometido en Aciones “subversivas” y luchas "ideológicas". Foucault separa en Descartes el ejercicio de la locura del e je rc ic io del sueño. no comienza con Deseartes sino con la v icto ria de S ó cra tes sobre los presocráticos. Pero desde otro punto de vista. el ostracism o con tra la locura. y p erm itían . en la medida en que era más impa­ ciente y más rebelde. los problemas del racismo y las luchas de la época colonial. el otro y la nada. A todas luces.Mi relación con cada autor era diferente. a su manera de ver.

al mismo tiempo siempre tuve la impre­ sión de que eso conllevaba el riesgo de tomarlo menos atento a secuencias largas. pu f. en un segundo texto sobre Lévi-Strauss. el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”). Paris. al analizar su 9 prefacio a la obra de Marcel Mauss. te “deconstructor” que Foucault. sus 19 Jacques Derrida.. otra distribución de lo visible (y por ende de lo invisible) que hasta puede. Surveiller et punir. no creo que se pase de lo visible a lo invisible en la admi­ nistración de las penas. ob. por ejemplo. cit. G a llim a rd . Naissance de la prison. donde podrían encontrarse diferencias incluso más allá del momento cartesia­ no. Pero después de De La gramatología. por supuesto. revelaba una filosofía y una “ideología” cuyos límites traté de expresar y de la que pueden encontrarse otros signos. S ig lo X X !.20 acompañar a mi manera. el gesto de Descartes puede ser comprendido de otra manera. como una inclusión (y no como una exclusión) de la locura. Lévi-Strauss es diferente. más allá del debate sobre el cogito. “Introduction à l’ueuvre de M arcel M auss". Comprendo la exactitud de lo que afirma Foucault a propósito de Descartes. en la demostración hecha por Des­ cartes.: Sociologia y antropología. Madrid. . Por consiguiente. que escribí poco tiempo más tarde (“La estructura. M adrid. QUE. si comprendo muy bien la necesidad de señalar divisiones. extender con consecuencias decisi­ vas el campo virtual de lo espectacular y lo teatral. Contrariam ente a lo que dice Foucault.1 por el contrario intento. Yo intento demostrar (en un seminario sobre la pena de muerte) que el mismo proceso se orienta hacia otra modalidad. Lo mismo ocurre con el cogito. a mi juicio. T ec n os. 19791.V MAÑANA. 20Claude Lévi-Strauss.: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. a partir del siglo XVIII. estaría tentado de afirmar que en la evolución de los castigos no se pasa de lo visible a lo invisi­ ble sino más bien de una visibilidad a otra visibilidad. diría que Foucault instaura en rup­ turas y en oposiciones binarias un abanico de diferencias más com plejo.más cerca de Lacan que de Foucault. Por eso me sentí -y lo sigo estando. con la salvedad de que en cierto momento puede leerse el acontecimiento del cogito. por el contrario. es que. más virtual. en L’écriture et la difference. el par visibilidad/invisibilidad. 1950 ¡Trad. en Vigilar y castigar. A l tiempo que reconozco la legiti­ midad relativa de tal análisis. según ciertos criterios limitados. la demostración y la preocupación de Lévi-Strauss. incluso en textos como Vigilar y castigar 2 o en otros más recientes. Así. relación doble. Sociology' et Anthropologie. cast. 20 00 ). M ichel Foucault. rupturas. Para esquematizar en extremo. París. en M arcel M auss. Lo que siempre me dejó un poco perplejo con Foucault. 1 9 7 5 |Tradcast. El gesto típico de Foucault consiste en endurecer en 1 oposición un juego de diferencias más complicado y que se extiende en un tiem­ po más largo. Y. un pasaje de Tristes trópicos (en “La lección de escri­ tura”) que. y una vez más dividida. Mi crítica se refirió primero a un punto muy particular. suscribiéndola hasta cierto punto. Podrían encontrarse otros ejemplos. pasajes de una episteme a otra.

sobre todo por lo que respecta a Heidegger y Husserl. Nietzsche y Lévinas es central. reprochando a esta época -hacen la amalgama. es decir. Pero volveré sobre esto. cit. Lacan reintrodujo la filosofía hegeliana en el pensamiendo freudiano a par­ tir de la enseñanza de Alexandre Kojève y en una época en que los psicoana­ listas franceses querían desterrar de sus filas toda la herencia alemana de Freud. en la manera de escribir) y la "naciona­ lidad”.son pen­ sadores que nunca dejé realmente de cuestionar. Yo buscaba ese presupuesto que hacía del fre­ no. Por lo que respecta a Lacan. para que se realizara un progreso. Husserl.. en efecto. centrales. la herencia de Husserl. y a la inversa.el ser nietzscho-heideggeriana. Si Francia no se alimentara de la filosofía alemana. En La pensée 68. A h í está su fuerza. qui­ so mostrar la existencia de un continuum entre lo biológico y lo cultural. Todos esos pensadores de los años setenta también son escritores.: Volveremos sobre esto. ¿En qué sería vergonzoso ser nietzscho-heideggeriano? Hay algo muy político en esas su­ puestas teorizaciones. Habla de ello en “Violencia y metafísica”. sino para los protocolos de lectura y los dispositivos metodológicos o epistemológicos de La historia de la locura. está más cerca de usted desde el punto de vista del estilo. 'Y fueron cuestiones graves. un presupuesto posibilitaba la conquista teórica y la avanzada del saber. Pensador naturalista. es más un heredero del romanticismo alemán.” ]• D. Primera observación lateral: incluso los que usted acaba de designar como aquellos de los que visiblemente heredo -Heidegger. Los pensadores de quienes hablamos tienen la característica de haber reintroducido en Francia la filosofía alemana. Siempre con una inquietud radical. sería un desas­ tre para los dos países y para Europa. en cada caso. no solo para la interpretación de Descartes. Heidegger. a una filosofía “neokantiana" de profesores..: ¡La escritura y Francia! Para tratar de responderle uniré esos dos motivos de “la escritura” (el idioma en la escritura.consecuencias son ilimitadas.. Hay recortes que no son los de nuestra generación. Ferry y Renaut predican un retorno a la filosofía francesa vía Kant. Lévi-Strauss tiene una escritura clásica. En su caso. Hasta Lévi-Strauss reivindica su deuda para con Freud y Marx. un amortiguador indispensable de la aceleración. É. Foucault. si Alem ania no se inspirara en la filosofía de las Luces. desde ya. y aunque pertenezca a la misma generación que Lévi-Strauss. R. si puede decirse. A l igual que usted. 1 Véase L’¿enture ei ¡a difference. Cada vez. oh. en mi opinión. Lévinas. pero hay que ir para adelante. sin descanso o sin fondo. Lo que me interesó no es simplemente una oposición política (conserva­ dor/no conservador) sino el precio que se debía pagar. y eso cuenta. 1 .. yo tengo nostalgia de esa época.

T od os escriben “un francés d eterm inado”. siento por esta lengua un am or in q u ie to . 1 9 8 9 ).: P d espíritu: Heidegger y la pregunta. si mi relación con Heidegger era e x p lícita . c a s t. Ya se tra te de Foucault. A ctuaron sin mirarlo de cerca. una lucha tu rbulenta pero prim ordial. que. de la letra. F re n te a e lla . com o lo m uestro no solo en Del espíritu. P or lo ta n to . h a b rá h a b id o m ás amor. la retórica. de Lévi-Strauss. B a r c e lo n a . ¡L acan sea ta n fran cés. C om parto co n él una a te n c ió n c o n s ta n te a c ie rto m ovi­ m iento de la frase. P a ris. muy sed en taria. de la escena de la escritu ra. Y en el fondo muy apacible. la com posición. Heidegger el L* n a jis m e . Esto lo tengo en com ún co n L acan . V erdiet. term i­ naron por ignorar las críticas con tra N ietzsch e y sobre to d o c o n tra Heidegger que estaban contenidas en esa “filiación n ietz sch o -h eid eg g eria n a ”. Tam bién él tiene una m anera de tocar la len gu a fran cesa. Por lo que a m í co n cie r­ ne. ten g o la sensación de que todo lo que in ten to h a cer pasa por una lu ch a cu erp o a cuerpo con la lengua francesa. que jam ás p u d ieron lee r a to d a esa gente. 19 8 9 1 . y sin em barg o m e atreveré a pretender que entre la lengua “francesa” y yo h ab rá. S u escritu ra n o h a c e te m b la r la len­ gua. D e l’esprit. ¡Y celos.: Heidegger y el nazismo. la composición. El A le p h E d ito r e s . Aunque. y más franceses unos que otros. si n o p a re ce dem asiado insensato! A quí se trata de una relación co n la francesidad de la lengu a. sino de cierto clasicism o. la dirección. N o quisieron ver las d iferen cias que se m anifes­ taban en cada uno respecto de N ietzsche o Heidegger. el destino. siem pre tuve el s e n tim ie n to de que -p ese a las diferencias de e s tilo . no hace m over la retórica francesa más tra d icio n a l. ta n to m ás que yo! Se debe poder decir y pensar todas esas cosas a la vez: todos “e llo s ” son más “franceses” que yo. desde otro punto de vista. C om o usted sabe. n o de una a ctitu d aca d ém ica o convencional. cast. y si n o soy d em asiad o in ju sto . c e lo so y ator­ mentado. U n amor loco. Heidegger el ¡a question.2' ' donde 25 Ja cq u e s D errid a. donde lo esen cial está e n ju ego. la d iscu sión c o n su p en sam ien­ to era más bien torm entosa. 1 9 8 7 . aunque escrib am o s de una ma­ nera muy diferente. no del sig n ifica n te . y ya que vuelve a eso.i . E s ta o b ra fu e p u b lic a d a e n el m o­ m ento d e la a p arició n e n F ra n cia del lib ro de V ic to r F a ria s. los autores de L a pensée 68. V a le n c ia . Deleuze. a un trabajo. la puesta en escen a. o de dejarse tocar por ella. q u e v o lv ía a la n z a r e l d e b a t e s o b r e la c o l a b o r a c i ó n d e l f i l ó s o f o a l e m á n c o n <'! ■ n a cio n a lso cia lism o (Trad. q u iero d ecir don­ de todo el desafío se fija. la retórica. me siento más cerca de L acan que de todos los dem ás.R etom o la cuestión de la escritura y la n acion alid ad . no siento en los otros. S a n to D io s. D ic h o lo cu a l. si quiere. 1 % 7 |Trad.m a n ten ía n c o n la lengua fra n cesa una relación com ún. ¡Interesante por sin tom ático! A fuerza de m ezclarlo to d o . P a rís . con relación a esto. sin o de la letra . celos recíp ro co s. P r e -T e x to s . G a l il e e . escribieron un libro repleto de torpezas y groserías. com o si pudiera confundirse la e le c c ió n de una herencia con una incorporación ciega. a mi parecer. tien en el respeto. Derrid. u n lib ro n u lo pero sintom ático. A lthusser o Lyotard.

. Foucault un “Nietzsche francés” y usted un “Heidegger fran­ cés”. como otros. con Lévinas. Se trata de mostrar que Pierre Bourdieu es un “M arx francés”. Barcelona. de una manera muy diferente. Lacan un “Freud francés”. De otro modo. no sería más que un oscurantista surgido de las profundidades del rom anticism o alem án y adepto de una visión irracional del inconsciente. Derrida es Heidegger + Heidegger. precisamente por esta razón. cast. Mémotres pour Paul de M an. la juventud de mayo del 68 los habría seguido: por odio al hombre y adhesión a un comu­ nismo criminal. Lacan y Derrida son los tres heideggerianos además de ser otra cosa: Foucault es Nietzsche + Heidegger. y Heidegger un simple nazi. Desde hace más de medio siglo. Los autores de La pensée 68 quisieron probar que toda esa generación filosófica era hostil a la dem ocracia. él también conside­ rado como heideggeriano desde la publicación de Le différend. El razonamiento es de un simplismo pas­ moso. siempre según Ferry y Renaut. M inuit. París. es que Foucault. a Heidegger.24 En otras palabras. Nietzsche un pobre esteta nihilista incapaz de comprender los progresos de la razón occidental. profesor y teórico de la literatura en num erosas universidades am ericanas y reconocido culpable en 1987 de haber mantenido. ob. 1983 [Trad. París. Por lo que respecta a Freud. Por otra parte. cast. Esta herencia serta deshonrosa porque. a todo lo largo del libro. Por lo tanto. Marx es responsable del gulag. V éase Jacqu es Derrida. 194. cada uno de los tres es no solo antidem ócrata sino sospechoso de haber tenido sim patía por un filósofo de quien se dice claramente. 1989].: La diferencia. c it. Pero lo peor. de entrada me inspiró una intensa inquietud política. R. 1988. un antihum anism o sospechoso o un esteticismo dudoso. que no sería nada más que un secuaz del nazismo. Véase ‘‘Heidegger. cada uno a su manera. Aunque deba mucho. l’enfer des philosophes". G edisa. ningún filósofo riguroso pudo ahorrarse una ‘discusión ’ con H eidegger”. a la manera de ver de los autores. p. en Points de suspension.] . una crónica literaria en un diario belga favorable a la ocupación alemana. según Ferry y Renaut. sino desde mis primeros textos y mis primeras referencias a Heidegger. Fue también lo que ocu­ rrió.está mejor desplegada esta discusión. Derrida fue sospechoso en los Esta­ dos Unidos de no haber desconfiado lo suficiente de su amigo Paul de M an (1919-1983). Lacan es Freud + Heidegger. ese ‘expediente’ no tendría un gran interés. de los grandes totalitarismos del siglo. G edisa. É. entre 1940 y 1942. los herederos de ese pensamiento llamado “alemán” no serían más que antidemócratas hostiles al humanismo porque critican el ideal del hu­ manismo progresista y son partidarios.: Memorias para Paul de M an.: se manifestó sobre esta obra en una entrevista con Didier Eribon para Le Nouvel Observateur: “¿Por qué el archivo espantoso parece insoportable y fascinante? Precisam ente porque nadie pudo jamás reducir toda la obra de pensam iento de Heidegger a la de un ideológo nazi cualquiera. Barcelona. Galilée. 24 Los autores de La pernee 68 añaden a la lista a Jean-François Lyotard.Tras haber sido sospechoso en Francia de no Haberse diferenciado lo suficiente del nazismo de Heidegger. 1988 (Trad.

Además. en filosofía y en literatura. Sigue siendo en nombre de cierto Kant y de la filosofía kantiana com o con frecuencia pretenden hablar.: Es cierto. cit. pretenden reducir a una “ingeniosidad” o una “fecun ­ didad” “léxicas”. de una Europa en la cual la recon­ ciliación entre Alemania y Francia es necesaria para conjurar los demonios del pasado. 1 . afirman que “Derrida” es Heidegger con una estética diferente. u ocu­ rre que “la gente se interesa en él”.De paso. a través de lecturas infinitam ente variadas y contradictorias de la obras de esos dos filósofos. una escena de escritura. y que. cuando jamás lo fue. 166. desdeñan el h echo de que todo el pensamiento francés del siglo.consistirá entonces. 1 Ibid. y. Ferry y Renaut olvidan a Althusser. es tanto más sospechoso cuanto que se manifiesta en el mismo m om ento en que se juega la construcción política de Europa. Con mucha frecuencia. hacen de Bourdieu un marxis.. y sobre todo los nacionalismos. una manera de tratar la lengua. n Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis”. Lo que atacan es lo que ellos llam an un estilo. Confundiendo la escritura con el estilo y el estilo con la estética. fue atravesado por la doble herencia de N ietzsche y d e Heidegger. diciendo “no tiene nada que decir”. más lejos: “Por supuesto. además. todo el que marcó este siglo. en mi op inión. hablando de “mí”. habrían visto que los desafíos eran de muy diferente gravedad. de Georges Bataille a Emmanuel Lévinas pasando por A ndré Breton y Alexandre Koyré. ob. en se1 más heideggeriano que el propio Heidegger". pero no sé si ese punto de vista es profrancés o antialemán. Y ese odio a Alemania y a la filosofía alemana. p. habría que considerar n> < que Derrida constituye una especie de heideggeriano (un 'heideggeriano francés’) sino que HeideggeI fue una suene de prederridiano alemán”. No hay nada fortuito en que me hayan atacado a propósito de la escri­ tura. en: Luc Ferry y Alain Renaut. En mi caso (¡el caso del “heideggerianismo francés”. se traduce y “se exporta”. En suma. en el fondo. “escribe de manera diferente”. ta. J.27 com o lo com prueban co n cierta impa­ ciencia. algunos autores se determ inan por su alergia a una manera de escribir. La pensée 6 8 . título del capítulo que me dedican!). y se entregan a una exégesis particularm ente ridicula de las obras de Lacan y de Foucault. Mientras que si se hubieran tomado el tiempo y la m olestia de leer lo que yo escribo. apenas una m anera de escribir.26 Muchos conflictos y oposiciones no estuvieron motivados tanto por cuestiones de tesis o contenido filosófico como por gestos de escritura. En cuanto al pensamiento de Freud.2 S Pero lo que me impacta en ese libro es que se inscribe en una tradición patriotera. que. D. recuerdo esta fórmula: ellos descubren que “Derrida = Heidegger + el estilo de Derrida”. es realmente peligroso decir que es oscurantista o está ligado por un lado al nazismo y por el otro al gulag. 16 “La estrategia derridiana -escriben Ferry y R en aut.

Com er al otro. el judío.: Fm de siglo.N ación . 1 ^ 4 . Pero estoy de acuerdo. Ecolc des Hautcs Étudcs en Science’s Sociales. 1 ^ ITr. 1^921» V éan se al respecto C arl Sch o rsk e. 28Ja cq u es D errida. N del T I 10 Ja cq u es D errida. nacionalidad. nacionalism o. 2 . L e touchcr. 1981) y Jacques Le Rider. 4 . Topos. 5 . Se ha dicho en Francia que el supuesto “pansexualismo” de Freud era la manifestación de un espíritu “teutón”. . Tras la Segunda Guerra Mundial. Retórica del can ibalism o . B arcelo n a. 3 . y según el cual la cuestión francoalemana fue no solo decisiva para esa época sino que sigue siéndolo hoy. Por otra parte. p. de la tradición nacionalista. U autre cap.29 É. en filosofía y en teoría. A cá hay un tejido muy complicado. G alilee. ei alem án. Escuela de A ltos Estudios en C ien cias Sociales. París. En mi libro sobre la obra de Jean-Luc Nancy2 8 vuelvo a esa historia de frontera francoalemana. Esto pasa por la especificidad nacional de la institución universitaria. Jean-Litc Nancy. y todavía ahora.Momos.cast. V éan se Psvché. fin de sièck (1 ° 6 !> . p. Senil. Paris.. usted dice que la grandeza real de Euro­ pa consiste “en no cerrarse sobre su propia identidad y en avanzar de manera ejemplar hacia lo que no es ella.3 1 J. ni el iluminismo. a la cultura alemana. " Cuando escribí L a historia del psicoanálisis en Francia me di cuenta de que nada era peor que el patrioterismo francés que condujo a tratar al psicoanálisis como “ciencia germana” y por tanto de imputar a Freud. ob. cast. Y no olvidemos que las Luces también son y no son alemanas. M oJem ité uennoise a crises de l'idcntite ( 1 9 9 0 ) . en este asunto hay desafíos políticos confesados u ocultos que pasan por la cuestión de la nación. El Aufklärung no es exactamente las Luces. 1999. fue. B arcelo n a. la deconstrucción de la filosofía del progreso. y Politújues de /Liimcic. como dije. un desastre para Europa.Kant. hacia el otro rumbo o el rumbo del otro”. comparto su punto de vista — resumiré de este modo la cosa-. V'tcnne. etcétera. la voluntad de reducir el hombre al salvajismo de sus pulsiones sexua­ les. cuando A lem ania y Francia reanudan lazos con las Luces -y en este programa incluyo la crítica de las Luces. R. c it . esta cercanía es de hecho un poderoso fermento para la construcción europea. Paris. G ustavo C ili. D.: M e parece que cada vez que Francia y Alemania estuvieron separadas por nacionalismos exacerbados. la resis­ tencia al pensam iento francés fue más fuerte y más intensa en Alemania. M inuit. es decir.: La resistencia no fue recíproca. c i t .Lo teo ló g ico p o lítico . 11.: El otro cabo: h tkm ocra- cin para otro día. olvidando por otra parte la especifici­ dad del espíritu vienés finisecular. 1991. |ewf».id. ob. por ejem p lo-. Por el contrario.i cuestión del nacionalism o y de la relación co n el otro: 1 . que la inversa. ruF.Dicho lo cual. Logos. Ediciones del Serbal. 29 E n tre 1 9 8 4 y 19 S S Jacqu es Derrida consagró su sem inario de la FHESS a l. por todos los desafíos profesionales del campo institucional. Paris. » [T r a d .

Hoy. la filosofía es griega. U n sem inario nos reunió en Francfort en junio pasado.: Usted dice que no hay ni relativismo ni nacionalism o en filosofía. em bistió con tra lo que in terp reta b a co m o un neoconservadurismo francés (Foucault. con tanto descono­ cim iento como violencia. É. Taurus. . cast. T auru s. y Du droit à ¡a philosophic. Limited In c.2t< Y MAÑANA. Paris. G a llim a r d . 1 9 9 0 . Derrida. QUÉ. G allim a rd . P arís. Me parecieron más que injustas y las respondí un poco por aquí y por allá. 1 9 8 5 ).. co n frecuencia son cercanas. aliadas. y hasta fue superado. Jean Beaufret fue el portavoz en Francia de una de las c o rrie n te s del p e n s a m ie n to h eid eg g eria n o .2Jean Beaufret (1 9 0 7 -1 9 8 2 ): tras una p articip ació n a ctiv a e n la R e s is te n c ia a n tin a z i.16 A partir de ahora. Le tUscours philosophique de liimudernite (F ra n cfo rt. todos pueden apropiarse de la conceptualidad filosófica como un universal que no puede ser encerrado en ninguna frontera. la h eren cia está inscripta en una modernidad que precisamente consiste en no replegarse sobre “lo idéntico a sí”. de manera felizmente muy amigable.n J. cuando no profundamente idénticas. Lyotard. ” N acido en 1929 y heredero de la Escuela de F ran cfu rt. 2 0 0 0 ). cuando su lectura de alguna manera era desterrada de Ale­ mania debido a la colaboración con el nazismo? j. y aparecen corno tales en numerosas ocasiones públicas. R. Nuestras elecciones políticas. En su ser original. como por otra parte la cultura. este desafío me parece fundamental. hasta cierto punto nos explicamos. de la que también dice que su característica es no tener identidad sino ser portadora de una diferencia. Contribuyó al mismo tiem po en un verdadero trab ajo de lec tu ra de este p e n s a m ie n to y e n una ocultación del compromiso nazi de Heidegger. En consecuencia.. G a lile e . M ad rid. yo mismo). 1990. En muchas ocasiones subraya que hay que pensar el mundo contem porá­ neo a partir de los conceptos suministrados por la filosofía.: Perfiles filosóficos y políticos. 1 9 9 3 J. D. M adrid. Jacques Derrida. 1988 ITrad. en la medida en que jamás es idéntica a sí misma. R. Jü rgen H a b e rm a s ro m p ió c o n la herencia heideggeriana. pues. ob. sobre todo por lo que respecta a Europa.1'’ Pero todo esto ya es un poco historia. MJürgen Habermas.: Pienso en la reacción de Jürgen Habermas.\s ( 1 9 7 1 ) . sobre todo a partir de lecturas americanas. 1974 [Trad. V éase Profils philosophújitós ct ¡)o!mc|iu. y después durante un encuentro en París.: E! discurso filosófico de la modernidad. . c it. P arís. no es occid en tal o europea sino universal. sobre todo en Limited in c . . En otras palabras. El discurso filosofico de la modernidad1 desarrolla con abundancia sus críticas con tra mi traba­ * jo. É.” Primero. G a liié e . L'autre cap. por cuanto ha tomado el mundo griego para desplegar luego conceptos fundadores que no pertenecen a ninguna nación n i a ninguna etnia en particular.: ¿Piensa en la manera en que Jean B eau fret1 reintrodujo la obra de 2 Heidegger en Francia. P arís. cast.

Vease nuestro capitulo 6. Hay aquí una contradicción viviente. Su “idea”. Por eso no existe en ninguna otra parte fuera de Grecia algo que pueda llamarse rigurosamente “filosofía”. su proyecto consiste al mismo tiempo en levantar las raíces y hacer que lo que se piensa en griego -y más tarde en alemán. en nombre de la filosofía v de su filiación europea. U na vez más. de romper consigo mismo. en la lengua y la cultura griegas. . cit. pero sin por ello destruir la memoria de ese derecho. Lo universal así proyectado no está dado a la manera de una esencia. Pero nació -y en esto puede seguirse a Husserl y a Heidegger. es sustancialmente europeo. la filosofía como proyecto específico de un pensamiento del ser nació en Grecia. si bien hay pensamientos por cierto muy poderosos. Si la filosofía tiene una raíz (Grecia). y " Admiration de Nelson Mandela on les lois de la reflexion" ( W 86h en: Ps\t'hc oh. esto se asemeja a un proceso autoinm unitario. £1 e>pititu de la devolución”. A menudo toma en préstamo una lógica y una argumentación. I7)aci|ues Derrida.J. de extenderse. pero anuncia un proceso infinito de universalización.sea liberado en “más de una lengua”. La paradoja. y no filosóficos. que incorpora un discurso no solo europeo sino británico. D. no se trata de nada menos: la significación de la filosofía. y por lo tanto inacabada. la de la misma Europa. pues. Durante 25 sigs. lo hicieron a partir de la incorporación de los filosotemas provenientes de la Europa de las Luces. su perfectibilidad infinita. En otra parte. Así. su institución se inscribe ante todo en una lengua y una cultura. o por lo menos tiende a liberarse. es que uno se libera del etnocentrismo. territorial. Y a menudo. ayer y mañana: no solamente se otorga armas contra sí misma y contra su propia limitación sino que da armas políticas a todos los pueblos y todas las culturas que el pro­ pio colonialism o europeo ha sometido. étnica y cultural. Es necesario velar por que la parte europea de ese derecho internacional no venga a limitarlo para que uno pueda liberar al derecho de sus propios límites europeocéntricos. en efecto. ' Tomemos el ejemplo del derecho internacional. aquellos que dieron su vida en las luchas por la independen­ cia. de desplazarse. Hoy debe profundizar ese camino para seguir liberándose cada vez más de sus límites étnicos. de entrada la filosofía se libera. según Heidegger. de su lim itación lingüística.: En efecto. Por sus conceptos. geográficos y políticos. pero lleva en sí una transformación del derecho que siempre es perfectible.como el proyecto universal de una voluntad de desarraigo. “Le dernier mot du racisme” ( N S ') . pues esta permite y prescribe también su transformación. y eventualmen­ te del europeocentrismo. El ejemplo más impactante es el de Nelson Mandela. ese proyec­ o l to de universalización de la filosofía jamás dejó de mutar.

esto significa que in cesa n te m e n te debe liberarse del relativismo. los derechos de la in fan cia. Pero hay que efectuar ese gesto en nom bre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos d el h o m bre. pero si su voca­ ción realmente es universal. si la filosofía griega es europea al in icio . que a su vez está fundada en la declaración de 1789. En el cora:ón del derecho inem acional existen lugares donde es m enester pasar y desplazar el límite. el derecho al trabajo. se transform an sin cesar. su propio límite etnocéntrico o geográfico. sin por fuerza tra icio n a rlo . Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: reco n o cer el derecho de las mujeres.Una vez mas. entonces. El trabajo filosófico consiste en una lib era c ió n c o n s ta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. Los derechas del hombre son perfectibles. . hay aquí una tarea de d econstru cción interminable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas concep tu ales que permttan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. etcéte­ ra. De igual manera.

1987). París. cast. Esbozo de una vida. 3 Inspirándose en el pensamiento de Marcel Mauss.). 1994]. Derrida analiza el m ito de Theuth (Thot). Fue en 1965 cuando usted escribió por primera vez ese térm ino con una “a” (différance). 1972 [Trad. 1975J. etc. Seuil. el crimen. 1968.' y luego en una larga conferencia. dictada el 27 de enero de 1968 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía. M inuit. en La dissemination. difference y difference se pronuncian del mismo modo. A todas luces. en un artículo dedicado a A n to n in Artaud.4 1Publicado primero en la revista Tel Quel. Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d i n e s c o : El debate sobre el etnocentrismo puede ser planteado a partir de la cuestión de la diferencia. Sería portadora de negatividad pero también de una alteridad que escaparía sin cesar a lo mismo y a lo idéntico. el actor y el director.: Lacan. La part maudite. o campo de la sociedad hum ana y productiva. Esqtiisse d'une vie. La ambigüe­ dad sólo se percibe por escrito (N .: La diseminación.de la philosophic. 4 Esta idea es desarrollada también en "La pharmacie de Platon” (1968). En esta lectura Je! Phédre. Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. histoire d ’un systéme de pensée. retomado en L’¿enture et la difference. cit. Seuil. del T. cast. 20. aunque usted no lo diga explícitamente. Barcelona. GEuvres completes. según la lectura platónica. [En francés. Jacques Lacan. droga (pharmakun) y remedio contra la droga. cast. ob. Lacan se inspiró en esta noción para inventar el concepto de real. Gallimard.3 una diferencia en el sentido del absoluto o de la duplicidad. retornada en Marges . etc. París. y Foucault tam bién en su concepción de las “particiones” (razón/sinrazón/locura. Icaria. Theuth. Fundamentos. el autor. 1972. Fayard. imposible de simbolizar o normalizar en el orden de la razón: una existencia "otra” expulsada de todas las normas. historia de un sistema de pensamiento.] 2Publicada por primera vez en Théorie d'ensemble. colección “Tel Quel". la locura. donde no se plantean distinciones entre los órganos del teatro. Georges Bataille. Se trata de definir una suerte de “parte maldita”. t. La parte maldita. la différaance sería la “anarquía improvisadora”. 1976 [Trad. los excrementos. Usted encuentra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtaud.2 Yo tendría una tendencia a decir que al comienzo. Georges Bataille distingue dos polos estructurales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ neo. Fondo de Cultura Económica.. En suma. por el otro lo heterogéneo (lo sagrado. invierno de 1965. lo improductivo. Paris. París. vil. algo que no se deja simbolizar y que excede la representación. A la ve: dios de la escritura. “La palabra soplada”. es el que permite inventar la .). París. Buenos Aires. la pulsión. las basuras. “La différance”. 1993 [Trad. ese térm ino hace pensar a la vez en el Nietzsche de El nacimiento de la tragedia y en la no ción de lo heterogéneo expresada por Georges Bataille. Madrid.).2.

pero si su v o ca­ ción realmente es universal. Pero hay que efectuar ese gesto en nombre de una idea del d erech o ya presen­ te en el proyecto de la Declaración Universal de los D erechos del h o m b re. E n el cora­ zón del derecho inemacional existen lugares donde es m enester pasar y despla­ zar el límite. Los derechos del hombre son perfectibles. El trabajo filosófico consiste e n una lib eración co n sta n te : ha­ cerlo todo para reconocer pero tam bién superar. los derechos de la in fancia.Una vez más. el derecho al trabajo. su propio límite etnocéntrico o geográfico. Por eso más vale definir esos derechos arrancándolos de sus lím ites: re co n o ce r el derecho de las mujeres. entonces. esto significa que in cesan tem en te debe liberarse del relativismo. que a su vez está fundada en la declaración de 1789. De igual manera. se transform an sin cesar. e tc é te ­ ra. si la filosofía griega es europea al in icio . . hay aquí una tarea de d econstru cción interm inable: hay que extraer de la memoria de la herencia las herram ientas con cep tu ales que permitan impugnar los límites que esta herencia impuso hasta ahora. sin por fuerza tra icio n a rlo .

Políticas de la diferencia É l is a b e t h R o u d in e s c o : El debate sobre el etnocentrism o puede ser planteado a partir de la cu estión de la d iferencia. Fundamentos. T heuth . S e ría portadora de negatividad pero tam bién de una alteridad que escaparía sin cesar a lo m ism o y a lo id én tico .2. lo im productivo. Gallimard. En esta lectura Jel Phódre. t. B arcelo n a. 1972. las basuras. o cam p o de la sociedad hum ana y productiva. Madrid. del T . Buenos Aires. historia de un sistema de pensamiento.4 1 P ublicad o prim ero en la revista Tel Quel.). el a cto r y el director. cast. La part maudite. 1975]. Jacques Lacan. “La difference". ob. 1993 [Trad. En suma. París. Georges B ataille. droga (phannakon) y rem edio c o n tra la droga. donde n o se p lan tean d istinciones entre los órganos del teatro . el autor. ese térm in o h a ce pensar a la vez en el N ietzsche de El nacim iento de la tragedia y e n la n o ció n de lo heterogéneo expresada por Georges B a ta ille. la locura. invierno de 1965. Fondo de Cultura Económica.). 1972 [Trad. d ictad a el 27 de en ero de 1 9 6 8 en la Sociedad Francesa de Filoso­ fía . S e trata de d efinir una suerte de “parte m aldita”.: La parte maldita. Esquisse d'une vie. según la lectura platónica. 20. Icaria.). 1976 (Trad. es el que permite inventar la . etc.j 2 Publicada por prim era vez en Théorie d’ensemble . La ambigüe­ dad sólo se p ercib e por escrito (N . U sted en cu en tra la huella de esto en el teatro de la crueldad de A rtau d . París. cast. en La dissemination. retom ada e n Marges ~ de la philosophic. algo que no se deja simbolizar y que exced e la rep resen tació n . Véase al respecto Elisabeth Roudinesco. Fue en 1965 cuando usted escribió por prim era vez ese térm in o co n una “a” ( differen ce ). París. 1968. histoire d'un systéme de pensée. Fayard.1 y luego en una larga conferencia. ¡994J. CEiares complètes. difference y difference se pronuncian del m ismo modo. Lacan se inspiró en esta n oción para inventar el concepto de real. “La palabra soplada”. por el otro lo heterogéneo (io sagrado. Paris.3 una diferencia en el sen tid o del absolu to o de la duplicidad. S eu il. los excrem entos. el crim en . 19S7J. M inuit. aunque usted no lo diga e x p lícita m e n te .: La diseminación. la différaance sería la “anarquía im provisadora”. Seuil. retomado en L’¿enture el la différencc.2 Yo te n d ría una te n d e n c ia a d ecir que al com ienzo. vil. A la vez dios de la escritura. G eorges B ataille distingue dos polos estru cturales en su análisis de las sociedades humanas y sus instituciones: por un lado lo homogé­ n eo. París. colección “Tel Q u e!”. 3 Inspirándose en el pensam iento de M aree! Mauss. e tc . y Foucault tam bién en su co ncep ció n de las “particiones” (razón/sinrazón/locura.: Lacan. A todas luces. imposible de sim bolizar o norm alizar en el orden de la razón: una existencia “o tra” expulsada de todas las norm as. la pulsión. 1 Esta idea es desarrollada tam bién en “La pharm acie de P laton" (1 9 6 S ). c ít. en un artículo dedicado a A n to n in A rtau d . cast. Derrida analiza el m ito de T heuth (T h o t). [En francés. Esbozo de una vida.

y por lo tanto una figura del mal. es preciso. S e encuentra aquí la idea. Todo eso era también una meditación sobre la cuestión de la relación del significado con el significante (y por tanto de cierta lingüística saussuriana tal y como dominaba. el que escrib e y qu e cie rra l'J farmacia. mi trabajo se desplegó en un largo cuestionam iento de todas las diferencias consideradas como simples oposiciones.)-. como différance . realmente hay aquí un poder de universalización. pues. más allá de todas sus diferencias culturales. Insisto en ello. sociales. reivind icar a este co m o una d iffé ra n ce y al m is"10 tiempo recuperar a Sócrates. o a las teorías del “arquetipo”. ¿Cómo puede pensarse la diferencia como un universal sin ceder ni al comunitarismo ni al culto narcisístico de las pequeñas diferencias? ¿Cómo escapar a la psicología de los pueblos. un “devenir-espacio” del tiempo. el que no escribe. Para escapar de esta p resen cia del pharm ako 1 1 platónico. con la inmensa problemática de la animalidad. en su forma esquemática y a menudo simplificada. una relación vida/ muerte. si lo permi­ te. lingüísticos o incluso hu­ manos. la différan­ ce no es una oposición. Por supuesto. una economía de lo mismo en su relación con el otro. cuajarla o fijarla en una distinción o un sistema de oposiciones duales. ya desarrollada en el prim er cap ítu lo . sin que sea necesario. Luego. para que exista. Lo que el motivo de la différance tiene de universalizable frente a las diferencias es que permite pensar el proceso de diferenciación más allá de toda especie de límites: ya se trate de límites culturales. rebautizada etnopsicología -co n sus variantes (etnopsiquiatría. De aquí proviene cierta inscripción de lo mismo. un “devenir-tiempo” del espa­ cio. no bien hay una huella. contra Platón. ’ Véase nuestro capítulo S: "V iolen cias con tra los an im ales”.“ Hay différance no bien hay algo vi­ ’ viente. una referencia a la alteridad. una figura que él pretende erradicar. es posible extraer de esa proposición de apa­ escritura enmo remedio del olvido. de un a v u e lta posibl« de un discurso dominante contra sí mismo. detrás de P lató n . algunas proposiciones abstractas sobre la différance y las diferencias. etnopedagogía. a través de esta conceptualidad sofisticada. para mí. Pero la escritura es tam bién lo que a d o rm e ce. que no es lo idén­ tico. etcétera? J acques D e r r id a : Entonces. una esencia o una oposición sino un m ovim iento de espaciamiento. a través y a pesar de todos los límites que la más fuerte tradición filosófica o cultural creyó poder reconocer entre “el hom ­ bre” y “el animal”. nacionales. Economía y aneconomía a la vez. etnopediatría. etnopsicoanálisis. ¿república o democracia? A n te todo. Esto se relacionó muy pronto.Una vez más. a una heterogeneidad que no es primero oposicional. o presencia/ausencia. ni siquiera una oposición dialéctica: es una reafirmación de lo mismo. usted plantea un problema esencial a nuestra modernidad. . Luego la diffé­ rance no es una distinción. que rechazan la idea misma de una universalidad posible del sujeto humano. muchos discursos de la época). etc. Hay différance no bien hay una huella viviente. Por tanto.

hay que asumir responsabilidades políticas que nos ordenan cierta solidaridad co n los que luchan contra tal o cual discriminación. Ambos términos son cercanos. acentúo el m ovim iento hacia un polo o el otro. ca st. El riesgo debe ser reevaluado a cada instante. hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parece potencialm ente perversa o peligro­ sa. a ese m ovim iento que tien d e h acia un narcisismo de las minorías que se desarrolla en todas partes. es !a condición de una responsabilidad efectiva. G alilee.: E lmonolinguismo di1 otro. y por mil razones que explico en otra parte. a n te la com pulsión de la identidad. comparto su inquietud ante la lógica com unitaria.. deslegitimizada. En este caso. Esto en m odo alguno me impide desconfiar de la reivindicación identitaria o comunitaria en cuanto tal. El com unitarism o o el Estado-nacionalism o son las figuras más evidentes de ese riesgo. M a n a n tia l ! 1 . es tratar de calcular el espa­ cio. 19 9 6 . trato de recordar la disociación cada vez más necesaria entre lo político y lo te rrito r ia l. prudente. Pans. no vacilo en apoyar.riencia ab stracta todos los resortes necesarios para el cuestionamiento de éti­ cas y políticas que usted ordena bajo la etiqueta del comunitarismo. y por tan to de ese lím ite en la solidaridad. en Francia. como usted. pero cada vez más disociados u opuestos. donde esta polaridad es cada vez más acusada. Por eso me siento dividido entre los dos motivos del republicano y el democrático. el tiem po y el lím ite de la alianza. que con tanta frecuencia le está asociado. com o se decía antes. en particular en El m onolingüismo del otro. ya se trate de las m ujeres. En esto no hay ningún relativismo. Le m onobnguàm e de l'autre. según los contextos o los destinatarios. si algo sem ejante existe. contradic­ torias y sobredeterm inadas. Por lo tanto. me gustaría ser a la vez republicano y dem ócrata. (Tr. Pero debo hacerla mía. C ontinuam ente.iJ. en con textos móviles que dan lugar a transacciones siempre originales. allí donde com pruebo una discrim inación o una amenaza. marginalizada. y resisto. Por lo tanto. por lo menos provisionalmen­ te. los homosexuales. puedo comprender la ur­ gencia vital del reflejo de la identidad. En ciertas situacio­ nes. y para hacer re c o n o c e r cu án d o una identidad n acio n al o lingüística amenazada. B u en o s A ire s.6 siempre desconfié del culto de la iden­ tidad. los pueblos colonizados. haciéndolos tan explíci­ tos e inteligibles com o sea posible. De una m anera general. Según la situación. hasta el m om ento en que desconfío. o incluso cuando una co ­ munidad religiosa es som etida a la opresión. al tiem po que subrayo sus límites. los hom osexuales u otros grupos. por modes­ tamente que sea. inclusive en los m ovim ientos feministas.. causas tales com o las de las feministas. Usted sabe que las opciones políticas a menudo están determinadas por acentuaciones más «Jacq u es D errid a. así com o de lo com unitario. puesta en m inoría. S in embargo. no ob stan te. por el contrario. de manera un poco artificial. Puedo entonces aceptar una alianza mo­ mentánea. La responsabilidad política ante situaciones siempre complejas.

A sí se encuentra inscripta en la ley la paridad. del debate sobre la paridad?7 Yo desconfiaba mucho del discurso. en ese momento. y por ta n to la o b lig ació n legal una representación de esta diferencia. votaré a favor de la paridad. yo soy esto y aquello. porque si voto “en contra” estaré confirm ando un hecho masivo e intolerable: la subrepresentación de las mujeres en p olítica en un grado desconocido en Europa. y sobre todo a la representación. Me inquieta la inscripción de la diferencia sexual en la C o n stitu ción . R . y a pesar de todas mis reservas. si voto en contra. según el cual solo existiría una sola libido (o energía sexual) y que ésta sería de esencia m asculina. N o. una deconstrucción de todos los efec­ tos de falogocentrismo8 que no pretendía solam ente ser “teó rico ” o “especulati­ vo” sino concreto. E. el Parlam ento francés adoptó un te x to que introd ucía la diferencia los sexos en el artículo 3 de la C on stitución : “La ley determ ina las co n d icio n es en las cuales esta organizado el acceso igualitario de las mujeres y los hom bres a los m andatos electo ra les y funcio­ nes electivas”. por ejemplo. QUÉ. en parte.: que una elección binaria.. percibo que. por las mismas razones que usted. Según ciertos sociólogos y estad ísticos. a partir de falocentrism o y logocen trism o. Sí. y me pregunto por qué alcanza ese grado en F ra n c ia cu ando en otros campos de la vida social las m ujeres son ta n num erosas co m o los hom­ bres para ejercer los mismos oficios. En particular. D. Hay que votar sí o no a la paridad así determ inada”. según las situaciones y las urgencias. por el otr<’> por el psicoanálisis al simbolismo grecofretidiano del Falo.: llama extrañam ente la paridad. la deconstrucción más insistente y explícita. sin duda. 'T é rm in o creado por Jacques Derrida. É. que estipula la indivisibilidad de la soberanía republicana. político.Y MAÑANA.: C o n el riesgo d e instaurar cuotas. para desig' nar la prim acía concedida por un lado por la filosofía occid en tal al logos p la tó n ico y. Contradict el artículo 2. efectivo. y hasta claram en te m ay oritarias en cier­ tas ocasiones: es lo que ocurre sobre todo en los estudios y los o ficio s de la psicología. La inscripción de este apartado perm ite que la Asamblea vote leyes que extenderán de facto la paridad a todos los niveles de la sociedad civ il. ¿Qué piensa usted. las que requirieron desde el com ienzo. la fe m in iz a c ió n de una 7 En febrero de 1999. Pero a partir del m om ento en que me d icen: “N o hay más J.: Me parece que existen otros medios para luchar c o n tra esta subrepre­ sentación. y con las consecuencias o las im plicaciones más graves. . en esta perspectiva. que por oposiciones claramente definidas: soy esto o aquello. h ace más de 35 años. corro el riesgo de ratificar una situación catastró­ fica. É. R . la lógica y la retórica de lo que se 1. de las mujeres en la vida política. y soy más bien esto que aquello. S i me in tim an a votar “a favor” o “en contra”. Francia es el país más retardatario en lo que respecta a la presencia. D. R.

con la c o ndición luego de criticar los excesos suscitados por las lu­ chas. ante una disimetría ya ridicula y espectacular en Europa. lo que me parece hasta humillante. Tal vez habría que reflexionar en la manera en que progresa la lucha contra las desigualdades y por qué. realmente fue preciso que una parte de los partidos ejercitase la violencia sobre la otra. por no decir parisino Vtan poco universalizable (se habla demasiado y tan ligeramente de una universalidad Je ambos lados) que muchas otras democracias europeas. Paliativo puramente francés en verdad. 4 de m in o de 1999: adelante con la paridad. En todo caso.1 0 Y aclaro por qué. a la transformación constitu­ cional. habían recurrido a una decisión jurídico-política form al a llí donde jamás pudieron ni quisieron cambiar las cosas. . es la necesidad de estar siempre . colección 'Pluriel”. no fue necesario votar una ley para que las mujeres estén presentes en la vida política.9 En otros países de Europa. a m i juicio. De ahí provie­ ne ja renovación entre esos adeptos de la paridad de una concepción “maternalocentrista” de la feminidad: no existe desarrollo de la mujer fuera de la maternidad. me pronuncié contra la paridad porque pienso que no se hace avanzar la lucha de las mujeres con cuotas. Para las romas de posición contra la paridad. a diferencia de los de otros países europeos.: Yo explicité m i o p in ió n en u n artículo publicado por el diario L Humanité. naturalmente sola" . si comprendo bien. bajo la forma más hipnótica de un fantasma matemalista: la mujer ^terminada en su esencia. paralizante. D. en ciertos discursos. entonces. véase Le piége de la paute. como madre. en ciertos sectores.. en este asunto. 9Es la significación del artículo que publiqué en Le M onde del 11 de febrero de 1999.J eso es lo que se perfila.: Lo que usted afirma. 1999. Además. y que podría elegirse como tal. C ontra un falocentrismo que ya no se podía asumir pú­ blicamente. É R. Pudieron alcanzar o acercarse al resultado buscado (. La trampa del debate constitucional significa que nadie tiene confianza en sus propias fuerzas políticas |. sobre todo mujeres. París. enfrente.profesión sería la señal de su desvalorización. a quien reprochaban no haberse realizado plenam ente como mujer porque no había sido madre. en L Humunite. existe tal disparidad entre hombres y mujeres. a la vanguardia de las luchas contra las formas más amenazadoras de trabas a la libertad. Hachette Litter^tures. A decir verdad. precisamente a causa de la resistencia de su propio cuerpo.. Se trata de algo pasado de moda. algunos partidarios de la paridad.. confirmaba un síntoma: los partidos y políticos franceses. 10Jacques Derrida. no estoy tan segura. pretendían hacer entrar a los adversarios de la paridad en la categoría de los misóginos y los reaccionarios. Una resistencia paralizada. acusándolos de querer “borrar la diferencia de los sexos” y to­ mando como blanco a Sim one de Beauvoir.|. j. en respuesta al de Sylvane Agacinski del 6 de febrero de 1999. “Mes ‘hum anités1 du dimanche”. sin una modificación constitucional de cite tipo. recurrir al derecho. sobre todo en Suecia.

y tal vez pretende continuar en ese cam ino.. QUÉ. resistiendo las amenazas provenientes de comunidades diversas y todavía m inoritarias. hasta reducidas al silencio. hay que tener en cuenta el con tex to de la m anera más sutil posible sin ceder al relativismo. homosexuales. y todos los intereses comunitarios que defiende. el soberanism o del E stado-nacio­ nal que se une a ese “rep u blican ism o”. etcétera. hispanos. la lengua francesa. a eso mismo que impugno: el relativismo y el comunitarismo. y como usted enseña desde h a ce ta n to tiem po en numerosas universidades americanas. puedo verme llevado a adoptar posiciones que qui­ zá se asemejen. No olvidemos nunca que los ejem plos de “com unidades” aso­ ciadas a la idea de un “comunitarismo” siempre son com unidades minoritarias (o minorizadas). casi siem­ pre.: En efecto. pasando por S a d e ) . y en cuanto tal. etcétera).. Acabo de privilegiar la “nacionalidad”. que deben analizarse cada ver de manera singular. colonizados.. la comunidad más fuerte. lo que se defiende bajo la bandera de la universalidad laica y republicana tam­ bién es (y eso es lo que no se quiere decir ni ver) una co n stelació n comunitaria: la república francesa. Pero en ciertas situaciones. S in em bargo. o incluso lo “p olíticam en te co rrecto ”). que a menudo intentan disimular (o disimularse) aquellos que se hacen los abogados elocuentes del universalismo contra el comunitarismo o el diferencialismo. o bien aquella que aún se cree la más fu erte. la ciudadanía francesa. como es ampliamente hegem ónica en el c o n te x to de este deba­ te. del principio “republicano” contra el principio “democrá­ tico”. en su trad ició n .H Y MAÑANA. pero h u b iera p o d id o h a b la r del falocentrismo heterosexual que denuncia el com unitarism o supuesto de las “mujeres” y de los “Gays and Lesbians”.: Al respecto. encam ad o en él. etcétera. I. D. El que protesta contra el com unitarism o “demo­ crático” en nombre de la universalidad “republicana” tam b ién es. y en una parte dominante de su historia. la filosofía o la historia del arte a partir de un criterio m ulticulturalism o Habría que “corregir” entonces tales obras cercenándoles lo que co n tie n e n de “incorrecto" respecto de las minorías oprimidas (m ujeres. en suma. Este tér­ mino fue inventado por los conservadores para designar de m anera peyorativa una política de enseñanza considerada de “izquierda y radical” (e n el sentido americano del térm ino) y que consistiría en releer las obras clásicas de la lite­ ratura. É. quisiera interrogarlo sobre la n o ció n de “corrección política” ( political correctness. No soy partidario de ningún “comunitarismo" liso y llano. la unidad indi­ visible de un territorio nacional. le niegan más fácilm ente su índole de “com unidad”. a la manera de ver de la gente apurada. etcétera. Y además no olvidem os nunca la evidencia masiva. R. C o m o esta “com unid ad ” es la más fuerte. De aquí proviene la idea de “censurar todos los textos de la cultura occidental (de P latón a Freud. negros. subrepresentadas. un con ju n to de rasgos culturales liga­ dos a lá historia de un Estado-nación.

usted se negó a firm arla.excluía los trabajos de cierta cantidad de historiadores llam ados “revisionistas” que impugnaban esa ortodoxia. B arcelon a. 1 9 8 ?.: Producto de im portación.que im plicarían pasajes llamados “incorrectos” para con las minorías. Se traca del sitio de un debate de a lto riesgo y." Se apoya en otro movimiento llamado de “discrim inación positiva” (affirmative action). 1 El té rm in o d e re v isio n is m o fue adoptado por cie rta can tid ad de investigadores am ericanos 2 4ue re c la m a n u n a r e v is ió n de los c o n c e p to s fundadores del freudism o. de fran cés y de literatura com parada. del 14 de ju n io de 1995 y . aunque estaba totalm ente de acuerdo con la propia inicia­ tiva. Esta re­ visión de la enseñanza se desarrolló esencialmente en departamentos de inglés. en Le 1 sep tiem b re-o ctu b re d e 1 9 9 4 . si prefiere. de ese seudoargumento es a n te to d o una respuesta francesa. Fayard. Lamento que se haya importado esa consigna o ese eslogan am ericano p an denunciar todo cuanto no agrada 1 V éa se a l re s p e c to la p o sic ió n de Jo h n R . Uno escapa al prim er tiro solam ente para caer con el segundo. S I. para reparar una desigualdad.1 M e gustaría m ucho que hoy aclarara su postura. ¡9 9 9 . Pourquoi ¡apsyckmahse’. por ello. una doble trampa. y sobre todo el abuso. o.’. "politically correct” . Esta política descansa sobre la idea de que. por esa razón. 2000). que consiste en insti­ tuir por la v ía de la legislación un tratamiento preferencial en favor de esos mismos grupos hum anos víctim as de la injusticia.1 C on­ 1 siderándose víctim as de un ostracism o. Esta co rrie n te nada tiene q u e v e r c o n el n e g a c io n ism o . A cerca de las polémicas. en su lengua de origen. "C rise des um v ersitésT . En 1995 yo lan cé una petición con Philippe G am ier para denunciar ese puritanismo que h ab ía conducido a anular una gran exposición consagrada a Freud en la Library o f Congress de W ashington porque ésta -claram ente orto­ doxa y p erfectam en te d iscu tib le . éstos lograron impedir que se celebrara la exposición. E n F ra n c ia fue H en ry R ousso q u ie n in tro d u jo el térm in o de negacionism o e n L e syndrom e de Vichy. 1 7 7 -1 9 1 . París. 136¿Por qué el psicoaruílisis.: carnets de f'sychamlyse. el dispositivo llamado “politically correct’’ tam­ bién es una escopeta de dos gatillos. Hay que dejar esa expresión. co n sisten te en negar la reali­ dad de h e c h o s c o n s u m a d o s . V éase nuestro capítulo 7: “A cerca del antisem itism o v e n id e r o ”. conviene valorizar una diferencia contra otra d iferencia. D . Débat. De manera general. E n nuestra p etición habíamos utilizado la frase “políticamente correcto” para designar a los fanfarrones de la ortodoxia y. " La p e tic ió n fue p u b licad a en Les véanse Le Monde 138 ITrad. pp. ¿No cree que hay un 3 peligro real de exte n sió n de este pensam iento políticam ente correcto en los Estados U nidos? J. Fan's. M i irritació n an te el uso. pp. 1997. Searle. el re v isio n is m o e n h isto ria es una co rrie n te que p retend e ser crítica de los dogmas esta­ blecidos y q u e e n n in g ú n c a s o puede asim ilarse a un negacion ism o. Paidós. voy a tratar de avanzar con lentitud y prudencia. S. qu e niega la ex iste n cia de las cám aras de gas. c a s t. Seu il.

Ja c q u e s D errid a fue uno de los firm a n te s de la p e tic ió n lanzada por C la u d e L a n z m n n n . to d o s los d iscu rsos críticos que in v o ca n una norm a o recu erd an una p re sc rip c ió n é tic a o p o lític a . ese c o n tr a -c o n fo r m is m o . E n e l e s t ilo d e la tradición m aurrasiana. Puede c o n v e rtirse en u n a té c n ic a fá c il p ara a ca lla r a todos aquellos q u e h a b la n e n n o m b re de u n a ca u sa ju s ta . P u e sto e n v e n ta e n abril de 2 0 0 0 . N o b ie n a lg u ie n se alza para d e n u n c ia r un discurso o una p rá ctica . c o n t e n ía a lg u n o s p a sa je s a n tis e m ita s y r a c is ta s .(porque re alm en te eseo es lo que o cu rre ) o para a cu sa r de o r to d o x ia sospechosa y rit’ ida. v ease roicstP’ c a p ítu lo 7: “A c e rc a del a n tise m itism o v e n id ero ". A lg u n o s to m a ro n el p a rtid o de R e n a u d C a m u s e sg rim ie n d o la am en aza de u n a c e n su ra o de u n a “c o rre c c ió n p o lític a ” e in v o c a n d o e l d e r e c h o para to d o e s c rito r a un* lib ertad de ex p resió n sin lím ite . unas v e ce s. y o tra s. toda p ro testa. P re c isa m e n te e n esta form a se v o lv ió a v e n d er e n jul¡" LaC am pagne de France. to d a re b e lió n . Tom e­ mos por e je m p lo el caso R en au d C a m u s . h a b ía n e scap ad o a la v ig ila n c ia del edin’1 h a b itu a l del autor. Ese o tro c o n fo rm ism o . P arís. R en a u d C a m u s d efen d ía e n él a los “fra n c e se s d e c e p a " c o n tr a los in m ig ra n tes y se en treg ab a a una c o n ta b ilid a d de los p erio d ista s "ju d ío s ” q u e tr a b a ja b a n e n F r a n c e C u ltu re . la cen su ra y la lite ra tu ra . p re te n d e m e te r e n c in tu r a to d o pensam iento c rític o . la co rru p ció n p o lític a . P or lo ta n to . e n verd ad u n a policía llam ad a “p o lític a m e n te c o r r e c to ”. a fuerza d e c h ic a n a s (por­ que esa es e n verdad la c h ic a n a ). fl estu d iar las obras a n terio res de R en au d C a m u s. la v io le n c ia co n y u g a l. qu e re p rim e c o m o u n d e lito tod a forma de in c ita c ió n p ú b lica al o d io ra cia l. lo a cu sa n de q u e re r re s ta b le c e r u n d o g m a tism o o una “c o rre c c ió n p o lític a ”. ta n to por la ceguera in g en u a y la n e ced a d “s o c io ló g ic a ” q u e se desplie­ gan en cada página co m o por las p u lsio n es y los tic s lite ra rio s e s tilo “vieja Fran cia de d e r e c h a ’’). P or lo ta n to . sobre to d o e n F ra n c ia . por ta l o cu al voz autoau torizad a. . los o tro s. p o r el c o n tra rio . por 1 0 dem ás. e n tr e e lla s v ario s v o lú m e n e s de un d ia rio ín tim o . E sto s p asajes caían b a jo el peso de la ley de 1 8 8 1 . q u e c a lific a b a de “crim in a le s" lo5 p asajes ra cista s y a n tise m ita s del lib ro (v é a se Le M onde del 25 de m ayo de 2 0 0 0 ) . la d elin cu e n ­ cia o el c rim e n ). e l antise­ m itism o. y ju s ta m e n te e n la s e c u e n c ia q u e u sted e v o c a b a : los q u e se alzaron 14 R en au d C a m u s. y c o n tr a los efectos retó rico s o p o lé m ico s de esa e x p resió n arm ad a q u e . e l lib ro de e ste escrito r. h a b ía n sido exp urgadas para ser reem p lazad as por esp a cio s e n blain" (v éa se Le Monde del 3 de ag o sto de 2 0 0 0 ) . Luego. q u é sé yo. su b ray aro n la n e c e sid a d de someterse a la ley y o p o n erse a la v e n ta de o b ras q u e c o n t e n ía n ta le s e x p re sio n e s. hasta de n e o co n fo rm ism o de izquierd a. a h í lo te n e m o s acu sad o s in d em o ra . 2 0 0 0 . de q u erer in stau rar un p e n s a m ie n to . desde h a c e m u c h o tiem p o me su b levé c o n tra el abuso m e c á n ic o . a n te s de su scitar una in te n sa p o lé m ic a . La p o lém ic a d e se m b o có fin a lm e n te e n un a m p lio d e b a te p ú b lic o ic fe n '1 ’ te a las re la c io n e s e n tr e el d e re c h o . Im a g ín e se la escena: alguien p ro testa c o n tra tal o cu al p e rv e rsió n (p o n g a m o s e l ra c ism o . La Campagne de France. al tiem p o que ex p lic a b a h a sta q u é p u n to lo d e sco m p o n ía el n azism o y la Shoah. m e pa­ rece igu alm en te grave. Fayard.14 N o b ie n a lg u ie n se in d ig n a con justa razón por el co n te n id o de un libro s e m e ja n te (lib r o ta n a so m b ro so . fue re tira d o de la v e n ta . m o d ificad a por la de 1 9 7 2 . a u to r de u n as c u a re n ta o b ra s. vario s c o m e n ta d o re s c o m p ro b a ro n qu e esraM ' m ech ad as de re flex io n es id é n tica s que. e n to n c e s lo s e ñ a la n c o n el d ed o d ic ie n d o : “ ¡T e rm in e m o s con lo p o lític a m e n te c o r r e c t o !” S a b e m o s q u e esa e s c e n a se re p ro d u ce e n todas partes. S o b re esta c u e s tió n .

allá y acárespecto de todas las señales que. Las tesis excesivas Je D'Soum fueron criticadas sobre todo por Denis Lacome. en el lenguaje. el posestructuralismo o incluso. 1995. ''D in e s h D 'Souza. en suma. y en ocasiones el p osm odem ism o . É. la denuncia de la political correctness en su origen es masivamente conservado­ ra y organizada. o a veces sobre todo. en ciertos casos. J' D. en Vmgrvmc 5vele. de manera mucho más extendida.. D. y com o aquí doctrinarios inflexibles que qu errían censurar o excluir todo c uanto no está de acuerdo con esta political correctness. R .: Independientem ente de tales censores terroristas.: sentaron la universidad am ericana en su c o n ju n to com o un lugar totalm ente dom inado por censores que qu errían dirigir todo en nom bre de la política! correctness y defenderían fa n átic a m e n te dogmas tale* com o el comunitarism o. pero es minoritaria. Pero n o es un fe nó m e no masivo. 1993. 265-301 . 4-17. pp. A llí.U W . ¡también fueron acusados de ser “p o lític a m e n te correctos"! Siempre es peligroso traducir o im portar u n térm ino de manera ciega. es cierto que. algunos tie n e n interés en hacer circular estadísticas imaginarias. el fe m in ism o . el racismo. N ueva York. pueden recor­ dar el falocentrism o. etc. la politique et 1'université aux É tats. cri: Anuales E . 1994. y el síntom a se den un cia por sí mismo. com o a m enudo se tiende a creer o a hacer creer. por ejem plo. En la J.s . The End uf Racism. "Les intellectuels. por supuesto. D. hasta a expurgar de los textos É. R. en la enseñanza.c. Caricatura hay.contra tal o cual frase de R enaud Cam us. Tratemos de com prender a qué ap unta esta denuncia. 2. h a bría que decir m anipulada. por grupos políticos conserva­ dores del C ongreso y el Senado.: ¿R ealm ente es exagerado? Sí. A m enudo esto es caricaturesco. N o hablo aquí de los aspectos caricaturescos de esta política. o. 43. hay una vigilancia -que considero necesaria. Véase ta m b ié n Erica Fassin. el a n tirra c is m o . En todo caso eso puede llegar. en "Des coups de canon dans le vide?" y “La civilisation o c c id e n t a l dans les universités américatnes". la diabólica deconstrucción.: universidad a m ericana existen fanáticos. la segregación racista. A lg un as obras -pienso sobre todo en el libro de D inesh D ’Souza-1 pre­ ' É. R . The Free Press..: filosóficos del pasado de palabras consideradas insultantes para con tal o cual comunidad. pp. in strum e ntal izarlo sin recordar o sin ser capaces de comprender la procedencia de su uso en el contexto actual de la sociedad americana.: j.

analizar este fenómeno con insistencia.: En ocasiones esos excesos aparecen y. se denuncian sus efectos per­ versos y negativos. ¿es ceder a lo “políticam ente correc­ to”? En ese país hay una opresión racial indiscutible. requiere luchas legítimas y explica esa figura del feminismo americano que con frecuencia se tiene el error y la ligereza d e criticar en Francia. Entre los prisioneros. digamos. A propósito de los homosexuales. R ecordarlo o enseñarlo. aquí o allá. . por un lado. los Estados U nidos son también. la vida política. El ostracismo (confesado o negado) de que aún son víctim as -tam­ bién en Europa. una ética general cié la vigilancia me parece necesaria respecto de todas las señales que. los conservadores tie­ . incluso entre los negros. D . Y con ellos otros.. en muchos aspectos. un país donde las des­ igualdades son masivas. a pesar del progreso de los derechos cívicos. Pero. nen el derecho de quejarse.: ¿Mucho más que en Europa? j. aunque los síntomas d e desigualdad sean diferentes.E. es imprudentemente retomado por gente de izquierda bastante refinada pero a resguardo de esos “lugares” peligrosos y duros (la opre­ síón. la enseñanza. la gran mayoría son negros. tan visible com o a me­ nudo negada. la exclusión. ya se trate de la situación de las mujeres o los negros. pueden alentar por ejemplo la violencia falocéntrica. la represión. Y sospechoso. el racismo es un fenóm eno masivo. ¿es ceder a lo “políticamente correcto”? Por su parte. etnocéntrica o racista. en ese caso. etc. La historia de la affirmative action es com pleja. Utilizar las palabras politicé correctness como un eslogan para disparar sobre todo lo que apela a la vigilan­ cia me parece peligroso. en el lenguaje. un país.1 y no hay duda de que la casi totalidad de los conde­ 6 nados a muerte ejecutados son negros. más allá de la caricatura. Hay que recordar que en los Estados Unidos. R. Cuando el término no favorece a con­ servadores en guerra.: ¡Por supuesto! Y en todo caso distintamente distribuidas que en EuropaPor eso la vigilancia debe ser incansable. que es minoritaria y poco presente. Y negros (¡afroam ericanos!) pobres. A ctu alm ente trabajo en la pena de muerte. la situación de las mujeres. "•Véase nuestro capítulo 8 : “Penas de m uerte”. Sigue siendo cierto que. la publicidad. la escritura de los textos. la marginalización). y usted sabe que actualmente. Ni yo mismo me privo. R.depende de la misma lógica. | P . que entonces tienen razón d e hacerlo. en vías de desarrollo. no se pueden negar los fenómenos d e exclusión. Oponerse a ello sin descanso. Caricatura que de todos modos apuntaría a expurgar los textos del pasado.. É.

con los fumadores de un lado y los no fumadores del otro. R. y creo que se lo debemos a la Revolución y a nuestro ideal republicano. ese señalam iento de la “diferencia” (y no de la diferancia) en los lugares públicos. para evitar que los acusen de tentativa de dominio o de seducción. J. É. Esos males están primero y son mucho más graves. que valoriza la integración del otro tal como es y no tal como uno desearía que fuese. y sin duda por esa razón no me adapto tan bien a esos modos de pensamiento. al tiempo que me sublevo ante el abuso “francés” de esa nueva "consigna”. . durante 7 una fiestita que nos reunía. Tal manera de marcar la diferencia de manera negativa la veo también en ese Puritanismo que obliga a los profesores a dejar la puerta abierta cuando reci­ ben a estudiantes.: Sí. en respuesta. pero muy felizmente no se aplica aquí con la misma rigidez. La exclusión del fumador me parece propiamente es­ pantosa.la vigilancia sin duda se impone. tengo la sensación de que la batalla está en la buena senda. no tiene el deber de ir al frente y pensar también en los peligros de los retrocesos y los efectos perver­ sos producidos por los movimientos de emancipación y por lo que se llama el posmodernismo? ]. R. con tal que. al menos en su forma caricaturesca. pero cada vez que voy siento una terrible violencia. É. a mi manera de ver. R. tales abusos de lo politicaly correct.: No conozco tan bien como usted los Estados Unidos. Permítame una anécdota. implica una división en compartimientos inaceptable. Vi cómo nuestro amigo Yosef Hayim Yerushalmi1 abandonaba una sala de profesores.: En todo caso. sencillam ente porque tenía ganas de fumar y en ese lugar era imposible. uno no se adormezca o cierre los ojos ante todos los males “americanos” que engendraron. recuerdo una vez más que en los Estados Unidos -donde ese movi­ miento (political correctness) es mucho menos extendido y poderoso de lo que dicen.En resumen. por ejemplo a propósito de las mujeres. so pretexto de vigilar. ¿no piensa que cuando uno ejerce un magisterio como el suyo y es capaz de elaborar conceptos muy sofisticados.D. Este principio descansa en la idea de que la integración produciría en sí un cambio. pero. D. Estoy de acuerdo con usted en subrayar que hay que luchar ince­ santemente por la emancipación. aunque subsistan l? Véase n uestro cap itu lo 9: “Elogio del psicoanálisis .: ¿No es lo que intento hacer tratando de evitar o demostrar lo que acabo de llamar la doble trampa? É.: No se o l v i d e q u e e n Francia se votó una le y d e l mismo tipo.

j i 18Jacques Derrida. P o r lo d em ás. [ . E n el esp íritu y la le tra p u n tillo s a d e la ley. ]. art. y n o so la m e n te en la universid ad . Di­ c h o lo cu a l. d ig am o s. E s to in sta la un m icro clim a de terror. D. e n la legislación sob re e l sexual harassment. R. R. J. p o r la ley in te rn a de la u n iv ersid ad o p o r la ley e n g e n e ra l. a la p ro fe so ra ) q u e abusa d e u n a re la c ió n de p o d er v ir tu a l p ara sed u cir a a lg u ie n q u e. i J. cit. e n e l fo n d o . ese v ie jo -n u e v o a rg u m en to de au to rid ad m a tern ita ria . ese n u ev o a rg u m en to . E n este ca so pu ede ser p erseg u id o p o r la ley. el a co so sexu al e x iste . n u n c a lo o lv id e m o s.num erosas desigualdades. la in v itó a to m a r u n c a fé. in clu so si u n o e je r c e u n p o d er tra n s fe re n c ia l m ás e v id e n te so b re e l o tro . su c u r r ic u lu m .. d irig ió ta l “c u m p lid o ” a u n a e stu d ia n te . de u n o y o tro . alg u n as legislacio­ n e s so n ta n c ó m ic a s c o m o a te rra d o ra s: un p ro feso r e n su o fic in a n o puede r e c ib ir a un a estu d ia n te sin d e ja r la p u erta a b ie rta . a su vez.. m e p a r e c e n in s e n s a ta s . E n o c a s io n e s c o rre el riesgo de q u e lo a cu sen p o rq u e so n rió . E n p rin c ip io .: S ie m p re es la c u e stió n lla m a d a d el “p o d e r”. L as p r o h ib ic io n e s so b re la sexuali­ dad. m ien tra s q u e los h o m b res. tra tá n d o se de un a lu m n o y u n p ro feso r. y e n o c a sio n e s da lugar a c o m p lo ts ta n p erv erso s c o m o el m a l q u e se p re ten d e a ta c a r. R . E n c u a n to al p ro ceso de “a co so se x u a l” q u e in v a d e c ie rta s universidades am erica n a s.. in c lu s o a in s tru m e n ta liz a c io n e s im p la ca b le s.: Es in d isc u tib le. L a figura del m al es e l ab u so d e u n a a u to rid a d fu era d e su c a m p o d e ejerci­ c io su p u esta m en te n o rm a l. m uy ra r a m e n te . e tc é te r a . É. ta m b ié n m e p a re ce in q u ie ta n te .. de­ p en d e de é l (o de e lla ) e n . É. D.: L o q u e m e p a re ce a b e rra n te .: S í y n o .: V oy a ir m u c h o m ás le jo s q u e u sted . h a y que c o n d e n a r al p ro feso r (e n o c a sio n e s . “Mes ‘humanités’ du dim anche”.18 lo q u e e v o c a b a es p re cisa m e n te ese p ro b lem a de la mater. e stá n amenaza dos de ser m a ñ a n a las v íctim a s de c ie rto m a te r n a lo c e n tr is m o .: E n e l te x to al que h ic e r e fe r e n c ia . D.: E n las p asio n es am o ro sas siem p re h a y p o d er y d o m in io d e u n o sobre el o tr o . D. ¡y n o s o la m e n te e n los E stad o s U n id o s ! É. los lazos c o n se n sú a le s so n c o n sid e ra d o s m en o s gra­ ves.

o por lo menos lo q u e to d o e l m u n d o c o in c id e e n llam ar “v io la c ió n ”. y que h a sta d a c u e n ta del deseo de los am antes. del otro. la explotación del cu erp o o la transform ación del sujeto en m ercan cía y. q u e n u n c a h ay que subestim ar.: Yo e sto y d e a c u e rd o e n c o n d e n a r to d as las v io le n c ia s físicas. por un lado. .: La d ificu lta d es siem p re distinguir en tre. hasta d e d o b le d isim etría v io le n ta . !J D. En su libro. É. D. Pourquoi la [ x y c k tn jy s e ? . J.: T om em os el c a so del psicoanálisis y la hom osexualidad. M i ten d en cia sería d ecir que la fro n te ra separa de un lado el ex ceso y el abuso de poder. p o r lo dem ás. p latón ica o romántica. oh a t . wElisabeth R oudinesco. por el o tro . irred u ctible. la tran sferen cia. pien so q u e n u e stra s so cied ad es d e m o c rá tica s d eberían ser extrem ad am ente vigilantes e n la c u e s tió n del libre e je r c ic io de la sexualidad y las pasiones am o ­ rosas e n tre a d u lto s. D. de alguna m anera.. R': ¿C ó m o se p u ed e z a n ja r la cu estió n ? ¿Q ué sign ifica consensual? Los am an ­ tes pelean to d o e l tie m p o y ja m á s se p od rán so lu cio n a r las pasiones sexuales y amorosas a n te lo s trib u n a le s. im p lican una forma de disim e­ tría. aquella de la que h a b lá b a m o s h a c e u n rato .l a s q u e siem pre. la do m in ació n . R. ¿D ónde pasa la frontera e n tr e u n a v io le n c ia legítim a. En otros térm i­ nos. sublim e. j. la servidum bre voluntaria. M e p arece peligro so querer h acerlo . pero la d ifi­ cultad s o b re v ie n e n o b ie n se tra ta de v io le n c ia p síqu ica. co m o se d ic e . "Rapport stir I. R. tipos de agresión para los cuales es difícil trazar la d istin c ió n . aq u í refinada. Hay aquí una in je r e n c ia e n la vid a privada q u e m e p a re ce grave e inú til. u n ju e g o c o n fu so y perverso a carrea la ca teg o ría dei ‘‘a co so sex u a l” tal com o se pu so e n p r á c tic a e n los Estados U n id o s.» psychanjlyse dans monde”. y en las cu estion es q u e usted redactó para los Estados generales del psicoanálisis (SGp). P or eso las leyes c o n d en a n la v io la ció n . En c u a n to a todos esos tipos de v io len cia . pierde la cabeza. y la v io le n c ia llam ada an orm al o abusiva? É. en efe c to . subraya q u e la exclu sió n de la hom osexualidad debe cesar porque des­ cansa en un c o n c e p to dudoso de perversión. la que h ab ita la pasión y las relaciones am o ro sa s .: E sto n os c o n d u c e a la cu estió n de lo norm al y lo pato ló g ico . sutil. dictado el 8 de ju lio de 2000. aunque la pasión mejor c o m p artid a ja m á s ex clu y e cie rta d isim etría de la cual n u n ca está borrada la escena d e la v io la c ió n . y. en un clim a de dram atización donde n o to d o e l m u n d o .i. una vio len cia sexual en cierto m o d o "to le r a b le ” por ser “e stru ctu ra l”. a llá b ru ta l y m a siv a -.: La llam ad a “v io le n c ia p síq u ica ” pu ede alcan zar grados y form as de crueldad . la pasión .

Como si la categoría de “perverso” se aplicara sola­ mente a los homosexuales. yo soy favorable al P a c s . R.i. Por otra parte.: Fui radical. París. . Sandor Ferenczi) que prohibía a los homosexuales el acceso al oficio de psicoanalista por causa de perversión. contra una terminología que sería discrim inatoria. Permite que las parejas (homosexuales o heterosexuales) legalicen su unión mediante un contrato específico.22 y Lacan. “ Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. 21 El Pacto Civil de Solidaridad [Pacs) entró en vigor en Francia gracias a una ley votada el 15 de noviembre de 1999. una “anom alía” o una desviación. Freud había sido prudente al respecto. K Fundada por Freud en 1910. en efecto.21 Tomé partido no solamente por el PaCS sino por la abolición de toda forma de clasificación que haría de la homosexualidad una “tara”. Por lo demás. FayarA 1997. 1 964-1981). Creo que hay que abandonar la famosa regla no escrita instaurada en 1921 por los dirigentes de la IPA20 (Ernest Jones. en la Escuela Freudiana de París (EFP. Dictionnaire de la psychanalyse. como usted. en suma. aceptaba practicantes homosexuales. nueva edición 2000. la International Psychoanalytical A ssociation ( ip a ) está com­ puesta hoy por diez mil miembros que representan treinta y dos países.

La h om oparentalidad es un térm in o que apareció en 1997 para desig­ nar una s itu a c ió n e n la qu e por lo m enos un padre se asume com o hom osexual. límites. e s f . el copadre puede ser un padre legal. Nada permite decir hoy que los “hijos de hornos”. com o se designan a ellos mismos. Familias desordenadas ELISABETH R o u d i n e s c o : M e gustaría proseguir con la cuestión de la homosexua­ lidad evocando con usted la normalización de esto en las sociedades democráti­ cas. salvo que es más severa. 2 000. Tata es com o una mamá. Parentes et difference des sexes. un padre social o un padre b io ló g ico . Issy-les-M oulineaux. París. que no hay que prohibir esa experiencia. funciones simbólicas. M arcela lacub. etcétera. n o es tan com plicado para h acer bebés . Au-delá du PaCS. estén más perturbados que los otros o sean más ignorantes de esa famosa diferencia. leyes. 2 V éa n se al resp ecto D a n iel B o tillo . Una vez que haya sido con1La co p a ren talid ad es u n a situ ació n e n la cual una m adre lesbiana o un padre gay elaboran el proyecto de te n e r y ed u car un n iñ o co n com pañeros de los cuales unos son los padres biológicos y otros los padres so ciale s que ed ucan al n iñ o. 1999.). ’ En H olan d a. états des lieux. donde el m atrim o n io de los hom osexuales es adm itido por la ley desde sep­ tiembre de 2 0 0 0 . homoparentalidad. alrededor de 2 0 m il n iñ os son educados en situaciones de coparentalidad o de hom oparentalidad. Eric Fassin. N u n ca tu ve un papá.’expertise fümúiale à l'épreuve de l’homosexualité. de manera un poco abstracta y negativa. FU F. El que hizo el bebé para ayudamos fue un amigo de mamá [ -i Más tarde yo voy a v iv ir co n una n iñ a. Homoparentalités. J a c q u e s D e r r id a : Estaría tentado de decir. A sí. Resta saber si esta diferencia es el componente mayor de las otras diferencias. declara: "V iv o co n mamá y Tata. defiendo la idea de que es necesario aceptar que las parejas homosexuales puedan tener hijos: por adopción. ninguna disciplina (psicoanáli­ sis o antropología) puede sublevarse contra una realidad social de ese tipo. 1859. aun­ que sepamos que toda sociedad humana descansa en la existencia de prohibicio­ nes. De bue­ na gana se dice que en estas situaciones se renuncia a transmitir al niño la idea de la sacrosanta existencia de la “diferencia anatómica de los sexos”2 que sería necesaria para la elaboración de todas las diferencias imaginarias y simbólicas. coparentalidad1 o insem inación artificial con dador (de esperma) ( ia d ). Por lo que a m í concierne. 2 2 -2 9 de junio 2000. de 7 años. y M artine C ross (com p. De todos modos. ¡.3 Esa diferencia se trans­ mitirá al niño porque lo que permanece invariable es la realidad biológica de la fabricación de un ser humano.3. . Me parece que esta afirmación es inexacta. E n un testim o n io recogido por Le Nouvel Observateur. T h é o .

M e parece que esa disimetría se encuentra en la distribución de lös roles y de la organización psíquica inconsciente: los hombres en pareja se conducen más bien com o edu­ cadores. en el caso de la IAD. en el otro hay un corte porque un hombre no puede ser inseminado pero puede dar su esperma. aunque aquí o allá puedan preverse reacciones. etc. deben recurrir a madres portadoras. hoy se supone presente en la mayoría de los casos. En un caso. en esa situación aparentemente nueva. comprende. Incluso en los casos más normales. tíos o tutores. pasará lo que deba pasar. incluye o induce otras parejas.siderada lícita. por supuesto. frente a los niños que tienen a cargo. trenos.)? Numerosas mutaciones se hallan en curso. la pareja heterosexual con dos o tres niños.no deriva del lugar excesivo concedido a la omnipotencia materna. M ayoritariam ente ocurre co n mujeres homosexuales mucho más que con hombres que. É. sigan siendo parejas. entre las cuales la adopción de niños por homosexuales no es más que un caso parti­ cular. como en el matrimonio heterosexual. . toda una combinatoria de parejas con tal que. mientras que las mujeres imitan más fácilmente el modelo parental heterosexual. No estoy seguro de que sea lo más grave o lo más transgresor. Este modelo dom inante. quiero decir conservar.: Por ejemplo. “cabeza a cabeza”. en todo caso donde. creo. se ve obligada a una posi­ ción de omnipotencia frente al lactante en estado de dependencia. de la madre. cuando son homosexuales. habrá fraca­ sos (¡hasta curas psicoanalíticas que intentarán “tratarlos”!). ¿Por qué no? ¿Tan lejos estamos de la norma dom inante? ¿No puede reconstituir. desigualdades de ritmo. de manera a veces muy conservadora. Irreversiblemente. y proseguirá. Luego. y es la única condición requerida por el modelo. Hay que hacer todo lo posible para dar condiciones legales de ejercicio a prácticas donde se manifies­ ta el deseo. En el horizonte se anuncia la cues­ tión mucho más general del modelo de la célula familiar occidental típica. el de la “pareja”.. R. Si esta potencia fusional de la madre con el hijo es necesaria durante los primeros meses de vida para la socialización futura de éste. Esa m utación será más difícil en “nuestras” sociedades para los niños adoptados por parejas homo­ sexuales. La pareja homosexual sigue siendo una “pareja” que. a su vez. Es sabido que la mujer. La adaptación a nuevas estructuras parentales está en curso. hay una continuidad entre el orden biológico y la orientación sexual. que sigue siendo. Me pregunto si el peligro en general -ta n to en tre los hom osexu ales com o en tre los heterosexuales. al hacerse madre. sus funciones más tradicionales (figura del padre. la madre luego debe renun­ ciar por sí misma a él para que el niño pueda abrirse al mundo de la alteridad. tam bién requiere niños legítimos. com o los hay en las familias llamadas normales y legítimas. sucede lo que sucede: hay familias llamadas normales en las cuales los niños legítimos son muy desdichados. Pero una ley represiva no cambiaría nada. no lo olvidemos.

concierne al modelo familiar y a su« normas. al transformarse. Entre Freud y sus sucesores.a lo que se llama “el tercero”. directam ente o no. Habrá que volver sobre este punto que considero decisivo. y no condenarla. encarnado primero por el padre. referencia muy estable y fundadora para la teoría psicoanalítica. mas “deconstructores” y sensibles a las transformaciones inducidas por los propios sujetos. ¿Una pareja de mujeres homosexuales engen­ dra dos madres? ¿No hay siempre. J. etcétera? Más allá de toda interpretación jurídica. El psi­ coanálisis siempre quiso ser un psicoanálisis de las familias.debe pensarla. D . E. atados a un modelo congelado que tiende a borrarse de la realidad social -aunque más no fuera con las fam ilias recom puestas. “deconstrucción de la fami­ lia" (con algunas pequeñas consecuencias "revolucionarias” que le dejo imagi- . interpretarla y tenerla en cuen­ ta. como siempre. entre Los amigos. transformar al psicoanálisis. po­ drá. padre y madre? ¿Hasta abuelos. podría mostrarse que la deconstrucción siempre fue “de la familia". “entre nosotros”. el psicoanálisis -com o por otra parte cualquier otra disciplina. la teoría edípica supone un modelo fijo: la identidad estable del padre v la madre. al punto de imitarlas de manera en ocasiones caricaturesca. Esa m utación del psicoanálisis mismo debería corresponder por lo demás a lo que considera su misión primera: ocuparse ante todo de aquello que. en todas estas situaciones. incluido Lacan. por el contrario. un lugar que puede ser el del otro o el del “diferente” (cualquiera que sea su sexo).: Me parece que desde ya hay dos posiciones: la de los dogmáticos. Me pregunto entonces si ese deseo de nor­ malidad cesará con la detención de las discriminaciones sociales o si. un padre y una madre. j. lo que debería verse afectado por lo que des­ plaza el modelo fam iliar es precisamente la aproximación psicoanalítica de esta cultura.y la de los modernos.: Ya q u e usted me alcanza la palabra ‘‘deconstrucción”. en que existe una realidad nueva. Y sobre todo de una madre supuestamente irremplazable. y por tanto a transformar una disciplina en código de deontologia y a convertir a sus practi­ cantes en censores o procuradores. por el que ocupe simbólicamente el lugar del padre. se acentuará. porque eso equivaldría a excluirla o negarla.: ¿Acaso una pareja de hombres homosexuales propone o impone dos pa­ dres a su hijo? N o estoy seguro. y por ende. Yo me ubico del mismo lado que usted a partir de! momento en que se corporiza. Por otra parte. en principio. yo compruebo que las parejas homosexuales tienden a mos­ trarse com o tan “normales” como las tradicionales. toda suerte de relevos y sustitutos. D. tíos y tías. R . me pregunto sobre todo cómo (y si) el modelo familiar. A largo plazo.

’ V éase nuestro capítulo 5: “V iolencias co n tra los an im ales". Conjunto indisociable: transformación del campo social . de la filosofía. en las estructuras sim ­ bólicas. que su riqueza consiste al mismo tiempo en su anclaje en una función simbólica y en la multiplicidad de sus recomposiciones posibles. yo no hablaría de una “eternidad” de cualquier modelo familiar sino de una transhistoricidad del lazo familiar. La transformación del medio psicoanalítico que usted evoca en su último libro4 -esa nueva generación de analistas y pacien tes. transformación de la profesión analítica por el otro. ¿A qué se llama la “familia”? Yo no diría sin vacilar que la familia es eterna. de la familia monoparental. .o del campo sim bólico. cit. un lazo social organizado en tom o de la procreación.por un lado. La familia llamada "animal”5 también merecería ser analizada en su complejidad. se convierte en “lo que ocurre a la familia” pero como lo im-posible. Y el modelo al que Freud -con 4 Elisabeth Roudinesco. Puede se­ guirse el trayecto de estas proposiciones hasta los problemas que acabamos de evocar (P a C S . D . de los niños ilegítimos o legítimos. algo que se llama familia.: ¿No cree que la tesis freudiana de la revalorización de la función paterna por el sesgo del falocentrismo sea la única que piensa a la vez la deconstrucción de la familia y su destino venidero en un mundo en mutación? En otras pala­ bras. J . de la antropología. inseminación artificial. R .: Por tanto. Esta turbulencia social producirá efectos sobre la escena psicoanalítica: por el lado de los pacientes y por el de la formación de los clínicos. Lo que es inalterable. como lo hacen los primatólogos. es que hay. o que haya. tengo la impresión de que la familia es eterna. sociales y familiares propias del mundo llamado “animal”. É.nar del lado de la sociedad civil y del Estado). lo que seguirá atravesando la Historia. P ourquoi la psychanalyse?. suponiendo incluso que la prohibición del incesto sea un rasgo esencial de lo “propio del hombre” o de la “cultura” antropológica (enor­ me problema que aquí dejo picando). existe una modalidad de evitamiento del incesto entre ciertos primates que podría ser tenida en cuenta y hacer mover muchas cosas.no deja de estar relacionada con la transformación de la estructura familiar. Pero habría que reintroducir el desafío de sus trabajos en el campo del psicoanálisis. Como usted sabe. También a veces digo que la deconstrucción es “lo que ocurre” o lo que ocurre como lo im posible. me parece. coparentalidad. Bueno. Bastante poco se interesa uno. que no está en peligro. ob. Nos enfrentamos con una transformación de la propia sociedad. et­ cétera). con una transformación de ese modelo de que acabamos de hablar: ya se trate de la sexualidad. homoparentalidad.

Con la palabra “organización”. Muy larga y muy corta a la vez. no se doblega. Su porvenir es incierto. Muy larga porque cubre milenios. v de las reacciones a la clonación. D. y muy corta porque. pero todavía no “registrados” por lo que podría llamarse. el estado civil. la experiencia efectiva.tantos otros— se refiere es solamente el de una secuencia. respecto de las perspectivas de la clonación. según la escala escogida. tiene una primera idea de la futura madeja. una "portadora” (o susrituta) y una llamada ' s i K i a l L a legislación sobre la filiación es diferente según los países. Se seguirán reinventando medios de “normalizar”. Si usted toma seriamente en cuenta la complejidad ya efectiva de las relaciones parentales en las socieda­ des occidentales. É. Así. hasta legal y dominante en una sociedad dada. la tercera lo adopta y educa. y cada vez singular. pero ¿a qué se parecerá su “organización” dentro de siglos o milenios? Difícil de decir. . aterrorizada. una combinatoria extremadamente complicada. ¡hay tantas subespecies! Los “progresos” de la genética liberan o aceleran nuestra imaginación. o ambas cosas a la ve:. Pero ya se alegren o lo deploren.. fue instituida. ¡Eso también es el inconsciente! ¡Con el “sin-familia”! ¡Con un hombre y una mujer se pueden hacer muchas cosas! ¡Con la dife­ rencia sexual (y la homosexualidad no es indiferencia sexual) pueden imaginar­ se tantas configuraciones llamadas “familiares"! E incluso en lo que nosotros consideramos como “nuestro” modelo más estable y familiar. Ya. felizmente se J. a los injertos de órganos. Eso ya existe.: ¿En q u é piensa? En familias donde habría no solamente dos o tres madres. no digo “naturalizar”. en que será. No sé si es previsible la duración de la microrreflexión actual sobre la familia monoparental o sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. por lo menos endiabladamente complicada. siempre habrá “algo que se llama familia”. en apariencia inasimilables y monstruosos de esos nuevos poderes tecnogenéticos. por otra parte se está anunciando. la segunda lleva el niño y lo pare. En Francia. en el sentido amplio. sin contar los padres. si no destituida. regocijada. a la inseminación artificial. y llegará el momento. Desde ya. cabe imaginarse una recomposición. los efectos más inéditos. y desde hace mucho tiempo. me refiero aquí a lo que instituye un modelo normativo. jamás se sometió a esa “organización" estatutaria. sobre todo no por el inconsciente. bien lo vemos. sino también en familias compuestas de 3 + n padres. ante toda suerte de fenómenos que no diré desconocidos. Ya. Se distinguen asi una madre genética.. producida no solo a partir de una lógica interna de !a transforma­ ción sino a partir de las transformaciones tecnogenéticas. está terrible­ mente sobredeterminada. R.6 En el inconsciente de las familias más “formales”. la madre legal es la madre social.: 6En ciertos casos de IAl\ un n iño puede salir de tres “madres": la primera hace el don de sus ovocitos.

ya sea clasificado como ‘hombre’ o ‘mujer’. en la “naturaleza" o en la “cultura”. es decir. y del 7 Sobre la cuestión de la clonación. En todas partes donde hay repetición y duplicación. gracias en particular a esas muta­ ciones tecnogenéticas. como diría Lacan). véase nuestro capítulo 4: “Imprevisible libertad”. ob.. Por eso siempre habrá no LA fam ilia sino algo que se llama familia. empieza a relativizar. lazos. ni mucho menos. etcétera? Estas viejas preguntas siguen siendo o vuelven a ser muy nuevas. es sabido que ciertas clonaciones terapéuticas pronto serán dom inables y útiles. que comienzan a ser evidentes: antes de pensar en monstruosas generaciones de clones armados hasta los dientes y dispuestos a invadir Europa.8 “relación sexual” (incluso allí donde no la hay. Recuerdo cosas que deberían ser. n u nca será la de un “sí o no” a la clonación sino la de un “cóm o”: cóm o tratar la diferencia o la repro­ ducción de lo idéntico. én esa cantidad indeterminable de voces entremezcladas. cit. a diferenciar. ¿qué es la “naturale­ za”?. un lazo social alrededor del alumbramiento en todas sus formas. en todas partes en la “naturaleza” y en la “cultura". pp. cuyos esquemas ideológicos y presuposiciones me­ tafísicas fueron objeto de análisis críticos. hasta semejanza. ¡Como si la clonación 7 com enzara con la clonación! ¡Como si no hubiera diferentes clonaciones! Corno si no hubiera una manera clonesca de reproducir el discurso contra la clonación. La d istin ción entre clonación terapéutica y reproductiva no es procedente m ientras no se haya respondido a preguntas de apariencia filosófica: por ejem plo. y ante todo “¿qué es la duplicación?” ¿Puede formular­ se la pregunta “¿qué es?” sin que una duplicación virtual. etcétera)? ¿Qué es la integridad de una persona? ¿En qué m om ento y según qué crite­ rios se define su origen? ¿Qué es un nacim iento? ¿Qué cosa. sino sexuada de otra manera. multiplicarlo. QUÉ. es ajeno a toda “clonación”. según los criterios en uso”. más allá de la oposición femenino/masculino. hay clonación. de organización de la sobrevida. * En francés la duplicación salta a la vista: qu'est'Ce que c'est! Si traducimos palabra por palabra. y por lo tanto sin que cierta clonación haya posibilitado este lenguaje?* N o digo esto para embaru­ llar las cosas y evacuar una cuestión grave. atravesarlo.) ’ “Relación desde ya no a-sexuada. pues. más allá de la bisexualidad ta m b ién . y por lo tanto muy pronto consideradas com o indispensables. del T. que nunca prescinde de cierta clonación. “artificial” o no: por lo tanto. sería “¿qué es eso que eso es?”. en: Point' de suspension. a com plicar las primeras reacciones. (N. dividir­ lo. en ese móvil de marcas sexuales no identificadas cuya coreografía puede acarrear el cuerpo de cada ‘individuo’. más allá J e la diferencia binaria que gobierna el bienestar de todos los códigos. de la h om osexualid ad o l¡> heterosexualidad. La cuestión. los primeros delirios reactivos. que equivalen a lo mismo. efectos de proximidad. . des­ de hace tanto tiempo. ¿qué es una re­ producción (“natural” o no. Precisamente soñando con salvar por lo menos la posibilidad de esta cuestión me gustaría creer en la multiplicidad de voces sexualmente matea­ das. por no decir deconstrucciones.48 Y MAÑANA. 167-168. diferencias sexuales.

Barcelona. m etapsicoloeia. unos piensan que toda forma de organización psíquica no es más que una construcción cultural o social. se o rie n tó h acia la con strucción de un. Todavía es preciso saber qué se entiende por psique En Fre ud. É. no quisiera renunciar ni a uno ni al otro.: ¡dcnoJadcs: reflexiones sobre la cuestión gay. cast. la relación entre lo psíquico y lo biológico. com o usted sabe. " Freud n u n ca abandonó la idea de encontrar un fundamento biológico a la oream :ación Psíquica. Mavuíin fémmm. los otros. que posibilita todo tipo de construc- “ Es la tesis de D idier E ribon. en ver­ dad. Paris. ob. París. si esta última palabra remi­ te a una suerte de con fección artefáctica totalm ente desarraigada. Entre ambos. veas« Elisabeth Roudtnesco. . Barcelo­ na. distinta de ¡a psicologia clis tca . diferida a una elaboración venidera. En lo biológico y en lo genético hay cifrados cambios de orientación. 1996|. Yo intento no ser ni naturalista ni constructivista. una identidad construida. Por el co n tra­ rio. femenino: el pensamiento de la diferencia. En otras palabras. La pensée de la difference. otros afirman que es innata. 2 0 0 0 ). y por lo tanto. presupuestas o consideradas como adquiridas en tal opción. vque apuntaba a elab orar m odelos teóricos no directam ente relacionados con una observación clínica. usted inscribe el concepto de psiquismo.: En el fondo. O d ile Ja c o b . En este debate tropezamos con la idea de un posible fundamento biológico de las sociedades hum anas. cosa que n o le impidió renunciar a construir una “biología del espíritu”. 10 V éa se al respecto Françoise H eriticr.derecho. Algunos homosexuales sueñan inclusive que unos sabios descubrirán un día el gen de la homosexualidad.: \Usenlmo. 1999 [Trad. R . Y no considero legítima ninguna de las cuantiosas oposiciones conceptuales que son llamadas. existe una suerte de "cul­ tura ”. c it. fuera de toda premisa biológica. en las generaciones futuras. Ariel. complejos en sí mismos y no simple­ mente “naturales”. lo que entonces permitiría negar que esta pueda depender de un entorno o de una organización psíquica inconsciente. M e gustaría tratar de encontrar una senda para tomar en cuenta los determinismos genéticos y biológicos.. Pourquoi la psychanalysc?. en Reflexions sur la (¡uestion gay. que ur lu ía l is categorías de Pierre Bourdicti. unos pien­ san que la homosexualidad es una cultura. cast. instintual. que son considerables. Pero esta persistencia de un orden no produce ninguna figura ex priori determinable de cualquier modelo familiar. B ella terra . “lenguajes” y “escrituras". Fayard. muy com plicada. por el contrario. hasta genética. A c erc a del gen de 'a homosexualidad. siempre está suspendida. hasta una “técn ica” de lo genético. a la manera de un género9 (gender). sostie­ nen la idea “naturalista” según la cual la sociedad -y por lo tanto el psiquismotendría un fundamento biológico determinante.: N o me gustaría dejarme encerrar en la opción naturalismo/constructivismo. En esta perspectiva.10 ]. 19 9 6 (Trad. D .1 1 En todos estos problemas.

toma el relevo. esta différance puede interrumpirlas. puede introducir. La interrupción diferancial es a la vez reinscripta en la economía de lo mismo y abierta a un exceso del muy otro. de la vida y la muerte. irreductible e intraducibie. reemplazado por un suplemento vicariante. “Lichtenberg: ’El astrónomo sabe más o menos con la misma certeza si la lliníl está habitada y quién es su padre. etc. No son solamente "momentos” diferentes de la diferancia. la psique -o la cultura. Por lo tanto. Usted conoce la supuesta certeza según la cual siempre se sabe quién es la madre. no bien aparece esa diferancia. p. justamente.. jamás lo hace) apenas deja una huella (ni un signo. entre otras cosas. en la inmanencia de lo viviente. radicalmente diferente. las más de las veces. y por consiguiente. sin duda. Diferancia significa a la vez lo mismo (lo viviente solamente diferi­ do. la ciencia. Pero ¿qué es “nacer”! Si se lo distingue rigurosamente del origen. lo aneconómico. quién es el padre. el comienzo. en: Cinq {«^chanatyses. la economía de una nueva configuración. Sin embargo.51. el muy-otro o la muerte). habría psique. para retomar.1 1 1 2 Sigmund Freud. ruF. pero sabe con una certeza muy diferente quién es su m adre’• un gran progreso de la civilización cuando la humanidad se decidió a adoptar. una cuestión muy nueva. En ciertos "momentos”. se sustrae a esas categorías. al lado del testimonio de los sentidos. de las leyes llamadas geneticobiológicas. Freud se apoya en y apuesta tranquilamente a esta “evidencia” (la su ­ puesta evidencia de la maternidad. Véase Élisabeth . o más precisamente (porque puede no aparecer como tal. el de la conclusión lógica. con el mismo tipo de seguridad. un significante. de progresivo y p erfectib le. y a pasar del matriarcado al patriarcado". citando a Lichtenberg. siempre habrá un lazo familiar airededor del nacimiento. por un suplente en el que aflora la “técnica”) y lo otro (absolutamente hetero­ géneo. París. en el nacimiento. un relevo diferancial. el “nacimiento” es acaso todavía una cuestión de porvenir. Para volver a la cuestión de la familia. sustituido. la maternidad comprobada por una percep­ ción. justamente. la procedencia. no se podría borrar el nacim iento. esas equivalencias tan a menudo consideradas como seguras. Pero la filosofía (y sin duda también. pero no. o lo simbólico. La filosofía está mucho más adiestrada en trabajar las cuestiones del origen y el fin. La propia interrupción pertenece al campo de los posibles genéticos o biológicos. Esta tesis es retomada por Jacques Lacan en su elabotación del concepto de Nombre-del-Padre.ciones. 2. Para volver a esa palabra. “Rem arques sut un cas de névrose obsessionnelle” (1909). no quiero ren u n ciar al sa b er b io ló g ic o o g e n é t i c o e n lo que tiene de abierto. “vida”. sino una huella). 1954. y la no-evidencia de la pater­ nidad) en su relato del caso de “el Hombre de las ratas”. o sea. en otros. por otra parte. La paterni' dad sería inducida por un juicio. ni nada que pueda decir “presente” o “ausente”. y en todo caso el psicoanálisis). le consagró poca atención "pensante” a aquello que. cierta herencia genética. Por lo tanto. sin acre­ ditarlas. por una prótesis.

: Mal de archivo: una impresión freudiana. y la madre “simbólica” o “fantasmática” ser diferente de la “verdadera” madre. en ciertos medios sociales. decía Rousseau.. como el psicoanálisis no es el único que nos lo enseña desde siempre. y la certeza adquirida en el m om ento del alumbramiento. en la madre. Roudinesco. Trott». madre portadora. Hoy. incluso y sobre todo en Freud. siempre fue una madre “simbólica” o “reemplazable”. I996|. de una in ­ ferencia tan desligada de toda percepción inmediata como esa “ficción legal” de una paternidad conjeturada por un razonamiento (legal fiction. Por lo demas. É . R. Jacques Lacan. oh. cast. Y lo sigue siendo. en una irreductible pluralidad. otra persona puede convertirse o haber sido “la” madre. luego de aceptar. en el futuro. la identidad de la madre (así como su posible identificación jurídica) depende de un juicio tan derivado. decía el Ulises de Joyce respecto de la paternidad). por cierto. se sabe que. una mutación en la relación padre/madre. por especta­ culares y temibles que parezcan sus efectos: la “madre". La posición de la madre nunca es reductible a la de la genitora. era una engañifa. salvo como una monstruosidad. me parece más frágil que nunca. D. Hoy.. É . también. R. como el padre. y cuántos otros ejemplos de madres que no son mamas y de mamas que jamás serán madres. primero de desear. pueden ser dos personas. Galilee. una différance. Suplementos de madres. La madre no es solamente la genitora pues. Madrid. Pero lo más difícil de pensar.) sin duda acelerarán. pero más “verdadera” que ella. cit. Una engañi­ fa muy interesada. la madre portadora y la que se convierte. la madre “daba a luz”.: Otra evidencia: antes de llegar a la posibilidad de las madres portadoras. e¡ padre podía convertirse en la verdadera madre. Pero era otra mujer -una nodriza. un paso más allá de la percepción sensible. es precisamente eso: más de una madre. ¡Sin hablar de tantas otras madres que vinieron a tomar el relevo! D icho en otras palabras.i. Mal J'archhv. este esquema. Los poderes tecnocientíficos (inseminación artificial. la proyección de un deseo poderoso.: ¿Puede aclararlo? J. .: Sobre todo en el siglo xvill. pero una engañifa. a mi juicio. etc. Sin embargo.De esto deduce que el patriarcado es un progreso de la razón y del juicio racio­ nal. una de las madres. para siempre y más que nunca.la que educaba al niño. menos que nunca puede uno estar seguro de que la propia madre es la que uno cree ver pariendo. Véase también Jacques DemJ. “Mamá”. 1995 (Trad. clonación. hablando con propiedad como se dice impropiamente. Paris. Pero será solamente una aceleración.

distingamos las estructuras y los niveles. prefacio a Jacques Trilling. D. ). Y de manera no solamente legal. R Estoy de acuerdo con usted. No hay vida (“ani­ mal" o “humana”) que no suponga cierta aptitud de discernir. 2001.I. pero la novedad respecto de ese modelo . lo “natural”. D. Hasta en las esferas aparentemente más espirituales. El hilo de esta primera filiación existe. Por consiguiente. Desde el punto de vista de la relación naturaleza/razón. Comen­ cemos entonces por aplicar esta aptitud para discernir a la vida misma. No quiero elegir entre la genética. de un viviente que siempre consiste también y sobrevive en saber y en saber discernir. la madre reconoce a su hijo. James Joyce ou l'écriturc m atricii’' Belfort. habrá que delimitar una relación irreductible entre lo que se llama por un lado lo genético. aquí hay un cambio radical. (Sin duda habría que afinar la distinción entre madre y maternidad.. como se dice en italiano. Habrá que aprender a reaprender a tomarlo cada vez más en cuenta. habrá un nacimiento y un lazo familiar alrededor del niño. Como ese lazo “social”. lo biológico. Lo estoy inten­ tando en otra parte. ya no es posible negarlo científicamente (¡incluso allí donde consiste en interrumpirse y diferirse!).)1’ En adelante se multiplican las posibilidades de hacer llevar un semen por otra mujer que es simplemente un “vientre alquilado". y por el otro lo simbólico o lo “cultural”.: clásico de la ficción legal y la supuesta certeza de la maternidad es que en adelante es posible identificar al padre biológico gracias a exámenes genéticos. Sigue siendo cierto que. ¡El genitor no es el padre! El padre es alguien que reconoce a su hijo.: Hoy menos que nunca. analizar. Toda la oscuridad se concentra en esta 1 1 Jacques Derrida. En mi opinión. como se dice en francés. la figura genética de la “vida" sobrevive. ni siquiera la que pare. No se construye de cualquier mane­ ra. É. N o hay que aplastar una sobre otra las capas de lo “viviente”. por eso. la madre no es la que llevó el niño. No obstante. pero la organización de los sitios respectivos se vuelve más móvil. . no hay que mezclarlo todo. Nunca fue “natural" para ningún “viviente” (“humano” o “animal”). deseo de la madre y deseo de maternidad. o una “madre portadora”. la oposición ficción legal/maternidad natural por fuerza deberá desplazarse. la función simbólica y el constructivismo. pero cada vez lo parecerá menos. “La veilleuse”. “simbólico” o “fantasm ático” siempre permanecerá alrededor del nacimiento. distin­ guir: entre las formas de vida como entre lo “viviente” y lo “muerto”. Circé. Este invariante permanece­ rá. por enigmático que siga siendo el lazo aparentemente figural entre la vida llamada natural y la vida del espíritu. en general.: Identificar a un genitor no equivale a designar un padre.

etc.y la historia del derecho lo reconoce. etcétera. con toda suerte de recursos “sustitutivos” y relevos “proféticos”. compleja. y no solamente entre los mamíferos! É. Ni noticias. si el secreto es bien guardado. R. y fundar un lazo (siempre más o menos estable y frágil. R.: É. el deseo o el fantasma de apropiación no es de orden meramente genético. al archivo absoluto. estabilizarse o desestabílizarse en el curso de una histo­ ria cuyo fin nunca es determinable. porque es (un poco) mío (un poco. tíos. Más allá o más acá del derecho. el lazo parental se establecerá de la misma manera. guardado incluso del inconsciente. como otro”. D. Es esta “experiencia” la que va a dar lugar a un tejido muy complejo de posibilidades simbólicas. ¿no alimentaría a ese fantasma narcisístico de Una paternidad finalmente “probada . Vaya. Desde el punto de vista de la organización simbólica. Pero no cambia gran cosa para los desafíos de que hablamos y que son prejurídicos. un poco más) yo mismo. sus modalidades pueden ser diversas. Y en efecto. o incluso prepolíticos. sino que además uno sería muy imprudente si lo reser­ vara a la “fam ilia” humana. para alimentarse como pará­ sito. pero viene a incorporarse. Muchas especies de lo que neciamente se llama "el animal” h acen de esto una experiencia fina. concreta. “padrastros”. N o solo ese fenómeno de “reconoci­ miento” jamás se reduce a su dimensión legal ni a cualquier privilegio “pa­ ternal” o “m aternal”. J. en su conceptualidad a menudo ambigua). Paternal o maternal.: ¿No cree que el hecho de poder identificar con certeza la “huella” de tal o cual individuo determinado (un genitor. Pero si uno remplaza el suyo por otro niño sin que ellos lo sepan. es decir. pueden extenderse.) opera un cambio en nuestras representaciones de los orígenes y las filiaciones? Sí. “amo a mi hijo porque es mi sangre. un criminal.“experiencia” que llamamos tan rápido el “reconocimiento”. las inversiones fantasmáticas son absolutamente necesarias . en nuestras representaciones. . recurrir sistemáticamente a la huella. por lo tanto para el derecho y las técnicas de la policía ai servicio del derecho.: Pero de todos modos. ¡Y no solamente entre los “monos superiores”. los padres quieren absolutamente tener su propio hijo. sobre un fantasma de la genética: “¡Esta es mi sangre!". En el orden del fantasma. retorcidas. nunga seguro) entre el “momento genitor” y el “m om ento simbólico”. “ma­ drastras”. a la prueba. Fíjese lo que ocurre con las sustituciones de niños en las maternidades. para las leyes sobre la herencia y la criminología. eso cuenta para los procedi­ mientos judiciales. complejas.

Bruylant. aunque la deformen. M e parece que yo conozco a mi padre y a mi madre.: ña sobre su origen siempre presentan síntomas que significan que su incons­ ciente conoce la verdad. Mucho más allá. sostu­ vo que una carta no llega por fuerza a destino15 -e n otras palabras que no hay imperialismo del destino significante-. más vale que el niño crea saber. Y el fantasma puede ser más o menos el mismo. con lo que se llama un saber seguro. es yo. contra Lacan. Jacques Derrida com en tó el fam oso sem in ario de L o ca n sobr^ “La carta robada” de Edgar A. cit. es que me sien­ ta bastante seguro de que mi padre es mi padre. V éa se ta m b ié n nuestf capítulo 9: "Elogio del psicoanálisis". con hijos adoptados. para mi “salud psíquica”.: Pero en nuestras sociedades. ob. Genevieve Delaisi de Parseval. D. lo que ocu­ rrió entre mi padre y mi madre presuntos “alrededor” de mi nacim iento. En este caso y en otros. habrá un levantam iento del anoni­ . tanto en los casos de adopción como en los de ia d . 1998. Droit com paré des pcrsonncs t’t <* lafamille. debe tener acceso absoluto a su historia. Y el crecimiento de una creencia. Francamente. y los niños a quienes se engaÉ. ¿cómo puede creer en la eficacia de un engaño? 1 Véase. No hay un archivo absoluto. otros no. Hay un fantasma de lo genético: uno ama a sus hijos más que a los de los otros porque uno proyecta hacia ellos una identificación narcisística: es mi sangre. . 143-160. si lo desea. da movimiento a partir del momento en que el padre y 0 / la madre cree efectivamente ser el “padre” auténtico de lo que de ese modo crece en ellas. lo que significa “creer”. y mi madre mi madre. y seguir cavando. É R. ai respecto. D. no conozco los orígenes de mis padres.: Por cierto. no hay eficacia del engaño en este campo. “La part du père e t de la m ère à l’aube 4 l’an 2000”. Usted que. La verdad siempre termina por emerger. no lo creo. R. “fantasma narcisístico”. c it.j. pero lo que es seguro es que un niño. Bruselas. j . Aunque me hayan engañado eficazmente hasta el fin de mis días. la creencia puede funcionar. oh. Algunos lo desean. pp. mato referente al origen de los niños nacidos bajo X o surgidos de una insemi­ nación artificiai. Lo que es importante para mi equilibrio. ya que se sabe que de todas maneras la verdad se inscribe en el in­ consciente. El fantasma se pone en movimiento. en: Liber amicorum M arie-Thérèse M eulders-Klein. y la huella no es una prueba. Écrits. Pienso por otra parte que los padres deben decir la verdad a los niños sobre su origen. A mi juicio. sin duda. Y “crecer”. pero eso no establece ninguna paterni­ dad. Poe.: ¿Qué responder a una amiga que le dice que los “padres deben decir la verdad a los niños”? En efecto.. Y jamás sabré. b En La carte postale. o parecérsele. Hay que cavar. Véase Jacques Lacan. Yo más bien estoy a favor.

en efecto no hay ninguna eficacia. de la veracidad y del síntoma en una lógica que tome un poco en serio al psicoanálisis). yo solamente propongo tener en cuenta una causaüdad específica (causalidad psíquica o simbólica. aunque sea “falso”. D. se dejan pasar síntomas. pura hipótesis. la cosa tam bién funcionará. Por supuesto. como sería necesario. Se vuelve “verdadero”. En efecto. no mienten al transmitir la verdad de su ignorancia. filiación. É.: Pero cuando uno guarda un secreto de ese orden sobre el origen de una filiación. la maternidad. extravíos. la noción de eficacia debe pasar por el inconsciente.: A condición de que sea cierto y los padres no oculten un secreto sobre la . de que mi madre es mi madre y mi padre mi pa­ dre. Si algo es eficaz para la conciencia. si usted quiere) que no se reduce a un liso y llano proceso genético. donde tendremos el tiempo de desplegar. A menudo.j. y si.: Si guardan el secreto dejando los síntomas del secreto. y no es aquí. improvisando. inconscientemente. No. De otro modo funciona. Cuando hablo. el secreto que quieren disimular siempre retoma en forma de síntomas. etc. aun cuando -según criterios “objetivos” y un concepto de verdad que no tienen nada que ver con lo que hablamos. No habría sido una mentira o un disimulo. malentendidos absolutos. no puede suprimir los síntomas. cuando los propios padres ignoran el origen del niño. N o hago el elogio cínico de una men­ tira que funciona gracias al inconsciente o que funciona bien con él (aunque con frecuencia deba tomarse en cuenta. Pero si yo estoy absolutamente seguro. deseo que me entiendan con prudencia.: . cons­ ciente e inconscientemente. no necesariamente. precisamente porque una carta siempre puede no llegar a destino es por lo que los engaños (y otras cosas semejantes. J. De hecho. de una “eficacia” que pasa por el inconsciente.“Mamá" no fuera su madre. la gran cuestión de la verdad. la filiación. la paterni­ dad. É R. tiene razón. D. la Sra. lo que esperamos desesperadamente considerar como verdad.: Buen ejemplo. como acabo de hacerlo tan rápido.) pueden dejar en espera lo que usted llama la verdad. R. lo habría sido. pistas múltiples. o sea. j. Si realmente. suponiendo que ese “liso y líano” exista. no funcionará. de Warens hubiera podido persuadir a Jean-Jucques que ella era auténticamente "M amá”. pero no siempre. D.

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¿Piensan las “neuronas”? Pregunta muy antigua y en general mal formulada por los representantes estatutarios de la ciencia “neurológica”.4. el cientificismo no es la ciencia. comienza allí donde se detiene la ciencia y donde se exporta un teorema más allá de su campo de perti­ nencia. en la biología. una entidad que incluye todas las ciencias. p u f . casi nunca son cientificistas. de esa ideología. se reconocen en el hecho de que nun­ ca. me pregunté si no sería necesario restaurar el ideal de una con­ cepción casi sartriana de la libertad de la que. y de manera diferente. Madrid. Doncel. es decir. lógicamente podemos encarar la cuestión del cientificismo contemporáneo. en: Dominique Lecourt (comp. sin embargo. Puede haber experimentación en las ciencias de la naturaleza. En 1890. Pero es cierto que el experimentalismo llevado tan lejos como sea posible debe ajustarse a la especificidad racional en la que se despliega. no serían evacua­ das las determinaciones inconscientes. que pretende reducir todos los comportamien­ tos humanos a procesos fisiológicos verificables experimentalmente. e r r i d a : Por supuesto. Sin embargo. París. El gesto experimental no necesariamente es cientificista. Imprevisible libertad ELISABETH R o u d i n e s c o : Ahora que hablamos de la huella genética o biológica. 1949) (Trad. utilizaré con menos facilidad que usted la palabra “experi­ mentalismo” o “experimentación”. El cientificismo es así un “discurso sobre la ciencia que pretende abolir la filosofía desplegando el propio discurso de la ciencia".: El porvenir de la ciencia. que va a la par de la transformación de lo humano en máquina. cast. Ernest Renan criticaba ya esta actitud denunciando la "religión de la ciencia” (París. Los hombres y las mujeres de ciencia. Dictionnaire d’histoire et de philosophie des sciences. 1976]. Calmann-Lévy.).1 Contra esta influencia. por falta de Ja c q u e s D 1El término de cientificismo se generalizó a partir de 1911 para designar la creencia según la cual La Ciencia -es decir. en las investigaciones sobre el genoma. pero también. 852. El cientificismo desfigura lo que tiene de más respetable la ciencia. en L’Avenir de la science. surgida del discurso científico y ligada al progreso real de la ciencia y las ciencias.podría explicar y resolver el conjunto de los fenómenos humanos. . por otra parte. p . Si el cientificismo consiste en extender ilegí­ timamente el campo de un saber científico o en dar a los teoremas científicos un estatus filosófico o metafísico que no es el suyo. 1999. en psicología.

París. 1986. que jamás habla de libertad. reales o virtuales. los “comportamientos humanos” o el “psiquismo”. . [Trad. en el lengua­ je. en cuanto a la evaluación institucional de una competencia. cast. las más poderosas máquinas de formalizar. sino para “pensarla” de otra manera. pero no hablaré tranquilamente de la libertad. FCE. Vrín. el pensamiento más “libre” es el que transige todo el tiempo con efectos de máquina. Las más de las veces asocia el término al de locura para significar que el ser del hombre no puede ser comprendido sino “porque lleva en sí la locura como límite de su libertad" También sostiene que la libertad humana es una ilusión. pensar de otra manera su advenimiento e historicidad). Véanse Méiüwcom cartésiemes. realmente es en nombre de la ciencia que hay que estar muy atento contra el cientificismo y el positivis­ mo cientificista. Pero con frecuencia esa palabra me parece cargada de presupues­ tos metafísicos que confieren al sujeto o a la conciencia -es decir. 575. París. 1986] y Jacques Derrida. Precisa' mente por eso utilizo raramente la palabra libertad como sé que usted la utiliza. oh. En mi opinión. muy por el contrario. pero la asocia al deseo. México. y lucharé por unas libertades. Hasta creo necesario y comparto el interés que se tiene por las máquinas y la complejidad de su funcionamiento.783’ En Husserl.. pero ¿a qué se llama pensar?). Lo que me molesta en algunos cientificistas a los que usted alude es que sus modelos mecánicos no siempre están a la medida de la hipercomplejidad de las máquinas. Lacan dice a Françoise Wolf. PUF. sin embargo. el cálculo. una “horrible libertad”. a un sujeto egológico-3 una independencia soberana respecto de las pulsiones. Por lo tanto. con fenómenos mecánicos. por ejemplo. Introduction à laphéiwmiínohguj (1929). tam­ bién es problemática). no para descalificar la “máquina” en general. la postergación del mundo trascendental (o époché) conduce a transformar la onto­ logia (o estudio de las realidades abstractas) en una egología: el ser se reduce al yo que piensa. pp.: M e d i­ ciones cartesianas: Introducción a la /ínomenologw. en 1972. 157. eso me inquietaría si nos enfrentára­ mos con una actitud sistemáticamente reductora y simplificadora. los “científicos” a veces dicen cualquier cosa cuando se mezclan con la filosofía o la ética. Cosa bien conocida. en Écrits. Por competentes que uno pueda supo. En ciertas ocasiones. 2En efecto. un fantasma (fantóme). defenderé la libertad como u n exceso de complejidad respecto de un estado maquinal determinado. la muerte y la revolución. 1990. producidas por los hom­ bres (y de las que dan fe. nerlos en sus campos respectivos (pero a veces es difícil la delim itación de tal "campo" y no depende únicamente de la competencia del “especialista” como tal. Le probóme tk ti genese dans la (M nofàk de Husserl (1953). cit. todas las aporías o los “im-posibles” que ocupan a la "deconstrucción" allí mismo donde ella pone a prueba. En cuanto a confundir (más bien diría articular) el “pensamiento” (lo que se llama así. durante la entrevista que sigue a su Conference ¿c Louvain. lo que no le impide hablar de ella en muchas oportunidades.cultura filosófica. ¿No dijo Lacan en alguna parte que jamás utiliza esa palabra?2 Si desconfío del término “libertad” no es porque suscriba cierto determinismo mecanicista.

. si es posible. entre lo maquinal y lo no-maquinal se pone en práctica una relación compleja que no es simple oposición. por ejemplo la fin itud. N in­ gún cerebro. ¿a qué máquinas alude usted? j. en: L’écntme ei la difference. Véase nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis 'V éase Jacques Derrida. Jacques Derrida interroga el pasaje de lo neurolópico ¿i lo psíquico en !a obra de Frcud. aunque más no fuera por saber bien dónde estamos afectados por el otro.) y un no'calculable que no pertenecería va. etc. hay máquina. Puede llamarse a eso libertad. de repetición y de compulsión a la repetición.es el acontecimiento con la máqui­ na. por el acontecimiento. de principios de cálculo (realidad. en el nombre y la figura de lo incalculable. por lo tanto de cálculo inconsciente. allí donde uno no está preparado o dispuesto a esperárselo. 2001. la máquina. Cosa que intento proponer en otra parte. Por lo tanto. calculabilidad y repetición. al orden del cálculo. Así. Lo que habría que tratar de pensar -y cuán difícil resulta. y sobre todo en el lenguaje.la economía.: Pero. al acontecimiento más allá de todo cálculo. "Freud et la scène de l’écriture" (1966). Freud tuvo en cuenta la máquina de la economía y el producto de la máquina. En esa conferencia. el cálculo. Freud. existe en la máquina un excesc respecto de la misma máquina: el efecto de una maquinación y algo que desbarata el cálculo maquinal. Je toda máquina determinada. Galtléc. es incalculable. La venida del otro. nuestra referencia común y privilegiada. entonces militaría para que se reconociera esa libertad y se la respetara. hay que tener en cuenta la programación. la máquina. N o bien hay cálculo. D. habla de economía.M i chine. Hay que acechar en todas partes los efectos del cálculo económico. Lo más lejos que sea posible. y por tanto igualmente de toda técnica y de toda economía. “Le ruban de machine à ecrire". el otro res­ ponde siempre. etc. ’ Sin embargo. ningún análisis neurológico supuestamente exhaustivo puede en­ tregar el encuentro del otro.4 Sin embargo. R . por esencia. en cambio. Y también aquí distinguiría entre un incalculable que permanece homogéneo al cálculo (al que escaparía por razones contingentes. pero solo a partir del momento en que existe lo incalculable. Yo definiría la máquina como un dispositivo de cálculo y de repetición. Parts. el arribo del recién llegado. ob. es 4Jacques Derrida. que. É. la repetición. El acontecimiento -que por esencia debería permanecer imprevisible y por tanto no programable.: Máquinas hay en todas partes. Si la libertad es un exceso de juego en la máquina. placer).sería lo que excede a la máquina. para acceder. por lo imprevisible. por definición. el límite de un po­ der. pero prefiero no hablar de libertad del sujeto o de la libertad del hombre. es decir. en: Ripie.

económicas. Alianza. por un lado. 1985. “ La fixation au trauma. a una por la otra: el modelo neurofisiológico y el “espiritualista” (la introspección. L’inconscient". s tres heridas narcisísticas6 forman parte de nuestro discurso. A eso añadió una herencia clínica surgida. el cientificismo siempre es nefasto en el terreno político. Logró unir dos tradiciones antagónicas modificándolas a ambas.: Hoy. Están admitidas. es que ese sujeto moder­ no y descentrado no quiere saber nada de ese inconsciente cuya existencia conoce. 1 8 1 -1 8 7 . Porque si uno está realmente determi­ nado de todos lados y ninguna falla es posible. Fue en nombre de esa misma supuesta cientificidad de su práctica y de su teoría por lo que algunos psicoanalistas se hicieron cómpli­ ces de las dictaduras latinoamericanas afirmando que su ética les imponía per­ 6 Freud subraya que la investigación científica hizo padecer al narcisismo humano. recordaría que fue siempre en nombre de una supuesta neutralidad científica -y por lo tanto de un cientificismo. y la responsabilidad científica. É R. algo que se ase­ mejaría no a la diferencia o al exilio sino a "raíces”. a neuronas. y en ese sentido el psicoaná­ lisis tomó el relevo de la filosofía de la conciencia. 20011- .(eso) que llega en cuanto acontecimiento imprevisible. sobre los cuales no tiene asidero. en Conferences d'introduction à la psychanalyse (1916-1917). [Trad. 363-364. lo que desafía o desvía de otro modo el principio de razón en cuanto se limita a “dar cuenta” ( “reddere rationem”i “logon didomi”). Además. y por el otro de las antiguas tera­ péuticas del alma (tratamiento por la transferencia). aunque fuese imaginaria. A propósito de un campo que conozco bien. a un origen bien anclado en una soberanía territorial. ert L’inquiétame étrangetéetautresessais. la invención de sí. Parl's' Gailimard. 1999. Madrid. una psicológica (la más dolorosa): no ser ya el amo en su morada (Freud). Se convirtió en la filosofía del sujeto “descentrado”. biológicas). Todos sabemos hoy que tenemos un inconsciente. al yo. pp. también eso es el saber. Gailimard. Saber “tener en cuenta" lo que desafía las cuentas que deben rendirse.: Introducción al psicoanálisis. cast. a procesos orgánicos. no a negar o ignorar esa venida imprevisible e incalculable del otro. se negaron a denunciar los usos abusivos de su disciplina en la ex Unión Soviética. una bioló­ gica: no ser ya semejante a Dios sino a un animal (Darwin). hace 25 años.por lo que los dirigentes de la Asociación M undial de Psiquia­ tría. la noción de determinación inconsciente y la tesis freudiana de la . París. me parece. en vez de lo universal. de la psi­ quiatría (clasificación de las enfermedades). pp. Véase Sigmund Freud. “Une difficulté de la psychanalyse (1917). De aquí proviene mi idea de restaurar un espacio de libertad para ese sujeto determinado o limitado por todas partes por máqui­ nas (sociales. la exploración de lo íntimo). se corre el riesgo de reemplazar lo psíquico por lo cultural e instaurar. Pero lo que es más nuevo todavía hoy. tres grandes vejaciones: una cosmológica: no estar ya en el centro del mundo (Copérnico). de la filosofía del sujeto. Prefiere remitirse a máquinas.

pero yo no veo tan bien lo que usted llama “cierto espacio” que. ni yo. H istuni de la psychanalyse en France. Lo que resiste. Parí>. 1^50). en una cana a W ilhelm Fliess. una su­ puesta cientificidad de la aproximación a enfermedades mentales que no es más que una explotación psíquica de los sujetos. de una transformación en curso del derecho internacional. ni conciencia. D. pero lo convertiré en uno de los lugares del otro. Debemos explicamos precisamente sobre las palabras sujeto y libertad. bajo los nombres de otra ética. por lo menos percibirla. a las reglas de un cálculo mecánico. L’expérkncc de la liberté. y por ¡o ranto de un trauma. en particular para recibir o hacer surgir lo que viene. por ejemplo en psiquiatría. siempre tengo miedo de reconstituir un discurso filosófico que ya fue expuesto a cierta deconstrucción (libertad como poder soberano del sujeto o independencia del yo consciente. 2 (1986). lo que vendrá.7 Y hoy asistimos a una versión más soft de esta actitud. Elisabeth Roudinesco. Paidós. fv f. biológicas o sociales.—creo percibirla. su ncuiwicu. vol. etcétera). Barcelona. y debe resistir a ese determinismo. en efecto. o a una huella para explicar la neurosis. j. o a ese imperialismo del discurso determinista. al respecto. » Jean Luc Nancy. En el momento de llamar a eso libertad. En cuanto a la manera en que hoy se vuelve a una causalidad meramente traumática u orgánica. del acontecimiento.8 veo en esto una actitud regresiva. en el origen de toda neurosis.: La experiencia de la libertad. La naissancc de la psychanalyse (Londre>. cuando Freud abandona su primera concepción del aparato psíquico. En efecto. 198S ¡Trad.manecer neutrales frente a las torturas y los ataques a los derechos del hombre.i teoría llamada de la seducción. 1994. La singularidad en cuanto tal (ya sea que aparezca como tal o no) no se reduce jamás. * Fue el 21 de septiembre de 1S97. ni siquiera a las leyes más indiscutibles de un determinismo. el camino más convincente para dar a la palabra o al concepto de “libertad” una virtud posdeconstructiva -cosa que a menudo me parece indispensable. 1956. Frecuentemente se invoca. París. S igm und Freud. de lo incalculable. .' 7Véase. Paris. Faynrd. voluntad del “cogito”. querríamos salvar.: Por supuesto. ¿Cómo llamar a eso? Es difícil. Calilée. etc. la singularidad está expuesta a lo que viene como otro y como incalculable. puede dejarse cierto espacio al psiquismo y a la idea de libertad subjetiva. la que supone la existencia de una seducción sexual real. La única tentativa. 19961. Sin negar las determinaciones económicas. cast. no lo llamaré ni sujeto. el argumento de la neutralidad de la ciencia fue abundantemente explotado de esa manera. de una repoiitización a la medida de otro concepto de lo político. Bajo el nazismo. y hasta libertad del Dasein. en su misma existencia. ni siquiera inconciencia. fundada en l. cuando Freud había abandonado esta tesis en 1897. en ciertos pasajes de La experiencia de la libertad de Jean-Luc Nancy.

lo “libre”.: Puede llamárselo trágico con ciertas precauciones. requiere y desborda imprevisiblemente a la vez mi res­ ponsabilidad (mi responsabilidad antes de mi libertad-. lo im previsible. la respuesta. pues. presentándose ante mí. descendido (antes y para la prenda. que sin embargo parece presuponer.: ¿Lo que viene? J D. no deba ya no responder. etcétera). lo que surge. y de tal manera que no lo vea venir. la venida de (lo) que viene pero todavía carece de figura reconocible. mi libertad sin autonomía). debiendo contentarme a veces con sentirlo u oírlo. mi responsabilidad en la heteronomia. Por eso. Eso es lo que puede ser. de un porvenir previsible. incluso que jamás-lo vea. lo irresoluble. aunque nadie sea un “sujeto' líbre”. se abre cierto espacio de libertad. una ocurrencia que me sorprenda absolutamente y a lo cual y a quien. puede caerme encima. É. mi soberanía o mi autonomía. con frecuencia o c u rrió q ue h a b lara de l o que vie ne ” Ê. sino de tan alto!) o sorprenderme cayéndome de espaldas. el otro e s mi ley. a mí. más allá de todo dominio. de tal manera que lo vea venir horizontalmente. Puede ser tanto una “vida” o incluso un “espectro” de forma animal o divina sin ser “el animal” o “Dios”. de manera tan responsable como sea posible: lo que llega o se precipita sobre mí. en este lugar. Apenas. el acontecím ien to. “(Lo) que viene” ex­ cede un determinismo pero también excede los cálculos y las estrategias de mi dominio. Lo que se precipita así sobre mí no viene necesariamente a mí para elegirme. El otro que se precipita sobre mí no se presenta necesariamente ante mí en horizontal. el recién llegado. Heteronomia. D. el empeño.: Si. el otro-. verticalmente ( ¡no del Altísimo. R. ni una figura sexualmente definible según las segu­ ridades binarias de la homo o la heterosexualidad. lo que debe ser un acontecimiento digno de tal nombre. mi prójimo (fíjese todos los discursos que serían cuestiona­ dos entonces por (lo) que así viene).En el curso de est os últim os añ os. y que por lo tanto no es necesariamente otro hombre. y no solamen­ te un hombre o una mujer. existe algo “libre”. de lo cual o de quien yo no pueda.: ¿Algo así como la dimensión de lo trágico? j. Ya no hay horizonte para el otro sino para la muerte. lo incalculable. el acontecimiento. cu an d o ten í a que n o m b ra r cosas de ese orden . por detrás o por debajo. un espaciamiento li­ berado. del subsuelo de mi pasado. como un objeto o un sujeto anticipable sobre el fondo de un horizonte. Por eso esta figura está ligada a todas las cuestiones políticas . la pro ­ mesa. aquello a lo cual estoy expuesto. mi hermano. mi seme­ jante. R. o en todo caso supuestamente está abierto por (lo) que viene.

D. A llí es donde estoy expuesto y felizmente. en la medida en que no puedo prever. Puede llamarse a eso libertad. A (lo) que viene bajo el nombre de razón. pronosticar. Pero si la decisión está no solo bajo la autoridad de mi saber sino también en mi poder. Entre el saber y la decisión se requiere un salto. de la que ya hemos hablado. Acerca de esta cuestión. la filosofía. si me atrevo a decir. Pienso que el fantasma de la fabricación de un ser humano (clonación reproductiva) tiene que ver con el cientificismo. soy vulnerable. Podría pensarse entonces la cuestión de las avanzadas de la ciencia biológi­ ca. y a decidir.de la soberanía. É. no decido. Freud y el psicoanálisis. la posibilidad de la libertad sería para usted lo que viene.1 Aunque técnicamente tal reproduc0 1 La c lo n a ción h u m a n a reproductiva es una técnica que permite crear embriones para ( 5 re'fnplantarlos en un útero y engendrar un bebé genéticamente idéntico a un individuo ya naciLa clonación n o reproductiva consiste en fabricar embriones para utilizar algunas de sus células con fines terapéuticos y tratar enfermedades como la diabetes o el Alzheimer sin riesgo de . sino como algo que debe incluirse en ese incalculable. no como un determinismo que impide el ejercicio de la libertad subjetiva. R. con un imaginario de la ciencia del que no hay por qué tener miedo en las circunstancias actuales. La condición de la decisión (de la decisión necesaria. una decisión del otro que no me exonera de ninguna responsabilidad. aunque sea necesario saber lo más y lo mejor posible antes de decidir. tampoco decido. Por eso a menudo digo. E r. Pienso sobre todo en la clonación. el que embiste tan violentamente contra el hu­ manismo. y no la ciencia. y no hay porvenir. pero cuyas necesidad ineluctable e implicaciones creo que racionalmente (no puedo hacerlo aquí) es posible demostrar. Proposición escandalosa para el sentido común y para la filosofía.: ¿Porque t o d o estaría clausurad o ? j. lo que sería desconocible: el acontecimiento imprevisible. si no e s más que el predicado de lo que soy y puedo ser. Cuando digo “racionalmente”.: Entonces. Pero allí donde viene (lo) que resta venir.: Todo es ya pasado o presente. Con el determinismo de que usted habla. y que hay que presuponer en todas partes). una decisión “pasiva”. incalculable. yo estoy expuesto. predeterminar. a todas luces apelo a una historia de la razón. no hay porvenir. pero con las reservas que acabo de bosquejar. destinado a ser libre. Si sé lo que hay que decidir. e la prueba de ese irresoluble de que acabo de hablar bajo la forma de “(lo) s que viene”. A llí donde el otro puede llegar hay “por venir” o un por­ venir. no comparto la posición de aquellos que demonizan la ciencia sin comprender que es el cientificismo. en qué “mi” decisión es y debe ser la deci­ sión del otro en mí. y por tanto también a su por-venir. si es mi “posible”. y trato de demostrar.

más efectivas. precisamente s porque. Seuil.: ma semejante dejándose impresionar por imágenes. Por todas esas razones.: Es muy complicado. no se debería encarar un proble­ . Mireille Delmas-Marty. Lo idéntico vuelve todo e i tiempo. eso siem ­ pre existió. París. a todas luces marca un progreso indiscutible de la ciencia. D Absolutamente. el gobierno británico una opinión favorable a la clonación no reproductiva.que la posibilidad de la clonación no será explotada necesariamente con fines terroríficos. Marc Augé. É. y así me explico la s reacciones inmediatas y pasionales de ciertos individuos y responsables políti­ cos del más alto nivel. de todos modos. Roger-Pol C ^ ■ Nadine Fresco. Por último. hay y habrá clonación. Véase al respecto Henri Atlan. en la nación.: La clonación no reproductiva. ¿no es cierto?) uno no se planteara ninguna pregun­ ta sobre las competencias científicas o la lucidez supuesta de esos “sabios” . creo que. J.ción e posible. d e saber. La “competencia” filosófica. un clon deberá ser un sujeto y encontrar una identidad singular. para existir. Luego. En cierto modo. . ética. R . tienen una perti­ nencia rigurosamente insuficiente. en la tradición. No e s posible controlar o prohibir la reproducción en general. Al respecto. esencialmente inadecuada. En agosto de 2000. el status del clon no será el que hoy se imagina. 1999. comprendo su terror y también puedo com­ partirlo. hubo. D . Le clonage human. hay que saber -y aquí nos aproximamos a consideraciones m ás realistas. S in reproducción identificante no habría tampoco cultura. en la lengua. de dos estructuras de vivientes idénticos-. y que se multiplica. más concretas y prácticas. si examinamos de cerca ese concepto de clonación -la reproducción de dos individuos idénticos. uno trata de reproducir alegando coartadas. justamente. política o jurídica de dichos “sabios”. encaramos aquí zonas de decisión donde la propia idea de competencia. y que vuelve. los llamados “sabios” patentados del Comité de ética. por supuesto. en la familia. por las razones que decía hace un rato. su supuesto saber (la sabiduría no es solamente un saber. no es posible negar q e u existe lo idéntico. creo que a Freud le hubieran apasionado los problemas actuales. Ante cierta imaginería. Reflexionando. Las legislaciones no impedirán la clonación. hay que empezar por reconocerlo. desde e l punto de vista de la imaginación. en la cultura y en la enseñanza. Aunque (es una hipótesis. Hay que analizar tambié n rechazo. de sabiduría. eso se produce todo el tiempo en la reproducción en general. entiendo que uno esté espantado. genéticas. un saber supuesto. aquí menos que nunca) es el lugar mismo del problema. Pero. j. por ejemplo. destinada a curar ciertas enfermedades . cierta teatralidad de la reproducción idéntica y en serie d e individuos humanos.

e a compulsión imaginativa de aprehender lo peor, lo monstruoso (tuvimos s muchos ejemplos en la historia de las ciencias y las técnicas), y no tratar la cuestión como si fuera una e indisociable. Hay diferentes problemas bajo e se nom de clonación. No es posible pronunciarse a favor o en contra de la bre clonación en general. También aquí, más vale preparar una aproximación d i­ ferenciada, progresiva. Sin dejarse paralizar, sin ceder a una reacción legislati­ v amedrentada, a una respuesta política reactiva bajo la forma del “todo o a nada”.
É R Es lo que se hizo, me parece. . .: j. D Las grandes decisiones todavía están por venir. ¿Quién hace qué y con .:

qué? Desde el punto de vista concreto y legislativo, hay que encarar con pru­ dencia, caso por caso, sector por sector, los problemas ligados a tal o cual posi­ bilidad. ¿Quién hace qué con ese poder considerable? No estoy contra la clonación en general, pero si se anuncia una amenaza de reproducción de seres humanos, quiero decir como una amenaza efectiva, masiva, etc., según crite­ rio a determinar, habrá que llevar a cabo una guerra política, como se pudo s hacer en otras situaciones. No sería la primera vez. Siempre hubo reproduc­ ción. Tomemos por ejemplo el caso del adiestramiento. No pienso solamente en e adiestramiento de los animales sino en el de ciertos militantes políticos. Se l trata de “reproducir” individuos que piensan lo mismo, que se conducen de la m a manera respecto del jefe y en la horda, según esquemas muy bien cono­ ism cidos. Aquí también se trata de clonación. Sin hablar de todas las técnicas, de todas las prótesis, de todos los injertos, por ejemplo, y no solamente en la cosa militar y la dirección de las guerras clásicas y modernas.
É. R.: Sea como fuere, h o y nos enfrentamos con otra cosa, ¡con la introducción d un mecanismo de reproducción de lo idéntico en el orden biológico! e

J D Pero ¿dónde comienza lo biológico? ¿Cómo se delimita? ¿Qué van a repro­ - .: ducir? É R En el debate actual, creo que es necesario distinguir el cientificismo de la - .: verdadera actitud científica sin olvidar jamás que algunos sabios perfectamen­ tepueden concebir, en nombre de la ciencia, proyectos delirantes." Yo perci"Subrayemos por ejemplo que es precisamente al biólogo americano Hermann Joseph Muller (1890-1967), premio Nobel de medicina en 1947, a quien le debemos el insensato proyecto de crear un banco de esperma de premios Nobel destinado a engendrar niños inteligentes.

bo una barbarie en algunas manifestaciones cientificistas, en los desbordes cognitivos o del comportamiento por ejemplo, en la medida en que fundamen­ talmente, cada vez, se trata de reducir lo humano a un cuerpo sin sujeto. En m i opinión resulta útil releer, al respecto, la famosa conferencia de George s Canguilhem, “El cerebro y el pensamiento’’,1 en la que denuncia como una 2 barbarie toda forma de psicología que pretendiera apoyarse en la biología y la fisiología para afirmar que el pensamiento no sería más que el efecto de una secreción del cerebro. A mi juicio, hay que combatir las mitologías cientificistas que, por ejemplo, pretenden que una computadora bien programada un d ía podrá escribir, mucho mejor de lo que lo hizo Proust, En busca del tiempo perdi­ do. Por lo demás, pienso que el reciente desciframiento del genoma, que mues­ tra a las claras que la ciencia no aporta ninguna solución “preparada” a la organización de la vida humana, permitirá que los científicos critiquen ellos mismos las derivas cientificistas. De todos modos, me siento impactada por la mezcla de géneros que hoy s e produce entre los campos de lo “racional” y lo “irracional”. Hace poco, a propó­ sito de la clonación, el muy serio Congreso americano consultó al gurú de la secta Rael (Claude Vorilhon) para que diese su opinión sobre la cuestión de la clonación reproductiva. Pero el gurú mencionado, que preconiza la clonación reproductiva, es la exacta réplica de esos sabios locos imaginados por la litera­ tura fantástica. Y también un charlatán que explota financiera y sexualmente a sus adeptos. El reunió a cincuenta mujeres de su secta dispuestas a recibir un huevo repro­ ducido idénticamente cincuenta veces y, gracias a ellas, pretende “duplicar" a un niño muerto a la edad de diez años y que sus padres esperan resucitar. Por otra parte, ya hizo llevar a cabo la implantación por su equipo de “sabios”. Lo inquie­ tante en este asunto no es que tales fantasmas atraviesen una secta -eso siempre existió-, sino el hecho de que un discurso delirante de este tipo pueda ser puesto en el mismo plano que la ciencia por una autoridad tan respetable como el Con­ greso americano: aquí se unen el cientificismo y el ocultismo.1 3
J. D.;

No habría que moldear las reacciones eticojurídicas sobre esa caricatura cientificista, o dejarse encerrar en una simple alternativa: un determinismo mecanicista, fisicalista, fisiologista, por un lado, y por el otro, sana y salva, la bella libertad del pensamiento humano. La responsabilidad que debe tomar cualquiera, en particular los le g is la d o ­ res o los políticos, debe responder, o tratar de corresponder, a lo que se puede
u Georges Canguilhem, “Le cerveau et la pensée” (1980), en: Georges Canguilhem. Philosoph' historien ¿es sciences, París, Albin Michel, 1992, pp. 11-33. 1 3 La audición de Claude Vorilhon se efectuó en marzo de 2001. Véase Liberation, 30 de de 2001.

saber, c ie n tífic a m e n te , de la realidad — n o a la co m pulsión “cientificista”— de y los m ecanism os de re produción. Siem pre h ub o fenóm enos de reproducción, de articu lación entre la m á q u in a y lo viviente. La historia de la literatura, ya que usted a lu d e a ello , está co n stitu id a por ese tip o de cosas, por funciones casi maquinales y a u to m ática s, siempre en el lím ite del plagio (n o c ió n ta n oscura y problemática c o m o la del c lo n ). N o hay que olvidarlo, au n q u e el e jem plo que usted da del lib ro de Proust es caricaturesco. É R.: M e parece q ue h o y el cie n tific is m o es to da vía m ás bárbaro que a n ta ñ o . Los partidarios de lo q u e se lla m a el c o g n itivo - c o m po rtam e nta lism o creen real­
mente que u n o p o d rá abstenerse c o m p le ta m e n te u n d ía de los co nc e pto s de sujeto, in c o n s c ie n te y c o n c ie n c ia . E n u n debate reciente que tuve al respecto.

Dan Sperber a firm a b a q ue m u y p ro n to u n o p od ría abstenerse realm ente del
sujeto y solo salvar al suje to d e l d erecho, u n sujeto sin afecto n i deseo, y sobre

todo sin in c o n s c ie n te (e n el s e n tid o fr e u d ia n o ).1 4 j. D.: El d e re ch o o c c id e n ta l es e l p ro p io lugar, u n lugar p riv ile g iad o , en to do caso, de la e m e rg e n c ia y la a u to rid a d d e l sujeto, del c o n c e p to de sujeto. S i está mantenido e n el d e re c h o , está e n todas partes. ¿ C ó m o se salvaría al sujeto del derecho? É R.: C o m o u n a sup e rv iv e n c ia necesaria para la representación del lazo social. . En ese m arco, se trataría de m a n te n e r la existencia de u n sujeto de la ética o la responsabilidad, desprovisto de to d o anclaje en un a realidad psíquica, afectiva, pulsional. Por supuesto, esto n o tie ne nad a que ver con e- sujeto de la ética de que habla F o u c a u lt,1 y q u e es u n sujeto e n vías de inventarse desprendiéndose 5 de sí m ism o. E n lo q ue evoco, p or u n lado estaría la co m p u tadora que vendría a reemplazar el p e n sa m ie n to , y por el otro los co m po rtam iento s y la cognición, que serían procesos m e ra m e n te fisiológicos o biológicos. Por lo tanto , ya no habría sitio para la a u to n o m ía de un psiquism o que dependiera de u n universo simbólico, sig nifica nte o pasional. El hom bre sería m irado así co m o una m aq u i­ na en u n cue rp o de c h im p a n c é , y su subjetividad n o sería otra cosa q u e e l fruto de una ilu s ió n “ incorregible” que lo llevaría a creerse d o tad o de u n libre arbitrio.

MDan Sperber también escribe: “No existe ningún,: tare,« intelectual v|ue un cerebro pueda Ejecutar y que permanecería en principio fuera del ,»k.ince de u n a computadora. Por lo menos. esa es la convicción que anima a los cognttmstas (. I. ToJivia grosero hov, este rru>Je!>> ts 't ím id a m e n t e mejorable", en: Roger-Pol Droit y D m Sperber. Des idéet qui twm vw. Taris, k Jacob, Í W , p. 19. Michel Foucault, L'hcrmcncutUfuc Ju suji't C.ours au ( i'ít'íc Fratuv 1981-1°$? Parts. Jallimard-Seuil, 2001 |De prox. aparición: La KmncniutKa I r ’ ‘u,vr<>. Buenos Aire», fet . 20021

D.: . J Lo que me parece difícil es tener en cuento la posibilidad de esa mecanj­ zación extrema, extendida y extensible, olvidando que existe un punto donde

el cálculo encuentra su límite: el juego, la posibilidad del juego en el interior de las máquinas de calcular. Por otra parte, lo que usted llama el afecto, e s decir, la relación del viviente con el otro -la relación consigo como con e l otro-, ese afecto, por definición, sigue siendo un incalculable, algo ajeno a toda máquina. É. R.: Es mi opinión. Existe lo irresoluble, como usted dice.
1. D.:

Lo irresoluble, lo incalculable, o más bien, como lo sugería hace un rato,

lo no-calculable. É R.: Y por ende lo inanalizable. .
J. D.:

Y en todo caso, aquello que, resistiendo al análisis, todavía queda

por

analizar. Sin duda, es por esta irreductibilidad del afecto, es decir, del otro y d e la relación con el otro, por lo que se debe reintroducir, sin caer en una ideolo­ gía reaccionaria, lo que hoy todavía se llama la libertad o el inconsciente.
É. R.:

La p a s ió n y el c o n f lic t o ...

J.

D.: El otro, la llegada del otro siempre es incalculable. N o deja de producir

efectos en la máquina, pero no puede ser calculado por la máquina. Hay que pensar, o sea, aquí, inventar lo que sea preciso para no cerrar los ojos ante la máquina y ante el extraordinario progreso del cálculo, comprendiendo siempre, en el interior y el exterior de la máquina, ese juego del otro, ese juego con e l otro. Una vez que uno acepta su principio y se rinde a esa exposición al otro -por lo tanto al acontecimiento que viene a afectamos, por tanto a ese afecto que e s aquello por lo cual se define la vida-, en ese preciso momento, hay que arreglar­ selas para inventar la venida de un discurso capaz de tomarlo en cuenta. É R.: Lo que usted llama la “hospitalidad”.1 . 6

1 6 Jacques Derrida encaró en numerosas ocasiones esa cuestión de la hospitalidad: “Ningún recién llegado es recibido como huésped si no se beneficia con el derecho a la hospitalidad o derecho de asilo, etcétera. Sin ese derecho, no puede introducirse ‘en mi hogar’, en el ‘hogar’ del huésped (host), sino como parásito, huésped abusivo, ilegítimo, clandestino, pasible de expuls11 01 o de arresto.”, en: De l’hospitalité, París, Calmann-Lévy, 1997, p. 57 [Trad, cast.: La h o s p ita l^ 1 Buenos Aires, De la Flor], Véase también Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! , ParlSl Galilée, 1997 [Trad, cast.: Cosmopolitas de todos los países, un esfuerzo más!, Valladolid, Cuatr(1 Ediciones, 1996).

digamos. impactante. que puede ser un intruso. por el contrario) debería someterse de algún modo a las reglas en uso en el lugar que lo recibe. En efecto. a llí donde él (según las reglas de la hospitalidad condicional. D. de manera inventiva. capaz eventualmente de hacer daño. cuando 430 africanos en situación irregular (sin documentos de identidad). “Manquements du droit à Ia justice”. 73-91. Marc Guillaume. el recién llegado imprevisto sin pedirle cuentas. 1 Véase Jacques Derrida. la oferta de hospitalidad era asociada a un acto de delincuencia. inevitablemente.1 usted intervino de . Pero según la ley. recordada por Toubon. cit-. sin reclamarle su pasaporte-.1 Esa expresión me había parecido. La hospitalidad pura o incondicional supone que no se invitó al recién llega­ do allí donde yo sigo siendo dueño en mi casa y donde yo controlo mi casa. por amistad. El asunto se prolongará cor>la llegada de la izquierda al poder. se plantea reforzar las "leyes PasquaDebté” sobre la inmigración adoptadas en diciembre de 1993. mi territorio.: En el momento del asunto de los indocumentados. Jean-Pierre Vincent. y ese golpe bajo co­ rría el riesgo de legitimar lo peor. durante una manifestación de apoyo a los ^documentados". Para volver al debate que usted abre. E r. apoyado por una mayoría de derecha en el Parlamento. porque tam bién fue un golpe. '"Jacques Derrida. hasta un intruso peligro­ so. a su mesa o bajo su techo. hospitalidad pura u hospi­ talidad de visitación -que consiste en dejar venir al visitante. tras las elecciones legislativas de junio de 1997. aunque fuera a título personal y privado. 1997. 1 manera espectacular sobre lo que llama el “delito de hospitalidad”. en: Jacques Derrida. Esta hospitalidad pura o incondicio- 1 7 El asunto de los “indocumentados” comienza el 1S de m ano de 1996. Ese acontecimiento ocurre en el momento en que el gobierno de enton­ as. Una retórica política podía acoplar esas dos palabras. el legislador puede perseguir a gente que. En este caso se trataba de vascos. Pat. Una frase terrible de Jacques Toubon. Cosmopolites de tous les pays. ob. (lo) que viene a su hogar.s>Descartes & Cie. pp.J. Otras acciones del mismo tipo serán llevadas a cabo por inmigrantes apoyados por rpuchos intelectuales. sin invitación.1 8 j. m i lengua. 9 . recibe en su casa. creo. 40. acaso sea uno de los nombres de la cosa: acoger. intervención improvisada el 21 de diciembre de 1996 en el Théatre des Amandiers. encore un effort!. La hospitalidad pura consiste en dejar su casa abierta al recién llegado imprevisto. apoyados por varias asociaciones humani­ tarias. poniendo algo suyo. U na familia bretona había albergado.P °r ejemplo. a la hospitalidad de invitación. De 9 golpe. Mar* enjeu. D. sitian la iglesia San Ambrosio del XI distrito de Parts e inician una huelga de hambre para lograr su regularización.: “Delito de hospitalidad” fue una cita. a personas en situación ilegal. lo que viene a uno. p.. yo opongo regularmente la hospitalidad incondicional. a amigos vascos en situación ilegal.

Sobre todo. de su nación. Y por ello.: En este asunto usted interviene de una manera deconstructiva. Sobre este punto estoy totalmente de su lado. Esta hospitalidad pura. la cuestión de la hospitalidad en general. nos exponemos. Por u n . Esta distinción exige la referencia a la hospitalidad cuyo sueño y deseo en ocasiones angustiado conservamos. por cierto minoritarios pero apoyados por otros. 1998. É R . o incluso detrás de las palabras del politólogo socialista Patrick Weil. de su lengua. . para una sociedad organi ­ zada que posee sus leyes y que quiere conservar el dominio soberano de s u territorio. un millar de intelectuales y artistas la emprendief°n contra Chevénement en una petición que “reclamaba la regularización de todos lfl> indocumentados que habían hecho la demanda" (véase Le Monde del 2 de octubre de 1997). que esperaban que Josp"’ mantuviera sus promesas electorales y abrogara las famosas leyes. esa ilimitación de la hospitalidad incondicio­ nal. sin la cual no hay concepto de hospitalidad. para una nación que tiene interés en controlar su práctica de la hospitalidad. esas dos modalidades de la hospitalidad siguen siendo irreductibles entre sí. Dictionnaire de la lepénisation des esprín París. No hay sitio para ese tipo de hospitalidad en el derecho y la política. la de la exposición a (lo) que llega. por ejemplo. acepta perfectamente la idea de que puede existir una política de la in­ migración. Ministro del Interior en el gobierno de Lionel Jospifl' Jean-Pierre Chevénement aprobó la decisión adoptada en agosto de 1997 de no abrogar las le e ys Pasqua-Debré sino de modificarlas aplicando una parte de las recomendaciones hechas por ^ historiador Patrick Weil en el informe que le había ordenado el ministro a propósito del códif0 de la nacionalidad. para una familia. p. comparasen a Patrick W eil con un adepto de la solución final1 atribuyéndole palabras que jamás había 0 2 0 Véase Pierre Tévanian y Sylvie Tissot. Para comprender estas situaciones hay que m a n ­ tener ese horizonte sin horizonte. no m e satisfizo la política de la izquierda sobre esto. uno no puede dejará pensar en otra fórmula: ‘solución final’”. toma­ mos un riesgo. vale para el pasaje de las fronteras de un país. lado.Fu e la primera gran fractura entre el gobierno socialista y los intelectuales. Mots à maux. porque la hospitalidad incondicio­ nal también puede tener efectos perversos. Dagomo. no aprecié que algunos intelectuales de la ultraizquierda. 209: “Detrás de fórmulas como ‘inmigración cero’ o ‘ni un solo emigra^0 más’. sabiendo siempre que no es posible convertirla en un concepto político o jurídico. pero también tiene un papel en la vida corriente: cuando alguien llega. un control de los flujos migratorios. Nunca pensé que había q ue abrir todas las fronteras y no controlar los flujos migratorios. de su cultura.nal no es un concepto político o jurídico. y por el otro. aunque la encuentro mejor que la d e la derecha. usted indi­ ca los límites y las ilusiones de una actitud política que consistiría en querer dominar. En efecto. En octubre de 1997. en el interior de un trabajo muy elaborado sobre las palabras y la lengua. No obstante. En ocasiones es posible hacer­ lo con las mejores intenciones del mundo. es decir. mediante una tecnología. cuando llega el amor. realmente es preciso limitar y condicionar la hospitalidad.

fue un gesto ofensivo.En ese momento me rehusé a firmar cualquier petición sobre esta cues­ tión. una vez reco­ nocida la necesidad y las virtudes de una hospitalidad condicional.: Una vez que se ha circunscripto el campo de la hospitalidad condicional. . el debate se tornaba posible y algo se podía cambiar a través de un combate relativo.con las decisiones políticas adoptadas por Chevénement y por el gobierno al que pertenecía.Siempre fui muy vigilante con respecto a quienes pretenden luchar en favor de una causa justa con argumentos desmedidos. yo subrayé que había mucho más sitio del que se decía para recibir a más ex­ tranjeros. y no peor calculada. No había que ceder. !l Véase Le Moruk del 2 de octubre de 1997. Considerar como irresponsables y denunciar a s quienes luchaban por una hospitalidad más generosa. En un texto de apoyo a lean-Pierre Chevénement Publicado por Liberation el 7 de octubre de 1997. y que la inmigración no había aumentado. los peticionarios son Kusados de “provocación Manipuladora” y de “ingenuidad caritativa". resulta posible discutir una política. En el interior de dicho campo todavía es posible no estar de acuerdo -lo cual en mi caso. contrariamente a lo que se afirmaba respecto del famoso “umbral de tolerancia”. a los fantasmas atemorizados de aquellos que se veían “invadidos” por la inmigración magrebí. Como otros.2 Nadie reclamó que se borrasen las fronte­ 1 ra o que no hubiese más visas. por preocupación electoral u otra.dicho. Por tanto. j d. Por eso me parecieron excesivas las declaraciones de Jean-Pierre Chevénement cuando creyó que tenía que acusar a la “irresponsabilidad” de los intelectuales que querrían abrir todas las puertas. que expresaba la debilidad política de un arrebato retórico. situado en un frente determinado.

.

pp. Nueva York. y me gustaría conocer su opinión sobre estas cuestiones. es porque. 1994 [Trad. los dos auto­ res condenan el artículo 3 del código del tribunal de Nuremberg que reclama que todo método terapéutico o experimental nuevo esté precedido de ensayos sobre los animales. y de los grandes monos otra especie biológica integrada a lo humano pero superior a la de los felinos. Si la considero decisiva. haciendo de los disminuidos mentales una especie biológica que ya no pertenecería al reino de lo humano. El razonamiento. Equality beyond Humanity. Le Débat. Violencias contra los animales ÉLISABETH R o u d in e s c o : Entre las derivas contemporáneas cientificistas. como se dice. París. donde Se reúnen artículos sobre este tema.Pienso en el proyecto “darwiniano” concebido por Peter Singer y Paola Cavalieri. 109. Ja c q u e s D e r r id a : La “cuestión-de-la-animalidad” no es una cuestión entre otras. Sobre todo: Paola Cavalieri. Madrid. 156-162. existe una que me impacta particularmente en la medida en que mezcla una perspec­ tiva utilitarista y cognitivista. Fayard. que serían más “humanos” que los humanos atacados de locura. abe­ rrante a mi modo de ver. Trotta. desde hace mucho tiempo. La philosophie à l'épreuve de l’animalité. Por consiguiente. Les droits de I homme pour les grands singes non humains?". Véase también Elisabeth de Fontenay. marzo-abril de 2000. enero-febrero de 2000. Los autores de dicho proyecto trazan así una frontera dudosa entre lo huma­ no y lo no-humano. Saint Martins Press. y por el otro. por un lado. 108.5. cast.: El proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad. 1998. por ejemplo.1 y que consiste no en proteger a los animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales. Hace mucho tiempo que usted se interesa en la cuestión de la animalidad. descansa en la idea de que. sino a conceder a los “grandes monos no humanos” los derechos del hombre. y la respuesta de Élisabeth de Fontenay. “Pourquoi les animaux n'auraient-ils pas droit à un droit des animaux en Le Débat. senilidad o enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón. un ideal jurídico y un objetivo llamado ecológico (o de “ecología profunda”). 1998). difícil y enigmática 1 Paola Cavalieri y Peter Singer. o a otros animales. en sí misma y por su valor estratégico. los grandes monos estarían dotados de modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad de condiciones que los hombres. Véanse también los dos números de la revista Le Débat. The Great Ape Project. sean o no mamíferos. Le silence des betes. . por supuesto.

en: Psyché. De I'esprit. cit. cast. Siglo XXlJ. p.. ob. el “genocidio”. ob. Heidegger. a este respecto. las más de las veces de manera directa y explícita. 138 y ss. Indisociable de este concepto del gramo o de la huella. cast. Galilée. representa también el límite sobre el cual se suscitan y determi­ nan todas las otras grandes cuestiones y todos los conceptos destinados a d e limitar lo “propio del hombre”. Galilée. 19 y ss. Cátedra. Kant. o más bien de la relación vida/muerte. más allá de los límites antropológicos del lenguaje “hablado” (o “es­ crito". 1999. Antes de esta fecha. La índole “masivamente ineluctable”. Inventions de l’aupre. 1972 (j.: Márgenes de la filosofía. Galilée. cit. y por “impensable” que parezca. la elaboración de un nuevo concepto de la huella debía extenderse a todo el campo de lo viviente. 141) [Trad.3 En los últimos textos que publiqué al respecto. París. en L'¿enture et la áfférence. 89. cit.2 Todos los gestos deconstructores que intenté respecto de los textos filosóficos.nombraría así el elemento”. Véase también “Un ver à soie”. cit-.. París. p. y en todo caso e l discurso filosófico predominante desde hace siglos. Se trata de un libro en preparación). en particular los de Heidegger. 1989]. Heidegger et la question. la esencia y el porvenir de la humanidad. Jacques Derrida. 1974. Y en ese volumen. “Comment ne pas parier” y “La main de Heidegger" (en particular el pasaje titulado “De l’homme et de l’animalité”). en: Marges de la philosophie. en casi todos mis libros. ob. Glas. los ‘‘derechos del hombre”.d . la ética la política. “Che cos’é la poesía?”. Madrid. las más resistentes. p. En todas partes donde reaparece el motivo de la mano o de la “mano del hombre”.. también las más ingenuas e interesadas dominan lo que se llama la cultura humana (y no solamente occidental). En efecto. sobre todo p. 2 “Incluso antes de ser determinado como humano (con todos los caracteres distintivos que siempre se atribuyeron al hombre y todo el sistema de significaciones que implican) o como anhumano. la dtfférance se extiende a “la vida la muerte" en general y une lo económico y lo aneconómico más allá de los límites de lo humano. y passim. en De la grammatologie. de la “cuestión" “de lo que ocurre con la vida llamada ‘animal’” está claramente situada en Spectres de Marx (ob. p. cit. Véase "La diffémnce” (1968). Esto vale también para el discurso sobre la diferencia. Minuit. etcétera. París. en: Points de suspension. el ‘‘crimen contra la humanidad".: Velos. Y o subrayaba entonces que los “conceptos de escritura. 27 y ss. ob. ’ Véase sobre todo L'animal autobiographique: autour de Jacques Derrida. ob. En todas partes donde se nombre algo así como “el animal”. en Voiles (en colaboración con Héléne Sixous. de huella. Solo algunos ejemplos: “Freud et la scène de l’écriture”.) [Trad. la susodicha “cuestión del animal’’ se ve relanzada. más allá del fonocentrismo o el logocentrismo que siempre confía en un límite sencillo y oposicional entre el Hombre y el Animal. “L’animal que je suis” (fragmento de la introducción a una serie de cuatro sesiones de seminario dictados en Cerisy-la-Salle en 1997 y consagrados sobre todo a Descartes. París. las presuposiciones más graves. desde De la grammatologie . la “cuestión del animal” es encarada. Lévinas y Lacan. en todos mis textos se encuentran marcas explícitas de la activa convicción que siempre fue la mía. en el sentido corriente). el grama -o el grafema. Desde De la gramatobgía. México. y la manera en que dichos textos interpretan la fron ­ tera entre el Hombre y el Animal. p. el derecho. de grama o de g rafema” excedían la oposición “humano/no humano”. en adelante.. cit. 294. consisten en cuestionar el desconocimiento interesado de lo que s e llama el Animal en general..en si misma. 1998).

Por otro lado. y en particular desde Descartes.D. Esa violencia industrial. no puede soportarse todavía demasiado tiempo. tienen razones. por cierto. eso es lo que sería. Para calificar ese tratamiento no utilizaré. Se verá cada vez más desacreditada. aunque su discurso a menudo me parezca mal articulado o filosóficamente inconsecuente. en su conjunto. se utiliza esta palabra de una manera extremadamente confusa. iniciador de los Estados generales del psicoanálisis. a pesar de la tentación. donde la deconstrucción de lo que es apodado el Wumoísmo. y buenas. cit. Galilée. como si el concepto homogéneo de Eí animal pudiera ex­ tenderse. oscura.) 4Jacques Derrida encaró la cuestión de la crueldad en la conferencia pronunciada en el gran anfiteatro de la Sorbona. de manera universal. la crueldad. Sería útil realizar una lectura psicoanalítica de la cosa. Es una palabra confusa. representa un papel determinante. en la experimentación. de hecho o de derecho. a todas las formas de lo viviente no humano.). me parece que el modo en que la filosofía.4 y una lectura del uso psicoanahasta Le toucher. sino hegemónica. (A propósito del derecho de castigar o de la pena de muerte. en el matadero. Véase Etats d'áme de la psychanalyse. ya se trate de la sangre (crúor) o no (Grausamkeit). tengo una simpatía de principio para aquellos que. trató la cuestión llamada de “El animal” es un signo mayor del logocentrismo y de una limitación deconstructible de la filosofía. como si existiera el Hombre y el Animal. Las relaciones entre los hombres y los animales deberán cambiar. de alzarse contra la manera en que son tratados los animales: en la cría industrial. como relación con la ley. 2000. por cierto. científica. el térmi­ no “crueldad”. e irreductiblemente singu­ lar. Sin poder tomar aquí posición de una manera muy sutil. (). en el doble sentido de este término. a invitación de René Major. Pongo estas palabras entre comillas porque dicho cambio deberá afectar al sentido y al valor mis­ mos de estos conceptos (lo ontológico y lo ético). Deberán hacerlo. y el axioma -o el síntoma. Jean-Luc Nancy (ob. y que por otra parte sostuvo el discurso d la hegemonía. algunos de los cuales no tienen que ver con lo que ese gran discurso sobre el Animal pretende adjudicarles o reconocerles. .“filosófico” del discurso que la sostiene e intenta legitimarla. aunque desde siempre se haya ejercido una gran violencia contra los animales -ya se encuentran huellas en textos bíblicos que estudié más allá de este punto de vista-. eso se sabe. hasta del dominio. El hombre es uno de ellos. pero no existe El Hombre versus El Animal. En otra parte estudio la historia y la “lógica” del léxico de la “crueldad”. Se trata aquí de una tradición que no fue homogénea. lo propio del hombre. París. técnica. sobredeterminada. Por eso. en el consumo. el “hacer su­ frir” o el “dejar sufrir” por el placer. Pero lo que resiste a esta tradición predomi­ e nante es muy sencillamente que hay unos vivientes. en el sentido de la necesidad “ontológica” y del deber “ético”. de una punta a otra del libro. En el fondo.pongo en duda el apelativo “Animal” en singular. el 10 de julio de 2000. yo intento mostrar la especificidad moderna de esta violencia. simplemente. a mi juicio. unos animales.

) De cualquier manera qu e se la califique. lo cual desemboca en ingenuidades simpáticas pero insostenibles. De este axioma depende cierta filosofía del derecho y de los derechos del hombre. por otra parte. debe s r e analizado. Antes de las tesis que usted evoca. el pensamiento moderno de la relación d r e los hombres con los animales. será cada vez menos soportable. por el momento se encuentra en el fundamento del concepto de los derechos del hombre. etcétera. se trata d e reproducir y extender a los animales un concepto de juricidad que era el de lo s derechos del hombre. en particular en Freud. derechos equivalentes a los derechos del hombre. Lévinas. conferir o reconocer derechos a los "animales” es una manera subrepticia o implícita de confirmar cierta inter­ pretación del sujeto humano. por el cual tengo el mayor de los respetos pero que. reelaborado. sino a tal categoría de ani­ males. de Kant a Heidegger. de la soberanía. y es casi ilimitado. sería una contradic­ . Sin embargo. Esta violencia. siones profundas (conscientes e inconscientes) sobre la imagen que se hacen los hombres de sí mismos. por supuesto. A partir de ese momento. por lo que respecta a la relación con “el A nim al”. Por consiguiente querer conceder absolutamente. El concepto moderno del derecho depende ma­ sivamente de ese momento cartesiano del cogito. Lacan. Cierto concepto del sujeto humano. supone un sistema de signos sin respuesta: reacciones pero no una respuesta. pero la “representa” en una poderosa sistemati­ cidad del síntoma. no a los animales. Heidegger (así como los cognitivistas) tienen al respecto una posición más o menos idéntica a la de Descartes. La teoría cartesiana. para el len­ guaje animal. El “texto” cartesiano. Cualesquiera que sean las diferencias. en la práctica. de la subjetividad humana poscartesiana.: Con demasiada frecuencia. que habrá sido la palanca misma de la peor vio­ lencia respecto de los vivientes no humanos. Con todo lo que depende de esta distinción. D. esa herencia cartesiana determina toda la modernidad. en cuanto producto de una historia y performativos complejos. Lévinas o Lacan. desarrollado. pero ahí es donde la cuestión s e vuelve complicada. J. no es la causa de esta gran estructura. y es una falta o una debilidad. creo. creo. El axioma del gesto represivo para con los animales. No utilizaré tampoco la palabra derecho. cuales­ quiera que sean las diferencias entre dichos discursos. É R. Kant. Distinguen la ! reacción y la respuesta. enriquecido sin descanso (la historicidad y la perfectibilidad. la violencia infligida a los animales no dejará de tener repercu. en cuanto a lo esencial e sa herencia gobierna.: ¿Los derechos de los animales pensados en qué términos? .lírico de la misma palabra. en su figura filosófica. le son esenciales). hubo muchas declaraciones sobre los derechos de los animales. sigue siendo de tipo cartesiano. de la liber­ tad. de la subjetividad.

N o digo que haya que renunciar a id en tificar a lg o “ p ro p io d el h om bre” . de m anera positiva y en ocasiones p ertu rb ad ora. en el cifrado o la p ráctica de lo s sign o s. d el in cesto. L en ta. etcétera. los límites se m u ltip lic an . el caballo. R.: Pero ¿dónde y có m o p a sa p a ra u sted el lím ite? ¿N o h abrá que reconsiderar la noción de corte en tre la n atu raleza y la cu ltu ra sobre la cual descansa la antropología? J. el trabajo. P ero n o im p ide las m atanzas o las patologías “tecnocientíficas” del m ercado o de la cría industrial. pero la prim atologia hace inm en­ sos progresos de los q u e n o se h a b la lo su ficien te. É. N o hay una oposición entre el h o m b re y e l n o -h om b re. fronteras infranqueables entre tantas especies de v iv ie n te s. fo rm as ex trem ad am en te refinadas de organiza­ ción sim bólica: tra b a jo d e l d u e lo y d e la sep u ltu ra. la m utación de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales no adoptará necesaria o so lam en te la form a de u n a carta. ¿Q u ién puede n egarlo sin llevar la ceguera hasta la necedad? Pero n o h ay u n a so la fron tera. etcétera. en algun os casos gradual. R eproduciría la m áquin a filosófica y jurídica gracias a la cual se ejerció (tiránicam ente. pero podría demostrarse . Por lo tanto. S i m e in q u ieto por una frontera entre dos espacios h om ogén eos. heterogeneidades. n eciam en te. sin duda la diferencia sigue sien­ do abismal. es decir. y es mejor que n ada. D escribe. Ya h ay un a. u n a e indivisible. de tal m odo que la oposición entre e v ita m ie n to y p ro h ib ició n sigue sien do problem ática. estructu­ ras diferenciales. E n el m u n d o an im al ex iste u n a gran can tidad de estruc­ turas diferentes. el perro. sino porque so sten go q u e h ay m ás d e un lím ite: m uchos límites. so b re to d o e n la organ ización “sim bólica”. por abuso de poder) la explotación del animal en el alimento. Entre los “ m on os su p erio res” y e l h om bre. de una declaración de los derechos o de un tribun al a las órdenes de un legislador. la abeja. laboriosa. no es para pretender. evitamiento. una tran sform ación es n ecesaria e inevitable. la m osca. D. N o creo en el milagro de una legislación . p roh íb e p ero n o siem pre im pide. la exp erim en tación . cu an d o n o p ro h ib ic ió n . m ás o m enos empírica. es la co-im p licación m ism a. p o r u n lad o el h om b re y por el otro el anim al. estructuras fam iliares. Por supuesto que hay diferen cias irreductibles. en otros acelerada. Es una evidencia in n egab le d el se n tid o com ú n . q u e n o h ay lím ite en tre los “an im ales” y el “hom bre”.) Todo esto es c o m p lic ad o .ción ruinosa. en tre las diferentes estructuras de organización de lo v iv ie n te h ay m u ch as fracturas. por razones cons­ cientes o inconscientes. p or otra parte.: Eso es lo m ínim o. en el h om b re. entre el Hombre y el Anim al. E n tre el p roto zoário. pero tam b ié n en tre los “ m on os superiores” y los otros anim ales. (Pero la propia “pro­ hibición”.

mi simpatía se dirige. sublime. Apones. sobre todo en Aporías. ni siquiera que sea en rigor sostenible.: Lo que me impacta en este tipo de deriva es que pone en acto una suerte de corte entre lo que sería humano y lo que no. ni en la pureza ética de sus intenciones. Pero el razona­ miento que apunta a extender los derechos del hombre en beneficio de los grandes monos presupone esa noción de separación. cast. Barcelona. a analizar (lo entien­ do en todos los sentidos. los rebaños que se deben exterminar así para las supues­ tas necesidades de los hombres. R. 1998]. que. del lenguaje y de la relación con el ser como tal). aunque la palabra “exclusión" jamás es pronunciada. sin compromiso y sustitución simbólica. dejan morir.: ¿Lo dicen realmente? É. Para hacer entrar a los grandes monos en el orden de los derechos del hombre habría que excluir de ellos a los enfermos mentales. siento simpatía (y le tengo afecto a esa palabra) por aquellos que se rebelan: contra la guerra decla­ rada a tantos animales. y no creo que haya que renunciar. o porque el hombre no los tiene con tanta seguridad como lo pretende (argumento que ya desplegué. cierto cani­ balismo sigue siendo insuperable. de límite. pues. criando en masa. Dicho lo cual. É.: Aporías: morir-esperarsc (en) ¡ S o límites de la verdad". más o menos refinado. una vez más.. sin hablar de los centenares de especies que desaparecen cada año en la superficie de la tierra por culpa de los hombres. bién disponen de ellos. sobre todo en la enseñanza. es decir. también en el del psicoanálisis) ambas actitudes fundamentales. los hombres. ¡suponiendo que alguna vez el derecho pueda garantizar una diferencia fiable entre hacer y dejar morir! Por cierto. respecto de la experiencia de la muerte. cuando no matan lo suficiente. Y por supuesto. Galilée. sutil.5 con­ tra Heidegger. Ya sea porque algunos animales tam. que se sienten en simpatía compasiva y viva con esos seres vivientes. Paidós. Pero jamás renunciaré. París. de corte.. R. D. Tampoco creo en el “vegetarianismo” absoluto. Que 5Jacques Derrida. . 1993 [Trad. llamamos el hombre. considero tan ridicula como detestable la nueva jerarquía que ubicaría a tales o cuales animales por encima de los discapacitados humanos. contra la tortura genocida que se les inflige a menudo de manera en el fondo perversa.-y es lo que hago en otra parte. ]. a quienes a su vez experimentan una simpatía.que ninguno de los rasgos por las cuales la filosofía o la cultura más autorizadas han creíd0 reconocer ese “propio del hombre" está rigurosamente reservado a lo q u e n o sotros. Llegaré hasta sostener que. para responder a su alusión. No puedo hacerlo aquí improvisando brevemente.: Sí. de manera hiperindustrializada.

R. el terror a la inges­ tión de la an im alid a d puede ser el síntoma de un odio de lo viviente llevado hasta el h om icidio. una jerarquía propiamente racial y “genetista”. ^l| enlabrada. H itle r era vegetariano. art. D : Lo que equivaldría a reintroducir. cit. 1978]. cit. y “utilitarista”. (M e explico mejor sobre esto cada vez que hablo de la deconstrucción necesaria del “carno-falogocentrismo’’. É. entrevista con Jean-Luc Nancy. D .: Pero. la reina de las A m a­ r> b a s . adapta la leyenda antigua del homicidio de Aquiles por Pentesilea. por el otro.. dividida entre un intenso furor de devoración del otro y una pasión de amor que la conduce al aniquilamiento de sí misma. ob. (Trad. los retrasados y los seniles" (Le Débat. Precisamente contra eso nunca debe adormecerse la vigi­ lancia.: Peniesilea. ■ En contra de los vegetarianos y los amigos de los animales. 158). Luc ‘ “Siempre hemos conocido. R. la presencia de individuos n o paradigmáticos. algo vivo. 108. É. ] D. para poner en escena a una heroína romántica. y no creo en la existencia del n o carnívoro en general. de hombre o de Dios. porque es la tentación del amor mismo. en efecto. p. en nuestra especie -escribe Paola Cavalieri-. por lo menos. carne y sangre. como todo el m undo. que irrevocablemente están desprovistos de características consi­ deradas típicam ente humanas: los disminuidos mentales. ¿cómo conciliar su inquietud de compasión hacia los animales con la necesidad que tienen los humanos de comer carne? j. cast.: Algunos se atrevieron a extraer argumentos de ese vegetarianismo de Hitler. Por ejemplo. y por lo menos desde hace dos mil años. compuesta e 1808. desde una perspectiva psicoanalítica. U n pensamiento aquí para la Pentesilea de K leist. Magisterio Español.8 Ella fue uno de los grandes personajes de un seminario que había consagrado hace años precisamente a eso: “comer al otro”. j. s H einrich von Kleist ( 1777-1811 ). el psicoaná­ lisis nos lo enseñaría: los “vegetarianos” tam bién pueden incorporar. 7 Véase por ejem plo “II faut bien manger ou le calcul du sujet". por un lado. N i siquiera en el caso de quien cree contentarse con pan y vino. y sim bólicam ente.: A tal p u n to que. .)' Aunque lo su­ piéramos desde siempre. de un supuesto pasaje de lo hum ano a lo no humano que estaría ligado a la existencia de enfermedades neurológicas o cerebrales degenerativas.: N o basta con abstenerse de comer carne para volverse no carnívoro.finalmente desemboca en un rechazo. El proceso carnívoro inconsciente tiene muchos otros recursos.6 Toda esta retórica pasa por la compro­ bación llamada “cognitiva”. Si les gusta. En Penthésilée. Escritor y dramaturgo alemán. Tam bién a los ateos todavía les gusta “comer al otro”. en: Points de suspension.

) u Theodor Adorno.: El nuevo orden ecológico. y Claudine Germe. 1994. Adorno.1 1 Por lo que a mí respecta.D. cast. Hrsg. 202). tras Hannah Arendt. ahora bien conocida. En su bello y magnífico prefacio a los T tratados para los animales de Plutarco res (en la traducción de Amyot). san nul doute”. 1993. Canetti. no solamente un proyecto de dominio y sobe­ ranía (Herrschaft) sobre la naturaleza sino una verdadera hostilidad. Ella responde a aquellos que. Tusquets. Grasset. ¡hasta es su primer síntoma!” El argu­ mentó me parece groseramente falaz. El “insulto" (schimpfen) contra los animales (“¡animal!”). 71. 108. Suhrkamp. 163-167. en: Prefacio a los Trois traités pour les animaux. Barcelona. I '“Jacques Derrida utiliza aquí la palabra zoofilia en su sentido clásico de amor a los animales y no con la significación que le atribuyeron los sexólogos de fines del siglo XlX: una relación sexual de un humano con un animal. algunas víctimas de catástrofes históricas presin­ tieron en los animales a otras víctimas. mais des devoirs envers eux. En efecto. que Kant era “el autor favorito de Eichmann”. Según esta lógica. p. París. no se contenta con recordar. habrán contribuido a interrogar al humanismo raciona' lista y la legitimidad de su decisión. París. Francfurt. 1992 [Trad. ¿Quién puede acreditar un segundo e sta parodia de silogismo? Y ¿a dónde nos conduciría? ¿A redoblar la crueldad hacia los animales para dar muestras de un humanismo irreprochable? Elisabeth d e Fontenay recordó que entre los filósofos de este tiempo que llamaban a reconsiderar nuestro tratamiento de la “cuestión animal” había muchos judíos. comparables hasta cierto punto con ellos mismos y l°s suyos". fueron una suerte de zoófilosn o ¡Así que amar a los animales es odiar o humillar al hombre! La compasión p0 r los animales no excluye la crueldad nazi.D. lg f . Véase también “Des ‘droits de l’homme’ pour les grands singes? Non. A través de la insistencia de su inscripción en sus obras. Horkheimer. von Tiedemenn. Adorno va muy lejos en esta dirección. 1992.9 Esa requisitoria caricaturesca procede más o menos así: “¡Ah. pp. Philosophie der Musik. París. (j. denuncian una “deriva deconstruccionista irresponsable”. en: Le Débat. Fragmente und Texte. Se atreve a comparar el papel que los animales representan virtualmente en un sistema idealista al que represen­ tan los judíos para un sistema fascista. en la parte aún inédita de mi conferencia de Cerisy (“El animal que soy”). un odio cruel “dirigido contra los animales” (Sie richtet sich gegen die Tiere). Le nouvel ordre écofagique. Singer. yo analizo de cerca (sin suscribirlo por fuerza de punta a punta) un texto de Adorno1 que pretende descifrar en las nociones kantianas 2 de autonomía. 9Luc Ferry. y Hitler en particular.Ferry. Des animaux et des hommes. Beethoven. en e l cuestionamiento de la axiomática humanista respecto del animal. dignidad (Würde) del hombre. o contra el hombre en cuanto animal sería un rasgo distintivo del “idealismo auténtico”. 1 “Falta de suerte para aquellos que no evocan la summa injuria [alusión a una zoofilia nazi y 1 al vegetarianismo hitleriano! sino para burlarse mejor de la piedad para con el sufrimiento anónimo y mudo. autodestino o autodetermina­ ción moral (Selbstbestimmung). resulta que muy grandes escritores y pensadores judíos de este siglo habrán estado obsesionados por la cuestión animal: Kafka. usted s e olvida de que los nazis. 123-124 (fr. pp. pol.) . 19941. (j.

1998. R. ¿Puede ponerse en el mismo plano un matador Je animales y un homicida? Y. y por último que el negro sería más “bestial” todavía que el resto. hay que saber que nunca se terminará con ellas..y que por otra parte se impone a menudo de manera convincente. ¿Hay maltrato en todos los casos de zoofilia? ¿Cómo puede expresar el animal la violencia que se ejerce sobre él en tales casos? J D. En efecto. “La personnalité lunoique des animaux . La idea de que el disminuido sería “inferior” al animal se inscribe en línea recta en este tipo de consideraciones.: Sin duda que siempre habrá que matar animales. y el derecho francés reconoce incluso una noción de “personalidad jurídica” a los animales domésticos o mantenidos en cautiverio. y su estigmatización en virtud de rasgos físicos que lo conducirían al mundo de la animalidad. 20. en: Recucd Dcúkiz. se requieren interdicciones. se asociaría a la figura del animal y el judío las de la mujer y el niño. É R . hasta la del disminuido en general. que la mujer sería más “animal” que el hombre. Me parece que nunca se terminará con la pulsión de destrucción porque. . al tiempo que se lucha contra las violencias. D. es inherente al hombre. lo que significa que podrían tener derechos y ser defendidos en caso de abandono.: Pero no es lo mismo. La prohibición de matar al animal me parece imposible de poner en practica en nuestras sociedades. el sexismo y el antisemitismo siempre . si algún día se logra! É.. cua­ derno núm. me parece que el exceso de interdicciones de todo tipo genera a me-nudo violen­ cias inesperadas. J. pp 205-211. fue la inferiorización de aquel que se quiere excluir de lo humano. De manera general. más generalmente. ¡y probablemente hom­ bres también! ¡Incluso después de la abolición universal de la pena de muerte. a su j c io de un derecho de castigar u IJ Jean-Pierre Marguénaud.1 Pero no estoy segura de que se pueda casti­ ' gar a un humano por actos sexuales cometidos con animales. de aquí proviene la idea de que el judío sería más “femeni­ no” que el no judío. Por cierto. Una de las grandes figuras del racismo.: Kant exige que se encuentre un medio de aplicar la ley del taitón (impe­ rativo categórico del derecho de castigar. ¿puede por ejemplo considerar­ se que un zoófilo (en el sentido de la sexología) debe ser castigado por la ley de la misma manera que un pedófilo o un violador? En derecho existe una legisla­ ción que castiga el maltrato de los animales. y por otra parte no es deseable. Pero. sin las cuales ninguna sociedad es posible. como lo subraya Freud.

Por su parte. Usted comparte la opinión de Elisabeth de Fontenay. Sin duda. R. An ¡ntroducion to the Principles of M orals and Legislation (1789). puede recordarse que el consumo d e carne jamás fue una necesidad biológica. hay una frase de Jeremy Bentham que a menudo me gusta citar. tia sino también a aquellos que sean culpables de “bestialidad”. 1970. la evaluación de la cantidad. ¿cómo imaginar que no sufren? Sabemos lo que es e l sufrimiento animal. En mi semina . manifiesta su sufrimiento.: M Jeremy Bentham. y estas pueden encontrarse en otra parte. Éste no es un sujeto de derecho (y por lo tanto de deber) que podría protestar contra un “perjuicio” y ocupar el sitio del querellante en un tribunal. uno puede esperar lo mejor y lo peor. Sin embargo. p. D. con la matanza industrial. como por otra parte en la pena de muerte. The Athlone Press. algún sustituto equivalen­ e. Además. rio sobre la pena de muerte estudiamos esos textos de cerca. Eso no signific a que se considere al animal como una víctima. y que dice poco más o menos esto: “La cuestión no es: ¿pueden hablar!. te cárnico. No podemos imaginar que un animal no sufre cuan­ do se lo somete a una experimentación de laboratorio. este no es lesionado. jamás se dejará d e comer carrn o. Pero sin hacer e l elogio de un vegetarianismo primario. El animal sufre .: Una gran desorganización-reorganización de la tierra humana se halla e n curso. 4 4 Londres. la cantidad. así como la organización general del campo de la alimentación.racional e inteligible a priori) no solo a quienes violen o practiquen la pederás. lo sabemos y nadie puede atreverse a dudarlo. sí. como yo lo sugería en su momento. aunque la dignidad humana no salga indemne del comercio sexual con tal "animal". los animales sufren en mucha mayor cantidad que antes. hay una e ­ s tructura sacrificial. amontonados en un camión y enviados directamente del establo al matadero. sino ¿pueden sufrir?” (The question is not: can they speak? but can they suffer!)}* Puesto que. Pero ¿cómo hacer para conciliar esa voluntad de reducción del sufrimiento animal con la necesi­ dad de una organización industrial de la cría y la matanza que también permita liberar a tantos humanos del hambre? É. Pero tal vez se cambiarán las condiciones cualitativas. . lo experimentamos. J. y por ende un fenómeno “cultural” ligado a estructuras arcaicas que persisten y que se deben analizar. hasta a un adiestra­ miento de circo. Por supuesto. Cuando vemos pasar una cantidad incalculable de terne s ro criados con hormonas. No se come carne simplemente por­ que se necesitan proteínas. En e l consumo del animal. creo en verdaderas mutaciones en nuestra experiencia de la animalidad y en nuestro lazo social con otros animales. A escala de los siglos venideros.

llam a d as m ás “naturales”. Si realmente le pusieran todos los días an te la vista el espectáculo de esa matanza industrial.: La lu c h a de José B o v é 1 contra la “com ida chatarra am ericana” y contra 5 M c D o n a ld ’s e n p articu lar es acaso u n prim er signo de ese cambio.: M e m u d a ría . sin darle tiempo para que se distrajera. lentam ente. pero los signos cuentan. y cuyo símbolo en todas partes del mundo son los restaurantes McDonald’s. Ya no es soportable. R. yo creo que el espectáculo que el hom bre se da a sí mismo en el tratam iento de los anim ales le será insoportable. j. cada vez más. ¡no o lv id e m o s que la gastronom ía es parte integrante de la cultura! ¿Podría la t r a d ic ió n c u lin a ria francesa abstenerse de carne? j. en ciertos prados. Y además. Evocan una m u tación en curso. u n c a m ió n repleto de terneros que salen del establo para ir al m atade ro. Del mismo m odo. y usted c o n o c e ese debate. N o creo que la visibilidad de u n a s itu a c ió n pe rm ita conocerla mejor. É. R. . José Bové es el líder de una lucha internacio­ 5 nal contra la “comida chatarra" ligada a la globaluación de la industria agroalimentana. Por otra parte. a u n q u e sepa q ue esa cosa insoportable existe. D. el caso de la enferm edad de la “vaca loca”1 deberá incitam os a realizar 6 transform aciones inevitables. R.: U sted decía que la interdicción excesiva e hiperbólica produce síntomas. para comprender una situación y te ne r la d is ta n c ia necesaria. Por tanto.: N o m e p id a que suscriba incondicion alm ente lo que se hace o se hará en este ca m p o . 1 Presidente de la Confederación Campesina. ¿podría seguir co m iendo temeros durante m ucho tiempo? É. realmente habrá que transform ar los usos y las “m entalidades”. ¿qué h aría? É.: D e ja ría de com er carne o cam biaría de d om icilio. De igual m o d o . lo m ejor es n o ser testigo ocular.: ¿Cree que hay u n exceso? j. Todos esos debates de que hablam os son su signo precursor. en el m ism o n o m b re de la gastron om ía de que usted habla. algunos prefieren los anim ales criados en ciertas con­ diciones.: H a y otros recursos para el re fin a m ie n to gastronóm ico. Saber no es mirar. o enfermedad de Kreutzfeld-Jacob. pero re alm ente creo que e n ocasiones. D. 1 Se trata de la encefalopatía espongiforme bovina ( esr ). D.É. Pero prefiero no ver nada. La carne industrial no es lo m e jo r de lo m e jo r e n gastronom ía. ]• D. 6 Mué azotó a los bovinos criados en Gran Bretaña. etcétera.: Pero si todos los días pasara bajo su m irada. R.

: Yo hablé no solo de un corte sino de varios cortes en los grandes modos d e culturas “animales”. digo que. cap. medida. e cierto corte entre el animal y el humano. y conservando siempre la axiomática general del derecho humano. art. poco a poco. Hay que tenerla en cuenta. pueden hacerse algunos progresos para el fomento de las relaciones entre los hombres y los animales en el senti­ do del respeto máximo. D. Como usted. en una larga escala histórica. Laphiloso[>hieál’épreuve de ob. en ciertos casos. en la Facultad de de­ recho de una universidad judía. industrial. y d e lo que vacilo (solamente para no abusar de asociaciones inevitables) en llam ar un genocidio. Véase también Le silence des bétes. la evaluación solo puede ser económica (estrategia. químico genético de lo s vivientes. 19. el mejor convenio). habrá que reducir las condiciones de la violencia y la crueldad para con los animales. como lo subraya Elisabeth de Fontenay. se les pueda “presumir mundos que puedan coincidir con el de los hombres". dosificación. en la jungla o en otras parte. Lejos de borrar los límites. me parece que la discontinuidad permanece y qU e pasa por el lenguaje. no hay que entregarse a las peores violencias.1 ¿Qué piensa de esto? 7 ]. hay que adaptar reglas para que no se pueda hacer cualquier cosa con los vivientes no humanos.. Por lo tanto. la matanza. Pero esta discontinuidad no puede hacemos olvidar que existen otras entre diferentes especies de animales y o r­ ganizaciones sociales de lo viviente. A mi juicio. cit. sigo pensando en la idea d . aunque.É R. En la transformación del derecho actual. Al respecto. y tratándose de animales. “Pourquoi les animaux n’auraient-ils pas droit à un droit JiS animaux?”. en reunir centenares de miles de ani­ males cada día para enviarlos al matadero y matarlos en masa tras haberlos 1 7 Élisabeth de Fontenay. No digo que no hay que tocar la vida animal. por la conceptualización. Cuando encaré esta cuestión en los Estados Unidos. Hay una cuestión de escala temporal e histórica en la duración de tales fenómenos. actitudes de evitamiento del incesto todas cosas fascinantes. Aunque entre los grandes monos existan prácticas simbólicas. los evoqué e insistí en las dife­ rencias y heterogeneidades. 153. rituales.y el hombre. cit. es decir. reglamentar las condiciones de la cría. allí donde sin embargo la palabra no sería tan inapropiada. utilicé esa palabra de genocidio para designar la operación que consiste. al tratamiento meramente instrumental.. . el tratamiento masivo. todas esas diferen­ cias deben ser evocadas. alegando la violencia entre los animales. y o creo que hay una discontinuidad radical entre lo que se llama los animales y en particular los primates.: Para volver a la cuestión de la animalidad. y para ello. p. . Ya sea que este tratamiento se haga para la alimentación o en e l marco de una experimentación.

D. se trata de co n c e p to s h ered ad o s de su jeto . de co n c ie n c ia lig ad a a la p alabra. a c a m b io d e d erech o s reco n o cid o s. y los esclavos. R.. n o creo que pueda seguir tratándose a los anim ales com o lo h acem os hoy. de su je to político.: N o es posible esp erar q u e los “ a n im a le s” en tren e n un con trato expresa­ mente jurídico d o n d e. Eso me costó una réplica indignada. H a sta cierto punto yo respeto ese discurso.: Por tan to. de sujeto. su ev o lu ció n . de au to d eterm in ació n so b e ran a y de su je to de d e re c h o . Es en el interior de ese e sp a c io filo só fico ju ríd ico d on d e se ejerce la violen cia moderna para c o n los a n im a le s. No es ni la única ni la m ejor razón. T o d o s esos con ceptos (que tradicionalm ente d efin e n lo “p ro p io d e l h o m b re” ) so n co n stitu tiv os del d is­ curso jurídico. Por lo tanto. T odos los debates actuales seña­ lan una inquietud creciente al respecto en la sociedad europea industrial. Es el m ism o co n c e p to de derech o lo que deberá ser “re-pensado” . É. J. retirem os la palabra. sus p resu p u esto s. sin duda. en la trad ició n filo só fica europea de que h ab la­ mos. pues. D. u n a v io le n c ia co n te m p o rá n e a y a la vez indisociable del d iscu rso de los d erech os d el h om bre. etc. E n gen eral. d e p alab ra y de libertad. Por el m om ento. Esta trans­ formación.: Y de co n cien cia. n o p u e d e n ap licarse a los an im ales. pero. p ero ju sta m e n te q u iero co n serv ar el derech o de interro­ gar su historia. É. lo repito.. aunque m ás n o sea debido a la im agen que rem ite al hombre de sí mis­ mo. de ciudada­ no. Por eso. d ebem os co n ten tarn o s co n ad ecu ar las reglas del derecho tal y como existen.. U n a vez m ás. su perfectibilidad. sea cu al fuere m i sim p a tía por tal o cual d eclaración de los dere­ chos de los an im ales te n d ie n te a p rotegerlos co n tra la v io le n cia hum ana. A mayor o m enor plazo habría que lim itar esa violen cia tanto com o fuera posible. A lguien dijo que no aceptaba que yo hablara de gen ocidio: “ N osotros sabem os lo que es el gen ocidio” . no se con cibe un su je to (fin ito ) de d erech o q u e n o sea un sujeto de deber (Kant solo ve dos e x c e p c io n e s a e sta ley: D io s. R. no por ello carecen de “d ere ch o ” . Pero un d ía h ab rá que recon sid erar la h istoria de ese dere­ cho y com prender que si los an im ales n o pu eden form ar parte de conceptos como los de ciud adan o. Por eso es preferible no h acer en trar e sa p ro b le m ática de las relacio n es entre los hom bres y los anim ales en el m arco ju ríd ico existente. que so lo tie n e n d eb eres y n o d erech os). llevará siglos. no . pero habrá que considerarla.: Y de respon sab ilid ad . cuyos derech os carecen de deber. J. Pero usted se da cuenta de lo que quiero decir. tendrían deberes.engordado con horm onas.

Podría darle muchos ejemplos que la in­ quietarían. eso no es nada al lado de la violencia de los mataderos o la cría J. por un efecto perverso. Y por otro lado el torero arriesga su vida en la arena. en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal. R. se corre el riesgo de dejar correr todas las violencias y bajar los brazos. del concepto de derecho. so pretexto de que la prohibición de las violencias puede conducir a la emergencia de nuevas violencias más graves. Y además me pueden gustar o puedo admirar esos textos de Leiris sin dejar de formularme preguntas sobre el deseo y la experiencia del propio Leiris. No tengo ninguna inclinación por la caza. É. R. por ese tipo de caza. Con esa lógica.creo que sea la solución indicada. Pienso sobre todo en la lucha contra la caza y por la preservación de las especies.: de pollos. para limitar esta violencia. ni por la corrida.: Siempre tengo el temor de que estemos internándonos en la senda de la construcción de una sociedad higienista. sino contra el culto o la cultura de la corrida y otras cosas semejantes. R. pero reconozco que desde el punto de vista cuantitativo. É. Es lo contrario de la caza o la matanza.: Sí.: Sin embargo. R. É. un torneo. etcétera. Esa lucha es minoritaria. xenófobas o sexistas so pretexto de que “reprimidas” aquí o allá corren el riesgo de resurgir a más y mejor en otra parte? No digo que su argumen­ to carece de valor.: Me parece que un progreso está en marcha. D. D. Más bien creo en una aproximación progre­ siva y lenta. antisemitas. ¿Debe uno abstenerse de condenar o denunciar las violencias racis­ tas. y precisamente en ese sentido se interna la deconstrucción: no para destruir la axiomática de esta solución (jurídica formal). N o creo que deban prohibir todas las prácticas violentas de alto riesgo. hoy. o para desacreditarla. É. sin conflictos. En el principio de la corrida hay una lucha a muerte. J. sino para reconsiderar la historia del derecho.: ¿Está en contra de la corrida? j.: No dije que estuviera en contra de los textos de Leiris. sin inju­ . sin pasiones. pero no puede utilizárselo de manera sistemática sin correr el riesgo de paralizarse ante cualquier interdicción. la corrida inspiró muy bellos textos literarios (en particular los de Michel Leiris). Hay que hacer lo que se pueda. una suerte de sobrevivencia de la época de la caballería. en todo caso desconfío mucho de los deseos que se manifiestan allí y las formas que adoptan. D.

H a y q u e h a c e r re s p e ta r las leyes lim itativas y a l m is m o t ie m p o g a r a n tiz a r la lib e r t a d d e e x p re s ió n m ás a m p lia . entre los hombres. in c lu s o púb licam e nte . y q u e h a y q u e h a c e r u n a d ife re n c ia e n tr e lo q u e se p u e d e decir. No quiero pro­ hibirlo todo pero tampoco quiero no prohibir nada. P o r o tr o la d o . la discusión. Por eso comencé a decir que de todos modos existe y existirá la crueldad entre los vivientes.: P or e je m p lo . Pero hay que limitar tanto como sea posible el efecto de . L o que se p re­ tende erradicar de u n lado siempre se corre el riesgo de verlo resurgir a llí don- je no se lo esperaba. en un contexto determinado. una medida preferible. p ara e v itar lo q ue usted lla m a la “sociedad h ig ie n is ta ”. es decir. a veces p ie n so q ue el d e re c h o a la in ju r ia v e rb a l es fu n d a ­ mental. sin crueldad. Siempre hay dos imperativos contradictorios. m u e rta o esterilizada? É r. Hay que dar una respuesta singular. el racismo. 1 Véase nuestro capítulo 7: “Acerca del antisemitismo venidero". y e n Francia m e p a r e c e n b u e n a s . D e ja in ta c ta la responsabi­ lidad que se debe to m a r e n c u a n to al c á lc u lo de los riesgos. esterilizada. etc. s ie m p re h a y q u e a p u n t a r a p e r m itir .: C re o c o m p re n d e r y p uedo co m p artir su tem or.. la e x p re s ió n d e las in ju r ia s y las v io le n c ia s ve rb ale s. como en otros. pero so pretexto de que no puedo erradicarlos tampoco quiero dejar que se desarrollen salvajemente. sin riesgo de m uerte. in c lu s o si p ie n s o q ue ciertas leyes s o n a b s o lu ta m e n te necesarias c o n t r a la d if a m a c ió n . la injuria. El espacio público debe permanecer tan abierto como sea posible a la libertad de expresión.. É.p o r o tra p arte e x is te n . si la e n tie n d o b ie n . aséptica. .rias. sin vio le ncias verbales. la con­ traofensiva crítica. hasta cu ltiv ar. R.: En este campo. mejor es? ] D. etc. ¿Q u é c u a lid a d de violencia se p u e d e o debe tolerar. 8 . la única respuesta es económica: hasta • cierto punto. el ra cism o . Tampoco me gusta la imagen de una sociedad "bio” higienista. c o m o m á x i­ mo. el antisemitismo. Por consiguiente. y asumir el riesgo de una decisión en la resistencia de lo irresoluble.: censura de las interdicciones legales y privilegiar el análisis. D Estoy de acuerdo. e l a ta q u e a la v id a p r iv a d a . extirpar las raíces de la violencia para con los animales. se­ gún la situación histórica. siempre hay una medida. La difi­ cultad de la responsabilidad ética es que la respuesta jamás se formula por un sí 0 Por un no. p o r e je m p lo .: ¿Y le parece que cuanto más se limita. Por cierto no puedo erra­ dicar. sería demasiado simple. P e n s e m o s e n la b la s ­ femia. hay que inventar la solución menos mala. o e n la p o r n o g r a fía .’ - j. j D. y lo q u e se p u e d e escribir. el antisem itism o.

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Théroigne de Méricourt. le travail du deuil et Ia nouvelle Internationale”. En él podemos leer: "Pero jamás deberíamos hablar del asesinato de un hombre como de una figura. 1Elisabeth Roudinesco. París. Barcelona. 1969: “U n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. La vida de un hombre.2 so pena de hundirse en la me­ lancolía. frente al desastre del socialismo real. Généalogies. cast. Une femme mélancolique sous la Revolution. 1990]. En Espectros de Marx. el hundimiento en la locura. al hablar de “sociedad depresiva”. Los mismos asesinos declararon que se la agarraban con un comunista . París. ob. 2Véase Elisabeth Roudinesco.6.1 en la cual. tan única como su muerte. Volví sobre esta cuestión en ¿Por qué el psicoanálisis?. a un comunista como comunista. En 1989 publiqué una obra. 3El libro lleva como subtítulo: “L’état de la dette. Por supuesto. Femi­ nismo y revolución: Théroigne de Méricourt. a través del caso de esta mujer. al que un ••I emigrado polaco y sus cómplices. en la medida en que toca un invariante que me resulta muy apreciado: la melancolía de la Revolución. Seuil. cit. los asesinos de Chris Hani.4 por último la de nuestra época. El espíritu de la Revolución ÉLISABETH R o u d in e s c o : Espectros de Marx es un libro por el que siento una especial debilidad.: Feminismo y revolución: Théroigne de Méricourt. dieron muerte hace algunos días.3 usted asocia tres grandes “escenas” de la cultura occidental: aquella en que Hamlet se enfrenta con el espectro de su padre que vuelve a destiempo para reclamar venganza y confiar a su hijo la misión de salvar al “mundo del deshonor”. 4 Karl Marx y Friedrich Engels. veían cómo se derrumbaba su ideal y se sentían obligados a hacer el duelo de un compromiso. 1989 [Trad. una retórica de la bandera o del mártir. siempre será más que un paradigma y algo diferente de un símbolo. héroe de la lucha contra el apartheid y asesinado como comunista. Y precisamente es eso lo que siempre debería nombrar un nombre propio [■ quiero dejar claro que fue a un comunista como tal. dedicado a Chris Hani. pionera del feminismo en 1789 y que terminó su vida internada en la Salpêtrière. Edicíons 62. Manifeste du parti communiste (1848). la de la publicación del Manifiesto del partido comunista. el 10 de abril. estaba ligado a una situación histórica: el pasaje de la Revolución al Terror. a propósito del cual usted comenta la famosa frase “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. y en el destino de toda una generación de comunistas que. Todas las fuerzas de la vieja . ni siquiera una figura ejemplar dentro de una lógica del emblema. intenté mostrar cómo un derrumbe subjetivo. Ediciones socia­ ls. de quien estuve muy cerca. entonces pensaba en Louis Althusser.

esa interiorización que caracteriza al “duelo". esa idealización ap ro p iad ora. hace del psicoanálisis un instrum ento de análisis político de un mundo en ruinas. es decir. la que no cesa de clam ar la m uerte de la Revolución. con la colaboración de Catherine Malabou. obsesionados por la pérdida de su enem igo. Atcobendas. que n o es u n trabajo entre otros.erradicar el espí­ ritu de la Revolución. o no lo tiene. la conciencia culpable co n tra la conciencia trágica. y c u a n to m ás se lamenta su muerte. “trabajo del d u elo ”. y propone efectuar un “psicoanálisis del cam po p o lític o ” para analizar las “heridas” y los sufrimientos del nuevo orden económ ico. a m i manera de ver. 5 Jacques Derrida. Metternich y Guizot.«O V MANANA. si puedo decir. por las aporías del “trabajo del duelo”. Desde h ac e m ucho tiempo “trabajo” yo mismo en el duelo.” (Trad.5 un m u nd o “en fase m anía­ ca”.1999. y sobre cierta coextensividad entre trabajo en general y trabajo del duelo. el que dormita en cada u no de nosotros. París. Marx se ha convertido en u n espectro para nues­ tra sociedad occidental depresiva. Jacques Derrida: U na vez más. cast. sin decirlo ex plícita­ mente. Semejante al rey asesinado que perturba la vida de H a m le t m archando sobre las murallas de Elsinor. p. por m u c h o que se rego­ cijen de la muerte definitiva de Marx. o me dejo trabajar por la cuestión del duelo. g u t . Todo trabajo implica esa transformación. Yo traté de extraer algunas consecuencias de esto en la situación geopolítica que siguió al sismo apodado “derrumbe” del m odelo soviético del co m unism o Europa seKan unido en una Santa Alianza para acosar a ese fantasma: el papa y el zar. sobre la política de la m e lanco lía: p o lític a y trabajo del duelo. Louis Althusser. sin lograr -muy felizmente. no sé qué ángulo elegir entre todos aquellos que me propone. al último gran filósofo marxista. tie n e éxito. posiblemente Espectros de M arx ta m b ié n sea u n libro sobre la melancolía en política. q u ie n se h u n d ió e n la melancolía. . incapaz de hacer el duelo de lo que pretende haber aniquilado. dominada por el espectro de un comunismo deshecho que viene a atorm entar el porvenir de un mundo unificado. los radicales de Francia y los policías de Alemania. un mundo en estado de “catástrofe”. el de la globalización y el triunfo de la econo­ mía mercantil. Akal.. La Quinzaine littéraire/Louis Vuitton. 63. el cadáver se sigue m o v ie n d o y su espec­ tro perturba al mundo. cuando lo que se llam a así. 1998). cuando se lo hace mal o parece im posible.: Et manifiesto comunista. sobre los recursos y los límites del discurso psicoanalítico al respecto. Por m u­ cho que se ponga en escena la muerte del com unism o. H a b la b a entonces de Althusser. robo su palabra m elancolía. tanto más retorna para atorm entar a sus adversarios (los corifeos del liberalismo). En efecto. La contre-allée. Escoge a Hamlet y no a Edipo. Usted llama “melancolía ge op o lítica” al estado del mundo. y por últim o rinde hom enaje. Tomo al vuelo.

y lg llam ada

muerte de Marx”. Pero no creo que l a susodicha “m elancolía”,

ese “fracaso a medias interm inable e irreductible, esa co nducta de fracaso estructural que marca el inconsciente geopolítico de este tiem po registre sola­ mente la d e fu n c ió n de cierto m odelo comunista. Lloia, en ocasiones sin lágri­ mas, y sin saber, a m enudo en las lágrimas y la sangre, sobre el cadáver de la propia p olítica. Llora el concepto m ism o de lo p olítico en sus rasgos esencia­ les, e incluso en los rasgos específicos de su m odernidad (el Estado-nación, la soberanía, la forma-partido, la topología parlam entaria más acreditada). Por otra parte -y todavía la sigo a usted-, esa m e lan co lía de lo p o lítico y lo que usted lla m a la “m elanco lía” de A lthusser siguen siendo dos historias in ­ trincadamente entremezcladas, sin que se pueda u n solo in stan te explicar una por la otra, reducir u n a a la otra. U sted recordaba que A lthusser y yo estuvi­ mos m uy cerca, d u rante casi cuarenta años. Estuvim os u nido s de u n a manera tal que - ta n to e n este caso co m o en el de otros grandes am igos, entre los más queridos- me sigue siendo e n ig m ática . Lazos de am istad, por cierto, fieles, y las más de las veces afectuosos, h asta tiernos, pero a veces ¡ por su parte, debo decirlo en h o n o r a la ve rd ad ) n o desprovistos de agresividad, lazos que se a n u ­ daron en p ro fu n d id a d más a llá de la p re o c u p a c ió n o de las decisiones políticas, o por lo m enos de las decisiones descifrables en el có d ig o corriente de la p o lí­ tica; porque yo creo que e n lo que te n ía de m ás secreto, de m is irreconocible, desde el p u n to de vista del le n g uaje p o lític o corriente, o, c o m o se dice, “d o m i­ nante”, nuestra alian za tam bién era p o lític a . A m i ju ic io , alg uno s de los textos publicados tras su m uerte lo atestiguan. La m ayoría de esos textos n- los c o n o ­ cía. T odo eso lo d ic e n m e jo r de lo q u e lo h aría yo a q u í im pro visand o . Y además fuimos colegas.6 R e sid im o s, de m an era ig u alm e n te in só lita, co m o crim inantes pacientes e im pa cie nte s, co m o huéspedes a veces indeseables, co m o u na mala conciencia espectral, e n la m ism a e x traña “calle de U lm ”, c o n sus alu m no s y sus lugares co m u ne s, d u ra n te unos ve inte años. ( ¿ Q u ié n escribirá alguna vez, sin ceder a n in g ú n socioacadem icism o, la historia de esa “casa” y de sus filia­ ciones? Tarea casi im po sib le pero indispensable para em pezar a ente nd e r bien las “lógicas” de la v id a intelectual francesa de este siglo.) S in h a b b r de lo que siguió re u n ié n d o n o s, a A lthusser y a m í, durante los úítim o s diez años terribles de su vida. Se necesitaría más de u n libro. Pero para volver a su sugestión, es cierto que, fin a lm e n te , en Espectros Je M arx , pude hacer u n gesto del que creí tener que abstenerm e antes. D urante años, por razones que son más legibles en ese libro (a u n q u e ya lo fuesen de otro m odo), yo n o p od ía ni suscribir e l gesto althusseriano (cierto retorno a M arx), ni d e nu nciarlo o critic arlo desde un lugar que h ub ie ra sido el del antico m unism o , el an tim arx ism o o incluso el del Partido C o m u n is ta .
6En la Escuela Normal Superior (En s ) de la calle de Ulm.

Así que durante mucho tiempo me vi como reducido ai silencio, un silencio asumido también, casi elegido, pero un poco doloroso ante lo que ocurría m uy cerca de mí. Sin duda fiii el contemporáneo, y el testigo muy cercano, un testigo que equivocadamente se llamaría “pasivo” de esta aventura, pero no diría qU ç Espectros de Marx lúe determinado por el fin de esa secuencia, ni mucho menos p0 r el hn de Louis Althusser. Yo trato de dar cuenta del lazo entre esas historias, entre esos “fines de historia" (cuando no esos “fines-de-la-historia”) en largas notas d e Espectros de Marx sobre la deconstrucción, el marxismo y el psicoanálisis, sobre lo s motivos del ‘fin” (“fin de la filosofía”, “fin de la historia”, etc.) que dominaban toda una configuración de los años 1950-1960, sobre cierta manera de intentar una aproximación psicoanalítica del trabajo del duelo en política. ¿Por qué la figura de Hamlet? Ante todo, privilegié en Hamlet la secuencia de la relación con el espectro y el tiempo: The time is out of joint. É R.: El tiempo está desquiciado.7 .
J. D.:

Como si se tratara de partir, si puede decirse, de la imposibilidad de pen­ sar, o más bien de "concebir” lo contemporáneo, la sincronía: el tiempo está desunido. Al mismo tiempo hay más de un tiempo en el tiempo del mundo (“time”, aquí, también es la historia, el mundo, la sociedad, la época, los tiem­ pos que corren, etcétera). Este motivo de la desunión gobierna muchas cosas en este libro, y en particular la idea de justicia. Espectros de Marx es tal vez un libro sobre la justicia, sobre una justicia que no se confunde con una armonía, una proporción, un orden. En Fuerza de ley8 había insistido en la irreductibilidad de la justicia al derecho. A hí propongo una deconstrucción del concepto heideggeriano de justicia. Esta proposición se propaga por todas partes, aun­ que no sea muy visible en el primer plano: cuestionamiento, entonces, de la interpretación que hace Heidegger de la diké, de la justicia como armonía. El gesto de Heidegger me importa allí donde intenta, digamos con sobrada razón, pensar lo justo más acá o más allá del juridicismo y el derecho romano.
1 La réplica surge en el curso del diálogo entre Hamlet y el espectro. La figura del padre aparece sobre las murallas de Elseneur y dice al príncipe: “Véngame". Hamlet se maldice poi tener la misión de enderezar el mundo: “En vosotros confía mi cariño; / y lo que pueda hacer hombre tan pobre / cual Hamlet es para mostrar cual debe / su amistad y cariño hacia vosotros I no faltará, si quiere Dios. Entremos: / y siempre vuestros dedos en los labios. / Desquiciado está el mundo: ¡suerte horrenda, / haber nacido yo para su enmienda!”, W illiam Shakespeare, (1601), traducción de Yves Bonnefoy, París, Gailimard, 1957 (acto 1, scena V ). O ut of joint fue traducido por: 1) el tiempo está desquiciado; 2) el mundo está al revés; 3) el tiempo está loco; 4) esta época está deshonrada. Véase Spectres de Marx, p. 43 y ss. (La versión castellana es de Guillem'0 Macpherson y Patricio Canto, Buenos Aires, Losada, 1985, p. 41. N. del T.) 8 jacques Derrida, Force de loi, París, Galilée, 1994 iTrad. cast.: Fuerza de ley: el fundament» místico de la autoridad, Madrid, Tecnos, 1997].

pero m e in q u ie t o c u a n d o su in te rp re ta c ió n d e te r m in a o d e tie n e este p e n sa ­ m ie n to d e lo ju s to o de la ju s tic ia (D ik é ) c o m o el ac u erdo , el e m p a lm e o el re e m p alm e (der fugend-fügende Fug) de u n a in ju s tic ia ( A d ik ia ) q ue , e n c a m b io , estaría d e s e m p a lm a d a , d e su n id a , o ut o f jo in t (aus den Fugen, U n- F ug). S e g ú n H eidegger, a q u ie n ju s ta m e n te le interesa, ta l re e m p a lm e e q u iv a le a pensar la justicia a p a r t ir d e l ser c o m o p re se ncia (als A n w e se n ), es decir, c o m o siem pre en H e id e g g e r , a p a r t ir d e l logos o d e l legein, d e u n a fu e rz a de r e u n ió n (V ersam m lu ng ) y d e ac u e rd o . P o r el c o n tr a r io , m e pare ce q u e e n e l co ra zón de la ju s tic ia , d e la experiencia de lo ju s to , u n a d e s u n ió n i n f in it a re c la m a su dere­ cho, y e l re s p e to d e u n a irre d u c tib le d is o c ia c ió n : n o h a y ju s tic ia s in in te rr u p ­ ción , s in d iv o r c io , s in r e la c ió n d is lo c a d a c o n la a lte r id a d i n f in it a d e l o tro , sin e x p e rie n c ia fla g r a n t e d e lo q u e q u e d a p a ra s ie m p re o u t o f jo in t.9

El interés que tengo en este libro por la figura de Hamlet, así como por su experiencia “espectral”, también se ve requerido por el privilegio de la rela­ ción padre/hijo, por esa instalación masculina de la diferencia sexual. Proble­ mática de la diferencia sexual, análisis de ese poderoso privilegio, de ese privi­ legio del propio poder, de ese privilegio de la ley como autoridad del padre, todo eso comunica, a través de todo el libro, con las escenas de familia, la guerra de los hermanos o de los hijos ante la herencia del padre (Marx/Stirner, “el mal herm ano” o el “mal h ijo” de Hegel por ejemplo),1 la cuestión del 0 fetichismo y del “sexo del fetiche”.1 1 Hamlet es también la máquina de la represión en política. La espectralidad gobierna no solo la problemática del duelo sino la de la técnica, de los medios, de la realidad virtual, y por tanto de la consideración, en la reflexión psicoanalítica y política, de una lógica general de la espectralidad. N o es posible pretender dar razón de una realidad política sin tener en cuenta esa virtualidad espectral. Yo analizo todos los fantasmas, y en particular la manera en que el propio Marx quiso cazar el fantasma (acosarlo y alejarlo a

9 Véase Spectres de Marx, sobre todo pp. 49-57. “Más allá del derecho, y todavía más del juridicismo, más allá de la moral, y todavía más del moralismo, ¿no supone la justicia como telación con el otro, por el contrario, el irreductible exceso de una desunión o una anacronía, cierto Un-Fuge, cierta dislocación ‘out ofjoint’ en el ser y en el tiempo mismo, una desunión que. Para arriesgar el mal, la expropiación y la injusticia (Adikia) contra los cuales no existe un seguro calculable, solo podría hacer justicia o dar justicta al otro como otro? ¿Un hacer que no se agotaría en la acción y un dar que no equivaldría a restituir? (...) Aquí [...j se jugaría la relación de la deconstrucción con la posibilidad de la justicia [ ..]. Aquí se anunciaría siempre la deconstrucción . como pensamiento del don y de la indeconstructibie justicia, la condición indeconstructible de toda deconstrucción, por cierto, pero una condición que está ella misma en deconstrucción y Permanece, y debe permanecer -es la exhortación- en la desunión del Un-Fug" (“Injonctions de Marx”, pp. 55-56). (j.d .) 1 Ib id ., p. 197 y ss. 0 1 Ibid., p. 265, por ejemplo. 1

la vez), cuando recuerda a la sociedad europea hasta qué punto teme el espectro del comunismo. En su debate con Max Stirner1 reprodujo el temor pánico 2 ante la espectralidad, y su crítica de la ideología también es una crítica del aparecido. Yo traté no solo de ser fiel a un concepto retorcido de la herencia sino a uno de los “espíritus de Marx”, un espíritu inspirado por una idea de justicia irreductible a todos los fracasos del comunismo. Este libro fue escrito poco después de la caída del muro de Berlín, pero siempre me negué a equipararei totalitarismo nazi y el soviético. Y esto aunque crea que el gulag, figura de la violencia soviética, iguala por lo menos la barbarie nazi. Recientemente vi en los Estados Unidos una suerte de documental que muestra a un grupo de rusos emigrados a Francia durante la Revolución. Lla­ mados por el régimen soviético (en los años ochenta, creo) con un pretexto falaz son invitados a reinstalarse en su país, para lo cual les prodigan bellas promesas, y por otra parte tienen ganas de volver. Entonces les tienden unas trampas espantosas. Víctimas de las peores perversiones policiales, todos ter­ minan en el gulag. Pero si creo que no hay que ceder al paralelismo, no es para significar que e l gulag no sería tan “grave” como la Shoah. La comparación deja de ser justa a partir del momento en que se tiene en cuenta un hecho innegable y masiva­ mente evidente: a la idea comunista, al ideal de justicia que guió y sigue inspi­ rando a tantos hombres y mujeres comunistas, ajenos todos a cualquier cosa del género “gulag”, jamás harán corresponder, en paralelo, en análogo o en equivalente, hasta en opuesto comparable el menor “ideal” nazi de la “justi­ cia”. Ya sea que se respete o no, con un respeto ético o político, lo que aquí tlamo un poco rápido un “ideal de justicia”, se debe absolutamente reconocer aquello que, en esencia, separa ese “ideal” “comunista” de lo que habrá puesto en marcha el nazismo. Una vez que uno haya asumido ese deber absoluto, deber del pensamiento que a su vez es “justicia”, entonces se podrá complicar las cosas y formularse todas las preguntas requeridas sobre el sentido y la histo ­ ria de esta “idea”, de este “ideal”, sobre la historia como historia de la idea, sobre la historia de la historia y del comunismo, y otras cuestiones fundamen ­ tales del mismo tipo. Esta sería otra fase y otra faz del mismo deber absoluto. É R.: Estoy totalmente de acuerdo con usted, por lo tanto debemos ser muy . vigilantes frente a todos los historiadores que pretenden establecer la equiva1 2

Max Stirner (1806-1856). Filósofo alemán de la izquierda hegeliana, autor de un Übr°’

L'unique et sa propriété (1844), Lausana, L’Age d’homme, 1972, que será atacado con v e h e m e n c ia

por Marx en Lidéologie allemande (1845), París, Gallimard, Bibliothéque de la Pléiade, 1962, C Euvres completes, vol. ill, pp. 1037-1325 [Trad, cast.: La ideología alemana, Valencia, Universidad de Valencia, 1994].

respeté. me atrevería a decir compartí. por el momento. de una corrupción del proyecto. D P°r . lo que resulta im­ practicable. porque trata de hacer lo imposible. es cierto. como el único acontecimiento digno de tal nombre. en la interpretación de un otra parte venidero (llame a eso como quiera. En efecto. el comunismo no tiene el mismo proyecto que el nazismo. No existe una responsabilidad ética. está en otra parte.: El destino de los revolucionarios de 1793 es fascinante. y por lo tanto de un saber de la norma que dicta­ ría o programaría la decisión. que no esté en ruptura con un sistema de normas dominante.: lado comunista”. ese ideal. hasta las más radicales e inquietas. ideal. que el Terror terminaría por alcanzarlos as vez. arrugado. Pero la corrupción de un propósito no es el propósito. a partir del momento en que cometen u . por esencia. ideología. envejecido. a mi manera (inquieta y reservada). idea. todo -R 0curre como si progresivamente. el enig­ ma “nazi”. en una interrupción. terrorífica.lencia de las dos ideas reduciendo por otra parte el comunismo al estalinismo. sin poder detener la máquina. En el comienzo. hasta con la idea misma de norma. Toda responsabilidad es revolucionaria. está in­ tacto. la disimetría no está entre los hechos y los desenca­ denamientos de la crueldad. etcétera). 1848 y 1917. siquiera en la hipótesis de que el propósito se hubiera dejado pervertir originariamente. Pero si uno quiere salvar la Revolución. por mil razones. e . J. todo horizonte de lo posible. las más necesarias. fue el propósito mismo como perversión. cierto proceso de toma de poder al que en general se asocian las Revoluciones de 1789. la perversión consumada. En cierto m odo. de interrumpir el orden de las cosas a partir de acontecimientos no programables. Esos hombres son héroes que. que de entrada apunta a la destrucción genocida. Las cuestiones que permanecen. son de otro orden que las que conciernen al mal nazi. tomaran con­ vencía. hay que transformar la idea misma de Revolución. Incluso en la época en que yo era más que reservado frente el Partido Comunista como frente algunos de aquellos que intentaban romper con él. o del “ideal”. por lo tanto de la potencia y el poder. mi respeto por la “idea” comunista (lo señalo en Espectros de Marx con la necesidad de una crítica deconstructiva incansable de la lógica capitalista). El totalitarismo nazi. es decir. Creo en la Revolución. Por más que tenga que seguir formulándome cualquier pregunta al respecto. siempre -y eso es lo que me redujo al silencio. por el contra­ rio. es cierto teatro revolucionario. en ese tiempo no programable. revo­ lucionaria. una cesura radical en el curso ordinario de la Historia. U na Revolución no se programa. ni una decisión digna de tal nombre que no sea. Por desgracia. el mal totalitario adoptó la forma. por otra parte. pues. Lo que está perimido. excede todo hori­ zonte posible.

: Aquí. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). contrariamente a lo que dice François Furet. En una palabra. La pan du feu. y.1 3 J. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. Petrel. Barcelona. La imagen más representativa de esa epopeya es la simultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. París. Penser la Revolution française.el regicidio. una ve: terminada la Revolución. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena de ” François Furet. Gailimard. fecha sobradamente significativa. Saben que van a morir de esa muerte violenta que ponen en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan se rá justa y menos violenta. w Maurice Blanchot. Así. Fue escrito.: Falsos pasos. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”. Pero al mismo tiempo están determinados por un d s etino que se les escapa y del que nada saben. Madrid. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras.: Historia de la Revoluí'®” francesa. Jules Michelet. No puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. D. se suben condenados al mismo destino que el soberano al qu e cortaron la cabeza. el Terror no está ya contenido en 1789. En este sentido. 19771- . fundadoras de la República. 2 vol. E 4 ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. porque si. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ lución de Octubre (1917). en 1947-1948. Gailimard. [Trad. habría que releer (de otro modo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. por anticipación. tan minuciosa y exigente como sea posible. 1982]. Histoire cíe la Révolution françaM París. necesitaríamos horas. ITrad. 1949. una lógica del proyecto revolucionario cuya huella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a menudo cito a propó­ sito de la creación del asilo (23 mesidor año II): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. Gailimard. Editora del los Amigos del Círculo del Bibliófilo. seguimos teniendo desdichados entre nosotros. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asam­ blea.: Pensar ^ revolución francesa. sobre el Terror. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo.1 “La literatura y el derecho a la muerte”. 1980]. Bibliothéque de La Pléiade. cast. pero una lógica no calcula­ ble. 1952. 1978 [Trad. Vale0' cía. Realmente hay una lógica en esta historia. cast. un siglo después del grito de Víctor Hugo contra la pena de muerte. en una logica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto. París. Por lo demás. cast. Pre-Textos.

D . Blanchot describe aquí una tentación. no son nada sino su existencia ya suprimida. es la esencia de su derecho. “el Ultimo Acto”. por su carácter universal.. com o querido. Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. La virtud de Robespierre. el rechazo de cierto cristianismo. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. pp. la “locura” y la “sangre”17. Blanchot habla aquí de lo que él llama. se justifica en ella.].. convertida en el térm ino ineluctable.. aquel que sintió.muerte. su origen o posibilidad. “escritor por excelen­ cia". presintiendo. (j. hombre de “todas las contradicciones”. Trataré 'k hacerlo en otra parte. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encama la literatura: pasaje de la nada al todo. viendo en ello. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. por así decirlo. en realidad no escribe [. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. Justamente es Lacan quien lo recuerda. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones”. no es suprimido como culpable. más “intensa­ mente” que cualquier otro. 1 8 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su Ptójimo. y si la llamaron Terror es P°rque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra” (ibid. la analogía entre el acto literario. no es llevado a pensar: soy la revolución.. . 324. y sobre todo con Freud. en ocasiones perspicaces. tiene derecho a la muerte: la 5 muerte no es su condena. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. Desde todo punto de vista. (j. y esto queda por pensar. otra tentación”. la realidad propia de su vida. pp.) 1 “Momentos fabulosos.D . e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. C u and o la cuchilla cae sobre Saint-Just y Robespierre. y la acción revolucionaria16. Todo escritor que. Rasgo que comparte con muchos.1 Sin reducir la 5 fuerte singularidad de este texto. Pero tampoco olvidemos.1 8 1 “Tal es el sentido del Terror. únicamente la libertad me hace escribir. por el propio hecho de escri­ bir. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra. y por subrayo la palabra “intenten”. afirm ación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto [. en ellos la palabra de la fábula se 6 convierte en acción. La literatura se mira en la revolución. Es su verdad. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. en cierto modo no alcanza a nadie. p. de todos. la presencia anticipada de su muerte. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. en una elipse. el rigor de Saint-Just. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario.. Tal vez hacen reinar el Terror. en la página anterior. La esencia de la literatura. El escritor se reconoce en la Revolución. en efecto: en ellos habla la fábula. Q u e intenten ser escritores. que “la soberanía estaba en la muerte”. 322-323). nada más justificado. la R evolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras.]. Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia.) 17Ibid. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dan sino de la muerte que ellos se d an” (ibid .. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. sería también ese derecho a la muerte. 322-324). parece el trabajo mismo de la libertad en los hombres libres. pero. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. ante el mandamiento cristiano. diría. de donde proviene el movi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. las de Blanchot y las que él analiza. C ada ciudadano.. En esto.

1 Maurice Blanchot. tino que se les escapa y del que nada saben. Realmente hay una lógica en esta historia. para no contrariar la soberanía de lo s Estados). [Trad. Todo e l espíritu de la Revolución está contenido en estas palabras. Penser la Révolution française. En mi seminario sobre la pena de muerte propongo una doble lectura de él. N o puedo reconstruirla aquí en todos sus pliegues. París. Jules M ichelet. 1952. Valen' 4 cía. fecha sobrada­ mente significativa. La imagen más representativa de esa epopeya es la sim ultaneidad entre la manera en que la Convención vota las leyes más modernas. Editora del los Amigos del Círculo del B ibliófilo. fundadoras de la República.: Falsos pasos. seguimos teniendo desdichados entre nosotros.el regicidio. en una lógica cuyo principio pertenece a una tradición kantiana y hegeliana a la vez. y por anticipación. E n este sentido. y el mismo año en que una nueva Declaración Uni­ versal de los Derechos del hombre proclamaba el derecho a la vida (sin conde­ nar explícitamente la pena de muerte. 1949. Fue escrito.: Historia de la Revolucio" francesa. Así. contrariamente a lo que dice François Furet. Petrel. La part du feu.: Aquí. hay unas bellas páginas de Michelet sobre esto.: Pensar ^ 3 revolución francesa. se trata de pensar el fin del encierro en asilos en el mismo momento en que se inventa el asilo. D. cast. [Trad. G allim ard. mientras que la guillotina funciona a pleno a dos pasos de la Asamblea. cast. en 1947-1948. una lógica del proyecto revolucionario cuya h uella por ejemplo se en­ cuentra en esa famosa frase de Bertrand Barrère que a m enudo cito a propósito de la creación del asilo (23 mesidor año ii): “Sobre la puerta de los asilos poned inscripciones que anuncien su próxima desaparición. 1980]. Madrid. Gallimard. lución de Octubre (1917). E 4 ste texto es fuerte y fuertemente equívoco a la vez. . sobre el Terror. que a su vez no es más que el proyecto anticipado de su propio fin. una ve: terminada la Revolución. Pero al mismo tiempo están determinados por un de s. Saben que van a morir de esa muerte violenta que pone il en obra con la guillotina para engendrar una nueva sociedad que sueñan s rá e justa y menos violenta. tan minuciosa y exigente como sea posible. pero un a lógica no calculable. Pre-Textos. En una palabra. Bibliothéque de La Pléiade. se saben condenados al mismo destino que el soberano al qU ( ¡ cortaron la cabera. París. un siglo después del grito de Victor Hugo contra la pena de muerte. 1977]. cast. Blanchot asocia la idea misma del derecho a la necesidad o la posibilidad de la pena d e 1 François Furet. porque si. 1793 no es una suerte de prefiguración de la revo­ . G a llim a rd . 1982].1 3 j. habría que releer (de otro m odo) el texto de Maurice Blanchot en La parte del fuego. necesitaríamos horas. Barcelona. Histoire de la R e v o l u t i o n française París. 2 vol. 1978 [Trad. el Terror no está ya contenido e n 1789. Por lo demás.1 “La literatura y el derecho a la muerte”. nuestros trabajos revolucionarios habrán sido en vano”.

Pues realmente es ese el único Motivo del retroceso de algunos seres. más “intensa­ mente” que cualquier otro. pero. es la esencia de su derecho. diría. Blanchot habla aquí de lo que él llama. el rechazo de cierto cristianismo. únicamente la libertad me hace escribir. (j. como querido. Que intenten ser escritores. ante el mandamiento cristiano. por el propio hecho de escri­ bir.. tiene derecho a la muerte: la muerte no es su condena. la presencia anticipada de su muerte. y la acción revolucionaria16. sería también ese derecho a la muerte. . Ella lo atrae porque es el tiempo en que la literatura se convierte en historia. que sin embargo Sade se oponía a la pena de muerte. y esto queda por pensar. y sobre todo con Freud. Blanchot describe aquí una tentación.). la analogía entre el acto literario. El escritor se reconoce en la Revolución. Para ser justos con la temible ambigüedad de este texto.]. Trataré de hacerlo en otra parte.muerte. afirmación del absoluto como acontecimiento y de cada acontecimiento como absoluto (. se justifica en ella. hay que tener en cuenta el estatus y el destino de tales “tentaciones“. en ellos la palabra de b fábula se 6 convierte en acción. también hay que reconocerle la herencia cruzada de Sade y de Mallarmé. p. Es su verdad. Cada ciudadano. “escritor por excelen­ cia’’. Pero tampoco olvidemos. las de Blanchot y las que él analiza. en ocasiones perspicaces. pero tiene necesidad de la muerte para afirmarse como ciudadano. viendo en ello. e incluso (esta vez de manera no kantiana) del Terror. aquel que sintió. -^22-324). no snn nada sino su existencia ya suprimida.) * ‘Momentos fabulosos. N o olvidemos que todo esto se comunica con un inmenso elogio de Sade. en una elipse. su origen o p o s ib ilid a d . el rigor de Sainr-Just.D. presintiendo. no es suprimido como culpable.'5 Sin reducir la fuerte singularidad de este texto. en realidad no escribe [.. que “la soberanía estaba en la muerte”. La muerte en el Terror no es el único castigo de los sediciosos. no es llevado a pensar: soy la revolución. En esto. (j.. por su carácter universal. pp.. de todos. Pero el Terror que encarnan no viene de la muerte que dqn sino de la muerte que ellos se dan” (ibid. pp. La virtud de RobespieiTe. la “locura” y la “sangre”17. y por subrayo la palabra “intenten”. Desde rodo punto de vista. La literatura se mira en la revolución. allí donde la cuestión de la literatura se des­ pliega en ese espacio revolucionario. y es precisamente en la desaparición de la muerte como la libertad lo engendra.) 1 7Ibid. hombre de “todas las contradicciones”. 3241 “Sade no está lo suficientemente cerca de su propia maldad para encontrar en ella a su 8 Prójimo. en efecto: en ellos habla la fábula. en la página anterior. Tal vez hacen reinar el Terror. Rasgo que comparte con muchos. la acción revolucionaria es análoga a la acción tal y como la encamr< la literatura: pasaje de la nada al todo. Todo escritor que.1 8 1 5 “Tal es el sentido del Terror. parece el trabajo i \ < de la ism libertad en los hombres libres. y si la llamaron Terror es Porque realmente su ideal es ese momento histórico en que ‘la vida lleva a la muerte y se mantiene en la misma muerte’ para obtener de ella la posibilidad y la verdad de la palabra" (ibid. la decisión de dejar que la libertad se afirme completamente en ellos y niegue. justamente es Lacan quien lo recuerda. la Revolución francesa tiene una significación más manifiesta que todas las otras. otra tentación”. en cierto modo no alcanza a nadie. 322-323). por así decirlo. Cuando la cuchilla cae sobre Saint-]ust y Robespierre. nada más justificado. En este lenguaje hegeliano-mallarmeano. de donde proviene el m ovi­ miento propiamente revolucionario de la literatura. “el U ltim o Acto”. convertida en el término ineluctable. y aquel cuya obra “goza de sí misma como de la absoluta soberanía”. Blanchot nombra aquí la “crueldad”. La esencia de la literatura.. la realidad propia de su vida..D..

Así. GF-Flammarion. Per0 a . p. “tristes testimonios de la bárbara temeridad de vuestras leyes penales”. Todo secunda las leyes moderadas. Filósofo y economista italiano. Blanchot no se interesa en esa mutación en el interior dela .. Estuvo en el origen de la reforma del derecho penal en Ei| P t0 (París. | principio todo eso era imprevisible para los actores. Lógica y lección bien aprendida de Beccaria. la pena de muerte s r eá abolida en la República francesa”.) 1 Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. Era ma yoritario en los comités de constitución y legislación criminal. La alusión a la crueldad de la pena de muerte es en ocasiones literal.: Revolución. Tras haber evocado los errores judicia­ les. 9 . La continuación fue no solo el Terror y la s carretas sino el aplazamiento de la abolición para más tarde. cit. si p e e ud decirse. Robespierre se convirtió..]. por su parte. Kant y Robespierre. de que la historia bastaría pata probar. D Y Saint Just. que es un elocuente abolicionista. [Trad. todavía a comienzos de la Constituyente. A comienzos de la Asam ­ blea Constituyente podía creerse que el abolicionismo iba a triunfar. Alianza. él declara q e u la pena de muerte es esencialmente injusta. (j. pero justamente con la excepción absoluta en lo que concierne al soberano. Los constitu­ yentes conocían bien la cuestión.I. que multiplica los crímenes mucho más de lo que los p ­ re viene. una inversión casi simétrica de la s trayectorias y las lógicas (lo estudio en mi seminario). 199SIfie . Encontramos aquí la gran cuestión de la crueldad. para casi dos s lo ig s más tarde (!). wCesare Beccaria (1738-1794).. que es uno de los correlatos d e Caridad”. ob. a menudo eran lectores de Beccaria. e l abolicionista Robespierre añade: “Cuidáos de confundir la eficacia de las pe ­ nas con el exceso de la severidad [. y luego vota la muerte dl e rey La cuestión del Terror. por la Convención. E tre n ellos. pues. permanece más abierta que nunca. 4 Brumario a o ñ IV): “A partir del día de la publicación de la paz general. Jacques Lacan.D.: De ios delitos y ¡as penas. T haber escrito públicamente. 1991). 789. en 1795 (el 26 de octubre. y todavía a comienzos de la Constit­ u yente. en su rechazo de la pená muerte. Madrid. "Kant avec Sade”. a la pena de muerte. Robespierre. en: Écrits. to o d En Sade vemos la prueba. En efecto. si no la lógica. que no es la más represiva o la ms á eficaz de las penas. vemos cómo se dibuja un verdadero quiasm a entre esas dos figuras. A diferencia de Robespierre Kant. autor de un manual titula Des délits et des peines (1764). Robespierre se alza contra la pena de muerte. y más injustifica­ ble que el asesinato del soberano). critica a Beccaria2 y sigue siendo un partidario incondi0 cional de la pena de muerte. cast. en el momento de condenar y hacer ejecutar a l monarca “en las formas” (lo que parece inadmisible para Kant. a nuestra manera de ver crucial. ras que era hostil a la pena de muerte en general. Antes de la Revolución.

y no política. Tras lo cual se limita. Pero tras una larga discusión. Al día siguiente de la ejecución del rey. porque de esta Revolución y de este Terror. que no tardará en seguir. a 32 los casos de pena de muerte en el Código de 1791. y el ejemplo de Victor Hugo testimonia una exigencia de discernimiento entre más de un sentido y más de un tiempo de la llamada Revolución francesa. doble hipótesis. Condorcet se atreve a proponer una vez más la abolición de la pena de muerte. . Revolución en la Revolución. consistiendo el progreso en condenar la tortura y en limitar la pena de muerte a la simple privación de la vida (¡sin sufrimiento cruel! Y ese es todo el discurso sobre la guillotina. la abolición parcial. También hubo e Jecuciones fuera “de las formas”. es la pena más cruel. Lógica profunda.“El exceso de la severidad" es “cruel”. a la mañana siguiente de la ejecución del rey “en las formas”. o bien el traumatismo. El Tribunal revolucionario de París y los tribunales especiales fuera de París hacen ejecutar a más de 17 mil condenados a muerte. diría Kant. la Asamblea decide casi por unanimidad que la pena de muerte no será abolida”. en adelante uno pudiera abstenerse de la pena de muerte. en 1793. Proposición rechazada como otras análogas. el acta de la Constituyente deja constancia del mantenimiento de la pena de muerte. más democrática que la tortura): “A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza”. Condorcet expresa con prudencia: Deroguen la pena de muerte para todos los delitos privados. datan las primeras Declaraciones de los derechos del hom­ bre. Y es esta Revolución que Kant celebrará justamente en nombre de la idea del derecho y de las ideas de los derechos del hombre de que está “llena” el alma. La crueldad viene de un exceso de severidad. en torno a dos grandes tipos de delito: atentado contra la cosa pública. una vez que la muerte del soberano hubo consumado lo esencial del parricidio.conspira contra las leyes crueles”. Es la severidad excesiva. reservándonos la Posibilidad de examinar si hay que conservarla para los delitos contra el Esta­ do . Da que pensar. atentado contra las personas y los bienes de particula­ res. hasta el remor­ dimiento inconsciente hubiera sido todavía lo suficientemente profundo e in­ tenso para que Condorcet esperara ser oído (se piensa en los hijos y hermanos de la horda primitiva tras la ejecución del padre).2 Cuando se alza contra la pena de 1 2 Durante un debate en la Asamblea en 1848. para él. pues. y se habla de 35 mil a 40 mil personas ejecutadas o asesinadas sin juicio. si se trata de un límite. pena suave e igualitaria. en 1794. pero las dos hipótesis no son contradictorias. es cierto. pura y definitiva”. sin juicio. decisión tomada “casi por unanimi­ dad”: “Votada la cuestión principal. o bien. como si. en 1795. No olvidemos que. Lo hace sin demora tras la ejecución del rey. Y la pena de muerte. cada año. Víctor Hugo había declarado acerca de la pena 1 muerte en materia política: “La abolición debe ser simple.

del espíritu de la Revolución. en todo caso menos cruel y por tanto menos disuasiva que la pena de trabajos forzados a perpetuidad. Por consiguiente. Arles. con tanta frecuencia y tanta elocuencia. supuestamente por razone s 2 Véase en particular sus Écrits sur la peinedemort. ti i2 6 14Cesare Beccaria. § xxvui. 1979-1992. Fayard. Actes Sud. siempre lo hace en nombre del "No mataras" o de la “inviolabilidad de la vida humana”. según una lógica de lo s medios y los fines. P . Fue la Convención la que. Ya que. en cierto modo.l>. en esa Europa con la que soñaban los revolucionarios. de seguridad o de ejemplaridad disuasiva. ob.2 No solamente propone 2 elevar una estatua a Beccaria (“Elevar una estatua a Beccaria es abolir el ca dalso2 ”). París. pp. Fórmula extaordinaria. Uabolition.) . habrá instaurado la guilloti­ na. No hay derecho de tratarla como un bloque indivisible. Robert Badinter escribió un bello prefacio a este libro y puso esta frase C "' P epígrafe de su última obra. etc. una “deconstrucción” de lo que es lo más hegemónico e n filosofía debería pasar por la “deconstrucción” de la pena de muerte. al inaugurar el Terror. Des délits et des peines. ¿Qué es ese tiempo? Puede decirse. Pero eso confirma q e u la pena de muerte fue derogada no tanto por razones de principio puro (aque­ llas a las que Kant -y deberíamos volver a hablar de esto. contra el Terror.. sino porque ya no sería “ni útil ni necesaria”. Actualmente. y solo contra todos aquellos que. y también en nombre de la Revolu ­ ción. (j. p. de todo su andamiaje (como del discurso sobre lo que se llama “el a i­ n mal”). cierta paz se ha establecido en la Europa posrevolucionaria. tras haber tomado debi­ da nota del hecho altamente significativo de que ningún discurso filosófico e n cuanto tal. Este equívoco no fue levanta­ do. La consideraba también insuficientemente cruel. pero también e n nombre de los Evangelios contra la Iglesia. siempre invocan razones de utilidad o d e inutilidad. 13 . cit. como lo sugería hace un rato. (“Pero si yo piuebo que esta pena no es ni útil ni necesaria. que todo eso llevó siglos.^ 2 »Ibid. habré hecho triunfar la causa ^ humanidad”).2 que se oponía a la pena de muerte d 4 e manera en suma bastante equívoca. a favor o en contra de la pena de muerte. la pena de muerte será abolida en la República francesa”. pero fue esa misma Convención la que anuncia que “A partir del día de la publicación de la paz general. La Revolución es una 3 dice.muerte. pero no es una. jamás había condenado la pena d e muerte).pretende incesante­ mente volver a conducir el debate. 219. 2000.9 9 . divide el tiempo mismo de la Revolución. y en su sistematicidad filosófica. hasta utilitarista. Es la palabra y la lógica de Beccaria. de todo aquello de lo que es solidaria -comenzando por cierto concepto de la sobera' ­ nía-. fue después de haber alcanzado cierto estado à seguridad y de pacificación cuando Europa derogó.).. en cierto modo. “De la peine de mort . todavía hay tantos otros. y resta elaborar un discurso abolicionista de p ro u principio (es lo que intento preparar en mi seminario.

Freud no tenía ninguna simpatía por la Revolución francesa.) . Denoél. Élénients d une reflexion . del T. Pero ese equívoco está en todas partes. Le Ptychologue surpris. es porque siempre se negó hasta ahora a mirar la realidad de frente. no está dictada por razones hum anitarias. Según el otro discurso. Le besoin d'avouer (Viena. París.: j. París. mientras que admiraba a Cromwell. no como ciudadano. Este equívoco en2 Véase nuestro capítulo 8: “Penas de muerte”. supongo. Louis C apet debía ser juzgado como un ciudadano francés entre otros. Mi posición frente a la pena capital. ya se presente en la forma de un crimen individual o de represalias ejercidas por el Estado . y prefacio a la reedición de Theodor Reik. (N . Por otra parte. Madrid. 2001. Uno consiste en considerar al rey como un enemigo de la nación: entonces se supri­ me a ese extranjero. 14. y en Totem y tabú afirma que en el origen de toda sociedad hay un acto de homicidio. Por otra parte. Alianza. 5 2 Sigmund Freud. ningún país puede entrar en la Comunidad Europea si no suspende la pena de muerte. sino de ejecutarlo.. D. a su juicio.: Dos discursos concurrentes se autorizaron a justificar ese regicidio. Deberemos volver a hablar de los Estados Unidos. se “suspende la justicia”.26 Me parece que el regi­ cidio es necesario para que luego venga la abolición. y encargó a Theodor Reik que se explicara sobre esto por él. a recono­ cer la existencia de la vida afectiva inconsciente. él era abolicionista. Yo observé que se tomó el riesgo de conde­ nar la pena de muerte. Paris. comprometiéndolo en cuanto tal. Las dos lógicas no se asemejan. Traidor a su país. pp. É. según la escala elegida. [Trad. 1958). la pena de muerte. G allim ard. en: Revue iermanique internationale. pues. 113-126. cast. Quelques concordances entre la vie des sauvages et celle des 6 névrosés (1913). Totem et Tabou. Payot. N o se trata de juzgar al rey. pero ¿hay una escala para la muerte?) lo que hay que estudiar en su enmarañamiento.25 Precisamente son esas duraciones (muy largas y muy cortas a la vez. Afirm o ser un adversario resuelto del homicidio. como en la guerra se mata al soldado de otro país beligerante. dice Robespierre. “Si la humanidad sigue negando -declara Freud.de principio. * Guerre des partisans. La Revolución es una guerra que protege a su Estadonación. La mo­ dernidad de esa “guerra de guerrillas” comienza muy pronto. como en la frontera porosa que siempre separará.). la guerra civil. En la actualidad. 2001J y Theodor Reik. estando en marcha la Revolución o ya habien­ do tenido lugar. Véase también Élisabeth Roudinesco.a la pena de muerte su carácter de homicidio san­ cionado por la ley. en el proceso de Luis XVI. cosa que los filósofos no hicieron. la guerra nacional y esa “guerra de guerrillas”* de que habla Schmitt.: Tótem y tabú.. seguido de una sanción que permite la revalorización simbólica del lu­ gar del padre. sino en nombre del psicoanálisis. R. 1973. 1926-1928. 2000. “ Freud et le régicide. un acto real y necesario de homicidio del padre. sino por el reconocim iento de la necesidad psicológica de la interdicción universal: no m atarás [. en el concepto oscuro de guerra. se lo “acorta”. 1993. ese ciudadano merecía la muerte. Nueva York.

un anciano jefe d e Estado. la cuestión queda abierta. por definición. es. por injustificable que dicho regicidio parezca en e a s lógica. no sin dudas ni remordimientos. justifica el principio de la pena de muerte. ¿fue un asesinato? ¿O bien un juicio y una ejecución “en las formas”? De hecho. y llegaba a considerar menos injustificable e l asesinato sin proceso o la abdicación del rey. por otra parte. que está en el centro del Contrato social. intento s s utraer. En cuanto tal. Kant daba el ejem­ plo de Charles I y de Luis XVI. No puedo explicarme aquí sin rodeos demasiado largos).venena todas las aboliciones de la pena de muerte que. ¿Pero alguna vez tocó a su fin la Restauración? La estructura monárquica y la figura del soberano ¿desaparecieron alguna vez en la historia de las Repúblicas francesas? . y “en las formas”. etc. de genocidio. el soberano no puede ir a juicio sin destruir el principio y el fundamento del Estado. esos actos fueron de hecho (y subrayo el enigma de ese hecho) el precio que había que pagar por una gran cantidad de adquisiciones mayores. y que querría aliar a las “razones de principio”. Pero. las Declaraciones de los derechos del hombre en su desarrollo histórico. tanto por razones de principio (insisto en ese punto: por principio y no por razones d e inutilidad o de dudosa ejemplaridad. a una simple sentimentalidad patética. cuando Rousseau. el cuestionamiento del principio mismo de soberanía. a todas luces. de hecho. o de convocarlo ante un tribunal internacional. Eso es lo que hoy cambia al res­ pecto: la posibilidad nueva de juzgar a un jefe de Estado. Sí. vuelvo a eso ¿ha muerto el rey? ¿De hecho? ¿Se llevó a cabo dicha ejecución? Para retomar la distinción kantiana. si la ejecución de u n soberano en cuanto tal. en mi seminario. de crimen contra la humanidad. es una contradicción interna y n° solamente injustificable sino imposible. Louis Cape ti fue ejecutado. fue ejecutado. por cierto. en cierta y m uy complicada medida. U n cuerpo del rey. de eso hablaba hace un rato) como por razones del corazón (noción que. de “progresos” innegables: por ejemplo. Uno de los dos cuerpos del rey. la idea o el bosquejo de un Tribunal penal internacional. se limitan al derecho penal nacional y jamás prohíben matar legalmente “en la guerra" Ocurre lo mismo que con un concepto como el de “enemigo público”. como la de compasión. Kant pensaba que nada era peor y más ruinoso para los fundamentos de la soberanía que la ejecución del monar­ ca “en las formas". con todo lo que de eso depende (los conceptos de derecho a la vida. estoy a favor de la abolición incondicional de la pena de muerte.) o el conjunto de los principios revolucionarios que están integrados a determinados discursos jurídico-políticos universales de la mo­ d e r n id a d . Pero lo seguro (y supongo que es lo que usted subraya en “la idea del regici­ dio necesario”) es que. Yo no sé si había que ejecutar o no al rey. por inadmisible que pueda parecer el Terror.

Sin embargo. Es precisa­ mente la teoría de los dos cuerpos del rey y la tradición democrática de la idea teológico-política de la soberanía lo que habría que reconsiderar aquí. 7 pero eso no significa que el espectro de la monarquía -del padre soberano como condición de la unidad del Estado-nación. Fue en el interior de un Estado soberano -hoy Francia o Europa en cuanto Comunidad Europea—donde se derogó cierto tipo de ejecución legal. cast. un presidente de la República elegido es una especie de rey.7Si se considera que en el interior hay 2 Ernst Kantorowicz. China y buena cantidad de países árabes musulmanes) no signifi­ ca el fin de la ejecución decretada. incorporados a ese cuerpo político cuya cabeza es el rey. R . Por eso.2 8 ]. no es seguro que el rey haya muerto. es que fue preciso la ejecución del rey para que luego tuviera lugar la abolición de la pena de muerte. uno natural y sometido a las pasiones y a la muerte: el otro. me parece imposible restablecer la pena de muerte en Europa. Madrid. Cierto cuerpo del rey2 debió ser ejecutado. insisto.Con su derecho de gracia y la representación de la soberanía nacional que encarna. cit. como lo recalqué al expresar la idea del regicidio necesario. en ciertas situaciones: por ejemplo la guerra. salvo en los Estados Unidos. en una situación de guerra civil o de casi guerra civil! ¿Dónde empieza la guerra civil? ¿Dónde termina. Véase Robert Badinter. ob. Entramos en un debate complicado sobre la pena de muerte. el cuerpo político.: J D. Sin hablar del límite inestable entre el “hacer-morir” y el “dejar-morir".: ¡Claro que sí. L'abolition. Alianza. 1985J. 28En Francia. está ligada a un concepto muy oscuro y cada vez más dogmático. G allim ard. en el discurso abolicionista -al que en cierto modo suscribo. ejecutando. 1989 [Trad. se prolonga mucho más allá de la muerte real del soberano. Los miembros de dicho cuerpo son los súbditos del reino. abogado que llegó a ministro de Justicia bajo la presidencia 'fe François Mitterrand. . Su abolición legal (que desde hace unos diez años se extiende a la mayoría de los Estados en el mundo. ilegítimo o sancionado por la ley. Inmor­ tal >este segundo cuerpo del rey. organizada. E. Essai sur la théologie politique au Moyen Aige (195 7). Sin siquie­ ra convocar toda la imaginería del Eliseo y de la monarquía actual. gracias a la lucha llevada a cabo por Robert Badinter. R. D. Les deux corps du roi.: Dos siglos más tarde.: Los dos cuerpos del rey: un estudio de teologia política medieval.haya llegado aquí a su fin. É. Esta concepción feudal de la realeza supone que el rey posee dos cuerpos. Así como tampoco la ejecución por “legítima defensa”. la pena de muerte fue derogada el 30 de septiembre de 1981. político. pero van a seguir matando. y bajo una presión en parte internacional. 7 Paris.hay inconsecuencias que se deben deconstruir. La noción de guerra. institucionalizada en general.: La cuestión. de hecho. Ningún Estado abolicionista decretó alguna vez que el exter­ minio de los soldados enemigos era un acto ilegal.

en su form a actual. para su deconstrucción (“teórica y práctica". para dar lugar al derecho. en suma. Politiques de l'amitié. usted hablaba del regicidio como de la necesidad de una excepción. no olvidar jamás su filiación teológica y estar dispuesto a questionaria en todas partes donde se ejerza. no importa qué diferenciación interna se le reconozca. sus palabras siempre son útiles para una problematización de lo “político” y lo “jurídico”. en todas partes donde se pronuncia la palabra soberanía. Y sí. Hoy. Sin esa categoría de excepción. La cuestión. suspender el Estado de derecho. ¿por qué no matarlos. D. es realmente la de una lim itación de la soberanía del Estado y del concepto de guerra. uno puede referirse provisionalmente a Carl Schmitt (cualquier cosa que se piense de él. bajo su nombre o bajo otro. 9 . Y sin embargo -y de ahí proviene la temible responsabilidad del ciudadano. ¿Qué es una guer a r civil? ¿Qué es un enemigo público? É R. o a la nación. Hay que deconstruir el concepto de soberanía. para hacer justicia a la Revolu­ ción. Es soberano quien efectivamente decide la excepción. como se decía) según la singularidad de los contextos y los desafío . esa herencia permanece innegable. propia­ mente o figurado.: Usted encaró esta cuestión a propósito de Carl Schmitt. o el Estado de derecho. Y s i lo prueban son inocentes. y del heredero en general-. ese concepto es de origen teológico: el verdadero soberano es Dios. El concepto de esta autoridad o de esta potencia fue transferido a l monarca como “derecho divino”. s Aquí no hay ningún relativismo ni ninguna renuncia a la exhortación de “pen­ 2 Jacques Derrida.: Hace un rato. cit. él dice que un soberano se define por s u capacidad de decidir la excepción. entonces. Schmitt también da esa definición de la soberanía: tener el derecho de suspender el derecho. la gran cuestión realmente es en todas partes la de la soberanía.“enemigos públicos”. me expliqué sobre esto e n Políticas de la amistad). no es posible comprender la soberanía. los policía s matan a delincuentes cuando se consideran en estado de legítima defensa. Luego la soberanía fue delegada al pueblo. en democracia. Omnipresente en nuestro discurso y nuestros axiomas.2 . allá en contra de él. ¿Cómo tratarla? Volvemos aquí a la cuestión de la herencia de la que parti­ mos. con los mismos atributos teológicos que aquellos atribuidos al rey y a Dios. Los revolucionarios decidieron que en ese momento había que s s u­ pender la justicia y. Hoy. puede resistir ciertas fuerzas que yo considero como más amenazador!* Lo que yo llamo aquí "responsabilidad” es lo que dicta la decisión de estar aqu í a favor del Estado soberano. En efecto. Esto supone una crítica inflexible de la lógica del Estado y del Estado-nación . 9 ]. ob. en determinadas situaciones el Estado. “ya que estamos”? Hoy.

véase ibid . Pero hay que reinventar las condiciones de la resistencia. Que no me hagan responder a esta cuestión como se aprieta el botón de una máquina primitiva. ob cit . Du­ rante los años de que hablábamos hace un rato. p 1SJ) E>ta Irase cs una “finta retórica". Esta aporía. 181 y ss. y reivindico el derecho de ser antisoberanista aquí y soberanista allá. que a su vez la encarna. casi imposible pero indispensable entre incondicionalidad (justicia sin poder) y soberanía (el derecho.3 se adueña del mundo en tales condiciones que la forma “Estado” es lo que 0 todavía puede resistir mejor. Hay casos en que sostendría una lógica del Estado pero pido examinar cada situación para pronunciarme. es la condición misma de la decisión y la responsabilidad. le corresponderían todos los atributos de la soberanía. Exige una disociación difícil. tue ei primero que enuncio una teoría de la soberania como "fundamento del ser de la República" Partidario de la monarquía.) estrategia de despoiitiración al servicio de inte­ reses políticos particulares" (Jacques Derrida. Esto vale también para la soberanía del sujeto. diría que según las situaciones soy antisoberanista o soberanista. y no de la soberanía. 1 1 lean Bodin (1530 15^6). progresivamente. Por tanto. fVLriqiiC' de t'jm iag. c u . "Corpus des mivres de philosophic en langue trançaise”. jurista e historiado! (ranees. en verdad. Véase Les sn litres de ti Rcpubkfnc ll57í>>. en nombre del neoliberalismo o del merca­ do. París. si me atrevo a decir. me interesaba en el concepto de soberanía puesto en práctica por Georges Bataille. É R.. incluso ahí donde parece imposible.: La invención del término soberanismo es reciente. Por el momento. Pienso por ejemplo en la coalición incoherente pero organizada de fuerzas capitalistas internacionales que. opera un proceso de transferencia de la soberanía: se pasa de la teocracia a la monarquía y luego a la república.: Se tomó conciencia del hecho de que la cuestión de la soberanía era decisi­ va. oponen a la deslegitimación del Estado-nación en provecho de una comuni­ dad europea a la que. si la hay. siempre se termina por delegar la soberanía en otro sistema. el poder o la potencia). t I. Una vez más. una reconstitución de Jacques Derruía del discurso K-hmirtiano. Tras esta aparente “desoberanización". Favard. Tam­ bién debe reconocerse que cuando exigimos no ser incondicionalmente soberanistas sino serlo en ciertas condiciones. p.i! J. se apoyó en la filosofía platónica para desatar el la:o entre la religión V b política para secularizar la idea republicana. Designa a quienes se . que oponía al dominio ' ' “Lo que usted llama ‘globaluación’ es un. La deconstrucci ón está del lado de la incondicionalidad. No solo desde el punto de vista político o del derecho internacional y la relación entre los Estados. incluso ahí donde parece posible. Ni'tv . D. ya estamos cuestionando el prin­ cipio de soberanía.sar y deconstruir la herencia. La deconstrucción comienza ahí.

* en la idea de que el pueblo en su conjunto debía defender sus fronteras. En el discurso de los revo­ lucionarios se trataba de una idea nueva cargada de esperanzas.hegeliano una suerte de soberanía que implicaba la experiencia de la pérdida en el éxtasis. Lo analizo en “De l’économie restreinte à l’économie générale. pues. la presentación sentido de la muerte” (pp. como estaría tentado de pensar. 1976). lingüística. cits. pero no estoy seguro de que un nacionalismo no esté ya en marcha. obs. Esta victoria galvaniz«1 • ’ Francia. U n hegelianisme sans réserve". cultural. es siempre un Estado-nacionalismo. sobre todo en el subcapítulo titulado “L’époque du sens: maítrise et sou vera ineté”. (j. a pesar de sus rasgos de semejanza con el dom inio. derrota­ ron inesperadamente a los prusianos. como posibilidad o azar. París. a pesar de la diferencia que él marca entre el dominio y la soberanía. A tal punto que. la inscribe y hace funcionar en el sacrificio del sentido. una tradición teológico-política muy equívoca. de odio al extranjero. desde el umbral de la más simpática conciencia nacional. la soberanía es algo diferente. del T. Bataille arranca esa operación a la dialéctica. p. no contra los extranjeros sino contra la reconstitución de los feudos. . Y más tarde el ideal de la nación se transformó en parte en un nacionalismo cargado de xenofobia. deja de ser una figura en el encadenamiento de la fenomenología” (p. esta última palabra no mantiene aún. É. y como intenté decirlo en otra parte. la risa o el vagabundeo. Arriesgar la muerte no basta si la intervención no se lanza.. t.: Observemos la evolución del concepto de nación. el 20 de septiembre de 1792.y el nacionalismo. una subversión del feudalismo que desembocó en el entusiasmo de Valmy. Más lejos se lee: “Al redoblar el dominio. viii. ob.: ¿Cómo encontrar el límite correcto entre la reafirmación de la nación -no tengo nada contra ese término. por otra parte? ¿No sería mejor. vil. de la más inocente afirmación de pertenencia a tal comunidad nacional. Ese m ovim iento se compl¡ca aún. sino que se inviste com«1 trabajo del negativo.3 Releyendo hoy de otro modo esos textos de 2 Bataille. es decir. J.3 com­ 3 prometerlo en otra experiencia de la pertenencia y otra lógica política? “ Este motivo de la soberanía aparece en particular en L'experience intérieure y las Conferences sur le non-íavoir de Georges Bataille (CEwvres completes. celosa. La sustrae al horizonte del sentido y el saber. hasta por la expansión del Estadonación? El nacionalismo. En adelante utilizaré ese léxico de manera mucho más prudente.. me pregunto si. De ahí proviene la dificultad de escaparle. en: L'écriture et la difference. 373 y ss. eit. la soberanía no escapa a la dialéctica [. 376). al mando de Dumouriez y Kellerman. R. hoy. que es una forma muy moderna de la lucha por la supervivencia.. D. v. vindicativa.ix) * Se refiere a una batalla donde los franceses.) )J Sobre todo en L'autre cap y en Le monol/nguisme de l'autre. Las dificultades comienzan ahí.1976. G allim ard. (N. ¿Hay que hacerlo. una reivin­ dicación ardorosa. 382-383).]■ Lejos de suprimir la síntesis dialéctica. 1973. “Siendo a la vez más y menos que un dominio. debe sacrificar todavía el dominio. por discreto que sea. sobre todo en la lógica sacrificial que Bataille asume. para una nación constituida en Estado soberano. La soberanía.

U n ejemplo: uno de m. la memoria y la h istoria(la historia del historiador) nunca deben separarse. profesor en la vieja Universidad de Berlín O riental. muerto por Francia en La Resistencia. Por lo que se refiere a los crímenes de que usted habla. Nicolas Werth. A eso conduce la identificación del comunismo con un crimen. Cuenta con la memoria y con la historia.: Es una esperanza un poco sombría. en el mismo proyecto. D. a un asunto de contabilidad. todos aquellos que habrían adherido a partidos comunistas durante cincuenta años. A n Jrzcj PaciKowski. fue acu­ sado recientemente de colaboración con el antiguo régimen porque era el hijo de un m ilitante prosoviético.amigos. Estas situaciones son frecuentes. Y un día habrá que escribir la historia de esta tragedia y sus diferentes represiones. J D. reducir el comunismo al gulag. muertos por ese ideal. N o me parece. analizar y no olvidar. pero cuyo padre había sido un heroe comunista de la lucha antinazi. cosa que llevó a algunos autores del libro a tomar distancias . Espectros de M arx es el anti-Libro negro del comunismo. y por lo tanto tratar de saher. apuesta siempre Por el contratiempo. ¡erreur. en que todo fantasma de un ideal revolucionario es conm inado a ser reprimi­ do. represión. 1997. lean-Louis Panné. me parece espantoso. pero también por la herencia y en consecuencia por la memoria. Reducir el com unism o a los crímenes cometidos por los regímenes que rei­ vindicaban el socialismo real. lo peor estaba ya presen­ te. de ser posible. en la medida en que sería vergonzoso. lo que ocurrió al comunismo con el guktg es la peor de las catástrofes. ’’ Stephane Courtois. Le Lure noir du commumsmt O r n e s . Así. R obert Laffnnt. En este sentido -y solamente en este-. Es como una ejecución de lo imaginario. agregaría que la desviación de un ideal o una esperanza es la peor de las cosas.: También aquí mi libro va en sentido inverso. R. todos aquellos que habrían reivindicado el comunismo. Por supuesto.É R-: Lo que resulta perturbador en Espectros de Marx es que usted renueva las . C o n el nazismo todo ya estaba dicho. incluida la de miles de m ili­ tantes en el m undo.. Karel B. j. en todos los países del m undo.. Hay que responder y dar cuenta. aunque no se reduzcan una a otra. Por cierto.: que condena de antemano a la crim inalidad el proyecto mismo de una revolu­ ción reduciendo toda la historia del comunismo. La criminalizai ión del comunismo es totalmente evidente en el prefacio de Stephane Courtois.. Kean-Louis Margolin. París. como lo hemos dicho. serían pasibles de u n tribunal de depuración por haber cola­ borado en una empresa “crim inal”. Pero él mismo había sido perseguido por su hos­ tilidad al régimen de A le m a n ia oriental.3 el 4 É. esperanzas en la Revolución.ittoselc. en una época en que todo deseo de revolución.

eco n ó n "' . 1 Píerre-André Taguieff. el militantismo antirracista. Usted. México.1^8. La equivalencia del com unism o y el nazism o. m afias. anticom u­ nismo exacerbado y críticas del m ulticulturalism o. propone un programa que llam aría de bu en a gana de despertar de las conciencias. Fayard. conduce a afirmar de m anera insid iosa que e l fascism o y el antifascismo estarían igualmente en sim etría. por o tra parte. Lhorreur économique. según la fórm ula con sag rad a) tam b ié n esta­ rían en simetría. G alilée. exclusión de los exiliados. mayo-agosto de 1993.: El pasado es una ilusión. Buenos Aires. p. 1995 [Trad. n o v a ciló en 1 9 9 3 en acusar al “neo-antirracismo” de SOS-Racismo de tratar de o cu p ar el s itio del “mito marxista y el esperantismo proletario”36 para p ro m o v er un a “exig en cia de extinción de la identidad francesa”. Las tesis J e 7 este libro fueron criticadas.38 cuyas obras sobre el racism o . son toda una autoridad. que.39 En suma. sobre todo por Laurent Joffrin en “Quand (’intelligentsia soutient Le Pen”.3 5 y sobre todo en Paul Yonnet. . de que hablabamos hace un rato. Essai sur l’idée communiste au xxf siécle. París. tan fanáticos uno com o el otro . París.É. luego que el racism o y el antirracismo (o neo-antirracismo.: No es cuestión de olvidarlos sino de analizarlos de m an era coh erente y sin confusión. R. poder de los Estados fantasm as. Robert Laffont/Calmann-Lévy. Yo no pienso nad a s e m e ja n te . 1998 [Trad. FCE. 75. en: Le Nouvel Observateur. en: Le Débat. y expresa la idea de una “Declaración sobre el horror del estad o d el m u nd o” que hace eco del título del libro de Viviane Forrester. 1995J. sería tan peligroso como el racismo. De igual modo. París. Le passé d'une illusion. El título está tomado de un poema de Arthur Rimbaud. fc e . cast. El horror econ óm ico. mientras el mundo se unifica e n las filas d el neoliberalism o y todos aquellos que creyeron en el ideal de una socied ad co m u n ista se ven obligados a hacer el duelo. y alim e n tá n d o se uno del otro. 1997]. 2000. cast. c o n sus in e v itab le s sim plificacio­ nes. aunque permanezca alerta frente a todas las derivas de que ya h em os hablad o. de F ra n ço is Furet.37 T am bién se p e rcib e n algunas huellas en Pierre-André Taguieff. “ Paul Yonnet. Propone crear una n u eva In te rn a c io n a l para lu­ char contra las diez plagas del nuevo orden m undial (d eso cu p ació n . Gallim ard. por su parte. Vo/yage au centre du malaise français. L'effacement de l'avenir. tráfico de arm as. 1993. Hoy se extiende una nueva vulgata: hab er sido an tifascista e n nom bre del comunismo.s François Furet. “Sur la crise du lien national”. Se encuentra esta tesis en El pasado de una ilusión. 8 }í>Viviane Forrester. guerras económicas.: El horror co. usted inventa una nu eva o p o sició n . 15. p . e tn icism o -fu n d ad o en el suelo y la sangre-. 14 de enero de 1993. sería la m ism a cosa que h a b e r sido fascista. 1 Paul Yonnet. a golpes de a n tico m u n ita rism o . París. o porque uno pertenecía a un partido com u n ista e n la entreguerra o durante la guerra de 1939-1944. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX. d rogas).

Yo h ab lo de una nueva In tern acio n al allí donde las solidaridades se buscan. S e ha vuelto imposible pensar. una nu eva form a de alianza. sobre todo en virtud de la transform ación tecn o cien tífica y tecn oeconóm ica del cam po mundial. una autoridad previa que. del lugar de lo político y del tener-lugar político. S in em bargo. n o es la In te rn a c io n a l del Partido C o m u n ista o de un Partido cualquiera. que implica un saber de las norm as. la palabra “programa”. de la im previsibilidad. está claro que esas form as originales que n o puedo d efinir yo mismo n o son ya las formas estatales de un partido. para saludar la memoria de aqu ello que. D. Basta .J. e n tre otras reservas. Lo que se en cu en tra en curso de “d e c o n stru cció n ”. a través de toda la hum anidad. sin duda. A través del nuevo régimen de las telecom unicaciones no estamos ya d o n ­ de creíam os estar. Pero es precisa­ mente eso m ismo lo que hoy se disloca. N o m e opongo a la e x iste n cia de los Partidos en general. A través de todos los sobresaltos actuales se e n co n tra rá n m il síntom as de esta situ ación. En ocasiones hay más proximidad entre un japonés y un francés que entre cada uno de ellos y su vecino de edificio o de pueblo. del lugar p o lítico en particular. La In te rn a c io ­ nal de que h a b lo . de la alterid ad . aunque lo estatal siga siendo una forma privilegiada. d ictaría las d ecisiones y las responsabilidades (anulándolas así de antem ano y al m ismo tiem p o ). La cu estió n del “program a”. P ero con serv é esa palabra. y de lo estatal. un desafío fundam ental de lo político. des­ de sus orígenes griegos y a través de sus m utaciones.. que lo p o lítico es lo estatal. n o estan d o más. S e n ecesita n programas. Estas turbulencias sig n ifican que se busca algo. y por lo tan to ocurre sin programa. c o n mayúscula. de K osovo. a una presuposición del sitio. pues. com o se lo hacía antes. todavía son necesarios. pero cada vez es más difícil. la encaram os co n los tem as del acon tecim iento. de las luchas com o las que se asocian en F ra n cia al n o m b re de Jo sé B ové (por e je m p lo ). por o tra parte. y sin duda por bastan te tiem po todavía. un n u e­ vo estilo de la “p rá c tica ”. efectos secundarios de programa. una eco n o m ía y una estrategia program áticas. Lo que se llam a lo p o lítico no puede ya estar ligado.: Pero vacilaría en utilizar al respecto. es el c o n ce p to m ismo de lo político . com o siem pre lo estuvo. co n tra esas plagas. hoy. y se buscan figuras inéditas.. h ab ría sido una gran s e ñ a l. C arl S c h m itt subraya que lo p o lítico n o se reduce a lo estatal. pero la forma “P artid o ” n o es ya la form a m ayor de la lu ch a po lítica. al disponer de ese saber. U n o querría seguir Pensando. del territorio. y se deslocaliza. ya se trate de la guerra del G o lfo . a una com unidad nacion al. si la idea misma de program a p o lític o n o sigue pagando un trib u to ese n cial a un c o n ce p to perimido de lo p o lítico . pero en prim era o últim a instan cia lo que hay que h acer se in v en ta o se in a u ­ gura. en su co n ce p to m ism o. com o usted acaba de h a c e rlo . y que está ligado a un territorio insustituible. la cuestión del lugar. M e pregunto. de una In te rn acio n al de los partidos o del partido.

Se está forjando un nuevo concepto de lo político. París. ese compromiso (que no necesa­ riamente es recíproco. es decir. de transgresión. Madrid.4 1 Cuando hablo de democracia venidera -esa cosa que puede parecer un poco loca o imposible. traducción (francesa) de J.: La paz perpetua. Vuelvo un instante a la cuestión de la hospitalidad. etcétera). el pasaje por una lengua hegemónica. en la simetría de los derechos y los deberes) entre l°s 4 Immanuel Kant. en cuanto súbdito de un Estado-nación. y siempre perfectible. Cosmopolites de totu les pays. “El derecho cosmopolita debe restringirse a las condiciones de la hospitalidad unW «-'1' sal”. D No se puede hacer de un día para el otro por la sola decisión. cit. la Internet. 1989]. Esta dislocación general disocia el campo político del campo te­ rritorial y nacional. por el que tengo el mayor respeto. permanezca trabado por el estado de la letra o la letra del Estado.: que se desarrolle esa “nueva Internacional”. encore un effort!. aquella que se encuentra en vías de dislocación. cast. Antes de hablar de “programa político”. O-1-) 1 [Trad. es necesaria y hasta hay que luchar para que algunos seres humanos. Flammarion. 1991. Vers la paix perpctuellc (2a. para percatarse. y sus ciudadanos súbdi­ tos. por el contrario. Es necesario . hay que saber qué se entiende por “lo político". Pero los derechos del hombre tam bién deben estar extendidos más allá de la ciudadanía. El estado del mercado financiero puede modificarse en una fracción de segundo. 4 Véase Jacques Derrida. pues. ]. Dichos Estados. en su inspiración. por un tiempo más largo. 93. Tecnos.con tener en cuenta. artículo definitivo sobre la Pa1 0 perpetua).pienso en una democracia que no estaría ya ligada de manera esencial a la ciudadanía.-F. É R. Cuando Kant define las condiciones de la hospitalidad universal. El ideal cosmopolítico de Kant. 1 . Poirer y Françoise Proust. por respetable que sea. Tal es el “espíritu” de las Declaraciones de los derechos del hombre (más allá de las declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano). p. todavía me parece ligado a una figura de la ciudadanía del Estado-nación. el teléfono móvil. suponía aún que el ciudadano fuera ciudadano del mundo "en cuanto ciudadano”. que están privados de ella. de transformación. aquí vuelvo a la misma contra­ dicción aparente: no estoy en contra de la ciudadanía. deben definir las leyes de la hospitalidad.: ¿Cómo se puede hacer? . como visitante y no como residente (o sea. 3er. ob. sección. Deben hacer repetar esas reglas y por ende plantear límites al recibimiento del ciudadano extranjero: por un tiempo breve. Ese concepto de hospitalidad cosmopolítica. aunque ese “espíritu”. final­ mente puedan adquirirla.40 no obstante se refiere a una multiplicidad de Estados que jamás se convertirán en un Estado universal. y la rapidez de las comunicaciones en la Bolsa etcétera. Una vez más.

la identidad ciudadana.hombres. Por lo tanto. en ocasiones ciertas “grandes potencias” intentan instalar o prote­ ger así una hegem onía. n o h ay n ad a relativista u o p o rtu n ista en esto. y la apoyaría en o tro . ni siquiera si eso no las borra ni las descalifica necesariamente.R. siempre hay que ver: ¿quién hace qué en nom bre de lo humanitario? ¿Cuá­ les son las relaciones entre ciertos Estados soberanos poderosos -ca si siempre los Estados Unidos—y la O N U cuando algunos Estados imponen la lógica de sus intereses a organizaciones no gubernam entales o multigubernamentales o bien se resisten.: En otras palabras.4‘ 4: V éase nuestro capítulo ^ "Elogio del psicoanálisi> . ¿cómo oponerse a la idea misma de lo humanitario.R. se necesita la identidad. pero en cier­ tos momentos el imperativo categórico excede la responsabilidad del ciudada­ no en cuanto tal. M e o p o n d ría a tal o p e r a ­ ción h u m a n ita ria en un caso. desconfío de ella cuando está controlada por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo. S in embargo. hasta diría. Yo saludo la lógica hum anitaria en su “espíritu”. Por supuesto. e x iste y resiste toda form a de c o n stru cc ió n a priori. Pero. E n n o m b re d e un m ism o p rin c ip io yo n o tom aré la m ism a d e c isió n e n m o m e n to s d iferen te s. inseparablemente. Usted me formulaba la cuestión de lo hum anitario. por el contrario — también ocurre con frecuencia-. lo subrayaba) una idea “política”. esto no se detiene en fronteras Estado-nacionales o en contratos de ciudadanía. inclu so de c o n s truido. A l tiempo que salvan po­ blaciones.: H ay u n p rin c ip io . E. D. J. Económ ica o militar. estemos lo más alerta posible respecto de las coartadas hum a­ nitarias y los políticos sospechosos que instrum entalizan los “derechos del hom ­ bre”. usted sugiere que se tome posición “caso por caso”. a la lógica del derecho internacional para salvaguardar los intereses de su Estado-nación y su soberanía? E. en otro espíritu. a veces muy simplemente al servicio del mercado. Por tan ­ to.: P re c isa m e n te en virtud de esta actitu d usted in clu y e la o b ra de Freud en sus an álisis: la singularidad de un sujeto. e incluso entre los vivos y los que están por nacer. U n a v e z m ás. p ero e n su e je c u c ió n se d e b e te n e r e n c u e n ta la sin g u ­ laridad d el c o n t e x t o y el m o m e n to . entre los vivos y los muertos. en el sentido tradicional del término. entre los vivientes (¡co n los “anim a­ les”!)) y luego. sin plantear a priori un principio fundador. al proyecto de una organización no gubernam ental que acuda en ayuda de hombres y mujeres desamparados? Esta idea no es ni ha sido jam ás (S ch m itt. inseparablemente. Por lo tanto.

París. Usted dice de él: “Admi­ rable Mandela [. pensaba e'1 el sistema parlamentario británico” (p. En ocasiones resiste in­ . Admiración de Nelson Mandela.. Aguilar. Es el heredero del pensamiento occidental. y hasta entabló negociaciones con el poder blanco en contra de 4 Jacques Derrida. como ya dije. doble genitivo. Tie­ nen el mismo foco. R. Yo pude visitar la celda donde vivió en condiciones espantosas. la que él inspira y la que él experimenta. 44El ANC fue fundado en 1912. 1998: “Confieso que soy un poco anglófilo. Ma­ drid. 1995-1 1? “La prisión no roba a uno solamente su libertad. D. É. Mandela es una de las grandes figuras de la modernidad de hoy. D Por supuesto. sujeto del inconsciente.. cast.: cluso a su asignación de “subjetividad” (en todos los sentidos del términosujeto como sustancia idéntica a sí. en efecto. usted despierta el 3 espíritu de la Revolución al dedicar su libro a un militante comunista sudafricano. “Le demier mot du racisme" (1983). El asesino había actuado solo y apuntaba a hacer fracasar las negociaciones entre el ANC y el gobierno. en principio al fundar el primer estudio de abogados negros de johannesburgo. permanece. R. 45Chris Hani fue asesinado el 10 de abril de 1993 por un afrikaner miembro de una organiza­ ción de extrema derecha.: Chris Hani fue asesinado algunos días antes de que yo pronunciase y le dedicase la conferencia sobre “los espectros de Marx”. Cuando pensaba en la democracia occidental y en la libertad. en: Psyché.47 Salió con una s e r e n id a d extraordinaria. la singularidad resiste.]. Fue denunciado por una mujer blanca de origen afrikaner.: Inmensa figura. Fayard. y “Admiration de Nelson Mandela 3 ou ¡es lois de la reflexión” (1986). 46 Nelson Mandela redactó clandestinamente sus recuerdos durante su encarcelamiento en el penal de Robben Island. sujeto de la ley. era uno de los líderes del South African Communist Party45 (SACP).: Un largo camino hacia la libertad. que pagó el precio más elevado.”4 Además. negociaciones que debían desembocar en las primeras eleccio­ nes “multirraciales”.: A propósito de singularidad. también trata de desposeerlo de su identi­ dad. Todos llevan el mismo uniforme. comen la misma comida. sujeto ciudadano o sujeto del derecho. etcétera). que pasó cerca de treinta años de su vida en prisión y dejó estupefacto al mun­ do entero por su genio reconciliador y su serenidad. en él se reflejan. Nelson Mandela. [Trad. cit. D. luego al convertirse en uno de los principales responsables del a n c .: Para mí. al que él volvió contra los opreso­ res. tienen el mismo uso del tiemp0- . y luego en la victoria del a n c .46 J. usted volvió al espíritu de Marx por el sesgo de Sudáfrica y para rendir un homenaje a un hombre excepcional. J. y finalmente al pasar más de 27 años en prisión sin volverse loco. 315). Véase Un long chemin vers la liberté. Militante del African National Congress44 ( a n c ). como se diría la pasión de t Nelson Mandela.j. ob.

luego de 27 años de prisión? Es uno de mis grandes interrogantes. A través de esas luchas se comprendió mejor la internacionalidad de los desafíos y los combates. P ensó que el cuerpo d e la n a c ió n sudafricana solo lograría sobrevivir co n esa co n d ición . pero debo decir con cierta tristeza que ese gran momento. 18En ju n io de 1991. Es a la vez un hombre de principios y de reflexión. Mandela se retiró y Sudáfrica atraviesa fuertes turbulencias. sanciones económicas. Los problemas más graves no han sido solucionados. son otras tantas señales inquietantes. p . Fue una verdadera palanca jurídica. Pero todos los países que invertían sus capitales en Sudáfrtca o que proveían de armas al poder blanco — como por ejemplo Francia. Pero su p o n ien d o que ta l co n d ició n de supervivencia fuera n ecesaria. en no tocar la propiedad y dejar el país expuesto al mercado mundial. diría que M andela m ilitó p ara q u e se proclam ase una am nistía ta n to para los m ilitantes del ANC exiliados c o m o para los b la n co s de quienes se sospechaba lo peor. en cuanto a lo esencial. Mandela ha logrado encamar a los ojos del mundo una causa que no solamente movilizó fuerzas irresistibles sino que aceleró una toma de conciencia. . es un Estado pu ram en te au to rita rio que n o tolera ni independencia ni individua­ lidad” (ibid. La pobreza. la Comisión Verdad y Reconciliación (la estudiam os de cerca en un sem inario). Mandela tuvo que hacer elecciones políticas sin duda inevita­ bles y que consisten.fueron afectados por las sanciones económicas. b a jo la p residencia del arzobispo D esm ond Tutu.: Pero ¿cómo hizo para no volverse loco. Esa m ov ilización mundial no habría podido adoptar tal amplitud si la ONU no hubiese definido el apartheid como “crimen contra la humanidad”. el foso que persiste entre los negros y los blancos (el éxodo cada vez más probable de estos últimos). Mandela supo sacar buen partido de esta conjunción de principios e intere­ ses. ¿Cómo hizo para no dejarse encerrar en la temporalidad inmóvil del fenómeno carcelario? Por definición. S in poder entrar en el d etalle de lo que se llam ó. que permitió que todos los Estados democráticos del mundo ejercieran una presión sobre el po­ der blanco: presión política. un estratega y un gran táctico. Logró volver contra el poder blanco sus propios principios. Sin embargo. E R. Hasta ahora.. El apartheid pudo ser de­ rogado48 gracias también a la movilización de los partidarios de Mandela. la inseguridad. 3 4 6 ). Entonces consideraron que la democratización sería más favorable para el mercado. Mandela logró salvar a la sociedad sudafricana del desastre inminente. n o es seguro q u e sea su ficien te . esa figu­ ra en tantos aspectos ejemplar ya pertenece al pasado.la o p in ió n de sus com p añeros de lucha. las desigualdades.

al episodio de la circuncisión. L as cosas se ^ Nelson Mandela narra la muerte de su padre.: Esa cuestión también me obsesiona. En el sistema polígamo de la nación de los Xhosas. Nelson era el hijo mayor de Noséki. Mandela mismo habla de su deuda filial: la imagen de su padre grabada en él desde su primera infancia. c it. S i mi madre era el centro de mi existencia. a la que pertenecían los padres de Nelson Mandela. Por lo demás. sus años de aprendizaje.]. en su herencia psicofantasmática. ta m b ié n presté mucha atención. antes del gran proceso en cuyo transcurso se d efendió é l m ism o. que describe con todo detalle en sus M em orias.¡. y cada esposa estaba dotada de una granja (un kraal). tras una querella. V fue desposeído. Pero una vez d ic h o esto.49 E n la tradición xhosa.50 Mandela no estaba amenazado ni en su vida ni en su autoridad. el padre de Mandela perdió su fortuna y su título. ¿Cómo pudo resistir? P ara dar res- puesta a una excepción semejante se puede seguir avanzando y ver cóm o se entrecruzan varias líneas. y sin el cual costaría tra b a jo imaginar la historia de Sudáfrica desde hace cincuenta años. e incluso intentado explicar así una constitución física e x c e p c io n a l. Nuevamente detenido. salida del clan amaMpemvu. la educación que recibió de su madre. solo se llega a hombre luego de la realización de ese rito. Aristócrata rico de la tribu de los Thembus. Mi madre y yo n unca hablábamos mucho pero no lo necesitábamos. determinándose a través de todos los rasgos que c o n o ce m o s de ese héroe político que sorprendió al mundo. jamás dudé de su amor ni de su apoyo” (ob. y más fuerte que su fuerza. . como el individuo N e lso n M an d ela (so­ brenombre del que también narra cómo se lo pusieron en la e scu e la ) debió encontrar esa fuerza fuera de lo común. de una parte de sus ingresos. O btuvo un v ered icto de n o cu lpabilidad V luego entró en la clandestinidad. como sobre la manera en que se inscribió.. en las luchas que socavan el cuerpo de Su d áfrica desde co­ mienzos de siglo. la tercer esposa. pp. yo me definía a través de mi padre. que le permitía no cohabitar con las demás. el ejercicio de su o fic io de abogado.. con otros 29 m ilitantes. 22-23). Mandela se expresó largamente al respecto: tanto sobre su infancia feliz. acaecida cuando tenía 9 años: “M e acuerdo ’ no de haber experimentado una gran pena sino de haberme sentido abandonado. En su juventud había participado en m ovim ientos m uy organiza­ dos de protesta contra la opresión.. pasará 27 años en p risión . M an d ela to m ó la decisión. allí donde fue y sigue siend o m ás grande que ese gran hombre. com o una ley suave e inflexible. Tuvo 13 hijos de sus tres esposas. de defenderse él mismo. durante su proceso de 1961. en las sesiones del seminario que le con sag ré. antes incluso de la instauración oficial del apartheid y e l racis­ mo estatal. movimientos en los que in te rv e n ía n blan­ cos. y gente de la Iglesia. de 1963 a 1990. A lo largo de tod o este perío d o de su vida. D. se practicaba la circuncisión. se internó e n la tem p estad de ese devenir político. Por supuesto. Su muerte cambió toda mi vida de una manera que no podía ni sospechar en esa época [. hay que analizar toda esa historia política. cristianos o judíos. a los 16 años. El campo está libre para u n análisis del caso personal. En el nacimiento o en su infancia debió con stitu irse u n capital psíquico. Es así. “ Acusado de alta traición en 1956.

A lgunos instan­ tes antes de n u e stro e n c u e n tr o h a b ía recib id o a Yasser A rafat durante tres o cuatro h oras (h e lic ó p te r o s . Y lu ego m e d ijo : “¿ S a rtre está v iv o to d a v ía ?’’ É R. El fue el último gran le c to r d e la o b ra de M a rx . de la p risió n pero tam b ién de Francia. com o lo dije. M i libro sobre T héroign e de M éricou rt fue u n a m a n e ra para m í de h a b la r de él. y sus con d iciones de d eten ción cam biaron con el tran scu rso de los años. Louts A lthusser. en 1990. Foucault o a. v este es mi carcelero. Tuvo m om entos terribles p ero. Barcelona. se suavizaron las con d iciones de encarcelam iento. P aris.: El porvenir es largo. A tra v esa d o por la locura. de a h o ra e n m ás. desig­ nando a su p rin c ip a l c o la b o ra d o r” ). U n tiem p o a n te s de su lib eració n . m e g u staría que volviéram os a evocar el recuer­ . L’avenir dure longtcmps.S1 lo ilu m in a n c o n un a n u eva luz: com o Hugo. T a m b ié n m e pidió noticias de D anielle Mitterand. cuando se bosqu ejaban las pri­ meras n e g o c ia cio n e s .volvieron terroríficas para él cuando lo encarcelaron durante m ucho tiem po. h a b ía logrado instituir una suerte de universi­ dad en la p risió n . cast. un o todavía se sien te im pactado ante la estatura de e ste h o m b re . a n te lo que más que nu nca puede llam arse su grande­ za. C o n o c í a M a n d e la e n su casa y m e lo exp licó él mismo. seguido de Les l9^i^ariS’ ^ to ek/|M ' 1992 (Trad. do de Louis A lth u sse r. guardaespaldas.1 9 7 3 ). sin duda seductor. co m o si com enzara su j ornada. E(“ Lacres à Franca (1 9 6 1 . sobre todo h acia el final. . 1998. pero eran posibles los c o n ta c to s c o n el exterior. gran aparato. d is p o n ib le y de b u e n h u m or. presintió la calm a a n g u s tia n te d e u n “m o m e n to crep u scu lar” e n la historia de Euro­ p Usted n o c o m e n tó su o b ra c o m o lo hizo c o n las de L acan . estoy e n p risió n . sobre todo su autobiogra­ fía o su c o r re s p o n d e n c ia . al m ism o tiem p o . Los contactos c o n e l e x te rio r le perm itieron sobrevivir durante este largo período carcelario. y las im ágen es que le llegaban desde el extran jero le ayudaban a proseguir la lu c h a . dis­ puesto a h a b la r de to d o . El m arcó profunda­ mente mi p ro p io itin e r a r io . D ic h o lo cu al. Pour M arx. acababa de volver a casarse y parecía feliz c o m o u n jo v e n e n el u m bral de un a nueva vida. yo lo quise m u ch o. dijo. C uando lo v i h a c e dos añ o s ya te n ía más de 8 0 . M aspero. y sus e sc rito s postum os. en ocasiones inhum ano. C o m o usted. el que d espertó un espíritu de la R e v o ­ lución de alg ú n m o d o rein ven tad o. c o n u n a d e c e n a de d etenid os p o líticos que se enseñaban unos a o tro s y o rg an izab an verdaderos cursos. Stock/iMEC. jugando a quejarse por n o p o d e r ya d e c id ir s o lo sus v ia je s ( “S e acabó la libertad de m ovi­ miento. También aquí hay que ten er en cu enta la diacronía de una ex iste n cia: por c ie r to . Él es­ taba lozano. e l e n c a rc e la m ie n to era severo. son rien te. p o lic ía .: Para c e rra r e ste c a p ítu lo . etc. T am bién es u n h o m b re grande. 1965. Paris. C írculo de Leereres. se hundía en la Melancolía a m ed id a q u e se d erru m b ab a e l com u n ism o. atractiv o .

También fue el interlocutor de Lacan. de Hegel (1 9 3 9 -1 9 4 1 ). Jacques Locan. un poco melancólico. por otro lado.. tres años después de la muerte de A lthusser. cit. lo c o n o c í cuando entré en la Escuela. M e alentó de m an era d ecisiv a c o n su juicio filosófico. É. en efecto. o. aunque de otro modo. j. La cuestión está abierta al análisis. entre 1 9 6 0 y 1 9 6 4 . y una vez me dijo que se trataba de un asunto renal. com o su co m p añ ero de escuela Tran-Duc-Tao. Para dar la medida exterior de las cosas. D. puede ser leído. Louis Althusser. D . 2 53“Caimán” y profesor en la ENS de la calle de Ulm. Louis Althusser enseñó filosofía a geriet cionesde alumnos. a m enudo estaba enfermo sin que yo supiera entonces de qué. tengo la impresión de que en Espectros deM x r a está presente en cada página. E n to n ces com p ren d í a las claras que sus ausencias estaban ligadas a estadías en una in stitu ció n p siqu iátrica.53 en 1952 -é l era “caim án”. y una nueva problem ática m arxista. cuando co­ mencé a enseñar en la Sorbona. Véase Yann Mouilier-Boutang.* no enseñaba. como diré«-1 1 de la ENS y profesor en e l Colegio d e Francia. Grasse1 ' 1992.y ahí me habló de “depresión”. R. aliado y disociado. Yo n o d istaba mucho de pensarlo también. Sin embargo. me escribió una ca rta extraordina­ ria. No era un especialista de Husserl. Saludo indirecto pero sobre todo amistoso y nostálgico. Véase Jact)1* 1 . véase Elisabeth Roudinesco. mi primera publicación. de alguien que ocupó un lugar tan grande en mi vida. A lth u sse r m e invitó a dictar cursos en la Escuela -an te s de que yo m ism o m e c o n v irtie ra en “cai­ mán”. puede ser leído como un texto dirigido a él. Me manifestó mucha am istad y apoyo e n mi trabajo. com o una especie de homenaje a Louis Althusser. sobre to d o en su d im e n s ió n gen ética y epistemológica. Sobre la enseñanza de Louis Althusser en la ENS y sus relaciones con Lacan y el psicoana • sis. si se quiere.52 una m anera de “sobrevivir” lo que viví con él. M ás tard e. A partir de ese momento nos vimos mucho. por supuesto. Pero ¿quién no lo es? Me pide que hable de algo. percibía (estratégicam ente) una alianza p o sib le e n tre el idea­ lismo trascendental de H usserl. (N. En todo caso sufría. pero com o algunos m arxistas de su en­ torno. Jean Hyppoiite U“ 1968) representó un papel fundamental en la enseñanza de la filosofía en Francia. Yo no tenía ninguna idea de lo que ocurría.: ¿No percibió nada? ]. a su lado.: Espectros de Marx. París. de distinta m anera. ob.Lévi-Strauss. une biographic. C o n Je a n H yp p oiite54 m e invitó a la 5 Louis Althusser murió el 22 de octubre de 1990. * “Caimán” es un título de las escuelas normales en Francia que designa al profesor ayuJan te. de! T ) 54Traductor de la Fenomenología del espíritu. El era a la vez próximo y lejano. y.: Durante esos años no sabía absolutam ente nada. Escribí ese libro en 1993. Cuando le envié el manuscrito de la Introducción al origen de la geo­ metría de Husserl.

vol. “P o n ctu a tio n s: le tem ps de la th ese”. puntuado de m om entos difíciles de todo tipo. ^éléne R y tin an . porque. a través de su sufrimiento y su in te lig e n c ia .calle de U lm . Louis era más accesib le y afectuoso cu an d o estab a “deprim ido” que e n los períodos. ob. E n 1 9 6 8 -1 9 6 9 h icim o s . en particular a causa de sus exilios. É. véase E lisab eth R o u d in e sco . p e rcib ía en esos te x to s cosas n u e v a s. PP. é l m e h a c ía le er y corregir sus te x to s. Écrits sur la psychamúyse.D.x a . ob. M e ale n tó m u ch o a e scri­ bir. cit " . A c e r c a d el lugar d e ^Hiis A lth u ss e r en el psicoanálisis en F ran cia. Luego fue un compañerismo profesional que duró más de v ein te años. Stock/lM Ec. digamos. “m an ía­ cos”. C a ld ée. aunque n o co m p a rtía las c rític a s que yo h a b ía dirigido co n tra usted. y Jacques Locan. en: Du droit à ¡a phibsophte. y todos los martes los tres nos e n co n tráb am o s en la m ism a sala para escu ch ar las le ccio n e s de los estu­ diantes que preparaban su ayudantía. pero asistí a algunas sesiones que d ieron lugar a Para leer el C a p i t a l Teníam os los mism os alum nos. Paris. 1 9 9 3 . S e sentía muy atorm entado y en ese m om ento d ejó la Escuela. d ecía. E n gen eral. un ex alum no y amigo com ún. H ab ía algo m ístico en su m anera de querer restaurar a cualquier p re cio e l v ig o r te ó ric o del m arxism o en una época en que el partido oscilaba e n tre un a lín e a p o lític a sociald em ó crata. Luego d e la traged ia de n o v iem b re de 1 9 8 0 . en co lab o ració n co n É tienne Baltbar. L’avenir Ju re longteinps. c i t . Roger Establet. D ebía regular sus relaciones con algu­ nos de sus e x alum nos que estaban adoptando una postura extrem ista y que a te n ta b a n llev arlo h a c ia la Izquierda proletaria.57 Es­ taba en d esacu erd o c o n e l fo n d o . T uvim os m u chas con v ersacio n es sobre el psicoanálisis.: En m ayo de 1 9 6 8 an d aba muy mal.. sin duda inev itable. Pienso sobre todo en Bennv Levy y R o b e rt L in h art. S e ben eficiará con el artículo 64 del G«di(¡o Fen^l de la é p . ob. PUF. J. T en íam os pocas d iscu­ siones filo só ficas profundas." Siem pre tuve la sen sa c ió n de que n o pod ía h a c e r ni el duelo del com unism o ni el del fracaso del co m u n ism o .439-459. venir a Bernard Pautrat. 7 V éase nuestro capítulo 1: "Escoger su herencm ' s Louis A lth u s s e r. u Lire le Capital. ^ tticia . 1990. Nos un ía un gran afecto. f seques ^anciére ( 1 9 6 5 ) . Véase Louis Althusser. donde enseñé m ientras él se ausentaba (e n 1 9 6 4 ). Yo iba regularm ente a visitarlo a diversas instituciones psiquiátricas de los alrededores de París. no co n o cía suficientem ente b ie n las obras de Freud y L acan S in em bargo. A n te s de su m uerte di una entrevista sobre él en los Estados Unidos. li. y lo v e ía c o n frecu en cia. co lecció n “Q uadnge".: Yo lo c o n o c í e n 1 9 7 2 . Histone de la psychwialyse l> Cartee. y el repliegue s ecta rio . 1966. Pierre M acherey. R. Taris.56 d uran te m u ch o tiem p o yo fui el ú n ic o autorizad o a v erlo. París. cit. %El 16 de n ov iem b re de 1980 Louis Althusser an im e i <u m édico que estranguló a su mujer.

Artaud. 1993. Fue la vínica vez que ev oqu é larg am en te mi relación con él. y a menudo tras su m u erte. etcétera). Usted form aba parte de los “suyos”. R. cit. que p e rc ib í aquello a lo que estaba más atento en mi propio itin erario y de lo q u e n o m e hablaba directamente. a todo cu an to nos m a n tu v o m ás cerca. Además. que m e resu ltab an m ás fam iliares que a él y que lo fascinaban más de lo que gen eralm en te se cree: H eidegger. por supuesto. Londres. Sí. y sobre todo en sus cartas a F ra n c a M adonia. “Politics and Friendship. "Jacques Derrida. editado por Ann Kaplan y Michael Sprinker.: Cuando hablábamos de temas filosóficos él n o se p la n te a b a c o m o marxis­ ta. estu vim os m uy c e r c a y al mismo tiempo hablábamos siempre de otra cosa que de los grandes d esafíos filosóficopolíticos. .5 ’ É. a me­ nudo. Largamente pero insuficientem ente. existía una proxim idad: la p asió n p or la enseñan­ za -lo que usted llama la “dolencia de escu ela”.: En su correspondencia. fue entonces muy tarde..60 él habla mucho de usted. An Interview with Jacques Derrida”. Nietzsche. “ Louis Althusser. descubrí en ocasiones lo que pensaba de m í y có m o p e rcib ía m i cam in o . interrogándome al respecto. Verso. R. ob. de Lucrecio. que ni yo mismo lo creí en ocasiones. u n poco aparte porque no era comunista. y e l lugar con ced id o a la lengua. D. Si uno se remite a sus escritos encuentra la h u ella d e esto . d e cierta tradición materialista no marxista. Había algo virtual en nuestra re lació n y p o co s d eb ates organizados. no trataba de encarar ese tema conm igo. H ab láb am os de te x to s de los que pensaba. d el a co n te cim ie n to . p ero el psicoaná­ lisis les era común. co m p re n d í mejor. en: ^ Althusserian Legacy. É. al comentario y al inconsciente. Lettres à Franca ( i 9 6 1-1973 ) . Hubo muchos evitam ientos. E n ello s multiplica las alusiones a nuestra amistad.que fue publicada en un libro am ericano titulado T h e A lthusserian Legacy [La herencia de Althusser]. j. cómo me leía (sobre todo alrededor de la cuestión del a lea. Luego de su muerte. por el lado de D e m ó c rito . E se libro jamás se publicó en francés. pero sentía en usted algo fra te rn a l.: Tenía una concepción de la filosofía que n o era la suya. al leer algunos de sus te x to s .

Luego se mira a usted mismo com o judío. D emdabase.. pues. 4 Sigm und Freud. rvF. 3 Este térm in o despreciativo fue utilizado a partir de comienzos d d >iü' o xv para designar. Jacques Derrida.) 5S o b re la co n cep ció n “anibaliana del psicoanálisis” y la identificación de Freud co n el general sem ita. apodada la "Jerusalén holandesa”. c u . Freud reemplazó esa escena de hum illación contada por Jakob por otra. 1. véase mi Histoire de la psychanalyse en France. luego marrano. viajante de comercio. Alianza.: La lntcrpretación de los sueños. [Trad. 174 |Trad. Paris.. t.en 1949.3 obligado a perm a­ necer “fiel a un secreto que no había elegido”. ob. Jacques Derrtd. que usted com ien za a acom pañar en sus viajes a los 18 años. los ■Marranos llevaban una doble vida.2 V ivía com o un hombre sometido y humillado. U n padre judío. .7. Jakob Freud era com erciante te x til U n día narró a su h ijo la historia famosa de los tiempos difíciles de la judeidad. del padre judío humillado por los cristianos. permaneciendo secrenm ente fieles a su religión. Madrid. C'>fno convertidos a la fuerza. 19°1. 1967.se trasladó a Franc. a los judíos convertidos y sus descendientes. C áted ra. esta figura del padre humillado. P . magrebí y colonizado. 107. 19941.’ Freud construyó su teoría del complejo de Edipo a partir de la necesidad de revalorizar sim bólicam ente la función paterna. es cen tral en Freud. me gustaría evocar con usted algunos recuerdos personales. católica y trad icio n al. cuyo dueño había salido de una “buena fam ilia". olía a alcohol de eneldo porque representaba una marca de anisete. p. en España y Portugal. En La contracalle — en Circonfesión— us­ y ted h a b la de su padre. representante de vinos y licores para la casa T ach et. aquella en que A níbal promete a su padre A m ílca r vengarlo de sus enemigos. Sen il. L'interpretation des reves (1900).: Jacques Derrida. en una época en que la autori' E n : G eo ffrey B en nin g to n y Jacques Derrida. La parte redactada por lacqu es P e ra d a se titu la Circonfession y la de G eoffroy Bennington. p. Cada vez Mué pudieron em igraron.4 Así. A h o ra. Acerca del antisemitismo venidero E l is a b e t h R o u d in e s c o : Para abrir este nuevo capítulo. 2 N a cid o en El Biar.. Freud se identificó con la figura de un conquistador semita preocupado por tomar su revancha y fundar un nu evo im perio centrado en la exploración del sueño y el in con scien te. En esa época le ja n a n o había sabido rebelarse cuando un antisem ita arrojó su gorro de piel a la zanja. M ad rid.rf<.. cast. sacada de la historia romana. y fue en Amsterdam. cerca de Argel. cast. donde muchos Marranos pudieron volver al judaismo. Usted parece decir de él lo que él d ecía de su propio padre: “mi pobre padre”.

Su “en cuanto a Lacan” me encanta. el rico y el pobre. Vienne. usted propone deconstruir el paternalocentrismo occi­ dental y su corolario: el falocentrismo. donde su propio padre ya había sido un modesto empleado. (N. fue seguro el del abuelo Tachet (qué apellido. y yo lo veía siempre en el personaje del deman­ dante: para con sus clientes pero también con el dueño. también él. sin duda.* En ese momento no pensaba en alguna “cuestión judía”. en francés.7 Por su parte. manejaba por él cuando podía. por lo menos relacionado con lo que yo experi­ mentaba entonces.6 En cuanto a Lacan.dad patriarcal estaba deshaciéndose en Occidente. y hasta en la familia yo veía en mi padre a la víctima de un sombrío ritual. se convertían en “otros” social e intelectual­ mente. oh. más que revalorizar la función simbólica del padre. en su encuentro con la obra freudiana. Estaba el dueño y el empleado. Mi compasión por mi padre fue infinita. en cada almacén. * Tache. mi padre se volvió representante de comercio: siempre al volante de su auto. del T. a los 12 años. Surgido de una familia de la buena burguesía católica mercantil. En ocasiones yo lo acompañaba en sus giras. se encontró en una situación comparable desde el pun­ to de vista que aquí nos ocupa. los hijos de la burguesía mercantil judía vienesa “superaban" a sus padres. Implícitamente. al tiempo que. cruel y fatal. cit. ¿no es cierto? Uno piensa en la mancha de no sé qué pecado original). muy pronto se enfrentó a la humillación que padecía su padre (Alfred) por parte de su abuelo (Émile). pero de mane­ ra bien indirecta. adolescente. Ni si es posible comparar a mi padre con esas otras figuras paternas. buscaba restaurar una función simbólica de la paternidad a través de la construcción de un concepto extraño: el Nombre-del-Padre. No estoy seguro tampoco de que la experiencia de la humillación de mi pa­ dre esté ligada a su judeidad. sí. De aquí Lacan concibió una especie de odio por las infamias familiares. Oscuro. Tras haber sido una especie de aprendiz hasta la edad adulta. Charles. tuvo que empezar a trabajar en la empresa de los Tachet. verdadero tirano doméstico.) . La palabra “sacrificio” volJ a c q u e s D e r r id a : 6Véase Carl Schorske. se detenía para tomar pedidos. en Freud o en Lacan. en cada café. fin de siécle. significa mancha. Jacques Lacan. ob. 7Véase Élisabeth Roudinesco. Uno de los muchos nombres de mi padre. Por mil razones. cuyo paternalismo autoritario me irritaba tanto como su benevolencia. En cada hotel. no sé hasta dónde podría seguirla en esas analogías o distinciones. Recién escolarizado. Sobre todo sentía condes­ cendencia. cit. Es sabido también que al acceder a una cultura grecolatina.

Era eso la experiencia del “padre h u ­ millado”: hom bre del deber. el haberlo conserva­ do. tal vez estoy vengando a mi padre al introducir un principio de desorden en ese “com ercio”. creí que no reconocía ni compartía lo suficiente los sufrimientos de nuestro padre. volite y voüté: bóveda y encorvado. Pero las cosas son más com plica­ das. A veces lo decía él mismo.vía incesantem ente: ‘‘Él se sacrifica por nosotros”. fue ante todo. purante toda mi adolescencia sufrí con él. de quien a menudo. a su servicio. A sí era su manera de andar. inversamente. cuando niño. Yo me sentía hum illa­ do de verlo desbordado de respetuosa gratitud para con esa gente para quien había trabajado durante cuarenta años y que “con sentían” generosam ente en “conservarlo”. y la transacción más perversa. su silueta. cuando. del T . Y me parece que la experiencia personal siempre repre­ senta un papel en este género de actitud. com o se figura.: * S e trata de la m isma palabra. E ncorva­ do. Nunca pensé en asociar esa experiencia del padre humillado (¡hum illado por un “paternalismo”!) con una rehabilitación cualquiera de la figura paterna o. hubiesen podido despedir a ese empleado judío. con cualquier deconstrucción del patem alocentrism o. más contrabandista. trabajaba todo el tiempo. pero dejémoslo. Para hacer justicia al padre digamos. es cen tral en su crítica del paternalocentrismo.: La cu estió n del padre humillado. riendo. La palabra “encorvado” se impo­ ne tanto más a mí cuanto que jamás pude disociarlo de ese destino: mi padre trabajaba en un lugar que llamaban “las bóvedas”. con el amigo H am let. com o algunos los urgían y com o ten ían derecho a hacer. en 1 940-1942. explotado por la “sociedad”. en el puerto de Argel.R .) . (N . a él. que por lo demás a ]• D. y acusaba al resto de la fam ilia de no reconocer lo que hacía por nosotros. ante todo. Trabajaba m ucho. encorvada. Yo era el que podía comprender los sufrimientos de un padre. la línea y el m ovim iento de su cuerpo estaban como signadas por eso.* En La contracalle o en otra parte me comparo con un representante de c o ­ mercio que se extenúa transportando sus valijas y “vendiendo” su m ercancía en cualquier mercado académico y cultural. pues. to set it right! Cuando el antisem itism o estatal se desencadenó en Argelia. fue también una compasión. doblegado bajo la obligación. por poco que sea. no bien uno se pone a com ­ prender y a com padecerse?). cuyo pro­ ceso organizaría en forma sim ultánea. E. S in llegar a decir que me identificaba virtualmente con él (pero ¿cómo no hacerlo. nunca se tomaba vacaciones. mi padre agradeció a sus patrones el habernos protegido. sin duda veía en él una figura ejem plar de la víctima: mal apreciado por la “familia”. en el fondo. de una u otra manera. Tal vez a mí también me gusta pensar eso. Mi indignación para con los patrones e incluso para con mi madre.

j. É. exterior o ajeno. M i padre carecía de autoridad al tiempo que era colérico. m is compañeros de clase. A mi me echaron del liceo Ben Aknoun en 1942. y más allá de una medida “administrativa” anónima de la que no comprendía nada y que nadie me expli ­ có. la herida fue otra. en todo caso mucho más asimilacionista.: ¿Cómo atreverse todavía a hacer frente. la cuestión del antisemitismo. o. el paternalocentrismo. contra mi padre.. en los años setenta. como dijimos. Cada vez que estabamas solos juntos. No es fácil para mí articular juntos. como usted dice. para permanecer fieles a ellos sin hundirnos en el dogmatismo. por cerca de nosotros que esté. siempre intento vigilarme severamente en la autorización que a veces corro el riesgo de darme. P°r mi parte. Fue necesario. En ocasiones. y jamás cicatrizó: el insulto cotidiano de los niños. realmente debemos comprobar que. de manera abrupta. pero las cosas son oscuras y difíciles de describir aquí. com o judío o . el antisemitismo nos resultara. fue una mezcla equívoca de compasión y hostilidad. D. a la cuestión del antisemitismo? ¿Del antisemitismo entre nosotros. y tengo la impresión de que la interrogación sobre la identidad judía. e incluso entre “nosotros”.menudo pretería confiarse a mi. para usted y para mí. Yo pertenezco a una familia judía mucho más asimilada que la suya. y yo lamentaba que viniera incesante­ mente a quejarse conmigo. hizo una irrupción violenta entre los intelectuales franceses asimilados alrededor de 1980. como usted me invita a hacerlo. hoy? ¿Debemos hacerle frente como si estuviera todavía no solo cerca de nosotros sino delante de noso­ tros. Es cierto que esa experiencia fue poco más o menos contemporánea a la del antisemitismo. C o n respecto a m i padre. aunque siempre existió. el peligro de un encierro en las categorías o en la identidad se precisó con el correr de los años. al hacerlo. también para otros. Parece suponer que “delante de nosotros”. Temo que aquí nadie pueda pretender inmunidad. y sin duda más tarde. me tomaba com o testigo de la incomprensión o la indiferencia de los otros. y tal vez con un éxito desigual. esa experiencia personal y los gestos deconstructivos en dirección a Freud y el patriarcado. con la caída de los compromisos asociados a los grandes sistemas de pensamiento. se planteaba con menos acuidad que hoy. yo resultaba s e r . los chicos en la calle. Pero. debí tomar el partido de mi madre. y a veces las amenazas o las trompadas contra el “judío de mierda” que.: Para llegar ahora al corazón de lo que nos ocupará en este capítulo. deconstruir esos sistemas. él venia a mi del fondo de su silencio. presente y venidero a la vez? ¿Tiene el antisemitismo todavía un rostro y un porvenir? Es cierto que la forma misma de mis preguntas es imprudente. R. desde mi adolescencia.. diría.

mucho menos. ¡Tam bién tendía a excluir a los propios argelinos! Por cierto. Volvamos un momento a Argelia. durante casi un año. hasta petainista) hacia el cual me había empujado un maestro infatigable. Sin embargo. donde com encé a reconocer. donde todos los profesores judíos de la región — ellos mismos excluidos sin un murmu­ llo de protesta de sus colegas ( ¡com o en la “metrópolis”! )—se reagruparon para fundar un lugar de enseñanza destinado a todos esos parias. general y multifor­ me. incapaz de gozar con una pertenencia cualquiera.. en dere­ cho. o de su política desde hace medio siglo. Porque sin duda. por poco que nos interesemos todavía en esa oposición artificiosa y frágil. sobre todo. acerca del judaismo (religión o cultura). del motivo de la elección. estaban preservados.. por supuesto. pero en la gran mayoría de los casos. de la fun­ dación del Estado de Israel. Cuando me echaron del liceo de Ben Aknoun. durante toda mi vida. en el momento de formular cuestiones críticas. esa desazón. cuando no a contraer ese mal. los primeros no prose­ guían su escolaridad. un año antes. en la es­ cuela primaria había más o menos tantos jóvenes argelinos com o jóvenes fran­ ceses “de cepa”. de tal dimensión comunitaria. en el límite de la Casbah. sobre y contra un frenesí fusional “judío”. res­ pecto del racismo y el antisemitismo. oculté a mis Padres que. el sistema escolar era absolutamente idéntico al de la “metrópolis”: mis­ mas normas. que la “dem ocracia”. o sea. Esa escuela republicana. y por tanto supuestamente insospechado de antisem i­ tismo. Era. en particular en medios y lugares del espacio públi­ co que. Esa escuela pretendía ser republicana ( ¡más “republicana” que “demócrata”! ) y la “República” puede ser. detrás de la catedral de Argel. desde los 10 años. ese malestar que. en apariencia. debo confesar que solo hoy mismo. De la misma manera había desertado. pero conservo de ello un recuerdo sombrío y desdichado. en la universidad. A h í me sentí iden­ tificado. por lo menos en principio. ju nto a otros. me había hecho la rabona en los cursos del L iceo M aimónides) venía de más lejos. o en ocasiones radical­ mente “deconstructivas”. . mismo modelo lingüístico. por el nom­ bre de la calle. del medio de los scouts Y exploradores de Francia (muy francés.considerado como tal. N i en el liceo ni. Pero supongo que la amenaza ante la cual huía a cualquier precio y a lo que me daban ias piernas (por ejemplo. apodado “Émile Maupas”. y sigue siendo. creo. de la judeidad. me volvió inapto para la experiencia comunitaria”. es sabido. me siento como presa de vértigo ante una evidencia. me atrevería casi a decir toda alusión a Argelia y la lengua árabe. creía. Fue allí. nueva para mí: la sociedad francesa tiene una actitud acogedora hacia el retor­ no de los viejos demonios. mis padres me inscribieron “en la ciudad” en el liceo M aimónides. A llí. mismos valores. eso se fijó en ese momento. excluía toda referencia. expansionista en nombre de valores uni­ versales. Creo poder decir que mi vigilancia fue incansable. más “colonialista”.

una com­ pulsión gregaria que respondía de manera demasiado sim étrica. Doble sufrimiento. una suerte de “rela­ ción edípica”. y a p rop ósito de esa triple identi­ dad (judía/magrebí/ÍTancesa).de una suerte de “sentimiento de la judeidad” . Com o si una profundidad de memo­ ria me autorizara a olvidar. tratándose de la construcción de una identidad. judía.: Hoy me parece difícil no reflexionar sobre esta cu estió n . É. D. sin embargo. una historia. fue natural y legítima. paradójicam ente.. esa herida jamás se cerró. D. no so­ portaba estar “integrado” en esa escuela judía.: Por supuesto. . abismal. habla de identidad d isociada. a distraerme de lo esencial. ). sobre todo inestable. hasta enérgica. de manera reactiva y vagamente es­ pecular. también las más singulares. no disto mucho de pensar que. J. ta n to para desviarse de la tentación comunitaria com o para co n serv ar algo — un resto .: Usted dice en La contracalle que no quería p e rte n e ce r a la comunidad . Muy poderoso y lábil a la vez. J. Pero yo debí experim entar una pulsión. co m o hoy d etesta. superficial. Pero hay que encontrar las m ediaciones más justas y más finas. crueldad dividida. en ese medio homogéneo que reproducía. Bien sé que tales declaraciones parecen . la terrible violencia que se le hacía. Habrá venido desde siempre a dar su curso y su forma (“mi” forma) a todo cuanto podría contarse.. una ficció n que yo me cuento. tal vez a negar lo más arcaico. Porque tal vez tam­ bién sea una reconstrucción. Por l0 demás. Con­ tradictorio. por cierto . extrín­ seco. herida cuya hemorragia acaso se origina mucho más lejos. Tarea tem ib le. cuenta tan poco en mi vida. Esa autodefensa reactiva. Al mismo tiempo. hasta irreprochable.: En mí.E R.. t R. me desvía entonces de lo que sin duda sigue siendo lo más “constitutivo” en mí.: Aunque yo sepa que no es posible reducir las producciones conceptuales a elementos de la vida subjetiva. a todo cuanto yo podría escribir con el título de “novela de form ación”. e| etnicismo. D. en cierto modo.. R. más temprano. Detestaba la palabra comunidad. en tantos aspectos. Tan­ to trabajo queda por hacer. el comunitarismo. ta n to com o yo. que correspon­ día en verdad a una expulsión. existe un lazo entre ellas. Esta distracción activa. obligada (bajo la amenaza exterior) y compulsiva a la vez. Por otra parte. ese “sentimiento” es oscuro. pues. accidental.: Por un lado me sentía profundamente herido por el antisemitismo.. refrendaba. Nada para mí cuenta más que mi judeidad que. Me distrae al punto de que en ocasiones también lo encuentro inconsistente.

No estoy solo conmigo mismo. por ejemplo.8 me da que pensar tanto en mi pertenencia como en mi no pertenencia al judaismo. (j. sin ceder tampoco a ninguna intimidación. ya se trate de Europa. La ruptura de la pertenencia a menudo me da la posibilidad. aunque. al trabajarme en el cuerpo y el alma. expropiaciones y deportaciones en masa. toda “explicación” consigo mismo.contradictorias. añadiré dos o tres cosas.) son irreductiblemente singulares. atenerse a juicios complejos. no la considero un mal absoluto. mi tripalium. sobre la política de las comunidades a las que supuestamente pertenezco y con relación a las cuales quiero permanecer más alerta que nunca. más allá de toda aritmética y toda calculabilidad. Me interesa ser tan libre com o sea posible para criticarlos cuando sea necesario. Com o la condición de una mirada un poco despierta. Sin ceder a ningún chantaje por la pertenencia comunitaria. no soy uno solo. una vez más.d . no más que otro. y diré sobre todo. desde siempre. Israel. justamente. usted lo sabe. La contre-allée . Francia. e n : Voiles (en colaboración con Héténe C txous). mi pasión y mi labor. Le monolinguivne de l autrc. pero ¿quién se atreverá a pretender que no es también muy judía? Por último. ) . ob. Israel o la diaspora judía. Esa incalculable multiplicidad inte­ rior es mi tormento. hasta todo alter­ cado. c it .. C on frecuencia es muy difícil. toda división. aunque fuera virtual. Tan libre como en los momentos en que. Un “yo” no es un átomo indivisible. Com o cada homicidio. reivindico esta división desarraigante. esta división. etc. como numerosos textos lo atestiguan. Circonfession. Pero solo lo serían a la ma ­ nera de ver de quien no podría decir “yo”. y a veces desespe­ rante. de un juicio más justo. alrededor de cuestiones siempre trágicas e infernales: la Shoah. como si fuera único y singular. y “U n ver à s o ie". 8 V é a n se sobre todo. pero emancipa. evalúo la acción o la política de comunidades o Estados a los que supuestamente no pertenezco. esta dehiscencia (más de uno y más de dos y más de tres. como cada herida. Palestina. ob. no creo que esta división o esta no-identidad consigo sea pura o ejemplarmente judía.). no quiera volver a centrar todo en tom o de ese centro. de una sola pieza. quiero decir "más único” que otro. a las ideas preconcebi­ das. Es particularmente cierto. En ocasiones es casi imposible. sin duda me hace trabajar. Por un lado. todos los desastres de este tiempo (exterminios. mi trabajo. enunciados prudentes y diferenciados. U n o la sufre.. etc. hasta privadas de sentido común. Sin internarme más adelante en esta senda demasiado frecuentada. menos injusto. interrumpe muchos sueños dogmáticos. a considerandos estratificados. c it. para limitarme a esa judeidad de que hablamos en este momen­ to. resistir a todas esas presiones que yo llamo “chantajes". etc. Por otro lado. sino expulsando fuera de sí toda alteridad. También es aquello que. toda heterogeneidad. es eso a cuyo alrede­ dor trabajo todo el tiempo. genocidios. en la confusión general que organizan esos chantajes.

no sabía. . Como muchos. Luego. El Gobernador general fue más papista que el Papa.A propósito de desastre histórico. si puedo decir. É R. de aquello que. “pensar” la cosa. no me libré realmente de ella. Y bien. Esa ilusión duró. de lo que había podido pasarme en A rgelia.: Bastante tarde. innegablemente. É. por supuesto. con un com entario de Je a n Cayrol. como todo hom bre un poco despier ­ to. a un pen9Filme realizado en 1956 por Alain Resnais. y sobre todo en el medio intelectual o académico. por lo demás. por supuesto. No recuerdo ya todo el progre­ so de esa toma de conciencia. no sabíamos (en todo caso en el medio que fue el mío) lo que había pasado o seguía pasando en Europa.: Hubo algunos filmes (a no dudarlo. el antisemitismo no tenía ninguna posibilidad. R. buenos o malos. irreversiblemente. s¡ le parece bien. ¡incluso en ti!’’). sobre todo en lo que concernía a la educación nacional y la función pública. injustamente. por lo menos. allá como aquí. dos comunidades privadas de comunica­ ción. me gustaría poder analizarla m ejor un día.: ¿Cómo se enteró del genocidio de los judíos. A pesar de todo lo que nos llegaba por ese lado. a veces violento. volvamos por un m om ento a Argelia. D. pensar “en eso” en su lugar. Ese tener-lugar justamente resiste al pensam iento. N oche y niebla) y toda suerte de textos. no medí su desmesura. En todo caso.: ¿Por textos. Pero esta disparidad no es insignificante. allá. yo era adulto cuando com encé a “saber”. desde el filme de Claude Lanzmann. no tomé la medida del mal. allí donde esa cosa tuvo lugar. Eso ocurrió. ]. intenté. T enía más de 20 años y vivía en París. pero en realidad el antisemitismo vela. y de manera progresiva. palabras o imágenes? . que en todo caso siempre disocié. com o si en esto se tratara de dos mundos. fue virulento durante la Ocupación. Fue lento y progresivo. aunque a veces sea brutal­ mente interrumpida por “despertares” (entonces me digo: “A ten ción . D. Anticipó o agravó algunas medidas tomadas por Vichy. no sólo “pensarla” sino pensar “en eso”. cosa bien conocida. luego latente y difuso tras la guerra. Pensé ingenuamente que en Francia. pero antes de nosotros. tiene el arte del disfraz. a esa edad. sino más tarde. cuando yo llegué por primera vez a la Francia metropolitana a los 19 años creí que iba a dejar de sufrir. Allí siempre reinó el antisemitismo. el antise­ J. lo que es absurdo. y solamente en parte. Y luego tal vez me vuelvo a adormecer. desde cierto punto de vista. estás durmiendo. con otros sueños. como muchos otros. se llama la Shoah? Durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta el próximo sobresalto. en Argelia. dos historias. de la realidad de los campos. mitismo se desencadenó en la vida corriente y en la legislación.

j. 1 Sondeo realizado por la Comisión Consultiva de los derechos del hombre y publicado el 15 2 de rnarzo de 1999. entonces. con el fin de influir la opi­ nión o desestabilizarla. 36 de nuestro capítulo 2: “Políti­ 1 cas de la diferencia". Implosionó en diciembre de 1999 debido a sus divisiones internas. porque también es posible idealizar.. como otros. En este discurso. . que algo como la “cultura” de este país podía dejarse invadir por ese antisemitismo ordinario.1 1 É. 1 Sobre el caso Renaud Camus. a negar lo que idealiza. Veía con claridad las gesticulaciones y mue­ cas de algunos grupos. Pero no pensaba que la sociedad.: Progresivamente. D. según la famosa fórmula de Octave Mannoni: “Bien sé que 10Fundado por Jean-M arie Le Pen.: Hoy. partido de extrema derecha. R . É.1 2 Aquí se trata de una negación en el sentido freudiano. dejando así de representar un papel electoral mayor en las rela­ ciones políticas entre la derecha y la izquierda. Sin embargo. H ace dos años. los franceses se declaraban racis­ tas en el 70% pero afirmándose hostiles a toda forma de discriminación. etcétera.que la sociedad francesa podía volverse antisemita de manera peligrosa. del que acabamos de ver algunos sobresaltos típicos con el caso Renaud Camus. una manera de expresar de manera negativa un pensamiento cuyo contenido se reprime. y. bien a resguardo de una buena conciencia negadora. Como lo tes­ timonia el tem ible discurso que llamaría de “antisemitismo inconsciente” y que consiste en condenar radicalmente la Shoah pero reivindicando el dere­ cho de “criticar” a los judíos “como judíos” y “contabilizarlos”. un bien lo sé pero de todos modos. Interiorizando en un trabajo de duelo que siempre tiende a inmunizar.. en ocasión de un sondeo. me sentí horrorizado por cierto rebrote del antise­ mitismo ligado a la progresión de la extrema derecha en Francia.10 nunca creí -probablem ente era mi ilu sión. que se organizan en “lobbies”. la famosa “contabilidad” de la cantidad de judíos en tal o cual sector trabaja evidentemente como una incitación a la discriminación. la supuesta “crítica” no es más que poner al día una forma antigua de antisemitis­ mo fundado en la afirmación de que los judíos son “demasiado numerosos” en tal o cual profesión. R . o sea sacralizar. Subjeti­ vando. reapropiando. represen­ taba el 1% del electorado francés en 1981 y el 15% en 1997. de tal partido. Y somos muchos los que lo pensamos. todo ocu rr com o si el antisem itism o nuevamente se hubiese e banalizado.: Cuando.samie n to que creería pensar asimilando. usted tuvo la ilusión de que el antisemitismo había desaparecido. el Frente Nacional. consúltese la nota 14 de p. estaba dispuesto a denun­ ciarlos. lo peor. habituándose. como otros.

son numerosos. pero de todos modos exageran. El primero es que en to n ces se corre el riesgo de vacilar en criticar cualquier cosa de la política de Israel o de tal comunidad judía.los judíos sufrieron. pero no quiero que se persiga a los negros. Siempre va a haber alguien que sospechará que está en colusión indirec­ ta. con ese antisemitismo ram pante. Porque estamos rodeados. Hay que oponerse a ellos. 1969. París. el holocausto. de una trage­ "O ctave Mannoní. denunciar dicha instrumentalización. Puede considerarse discutible este fin. del que algunos querrían adueñarse y servirse de ese modo. Lo peor. j. Clefs pour l'imaginaire on l'autre scène. tranquilamente: “Por suerte soy judío. incansable' mente. ante tentativas de intim idación que vienen de todos lados. P . de la opinión de tal o cual judío o grupo de judíos.’’1’ O incluso: “Claro que soy racista. es la apropia­ ción y sobre todo la instrumentalización de la m em oria histó rica. se debe com batir a la vez toda forma de negacionismo y rehusar la explotación de una tragedia sin fondo. aunque sea tom ando el tiem po. entonces ni siquiera puedo ya decirme. sin negar de nin­ guna manera la realidad de esa monstruosidad pasada. pues. . como se dice. de todos modos. ¡A cualquier precio! Porque es una trampa mortal. utilizarlo con tal o cual fin.: Cuando el antisemitismo se expande. ¡Para n o h ablar de negadonismo! Como lo sugería hace un rato. despreciable pero bastante fácil de descifrar. lo que me perm ite no ser acusado dema­ siado rápido. sin dejarse intimidar jamás. Es posible y necesario. Porque no quiero negar a cualquiera (ni por otra parte privarm e yo mismo) el derecho de criticar a Israel o a tal comunidad judía so p retexto de que eso corre el riesgo de parecerse o ser funcional a un antisem itism o. a mi parecer (en todo caso es mi regla o mi m áxim a). sin el menor antisemitismo. es justamente en esa situación tramposa. de toda responsabilidad (intelectual. y estoy pesando mis palabras. dando o impo­ niendo el tiempo de discursos complicados y argum entaciones estratificadas. Hay que debatirse y batirse contra aquellos que disponen (d e) esas tram­ pas. S eu il. cuando me inquieto por los fundam entos del Estado de Israel y de su política. de tal o cual iniciativa de la comunidad judía”. sus "efecto s perversos”. Es la muerte programada de la más mínima lucidez. aunque no desee fre ­ atentarlos. del lado en que me en cu en tro. o detestable la estrategia que lo gobierna. Reconozco la dificultad. pero si la palabra coraje (intelectual u o tro ) con serva algún sentido. y aunque. política). por lo menos. etcétera. o sea. aunque sea bajo esta form a caracte­ rística. por ejemplo ese cálculo propiamente estratégico (p o lítico u otro) que consis­ tiría en servirse del holocausto. pueda com prender que no hay que mal­ tratarlos demasiado”. a mi manera de ver. ética. Así. la tram pa es un verdadero sitio. Es una trampa que hay que neutralizar.

las diplomacias de todo tipo. No quiero tener al respecto lo que se llama una “opi­ nión”. no es menos cierto que. no hay que ser judío para sentirse autorizado a criticar lo que hay de insoportable en ciertos discur­ sos proisraelíes. Por lo demás. una lengua. no deberíamos contentam os con compartir opiniones”. la expresión es impor­ tada sin precauciones desde un lugar.: En esto no se puede ceder. Por incómodo que sea. por ejemplo exponiendo los rasgos marcados de un rostro congelado en el dolor impertur­ bable. cierta lógica.: En efecto. su retórica. de manera más noble y refinada. Estará de acuerdo conmigo. el mercado y hasta el mercado de arte. y que no pertenece a nadie. Fíjese la historia del “lobby judío”. Lobbying. Artesanal o industrial. infiero que hay que resistir sim ultáneam ente tanto a uno com o al otro. Y no olvidemos que el antisemitismo. sin esperar. remítase a la continuación del capitulo y a la nota 38 de la página 145. No siempre es fácil percibirla. 4 . É. una cultura. Por las mismas razones. puede ser una activi1 A l respecto. este es un lugar donde. incluso se cultivan. se alim en tan y se alientan uno a otro. se revela por una manera particular de hablar de los judíos. en los Estados Unidos. hasta el negacionism o que igualmente rápido podría usarlo com o pretexto para revestirse de buena conciencia. cierto razonam iento. pues. ineluctable­ mente. Lo hace en ocasiones de manera grosera y sin disfraz. Se impone entonces en todas partes. También aquí. cier­ ta manera de escribir.dia peor que toda tragedia (quiero decir todavía “griega” en su figura). hasta reproducir tesis negacionistas. P recisam ente porque sé muy bien que el discurso antisemita siempre es reco n o cib le en su lengua. tan autorizado como si viniera a cumplir el papel de un profesional. Esos dos males van a la par. me parece indispensable condenar las m anifestaciones de antisemitismo que se desarrollan. por lo que no me siento culpable de las críticas que dirijo a judíos o a n o judíos cuyas opiniones no comparto. hay que analizar el antisem itism o.D. la instrumentalización comienza muy rápido y muy temprano. creo que hay que redoblar la vigilancia ante un adoctrinamiento antiisraelí que raram ente evita el antisemitismo. incluso inconsciente. Pero si hay que estar constantem ente en alerta para discernirla. U n o puede perfectam ente oponerse a la política israelí y sostener la causa palestina. en los países en guerra contra Israel. al mismo tiempo. si puede decirse.1 4 J. costumbres o usos políticos que no afectan necesariamente la expresión “lobby” de conno­ taciones sospechosas. R . del testigo legítimo. Esta estrategia también puede invadir la retórica. menos que nunca. Sin descanso ni debilidad. en otras también bajo una máscara respetable. sus palabras. o incluso criticar cierto discurso integrista o sionista sin por ello hundirse en el antisem itism o.

e incluso por parte de alguien a quien no se querría considerar como antisemita. reu nion es de personas que con o sin mandato. creo. En la importación de ciertas lo cu cio n es idiomática s cuando son virtualmente peligrosas. com o m ín im o . Como no había huella legible de esa im provisación. a pesar de su v io le n cia originaria. un te stim o n io de antisemitis­ mo. hay algo así com o “lobbies” grupos de presión de todo tipo. el uso precipitado y com­ pulsivo de la expresión “lobby”. El síntoma puede ser más o menos grave según los casos. según la escena retórica o política. las más de las veces. incluidos otros Estados de la región. en la sociedad civil. Dicho lo cual. cortêsmente. en el interior o el exterior de una in stitu c ió n . a mi juicio es posible criticar o lam entar. según el contex­ to. Por lo tanto. pueden a su vez reconocerse o desaprobarlos. sin poder justificarse por d efin ició n . y P°r interés del mayor número.dad corriente y legítima. en cie rto s casos. Cada vez hay que preguntarse “¿quién dice qué?”. interp retan c o m o los intereses o la justa memoria de una comunidad? Algunos. tengo mil razones para creer que más vale. La m ism a exp re sió n n o significa o produce lo mismo según esté en la boca de un presid ente de la República o de un judío contando una historia judía. que toda fundación misma se funda. como . con razón o sin ella. agregué. pero. dije a mi interlocutora que si su h ijo se in te re sab a en lo que pienso de Israel. por ejemplo judíos. y sobre todo lo que desaprobaba de la política israelí. A grandes rasgos. ¿porqué no reconocer que. pero c o n franqueza y firmemente. ¡tal vez habría que ap licar el “principio de precaución” que se reserva hoy a los "anim ales” o a los prod uctos tóxicos! La importación de la expresión "lobby” (com o por otra parte la de politically correct de que hablamos) nunca me parece in ocen te y tran sp aren te. al fin y al cab o. le d ije . la acción de tales grupos. expuse lo que pensaba de la situación y los desafíos políticos. en Francia. Una anécdota. algunos ju díos pueden y deben en ocasiones inquietarse por las iniciativas de tales grupos sin que sean sospechosos de antisemitismo. creo. Que­ ría conseguirlo”. Se enteró que usted se encontraba e n T e l A viv hace dos años y que había dado un ‘discurso’ que fue cubierto por la p ren sa israelí. Pero en la im portación. se esfuerzan por proteger aquello que. Hace algún tiempo. considerar a esta fundación. Lo hice con prudencia. d en tro o fuera de d icha comu­ nidad. ante un público muy amplio y en el curso de una discusión. aunque las condiciones de la fundación d el Estad o de Israel sigan siendo para mí una colmena de cuestiones dolorosas que n o podría expo ­ ner por teléfono (e incluso si se da por descontado que to d o E stad o se funda. Tam bién. que no es posible dejar de descubrir. fuera de una breve introducción. alguien que n o co n o zco m e llama por teléfono. No di ninguna conferencia en T el Aviv. en 1 a violencia). incluidos los palestinos. del Centro de Documentación Judía: “M i h ijo h a c e u n a tesis sobre Israel en la Sorbona. encontraría lo que buscaba en tal o cual te x to . judíos entre otros. en qué situación y con qué estatus.

puedo experimentar una profunda compasión. en la época en que se hablaba de “territorios ocupados”. °k. con razón o sin ella. hace bastante tiempo. bueno. in­ clusive las de las grandes potencias.cit. 1989. con un pueblo palestino liberado de toda opresión o de toda segre­ gación intolerables. No creo ceder a ningún antisemitismo diciendo esto. sin duda usted lo sabe. siem1 Jacques Derrida. y trataban de “metecos” a los judíos orientales. ya me parecía”. Ellos mismos se consideraban como judíos “israelitas” (o “nobles” ). en el seno del mismo “Estado” “soberano” y binacional. pero casi siempre juzgué severamente la política de los gobiernos israelíes respecto de los palestinos. cast. que era un judío oriental ashkenazi. Con frecuencia lo dije públicamente. le juif. Trotta. algunas personas de mi familia materna. 1 5 ’allemand”. Ousia. Bruselas. cuyo texto fue publicado en varias lenguas. en: Phénoménologie et Múique. esta vez. otra grave cuestión que debo hacer a un lado en el momento de referir brevemente. por ejemplo. como lo escribí en otra parte. no vacilan en considerar como esencialmente judía. padecía por eso al punto de querer disimular su propia judeidad. una entrevista telefónica). R. a menudo reivindicaban una pertenencia a la Iglesia reformada. 1998]. inmigrante de Rumania. No sé qué infirió ella pero inmediatamente agregué. Por otra parte. Melanges offertsà JacquesTaminiaux. surgidas de la gran burguesía llamada “israelita”. del otro lado del teléfono: “Ah. en el sen tido más amplio del término “Estado” (por lo menos respecto de lo que hoy queda de ese sentido amplio de la soberanía en general. Madrid. en una entrevista. a condición de que se instalen relaciones de buena v e c in d a d ya sea con un Estado palestino dotado de todos sus derechos. hasta cierta solidaridad con los habitantes de esa región y con las víctimas históricas (judías y palestinas) de las atrocidades de este tiempo. decían acerca de los emigrados recientes de Europa oriental: “Están los judíos y los metecos” . Kant. iTrad. É. Y a menudo tuve la sensación de que mi padre. “Interpretations at war. en una conferencia.: Al escucharlo.1 etcétera. Pero me inte­ resa conservar el derecho de criticar todas las políticas gubernamentales. en mi infancia. a una exigencia de justicia que algunos. en particular en Jerusalén. ser más fiel entonces que nunca a una e herencia. y protestan­ te (por la rama paterna). No tengo ninguna hostilidad particular ni de principio respecto del Estado de Israel. más o menos: “Yo soy judío. no en el fondo o de frente”.en lo sucesivo irreversible. desde antes y después de la fundación del Estado de Israel. y Adieu à Eíimumuel Levinas. se me ocurre que. o. Pero me expliqué sobre esto en otra parte y no puedo encarar aquí esos temibles problemas. que asimila­ ban a una subcategoria de judíos. . y hasta m atrevo.: Adiós a Emmanuel Levinas. Después de algu5 nas frases de ese tipo escuché que me decían.

pero las más de las veces es un judío el que lo dice.: Me temo que el antisemitismo venidero n o sea de este ord en . 1992 [Trad.u n v erd ad ero bautismoy fui educada en la verdadera religión cató lica. todos fueron resistentes (activos o pasivos) y por tan to muy v ig ila n te s fre n te al peligro de deportación. Si me permite que lo recuerde una vez m ás. Paris. para alim entar sus peleas. si nada es más ju dío que e l o d io de sí. A quí encontram os ei famoso “odio de sí ju d ío ”. sob re to d o . 2002]. Rider. sobre el fondo de tragedia de la Shoah. el odio de sí judío fue exacerbado. a disputas entre judíos que. y para eso en formalizar. yo recib í el b au tism o . le d eb o. En mi infancia me hablaban in c e s a n te m e n te de las cámaras de gas y los horrores del nazismo.pour Paul Celan. Gaullistas y antipetainistas de la p rim era h o ra . más “e je m p la rm e n te ” ju d ío . cit. por la pintura y el arte en general. con una excepción.y por tanto al psicoanálisis. cual­ quiera que se odie comienza a parecerse a un judío.: El odio de sí. y Le monolinguisme de l'autre. se negaron a llevar la estrella am arilla. Arenas Libros. la ló g ica ejemplarista conduce estos dichos al abismo.1 7 con todos sus desafíos políticos. Modemité viennoise et crise de l’identi^’ ob.: Shibboleth Madrid. m arca de in fa m ia . En consecuencia. cit.com o te rm in é p o r c o m p re n d e r de qué extraña judeidad yo era la heredera. esa lógica y esa re tó rica ejem plarista. e n todas p artes m e encarnice en acechar. R. porque el exterminio siempre podía volver a empezar. D. yo no debía “casarme con un judío". cu an d o m i p ad re e ra a te o y m i madre sólidamente anticlerical. y esa figuralidad arrasa con todo. se dice. Más valía no ser ju d ío . . todos los m iem b ro s d e m i fam ilia ha­ bían escapado. tras la gu erra. sino un verdadero gu sto p o r Ita lia . En cu an to a mi pad re. y recurrieron a falsos certificados de bautismo. G alilée. ob. Corremos el riesgo de asistir. porque el o d io al ju d io era eterno. 16 Ese asim ilacionismo iba parejo con la p reo cu p ación de d e c ir to d a la verdad sobre la Shoah. cast.4E1 término de “odio de sí judío" fue inventado por Theodor Lessing en un ensayo p u b li c a d o en 1930: Der Jüdische Selbsthass. Véase Jacques L. C om o no se sentían tanto ju díos c o m o re p u b lic a n o s y asimilados. El mismo había term in ad o por pensar. Fue a través de su en trad a e n e l psicoanálisis como pudo luego responder a mis cuantiosas in te rro g a cio n e s. que los judíos debían ab solu tam en te asim ilarse y d ejar de ser judíos. recurrirán al v o cab u lario d el odio del . nunca m ás ser ju d ío . que la religión c a tó lic a supo a lim e n ta r durante siglos. y sin duda gra­ cias a ella . Pero al m ism o tiem p o. É. 17 Véanse sobre todo Shibboleth . Muy tem prano ap re n d í to d o s los detalles del exterm inio del que. nada más judío. no esa asimilación que tanto deseó para mí. ]. C o m o siem pre. sob re todo des ­ pues de la Shoah.pre afirmo que “era una desgracia ser ju d ío ” y que. interminable.

las posiciones de Renau d C am us y el rabin o integrista O vadia Yossef. hay tod a suerte de texto s antiguos que. como sefaradí. en 1886. que servirá de biblia a todos los autores de la extrem a derecha antisemita de la posguerra. x e n ó fo b o s. siquiera en forma de d o cu m e n to s acom pañados de co m en tario s eruditos.19 Sus posiciones eran discutibles — yo n o las com parto— pero n o fueron discutidas y por e l perio d ista. odio o a la violencia para con una persona o un grupo de personas en virtud de su origen o Pertenencia o n o pertenencia a una etnia. los escritos de L éo n Bloy. una nación. líder del antisem itism o más violento de fines del siglo XIX y autor. e n el cu erp o lite ra rio fran cés. en realidad eran la reencarnación de “malos judíos”. procurando así una inmensa felicidad a los verdaderos antisem itas. 19 Esther Benbassa y M aurice Szafran. fue completada en 1972 por un 1 texto nuevo. En especial se lee: "Se considera como un delito la provocación a la discriminación. aunque com prend o que un ed ito r pueda preferir abs­ tenerse. P ero es e v id e n te que. están salpicados de pasajes antisem itas. e tcé te ra . 22 Sobre la cuestión de lo “políticam ente correcto”. titular de la cátedra de historia del judaism o m oderno en la E scu ela P ráctica de A ltos Estudios. . 2 La ley de 1881.22 com o pudieron tem erlo 18Jefe del Shas. c o n ju sta razón. 20Edouard D rum ont (1 8 4 4 -1 9 1 7 ). de La France juive. racistas. ¿Vamos a expurgarlos en nom bre de una cen su ra re tro a c tiv a y “p o lític a m e n te c o rre c ta ”. y e n m u ch os otros textos más. que rige en Francia la libertad de expresión. S i los texto s antiguos son publicados ta l cu a l o acom p añ ad o s de com en tario s a su vez antisem itas.18 E lla había suscitado las cuestiones que evocam os aquí. por la ley de 1972. C o m o usted sabe. en Liberation del 11 y 16 de septiembre de 2000. fue acusada por u n periodista de sostener. e l juez n o c o n d e n a rá ya que. E sth er Benbassa. e n ese caso. P ien so sobre todo e n e l D iario de A n d ré G id e . lo que sí es reprim ido. E sto n o se h a h e c h o . cabe im a g in a r c o m o posible una re e d ic ió n de L a Francia judía de Edouard D rum ont20 o d e los panfletos an tisem itas de L ouis-Ferdinan d C é lin e . con trariam en te a lo que ocurre e n los E sta­ dos U n id o s. h o m ófo bo s. si se tra ta de un a ed ició n crítica. Periodista y libelista francés. pero n o estoy e n c o n tra a priori. partido étnico religioso israelí. o escritos antiguos de c a rá c te r a b ie rta m e n te a n tise m ita o racista. Y ad em ás. e n un co n te x to p re ciso . caen bajo el peso de la ley. remítase al capítulo 2 de la presente obra: Eolíticas de la diferencia”. E n to d o caso . Ovadia Yossef declaró que las víctimas de la Shoah. c o n un c o m e n ta rio c rític o . en Francia.otro. e n e l de los h erm an os G o n c o u rt. A esto se añaden la difamación (artículo 3 2 ) y la injuria (artículo 3 3 ) para con las Cismas personas. m isóginos. sin ser a b ie rta o e x c lu siv a m e n te an tisem itas. N o ob stan te. quien se entregó a un ataque salvaje. ashkenazis en su mayoría. una raza o una religión determinada” (artículo 24). H a ce poco. el m o tiv o n o será una in c ita c ió n al od io racial.21 a la q u e los ed ito res y autores están obligados a som eterse. está prohibido difundir textos antisem itas o racistas. es la publi­ cación de e scrito s actuales a b ie rta m e n te an tisem itas o racistas.

se tiene el derecho de castigarlo. R. desvia­ do. prevé y desea sus posibles consecuen ­ cias. en ocasiones hasta la introspección crítica para hacer pasar su antisemitismo. es un síntomaPero. la irrisión.: Nada lo prohíbe. por otra parte.: Una vez más. J D. ción. cada manifesta­ ción de antisemitismo. Y que. lo dice libremente. lo repito. el d e re ch o penal y la criminología en particular no han integrado todavía la sim ple posibilidad de algo así como el psicoanálisis. cit. los que publican aqu í y ahora. D. hoy nos enfrentamos a otra cosa: a la manifestación de un antisemitismo inconsciente.: ¿Usted cree que habría que autorizarlos? É. J. ¿pueden ser publicados a costa del autor. sin la mediación y por lo tanto el acuerdo de un editor? É. pero no por eso dejan de caer b ajo el peso de la ley de 1972. Véase también Jacques Derrida. quería manifestar otra cosa. ¿qué es un síntoma? ¿Puede juzgarse un síntoma? ¿Hacerlo comparecer ante la ley? Usted sabe que se pueden descubrir huellas de antisem itism o en 23 Encaramos la cuestión de la pertinencia de los conceptos freudianos en el capítulo 9 de este libro: "Elogio del psicoanálisis". precisamente.: Por supuesto que no. . etcétera. R. por tanto es responsable. por lo menos reprimida por ley como un delito que justifica persecuciones penales. la voluntad explícita de hacerlo: sabe lo que quiere decir.algunos defensores de Renaud Camus? Por cierto que no. que no entra en el terreno ni de la ley ni de la responsabilidad consciente. de racismo. en dirección a la propia axiomática del derecho europeo. za semejante equivale a ocultar el problema con el que hoy nos enfrentarnos' los autores antisemitas actuales. Ni siquiera han sido rozados por “conceptos” freudianos. Ante declaraciones explícitas y violentas de antisem itism o. no eso exactam en te.23 Digo posibilidad y dejaré “conceptos” entre com illas porque un trabajo tan peligroso. États d’dmc de la jM^chanafys1 ’1 ob. En Francia. deberíamos tomar debida nota (para trabajar siempre en eso) de este hecho masivo: el derecho en general. utilizan la nega. en un espacio retórico o literario cuyo estatus perm anece incierto. Pero.: Cuando apelan al “odio racial”. la manifestación pública del racismo y el antisemitismo está si no prohibida. imprevisible. Esgrimir una amena. J. incierto. se supone que su autor tiene la intención consciente. que en verdad. queda por h acer por e l lado del psicoanálisis. oculto. D. de crueldad en general. P ero algunos afirmarán que no quiso decir eso.

•PP.y equívoco. Más acá o más allá de las “tesis”. por ejemplo. Su discurso al respecto siempre me pareció inestable .245-333. las únicas armas son la crítica y la vigilancia. El mismo tiene algu­ nas dificultades para extraer lógicam ente consecuencias éticas o políticas por lo que respecta a lo que llam a la cultura o la civilización. correlativam ente. el hay que” de tales tareas y tal porv enir n o se anu ncia solam ente. no hay que buscarle “tesis” n i respuestas ya hechas. a je n o a las proposiciones o posiciones. tan to por el lado del psicoanálisis como por el del derecho. PUF. v ien e a im ponerse a nosotros de m anera incondicional. A unque uno se autorizara a considerarlo culpable (desde el punto de vista m oral o p o lítico ). cómo atribuirlo. Tal vez no pueda ser de o tro m odo. el de acto o de pasaje al acto).^ Cree y no cree en un progreso. no es posible condenar a un sujeto aquejado de tal síntoma. a un sujeto del derecho? É. pero que n o soportan la com paración con. viene sobre nosotros. com o un predicado. En la medida en que no se haya delim itado rigurosamente . el por-venir no se deja reducir. Este es el pri­ mer aco n tecim ien to .n o es cosa de y a. “históricas”.‘ H ay un punto en que la cuestión de la culpabilidad desborda el espacio . xviu.discursos donde los judíos ni siquiera son nombrados. Y es la señal de que esas tareas siguen siendo. jurídico. Madrid. cast. cualesquiera que sean por otra parte su refin am ien to aparente y su sofisticación “técnica". ]. y bien. Corren el gran riesgo de asem ejarse un día a producciones humanas tan “prehistóric a s" como hachas de piedra tallad a (c o n las que por otra parte se podían hacer cosas sorprendentes. e n to n c e s hay que volver a pensar a la vez en las herencias y “retomar todo desde c e ro ”. la m oral y la p o lítica. Malaise dans la culture (1 9 0 0 ). la “crueldad” o riginaria del “sadismo” o el “masoquismo”. Alianza. Yo lo v eo com o un hom bre de las Lucez que no lograría creer en las Luces. d. [Trad. hasta del otro en sí. A quí. E n derecho. ¿se tendría el derecho de perseguir ante la ley a alguien que solo presenta “síntom as” de racismo? Lo dudo. la m icro in fo rm ática o el teléfono portátil). Freud con sid era indesarraigables las pulsiones de muerte y de destrucción. CEuvres competes. no pueden ser erradicados).: El malestar en la cultura. en un sentido de esta palabra que Jebe ser su jeto a la m ism a reelaboració n .ese concepto de síntoma (y. Entonces. A p artir de ese in co n d icio n al yo in ten to pensar el pensa­ 19<)j Sigmund Freud.R. S i a eso se llam a “deconstruir”. la telecirujía. París. ¿se tiene el derec o e juzgar el síntoma? ¿Cómo referir un síntoma a un sujeto. S in duda volveremos sobre esto. los axiomas del dere­ cho penal seguirán siendo groseros y primitivos. 19851- . En este caso. Pero si uno no quiere abandonarse p asiv am en te a esta confusión (por ejemplo so pretexto de que esta agresividad y este odio del otro.

G a lilée. el p rín cip e. de alguien que asume una gran pose sin haber abierto los ojos sobre la propia trad ición que reivindica y los códigos que lo programan desde h a ce ta n to tiem p o . y sobre todo en L'unwersité sans condition. no tengo una tesis para proponer. Por ejemplo. Pero ¿apuntando a qué? Bueno.p o r in e sta b le y difícil de determinar que sea. Comprendo aquello que. pero para explicarme necesitaría tiem po. la ex ­ posición de un límite. en tal o cual situ a ció n . Pero sobre todo -y a que el libro y el autor. argumentando. una distinción. hasta europeo). pudo motivar la ley Gayssot. hacer frente públicam ente a esa m area n o es proh ibir una publicación.miento. de la c o n d icio n a lid a d . eso que “no va” y nu nca va b ie n es c ie rta relación entre la justicia y el derecho. Por cierto. así como de todo poder. hay que luchar c o n tra aqu ello cuyo signo inquietante es ese mal libro. o incluso vuelan en ayuda de un libro o u n au to r que visible­ mente no leyeron. como un juguete. a p u n ta n d o bien .. Dios. pero también en virtud de los efectos perversos que tal medida siempre corre el riesgo de producir. pero la prohibición de una pu blicación m e p arece injustificable' Por principio. demostrando. 2001. habría que preguntarse qué pasa en nuestro espacio pú blico cu an d o u n e d ito r y cierta cantidad de “intelectuales” cierran los ojos sobre esas frases ta n espantosas como grotescas. la exposición a un lím ite . hasta “s o c io ló g ic a ”. y hablando con propiedad. no pudieron o no quisieron le e r (c u a tro posibili­ dades a menudo indiscernibles. pensar y/o h acer. o sea. hay que h acer tod o lo p o sib le para oponerse a él públicamente y para justificar nuestra op osición : h a b la n d o . (M1-) “ Sobre el caso Renaud Camus. por ejemplo. el m onarca o el pueblo. protestando. acaso ingenua: m odestam ente.ü Por lo tanto. n u e s tro capitu ‘ . Tan solo una creencia. la a n tig u a lla literaria tam­ bién. analizando. a m i m o d o de ver. en el caso de que hablamos26 (caso m e n o r e n s í m ism o pero grave en la medida en que revela cierto estado de la cu ltu ra y e l esp acio públi­ co francés. escribiendo. 3 6 de 2: “Políticas de la diferencia". 25 En varios lugares. e n la cu a l tampoco creo demasiado. a todos los tics ta n c o n o cid o s del anti­ semitismo común o de la xenofobia “v ieja Francia”. Dicho lo cual. la experiencia de la condición. la incultura profunda y la necedad social. sobre todo en un m o m e n to e n que la trans­ formación técnica del espacio público la torna más in o p e ra n te que nunca. consúltese nuevamente la nota 14 p. no supieron. París. no merecen tanta atención vigilante com o la “acogida” que se les h a c e .entre lo condicional y un in c o n d ic io n a l que querría dis­ tinguir de la soberanía de cualquier sujeto. de lo q u e d ebería venir y queda por pensar y hacer. en tales casos. m e gu staría poder hacer el análisis crítico y deconstructivo de lo que “no v a”. por ejem plo perform ativo (m e e x p lico sobre esto en otra parte). y el an á lisis d e b e ría partir de ahí).

perm ite no tener que prohibir una p u b lic a c ió n . si un c rim in a l n o tien e ninguna c o n c ie n c ia de su a c to . Este lím ite im puesto por la ley nada tien e que ver co n una censura cu al­ quiera ta l y c o m o existe en los regím enes d ictato riales o integristas. desde e l m o m e n to que se trata de una expresión pública y e scrita . inge­ nuo. “librem en te”. ni de atacar la m em o­ ria de los m uertos o la vida privada de los vivos. en nom bre de una historia piadosa y para obedecer exh ortacio nes abusivas. e n el autoanálisis. E n e fe cto . la h isto ria de su país. crim ino lo g ía y p sico an álisis. donde el escritor arriesga su vida o la prisión cuando rechaza som eterse a lo arbitrario. la e x iste n cia de la ley. m e p arece satisfacto ria. E n o tras palabras. con sid ero necesario. mi ju ic io .. e tc . y su o bed iencia com o lím ite im puesto al goce. del antisem itism o en la literatu ra francesa. de la literatu ra. etcétera. p o co e je rc ita d o . Seguim os navegan do e n las mismas aguas: d e re ch o p en al. P or o tra p arte. com o casi siem pre ocu rre. fuera de tod o recurso ju ríd ico. yo misma me en fren té a la necesidad de interiorizar la ley. E n p rin cip io . lo que puso e n e l m ercado. c o n s c ie n te o in c o n sc ie n te m e n te an tisem ita. y. ni de injuriar a cualquiera. R . y que por lo tanto qu ería decir. A. e n la m ism a m edida en que re­ suelve e l p ro b le m a q u e usted p la n te a . to d o está por reinventar. es lo co n trario de un código de la censura. no estaría dispuesto a “con d en ar” a R en au d C am us (cuya p erso n a y obra confieso que m e in teresan p o c o ) salvo que estu viera seguro de que sabía. ya que obliga al autor. E n mi trab ajo de historiadora. porque trataba acerca d e l período con tem p o rán eo y no Podía hablarse ni de difamar. en c o n c ie n c ia . es rem itid o al discurso p siqu iátrico. H ace v e in te años que reflexiono sobre esa relación en tre el d erecho y la escritura.Y por añadidura. com o se dice. es el au tor q u ien debe som eterse a la ley para e v ita r que e l e d ito r (n o sien d o el au to r o tra cosa que su “c ó m p lic e ” ) sea perseguido a n te los tribu n ales. Y sin em bargo era im pensable que dejara en el tintero acon tecim ientos im portantes. a lim itar la m a­ n ifestació n de sus sín to m as. lo que h a cía . C re o que el personaje es astu to y calculad or pero ta m b ié n . que com prend ía su propia heren cia. É. Sin em bargo. n o te n e r que re tirarla p o sterio rm e n te de la v en ta. Pero to d a v ía h ab ría que poder descubrir las huellas de un an tisem itism o y un racism o en u n ciad o s e n esa form a d enegativa. el e d ito r ten d ría que haber im puesto al au tor que honrase su firma. n o se juzga a alguien sin o sob re sus a cto s. Por con si- . T ratán d o ­ se de la ley d e 1 9 7 2 . que co n o cía la historia. en e l d o m in io p e n a l. para d ecirlo rápid am ente. d e fa c to se co m p ro m ete a respetar la ley de 1972. más allá de ese com bate que.: Yo m ás b ie n ten d ría una te n d e n cia a rechazar la in tro d u cció n de la d i­ m ensión d el in c o n s c ie n te e n e l d iscurso ju ríd ico . Y e n el caso que nos ocupa. cu and o un autor firm a un c o n ­ trato. digamos. del antisem itism o. Por lo m en os el de su in co n scien te social. lo m enos que puedo d ecir es que n o estoy seguro.

Por lo ta n to . James Joyce. en: L'écriture et la différence.30 Entonces no es más que el portavoz pu lsion al y delirante de un estilo taumatúrgico reducido a la retórica de una ideología simplista. París. L'école des codees (1938). 2000.28 lo mostró. 1987. tiendo a pensar que cu a n to más antisemita es un texto. si la hay.. en toda pureza.27 S in duda porque tiende a replegarse sobre sí mismo y a volverse la expresión de una id eo lo gía sim plista. H élène C ixous y M ic h e l D eguy. en Romans. y la literatu ra de que h ab lo .pour Paul Celan. el c o n ce p to de espacio público se ve transformado. la imprenta fue una de esas “nuevas tecnologías”. m e p arece que. París. h ay que en co n trar un equi­ librio. 27Es lo que intenté mostrar a propósito de Céline. n o logram os delimitar: ¿qué es un síntoma? Y ¿cuáles son las fronteras del esp acio público? La literatu­ ra. Porque aquí tropezamos con la cuestión que. Galilée. Philippe Sollers. ob. c ’est à dire”. G a llin '^ ’ Bibliothéque de la Pléiade. 1988.: Viaje al fin de la noche. París. la abyección o las vidas cotidianas de los actores de la h isto ria: ni destruir. (Trad. t. París. que es un gran le cto r de la literatu ra contem poránea. el que con stitu y e la fuerza del Viaje al fin que se cuenta: una historia que no es una ficc ió n pero que es narrada com o tal. en su exposición pública. Barcelona. N o sé h asta d ón d e la seguiría. cit. 1981. ni “decirlo todo”. le délire et la mort’’. Galilée. Francis Ponge.. K Louis-Ferdinand Céline. Véanse tam bién "U n hégélianisme sans reserve”. La médecine. D. las pasiones. 1979. 1990. Edhasa. Bataille. cast. en: Les psychanalystes parlent de la mort. "H C pour la vie. ¿no es lo que desplaza el estatus mismo de tales con cep to s. ob. e|i: Le poete que je cherche à être. tanto com o hoy lo está por las “nuevas tecnolo­ gías” de la com unicación y la reproducción (p o r o tra parte. Schibboleth . con de la noche. Paul C e la n . p recisam en te. co m o las “bellas artes”.: síntomas”. y el único medio de lograrlo es dar un estatu s n arrativ o a la historia los medios de la escritura novelesca. e n sus panfletos. 28Jacques Derrida. “Com m ent nommer". 19981- . sujeta a una m u ltiplicidad de interp retacio n es y lectu­ ras posibles.2 9 Céline disuelve la potencia de su estilo. Véase al respecto: “C éline e t Semmelweis. Je a n G e n e t. 1. ni mentir. stricto sensu. ni rebajar ni idealizar. Bagatelles pour un massacre (1 9 3 7 ). el heroísm o. Usted dice: obligar al autor a “poner un lím ite e n la m an ifestación de sus ]. c it. Tchou. París. y los a fe cta de una irreductible novedad histórica? A llí donde hay literatura. en: Hélène CixotóC roisées d’une oeuvre. Voyage au bout de la nuit (1 9 3 2 ). so­ bre todo de Artaud. En el mismo orden de ideas. tanto más débil literariam ente. 2y Sobre todo. tuve que buscar las palabras justas y d esp legar una narración suficie ­ n temente rica para restituir las infamias. Les beaux draps (1941). si algo semejante existe.guienre. cit. no existía antes de ella). Siffnéponfii París. Seuil. Belin. ob. Usted. contrariamente a lo que a veces oigo. Deux mots pour Joyce. Mea Culpa (1936). La dissemination. Ulysse gramophone. cerrada y en todo caso contraria a lo que a mi ju ic io es la e se n cia de la literatura: una textualidad polisémica. Así.

Esta m u tació n ética y p olítica debería agravar la responsabilidad de la es­ critura m ás que ^responsabilizar al escritor. “L.¿C om o responder acerca de la literatura. su ú n ico lugar de origen. o “This Strange Institution Calk'd Literature". casi salv aje e incon d icional. Al producir así el derecho. reivind iquen su pertenen cia . en tre la d em ocracia. por lo que respecta a lo esen cial de sus actos (la escritura pública. L a in v e n ció n de la literatura es como si h ic ie ra cam biar el terreno de la responsabilidad. hasta im pone su autorización. N o reco n oce de an tem a­ no ninguna com petencia o supuesta com petencia ju rídica estatutaria. acerca de esa nueva institución que se llam a la literatura? U n ic a en su gen ero. entrevista co n D erek A ttridge. p rag m ática. sino más b ien una m u tación en el con ce p to de responsabilidad. Paradoja: esa em an cipación la h a ce parecerse a una in s ti­ tución que. A clarem o s más: se debería poder publicarlo todo (n o hay literatu ra p rivada). Esta in fin i­ tud.). tiende a legitim arse a sí mismo. por un lado. de no d ecirlo to d o ). el d erech o principista de decirlo todo en el espacio p ú blico.. o más b ien esta apertura in term in ab le a la histo ricid ad de lo político. se le re c o n o ce una licen cia absoluta. en principio. i>. desde que hay literatu ra. violando (y se trata de un goce que exige su d erecho. siempre la asocio a c ie rto c o n ce p to de la dem ocracia venidera. " V éanse. acerca de la responsabilidad en literatura. Acts o f Literature. Pero esta d efin ició n -d e donde proviene la extrem a dificultad de la cosa (de la que debato o c o n la que me d ebato desde hace m u ch o tie m p o )-” no determ ina una esencia (un ser-literario de la lite ra ­ tura. su legalidad) la m odalidad del como si. tam b ién . en espíritu y lite ra lm e n te . que no es una cosa sino una dirección. Jacques Derrida. 1992. (.) . D e donde proviene la dificultad de tratar los enunciados según. un lazo de sistem a tam bién. esa institución. En principio. c it. eticojurídicas. pretende no com parecer.a algo así com o “la literatu ra”. y la posibilidad de la literatu ra. Pretende engendrar sus propias norm as. por el otro. entre muchos otros lugares. S in duda hay una sin cro n ía. revelando acaso su infinitud. por ejem plo. N o responde a ningún d erech o positivo.f u n ­ cional. de acuerdo al estatus m ism o de la literatura tal y com o es definida en Europa. m an ifestarlo todo en el espacio público. ante ninguna ley existen te. en : La Dissemination. Routledge. in v en tán d o le un nu evo elem en to . legítim am ente o no. L o cual no sig n ifica la irresponsabilidad. Esta reivind icación es el propio acto literano.i double séan ce”. en. cierta manera de dirigirse. una literaridad) sino una función sujeta a in terp retacio n es y c o n v en cio ­ nes (históricas. se debería te n e r el d erech o de c irlo todo ix (o el d erech o. e tc . precisam ente em ­ pleando. Londres. hasta el abuso deliberado. en la historia del O ccid en te. por lo menos en cu anto obra literaria. E n prin cip io . es a n tiin stitu cio n a l. cuando n o los aparatos y modalidades de la p u b licació n ). no responde a n te ninguna otra institución. su derecho. °b.

¿Siempre se hace “mala literatura” con “malos sentim ientos”? N o estoy tan seguro como usted. Hay que juzgar sobre el espécimen, sobre la obra. Y sin vacilar jamás, en la experiencia del pensamiento, delante del abism o del bien y del mal, hasta delante del más allá del bien y del mal (que acaso sea el úniC o “país" de la literatura). Por supuesto, inversamente, no basta, com o en ocasiones algunos tienden a pensarlo, con confiarse a los “malos sentim ientos” y jugar sin costos a la transgresión, el anticonformismo, el conform ism o del anticonformismo (viceversa), el mal, lo diabólico, etc., por ser interesante y ac­ ceder a la “literatura”. En virtud de su lugar público, de su publicidad esencial, la literatura siempre es acechada por la gesticulación m ed iática. Lo que es cierto del político también lo es del escritor. Más que nunca. Por cierto, ambos nos inquietamos, nos indignamos ante tal o cual publicación. A resguardo de un “como si” cubierto por alguna ética de la literatura, hasta por un derecho indiscutible a la literatura, tal publicación está autorizada a propa­

gar un lenguaje cuyas premisas y consecuencias más probables conocem os, que a nuestra manera de ver son las peores. Inculta o no, tal “literatura” inculca y halaga, responde a una ideología que consideramos nefasta y combatimos, por ejemplo el
racismo o el antisemitismo. Pero también aquí, más vale, creo, no prohibir. Más vale replicar (en ocasiones con el desdén merecido, con el silencio, eso depende del contexto y el peligro real) o contraatacar, analizar, discutir, evaluar, criticar, ironizar.

De hecho, es cierto, la literatura siempre estuvo som etida a cierta censura.
Las modalidades de esta censura son de una extraordinaria variedad: heteracensura, autocensura, a las órdenes de la Iglesia, del Estado, de la sociedad civil, del mercado, del mercado mediático, es decir, de la “sociedad civil”, etcétera. Tales modalidades evolucionan perm anentemente, en el fondo son indelimitables. Esto es un hecho. Pero en principio, también, no debería haber ninguna censura para los textos que se manifiestan bajo el nom bre de ficción literaria. Solo en el “momento” en que un enunciado se presenta co n un status diferente del de la literatura se puede encarar juzgarlo, prohibirlo o sancionar­ lo. Ese momento siempre es difícil de “captar”.
É. R.: En el caso que nos ocupa, el autor y sus defensores reivindicaron ese

derecho de decirlo todo porque se trataba de un género literario particular: el diario íntimo. Pero el diario íntimo no es exactamente una ficció n literaria, ya que las personas de quienes se habla y a quienes se hace hablar no son personajes sino personas reales, y por lo tanto sujetos de derecho que pueden reivindicar un derecho -por ejemplo a la protección de su vida privada- o que pueden denunciar propósitos racistas, antisemitas, difamatorios, etcétera.
j. D.:

Sí, pero ¿qué es un diario íntimo, cuando se lo publica? Y ¿en qué

m om en­ lite r a r io ?

to, en qué condiciones un diario íntimo forma parte de un cuerpo

¿Basta con que esté firmado por alguien a quien algunos reconozcan el estatus de escritor? El equívoco se agrava cuando ese diario íntimo pretende exceder la ficció n y llega a designar a personas reales, a evaluar acontecimientos socia­ les o políticos, hasta a proponer medidas autoritarias (por ejemplo otra dosifi­ cación “étnica” en la composición de un equipo de periodistas que trabajan para una cadena de radio pública y nacional). Por tanto, la gran cuestión sigue siendo la de la responsabilidad. En princi­ pio, naturalm ente, un autor de ficción o un poeta es responsable ante la ley porque firma un contrato con el editor y se compromete a respetar cierta can­ tidad de reglas. Es responsable, como el editor, del hecho de publicar, pero no lo es, no de la misma manera, en todo caso, de lo que publica, del contenido literario, ficcion al, novelesco o poético (si por lo menos puede decidirse acerca de esa ficcionalidad literaria o dejar sin resolver ia relación entre la literatura y su otro). E n un universo ficcional, un narrador, el personaje de una novela o de una obra teatral, puede decir cualquier cosa. La responsabilidad civil del autor-ciudadano es entonces exonerada. N o bien hay “literatura” (si la hay, y que sea pura), el "yo” que toma la palabra perm anece, desde el punto de vista del derecho, en posición del "yo” ficticio. N o com prom ete al autor o al firmante real, como sujeto del derecho. El autor puede hacerle decir o dejarlo decir cua lquier cosa, sin caer, en princi­ pio, bajo el peso de la ley. Cuando yo sugiero que ese derecho de decirlo todo públicam ente supone un lazo esencial entre el principio democrático y el lite­ rario, no quiero reducir uno al otro. El sujeto del derecho, el autor como ciuda­ dano, n o es una sim ple ficció n novelesca. La democracia no es un fenómeno literario, ni solam ente una “República de las Letras”. Pero, a pesar de su rigu­ rosa d istinción, los dos fenómenos llegan a determinar, cada uno por su lado, cada uno a su manera, según modalidades originales, posibilidades comunes: 1 - por un lado, una historicidad abierta. La literatura es histórica de punta apunta, tien e actos, lugares de nacim iento, tradiciones, herencias; y la demo­ cracia es el único “régimen" que, acogiendo por principio su autocrítica y reco­ nociendo su perfectibilidad indefinida, se define prometiéndose por y en su historicidad, por y según su propio por-venir; 2 - por el otro, siempre de manera histórica, la legitimación performativa de una ficción , la legitimación como ficción, la institución de un Estado de dere­ cho, y por ejem plo del derecho de decirlo todo públicamente, depende de un poder de ficción, y de un crédito concedido a cierta ficcionalidad. Montaigne y Pascal supieron pensar y enunciar ese lazo profundo entre el derecho y la ficción .’* ’

’-V éa se lacques Derrida. Fow de b». Färb. G >l>!ee. !*>4.

i

R.: Usted evocó ese problema en 1 9 9 3 e n

P asion es: “L a lite ratu ra -escribe

es una invención moderna, se in scrib e e n c o n v e n c io n e s e in stitu cio n e s que para no considerar más que ese rasgo, le g a ra n tiz a n e n p rin c ip io el derecho de

decirlo todo. La literatura ata así su d estin o a c ie r ta n o -c e n s u r a , a l esp acio de la
libertad democrática (libertad de prensa, de o p in ió n , e t c é t e r a ) . N o hay demo­ cracia sin literatura, no hay literatura sin d e m o c r a c ia ”.33 D e paso, subrayo que esa proposición también es cierta para e l p s ic o a n á lis is .34

j. D.: Si una obra literaria pertenece siem p re, c o m o ta l, a l e sp a c io público, la frontera entre la literatura y la n o -lite ra tu ra sig u e s ie n d o p o r natu raleza ines­ table. Un mismo enunciado, en un c o n te x to , p u ed e ser in s c rip to en nombre de la literatura y, en otro, en nom bre de la n o -lite r a tu r a . U n a n á lisis interno no permite decir si tal enunciado, por e je m p lo de tip o a n tis e m ita , p erten ece a la literatura, dejando entonces a su “au to r” fu era d el a lc a n c e d e la ley, o al perio­ dismo ideológico, a la retórica p o lítica , a la p u b licid a d e le c to r a l, e tc ., cayendo así bajo el peso de las leyes francesas e n vigor. Hay que analizar cada vez el co n texto definido por la ley y, de hecho, a una instan­ cia jurídica le corresponde pronunciarse, en últim o lugar: esto es una obra literaria y esto no lo es. Ahora bien, en su cuerpo y e n sus norm as, el d ere ch o actu al parece más incompetente que nunca para tratar acerca de estas cu estion es (y yo considero que, al respecto, siempre fue incom petente, por d efin ició n ; h a b lo d el d erecho, no del jurista). Entre otras razones, esto tien e que v er c o n n u ev o s pod eres técnicos y tecnocapitalistas: todos los enunciados están afectados p or la e x te n sió n y la diferen­ ciación acelerada de los lugares, pero tam b ién de las in stan cias d e producción y difusión. ¿Quién va a decidir si tal enunciado e n la W e b es una obra literaria o un panfleto? A los legisladores les costará-cada vez más trab ajo d ecidir acerca de lo que es una ficción literaria, un panfleto m ortífero o un a rtefacto m órbido. M áxim e cuan­ do, en lo sucesivo, muchos manuscritos rechazados p o r los ed itores serán publica­ dos en Internet. Ú nicam ente análisis muy finos, y siem p re d iscu tibles, permitirán una reelaboración de todo el cam po del esp acio p ú b lico d e la e d ic ió n y el derecho. La literatura es una in v en ció n muy jo v e n q u e in m e d ia ta m e n te , por sí mis­ ma, fue amenazada de m uerte. S e p iensa, p ie n sa su p ro p ia p o sib ilid ad , repite su nacim iento desde su fin, desde una fin itu d q u e n o e stá d e la n te de ella sino en ella, como su recurso y su esp ectro e se n cia l. S in dud a, B la n c h o t es q uien, cerca de nosotros, dio el mayor rigor ta n to al p e n s a m ie n to c o m o a la posibili­ dad de esa experiencia inaudita.35
3 Jacques Derrida, Passions, París, G aiilée, 1993, pp. 6 4 -6 5 . V éase tam b ién : Pass ions A’ ^ 1 littérature. Avec Jacques Denida, bajo la dirección de M ich el Lisse, Paris, G a iilé e , 1996. MVéase Elisabeth Roudinesco, Genealogies, ob. cir., y nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis • 1 5 Véase Jacques Derrida, “Demeure. Fiction et témoignage”, en : Passions de ki littérature. Jacques Denida, Paris, Galilee, 1996. Retomado en Demeure. Maurice Blanchot, Paris, G alilee,

É R-: P a ra v o lv e r a ese d erech o de decirlo todo — clu siv e p u b licar h o y o m añ a. in na te x to s a n tise m ita s — ten g o la sen sació n de que m ie n tra s la e x tre m a d ere ch a , organizada te n ía un peso sobre la vid a p o lític a resu ltab a im p o sib le, sobre to d o en c ie rto s m ed io s “in te le c tu a le s”, dar libre curso al v ie jo y c o n o c id o a n tise m i­ tismo fr a n c é s a n te r io r al nazism o. E l riesgo de ser asim ilad o a esa e x tre m a derecha e ra e n to n c e s dem asiado grand e. U n p artid o “d is tin to de los o tro s" se hacía c a rg o , d e alg ú n m o d o , d el o d io c o n s c ie n te e in c o n s c ie n te de tod a una sociedad c o n t r a los ju d ío s. P ero las cosas c a m b ia ro n h o y , y e n a d e la n te d e b e ­ mos e sta r a le r ta s a las form as solapad as y pelig rosas de ese a n tise m itism o “de buen t o n o ” , a u n q u e m ás n o fu era p o rq u e a h o ra sab em o s que fin a lm e n te c o n ­ dujo a la s o lu c ió n fin a l. j.
D .:

A u n q u e e l r e to r n o d e l a n tis e m itis m o siga re p ro d u c ie n d o u n a m ism a e

im p e rtu rb a b le ló g ic a , d e b e in v e n t a r n u e v a s fig u ra s. R e c u rs o s p o r e se n c ia in extin g u ib les. A s í, p u es, e l a n tis e m itis m o siem p re c o n se rv a , c o m o la d em o ­ cracia, c ie r t o p o r-v e n ir. P o r o tra p a rte , la d e m o c r a c ia , d ete rm in a d a in te rp re ­ tación d e la d e m o c r a c ia , le p ro v e e a m e n u d o u n “te r r e n o ” p a ra d ó jico , “p re te x ­ tos” c o n f r e c u e n c ia d ifíc ile s d e d esa cre d ita r. E sto y p e n sa n d o e n e l apoyo que Noam C h o m s k y le h a b r ía d ad o , si n o a R o b e r t F au risso n , cu an d o m en os a su d erecho a la e x p r e s ió n p ú b lic a .36 C h o m s k y a c tú a e n n o m b re de la lib ertad de opinión y d e la p rim e r a e n m ie n d a d e la C o n s titu c ió n de los Estados U n id os (derecho a la lib e r ta d d e e x p r e s ió n ). L o que in q u ie ta es p re te x ta r los p rin c i­ pios de la C o n s t i t u c ió n p ara d e ja r p asar lo in a c e p ta b le , c o m o una parad oja o una p e rv e rsid ad . P e r o n o h a y q u e c e d e r a n in g u n a de las dos e x h o rta cio n e s, incluso a h í d o n d e p a r e c e n c o n tra d ic to ria s . P o r lo d em ás, n o hay d ecisió n ni
16 En 1 9 7 8 , R o b e rt Faurisson, profesor de literatura en Lyon, dirigió artículos a diversos dia­

nos que d en u n cia b a n el “rum or" de Auschwitz, sosteniendo la tesis de la no exisrencia de las cámaras de gas, y c a lific a n d o su a c titu d de “re v isio n ista ", cu a n d o lo que m ostraba era su negacionismo, según el análisis propuesto d ie: años más tarde por H enry Rousso y retomado luego por tod os los historiadores. A d epto de Faurisson y surgido de un grupo doctrinario de e*trema izquierda llam ado “El v iejo topo”. Scrge T h io n , él m ism o r¡egacioni.st<>. pidió ayuda a su amigo N oam C h o m sky para que firmase una petición en favor de su maestro. Chom sky no com ­ partía las posicio nes de Faurisson pero, en nombre de la libertad de expresión, en 1980 aceptó redactar u n a rtícu lo titulado “Algunos com enrarios sobre el derecho a la libertad de expresión", luego sirvió de prefacio al libro de Faurisson, M ém otre en defen se contrc ceux qitt m'accusent de falsifier I’his to n e : la question Je s cham bres à gaz, París. La V ieille Taupe. 19S0. Luego Chomsky desautorizó la utilización que se había hecho de su texto, en el que sin embargo escribía: “C abe Peguntarse si Faurisson es realm ente un antisem ita o un nazi. C o m o dije, no conozco muy bien ’U trabajos. Pero según lo que he leído, en gran parte a causa de la índole de los ataques que se le S dirigieron, n o veo ninguna prueba que sostendría tales conclusiones. Tam poco encuentro prue­ bas creíbles en los docum entos que a él se refieren, va se trate de textos publicados o en corresP°ndencias privadas. Hasta donde puedo juzgarlo, Faurisson es una suerte de liberal relativam en,e ap olítico”. V éanse Pierre Vidal-N’aquet, Les assassins de ¡a m ém otre . París, La D écouverte. 1987. VRobert F. Barsky, N oam C hom sky: une iv¡\ discordante, Paris, O d ile Jacob. 1998.

que hubo una decisión responsable y que habría sido la mejor. bajo ese rostro. la negación. en un juicio teórico y d ete rm in an te . por otra parte. Más generalmente. la ley de la ley. más e v id en te la impostura. ¿P°r qué deberíamos tenerles lástima? Además. Nadie podrá jamás saber. si las hay. es por lo menos salvar cierta cantid ad de principios -el derecho al debate. el derecho a la discusión. y sobre el cual no pesa ningún peligro. La urgencia. m ucho más fácil­ mente incluso que el saber racional. deja pasar tentaciones antisemitas. más grosera la m entira. la e le c c ió n en tre dos exhorta­ ciones tan imperativas y legítimas una com o la otra. todo cuanto caracteriza el neg acionism o. de denunciar aqu ello que. hoy. salvo el de ser criticado por la prensa o por otros autores. da una oportunidad a la responsabilidad y a la decisión. estar seguro. cuyos escritos por otra parte son ta n delirantes que suscitan un formidable interés? N unca se dirá lo su ficien te que cuanto más falsificada es la verdad. sino también de cualquier autor antisem ita “co m ú n ”. Es muy difícil. en nombre de la libertad de expresión. hostil al antisem itism o. A su manera de ver. la paranoia. N o se olvide por ejemplo que Chomsky jamás habría aceptado que se dijera de él que defendía a Faurisson. La expresión fue inventada en 1956 por el psiquiatra y antropólogo a n ieti cano Gregory Bateson (1904-1980) para designar el dilem a en que se en cu en tra encerrado un sujeto esquizofrénico cuando no logra dar respuesta co h eren te a dos ó rdenes de m ensajes contr*1 dictorios emitidos en forma simultánea. L a a lu cin a ció n .responsabilidad dignas de tal nombre sino en la resisten cia de un double bind3 5 allí donde no se sabe de antemano.y sin embargo la posibilidad de combatir. tales discursos no suscita­ rían transferencias tan extravagantes ni serían tan escuchados. francés de pura cepa. especialista de la ra­ cionalidad cognoscitiva. c orno expre­ sión extrema del antisemitismo. se movilicen no solo en b en eficio de Faurisson. ¿debemos h a ce r u n a cam paña e n favor de un autor negacionista. Esta ley terrible. me parece muy perverso que. y gran adversario de las teorías freudianas. la n o c e n s u ra . que es la ley misma. No tengo ninguna com pasión por ese tipo de canallas. pudo adoptar una posición semejante. en suma. . de limitar. Aprovechan todos los privilegios que les con ced e la dem ocracia. pero no deja ninguna a la buena c o n cie n c ia . cuando ningún saber previo garantiza 0 programa de manera continua. por ejemplo. él defendía el derecho a la palabra.: En nombre de la libertad. É. Si no fuera así. me pregunto por qué razón inconsciente un intelectual judío como Chomsky. bien protegido por el derecho en una sociedad d em o crática como la nuestra. sin algún salto. R. enemigo de lo que él mismo llama lo irracional. 1 1 Doble coerción. es perfectam ente ad m isible. tantas más posibilidades tiene de ganar adeptos. de izquierda. libertario.

Esta ley fue criticada con justa ra:ón por muchos intelectuales que rehusaban la idea de confiar al legislador el cuidado de decir la verdad histórica. esta ley lleva el nombre del diputado com unista Jean -C lau d e Gayssot. Todo eso me parece respetable. la Shoah -a co n tecim ie n to ante todo y en tantos aspectos europeo. y Chomsky (cuya historia y experiencia personales tam bién deben tom arse en cuenta). Las tesis de este libro son difundidas y tenidas en cuenta en el mundo árabe'slátnico. a la sociedad dem ocrática en que vive. En nom ­ bre de principios “humanitarios” pretende haberse alzado contra la silla e léc­ lt! Votada el 13 de julio de 1990. C reo que. Death ( Sr. El tem e toda form a de lim itación del d erecho de palabra. En los com bates que libra. Un hom bre. Confieso mi aprieto. Lejos de la situación real del espacio público francés o europeo (pero la d istan­ cia no siempre es un mal. por las connotaciones. y manifestar. Chom sky es un “radical”. (Los mitos fundacionales del Escodo de Israel) ) fue retirada de la v en ta en Francia en 1995. y tratar de alcanzar a un destinatario. por la manera en que dicho principio es entonces evocado. en el espacio público. H ace Poco vi un film e americano extraordinario. pues­ to en práctica. J la existen cia de uno o varios crímenes contra la humanidad”. y sobre todo en Egipto. Pero tam bién hay otras maneras de luchar. testim onia. la cara a menudo en primer plano. y ante todo en un “con texto” que es el suyo. Por supuesto. intelectuales europeos. a los lugares y las costum ­ bres. con todo derecho. D-‘- U n a hipótesiss la diferencia entre nosotros. debido a esta presunta libertad de palabra y expresión. que fue su iniciador. no se lo voy a ocultar. com o se dice. titulado Mr. e n particular con tra las perversiones o las hipocresías de la dem ocracia am ericana. Confieso que el prin­ cipio y la incum bencia de la ley Gayssot3S no me dejan en paz.. horrible. las alianzas o com plicidades objetivas a que da lugar. así sea en el mismo “campo” y entre gente de buena fe que com parte las mismas con v iccio nes. Reprime a todos aquellos “que hayan impugnado [ . Y escribir. tam bién para mí. A h í es donde com ienzan las discusiones más difíciles. tal y com o fueron definidos por el tribunal lr>temacional de Nuremberg.]. para Chomsky. en sí mismo. rem ite luego al con texto . los movimientos nazis tien en el derecho de manifestarse como tales. es inatacable. en este caso).. Pero im perativam ente hay que dejar hablar a cualquiera. es por un lado la diferencia entre Europa y los Estados U nidos. pero también está el hecho de que.no representa lo mismo que para nosotros. M uerte). S é que no hay que correr el riesgo de legitim ar en el espacio público la propagación de un discurso negacionista o que “apele al odio racial”. Fue en virtud de esta ley que la obra antisemita y negacionista de Roger Garaudy (Les myihes fondateurs de la politique israélienne. e n el sentido am erica­ no. él apeló a un principio que. Es cierto que en los Estados Unidos. está el peso de las costumbres de ese país y de su C on stitu ción. . ¿Por qué deberíamos prohibir a Faurisson? Es una pregunta difícil. Hay que respetar la libertad y a la vez no prov ocar los reagrupam ientos martirológicos de gente que se siente censurada y está dispuesta a denunciar.

É. Aplaudido como un héroe por todos los grupos n e g a c io n ista s de los Esta­ dos Unidos. P ro m o v ió la inyección letal qU e presenta como una manera más humana de poner fin a la v id a. contra la horca. muy natu­ ralmente. d ic e que perdió su trabajo.trica. n o sé q u é m ás. Entonces se vuelve negacionista tras haber sido e l c a m p e ó n d e la inyección letal. encara la cuestión de la cám ara de gas c o m o modo de ejecución capital elegido por algunos Estados a m e rica n o s. y pasa. como lo probaría e l p e r ita je de las piedras. este Larouche no fue persegu id o p o r sus discursos políticos (los discursos son inatacables en la ju stic ia ) sin o c o m o A l Capone. a la de las cámaras de gas en el mundo. Los representantes de Larouche. En cuanto a M r. D. en Nueva York. solo diez de ellos tie n e n su d ip lo m a ”. pues. Durante una c o n fe re n c ia q u e se realizaba a mi alrededor. Sin embargo. da co n fe re n c ia s e n tod as partes para explicar que procedió a realizar verificaciones c ie n tífic a s y q u e p o r lo tanto está en condiciones de afirmar: las cámaras de gas n o e x is tie ro n . Llamándose “ingeniero”. por fraude fiscal. El mismo se defendió alegando que e n lo s E stad o s Unidos. L o p riv a ro n d e su trabajo. un m ilitante de su grupo in te r v in o v iolen tam en ­ te para atacarme. A propósito de la guillotinavéase nuestro capítulo 6. Él (se) pregunta: “¿Realmente hubo cámaras de gas? ¿Es c ie rto ? ” S e d irige enton­ ces a Auschwitz para "llevar a cabo su in v estigació n p e rs o n a l”. “de cien supuestos ingenieros. y por lo ta n to a A uschw itz. sob re todo en las universidades donde enseño. 59Al respecto. y la nota 42 p.: ¿De qué lo acusan? J. enem igo p ú b lico . remítase a nuestro capítulo 8: “Penas de m uerte”. 148 de este capítulo. escri­ bieron un panfleto contra mí que fue am p liam ente d istrib u id o . A sí es como se sanciona el discurso negacionista en los E stad os U n id o s . un poco como el doctor Guillotin con su máquina. “El espíritu de la Revolución”. yo soy la presa de los grupos de extrem a d e re ch a . ese hombre terminó por ser c o n d e n a d o p o r sus discursos en algunos Estados del nordeste de los Estados U nid o s. destructor. R.39 Este personaje. pasa p o r u n laboratorio e infiere que todo eso no sucedió. con cuyo grupo tuve que h a b é rm e la s p orqu e allí. P ien so tam­ bién en otro personaje. muy cerca de pasar al acto físico. contra la cámara de gas. en ocasiones. Y bien. nihilista. y creo que sigue en prisión. Detrás de todo e sto e stá la h isto ria de la pena de muerte en los Estados Unidos desde 1 9 7 2 . impugnaron su diploma de ingeniero y por otra p arte se p e r c a ta r o n de que no era realmente tal. efectúa relevamientos sobre piedras. me parece. Canadá y el Reino Unido. . D eath. Y soy una de sus pesadillas.: De marxista. Aceptó hablar ante la cámara con tand o tra n q u ila m e n te su historia. Así que lo persiguen por o tra c o sa que sus escri­ tos. una especie de n e o n a z i a m e ric a n o .

. de m an era in d u strial y sin m atanza ap aren te. U n falsario que piensa que los otros son falsarios. ni siqu iera h a y m áqu in a de m atar: nada de g u illo tin a . L a cu estión. E n e l c a so de M r. la p u rific a ció n . D ar la muerte e n tales c o n d ic io n e s es b o rrar la h u e lla d el h o m icid io y de los vivos al mismo tiem p o . en: U s 7Wn/* M . y de la “c rític a de te x to s y d o cu m en to s”. h o rc a . C om m ent o n revise l'histoire“. É.d -n v j. "Les re Jrc » c u r* J e inort* i. nada de suplicio. por lo tan to . a algo q u e se a s e m e ja al fin a l de un a v id a o rd in aria.. N o so la m e n te n o hay ya su p licio . T a m b ié n e llo s p u siero n e n p rá c tica u n a “solu ció n propia” . nada es más abrumador para él que su propio testim on io film ado. una m anera de negar la m uerte dándola. J e NSO. la más h o rrible s im b ó lica m e n te p o rqu e p e rm ite red u cir e l h o m ic id io legal a u n a c to casi n a tu ­ ral. es saber si Mr. a un tra ta m ie n to paliativ o . c o n sis te v V éase N aihne Fresco.: Faurisson tam bién es un falsario. c o n ayuda de un a m áqu ina anónim a: una vez mas. U n a vez más. Es e l grado c e ro de la e je c u c ió n . de la v io le n c ia y de los a cto s Homicidas: n ad a de sangre. p e lo tó n . si puede d ecirse.: rios” para m ostrar que las obras de R im bau d. A ntes de volverse n eg acio n ista pu blicó estudios “lite ra ­ sido escritas por sus autores. la neu traliracion pu rificante de la p ena de m u erte. una d en e g a ció n de la m u erte. es la m ejo r arma. N erv al y L au tréam on t n o h a b ía n E n e fe c to . n o o b sta n te d ebe recordarse h asta q u é p u nto algunos nazis. si puede d e­ cirse. c o m o te n ta tiv a de b o rra m ie n to de la vergüenza que existiría e n q u e rer asum ir su m a n te n im ie n to . la Lethal injection. se trata de una n eg ació n . P or lo ta n to . Pero fue “agarrado” por el cin easta. se tra ta de un a p en a de m u erte que es ad m in istrad a co m o n eg ació n de sí m ism a. a su m anera. de lo verdad ero y lo falso". Death fue privado del trab ajo porque n o tien e diploma de ingeniero o porque sostuvo un discurso neg acio nista.40 E n to n ces se d ecía esp ecialista de la in v estig a­ ción d el “sen tid o y el con trasen tid o .con to tal buena conciencia. C o n las cám aras de gas y los h o rn o s c re m a to rio s h ic ie ro n d esaparecer toda h u e lla de los v iv os. nint. E n todo caso. o de to rnar in o c e n te la e je c u c ió n . nada de visibilid ad de la m u erte. E n la in y e c c ió n le ta l. r u m b o j gai: la b o n n e n o cv e lle . y m ás aún algunos resp on sables d irecto s d e! e x te r m in io (p o r ejem p lo E ic h in a n n ) te n ía n m iedo de la sangre. S in com p arar la in y e c c ió n letal con el e x te r m in io de los judíos. e tcé te ra . hay u n lazo -q u e por o tra p arte l a nzm an n id e n ti­ ficó b ie n e n su film e . el ritu al de la e je c u c ió n ca p ita l d esapare­ ce. R . )• D . Death.e n tre el h e c h o de “dar la m uerte a través de solu cio n es propias” (la in y e c c ió n le ta l) y las m od alid ades del e x te rm in io e n m asa de los nazis.

42Joseph lgnace Guillotin (1738-1814). Médico y diputado de París. sobre el establecim iento y la interpretación de los hechos históricos. en octubre de 1789. en un programa titulado “C uestiones de responsabili­ dad". p. N o sé si hay que tomar una “medida” ni cuál es la “m edida c o rre c ta ”. a mi ju ic io . S i fue derogada en ^'Jacques Derrida dirije este seminario en la EHESS. para lo m ejor y lo peor. decía Guillotin. o m ás generalmen­ te sobre la historia y el valor de verdad. la actitud propiamente terrorista o perversa de quienes están dispuestos a manipular la acusación de negacionismo. ob. No tienen que haber leído ni comprendido nada. Ya m e h a b ía inquietado esto en Espectros de Marx.. Todo eso requiere una historia de sangre. eso depende de la situación. Dicho lo cual. de e co n o m ía de sangre y de la teatralidad sacrificial que irriga. cit. pero ese p elig ro es más ame­ 3 nazador que nunca. Una vez más. puede decírselo sin relativ ism o .. nada de sufrim iento (¡su. T am b ién aquí. hay que resistir sin flaq u ear esa ofensiva propiamente oscurantista. hasta alrededor de él. por cierto. la in y e cció n letal es algo terrible.en hacer que no haya nada visible: nada de sangre. epistemológica -¡y sobre todo en el estilo de la “deconstrucción”! . así como también en el libro de Deborah Lipstadt (Denying the Holocaust). cerca de lo peor. puestamente!). 172. pero tal vez también más allá. Quería volver a la dificultad de pensar la cuestión del n eg acio n ism o en los Estados Unidos.41 Todo se aceleró c o n la gu illo tin a: “U n leve frío en el cuello”. Es como con la pena de m u erte. cuando se la mira de cerca. creo que hay que dejar que la g e n te se exp rese. en la Universidad de Irvine en California y en la New School for Social Research. E n u n período de seguridad. hizo adoptar por la Asamblea Constituyente. discuta. hay que obstinarse ct' ese desconocimiento para expresar sospechas tan gratuitas y tan violen tam en te injuriosas. o de engendrar el “escepticism o". en el “cuestionamiento de los hechos históricos”. Lo que engendra el escepticismo es precisamente ese dogmatismo. etcétera. Fue en el año en que aparecía en el New York Times. pero no es lo peor). en cuanto a las barreras “legales” que se puede elevar ante los discursos o las propagandas “negacionistas”. con fieso n o “saber”. sobre el arch iv o . ( l 11' . m etod o ló g ica. usted sabe. Sin embargo. Yo pienso exactamente lo contrario. nota 1. después la guillotina. no era sospechada de “negacionismo” sino de preparar el terreno creando una “atmósfera de perm isividad”.42 Se abandona el verdugo c o n e l h acha en la mano por una máquina que funciona sola. está.4 dando algunos ejem plos. n Véase Spectres de Marx. donde el peligro no es m asivo e in m in e n te . los debates se d esarrollaron ampliamente en el curso de los diez últimos años. Y también lJ tentación “negacionista”. contradiga. C e rc a de lo peor (bien digo. La utilizan com o un pro y ectil y la lanzan contra cualquiera que se plantee una cuestión crítica. de paz. La deconstrucción. el principio de una ejecu ció n igualitaria para to­ dos: “Los delitos del mismo género serán castigados por el mismo género de pena cualesquiera que sean el rango y el estado del culpable”. aporte pruebas. La máquina m ecánica puesta a punto sobre sus indi' caciones por el doctor Louis se llamará primero la Louison. en eso trabajam os e n el sem inario qU e dirijo sobre la pena de muerte. donde. sospechas tan odiosas como ridiculas.

E u ro p a

s o c ie d a d

no es solamente por razones de principio sino porque el estado de la europea es tal que se cree no necesitarla ya. Su efecto disuasivo n o es indispensable. Pero bastaría con que reapareciesen graves turbulencias socia­ les para que algunos pensasen en restablecerla. Es la inmensa cuestión de los fundamentos del principio del abolicionism o. M ientras no se haya elaborado y efectivam ente acreditado (todavía no se ha h ech o ) un discurso abolicionista a la altura de principios incondicionales, más allá de les problemas de finalidad, de ejem plaridad, de utilidad, e incluso de “d erecho a la vida", n o se estará a

resguardo de un retorno de la pena de m u e rte ...
É.
r .:

Yo soy de los que piensan que eso no es posible. La abolición está inscripta en

el derecho europeo. S e ha vuelto fuera de la ley e n cierto modo, fuera del alcance de la ley por depender de un orden superior, el de los tratados internacionales.
j. D.:

C la ro , salvo que haya una situ ació n próxim a a la guerra civ il. E n Francia,

el P arlam en to v o tó la a b o lició n en 1981 c o n una m ayoría que i n c l u í a parla­ mentarios de d erecha. P ero todavía hoy, sí se som etiera la cuestión a un refe­ réndum, la p ena de m uerte tal vez sería restablecid a. U n a mayoría de la opi­ nión pú blica quería y tal vez sigue queriend o la pena de m uerte; se la pudo derogar en una suerte de d iv o rcio en tre el P arlam ento y la opinión pública. Si se creara una situ ació n de gran turbulencia civ il y política, el principio de la abolición podría ser cu estionad o. Hay bastante gen te para eso, y la mayoría se haría oír. La h isto ria de este problem a es inm ensa y com pleja: ¿cómo derogar la pena de m uerte de m anera principista, universal, incon dicional y no porque se haya v u elto n o solo cruel sino inútil, insuficientem ente ejem plar? É. R .: A n te s de en carar frontalm en te esta cuestión, quisiera volver al antisem i­ tismo y a la Shoah; me gustaría saber qué piensa usted de la famosa exh orta­ ción lanzada por A dorno y retomada de múltiples maneras, según la cual no se podría “escribir más poesía después de A uschw itz".'* Siem pre me pareció muy discutible, muy controvertible. JD.:

A m í m e parece imposible e inaceptable. N o solam ente se puede escribir,

ese es un h e ch o , sino que quizá hay que escribir. N o para “integrar" la Shoah,
MT h e o d o r A dorno lanzó esta exhortación «*».1949: “Escribir un poema después de A u sch w ic es bárbaro, y ese h echo afecta incluso al conocim iento que explica por que hoy >e ha vuelto impo­ sible escribir poemas", en: Prismcs Cntijue Je la a<ín re ct Je U sivsetc. París. Paynt, M au iice Blanchot retom ó la exhortación de o tro nuvlo -N o puede haber un relato-ficción de A u sch w ic", y “En cualquier fecha que pueda haberse escrito, todo relato ser.» en adelante anterior a A u sch w in ”, en: Aprés coup, París, M m uit, 19S3. Véase también lean-Pwrre S a l » . “S h o ah o u J a d isp an tio n ’’. en: D enis H ollier (com p.). De la Literature françaoc. Pans. Bordas, 1 ^ ’ . pp. 1 C 0 5 4 0 1 3 .

para hacer o terminar su “duelo", para conservarla o cultivar su mem oria, sino para conceder un pensamiento justo a lo que allí ocurrió, y que p erm an ece sin nom­ bre ni concepto, única como otras tragedias únicas (y por las cuales, hace un rato lo sugería, el nombre griego de tragedia corre el riesgo de ser inadecuado es demasiado griego todavía y también nombra un arte del te a tro ). Yo llamo pensamiento justo un pensamiento que se e je rc ita , a partir de ahí a partir de esa singularidad sin norma ni concepto, en algo así com o una justi­ cia. Una justicia por inventar. ¿Cómo conservar algo que sin em bargo no se puede ni conservar, ni asimilar, ni interiorizar, ni clasificar? Paradoja de la fidelidad al otro: tomar en sí, conservar, recibir al muy o tro sin que ese muy otro se disuelva ni se identifique consigo en el sí. Luego de A uschwitz, re­ comenzar a pensar, comenzar a escribir de otra m anera, m ás que n o volver a escribir, lo que sería absurdo y bordearía la peor traició n . D e todos modos, en ambos casos, es imposible, lo Imposible. A fectad os por lo que a llí ocurrió, afectados sin tener siquiera que decidir dejarnos afectar, dam os testimonio de lo que no podemos ni olvidar ni recordar. ¿Por qué la literatu ra, la ficción, la poesía, la filosofía, deberían desaparecer? M enos tod av ía se ve por qué ese

testimonio tendría fuerza de veredicto o de sen tencia de m u erte: fin de la histo­
ria, fin del arte, fin de la literatura o de la filosofía, sile n c io . U n a "voz de silencio fina!”, si entiendo bien, parece exhortarnos, por el con trario , a re­ comenzar todo de otra manera.

8. Penas de muerte
Pasamos de una reflexión sobre la judeidad y el antise­ mitismo a la cuestión de la pena de muerte a la que, desde 1999, usted hizo objeto de un seminario al que ya aludimos. El hombre que derogó la pena de muerte en Francia es judío. Tal vez no sea un azar. Robert Badinter perdió a su padre en los campos de la muerte. A hora bien, él dijo que se había convertido en un abolicionista m ilitante por la culpabilidad que experimentó al no haber podido salvar la cabeza de Roger Bontem ps,1 y que su dolor frente a ese fraca­ so se había nutrido de las viejas angustias vividas durante la Ocupación.
ELISABETH R o u d i n e s c o :

En efecto, pero no estoy seguro si, ni por qué, ni hasta qué punto un origen judío, por lo m enos en este siglo, predispone al abolicionismo. Esto merecería una aproxim ación lenta y prudente, en varias líneas a la vez. En todo caso, me parece acertado que le preste atención. Yo pude observar que muchos abogados judíos am ericanos también eran abolicionistas comprometí' dos, en ese país que es hoy la últim a “dem ocracia” occidental, de cultura ante todo cristiana, hasta judeocristiana, que mantiene y aplica masivamente la pena de muerte. M ás gravem ente hoy que ayer, a pesar de algunos nuevos signos de inquietud o de perturbación incluso en los estados más “mortícolas”, como se dice, de los Estados U nidos. Para m antenernos dentro de su observación y de lo que decíamos en el capítulo anterior sobre el antisem itism o, acuérdese que, a partir de la elección de François M itterrand,2 algunos se sintieron autorizados a contar los judíos de su gobierno. Y además, algunos años antes, existieron los incidentes alrededor
Ja c q u e s D e r r i d a : 1Cóm plice de C lau de Buffer, Roger Bontem ps participó en septiembre de 1971 en el motín de los detenidos de la prisión de C lairvaux que desembocó en el asesinato de dos rehenes. El 28 de Noviembre de 1972 lo ejecutaron al m ism o tiem po que a Buffet, cuando no había cometido ningún crimen. Robert Badinter era su abogado. Buffet rechazó la idea misma de un indulto Presidencial: “S i me indultan volveré a matar. C om eteré otros homicidios en cualquier prisión donde me encuentre". Para poder mirar la muerte de frente había pedido que lo ejecutasen acos­ tado de espaldas, cosa que le negaron. V éanse Robert Badinter, L'execution (1973), París, Fayard, ^ 8 , y A lain M onest ier, Les grandes affaires criminelles, París, Bordas, 1988. JTrad. cast.: Los Pandes casos criminales, M adrid, Ediciones el Prado, 1992J. 1François M itterrand fue presidente de la República de 1981 a 1995.

de Simone Veil, durante la v o tació n de la ley q u e , e n c ie rta s condiciones autorizaban el aborto.' En La abolición ,4 B a d in te r recu erd a los sin iestros deba­ tes que, en el Parlamento, precedieron la a d o p ció n de la ley. A través de los torrentes de odio y confusión que se d e s e n c a d e n a ro n , e n p artic u la r contra Simone Veil, ya se podía discernir un arg u m en to e sp e c io so , cu y a explotación está ampliamente extendida, y no solo e n F ra n c ia : ¿ có m o se p u ed e, sin contra­ dicción, preconizar la abolición de la p en a de m u e rte y a c e p ta r la interrupción voluntaria del embarazo? Fuera de todo cuanto se puede o b je ta r a e sta su p u esta “co m p a ra c ió n ” (y a menudo le dedicamos mucho tiem po e n e l s e m in a rio a l q u e usted alude), un “hecho” parece no menos perturbador, y a lta m e n te s ig n ific a tiv o : casi en todas partes, las estadísticas lo atestiguan, los que m ás v io le n t a m e n t e se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo, los que a v e c e s in te n t a n m a ta r a obstetras en nombre del “derecho a la vida”, las m ás d e las v e c e s esos m ism os son ar­ dientes partidarios de la pena de m uerte.
É. R.: Sí, en efecto, y Sim one V eil, que h a b ía su frid o la d e p o rta c ió n , fue insul­

tada por los adversarios del aborto. C a si le re p r o c h a r o n h a b e r autorizado un nuevo genocidio. En cuanto a R o b e rt B a d in te r, fu e tra ta d o d e “ju d ío de mier­ da” al mismo tiempo que de amigo de los “asesin o s de n iñ o s ”. E n am bos casos, el tema antisemita surgido de L a Francia ju d ía d e É d o u ard D ru m o n t vuelve: el judío es aquel que introduce el virus de la m u e rte e n las e n tra ñ a s del buen pueblo francés. ]. D.: Sobre todo es en los Estados U n id o s d o n d e lo s m o v im ie n to s de oposición “armada”, si puedo decirlo así, al ab o rto , se c o n c i l ia n f á c ilm e n t e c o n una opo­ sición rabiosa a la derogación de la p en a de m u e rte , h a s ta a la m oratoria que vendría a suspender las ejecu ciones, e n v irtu d d el g r a n n ú m e ro de errores judiciales recientemente descubiertos. Esos su p u estos d e fe n so re s incondicionales de la vida también son con frecu en cia m ilita n te s d e la m u e rte . E n ocasiones se trata de fundamentalistas cristianos que a s o c ia n la lu c h a c o n t r a e l aborto a la lucha contra la abolición o la suspensión de la p e n a d e m u e r te .5
’ Votada el 28 de noviembre de 1974, esta ley, cuyo p roy ecto h a b ía sido presentado por Simone Veil, ministra en el gobierno de derecha de Valéry G iscard d’Estaing, derogaba la de 1920 que prohibía el aborto so pena de persecuciones penales.

4Robert Badinter, L'abolition, París, Fayard, 2 0 0 0 . 5Con frecuencia Jacques Derrida encaró la cuestión de la m uerte, sobre todo en G!as (que
también, como algunos seminarios de los años sesenta, trata de la p en a de m uerte: París, Gatil&i 1994, p. 114 y ss. y passim), en Demeure (1 9 6 6 ), París, G a lilé e , 1 9 9 8 , don de com enta la obra de Maurice Blanchot, Uinstant de ma morí, París, G allim ard , 1 9 9 4 [Trad, cast.: El instante de ',u

muerte, Madrid, Tecnos, 20011; en Donner la mart, París, G a lilé e , 1 999 [Trad, cast.: Dar la
Barcelona, Paidós, 20001, donde interpreta la actitud de A b rah am e n el m o n te M oriah: Abraham

1986. para ofrendarla a D ios. le kbéralisme et le socialisms. por el co n trario . T a m b ié n fu e el caso de te ó rico s “sistem ático s” del c a to lic is m o trad icio n al. A quí me gustaría tom arm e e l tiem po de exp licarm e más largam ente que en los otros capítulos. aunque diversos.. casi sin e x c e p c ió n . recordando algunos esquem as del sem inario que d irijo y que todavía no pu bliqué. pienso. C ortés escoge el catolicism o. “ra c io n a liz a n te ”. revelad or. hay aquí un a situ a­ ción contradictoria.. e n D o n o so C o rté s . G rez-en-Bouére. Tras haber sido liberal y adm i­ rador de la R ev o lu ció n francesa y del espíritu de las Luces. Nada debilita s'i virtud soberana.” Tras haber evocado el doble dogma de la imputación y de la sustitución (pala­ bra y concepto que se encuentra. cast. Siem p re sostuvo la le g isla ció n e statal. R .. S a n to Tomás n o fue el ú n ic o partid ario e lo c u e n te de la p e n a cap ital. de C aín y A b el a . es invencible (.É. por el contrario. Y de m anera ig u a lm en te n o ta b le . que pone en todas las cosas su soberana armonía. e n n om bre del d ere ch o a la vida. un desafío cuya te n sió n in te rn a trab aja casi to d a la h is to ria de la p en a de m uerte en O cc id e n te .. 7 D onoso Cortés. A v eces de m an era a c tiv a . c o m o e l p rin cip io de sob e ran ía sin e l cual la p en a d e m u erte n o tie n e n in g u n a p osibilid ad. H asta el siglo XXI.) no es más que un com puesto in co h e­ rente de tesis y antítesis que se contradicen y anulan. c o m o a v e ce s o cu rre. c o n fre c u e n c ia oí a católico s fervientes que se declaraban. P ie n so e n p a rtic u ­ lar. “El socialismo (. C ortés evolucionará hacia un conser­ vadurismo fervoroso y una adhesión radical a la religión católica.7 L o q u e m e p a re c e in te re s a n te . D-: In m en sa cuestión. no sin relación.6 tan a m en u d o c ita d o y alabad o por S c h m itt. a la vez un poco d e lira n te e h ip e rra c io n a l.. 6Ju an D onoso C ortés. pues. autor de varias obras p o líticas sobre la manera de gobernar los pueblos. Essai sur le catholicisme. Jurista y filósofo español. sostiene que el mundo está dividido en dos civiliza­ ciones irreductibles entre sí: el catolicism o y el filosofismo (donde se encuentran el socialism o y el liberalism o). Los sacrificio s sangrientos. de manera diferente pero. Esta prueba es la que vivim os cada día: escoger a un muy otro y desdeñar a los otros. 19S5|. (Trad. típ ic o e n verdad es aquel que sabe que debe callarse antes de que el ángel interrum pa la muerte que se aprestaba a dar a Isaac. En su Essai sur le catholicisme.: En sayo sobre el catolicismo.: ¿Cóm o con ciliar ambas posiciones? Yo. Barcelona. Es em blem ática de una exp eriencia de lo imposible. Teoría de las escuelas racionalistas sobre la pena de muerte”. Véase sobre todo el capítulo vi del libro ni: “Dogmas correlativos al dogma de la solidaridad. Planeta. m ilita n te . desprecia el liberalism o y respeta al socialism o como el enem igo mortal al que reconoce una grandeza diabólica. A l parecer. forma una gran síntesis donde todas las cosas entran en el orden y la unidad. le libéralisme et le socialisme (1 8 5 1 ). j. la Iglesia c a tó lic a fue favorable a la p e n a de m u erte. Dominique M artin Morin Reprint. la institución universal del sacrificio sangriento. Puede afirmarse de los dogmas católicos que. publicado en 1S51. el liberalismo y el socialismo. marqués de Valdegamas (1 S 0 9 -1 S 5 3 ).] la palabra católica.]. C o rté s a rticu ló el dogm a c a tó lic o y la d o c trin a d el c a stig o c a p ita l c o n u n a c o n s e c u e n c ia encarn izad a. adversarios del aborto y de la pena de m uerte a la vez. el catolicism o. tan to en Massignon como en Lévinas). sold ó ese siste m a (c a to lic is m o + p en a c a p ita l) a una in te rp re ta c ió n g e n e ra l d el s a crificio sa n g rie n to . no son sino uno s°lo I _] en su prodigiosa síntesis [. para ilu strar esta verdad c o n u n a h ip é rb o le ejem p lar. V éase la nota siguiente. ferv ien te.. desde C a ín y A b e l h a sta C risto y m ás a llá .

en: CEuvres. una vez más en sentido estricto. stricto sensu. pero es muy cierto que n o hay punto de expiación verdadera sin efusión de sangre: Sine sanguinis effusione non fit remissio (H eb. Mythe et violence (Francfort. es el extrema do rigor de la actitud. todas las culturas) no produjeron. ) 8 Walter Benjamin. Ya no h abría m ás d e re ch o . la su­ presión misma de todo derecho penal. un d e re ch o p en al e n el cual una pena de muerte tuviera ese valor de racionalidad calcu lad o ra. hu m ano o n o . frente a Dios. mientras que la pena de m uerte so b rev iv e. y es muy cierto también que la sangre del hombre puede expiar. que de e ste m odo es Edipo. por ejemplo.y sobre todo de derecho penal. Cortés aclara: “sin la sangre del redentor.: Obras completas. 346-347-348-357). Véase Jacques Derrida. como Kant. m ás que u n c o n c e p to claro y distinto. excesiv o y un p o co lo co . que muy ciertam ente expía ciertos pecados individuales. jamás el género hum ano hubiera alcanzado la deuda que contrajo por entero en Adán.sin el dispositivo de la pena de m u erte. por lo menos la sangre derramada. Por un lado. ob. e n 1848. “Pour une critique de la violence” (1 9 21). que la distinción entre el crim en de derecho co m ú n y e l p o lític o es frágil. y sin duda todavía sobrevivirá largo tiempo aún. en su virtud expiatoria cuando es derramada de este modo. 1. más fundam entales. com o el de M arx ). 4 vols. incluso si. E incluso del sacrificio sangriento. m enos d e lim ita b le s de la expe­ riencia de lo viviente. traducción y prefacio de Maurice de G an d illac ITrad. y la universalidad de su institución proclama la fe universal del género humano en la eficacia de la efusión de sangte realizada bajo ciertas condiciones. Cortés condena así violentamente la derogación de la pena de muerte para los crímenes políticos por el gobierno provisional de la República francesa en 1848.en esta teorización ultrarreaccionaria. de todo viviente. París. en la necesidad de la expiación por la sangre" (pp. IX. Taurus|. Denoél.por el Estado). ( j . cast. 1955). por otra parte. cre o que Cortés no se equivoca al inscribir la pena de m uerte e n un a h isto ria d el sacrificio. De aquí se desprende no solo la legitimidad sino incluso la necesidad de la pena de muerte. y cuando nombro el sacrificio. designo. que p ro d u ce n h o rro r pero tam­ bién fascinan en la misma medida en que im pugnan la m o n o p o liz a ció n de la violencia autorizada -G ew alt. bien lo sé. que vivirán eternamente con todos los horrores en el recuerdo de los hom­ bres". un inmenso problema que se debe reelaborar de c a b o a rabo. cit. y es su ejemplo. Por otro lado (y un poco como lo hará W alter B e n ja m in e n “P ara un a crítica de la violencia”8 con los “grandes crim inales”. C o rté s p ien sa. d . aunque la sangre tien d a a desaparecer. Force de loi. y ese es el verdadero lugar de d iscu sió n filo só fica .. y que la abolición de la pena de muerte para el segundo (e n F ra n c ia . pese a su regresión g en eral e n e l m undo. n o sin profundi­ dad. Barcelona. la sangre en la form a in m e d ia ta m e n te visible de su derramamiento. . en una de las zonas más oscuras. la pena de m u erte n o se presenta corno un sacrificio y si todas las culturas sacrificiales (es decir. seguida por “esas terribles jomadas de junio. e n la que v e. Esta pena se encuentra establecida en todos los pueblos. 22). ten d ría c o m o con secu en cia ineludible una abolición universal de la pena de m u erte. 1971. Este es un conjunto de cuestiones que tratamos en el sem in ario q u e a c a b o de evocar.

tomaron partido públicam ente con tra la pena de muerte.. incluida: la pena de muerte es un elemento del derecho penal. p. Tan solo algunos obispos. por cierto. un castigo entre otros. una escala pintada de rojo. sobre todo en Francia.1 1 Vuelvo a la “cuestión cató lica”. Fue en 197S C om isión social del episcopado francés publicó un documento oficial ( Elementos de xión sobre la pena de muerte) que. si usted quiere (a la vez interna. 53. sin el derecho. y externa. y sin duda es. excluida: un fundamento. de suspender el derecho. lo trascendental. ld. A pesar de todos los movimientos de arre­ pentimiento y perdón a los que no deja de apelar. intento así una suerte de historia de la sangre. Para contrie buir con eso..Choses vues. a pesar de sus discursos sobre la Inquisición y los extravíos pasados de la Iglesia. “la vieja bebedora de sangre”. ob. 15. desde el rojo que hace correr la guillotina.. nun ca com prom etió solemnemente a la Iglesia y al Vaticanoe u n el combate abolicionista.. 2 0 de octubre de 1842. un origen. p. Pero crúor designa realmente la sangre derramada.12 u ’ Víctor Hugo. Es precisam ente este efecto paradójico de trascendentalización de la pena d muerte el que debe combatir un abolicionismo consecuente. cit.] era la civilización que llegaba a Argelia en la forma de una guillotina'’). Juan Pablo II. 37. ya sea ésta visible. cit. esencialmente psíquica (placer en sufrir o hacer sufrir por hacer sufrir. una ejemplaridad fuera de serie. que yo sepa.. Prefacio a Le dernier jour d ’un condamné. ob. por lo menos contra s mantenimiento en F ran cia.. su expresión exterior. No toda crueldad es sangrienta o sanguinaria. Robert Badinter lo recuerda ju stam en te en L'abolition (ob. una visibilidad de lo rojo. teatral o no. c i t . cit. p. como tampoco ninguno de s s predecesores. puede ser. un poco más grave por supuesto. en el interior de una historia del concepto de excepción (no hay soberanía sin derecho a la ex­ cepción. en alemán. no nombra la sangre). del concepto. deí uso regu­ lado o de los abusos de la palabra. 163-164). más y otra cosa que una pena).. hiperbólica. diría Schm itt. por ver sufrir. p. un canasto pintado d rojo. grausam. y una historia de la crueldad. tras haber lam entado el apoyo histórico de la Iglesia católica . el derramamiento y por tanto cier­ ta exterioridad. en: Victor Hugo. por ejemplo ahí donde hay derecho de indulto). un pesado travesaño pintado de rojo en el que parecía encastrada por e uno de sus lados una cuchilla gruesa y enorme de forma triangular [. en ocasiones de la palabra sin concepto de “crueldad”. una con d ición de posibilidad.la condición de posibilidad. en Écrits sur la peine de mort. ese color que inunda todos los textos de Victor Hugo contra la pena de muerte. y aunque el Estado del Vaticano haya abolido la pena de muerte o hace unos veinte años.“la horrible máqui­ na escarlata”.. a pesar de tales declaracio­ n contra la crueldad de la pena capital durante un viaje reciente a los Esta­ es d s Unidos. visible y exterior. Écrits sur ¡a peine de mort.10 hasta los largueros de madera roja que sostienen la cuchilla (“dos largas viguetas pintadas de rojo. Écrits sur la peine de mort. ob.

38: “Y el orden humano no desaparecerá con el verdugo [. a “la abolición lisa y llana”. Es raro. de la p e n a d e m u e rte . es decir. que las revoluciones sean sobrias de sangre humana y. por razones que n o fu eron s o la m e n te e stra té g ic a s .. ya q u e la p e n a de muerte seguía siendo “el único árbol que las re v o lu cio n e s n o d esa rra ig a n ”:13 “N o for­ mo parte de vuestra gente cubierta c o n e l gorro ro jo y c o n la g u illo tin a subida a la cabeza”. [. H ugo apela a la “dulce ley de Cristo" y al día en que “p en etrará fin a lm e n te e n e l C ó d ig o e irra­ diará a través de él”. para podar. justam ente (y la comparación se impone una vez más) con las prescripciones o in terd iccio n es referentes a la sexua­ lidad.) u Prefacio a Le demier jour d'un condamné.D. de lo que habría debido ser. Écrits sur la peine de mort. e l v erd u go”.d. el nacimiento y el aborto. la pena de muerte es una de las podaderas de las que más trabajosamente se despojan”.. La libertad y la salud se reunirán. U na vez más subrayo e l rojo). é l llam a la in v io la b ilid a d de la vid a humana. d e su “verdad”.. ob. cit. (j... y siem p re en nom­ bre de lo que. m e parece. F íjese e l e je m p lo d e V ic to r H ugo. para desmochar la sociedad. p. Hugo tam bién preten d ía in sp irarse e n e l m e n sa je evangélico y en la pasión de Cristo. U na confesión (p sico an alítica) general habrá entonces . que el sen tim ien to de culpa!"' lidad inconsciente precede el crimen. 12: “el cadalso es el único edificio que las revoluciones n o dem u elen. un compromiso uni­ versal e incondicional de la Iglesia católica y el V aticano. La cruz reemplazará el patíbulo. creo que anuncia. A unque una p o sición an álog a h ab ía sido tomada por LOsservatore Romano un año antes. sus hospitales que reemplaza­ rán vuestros presidios. en: V icto r H ugo. N ad a com parable.) Ibid. S e mirará el crim en com o una enfermedad. -I La dulce ley de C risto penetrará final­ mente en el código e irradiará a través de él. con razón o sin ella. p. Sin embargo. al venir co m o lo h ic iero n para desbrozar. Lo h acía e n el m ism o m o m e n to e n q u e a v e ce s denun­ ciaba a los sacerdotes y la “p o lítica” de la Ig lesia (a s í c o m o c o n d e n ó e l Terror y fustigó la guillotina en nom bre de la R e v o lu c ió n fra n c e s a . otro espíritu del cristianism o. Se tratará con la caridad el m al que se trataba co n la cólera. En el mismo mom ento en que se las agarra c o n “e l e d ific io s o c ia l del pasado” que reposaba en “tres columnas. de su memoria y su espíritu. La civilización no es otra cosa que una serie de transformaciones sucesivas. esa alusión a un porve­ nir donde el mal sería tratado como una enfermedad. los abajo firm an tes estim an que en Francia la pena de muerte debería ser derogada”. Porque ese hecho in n eg ab le (q u e ja m á s h ay a h a b id o una oposi­ ción política de la Iglesia a la pena de m u e rte ) p a re c e c o n tra d e c ir otro cristia­ nismo. en tre otras cosas.]. S e verterá el bálsam o y el aceite donde se aplicaba el fierro y el fuego. oportunis­ tas o retóricas. e l rey. concluía sin medias tintas (pero no com prometiendo más que a los firmantes y en las fronteras de su país): “Tras profunda reflexión.¿Cómo se justifica eso? Tendríam os que to m a rn o s e l tie m p o de releer todo eso de cerca. el sacerd ote. todavía no constituye eso. y para decirlo una vez más con demasiada brevedad. com o Freud y de Freud. Muíaos mutandis. las especulaciones de un Reik sobre la desaparición venidera del castigo en general. Será simple y sublime.14 E nto n ces desea “am p liar lo m e jo r p o sib le e l corte que a la pena de muerte. (j . e n efecto. Eso ocurrirá cuando la humanidad haya comprendido. Consa­ gró tantas luchas y textos m agníficos a la ca u sa a b o lic io n is ta . Eso es todo". in con d icio n al. y esta enfermedad tendrá sus médicos que reemplazarán a vuestros ju eces.

y a c a so la p en a de m u erte n o es una “p en a" e n tre otras. Le toucher. si n o está to talm e n te equ iv o cad o . alianzaj. En el sem inario al que se alude concedo la mayor atención posible al estatus y la argum entación de esos textos de Reik y de Freud.D . está wsacrnlizada?” A lbert Camus. tan to en sus institu cion es com o en sus costumbres. cuand o. según su propia lógica. 1957. pues. no es postble re co n o cer sus profundos c im ie n to s sin te n e r en cu en ta el discurso teo ló g ico político que la su sten ta y que. “La Reconstruction du christian ism e”.s Véanse Jean-Luc Nancy. en U s études p h ilo s o p h ie s .ß e cca ria hizo.) . y que la a p lic a . (|. C risto . n i un d erech o entre o tro s. del p re sid e n te o e l g ob ern ad or. to d o se d ecid e . impiden que sea definitivo e ^reparable. un e le m e n to del d ere ch o p e n al). que e l c o n ­ cepto d e E sta d o n o sea de e se n cia p ro fu n d am en te religiosa).i religiosa. Y en c o n se cu e n cia por e l d erech o reemplazado el derecho penal. S 16Publicadas prim ero por la Nouvelle Revue Française (ju n io -ju lio de 1957). 1 Ibid. y autorizado por él. cit. (.n . o que su ab o lició n pasa p or un inm an en tism o hu m anista y ate o . son por tan to los únicos que Pueden fundar el castigo supremo ya que. p . París. en este punto com o en otros. Gailim ard. m en cio n a su oposición a la pena de muerte: Afirmo que soy un adversario resuelto del hom icidio. a partir de una acusación religiosa (p r o fa n a c ió n o tra ic ió n de u n a ley sagrada).) . Pero ¡qué significa esa ju stificación la sociedad donde vivimos y que. en sus bellas y v alien tes Reflexiones sobre la guillotina .p. h a ce sesenta años. se define por el poder d e v id a y m u e rte sob re los sú bd itos. ob.16 pretende que la pena de m u erte no podrá sobrevivir en un mundo secularizado. en nombre de Freud.: O bras completas. A lb e rt Cam us sim plifica un poco las cosas. 1965 (Trad. l a Iglesia católica. c it. M adrid. del pueblo. ya se presente en :. S e tra te o n o de los caso s p arad igm ático s de S ó crate s. n i siqu iera. Calm ann-Lévy. el castigo supremo. cu y o re le v o es to m ad o por la del Estado.i forma de un crim en individual o de represalias ejercidas por el Estado” (p. e n verdad. que decide acerca de la e je c u c ió n .j. rem ítase a nuestro cap ítu lo 6: “El espíritu de la R evolu ción'.) 1 7 “De h echo. de m an era ejem plar. Jean-Luc Nancy.. 6Ü y passtm. siempre fue una pen. lanzada o inspirada por una au to rid ad re lig io sa . E n la figura d e l m on arca.. siem pre la fundó. por ejem ­ plo. a! h ab lar de alianza. cast. la sob e ran ía d e l Es t a do. (j. Ju an a de Arco o E l A lla j. Pueden leérselas hoy en el volum en “Essais” de las CEuires de A lbert Cam us. * 1998.. fueron retomadas en Reflexions sur la peine capital? (en colab o ració n co n A.' N o es p o sib le tratar la cu estió n de la p en a de m u erte e n O c c id e n te (ta l vez ese c o n c e p to d el d ere ch o p enal. K oestler). 4 0 1 ). París.15 Por eso. como a la cuestión de las relaciones en tre psicoanáisis y crim inología. y Jacques Derrida. (j. ob.D. al v ie jo patíbulo erigido desde h a c e tan to s siglos sobre la cristiandad”. Es al final de ese libro (Le besoin d avouer.) donde Retic. c it. 1 2 . pues. a través de los siglos. bolo esta justificado en ton ces a llí donde no es supremo.l tas valores religiosos.) A cerca de estas cuestiones. en sentido estricto. p. Bibliothéque de la Pléiade. p or otra parte es solam en te europeo. (j.17 El cristianism o tien e otros recursos de “d iv i­ sión” in te rn a . e tc . de autoim pugnación y au to d eco n stru cción . . Réflexions sur la peíne capitale. en particular la creen cia en la vida etern a. oh. siempre admitió la necesidad de la pena de m uerte (. Porque la pena de muerte siem p re fue el e fe cto de un a alianza e n tre un m en saje religioso y la soberanía d e u n E stad o (su p o n ien d o in clu so .

al pasar al “pueblo” de “ciu­ dadanos”. prefacio de Robert Badinter.D . y según las aparien­ cias.: Pero restauraron una soberanía cuyo principio. A sí es com o un nuevo principio de soberanía reemplaza a otro. Cesare Beccaria. la esca­ la histórica de la paz europea. lo que no ocurre co n el m onarca absolu­ to de derecho hereditario y divino.” Se habrían necesitado más de dos siglos. a fines de 1795. una Europa cuya d em ocracia se construye laboriosamente.. Entre otras figuras. incondicional. (j. cit. incluso allí donde en las formas parlam entarias. y a pesar de los elocuentes alegatos de Condorcet. in tern a. Des délitset des peines. El gran Beccaria trató de hacerlo19 y se encerró en una de sus numerosas contradicciones. En la figura del presidente. Así es como Schmitt define al soberano: la aptitud para decidir acer­ ca de la excepción. de la Europa posrevolucionaria y relativamente pacificada. si puede decirse. asegurada. y el derecho de suspender el d erecho. soberana. garantizada. por encima del derecho. Porque en todas partes donde fue derogada la pena de muerte en esta comunidad europea. É. esto adoptó la del Terror. tras una serie de rechazos dilatorios de la abolición . ya lo evoca­ mos. esp on tánea. es lo menos que se puede decir. p. Es muy largo o muy corto frente a la inmensidad de un acontecimiento sem ejante y de la em ergencia de un sín­ toma semejante. H ubo que limitar la soberanía. no es posible cuestionar la pena de m uerte de manera radi­ cal. Contra una opinión pública -e n to n c e s y a lo mejor 1 9 “¿En virtud de qué derecho los hombres pueden permitirse matar a sus semejantes? P cierto. pero com o es conferido por un mandato electoral de una duración limitada. principista.a la excepción. la abolición fue una decisión nacion al. j. R ealm en te h ab ía que poner fin a la soberanía monárquica para instituir la de la n ación . la Convención se separó prom etiend o. según la escala escogida. la pena de muerte será derogada en F ran cia. eso puede afectar a la libertad y la gene­ rosidad de un derecho de indulto sobre el cual pueden pesar consideraciones de electorado o de opinión pública. en el fondo. ese derecho permanece. el fin del castigo capital para el día en que se restableciera la paz ( ¡ “la paz general”!) ¡y fuera públicamente declarada! “A partir del día de la publicación de la paz general. 126. diré en pocas palabras. por el derecho de alzarse. R. D. se requirió alguna presión de origen in tern acion al. que ahora la ha con v ertid o en su condición nece­ saria. sin impugnar o lim itar la soberanía del sobera­ no.: Por eso Luis XVI fue ejecutado. aunque. ese derecho no es aquel sobre el cual descansan la soberanía y las leyes". como ocurrió en Francia. aquí. nunca había sido abandonado.) . ob. tras la conversión a la pena de muerte del ab o licio n ista Robespierre. En todo caso.

P. C h in a y lo s E s ta d o s U n id o s to d a v ía re siste n . (Euvrcs compUtes. expresam ente. c o n c ie r ta c a n tid a d de países árab es islá m ic o s. por lo ta n to ya sois culpables. por el contrario. esto y persuad id o de q u e n o s o la m e n te e s c u c h a r o n a su c o ra z ó n y o b e d e c ie ro n un a c o n v ic c ió n de p rin c ip io . Para decirlo de manera breve y económ i­ ca. cada uno a su mane­ ra. 2. no confío en un concepto ya disponible de lo teológico-político que bastaría con aplicar a la pena de muerte com o a uno de sus “casos” o ejemplos.C W p e tic io n a n por la a b o lició n de la p ena de f u e r t e . “Pauvre Belgique. e incluso lo onto-teológicopolítico. ya sea durante el breve episodio de la Revolución de 1848 al abolir la pena de muerte pur crim en político -y el propio Hugo formuló esa sospecha-. S a b ía n q u e esa te n d e n c ia eu ro p ea e in te r n a c io n a l sería irresistib le.to d a v ía h o y fav o rab le a la pen a de m u e r te . N o. partiré de lo que desde hace m ucho tiem po habría sido para mí el dato más significativo y pasmoso. en su discur­ so propio y sistemáticamente filosófico. De Platón a Hegel. Por lo m enos.0 0 0 personas que la m erecen . En todo caso. tomo partido a favor de la pena de muerte. y en ocasiones no sin dudas ni remordimientos (Rousseau). Cuando hablo de una alianza teológico-política o teológico-jurídico-política. « t a is interesad os en la cu estión . de la condición casi trascendental del de­ recho penal y el derecho en general.ítfW.1": " ( A M i c t ^ n de la p en a de m uerte. B ib lio th équ e de !. T em bláis. G allim ard. L :\ i v a ria n te tam b ién gira alrededor de esa palabra “interesad os" que lleva una buena parte de la carga (ta n to . En verdad. sino a partir de ese fenóm eno del derecho penal que se llama la pena de muerte. 3 0 .> Pleiad e. aquí se trata no tanto de un fenómeno o de un artículo del dere­ cho penal com o. y de aquello que. o bien en la forma de discursos explícitos (com o Baudelaire. que yo sepa. i 9 7 6 . incluido el derecho de indulto). com o de su puesta en práctica. el más sorprendente tam bién de la historia de la filo­ sofía occidental: nunca. ya sea en la época de las grandes manifes­ taciones abolicionistas en las que tomó una parte activa y espectacular o “ C h a rle s Baudelaire. t. ningún filósofo en cuanto tal. M e dicen que en Paris 3 0 . es imposible tratar la cuestión de la pena de muerte sin h a­ blar de la religión. V ic to r H ugo dom ina c o m o C ou rb et.. c o m o p o r e je m p lo ja c q u e s C h i r a c ) . En la modernidad poshegeliana la cosa continúa. estaría tentado de decir que no es posible com enzar a pensar lo teológico-político. París. por la mediación del concepto de sobera­ nía. El am or ex ce siv o de !» vid i es un d e s e e n » ' h-n-ia U a n im a lid a d )“. de Rousseau a Kant (sin duda. en el fundamento o el princi­ pio de la pena de muerte. Marx sospecha el interés de los aboli­ cionistas que querrían salvar su cabeza. nunca ninguna filosofía en cuanto tal im ­ pugnó la legitimidad de la pena de muerte. cuando invoco así un concepto de soberanía (sobre la vida y la muerte de las criaturas o los súbditos. lo s p a rla m e n ta r io s fra n c e se s q u e la d e ro g a ro n e n 1 9 8 1 (in clu id o s los de d e r e c h a . en esta tradición. ocupa el lugar del derecho en la religión. el más riguroso de todos).

ju s ta m e n te . 1997J). Agradezco a Jen n ifer Barjorek haber llamado mi atención sobre estos dos textos de Baudelaire). a mi ju icio . (j. de compulsión cristiana anticristiana. Poirié. por otra parte. Por otro lado. no se equivocó. 1987. Que yo sepa. p 1 . la frase de Lévinas no se expresa com o una dem ostración filosófica en el espacio de la justicia o del derecho. cita a Mateo en la página siguiente.) “ Lévinas no justifica solamente la ley del tallón. Lévinas observaba de pasada: “La ley judía no autoriza una condena a muerte con un voto de mayoría”. es necesario que haya asen tim ien to [¡otro argumento kantiano!] y dicha por parte de la víctima. a Foucault y a ta n to s o tro s .22 de la acusación. La Manufacture. p. sino en el de la caridad. de Heidegger (pensador del ser-p ara-la-m u erte q u e . En la última de las Quatre leçons talmudiqucs (M in uit. le reconoce el origen de la propia justicia. “La pena de M uerte es el resultado de una idea mística. V ienen de paganos lio que Mateo. lu eg o de su abolíción en Francia: “N o sé si usted a d m ite e s te s is te m a u n p o c o com plejo que consiste en juzgar según la verdad y e n tr a ta r en el a m o r al q u e h a sido juzgado. por lo menos materialmente.. 3 8 -4 4 ) -. Su objetivo es salvar (espiritualm ente) a la sociedad y al culpable. p. Lión. para v er en ella. como lo evoqué en Donner le temps (París. G alilée. destaque­ mos dos rasgos. 6 8 3 . porque equivaldría a quitarle la conciencia de su grandeza com o víctim a y suprimirle las posibilidades de ganar el Paraíso” (ibid. es la mía. c o m o si n o se tratar aquí de un problema filosófico digno d e tal n o m b re . en la hipótesis que. de clarividencia históri­ ca... c o m o K a n t. por otra parte diferentes sin d u d a e n su a x io m á tic a implícita. 1494)Con esta alianza de perversa crueldad. Los valores de amor o de caridad se encuentran en el centro de la larga respuesta de Lévinas. a saber. 97.”21 P e ro . 158 [Trad. L' ley del talión otorgaría un “mensaje de universalismo”. intenta sustraer la ley bíblica y rom ana del ta lió n a su in te r p r e ta c ió n c o r r ie n te -vengan­ za. que de pasada nom bra la pena de muerte. (j. Vienen de Maquiavelo. el origen y el fundamento racional de la ju sticia p e n a l. 1991. por»1 parte. Por un lado.: Cuatro lexiones talmúdicas. n o ció n cristiana (véase más arriba). como tampoco Cortés. V ienen de Nietzsche. com o del desafío problemático a cuyo alrededor trabajamos sistemáticamente en ese sem inario): “Derogadores de pena de muerte-sin duda muy interesados” (ibid. pp. ya n o se cuentan lo silencios.n . p e n sa b a que no debía oponerse) a Sartre.bien en la forma perturbadora del s ile n cio y la o m is ió n . Qui étes-vous? Entrevista con F. la expresión de Lévinas pertenece ju stam ente a un discurso que se empeña en no inscribirse en la ontologia sino en dirigirse más allá de la filosofía com o ontologia de tradición griega. En modo alguno sería “una manera de complacerse en la venganza y la crueldad donde se bañaría una existencia viril. Lévinas solo le co n sa g ra u n a frase e n 1 9 8 7 . t.D. L. jam ás encaró el problema de la pena de m uerte a la q u e. revancha. totalmente incomprendida hoy. sobre la esencia sacrificial de la pena de muerte. o sea. Tales inspiraciones fueron ajenas a la Biblia judía. La supresión de la pena de m uerte m e p a re c e u n a c o s a e s e n c ia l p ara la coexis­ tencia de la caridad co n la ju sticia . A q u í. Dar cloroform o a un condenado a muerte sería una impiedad. a beneficio de inventario.) 2 Emmanuel Lévinas. Barcelona. Riopiedras. 1968. kantiana en su principio o su forma. “una ley única para todos”. etc. I I ^ . de extravío en ocasiones espantosam ente antisemita. 1 6 6 -1 6 7 ). Para dar todo su alcance a esta proposición. cast. la de una colusión esencial entre la filosofía como tal y la pena de muerte. p. c i e r ta m e n te . eso m ism o c o n tr a lo c u a l se a lzab a el Evangelio de Mateo (V. La pena de M uerte no tien e por objeto salvar a la sociedad. decía de la ley del talión: cosa pagana]. Para que el sacrificio sea perfecto. Lévinas. Baudelaire. qu e yo sepa. c o m o K a n t y H e g e l.

trasciende su condición de viviente y cuyo honor es inscribir la pena de muerte en su derecho. en su corazón. enton­ ces uno debe preguntarse qué suelda. en elevarse por encima de la vida. pp. Es la epimeleia tou thanatou de Platón. Hugo.D. o juristas u hombres de ley (en primer lugar Beccaria. es la dignidad (Würde) incomparable de la persona humana que. lo filosófico (lo metafísico o lo onto-teológico). (j. Camus).Sin duda. (. Al no poder emprender aquí la lectura necesaria de esta declaración. Potente y frágil a la vez. el argumento esencial de Kant y Hegel en su alegato a favor de la ley del talión y... en su dignidad. en su esencia o. y más pre­ cisamente la ontologia. lo que equivale a lo mismo. a través de diferentes figuras. pues. Albin Michel. a la teología política de la pena de muerte y al principio de soberanía que. 178*179). en pasar por la muerte hacia una “vida” que vale más que la vida. inasociablemente.] Los rabinos nunca aplicaron ni comprendieron al pie de la letra ese texto.. Robert Badinter.. en: Difficile Liberté. más y otra cosa que su vida. qué los suelda. co­ lindantes o mantenidos en un mismo linde. según Kant. algunos de ellos se sintieron horrorizados por la pena capital sin creer que debían consagrarle una argumentación filosófica. y esa es mi hipótesis provisio­ nal. La Biblia nos evoca el espíritu de la dulzura” (“La loi du talion”. histórica y no natural (por eso se me ocurre aquí esa imagen de aleación técnica). lo político (por lo menos allí donde está dominado por un pensamiento de la polis o del Estado soberano) y cierto concepto de lo “propio del hombre”: lo propio del hombre consistiría en poder “arriesgar su vida” en el sacrificio. reina como soberano. en su tradición hegemónica. esa soldadura de la ontologia a la teología política de la pena de muerte también es lo que siempre mantuvo juntos. París. la filosofía.J. 1963. y de quien me gustaría volver a hablar dentro de un momento para complicar un poco más las cosas. cuya influencia fue considerable y decisiva en el siglo pasado. Lo interpretaron a la luz del espíritu que recorre la Biblia en su totalidad {. es la lucha por el reconocimiento de las conciencias que pasa en Hegel por el riesgo de su propia principio de apariencia tan cruel que la Biblia enuncia aquí no busca otra cosa que la justicia. etcétera). Otros. o incluso una superestructura de la formalidad jurídica que había que reconducir a su sustento infraestructural y a intereses de “última instancia” (socio-económico-político). literal­ mente. fin en sí y no medio. a favor de la pena de muerte. hasta carcelario en general. en valer. es lo que ocurre con Lévinas.) • . Fueron o escritores (en Francia Voltaire. Si ese “hecho” masivo y altamente significativo puede verificarse. me contento con una evocación: esa distinción de la letra y del espíritu no fue solamente de los rabinos sino. por supuesto. en mi opinión. Los que elevaron un discurso público contra la pena de muerte. nunca lo hicieron de manera estrictamente filosófica. con razón o sin ella. creyeron ver un fenómeno particular o un simple efecto agravante del sistema penal. la filosofía que prescribe ejerci­ tarse en la muerte. por así decirlo. que yo sepa.

physis/nomos. de lo onto-teológico-político. cree reconocer un “im­ perativo categórico” y una idea a priori de la razón pura en un derecho penal que no sería posible si no se inscribiera en él la pena de muerte. solo él. si prefiere. me atreveré a decir. sin contrapesar las cosas de ningún modo. que el sentido común ordena alegar fuera de Europa. del T. Kant. fuera del derecho europeo). el Estado nación. Cuando digo "dis­ curso filosófico sobre la pena de muerte”. por un lado. por su p u e s to . puede propiamente morir mientras que el animal. con la distinción naturaleza-técnica y todo lo que viene después (physis/tekhne. usted lo sabe. y por ende discurso “que se debe deconstruir”. Desde hace tiempo. Esto ocurre. que son un verdadero código penal instituido. Así ocurre en el derecho euro­ peo {y no sé si. la tradición bíblica (inmediatamente después del “no matarás”. en su estado actual. y que en efecto tiene que ver con la soberanía. me atreveré a decir que la pena de muerte siempre respondió a alegatos profundamente “humanistas”. pusieron fin a la pena de muerte. en el discurso abolicionista (hacia el cual. a pesar de todos los fenómenos de ejecución masiva. es el ser-para-la-muerte del Dasein que. de una u otra manera. como decía hace un rato. etcétera. hay una “pena de muerte”. en los “juicios”. el artefacto profético que mantiene en pie. una mayoría de Estados naciones. andamiaje y cadalso tienen la misma raíz: échafaudagc y échafaud mente. llega a su fin y revienta. la tradición onto-teológica que evocaba hace un momento. cuya interpretación es tan controvertida). estoy persuadido de que la deconstrucción del an­ damiaje especulativo (por no decir del cadalso)* que sostiene el discurso filosó­ fico sobre la pena de muerte no es una necesidad entre otras. en sentido estricto. physis/thesis). me parece* En francés. (N. digna de tal nombre. un punto de aplica­ ción particular. un derecho propiamente humano y supuestamente racional. y deberíamos hablar una vez m ás de la ley del talión. un cim iento. Dios ordena. la religión. se dirige mi simpatía más convencida). acelerándose así el proce' so de “deconstrucción” de manera crítica y altam ente significativa. la soldadu­ ra. en el cruzamiento único -e s la misma Europa. no pienso solamente en el discurso “m ortícola” predominante en la mayoría de los Estados naciones que mantuvieron la pena de muerte hasta 1990 más o menos (desde hace diez años. dar muerte a quienes transgredan tal o cual mandamiento. lo "propio del hombre" en el sentido estricto. y si no estuvie­ ra gobernado por un jus talionis que se debería reinterpretar. etcétera)' También pienso. una cosa no natural. la pena de muerte sería realmente. según Heidegger. A riesgo de ofender una vez más a aquellos que no quieren oír. la pena de muerte sería una clave de bóveda o. hasta ritualizada.vida. com o la muerte misma. un dere­ cho histórico.) r e s p e c tiv e . Ese discurso abolicionista. pues. Si se pudiera hablar aquí de arquitectónica y de edificación. pues. y. por el otro. Por lo tanto. hacia quien me gustaría volver un instante.entre.

“terrorismo” -dom éstico o no-. Cabe decirlo al tiempo que se le rinde a Beccaria. la diferencia estricta entre guerra civil. guerra nacional y guerra de gue­ rrillas. como a menudo se hizo desde fines del siglo xviii. oscuros. bien defendido en el exterior y el interior por la fuerza y la opinión. segundo m otivo que puede hacer considerar la pena de muerte como justa y necesaria” . y si su existencia puede provocar una revolución peligrosa para la forma de gobierno establecido. bajo un gobierno aprobado por el conjunto de la nación. donde la riqueza com pra los placeres y no la autoridad. el argumento abolicionista se fragiliza. 23 “La muerte de un ciudadano solo puede ser considerada útil por dos motivos: primero si. dogmáticos. no hacen sino empezar" (pp. 129-130). La abolición será condicionada. perfectible. con­ dicional. como por otra parte Beccaria lo vio claramente él mismo -y eso nos da mucho que pensar hoy— por un buen funcionamiento del mercado liberal. en vez de terminar. etc.. ob. cit. cit.D . 126. no principista. Beccaria se dedica a demostrar la superiori­ dad de los trabajos forzados a perpetuidad. Dos páginas más adelante. cit. provisional.24 Los trabajos forzados a perpetuidad serían más espantosos. más crueles que la pena de muerte y por tanto más propicios para “desviar del crim en al espíritu más determ inado": “ni el fanatismo ni la vanidad Persisten en los fierros y las cadenas. aunque privado de su libertad. C esare Beccaria. cuando se inspira en la lógica de Beccaria.) . manipulables). considera la pena de muerte menos necesaria. tod avía tiene relaciones y un poder tales que es una amenaza para la libertad de la nación. En otras palabras. la ejecución del ciuda­ dano es admisible. allí donde el poder no pertenece sino al verdadero soberano.. más inútil que injusta. Por tanto. filosófica y políticamente frágil. o cada vez que no está aún garantizado. p. no puede haber ninguna necesidad de hacer perecer a un ciudadano. hasta que no se haya definido claramente el concepto de guerra. ob. Pero bajo el reino apacible de la legalidad.a m p lia m e n te tru c tib ie . (otros tantos conceptos que siempre han sido y son más que nunca problemáticos. 127. y no lo suficientemente cruel para disuadir. la abolición de la pena de muerte en las fronteras garantizadas de una nación próspera y apacible seguirá siendo algo bien limitado. cómodo. Si se aplicara al pie de la letra la lista de excepciones que Beccaria pone a la suspensión de la pena capital. y aquí rozamos uno de los desafíos más oscuros del problema. igualmente deconssi usted prefiere. p.23 Luego. preocupado por una ejemplaridad disuasiva. acaso más eficaz que la fuerza. lo que casi siempre ocurre. Beccaria. el homenaje que se le debe a ese gran hombre y a su iniciativa histórica. aunque la pena de muerte no es para él un “derecho”. a la manera de ver de Beccaria. se la administraría casi todos los días.) 24 “Pero si pruebo que esa pena de muerte no es ni útil ni necesaria habré hecho triunfar la causa de la hum anidad” (ob. en una jaula. ¿No pueden leerse estas líneas com o uno de los alegatos más eficaces en favor de la pena de muerte? (j. en una época de anarquía.). y los males del desdichado. Por lo menos por tres razones: A) Ante todo. a m enos que su muerte sea el mejor o el único medio de disuadir a los otros de com eter crím enes. la muerte de un ciudadano se vuelve necesaria cuando la nación está recobrando su libertad o en riesgo de perderla. N o bien está amenazado el orden de una sociedad. bajo el bastón y el yugo. es decir. cuando lo que manda es el desorden. Robert Badinter pone esta frase com o epígrafe de su libro Labolition. (j.D.

aquella. debería. 2 S Suicidio: término forjado a partir del latín sui (d e sí) y caedes ( h o m ic id io ). Kant opone una idea de la justicia y un “imperativo categórico” del derecho penal que apelan a la persona humana como fin en sí en su “dignidad” (Würde). mientras no se haya deconstruido. aprobar. según Kant. en su mayoría. el culpable debería dar razón a la sentencia. Mientras no se hayan hecho surgir del interior. el bienestar de la comunidad o la nación. totalmente interior y privada. e tc . y por lo tanto más eficaces en el arte de disuadir. y b) poena forensis. un discurso de tipo kantiano. administrado desde afuera por la sociedad a través de sus aparatos judiciales y sus instituciones históricas. Esta dignidad requiere que el culpable sea castigado porque es punible. La ejecución se­ ría como un suicidio. sin referencia a la menor utilidad. y como Beccaria. En dos palabras. condicionado por los datos empíricos y. más acá de una estricta racio­ nalidad jurídica. piensa. que pretenda justificar la pena de muerte de manera principista. la paz. las fallas de tal argumentación. provisionales de un contexto. comprender. desde adentro o en los confines no discernibles de la pena interior (poena naturalis). que domina el debate por ambos lados (a favor y en contra de la pena de muerte). o sea. venida desde afuera (forensis). esto transforma toda punición institucional y racional. Es precisa­ mente este utilitarismo o este “ejemplarismo” lo que Kant criticará de manera muy fuerte en las dos alas. sin ninguna preocupación de utilidad. No puedo reconstruir aquí su proceso.como entre los abolicionistas que. nos atendremos a un discurso abolicionista precario. en punición auto­ mática y autónoma. sin preocupación por el interés. por esencia. y hasta el castigo supremo. antes de todo derecho y toda institución. y lo conduce a con­ denarse a sí mismo a muerte. tanto entre aquellos que creen que la pena de muerte es un buen medio con miras a un fin -la seguridad. como per­ sona y sujeto racional. piensan lo contrario. sin ningún interés sociopolítico de ningún tipo. 2 . el castigo propiamente dicho. Es “como si el culpable se suicidara”. solo habría una autoejecución. A ese par medio/fin. hasta exi­ gir el castigo. haría aparecer como insostenibles. introducido e la lengua inglesa en 1636 y en la francesa en 1734- . en Kant. tendría que dar razón a la razón jurídica que lo somete. en el rigor del concepto. Es esa difícil “deconstrucción” lo que intento efectuar en mi seminario sobre la pena de muerte. si puedo decir.La distinción fundadora del concepto de “pena”.La distinción entre autopunición y heteropunición: el culpable. desde adentro: 1 . en una lógica de los fines y los medios. la diferencia entre a) poena naturalis. si prefiere. Para la autonomía de la razón jurídica.. Para llegar al extrem o de esta consecuencia. o hegeliano. el culpable ejecutaría él mismo simbólicamente el veredicto. limita­ do.más crueles. que el culpa­ ble puede infligirse a sí mismo.

allá realmente ejecución y/u homicidio. natural e interior/no natural y exten o r (poena naturalis/poem a forensis). la igualdad {Gleichheit) consiste ante todo en que el mal hecho al otro me lo inflijo igualmente. O incluso. con todo rigor. No he dicho que para Kant la ejecución es un suicidio. su irresolubilidad lo que aquí me importan. Todos estos bosquejos. allí hubo ejecución u homicidio y no suicidio. hipótesis. Si lo matas. autopunición y heteropunición.. Enorme cuestión. también su permeabi­ lidad. violación. Eso serta tan estúpido como decir que la pena capital es un homicidio. sobre todo en Foi et sawir. trastocar opiniones o reemplazarlas por otras. bestialidad. la pulsión sacrificial (la razón moral y jurídica. hace un rato lo decía. te matas a ti mismo”. cito 26 M e perm ito rem itir aquí a esa lógica de la autoinmumdad que traté de generalizar en otra Parte. Kant estaría más cerca de una tradición literalmente judía o romana que de cierto espíritu evangélico (Mateo. te lo haces a ti mismo {. al desplazarlas..La reinterpretación por Kant del jus talionis. auto y hétero. es de esencia expresamente sacrificial en Kant). ctt. denuncia el principio del talión). sino suspender. O bien.para producir un principio de equivalencia.) . a priori. la pasión. inmune.). por otra parte. la revancha. la lógica de las pulsiones. a mí mismo. aquí realmente hubo suicidio. ob. Usa y llanamente. Es precisamente la trepidación de dichas fronteras.26 indemne. tanto en Kant como en Hegel. 3 . aporías. en su forma más arcaica e indestructible. la del sentido común y la creencia consciente en distinciones u oposiciones tales como adentro/ afuera. que permitirían decir: sí. Esa preocupación por la equivalencia (no simplemente literal ni cuantitativa sino espiritual y simbólica: figura de lo infigurable) por otra parte se cruza. Kant dice literalmente: “El mal inmerecido (indebido) que haces a otro. A mi juicio. sobre crímenes sexuales -pederastía. todas esas paradojas no tienen por finalidad o por función confundir cosas a todas luces diferentes.En este lugar no es posible ya distinguir. conscientes e inconscientes. todo cuanto Freud y Reik inscribieron bajo el título de la “ley del talión”. marcar o recordar la necesidad de suspender nuestra confianza ingenua. ejecución y ho­ micidio o suicidio. la venganza. allí suicidio y no lo contrario. en el pueblo. no contaminable por todo aquello de lo que querrían purificarlo: el interés. la esfera del derecho puro. cuyas tradiciones bíblicas y romanas reactiva poderosamente. enorme arbusto espinoso de textos que no podemos abrir aquí. y por tanto de calculabilidad. Kant se embarranca en ejemplos por otra parte a menudo sexuales. con lo que decíamos hace un momento del devenir-autopunición de la hetero-punición: al regular el imperativo ca­ tegórico del talión. Ú o . y no reinstalar otras dis­ tinciones oposicionales tranquilizadoras.

a cuestionar. debería hacer escapar al soberano o al legislador (Kant nombra sobre todo. alrededor de ese cálculo de una impo­ sible equivalencia entre crimen y castigo. pero quería situar su necesidad de principio. es sabido que. esa inmunidad absoluta. 4 . recordaban. inalienable (la que jamás se pue­ de perder. no hay nada fortuito en el hecho de que. que el crimen fue cometido libremente. Esta cuestión de la “contabilidad” y de las cuentas por rendir. es precisamente eso lo que. con toda lógica kantiana. es también. Kant insiste con tanto rigor en el imperativo que.La excepción que. esencial. cuestionada desde instancias penales internacionales. de una imposible evaluación de la deuda (Nietzsche dice cosas muy fuertes al respecto). nunca más los acusados serán condenados a muerte. habría corrompido a esa Revolución francesa que Kant salu­ dó. a Carlos I y Luis XVI) a todo proceso y toda ejecución en las formas. destruyes el principio de propiedad y te robas a ti mismo. para ser prudentes. como uno de los signos que demostraban. La cuestión de la pena de muerte no es solamente la de la onto-teología política de la soberanía. pero de manera diferente. digamos. usted lo sabe. Sin duda. aunque se pierda la “personalidad civil”). de su inconmensurabilidad. ninguna violencia que vendría a envilecer a la "perso­ na” en su “personalidad innata”. en el mismo momento en que Kant considera necesario inscribir su principio racional en un dere­ cho penal digno de tal nombre y digno del hombre. en el mismo momento en que la inmunidad de los jefes de Estado o de ejército se encuentra. con el Terror. anunciaban la posibilidad de un progreso de la historia humana. . a m i juicio. por respeto a la persona del condenado. en toda lógica. ordena no infligirle ningún “mal tratamiento”. ambas. de manera responsable y no ‘‘patológica • en el sentido kantiano y el sentido corriente de dicha palabra. es lo que tantos derechos naciona­ les y cierto derecho internacional tienden. del “dar ra­ zón” (reddere rationem) debe discutirse entre otras. digno de la persona humana en cuanto fin en sí. pero nunca se podrá demostrar que una ejecución no implica ningún “mal tratamiento" de este orden.La inaplicabilidad de hecho de toda pena de muerte. Perdóneme que no me interne aquí en esta senda. de la interpretación de la ra­ zón como "principio de razón”. la cuestión del principio de razón. tan laboriosamente y al precio de tantas contradicciones. 5 .aquí de memoria: al robar al otro. sería demasiado largo y demasiado difícil. intentan a la vez sustraer y someter la racionalidad a su vocación calculadora. y de este com o principio de calculabilidad. entre las interpretaciones heideggeriana y kantiana de la razón que. cualesquiera que sean los peores crímenes de que se los acuse. Como tampoco se puede demostrar. horrorizado. Esta excep­ ción soberana. pero ante todo.

re­ cuerdan que esa cuestión penal no se juega entre la vida y la muerte sino muy lejos de ahí. ¿no sería necesario también reexaminar la . tuvieron que detenerse e en el umbral del principio de soberanía y el derecho a la excepción de los Estados. La presión de los Estados Unidos (a menudo representado por e l Roosevelt) algo tuvo que ver en este respeto por la soberanía. ni defensa. otros tantos fenómenos que confunden el concepto de “enemigo público” (Rousseau). al evitar toda deci­ sión coercitiva. ni culpable. digamos que apostaron por un “derecho a la vida” (uno de los derechos del hombre) cuyo concepto y axioma son más que problemáticos. a quienes solo se les aconsejaba no practicar la pena de muerte sino de manera excepcional y según procedimientos legales. en su estado ) a ctual. todo cuanto Schmitt llama la “guerra de guerrillas”. Pero nada parece hoy más incierto y poroso que un frontera en general o que una frontera entre los conceptos de guerra y de a p de guerra civil y de guerra internacional. ni siquiera de un simuc n a l cro de legalidad. quedaron por lo menos en letra muerta. de genocidio.B Si. es porque limita el re speto por la vida. "humanitaria” supuestamente conducida por instancias no gubernamentales.: nua hubo ninguna pretensión de cualquier legalidad. sin ejecución pública. la pena de muerte no tiene nada que ver con la Shoah. y sobre todo. No hubo ni juicio. frágil.). en una situación totalmente inestable. Las . Ahí . en una palabra. No podemos estu­ diarlas aquí. siempre formularon recomendaciones que no tenían “fuerza d ley” y que. deconstructible. si prefiere. R Desde ese punto de vista. La cuestión de la pena de muerte no es una simple cuestión de vida o muerte. con las mejores intenciones del mundo. recomendaron evitar las torturas y los tratamientos crueles (noción de cuyo oscuro equívoco ya hablé). Al autorizar la supuesta “legítima defensa” y la ejecución expeditiva sin “pena de muerte” (sin juicio. o. desde la Segunda Guerra Mundial. etc. De manera por lo demás deliberada. como lo sugería hace un rato. los “terrorismos”. protegiendo los derechos d los acusados. L guerras de independencia no legitimadas como tales por las potencias co­ as loniales. Pero no Sra. el discurso abolicionista. los procesos de Nuremberg. pero. etcétera. es perfectible.: Shoah? J D Stricto sensu. ni acusación. al derecho nacional y al territorionacional en tiempo de paz. sin veredicto. C) Por eso buena cantidad de declaraciones internacionales. o la prohibición de matar. la institución de los conceptos de crímenes contra la humanidad. de guerra y de operación llamada az. a pretenderemos reconstruir aquí la rica historia de los debates que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

en una época en donde se justificaba plenamente la pena de muerte -con Sócrates o P latón-. etc.). Se desterró la escena directa de la ejecución. pueda hablarse de “pena de muerte”. R. con todo rigor. los genocidios. no es seguro que. tiene algo patológico que torna a la pena de muerte tanto más insoportable en la medida en que se trata de negar. según el dere­ cho europeo.: De donde proviene la “limpieza” de que hablamos y sobre todo la supre­ sión de las huellas. Por ejemplo. Las ejecuciones con hacha remitían a la teoría de los dos cuerpos del rey. Debe ser objeto de una informa­ ción oficial (previa a la ejecución). D. a mi juicio) a considerar los debates sobre la pena de muerte (siempre individual y aplicada a un ciudadano nombrable) como relativa o estadísticamente menores frente a los grandes crímenes con­ tra la humanidad. al parecer. pretendiendo hacer desaparecer toda forma de sufrimiento. los crímenes de guerra. En principio.: “Supresión de las huellas”. sin justificarlo. sino el sufrimiento o más bien la huella ligada al pasaje. que algunos se sientan autorizados (equivocadamente. lo que muestra por otra parte que el voyeurismo y el exhibicionismo no reconocen ningún límite. En la historia de la pena de muerte se pasó del goce inmo­ derado que producía el espectáculo del suplicio a la supresión del dolor (la gui llotina). y sin duda en muchos otros lugares del mundo y momentos de la historia). luego de ésta a la eliminación de las huellas'del pasaje. De alguna manera. el veredicto y la ejecución. sin hablar siquiera de la masividad del fenómeno carcelario (donde los Estados Unidos poseen tam bién varios records). aunque seriamente se piense en restablecerla por el sesgo de la televisión. la pena de muerte debe ser accesible al público. el acto de dar la muerte tiende hoy a borrarse en provecho de un cuidado paliativo y por tanto de una desaparición del horror que acompaña por fuerza a la ejecución. y. hasta secretos. en Grecia. en los procedi­ mientos del juicio. É.ejecuciones masivas (exterminio o genocidios) requieren otras categorías que la de la pena de muerte.. Antaño había cierta conversión del condenado en un héroe. decía usted. sida.. Lo que explica. J. por un momento. de la vida a la muerte. no la ejecución. Pero sobre todo. se tiene vergüenza de la violencia de la ejecución. La manera como hoy se ejecuta a los condenados en los Estados Unidos. el supliciado podía identificarse con un monarca cuya cabeza era violentamente separada del cuerpo. G ran cuestión de la sepultura. por fuerza doloroso. había algo peor que la muerte infli­ . A llí donde esto no ocurre (en China y Japón. Cuando hablo de reexam inar la Shoah pienso en esa evolu­ ción de la aplicación de la pena de muerte que tiende a borrar las huellas de la muerte legal. los fenómenos negados de no asistencia a centenares de m illon es de personas en peligro (malnutrición. Pero habría que tener en cuenta aquí todos los fenómenos “impuros” de eje­ cuciones según juicios expeditivos.

el cuerpo es devuelto a la familia y las huellas no son ocultadas. que son legión en los Estados Unidos y que desembocan en una ejecución. sobre todo en los estados como Texas. 73 países derogaron totalmente la pena de muerte. Será una abolición pragmática y no principista. una abolición hipócrita.27 que siempre reivindicó el 11 S ie n d o su verdadero nom bre Wesley C o ok.. É. conducen a ejecuciones. para los crímenes llamados no políticos (lo que despierta nuestra vieja pregunta: ¿no son todos los crímenes por esencia políticos. Para algunos crímenes particularmente graves. un tercero..gida al ciudadano digno de respeto. como usted dice.: Me parece que la pena de muerte todavía es deseada. donde la sanción se aplica masivamen­ te. personas que nada prueba que cometieron un crimen. como diría Walter Benjamin. D. Hoy. Robert Badinter había observado que los últimos ejecutados de la v República jamás hubieran debido serlo: uno era sin duda inocente. homosexuales. En su discurso sobre la abolición en 1981. Perdía su derecho a una sepultura. pero que en adelante tiene que ver con una suerte de patología social. Habría mucho que decir sobre la cuestión del archivo visual y sonoro de las ejecuciones en los Estados Unidos. Pienso que si es derogada en los Estados Unidos será. hacen apare­ cer la índole “anormal” de la pena de muerte. Tal vez haya que recordar algunas cifras. el cuerpo de los condenados era arrojado por encima de las murallas de la ciudad. en los Estados Unidos. amenazan el fundamen­ to mismo de una ley estatal. 13 la derogaron para crímenes de derecho común. Todos los errores judiciales. ligada al miedo de ejecutar o a inocentes. luego se las hace circular por Internet. no por principio sino por razones contin­ gentes. como los “grandes crímenes” de esos "grandes criminales” que. que fascina. inválido. Hasta el día de hoy. o a personas culpables de homicidios pertenecientes a minorías víctimas de discriminación (negros. se imprimen sus últi­ mas palabras. transexuales. otro era un disminuido mental. tendiente a monopolizar la violencia? Y por otra parte pienso en el ejemplo de Mumia Abu Jamal. en condiciones sos­ pechosas y monstruosamente inequitativas. R. Se pretende respetar al sujeto que se ejecuta. o a enfermos mentales. Y por otra parte. etcétera). J. M um ia A bu Jam al fue co n d en a d o a m u erte e l 5 Je ju lio de 19 8 2 por el hom icid io del oficial Daniel Faulkner. Se da la palabra al condenado antes de su ejecución. Y se las pone on line. se ejecutan cada vez más “falsos culpables”. en los países donde se aplica. La palabra del condenado es respetada. al térm in o de un p ro ce so h e c h o a .: Es cierto que las manifestaciones de inquietud que se multiplican en los Estados Unidos con frecuencia no recaen tanto en el principio de la pena de muerte com o en el gran número de “errores judiciales” que. Existe así un verdadero cuerpo de last statements. en cierto modo se hace lo contrario.

Eso es lo que alegó un profesor de derecho de Chicago. En total. que pretendía que un gobierno de­ mócrata no podía avanzar contra una “opinión pública” mayoritariamente fa­ XIX.1. Timor oriental. es cuanti­ tativo de manera dinámica. p a só 19 a ñ o s e n el “corredor de la muerte" luego que su ejecución fuese “diferida” varias v e c es. en derecho o de hecho. No olvidemos tampoco la República Dem ocrática del C ongo (un cente­ nar) e Irak (centenares. Amnesty International difunde estos datos con una precisión que nos importa más que cualquier otra. Ja c q u e s D e rrid a re d a ctó el prefa' ció de una de las obras que escribió en prisión para d e n u n cia r la dureza d el s iste m a ju d icia l y de ^ institución carcelaria de los Estados Unidos. pues. 87 la conservaron. y cerca de 4 mil fueron condenadas a muerte en 73 países. Desde 1979. y por últim o los Estados Unidos (98). A ctu alm ente.derogaron. fuera de una gran cantidad de países árabes. la aplicación de la pena de muerte fue asimilada por la C orte Suprem a a un “cas­ tigo inhabitual y cruel”. 22 Estados la derogaron en la práctica. En 1999. Ningún Estado pudo transgredir esa interdicción de la C orte Suprema federal (a la que algunos. una mayoría de Estados -1 0 8 . le sigue Arabia Saudita (103). desde el pun­ to de vista geopolítico (aquí lo cuantitativo es más que m atem ático. impugnaron en ese caso la índole democrática. A partir de ese momento. pero se suspendieron las ejecucio­ nes. la pena de muerte. donde es aplicada de m anera masiva. donde sin embargo existe. una fuerte co­ las apuradas.813 personas fueron ejecutadas en 31 países. En 1999. y los Estados Unidos. desde el siglo rriente abolicionista. Y las cifras de estos dos últimos años son espantosas. ya que los jueces eran nombrados y no elegidos. Por lo tanto no se derogó su principio. fue suspendida. únicamente dos “muy grandes” potencias man­ tienen la pena de muerte: China.status de prisionero político). pues. pero a veces sin ju icio). . que va lejos a la cabeza de los demás en cifras absolutas (por lo menos 1077). en 1972 la Corte Suprema decidió que la aplicación de la pena de muerte era incompatible con dos enmiendas de la Constitución: una se refiere a la discriminación. hasta de la sublim ación): Así. Letonia para los crím enes de derecho co­ mún. Así fue que de 1972 a 1977 ninguna persona fue ejecutada en los Estados Unidos. si puedo transponer así la d istinción propuesta por Kant respecto de lo “sublime”. Como usted sabe. y la cuestión de la pena de muerte tiene alguna relación con la de lo “sublime”. cada año. Luego viene Irán (por lo menos 165). el 85% de las ejecuciones se concentran en cuatro países: China. U crania y Turkmenistán la derogaron para todos los crímenes. Encarcelado en la prisión de G re e n en P e n n sy lv a n ia . De hecho. dos o tres países por año la derogan y vienen a acrecentar esta mayoría. por otra parte. la otra a lo que tiene que ver con un unusual and cruel punishment (castigo inhabitual y cruel). no en dere­ cho (criterio de esta distinción: ninguna ejecución desde hace diez años).

pues. Estado tras Estado. G e o rg e W. un blanco. vi un programa de televisión en el que participaban 13 condenados a muerte declarados inocentes: doce negros. cerca de Chicago. y la Corte Suprema fue obligada a someterse. seguían siendo sospechosos. “Si hay tantos in o ­ centes. Bush. los síntomas de una verdadera crisis ya se multiplican en la conciencia americana. Narraron la historia de sus nu­ merosos años de prisión. Tomemos un ejemplo. Los casos fueron e n ­ tonces reexaminados y los 13 condenados ¡declarados inocentes! El goberna­ dor de Illinois. tantos condenados a muerte de quienes se descubre que son víctim as de errores judiciales. suspendo las condenas”. Se lo descubrió porque. mi sensación es que si un día la pena de muerte es derogada en los Estados Unidos será por un movimiento progresivo. creo. Tras haber objetado que la democracia parlamen­ taría no obedece a la opinión pública sino a la mayoría elegida. sobre todo en virtud de las presiones internacionales. luego su liberación. Hace poco. candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. Los exámenes de a d n permiten hoy multiplicar las pruebas de los graves errores judiciales que conducen a la pena de muerte. había logrado una reparación. y no por una única decisión federal). la horca o la cámara de gas. eran inocentes. de facto. se reanudaron. algunos profesores y estudiantes ha­ bían comprobado la existencia de graves irregularidades. y que en Fran­ cia el Parlamento había derogado la pena de muerte contra la mayoría de la opinión pública o contra el resultado probable de un referéndum. Ninguno de ellos podía encontrar trabajo. 28 Partidario de una aplicación rigurosa de la pena de m uerte. Luego de 1977. inmediatamente decidió una moratoria. En el estado de Illinois se descubrió que 13 condena­ dos a muerte recluidos en cárceles de alta seguridad (death rows)."' Para volver a la cuestión de la patología de que usted hablaba. . moratoria tras moratoria. luego de diligencias judiciales. en ocasiones desde hacía décadas. En algunos estados como Texas. en una escuela de periodismo. Las ejecuciones. sobre todo durante el mandato de gobernador de George W. y me dio mucho en qué pensar. ¡Sin compensación! U no solo de ellos. en Evanston. en la U niversidad de Northwestern. B u sh fue e le c t o co m o presidente de los Estados U nidos el 1S de diciem bre de 2 0 0 0 . accidentalm en­ te. por oposición a la silla eléctrica. durante una de mis últimas estadías en los Estados Unidos. me pareció competente preguntar: ¿cómo explican entonces que la Corte Suprema haya suspendido en 1972 la pena de muerte? ¿No es una institución democrática? La respuesta fue “no”. republicano muy respetable pero favorable al principio de la pena de muerte. aunque su in o­ cencia había sido establecida. algunos Estados consideraron que la muerte administrada por inyección letal no era ni cruel ni inhabitual. las ejecu cio­ nes fueron masivas.vorable a l a pena de muerte. De hecho.

29 Introducido en el Código Penal en 1810.: Ya se trate de la "incapacidad m ental” o de la edad (pero ¿qué es una edad. su acto no es ya expulsado de su conciencia como lo era antes de la ab olición . Todos los días. impertur­ bable: “Sí. Probablemente la consideraron sana de espíritu. una edad mental? Un individuo puede tener varias edades según el ángulo escogido por los expertos. E n 1992 fue reemplazado por el artículo 122.1 de nuestro Código Penal (el antiguo artículo 6 4 ). Esta m ujer fue ejecutada. Entre otros. en California. ]. Durante el mismo programa le preguntaron: “ ¿Cree usted que en Texas toda la gente a la que niega el indulto es culpable?” Y él respondió. entre otras cosas. se trata de responsabilizar al loco hom icida m ediante tratam ientos diver­ sos (entre ellos el psicoanálisis) para que tome conciencia de la gravedad de su acto. Bush es famoso. R . de un trastorn o p síq u ic o o n eu ro p síq u ico q u e h u b ie se anulado su discernimiento o el control de sus a cto s”. en Texas. yU b . dedicábamos el inicio de nuestras sesiones al análisis de la pren­ sa escrita y televisada sobre el tema. durante mis seminarios. el a rtíc u lo 6 4 e stip u lab a q u e “ n o h ay crim en ni delito cuando el reo se hallaba en estado de d em en cia e n el tie m p o d e la a c c ió n ” . si el criminal loco no es responsable penalm en te. en N ueva York.29 Hoy ya no es necesario y el artículo 64 ha desaparecido. É. C h ic a g o o Irvine.. Por lo tanto. en el momento de los hechos. En consecuen­ cia. Porque en los países d onde la pena de muerte fue derogada. De aquí proviene la posibilidad de un tratamiento. Y es el conjunto del sistema judicial am ericano lo que en este m om ento se encuentra “bajo examen”.. La ejecución de que usted habla testimonia una formidable regresión. existe en los Estados Unidos un equivalen te del artículo 122. de un retorno a la razón. las disposiciones referentes a los crím enes com etidos en estado de demencia fueron modificadas. que perm ite que los enfermos mentales eludan la pena de muerte. Ella rehusó el indulto para “reunirse c o n sus dos h ijos” y reclamó que le administraran una inyección letal. D.1: “N o es p en alm en te resp o n sab le la p e rso n a q u e estu v iera aque­ jada. todos son culpables”. la práctica tiende a volverse cada vez más dura en los Estados U ni­ dos. recuerdo el caso notable de una enfermera que había matado a sus dos hijos im itando la ejecu ción legal (por inyección letal).U i í M A N A N A . C ada vez se tiene menos en cuenta la supuesta invalidez y la juventud de los acusados. por no haber concedido jam ás el menor indulto. en el seminario debatim os m ucho acerca de esta cuestión).: Sin embargo. . a veces en infracción a las recom endaciones del derecho internacional. El antiguo artículo 64 ten ía por obje­ to arrancar a los criminales locos de la guillotina borrando la h u ella del cri­ men.

del T. en el original. y.31 C o m o si el espectro fuera el síntom a de nuestro mundo globalizado. viniendo sobre nosotros verticalmente. exhiben no solo la condena a muerte sino el proceso de ejecución hasta el último m om ento. gracias a la televisión y a la producción cinematográfica. se aniquila.))) com o el “quien” de un aconte­ cim ien to sin h orizon te. en ton ces. donde se ve a un n iñ o que se convierte en el in stru m e n to d e un te rro rífic o deb er de com p asión de los vivos para con los muertos. el trabajo del duelo y la tekhne de la imagen. "yo estoy habilitado a ”. El verbo aquí traducido com o “aparece” es revenir. etcétera). spectre. bajo el buen pretexto del abolicionismo. (l. L a visibilidad. es incluso un dato esencial del problema. Foucault habla de una desaparición progresiva de la visibilidad espectacular. vient et revicnt. La transformación de los m edios h ace que no se pueda h ab lar solam ente de invisibilidad sino de tansform ación del cam po de lo visible. espectros. por lejos que me remonte.: en n o olvidar jam ás lo que se debe a una herencia y a los muertos. “ E sp e c tro " y "fan tasm a” \fantome] tienen una referencia etim ológica a la visibilidad. luí. es decir. sería p e n sar e n el aparecido m ás que en el espectro o el fantasma. Las cosas nunca fueron tan “visibles” como hoy en el espacio m undial. la temática del fantasma o más bien del aparecido30 atraviesa bajo su nombre la mayoría de mis textos. Es cierto.Sobre la cuestión del “ ver o no ver la ejecución o la crueldad”. la im -previsibilidad del acontecim iento. nuestro universo de pensamiento está invadido por un gran número de producciones que ponen en escena a fantasmas. apareci­ dos.P. (N . R . por todas partes donde se cruzan. de m uy arriba. (Precisam ente es ese cruzam iento lo que me había interesado en Espectros de Marx. viendo ventr lo que viene o aparece. pero terro­ rífico tam bién cuando parecemos poseídos si se trata de ser poseídos por muer­ tos que actú an en nosotros a la m anera de un “real” en el sentido de Lacan: un real m ortífero. /ornóme (N . al aparecer e n la luz [En francés. vien e y aparece (ya que la singularidad como tal implica la repetición [Le “reven an t". C o m o la m uerte misma. Esto m e parece vivificante. y no dista mu­ cho de confundirse con la de la misma huella. d o m in a . en la medida en que el trabajo del duelo consiste É. frente a un p siq u iatra q u e n o p u e d e e sc u c h arlo porque ya está muerto. y aparecido por el otro. . n o se d eja dom inar ni por una mirada ni por una percepción con scien te en ge n e ral. p or detrás o por debajo. D e a h í el últim o com entario.. suspen de o am ortigua la sorpresa.. n i por un acto de lenguaje perfonnativo (ese m ism o al que a m enudo se acredita q u e p ro d u ce el aco n tecim ien to cuando n o lo hace sino a condición de “una convención legitim an te” y de la autoridad institucional de un “yo puedo". El “ap a recid o ” .) !1 P ie n so p o r e je m p lo en el film e Sexto sentido. 30 C a d a vez m e in teresa m ás esa d istin ción entre espectro o fantasma. cada vez se ven más film es que. pero al m ism o tiem po. son tres palabras: fantasme. Parecen suponer e n e sta m ed id a un horizonte sobre cuyo fondo. del T. por un lado. es diferida. pues. por todas partes. una deploración perpetua. Por el contrario.)J. textu alm en te “ regresar”. La lógica espectral lo invade todo.) En efecto. Pensar juntos el acontecim iento y la aparición. e ste ad v ie n e allí d ond e n o hay horizonte y donde. e n c am b io . y del com bate.

: Sí. uno es fiel al odio in troyectán dolo p ara lu e go referirlo sobre otro objeto. y por consiguiente niego la m uerte y la alterid ad del otro-muerto. aligero o niego su muerte. en el otro. por consiguiente. según un mecanismo (neurótico) con trario al de la p ro yecció n (p aran o ico ). pero se perpetúa el objeto am ado traicionándolo. de la té c n ic a en ge­ neral. L a in fid elid ad com ienza ahí. D. pues. y la introyección describe la manera en que un sujeto hace entrar o b jeto s det afuera den tro de su esfera de interés. y por co n sigu ie n te n iego o delimito su alteridad infinita. La in corpo ració n design a un proceso mediante el cual un sujeto hace entrar fantasm áticam ente un o b jeto en el interior de su cuerpo. a hacerlo vivir en mí. E stá efectiva. me reconcilio con la muerte. de la ineluctabilidad del trabajo del duelo. a menos que continúe así y se siga agravando.33 L a fidelidad es infiel. U n o n o espera la muerte del otro para amortiguar su alteridad. T am b ién tie n e que ver con la imposibilidad del duelo. a mí me parece que el trab ajo de d u e lo lograd o n o es una infidelidad. y en el fondo es la misma transustanciación. la aten ció n a c ierta ló g ic a espec­ tral parece tomar una forma notablem ente insistente. En el duelo logrado yo incorporo al m uerto. uno es fiel al am or h acia aquel que m u rió a m a n d o a otro objeto. j. D. M e exh orta a to m ar al o tro en mí. “narcicizo” esa muerte del otro por u n tra b a jo de duelo logrado. realmente es necesario olvidar al muerto. com o d ije un día. Yo lo tom o sobre mí. Por tanto soy infiel. Ese “efecto de duelo”. interiorizarlo. El d u elo logrado es un duelo fallido. ob. En un caso. el duelo anula al otro. Permite investir un nuevo objeto que p e rp e tú a el recuerdo del antiguo.32 Como ocurre en la integración del inm igrante. que no es un trab a jo entre otros sino la marca sobredeterm inante de todo trabajo. actual e innegablemente muerto. esto está esencialmente ligado a la cuestión de la prótesis técn ica. hoy. Se hace mejor el duelo de las personas am ad as q u e de las detes­ tadas. no espera la m uerte. o en la a sim ila c ió n del e x ­ tranjero. “realm ente es necesario com er” .: Por el contrario. olvidán dolo.: Es cierto. cit. n Jacques Derrida retoma aquí la oposición entre el térm ino de in co rp o ració n ex presad o por Freud y el de introyección inventado por San dor Ferenczi. La fidelidad m e p rescrib e la n e­ cesidad y a la vez la imposibilidad del duelo. un poco en todas partes. É. m e lo asim ilo.3'“ 1 faut bien manger’. El duelo debe ser im posible. Es nece­ sario. pero tam b ién a n o tener éxito en el trabajo del duelo: el otro debe seguir siendo el otro.j. Por su pu esto. aniquilo al otro. pero si lo tom o en m í co m o u n a p arte de mí y si. a idealizarlo. R. en : Points 1 suspension. . ou le calcul du sujet" (en trevista con Jean -L u c N a n c y ). A llí donde la in troyección en d u e lad a tiene éxito. .

lo (la) perdono en cuanto es culpable. Es un análisis lógico del concepto de perdón. Si perdono la falta (el “que” ) del arrepentido o al mismo arrepentido (el “quien” ). a la prisión de por vida sin retomo posible. . entre 1996 y 1999. poco o nada visible. sostengo que el perdón puro debe perdonar a (lo) que es imperdonable. y por otra parte la abolición de la pena de muerte obliga de algún modo a un perdón seme­ jante. con u n a fuerte re m in iscen cia cristian a. Estas dos lógicas son concurrenciales. Pero tam bién pienso en lo que dice del perdón. ob. hasta “ex­ cepcional” (y hace justicia a la excepcionalidad esencial del perdón). a su llamado. la segunda más discreta. el perdón se d a a cambio d e l a rre p e n tim ie n to y la tran sfo rm a c ió n . Por tanto. contradictorias. A q u í la h ere n cia es judía. perdo­ no otra cosa u otra persona que el crimen o el criminal.R . V éase “Le siécle du p ard on. en: Fot cl saw tr. Lo perdono en cuanto culpable. E n e ste c a so . L a q u e p re v a le ­ ce im pon e u n a co n d ició n : el p erd ón so lo tie n e se n tid o cu an d o el c rim in al p id e perdón. y a la medida de su extraordinaria desmesura. no perdono. R . lo he dicho. y de la aporía a la que este está y debe permanecer consagrada. aunque no se arrepienta. Pero en el análisis del perdón puro. o aunque siga siéndolo. no solo para el criminal en estado de locura sino para los demás. Por lo que respecta al perdón condicional. T a m b ié n es una cu estió n de h eren cia. pero ambas activas en el discurso de nuestra herencia. es la de un perdón gratuito e incondicional: perdono entonces cualquiera que sea la actitud del culpable. D . ¿Por qué hay que “perdonar lo im perdonable” al que n o pide p e rd ó n ^ 4 j. E ntretien avec M ichel W ieviorka . actualm ente culpable. y a e stá en el c a m in o d e l a rre p e n tim ie n ­ to y d e la tran sfo rm a c ió n d e sí. así como en el de la hospitalidad pura. propuse analizar el c o n ­ cepto de perdón que h eredam o s. Si perdono a (lo) que es perdonable. para ser fiel a su vocación. D os lógicas c o n trad ic to rias se d isp u tan esa h ere n cia.: La fórm ula de la “fidelidad infiel” o del “ duelo logrado com o duelo im posible” recuerda bien el carácter doble de la m elancolía: es la fuente de la cre a­ tividad y de la destrucción a la vez. usted tiene razón. U n a es predominante. el verdadero sentido” del perdón es perdonar hasta lo imperdonable y hasta a quien no pide perdón. ahora. Tal vez no haya que aboliría concretamente sino plantear la posibilidad principista É.: N o d ije que hay que perdon ar lo im perd on ab le. E s u n p e rd ó n a condición.i. también presente pero menos representada. es demasiado fácil. La segunda lógica. C reo que un día realmente habrá que pensar en derogar lo que produjo la abolición: la condena a “perpetuidad perpetua”.: MEse fue el tem a del sem inario de Jacques Derrida en la eh e ss. cristia n a e islám ic a a la vez. aunque este no pida perdón. El c u lp a b le re c o n o c e su fa lta . Ya es d e alg ú n m o d o o tro . eit.

Eicfunann à Jérusalem (1963). esa normalidad linda con la locura. tras una muy larga detención. inconscientes. Por eso se indignó cuando en el curso del proceso de Jerusalén algunos testigos evocaron las atrocidades cometidas por SS. lo que Hannah A rendt llam ó la “bana­ lidad del mal”. [Trad.de su abolición. perdonar. D.35 ¿Se puede perdonar a A d o lf Eichmann? j. En efecto. lo que es una excepción en la historia de Israel. por lo menos en su principio. Siempre hay un riesgo. un día. per­ donarle su crimen. 1966. R. Son órdenes diferentes. Barcelona. uno se estremece de espanto cuando se oye a Eichmann afirmando que condena el sistema nazi al tiempo que reivindica su juramento de fidelidad a ese mismo sistema que hizo de él el criado servil de un crimen abominable. aunque haya reconocido el horror de su crimen cons­ cientemente.: Sin duda. . Lumen. que siempre exis­ te un riesgo de reincidencia. muy bien puede condenarse a alguien a muerte. A l ver el filme de Rony Brauman y Eyal Sival (E l especialista). por otra parte. En todo caso. Eichmann fue condenado a muer­ te. es preciso que asuma esa idea del perdón incondicional de que usted habla. y aunque tenga la certeza de que no volverá a cometerlo. país donde la pena de muerte estaba derogada en el momento del proceso. Gallim ard. por las más altas instancias del país. É. París. Pienso en el proceso Eichmann.de que el riesgo cero no existe. la tortura fue oficialmente autorizada. usted sabe que lo que era imperdonable para Eichm ann no era matar gente sino infligirle sufrimientos inútiles. aunque sea mínimo. Me pregunto si. de manera inflexible. el único. Habría mucho que decir sobre la historia del derecho en ese país. En el curso de un proceso. La abolición más bien reforzó el principio de las penas perpe­ tuas. este tipo de pena a perpetuidad debería ser abolida. donde. Encontramos aquí el tema de la “muerte limpia”. que yo sepa. por ejemplo. para que un castigo tenga un sentido. aunque el criminal se haya convertido en otro hombre. en ciertas condiciones. y. castEichman en ¡erusaíén: un estudio sobre la banalidad del mal. sin am­ nistía.s Véase Hannah Arendt. Me parece que. por fuerza. si no de hecho.: La noción de perdón es ajena al orden de lo jurídico y lo político. hasta intolerable. no creo que Eichmann fuese un pequeño funcionario muy tranquilo. Pero me parece que a partir del momento en que la pena de muerte deje de existir. a través de eufemismos que no engañan a nadie. 2001). Contrariamente a cierta vulgata postarendtiana. y que por fuerza se presumen peligrosos. debería ser repensada. nuestra sociedad podrá enfrentarse a la idea -casi inadmisible. me impactó comprobar que la hipernormalidad de Eichmann. o que cualquiera pueda conver. Sobre todo aqueja a algunos asesinos reincidentes o sujetos a pulsiones mortíferas incontrolables. N o es lo que hoy ocurre. fuera de proceso.

o sea. el sitio humano de su nacimiento como de su palabra. incluso cuando parece ejercido por el hombre. L’imprescriptible Parámner.’ Ekmslkmneur etladignité. en este caso. que por otra parte no pedía perdón y se sabía condenado. forma parte del orden de lo humano y no tiene que ser expulsado de él como no humano. a quien siempre nombra jesús de Nazareth para recordar sus raíces terrestres. la más “norm al”. !9S6. pero lógico y normal. Piense en la declaración de la Iglesia cristiana de Francia ante ios judíos. pero no pidió perdón a los judíos. Y precisamente eso es lo polémico. Supuestamente lo es aunque. que no podía ser juzgado según la ley humana. Pidió perdón a Dios tomando como testigo a la comunidad judía. París. están inscriptas en el corazón del género humano. ese J. con ese vuelco de la norma en una patología. La crueldad.tirse en un Eichm ann o un nazi. En la lógica cris­ tiana. . Podría creerse lo contrario. herido. En tales condiciones. que reivindicaba la ciencia más ra­ cional. lejos de captar la significación de su discurso aberrante. ella misma. En consecuencia. su normalidad extrema. alguna sacralidad divina comience por autorizarlo. siempre es un poder de esencia divina. únicamente las categorías freudianas y lacanianas permiten captar qué ocurre con esa normalidad que linda con la locura. donde realmente uno tiene que habérselas con un responsable direc­ to de la puesta en práctica del genocidio.: 16Vladimir jankélévitch. en suma legitimarlo. la pulsión de destrucción. para poner en ejecución el crimen más espantoso. el perdón es una experiencia puramente huma­ na. Su “locura”. Me parece que. y por tanto tener que perdonar o hacer perdonar. El poder de perdonar. Dios es quien perdona. hay que mantener la idea de que todo hombre. como lo hice en otra parte. Lo hace precisamente en “La acción”. Lejos de comprender quién era ese criminal. A no dudarlo. fundarlo. ya se lo reconozca expresamente o no. hasta matado. que únicamente un ser finito puede ser lesionado. en cierto modo expulsó a Eichmann del orden de lo humano haciendo de él un monstruo. un sub-hombre. El hombre pide perdón a Dios.Seuil. solo Dios puede perdonar. Para esta última. En principio. no es el hombre el que perdona al hombre. las declaraciones de Wladimir Jankélévitch36 o de Hannah Arendt al respecto. la locura de la norma. de la acción de su palabra. el más “fuera de las norm as" por su búsqueda de absoluto (la solución final). el derecho es de institución humana. D. creo que el problema central de ese proceso fue la actitud del fiscal Gideon Hausner. ningún perdón era posible para ese hombre. era realmente a imagen del discurso nazi. a él a quien se le pide. o pide a Dios que perdone al otro. condicional o incondicionalmente. siempre. inmediatamente. por ejemplo para discutir. Me costaría mucho improvisar en esto. Por eso la cuestión de la dimensión humana del perdón es difícil de tratar. incluso en el caso de Cristo. cualesquiera que sean sus actos. es decir.

en: La condition de l’homme moderne (1961). Estaría tentado a pensar que el perdón solo responde a su mera vocación. El perdón es y debe permanecer heterogé­ neo al espacio jurídico. en modo alguno contradictoria: tiene en común con el perdón que intenta poner un término a una cosa que. el “como tal” de un “como” soporta toda la carga de la interpretación.. N o lo haré aquí. allí donde perdona lo imperdonable y por tanto se alza por encim a del derecho. 307). Hace lo imposible.d . creo que se puede extraer una lección exactamente opuesta a la de Arendt. para que la vida social no se interrumpa. Lucas) que ella cita. El hecho de que haya hecho ese descubrimiento en un contexto religioso. piensa en la Shoah: imperdonab e' en la medida en que desborda las dimensiones de un castigo posible.) . El subrayado es mío.38 É.37 Hay que poder castigar y perdonar. ninguna relación de complementariedad con el castigo. se cuentan ciertamente entre dichas experiencias. dice ella. y que sean incapaces de castigar lo que resulta imperdonable" (ibid.capítulo de The Human Condition donde analiza esas dos condiciones del lazo social que serían el perdón y la promesa.: Ella simplifica un poco las cosas. que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar. y que por otra parte remiten todos a Dios. el problema no puede ser meramen­ te antropocéntrico. propensos a desafiar las autoridades públicas de Israel. porque ese perdón que perdona lo imperdonable es un perdón imposible. ella plantea que el perdón sólo tiene sentido allí donde puede ejercerse el derecho de castigar. en principio. En la idea del perdón hay algo transhumano.: ¿No está de acuerdo con eso? j. 1983. y eso me parece muy discutible. el último poder de perdonar. París. El subrayado es mío. hace hacer y da lo imposible.) 38 “El castigo es otra posibilidad.. Por lo tanto. pero es posible leer de muy distinta manera los textos que ella cita. 17 “Fue Jesús de Nazareth el que descubrió el papel del perdón en el campo de los asuntos humanos. más allá de toda sanción calculable. p. el poder de perdonar es ante todo un poder humano: Dios ‘perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"’. Por definición. Marcos. El perdón no tiene ninguna simetría. Algunos aspectos de la doctrina de Jesús que no están esencialmente ligados al mensaje cristiano y que más bien tienen su origen en la vida de la pequeña comunidad muy estrecha de los discípulos. Sin duda Arendt. como Jankélévitch cuando dice cosas parecidas. podría continuar de manera indefinida. ( j . si al menos puede ocurrir que lo haga. El subrayado es mío. me parece. Como siempre. 304-305. perdona (lo) que no es perdonable. Lo imposible está en pleno trabajo en la idea de un perdón incondicional. que concluye de este modo: "En todos estos ejemplos. el “así como”. D. R. es un elemento estructural del campo de los asuntos humanos. N o tiene nada de “com ún”. que lo haya expresado en un lenguaje religioso.. O. Y no se necesi­ ta a Dios para hablar de transhumano o de anhumano. con el castigo. justamente.D. no es una razón para tomarlo menos en serio en un sentido estrictamente laico [. literal y explícitamente. De todos los textos evangélicos (Mateo. pp. Com o el mismo indulto: el derecho de indulto no es un derecho entre otros.]. CalmannLévy. Por lo tanto es muy significativo. aunque se las haya desdeñado en virtud de su índole se supone exclusivamente religiosa”. sin intervención.

ese doble gesto. o por lo menos el principio de razón interpretado como calculabilidad. es la h eren cia . si n o justificar. islám ic a ). ni creer en la ex iste n c ia posib le de esta cosa. desde siem pre. tam bién puede intentarse una génesis d e lo religioso. a cierto ateísmo y a la globalización.| Una deconstrucción del cristianismo’.39 sin el m e­ nor d eseo de d estru irla o d escalificarla. pero al m ism o tiem po no dejo d e m e d itar la cu ltura ab rah ám ica (ju d ía. Hace una señal hacia algo a partir de lo cual lo humano se anuncia sin inm a­ nencia. 40“Jam ás olvidemos la memoria cristiana. escribir o reescribir tod o cu an to ya he escrito.: N o sab ría resp on d er aq u í de m an era sen cilla. de este “p aisaje” cristian o de la deconstru cción. É R. que lim itan lo h um ano a una suerte de positivid ad m ilitante. fielm ente infielm ente. Jacques Derrida. de la deconstrucción heideggeriana (la Destruktion fue ante todo la destrucdo de un Lucero preocupado por reactivar el sentido origina­ rio de los Evangelios deconstruyendo los sedimentos teológicos). socavar. sería una decon stru cció n de esta R econstrucción.En consecuencia. cristiana. Para lim itarm e aq u í a u n a sola frase. si alguna vez es posible. n ec esitaría leer. Para explicar. de ese pensam iento de lo incognoscible y lo transfenom enal. p recisa­ mente c o m o una de esas h eren cias d e que hablam os. debería comenrar por desprenderse de una tradición cristiana de la destructio” . y q u e a p esar de la ap arien c ia sigue siendo el m ism o. Le toucher. por un lad o al cientificism o. pero justam ente. De aquí proviene el origen de la religión. A partir de esa idea de lo im posible. )ean-Luc N ancy). h eren cias por recibir. Yo persigo lo m ás lejos posible la n ecesid ad d e un discurso h ip erateológico . judeocristiana. perdonar lo imperdonable es hacer estallar \a razón h u­ mana.. Tal vez no se necesita un perdón. |.. sin nom brarlo. D. transform ar. en Le toucher. p. si no se quiere Mezclar todas las ‘deconstrucciones’ de este tiempo y del mundo. H ay que paw Al respecto. en num erosos te x to s (por ejem p lo. digam os esto: desde hace algu n os años. ob. pero n o solam en te. Jean-Luc Nancy. si se quiere hablar de esto. discutir. si uno quiere utilizar esa palabra de m anera consecuente. En la idea del perdón está la de la trascendencia. filtrar. y. d iv id id o e in divisi­ ble a la vez.: ¿N o p ien sa que lo que aquí con vocam os..'1 0 Y bien . cit. y p or el otro al p eligro de las sectas y al discurso irracional (por ejemplo de las sectas o in cluso del íntegrism o). de ese “deseo” o de ese “ pensam iento” del perdón. aquí se trata de la posibilidad de lo imposible. en verdad luterana. hay que admitir que perdo­ nar lo im perdonable es realizar un gesto que no es ya a la m edida de la inm a­ nencia hum ana. yo recuerdo que hay orígenes literalmente luteranos en esta d e c o n s­ trucción h eid eggerian a (Destruktion) que pasé mi vida cu estion an d o. 74 . Jamás lo olvidemos. que pretenden aportarle una nueva esp iritu alid ad ? J. para hacer contrapeso. lo que m e im porta. remítase a nuestro capítulo 9: “Elogio del psicoanálisis".

jam ás se debería que­ rer evitar el haber sido puesto en un mal paso.sar por ese lugar. ¿Es posible hacerlo.7 ¿Contentarse con pasar? ¿Qué quiere decir “pasar”? ¿Superar? ¿Marcar el paso? ¿Puede ese paso no ser m arcado para siempre? Jamás se podrá. ese es el destino de la herencia. nada funcionaría ya de otro modo. Hasta ponerse uno mismo. Ya no funcionaría. .

y de la cual yo formaba parte.' El proyecto. Lacan retom ó esta idea al fundar la Escuela Freudiana de París ( e f p . Généalogies. Sandor Ferenczi. Le verbier de l’homme aux loups. En 1964. Elogio del psicoanálisis ELISABETH R o u d i n e s c o : A hora vamos a encarar lo que fue nuestra referencia común a todo lo largo de este diálogo. por Jacqu es Derrida. que. Marguerite Derrida. Pronuncio esta palabra y de inm ediato pienso en la hermosa idea de Sandor Ferenczi. que quería fundar una Sociedad de amigos del psicoanálisis. fundada en Viena a comienzos de siglo. y mucho más allá: el psicoanálisis. inspirándose en su trabajo. en 1969. uno de sus grandes am igos. una juventud con ga ­ nos de una institución. Su vida y su obra están marcadas por el psicoanálisis. 3 V éase N icolas Abraham y María Tork. una juventud confronta­ da por un lado a la burocracia de las sociedades de la ipa y por el otro a la agonía del últim o gran maestro vivo del psicoanálisis: Jacques Lacan. artistas. Jenny Aubry. por otra parte me b eneficiaba con un status particular en ese medio: desde mi infancia estuve inm ersa en la cultura de ese movimiento. ill. h ace más de treinta años. París.9. reuniendo en un espacio llamado C on­ frontación a toda la juventud psicoanalítica de Francia. se había rodeado de intelectuales. 1 Sigm und Freud. N icolas A braham . y amiga cercana de Lacan. A su lado.3 era psicoanalista y le presentó a René M ajor. que re­ uniría a escritores. 1976. filósofos o juristas interesados en esta disciplina. Les années douiovreuses. ob. prece­ dido de Fors. En esa época. Yo misma me volví a “cruzar” con usted. él “deconstruía” los dogmas y las rigideces del pen­ samiento psicoanalítico dominante. 2000. es psicoan alista y traductora de algunos textos de Melanie Klein. ¡920-1933. m iem bro fundador de dicha escuela. . Correspondance. a partir de 1977. t. París. gracias a él. si puedo decir. le había sido inspirado por Freud. por otra parte. C alm an n -Lévy. todavía no había sido analizada. 2 V éase Élisabeth Roudinesco. El consideraba que el psicoanálisis en ningún caso debía ser propiedad de una corporación de profesionales. en la Socie­ dad psicológica del miércoles. Su mujer. usted interpretó un papel importante en la historia del psicoanálisis en Francia. 1964-1980) que iba a recibir a miembros no psicoanalistas.2 Gracias a mi madre. Aubier-Flammarion. cit. Cryptonymie. Cuando yo entré.

y allá mismo donde se cultivan las cuestiones más graves para con un gran nú­ mero de fenómenos llamados “psicoanalíticos”. N’en parlez à personne. no solo de algo (el psicoanálisis) sino de aquellos y aquellas cuyo deseo pen­ sante habrá marcado su origen e historia. siempre de otra manera. y que. París. . col. En una palabra. la discusión. en julio de 2000. L'analyse désistentielle (1991). este com­ promiso de la propia existencia. etcétera. L’Harmattan. H abla de la libertad de una alianza. el cuestionamiento recíproco. dio lugar a la realización de los Estados generales del psicoanálisis ( e g p ). Jacques Derrida y el jurista chileno Armando Uribe dictaron sendas conferencias. presume que ya ha señalado y debería seguir señalando. nunca se lo practicó en una institución. 2001. a veces el más radical.Mucho le debo a René Major. acompañado de “Préface et lettre ouverte”. y que debe ser amado. el compromiso en el corazón de la experien­ cia. y Lacan avec Derrida. un compromiso sin status institucional. el “sí” concedido a la existencia o al acontecimiento. El “amigo” saluda una suerte de revolución freudiana. En esa ocasión. “Champs”. derecho. pensamos. es mi caso. 1997.6 Me gusta la expresión “amigo del psicoanálisis”. Pero como la amistad. M ajor siempre rei­ vindicó su deuda teórica para con usted. donde yo lo conocí. París. Galilée. por René Major. de la experiencia de pensamiento y de la experiencia a secas. escribi­ mos. trabajam os. allí mismo donde. presidente de la 1PA en esa fecha. enseñamos. Y también pagado su precio. Politique de la psychanalyse face à la dictature et à la torture. ese “sí” de la amistad supone la certeza de que el psicoaná­ lisis sigue siendo un acontecimiento histórico imborrable. ética o política. Por supuesto. La vie la mort. así como el papel ambiguo del psicoanalista francés Serge Lebovici (1915-2000).5 y usted lo apoyó en ese combate. que hacía pública la colaboración de algunos psicoanalistas brasileños con la dictadura en 1973. 6 Los EGP reunieron a mil participantes provenientes de 33 países en París en el gran anfitea­ tro de la Sorbona. Flammarion. sostenido. 5 René Major. que me alentó a escribir la historia del psi­ coanálisis en este país y que siempre supo encarnar un espíritu de resistencia y tolerancia en el seno del psicoanálisis: sobre todo en su lucha contra todas las formas de colaboración o de complicidad. 1984. Véase sobre todo Les années bruñes. ni como analizado ni com o analista. supone una aprobación irreversible. no la sorprenderé diciéndole que carJ a c q u e s D e r r id a : 4 René Major fue el primero que hizo conocer en Francia los trabajos alemanes sobre las relaciones que el psicoanálisis había mantenido con el nazismo.En 1997 hizo traducir al francés el libro de Helena Besserman Vianna. ya se trate de teoría. 1999. el espacio en el que habitamos. textos traducidos y presentados por Jean-Luc Evard. Véase Helena Besserman Vianna. Reich. de los psicoa­ nalistas con el nazismo. París. La psychanalyse sous le Ule. la certeza de que es algo bueno.4 Figura moral de la comunidad freudiana internacional. Confrontation. París. El am igo man­ tiene la reserva o la distancia necesarias para la crítica. las dictaduras. la tortura. de insti­ tución. Au commencement. pasadas o presentes.

que realmente. en ocasiones artifi­ cial. con un rigor por lo menos igual. supone cierta “herencia” psicoanalítica sin la cual no hubiera sido posible (principalmente en su deconstrucción del privile­ gio fraternal) pero que tampoco escatima. irreductible a toda “publicidad”. El amigo. judicial. pues. otra ley (del otro. sobre todo en la cadena de las generaciones de sus padres fundadores. En el capítulo al que nos referimos (“Por primera vez en la historia de la humanidad”. El “am igo” es aquel que aprueba. a menos que no haya ocurrido ya en ese no-acontecimien­ to. requiere otra ética. U sted sabe que hoy esa frontera está sometida a una gran turbulencia. entre la necesidad de saber y su inscripción institucional. afirmaciones. a su vez. que. a pesar de la carcajada terminable interminable que nos sacudirá hasta el fin. permeable. artefáctica. si algo no le ocurrió. todas las cuestiones de derecho. más allá incluso de lo que se reconoce y legitima co­ rrientem ente bajo el concepto de “secreto profesional” (médico. se lee por ejemplo esto: “(. lo que acaso nos haga falta tratar de pensar. por tanto deconstructible y perfectible de las relaciones entre el psicoanálisis y su derecho.go implícitamente esa palabra. desplazable. (. El amigo del psi­ coanálisis no pertenece a la corporación pero reivindica el derecho. cuando no el deber.) . sobre todo en uno de sus capítulos. inestable que asegura y prohíbe a la vez el pasaje entre el psicoanálisis y el derecho. decía. en nombre del propio psicoanálisis. entre el espacio público del psicoanálisis y la originalidad absoluta de su espacio “secreto". En suma. ob. mutaciones incluso que están en pleno trabajo en mi libro Politicas de la amistad. como entre la teoría y la práctica. otra política. también es aquel que mantiene su vigilancia y que la ejerce a cierta distancia. hasta ahora.D .] dirige al padre que tomaremos muy en serio. amistad. en verdad es el psicoanálisis. cit. ¿Qué quiere decir “hasta ahora” ? Esa es la cuestión. finalmente de confesar" ( p .I. el acontecimiento de ese no-acontecimiento. al psicoanálisis. palabras extraídas de una carta de Ferencii a Freud). Siempre regulable. el amigo. de decir la verdad a los que trabajan o sufren en el interior del cuerpo de la corporación. de vivir. con todas las inquietudes. Lejos de autorizarlo todo. es decir. de su por-venir. Politiques de l’amitié. y que sin duda no le ocurrir. cuando no el deber. preguntas.7 Cierto “hasta ahora” marca al mismo tiempo el umbral y el límite de la amistad de que hablamos. ante todo. afirma la necesidad imborrable del psicoanálisis. por supuesto. etcétera). El derecho. Por difícil y contra­ dictorio que parezca. ni más que nada la interpretación psicoanalítica de la herencia y de las generaciones “hasta aho­ ra”. otro derecho..i jamás. mientras nos digamos. 311). y que sea eso mismo. otra heteronomia). Hay que estar más atento que nunca a esa frontera porosa. pero que tam bién se interesa en la índole problemática. este otro “secreto”. puede con­ siderar que el psicoanálisis se realizó sin haberse realizado todavía: “hasta aho­ ra”. al leer una carra semejante (por ejemplo). a Freud y algunos de sus discípulos (aquí Jung o Ferenczi). la del “amigo del psicoanálisis”. 7 Jacques Derrida. asiente..

1 0 j. cit. contrariamente a otros intelectuales del período anterior al suyo. se instaló la “matriz”. entre 1964 y 1965. en el momento en que. R. a los que calificaré de “religiosos”. De ninguna manera comparto esa opi­ nión. con­ vencional. France Culture.É. que luego condicionó todo mi trabajo. si puedo decir. De ese modo respondía a algunos profesiona­ les del psicoanálisis. de De la gramatología. Pienso sobre todo en su conferencia de 1966. entrevista con Jean Birnbaum. esa enseñanza solo era conocida de manera fragmentaria por transcripciones dactilografiadas o artículos publicados en revistas especializadas y difícilmente accesibles. usted lo conoció y leyó su obra. . 9Véase Elisabeth R. remítase a la continuación de este diálogo. y en ocasiones pienso que soy más analista que aquellos que son pagados para serlo”. como por otra parte usted lo re­ cuerda en su conferencia del coloquio Lacan con los filósofos. Lacan padeció la incomprensión de sus amigos. D. Ellos fueron amigos de Lacan pero con­ sideraban que su enseñanza era demasiado hermética. Pienso en Georges Bataille. Por mi parte. y que consideran que únicamente los psicoanalistas o aquellos que fueron analizados están habilita­ dos a leer las obras del cuerpo psicoanalítico.9 que no lo leían. insuficiente. ob. Conferencia dictada en 1966 en la Sociedad Psicoanalítica de París. solo com­ prendí la importancia de su pensamiento con la publicación de los Escritos. cit. reservada para iniciados. nada es posible”. Jacques Derrida. a invitación de André Green. A propósito del coloquio Lacan con 0 los filósofos. y en la entrevista radiofónica con Jean Birnbaum en la cual evoca la legitimidad de su lectura de Freud: “Estoy dispuesto a aceptar la hipótesis de que si uno no está analizado. Esquisse d’une vie.: Yo había leído a Freud de manera muy fragmentaria. y cuando por intermedio de mi madre conocía muy bien a Lacan desde los 9 años. “Freud y la escena de la escritura”. Hay que decir que antes de la publicación de los Escritos en 1966. en: L’écriture et la différence. 8Les chemins de la conmissance. entre 1964 y 1970.oudinesco. apenas preliminar. y como me lo confió en 1986.: Usted mantuvo una relación muy personal con el texto freudiano. desconoció la importancia de los filósofos de la generación de usted que se pusieron a leer su obra más tarde. en: Résistances. que lo conocieron pero no tuvieron la misma cercanía con su obra. 1 Véase “Pour l’amour de Lacan”. ob. Maurice Merleau-Ponty. Por eso. en cierto modo. ob. histoire d'un sysíéme de pensée. Me acuerdo que en esa época se había vuelto bastante intolerante. y por su parte usted respondió: “Yo también me enfrento con gente que sufre. 24 de m an o de 2000. cit. Claude Lévi-Strauss. en una época en que era estudiante de lingüística en la Sorbona. “Freud et la scéne de récriture”. y a Lacan de manera todavía más espaciada. Roman Jakobson. Una lectura transferencial. Jacques Lacan.8 En cuanto a Lacan.

hasta entonces. o de la huella. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en p sico an álisis” . pero mi conocimiento del psicoanálisis no estaba integrado en derecho y en teoría. Si e l psicoanálisis es impensable fuera de esta tradición filosófica. “Nota sobre la ‘Pizarra mágica’“ ( Wunderblock). de la presencia plena. me gustaría decir unas palabras sobre Lacan. creo. com o a m enudo ocurre. y ya que usted me invita. En el momento en que escribí De la gramatología no conocía a Lacan. donde Freud compara la pizarra de celuloide que acaba de ser comercializada con el nombre de "pizarra mágica” con el aparato psíquico. Supongo que otros también fueron sensibles a esta proximidad entre mi dis­ curso y el psicoanálisis. toda una telaraña de malentendidos que entonces comenza­ ban a tejerse. o en 1 Estas dos conferencias de Lacan figuran en los Ecrits. y por tanto de poner en práctica los recursos del psicoanálisis. “Freud et la scène de récriture”. y a partir de entonces también de la presencia en sí y de la conciencia. y aplaudido. cit. H abía recorrido superficialmente “La instancia de la letra en el incons­ ciente” y parcialm ente. no es pensable a partir de la conciencia de sí o de la presencia en sí. Yo sentía claramente que. En De la gramatología y sobre todo en La diferancia yo trataba de ubicar. pp. la escritura puede ser borrada pero la huella de la escritura queda impresa. lo que todavía no aparecía se anunciaba ya en “línea de pun­ tos”.1 2 Ya ve. y sin duda siempre. ob. en Freud. Sin embargo. A partir de De la gramatología sentí la necesidad propia­ mente deconstructiva de cuestionar la primacía del presente. ésta posibilita el psicoanálisis pero al m ismo tiem po la lim ita. era indispensable situarla adentro y en el borde del psicoanálisis. cit. en esta única frase acabo de nombrar y dejar en suspenso no sé cuántos hilos históricos. OC. Y también sobre el tiempo. PUF. E n suma. xvil. Por supuesto. Invitado por André Green a dar una conferencia en la Sociedad Psicoanalítica de París. palanca estra­ tégica de la deconstrucción. Fue e n ­ tonces cuando com encé a percibir y analizar la deuda de Freud para con la metafísica. ob. en TelQuel. escribí ese ensayo sobre la “Pizarra mágica” que primero fue recibido. Sobre esta pizarra. gran principio de discusión. . ni siquiera estaba realmente articulado a mi “propia” problemática. que 1 ordenaba una deconstrucción del logocentrismo y el falocentrism o. Jacques 2 Derrida comenta un artículo de Freud de 1925. París. no era totalmente virgen o ignorante. si la memoria no me falla. 1 1 Jacques Derrida. Sigmund Freud. Hasta 1965 aún no había tenido en cuenta la necesidad del psicoanálisis en mi trabajo filosófico. X im posibilita a Y en el m ism o m om ento en que lo hace posible. 137-143. ia necesidad de reinterpretar cierta estela de Nietzsche y de Freud. 1992. había en reserva una poderosa reflexión sobre la huella y la escritura.1 D e 196. (Dejo aquí en suspenso. por lo menos.3 a 1965 elaboré la problem ática de la h uella. La problemática de la huella.Pero prim ero. La cuestión de la différance. De nunca acabar. En esta conferencia. hasta a tramarse. ni en general de la plena presen­ cia del presente.

me parece. de historia y de sociología. cit. en una “lógica del incons­ ciente” (pero nunca hice mía esta expresión). en español. y “Du tout”. ob. todo un trabajo de archivo.)1 3 Fue entonces -a grandes rasgos de 1968 a 1971. como de una “lógica del significante” o de la referencia a Heidegger. com o yo entendía que debía hacerse. cit. pp. desde otro lugar. pero al mismo tiempo someter el “texto” Freud (teoría e institu­ ción) a una lectura deconstructiva. Luego de eso. usted lo sabe. Todo esto está publicado y es accesible a quien quiere leer y tiene los medios para hacerlo. siempre: marcar o rem arcar en Freud un recurso que todavía no había sido leído. hasta es siem pre necesario l¡ Acerca de esta historia. de todo cuanto arruinaba o amenazaba la autoridad fenomenológica absoluta del “pre­ sente vivo” en el movimiento de la temporalización y la constitución del ego o el alter-ego.. en La carte póstale. incluso si mi relación con la fenomenología husserliana también era el sitio privilegiado de las cuestiones deconstructivas. propuse lo que podría llamarse un análisis de éste. Regreso a Freud: mi preocupación era encontrar.cuando me puse a leer tal o cual texto de Lacan y a descubrir en ellos tantas cosas apasionantes como lugares de resistencia o residuos de metafísica. el manifiesto de todas mis interpretaciones).. Véanse al respecto Elisabeth Roudinesco. (N. abre los Écrits. . Como ningún texto es nunca homogéneo (esto se convirtió para mí en una suerte de axioma categórico. puede ser legítimo. 1. 441-524. frente a tantos esque­ mas metafísicos que se hallaban en marcha en los proyectos freudiano o lacaniano. El Seminario de Lacan sobre el cuento de Edgar Poe. 527-549. “La carta robada". ya se trate de cierta concepción de la “palabra verdadera” o de la “palabra plena”. del T.) 1 4 Jacques Derrida. Que yo sepa. en 1975. de la vida y del presente en la fenomenología. pp. entonces. t. ob. Histoire de la psychanalyse en France. remítase en particular a Elisabeth Roudinesco. entrevista entre Jacques Derrida y René Major (1978). Facteur significa tanto factor como cartero. en el texto titulado Le facteur de la verité.*H que dio lugar. ob. Doble gesto. de las ideas y los hombres. cit. II. que entonces era para mí como el elemento mismo del pensa­ miento y el discurso. Se trataba de los motivos de la retroactividad.reserva. nunca hubo ninguna respuesta pública de Lacan o de sus allegados. el retraso o la différance “originaria”. Desde entonces me expliqué abundantemente. 1. con qué sostener un discurso cuya necesidad yo sentía. sobre todo en los Estados Unidos. Histoire de la psychanalyse en France. tacarte póstale. según otra actitud. a muchos debates y publicaciones. La problemática de la carta robada fue retomada en muchas publicaciones en Francia y los Estados Unidos. ob. de la presentación del sentido. 1 ob. y sin querer reducir el trabajo de Lacan al famoso “Seminario sobre la carta robada”. Pero el “amigo del psicoanálisis” permanecía alerta. cit. * "El factor de la verdad”.. cit. Es en este famoso artículo donde Jacques Derrida critica la concepción lacaniana de! significante según la cual una carta siempre llega a destino.

es decir. Para el análisis de dichas obras y dichos términos. N o se metió de lleno con los grandes textos metapsicológicos de Freud. in­ ventó la m etapsicología. Más allá del principio del placer (1920). ITiad. ob. "Complemento metapsicológico a la doctrina del sueño". ¿Por qué no tomó como objeto de re­ flexión la noción misma de metapsicología? La gran conceptúalidad freudiana fue sin duda necesaria. y si en ocasiones ubica el discurso filosófico en la categoría de la paranoia. El yo y el ello (1923). É. véase Elisabeth Roudinesco y Michel Plon. para inscribirlo 6 en el cruzamiento de las ciencias de la naturaleza y de la reflexión especulati­ va. cast.. .1 5 É. “El inconsciente". Pero me pregunto si ese aparato conceptual sobrevirá J. A c tiv a . “Télépathie” (1981). A menudo Freud rinde homenaje a Empédocles. cit. N ecesaria para romper con la psicología en un contexto determinado de la historia de las ciencias. Alianza.: En lo que él llamaba la metapsicología. 5 1 Hoy se agrupan bajo el nombre de escritos metapsicológicos Bosquejo de una psicologia 6 científica (1895). “Duelo y melancolía".: Moisés ? lu 7 religión monoteísta. D . con esos viejos filósofos griegos para quienes la naturaleza esta­ ba atravesada de grandes mitos.h acer un a lectu ra divid id a. firm ada. De aquí proviene la idea de traducir la metafísica en una metapsicología. ob. Dictionnairc de la psychanalyse. A los que se añaden las cinco exposiciones de metapsicología redactadas entre 1915 y 1917: “Pulsiones y destino de las pulsiones”. por ejemplo) o de los textos marginales: aquellos sobre “lo ominoso” o la telepatía. renunciar al conocimiento del ser por el de los procesos inconscientes. y sobre todo en Nietzsche. también lo convierte en el paradigma de un alto grado de civilización. cit. esa lectura debe y no puede d e­ jar d e ser la in v e n ció n de una reescritura. in te rp re tativ a . el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños (1900). estoy de acuer­ do.: 1 Jacques Derrida. 2001). que se encuentra a fines del siglo XIX. 237-271. Madrid. Usted mismo trabajó esta cuestión muchas veces. y no solamente en el caso de Freud. Freud veía un medio de sacar al psicoanálisis de la psicología y evitar que se afiliase a la filosofía. por ejemplo. cit. Lo encaró ya sea a través de las obras llamadas especulativas (Más allá del principio del placer. D . A l no lograr hacer entrar al psicoanálisis en el campo de las ciencias de la naturaleza. Compendio de psicoanálisis (1940). L'homme Moíse et la religion monottòste. con los presocráticos. R. “Introducción al narcisismo” (1914). “La represión". diferen ciada. ob. un modelo especulativo.: Siempre hice eso. perform ativa.: j. h asta en apariencia contradictoria.1 es decir. pp. En Moisés y el monoteísmo1 com­ 7 para la filosofía con el monoteísmo. Me im pacta ver que su desarrollo se relaciona con un movimiento de retor­ no. 1 Sigmund Freud. en: Psyché. R .

188 Y M A Ñ A N A .20 Todos las filosofías. 20 Sobre la “función autoinmunitaria” puesta en práctica en todas partes. ob. las inconclusiones “científicas”. hay que estar dispuesto a internarse. cit. el ideal del yo. por lo menos virtualmente.. sobre la historia del principio de razón o sobre el acontecimiento. el proceso secundario y el primario de la represión.a mi manera de ver no son sino armas provisorias.) 19 Véase Jacques Derrida. hasta he­ rram ientas retóricas caseras contra una filosofía de la con cien cia. y en particular en el psicoanálisis. cit.2 1 18 Sobre la razón y el psicoanálisis. num. Acaso me equivoque.1 y esta potencia puede dar que pensar más allá 8 incluso del “poder” y de la “pulsión de poder” identificada por Freud. -en una palabra las grandes máquinas freudianas (¡incluido el concepto y la palabra de inconsciente!). a tal punto. cons­ tituido por algo así como el psicoanálisis en la relación consigo de la razón”. regionales. en principio. La cuestión era protestar contra la acusación de irracionalismo dirigida a un psicoanálisis que sería infiel a las Luces: “como si. En Freud. Por eso puede parecer terrorífica. acaso traumático. es el único que no descansa. Finalmente. esté orgulloso de reivindicarlo compartiendo su inquietud” (p. [• • •] . ( j. en el desarrollo de su pensam iento o de su saber. . y poder devolverles su potencia revolucionaria. las metafísicas.. el yo ideal. terriblemente cruel. États d’áme de la psychanalyse. En ocasiones. el superyó. II. 1-2. ob. de am­ bos lados del diván. no estoy seguro.. cit. ob. pero el ello. mucho tiempo. los vistazos más aventurados. bien digo el objetivo de la revolución psicoanalítica. cit. 1990. véase Foi et savoir. (j. Esta reafirmación de la razón puede ir contra cierto estado o cierto concepto histórico de la razón. sobre la razón del psicoanálisis. Véase René Major. Lacan avec Derrida. Com o siempre.D . finalmente. las teologías.. N o creo mucho en su porvenir. las ciencias del hombre terminan por recurrir.. hacen más o menos como que confían en el psicoanáli­ sis. a una coartada semejante. se llama el psicoanálisis. N o pienso que una metapsicología pueda resistir mucho tiempo al examen. Casi ya no se habla más. esa potencia radi­ ca siempre en la reafirmación de una razón “sin coartadas” teológicas o meta­ físicas. 20. desde hace poco más o menos un siglo. etc. por un lado. p. y États d’áme. Esta página está precedida de algunas reservas del tipo: “En consecuencia. volviera a ser legítimo acusar de oscuridad o irracionalismo a cualquiera que complica un poco las cosas al interrogarse sobre la razón de la razón. en: The Oxford Literary Review. p. Potencia invenci­ ble. menores. 12. Incluso a los psicoanalistas. de ser totalmente de los suyos aunque. véase Jacques Derrida “Let us not forget Psychoanalysis” . Este texto constituye la introducción a una conferencia de René Major dictada en la Sorbona. 19).D . “La raison depuis Pinconscient” (16 de diciembre de 1988). las presuposiciones filosóficas. vol. despiadada. el yo. de la intencionalidad transparente y plenamente responsable. prefiero los análisis parciales. QUÉ. cualesquiera que sean las desigualdades de desarrollo. en lo que yo llamo una coartada teológica o humanista. esas brechas reor­ ganizan todo el campo del saber. ob.) 2 “El único discurso que hoy pueda reivindicar la cosa de la crueldad psíquica como asunto 1 propio sería realmente lo que. y por tanto de la pulsión de soberanía. no se refugia. incluso a aquellos que.1 9 Pero el objetivo mismo.

pp. hay que tener en cuenta el corte efectua­ do por Freud y seguir trabajando con la metapsicología. en su demostración. 12-13). y en consecuencia tan precarias. . etc. en la posición de la verdad. política). ob. Las grandes entidades (yo. por otro lado. “ficciones” teóricas. en nombre de un saber sin coartadas (y por ende el más “positivo”). de su innovación. y de volver a viejas nociones de inconsciente (cerebral. para con un poder performativo estructurado por la ficción. en los Estados generales del psicoanálisis. ( j l >) 11 V éan se en particular las conclusiones de Éuxts J'á m e . se corre el riesgo de liquidar el principio mismo de la “subversión” freudiana. Pauri/uoi la psychanalyse!. La confesión de un 'sin coartadas’. Jam ás estoy dispuesto a seguir a Freud y a los suyos en el funciona­ miento de sus grandes máquinas teóricas. por una invención figural.. de la negociación en el saber. A sí se reconocen dos cosas a la vez: por un lado. alrededor de un incondicional sin ^beranía” . ob. en mí. hacia un más allá de su más allá. inscribir. ob. cit. la deuda de toda posición teórica (pero también jurídica. cognoscitivo. el psicoanálisis.. es una ficción teórica. En mi opinión. Pues la convención que garantiza todo performativo inscribe en ella misma el crédito concedido a una ficción. El “amigo del psicoanálisis”. se volvería hacia lo que la crueldad psíquica tendría de más propio. sin coartadas teológicas u otras. firmar. está esa indis­ pensable audacia del pensamiento.: sería el nom bre de aquello que. etc. en su funcionalización. la irreductible necesidad de la estratagema. pero de una enorme po­ É. de la transac­ ción. demasiado sólidas. n V éase Élisabeth R oudinesco. etc. texto hacia el cual volví tan a menudo (y aun hace muy poco. en su “hacer saber” o su “dar a entender”. subliminal. lo que no vacilo en llamar su coraje: aquí eso consiste en escribir. Que en todo caso las prive de todo rigor.Entre los gestos que me convencieron. Hay muchas otras en el discurso de Freud. que siguieron a las de Freud. cit. Por ejemplo en los momentos más “especula­ tivos” de M ás allá del principio del placer. cit. Para mí. por el contrario. pero también las grandes “opo­ siciones” conceptuales. 82 y ss. Porque si se cede res­ pecto de lo que usted llama las grandes máquinas teóricas. R. ello. “la introyección” y “la incorporación”. Si fuera p o sib le” (ibid. “ m ás allá de la econ om ía de lo posible” . sería el otro nom bre de ‘sin coartadas’. p. desconfía no del saber positivo sino del positivismo y la sustancialización de instancias metafísicas o metapsicológicas.). en el teorema.). ética. y.22 puede mostrarse -y el propio Freud lo dice—que la oposición entre el principio de realidad y el principio del placer. superyó.21 históricamente muy interesantes. en verdad sedujeron. lo imaginario y lo simbólico. con su consecuencia ilimitada. si me perm iten Mta otra con fid en cia. como por ejemplo lo real. pero ‘p sico an álisis’ . a mi juicio son llevadas (y más de una vez traté de demostrarlo) por la ineluctable necesidad de alguna “différance” que borre o desplace sus fronteras.. de destrucción y de crueldad). . hacia un más allá de la pulsión de muerte. V éase tam bién L a carta fatale. neuronal.

com prendo perfec­ tamente que se pueda justificar la “construcción” del discurso freudiano. y tal vez incluso sin ninguno de los conceptos que acabo de nombrar. “enterrarlo”. R. cit.. j. cast. De aquí proviene la necesidad. Barcelona. siempre puede ser evitado. .: D iccio n ario de psicoa­ nálisis. Hay una fragilidad específica del psicoanálisis que radica en su mis­ mo objeto: el inconsciente. en el sentido freudiano. interpretativas. Al decir esto.breza frente a la potencia inventiva del sistema freudiano. Pero la especificidad del combate llevado a cabo por Freud todavía está pendiente. es una preocupación de verdad científica y una lección extraída de la historia de las ciencias. considerado “peligroso” y por tanto desterrado de la conciencia y de la razón. N o se trata de una respuesta relativista u oportunista de mi parte. cit. Un día. en ocasiones perturba­ dora y angustiante. Vocabukiré de la psychanalyse. Usted no escribió “Espectros de Freud” . pero no creo en su valor. que engendró una riqueza interpretativa que no se encuentra en ninguna otra parte. 1996) y a Elisabeth Roudinesco y Michel Pion. De aquí proviene una dificultad estratégica. Desde un punto de vista histórico.2 Estoy de acuerdo en citarlos y utilizarlos en situaciones estratégicamen­ 4 te definidas. pero me gustaría poder decir lo que estoy diciendo sin inferir que la batalla ha terminado. pero estoy convencida de que Espectros de Marx es un libro profundamente freudiano.: y Jean-Beitrand Pontalis. remítase a Jean Laplanche ob. Por el contrario. “performativas”. Algunos elementos perduran. Paidós.. que todos los textos que escribió explícitam ente sobre el psicoa­ nálisis. lo mejor de la herencia psicoanalítica podrá sobrevivir sin la metapsicología. refutado. Pero a condición de saber que el campo en el cual trabajó no es ya el nuestro. ob. pero no convertiré al “inconsciente” y a las ins­ tancias de la segunda tópica en conceptos científicos y científicam ente segu­ ros. en efecto. de la vida o el progreso de las comunidades científicas que también son comunidades "productivas”. D ictionnair»! àe Ia psychanalyse. siempre se corre el riesgo de ir en ayuda de aquellos que querrían “liquidar” el psicoanálisis. para m antener la creativi­ dad. En lo sucesivo se necesitan otras “ficciones teóricas” . [Trad. M Sobre la definición de los grandes conceptos de la segunda tópica. en su alcance más allá de este campo de batalla. D.. de volver incesantemente al gesto original de Freud contra los dogmas que el propio psicoanálisis suscita cuando pretende “superar” a Freud. N o quiero decir que la obra de Freud sería “superada”. Así como estoy segura de que hay que hacer vivir el espíritu de la É. o sea. sin duda alguna.: Sin duda. etcétera. Tengo la impresión de que en filosofía uno se enfrenta mucho menos con tal riesgo de regresión. m ás freudiano.

una frase. más allá del fracaso del comunismo. son igualmente esenciales. pero me siento cada vez más en posición de "amiga". Realmen­ te un día habrá que llevar a cabo una unión entre la fuerza clínica real. que se expresa cada vez más en el exterior de la comu­ nidad freudiana. Sin embargo. Personalmente. Soy “hija del psicoanálisis” . D . judeocristianas. ya que. el psicoanálisis se encerró. tal ver: la filosofía conoce argumentos y desafíos por lo menos análogos. Yo trato de hacerlo. la de Marx y la de Freud. de la contabilidad o de la medi­ da que en ningún caso puede convenirle.: U n solo punto de desacuerdo. o activo? . Dan fe de la misma compul­ sión a enterrar vivos a los aguafiestas molestos e internarse en un duelo impo­ sible. U sted tiene razón al comparar esos dos "avisos fúnebres" prematuros.el Islam permaneció inaccesible al psi­ coanálisis. j. en este caso. del mismo modo me interrogo acerca de la manera de hacer vivir el espíritu de una subversión freudiana. tanto en textos consagrados al psicoanálisis como en los otros. se diga lo que se diga. como dije. Un concepto. y estoy persuadida de que la creatividad le vendrá del exterior. esas dos supuestas muertes. a las democracias europeas.Revolución. si renuncian a querer encerrar esta disciplina en el gheto de un experimentalismo de la prueba. me encuentro en una situación bien extraña de exterioridad e interioridad. y no abrahámicas. una ar­ gumentación filosóficos. la otra solo extiende la sombra de su medio luto a los Estados llamados de derecho. Una afecta a la totalidad del campo geopolínco de la historia mundial. La urgencia. y siempre inevitables en filosofía. historiadores. a pesar de su fuerza clínica. y la pro­ ducción intelectual con que me vinculo y que >e hace en el exterior. a través de trabajos como los suyos o los de literates. repre­ sentada por los profesionales anónimos y los pacientes. ¿no es llevar al psicoanálisis a campos donde hasta ahora no estuvo presente. un discurso. por tanto. en cuanto cura y práctica terapéutica. debido a la dicotomía que se instauró entre la práctica clínica. o el deseo ele revolución. interna al medio. sin riesgos. por la esclerosis de sus instituciones — cuya utilidad no discuto—en cierto academicismo. no fracasó de la misma manera que el comunismo. hoy. U sted ine preguntaba cómo mantener la virtud subversiva de Freud. por mis orígenes y mi form ación. Siempre hay que reafirmar algo del pasado para evitar una recaída aún peor. y la potencia creadora de la reflexión teórica. en su conjunto -enorme problema que evo­ co en Etats d'ame de la psychanalyse. N o se deconstruye simplemente progresando. com o usted dijo. escritores y acaso científicos. Pero las supervivencias de esos dos “muertos” no son simétricas. precisamente porque el psicoanálisis. Los problemas estratégicos. siempre son también estratagemas. como se dice demasiado rápido.

y René Major. el secreto. traté de mostrar que la implantación del psicoanálisis solo había podido operarse en Estados de ” Sobre la cuestión de la responsabilidad del autor.el resto del m undo (the rest of the world). cuyo objetivo era denunciar a las dictaduras latinoamericanas y al mismo tiem po la colaboración de algunos psicoanalistas en este tipo de régimen. allemande et soviétique. Corea. R. etcétera.26 Observaba entonces que. no son las tesis freudianas las que más cuentan. Freud face aux ideologies américaine. ob. por ejemplo se puede relanzar la cuestión de la responsabilidad: en lugar de un sujeto consciente de sí mismo. cit. com o ya es visible por el interés que se tiene en esos países por la lectura y la traducción de los textos: pienso sobre todo en China. . que res­ ponde soberanamente de sí mismo ante la ley. “responder de sí”. laboriosa. la cuna del psicoanálisis. así como las otras partes del mundo no judeocristiano. a mi entender. pp. sino más bien la manera en que Freud nos ayudó a cuestionar un gran número de cosas referentes a la ley. 2 .. porque ese resto del mundo incluía Europa. Gracias al impulso del saque freudiano. 327-352. el perdón y ahora la pena de muerte. es decir. Trato de ver lo que pueden querer decir términos com o “responder ante”. el derecho. durante su treintavo congreso celebrado en Jerusalén en 1977. “res­ ponder a” “responder de”. la religión. la dirección de la IPA había distribuido el psicoanálisis en tres zonas: 1 . las condiciones estabilizadas -e s decir.2 5 É. trato acerca de cuestiones como el testimonio. donde no existe sino a manera de enclave (India y Japón) pero donde está llamado a desarrollarse un día. Freud nos ayuda a cuestionar las tranquilas se­ guridades de la responsabilidad. cuando se piensa. En el seminario titulado “Cuestiones de respon­ sabilidad” que dicto desde hace doce años.todo lo que se encuentra al norte de la frontera m exicana. a partir del m om ento que se los mira desde el punto de vista de lo que todavía se llama el “inconsciente” . organizado en París por René Major.Una vez mas. siempre imperfectamente.: Por mi parte. etcétera. véase nuestro capítulo 7: “Acerca antisemitismo venidero”. por mi parte. 1986. Usted había empleado la expresión durante un encuentro franco-latinoameri­ cano. diferenciado. la autoridad patriarcal. Anbier. puede instalarse la idea de un “sujeto” dividido. continente sin el cual jamás habría existido en otra parte.de su autonomía: sobre el fondo inagotable e invencible de una heteronomia. en: Psyché. Esta clasificación era inaudita. Paris. que no esté reducido a una intencionalidad consciente y egológica. Y de un “sujeto” que instala progresiva. Yo fui muy sensible a su intervención y. no naturales. esencial­ mente y para siempre inestables. 2 Véanse “Géopsychanalyse” (1981). 3 . f t 6 I’¿lection. yo trato de analizar lo que en 1981 llamó el “geopsicoanálisis”. la hospitalidad.todo lo que se encuentra al sur de dicha frontera.

J. amenazado. a través del colonialismo. Los dos movimientos son indisociables.derecho y por tanto casi siempre en lo que se ha convenido en llamar las “sociedades occidentales”. duraciones de cura o tiempos de sesión que no corresponden a la demanda de quienes se hallan en espera de un psicoanálisis venidero. se fisura. las sociedades provisionales. ob. adquisiciones. Por lo demás.: Lo que se exporta a través del imperialismo. ni los consumidores. por un lado. cit. A pesar de todos los combates que se han llevado a cabo. . e incesantem ente se profetiza la muerte de Freud (com o la de M arx). el psicoanálisis siempre es atacado. tan solo normas. todas las de la ley e independiente de las escuelas donde se transmite la form a­ ción clínica. su supuesta incapacidad para “curar” las enfermedades del alma. se asiste a un pro­ ceso de exportación “llave en mano”. Y sin embargo Europa se repliega. y. en los países donde tuvo gran éxito. Permanentemente se anuncia su fin. obliga a los profesionales de Europa Oriental que quieren ob­ tener la etiqueta de study group (grupo de estudios)27 a instalar un dispositivo de la cura que por el momento no responde a ninguna realidad local. generalmente. de ser deconstruido. sin tener en cuenta ni las situaciones loca­ les. N o por­ que el inconsciente. A dem ás — el caso de Francia— no se lo considera como una disciplina con es . empero. Dictionnairc de la psychanalyse. etcétera. las sociedades regionales. posiciones. la política y la ciudadanía con la sobera­ nía del “sujeto” . También son crisis. Lo que se exporta. Por ejem plo. para captar su funcionamiento. a una posibilidad para el “sujeto” de deconstruirse. Hoy se asiste a la vez. a través de cualquier otro modo de difusión del pensamiento occidental no son. las sociedades com ponentes. interrogaciones fragilizantes en cuyo transcurso el “sujeto” solo se encuentra cuando se pone a prueba. con la caída del comunismo. ridiculizado. el psicoanálisis sigue estando “prohibido” en las altas esferas de la enseñanza republicana: no hay una cátedra en la Escuela de A ltos Estudios en Ciencias Sociales ni en el C olegio de Francia. ni el estado de ánim o de la m ano de obra autóctona. en un lenguaje europeo. el psicoanálisis se reimplanta allí donde había sido desterrado por razones políticas: Rusia. La i p a exporta así sus standards como se transporta una fábrica y técnicos. por el otro. training. Rumania. inm ediatam ente se ve cuestionado en nombre de lo que se hallaba potencial27 La ipa está com puesta de cuatro tipos de grupos: los grupos de estudio. Véase Elisabeth Roudinesco y M ichel Plon. y en los que usted participó hace poco. se transforma. De aquí proviene esta paradoja: la globalización es la europeización. Con la globalización. imponer en los territorios interesados diva­ nes. su superación. la locura o el deseo sean invariantes universales es preci­ so. D. Polonia. a la consolidación de todo lo que relaciona el derecho. Hoy. burlado. ni el “servicio posventa”.

lo queramos o no. una herencia de riquezas mobiliarias o inmobiliarias. en un mundo que incluye las dos Américas. En suma. en ese mismo mundo. del Derecho y de la Ciudad (de la ciudadanía o del Esta­ do). no pasa por una enseñanza directa sino por vías de contrabando. nuestras sociedades europeas siempre están dominadas por algo así como un “sistema” ético. se implantó de manera por cierto limitada en un mundo de tradiciones europeas. en ese doble m ovimiento: globalización de la europeidad e impugnación del eurocentrismo. ciudadano. la invencibilidad como autoinmunidad. en nombre de una posibili­ dad de auto-hétero-deconstrucción. Un “sujeto”. y siempre tiene la fuerza o la forma protectora de una barre­ ra. partici­ pamos. jurídico y políti­ co. a través de la persona de Freud. literarias u otras.. En cuanto al psicoanálisis. Euro­ pa. asistimos. sigue cultivando un modelo europeo de la cultura. En el mismo interior de su terreno de nacimiento. la inmensa tragedia de un bello suicidio. Lo que yo llamo en pocas palabras un “sistema” y una “ Idea”. la herencia europea no es un conjunto de valores. Estos. D. J. de la civilización y el progreso. están dejándose europeizar mucho más allá de las for­ mas imperialistas o colonialistas que conocemos.: ‘ En el original: “pour cette double raison de la raison qui a raison d’ellc-mémc” . por esa doble razón de la razón que se somete a sí misma. de bienes espirituales. de su mantillo cultu­ ral.. (N. los “aires culturales” no europeos. Seamos europeos o no. C uando las tiene. . ¡la implantación del psicoanálisis sigue siendo tan estrecha! É. también la alegoría de la autoinmunidad. luego acumula y canaliza la energía. Por consiguiente. creció en Europa y las más de las veces. diría. sigue siendo el blanco de numerosas resis­ tencias. de autoinmunidad. sea cual fuere (individuo. del T. que. lo que lo obliga a penetrar ciertas instituciones de manera clandestina o marginal. En el fondo. al tiempo que desarrollan una potente e irrecusable impugna­ ción del eurocentrismo. como usted lo decía. sin embar­ go. Digo “bello ejemplo” porque si Europa es bella es por esa ex­ traña belleza: la autoinmunidad como sobrevivencia. Así. Y esto precisa­ mente cuando. es el más bello ejemplo. Estado) solo se instituye desde este “miedo”. a mi manera de ver.).: Eso se explica por el miedo que suscita la idea del inconsciente. La barrera interrumpe. tenemos que pensar esta doble solicitación. Más bien sería un potencial inagotable de crisis y de deconstrucción. pues. una Idea del Bien. Por esa misma razón.mente en marcha en esa herencia europea misma. hay que tomar debida nota del hecho de que. O incluso. Porque a través de tantas diferencias que jamás se deben olvidar. R.* hoy resulta difícil pensar las relaciones entre Europa y sus otros. tiene pocas influencias en la universidad. hay que prote­ gerlo todavía contra lo que amenaza con venir del psicoanálisis.

la referencia a Freud existe. en su exp erien cia social. sobre modelos que en sí mismos no son psicoan alíticos. la IPA m e p arece la m ás arcaica. éticos y políticos ligados a la “globalización”. creyéram os en la autoridad soberana del yo. estructuralm ente irónicos. de los aparatos discursivos y jurídico-políticos. el discurso institucional del psicoa­ nálisis parece arcaico. hasta en ruinas .e l E stado. en el cuerpo de cada uno y en el de la sociedad. E x iste n n um erosas formas diferentes de instituciones. A veces al punto de ser cómico. Por cierto. pero también en sus institucion es. actúan como si nada hubiera pasado. y. los m an ifiestos que rigen las instituciones psicoanalíticas no son en sí mismos p sico an alítico s. . sabemos que habla­ m os v ario s len gu ajes a la vez. de la conciencia. efectiv a. a la medida de esos n u e v o s d a to s jurídicos. Incluso para los psicoanalistas. Si se tuviera en cuenta seria. En nuestra vida. en el fon d o. nada en el alma ni en el cu erpo. vista de lejos. en su vida. y p or tan to en sus experiencias humanas. ¿Pero hoy? En la mayoría de los psicoana­ listas n o v e o que tengan en cuenta todos los nuevos datos problemáticos del derech o n acio n al e internacional (“crimen contra la humanidad”. en el de la n a c ió n . Ya en tiempos de Freud los modelos estaban perimidos. de la necesidad ineluctable de la revolución psicoanalítica. y a pesar de las excepciones. es que las grandes instituciones nacionales e internacionales del psicoaná­ lisis se construyen sobre m odelos políticos ellos mismos en crisis. en su lenguaje corrien­ te. “genocidio”. Pero en las otras asociaciones tampoco percibo una re fle xió n organizada y fundamental (hasta refundadora). eran in ad ecu ad os en todo caso a lo que exigía la revolución psicoanalítica. como en el siglo p asado. y exp resam o s el len guaje de esta “autonom ía”. sería un temblor de tierra poco más o m en o s in im agin able. cierto derecho internacional-. en el conjunto. Pues la “lógica del inco n scie n te ” perm an ece incom patible con lo que define la identidad de lo éti­ co. E n o casio n es. problemas o progreso d el abolicionism o en materia de pena capital. pero. En toda una zona de nuestra vida hacemos como si. so sten em os discursos equívocos. etcétera). en el momento de escribir “Geopsicoanálisis” . en el mejor de los casos irón icos. etc. hipócritas. diría. lim itació n de soberanía. Incluso aquellos que están convencidos.Este “ sistem a” y esta “ Idea” son ante todo construcciones producidas para resistir lo que es experim entado com o una amenaza. Sin duda era algo estratégicam ente inevitable. demasiado lo sab em os. proyecto de tribunal penal internacional. Indescriptible. prácticam en te. al in terio r de cad a individuo. y bien. el psicoanálisis.. y por lo m en o s de la cuestión psicoanalítica. como lo estamos n o so tro s. Por cierto. lo p o lític o y lo jurídico en sus conceptos. esta amenaza sísmica pasa al interior de nosotros mismos. Pero eso no cambia casi nada. H acem os como si el psicoanálisis jamás h u b iera existid o . Desde este pu n to de vista. L o q u e m e im pactaba ya en 1981. bien lo sabemos.

el escisionismo del período entre las dos guerras fue el síntoma de la imposibilidad para el psicoanálisis de ser represen­ tado en su totalidad por un solo gobierno. los que se separaban no abandonaban la comunidad. ob.28 el psicoanálisis era propiedad de un padre fundador que designaba a los suyos como una “horda salvaje”. Con el correr de los años. A partir de 1910. de próxima aparición. Al respecto. sus sucesores crearon la IPA para que el modelo asociativo protegiera a cada miem­ bro de considerarse un jefe carismático. Por eso. luego de la Segunda Guerra Mundial. Para los primeros freudianos. la derrota de la autoridad monárquica. sino algU' nos grupos que rechazaban el principio mismo de una pertenencia única. Preocupados por reservar a Freud un sitio de fundador “único” en la historia -es decir. t. El segundo modelo.: d e los e g p . la i p a dejó de ser mirada como la única institución capaz de reunir el conjunto de las corrientes del psicoanáli­ sis en una comunidad indivisible. asociativo. Reivin­ dicaban tanto al padre desaparecido y a su doctrina como a una superación o un abandono de su sistema de pensamiento. dirigida no por el fundador que seguía encarnan­ do su fuerza creadora. Con las sucesivas escisiones. seguía siendo su única instancia legítima. a partir de 1927. Durante casi veinte años. El primero. esta fue la única instancia legítima. en cuanto maestro sin mando. la ip a cesó progresivamente de ser el lugar de la soberanía del psicoanálisis. R. no solo otras asocia­ ciones que trataban de permanecer en el corazón de un solo imperio.29 sino por sus discípulos de la primera generación. hasta legal. Este escisionismo fue la señal de una transformación del psicoanálisis en un movimiento de masas. de fundador de una disciplina-. Los que lo aban­ donaban se definían a sí mismos como disidentes que no pertenecían ya al círculo de los elegidos. cuyo actor principal seguía siendo en vida Freud. es un modelo corporativista. por algún tiempo más. la abolición del dominio. w Es el término que empleé para calificar la posición de Freud en la ll‘A después de 1910Véase Histoire de la psychanalyse en France. la IPA se convirtió así en una asociación tan burocrática y corporativista que fue abandonada o impugnada desde el inteÉ. mientras que.Hubo dos grandes modelos. del psicoanálisis. 1. sino que intentaban crear otras corrientes inter­ nas a esta comunidad. Freud delegó la función soberana del poder a la IPA. el que inauguró Freud en Viena en la Sociedad Psicológica del miércoles: es el modelo platónico que corres­ ponde a una organización aristocrática del movimiento y que por otra parte remite a la cultura griega: un maestro rodeado de sus discípulos. Descansa conscientemente en la renuncia de cada uno a ocupar el lugar del maestro. que lo reemplazó históricamente y que adoptó la 1PA. Aparecieron entonces. cit. Este escisionismo reflejaba lo que era la esencia misma de la invención freudiana: el descentramiento del sujeto. En efec­ to. 2Í Remito aquí a mi conferencia de apertura .

sobre todo en los Estados U nidos. D icho lo cual. En una palabra. De ahí el apelativo de “escuela" en el sentido de las escuelas de filosofía de la Grecia antigua. de la cual somos sus here­ deros. responsables de su propia seguridad y de la de los pacientes. Hay que decir en su descargo que padeció las coerciones im puestas por el “ mercado” (y hoy por la globalización). a veces con los laboratorios de psicofarmacología. que par­ ticipé en esa aventura com o miembro de la e fp a partir de 1969. y las luchas estériles que tuvo que llevar a cabo en favor de un status . de un nuevo manifiesto . ligado a la singularidad de un destino. todas sus institucio­ nes están m arcadas por el duelo de una soberanía perdida para siempre.o de un rechazo de todo status (lo que equivale a lo m ism o). el modelo aso­ ciativ o tiene a su favor la eternidad. ni una secta. En adelan te sabem os que ninguna internacional puede pretender en ­ carn ar la legitim idad del psicoanálisis. y más preocupados por realizar beneficios que por contribuir a una reflexión intelectual. al gran banquete de los orígenes vieneses. obligado a dejar la IPA. o en­ gendradas por el duelo interminable de esa figura de un maestro al que todas quieren ser fieles. la “mercantilización” del p sicoan álisis.con el telón de fon do del desarrollo de un espíritu de com petencia que lo arrastró por la senda de una rivalidad. la fuerza de un aconteci­ m ien to subversivo. puedo dar fe. todo eso terminó por hacer olvidar lo que fue el deslum bram iento original del gran banquete platónico orquestado por Freud a com ienzos de siglo. ni una burocracia. L a situ ación actual es el reflejo de esta historia.: Estoy tan convencido de eso como usted. la larga duración de la conservación institucional (el m o d elo del “erizo” de que hablábam os). a riesgo de reconstruirla a la manera de un simulacro. No es posible esperar pasivamente que llegue algo bajo la form a de una nueva constitución. donde los profesionales fueron obligados a someterse a las exigencias salvajes de grupos financieros. y yo. que supone la presen­ cia real de un m aestro real. Lacan es uno de los p ocos que trató de cam biar la institución. Lacan intentó volver al modelo platónico. Por consiguiente. creo que se necesita u n a institución. de una cabeza paterna. tampoco tengo una “solución” ideal. Llevó muy lejos la reflexión al respecto. si se en­ tiende con eso un discurso o un dispositivo que saldría totalmente armado. sin duda. com o A te n e a . otras co n las psicoterapias de todo tipo. D.rior por todos aquellos que trataban de despertar el espíritu creativo produ­ ciendo una renovación teórica. Por un lado. R esp ecto del modelo platónico original. por el otro. J. y forzosamente limi­ tado en el tiem po. En 1964. ni un partido. Lacan es el único here­ dero de Freud que realm ente intentó pensar la cuestión de una escuela del psi­ coanálisis que no fuera ni una corporación profesional. Y como usted. siem pre pensé que ese tipo de experiencia solo podía ser de corta duración. productor de una obra innovadora. S in em bargo.

Las que conozco están por lo menos tan preocupadas por el status y la jerarquía como la universidad más tradicional. Solo veo vida en lugares de disidencia. hay que cuidarse de identificar demasiado las cosas. No bien se toca la jerarquización. y en todo caso espero que la IPA se percate de que ocurrió algo importante. No digo que haya que hacer tabla rasa con todo eso. Cuando se habla de Lacan. una manera nueva de dirigirse a la comunidad psicoanalítica que esquiva la burocracia. Sí.o de una nueva institución. La globalización no solo crea una mayor permeabilidad de las fronteras. era mucho más abierto que los otros freudianos a todos los movimientos de emancipación. Se parecen a las corporaciones médicas. Siempre me impactó la extraordinaria preocupación por la jerarquía estatutaria en las instituciones psicoanalíticas. sino también la intolerancia a la homosexualidad. Lacan dio el envión inicial de un relevo que califiqué de “ortodoxo” del freudismo. É. bastante amplio en Francia y en A m érica Lati­ na. tratándose de un enclave por controlar y de soberanía por ejercer. había sido Freud en la Viena finisecular. Sin embargo.: Fue en el corazón del campo lacaniano donde se cuestionaron espontá­ neamente. se toca toda la institución. Que yo sepa. a veces más interesantes que la centralidad. Allí. pero esos modelos deben cambiar inspirándose. una multiplici­ dad de mensajes. Esto implica una rapidez. en su cambio mismo. pero también una desjerarquización. desde el punto de vista psicoanalítico? Usted hablaba de maestro y discípulo. al racismo y a todas las formas más convencionales de la sumisión a la jerarquía médica. del espacio o la herencia lacaniana. todo es conflictivo y hetero­ géneo. cuya víctima. es decir. Las instituciones se mueven. hay que recordarlo. también transforma los modos de comunicación. R . hasta las más viejas. Me parece importante que los estados generales del psicoanálisis hayan sido preparados en Internet. una nueva institución psicoanalítica internacional o nacional podrá ver la luz del día. podría llevarse lo bastante lejos la analogía con la balcanización y las tragedias recientes o actuales de la ex Yugoslavia. estoy a favor de cierta jerarquía. por cierto es importante. esto jamás ocurrió todavía. ¿Qué es la jerarquía. ya que apuntaba no a superar a Freud sino a volver a ese famoso “deslumbramien­ to original” de un descubrimiento. donde se ven a patrones que reinan como amos sobre asistentes sometidos. en la enseñanza psicoanalí­ tica. Fuerzas y movimientos más o menos aleatorios se disputan el con­ trol de este enclave lacaniano. pero hay otras formas de jerarquización. no solo el modelo rígido de la cura cronometrada a cinco sesiones por semana. la transmisión del saber y de las normas. No sería serio creer que inmediatamente después de los estados generales. . en todo caso en Francia. por ejemplo. Guardando todas las proporciones.

. el derecho. un mayor deseo de transversalidad y de democracia. justamente afectando a la forma y existencia de esas mismas fronteras. É. y a la vez en lugares situados en los confines del psicoanálisis: la psiquiatría. la política. De un derecho. Patrick Guyomard y Philippe Lacoue-Labarthe en el marco del Colegio Internacional de Filosofía. con otra cosa que un “sujeto". la revolución psicoanalítica. poslacanianos haya. percibo un verdadero cambio entre los jóvenes psicoanalistas. Albín Michel. las instituciones se definen res­ pecto del Estado. J. cierta franquicia otorgada a tales transformaciones. De ahí que en esos espacios neolacanianos. los campos de la “terapia” y. No será para ahora. Etienne Balibar. si por lo menos los hay. entre ellos: Alain Badiou. Lacan tiene por los espacios simbólicos de la cultura un interés que no existe en ese grado sino en muy pocos psicoanalistas de su época: un interés iluminado por el derecho. la literatura. el cambio no dejará de acelerarse. más allá de todo horizonte desde el que se cree ver venir. si hay un por-venir. Pero si hay algo por venir. sin cierto no-saber. Véanse Lacan avec les philosophcs. si hay un acontecimiento por venir. “ Pour l'amour de Lacan”. inestables y porosas. pero con otra cosa que no obstante siga siendo del orden del derecho. nada que merezca el nombre de “acontecimiento” ocurre. más allá de toda sobera­ nía performativa y toda previsibilidad. con otra cosa que la soberanía ciudadana. pero también hay que saber que. A todas luces se ha iniciado un proceso complejo. la cultura general. sin embargo.. en particular en Francia. Se desarrolló del 24 al 27 de mayo de 1990 y reunió a numerosos investigadores franceses y extranjeros que traba­ jaban en la obra de Lacan. D. Tampoco sabría dibujar la silueta de lo que va a ocurrir. 1991.: É. Sobre esas fronteras móviles. N o sé a dónde llegará todo esto.: En efecto. y Jacques Derrida. D. que habría tenido en cuenta. corporación o institución psicoanalítica. París. R . en el interior de lo que se titula comunidad. en: Resistances. sería con esa condición. En otras palabras. de manera efectiva. Christian Jamet. Lo que las instituciones psicoanalíticas tienen que replantearse. Hay que saber. más que en otras partes.: N o fue por azar. En cada país.. etcétera. ¿Para ir a dónde? No lo sé. en su modo de funcionamiento sociopolítico. Pero la crisis de la soberanía estatal obligará a las instituciones psicoanalíticas a regular su relación con otra cosa que el Estado -n o forzosamente con una institución internacional de tipo gu­ bernamental (en suma un super Estado) o no gubernamental-. Pierre Macherey. ob. hay que saber. d t. es ante todo la relación con el Estado.j. los campos ajenos a la preocupación terapéutica. paralacanianos. los medios. en su misma carta constitutiva. N icole Loraux. será. R.: Para volver a Lacan y al tema que nos ocupa. me gustaría evocar el colo- 30 El coloquio “ Lacan con los filósofos" fue organizado por René Major.

quio “Lacan con los filósofos". se declararon furiosos de que los privara del objeto de su aborrecimiento al relatar los excesos a los que se entregaba Lacan. véase Elisabeth Roudinesco. cit.’1 Me pregunto si. Los primeros me reprocharon un crimen de lesa majestad. anticatequismo/discursos piadosos o destructivos. durante años. También compruebo un temor a encarar. por piedad.2 M . Desde entonces. y precisamente cuando se celebra el centésimo aniversario del nacim ien­ to de Lacan. Me acuerdo que en esa época. por otra parte. ob. Por otra parte. Durante ese coloquio sobre Lacan. en él co n tab a una historia personal al tiempo que recapitulaba los elem entos de la discusión teóJ. me parece vital y valiosa. Lue­ go. a la distancia. por lo que más quieran. D. Ese texto no aportaba ningún “contenido” realmente nuevo. quién fue R o­ bespierre”. En 1993 publiqué un libro sobre Lacan32 que ofendió a mis amigos lacanianos y a los antilacanianos a la vez. que organizó hace diez años René M ajor .M Hubo entonces una controversia entre las diferentes interpretaciones de la obra de Lacan. nueve años después de su muerte. Lo digo sin anim o­ sidad y con tanta más esperanza por cuanto. peor aún. dígannos. me dijo que “me pusiera a buen recaudo” porque me lanzarían proyectiles de todos lados. simplemente. Felizmente. nunca dejé de pensar en esas palabras que usted me había lanzado abruptamente en la esquina de las calles Saints-Péres y Grenelle. enfrentamientos. . en ocasiones me veo obligada a comprobar que pocos de ellos están a la altura de los debates que se efectuaron en el curso de ese coloquio de 1990. Pero cuando leo algunos de los libros que los psicoanalistas de mi generación consagraron a Lacan. hay notables excepciones que a su manera testimonian un cambio de época. pienso que mis am i­ gos Iacanianos están realmente haciendo el duelo que evocaba hace un rato. explica su capa­ cidad para captar. Jacques Lacan. debates críticos. como epígrafe citaba una frase de Marc Bloch: “Partidarios y detractores de Robespie­ rre. . Pero a pesar de eso.: (l Sobre la historia de este coloquio. de mis relaciones personales con él. en apariencia anecdótica por lo menos. a pensar lo que fue la crueldad psíquica que marcó la infancia de Lacan y que. sobre todo reduciendo el tiempo de las sesiones a una duración cercana a cero. la historia. se podría organizar un encuentro semejante. no solamente la esencia de la locura humana sino algunas de las grandes abyecciones de este siglo. todavía hoy. Pero lo había hecho sin rebajar jamás al hombre. parecía llegado el momento de narrar de manera directa algo. de manera tan moderna. sin duda alguna. que. a los escritos contem porá­ neos sobre Lacan les cuesta trabajo salir de dos categorías dominantes: catequismo. los segundos. participé en decenas y decenas de discusiones. al día siguiente de la aparición del libro y cuando usted estaba a punto de tomar el avión a los Estados Unidos.

de lo arcaico. había una gran exigencia filosófica y teórica. . ni una “buena” filosofía sin una sólida aproxi­ 33 Entre los participantes de ese coloquio de la Sociedad Internacional de Historia de la Psiquiatría y el Psicoanálisis (s i h i t ): Patrick Mahony. É. Le Moise de Freud.: S e produjo otro “encuentro” que me importa en sumo grado. Mal d'archive. yo era sensible a una regresión respecto de las exigencias lacanianas. Judaisme terminable et interminable.3* C om o estaba enfermo. com o otros. pp. y los literatos no quie­ ren oír hablar de historia de las ideas. tal vez. Per Magnus Johansson. y en esa coyuntura pasajera. en: Le Débat. El psicoanálisis ya aparecía en recesión. Ricardo Steiner. estos reprochan a tos filósofos su ausencia de consideración al archivo y una propensión desm esurada a la interpretación abstracta. Por otra parte.s Yosef H ayim Yerushalmi. Yerushalmi no vino ni pudo. que fue leída. la alianza con L acan me parecía justa. todos los participantes mostraron que se tomaban muy en serio el pensamiento lacaniano. el diálogo fallido. y sin em bargo logrado. Paris. H acía m ucho que quería hacer dialogar a un gran historiador del judaismo y a un gran filósofo. creí necesario acor­ darme y recordar que sería algo bueno leer o releer los textos de esa época. En esa época.35 Luego se encontró realm ente con Yerushalmi en N ueva York. Use Grubrich-Siinitis.rica. no se puede hacer “buena” historia sin cierta teorización filosófica de la historia. “Série Z Une íantaisie archivistique”. Lo que había de novedoso. R. de usted con Yosef Hayim Yerushalmi. un coloquio titulado Memory: The Question of Archives. era la necesidad de saludar a Lacan en un co n texto transform ado. M alcolm Bowie. Desde ese punto de vista. de la interpretación de la judeidad en el mundo posterior a Auschwitz. Su interven­ ción. En el momento en que se reconstituía ese discurso filosófico conform ista de que hablamos al comienzo de este diálogo. 1 Yosef Hayim Yerushalmi. con René Major. .34 y la suya era una “exp licación ” con su libro sobre el Moisés de Freud. 1995. y sobre todo entre la filosofía. organizamos en Londres. por lo m enos que yo sepa. Los filósofos acusan a los historiadores de historicismo. dialogar con usted. esta está en vías de perderse. Galilee. noviem ­ 4 bre-diciem bre de 1996. se refería a los Sigmund Freitd Archives . 1993. a mi juicio. Jacques Derrida. 141-152. Este encuentro me interesaba con mayor razón en la medida en que siempre me encontré en una situación de “reparto” entre varias disciplinas. cualesquiera que fuesen los puntos de divergencia. En junio de 1994. G allim ard. Por lo dem ás. en el Freud Museum. la ciencia de los textos y la historia. S in em bargo. en ese momento. Y hasta de verse denunciada. pero nunca respondió su comentario. Incluso en el debate y los desacuerdos con Lacan. 92. ambos excelentes conocedores de la obra freudiana y sur­ cados por la problem ática de la memoria. Pan's.

Me gustaría que aquí volvam os sobre eso. 6 3 Télévision. 2001: Jacques Lacan. pp. París. 1989. puede oficiar de título de gloria". En cuanto al análisis literario de los textos. el archivo y la interpretación de los textos freudianos. reintegra a Freud en la historia del judaismo. En esta perspectiva. y pocas fotografías. Jacques Derrida. International Journal of Psycho-analysis. que es objeto de múltiples estudios. Seuil. París. solam ente dos filmes en blanco y negro. París. de las cuales solo algunas son en color. ya que para escribir mi libro sobre Lacan casi no tenía informaciones: ni sobre su infancia. En este terreno. usted plantea el problema del poder arcónticoiS del archivo en historia y encara la cuestión de la judeidad de Freud. 59. Juliet Mitchell. con la participación de Maria Belo. w David Bakan. ni sobre sus manuscritos. La conference de Louvain. ediciones de la BNF. y añadió. Un ju if sans Die« (1987). 145-148. Usted reprocha a Yerushalmi haber querido establecer. la segunda. Aunque no comparto todas las opciones de Yerushalmi. con mi colaboración. hacía aparecer un Freud descentrado de su judeidad y presa de la doble problemática de la disidencia spinoziana y la in tegración a una cultura alemana y grecolatina. A grego que la cuestión del archivo me preocupaba. Jean-Bertrand Pontalis. filme sobre Lacan realizado por Françoise W olf en 1972 para la RTBF. 1978. Seuil difusión. un documental. producido por el ina y difundido por A rte. Landyse. etcéte­ ra. sin negar su ateísmo ni su integración a la cultura alemana. 1977. y mucho menos cartas. apoyán dose en una conferencia de Anna Freud de 1977. tenía ganas de hacer mover las cosas. 2001. Freud et la tradition mystique juive (1958). el psicoanálisis se convierte en la pro­ longación de un judaismo sin Dios y por tanto de una judeidad interm inable.37 En su M al de archivo. en ocasión de la inauguración de una cátedra Sigm und Freud en la universidad hebraica de Jerusalén. A l respecto se bosquejaron tres orientaciones: la primera (David Bakkan) apu ntaba a inscri­ bir la doctrina freudiana en la tradición de la laicización de la m ística ju día. teleológica o cuantitativa. creo que precisamente este último calificativo es lo que. “Cualquiera que sea el valor que se con ceda a esas denigraciones. es indispensable para quien quiere escapar a la historia ideológica. Muy pocas imágenes. Jerusalem ". Peter G ay.]) con la colaboración de Jacques-Alain Miller. ¡’archive. A partir de las imágenes de esta conferencia Elisabeth K ap n ist realizó. La psychanalyse réinventée. El texto de la entrevista fue publicado el m ism o año y retom ado en A utres écrits. C h ristian Jam bet. la de Yerushalmi. En este discurso pronunciado en 1977. del T. en la actual circunstancia. la más extendida.36 Existen muchos testimonios orales sobre Lacan pero muy pocos docum entos escritos. Anna Freud evocó el hecho de que los enem igos del psicoanálisis lo habían calificado de "ciencia judía”. París. 38 Arconte: magistrado ateniense que tenía no solo el poder de gobernar en la ciudad sino también e! de interpretar los textos de ley y los archivos (arkheion). filme sobre Lacan realizado por Benoít Jacquot en 1974 para el INA ( Institut 7 National de I'Audiovisuel [Instituto Nacional del Audiovisual.10 que Freud habría aceptad o la idea de 3 Véase Elisabeth Roudinesco. N . m e parece ap asio­ nante que haya relanzado el debate sobre la cuestión de la ju deid ad del p sicoa­ nálisis. 40 ”Inaugural Lecture for the Sigmund Freud Chair at the Hebrew University. .39 la tercera. pu f .mación histórica e historiográfica. 2001.

ob.n. cit. en la realidad. no en el sentido peyorativo en que los nazis lo entendían. m ás aún.. una tentativa real co n un inicio de pasaje al acto. el h om icid io h abía fracasado “ efectivam ente” (actu ally ). A lo que Jacques Derrida responde: “S e lo siga o no en su d em ostración .. 42 " S i M oisés hubiera sido realm ente asesinado por sus antepasados -escrib e Y erushalm i. y que su Moisés sería una respuesta tardía a la exh ortación paterna de fidelidad a la creencia de los antepasados.) . 161). sín tom as en la m em oria judía y hasta en la mem oria de la hum anidad” (M al d’archive. Yerushalmi. (j. 104).43 41 “T odo ocurre com o si Yerushalmi decidiera circuncidar a Freud por las suyas. ob. él aporta la prueba archivística de lo que expresa apoyán­ dose en la dedicatoria escrita en hebreo sobre una biblia ofrecida por Jakob Freud . sino en el sentido que Freud lo habría concebido como una n ueva alianza. Por otra parte. p.que el psicoanálisis fuera una “ciencia judía”. 107).a qu ien usted llam a “ el arch ipatriarca del p sicoan álisis”. En su opin ión. cit. A la vez. com o si expe­ rim entara en verdad el deber de repetir el gesto de Jakob Freud" (M al d'archive. todo ocurre com o si Yerushalmi se ubicara en posición de arconte del arch ivo para “circuncidar” a Freud una segunda vez4 y volver a 1 llevarlo al judaism o. com o si se sintiera e n la obligación de venir a recircuncidarlo en figura confirmando la alianza. cit. subraya que usted es tanto más sensible a esa actitu d del historiador por cu an to su propio padre se llam aba H ayim y usted m ism o fue m arcado por la problem ática de la circu n cisión . Freud pretendió que el hom icidio de M oisés efectivamente d ejó archivos. que es atestiguada y tenida en cuenta por lo que él llam a “rabinos del M idrash”. 102-107).42 En el cen ­ tro de u n a discusión que aquí n o puedo reconstituir. p. n o habría necesidad de p sicoan álisis para com ­ prender la cu estión del hom icidio del padre en la historia de M oisés. ob. En efecto. A h ora bien.. hubiera quedado grabado en las m em orias” (Le Moise de Freud. com o historiador que cita su arch ivo. La argum entación de Freud se apoya en u n a diferencia conceptual entre dos tipos de historia: una fundada en el arch ivo real. incluso m ás allá de este debate preciso. p. A fortiori una tentativa de hom icidio.su hom icidio no habría sido reprim ido.. c it. encontram os la distinción freudiana entre la “ verdad h istórica” y la “verdad m aterial” . es decir. Lo m ism o ocurre co n lo que. debe reconocer que por lo m enos existió una tentativa de h om icid io sem ejan te.: D e seguir a Yerushalmi. critica la m anera en que Yerushalmi utiliza el A rch ivo . llam o el “cam po problem ático de un archivo de lo virtual" (p. esa dedicatoria significaría que Freud conocía la lengua sagrada m ejor de lo que afirm aba. j. docu­ m entos. pp. A su juicio. Todo ocurre co m o si esa ten tativa no debiera ser tenida en cuenta puesto que. 43 Para estos textos y su discusión..a su hijo Sigm und.. debo remitir a M al d ’archive (ob. en hechos que tuvieron lugar y están regis­ trados p úblicam en te. la otra apoyada en una verdad psíquica localizable a par­ tir de sín tom as y que perm iten decir que una tentación de hom icidio puede equivaler a un hom icidio. 68). D .

N o solo persiguieron a los representantes judíos de una disciplina.. Entre todas las otras doctrinas del psiquismo.46 Toda cultura. la formación del síntom a. en mi opinión. 4 La palabra judaismo designa la religión monoteísta de los judíos. 95-96. En una tradición de interpretación judía habría una riqueza de recursos muy anterior al psicoanálisis que. et­ cétera. etc. desde entonces. Formulé algunas preguntas a Yerushalmi y creí comprender que finalmente. a su parecer. a pesar de todo.: Estoy de acuerdo con usted en cuanto a desconfiar de toda glorificación de una especificidad o de un pueblo elegido. suprimir la conceptualidad. Eso -y lo dije discretamente. primavera de 1998. Pero no actuaron de la misma manera con la escuela de psicología indi­ vidual fundada por Alfred Adler. no aportaría gran cosa. en el seno de cierta tradición judía. la distinción entre la “verdad histórica” y la “verdad material”.En mi opinión. cit. a su manera de ver. el porvenir. una puesta en práctica política del tema tan grave (y tan difícil de interpretar) de la elección. 47 Véase Elisabeth Roudinesco. renuncio a reproducir argu­ mentaciones publicadas. quería borrar la originalidad o la necesidad de la explicación psicoanalítica. . Yerushalmi no toma suficientemente en serio las proposi­ ciones freudianas sobre la represión. Pero sin embargo. Esta celebración de una “especificidad judía” (sobre la memoria. así com o la doctrina y las 5 instituciones judías. Yerushalmi parece dispuesto a abando­ nar el judaismo.. sería difícil y demasiado largo. En suma. sino por fidelidad a la judeidad que. de buen o mal grado.4’ En el fondo. se marca en dos vocaciones fundamentales: la experiencia de la promesa (el porvenir) y la exhortación de la memoria (el pasado). 109-128. tratándose de Moisés. más precisamente del “pueblo elegido”. los intérpretes ya habrían sido. “Carl Gustav Jung: de l’archétype au nazisme. en cuanto a lo esencial. que sin embargo era tan judío como Freud. También me pregunté si Yerushalmi no corría el riesgo de alimentar. pp. la anticipación del psicoanálisis. toda comunidad no judía reivindicaría esos dos rasgos fundamentales. abolir el vocabulario. La judeidad remite al hecho y la manera de sentirse judío independientemente del judaismo. únicamente el psicoanálisis fue declarado “ciencia judía” por los nazis y eliminado en cuanto tal. Usted sabe que los nazis quisie­ ron erradicar el psicoanálisis en cuanto “ciencia judía”. en otras palabras a la manera de seguir sintiéndose y pensándose judío en el mundo moderno aunque uno sea no creyente. No por infidelidad. trataron de “exterm inar” la doctrina misma: quemar los libros. 63. en: Llnfini.47 44 Véase Mal d!archive. pp. R . Dérives d’une Psychologie de la difference".) no solo me pareció discutible en su contenido (pero como siempre en el curso de nuestra entrevista. hay algo del orden de una especificidad casi inefable. que sin em bargo evoca. laico o ateo.me pareció inquietante. 73-94.44 Yo también me interrogo sobre la distinción entre Jew ishness y Judaism (judeidad y judaismo). cit. 46 Véase Mal d'archive. É. prefiero remitir al lector interesado). ob. sutiles psicoanalistas. ob. pp. agnóstico.

e independientemente de los profesionales que pudieron colaborar con tales regímenes. en un capítulo anterior. una retórica y unos giros negati­ vos. M e pregunto si la judeidad no sería experimentada como tanto más peli­ grosa en la m edida que sería invisible. hasta qué punto el antisemitismo venidero no es localizable sino por un estilo. y en el hecho de comprometer al psicoanáli­ sis en cuanto tal en ese rechazo. Pienso en la hermosa fórmula de Thomas Mann. . En su rechazo principista de la pena de muerte. M e pregunto si el inconsciente en el sentido freudiano. D . la propia ciencia. separada de toda pertenencia real. Real­ m ente en cuanto disciplina. etc. pienso que Freud había captado esa realidad. su enemigo verdadero y esen­ cial. esa cosa invisible. Freud. de la consanguinidad prohibida. M ichel Foucault subrayaba que.De esto infiero que en él hay algo especifico. no es para el nazismo un equivalente de esa judeidad. esa cosa que no se ve. experimentada como tanto más peligrosa cuanto que es invisible y no se reconoce sino como una identidad o una enti­ dad abstracta. que el psicoanálisis. que suscribo. la ley de la alianza. En suma. en el fondo se dirigía al viejo analista instalado allá.debe el psicoanálisis el hecho de haber estado en oposi­ ción teórica y práctica con el fascismo” . Ya recalca­ mos. el gran desilusionados el que sabe a qué atenerse y conoce a fondo el genio”. el filósofo que desenmascaró la neurosis. acerca del Anschluss: “ ¡Cóm o debe odiar el análisis ese hombre (Hitler)! En secreto sospecho que el furor con el cual marchó contra cierta capital.). por lo demás. sin duda inconscientemente. para reaccionar ante el ascenso del racism o que le era contemporáneo. el psicoanálisis es por esencia incompatible con las form as dictatoriales del fascismo y con todas las discriminaciones que le están asociadas (racism o. xenofobia. de toda etnia. que choca de frente con el nazismo. apunta a la propia disciplina. el principio “universalista” y “abstracto” de la ciencia. estaba en oposición a todo lo que puede llamarse “ la industria del crimen” . del Padre Sob eran o” . Había comprendido. en cuanto tal.49 ) .48 Este ju icio foucaultiano. a partir de su ruptura con las teorías de la herencia-degeneración. pero sin teorizarla. Y agregaba: “A esto -salvo algunas excepciones y en cuanto a lo esen cial. A l punto. de que su iden­ tificación por los antisemitas solo podría efectuarse de manera indirecta y ne­ gativa.: Me parece que los nazis también querían erradicar. En 1976. había convocado en torno de la cuestión del deseo todo el viejo orden del poder. unas palabras. de alguna manera. había dado como principio de la sexua­ lidad “ la ley. antisemitismo. esa cosa de naturaleza universal.

pero se une un poco co n lo qu e usted dice del archivo en el sentido freudiano. h abría una ecuación específica que prohibiría reducir lo hum ano a una raza o un arq u eti­ po. como usted dice. m e p arece que el psicoanálisis tampoco sobrevivió al régim en com un ista. por supuesto. D. Para usted. el adjetivo “burgués” es utilizado en to d as partes: se h a b la d e lite­ ratura burguesa. una memoria que Freud pien sa en térm inos darwinianos o lamarckianos pero que hoy podemos traducir de otro m odo. J. etcétera. D. Entre inconsciente (freudiano) y judeidad. al precio por otra parte de convocar la Ley sim bólica (del padre desh ech o y humillado) para que ocupe el sitio de la vieja soberanía autoritaria (d el tira­ no). En suma. en Freud. es decir. pero las dem ás teorías del p siq u ism o p ad ecen la m ism a É. Los gran d es te x to s p o lític o s de Freud son una amenaza para la organización nazi. R . la judeidad se vuelve el em blem a de una suerte de memoria perpetua de lo humano. de filosofía burguesa. . no existe simetría entre el nazismo y el com unism o. por supuesto. el archivo no es solamente el docum ento sin o una “h u e lla ” . es condenado en nombre de su supuesta complicidad con el im perialism o am ericano.É. No se limita a la identidad judía sino que se ex tien d e al h o m ­ bre en general. É. un “peso de impensado radical” que gobierna la relación de la m em oria co n el saber: una “impresión freudiana”. usted p ro­ pone introducir una dimensión freudiana en la com prensión de la h istoria. pues.: Una vez más. R.: Creo que esta ciencia calificada de “judía” lleva en sí u n a c u estió n tem i­ ble sobre el jefe y la organización política.: Pero ¿por qué esa ciencia y no las otras teorías del psiquism o que inventaron otros judíos? ¿No hay algo en la concepción freudiana del inconscien te que concierne a un universal invisible y cuya exp resión esp ecu lar sería la judeidad? Encontraríamos aquí la idea de Freud según la cual la ju deid ad se transmitiría "por los nervios y la sangre”. Ese A rc h iv o (c o n u n a A mayúscula) subvertiría incesantemente la autoridad del E stad o p atriárq u ico (el Estado soberano patriarcal) puesto que se piensa él m ism o co m o el p o se e­ dor de un poder arcóntico sobre el archivo. Es una hipótesis. A d em ás. S in em bargo. por la sen d a de un in con s­ ciente hereditario y por tanto de una herencia filogenética. R. con otros conceptos. C om o a propósito del derech o. A d e m á s.: ¿Condenar una ciencia com o “cien cia bu rgu esa” es m en o s grav e? No. J.: suerte en una época en que la única referencia en ese ca m p o es la qu e surge de los trabajos de Pavlov sobre el co n d ic io n am ien to . en una época en que ya no hay psicoanalistas en el país. El psicoa­ nálisis es condenado como ciencia burguesa en la U n ió n S o v ié tica solo a partir de 1947-1949. en el c a so del yanovismo.

. Fue la época llam ada del “C om ité secreto” . 1954. com o jefe de su m o v im ien to (la IP a). que padeció como una trai­ ció n . en C om m en t v i m ensemble’ . de literatura degenerada. Por eso designó a C arl G u stav Jung. Es cierto que. A partir de 1913. el otro ” ). de arte judío degenerado. etcétera.: In d epen d en cia y contradicción: no hay nada que comprenda mejor. de próxima ap arición en G a lilé e ).j. S ig u e sien do un hom bre de las Luces.: Freud osciló entre dos posiciones y. Paris. n o n iego ni negaré jam ás mi judeidad. quiso desjudaizar el psicoan álisis para convertirlo en la teoría universal de un inconscien­ te universal. él “decon struye” la n oción de pueblo elegido. p. H a c e m uch o tiem po. soy incapaz de reconstruir la lógica de la argumentación. Tratándose del psicoanálisis como ciencia judía. a la que rechaza. Pero usted sabe que el propio Freud no excluyó la existencia de algo judío en el psicoanálisis. yo p ien so com o usted que nunca consideró que el psicoanálisis fuera realmente una ciencia judía. Galliinard. En el M oisés. que por otra parte jamás se priv a de criticar a las Luces. y por razones estratégicas.Desde e n to n c e s m e exp liq u é sobre ese libro y sobre la historia decisiva de mi relación con él en una co n fe re n cia ( “ A b rah am . ningún esfuerzo sufi­ cie n te p ara volver a arraigarm e. ja m á s cederá a cualquier retorno a una identidad judía de tipo religioso o étni­ co. el sabio judío. en ese m om ento.: B ajo e l nazismo se habla de ciencia degenerada. Freud su eñ a que el p sicoan álisis pueda ser “judío” . si se tratara realm ente de una producción 1 . D. con razón o sin ella. dictada durante un coloquio que se desarrolló en diciembre de 2 0 0 0 en el C e n tro com un itario de París ( “Judéités. El. la que yo busco en mí -y eso se lee en tan tas se ñ ales. A q u í encontram os su propio m odelo de la fidelidad infiel. contrariam ente a Yerushalmi. ob. V éase tam bién “ Avouer l’impossible: ‘Retours'.D . A lb in M ich el. un no judío.50 É. pero no cree en ese sueño. Luego. París. 2001. Repentir et reconciliation”. J. D . Pero delante del menor signo de antise­ m itism o. quiso evitar una asim ilació n sem ejante. En un primer tiempo. se sintió v íctim a de cierto ostracism o anti goy. xxxvm " coloquio de los intelectuales judíos de lengua francesa. a la m anera de un pensador del Aufklärung som brío. A pesar de estar desarraigado. laico y ateo. Freud dio m archa atrás y de algún m odo se repliega en el gheto de sus d iscíp u los ju díos y vieneses. Mal (¡’archive. Sartre dijo que el judío es producto del antisem itis­ m o. hasta me manten­ go alerta an te tod a com unidad judía. tras la separación de Jung. en verdad cultivé el retiro. Reflexions sur la question juive (1 9 4 6 ). el único no judío de ese grupo restringido.o aquella que creen poder atribuirme. no hice. Q uestions pour Jacques Derrida".) .0 V éa se Jacq u e s Derrida. R . 81 y passim. du­ ran te la cu al Ernest Jon es.'5 S i fuera sim plem ente cierto. heredero de la H askala. 51 Je an -P au l S artre. Por eso n o reivindica su judeidad sino cuando es enfrentado con el an tisem itism o . c it. ( i.

París. P ero en to d a s p arte s d o n d e hablé (abundantem ente. D isim étrica. Y ésta no es la m ism a para usted que p ara alg u ie n q u e h a b ría n a c id o bretón. D. el juram ento y el contrato. ese lazo. Está afectada de ju d a ism o in­ cluso antes de que el an tisem itism o produzca o tran sform e e n u sted la id e n ti­ dad. Es lo que yo llam o la circun cisión . haber nacido judío y. de Glas a La tarjeta postal. an tise m ita o no. U sted se siente m arcada.de ¡os otros. U sted mism a. esa elección de cada uno da su p o sib ilid a d y su c o n d ic ió n a toda responsabilidad digna de tal nom bre. y q u e m u ch o s pensadores judíos querrían enlazar con aqu ella. p ero. en tener que responder “h em e a q u í” . S e r ía cap az d e d e s­ plegar contra ella las peores so sp ech as pero. p reced e a la p ala b ra . signado. 20 0 0 ). hace poco todavía en el film e de S a fa a F a th y ). in clu so a n te s d e te n e r que hacer ninguna elección. A mi juicio.52 ta m b ié n traté a c e rc a de la 52 D ’ailleurs Derrida (A rte-G loria. “ a q u í e sto y ” . y p or lo ta n to se in scrib ió la m a rc a e n el cu erpo? J. M e cuesta m ucho trabajo la “d o ctrin a” de la ele cció n . ja m á s se reducirá a una proyección del otro. q u e a c a b o d e e v o ­ car. Para mí. in clu so an te s que el antisem itism o instituyera esa m arca en usted. incluso antes de mi n acim ien to . esta r c irc u n c id a d o . pero sabe que una m arca h a b ía p re c e d id o y a tra v e sa d o su catolicism o. no habría necesidad de ser prim ero ju d ío p ara ser a sí e n g e n d ra d o p o r el otro .: ¿Usted fue circuncidado. lo qu iera o n o. U ste d no fue circuncidada.) Sin em bargo. a h í se tra ta d e o tra fo rm a de elección (que uno puede ben decir o no. En cuanto a la ju deidad “de n ac im ie n to ” . A rte-G alilée. p asivam en te. 2000. para un hom bre. E stoy m arcado incluso antes de saber hablar. si el ju dío fuera realm en te p ro y ectad o p or el a n tise m itism o . aun que haya sido bautizada. É. H ay una “ estructura” un iversal d e la e le c c ió n h e te ro ­ nóm ica: yo soy el único llam ado a h acer esto o aqu ello. por ejem plo. asignado. algo. h e tero n ó m ica. u n iv ersal. d e las tra d ic io n e s judías de las que testim onia en su libro in m ed iatam en te d e sp u é s d e la gu erra. soy irre m p laz ab le e n el lugar de esta decisión. fui d e sig n a d o . en el se n tid o lite ra l o fig u ral. Toumcr les mots. eso es se c u n d a rio ). por no decir el d e sco n o cim ien to de la tra d ic ió n . (A l final de su vida. S a rtre p arece h a b e r re c o n o c id o la ig n o ­ rancia. V éase tam b ié n Ja c q u e s D errid a y S a fa a Fathy. e tc é ­ tera.: N o me atrevería a decir que es una m etáfo ra. alg-U n o m arcó mi destino incluso an te s de q u e yo p u d ie ra p ro n u n c ia r u n a palabra. R . . antisem ita o no. Y eso es v á lid o p ara las m u je res. e n to d o c a so . ese es el sitio de ese problem a. si las hay. d e Schibboleth a Circonfesión. E sa h e re n c ia n o p uede ni renegarse ni denegarse. usted no es se m e jan te a cu alqu ier c iu d a d a n o c a tó lic o .

re tó rica qu e desd e siem pre trabaja en el cuerpo la literalidad o el valor trópico de la circ u n cisió n : la circun cisión del sexo. cada vez más. Ja c q u e s D errida aso cia in cesan tem en te el recuerdo de la circu n cisión al d e la m u e rte y la a g o n ía de la m adre: Esther G eo rgette Safar Derrida. D . Freud n o quiso h a c e r c irc u n c id a r a sus h ijo s p orqu e era h o stil a las m arcas co rporales.: M u c h o s ju d ío s. R . 72.. “física” . V éase C ¡Konfession. de efectos mortíferos. sobre todo S p in o z a . . c it. etcétera. h ab laro n de la circu n cisió n .53 E sas inscripciones n o se realizan en cualquier lado. : Pero si n o hubiese sido circuncidado ¡se sentiría judío de la m ism a m anera! j. pp. de los lab io s y la len gu a. es bien sabido que la circuncisión literal. le J. i. ni siqu iera ser un h om bre. A c e p ta ­ ba la h e re n c ia in tele ctu a l del ju d aism o . El subraya que la circ u n cisió n garan tizó la perd urab ilid ad y la super­ v iv e n c ia del p u eb lo ju d ío .’ 4 É. en todo caso irreversibles y mucho más graves que la circuncisión. Lo recu erdo en C irc o n fe sió n . ob. a lg o esen cial corre el riesgo de per- 5’ Ja c q u e s D e rrid a o b se rv a q ue e n tre los ju díos de A rgelia casi n tinca se d ecía “circu n cisió n ” s in o “ b a u tis m o ” . tanto en la figura general y univer­ sal de la circuncisión. en lo que h a c e qu e n o se n ecesite ser lite ra lm e n te circu n cid ad o . ¿puede so sten erse h o y una p o sición sem ejan te? L o s ju d ío s o rto d o x o s. N o d ig o e sto p ara borrar u n a m arca qu e re alm en te existe. en to d as las fig u ras d e la circu n cisión . sin o “c o m u n ió n ”.: S i m e hu bieran en señ ad o de u n a u otra m an era que h ab ía n acid o en una fa m ilia ju d ía. en efecto. insisto en eso . R . fieles o infieles.4 En C irco n fessio n . S in em bargo. H ay dem asiado que decir al respecto. D . Para las ch icas tam bién . una cuestión que no dejará de ser som etida. Por lo tan to inten to interesarm e. n o “ bar m itzv á". en m í y afuera. c it. 192-1^3.: P ero. r . ob. Y. de la excisión y en todas esas m arcaciones etno-religiosas del cuerpo. tiene efectos originales. D . ni punto de com paración con ella). p. p ara que exista esa m ar­ c a c ió n a n te rio r a la p alab ra. M e intereso. hab ría sid o eq u iv alen te. y que considero una agresión m u ch o m ás violenta. .. J. ja m á s v a cila b a en se ñ a la r su judeidad p ero ta m b ié n p re te n d ía ser un "ju d ío in fiel” . aqu ella llam ada del corazón. y n o n ece sariam e n te los m en os refin ados de ellos.: d irá n q u e si se a b a n d o n a la circu n cisió n . “ traum ática” . É. com o la pen a de muerte. com o la excisión de las m ujeres (que se practica m asivam ente en el m undo. a debates “globalizados”.: L a c irc u n c isió n n o es e sp e cífica a los ju d ío s sin o qu e se c o n v irtió en esa m a rc a a la q u e se d e b ería re n u n c ia r si uno fuera freud ian o.

A m enudo subrayé la irreductibilidad profunda del par judeo-islám ico. R. hasta su privilegio a m enudo negado. aunque algunos profesionales lo ejerzan e intenten institucionalizarlo (en Ma55 Véase sobre todo Jacques Derrida. 13). T am p oco ningún repre­ sentante de otros cultos. que un poder absoluto -y forzosam ente so b e ra n o . ob. Más generalm ente. Londres. Ese aban d on o vale tam ­ bién para el cristianismo. Más vale un padre deshecho de su autoridad tiránica. apenas judeocristian a. Routledge. a largo plazo. T h e A rab . tanto en el judaism o com o en el islam ). humillado y consciente de la necesidad del rebajam iento de su an tigu a sobera­ nía. Foi et savoir. correrán el riesgo de ser las propias mujeres.. en el sentido en que Freud lo co n virtió en la Ley del padre. donde se reproduce una in tervención ofrecida en Capri. En todo caso. es más manifiestamente cristiana. uno se en cu en tra en la se n d a de un a b a n d o n o del falocentrismo. o del goce ilimitado cuyas principales víctim as. O n ce More: Derrida. es decir. falocéntricas. En otras palabras. digá­ moslo. por lo menos para esta discusión prelim inar. y h acia la universalidad de la diferencia sexual.atribuido a las madres: un poder tanto más “fálico” cuanto que se ejercerá com o una revancha y sobre todo como el simulacro de una conquista de la fem inidad. Hay que salir e n to n ces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrism o.tan tem ible como el falocentrismo que pretende derogar. para ser m uch o más moderna que el “posmodernismo”. Al respecto. Les deux sources de la “religion" aux limites de la simple raison. . “O nce More. una ley surgida de una soberanía deshecha. si se abandon a la circuncisión (li­ teral o figural.o n ih ilista . el falocentrism o y la cir­ cuncisión relacionan al islam y el judaism o. en el islam.derse para el judaismo. En el prim er capítu lo de Foi et savoir. 2001. que querría abolir toda form a de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin lím ites. de una soberan ía que no es ya la de la tiranía sino de su transferencia hacia lo sim bólico. ya imposible. el francés. y para retomar su com paración entre el par ju deo-islám ico (negado) y el par judeo-cristiano (afirm ado). the Je w ”. N o hay n ingún m usulm án entre nosotros. pero nuestra ‘c ultu ra’ com ún.55 É. en el m om en to en que debe­ ríamos empezar por volver nuestra mirada precisam ente hacia el islam . Esto valdría a fortiori para la excisión. en Jacques Derrida. a pesar de sus buenas intenciones. Acts of Religion. S e ñ a lo a! resp e cto la notable introducción de Gil Anidjar. frente al par confusamente acreditado del judeo-cristianism o. aun­ que de diferente manera. observo que el p sicoan álisis está por el momento prohibido en el mundo árabp-islám ico. p ien so que el antifalocentrismo militante siempre está condenado. Jacques Derrida subraya sobre todo: “N osotros representam os y hablam os cuatro len­ guas diferentes [el alemán. a valorizar un poder maternalocentrista . el español. pero todo se juega en torno de la letra. ¡Ninguna m ujer!” (ibid. cit. el italiano]. p. ya que esas tres religiones son poderosam en te. por desgracia. un padre deconstruido.: Yo tendría una tendencia a pensar que es posible ab an d on ar la circun ci­ sión pero no el falocentrismo.

R . y por lo tanto de interrogar la esencia de su propia alienación . 1956. en parti­ cular b ajo la form a del “velo” que. desh ech a. com o usted lo dice. deconstruida. si se invierte la jerarquía p ara atribuir a las m adres el antiguo poder de los padres. Véase Jo sef Breuer y Sigmund Freud. Etudes sur !’hysteric (1 8 9 5 ). n ation alités. Foi et savoir. que fue “ inventada” por una mujer. y esa es la grave cuestión del nom bre” (Jacques Derrida. y h a sta m ás tem ible todavía que el de los padres tiránicos. décon struction s”. D. la libertad de hablar en su nombre. D . atribuyan un nuevo lugar a esos padres que aceptaron la herida n arcicística del reparto de sus viejos privilegios. a mi entender.5 7 j. Puede imaginarse que el psicoanálisis. Es la hipótesis propuesta por Fethi Benslama en su in tervención sobre “L a repudiation originaire". Por otra parte. El islamismo es un a versión política del islam. que es la suya? En el fon do sería bastan te gracioso. eso no cam bia nada. es indisociable del ejercicio de la libre asociación que caracteriza la cura freudiana. y qué v a a ocurrir a los hom bres? J. El hecho de que esta a lie n ació n sea inconsciente la hace m ás tem ible todavía. .rruecos y el Líbano. Me gus­ taría m u ch o que las m ujeres. les prohíbe simbólicamente h ab lar en su nom bre. numerosas m ujeres h an dejado de llevarlo o luchan para hacerlo.: ¿Y si suspendiéram os el diálogo con esa pregunta. precisam ente por esta razón. París. sobre todo). Por tanto. ob. En este mundo. y sobre todo la represión de lo fem en in o que pone en práctica. no hay que olvidarlo. Pero la experien­ cia p sico an alítica m uestra que el poder que ejerce la madre sobre el niño y el la ctan te puede resultar igualm ente destructivo. la ley del padre aún es opresiva y no “edípica” . Idiom es. ob. pero éste se ejerce en nombre de aquél. Sin embargo.56 el cuerpo de las mujeres en el islam de hoy padece esa tiranía. en “ Rencontres de Rabat avec Jacques Derrida. y contrariamente al mundo ju deocristiano. hay que distinguir el islam espiritual (islam ) del islam p o lítico . es sabi­ do. si logra im­ p lan tarse en el m un do islám ico. desde el punto de vista del psiqu ism o. se atribuye a A n n a O . (Bertha Pappenheim su verdadero n om b re) la invención de la cura por la palabra. É. 57 En la h istoria “ m ítica” del psicoanálisis. p. en vías de volverse om nipotentes en las socieda­ des dem ocráticas. 14).. ¿qué les v a a ocurrir. rUF. y sin duda daría más que pensar que una res­ puesta de mi parte. De no ser así. cit. sirva para deshacer o deconstruir dicho sistema. Pero en efecto. cit. no hay que confundir islam e islamis­ m o .: U ste d es m ás lacan ian a que yo.: N oso tro s lucham os por la igualdad y la em ancipación. 56 “El islam no es el islam ism o. A unque.

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..........................89 7......................................índice P r ó lo g o ..................... 7 1. ^ 9...... 181 ... P olíticas de la d iferen cia...................................................................................................... Im previsible lib e rta d ......... Penas de m u erte ................................. F am ilias d e so rd e n a d a s. 57 5........................................................................................................................................................................................................... 4 3 4..................................... V iolen cias co ntra los an im ales............................................. 73 6 ............................... ^ 29 3................... 2........................119 8 ............ El espíritu de la R e v o lu c ió n ..... E scoger su h e re n c ia.............................................................................................................. A c e rca del antisem itism o ven idero............................ E logio del p sic o a n á lisis......................................................

.. Argentina. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.. de Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco. se terminó de imprimir en el mes de junio de 2009. . Viel 1444. qué. en los Talleres Gráficos Nuevo Offset.Esta edición de Y mañana.

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