Testimonio de julio Portocarrero: "mi primer trabajo en la hacienda azcarrus fue despajar : recoger la paja y sacudir los champones después

que se abre la tierra. Para poder sembrar hay que limpiar la paja de esos grandes terrores, pasar el arrastre para des hacer esos terrores y luego arreglar el potrero para que sea lo más plano posible. Se llevaban los Terrones para las partes más bajas. Este trabajo era a destajo y estas jornadas sólo eran cuando había muchos Terrones grandes. Luego había que recoger camotes o papas en las cosechas. También se iba a despancar maíz: con una caña o un pedazo de hueso puntado, se pegaba un corte a la panca y luego se sacaba a la mazorca de maíz. (...) pero la hacienda azcarrus se distinguía por sus santos blancos. Chancho rusos lo llamaban. Un día me mandaba a llevarlos al potrero para que comieran o rastrojos que quedaban de la cosecha. arrie unos 20 entre chicos y grandes. Pero, los tantos éstos no se conformaba inmediatamente a la parte verde donde todavía no se habían cosechado los camotes. (...) hizo lo mismo con el ganado, para que no sé, la charla que cortaban para venderla en la ciudad. También me mandaron a pasear carneros, caballos y mulas, pero estos se iba a la charla grande. Yo lo saqué a todos ellos y lo lleve al corral. Pero no me dijeron nada ni me dejaron de pagar. No me amonestaron por eso; comprendía por qué lo había hecho. En realidad nunca sentí el peso del trabajo; no consideraba que es pensado hacer esto, es pesado hacer lo otro; sino que más bien tenía una disposición de querer trabajar, querer ganar algo, para comprarme algo. Ese era mi sentido de la vida. Me levantaba a las seis de la mañana para estar a las siete en la hacienda. Recibía mi trabajo a la hora que todos los peones de la hacienda lo recibían: muchachos, hombres o mujeres. Unos salían arreglar, otros a deshierbar y demás tareas. A la hora del almuerzo iba al tambo a comprar un mimpao de a gordo (era una empanada con frijol colado dentro), para comer loco mi vaso de agua; (...). Los sábados se cobraba. Ganaba cinco reales diarios: cinco × seis igual 30.3 soles. Me daba mi mamá 2.50 y me quedaba con 50 centavos, que para mí representaba tener dinero para ir a comprar un chanpus abrió o de leche; me iba a comprar mi torreja de camarones de a medio; o cualquier otra cosa. Cincuenta centavos, me servían para el sábado y domingo. (...) yo entré a trabajar a la hacienda Solís, que quedaba en chosica vieja, frente a Cuyo papa. Entre de ayudante del encargado de cuidar el ganado. Mi tarea era sacar a las cuatro de la mañana los caballos, las mulas y los burros del potrero donde habían comido durante la noche, y llevarlos al corral de la hacienda, donde esperaban sus dueños; ganaderos o comerciantes que venían a las cercanías a vender sus productos y comprar lo que necesitaran para luego regresar a sus pueblos. Por cada una de sus bestias pagaba al administrador 20 o 30 centavos. En ocasiones me encargaban pastar el ganado lechero, cuidando que los becerros no mamen a las vacas para que tengan leche al día siguiente. Cuidaba que no se caigan en las zanjas de las tuberías. Pasaba el día tranquilo, sin apuro. Aquí ganaba 80 centavos diarios. Testimonio acerca del trabajo en la fábrica:

Por otra parte. A partir de ese año en cambio. "en el salón de hilanderos. creo que en la herrería y en el rodado de pacas. los muy diestros recibía un jornal de cinco a seis soles. un inepto en los avances del progreso político y social y el sello de la humillación le acompañará como túnica fatídica de la que no podrá defenderse si no con el crimen. con una edad que fluctuaba entre los 10 y 14 años de edad. pero todos los que teníamos vinculación directa con el proceso de la producción de hilados. Trabajo doméstico: desconfíe usted de su criado. cerca del 10% de los trabajadores mineros fueron muy jóvenes. A esto los precoces que vienen a poner en la existencia vulgarmente azarosa e insípidamente tranquila de esta tierra. Desconfíe yo. con su cuarto de hora para tomar el desayuno. y como ayudantes tenían un salario inferior y al operario". el horario que encontré fue de 6. A asimismo. Había mujeres en una sección que le llamaban la prensa. así como la dureza de la explotación minera. Desconfíe hermoso todos. el trabajo de muchachos y niños". lo doblaba. ganábamos por lo que producíamos" inicialmente. Conclusiones: los efectos en la niñez y en su futuro rol en la sociedad son resaltados. ejercitar los derechos que le reserva la emancipación civil: será por lo -1 refractario. y claro según él trabajo que desempeñaba. estilete o cuchillo que pueden servir igualmente para suprimirlos esta apreciada y lamentable cosa es la vida y encarar no insólitamente como la muerte y el misterio. las planchaba. Se salía también a las seis de la tarde para la comida y se regresaba a las siete para seguir trabajando hasta la noche. hecha amenaza y hecha traición de una comba. Pareja reconstruyen un cuadro de jornales a diversas industrias. inestabilidad de la población migrante. Había mujeres en telares. cuarzo. especialmente en el caso del problema indígena: "es raro que el niño humillado pueda ser un elemento de libertad y en aptitud para adquirir. Portocarrero trabajó en la sección de hilo grueso. la nota trágica. en gran parte de las labores. Desconfíe el vecino. cuando llegué a la fábrica. también trabajaban algunos muchachos. El jornal de los operarios hombres en la industria de las aguas gaseosas fue bajo porque se utilizó."en vitarte. de un trozo de cuarzo o de un estilete antiguo y enfermo de orín o de un cuchillo de cocina. no ha dastajo . donde se revisaban las piezas. todo eso. como tejedoras. pero no mujeres. "los operarios hombres de la industria de tejidos de algodón. Cuando eran muchachos eran ayudantes. y su hora de salida para el almuerzo. explica la ausencia de Morococha de trabajadores con una edad mayor de 39 años. Pero según su testimonio en general el trabajo de mujeres y niños se realizaba en la sección devanadores. Según sus observaciones. La presencia de niños y adolescentes fue insignificante hasta 1960. Alberto Flores Galindo señala lo siguiente: . Ese era el horario de trabajo: más de 12 horas. En esas prensas creo que el trabajo que hacían las mujeres era a jornal. El trabajo era a destajo: no existía el trabajo a jornal más que para algunos peones. 30 de la mañana a nueve de la noche. Comba.

la mitad por lo menos. y que él 50% restantes. a causa de su crasa ignorancia en lo que constituye su derecho y su analfabetismo."la mayoría de los enganchados eran hombres jóvenes. . y nosotros creemos que hay además un 30% de 21 años. Borrar eso". puede considerarse como menor. Según Aurelio Denegri. "estadísticas demuestran que el 20% de nuestros operarios son niños.

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