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ENTES Parásitos del Cuerpo Energético . Samuel Sagan

ENTES Parásitos del Cuerpo Energético . Samuel Sagan

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No es raro que se libere polvo etérico al extraer el ente y mandarlo a la Gran Luz, inclusive cuando se han
seguido todos los pasos de la manera correcta. No hay nada anormal acerca de esto. Es como salpicarse con
gotas de agua. Esto significa que el especialista recibirá pedazos de etérico (y algunas veces de astral) en su
propio cuerpo energético. Esta liberación de polvo también sucede cuando se despejan cordones, otra razón
por la cual estos también deberán tratarse como entes.
He visto a algunos expertos en extracción de entes que no tenían ni idea de este mecanismo y que
terminaron severamente afectados, incluso enfermos, debido a estos bultos acumulándose en su sistema. Esta
lluvia energética es un fenómeno muy sutil. Si uno no es extremadamente perceptivo o está bien consciente de
esa posibilidad, es posible que ni siquiera se percate del momento en que sucede.
Se puede usar un simple dispositivo para minimizar la cantidad de lluvia que se desprende al dirigirla hacia
algo más. ¿Qué es lo que a los entes les gusta? La mayoría de los clientes contestarían inmediatamente:
¡azúcar! El truco es bien simple: se deposita un terrón de azúcar blanca en un papel cerca del cliente antes de
empezar con la extracción. Justo antes de la expulsión, el especialista se sintoniza con el ente y le muestra el
azúcar diciéndole algunas palabras de ofrecimiento. Esto funciona bastante bien. Un gran número de pedacitos
que no llegan a la Gran Luz terminan en el azúcar. El terrón deberá usarse sólo una vez y después tirarse– de
preferencia enterrarse, pero no dentro de su hortaliza de vegetales. También es posible utilizar otro tipo de
alimentos dulces, de preferencia diferentes a los que el especialista hubiera podido comer recientemente, para
no confundir al ente. Este ejercicio no es novedad. Es posible encontrar este tipo de ofrendas como parte de
los rituales de todas las tradiciones y culturas del planeta.
Alguna vez en Francia, me encontraba dirigiendo una práctica llamada yajña en sánscrito. Esta tiene que ver
con la activación de la energía en un lugar, e involucra una larga recitación de mantras. En cierto momento,
durante el yajña se realiza una maniobra llamada bhūta–śuddhi. Bhūta significa tanto elemento como ente;
śuddhi significa purificación. El bhūta–śuddhi es la purificación de la capa elemental, y algunas veces tiene un
efecto similar a la extracción de entes. En la práctica del bhūta–śuddhi se utiliza algún alimento dulce el que se
ofrece a los bhūtas antes de la limpieza. Finalmente, el alimento dulce se envuelve en una hoja y se entierra.
Ese día utilicé una pieza de chocolate.
En esa casa, había un perro de dieciocho años que estaba casi en un estado vegetativo. Dormía de la
mañana a la noche, nunca ladraba y era mantenido vivo de manera artificial con todas las vitaminas que su
ama le daba. En cuanto terminé con el bhūta–śuddhi y puse el chocolate en la hoja de árbol, ocurrió algo
increíble. De pronto el perro saltó fuera de su canasta y corrió hacia el chocolate. Para mi sorpresa, y antes de
que pudiera moverme, el perro se había tragado la ofrenda. Nadie pudo comprender lo que había sucedido ya
que el perro nunca había implorado que le dieran comida. De hecho tenían que despertarlo para poderlo
alimentar.

De repente, ¡el perro había revivido! Corría por toda la casa y hasta ladraba, como si fuera diez años más
joven. Este estado de euforia le duró tres días, después del cual gradualmente volvió a su anterior estado. Y
murió, pero seis meses después, y probablemente no por mi yajña. Este perro me enseñó una lección al
mostrarme el poder de esta dulce ofrenda, la cual me había parecido hasta entonces como algo de poca
importancia y no tan útil para este tipo de prácticas.
En algunos rituales hechos por indios de Norteamérica se usa carne en lugar de azúcar. Después del
ejercicio se quema el pedazo de carne, no se entierra. Cuando se esté tratando con entes que desean carne,
este procedimiento tiene mucho sentido. El hecho de que la pieza de carne se queme después, es congruente
con la feroz naturaleza de los entes que desean carne, que generalmente también desean condimentos y
alcohol y se asocian con tendencias agresivas.
Al mencionar los rituales, puede ser interesante hacer un comentario acerca de los sacrificios de animales.
En la India, conocí a varios expertos en rituales que estaban convencidos de que los sacrificios de animales
mencionados en los textos sánscritos antiguos, no se referían originalmente a la matanza de animales físicos,
sino a la purificación de los elementales y entes. Estos 'animales' de los textos Védicos no eran más que los
fragmentos y entes que hemos descrito en este libro. El 'fuego' se refería a la Gran Luz. De acuerdo a este
punto de vista, es sólo cuando el conocimiento original se perdió que los textos se interpretaron literalmente y
los animales fueron sacrificados como parte de los rituales.
Regresemos al importante tema del polvo energético que se libera en el momento que el ente es expulsado.
El uso del azúcar es útil, pero no es suficiente para controlar toda esa lluvia. Es muy posible que el polvo
etérico permanezca adherido al especialista. Es por esto que es esencial reconocer cuando esto suceda.
Repito, esta lluvia es sutil. A menos de que uno permanezca alerta y muy consciente de esto, este hecho
pasará inadvertido.

Hay una señal muy interesante que los terapeutas deben de poder reconocer en ellos mismos–un pequeño
tic muscular que podría sucederle en cualquier parte del cuerpo. Es una contracción ligera de algún músculo

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que dura solamente una fracción de segundo, y que ocurre aparentemente sin motivo. Algunas veces ni
siquiera es físico, sino etérico.
Cuando esto sucede en los minutos después de la expulsión del ente, el especialista deberá dirigir
inmediatamente su atención a esa parte del cuerpo. Es muy posible que algún polvo etérico le hubiera saltado,
como gotas de agua, e ingresado en alguno de sus canales de energía. Esto se puede confirmar percibiendo
cierta densidad energética en el área correspondiente, una vibración añadida a la vibración local.
Si se identifica inmediatamente, este 'goteo' no es tan difícil de tratar. El especialista conducirá la energía
ajena hacia arriba a través del canal en que se alojó. Una vez que haya llegado a la parte superior de la
cabeza, la energía extraña es simplemente expelida, preferentemente enviada a la Gran Luz. Esto no requiere
de ningún movimiento físico y se lleva sólo unos minutos. Puede realizarse a través de las técnicas de
Circulaciones Energéticas descritas en El Despertar de la Visión Interior.43
Si tales Circulaciones Energéticas pueden implementarse inmediatamente y por completo, tendrán un fuerte
efecto purificador en el especialista. No solamente se remueve la energía etérica foránea sino también, al
moverla hacia arriba se genera un efecto que hace que el canal energético se limpie y brille mucho más de lo
que lo hace su contraparte en el otro lado del cuerpo.
Si las energías foráneas permanecieran sin ser vistas y se quedaran adentro, se convertirían en energías
perversas. A corto plazo podrían provocar dolores de cabeza, fatiga, y algunos otros problemas, o podrían
permanecer en estado latente y sin ofrecer sospechas. A largo plazo, especialmente si se acumularan más y
más, provocarían un declive en la salud física y mental del especialista.

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