Autoestima: Preescolar Finalidad: Que el niño y la niña adquieran la valoración positiva de si mismo y si misma, en su contexto social y cultural.

Actualmente Son muchos los docentes que se han descuidado en el ejercicio de su profesión el mantener, cultivar una autoestima alta que favorezca a todos. ¿Cuál es la razón de ello? ¿Cómo afecta a su persona, a sus estudiantes? ¿Qué se esta haciendo al respecto?, son algunas preguntas que requieren de respuestas. La autoestima entendida como la actitud valorativa y la representación cognitiva que un sujeto o colectivo hace de él mismo, es un de los conceptos que, en los últimos tiempos, han penetrado con más fuerza en la comunidad educativa. Se habla a menudo de infravaloración de la actuación docente, de carencia de protagonismo, de pérdida de autoridad, de la construcción y proyección de una imagen negativa y difusa de la profesión, y de algunas cosas que tienen que ver con la baja consideración del auto concepto docente. En cualquiera caso, es evidente que la profesión vive y sobrevive con un fuerte complejo de inferioridad, porque se piensa que lo que se hace está poco valorado, que sus innovaciones no son reconocidas y que sus esfuerzos son menospreciados. Es necesario decir que a menudo es el profesorado mismo el que hace bien poca cosa por luchar por este merecido reconocimiento, profesional y social, instalándose en la cultura de la queja permanente; una vía que no conduce a ninguna parte, más que al propio cansancio y a la desmoralización individual y colectiva. Por lo tanto si un docente no tiene una valoración positiva de si misma que podrá reflejar a lo demás y cuanto mas a un niño que se esta formando y que esta en comienzo de su vida. La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera y las experiencias que vamos adquiriendo. Cuando un niño tiene una buena autoestima, se sabe valioso y competente. Entiende que aprender es importante, con lo cual no se siente disminuido cuando necesita ayuda. Es responsable, se comunica bien y es capaz de relacionarse adecuadamente con otros.

Un niño con baja autoestima no confía en sí mismo y por lo tanto tampoco en los demás. Suele ser tímido, hipercrítico, poco creativo y en ocasiones puede desarrollar conductas agresivas, de riesgo y desafiantes. Esto provoca rechazo en los demás, lo que a su vez repercute en su autovaloración. Por lo tanto es buena propuesta fundamentar el autoestima en los niños

Cómo fortalecer la autoestima del bebé desde su nacimiento Lic. Carolina Micha Ver datos El crecimiento y desarrollo del sistema nervioso central se completa en forma postnatal. El recién nacido debe adaptarse al medio y hacerle frente a sus estímulos con pocos recursos, por eso, un vínculo cariñoso, contenedor y seguro es tan necesario para su autoestima y desarrollo.Imprimir El recién nacido nace con un sistema nervioso central inmaduro y su crecimiento y desarrollo se completa en forma postnatal. Al nacer el ser humano tiene una ardua tarea: adaptarse al medio y cuenta con pocos recursos para hacer frente a los estímulos del medio ambiente, está poco equipado: sus actos reflejos como por ejemplo el reflejo de succión que le permite alimentarse (nadie le enseña a chupar) y sus 5 sentidos que ya están desarrollados y son los canales de entrada de información. Un bebé depende absolutamente de sus padres para sobrevivir y desarrollarse. Al nacer ni siquiera puede sostener su cabecita. La madre es fundamental como filtro y facilita la adaptación del bebé. De la calidad de estos vínculos depende el desarrollo personal del bebé. Las necesidades del bebé son comprendidas de manera intuitiva y satisfechas por la relación especial que se establece entre cada mamá y su bebé. Esta díada mamá-bebé, brinda las primeras experiencias vivenciales que serán las bases de una personalidad integrada. "Muchas madres mantienen una lucha entre la necesidad intuitiva de tener a su bebé en brazos y lo que la sociedad, la familia o la cultura esperan de ellas y consideran normal". Para pasar de la absoluta dependencia inicial a una progresiva independencia es fundamental que en una primera etapa la mamá esté a disposición de su bebé, a merced de su bebé. La madre paulatinamente comienza a jugar con el bebé para que él pueda poco a poco introducir su propia manera de jugar; va introduciendo pequeñas experiencias de frustración, tiempos de espera, distancias para que el niño pueda ir volcando y descubriendo su personalidad, sus posibilidades de llegar a un logro y pueda descubrirse como un ser diferente de su madre. Para poder jugar solo, primero mamá tiene que estar presente. El bebé debe antes que nada sentirse seguro. La madre le brinda la confianza que necesita. Un niño que recibe afecto, se siente valorado y merecedor, y se fortalece por lo tanto su autoestima. Un niño seguro, sabe que su mamá está y puede jugar. Un niño que siente el riesgo de perder a su madre está más pendiente de que ésta no se vaya y es más inseguro y demandante. El mejor camino para la estimulación es prestarnos como guías, facilitadores, observar al bebé y acompañarlo.

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