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Pacto Roca-Runciman

Roca visando el borrador del tratado en compañía de Walter Runciman, en la sala de conferencias del Ministerio de por el vicepresidente argentino Julio Argentino Roca (hijo); y el presidente del British Board of Trade Sir Walter Runciman, el encargado de negocios británico. Como producto de la Crisis financiera mundial de 1930, Gran Bretaña, principal socio económico de la Argentina durante la década del treinta, tomó medidas tendientes a proteger el mercado de carnes incipiente en la Commonwealth, es decir, sólo compraría carnes a sus colonias, las cuales eran Canadá, Australia ySudáfrica entre otras. Para evitar que la política comercial inglesa afectara la balanza comercial argentina, el Gobierno del Presidente Agustín Pedro Justo, suscribió este pacto, el Senado luego lo ratificó en Ley 11.693. El 7 de febrero de 1933 la misión encabezada por el presidente de la Republica Argentina, Agustín Pedro Justo, llegó a Londres. Fue recibida por Eduardo de Windsor, príncipe de Gales y futuro rey. Finalmente, el 1º de mayo de 1933 se firma el tratado Roca-Runciman, por el cual Inglaterra se comprometía a continuar comprando carnes argentinas en tanto y en cuanto su precio fuera menor al de los demás proveedores mundiales. Como contrapartida, Argentina aceptó la liberación de impuestos para productos ingleses al mismo tiempo que tomó el compromiso de no habilitar frigoríficos de capitales nacionales. Paralelamente se creó el Banco Central de la República Argentina con competencias para emitir billetes y regular las tasas de interés bajo la conducción de un directorio con fuerte composición de funcionarios del Imperio Británico. No obstante todas estas concesiones, se le adjudicó además a Inglaterra el monopolio de los transportes de Buenos Aires.