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EL SAPO Y LA GOLONDRINA

BURRO NADADOR: Cuentan que hace mucho, pero mucho tiempo vivía en una charca ubicada en lo profundo del bosque un sapo viejo y maltrecho. Este señor SAPO había consagrado su vida al estudio, tan intrincado como inútil, de cada uno de los sabores que los distintos insectos que a su charca llegaban, producían en su paladar. Se consideraba una eminencia en el tema y a todo aquel que acertaba pasar por allí, le soltaba renegón, ufano y segurísimo de estar diciendo algo importante, su discurso ridículo y pedante SAPO: ¿Sabía usted que las patas de mariposa saben a cielo? ¿Y qué los ojos de hormiga son ligeramente agrios y picantes? B.N: Por supuesto que a nadie hacía gracia semejante erudición . No en vano se había ganado fama de estar chiflado nuestro pobre señor sapo. Una golondrina que acertó pasar por el bosque oyó intrigada las historias referidas al sapo loco del estanque escondido . GOLONDRINA: ¿Qué pasará con ese sapo? ¿Qué misterio habrá en su corazón que tiene que hablar tales barbaridades? De seguro debe tener el alma rota, el dolor de la herida será insoportable. BN: De sólo pensar en ello la pobre golondrina no podía contener las lágrimas. Entonces decidió idear un plan para conocer más a fondo el alma de aquel sapo. Como es evidente, nuestra golondrina tampoco estaba muy cuerda que digamos. Un dolor intenso moraba en su ser. Y fue justamente ese mutuo dolor al que inexorablemente arrastró uno hacia el otro a estos dos personajes. Pero continuemos con el relato. La golondrina decidió espiar al sapo. Desde una rama escondida y cubierta de musgo verde para que la confundieran con una hoja o alguna protuberancia del tronco del árbol. Sofía, que ese era el nombre de nuestra golondrina, observaba con interés los movimientos del sapo loco. Era muy cómico, no sólo hablaba solo sino que también cantaba y caminaba bailoteando muy despreocupado de lo que sucedía a su alrededor. GOLONDRINA: Es un alma encantadora tierna, infantil y alegre (Como hablando consigo misma) Pero está solo, igual que yo se ha acostumbrado a su soledad y su discurso es una muralla que lo separa del resto de los seres. BN: Pensando esto a Sofía se le salían las lágrimas. De pronto, fue tanto su llanto que se formó una charca al lado de la charca del sapo. El sapo loco al notar semejante intromisión en su hasta ahora invicto aislamiento monto en cólera.

GOLONDRINA: (Sacudiéndose del musgo que la disfrazaba) Perdone señor sapo. Lo sabía. GOLODRINA: Permítame que viva un tiempo aquí señor sapo. SAPO: ¡Yo no tengo discípulos! (grita aun cegado por la ira). solo invenciblemente solo para siempre. se lo ruego. Y por fin soltó una lágrima. Me contaron que nadie en el bosque es más sabio que usted y vine a que me inicie en los ocultos misterios que usted tan bien conoce. como una pequeña mancha verde en medio de la charca. La golondrina lo presintió. a que no se imagina quien era. nada -Te amo (dijo con su voz gruñona) BN: Solo era una voz pero la golondrina se alegro muchísimo -¡Gracias señor sapo! ¡Muchas gracias! BN: Y la vida venció nuevamente. era el sapo loco. había perdido su última esperanza. Además querida. Y su vuelo era triste. Desesperada volvió a la charca. Allí estaba el sapo y decidió quedarse con él para esperar la llegada de la parca. . El sapo estaba solo. SAPO: ¡No. Amaneció y el sapo estaba tirado.SAPO: ¡Quien osa tener una charca como la mía en de este bosque! Gritó cegado de rencor. soy una de las voces del espíritu del bosque (ufano y amanerado). soy una admiradora suya (titubeante y nerviosa). con una herida mortal entre ala y ala se fue volando. definitivamente solo. lárgate! BN: La golondrina cabizbaja. No comía ni bebía y sin embargo nada. GOLODRINA: La muerte no me quiere (sollozando) BN: Pero una noche luego de muchas una voz le habló. infinitamente triste. Sabes como yo que nada tengo que enseñarte (irónico y severo). Muerto. Mi magisterio es de todos y para todos.