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Expertos afirman que falta mayor presión vecinal y personal especializado

Los especialistas del área coinciden en que casi todos los árboles del Área
Metropolitana están en desgaste, enfermos y con plagas. El exceso de
contaminación también ha contribuido al deterioro (Oswer Díaz Mireles)

Que Caracas tenga un déficit de 3 millones de árboles tomando en cuenta el
número de habitantes, de carros y de empresas que la pueblan es una situación
crítica. Pero lo más alarmante y urgente son las patologías que hoy están atacando
a la masa arbórea de la ciudad.

Tres enfermedades afectan actualmente a los árboles de Caracas: el guatepajarito,
un parásito que se pega al tronco de los árboles; la escoba de bruja, una virosis que
está acabando con los apamates y los araguaneyes; y la tiña, una especie de
bromelia que puede llegar a cubrir por completo las ramas del árbol, impidiéndole
respirar.

En la calle Los Araguaneyes de Chuao, todos los nacionales murieron a merced de
la escoba de bruja. El único que sobrevive está enfermo.

La tiña y el guatepajarito han hecho estragos en más de 70 especies del
emblemático Paseo Los Ilustres.

Frente a la iglesia Don Bosco, en Altamira, los caobos están torcidos y llenos de tiña.
La misma afección que padecen casi todos los de El Cafetal.

La avenida Paez de El Paraíso exhibe una realidad dramática. Los jabillos de entre
18 y 25 metros dispuestos a lo largo del corredor vial pegan sus ramas de las
edificaciones e interfieren con el cableado, y sus grandes raíces tapan sumideros y
drenajes. "La solución no es cortarlos sino tratarlos debidamente", advierte Carlos
García, de la comisión de Ambiente de la alcaldía de Libertador.

Donde la situación parece prácticamente irreversible es en la avenida Fuerzas
Armadas. Allí el 80% están afectados por la escoba de bruja.

"Están muy degradados y no sabemos si respondan", explica García, quien junto a
un equipo de tres personas lleva adelante desde hace seis meses un diagnóstico de
la masa arbórea de 155 avenidas de las principales urbanizaciones de Caracas.
Todavía les falta analizar 150.

Santa Mónica ostenta un récord. Es el sector donde, en mayor medida, las
especies son víctimas de envenenamiento y agresiones mecánicas. "Los
agreden para sacarlos del frente de su negocio o de su casa", confirma
Graciela Peña, de la Comisión de Ambiente.

"Toda el Área Metropolitana está afectada", diagnostica Benjamín Schmidmajer,
presidente de la Sociedad Amigos del Árbol (Sadárbol). "No hace falta una lluvia
para que un árbol se desplome", dice.

De acuerdo con el especialista, la mayoría de los derrumbes de especies registrados
en los últimos días se deben a la falta de mantenimiento y al tratamiento de las
plagas.
"Muchas veces se derrumban por bacterias y hongos que secan y debilitan los
troncos", explica Schmidmajer, y agrega que es responsabilidad de las alcaldías y
ahora de los consejos comunales hacer mantenimiento.

A juicio del biólogo y botánico Jesús Hoyos, los municipios carecen de un equipo
especializado en jardinería que pueda orientar a los vecinos para el mantenimiento
de la vegetación en sus urbanizaciones.

"En Caracas tenemos poca gente capacitada que trabaje en el área fitosanitaria y
que sepa cómo tratar a un árbol enfermo", comenta Hoyos, con la experiencia que
le concede tener 40 años estudiando sus diversas especies. "Es difícil caminar una
cuadra en la ciudad sin hallar uno atacado por la tiña o el guatepajarito", comenta
García.

Para la ingeniera agrónomo Perla López, las causas de estas patologías en los
árboles caraqueños están relacionadas con las prácticas inadecuadas de corte, pues
en la mayoría de los casos no se cicatrizan los troncos. "Y tampoco se desinfectan
los instrumentos de trabajo cuand se cortan árboles contaminados".

Hay ejemplos de organización vecinal que han dado sus frutos. La Quinta Avenida
de Los Palos Grandes se uniformó con la siembra de la especie Castaño de Indias y
la acción de la comunidad logró que la zona de Campo Alegre esté sembrada con el
arbusto Flor de la Reina.

"Antes los urbanistas se preocupaban por unificar las avenidas con una misma
especie. Esto se ha perdido y ahora tenemos una cosa heterogénea, un árbol
grande y otro pequeño", lamenta Rosa Borges, miembro fundadora de Sadárbol.

La Corporación de Servicios Municipales y la Metropolitana tienen a su cargo la
atención fitosanitaria de los vegetales de Libertador. "Recibimos muchas demandas
de solicitud de los vecinos pero fi

nalmente el árbol es tratado de acuerdo a las directrices que nos dan los ingenieros
de la Dirección de Control Urbano", explicó Ítalo Márquez, director de Aguas y
Ornato de la Corporación de Servicios Municipales, quien no supo precisar el
presupuesto invertido en la atención fitosanitaria.

Los vecinos de Sucre denuncian que en este municipio liquidaron a todo el personal
de la Dirección de Ambiente y crearon una cooperativa que se olvidó de atender a
los árboles.

Las avenidas de la ciudad carecen de un mismo lenguaje forestal. García reconoce
que las autoridades no se han detenido a planificar un proyecto de arborización
para Caracas ."Hay que preferir las especies autóctonas porque son más resistentes
a las plagas que las foráneas", recomienda.

Delia Meneses

http://caracas.eluniversal.com/2008/11/08/ccs_art_una-ciudad-de-
arbole_1138509.shtml