“Dijo Chesterton que es natural que lo real sea más extraño que lo imaginado, ya que lo imaginado procede de nosotros

, mientras que lo real procede de una imaginación infinita, la de Dios.” JLB

“Movimiento poético que a partir de 1918 agrupó a los poetas españoles e hispanoamericanos que defendían una renovación radical del espíritu y de la técnica a través del empleo de las imágenes y la metáfora.”1 El ultraísmo fue un movimiento literario vanguardista que se definió,

fundamentalmente, por su oposición al modernismo y a la Generación del 98. En Argentina estaba presente la influencia del modernismo esencialmente a través de Leopoldo Lugones. Contra ese movimiento se levanta el ultraísmo, que entre sus teóricos más importante tenía a Rafael Cansinos Assens2, Pedro Garfias, Juan Larrea, Gerardo Diego, Eugenio Montes y Jorge Luis Borges. Su apogeo se dio en el periodo entreguerras (1918-1939), años de optimismo para la sociedad occidental, lo cual se vio reflejado en la estética de sus obras. Las publicaciones más famosas del ultraísmo fueron las revistas Prisma, Proa y Martín Fierro. En un manifiesto publicado en la prensa madrileña, el otoño de 1918, el grupo ultraísta establecía lo siguiente: “nuestro lema será ultra, y en nuestro credo cabrán todas las tendencias sin distinción, con tal que expresen un anhelo nuevo. Más tarde, estas tendencias lograrán su núcleo y se definirán. Por el momento creemos suficiente lanzar este grito de renovación y anunciar la publicación de una revista que llevará este título de Ultra, y en la que sólo lo nuevo hallará acogida.”3

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http://www.wordreference.com/definicion/ultra%C3%ADsmo Crepúsculo, de Cansinos Assens: En el último tren de la tarde / como un jugador infeliz / huyó el sol desterrado. / Caras de despedida / en todas las ventanas. / Los suicidios frustrados / desandan los viaductos. / El río está lleno de espadas. / Reverberos apresurados / pasan silbando por las calles. / Y el gran brasero de los pobres / se vuelca en el paisaje. 3 http://www.indiana.edu/~madweb/s411/textstarea/dosmanifiestosultra.html

Esta corriente sirvió para renovar la poesía iberoamericana. Sentó las bases para el desarrollo de movimientos como el cubismo, el futurismo, el realismo mágico, et al. Un extracto del manifiesto ultraísta aparecido en la revista Grecia, sentenciaba: “los ultraístas estamos situados en la vanguardia del porvenir: somos eminentemente revolucionarios y aguardamos impacientes la hora en que los hombres de ciencia, los políticos y demás artistas estén de acuerdo con nuestras rebeldías para proclamar, de una manera definitiva, el triunfo del ideal que perseguimos (...) ante los eunucos novecentistas desnudamos la belleza apocalíptica del ultra, seguros de que ellos no podrán romper jamás el himen del futuro.” Los ultraístas se concebían a sí mismos como un grupo de literatos que rompían toda relación con la poesía anterior. Pretendían eliminar la anécdota, los nexos entre las palabras, reducir a una secuencia de imágenes la poesía; además de buscar la economía de la expresión poética. Hacían uso del verso libre y desarrollaban fuertemente la metáfora. Se alejaron de la rima y la retórica. “En un artículo publicado en la revista Nosotros, de Buenos Aires, en 1921, Borges sintetizó así los objetivos del ultraísmo:

1. Reducción de la lírica a su elemento primordial: la metáfora.
2. Tachadura de las frases medianeras, los nexos y los adjetivos inútiles. 3. Abolición de los trebejos ornamentales, el confesionalismo, la circunstanciación, las prédicas y la nebulosidad rebuscada. 4. Síntesis de dos o más imágenes en una, que ensancha de ese modo su facultad de sugerencia.

5. Imágenes y metáforas chocantes, ilógicas, donde destacan el mundo del cine,
del deporte, del adelanto técnico: ‘Los motores suenan mejor que endecasílabos’, Guillermo de Torre. 6. Tendencia a establecer una disposición tipográfica nueva de las palabras del poema, pretendiendo de ese modo hacer ver una fusión de la plástica y la poesía.

7. Neologismos, tecnicismos y palabras esdrújulas. 8. Eliminación de la rima.”4
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http://www.slideshare.net/Keliteratura/el-creacionismo-y-el-ultrasmo

El ultraísmo era afín al creacionismo, del poeta chileno Vicente Huidobro, quien pretendía que un poema fuera siempre un objeto nuevo y distinto a los demás, que debía crearse como la naturaleza crea un árbol, lo cual implicaba la libertad del poema frente a la realidad, incluida la realidad íntima del autor. El ultraísmo esqueletizó la poesía. Quiso dejar de lado lo sentimental y oponerse a ser una poesía que reproducía anécdotas. Además, por estar hecha casi entera a base de metáforas, se convirtió en una poesía que rompía el discurso lógico. Ponía énfasis en las percepciones fragmentarias. Gustaba de plasmar simultaneidad y velocidad en las imágenes. Se avocaba a la poesía pura y en eso contradecía a la poesía con mensaje social. Borges creía que el único estado afectivo que esta corriente debía aceptar era el confuso, producto de la ironía. A su vez, él se vio sumamente influido por los expresionistas alemanes que conoció mientras residió con su familia en Suiza. La existencia de Jorge Luis Borges abarca, en principio, tres siglos: el XIX, donde no sólo nació, sino al cual recuperó al rememorar, traducir y transformar diversos relatos de Poe, Wilde, Bernard Shaw, Kipling, entre otros; al XX, testigo de su andar, de sus relatos fantásticos, de sus temores y amores, de cómo enfrentó esta “interesante aventura ética” (Borges dixit); y el XXI, el tiempo-espacio que aún siendo hipermoderno es incapaz de volar a su misma velocidad y descifrar por completo sus laberintos. La obra de Georgie presenta un número casi infinito de puertas, de interpretaciones, de elementos narrativos que invitan a la búsqueda, a la inmersión constante en el mar de las certezas absurdas, los inefables códigos y las fantasías verosímiles. Su literatura aborda la generalidad que surge de la abstracción de una particularidad determinada. Sublima creencias y corrientes filosóficas, dando origen a materiales superconductores, capaces de detonar y revolucionar la mente de sus lectores. Crea universos tan complejos como el que conocemos –y habitamos–, que dicho sea de paso, no comprendemos en su totalidad. Establece innumerables vínculos cósmicos, utilizando al lenguaje como herramienta principal. Sin quererlo, ha transitado las aguas

de la prosa y la poesía hasta arribar a esa isla –con el mismo número de granos de arena como dudas sin resolver– llamada teología. Sin embargo, la poesía del argentino evolucionó a lo largo de los años: pasó de ser extremadamente subjetiva e individualista, a convertirse en una creación colectiva, nostálgica, llena de elementos significativos que en su juventud jamás hubiera considerado5. Asimismo, perdió interés en la ciencia ficción y renegó del realismo, por lo que se concentró en la creación de relatos fantásticos. Lo que siempre fue consistente en la lírica borgiana fue el sentido lúdico de la creación estética, un profundo lirismo, la agudeza conceptual y el sentido del humor. Borges sostenía que “ni la escritura apresurada y jadeante de algunas fragmentarias percepciones ni los jironcillos autobiográficos arrancados a la totalidad de los estados de conciencia y malamente copiados, merecen ser poesía. Con esa voluntad logrera de aprovechar el menor ápice vital, con esa comezón continua de encuadernar el universo y encajonarlo en una estantería, sólo se llega a un sempiterno espionaje del alma propia, que tal vez resquebraja al hombre que lo ejerce.” Jorge Luis Borges sentó un precedente en la manera de escribir y percibir el mundo a través de la literatura, no sólo en Latinoamérica, sino en todo el mundo. Fue más allá de lo aparente. Retrató los sueños más profundos de la sociedad contemporánea. Fue uno de los pilares sobre los que descansó el boom latinoamericano e inspiró a jóvenes escritores para apoderarse del lenguaje y con ello conectar diversas zonas y objetos del universo que parecían incompatibles. Entre sus intereses intelectuales destacan la mitología, la matemática, la teología, la filosofía y, como integración de éstas, el sentido borgiano de la literatura como recreación –todos estos temas son tratados unas veces como juego y otras con la mayor seriedad.
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Dichos cambios se pueden percibir en un poema como Despedida: Entre mi amor y yo han de levantarse / trescientas noches como trescientas paredes / y el mar será una magia entre nosotros. / No habrá sino recuerdos. / ¡Oh tardes merecidas por la pena! / Noches esperanzadas de mirarte, / campos de mi camino, firmamento / que estoy viendo y perdiendo... / Definitiva como un mármol / entristecerá tu ausencia otras tardes.

Borges vivió el periodo modernista de la cultura y la literatura, especialmente el simbolismo, lo cual, aunado a la filosofía panteísta inmanente6 que adquirió con los años, provocó que varios años después renegara del ultraísmo. Este movimiento se diluyó poco a poco –como el estilo barroco que tenía Borges en su juventud– al enfocarse solamente en el género lírico. No pudo contar con las conquistas formales de la poesía tradicional, al contrario de lo que hicieran los poetas de la Generación del 27, que supieron asociar la revolución con la tradición. Aun así, en estos últimos es perceptible el influjo del ultraísmo en el culto de la imagen y la metáfora. A pesar de su corta duración, el ultraísmo cumplió un papel fundamental en la renovación de la poesía española de los años veinte y treinta del siglo XX. A su corte iconoclasta se debe la ruptura con las formas del modernismo decadente y el ímpetu innovador y abierto a las vanguardias europeas. Cibergrafía http://www.poesias.cl/ultraismo.htm http://raulygustavo.tripod.com/LUSigloXX5a/id17.html http://people.ucalgary.ca/~latorres/Ultraismo.html http://daniporfintieneblog.blogspot.com/2011/06/i-jorge-luis-borges-you.html http://www.apocatastasis.com/jorge-luis-borges.php#axzz1Q53qRBmA http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2011/06/un-poeta-llamado-borges.html http://blogs.estadao.com.br/ariel-palacios/que-saudade-georgie/ http://amediavoz.com/borgesORO.htm http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2007/01/mapa-del-sitio.html

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El panteísmo inmanente supone darse sin esperar retribución; ser sin condición; amar aun sin que te amen, como signo de crecimiento integral, de enriquecimiento espiritual.

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