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Tabla de contenido
Preámbulo .................................................................................. 1 ¿Por qué esta agenda es diferente? ............................................. 3 Premisas de acción ................................................................... 3 Radiografía del caos..................................................................... 5 Intervención ............................................................................... 9 Acción 1. Detener el flujo de armas ilegales y drogas. .................. 10 Acción 2. Combatir la violencia contra la persona......................... 12 Acción 3. Reducir la delincuencia en las comunidades................... 13 Acción 4. Mejorar las Instituciones de Seguridad. ........................ 14 Prevención ................................................................................ 16 Acción 5. Utilizar la educación como instrumento principal para la transformación económica y social. ............................................ 17 Acción 6. Crear empleos y fortalecer la economía ........................ 18 Rehabilitación ............................................................................ 19 Acción 7. Golpe a la reincidencia ................................................ 19 Acción 8: Enfoque salubrista ..................................................... 20 Visión de umbral: Violencia Doméstica .......................................... 21 Acción 1. Programa de Consejería Compulsoria ........................... 21 Acción 2. Dándole la mano a la víctima: acceso igual a la justicia .. 22 Acción 3. Educación para mujeres de escasos recursos ................. 22 Acción 4. Programa municipal de seguimiento a víctimas .............. 22 Acción 5. Programa de Acceso a Vivienda para las víctimas ........... 23 Acción 6. Independencia Económica para la Víctima ..................... 23 Acción 7. Rehabilitación para los Agresores ................................. 23

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Preámbulo
En todas las sociedades, la actividad delictiva y el crimen responden a causas de diversa y muy complicada índole. Atender este problema requiere, por lo tanto, analizar y comprender, desde una misma óptica, las complejas ramificaciones y los dilemas que plantea esta crisis nacional en materia de economía, de educación, de salud y de bienestar social. Es necesario, en primer lugar, que el esfuerzo colectivo dirigido a detener la ola de violencia que arropa el país esté cimentado en una estrategia que vincule a todas las agencias del Gobierno de Puerto Rico en una agenda común contra la delincuencia y el restablecimiento de la tranquilidad social. En nuestro gobierno, todos los esfuerzos estarán dirigidos, con urgencia, a rescatar el país para la gente y a erradicar la cultura del miedo. La gente es y será el centro de nuestra acción política. La calidad de vida de las personas y de sus familias es el objetivo fundamental del verdadero desarrollo social. Este nuevo paradigma, adoptado por un gran número de sociedades en la actualidad, descansa en lograr mayores índices de convivencia y paz social para todos los ciudadanos. El gobierno del Partido Popular aspira a que nuestra gente tenga la oportunidad de cultivar al máximo sus proyectos de vida en tranquilidad y seguridad. Por eso trabajaremos para que en el país se cumpla la Ley, para que queden protegidos los derechos humanos y civiles de todos los individuos, para disipar la atmósfera de impunidad general que impera en nuestra sociedad y para que los que transgredan el orden social y legal asuman las responsabilidades que correspondan, desde un estricto sentido de apego al ideal de la justicia. Alcanzar para nuestra gente la tranquilidad y la seguridad en nuestras comunidades, en nuestros espacios públicos y en nuestros hogares, nos permitirá emprender inversiones y negocios, disfrutar del tiempo libre, y cumplir con nuestras responsabilidades laborales, familiares y comunitarias sin sentirnos vulnerables y expuestos frente al crimen. Pero para ello, es indispensable restablecer el orden y la confianza del país en sus instituciones.

2 Para lograr estos propósitos como sociedad y como gobierno, todos nos tenemos que reeducar y estar dispuestos a ser mejores personas y ciudadanos. Esto incluye cultivar el respeto por la diversidad, alcanzar mayores niveles de tolerancia y consideración hacia los demás, revalorizar los conceptos del trabajo y la educación como herramientas de justicia social, disminuir los niveles de desigualdad, y también profesionalizar los cuerpos de seguridad y de justicia. Recuperar a Puerto Rico es un asunto de todos. El reto para la próxima década es aumentar cuantitativa y cualitativamente el nivel de desarrollo humano de la gente, mejorar su educación, su salud y sus ingresos. Nada de esto será posible sino transformamos radicalmente el tejido social y atendemos, con energía, dedicación e inteligencia, el complejo problema de la inseguridad pública. El gobierno de Alejandro García Padilla atacará agresivamente el problema de la criminalidad, pero también se propone sentar las bases para que el país entienda y resuelva esta compleja realidad de una manera más audaz e inteligente. No se trata de seguir despilfarrando energía y recursos, sino de imprimirle una dirección distinta al país. Para ganar la batalla contra la delincuencia, hay que transformar la cultura, la economía, la salud, el andamiaje completo que ordena nuestra vida pública. Ese es nuestro norte. Las estrategias y las alternativas incluídas aquí, son el producto de un diálogo intenso e ininterrumpido con especialistas y expertos comprometidos con el presente y el futuro de Puerto Rico. Pero también son el resultado de una conversación permanente con la gente, que ha ofrecido ideas y soluciones para enfrentar la crisis. Nuestra agenda anticrimen tiene tres pilares fundamentales que explicamos a continuación. Primero: intervención, enfrentar la delincuencia y proteger la ciudadanía. Segundo: prevención, identificar y atajar la raíz de los problemas que nos aquejan. Tercero: rehabilitación, garantizar el reingreso a la sociedad de aquellos que se han apartado de las reglas de convivencia y que se han alejado de las oportunidades de desarrollo. Hace falta, ahora más que nunca, un gobierno que trabaje al lado de la gente, y que no rehúya su responsabilidad. Hace falta, un gobierno en control que lidere nuestros esfuerzos. Ese es el gobierno que queremos y que te prometemos.

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¿Por qué esta agenda es diferente?
El gobierno de Alejandro García Padilla ofrecerá una nueva agenda de acción estratégica con un enfoque distinto, que difiere de la lectura tradicional que se ha hecho del problema de la inseguridad que se vive en Puerto Rico. Ésta y otras administraciones han fracasado en su lucha contra el crimen porque su política pública ha sido dirigida exclusivamente a la confrontación. La seguridad de un país no puede limitarse a un solo aspecto y no hay manera de bajar el crimen si no nos damos cuenta que el desempleo, la calidad de vida, la salud mental y la educación pública deficiente son las verdaderas causas de fondo de estos males. No podemos permitir que el desarrollo de nuestra sociedad continúe a la merced del crimen. Sustituiremos la falta de honestidad que hoy impera por transparencia. Sustituiremos el atropello de derechos civiles que hoy nos agobia por respeto a la dignidad humana. Reemplazaremos la falta de liderato en el mando de la Policía y el País con personas capaces de atender las necesidades y retos que enfrentamos. Trabajaremos para tener una fuerza policiaca profesional, apoyada y equipada. Hace falta rigor, carácter, destreza y temple, pero también sensibilidad, solidaridad y profundidad de visión. Por eso proponemos que el desarrollo y la seguridad de Puerto Rico deben tener como principal punto de referencia a la persona en todas sus dimensiones.

Premisas de acción
Creemos que un Puerto Rico mejor es posible: un país donde los ciudadanos se sientan seguros y puedan convivir en armonía y fraternidad. En nuestro gobierno todos los esfuerzos estarán dirigidos a promover una cultura de responsabilidad cívica, apoyada en los principios de la Responsabilidad, el Orden, la Disciplina, y la Solidaridad.

El país aspira a una mayor seguridad. El temor a ser víctima del crimen es la primera preocupación de los puertorriqueños.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que un país con más de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes “sufre una epidemia de violencia”. Puerto Rico tiene 30 asesinatos por cada cien mil habitantes. El gobierno de Puerto Rico necesita invertir de forma inteligente en la seguridad de nuestro país. Los casi cinco mil millones de dólares que genera el narcotráfico, exigen que la aproximación del gobierno se conduzca de forma estratégica, para así maximizar los objetivos de intervención a corto plazo, con los objetivos a mediano y largo plazo de prevención y rehabilitación. Para erradicar la influencia del narcotráfico hace falta atender los problemas socio-económicos que le permiten al negocio internacional de la droga utilizar a nuestro país como un puente de transbordo. Hace falta además tomar medidas agresivas para cortarle las fuentes de financiamiento y las cadenas de entrada y salida del producto. El gobierno actual carece de estrategias adecuadas y eficientes. Las intervenciones se han limitado a implantar acciones policiales contra los segmentos más bajos de la cadena de distribución de drogas. El problema de la criminalidad es mucho más que esto, y requiere un enfoque exhaustivo. La ciudadanía está cansada del régimen de la impunidad. La rehabilitación de delincuentes es más que nunca un mito. El descuido estructural de los problemas de salud pública, de educación y trabajo, producen un balance negativo con efectos exponenciales insostenibles para el sano desarrollo socioeconómico de nuestro país. La violencia contra la mujer, entendida como cualquier acción o conducta basada en su sexo, que cause daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer es un problema estructural y de experiencia vital que lesiona derechos fundamentales. Así también todo tipo de violencia basada en cualquier otro criterio discriminatorio que lacere la dignidad del individuo y sus derecho civiles. La corrupción atrasa el desarrollo de nuestra sociedad al eliminar la competencia justa y desacreditar la gestión pública por lo que debe enfrentarse con firmeza y sin doble vara.

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Radiografía del caos
En los últimos años Puerto Rico ha estado sumido en un clima de inseguridad sin precedentes que se ha acentuado por la incompetencia y la falta de liderato de esta administración. Las estadísticas del crimen son alarmantes: 3,020 asesinatos en los primeros tres años de gestión. Ninguna de las administraciones en la historia había alcanzado una cifra tan escalofriante y aterradora en 36 meses de gobierno 1. A esto debe sumarse un total de 18,610 robos reportados y 8,861 agresiones agravadas2. Al comparar estos datos, podemos concluir que éste será el periodo más sangriento de la historia de Puerto Rico. Es un hecho que el tráfico de drogas y estupefacientes es una de las causas principales del crimen violento en Puerto Rico. Según las agencias federales, la gran mayoría de todos los crímenes violentos que se registran en la isla tienen relación con el narcotráfico. Además, una alta proporción de los asesinatos están relacionados con la venta de drogas3. La tasa de asesinatos en Puerto Rico es una de las más altas en el mundo entero. Para establecer una política pública clara y definida para atacar este mal, es necesario identificar los verdaderos factores que enmarcan este problema. En Puerto Rico conocemos la forma en que opera el narcotráfico. La Comisión sobre Integridad Pública de la Cámara de Representantes realizó durante el año 2004 una investigación exhaustiva en la que identificó una serie de hallazgos sobresalientes:

Puerto Rico es un lugar estratégico para los narcotraficantes. Toda carga que llegue a la isla está dentro de la jurisdicción de los Estados Unidos para efectos aduaneros. Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas en todo el mundo. En un año se producen, aproximadamente, unas 865 toneladas de cocaína con un valor de $88 mil millones, en todo el planeta, de las cuales

1

Tendenciaspr (2010) Compendio de estadísticas: Violencia en Puerto Rico, 2009, Proyecto Tendenciaspr, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
2 3

Ibid.

Cámara de Representantes, Informe y recomendaciones sobre la criminalidad en Puerto Rico, 2004

6 160 toneladas se consumen sólo en América del Norte4. De esa cantidad, 66 toneladas (41.2%) entran a los Estados Unidos a través de Puerto Rico y el Caribe, lo que ha convertido la zona en un puerto de transbordo del narcotráfico internacional 5. En el caso particular de Puerto Rico, se confiscan solo unas 5.8 toneladas y se consumen unas 3 toneladas localmente, que representan unos $100 millones de dólares6. Sin embargo, esta
cantidad es pequeña cuando se considera el total que transita por la zona.

La entrada ilegal de drogas y armas a Puerto Rico se logra utilizando tanto los puertos, mediante la carga marítima comercial como las lanchas de alta velocidad, embarcaciones semisumergibles y botes de placer7. El aumento en el tráfico ilegal de sustancias controladas ha causado, a su vez, un incremento significativo en el uso de armas de fuego ilegales. Datos estadísticos recopilados por la Policía evidencian la seriedad del problema. El 98 % de las armas ilegales que entran a la isla provienen de los Estados Unidos8. Desde que se aprobó la Ley de Armas 404 en el año 2000 cerca de 16,500 personas han sido arrestadas por delitos relacionados a la ley de Armas; aproximadamente unos 1,500 individuos al año. Sólo un 3% de éstos cumple cárcel9.

4

Oficina de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Informe Mundial sobre las Drogas, 2010
5

US Department of Justice, Puerto Rico / Virgin Island High Intensity Drug Trafficking Area, Drug Market Analysis 2011; Cámara de Representantes, Informe y recomendaciones sobre la criminalidad en Puerto Rico, 2004
6

Ibid; José Alameda, “La Economía del Bienestar en Puerto Rico: el Costo de la Criminalidad”, Presentación para el Octavo Diálogo de Infrastructura Sociomoral, Universidad Interamericana, San Juan, 13 de octubre de 2010
7

US Department of Justice, Puerto Rico / Virgin Island High Intensity Drug Trafficking Area, Drug Market Analysis 2011
8 9

Ibid, 3 de Corrección y

Estimado a base del Informe del Departamento Rehabilitación sobre la Población Correccional, Delitos Armas

7

En Puerto Rico, se venden cada año unas 250,000 balas de cuatro calibres que tiene la capacidad de traspasar chalecos a prueba de balas. Éstas son: 223 (AR 15), 7.62 (AK 47), calibre 50 y calibre 5.7 x 28 (arma de fuego de mano)10. Diversas evaluaciones de los equipos existentes demuestra que el Gobierno de Puerto Rico tiene un atraso significativo en la utilización e implantación de nueva tecnología y la mecanización de sus sistemas en el área de seguridad11.

El presupuesto del Estado Libre Asociado de Puerto Rico correspondiente al año fiscal 2011-2012 también nos ilumina en cuanto a las actividades de las Fuerzas Unidas de Rápida Acción (F.U.R.A.), entidad llamada por ley a encargarse del trasiego de drogas en Puerto Rico:

El presupuesto de F.U.R.A disminuyó de $28.5 millones en el AF 2008-2009 a $18.6 en el AF 2011-2012. Esto representa una reducción de $9.9 millones o de 34.7%.12 De esa reducción el renglón que más afectado resultó fue el de equipo, el cual experimentó una reducción de 94.3%. Esto es una reducción de $1.5 millones a $90 mil. La cantidad de agentes asignados a F.U.R.A. representa el 2.7% del total de puestos ocupados en la policía. Esto es 519 agentes de un total de 18,896. Actualmente, F.U.R.A. tiene asignadas 19 embarcaciones de las cuales solo están disponibles 10. El restante está fuera de servicio tanto por obsolescencia como por desperfectos mecánicos. Igualmente ocurre con los 8 helicópteros de F.U.R.A., de los cuales están en uso solo 2. El presupuesto del Instituto de Ciencias Forenses, por su parte, disminuyó de $14.3 millones en el AF 2008-2009 a $10.9 en el

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Promedio a base del Registro Electrónico de Armas de la Policía de Puerto Rico, 2006 11 Ibid, 3
12

Oficina de Gerencia y Presupuesto, Prespuesto 2011-2012

8 AF 2011-2012. Una reducción de $3.4 millones o de 23.5%, en la agenda encargada de recopilar y analizar evidencia para el esclarecimiento de delitos.13

De esa reducción, el renglón que más afectado resultó fue el de equipo, el cual experimentó una reducción de 25.8%.

Si queremos resolver estos problemas y atender con seriedad la crisis que afecta nuestra sociedad tenemos que evaluar críticamente esta realidad y estar dispuestos a cambiar las estrategias que por años han resultado infructuosas. En las últimas décadas, se han ensayado políticas que han incluido la llamada “mano dura” contra el crimen de los años noventa y otras gestiones desarticuladas que no contaron con el apoyo necesario para su implementación y que lejos de atenuar los conflictos sociales, los agudizaron. El saldo de estas gestiones ha sido, a todas luces, desolador: entre el año 2000 y el año 2011 Puerto Rico registró un total de 9,857 asesinatos. Todos los sectores de la sociedad civil debemos responder enérgicamente a la inseguridad y al crimen con un enfoque concertado, activo y diferente al tradicional, en el que se respeten los derechos de la gente al mismo tiempo que se fomenta el cumplimiento de la ley como práctica cotidiana y como norma ética para garantizar una cultura de paz. Partimos de la premisa de que un ambiente de seguridad y de tranquilidad social permite alcanzar las metas de desarrollo sostenible de una manera más rápida y efectiva. Igualmente, un ambiente de seguridad y de tranquilidad social es reflejo de que se han alcanzado objetivos importantes en materia de salud, de educación y de política económica. Una sociedad educada, mental y físicamente saludable, empleada y generadora de riqueza económica, con niveles más bajos de desigualdad social, tenderá a ser una sociedad con niveles bajos de criminalidad, de delincuencia, violencia e impunidad. Nuestra Administración promete modificar la discusión de este asunto. Es necesaria esta agenda anticrimen, pero dentro de una propuesta
13

Ibid.

9 amplia de tranquilidad social y seguridad ciudadana que atienda y articule diversas dinámicas y procesos sociales. Ha llegado la hora de imponer un estado de derecho que frene la ola de violencia utilizando más y mejores recursos que defiendan y protejan por igual nuestro derechos, nuestras instituciones y nuestra gente.

Intervención Acciones para combatir el crimen
El gobierno actual no ha sido capaz de mostrarle al país, en tres años de gestión gubernamental, un plan anticrimen sólido y coherente. Todo lo que ha quedado al descubierto son múltiples acciones descoordinadas que han estimulado y agravado la situación de inseguridad y criminalidad. Como resultado de esto se ha reducido la capacidad del Estado para enfrentar la crisis y esto ha provocado, entre muchas otras cosas, la tasa de asesinatos más alta en la historia del país. Tanto analistas norteamericanos como expertos en nuestro país han estudiado jurisdicciones exitosas en la reducción de la actividad criminal y coinciden en señalar que, entre los factores que contribuyen a mejorar los índices de tranquilidad social y seguridad, se encuentran los siguientes:

El control de la delincuencia por medio de la aplicación de tecnologías informáticas. Utilizar lo que se conoce como mapas computarizados de actividad criminal en tiempo real, que permite que los policías que patrullan las calles puedan utilizar mejor sus talentos, sus recursos, su entrenamiento y su tiempo. La desarticulación efectiva de grupos criminales mediante procesos de investigación que estén a cargo de personal altamente especializado tanto en la fase investigativa como en la judicial, así garantizando un alto nivel de convicciones. La creación de enlaces productivos con los vecindarios y las entidades sociales como iglesias, centros culturales, escuelas, programas de rehabilitación de adictos, casas de protección a víctimas de la violencia y otros programas de base comunitaria.

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Para volver a traer la seguridad a nuestras comunidades y pueblos, y para reducir el impacto de la violencia, primero debemos reconocer que:

El narcotráfico aprovecha la incapacidad que la economía local tiene para generar puestos de trabajo. El adicto es, en primera instancia, un enfermo y no un criminal. La fuerza policíaca está desmoralizada. La impunidad es una fuente de intranquilidad. Las políticas que se enfocan solo en la intervención y el aspecto punitivo no llevan a ninguna parte.

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En vista de este panorama, nos proponemos ejecutar de inmediato lo siguiente: Para intervenir: Acción 1. Detener el flujo de armas ilegales y drogas Acción 2. Combatir la violencia contra la persona Acción 3. Reducir la delincuencia en las comunidades Acción 4. Mejorar las instituciones de seguridad

Acción 1. Detener el flujo de armas ilegales y drogas.
Parar el flujo de armas y de drogas que entra y sale de Puerto Rico debe ser una prioridad para el Gobierno. Aspiramos a un país que reduzca sustancialmente la presencia de las armas. Para lograr ese fin proponemos: 1.1 Activar inteligentemente la Guardia Nacional para mejorar sustancialmente la deficiencia de seguridad en los puertos y los muelles de la isla. No se trata de ocupar los residenciales con personal militar, como se hizo en el pasado, sino de ubicar a la Guardia Nacional en lugares estratégicos para así interrumpir la cadena de

11 distribución de armas y drogas ilegales. Estableceremos más y mejores puntos de inspección de los cargamentos que ingresan a la isla en cada uno de los puertos y aeropuertos de Puerto Rico. 1.2 Establecer un sistema de vigilancia electrónica para nuestras costas utilizando la tecnología de cámaras de detección de movimiento de embarcaciones en perímetros protegidos, con sensores infrarrojos y de medición de rutas. 1.3 Colocar supervisión permanente en los 82 puertos o marinas públicas y privadas, utilizando el sistema de perros K-9 y otros recursos. 1.4 Ampliar los recursos y el personal del gobierno del Estado Libre Asociado ante el Comité Interagencial de HIDTA (High Intensity Drug Trafficking Areas) de manera que se fortalezcan los operativos conjuntos entre las agencias locales y federales, evitando la dualidad y duplicidad de esfuerzos. Ampliaremos el marco geográfico y el número de operativos conjuntos, crearemos nuevos procedimientos de procesamiento expeditos y aumentaremos el número de delitos que se compartirán para el procedimiento. No se delegará la función de procesamiento en aquellos casos que a discreción del Departamento de Justicia se determine que se lograría una convicción más severa a nivel estatal. 1.5 Crear por ley un nuevo Negociado contra el Crimen Organizado, el Narcotráfico y las Armas Ilegales, adscrito a la Policía de Puerto Rico, pero el cual funcionará con total autonomía presupuestaria y operacional. Dicho Negociado establecerá la primera línea de defensa en la reestructuración de F.U.R.A., ampliando su personal, recursos presupuestarios y su marco de jurisdicción. Este Negociado tendrá la responsabilidad de enfocar sus funciones en la lucha contra la entrada de drogas y sus rutas de trasiego, la entrada ilegal de armas de fuego y municiones, la seguridad en las costas, puertos, aeropuertos, muelles de carga y turísticos. 1.6 Ampliar los sistemas de inspección de furgones hasta llevarlo al 100% no sólo en la carga doméstica, proveniente de EEUU, como ocurre al presente, sino que además incluiremos la carga internacional que hoy inspecciona aduana federal en sólo un 6% de forma electrónica. Asimismo, crearemos un esquema legal novel para

12 viabilizar un segundo sistema de inspección administrativa de carga marítima a ser exportada a los Estados Unidos, de manera que podamos cortar el flujo de drogas, y evitar que Puerto Rico sea visto por los carteles de drogas como un fácil puerto de transbordo y darle un golpe decidido a los mismos fundamentos de este negocio ilícito. 1.7 Establecer delitos de penas de cárcel por la importación de armas de fuego que no sean notificadas a las autoridades de Puerto Rico e incrementar las penas de aquellos que reincidan en la comisión de delitos con armas de fuego y posesión de drogas. 1.8 Asegurar que las aerolíneas y los cruceros notifiquen a las autoridades cuando un pasajero introduce armas al país. 1.9 Establecer, a nivel estatal, un sistema expedito de procedimientos de acusación criminal para este tipo de casos y crímenes, incluyendo a aquellas personas que intenten importar armas y drogas

Acción 2. Combatir la violencia contra la persona.
Para organizar y planificar coherentemente los esfuerzos contra el crimen organizado proponemos: 2.1 Instalar sistemas de detección inmediata de disparos de armas de fuego, mediante el uso de sensores de localización digital por medio de mapas de posicionamiento geográfico (GPS). Este sistema permitirá el identificar el lugar exacto - por latitud y longitud - la hora, el día y la cantidad de disparos en tan solo 3 segundos al momento de efectuarse un disparo, mediante el uso de un sistema de triangulación de ondas de sonido. Este sistema permitirá que todas las patrullas o efectivos cercanos se enteren de forma inmediata, automática y sin la necesidad de que se llame al 911, del lugar exacto en que ha ocurrido un disparo lo que permitirá llegar e intervenir con la escena casi de forma inmediata. Este programa se ampliará para integrarlo al sistema de cámaras existente. 2.2 Imponer nuevas guías y mayores sistemas de supervisión electrónica a los acusados de delitos de violencia, narcotráfico y armas de fuego que incluirán el extender a todo acusado que esté bajo fianza por estos delitos el requisito de reportarse ante oficiales probatorios, la

13 restricción de horarios y lugares a estar, la realización de pruebas de dopaje de forma periódicas y el incremento del monto de fianzas según la gravedad del delito y de conformidad con la reglamentación de los procedimientos de diferimiento de fianzas bajo la Oficina de Servicios con Antelación al Juicio. 2.3 Establecer salas judiciales especializadas en delitos que envuelvan armas de fuegos y drogas con procedimientos expeditos. 2.4 Crear una nueva Ley de Armas que la haga verdaderamente operacional y que incremente la supervisión en la venta de armas de asalto y en la venta, uso y disposición de municiones. Esto incluye regular las municiones de alto calibre y la recarga de casquillos vacíos. Este nuevo enfoque deberá proteger el derecho de los ciudadanos responsables a obtener un arma de fuego de conformidad a la Ley pero a la vez incrementando las sanciones sin contemplaciones para aquellas personas que posean y/o utilicen armas de fuego ilegales. 2.5 Establecer en la Ley de Armas que toda violación de ley con armas ilegales, ya sea que se posea o porte, conlleve una pena compulsoria de cárcel, sin derecho a programas de desvíos. Esto supone que quedarán eliminados los delitos menos graves para estos delitos. 2.6 Procurar que toda alegación preacordada en delitos que envuelvan armas ilegales conlleven penas compulsorias de cárcel. 2.7 Regular horarios, estableceremos pruebas de dopaje y monitoreo electrónico por GPS a todo acusado bajo fianza por delitos de violencia y de armas de fuego.

Acción 3. Reducir la delincuencia en las comunidades.
El aumento en la delincuencia es una realidad que debemos atajar de inmediato. No es posible funcionar como una sociedad articulada si vivimos aterrados por el miedo y la inseguridad. Para poner un alto al alza de asesinatos, robos y agresiones, nos disponemos a: 3.1 Implantar el Programa Tregua, que se basa en tomar los fundamentos del programa de Ceasefire de Chicago y Boston, traducidos a las necesidades de las comunidades que presentan mayor

14 incidencia de violencia en Puerto Rico. Los fundamentos del programa se derivan del modelo de salud pública y buscan prevenir la violencia a través de: a. la recopilación de información social y de crimen/violencia particular de la comunidad para precisar la problemática y poder dirigir las estrategias. b. el apoderamiento de la comunidad como agente protagónico en la identificación de riesgos y la comunicación entre actores. c. el mejor uso de los recursos del gobierno y de entidades con vínculo a la comunidad para lograr la interrupción, intervención y reducción de riesgo. d. la promoción de cambio en el comportamiento. 3.2 Engranar la Policía con el entorno comunitario. Asignaremos más policías a patrullar a pie, creando una relación de respeto y orden en sus respectivas áreas, fortaleciendo así los lazos con la comunidad y derribando las barreras de comunicación tradicionales entre las autoridades y los residentes. 3.3 Impactaremos las comunidades con ofrecimientos diarios en deportes y artes, y motivaremos la presencia de diversas denominaciones religiosas, procurando ocupar el tiempo de ocio de nuestra juventud con actividades provechosas. 3.4 Divulgaremos la información de la incidencia criminal en las comunidades y las regiones afectadas.

Acción 4. Mejorar las Instituciones de Seguridad.
Durante la presente administración, las fuerzas encargadas de mantener el orden público se han visto desprovistas del apoyo del gobierno, para así poder llevar a cabo sus funciones de una manera eficiente y rápida. Además, se ha asignado a la Policía tareas que no le corresponde. Por ejemplo, se activaron para proveer vigilancia en la Universidad de Puerto Rico en ocasión de la huelga estudiantil, desembocando en serias violaciones de derechos civiles señaladas en el informe de la investigación de la Policía de Puerto Rico, llevado a

15 cabo por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Para alterar ese patrón de negligencia, nos comprometemos a: 4.1 Crear una División altamente especializada en nueva tecnología e inteligencia criminal dentro de la Policía para la supervisión e identificación de nuevos equipos de alta eficiencia que permitan actualizar, constantemente, los recursos tecnológicos de la Policía y el nuevo Negociado de Crimen Organizado. Integraremos además los sistemas de comunicación interagencial en una sola frecuencia en casos de necesidad de recursos multidisciplinarios y ampliaremos los sistemas de Compstat a todas las regiones policiales de la isla. 4.2 Evaluar el liderato de la Policía a todos los niveles, desde el Superintendente hasta el agente raso e inculcar una cultura de responsabilidad. 4.3 Respaldar y profesionalizar a la Policía de Puerto Rico, al tiempo que le brindamos más y mejores recursos tecnológicos para hacer frente a la ola criminal. Es importante mejorar, con alta tecnología, todas las facetas de la investigación criminal: garantizándole a la policía las herramientas tecnológicas que optimicen su trabajo. Se creará, por ejemplo, un sistema integrado de estadísticas que informe en tiempo real sobre los resultados de las nuevas acciones y estrategias en materia de seguridad. 4.4 Reestructurar el Colegio de Justicia Criminal para convertirlo en la el Nuevo Instituto Universitario de Seguridad Pública como una institución académica con un currículo modificado y un profesorado experimentado y de alto nivel. Los nuevos reclutas deben recibir un mayor nivel de adiestramiento de campo, previo al servicio. Luego de incorporados a la Fuerza, el aprendizaje policíaco en las prácticas de campo debe ser sostenido y sujeto a avalúo. 4.5 Hacer evaluaciones de desempeño de la Policía por medio de entidades externas que establezcan el cumplimiento de los más recientes estándares profesionales. 4.6 Destinar recursos a la Policía de Puerto Rico para mejoras salariales a los agentes, garantizándoles la paga que se les adeuda al presente.

16 4.7 Ajustar el diferencial para compensar a aquellos agentes que trabajan lejos de su casa, mediante un sistema justo de millaje. 4.8 Pagar las deudas pendientes por las horas extras acumuladas. 4.9 Crear el rango de Detective enmendando la Ley Orgánica de la Policía. 4.10 Crear la posición de Fiscales de Carrera y también la Academia de Fiscales. 4.11 Implantar las recomendaciones del informe del Departamento de Justicia Federal, como por ejemplo: ● Establecer protocolos que regulen el uso de la fuerza en manifestaciones y el uso de las armas de fuego. ● Desarrollo de un sistema para que las promociones y los ascensos estén basados en criterios objetivos de supervisión y otras áreas esenciales.

Prevención Acciones para prevenir la criminalidad
La problemática de la criminalidad que enfrentamos es tal que no se resuelve exclusivamente desde un punto de vista de interdicción. Además de estrategias de intervención directa, la paz y seguridad de nuestra gente requiere prevenir que nuestros jóvenes se involucren en la criminalidad en primera instancia. Ante esto, esta agenda incluye acciones centradas en la educación y economía para devolverle a la gente la esperanza de una vida sana dirigida al bien social y no a la exclusión social que desencadena en la criminalidad y violencia. Para prevenir: Acción 5. Utilizar la educación como instrumento principal para la transformación económica y social de la gente Acción 6. Crear empleos y fortalecer la economía

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Acción 5. Utilizar la educación como instrumento principal para la transformación económica y social.
Una educación de alta calidad es crucial para que la criminalidad no sea una opción de supervivencia para nuestra gente y para prevenir la delincuencia, mejorando los niveles de retención escolar y ofreciéndole una alternativa a nuestros jóvenes que los aleje y los saque de las opciones terribles de la apatía, del desempleo y el narcotráfico. Las siguientes acciones específicas son parte de un plan vivo que aspira a utilizar la educación como un instrumento para la transformación económica y social. Proponemos: 5.1 Implantar un modelo educativo Pre K-16, que dirija a los estudiantes del sistema público a la obtención de estudios universitarios, en una secuencia integrada, incorporando estrategias dirigidas a retener a nuestros jóvenes, particularmente los varones, ya que son los más propensos a abandonar la escuela. A estos fines, restableceremos el programa para costear el College Board para todos los estudiantes de cuarto año de las escuelas públicas e incluiremos este examen como requisito de graduación. Así, abriremos las puertas del sistema universitario a estudiantes que no habrían considerado la educación superior como una alternativa de futuro. 5.2 Implantar programas de tutoría en horario extendido para la remediación del déficit académico y de programas socioeducativos en aquellas zonas con mayores problemas de retención escolar. Crearemos un programa estatal -dotado con un fondo específico- para grupos de estudiantes más vulnerables como los son los niños y jóvenes con padres confinados o madres confinadas. 5.3 Implantar programas para la participación efectiva de la familia en el proceso de aprendizaje del menor por medio de educación para adultos, talleres para el apoyo de las obligaciones académicas de los menores, y el desarrollo de las habilidades complementarias comunes para adultos y menores, tales como destrezas manuales, artísticas, psicomotrices, convivencia, medioambiente, cultura, entre otros.

18 5.4 Aumentar la oferta de formación educativa-vocacional dirigida especialmente a los jóvenes que abandonaron el sistema educativo sin calificación profesional.

Acción 6. Crear empleos y fortalecer la economía
El narcotráfico aprovecha la incapacidad que la economía local tiene para generar puestos de trabajo y utiliza el recurso humano económicamente inactivo para incluirlo en la economía subterránea de venta y tráfico de drogas ilegales. Datos anunciados por la Comisión de Desarrollo Económico y Planificación del Senado confirman que la histórica tasa de desempleo de alrededor de 17% y una tasa de participación laboral de cerca de un 40% “intensifica la desigualdad [social y] fomenta la economía subterránea y la consecuente ilegalidad de muchas actividades”. Proponemos: 6.1 Crear fuentes de empleo e incentivos personales, familiares y patronales que motiven la transición escuela-trabajo y la participación sustentable de jóvenes en la fuerza laboral. 6.2 Legislar alivios contributivos para los jóvenes que recién ingresan a la fuerza laboral. 6.3 Reformar el canon de alquiler de vivienda pública para que el salario de jóvenes que ingresan a la fuerza laboral no acarree una penalización monetaria al núcleo familiar y signifique –por el contrarioun alivio al pago de alquiler. 6.4 Incentivar el uso de programas de apoyo económico al empleador que se comprometa con la participación sustentable de jóvenes en la fuerza laboral. 6.5 Implantar un período de transición para que al conseguir empleo, el beneficiario de ayudas gubernamentales reciba menos beneficios en escala, sin perderlas del todo, hasta que finalmente pueda completar la transición al mundo laboral. 6.6 Crear centros de cuidado diurno gratuitos en los 78 municipios.

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Rehabilitación
Acciones para evitar la reincidencia
Actualmente, el Sistema de Corrección del país supervisa alrededor de 9,525 confinados. De éstos, el 59% son reincidentes y su mediana de escolaridad es de grado 10. Además, el 25% de los delincuentes juveniles y adultos fue víctima de maltrato físico a manos de uno de sus padres o familiares cercanos y el 33% afirma que vivió experiencias de violencia doméstica en sus hogares. Ante este panorama, la visión que propone el gobierno del Partido Popular Democrático es ofrecerle a esos confinados una oportunidad real de rehabilitarse para que se reduzca la reincidencia. A tales efectos, para rehabilitar: Acción 7. Golpe a la reincidencia Acción 8. Enfoque salubrista

Acción 7. Golpe a la reincidencia
7.1 Eliminar las deficiencias administrativas, de planificación y la insuficiencia de oficiales correccionales, de trabajadores socio-penales, de técnicos de récord y de supervisores que limitan el acceso de confinados a los programas de rehabilitación moral y social que se ofrecen en los centros penales. Igualmente, mejoraremos las condiciones laborales, en recursos y compensación, de estos servidores públicos. 7.2 Establecer la participación en programas de educación formal primaria y secundaria como uno de los requisitos de rehabilitación de los confinados y de las personas en libertad condicional. 7.3 Establecer un programa de amplia cobertura para la educación vocacional en centros penitenciarios.

20 7.4 Fomentar programas de educación universitaria para que las personas sentenciadas por la comisión de un delito puedan reintegrarse a la vida sociedad. 7.5 Ampliar la cobertura de los programas de trabajo para toda la población penal que alcancen los niveles de clasificación de seguridad mediana y mínima. 7.6 Promover la ampliación del uso de grillete electrónico para personas que aunque no califiquen para libertad bajo palabra demuestren estar rehabilitadas y listas para incorporarse a la fuerza laboral fuera de los centros penales.

Acción 8: Enfoque salubrista
8.1 Crearemos programas para la integración de modelos bio-psicosociales para atender la adicción a drogas ilegales, tanto en la comunidad carcelaria como en nuestras calles. Esto no se limita a fármacos, sino que tiene que incluir el trabajo de psicólogos y trabajadores sociales. 8.2 Incorporar los fármacos que hayan sido probados científicamente como forma efectiva de asistir con medicamentos en el tratamiento integral contra la drogadicción. 8.3 Cumplir con los requisitos de personal en términos de cantidad y calificaciones para que todos los confinados tengan acceso a servicios según sean requeridos para sostener su salud mental y física. 8.4 Implantar proyectos de prevención y atención adecuada de enfermedades infecto-contagiosas con énfasis en el HIV y la Hepatitis. 8.5 Establecer proyectos para desarrollar las capacidades empresariales y de autogestión de la población penal mediante la creación de recintos de producción industrial y agrícola. 8.6 Cumplir con las 14 horas semanales de recreo y ejercicio requeridas por estándares federales para sostener la salud mental y moral de los confinados.

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Visión de umbral: Violencia Doméstica Acciones iniciales para atajar la violencia doméstica
La violencia doméstica es un mal social que por sus efectos en la vida de la mujer puertorriqueña y la familia tiene serias repercusiones para toda la sociedad. A manera de ejemplo, un 33% de los confinados fueron víctimas de maltrato o presenciaron incidentes de violencia doméstica en su hogar cuando eran menores. El efecto de esta violencia persigue a las víctimas, a los menores y a la sociedad. De ahí que una agenda integral en este tema resulte imprescindible. Lo que a continuación presentamos es el comienzo de una agenda para atajar la violencia doméstica que se nutrirá de la experiencia de las víctimas y las entidades sin fines de lucro que tienen vasta experiencia en lidiar con esta problemática social. Nuestra intención es iniciar un diálogo que resulte en una agenda integral, coherente e inclusiva.

Intervención y Prevención
Acción 1. Programa de Consejería Compulsoria
Establecer un programa de consejería obligatoria e inmediata tanto para el agresor como para la víctima, por separado. Muchos de los crímenes que envuelven violencia de género ocurren luego de que un tribunal competente expide una orden de protección. Si no se le da seguimiento a la situación, la orden se queda en un mero papel que no garantiza la seguridad de la víctima. El sistema actual de las órdenes de protección será modificado para verdaderamente proteger a las víctimas, requiriendo que el agresor acuda compulsoriamente, so pena de desacato, ante un oficial de consejería.

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Acción 2. Dándole la mano a la víctima: acceso igual a la justicia
2.1 Establecer un programa de asistencia legal especializada para casos de violencia doméstica, dándole la mano a la víctima para que los casos meritorios se lleven a los tribunales.

2.2 Fortalecer el programa de Salas Especializadas de Violencia Doméstica. Estas salas ya existen en San Juan, Utuado y Bayamón. Están próximas a establecerse en Ponce y Arecibo. Bajo el gobierno del Partido Popular vamos a alentar a la Rama Judicial para que esas salas lleguen a todas las regiones judiciales del país.

Acción 3. Programa de educación para mujeres de escasos recursos
3.1 Proveer servicios de consejería, en conjunto con el Departamento de Educación y la Procuraduría de las Mujeres, a aquellas mujeres de escasos recursos que carezcan de un diploma de escuela superior para que completen su grado. Muchas mujeres víctimas de violencia doméstica provienen de comunidades marginadas o tienen pobre escolaridad.

Rehabilitación y Seguimiento
Acción 4. Programa municipal de seguimiento a víctimas
4.1 Expandir el exitoso programa RAMA, implantado por el Municipio de Carolina, a más municipios de Puerto Rico. El mismo, provee seguimiento continuo a víctimas de violencia doméstica y personas

23 cobijadas por órdenes de protección. Las entidades de seguridad del municipio dan seguimiento continuo a las participantes del programa asegurándose que no han sido contactadas por el agresor, proveyendo rondas preventivas y ofreciendo otros servicios de consejería para asegurar que las víctimas logran recuperarse del incidente de violencia.

Acción 5. Programa de Acceso a Vivienda para las víctimas
5.1 Establecer, junto a organizaciones de base comunitaria, un programa de vales para sufragar vivienda temporera para víctimas.

5.2 Apoyar a los albergues que ofrecen servicio a las víctimas y mujeres en situación de riesgo y promover el establecimiento de albergues nuevos en áreas donde sea necesario.

Acción 6. Independencia Económica para la Víctima
6.1 Crear un programa de fomento empresarial para que las víctimas puedan establecer empresas propias y lograr un grado de independencia económica.

6.2 Establecer incentivos para financiar programas de cuido extendido. Así las víctimas pueden proceder con su desarrollo empresarial y laboral mientras sus hijos están bien cuidados y supervisados. Esto aplicará en los casos donde no aplique la Acción 6.6 del Plan Anticrimen.

Acción 7. Rehabilitación para los Agresores

24 7.1 Establecer un programa compulsorio de rehabilitación para convictos por violencia doméstica. El programa enfatizará en entender las causas y los diferentes tipos de abuso: físico, emocional, sexual. El programa comenzará en las instituciones penales y les dará seguimiento una vez sean excarcelados. En aquellos casos que el delito no conlleve tiempo de cárcel, se proveerá un programa fuera de las instituciones penales.

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