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Resumen - Bárbara Caletti Garciadiego (2010) "¿Cómo narrar la historia de una nación? La generación romántica y las primeras interpretaciones historiográficas (ca. 1845-1890)")

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Bárbara Caletti Garciadiego (2008) ¿CÓMO NARRAR LA HISTORIA DE UNA NACIÓN?

LA GENERACIÓN ROMÁNTICA Y LAS PRIMERAS INTERPRETACIONES HISTORIOGRÁFICAS (ca. 1845-1890)
Los autores seleccionados son un grupo reducido, pero la riqueza y relevancia de sus interpretaciones los convierten en miradas insoslayables y fundacionales de posteriores explicaciones del proceso revolucionario. Ellos no sólo compartieron una serie de experiencias comunes sino que se reconocieron como parte de un mismo grupo. Fueron los principales protagonistas de lo que se conoce como generación romántica o generación del 37. La del 37 fue la primera generación nacida tras el derrumbe del orden colonial, aproximadamente entre 1805 y 1821. Su ingreso a la vida pública se produjo hacia mediados de la década de 1830, tras el fracaso del proyecto unitario y a comienzos del proceso de consolidación federal. Esta coyuntura s significativa, ya que les permitió beneficiarse de los esfuerzos institucionalizadores del Estado de Buenos Aires rivadaviano. Pero, al mismo tiempo los obligó a posicionarse autónomamente frente a los poderes constituidos, dado el desmantelamiento durante el régimen rosista de tales esfuerzos institucionalizadores. Estos jóvenes gozaron muy tempranamente de una alta visibilidad, fundiéndose así enfrentamientos doctrinarios bajo un tamiz generacional. La mayor parte de estos autores pertenecían a familias con buenas relaciones con la facción federal, y en sus comienzos trataron de erguirse como guías esclarecidos de los jefes federales. Si más tarde la agudización del conflicto político los llevo a elevarse como los principales enemigos de Rosas y en consecuencia al exilio, estos pensadores reconocieron, en algunos momentos, los elementos que juzgaban positivos de la pax rosista. Ante los unitarios, se postulaban como los mejor preparados para realizar esencialmente las mismas tareas. El suyo era un romanticismo adaptado a las circunstancias rioplatenses, con claras y precisas diferencias de sus pares de ultramar y, tal vez, ese esfuerzo de adaptación fue el que hizo su legado tan importante. Para estos escritores, Mayo fue un punto de inflexión sobre el que era necesario reflexionar, dado que representaba el inicio de una nueva era. Postulándose como continuadores de la revolución y legitimándose en ella, los jóvenes románticos encontraron así su misión: ellos debían completarla en el plano de las ideas, etapa posterior al fin de la revolución por las armas. Mayo se convertía así, a sus ojos, en un posible fundamento del principio de nacionalidad tan ansiado, pero aún no establecido y en disputa con otros. Sobre todo a partir de la experiencia del exilio, los autores tuvieron una acción militante por la búsqueda de articular un discurso alrededor de un nosotros nacional, postulando el gentilicio argentino para un conjunto social entendido como un pueblo-nación que abarcaba un territorio delimitado. Las preguntas predominantes de los autores reseñados fueron relativamente coincidentes: se cuestionaban por qué, quiénes, y sobre todo qué había significado la revolución. Lo más novedoso de sus relatos es que buscaron dotar de sentido a los acontecimientos que parecían menos claros y conexos a sus protagonistas. Si bien no todos con igual intensidad, trataron de construir sus relatos como un desenlace inevitable, fruto de la evolución de las leyes de la historia y/o de una minoría iluminada que venía ardua y silenciosamente trabajando por la independencia. Un tópico central de estas interpretaciones es la dicotomía civilización/barbarie, nudo a partir del cual no sólo se veían los enfrentamientos entre los caudillos rurales y las ciudades, sino como el prisma que también contaminaba la mirada sobre las provincias versus la ciudad-puerto. Otra de las cuestiones es la preocupación por la intervención popular en la revolución, aunque ésta de ninguna manera haya eclipsado el papel de los grandes hombres. Sin embargo, no podrán encontrar el sentido histórico de la revolución hasta que no haya sido completada la misión que ellos consideraban como propia: la construcción de una nacionalidad. I. UNA APROXIMACIÓN INCONCLUSA: JOSÉ ESTEBAN ANTONIO ECHVERRÍA

³Ojeada retrospectiva´. Sobre el movimiento intelectual en el Plata desde el año 37 (1846). La Ojeada retrospectiva es, en realidad, un agregado a la reedición de El Dogma Socialista. En este último, había planteado los principios políticos de su generación. Se trazan allí dos líneas de desarrollo histórico, una que nacía en mayo de 1810, y marcaba la vía del progreso, la libertad y la democracia. La otra, contrarrevolucionaria, estaba encarnada en la figura de Rosas. La propuesta de Echeverría fue abandonar la vía retrógrada y volver a los principios de Mayo, de la que la Joven Generación se proclamaba heredera. La Ojeada retrospectiva le permitió a Echeverría rememorar la historia de la redacción del Dogma y del derrotero político de algunos de sus miembros de su generación, realizando un balance de lo ocurrido desde su aparición hasta el exilio montevideano. Selección de fragmentos ³La palabra progreso no se había explicado entre nosotros. Pero pocos sospechaban que el progreso es la ley de desarrollo y el fin necesario de toda sociedad libre; y que Mayo fue la primera y grandiosa manifestación de que la sociedad argentina quería entrar en las vías del progreso.´ II. TRES PILARES FUNDAMENTALES

1. Domingo Faustino Sarmiento
Civilización y barbarie; vida de Juan Facundo Quiroga. Aspecto físico, costumbres y hábitos de la República Argentina (1845). A pesar de la imposibilidad de clasificar al Facundo en un género determinado, es destacable un sesgo historicista romántico a lo largo de la obra. Es en la primera parte del libro, la de mayor carga conceptual, donde Sarmiento explicitó la dicotomía central que se

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anuncia desde el título: las ciudades eran el espacio geográfico cultural propio de la ³civilización´, en tanto que la campaña condensaba los elementos bárbaros y retrógrados. Ambos universos se habían puesto en contacto a partir y a causa de la Revolución de Mayo. Selección de fragmentos ³Había antes de 1810 en la República Argentina dos sociedades distintas, rivales e incompatibles: dos civilizaciones diversas: la una española, europea, culta; y la otra bárbara, americana, casi indígena; y la revolución de las ciudades sólo iba a servir de causa, de móvil para que estas dos maneras distintas de ser de un pueblo se pusiesen en presencia una de otra, se acometiesen y, después de largos años de lucha, la una absorbiese a la otra´. ³Esta es la historia de las ciudades argentinas. Todas ellas tienen que reivindicar glorias, civilización y notabilidades pasadas. Ahora el nivel barbarizador pesa sobre todas ellas. La barbarie del interior ha llegado a penetras las calles de Buenos Aires. Desde 1810 hasta 1840, las provincias que encerraban en sus ciudades tanta civilización, fueron demasiado bárbaras, empero, para destruir con su impulso la obra colosal de la revolución de la independencia´.

2. Bartolomé Mitre
De la Galería de Celebridades (1857) a la Historia de Belgrano y de la independencia argentina (1887). El primer trabajo de Mitre sobre la historia de Belgrano se publicó en la Galería de Celebridades Argentinas (1857), cuyo objetivo era intentar salvar del olvido a los hombres más notables de la historia argentina. Mitre escribió las dos primeras ediciones de la obra durante el período de la secesión de Buenos Aires, en el que alcanzó una gravitación protagónica como político. Su propósito como tal, tendiente a lograr la unificación nacional pero bajo la hegemonía porteña, se refleja en algunas de las ideas fundamentales desarrolladas en la obra. Desarrolla una serie de tópicos que reflejan su temprano pensamiento como historiador, a saber: a) la Revolución de Mayo fue producto de un plan madurado lentamente en el último período colonial, a pesar de que sus actores no tuvieron plena conciencia de ello, b) si bien la revolución fue dirigida y desarrollada por una minoría ilustrada, fue a su vez apoyada por las masas populares, c) el temor de las minorías ilustradas a la intervención de los sectores populares en la revolución, por un lado, y los instintos provincialistas de las masas, por el otro, produjeron una profunda escisión que dividió a la revolución en dos caminos opuestos: el de la minoría ilustrada y el de las masas populares y sus caudillos. En la tercera edición de la obra, publicada en 1876, se observan una serie de cambios historiográficos significativos. En primer lugar, añade un capítulo introductorio de gran importancia a través del cual rastrea los orígenes de la sociabilidad argentina en particularidades raciales, geográficas y sociales. Además, los héroes, las masas, las provincias y los diversos proyectos políticos aparecen desde el comienzo presentados como argentinos. Por otra parte, la matriz de la obra es claramente la preexistencia de la nación Argentina, teniendo a Buenos Aires como el núcleo de esa nacionalidad, en desmedro de las demás regiones del Plata. Otro cambio historiográfico se produce en la interpretación de Mitre en torno a la temática del caudillismo. En el texto aparecido en Galería de Celebridades su visión sobre el fenómeno es en general negativa. Posteriormente matiza esta postura, intentando demostrar cómo ciertos caudillos como López y Ramírez reconocían una patria indisoluble y se inspiraban en un sentimiento verdaderamente argentino. Para comprender ese cambio de posición es importante tener presente el contexto histórico en que Mitre escribió las dos últimas ediciones de su obra. En el marco del exitoso proyecto de unificación nacional, para las elites dirigentes de la Argentina los caudillos ya no representaban la amenaza de guerra civil y segregación que habían significado durante décadas, por lo que era posible ensayar nuevas interpretaciones sobre su actuación en el proceso de revolución y guerras de independencia.

3. Vicente Fidel López
Historia de la República Argentina. Su origen, su revolución y su desarrollo político (1883-1893). Obra cúlmine del autor, se publicó entre los años 1883 y 1893 conformando uno de los primeros relatos que buscaban forjar, al calor de la historia, una identidad nacional. La Revolución de Mayo es el puntapié en la construcción que hace el autor de esa nación otorgando por tanto un sentido teleológico a sucesos coyunturales imprevistos pero también a cuestiones más estructurales. De todos modos, entre estos relatos ³fundadores´ hay importantes distinciones. La polémica mantenida sobre todo en torno a los criterios metodológicos expresaba distintas posturas en un campo aún no profesionalizado. En ese contexto, mientras Mitre se caracterizó por intentar fundar todas sus aseveraciones en documentos, López realizaba una historia menos erudita, desdeñando la crítica documental y privilegiando las tradiciones orales y el valor estético de sus obras. López buscó entonces la resurrección del pasado por sobre al reconstrucción, y dio lugar a vivos relatos, cargados de pormenores y anécdotas sin importarle fehacientemente la veracidad de los mismos. Dichos relatos eran proporcionados por su entorno, por lo tanto su historia no es otra cosa que el relato de un (su) grupo social: la oligarquía liberal. Halperin Donghi (1996) no duda en afirmar que la historia de López es historia militante de dicha oligarquía liberal porteña. III. DEL CENTRO A LOS MÁRGENES: JUAN BAUTISTA ALBERDI

La Revolución de Mayo, crónica dramática (1839). Escrita y publicada muy tempranamente, esta crónica dramática sobre la Revolución estaba destinada a los sectores populares, con el objetivo de fomentar una conciencia patriótica en todas las capas de la

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población. La crónica tiene como protagonistas a los patriotas que se reunían secretamente para planear la caída de Cisneros y el proceso es caracterizado como una lucha contra la tiranía impuesta por España durante trescientos años a los americanos. La condena permanente de la tiranía y el elogio a Francia como garante de la libertad muestran el contexto histórico en el que fue escrita la obra, tomando posición en el conflicto que Rosas sostenía con Francia por esos años. Alberdi concluye su obra afirmando que muchas de las tareas de la Revolución de Mayo quedaban pendientes, tales como la consecución de la libertad y la construcción de la nacionalidad. Escritos póstumos (16 volúmenes 1895-1901), Grandes y pequeños hombres del Plata (1912). Los Escritos póstumos fueron redactados en los años posteriores a la batalla de Pavón en 1861, en la que Mitre venció a las tropas de Urquiza. Alberdi, enfrentado a la elite política de ese entonces, cuestiona el orden político establecido después de Pavón. Los textos reflejan una postura crítica hacia la consolidación del Estado argentino auspiciada por Mitre, brindando una explicación distinta a la formulada en 1839. Grandes y pequeños hombres del Plata tiene como objetivo polemizar con la obra de Mitre, Historia de Belgrano y de la independencia argentina, y con la obra de Sarmiento, Facundo. Estas discrepancias crecientes llevaron a Alberdi a revisar algunas de sus posturas tempranas, en particular sobre la Revolución de Mayo, refutando la interpretación de la historia argentina brindada por Mitre y Sarmiento. Si bien acepta la premisa de la preexistencia de la Nación hacia 1810, va a afirmar que ésta es victima de Buenos Aires, la cual no habría hecho más que usurpar las rentas de la Nación monopolizando las riquezas provenientes del puerto. A su vez, para Alberdi, la independencia habría sido el resultado de factores exógenos, tales como el desarrollo comercial e industrial de Europa y los sucesos vinculados a la invasión napoleónica en España. Selección de fragmentos ³Nuestra revolución de América es europea de origen, índole y carácter, en el sentido que fue producida por los acontecimientos y los intereses de Europa, y por nuestra parte para entrar en libre trato con la Europa.´ ³La revolución de mayo de 1810, hecha por Buenos Aires que debió tener por objeto único la independencia de la República Argentina respecto de España, tuvo, además, el de emancipar a la provincia de Buenos Aires de la autoridad de la Nación Argentina, o más bien, el de imponer la autoridad de su provincia a la nación emancipada de España. En ese día cesó el poder español y se instaló el de Buenos Aires sobre las provincias argentinas.´ [Barbara Caletti Garciadiego, ³¿Cómo narrar la historia de una nación? La generación romántica y las primeras interpretaciones historiográficas- (ca. 1845-1890)´, en Raúl Fradkin ± Jorge Gelman (Coordinadores), Doscientos años pensando la Revolución de Mayo, Sudamericana, Buenos Aires, 2010, pp. 127-183.]

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