Boletín del Club de Lectura EL GRITO

Temporada 9 / Enero 2012. Número 136
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VIOLETAS DE MARZO

Philip Kerr

V

ioletas de marzo es una novela que estaba dentro de una trilogía llamada Berlin Noir. El autor escribió esas tres novelas de 1989 a 1991. Lo más curioso es que, en 2006, retomó la historia del detective Bernie Gunther, ex miembro de la policía criminal alemana (Kripo), luego detective privado para un lujoso hotel (Adlon) para más tarde trabajar por su cuenta, y ha escrito cinco novelas más.

Violetas de marzo (March Violets, 1989). Trilogía Berlin Noir. Pálido criminal (The Pale Criminal, 1990). Trilogía Berlin Noir. Réquiem alemán (A German Requiem, 1991). Trilogía Berlin Noir. Unos por otros (The One From the Other, 2006) Una llama misteriosa (A Quiet Flame, 2008) Si los muertos no resucitan (If The Dead Rise Not, 2009). III Premio Internacional de Novela Negra RBA. Gris de campaña (Field Grey, 2010) The Man With the Iron Heart (The Man With the Iron Heart, 2011). Se publicará en inglés en octubre de 2011. La novela esta situada en el Berlín de 1936, justo antes de la celebración de los Juegos Olímpicos, donde un negro, Jessie Owen, haría sonrojar al mismísimo Hitler. Philip Kerr sabe meternos de lleno en esa época tocando con mucho acierto múltiples teclas y temas que nos harán entender lo que se vivía, lo que se respiraba en el Berlín de aquel año. Tan sólo por eso, merece la pena leer la novela. Pero tiene mucho más.

El descubrir a todo un portento como es Bernie Gunther. Me ha parecido disparatado, inteligente, apesadumbrado por la falta de su esposa, solitario, leal, pero sobre todo divertido. En muchas ocasiones he sonreído ante las salidas que tenía el personaje. El humor negro que destila la novela no se asemeja en nada al de Camilleri y su Montalbano, es mucho más improvisado, más creíble, menos forzado, pero tampoco quiero entrar en batallas entre dos autores, uno del que tan sólo he leído esta novela y que me ha causado una grata impresión y otro del que he leído casi veinte novelas y que casi siempre me divierte y entretiene. Y volviendo un poco a la descripción de lo que podéis encontrar o sentir, creo que las primeras sesenta páginas son geniales, de esas que te enganchan, de esas que toda buena novela tiene que tener, con un primer capítulo de presentación del personaje demoledor, y que encontré a faltar después; y sin ánimos de explicar nada que no se pueda explicar, y que reencontraréis al final y supongo que en próximas entregas. Bien es cierto, y por poner una pega, es que hacia la mitad de la novela el ritmo decae un poco, pero todo se compensa con el sublime final, donde nuestro Gunther pasará por una de esas experiencias que nunca debieron de suceden y que Kerr tiene la valentía de relatarnos sin ningún tipo de mascaras. La trama de la novela se torna más complicada a medida que avanza, ya que no es fácil enlazar tantos personajes históricos y con tan sucio pasado, pero creo que Kerr lo consigue y hace que el lector disfrute con ella, aunque no para ello el lector tenga que hacer un esfuerzo por mantener la atención. http://crucesdecaminos.blogspot.com/2011/12/violetas-demarzo-de-philip-kerr.html

E

Página 2 la corrupción intrínseca que propiciaban sus desmal investigador privado berlinés Bernhard Gunther es contratado por uno de los grannes y se obtiene el rico humus sobre el que florece una trama que, para recogijo del lector, dentro de su lienalidad, se complica y retuerce constantemente. La novela para mi sólo tiene un agujero. Llega un punto en el que, después de todas las evidencias que Gunther ha recogido, resulta más

des magnates del acero alemán para investigar tanto la muerte de su hija y su yerno, asesinados y quemados en su cama, como el robo de unas joyas de su caja fuerte. Corre el año 1936, ha estallado en España la Guerra Civil y los nazis lavan la cara a un Berlín a punto de celebrar sus olimpiadas mientras, en la sombra, funcionan a todo trapo los engranajes que conducirán al mundo hacia la Segunda Guerra Mundial. Violetas de marzo es la novela que abrió, hace 20 años, la serie conocida como Berlin Noir. En principio formada

que evidente una conclusión a la que alguien de su talento y experiencia, incomprensi-

blemente, no llega. Quizás porque es humano y está tan metido en otra línea de pensamiento que no la ve. Quizás porque si hubiese llegado a ella antes de tiempo, Kerr no podría haber escrito las últimas 100 páginas tal y como hizo y, de esa manera, se habría quedado sin su desenlace. Uno que nos acerca al horror de los campos de concentración antes de ser como nos los ha mostrado el cine. El lugar en el que sufrieron (y murieron) los comunistas, homosexuales, artistas, librepensadores, primeros

por Violetas de marzo, Pálido criminal y Réquiem alemán y extendida en los últimos años con Unos por otros, Una llama misteriosa y Si los muertos no resucitan. Cada novela se centra en un momento relevante en la vida de Gunther y a través de ellas Philip Kerr explora las entrañas del submundo del estado Nazi para, posteriormente, bucear en la Europa de la postguerra, la gestación de la guerra fría y otros escenarios ya alejados de la capital alemana. Como todas las series de novelas negras, Berlín Noir fía gran parte de su atractivo a su protagonista y hay que reconocer que Kerr ha creado uno con encanto. Bernie Gunther, antiguo inspector de la policía que abandonó el cuerpo tras las sucesivas purgas acometidas tras la llegada de los nazis al poder. Sarcástico, lenguaraz, oportunista, perspicaz… tanto trabaja a sueldo de las compañías de seguros como para los familiares de los desaparecidos que desean descubrir qué ha ocurrido con ellos. Un cínico de buen corazón que se asemeja a un Rick Blaine transportado desde Casablanca a las calles de Berlín. Una Berlín que es el otro pilar sobre el que se sustenta Violetas de marzo. Una ciudad que en poco se parece ya al convulso crisol surgido durante la República de Weimar y donde la fauna habitual de la novela negra se las tiene que ver, además, con las pavorosas estructuras creadas por el gobierno fascista, centralizadas sobre todo en las SS y la Gestapo. A esto se le añade

judíos… a medida que fueron purgados. Más allá de esta apreciación, Violetas de marzo es una novela negra tan convencional como sólida que saca partido a uno de esos escenarios que muestra lo más horrible del alma humana y que, por más que hayas leído sobre él, no pierde su demoniaco atractivo. Como comentario final, no dejo de echar en falta un poco de arrojo en la propuesta inicial. Gunther es un personaje sólido ante el que resulta casi imposible no claudicar, capaz de pensamientos y diálogos tan inteligentes como incisivos. Sin embargo me hubiese gustado ver un protagonista menos asequible para el lector contemporáneo. Un personaje con una ambigüedad moral no sólo de boquilla o, por qué no, menos opuesto al régimen nazi. Más próximo a los millones de personas que, en su momento, lo auparon al poder, aplaudieron sus excesos, miraron hacia otro lado mientras ocurrieron sus crímenes, y fueron partícipes de su locura. Alguien más humano y, me temo, más

cercano a nosotros.

http://aburreovejas.com/2010/04/15/violetas-de-marzo/ —————————————MIS DETECTIVES FAVORITOS

Bernie Gunther - Philip Kerr
Las novelas de Kerr son género negro puro, un homenaje a los clásicos americanos en un contexto histórico y geográfico totalmente diferente. Las dos primeras transcurren en el Berlín anterior a la II Guerra Mundial. De la mano de Bernie descubriremos un pueblo alemán sumiso, conformista y fácilmente manipulable. Unos dirigentes europeos pasivos hasta que ya es demasiado tarde. Los campos de concentración, la eugenesia, el antisemitismo, las creencias espiritistas y mitológicas... la crueldad, la mentira, la hipocresía de los nazis. Y Jesse Owens triunfando sobre la supuesta superioridad aria. Bernard "Bernie" Gunther nació 1898. Luchó en el frente turco y en las trincheras de Amiens en la I Guerra Mundial. Estuvo casado pero su mujer murió en 1922 por la epidemia de "gripe española". Ingresó en la Policía Reichskriminal (Kripo) de Berlín en 1922 y alcanzó el grado de Kriminalinspector. El culmen de su carrera llegó con la detención de Gormann, un estrangulador en serie. Abandonó la policía en 1933, incapaz de tolerar las purgas de Goering. Fue detective en el hotel Adlon en 1934. Le conocemos en 1936, con 38 años, trabajando como detective privado con despacho en la

Alexanderplatz. Investiga casos de personas desaparecidas, normalmente judíos asesinados o enviados a campos de concentración. Acepta todo tipo de encargos excepto divorcios (¿os suena?). En 1938, obligado, volverá a la Kripo como Kommissar para ayudar en la investigación de una serie de asesinatos de muchachas arias. Acabará formando parte de la SS, pese a no haber pertenecido nunca al partido nazi, al fusionarse la Kripo con la Gestapo y el SD. En 1941 es destinado a Minsk en Ucrania. Al descubrir que el objetivo de su grupo es asesinar civiles judíos pide el traslado al frente pero es devuelto a Berlín para trabajar en la Oficina de Crímenes de Guerra. Sus investigaciones incomodan a muchos y es enviado al frente ruso, donde es capturado y retenido en un campo de prisioneros. En 1947 le reencontramos en Berlín, con 15 kg menos, casado con Kirsten. En el 49, cansado de regentar un hotel ruinoso cerca de Dachau, volverá a trabajar como detective privado en Munich. En 1950 partirá rumbo a Argentina y en 1954 lo reencontraremos en La Habana. Pelo rubio, ojos azules, nariz rota. En una época donde la idea de un detective es unos nudillos de acero y un foco de luz, Bernard Gunther es un investigador honesto. Un juez de la personalidad, rápido y preciso. Cínico, critica a los nazis donde y con quien puede, pero no duda en saludar con el brazo en alto si las circunstancias lo requieren. Sabe que vive en un mundo desquiciado donde es normal que las personas desaparezcan y mueran, pese a ello no conoce el miedo y no respeta la

autoridad. Se enfrenta a todos con humor, ironía y sinceridad, aun a riesgo de que le rompan la cara. Es muy duro, no duda en emplear su hierro (pistola) si se tiene que defender o considera que es el único modo de alcanzar la justicia. A medida que envejece se siente culpable de estar vivo. Siempre hay alguna mujer en la vida de Bernie: Frieda, Noreen Charalambides, Inge, Kirsten, Anna Yagubsky, pero las circunstancias o la muerte le separarán de todas y cada una de ellas. Después de “Violetas de marzo” En "Réquiem alemán" nos pasea por un Berlín destrozado y dividido, tomado por los "ivanes" y los estadounidenses, una población hambrienta y desmoralizada, verdugos convertidos en víctimas que sobreviven gracias al estraperlo y la prostitución.En "Unos por otros" se plantean dilemas a los que se han enfrentado muchos pueblos: ¿es deseable olvidar el pasado para poder empezar de nuevo?, ¿es posible perdonar tales atrocidades?, ¿está justificada la venganza de Nakam (comandos secretos judíos que perseguían y mataban criminales nazis)?. Conoceremos las redes que utilizaron los nazis para escapar a Estados Unidos y Argentina, muchas de ellas apoyadas por la Iglesia Católica y algunos gobiernos occidentales con la excusa de evitar el comunismo. Volverá la mirada a los crueles experimentos médicos y la eliminación

sistemática y despiadada de personas en los campos de exterminio. Y una pregunta constante al pueblo alemán y a toda la humanidad: ¿Cómo pudisteis dejar que esto pasará?, ¿cómo personas corrientes se convertieron en asesinos? "Una llama misteriosa" tiene lugar en Buenos Aires en 1950. Gunther ha abandonado Berlín y disfruta de la calurosa acogida que ofrecen los Perón a los exiliados nazis. La muerte de una muchacha y la desaparición de otra entroncan con una investigación que dejó sin concluir en 1932. Kerr nos pasea por los últimos meses de la República de Weimar y nos ofrece un espeluznante relato sobre el destino de miles de judíos en la Argentina peronista. "Si los muertos no resucitan" se desarrolla en dos actos. En 1934 en Berlín cuando Gunther trabaja como detective privado en el Hotel Adlon y los nazis han empezado su persecución contra los judíos y en 1954 en La Habana. Los gansters norteamericanos huyendo de la justicia se han hecho dueños de casinos y hoteles y sostienen al régimen de Batista con el beneplácito y la vigilancia de la CIA. Mientras algunos intelectuales que también huyen del Comité de Actividades Antiamericanas de McCarthy coquetean con los que serán los futuros revolucionarios, de fondo los personajes de Fidel Castro, en la cárcel de Pinar del Río y Ernest Hemingway, ausente por un viaje.
http://detectivesdelibro.blogspot.com/2009/11/berniegunther-philip-kerr.htm

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