Johannes!, Johannes! Silencio. Mi esposa Sara está dormida junto a mí.

Johannes, Johannes me tiemblan los labios, y temen mis manos, y hace oscuro en mi cuarto, me abrazo fuerte porque temo y tiemblo. Johannes, Johannes . Me desperté con jadeos fragorosos, Sara estaba junto a mí con los ojos muy abiertos, se mordía las lágrimas del susto. Otra vez Sarita Le dije. No llores Sarita, es un algo grande y magno que dice mi nombre, en ocasiones lo grita, en muchas otras me lo dice así, quedo, quedo, y me llena de amor y frenesí, se me llena el cuerpo hasta el tope de que no me cabe todo, y entonces no puedo respirar, me asfixia con su gloria, oh!, Sarita, si tú fueras mas buena, o le quisieras tanto como yo, te arrebataría esa tristeza con un suspiro y seríamos más felices los tres - Me detuve y entonces comencé a llorar, lloraba y lloraba como un niño, pero un niño feliz. Los niños cuando son muy felices lloran. Sara me tuvo en sus brazos y entre sollozos de alegría y exaltación sentía unas manos fuertes y seguras que cerraban mis ojos. Unas manos fuertes y seguras. Pero ya no llores Sarita, mira como soy feliz Y me quedaba dormido, navegábamos la noche obscura sobre nuestra cama solitaria, por la ventana bailaban las ramas al son de un viento helado que se colaba entre los tabiques de la pared, Dios nos hace fuertes y nos lleva de la mano para no tener miedo, evocar su nombre bajo el dolor y la angustia, nos mantiene a salvo cuando los de abajo nos torturan las entrañas. Tengo que sellarlos bien, los tabiques, mañana regresando del doctor me pongo a trabajar. Y entonces me dormí. Al día siguiente desperté ya entrada la mañana, Sara, mi dulce Sara ya había salido con Isaac, lo llevó a la escuela y después fue a trabajar, Sara trabaja en una oficina como asistente ejecutiva, yo me despierto por las mañanas y hago los deberes de la casa, cuando los dolores de cabeza lo permiten, claro. El día brillaba. La noche la pasé bien, cada vez siento más cerca esa luz a los puertos de mi alma. Me siento feliz, anoche me visitó un ángel. Es el presagio de la bienaventuranza, la cura a los males que me ponen a prueba. Me siento feliz. Recordé el frío de anoche, solo por esa vez dejé mis deberes para más tarde, y me di a la tarea del resane, quiero que mi hermosa Sara duerma bien esta noche. Comencé a trabajar en el muro de tabique en nuestra recámara, tomé un bote de cemento preparado que guardo bajo el lavabo ¡y puse manos a la obra!. Más tarde llegó Sara a la casa con Isaac, el gran muchachito entró como siempre con una gran sonrisa y me abrazó el orgullo de ser padre, yo lo abracé de vuelta y Dios me hablaba entre los brazos de Isaac; Johannes, Johannes . Que dichoso era, Señor, te doy gracias. Noté a mi Sara seria al entrar a nuestra recámara. Sus brazos derrotados colgaban de sus hombros, el seño fruncido jugaba sucio con sus labios y los endurecía, miraba con una preocupación de madre perdida mis frutos de albañil en la pared. ¿Otra vez Johannes? Me dijo en una voz quejumbrosa de niña malcriada - ¿Cuántas veces más vas a resanar la pared Johannes?, Cuántas!, Pero, Sara, es que se cuela el frío. No se cuela nada Johannes, no hay grietas ahí. Mira!, mira!, asómate bien, acerca el rostro a la pared, y dime si sientes algo.

No. Johannes. Johannes. pero es gracias a que me puse a resanar ésta mañana. Vas a ver. y confío en que de menos puedas regar las plantas. no las regué. ¿Y la casa?. Isaac y yo. - Hoy no vas a tener frio Sara. No sentí nada. Por favor. y me vas a agradecer! Y entonces le saqué el berrinche a besos de su alma. .Me acerqué a la pared como si me fuese a susurrar el más importante de los secretos. por favor!. Johannes!. nos vamos temprano en la mañana. Y entonces se acordó ¿Regaste las plantas? Para que me pregunta si ya sabe que no lo hice. Vas a ver mi linda. por favor. Me susurro. Johannes - Johannes. Mi resane funciona a la perfección! No siento nada Sara. como duermes bien esta noche.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful