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La Curación Energética

La Curación Energética

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don de coágulos, y si uno de éstos, impulsado por la
circulación, se aloja en alguna de las arteriolas del
cerebro impidiendo que una parte del tejido cerebral
reciba el oxígeno y el prana indispensables para la
vida, se produce la apoplejía. (Esta descripción es
sólo un ejemplo de cómo la disfunción energética a
nivel del centro cardíaco puede manifestarse en forma
de accidente vascular. El flujo de energía sutil que pasa
por el chakra cardíaco refleja la importancia del
amor en la vida individual y el grado de atención que
una determinada persona concede a ese aspecto.
Se comprenden mejor, a la luz de esta informa-
ción, ciertas enfermedades infantiles como el asma; el
niño asmático suele proceder de familias en donde la
madre (o el padre) ha exagerado la función tutelar.
Al nivel simbólico y al literal, es una expresión
desequilibrada del amor de uno de sus progenitores lo
que ahoga a la criatura. Por cuanto el chakra cardíaco
influye sobre los bronquios, el desequilibrio de energía
provoca una tendencia al espasmo de las vías
respiratorias, con las consiguientes dificultades de
ventilación, sobre todo durante los períodos de
conflicto emocional íntimo.
Las energías de los cuatro chakras inferiores
simbolizan los cuatro elementos planetarios de la
Antigüedad: la tierra, el agua, el fuego y el aire. De-
bido a su asociación con el corazón y los pulmones,
que absorben el oxígeno y hacen que éste circule por
todo el organismo, el chakra cardíaco representa sim-
bólicamente el elemento «aire», así como el del plexo
solar se enlaza con el fuego, el umbilical representa
el agua y el chakra raíz simboliza el elemento tierra.
De esta manera, mientras los cuatro chakras
inferiores representan el plano físico, los otros tres,
que son los superiores, se relacionan simbólicamente
con el elemento etéreo y los demás planos superiores
de la creación. El centro cardíaco viene a ser un
chakra de transición, o mediador entre las energías
materiales e inferiores y las espirituales o superiores.
Al igual que el aire, el centro cardíaco ocupa simbó-
licamente una posición intermedia entre el cielo y la
tierra.

Por cuanto el chakra del corazón se asocia ínti-
mamente con las expresiones del amor y de la com-
pasión, también tiene la consideración de importante
centro alimenticio, y no sólo en sentido material. En
efecto muchos de los órganos vinculados ayudan a
nutrir y promover la vida y la vitalidad en el resto del
organismo. Los pulmones aspiran el oxígeno y el
prana de la atmósfera. El corazón bombea la sangre
hacia los pulmones, donde absorbe el oxígeno y el
prana para distribuirlo a los demás órganos corpo-

rales. El sistema digestivo añade otros nutrientes a
la corriente sanguínea, para que la circulación los
distribuya asimismo por todo el cuerpo. Las mamas
están localizadas a nivel del chakra cardíaco, y cons-
tituyen un ejemplo muy señalado por ser quizás el
único órgano que responde a la función exclusiva de
alimentar a otro ser.
Del desarrollo de la facultad de amar a través del
chakra cardíaco depende la facultad de atenderse uno
mismo así como a los demás. Conforme se va haciendo
uno capaz de amar incondicionalmente a la propia
persona así como a los demás, se abre el chakra del
corazón y se facilita el flujo de la energía nutritiva
hacia los órganos que de aquél dependen. El asma es
una enfermedad relacionada con una disfunción del
centro cardíaco que puede ser resultado de un exceso de
atenciones por parle de otra persona. Cuando el niño es
objeto de un exceso de dedicación amorosa., hasta el
punto de resultar sofocado su albedrío independiente, el
desequilibrio del centro cardíaco origina estímulos
anómalos que afectan al árbol bronquial y dificultan el
aporte del oxígeno indispensable para la vida.
Demasiado de lo bueno puede ser perjudicial, lo
mismo que una sobrealimentación inoportuna puede
producir efectos indeseables. El exceso de atenciones,
por buena que sea la intención, abruma y provoca la
sensación física de ahogo a través del mecanismo
que acabamos de explicar.
A nivel psicológico el chakra del corazón rige las
emociones que nos atraen hacia otras personas con
las que mantenemos algún tipo de relación de amor. A
menudo, la aparición de la persona amada suscita en
nosotros como una oleada de calor y energía en el
pecho, al tiempo que experimentamos fuertes senti-
mientos positivos hacia esa persona. Estas sensaciones
activadas a impulsos del amor, y especialmente del
amor romántico, hacen que percibamos de manera
consciente el flujo energético que recorre en ese
momento el chakra del corazón. De esta manera, las
atenciones hacia los demás nacen de sentimientos
como el amor, la compasión o la empatia; la facultad
de ser atento para con otros es una manifestación de
ese género de emociones, y al mismo tiempo el
reconocimiento implícito de la necesidad que ellos
también tienen de evolucionar y progresar física y
espiritualmente. El desarrollo de los sentimientos de
compasión y empalia ante el prójimo es uno de los
primeros pasos en el camino que conduce a la
apertura del chakra cardíaco y al desarrollo de la
conciencia superior. Cuando hallemos ausentes esos
elementos en una personalidad, podemos estar
seguros de que existe algún bloqueo de aquél.

Nuestra relación con los chakras 233

De entre los vínculos entre el chakra del corazón
y los diversos órganos físicos, se atribuye gran
importancia a la asociación de dicho centro con el
timo. Durante mucho tiempo los médicos creyeron
que era normal que esta glándula se atrofíase en ta-
maño y funcionalidad a edad temprana. Pero es po-
sible que esta opinión deba ser considerablemente
revisada, a medida que los facultativos comprendan la
relación energética entre la glándula timo y el
chakra cardíaco. Quizás sea necesario admitir que la
involución del timo con la edad no es un fenómeno
universal. En los que presentan la atrofia del timo,
después de la adolescencia podríamos encontrar una
relación entre los sentimientos de soledad, la depre-
sión, el bloqueo del chakra cardíaco y la pérdida de
aquella función glandular. Los estudiosos del nuevo
campo de la psiconeuro inmunología todavía no han
estudiado a fondo los vínculos energéticos sutiles entre
la emotividad y la función inmunológica, aunque sí
saben algo acerca de las relaciones fisiológicas
entre las emociones humanas y la enfermedad. Queda
sin embargo un aspecto esotérico de la inmunología en
espera de ser plenamente comprendido.
Hoy la ciencia médica reconoce que el timo de-
sempeña un papel importante en la regulación de la
respuesta inmunitaria. Anteriormente se creía que el
timo sólo tenía plena funcionalidad durante la pri-
mera infancia, cuando se produce la prcprograma-
ción de los llamados linfocitos T en orden a sus
especiales funciones inmunológicas; esta activación
tiene lugar durante una fase crítica del crecimiento y
mientras aquéllos residen en dicha glándula. Hoy en
cambio la investigación empieza a descubrir las po-
derosas hormonas reguladoras que segrega el timo;
esas hormonas, llamadas timosinas, influyen durante
toda la vida sobre la capacidad del individuo para
combatir las enfermedades, por cuanto potencian la
actividad de diferentes tipos de linfocitos T.
La regulación por la actividad hormonal del
timo seguramente tiene algo que ver también con
las enfermedades de índole inmunológica. Así por
ejemplo la artritis reumatoide, que es una enfermedad
autoinmune en la que el cuerpo literalmente se ataca
a sí mismo, ha sido tratada con carácter experimental
irradiando el timo a fin de moderar su actividad. Son
muchas las dolencias que resultan de alteraciones de la
función inmunitaria, pero además la ciencia empieza a
descubrir la presencia de componentes inmunológicos
en otras muchas enfermedades que no se sospechaba
relacionados con este aspecto fisiológico.
Recientemente, por ejemplo, se han hallado indicios
de una contribución inmunoló-

gica a la enfermedad coronaria, problema que en
otros tiempos se atribuía fundamentalmente al co-
lesterol, a la dieta, a la hipertensión y al hábito de fu-
mar. En muchas anomalías caracterizadas por la hi-
pofunción de un órgano, como la insuficiencia ova-
rica primaria, la atrofia suprarrenal y algunos tipos
de diabetes infantil, se han hallado últimamente re-
laciones con ciertos mecanismos autoinmunes de des-
trucción glandular. Lo que importa recordar de todo
esto es que la regulación inmunitaria por el timo
puede afectar a un gran número de dolencias distintas,
y recibe a su vez el influjo de la actividad del chakra
cardíaco.

Los diversos investigadores que han examinado
las relaciones entre la emotividad y las enfermedades
han descubierto una fuerte correlación entre la
depresión, los sentimientos de pena y la supresión de
las defensas corporales. Varios psicólogos se han
dedicado a estudiar los antecedentes de los enfermos
de cáncer y han observado coincidencias interesantes,
en particular que muchos de estos pacientes
sufrieron depresiones antes de manifestarse en ellos
las neoplasias malignas. Según los estudios de
LeShan,3

a muchos pacientes de "cáncer se les
diagnosticó la enfermedad entre doce y dieciocho
meses después de haber perdido a su cónyuge. En
estos pacientes, es probable que un estado prolongado
de pena y depresión haya originado la supresión de la
actividad inmunitaria normal, que detecta y elimina
las células cancerosas esporádicas. De tal manera
que la ¡nmunodepresión de estas personas
atribuladas habría permitido la formación de masas
de células tumorales voluminosas y menos vulnerables a
las defensas del organismo. Como se sabe, los que
sufren una inmunodef¡ciencia de cualquier origen se
hallan más expuestos a la aparición de neoplasias
malignas. En algunos trabajos oncológicos se ha
anotado que los padres de niños leucémicos suelen
manifestar, además de la reacción de pena consiguiente
a la comunicación del diagnóstico, síntomas de
inmunos opresión detectable a través de los análisis de
sangre. Es un ejemplo de los potentes efectos
negativos que las tribulaciones, el estrés y la depresión
pueden ejercer sobre los sistemas inmunitarios de
defensa del organismo.

No han advenido todavía los investigadores que el
flujo de la energía sutil del prana a través del
chakra cardíaco es un factor esencial para el buen
funcionamiento del timo y, por tanto, para la plena
funcionalidad inmunitaria del organismo. La
glándula en cuestión produce factores hormonales,
como la timopoetina y otras limosinas, que regulan

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