Señora JUANA LEÓN Distinguida Señora: Me refiero a su artículo La paradójica vuelta de Adriana Córdoba en el que, con profundo desconocimiento

de la Veeduría Distrital, desinforma usted a sus lectores, no solamente en relación con la naturaleza misma de la Entidad, a la que reiteradamente denomina veeduría ciudadana, sino en relación con la gestión que lideré los pasados ocho años, catalogándome usted como una persona de bajo perfil y de bolsillo . La Veeduría Distrital es un órgano de control preventivo, único de su categoría en el país, no un cargo de la administración distrital. El estatuto de Bogotá la coloca en la misma jerarquía de la Personería y Contraloría y el desarrollo de sus funciones requiere no sólo un conocimiento profundo de la ciudad, sino alta experiencia en temas de gestión pública y dominio de los asuntos jurídico administrativos, aspectos que corresponden plenamente a mi formación como jurista y doctora en derecho y a mi trasegar sin tacha alguna por diversos sectores de la administración pública y privada del país y como consultora de entidades internacionales. Si consulta usted mi hoja de vida le resultará imposible catalogarla como de bajo perfil . La función del Veedor Distrital no se limita a opinar, como usted parece entenderlo. Le corresponde coordinar el control interno distrital, evaluar la gestión, hacer seguimientos contractuales y de gestión, diseñar e implementar herramientas para evitar prácticas contrarias a la legalidad o a la probidad, atender las quejas ciudadanas y vigilar la adecuada atención de las mismas en las entidades distritales, promover el ejercicio calificado del control social y la rendición de cuentas, entre otros aspectos. El Veedor Distrital no es un representante de los ciudadanos ante el alcalde como usted lo afirma. Ni el Decreto 1421 de 1993 ni ninguno de los acuerdos del Concejo Distrital le atribuye al Veedor tal función. Eso lo hace usted en su sapiencia. Señalar que en mi condición de Veedora Distrital fui funcionaria de bolsillo no sólo es falso sino injurioso y no responde a la realidad de una gestión que fue reconocida no sólo por su independencia y seriedad, sino por el posicionamiento que mi talante y el trabajo técnico mío y de mi equipo, ajeno a componendas políticas, logró para la Entidad, que obtuvo durante mi dirección el Premio de Transparencia Luis Carlos Galán Sarmiento otorgado por el Congreso de la República. Las certificaciones de calidad otorgadas por el Icontec, también bajo mi dirección, evidenciaron la alta calidad del trabajo de la Veeduría durante mi ejercicio como Veedora Distrital. Le hubiera bastado entrar a un buscador de internet para conocer, en más de mil páginas, las recomendaciones formuladas a la administración distrital durante los 8 años de mi gestión, acatadas y valoradas por las entidades del Distrito, en un porcentaje superior al 85%. Más de ochenta y seis mil recomendaciones de gestión fueron producidas durante mi dirección de la Veeduría Distrital, divulgadas, la mayor parte, no

sólo de manera virtual sino mediante publicaciones y a través de medios de comunicación, por solicitud de periodistas serios que están interesados en informar y no en descalificar. Es con fundamento en su falta de rigor que afirma, tan tranquilamente que, difícilmente alguien me escuchó alguna vez contrariando la realidad, que no deja de serlo, porque usted la tergiverse. No puedo compartir su opinión de que para tener alto perfil una mujer sólo necesita ser la esposa de un político. Esa es su mirada pero debo señalarle, con todo respeto y para su sorpresa, que usted no es la dueña de la verdad. Las mujeres que hacemos un trabajo técnico, honesto, riguroso, independiente, que somos consultadas y respetadas y que tenemos una formación académica sólida, aunque no tengamos cónyuges políticos, no somos de bajo perfil ni del bolsillo de nadie. Cuando uno no está detrás de acuerdos políticos y componendas politiqueras, como siempre ha sido mi caso, puede darse el lujo de obrar según sus convicciones. Finalmente debo señalar que lamento que considere que su posición de periodista le otorga patente de corso para agredir sin fundamento y vulnerar el derecho al buen nombre de las personas. A muchos nos resulta inaceptable. Solicito, tanto la publicación de esta comunicación, como su rectificación inmediata, dada su falta de veracidad y su evidente parcialidad. De no hacerlo, me veré forzada a entablar las acciones judiciales que correspondan. Atentamente, MARIA CONSUELO DEL RIO MANTILLA

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