30 de Diciembre de 2011, con el humor destrozado por el año y al final de cuentas por mi mismo, hoy caminamos toda la tarde

con León desde casa hasta el nuevo taller donde Daniela, mi chica, trabajara con sus colegas en esto de vestir a poca gente. Llegamos cansados y reventando histerias mías y reacciones de él. Enfrente del sito otra fabrica, pero ocupada hace un tiempo por senegaleses antes desalojados de otra ruina industrial barcelonesa. Senegaleses, ellos los que ves corriendo con la bolsa del cuco manta o juntando chatarras. Entramos, detrás de una pareja, él, semi-rasta y ella como una rubia y jonky pero rubia y maquillada. Él me saludo y gracias a su saludo, esta es la historia de un día en El lugar de donde no se regresa. Al día siguiente regrese por la mañana, estaba tranquilo, el sitio y yo de alguna manera también. Por la noche había hablado con un conocido, le pregunte si tenia relación con alguien de ahí, el también es senegalés, "ahh si los conozco, les he ayudado mas de una vez pero ya no hablo con uno de ellos que fue mi amigo" mejor no digas que has hablado conmigo pero si quieres pregunta por el, Abdul es como un jefe por ahí, es el mas veterano, habla catalán y otros idiomas y se encarga de cuidar a la gente", algo así fue nuestra conversación. Pregunte por Abdul y me guiaron, mientras el revisaba una montaña de chatarra y cables, mirándome a la cara cada tanto me escucho intentar un primer dialogo.

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