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Todas las islas Hawái se formaron por la acción de los

volcanes que surgían del fondo del mar, a partir de una


fuente de magma que en geología se denomina punto
caliente. Esta teoría sostiene que la placa tectónica bajo
el Océano Pacífico se mueve en dirección noroeste, por lo
que el punto caliente se mantiene estacionario, creando
poco a poco nuevos volcanes. Por este motivo,
únicamente los volcanes en la mitad sur de la Isla Grande
permanecen en activo hoy en día.

Puede decirse que el clima de Hawái es atípico para una


zona tropical, por lo que suele considerarse más
subtropical de lo que podría pensarse por la latitud,
debido a la acción moderadora que ejerce el océano que
la rodea. Las temperaturas y la humedad tienden a ser
menos extremas, con unas temperaturas máximas en
verano que rara vez rozan los 33°C y que en invierno (en
zonas poco elevadas) no suelen descender más allá de los
18ºC. Las precipitaciones en forma de nieve, aunque no
suelen asociarse con el clima tropical, afecta a zonas muy
elevadas como Mauna Kea y Mauna Loa en la Isla Grande
en algunos meses del invierno. En contadas ocasiones ha
nevado en Haleakalā, Maui. Mount Waialeale, en la isla de
Kauai, destaca por las lluvias que recibe, la segunda cifra
más alta del mundo. En el 2003, el huracán Jimena afectó
a las islas dentro de la Temporada de huracanes en el
Pacífico, 2003, algo que no suele ser común en Hawái.