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Río Aragón tacha de temerarias las declaraciones de Alonso

sobre los peligros de Yesa


La Asociación Río Aragón califica de “temerarias” las declaraciones realizadas por el presidente de
la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), José Luis Alonso, sobre los peligros que pueden
sucederse con el recrecimiento del pantano de Yesa. Alonso reconoció el pasado 11 de junio, en el
transcurso de las Jornadas Técnicas sobre Estabilidad de Laderas en Embalses, que en el pantano
navarro-aragonés podría producirse “una ola pequeñita”.

La agrupación recuerda que “hasta el momento negaban categóricamente que se pudiera dar tal circunstancia”,
y tachan de ejercicio de hipocresía la calificación de “ola pequeñita” dada por el presidente de la CHE, ya que
“nos recuerda a los hilillos del Prestige o al bichito tan pequeño que si se cae de esta mesa, se mata, de la
colza”, apuntan.

Río Aragón recuerda que “primero negaron el posible deslizamiento de la ladera izquierda advertido por el
doctor Casa y ésta se movió; más tarde ocultaron durante 8 meses el deslizamiento, después descartaron que,
como consecuencia del mismo, pudiera producirse una ola y, ahora, lo admiten”. Además, la agrupación apunta
que también se negaron los problemas sísmicos, y sin embargo se van a colocar 8 sismógrafos en el entorno de
Yesa, y que ahora, también, se reconoce que el estribo derecho es inestable y se puede mover.

Todo ello hace pensar a la agrupación que “la CHE o bien miente descaradamente a la sociedad o ignora lo que
pasa, lo que sería aún más grave”. Para los de Río Aragón ambas cosas demuestran que “estamos en manos de
unos irresponsables, incompetentes y temerarios que no saben lo que tienen entre manos y que sólo encargan
informes para cubrirse las espaldas ante una catástrofe”. Algo que ya sucedió en Vajont (Italia), donde un
deslizamiento de “sólo” 1 millón de metros cúbicos y una velocidad inicial menor que la de Yesa se saldó con
2.000 muertos.

Por ello, Río Aragón señala que “no debemos olvidar que esa “ola pequeñita” también pondría en riesgo el
entorno del embalse, los trabajadores de la obra, los campistas y los numerosos bañistas que aprovechan las
aguas termales en verano”.