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LA ACCION HUMANA
tratado de economía
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cuarta edición

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vicios que cua promoviendo y tiempo, aquelíc intelectual, cu los que se ap( en definitiva, 1

«El doctor M apela a la pura ! fría, helada, qu vez, guste. Difi rizar un pensa apela a emocior La demagogia, nificación, el

1BLOTCCA " I A UNIIVERS H A D r»<- r-

LA ACCION HUMANA

seguridad dé todos, goza r.segura- ¿ mente de mayor poder Suasorio.» «Y, sin embargo, si contemplamos la cosa con más detenimlen-, to, sé nos ocurre que, tal vez, a la larga, la filosofía misiana produzca dramáticos efectos. Mises, evidentemente, no ha escrito un panfleto. Nos brinda ún acervo de sugestivas ideas acerca del socialismo y de Já -actividad humana toda. El libro podría tener enorme impacto si efectivamente llegara allí en donde debiera estar: sobre la mesa de trabajo del pensador. La .lógica tal vez resulta lenta levadura; pero su^fecto es inexorable.» _ ,~
VERMONT ROYSTER :

Wall

Street

Journal

"Ludwig yon Mises, conocido internacionalmente como cabeza de la Escuela Austríaca, maestro de F, A. von Hayek y de muchos otros economistas, fue durante veinticinco años catedrático en la Universidad de .yiena y, de l934 a 1940, enseñó en el Gradúate lnstitute of International Studies de Ginebra. Ha dictado incontables Conferencias en universidades inglesas, francesas,- holandesas^ witalianas, alemanas. y mejicanas,; así como en la Gradúate School of Business Administration de Nueva York.

U N I O N E D I T O R I A L , S. A. C o l o m b i a , 61, T e l . 457 07 60 28016 M A D R I D

Título

original:
del

ISBN: 84-7209-116-3 Human Action, A Treatise
inglés por JOAQUÍN REIG

on

Economics

Traducido

ALBIOL

©

1980 by Unión Editorial, S. A.

Colombia, 61 - 2 8 0 1 6 Madrid Depósito Legal: M. 3 7 . 5 8 9 - 1980 Printed in Spain - Impreso en España Musigraf Arabí Cerro del Viso, 1 6 - T o r r e j ó n de Ardoz (Madrid) Edición, 1986

Nota del editor

Esta es la tercera edición española de La Acción H u m a n a , la obra que, con tanto cariño y tanta dedicación, durante largas jornadas, preparara Ludwig von Mises, hasta su primera aparición (1949), para, con ella, arrumbar definitivamente los mitos marxistas (carencia de cálculo), keynesianos (paro con inflación) e intervencionistas en general (contradictorio efecto de las medidas preconizadas), poniendo de manifiesto las consecuencias antisociales que tales tendencias llevan implícitas, las cuales, según se demuestra, dan lugar, invariablemente, a pobreza y explotación entre las masas trabajadoras, entre esas queridas gentes a las que todo el mundo —dice— desea proteger y amparar. La primera traducción española, como señala el autor en el subsiguiente prefacio, apareció en 1960, con arreglo al primitivo texto citado. Mises corrigió y amplió la obra en 1963, quedando, sin embargo, extremadamente descontento de la correspondiente impresión tipográfica, razón por la cual efectuó una tercera y definitiva edición en 1966. De acuerdo con este último texto apareció la segunda edición española en 1968, la cual quedó agotada. Por eso y con motivo del trigésimo aniversario de la primitiva aparición de H u m a n Action, ha parecido oportuno efectuar una tercera edición española, para que no falte en la mesa de trabajo del estudioso hispanoparlante preocupado de los temas sociales este tan esencial instrumento intelectual.

2

La Acción Humana

Se ha agregado un índice alfabético, para simplificar la labor indagadora, así como otro de las notas con que el traductor ha procurado facilitar la comprensión de algunos términos y vocablos místanos, deseando el mismo aprovechar esta oportunidad para agradecer al matrimonio Percy y Bettina Greaves su inapreciable auxilio. La traducción completa fue también objeto de cuidadosa revisión. Madrid, 1980

Prefacio a la tercera edición

Viva satisfacción, en verdad, me produce la aparición, elegantemente presentada por un distinguido editor, de la tercera edición revisada del presente libro. Dos advertencias, de orden terminológico, deseo hacer: D e b o señalar, en primer término, que empleo siempre el vocablo «liberal» en el sentido al mismo atribuido a lo largo del siglo x i x y que aún la Europa continental le reconoce. Resulta imperativo proceder así por cuanto no disponemos de otra expresión para definir aquel gran movimiento político y económico que desterró los métodos precapitalistas de producción, implantando la economía de mercado y de libre empresa; que barrió el absolutismo real y oligárquico, instaurando el gobierno representativo; q u e liberó a las masas, suprimiendo la esclavitud, las servidumbres personales y demás sistemas opresivos. Creo, en segundo lugar, oportuno destacar que el término «psicología» aplícase, desde hace algunas décadas, con un sentido cada vez más restrictivo, a la psicología experimental, es decir, a aquella «psicología» que no sabe recurrir en sus análisis sino a los métodos típicos de las ciencias naturales. Estudiosos q u e antes se consideraban psicólogos son, hoy en día, tildados de meros «psicólogos literarios», negándoseles condición científica. En economía, sin embargo, cuando se habla de psicología, alúdese precisamente a esta tan denigrada psicología literaria; por ello tal vez fuera conveniente que recurriéramos a n u e v o vocablo para designar tal disciplina. A este respecto, en mi libro Theory and History (New H a v e n , 1957, pá-

4

La Acción Humana

ginas 2 6 4 a 2 7 4 ) sugerí el t é r m i n o «timología», que he empleado también en mi reciente ensayo The XJltimate Foundation of Economic Science (Princeton, 1 9 5 2 ) . No considero, sin embargo, o p o r t u n o dar carácter retroactivo a tal uso ni variar la terminología manejada en anteriores publicaciones, razón por la cual, en esta nueva edición, sigo empleando la palabra psicología como en la primera. D o s traducciones de la primitiva Human Action han aparecido: una italiana, del profesor de la milanesa Universitá Bocconi, b a j o el título L'Azione Umana, Trattato di Economía, publicada en 1 9 5 9 por la Unione Tipografico-Editrice Torinese, y otra castellana, de Joaquín Reig Albiol, titulada La Acción Humana, Tratado de Economía, editada en dos volúmenes en 1 9 6 0 por la Fundación Ignacio Villalonga, de Valencia (España). Tengo que agradecer a numerosos y entrañables amigos su ayuda y consejos. Quiero, en primer lugar, recordar a dos ya fallecidos intelectuales, Paul M a n t o u x y William E. R a p p a r d , quienes, brind á n d o m e la o p o r t u n i d a d de profesar en el famoso Gradúate Institute of International Studies, de G i n e b r a (Suiza), me permitieron iniciar el presente t r a b a j o , proyecto largo tiempo acariciado y que no había tenido ocasión de abordar. Deseo igualmente expresar mi reconocimiento, por sus valiosas e interesantes sugerencias, a M r . A r t h u r G o d d a r d , M r . Percy Greaves, D r . H e n r y Hazlitt, P r o f . Israel M. Kirzner, M r . Leonard E. Read, D r . Joaquín Reig Albiol y D r . George Reisman. La mayor deuda de gratitud la tengo contraída, no obstante, con mi propia esposa por su constante aliento y ayuda,
LUDWING VON M I S E S

N u e v a Y o r k , marzo 1966.

Indice general
Páginas
N O T A DEL EDITOR P R E F A C I O A LA TERCERA EDICIÓN INTRODUCCIÓN 1 3 17

1. Economía y Praxeología 2. Consideración epistemológica de una teoría general de la acción humana 3. La teoría económica y la práctica de la acción humana 4. Resumen PRIMERA PARTE LA ACCION HUMANA
CAPÍTULO

17 22 27 31

I.—EL HOMBRE EN ACCION 1. Acción deliberada y reacción animal 2. Los requisitos previos de la acción humana En torno a la felicidad. Acerca de los instintos y los impulsos. 3. La acción humana como presupuesto irreductible 4. Racionalidad e irracionalidad; subjetivismo y objetividad en la investigación praxeológica 5. La causalidad como requisito de la acción 6. El alter ego Sobre la utilidad de los instintos. El fin absoluto. El hombre vegetativo. II.—PROBLEMAS EPISTEMOLOGICOS QUE SUSCITAN LAS CIENCIAS DE LA ACCION HUMANA 1. Praxeología e historia 2. El carácter formal y apriorístico de la praxeología La supuesta heterogeneidad lógica del hombre primitivo. 3. Lo apriorístico y la realidad 4. La base del individualismo metodológico El yo y el nosotros. 5. La base del singularismo metodológico 6. El aspecto individualizado y cambiante de la acción humana ... 7. En torno al objeto de la historia y su metodología específica 8. Concepción y comprensión Historia natural c historia humana.

35 35 38

43 45 50 52

CAPÍTULO

61 61 64 73 78 82 84 86 91

6

La Acción Humana
Páginas 9. 10. 11. Sobre los tipos ideales El método de la economía política Las limitaciones de los conceptos praxeológicos 102 110 118 123 123 127 130 141 144 148

CAPÍTULO III.—LA ECONOMIA Y LA REBELION CONTRA LA RAZON 1. La rebelión contra la razón 2. La lógica ante el polilogismo 3. La praxeología ante el polilogismo 4. El polilogismo racista 5. Polilogismo y comprensión 6. En defensa de la razón CAPÍTULO IV.—UN PRIMER ANALISIS DE LA CATEGORIA DE ACCION : 1. Medios y fines 2. La escala valorativa 3. La escala de necesidades 4. La acción como cambio
CAPÍTULO V . — E L T I E M P O

153 153 157 159 160
163

1. 2. 3. 4.

El tiempo en cuanto factor praxeológico Pasado, presente y futuro La economización del tiempo La relación temporal existente entre las acciones

163 164 166 167
173

CAPÍTULO

VI.—LA I N C E R T I D U M B R E 1. Incertidumbre y acción 2. El significado de la probabilidad 3. Probabilidad de clase 4. Probabilidad de caso 5. La valoración numérica de la probabilidad de caso 6. Apuestas, juegos de azar, deportes y pasatiempos 7. La predicción praxeológica

173 175 177 180 185 18/ 190 193 193 205 210

CAPÍTULO VII.—LA ACCION EN EL ENTORNO MUNDO 1. La ley de la utilidad marginal 2. La ley del rendimiento 3. El trabajo humano como medio Trabajo inmediatamente remunerado y trabajo mediatamente remunerado. El genio creador. 4. La producción

223

Indice general

12
Páginas SEGUDA PARTE
LA ACCION EN EL MARCO SOCIAL

CAPÍTULO VIII.—LA SOCIEDAD HUMANA 1. La cooperación humana 2. Crítica del concepto comprehensivista y metafísico de la sociedad Praxeología y liberalismo. Liberalismo y religión. 3. La división del trabajo 4. La ley de la asociación de Ricardo Errores comunes en que se incide al tratar de la ley de asociación. 5. Los efectos de la división del trabajo 6. El individuo en el marco social El mito de la mística unión. 7. La gran sociedad 8. El instinto de agresión y destrucción Errores en los que se suele incurrir al interpretar las enseñanzas de la moderna ciencia natural, especialmente del darwinismo. CAPÍTULO IX.—LA TRASCENDENCIA DE LAS IDEAS 1. La razón humana 2. Doctrinas generales e ideologías ha lucha contra el error. 3. El poder El tradicionalismo contó ideología. 4. El «mejorismo» y la idea de progreso CAPÍTULO X.—EL INTERCAMBIO EN LA SOCIEDAD 1. Cambio intrapersonal y cambio interpersonal 2. Vínculos contractuales y vínculos hegemónicos 3. La acción y el cálculo TERCERA PARTE
EL CALCULO ECONOMICO

229 229 232

249 251

258 259 265 267

277 277 278 292 297 301 301 303 307

CAPÍTULO X I . — E V A L U A C I O N S I N C A L C U L O

311

1. 2.

3. 4.

La gradación de los medios El papel que desempeña, en la teoría elemental del valor y los precios, el imaginario trueque de mercancías La teoría del valor y el socialismo. El problema del cálculo económico El cálculo económico y el mercado

311 312 320 325

8

La Acción Humana
Páginas

CAPÍTULO

XII.—EL AMBITO DEL CALCULO ECONOMICO 1. El significado de las expresiones monetarias 2. Los límites del cálculo económico 3. La variabilidad de los precios 4. La estabilización 5. El fundamento básico de la idea de estabilización XIII.—EL CALCULO MONETARIO, AL SERVICIO DE LA ACCION 1. El cálculo monetario, instrumento del pensar 2. El cálculo económico v la ciencia de la acción humana CUARTA PARTE LA CATALACTICA O LA TEORIA DEL MERCADO

329 329 333 337 339 346 353 353 356

CAPÍTULO

CAPÍTULO

XIV.—AMBITO Y METODOLOGIA DE LA CATALACTICA 1. La delimitación de los problemas catalácticos ¿Existe, como ciencia, la economía? 2. El método de investigación basado en las construcciones imaginarlas 3. La economía pura de mercado La maximización de los beneficios. 4. La economía autística 5. El estado de reposo y la economía de giro uniforme 6. La economía estacionaria 7. La integración de las funciones catalácticas La función empresarial en la economía estacionaria. XV.—EL MERCADO 1. La economía de mercado 2. Capital y bienes de capital 3. El capitalismo 4. La soberanía del consumidor El metafórico empleo de la terminología política. 5. La competencia 6. La libertad 7. La desigualdad de rentas y patrimonios 8. La pérdida y la ganancia empresarial 9. Las pérdidas y las ganancias empresariales en una economía progresiva La condenación moral del beneficio. Consideraciones en torno a los mitos del subconsumo y de la insuficiente capacidad adquisitiva de las masas.

361 361

367 369 377 379 388 389 397 397 400 407 415 420 429 440 442

CAPÍTULO

Indice general
Páginas 10. Promotores, directores, técnicos y funcionarios 11. El proceso de selección 12. El individuo y el mercado 13. La propaganda comercial 14. La «Volkswirtschaft»
CAPÍTULO

9

462 473 478 484 488 495 495 501 504

1. 2. 3.

4. 5. 6.

7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15.

XVI.—LOS PRECIOS La formación de los precios Valoración y justiprecio El precio de los bienes de orden superior Una excepción dentro del mecanismo determinante del precio de los factores de producción. La computación de costos La cataláctica lógica frente a la cataláctica matemática Los precios de monopolio El análisis matemático de la teoría de los precios de monopolio. El buen nombre mercantil La monopolización de la demanda Efectos de los precios de monopolio sobre el consumo La discriminación, mediante el precio, por parte del vendedor. La discriminación, mediante el precio, por parte del comprador ... La interconexión de los precios Precios y rentas Precios y productos La quimera de los precios no mercantiles

512 526 537

567 573 575 580 584 585 587 589 590 595 595 596 600

CAPÍTULO

1. 2. 3.

4. 5. 6.

7. 8. 9. 10. 11.

XVII. K!. CAMBIO INDIRECTO Los medios de intercambio y el dinero Consideraciones en torno a determinados errores harto difundidos. La demanda y la oferta de dinero La trascendencia epistemológica de la teoría de Cari Menger sobre el origen del dinero. La determinación del poder adquisitivo del dinero El problema de Hume y Mili y la fuerza impulsora del dinero ... Variaciones del poder adquisitivo del dinero provenientes del lado monetario y variaciones provenientes del lado de las mercancías. Inflación y deflación; inflacionismo y deflacionismo. El cálculo monetario y las variaciones del poder adquisitivo ... La previsión de las futuras variaciones del poder adquisitivo ... El valor específico del dinero La trascendencia de la relación monetaria Los sustitutos monetarios

610 623 627 634 636 640 643 645

10

La Acción

Humana
Páginas

12. Límites a la emisión de medios fiduciarias 13. 14. 15. 16. 1718. 19. Observaciones en torno a la libertad bancaria. Cuantía y composición de los saldos de tesorería Las balanzas de pagos Las cotizaciones ¡nterlocales La tasa del interés y la relación monetaria Los medios secundarios de intercambio Interpretación inílacíonista de la historia El patrón oro La cooperación monetaria internacional.

648 668 672 674 682 688 693 699

,..

CAPÍTULO X V I I I . — L A A C C I O N Y EL TRANSCURSO DEL T I E M P O . !• 2. La respectiva valoración de los diferentes períodos temporales ... La preferencia temporal, condición típica del actuar Observaciones en torno a la evolución de la teoría de la preferencia temporal. Los bienes de capital ... Período de producción, período de espera y periodo aprovisionado. Prolongación del período de provisión más allá de la presunta vida del actor. Algunas aplicaciones de la teoría de la preferencia temporal. La convertibilidad de los bienes de capital El influjo del ayer sobre la acción Acumulación, conservación y consumo de capital La movilidad del inversor Dinero y capital; ahorro e inversión

711 711 717

3. 4.

726 731

5678. 9.

744 747 758 763 767 771 771 774 782 784 787

CAPÍTULO XIX.—LA TASA D E L ÍNTERES 12. 3. 4. 5. El fenómeno del interés El interés originario La cuantía de la tasa del interés EL interés originario en IB economía cambiante El cómputo del interés
XX.—EL INTERES, LA EXPANSION CREDITICIA Y EL

CAPÍTULO

CICLO ECONOMICO 1. Los problemas 2. El componente empresarial del interés bruto de mercado 3. La compensación por variación de precios como componente del interés bruto de mercado ... 4. El mercado crediticio Los efectos que sobre el interés originario provocan las variaciones de la relación monetaria -

789 789 79C 794 799 803

Indice general

11
Páginas

6.

7.

8. 9.

Efectos de la inflación y la expansión crediticia sobre el interés bruto de mercado La tan alabada ausencia de crisis económicas bajo la organización totalitaria. Efectos de la deflación y la contracción crediticia sobre la tasa del interés bruto de mercado La diferencia entre la expansión crediticia y la simple inflación. La explicación monetaria o de crédito circulatorio de los ciclos económicos ... Efectos que la reiteración del ciclo económico provoca en la economía de mercado La función que los desaprovechados tactores de producción desempeñan durante las primeras etapas del auge. Los errores que encierran las explicaciones no monetarias de los ciclos económicos.

806

826

833 839

CAPÍTULO

XXI.—TRABAJO Y SALARIOS 1. Trabajo introversivo y trabajo extroversivo 2. El trabajo como fuente de alegría o de fastidio 3. Los salarios 4. El paro cataláctico 5. Salarios brutos y salarios netos 6. Salario y pervivcnciu Comparación de la explicación histórica de los salarios con el teorema regresivo. 7. La oferta de trabajo y la desutilidad del mismo Consideraciones en torno a la más popular interpretación de la «revolución industrial». 8. Efectos que las mutaciones del mercado provocan en los salarios. 9. El mercado laboral La actividad laboral de esclavos y bestias. DE 1. 2. 3. 4. 5. X X I I — L O S FACTORES ORIGINARÍOS DE PRODUCCION CONDICION NO HUMANA Consideraciones generales en torno a la teoría de la renta El factor temporal en la utilización de la tierra La tierra submarginal La tierra como lugar de ubicación El precio de la tierra El mito del suelo.

857 857 859 864 872 876 879

890

908 910

CAPÍTULO

925 925 929 932 934 936

CAPÍTULO

XXIII.—EL MERCADO Y LAS REALIDADES CIRCUNDANTES 1. Teoría y realidad

941 941

12

La Acción Humana
Páginas 2. 3. 4. 5. 6. La trascendencia del poderío La trascendencia histórica de la guerra y la conquista El hombre, entidad real El período de acomodación La limitación de los derechos dominicales y los problemas referentes a los costos y los beneficios externos Los beneficios externos en la creación intelectual. Privilegios y cuasi privilegios. XXIV.—ARMONIA Y CONFLICTO DE INTERESES El origen de las ganancias y las pérdidas empresariales La limitación de la descendencia La armonía de los «rectamente entendidos» intereses sociales ... La propiedad privada Los modernos conflictos QUINTA PARTE LA COOPERACION SOCIAL EN AUSENCIA DEL MERCADO 943 946 948 950 953

CAPÍTULO

1. 2. 3. 4. 5.

967 967 971 979 991 993

CAPÍTULO

XXV.—EL MODELO TEORICO SOCIALISTA 1. El origen histórico de la idea socialista 2. La doctrina socialista 3. Examen praxeológico del socialismo

DE

UNA

SOCIEDAD 1001 1001 1007 1010 1013 1013 1017 1019 1021 1024 1030

CAPÍTULO

XXVI.—LA IMPRACTICABILIDAD DEL CALCULO ECONOMICO BAJO EL REGIMEN SOCIALISTA 1. El problema 2. Pasados errores en el planteamiento del problema 3. Modernas tentativas de cálculo socialista 4. El método de la prueba y el error 5. El cuasi mercado 6. Las ecuaciones diferenciales de la economía matemática SEXTA PARTE EL MERCADO INTERVENIDO

CAPÍTULO

1. 2. 3. 4.

XXVII.—EL ESTADO Y EL MERCADO En busca de un tercer sistema El intervencionismo Las funciones estatales La rectitud como norma suprema del individuo en su actuar

1039 1039 1041 1044 1049

Indice general

13
Páginas

5. 6.

El laissez faire La directa intervención del consumo De la corrupción. XXVIII.—EL INTERVENCIONISMO FISCAL El impuesto neutro El impuesto total Objetivos fiscales y no fiscales del impuesto Los tres tipos de intervencionismo fiscal

1057 1060 1067 1067 1069 1071 1073 1075 1075 1077 1083 1092 1095 1095 1101

CAPÍTULO

1. 2. 3. 4. 1. 2. 3. 4. 1. 2.

CAPÍTULO

XXIX.—LA RESTRICCION DE LA PRODUCCION Las medidas restrictivas de la producción El fruto de la restricción La restricción como privilegio El restriccionismo como sistema económico XXX.—LA INTERVENCION DE LOS PRECIOS El estado y la autonomía del mercado La reacción del mercado ante la intervención estatal Consideraciones en torno a la decadencia de la civilización clásica. Los salarios mínimos La cataláctica ante la actividad sindical.

CAPÍTULO

3.

1111

CAPÍTULO

XXXI.—EL INTERVENCIONISMO MONETARIO Y CREDITICIO 1. El estado y el dinero 2. Condición intervencionista del «curso forzoso» 3. El actual intervencionismo monetario 4. Los objetivos de la devaluación monetaria 5. La expansión crediticia El mito de las «medidas contraciclicas». 6. La intervención de los cambios y el comercio bilateral 1. 2. 3. XXXII.—CONFISCACION Y REDISTRIBUCION La filosofía confiscatoria La reforma agraria La fiscalidad expoliadora Tributación confiscatoria y riesgo empresarial. Y CORPORATIVISMO El sindicalismo Los errores del sindicalismo Influjos sindicalistas en la actual política económica Socialismo gremial y corporativismo

1127 1127 1131 1134 1138 1144 1154 1159 1159 1160 1161 1171 \\1\ 1173 1175 1177

CAPÍTULO

CAPÍTULO X X X I I I . — S I N D I C A L I S M O

1. 2. 3. 4.

14

La Acción Humana
Páginas

CAPÍTULO X X X I V — LA E C O N O M I A DE GUERRA 1. La guerra total 2. La guerra y la economía de mercado 3. Guerra y autarquía 4. La inutilidad de la guerra ... ... CAPÍTULO XXXV.—LA T E O R I A D E L MERCADO 1. La requisitoria contra el mercado 2. La pobreza 3. La desigualdad 4. La inseguridad 5. La justicia social BIEN COMUN ANTE EL

1185 1185 1191 1195 1198 1203 1203 1205 1212 1227 1229 1233 1233 1234 1238

CAPÍTULO XXXVI.—LA CRISIS D E L I N T E R V E N C I O N I S M O 1 . . Los frutos del intervencionismo 2. El agotamiento de tas disponibilidades 3. El ocaso del intervencionismo SEPTIMA P A R T E EL LUGAR Q U E OCUPA LA C I E N C I A ECONOMICA E N E L MARCO S O C I A L
CAPÍTULO

X X X V I I . — L A PECULIAR CIRCUNSTANCIA DE LA CIEN1245 1245 124<S 1246 1251 1251 1253 1256 1258 1263 1266 1267 PRO1269 1269 1271 1274 1277

CIA ECONOMICA 1. 2. 3. La singularidad de la economía La ciencia económica y la opinión pública La ilusión de los viejos liberales

CAPÍTULO X X X V I I I . — L A E C O N O M I A EN EL C A M P O DEL SABER. 1. Los estudios económicos 2. El economista profesional 3. 4. 5. 6. 7. La La La El La deseada profecía ciencia económica y la universidad economía y la educación popular ciudadano ante la economía economía y la libertad

CAPÍTULO X X X I X . — L A E C O N O M I A Y LOS ESENCIALES BLEMAS H U M A N O S 1. La ciencia y la vida 2. La economía y los juicios de valoración 3. El conocimiento económico y la acción humana INDICE ANALÍTICO

/

NOTAS DEL TRADUCTOR

Cataláctica Causalidad Comporramentismo Comprehensivismo Continental Currency Crédito circulatorio Dinero; d. mercancía; d. crédito; y d. jiat. Ecuación de intercambio Epistemología Escuela austríaca Fullarton, principio de Fungibles y duraderos (bienes) Gresbam, ley de Greenbacks Heurística Historicismo Ideologías Identidad valorativa

Mandato Territoriaux

21 57, 176 27 233 639 648 596 536,597-598 24 23 662 205 356 701 308 23 320 65

Neutralidad del dinero ...• Nivel de precios Panfisicismo Participación y Contradicción (Lévy-Bruhl) Polilogísmo Praxeología Realismo conceptual Schumpeteriana valoración de los factores de producción Subjetivismo Sustitutos monetarios Teleología Teorema regresivo Universalismo Valor, teoría del

639

598 597 27 71 24 21 233 536 20 596 57,176 615 233 20

Introducción

1.

ECONOMIA y

PRAXEOLOGÍA

La economía es la más moderna de todas las ciencias. Numerosas ramas del saber brotaron, a lo largo de los últimos doscientos años, de aquellas disciplinas que los griegos clásicos ya conocieran. Pero, en realidad, lo único que iba sucediendo era que algunas de ellas, encuadradas desde un principio en el antiguo complejo de conocimientos, se convertían en ciencias autónomas. El campo de investigación quedaba más nítidamente subdividido y podía ser examinado mejor; sectores que antes habían pasado inadvertidos cobraban corporeidad y los problemas se abordaban con mayor precisión. El mundo del saber, sin embargo, no por ello se ampliaba. La ciencia económica, en cambio, abrió a la investigación una zona virgen y ni siquiera imaginada anteriormente. El advertir la existencia de leyes inmutables que regulan la secuencia e interdependencia de los fenómenos sociales desbordaba el sistema tradicional del saber. Se alumbraban conocimientos que no eran ni lógica, ni matemática, ni tampoco psicología, física o biología. Los filósofos pretendieron, desde la más remota antigüedad, averiguar cuál fuera el designio que Dios o la Naturaleza se proponían plasmar a lo largo de la Historia. Querían descubrir la ley que rige el destino y evolución de la humanidad. Incluso pensadores desligados de toda inquietud teológica, al andar los mismos caminos, fallaron en su empeño, porque utilizaban igualmente métodos inadecuados. Manejaban siempre abstracciones, refiriéndose invariablemente a conceptos gene-

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La Acción Humana

rales, tales c o m o humanidad, nación, raza o religión. Establecían, de manera arbitraria, los fines a los q u e la p r o p i a naturaleza de tales entidades a p u n t a b a . P e r o jamás conseguían precisar cuáles fuerzas c o n c r e t a m e n t e impulsan a las gentes a comp o r t a r s e de f o r m a tal q u e permitieran a aquellas idealidades alcanzar sus supuestos objetivos. P o r ello tenían que recurrir a las m á s abstrusas explicaciones: a la intervención milagrosa de la divinidad, q u e se hacía p r e s e n t e p o r la revelación o la aparición de p r o f e t a s o ungidos caudillos; a la predestinación; a cierta preestablecida a r m o n í a ; y hasta a la mística intervención de fabulosa alma nacional o universal. H u b o quienes incluso alud i e r o n a la «astucia de la naturaleza», la cual provoca en el h o m b r e impulsos que, aun involuntariamente, le conducen por las sendas deseadas. O t r o s pensadores, más realistas, no se p r e o c u p a r o n de averiguar cuáles f u e r a n los designios de la divinidad o la naturaleza. C o n t e m p l a r o n los asuntos h u m a n o s desde un p u n t o de vista político. Catalogaron normas p a r a la actuación pública, creando u n a especie de técnica de gobierno. Los de m e n t e más audaz p r o p u g n a b a n ambiciosos planes para la r e f o r m a y completa reestructuración de la sociedad. O t r o s se c o n t e n t a b a n con coleccionar y sistematizar la experiencia histórica. T o d o s , sin embargo, pensaban que, en el orden social, no había aquella regularidad fenomenológica p o r doquier reconocida en lo atin e n t e a la lógica y a las ciencias naturales. Descuidaban enteram e n t e , por eso, el investigar las leyes de la vida social; el homb r e , en su opinión, podía organizar la sociedad como mejor estimara. C u a n d o la realidad no conformaba con el deseo del r e f o r m a d o r y las utopías resultaban irrealizables, el fracaso se atribuía a la imperfección moral de los h u m a n o s . Los problemas sociales se consideraban cuestiones p u r a m e n t e éticas. Para edificar la sociedad ideal sólo precisaba contar con rectos gobernantes y subditos virtuosos. Cualquier utopía podía, así, ser convertida en realidad. El descubrimiento de la interdependencia ineluctable de los fenómenos del mercado p u s o de manifiesto lo i n f u n d a d o de tal supuesto. El a la sazón pensador social h u b o de a f r o n t a r ,

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desorientado, un p l a n t e a m i e n t o o t r o r a inimaginado. Advirtió, con estupor, q u e cabía p o n d e r a r el actuar de las gentes desde nuevos ángulos, que no se limitaran simplemente a considerar lo bueno y lo malo, lo leal y lo desleal, lo_ justo y lo injusto. C o m p r e n d i ó , de p r o n t o , azorado, q u e los f e n ó m e n o s , en la actividad h u m a n a , se a j u s t a n a leyes regulares q u e precisa resp e t a r quienquiera desee alcanzar precisos objetivos; q u e carecía de s e n t i d o e n f r e n t a r s e con la realidad a m o d o del censor que aprueba o desaprueba, según su sentir personal y con arreglo a m ó d u l o s arbitrarios. H a b í a q u e estudiar las n o r m a s rectoras de la acción del h o m b r e y de la cooperación social a la manera c o m o el físico examina las q u e regulan la naturaleza. El q u e el análisis de la actividad h u m a n a y la vida comunitaria se convirtiera en ciencia de relaciones predeterminadas, dejando de ser considerado c o m o tema m e r a m e n t e normativo, dedicado a p o n d e r a r no lo q u e es, sino lo que «debiera ser», constituyó u n a revolución de trascendencia e n o r m e , no ya sólo en el á m b i t o de la investigación científica, sino en c u a n t o atañe a la supervivencia de la h u m a n i d a d . D u r a n t e m á s de cien años, sin embargo, los efectos de este radical c a m b i o en el m o d o de razonar f u e r o n limitados, por c u a n t o se pensaba q u e la n u e v a ciencia aludía tan sólo a un reducido aspecto de la actividad h u m a n a : el atinente a la vida mercantil. Los economistas clásicos dieron con un obstáculo —-la a p a r e n t e antinomia del v a l o r — q u e f u e r o n incapaces de salvar. Su i m p e r f e c t a teoría obligóles a reducir el á m b i t o de la propia ciencia que ellos m i s m o s estaban a l u m b r a n d o . La economía política, hasta finales del siglo pasado, ú n i c a m e n t e aspiró a estudiar el aspecto «económico» de la acción h u m a n a , sin ser otra cosa q u e la teoría de la riqueza y del egoísmo. T r a t a b a de la acción h u m a n a en c u a n t o aparecía impulsada por lo que, de m o d o m u y poco satisfactorio, se d e n o m i n a b a afán de lucro, sin o b j e t a r q u e el e s t u d i o de los demás aspectos de aquel actuar q u e d a r a r e s e r v a d o para otras disciplinas. La revolución q u e los economistas clásicos desataran f u e complementada p o r la m o d e r n a economía subjetiva, q u e iba a t r a n s f o r m a r el p u r o

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análisis de los precios en la teoría general de la elección h u m a n a *. No se advirtió, sin embargo, al principio, como decíamos, q u e la sustitución de la doctrina clásica del valor p o r la nueva teoría subjetiva representaba b a s t a n t e más que reemplazar imperfecta explicación del intercambio mercantil por otra mejor.
* El problema del valor, como a nadie se lo oculta, es de trascendencia capital en el terreno de la economía y las ciencias sociales en general. Los clásicos ingleses, según es bien sabido, se perdieron, pese a su indudable perspicacia, al enfrentarse con el problema de por qué valía «el pan» menos que «los brillantes», por emplear una comparación ya generalizada, yéndose a buscar en los costos materiales de producción la causa del valor de las cosas, sin percatarse de que, en definitiva, el costo de una satisfacción no es sino aquella otra de la que nos vemos obligados a prescindir para poder alcanzar la primera. Marx, siguiendo a Ricardo, llegó incluso a afirmar, como tampoco nadie ignora, que es exclusivamente el trabajo lo que da valor a las mercancías. «Los bienes en que se ha incorporado trabajo humano contienen valor y carecen de él en caso contrario.» (Vid, El Capital, EDAF, Madrid, 1976, pág. XLIII.) Esta «solución» clásico-marxista no podía prevalecer, pues, por lo pronto, entre otras cosas, dejaba sin explicar el valor de los factores naturales de producción, que constituyen la mayor parte de los bienes económicos. ¿Por qué vale para el hombre un árbol, un bosque, que ha crecido solo, una extensión de terreno, una mina o una cantera, pongamos por caso, donde no hay trabajo humano alguno incorporado? Wilhelm Ropke (Introducción a la Economía Política, Unión Editorial, Madrid, 1974, pág. 31), con extraordinario grafismo, oponiéndose a la teoría laboral del valor, resalta: «Un traje no vale ocho veces más que un sombrero porque represente ocho veces más de trabajo (relación esta última que se mantiene con independencia del valor del sombrero y del traje), sino que la sociedad está dispuesta a invertir ocho veces más trabajo en el traje, porque luego, una vez terminado, valdrá ocho veces más que un sombrero.» La solución a todo este intrincado problema brindáronla coetáneamente (1871) el británico Jevons y el austríaco Menger, como también es conocido, con su teoría subjetiva y rnargínalista del valor, independientemente de que ya con anterioridad había sido intuida tal salida por el banquero inglés Samuel Batley (1791-1870) quien, en A Critical Dissertation on the ature, Measnres, and Causes of Valué (1825), critica duramente el objetivismo de David Ricardo, así como por el alemán Hermann Heinrich Gossen (1810-58) quien seriamente plantea ya el problema marginal en Entwicklung der Cesetze des menscblicben Verkehrs und der daraus fliessenden Regeln für menschlicbes Handeln (1854), cuya teoría nadie, a la sazón, advirtió, hasta que precisamente Jevons la sacó a la luz. Impertinente sería, en esta sencilla nota, pretender entrar en el estudio del subjetivismo, particularmente, por cuanto Mises, una y otra vez, a lo largo del presente tratado, va a abordar y explicar repetidamente el tema. (N. del T.)

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Una teoría general de la elección y la preferencia rebasaba el c a m p o al q u e los economistas, desde Cantillon, H u m e y A d a m Smith hasta J o h n S t u a r t Mili, circunscribieran sus estudios. Implicaba q u e ya no bastaba el simple examen del «aspecto económico» del esfuerzo h u m a n o , t e n d e n t e exclusivamente a conseguir lo q u e el h o m b r e , para el m e j o r a m i e n t o de su bienestar material, precisare. La acción h u m a n a , en cualquiera de sus aspectos, era ya o b j e t o de la nueva ciencia. T o d a s las decisiones del h o m b r e p r e s u p o n e n efectiva elección. C u a n d o las gentes las llevan a efecto deciden no sólo e n t r e diversos bienes y servicios materiales; al contrario, cualquier valor h u m a n o , sea el q u e sea, entra en la opción. T o d o s los fines y todos los medios — l a s aspiraciones espirituales y las materiales, lo sublime y lo despreciable, lo noble y lo v i l — ofrécense al homb r e a idéntico nivel para q u e elija, p r e f i r i e n d o u n o s y repud i a n d o o t r o s . N a d a de c u a n t o los h o m b r e s ansian o r e p u g n a n q u e d a f u e r a de tal única elección. La teoría m o d e r n a del valor venía a ampliar el h o r i z o n t e científico y a ensanchar el c a m p o de los estudios económicos. De aquella economía política q u e la escuela clásica sistematizara emergía la teoría general de la acción h u m a n a , la praxeologta L o s p r o b l e m a s económicos o catalácticos 2 q u e d a b a n e n m a r c a d o s en u n a ciencia más general, integración imposible ya de alterar. T o d o estudio económico ha de p a r t i r de actos consistentes en o p t a r y p r e f e r i r ; la economía c o n s t i t u y e u n a p a r t e , si bien la mejor trabajada, hasta ahora, de u n a ciencia m á s universal, la praxeologia *.
1 El término praxeologta fue empleado por primera vez, en 1890, por Espinas. Vid. su artículo «Les Origines de la Technologie», Revue Philosophique, año XV, XXX, 114-115, y el libro, publicado en París en 1897, con el mismo título. ' El término Cataláctica o Ciencia de los Intercambios fue usado primeramente por Whately. Vid. su libro Introductory Lectures on Political Economy, pág. 7. Londres, 1831. * Para la escuela Mises-Hayek, la cataláctica, del griego katallattein (canjear, permutar), es la teoría general del intercambio en el mercado libre, mientras que la praxeología, del griego praxis (actuación, práctica) y logia (doctrina, ciencia), constituye disciplina que se ocupa de la consciente actividad humana toda —«las aspiraciones espirituales y las materiales, lo sublime y lo despreciable, lo noble y lo vil»—, por lo que engloba y, al tiempo, desborda el ámbito de la primera, la cual alude tan sólo al aspecto, digamos, mercantil del hacer del hombre. (N. del T.)

sin embargo. i'ri'ifílii* wühimsntí . en al s-J se traían de eSLoJistiCus biliiutinisulOS. en di^cusiíines ricettJi de ia condiciíi'n episíemológica tte la ecíinomia.l economía nr> era sino engendro «burgués^ v los economistas meros (ihkn-fantcstfr del capitalismo. L772 [Í23. ¡831-1911. El mamismo aseveró que cualquier pentumiento no era sino ¿di^íraí ideológico* deí e ^ í s m o clasista del 511 jeto pensante. ámbito y carácter Eójcjico de la economía. . K k j n b . llegaron a rechizar laii inmemorial planteamiento.Míimít.: -en. ]tiUL-]!17J: Havik. Jos tratadistas. pcrTilcjos.i liaban se.Miít. L'nicaEneute !tl sodedod sin clases íle La utopía sucialistj ]eentp!aíariíi r por la verdad.LS tcoríHis científicas haciendo evidenre su vaoiídtad i. Intimaban L¡ue Ea clitsificacian hallábase ya completa. IJUI:-J:HI"KHI> nrmirtiodc^. propios tan sólo de pedantes dómines. ' Li eicucid SHSt'ijcj (. ID que XIIRE kl i'-LÍFLRI» :'••" VALOR. en verdad. CONSEDEH ación msrtuob&iCA DE lili A TEORÍA GENERAL UE LA ACCtÓN HUMANA En Ja nueva ciencia todo aparecía probJeiuiiico. por vez primera en Id historia. lñ40-1?21. H á l l a s e por *Ecsgríicjnh muy eitendido el error de suponer oue (a economía ouede prtisej^uir Sus estudios en un clima de serenidad. « en M I tonrm e b i t d r i l t i D ( M n f l f i l l ) lEt i^irJr p*irnn*íirc i i f i ^ ü í n o IJ biiioriáia/a aLímin ÍSdiniüller. Dumk: el útipilo del historie!Timo se awj^uró que la estIUCtlI» 10gi.1. H. usi cima M j t t <lf¡B-]flí5J Luv:' í b r t imrJwCi (l>u!:í ¡ni»'*. inclusión de la economía en el catalogo de! conocimiento no exigía roarganÉgj ni urnplür taí estado.. na acertaban a tlasificatk ni a asignarle lugat adecuado.los filosofks v 1. sin embiHJOh había de ser rebasado pt^r un nihilismo todavía más gencialiíadp l">tEde 1 ien>po inmenso i i u. ] u c l á j i r a (Smdhh.n&ctún se basaba precisumente en tal supuesto-. Misión. Ijfi que se quería.teológica. En líi Mdtfaxleniircli fd. 1 •!>r-r pnlilogismr. JÍ1[-]?3É¡ BWmj-B^wtjl.Ls]>iic4i wbre el mttodtf) entle Tos economistas Austríaco! y la chuela histórica prusiana Ma Ikmada ftvardjfi ifíídccttidi fíe la Casa ílnhen/ju] lern ) o en ta polémica filtre John Bates CUrk y el instUiiCiotsalismo amen cano se trataba de dilucidar mucho m¡$S que la Simple cuestkbl de CUÍl fuera el mejor proccHímicnro de investigación a emplear. Tíiciicr.i j"i-ni. IWft— i.CS dd pensatmiejito y los métodos de acnijit del hombre camhian eti el cnr.Li •Lcnflpj fiw>ntrM lntte¿1tCCÍán posibJe que naques. haciendo LISO miiiso de aquellas discusiones en torno ¡i cuál ^CH el mejor método de investigación. convencidos de qcic í. las mentiras «jdeoló^ictíí». Partiendo de nn sistema aE que era evtrano r] pensamiento p rajieoLógico y de una filosofía t|ue só!o Kconocffl como científicas —además de la lógica y las matemáticas las riendas naturales y Ja historia t machos tratadista* negaron valor y utilidad a [a teoría económica. & U n í Juhiilo íictoibciá j d H ^ R N L D IH H I I >. lós liombiet —aí pensar. 1723 1730. Y el ituírractonalismo preEendió que h ruión no es imtruniento idóneo para investigar [os impulsos iriacionnEeE que camhian influyen en la conducta humana *. F. de la níSjiciolofiiLi del saliet^ cotfcstitui'a el desetimascaras. Si ]a poÉmomía no acoplaba en el sistema era purgue los «CrfiümistH fti abordar SÍES problemas h utilizaban marojos imperfectos.m i s tarde v^Etió nuevos topares. Pues bren. Rl pfililnjjismo raciid adscribió a cad^ raza una Lógica peculiar. El hisLoríctsmo preten dió sustituirla por la historia económica y el posiiivwmo por nna imposible ci^-nrfa social basada en ta estructuru y la túgiCfi de la mecánica twrfft&íiiana.mpezaba píír surgir como cocrptt cvírqfici CP ni iiltCTPa tradicional del saber¡ los estudiosos. Ambas ciC^elas coincidía i un me noorpttdaí las conquisLat del |>ensanüenLo económico No ern los economistas súporratíin iindiferenie& taies Hí radien!ismo de ESb jundena en hinque de Ja ecnnoniía bien pronro.i ili:nni i LÍ r'j^i ndj T:I :d 4lst atfrSj p t w J o . era píeCÍsar el fundamento epistemológica de Ea d e u d a de Ta acción humana y su legitimidad lógica. Lo malo es que mennspreeiHir lafl lucub radones en torno a Eo que constituye k esencia.. JH38-JH7X ipjc 1» t ! r i'.. RAMA uicsi ÍJI-CFIM:. liabíar y actuar— i'íntün accjitfl^KÍTí^ ^\>ni(i liwlio indiscutible.w dela-nroíücrón histórica. I r I I I : I subirttiiim > m u t i m l —QIIT HNY y» NINPÜN prc^nitiláJ scriimpiie dlíCUlí— «ffl lo imc í f ^ l i ^ i ^ n ^ d ptniaraieniD MútdtÉitü.ii'. Li uniformidad e inmutabilidad de la estructura lógica de la rnente hum¡L(i¡i. T<xk [a tnvesM.i. 23 2. MUI ¡SM-UT)}. L.vrsiJ. por tanto. no ei sino i^noiar por compJetíi la trascendencia Je taíes debares.

J Amttrt \fufmna l i s tas. s i n d a r E n a y y t 2ni]iurt:iLL^Ía a su. s i n o .in acttiud de aquello:cuestiones tr-LULquiJamcmEe s u s e s t u d i e n ) atención epistemológicas la g o b j e c i o n e s f o r m u l a d a s p o r el p d Ü O g i & m ú y ti a n t ¡ 7 r a p o r lo m i s m o .i|n tíí In lldtud.Lsin-:i y contra Ea Ü J t e m a n n a f e c t a .p. el ecoi o m i t - ¿ k n u i í i s j n u . ¡HÍJ. ¡ i o r B^LZS] a l a c u m n m í s q u e !as nuiíemáfLiraH o a las c i e n c i a s n a t u r a l e s . í-intirrucíonatamu dirigen rcalmente sus d a r d o s del sabir.iqiEcllas c r í t i c a s . r e h u s a n l a e s f e r * J e l a c a - ! ?ilr/*i pcCiQH primeulu^ííi y k caiakciica.nl. cal penin rdmiD.1 :'. tktíí n (Te I* Uii'.!] c-iirr-ni l. racistas. c o m p r e n d i e n d o eo iiut-que todnis las 21 ríllicik-a. i k l mifeta l^rwmiff fiV ¿ s í T.> • iAlf ':rr. ^F^ÍIN rnirii ninuci^nnn tk l i tiv.. r. i-ic k e n e .iiJscrLicos. en: remú I-JIM ÍTCI íE . J'iÓT J'iu'it Clark (L34T rcoranrjiiLi ciradaiiriidcnse qi*: an | ' ir!. hxÚD n i ll d l H Hófirl. s. É1 iKinpri. las cosas ya lio pinían ipuaJ. simplemente resallando 1as motivaciones políticas q u i tas inspirar: Al científico ¡amas ríbele bailar consuelo en la mera ¡dea de r{•- -P & ¿ • ri: . MILHTÍÍI. Ponen en teta de juidtj nu sólo k economía y le ramas p r a x e o J o ^ k .T• 11 :IM e^ I' • ":i:¡ Oilfo. De&en'-a t t a j a r q u e l a d r a r a n |OÍ p e r r o s .'ii i1. cuaodu k s o l u e i o r . hiütoiicistas V artirtaciojlütljsrjs.i"iV. P a r e c e . •firma que jinv diícrfcicn W H U A . la IH rrlinlím. (vviirYXJI'í. . d e p r o b l e m a s ptácticos r c q n i c T O a p l i c a r J a i dytIJLñas vilipendiadtlí-. tniat y clases sociales y s£ eoniplneen íiii adjetivuí de í?t¿rgptÜfi LL pccidefitxlti detccmÍEidas teorías íisieas o b i o l ó ^ j c a s .i. E D J U d i n d j t li disidid dd rtrv: . *pilfiHwl$ifi.ir H^.ks los pueblos de ludas las épocas.vi . ^ r t i p í J H lüigitístiflf» y clases sociíiles palpahlrm^me evídenciíi que nacíie toma en serio las doctrinan deE pulilufíistino y del ivrauuñalismo en N> concerniente a Ja Id^itu.• r^r :• íVí&lcn. t t í . se sirven sin escrúpuJos de todos lüS Ma^CCS íte Ja íkicil. F.) En Jo que atañe.il JLjual q u e a k m u t e m á r i c a o k flsiCti. m ^Hjmcn. . dest cubrimientos e inventes de las traías inferiores». JB&21HJ. i n ¡ i s .k tenebrag f a H est» *. HUnidos. uaciorLLilíSfas V esratistas frncüsafon. Lus s o v i é t r e o í . huí "-i t i ím.Oí .24 í. tanto pnr lo que fltflñe a ta vida en genera!. J E ^ .'itfliJri ¡ r . Cubra miyor ni a asi m í a Las q u e no f i n i e r a corresponder a sino a h prosiguen ni i epistemología V Justificación aparente la ka aludidas i la ta pertinente rama econoprestir ninguna particular f i l o s o f í a en p e n c i a I. •L-lcmíis. d o c e . p o r t a n t o . e v i d e n t e m e n t e . In rtÉdmiolidad. todüs Eos clames. 1 B 7 + J!MS. El polí]jg.ir-n|(ÍL. 1 o:. ti efectivo proceder de pueblos h nsciones. Dicen que resulta ilusorio suponer que k ¡nvestij{aei(jn tie£ltltíiza p u e í ! a s e n t a r condusioncÉ ^Lié sean vá]i-. Coalíy r DIKT.• !:¡cndii rcrif-jrídjrrjinti .i y lt (ir L i*ruT|iJjd poflf JE ir jrii: iís:r JLTUIRKT RAN 1 V N O Q E • ^ETPC.<N Jíf T. t o d a s l a s r a m a s d e l s a b e r y h a s t a k p r o p : g r ^ E ú f t h u m a n a . quírúLi 1 y L i i o l ú ^ k bitr&nesai.-ieO dt menospieciar k d i n d f l eeoniJinica —l>or atantr] no resultan gratan la£ directrices que la ttli&mrt señala en ordtn a niáE Sía la política que más convendría fl lite gentes seguir • constituye Jíl originaria Rúente y el impulso básico de ías doctrina* potilofiiRfas. Un fireconecbido de. por e j e m p l o .J d esnidio hiscftaiT !:i rwotiilisriífi Je datia írpcrfmLnLüíi. a . s í l l e m b a í d o . ta h a b r í a de m e n o s p r e c i a r [a deELigcació^ y la c a l u m n i a . pur tu l'arrc. Aliora b i e n . raen es in: n ^ n l n i k d u r t l i m de los • ocin^ni. ISTJ Í Í l ^ . rr* InumliblflIlBilJt Jn1cmdciJDni:tE 7 NIR riMnrií.L Í U L .m nklífc] tjjlumbia. S1CUI 5ui i el et C a b a l e r e e n r j a r el ipsam et p e n s a m i e n t o d e S|>LLÍLVA: ma níres ra rh sic veritas «Sane norma £ T IU.i? kyr^ II tf&MIUFCNI Su PUJRURJ. EÍL f--iJiJ: 1 r 1 :• n. tanto ct¡ SU cmpfrnu de refutar Jas reorias de los eco]ioi]iistas 1 como di el de demostrar la precedencia de sus fainos doctrinas.=.:M . Los iufiericros y médicos naals no desde jia ron m deja roo ¿c utili^íit Jas teoríns.1 Eui. 11: prrij1. ¿ c v e r d a d a p u n t a n a U s c i e o c i a t de la Í K C Í O T I h u i n a i i a .'. Aunque formule]! LU aset:OS -Ü m o d o genérico. relifíiones.-níicklni -n ti irtii .'• " 1.rntudijul •.i hnbdtffiÉj . ü t v i i í c c j t a l e s o "Lidias. p t r n i m i ÜLN . Socialistas. IN EJ p t á n i f i .-1 Tiu^ipn lL[f'Jclbcrql. I F F F (H|i:hií(i í t SifcitUf. A h i t a n a a q u e l l a s C t e n e i a i . Pero no debemos desentendemos de tales objeciones. ¿ 1 f í s i c o n o se: p i e í i c u p a d e s i S í L l l d a n SUS " e u n a s d e b u r g u e s a s . cíespMocupiiincktse de üi Ltiles i d e a ríos resultan v¿íido& para. q u e refutación saber. romo también en lo refeíente a la investigación científica.iL-ilói: d e é i u . ks matemáticas. o lits ciencias natiirales. M. ' i r IÍKS vicnwüi.p. CVI-JERÍCÍD RJ prspid pccv:. i ' : p i t r í . sin embíirgf>h a La praxeologia y a Ja cataJáctkíl. Fue precisamente eso lo que Ies incitó a nc^ar los principios Indico» y eptsrcrmv lógicos en que se asienta el raciocinio bumaníi. ofirn. úc Id T:KC FLTR • Itrifi^ ile li» . prn-JiUt o l v i d a n .

pür «ÍV J b u t Ji un siircrrj c d j c i l i w Utiklb. !a CLiestió]! r e l a t i v a al c á l c u l o e c o n ó m i c o 3. ríin:KU=nrcmcn1c. eo el de la ncción hu[naj]a.'j":icrr.nsfl c^je cnbrli crrhli^'kf ln l a n u que i l¿ hiaiiHnedai bvf atlmni. cuan ct IBCIDT craipr-Libui L Ir ÍJ N R N O en EL TRFTWIR L A D . 5otprendente resulta.tiWrNinlrtflirú e n trí. E! pensamiento económico d í t e e s t r u c t u r a r w d e t¿1 v i e r t e q u e r e s u l t e i n m u n e a l t c r í t i c a del anti n a c i o n a l i s m o . I n c u m b a p o r t a n t o . a k eiencia íiconárnica e x a m i n a r c o n m e n t e n u e s t r a a n s i a J e s a b e r . no es de recibo. pues. d. |Kt.7. V. e a e i l b a j o el hechizu de tal f a l a c i a L Í e b i e r a n a l m e n o s p e rentarse de que n i n g ú n físico te a v i n o jam.rr^ii ítiL cúíf. El i niwf^f^Hffrrjjma fííAdtijrrrJj eti Lnpl^il « iun CKIPI» ««ioldgici lígün U Liiaí U :a3íira nr> influye CD «S jíLunr hrjminO JVifrkle. en k sino que. con toda tranquilidad. meramente. de m o d o singular.JJ Aczioi iitámam íjuc sus impu^nadorca se muevan al a m p l i o de impulsos pasionales o partidistas. taS ve?. m a ñ a n a h a y a d e s e r COTTCfiida O sustituida p o r O t u luta y La ciencia januís b r i n d a c e r t e r a absíiciertas seguridades.hfíf ^nmiinye. ahora liien. aparentemente.ís a aceptar que había determinado*! teoremas Je tu especial i d a d oiyn e s c l a r e c i m i e n t o Quedaba f u e r a del ámbito de l a piO p í a investigación. a f i r m a c i o n e s . Y a n o b a s t a a b o r d a r los p r o b l e m a * e c o n ó m i c o s p o r las s e n das 3a I radie ion. se la futilidad aducen Huevos dt las . PRÁCTICA Dt LA A t J t r Ú h " 3-tllH^NA Suele acusarse a hi e c o n o m í a de í c r u n a ciencia p o c o desa r r o l l f l d m . enfocado* numerosos prohlcmas actualidad mal ' muchas aclarará y peor resueltos. dentto definitiva. ILIIMJÍI^ i^rturc CMirrüdLíidÉin ¿thi SU Idh^W N D bis: <fc DHUld*. pudicriim^ d-^ií.) U ** F.lies. m u n d o c e ! CU]10CÍJIliento. P r e c i s o e^ e s t r u c t u r a r Ía íeoria cataíácíica s o b r e J a s ú l i J a b a s e d e uJLit t e o r í a g e n e r a l d e k a c c i ó n h u m a n a : ^raseolújjía. están. continúen formulando sus ecuaciones. de la trascendencia efectiva que pueda el mismo tener en el mundo real. erróneo Tomar U fískí comn mndefo y patrón pata k investigación cconómita. C L . m ^ i n i i j cintn d i í m n í l . b Blál^ tiicD -viilo. ence-rados permanecieran franqi Lilamente LOrteS de m a r f i l * . de IHÉIUBT Í (K IW LIÍMIA inlintts. nbotI¡J: T± a j u i c i a n D I Sombre por BX vid R iiiiliiidnj CU D ctUitlui I C F IJL mcciOTic. N r o es^ d e s d e l u e g o .. ffiü y demás variedades del panfisüCÉínui.J > U N WNR L F jinocc r ikilWf ^ cari prevJw nXkliílonflrci'iennM EKÍMIM. despreocupándose del íntimo sentido He su propio razonar. L. detenimiento si es c i e ñ a la afirmación según la cual sus teorías sólo son válidas bajo un orden capitalista y una ya superad^ etapa liberal de la c i v i l i i a c i ó n uCcidenla!. [N.7ivn qaineri reducir r r i K * ffiiílii-dom ¡jsic^s idJíí íl jrlunr dr] h::ntr-:. desde: luego. " El fflií. Tiene la obligación de'examinar tudas ks objeciones que le sean c]pc]eítaFh prescindiendo de k motiuauón ÍJ sondo Subjetivu de las mismas. Cuando así proceden. de interés CUJI [ido de la realidad se rratft. T i l p l a n t e a m i e n t o no sólo la liará i n m u n e a críticas carentes de consistencia. satisfacer plenateoría mejor elaborada y qve parece y definir ¡as üMidkiones y supuestos bajo los cuales cobran vdli Óc. Da. sin e m b a r g o .iAlimentos 27 rendentes a Jos tus en investigaciones económicas. 'I al actitud. n i e n ming u n a O l t a a c t i v i d a d liuinaj]Li Aun la £ 1 l i O D l b r e Cíireec d e ( í m n i s d e n c i a . A ninguna otra dis- ciplina más que a En economía corresponde ponderar las div e r j a s c r í t i c a s f o r m u l a d a s c o n t r a la u t i l i d a d y o p o r t u n i d a d del estudio de h acción humana. por eso. careciendo. que algunas escuelas económicas compartan. d e s d e luej-'o. Jti T.> IT R A D M LN A . El problema ptindpal d e la e c o n o m í a r e d ú cese a preeisai la adecuación existen re entre los asertos Ldtaláericos y La r e a l i d a d de esn acción h u m a n a que se pretende llegar a conocer.] turca primord o ! de t o d o investigador esrribí en íi II alisar e x h a u s t i v a m e n t e manirás. demostrar economistas diario. n i m i n —|nCl>ruldrr>m[E en w rritiLTi d í í ií>tülJinH—. I m p o s 5 j í e i e s i r L a atca]IÍAR l a p e T f c í ^ i ó n e n e . CüliLpOttajJientiSSerla abluido q\K poltldgLSmo. p e r f e c t a . (. LA TEORÍA e c o x 6 J U C A V LS. E¿. además.Jr¡ T. C o n este criterio se suscita. en el fondo. estp criterio."ettsurabíe el guardar sitcncíü ante aquella generalizada opinión se¡£Ún la cual los teoremas económicos sólo ¡ton válidos bajo bipotéticas condici<mes qnc nunca se dan. en verdad. cuantos. h i s t u r i c i s m u . CN. m m i k di i í J * l< reíirü.. !tz dtrtíiftl rjiiÉrilrs y tu ¿lidplljini hiftirtir-rí H 1* arciifi hurrjcu. Sin embarga.

Las gentes de estrecha mentalidad suelen criticar las diferencias q u e en los demás observan. El camello de la fábula se vanagloriaba de su giba ante los restantes animales q u e carecían de joroba y el c i u d a d a n o de Ruritania vilipendia al de Laputania p o r no ser r u r i t a n o . la inherente insuficiencia del intelectual esfuerzo h u m a n o . . elevando el nivel de vida de forma impresionante. las crisis económicas y el paro. Incapaz es de apreciar la epistemológica procedencia del e s t u d i o de la acción h u m a n a . en su opinión. por f u e r z a . Los críticos q u e proclaman el supuesto atraso de la economía pertenecen a d o s campos distintos. sin embargo. El investigador de l a b o r a t o r i o considera su m é t o d o el más perfecto. No h a n sido capaces de suprimir la miseria y el h a m b r e . La economía. Simplemente atestigua que nuestra ciencia es algo vivo. De o t r o lado sitúanse quienes a f i r m a n q u e las ciencias sociales inciden i n d u d a b l e m e n t e en el error dada la insatisfactoriedad de la realidad social. Son. Refleja. pres u p o n i e n d o la vida la imperfección y el cambio. en cambio. ciencias estériles. han fracasado de m o d o lamentable en su pretensión de m e j o r a r las condiciones h u m a n a s . en m o d o alguno significa q u e la economía actual hállese atrasada. Las ciencias naturales han logrado impresionantes realizaciones en las dos o tres últimas centurias. Las ciencias sociales. debiera ser una parte de la mecánica. pues. presente tratado evidenciar el e r r o r q u e tal p e n s a m i e n t o encierra. A un lado se sitúan aquellos naturalistas y físicos q u e la censuran por no ser u n a ciencia n a t u r a l y por prescindir de las técnicas de laboratorio. C o n s t i t u y e u n o de los objetivos del. que en nada contribuyen a la felicidad y a la bienandanza de la h u m a n i d a d . la guerra y la tiranía. e s t i m a n d o las ecuaciones diferenciales c o m o la única f o r m a adecuada de reflejar los resultados de la investigación. En estas notas preliminares bastará con aludir al f o n d o psicológico de dicho ideario. Cada sistema científico no representa más q u e un cierto estadio en el camino de la investigación. El reconocer tal realidad.28 La Acción Humana de los límites que n u e s t r a capacidad m e n t a l y los descubrimientos de la época le marcan.

La escuela de M a n c h e s t e r y los fisiócratas franceses f o r m a r o n la vanguardia del capitalismo m o d e r n o . c o s t u m b r e s y prejuicios seculares entorpecían el progreso técnico. que las m á q u i n a s resultaban perniciosas p o r q u e causaban p a r o . Los economistas demostraron la inconsistencia de los viejos dogmas: q u e no era lícito ni j u s t o vencer al competidor p r o d u c i e n d o géneros mejores y más baratos. lograron imponerse. Sólo entonces f u e posible desarticular aquellos valladares con q u e leyes. que el deber del g o b e r n a n t e consistía en impedir el enriquecimiento del empresario. N i n g u n o de los grandes inventos m o d e r n o s habríase i m p l a n t a d o si la m e n t a l i d a d de la era precapitaíista no h u b i e r a sido c o m p l e t a m e n t e desvirtuada por tales estudiosos. sin e m b a r g o . conceder protección a los menos aptos f r e n t e a la competencia de los más eficientes. en v e r d a d . hijas de la investigación económica. el ideario de los economistas clásicos liberó a p r o m o t o r e s e innovadores geniales de la camisa de f u e r z a con q u e la organización gremial. q u e restringir la libertad empresarial m e d i a n t e la fuerza y la coacción del E s t a d o o de otros organismos y asociaciones promovía el bienestar social. Sólo gracias a ellos pudieron p r o g r e s a r esas ciencias naturales q u e h a n d e r r a m a d o beneficios sin c u e n t o sobre las masas.Introducción 29 Tales detractores no advierten. q u e era reprochable desviarse de los m é t o d o s tradicionales de producción. el paternalismo g u b e r n a m e n t a l y toda s u e r t e de presiones sociales les m a n i a t a b a n . n u e s t r o siglo al desconocer el e n o r m e i n f l u j o q u e la libertad económica tuvo en el progreso técnico de los ú l t i m o s doscientos años. Engáñase la gente c u a n d o sup o n e q u e f u e r a p u r a m e n t e casual la coinciden te aparición de los . p o n i e n d o de manifiesto los beneficios q u e la pacífica actividad mercantil engendra. debiendo. q u e los grandes progresos técnicos de la p r o d u c c i ó n y el consiguiente inc r e m e n t o de la riqueza y el bienestar t o m a r o n c u e r p o únicam e n t e c u a n d o las ideas liberales. La generalmente denominada «revolución industrial» f u e consecuencia de la «revolución ideológica» provocada por las doctrinas económicas. en cambio. Y e r r a . Los economistas m i n a r o n el v e n e r a d o prestigio de militaristas y expoliadores.

T o m á s Carlyle tachó a la economía de «ciencia triste» (dismal science) y Carlos M a r x calificó a los economistas de «sicofantes de la b u r g u e s í a » . Es preciso advertir q u e el p o r v e n i r de la civilización moderna. Cegados p o r el m i t o marxista. La política de las últimas décadas f u e f o r j a d a p o r una mentalidad que se mofa de todas las teorías económicas sensatas. el progreso social aún se acentuaría. Los demagogos vanagloríanse de supuestas victorias por ellos conseguidas sobre la economía. conducen al paraíso terrenal. q u e f u n c i o n a n independient e m e n t e de los factores ideológicos. El h o m b r e «práctico» se jacta de despreciar lo econ ó m i c o y de ignorar las enseñanzas predicadas p o r m e r o s «profesores». en su opinión. n u e s t r o s coetáneos creen q u e la m o d e r n a industrialización es consecuencia provocada p o r u n a s misteriosas «fuerzas p r o d u c t i v a s » . La economía clásica — e s t í m a s e — e n m o d o alguno f u e factor q u e impulsara e l a d v e n i m i e n t o del capitalismo. sino m á s b i e n su f r u t o . al suprimirse los obstáculos con q u e el egoísmo de los capitalistas lo entorpece. La rebelión contra la ciencia económica constituye la característica de esta n u e s t r a época de guerras despiadadas y de desintegración social. En la mayoría de los países la llam a d a «economía o r t o d o x a » hállase desterrada de las universidades y es v í r t u a l m e n t e desconocida p o r estadistas. es decir. políticos y escritores. calificándola de « o r t o d o x a » y «reaccionaria». Los arbitristas. u n a doctrina m e r a m e n t e justificativa de las inicuas pretensiones de los explotadores. denigran la economía. tal c o m o f u e estructurada por la raza blanca en los últi- . desde luego. culpar de la triste situación q u e la presente realidad social presenta a una ciencia desdeñada y desconocida p o r masas y dirigentes. p a r a p o n d e r a r sus remedios y los fáciles atajos que. ensalzando en cambio las t o r p e s doctrinas m a n t e n i d a s por los detractores de aquéllas. A n t e s al revés. su « s u p e r e s t r u c t u r a ideológica». No cabe.30 La Acción Humana n u e v o s métodos de producción y la política del laissez faire. Resulta de tal p l a n t e a m i e n t o q u e la abolición de la economía de mercado y su sustitución p o r el totalitarismo socialista no h a b r í a de p e r t u r b a r g r a v e m e n t e el constante perfeccionamiento de la técnica.

no constituye sino una rama de la ciencia general de la acción h u m a n a . se halla i n s e p a r a b l e m e n t e ligado al f u t u r o de la economía. T a l opinión implica incidir en el error. averiguar los m e d i o s m á s idóneos para alcanzar aquellos objetivos q u e otros. La economía. q u e d a n f u e r a del á m b i t o de la ciencia. Y f a t a l m e n t e perecerá si las naciones p r o s i g u e n p o r el c a m i n o iniciado b a j o el maleficio de las doctrinas q u e condenan el p e n s a m i e n t o económico. no p u e d e ser o b j e t o de estas consideraciones preliminares. Las decisiones últimas. y c o m o tal d e b e ser abordado. la valoración y elección de las m e t a s a alcanzar. predeterm i n a n . los consumidores. incapaz de expresar un juicio de valor acerca de los fines más elevados y últimos. como tal. 4. Q u i e r e . e n t e n d i e n d o q u e u n a ciencia limitada a la investigación de «lo que es». Evidenciarlo. es una ciencia teórica que. . en cambio.. se abstiene de establecer n o r m a s de conducta.Introducción 31 mos doscientos años. sí p r o c u r a r á ilustrarla acerca de cómo conviénele actuar si quiere c o n q u i s t a r los concretos objetivos q u e dice apetecer. RESUMEN E r a obligado consignar estos antecedentes para aclarar por q u é p r e t e n d e m o s situar los p r o b l e m a s económicos d e n t r o del amplio marco de u n a teoría general de la acción h u m a n a . jamás p r e t e n d e indicar a los h o m b r e s los fines q u e d e b a n apetecer. exclusivamente. p e r o . H a y quienes consideran eso insuficiente. ya no es posible considerar aisladamente el p r o b l e m a cataláctico p r o p i a m e n t e dicho. N u n c a dirá a la h u m a n i d a d q u é deba desear. P u e s ello precisamente constituye u n a de las pretensiones del presente tratado. En el e s t a d o actual del p e n s a m i e n t o económico y de los estudios políticos referentes a las cuestiones f u n d a m e n t a l e s de la organización social. sin embargo. E s t a civilización p u d o surgir p o r q u e las gentes creían en aquellas f ó r m u l a s q u e aplicaban las enseñanzas de los economistas a los p r o b l e m a s de la vida diaria. pues. en realidad. No p r e t e n d e señalar a los h o m b r e s cuáles metas d e b a n perseguir. desde luego. carece de utilidad.

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es reflexiva acomodación a aquella disposición del universo q u e está influyendo en la vida del sujeto. Ello. que pretende alcanzar precisos fines y objetivos. sin embargo. P e r o .C A P I T U L O I El hombre en acción 1. es decir. No cabe. p u d i e n d o ser trazada la raya entre u n o y otro m u n d o de modo tajante. con los reflejos o involuntarias reacciones de nuestras células y nervios ante las realidades externas. es consciente reacción del ego ante los estímulos y las circunstancias del ambiente. Estas paráfrasis tal vez sirvan para aclarar la primera frase. tan sólo resulta cierto en cuanto a que a veces no es fácil decidir si d e t e r m i n a d o acto es de condición voluntaria o involuntaria. al actuar. aquella definición. sin embargo. por ejemplo. ha de considerar lo q u e acontece en su p r o p i o organismo. al igual q u e se ve constreñido a ponderar otras realidades. El proceder consciente y deliberado contrasta con la conducta inconsciente. como o t r o cualquiera. El h o m b r e . del m u n d o exterior q u e aquél debe tomar en cuenta. Suele decirse q u e la f r o n t e r a e n t r e la actuación consciente y la inconsciente es imprecisa. La conducta inconsciente de las células y los órganos fisiológicos es para el «yo» operante un dato más. tales como. las condiciones climatológicas o la actitud de sus semejantes. la demarcación entre conciencia e inconsciencia resulta clara. resulta correcta y no parece precisar de aclaraciones ni comentarios. no obstante. A C C I Ó N D E L I B E R A D A Y REACCIÓN ANIMAL La acción humana es conducta consciente. desde . movilizada voluntad transformada en actuación. evitando posibles interpretaciones erróneas.

desde el p u n t o de vista q u e ahora nos interesa. en definitiva. teniendo capacidad para hacerlo. cabe ampliar el campo de la actuación consciente. aun c u a n d o quienes nos consideramos cuerdos y n o r m a l e s tal vez r e p u t e m o s sin base el raciocinio d e t e r m i n a n t e de la decisión p o r aquéllos . N u e s t r a ciencia se ocupa de la acción h u m a n a . tamb i é n aspiran a conseguir d e t e r m i n a d o s fines.cierto p u n t o posible controlar los impulsos fisiológicos. El m é r i t o del psicoanálisis estriba en h a b e r d e m o s t r a d o q u e la conducta de neuróticos y psicópatas tiene su sentido. c o m o el neurótico cuya conducta a b e r r a n t e para el o b s e r v a d o r superficial carece de sentido. El objeto de estudio de la praxeología. o praxeología. subyacentes influyen en la v o l u n t a d . Resulta hasta . El subconsciente psicoanalítico constituye categoría psicológica. tal c o n d u c t a . Q u e una acción sea f r u t o de clara deliberación o de recuerdos olvidados y deseos reprimidos q u e desde regiones. negar q u e la v o l u n t a d h u m a n a . son individuos en acción. superar la e n f e r m e d a d . P u e d e el h o m b r e . E s t a última se interesa p o r aquellos f e n ó m e n o s i n t e r n o s q u e provocan o p u e d e n provocar d e t e r m i n a d a s actuaciones. de la psicología. persiguen o b j e t i v o s específicos. ha de estimarse igualmente deliberada. en ciertos casos. Q u e d a así t a m b i é n separada la praxeología del psicoanálisis de lo subconsciente. el s u j e t o se abstiene de c o n t r o l a r las reacciones involuntarias de sus células y centros nerviosos. C u a n d o . p a r a nada afecta a la naturaleza del acto en cuestión. es psicología y no investiga la acción sino las fuerzas y factores q u e impulsan al h o m b r e a actuar de una cierta manera. p o r decirlo así. T a n t o el asesino impelido al crimen p o r subconsciente i m p u l s o (el Id). c o m p e n s a r la insuficiencia innata o adquirida de su constitución física y d o m e ñ a r sus m o v i m i e n t o s reflejos. al actuar.36 La Acción Humana luego. es la acción c o m o tal. El psicoanálisis. al igual q u e el resto de los mortales. es capaz de d o m i n a r las reacciones corporales. m e d i a n t e el ejercicio de su voluntad. no praxeológica. los cuales. Es ello precisamente lo q u e distingue y separa la teoría general de la acción h u m a n a . q u e tales individuos. no de los fen ó m e n o s psicológicos capaces de ocasionar d e t e r m i n a d a s actuaciones. no m e n o s q u e los o t r o s . En t a n t o ello es posible. en cambio. a veces.

d e b e m u c h o al psicoanálisis. E l h o m b r e p u e d e sentir preferencias a u n en situación en q u e las cosas y los acontecimientos resulten inevitables o. U n o d e los m e d i o s g e n e r a l m e n t e empleados para conseguir tales o b j e t i v o s es el t r a b a j o . p r e f e r i r y renunciar. La acción implica acudir a ciertos medios para alcanzar determinados fines. p u e d e n c o n s t i t u i r f o r m a s de act u a r . La acción es u n a cosa real. A h o r a bien. elige u n a y rechaza la otra. La praxeología. s i e m p r e y a la vez. d e t e r m i n a y p r o c u r a alcanzar un f i n . P o r ello es t a n t o más necesario trazar la raya q u e separa la u n a del o t r o . La acción. p o r t a n t o . Lo q u e c u e n t a es la auténtica c o n d u c t a del h o m b r e . C a b e p r e f e r i r la bonanza a la t o r m e n t a y desear q u e el sol disperse las n u b e s . al actuar. P e r o no siempre es así. No equivalen a las c o r r e s p o n d i e n t e s actuaciones q u e anuncian. al igual q u e otras r a m a s del saber. El h o m b r e . El c o n c e p t o «inconsciente» e m p l e a d o por la praxeología y el c o n c e p t o «subconsciente» m a n e j a d o p o r el psicoanálisis p e r t e n e c e n a dos ó r d e n e s distintos de raciocinio. en t a n t o en c u a n t o de tal m o d o se aspira a p r e p a r a r ciertos proyectos. al menos. T a n t o el h a b l a r c o m o el callar. p u e d e n c o n s t i t u i r actuaciones. L a acción n o consiste s i m p l e m e n t e e n p r e f e r i r . implica. así lo crea el s u j e t o . Basta en ciertos casos u n a sola palabra para provocar el efecto deseado. A h o r a bien. opta. conviene distinguir y separar con precisión la actividad consciente del simple t r a b a j o físico. De dos cosas q u e no p u e d a d i s f r u t a r al t i e m p o . el sonreírse y el q u e d a r s e serio. en c a m b i o . Es acción el c o n s u m i r y el . P o r lo d e m á s . quien sólo desea y espera no interviene activamente en el curso de los acontecimientos ni en la plasmación de su destino. no cabe c o n f u n d i r dichas ideas con las acciones a las q u e las m i s m a s se r e f i e r e n .El hombre en acción 37 a d o p t a d a y califiquemos de inadecuados los m e d i o s escogidos p a r a alcanzar los objetivos en cuestión. Q u i e n o r d e n a o p r o h i b e actúa sin recurrir al t r a b a j o físico. así c o m o la simple enunciación de planes. La mera expresión de deseos y aspiraciones. no sus intenciones si éstas no llegan a realizarse. preconizan o rechazan. a dispares c a m p o s de investigación.

p r e t e n d e n t e s n ZflT. ser h u m a n o q u e mi inducir a h o m b r e . tanto cumO el teriunciar aí c o n s u m o O al deleite q u e a nucstru a l c a n c e . T.rv^ppr. sitiu lambiera homo tiltil I^iS seres de ascendencia líumaníl que. Actuar nct sunoue sólo hiJtcer» sino tíinihicri dejar de hacer i q u í l í o liuc (jodría ser realizado. HD EMBAT-ío. aspira Í1 ¡instituir un e s t a d o m e n o s satisfact o r i o p o r o t r o m e j o r . m e d i a n t e I¡l a c c í á n . Is'i^ es süEamcnte hamo saprf'rs.a n s í g i a J o lu-.|V ACciáft HlíffídlK! El a actuar 1 " pffót . Debe concurrir un tercer nnquisicn: advertir meilLaErnente Id aásfteoeía <lc cierta iJelibeFada Lutidurta c t p u de suprimir o. s i m p l e m e n t e viviría. O ^ ^ r d .IT fwirflanip DG LA ACCIÓN HUMANA ConsideTan^ns de c e m e n t o induce nt y satisfacción puede aquel In e s t a d o del acción. rtbuir la voluntad h u m a n a .uNL I1 ser que vive bajti Jicbas condictunes es. Ln acciíin humana in^DTinHemcntt pretende.itJitz T pipi >JI-J-L>L Fnitrr. 1. que Düdrto interferir. Pues e l no hacer fladji y eí OíTítí íK¡0^0 también cons-tituyen actuajdunes í|Ue influyen cr. I M ^ . n o Mfíip|Lamo& c o n En! m i i t l H e s m e t o n n u e s p u e s e ! v o c n b E u • ' v o l u n t a d 1 * * n a s i g n i f i c a IHLM del hombre LINN LI la para lo elefir e n t r e djílint-is otro y j n I i e n d o n de de ambicionaría h Cü p a r i d a d ser p l e n a m e n t e satisfecho Nada haría. LOCEE. Sin Ea concurrencia de «a clrcun5r3ncíflH ninguna actuación es ble. (le hecho carecen íle la característica espccífictimeJUe humana.r-ra«ri. níii 119. 17] recrearse.ifxjíier. de nacímlento n por defectu adquirido. El hombre vigoroso q u e lucha cliíifientemente pOF m e j o r a r pía situación actúa nE j^ual que el aleta rgüdo qtic. c a r e c e ría d e m o t i v a p a r a Variar de « r a d a . i ib|i_'-ri nn n lu 11 i^liiiiihíL 1 ik: i l c í n i r <•] HLIII.M í o :il fin ili/ar lal dcsarniilEo E d e v e H r l t á üufetu de acción.s a o serin d e c i r q u e i s a p e r s o n n « NI»™ Í¡n Felii RK L I ^ n. Ptro ni eE mides tar ui el íepresenianst un estado de tosas JJIÍS atractivo Klítnm p^>r SÍ s o f a s p^Tfl impcEcr al h o m b r e a actuar. • a c u e r d o c u n el d e s e o de alcanzar üiei. Dondequiera Luncu7ten aquellos requisitos preciso!. el hombre acrúq. El FILAIU tu INLVIRUL-.a m e n t e p r e s é n t a l e a l . AT £SJOT Corfcerjrnz Hwrrat VfííifTif. N n w * * HIKÍJ I'/trirW/mv^j T. pura irue pueda l e n e r lugKf la inferícncncia h u m a r a . Ya no t e n d r í a ni d e s e n $ ni a n h e l o s . A h o r a b i e n . J. dat sa^ Vid.! DO Id ÍRÍKIDAJ. tencmo* Cabría decir q u e la acción es ll evpresinn de tro c o n o c i m i e n t o . evirnr errara HÁ^ranLC e x u n d l i l ü t . llorín He indujlenda r ucepia l a s COSH& mE c o n v i e r e n .a Prflícolcgfo. mreten de capacidad para actuar ^en el selltiJo ani pEio del no sólo en el IcfíiJ). E s s i e m p r e e l m a l e s t a r e l incentivo q u e induce al individuo Conviene. r»Ei ÍÍOS REQUISITOS RUEVRRJS ¡ e i l v e t q u e s e h a h í a p r o p u e s t o .un ser bu]nano. sería p e r fecíatlienie íelíz. Flrtminitior . Nu tiene 2 p r e f i r i e n d o ja más remedio que someterse J su destino Tales huí] E o s p r t n j p u e t O l generales d e l a -lición huni. íil incnos h de redLicir Ea incomoditlfld sentida. LA F E L I C I D A D JÍUÍJL f ú t i s i L l c n r a Edüz n! b n m b r e q u e fiH c . i c t o r s i t u a c i o n e s m á s gFQíQ&h q u e a q u e l í j u e . Quien r r a i g n n d a m c T i t e sopona eos. M i s e x . í d . L-Oíñ due actuaciones.• ir --. a efeítos juiíc[icosH no son seres humanos. actúa tamSicn. [. Amnque las J la hiolo^iíi los considereii lnimbres.]. al a c t u a r . no distingue entre el linmlirf «activo» o «enérgicos y el ^¡jiIílvO» O indolente i». en definitiva.niPü P H T Hn c * b e . f. la realidad. no hü L"ecorrÍdn íiún todo el irayccto que ^n de U concepción ¡il pleno desarmE o de KU5 ct]:il¡L]íiL-|fs luimaüiis.1 la descada- tN T O R N Í Í A. por consiguiente..info si interviene enmu £E se abstiene de intervenir.] recién nacido no es ser actuante.ls que podrí? vjirkr fictú^i t a n t u ™nia quien se IUOVÍÜ7Í1 purj provncar t i t u a C L Ó n distinta. Quien abstiene de influir t-n el funtiúdinmiento l1llos Perores instintivos y fisiológicos.. FIL i n t e r e s a d o ha L C m n t o L m a r s e enn lo i n e v í t a b í e . i!-.

No cabe ponderar la mayor o menor satisfacción personal más que a través de individualizados juicios de valoración. independientemente del fin a que se aspire. La ataraxia . concretamente. Para la praxeología. Existen seres dispuestos a acomodar su conducta a las exigencias de la cooperación social. Constituye ciencia atinente. el decir que «el único objetivo del hombre es alcanzar la felicidad» resulta pura tautología. Manejamos el término felicidad en sentido meramente formal. distintos según íos diversos interesados y. porque. las desgracias ajenas cáusanles tanto o más malestar que sus propias desventuras. bebidas y vivienda y demás placeres fisiológicos. dispares según los momentos.40 La Acción Humana tisfacción al anhelo sentido por el actor. exclusivamente. procurando ésta. A otros. Sus enseñanzas resultan válidas para todo tipo de actuación. invariablemente. en cambio. el ateísmo y la religión. es decir. sin embargo. Tales asertos en modo alguno afectan a la antítesis existente entre el egoísmo y el altruismo. Para unas gentes el tránsito terrenal es camino que conduce a la bienaventuranza eterna. La praxeología no se interesa por los objetivos últimos que la acción pueda perseguir. también hay quienes propenden a quebrantar las correspondientes normas. el materialismo y el idealismo. y. hacer al hombre que actúa un poco más feliz. El eudemonismo y el hedonismo afirman que el malestar es el incentivo de toda actuación humana. haya de hacer al hombre más feliz. No faltan. Hay quienes sólo se interesan por su propio bienestar material. ningún juicio podemos formular acerca de lo que. desde aquel plano. Es la valoración subjetiva —con arreglo a la voluntad y al juicio propio— lo que hace a las gentes más o menos felices o desgraciadas. pero también hay quienes no creen en las enseñanzas de religión alguna y para nada las toman en cuenta. a ios medios. en cambio. el individualismo y el colectivismo. seres humanos a quienes en grado preferente interesan aquellas otras satisfacciones usualmente calificadas de «superiores» o «espirituales». aun para una misma persona. suprimir la incomodidad en el mayor grado posible. en modo alguno a los fines. la apetencia de alimentos. Hay personas que no aspiran más que a satisfacer el deseo sexual. Nadie es capaz de dictaminar qué ha de proporcionar mayor bienestar al prójimo.

! Vid. La metodología de la psicología y de la sociología de los instintos clasifica arbitrariamente los objetivos inmediatos de la acción y viene a ser una hipóstasis de cada uno de ellos. Feuerbach. El hombre aparece como exclusivamente movido por instintos e innatas disposiciones. A C E R C A DE L O S INSTINTOS Y LOS IMPULSOS El método utilizado por la sociología de los instintos no es idóneo para llegar a comprender el problema fundamental de la acción humana. 1907. dándoles en cambio una significación sensual y materialista. En tanto que la praxeología proclama que el fin de la acción es la remoción de cierto malestar. las «aborrecibles» enseñanzas de la economía y de la filosofía utilitaria. suponiendo a ésta impulsada hacia cada uno de ellos por específico instinto. píg. de una vez para siempre. ed. sin llegar nunca a plenamente alcanzarlo. Ante la perspicacia de tal cognición. . en efecto. Dicha escuela. Sámintliche Werke. y más todavía el de los economistas actuales. es tan preciso y correcto. pierde trascendencia el que la mayoría de los partidarios de dichas filosofías no advirtieran la condición meramente formal de los conceptos de dolor y placer. acertadamente advirtió que el instinto aspira siempre a la felicidad 2. Pero el lenguaje de los filósofos modernos. Bolín y Jodl.El hombre en acción 41 epicúrea es aquel estado de felicidad y contentamiento perfecto. FEUI RBACH. Las escuelas teológicas. clasifica los diferentes objetivos concretos a que la acción humana tiende. místicas y demás de ética heterónoma no acertaron a impugnar la esencia del epicureismo por cuanto limitábanse a criticar su supuesto desinterés por los placeres más «elevados» y «nobles». Stuttgart. Es cierto que muchas obras de los primeros partidarios del eudemonismo. la psicología del instinto afirma que se actúa para satisfacer cierto instintivo impulso. hedonismo y utilitarismo se prestan a interpretaciones equívocas. 231. Se presume que tal planteamiento viene a desarticular. sin embargo. X. al que tiende toda actividad humana. que ya no cabe confusión interpretativa alguna.

irresistibles. por otro. el objetivo parece al interesado más deseable y su precio menos oneroso de lo que. Interpretamos la conducta animal suponiendo que los seres irracionales siguen en cada momento el impulso de mayor vehemencia. pág. impulsos y disposiciones que el pensamiento racional no comprende. La emoción perturba las valoraciones del actor. en verdad. siendo posible influir en el resultado de tal análisis a base de incrementar el costo del ceder al impulso pasional. Arrebatado por la pasión. los medios a que el hombre apela para satisfacerlos son fruto de consideraciones racionales que ponderan el costo. no se ocupan ni de los resortes que inducen a actuar. consideraría. Vid. por un lado. 1921. Nadie ha puesto nunca en duda que incluso bajo un estado emocional los medios y los fines son objeto de ponderación. hablamos de sus instintos de alimentación. An Introduction to Social Psychology. Boston. 1 . Por insondables que sean los abismos de los que emergen los instintos y los impulsos. criticando a la economía por constituir un «tejido de erróneas conclusiones deducidas de falsos supuestos psicológicos» J . sino de Ins medios que el hombre haya de emplear para alcanzar los objetivos propuestos. al parecer.42 La Acción Humana Muchos partidarios de tal escuela creen haber demostrado que la actividad no se halla regida por la razón. 11. y el resultado alcanzado. Pero lo que pasa es que el racionalismo. sino que viene originada por profundas fuerzas innatas. ni de los fines últimos de la acción. La amenaza de una severa sanción disuade incluso a aquellas personas impulsadas por pasiones. También creen haber logrado evidenciar la inconsistencia del racionalismo. la praxeología y la economía. Lo que distingue la acción impulsiva de las demás es que en estas últimas el sujeto contrasta más serenamente tanto el costo como el fruto obtenido. ante un examen más frío. 14* ed. Al comprobar que el animal come. W I L L I A M M C D O U G A L L . Castigar con menos rigor las infracciones penales cometidas bajo un estado de excitación emocional o de intoxicación equivale a fomentar tales excesos. Quien obra bajo presión emocional no por eso deja de actuar. cohabita y ataca a otros animales o al hombre.

2 y apart. (Vid. Pero con el hombre no ocurre lo mismo. H a y f e n ó m e n o s q u e no p u e d e n ser analizados ni referidos a o t r o s : son p r e s u p u e s t o s irreductibles. ni devora todos los alimentos que le atraen. nunca a s p i r ó a t a n t o . Puede vencer sus instintos. LA ACCIÓN HUMANA COMO PRESUPUESTO IRREDUCTIBLE H u b o siempre gentes deseosas de llegar a d e s e n t r a ñ a r la causa p r i m a r i a . siguiente. la f u e n t e y origen de c u a n t o existe. P r e t e n d e . El ser humano es capaz de domeñar incluso aquellos impulsos que de modo más perentorio exigen atención. Aun en este supuesto hay elección. Tras ordenar en escala valorativa sus deseos y anhelos. consciente de la limitación de la m e n t e h u m a n a . el impulso e n g e n d r a d o r de los c a m b i o s q u e acontecen. actúa. racionalizando su conducta. XVIII. d e s d e luego. que tiene poder para refrenar sus instintos. en c a m b i o .) . eso. El progreso de la investigación ' En tales supuestos tiene gran trascendencia el que las dos satisfacciones —la derivada de ceder al impulso y la resultante de evitar las i n desead as consecuencias— sean coetáneas o no lo sean. cap. Cabe a veces que los impulsos sean de tal violencia que ninguna de las desventajas que su satisfacción implica resulte bastante para detener al individuo. precisamente. emociones y apetencias. es decir. el que procede de manera consciente. en tal caso.El hombre en acción 43 de reproducción y de agresión y concluimos que tales instintos son innatos y exigen satisfacción inmediata. que puede vencer sus impulsos y deseos. P e r o advierte q u e tal aspiración fatalm e n t e tiene q u e acabar t r o p e z a n d o con m u r o s insalvables. Deja de satisfacer deseos vehementes para atender otras aspiraciones. ]. opta y prefiere. ni ataca a cuantos quisiera aniquilar. el estudioso r e t r o t r a e r los fen ó m e n o s a sus causas. 3. no le avasallan aquéllos. La ciencia. la sustancia q u e t o d o lo crea y q u e es causa de sí m i s m a . El hombre es el ser capaz de inhibirse. El agente. El hombre no rapta a toda hembra que despierta su libido. prefiere ceder al deseo en cuestión 4 . ho que distingue al homo sapiens de las bestias es.

es muy poco lo q u e c o n c r e t a m e n t e sabemos acerca de la naturaleza y mecánica de tales relaciones. P e r o siempre habrá realidades irreductibles o inanalizables. t e n e m o s que c o n f o r m a r n o s con insuperable dualismo metodológico. En el estado actual del saber. De nada sirve discutir estas cuestiones. T a l s u p u e s t o e n t r a ñ a también una hipótesis metafísica. quími- . El m o n i s m o materialista e n t i e n d e q u e los pensamientos y las h u m a n a s voliciones son f r u t o y p r o d u c t o de los órganos corporales. la voluntad y la actuación del h o m b r e resultarían mer. meras disputas metafísicas insolubles. El pensamiento. pero. Lo más q u e cabe afirmar es q u e hay ciertas conexiones e n t r e los procesos mentales y los fisiológicos. a fin de cuentas. en verdad. de las células y los nervios cerebrales. las afirmaciones f u n d a m e n t a l e s del positivismo. el de los fenómenos físicos. La relación e n t r e el c u e r p o y el alma. del m o n i s m o y del panfísicismo son m e r o s postulados metafísicos. el dualismo afirma q u e hay dos.s de la investigación física y química explicarán. P e r o en t a n t o no sepamos de q u é m o d o los hechos externos —-físicos y fisiológicos— producen en la m e n t e h u m a n a pensamientos y voliciones que ocasionan actos concretos. y el pluralismo que son muchas. por ejemplo. La razón y la experiencia nos m u e s t r a n dos reinos separados: el externo. no eran sino conjeturas h u é r f a n a s de toda relación con experiencia alguna. muchas teorías han p r e t e n d i d o decirla.i consecuencia de procesos materiales q u e algún día los método.44 La Acción Humana científica* p e r m i t e ir p a u l a t i n a m e n t e reduciendo a sus componentes cada vez mayor n ú m e r o de hechos q u e p r e v i a m e n t e resultaban inexplicables. P o d e m o s admitir que dichos fen ó m e n o s tienen sus correspondientes causas. carentes de base científica y sin utilidad ni significado para la investigación. P e r o . aun c u a n d o sus partidarios la consideren verdad científica irrebatible e innegable. es decir. N u e s t r o actual conocimiento no nos p e r m i t e dar a múltiples problemas soluciones u m v e r s a l m e n t e satisfactorias. £1 m o n i s m o asegura no haber más q u e una sustancia esencial. presupuestos últimos o finales. Ni los juicios de valor ni las efectivas acciones h u m a n a s préstanse a u l t e r i o r análisis.

y el interno. d e b e m o s estimarla p r e s u p u e s t o irreductible. SUBJETIVISMO Y OBJETIVIDAD EN LA INVESTIGACIÓN PRAXEOLÓGICA La acción h u m a n a es siempre racional. del sentimiento. C r e a m o s o no q u e las ciencias naturales logren algún día explicarnos la producción de las ideas.El hombre en acción 45 eos y fisiológicos. todos los esfuerzos h u m a n o s son. el medio de proteger su vida y de elevarse p o r encima del nivel de los animales y las plantas. legítimo objeto de investigación científica. la acción h u m a n a y sus vicisitudes son t r e m e n d a m e n t e reales. en el ínterin no tenemos más remedio q u e c o n f o r m a r n o s con el d u a l i s m o metodológico. el del p e n s a m i e n t o . Y p u e s t o q u e — a l menos por a h o r a — no p u e d e ser desmenuzada en sus causas integrantes. RACIONALIDAD E IRRACIONALIDAD. de los juicios de apreciación y de las acciones. Cierto q u e los cambios provocados por la acción h u m a n a carecen de trascendencia comparados con los efectos engendrados por las grandes fuerzas cósmicas. P o r perecederos y vanos que puedan parecer. para el individuo. Es un e l e m e n t o m á s de ia actividad universal y del devenir cósmico. de la apreciación y de la actuación consciente. N i n g ú n p u e n t e conocemos boy q u e una ambas esferas. La acción h u m a n a provoca cambios. e m p e r o . y como tal estudiarla. I g n o r a m o s el p o r q u é . A n t e tal realidad no cabe ni aceptar ni rechazar las declaraciones esenciales del m o n i s m o y del materialismo. 4. El hablar de «acción racional» s u p o n e incurrir en evidente pleonasmo y. del m i s m o m o d o q u e explican la aparición de una síntesis química c o m o f r u t o necesario e inevitable de d e t e r m i n a d a combinación de elementos. de importancia trascendental para el h o m b r e y para la ciencia h u m a n a . I d é n t i c o s fenómenos exteriores p r o v o c a n reflejos h u m a n o s diferentes y hechos dispares dan lugar a idénticas respuestas h u m a n a s . por . por tanto. El h o m b r e constituye p o b r e g r a n o de arena c o n t e m p l a d o desde el ángulo de la eternidad y del u n i v e r s o infinito. La acción constituye la esencia del h o m b r e . P e r o . Resulta.

filosóficas y políticas o la l i b e r t a d y la grandeza nacional— viene impelido p o r consideraciones. La prosecución de estos fines. tienden a alcanzar satisfacciones «ideales» o más «elevadas». d e b e rechazarse tal expresión. En este sentido. v a n o resulta enjuiciar los anhelos y las voliciones de los demás. Cierto q u e la apetencia de alimentos y calor es común al h o m b r e y a otros m a m í f e r o s y q u e . Q u i e n e s pretenden enjuiciar la vida ajena o bien e x p o n e n cuál sería su conducta de hallarse en la situación del p r ó j i m o . no es ni más ni m e n o s racional o irracional q u e la de otros fines h u m a n o s . p a s a n d o por alto los deseos y aspiraciones de sus semejantes. sin embargo. N a d i e está calificado para decidir q u é hará a otro m á s o menos feliz. Mientras todos los demás animales hállanse inexorablemen- . los términos racional e irracional no son apropiados y carecen de sentido. quien carezca de m a n u t e n c i ó n y abrigo concentrará sus esfuerzos en la satisfacción de esas urgentes necesidades sin. No resulta. o bien.46 La Acción Humana tanto. Es corriente d e n o m i n a r irracionales aquellas acciones que. El deseo de vivir. P u e s t o que nadie p u e d e reemplazar los juicios de valoración del sujeto en acción por los p r o p i o s . la gente asegura. sin embargo. constituye rasgo característico de cualquier f o r m a de ser viviente. con arrogancia dictatorial. prescindiendo de ventajas materiales y tangibles. para el h o m b r e imperativo ineludible el doblegarse ante dichas apetencias. Aplicados a los fines últimos de la acción. de m o m e n t o . la manera cómo el p r ó j i m o mejor serviría a los designios del propio crítico. natural o justificado q u e el aspirar a otros bienes y satisfacciones. limítanse a proclamar. de salvaguardar la existencia y de sacar p a r t i d o de toda o p o r t u n i d a d para vigorizar las propias fuerzas vitales. p o r lo general. preocuparse m u c h o por o t r a s cosas. de índole no racional. El fin último de la acción siempre es la satisfacción de algún deseo del h o m b r e actuante. por e j e m p l o — u n a s veces a p r o b a n d o . Es e r r ó n e o suponer q u e el deseo de cubrir las necesidades p e r e n t o r i a s de la vida o el de conservar la salud sea más racional. la ¿alud o la riqueza para alcanzar bienes más altos — c o m o la lealtad a sus convicciones religiosas. d e s a p r o b a n d o o t r a s — q u e quien sacrifica la vida.

como el r e s t o de los animales. U n a acción inadecuada al fin p r o p u e s t o no proSobre Jos errores que implica la ley de hierro de los salarios. sino q u e aspira además a o t r a s satisfacciones. el h o m b r e es capaz de d o m i n a r tales impulsos. vid. el h o m b r e se equivoca. 2. capítulo X X I . infra capítulo X X I V . o sea. R e n u n c i a a la v i d a si considera intolerables aquellas condiciones únicas b a j o las cuales cabríale sobrevivir. D e b e el m i s m o enjuiciarse para decidir a es o no el q u e m e j o r p e r m i t e alcanzar el objetivo ambicionado. por t a n t o . vid. s i e n d o en cambio consecuencia de específica elección. Lo m i s m o ocurre con el deseo de vivir a b u n d a n t e m e n t e proveído. Incluso la v i d a constituye para el h o m b r e el resultado de u n a elección. E x p e r i m e n t a m o s necesidades y apetencias típicamente h u m a n a s . Es capaz de m o r i r p o r un ideal y también de suicidarse. evidencia q u e el correr en pos de los placeres materiales en m o d o alguno resulta inevitable. La razón h u m a n a . s . La verdad. es q u e la inmensa mayoría de nosotros p r e f e r i m o s la vida a la m u e r t e y la riqueza a la pobreza. o s i m p l e m e n t e p o r p r e s e r v a r su dignidad e individual respeto. t a n t o en la elección de medios como en su utilización. no es infalible y. «irracional». desde luego. sin e m b a r g o . Controla t a n t o su a p e t i t o sexual c o m o su deseo de vivir.El hombre en acción 47 te impelidos a la conservación de su vida y a la proliferación de la especie. de un juicio valora tivo. 6. El rasgo típicamente h u m a n o estriba en q u e el h o m b r e no t a n sólo desea alimento. abrigo y a y u n t a m i e n t o carnal. La m e r a existencia de ascetas y de personas q u e renuncian a las ganancias materiales p o r a m o r a sus convicciones. con frecuencia. Es a r b i t r a r i o considerar « n a t u r a l » y «racional» ú n i c a m e n t e la satisfacción de las necesidades fisiológicas y todo lo demás «artificial» y. q u e p o d e m o s calificar de « m á s elevadas» comparadas con los deseos comunes al h o m b r e y a los d e m á s m a m í f e r o s 5 . acerca de las erróneas interpretaciones de la teoría de Maíthus. Al aplicar los calificativos racional e irracional a los medios elegidos p a r a la consecución de fines determinados: lo q u e se trata de p o n d e r a r es la o p o r t u n i d a d e idoneidad del sistema a d o p t a d o .

Los médicos que. de conocimientos b a s t a n t e s y. a n t e un m i s m o agente. el organismo apresta a u t o m á t i c a m e n t e defensas contra la infección. Sin embargo. p u e d e intervenir ía actuación h u m a n a administrando un antídoto.48 La Acción Humana duce el f r u t o esperado. El sistema científico q u e guía al investigador hasta alcanzar el límite en cuestión resulta e s t r i c t a m e n t e racional. en tal caso. cien años atrás. Es el d a t o irreductible el q u e cabe calificar de h e c h o irracional. A h o r a bien. E s p r o b a b l e q u e d e n t r o de cien años los f u t u r o s galenos dispongan de mejores m é t o d o s p a r a tratar dicha e n f e r m e d a d . con independencia. R e s p e c t o del p r o b l e m a p l a n t e a d o p o r la antítesis e n t r e lo racional y lo irracional. serán más eficientes q u e n u e s t r o s médicos. No c o n f o r m a la misma con la finalidad perseguida. Y cabe incluso q u e el h o m b r e . p e r o n o m á s racionales. no procedían irracionalm e n t e . la descomposición analítica del f e n ó m e n o en sus elementos const i t u t i v o s antes o después llega a un p u n t o del q u e ya no p u e d e pasar. hacían l o q u e creían m á s c o n v e n i e n t e . E s t á hoy en boga el menospreciar las ciencias sociales. p o r t a n t o . La m e n t e h u m a n a es incluso incapaz de concebir un saber q u e no limitaría ningún d a t o ú l t i m o imposible de analizar y disecar. r e s p o n d a coetáneamente p o r reacción refleja y p o r acción consciente. d e s d e el p u n t o de vista de la patología actual. p e r o no p o r ello dejará de ser racional. reacción q u e no p u e d e ser controlada a v o l u n t a d . p r e s u p o n e intentar a p r e h e n d e r los f e n ó m e n o s del universo m e d i a n t e sistemática ordenación de todo el saber disp o n i b l e . Lo o p u e s t o a la acción h u m a n a no es la conducta irracional. c o m o a n t e r i o r m e n t e se hacía n o t a r . sino la refleja reacción de n u e s t r o s órganos corporales al estím u l o e x t e r n o . para el t r a t a m i e n t o del cáncer e m p l e a b a n m é t o d o s q u e los profesionales contemp o r á n e o s rechazarían. La ciencia siempre es y d e b e ser racional. en d e t e r m i n a d o s casos. t r a t á n d o s e de m é t o d o q u e razonada ( a u n q u e defectuosa) deliberación eng e n d r a r a y de esfuerzo (si bien ineficaz) p o r conseguir cierto objetivo. por . no hay diferencia e n t r e las ciencias naturales y las ciencias sociales. carecían. su actuación resultaba baldía. Al ingerir un veneno.

en el sentido de q u e m e d i a n t e ellos se p r e t e n d e expresar aquello q u e el h o m b r e . estamos ante t é r m i n o s q u e d e b e m o s i n t e r p r e t a r d e u n m o d o s u b j e t i v o . Su o b j e t o de e s t u d i o son los medios. contrario al antiguo s e n t i d o materialista de dichos modos de pensar. II. N a d a m á s a b s u r d o . En este sentido h a b l a m o s del subjetivismo de la ciencia general de la acción h u m a n a . acepta c o m o realidades insoslayables los fines ú l t i m o s a los q u e el h o m b r e . C u a n d o el e u d e m o n i s m o habla de felicidad y el utilitarismo o la economía de utilidad. Lo único q u e le preocupa es d e t e r m i n a r si los medios empleados son idóneos para la consecución de los fines p r o p u e s t o s . absteniéndose de f o r mular juicio valorativo alguno. i n d e p e n d i e n t e m e n t e de los m o t i v o s .El hombre en acción 49 ser p u r a m e n t e racionales. dirigida p o r m é t o dos racionales. La objeción m á s corriente o p u e s t a a lo económico es la de q u e olvida la irracionalidad de la vida y del universo e intenta encuadrar en secos esquemas racionales y en frías abstracciones la v a r i e d a d i n f i n i t a de los f e n ó m e nos. causas y fines en que ésta última se f u n d a m e n te. es e n t e r a m e n t e n e u t r a l respecto a ellos. va tan lejos c o m o p u e d e . es decir. se detiene y califica el hecho con q u e tropieza de d a t o irreductible. 7) veremos cómo las ciencias sociales empíricas enfocan el problema de ios datos irreductibles. Alcanzado el límite. persigue al actuar. h e d o n i s m o y utilitarismo consiste precisamente en h a b e r alcanzado tal f o r m a l i s m o . El progreso del m o d e r n o e u d e m o n i s m o . al igual q u e las d e m á s ramas del saber. al menos en el e s t a d o actual de nuestros conocimientos 6 . La praxeología trata de los medios y sistemas a d o p t a d o s para la consecución de los fines últimos. p o r resultarle atractivo. no los fines. Los asertos de la praxeología y de la economía resultan válidos para t o d o tipo de acción h u m a n a . idéntico p r o g r e s o ha s u p u e s t o la m o d e r n a teoría subjetivísta del valor c o m p a r a t i v a m e n t e a la anterior teoría obie' Más adelante (cap. Los juicios finales de valoración y los fines últimos de la acción h u m a n a son hechos dados para cualquier f o r m a de investigación científica y no se prestan a ningún análisis ulterior. al actuar. . La economía. de fenóm e n o q u e no a d m i t e ulterior análisis. aspira.

nuestra ciencia queda emplazada por encima de las luchas de partidos y facciones. en tal sentido. apártase de toda preconcebida idea. t a m p o c o cábele al individuo actuar. c o m o investigación de la última causa del ser y de la . LA CAUSALIDAD COMO R E Q U I S I T O DE LA ACCIÓN El h o m b r e actúa p o r q u e es capaz de descubrir relaciones causales q u e provocan cambios y mutaciones en el universo. El aserto. No puede el h o m b r e actuar c u a n d o no percibe relaciones de causalidad. precisamente p o r q u e desea intervenir.50 La Acción Humana tivista p r o p u g n a d a p o r la escuela clásica. no interviene en los conflictos q u e se plantean las diferentes escuelas dogmáticas y éticas. Y precisamente en tal subjetivismo reside la objetividad de n u e s t r a ciencia. El ser h u m a n o incluso es incapaz de representarse semejante desorden universal. En efecto. Sin causalidad ni regularidad fenom e n o l o g í a no cabría ni el raciocinio ni la acción h u m a n a . Esta b ú s q u e d a f u e interpretada por la metafísica con excesiva amp l i t u d . de t o d o juicio o valoración. 5. en el cual v a n a m e n t e el individuo se esforzaría p o r hallar orientación y guía. no es reversible. P o r ser subjetivista y p o r aceptar los juicios de apreciación del h o m b r e actuante c o m o datos últimos nu susceptibles de ningún e x a m e n crítico posterior. sin embargo. aun c u a n d o conozca la relación causal. sus enseñanzas resultan universalmente válidas y ella misma es h u m a n a absoluta y p u r a m e n t e . Tal m u n d o sería un caos. Sólo quien c o n t e m p l e el m u n d o a la luz de la causalidad p u e d e act u a r . la «ley». La categoría medios y fines p r e s u p o n e la categoría causa y efecto. El análisis de la causalidad siempre consistió en p r e g u n t a r s e el s u j e t o : ¿ d ó n d e y c ó m o d e b o i n t e r v e n i r para desviar el curso q u e los acontecimientos adoptarían sin esa mi interferencia capaz de impulsarlos hacia metas q u e m e j o r convienen a mis deseos? En este sentido. decir q u e la causalidad es una categoría de la acción. el h o m b r e se plantea el p r o b l e m a : ¿ q u i é n o q u é rige el f e n ó m e n o de que se trate? Busca la regularidad. si no p u e d e influir en la causa. El actuar implica y p r e s u p o n e la categoría de causalidad. C a b e .

I l a y m u t a c i o n e s cuyas causas nos resultan desconocidas. p u e s sólo c o n s t a t a m o s q u e se ha apreciado con acierto d e t e r m i n a d a relación causal c u a n d o n u e s t r a actuación. C o incluso D. N o s estamos. P o r tratarse de categoría del actuar. en ciertos casos. el h o m b r e ha de conocer la relación causal existente e n t r e los distintos eventos. procesos o situaciones. E } Fj etc. la praxeo- . para actuar. d e s d e luego. A provoca B. Para p o d e r ampliar tal f r a g m e n t a r i a información c o n o t r a más completa sería preciso f u é r a m o s capaces de d e s c o m p o n e r A en sus elementos. El e n f o q u e d a d o al p r o b l e m a de la causalidad en las últim a s décadas. guiada por la c o r r e s p o n d i e n t e percepción. m o v i e n d o en un círculo vicioso. es sólo parcial. resulta p o c o satisfactorio. El q u e n u e s t r a ignorancia en d e t e r m i n a d a s materias sea total. No cabe. Los p r o b l e m a s filosóficos. para nada afectan al significado praxeológico de la causalidad. sin embargo. epistemológicos y metafísicos q u e la causalidad y la inducción imperfecta plantean caen f u e r a del á m b i t o de la praxeología. evitar el aludido círculo vicioso precisamente en razón a q u e la causalidad es una categoría de la acción. !ia p r o v o c a d o el resultado e s p e r a d o . sin embargo. Siglos Habían de transcurrir antes de q u e ideas t a n exageradas y d e s o r b i t a d a s f u e r a n reconducidas al m o d e s t o problema de d e t e r m i n a r d ó n d e hay o h a b r í a q u e i n t e r v e n i r p a r a alcanzar este o aquel o b j e t i v o . La acción del s u j e t o provocará los efectos deseados sólo en aquella medida en q u e el interesado perciba tal relación. o inutil i z a r e s n u e s t r o s conocimientos a efectos prácticos. M i e n t r a s ello no esté a n u e s t r o alcance. Interesa tan sólo a nuestra ciencia d e j a r s e n t a d o q u e . las realidades en cuestión. en el 70 p o r 1 0 0 de los casos. p e r m i t i é n d o n o s ú n i c a m e n t e a f i r m a r q u e . C o n f i e m o s en q u e este desagradable c a p í t u l o de la historia de la filosofía sirva de advertencia a f u t u r o s filósofos. al m e n o s p o r ahora.El hombre en acción 51 existencia. d e b i d o a la c o n f u s i ó n q u e algunos e m i n e n t e s físicos h a n p r o v o c a d o . en los restantes. h a b r e m o s de c o n f o r m a r n o s con una ley estadística. en m o d o alguno s u p o n e a n u l a r la categoría causal. N u e s t r o c o n o c i m i e n t o .

Sólo en una posterior fase de su desarrollo cultural renuncia el ind i v i d u o a las aludidas ideas animistas. Los partidarios del mecanicismo despreocúpanse. Resúltanle al h o m b r e guía tan certera los principios mecanicistas q u e hasta llegan las gentes a creer que. La causa de un hecbo es siempre d e t e r m i n a d a acción o cuasi acción q u e a p u n t a a específico objetivo. C r e e n q u e los animales. creen q u e los cambios y acontecimientos son consecuencias provocadas p o r la acción de un e n t e q u e procede en f o r m a similar a c o m o ellos mismo actúan. Las causas finales son las primeras de todas las causas. la certeza de tales principios resulta i n d u d a b l e s i m p l e m e n t e p o r q u e los mismos se cumplen. T a n t o el h o m b r e p r i m i t i v o c o m o el niño. los ríos y las f u e n t e s . T o d o s los cambios h a n de analizarse c o m o movim i e n t o s regidos por las leyes de la mecánica.52 La Acción Humana logia no p u e d e dejar de aludir al f u n d a m e n t a l p r o b l e m a filosófico en cuestión. A su m o d o de ver. al a m p a r o de los mismos. de los graves y aún no resueltos problemas relacionados con la base lógica y epistemológica de los principios de la causalidad y de la inducción imperfecta. las m o n t a ñ a s . desde luego. son seres con sentimientos y deseos q u e p r o c u r a n satisfacer. se p u e d e n resolver cuantos problemas el p e n s a m i e n t o y la investigación científica plantean. la certeza y proce- . incluso las piedras y los cuerpos celestes. p l e n a m e n t e para ellos. 6. P a r a el materialismo y el panfisicismo constituye el mecanicismo la esencia misma del saber y los m é t o d o s experimentales y matemáticos de las ciencias naturales el único m o d o científico de pensar. reemplazándolas por una visión mecanicista del m u n d o . El que los e x p e r i m e n t o s de l a b o r a t o r i o p r o v o q u e n los resultados predichos p o r la teoría y el q u e las máquinas en las fábricas f u n c i o n e n del m o d o previsto por la tecnología acredita. a d o p t a n d o una p o s t u r a i n g e n u a m e n t e a n t r o p o m ó r f i c a . EL alter ego Si t o m a m o s el t é r m i n o causalidad en su sentido más amplio. las plantas. la teleología p u e d e considerarse c o m o u n a rama del análisis causal.

al dirigirse a sus semejantes. no p o r eso deja de sernos de gran utilidad. p r e s u p o n e — t á c i t a e implícitam e n t e — la validez intersubjetiva de la lógica y. de su parte. así c o m o de la acción h u m a n a toda. Y. deviene manifiesta la vacuidad del dogma panfísico. N i n g ú n p a r t i d a r i o del ideario panfísico p u e d e llegar a p r e t e n d e r q u e su filosofía se haya p o d i d o jamás aplicar a las relaciones i n t e r h u m a n a s o a las ciencias sociales. el ego. posiblemente. Ello no o b s t a n t e . ha provocado resultados satisfactorios. no hay d u d a que aquel principio. A u n a d m i t i e n d o . Resulta indudable. Cabe admitir no ser posible d e m o s t r a r de m o d o concluyente la proposición q u e asegura q u e mí lógica es la lógica de todos los d e m á s y la única lógica h u m a n a . c o m o más arriba se hacía notar. la . precisamente cuando aceptamos ese pragmático p u n t o de vista. N a d i e es capaz de negar que tal principio se cumple. conviene a los pragmatistas tener p r e s e n t e q u e tales proposiciones h a n patentizado su procedencia.El hombre en acción 53 dencia de los m é t o d o s y descubrimientos de las m o d e r n a s ciencias naturales. ha evidenciado su utilidad y procedencia. c o m o tampoco la que proclamara que las categorías de mi actuar constituyen categorías de la actuación de todos los demás. t a n t o en el t e r r e n o práctico como en el científico. por otra parte. A h o r a bien. no debe el positivista pasar p o r alto el hecho de que. con arreglo al cual el ego trata a sus semejantes c o m o sí f u e r a n seres pensantes y actuantes al igual que él. La ciencia. de un lado. nadie cree cupiera dar similar verificación práctica a cualquier postulado que predicara tratar al ser h u m a n o c o m o con los objetos de las ciencias naturales se opera. por tanto. dicen. q u e el considerar al semejante c o m o ser q u e piensa y actúa como yo. Los p r o b l e m a s epistemológicos que la comprensión de la conducta ajena plantea no son menos arduos que los q u e suscitan la causalidad y la inducción incompleta. al permitirnos alcanzar los objetivos q u e ambicionamos. q u e . t a n t o en la vida corriente c o m o en la investigación científica. ello no o b s t a n t e . no ha logrado averiguar las relaciones existentes e n t r e el c u e r p o y la mente. la ciencia sea incapaz de b r i n d a r n o s la v e r d a d —-y ¿ q u é es la verd a d ? — .

Un hecho q u e no se preste a ser i n t e r p r e t a d o por u n o de esos dos caminos resulta para el h o m b r e inconcebible y misterioso. E igualm e n t e imposible le resulta concebir un m o d o de actuar cuyas categorías diferirían de las categorías d e t e r m i n a n t e s de nuestras propias acciones. . pág. 15 y ss. 18. 1930.54 La Acción Humana existencia del m u n d o del p e n s a m i e n t o y de la acción del alter ego de condición i n d u d a b l e m e n t e h u m a n a 7 . No constituye p r o p i a m e n t e el o b j e t o de la praxeología la investigación de las relaciones e n t r e el pensam i e n t o y la acción. Der sinnhafte Aufbau der sozialen Welt. para la m e n t e h u m a n a no cabe tercera solución 8 . q u e está inextricablemente ligada con el pensamiento. ALFRED SCHÜTZ. 7 Vid. págs. El cambio sólo puede concebirse c o m o consecuencia. Viena. Bástale a aquélla dejar sentado q u e no hay más q u e u n a lógica inteligible para la m e n t e y q u e sólo existe un m o d o de actuar que merezca la calificación de h u m a n o y resulte comprensible para nuestra inteligencia. Lo q u e no p u e d e encuadrarse d e n t r o de u n a de estas dos categorías resulta i m p e n e t r a b l e para la m e n t e . Begriindung der Teleologie ais Form des empiriscben Erkennes. El h o m b r e sólo p u e d e acudir a dos órdenes de principios para la aprehensión mental de la realidad. No le es posible a la m e n t e del h o m b r e concebir relaciones lógicas que no c o n f o r m e n con su propia estructura lógica. Esta acción h u m a n a . o bien de u n a conducta deliberada. o bien de la operación de la causalidad mecánica. P e n s a r y actuar son rasgos específicos del h o m b r e y privativos de los seres h u m a n o s . Brünn. KAREL ENGUS. viene condicionada por un imperativo lógico. N u e s t r o esfuerzo intelectual debe contraerse al estudio de la acción humana. a saber: los de la teleología y los de la causalidad. El q u e existan o p u e d a n existir en algún lugar seres — s o b r e h u m a n o s o inf r a h u m a n o s — que piensen y actúen de m o d o d i s t i n t o al nuestro es un tema q u e desborda la capacidad de la m e n t e h u m a n a . 1932. ' Vid. Caracterizan al ser h u m a n o aun i n d e p e n d i e n t e m e n t e de su adscripción a la especie zoológica homo sapiens.

el c o m p o r t a m e n t i s m o y el positivismo contra las diversas teorías del alma para n a d a afectan al tema q u e nos ocupa. A m b o s principios de conocim i e n t o — l a causalidad y la teleología—. Q u i e n aspire a ello debe entregarse a la fe e i n t e n t a r tranquilizar la i n q u i e t u d de su consciencia abrazando un credo o u n a doctrina metafísica. La visión panmecanicista del m u n d o está abocada a evidente m o n i s m o metodológico: reconoce sólo la causalidad mecánica p o r q u e sólo a ella a t r i b u y e valor cognoscitivo o al m e n o s un valor cognoscitivo más alto q u e a la teleología. La teleología flaquea en c u a n t o se le p r e g u n t a q u é m u e v e al primer m o t o r . Las críticas esgrimidas p o r el empirismo. es aquel q u e se ampara en la categoría de causalidad. a un solo m é t o d o de interpretación y análisis cabe recurrir: a aquel q u e parte del conocimiento y el e x a m e n de nuestra p r o p i a conducta consciente. P e r o ello no anula las esenciales diferencias existentes entre a m b a s categorías. Sólo a p a r t á n d o n o s del m u n d o de la razón y de la experiencia. La cuestión debatida contráese . La causalidad s u p o n e un regressus in infinitum que la razón no p u e d e llegar a agotar. A m b o s m é t o d o s abocan a datos irreductibles q u e no cabe analizar ni i n t e r p r e t a r . acredita. Para la c o m p r e n s i ó n de la acción. q u e nuestros semejantes son seres q u e actúan como nosotros mismos.El hombre en acción 55 Cierto es q u e la teleología. d e b i d o a la limitación de la razón h u m a n a . No sería lícito p r e t e n d i é r a m o s escamotear tal realidad recur r i e n d o a prejuicios en boga o a arbitrarios asertos. El e s t u d i o y análisis de la acción ajena nada tiene q u e ver con el p r o b l e m a de la existencia del espíritu. son i m p e r f e c t o s y no nos a p o r t a n información plena. según antes se hacía n o t a r . ni p e r f e c t o conocimiento de todas las cosas. La razón y la investigación científica n u n c a p u e d e n a p o r t a r sosiego pleno a la m e n t e . certeza apodíctica. del alma inmortal. La experiencia cotidiana no sólo patentiza que el único m é t o d o idóneo para e s t u d i a r las circunstancias de n u e s t r o alrededor no-humano. y de m o d o no menos convincente. p u e d e ser enfocada como u n a v a r i a n t e de la causalidad. p o d e m o s llegar a negar q u e n u e s t r o s semejantes actúan. sino que. Ello supone caer en metafísica superstición. además.

forzosamente hemos de parar mientes en la trascendencia q u e el h o m b r e q u e actúa confiere t a n t o a la realidad — l a cual considera cosa d a d a — como a su propia capacidad para influir en ella. quien se interesa p o r el disparo de un arma de f u e g o c o m o f e n ó m e n o físico o químico. P e r o lo típico de tal oferta. a no ser considerándola c o m o una conducta sensata e intencionada. Tal deliberada conducta — -la acción— constituye el objeto principal de nuestra ciencia. . dejaría de estudiar la acción h u m a n a . sin embargo. Si así lo hiciera. T o d o intento de describirlos ha de contraerse forzosamente al significado a t r i b u i d o a tos mismos por el h o m b r e q u e actúa. lo q u e la distingue de todas las d e m á s . p o r cuanto no parece lógico q u e los hechos q u e constituyen el o b j e t o de e s t u d i o de la física puedan ser f r u t o de la actuación de un ser q u e persiga fines al m o d o de los h u m a n o s . P o d e m o s calificar de «estímulo» la oferta de un p r o d u c t o en v e n t a . No interesa al físico investigar las causas finales. no pueden ser explicados con arreglo a los métodos de las ciencias naturales. sólo puede c o m p r e n d e r s e p o n d e r a n d o la significación q u e al hecho atribuyen las partes interesarlas. s o b r e la base de q u e constituyen meras realidades dadas. a u n q u e no siempre. c o m o p o r arte de magia. P e t o tampoco d e b e el praxeólogo descuidar la mecánica de la volición y la intencionalidad del h o m b r e al actuar. Ahora bien. El behaviorismo ( c o m p o r t a m e n t i s m o ) y el positivismo p r e t e n d e n aplicar tos métodos de las ciencias naturales empíricas a la acción h u m a n a . La interpretan c o m o respuesta a estímulos. q u e aspira a la consecución de específicos objetivos. no es un praxeólogo: descuida precisamente aquellos problemas q u e la ciencia de la conducta h u m a n a deliberada p r e t e n d e esclarecer. escamotear el q u e el deseo de alcanzar ciertos f i n e s es el m o t o r q u e induce al h o m b r e a actuar. Tales estímulos. tales hechos p u e d e n ser analizados a un tiempo desde el c a m p o de la praxeología y desde el de las ciencias naturales. al a b o r d a r el tema.56 La Acción Humana a d e t e r m i n a r si se p u e d e a p r e h e n d e r inteiectualmente la acción h u m a n a . A h o r a bien. M u y a m e n u d o . N i n g ú n artificio dialéctico logra.

ampliamos nuestro saber. !a consideraríamos acción y la estudiaríamos de acuerdo con el método teleológico de la praxeología. es decir. primero. pero no por eso menos útiles. hablamos de instintos útiles*. porque personalicemos. para muchos procesos que en otros tiempos se * La teleología y J. Pero. se diferencian en que aquella se refiere a las actuaciones bumantu que. no pnr ello. segupdo. Nunca debemos olvidar que con esa palabra instinto no hacemos más que marcar la frontera que nuestra capacidad de investigación científica es incapaz de trasponer. reacciones de nuestros músculos y nervios. como específica fuerza. asignándolas la condición de cuasi acciones. del T.t causalidad. los buenos efectos que el proceder de esta suerte provoca por lo que a la vigorización y mantenimiento de las fuerzas vitales del organismo se refiere. puramente mecatlicistas. al no hallar en tal proceder vestigio alguno de mente consciente. tjue las leyes físicos originan. concluimos que un factor desconocido —al que denominamos instinto— fue el agente instrumental. Hay conductas que ni pueden ser satisfactoriamente explicadas amparándose exclusivamente en los principios causales de las ciencias naturales ni tampoco cabe encuadrar entre las acciones humanas de índole consciente. al desconocido agente de tal conducta. Observamos dos cosas. La biología ha logrado descubrir una explicación «natural». así como tas inconscientes. previsora y conscientemente. a! menos por ahora. la tendencia específica de todo organismo con vida a responder ante estímulos determinados de forma regular. provocan específicos efectos.) . mientras In segunda alude a las consecuencias.El hombre en acción S O B R E L A U T I L I D A D D E LOS INSTINTOS 57 Buena prueba de que sólo hay dos vías — l a de la causalidad y la de la teleología— para la investigación humana la proporcionan los problemas que en torno a Ja utilidad de los ¡nsiintos se plantean. Ahora bien. como es sabido. denominándole instinto. ciertamente. En tal sentido suponemos es el instinto lo que gobierna ¡a cuasi deliberada conducta animal. Si pudiéramos considerar esta conducía como el fruto de una aspiración consciente a alcanzar específicos fines. (N. Para comprender tales actuaciones nos vemos fornidos a dar un rodeo y. mecantcista.

El behaviorista aborda el tema partiendo del humano concepto de intención y logro. sin embargo. Son hechos todos ellos milagrosos.58 La Acción Humana atribuían a la acción instintiva. el que los animales y las plantas reaccionen en forma cuasi deliberada no debe parecemos de condición ni más ni menos milagrosa que la capacidad del hombre para pensar y actuar o la sumisión del universo inorgánico a las funciones que la física reseña o la realidad de los procesos biológicos que en el mundo orgánico se producen. con arreglo a los métodos de la psicología animal. Ahora bien. ninguna ilustración nos brinda la observación de la psicología de los brutos o el examen de las inconscientes reacciones del recién nacido. . en el sentido de que se trata de fenómenos irreductibles para nuestra capacidad investigadora. múltiples realidades que no pueden ser consideradas meras reacciones a estímulos químicos o mecánicos. Cuando rehuye toda expresa referencia a la actuación consciente. tan pronto como rebasa los procesos meramente fisiológicos. suscitándole interrogantes a las que nadie ha podido satisfactoriamente responder. tales como la respiración y el metabolismo. no puede dejar de referirse a la intencionalidad y al propósito. Recurre torpemente en su estudio a la idea humana de utilidad y dañosidad. sólo recurriendo al auxilio de la ciencia de la acción humana resulta comprensible la psicología animal y la infantil. ponderando todas las actuaciones con arreglo a un imperfecto patrón utilitario. Antes al contrario. La ciencia de ía conducta humana. a Ja búsqueda de objetivos precisos. sólo logra engañarse a sí mismo. en tanto no sea mera fisiología. Subsisten. Los animales adoptan actitudes que sólo pueden ser explicadas suponiendo la intervención de un agente dirigente que dicte las mismas a aquéllos. puede tan sólo ser analizada recurriendo a los conceptos intencionales elaborados por la praxeología. A este respecto. nos resulta imposible concebir y entender la actuación de animales y niños. La conducta animal. La contemplación de la conducta instintiva de los animales llena al hombre de estupor. mentalmente trata de hallar fines por doquier. Es vana la pretensión del behaviorismo de estudiar la acción humana desde fuera de la misma. Sin acudir a las categorías praxeológicas.

Pero. Si menciona los fines. Ni la praxeología ni la historia pretenden averiguar cuáles sean las intenciones abrigadas por posible mentalidad absolutn y omnisciente. Tales idearios consideran la vida ' «La vie est une cause premiére qui nous échappe cornme toutes les causes premiércs et donr la science experiméntale n'a pas a se préoccuper.» CLAUDE B E R NA RD. . por sí. como tales. como las ciencias históricas. entiende los fines que persigue el hombre al actuar. Marx y legión de otros escritores. renunciar totalmente a la acción. ni nos «explica» nada ni nos orienta hacia causa alguna próxima o remota EL FIN ABSOLUTO Para evitar todo posible error en tomo a !as categorías praxeológícas parece conveniente resaltar una realidad en cierto modo perogrullesca. El concepto de instinto.El hombre en acción 59 Semejante dato último es eso que denominamos instinto animal. absoluto y cierto de la vida y la historia. al igual que los de movimiento. se refiere al sentido que el hombre. si alude a intencionalidad. fuerza. 1878. ni el sentido que encierren los acontecimientos y la evolución histórica. la Naturaleza. París. trata de la acción humana intencional. no es más que un nuevo vocablo con el cual designamos un fenómeno irreductible. Praxeología e historia son obras de la mente humana y. imprime a sus acciones. 137. pág. La praxeología. No aspiran a ilustrarnos acerca del sentido objetivo. al actuar. Comte. contrariamente a lo que pretenden las obras de Hegel. como fin último. vida y consciencia. Aquellas disciplinas nada tienen en común con la denominada filosofía de la historia. La science expírimentale. ni los planes que Dios. hállanse condicionadas par la capacidad intelectual de los mortales. el Weltgeist o el Destino puedan pretender plasmar a través del universo y la humanidad. EL HOMBRE VEGETATIVO Hubo filósofos que recomendaron al hombre.

sino la de atestiguar realidades. ante cuanto se refiere ¡i los fines últimos que pueda el hombre perseguir. 7 1 camino único que conduce a la salvación y a . Se ocupa del hombre que efectivamente actúa. La praxeología no se interesa por tales doctrinas. sufrimiento y angustia proporciona a los mortales: niegan apodícticamente que consciente esfuerzo humano alguno pueda hacer más grato el tránsito lerrenal. a modo de planta. La praxeología pretende analizar la acción humana. nunca de un supuesto ser humano que.60 La Acción Humana como un mal. especialmente del budismo. la volición y la vida es posible alcanzar la felicidad. que sólo pena. Sólo aniquilando la consciencia. La posición de nuestra ciencia es totalmente neutral antetodo género de juicio valorativo. La misión de la praxeología no es la de aprobar ni la de condenar. así como del pensamien to de Schopenhauer. C la bienaventuranza exige al hombre transformarse en un ser perfectamente pasivo. Tales son en esencia las enseñanzas de diversas sectas filosóficas índicas. llevaría unn existencia meramente vegetativa. El bien supremo consiste en rehuir tanto el pensamiento como la acción. indiferente e inerte como las plantas. .

Se ocupa del contenido concreto de la actuación del hombre. PRAXEOLOGÍA E HISTORIA Las ciencias de Ja acción humana divídense en dos ramas principales: la de la praxeología y la de la historia. en tanto no se adentre en el campo de la lógica o de la fisiología de dicción \ La hisiorin económica. Examina las empresas humanas en toda su multiplicidad y variedad. la historia de sucesos particulares. de la religión. empléase con 1 . epistemología o filosofía. otra cosa que historia. también. la historia general. Existe. especiales y particulares. desde luego. por eso.C A P I T U L O II Problemas epistemológicos que suscitan las ciencias de la acción humana I. siempre que no se meta en la fisiología. La historia recoge y ordena sistemáticamente todas las realidades engendradas por la acción humana. Materia histórica igualmente constituyen la etnología y la antropología. así como las actuaciones individuales en cualquiera de sus aspectos accidentales. de las costumbres y de los usos tradicionales. así como de múltiples otros aspectos de la vida humana. Lo mismo acontece con la psicología. historia económica. pero. la economía descriptiva y la estadística no son. historia de las diversas técnicas. de la literatura. historia de las ideas y de la filosofía. del arte y de la ciencia. El término sociología. historia de la actuación política y militar. Abarca cualquier manifestación de la actividad humana. mientras no invadan el terreno de la biología. De no menos condición histórica goza la lingüística. Analiza las motivaciones que impulsaron a los hombres a actuar y las consecuencias provocadas por tal proceder. sin embargo.

a la acción f u t u r a también. Las ciencias naturales. en su tratado fundamental (Wirtschaft und Gesellschaft. el pasado constituye el objeto f u n d a m e n t a l de su estudio. sin limitarse a ningún específico período histórico. T o d o conocimiento experimental alude a realidades anteriormente observadas. ha d e m o s t r a d o indudable eficacia. imposible resulta experimentar acontecimientos f u t u r o s . zona geográfica. en cambio. Max Weber. son f r u t o de la experimentación. aborda el estudio de !a ciudad en general. En el campo de la acción h u m a n a no es posible recurrir a ningún e x p e r i m e n t o de laboratorio. P e r o no proporciona. no está clara del todo.61 La Acción Humana Para todas las ciencias históricas. manejan aluden siempre a fenómenos complejos. 1922). págs. con enseñanzas q u e p u e d a n aplicarse a la totalidad de la h u m a n a actividad. nación. La sociología general examina la experiencia histórica con un criterio más universal que el adoptado por las demás ramas de la historia. igualmente. por cuanto se refiere doble significado. es q u e esos enormes conocimientos. Sin embargo. desde luego. presup o n i e n d o incambiadas todas las demás circunstancias del caso. La verdad. saber ni pericia alguna q u e resulte útil para abordar n i n g ú n supuesto individualizado. a los que las ciencias naturales deben todos sus triunfos. Tubinga. por eso. N u n c a cabe p o n d e r a r aisladamente la mutación de u n o solo de los elementos concurrentes. No nos ilustran. hasta cierta punto. si bien su procedencia epistemológica todavía. El conocimiento histórico hace al h o m b r e sabio y p r u d e n t e . una de las f o r m a s de raciocinio. se ocupan de h e c h o s ya pasados. o por una nación individualizada. viene a invadir el campo de la etnología y la antropología. . raza o civilización. Así. examina toda la experiencia histórica atinente a la ciudad. 513-660. De ahí q u e la investigación histórica. es decir. por sí solo. La sociología descriptiva ocúpase de aquellos acaecimientos humanos do índole histórica cuyo examen no aborda la economía descriptiva. Los datos de esta suerte reunidos p u e d e n luego ser utilizados para el razonamiento inductivo. merced a la cual cabe examinar aisladamente cada u n a de las circunstancias capaces de provocar el f e n ó m e n o q u e interese. pueblo. es decir. que. en la práctica. sin embargo. o por determinada área geográfica. o por las diversas ciudades correspondientes a una cierta época. Los conocimientos q u e las ciencias de la acción h u m a n a . la historia propiamente dicha se interesará por una ciudad. hoy por hoy.

las cuales aceptan o rechazan las hipótesis según coincidan o no con la experimentación. c o m p r o b a r e x p e r i m e n t a l m e n t e la veracidad o la falsedad de ningún aserto de índole general. Los postulados del positivismo y afines escuelas metafísicas resultan. La ilustración proporcionada por la historia no sirve para e s t r u c t u r a r teorías ni p a r a predecir el f u t u r o . falsos. T o d a realidad histórica p u e d e ser objeto de interpretaciones varias y. Las teorías referentes a la cond u c t a del h o m b r e y a las realidades sociales no cabe sean deducidas a posteriori. En el á m b i t o de los f e n ó m e n o s naturales la interpretación de los acontecim i e n t o s ha de c o n f o r m a r s e . P e r o . La historia no p u e d e ni p r o b a r ni r e f u t a r n i n g u n a afirmación de valor general c o m o lo hacen las ciencias naturales. jamás p u e d a b r i n d a r n o s conocimientosen el sentido que a tal t é r m i n o las ciencias naturales dan. En el t e r r e n o de los hechos históricos no existen restricciones de la aludida índole.Problemas epistemológicos 63 siempre a f e n ó m e n o s complejos. a aquellas teorías cuya procedencia atestiguara la experimentación. A n t e s al contrario. forzosamente. la praxeología viene a imp o n e r a la interpretación de los hechos restricciones semejantes a las q u e las teorías e x p e r i m e n t a l m e n t e contrastadas i m p o n e n c u a n d o se trata de i n t e r p r e t a r y aclarar específicas realidades de orden físico. Los f e n ó m e n o s complejos. c o m p r o b a d a s de m o d o experimental. de hecho. q u í m i c o o fisiológico. en aquel terreno. No es posible c o n f o r m a r las ciencias de la acción h u m a n a con la metodología de la física y de las demás ciencias naturales. ha sido siempre i n t e r p r e t a d a de los m o d o s más diversos. C a b e f o r m u l a r las más arbitrarias explicaciones. al aludir a realidades individualizadas. p o r t a n t o . esos fenómenos sólo devienen inteligibles interpretándolos a la luz de teorías previa e i n d e p e n d i e n t e m e n t e deducidas. no p e r m i t e n evidenciar la certeza o el e r r o r de teoría alguna. No es posible. La praxeología . carentes de toda justificación lógica. para explicar cualquier realidad cuya causalidad el s u j e t o era incapaz de advertir. e n g e n d r a d o s p o r la concurrencia de diversas relaciones causales. N u n c a ha arredrado a la mente h u m a n a el recurrir a imaginarias teorías ad hoc. en la esfera de la historia.

Sus enseñanzas son de o r d e n p u r a m e n t e f o r m a l y general. con independencia de las circunstancias ambientales. En alambicadas especulaciones. C o n s t i t u y e su o b j e t o la acción h u m a n a . c o m o tal. los acontecimientos se presentan ante el hombre en caleidoscópica diversidad e ininteligible d e s o r d e n . Sin su concurso. ajenas al c o n t e n i d o material y a las condiciones peculiares del caso de q u e se trate. E L CARÁCTER FORMAL Y APRIORÍSTICO DE LA PRAXEOLOGÍA Se ha p u e s t o de moda una tendencia filosófica q u e p r e t e n d e negar la posibilidad de todo conocimiento a priori. la metafísica pretendía averiguar. sin recurrir a la experiencia. son de índole apriorística. 2. asegúrase. sino de carácter teórico y sistemático. C o m o los de la lógica y la matemática. Los asertos y proposiciones de la misma no derivan del conocimiento experimental. las cualidades del alma y de la materia y las leyes rectoras del m u n d o físico. las n o r m a s morales. de toda comprensión de la realidad histórica.64 La Acción Humana no es una ciencia de índole histórica. Se trata de antecedentes. sólo m e d i a n t e el raciocinio cabía explicarlo t o d o y descifrar hasta los más abstrusos enigmas. Convencidos estaban tales pensadores de q u e . Constituyen obligado presup u e s t o para la aprehensión intelectual de los sucesos históricos. alegremente volvíase la espalda a la realidad evidente. La correspondiente veracidad o falsedad no p u e d e ser c o n t r a s t a d a m e d i a n t e el recurso a acontecimientos ni experiencias. deriva íntegra y exclusivamente de la experiencia. el sentido de la evolución histórica. contra algunas aberraciones teológicas y cierta equivocada filosofía de la historia y de la naturaleza. químico y fisiológico. como es sabido. P o r q u e . El saber h u m a n o . . de m o d o intuitivo. Aspira a e s t r u c t u r a r teorías q u e resulten válidas en cualquier caso en el q u e e f e c t i v a m e n t e concurran aquellas circunstancias implícitas en sus supuestos y construcciones. exagerada desde luego. Tal postura se c o m p r e n d e en t a n t o reacción. accidentales o específicas q u e puedan a d o r n a r individualizadas actuaciones. t a n t o lógica como cronológicamente considerados.

por su inaudita ignorancia de la historia. la matemática y la praxeología d e b e n ser consideradas t a m b i é n c o m o disciplinas empíricas y experimentales. aquella identidad valorativa que. Pocos filósofos habrán gozado de un dominio más universal de las distintas ramas del saber moderno que Bergson. Nótese que Bergson. ya proclamara que «no puede haber cambio sin igualdad.). a veces. P o r lo q u e a la praxeología atañe. hasta Marx (1818-1883). bien con plena consciencia.y r o b l a n as eplstem alógicos 65 Las m o d e r n a s ciencias naturales d e b e n sus éxitos a la observación y a la e x p e r i m e n t a c i ó n . los e r r o r e s en q u e los filósofos inciden vienen e n g e n d r a d o s p o r su total desconocim i e n t o de la ciencia económica 1 e incluso. A h o r a bien. Contraría al eximio p r o f e s o r el a d v e r t i r q u e sus filosofías le sirven de m e d i o de vida. Las cuestiones dinerarias constituyen temas groseros y no d e b e el filósofo. París. quien. de pasada aquí. d e d i c a d o a investigar trascendentes cuestiones atinentes a la v e r d a d absoluta y a los e t e r n o s valores. situada m u y p o r encima de aquellas otras ocupaciones m e d i a n t e las q u e el h o m b r e persigue el lucro y el p r o v e c h o propio. sin embargo.Vdire échangeables contre un méme troisiéme. el estudio de los p r o b l e m a s filosóficos c o n s t i t u y e noble y sublime vocación. Para el filósofo. una observación casual. en su Etica a Hicómaco. dice «l'on ne pcut le pratiquer sons s'étre demandé si les deux objets échangés sont bien de méme valeur. pág.» Les Deux Sources de la Morale et de la Religión. en su último y gran libro. c'est-. critica. * Mises. E s c r i t o alguno de ningún filós o f o c o n t e m p o r á n e o p e r m i t e s u p o n e r tenga su autor el m e n o r c o n o c i m i e n t o de las más elementales verdades económicas *. pasando por toda la escuela clásica inglesa. No cabe d u d a r de la procedencia del e m p i r i s m o y el p r a g m a t i s m o c u a n d o de las ciencias naturales se trata. 68. le r e p u g n a la idea de q u e se gana el s u s t e n t o análogamente a c o m o lo hace el a r t e s a n o o el labriego. en el pasaje citado. desde Aristóteles (384-322 a. ni igualdad sin conmensurabilidad». «pues nadie canjearla un bien más valioso por otro menos apreciable». 1 . supúsose había de existir entre las partes antes de efectuar cualquier intercambio. a lo largo de siglos. envilecer su m e n t e con tales preocupaciones. no es m e n o s cierto q u e tales idearios y e r r a n g r a v e m e n t e al p r e t e n d e r recusar t o d o conocimiento a priori y s u p o n e r q u e la lógica. 1932. Y. de C. Hablando de este último. evidencia que Bergson ignoraba por completo el teorema fundamental en que se basa la moderna teoría del valor y del intercambio. al aludir a Bergson.

Esos endebles mecanismos lógicos progresaron poco a poco. implica a f i r m a r q u e el homb r e f u e p a s a n d o por etapas sucesivas. sin embargo. la inteligencia y la lógica constituyen. i m p e r f e c t a m e n t e lógica). No hay razón alguna para suponer q u e nuestra lógica sea la fase última bien por involuntaria cercbración (te lejanas lecturas. no hace sino parafrasear In conocida ecuación de intercambio en que Marx hasa toda su obra (El Capital. yn que cada uno valora en mi» lo que redi*. pigs. XI. 41 y sigs. Aquella quimera valorativa serian los vieneses —Menger. demostrativas de que los bienes y servicios se intercambian precisamente porque las partes de modo dispar valoran las cosas De ahí que todo negocio libre suponga invariablemente beneficio para ambos intervinientes. P r o d ú j o s e dicha transformación mediante influjos ambientales q u e afectaron a generación tras generación. desde la condición de nuestros p r e h u m a n o s antecesores hasta llegar a la de homo sapiens. Su mentalidad no era todavía lógica. 1976. a través de sus teorías subjetiviitas. por tanto. previas a toda idea o p e r c e p c i ó n — con el problema de la evolución del h o m b r e hasta adquirir su actual capacidad mental típicamente h u m a n a . f e n ó m e n o s históricos. lógicamente. El h o m b r e desciende de antepasados de condición no-huinana. 2). en otro caso no habría cambio Mises.DAF. de una potencialidad q u e . previa milenaria evolución. Madrid. La razón. sino prelógica (o. permitióles acceder a la condición de seres racionales. Cabría escribir la historia de la lógica c o m o se p u e d e escribir la de las diferentes técnicas.66 La Acción Humana No debe c o n f u n d i r s e el problema referente a si existen o no presupuestos apriorísticos del pensar — e s decir. si bien no gozaban aún de la facultad h u m a n a de raciocinar. mis adelante (cap. gozaban ya de una cierta chispa. Tales antecesores. Bohm Bawerk— quienes la destruyeran. tos cuales carecían de esa aludida capacidad intelectiva. (N del T) . D e d u c e n de lo anterior los partidarios del e m p i r i s m o filosófico q u e el raciocinio se basa en la experimentación y es consecuencia de la adaptación del h o m b r e a las condiciones de su medio ambiente. profundiza en el tema. obligadas e ineludibles condiciones intelectuales del p e n s a m i e n t o . d i s f r u t a b a n ya de aquellos rudimentarios elementos en q u e se basa el razonar. del primer tomo). Este p e n s a m i e n t o . F. H u b o seres que. p a s a n d o de la etapa prelógica a la de la verdadera lógica. que lo que da. más bien.

No son ni eternas. hállanse inmersas en el c o n t i n u o devenir de los f e n ó m e n o s zoológicos. q u e de la existencia p u r a m e n t e vegetativa y animal c o n d u c e a la mentalidad racional. rehace los diversos estadios recorridos p o r la evolución lógica de la m e n t e h u m a n a . a lo largo de su personal desarrollo evolutivo. Es más.y r o b l a n as eplstem alógicos 67 y definitiva de la evolución intelectual. paso a paso. el h o m b r e va d e s p e r t á n d o s e a la vida consciente. l u c h a n d o siempre con la inexorable limitación de n u e s t r o aparato intelectivo. resulta manifiesto q u e todo i n d i v i d u o . Sin e m b a r g o . sino también el proceso espiritual. El tema q u e n o s ocupa alude al carácter c o n s t i t u t i v o y obligado de la e s t r u c t u r a de la m e n t e h u m a n a . P e r o el problema apriorístico. p a r t i e n d o de oscuros f o n d o s . P o r otra p a r t e . A d v e r t i m o s p l e n a m e n t e el insalvable a b i s m o q u e separa los procesos racionales de la m e n t e h u m a n a de las reacciones cerebrales y nerviosas de los b r u t o s . en vano esfuerzo p o r alcanzar el inasequible c o n o c i m i e n t o perfecto. al tiempo. ni i n m u t a b l e s . El m u n d o animal se nos antoja oscura cárcel. De esta suerte. d u r a n t e sus p r i m e r o s años. resulta que el ser h u m a n o . son p u r a m e n t e transitorias. cuyos prisioneros anhelaran fervientemente liberarse de su fatal condena a la n o c h e eterna y al automatismo inexorable. La lógica h u m a n a no es m á s q u e una etapa en el camino q u e c o n d u c e desde el prehum a n o estado ilógico a la lógica s o b r e h u m a n a . creemos percibir en las bestias la existencia de fuerzas q u e d e s e s p e r a d a m e n t e p u g n a n p o r alcanzar la luz intelectiva. Las ilaciones lógicas f u n d a m e n t a m e n t e no pueden ser objeto de d e m o s t r a c i ó n ni de r e f u t a c i ó n . antes aludido. sino q u e se completa más tarde. a m e d i d a q u e . Tal transformación no queda perfeccionada d u r a n t e la vida i n t r a u t e r i n a . No se trata ahora de d e t e r m i n a r cómo apareció el raciocinio y la conciencia. es de d i s t i n t o carácter. no sólo rehace aquel proceso fisiológico q u e desde la simple célula desemboca en el s u m a m e n t e c o m p l e j o organismo m a m í f e r o . las armas más eficaces con q u e el h o m b r e cuenta en su lucha p o r la existencia. N o s dan pena p o r q u e también nosotros nos hallamos en análoga situación. El p r e t e n d e r d e m o s t r a r . La razón y la m e n t e . está el caso de los animales.

obligado a n t e c e d e n t e de toda definición. N u e s t r o universo es f r u t o del pasado. aludiendo a la subconsciente supresión de indeseadas m e m o r i a s . El organismo vivo queda indeleblemente estigmatizado por todo estímulo recibido y la propia materia inorgánica actual no es más q u e el resultado de todos los influjos q u e sobre ella actuaron. Las ciencias naturales tienden a explicar la memoria como u n a manifestación específica de o t r o f e n ó m e n o más general. Las aludidas categorías e ilaciones constituyen. Integran los ineludibles presupuestos del conocimiento. Se trata de categorías primordiales. Para el h o m b r e resultan imprescindibles e insoslayables. por el a prior i lógico. La verdad es q u e en los estados de inconsciencia nada hay q u e pueda recordarse. Por tanto. Imposible resulta evidenciarlas a q u i e n . Antes al contrario. Hs vano todo i n t e n t o de precisarlas recurriendo a las conocidas reglas de definir. presupuestos obligados de la m e m o r i a . . F r e u d intentó explicar esa ausencia recordatoria. asimismo. de la comprensión y de la percepción. cabe decir. ya se trate de adultos o niños.68 La Acción Humana su certeza obliga a p r e s u p o n e r su validez. Incapaz es la m e n t e h u m a n a de concebir o t r a s categorías lógicas d i f e r e n t e s . Sólo los estados conscientes pueden ser recordados. q u e la e s t r u c t u r a geológica del globo guarda memoria de todas las anteriores influencias cósmicas. así como que el c u e r p o h u m a n o es la resultante de la ejecutoria y vicisitudes del p r o p i o interesado y sus antepasados. nominal o real. aun c u a n d o a una m e n t e s o b r e h u m a n a p u d i e r a n merecer o t r a conceptuación. c o n s e c u e n t e m e n t e . Sorpréndense los psicólogos ante el hecho de q u e el h o m b r e nada recuerde de su vida embrionaria o de lactante. condicionado. A h o r a bien. en un cierto sentido metafórico. q u e no p u e d e n ser o b j e t o de análisis. E s t a m o s ante proposiciones de carácter primario. La m e n t e h u m a n a no es una tabula rasa sobre la q u e los hechos externos graban su propia historia. la memoria nada tiene q u e ver con esa unidad estructural y esa continuidad de la evolución cósmica. Se trata de un f e n ó m e n o de conciencia. por sí solo. Ni los reflejos inconscientes ni las simples reacciones fisiológicas p u e d e n ser o b j e t o de recuerdo. no las advierta.

El conocimiento h u m a n o viene condicionado por la estructura <le nuestra mente. llega hasta la presente condición h u m a n a .y r o b l a n as eplstem alógicos 69 goza de medios p r o p i o s para aprehender la realidad. se ampara. Ahora bien. fuera de aquella esfera accesible a su inteligencia. V a n o es inquirir si las cosas. existen o no o t r a s en las cuales se o p e r e de un modo categóricamente distinto a como funcionan el p e n s a m i e n t o y la acción h u m a n a . en algo común a todos los hombres: In estructura lógica de la razón h u m a n a . o el q u e preferir A a B equivaliera . El h o m b r e no es sólo un animal í n t e g r a m e n t e e s t r u c t u r a d o por aquellos estímulos q u e f a t a l m e n t e d e t e r m i n a n las circunstancias de su vida. La idea de q u e A pudiera ser. también es un ser q u e actúa. p a r t i e n d o de las amebas.1 p r e f e r i r B a A. atestiguamos la inmutabilidad v universalidad de las categorías del p e n s a m i e n t o y de la acción. ello equivale a contraer. esos i n s t r u m e n t o s mentales son lógicam e n t e anteriores a t o d o conocimiento. se elige la acción h u m a n a . El h o m b r e f r a g u ó esas armas. es para la mente humana inconcebible y absurdo. Resúltanos incomprensible todo razon a m i e n t o prclógico o metalógico. N i n g ú n conocimiento procedente de tales m u n d o s tiene acceso a nuestra mente. por fuerza. plasmó la e s t r u c t u r a lógica de su propia m e n t e a lo largo de un dilatado desarrollo evolutivo q u e . Q u i e n se dirige a sus semejantes para informarles o convencerles. para inquirir o contestar interrogantes. al mismo tiempo. No interesa al h o m b r e d e t e r m i n a r si. Y la categoría de acción es antecedente lógico de cualquier acto d e t e r m i n a d o . no -A. Somos incapaces de concebir un m u n d o sin causalidad ni teleología. Si. El q u e el h o m b r e carezca de capacidad creadora bastante para concebir categorías disconformes con sus ilaciones lógicas f u n d a m e n t a l e s y con los principios de la causalidad y la teleología i m p o n e lo q u e cabe d e n o m i n a r apriorismo metodológico. el estudio a las categorías de acción . al p r o c e d e r de tal suerte. A diario. es decir. Esos p r o b l e m a s desbordan nuestra capacidad cognoscitiva. si existen universos inaccesibles e ideas imposibles de c o m p r e n d e r . son distintas de c o m o a nosotros nos parecen. en sí. con nuestra conducta. como o b j e t o principal de investigación.

independizándose. aspiran a tener validez universal. pero ta estructura formal y lógica es común a ambos. de la «ley de la contradicción». en efecto. las representaciones mentales colectivas Jet hombre primitivo vienen reguladas por la «ley de la participación». T o d o s los teoremas q u e la praxeología formula aluden exclusivamente a las indicadas categorías de acción y sólo tienen validez d e n t r o de la órbita en la q u e aquellas categorías operan. en el á m b i t o de los correspondientes presupuestos. después de analizar cuidadosamente todo el material etnológico disponible. en razón a q u e sólo por la acción h u m a n a se interesa. Cierto es que Lévy-Bruhl afirma que ta mentalidad de los pueblos primitivos es de carácter esencialmente «mítico y prelógico». Ahora . Dichos p r o n u n c i a m i e n t o s en m o d o alguno pretenden ilustrarnos acerca de m u n d o s y situaciones impensables e inimaginables. Lo es. Antes al contrario. desentendiéndose de las acciones q u e carezcan de tal condición. por consiguiente. en relación con toda actuación h u m a n a . ya sean s u b h u m a n a s o sobrehumanas. aquellas q u e implican la proyección de ésta sobre el m u n d o e x t e r n o de la evolución y el cambio. E! contenido de tos pensamientos del hombre primitivo difiere del de los nuestros. De ahí q u e la praxeología merezca el calificativo de humana en un doble sentido. LA SUPUESTA H E T E R O G E N E I D A D LOGICA DEL HOMBRE P R I M I T I V O Constituye error bastante generalizado el suponer que los escritos de Luden Lévy-Bruhl abogan en favor de aquella doctrina según la cual la estructura lógica de la mente de tos hombres primitivos fue y sigue siendo categóricamente diferente a la del hombre civilizado.70 La Acción Humana c o n f o r m e s con la m e n t e h u m a n a . por c u a n t o sus teoremas. Y también así se nos aparecen. tas conclusiones a que LévyBruhl llega. proclaman de modo indubitado que ¡as ilaciones lógicas fundamentales y las categorías de pensamiento y de acción operan Jo mismo en la actividad intelectual del salvaje que en la nuestra.

el clan piense. Tal vez incida en error quien pretenda demostrar la posibilidad y la realidad milagrosa. A. y efectivamente han sido formuladas. Exploradores y misioneros nos aseguran que en Africa y en ' L É V Y . un poco como la querencia de lo» rebaños. * La ley de la participación. a medida que el individuo considérase más dueño de st mismo. 1932. con mayor o menor independencia. Ahora bien. entre las gentes civilizadas. Nueva York. también se dan ideas y relaciones ideológicas reguladas por la ley de la participación.) . «Lo prelógico y lo mítico conviven con lo lógico» \ Lévy-Bruhl sitúa las doctrinas fundamentales del cristianismo en la esfera del pensamiento prelógico \ Gtbe formular. El propio escritor. no a su forma lógica. con más o menos fuerza. osó jamás aseverar que la mente de los Padres y filósofos cristianos —entre ellos San Agustín y Santo Tomás— fuera de estructura lógica diferente a la nuestra La disparidad existente entre quien cree en milagros y quien no tiene fe en ellos atañe al contenido del pensamiento.. no a la forma ni a la estructura categórica del pensar. Pero. pág 386. (N del T. en definitiva. las cuales. mis independiente del conjunto. se concreta en ese sentimiento general que unta y une a los miembros de las tribus primitivas —como aún modernamente en recónditas aldeas acontece— haciendo a las gentes traspirar un espíritu de comunidad entre las personas y las cosas locales. lo que da paso a lo que el autor denomina ley de la contradicción. coexisten inseparablemente con aquellas otras regidas por la ley de la razón. la distinción de Lévy-Bruhl entre pensamiento lógico y pensamiento prelógico alude al contenido. en efecto. T*I sentimiento va perdiéndose al progresar la civilización. evidenciar su equivocación —según bien dicen los brillantes ensayos de Hume y Mili— constituye tarea lógica no menos ardua que la de demostrar el error en que cualquier falacia filosófica o económica incurre *. sin embargo. «in preocuparse demasiado de lo que. How Natives Think. numerosas críticas contra tal ideario y contra la interpretación del mismo por parte de los teólogos. truel por L . nadie. asevera que. bajo la cual cada uno procura fundamentalmente defender y mantener sus personales derechos. a pesar de todo.B R U H L . de las colectividades animales amenazadas por inconcretos peligros exteriores. par i el filósofo francés Lucien Lévy-Bruhl (18571939). 4 Ibíd.y r o b l a n as eplstem alógicos 71 bien. Clare. pág 377.

según la filosofía que le anime. nos dicen lo mismo de sus alumnos. Nueva . L. importa es que quien actúe crea que los medios utilizados van a provocar el efecto apetecido. Los educadores europeos y americanos también. Ahora bien. rechazándolo. por tanto. en determinado aspecto. El campesino deseoso de incrementar su cosecha cabe recurra a soluciones dispares. como inidóneo a los fines deseados. 7 Ibíd. no es más que una variedad de la técnica. Prmilive Mentalily. ni tampoco que la misma pueda alcanzar el fin propuesto.B R U H L . pAg. ¿es que acaso preferían otros temas numerosos contemporáneos y conocidcts de Newton. por York. Clare. ' L É V Y . cabe practique piadosa peregrinación. o también es posible proceda a utilizar más y mejor fertilizante. cierto es. «La mente primitiva. consistente en emplear ciertos medios para alcanzar precisos fines. El exorcismo también es acción deliberada y con sentido. la cosecha» Pero. 437. 1923. comida y. tal vez ofrezca un cirio a su santo patrón. Puede ser que se dé a ritos mágicos. Lo único que. A. Pero es de notar que el concepto de acción no implica que ésta se base en una teoría correcta y una técnica apropiada. pág.72 La Acción Humana la Polinesia el hombre primitivo rehuye superar mentalmente la primera impresión que le producen las cosas. durante la estación de las lluvias. la mayoría de nuestros contemporáneos considera meramente supersticioso. siempre nos hallaremos ante una actuación racional. a estos efectos. 4 Ibíd. 27-29. no queriendo preocuparse de si puede mudar aquel planteamiento i . trad. págs. «La conversación con ellos gira exclusivamente en torno a mujeres. cualquiera que sea la solución preferida. Kant y Lévy-Brulil? La conclusión a que llevan los estudios de este último se •expresa mejor con las propias palabras del autor. La magia. basada en un ideario que. si bien aquélla no las busca en la misma dirección que nosotros» 7 . Lévy-Bruhl transcribe las palabras de un misionero acerca de los componentes de la tribu Mossi del Níger. 27. como la nuestra.. desea descubrir las causas de los acontecimientos. a veces.

Nueva York. P o r q u e cuantas conclusiones. Pbilosopbic der symbohscbcn Formen.y r o b l a n as eplstem alógicos 73 Ninguno de los descubrimientos aportados por la etnología y la historia contradicen aquella afirmación según la cual la estructura lógica de la mente es común a los componentes de todas las razas. dígase lo que se quiera. en este terreno. por ejemplo. los conceptos y las premisas hállase implícito y. los brillanies estudios de E. 78. edades y países 8. en ilustrarnos acerca de c u a n t o en tales conceptos no está comprendido. Es igualmente. desde luego. A Preface to Logic. COHÉN. en tal sentido. consiste en hacer claro y evidente lo q u e antes resultaba oscuro y arcano 9 . mediante dicho razonamiento. en p e r m i t i r n o s advertir c u a n t o en las categorías. en general. París. Berlín. hállase ya también implícita en los correspondientes axiomas. dejen de ensanchar nuestra particular sapiencia. paru n'étre pas tel». De ahí q u e una objeción com ú n m e n t e esgrimida contra dicho m o d o de razonar llegue a decir q u e éste para nada amplía n u e s t r o conocimiento. tout d'abord. Su función. El teorema de Pitágoras p r e s u p o n e el triángulo rectángulo.tología y al deducirlo practicamos p u r o juicio analítico. ' La ciencia. Vid. fecunda. La trascendente misión del r a z o n a m i e n t o apriorístico estriba. 1 1 . por eso. dice Meycrson. nadie duda que la geometría. derivar sino tautologías y juicios analíticos. C A S S I U E R . pág. de un lado. por t a n t o . 1 5 4 . 1 9 2 7 . II. también M O R R I S R . 1925. q u e toda la geometría. lógicamente pueden ser alcanzadas. en particular. es «l'acte par le quel nous ramcnons a l'idcntique ce qui nous a. desconoceríamos.1 4 . una tau. sin e m b a r g o . 3. ' Vid. y el teorema de Pitágoras. No cabe del mismo. dedúcense de las propias establecidas premisas. D é m o n o s . en o t r o caso. pág.A R E A L I D A D El razonamiento apriorístico es estrictamente conceptual y deductivo. . La cognición derivada del p u r o r a z o n a m i e n t o deductivo es. de otro. págs. Pese a ello. c u e n t a . LO A P R I O R Í S T I C O Y L. De l'Explication dans les sciences. 1 9 4 4 . dándonos acceso a esferas q u e . en las cuales aquéllas resultaban ya implícitas.

El q u e la ciencia apriorística no proporcione un conocim i e n t o pleno de la realidad no s u p o n e deficiencia de la misma. al abordar los problemas epistemológicos . La correspondencia entre el conocimiento racional y el experimental ha constituido. con su actuar. con la ciencia general apriorística atinente a la acción h u m a n a . Sin contar con la teoría. ahora b i e n . va a producir. dichos instrumentos. No se han interesado por las ciencias de la acción h u m a n a . negará la trascendencia cognoscitiva de la teoría cuantitativa del dinero. u n o de los f u n d a mentales problemas de la filosofía. sólo analiza. imposible resulta aprehender la efectiva realidad de lo q u e el h o m b r e . E s t e asunto. sin embargo. No hay desacuerdo contradictorio entre la teoría de la vida y de la c a m b i a n t e realidad y el conocimiento práctico de tales eventos. en sí. en el mismo sentido q u e lo es el teorema de Pitágoras en relación con el concepto de triángulo rectángulo. y por t a n t o resulta tautológica. Q u i e n no se haya familiarizado con dicho pensamiento ha de ignorar forzosamente i m p o r t a n t e s realidades. Una larga lista de fracasos al intentar resolver los problemas q u e por tal vía cabe abordar atestigua no f u e tarea fácil alcanzar el actual nivel de conocimiento en la materia. desde antiguo. carecen de valor por lo q u e a la praxeología se refiere. Sus trabajos. no encierran la totalidad de los conocimientos posibles sobre el c o n j u n t o de las cosas. ha sido a b o r d a d o por los filósofos sólo desde el punto de vista de las ciencias naturales. consecuentemente. es decir. La teoría cuantitativa del dinero no amplía n u e s t r o conocimiento con enseñanza alguna q u e no esté ya virtualmente contenida en el concepto del propio medio de intercambio. L o s conceptos y teoremas q u e maneja constituyen herramientas mentales. Dicha doctrina no hace más q u e t r a n s f o r m a r . desarrollar y desplegar conocimientos. al igual q u e todas las demás cuestiones referentes a la crítica del conocim i e n t o .74 La Acción Humana En el p r o p i o concepto del d i n e r o hállanse presupuestos t o d o s los teoremas de la teoría m o n e t a r i a . Se sOele recurrir. gracias a las cuales v a m o s forzando el c a m i n o q u e conduce a mejor percepción de la realidad. Nadie.

11 ALBKBT EINSTEIN. En grave error inciden quienes p r e t e n d e n a b o r d a r las ciencias de la acción h u m a n a mediante sistemática epistemológica del tipo q u e se utiliza en las ciencias naturales. Geometrie und Erfahrung. París. cabría. p¿g. págs 4647. hállese capacitada para descubrir. Berlín. resulta q u e éste p u e d e descubrir la íntima condición de aquélla. ajustarse a los o b j e t o s reales con tan extraordinaria e x a c t i t u d ? ¿Es posible q u e la razón h u m a n a .y r o b l a n as eplstem alógicos 75 q u e suscita la economía. H a y quienes e n t i e n d e n q u e las premisas del r a z o n a m i e n t o económico constituyen a s u n t o de convención de e x p r e s i ó n o postulación 11. considerarlas c o m o dos manifestaciones distintas de una misma cosa. incluso. P o r c u a n t o la acción es f r u t o del raciocinio. p r o d u c t o racional. la esencia de las cosas reales? E i n s t e i n resuelve la interrogante diciendo: « E n t a n t o en cuanto los teoremas m a t e m á t i c o s hacen referencia a la realidad. KAUFMANN. 1918. sin ayuda de la experiencia. e f e c t i v a m e n t e . A h o r a bien. no. El o b j e t o específico de la praxeología. se p r o d u c e en el m u n d o y en la historia. son exactos. En efecto. Methodology of the Social Sciences. la acción h u m a n a . i n q u i e r e Einstein: ¿ C ó m o p u e d e la matemática. J 1944. sino q u e t a m b i é n reflejan la í n t i m a realidad de la acción. m e d i a n t e el p u r o raciocinio. H a y autores q u e recomiendan el convencionalismo de P o i n c a r é l0 . O t r o s p r e f i e r e n acogerse a las ideas einstenianas. La " HENRI 11 POINCARÉ. siéndolo sólo mientras no a b o r d a n la efectiva realidad» 12. brota de la misma f u e n t e d o n d e nace el razonamiento. pjíg 69. FÉLIX La Science et l'hypothfoe. Actuación y raciocinio constituyen realidades cogenéricas y similares. con el rig o r de su apodíctica certeza e i r r e f u t a b i l í d a d . Los teoremas que e! recto razonamiento praxeológico llega a f o r m u l a r no sólo son a b s o l u t a m e n t e ciertos e i r r e f u t a b l e s . al m o d o de los teoremas matemáticos. 192} . Londres. las ciencias de la acción h u m a n a difieren radicalmente de las ciencias naturales. tal c o m o ésta. a alguna de las soluciones q u e b r i n d a n las ciencias naturales. es decir. i n d e p e n d i e n t e de toda experiencia.

siendo posible apreciarla ú n i c a m e n t e sirviéndose de esas mismas categorías. La percepción de la acción h u m a n a . sino en reflexionar s o b r e la esencia de la acción. Para c o m p r e n d e r q u é es el dinero. pero no percibiríamos c o m p r a s ni ventas. precios. etc. El p u n t o de partida de la praxeología no consiste en seleccionar unos ciertos axiomas ni en p r e f e r i r un cierto m é t o d o de investigación. No existen f o r m a s transicionales e n t r e el i n t e r c a m b i o y su inexistencia o e n t r e el cambio directo y el c a m b i o indirecto. Y ello es imposible. c o n t e m p l a m o s un c o n j u n t o de monedas. Si nuestra m e n t e no dispusiera de los esquemas lógicos q u e el raz o n a m i e n t o praxeológico f o r m u l a . es preciso tener conocimiento de la categoría praxeológica de medio de intercambio.76 La Acción Humana praxeología proporciona conocimiento preciso y v e r d a d e r o de la realidad. en el p r i m e r caso. A d v e r t i r í a m o s gestos diversos. a n t e todo. p o r ejemplo. U n i c a m e n t e cabe que haya cambio o ausencia del m i s m o . No existe actuación alguna en la q u e no c o n c u r r a n . ahora bien. resultarán rigurosam e n t e aplicables t o d o s los teoremas generales relativos al cambio. Sólo m e d i a n t e los aludidos esquemas praxeológicos resúltanos posible percatarnos de una c o m p r a v e n t a . No hay cosa alguna q u e coincida. Sin el auxilio de la percepción praxeológica nada sabríamos acerca de los m e d i o s de intercambio. con todas sus consecuencias. con la categoría económica del intercamb i o de un m o d o i m p e r f e c t o o sólo aproximado. salarios. a diferencia de la co- . carentes de dicha ilustración. SÍ. plena y p e r f e c t a m e n t e . Es impensable un actuar en el cual no sea posible distinguir y separar n e t a m e n t e m e d i o s y fines o costos y r e n d i m i e n t o s . tipos de in teres. al s u p u e s t o de q u e se trate. independ i e n t e m e n t e de q u e nuestros sentidos adviertan o no determin a d o s m o v i m i e n t o s de h o m b r e s y cosas. las categorías praxeológicas. es de n o t a r q u e cualquier percepción r e f e r e n t e a la acción h u m a n a viene condicionada por las categorías praxeológicas. por c u a n t o . jamás p o d r í a m o s distinguir ni apreciar la acción. J a m á s podrá aducirse realidad alguna q u e contradiga los a n t e r i o r e s asertos. sólo v e r e m o s u n o s c u a n t o s discos metálicos.

El e x a m e n de cualquiera de los p r o b l e m a s suscitados p o r la acción h u m a n a aboca. Lo cierto es q u e la percepción de f e n ó m e n o s c o m p l e j o s —y no hay o t r o t i p o de percepción en el terreno de la acción h u m a n a — p u e d e ser esgrimida en favor de las m á s contradictorias teorías. distinta. Los partidarios de teorías m u t u a m e n t e incompatibles p r e t e n d e n apoyarse en u n o s m i s m o s hechos p a r a d e m o s t r a r q u e la certeza de sus doctrinas ha sido experimentalm e n t e c o m p r o b a d a . sino q u e lo q u e decimos es que dicha ciencia lo es y siempre lo ha sido. 1927. La historia de la economía no registra casos similares. de las tradicionales disciplinas de la acción h u m a n a . El q u e dicha interpretación de la realidad se estime o no correcta d e p e n d e de la opinión p e r sonal q u e nos merezcan las aludidas teorías f o r m u l a d a s c o n anterioridad m e d i a n t e el r a z o n a m i e n t o apriorístico 11 Vid. pasándose. CHEYNEY. indefectiblemente. políticos o simples c i u d a d a n o s deseosos de c o m p r e n d e r el fluir de los acontecimientos y decidir q u é política o conducta ha de servir m e j o r a sus personales intereses. S. A u n c u a n d o p u e d a comenzar la discusión económica en t o r n o a un hecho concreto. Law in History and Other Essays. en busca del saber p o r su solo m é r i t o . P. o de estadistas. Al proclamar la condición apriorística de la praxeología. 27. pág. en este sentido. al r a z o n a m i e n t o apriorístico. q u e e l m é t o d o e m p l e a d o p o r las ciencias naturales resulte i n i d ó n e o para el e s t u d i o de la praxeología. inevitablemente apártase el debate de las circunstancias específicas del caso. o el d e s a s t r a d o final de la teoría del flogisto. D e a h í . las erróneas doctrinas de la mecánica antigua. La historia de las ciencias naturales es un v a s t o archivo de repudiadas teorías e hipótesis en pugna con los datos e x p e r i m e n t a les. exige y p r e s u p o n e el conocimiento praxeológico. En m o d o alguno p r e t é n d e s e predicar q u e la teoría de la acción h u m a n a deba ser apriorística. al examen de los principios f u n d a m e n t a l e s . I n d i f e r e n t e resulta que nos e n f r e n t e m o s a teóricos p u r o s . desautorizadas por Galileo. Nueva York. no es que p r e t e n d a m o s e s t r u c t u r a r u n a ciencia nueva. la economía y la historia. Recuérdese. de m o d o insensible.y r o b l a n as eplstem alógicos 77 r r e s p o n d i e n t e a los f e n ó m e n o s naturales. . con olvido de los sucesos reales q u e p r o v o c a r o n el tema.

de u n a experiencia histórica. 4. al progresar la investigación. El p r o p i o conc e p t o de individuo. q u e d a n f u e r a del tiempo. A h o r a bien. a la oposición entre el realismo y el nominalismo. el e x a m e n de la sociedad ha de preceder al del individ u o . constituye vacía abstracción. si no f u e r a posible aclarar. suponiéndose implica recaer en los errores de la filosofía nominalista. teoría ni teorema alguno refer e n t e a la actuación o conducta h u m a n a . A m b a s . E s t e individualismo metodológico ha sido atacado duram e n t e por diversas escuelas metafísicas. Sólo más tarde. P o r tanto. N a d i e . un m u n d o de c o n f u s i ó n . LA BASE DEL INDIVIDUALISMO METODOLÓGICO La praxeología. El único m e d i o f e c u n d o para a b o r d a r científicamente los problemas h u m a n o s es el r e c o m e n d a d o p o r el universalismo o colectivismo. principios o leyes generales. T a m b i é n resulta i m p e r t i n e n t e aludir. El h o m b r e aparece siempre c o m o m i e m b r o d e u n c o n j u n t o social. en principio. a posteriori. siendo analizada la actuación social como un caso especial de la más universal categoría de la acción h u m a n a c o m o tal. asegúrase. en esta m a t e r i a . c o m o conceptos lógicos. vana es toda controversia en t o r n o a la prioridad lógica del t o d o o de las partes. La historia no sería más q u e un c o n j u n t o de acaecimientos sin ilación. Son lógicamente correlativas la noción de t o d o y la noción de p a r t e . El h o m b r e aparece invariablemente m i e m b r o de una colectividad.78 La Acción Humana La historia no p u e d e i n s t r u i r n o s acerca de n o r m a s . es anterior a sus m i e m b r o s o p a r t e s integrantes. se interesa por la actuación del h o m b r e individualizado. e n f r é n t a s e con la cooperación h u m a n a . Imposible resulta deducir. lógica y cronológicamente. I m p o s i b l e resulta incluso imaginar la existencia de un individ u o aislado del resto de la h u m a n i d a d y desconectado de todo lazo social. según el significado que a tales vocablos dio la escolástica medieval. siendo así que el c o n j u n t o . ordenar e i n t e r p r e t a r los datos disponibles m e d i a n t e el sistematizado conocimiento praxeológico.

conviene advertir q u e la acción es obra siempre de seres individuales. quien materialmente ejecuta al criminal. entiende q u e le compete describir y analizar la formación y disolución de los mismos. Es el verdugo. d e p e n d e de la intención el q u e tal ocupación se atribuya a la nación y no a los oficiales y soldados allí presentes. p o r fuerza habremos aprehendido t o d o lo relativo a la actuación de las colectividades. recurre al ú n i c o m é t o d o . cuyas actuaciones atribúyense a la colectividad de m o d o mediato. Es el significado cjue a la acción a t r i b u y a n su autor y los por ella afectados lo q u e d e t e r m i n a la condición de la misma. i n d e p e n d i e n t e de las acciones de sus m i e m b r o s . en verdad. El individualismo metodológico.y r o b l a n as eplstem alógicos 79 p o n e en d u d a q u e las entidades y agrupaciones sociales q u e aparecen en el m u n d o de la acción h u m a n a tengan existencia real. La realidad de toda asociación estriba en su capacidad p a r a i m p u l s a r y orientar acciones individuales concretas. los municipios. p o r q u e aspira a resolver tales cuestiones de un m o d o satisfactorio. los estados. N a d i e niega q u e las naciones. P o r t a n t o . idóneo. La vida colectiva plásmase en las actuaciones de q u i e n e s la integran. los p a r t i d o s y las c o m u n i d a d e s religiosas constituyan realidades de i n d u d a b l e i n f l u j o en la evolución h u m a n a . lejos de cuestionar la trascendencia de tales entes colectivos. . e s t a d o . las mutaciones q u e e x p e r i m e n t a n y su mecánica. no el. Porque u n a colectividad carece de existencia y realidad propia. Un g r u p o de h o m b r e s armados ocupa u n a plaza. Sólo el significado atribuido al acto transf o r m a la actuación del v e r d u g o en acción estatal. A n t e todo. el único camino q u e conduce al conocimiento de los entes colectivos p a r t e del análisis de la actuación del individuo. Si llegamos a conocer la esencia de las múltiples acciones individuales. D i c h o significado de la acción da lugar a que específica actuación se considere de índole particular m i e n t r a s otra sea tenida p o r estatal o municipal. P o r ello. p o r mediación de u n o o varios individuos. en fin. No es ni siquiera concebible un e n t e social q u e pudiera operar sin mediación individual. Los entes colectivos operan. ineludiblem e n t e .

T o d o e n t e colectivo no s u p o n e m á s que un aspecto particular de ciertas actuaciones individuales y sólo como tal realidad cobra trascendencia en orden a la marcha de los acontecimientos. Ilusorio resulta suponer q u e p a contemplar los entes colectivos. estados. se trata de f e n ó m e n o s ligados entre sí. No s u p o n e ello afirmar q u e el individuo anteceda t e m p o r a l m e n t e a la sociedad. emerge ya c o m o ser social de su existencia p r e b u m a n a . es decir. el q u e esa m u l t i t u d sea mera agrupación o masa (en el sentido q u e la m o d e r n a psicología concede al término) o bien un cuerpo organizado o cualquier otro t i p o de ente social constituye cuestión que sólo cabe resolver p o n d e r a n d o la significación que dichas personas atribuyen a su presencia. de m o d o inseparable y necesario. V a n o es t a n t o bizanlinismo. Sólo gracias a las acciones de ciertos individuos resulta posible apreciar la existencia de naciones. desde un principio. Suponía cambios en la conducta de los individuos. Y esa significación . A h o r a bien. del lenguaje y de la cooperación es f r u t o del mismo proceso. No se p r o d u j o en materia ajena a la específicamente h u m a n a . una m u l t i t u d de personas. En este sentido. en cuanto ser q u e piensa y actúa. Ahora bien. P o d e m o s percibir una m u c h e d u m b r e . su percepción es el result a d o de saber i n t e r p r e t a r el sentido q u e los h o m b r e s en acción atribuyen a los actos de que se trate. No cabe percibir la existencia de una nación sin a d v e r t i r la de los subditos. si es un ser sui generis o si cabe o no hablar de la voluntad. atribuyéndolos a la existencia de una específica «alma» social. de las aspiraciones y actos de la colectividad. Simplemente s u p o n e proclamar q u e la colectividad se integra de concretas actuaciones individuales. p u e d e decirse q u e la actuación individual e n g e n d r a la colectividad. A nada conduce lucubrar en t o r n o a si la sociedad es sólo la suma de sus elementos integrantes o si representa algo más que esa simple adición. iglesias y aun de la cooperación social bajo el signo de la división del trabajo.80 La Acción Humana El h o m b r e . El progreso de la razón. No son éstos nunca visibles. dicho proceso operaba en el m u n d o individual. de los planes. La sociedad no tiene más base que la propia actuación individual.

Si alguien dice Yo. cual es el de q u e el individuo p u e d e pertenecer sim u l t á n e a m e n t e . El Nosotros actúa. Sólo.y r o b l a n as eplstem alógicos 81 s u p o n e siempre apreciaciones individuales. a varias agrupaciones de aquel tipo. sino la percepción. aun cuando se trate de varios que se expresen al tiempo. es decir. Constituye dato irreductible. Lo mismo sucede con el Tú y. . también acontece lo mismo con el El. 1 y 2. siempre que se halle específicamente precisada la persona de que se trate. indefectiblemente. que une a dos o más Egos. el q u e nos p e r m i t e advertir la existencia de e n t i d a d e s sociales. infra la crítica de !a teoría colectivista de la sociedad. según actúan los Egos que lo integran. No son n u e s t r o s sentidos. al decir Nosotros. los miembros individuales o bien dan lugar a " Vid. Vil. En este segundo supuesto la cooperación de los otros consiste en disponer de tal modo las cosas que la acción de uno pueda valer por todos. un proceso mental. EL YO Y EL NOSOTROS El Ego es la unidad del ser actuante. siempre serán diversas manifestaciones individuales. en tal sentido. cap.4 . y (con la sola excepción de las tribus más salvajes) de h e c h o pertenece. Q u i e n e s p r e t e n d e n iniciar el e s t u d i o de la acción h u m a n a p a r t i e n d o de los entes colectivos tropiezan con un obstáculo insalvable. El Nosotros es siempre fruto de una agrupación. cuya realidad no cabe desvirtuar mediante argumentos ni sofismas. ineludible resulta más información para identificar qué Egos hállanse comprendidos en ese Nosotros. Siempre es un solo individuo quien dice Nosotros. 110 es precisa mayor ilustración para percibir ti significado de la expresión. Pueden éstos proceder mancomunadamcnte o bien uno de ellos en nombre de todos los demás. Ahora bien. el representante de una agrupación social actúa por la comunidad. Los p r o b l e m a s que suscita esa multiplicidad de e n t i d a d e s sociales coexistentes y su m u t u o a n t a g o n i s m o sólo pueden ser resueltos m e d i a n t e el individualismo metodológico .

sino de la actuación practicada por un h o m b r e específico. El o b j e t o . p o r lo m i s m o . pese a su posible personal rusticidad. un italiano se jacta de que «somos los más eminentes pintores del mundo». ni tampoco lo que mañana será. No se ocupa vagamente de la acción h u m a n a en general. distinta a las restantes acciones similares. o si. la praxeología de los particulares accidentales q u e p u e d a n acompañar a tal acción. D e s d e t i e m p o inmemorial. en cierta fecha y en d e t e r m i n a d o lugar. Pretende vanamente la psicología negar la existencia del Ego. la filosofía del universalismo ha p r e t e n d i d o p e r t u r b a r el recto p l a n t e a m i e n t o de los problemas praxeológicos. desde luego. en el acto mismo de hacer su elección constituye indudable Ego. presentándonoslo como una simple apariencia. La realidad del Ego praxeológico está fuera de toda duda. tratándose de problemas políticos y econó- micos. nadie se llama a engaño. Ahora bien. A h o r a bien. 5. desempeña un importante papel en la propagación de doctrinas que influyen en la adopción de medidas de grave trascendencia en la política económica internacional. I n t e r é s a s e nuestra ciencia tan sólo p o r lo que cada acción tiene en sí de obligado y universal. No importa lo que un hombre haya sido. Conviene distinguir del pluralis logicus (y del pluralis majestaticus. L A D A S E D E L SINGULARISMO METODOLÓGICO La praxeología p a r t e en sus investigaciones. haciéndola. meramente ceremonial) el pluralis gloriosas. Si un canadiense sin la más vaga noción del patinaje asegura que «somos los primeros jugadores del mundo de hockey sobre hielo». sino también de la acción individualizada. el pluralis gloriosus se transforma en el pluralis imperialis y. viéndose.82 La Acción Humana que la acción de uno solo les afecte a todos o bien consienten el resultado. T a n t o el universalismo c o m o el colectivismo y el realismo conceptual sólo saben m a n e j a r c o n j u n t o s y conceptos generales. el universalismo cont e m p o r á n e o incapaz de abordar las aludidas cuestiones. prescinde. no sólo de la actuación del individuo. como tal. en esa medida.

las clases. estas limitaciones del actuar. tiéndese mediante aquélla a alcanzar el objetivo q u e una actuación de más amplio vuelo tiene previsto. Ahora bien. ya sea aquí o allá. a n t e todo. T a l p l a n t e a m i e n t o les impide llegar a ninguna solución satisfactoria. las cuales. viéndose siempre cercados por a n t i n o m i a s y paradojas. T o d a acción presenta. u n o de los cuales nosotros. s o b r e la v e r d a d y la m e n t i r a . . s o b r e tipos generales de necesidades y de bienes. enmarcada en otra acción de mayor alcance. Cada acción es un eslabón más en u n a cadena de actuaciones. p o r ejemplo. En este sentido recuérdese el caso del problema del valor. La praxeología inquiere: ¿ Q u é sucede al actuar? ¿ Q u é significación tiene el que un individuo actúe. L o s partidarios de estas doctrinas son de los q u e se p r e g u n t a n . las naciones. pues. en a b s t r a c t o . dos caras. calificamos de virtuoso. El h o m b r e n u n c a opta p o r la virtud o p o r el vicio. El h o m b r e jamás escoge e n t r e «el oro» y «el h i e r r o » . ayer u h o y . con arreglo a criterios preestablecidos. los estados. Si se desea ¡legar a conclusiones correctas. T o d a acción contráese. es decir. tend e n t e a un fin más r e m o t o . tales individualizadas acciones no s u r g e n nunca de m o d o aislado e independiente. P o r u n a p a r t e .y roblan as eplstem alógicos 83 de su e s t u d i o es siempre la h u m a n i d a d . pronúncianse s o b r e la v i r t u d y el vicio. P e r o . p o r q u é vale m á s «el o r o » q u e «el h i e r r o » . en cualquier m o m e n t o o en cualquier lugar? ¿ Q u é trascendencia tiene el q u e elija una cosa y rechace o t r a ? La elección supone s i e m p r e decidir e n t r e varias alternativas q u e se le ofrecen al individuo. sino entre una d e t e r m i n a d a cantidad de oro y otra t a m b i é n específica de h i e r r o . supone u n a actuación parcial. La vida h u m a n a es una i n i n t e r r u m p i d a secuencia de acciones individualizadas. mientras el o t r o lo tachamos de vicioso. sino q u e elige e n t r e dos m o d o s de actuar. e n s a m b l a d a s . est r i c t a m e n t e . de o t r o lado. q u e t a n t o p e r t u r b ó incluso el t r a b a j o de los economistas clásicos. cada acción constituye en sí un t o d o con respecto a aquella acción que se plasmará gracias a la consecución de u n a serie de objetivos parciales. a sus consecuencias inmediatas. preciso es p o n d e r a r . integran una acción de orden superior.

es s i m p l e m e n t e dejar constancia de q u e el único método adecuado para realizar las grandes obras consiste en empezar p o r los cimientos y proseguir paso a paso hasta su terminación. P e r o lo trascendente. en cambio. en cada momento. E L A S P E C T O INDIVIDUALIZADO HUMANA Y C A M B I A N T E DE LA ACCIÓN El c o n t e n i d o de la acción h u m a n a . sino q u e surge en una d e t e r m i n a d a circunstancia ambiental. El homb r e es f r u t o de larga evolución zoológica que ha ido m o d e l a n d o su estructura fisiológica.84 La Acción Humana D e p e n d e r á de] v o l u m e n del proyecto que. El cam i n o q u e conduce a las grandes realizaciones hállase f o r m a d o siempre por tareas parciales. el precipitado. C o n s t r í ñ e n l e el a m b i e n t e y todos aquellos influjos q u e t a n t o él como sus a n t e p a s a d o s e x p e r i m e n t a r o n . su destino. depende de las particulares condiciones de cada u n o . La herencia y el e n t o r n o moldean la actuación del ser h u m a n o . La praxeología no tiene por q u é plantearse los p r o b l e m a s q u e suscita la Gestaltpsychologie. en el m u n d o . preocúpase sólo p o r cierto m u r o . el sedimento. Sus innatas y heredadas condiciones biológicas y el c o n t i n u o influjo de los acontecimientos vividos d e t e r m i n a n lo que sea en cada m o m e n t o de su peregrinar t e r r e n o . T a l es su sino. es decir los fines a q u e se aspira y los medios elegidos y utilizados para alcanzarlos. y el cantero por aislada piedra. No vive . Es descendiente y h e r e d e r o de lejanos antepasados. el albañil. Sugiérenle t a n t o los fines c o m o los medios. el único procedimiento de c o n s t r u i r u n a catedral es el de ir colocando sillar sobre sillar. El h o m b r e no es «libre» en el sentido metafísico del término. el h o m b r e quiera realizar el q u e cobre mayor relieve o bien la acción de amplio vuelo o bien la q u e sólo p r e t e n d e alcanzar un fin más i n m e d i a t o . a efectos praxeológicos. AI nacer. sin más. A h o r a bien. Al a r q u i t e c t o interésale la obra en su c o n j u n t o . 6. de todas las vicisitudes e x p e r i m e n t a d a s por sus mayores constituye el acervo biológico del individuo. no es q u e i r r u m p a . Una catedral es algo más que un m o n t ó n de piedras unidas e n t r e sí.

ni sus módulos valorativos constituyen propia obra personal. en verdad. A d q u i e r e hábitos y reflejos automáticos. p o r el contrario. Q u i e n se crió d o n d e el agua generalmente es p o t a b l e se acostumbra a utilizarla para la bebida o la limpieza. de u n a raza. p o r q u e del mismo m o d o o t r o s proceden o p o r q u e tales actuaciones resultan normales en su ambiente.y r o b l a n as eplstem alógicos 85 el individuo c o m o simple h o m b r e in abstracto. Esa intelectual inercia es precisamente lo q u e le concede investidura de hombre común. Acógese a los usos tradicionales o a los de terceros ú n i c a m e n t e por e n t e n d e r q u e dicho proceder le beneficia y modifica su ideología y. Ni sus ideas. pues tan p r o n t o c o m o sospecha que el insistir en las prácticas habituales le i m p i d e alcanzar ciertos sobrevalorados fines. constituye tan sólo una oveja más del r e b a ñ o . P e r o no por ello deja ese hombre común de elegir y preferir. P r e f i e r e ampararse en la opinión general y procede como «la g e n t e c o r r i e n t e » . es. P e r o si ese mismo indiv i d u o se traslada a un lugar d o n d e lo normal sea la insalubrid a d del l í q u i d o elemento. Cuidará de no perjudicar su salud insistiendo d e s p r e o c u p a d a m e n t e en la an- . de una época. descuida los grandes problemas. La m a y o r parte de la vida del h o m b r e es pura rutina. por el c o n t r a r i o . m i e m b r o de cierta p r o f e s i ó n . beligerante en luchas y controversias. su actuar en c u a n t o cree q u e un cambio determ i n a d o va a permitirle a t e n d e r a sus intereses personales de m o d o más c u m p l i d o . Ahora bien. siempre h i j o de una familia. de un p u e b l o . p e r s o n a l m e n t e . Pocos gozan. c u a n d o sigue tales conductas es porq u e las c o r r e s p o n d i e n t e s consecuencias resúltanle gratas. q u e d e s b o r d e n los credos y doctrinas tradicionales. ajenos idearios y el a m b i e n t e le hace pensar de u n o u o t r o m o d o . del d o n de concebir ideas nuevas y originales. p r o n t o comenzará a preocuparse de detalles q u e antes en absoluto le interesaban. M u c h a s cosas las realiza p o r q u e así f u e educado. rápidam e n t e cambia de proceder. a d o p t a . El h o m b r e c o m ú n . filosóficas y políticas. seguidor de determinadas ideas religiosas. sin preocuparse de más. Practica d e t e r m i n a d o s actos sin prestarles atención especial. metafísicas. consec u e n t e m e n t e .

sin valorar ni prejuzgar (wertfrei. Pero lo q u e sucede es q u e una auténtica y plena reproducción del ayer exigiría recrear el pasado entero. como si dijéramos. La obra del historiador tiene q u e ser fiel t r a s u n t o del pasado. EN TORNO AL OBJETO DE LA HISTORIA Y DF. una. Ha de ordenarlos según el ideario que i n f o r m e su exposición. formulada en términos ideales. sino de sus f o r m a s puras y de su categórica condición. actuar. El examen del aspecto accidental o ambiental q u e pueda adoptar la acción h u m a n a corresponde a la historia. aborda su específico cometido. sin f o r m u l a r ningún juicio valorativo). lo cual. La historia no equivale a una copia mental. con todas sus notas y características. desde luego. que refleje las circunstancias de m o d o completo c imparcial. 7. fotografía intelectual. Bien pertrechado con el arsenal de conocí- . SU M E T O D O L O G Í A E S P E C Í F I C A El análisis de los múltiples acontecimientos referentes a la acción h u m a n a constituye el o b j e t o de la historia. limítase. p o r eso. Jamás. por desgracia. lo que equivale a reproducir. es decir. El historiador recoge y analiza críticamente t o d a s las f u e n t e s disponibles. ante nuestra visión actual. El hecho de q u e determ i n a d a s actuaciones practíquense n o r m a l m e n t e d e u n modo q u e p u d i é r a m o s d e n o m i n a r automático no significa que dicho proceder deje de venir dictado por u n a volición consciente y de una elección deliberada. N u n c a p o d r á reflejar todos los acontecimientos concurrentes. P a r t i e n d o de tal base. El historiador jamás p u e d e hacer « q u e los hechos hablen por sí m i s m o s » . es más bien sintetizada imagen de otros tiempos. aborda las f u e n t e s históricas sin suposiciones previas.86 La Acción Humana terior conducta irreflexiva y rutinaria. La praxeología no trata del m u d a b l e contenido de la acción. implica. desde luego. resulta imposible. Et entregarse a cualquier r u t i n a . el pasado. H a y quienes afirman q u e la historia debería reflejar cómo sucedieron efectivamente los hechos. q u e quepa abandonar. simplemente a destacar aquellos hechos que estima pertinentes.

El aludido p o s t u l a d o de la Wertfreibeit p u e d e fácilmente ser respetado en el c a m p o de la ciencia apriorística — e s decir.. Q u i e n e s m a n e j a n los sucesos históricos c o m o armas dialécticas en sus controversias no son historiadores.y r o b l a n as eplstem alógicos 87 mientos científicos de su t i e m p o . incidir en juicio valorativo alguno. Rechaza el partidismo. sólo entonces hállase capacitado para transcribir e i n t e r p r e t a r el h e c h o de q u e se trate. P e r o en el m u n d o de la historia es m u c h c más difícil atenerse a esa exigencia de neutralidad valorativa. es decir. por eso. Son c o m b a t i e n t e s q u e militan en favor de determinadas doctrinas metafísicas. Tal selección. en ese á m b i t o . ante todo. al conocimiento. la matemática o la praxeología—. sino propagandistas y apologistas. desde luego. silenciando otras circunstancias. El historiador. un t r a b a j o científico e imparcial de o t r o d e f o r m a d o por la superstición. las ideas preconcebidas o la pasión. por lo cual . No debe. Sus investigaciones giran en torno a las valoraciones f o r m u l a d a s por aquellas gentes cuyas acciones narra. nacionalistas. Fácil resulta distinguir. religiosas. Reclaman para los correspondientes escritos investidura histórica con miras a c o n f u n d i r a las almas Cándidas. Tales expositores no buscan la verdad. políticas o sociales. las matemáticas. N i n g ú n historiador -—ni siquiera el m á s ingenuo rep o r t e r o o c r o n i s t a — refleja todos los sucesos c o m o de verdad acontecieron. ha de destacar ciertas realidades. D e p e n d e de cuál sea la filosofía del n a r r a d o r . la concreta. Se ha dicho que el historiador no p u e d e evitar el juicio valorativo. no debe dejarse influir p o r prejuicios ni dogmas partidistas. se dice. A cada paso tropieza el historiador con juicios valorativos. así c o m o en el de las ciencias naturales experimentales. Ha de discriminar. accidental y circunstancial ciencia de la acción h u m a n a consiste en juicios de valor y en los cambiantes efectos q u e éstos provocaron. q u e estima de m a y o r trascendencia. sólo aspiran a propagar el ideario de su partido. implica ya un juicio valorativo. o sea. la praxeología y las ciencias naturales. por c u a n t o la materia q u e maneja el estudio histórico. con el c o n j u n t o de ilustración q u e le proporcionan la lógica. en el t e r r e n o de la lógica. El historiador aspira. Ello es obvio.

la acción viene predeterminada por los juicios de valor de los interesados. que dicha selección del historiador sea dictada por prejuicios partidistas. no le b a s t a n . Sólo cabe abordarlos previo un minucioso análisis del m é t o d o histórico. A h o r a bien. en realidad. en tanto en cuanto no es posible su ponderación a la luz de las enseñanzas q u e las demás ramas del saber brin- . cabe percatarse de los efectos a q u e dieron lugar los medios aplicados. blemas que no pueden ser resueltos recurriendo al auxilio de estas disciplinas. consiste en e s t u d i a r estos juicios de valor y los efectos provocados por las correspondientes acciones. las matemáticas. A veces. desde luego. a tal o b j e t o . y de hecho sucede. las ciencias naturales y. sobre todo. para cuya consecución recúrrese a m é t o d o también específico. amparado sólo en ellas. no p u e d e el estudioso. es decir. aplican. sin embargo. la praxeología. imparcial con respecto a las evaluaciones. el historiador maneja todos aquellos conocimientos q u e le b r i n d a n la lógica. indispensables al historiador. es decir. El objeto típico de la historia. científica.conocimientos técnicos de q u e se disponga. P u e d e suceder. que tergiversar los hechos: nunca podrá llegar a ser. en su labor. resolver las graves incógnitas que se le plantean. suscítanse muchos o t r o s pro-. sino f r u t o de cierto ideario. los problemas implícitos son m u c h o más complejos de lo q u e la gente suele creer. que p u e d e hacerse t o r p e uso de esa forzada selección de circunstancias que la historia implica. El curso de la historia d e p e n d e de las acciones de los individuos y de los efectos provocados por dichas actuaciones. A h o r a bien. El q u e unos u otros medios sean preferidos t a m b i é n depende del c o n j u n t o de. por fuerza. Constituyen éstas armas auxiliares. gracias a los conocimientos que la praxeología o las ciencias naturales proporcionan. La historia tiene. Al enfrentarse con cualquier asunto.88 La Acción Humana n u n c a p o d r á ser imparcial. Ahora bien. A su vez. No hay d u d a . por los fines q u e ellos m i s m o s desean alcanzar y los medios que. sin otro o b j e t o que el de descubrir la verdad. las h e r r a m i e n t a s mentales que tales disciplinas no históricas le proporcionan.

En la filosofía de Bergson esta clase de conocimientos se denomina intuición. nada pueden predicar de los mismos más que. Al final. en cambio. 205.y r o b l a n as eplstem alógicos 89 dan. Paiís. en t o d o caso. pág. que acabe de aparecer. La métodología alemana nos habla de das spezifische Verstehen der Geistesivissenschaften o simplemente de Verstehen. al tropezar en su esfera propia con datos o f e n ó m e n o s irreductibles. «la sympathie par laquelle on se t r a n s p o r t e a l'interieur d ' u n objet pour coincider avec ce qu'il a d ' u n i q u e . la matemática. El h a b e r advertido la existencia y la función de esta comprensión constituye u n o de los triunfos más destacados de la metodología m o d e r n a . por cuanto él mismo es un ser h u m a n o . puede el historiador dar c u m p l i m i e n t o fiel a tal misión. 4. puedan recurrir las disciplinas existentes. Esas notas individuales y peculiares que. Tal unicidad o individualidad típica de cualquier hecho. la praxeología y las ciencias naturales. siempre tropieza con situaciones para cuyo análisis de nada le sirven las repetidas enseñanzas de ajenas ciencias. el historiador p u e d e llegar a comprenderlos. aspira a comprenderlos. únicamente al a m p a r o de los teoremas que las restantes ciencias formulan. en adelante. en m o d o alguno quiere decirse nos hallemos ante u n a ciencia nueva. cada evento histórico presenta sólo pueden ser abordadas mediante la comprensión. siempre que se trate de examinar pasadas actuaciones h u m a n a s o de pronosticar f u t u r o s eventos. Sin embargo. A dicho proceso recurren los historiadores y aun todo el m u n d o . Mientras las ciencias naturales. con ello. La comprensión a que venimos aludiendo no debe c o n f u n 15 H E N R I BERGSON. en t o d o caso. que resiste cuanta interpretación brinda la lógica. . la realidad de su existencia. 1934. Sin embargo. La genuina tarea del h i s t o r i a d o r estriba siempre en interpretar las cosas tal y c o m o sucedieron. Sí bien no cabe analizarlos recurriendo a sus causas — n o se trataría de datos irreductibles si ello f u e r a p o s i b l e — . o sea. constituye un dato irreductible.' ed. La pensée et le tnouvant. o ante un n u e v o m é t o d o de investigación al que. et par conséquent d'inexprimable» 15. la historia.

El historiador. aplicando al efecto específicas enseñanzas técnicas. La comprensión nos dice q u e un individuo o un g r u p o ha practicado determinada actuación. la praxeología. La « e m p a t h e i a » o compenetración (Einfiihlung) y la comprensión son dos actitudes mentales radicalmente diferentes.89 La Acción Humana dirse con u n a aprobación a u n q u e sólo fuera condicional o transitoria. T a m p o c o d e b e c o n f u n d i r s e la comprensión con el goce estético de un f e n ó m e n o . o sea. significación e i n f l u j o en el fluir de los acontecimientos. comprenderla por vía científica. impelido por personales valoraciones y preferencias. al tiempo. Sin e m b a r g o . y otra m u y distinta es el apreciarla como tal obra artística. además. prosiguiendo la investigación c u a n d o ya dichas disciplinas no pueden prestar auxilio alguno. en el deseo de alcanzar ciertos fines. percatándose de los fines q u e perseguían y los medios técnicos y praxeológicos aplicados a su consecución. sin embargo. las matemáticas. es decir. las comprenden en lo q u e tienen de acción. bien con arrobada admiración. la comprensión p o n d e r a r los efectos de mayor o m e n o r trascendencia. nunca d e b e permitirse que aquélla contradiga las enseñanzas de estas otras . p o n d e r a n d o su trascendencia. ni las ciencias naturales p e r m i t e n aclarar p l e n a m e n t e . el etnólogo y el psicólogo se e n f r e n tan a veces con actuaciones que provocan en ellos repulsión y asco. aspira a constatar la importancia de cada acción. Una misma persona puede. Una cosa es comprender históricamente una obra de arte. provocados p o r determinada actuación. ante específica realidad. El q u e se comprenda d e t e r m i n a d o supuesto individualizado no implica su justificación ni condenación. Se p u e d e c o n t e m p l a r una catedral c o m o historiador. pero también cabe observarla. P r o c u r a . compenetrándose con ella emocionalmente. su peculiar influjo en el curso de los acontecimientos. compenetrarse estéticamente con la misma y. Mediante la comprensión aspírase a analizar m e n t a l m e n t e aquellos f e n ó m e n o s q u e ni la lógica. bien con la indiferente superficialidad del simple turista. incluso. terapéuticas o praxeológicas.

parecen b a s t a n t e fidedignos. a dos diferentes proced i m i e n t o s metodológicos: la concepción y la comprensión. se supone. hitroduction to History. proclamaron la existencia de tratos carnales e n t r e el diablo y las b r u j a s . " Vid. al efecto. La existencia real y corpórea del d e m o n i o es proclamada en i n n u m e r a b l e s d o c u m e n t o s históricos q u e . Recurren dichas disciplinas. abierta a las más arbitrarias interpretaciones. p o r lo q u e atañe a las ciencias naturales. trad. a la vista de las declaraciones de testigos e inculpados. sin e m b a r g o . generalmente. Ignoran que los f e n ó m e n o s complejos no p u e d e n ni d e m o s t r a r ni r e f u t a r la certeza de teorema económico alguno. no sería hoy admisible q u e ningún historiador pretendiera m a n t e n e r . pese a ello. f o r m a l m e n t e .y r o b l a n as eplstem alógicos 91 ramas del saber 16. hay historiadores q u e no quieren proceder del m i s m o m o d o c u a n d o de la teoría económica se trata. Sin doctrina económica. P r e t e n d e n o p o n e r a los teoremas económicos el c o n t e n i d o de d o c u m e n t o s q u e . por lo cual no cabe sean esgrimidos f r e n t e a ningún aserto de índole teórica. Londres. págs. Cu. LANGLOIS y CK. 1925. S E I G N O B O S . atestiguan realidades contradictorias con verdades praxeológicas. N u m e r o s o s tribunales. 205-208. Berry. 8. por G. CONCEPCIÓN Y COMPRENSIÓN La misión de las ciencias de la acción h u m a n a consiste en descubrir el sentido y trascendencia de las distintas actuaciones. f u e r a del m u n d o visionario de alguna mentalidad sobreexcitada. la cual explica las consecuencias económicas de las actuaciones h u m a n a s . G. La historia económica es posible sólo en razón a q u e existe u n a teoría económica. V. se conviene. En lo anterior. toda historia r e f e r e n t e a hechos económicos no sería más q u e mera acumulación de d a t o s inconexos. la existencia física del d e m o n i o y su intervención en los negocios h u m a n o s . A h o r a bien. sobre la base de la comprensión. en juicios celebrados con plenas garantías procesales. tbe Study of .

libros de historia escritos desde dispares p u n t o s de vista.92 La Acción Humana Aquélla es la h e r r a m i e n t a mental de la praxeología. El conocimiento praxeológico es siempre conceptual. Implica invariablemente manejar categorías y conceptos universales. en verdad. La cognición histórica. resulta indubitable deben ser fielmente reflejadas por el historiador ante todo. ante todo. partido o g r u p o lingüístico tiene sus propios narradores y sus particulares ideas históricas. Practicada esta labor previa. La c o m p r e n s i ó n . en cambio. científica. Aquellas circunstancias cuya certeza. desde luego. C o m o ya antes se hacía n o t a r . Se refiere a c u a n t o es obligado en toda acción h u m a n a . cada nación. afírmase. a la vista de las f u e n t e s disponibles. ésta la de la historia. se refiere a lo que es específico y típico de cada e v e n t o o c o n j u n t o de eventos. historiadores « t o r y » e historiadores « w h i g » . hay quienes suponen q u e la historia nunca p u e d e ser. Analiza cada u n o de sus objetos de estudio. Se trata de tarea que ha de ser perfeccionada r e c u r r i e n d o a los servicios q u e b r i n d a n las ciencias de índole no histórica. más bien sólo sirven para deformarlos. Pero tales disparidades de criterio nada tienen q u e ver con la intencionada deformación de los hechos por propagandistas y apologistas disfrazados de historiadores. e n f r é n t a s e con su tarea típica y genuina. q u e después reflejará mediante el p o n d e r a d o análisis crítico de las c o r r e s p o n d i e n t e s . ya que la comprensión histórica hállase condicionada por los propios juicios subjetivos de valor del historiador. por c u a n t o no se limitan a narrar hechos. la de descubrir m e d i a n t e la comprensión las condiciones privativas e individualizantes del supuesto de q u e se trate. no es más que un e u f e m i s m o tras el cual se esconde la pura arbitrariedad. E x i s t e n . m e d i a n t e los i n s t r u m e n t o s mentales que las restantes ciencias le proporcionan. En esta materia no cabe la interpretación personal. H a y historias «proletarias» e historias «burguesas». Los trabajos históricos son siempre parciales y unilaterales. La R e f o r m a ha sido reflejada p o r católicos y también por protestantes. El historiador advierte los f e n ó m e n o s .

La consignada teoría meteorológica pugna con indiscutidas enseñanzas de la ciencia natural c o n t e m p o r á n e a . A h o r a bien. Un a n t i g u o historiador chino posiblemente afirmaría q u e los pecados del e m p e r a d o r p r o v o c a r o n una catastrófica sequía q u e sólo cesó c u a n d o el p r o p i o g o b e r n a n t e expió sus faltas. tales afirmaciones. D e l d e b a t e q u e d a n . excluidas las afirmaciones p u r a m e n t e arbitrarias. En tal caso. No existe. C o n respecto a los f e n ó m e n o s q u e aborda la historia del . en lo a t i n e n t e a las propias enseñanzas de las ciencias no históricas. N i n g ú n historiador m o d e r n o aceptaría s e m e j a n t e relato. lo cual resulta fácil c o m p r o b a r a la vista de los o p o r t u n o s d o c u m e n t o s . que pregonan la superioridad de los arios nórdicos. así. sin e m b a r g o . Siempre q u e sean racionales y ciertas las teorías de las ciencias no históricas q u e el historiador m a n e j e al estudiar sus f u e n t e s . no cabe grave desacuerdo en t o r n o a las circunstancias de hecho c o r r e s p o n d i e n t e s . sino por disc o n f o r m i d a d acerca de p r o b l e m a s i m p e r f e c t a m e n t e resueltos por las ciencias de índole no histórica.y r o b l a n as eplstem alógicos 93 fuentes. Los asertos del historiador o c o n f o r m a n con la realidad o la c o n t r a r í a n . por f u e r z a . estimará inexacto e inadmisible t o d o i n f o r m e q u e aluda a cualquier gran obra de índole intelectual o moral practicada por alguna de las «razas inferiores». De ahí q u e los h i s t o r i a d o r e s disientan e n t r e sí. Suscítanse insalvables disparidades de criterio. Q u i e n crea en las d o c t r i n a s racistas. entre los a u t o r e s similar u n i d a d de criterio por lo q u e atañe a numerosas cuestiones teológicas. R e s u l t a n . P e r o es de n o t a r q u e no son éstas e n g e n d r a d a s por contradictorias opiniones en torno al f e n ó m e n o histórico en sí. p u e d e ser adolezcan de vaguedad. c u a n d o las f u e n t e s no b r i n d e n información bastante. discordancias p o r lo q u e se refiere al examen crítico de las f u e n t e s y a las conclusiones de las mismas derivadas. ios respectivos p u n t o s de vista de los autores lal vez discrepen. con frecuencia. p e r o siempre h a b r á n de basar sus opiniones en una racional interpretación de las p r u e b a s disponibles'. los historiadores discrepan. No dará a las c o r r e s p o n d i e n t e s f u e n t e s mayor crédito que el que a los historiadores m o d e r n o s merece el antes aludido relato chino. biológicas o económicas.

de e n t r e la infinidad de acaecimientos anteriores al h e c h o examinado. U n i c a m e n t e creyendo q u e los hechos. es decir. p r o c e d e omitir.94 La Acción Humana cristianismo no hay posibilidad de acuerdo e n t r e quienes consideran los evangelios c o m o sagrada escritura y quienes estím a n l o s d o c u m e n t o s m e r a m e n t e h u m a n o s . su despreocupación al respecto no hubiera sido tan absoluta. en t o r n o al c o n t e n i d o de las ramas no históricas d e l saber. el h i s t o r i a d o r elige. sino al i n t e r p r e t a r el hecho de que se trate a la luz de las ciencias no históricas. p o r sí solos. no c o m o tales historiadores. impiden todo acuerdo e n t r e los médicos agnósticos y aquellos o t r o s creyentes que integran el comité dedicado a recoger las p r u e b a s acreditativas de la certeza de tales acaecimientos. al p a r t i r . Tales presupuestos modelan igualmente la elección del historiador en lo referente a q u é circunstancias e n t i e n d e d e b a n ser mencionadas y cuáles. aquéllos . Del m i s m o m o d o . ahora bien. tal actitud implica d e j a r de advertir que jamás la historia p o d r á a b o r d a r s e más q u e partiendo de ciertos presupuestos. un veterinario m o d e r n o para nada se preocupará de si el animal ha sido maldecido p o r u n a b r u j a . de tal suerte q u e todo desacuerdo en t o r n o a dichos presupuestos. ha de predeterm i n a r por fuerza la exposición de los hechos históricos. Los historiadores católicos y p r o t e s t a n t e s difieren en muchas cuestiones de hecho. Discrepan e n t r e sí p o r las mismas razones que. de ideas teológicas discrepantes. Un mercantilista o un neomercantilista nunca coincidirá con un economista. Los historiadores disienten en las anteriores cuestiones. ahora bien. en sus investigaciones. por irrelevantes. escriben su propia historia en la tabula rasa de la m e n t e es posible responsabilizar a los historiadores p o r las aludidas diferencias de criterio. A n t e el problema de p o r q u é cierta vaca no p r o d u c e leche. Q u i e n e s crean en los derechos carismáticos del monarca ungido p r e s e n t a r á n los hechos de la Revolución francesa de m o d o muy distinto a como lo h a r á n quienes comulguen con otros idearios. con respecto a los milagros de Lourdes. Cualquier historia monetaria alemana de los años 1 9 1 4 a 1 9 2 3 f o r z o s a m e n t e ha de hallarse condicionada p o r las ideas monetarias de su autor. hace trescientos años.

Cada generación se ve en el caso de a b o r d a r . La antigua visión teológica del m u n d o p r o v o c ó un e n f o q u e histórico d i s t i n t o al q u e las m o d e r n a s enseñanzas de las ciencias naturales p r e s e n t a n . I n d u d a b l e m e n t e . La economía política de índole subjetiva da lugar a q u e se escriban obras históricas t o t a l m e n t e d i f e r e n t e s a las f o r m u l a d a s al a m p a r o de las doctrinas mercantilistas. 3) El consignar. sin e m b a r g o . de m o d o incidental. u n a vez más. e v i d e n t e m e n t e . el c o n t e n i d o material del libro sería el . no son consecuencia de u n a supuesta i m p e r f e c c i ó n o inconcreción de los estudios históricos. A n t e s al c o n t r a r i o . según su personal concepción de las ciencias no históricas. Las divergencias de criterio q u e n o s vienen o c u p a n d o nada tienen en c o m ú n con los supuestos siguientes: 1) La voluntaria distorsión de los hechos con fines engañosos. p u e d a n registrar los iibros de los historiadores. T o d a m u t a c i ó n en las enseñanzas de las ciencias no históricas exige. No se p e r j u d i c a la exactitud y certeza de un t r a t a d o de bacteriología p o r q u e su autor. p o r consiguiente. en el seno de una exposición de la realidad rigurosa y objetiva. vienen a ser f r u t o de las distintas opiniones que coexisten en el á m b i t o de aquellas o t r a s ciencias q u e suelen considerarse rigurosas y exactas. trastocaría los aludidos juicios de valor. califique de b u e n o s los acertados m é t o d o s p a r a destruir microbios y de malos los sistemas en ese s e n t i d o ineficaces. aplicando dicho criterio. C o n m i r a s a evitar t o d o posible e r r o r i n t e r p r e t a t i v o . p o r c u a n t o se le p r e s e n t a n b a j o n u e v a luz. considere fin último la conservación de la vida y. observaciones que i m p l i q u e n juicios valorativos. de i n f l u j o alguno. descart a n d o aquellas otras circunstancias carentes. u n a nueva exposición de la historia. 2) El p r e t e n d e r ensalzar o c o n d e n a r d e t e r m i n a d a s acciones desde p u n t o s de vista legales o morales. Las divergencias que. desde un p u n t o de vista h u m a n o .y r o b l a n as eplstem alógicos 95 capaces d e p r o v o c a r l o — o d e retrasar s u a p a r i c i ó n — . conviene destacar algunos o t r o s e x t r e m o s . si un germ e n escribiera el m i s m o t r a t a d o . los m i s m o s p r o b l e m a s históricos. p o r razón de las anteriores d i s p a r i d a d e s de criterio.

por fin. para c o m p r e n d e r cumplidam e n t e el e v e n t o de q u e se trate. cabe p o n d e r e con plena objetividad la política de Lincoln d u r a n t e la primavera de 1 8 6 1 . a los interesados. desde luego. ha de resultar incompleta. resulta obligado percatarse de la actuación de ambas partes interesadas. e n f r e n t a r s e con la cuestión decisiva: ¿ E s q u e acaso la c o m p r e n s i ó n histó- .96 La Acción Humana m i s m o en ambos casos. Aclarados los anteriores asuntos. De igual m o d o . Su e s t u d i o constituirá obligado a n t e c e d e n t e para p o d e r abordar el más amplio p r o b l e m a a t i n e n t e a p o r q u é estalló la guerra civil americana. A h o r a bien. Cierto es q u e . el cual p u e d e ser — h a b i d a cuenta de los conocimientos científicos del m o m e n t o — a b s o l u t a m e n t e o b j e t i v o . para llegar a la c o m p r e n sión plena del suceso. p u e d e hablar de hechos « f a v o r a b l e s » o «desfavorables» al p o n e r s e en el lugar de los d e f e n s o r e s de la civilización occidental. salvo por lo q u e se refiere a aquellas observaciones incidentales. Una historia q u e se limite a e x p o n e r las actuaciones de Lincoln d u r a n t e las semanas y los meses q u e precedieron a la guerra de secesión americana. i n c o m p l e t o es t o d o e s t u d i o de índole histórica. Las pugnas e n t r e g r u p o s antagónicos p u e d e n ser analizadas p a r t i e n d o de las ideas. La realidad se f r a g u ó al calor del recíproco proceder. un historiador europeo. por el contrario. al tratar de las invasiones mongólicas del siglo» x i n . el historiador ha de examinar las cosas tal y como éstas se p r e s e n t a b a n . 4) El examinar los conflictos militares o diplomáticos p o r lo q u e atañe sólo a u n o de los bandos. Ese adoptar los m ó d u l o s valorativos de u n a de las partes en m o d o alguno hace desmerecer el c o n t e n i d o material del estudio. evitando q u e d e c o n s t r e ñ i d o el análisis a los hechos b a j o el aspecto en q u e ahora aparecen ante el e s t u d i o s o q u e dispone de todas las enseñanzas de la cultüra c o n t e m p o r á n e a . las motivaciones y los fines q u e impulsaron a u n o solo de los contendientes. en su día. cabe. U n historiador mongol aceptaría el t r a b a j o í n t e g r a m e n t e . pueda ser a b s o l u t a m e n t e imparcial en su análisis. Ahora bien. C o n independencia de q u e el historiador p u e d a ser p a r t i d a r i o de los unionistas o de los c o n f e d e r a d o s o que.

. de m o d o defin i t i v o e i r r e f u t a b l e . Ello. T a l vez haya i n c e r t i d u m b r e en t o r n o a algún hecho. T r o p e z a m o s ahora con una de las más notables diferencias existentes e n t r e la física o la química. 4. r e c u r r i e n d o al e m p l e o de ciertos m e d i o s específicos. en tal supuesto. provocada p o r la insuficiente i n f o r m a c i ó n q u e las f u e n t e s disponibles b r i n d e n . g e n e r a l m e n t e . La economía m o d e r n a ha d e m o s t r a d o . efectivam e n t e . y. e n t r e estudiosos deseosos de conocer. siendo capaz el h o m b r e de percibir. h a b e r d e s c u b i e r t o u n a relación c o n s t a n t e e n t r e las variaciones cuantitativas de la cantidad de m o n e d a existente y los precios de las mercancías. no cabe el d e s a c u e r d o e n t r e auténticos historiadores. salvo p o r lo q u e atañe a la terapéutica y a la tecnología física y química. Suponíase q u e un alza o un descenso en la cantidad de m o n e d a circulante había de p r o v o c a r siempre una variación proporcional en los precios. n a d a tiene q u e ver con la c o m p r e n s i ó n histórica. ha de analizarse la trascendencia de los móviles y de las acciones. en el c a m p o de la acción h u m a n a . En el m u n d o de los f e n ó m e n o s físicos y químicos existen (o. c ó m o influye éste en la obra del h i s t o r i a d o r ? En aquella esfera en q u e la c o m p r e n s i ó n limítase a atestiguar q u e los interesados a c t u a r o n impelidos por d e t e r m i n a d o s juicios valorativos. sin e m b a r g o . dichas c o n s t a n t e s m e d i a n t e los o p o r t u n o s e x p e r i m e n t o s de laboratorio. de un lado. d u r a n t e u n a época. con b a s t a n t e precisión. P e r o . m e d i a n t e la comp r e n s i ó n es preciso p o n d e r a r los efectos p r o v o c a d o s p o r la acción y la intensidad de los mismos. la v e r d a d del pasado. se s u p o n e existen) relaciones constantes e n t r e las distintas m a g n i t u d e s . y las ciencias de la acción h u m a n a . XVII. El p r o b l e m a a t a ñ e tan sólo a la labor previa q u e con anterioridad a la tarea comprensiva el historiador ha de realizar. P e r o . de otro. lo e q u i v o c a d o del s u p u e s t o I n c i d e n en grave e r r o r aquellos economistas q u e p r e t e n d e n sustituir 17 Ver mis adelante cap. al m e n o s . con independencia de lo a n t e r i o r . Creyeron los economistas.y r o b l a n as eplstem alógicos 97 rica hállase condicionada p o r un e l e m e n t o subjetivo. es decir. no se regist r a n tales c o n s t a n t e s relaciones.

la economía en m o d o alguno es u n a disciplina atrasada por no ser «cuantitativa». Carece de esta condición y no se embarca en mediciones p o r c u a n t o no maneja constantes. En el m u n d o de lo económico no hay relaciones constantes. el p r o b l e m a estriba. P e r o no. en este terreno. en c a m b i o . . equivalía a varios indígenas. « m e d i r » la m a g n i t u d de la superioridad europea. Contrariam e n t e a lo q u e ignorantes positivistas se complacen en repetir. Si se debiera a u n a insuficiencia técnica. un soldado blanco. de la ausencia de relaciones constantes en la materia analizada. Los d a t o s estadísticos referentes a realidades económicas son d a t o s pura" Vid. No estimamos todos las mismas cosas de m o d o idéntico y aun las valoraciones de un d e t e r m i n a d o s u j e t o m ú d a n s e al variar las circunstancias c o n c u r r e n t e s l s . a necio alguno ocurriósele. Los aludidos datos estadísticos no han « m e d i d o » la «elasticid a d de la d e m a n d a » de las papas. N a d i e de mediana inteligencia p u e d e dejar de advertir q u e es variable el aprecio de las gentes p o r lo q u e se refiere a patatas o cualquier otra mercancía. 4. C u a n d o u n a estadística nos informa de q u e en cierta época un a u m e n t o del 10 por 100 en la producción patatera de Atlantis provocó una b a j a del 8 por 100 en el precio de d i c h o tubérculo. XI. F u e r a del c a m p o de la historia económica. ú n i c a m e n t e reflejan un específico e individualizado e v e n t o histórico. nadie supuso jamás q u e las relaciones h u m a n a s registraran relaciones constantes. En las pasadas pugnas e n t r e los europeos y los pueblos atrasados de otras razas. llegar a cifras aproximadas. La imposibilidad. al m e n o s en ciertos casos.98 La Acción Humana por u n a «economía c u a n t i t a t i v a » la q u e ellos d e n o m i n a n «econ o m í a cualitativa». cabría. A h o r a bien. de toda medición no ha de ser atribuida a una supuesta imperfección de los métodos técnicos al efecto empleados. en q u e no hay relaciones constantes. ante tal realidad. infra cap. desde luego. c o m o se decía. P r o v i e n e . tal ilustración en m o d o alguno prejuzga lo q u e sucedió o pueda suceder en cualquier o t r o lugar o m o m e n t o al registrar una variación la c o r r e s p o n d i e n t e producción de patatas. p o r lo cual toda medición resulta imposible.

al m a n e j a r la c o m p r e n s i ó n . Cabe q u e el historiador registre cuantos factores contribuyeron a p r o v o c a r un cierto e v e n t o . p o r qué se h a n i n c r e m e n t a d o en un 10 por 100 ios precios de la leche. A h o r a bien. p o r q u é el p r e s i d e n t e Roosevelt venció al g o b e r n a d o r D c w e y en las elecciones de 1 9 4 4 . se g o b e r n ó por una constitución republicana. en definitiva. de 1 8 7 0 a 1 9 4 0 . conseguido. con semej a n t e simplicidad. En el t e r r e n o de la historia. Su única aspiración d e b e ser la de alcanzar la verdad. es incapaz de explicar. Los f e n ó m e n o s físicos p u e d e n i n t e r p r e t a r s e sobre la base de las relaciones constantes descubiertas m e d i a n t e la experimentación. La c o m p r e n s i ó n aspira a p o n d e r a r la trascendencia específica de cada circunstancia histórica. tan sólo m e d i a n t e la c o m p r e n s i ó n p u e d e el investigador o r d e n a r los distintos factores causales con criterio c u a n t i t a t i v o . o por qué Francia. en la compresión aparece por fuerza un e l e m e n t o de subjetividad. Tal información nos p e r m i t i r á saber por q u é f u e o no f u e alcanzado p o r d e t e r m i n a d o proyectil un individuo s i t u a d o detrás de u n a chapa de acero de cierto espesor. Ha de recurrir forzosam e n t e a la comprensión si quiere asignar a cada u n o de los n factores concurrentes su respectiva trascendencia en o r d e n a la aparición del efecto p. La libertad del historiador hállase limitada por la obligación de explicar racionalmente la realidad. la comprensión equivale. así c o m o aquellas o t r a s circunstancias que se oponían a su aparición. en relación a los efectos provocados. La historia. p o r así decirlo. recurrir a la arbitrariedad o al capricho. desde luego. Los hechos históricos no a d m i t e n tal t r a t a m i e n t o . en cambio. las cuales pudier o n retrasar o paliar el efecto. Hállase . La c o r r e s p o n d i e n t e técnica p o d r á ilustrarnos acerca de cuál deba ser el grosor de una plancha de acero para q u e no la p e r f o r e la bala de un fusil « W i n c h e s t e r » disparada a una distancia de 3 0 0 yardas. E s t o s p r o b l e m a s sólo m e d i a n t e la comprensión p u e d e n ser a b o r d a d o s .y r o b l a n as eplstem alógicos 99 m e n t e históricos. A h o r a bien. No es lícito. I l ú s t r a n n o s acerca de lo q u e sucedió en un caso específico q u e no volverá a repetirse. al análisis cuantitativo y a la medición.

p o r t a n t o . h a n d e s c u b i e r t o el «principio de la i n c e r t i d u m b r e » . Tal vez hállense concordes en q u e los factores a. EDDINGTON. The Philosopby o¡ Physical Science. D o s historiadores.100 La Acción Humana la misma siempre matizada por la propia personalidad del s u j e t o y viene. pueden hallarse. pueden disentir g r a v e m e n t e al p o n d e r a r la trascendencia de cada u n o de dichos factores en el r e s u l t a d o finalm e n t e producido. desde luego. La u n i f o r m i d a d h u m a n a p o r lo q u e atañe a la lógica y a la sensación confiere a tales ramas del saber su universal validez. A d m i t e n ya la existencia de cosas q u e escapan a la observación. a reflejar la mentalidad del expositor. lo cual suscítales p r o b l e m a s epistemológicos La c o m p r e n s i ó n histórica nunca p u e d e llegar a conclusiones que. pese a que coincidan en la interpretación de las ciencias no históricas y convengan en los hechos c o n c u r r e n t e s en c u a n t o q u e p a dejar éstos sentados sin recurrir a la comprensión de la respectiva trascendencia de los m i s m o s . la m a t e m á t i c a y la p r a x e o l o g í a — aspiran a f o r m u l a r conclusiones u m v e r s a l m e n t e válidas para t o d o ser q u e goce de la estructura lógica típica de la m e n t e h u m a n a . Las ciencias naturales buscan conocimientos válidos para todos aquellos seres q u e no sólo disponen de la facultad h u m a n a de raciocinar. 28-48. Estos. Las ciencias apriorísticas — l a lógica. A. lógicamente. Sólo ú l t i m a m e n t e han c o m e n z a d o dichos investigadores a advertir las limitaciones con q u e en sus tareas tropiezan y. no implican juicios valorativos " Vid. resulta t e r r e n o a b o n a d o para los juicios subjetivos. Sobre esta idea se ha o r i e n t a d o hasta ahora la labor de los físicos. hayan de ser aceptadas p o r todos. Nueva . sino q u e se sirven además de los m i s m o s sentidos que el h o m b r e . págs. r e p u d i a n d o la excesiva ambición anterior. 1939. b y c c o n t r i b u y e r o n a provocar el efecto p y. sin embargo. sin e m b a r g o . York. en total desacuerdo c u a n d o se trate de aclarar este ú l t i m o extremo. P o r cuanto la comprensión aspira a percatarse de la respectiva trascendencia de cada u n a de las circunstancias concurrentes.

M e d i a n t e ella aspira el especulador a comprender la respectiva trascendencia de los diversos factores intervinientes que plasmarán la realidad f u t u r a . sino sólo los fundamentos indispensables para un tratado de economía. La comprensión en m o d o alguno constituye exclusivo privilegio de historiadores. no se p u e d e e n c o n t r a r soluciones q u e todos forzosam e n t e hayan de aceptar. no es imposible alcanzar un acuerdo. tal vez sus diferencias surjan de sus respectivos conocimientos. por lo cual. P o r q u e la acción — h a g á m o s l o n o t a r desde ahora al inciar nuestras investigaciones— se e n f r e n t a siempre y p o r fuerza con el f u t u r o . Ahora bien. no es preciso insistir sobre las analogías existentes entre la comprensión de ia trascendencia histórica y la labor del médico al diagnosticar. con m o t i v o de sus respectivos juicios de trascendencia. en términos generales. con ojos de historiador. Los m é t o d o s intelectivos de la ciencia no difieren específicamente de los q u e el h o m b r e corriente aplica en su c o t i d i a n o razonar. A las discrepancias entre historiadores. T o d o el m u n d o se sirve de ella. las emplea con mayor precisión y pericia. de los hechos. y tal vez difieran por sus ideas acerca de los motivos y aspiraciones de los interesados o acerca de los medios q u e . es decir. Examinar ahora la metodología de la biología desbordaría los límites de nuestro estudio. El científico utiliza las mismas h e r r a m i e n t a s mentales q u e el lego. " Como no tratamos de estudiar la metodología en general. al actuar invariablemente tiene carácter especulativo. aplicaron. Al e n f r e n t a r s e con la incert i d u m b r e de f u t u r a s circunstancias. ahora bien. con circunstancias inciertas. de las correspondientes f u e n t e s . más o m e n o s perfectos. Por diversas razones cabe disientan e n t r e sí los historiadores. . Tal vez sustenten dispares criterios p o r lo q u e a t a ñ e a las enseñanzas de las ciencias no históricas. por decirlo así. « o b j e t i v o » . adopta u n a actitud de historiador. en rodas estas cuestiones cabe llegar a fórmulas de avenencia. previo un examen racional. Cualquiera. E s t a m o s a n t e juicios de trascendencia 20. todos y cada u n o recurren a la comprensión.y r o b l a n as eplstem alógicos 101 ni reflejan las preferencias del historiador. El h o m b r e contempla el f u t u r o . al efecto. al observar las condiciones de su m e d i o a m b i e n t e . acerca de tales problemas. sin embargo.

Contra aquel aserto según el cual Ja moderna ciencia natural debe al método experimental todos sus triunfos. por cuanto el objeto de su estudio consiste en hechos singulares que sucedieron en el pasado. simplemente. Por eso. Sólo a partir de los descubrimientos de Newton llegó a ser la astronomía una ciencia natural. Nada tiene ello que ver con aquella situación que se plantea en el campo de la acción humana. terreno en el que la comprensión constituye la típica herramienta mental. sin embargo. donde nunca hay relaciones constantes. qué tipo de curvas describía la Tierra alrededor del Sol. al decir historia. recurrió a la elipse. Se trata simplemente de determinar relaciones cuantitativas de un modo menos perfecto que el que supone la medición «exacta». Ahora bien. Copérnico y Kepler intentaban adivinar. la astronomía contemporánea no supone. en definitiva. los estudios astronómicos venían a suponer que los cuerpos celestes se movían con arreglo a órbitas inmutables. por ese irreversible fluir de los acaecimientos h u m a n o s .102 La Acción Humana HISTORIA NATURAL E HISTORIA HUMANA La cosmogonía. A veces. S O B R E LOS TIPOS IDEALES La historia se interesa p o r hechos singulares. Dichos cálculos estimativos no implican. q u e nunca se repetirán. 9. pensamos exclusivamente en historia de las actuaciones humanas. vense obligadas a ponderar magnitudes de un modo sólo aproximado. Antiguamente. todas ellas. No cabe aludir a ningún acontecimiento histórico . Ahora bien. Por estimarse la circunferencia como la curva «más perfecta». tales ramas del saber se atienen exclusivamente al sistema epistemológico de las ciencias naturales. suele aducirse el caso de la astronomía. por lo cual no precisan recurrir a la comprensión. Por una conjetura similar. disciplinas históricas. la geología y las ciencias que se ocupan de las acaecidas mutaciones biológicas son. es decir. en sentido estricto. Kepler. más tarde. sino la aplicación a los cuerpos celestes de leyes físicas descubiertas en nuestro planeta de modo experimental. Copérnico la adoptó en su hipótesis. juicios de trascendencia.

Los p r o p i o s cultivadores de la física m o d e r n a comienzan a advertir los peligros q u e aquella autodeificación puede encerrar. Prescíndese de la intervención del e x p e r i m e n t a d o r . entes sociales. Si b i e n . Lo q u e interesa a la historia es ú n i c a m e n t e la significación atribuida a la realidad de q u e se trate p o r los individuos intervinientes. La historia los aborda por c u a n t o suponen actuaciones h u m a n a s . Sistematiza los objetos de su e s t u d i o — h o m b r e s . instituciones. La historia ordena y clasifica los i n n ú m e r o s acaecimientos con arreglo a su respectiva significación. El relatar q u e el profesor X el día 20 de f e b r e r o de 1 9 4 5 practicó en su laboratorio d e t e r m i n a d o e x p e r i m e n t o es una narración de índole histórica. sin embargo. todos ellos tienen de común e n t r e sí el constituir siempre acción h u m a n a . Considera. o p o r t u n o el físico prescindir de la personalidad del actor. Alude tan sólo a aquellas circunstancias que considera trascendentes en orden a provocar el efecto en cuestión. la q u e atribuyan a sus propias actuaciones y la concedida a los resultados provocados por su intervención. m e c a n i s m o s — con arreglo a la similitud de significación q u e v . No c o m p e t e a la praxeología ocuparse de los problemas epistemológicos q u e tal actitud implica. la q u e les merezca el e s t a d o de cosas q u e p r e t e n d e n alterar. los hechos históricos son singulares e ¡rreproducibles.y r o b l a n as eplstem alógicos 103 sin referirse a los interesados en el m i s m o . Si un suceso p u e d e ser n a r r a d o sin aludir a dichas circunstancias es p o r q u e carece de condición histórica. así c o m o al lugar y la fecha en q u e se p r o d u j o . percátase de su significación m e d i a n t e la cognición praxeolópica y c o m p r e n d e aquélla c o n t e m p l a n d o las circunstancias singulares e individuales del caso en cuestión. De esta suerte t r a n s f ó r m a s e aquel suceso histórico en un hecho de los m a n e j a d o s por las ciencias naturales empíricas. es decir. c o n s t i t u y e n d o un f e n ó m e n o de aquellos por los que las ciencias naturales se interesan. en cnalciuier caso. ideas. quien se desea aparezca más bien c o m o simple o b s e r v a d o r o imparcial n a r r a d o r de la realidad. así c o m o de la fecha y del lugar del caso. darán otra vez lugar al mismo resultado. siempre q u e sean reproducidas. las cuales.

permiten decidir si el s u p u e s t o p u e d e o no incluirse en el t i p o ideal c o r r e s p o n d i e n t e . El q u e la ausencia de algunas de dichas características vede o no q u e un caso d e t e r m i n a d o sea considerado c o m o c o r r e s p o n d i e n t e al tipo ideal de q u e se trate d e p e n d e de un juicio de trascendencia. Los aludidos tipos ideales en m o d o alguno constituyen conceptos de clase. N a d a tienen q u e ver con las categorías y los conceptos praxeológicos o con los conceptos de las ciencias naturales. Ha de constar la pertenencia a la clase o g r u p o en cuestión antes de q u e el . Los p r o m e d i o s estadísticos nos ilustran acerca de c ó m o proceden los sujetos integrantes de u n a cierta clase o g r u p o . así c o m o la de los medios q u e aplican. por t a n t o . P e r o no es ése el m o t i v o f u n d a m e n t a l q u e obliga a consignar el a n t e r i o r aserto. con los aludidos elementos. de a n t e m a n o . P l a s m a . conceptos de comprensión. q u e maneja ciertas notas c o m u n e s . en virtud de u n a definición o tipificación.104 La Acción Humana e n t r e sí p u e d a n éstos tener. C o n s t i t u y e nota característica de t o d o tipo ideal el q u e no sea imperativa la presencia de todos sus rasgos específicos en aquellos supuestos concretos q u e merezcan la calificación en cuestión. la comprensión intuitiva de los motivos. en definitiva. p o r lo cual es imposible pensar en deducir medias aritméticas en esta materia. La m a y o r parte de los rasgos q u e le caracterizan no a d m i t e n la ponderación numérica. El tipo ideal nada tiene q u e ver con p r o m e d i o s estadísticos. Los tipos ideales constituyen. así como los utilizados para reflejar los resultados de dichos estudios. E n g e n d r a el tipo ideal. g e n e r a l m e n t e . los tipos ideales. Son tipos ideales los conceptos manejados en la investigación histórica. según dicha similitud. p l a s m a d o mediante la comprensión. para su descripción es preciso e n u m e r a r aquellos rasgos q u e . Los tipos ideales no pueden ser o b j e t o de definición. en s u p u e s t o s ajenos a los aludidos por la indicada definición o tipificación. f o r m a d o . p o r c u a n t o no implican aquellas notas características cuya presencia en un o b j e t o determ i n a d o p e r m i t e clasificar a éste sin h a b e r lugar a la d u d a en la clase de q u e se trate. c u a n d o concurren en un caso concreto. las ideas y los pronósitos de los individuos que actúan.

igualmente ha de manejar. resulta imposible es f o r m a r una clase sobre la base de que sus m i e m b r o s registren las mismas cifras promedias. Sin la ayuda de los tipos ideales no cabe a b o r d a r problema histórico alguno. desintegración de un régimen. antes al contrario. el estudioso habrá de aludir a tipos ideales tales c o m o los de c a p i t á n . puede evitar referirse a tipos ideales. Cabe d e t e r m i n a r la media de la edad de los senadores americanos y también cabe averiguar. lo q u e . si se e n f r e n t a con la Revolución francesa. c ó m o reacciona. . y a éstos recurre de m o d o inconsciente. Plásmanse los tipos ideales m e d i a n t e las ideas y conceptos f o r m u l a d o s por las ciencias de índole no histórica. Ahora bien. lógicamente. dictador o jefe revolucionario. A h o r a bien.y r o b l a n as eplstem alógicos 105 estadístico p u e d a comenzar a averiguar c ó m o proceden los sujetos estudiados en casos especiales. sirviéndose de los resultados de esta investigación para deducir medias aritméticas. por su parte. desde luego. cuando p r e t e n d e a b o r d a r hechos pasados o f u t u r o s . anarquía. una d e t e r m i n a d a clase de personas formada p o r individuos de la misma e d a d . T o d a cognición histórica hállase. lo cierto es q u e el conocimiento histórico interésase por asuntos y emplea m é t o d o s t o t a l m e n t e diferentes a los de las aludidas ciencias. condicionada. Tal vez la alusión a cierto tipo ideal consista sólo en negar la aplicabilidad del mismo al caso de q u e se trata. p r o m e d i a n d o . Al tratar de N a p o l e ó n . es el deseo de u n a más perfecta comprensión lo que exige e s t r u c t u r a r y emplear los correspondientes tipos ideales. ante cierta circunstancia. El p r o f a n o . Sólo m e d i a n t e la comprensión cabe decidir si procede o no aludir a d e t e r m i n a d o tipo ideal para la m e j o r a p r e h e n s i ó n mental del f e n ó m e n o de q u e se trate. c o m o decíamos. p o r las enseñanzas del c o n t e m p o r á n e o saber. cualquier acontecimiento histórico ha de ser descrito e i n t e r p r e t a d o sobre la base de tipos ideales. en éste apóyase y jamás p u e d e contradecirlo. El tipo ideal no viene a condicionar la c o m p r e n s i ó n . etc. De u n a f o r m a u otra. tipos ideales. Ni a u n c u a n d o el historiador se ocupa de un solo individuo o de un hecho singular. tendrá q u e m a n e j a r los tipos ideales de revolución.

P o r tanto. sin embargo. ni en el h u m i l d e labriego. en el t e r r e n o praxeológico. 7.106 La Acción Humana las cuales. el historiador atribuye a dicha palabra un significado d i s t i n t o de aquel que. estamos ante un caso de h o m o n i m i a . T o d o lo q u e la economía predica de los empresarios es rigurosamente 31 Ver más adelante cap. cambia su trascendencia al servirse de la misma en distinto á m b i t o científico. En tal caso. jamás podrá constituir un tipo ideal la simple adopción de cierto concepto praxeológico. ni en el taxista q u e trabaja con su p r o p i o automóvil. en el v e n d e d o r ambulante. El concepto económico de «empresario» no coincide con el t i p o ideal «empresario» que la historia económica y la economía descriptiva m a n e j a n . El ideal tipo histórico de «empresario» no abarca los mismos sujetos q u e el concepto económico. recurrirá al mismo para aludir al tipo ideal. Con m a y o r frecuencia. en el marco de la teoría del mercado. p o r su parte. idea q u e . XIV. el historiador está sirviéndose de una misma palabra para expresar dos ideas distintas. sin embargo. al hablar de « e m p r e s a r i o » . no p u e d e n recurrir a la comprensión. . le corresponde. I d é n t i c o vocablo viene a representar ideas diferentes.) El t é r m i n o «empresario». P o r ello. Los repetidos tipos ideales. En este último supuesto. encarna una idea precisa y específica. En ocasiones empleará el t é r m i n o para designar el correspondiente concepto praxeológico. N a d i e piensa. en ellos el historiador para desarrollar aquella su labor de c o m p r e n d e r hechos individuales y singulares. Sucede con frecuencia q u e vocablos empleados por la praxeología para designar determinados conceptos praxeológicos utilízanlos también los historiadores para aludir a ciertos tipos ideales. (Una tercera significación corresponde al concepto legal de «empresario». No se ampara. Lo m i s m o les sucede con respecto a las categorías y conceptos praxeológicos. desde luego. sirve para designar una función claram e n t e individualizada 2 1 . brindan las ineludibles herramientas mentales q u e el e s t u d i o de la historia exige. los tipos ideales nada tienen en común con los conceptos que manejan las ciencias no históricas. en el limpiabotas. en el terreno económico.

el segundo g r u p o lo f o r m a n el fascismo italiano y el nazismo alemán. P o r el contrario. m i e n t r a s los sistemas occidentales de gobierno c o r r e s p o n d e n al t i p o ideal democrático. lo q u e la historia económica establece en relación con sus tipos ideales p u e d e variar según las circunstancias particulares de las distintas edades. el fascismo italiano y el nazismo alemán pertenecen al tipo ideal de régimen dictatorial. H o y en día es f r e c u e n t e recurrir a dos conocidos tipos ideales: el integrado por los partidos de izquierda (progresistas) y el de los partidos de derecha (fascistas). algunas de las dictaduras iberoamericanas y el bolchevismo ruso. el considerar q u e la ciencia económica lo q u e estudia es la c o n d u c t a de un cierto tipo ideal. F u e un e r r o r f u n d a m e n t a l de la escuela histórica de las. E n t r e los p r i m e r o s inclúyense las democracias occidentales. el de la haute finance protestante de París. Wirtschaftliche Staatswissenschaften. Por eso. O t r a f o r m a de ver las cosas prefiere contrastar la democracia y la dictadura. tipos de negocio y demás situaciones. países. el bolchevismo ruso. en Alemania. I n t e r é s a n s e más p o r ciertos tipos empresariales específicos. espa ció U ocupación que a cada particular p u e d a n c o r r e s p o n d e r . los historiadores apenas manejan el tipo ideal general de « e m p r e s a r i o » . tales c o m o el americano de los tiempos de J e í f e r s o n . La circunstancia de q u e resulte o no o p o r t u n o plasmar determinados tipos ideales d e p e n d e exclusivamente del m o d o de comprensión q u e se persiga. La economía clásica u ortodoxa — a s e gura dicho i d e a r i o — no se o c u p ó del h o m b r e ta! y como en verdad es y actúa. en N o r t e a m é r i c a . Tal clasificación es f r u t o de un cierto modo tic comprensión. y del Institucionalismo. En tal caso. el de e m p r e s a r i o autodidacta. limitándose a analizar la conducta de un imaginario ser guiado exclusivamente p o r motivos económicos. impelido sólo p o r el deseo de cosechar el m á x i m o beneficio . el homo oeconomicus.y r o b l a n as eplstem alógicos 107 aplicable a cuantos integran la aludida clase con total independencia de las particulares circunstancias de t i e m p o . etc. el de la industria pesada alemana en la época de G u i l l e r m o I I . el c o r r e s p o n d i e n t e a la industria textil de N u e v a Inglaterra en las décadas q u e precedieron a la primera guerra mundial.

pese a ser éste más «útil» q u e aquel. En efecto. I n t e r e s á r o n s e sólo por el proceder del h o m b r e de negocios. sino la resultante provocada por la recíproca acción de cuantos en el mercado operan. en ningún caso. Les desconcertaba la paradoja de que «el oro» valiera más que «el h i e r r o » . P o r ello proclamaron q u e los precios vienen condicionados p o r la oferta y la demanda. el tipo ideal viene a representar «siempre f e n ó m e n o s complejos realmente existentes. muchas gentes ni siquiera experim e n t a n esas materialistas apetencias. institucional o ideológica. es tan sólo un f a n t a s m a creado por arbitrarios filósofos de café.108 La Acción Humana material y m o n e t a r i o . La economía clásica p r e t e n d i ó explicar el f e n ó m e n o de la formación de los precios. Tal deficiencia les impidió advertir que las apetencias de los consumidores constituían la única causa y razón de la producción y el i n t e r c a m b i o mercantil. q u e aspira siempre a . la abstracción de una faceta o aspecto de las múltiples aspiraciones y apetencias del h o m b r e no implica la plasmación de un tipo ideal. ya sean de índole h u m a n a . P e r o aquellos economistas fracasaron l a m e n t a b l e m e n t e al pretender estructurar una admisible teoría del valor. A nadie impele. P l e n a m e n t e advertían aquellos pensadores que los precios en modo alguno son f r u t o exclusivamente engendrado por la actuación de un específico g r u p o de personas. al estudiar la vida y la historia. el deseo de enriquecerse al m á x i m o . podía implicar un tipo ideal. d e s c u i d a n d o el hecho de q u e ias preferencias de todos y cada u n o de los h u m a n o s es el decisivo factor económico. Pero. No supieron resolver la aparente antinomia del valor. Contentáronse con f o r m u l a r una teorfa dedicada exclusivamente a ( explicar las actividades del h o m b r e de empresa. I m p e r t i n e n t e resulta. A n t e s al contrario. perder el tiempo ocupándose de tan fantasmal engendro. Ese s u p u e s t o personaje jamás gozó de existencia real. de m o d o exclusivo. es preciso advertir q u e ésta. con independencia de la posible significación que los economistas clásicos concedieran a la figura del homo oeconomicus. P o r ello tuvieron q u e a b a n d o n a r su ambicioso plan de llegar a estructurar una teoría general de la acción h u m a n a .

De m o m e n t o basta con resaltar que esas doctrinas que pretenden limitar la investigación al aspecto «económico» de la acción h u m a n a vienen a falsear y tergiversar por completo las enseñanzas de los economistas clásicos. Interesábanse por aclarar la formación de los precios efectivos y verdaderos. competía a la economía. M a n t e n í a n q u e los aludidos estudiosos. por motivaciones «económicas». Los precios q u e p r e t e n d i e r o n y llegaron a explicar — s i bien olvidándose de las apetencias y elecciones de los c o n s u m i d o r e s — son los precios auténticos de mercado. El c o n s u m i d o r q u e d a b a excluido de su c a m p o de observación. XIV. d e j a n d o de lado cualesquiera otras. 1. P r e t e n d i e r o n más tarde los c o n t i n u a d o r e s de los economistas clásicos explicar y justificar dicha actitud investigadora sobre la base de q u e era un m é t o d o intencionalmente a d o p t a d o y. . 3 y A. si bien convenían en q u e el e x a m e n de las repetidas apetencias «no económicas». D e s e a b a n ocuparse tan sólo de la imaginaria figura del h o m b r e impelido. procedente. de manera exclusiva. en realidad. o p i n a b a n q u e dicha tarea debería ser abordada más tarde por ulteriores generaciones. así c o m o su influjo en la formación de los precios.y r o b l a n as eplstem alógicos 109 comprar en el mercado más b a r a t o y a v e n d e r en el más caro. d e s e n t e n d i é n d o s e de aquellos imaginarios precios que surgirían si las gentes operaran b a j o unas hipotéticas condiciones distintas de las q u e e f e c t i v a m e n t e concurren. actúan movidas por n u m e r o s o s impulsos de índole « n o económica». T a m b i é n h u b o quienes. sino a otras ramas del saber. La oferta y la d e m a n d a de que nos hablan constituyen realidades efectivas. quisieron ceñir sus investigaciones a una d e t e r m i n a d a faceta de la acción h u m a n a : al aspecto «económico». engendradas por aquellas múltiples motivaciones q u e inducen a los h o m b r e s a com" Ver más adelante cap. de m o d o deliberado. por razones epistemológicas. J a m á s pretendieron éstos lo q u e sus comentaristas s u p o n e n . Comp r o b a r e m o s después q u e la consignada distinción entre motivos «económicos» y « n o económicos» es imposible de mantener 21. Algunos de estos exegetas aseguraron q u e el análisis de esas motivaciones ú l t i m a m e n t e aludidas no correspondía a la ciencia económica. pese a constarles q u e las gentes.

salvo q u e influencias patológicas le hayan reducido a . No lograron. p o r desgracia. exclusiva m e n t e . tal c o n o c i m i e n t o hállase ínsito en nosotros. d e s c u i d a n d o el remontarse a las preferencias de los consumidores. H o r a es ya de repudiar aquellas estériles construcciones que p r e t e n d í a n justificar las deficiencias de los clásicos a base de recurrir al fantasmagórico homo oeconomicus. Nace la m o d e r n a economía subjetiva c u a n d o se logra resolver la aparente antinomia del valor. ningún ser h u m a n o carece de dicha ilustración. Su teoría de los precios. Jamás. negando trascendencia a los « n o económicos». limitando su e x a m e n a la actuación del h o m b r e de empresa. de lado. prescindiendo de los motivos y voliciones q u e impulsan a los consumidores a actuar de u n o u otro m o d o . sin e m b a r g o . efectivamente. estructurar una teoría de la demanda p l e n a m e n t e satisfactoria. por eso. 10. Su teoría resultaba incompleta por c u a n t o a b a n d o n a b a n el análisis de la verdadera f u e n t e y origen de la d e m a n d a . de los salarios o del interés. pretendía abordar los precios reales. P r e t e n d e n aprehender las inmodificables categorías q u e inform a n la acción h u m a n a en general. el p e n s a d o r no necesita sino percatarse de la esencia misma de la acción del h o m b r e . P o r c u a n t o somos personas.110 La Acción Humana p r a r o a v e n d e r . tiene por o b j e t o investigar las categorías de la acción h u m a n a . Para a p r e h e n d e r mentalm e n t e cuantos teoremas praxeológicos existen. como decíamos. E L MÉTODO D E L A ECONOMÍA POLÍTICA La praxeología. Sus teoremas en m o d o alguno contráense ya a las actuaciones del h o m b r e de empresa y para nada se interesan p o r el imaginario homo oeconomicus. el estudio de las apetencias de los consumidores. en definitiva. no obstante. si bien. sin interesarse por las motivaciones personales que inducen a las gentes a c o m p r a r y vender o a abstenerse de c o m p r a r y vender. A b o r d a n el e x a m e n de los precios. D e j a r o n . por m o t i v o s «económicos». supusieron que la d e m a n d a — e m p l e a n d o el vocablo tal y como ellos en sus escritos lo u t i l i z a n — f u e r a e s t r u c t u r a d a .

U n i c a m e n t e en dos s u p u e s t o s abórdase la acción tal como aparecería b a j o condiciones q u e ni nunca se h a n p r e s e n t a d o ni en el m o m e n t o . P e r o lo q u e la ciencia p r e t e n d e es percatarse de la realidad. no n o s viene de f u e r a . El conocimiento praxeológico. n i n g ú n conocimiento experimental. referentes a la categoría de acción. T o d o s los conceptos y teoremas de la praxeología hállanse implícitos en la propia categoría de acción h u m a n a . c o m o el lógico y el matemático. lo llevamos en nuestro interior. las correspondientes conclusiones lógicas. sino también acerca de unas hipotéticas acciones q u e se registrarían en el caso de concurrir las irrealizables condiciones de imaginarios m u n d o s . En o r d e n a alcanzar el conocimiento praxeológico. Sólo m e d i a n t e el análisis lógico de aquellos conocimientos q u e llevamos d e n t r o . D e b e m o s concentrarnos y reflexionar sobre la estructura misma de la actividad h u m a n a . Una vez conocidos los requisitos típicos de toda actuación. Tal sistemática omnicomprensiva nos ilustraría no sólo acerca de la acción h u m a n a tal y c o m o se p r o d u c e en este m u n d o real. Para c o m p r e n d e r cabalm e n t e los aludidos teoremas no se requiere acudir a experimentación alguna. co rrespondientes a f o r m a s especiales de actuar. Cabría a b o r d a r esta segunda tarea f o r m u l a n d o imaginariamente cuantas situaciones resulten pensables. d o n d e vive y actúa el h o m b r e . conviene dar un paso más en el sentido d e d e t e r m i n a r — d e s d e luego. p o r amplio q u e f u e r a . ya más específicos. haría comprensibles los correspondientes datos a quien de a n t e m a n o no supiera en q u é consiste la actividad h u m a n a . lo f u n d a m e n t a l es analizar y d e d u c i r los aludidos conceptos y teoremas. d e u n m o d o p u r a m e n t e categórico y f o r m a l — los requisitos.y r o b l a n as eplstem alógicos 111 una existencia m e r a m e n t e vegetativa. extraer las correspondientes conclusiones y d e t e r m i n a r las características universales del actuar c o m o tal. Es más. es posible la asimilación mental de los teoremas en cuestión. seguidamente. para deducir. La investigación científica no es ni mera gimnasia mental ni p a s a t i e m p o lógico. De ahí q u e la praxeología restrinja su estudio al análisis de la acción tal y como aparece b a j o las condiciones y p r e s u p u e s t o s del m u n d o de la realidad.

La realidad n o s ofrece ciertos datos de índole e x p e r i m e n t a l . esta alusión a la realidad experimental en m o d o alguno afecta al carácter apriorístico de la praxeología y de la economía. en efecto. sino el p r o p i o pensar. en la vida real c o n t i n u a m e n t e tropezamos con la « d e s u t i l i d a d » del trabajo. A m a y o r a b u n d a m i e n t o . cap. I n f ó r m a n n o s acerca de q u é d e b a m o s analizar. El q u e el t r a b a j o fatigue no es una realidad de índole categórica y apriorística. Sin embargo. p u e d e un teorema económico servirnos para c o m p r e n d e r m e j o r c u a n t o sucede a n u e s t r o alrededor. hacen concluyamos que el h o m b r e estima en más el ocio — e s decir. (N. desde luego. VII. Tal. . por sí solo. un m u n d o en el que el t r a b a j o no fuera p e n o s o y deducir las correspondientes conclusiones 23. ilustración. p o r eso. temas que estudia a fondo en el subsiguiente cap. 3. f e n ó m e n o alguno q u e . invariadas. C a b e imaginar. p r e d i q u e la «desutilidad» del trabajo. N u e s t r o s conocimientos experimentales vienen s i m p l e m e n t e a indicarnos cuáles son los problemas q u e conviene examinar y cuáles procede d e s a t e n d e r . no nos la proporciona la experiencia directamente. No existe. A d v e r t i m o s . Sólo si toma en cuenta dicha realidad. XIV. e v i d e n t e m e n t e . sin incidir en contradicción lógica. los cuales. del T ) " Vid. pertinentem e n t e ocúpase del análisis de posibles realidades q u e aún no se han p r o d u c i d o y no m e n o s se interesa por planteamientos imaginarios e impracticables. Ahora bien. infra. el que nos ilustra acerca de q u é imaginarios p l a n t e a m i e n t o s conviene analizar para m e j o r a p r e n h e n d e r lo q u e en el m u n d o leal sucede. 5.112 La Acción Humana actual p u e d e n aparecer. p e r o nada nos dicen de cómo debamos proceder en nuestra investigación. no es la experiencia. V e m o s gentes q u e re* Mises alude aquí a tas imaginarias construcciones o modelos económicos del estado final de reposo y de la economía de giro uniforme. La praxeología. las demás circunstancias concurrentes. sin embargo. siempre y c u a n d o tal análisis permita una m e j o r percepción de los efectivos f e n ó m e n o s q u e se trate de examinar *. la penosidad del trabajo. interpretados a la luz del conocimiento apriorístico. la ausencia de t r a b a j o — q u e la labor.

ello es sólo p o r q u e h e m o s apelado p r e v i a m e n t e al discernimiento praxeológico. únicamente p u e d e interesar. del d i n e r o y demás conceptos conexos. No existe en los tratados y m o n o g r a f í a s económicas u n a separación tajante entre la pura ciencia y la aplicación práctica de sus teoremas a específicas situaciones históricas o políticas. N o e s probable q u e los economistas de esa imaginaria sociedad h u b i é r a n s e jamás o c u p a d o del cambio indirecto. así c o m o cuantas de ella derivan — l a del crédito circulante. m i e n t r a s considera al t r a b a j o una carga. e v i d e n t e m e n t e . no o b s t a n t e . tales construcciones constituirían m e r o p a s a t i e m p o intelectual. Q u e d a . P e r o si llegamos a semejante conclusión. en m o d o alguno modifica la condición apriorística de su razonar. Plantéasesupuestos concretos siempre y c u a n d o su análisis permita una mejor comprensión de los f e n ó m e n o s reales. al o b j e t o de m e j o r c o m p r e n d e r la realidad. en tal a m b i e n t e . resulta ineludible. al p r e t e n d e r captar la realidad. en un m u n d o d o n d e el cambio indirecto se practique. habida cuenta de la naturaleza y condición del tema que la economía . lo cual nos hace racionalmente concluir q u e hay personas dispuestas a sacrificar ciertos goces en aras del descanso. El que la praxeología. Tal realidad nos dice q u e el h o m b r e aprecia este último. limite su investigación a aquellas cuestiones q u e . desligados por completo de la realidad. de este m o d o . en ese sentido. La teoría del cambio indirecto. la única p a r t e ele la praxeología hasta ahora e s t r u c t u r a d a . La economía no utiliza el m é t o d o de la lógica ni el de las matemáticas. Bajo un o r d e n en el q u e sólo el t r u e q u e existiera. No se limita a f o r m u l a r puros razonamientos apriorísticos. sin embargo. aun s u p o n i e n d o q u e . Este m é t o d o . pudiera llegar a surgir la ciencia económica. En nuestro m u n d o real. prefijado el c a m p o de acción de la economía. dichos estudios son una imprescindible faceta del saber económico. por e j e m p l o — . tienen interés. La economía formula sus enseñanzas entrelazando el conocimiento apriorístico con el examen e interpretación de la realidad.y r o b l a n as eplstem alógicos 113 nuncian a placeres q u e p o d r í a n d i s f r u t a r si trabajaran más.

ello nada tiene que ver con la exactitud y certeza de las mismas ? l . N u n c a ambas disciplinas deben confundirse. además. KNIGHT. los gobernantes no piensan lo mismo de las leyes económicas. ¿acaso no legislan como les place? ¿ N o disponen de poderío bastante para aplastar a cualquier oponente? El belicoso autócrata se humilla sólo ante una fuerza militar superior a la suya. la procedencia y b o n d a d del m i s m o hállase bien atestiguadas. p o r sí sola. Las doctrinas referentes al cambio indirecto carecen de t o d o valor si aquél no existe. El p o d e r embriaga lo mismo al príncipe que a la democrática mayoría. 1935. F. A u n q u e sea a regañadientes. integrado por dos métodos epistemológicamente dispares. T a n erróneo es el suponer que la vía histórica p e r m i t e . 1975. Una cosa. Nueva York. ello no obstante. desde el p u n t o de vista de la lógica. 139.) .: Etica de la sociedad competitiva. esp. hasta el p u n t o de q u e personas de escasa preparación han caído en graves errores al manejar i m p r u d e n t e m e n t e ese b i f r o n t e sistema. abordar el estudio económico. es la economía y otra la historia económica. Ahora bien. La verdad es q u e la historia económica constituye. El deseo de muchos políticos y de importantes g r u p o s de presión de vilipendiar la economía política y d i f a m a r a los economistas ha provocado confusión en el debate. algo extraña sistemática. A. n i n g u n o de los aludidos teoremas tiene interés práctico c u a n d o en el caso no se dan los correspondientes presupuestos.. conviene advertir q u e el empleo de esa singular e. todo el m u n d o ha de someterse a las inexorables leyes de la naturaleza. De «economía histórica» suelen calificarse esos arbitrarios escritos. Unión Editorial. D e s d e luego. Sin embargo. Madrid. H . Siempre hay. desde luego. (Trad. T o d o teorema económico resulta válido y exacto en cualquier supuesto en el q u e concurran las circunstancias previstas por el m i s m o . pág. sin emVid. Desde luego. The Ethics of Competition and Other Essays. como el creer quepa la existencia de una economía pura y exclusivamente teórica. S. plumas serviles dispuestas a justificar la acción estatal f o r m u l a n d o doctrinas ad usum Delphini. incluso. exige especial cautela y pericia p o r p a r t e del estudioso. P o r q u e . Pero.114 La Acción Humana aborda.

A n t e estas aludidas conclusiones. proceden a e s t r u c t u r a r un o r d e n a d o sistema ideológico. Resulta imposible c o m p r e n d e r las vicisitudes y obstáculos con que el p e n s a m i e n t o económico siempre ha tropezado si no se advierte q u e la economía. la categoría de acción h u m a n a . V a n o es. implica abierto desafío a la vanidad personal del g o b e r n a n t e . rico m u e s t r a r i o de actuaciones políticas q u e fracasaron en sus pretensiones precisamente por haber despreciado las leyes de la economía. s i m p l e m e n t e . en sus estudios mediante el r a z o n a m i e n t o reflexivo. Disertación alguna. m e d i a n t e raciocinio lógic a m e n t e inatacable. a u t o m a t i s m o s . tras precisar con el m á x i m o rigor los correspondientes presupuestos y condiciones. en t o r n o a la irracionalidad. El v e r d a d e r o economista jamás será b i e n q u i s t o p o r autócratas y demagogos. como tal ciencia.y r o b l a n as eplstem alógicos 115 bargo. alegar q u e ni la vida ni la realidad son lógicas. paso ti paso. estamos. b u e n o será resaltar que la base de t o d o el raciocinio praxeológico y económico. Dichas disciplinas. cuantas conclusiones proceden. N i n g u n a referencia a cuestiones históricas o empíricas p u e d e invalidar aquel a s e r t o según el cual las gentes laboran c o n s c i e n t e m e n t e por alcanzar ciertos objetivos que les atraen. La lógica es el ú n i c o i n s t r u m e n t o con el que cuenta el h o m b r e . la e s p o n t a n e i d a d de los f e n ó m e n o s vitales. sólo dos actitudes caben: o la de evidenciar los vicios lógicos en que p u e d a n incidir las formuladas cadenas deductivas o la de proclamar la certeza y exactitud de los asertos en cuestión. no a d m i t e crítica ni objeción alguna. d e d u c i e n d o del mismo. reflejos y tropismos. A n t e tan frenética oposición. La vida y la realidad no son ni lógicas ni ilógicas. a estos efectos. Partiendo de este f u n d a m e n t o inconmovible q u e es la categoría de acción h u m a n a . Para ellos resultará siempre p e r s o n a j e díscolo y poco g r a t o y t a n t o más le odiarán c u a n t o mejor adviertan la certeza y exactitud de sus críticas. los insondables abismos del alma h u m a n a . la praxeología y la economía progresan. es decir. e n f r e n t a d o s con hechos inmodificables. p u e d e afectar al hecho de q u e el h o m b r e se sirve de la razón en orden a satisfacer sus deseos y apetencias.

desde luego. Q u i e n e s así piensan vienen a contradecir sus propias manifestaciones c u a n d o . de un lado. no es infalible. La comprensión histórica tiene p o r misión el dilucidar aquellas cuestiones q u e las ciencias de índole no histórica son incapaces de resolver satisfactoriamente. H a .116 La Acción Humana para llegar a c o m p r e n d e r dichas circunstancias que se encuentra dadas. El h o m b r e . La comp r e n s i ó n jamás p u e d e contradecir las doctrinas f o r m u l a d a s por estas otras disciplinas. es decir. j a m á s p o d r á llegar a un convencimiento p l e n o de que su investigación hállase acertadam e n t e orientada y de que son e f e c t i v a m e n t e ciertas las verdades q u e considera inconcusas. y de o t r o . por m í n i m o q u e sea. t a m p o c o le cabe a m p a r a r s e en la comprensión para aseverar q u e en la antigua R o m a o b a j o el i m p e r i o de los incas d e t e r m i n a d a s leyes económicas no operaban. A nada conduce suponer q u e la vida y la historia resulten inescrutables e incomprensibles. siempre y c u a n d o las disciplinas no históricas sean incapaces de resolver la d u d a . ha de adquirirlo el h o m b r e f a t a l m e n t e por vía de la razón. desp u é s de a f i r m a r q u e t o d o lo trascendente resulta inasequible para la m e n t e h u m a n a . t o d o conocimiento. los fines perseguidos y los medios aplicados a su consecución. e r r ó n e a s — sobre aquellas mismas ignotas materias. aspira a a p r e h e n d e r la realidad lo m á s perf e c t a m e n t e que las limitaciones de su m e n t e y razón le permiten. q u e m e d i a n t e mágicos conjuros ha sido posible alguna vez devolver la salud a las vacas enfermas. P o r lo mismo. La comprensión no autoriza a n i n g ú n historiador m o d e r n o a a f i r m a r . Lo más que al h o m b r e le cabe . de tal suerte q u e la razón jamás p o d r á a p r e h e n d e r su esencia íntima. discriminar la respectiva trascendencia de los factores intervinientes en la aparición de cierto hecho. A h o r a bien. de limitarse a proclamar ante d e t e r m i n a d a actuación las ideas que impulsaron a los actores. No m e n o s inadmisible es el o p o n e r la c o m p r e n s i ó n a la teoría económica. Busca siempre la verdad. El h o m b r e nunca será omnisciente. pasan a f o r m u l a r sus personales teorías — d e s d e luego. M u c h a s cosas hay q u e exceden los límites de nuestra mente. por e j e m p l o .

en este sentido. el economista hacerse especialista. despreocupándose del c o n j u n t o . Al a b o r d a r cualquier tema ha de tener presente. el c o n j u n t o de sus tesis. cuantas sucesivas inferencias y conclusiones f i n a l m e n t e abocan al teorema de q u e se trate. recurren no son . por tanto. lo q u e no cabe d u d a r es q u e d i c h o m é t o d o es el más eficaz para evitarlo. Su procedencia lógica deriva de aquella base de la que parte en sus deducciones: Ja categoría de la acción.y r o b l a n as eplstem alógicos 117 es revisar. también la e c o n o m í a — es una disciplina de índole deductiva. A h o r a bien. No es posible a b o r d a r ningún específico á m b i t o económico más que si el mismo ensambla p e r f e c t a m e n t e en la teoría general de la acción. En realidad. J a m á s puede. Llegan incluso a olvidar que no cabe deducir relación causal alguna de la contemplación de fenómenos complejos. mediante el análisis más cuidadoso. hasta el p u n t o de q u e d a r f l o t a n d o en el aire sin sustentación alguna. Los historiadores. Vana es su pretensión de analizar la realidad sin apoyarse en lo q u e ellos califican de ideas preconcebidas. en cambio. suelen incurrir en el error. la categoría de la acción h u m a n a . Las ciencias empíricas parten de hechos singulares y en sus estudios progresan de lo individualizado a lo general. N i n g ú n teorema económico que no esté sólidam e n t e asido a dicha base a través de una inatacable cadena racional resulta científicamente admisible. al tiempo. Para el economista esto implica r e t r o t r a e r todos los teoremas a su origen cierto e indiscutible. En m o d o alguno supónese que tal sistemática excluya d e f i n i t i v a m e n t e el error. c o m p r o b a n d o . La materia manejada permíteles la especialización. u n a y otra vez. que sólo cultiva una cierta rama de la ciencia económica. con el m á x i m o rigor. Cabe que el investigador concentre su atención en sectores determinados. las teorías a que. P r o p e n d e n a inventar los teoremas q u e mejor les convienen. La praxeología — y . el sistemático c o n j u n t o del saber económico. T o d o aserto carente de la repetida ilación ha de estimarse arbitrario. sin darse ellos mismos cuenta.

No menos torpe. a c u d i e n d o a conceptos praxeológicos. es incompatible con el concepto mismo de acción. p e r f e c t o . habría e n t e r a m e n t e s u p r i m i d o . de golpe. sin embargo. las personales v i r t u d e s de un ser absoluto. sin e m b a r g o . señalándose fines a alcanzar y recurriendo a medios específicos en orden a su consecución. y si fuera o m n i p o t e n t e .118 La Acción Humana m á s q u e populares doctrinas. sin t e n e r q u e atenerse a limitaciones de clase alguna. A c t ú a . con el mal m e n o r . el cual. Para un ser todopoderoso no existiría la categoría de fines ni la de medios. Los filósofos y los doctores de la escolástica. sin embargo. T o d o ser que actúa hállase descontento. en cualquier caso. inmutable. DE LOS LAS LIMITACIONES PRAXEOLÓGICOS CONCEPTOS Las categorías y conceptos praxeológicos han sitio f o r m u lados para una m e j o r comprensión tic la acción h u m a n a . Devienen contradictorios y carecen de s e n t i d o c u a n d o se p r e t e n d e hacer aplicación de los mismos en condiciones q u e no sean las típicas de la vida en este m u n d o . La omnipotencia supone gozar de capacidad para hacerlo t o d o y gozar. sin e m b a r g o . Su o p e r a r sería a j e n o a las h u m a n a s percepciones. El e n t e t o d o p o d e r o s o no tiene p o r q u é elegir e n t r e diferentes malestares. sin ninguna de las incapacidades y flaquezas típicas de la h u m a n a condición. p o r tanto. luego no es o m n i p o t e n t e . y reitera la acción sólo quien es incapaz de suprimir el p r o p i o malestar de una vez para siempre. ú n i c a m e n t e . 11. cuyos errores e íntimas contradicciones t i e m p o ha la ciencia económica evidenciara. Si estuviera p l e n a m e n t e satisfecho. quien se halla en situación que conceptúa insatisfactoria. planeaba y actuaba. no actuaría. concebían un ser absoluto. Cualquier « m e d i o » rendiríale servicios ilimita- . o m n i p o t e n t e y omnisciente. conceptos y comprensiones. es la pretensión de ciertos filósofos de describir con rigor. de plena felicidad. Tal planteamiento. El elemental antropomorfismo de las religiones primitivas repugna a la m e n t e filosófica. No se ve constreñido a contentarse. al igual q u e los teístas y deístas de la E d a d de la Razón. la causa de su insatisfacción.

No es lógicamente concebible q u e un ser omnisciente sea. dejaría de ser o m n i p o t e n t e y. cabríale recurrir a cualquier « m e d i o » para la consecución del fin deseado y aun alcanzar los objetivos p r o p u e s t o s sin servirse de m e d i o alguno. si no fuera capaz de variar dicha inmodificable obra. por las exigencias fisiológicas de su cuerpo. Su incapacidad para variar ese predeterm i n a d o curso de los acontecimientos argüiría en contra de la aludida o m n i p o t e n c i a . Sucede que el propio concepto de perfección absoluta resulta. ya no sería todopoderoso. Manifiéstase.y r o b l a n as eplstem alógicos 119 dos. hasta las últimas consecuencias lógicas. la mera posibilidad de mutación contradice la idea de absoluta perfección. más imperfecta. cuyo p o d e r hállase restringido por las limitaciones de su m e n t e . D e s b o r d a nuestra limitada capacidad intelectual el lucubrar. La acción implica disponer de limitada potencia y capacid a d . contradictorio. en orden a describir la excelsitud de un ente a b s o l u t a m e n t e perfecto. Suscítansele en este terreno a la m e n t e paradojas insolubles. tiempo. pero el muerto tampoco es perfecto p o r q u e le falta la vida. e v i d e n t e m e n t e . a través de ella. ¿Tendría ese ser omnipotente capacidad bastante para practicar una obra inmodificable? Si no p u d i e r a hacerlo. por las realidades del m e d i o en qtie opera y por la escasez de aquellos bienes de los q u e su bienestar depende. sin e m b a r g o . o m n i p o t e n t e . — e s decir. en t o r n o al concepto de omnipotencia. La ausencia de t o d o cambio. rigidez e i n m o v i l i d a d — implica la ausencia de vida. p r o v o c a n d o una situación. El ser vivo no es perfecto por c u a n t o cambia. la absoluta inmutabilidad. . El más mínimo c a m b i o vendría a desvirtuar la presupuesta perfección. al. pero igualmente lo son los de perfección y m u e r t e . en sí mismo. V i d a y perfección constituyen conceptos incompatibles e n t r e sí. P o r q u e implica un estado definitivo e inmodificable. ¿ E s acaso compatible la omnipotencia con la omnisciencia? La omnisciencia implica q u e todos los f u t u r o s acaecimientos h a n de producirse de m o d o inexorablemente preestablecido. V a n a es toda alusión a las imperfecciones y flaquezas del ser h u m a n o . el h o m b r e .

el h o m b r e llegaría a ser inmortal 1 . ni gentes perfectas. 1793. No hay felicidad plena. resultarían innecesarias t a n t o la fuerza c o m o la intimidación. * W I L L I A M G O D W I N . G o d w i n aseguraba que. es indeterminable. Lucubraban dichos escritores en t o r n o a sociedades pobladas por h o m b r e s perfectos. Marx pasa e n t e r a m e n t e por alto la escasez de los factores materiales de la producción. sin advertir q u e el Estado. 3. 1 4 CHARLES F O U R I E R . prefirieron siempre desentenderse de la verdadera naturaleza h u m a n a v de las inmodifícables circunstancias a u e informan la vida en este planeta. Los utópicos. . el a p a r a t o social de compulsión y coerción. Cualquier situación s u p o n e limitación e imperfección. París. d o m e ñ a n d o . El p r e t e n d e r describir la vida de J a u j a o las condiciones de la existencia angélica implica incidir en insolubles contradicciones. Obras completas. es una institución m o n t a d a precisamente para hacer f r e n t e a la imperfección h u m a n a . a las minorías. con penas aflictivas.* cd.120 La Acción Humana El lenguaje m a n e j a d o por h o m b r e s que viven y actúan utiliza expresiones comparativas y superlativas al p o n d e r a r e n t r e sí situaciones más o menos satisfactorias. Lo absoluto. es más bien una noción límite. pág. C u a n d o la filosofía dejó de interesarse por lo a b s o l u t o aparecieron los autores de utopías insistiendo en el sofisma. Théorie des qualre mouvements. ni eterno bienestar. es decir. la existencia de descontento y malestar. Charles Fourier entreveía los océanos rebosantes de rica limonada en vez de agua salada 26. 1846. P e r o tratándose de h o m b r e s « p e r f e c t o s » . en el paraíso proletario. una quimera. 4 3 . regidas por gobernantes no menos angélicos. impensable e inexpresable. sin embarño. no alude a estados mejores o peores. Dublín. en cambio. T r o t s k y llegó al extremo de proclamar que. págs. abolida la propiedad privada. I I . esfuerzo por superar problemas. en definitiva. al obicto de proteger a la mayoría contra las acciones a u e pudieran perjudicarla. 393-403. An Enquiry Coticerning Political Justice and In Influente on General Virtue and Happiness. arguye. «el h o m b r e medio alcanzará el nivel intelectual de un Aristóteles. I .

1925. por sobre estas c u m b r e s . " LEÓN TROTSKY. trad. 256. Literature and Revolulion. Londres. por R. mayores alturas todavía a f l o r a r á n » 27 . piíg. .y roblan as eplstem alógicos 121 un G o e t h e o un M a r x . Y. La estabilización y la seguridad constituyen las populares quimeras del m o m e n t o . De los errores q u e tales p e n s a m i e n t o s implican nos o c u p a r e m o s más adelante. Strunski.

.

por la intolerancia y la violenta supresión de heterodoxos y disidentes. sumisa. que aquellos imperativos absolutos y aquellas verdades manifiestas. constituían sólo fantasías de sus propias mentes. No advertían. LA R E B E L L Ó N CONTRA LA RAZÓN H u b o . La doliente humanidad no podía salvarse más que si. Descubrían valores inconmovibles y eternos. Considerábanse infalibles. desde luego. en este sentido.CAPITULO III La economía y la rebelión contra la razón 1. Abordaban «lo Absoluto» con la misma tranquilidad con que contemplarían el funcionamiento de su reloj de bolsillo. siempre bajo el error de suponer que el Geist. proclamaban normas morales que todos los hombres habrían de respetar incondicionalmente. ideólogos que suponían cabíale al hombre descubrir. bien para gentes que fielmente ejecutarían sus planes. Actuó. abogando. sistemas filosóficos que indudablemente exageraban la capacidad de la razón. Aspiraban a la dictadura. creadora del universo y determinante de su evolución perseguía. Acordémonos de Hegel. sus escritos son un rico acervo de atractivas ideas. Recordemos. . a tantos creadores de utopías. bien para sí. las causas originarias de los eventos cósmicos y hasta los objetivos que aquella prístina fuerza. aceptaba las fórmulas por ellos recomendadas. con el máximo desenfado. Fue ciertamente un pensador prof u n d o . desde luego. mediante el raciocinio. sin embargo. lucubrando siempre en torno a imaginarios paraísos terrenales donde sólo la raxón pura prevalecería. tan pomposamente proclamadas. a lo largo de la historia.

ya q u e era un verdadero d e m e n t e . en el mismo sentido. Nada había demasiado arcano ni recóndito en el universo para la sagacidad de Hegel. P o r q u e los aludidos errores no guardan ninguna relación con el problema específico q u e a este respecto interesa y que consiste en determinar si es o no la razón i n s t r u m e n t o idóneo. al final. Para los hegelianos de izquierdas. Preocupáronse siempre los racionalistas de resaltar las insalvables barreras con que. Tales desvarios. tanto el m é t o d o apriorístico como la investigación empírica forzosamente han de trope- .124 La Acción Humana «lo A b s o l u t o » . en el más estricto s e n t i d o patológico del vocablo. pues. sin embargo. Q u i s o reemplazar el cristianismo por u n a nueva religión e incluso a r b i t r ó una m u j e r que había de ocupar el puesto de la Virgen. en s u p r e m o legislador. Nadie q u e celosa y abnegadamente haya b u s c a d o la verdad osó jamás a f i r m a r q u e la razón y la investigación científica permitían despejar todas las incógnitas. y además el único. en m o d o alguno pueden ser esgrimidos para a r g u m e n t a r contra la razón. No descuidemos. A C o m t e cabe disculparle sus locuras. Convencido estaba de hallarse en posesión de la verdad. Advirtió s i e m p r e el h o n r a d o estudioso la limitación de la mente h u m a n a . Erigióse. P r e t e n d i ó prohibir los estudios astronómicos por considerarlos inútiles. manifestábase por su intermedio. aducir. Claro q u e se cuidaba siempre de emplear expresiones tan ambiguas que luego han p o d i d o ser interpretadas del m o d o más diverso. el racionalismo o la racionalidad. Pero. a A u g u s t o C o m t e . considerábase p e r f e c t a m e n t e i n f o r m a d o del f u t u r o q u e la humanidad tenía reservado. el radicalismo revolucionario más intransigente y las doctrinas anarquistas. para alcanzar el máximo conocimiento que al h o m b r e resulte posible conseguir. ¿cómo e x o n e r a r a sus seguidores? Ejemplos innúmeros de este m i s m o tipo cabría. Los hegelianos de derechas e n t i e n d e n q u e sus teorías apoyan a la autocracia prusiana y a la iglesia teutona. en cambio. el mismo ideario aboga por el ateísmo. I n j u s t o en verdad sería responsabilizar a tales pensadores de la tosca filosofía de un Haeckel o de la intelectual frivolidad de las diversas escuelas materialistas. c o m o es sabido.

no cabe achacarla a supuesta falta de modestia.. p e r o lógica. no cabía i m p u g n a r la procedencia de la razón en cierto c a m p o científico sin tener. misticismo o similares vicios. Pa- . a un objetivo distinto. Les Paralogismes du rationalisme. P o r q u e . nunca. de las ciencias naturales. si bien la ilustración de aquellos investigadores ya a m p l i a m e n t e bastaba para p o n e r de manifiesto la vanidad de todos los p r o g r a m a s socialistas. Los economistas habían evidenciado la inanidad e ilusoria condición de las utopías socialistas. en justicia. 1920. No sabían sus partidarios cómo replicar a la implacable crítica q u e se les hacía. Louis rís. no obstante. en cambio. más bien. Fue indeseada. La rebelión contra la razón a p u n t a . ROUCIKR. consecuencia de la crítica contra la economía el q u e deviniera preciso incluir en el ataque a tales disciplinas. ni los utilitaristas y pragmatistas americanos p u e d e n . ser acusados de haber p r e t e n d i d o exagerar la capacidad del h o m b r e para alcanzar la verdad. claro. al tiempo.La economía y la rebelión contra la razón 125 zar Ni un D a v i d H u m e . Las deficiencias de la ciencia económica clásica. impedían p l e n a m e n t e d e m o s t r a r la impracticabilidad del socialismo. en verdad. en este sentida. Esa tan insólita reacción fue provocada por los acontecimientos de mediados del siglo pasado. despreocúpase p o r e n t e r o . f u n d a d o r de la economía política inglesa. La rebelión contra la razón. Va contra la economía política. disciplinas éstas en c o n t i n u o progreso. N a d i e sería capaz de negar las asombrosas conquistas técnicas y terapéuticas logradas p o r el h o m b r e . A la filosofía de las dos últimas centurias p u d i e r a . La ciencia m o d e r n a no p u e d e ser denigrada p o r incurrir en intuicionismo. echársele en cara su proclividad al agnosticismo y escepticismo. típica actitud mental de nuestra era. desmedida confianza de ningún género en el p o d e r intelectivo de los mortales. en el f o n d o . T a m p o c o cabría atribuirla a u n o s imaginarios fracasos de las m o d e r n a s ciencias naturales. cautela o autocrítica por p a r t e de los estudiosos. q u e negar su o p o r t u n i d a d en las restantes ramas del saber. El c o m u n i s m o hallábase f u e r a de c o m b a t e . ni aducir a r g u m e n t o alguno ' Vid.

La e s t r u c t u r a lógica de la m e n t e varía según las diferentes clases sociales. arrogóse tranquilamente la facultad de predecir el f u t u r o . jamás puede ser tachada de lógica de clase. en cambio. el colmo de las perfecciones. sea. La m e n t e normalmente sólo produce «ideologías». fase final y última de la evolución h u m a n a . sin embargo. Hegel pretendía saber que el Geist. incapaz de hallar la verdad. sino emanaciones de la más pura y . desde luego. a su d e b i d o tiempo. deseaba instaurar la m o n a r q u í a prusiana d e Federico G u i l l e r m o I I I . De ahí q u e la mentalidad «burguesa» no interese al proletariado. Amparándose en el misticismo dialéctico de Hegel. H a b í a descubierto q u e la meta final de la evolución histórica era alcanzar el milenio socialista. 'Puesto que. La lógica proletaria. analizar detalladamente su f u t u r o funcionamiento. no se precisa. P e r o quedaba p o r superar el obstáculo principal. «con la inexorabilidad de u n a ley de la naturaleza». por t a n t o . Un solo camino de salvación quedaba franco. la inquebrantable dialéctica de los economistas. encontró la solución. P e r o M a r x estaba aún m e j o r i n f o r m a d o acerca de los planes del Geist. M a r x . T a l f u e la empresa reservada a M a r x . La razón h u m a n a — a r g ü y ó — es. u n a etapa superior y m e j o r . desde cualquier p u n t o de vista.126 La Acción Humana en defensa propia. La historia. c o n j u n t o s de ideas destinados a disimular y enmascarar los ruines intereses de la propia clase social del pensador. habría de suponer. del concurso de los mortales para que. I m p e r t i n e n t e resultaba. No existe una lógica universalmente válida. es decir. al crear el Universo. E r a preciso d i f a m a r la lógica y la razón. a saber. según Hegel. «Las ideas q u e la lógica proletaria engendra no son ideas partidistas. toda fase posterior de la historia es. s u p l a n t a n d o el raciocinio p o r la intuición mística. c u a n t o haya de ser. por naturaleza. Parecía haber sonado la hora última de la doctrina. con arreglo a la terminología marxista. no cabía d u d a q u e el socialismo. esa nueva clase social q u e abolirá las clases y convertirá la tierra en auténtico edén. lo dispondría todo del m o d o mejor. comparativamente a las anteriores. El socialismo llegaría fatalm e n t e .

i n d e p e n d i e n t e m e n t e de su filiación clasista. Es más. casado con la hija de un junker p r u s i a n o . tiene e s t r u c t u r a lógica dispar. Lo más a q u e llegaron. sin embargo. E U G E N D I E T Z U K N . Stuttgart. No es necesario e n t r a r ahora en una crítica detallada de los conceptos de clase social y raza en el sentido con q u e dichas doctrinas los m a n e j a n . H a y objeciones m u c h o m á s graves q u e o p o n e r al polilogismo. ni tampoco su colaborador Engels.. atribuyéndose. jamás pensaron p u d i e r a también afectarles a ellos la aludida condenación. L A LÓGICA ANTE E L P O L I L O G I S M O El polilogismo marxista asegura q u e la e s t r u c t u r a lógica de la m e n t e varía según las distintas clases sociales. spezicil demokrathch-proletarische . pese a su i n d u d a b l e origen b u r g u é s . T a m p o c o es preciso p r e g u n t a r al marxista c u á n d o y c ó m o el proletario q u e logra elevarse a la condición de b u r g u é s pierde su originaria mentalidad proletaria para a d q u i r i r la burguesa. h i j o de un p u d i e n t e abogado. Huelga igualmente interrogar al racista acerca del tipo de e s t r u c t u r a lógica q u e pueda tener una persona cuya estirpe racial no sea pura. en virtud de específico privilegio. la m e n t e de ciertos escogidos burgueses no está m a n c h a d a p o r el pecado original de su condición burguesa. Briefe über Logik.La economía y la rebelión contra la razón 127 estricta lógica» 2 . 1903. t a n t o los marxistas c o m o los racistas ' Vid. Ni M a r x . rico f a b r i c a n t e textil. y p o n e r de m a n i f i e s t o los errores y contradicciones q u e tales idearios encierran. El polilogismo racista difiere del a n t e r i o r tan sólo en q u e esa dispar estructura mental la atribuye a las distintas razas. 2 . segunda ed. 112. C o m p e t e al historiador explicar cómo p u d o ser que tan torpes ideas se d i f u n d i e r a n . es o t r a : analizar a f o n d o el aludido polilogismo marxista. pág. La labor del economista. Logik. por el c o n t r a r i o . plena capacidad para descubrir la verdad absoluta. p r o c l a m a n d o q u e los m i e m b r o s de cada una de ellas. así c o m o todos ios demás tipos de polilogismo f o r m a d o s a semejanza de aquel.

u n a doctrina no p u e d e en bloque ser rechazada m e r a m e n t e en razón al origen de su expositor. en efecto. sin embargo. Los racistas arios. en cambio. una vez ambas contrastadas. la de las razas arias de las q u e no lo son: la alemana de la francesa o inglesa. Para el marxista. raza o nación. sin embargo. la clase.128 La Acción Humana y los defensores de cualquier t i p o de polilogismo. realidad innegable la frecuente existencia de serias disparidades de criterio. no lo son. la raza o la nación del sujeto. Y no es sólo esto. admitida la posibilidad de q u e haya alemanes q u e no razonen según por su sangre debieran. Pues bien. en fin. N i n g ú n polilogista. plantéase el p r o b l e m a de d e t e r m i n a r quién será c o m p e t e n t e para resolver cuáles ideas d e b e n estimarse auténticamente germanas y cuáles n o . la teoría ricardiana de los costos comparativos es incierta p o r q u e su a u t o r era burgués. ha querido ni ha p o d i d o a r g u m e n t a r p o r tales vías. e n t r e gentes q u e pertenecen a una misma clase. a . A h o r a bien. es decir. para la lógica proletaria. H a y alemanes — d e c í a n los nazis— que. N u n c a . Q u i e n tal p r e t e n d e debe. comenzar p o r e x p o n e r una teoría lógica distinta a la del a u t o r criticado. detallando seguidam e n t e las. en cambio. Aseguraba el ya fallecido profesor Franz O p p e n h e i m e r q u e «yerra a m e n u d o el individ u o por perseguir sus propios intereses. aria o alemana. en cambio. constituye. si bien resultan correctas para la lógica de su p a t r o c i n a d o r . personas que raciocinan con arreglo a lógica de índole no germana. no piensan de m o d o v e r d a d e r a m e n t e germano. la critican p o r la británica condición del autor. por desgracia. interesóles precisar concretamente en q u é difiere la lógica proletaria de la burguesa. Los nacionalistas alemanes. f u e simplem e n t e a asegurar q u e la estructura lógica de la m e n t e difiere según sea la clase. según a todos consta. q u e d e d e m o s t r a d o que la impugnada llega a conclusiones que. i n d u d a b l e m e n t e . H u b o profesores teutones q u e recurrieron a los tres a r g u m e n t o s a la vez en su deseo de invalidar las enseñanzas ricardianas. la condenan sobre la base de q u e Ricardo era judío. consecuencias que llevaría aparejadas el sustituir aquellas torpes inferencias p o r esas segundas más correctas. al objeto de que. en t o r n o a cuestiones de la mayor trascendencia.

System der Sozíologie. exigiendo el ostracismo de la patria alemana p a r a cuantos no aceptaran tales idearios. pág. de 3 de septiembre de 1933. Q u i e n se oponga a las mismas. nación o raza. con tal contraste. sin embargo. p o r ejemplo. en cambio. es i n m e d i a t a m e n t e tachado de enemigo de la clase o de traidor social. 2. su discurso a la Convención del partido. que. Jena. FRANZ OPPENHEIMER. lleve la razón. cap. no es virtud q u e suela brillar entre ellos. califican de « p e n s a d o r proletario» a quienquiera defienda sus doctrinas. al menos. d e t e r m i n a r quiénes eran auténticos arios y quiénes vil canalla según coincidiesen o no con el plan t r a z a d o 5 . las ideas q u e emita han de resultar. invariablemente se inclinan p o r el g o b i e r n o minoritario. Conviene destacar que la justificación de ia democracia no se basa en suponer que la mayoría goce de infalibilidad. Los defensores del polilogismo. en Nuremberg. sin embargo. Recuérdese. eran los p r i m e r o s en rechazar el veredicto democrático por considerar se trataba de sistema m a n i f i e s t a m e n t e antigermano. infra. H 1 . Los nazis. un individuo cetrino. 2. 4 septiembre 1933. invariablemente. cuyos rasgos corporales en m o d o alguno coincidían con los rubios p r o t o t i p o s de la «raza de los señores». no se equivoca n u n c a » 3 . siempre y c u a n d o sea el p a r t i d o quien vaya a detentar el poder. Cabría deducir de tal aserto la infalibilidad del voto mayoritario. pág. La consecuencia lógica. I I . Es decir. en este sentido. Frankfurter Zeitung. 5 Vid.La economía y la rebelión contra la razón 129 la larga. invariablemente. cualquiera que f u e r a su morfología fisiológica. si el s u j e t o es m i e m b r o de la correcta clase. presentábase como el ú n i c o ser capaz de descubrir q u é doctrinas e r a n adecuadas a la m e n t e germana. Los marxistas. H i t l e r . deberían m a n t e n e r que. Vid. Los marxistas aparentan someterse ai v o t o de la mayoría A la hora de la v e r d a d . Parece basta lo e x p u e s t o para evidenciar la inanidad del ideario analizado. V I I I . sin e m b a r g o . para ser consecuentes. rectas y procedentes. 1926. era más f r a n c o c u a n d o simplemente recomendaba enunciar al p u e b l o un programa genuinamente germánico y. cuán violentamente disolvió Lenin la Asamblea C o n s t i t u y e n t e rusa — e l e g i d a b a j o los auspicios de su p r o p i o g o b i e r n o m e d i a n t e sufragio universal de h o m b r e s y m u j e r e s — p o r q u e tan sólo un 20 p o r 100 de sus m i e m b r o s era bolchevique. 559.

los estudiosos de referencia. p o r el deseo de c o n q u i s t a r concretos y específicos objetivos. El h o m b r e emplea armas de f u e g o . pese a tal condición. f a l s a — provocar mejores efectos q u e otra teoría «más correcta». O b j e t i v a m e n t e considerada. P a r a los marxistas constituye «orgullosa y vana p r e t e n s i ó n » la postura de aquellos investigadores q u e proclaman su desinteresado amor a la ciencia. C u a n d o un ideario. C o n s t i t u y e evidente c o n t r a s e n t i d o el afirmar q u e una tesis correcta. beneficia y p r o h i j a los t o r p e s intereses de la clase q u e la f o r m u l a . q u e la búsqueda de la verdad viene inexorablemente guiada por consideraciones de o r d e n material. a u n q u e sólo sea a efectos dialécticos. así c o m o c u a n t o se habla de la desinteresada aspiración a la verdad. su propia viciosa condición. por c u a n t o aspiraban a incrementar la capacidad cinegética y homicida del h o m b r e . provoca los efectos previstos. Si M a x w e l l c o n c i e n z u d a m e n t e inda- . Precisamente para mejor servirse de ellas investigó y f o r m u l ó la balística. improc e d e n t e . A h o r a bien. Son n u m e r o s o s los marxistas q u e creen haber d e m o s t r a d o la justeza del e x p u e s t o p e n s a m i e n t o simplemente destacando que el h o m b r e no busca el saber per se. Al investigador — d i c e n — lo q u e de v e r d a d le interesa es el éxito y la f o r t u n a . ni aun entonces resulta comprensible c ó m o p u e d e una teoría «ideológica» — e s decir. el marxista entiende una doctrina que. la correspondiente doctrina es.130 3. si bien resulta incorrecta analizada a la luz de la auténtica lógica proletaria. La Acción Humana L A PRAXEOLOGÍA ANTE E L POLILOGISMO P o r ideología. De nada hubiérales servido u n a balística m e r a m e n t e ideológica. c o m o decíamos y es sabido. Pues bien. sin embargo. Las teorías se f o r m u l a n invariablemente p e n s a n d o en la aplicación práctica de las mismas. procuraron estructurar u n a balística correcta. A d m i t a m o s . viene a favorecer los intereses clasistas del expositor. pueda ser menos fecunda q u e otra errónea. las gentes invariablemente han p r o c l a m a d o la procedencia del mismo. Es falso c u a n t o se predica de u n a ciencia s u p u e s t a m e n t e p u r a . desde luego. aplicado en la práctica.

La verdad es q u e la sistemática teoría de la economía clásica inglesa le tenía de tal m o d o fascinado q u e la consideraba lógicamente inatacable. Nueva York. 7 Ibidem. C o m o es bien sabido. 726-728. ser calificados de ideológicos. lo q u e impulsó a los biólogos hacia la investigación bacteriológica. en el sentido marxista del término. C u a n d o J e v o n s y M e n g e r abrían una nueva era del pensamiento económico. la actividad de M a r x c o m o escritor había ya concluido. A n t e la aparición de la teoría del valor marginal. Science for the Citizen. 1938. La cuestión q u e en verdad interesa estriba en d e t e r m i n a r si aquel s u p u e s t o afán de la industria del siglo x i x p o r Ja telegrafía sin hilos. el p r i m e r volumen de Das Kapital había visto la luz varios años antes. Lo q u e M a r x pretendió m e d i a n t e la doctrina de las ideologías f u e socavar el e n o r m e prestigio de la economía. . no f u e tan sólo el deseo de c o m b a t i r las e n f e r m e d a d e s contagiosas.LOT H O G B E N . p o r el contrario. si llegaron a sus oídos. LANCF. 726-728. A h o r a bien. a r b i t r a r una s u p e r e s t r u c t u r a ideológica acomodada a los egoístas intereses de la burguesía. pílgs. q u e f u e ensalzada c o m o la «piedra filosofal y el elixir de j u v e n t u d » 7 . págs. sino también el interés de los fabricantes de vinos y quesos p o r perfeccionar sus m é t o d o s de producción. Con toda claridad advertía su incapacidad para r e f u t a r las graves objeciones opuestas por los economistas a la admisibilidad de los p r o g r a m a s socialistas. Los resultados q u e lograron no p u e d e n . M a r x limitóse 6 Vid. i n d u j o a Maxwell a f o r m u l a r una teoría exacta acerca del tema o si le hizo. en nada queda aclarado el problema de las ideologías q u e venimos examinando. El p e n s a m i e n t o económico de M a r x no es más q u e p o b r e y mutilada versión de la economía ricardiana. aun concediendo f u e r a cierta la anterior motivación. ello f u e sólo — d i c e n — a causa del interés que los h o m b r e s de negocios tenían p o r explotar la telegrafía sin hilos 6 .La economía y la rebelión contra la razón 131 gó en Ja teoría de las ondas electromagnéticas. O no tuvo ni noticia de las graves dudas que la teoría clásica del valor suscitaba a las mentes m á s preparadas o. sin embargo. f u e incapaz de apreciar la trascendencia de los correspondientes problemas.

en efecto. que era ya insostenible lo del salario vitalmente necesario. dejando. la inanidad de su propia doctrina objetivista-laboral c indudablemente hay quienes entienden que Marx. válida en cualq u i e r fase histórica de las clases sociales. teniendo. circunstancia ésta que verdaderamente llama la atención del estudioso. del T. ello f u e exclusivam e n t e p o r q u e un principio. sin embargo. Marx tiene cuarenta y nueve años.132 La Acción Humana a d e m o r a r la publicación de los subsiguientes volúmenes q u e sólo f u e r o n editados después de su m u e r t e *. desde luego. de escribir. había sido prolífico escritor. como es bien sabido. que advirtiera. jamás podría considerarse auténtica ley científica. publicaba su primera obra. que decidiera abandonar toda su anterior actividad científico-literaria. Economía política y Filosofía (1844). por Engels). El Manifiesto Comunista (1848) y Contribución a la Crítica de la Economía Política (1857). el dogma fundamental de la progresiva pauperización de las masas bajo un régimen de mercado. La Ideología Alemana (1846). lo que llevaba aparejada la invalidez de la célebre plusvalía. en 1894. nada más entregado a la imprenta el manuscrito original. que sólo por vía de la comprensión histórica. de ofrecer al público los dos libros siguientes de El Capital. del valor. Miseria de la Filosofía (1847). hállase en su plenitud física e intelectual. cabe abordar. así como. al absoluto y sospechoso silencio en que Marx se encierra tras la publicación del primer libro de El Capital. acaso. De ahí q u e no quisiera M a r x tampoco restringirla validez de su ideario al terreno económico. según asegura Engels al prologar el citado segundo volumen? ¿Fueron. A los veintiocho años.) . Si dio a la doctrina investidura de n o r m a universal. aparece Lil Capital. desde ese momento. ¿Por qué deja. siendo así. como diría Mises. voluntariamente. Este es tema. entonces. con su sobriedad de siempre. los casi coetáneos descubrimientos subjetivistas de Jevom y Mengcr los que le condenaron a perpetuo silencio? Cabe. única y exclusivamente. hasta el momento. M a r x no quería sino demoler la autoridad de esa ciencia económica cuyas enseñanzas no podía r e f u t a r de m o d o lógico y razonado. los cuales sólo verían la luz pública (editados. p r e f i r i e n d o por el contrario proclamar q u e el m i s m o resultaba aplicable a cualquier rama del saber. entre otros pronunciamientos marxistas. (N. que tenía ya redactados los libros segundo y tercero desde antes de estructurar el primero. particularmente. en opinión de M a r x . La doctrina de las ideologías a p u n t a . * Mises alude aquí. D o b l e era el servicio que la economía. en 1867. sobre todo. ricardiana. o p e r a n t e tan sólo en el á m b i t o deespecífico evento histórico. contra la economía y la filosofía del utilitarismo. siguiendo con La Santa Familia (1845). sin embargo. al ver que se venía abajo la teoría clásica. Cuando. casi treinta años después de la aparición del primero. en cuenta que. fallecido ya Marx.

sin e m b a r g o . s u b c o n s c i e n t e m e n t e 110 pretendían más q u e justificar las inicuas pretensiones de los capitalistas. obligaron a sus sicofantes. la idea fue manejado desde antiguo. en la ciencia económica para t r i u n f a r s o b r e el feudalismo y el d e s p o t i s m o real. Subconscientemente avergonzados éstos de su vil codicia. nada nos aclara acerca de la procedencia o improcedencia de la tesis formulada. Constatada la inadmisibilidad del c o r r e s p o n d i e n t e ideario. en el deseo de evitar pública condenación. a efectos dialécticos. A u n q u e a d m i t i é r a m o s . las palabras de Benjamín Franklin: «Gana el hombre con ser ente racional. conseguido esto. Nueva York. ed. El deseo de racionalizar las propias pretensiones cabe sea aducido c o m o psicológica motivación q u e puede inducir a u n a d e t e r m i n a d a persona o a un cierto g r u p o de gentes a f o r m u l a r teoremas o teorías. AI e n f r e n t a r n o s con el teorema del c u a d r a d o de la hipotenusa o con la teoría de los costos comparativos. A nada conduce. 41. por manto tal condición permítele hallar o inventar justificaciones para cuanto pretende hacer. Permitió. desde un principio. para nada nos interesan los motivos psicológicos q u e ' Si bien la expresión racionalizar es nueva. y. a arbitrar teorías q u e Ies rehabilitaran ante las gentes h o n r a d a s . El p a t e n t i z a r el error de una doctrina exige f a t a l m e n t e r e f u t a r la misma m e d i a n t e r a z o n a m i e n t o discursivo. H a b í a s e ésta a m p a r a d o . en tal pensam i e n t o pretendían los burgueses seguir apoyándose para sojuzgar a la nueva clase proletaria q u e surgía. no nos sería lícito concluir q u e con ello había q u e d a d o demostrada la forzosa e invariable falsedad de las c o r r e s p o n d i e n t e s teorías. pág. 1944. Tal explicación. en cambio. En tal sentido. el esgrimir esc repetido afán racionalizador si la doctrina de que se trata es justa y procedente. en definitiva — e m p l e a n d o un concepto p o s t e r i o r a M a r x — racionalizar las p r e t e n s i o n e s de los capitalistas 8 . vid.» Autobiograpby. La economía era un m a n t o que servía para e n c u b r i r la explotación capitalista con una a p a r e n t e justificación de o r d e n racional y moral.La economía y la rebelión contra la razón 133 había r e n d i d o a la burguesía. en sus investigaciones. la intencionalidad de referencia s i m p l e m e n t e se nos aparecerá c o m o la causa psicológica q u e i n d u j o al error a sus autores. . los economistas. a r b i t r a r otra m e j o r q u e la sustituya. q u e los economistas.

Los antecedentes sociales o raciales de los c o r r e s p o n d i e n t e s expositores para nada le interesan. los h o m b r e s a ingeniar y p r o p a g a r doctrinas que consideran p u e d e n servir a sus propios intereses. es decir. Los marxistas atribuyen la victoria o la d e r r o t a en tales luchas a la intervención de la providencia histórica. E t a p a tras etapa va paulatinam e n t e guiando a la h u m a n i d a d para. A la ciencia lo q u e le preocupa es d e t e r m i n a r si los supuestos en cuestión s o p o r t a n o no la p r u e b a del análisis lógico. T i e n d e n . al p r e t e n d e r implantarlas. podrá interesar a historiadores y a biógrafos. aquel prístino y mítico m o t o r q u e t o d o lo impulsa. c u a n d o quieren justificar sus egoístas apetencias. la máquina de v a p o r . El Geist. p e r o contrarias al interés de la gran mayoría. conducirla a la bienaventuranza final del socialismo. lo cierto es q u e invariablemente habrán de tropezar. buscan para las mismas a m p a r o en aquellas doctrinas más o m e n o s generalmente aceptadas por la opinión pública. Cierto es que las gentes. favorecedoras de d e t e r m i n a d a minoría. sigue un plan definido y p r e d e t e r m i n a d o . suscritas por la opinión pública. Las d e m á s realidades son meras consecuencias del alcanzado progreso técnico. en t o d o caso. A u n conviniendo q u e esas ideológicas doctrinas sean engendradas por aquella «falsa conciencia» que obliga al h o m b r e . sin él mismo darse cuenta. Cada u n a de esas intermedias etapas viene determinada por los conocimientos técnicos del m o m e n t o . además. El Geist va induciendo al h o m b r e a concebir y plasmar los progresos técnicos a p r o p i a d o s al estadio que esté atravesando. son. sin embargo. en . p o r último. aun c u a n d o a d m i t a m o s q u e tales ideológicas doctrinas constituyan deliberada distorsión de la v e r d a d . lo q u e con ello no se aclara es por q u é tales doctrinas. se trata de detalle q u e . El taller manual engendró la sociedad f e u d a l .134 La Acción Humana posiblemente impulsaran a Pitágoras o a Ricardo a f o r m u l a r tales ideas. incluso. A h o r a bien. las demás circunstancias de la época constituyen simplemente la obligada superestructura ideológica del correspondiente nivel tecnológico. a razonar del m o d o en que mejor sean servidos los intereses de su clase o. con las ideologías de las demás clases sociales. Plantéase entonces abierta pugna e n t r e antagónicos pensamientos.

La v o l u n t a d y la razón desempeñan un papel p u r a m e n t e ^ í x i l i a r en los aludidos cambios. Das Kapital. ¿es q u e el interés individual coincide siempre con el de la clase? El m i s m o M a r x reconoce a b i e r t a m e n t e q u e el encuadrar en clase social y en p a r t i d o político al proletariado exige p r e v i a m e n t e vencer la competencia q u e e n t r e sí se hacen los propios t r a b a j a d o r e s ". dio lugar al capitalismo 9 . 728-729. séptima ed. E n g á ñ a n s e las gentes c u a n d o creen ser libres y capaces de o p t a r e n t r e u n a s y o t r a s ideas. P e r o . Hamburgo. No nos aclara por q u é el individuo tiene inexorablemente q u e f o r m u l a r ideologías concordes con los intereses de su clase social.La economía y la rebelión contra la razón 135 cambio.» M A R X . Evidente resulta q u e se plantea un insoluble conflicto de intereses e n t r e los trabajadores q u e cobran los altos salarios impuestos p o r la presión sindical y aquellos otros hermanos suyos condenados al paro forzoso en razón a q u e esos elevados salarios coactivamente m a n t e n i d o s impiden q u e la d e m a n d a coin* «Le moulin á bras vous donnera la société avec le souzerain. P e r o una teoría mística. de e n g e n d r a r . D o c t r i n a de tipo p u r a m e n t e místico. I. habrá aquélla. la socictc avec le capitaliste industricl. por sí. no piensa. en gracia al argumento. 10 M A R X . La inexorable ley de la evolución histórica — s i n preocuparse para nada de lo q u e el h o m b r e l u c u b r e — constriñe a los mortales a pensar y c o m p o r t a r s e de aquella f o r m a q u e mejor corresponda a la base material de la época. con la inexorabilidad de una ley de la naturaleza. . p o r tanto. su propia negación.. pág. págs. basada tan sólo en la intuición. q u e cuantas doctrinas el s u j e t o ingenia tienden invariablem e n t e a favorecer sus intereses personales. 1847. El h o m b r e . apoyada tan sólo en la conocida dialéctica hegeliana: la propiedad capitalista es la p r i m e r a negación de la p r o p i e d a d individual. 1 9 1 4 . París y Bruselas. 100. d a n d o entonces paso a la propiedad pública de los medios de producción l0 . entre la verdad y el error. Misére de la philosophie. es la providencia histórica la q u e utiliza los idearios h u m a n o s para manifestarse ella. A d m i t a m o s . le moulin % vapeur. u El Manifiesto Comunista. no p u e d e liberarse de esa condición por el hecho de apoyarse en otra doctrina de misticismo no m e n o r .

Ni la existencia ni la ausencia de tarifas puede. Los economistas entonces reemplazaron la ya anticuada ideología librecambista por la teoría contraria y la G r a n Bretaña r e t o r n ó al proteccionismo.136 La Acción Humana cida con la oferta de trabajo. interpretan los dispares sistemas que han regulado el comercio exterior británico c o m o sigue. a la larga. el empresario tenderá siempre a pro- . Apoyáronse en ellas los empresarios para organizar movimientos populares q u e . sin embargo. No p u e d e en m o d o alguno considerarse d e m o s t r a d a la certeza del m i s m o simplemente alegando que la idea socialista ha sido arbitrada por la mente proletaria y. la burguesía inglesa no podía ya resistir la competencia e x t r a n j e r a . El primer error en q u e incide la anterior exposición es el de suponer q u e la «burguesía» es u n a clase h o m o g é n e a compuesta por gentes de coíncídentes intereses personales. A q u e l aserto según el cual a t o d o el p r o l e t a r i a d o conviene la sustitución del capitalismo por el socialismo no es más que un arbitrario p o s t u l a d o q u e M a r x y los restantes autores socialistas proclaman intuitivam e n t e . Federico List. Las circunstancias. Los economistas ingleses consiguientemente formularon sus conocidas teorías en defensa del comercio libre. más tarde cambiaron. D u r a n t e la segunda m i t a d del siglo x v r n y la mayor parte del siglo x i x convenía a los intereses clasistas de la burguesía inglesa la política librecambista. finalmente. Cualesquiera q u e sean las circunstancias del mercado. consiguieron la abolición de las tarifas proteccionistas. pero jamás p r u e b a n . sn supervivencia exigía la inmediata implantación de barreras protectoras. siguiendo dócilmente las pautas ideológicas q u e Sismondi. Las gentes. favorecer ni perjudicar al empresario y al capitalista. en su consecuencia. No tienen más r e m e d i o los empresarios q u e acomodarse a las realidades institucionales b a j o las cuales o p e r a n . M a r x y la escuela histórica alemana trazaran. Antagónicos en el m i s m o s e n t i d o resultan los intereses de los trabajadores de los países relativam e n t e superpoblados y los de los países poco poblados en lo a t i n e n t e a las b a r r e r a s migratorias. q u e tal filosofía fatalmente ha de beneficiar los intereses de todo el proletariado como tal clase en general.

Y aun ni siquiera con respecto a esos limitados epígrafes resultan coincidentes los intereses de los diversos g r u p o s y e n t i d a d e s . sino también c o m o adquirente de materias primas. p u e d e ganar. El que los intereses de toda la clase empresarial puedan resultar coincidentes sólo es concebible a d m i t i e n d o la. desde luego. C a d a empresario tan sólo se interesa por unas pocas partidas del arancel. según la cual el beneficio empresarial deriva de la explotación del o b r e r o . P u e d e n . los privilegios q u e el E s t a d o otorga favorecer los intereses de específicas empresas y establecimientos. a no ser q u e esperen verse favorecidos en m a y o r grado q u e los demás. encubridora del vil interés de d e t e r m i n a d o . P e r o lo q u e i n d u d a b l e m e n t e tales personas nunca harán es pedir privilegios para todas las empresas. por un lado — n o sólo c o m o c o n s u m i d o r . no tenían mayor interés que el resto de los 1 ciudadanos ingleses en la abolición de las célebres leyes ¿el trigo. le favorecen o p e r j u d i c a n . ya q u e la baja del precio de los p r o d u c t o s agrícolas reducía la renta de sus tierras. oponíanse a la derogación de tales n o r m a s proteccionistas. lo m i s m o q u e . cualquier mutación. a corto plazo. tales mutaciones jamás p u e d e n afectar igualmente a todos los diversos sectores y empresas. máquinas y e q u i p o en g e n e r a l — . De ahí que resulte fácil vilipendiar t o d a reforma tachándola de «ideológica máscara». por el otro. tiempo ha descartada. de un m o d o u o t r o . si tales privilegios se conceden igualmente a todas las demás instalaciones. U n a misma disposición cabe favorezca a unos y p e r j u d i q u e a otros. El m e z q u i n o interés personal tai vez induzca a determinados sujetos a reclamar protección para sus propias industrias. productos semiacabados. Los terratenientes. Los industriales británicos. Ahora bien. entonces cada empresario pierde. A h o r a bien. desde el p u n t o de vista de sus apetencias clasistas. forzosamente ha de influir sobre los inmediatos intereses de n u m e r o s o s sectores. ley de bronce de los salarios o de aquella otra doctrina. Son sólo los cambios en las instituciones del país los que. no menos periclitada.La economía y la rebelión contra la razón 137 ducir aquellos bienes de los q u e piensa derivar la máxima ganancia. desde luego. Tan p r o n t o como se i m p l a n t a la división del trabajo.

los beneficios b r u t o s deben incrementarse en cuantía suficiente c o m o para u El marxismo contemporáneo interpreta la transcrita expresión en el sentido de que la droga religiosa ha sido deliberadamente administrada al pueblo. Forzoso resulta aclarar. Los marxistas. cuando la producción de determinadas mercancías se declara ilegal y quienes con ellas comercian quedan expuestos a persecuciones. sin embargo. T o d a empresa o sector mercantil de m o m e n t o a u m e n t a su beneficio al incrementar las ventas. Lo que sucede es que. provocando c o n g r u o i n c r e m e n t o del beneficio. La venta de artículos nocivos no es más lucrativa que la de p r o d u c t o s saludables. pues si la demanda de determinados p r o d u c t o s a u m e n t a . En este sentido recordemos el afán de algunos escritores del siglo X V I I I p o r presentar los credos religiosos c o m o f r a u d u l e n t o s engaños que arbitraban los sacerdotes ansiosos de p o d e r y riqueza para sí y para los explotadores. págs. M a r x el inventor del juego. dicho sentido no resulta directamente del pasaje en que —año 1843— Marx acuñó la frase. asegurando que la religión es el « o p i o del p u e b l o » u . Vid. más tarde. además. 67-69. el capital afluye al sector en cuestión. Religión in Russia. . insistieron en el tema. a la larga. Nueva York. El proclamar q u e d e t e r m i n a d o acontecimiento sucedió p o r q u e el m i s m o favorecía a un cierto g r u p o en m o d o alguno basta para explicar su aparición.138 La Acción Humana g r u p o . Ahora bien. Bajo el mercado. siempre habrá otras q u e no m e n o s egoísticamente propugnen lo contrario. R. No f u e . P. desde luego. multas y pérdidas de libertad. CASEY. viniendo la competencia mercantil a cercenar aquellas elevadas rentabilidades. Ello es fácilmente comprensible. 1946. Son muchos los escritores c o n t e m p o r á n e o s exclusivam e n t e entregados a tal e n t r e t e n i m i e n t o . p o r q u é el resto de la población perjudicada en sus intereses f u e incapaz de f r u s t r a r las apetencias de aquellos a quienes tal e v e n t o favorecía. Era de antiguo conocido. A quienes tales explicaciones agradan jamás se les o c u r r e pensar q u e si hay personas que egoísticam e n t e se interesan p o r cierta cosa. tienden a igualarse las ganancias en todas las ramas de la producción. sus aliados. Tal vez eso precisamente es lo que Marx quiso expresar.

ni siquiera aquellos cuyos intereses clasistas más se p e r j u d i c a b a n .La economía y la rebelión contra la razón 139 compensar esos aludidos riesgos supletorios. ahora bien. en v e r d a d . no la historia la que engendra las ideas. Aseguran los marxistas q u e una voz interior les i n f o r m a de los planes de la historia. Basan éstos sus afirmaciones en la intuición y jamás están dispuestos a someter sus posiciones a la d u r a prueba del análisis racional. Siendo ello así. desde luego. hay. no tiene más remedio que razonar. constituye insolencia máxima el q u e esas personas. p r e t e n d e n es f r a n q u e a r la entrada a individuos a c t u a l m e n t e desconocidos y h u m i l d e s — l o s empresarios del m a ñ a n a — gracias a cuya habilidad e ingenio será elevado el nivel de vida de las masas. para nada influye en el beneficio n e t o percibido. Quienes p r o p u g n a n la libre competencia y la libertad de empresa en m o d o alguno están d e f e n d i e n d o a los hoy ricos y o p u l e n t o s . no desean sino provocar la m a y o r p r o s p e r i d a d y el m á x i m o desarrollo económico. evitar les sean confiscadas o expropiadas sus f o r t u n a s . sin e m b a r g a . Son las ideas las q u e hacen la'historia. La ciencia. p o r lo q u e atañe a los derechos q u e ya tienen adquiridos. D e s e a n . La dialéctica de éstos era tan i m p r e s i o n a n t e q u e nadie. sin lugar a d u d a s . e s p i r i t u a l m e n t e ciegas y sordas. Los económicamente poderosos. . Tal realidad. ello lo ú n i c o q u e q u i e r e decir es q u e tales gentes no pertenecen al grupo de los elegidos. pretendan contradecir lo que a los inspirados bien consta. es siempre la discusión con místicos y videntes. más bien les conviene la implantación de m e d i d a s que les protejan de la competencia de otros potenciales empresarios. Vana. lo que. f o r m a n . más Ies valía retirarse a t i e m p o y silenciar sus bocas. sin embargo. Las doctrinas librecambistas se impusieron en el siglo x i x por c u a n t o las respaldaba la filosofía de los economistas clásicos. en cambio. los propietarios de las existentes instalaciones fabriles. no tienen específico interés en el m a n t e n i m i e n t o de la libre competencia. pudieron impedir f u e r a n prohijadas por la opinión pública y q u e d a r a n plasmadas en las c o r r e s p o n d i e n t e s disposiciones legales. quienes no logran esa comunión con el alma histórica. la vanguardia del progreso. desde luego.

Consideran e r r ó n e o los marxistas todo p e n s a m i e n t o cuyo a u t o r no sea de origen proletario. vastago de noble ascendencia rusa. e n t r e varias doctrinas antagónicas. Pese a todo. por ser los portavoces de la naciente clase proletaria. . No es. cierto es. sí eran auténticos proletarios. mientras h u n d i r á n en el desastre a n u e s t r o s oponentes. según los marxistas. r e s u l t a n d o fáciles víctimas de las ideologías. Las luchas e n t r e bolcheviques y mencheviques. eran pugnas e n t r e fanáticas facciones q u e m u t u a m e n t e se insultaban. ¿quién merece el calificativo de proletario? No era ciertamente proletaria la sangre del doctor M a r x . o e n t r e Stalin y T r o t s k v . no t a r d a r á . en producirse el t r i u n f o definitivo del marxismo. Ahora bien. pura y s i m p l e m e n t e . pues a través de ellos se manifiesta aquella fuerza suprema que d e t e r m i n a el destino de la h u m a n i d a d : nuestros adversarios. en cambio. ambos conocieron bien la pobreza en su j u v e n t u d . no pueden. P e r o lo cierto es q u e los partidarios de tales idearios proclaman exactamente lo mismo del marxismo. no tienen culpa: carecen. yerran gravemente al carecer de esa intuición q u e a nosotros nos ilumina y la v e r d a d es q u e . ciertamente. Prevalecen a c t u a l m e n t e en el m u n d o además del m a r x i s m o otras muchas teorías. ni la de Engels.140 La Acción Humana a u n c u a n d o . desde luego. ser presentadas c o m o conflictos de clase. La filosofía de los marxistas consiste esencialmente en proclamar: tenemos razón. cuáles sean ciertas y cuáles erróneas. la argumentación lógica jamás p o d r á invalidar nuestros asertos. de la genuina lógica proletaria. H i t l e r y Mussolini. Antes al contrario. nunca logrará convencer a quienes no a d m i t e n la p r e e m i n e n t e f u n c i ó n del raciocinio. perjudicaría gravemente los intereses de la mayoría. en cambio. nunca debe el científico dejar de resaltar q u e no cabe recurrir a la intuición para decidir. en el f o n d o . ni la de Lenín. aquélla la única «ideología» operante. industrial y «explotad o r » . tachándose de abominables traidores a la clase v al partido. los insondables m a n d a t o s de la historia nos darán la victoria. La implantación de esas otras doctrinas. desde luego.

N a d i e p r e t e n d e negar la división de la h u m a n i d a d en razas. Para los partidarios del materialismo filosófico. Ciertas culturas. en m o d o alguno d e b e i n d u c i r n o s a considerar a aquéllas inferiores. la consistencia lógica vedaría a tales pensadores rechazar de a n t e m a n o la hipótesis de q u e los p e n s a m i e n t o s segregados por las diversas m e n t e s p u d i e r a n diferir esencialmente según f u e r a la raza del p e n s a d o r . las unas de las o t r a s por la disparidad de los rasgos corporales de sus c o m p o n e n t e s . Al pedir q u e la intuición reemplace a la razón. hija ésta de aquél. sin embargo. Es ilusorio p r e t e n d e r p o n d e r a r una civilización utilizando m ó d u l o s propios de otras gentes. a descubrir peculiaridades anatómicas. P o r q u e el q u e la ciencia no haya hallado todavía diferencias anatómicas e n t r e las células cerebrales de las distintas gentes no debiera bastarnos para rechazar. Siendo ello así. los p e n s a m i e n t o s no son m á s q u e u n a secreción del cerebro. su posible disparidad lógica. hoy por hoy jamás apreciadas. El polilogismo marxista y esa d e n o m i n a d a «sociología del conocimiento». E s t e tipo de polilogismo es consecuencia de ciertas tendencias del m o d e r n o e m p i r i s m o . un día. sin más. hállanse hoy en día m u y de m o d a . tal disparidad. tendencias que. c o m o la bilis lo es de la vesícula.La economía y la rebelión contra la razón 4. ni considerar atrasadas a d e t e r m i n a d a s razas. E x i s t e n etnólogos en cuya o p i n i ó n no se d e b e hablar de civilizaciones superiores e inferiores. desde luego. son disimilares a esta occidental q u e las naciones de estirpe caucásica han e s t r u c t u r a d o . si bien son a todas luces erróneas. E L POLILOGISMO R A C I S T A 141 El polilogismo marxista no es más q u e un mero a r b i t r i o u r d i d o a la desesperada para a p u n t a l a r las insostenibles doctrinas socialistas. q u e diferenciarían la m e n t e del blanco de la d e l negro. el marxismo s i m p l e m e n t e apela al alma supersticiosa de la masa. Cada raza tiene su mentalidad típica. No sucede lo m i s m o con el polilogismo de los racistas. en efecto. distínguense. vienen así a situarse en posición de a n t a g o n i s m o irreconciliable f r e n t e a la ciencia y al raciocinio. Tal vez los investigadores lleguen. Para .

El mahattma G a n d h i echó p o r la b o r d a todos sus principios filosóficos c u a n d o ingresó en u n a m o d e r n a clínica para ser o p e r a d o de apendicitis. Los pieles rojas americanos desconocían la rueda. el sistema que han e s t r u c t u r a d o p e r m i t e m e j o r q u e el n u e s t r o . lo m i s m o que la civilización occidental concuerda con la nuestra. arbitrarios p o r fuerza siempre. la china es una civilización anquilosada y de bárbaro p r i m i t i v i s m o la de N u e v a G u i n e a . sus logros son. h a n hecho f r e n t e al h a m b r e y han deseado inc r e m e n t a r la productividad del trabajo. el q u e prosperen ciertas instituciones típicamente suyas. tendrían razón los investigadores a q u e nos venimos refiriendo. m u y inferiores a los de los blancos. al ser víctimas de penosa dolencia. g r a v e m e n t e yerran al suponer q u e las razas en cuestión han perseguido objetivos distintos a los q u e el h o m b r e blanco. renunciaran a los servicios del médico e u r o p e o . sobre la base de q u e sus opiniones y su mentalidad les hacían preferir el s u f r i m i e n t o al alivio. al efecto. desdeñan nuestra civilización t a n t o c o m o nosotros p o d e m o s despreciar la suya. H a n creado civilizaciones q u e convienen a su mentalidad. sirviéndose. Los habitantes de los Alpes jamás pensaron en calzarse u n o s esquís q u e hubieran hecho n o t a b l e m e n t e más grata su d u r a existencia. p u e d e ser para ellos t o d o lo contrario. H a n querido acabar con los animales feroces y con las sutiles e n f e r m e d a d e s . Los chinos y los indígenas de esta ú l t i m a . Los asiáticos y los africanos. Buena prueba de ello es el afán con q u e reclam a n todos los adelantos occidentales. . En la consecución de tales metas. h a n luchado por sobrevivir. La e s t r u c t u r a de aquellos pueblos es dispar a la nuestra. s u p u e s t a m e n t e progresivo. es un h i s t o r i a d o r — el f o r m u l a r juicios de valor. al igual q u e los europeos. sin e m b a r g o . Tienen razón tales etnólogos c u a n d o aseguran no ser de la incumbencia del historiador —y el etnólogo. C u a n t o nosotros consideramos progreso. por su lado. E s t a m o s a n t e p u r o s juicios de valor. C o n t e m p l a d o a través de su lógica. Sólo si los mongoles o los africanos. de la razón c o m o arma f u n d a m e n t a l . no o b s t a n t e . Sin e m b a r g o .142 La Acción Humana O c c i d e n t e . p r e t e n d i ó siempre alcanzar. a fin de cuentas.

Munich. p o r el contrario. Las categorías del p e n s a m i e n t o y de la acción h u m a n a no son ni arbitrarios p r o d u c t o s de la m e n t e ni meros convencionalismos. no al problema en v e r d a d de trascendencia r e f e r e n t e a si es o no dispar la est r u c t u r a mental de las diferentes razas. C o n c u e r d a n dichas categorías con las condiciones del m u n d o e x t e r n o y r e t r a t a n las circunstancias q u e presenta la realidad. Son h e r r a m i e n t a s q u e el h o m b r e emplea en su lucha p o r la existencia.. No llevan una vida propia externa al universo y ajena al curso de los eventos cósmicos. realidades biológicas que d e s e m p e ñ a n específica función t a n t o en la vida c o m o en la realidad. en su a f á n p o r acomodarse lo m e j o r posible a las realidades del universo y de evitar el s u f r i m i e n t o h a s t a d o n d e se pueda. TÍRALA. 1935. L . resultan efectivas y válidas. pol" el contrario. D e s e m p e ñ a n específica función y. tales realidades constituían evidentes fallos. aun c o n t e m p l a d o s desde el personal p u n t o de vista de los propios indios y m o n tañeros. De ahí q u e sea a todas luces inexacto a f i r m a r cjue el conoc i m i e n t o apriorístico y el r a z o n a m i e n t o p u r o no p u e d e n proporcionarnos ilustración alguna acerca de la efectiva realidad V e s t r u c t u r a del universo. advierten a la m e n t e h u m a n a " Vid. no s o p o r t a b a n los aludidos inconvenientes p o r q u e su m e n t a l i d a d f u e r a distinta a la de aquellas otras gentes q u e m u c h o antes conocieron la rueda y el esquí. pág. Las reacciones lógicas f u n d a m e n t a l e s y las categorías del p e n s a m i e n t o y de la acción constituyen las f u e n t e s p r i m a r i a s d e t o d o conocimiento h u m a n o . Son. Ras se.La economía y la rebelión contra la razón 143 A h o r a bien. Las expuestas reflexiones se refieren exclusivamente a la motivación de concretas y específicas acciones. en tal sentido. Geist ttnd Seele. . P e r o eso es lo q u e los racistas p r e g o n a n C a b e dar ahora por r e p r o d u c i d o c u a n t o en anteriores capítulos se d i j o acerca de la e s t r u c t u r a lógica de la m e n t e y de los principios categóricos en q u e se basan el p e n s a m i e n t o y la acción. C o n c u e r d a n con la e s t r u c t u r a de la realidad. 190 y stgs. Unas pocas observaciones m á s bastarán para evidenciar d e f i n i t i v a m e n t e la i n a n i d a d del polilogismo racista y de todos los demás tipos de polilogismo. G .

A Preface to Logic. 1944. no obstante. 42-44 . 202-205. p r o s p e r a n d o únicamente aquellos q u e no fiaran más q u e en el instinto. no habrían p o d i d o sus c o m p o n e n t e s recurrir a la razón c o m o herramienta en la lucha p o r la existencia. Australia y Africa. Para sobrevivir h u b i e r a n tenido q u e confiar exclusivamente en sus reacciones instintivas. 5. COHÉN. pígs. Nueva York. América. 1931. tanto de las refinadas civilizaciones de la China y la India como de las primitivas civilizaciones aborígenes de Asia. Ello implica que habrían sobrevivido sólo los ejemplares de las razas en cuestión cuyo nivel mental no f u e r a superior al de los animales. Los investigadores occidentales han reunido información de lo más cuantiosa. en dicho sentido. POLILOGISMO y COMPRENSIÓN H a y . En tal sentido. M O R R I S R . Nueva York. consrituyen para el homb r e hechos ontológicos básicos u . utilizar dichos datos para demostrar la supuesta disparidad lógica de los aludidos pueblos y civilizaciones. De haber existido razas de estructura lógica d i f e r e n t e a la nuestra. Precisamente d e m u e s t r a n la certeza de lo anterior los éxitos alcanzados p o r las ciencias empíricas. el q u e quepa hacer aplicación práctica de tales disciplinas. . 92. o sea. proclaman q u e la estructura lógica de " Vid. 180-187. obligado es rechazar t o d o agnosticismo. Reason and Nature. jamás. En el h o m b r e toda cognición hállase condicionada por la estructura lógica de su m e n t e . N a d a sabemos acerca de cómo una inteligencia s o b r e h u m a n a pensaría y comprendería. 54-56. q u e d a n d o aquélla implícita en ésta.144 La Acción Humana de tal estructura y. marxistas y racistas dispuestos a interpretar de otro m o d o las bases epistemológicas de sus p r o p i o s idearios. Cabe asegurar q u e sab e m o s de tales razas c u a n t o merece ser conocido. La selección natural habría s u p r i m i d o a c u a n t o s individuos pretendieran recurrir al raciocinio. N i n g ú n polilogista ha pretendido. sin embargo. D e n t r o de aquellos límites en q u e la acción h u m a n a es capaz de lograr los fines que se propone. págs.

supra cap. I D . acaudalado m i e m b r o de la libertina aristocracia rusa. Y Tolstoi consideró s i e m p r e la Sonata a Kreutzer. M i e n t r a s algunas descendían de reyes y ricos nobles. Lo q u e la doctrina asevera es q u e t a n t o la comprensión histórica c o m o los juicios de valor y la apreciación estética d e p e n d e n de los antecedentes personales de cada u n o . Es innecesario proclamar una vez más q u e ios juicios de valor. Las discrepancias de opinión q u e e n t r e ios h o m b r e s se dan en c u a n t o a su respectivo m o d o de apreciar la realidad y de valorar las normas de c o n d u c t a individual en m o d o alguno coinciden con las diferentes razas. al igual q u e la d e s e n f r e n a d a lascivia de los reinados de los T u d o r . El principal d e f e n s o r del ascetismo en el siglo x i x f u e el c o n d e León T o l s t o i . conviene e x a m i n a r el p u n t o de vista en cuestión a título de doctrina propia e i n d e p e n d i e n t e . E s t a nueva presentación. naciones y clases. A h o r a bien. Difícil sería hallar una mayor disparidad valorativa q u e la q u e se aprecia e n t r e el asceta y la persona ansiosa de gozar aleg r e m e n t e de la vida. Stuart y H a n n o v e r . El m a r x i s m o o el racismo jamás p r e t e n d i e r o n — d i c e n — negar tan indiscutible realidad. personas pertenecientes a las razas. d e p e n d e n de las peculiares circunstancias físicas y la personal disposición de cada u n o A h o r a bien. pese a q u e sus paisanos. Anglosajón f u e el p u r i t a n i s m o . t a n t o e n t o n c e s c o m o ahora. Ello no u b s t a n t e . I I . d e s d e luego. San Francisco y Santa Clara y sus primeros fervorosos seguidores nacieron todos en Italia. Un abismo separa al h o m b r e o a la m u j e r de condición v e r d a d e r a m e n t e religiosa de t o d o el resto de los mortales. naciones o clases. no conforma con c u a n t o sobre el tema escribieron los d e f e n s o r e s del polilogismo. clases y castas más diversas han abrazado el ideal religioso. de B e e t h o v e n . ello en m o d o alguno implica q u e la herencia racial o la filiación clasista predeterminen f a t a l m e n t e los juicios de valor o los fines apetecidos. naciones. así como los objetivos q u e pueda el h o m b r e perseguir. 5 y 6. o t r a s h a b í a n nacido en la más h u m i l d e pobreza. o b r a maestra del h i j o de u n o s padres extremadau Vid.La economía y la rebelión contra la razón 145 la m e n t e es u n i f o r m e en todas las razas. jamás se distinguieron por rehuir los placeres sensuales.

Los escritores. quien vive de fantasías fracasa sin remedio. no han creado ni un arte ni una literatura de condición específicamente proletaria. cuidarán de q u e no les ciegue el p a r t i d i s m o c u a n d o deseen a p r e h e n d e r la v e r d a d . T o d a s las razas y naciones h a n h e c h o arte clásico y también arte romántico. el historiador al igual q u e el político. Lo m i s m o o c u r r e con las valoraciones estéticas. 8. La c o m p r e n s i ó n histórica. Las biografías de Napoleón I y Napoleón T i l . ¿ Q u é gana el p a r t i d a r i o del p r o t e s t a n t i s m o con ignorar el vigor y el prestigio del catolicismo o el liberal al menospreciar la fuerza del socialismo? Para t r i u n f a r . difieren a m p l i a m e n t e e n t r e sí por lo q u e a juicios de valor atañe. las personalidades más discutidas del pasado siglo. c o m o la más fidedigna representación de ese m u n d o q u e él con t a n t o a r d o r c o n d e n a b a . refleja invariab l e m e n t e la personalidad del interesado 1A. Ahora bien. N i n g u n a v e n t a j a personal p u e d e derivar de exagerar o minimizar la respectiva trascendencia de los diversos factores intervinientes. por lo q u e respecta al papel histórico q u e dichos personajes d e s e m p e ñ a r o n . G l a d s t o n e y Disraeli. pese a c u a n t o proclama interesada propaganda. L o s juicios de trascendencia difieren de los valorativos en q u e aquéllos aspiran a ponderar circunstancias q u e no d e p e n d e n del " Vid. . sin embargo. de Bismarek. El q u e califique cierta circunstancia de beneficiosa o de perjudicial carece de trascendencia. II. Sólo la torpeza de algunos pseudohistoriadores p u e d e hacerles creer q u e sirven mejor a su causa falseando los hechos. tan sólo se diferencian de los « n o proletarios» p o r su tendencia a considerar « b u r g u é s » c u a n t o d e t e s t a n . supra cap. el h o m b r e público ha de contemplar las cosas tal c o m o realmente son. reservando en cambio el calificativo de « p r o l e t a r i o » p a r a c u a n t o les agrada. Los marxistas.146 La Acción Humana m e n t e pobres. coinciden i m p r e s i o n a n t e m e n t e . t a n t o en el caso del historiador profesional c o m o en el del h o m b r e q u e actúa. Marx. O t r o t a n t o ocurre al político. si son gentes c o m p e t e n t e s y avisadas. pintores y músicos «proletarios» ni h a n creado nuevos estilos ni han d e s c u b i e r t o n u e v o s valores estéticos.

P e r o de n u e v o suscítase la interrogante: ¿ q u é ventaja p u e d e raza o clase alguna derivar de una alteración «ideológica» de la v e r d a d ? C o m o ya a n t e r i o r m e n t e se bacía n o t a r . etc. A h o r a bien. estudios históricos registran no tienen su causa en q u e sea dispar la lógica de los respectivos expositores. los gritos se oyen por d o q u i e r . de León T r o t s k y . En cambio. esos asesinatos cometidos por el estam e n t o «progresista» carecen. no p u e d e h a b e r acuerdo unánime en torno a ellos. e v i d e n t e m e n t e . no obstante. por ejemplo. . contra tales desmanes. las p r o f u n d a s discrepancias q u e los . I m p e r t i n e n t e es p e r d e r el t i e m p o con nimiedades tales como el asesinato de las hijas del zar. ni de disimular un m o d o de razonar. h a b i e n d o sido encomendada al p r o l e t a r i a d o la histórica misión de implantar el n u e v o régimen previa la violenta destrucción del sistema capitalista. los'elegidos. Pocos se atreven ni siquiera a mencionar los d a ñ o s .La economía y la rebelión contra la razón 147 criterio s u b j e t i v o del actor. Si «sin r o m p e r los huevos no p u e d e hacerse la tortilla». recurran a la violencia y al homicidio. Es consecuencia de las contradictorias teorías m a n t e n i d a s en torno a la evolución histórica y económica. de decenas de millares de burgueses rusos. c o m o i g u a l m e n t e los matiza la personalidad del sujeto. a d o p t a m e d i d a s para proteger. Si es inevitable el a d v e n i m i e n t o del socialismo y sólo p u e d e el m i s m o ser i m p l a n t a d o por métodos revolucionarios. es decir. No se p u e d e hacer la revolución por métodos pacíficos. P a r t i e n d o de tal premisa. M u c h o s escritores e historiadores m o d e r n o s comulgan con aquel dogma marxista según el cual el a d v e n i m i e n t o del socialismo es tan inevitable como deseable. cambia p o r c o m p l e t o c u a n d o alguna de esas víctimas osa defenderse y repeler la agresión. sus bienes y la vida de sus f u n c i o n a r i o s y usuarios. sino en d i s c o n f o r m i d a d e s surgidas en el seno de las ciencias no históricas. Ese dispar t r a t a m i e n t o no proviene de encontrados juicios de valor. consideran muy n a t u r a l q u e las «izquierdas». de* importancia. las destrucciones y las violencias de los obreros en huelga. c u a n d o una compañía ferroviaria. ¿a q u é viene ese afán por resaltar tan inevitable r o t u r a ? El p l a n t e a m i e n t o .

I g n o r a m o s cuáles sean las causas q u e provocan la disimilitud intelectual q u e se aprecia e n t r e los h o m b r e s . conveníales a los mortales aprovechar su capacidad intelectiva. El problema consiste en saber por q u é un cierto i n d i v i d u o sobresale de e n t r e sus h e r m a n o s de sangre y por q u é se distingue del resto de los m i e m b r o s de su propia raza. de m o m e n t o no serán más q u e eso: hipótesis. en pugna. no pasa de ser vaga hipótesis. Los datos últimos resultan. El aserto. sin embargo. cobra gravedad máxima. es lícito f o r m u l a r dispares hipótesis. cognoscible para la h u m a n i d a d pasa siempre por el filtro de la razón. desde luego. además. sin embargo. Acerca de eso último conviene llamar enérgicamente la atención de las gentes. en definitiva. El suponer q u e las hazañas de la raza blanca derivan de específica superioridad racial constituye error ligeramente m á s justificable. la acción defensiva u ofensiva de los «reaccionarios». E N D E F E N S A D E L A RAZÓN Los racionalistas nunca pensaron q u e el ejercicio de la inteligencia pudiera llegar a hacer omnisciente al h o m b r e . e n t e n d i e r o n .148 La Acción Humana En cambio. sin embargo. en t a n t o q u e m e j o r es pasar por alto las inocentes travesuras laboralistas. siempre y c u a n d o éstas no pugnen ni con la lógica ni con los hechos e x p e r i m e n t a l m e n t e atestiguados. Tales soluciones. sin embargo. el estudioso. p o r más q u e se incrementara el saber. inabordables para la razón. con el h e c h o i n d u b i t a b l e de q u e f u e r o n . había de verse e n f r e n t a d o con datos últimos no susceptibles de ulterior análisis. al final. mientras la mayoría de los h u m a n o s no lo somos. 6. q u e puede d e m o r a r la victoria socialista. No p u e d e la ciencia explicar por q u é un N e w t o n o un Mozart f u e r o n geniales. Lo q u e . p e r o lo. no cabe aceptar es q u e la genialidad d e p e n d a de la raza o la estirpe del sujeto. Allí hasta d o n d e el h o m b r e p u e d e razonar. En lo atinente a problemas todavía no resueltos. Advirtieron que. Ni cabe un conocimiento q u e no sea racionalista ni una ciencia de lo irracional.

4. No cabe descartarla de a n t e m a n o sobre la base de que los racistas la esgrimen para justificar aquel aserto suyo según el cual existe irreconciliable conflicto de intereses entre los diversos grupos raciales y que. desde luego. para combatir el racismo. desplazándoles de su hoy p r e e m i n e n t e posición. Cabe incluso q u e o t r a s razas. no f u e r o n los marxistas quienes tan manifiesta verdad descubrieran. infra cap. La ciencia. sin embargo. p a t e n t i z ó hace mucho tiempo el error en q u e incide tal m o d o de i n t e r p r e t a r la desigualdad h u m a n a l7 .La economía y la rebelión contra la razón 149 pueblos de o t r a s estirpes quienes echaron los cimientos de nuestra civilización. d e t e r m i n a d a s razas no han c o n t r i b u i d o en nada. en tal sentido. la circunstancias carece de todo interés por lo q u e a ta epistemología atañe. N u merosos son los intelectuales a quienes desasosiegan esos mayores ingresos devengados por el h o m b r e de negocios que triunfa. Tal realidad. sin e m b a r g o . nadie ha p r e t e n d i d o jamás negarla y. La ley de asociación de Ricardo. Múltiples son los factores q u e impulsan al h o m b r e t a n t o c u a n d o descubre la realidad c o m o c u a n d o incide en el error. P e r o lo q u e . h a r t o extendida. no p u e d e hacerse es negar hechos evidentes. C o n s t i t u y e realidad inconcusa q u e . en el f u t u r o . a toda costa. La hipótesis en cuestión d e b e ser p o n d e r a d a por sus propios méritos. o sólo en m u y poco. calificadas de inferiores. hasta el m o m e n to. podíamos llegar a convenir en q u e los sentimientos emocionales ejercen gran influencia sobre el raciocinio. un adarme de verdad. p u d i e n d o las mismas ser. Tal r e s e n t i m i e n t o les arroja f r e c u e n t e m e n t e en brazos del socialismo. al p r o g r e s o de la civilización. Es más. de las enseñanzas marxistas. Si nos e m p e ñ á r a m o s en destilar. sustituyan a los blancos. P e r o c o r r e s p o n d e a la psicología el e n u m e r a r y ordenar tales circunstancias. La envidia es flaqueza. prevalecerán las razas superiores sobre las inferiores. de" Vid. pues creen q u e b a j o esc régimen cobrarían ellos sumas superiores a las q u e el capitalismo les paga. d e s d e luego. en definitiva. VIII. . en m o d o alguno p u e d e c o n f o r m a r s e con evidenciar m e r a m e n t e la concurrencia de ese factor envidioso.

Lo q u e tal p r o c e d i m i e n t o sí evidencia. P o b r e arbitrio es. al v e r d u g o o a la masa violenta no basta para acreditar la certeza del ideario defendido.150 La Acción Humana biendo por el contrario analizar. tal c o m o si a sus respectivos p r o p u g n a d o r e s . La sola existencia de gobiernos intolerantes y de partidos políticos dispuestos a exterminar al disidente es prueba manifiesta del poder de la razón. a las circunstancias materiales del país en q u e la idea surgió o a las personales condiciones de su expositor. con el m á x i m o rigor. limitarse a aludir a los precedentes históricos de la misma. indujeron a los correspondientes a u t o r e s a f o r m u l a r las teorías del caso. La . Resulta incomprensible — e n el caso de admitirse las afirmaciones de marxístas y r a c i s t a s — ese obsesivo afán con q u e quienes detentan el poder p r e t e n d e n silenciar a sus m e r a m e n t e teóricos opositores. bien a las claras. es q u e quien a él recurre como único recurso dialéctico hállase. impulsara el afán de alcanzar la verdad. única y exclusivamente. c u a n d o se pretende combatir cierta doctrina teórica. en su interior. al «espíritu» de la época en cuestión. plenamente convencido de la improcedencia de las tesis que desea defender. Un aserto científico o es cierto o es erróneo. persiguiendo a cuantos p r o p u g n a n otras posiciones. prefieren limitarse a subrayar los antecedentes personales y los motivos que. Tal proceder pugna con los más elementales f u n d a m e n t o s del razonar. pero ninguna teoría p u e d e resultar lógicamente válida p a r a un burgués o un americano si no reviste igual condición para un proletario o un chino. en su opinión. No cabe demostrar la validez de los f u n d a m e n t o s apriorísticos de la lógica y la praxeología sin a ellos mismos acudir. El apelar a la policía. Las teorías sólo a la luz de la razón pueden ser ponderadas. El módulo aplicado ha de ser siempre de índole racional. No tiene más remedio el investigador q u e estudiar todas las tesis. Las escuelas polilogístas jamás están dispuestas a examinar b a j o el prisma p u r a m e n t e teórico las doctrinas de sus contraopinantes. el ideario socialista. en verdad. tal vez n u e s t r o s conocimientos resulten hoy insuficientes para aceptar la total certeza del m i s m o .

La economía política. en tal caso. pueda o p t a r e n t r e c o n t i n u a r sirviéndose del raciocinio o prescindir de él. p o r t a n t o . Q u i e n e s aseguran serían más felices los mortales si prescindieran del raciocinio. no p u e d e someterse a mayor estudio o análisis. dejándose guiar por la intuición y los instintos. sin embargo. proporciona amplia información para q u e cualquiera. antes de a d o p t a r medida tan radical. Cabe que el h o m b r e llegue a repudiar la razón. b u e n o será p o n d e r e t o d o aquello a q u e . deberían. c u a n d o estudia la aparición y el f u n d a m e n t o de la vida social. habrá de renunciar. con pleno conocimiento de causa. recordar el origen y las bases de la cooperación h u m a n a . ante todo. La p r o p i a existencia es un hecho de carácter no racional. De la razón sólo cabe predicar que es el sello q u e distingue al h o m b r e de los animales y q u e sólo gracias a ella ha podido aquél realizar todas las o b r a s q u e consideramos específicamente h u m a n a s .La economía y la rebelión contra la razón 151 razón constituye d a t o ú l t i m o q u e . .

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sin embargo. apetecido. en definitiva. tan sólo existen cosas.C A P I T U L O IV Un primer análisis de la categoría de acción 1. Los medios no aparecen como tales en el universo. transfórmanse. sino de la conducta del h o m b r e al enfrentarse con aquél. Mediante el discernimiento y la actuación humana. son puros fenómenos físicos del universo y como tales los examinan las ciencias naturales. al actuar. mediante la consecución del fin. advierte el hombre la idoneidad de las mismas para atender humanas apetencias. Los objetos externos. se convierten en medios cuando. no se ocupa propiamente del m u n d o exterior. pretende invariablemente el actor. La praxeología. el universo fí- . en sí. El individuo advierte mentalmente la utilidad de los bienes. por eso. mediante la razón. nielas u objetivos intermedios. objetivo o meta. es decir. sólo sucesivamente superándolos. que las cosas integrantes del m u n d o externo sólo gracias a la operación de la mente humana y a la acción por ella engendrada llegan a ser medios. MEDIOS Y FINES El resultado que la acción persigue llámase su fin. cosas que. Aliviar cierto malestar es lo que. los convierte en medios. meta u objetivo. objetivo o fin. objetivo o meta. Utilízanse también normalmente estos términos para aludir a fines. en nuestro mundo. desea remontar por constarle que. es decir. en medios. su idoneidad para conseguir apetecidos resultados. y al actuar. Denominamos medio cuanto sirve para lograr cualquier fin. podrá alcanzar aquella meta. sin embargo. utilizándolas al objeto. Esto conviene subrayarlo. escalones que el hombre.

pero. es un hecho de indudable influjo en el curso de los acontecimientos. ni riquezas. gozando todos de iguales conocimientos. A la economía incumbe idéntica misión. no deja de ser evidente realidad y. por ejemplo. ni n i n g u n o de los demás conceptos q u e la economía maneja. el discurrir y el quehacer del h o m b r e . mientras las gentes creían en ellas. Los economistas. por el contrario. virtudes terapéuticas a la célebre mandragora. por sus apreciaciones y. Q u i e n desee entrar en este segundo universo d e b e olvidar el primero. estiman que el control de los cambios extranjeros no sirve para alcanzar los fines apetecidos por quienes a tal recurso apelan. ahora. por las h u m a n a s acciones que de aquéllas derivan. La praxeología y la economía no se ocupan de cómo deberían ser las apreciaciones y actuaciones humanas. tal disposición de ánimo. en sus respectivas esferas. de absoluta vigencia.154 La Acción Humana sico. per se. a u n q u e errada. debe tenerse en cuenta. lo q u e ésta p r e t e n d e es analizar la consciente reacción de! h o m b r e ante las realidades objetivas. tales realidades engéndralas. Fin es cuanto el h o m b r e apetece. P e r o p u e d e bien ser q u e la opinión pública se resista a a b a n d o n a r el error e induzca a las autoridades a imponer el correspondiente control de cambios. consecuentemente. de la actuación social. ni m e n o s aún de cuáles las mismas serían de tener los h o m b r e s una común filosofía. La teoría económica. medio. interésase por los h o m b r e s . por el cual se pagaban elevados pre- . pese a su equivocado origen. En el marco de una ciencia cuyo o b j e t o es el hombre. no interesa a nuestra ciencia. por ejemplo. C o m p e t e a las diferentes técnicas y a la terapéutica. pero en el c a m p o . Tal p o s t u r a . víctima con frecuencia de la equivocación y el e r r o r . prefiriendo aferrarse a falaces prejuicios. c e n t r a n d o su atención en los fines perseguidos por los mortales al actuar. por eso. refutar los h u m a n o s errores. Las gentes rechazan muchas veces las enseñanzas de la ciencia. ni mercancías. como tal. La medicina moderna no reconoce. no hay lugar para hablar de nada con «vigencia absoluta» y menos aún de omnisciencia. la mandragora era valioso bien económico. cuanto al actor tal parece. No da la naturaleza ni bienes. jamás alude a las cosas.

por lo q u e respecta al bienestar del h o m b r e . es decir. Los medios resultan siempre escasos. Aquellos medios q u e sólo indirectamente p e r m i t e n satisfacer las necesidades. no se interesa por io q u e una cosa deba valer. de bienes de producción. Los bienes q u e . al tratar de la teoría de los precios. los economistas razonaban sustancialmcnte como tecnócratas. en cambio. por sí solos. a su vez. ocúpase la economía. no p u e d e n constituir o b j e t o de actuación h u m a n a alguna. por e n t e r o . los mismos. De no ser así. despreocúpase. califícanse. El servicio q u e presta un factor de producción consiste en permitir la obtención de un p r o d u c t o m e d i a n t e la concurrencia de otros ciertos complementarios bienes de producción. no como praxeóiogos. El actuar. en efecto. c o m p l e m e n t a n d o su acción con el concurso de otros. La economía.Un primer análisis Je la categoría de acción 155 cios. Es c o s t u m b r e llamar objetivo al fin último perseguido y simplemente bienes a los medios para alcanzarlo. Sólo los bienes económicos constituyen f u n d a m e n t o de la acción. ésos que. directamente. lo q u e le importa es c u á n t o realmente vale para quien la adquiere. f o r m a n parte del medio ambiente natural en q u e el sujeto vive y actúa. combi- . las gentes respectivamente pagan y reciben en transacciones ciertas. ser o un bien de consumo o un factor de producción que. en cambio. la acción h u m a n a desentendería se de ellos. sirven para satisfacer necesidades h u m a n a s — d e tal suerte que su utilización no precisa del concurso de o t r o s factores— denomínanse bienes de consumo o bienes de primer orden. ú n i c a m e n t e de ellos. Son presupuestos dados. sin embargo. Tal p r o d u c t o podrá. Libres eran los disponibles en tan superflua abundancia q u e no era preciso administrarlos. Al aplicar tal terminología. insuficientes para alcanzar todos los objetivos a los q u e el h o m b r e aspira. por tanto. nuestra disciplina analiza precios objetivos. si el h o m b r e no se viera inexorablemente cercado por la escasez. de aquellos fantasmagóricos precios q u e sólo aparecerían si los h o m b r e s no fueran como son. Distinguían entre bienes libres y bienes económicos. factores de producción o bienes de orden más remoto o elevado. sino distintos. carecería de objeto.

E x p u e s t o lo anterior. o a estas mismas u n a vez tostadas. pues. o al café molido. en la práctica no resulta preciso clasificar los bienes de producción según órdenes diversos. V e r e m o s más adelante cómo el valor y el precio de los bienes de órdenes más elevados dependen del valor y el precio de los bienes del orden primero producidos gracias a la inversión de aquéllos. y así sucesivamente. en lo atinente al valor. Esta clasificación de los bienes en órdenes distintos nos sirve para abordar la teoría del valor y del precio de los factores de producción. con leche y azúcar. por otra parte. en fin. los empleados para la producción de estos últimos se estimarán de tercer orden. Un bien económico. Igualmente carecen de interés bizantinas discusiones en t o r n o a si un cierto bien debe quedar catalogado entre los de orden ínfimo o en algún estrato superior. todas las demás cosas son valoradas según contribuyan a la producción de éstos. en este sentido. no tiene por q u é plasmarse en cosa tangible. Cabe imaginar una ordenación de los bienes de producción seg ú n su proximidad al artículo de c o n s u m o para cuya obtención se utilicen. denomínanse servicios. A nada conduce el cavilar acerca de si debe aplicarse el apelativo de bien de c o n s u m o a las semillas de café crudo. proporcionará un bien de c o n s u m o . al café p r e p a r a d o ya. t o d o lo q u e digamos acerca de un bien de consumo puede igualmente ser predicado de cualquier o t r o bien del orden q u e sea (con la única excepción de los bienes de ú l t i m o orden) si lo consideramos como p r o d u c t o de a n t e r i o r elaboración. o al café c o n d i m e n t a d o para ingerir. El acto valorativo original y f u n d a m e n t a l atañe exclusivamente a los bienes de c o n s u m o . La terminología adoptada resulta indiferente a estos efectos. A t e n o r de esta sistemática. . com e n z a n d o por el segundo para terminar con el enésimo. Los bienes económicos inmateriales. o solamente.156 La Acción Humana n a d o a su vez con otros. los bienes de producción más p r ó x i m o s al artículo de c o n s u m o en cuestión se consideran de segundo orden.

Rehuyen adoptar una postura neutral ante hechos ciertos e indubitables. a u n q u e no siempre lo haga. al actuar. en cambio. LA ESCALA VALORATIVA 157 £1 h o m b r e . p r o c u r a cubrir las necesidades más urgentes y deja insatisfechas las de m e n o r utilidad. varían según el m o m e n t o . De ahí q u e el actuar siempre haya de concordar p e r f e c t a m e n t e con la escala de valores o necesidades. difieren de persona a persona y. se representa m e n t a l m e n t e una escala de necesidades o valoraciones. decide entre las diversas posibilidades ofrecidas a su elección. es decir. Estas disciplinas advierten q u e los fines perseguidos por el h o m b r e no p u e d e n ser p o n d e r a d o s con arreglo a norma alguna de carácter absoluto. N a d a cabe objetar a tal presentación de las cosas. Se trata de disciplinas normativas.Un primer análisis Je la categoría de acción 2. pues ésta no es más q u e mero símil empleado para interpretar el proceder del h o m b r e . Las doctrinas de carácter ético p r e t e n d e n establecer unas escalas valorativas a cuyo tenor el h o m b r e . c u a n d o actúa. ta! p o s t u r a a la praxeología y a la economía. P o r q u e dichas escalas valorativas carecen de existencia a u t ó n o m a . Los fines. Suele decirse q u e el h o m b r e . Aspiran a definir el bien y el mal y quieren aconsejarnos acerca de lo que. debiéramos perseguir. las m e n o s urgentes. Conviene. Repugna. como decíamos. como bien suprem o . son p u r a m e n t e subjetivos. es decir. constituyen datos irreductibles. las e s t r u c t u r a m o s sólo una vez conocida la efectiva conducta del i n d i v i d u o . el individuo atiende las apetencias de más valor. N u e s t r a única información acerca de las mismas resulta de la p r o p i a contemplación de la h u m a n a actuación. sin embargo. con arreglo a la cual ordena su proceder. La praxeología y la economía se interesan por los medios idóneos para alcanzar las metas q u e los morta- . En la alternativa prefiere una determinada cosa a las demás. interesadas por averiguar cómo debería ser la realidad. prefieren enjuiciarlos a la luz de subjetivas normas de conducta. debería pronunciarse. T e n i e n d o en cuenta esa escala valorativa. no olvidar q u e tal escala de valores o necesidades toma corporeidad sólo c u a n d o la propia actuación h u m a n a se p r o d u c e . aun en un m i s m o individuo.

no p u e d e admitir semejantes distingos. Sólo con respecto a los fines últimos aparece el concepto de valor en sentido p r o p i o y genuino. en cada circunstancia. La economía no puede estimar perverso a quien prefiera lo desagradable. según la utilidad o idoneidad de los mismos para alcanzar fines. J a m á s pronúncianse acerca de problemas morales. no participan en el debate entre el sibaritismo y el ascetismo. atrib u y e a los fines últimos q u e él m i s m o se haya p r o p u e s t o alcanzar. desea alcanzar. c o m o veíamos. El valor es la trascendencia que el h o m b r e . p u e d e n ser utilizados p o r la antropología para distinguir e n t r e quienes se c o m p o r t a n como la mayoría y quienes constituyen seres aiípicos o extravagantes. invariablemente. en cambio. al actuar. para el h o m b r e sólo tienen interés en t a n t o en c u a n t o le permiten alcanzar predeterminada meta. q u e persigue lo q u e o t r o s rehuyen. no se halla ínsito en las cosas. El valor no es de condición objetiva. resultan valorados de m o d o derivativo. q u e le gusta lo q u e oíros detestan. sólo predica q u e es distinto a los demás. lo dañino o lo doloroso a lo agradable. quienes lo llevamos den- . acerca de tal sujeto. La ponderación de los fines últimos resulta. Somos nosotros. como conceptos definidos. igualmente. elijan. Los conceptos de anormalidad o perversidad. lo benéfico o lo placentero. Sólo les preocupa determinar si los medios adoptados resultan o no apropiados para conquistar los objetivos que el h o m b r e efectivamente. dice. por consiguiente. La economía. que goza en soportar el dolor mientras los demás prefieren evitarlo. carecen de vigencia en el t e r r e n o económico. Los términos normal y anormal. con arreglo a los mismos conceptos. de quienes siguen vías perniciosas para su propia salud.158 La Acción Humana les. arbitraria. en sentido ético. también cabe servirse de ellos en sentido biológico para separar a aquellos cuya conducta a p u n t a hacia la conservación de la vida. por t a n t o . subjetiva y. en cambio. Los medios. su estimación depende del valor asignado al o b j e t o en definitiva apetecido. La ciencia teórica de la acción h u m a n a . distinguir entre quienes proceden c o r r e c t a m e n t e y quienes actúan de m o d o distinto. cabe.

A d m i t i m o s estos hechos. desde su p u n t o de vista. La propia conducta h u m a n a .Un primer análisis Je la categoría de acción 159 t r o . L A ESCAI. d e s b o r d a n el c a m p o de u n a ciencia como la nuestra. Tales juicios. Suelen los fisiólogos.A D E N E C E S I D A D E S Pese a q u e . una y otra vez. 3. y la fisiología aplicada se preocupa por descubrir cuáles sean los m e d i o s mejores para satisfacer. exclusivamente. d e p e n d e . el curso de la historia únicamente en la medida en que. El fisiólogo. generalmente. sin e m b a r g o . en cada caso. q u e se e n f r e n t a con la acción h u m a n a tal c o m o efectivamente se p r o d u c e en el mund o . a mejorar las propias condiciones materiales de vida. Lo q u e cuenta para la praxeología y la economía no es lo . Es libre de c o n d e n a r ciertas conductas por resultar absurdas y contrarias a las necesidades «reales» del h o m b r e . tales deseos. sin embargo. influyen tales realidades. m u c h o s lo han negado. y p o r eso enseñan a las gentes cómo deben proceder y a q u é medios d e b e n recurrir para la satisfacción de sus deseos. ejerzan influjo sobre la efectiva conducta humana. lo i m p o r t a n t e es lo q u e e f e c t i v a m e n t e tales actores hagan. desde luego. N a d a i m p o r t a lo q u e este h o m b r e o aquel g r u p o digan del valor. El valor nada tiene q u e ver con palabras o doctrinas. distinguir e n t r e las necesidades «reales» del h o m b r e y sus imaginarias o artificiales apetencias. La gente quiere comida m á s a b u n d a n t e y sabrosa. m e j o r vestido y habitación y otras mil comodidades. c o m o ciertos. La ampulosa oratoria moralista y la pomposa vanagloria de los políticos tienen a veces trascendencia. engendra el valor. en la mayor medida posible. de hecho. a n t e todo. cierto es. Resulta indudable la trascendencia de tales estudios. El h o m b r e aspira a la salud y a la abundancia. de cómo reaccione el sujeto a n t e específicas circunstancias externas. tiene razón al distinguir e n t r e acción sensata y acción c o n t r a p r o d u c e n t e . la inmensa mayoría de los h o m b r e s aspira. Está en lo c i e r t o c u a n d o contrasta los m é t o d o s juiciosos de alimentación con los desarreglados.

4. La liigiene p u e d e estar en lo cierto al calificar de v e n e n o s al alcohol y a la nicotina. La remoción del malestar p u e d e lograrse en una medida m a y o r o m e n o r . a fin de lograr algo q u e apetece más. y no como serían si otras f u e r a n las condiciones concurrentes. en definitiva. hace. El juicio de valor no m i d e . ganancia o rendimiento neto. no es más q u e aquel increm e n t o de satisfacción q u e el h o m b r e . la c o r r e s p o n d i e n t e diferencia no p u e d e ser ponderada ni precisada con arreglo a m ó d u l o o b j e t i v o alguno. El valor no se expresa me- . Ello no o b s t a n t e . cual semi dioses. L A ACCIÓN COMO CAMBIO La acción consiste en p r e t e n d e r sustituir un estado de cosas poco satisfactorio por o t r o más satisfactorio. resulta de carácter p u r a m e n t e subjetivo. El costo es igual al valor q u e se atribuye a la satisfacción de la q u e es preciso privarse para conseguir el fin p r o p u e s t o . El beneficio. limítase a o r d e n a r en escala gradual. se trata de f e n ó m e n o psíquico. La cuantía en q u e u n a satisfacción s u p e r a a otra sólo cabe sentirla. q u e no cabe ni pesar ni medir. en este p r i m e r s e n t i d o . D e n o m i n a mos cambio precisamente a esa mutación v o l u n t a r i a m e n t e provocada. El valor de ese precio p a g a d o se llama costo. La economía aborda el e s t u d i o del h o m b r e efectivo. a n t e p o n e u n a s cosas a otras.160 La Acción Humana q u e el h o m b r e debería hacer. experimenta. frágil y s u j e t o a e r r o r . sino lo q u e . perfectos y omniscientes. tras el actuar. A q u e l l o a lo q u e es preciso renunciar para alcanzar el o b j e t o deseado constituye el precio pagado por éste. la economía ha de explicar y e n f r e n t a r s e con los precios reales del tabaco y los licores tales como son. Se trueca una condición menos deseable p o r o t r a más apetecible. La diferencia de valor entre el precio pagado (los costos incurridos) y el de la meta alcanzada se llama lucro. no p u e d e ocuparse de seres ideales. Se abandona lo q u e satisface menos. En el c a m p o de la economía no hay lugar para escalas de necesidades distintas de la escala valorativa plasmada por la real conducta del h o m b r e . tal cual es.

La diferencia valorativa entre dos situaciones d e t e r m i n a d a s es p u r a m e n t e psíquica y personal. Sólo el propio interesado p u e d e apreciarla y ni siquiera él sabe concretamente describirla a un tercero. En el m u n d o del valor sólo son aplicables los n ú m e r o s ordinales. si bien resulta inferior al apetecido. nunca cuantitativas. siendo así q u e sus mismos Utiliza dores advierten q u e no resultan aplicables a juicios valorativos. entre el valor del costo y el del resultado o b t e n i d o . para nada afectarían a los problemas económicos. P e r o también p u e d e suceder q u e la acción produzca una situación peor que la q u e se pretendía remediar. aun c u a n d o lo f u e r a n . A veces. V a n o es p r e t e n d e r calcular t r a t á n d o s e de valores. sino q u e se f o r m u l a a través de un orden de preferencias y secuencias. en tal supuesto. pocas garantías ofrecen. al efecto. c i e r t a m e n t e . en este caso sigue h a b i e n d o ganancia. Sucede con frecuencia q u e la acción no logra alcanzar el fin p r o p u e s t o . la d e n o m i n a m o s pérdida. esa diferencia. el resultado obtenido. constituye mejoría en comparación a la realidad anterior a la acción. nunca los cardinales. p o r su parte. la economía. No cabe trasladarla al exterior. La fisiología y la psicología.Un primer análisis de la categoría de acción 161 diante peso ni medida. El cálculo sólo es posible m e d i a n t e el manejo de n ú m e r o s cardinales. P e r o es más. 11 . no tiene por qué e n t r a r en el análisis de u n o s arbitrarios mecanismos que. P o r q u e la economía estudia la acción como tal. han desarrollado métodos con los q u e e r r ó n e a m e n t e s u p o n e n cabe resolver ese insoluble p r o b l e m a q u e implica la medición de las magnitudes intensivas. aun c u a n d o m e n o r de la esperada. E s t a m o s ante magnitudes intensivas. no siendo de su incumbencia los hecbos psíquicos q u e provocan esta o aquella actuación.

I .

y el posterior a ella. de cognición insuficiente. Quien actúa distingue el tiempo anterior a la acción. sólo cabe de modo metafórico emplearlos. Un universo rígido. Conviene. Sus ideales construcciones. en este terreno. sino a nuestros propios actos intelectivos. de un lado. tiene q u e pertenecer al orden temporal. dicho lo anterior. son coexistentes e independientes. pues no se refieren al sistema. Los conceptos de anterioridad y consecuencia. sin embargo. La razón h u m a n a 110 es capaz de concebir ni una existencia intemporal ni un actuar fuera del tiempo. coetáneas e intemporales. de otro. halla ríase fuera del tiempo. La incapacidad de la m e n t e humana para realizar esa síntesis convierte el pensar también en acción que progresa. Una inteligencia perfecta podría aprehenderlas todas de golpe. por ello. eternamente inmutable. pero sería cosa muerta. desde un estado menos satisfactorio. La lógica y la matemática manejan sistemas de razonamiento ideal. no confundir el orden temporal en q u e el conocimiento va adquiriéndose con la simultaneidad lógica de todas las partes q u e integran el sistema deductivo apriorístico. como sus deducciones. La acción aspira a determinada mutación y. a otro más satisfactorio. E L T I E M P O E N CUANTO F A C T O R PRAXEOLÓGICO La idea de cambio implica la idea de sucesión temporal. Los conceptos de cambio y de tiempo hállaflse inseparablemente ligados.CAPITULO V El tiempo 1. No puede el ser humano desentenderse del tracto temporal. de mayor conocimiento. el tiempo consumido por la misma. en tercer lugar. . paso a paso.

p o r el demasiado tarde y el demasiado t e m p r a n o . Más adelante procuraremos evidenciar por qué ningún mecanicismo axiomático puede servir para el estudio del orden económico. 5. La idea de tiempo es u n a categoría praxeológica. cualquier referencia a correspondencias funcionales resulta tan metafórica y errónea c o m o ei aludir a anterioridad y consecuencia d e n t r o del sistema lógico l . En c u a n t o sistema. desde luego. La acción a p u n t a siempre al f u t u r o . invariablemente. forzosamente. X V I . Existe. se halla igualmente f u e r a del tiempo.164 La Acción Humana El o r d e n lógico. no a d m i t e las categorías de t i e m p o ni de causalidad. por su esencia. Anterioridad y consecuencia constituyen conceptos esenciales al r a z o n a m i e n t o praxeológico y lo m i s m o sucede con la irreversibilídad de los hechos. la desazón q u e al interesado producen las previstas circunstancias f u t u r a s . ha de consistir en planear y actuar con miras a alcanzar un mañana mejor. P R E S E N T E Y FUTURO Es el actuar lo q u e confiere al h o m b r e la noción de t i e m p o . p e r o no hay ni causa ni efecto. El malestar q u e impulsa al h o m b r e a actuar lo provoca. Vid. en sí. e v i d e n t e m e n t e . t a m b i é n es apriorístico y deductivo. correspondencia funcional e n t r e sus elementos. tal c o m o él entiende se presentarían. por la causa y el efecto. . 2. 1 En un tratado de economía no procede aludir a las discusiones acerca de la posibilidad de formular una mecánica siguiendo vías axiomáticas. infra cap. En el marco del sistema praxeológico. c o m o el lógico. si nada hiciera por alterarlas. Lo q u e distingue desde el p u n t o de vista epistemológico el sistema praxeológico del lógico es precisamente q u e aquél p r e s u p o n e las categorías tiempo y causalidad. haciéndole advertir el transcurso del mismo. El o r d e n praxeológico. PASADO. de tal forma que el concepto de función sustituiría al de causa y efecto. La diferencia entre el u n o y el otro estriba en q u e la praxeología se interesa precisamente p o r el cambio. El objetivo de la acción estriba en hacer las condiciones venideras más satisfactorias de lo q u e serían sin la interferencia de la propia actuación.

sin embargo. q u e d a n d o r e t e n i d o sólo por la m e m o r i a . La acción. P o s t e r i o r y reflexiva ponderación indican al sujeto cuál f u e . 205. Ese t i e m p o q u e medimos.. pág. d o n t l'écoulement est continu. cit. séptima ed. R e f l e x i o n a n d o sobre el pasado.. el recordar lo q u e hace q u e el h o m b r e advierta las categorías de cambio y de t i e m p o . en definitiva. 391 y sigs. IX. ' «Ce que j'appelle mon présent. 1911. EDMUND H U S S E R L . p a r gradations insensibles. El tiempo. Jabrbuch für Philosophie und phanomenologhche Forschung. d ' u n étaL á l ' a u t r e : c o n t i n u i t é réellement vécue» 2 . en este sentido. 1928. lo q u e todavía no p u e d e hacerse o consumirse. loe. . «Vorlesungen zur Phánomenologie des inneren Zeitbewusslseins». pág. e n t r e el p a s a d o y el f u t u r o extiéndese un presente amplio y real. La meditación contemplativa considera el tiempo meram e n t e c o m o duración. Schütz. No es. c'est mon attitude vis-á-vis de l'avenir inmédiat. en el instante ya pasado. op. sin e m b a r g o . El h o m b r e adquiere conciencia del t i e m p o al proyectar la mutación de u n a situación actual insatisfactoria p o r otra f u t u r a más atrayente.El tiempo 165 La acción influye exclusivamente sobre el f u t u r o . dicen los filósofos. en la acepción filosófica del concepto. ' HKNRI 1 BERGSON. se halla en el presente p o r q u e utiliza ese instante d o n d e encarna su realidad 4 . virtual f r o n t e r a q u e separa el ayer del m a ñ a n a . con el transcurso de cada infinitesimal fracción de segundo. c o m o decíamos. «la d u r é e p u r é . cit.. El presente.» BERGSON. París. c'est mon action imminente. 152. d a d o q u e las condiciones necesarias para su iniciación.. págs. pertenece siempre al pasado. C o n t r a s t a el actor. va i n e x o r a b l e m e n t e h u n d i é n d o s e en el pasad o . et oú Ton passe. págs. c o m o tal. es pura línea ideal. la acción y cuáles las circunstancias que aquél b r i n d a b a para actuar. el h o m b r e se percata del t i e m p o 3 . Para la praxeología. no p u e d e ser más que pasado o f u t u r o . A. gracias a los distintos procedimientos mecánicos. n u n c a s o b r e un p r e s e n t e q u e . o tiemMatiére et Mémoire. El « a h o r a » del presente ingresa c o n t i n u a m e n t e en el pasado. advirtiéndole de lo q u e ya no p u e d e hacerse o consumirse por h a b e r pasado la oportunidad. la propia v o l u n t a d de mejorar las personales condiciones de vida obliga a los mortales a percatarse de tales circunstancias. 45 y sigs. el ayer con el hoy.

presente. el m i n u t o o el segundo q u e acab a n de transcurrir. C o m o quiera q u e el f u t u r o es siempre incierto. nada tiene q u e ver con el p a s o del t i e m p o astronómico. el pasado año. al igual que hace con todos los demás bienes escasos. es decir idoneidad para la acción. ese presente es d i s t i n t o del m a n e j a d o p o r el automovilista c u a n d o piensa q u e todavía es p r o n t o para cambiar de dirección. en la actualidad. crece. p r o n t o resultará d e m a s i a d o t a r d e . p e r o q u e . « a c t u a l m e n t e — a h o r a — en E u r o p a la libertad de p e n s a m i e n t o prevalece». de d e m o r a r s e la acción. la h o r a . hacia 1 9 1 3 . . La trascendencia de tal realidad se manifiesta a lo largo de toda la teoría de la acción. ya no se adora a Z e u s . varía según los diversos campos de acción. El presente. a las q u e hay q u e amoldarse para la consecución de los objetivos perseguidos. el mes. 3. El presente praxeológico. D e b e por eso administrarlo. AI decir. resulta necesario concretar q u é parte del m i s m o cabe considerar c o m o ahora. LA ECONOMIZACIÓN D E L T I E M P O El h o m b r e no p u e d e desentenderse del paso del tiempo. que. c o m p r e n d e todo aquel pasado que todavía conserva actualidad. equivale a la permanencia de u n a s precisas circunstancias. p o r lo t a n t o . El p r e s e n t e ofrece a quien actúa o p o r t u n i d a d e s y tareas para las q u e . según sea la acción c o n t e m p l a d a . Cada tipo de actuación s u p o n e la concurrencia de condiciones específicas. Si alguien hubiera dicho. todavía n o s e han p r e s e n t a d o . vago e ind e f i n i d o . para la praxeología. c o m p a r a n d o así el f u t u r o con el pasado. en t a n t o en c u a n t o duración temporal. el día.166 La Acción Humana p o d e m a d u r a c i ó n . q u e el siglo x i x . Es escaso el lapso temporal que e su disposición tiene. Nace. envejece y muere. la E d a d M e d i a . lo m i s m o incluye. La economización del t i e m p o ofrece aspectos peculiares en razón a la singularidad e irreversibilidad del orden temporal. i n d u d a b l e m e n t e no estaba previendo q u e aquel presente muy p r o n t o iba a ser pretérito. hasta ahora. aún demasiado t e m p r a n o . por ejemplo. El p r e s e n t e . es decir.

L a s actuaciones sucédense invariablemente unas a otras. a no ser q u e f u e r a inmortal y gozara de juventud e t e r n a . Incluso las acciones de diversos individuos sólo a la vista de los mecanismos físicos de medir el tiempo cabe considerarlas coetáneas. bállanse. .El tiempo 167 H a y una circunstancia que. todos sus apetitos. incluso en tal planteamiento. P o r q u e incluso en J a u j a veríase constreñido el hombre a economizar el t i e m p o . entre sí. de o r d e n a r el tiempo. conviene notar que lo anterior no tiene nada que ver con el teorema de Einstein sobre In relación (rmporal de dos beíhos distantes en el «pació. de m o d o inmediato. al haber satisfacciones m u t u a mente incompatibles e n t r e sí. A u n a d m i t i e n d o q u e el i n d i v i d u o p u d i e r a satisfacer. La conocida expresión «escala de valores» ha sido. habría. habiéndose desatendido los obstáculos que impiden presumir coetaneidad entre las dí* Con objeto de evitar cualquier posible interpretación errónea. sin invertir t r a b a j o alguno. "El sincronismo c o n s i i m y e noción praxeológica aplicable a los esfuerzos concertados de varios sujetos en acción s . d e s d e luego. al tiempo. p u e d e n servir varios fines. inmarcesible salud y vigor físico. H a y acciones. L A RELACIÓN T E M P O R A L E X I S T E N T E E N T R E LAS ACCIONES D o s acciones de un m i s m o individuo no pueden nunca ser coetáneas. en esta materia. conviene destacar. t o r p e m e n t e interpretada. resultaría escaso para el h o m b r e . LI t i e m p o . Nunca pueden ser realizadas en el mismo instante: pueden sueederse con mayor o m e n o r rapidez. p e r o sería e r r ó n e o deducir de ello la coincidencia temporal de acciones distintas. q u e no cabe d i s f r u t a r simultáneamente. quien veríase s o m e t i d o a la s e r v i d u m b r e tlel demasiado pronto y del demasiado tarde. con frecuencia. en relación t e m p o r a l del más p r o n t o y del más tarde. la de q u e la administración del t i e m p o es distinta a la administración de q u e son o b j e t o los demás bienes económicos y servicios. 4. que. pero eso es todo. no obstante.

Ahora bien. «On thc Subjcct-Matter of Economic Science». por lo tanto. p r e t e n d i e n d o servirse de ella para ponderar y enjuiciar las efectivas actuaciones del h o m b r e . 390. no nos b r i n d a n módulos más objetivos y firmes q u e los ofrecidos por cualquier otro sistema de normas e ideas. si. hasta el p u n t o de q u e únicamente o b s e r v a n d o efectivo actuar cabe concebirla. Olvidábase. No es lícito. P e r o tal razonamiento olvida que dos actos individuales nunca p u e d e n ser sincró' Vid. q u e la escala de valoración constituye pura h e r r a m i e n t a lógica. quien pretendería realizar con su actividad un plan p r e v i a m e n t e trazado. contrastarla con la acción real c o m o cosa independiente. Es muy posible q u e los objetivos fijados ayer para la acción de hoy no coincidan con los q u e v e r d a d e r a m e n t e ahora nos interesan. para enjuiciar la acción real de hoy. T a m p o c o es permisible p r e t e n d e r diferenciar la acción racional de la acción denominada «irracional» sobre la base de asociar aquélla a la previa f o r m u l a c i ó n de proyectos y planes q u e estructurarían la actuación f u t u r a .168 La Acción Humana versas acciones de un m i s m o individuo. considerándolos la causa y el m o t i v o impulsor de las distintas actuaciones h u m a n a s . Se ha supuesto q u e las distintas actuaciones h u m a n a s serían f r u t o de la existencia de u n a escala valorativa. sin embargo. Eco/tónica. aquellos planes de ayer. X I I I . Tal artificio hizo s u p o n e r había en la escala de valoración y en el plan de acción un sincronismo q u e no cabía e n c o n t r a r en los múltiples actos individuales. A aquella escala valorativa y a ese plan de acción — c o n s i d e r a d o s ambos conceptos como p e r m a n e n t e s e inmutables a lo largo de un cierto período de t i e m p o — atribuyóseles sustantividad propia e independiente. pág. de hecho. . q u e sólo en la acción real encarna. supónese nos hallaríamos ante un m o d o de actuar q u e habría de ser tenido por inconsciente e irracional 6 . F É L I X KAOTMANN. Se ha p r e t e n d i d o también fijar el concepto de actuación no-racional m e d i a n t e el siguiente razonamiento: Si se prefiere a a b y b a c. c luego resulta más atractiva q u e a. lógicamente a habrá de ser preferida a c. independiente y anterior a los propios actos del interesado.

permanecer adheridos a u n a s ciertas normas de acción. no constituiría actuación racional.. en sí misma. No hay q u e c o n f u n d i r el concepto lógico de consistencia (es decir. Robblns. una vez más. por corto q u e sea el intervalo e n t r e ambas valoraciones. Si nuestra valoración cambia. la constancia o adhesión a unos mismos principios). Londres.El tiempo 169 nicos. forzosamente. también habrá de variar nuestra actuación. consiguientemente. Constancia y racionalidad son nociones completamente diferentes. R O B B I N S . no es lícito construir u n a escala u n i f o r m e de apreciación en la que. a haya de preceder a b y b a c. En la acción. La presencia de ánimo se estima v i r t u d en el h o m b r e q u e Vid. L. The Coturnon Sénse oj Political Economy. La consistencia lógica aparece sólo en el m u n d o del p e n s a m i e n t o . W I C K S T E E D . An Essay ott the Naitire and Signifkance of Economk Science. contradictoria 7 . 32 siguientes. págs. en otro. 1933.. tampoco es admisible considerar la acción tercera y posterior como coincidente con las dos primeras. 1935. ausencia de contradicción) con el concepto praxeológico de consistencia (es decir. en gracia sólo a la constancia. carecería de sentido permanece? fiel a un anterior plan de acción. Y 7 . la constancia surge en el t e r r e n o de la acción. C u a n d o se h a n modificado las propias valoraciones. p r o n t o p u e d e resultar. págs 91 y sigs. segunda ed. I. q u e los juicios de valor no son inmutables. Londres. semejante consistencia es impensable. La acción sólo p u e d e ser constante en un sentido: en preferir lo de mayor a lo de m e n o r valor. Modificadas las circunstancias. D e l mismo modo. Si en cierto m o m e n t o p r e f e r i m o s a a b y. b a c. Una escala valorativa deducida de distintas acciones asincrónicas. sino pura terquedad. que f o r z o s a m e n t e se produce d e n t r o de un orden temporal. anteriormente adoptadas. P. H. ed. Un sistema lógico ha de ser consistente y ha de hallarse exento de contradicciones por c u a n t o s u p o n e la coetánea existencia de todas sus diversas partes y teoremas. La acción ha de acomodarse al fin perseguido y el proceder deliberado exige q u e el interesado se a d a p t e c o n t i n u a m e n t e a las siempre cambiantes condiciones. El e j e m p l o sólo sirve para p r o b a r .

Si. obligado es concluir q u e la presencia de ánimo y la reacción rápida constituyen el reverso de aquélla. en cambio. sin embargo. dichas contradicciones tal vez sean intencionadas. p u e d e haberse trazado un plan d e f i n i d o para sus operaciones. es contradictorio en sí mismo. A lo largo del día. I m a g i n é m o n o s q u e cierto individuo se decide a proceder inconsecuentemente sin o t r o o b j e t o q u e el de r e f u t a r el aserto praxeológico según el cual no hay acciones a n t i n a c i o n a l e s . por ejemplo. el plan en cuestión. P o r ello ha de a d a p t a r su conducta a las mudables condiciones del m e r c a d o y a sus propios juicios acerca del fut u r o desarrollo de los precios B . sin embargo. propugnando en públicas peroraciones ideas íntimamente incompatibles. deseoso de alcanzar objetivos bien definidos. el especulador tal vez realice operaciones q u e un observador incapaz de advertir las mutaciones experimentadas p o r las condiciones del mercado consideraría desacordes con u n a constante línea de conducta. uo gobierno o partido promete altos precios a los productores. desde IUCRO. al tiempo que asegura bajará el coste de la vida. nunca se logrará d e f i n i r q u é sea una acción «no racional». T i e n e presencia de á n i m o quien es capaz de ajustarse p e r s o n a l m e n t e con tal rapidez q u e logra reducir al m í n i m o el intervalo temporal e n t r e la aparición de las nuevas condiciones y la adaptación de su actuar a las mismas. haciendo caso o m i s o de los registrados cambios de condiciones. aun en el sent i d o a t r i b u i d o al t é r m i n o «racional» por quienes p r e t e n d e n de esta suerte distinguir la acción racional de la irracional. posiblemente. también pueden ser contradictorios en sí mismos. sigue adherido al principio de buscar la ganancia y rehuir la pérdida. Si la constancia implica la adhesión a un plan p r e v i a m e n t e trazado. al servicio de un designio preconcebido. P u e s ' Los planes. T a n t o si lo sigue como si no. El especulador. El programa. otras veces. e! objetivo perseguido es puramente demagógico. P o r muchas vueltas que se dé a las cosas.170 La Acción Humana actúa. hállase exenta de toda contradicción . C u a n d o el especulador va a la Bolsa. por juicios equivocados. la idea. que guía al expositor. sus acciones no dejarán de ser racionales. más q u e apoyando la supuesta « n o racionalidad» en un arbitrario juicio de valor.

eso es t o d o .El tiempo 171 bien. No ha hecho con ello. actúa de m o d o distinto a como lo haría en otro s u p u e s t o . en definitiva. el interesado se p r o p o n e también alcanzar un fin d e t e r m i n a d o : la refutación de cierto teorema praxeológico y. otra cosa que elegir un medio inadecuado para r e f u t a r las enseñanzas praxeológicas. con esta mira. . en ese caso.

.

la acción constituye un hecho dado. considerándola engañoso espejismo. Ahora bien. sin recurrir a voliciones personales. admitido todo ello. Pero. no se verían constreñidos a elegir y. y aun reconocido que. I N C E R T I D U M B R E Y ACCIÓN En la propia noción de acción va implícita la incertidumbre del f u t u r o . por tanto. pudieran tener razón. para una mente dotada de la máxima perfección. No es . causa de sí mismo. Si pudieran los mortales conocer el f u t u r o . su concatenación causal. para el hombre. al actuar. queda en pie el hecho indudable de que. constituye realidad fundamental y suprema. no tendrían por qué actuar. Antes al contrario. Vendrían a ser autómatas que reaccionarían ante meros estímulos.CAPITULO VI La incertidumbre 1. el f u t u r o resulta incierto. es decir. Cabe suponer que el resultado de todo acontecimiento o mutación hállase predeterminado por las eternas e inmutables leyes que regulan la evolución y desarrollo del universo. la intervención del azar. por lo que se refiere al h o m b r e . tales asertos no son más que sendas formas de predicar una misma cosa. cabe negar. en razón a que el h o m b r e fatalmente ha de atenerse a las ineludibles leyes de la causalidad. de plano. El q u e el hombre actúe y el que el f u t u r o resulte incierto en modo alguno constituyen realidades desligadas. cabe considerar q u e la interconexión e interdependencia de los fenómenos. las cosas se plantearan de o t r o modo. tal vez. Desde el p u n t o de vista del primer Hacedor. H u b o filósofos que rechazaron la idea de la autonomía de la voluntad.

r e s u l t a n d o inaplicables las enseñanzas de las ciencias naturales c u a n d o se p r e t e n d e explicar p o r q u é el sujeto acciona de cierto m o d o . p o d e m o s p r e v e r con exactitud el f u n c i o n a m i e n t o de una m á q u i n a construida de acuerdo con las normas de la técnica m o d e r n a . sin e m b a r g o . d e j a n d o de hacerlo en f o r m a distinta. siendo imprevisibles dos esferas de acción. viene a teñir de i n c e r t i d u m b r e toda actividad. Sólo hace posible pronosticar los resultados de específicas actuaciones. En el c a m p o de la realidad. resulte o no el m á s a p r o p i a d o depende de la aparición de realidades f u t u r a s . tan sólo una p a r t e de aquel amplio p r o g r a m a gracias al cual cabrá abastecer a los consumidores con los correspondientes productos. Siguen. en definitiva. La construcción de específico ingenio mecánico constituye. P o r tanto. N u e s t r a ignorancia. no por ello p o d e m o s escam o t e a r la i n c e r t i d u m b r e i n h e r e n t e al c o m p l e j o c o n j u n t o de datos q u e la acción humana tiene q u e p r e v e r . aquella q u e c o m p r e n d e las actuaciones amparadas por un conocimiento i m p e r f e c t o de la mecánica de d e t e r m i n a d o s fen ó m e n o s naturales y la q u e atañe a los actos h u m a n o s de elección. Así.174 La Acción Humana q u e a f i r m e m o s q u e el h o m b r e sea «libre» al escoger y actuar. Las necesidades y gustos del mañana. el cálculo de probabilidades constituye la m á x i m a aproximación a la c e r t i d u m b r e . La ciencia n a t u r a l no p e r m i t e predecir el f u t u r o . El q u e dicho p r o g r a m a . p o r lo q u e respecta a estos dos terrenos. cualquiera q u e sea el grado de certeza q u e tengamos respecto al resultado técnico de la m á q u i n a . Decimos tan sólo q u e el individuo e f e c t i v a m e n t e prefiere y procede consecuentemente. Los asertos de la física y la química poseen un grado tan alto de probabilidad q u e cabe considerarlos ciertos. Es é s t e problema q u e carece de trascendencia para la investigación praxeológica. No incumbe a la praxeología investigar si deben ser tenidos p o r ciertos todos los teoremas q u e las ciencias naturales empíricas manejan. a efectos prácticos. la reacción de los h o m b r e s ante m u d a d a s . La certeza apodíctica sólo se da en la órbita del sistema d e d u c t i v o p r o p i o de las ciencias apriorísticas. imprevisibles e inciertas al ponerse en marcha el plan. sin e m b a r g o .

Se saca la impresión de q u e existe una f o r m a científica de jugar. en estos campos. E L SIGNIFICADO D E L A PROBABILIDAD Los matemáticos haji provocado confusión en t o m o ni estudio de la probabilidad. Pascal. La historia de rodas las ramas del saber re- . mayores o menores. precisam e n t e por ello. en parla cotidiana. C u a n d o el Chevalier de M é r é consultó a Pascal acerca de la operación de los juegos de dados. q u e sólo los iniciados p u e d e n interpretar. nada. lo m e j o r h u b i e r a sido q u e el gran sabio hubiera dicho a su amigo la verdad con t o d a desnudez. El m u n d o de la probabilidad. b r i n d a n d o las esotéricas enseñanzas de la matemática una clave para ganar siempre. de probabilidad.La incertidumbre 175 circunstancias. f o r m u l ó la respuesta en el lenguaje simbólico de la m a t e m á t i c a . No f u e r o n menores los estragos provocados por el equívoco del cálculo de probabilidades en el campo de la investigación científica. haciéndole ver q u e las matemáticas de nada sirven al t a h ú r en los lances de azar. lo q u e podía h a b e r sido expresado. La persona imperita cree q u e aquellas enigmáticas fórmulas encierran trascendentes mensajes. 2. precisamente p o r c u a n t o resultan ininteligibles a los legos. Pascal. C o r r e s p o n d e a la teoría general del saber h u m a n o investigar el c a m p o de la verdad y la certeza. los f u t u r o s descubrimientos científicos y técnicos. en el santo pat r ó n de los garitos. con toda sencillez. lejos de eso. cabe pronosticar más q u e a base de meros m á r genes. las ideologías y programas políticos del p o r v e n i r . se convirtió. La acción a p u n t a invariablemente hacia un f u t u r o desconocido. D e s d e un principio se pecó de ambig ü e d a d al abordar el tema. concierne específicamente a la praxeología. p o r su parte. viene a ser generalmente contemplada con reverencial temor. f u e enunciado medíante una terminología q u e la inmensa mayoría desconoce y q u e . sin pretenderlo. Los tratados teóricos q u e se ocupan del cálculo de probabilidades hacen propaganda gratuita para las casas de juego. La acción s u p o n e siempre arriesgada especulación. el inefable místico.

p r e t e n d i ó sustituir la categoría de causalidad por una teoría universal de probabilidades. se ha incurrido en algunos de los más graves fallos al p r e t e n d e r aplicar tal sistemática al t e r r e n o de la física. (N. alude al origen mental y voluntarista de las causas que. Un aserto se estima probable tari sólo c u a n d o n u e s t r o conocimiento sobre su contenido es i m p e r f e c t o . * Aun cuantió el término teleología ya ha aparecido anteriormente. del T. la segunda aparece en el t e r r e n o de la acción h u m a n a . típica de las ciencias de la acción h u m a n a ) . d o m i n a d o e n t e r a m e n t e por la causalidad. en tal caso. u n a cierta dosis de conocimiento poseemos. 1 JOHN STUART M I L L . podemos pronunciarnos. c u a n d o no sabemos b a s t a n t e c o m o para d e b i d a m e n t e precisar y separar lo verd a d e r o de lo falso. El campo c en q u e rige la primera es el de las ciencias . constituía causa de « v e r d a d e r o oprobio para las m a t e m á t i c a s » M o d e r n a m e n t e . c o m o ya advirtiera J o h n Stuart Mili. el cual. 3 5 3 . ral vez fuera aquí oportuno señalar que el vocablo.) . p l e n a m e n t e regulado por la teleología *. Los problemas atinentes a la ilación probable son de complejidad m u c h o mayor que los q u e plantea el cálculo de probabilidades. H a y dos especies de probabilidad t o t a l m e n t e distintas: la q u e p o d r í a m o s d e n o m i n a r probabilidad de clase (o probabilidad de frecuencia) y la probabilidad de caso {es decir. por lo cual. nueva impresión. Londres. contrapuesto a la causalidad o mecanicismo 'típico de las ciencias naturales. A System of Logic Ra tiocin ulive and Inductive. hasta cierto p u n t o . Sólo la obsesión por el e n f o q u e matemático podía provocar un error tal como el de suponer que probabilidad equivale siempre a frecuencia. P e r o . O t r o yerro f u e el de c o n f u n d i r el p r o b l e m a de la probabilidad con el del r a z o n a m i e n t o inductivo q u e las ciencias naturales emplean.176 La Acción Humana gistra los errores en q u e se incurrió a causa de una imperfecta aplicación del cálculo de probabilidades.naturales. q u e no hace m u c h o e s t u v o de moda. Incluso un fracasado sistema filosófico. pág. pese a nuestra incertid u m b r e . la q u e se da en la comprensión. provocan cambios en la esfera propia dei actuar humano. 1936. e v i t a n d o un simple non liquet o ignoramus. efectivamente.

por ejemplo. en este sentido. Tal representación. al lenguaje matemático. sin e m b a r g o . en relación con cierto evento. SÍ p a r t i m o s del s u p u e s t o de que las circunstancias no van a variar. El cálculo de probabilidades. auxilio alguno las demás f o r m a s de raciocinio lógico o matemático. con respecto a cada n ú m e r o singular. Tradúcelo. efectivamente. ni completa. en realidad. conocemos o creemos conocer c ó m o opera u n a clase d e t e r m i n a d a de hechos o f e n ó m e n o s . c ó m o opera el c o n j u n t o total de n ú m e r o s . salvo que. D i c h o s cálculos. Sabemos. lo único q u e en verdad nos consta es q u e integra ei c o n j u n t o de referencia. de nada le sirve al t a h ú r . no hacen m á s q u e reiterar. acerca de la probabilidad de vida de específico individuo. f o r m a p a r t e de la correspondiente agrupación h u m a n a . era o suponíamos plena. c o n t r a r i a m e n t e a una e x t e n d i d a creencia. sin embargo. ni p r o f u n d i z a n u e s t r o saber. G r a v e e r r o r constituye el pensar q u e el cálculo de probabilidades b r i n d a ayuda al jugador. P e r o . T a m p o c o . toda vez q u e dicha i n f o r m a c i ó n . sabemos tan sólo q u e integran la clase en cuestión. lo q u e ya n o s constaba de a n t e m a n o . nada p o d e m o s afirmar.La incertidumbre 3. J a m á s nos ilustran acerca de lo q u e acontecerá en casos singulares. s i m p l e m e n t e . incrementan nuest r o conocimiento en orden a c ó m o opera el c o n j u n t o . T o m e m o s una estadística de la mortalidad registrada en un área y en un período d e t e r m i n a d o s . q u e cierta lotería está compuesta p o r noventa n ú m e r o s . en este sentido. por tanto. e v i d e n t e m e n t e . ni amplía. Lo característico del . como tampoco le p r o c u r a n . PROBABILIDAD DE C L A S E 177 La probabilidad de clase significa q u e . de los cuales cinco salen premiados. m e d i a n t e f ó r m u l a s algebraicas. A h o r a bien. permitiéndole suprimir o reducir sus riesgos. de los c o r r e s p o n d i e n t e s hechos o f e n ó m e n o s singulares. El cálculo de probabilidades. refleja esa aludida imperfección del conocimiento h u m a n o . p o d e m o s afirmar q u e conocemos p e r f e c t a m e n t e Lt mortalidad del c o n j u n t o en cuestión. desde un principio. m e d í a n t e símbolos matemáticos. Supongamos.

por ejemplo. P e r o c o m o la s u e r t e acompaña a los i n s e n s a t o s . hallaríase en situación de garantizar al p e r d e d o r plena indemnización. Los clientes de casinos y máquinas tragaperras nunca cejan. para el i n t e r e s a d o re- . pues quien comprara todos los n ú m e r o s . de acuerdo con el cálculo de probabilidades. sobre el tapete verde. Las esperanzas del jugador no se basan en f u n d a d a s consideraciones. habríase colocado en el lugar del asegurado. en definitiva. como suele suceder. sin embargo. cierta cantidad. lo p r o b a b l e es q u e cuanto más jueguen m á s pierdan. pero. hallaríase.178 La Acción Humana juego es que en él impera el azar p u r o . no estaría c o n v i n i e n d o un seguro. a la m u e r t e de un tercero. pensará: existe una ligera posibilidad {o. el elegido habrá de pagar cien dólares. procedo insensatamente. q u e todo. cuantos más billetes adquieren. . P e r o la atracción del juego estriba precisamente en eso. correría el riesgo de perderlos junto con o t r o s noventa más. si no lograra asegurar más q u e a u n o de los diez al tipo señalado. Q u i e n . p o r el contrario. prometiera pagar. aparte la posibilidad de ganarlos. en otras palabras. « n o es imposible») de q u e gane. ¡ Q u e sea lo q u e Dios quiera! El f r í o razonamiento indica al jugador q u e no mejoran sus probabilidades al adquirir dos en vez de un solo billete de lotería si. Imaginemos q u e una caja contiene diez tarjetas. Recaudaría cien dólares y pagaría esa misma suma a u n o de los diez intervinientes. Rehusan advertir que. indudablemente babría de perder. c o b r a n d o p o r tal garantía una prima anual simplemente acorde con la previsibilidad de vida q u e . Cobraría diez dólares. mejor. si las reglas del juego favorecen al b a n q u e r o . hállanse convencidos de que. al e x t r a e r una de ellas. estoy dispuesto a efectuar el envite requerido. Ahora bien. en q u e no cabe la predicción. Los aficionados a la lotería. lo desconocido. al jugar. e m b a r c a d o en p u r o juego de azar. es posible. de sobra sé que. cada una con el n o m b r e de una persona distinta y que. A n t e tal planteamiento. Si no es supersticioso. . un asegurador q u e pudiera contratar con cada u n o de los intervinientes una prima de diez dólares. el i m p o r t e de los premios es menor q u e el valor de los billetes q u e la integran.

La consignada definición de lo q u e sustancialmente sea la probabilidad de clase es la única q u e . p e r o la c o r r e s p o n d i e n t e pérdida la c o m p u t a c o m o un costo más. t a m p o c o s o p o r t a riesgos especiales el propietario de un casino de juego o el de una empresa de lotería. Los comerciantes incluyen. El seguro. El f r u t e r o sabe. El cálculo de probabilidades constituye. p o d e m o s eliminar los riesgos específicos del individualizado negocio de q u e se trate. . desde un p u n t o de vista lógico. Las únicas operaciones matemáticas q u e requiere son las cuatro reglas elementales de la aritmética.La incertidumbre 179 sultara. sin embargo. Al decir «regul a r m e n t e » significamos q u e tales q u e b r a n t o s resultan conocidos en c u a n t o al c o n j u n t o de la clase de artículos de q u e se trate. e n t r e sus costos. resulta satisfactoria. La n o t a característica del seguro estriba en q u e tan sólo se ocupa de clases íntegras. sin p o d e r precisar cuál será la específica q u e haya de perjudicarse. no se ampara en el cálculo de probabilidades. P o r lo m i s m o . específica compensación p o r las pérdidas q u e regularmente ocurren en la gestión mercantil. por e j e m p l o . Evita el círculo vicioso q u e implican cuantas aluden a la idéntica p r o b a b i l i d a d de acaecimientos posibles. Y ya no tenemos. Lo anterior q u e d a claramente evidenciado al advertir q u e la eliminación del riesgo m e d i a n t e la asociación también p u e d e efectuarse sin recurrir a ningún sistema actuarial. La idea q u e i n f o r m a el seguro es la de asociación y distribución de riesgo. en la vida cotidiana. q u e de cada cincuenta manzanas una se p u d r i r á . no estaría a c t u a n d o c o m o asegurador. entonces. S u p u e s t o que sabemos t o d o lo concerniente al f u n c i o n a m i e n t o de la clase. logramos salvar el aludido círculo vicioso. T o d o el m u n d o . cuyo c o m p o r t a m i e n t o . exige asegurar a toda una clase o a un n ú m e r o de p e r s o n a s q u e razonablemente p u e d a r e p u t a r s e c o m o tal. ya sea de carácter comercial o mutualista. resulta conocido. sino a t í t u l o de jugador. lo practica. en esta materia. q u e referirnos a la ausencia de regularidad en la secuencia de los casos singulares. Al proclamar nuestra ignorancia acerca de los eventos singulares. simple pasatiempo. de los cuales sólo sabemos q u e son elementos integrantes de una clase. c o m o tal.

q u e . con lo anterior. Un médico puede. en la misma situación q u e cualquier o t r o jugador en lo a t i n e n t e a los n ú m e r o s p o r él adquiridos. Cualquier semejante predicción.180 La Acción Humana Si el lotero coloca t o d o s los billetes. 4. si algunos restan invendidos. Con frecuencia p r e t e n d e el h o m b r e predecir cierto f u t u r o evento. hállase. a t i n e n t e al m u n d o de los hechos externos. sólo tres m u e r e n . o sea. referente al campo de las ciencias naturales. se limitará a decir q u e la probabilidad q u e tiene el paciente de curar es de un 0 . La probabilidad de caso sólo tiene en común con la probabilidad de clase esa aludida imperfección de nuestro conocimiento. sino de simples afirmaciones acerca de la frecuencia con q u e los distintos resultados suelen producirse. Lo importante es q u e carecemos de información acerca del individual . vislumbrar las probabilidades de curación de cierto paciente sabiendo q u e se h a n repuesto del mal el 70 por 100 de los q u e lo han sufrido. por ejemplo. de cada diez pacientes. Por el contrario. no h e m o s p l a n t e a d o todavía el problema específico de la probabilidad de caso. es decir. pero de los cuales. No se trata de predicciones sobre el desenlace de casos específicos. En lo demás son e n t e r a m e n t e distintas ambas formas de probabilidad. o b s e r v a n d o el conocido c o m p o r t a m i e n t o de la clase de q u e se trate en su c o n j u n t o . Si el galeno expresa correctamente tal conocim i e n t o . con respecto a estos billetes q u e q u e d a n en su p o d e r . Están basados los correspondientes asertos en pura información estadística o simplemente en empírica y aproximada estimación de la frecuencia con q u e un h e c h o se produce. nada sabemos. el resultado de la operación es p e r f e c t a m e n t e previsible. 7 . P R O B A B I L I D A D D E CASO La probabilidad de caso s u p o n e q u e conocemos unas específicas circunstancias cuya presencia o ausencia d a n lugar a q u e cierto evento se produzca o no. Sin embargo. c o n s t á n d o n o s existe otra serie de factores capaces de provocar el citado resultado. sin embargo. tiene siempre ese mismo carácter.

cuyo c o m p o r t a m i e n t o conocemos o creemos conocer. el constitucional. entonces. en la operación. Q u i e n . p r e g u n t a r a si estaba ya c u b i e r t o el correspondiente c u p o . T a l agrupación p u e d e ser útil o incluso necesaria p a r a diversos estudios. no f o r m a n p a r t e de clase alguna. sin embargo. desconocido para él. de nueve a uno. e v i d e n t e m e n t e . al c o n f u n d i r la probabilidad de caso con la probabilidad de cíase. por citar un . no habría c o m p r e n d i d o el s e n t i d o del aserto. en calidad de tales. b a s a d o ú n i c a m e n t e en el con o c i m i e n t o fisiológico. sino. s u p o n e hay una mayor p r o b a b i l i d a d de q u e a la p r ó x i m a jugada salga un negro. es de probabilidad de clase.La incertidumbre 181 supuesto de q u e se trata. compuesta por h o m b r e s jóvenes y vigorosos al ser atacados por la e n f e r m e d a d de referencia. q u e gozó siempre de buena salud. configurar una clase f o r m a d a por «las elecciones presidenciales americanas». después de una serie de diez rojos sucesivos. si c o m p r u e b a q u e se trata de un h o m b r e joven y vigoroso. por ejemplo. como sucede con el jugador de ruleta q u e . cabe bien piense el d o c t o r q u e . El médico q u e oye q u e un individuo. pues en tal esfera manéjanse invariablemente eventos únicos que. I m a g i n e m o s q u e un c i r u j a n o dice a su paciente que. Su opinión. puede p e r f e c t a m e n t e c a m b i a r . tras tal afirmación. apoyándose en la profesional experiencia podrá decir q u e las probabilidades de curación son de siete contra tres. Sería víctima del error q u e se d e n o m i n a « e n g a ñ o del jugador». tras examinar al e n f e r m o . en e s t e caso. el médico no se sirve de precisos datos estadísticos. m a n e j a n d o exclusivamente el comportam i e n t o de específica clase. la clase. P e r o el e n f o q u e lógico es el m i s m o . La probabilidad de caso es un supuesto especial en el ter r e n o de la acción h u m a n a . d o n d e jamás cabe aludir a la frecuencia con q u e d e t e r m i n a d o f e n ó m e n o se produce. treinta de cada cien pacientes fallecen. Cabe. T o d o p r o n ó s t i c o en medicina. sólo sabemos q u e resulta encuadrable en una clase de hechos. ha sido atacado por cierta e n f e r m e d a d . La probabilidad ya no será de siete a tres. las cifras de mortalidad son m e n o r e s . digamos. apela tan sólo a una más o menos exacta rememoración de su propia experiencia.

han vencido siempre a los amarillos. Si. estamos practicando simple apuesta. q u e tiene su trascendencia. . No existiría i n c e r t i d u m b r e acerca del resultado del e n c u e n t r o . en cambio. a estos efectos. q u e nunca m á s se repetirá. ganarían.182 t. Tal conocimiento no es. para d e t e r m i n a r el f u t u r o resultado. de los q u e nos i n f o r m a n acerca del comportam i e n t o de una determinada clase de eventos. I m a g i n e m o s q u e mañana han de e n f r e n t a r s e d o s equipos de f ú t b o l . por el contrario. El q u e n u e s t r o pronóstico lo consideremos sólo probable evidencia q u e no discurrimos por tales vías. único. Lina vez más. carecen de t o d o interés. en tal caso. Tal circunstancia parece favorecer a los azules. materia ésta específica de las ciencias históricas. estaríamos invariablemente e n f r e n t á n d o n o s con un caso individual. de un supuesto de probabilidad de clase. el q u e los azules hayan siempre ganado. todo lo q u e c o m ú n m e n t e se c o m p r e n d e b a j o el t é r m i n o probabilidad atañe a ese m o d o especial de razonar e m p l e a d o al examinar hechos singulares e individualizados. Si se tratara. razonáramos correctamente. pensaríamos q u e el p a r t i d o debía terminar con la victoria de los amarillos. sin embargo. C u a n d o . los azules a los amarillos. no o b s t a n t e . n o s jugamos el d i n e r o . mientras q u e los amarillos invariablemente resultarían derrotados. hasta ahora. Aquellas características que permitirían su e n c u a d r a m i e n t o en p r e d e t e r m i n a d o g r u p o . incidiendo en el «engaño del jugador». Consideramos. p o n d e r a n d o los factores q u e d e t e r m i n a r o n su efectivo desenlace—. Sabríamos positivamente q u e los azules. en orden a la previsión del f u t u r o resultado. Los azules. o después de la misma. Fuera del c a m p o de la probabilidad de clase. con o t r o . p o r el c o n t r a r i o . obligado sería concluir que los azules siempre habrían de ganar. nuestra acción equivaldría al envite de un lance de azar. supongamos. Más bien.a Acción Humana caso. no daríamos ninguna trascendencia a tal hecho. él solo constituye la clase. El s u p u e s t o viene d a d o por sus propias circunstancias. los comicios estadounidenses de 1 9 4 4 — y a fuera antes de la elección. Si así se estimara. de acuerdo con la probabilidad de clase. P e r o si analizamos concretamente.

Tenemos clara idea de los efectos que tales factores han de provocar. La vida misma está expuesta a numerosos riesgos. a este respecto. Sólo sabe que. Existe un elemento de azar en la vida humana. en este terreno. Tal conocimiento. t i b e que nos hayamos equivocado al ponderar la respectiva influencia de los aludidos factores concurrentes o no hayamos tenido en cuenta. El intervenir en juegos de azar. Frente a los fenómenos naturales imposibles de controlar. de nada le sirve para ordenar su posible actuación. pueden poner de continuo en peligro la supervivencia. confiamos en la suerte. En m a n t o al asegurado. Podemos llegar a saber los motivos que imx-len al hombre a actuar. esperamos no ser alcanzados por el rayo o no ser mordidos por la víbora. El tahúr ignora qué evento provoca el resultado del juego. los objetivos que puede perseguir y os medios que piensa emplear para alcanzar dichos fines. Especula entonces con las probabilidades contrarias. o al menos no logramos hacerlo en la medida necesaria. Nuestro conocimiento. habrá gastado en vano su dinero 2 . no es completo. Todos. con una determinada frecuencia. ! . el seguro equivale a un juego de azar. parte siempre de incompleto conocimiento. sin embargo. que no sabemos controlar. la existencia de otras circunstancias también trascendentes. dentro de una serie de eventos. por lo demás. la perdida del interesado equivale a la diferencia entre la suma percibida del asegurador y la que aquél habría podido acumular mediante el ahorro. se producen unos que le favorecen.183 La comprensión. En el seguro de vida. el hombre hállase siempre en la postura del jugador. Si el temido siniestro no se produce. el dedicarse n la construcción de máquinas y herramientas y el efectuar especulaciones mercantiles constituyen tres modos diferentes de enfrentarse con el futuro. nocivas situaciones. he ahí su tínico plan posible. El hambre puede nulificar los efectos patrimoniales de posibles daños y accidentes suscribiendo los correspondientes seguros. tan sólo le cabe confiar en la suerte. al menos con la debida exactitud.

sin e m b a r g o . en cambio. se desenvuelve. se e n f r e n t a con el hecho de q u e hay semejantes. e v i d e n t e m e n t e . en el m u n d o real. La vol u n t a d del ingeniero social habría de suplantar la libre volición de aquellas múltiples personas q u e piensa utilizar para edificar su utopía. h a b i e n d o p a s a d o p o r alto la indeterminación de algunas cuestiones q u e consideraban ya resueltas. sabe t o d o lo necesario para llegar a una solución técnicamente correcta del problema de q u e se trate. En el marco del h u m a n o actuar n u n c a hay estabilidad ni. por consiguiente. P r e t e n d e tal ideario operar con los seres h u m a n o s c o m o el ingeniero manipula la materia p r i m a con q u e tiende puentes. de o t r o . En tal caso procurarán completar su ilustración. traza carreteras o construye m á q u i n a s . operan por sí y para sí. al construir una m á q u i n a . el h o m b r e . de p r o b l e m a s insolubles dados los conocimientos técnicos del m o m e n t o . por un lado. Tales técnicos sólo saben de p r o b l e m a s solubles. al igual q u e él. y. G o z a r í a de plena libertad para manejar a las gentes c o m o el técnico c u a n d o manipula el hierro o la madera. Ese concepto. los tutelados. A s p i r a n . Suele hablarse. de totalitaria tiranía. T o d a inversión viene a ser una especulación. A veces. El ingeniero social. P e r o . en principio. al actuar. de «ingeniería social». seguridad. Su é x i t o o fracaso d e p e n d e r á de la m a y o r o m e n o r habilidad q u e tenga para prever el f u t u r o . por ello. . por o t r o . de un lado. a controlar p l e n a m e n t e todos los elementos q u e m a n e j a n . alguna desgraciada experiencia háceles advertir q u e sus conocimientos no eran tan completos c o m o suponían. es sinónimo de d i c t a d u r a . por ejemplo.184 La Acción Humana El ingeniero. si tropieza con alguna incertidumbre. los cuales. q u e molestarse i n t e n t a n d o c o m p r e n d e r la actuación ajena. La necesidad de acomodar la propia actuación a la de terceros concede al s u j e t o investidura de especulador. implantado su p r o g r a m a . La tarea. Naturalmente. y. La h u m a n i d a d se dividiría en dos clases: el dictador o m n i p o t e n t e . procura eliminarla mediante los márgenes de seguridad. no tendría. d e n t r o de la órbita de lo cierto. hoy en día. nunca podrán llegar a eliminar el e l e m e n t o de azar ínsito en la vida h u m a n a . al igual q u e el de dirigismo. reducidos a ja condición de simples e n g r a n a j e s .

b) P r o n o s t i c o que. El actor estima q u e arriesga muy poco a p o s t a n d o . Lo q u e g e n e r a l m e n t e pasa p o r tal. de otro. del total censo electoral. b a j o j u r a m e n t o decisorio.La incertidumbre 5. El caso a) es similar. careciendo el sujeto de plena certeza. de un lado. hallábase convencido de q u e Roosevelt ganaría. y la propensión del interesado a jugar. i n d u d a b l e m e n t e . al ser examinado m á s de cerca. c) C r e o q u e las probabilidades en favor de Roosevelt son de nueve a uno. d) Estoy seguro de q u e Roosevelt será elegido. Estaríamos ante mera opinión individual. veinticinco de los cuales se ponunctarán por Roosevelt. podría haberse dicho: a) Estoy dispuesto a apostar tres dólares contra u n o a q u e Roosevelt saldrá elegido. resulta de la concurrencia de dos factores: la creencia de q u e Roosevelt será elegido. arbitrario. acerca de s¡ estaba tan cierto de la f u t u r a victoria de Roosevelt como de que un bloque de hielo al ser expuesto a u n a t e m p e r a t u r a de cincuenta grados había de derretirse respondería. lo q u e el m i s m o más bien deseaba era expresar la propia valoración q u e a las condiciones concurrentes d a b a . La afirmación b) es una estimación del desenlace del acontecimiento inminente. cuarenta y cinco millones de electores v o t a r á n . La relación tres a u n o nada dice acerca de las respectivas probabilidades de los candidatos. por ejemplo. El aserto d) es. resulta ser de índole diferente. Más bien rectificaría su primitivo p r o n u n c i a m i e n t o en el sentido de asegurar que. a todas luces. en procedimiento judicial. p e r s o n a l m e n t e . sino al espera- . q u e n o . En vísperas de la elección presidencial americana de 1 9 4 4 . L A VALORACIÓN NUMÉRICA 185 DE LA PROBABILIDAD DE CASO La probabilidad de caso no p e r m i t e forma alguna de cálculo n u m é r i c o . Q u i e n tal afirmara. Las correspondientes cifras no se refieren a un m a y o r o m e n o r grado de probabilidad. de ser interrogado.

en realidad. ¿ Q u é significa. nueve habrían de ser favorables a Roosevelt y u n o adverso. como. pues? Se trata. N i n g u n a relación p u e d e tener la expresión de referencia con la probabilidad de clase. r e c u r r i e n d o a o t r a realidad más c o m ú n . n o r m a l m e n t e . a 110 d u d a r . tiende aquélla a identificar una cosa abstracta con otra concreta. P o r c u a n t o la metáfora p r e t e n d e aclarar algo menos corriente. simplemente. m e j o r conocida. en razón a q u e . P e r o ni aun tal a r b i t r i o es admisible en el caso de referencia. Se afirma el resultado esperado. en esta materia. por cuanto la comparación se basa en una suposición defectuosa. No significa ciertamente q u e de diez casos del mismo tipo. de una expresión metafórica. AI aseverar q u e las probabilidades en favor de Roosevelt son de nueve contra una. se quiere dar a entender q u e . del cálculo de probabilidades. o. Búscase. por ejemplo. a n t e la próxima elección. pues supone incurrir en el «engaño del jugad o r » . Si bien lo anterior no constituye formulación obligada de loda m e t á f o r a . generalmente. Roosevelt se halla en la postura del h o m b r e que ha adquirido el noventa por ciento de los billetes de una lotería. aun en el p r o p i o marco del cálculo de probabilidades. Las metáforas sirven. para asimilar un objeto abstracto con o t r o q u e puede ser percibido por los sentidos. el ter• tium comparationis. suele la gente recurrir a esa forma de expresión. sobre puras estimaciones personales. lo concreto resulta más conocido q u e lo abstracto. la de las encuestas Gallup. El aserto c) es diferente.186 La Acción Humana do resultado de la efectiva votación. Las analogías y m e t á f o r a s son siempre imperfectas y de escasa procedencia. A nada conduce recurrir a la lógica para una crítica del lenguaje metafórico. Dicha afirmación p u e d e descansar sobre una investigación sistemática. Presúmese q u e la razón nueve a u n o nos revela algo sustancial acerca de lo q u e pasará con el hecho único y espe- . Tal cálculo. es más popular q u e la comprensión epistemológica. pero envuélvese en términos aritméticos. M e d i a n t e la fórmula matemática citada preténdese hacer más comprensible cierta compleja realidad apelando a una analogía tomada de una de las ramas de la matemática.

El t é r m i n o hipótesis no resulta aplicable c u a n d o de la interpretación de los hechos históricos se trata. incluso por aquellos q u e suponían q u e el zar Pablo no era hijo de P e d r o I I I .La incertidumbre 187 cífjco q u e nos interesa. sin e m b a r g o . en el segundo — h a b i d a cuenta de nuestros conocim i e n t o s — no resulta más q u e m e r a m e n t e posible. consecuentemente. Las hipótesis constituyen intentos de explicar fenómenos apoyándose en a r g u m e n t o s q u e resultan lógicamente insuficientes.) Ya no estamos ante la probabilidad de clase ni ante la comprensión histórica. Resultaría fatigoso evidenciar de n u e v o el error q u e tal idea encierra. H a b í a u n a animosidad m u y extendida contra los alemanes en Rusia y la rama g o b e r n a n t e de los R o m a n o f f . Q u e d a . Inadmisible igualmente es el recurrir al cálculo de probabilidades al analizar las hipótesis propias de las ciencias naturales. Sólo la comprensión histórica abre vía para a b o r d a r tal incógnita. PASATIEMPOS Una apuesta es el convenio en cuya virtud el interesado arriesga con o t r o individuo d i n e r o o distintos bienes. (La intensidad de la convicción personal de q u e sea cierta es p u r a m e n t e subjetiva. era considerada por muchos rusos como una estirpe germanizada. no está a v e n t u r a n d o una hipótesis. tenidos por ciertos. Si un historiador asegura q u e en la caída de la dinastía de los Romanoff jugó un i m p o r t a n t e papel el hecho de q u e la familia imperial era de origen alemán. q u e d u r a n t e doscientos años se venía u n i e n d o m a t r i m o n i a l m e n t e con familias alemanas. Los hechos en q u e se basa su apreciación son indiscutibles. en torno . T o d o lo q u e p u e d e afirmarse respecto de una hipótesis es q u e o contradice o conviene con los principios lógicos y con los hechos experimental mente atestiguados y. 6. la hipótesis ha de ser rechazada. JUEGOS DEPORTES V DE AZAR. A P U E S T A S . En el primer caso. siempre en pie la duda acerca de la trascendencia q u e e f e c t i v a m e n t e luvo tal circunstancia en la cadena de acontecimientos q u e al final provocó la caída del e m p e r a d o r .

188 t. El juego de azar. sin embargo. se ganan la vida. también cabe se c o m b i n e n . El azar y la apuesta. el preparador y el jockey—. a veces. en esto. Conviene. Lo que no cabe es invertir la afirmación y deno- . suponen entender de équidos. estimarse acción. Se trata. en tanto en c u a n t o este factor influye su decisión. El dedicarse a deportes y pasatiempos puede constituir tanto un fin como un medio. La práctica de un d e p o r t e o juego puede. También cabe apostar en torno a cuál de dos asertos atinentes a una realidad sea el correcto. para completar el tema. pronostican tras contemplar el pedigree y constitución de los animales. en cambio. Pero. es negocio jurídico p o r cuya virtud el interesado arriesga contra o t r o determinada cosa acerca de la posible aparición de cierto acontecimiento del q u e no tenemos más información que la suministrada por el comport a m i e n t o de específica clase. por ejemplo. son jugadores de azar. Q u i e n e s arriesgan dinero en las carreras no son. por lo general. sin embargo. tal actuación constituye un fin. hacer alguna otra consideración. Para quienes buscan el excitante estímulo provocado por las lides deportivas o para aquellos cuya vanidad se siente halagada al exhibir la propia destreza. A lo largo de subsiguientes capítulos serán analizadas las fórmulas mediante las cuales el m u n d o de los negocios se enf r e n t a con el problema de la incertidumbre del f u t u r o . apuestaif. depende de la h u m a n a acción — p r a c t i c a d a por el propietario. m e d i a n t e la misma. en cambio. La gente puede apostar con m o t i v o de una próxima elección o de un p a r t i d o de tenis. Los expertos. creen derivar información de personal sapiencia acerca de los aludidos factores personales. por tanto.a Acción Humana a un acontecimiento de cuya realidad o posible aparición toda información q u e poseemos viene dada por actos de comprensión intelectual. de un medio para los profesionales que. además. El resultado de una carrera de caballos. pero igualmente — l a s condiciones del cabal l o — de factores no h u m a n o s . más q u e simples jugadores de azar.

o aun con frecuencia. pero no vale la pena e n t r a r en el asunto. d e n t r o de una sociedad. E s t a m o s ante un caso peculiar y especial de acción. por el contrario. desde luego. La mayor p a r t e de las actuaciones h u m a n a s no p r e t e n d e n d e r r o t a r o p e r j u d i c a r a nadie. Aspírase. en el mercado. en el error quien s u p o n e q u e la vida mercantil constituye pura trampería. el empresario. p o r el contrario. . VON NEUMANN y OSCAR M O R G E N S T E R N . sino mera distracción. sin embargo. Tal vez haya cierta analogía entre la postura del jugador de cartas y la del timador. a veces. En una sociedad de mercado no existe analogía alguna e n t r e los juegos y los negocios. no implica antagonismo. dicho sea sin á n i m o de herir suspicacias. Princeton. De ahí q u e los psicólogos p r o p e n d a n a c o n f u n d i r la pugna hostil con ' El juego fie «solitario!» no ei ludirá competición. P u e d e acaecer q u e tal mejora se logre a costa de o t r o s . pág 86. d e n t r o de un orden basado en la división del trabajo. Incide. m e d i a n t e ellas. prospera p r o p o r c i o n a n d o a sus clientes las mercancías q u e éstos con m a y o r vehemencia anhelan. La m e t a inmediata de toda competición deportiva consiste en d e r r o t a r al adversario r e s p e t a n d o preestablecidas normas. sólo a mejorar las propias condiciones de vida. Por eso resulta erróneo considerarlo gráfico representación de lo que acontece en una sociedad comunista. como suponen J. e n f o c a n d o todas Jas acciones como si de meras distracciones se tratara. P e r o no es ése el p l a n t e a m i e n t o normal y.La incertidumbre 189 minar juego a cualquier actuación. caminan hacia la desintegración social. Thcory of Games and Eeonomie Behavior. 194-1. jamás ocurre en un sistema social de división del trabajo c u a n d o éste desenvuélvese libre de injerencias externas. es decir. se caracterizan por el concorde actuar de los s u j e t o s . en c u a n t o comienzan éstos a e n f r e n t a r s e los unos con los o t r o s . La competencia. Cierto que la competencia. Los juegos se caracterizan por el antagonismo existente entre dos o más c o n t e n d i e n t e s \ Los negocios. en el sentido de confrontación de incompatibles intereses. Con los naipes gana quien m e j o r se sirva de habilidades y astucias. puede suscitar en quienes c o m p i t e n aquellos sentimientos de odio y malicia q u e suelen i n f o r m a r el deseo de perjudicar a otros.

y el hablar de estrategias. según veremos después. jamás nos ilustran acerca de aspectos cuantitativos. Más adelante habremos de o c u p a r n o s de la f u n c i ó n de la c o m p e t e n c i a 4 . resulta el hablar de la conquista de uri mercado. LA P R E D I C C I Ó N PRAXEOLÓGICA El conocimiento praxeológico p e r m i t e predecir. La función de la competencia consiste en asignar a los m i e m b r o s de un sistema social aquella misión en cuyo desempeño m e j o r pueden servir a la sociedad. que — e n igualdad ' Vid. d e n t r o de un orden de cooperación m u t u a . 7. infra cap. de u n a forma u otra. con certeza apodíctica. Cabe predecir. . de m o m e n t o . sin e m b a r g o . XV. en v e r d a d . Las expresiones bélicas no convienen a las operaciones mercantiles. D o n d e haya cooperación social. no obstante. En el c a m p o de la acción h u m a n a . Existe diferencia esencial e n t r e el conflictivo c o m b a t e y la competencia cataláctica. sin embargo. Es el mecanismo q u e permite seleccionar. pues no hay conquista alguna c u a n d o una empresa ofrece productos mejores o más b a r a t o s que sus competidores. Los competidores aspiran a la excelencia y perfección de sus respectivas realizaciones. es preciso siempre seleccionar. es una imagen igualm e n t e deleznable. La praxeología. 5.a Acción Humana la competencia económica. sin q u e los tutelados actuantes puedan hacer valer los propios méritos. en este terreno. P o b r e m e t á f o r a . Tal competencia desaparece tan sólo cuando la atribución de las distintas tareas d e p e n d e exclusivamente de personal decisión. Conviene. para cada tarea.190 t. resaltar q u e es erróneo aplicar ideas de m u t u o exterminio a la recíproca cooperación que prevalece bajo el libre marco social. Tales predicciones. los problemas cuantitativos sólo m e d i a n t e la comprensión pueden ser abordados. las consecuencias que las diversas f o r m a s posibles de actuar van a provocar. debe guardarse de imprecisiones que p u e d e n inducir al error. el h o m b r e más idóneo.

desde luego. Es éste un i n t e r r o g a n t e q u e sólo la c o m p r e n s i ó n p u e d e resolver. La c o m p r e n s i ó n .La incertidumbre 191 de c i r c u n s t a n c i a s — u n a reducción en la d e m a n d a de a provocará una baja en su precio. L o s positivistas. vilipendiarán tal vía de investigación. su p o s t u r a . Lo q u e no p o d e m o s . en el t e r r e n o de la acción h u m a n a . a p r e h e n d i e n d o el m o d o de discurrir de los h u m a n o s . sin e m b a r g o . es adelantar la cuantía de tal baja. no d e b e hacernos olvidar q u e la c o m p r e n s i ó n c o n s t i t u y e el ú n i c o procedim i e n t o a d e c u a d o para. intenta pronosticar las f u t u r a s situaciones. No hay constancia ni p e r m a n e n c i a en las valoraciones ni en las relaciones de intercambio e n t r e los diversos bienes. E l e r r o r f u n d a m e n t a l e n q u e incide todo e n f o q u e cuantitat i v o de los p r o b l e m a s económicos estriba en olvidar q u e no existen relaciones c o n s t a n t e s en las llamadas dimensiones económicas. . sin e m b a r g o . T o d a s y cada u n a de las continuas mutaciones provocan n u e v a reestructuración del c o n j u n t o . abordar el tema r e f e r e n t e al m a ñ a n a .

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vistos en su conjunto. es decir. suprimir malestares. al cual el hombre que actúa ha de acomodar su conducta. comienza por manejar sólo números ordinales. es un m u n d o de soluciones cuantitativas. dos necesidades a atender. Los bienes que. sin embargo. que el m u n d o externo. para el h o m b r e actuante. por tanto. a título de medios. sin embargo. aprecia las cosas según su mayor o menor idoneidad para. el h o m b r e ordena en una escala todas las cosas. El hombre. por el hecho de valorar y actuar. El actor. Si las cosas no fueran así. donde entre causa y efecto existe relación mensurable. en una misma especie. Sucede.C A P I T U L O VII La acción en el entorno mundo 1. constituyen multiplicidad de cosas diferentes. asimílalos todos como ejemplares que encajan. El placer derivado de la alimentación y el originado por la contemplación de una obra artística constituyen. 13 i . al actuar. contemplándolas sólo en orden a su idoneidad para incrementar la satisfacción propia. Pero. no merecerían el apelativo de medios. LA L E Y DE LA UTILIDAD MARGINAL La acción ordena y prefiere. unos más y otros menos. nunca resultarían escasos y. una más y otra menos urgente. permiten atender las necesidades humanas. por su condición de medios. si los bienes pudieran prestar servicios ilimitados. simplemente. desde el ángulo de las ciencias naturales. dejando a un lado los cardinales. Al evaluar estados de satisfacción muy distintos entre sí y apreciar los medios convenientes para lograrlos.

P o r cuanto son distintos los efectos q u e las diversas cosas pueden producir. m e d i a n t e la valoración.194 t. A cada u n a de ellas se le asigna un rango específico en la escala de valores. cosas de diversa utilidad para su personal bienestar. sin e m b a r g o . de igual m a g n i t u d . entre las cuales escoge. En razón a q u e cada cosa sólo p u e d e p r o d u c i r un e f e c t o ¡imitado. Sólo indirectamente cobran trascendencia y sentido para la acción. Q u i e n actúa no ve más q u e cosas. c o n c e p t u á n d o s e como medios. No quiere ello. Y en razón a tjtie la misma cantidad y calidad de un cierto medio produce siempre idéntico efecto. P e r o las diversas porciones. C u a n d o el h o m b r e ha de o p t a r entre dos o m á s medios distintos. por tanto. El establecimiento. de ese diverso rango practícase al actuar y es la propia actuación la q u e efectúa tal ordenación. la acción hállase siempre e n f r e n t a d a con alternativas diversas. en cada caso. Las distintas porciones aludidas de un cierto medio no tienen. apetece con ansia dispar.a Acción Humana ambas quedan situadas en una escala de apetencias q u e comp r e n d e desde las de máxima a las de mínima intensidad. t a n t o cualitativa c o m o c u a n t i t a t i v a m e n t e considerado. el h o m b r e . por q u é o c u p a r puestos inmediatamente sucesivos. sin embargo. cosas que. actúa el interesado. Cantidad y calidad son categorías del m u n d o e x t e r n o . en m o d o alguno. ni las valora con arreglo a módulos teóricos o abstractos. al actuar. El tamaño de cada una de esas porciones estimadas de un m i s m o rango dependerá de la situación personal y única b a j o la cual. La acción nunca se interesa por unidades. intercambiarse entre sí ad libtium. Tal elección se efectúa e n t r e magnitudes determinadas de medios diversos. decir q u e el h o m b r e atribuya el mismo valor a las distintas porciones del medio en cuestión. la acción no diferencia e n t r e distintas p e r o idénticas cantidades de un medio homogéneo. algunas de ellas se consideran escasas. A cada una de dichas porciones asigna un rango especifico. ni físicas ni metafísicas. de un m i s m o medio p u e d e n . evidentemente. Cabe d e n o m i n a r unidad . ordena en escala gradual las disponibles porciones individuales de cada u n o de ellos. distingue diferentes clases de bienes. Cada porción es objeto de valoración separada.

del error de suponer q u e el valor de la suma de múltiples unidades pueda deducirse del valor de cada una de ellas. El concepto praxeológico de utilidad (valor en uso subjetivo. A h o r a bien. H a y q u e guardarse. importa es la utilidad del c o n j u n t o . supone q u e d e t e r m i n a d a cosa va a i n c r e m e n t a r su bienestar. en t o d o caso.La acción en el entorno inundo 195 a la cantidad m í n i m a q u e p u e d e ser o b j e t o de la correspondiente opción. Para la praxeología. Un h o m b r e posee cinco unidades del bien a y tres u n i d a d e s del bien b. Es al valor objetivo en uso al que se refieren las gentes c u a n d o hablan del «valor calórico» o de la «potencia térmica» . el descenso del bienestar q u e su pérdida implicaría. el valor de la suma no coincide con la adición del valor a t r i b u i d o a cada una de las distintas unidades. Lo anterior significa q u e . es decir. utilidad equivale a idoneidad causal para la supresión de un cierto malestar. al actuar. Al valorar un c o n j u n t o de varias unidades. 4. el i n c r e m e n t o de bienestar dep e n d i e n t e del mismo. A t r i b u y e a las unidades de a los rangos 1. sin e m b a r g o . preferirá perder dos unidades de b antes q u e tres de a. mientras las unidades de b q u e d a n graduadas en los lugares 3. a sumas ni a multiplicaciones. el t é r m i n o utilidad equivale a la importancia atribuida a cierta cosa en razón a su supuesta capacidad para suprimir d e t e r m i n a d a incomodidad h u m a n a . Con ello para nada se alude a procesos aritméticos. sólo se trata de estimar la utilidad resultante de poseer cierta porción del c o n j u n t o o existencias de q u e se t r a t e . c o m o decían los indicados investigadores). si ha de escoger e n t r e tres unidades de a y dos unidades de b. 5 y 6. si el interesado ha de o p t a r e n t r e dos unidades de a y dos unidades de b. 7 y 8. En este sentido. lo único q u e . o. El valor en uso en sentido objetivo es la relación existente e n t r e una cosa y el efecto que la misma puede producir. preferirá desprenderse de dos u n i d a d e s de a antes q u e de dos unidades de b. El h o m b r e . lo q u e es igual. 2. a tal potencialidad d e n o m i n a la utilidad del bien en cuestión. según la terminología de los p r i m i t i v o s economistas de la escuela austríaca) d e b e diferenciarse claramente del concepto técnico de utilidad (valor en uso objetivo.

En un d e t e r m i n a d o lugar y tiempo. Al decidirse entre cien onzas de oro y cien toneladas de hierro. en efecto. Tal realidad parecía echar por tierra toda teoría del valor y de los pre. llegados a este p u n t o . p r e t e n d i e n d o i n f r u c t u o s a m e n t e explicar los f e n ó m e n o s del valor y del cambio por otras vías. los clásicos tal terreno. en el mercado. William Stanley J e v o n s y Léon Walras. su elección no guarda relación alguna con la decisión que adoptaría si se hallara en la muy improbable situación de tener que o p t a r entre todo el o r o y todo el h i e r r o existente. El hierro. Las valoraciones y decisiones q u e plasman los tipos de cambio del mercado no suponen elegir entre el oro y el hierro. comenzará. b a j o condiciones definidas. A d v i r t i e r o n . Repasemos el p e n s a m i e n t o económico q u e prevalecía cuando la m o d e r n a teoría del valor f u e elaborada por Cari Menger. Hay cosas a las cuales se atribuye valor en uso s u b j e t i v o simplemente p o r q u e las gentes s u p o n e n e r r ó n e a m e n t e q u e gozan de capacidad para producir ciertos efectos deseados. hace su elección entre una cierta cantidad de oro y una cierta cantidad de hierro.* cios que partiera de los conceptos de utilidad y valor en uso. existen cosas q u e pueden provocar apetecidas consecuencias.196 t. a las cuales. los economistas que era el imperfecto planteamiento del problema lo que e n g e n d r a b a la aparente paradoja. es menos apreciado q u e el oro. El valor en uso de carácter subjetivo no tiene por q u é coincidir con el valor en u s o objetivo. Creyeron observar que había cosas cuya « u t i l i d a d » era mayor y q u e . El h o m b r e .a Acción Humana del c a r b ó n . Pero. sin embargo. al actuar. no se atribuye valor alguno en uso. por intentar basarse en el concepto de utilidad. a no d u d a r . se valoraban en menos q u e otras de «utilidad» menor. surge un problema en cuya solución los economistas clásicos fracasaron. P o r o t r o lado. sin embargo. . Q u i e n pretenda formular la más elemental teoría del valor y los precios. más plausible que suponer que las gentes valoran las cosas con arreglo a su utilidad. por eso. N a d a es. nunca se ve en el caso de escoger entre todo el oro y todo el hierro. después. sin embargo. A b a n d o n a r o n . e v i d e n t e m e n t e . por c u a n t o la gente ignora dicha potencialidad. .

Un h o m b r e aislado q u e posea siete vacas y siete caballos p u e d e valorar en más un caballo q u e una vaca. en m o d o alguno hállase d i c t a m i n a d o si. cap. Ni el p r e f e r i r . sino el valor en uso subjetivo. es decir. limítase a elegir entre alternativas. ante la alternativa de elegir e n t r e todos sus caballos y todas sus vacas. puede preferir quedarse con las vacas y prescindir de los caballos. importa m á s el o r o o el hierro. p u e s t o a o p t a r . preferirá entregar u n a vaca antes q u e un caballo. Al decidirse. Se limita a elegir e n t r e dos satisfacciones que no p u e d e . Sin embargo. b a j o las específicas condiciones concurrentes. para la h u m a n i d a d . El aprecio de las existencias totales de dos cosas puede diferir de la valoración correspondiente a algunas de sus porciones. Los conceptos de utilidad total y de valor total carecen de ' Es importante hacer notar que este capítulo no aborda los precios o valores de mercado. N i n g u n a operación racional permite d e d u c i r del valor asignado a específica cantidad o a definido n ú m e r o de ciertas cosas el valor correspondiente a u n a cantidad o n ú m e r o mayor o m e n o r de esos mismos bienes. q u e . T a m p o c o hay m e d i o de calcular el valor de una parte si únicamente se conoce el valor del total del género. d i s f r u t a r . no está perorando p o r aquellas vías tan gratas a los tratadistas de ética o de filosofía de la historia. ni tampoco las correspondientes decisiones y elecciones s u p o n e n actos de medición. La acción no mide la utilidad o el valor. lo único q u e cuenta para tal s u j e t o es si. Vid. ni el rechazar. . En la esfera del valor y las valoraciones no hay operaciones aritméticas. ese m i s m o individuo. al tiempo.La acción en el entorno inundo 197 En la práctica. Lo» precios son consecuencias que el valor en uso subjetivo engendra. No se trata del abstracto problema de d e t e r m i n a r la utilidad total o el valor t o t a l ' . en el terreno de los valores no existe el cálculo ni nada que se le asemeje. estima la satisfacción directa o indirecta q u e p u e d a n r e p o r t a r l e las cien onzas de o r o mayor o m e n o r q u e la satisfacción q u e derivaría de las cien toneladas de hierro. No hay f o r m a de calcular el valor de t o d o un género de cosas si son sólo conocidos los valores correspondientes a sus partes. X V I . no está f o r m u l a n d o ningún juicio filosófico o académico en t o r n o al valor « a b s o l u t o » del oro o del hierro.

hubiera de escoger entre iodo el oro y lodo el h i e r r o disponible. b a j o este n u e v o planteamiento. C u a n d o se presenta el problema de entregar una. ex definiiione. i n d u d a b l e m e n t e . Sólo es o p o r t u n o plantear el problema de q u é es. o una parte aislada de la misma. P o r tanto. es decir. todas las porciones — u n i d a d e s — del stock disponible c o n s i d é r a m e idénticamente útiles y valiosas. decide t o m a n d o en cuenta la utilidad marginal. si el hierro o el oro. El juicio de valor se contrae exclusivamente a aquella cantidad objeto concreto de cada acto de optar. cada una de las cuales es idónea para rendir ciertos e idénticos sen'icios. el h o m b r e resuelve de acuerdo con el valor correspondiente al c o m e t i d o de m e n o r interés q u e atendería con una u n i d a d si tuviera a su disposición las unidades todas del c o n j u n t o . Al e n f r e n t a r s e con el problema de q u é valor deba ser atribuido a una porción de cierto c o n j u n t o homogéneo.a Acción Humana sentido. el menos urgente de todos los q u e previamente cabía alcanzar con el stock íntegro. tratándose de supuesto en el que la h u m a n i d a d . salvo que se trate de situaciones en las q u e el interesado específicamente haya de escoger entre la totalidad de diversas existencias. La satisfacción q u e derivaba del uso de aquella unidad destinada a tal empleo era la m e n o r de las satisfacciones q u e cualquiera de las unidades del stock completo podía proporcionarle. sólo el valor de esa satisfacción marginal es el q u e el sujeto ponderara c u á n d o bava de renunciar a una unidad del stock completo. por homogéneas porciones. por tanto. En el acto de valorar y preferir resulta. deja de cubrirse es. Es obvio otie el stock disminuido no podrá rendir el m i s m o n ú m e r o de servicios que el íntegra atendía. lo q u e hace q u e cualquiera de dichas porciones pueda sustituirse por otra. m á s útil. i n d i f e r e n t e cuál sea la porción efectiva que en ese m o m e n t o se contemple. Cualquier conj u n t o de d e t e r m i n a d o bien se baila siempre compuesto. el sujeto ha de resolver de nuevo cómo emplear las unidades del stock remanente. Aquel objeto que. en sí. Supongamos a una persona en la alternativa de entregar una . para el interesado. C u a n d o las existencias d i s m i n u y e n por pérdida de una unidad.198 t.

B Í Í H M . para la teoría del valor. Kapiial und Kapitdzitis. pág. el valor marginal de b puede ser más alto q u e el valor marginal de a. en nada ampliamos n u e s t r o conocimiento ni deviene éste más general o f u n d a d o . Sólo recordando la trascendencia q u e la supuesta antinomia del valor t u v o en la historia del pensamiento económico. puede. Viena. Cari Menger y Bohm-Bawerk usaron el t é r m i n o «clases de necesidades» en orden a r e f u t a r las objeciones opuestas a sus ideas por quienes consideraban el pan. Resulta innecesario. en la actualidad. Cuando a f i r m a m o s q u e los actos de elección no dependen del valor a t r i b u i d o a clase entera alguna de necesidades. contrastará únicamente los valores marginales de a y de b. C A R L M E N G E R . sino del valor que. no precisa recurrir a la terminología de la psicología. sobre la base de que la clase «necesidad de alimentos» tenía mayor importancia vital que la clase «necesidad de vestidos lujosos» . cobran sentido y significación sólo en el contexto de las teorías correspondienJ Vid. 1909. más valioso que la seda. en tal disyuntiva.La acción en el entorno inundo 199 unidad de sus provisiones de a o u n a u n i d a d de las de b. como tal. T a l idea nada significa para la acción ni. 88 y sigs. pág. Crundsatze der Volkswirtschaftslehre. no comparará el valor de todo su haber de a con el valor total de su stock de b. prescindiendo de la clase en que pueda ésta hallarse catalogada. evidentemente. I I . por t a n t o . en cada caso. La economía. recurrir al viejo concepto de «clases» de necesidades. p o r q u e no se ampara en razonamientos y argumentaciones de tal condición. A u n q u e tal vez valore en m á s la cantidad total de a q u e la de b.* ed. L o s conceptos y las clasificaciones no son más q u e herramientas mentales. además. corresponda a la necesidad concreta de q u e se trate. ínnsbruck.. El m i s m o razonamiento sirve para ilustrar el supuesto en q u e a u m e n t a la cantidad disponible de un bien m e d í a n t e la adquisición de una o más unidades supletorias. . c o m p r e n d e r e m o s por q u é suele hablarse de clases de necesidades al abordar el tema. >. 1 8 7 1 . para íá descripción de tales realidades.. 2 3 7 y sigs. inducir al e r r o r y a la confusión.B A W E R K .

El aserto es de orden formal y apriorístico. Es la mente la que cataloga los fenómenos para. en el primer caso. Bajo estos supuestos. marginal la utilidad derivada del empleo del bien en cuestión. ya sea p o r q u e el h o m b r e se considerase incapaz para p r o d u c i r ninguna ulterior mejoría en su situación). por eso. La ley de la utilidad marginal y del decreciente valor marginal nada tiene q u e ver con la ley de Gossen de la saturación de las necesidades (primera ley de Gossen). Dedúcese forzosamente de las premisas establecidas. Consideramos. El problema consiste en determinar si existen o no sucesivas etapas intermedias entre aquella situación de malestar q u e impulsa al h o m b r e a actuar y aquella otra situación q u e .200 t. d e s t i n o q u e no sería atendido. y « I unidades en el segundo. habríase alcanzado la 1 En el mundo externo no hay clases. así. de q u e los h o m b r e s actúan (valoran y prefieren) y de q u e el interesado posee ti unidades de un c o n j u n t o homogéneo. concluir q u e tal ordenación hállase desprovista de interés en el terreno de la teoría del valor.„ sión cabe imaginar. inmodificadas las restantes circunstancias. su utilización marginal. E! problema acerca de si cierta forma de clasificar fenómenos prohija o no esc apetecido fin es un asunto independíente de si determinada clasificación es o na lógicamente permisible. Para llegar a la antes a p u n t a d a conclusión no precisamos acudir a ninguna experimentación. . constituye el empleo menos urgente del aludido bien. En m o d o alguno d e s b o r d a m o s el campo del razonamiento praxeológico cuando decimos: el destino q u e el individuo da a cierta porción de d e t e r m i n a d o conjunto c o m p u e s t o por n unidades. si el interesado dispusiera de sólo rt . o sea. vedaría toda nueva actuación (ya sea p o r haberse logrado un estado de perfecta satisfacción.a Acción Humana t e s 3 . conocimiento o argumentación de orden psicológico. una vez alcanzada. Si dicha alternativa se resuelve en sentido negativo. AI hablar de la utilidad marginal no nos interesamos por el goce sensual ni por la saturación o la saciedad.1 unidades. es decir. A nada conduce el agrupar las diversas necesidades en «clases» para. ninguna o t r a dcci. sólo una única acción cabría: tan p r o n t o c o m o tal actuación quedara consumada. después. ordenar mejor nuestros conocimientos. no se ampara en experiencia alguna.

sino del valor q u e el h o m b r e atribuye a los servicios q u e de las mismas espera derivar.1 unidades a « u n i d a d e s . el q u e la cuantía de a pase de n . A h o r a bien. En tal situación. se interesa tan sólo por su idoneidad para p r o m o v e r el bienestar del h o m b r e . El poseedor de cien maderos p u e d e construir con ellos una cabana. etapas diversas en nuestra asintótica aproximación hacia aquel e s t a d o después del cual ya no hay nueva acción.La acción en el entorno inundo 201 aludida situación q u e prohibiría toda ulterior actuación. Si las existencias a nuestra disposición a u m e n t a n de « . q u e le protegerá de la lluvia mejor q u e un . según él. de esta suerte. q u e la ley de la utilidad marginal se halla ya implícita en la categoría de acción. sin género de d u d a . si las existencias de a son inferiores a n. La ley de la utilidad marginal no se refiere al valor erf uso objetivo. por tanto. P u e d e suceder q u e la utilización de una cierta cantidad irreducible —n u n i d a d e s — del bien a proporcione una satisfacción mayor q u e la q u e cabe derivar de los servicios de u n a unidad del bien b. No es más q u e el reverso del aserto según el cual preferimos lo q u e satisface en mayor g r a d o a lo q u e satisface en m e n o r grado. E x i s t e n . Si admitiéramos q u e la utilidad marginal a l u d e a las cosas y a su valor en uso objetivo./ habían sido remediadas. esa i n c r e m e n t a d a unidad será utilizada para a t e n d e r a una situación q u e será menos u r g e n t e o gravosa q u e la menos u r g e n t e o gravosa de todas las q u e con los recursos n . con ello contradícese a b i e r t a m e n t e el s u p u e s t o de q u e existe el a c t u a r . resolver la alternativa antes planteada en s e n t i d o afirmativo. Ahora bien. Es forzoso. No alude a las propiedades químicas o físicas de las cosas en orden a provocar ciertos efectos en general. a sólo p u e d e emplearse en o t r o c o m e t i d o . al incrementarse la cantidad de u n i d a d e s disponibles. sino al valor en uso subjetivo. pugna el p l a n t e a m i e n t o con las condiciones generales presupuestas en la categoría de acción. h a b r í a m o s de concluir que lo mismo podría a u m e n t a r q u e disminuir. Resulta.1 unidades a « unidades parece a u m e n t a r el valor atribuido a la u n i d a d . lo entiende. No se ocupa de un supuesto valor intrínseco de las cosas. m e n o s apreciado q u e el q u e gracias a b p u e d e ser a t e n d i d o . en cada mom e n t o y ocasión.

P e r o si contara sólo con diez. Sin embargo. prescindiría del impermeable. Sin embargo. un ducado. inexactas. para quien goce de una renta de 5 . De ahí que. Pero las conclusiones q u e Bernoulli derivaba de tales indubitados asertos eran. valga como medio d u c a d o para quien sólo d i s f r u t e de 2 . resultándole más fácil al h o m b r e rico atender sus necesidades q u e al p o b r e . ni con la ley de W e b e r Fechner. en efecto. si el interesado dispusiera de noventa y cinco maderos. 1 0 0 dólares. 0 0 0 ducados. No advirtió q u e lo ú n i c o que cabe predicar del caso en cuestión es q u e . la sistemática de Bernoulli resulta igualmente inadecuada en o r d e n a las valuaciones de un mismo individuo con diferentes ingresos. Es impensable una ley de utilidad marginal creciente. F o r m u l ó . tal vez. 5 0 0 ducados de ingresos.a Acción Humana impermeable. se negara a prestar cierto servicio. En e! f o n d o de la teoría de Bernoulli palpitan aquellas ¡deas q u e jamás nadie puso en d u d a . si ya dispusiera de 2 . 0 0 0 dólares y deseara ardient e m e n t e adquirir un cierto bien indivisible q u e costara 2 . según el cual es altamente p r o b a b l e q u e . por o t r o s 100 dólares. una teoría matemática a cuyo tenor el incremento de la satisfacción d i s m i n u y e a medida q u e aumenta la riqueza del individuo. no cambiaría el impermeable ni por o t r o s diez maderos. por o t r o s cinco. Lo expuesto concuerda p e r f e c t a m e n t e con la ley de la utilidad marginal correctamente f o r m u l a d a . a todas luces. a cuyo tenor el valor de las cosas d e p e n d e ele la utilidad del servicio q u e las mismas puedan proporcionar. al ere- . seguramente realizaría aquel t r a b a j o por sólo 100 dólares. si sus disponibilidades son inferiores a los treinta maderos. como regla general. Su aserto.202 t. D e j e m o s aparte el hecho de q u e no hay m o d o alguno de efectuar comparaciones. no es más q u e pura fantasía. e n t r e las m u t u a s valoraciones de personas distintas. q u e no sean m e r a m e n t e arbitrarias. El h o m b r e cuya f o r t u n a ascendiera a 100 dólares.. según las cuales las gentes se afanan por satisfacer las necesidades más urgentes antes q u e las menos urgentes. únicamente podrá construirse un lecho que le resguarde de la h u m e d a d del suelo. La ley de la utilidad marginal no debe c o n f u d i r s e con la doctrina de Bernoulli de mensura sortts.

Irí al valorar. van Gliicksfalten.Leipzig 18%. para a p r e h e n d e r d e b i d a m e n t e l o s principios básicos q u e informan al p e n s a m i e n t o económico. por Pringsheim. en p r e d e t e r m i n a d a cantidad. que luego. no *ta de m e d i r .) ' Vid. « n o se formula en sentido psicológico» sino — u t i l i z a n d o un término epistemológico— de m o d o pragmático. en cambio. seguramente lo hubiera preferido. Tubinga. s decir. del T. ocupando más tarde diversas cátedras en la Universidad de Basiíca. o p t a r y actuar. 1922 El t ^ " 1 ' " " *P™fimático» empleado por Weber. la hidráulica. perteneciente a la psicofísica. mhfo lm. ni l ° s matemáticos y economistas que siguieron tal sistema. trad. sino de c o m p a r a r . págs. Si Weber hubiera conocido el término «praxeología». s » n embargo. de origen holandés. Veriuch e<ncr '"'"c" Theoríe zar Iicsftmmmt. m a n e j a n d o las categorías de fines y medios» \ lin Si se desea p o n e r remedio cierto estado patológico mediante la ingestión. con la teoría subjetiva del valor f u e r o n ya señalados p o r Max W e b e r . del corresp o n d i e n t e específico. su intuición genial le s i t u ó en el camino q t i e conducía a las soluciones correctas. huyendo de lax permisiones contra los hugonotes. . nació en Gronigen (Holanda) y falleció en Bnsilea (Suiza). pág. no se o b t e n d r á ttn resultado mejor mul' Vid. 372. p o d í a n resolver la antinomia del valor *. y también página 149.La acción en el entorno inundo 203 cer los ingresos. fue profesor f 1726-1^33) de la famosa Academia de Ciencias de San Pctershurgo. se instaló eti Suiza. m i f f»nios« familia I!< investiga dores. la anatomía y la fisiología. Así. La teoría de la utilidad marginal. Gesammcitc Anls'f'e z " r ^Vhsenscbaftslehre. No cs oportuno emplearlo más que en orden a la filosofía del pragmatismo.l * DANIEL BERNOULLI (I7<X)-1782). hallándose. Se interesó en múltiples disciplinas aparte del cálculo diferencial —su primordial campo de investigación— tale* como la botánica. 27 V siKs. M A X W N B E K . DANIEL BEHNOULM. ni de hallar e equivalencias. de preferir y de rechazar 4 . satisfecha antes de registrarse el aludido i n c r e m e n t o de riqueza. ni Bernoulli. No supo ver que. Los errores q u e implica el c o n f u n d i r la ley de W e b e r Fechner. (N.E l l o no o b s t a n t e . cada i n c r e m e n t o dinerario se dedicará a satisfacer u n a necesidad menos u r g e n t e m e n t e sentida q u e la necesidad menos acuciante q u e f u e . demasiado influido por el historicismo. afirma W e b e r . naturalmente se presta a confusión. Verdad es q u e no estaba este último s u f i c i e n t e m e n t e versado en economía.

del T.a Acción Humana tipiicando la dosis. por su parte. De haberse parado mientes en ello. de por sí. cualquier ulterior incremento engendra consecuencias perniciosas. por cuanto ésta. Sucede ello por cuanto nuestro mundo hállase regido por la causalidad.F e c h n e r el que el interesado no b u s q u e temperaturas de setenta o noventa grados. p a s a n d o por alto 1a propia satisfacción en sí. elige. q u e los mortales. ya provoca el resultado ó p t i m o . C o n f u n d e n la utilidad marginal y la ley de Weber-Eechnei quienes sólo ponderan los medios idóneos para alcanzar cierta satisfacción. una sensación era preciso reforzar el estímulo en relación geométrica. normalmente. naturalmente. que confunlir con el anteriormente citado Max Weber (1864-1920)— a través de su conocida ley psicofísica afirmó que el incremento de toda sensación humana exigía mis que proporciona! aumento del correspondí ente estímulo. Lo m i s m o sucede con toda clase de satisfacciones. Para la praxeología sólo cuenta la circunstancia de q u e el h o m b r e . prefiriendo una entre varias posibilidades. no tiene más remedio q u e elegir y. Gustav T. Weber (1795-1878) —a quien no hay.204 t. Q u i e n desee suprimir el malestar q u e provoca el vivir en una casa a un grado de temperatura. por cuanto — a p a r t e de otras razones— el sujeto opera en un m u n d o cuantitativo. existiendo relación cuantitativa entre causa y efecto. procurará caldearla para alcanzar los dieciocho o veinte grados. no se habría incurrido en el a b s u r d o de pretender explicar el deseo de abrigo aludiendo a la decreciente intensidad de la sensación provocada por un * Ernst H. aseguró que pata acrecer. el estado ó p t i m o se alcanza mediante la administración de elevadas dosis. -* inconcebible para la mente humana *. o bien da lugar a consecuencias nocivas. al actuar. no en un orden carente del concepto de cantidad. prefieren la vida y la salud a la m u e r t e y la enf e r m e d a d . ésta para explicar tal realidad ha de limitarse a consignar.) . Ese excedente o no produce mayor efecto q u e la dosis apropiada. frecuentemente. Nada tiene que ver con la ley de W e b e r . planteamiento q u e resulta. siguiendo los pasos de Weber. en proporción aritmética. efectivamente. hallándose siempre cercado por disyuntivas. incluso. R'chnet (1801-1887). si bien. El hecho tampoco afecta a la psicología. opta y escoge entre alternativas. como hecho d a d o . (N. sobrepasado. lardándose en llegar a aquel límite que.

los segundos —por ejemplo. también a aquélla apetecería. con su efecto gamma. en la esfera de los bienes de p r i m e r orden (bienes de consumo). si no fuera p o r q u e prefiere comprarse un traje n u e v o o asistir a la audición de una sinfonía de Beethoven. un pan. el q u e una cierta persona no caliente su habitación a la t e m p e r a t u r a q u e suelen hacerlo los d e m á s . En lo atinente a los bienes de órdenes más elevados (bienes de producción) tal cuantitativa relación s u p o n e q u e una cantidad b de causa produce una cantidad beta de efecto. sólo mediante los efectos concertados de beta y gamma cabe producir la cantidad p de cierto bien D de primer o r d e n . en este caso. t a m p o c o cabe explicar. p r o b a b l e m e n t e . * El autor alude en esta Lase a la disiinción entre los bienes de consumo de carácter duradero y los bienes fungiblcs («durable and non durable con su me rs' goods»). sin embargo.) . normalmente. recurriendo a las ciencias naturales. Los primeros procuran servicios al hombre durante un cierto. más o menos dilatado.La acción en el entorno inundo 205 sucesivo incremento del correspondiente estímulo. un individuo no desee elevar la t e m p e r a t u r a de su dormitorio a cuarenta grados nada tiene q u e ver con la intensidad de la sensación de calor. y p del p r o d u c t o D. temperatura que. Sólo los problemas en t o r n o al valor en uso objetivo pueden ser efectivamente analizados mediante los métodos típicos de las ciencias naturales. En cambio. P o r lo mismo. una tableta de aspirina— se desgastan y desaparecen al rendir único y especifico servicio. tres cantidades: b y c de los dos bienes complementarios B y C. q u e una cantidad a de causa provoca — b i e n a lo largo de un período de tiempo cierto o bien en única y específica o c a s i ó n — una cantidad alfa de efecto *. bien distinta es el aprecio q u e a ese valor en uso objetivo pueda el h o m b r e . en cada circunstancia efectivamente conceder. cosa. (N. Manéjanse. siempre y c u a n d o concurra un factor complementario c. El que. al actuar. 2. período temporal. L A L E Y DEL RENDIMIENTO El q u e los efectos q u e cada bien económico puede provocar hállense c u a n t i t a t i v a m e n t e tasados implica. del T.

una vez conocida. ¡i no merecería la consideración de bien económico. está siendo p l e n a m e n t e utilizado. n o r m a l m e n t e el r e n d i m i e n t o será mayor. de tal forma q u e p quedara sin variación. tendríamos siempre q u e pl sería mayor q u e p. no constituiría un bien económico. por más q u e a u m e n t a r a B. siempre y c u a n d o se contara con una suficiente cantidad de C. En el caso de q u e quepa i n c r e m e n t a r la producción de p a pl i n c r e m e n t a n d o la cantidad de « « o solo de los factores c o m p l e m e n t a r i o s . si bien no en grado proporcional al a u m e n t o de la cantidad de C empleada. por ejemplo. siendo x mayor q u e la unidad. r i n d e servicios ¡limitados. consideramos ó p t i m a aquella cantidad de c q u e provoca el máximo valor de la expresión p/c. si no cupiera incrementar las disponibilidades de C. estamos ante una inagotable capacidad productiva. P u e s . sustituyendo c por ex. B no sería un bien escaso. ambos están d a n d o el m á x i m o rendimiento posible. su valor en uso objetivo. En cambio. nada pierde de su capacidad de p r o d u c i r . la receta. deja de ser bien económico.a Acción Humana I n m o d i f i c a d a la cantidad b. q u e nos enseña a c o n d i m e n t a r el café. el conocimiento de cualquier relación de causalidad. y pie m e n o r q u e pcx. Si nos desviamos de esta combinación óptima a u m e n t a n d o la cantidad de C sin variar la c a n t i d a d de fí. si fuera posible compensar cualquier disminución de b con un increm e n t o de c. Incluso una cantidad infinitesimal de B sería suft-^ cíente para producir cualquier cantidad de D. Un factor capaz de proporcionar tales ilimitados servicios es. parte alguna se desperdicia. no cabría ampliar la producción de D. en tal supuesto. es decir. Si a este m á x i m o valor de p/c se llega i n d i s t i n t a m e n t e mediante la utilización de cantidades diversas de c. la cual. La f ó r m u l a . consideramos óptima aquella q u e produce la m a y o r cantidad de p. es decir. P o r eso nunca se halla el individuo actuante ante .206 t. Cuando los dos bienes complementarios se utilizan en dicha cuantía ó p t i m a . Carecería de trascendencia para la actividad humana el q u e las existencias de B f u e r a n mayores o menores. consecuentemente. T o d o el rendimiento del proceso achacaríase a C. P o r m u c h o q u e se emplee. su poder de producción. ello supondría que la capacidad de producción de B era ilimitada.

es consecuencia obligada del h e c h o de q u e sólo si sus efectos resultan c u a n t i t a t i v a m e n t e l i m i t a d o s p u e d e darse la consideración de económico al bien de q u e se trate. o bien a q u e . Si el e f e c t o causado por cierto facror resulta indivisible. a los que la misma para nada alude. por encima de . en n i n g ú n caso. Q u i e n tuviera más colorante del preciso veríase obligado a no utilizar el excedente. E n t r e ese efecto m e n o r y el ó p t i m o existe un margen d e n t r o del cual el i n c r e m e n t o de las cantidades invertidas provoca un a u m e n t o de la p r o d u c c i ó n o proporcional o más q u e proporcional a la indicada elevación del gasto. El desviarse de tal ó p t i m a c o m b i n a c i ó n . predica. p r o b l e m a s q u e sólo a posleriort pueden ser resueltos m e d i a n t e la observación experimental. precísase u n a cierta c a n t i d a d mínima de factor productivo. exige un m í n i m o de lubricante. será la ó p t i m a aquella única c o m b i n a c i ó n q u e p r o d u c e el apetecido resultado. en el e j e m p l o c o n t e m p l a d o . por c u a n t o p e r t u r b a r í a la consecución del propósito apetecido. Ahora bien. c o m ú n m e n t e d e n o m i n a d a ley del rendimiento decreciente. en caso de a u m e n t a r . Q u e existen esas ó p t i m a s combinaciones es todo lo q u e esta ley. c o m o antes se hacía n o t a r . o bien a que no a u m e n t e el efecto deseado. En otros supuestos. para producir el m e n o r electo aprovechable. Una m á q u i n a . para f u n c i o n a r . La condición decreciente del r e n d i m i e n t o . La ley del r e n d i m i e n t o proclama q u e existen combinaciones ó p t i m a s de los bienes económicos de o r d e n más elevado (factores de producciónJ. sólo la experiencia técnica p o d r á indicarnos si. sólo podría teñir p a r t e de la pieza. q u i e n dispusiera de cantidad insuficiente. la cual.La acción en el entorno inundo 207 el dilema de tener q u e o p t a r e n t r e el valor en uso de una fórmula c o m ú n m e n t e conocida y el de cualquiera otra cosa útil. i n c r e m e n t a n d o el c o n s u m o de u n o de los factores intervinientes. H a y m u c h o s p r o b l e m a s . da lugar. Esta ley. Una cantidad mayor o menor de tinte frustraría el deseado objetivo. Para teñir de un cierto color una pieza de lana. podría ser empleada. no lo baga p r o p o r c i o n a l m e n t e a aquella m a y o r inversión. se precisa específica cantidad de colorante. P o r el contrario. ocasiona q u e carezca de utilidad la aludida excedente cantidad de colorante.

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dicho m í n i m o , una mayor cantidad de lubricante aumenta el rendimiento de la máquina de un m o d o proporcional o supe rior a tal supletoria inversión. La ley del r e n d i m i e n t o no resuelve los problemas siguicu tes; 1) Si la dosis óptima es o no la única idónea para provocar el efecto apetecido. 2) Si existe o no un definido límite, tras puesto el cual, carece de utilidad todo incremento en la cantl dad del factor variable empleada. 3) SÍ la baja de producción, q u e el apartarse de la combinación óptica provoca —o ti a u m e n t o de la misma q u e engendra el aproximarse a e l l a — es o no proporcional al n ú m e r o de unidades del factor variable en cada caso m a n e j a d o . Las anteriores cuestiones sólo experí mentalmente pueden ser resueltas. Ello no o b s t a n t e , la ley del rendimiento en sí, es decir, la afirmación de q u e tales óptimas combinaciones han de existir, resulta válida a priori. La ley maltusiana de la población y los conceptos de superpoblación o subpoblación absoluta, así como el de población más perfecta, todos ellos derivados de aquélla, suponen hacer aplicación de la ley de rendimientos a un caso especial. Dicho ideario pondera los efectos que forzosamente han de aparecer al variar el n ú m e r o de «brazos» disponibles, s u p o n i e n d o inmodificadas las demás circunstancias concurrentes. Por cuanto intereses políticos aconsejaban desvirtuar la ley de M a l t h u s , las gentes atacaron apasionadamente, si bien con a r g u m e n t o s ineficaces, la ley del rendimiento, la cual, incidentalmente, conocían sólo como la ley del r e n d i m i e n t o decreciente de la in* versión de capital y trabajo en el factor tierra. H o y en día no vale la pena volver sobre tan bizantinas cuestiones. La ley del rendimiento no se contrae tan sólo al problema a t i n e n t e a la inversión, en el factor tierra, de los restantes factores complementarios de producción. Los esfuerzos, t a n t o para r e f u t a r como para demostrar su validez, mediante investigaciones históricas y experimentales de la producción agraria, a nada conducen. Q u i e n p r e t e n d a impugnar la ley habrá de explicar por q u é los h o m b r e s pagan precios por la tierra, Si no fuese exacta, el agricultor nunca pretendería ampliar la extensión de su fund o . Tendería, más bien, a incrementar i n d e f i n i d a m e n t e el ren-

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dimiento de cualquier parcela, multiplicando la inversión de capital y t r a b a j o en la m i s m a . T a m b i é n se ha s u p u e s t o q u e mientras en la producción agraria regiría la ley del r e n d i m i e n t o decreciente, prevalecería, por el contrario, en la industria la ley del r e n d i m i e n t o creciente. M u c h o tardaron las gentes en advertir que la ley del rendim i e n t o cúmplese invariablemente, cualquiera que sea la clase de producción contemplada. G r a v e error constituye a este respecto distinguir e n t r e agricultura e industria. La imperfectam e n t e — p o r no decir e r r ó n e a m e n t e — d e n o m i n a d a ley del rend i m i e n t o creciente no es más q u e el reverso de la ley del rendimiento decreciente; es decir, en definitiva, una torpe formulación de esta última. Al aproximarse el proceso a la ó p t i m a combinación, a base de incrementar la inversión de un factor, mientras q u e d a n invariados los demás, la producción a u m e n t a en grado proporcional o, incluso, más q u e proporcional al número de invertidas unidades de dicho variable factor. Una m á q u i n a , manejada por dos obreros, p u e d e producir p; manejada por 3 obreros, )p¡ por 4 obreros, 6p; por 5 obreros, 7p; y p o r 6 obreros, también 7p. En tal supuesto, el utilizar 4 obreros s u p o n e o b t e n e r el r e n d i m i e n t o ó p t i m o por obrero, es decir 6 / 4 p, mientras q u e , en los restantes supuestos, los rendimientos son, respectivamente, 1 / 2 p, p, 7/5 p y 7 / 6 p. Al pasar de 2 a 3 obreros, los rendimientos a u m e n t a n más q u e proporcionalmente al n ú m e r o de operarios utilizados; la producción no aumenta en la proporción 2 : 3 : 4 , sino en la de 1 : 3 : 6. N o s hallamos ante un caso de r e n d i m i e n t o creciente por obrero. A h o r a bien, lo anterior no es más q u e el reverso de la ley del r e n d i m i e n t o decreciente. Si una explotación o empresa se aparta de aquella óptima combinación de los factores empleados, opera de m o d o más ineficiente q u e aquella otra explotación o empresa cuya desviación de la combinación ó p t i m a resulte m e n o r . Empléanse, tanto en la agricultura como en la industria, factores de producción q u e no p u e d e n ser ad libitum subdivididos. De ahí q u e , sobre t o d o en la industria, se alcance la combinación óptima más fácilmente ampliando q u e reduciendo las instalaciones. Si
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la unidad mínima de u n o o varios factores resulta excesivamente grande para p o d e r ser explorada del modo m á s económico en una empresa pequeña o mediana, la única solución p a r a lograr el aprovechamiento ó p t i m o de los aludidas factores estriba en ampliar las instalaciones. V e m o s ahora claramente en q u é se f u n d a la superioridad de la producción en gran escala. M á s adelante, al analizar el problema de los costos, advertiremos la trascendencia de esta cuestión.

3.

E L TRABAJO

HUMANO COMO MLDIO

Se entiende por trabajar el aprovechar, a título de medio, las funciones y manifestaciones fisiológicas de la vida h u m a n a . No trabaja el individuo c u a n d o deja de aprovechar aquella potencialidad q u e la energía y los procesos vitales h u m a n o s encierran, para conseguir fines externos, ajenos, desde luego, a esos aludidos procesos fisiológicos y al papel q u e los mismos, con respecto a la propia vida, d e s e m p e ñ a n ; el sujeto, en tal supuesto, está simplemente viviendo. El h o m b r e trabaja cuando, como medio, se sirve de la h u m a n a capacidad v fuerza para suprimir, en cierta medida, el malestar, explotando de m o d o deliberado su energía vital, en vez de dejar, espontánea y libremente, manifestarse las facultades físicas y nerviosas de q u e dispone. El trabajo constituye un medio, no un fin, en sí. G o z a m o s de limitada cantidad de energía disponible y, ade-„ más, cada u n i d a d de tal capacidad laboral produce efectos igualmente limitados. Si no f u e r a así, el trabajo h u m a n o abundaría sin tasa; jamás resultaría escaso y, consecuentemente, no podría considerarse como medio para la supresión del malestar, ni como tal habría de ser administrado. D o n d e el t r a b a j o se administrara sólo por su escasez, es decir, por resultar insuficiente para, m e d i a n t e el mismo, alcanzar todos los objetivos en cuya consecución cabe, como medio, aprovecharlo, las existencias laborales equivaldrán a la total energía productiva q u e la correspondiente sociedad poseyera. En ese imaginario m u n d o , todos trabajarían hasta agotar, por entero, su personal capacidad. L a b o r a r í a n las gentes cuanto

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tiempo no resultara obligado dedicar al descanso y recuperación de las fuerzas consumidas. Se reputaría p é r d i d a pura el desperdiciar en cualquier c o m e t i d o p a r t e de la personal capacidad. Tal dedicación incrementaría el bienestar personal de todos y cada u n o ; p o r eso, si una fracción cualquiera de la personal capacidad de t r a b a j o quedara desaprovechada, el interesado consideraríase perjudicado, no h a b i e n d o satisfacción alguna q u e p u d i e r a compensarle tal pérdida. La pereza resultaría inconcebible. N a d i e pensaría: podría yo hacer esto o aquello, pero no vale la pena; no compensa, p r e f i e r o el ocio; pues reputarían las gentes recurso p r o d u c t i v o su total capacidad de trabajo, capacidad q u e afanaríanse por aprovechar plenamente. Cualquier posibilidad, por pequeña q u e f u e r a , de incrementar el bienestar personal e s ü m a r í a s e estímulo suficiente para seguir trabajando en lo que f u e r a , siempre q u e no cupiera aprovechar mejor la correspondiente capacidad laboral en o t r o cometido. Las cosas, sin embargo, en este nuestro m u n d o , son bien distintas. El i n v e r t i r t r a b a j o resulta penoso. Estímase más agradable el descanso q u e la tarea. Invariadas las restantes circunstancias, prefiérese el ocio al esfuerzo laboral. Los h o m b r e s trabajan solamente c u a n d o valoran en más el r e n d i m i e n t o q u e la correspondiente actividad va a procurarles q u e el bienestar de la holganza. El t r a b a j a r molesta. La psicología y la fisiología intentarán explicarnos por q u é ello es así. P e r o el que en definitiva lo consigan o no resulta indiferente para la praxeología. N u e s t r a ciencia parte de que a los h o m b r e s lo q u e más les agrada es el d i v e r t i m i e n t o y el descanso; por eso c o n t e m p l a n su propia capacidad laboral de m o d o muy d i s t i n t o a como p o n d e r a n la potencialidad de los factores materiales de producción. C u a n d o se trata de consumir el p r o p i o t r a b a j o , el interesado analiza, p o r un lado, si no habrá algún o t r o objetivo, aparte del c o n t e m p l a d o , más atractivo en el cual invertir la correspondiente capacidad laboral; pero, p o r o t r o , además pondera sí no le sería mejor abstenerse del c o r r e s p o n d i e n t e esfuerzo. Cabe expresar el mismo pensam i e n t o considerando el ocio como u n a meta a la q u e tiende la actividad deliberada o c o m o un bien económico del orden pri-

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mero. Esta vía, tal ve2 un poco rebuscada, nos abre, sin embargo, los ojos al hecho de q u e la holganza, a la luz de la teoría de la utilidad marginal, debe considerarse c o m o o t r o bien económico cualquiera, lo q u e permite concluir q u e la primera unidad de ocio satisface un deseo más u r g e n t e m e n t e sentido q u e el atendido por la segunda unidad; a su vez, esta segunda provee a una necesidad más acuciante q u e la correspondiente a la tercera, y así sucesivamente. El lógico corolario que de lo anterior resulta es q u e la incomodidad personal provocada por el trabajo aumenta a medida q u e se va t r a b a j a n d o más, agravándose con la supletoria inversión laboral. La praxeología, sin embargo, no tiene por q u é e n t r a r en la discusión de si la molestia laboral a u m e n t a p r o p o r c i o n a l m e n t e o en grado mayor al i n c r e m e n t o de la inversión laboral. (El a s u n t o p u e d e tener interés para la fisiología o la psicología y es incluso posible que tales disciplinas logren un día desentrañarlo; todo ello, sin embargo, no nos concierne.) La realidad es q u e el interesado s u s p e n d e su actividad en c u a n t o estima q u e la utilidad de proseguir la labor no compensa suficientemente e! bienestar escamoteado por el supletorio trabajo. D e j a n d o a p a r t e la disminución en el r e n d i m i e n t o que la creciente fatiga provoca, quien labora, al f o r m u l a r el anterior juicio, compara cada porción de tiempo trabajado con la cantidad de bien q u e las sucesivas aportaciones laborales van a reportarle, P e r o la utilidad de lo conseguido decrece a medida q u e más se va trabajando y mayor es la cantidad de p r o d u c t o obtenido. Mediante las primeras unidades de trabajo se ha proveído a la satisfacción de necesidades s u p e r i o r m e n t e valoradas q u e aquellas otras atendidas merced al trabajo ulterior. De ahí q u e esas necesidades cada vez m e n o r m e n t e valoradas p r o n t o p u e d a n estimarse compensación insuficiente para prolongar la labor, aun admitiendo no descendiera, al paso del tiempo, la productividad, en razón a la fatiga. No interesa, como decíamos, al análisis praxeológico investigar si la incomodidad del trabajo es proporcional a la inversión laboral o si aumenta en escala mayor, a m e d i d a q u e más t i e m p o se dedica a la actividad. Lo indudable es q u e la tendencia a in-

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vertir las porciones aún no empleadas del potencial laboral — i n m o d i f i c a d a s las demás c o n d i c i o n e s — disminuye a medida q u e se va i n c r e m e n t a n d o la aportación de trabajo. El que dicha disminución de la voluntad laboral progrese con una aceleración mayor o m e n o r d e p e n d e de las circunstancias económicas concurrentes; en ningún caso atañe a los principios categóricos. Esa molestia típica del esfuerzo laboral explica por qué, a lo largo de la historia h u m a n a , al incrementarse la productividad del trabajo, gracias al progreso técnico y a los mayores recursos de capital disponibles, apareciera generalizada tendencia a acortar horarios. E n t r e los placeres que, en mayor abundancia que sus antepasados, p u e d e el h o m b r e m o d e r n o d i s f r u t a r , hállase el de dedicar más tiempo al descanso y al ocio. En este sentido cabe dar cumplida respuesta a la interrogante, tantas veces formulada por filósofos y filántropos, de si el progreso económico habría o no hecho más felices a los hombres. De ser la productividad del trabajo m e n o r de lo q u e es, en el actual m u n d o capitalista, la gente, o habría de trabajar más, o habría de renunciar a numerosas comodidades de las q u e hoy d i s f r u t a . Conviene, no obstante, destacar q u e los economistas, al dejar constancia de lo anterior, en m o d o alguno están suponiendo que el único medio de alcanzar la felicidad consista en gozar de la máxima confortación material, vivir lujosamente o disponer de más tiempo libre. Atestiguan simplemente una realidad, cual es que el incremento de la productividad del trabajo permite ahora a las gentes proveerse en forma más cumplida de cosas q u e i n d u d a b l e m e n t e les complacen. La f u n d a m e n t a l idea praxeológica, según la cual los hombres prefieren lo que Ies satisface más a lo q u e Ies satisface menos, apreciando las cosas s o b r e la base de su utilidad, no precisa por eso de ser completada, ni enmendada, con alusión alguna a la incomodidad del trabajo, pues hállase implícito en lo anterior q u e el h o m b r e preferirá el trabajo al ocio sólo cuando desee más á v i d a m e n t e el p r o d u c t o que ha de reportarle la correspondiente labor q u e el d i s f r u t a r de ese descanso al q u e renuncia. La singular posición que el factor trabajo ocupa en nuestro

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m u n d o deriva de su carácter no específico. Los factores primarios de producción q u e la naturaleza b r i n d a — e s decir, todas aquellas cosas y fuerzas naturales q u e el h o m b r e p u e d e emplear para m e j o r a r su s i t u a c i ó n — poseen especificas virtudes y potencialidades. Para alcanzar ciertos objetivos hay factores q u e son los más idóneos; para conseguir otros, esos mismos elem e n t o s resultan ya m e n o s o p o r t u n o s ; existiendo, p o r último, fines para cuya consecución resultan totalmente inadecuados. P e r o el trabajo es factor apropiado, a la par q u e indispensable, para la plasmación de cualesquiera procesos o sistemas de producción imaginables. No cabe, sin embargo, generalizar al hablar de trabajo h u m a n o . Constituiría grave e r r o r dejar de advertir q u e los h o m b r e s , y consecuentemente su respectiva capacidad laboral, resultan dispares. El t r a b a j o q u e un cierto individuo es capaz de realizar convendrá más a d e t e r m i n a d o s objetivos, m i e n t r a s para otros será menos apropiado, resultando, en fin, inadecuado para la ejecución de terceros cometidos. Una de las deficiencias de los economistas clásicos f u e el no prestar debida atención a la expuesta realidad; despreocupáronse de ella al e s t r u c t u r a r sus teorías en torno al valor, los precios y los tipos de salarios. Pues lo que los h o m b r e s suministran no es trabajo en general, sino clases determinadas de trabajo. No se pagan salarios por el p u r o trabajo invertido, sino por la c o r r e s p o n d i e n t e obra realizada, mediante labores a m p l i a m e n t e diferenciadas e n t r e sí, t a n t o cuantitativa c o m o cualitativamente consideradas. Cada particular producción exige utilizar aquellos agentes laborales que, precisamente, sean capaces de ejecutar el típico t r a b a j o requerido. Es a b s u r d o p r e t e n d e r despreciar estas realidades sobre la base de q u e la mayor parte de la demanda y o f e r t a de t r a b a j o se contrae a peonaje no especializado, labor q u e cualquier h o m b r e sano p u e d e realizar, constituyendo excepción la labor específica, la realizada por personas con facultades peculiares o adquiridas gracias a particular preparación. No interesa averiguar si en un pasado r e m o t o tales eran las circunstancias de hecho concurrentes, ni aclarar tampoco si para las tribus primitivas la desigual capacidad de t r a b a j o innata o adquirida

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f u e r a la principal consideración que les impeliera a administrarlo. No es permisible, c u a n d o se trata de abordar las circunstancias de los pueblos civilizados, despreciar las diferencias cualitativas de dispares trabajos. D i f e r e n t e resulta la o b r a q u e Jas distintas personas pueden realizar por c u a n t o los h o m b r e s no son iguales e n t r e sí y, sobre todo, la destreza y experiencia adquirida en el d e c u r s o de la vida viene a diferenciar aún m á s la respectiva capacidad de los distintos sujetos. C u a n d o antes a f i r m á b a m o s el carácter no específico del trab a j o en m o d o alguno queríamos suponer que la capacidad laboral h u m a n a fuera toda de la misma calidad. Q u e r í a m o s , simp l e m e n t e , destacar que las diferencias existentes e n t r e las distintas clases de t r a b a j o r e q u e r i d o por la producción de los diversos bienes son mayores q u e las disparidades existentes e n t r e las cualidades innatas de los h o m b r e s . (Al subrayar este p u n t o , prescindimos de la labor creadora del genio; el trabajo del g e n i o cae f u e r a de la órbita de la acción h u m a n a ordinaria; viene a ser c o m o un gracioso regalo del destino q u e la humanidad, d e vez e n c u a n d o , r e c i b e c igualmente prescindimos de las barreras institucionales q u e impiden a algunas gentes ingresar en ciertas ocupaciones y tener acceso a las enseñanzas q u e ellas requieren.) La innata desigualdad no quiebra la unif o r m i d a d y homogeneidad zoológica de la especie h u m a n a hasta el p u n t o de dividir en c o m p a r t i m e n t o s estancos la oferta de t r a b a j o . P o r eso, la oferta potencial de t r a b a j o para la ejecución de cualquier obra d e t e r m i n a d a siempre excede a la efectiva d e m a n d a del t i p o de trabajo de que se trate. Las disponibilidades de cualquier clase de t r a b a j o especializado podrán siempre ser incrementadas mediante detraer gentes de o t r o sector, preparándolas c o n v e n i e n t e m e n t e . La posibilidad de a t e n d e r necesidades jamás hállase p e r m a n e n t e m e n t e coartada, en esfera p r o d u c t i v a alguna, por la escasez de t r a b a j o especializado. Dicha escasez sólo a corto plazo p u e d e registrarse. A la larga, siempre es posible suprimirla m e d i a n t e el adiestramiento de personas q u e gocen de las requeridas innatas condiciones. El t r a b a j o es el más escaso de todos los factores primarios
* Vid. p¿g. 221.

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de producción; de un lado, p o r q u e carece, en el expuesto sentido, de carácter específico y, de o t r o , por cuanto toda clase de producción requiere la inversión del mismo. De ahí q u e la escasez de los demás medios primarios de producción — e s decir, los factores de producción de carácter no h u m a n o , que proporciona la n a t u r a l e z a — surja en razón a q u e no pueden p l e n a m e n t e utilizarse, en tanto en cuanto exijan consumir trabajo, a u n q u e tal concurso laboral sea m í n i m o 7 . Las disponibilidades de trabajo determinan, por eso, la proporción en q u e cabe aprovechar, para la satisfacción de las h u m a n a s necesidades, el factor naturaleza, cualquiera q u e sea su f o r m a o presentación. Si la oferta de trabajo a u m e n t a , la producción a u m e n t a también. El esfuerzo laboral siempre es valioso; nunca sobra, p u e s en ningún caso deja de ser útil para adicional mejoramiento de las condiciones de vida. El h o m b r e aislado y autárquico siempre p u e d e p r o s p e r a r trabajando más. En la bolsa del trab a j o de una sociedad de mercado invariablemente hay compradores para toda capacidad laboral q u e se ofrezca. La supcrflua abundancia de t r a b a j o sólo p u e d e registrarse, de m o d o transitorio, en algún sector, induciéndose a ese trabajo sobrante a acudir a otras partes, con lo q u e se amplía la producción en lugares a n t e r i o r m e n t e menos atendidos. Frente a lo expuesto, un incremento de la cantidad de tierra disponible — i n m o d i f i cadas las restantes circunstancias— sólo permitiría ampliar la producción agrícola si tales tierras adicionales f u e r a n de mayor feracidad que las ya disponibles \ Lo mismo acontece con respecto al equipo material destinado a f u t u r a s producciones. P o r q u e la utilidad o capacidad de servicio de los bienes de capital depende, igualmente, de q u e puedan contratarse los correspondientes operarios. Antieconómico sería explotar existentes dispositivos de producción si el trabajo a invertir en su
' Algunos recursos naturales, ciertamente, son tan escasos que por entero se explotan. ' Supuesta libre la movilidad del trabajo, resultaría anticconómico poner en explotación terrenos anteriormente incultos salvo que la feracidad de los mismos fuera tal que compensara los supletorios costos incurridos.

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aprovechamiento pudiera ser empleado mejor por otros cauces q u e permitieran a t e n d e r necesidades más urgentes. Los factores complementarios de producción sólo p u e d e n emplearse en la cuantía q u e las disponibles existencias del más escaso de ellos autorizan, Supongamos q u e la producción de una unidad de p requiere el gasto o c o n s u m o de 7 unidades de a y de 3 unidades de b, no p u d i e n d o emplearse ni a ni b en producción alguna distinta de p. Si disponemos de 49 a y de 2 . 0 0 0 b, sólo 7 p cabrá producir. Las existencias de a predeterminan la cantidad de b q u e p u e d e ser aprovechada. En el supuesto ejemplo, únicamente a merecería la consideración de bien económico; sólo por a hallaríanse las gentes dispuestas a pagar precios; el precio íntegro de p será función de lo q u e cuesten 7 unidades de a. Por su parte, b no sería un bien económico; no cotizaría precio alguno, ya q u e una parte de las disponibilidades no se aprovecharía. Cabe imaginar un m u n d o en el q u e todos los factores materiales de producción halláranse tan p l e n a m e n t e explotados q u e no fuera materialmente posible d a r trabajo a todo el m u n d o , o al menos, en la total cuantía en que algunos individuos hallaríanse dispuestos a trabajar. En dicho m u n d o , el factor trabajo abundaría; ningún incremento en la capacidad laboral disponible permitiría ampliar la producción. Si en tal ejemplo suponemos que lodos tienen la misma capacidad y aplicación para el t r a b a j o y pasamos por alto el malestar típico del mismo, el trab a j o dejaría de ser un bien económico, Sí dicha república fuera una c o m u n i d a d socialista, todo incremento en las cifras de población conceptuaríase simple incremento del n ú m e r o de ociosos consumidores. T r a t á n d o s e de una economía de mercado, los salarios resultarían insuficientes para vivir. Q u i e n e s buscasen ocupación hallaríanse dispuestos a trabajar por cualquier salario, por reducido q u e fuera, a u n q u e resultara insuficiente para a t e n d e r las necesidades vitales, Trabajaría la gente aun c u a n d o el p r o d u c t o de la labor sólo sirviese para d e m o r a r la insoslayable m u e r t e p o r inanición. I m p e r t i n e n t e sería entretener la atención en tales paradojas y el discutir aquí los p r o b l e m a s q u e tal imaginario estado

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t.a Acción Humana

plantearía. El m u n d o en q u e vivimos es totalmente distinto. El trabajo resulta más escaso que los factores materiales de producción disponibles. No estamos ahora c o n t e m p l a n d o el problema de la población ó p t i m a . De m o m e n t o , sólo interesa destacar q u e hay factores materiales de producción, los cuales no pueden ser explotados, p o r c u a n t o el trabajo r e q u e r i d o precísase para atender necesidades m á s urgentes. En n u e s t r o m u n d o no hay abundancia, sino insuficiencia, de potencia laboral, existiendo por este m o t i v o tierras, yacimientos e incluso fábricas e instalaciones sin explotar, es decir, factores materiales de producción inaprovechados. Esta situación m u t a r f a s e merced a un incremento tal de la población, que permitiera frieran p l e n a m e n t e explotados cuantos factores materiales pudiera requerir aquella producción alimenticia imprescindible — e n el sentido estricto de la palabra-— para la conservación de la vida. A h o r a bien, no siendo ése el caso, eí presente estado de cosas no puede variarse mediante progresos técnicos en los métodos de producción. La sustitución de unos sistemas por otros más eficientes no hace q u e el trabajo sea más a b u n d a n t e m i e n t r a s queden factores materiales inaprovechados, cuya utilización incrementaría el bienestar h u m a n o . Antes al contrario, dichos progresos vienen a ampliar la producción y, p o r ende, la cantidad de bienes de c o n s u m o disponible. Las técnicas «economizadoras de trabajo» militan contra la indigencia. P e r o nunca pueden ocasionar paro «tecnológico». T o d o p r o d u c t o es el resultado de invertir, c o n j u n t a m e n t e , t r a b a j o y factores materiales de producción. El h o m b r e administra ambos, tanto aquél como éstos.

TRABAJO INMEDIATAMENTE REMUNERADO Y TRABAJO MEDIATAMENTE REMUNERADO Normalmente, el trabajo recompensa a quien trabaja de modo mediato, es decir, permítele librarse de aquel malestar cuya supresión constituía la meta de su actuación. Quien labora prescinde

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del descanso y sométese a la incomodidad del trabajo para disfrutar de la obra realizada o de lo que otros estarían dispuestos a darle por ella. La inversión de trabajo constituye, para quien trabaja, un medio que le permite alcanzar ciertos fines; es un premio que recibe por su aportación laboral. Ahora bien, hay casos en los que el trabajo recompensa al actor inmediatamente. El interesado obtiene de la propia labor una satisfacción íntima. El rendimiento, pues, resulta doble. De un laclo, disfruta del producto y, de otro, del placer que la propia operación le proporciona. Tal circunstancia ha inducido a las gentes a incurrir en muchos absurdos errores, sobre los cuales se ha pretendido basar fantásticos planes cíe reforma social. Uno de los dogmas fundamentales del socialismo consiste en suponer que el trabajo resulta penoso y desagradable sólo en el sistema capitalista de producción, mientras que bajo el socialismo constituirá pura delicia. Cabe desentenderse de las divagaciones de aquel pobre loco que se llamó Charles Fourier. Ahora bien, conviene advertir que el socialismo «científico» de Marx, en este punto, no difiere en nada de las ideas de los autores utópicos. Frederick Engels y Karl Kautsky, textualmente, llegan a decir que la gran obra del régimen proletario consistirá en transformar en placer la peños id ad del trabajo 9 . Con frecuencia preténdese ignorar aquella realidad según la cual las actividades que proporcionan complacencia inmediata y constituyen, por tanto, fuentes directas de placer y deleite no coinciden con el trabajo y la actuación laboriosa. Muy superficial tiene que ser el examen para no advertir de inmediato la diferencia entre unas y otras actividades. Salir un domingo a remar por diversión en el lago se asemeja al bogar de remeros y galeotes sólo cuando la operación se contempla desde el punto de vista de la hidromecánica. Ambas actividades, ponderadas como medios para alcanzar fines determinados, son tan dispares como el aria tarareada por un paseante lo es de esa misma composición recitada por un cantante de ópera. El despreocupado bogador y el deam' K A R L K A U T S K Y , Dte soztale Revolution, II, págs. 16 y sigs., 3." ed. Berlín. 1911. Con respecto a Engels, vid. infra cap. XXI. 2.

220

t.a Acción Humana
bulante cantor derivan de sus actividades no una recompensa mediata, sino inmediata. Hn su consecuencia, lo que practican no es trabajo, di no tratarse de aplicar sus funciones fisiológicas al logro de fines ajenos al mero ejercicio de esas mismas funciones. Su actuación es, simplemente, un placer. Constituye fin en sí misma; se practica por sus propios atractivos, sin derivar de ella ningún servicio ulterior. No tratándose, pues, de una actividad laboral, nerado
,0 .

no

cabe

denominarla

trabajo

inmediatamente

remu-

A veces, personas poco observadoras suponen que el trabajo ajeno constituye fuente de inmediata satisfacción para los interesados, porque a ellas les gustaría, a título de juego, realizar el trabajo citado. Del mismo modo que los niños juegan a maestros, a soldados y a trenes, hay adultos a quienes les gustaría jugar a esto o a lo otro. Creen que el maquinista disfruta manejando la locomotora como ellos gozarían si se les permitiera conducir el convoy. Cuando, apresuradamente, se dirige a la oficina, el administrativo envidia al guardia que, en su opinión, cobra por pasear ociosamente las calles. Sin embargo, tal vez éste envidie a aquel que, cómodamente sentado en un caldeado edificio, gana dinero emborronando papeles, labor que no puede considerarse trabajo serio. No vale la pena perder el tiempo analizando las opiniones de quienes, interpretando erróneamente la labor ajena, la consideran mero pasatiempo. Ahora bien, hay casos de auténtico trabajo inmediatamente remunerado. Ciertas clases de trabajo, en pequeñas dosis y bajo condiciones especiales, proporcionan satisfacción inmediata, Sin embargo, las aludidas dosis han de ser tan reducidas que carecen de trascendencia en un mundo integrado por la producción orientada a la satisfacción de necesidades. En la tierra, el trabajo se caracteriza por su penosidad. La gente intercambia el trabajo, generador de malestar, por el producto del mismo; el trabajo constituye una fuente de recompensa mediata. En aquella medida en que cierta clase de trabajo, en vez de malestar, produce placer y, en vez de incomodidad, gratificación
15 El remo practicarlo deliberadamente como deporte y el canto cultivado seriamente por un aficionado constituyen trabajo introversivo. Ver cap. XXI, 1.

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221

inmediata, su ejecución no devenga salario alguno. Antes al contrario, quien lo realiza, el «trabajador», habrá de comprar el placer y pagarlo. La caza fue y es aún para muchas personas un trabajo normal, generador de incomodidades. Ahora bien, hay personas para quienes constituye puro placer. En Europa, los aficionados al arte venatorio pagan importantes sumas al propietario del coto por concederles el derecho a perseguir un cierto número de venados de un tipo determinado. El precio de tal derecho es independiente del que hayan de abonar por las piezas cobradas. Cuando ambos precios vnn ligados, el montante excede notablemente io que cuesta la caza en el mercado. Resulta, de esta suerte, que un venado, entre peñascos y precipicios, tiene mayor valor di ñera río que después de haber sido muerto y transportado al valle, donde es posible aprovechar su carne, su piel y sus defensas, pese a que, para cobrar la pieza, se gasta equipo y munición, tras penosas escaladas. Cabría, por tanto, decir que uno de los servicios que un venado vivo puede prestar es el de proporcionar al cazador el gusto de matarlo.

E L G E N I O CREADOR Muy por encima de los millones de personas que nacen y mueren, se elevan los genios, aquellos hombres cuyas actuaciones e ideas abren caminos nuevos :i la humanidad. Crear constituye, para el genio descubridor, la esencia de la vida significa crear. Las actividades de estos hombres prodigiosos no pueden ser cabalmente encuadradas en el concepto praxeológico de trabajo. No constituyen trabajo, por cuanto, para el genio, no son medios, sino fines en sí mismas; pues él sólo vive creando e inventando. Para él no hay descanso; sólo sabe de intermitencias en la labor en momentos de frustración y esterilidad. Lo que le impulsa no " Los caudillos (¡ührers) no son descubridores; conducen al pueblo por las sendas que otros trazaron. El genio abre caminos a iravís de terrenos antes inaccesibles, sin preocuparse de si alguien le sigue o no. Los caudillos, en cambio, conducen a sus pueblos hada objetivos ya conocidos que los subditos desean alcanzar, Para él, vivir

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es el deseo de obtener un resultado, sino la operación misma de provocarlo. La obra no le recompensa, mediata ni inmediatamente. No le gratifica mediatamente, por cuanto sus semejantes, en el mejor de los casos, no se interesan por ella y, lo que es peor, frecuentemente la reciben con mofa, vilipendio y persecLición. Muchos genios podrían haber empleado sus personales dotes en procurarse una vida agradable y placentera; pero ni siquiera planteáronse tal al Lerna ti va, optando sin vacilación por un camino lleno de espinas. El genio quiere realizar lo que considera su misión, aun cuando comprenda que ral conducta puede bien llevarle al desastre. Tampoco deriva el genio satisfacción inmediata de sus activi dades creadoras. Crear es para él agonía y tormento, una ince sante y agotadora lucha contra obstáculos internos y externos, que le consume y destroza. El poeta austríaco Grillparzer supo reflejar tal situación en un emocionante poema: «Adiós a Gastein» Cabe suponer que, al escribirlo, más que en sus propias penas y tribulaciones, pensaba en los mayores sufrimientos de un hombre mucho más grande que él, Beethoven, cuyo destino se asemejaba al suyo propio y a quien, gracias a un afecto entrañable y a una cordial admiración, comprendió mejor que ninguno de sus contemporáneos. Nietzschc comparábase a la llama que, insaciable, a sí misma consume y d e s t r u y e N o existe similitud alguna entre tales tormentos y las ideas generalmente relacionadas con los conceptos de trabajo y labor, producción y éxito, ganarse el pan y gozar de la vida. Las obras del genio creador, sus pensamientos y teorías, sus poemas, pinturas y composiciones, praxeológicamente, no pueden considerarse frutos del trabajo. No son la resultante de haber invertido una capacidad laboral, la cual pudiera haberse dedicado a original otros bienes en vez de a «producir» la correspondiente obra maestra de filosofía, arte o literatura. Los pensadores, poetas

u Parece que hoy no existe ninguna traducción inglesa de este poema. En el libro de Dougias Yates (Franz Grillparzer, a Critical Biograpky, f, p¡íg. 57. Oxford, 1946) se hace un resumen de su contenido en inglés. " U n a traducción del poema de Nietzschc puede hallarse en M. A, MÜCGÉ, Friedricb Nienscbe, pág. 275. Nueva York, 1911.

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y artistas a menudo carecen de condiciones para realizar otras labores. Sin embargo, el tiempo y la fatiga que dedican a sus actividades creadoras no lo detraen de trabajos merced a los cuales cabría atender otros objetivos. A veces, las circunstancias pueden condenar a la esterilidad a un hombre capaz de llevar adelante cosas inauditas; tal vez le sitúen en la disyuntiva de morir de hambre o de dedicar la totalidad de sus fuerzas a luchar exclusivamente por la vida. Ahora bien, cuando el genio logra alcanzar sus metas, sólo él ha pagado lus «custos» necesarios, A Goethe, tal vez, le estorbaran, en ciertos aspectos, sus ocupaciones en la corte de Weimar. Sin embargo, seguramente no habría cumplido mejor con sus deberes oficiales de ministro de Estado, director de teatro y administrador de minas si no hubiera escritu sus dramas, poemas y novelas. Hay más: no es posible sustituir por el trabajo de terceras personas la labor de los creadores. Si Dante y Iícethoven no hubieran existido, imposible hubiera sido producir la Divina Comedia o la Novena Sinfonía, encargando la tarea a otros hombres. Ni la sociedad ni los individuos particulares pueden sustattcialmente impulsar al genio, ni fomentar su labor. Ni la «demanda» más intensa ni la más perentoria de las órdenes gubernativas resultan en tal sentido eficaces. El genio jamás trabaja por encargo. Los hombres no pueden producir a voluntad unas condiciones naturales y sociales que provoquen la aparición del genio creador y su obra. Es imposible criar genios a base de eugenesia, ni formarlos en escuelas, ni reglamentar sus actividades. Resulta muy fácil, en cambio, organizar la sociedad de tal manera que no haya sitio para los innovadores n¡ para sus tareas descubridoras. La obra creadora del genio es, para la praxeología, un hecho dado. La creación genial aparece como generoso regalo del destino, No es en modo alguno un resultado de la producción, en el sentido que la economía da a este último vocablo.

4,

L A PRODUCCIÓN

La acción, si tiene b u e n éxito, alcanza la meta perseguida. Da lugar al p r o d u c t o deseado.

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La producción, sin embargo, en m o d o alguno es un acto de creación; no engendra nada que ya antes no existiera. Implica sólo la transformación de ciertos elementos mediante tratamientos y combinaciones. Q u i e n p r o d u c e no crea. El individuo crea tan sólo c u a n d o piensa o imagina. El h o m b r e , en el mundo de los f e n ó m e n o s externos, ú n i c a m e n t e t r a n s f o r m a . Su actuación consiste en combinar los medios disponibles con miras a que, de c o n f o r m i d a d con las leyes de la naturaleza, prodúzcase el resultado apetecido, Antes solía distinguirse e n t r e la producción de bienes tangibles y la prestación de servicios personales. Se consideraba q u e el carpintero, c u a n d o hacía mesas y sillas, producía algo; sin embargo, no se decía lo mismo del médico cuyo consejo ayudaba al c a r p i n t e r o e n f e r m o a recobrar su capacidad para producir mesas y sillas. Se diferenciaba entre el vínculo médico-carpintero y el vínculo carpintero-sastre. Asegurábase q u e el médico no producía nada por sí mismo; ganábase la vida con lo que otros fabricaban, siendo, en definitiva, m a n t e n i d o por los carpinteros y los sastres. En fecha todavía más lejana, los fisiócratas franceses proclamaron la esterilidad de todo trabajo q u e no implicara extraer algo del suelo. Merecía ú n i c a m e n t e el calificativo de productivo, en su opinión, el trabajo agrícola, la pesca, la caza y la explotación de minas y canteras. La industria, suponían, agrega al valor del material empleado tari sólo el valor de las cosas consumidas por los operarios. Los economistas modernos sonríen ante los pronunciamientos de aquellos antecesores suyos q u e recurrían a tan inadmisibles distingos. M e j o r , sin embargo, procederían n u e s t r o s contemporáneos si pararan mientes en los errores q u e ellos mismos cometen. Son muchos los autores m o d e r n o s que a b o r d a n diversos problemas económicos — p o r ejemplo, la publicidad o el marketing— recayendo en crasos errores que, parece, t i e m p o ha debieron haber q u e d a d o d e f i n i t i v a m e n t e aclarados. O t r a idea t a m b i é n m u y extendida pretende diferenciar entre el empleo del trabajo y el de los factores materiales de producción. La naturaleza, dicen, dispensa sus dones gratuitamente; en cambio, la inversión de trabajo implica q u e quien

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lo practica padezca la incomodidad del m i s m o . AI esforzarse y superar la incomodidad del trabajo, el h o m b r e aporta algo q u e no existía antes en el universo. En este sentido, el t r a b a j o crea. P e r o tal aserto también es erróneo. La capacidad laboral del h o m b r e es una cosa dada en el universo, al igual que son dadas las potencialidades diversas, típicas y características, de la tierra y de las sustancias animales. El hecho de q u e una parte de la capacidad de trabajo pueda q u e d a r inaprovechada tampoco viene a diferenciarlo de los factores no h u m a n o s de producción, pues éstos también p u e d e n permanecer inexplotados. El individuo se ve impelido a superar la incomodidad del t r a b a j o por cuanto, personalmente, prefiere el p r o d u c t o del mismo a la satisfacción q u e derivaría del descanso. Sólo es creadora la m e n t e h u m a n a c u a n d o dirige la acción y la producción. La m e n t e es una realidad también comprendida en el universo y la naturaleza; constituye una parte del m u n d o existente y dado. Llamar creadora a la m e n t e no implica el entregarse a especulaciones metafísicas. La calificamos de creadora p o r q u e no sabemos c ó m o explicar los cambios provocados por la acción más allá de aquel p u n t o en q u e tropezamos con la intervención de la razón, dirigiendo las actividades h u m a n a s . La producción no es un hecho físico, n a t u r a l y externo; antes al contrarío, constituye f e n ó m e n o intelectual y espiritual. La condición esencial para q u e aparezca no estriba en el t r a b a j o h u m a n o , en las fuerzas naturales o en las cosas externas, sino en la decisión de la m e n t e de emplear dichos factores c o m o medios para alcanzar específicos objetivos. No engendra el producto el trabajo de p o r sí, sino el q u e la correspondiente labor hállese dirigida por la razón, Sólo la mente humana goza de poder para suprimir los malestares sentidos por el h o m b r e . La metafísica materialista del marxismo yerra al interpretar esta realidad. Las célebres «fuerzas productivas» no son de índole material. La producción es un f e n ó m e n o ideológico, intelectual y espiritual. Es aquel m é t o d o q u e el h o m b r e , guiado por la razón, emplea para suprimir la incomodidad en el mayor

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t.a Acción Humana

rencia de índole material, sino algo espiritual. Los cambios objetivos registrados son f r u t o de operaciones anímicas. La producción consiste en manipular las cosas q u e el hombre encuentra dadas, siguiendo los planes que la razón traza. Tales planes — r e c e t a s , fórmulas, ideologías— constituyen lo f u n d a m e n t a l ; vienen a t r a n s m u t a r los factores originales —-humanos y no h u m a n o s — en medios. El h o m b r e produce gracias a su inteligencia; determina los fines y emplea los medios idóneos para alcanzarlos. Por eso resulta totalmente errónea aquella suposición popular según la cual la economía tiene por o b j e t o el ocuparse de los presupuestos materiales de la vida. La acción humana constituye manifestación de la mente. En este sentido, la praxeología puede ser denominada ciencia moral (Geisteswissenscbaft). N a t u r a l m e n t e , no sabemos q u é es la m e n t e , por lo mismo que ignoramos lo que, en verdad, el movimiento, la vida o la electricidad sean. M e n t e es simplemente la palabra utilizada para designar aquel ignoto factor q u e ha permitido a los hombres llevar a c a b o todas sus realizaciones: las teorías y los poemas, las catedrales y las sinfonías, los automóviles y los aviones.

SEGUNDA PARTE

La acción en el marco social

C A P I T U L O

V I I I

La sociedad humana

1.

LA

COOPERACIÓN

HUMANA

La sociedad supone acción concertada, cooperación. Fue, desde luego, consciente y deliberadamente formada. Ello, sin embargo, no quiere decir que las gentes se pusieran un día de acuerdo para fundarla, celebrando mítico contrato al efecto. P o r q u e los hombres, mediante las actuaciones q u e originan la institución social y a diario la renuevan, efectivamente cooperan y colaboran entre sí, pero sólo en el deseo de alcanzar específicos fines personales. Ese complejo de recíprocas relaciones, plasmado por dichas concertadas actuaciones, es lo que se denomina sociedad. Reemplaza una — a l menos, imaginable— individual vida aislada por una vida de colaboración. La sociedad es división de trabajo y combinación de esfuerzo. Por ser el hombre animal q u e actúa, conviértese en animal social. El ser humano nace siempre en un ambiente que halla ya socialmente organizado. Sólo en tal sentido cabe predicar que —lógica o históricamente— la sociedad es anterior al individuo. Con cualquier o t r o significado, el aserto resulta vano y carente de sentido. El individuo, desde luego, vive y actúa en el marco social, pero la sociedad no es más que ese combinarse de actuaciones múltiples para producir un esfuerzo cooperativo. La sociedad, per se, en parte alguna existe; plásmanla las acciones individuales, constituyendo grave espejismo el imaginarla fuera del ámbito en que los individuos operan. El hablar de una autónoma e independiente existencia de la sociedad, de

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su vida propia, de su alma, de sus acciones, es una metáfora que fácilmente conduce a perniciosos errores. Vano resulta el preocuparse de si el fin último lo es la sociedad o lo es el individuo, así como de si los intereses de aquélla deban prevalecer sobre los de éste o a la inversa. La acción supone siempre actuación de seres individuales. Lo social o el aspecto social es sólo una orientación determinada que las acciones individuales adoptan. La categoría de fin cobra sentido únicamente aplicada a la acción. La teología y la metafísica de la historia cavilan en torno a cuáles puedan ser los fines de la sociedad y los planes divinos que, mediante ella, hubieran de estructurarse, pretendiendo incluso averiguar los fines a que apuntan las restantes partes del universo creado. La ciencia, que no puede sino apoyarse en el raciocinio, instrum e n t o éste evidentemente inadecuado para abordar los anteriores asuntos, tiene en cambio vedado el especular acerca de dichas materias. En el marco de la cooperación social brotan, a veces, éntrelos distintos miembros actuantes, sentimientos de simpatía y amistad y una como sensación de común pertenencia. Tal disposición espiritual viene a ser manantial de placenteras y hasta sublimes experiencias humanas, constituyendo dichos sentimientos precioso aderezo de la vida, que elevan la especie animal hombre a la auténtica condición humana. No fueron, sin embargo, contrariamente a lo que algunos suponen, tales anímicas sensaciones las que produjeron las relaciones sociales. Antes al contrario, son f r u t o de la propia cooperación social y sólo a! amparo de ésta medran; ni resultan anteriores a las relaciones sociales, ni, menos aún. constituyen semilla de las mismas. Las dos realidades fundamentales que engendran la cooperación, la sociedad y la civilización, transformando al animal hombre en ser humano, son, de un lado, el que la labor realizada bajo el signo de la división del trabajo resulta más fecunda que la practicada bajo un régimen de aislamiento y, de otro, el que la inteligencia humana es capaz de advertir tal realidad. A no ser por esas dos circunstancias, los hombres habrían con-

Lii sociedad humana

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tinuado siendo siempre enemigos mortales e n t r e sí, los unos f r e n t e a los otros, rivales irreconciliables en sus esfuerzos por apropiarse porciones siempre insuficientes del escaso sustento q u e la naturaleza e s p o n t á n e a m e n t e proporciona, Cada u n o vería en su semejante un enemigo; el indomefiable deseo de satisfacer las propias apetencias habría p r o v o c a d o implacables conflictos. Sentimiento alguno de amistad y simpatía hubiera podido florecer b a j o tales condiciones. Algunos sociólogos han s u p u e s t o que el hecho subjetivo, original y elementa!, q u e engendra la sociedad es una «conciencia de especie» . O t r o s mantienen q u e no habría sistemas sociales a no ser por cierto « s e n t i m i e n t o de comunidad o de mutua pertenencia» 2 . Cabe asentir a tales suposiciones, siempre y cuantío dichos vagos y ambiguos términos sean rectamente interpretados. Esos conceptos de conciencia de especie, de sentido de c o m u n i d a d o de m u t u a pertenencia p u e d e n ser utilizados en t a n t o impliquen reconocer el hecho de q u e , en sociedad, todos los demás seres h u m a n o s son colaboradores potenciales en la lucha del s u j e t o p o r su propia supervivencia; simplemente p o r q u e el c o n j u n t o advierte los beneficios m u t u o s q u e la cooperación depara, a diferencia de los demás animales, incapaces de c o m p r e n d e r tal realidad. Son sólo las dos circunstancias antes mencionadas las q u e , en definitiva, e n g e n d r a n aquella conciencia o aquel sentimiento. En un m u n d o hipotético, en el cual la división del t r a b a j o no incrementara la productividad, los lazos sociales serían impensables. Desaparecería todo sentimiento de benevolencia o amistad. El principio de la división del t r a b a j o es u n o de los grandes m o t o r e s q u e impulsan el desarrollo del m u n d o , imponiendo fecunda evolución. Hicieron bien los biólogos en t o m a r de la filosofía social el concepto de la división del trabajo, utilizándolo en sus investigaciones. H a y división de trabajo entre los distintos órganos de un ser vivo; existen en el reino animal colonias integradas por seres que colaboran e n t r e sí; en sentido metafórico, tales entidades, f o r m a d a s por hormigas o abe1
1

R

F. H. GIDÜIMGS, The Principies of Sociotogy, pág. 7. Nueva York, 1926. M . M A C I V E R , S o c i e t y , págs. 6-7. Nueva York, 1 9 3 7 .

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t.a Acción Humana

jas, suelen d e n o m i n a r s e «sociedades animales». Ahora bien, nunca cabe olvidar q u e lo q u e caracteriza a la sociedad humana es la cooperación deliberada; la sociedad es f r u t o de la acción, o sea, del propósito consciente de alcanzar un fin. Semejante circunstancia, según nuestras noticias, no concurre en los procesos q u e provocan el desarrollo de las plantas y de los animales o i n f o r m a n el f u n c i o n a m i e n t o de los e n j a m b r e s de hormigas, abejas o avispas. La sociedad, en definitiva, es un f e n ó m e n o intelectual y espiritual: el resultado de acogerse deliberadamente a u n a ley universal d e t e r m i n a n t e de la evolución cósmica, a saber, aquella q u e predica la mayor productividad de la labor b a j o el signo de la división del trabajo. C o m o sucede en cualquier o t r o s u p u e s t o de acción, este percatarse de la operación de una ley natural viene a ponerse al servicio de los esfuerzos del h o m b r e deseoso de mejorar sus propias condiciones de vida.

2.

C R Í T I C A DEL CONCEPTO COMPRE H E N S I V I S T A Y M E T A F Í S I C O DE LA S O C I E D A D

Según las tesis del universalismo, del realismo conceptual, del comprehensivismo (holism), del colectivismo y de algunos representantes de la esencia de la Gestaltpsychologie, la sociedad es una entidad que lleva a u t ó n o m a existencia, independiente y separada de las vidas de los diversos individuos q u e la integran, a c t u a n d o por cuenta propia hacia la consecución de precisos fines, distintos a los q u e los individuos, sus componentes, persiguen. P u e d e , entonces, e v i d e n t e m e n t e , surgir grave antagonismo e n t r e los objetivos sociales y los individuales, lo q u e lleva a ta consecuencia de q u e resulta imperativo d o m e ñ a r el egoísmo de los particulares para proteger la existencia y desenvolvimiento de la sociedad, obligando a aquéllos a que, en beneficio de ésta, renuncien a sus p u r a m e n t e personales designios. Una vez llegadas a tal conclusión, todas esas aludidas doctrinas vense forzadas a dejar de utilizar el análiss científico y el razonamiento lógico, desviándose hacia puras profesiones de fe, de índole teológica o metafísica. H a n de

Lii sociedad humana

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suponer q u e la providencia, por medio de profetas, apóstoles y carismáticos jerarcas, constriñe a los h o m b r e s , de por sí perversos, a perseguir fines q u e éstos no apetecen, haciéndoles caminar por las b u e n a s sendas q u e Dios, el Weltgeist o la Historia desean que sigan *. Tal es la filosofía que, desde t i e m p o inmemorial, estructuró las creencias de las tribus primitivas. A. ella apelaron invariablemente las religiones en sus enseñanzas. El h o m b r e debía atenerse a la ley q u e s o b r e h u m a n o poder dictara y obedecer a las autoridades a quienes dicho poder encargara de velar por el cumplimiento de la correspondiente n o r m a . El orden social, consecuentemente estructurado, no es obra h u m a n a , sino divina. Si la deidad hubiera d e j a d o de intervenir, iluminando convenientemente a los torpes mortales, la sociedad no habría surgido. Cierto es que la cooperación social constituye u n a bendición para el h o m b r e e indudable q u e desprovistos del auxilio que la sociedad les presta, jamás h u b i e r a n los mortales logrado emanciparse de la barbarie y de la miseria material y moral característica del estado primitivo. Pero, sólo por sí mismo, nunca hubiera el individuo hallado el c a m i n o de salvación, pues las n o r m a s de la cooperación social y los preceptos de la lev moral impónenle duras exigencias. La limitada inteligencia humana hubiera hecho creer a las gentes que la renuncia a determinados placeres inmediatos implicaba inaceptable privación; habrían sido las masas incapaces de comprender las ventajas, incomparablemente mavores. si bien posteriores, q u e
* Universalismo, realismo concepttiiil y comprcheitsivlsmo (bolista, en inglés^ son. en realidad, términos prácticamente sinónimo*, adoptados por similares escuelas que coinciden en afirmar que lo» conjuntos —sociedades, clases, naciones, etcétera— constituyen entes autónomos, independientes de los concretos individuos componentes de los mismos, con voluntad, designios v fines propios predeterminados, desde el origen de las cosas, por sobrehumano* poderes cuvos mandatos sólo ungidos jerarcas sabrían descifrar y trasladar .1 sus subditos. Al colectivismo. en este sentido, preocúpale tan sólo la Sociedad, olvidando las voliciones personales de quienes la integran L.i alemana Gest/tltpsycholofie, por su parre, parejamente razona, proclamando que el hombre no ve sino universalidades, jamás individualizaciones. citando siempre el bien conocido ejemplo de que un triángulo es algo más que las tres líneas dispares que lo forman. (N. del T.)

ampliando la esfera de la división del trabajo. La función histórica desempeñada por la teoría de la división del trabajo. a no ser p o r revelación sobrenatural. en la mayor medida posible.a Acción Humana el abstenerse de ciertas satisfacciones presentes Ies reporta. no es preciso recurrir a aquella idea q u e . el individuo contribuye a intensificar la cooperación social y la convivencia pacífica. de la apetencia h u m a n a por suprimir el malestar. de sus condiciones materiales mejoradas de m o d o palpable. consistió en demoler todas las doctrinas metafísicas concernientes al nacimiento y desenvolvimiento de la cooperación social. Las ventajas derivadas de la cooperación pacífica y de la división del trabajo resultan ser de carácter universal. no qued a n d o aplazado su d i s f r u t e hasta el advenimiento de f u t u r a s y lejanas generaciones. m a n c o m u n a d a . según la cual la prístina creación f u e tan defectuosa q u e exige incesante concurso sobrenatural para mantenerla marchando. compensa ampliamente al individuo de sus sacrificios en aras de la sociedad. El incentivo q u e impulsa a intensificar la cooperación social. Cada vez q u e el individuo recurre a la acción. Para explicar su aparición y posterior progreso. Tales sacrificios. tanto para su bien personal como para el de su descendencia. es el c o m ú n deseo de m e j o r a r las propias condiciones materiales de cada u n o . L a b o r a n d o por sus propios — r e c t a m e n t e e n t e n d i d o s — intereses. pues.233 t. a robustecer la seguridad y la paz. tal como f u e elaborada por la economía política inglesa. a b a n d o n a n d o la actuación aislada. Ni las teorías científicas q u e la filosofía social del racionalismo del siglo XVIII desarrollara ni tampoco la moderna ciencia económica apóyanse en milagrosas intervenciones de poderes sobrenaturales. en verdad. C o n s u m ó aquella emanci- . renuncia a una ganancia pequeña p a r a después d i s f r u t a r de otra mayor. es decir. no hubiera advertido lo q u e el d e s t i n o exigía q u e hiciera. Esos beneficios los perciben de inmediato los propios sujetos actuantes. La sociedad es f r u t o de la h u m a n a actividad. desde H u m e a Ricardo. d e b e de repugnar a toda mentalidad religiosa. sólo son aparentes y temporales. Ninguna persona razonable puede dejar de advertir realidad tan evidente. Lo que recibe. El h o m b r e .

o cierto Ser superior importe a unos reactos mortales la subordinación a ta ley y a las autoridades sociales. adviniendo éstos las ventajas que derivan de adaptar la vida . Precisamente la firmeza ele tales respectivas creencias es lo q u e hace irreconci1 Muchos «runutHÍaUs. sin advertir que el burlarse de la referencia ti supuesta urna no invisible» en modo alguno invalida las enseñamos esenciales de la filosofía social racionalista y utilitaria. ríe percal mundus. P u e s muchos son los q u e aseguran ser enviados del Señor. Sustituyó la antigua ética h e t e r ó n o m a e intuitiva por una a u t ó n o m a moralidad racional. el profeta verdadero y el g o b e r n a n t e legítimo. sino en haber d o t a d o a sus criaturas de la razón e instalado en ellas inmarcesible anhelo de felicidad 1 . las normas morales y las instituciones sociales dejaron de ser veneradas como si f u e r a n f r u t o de insondables decretos del cielo. El economista utilitario no dice fíat justitia. El problema f u n d a m e n t a l con q u e todas estas filosofías sociales de tipo universalista. El que a tal Ser supremo se le denomine Dios. . sino. a su amparo. eran creyentes y los descubrimientos que iban efectuando hacíanles admirar. Adam Smith y Hastial cutre ellos. La sublime grandeza del C r e a d o r no se manifiesta en puntillosa y atareada preocupación por la diaria actuación de príncipes y políticos. fíat justitia.1 la cooperación social. al contrario. o m n í c o m p r e n s i v o v colectivista tropiezan consiste en d e t e r m i n a r cómo cabe reconocer cuál sea la lev auténtica. moral e intelectual de la h u m a n i d a d q u e la filosofía del epicureismo iniciara. Halló monos frente a precisa alternativa: o In asociación de los individuos se debe a un proceso humano puesto en marcha por cuanto.Lii sociedad humana 235 pación espiritual. cada ve? mis. cada u n o de ellos. In benévola atención «del gran Director de la na tu ra leva». Wotan o Fuerzas Productivas carece de importancia. percal mundus. Para e! fiel creyente no cabe la d u d a . Le aconseja advierta cuáles son sus intereses verdaderos. predicando. como tampoco 1» tiene el titulo que se les d¿ a lob representantes terrenales del mismo (los dictadores). sírvense mejor los deseos personales de los interesados. Historia. hállase p l e n a m e n t e convencido de haber a b r a z a d o la única doctrina v e r d a d e r a . d i f e r e n t e evangelio. Weltgeitt. La ley y la legalidad. Deslino. T o d a s estas instituciones son de origen h u m a n o y sólo pueden ser enjuiciadas e x a m i n a n d o su idoneidad para provocar el bienestar del h o m b r e . No pide al h o m b r e q u e renuncie a su bienestar en aras de la sociedad. Sus críticos de condición alen re ¡jóchanles tal actitud.

obediencia plena. cualquiera q u e sea. utilitario y liberal forzosamente han de engendrar guerras y luchas civiles hasta que u n o de los contendientes sea aniquilado o sojuzgado. abiertamente c o n t r a r i a n d o el expuesto ideario. P o r q u e . Cesaban los combatientes. de las demás actividades racionales. Mientras se m a n t u v o intacto el prestigio de los códigos heterónomos de moralidad y su corolario filosófico. y a las autoridades que los correspondientes decálogos declaran legítimas débenles todos los hombres. La intolerancia. Las leyes atribuidas a Dios o al destino reclaman validez universal. Jamás los defensores de una moralidad h e t e r ó n o m a o de una doctrina colectivista. aun c u a n d o pudiera perjudicar los intereses materiales de muchos y aun de la inmensa mayoría. muestrario muy similar al de las falsas religiones modernas. es inherente a cualquier sistema de ética heterónoma. alcanzar los fines q u e se proponen. en justicia. resulta inevitable apelar a la pugna armada. esencialmente. La cataláctica. el realismo conceptual. lo malo es q u e c o m o en este terreno no cabe apelar a la disquisición lógica. ni la sociedad ni el estado f u e r o n ya considerados como instituciones destinadas a estructurar aquel orden mundial que. la cuestión de la tolerancia y la paz duradera no podía ni siquiera plantearse. Las doctrinas sociales que no sean de carácter racional. en sus m u t u o s asaltos. considera la sociedad y el estado los principales medios con q u e las gentes cuentan para. La idea de tolerar al disidente comenzó a prosperar sólo c u a n d o las doctrinas liberales q u e b r a r o n el hechizo del universalismo. agradaba a la deidad. por razones inasequibles a la mente h u m a n a . las propias ideas. sólo para recobrar las fuerzas necesarias q u e les permitieran reinstar la batalla. E s t a m o s ante instrumentos creados por humana intención: y el mantenerlos y perfeccionarlos constituye tarea que no difiere. pueden demostrar racionalmente la certeza de su . la estatolatría y el nacionalismo. La historia de las grandes religiones constituye rico muestrario de combates y guerras. a la luz de la filosofía utilitarista.a Acción Humana Hables los antagonismos. el socialismo. el hacer conversos mediante la espada del verdugo o del soldado. de común acuerdo. de cualquier m o d o .236 t. Cada grupo está dispuesto a imponer.

perjudicando con su d e s a t e n t a d o proceder el regular f u n c i o n a m i e n t o del sistema social. T a m p o c o han de faltar gentes de voluntad y fuerza moral tan débil q u e no puedan resistir la tentación de perseguir efímeras ventajas. asegurando q u e un orden social b a j o el cual nadie d i s f r u t a r a de privilegios a costa de sus semejantes podría pervivir sin necesidad de apelar a género alguno de compulsión ni coerción. en su sano juicio. Los anarquistas pasan por alto alegremente el hecho innegable de q u e hay quienes son o demasiado cortos de entendim i e n t o o débiles en exceso para adaptarse e s p o n t á n e a m e n t e a las exigencias de la vida social.Lii sociedad humana 237 específica variedad de principios éticos. n a t u r a l m e n t e . individuos o grupos de individuos de tan estrecha inteligencia que no adviertan los beneficios q u e les depara la cooperación social. la renuncia del goce deseado. en todo caso. procediendo en consecuencia. A u n a d m i t i e n d o que toda persona adulta. por cuanto se hallan a m p l i a m e n t e compensados por las ventajas mucho mayores q u e proporciona la vida en sociedad. sin embargo. ni la superioridad y exclusiva legitimidad del particular ideario social p r o p u g n a d o . s u p o n e q u e los h o m b r e s . imponiéndole acatamiento absoluto. m e d i a n t e la educación. al p r o n t o . sacrificios por parte del individuo. sometiéndose a la autoridad. de advertir los beneficios posteriores. desde luego. Duele. goce de capacidad bastante para advertir la conveniencia de la cooperación social y proceda en consecuencia. Tal sociedad podría prescindir del estado y del gobierno. siempre quedará en pie el problema de los niños. . El adaptarse a las exigencias de la cooperación social requiere. desde luego. se a t e n d r á n e s p o n t á n e a m e n t e a aquellas normas que la conservación de la sociedad exige respetar. de la policía. Son estos sacrificios. sólo aparentes. es decir. o. en su p r o p i o interés. no siendo capaz t o d o el m u n d o . a amordazar al disidente. del aparato social de compulsión y coerción. en verdad. una vez instruidos. a d o p t a r . Vense obligados a exigir a las gentes q u e acepten crédulamente el correspondiente sistema ideológico. Siempre habrá. podrá hacerse comprender a las gentes cuáles líneas de conducta conviéneles más. El anarquismo cree que.

A d v i e r t e el liberalismo q u e los gobernantes — s i e m p r e m i n o r í a — no pueden permanecer m u c h o tiempo en el poder si no cuentan con el apoyo de la mayoría de los gobernados. D e b e monopolizar la acción violenta.238 t. Concedamos q u e quien actúa de m o d o antisocial 110 es mas q u e un pobre e n f e r m o mental. G u e r r a civil y revolución constituyen las medidas utilizadas por la mayoría descontenta para derribar a los gobernantes y reemplazar los sistemas de gobierno q u e considera no le convienen. El liberalismo aspira al go- . La doctrina social liberal. A la larga. a la correspondiente amenaza. ha de hallarse siempre en condiciones de aplastar las acometidas de los q u e b r a n t a d o r e s del orden. contempla el problema de las relaciones entre el gobierno y los súbdilos de un m o d o distinto a como lo hacen el universalismo y el colectivismo. recurre a esa solución en c u a n t o s u p o n e q u e su propio bienestar lo requiere. El estado es una institución cuya esencial f u n c i ó n estriba en proteger las relaciones pacíficas entre los h o m b r e s . U n a sociedad anarquista estaría a merced de cualquier asaltante. Goza de p o d e r la mayoría para derrocar cualquier gohierno y. si ha de guardar la paz. ni hay ni p u e d e haber gobiernos impopulares. Pero mientras todos esos débiles mentales no se hallen curados y mientras haya viejos y niños. No puede sobrevivir la sociedad si la mayoría no está dispuesta a recurrir a la acción violenta o. Básase el gobierno -—cualquiera q u e sea el sistema a d o p t a d o — en q u e la mayoría de los gobernados piensa q u e . Ese poder se encarna en el estado o gobierno. que reclama atención y cuidado. Ahora bien. al menos. efectivamente. desde el p u n t o de vista de sus personales intereses. basada en la ética utiliraria y en las enseñanzas económicas. habrán de ser a d o p t a d a s o p o r t u n a s medidas para q u e la sociedad no sea puesta c o n t i n u a m e n t e en peligro. conviéncles más la obediencia y sumisión a la autoridad q u e la rebelión y sustitución del régimén por otro. El estado o gobierno es el a p a r a t o social de compulsión y coerción. para impedir q u e las minorías destruyan el orden social. N i n g ú n individ u o p u e d e recurrir a la violencia o a la amenaza de emplearla si no ha sido al efecto autorizado por el gobierno.a Acción Humana de los viejos y de los dementes.

al atenerse al código ético. El concepto de g o b i e r n o mayoritnrio o gobierno p o r el pueblo. con su política. además. por el gobierno de los más indignos. Si quienes d e t e n t a n el poder. es incapaz de percibir la supremacía de los valores absolutos. el h o m b r e de la calle. c o m o algunos críticos suponen. N i n g u n a minoría cosechará éxitos d u r a d e r o s recurriendo a otros procedimientos. no persigue sus intereses particulares. renuncia a propios fines parn que puedan cumplirse los planes de la deidad o de la colectividad. p u e d e ofrecer tal garantía. Q u i e n e s recibieron la sublime inspiración. que la razón. por tanto. reemplazan dolos con quienes apoyen otras ideas. por sí sola. zafios e incapaces. induciéndola suavemente al bien. no hay más solución q u e la de hacer lo posible p o r cambiar su mentalidad. no aspira a q u e prevalezca la masa. iluminados por tal carhma. una institución revolucionaria. Si la mayoría de la nación comulga con ideas equivocadas y prefiere candidatos indignos. Ningún sistema. opinan q u e la capacidad política debe ser evidenciada antes convenciendo a los conciudadanos que echando los tanques a la calle. tienen el deber de pro- . la institución democrática — e n la primera elección— los eliminará. La democracia no es. antes al contrario. Ahora bien. recomendado por el liberalismo.Lii sociedad humana 239 bierno democrático sólo en aras de la paz social. constituye el mejor sistema para evitar revoluciones y guerras civiles. p o r q u e hace posible adaptar pacíficamente el gobierno a los deseos de la mayoría. C i e r t a m e n t e no aboga. i n t e r p r e t a n d o acertadamente los correspondientes cánones y normas. sin e m b a r g o . exponiendo principios más razonables y recomendando h o m b r e s mejores. En su opinión. Desde luego no hay m o d o alguno de garantizar que los electores confieran el poder a los candidatos más competentes. No d u d a n los liberales q u e sobre todo conviene a la nación ser regida por los mejores. dejan de agradar a la mayoría. El universalismo y el colectivismo no pueden aceptar esa solución democrática del problema político. A f i r m a n . el individuo. la inexorable procedencia de la sagrada ley. Antes al contrario. P o r ello es totalmente inútil p r e t e n d e r convencer a la mayoría mediante la persuasión.

etc. igualmente. Ahora bien. a la cual los individuos deben someterse.a Acción Humana pagar el evangelio a los dóciles. En cuanto se a d m i t e la existencia de una entidad q u e opera por encima y con independencia de la actuación individual. se ha e s t r u c t u r a d o ya el concepto de una personalidad sobrenatural. planteadas así las cosas.240 t. recurriendo a la violencia contra los díscolos. preciso es e n f r e n t a r s e resueltamente con el problema de q u é fines u objetivos. sistemas teocráticos de gobierno. si los del estado y la sociedad o los del individuo. La norma suprema encarna c u a n d o m a n d a y o r d e n a . Los términos sociedad y estado. d e b a n prevalecer. en caso de conflicto. carece de trascendencia el que aquel s u p r e m o ser d e n o m í n e s e Geist (Hegel) o Humanité (Comte). desde luego. el « b r a z o » de la historia. Siempre tiene razón. P o c o imp o r t a q u e el g o b e r n a n t e absoluto p r e t e n d a basar su poderío en el derecho divino de los reyes o en la misión histórica de la vanguardia del proletariado. de la planificación y del control público de todas las actividades individuales. Los sacerdotes de estos nuevos cultos atribuyen a sus respectivos ídolos todas aquellas perfecciones q u e los teólogos reservan para la divinidad: omnipotencia. La respuesta. El jefe es el lugarteniente de Dios en la tierra. persiguiendo fines propios distintos de aquellos a los q u e los mortales aspiran. El g o b i e r n o dictatorial de la minoría no p u e d e justificarse más q u e a p e l a n d o al supuesto m a n d a t o recibido de una a u t o r i d a d suprema y s o b r e h u m a n a . tal y como lo conciben el colectivismo y el universalismo. tal c o m o de ellos se sirven los m o d e r n o s defensores del socialismo. N o t a común a todas sus diferentes variedades es la de predicar la existencia de una entidad s o b r e h u m a n a . proclaman. más noble y m e j o r que el individuo. p o r fuerza. Admitida la existencia de una entidad q u e ex defimtione es superior. b o n d a d infinita. Lo único q u e distingue e n t r e sí a dichas doctrinas es la denominación dada a aquella entidad y el c o n t e n i d o de las leyes que. en su nombre. también tienen significado sobrenatural. goza de infalibilidad. omnisciencia. va implícita en el propio concepto de estado o sociedad. el r e p r e s e n t a n t e de la colectividad. El universalismo y el colectivismo constituyen. no cabe duda alguna .

T. p o r q u e una poderosa voz interior eso nos dice. o bien niega de plano la existencia de otras deidades semejantes. libertad de pensamiento. mientras vosotros erráis. y el principio militarista del conflicto a r m a d o y la opresión dictatorial. de un lado. palabra y prensa e igualdad de todos a n t e la ley. Esa comunidad ' Vid. M A X S T I R N I R (Johann Kaspar Schmidt). Los adoradores del estado proclaman la b o n d a d de una cierta organización estatal: los nacionalistas. La disyuntiva se plantea entre los principios liberales y democráticos del gobierno mayoritario. Nueva York. C u a n d o u n o de estos idearios es o b j e t o de a t a q u e por parte de quienes predican la superioridad de o t r o determinado ídolo colectivista. Verdad es q u e algunos amantes de las paradojas — p o r ejemplo. 1907. por lo mismo. han de resolverse mediante las armas. la excelencia de su propia nación. intención y todas las demás cualidades q u e les atribuye la doctrina colectivista. de o t r o . o las relega a una posición subordinada y auxiliar con respecto al propio dios. tra- . resulta impensable p r e t e n d e r e n f r e n t a r a sus elevados designios las triviales aspiraciones del flaco individuo. entienden corresponde la precedencia al individuo. Pero.La sociedad humana 241 que las aspiraciones de lan e m i n e n t e personalidad habrán de prevalecer sobre las de los míseros mortales. tolerancia para con el disidente. Max Stirn e r 4 — se divirtieron volviendo las cosas al revés y. The ducido por S. T o d a s las distintas variedades de credos colectivistas coinciden en implacable hostilidad ante las instituciones políticas f u n d a m e n t a l e s del sistema liberal: gobierno por la mayoría. 16 £'Go and His Own. P o r q u e el colectivismo no proclama la superioridad de un ente colectivo in abstracto. si la sociedad o el estado son e n t i d a d e s dotadas de voluntad. ensalza siempre las excelencias de un ídolo d e t e r m i n a d o y. sus defensores no saben replicar más que r e p i t i e n d o una y mil veces: « E s t a m o s en lo cierto. Byington. El carácter cuasi teológico de todas las doctrinas colectivistas resalta al e n t r a r en colisión dispares variedades de esa misma filosofía.» Los conflictos entre sectas y credos colectivistas antagónicos no pueden dirimirse recurriendo al raciocinio.

sino toda una hueste de dispares g r u p o s marxistas. cuasi divino. pasarán a ser privilegio exclusivo de uno sólo. y u n a m u l t i t u d de sectas colectivistas. induce a graves confusiones. nunca han p e r d u r a d o más allá de algunos años. recurren también a esos mismos atroces m é t o d o s . La sustitución del liberalismo por el colectivismo provocaría inacabables y sangrientas contiendas. el autócrata o m n i p o t e n t e . los seguidores de la segunda internacional. Existen. Los «milenios» de los dictadores acaban siempre en el fracaso. La lucha. equivocadamente. El pensar y c! actuar.242 t. y de otro. los mencheviques.a Acción Humana ideológica entre los distintos credos colectivistas. los trotskistas. supongan q u e la pugna política hállase planteada entre individualismo y colectivismo. — se combaten e n t r e sí inhuman a m e n t e y con la máxima brutalidad. Innecesario parece resaltar que tales proyectos son irrealizables. al tratar estos asuntos. en su afán por destruir la libertad. P o r el contrario. de un lado. H e m o s presen- . cuyo m u t u o odio y hostilidad no es menos feroz q u e el q u e cada una profesa al sistema liberal. convertidas en meros peones a las órdenes del dictador. existe entre el individualismo. Cierto es q u e todas las variedades de colectivismo p r o m e t e n una paz eterna a partir del día ele su victoria final. e t c . La filosofía q u e las gentes d e n o m i n a n individualismo constituye un ideario que propugna la cooperación social y la progresiva intensificación de los lazos sociales. Ahora bien. Tales credos — p o r ejemplo. sin voluntad ni raciocinio propio. Los h o m b r e s se dividirán en dos castas: de un lado. una vez hayan sido derrotadas todas las demás ideologías y exterminados sus seguidores. de verdad. Las gentes habrán de deshumanizarse para q u e uno pueda erigirse en su divinizado dueño. la realización de estos planes hállase subordinada a una previa radical transformación de la h u m a n i d a d . de otro. numerosas otras sectas de carácter no marxista que. atributos típicos del h o m b r e . las masas. los stalinistas. No es un marxismo u n i f o r m e el q u e ataca al capitalismo. La terminología corrientemente empleada. en sus m u t u a s pugnas. el t r i u n f o de los dogmas colectivistas apunta hacia la desintegración de la sociedad y la perpetuación del conflicto a r m a d o . ha hecho q u e muchos. además.

tienen siempre razón simplemente por cuanto gozan de poder b a s t a n t e para aplastar al disidente. en orden al bien c o m ú n . h u n diendo a todos de n u e v o en la primigenia barbarie. por e n d e . rio suponen q u e constituya. El principal objetivo q u e persigue el ideario liberal es la evitación del violento conflicto. P o r c u a n t o la división del t r a b a j o exige la paz. considérase facultada para denegar a la minoría aquellos. Los dogmas colectivistas m o d e r n a m e n t e reaparecidos — c a u sa principal de los desastres y dolores q u e nos a f l i g e n — han triunfado de tal m o d o que h a n logrado relegar al olvido las ideas básicas en q u e se f u n d a la filosofía social liberal. . T a n p r o n t o como una facción cualquiera ha c o n q u i s t a d o el apoyo de la masa y. Este pseudoliberalismo. sus doctrinas más bien constituyen una tergiversación q u e una defensa del liberalismo auténtico. controla todos los resortes del gobierno. prueba de la b o n d a d de una política. El liberalismo aspira a e s t r u c t u r a r un sistema político q u e p e r m i t a la pacífica cooperación social y f o m e n t e la progresiva ampliación e intensificación de las relaciones entre los h o m b r e s . no teniendo por q u é refrenarse a sí misma la mayoría en el ejercicio del poder. e v i d e n t e m e n t e . Las mayorías.mismos derechos democráticos que le sirvieron para p r e d o m i n a r . con sus inacabables luchas intestinas e n t r e innúmeras tribus y g r u p o s políticos. Los liberales ni divinizan a la mayoría ni la consideran infalible. H o y en día desconocen este p e n s a m i e n t o incluso muchos de los partidarios de las instituciones democráticas. el liberalismo aspira a m o n t a r el sistema de gobierno q u e mejor la salvaguarda: el democrático. Los liberales jamás recomendaron la dictadura mayoritaria ni la opresión violenta de la minoría disidente. en su opinión. Los a r g u m e n t o s que esgrimen para justificar la libertad y la democracia están plagados de errores colectivistas. de por sí. es la antítesis de la filosofía liberal. ni en la gestión de los negocios públicos. el gobierno mayoritario equivale a la dictadura del p a r t i d o m á s numeroso.Lii sociedad humana 243 ciado la desaparición de varios de estos «milenios». el q u e los más la apoyen. q u e pueden desintegrar la h u m a n a colaboración social. de guerras y revoluciones. No será más brillante el fin de los q u e perviven.

por tanto. La certeza de lo anterior no puede ser puesta en duda. Los liberales no predican que los hombren deban perseguir ¡as metas ames mencionadas. la economía emplean los términos felicidad o supresión del molestar en sentido puramente formal. . Primero. sin embargo. El liberalismo. el alimento al hambre. especialmente. como doctrina política. olvidando aquellos otros afanes de la humanidad «elevados y nobles». dice el crítico. Tan apasionadas diatribas carecen. en efecto. Corrobora su procedencia el que todas las doctrinas antiliberales —los dogmas teocráticos de los diversos partidos religiosos. Sentado lo anterior. dedicándose consecuentemente n propagar los medios más idóneos para la conquista de tales objetivos. Mientras la praxeología y. estatistas. acusándose al liberalismo de incidir en burdo materialismo. mientras vilipendia la ruin y despreciable bajeza de la filosofía utilitaria. que las gentes prefieren la vida a la muerte. no se desentiende de las valoraciones y fines últimos perseguidos por la acción. pues falsean torpemente los auténticos principios liberales. ante estas cuestiones. No es una teoría científica.244 t. No sólo de pan vive el hombre. el hambre y la decrepitud. la economía efectuaran. la riqueza a la pobreza. o al menos la mayoría. coincidente e idéntica actitud. Presu pone que todos. desean alcanzar específicas nietas. Advierten los defen sores del liberalismo que su ideario sólo puede interesar a quienes coincidan con los mismos principios valora l¡ vos.a Acción PRAXEOLOGIA Y LIBERALISMO Humana El liberalismo es una doctrina política. enseña al hombre cómo ha de proceder para que su actuación conforme con tules módulos valorativos Es corriente tildar de materialistas a esc tipo de preocupaciones. el liberalismo confiere a dichos conceptos concreto sig nificado Presupone. nacionalistas y socialistas— adopten. para resolver así los problemas que suscita la acción humana en el marco social. la salud ti la enfermedad. sino la aplicación práctica de aquellos descubrimientos que la praxeología y. Lo único que constatan es que la inmensa mayoría prefiere una vida con salud y riqueza a la miseria. de base.

liberando al hombre común lo suficiente de los problemas materiales para que pueda interesarse en algo más que en el simple ganarse la vida. Los partidos cristianos. mientras los planes rivales [raerían consigo la indigencia para la mayoría. una y otra vez. además. La sabiduría. . Estigmatizar de un supuesto materialismo a la edad del liberalismo constituye deliberada tergiversación de los hechos. llevarían al pueblo el bienestar y la abundancia. escritores. en cambio. Muy al contrario. todas estas facciones insisten. can apasionado ardor atráeles la perfección intelectual y moral. It Mi. la sociedad lia de contentarse con crear un clima social que no ponga obstáculos insuperables en el camino del genio. imperecederas sus realizaciones científicas y artísticas. no son menos ardientes en sus palabras que los nacionalistas o los socialistas. Advierten que. revolucionóse la filosofía.!! » il i 1 11 n lili. In sabiduría y la preeminencia estítica. Fue una edad de músicos. incluso. Creen que el medio mejor para que el hombre se humanice y cultive consiste en librarle de la miseria. las ciencias y las artes medran mejor en el mundo de la abundancia que en el de la pobreza. la eco- I. Son. Tienen. pintores y escultores inmortales. cuando se trata de prometer a las masas un nivel de vida más alto. El siglo xix no fue solamente un siglo de progreso sin precedentes en los métodos técnicos de producción y en el bienestar material de las masas. Su ejecutoria no consistió sólo en alargar la duración media de k vida. No comparten aquella ingenua opinión según la cual cualquier sistema de organización social es bueno para alentar el pensamiento filosófico o científico.Lii sociedad humana 245 Nunca se atrevieron a decir a las gentes que el pregonado programa habría Je perjudicar el bienestar material de sus adictos. Al contrario. para producir obras maestras de arte y literatura y para ilustrar mejor a las masas. un concepto de estas nobles y elevadas cosas muy distinto de la grasera idea que de ¡as mismas se forman sus adversarios. . Segundo: Los liberales no desdeñan las aspiraciones intelectuales y espirituales del hombre. en estas materias. los propios. poetas.. Las diferentes iglesias modernas frecuentemente prefieren hablar de la elevación de jómales en la industria y en el campo anies que de la dogmática. en que..

En la actualidad. Se fundamenta en un conocimiento de carácter intuitivo. resueltamente. los liberales todo sistema teocrático. en tanto en cuanto éstas no interfieran en tos asuntos sociales. que orytinosamente pregone su condición atea y antimetafísica. Cuando dicho conocimiento intuitivo encarna en una de las tradicionales doctrinas que predican ¡a existencia de un divino creador. ni ser evidenciados por métodos lógicos. Porque constituiría grave error inferir de lo anterior que ¡as ciencias de la acción humana y la técnica política derivada de sus enseñanzas.a Acción Humana no mía. Por tanto. Cuando plasma en otro tipo de doctrina. ai liberalismo de indiferente o agnóstico. las matemáticas. tuvo el hombre de la calle a su alcance las grandes obras y los grandes idearios. la física. con experiencias místicas ni con personales percepciones de fenómenos sobrenaturales. con credos intuitivos sin respaldo lógico. la química y la biología. fueran alcas u hostiles a ¡a religión. Rechazan. el libera Iismo. LIBERALISMO Y RELIGION El liberalismo se asienta sobre una teoría de la cooperación social puramente racional y científica. en este sentido. Las medidas que recomienda constituyen la aplicación de un conjunto de conocimientos que nada tienen que ver con sentimientos. un sistema teocrático de gobierno no tiene forzosamente que ampararse en alguna de las grandes religiones. pero nada tienen que oponer a las creencias religiosas. los más poderosos partidos teocráticos atacan al cristianismo . Y es más. La norma suprema tic todo régimen teocrático háilase integrada por unos conocimientos que no pueden ser sometidos al examen racional. políticos y económicos. rector del universo. Teocrático es cualquier sistema social que pretenda fundamentar su legitimidad en títulos sobrenaturales.246 t. opuesta 3 todas las tradicionales confesiones e iglesias. epítetos éstos que pocos utilizan e interpretan correctamente. Puede igualmente ser fruto de una creencia metafísica. constituye lo que se denomina una creencia religiosa. Cabe calificar. por primera vez en la historia. que proporciona subjetiva certeza mental acerca de cosas que ni la razón ni el raciocinio pueden concebir. Íntegra una creencia metafísica.

que nuestro verdadero fin consisto en arribar a uno armoniosa unión o relación con aquel universo más elevado. The Varielies of Religious Expericnce. 1925. a su vez. pág. Un supremo poder místico encomendó a dichos carismáticos jefes la misión de dirigir y tutelar a la engañada humanidad. JAMES. * lhldem.Lii sociedad humana 247 y a las demás religiones derivadas der! monoteísmo hebraico. 35 impresión. Sus representantes sentían el ansia de poder. los siguientes sentimientos: un nuevo deleite espiritual que. F. todos los demás o sor^ ciegos y sordos o son malvados. Sólo ellos gozan de luces. informa a aquél. que la oración o comunión íntima con el espíritu de ese mundo superior —llámese «Dios» o « l e y » — constituye un proceso real y efectivo. que produce efectos tanto psicológicos como materiales La religión —prosigue James— provoca. además. Lo que a dichos grupos concede investidura teocrática es su afán de organizar los asuntos terrenales con arreglo a un conjunto de ideas cuya procedencia no puede demostrarse mediante el raciocinio. 485 486. Cierto es que diversas sectas de las grandes religiones históricas comulgaron con ideas teocráticas. pígs. junto con una inefable sensación de seguridad y paz que llena el ánimo de caridad y afecto hacía los demás La anterior descripción de las experiencias y sentimientos de índole religiosa no comprende alusión alguna al ordenamiento de 1 W. 31. Nueva York. actos y experiencias del individuo aislado que se producen en torno a lo que el interesado considera divino 5 . del cual fluye energía espiritual. como un don. propugnando la opresión y el aniquilamiento de los disidentes. plasmando en transportes líricos o en una tendencia al sacrificio y al heroísmo. William James considera religiosos aquellos sentimientos. . diametralmente opuestos a las ideas sustentadas por quienes no recibieron la oportuna revelación. Aseguran que sus respectivos jefes gozan de conocimientos inaccesibles al resto de los mortales. se agreda a la vida.stima típicas de toda vida religiosa las siguientes creencias: que el mundo material constituye sólo una parte de otro universo más espiritual. Pero ello no debe hacernos asimilar cosas tan dispares entre sí como son la religión y la teocracia. que.

hace referencia a los problemas atinentes a la organización social. instaura la paz entre los distintos credos. para James.a Acción Humana la cooperación social. a que se abstengan de incurrir en actos perjudiciales para la pacífica cooperación social y en procurar el máximo mejoramiento de las relaciones interhumanas. La religión. más tarde. Pero ardientemente combate a quienes quieren impedir a los demás que analicen libremente los pros y los contras de estos asuntos. Gustoso acoge el liberal las enseñanzas religiosas coinctdentes con su ideario. surge la pugna entre las diversas creencias. jamás se interesó por la política ni por lu economía. diera la orden que en su día fundara El liberalismo ningún obstáculo opone a que el hombre voluntariamente adapte su conducta personal y ordene sus asuntos privados a tenor de las enseñanzas de! evangelio. al separar iglesia y estado. El liberalismo. Aconsejaba a sus discípulos vivir piadosamente. su iglesia o su credo las interpreten. sectas y confesiones.248 t. San Francisco de Asís. pero nunca se le ocurrió planificar la producción. El liberalismo a nadie impone el divorcio o el control de la natalidad. permitiendo que cada uno predique pacíficamente su propio evangelio. todo intento de impedir el estudio racional de los problemas que el bienestar social suscita. Asegurar que el liberalismo se opone a ¡a religión. La opinión liberal entiende que el fin perseguido por !a ley moral estriba en inducir a los hombres a que ajusten su conducía a las exigencias de la vida en sociedad. en cambio. por la interpretación que a sus enseñanzas. Dondequiera que la iglesia interfiere en los asuntos profanos. El sentimiento religioso impone al hombre determinada conducta persona!. que inspira temor. desde luego. como muchos defensores de la teocracia religiosa pretenden. constituye manifiesta tergiversación de la verdad. mediante apelación a la intuición religiosa o a la revelación. . según ól mismo. Rechaza terminantemente. la más grande personalidad religiosa de Occidente. pero tiene que mostrar su oposición a aquellas normas —quien sea las formule— que por fuerza han de provocar la desintegración social. sagrada y misteriosa. en cambio. ni menos aún incitó a sus seguidores a recurrir a la violencia contra el disidente. No cabe responsabilizarle. es un contacto específicamente personal e individual entre el hombre y una divina realidad. Nunca.

3. de los recursos naturales. con su corolario. la diversidad de la naturaleza. posiblemente. Confía en la razón Tal vez su optimismo sea infundado y. la división del t r a b a j o no ofrecería ventaja alguna al h o m b r e que actúa. considerar estas dos circunstancias c o m o una sola. consistente en que existen empresas cuya ejecución excede a las fuerzas de un solo individuo. la cooperación h u m a n a .Lii sociedad humana 249 El liberalismo es racionalista. a saber. Si en la tierra las circunstancias f u e r a n tales q u e las condiciones físicas de producción resultaran idénticas en todas partes y si los h o m b r e s fueran entre sí tan iguales como en la geometría euclidiana lo son dos círculos del mismo diámetro. sobre la superficie de la tierra. La experiencia enseña al h o m b r e q u e la acción mancomunada tiene una eficacia y es de una productividad mayor q u e la actuación individual aislada. L A DIVISIÓN D E L TRAIÍAJO La división del trabajo. constituye el f e n ó m e n o social por excelencia. exigiendo la conjunción de esfuerzos. los liberales se equivoquen al pensar así. vi futuro tic la humanidad es verdaderamente desesperan/ador. en (al caso. q u e hace q u e el universo sea un complejo de variedad infinita. que recurriendo a la lucha intestina y a la desintegración social. han de verse favorecidos. La realización de determinadas obras. en mayor grado. ciertamente. por la pacifica cooperación humana dentro de la sociedad. Lo malo es que. impone la acumulación de una cantidad tal de trabajo q u e nin- . correctamente entendidos. En favor de la división del trabajo milita una tercera realid a d . Cree en la posibilidad de llevar a la inmensa mayoría al convencimiento de que sus propios deseos e intereses. Segunda: La desigual distribución. Cabría. Las circunstancias naturales q u e provocan la aparición del aludido f e n ó m e n o son las siguientes: P r i m e r a : La innata desigualdad de la capacidad de los hombres para realizar específicos trabajos. Las realidades naturales q u e estructuran la vida y el esfuerzo h u m a n o dan lugar a q u e la división del trabajo incremente la productividad por unidad de esfuerzo invertido. en verdad.

para. p u e d e aportarlo. típico de la división del trabajo. Aun en tales casos. ¿ q u é sucede si A no sólo sobrepasa a B en la producción de p. dedicándose t a n t o A como B. Aun cuando únicamente esta última circunstancia concurriera. pocas eran las empresas que sólo de este m o d o p u d i e r a n coronarse. individualmente. En ambos casos. es muy posible q u e no todos los interesados coincidieran en q u e la utilidad y urgencia de dicha obra fuera superior a la de otras tareas q u e p u d i e r a n realizar individualmente. no fue engendrada por esas alianzas ocasionales. Tales transitorias asociaciones. m i e n t r a s B produce sólo 2 q. Ahora bien. 6 p o 4 q. D u r a n t e las primeras etapas de la civilización. trabajando por separado A y ¡i o b t e n d r á n una producción de 4 p + 6 q. entonces. bastado para provocar una p e r d u r a b l e cooperación social. H a y o t r a s q u e p o d r í a n ser realizadas por el individuo aislado. sin embargo. integradora de todos los hombres y de todas sus actividades. sin embargo. bajo el signo de la división del trabajo. regístrase siempre que la desigualdad sea tal q u e cada individuo o cada parcela de tierra en cuestión resulte s u p e r i o r . por ser limitada la capacidad laboral h u m a n a . a aquella l a b o r en q u e mayor sea su respectiva eficiencia. únicamente. por sí sola habría engendrado entre los h o m b r e s la cooperación temporal. aun c u a n d o los asociados estuvieran dispuest o s a renovarla siempre q u e se terciara la ocasión. Si A puede producir. sino también en la de q? Tal es el problema q u e se planteó Ricardo. dar con la solución correcta. por lo menos en algún aspecto. La sociedad es m u c h o más que una asociación pasajera. en total producirán 6 p + 8 q. a los demás individuos o parcelas de que se trate. de cara a tareas específicas superiores á la capacidad individual. por u n i d a d de tiempo.250 t. El incremento tle la productividad. que se concierta para alcanzar un objetivo d e f i n i d o y q u e se disuelve tan p r o n t o c o m o el mismo ha sido logrado. no h a b r í a n . La gran sociedad h u m a n a . si bien 8 q. la labor realizada. sólo el esfuerzo h u m a n o m a n c o m u n a d o permite alcanzar el objetivo deseado. pero su duración sería tan dilatada q u e retrasaríase excesivamente el d i s f r u t e de las mismas y no compensaría.a Acción Humana gún h o m b r e . . seguidamente.

en áreas cuyas condiciones de producción son más desfavorables. q u e podrían producirse d e n t r o del país. según evidencia la ley de Ricardo. para producir una unidad de q. Esa paradoja de no explotar unas condiciones domésticas de producción más favorables. LA ASOCIACIÓN DE RICARDO 251 Ricardo f o r m u l ó la ley de la asociación para evidenciar los efectos provocados p o r la división del trabajo c u a n d o un individuo o un g r u p o colabora con o t r o individuo o grupo. resulta ventajosa para todos los intervinientes. para producir una unidad del bien p necesita tres horas. pero no así los trabajadores ni los acumulados factores de producción (bienes de capital). q u e no pueden acudir a los lugares de producción más favorables. Si A goza de mayor eficiencia que fí. el p r i m e r o invierte dos horas. pese a que las condiciones materiales de producción puedan ser más favorables en una de dichas zonas q u e en la otra. por tanto. La división del trabajo e n t r e ambas regiones. LA L E Y DF. C o n v i e n e que la zona mejor dotada concentre sus esfuerzos en la producción de aquellos bienes en los cuales sea mayor su superioridad d e j a n d o a la región peor dotada q u e se d e d i q u e a las producciones en las q u e la superioridad de la primera sea m e n o r . Ricardo advirtió p l e n a m e n t e q u e su ley de los costos comparados — l a cual f o r m u l ó f u n d a m e n t a l m e n t e para poder abordar un problema específico q u e suscita el comercio internac i o n a l — venía a ser un caso particular de otra lev más general. en cualquier aspecto. siendo los primeros de mayor eficiencia. resulta q u e ganarán ambos si A se limita a producir q y . contra cuatro horas el segundo. s u p o n i e n d o q u e las respectivas producciones podían libremente ser transportadas de una a otra. ha de incrementar la productividad del esfuerzo laboral y. mientras B ha de emplear cinco horas.Lii sociedad humana 4. desigualmente dotadas por la naturaleza. Q u i s o Ricardo investigar los efectos que produciría el comercio entre dos regiones. q u e los segundos. y. la lev de asociación. viene originada por la inmovilidad de los factores trabajo y capital. yendo n buscar esos bienes. de tal suerte que.

Percatámonos de cuál f u e el incentivo q u e ind u j o a las gentes a dejar de considerarse rivales en inacabable lucha p o r apropiarse los escasos medios de subsistencia que la naturaleza.252 t. h u b o una tendencia a ir gradualmente intensificando la cooperación humana. a 24 p + 60 q. brinda. de las manad a s y rebaños de antecesores no h u m a n o s del h o m b r e . desde un principio. buscando. 32 p + 45 q. mediante o p o r t u n a convención. producirá 24 p. comoquiera que p tiene para A un cociente de sustitución de 3q/2. la que e n g e n d r ó la primitiva sociedad y la hizo progresivamente desarrollarse. dicha suma representa una producción mayor q u e la de 32 p -f 45 q. T o d o progreso hacia una más avanzada división del trabajo favorece los intereses de cuantos en la misma participan. Las ganancias derivadas de la división del trabajo son siempre recíprocas. y para B de 5q/4. o sea. ni la etnología. el de B. ni ninguna otra rama del saber pueden explicar aquella evolución q u e hizo. los pri- . un buen día. en c o n j u n t o . para su c o m p a ñ e r a y desvalida prole. es evidente q u e la división del tra b a j o beneficia a todos los q u e participan en la misma. La suma de sus actividades equivaldrá. estimulada por la percepción de la mayor productividad del trabajo b a j o la división del mismo. Advertirnos el móvil q u e impelió y c o n t i n u a m e n t e impele a los h o m b r e s a unirse. Para comprender por q u é e! h o m b r e no permaneció aislado.a Acción Humana deja a B q u e ' p r o d u z c a p. 12 p + 15 q. a lo más. en el mismo supuesto dedicándose sólo a p. a establecer relaciones sociales. En efecto. el resultado de la obra de A será 20 p + 30 q. no es preciso recurrir a ninguna milagrosa intervención divina. habilidad y destreza con los peor dotados resulta ventajosa para ambos grupos. B. en busca de m u t u a cooperación. Ni la historia. A h o r a bien. La ley de asociación evidencia por qué. en tal caso. ni s u p o n e r que los individuos o las hordas primitivas comprometiéranse. de por sí. si A limítase a q solamente. La colaboración de los de más talento. ni a vana personalización de un s u p u e s t o innato impulso de asociación. F u e la acción h u m a n a . Por lo tanto. c o m o los animales. producirá 60 q en 120 horas. si cada u n o dedica sesenta horas a producir p y sesenta horas a producir q. alimento y abrigo sólo para sí o.

grupos sociales de los que nos i n f o r m a n las excavaciones. inquiría el proteccionista: bajo un régimen librecambista. p o r fuerza. la sociedad. las más antiguas f u e n t e s documentales históricas y las noticias de exploradores y viajeroa q u e han topado con t r i b u s salvajes. para cualquier producción. la acción h u m a n a tenderá espontáneamente a la cooperación y a la asociación. resultaran todas más desfavorables que las . si bien ya a l t a m e n t e diferenciados. La praxeología resuelve esta incógnita. más conocida por el nombre de ley de los costos comparados. ERRORES COMUNES EN Q U E SE INCIDE AL TRATAR DE LA LEY DE ASOCIACION Se 1c lian dado muchas vueltas a la ley de asociación de Ricardo. No se convierte el individuo en ser social sacrificando sus personales intereses ante el altar de un mítico Moloch. consistía en refutar una determinada objeción. sino simplemente p o r q u e aspira a mejorar su p r o p i o bienestar. En efecto.Lii sociedad humana 253 mitivos. La experiencia enseña q u e la aludida c o n d i c i ó n — la mayor productividad de la división del t r a b a j o — aparece por c u a n t o trae su causa de tina realidad: la innata desigualdad de los h o m b r e s y la desigual distribución geográfica de los factores naturales de producción. han de provocar la asociación y su progresivo desarrollo. El porqué es evidente. C o n referencia a los orígenes de la sociedad. La ley en cuestión constituye gravísima amenaza para los planes de todos aquellos que pretenden justificar el proteccionismo y el aislamiento económico. A d v e r t i d o lo anterior. desde cualquier punto de vista que no sea el de privilegiar los egoístas intereses de algunos fabricantes o el de prepararse para la guerra. al formular su ley. c o m p r e n d e m o s el curso seguido por la evolución social. la tarea de la ciencia sólo puede consistir en evidenciar cuáles sean los factores q u e p u e d e n y. El objetivo principal que Ricardo perseguía. a la sazón frecuentemente esgrimida contra la libertad del comercio internacional. ¿cuál sería cí destino de un país cuyas condiciones. Mientras el t r a b a j o resulte más fecundo b a j o el signo de la división del mismo y en t a n t o el h o m b r e sea capaz de advertir tal realidad.

que cada lugar ofrezca en orden a la productividad del esfuerzo humano. es . mejores o peores. aunque no absolutamente. pese a ser éstas superiores a las del extranjero. que la productividad de los factores de producción. no se establecerían en ella. aquel país. Se trata de un juicio puramente analítico: la conclusión a que se llega hállase implícita en aquellas dos premisas según las átales resulta. gozaran de plena libertad de movimiento. dejándola deshabitada como las regiones polares. En tal caso. no obstante superarle también en esc específico cometido. que. Cada país se dedica a aquellas ramas de producción para las cuales sus específicas condiciones le ofrecen relativa. dejaría de utilizarse como ubicación de actividad humana alguna. para dedicarse exclusivamente a la cirugía. las mejores oportunidades. En tales circunstancias. no puede provocar la distribución del capital y el trabajo. importando en su lugar los corres pondientes géneros. en la que su preeminencia es todavía más notable. que ofrecía la zona en cuestión.a Acción Humana de cualquier otro lugar? Pues bien. No alude ni al valor ni a los precios. Este teorema del costo comparado nada tiene que ver con la teoría del valor de la doctrina económica clásica. una libertad de movimientos restringida a las mercancías. producidos allende sus fronteras en condicio nes más desfavorables. contrata los servicios de un tercero. tan poco idóneo para la producción.254 t. Sólo entonces entra en juego la ley del costo comparado. sobre la faz de la tierra. el librecambismo. para la limpieza del quirófano y del instrumental. sino también el trabajo y el capital. según las posibilidades. técnicamente posibles de trasladar. compai divamente más imperfectas. Para los habitantes de cualquier zona es más ventajoso abstenerse de explotar algunas de sus capacidades. Pero Ricardo quiso enfrentarse con los problemas reales que suscita nuestro mundo. Se trata de un caso análogo al del cirujano. en el cual las circunstancias específicas de cada caso vienen predeterminadas por los asentamientos humanos efectuados en épocas anteriores y donde el trabajo y los bienes de capital hállanse ligados al suelo por diversas razones de orden institucional. es decir. cierto es que en un mundo donde no sólo los productos. si las gentes satisficieran mejor sus necesidades no explotando las condiciones. las tundras o los desiertos. de un lado.

por creer que tal sistemática es idónea para cifrar el valor sobre la base de la utilidad. cabe limitarse a comparar sólo la inversión material con el producto material obtenido. que dichos factores. de otro. Aseguran que la moderna teoría del valor impone una nueva formulación de la ley en cuestión. por razones institucionales. que permiten establecer cocientes de sustitución entre la inversión efectuada del factor común y la producción. Ahora bien. npane de un factor específico. pudiendo ambas ser libremente transportadas. que la mayor escasez del (actor común en ambas producciones predetermina ei grado en que es posible explotar el factor diferente. Fn la ley de los beneficios comparamos la producción de un mismo bien. En ambos supuestos. tienen restringida su movilidad. En la del costo comparado contrastamos la producción de dos bienes distintos. dejando . que en las dos mercancías aparece uno de estos factores (igual puede ser el trabajo que el capital). Sin que se afecte la validez de sus conclusiones. Sólo mediante esa reestructuración cabría demostrar su validez de modo satisfactorio y concluyeme. Hay quienes critican la ley del costo comparado por tales simplificaciones. toda vez que sólo maneja unos simples presupuestos. el teorema en cuestión puede desentenderse del problema del valor. sólo se requieren factores no específicos de la misma clase. basada en un razonamiento semejante a la primera. Sobre la base de estas premisas. Prefieren recurrir a los métodos del análisis de la utilidad. mientras el otro factor (una propiedad específica de la tierra de que se trate) sólo es aprovechado en uno de ambos procesos. con arreglo a los principios subjetivos. tales opositores se niegan a calcular en términos monetarios. Más adelante se verá el engañoso espejismo que suponen tales intentos de llegar al cálculo económico.Lii sociedad humana 254 diferente según los lugares donde se ubiquen y. y que para lü producción de cada una de ellas precísase la concurrencia de dos factores. Estos son: que únicamente se trata de producir dos mercancías. el teorema resuelve la incógnita planteada. La ley del costo comparado es tan ajena a la teoría clásica del valor como lo es la ley de los beneficios. Si tal comparación resulta factible es porque suponemos que para la producción de cada uno de ellos.

resultando inviables cuantos sistemas infórmanse en dichas ideas. Volviendo sobre el ejemplo del cirujano y su ayudante habrá que decir: Sí el cirujano puede emplear su limitada capacidad de trabajo en efectuar operaciones las cuales le proporcionan unos ingresos horarios de 50 dólares. los sala- 1 Ver. es decir. la producción de una unidad de cada mercancía a y b requiere el consumo de una ¡ornada de la misma clase de Lrabajo. Sólo dispares circunstancias. Hubo discípulos de la escuela clásica que veían en ella el punto de partida para una teoría del valor en el comercio internacional. Carecen de consistencia y son contradictorios. 312-325. sin ayuda del cálculo monetario. resultando los bienes de capital y tanto a como b libremente transferibles de Inglaterra a la India y viceversa. se necesitan dos jornadas para a y tres para h. más adelante. pero no siéndolo así la mano de obra. No se debe incidir en el error de suponer que. Al comparar las condiciones de dos países distintos habrá que decir: Si las circunstancias son tales que. con la misma inversión de capital. Advertimos que no hay diferencia entre el comercio interior y exterior. cabe comparar los diversos factores de producción invertidos y las mercancías producidas. por lo que se refiere a la determinación del valor y de ¡os precios. en ningún sentido. hacen a las gentes distinguir el mercado nacional del extranjero Si no se quiere estudiar la ley del costo comparado bajo los simplificados supuestos de Ricardo. que restringen la movilidad de las mercancías y de los factores tle producción. 1c convendrá contratar los servicios de un ayudante que le limpie el instrumental. págs. aun cuando ese tercero emplee tres horas para realizar lo que el cirujano podría hacer en una hora.a Acción Humana de lado las expresiones monetarias. en Inglaterra. mientras en la India. . Hoy en día nos consta que esa creencia era equivocada. pagándole a dos dólares la hora. condiciones institucionales. obligado es ir derecha y abiertamente al cálculo monetario. si no se basa en precios monetarios según el mercado los estructura Aquellas sencillas premisas que sustenian la iey de los costos comparados no tienen el mismo significado para los economistas modernos que para los clásicos. No es posible el cálculo económico.256 t. indudablemente.

El capital y el trabajo distribuiríanse sobre la superficie de la tierra según las mejores o peores condiciones que para la producción cada región ofreciera. impertinente sería formular una teoría específica del comercio internacional distinta de la atinente al interno. no hay más diferencia que la derivada del costo del transporte. en la distinta cuantía de capital que. Pero en todo el mundo prevalecería una tendencia a retribuir de igual modo un mismo trabajo. También se ha dicho que la ley de Ricardo resultaba válida en su época. Los obreros abandonarán la producción de h. por haber variado las circunstancias concurrentes. lo que obligaría a abandonarla. Semejante disparidad en la remuneración de trabajo del mismo tipo no puede perdurar si en el mercado interior de la India la mano de obra goza de movilidad. por lo que a la producción de h se refiere. quiere investigar 17 . A la misma conclusión se llega. finalmente. Si el jornal inglés es de seis chelines. en la India. Si se supone que el capital. por lo que a la producción de a se refiere. la tercera parte. dejaría de ser rentable.La sociedad humana 257 ríos. parcial o exclusivamente. pero no lo es ya en la nuestra. elevándose en h Los salarios indios. En tales circunstancias. como decíamos. suponía que sólo dentro del país tenía plena movilidad el trabajo y el capital. mientras en Inglaterra se incrementaría. En tal caso. Aparecería entonces una tendencia a ampliar la producción de a y a desplazar la competencia inglesa. el trabajo y las mercancías gozan de plena movilidad. en uno y otro. en cada caso. se igualarían en ambas industrias. tenía el capital y el trabajo. la producción de h. en la India. fuera preciso invertir. enrolándose en la de a. Ricardo. entre el comercio regional y el interregional. Habría zonas de población más densa y mejor surtidas de capital. suponiendo que la diferencia en las condiciones de producción estriba. tenderán a ser el cincuenta por ciento de los salarios ingleses y. Por otra parte. en la India será de tres en la producción de a y de dos chelines el de b. este movimiento haría que tendiera a rebajarse la remuneración en a. entonces. careciendo de ella allende las fronteras. Ricardo distinguía el comercio interior del exterior por la diferente movilidad que. mientras otras comarcas gozarían de menor densidad humana y de más reducido capital.

Hoy en día. a los interesados a las correspondientes exigencias. cada vez resultaban más fáciles las transferencias internacionales de dichos factores productivos. abordar el estudio de los problemas que cualquier imaginable supuesto suscita. 5 . más o menos. otras en rurales. la propia división del t r a b a j o va i n c r e m e n t a n d o esa disparidad de las circunstancias de hecho. sumido en un total aislamiento económico. las gentes desarrollan m á s algunas de sus facultades innatas. determinadas áreas se convierten en urbanas. Las enseñanzas estructuradas por la teoría clásica en torno al comercio internacional son ajenas a cualquier cambio en las específicas condiciones institucionales concurrentes. el capital y e! trabajo de nuevo ven restringida su movilidad. entonces cada país devendría autárquico. L o s E F E C T O S D E L A DIVISIÓN D E L T R A B A J O La división del trabajo es la consecuencia provocada por consciente reacción del h o m b r e ante la desigualdad de las circunstancias naturales del m u n d o . los h o m b r e s devienen especialistas. las diversas zonas geográficas asumen funciones específicas en el complejo del proceso de producción. los presupuestos de Ricarda se daban en su época. La práctica y la dedicación a tareas específicas adapta. Disminuyó aquella inmovilidad del capital y del trabajo. Pero vino la reacción. A causa de ella. ubicanse en diferentes lugares las distintas ramas de la industria. Surgen los tipos vocacionales. Posteriormente.a Acción Humana cuáles seriar las consecuencias de la libre movilidad de las mercancías. D e b i d o a esa repetida diversidad. habría desaparecido e! comercio internacional. descuidando otras. P o r otro lado. Cierto es que.258 t. (Si tampoco la transferencia de mercancías fuera posible.) La teoría del costo comparado resuelve la incógnita ricardiana. Mayor trascendencia aún tiene la división del trabajo en orden a a u m e n t a r la innata desigualdad h u m a n a . cada vez en mayor grado. . Permítesenos. a lo largo de! siglo XIX. así. las circunstancias cambiaron. de la minería y de la agricultura. La realidad actual vuelve a coincidir con las premisas ricardianas.

sin embargo. no constituye m á s q u e a r b i t r a r i o esquema. T o d o n u e v o progreso en la utilización de maquinaria más precisa. El m a n t e n i m i e n t o de la sociedad constituye. m u c h a s de las cuales p u e d e n ser realizadas mediante dispositivos mecánicos. E L INDIVIDUO E N E L MARCO SOCIAL La praxeología estudia al individuo aislado — q u e actúa por su cuenta. ni q u e la fase social de la historia humana fuera precedida de o t r a . destruir la sociedad. pues. 6. La sociedad brinda al individuo medios excepcionales para alcanzar todos sus fines. refinada y productiva exige una mayor especialización de cometidos. insociable.Lii sociedad humana 259 La división del trabajo d e s c o m p o n e los diversos procesos de producción en mínimas tareas. para el h o m b r e . Tal circunstancia p e r m i t i ó recurrir a la m á q u i n a . en busca de alimento. ahora bien. La mecanización es consecuencia de la división del trabajo y su f r u t o más sazonado. q u e no quiere a d a p t a r su conducta a las exigencias de la vida b a j o un sistema social de cooperación. No pretende. en m o d o alguno f u e aquélla la causa u origen de ésta. no está dispuesto. La biológica humanización de los antecesores no h u m a n o s del h o m b r e y la aparición de los primitivos lazos sociales constituyen un proceso único. El delincuente contumaz. con total independencia de sus semejantes — s ó l o para alcanzar una mejor comprensión de los problemas que suscita la cooperación social. El h o m b r e aislado. el p r e s u p u e s t o esencial de toda actuación q u e pretenda llevar a b u e n fin. No asegura el economista hayan alguna vez existido tales seres h u m a n o s solitarios y autúrquicos. deliberadamente. vagando. a renunciar a ninguna de las ventajas que la división del trabajo procura. La maquinaria especializada a m o t o r sólo en un a m b i e n t e social d o n d e impera la división del t r a b a j o podía instalarse. lo cual provocó impresionante progreso en los métodos técnicos de producción. El h o m b r e aparece en el escenario del m u n d o c o m o un ser social. como animales. d u r a n t e la cual los individuos vivieran independientes. Lo q u e quiere es apropiarse de una porción .

la existencia misma de la sociedad — d í c e s e — perjudica a las gentes. Máxima inseguridad y pobreza extrema caracterizan el estado de naturaleza del h o m b r e .a Acción Humana mayor de la riqueza m a n c o m u n a d a m e n i e producida q u e la que el o r d e n social le asigna. no impiden al h o m b r e adaptarse a la vida en socied a d . sólo gracias a la mayor productividad de la cooperación social ha sido posible q u e la especie humana se multiplique en n ú m e r o infinitamente mayor de lo que permitirían las subsistencias producidas en épocas de una más rudimentaria división del trabajo. miopes o lisiados pe recen. Si J e a n J a c q u e s Rousseau y Frederick Engels hubiesen vivido en aquel estado de naturaleza que describen con tan nostálgicos suspiros.lías de la barbarie primigenia. al renunciar a las supuestas ventajas inherentes a un fabuloso estado de naturaleza y pasar a integrar la sociedad. Sin embargo. su debilidad enerva el esfuerzo necesario para buscar alimentos y para repeler las agresiones. Los salvajes sordos. no hubieran p o d i d o d i s f r u t a r de las v e n t a j a s y comodidades que la civilización les proporciona. háyase privadu de ciertas ganancias y tenga justo título para exigir indemnización por aquello que perdió. Resulta manifiestamente inadmisible aquella idea según la cual todo el m u n d o estaría mejor viviendo en un estado asocial. La mayoría de nuestros c o n t e m p o r á n e o s s u f r e deficiencias corporales que la biología considera patológicas. Se sentiría desgraciadísimo si se generalizara su antisocial conducta. M u c h o s de esos . aun en tal caso. no habrían dispuesto del ocio necesario para dedicarse a sus especiosos escritos. El animal doliente está conden a d o a muerte. en cambio. Tales flaquezas y defectos.260 t. Una de las grandes ventajas q u e el individuo d i s f r u t a . esos mismos q u e se quejan no habrían seguramente alcanzado la edad viril y. Constituye romántico disparate el llorar por aquellos felices (. es la de poder vivir a pesar de hallarse enfermo o incapacitado físicamente. Es erróneo m a n t e n e r q u e el h o m b r e . Bajo el salvajismo. T o d o el m u n d o goza de un nivel de vida mucho más elevado que el d i s f r u t a d o p o r sus salvajes antepasados. gracias a la sociedad. provocándose el inevitable resultado de r e t o r n a r a la indigencia primitiva.

11 1I ' mm MI I I! l!||iii M"4 MilIpiMlllpl1 f1 Í I MI . Los términos mejoramiento o degeneración racial carecen de sentido si no es relacionándolos con específico plan trazado para estructurar la humanidad toda. No existe ninguna norma «natural» que permita ponderar qué sea lo deseable y cuál lo indeseable en la evolución biológica del hombre. Cierto.Lii sociedad humana 261 lisiados. Kb M I T O DE LA MISTICA UNION Medíante el mi lo de la mística unión preténdese impugnar la teoría prnxeológica de la sociedad. La fuerza eliminadora de la selección natural se debilita bajo las condiciones sociales de vida. en este sentido. Tales asertos tienen sentido tan sólo contemplando la humanidad como lo haría un ganadero que quisiera criar una raza de hombres dotados de específicas cualidades. La sociedad. De ahí que haya quienes afirmen que la civilización tiende a menoscabar las virtudes raciales. es esa misteriosa armonía que surge entre el campesina y la gleba que trabaja. La sociedad . no es ningún criadero de sementales para producir determinado tipo de individuos. es que la fisiología del hombre civilizado hállase puramente adaptada para vivir en sociedad. desde luego. puramente subjetivo. desde luego. no supone ni cooperación ni distribución de cometidos. exponen te tan sólo de personal juicio de valor. Hay quienes opinan que la sociedad viene a ser un embeberse en aquel espíritu que es la realidad divina y una participación en el poder y en el amor de Dios por virtud de tina unió mystica. la sociedad es un fenómeno biológico: es el resultado que produce la voz de la sangre. Cualquier módulo que. Para otros. es el lazo que une los descendientes de comunes antepasados entre sí y con su común progenie. sin embargo. siendo el fruto engendrado por un impulso innato en !a propia esencia del hombre. Brota la sociedad de profundidades insondables. no para ser cazador en las selvas vírgenes. han contribuido decisivamente a hacer la civilización. sin embargo.dicen los defensores de aquella doctrina— no es el resultado de deliberada actuación humana. se adopte por fuerza ha de ser arbitrario.

Ahora bien. sin embargo. La experiencia mística y el rapto estático. también hay personas que creen escuchar la voz de la sangre y que. Nadie se ha aventurado a afirmar que los problemas en torno a ta investigación de la paternidad cabía resolverlos recurriendo a la voz de la sangre. más tarde sólo será capaz de identificarle por señales corporales. de nada sirve la voz de la sangre. Pero la voz de ta sangre. como aquellas cicatrices y lunares a los que tanto gustaban recurrir los novelistas. que surgen con independencia de toda consideración racional. aspiran esa fragancia única que despide la bendita tierra natal. callará si tal observación y las conclusiones de ellas derivadas no le hacen hablar. suhrazas y grupos. indudablemente. por desgracia. Existen gentes que sienten la aludida unión mística.a Acción Humana Cierto es que hay quienes realmente experimentan estos fenómenos psíquicos. con toda el alma. La voz de la sangre. La antropología. No oye ninguna voz interior que le impulse a la unión con sus hermanos o primos que siguen siendo checos o polacos. descendiente de común estirpe. si acerca de este último extremo existe alguna duda. El eslavo recientemente germanizado. cree que está ligado por lazos comunes a todos los demás alemanes. en modo alguno constituye lio mogo tica familia. cuando dicha realidad es bien conocida. que no ha mucho cambió sus apellidos por otros de sonido más germánico. Según los racistas alemanes. que liga al padre con el hijo. no era ciertamente escuchada por aquellos salvajes que desconocían la relación causal existente entre la cohabitación y ta preñez. Hoy en día. anteponiéndola a todo. si pierde el contacto con el vastago en fecha temprana. La madre que. desde el parto. veló sobre su hijo también podrá escucharla. .262 t. sino en suponer que se trata de circunstancias originarías. son hechos que la psicología ha de estimar reales. al igual que cualquier otro fenómeno psíquico debidamente constatado. la voz de la sangre aúna misteriosamente a todos los miembros deí pueblo alemán. puede sentir la voz de la sangre el hombre que tiene plena confianza en la fidelidad de su esposa. Ahora bien. nos dice que la nación alemana es una mezcla de varias razas. Et error de las doctrinas que nos ocupan no estriba en el hecho de aseverar la realidad de tales fenómenos.

no hay inconveniente en afirmar metafóricamente que de dos seres hace uno. a través de una común especie. Fue ideológico el impulso que permitió superar dichos antagonismos. no están siempre unidos por sentimientos de amistad y buena voluntad. La unió mystica del devoto creyente está condicionada por el conocimiento de las enseñanzas básicas de su religión. se denomina voz de la sangre. regiones vecinas a tas propias. La mutua atracción sexual del macho y la hembra es inherente a la naturaleza animal del hombre y para nada depende de teorías ni razonamientos. inspirando a todos los miembros de la nación o grupo lingüístico aquellos sentimientos de comunidad y de pertenencia que los actuales nacionalistas consideran fenómeno natural y originario. a prusianos y bávaros. La historia de cualquier nación constituye rico muestrario de antipatías y aun de odios mutuos entre los distintos sectores que la integran. de similar estructura geográfica. poéticamente. Precisamente porque el individuo se cree emparentado. Sólo quien sepa de la grandeza y gloría de Dios puede experimentar comunión directa con El. sólo porque esas zonas pertenecen al mismo cuerpo político del que son miembros o desearían ser. dejan a menudo de incluir en esa imagen patria. ocurre a veces que los habitantes del llano o de la costa incluyan en la imagen de aquella patria. o los grupos que dentro de ella se forman.Lii sociedad humana 263 La voz de la sangre no es un fenómeno primario e independiente: encarna al conjuro de consideraciones racionales. Cabe calificarla de originaría. En tal sentido basta recordar a ingleses y escoceses. regiones montañosas para ellos desconocidas y a cuyas condiciones no podrían adaptarse. cuya voz pretenden oír. cuando forman parte de una nación extranjera. con otras gentes determinadas. Por eso. vegetativa. a la que aseguran estar fervientemente unidos y apegados. La venerable atracción al patrio terruño depende de la previa articulación de una serie de ideas geopolíticas. instintiva o misteriosa. Podemos considerarla como una . experimenta hacia ellas esa atracción y sentimiento que. Lo mismo puede decirse del éxtasis religioso y del místico amor a la tierra vernácula. Análogamente. Los miembros pertenecientes a una nación o rama lingüística. a yanquis y sudislas.

ni natural ni necesario que los padres y tos hijos convivan como lo hacen en el marco familiar. sin embargo. Sin embargo. Siendo un hecho indudable que en la Europa actual no hay ninguna raza pura. forzoso es concluir que. ni ningún sistema de vida social. Millones de tnulntus y mestizos constituyen réplica viviente a aquel primer aserto. Es esto. ni !a cohabitación ni cuanto la precede o la subsigue genera ni cooperación social. no han desarrollado relaciones sociales. no hubo repulsión. denominamos familias animales. FJ místico sentimiento de unión o comunidad no es el origen de la relación social. El odio racial. per analogiam. aun cuando tal supuesto se diera. No es. no son fenómenos naturales innatos en el hombre. en un orden familiar. atienden mejor los propios intereses. Lo que originariamente impulsó al . Ambos son fruto de precisas ideologías. sino su consecuencia. También los anímales se unen al aparearse y. La cooperación social no tiene nada que ver con el afecto personal. La relación sexual no desemboca. en modo alguno. Pero c* que. Las gentes no cooperan bajo la división del trabajo porque deban amarse. de! planear y del actuar. Se lia dicho que el instinto enseña al hombre a distinguir entre congéneres y extraños y a aborrecer a estos últimos. sino atracción sexual. aunque fuera cierto ese natural e innato odio interracial. precisamente. necesariamente. Los descendientes de las razas nobles —dícese— repugnan todo contacto con los miembros de razas inferiores. como una mística unión de dos cuerpos. La vida familiar no es meramente un producto de la convivencia sexual. entre los miembros de las diversas estirpes originarias que poblaron el continente. de esta suerte. al igual que el sentimiento místico de comunidad.a Acción Humana comunidad. ni con aquel mandamiento que ordena amarnos los unos a los otros. ni tampoco con eso invalidaríase la teoría de la asociación de Ricardo.264 t. Cooperan porque. no por ello dejaría de ser útil la cooperación social. La familia humana es fruto del pensar. El reverso de la fábula de la unión mística viene a serlo el mito de la natural y originaría repulsión en tic razas y naciones. peto la realidad de la mezcla interracial basta para refutar tales supuestos. lo que la distingue de aquellas asociaciones zoológicas que.

LA GRAN SOCIEDAD No todas las relaciones i n t e r h u m a n a s implican lazos sociales. los actos de hostilidad ya no eran plenamente crueles y despiadados. entre las partes combatientes existe efecto recíproco y relación m u t u a . previamente establecidas. ni ningún oiro afectuoso sentimiento. el frenesí destructivo y el afán de aniquilamiento. C u a n d o los hombres se acometen m u t u a m e n t e en guerras de e x t e r m i n i o total. en la q u e cada u n o considera el provecho a j e n o como m e d i o para alcanzar el propio. P o r sobre el odio implacable. c u a n d o luchan entre sí tan d e s p i a d a m e n t e como si de destruir animales feroces o plantas dañinas se tratara. los combatientes comenzaban a pítrar mientes en la idea de que. los lugares de pesca. incluso en las pugnas contra pueblos con quienes antes no habían existido contactos. sino el propio egoísmo bien entendido 7. Las gentes ni siquiera al combatir llegaban a olvidar del todo las relaciones sociales. pese u la transitoria oposición del m o m e n t o . cabía e n t r e seres h u m a n o s llegar posteriormente a fórmulas de avenencia y cooperación. los primeros encuentros tic los europeos con los aborígenes de territorios recién descubiertos. G u e r r a s de exterminio sin piedad f u e r o n las luchas que entre sí mantenían las hordas y tribus primitivas por los aguaderos. Pero ya en prístinas edades. comenzó a germinar o t r o m o d o de proceder. a respetar los derechos y las libertades de sus semejantes y a reemplazar la cnemisiad y el conflicto por pacífica colaboración no fue el amor ni la caridad.Lii sociedad humana 265 hombre a acomodar su conducta a las exigencias de la vida en sociedad. Del mismo tipo f u e r o n . Se pretendía perjudicar al enemigo. sin embargo. los pastos y el botín. La sociedad implica acción m a n c o m u n a d a y cooperativa. en el siglo x i x . Se trataba de conflictos totales. los terrenos de caza. pero no hay sociedad. pero. muy anteriores a los tiempos de los q u e poseemos información histórica. Al combatir con hombres —a diferencia de c u a n d o luchaban contra las b e s t i a s — los beligerantes pensaban q u e había en la pugna ciertos límites que convenía no sobrepasar. alboreaba un .

se enf r e n t a n . vinieron a estructurar la gran sociedad. aun d u r a n t e la lucha. Nacía la idea de q u e el h u m a n o adversario debía ser considerado c o m o potencial asociado en una cooperación f u t u r a . 1924. de esta suerte. H a y interacción -—influencia recíproca— entre todas las partes del uni' Tal pretende L E O P O L D y sigs. 10 . q u e incluye a todos los h o m b r e s y a todas las naciones. en la paz. La sociedad no es mera acción y reacción m u t u a . repetimos. en una sola sociedad ecuménica. q u e las gentes se percataron de que era más ventajoso esclavizar al vencido q u e matarlo. de m o m e n t o . relaciones sociales. con miras a alcanzar concesiones análogas del adversario. pensaban ya en el mañana. cap. es decir. El combatiente q u e no hace la guerra salvajemente. P u e d e decirse q u e la institución servil f u e un primer paso hacia la cooperación. ni hay sociedad ni relaciones sociales. I. relaciones sociales. Cabe a f i r m a r . según las cuales. tales ideas. pág. incluso de aquellas q u e . así como leyes. que deben prevalecer por encima de las naciones. habiendo actuaciones bélicas lícitas y otras ilícitas. Munich. En t a n t o en c u a n t o dichas normas son respetadas. sino antisociales. La guerra d e j ó de considerarse c o m o la relación interhumana normal. por cuanto. incluso. Las gentes comenzaban a advertir q u e la cooperación pacífica constituía el medio mejor para t r i u n f a r en la lucha p o r la supervivencia. circunstancia ésta q u e no convenía olvidar en la gestión bélica. existen. Es un e r r o r definir el concepto de «relaciones sociales» de tal suerte q u e se incluya e n t r e las mismas actos tendentes al aniquilam i e n t o del o p o n e n t e y a la frustración de sus aspiraciones M i e n t r a s las únicas relaciones existentes entre los individuos persigan el perjudicacarse m u t u a m e n t e . renuncia a utilizar ciertos medios destructivos.a Acción Humana sentimiento societario. e n t r e los contendientes. VON WIESE. Allgemeine Soziologte. al m o d o de las bestias. La formulación de aquellas ideas. Las diversas asociaciones de carácter regional f u e r o n fundiéndose. ni aun en guerra. P e r o los actos hostiles sí constituyen actuaciones no sólo asocíales. todos los actos deben estimarse permisibles.266 t. sino a tenor de ciertas normas bélicas « h u m a n a s » y sociales.

trastocaron las eternas n o r m a s valoratívas preestablecidas con carácter absoluto por inmutables leyes universales. e n t r e el microbio y el h o m b r e a quien m a t a . En orden a impedir una mayor degeneración de la especie. p r e t e n d e acallar aquellos impulsos y apetencias. implica siempre la actuación cooperativa con miras a q u e los diferentes partícipes puedan. mejor aún. según los cuales resultaba virtud su propia inferioridad y vicio la superioridad de los nobles héroes. deberá ser suprimida toda cortapisa ética. alcanzar sus propios fines. entre la piedra q u e cae y el o b j e t o sobre el q u e choca. castigo q u e tienen bien merecido. a una argucia. impidiéndoles su perezosa insolencia servir c o m o esclavos a los superiores. por e n t e r o . q u e se avergüenza de su prístina animalidad. INSTINTO DE AGRESIÓN Y DESTRUCCIÓN Se ha dicho q u e el h o m b r e es una bestia agresiva. demasiado cobardes para soportar su propia aniquilación. por eso. P u e s la civilización no es más q u e hábil estratagema inventada por seres inferiores. a la matanza y a la destrucción. La civilización. en su lugar habrá de implantarse la ética de los f u e r t e s o. Las anteriores doctrinas suelen denominarse d a r w i n i s m o social o sociológico. La sociedad. cuyos innatos instintos le impulsan a la lucha. 8. a p a r t a n d o al h o m b r e de sus antecedentes zoológicos. H a y q u e repudiar. los nobles b r u t o s de épocas pasadas. con su antinatural blandenguería humanitaria. al contrario. El h o m b r e tiene que resultar digno heredero de sus mayores. p r e t e n d i e n d o vanam e n t e tildar de h u m a n i s m o v e r d a d e r o a su evidente degradación. Recurrieron. Preciso es desarticular esta espiritual revuelta de los siervos. I m p e r t i n e n t e sería ahora cavilar en torno . E l . cada uno. arbitraron unos preceptos morales. Son éstos débiles en exceso para vencer a los héroes f u e r t e s .Lii sociedad humana 267 verso: entre el lobo y la oveja devorada. Ha t r a n s f o r m a d o al h o m b r e en un ser escuálido y decadente. f r u t o vergonzante del resentimiento de los más cobardes. t r a s m u t a n d o tales módulos valorativos. la aludida ética lacayil. es imperativo liberarla de los perniciosos efectos de la civilización.

más tarde. constituye grave error el calificar de evolutivas y biológicas a unas filosofías q u e . no como una calamidad. Para el h o m b r e primitivo. desde que el h o m b r e comenzó a alzarse por encima de la existencia p u r a m e n t e animal de sus antecesores de índole no h u m a n a . por lo p r o n t o . ha incrementado la talla h u m a n a . atrévense afirmar q u e la historia entera de la humanidad. es indudable que la civilización ha de considerarse c o m o un beneficio. indudablemente. con independencia de lo anterior.268 t. es tan sólo un vasto proceso de progresiva degeneración y decadencia. le ha permitido dominar incontestado la tierra. la dureza física y la combatividad procurábanle igual utilidad q u e la aritmética y la gramática proporcionan al h o m b r e moderno. c o m o signos de degeneración y decadencia biológica. perdieron toda utilidad. la agilidad y habilidad del h o m b r e y ha prolongado la duración media de la vida. Es totalmente arbitrario y manifiestamente contradictorio con cualquier norma biológica de valoración considerar naturales y c o n f o r m e s con la h u m a n a condición ú n i c a m e n t e aquellas cualidades q u e convenían al h o m b r e primitivo. alegremente. ha sido posible multiplicar las cif r a s de población y elevar el nivel de vida a un grado totalmente impensable para los toscos moradores de las cavernas. F o m e n t á r o n s e . las destrezas y habilidades imperiosamente precisadas por . N i n g ú n criterio biológico y evolutivo tiene por q u é ocuparse de dichas mutaciones. P o r q u e . ha multiplicado los medios de subsistencia. ya sean los grandes animales feroces o los perniciosos microbios. Ha impedido. proveyéndose de mayores armas en la lucha p o r la vida. otras capacidades y destrezas. La biología no proporciona m ó d u l o alguno para p o n d e r a r las mutaciones experimentadas por los seres vivos más que el enjuiciarlas en orden a si permiten al s u j e t o adaptarse mejor al medio ambiente. si bien en determinadas épocas resultaban oportunas para luchar por la vida. en cambio. vilipendiando. D e s d e este p u n t o de vista. cambiadas las circunstancias. imprescindibles para la vida en sociedad.a Acción Humana a si dicho apelativo es o no apropiado. Cierto es que tal evolución hizo perder al h o m b r e ciertas mañas y habilidades que. la derrota del h o m b r e en su lucha contra los demás seres vivos.

¡ Q u é espectáculo el del tímido G e o r g e s Sorel cuando.) Ahora bien. con la razón. No hubiese p o d i d o escribir si la sociedad civilizada no hubiera protegido sus delicados nervios de la rudeza natural de la vida. llega a acusar al m o d e r n o sistema pedagógico de debilitar las innatas tendencias violentas! \ Cabe admitir q u e al h o m b r e primitivo fuera connatural la propensión a matar y a destruir. en su elogio de la brutalidad. no p u e d e estimarse a n t i n a t u r a l . d u r a n t e las p r i m e r a s edades. i ' cd París. aun antes de su colapso mental. ( N o hace al caso averiguar si el h o m b r e prehistórico era carnívoro o herbívoro. 1912 . que no cede f a t a l m e n t e a toda apetencia. no d e b e olvidarse q u e físicamente el h o m b r e era un animal débil. Es digno de notar q u e q u i e n e s más se exaltaron en ensalzar los salvajes impulsos de n u e s t r o s bárbaros antepasados f u e r o n gentes tan enclenques q u e nunca habrían p o d i d o adaptarse a las exigencias de aquella «vida arriesgada». de no haber contado con un arma peculiar. Nietzsche. Conducta racional significa que el hom• G E O R G E S SOHEI. PIFE 269. El q u e el h o m b r e sea un ser racional.Lii sociedad humana 269 el h o m b r e civilizado. se puede aceptar que. Ré/Uxions W/r la viotence. Los defensores de la violencia e d i t a r o n sus libros precisamente al a m p a r o de aquella «seguridad burguesa» q u e t a n t o vilipendiaban y despreciaban. desde un p u n t o de vista zoológico. a efectos dialécticos. Recomendar al h o m b r e q u e recupere las condiciones físicas e intelectuales de sus antepasados prehistóricos es tan descabellado como el conminarle a q u e vuelva a andar a cuatro manos o a que de n u e v o se deje crecer el rabo. así como el a m o r a la crueldad. las tendencias agresivas y homicidas abogaran en favor de la conservación de la vida.. G o z a r o n de libertad para publicar sus incendiarias prédicas p o r q u e el propio liberalismo q u e ridiculizaban salvaguardaba la libertad de prensa. era tan enfermizo q u e sólo resistía el clima de Engadin y el de algunos valles italianos. q u e ordena su conducta con racional deliberación. de tal suerte q u e no habría p o d i d o vencer a las fieras carniceras. T a m b i é n . Negra desesperación hubiera invadido su ánimo al verse privados de las facilidades que aquella civilización tan escarnecida les deparaba. H u b o un tiempo en q u e el h o m b r e f u e una bestia brutal.

o al menos sólo de modo m á s perfecto. Los periódicos continuam e n t e nos i n f o r m a n de crímenes abominables q u e atestiguan de la dormida tendencia a la bestialidad ínsita en el h o m b r e . no ha enervado la originaria tendencia a la agresión. pueden ser atendidos b a j o el signo de la división del trabajo. deseos y apetencias. P e r o es q u e el h o m b r e está eligiendo. No cabe d i s f r u t a r . indudablemente.270 t. La ciencia. Así e m p r e n d i ó la raza h u m a n a el camino q u e conduce a la civilización. para satisfacer otros que únicamente. no condena a los apóstoles del evangelio de la violencia por elogiar el f r e n e s í del asesinato y los deleites del sadismo. a este respecto.a Acción Humana bre. dicha elección. Las novelas y películas más populares son aquellas q u e se ocupan de violencias y episodios sangrientos. Las corridas de toros y las peleas de gallos siguen atrayendo multitudes. En muchos individuos civilizados aquellos impulsos sólo están adormecidos y resurgen violentamente tan p r o n t o como fallan los f r e n o s con q u e la civilización los domeña. como dicen algunos. P e r o preciso es optar. Los juicios de valor son siempre subjetivos y la sociedad liberal concede a cualquiera d e r e c h o a expresar libremente sus sentimientos. pueden estimar otra en más. Para no p e r t u r b a r el mecanismo de la cooperación social. duele. libremente. renuncia a los q u e considera menos urgentes. La civilización. desde su neutralidad valorativa. el individuo ha de abstenerse de dar satisfacción a aquellas apetencias que impedirían la aparición de las instituciones sociales. a la ferocidad y a la c r u e l d a d características del h o m b r e primitivo. Prefiere dejar insatisfechos ciertos deseos incompatibles con la vida social. Basta. Estos. en verdad. de cosas incompatibles entre sí. a n t e p o n e r el alma a la inteligencia. ni es irrevocable ni definitiva. Esa renuncia. recordar los indecibles h o r r o r e s de los campos de concentración nazis. La decisión a d o p t a d a por los padres no prejuzga cuál será la de los hijos. a un tiempo. A h o r a bien. A diario cabe trastocar las escalas valorativas y preferir la barbarie a la civilización o. a la cooperación social y a la riqueza. los mitos a la razón y la violencia a la paz. ante la imposibilidad de satisfacer todos sus impulsos. .

tal vez esté en lo cierto. incrementaréis vuestro bienestar personal. advertirles: Si dais . en condiciones ó p t i m a s y d u r a n t e el t i e m p o más dilatado posible. igual q u e si asegura q u e el h o m b r e primitivo se complacía en matar. N i n g ú n impulso instintivo p u e d e ser analizado de modo racional. aludiendo a la irracionalidad. por cuanto la razón se ocupa sólo de los medios idóneos para alcanzar los deseados fines. homicidas y crueles de las gentes. o si proclama q u e la represión de dichos impulsos brutales perjudica el progreso tic la humanidad. incide en grave error si cree q u e la satisfacción de tan sádicos impulsos no ha de p o n e r en peligro la propia existencia de la sociedad. No es la guerra. de tal suerte que el suplantar el h u m a n i t a r i s m o por la b a r b a r i e impediría la degeneración de la raza h u m a n a . No p u e d e decirse a las masas: dad rienda suelta a vuestros afanes homicidas. respetando la vida y salud de los demás. Ahora bien. mediante ella. por más lágrimas q u e d e r r a m e . P e r o . habrá de nulificar sus tendencias homicidas. ha de advertir que. El h o m b r e .Lii sociedad humana 211 S¡ un escritor afirma que la chusma ansia la sangre e incluso que él m i s m o también. si afirma q u e l. además de los instintos sanguinarios. Q u i e n desee conservar la propia vida y salud. optar entre linos u otros.i civilización « v e r d a d e r a » y la sociedad « c o n v e n i e n t e » consisten en dar rienda suelta a las tendencias violentas. De nada sirve criticar lo anterior. no alterará la severa realidad. Conviene. P o d r á l a m e n t a r el que n u e s t r o m u n d o sea así. Se sirve tic la razón para. entre deseos incompatibles. atiende mejor sus propias aspiraciones q u e m e d i a n t e la conducta opuesta. pero no de los fines últimos -en sí. antes si contrario. Distingüese el h o m b r e de los restantes animales en c u a n t o q u e no cede a los impulsos instintivos. Si quiere satisfacer éstas. p o r q u e así vuestra actuación será genuínam e n t e h u m a n a y. abriga o t r a s apetencias igualmente innatas. si no es con un cierto grado de voluntariedad. sino la paz el origen de todas las relaciones sociales. c o m o Heráclito decía. La social división del t r a b a j o y la cooperación se f u n d a n en la posibilidad de solucionar pacíficamente los conflictos.

Los hombres no son iguales—El liberalismo del siglo xvui partía en sus lucubraciones. habréis de renunciar a )a satisfacción de otras muchas apetencias. como el moderno igualitarismo. no estriba en f o r m u l a r preferencias valorativas. según la cual «todos . de aquella «verdad autoevidente». un presupuesto. ERRORES EN LOS QUE SE SUELE INCURRIR AL INTERPRETAR LAS ENSEÑANZAS DE LA MODERNA CIENCIA NATURAL. T o d o . las cuales sólo a través de la sociedad podéis alcanzar. en definitiva. pretenden amparar sus tesis en interpretaciones erróneas de los últimos descubrimientos efectuados por la ciencia biológica. vivir en buenas casas. c o m o si dijéramos. tanto de derechas como de izquierdas. limitándose simplemente a resaltar los efectos que las diversas actuaciones posibles han de provocar. I. La praxeología. No conformaría la ciencia con su cometido si. en esa cuenta. también habrá quienes gusten de las locuras sádicas. La teoría ofrece al individuo cuanta información pueda precisar para decidir con pleno conocimiento de causa. Podrá resultar atractiva la vida arriesgada. omitiera alguna de las rúbricas que pueden influir en la elección y decisión finales. no p u e d e tenerse. una cuenti) de beneficios y costos. quien. desde luego. ESPECIALMENTE DEL DARWJNISMO Algunos modernos antiliberales.a Acción Humana satisfacción a vuestros deseos sanguinarios. sino en exponer las circunstancias reales a las cuales forzosamente el homb r e ha de atemperar sus actos. no el teórico. Ln función de la ciencia. beber. es preciso elegir.272 t. Deseáis com e r . cubrir vuestra desnudez y mil cosas más. pero lo cierto es que tales placeres resultan incompatibles con aquella seguridad y abundancia material de la que nadie en modo alguno quiere prescindir. por lo q u e a la vida y a la acción atañe. como ciencia. no debe discutir el derecho del individuo a elegir y a proceder en consecuencia. Es el homb r e que actúa. decide. Vie ne a formular.

sino por resultar beneficiosas. pasando por alto el hecho indudable de que Dios o la Naturaleza crea desiguales a tos hombres.Lii sociedad humana 273 los hombres fueron creados ¡guales. Los defensores del repetido ideario. Cierto es. concluyese. regular y férreo Imperativo. tal cual es. Porque la naturaleza es insensible y no se preocupa ni de la vida ni de la felicidad de los mortales. en efecto. Tales pensamientos. elaborados originariamente por los pensadores clásicos y por la teología hebraica. Cae así por su base. Algunas sectas anticatólicas fundamentaron en dicho ideario sus respectivos programas políticos. de modo irrefutable. la propiedad privada. la tolerancia y la libertad no porque constituyan instituciones naturales y justas. Aun hoy en día hay muchos que los defienden. Ln contemplación de la realidad. la ¡dea fundamental del liberalismo. Implica metnfísico dislate pretender aunar la resbaladiza y vaga noción de la libertad con las absolutas e inexorables leyes del orden cósmico. mientras unos nacen sanos y fuertes. otros son víctimas de deformidades y lacras. prohibe especular en torno a unos imaginarios dereclios naturales del hombre. limítansc a replicar que las disparidades entre los hombres no son sino fruto de la educación. Lo único que a aquellas doctrinas interesa es la utilidad social. ante tan evidentes realidades. constituye. Recomiendan l:i democracia. Anie tal aserto. que los hombres no son iguales entre sí. llegando ít constituir el más firme sostén del movimiento democrático. Una larga teoría de eminentes filósofos también abrazó el pensamiento en cuestión. los delensores de la filosofía biológica social aseguran que la ciencia natural ha demostrado ya. fueron absorbidos por ta filosofía cristiana. Las enseñanzas de la filosofía Utilitaria y de la economía política clásica nada tienen que ver con la leorta de los derechos naturales. de las oportunidades personales y de las instituciones sociales. gozando de ciertos derechos inalienables». La idea básica de la filosofía ricardiana es aquella según la cual la cooperación social y la división del trabajo que se perfecciona entre gentes superiores y . Popularizáronse. al contrario. que el movimiento liberal y democrático de los siglos xviti y xix amparóse grandemente en la idea de la ley natural y en los imprescriptibles derechos del hombre.

being an Examination of the Dedaration of Riglus issued during the French Revolution». en cualquier aspecto. Proclamó.1 radical Benlham gritaba: «Derechos naturales. que la civilización y el bienestar sólo podían prosperar en tanto en cuanto el individuo lograra dominar. que restringe los medios de subsistencia precisados por la humanidad. no reconoce derecho natural alguno a la existencia. y de otro. imprescriptibles derechos. F. " BENTHAM. sino por entender que tal política beneficia a la comunidad. La actual preponderancia de doctrinas que abogan por la desin- 10 BENTHAM. al demostrar la inconsistencia de conceptos tan ilusorios como el de la igualdad entre todos los hombres.274 t. El utilitarismo no se opone al gobierno arbitrario y a la concesión de privilegios personales porque resulten contrarios a la ley natural. puro dislate. Bentham. II. ha mucho proclamara y ciertamente con mayor fuerza argumenta!. gentes inferiores y de menor eficiencia. la propiedad privada. La biología moderna. . no viene más que a repetir lo que el utilitarismo. «el único fin del gobierno debería estribar en proporcionar la mayor felicidad al mayor número posible de ciudadanos» 11 . De acuerdo con lo anterior. no porque los hombres sean entre sí iguales. incognoscibles siempre. al investigar qué debería estimarse bueno y procedente. igualmente. vacua retórica» 10. Es indudable que ninguna doctrina de índole biológica podrá jamás desvirtuar lo que la filosofía utilitaria predica acerca de la conveniencia social que en sí encierran la democracia. beneficia a todos los intervinientes. mediante un freno moral. sus instintos genésicos. prefiere limitarse a estudiar qué cosas fomentan en mayor grado el bienestar y la felicidad del hombre. el hombre nunca hubiera logrado liberarse del espectro del hambre. igualmente. la libertad y la igualdad ante la ley. «Principies of the Civil Code». por Bowrmg). liberal y democrático. en Works. se desentiende de toda preconcebida idea acerca de los planes y proyectos de Dios o de la Naturaleza. I .a Acción Humana más eficientes en cualquier sentido. de haberse dejado llevar por el natural impulso a la procreación. de un lado. En su opinión. en Works (ed. 501. sino porque restringen la prosperidad de las gentes. Preconiza la igualdad de todos ante la ley. evidenció que. Maltbus demostró cómo la naturaleza. 301. «Anarchical Fallacies.

Lii sociedad humana 275 tegración social y el conflicto armado no debe atribuirse a una supuesta adaptación de la filosofía social a los últimos descubrimientos de la ciencia biológica. la ideología «ortodoxa» que pregonaba la armonía existente entre los intereses rectamente entendidos. los intereses. sin embargo. Esa activa resistencia opuesta. ya se tratara de individuos. en su lucha por la vida. que el ser vivo opone resistencia esforzada a cuanto pueda perjudicar su existencia. ha de convenir con las circunstancias ambientaos bajo las cuales opera el interesado. que pretenden estructurar una eterna paz. Los planes liberales. los conflictos civiles y las revoluciones. Estas son las armas principales con que cuenta en la lucha por la existencia. . Mediante tal expresión afírmase. a la larga. de todos. Las gentes han suplantado. mediante una filosofía que predica la lucha irreconciliable de clases y el conflicto internacional armado. perjudican al hombre. tanto en el interior como en el exterior. según Darwin la formulara. Los hombres se combaten ferozmente por cuanto están convencidos de que sólo mediante el exterminio y la liquidación de sus adversarios pueden personalmente prosperar. sirviéndose de él en la formulación de su teoría. simplemente. sino al hecho de haber sido. para ser útil.—Asegura el dar- winismo social que la teoría de la evolución. 2. Pero sólo en un ambiente de paz cabe a las mismas recurrir. son fruto de ilusorio racionalismo. Sirviéndose de la razón. porque desarticulan la mecánica de !a cooperación social. que Darwin tomó de Malthus. las pugnas bélicas. de grupos sociales o de naciones. Implicaciones sociales del dartuinismú. repudiada la filosofía utilitaria y la teoría económica. La naturaleza presupone la pugna y el despiadado aniquilamiento de los más débiles que fracasan en la lucha por la vida. el individuo advierte que como mejor cuida de su bienestar personal es recurriendo a la cooperación social y a la división del trabajo. El concepto de lucha por la existencia. vino a evidenciar que la naturaleza en modo alguno brinda paz o asegura respeto para la vida y el bienestar de nadie. La lucha por la vida no implica recurrir siempre a una guerra de exterminio. ha de entenderse en un sentido metafórico. es decir. como la que el hombre mantiene contra los microbios nocivos. Por eso. en contradicción evidente con el orden natural. casi umversalmente.

considerando que el «alma» operaba en una esfera ajena a la de los fenómenos biológicos. por lo tanto. es un ser que prefiere atenerse a sus instintos primarios más que a su razón. como. El hombre perfecto. es que la razón. No es ni más ni menos natural que cualquier otra circunstancia típica de la especie homo sapiens. Estas nuevas ideas consideran que la razón humana es inferior a los instintos c impulsos animales. sin embargo. En una reacción excesiva contra dicha filosofía. Los términos racionalismo y conducta racional han cobrado. El raciocinio y la conducta racional resultan antinaturales. el caminar erecto o el carecer de pelaje.a Acción Humana 3. por ejemplo. . el rasgo humano más genuino. es un fenómeno igualmente biológico. un sentido peyorativo. el hombreverdadero. el raciocinar no es natural y. Lo cierto. algunos modernos han vilipendiado todas aquellas manifestaciones gracias a las cuales el hombre se diferen cía de los demás animales. de esta suerte.276 t. debe ser rechazado.—La teología cristiana condenó las funciones animales del cuerpo humano.

presupone previo lucubrar y teorizar. la acción. reflexionar acerca de una ya anteriormente ejecutada. Incluso quien razona en torno a una tgoría pura. por ser la herramienta que permite al hombre actuar. El pensar y el actuar constituyen fenómenos inseparables.C A P I T U L O I X La trascendencia de las ideas 1. ponderar cierta f u t u r a actuación o. interesa. Acción sin pensamiento y práctica sin teoría resultan inconcebibles. el sujeto formula un teorema. Tal vez el razonamiento sea defectuoso o la teoría incorrecta. LA RAZÓN HUMANA La razón constituye rasgo peculiar y característico del hombre. Pensar es. hácelo por cuanto supone que la misma es correcta. Pero sólo el hombre es capaz de transformar tales estímulos sensorios en observaciones y conocimientos. provocaría los resultados . Todas esas realidades objetivas que constituyen la base de la sensación. Es más. de antemano. a nuestra ciencia. No tiene la praxeología por qué dilucidar si es o no instrumento idóneo para llegar a aprehender las verdades últimas y absolutas. del conocimiento y de la reflexión igualmente acontecen ante los sentidos de los animales. Al percibir una relación causal. es decir. El pensamiento precede siempre a la acción. a posteriori. Y sólo él sabe ordenar sus múltiples cogniciones y experiencias para con ellas formar coherentes sistemas científicos. No hay acción que no se ampare en específica idea que el interesado anteriormente se haya hecho acerca de determinada relación causal. que si la acción se ajustara a ella. pensar implica invariablemente idear una posible acción. sin embargo. sin embargo.

todo progreso intelectual habría resultado imposible. a m e n u d o . Sin ese c o n c u r s o del ayer. La palabra constituye el vehículo principal de q u e se sirve la tradición. y viceversa. La sociedad no puede pensar. el sembrar para n u e s t r o s hijos. el h o m b r e q u e desea aprehender el pensamiento de sus antepasados no tiene más remedio que repensar p e r s o n a l m e n t e el correspondiente raciocinio. . factible o n o . al sutil ideario de la ciencia m o d e r n a . invariablemente es obra individual. teorías y técnicas. Incluso llegan a ser contradictorias. Ello no obstante. La historia del pensamiento y de las ideas es un coloquio m a n t e n i d o de generación en generación. a Jas que nuestra inteligencia debe su f e c u n d i d a d . D e n t r o del marco social. partiendo del p e n s a m i e n t o simplista del h o m b r e primitivo. El pensamiento hállase ligado a la palabra. de m o m e n t o . sino también ideas y pensamientos. Para la lógica carece de importancia el que tal acción sea. en cambio. es d o n d e el raciocinio h u m a n o ha progresado hasta llegar. refléjase también en la historia de la ciencia y de las ideas. incitando a las generaciones posteriores a continuar la labor intelectual. c o m o tampoco puede comer o beber. El p e n s a m i e n t o brota de idearios elaborados en épocas anteriores. P e r o el pensar es siempre actuación individual. ciertamente. Es posible la acción c o n j u n t a . 2. H e r e d a m o s de nuestros antepasados no sólo bienes y productos diversos. el p e n s a m i e n t o conjunto resulta inconcebible. Siempre es un individuo quien piensa. en sí. de los q u e derivamos riquezas materiales. Los conceptos encarnan en los vocablos. La continuidad del quehacer h u m a n o .a Acción Humana previstos por ei pensamiento.278 t. D O C T R I N A S G E N E R A L E S E IDEOLOGÍAS Las teorías q u e orientan la acción resultan. El lenguaje constituye i n s t r u m e n t o tic la razón y medio de actuación social. Sólo entonces p u e d e el sujeto proseguir y ampliar aquel ideario recibido. P e r o el razonar. imperfectas e insatisfactorias. La tradición conserva y transmite las ideas. mientras cosechamos lo q u e nuestros mayores cultivaron.

para superar las penas y alcanzar la paz. es decir. desentendiéndose de los problemas q u e pretenden resolver la metafísica. indican al h o m b r e cuáles son los fines últimos a q u e en su peregrinar por ta tierra debe aspirar. Las ideologías surgen en el c a m p o de la acción h u m a n a y de la cooperación social. El t é r m i n o ideología es un concepto más estrecho.La trascendencia de las ideas 279 resultando difícil tarea el ordenarlas en sistemática amplia y coherente. f o r m a n d o un sistema. raciona! explicación de c u a n t o existe y. Una doctrina general. ofrece una explicación de todos los fenómenos a quienes en ella creen. Una ideología es el c o n j u n t o que f o r m a n todas las teorías p o r u n a persona o un grupo mantenidas acerca de la conducta individual y la relación social. es decir. podemos calificar al mismo de doctrina general. tan escaso el n ú m e r o de quienes. E) ascetismo enseña que. Una doctrina general. Ni las doctrinas generales ni las ideologías limítnnse a e x a m i n a r objetiva y desapasionadamente las cosas tal como son en realid a d . en cuanto teoría. es. de otro. Sin embargo. Constituyen no sólo teorías científicas. la religión. de un lado. las ciencias naturales o las técnicas de éstas derivadas. por tanto. a lo largo de la historia. La religión. o r d e n a m o s los diversos c o n j u n t o s de teoremas y teorías q u e guían la conducta de las distintas gentes y grupos. Preciso es apartarse de los placeres materiales. si. brinda una serie de fórmulas para remover la incomodidad en la mayor medida posihlc. sin embargo. soportar con m a n s e d u m b r e las contrariedades de este valle de lágrimas y d e v o t a m e n t e prepararse para la vida ttlrraterrena. desprendiéndose de los m u n d a n o s afanes. t o m a n d o a m b o s conceptos en su sentido más amplio. en c u a n t o n o r m a rectora de la acción. f i r m e y lealmente han seguido las doc- . la alegría y la felicidad plena. Es. en la medida de lo posible. indicando a los mortales c ó m o deben proceder. un cuerpo de omnicomprensivo conocimiento. no tienen más remedio los mortales q u e renunciar a los bienes terrenales. una técnica. predican además normas de conducta acerca de cómo conviene e s t r u c t u r a r el ente social. la metafísica y la filosofía aspiran a alumbrar doctrinas generales. I n t e r p r e t a n el universo.

el h o m b r e da rienda suelta a su individualismo y subjetividad. Hasta los más beatos ermitaños hicieron concesiones a la vida y a los placeres terrenos. En lo tocante al más allá. El m a n t e n i m i e n t o de la cooperación social y su progresiva intensificación a todos interesa. El e m p u j e vital prepondera en el h o m b r e . la sociedad constituya el i n s t r u m e n t o f u n d a mental en orden a la consecución de los fines propios de cada u n o . recordar un p u ñ a d o de nombres. b a j o el signo de la división del trabajo. tan dispar que todo acuerdo e n t r e unas y otras creencias devenga imposible. en pugna con la rigidez de sus principios. p o r más que i n t e n t e justificar su a p a r t a m i e n t o de la profesada creencia. viene a tender un puente sobre el abismo q u e le separa de quienes se ven atraídos por la vida sensual. La mayor productividad de la cooperación h u m a n a . hoy.280 t. En las aludidas esferas d o n d e ni la lógica ni la experiencia pueden coartar los ensueños mentales. De ahí que el ascetismo. Pero. cualesquiera que éstos sean. F.1 lenguaje no puede expresar lo inefable. para todos. El pensamiento h u m a n o puede ser. la transacción no es posible.a Acción Humana trinas ascéticas q u e sólo cabe. En ese m o m e n t o hay algo común entre él y el resto de los mortales. en cuanto el asceta rinde pleitesía a cualquier interés material y agrega cuidados mundanales al prístino ideal p u r a m e n t e vegetativo. Parece c o m o si esa total pasividad fuera contraria a la propia naturaleza h u m a n a . muy raramente se haya atenido a su teórica dureza. en la práctica. De ahí q u e la doctrina general o la ideología q u e no predique la estricta e incondicional observancia de la vida ascética y anacorética haya forzosamente de proclamar q u e la sociedad . hace que. en torno a problemas q u e ni el razonamiento ni la experimentación son capaces de dilucidar. ejerce decisivo influjo la natural afinidad de todos los h o m b r e s y la identidad de sus necesidades biológicas en lo q u e a la conservación de la vida atañe. Las guerras religiosas son las más terribles porq u e la reconciliación entre los litigantes resulta impensable. N a d a hay más personal que las ideas e imágenes sobre lo trascendente. en los asuntos p u r a m e n t e terrenales. nunca cabe determinar si el oyente da a las palabras el mismo significado que el orador. P o r el contrario.

q u e no afecten a dicho tema. a saber. La anterior circunstancia pasa írecuen temen te inadvertida.La trascendencia de las ideas 281 constituye el i n s t r u m e n t o más idóneo para conseguir aquellos objetivos que en lo terrenal el h o m b r e persigue. A la inversa. P o d e m o s dejar de lado la filosofía dura e inquebrantable del ascetismo. Por m u c h o que las distintas ideologías puedan resultar contradictorias e n t r e sí. al reconocer la conveniencia de q u e existan lazos sociales entre los hombres. sin embargo. carecen para él de trascendencia. en el cual no cabe ya recurrir a convicciones personales o a profesiones de fe que no r-uedan ser sometidas a pleno y riguroso examen científico. siempre coincidirán en una cuestión. Ni la praxeología ni la economía política pueden abordar los aspectos trascendentes y metafísicos de ninguna doctrina. vense obligadas a reconocer. en la conveniencia de mantener la cooperación social. al analizar filosofías e ideologías. se fijan más en lo que dichas doctrinas predican acerca de los problemas trascendentes e incognoscibles q u e en lo por ellas postulado con respecto a las actividades terrenales. ya q u e por su propia rigidez resulta en la práctica inaplicable. al admitir la procedencia de las preocupaciones terrenas. a u t o m á t i c a m e n t e surge una base común de la q u e cabe partir para resolver los problemas secundarios y los detalles de la organización social. Hállanse. Las distintas partes de un mismo sistema ideológico hállanse f r e c u e n t e m e n t e separadas por abismos insalvables. las doctrinas p u r a m e n t e especulativas. T o d a s las demás ideologías. por lo q u e se refiere a los problemas atinentes a la actuación social. Cualquier filosofía. . por c u a n t o las gentes. lo único q u e importa es lo referente a c ó m o deba proceder d e n t r o del marco de la cooperación social. consecuentemente. al actuar. Admitida tal premisa. tampoco sirve de nada el recurrir a dogmas o credos metafísicos o religiosos para invalidar los teoremas y doctrinas q u e el razonamiento praxeológico formula acerca de la cooperación social. de una f o r m a u otra. q u e la división del t r a b a j o resulta de mayor fecundidad q u e la actuación aislada. queda situada en un terreno. Para el h o m b r e . constreñidas a proclamar la conveniencia de la cooperación social.

modificarían sus teorías. fin ú l t i m o . por tanto. para alcanzar el objetivo deseado: la prosperidad de tos propios seguidores. amplia- . religiones. para quienes la aconsejan. Si dichos partidos advirtieran que tal política jamás p u e d e provocar los resultados apetecidos. sus proyectos pública y f o r m a l m e n t e proclamados y los q u e en la práctica plasman al llegar al p o d e r . entre el cristianismo y las religiones no cristianas. entre los defensores de la libertad económica y los partidarios de las distintas sectas del materialismo marxista. al bienestar y a la prosperidad material de sus asociados. indudablemente. en su opinión idóneo. sino tan sólo medio. en torno a cosmologías. Es indudable q u e todos los partidos políticos aspiran. El error en que al así razonar se incide queda patentizado en cuanto examinamos los programas respectivos de esas irreconciliables facciones.a Acción Humana Esta f u n d a m e n t a l realidad se olvida a menudo. puede haber cooperación entre gentes a quienes separan opuestas doctrinas generales. entre quienes se apoyan en el racismo y quienes prefieren la convivencia interracial. recom e n d a n d o en su consecuencia el previo aniquilamiento o esclavización del disidente. Nunca. entre nacionalistas e intemacionalistas. Todos prometen mejorar la situación económica de los seguidores. Las gentes creen que las diferencias existentes entre las diversas doctrinas generales engendran disparidades de criterio imposibles de conciliar. en la actualidad. Ahora bien.282 t. Cierlo es que muchos de estos grupos creen que sólo acabando con los demás podrán ellos m e d r a r . Sobre este p u n t o no hay diferencia entre la iglesia católica y las confesiones protestantes. Estamos ante diferencias — a s e g ú r a s e — q u e surgen de los más p r o f u n d o s entresijos del alma humana. esa violenta opresión del o p o n e n t e no constituye. misticismos. doctrinas generales. q u e reflejan la personal comunión del h o m b r e con fuerzas sobrenaturales y eternas. Las ampulosas declaraciones q u e los hombres han formulado en torno a lo incognoscible e inasequible para la mente h u m a n a . suponen q u e los antagonismos básicos entre tales doctrinas vedan toda solución dialogada. metafísicas y fantasías conceptuales.

en los que el acuerdo no es difícil. pues han sido suscitadas cuestiones q u e afectan a nuestros principios básicos y. diferencias y antagonismos por lo q u e se refiere a los fines y los medios. En los programas políticos. rara uniformidad en lo referente a los fines terrenales y a los medios mejores para alcanzar los correspondientes objetivos. por consiguiente. por el contrario. Cuando. desde luego. gran importancia. inconciliables ni impiden la cooperación ni el compromiso en la esfera de la acción social. en el calor de la disputa. a sabiendas. desde luego. para los partidos q u e propugnan el bienestar material de los suyos y q u e . es imperativo que cada u n o sea fiel a sus ideales. se trata. las disparidades que pueden suscitarse en t o r n o a la mejor organización social y la más conveniente actuación humana no atañen a principios ideológicos ni a doctrinas generales. aun c u a n d o ésta p u e d a implicar el sacrificio de ciertos detalles ideológicos. en tal materia. tales diferencias son sólo de carácter técnico. esas disparidades de criterio no son. en cambio. Existen. convienen en la procedencia de la cooperación social. basta con mirar las cosas un poco más d e t e n i d a m e n t e para de inmediato advertir q u e las diferencias suscitadas no son tan serias como aquella grandilocuente dicción aparenta. indudablemente. de cuestiones simplemente tecnológicas. y en lo tocante a medios y sistemas. tales cuestiones técnicas tienen. Lo q u e distingue a unos ciudadanos de los otros y plasma los partidos políticos es la elección de . E s t a m o s ante problemas p u r a m e n t e técnicos. rechazando por inoportuna toda otra política. no cabe la transacción. Al hablar de p a r t i d o entendemos aquella unidad que agrupa a cuantos creen en la conveniencia de emplear unos mismos sistemas de acción común. prefiere la desintegración social. Tales ideologías muestran. a aplicar específicos métodos de acción. la anarquía y la vuelta a la barbarie primitiva antes q u e una solución armónica. cueste lo que cueste». El partido puede haberse c o m p r o m e t i d o a utilizar ciertos medios. u n o de los b a n d o s dice «resulta imposible proseguir la discusión.La trascendencia de las ideas 283 mente difieren entre sí. Pero. por lo cual cabe someterlas a examen racional. en lo atinente a los fines. En efecto. Ningún partido.

En efecto. a la propiedad de los medios de producción. en la inevitable evolución histórica y en otros conceptos de tipo trascendente. para las masas. Pero fácil resulta demostrar q u e tales antagonismos atañen exclusivamente a los medios a emplear. el problema de los medios consecuentemente es de suma trascendencia. para los votantes. Los antagonismos surgen al suscitarse cuestiones atinentes a los credos religiosos. H a y gentes partidarias de la democracia. cuyo prestigio y porvenir político hállase íntimamente ligado al programa en cuestión. nunca a los fines últimos. el planteamiento es radicalmente distinto. advierten los peligros de permitir una discusión amplia y sin trabas de sus sistemas.284 t. tal programa no es más q u e un c o n j u n t o de asertos acerca de cuáles sean los medios más apropiados para alcanzar el fin que a todos interesa: el bienestar personal. resultan. f r e c u e n t e m e n t e . a no d u d a r . Estas personas no pueden ver inconveniente alguno en q u e sea sometido a detallado análisis el programa de que se trate. Pero. estos programas buscan justificación amparándose en divinas instituciones. al planteamiento de las relaciones internacionales. no faltan quienes prefieren el gobierno de «los mejores». Aparentes sólo. comencemos por examinar lo referente al sistema de gobierno. . Para la supervivencia del p a r t i d o como tal. en lo tocante a los fines últimos. en el orden natural. o al sistema político más o p o r t u n o . en cuya representación pretenden aquéllos actuar. Los jefes. en eternas leyes universales. Talil ccsarismo encanta hoy en ¡as dictaduras bolchevique. otras de la monarquía hereditaria. ni quienes recomiendan la dictadura cesarista Cierto es que. las disparidades entre esos partidos que aseguran tener idearios filosóficos propios y aspiran a objetivos finales distintos de aquellos q u e los demás grupos persiguen. fascista y nazi. a quienes los mismos desean atraer y cuyos sufragios mendigan. a fin de cuentas. por hallarse basados en inmodificable doctrina general.a Acción Humana los medios. prefiriendo atribuir a éstos el carácter de fines últimos indiscutibles. pues. £1 partido tiene sus días contados en cuanto q u e d e demostrada la esterilidad de los medios que el mismo preconiza.

Aseguran a las masas que la realización de su programa elevará el nivel general de vida en mayor grado q u e la ejecución de ios proyectos q u e los demás partidos a m p a r a n . En lo atinente a la organización económica de la sociedad. A h o r a bien. los intereses rectamente entendidos de todos los ciudadanos d e n t r o del propio estado. Los nacionalistas aseguran que existen conflictos irreconciliables entre las diversas naciones. Resaltan los efectos q u e su ideario p r o d u j o en épocas pasadas o en otros países. H a b l a n lo m i s m o unos q u e otros de la verdadera libertad. de la igualdad y de la justicia social. Mucha palabrería malgastan todos ellos al invocar principios filosóficos. armonizando. partidarios de un tercer sistema. q u e sólo el sistema por cada una de ellas p r o p u g n a d o logrará hacer prósperos y felices a los mortales. C u a n d o aquellos políticos se dirigen al electorado. P e r o siempre el a r g u m e n t o principal reza: el sistema político q u e d e f e n d e m o s os hará más prósperos y felices. cada una de dichas facciones pretende evidenciar. equidistante. T a n dispares sistemas no difieren en cuanto a los fines. mediante el raciocinio y la experiencia histórica. Recurren al razonamiento p u r o y a la experiencia histórica para evidenciar la superioridad de la propia sistemática y la futilidad de la de sus adversarios. de la comunidad. por el contrario. Un país sólo puede prosperar . existen los liberales. Afánanse por d e m o s t r a r q u e su sistema es el más eficaz para lograr los objetivos a q u e todos sus oyentes aspiran. de los derechos del individuo. q u e defienden la propiedad privada de los medios de producción. y los intervencionistas. en su opinión. atacan a los programas ajenos por haber fracasado en la consecución de estos objetivos ambicionados. los socialistas. sino sólo en lo atinente a los medios. recurren a otros argumentos. tanto del socialismo como del capitalismo. T a n t o los unos como los otros aspiran al m á x i m o bienestar material posible para todos. de la solidaridad y de la hermandad entre todos los hombres. q u e abogan por la propiedad pública de los mismos. Insisten en la procedencia e idoneidad de sus propios planes.La trascendencia de las ideas 285 les arbitrismos son de índole adjetiva y p u r a m e n t e formal.

Insisten más en las ventajas tangibles q u e los creyentes tienen reservadas q u e en las bienaventuranzas del más allá. No propugnan la paz y la libertad comercial p o r q u e deseen traicionar a su país y favorecer al extranjero. Ahora bien. Muy al contrario. y el particular únicamente progresa cuando su nación p r e d o m i n a . como los nacionalistas suponen. Las discrepancias religiosas no pueden solucionarse recurriendo al razonamiento. Sólo una doctrina general cuyos seguidores renunciaran a toda actividad terrenal podría pasar por alto el q u e la cooperación social es el gran medio para la consecución de todos los fines humanos. Los conflictos religiosos. precisamente p o r q u e quieren enriquecer a la patria. P e r o aquellas sectas q u e aspiran al proselitismo y desean influir en la conducta política y social de sus fieles no condenan lo q u e en el m u n d o resulta atraciivo. aconsejan recurrir a la paz y a] libre cambio. al igual q u e acontece con los de los distintos grupos. estamentos y clases de cada nación. pues. sino los medios propuestos para alcanzarlo. q u e . rebajando v u e s t r o nivel de vida. rehuyendo la escena política. por esencia. en cuanto la secta religiosa de q u e se trate aborda el c a m p o de la acción política y pretende estructurar la organización social. Q u i e n e s de verdad querían abrazar una vida de austeridad y pobreza se refugiaron en retiros monásticos. son implacables e insolubles. Al e x p o n e r sus principios esotéricos.a Acción Humana a costa de los demás. Por cuanto el h o m b r e es un animal social. en poco difieren de ios demás partidos políticos. el o b j e t o perseguido. Los liberales no opinan lo mismo. Lo q u e separa a los librecambistas de los nacionalistas no es. Creen q u e Ja pacífica cooperación internacional constituye medio más idóneo que el conflicto armado para alcanzar aquella meta a la cual todos aspiran: la riqueza y bienestar naciotil. religión alguna se aventuró jamás a decir f r a n c a m e n t e a sus feligreses: la implantación de nuestros idearios os empobrecerá. C u a n d o dichas comunidades se e n f r e n t a n con los problemas materiales q u e la peregrinación terrena suscita. ha de ocuparse de intereses mundanales.286 t. pese ¿t que ello exige a veces adulterar los correspondientes dogmas y artículos de fe. Aseguran que los intereses de los diversos estados armonizan e n t r e sí.

De ahí que los partidos invariablemente quieran hallar la organización social más perfecta y q u e mejor sirva al deseo del h o m b r e de alcanzar el máximo bienestar material posible. No resisten el más somero análisis. KA L U C H A C O N T R A EL ERROR E! e x a m e n crítico de los sistemas filosóficos formulados p o r los grandes pensadores de la humanidad lia revelado. falla a veces. al permitir el pacífico desenvolvimiento de las relaciones humanas. apoyándose en la extendida pero errónea creencia según la cual ni la vida ni la realidad serían . Tales idearios no son. más que ecléctica yuxtaposición de pensamientos totalmente incompatibles entre sí. las ideologías todas vense constreñidas a reconocer la trascendencia de la cooperación h u m a n a .as ideologías comúnmente aceptadas por la opinión pública adolecen. surge en torno a la oportunidad de los medios y ¡os sistemas. T o d o s esos diversos modos de pensar vienen así a coincidir en un t e r r e n o c o m ú n . Incluso el genio. no pudiendo evitar contradicciones y paralogismos. pues. en general. hallándose de antemano condenado al fracaso todo intento de combinar las diversas partes que los forman para ordenar coherente sistema lógico. al parecer. doctrinas generales ni cuestiones trascendentes inabordables por el análisis racional lo que a tales grupos separa. resaltando la utilidad de las fórmulas trans acción a les. por deficientes que. a menudo. al esbozar doctrinas generales. la disparidad de criterio. lallos y gricias en la impresionante estructura de estos. Su inconsistencia resulta insalvable. No faltan autores que pretenden justificar las íntimas contradicciones de las ideologías en boga.La trascendencia de las ideas 287 sólo d e n t r o de la sociedad prospera. desde un punto de vista lógico. c o m o tantas veces se ha dicho. No son. Esas discrepancias ideológicas pueden ser analizadas y d e b i d a m e n t e p o n d e r a d a s a la luz de los descubrimientos científicos de la praxcologia y de la economía. aún en mayor grado. l. pudieran parecer. consecuentes y coherentes cuerpos de comprehensivo conocimiento. de esas imperfecciones de la mente humana.

una y otra vez. afirman. Multiplícase el malestar. El objeto principal de la praxeología y de la economía estriba en reemplazar por pensamientos correctos y consecuentes las contradictorias creencias del eclecticismo popular. desenmascarando sin descanso las doctrinas falaces. agrávanse los mismos. Es inadmisible pretender escamotearlos. No debemos jamás conformarnos con las soluciones sugeridas por pasadas generaciones. en la bondad de cuanto personalmente defendemos y en la . a las cuestiones que la vida plantea. en tanto que un sistema lógicamente perfecto podría provocar resultados desastrosos. intensifícanse los odios e imposibi lítanse las soluciones pacíficas. Sólo recurriendo a los medios que la razón brinda. transfiriéndolos al terreno de ta moral o limitándose a vilipendiar. El hombre debe examinar con el máximo rigor cuantos problemas se le suscitan hasta alcanzar finalmente aquellas impasables fronteras que la mente humana. No hace falta refutar. La lógica es el único medio del que el hombre dispone para resolver los problemas que la realidad le plantea. Un sistema lógicamente contradictorio. operante. una vez más. a veces. puede demostrar su procedencia y utilidad al acreditar que fun ciona de modo satisfactorio. haciendo más difícil su solución final.288 t. Los problemas en cuestión son de orden puramente intelectual y como tales deben ser abordados. Constituye grave error el considerar inofensivas e incluso beneficiosas las contradicciones ideológicas. no pueda yt salvar. apropiadas con ductas que permitan resolverlos. El pensamiento lógico y la vida real en modo alguno constituyen órbitas separadas. tan patentes errores. como seres indeseables. Lo que es contradictorio en teoría no lo es menos en la práctica. pero. De nada sirve insistir. a los defensores de ideologías contrarias a la propia. Hay que divulgar la verdad. al disimular y encubrir tos males. retrasar la aparición del insoslayable conflicto. Ninguna ideología inconsecuente puede proporcionar solución satisfactoria. a tiempo. Los razonamientos contradictorios sólo sirven para enmascarar los auténticos problemas. impidiendo que la gente pueda adoptar. o sea.a Acción Humana en sí «lógicas». Cabe. en cada caso. ni ceder en la lucha por la más perfecta cognición que permita eliminar el error en el mayor grado posible. cabe impedir la desintegración social y garantizar et constante mejoramiento de las condiciones de vida.

disconformes con las a la sazón prevaientes. más constructiva Li tendencia. El hombre es víctima. exigiendo de él sumisión incondicional. en determinar qué cosas deben estimarse buenas y cuáles nocivas. y consiguientemente sus técnicas. El problema consiste precisamente en eso. Por la misma razón tendrían que considerarnos a nosotros dementes las generaciones venideras. Si el equivocarse constituyera el rasgo distintivo de la incapacidad mental. Sus conocimientos acerca de las modernas ideologías son sólo superficiales e incontrastados. Allí donde tal actitud prevalezca resulta imposible la cooperación social. actualmente tan en boga. Galilco o Lavoisier? Es propio del curso normal de la historia el que sean concebidas nuevas ideas. ¿Es admisible considerar «cuerdos» solamente a aquellos hombres-masa que nunca tuvieron una idea propia. Pero 19 . Ignoran por completo las doctrinas praxeológicas y económicas. del error. negando dicha consideración a todo innovador? La actitud adoptada por algunos psiquiatras contemporáneos es. A ese tenor habría que considerar locas a las generaciones pasadas porque sus ideas acerca de las ciencias naturales. niega la buena fe del contrincante. provoca conflictos insolubles. El rígido dogmatismo. El que un hombre no coincida con la opinión mayoritaria de sus contemporáneos tampoco autoriza a calificarlo de insano. entonces todos debiéramos considerarnos lunáticos. Tal dogmatismo condena de antemano al disidente. ¿Enajenados acaso eran Copérnico. Los psiquiatras son incapaces de precisar la frontera entre la locura y la cordura. diferían de las nuestras. si el mero hecho de sustentar puntos de vista equivocados y el proceder en consecuencia ha de estimarse signo de incapacidad mental. Algunas de estas ideas serán luego incorporadas al conjunto de conocimientos aceptados como verdaderos por la opinión pública. imperdonable. característico de las sectas religiosas y del marxismo. difícil en verdad resulta hallar individuo alguno al que pueda considerársele cuerdo y normal. en verdad. frecuentemente. No es. tachándole de malhechor. Además. de motejar de pobre orate a quienquiera defienda una teoría distinta a la propia. Sería ridículo para el profano pretender intervenir en tan trascendente cuestión médica.La trascendencia de las ideas 289 nocividad de cuanto propugnan nuestros opositores. ciertamente.

una vez dada por buena tan perniciosa ideología. Quien pretenda refutar tales supuestos.290 t. ofrecen fórmulas para hacer felices a todos mediante manipulaciones dineradas. Ahora bien. La idea es totalmente errónea 1. forzosamente. Ernest Solvay.a Acción Humana ello. el tipo de interés por debajo del nivel que alcanzaría en un no interferido mercado crediticio y de capitales. se trata. de modo permanente. nada cabe objetar a los planes que Pierre Joseph Proudhon. mediante la expansión crediticia. la carencia de moderación. sin embargo. Pero la verdad es que tales fórmulas vienen a ser consecuente aplicación de las ideologías monetarias que la opinión pública contemporánea suscribe y que aceptan en sus programas prácticamente todos los gobiernos. de paranoicos a los defensores de esas nuevas ideologías. El argumento. Tales arbitristas simplemente son más consecuentes con las aludidas premisas que el resto de sus contemporáneos. Los psiquiatras tal vez objeten que lo que caracteriza al loco es. sin embargo. Las objeciones opuestas por los economistas a esos errores ideológicos ni las administraciones públicas ni los partidos políticos ni los grandes rotativos las toman en cuenta. no les impide calificar. la «escasez de capital». con U mayor despreocupación. Hay personas a las que se califica comúnmente de arbitristas monetarios. tal suposición informa la política monetaria y crediticia de casi todos los gobiernos contemporáneos. Clifford Hugh Douglas y huestes de otros falsos reformadores han venido proponiendo. precisamente. cap. de puras fantasías. puede ser 1 Vid. de una vez para siempre. desde luego. sin embargo. . el vesánico no se detiene ante ningún límite. Los conceptos esgrimidos en favor de la tesis según la cual el tipo de interés. Y. el ir siempre a los extremos. Mientras el individuo normal es suficientemente juicioso como para refrenarse. Los profanos en materia económica consideran la expansión del crédito y el aumento de la cantidad de dinero circulante medios eficaces para reducir. Aspiran a reducir el tipo de interés a cero y a suprimir así. de nada vale a los efectos examinados. habrá primero de demostrar la inconsecuencia de las teorías en que se basa toda la política monetaria y crediticia de los grandes estados modernos. XX.

una favorable situación estratégica y la proverbial fuerza y valor de sus instituciones armadas les deparaban buena ocasión para remediar medíante la agresión aquellos males que deploraban. por medios bélicos. Creyeron que sus grandes cifras de población. quienquiera que acepte como verdadera la ideología del nacionalismo y del socialismo reputándola adecuada para su propia nación. La mentalidad agresiva sólo quedará desarraigada cuando sean públicamente refutados los errores ideo- . de modo consecuente. De nuevo nos hallamos ante el mismo problema. Mientras las ideologías del socialismo y del nacionalismo dominen la opinión pública mundial. la autarquía nacional. para refutar el nazismo. Como sucede en todas las demás naciones modernas. es decir.La trascendencia de las ideas 291 reducido del cinco o el cuatro por ciento al tres o al dos por ciento. Hay psiquiatras que aseguran que eran dementes aquellos alemanes que se adhirieron al nazismo y quisieran curarles mediante procedimientos terapéuticos. igualmente militan en favor de su reducción a cero. aplastar a cualquier Hítler y sus seguidores. Lo que caracterizó a los nazis fue el aplicar. Ies queda a las naciones extranjeras admiradoras de aquellos dos principios es el de recurrir a la guerra para. Ahora bien. pero en lo esencial coinciden con las ideologías socialistas y nacionalistas que la opinión pública de los demás pueblos suscribe. nada podrá oponer a las conclusiones que de esos mismos idearios derivaron los nazis. Lo típico de su política consistió en no querer consentir los perjuicios que había de acarrearIes la adopción del mismo sistema por otras naciones. los alemanes u otros pueblos. Las doctrinas del nazismo son erróneas. El único camino que. No estaban dispuestos —decían— a quedar «encarcelados» para siempre en un territorio relativamente superpoblado cuyas condiciones naturales daban lugar ¡t que allí la productividad del trabajo resultara inferior a la que en otros países se lograba. los nazis preferían la regulación estatal de la vida mercantil y la autosuficiencia económica. Los arbitristas monetarios tienen ciertamente razón cuando sus teorías se enjuician a la luz de las falacias monetarias hoy en día más extendidas. intentarán de nuevo recurrir a la agresión y a la conquista. en cuanto se les presente la ocasión. tales principios a las condiciones particulares de Alemania.

Ommpotm Government. 3. El p e n s a m i e n t o h u m a n o avanza por c u a n t o cada pensador se ve apoyado en sus esfuerzos por la labor q u e realizaron anteriores generaciones. los conceptos y las terminologías. 1 . y las ideologías. 1944. completos sistemas sociales como hacen los a u t o r e s de utopías. de a n t e m a n o . las cuales f o r j a r o n los i n s t r u m e n t o s del pensar. T o d o orden social f u e p e n s a d o y proyectado antes de ser puesto en práctica. Cierto es q u e los pensamientos y las ideas h u m a n a s no son obra de individuos aislados. pítgs. dicha operación ha de ser pensada. es f r u t o de específicas ideologías. sino las acciones de los individuos con respecto a sus semejantes y la de los diversos grupos ya f o r m a d o s con respecto a los demás.292 t. contrariamente a lo q u e el m a r x i s m o supone. sino de e c o n o m i s t a s * El hombre sólo dispone de un instrumento para combatir el error: la razón. E s t a precedencia temporal y lógica del factor ideológico no supone afirmar q u e los hombres f o r m u l e n . y plantearon los problemas. por tanto. La acción h u m a n a se guía por ideologías. no son las distintas situaciones sociales las q u e las engendran. E L PODER La sociedad es producto de la acción h u m a n a . Lo q u e se piensa y d e b e pensarse antes no es el acoplamiento de las acciones individuales en un o r d e n a d o sistema social. sino al revés. A n t e s de q u e un h o m b r e ayude a o t r o a cortar un árbol. es decir. MISRS. ha de concebirse la idea de la recíproca ventaja derivada del intercambio de bienes y servicios. No es preciso q u e los interesados adviertan q u e ese Vid. Los idearios sólo trascienden merced a la cooperación de quienes piensan. 129-131. 135-150. 221-228.a Acción Humana lógicos que la engendran. La labor mental no podría progresar si el interesado tuviera q u e iniciar todo razonamiento desde el origen. No es ésta tarea de psiquiatras. La sociedad. New Haven. a! igual que cualquier institución social. A n t e s de q u e tenga lugar un acto de t r u e q u e .

sólo se atribuye a un h o m b r e o a un g r u p o de h o m b r e s . Lo típico del estado V del gobierno es. desde luego. gozar de a t r i b u t o s bastantes para aplicar coacción violenta o amenazar con la misma a quienes no quieran de b u e n grado someterse. Q u i e n se sirve de su p o d e r para manejar el estado. Q u i e n d i s f r u t a de p o d e r d e b e su fuerza a una ideología. nuevas ideologías pueden surgir. por lo general. El p o d e r . t r a n s f o r m a n d o así el sistema. Las ideas invariablemente dirigen la acción. el aparato social de coerción y compulsión. G o b e r n a r es ejercer poder sobre el c u e r p o político. cabe decir q u e ejercen poder sobre los hombres. por tanto. Q u i e n p r e t e n d a servirse de la violencia habrá de estar respaldado por la voluntaria . poder equivale a capacidad para o r d e n a r la actuación ajena. Toda institución social es f r u t o de ideologías anteriormente pensadas. En este sentido. no es cosa material y tangible. El hombre. gobierna. La sociedad es siempre f r u t o de ideologías anteriores p r e v i a m e n t e e s t r u c t u r a d a s . Pero incluso esa violenta opresión t a m b i é n se f u n d a en algo de orden ideológico. tanto en sentido temporal c o m o lógico. El individuo ni planea ni actúa p e n s a n d o en la creación de una sociedad. U n i c a m e n t e las ideologías pueden conferir a un individuo poder para influir en la conducta y decisiones de terceros.La trascendencia de las ideas 293 mutualismo está e s t r u c t u r a n d o lazos c o m u n e s y e n g e n d r a n d o un sistema social. para erigirse en jefe. en la capacidad de ordenar ajenas actuaciones. El g o b i e r n o se basa siempre en el poder. Si subjetivizamos o personificamos el concepto de ideología. P o d e r es facultad o capacidad de o r i e n t a r la acción. sobreponerse a las a n t e r i o r m e n t e mantenidas. gobernar m e d i a n t e la opresión violenta del pueblo disconforme. ciertamente. Cabe. es decir. sino f e n ó m e n o moral y espiritual. P e r o su conducta y la correspondiente conducta de los d e m á s e n g e n d r a n los cuerpos sociales. ha de apoyarse en una ideología q u e obligue a los demás a serle dóciles y sumisos. que luego plasma lo q u e el anterior pensar proyectara. El poder de la realeza se basaba en la aceptación de la ideología monárquica por parte de los súbditos. D e n t r o de una cierta organización social. El poder.

en contraste con aquellas otras q u e p r e t e n d e n basarse en ideologías escasamente compartidas. el q u e le apoya voluntariamente y el q u e es sometido por la fuerza. Constituye error en el q u e incurren muchas o b r a s de política y de historia el concebir el p o d e r c o m o u n a «realidad» ajena a las ideologías. La mentalidad de quien concibe el poder c o m o una fuerza física y «real» q u e p e r m i t e i m p o n e r s e v considera la acción violenta como el v e r d a d e r o f u n d a m e n t o del gobernar es similar a la de los m a n d o s subalternos colocados al f r e n t e de las secciones del ejército o de la policía. en definitiva. si ésta hállase armada y la mayoría no. rechazando el yugo. finalmente. menospreciaron el espíritu y las ideas f u e r o n . El t é r m i n o Realpolitik sólo tiene sentido c u a n d o se emplea para calificar la política q u e se atiene a las ideologías c o m ú n m e n t e aceptadas. A tales s u b o r d i n a d o s no se 4 Un gángster podrá dominar a un individuo desarmado o más d¿bil. Los gobernantes q u e olvidaron tan básico principio político y. a la minoría disidente. por la violencia. derrocados por el e m p u j e de sus adversarios. m o r a l y espiritual aquellos factores «reales» y aquellas «fuerzas efectivas» en q u e se apoya el gobierno y que éste. Constituye acontecimiento antisocial aislado. por tanto. utiliza para someter. Son esencialmente de orden ideológico. Esa espontánea sumisión le proporciona el arma necesaria para someter a los demás. a la larga la minoría no puede m a n t e n e r sometida a la mayoría. ha de disponer de un círculo de partidarios q u e v o l u n t a r i a m e n t e le obedezcan. Los o p r i m i d o s alzaránse en rebelión.294 La Acción Humana cooperación de algunos. La duración de su imperio d e p e n d e de la relación numérica de los dos g r u p o s . Un individuo q u e sólo contara consigo m i s m o nunca podría gobernar m e d i a n t e la fuerza física \ Precisa el tirano del apoyo ideológico de d e t e r m i n a d o g r u p o para someter a los restantes. A u n q u e el déspota logre gobern a r t e m p o r a l m e n t e gracias a una minoría. no sirven para f u n d a m e n t a r un sistema d u r a d e r o de gobierno. Un sistema d u r a d e r o de gobierno ha de basarse siempre en u n a ideología q u e la mayoría acepte. confiando en la supuesta invencibilidad de sus fuerzas. pero ello nada tiene que ver con la vida en sociedad. las cuales. .

instaurando así un gobierno antimayoritario. por c u a n t o a ellos m i s m o s les anima idéntico espíritu y no p u e d e n ni imaginar una ideología diferente. El poder de una ideología estriba precisamente en eso.La trascendencia de las ideas 295 les encomiendan más q u e concretas tareas d e n t r o del marco de la ideología i m p e r a n t e . sin embargo. armadas y organizadas para el combate. alcanzando así la consideración de g o b e r n a n t e s Ie* Vid. la mayoría oprimida acabó avasallando a la minoría d o m i n a n t e . Los jefes ponen a sus ó r d e n e s tropas q u e no sólo están equipadas. pues tales factores morales constituyen los únicos elementos «reales» con que en definitiva cuenta para mantenerse. cuantas minorías lograron i m p o n e r d u r a d e r o sistema de gobierno legitimando su supremacía. invariablemente. conquiste el p o d e r m e d i a n t e superior capacidad militar. Ha de cuidarse de m a n t e n e r la moral de las f u e r z a s armadas y la lealtad del resto de la población. Si los victoriosos c o n q u i s t a d o r e s no aciertan p r o n t o a sustituir el m a n d o q u e a m p a r ó la violencia por un gobierno q u e se apoye en el asenso ideológico de los gobernados. U n a minoría cabe. . El p l a n t e a m i e n t o . a veces. La m a y o r parte de las grandes conquistas históricas perduraron por c u a n t o los invasores aliáronse con aquellas clases de la nación d e r r o t a d a q u e estaban respaldadas por la ideología d o m i n a n t e . págs. L o s aludidos subalternos consideran esa disposición moral de la tropa c o m o algo natural. habrán de sucumbir en ulteriores pugnas. o bien t r a n s f o r m a n d o éstas. T r i u n f a r o n .946-948. recurriendo a la lucha abierta o apoyándose en la callada p e r o inexorable presión de las fuerzas ideológicas s . es totalmente d i s t i n t o para el jefe del g o b i e r n o . D o n d e ni una ni otra mutación ideológica t u v o lugar. sino q u e hállanse además imbuidas de un espíritu q u e las impulsa a obedecer las órdenes recibidas. E s f u m a r í a s e su poder tan p r o n t o c o m o desapareciera la ideología q u e lo sustenta. o bien ateniéndose a las ideologías de los vencidos. en inducir a las gentes a someterse a sus dictados sin vacilaciones ni escrúpulos. P e r o s e m e j a n t e situación sólo p u e d e ser transitoria.

Un p u ñ a d o de ingleses podía gobernar a varios cientos de millones de hindúes. vid. La opinión pública de un país p u e d e hallarse ideológicam e n t e tan dividida q u e ningún g r u p o resulte ser suficientemente amplio para asegurar un g o b i e r n o d u r a d e r o . por lo cual prestaron a la corona victoriana el apoyo q u e la ideología generalmente aceptada en la India a ellos mismos íes ofrecía. Sobre las posibilidades de una agresión asiática a Occidente. surge la a n a r q u í a .a Acción Humana g ü i m o s . a la larga. No es posible. provenientes del exterior. Lo q u e a m p a r ó a los ingleses en la India no f u e el a r m a m e n t o de sus tropas. El i m p e r i o británico pervivió allí mientras la opinión pública p r e s t ó aquiescencia al orden social tradicional. Alúdese ahora al man le ni miento del gobierno de las minorías eu topeas en países no europeos. págs. ideas subversivas. en razón a q u e los príncipes y los grandes terratenientes indígenas vieron en el d o m i n i o imperial un medio de preservar sus privileegios. por los turcos en los principados del D a n u b i o y en la mayor parte de H u n g r í a y Transilvania y por británicos y holandeses en las I n d i a s Orientales. sino puros factores ideológicos t . impedir q u e los miembros de la mayoría d i s f r u t e n también de las mejores armas. La Pax Britannica salvaguardaba los privilegios de príncipes y terratenientes y protegía a las masas de las penalidades q u e las guerras e n t r e los principados y las internas pugnas sucesorias hubiérales impuesto. En tal caso. P e r o ello no altera el problema. 4 . amenazando el m a n t e n i m i e n t o en el país de su ancestral orden social. deben el éxito a su superioridad técnica. 973-976. En la actualidad.296 t. las revoluciones y las luchas civiles devienen permanentes. T a l f u e el sistema seguido p o r los tártaros en Rusia. a veces. H a y minorías t r i u n f a n t e s que. han acabado con el p r e d o m i n i o británico.

disconforme con las ideologías efectivamente mantenidas por los originarios. Tal circunstancia no fue. resultan vacuos y desprovistos de sentido. a veces. Posterior investigación ha demostrado. quiénes merezcan la consideración de antepasados. efectiva o supuestamente. sino en la opinión acerca de ellos mantenida —aunque sea errónea-— y en la voluntad de creer en cosas a las que se atribuye antigüedad. a gentes sin relación alguna con sus supuestos descendientes. sin embargo. en sentido biológico. en cada caso. EL « M E J O R I S M O » y LA IDEA DF. mientras que a otros los relega al olvido. asi como el contenido del cuerpo de enseñanzas legado. Tales conceptos. La ideología en cuestión destaca a ciertos antecesores. ¡os errores que encerraban las afirmaciones tradicíonalistas. generalmente bastante para echar por tierra la correspondiente doctrina. costumbres y procedimientos que. Pues el tradicionalismo no se fundamenta en hechos históricos reales. si no hacen referencia a una acción determinada y a un objetivo d e f i n i d o . los previos seguidores de un mismo credo religioso o. .La trascendencia de las ideas EL TRADICIONALISMO COMO IDEOLOGIA 297 El tradicionalismo es aquel pensamiento que considera opor tuno y conveniente el mantenerse fiel a las valoraciones. los antepasados adoptaran. merecen tal consideración los anteriores habitantes del país. El que el aserto sea exacto constituye cuestión aparte. lo sean o puedan así estimarse. en ciertas ocasiones. quienes de siempre ejercieran cierta función Las distintas variedades de tradicionalismo determinan. Y más de una vez estima «tradicional» una doctrina de origen reciente. PROGRESO Las ideas de avance y retroceso sólo cobran sentido en el marco de un sistema teleológico de pensar. No es preciso que dichos antepasados. 4. Para justificar las ideas tradicionales aléganse los excelentes resultados que anteriormente dieran. En tal s u p u e s t o tiene sentida decir q u e se progresa al aproximarse a la meta deseada. incluso califica de antepasados. incluso. considerando retroceso al m o v i m i e n t o contrario. a veces.

alcanzado la edad de la razón. de modo objetivo. Ahora bien. por h o m b r e s libres deseosos de proporcionar la máxima felicidad al mayor n ú m e r o posible. Mientras anteriormente p r e d o m i n a b a n los errores teológicos y metafísicos. Pero. Sólo sentían el haber de morir antes de q u e en la práctica plasmaran todos los beneficiosos efectos de la nueva filosofía. mediante et descubrimiento de las leyes q u e rigen la conducta racional. hallaríase integrada. desde luego. T a m p o c o resulta permisible sustituir el a n t r o p o c e n t r i s m o religioso y el característico de las antiguas doctrinas metafísicas por un a n t r o p o c e n t r i s m o pseudofilosófico.a Acción Humana U n o de los defectos de la filosofía decimonónica consistió en su errónea interpretación del s e n t i d o del cambio cósmico y en haber injertado en la teoría de la evolución biológica la idea de progreso. si por evolución e n t e n d e m o s el proceso seguido por las situaciones pretéritas hasta llegar a las presentes. Cada nueva generación aportaría lo suyo a la gran tarea. P e r o la praxeología no tiene por q u é analizar de m o d o crítico tales filosofías. con el tiempo. en adelante prevalecería la razón. Los pueblos irían librándose. cabe emplear acertadamente los conceptos de desarrollo y evolución. cada vez en mayor grado.298 t. Su c o m e t i d o consiste en refutar los errores q u e las vigentes ideologías plantean. La filosofía social del siglo X V I I I suponía q u e la h u m a n i d a d había. abría posibilidades insospechadas a un constante progreso h u m a n o . preciso es guardarse del e r r o r de c o n f u n d i r el cambio con el mejoramiento y la evolución con la marcha hacia más elevadas formas de vida. Algún retroceso temporal era. al final de cada u n o de los . habría de t r i u n f a r la buena causa respaldada por la razón. pensable. al fin. Considerábanse las gentes dichosas por haber nacido en el Siglo de ¡a Ilustración que. fijando su atención en el continuo m e j o r a m i e n t o de las instituciones sociales. cada vez en mayor proporción. La sociedad. C o n t e m p l a n d o situaciones pasadas. finalmente. «Desearía — d i j o Bentham a Pbilarete C h a s l e s — se me otorgara el privilegio de vivir los años q u e me restan. de las cadcnas de la superstición y la tradición.

consecuentemente. desde luego. en la medida de lo posible. adoptan normas de conducta razonables e idóneas para la consecución de los fines por ellos mismos ambicionados. eclesiásticos y nobles. . No basta. era ensalzado románticamente.La trascendencia de las ideas 299 siglos subsiguientes a mi m u e r t e . así podría ver los efectos provocados p o r mis escritos» 1 . página 89. y únicamente entonces q u e d a r á n atendidos por la sociedad y el estado los deseos de los h o m b r e s . al contrario. además. con frecuencia. eran en cambio de condición perversa. filósofos y liberales. Los estamentos superiores. El b o m b r e c o m ú n . los privilegiados aristócratas. Tales pensamientos suponían incidir en fatal error. el gobierno por el pueblo. Sólo si los h o m b r e s . Las mayorías p u e d e n . confiaban en q u e la democracia. La masa no es infalible. siempre incierto para los mortales. las cuales no sólo resultarán inapropiadas para alcanzar los fines deseados. q u e todo lo tenían. característica de la época. acuda a equivocadas sistemáticas. lo que. fácilmente equivocarse y destruir la civilización. considerándosele como un ser de noble carácter. finalmente. Éludes sur les bommes et les moeurs dti XlXe siecle. no p u e d e impedir es q u e la p r o p i a mayoría sea víctima del e r r o r y q u e . T o d a s estas esperanzas se f u n d a b a n en la f i r m e convicción. ni que invariablemente conozcan los medios idóneos para alcanzar los fines deseados. bien e n t e n d i d o q u e éstos jamás podrán llegar a ser e n t e r a m e n t e felices en sentido metafísico. incapaz de incidir en el e r r o r . En él cayeron h u m a n i t a r i o s pensadores. No es cierto q u e los más tengan siempre razón. El f u t u r o . yerra. de que las masas son n o r m a l m e n t e buenas y razonables. 1849. p o r tanto. especialmente el campesino y el o b r e r o . sino que. implicaría social perfección. «La fe en el h o m b r e c o m ú n » no tiene mejor f u n d a m e n t o q u e la antigua creencia en «los sobrenaturales d o n e s » de reyes. Los filósofos. para garantizar el t r i u n f o de un c i e r t o ideario. revelará si esas condiciones acabarán por darse. podrá nuestra civilización progresar. ' PWLARETE CHASLES. París. La democracia garantiza un gobierno acorde con los deseos e ideas de la mayoría. el q u e el mismo sea de condición o p o r t u n a y conveniente. habrán de provocar desastres por nadie deseados ni previstos. en cambio.

vestidos. El h o m b r e es libre en el sentido de que. ha de optar y preferir entre acogerse a aquellas normas de conducta q u e llevan al éxito o a aquellas otras que abocan al desastre. la progresiva supresión del h a m b r e y de las enfermedades. Q u i e n considere cosa baladí el descenso de la mortalidad infantil. El vocablo progreso carece de sentido aplicado a eventos cósmicos o a teorías generales. actuando en consecuencia. Por ello juzgan y p o n d e r a n las distintas fórmulas sociales posibles.300 t. según la idoneidad de las mismas para conseguir aquellos objetivos q u e los hombres ambicionan. a la descomposición social y a la barbarie. Al hablar así limítanse a proclamar q u e las gentes sienten ardientes deseos de ver mejoradas sus condiciones de vida. que arroje la primera piedra contra ese tan cacareado materialismo de los economistas. La inmensa mayoría de la humanidad quisiera disponer de más a b u n d a n t e s y mejores alimentos. cada día.a Acción Humana Al sistema praxeológico repugna todo tipo de « m e j o r i s m o » o de inconsecuente optimismo. P e r o no cabe predicar lo mismo del repetido vocablo cuando se emplea en el marco de una doctrina ideológica. habitaciones y mil otros bienes materiales. No es p o r q u e los economistas sean unos burdos materialistas por lo que consideran q u e la elevación del nivel de vida de las masas s u p o n e progreso y mejoría social. . pues desconocemos cuáles sean los planes de aquel prístino impulso que todo lo mueve. El único criterio para enjuiciar la acción humana estriba en p o n d e r a r si la misma resulta o no o p o r t u n a para alcanzar esos fines q u e los h o m b r e s desean conseguir.

no existe cambio interpersonal. El sujeto sirve a los demás con miras a ser. al actuar. La relación de intercambio es la relación social por excelencia. C u a n d o no hay intencional reciprocidad. cambia su ocio y cartucho por alimentos. Cuando la acción se practica sin contar con la cooperación de terceros. El ladrón mata a la víctima buscando provecho propio. El hombre da a otros para. Surge la mutualidad. podemos calificarla de camhio «autístico» (intrapersonal). El genio puede realizar su tarea para sí mismo y no para la masa. por lo que a tal calificación atañe. recibir de ellos. CAMIIIO I N T R A P E R S O N A L V CAMBIO INTE R P E R SONA L La acción consiste fundamentalmente en sustituir una situación por otra. cuando el hombre. el que la correspondiente acción intrapersonal resulte beneficiosa o perjudicial a los demás o que para nada a éstos afecte. sino cambio intrapersonal. sin embargo. no pretende beneficiarse con otra correspondiente actuación ajena. servido por terceros. es un bienhechor prominente de la humanidad. En la sociedad. El cambio interpersonal de bienes y de servicios crea el lazo que une a los hombres en sociedad. el asesinado no es un partícipe en el crimen. La ley social reza: do ut des. que mata un animal para su propio consumo. la cooperación sustituye el cambio intrapersonal por el cambio interpersonal o social. Un ejemplo: el cazador aislado. en cambio. Indiferente resulta. a su vez.C A P I T U L O X El intercambio en la Sociedad 1. sino .

Banon. convirtiéndose en una variedad del cambio interpersonal e n t r e el d o n a n t e y la persona cuya conducta se p r e t e n d e influir. por gina 371. L. C o n s t i t u y e cambio intra personal hacer obsequios un ¡lateralmente. sin á n i m o de ser c o r r e s p o n d i d o por p a r t e del donatario o de tercero. a u n q u e éste ni agradecimiento sienta. como la donación pretende influir la conducta ajena. c o m o tales. incluso. se ha p e r p e t r a d o contra su v o l u n t a d . irnd. A u n c u a n d o la aparición del cambio interpersonal fue f r u t o de larga evolución. El d o n a n t e goza de la satisfacción q u e le produce el c o n t e m p l a r la mejor situación personal del o b s e q u i a d o . Sólo hay acción o no acción. bien para conseguir favorable acogida por parte de persona cuya animosidad pudiera resultar perjudicial al sujeto. El ofrecer un presente. La cooperación consciente y deliberada f u e f r u t o e n g e n d r a d o p o r dilatado proceso. S. H a y quienes s u p o n e n surgiría de la antiquísima c o s t u m b r e de m u t u a m e n t e darse y devolverse regalos. surge o no surge. conviniendo. nueva cd. en cada caso concreto. bien en la confianza de obtener otro del o b s e q u i a d o . no adm i t i e n d o gradaciones. La etnología y la historia nos proporcionan interesante información acerca de la aparición del cambio interpersonal y de sus originarias manifestaciones. evidentemente.a Acción Humana m e r o o b j e t o . el homicidio. según haya acción y cambio o no los haya. por adelantado. 1932. la entrega de posterior obsequio O t r o s consideran el t r u e q u e m u d o como la más primitiva f o r m a del comercio. Londres. pá- . lleva ya implícita la idea del cambio interpersonal. T a n pronto. Es característico y esencial en las categorías de la acción humana el resultar de condición apodíctica y absoluta.302 t. nítida. deja de ser unilateral. The Theory oj Social Economy. sin embargo. no cabe suponer ni imaginar gradual transición del 1 G U S T A V C A S E L . O t r o t a n t o cabe decir del t r u e q u e m u d o q u e sólo por la ausencia del diálogo se diferencia de los demás m o d o s de trocar y comerciar. t o d o lo referente a la acción y al cambio. La f r o n t e r a e n t r e el cambio intrapersonal y el interpersonal resulta. La agresión hostil constituía la práctica habitual e n t r e los antepasados del h o m b r e . cambio o no cambio. p o r ello.

tales c o m o la esclavitud y la s e r v i d u m b r e . en la acción. por lo general. por la inexistencia de intermedias f o r m a s de cambio. m i e n t r a s o t r o obedece. hegemónica. Ahora bien. aparece u n o q u e ordena. VÍNCULOS CONTRACTUALES y VÍNCULOS HEGEMÓNICOS Existen dos diferentes f o r m a s de cooperación social: la cooperación en v i r t u d de c o n t r a t o y voluntaria coordinación. en la familia y en el estado. La cooperación basada en relaciones contractuales s u p o n e simétrica p o s t u r a de las partes ¡ntervinientes. con- . La mutación q u e . P o r el contrario. forzar a u n o a q u e . engendrara el interpersonal constituyó salto hacia algo e n t e r a m e n t e n u e v o y esencialmente distinto. es decir. y la cooperación en virtud de m a n d o y subordinación. desembocó en la conducta consciente y deliberada. La relación es. J u a n está con respecto a T o m á s en la misma posición q u e T o m á s lo está con respecto a J u a n . de la reacción automática de las células y de los nervios. son m u t u a m e n t e iguales. es decir. c o m o lo f u e el paso aquel q u e . ni la violencia ni la coacción p u e d e n . en t o d o negocio libre de cambio interpersonal. Lo mismo sucedía en las hegemónicas instituciones de la antigüedad. es decir. asimétrica. al nacer. p a r t i e n d o del cambio intrapersonal. Ello acontece con todo tipo de vínculo social. El impulso q u e engendra y m u e v e a un c u e r p o social es siempre de condición ideológica. 2. Sólo el director o p t a y dirige.El intercambio en la sociedad 303 cambio intrapersonal al intrepersonal. p o r sí solas. Existe un dirigente y o t r o u otros a quienes aquél tutela. Los c o n t r a t a n t e s . La propia conducta integra a cada u n o en el c u e r p o social de q u e se trate. No p u e d e negarse q u e los h o m b r e s . c u a n d o la cooperación se basa en el m a n d o y la subordinación. e n c u é n t r a n s e ya encuadrados en las f u n d a m e n t a l e s organizaciones. entonces. incluso en el caso del vínculo hegemónico. q u e desaparecieron al implantarse la civilización occidental. los demás — c u a l menores de e d a d — devienen meros i n s t r u m e n t o s de acción en manos del jerarca.

Carece de trascendencia. q u e d a n d o así integrado en la sociedad hegemónica. en t a n t o dirige la conducta de sus subordinados. es decir. la de constituir ser que no cede a impulsos ciegos. Se integra d e n t r o de un sistema en el q u e ha de rendir servicios indeterminados. Al o p t a r por la sumisión b a j o una organización hegemónica. a) consentir una y otra vez. por regla general. Hállase a merced del jefe. pierde el esclavo su condición h u m a n a . d e n t r o del á m b i t o del sistema y por el tiempo de su sometimiento. La violencia o la amenaza de violencia dan lugar a q u e el s o m e t i m i e n t o . Ferguson las percibía al contrastar las naciones . Cada nueva orden que recibe vuelve a plantearle el mismo dilema y.304 t. un directorio. en cambio. La iniciativa de los tutelados coni ráese a o p t a r entre la rebelión o la sumisión. Ni aun sojuzgado por semejante sistema. en simples menores q u e nada resuelven ya por su cuenta. sumisión ésta que Ies convierte. el siervo o p t a por estas últimas.a Acción Humana tra su voluntad. el h o m b r e ni recibe ni da nada conc r e t o y d e f i n i d o . q u e el jerarca sea un ind i v i d u o o un g r u p o . actúa. él mismo contribuye al m a n t e n i m i e n t o del vínculo coercitivo. En el marco de una sociedad contractual. Sólo éste escoge libremente. recibiendo a cambio aquello q u e el director tenga a bien asignarle. por lo q u e a la estructura del sistema se refiere. apelando. a la razón para decidir e n t r e alternativas. Esas dos formas de cooperación reaparecen en todas las teorías sociales. Desde el m o m e n t o en q u e el interesado o p t a por integrarse en d e t e r m i n a d o orden hegemónico. permanezca en la condición servil de un orden hegemónico. E n f r e n t a d o con el dilema de soportar las consecuencias de la desobediencia o las de la sumisión. se convierte en i n s t r u m e n t o del jerarca. los individuos intercambian e n t r e sí cantidades específicas de bienes y servicios de definida calidad. El vínculo hegemónico se diferencia del contractual en el grado en que la voluntad del individuo p u e d e influenciar el curso de los acontecimientos. q u e se trate de tirano demencial y egoísta o de benévolo y paternal monarca. se considere más atractivo que la rebelión. En tal c u e r p o social sólo el superior. como decíamos.

Saint-Simon. Lo m i s m o sucede con la familia y la sociedad heril. Nueva York. 1942. La civilización occidental. ADAM F E R G U S O N . al diferenciar los héroes de los mercaderes 4 . H E R B E R T S P E N C E R . Vid. F R E D E R I C K F N G E L S . W E R N E R S O M B A R T . en algunas esferas. de la indecible degradación capitalista. 1789. 1915. 208. 30 s .. La civilización h u m a n a . H e r b e r t Spencer. constituye f r u t o e n g e n d r a d o p o r gentes q u e cooperaron b a j o el signo de los vínculos contractuales. pág. En épocas pasadas prevaleció una casi plena autarquía y aislamiento económico e n t r e los distintos grupos familiares. La valoración q u e u n o u o t r o sistema merezca difiere según el sociólogo de q u e se trate. estas civilizaciones a d o p t a r o n también sistemas de e s t r u c t u r a hegemónica. P e r o c u a n d o esa autosuficiencia económica f u e sustituida por el cambio interfamiliar de bienes y servicios. al igual q u e la de los pueblos orientales más avanzados. al hablar de sociedades de libertad individual y sociedades de estructura militarista 3 . Basilea. C i e r t a m e n t e . The Principies ol Sociology. Prívale Property and tbe State. al distinguir e n t r e los pueblos guerreros y los industriales o pacíficos. nueva ed. págs. Munich.El intercambio en la sociedad 305 belicosas con las de espíritu c o m e r c i a l 2 . 575-611. The Origin of the Family. ' Vid. caracteriza a las citadas civilizaciones el q u e la cooperación entre las diversas familias q u e integran la nación se realice siempre sobre la base de vínculos contractuales. P e r o todos a d m i t e n sin reservas el contraste señalado y todos proclaman q u e no es imaginable ni practicable una tercera solución. An Estay on tbt ihstory o¡ Civil Society. ' Vid. la cooperación se basó en lazos contractuales en todas las naciones q u e com ú n m e n t e se consideran civilizadas. Los marxistas distinguen la «organización gentil» de la fabulosa sociedad primitiva y el paraíso socialista. por u n a parte. 1914. Nueva York. pág. El estado c o m o aparato de compulsión y coerción constituye por definición un orden hegemónico. Ahora bien. cap III. Haendler und Helden. 144. ' Vid. S o m b a r t tampoco ignoraba el tema. de otra \ L o s filósofos nazis diferenciaban la despreciable seguridad burguesa del heroico o r d e n del caudillaje a u t o r i t a r i o (Fübrertum).

a diferencia del estado social (Wohlfahrstaat) o estado paternal. por el contrario. e x a l t a n d o el sentido heroico de la violencia y la sangrienta pugna.306 t. Bajo vínculos contractuales. es obra f o r j a d a al a m p a r o de relaciones contractuales. El derecho. El socialismo ha de o p t a r entre i m p l a n t a r un orden hegemónico universal o renunciar a las ventajas q u e s u p o n e la división del trabajo en el á m b i t o mundial. es aquel c o n j u n t o de normas q u e p r e d e t e r m i n a n la esfera d e n t r o de la cual el individuo p u e d e actuar libremente. se nos ofrecen como e m p o r i o s de paz. En un m u n d o contractual es posible la coexistencia de varios países. la legalidad.a Acción Humana tal c o m o hasta ahora la experiencia histórica la conoce. Los partidos políticos q u e . el bolchevismo ruso. es decir. D o n d e haya conflictos violentos y. La organización contractual de la sociedad p r e s u p o n e un orden legal y de derecho. T o d a cooperación humana y social mutualidad presupone orden público y pacífica solución de las discrepancias. o sea. invariablemente ha de prosperar la paz. los imperios se t r a n s f o r m a n en asociaciones libres de naciones autónomas. en su afán de ver sustituido el sistema contractual por el hegemónico. En un m u n d o hegemónico sólo es imaginable un Reich. p r o p u g n a n d o la guerra y la reveIlición c o m o métodos e m i n e n t e m e n t e naturales de la relación h u m a n a . El Rcicb de los nazis y la Sociedad marxista son comunidades d o n d e reina paz inalterable. c o m o ayer lo f u e r o n el nazismo alemán y el fascismo italiano. ya sea hegemónico. Implica gobernar b a j o el imperio de la ley (Recbísstaat). denigran la decadente paz y la seguridad burguesa. partiendo del s o m e t i m i e n t o violento de cuantos no estén dispuestos a ceder sin resistencia. Bajo u n a sociedad hegemónica. Sus utopías. no p u e d e haber cooperación ni vínculos sociales. se contradicen a sí mismos. El sistema hegemónico fatalmente ha de t e n d e r a absorber cualquier estado q u e pretenda ser independiente. Estructúranse sobre la base de «la pacificación». un imperio. Por eso es hoy tan « d i n á m i c o » . ya sea contractual. un dictador. en á m b i t o alguno cábele al par- . En las relaciones internas de cualquier e n t e social. en efecto. en t a n t o los mismos d u r e n . tan agresivo.

La acción puede siempre emplear los n ú m e r o s ordinales. es preciso concurran específicas circunstancias. p u e s t o q u e se hallan exclusivamente determinadas por la constitución lógica de la m e n t e h u m a n a y por las condiciones naturales tic la existencia del h o m b r e . Los n ú m e r o s cardinales y las operaciones aritméticas son también categorías eternas e inmutables de la mente h u m a n a . consecuentemente. sólo es posible si concurren particulares circunstancias. sólo existen órdenes. Devino así posible el c ó m p u t o y el cálculo no sólo para planear la acción f u t u r a . sino también para p o n d e r a r el resultado de pasadas actuaciones. El h o m b r e jamás podrá representarse una situación en la q u e no hubiera ni acción ni ausencia de acción. coyunturas q u e no se daban en las organizacio- . Tales específicas circunstancias e s t r u c t u r á r o n s e a lo largo de la evolución histórica de la sociedad contractual. Sólo existe el actuar y el no actuar. reglamentaciones. 3. En cambio. La acción no tiene antecedentes históricos. q u e el jerarca inexorable aplica a los s u b d i t o s según considera mejor y q u e p u e d e modificar en cualquier momento. hacer uso del c ó m p u t o aritmético. ninguna evolución conduce de la no acción a la acción. El estado hegemónico no conoce la ley ni el derecho. t a n t o a la acción f u t u r a como a la evaluación de los actos o t r o r a practicados. no hay etapas transitorias entre la acción y la no acción. T a n t o al actuar c o m o al teorizar sobre la acción. L A ACCIÓN Y E L CÁLCULO T o d a s las categorías praxeológicas son eternas e inmutables. Las gentes sólo gozan de una libertad: la de someterse al capricho del gobernante sin hacer preguntas.El intercambio en la sociedad 306 ticular proceder de m o d o independiente. Pero su aplicabilidad. Y c u a n t o p r e d i q u e m o s categóricamente de la acción en general será rigurosamente válido para cada acción concreta. el h o m b r e no p u e d e ni librarse de las a p u n t a d a s categorías ni rebasarlas. para que la misma pueda servirse de los cardinales y. No le es posible ni practicar ni siquiera concebir acción dispar a aquella que las repetidas categorías d e t e r m i n a n .

p u d o f o r m u l a r la praxeología y la economía.a Acción Humana nes primitivas. separa la acción calculable de la q u e no lo es. cabe aplicar el cálculo.) . del cual. * Por heurístico se entiende aquel método de investigación que dn. surgiría la praxeología general. pues no son razones de tipo histórico ni heurístico * las que aconsejan un p r o c e d i m i e n t o q u e resulta inevitable adoptar si deseamos que ía exposición sea r i g u r o s a m e n t e lógica y sistemática. t a n t o para la vida como para el e s t u d i o de la acción h u m a n a . desentrañando el tema hasta el fondo y sólo entonces decidir si lj aludida provisional solución era correcta O no. q u e sólo más tarde aparecieron y q u e tal vez un día desaparezcan. en esencia. Un a b i s m o de la máxima trascendencia. sin perjuicio de ir. es la teoría científica q u e estudia aquel d o m i n i o de la acción en el cual. exige p r e v i a m e n t e abordar los p r o b l e m a s atinentes al cálculo económico. El deseo de a p r e h e n d e r m e n t a l m e n t e y despejar los problemas q u e se suscitan en un mercado donde cabe el cálculo constituyó la base de partida del p e n s a m i e n t o económico. El h o m b r e . o b s e r v a n d o cómo operaba un m u n d o en el cual era posible el c ó m p u t o y cálculo de la acción.308 t. Constituye nota típica de la civilización moderna el haber arbitrado un sistema q u e p e r m i t e aplicar los m é t o d o s aritméticos a un amplio sector de actividades. La economía. sin embargo. provisional solución al problema planteado. (N. Lo q u e sucede es q u e los problemas que nos interesan sólo toman cuerpo y cobran sentido d e n t r o del marco de una economía de mercado capaz. para. de calcular. del T. después. después. Unicam e n t e en hipotética y figurativa trasposición cabe aludir a ellos cuando se quiere analizar o t r o s dispares sistemas de organización económica b a j o los cuales el cálculo no resulta posible. No es. A tal circunstancia aluden las gentes c u a n d o califican de racional — a d j e t i v o éste de dudosa procedencia-— nuestra civilización. siempre y c u a n d o ciertas condiciones concurran. por t a n t o . mejor atacarlo. a priori. tal pasada circunstancia lo q u e obliga a iniciar el e s t u d i o analizando la mecánica de la economía de mercado. asi. El percatarse de los problemas q u e el cálculo económico suscita constituye presupuesto insoslayable para p o d e r a b o r d a r todas esas cuestiones que c o m ú n m e n t e calificamos de económicas. a su vez. q u e .

TERCERA PARTE El cálculo económico .

.

en unas específicas circunstancias. si se me autoriza a tomar otra. En igualdad de circunstancias. transfiere a los medios idóneos para su consecución el valor que asigna a los fines perseguidos. si hubiera de quedarme con u n a sola de las entradas. No nos ocuparemos. opto por Aída y. por el momento. significa que. b a la de Falstaff y c a la de Traviata. es porque he formulado una elección. elijo la de Falstaff. en definitiva. . si.C A P I T U L O X I Evaluación sin cálculo ]. que. sin embargo. concede al conjunto de medios precisos idéntico valor al que corresponde al fin que aquéllos permiten alcanzar. es un proceso en cuya virtud se prefiere a a b. con unos ciertos medios. En dicha gradación cabe servirse de los números ordinales. del problema q u e suscita el lapso temporal q u e sea necesario invertir para. permiten asistir a las óperas Aída. prefiriendo una cosa y rechazando otra. pudiendo tomar sólo una. lo consignado puede igualmente ser expresado diciendo que prefiero a a b y b a c. Es el resultado de un juicio que nos hace desear a con mayor intensidad que b. optaría por Aída y renunciaría a Falstaff. no es posible recurrir ni a los números cardinales ni a las operaciones aritméticas en éstos basadas. Lo anterior. Implica optar. respectivamente. Falstaff y Traviata. Denominando a a la entrada de Aída. al actuar. prefiero Aída y Falstaff a Traviata. La gradación de los medios. LA GRADACIÓN DE LOS MEDIOS El hombre. Cuando se me ofrecen tres entradas que. alcanzar el objetivo ambicionado. ni tampoco de la cuestión atinente a cómo tal factor temporal influye en la mutua valoración de los fines y los medios. al igual que la de los fines.

Ello no supone que e s t e m o s e m p l e a n d o números cardinales. q u e no se dio e n t r e las civilizaciones primitivas y q u e a ú n es posible desaparezca en la . eran f e n ó m e n o s típicos y exclusivos de cierta organización económica de la sociedad. En ese caso cabría reflejar la situación diciendo que.a Acción Humana Mediante la acción. sin advertir que es categoría sólo inherente a la acción practicada b a j o específicas condiciones. Sabían. concurría en la acción h u m a n a . 15 r vale menos q u e 8 p. si se hallara ante el dilema de escoger entre 15 r y 8 p. q u e el cambio interpersonal y. 15 r a 7 p. para el actor.312 t. 2. desde luego. por ejemplo. el intercambio de mercado. e v i d e n t e m e n t e . C o n t i n u a m o s sin poder servirnos del cálculo económico ni de aquellas operaciones mentales f u n d a d a s en el mismo. no advertían q u e en m o d o alguno se trata de realidad dada. medio común de intercambio. En tales supuestos. invariablemente. el h o m b r e que actúa se ve en el caso de o p t a r entre sumas numéricas. ahora bien. f r e c u e n t e m e n t e aspiramos a o b t e n e r c o n j u n t o s de cosas tangibles q u e p u e d e n ser objeto de ponderación y medida. b a s a d o en el uso de la m o n e d a . Propendían a considerar el cálculo c o m o una cosa natural. siendo por el contrario resultancia de una serie de más elementales fenómenos que conviene distinguir. No lograron. tal vez optara por 8 p. prefiere. por tanto. desentrañar la esencia del mismo. El sustituir 8 p en ven de a. y en los precios. 15 r en vez de b y 7 p en lugar de c en modo alguno varía el p r o n u n c i a m i e n t o ni la realid a d así descrita. pero más que 7 p. E L P A P E L QUE D E S E M P E Ñ A E N L A TEORÍA E L E M E N T A L D E L VALOR Y LOS P R E C I O S EL IMAGINARIO T R U E Q U E DE MERCANCÍAS La formulación de la ciencia económica por razones heurísticas dependió hasta tal p u n t o de la posibilidad del cálculo q u e los antiguos economistas no llegaron a advertir los decisivos problemas que el propio cálculo económico implicaba. Este aserto es equivalente a aquel o t r o merced al cual p r e d i c á b a m o s que a se prefería a b y b a c. Creyeron constituía categoría que.

par te II. a percatarse de q u e sólo a través de los precios monetarios es posible el cálculo económico. nunca en la simple recusación de tan fecundos hallazgos. Ahora bien. constituyen indispensables herramientas del pensar. La teoría primera del valor y de los precios. Para llegar a reducir los complejos fenómenos de mercado a la universal y simple categoría de preferir a a b. en esencia. el intercambio de mercado y el dinero eran «categorías históricas». 1 Vid. Las construcciones imaginarias. la teoría elemental del valor y de los precios se ve obligada a recurrir a ciertas imaginarias construcciones. estructura los precios de mercado en el m u n d o del cambio interpersonal Estas impresionantes teorías modernas. De ahí q u e la mayor parte de sus trabajos resulten hoy en día poco aprovechables. sin correspondencia alguna en el m u n d o de la realidad. además. en aquellos aspectos que precisan de enmienda. 367-396. A u n los escritos de los más eminentes economistas adolecen. especialmente E U G E N V O N B Ó H M . Ninguna otra sistemática permítenos comprender tan perfectamente la realidad.Evaluación sin cálculo 313 f u t u r a evolución histórica No llegaron. es decir. I I I . una de las cuestiones de mayor trascendencia científica estriba en saber eludir los errores en q u e se p u e d e incidir c u a n d o dichos modelos manéjanse de modo imprudente. de esas imperfecciones engendradas por su errónea visión del cálculo económico. 1 Vid ¡nfra págs. Kapilat und Kapitahms. en cierto grado. lib. Ahora bien. sin embargo. no son del todo satisfactorias y. La moderna teoría del valor y de los precios nos permite advertir cómo la personal elección de cada uno. debe consistir en lógica reestructuración del pensamiento básico de sus autores.B Á W E R K . La labor de completarlas y mejorarlas. en ciertos aspectos de detalle. el que se prefieran ciertas cosas y se rechacen otras. además de a o t r o s modelos q u e más adelante serán examinados \ recurre a 1 La escuela histórica alemana reconocía tal realidad al proclamar que la pro piedad privada de los medios de producción. . un léxico imperfecto viene a veces a desfigurar su contenido. resultan irrefutables.

314 t. sin embargo. para completar el sistema. Llegóse. G r a v e equivocación — q u e aún hoy en día s u b s i s t e — . q u e se ignorara q u e la historia ha registrado p r o f u n d a s mutaciones en el poder adquisitivo del dinero. suponía incidir en el error. el m i t o de la neutralidad económica del dinero aboca. C o n arreglo a tal tesis. Se pensaba. en este sentido. resulta inevitable. es preciso guardarse de los errores en q u e cabe fácilmente incidir al manejar el modelo de referencia. ni tampoco q u e tales fluctuaciones provocaran f r e c u e n t e m e n t e graves convulsiones en todo el sistema de intercambios. como decíamos. Creíase. sin embargo. f u e . No es. t a n t o al abordar las causas como los efectos de dichas fluctuaciones. Sin embargo. tácitamente. desde luego. La interpolación de la valuta en la transacción para nada parecía había de afectar a las bases fundamentales de la operación. i n d u d a b l e m e n t e . lo único q u e diferencia el cambio directo del indirecto estribaría en la utilización del dinero. sólo ta moneda «mala» podía dar lugar a similares desarreglos. a suponer q u e cabía estructurar la ciencia cataláctica entera sobre el cambio directo. A tal dineraria complementación d á b a s e escasa trascendencia. en este sentido. provocada por errónea interpretación de esa imaginaria construcción. unos bienes y servicios son trocados por otros bienes y servicios. con •«simplemente insertar» los conceptos dinerarios en los correspondientes teoremas. a los precios de todos los bienes y servicios. En tal planteamiento. pues para advertir que en definitiva son siempre cosas del orden p r i m e r o las que se intercambian por otras de igual índole. el dinero no existe. conviene excluir del análisis el dinero — m e r o i n s t r u m e n t o del cambio i n t e r p e r s o n a l — con su pura función intermediaria. desgraciadamente. Tal modelo.a Acción Humana aquel q u e s u p o n e la existencia de un mercado en ei q u e sólo habría cambio directo. Una vez logrado esto. bastaría. a tal conclusión. q u e dichos fenómenos constituían supuestos excepcionales. pues parecía que no habría de variar sustancialmente n i n g u n o de los conceptos f u n d a m e n t a l e s y la . q u e los cambios del poder adquisitivo de la moneda afectaban. Ello. suponer q u e el medio de intercambio constituye factor de índole neutral. provocados p o r medidas inoportunas. por igual y al mismo tiempo.

y en la mayor parte de las universidades alemanas los p r o b l e m a s monetarios ni siquiera se examinaban . las cuestiones del cambio indirecto quedaron relegadas a segundo plano. Grschrckte der nalionalokor^miscben Krisentheoríen. y h u b o textos sobre moneda y banca q u e ni siquiera pretendían integrar los temas examinados en el c o n j u n t o de un preciso sistema cataláctico. de otro. Sutttgart. Hubo incluso quienes estudiaron lii h i Moría de los ciclos sin aludir siquiera a las cuestiones monetarias. a tenor de semejantes tesis. Ixis carcdrí ticos de economía más de moda consideraban "poco científico» explicar ta depresión cerno fenómeno provocado «exclusivamente» por acaecimientos ocurridos en la esfera del dinero y del crédito. a b o r d a n d o de m o d o demasiado superficial los problemas monetarios.Evaluación sin cálculo 15 misión esencial de la economía consistía en analizar el cambio directo. el q u e se concediera cada vez mayor importancia a la teoría dineraria del ciclo económico y el que se rechazaran va por doquier las doctrinas q u e suponían la simultaneidad y la uniformidad de las mutaciones registradas por la capacidad ' Es indudable uue influencias tic Indole política contribuyeron a une se descuidara el examen de los problemas atinentes al cambio indirecto. sin embargo. Í1RNEST V N O BEKGMAVN. 1895. Véase. de un lado. por ejemplo. Los economistas. Había tratados de economía que sólo de pasada abordaban la valuta. desentendíanse tranquilamente del cambio indirecto. . AI filo de los siglos x i x y XX. q u e consideraban mero apéndice escasamente relacionado con sus estudios básicos. que algunos de los más trascendentales y abstrusos problemas cata lácticos surgían precisamente en la esfera del cambio indirecto. Con el paso del t i e m p o los economistas advirtieron. A p a r t e de tal examen. En las universidades anglosajonas existían separadas cátedras de economía. El q u e los investigadores comenzaran a preocuparse por temas tales como el de la proporcionalidad entre el « t i p o n a t u r a l » y el «lípo m o n e t a r i o » de interés. y de moneda y banca. lo más q u e podía interesar era el e s t u d i o de los problemas suscitados por la moneda «mala». resistíanse a admitir t|iie tales percances eran fruto exclusivo de los manejos de esos bien conocidos arbitristas que pretenden rebajar la tasa del interés mediante la expasión crediticia. Nn querían las Rentes abandonar aquellas tesis segün la* niales las crisis constituyen mal típico del sistema capitalista de producción. resultando por fuerza incompleta toda teoría económica q u e descuidara dicha materia.

igualmente provocado p o r el poco riguroso manejo de aquella imaginaria construcción q u e limítase a c o n t e m p l a r un mercado que sólo conoce el cambio directo. De ahí q u e sea vano todo i n t e n t o de medir el valor. procediendo luego a intercambiarlos por o t r o s bienes y servicios de igual valor. En efecto. intrínseca. la escuela monetaria inglesa. J o h n Stuart Mili y Cairnes.a Acción Humana adquisitiva del dinero. no tiene por q u é intercambiar la una por la otra. si son d i v e r s a m e n t e valoradas. sin advertir q u e el valor no es más que el mero reflejo del ansia con q u e el s u j e t o aspira al bien q u e le apetece. m e d i a n t e un acto de medición. las gentes establecían el valor de los bienes y servicios. Esas nuevas ideas no suponían otra cosa. El valor y las valuaciones constituyen expresiones intensivas. Suponíase q u e . tenían por definitivas las ideas aristotélicas. d u r a n t e casi dos mil años. única y exclusivamente. así c o m o el de todos aquellos que. Si un individuo atribuye el m i s m o valor a dos cosas. lo más q u e cabe afirmar es q u e una de ellas. De ahí que no puedan .316 t. es decir. Esta falsa base de partida hizo estéril el pensamiento económico de Aristóteles. La economía m o d e r n a . q u e el c o n t i n u a r la obra gloriosamente iniciada por D a v i d H u m e . por el contrario. se basa en la cognición de q u e surge el trueque precisam e n t e a causa del dispar valor a t r i b u i d o por las partes a los objetos intercambiados. p o r c u a n t o valoran en menos lo que dan que lo q u e reciben. en especial los de M a r x y las escuelas marxistas. Considerábase el valor c o m o u n a cualidad objetiva. i n h e r e n t e a las cosas. inveterada y grave equivocación era el suponer q u e los bienes o servicios objeto de intercambio habían de tener entre sí el m i s m o valor. no extensivas. Las gentes c o m p r a n y venden. a. desde luego. Ahora bien. Ni precede ni acompaña al intercambio procesa alguno q u e implique tasar ni ponderar. se valora en más. se prefiere a b. A ú n más pernicioso f u e un segundo e r r o r . todo ello evidenciaba bien a las claras q u e había aparecido una nueva tendencia en el p e n s a m i e n t o económico. P e r t u r b ó gravemente la gran obra de los economistas clásicos y vino a privar de todo interés científico los trabajos de sus sucesores.

por lo general. . tampoco resulta posible calcular n u m é r i c a m e n t e el valor de los bienes. el coleccionista q u e prefiere d e t e r m i n a d o c u a d r o y el c o n s u m i d o r q u e prefiere el pan a las golosinas. es dispar la intensidad psíquica del subjetivo s e n t i m i e n t o en q u e el m i s m o se basa. en su opinión. En este orden de ideas. la persona q u e prefiere un cierto amigo a los restantes.1 9 4 . que incluso eminentes economistas incidieron en la aludida falacia. sin dar mayor trascendencia al asunto. trad. sino que eran.Evaluación sin cálculo 317 ser o b j e t o de comprensión mental m e d i a n t e los n ú m e r o s cardinales . Londres. En definitiva. Naftonalokonomie. Friedrich von W i e s e r e Irving Fisher. a la economía explicar c ó m o se practica la aludida medición \ Los economistas de segunda fila. lo más q u e de dicho acto cabe predicar es q u e el actor — e n el m o m e n t o de convenir la transacción y en las específicas circunstancias de aquel i n s t a n t e — prefiere una camisa a dos libras de mantequilla. vid. Batson. por lo que respecta al argumento de Wieser. preferir equivale siempre a q u e r e r o desear a más q u e b. epistemológica. inglesa por H. por ejemplo. págs. E. la simpatía o el placer estético. al concertarse toda económica transacción. 1 9 4 0 . 1 Un análisis critico y una refinación del argumento de í'ishet hállase en M I S E S . Conviene ahora recordar q u e el valorar no significa más q u e p r e f e r i r a a b y q u e sólo existe — l ó g i c a . 42-44. efectivamente medidos. Hallábase. 1 9 2 . Por lo mismo q u e no cabe ponderar ni medir la atracción sexual. sin embargo. desde luego. El ansia p o r alcanzar un cierto fin p u e d e ser mayor o m e n o r . M I S E S . C u a n d o alguien intercambia dos libras de mantequilla por una camisa. 1934. psicológica y praxeológicamente h a b l a n d o — una forma de preferir. admitían la posibilidad de medir el valor. En cada acto de preferir. la misma significación tienen el e n a m o r a d o q u e prefiere una m u j e r a las d e m á s . págs. tan arraigada aquella errónea idea según la cual no sólo resultaban mensurables los valores. además. Tbc Tbeory o/ Money And Credit. tranq u i l a m e n t e suponían q u e el d i n e r o servía para « m e d i r el valor». En el mismo sentido. la amistad. Ginebra. la vehemencia del deseo p r e d e t e r m i n a la cuantía de ese beneficio o provecho. correspondiendo.

Las cuantías psíquicas. así como el de una economía ración ulmén te ordenada. por medios semánticos. Conviene. sin embargo. sólo cabe sentirlas. aislado. El imaginario planteamiento del individuo aislado. carente. típico de la economía de mercado. piensa y actúa. proporciona al individuo q u e actúa. En el mercado aparecen los precios monetarios. Tal censura. Ese imaginario Robinson —afirman— de nada sirve cuando se trata de analizar los problemas que en una economía de mercado se suscitan. Es erróneo suponer p u e d a calcular ni el individuo autárquíco y aislado. ni el director de la república socialista. q u e la acción. al calcular. N i n g u n a fórmula permite. No cabe a r b i t r a r u n i d a d alguna de valor. Son de índole estrictamente personal y no es posible. El cálculo económico se efectúa a base de los mismos.318 t. teniendo en cuenta las sumas dincrarias por las cuales han sido compradas y vendidas en el mercado o pod r í a n serlo. expresar su intensidad ni i n f o r m a r a nadie acerca de su íntima condición. sólo cobra interés científico si se admite aquella idea —que pugna con la realidad y resulta lógicamente contradictoria— según la cual cabe el cálculo económico en un orden desprovisto . p a r t i e n d o del cálculo monetario. echan en cara a los economistas la tendencia de éstos a recurrir en sus análisis a la imaginaria construcción del individuo que. llegar a calcular en un sistema económico d o n d e el mercado no exista. a este respecto. resulta justificada.a Acción Humana de orden psíquico. d o n d e no existe un mercado para los factores de producción. de mercado. c u a n d o es idónea para provocar el efecto apetecido. El q u e el hombre a t r i b u y e a la porción n es s i e m p r e inferior al de la porción n-1. recordar q u e nunca tienen el mismo valor dos idénticas porciones de un cierto c o n j u n t o de bienes. no obstante. así como los institucionaliitas y también los partidarios de la escuda histórica. en cierto grado. Las diversas cantidades de bienes y servicios pueden ser tomadas en consideración. LA TEORIA D E L VALOR Y EL SOCIALISMO Los socialistas.

sin embargo. Der natürliche Werl. 60. Constituyó. Razón tenía Wieser cuando. . * Vid. la posibilidad de! cálculo económico bajo un orden socialista. difícil es responsabilizar de no haberse percatado de los problemas inherentes al socialismo. Para la catalán ica subjetiva. resulta hoy en día incomprensible e imperdonable que la mayoría de los economistas modernos no lleguen a captar la esencia del problema. proclamando de esta suerte la admisibilidad de una plasmación práctica de los planes marxistas.Evaluación sin cálculo 319 de un mercado donde efectivamente se contraten los medios de producción. Si se admite como cierto que el valor de las cosas depende de la cantidad de trabajo requerido para la producción o reproducción de las mismas. evidentemente. 3. A quienes creían en la teoría laboral del valor. la cosa presentaba un cariz totalmente contrario. F R I E D R I C Í J Víena. Ninguna de las ideas básicas en que dichos pensadores fundamenta han la ciencia económica era preciso contradecir para concluir —según algunos de dichos teóricos supusieron—. pues precisamente por incidir en él.que la imaginaria construcción de una economía socialista constituía modelo que podía ser llevado a la práctica y que había de revolucionar la existente organización social. empero. los últimos que pueden quejarse del error en cuestión. Sus equivocadas doctrinas sobre el valor les impedían ver el problema. núm. 1889. Los economistas clásicos y sus inmediatos continuadores. tras los descubrimientos de dicha escuela. incidiera en el mismo error. ninguna cuestión suscita el cálculo económico. desde luego. sin bien darse cuenta. y. Lo incomprensible es que Wieser. en cierta ocasión. piíg. torpeza de graves consecuencias ei que los economistas no advirtieran la sustancial diferencia existente entre la economía de mercado y cualquier otra economía que carezca del mismo. no podían percatarse de los problemas que plantea el cálculo económico. decía que muchos economistas se habían dedicado al estudio de la teoría comunista del valor olvidándose de formular la teoría del valor correspondiente a nuestra propia organización social 6 . von WIESER. admitían los economistas. Los socialistas son. por su parte.

En este sentido la germánica escuela de la «sociología del conocimiento» (Karl Mannheim. aseguró.a Acción Humana Aquella falacia según la cual cabe una racional gestión económica dentro de un orden social basado en la propiedad pública de los medios de producción. y también nos i n f o r m a acerca de c ó m o h a b r e m o s de proceder al efecto.) Pero. y. intentando salvar la lógica marxista. Sólo en el futuro estado socialista sin clases cabrá llegar al pleno conocimiento. no obstante. dejar bien sentado que las utopías socialistas nacieron y prosperaron precisamente al amparo de las deficiencias de aquellas escuelas de (wnsamiento que los marxistas más vilipendian por suponer constituyen «ideológico disfraz de los egoístas intereses de la explotadora clase burguesa». a m p a r á n d o s e en los conocimientos q u e las ciencias naturales les b r i n d a n . a lo largo de los años veinte. la llamada «sociología del conocimiento» *. 1874-1928). G r a * El término «ideología» tiene diversas acepciones. La tecnología nos dice qué cosas. equivale a torpe razonamiento cuya propia falsedad auspicia los intereses clasistas de quienes propalan la ideología correspondiente. distinguir los estudiosos sanos de los contaminados? fN. Conviene. elaboran la tecnología. la ciencia aplicada que les ilustra acerca de las diversas actuaciones posibles en el m u n d o externo. 1893-1947. por tanto. ¿cómo. 3. del T) . pueden ser conseguidas. en el sentido peyorativo que los marxistas lo emplean. EL PROBLEMA DEL CÁLCULO ECONÓMICO Los h o m b r e s . si hoy en día aún perdura. y Max Schclcr. inmune a ideológicos desviaciones. si las deseamos. (Mises generalmente ¡J utiliza como conjunto de conocimientos en torno a específico problema. Evidencia lo anterior la vacuidad tanto del pensamiento marxista atinente a las «ideologías» como de la moderna descendencia de aquel ideario. La verdad es que sólo gracias a los errores en que lales denigrados pensadores incidieran pudieron medrar las ideas socialistas. es decir. ello es puramente en razón a la incapacidad de muchos estudiosos paro aprehender el teorema fundamental de la teoría subjetiva y advertir las consecuencias que del mismo derivan. sin apelar a la razón. sólo al amparo de la defectuosa teoría del valor de los economistas clásicos pudo tomar cuerpo. que sólo cabla escuchar a los intelectuales no inficionados por *influencias ideológicas». Pero.320 t.

en su mayoría. las gentes atribuirían al c o n j u n t o de factores complementarios. un solo tipo de bienes del orden superior. con arreglo a d e t e r m i n a d a proporcionalidad. e v i d e n t e m e n t e . En el s e g u n d o supuesto. y digamos q u e el deseo de mejorar los diversos m é t o d o s tecnológicos impulsó el progreso de las ciencias naturales. los medios son más bien específicos. los medios de producción. en tal caso. sin embargo. es decir. La gente calcula. cada u n o de los existentes medios serviría únicamente para la consecución de un d e t e r m i n a d o f i n . Lo cierto. Las modernas técnicas. absol u t a m e n t e específicos. sin embargo. todos y cada u n o . de m o m e n t o . consisten en conocimientos prácticos. el efecto q u e la c o n t e m p l a d a actuación ha de provocar. perfeccionóse la tecnología. o si cada factor de producción fuera a b s o l u t a m e n t e específico. para la consecución de los diversos fines apetecidos. es q u e n i n g u n o de los dos contemplados planteamientos dase en este m u n d o real. La índole cuantitativa de las ciencias naturales dio lugar a q u e t a m b i é n la tecnología fuera cuantitativa. resultarían idóneos para alcanzar cualquiera de los fines q u e pudiera el h o m b r e apetecer. con b a s t a n t e precisión. p e r o sólo en cierto grado. sin embargo. en definitiva. según las diversas técnicas. a una cierta proporcionalidad cuantitativa. Los medios económicos que m a n e j a m o s p u e d e n ser sustituidos unos p o r otros. en el q u e el h o m b r e actúa. idéntico valor al asignado a este último. es decir. ú n i c a m e n t e si todos los medios de producción — t a n t o materiales c o m o h u m a n o s — f u e r a n p l e n a m e n t e sustituibles e n t r e ellos mismos. ya q u e muchos son idóneos para pro21 . No resultan. invirtamos el aserto. tal planteamiento equivaldría a la existencia de una sola clase de medios. necesarios para la producción de un bien del o r d e n primero. al a m p a r o de los cuales preténdese predecir de m o d o c u a n t i t a t i v o el r e s u l t a d o de la acción. (Pasamos por alto. has ta ríale al h o m b r e para calcular. c o m o a algunos agrada. así como la posibilidad de orientar la acción de tal suerte q u e pueda e n g e n d r a r el f r u t o apetecido. con arreglo. a los efectos examinados.Evaluación sin cálculo 321 d a s al progreso de las ciencias naturales. La ilustración técnica. En el primer caso. la influencia del factor t i e m p o ) . y no importa que.

N u n c a se e n f r e n t a con las cuestiones atinentes al valor en uso subjetivo. no se plantea. malgastados— en atender otra de m e n o r interés. forzosamente ha de resolver. q u e algunos. la de decidir en q u é cometidos conviene emplear mejor los medios existentes. Al individuo que actúa lo q u e le interesa saber es cómo ha de emplear los disponibles medios en o r d e n a cu- . En este terreno. Olvida la f u n d a m e n t a l cuestión económica. El que existan distintas clases de medios. Para resolver tales incógnitas. de nada sirve la técnica. con el problema h u m a n o por excelencia. no siendo tan convenientes c u a n d o se trata de otros objetivos y hasta de q u e nada sirvan cuando se p r e t e n d e provocar terceros efectos. el q u e los distintos medios tengan dispares utilizaciones obliga al h o m b r e a dedicar cada u n o a aquel cometido para el cual resulte más idóneo. para la consecución de ciertos fines. deba recurrir. p o r q u e la tecnología opera con cosas y fenómenos materiales que pueden ser o b j e t o de ponderación o medida y conoce la relación de causa a efecto existente entre dichas realidades. por eso. los dilemas q u e el h o m b r e . pero jamás indica cuál sea el procedimiento específico al q u e el h o m b r e . con sus conocidos sistemas de cálculo y medida.322 t. entre los múltiples que permiten la consecución del deseado objetivo. de nada sirve el cálculo en especie que la tecnología maneja. En cambio. La tecnología no nos habla más que del valor en uso objetivo. Aborda los problemas como pudiera hacerlo un imparcial observador q u e contemplara simplemente fenómenos físicos. q u e pueden combinarse con arreglo a distintas fórmulas para provocar cierto efecto.a Acción Humana vocar efectos diversos. al o b j e t o de que no q u e d e insatisfecha ninguna necesidad más urgentem e n t e sentida por haber sido aquéllos invertidos — e s decir. resulten los más o p o r t u n o s . químicos o biológicos. P o r q u e la tecnología nos ilustra acerca de cómo deben ser empleados u n o s d e t e r m i n a d o s bienes. información ninguna b r í n d a n n o s las diversas técnicas acerca de la específica trascendencia que para el h o m b r e tenga cada u n o de estos diversos medios. es decir. hace imperativo ordenar y administrar el uso de cada u n o de ellos. al actuar. así como de los diversos medios a que cabe recurrir para alcanzar un fin apetecido. Es decir. o sea.

tenderse. por dispares q u e sean. de la m a n e r a m á s econ ó m i c a — sus múltiples necesidades. El altivo investigador. cómo haya de construirse un puente.Evaluación sin cálculo 323 brir del m o d o m á s c u m p l i d o — e s decir. y. si no pudiera complementar los planes y proyectos técnicos i n j e r t a n d o en ellos los precios monetarios de los distintos bienes y servicios. entre la variedad infinita de fórmulas posibles. es decir. Los tratados de ingeniería nos dirán. e n t r e los múltiples sistemas tic construcción. q u é capacidad de carga haya de darse al m i s m o y cuál sea. P e r o la acción h u m a n a se ve constreñida a c o m p a r a r entre sí t o d o s los medios. d ó n d e deba. los métodos tecnológicos no b r i n d a n información alguna acerca de cuál sea. conviene o no construir el p u e n t e . De poco le servirían al h o m b r e . con independencia de si pueden ser intercambiados entre sí en relación con la prestación de específico servicio. + xn p r o d u c i r á n 8 p. N u n c a nos aclarará si. en definitiva. además. q u e inás c u m p l i d a m e n t e permita conquistar los objetivos q u e las gentes ambicionan. el q u e más convenga a d o p t a r . al actuar. para la consecución de un d e t e r m i n a d o fin.. Los d o c u m e n t a d o s estudios ingeníenles no tendrían más q u e interés p u r a m e n t e teórico si no existiera común unidad q u e permitiera c o m p a r a r costos y r e n d i m i e n t o s . la tecnología y sus enseñanzas. q u e 7 a + 3 b + + 5 c -f. pueda a t r i b u i r a los diversos bienes del orden primero. P e r o lo malo es q u e la tecnología no nos ilustra más q u e de las relaciones de causalidad existentes e n t r e los diversos factores del m u n d o externo. por ejemplo. él se .. desdeña esta clase de minucias. el p r o c e d i m i e n t o q u e m e j o r p e r m i t a conseguirlos. p e r o lo q u e aquélla jamás podrá resolver es si la construcción del aludido p u e n t e no apartará m a n o de obra y factores materiales de producción de otras aplicaciones de más urgente necesidad. En este sentido p u e d e decirnos. El c ó m p u t o tecnológico p e r m i t e c o m p a r a r entre sí m e d i o s diversos sólo en t a n t o en cuanto. Ahora bien. pueden sustituirse los unos por los otros. concretamente. encerrado en la t o r r e de marfil de su laboratorio. de d e t e r m i n a d a capacidad de carga. por ejemplo.. c u a n d o actúa. entre dos p u n t o s preestablecidos. aun d a n d o por conocido el valor q u e el h o m b r e .

a los poco precisos sentidos h u m a n o s del p r o p i o observador o e x p e r i m e n t a d o r . P e r o aun de suceder así. en p e r m a n e n t e mutación. No se pretende examinar ahora el problema r e f e r e n t e a la 1 Vid. en definitiva. A u n c u a n d o efectivamente reaparezca. no se refieren a medición alg u n a . el cual es invariablemente de condición m o l a r 7 . P o r lo q u e a la física microscópica atañe. micrómetros. Las relaciones de intercambio — e n t r e el d i n e r o y las restantes mercancías q u e nos interes a n — hállanse. Las cifras q u e el h o m b r e . en cierta ocasión y m o m e n t o . págs. 168-169. Resístense a mediación alguna por no constiruir « d a t o s » en el sentido en q u e la física emplea el vocablo c u a n d o proclama. a los tipos de i n t e r c a m b i o q u e el interesado — b a s á n d o s e en la comprensión h i s t ó r i c a — sup o n e registrará o no el f u t u r o mercado. sin embargo. The Phitosophy O/ Pkysical Science. Un d e t e r m i n a d o tipo de intercambio p u e d e volver a registrarse. por el contrario. aluden. A EDDINGTON.a Acción Humana gados a r e p u d i a r la suposición de q u e hay cosas invariables — q u e p u e d a n servir de unidades de m e d i d a — en el universo cósmico. constituyen el f u n d a m e n t o en q u e se ampara toda acción h u m a n a . los únicos q u e interesan al h o m b r e c u a n d o actúa. No p u e d e nunca la medición salirse de la geometría euclidiana ni servirse de invariables p a t r o n e s o módulos. q u e simp l e m e n t e reflejan lo q u e . aconteció. no por ello dejará de valer la medición de los f e n ó m e n o s en el c a m p o de la física macroscópica o molar. Son en realidad hechos históricos. Esos precios de mañana. por ejemplo.7 9 . al actuar. o si viene a ser la resultante de una nueva y t o t a l m e n t e distinta constelación de fuerzas. para m e d i r se recurre igualmente a escalas graduadas.326 t. espectrógrafos y. el peso de una cierta cantidad de cobre. . Nada hay en ellas q u e sea constante. por haber las mismas reaparecido. 7 0 . Existen unidades monetarias y también existen unidades q u e físicamente jiermiten medir los diversos bienes económicos y la mayor parte — a u n q u e no t o d o s — los servicios q u e pueden ser o b j e t o de c o m p r a v e n t a . b a j o específicas circunstancias. no es posible asegurar si f u e ello f r u t o de las circunstancias q u e ayer lo provocaron. pero no hay certidumb r e alguna de q u e así suceda. maneja en el cálculo económico.

o bien se efectúa una estimación de cuál será el resultado de la futura actuación. P o r c u a n t o la acción p r e t e n d e invariablemente e s t r u c t u r a r situaciones f u t u r a s . La utilización práctica de esos repetidos conceptos y de las ideas de los mismos derivadas sólo. lo q u e el h o m b r e p r e t e n d e es p o n d e r a r los efectos provocados por la acción. o bien se cifran las consecuencias de la acción ya practicada. es decir. de c o n s u m o y ahorro. contra un medio de intercambio generalmente aceptado. c o n t r a s t a n d o costos y rendimientos. M e d i a n t e el mismo cabe. de pérdida y ganancia. toma en cuenta consideraciones ele o r d e n cuantitativo. Mediante el cálculo económico. es decir. se interesa p o r las circunstancias y los precios de ayer. No es sólo didáctico interés el q u e tiene este ú l t i m o cálculo. cabe contratar bienes y servicios económicos de t o d a condición.Evaluación sin cálculo 327 posibilidad de e s t r u c t u r a r una «ciencia económica de índole c u a n t i t a t i v a » . Resultarían p u r a m e n t e académicas y carentes de interés práctico aquellas expresiones en una sociedad de estructura económica diferente. d e t e r m i n a r q u é p r o p o r c i ó n de los bienes p r o d u c i d o s p u e d e ser c o n s u m i d a sin perjudicar la f u t u r a capacidad de producción. el cálculo económico también mira s i e m p r e hacia el f u t u r o . en efecto. de m o m e n t o . sin e m b a r g o . . tan sólo interesa c o n t e m p l a r los procesos mentales del h o m b r e c u a n d o . Con esas miras precisamente f u e r o n e s t r u c t u r a d o s los conceptos f u n d a m e n tales del cálculo económico. es sólo para o r i e n t a r mejor la acción q u e apunta al mañana. de costos y rendimientos. para o r d e n a r su conducta. es posible en el marco del mercado. contra dinero. Si. los conceptos de capital y renta. d o n d e . A través del cálculo económico. a veces.

.

Tales suposiciones resultan procedentes cuando los precios son consecuencia de la recíproca actuación de múltiples personas dispuestas. de modo inmediato. uno o más actos de trueque interpersonal fueron practicados al tipo de cambio en cuestión. Los precios de bienes y servicios. siendo por tanto improbable registren brusca oscilación las aludidas tasas de intercambio monetario. En cambio. acerca de los precios futuros. presumir que aquellas circunstancias mercantiles que ayer provocaron la aparición de determinados precios subsistirán durante un cierto período. a comprar y a vender tan pronto como aquéllos les parecen interesantes.C A P I T U LO X I I El ámbito del cálculo económico 1. Cabe. El hombre. ninguna ilustración nos brindan. en la práctica. desea. al actuar. desde luego. o bien suponen previsión de posibles eventos futuros. sino abordar el cambio y la mutación. En el primer caso. frecuentemente. sin embargo. o bien son datos históricos q u e reflejan pasados acontecimientos. Por medio del cálculo económico. siendo improbable la aparición de circunstancias de tipo accidental o extraordinario. respectivamente. EL SIGNIFICADO MONETARIAS DE L A S E X P R E S I O N E S El cálculo económico abarca cuanto por dinero cabe adquirir. en cierto momento. o bien . o bien acomodarse a mutaciones que prevé van a producirse sin intervención suya. lo que fundamentalmente se pretende no es ponderar situaciones y precios de mercado de escasa o ninguna variabilidad. los precios nos informan de que.

las disposiciones legales y las normas fiscales. a su equivalente m o n e t a r i o . en efecto. Son otros los objetivos q u e se p r e t e n d e alcanzar. Los precios del pasado son sólo signos indicadores q u e el sujeto contempla para mejor prever los del mañana. para el sujeto. Los balances y las cuentas de pérdidas y ganancias reflejan el resultado de actuaciones otrora practicadas a través de la diferencia dineraria q u e exista entre el activo neto (activo total menos pasivo total) del p r i m e r o y del último día de! ejercicio. a valorar los activos por d e b a j o de su verdadero importe. razón por la q u e la exactitud de los correspondientes balances y cuentas de resultados. Los usos mercantiles. de los cuales parte. en dichos estados. han h e c h o q u e los métodos actuariales no conformen plenamente con esos correctos principios tendentes a lograr la máxima correspondencia posible e n t r e las cifras contabilizadas y la realidad. las partidas del activo y del pasivo. pero sólo para mejor anticipar los f u t u r o s . consecuentemente. en efecto. al actuar. hasta cierto p u n t o . Las rúbricas en cuestión d e b e r í a n ser cifradas con arreglo a los precios q u e se suponga hayan de registrar en el p r ó x i m o f u t u r o los bienes de referencia o. El h o m b r e . sobre todo.a Acción Humana provocar cambios por sí mismo. se desprecia. va a seguir. el saldo resultante.330 t. sin embargo. tratándose de i n s t r u m e n t o s de producción. aspira a q u e la contabilidad sirva de protección a los acreedores. de inmediato. centra su interés en los precios del f u t u r o . Interésanle los precios q u e luego han de registrarse para prever el resultado de sus proyectadas actuaciones. una vez deducidos los costos de los rendimientos por Lodos conceptos. así como para cifrar la pérdida o la ganancia derivada de pasadas transacciones. Pero forzoso es traducir. La legislación mercantil. al día o al mes que. Los precios del pasado. tiende. para reducir tanto los beneficios líquidos c o m o el . a tenor de los precios a q u e previstblcmente será posible vender las mercancías producidas por su medio. es decir. Q u i e n e s cultivan la historia o la estadística fíjanse únicamente en los precios del ayer. salvo la de caja. p u d i e n d o tal f u t u r o exclusivamente contraerse a la hora. sin embargo. son m e r o s datos.

no c o n f u n d i r el cálculo económico q u e el empresario practica. por tanto. Las leyes fiscales. Conviene. en realidad. Lo cierto.El ámbito del cálculo económico 331 m o n t a n t e del activo neto. establece q u e un criado ha de c o m p u t a r s e como dos doncellas. hace presumir a las gentes la absoluta veracidad de los datos consignados. a título de beneficio. al planear f u t u r a s operaciones. Si la ley. deducidas siguiendo los métodos de las ciencias experimentales. en buena técnica. Tales normas no hacen más q u e f o r m u l a r específico sistema para liquidar el i m p u e s t o correspondiente. p r o p e n d e n a calificar de beneficios sumas que. En una contabilidad bien llevada es plena la exactitud aritmética de las cifras manejadas. lo cual. las consignadas en el proyecto de una máquina. la s e r v i d u m b r e doméstica del c o n t r i b u y e n t e . unido a la comprobada ausencia de todo error material. con ese escriturario reflejo de las transacciones mercantiles m e d i a n t e el cual lo q u e se busca. a la inversa. Una cosa es el cálculo económico y otra distinta la determinación de las cargas fiscales. tal consideración no merecerían. . procuran. con ello. En este mismo s e n t i d o las disposiciones q u e gravan las transmisiones mortis causa establecen q u e los títulos mobiliarios habrán de valorarse según la cotización bursátil de los mismos en la fecha de la defunción del causante. por ejemplo. creando unos márgenes de seguridad q u e impidan al comerciante retirar de la empresa. nadie pretenderá dar a tal asimilación o t r o significado q u e no sea el p u r a m e n t e fiscal. incrementar las cargas tributarias sin elevar oficialmente los tipos contributivos. vedando a aquellas firmas q u e puedan hallarse en difícil situación proseguir operaciones posiblemente malbaratadoras de fondos ya c o m p r o m e t i d o s con terceros. por ejemplo. sin embargo. como. es q u e las f u n d a m e n t a l e s partidas de los balances no son más q u e especulativas previsiones de realidades q u e se supone registrará mañana el mercado. al gravar. G r a v e error implica el equiparar los asientos de una rúbrica contable a las cifras de un estudio técnico. El ingeniero — p o r lo q u e se refiere al aspecto puram e n t e técnico de su f u n c i ó n — utiliza expresiones numéricas. sumas excesivas. son objetivos habilidosamente solapados. I m p r e s i o n a el detalle de los correspondientes estados.

es idóneo. El problema capital de balances y cuentas de pérdidas y ganancias es el referente al m o d o de valorar aquellas rúbricas del activo y del pasivo q u e no son típicas de numerario. en su típica esfera. no es posible hacer lo mismo con el total sistema de producción social. ya sean de activo o pasivo. P e r o . amparándose en él. no tiene más r e m e d i o q u e m a n e j a r sumas cuya cuantía d e p e n d e r á de la f u t u r a conducta de las gentes. en cambio. de las f u t u r a s circunstancias del mercado. evidentemente. pues el valor de las mismas depende. igual q u e el de todas las demás cuentas. al contrario. Tal realidad sólo sorprenderá a quienes no desean advertir q u e la vida nunca será rígida ni estática. mientras el devenir de la acción y la vida prosigue. batíanse exentas de esa indeterminación típica de toda rúbrica contable. No nos permite. No sirve. cifras q u e sólo m e d i a n t e la comprensión puede llegar a establecer. O f r e c e al hombre q u e actúa cuantos servicios de la computación numérica cabe derivar. en un balance. en la práctica. Aquella engañosa exactitud aritmética de las cifras y los asientos contables rio d e b e hacernos olvidar la índole incierta y especulativa de los correspondientes datos y de cuantos cálculos con ellos se practican. Reforma ni modificación alguna podrían. ni cabe a su a m p a r o soslayar la índole siempre especulativa de la acción. De ahí q u e dichos estados hayan siempre de considerarse hasta cierto p u n t o provisionales. Reflejan. logra el h o m b r e orientarse p a r a actuar del m o d o q u e mejor le permitirá a t e n d e r aquellas necesidades . mejorarlo. en p e r m a n e n t e cambio y evolución. con la exactitud posible. cierta realidad económica en d e t e r m i n a d o instante. Es más: ni siquiera las cuentas de n u m e r a r i o . a quienes quisieran olvidar que nuestro m u n d o hállase inmerso en permanente devenir y que el h o m b r e jamás llegará a conocer lo que mañana le aguarda. desde luego. La certeza de lo anterior en m o d o alguno s u p o n e negar la procedencia y utilidad del cálculo económico. el cálculo económico p a r a informarnos acerca de desconocidas circunstancias. Cabe inmovilizar. conocer el f u t u r o .332 t. ahora bien. El actual cálculo económico. la situación de específico negocio.a Acción Humana el h o m b r e de negocios. a r b i t r a r i a m e n t e elegido.

ineludibles para la realización de tales empresas. ni c o m p r a r ni v e n d e r . sin e m b a r g o . Innecesario deviene. no es posible ponderar tales realidades m e d i a n t e el cálculo económico. para ello. así como el vigor físico. preciso es disponer de un m é t o d o de cálculo y el cálculo p r e s u p o n e la posibilidad de manejar c o m ú n d e n o m i n a d o r aplicable a la totalidad de las m a g n i t u d e s c o m p u t a d a s . H a y cosas que no resultan intercambiables por d i n e r o . Un A y u n t a m i e n t o . q u e d a n por fuerza excluidas del á m b i t o del cálculo. Lo dicho. o son bienes del orden p r i m e r o . entonces. Los principales factores. Las grandes hazañas. el cálculo para apreciar su valor e interés. supusieron siempre la utilización de medios muy diversos. por dinero. en m o d o alguno empece la utilidad del cálculo económico. sin inducir a los demás a incurrir en sacrificios económicos para conseguirlas. no cabía. interésanle o no. Bástale al h o m b r e q u e actúa el comparar dichos bienes con los costos q u e su consecución requiera para decidir si. la gloria. por ejemplo. C u a n t a s cosas caen fuera de él o son fines en sí mismos. constituyen. se ve en el caso de o p t a r e n t r e dos proyectos de traída de aguas. en la esfera de la acción. en definitiva. L o s L I M I T E S D E L C A L C U L O ECONÓMICO Q u e d a excluido del cálculo económico t o d o aquello q u e 110 cabe.El ámbito del cálculo económico 333 q u e el interesado s u p o n e aparecerán en el f u t u r o . q u e no cabe valorar en d i n e r o . May cosas. c o m o decíamos. la salud y la vida misma. existen otras q u e sólo una parte de las mismas puede ser cifrada en términos monetarios. a la vez. desde luego. alg u n o s prescinden de sus condiciones artísticas o de su interés histórico si tales circunstancias no constituyen f u e n t e de ingresos dinerarios o materiales. supon- . 2. Al justipreciar un edificio antiguo. T o d a s aquellas circunstancias q u e sólo a un d e t e r m i n a d o individuo c o n m u e v e n . medios y fines. Y es el dinero ese común d e n o m i n a d o r del cálculo económico. el disfrutarlas exige incurrir en dispares costos. p o r ejemplo. El h o n o r . comprarlos en el mercado. sólo algunos de los cuales podían ser adquiridos por dinero. la v i r t u d . P o r q u e .

334 t. asesinos. pues no por ello se p e r t u r b a la valoración de circunstancias morales o estéticas. a nadie impide personalmente acomodar sus actos a aquellos idearios q u e más le atraigan. Pues bien. s u p r i m i e n d o el malestar de la humanidad del m o d o mejor y más económico. de mayor costo. asumen una peculiar presentación q u e incluso facilita las decisiones a tomar. vivir a lo T o m á s Kempis o sacrificarse en holocausto de las causas q u e más elevadas estime. el dinero y el cálculo constituyen f u e n t e de los más graves males. las transacciones mercantiles. No es p o r q u e exista el dinero por lo q u e hay forajidos. a 110 d u d a r . Tales valores que no p u e d e n ser o b j e t o de ponderación dineraria. a este respecto. Para tan indiscretos charlatanes. Insanos reformadores. de esta suerte. El q u e las masas prefieran las novelas policíacas a la poesía — l o cual hace sean aquéllas e c o n ó m i c a m e n t e más rentables que é s t a — nada tiene q u e ver ni con el dinero ni con la contabilidad monetaria. En la actualidad. los fines mayorm e n t e por él apetecidos. aun c u a n d o no es posible valorar en cifras monetarias aquellos sentimientos q u e abogan por la conservación del m o n u m e n t o . P e r o conviene. los ediles. pur esa misma circunstancia. neuróticos escritores y ambiciosos demagogos despotrican contra la «racionalidad». los precios monetarios. destacar q u e el haberse e s t r u c t u r a d o un m é t o d o q u e le p e r m i t e al h o m b r e ordenar sus actuaciones y conseguir. prostitutas y jueces y . Ese «materialismo de a d m i n i s t r a d o r e s y bolsistas» en m o d o alguno prohibe. Carece de todo f u n d a m e n t o el lamentar queden f u e r a del á m b i t o del cálculo económico los bienes q u e no pueden ser comprados ni vendidos. la más ruda crítica vilipendia el dinero. a quien así lo desee. así como el cálculo económico basado en tales conceptos. permite evitar dicha destrucción.a Acción Humana gamos q u e el p r i m e r o exige derribar cierto edificio histórico. Alíase al fariseísmo con la vanidad y el resentimiento para atacar esa denostada «filosofía del dólar» que se supone típica de nuestra época. ladrones. sabrán fácilmente resolver el dilema. ante todo. mienrras q u e el segundo. Locuaces sermoneadores acusan al m u n d o occidental de ser una civilización de traficantes y mercaderes. complaciéndose en predicar el evangelio de lo «irracional».

De nada sirven ni los precios ni el cálculo c u a n d o se trata de abordar cuestiones ajenas a las categorías de tal orden capitalista. sino con las arbitrarias valoraciones de un ente dictatoria!. en u n a sociedad de mercado. Sólo a esos privilegiados mortales cábeles beneficiarse del sistema. a su a m p a r o . calcular el beneficio o provecho del particular. De nada tampoco sirve el cálculo económico cuando los planes contemplados no p r e t e n d e n c o n f o r m a r con la d e m a n d a libremente expresada por los consumidores. No cabe recurrir al mismo si otros son los objetivos perseguidos.El ámbito del cálculo económico 335 funcionarios venales. P o r eso pueden utilizar los precios para el cálculo los empresarios. pero nunca cabe. vilipendiando el libre proceder de las gentes a base de contrastarlo con el q u e prevalecería bajo un imaginario sistema socialista. los propietarios y los asalariados c u a n d o operan b a j o el sistema capitalista. los inversores. hay empresarios p r o d u c i e n d o para la mejor satisfacción de los deseos de los consumidores. desde luego. es decir. Ello implica que. los precios del mercado constituyen hechos dados irreductibles. H a y un segundo g r u p o de críticos cuyos c o m p o n e n t e s no advierten que el cálculo económico es un m é t o d o q u e únicamente pueden emplear quienes viven b a j o un orden social basado en la división del trabajo y en la propiedad privada de los medios de producción. Q u i e n desee servirse del cálculo económico ha de saber dominarse para nunca contemplar la realidad con ánimo de déspota. Es ridículo pre- . desde el p u n t o de vista de la «sociedad en su c o n j u n t o » . ponderar el «bienestar social». Inexacto resulta decir q u e la honradez « n o paga». rector único de la economía nacional o mundial. La honradez « p a g a » a quien subjetivamente valora en más el atenerse a ciertos principios q u e las ventajas q u e tal vez pudiera derivar de no seguir dichas normas. P e r m i t e éste. El cálculo económico practicado con arreglo a precios monetarios constituye sistemática útil sólo cuando. en el q u e la voluntad del propio crítico constituiría suprema ley. para el cálculo.M e n o s aún p u e d e ampararse en el cálculo q u i e n pretenda enjuiciar las diversas actuaciones con arreglo al — t o t a l m e n t e imaginario— «valor social» de las mismas.

ello significa que. En cuanto nuestras lucubraciones se apartan de las categorías mentales q u e maneja el individuo. P e r o . u n a partida de patatas en cien dólares. si justipreciamos una empresa en un millón de dólares. e v i d e n t e m e n t e no pueden e n t r a r en el c ó m p u t o . para el aludido c o n j u n t o de bienes. En una sociedad de h o m b r e s libres. al actuar d e n t r o de una economía de mercado. C u a n d o el cálculo mercantil valora. ¿ q u é significación podrían tener las diferentes rúbricas de un imaginario balance q u e comprendiera a toda una nación? ¿ Q u é trascendencia tendría el saldo final resultante? ¿ Q u é realidades deberían ser incluidas y cuáles omitidas en dicho balance? ¿Procedería valorar el clima del país o las habilidades y conocimientos de los indígenas? El empresario puede t r a n s f o r m a r sus propiedades en dinero. A h o r a bien. Cabe reflejar en cifras monetarias los ingresos o la f o r t u n a de un cierto n ú m e r o de personas. constituyen res extra commercium. c o m o la vida y la salud. t a n t o el hombre. i n d u d a b l e m e n t e . hemos de renunciar al cálculo dinerario. c u a n d o se trata de calcular medios. Sin embargo.a Acción Humana t e n d e r valorar. sin relación alguna con la realidad mercantil. En el mismo sentido. Las normas legales pueden fijar cuánto. carece de sent i d o p r e t e n d e r calcular la renta nacional o la riqueza de un país. la riqueza de una nación o la de toda la h u m a n i d a d resulta tan pueril como el querer resolver los enigmas del universo lucubrando en t o r n o a las dimensiones de la pirámide de Cheops. ba de pagar quien causó una muerte. P e r o ello. en términos monetarios. la vida y la salud no son medios. por dicha suma. en f o r m a monetaria. sino fines. por ejemplo. no. así como el creer cabe calcular a base de cifras p u r a m e n t e arbitrarias. El pretender cifrar. a los q u e cabe comprar y v e n d e r esclavos. no significa q u e ése sea el precio de la vida h u m a n a . mercaderías q u e no son o b j e t o de contratación. Tales bienes. p e r o la nación. D o n d e existe la esclavitud hay precios de mercado. es p o r q u e suponemos que lib r e m e n t e cabría hallar c o m p r a d o r . abolida la institución servil. Las equivalencias monetarias q u e la acción y el cálculo eco- . es posible comprarlas o venderlas. a título de indemnización. por el precio en cuestión.336 t.

Los precios son siempre o precios q u e ayer se registraron o precios q u e se supone aparecerán efectivamente mañana. Pare22 . de o t r o . Discutible resulta el q u e los precios a n t i g u a m e n t e variaran menos que ahora. por c u a n t o las circunstancias q u e los e n g e n d r a n hállanse también en perpetua m u t a c i ó n . p r e s u p o n e la rigidez de éstos. en las cuales los precios h u b i e r a n sido más estables. No es q u e los precios sean medidos en unidades monetarias. más bien debiera sorprendernos el q u e no oscilaran en g r a d o m u c h o mayor. Eslima q u e lo normal y procedente es el m a n t e n i m i e n t o de aquellos precios ayer registrados y p r o p e n d e a condenar toda variación en los tipos de intercambio c o m o si se tratara de abierta violación de f u n d a m e n t a l e s normas de derecho divino y humano. es decir. relaciones de intercambio e n t r e el d i n e r o . Nada hay en los precios q u e permita asimilarlos a las mediciones q u e de los fenómenos físicos y químicos efectúa el h o m b r e . L A VARIABILIDAD D E t . El valor q u e el individuo atribuye al d i n e r o y a los diversos bienes y servicios. O S P R E C I O S Los tipos de intercambio fluctúan de coniinuo. p r e t e n d a n olvidar tan manifiesta realidad. de un lado. vaga y c o n t r a d i c t o r i a m e n t e . c u a n d o se e n f r e n t a n con los precios. respectivamente. y determinados bienes y servicios. e n g e n d r a r a n .El ámbito del cálculo económico 337 nórnico manejan son. las operaciones mercantiles y los precios. Cada l u t u r o instante p u e d e originar nuevas circunstancias y provocar distintas consíderacionees y valoraciones. 3. No es la movilidad de los precios lo que debería llamarnos la atención. las gentes. La experiencia cotidiana ilustra a todos acerca de la variabilidad de los tipos de intercambio del mercado y. precios tlinerarios. en definitiva. es f r u t o de m o m e n t á n e a elección. el h o m b r e c o m ú n . Es erróneo creer q u e tan populares opiniones puedan fundarse en conceptos q u e pasadas épocas. sino q u e consisten precisamente en una cierta cantidad de dinero. stn embargo. P o r eso el precio invariablem e n t e es un hecho histórico pasado o f u t u r o . AI l u c u b r a r en t o r n o a la producción y el c o n s u m o .

ello para nada podría enmascarar la comprensión de la realidad actual. p o r el contrario. los m é t o d o s técnicos de producción resultaban más rígidos e invariables. aun c u a n d o fuera cierta aquella supuesta estabilidad de los precios en pasadas épocas. t o d o el m u n d o se e n f r e n t a . P o r q u e . Esos populares conceptos en t o r n o al dinero y los precios no derivan de antiguos idearios. Los economistas y sociólogos q u e p r e t e n d e n e s t r u c t u r a r las ciencias sociales como si de ramas de . p r o c l a m a n d o q u e el precio anterior era más justo y más normal. no o p i n a r á n éstos lo mismo q u e aquéllos acerca de la supuesta condición equitativa y natural de la inmodificabilidad de los precios. no son atávicas reminiscencias. en la actualidad. a diario. N a t u r a l m e n t e . Pero conviene tener presente q u e toda variación de los precios. más lógico a f i r m a r q u e la integración de múltiples mercados locales en otros de á m b i t o nacional. P e r o . Fácil. la extensión al área mundial de las transacciones mercantiles y el haberse m o n t a d o el comercio para proporcionar un c o n t i n u o s u m i n i s t r o de artículos de consumo. resulta c o m p r e n d e r por q u é quienes ven sus inmediatos intereses perjudicados por cualquier mutación de los precios f o r m u l a n airadas quejas. en cambio. En los tiempos precapitalistas. c o n los i n n ú m e r o s p r o b l e m a s q u e las continuas c o m p r a v e n t a s suscitan.338 t. El f e n ó m e n o sólo deviene comprensible al advertir q u e se ha pretendido abordar las relaciones sociales con arreglo a la sistemática de las ciencias naturales. Ni la existencia de atávicas reminiscencias ni la concurrencia de los egoístas intereses de ciertos g r u p o s sirven para explicar la popularidad de la idea de la estabilidad de los precios. al t i e m p o q u e perjudica a unos. favorece a otros. no d u d a n d o en asegurar q u e la estabilidad de los precios c o n f o r m a con las supremas leyes de la naturaleza y la moral. más bien habrá t e n d i d o a minimizar la frecuencia e importancia de las oscilaciones de los precios. sin embargo. m u c h o más irregular el abastecimiento de los diversos mercados locales y grandes las dificultades para a d a p t a r rápid a m e n t e la oferta a las variaciones de la d e m a n d a . pero era.a Acción Humana ce. de tal s u e r t e q u e sería equivocado s u p o n e r q u e las ideas de las gentes en la materia constituyen simple reflejo de tradicionales conceptos.

q u e . Incluso a los economistas clásicos faltóles perspicacia para vencer p l e n a m e n t e las aludidas falacias. 4. LA ESTABILIZACIÓN F r u t o de tales errores es esa extendida idea q u e nos habla de «estabilizar». fija correlación q u e p u e d e ser cifrada y m e d i d a . La cosa no menos interesa a la política. Según nuestras noticias. en las relaciones i n t e r h u m a n a s . S A M U E L B A I L E Y . al igual que los escritos de otros precursores de la teoría subjetiva del valor. podía ser p o n d e r a d o y medido.El ámbito del cálculo económico 339 la física o de la fisiología se tratara inciden en los mismos erróneos cauces mentales q u e e n g e n d r a r o n aquellas aludidas equivocaciones tan populares y e x t e n d i d a s . su ensayo. reimpreso en el niíni. no f u e t o m a d o p o r nadie en consideración. Creían q u e el valor era un hecho objetivo. . una condición i n h e r e n t e a las cosas. Las desastradas medidas estábilizadoras q u e hoy prevalecen f u e r o n . Measures and Causes of Valúes. en su opinión constituía un f e n ó m e n o más del m u n d o e x t e r n o . 1931. C a b e c o m p r e n d e r t a n t o la aparición de este e r r ó n e o ideario como el ' Vid. Los d a ñ o s provocados p o r la intervención estatal en los asuntos m o n e t a r i o s y los desastrados efectos causados por aquellas actuaciones q u e p r e t e n d e n reducir el t i p o de interés e incrementar la actividad mercantil m e d i a n t e la expansión crediticia hicieron á las gentes ansiar la «estabilización». London School of Eeonomics. p o r lo tanto. hasta cierto p u n t o . f u e Samuel Bailey el p r i m e r o q u e se percató de la íntima esencia de todo acto q u e suponga p r e f e r i r una cosa a otra Sin e m b a r g o . 1825.conomics and Politkal Science. 7 de Series of Reprints of Scarce Traets in F. Londres. landres. P e r o no sólo a la ciencia económica importa r e f u t a r aquellas erróneas ideas según las cuales cabe alguna forma de medición en el m u n d o de la acción. e n g e n d r a d a s por aquella suposición según la cual existe. A Critica! Disscrfatio» on the Nature. No f u e r o n capaces de advertir el carácter p u r a m e n t e h u m a n o y personal de los juicios de valor.

si paramos mientes en la serie de arbitrismos padecidos por la moneda y el crédito d u r a n t e los últimos ciento cincuenta años. sirviéndose de cierto patrón fijo. con respecto a los cuales cupiera enjuiciar la efectiva actuación de las gentes 2 . C u a n t a s fórmulas han sido propuestas con miras a lograr una efectiva medición del poder adquisitivo de la unidad monetaria descansan. vid. a no ser. deseos y actuaciones. En el m u n d o de la acción nada es p e r m a n e n t e . Flaco apoyo recibe tan inadmisible idea c u a n d o se argumenta que lo q u e se p r e t e n d e es p o n d e r a r sólo la variación del p o d e r adquisitivo de la m o n e d a . no cabe disimular el grave error científico en q u e los partidarios de tales doctrinas inciden. es un concepto v a n o y contradictorio. Es posible. precisamente en ese concepto de la determinabilidad del poder adquisitivo se f u n d a todo el ideario de la estabilización. m u d a n d o al tiempo sus valoraciones. precisamente. de aquella inestabilidad típica del h o m b r e y de su conducta. Esa estabilidad. el afán por mejorar nuestras condiciones de vida. a la q u e aspiran los programas hoy más en boga. por benévolos q u e q u e r a m o s ser. entonces. independientes de los h u m a n o s juicios de estimación. como si en el universo existieran valores eternos. pero. . pues. En ese c o n t i n u o fluctuar. es decir. El p r o p i o individ u o c o n t i n u a m e n t e cambia y varía. resulta consustancial con la naturaleza h u m a n a .a Acción Humana atractivo que para las masas el mismo encierra. El p r o f a n o . en el arbitrario supuesto de imaginar existe alguien en el mercado de condición p e r m a n e n t e o inmutable q u e pueda determinar. pág 8 5 y sigs. La Pensée et le Mouvant. en un principio suponía q u e el dinero servía para 1 Por lo que se refiere a la propensión del hombre a considerar la rigidez e invariabilidad como lo esencial y a eslimar el cambio y el movimiento como lo accidental. BF. V a n o es pretender desgajar.RGSON. el cambio. el preferir v el actuar. El deseo de actuar. incluso disculpar las equivocaciones que el aludido p e n s a m i e n t o supone. sólo las eternas categorías apriorísticas de la acción permanecen inconmovibles. c o n f u n d i d o por la sistemática con q u e la física resuelve sus problemas. más o menos.340 t. la cantidad de satisfacción proporcionada por específica suma d i n e r a d a .

constituye el suponer que todo el trigo producido es de idéntica condición. ni en la imposibilidad — p o r su h e t e r o g e n e i d a d — de comparar muchos de éstos entre sí. y la « t o t a l i d a d » de los bienes y servicios.El ámbito del cálculo económico 341 medir los precios. en este sentido. que toda oposición resultó a r r u m b a d a . a n t e todo. en efecto. págs. de un lado. De acuerdo con estas ideas. el eminente economista. a cuyo a m p a r o cupiera medir el p o d e r adquisitivo. Lo malo es que. proclamándose en cambio la inmutabilidad valoratíva de la «totalidad» de las cosas q u e podían ser o b j e t o de compraventa. advertir que las calidades de los bienes producidos y consumidos varían continuamente. contrasta el dólar con aquel cesto d o n d e el ama de casa reúne los diversos p r o d u c t o s ' q u e compra en el mercado para m a n t e n e r a la familia. y nada digamos de las diversas clases de zapatos. s o m b r e r o s y demás objetos J Vid. Irving Fisher. y si fuera inmutable la utilidad q u e dicho c o n j u n t o de bienes tuviera para la familia en cuestión. los cuales se contrastaban con la unidad monetaria. si este último hubiera siempre de contener los mismos productos e idéntica cantidad de cada uno de ellos. la política de estabilización aspira a q u e no varíe el aludido dispendio monetario Seria admisible tal planteamiento sólo si t a n t o el ama de casa como su imaginario cesto constituyeran constantes. Nueva York. No se quiso parar mientes en la escasa precisión de las manejadas estadísticas de precios. permaneciendo fijo el tipo existente entre el dinero. 1928. en nuestro m u n d o real. G r a v e e r r o r . Creía q u e las variaciones en los tipos de intercambios registrábanse sólo en la diferente valuación de los diversos bienes y servicios entre sí. H a b í a tal deseo de encontrar índices. 19-20. ni en el carácter arbitrario de los sistemas seguidos para la determinación de cifras medias. Conviene. . de otro. IRVING FISHER. las gentes volvieron la idea del revés. m á x i m o impulsor en América del m o v i m i e n t o en pro de la estabilización. Negóse la constancia del valor de la m o n e d a . Después. ninguna de las aludidas condiciones se cumple. El poder adquisitivo del dólar variaría en proporción inversa a la suma dineraria precisa para c o m p r a r el contenido en cuestión. ingeniáronse diferentes c o n j u n t o s de p r o d u c t o s . The Money ¡Ilusión.

desde el p u n t o de vista de la técnica o la estadística. El solo hecho de q u e hay calidades diversas en todos los bienes y servicios del orden primero echa por tierra u n o de los f u n d a m e n t a l e s presupuestos del m é t o d o estadístico basado en números-índices. evidencian la certeza de lo consignado. P r e t e n d e r evitar el escollo acudiendo a los precios de los bienes de producción resulta igualmente estéril. en verdad. Pero. y. si no consta taxativamente q u e la calidad de los mismos — c o n la única excepción de su diferente u b i c a c i ó n — es. y no sólo el precio de unos cuantos. P o r q u e no es q u e únicamente cambie la calidad técnica de los diversos productos. Las grandes diferencias de precios que. Por calidad e n t e n d e m o s todas aquellas propiedades del bien de referencia que los efectivos o potenciales compradores toman en consideración al actuar. ni que de c o n t i n u o aparezcan nuevas cosas. P o r q u e toda medición del poder adquisitivo forzosamente habrá de tomar en consideración los precios de los bienes y servicios del orden p r i m e r o .342 t. en cierto m o m e n t o . No empaña la verdad de lo expuesto el q u e un limitado n ú m e r o de mercancías de los órdenes más elevados — m e t a l e s y p r o d u c t o s químicos q u e cabe describir m e d i a n t e f ó r m u l a s — pueden ser objeto de precisa especificación por lo q u e a sus cualidades típicas se refiere. por fuerza. arbitrario y vicioso. ya que. al t i e m p o q u e otras dejan de producirse. El limitar el estudio a un cierto g r u p o de predeterminados bienes resulta. variedades q u e ni el lenguaje o r d i n a r i o ni las estadísticas reflejan.a Acción Humana m a n u f a c t u r a d o s . sin embargo. falsearíase el cálculo al c o m p u t a r varias veces las diversas fases de producción de un mismo artículo de consumo. t a n t o compradores c o m o vendedores distinguen múltiples calidades y especies de guisantes. aun d e j a n d o de lado todos estos insalvables obstáculos. Suele decirse q u e un guisante es idéntico a otro guisante. a todas luces. resulta inalcanzable el o b j e t i v o ambicionado. registran entre sí las distintas variedades de un m i s m o p r o d u c t o . agrúpanse b a j o una misma denominación. sino de lodos ellos. lo i m p o r t a n t e es q u e también . idéntica. Resulta totalmente vano el comparar precios pagados en plazas distintas o en fechas diferentes por productos q u e .

En primer lugar. p o r ser su malestar siempre el m i s m o e idénticas las f o r m a s de remediarlo. Los p r e s u p u e s t o s en q u e se ampara la examinada doctrina de la medición sólo se darían en un m u n d o poblado por h o m b r e s cuyas necesidades y estimaciones fueran inmutables. pensar en posible variabilidad de la capacidad adquisitiva del dinero. considerándolo c o m o el único p r o c e d e n t e en b u e n a lógica. en bienes de consumo. P o r c u a n t o no es posible conocer la cantidad total de dinero invertido. siempre ha de ser arbitraria. ello sup o n d r í a q u e nuestro m u n d o gozaba de estabilidad plena. igualmente. si las circunstancias h u m a n a s f u e r a n inmutables. viniera a ser compensado por contrapuesta mutación en otros individuos o grupos. resulta obligado asignar a cada cosa d i s t i n t o coeficiente de trascendencia. Lo cierto es q u e . el cuasi p r o m e d i o d e n o m i n a d o mediana. una vez más. existe la media aritmética y también la geométrica y la armónica e. P e r o hay muchas f o r m a s de p r o m e d i a r .El ámbito del cálculo económico 343 varían las valoraciones personales. no cabe. sin embargo. p o r q u e . es imperativo promediar los datos una vez recogidos y clasificados. U n i c a m e n t e si las gentes valoraran las cosas siempre del mismo m o d o . La elección q u e sea. Ahora bien. resulta siempre caprichosa. Tal ordenación. Cada u n o de estos sistemas brinda diferentes soluciones. en tal supuesto. En s e g u n d o término. evidentemente. d u r a n t e un cierto lapso de tiempo. por lo q u e a las anteriores cuestiones atañe. lo cual provoca mutaciones en la d e m a n d a y en la producción. los cómputos estadísticos han de apoyarse en los precios pagadas por los distintos bienes. de tal suerte q u e la total d e m a n d a y oferta no resultara afectada. C o m o más adelante se . sería inadmisible operar con precios de bienes diversos sin p o n d e r a r su respectiva importancia en la economía familiar. A h o r a bien. sería admisible suponer q u e las oscilaciones de los precios reflejan efectivos cambios en el poder adquisitivo del dinero. o si f u e r a posible admitir q u e todo cambio acaecido en ciertos individuos o grupos. No existe razón alguna jyira preferir u n o . si las gentes no hicieran más q u e repetir iguales actuaciones. esta realidad suscita o t r o s dos problemas imposibles de solucionar de un m o d o apodíctico.

en la producción y en el c o n s u m o \ Por tanto. En el m e j o r de los casos. c u a n d o registran p r o f u n d o s cambios los precios. no existen cambios q u e puedan ser o b j e t o de medida. esos repetidos índices no nos proporcionan más q u e tosca caricatura de realidades bien conocidas y constatadas a diario p o r todo 4 Vid. jamás quedan incambiadas. resulta el ampuloso aparato con que los funcionarios de las oficinas de estadística p r e t e n d e n cifrar los correspondientes índices expresivos del p o d e r adquisitivo del dinero y la variación del costo de la vida. si varía la capacidad adquisitiva del dinero. por fuerza. según la cual — i n m o d i f i c a d a s las restantes circunstancias— pueden estos últimos subir o bajar de m o d o u n i f o r m e . por el contrario. los cambios en el p o d e r adquisitivo del d i n e r o han de afectar. en d i f e r e n t e grado y m o m e n t o . no hay ningún p u n t o fijo. infru págs. implícita al hablar del nivel de precios. dichos cambios han de provocar mutaciones en la d e m a n d a y en la oferta. a los precios todos de los diversos bienes y servicios.a Acción Humana d e m o s t r a r á . C u a n d o las variaciones de la relación entre la oferta y la d e m a n d a de d i n e r o son pequeñas. En el terreno praxeológico y económico. menos aún. puede ser llevado a la práctica s . resulta inadmisible aquella idea. En n u e s t r o siempre c a m b i a n t e mundo. como tantas veces se ha dicho. siendo ello así. esos numerosos índices no constituyen más q u e t o r p e e impreciso reflejo de cambios q u e ya acontecieron. La acción es p e r e n n e causa de cambio. Vano.344 t. plenamente rígida. por completo. Las ideas de estabilidad y estabilización carecen de sentido si no es relacionándolas con una situación estática. c u a n d o hay inflación. que. 383-387. D o n d e hay acción hay mutación. ninguna dimensión o relación en que pueda basarse la medición. carece de sentido toda idea de medición. El poder adquisitivo de la unidad monetaria nunca varía de m o d o uniforme con respecto a todas aquellas cosas q u e pueden ser o b j e t o de c o m p r a v e n t a . P e r o ni siquiera m e n t a l m e n t e es posible llegar a contemplar las últimas consecuencias lógicas de tal ininovilísmo. ' Vid. mira págs. 617-619. P o r q u e las demás circunstancias. . nada nos dicen. Por el contrario. En hipotética situación.

No p u e d e el h o m b r e d e t e n e r el curso histórico creando un mundo t o t a l m e n t e estable. resultado de u n a constelación de circunstancias registradas. En la esfera praxeológica. para su personal información. Cualquier ama de casa sabe m á s de las variaciones experimentadas por aquellos precios q u e le afectan que cuantos promedios estadísticos cabe arbitrar. es posible adquirir. Es consustancial a la naturaleza h u m a n a el pretender mejorar las propias condiciones de vida. En cuanto ta misma aparece. produciéndose continuas mutaciones. proceda n « m e d i r » los cambios del mercado. La historia no es más q u e una secuencia de variaciones. la humedad. no está siendo ni menos «científica» ni más arbitraria que los engreídos matemáticos que. C u a n d o se trata de cantidades q u e efectivamente pueden ser o b j e t o de medida. el concebir al efecto ideas n u e v a s y el ordenar la acción a tenor de las mismas. en un cierto m o m e n t o .El ámbito del cálculo económico 345 el m u n d o . Realizadas las o p o r t u n a s operaciones. el concepto de medición carece totalmente de . N a d i e discute los datos referentes a la temperatura. Mediante números-índices no es posible resolver dilema alguno. Sólo. al precio de la estadística. del irreversible proceso histórico. e n t r e varios sistemas. no hay d u d a s ni desacuerdos en t o r n o a las cifras resultantes. tales datos estadísticos sólo sirven para hacer d e f i n i t i v a m e n t e irreconciliables los respectivos intereses y opiniones. La acción h u m a n a provoca cambios. tales asuntos q u e d a n d e f i n i t i v a m e n t e zanjados. d a m o s por b u e n o un número-índice c u a n d o s u p o n e m o s q u e el que las gentes crean en su certeza ha de beneficiar n u e s t r o s intereses. en c a m b i o . la estabilidad q u i e b r a . En la práctica nadie se deja engañar por los números-índices. Los precios del mercado son hechos históricos. fiándose sólo del precio de dos o tres mercancías. la presión atmosférica y demás cálculos meteorológicos. se acogen a u n o d e t e r m i n a d o para c o m p u t a r las realidades del mercado. C u a n d o . Nadie se atiene a la ficción de s u p o n e r impliquen auténticas mediciones. De poco le sirven a ella unos cálculos q u e nada le dicen ni de la calidad del bien ni de la cantidad del mismo que. d o n d e la propia historia resultaría inadmisible.

desde luego. ya sea con miras a ampliar la capacidad adquisitiva del gobierno. P e r o en u n a imaginaria — y . irrealizab l e — situación plenamente rígida y estable no hay cambio alg u n o q u e pueda ser o b j e t o de medida. también el patrón p l a t a — c u m p l i ó satisfactoriamente las condiciones precisas para la correcta operación del cálculo económico. en el m u n d o real. Variaba. EL FUNDAMENTO BÁSICO DE LA IDEA DE E S T A B I L I Z A C I Ó N El cálculo económico no exige aquella estabilidad monetaria que los defensores de la misma reclaman. desarticulan todas las relaciones monetarias y perturban g r a v e m e n t e el cálculo económico. en efecto. En el terreno del cálculo económico no es posible una precisión abso- . ya sea buscando una (temporal) rebaja de la tasa del interés. t e n d e n t e s a estabilizar y congelar el poder adquisitivo del dinero. La buena marcha del cálculo económico sólo exige evitar se produzcan graves y bruscas variaciones en la cantidad de d i n e r o manejada por el mercado. tan escasamente la relación entre las existencias y la demanda de dichos metales y era. objetos. no hay p u n t o s . El f u n c i o n a m i e n t o del cálculo económico sólo precisa de un sistema monetario i n m u n e a la interferencia estatal. El primer objetivo q u e una sana política monetaria debe perseguir es el de impedir al g o b e r n a n t e tanto el hacer p o r sí mismo inflación c o m o el inducir la expansión crediticia de la banca privada. cualidades o relaciones fijas q u e permitan medir las variaciones acontecidas. de incesante cambio. 5. tan lenta la modificación de su p o d e r adquisitivo que los empresarios podían despreciar en sus cálculos tales mutaciones sin temor a equivocarse gravemente. no lo p e r t u r b a el q u e no sea ni imaginable ni posible d o t a r al signo m o n e t a r i o de rígido e invariable poder adquisitivo.346 t. consiguientemente. El patrón o r o —y hasta la m i t a d del siglo x i x . C u a n d o las autoridades incrementan la cantidad de d i n e r o circulante. Tales medidas de auténtico saneamiento monetario ninguna relación guardan con aquellos o t r o s planes. siempre confusos e í n t i m a m e n t e contradictorios.a Acción Humana sentido.

del deseo de proporcionar mayor exactitud al cálculo económico. sino secuela obligada del actuar. existencias y créditos contra terceros. lanzáronse a especular en ' Incidcntalmcntc. sin embargo. Engendróla el anhelo de crear una esfera i n m u n e al incesante fluir de las cosas humanas. se reflejaron en terrenos o productos agrícolas. El empresario vese obligado siempre a manejar en sus planes datos referentes al incierto f u t u r o . por eso. pero. al valorar instalaciones. un m u n d o a j e n o al c o n t i n u o devenir histórico. las gentes comenzaron a lucubrar en torno a si habría alguna fórmula q u e permitiera alcanzar tan deseados objetivos. anualidades monetarias. T a n t o donantes como beneficiarios suponían q u e las rentas representadas por una cierta cantidad de m e t a l precioso no podrían ser afectadas por las mutaciones económicas. Las rentas destinadas a atender p e r p e t u a m e n t e las necesidades de fundaciones religiosas. Según antes (págs. instituciones de caridad o grupos familiares. nunca cabe sea el resultado rigurosamente preciso. Estableciéronse. . sin embargo. El método seguido puede ser correcto. o de hacer notar que. más tarde. c u a n d o pretenden reflejar los resultados de pasadas actuaciones. aun excluyendo aquellos errores e m a n a d o s de no tomar d e b i d a m e n t e en consideración la mutación de las circunstancias monetarias 6 . Los estudiosos. desde luego. Tales esperanzas. desde luego. el cálculo económico alcanza su preciso objetivo. ya que aquella i n c e r t i d u m b r e no es f r u t o de imperfección del sistema. como en el cálculo se manejan siempre cantidades aproximadas. 74 y 73) se decía. La contabilidad y teneduría de libros. tropiezan con los mismos problemas. Las sucesivas generaciones pudieron c o m p r o b a r cómo fracasaban los planes más cuidadosamente trazados por los d i f u n t o s patronos. ciencia exacta. lucubra en t o r n o a precios y a costos del m a ñ a n a . La idea de estabilizar el poder adquisitivo del dinero no b r o t ó .El ámbito del cálculo económico 347 luta. en la práctica. Acicateadas por dicha experiencia. en cuanto empieza a manejar precios efectivos la exactitud esfúmase. Pese a tales incertitudes. viniendo la historia económica a ocupar el puesto de In economía pura. que se ocupa de cosas reales. ningún cálculo económico puede jamás resultar veraz de un modo absoluto. la economía constituye. resultaron fallidas. d u r a n t e mucho tiempo. que ha de abordar siempre un mañana incognoscible.

Podrá ser eterno el estado y su poderío. permitiéndole disfrutar tranquilamente de cuanto otrora acumulara. a pulso. a la larga. la imperecedera deidad estatal habíale acogido en su regazo. Se trataba de gentes que. ni el más despiadado gobernante logra. en tal entorno. los herederos de ajenas fortunas. vuelve a encontrarse enfrentado con la misma realidad que tanto le amedrentaba: con el problema de la permanente mutabilidad de todas las cosas humanas. rentas y fortunas. Dentro de la sociedad de mercado sólo cabe adquirir y conservar la riqueza sirviendo acertadamente a los consumidores. eran más bien asociados del estado. Quien invirtiera sus fondos en eí papel emitido por el gobierno o . La deuda pública. El asunto cobró particular trascendencia cuando los gobiernos comenzaron a emitir deuda pública perpetua. El estado. violentar las leyes m . que gobernaba y exigía tributo a las masas. en adelante. cuyo principal nunca habría de ser reembolsado. Eí estado puede. p o r las entidades paraestatales quedaría para siempre liberado de las insoslayables leyes del mercado y del yugo de la soberanía de los consumidores. El poseedor de papel del estado hallábase plenamente asegurado. del mejor modo posible. indolentes y plenamente conscientes de su incapacidad. sin embargo. provenían de coactivas exacciones fiscales. esa nueva deidad de la naciente estatolatria. que arriesgar y reconquistar. esa eterna y sobrehumana institución. ofreciéndole ingresos seguros y estables.348 La Acción Humana El ámbito del cálculo económico 349 torno a las variaciones del poder adquisitivo del dinero. en cometidos ingeniados para mejor servir al consumidor. perpetua e irredimible. pretender hallar inmarcesible fuente de riqueza. Pese a los desagradables recuerdos que los primeros em- préstitos públicos habían dejado. con las empresas ya existentes y con aquellos recién llegados «que surgen de la nada». El empresario viejo y cansado. ganara y. No se ponía en duda que las mismas darían fiel cumplimiento a ¡as obligaciones que voluntariamente contrajeran. brindaba oportunidad al ciudadano para que pusiera su riqueza a salvo de cualquier vicisitud. las necesidades de los consumidores. por tales caminos. estaban. desde luego. de suerte que vana ilusión es. rehuye el mercado y la actuación empresarial. no tenían ya por qué servir a sus conciudadanos. El interés ofrecido por el gobierno. cuyos ingresos. en el mercado. Las rentas de tales favorecidos no dependían ya de haber sabido atender. las riquezas que un día. imponer cargas tributarias a sus subditos. pretendiendo hallar fórmulas que permitieran suprimirlas. pero el interés pagado sólo gozará de esa misma condición si es computado con arreglo a un patrón de valor inmutable. las gentes depositaron amplia confianza en las modernas administraciones públicas surgidas hace cien años. así como tomar a préstamo el dinero de éstos. resultaba inferior al que el mercado pagaba. Ahora bien. circunstancias éstas que el esfuerzo humano nunca logrará imponer en el planeta. desde luego. desde luego. por el contrarío. quien teme suscribir títulos privados y prefiere los bonos del tesoro. a cubierto de los peligros de la competencia mercantil. constata que en el mercado la riqueza sólo puede conquistarse a través de la propia mecánica clel mismo. sin embargo. buscando la seguridad. también. En nuestro mundo no existe nada de cuanto suele denominarse estabilidad y seguridad. El inversor que. a diarto. preferían invertir sus fondos en papel del estado. sancionadora de la ineficacia con pérdidas patrimoniales graves. no dependían de haber sabido servir dócilmente al público. ampliamente compensado por la indiscutible solvencia del deudor. sistemas que evitaban al individuo el tener. de esta suerte. supone plena estabilidad del poder adquisitivo de la moneda. inmune a toda terrenal flaqueza. Ya no habría de preocuparse por invertir su dinero precisamente en aquellos cometidos que mejor sirvieran los deseos y las necesidades de las masas. Una vez más. sometiéndose a su soberanía. Ingeniábanse. que no quería seguir arriesgando. buscando protección contra la implacable ley del mercado. tal perjuicio resultaba. plenamente garantizadas mediante impuestos recaudados gracias al aparato gubernamental de compulsión y coerción. Capitalistas y empresarios advertían perfectamente que dentro de una sociedad de mercado no hay forma de conservar la acumulada riqueza más que reconquistándola a diario en ruda competencia con todos.

podrá pagar rentas e intereses p o r q u e habrá cosechado una diferencia e n t r e costos y rendimientos. inconsistentes los argumentos c o m ú n m e n t e esgrimidos en favor de los e m p r é s t i t o s de guerra. en América. El financiar la guerra mediante la emisión de deuda pública jamás supone transferir parte de la carga a los hijos o a los nietos de los combatientes 7 . Cabe. en o t r o caso. modernamente. q u e ya no existe. triunfa en tales cometidos. les hubiera correspondido. Si el gobierno dedica las sumas tomadas a p r é s t a m o a aquellas inversiones a través de las cuales q u e d a n mejor atendidas las necesidades de los consumidores y. en cambio. cegándose aquella única f u e n t e q u e había de producir las cantidades necesarias para el pago de principal e intereses. trabajando más e. incluso. El g o b i e r n o abona intereses por un capital q u e se ha consumido. hallaráse en la misma posición que cualquier o t r o industrial. Por el contrario. Resultan. c o m o contrapartida de tal imposición.350 t.a Acción Humana q u e rigen la vida y la acción h u m a n a . El aparato g u b e r n a m e n t a l . . Sobre el erario recae la pesada carga de torpes actuaciones anteriores. si el estado invierte desacertadamente dichos fondos. desde luego. el gobierno arbitra a base de tomar dinero a préstamo de la banca privada. A las subsiguientes aféctales el conflicto tan sólo por c u a n t o heredaron menos de lo que. No se alude al problema de la expansión crediticia que. En tal s u p u e s t o sólo cabe q u e el g o b i e r n o recurra a la exacción fiscal. el capital correspondiente disminuirá e incluso desaparecerá. Tal f ó r m u l a finan' Al hablar de empréstitos nos referimos a los préstamos concertados por el gobierno con quienes tienen fondos líquidos que pueden destinar a tal cometido. si es q u e desea dar c u m p l i m i e n t o fiel a lo q u e libremente pactara con quienes le prestaron su dinero. C u a n t o el suministro del ejército exija. en libre y abierta competencia con los empresarios particulares. es decir. ningún servicio presta a los ciudadanos. consumiendo una parte del capital existente. f o r z o s a m e n t e habrá de ser o b t e n i d o restringiendo el c o n s u m o civil. La carga bélica recae íntegramente sobre la generación en lucha. justificar los préstamos al estado si son a corto plazo. M e d i a n t e tales cargas tributarias penaliza a las gentes por las sumas que él ayer dilapidó. de tal suerte q u e no se produce el aludido superávit.

P o r q u e si el gasto bélico hubiera de ser a t e n d i d o sólo con i m p u e s t o s . siempre f u e el ir acumulando. p e n s a n d o en la próxima abierta repudiación de los d é b i t o s en cuestión \ ' El argumento. De ser ello verdad. Nadie supone ya q u e las administraciones e t e r n a m e n t e soportarán la gravosa carga de los correspondientes intereses. todas esas d e u d a s . P r e s u n t u o s a y engreída. en este sentido. por cuanto a nosotros mismo. de tal condición se les considera. T a r d e o t e m p r a n o . sin embargo. El crédito a largo plazo p ú b l i c o o semipúblico supone anómala institución en el marco de la economía de mercado. sobre los antiguos. Los demás no harían las adecuadas aportaciones. carga alguna. es que. tácitamente y en la práctica. Lo corriente. encarnan acciones jurídicas que corresponden a quienes. carecería de trascendencia el cancelar todos los empréstitos público» mediante simples compensaciones contables. Una legión de desleales escritores afánase ya por arbitrar justificaciones morales a tal actuar. confiaron sus fondos al gobierno contra . Sirviéndose de los empréstitos a c o r t o plazo cabe minimizar dicha desigualdad. nuevos débitos. resulta la idea de convenir p r é s t a m o s p e r p e t u o s . Tales fórmulas financieras f u e r o n ingeniadas en v a n o i n t e n t o p o r olvidar la n a t u r a l limitación de la acción h u m a n a y crear una zona de eterna seguridad. en su día. concertar contratos e t e r n o s y estipular clausulas q u e el f u t u r o más r e m o t o haya de respetar. de mayor popularidad es aquel según el cual la deuda pública no implica. ciertamente. La historia financiera de los ú l t i m o s cien años refleja un continuo y general incremento de la d e u d a pública. q u e d a r á n impagadas.El ámbito del cálculo económico 351 ciera constituye sistema q u e p e r m i t e repartir la carga del conflicto entre los ciudadanos. q u e no sería afectada por la típica t r a n s i t o r i e d a d c inestabilidad de las cosas terrenas. contribuirían al m i s m o únicamente quienes dispusieran de fondos líquidos. en verdad. P o c o importa q u e l o s e m p r é s t i t o s públicos sean o no emitidos f o r m a l m e n t e con carácter p e r p e t u o . en la deuda pública. sin embargo. En la época de mayor esplendor del liberalismo h u b o gobiernos q u e efectivam e n t e r e d i m i e r o n parte de la d e u d a pública mediante h o n r a d o reembolso de su principal. de una u otra f o r m a . Más cierto. ya q u e hacen posible una o p o r t u n a d e r r a m a entre los propietarios de capital fijo. en verdad. q u e p e r t u r b a su f u n c i o n a m i e n t o . nos la debemos.

carga impuesta a las clases más productivas en beneficio de otros grupos. dicho de diferente modo. independientes de los h u m a n o s procesos productivos. i n m u n e a las insoslayables limitaciones de la acción h u m a n a . No debe estimarse imperfecto el cálculo económico simplemente p o r c u a n t o no conforma con las arbitrarias ideas de quienes quisieran hallar perennes f u e n t e s de renta. por eso. En n u e s t r o m u n d o ningún valor es eterno. incrementan la riqueza del país. absoluto e inmutable. . quienes. es pretender hallar específicas medidas para tales valores. a diario. Pero exonerar a aquellos sectores de la aludida carga exigiría recaudar los correspondientes impuestos exclusivamente de los tenedores de papel del estado y ello equivaldría a una mal encubierta repudiación de la deuda pública.352 t.a Acción Humana No puede considerarse imperfección del cálculo económico el q u e resulte inutilizable c u a n d o se trata de abordar quiméricos planes tendentes a implantar impracticable régimen de absoluta quietud y eterna seguridad. V a n o . Supone.

contra dinero. Sólo es practicable en el marco institucional de la división del trabajo y de la propiedad privada de los medios de producción. mediante el cálculo. sin embargo. el norte con referencia al cual oriéntase la acción dentro de un sistema social montado bajo el signo de la división del trabajo. las que seguramente serán apreciadas por el consumidor soberano. las remunera doras de las que no lo son. Sólo cuando la acción ha sido precedida por el correspondiente c ó m p u t o de costos y beneficios. cabe decir f u e la misma. dentro de un orden bajo el cual los bienes y servicios se compran y se venden contra un medio de intercambio comúnmente aceptado. del resultado que anteriores actuaciones provocaran ¡10 menos exige. Las gentes consiguen. la contabilización de pérdidas y ganancias. Viene a ser la brújula que guía al hombre cuando éste se lanza a producir.. entre las múltiples producciones posibles. Cada etapa y cada paso de la actuación productiva ha de ponderarse a la luz del cálculo monetario. en verdad. La posibilidad del cálculo económico en términos monetarios viene. E L CÁLCULO MONETARIO.C A P I T U L O X I I I El cálculo monetario al servicio de la acción 1. planificada. condicionada por la existencia de determinadas instituciones sociales. 0 sea. Y el establecimiento. distinguir. a posterior i. por su parte. PENSAR INSTRUMENTO D E L El cálculo monetario e. de las que lo más probable es que éste rechace. El cálculo monetario es un método de ponderar del que pueden servirse sólo quienes se mueven bajo la égida de una ¿i . es decir.

cobran interés práctico los datos mensurables con q u e la física o la química nos ilustran.354 t. gobernada e impulsada p o r el mercado y los precios. El cálculo monetario alcanza su máxima perfección en la contabilidad de capital. ' En las asociaciones y compañías son siempre personas individuales —si bien no una sola— quienes actúan. U n i c a m e n t e recurriendo a él. Constituye i n s t r u m e n t o destinado a gentes q u e actúan. . de un c o n j u n t o . cabía contratar.a Acción Humana sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción. servirse de tales enseñanzas para mejor combatir t a n t o dolor c o m o aflige a la h u m a n i d a d . En tal marco engendróse y f u e d e p u r a d o . esencialmente cuantitativa y estimativa. en éste.1 la posibilidad del cálculo económico. en esta nuestra civilización. a cambio de d i n e r o . p u e d e el h o m b r e ponderar la trascendencia social de los experimentos de laboratorio y. indícase al empresario cuál sea el imp o r t e monetario de los medios de producción de que dispone. El cálculo quiere ponderar beneficios individualizados. El medir. la cifra reflejada nos habla de la suma de una serie de acciones a u t ó n o m a s practicadas por una pluralidad de individuos independientes. los beneficios o pérdidas de quienes operan p o r c u e n t a propia en una sociedad de libre empresa El resultado del cálculo económico invariablemente alude a actuaciones individuales. de una totalidad. El cálculo m o n e t a r i o constituye instrumento básico para planear y actuar en una sociedad de libre empresa. ya no cabe recurrir al cálculo económico. Sólo a su a m p a r o . a medida q u e se perfeccionaba la mecánica del mercado y se ampliaba el n ú m e r o de bienes que. C u a n d o en una estadística resúmese el c o n j u n t o de tales resultados. el cifrar y el c o m p u t a r deben la e m i n e n t e posición q u e ocupan. . es más. sistema de computación q u e p e r m i t e conocer la riqueza y los ingresos de los particulares. Gracias al cálculo monetario devino la aritmética un arma efectiva al servicio del h o m b r e en su lucha p o r conquistar más elevados niveles de vida. En c u a n t o las cosas no se contemplan desde el p u n t o de vista típicamente individual. jamás c o m p u t a r quimérico valor o bienestar «social». consecuentemente.

GOETHR. término denigrntivo de ta «mentalidad burguesa». libro I. Tal confrontación proporciona cumplida información acerca de las mutaciones q u e hayan registrado los negocios. a la sabiduría y a la verdad. y del empresario capitalista. de capitalismo. incomódales la existencia de un o r d e n social tan ruin q u e t o d o lo c o m p u t a en dólares y centavos. tomado de la novela (1922) del mismo título. El análisis serio y riguroso. (N. así como la m a g n i t u d de tales cambios. p o r q u e ellos prefieren lo espiritual.) 1 Vid. Hállase inseparablemente ligada nuestra civilización al cálculo económico y se h u n d i r á tan p r o n t o c o m o renunciemos a tan inapreciable h e r r a m i e n t a intelectual. las pérdidas y las ganancias. a su primordial excelencia. en m o d o alguno impide rendir c u l t o a la estética y a la virtud. q u e cifra y c o m p u t a . se le califica de régimen capitalista. en particular. H a y gentes a las q u e el cálculo m o n e t a r i o repugna. del célebre novelista americano Sinclair Lewii (1885-1951). Con el único fin de vilipendiar y desprestigiar el sistema de libre empresa. al papel p r e p o n d e r a n t e q u e en su mecánica desempeña el concepto de capital. en efecto. al más típico rasgo del orden en cuestión. X . en general. No quieren q u e el aldabonazo crítico de la razón les impida seguir s o ñ a n d o despiertos. prefieren fantasear en t o r n o a m u n d o s de ilimitada abundancia. cuad r a perfectamente al sistema. cap. del T. Tal apelativo. Alude. en EE. resulta imposible en la esfera de las vanas ensoñaciones. deviene entonces posible apreciar los éxitos y los fracasos. Lo q u e más atemoriza al extático visionario es una m e n t e q u e fríamente calcule y pondere. La v e r d a d les desasosiega.El cálculo monetario al servicio de Id acción 355 permitiéndole c o n f r o n t a r dicha cifra con los resultados q u e tanto la acción h u m a n a c o m o o t r o s factores pueden haber provocado. UU . Años de aprendizaje de Wilhelni Meisler. lo bello y lo virtuoso a la grosera bajeza y malicia de los Babbitt *. desde luego. Razón tenía G o e t h e c u a n d o aseguraba q u e la contabilidad p o r partida doble era « u n o de los descubrimientos más grandes y más sutiles de la mente h u m a n a » \ * Bahbilt constituye. P e r o más cierto es q u e la facultad razonadora de la mente. pese a la motivación que lo engendró. Califican tic noble afán su descontento.

En ausencia de tal intervención. Interesábase exclusivamente por lo que. es decir. afirmando que todo aumento de la cantidad de dinero tenia que hacer subir proporcíonaJmente los precios del mercado.a Acción Humana y LA CIENCIA DE LA ACCIÓN HUMANA La aparición del cálculo económico de índole capitalista constituye insoslayable p r e s u p u e s t o para q u e pueda ser estructurada una ciencia de la acción h u m a n a sistemática y lógicamente coherente. distinguido comerciante de la ¿poca. reaa que «la moneda mala expulsa a la buena del mercado». enttevió la teoría cuantitativa del valor de la moneda. tambiiín aquí. Los primeros balbuceos de nuestra ciencia consistieron en inconexas investigaciones acerca de la moneda. La praxeología y la economía aparecen en determinada etapa de la historia de la h u m a n i d a d y del progreso de la investigación científica. No podían tomar c u e r p o mientras el h o m b r e no elaborara u n o s métodos de pensar q u e permitieran cifrar y calcular el resultado de sus propias actuaciones. ambas se emplearían indistintamente. abordaba únicamente las actuaciones que. a través de la ley de G r e s h a m . Gregory King (1684-1712). lo que desplaza a ésta de la circulación. a la reina Isabel de Innl»terru (1533-1603). principio que anteriormente nadie habla creído . al parecer dicha por Sir Thomas Gresham (1519-1579). apelando. como otros precursores —Juan Bodino (1530-1569). en sentido restrictivo. se practican con la intervención del dinero. como es sabido. el crédito y el precio de d e t e r m i n a d o s bienes. Los h o m b r e s comenzaron a percatarse de la inexorable regularidad de los fenómenos q u e en el m u n d o de la acción se p r o d u c e n . en resumen. La primera * La ley de Gresham. a la doctrina marginal y subjetívista del valor. E L CÁLCULO ECONÓMICO t. indudablemente resulta válida siempre y cuando se matice con la consideración de que es la coetánea intervención estatal. corresponde a la economía. en la sociedad de mercado. al pretender coactivamente equiparar la mala a la buena. La frase. sí bien con dispar poder adquisitivo. La ciencia de la acción h u m a n a es una disciplina q u e comenzó ocupándose tan sólo de aquello q u e cabía contemplar a la luz de! cálculo monetario. c o m o aquellas q u e Bodino y Davanzati formularan para explicar la teoría cuantitativa del d i n e r o *. de la de Gregory King y de otras toscas y primitivas exposiciones. peto quedaba reservado a Mises el descubrir la íntima realidad del proceso.356 2. Bernardo Davanzati (1529-1606)—.

al aumentar las existencias de medios de pago. se produce es una «revolución» de precios. por lo que fácilmente induce a la confusión el hablar de «nivel de precios». y al revés acontece en el caso contrario. XVII. hasta llegar.) . depende de la demanda del mismo: cuando. como si se tratara de uniforme marea en alza o descenso. q u e d a n d o separadas las actuaciones q u e podían ser c o m p u t a d a s en términos dinerarios de aquellas otras que no admitían'' tal tratamiento. (Vid. subida que. q u e tan brillantem e n t e supieran e s t r u c t u r a r los economistas clásicos. en tales casos. poco a poco. indefectiblemente. a u n a la teoría general de la acción. Llega el autor a la conclusión. del T. lo que. P a r t i e n d o de esa base. aplicable a los temas monetarios. finalmente. como el de cualquier otro bien. las gentes quieren aumentar sus tesorerías. sin embargo. los economistas. como luego veremos. como dice Mises. más bien.) (N. infra cap. particularmente 6 y 9. sin embargo. invariadas las restantes circunstancias. de que el valor del dinero. f u e r o n ampliando el campo de sus estudios. Aparecía así implícitamente trazada la f r o n t e r a e n t r e lo q u e debía estimarse económico y lo extraeconómico. una tendencia a la baja de los precios. a una sistemática capaz de analizar todas las h u m a n a s elecciones y preferencias. provocan. suben aquéllos. jamás es proporcional ni coetánea. razón por la cual. limitábase a analizar aquel aspecto de la acción h u m a n a q u e cabe contemplar a la luz del cálculo m o n e t a r i o .El cálculo monetario al servicio de la acción 357 sistemática general de la teoría económica.

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CUARTA PARTE La cataláctica o la teoría del mercado .

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C A P I T U L O X I V Ambito y metodología de la cataláctica 1. y cuáles deban ser excluidas. en sentido estricto. Las dificultades con que se tropieza al tratar de precisar el ámbito de la ciencia económica no provienen de que haya incertidumbre en lo atinente a cuáles sean los fenómenos que deban examinarse. y la trascendencia que encerraban con respecto a las futuras actuaciones del hombre. primero. obligado es. Para investigar el intercambio interpersonal. un en realidad impracticable régimen socialista universal. . es decir. preciso resulta contemplar. y de otro. inquirir la naturaleza de los tipos de intercambio que entre los diversos bienes y servicios registrábanse. entonces. L A D E L I M I T A C I Ó N D E LOS P K O B L E M A S C A T A L Á C T I C O S Nunca h u b o duda o incertidumbre alguna en torno al ámbito propio de la ciencia económica. su relación de dependencia con la acción humana. de un lado. Los problemas surgen en razón a que el análisis oblígale ni investigador a salirse de la órbita propiamente dicha del mercado y de las transacciones mercantiles. lodo el m u n d o convino en q u e cons tituía el objeto de esta rama del saber el investigar los fenómenos del mercado. Porque. ciertamente harto difícil trazar neta frontera entre qué acciones deban quedar comprendidas dentro del ámbito de la ciencia económica. examinar el cambio autístico (intrapersonal) y deviene. el imaginario proceder de unos hipotéticos individuos que se supone aislados y que actuarían solitarios. para comprender cabalmente lo que el mercado sea. Desde que los hombres comenzaron a interesarse por el examen sistemático de la misma (Economía Política).

Por eso resulta difícil precisar. en el mercado se demandan y abonan.362 t. Lo mismo. Pues el reconocer que los motivos determinantes de la acción cabe sean múltiples y variados carece de interés cuando lo que se pretende es formular una teoría general de la acción. cuál calificativo el correspondiente malestar pueda merecer desde un punto de vista fisiológico. al ser contempladas desde el punto de vista de la psicología. ios límites concrcto> de aquella más estrecha disciplina.a Acción Humana pues la economía fue. El objeto de la ciencia económica consiste en analizar los precios de los bienes tal y como. acudiendo a las motivaciones que al hombre impelen a actuar o a la índole de los objetivos que la acción pueda. Quiere incrementar su bienestar mediante la utilidad que considera que los correspondientes bienes pueden . con arreglo a los múltiples impulsos que las moti van. Se ha transformado en praxeología. El hombre no busca los bienes materiales per se. para nuestra ciencia. para la economía. dentro del amplio campo de tal general teoría. ahora bien. Toda actuación viene invariablemente impuesta por el deseo de suprimir determinado malestar. Sería falsear el análisis el restringir nuestro estudio a tinos precios que posiblemente engendrarían determinadas actuaciones. merecedo ras de específico apelativo. ampliando sus primitivos horizontes hasta convertirse en una teoría general que abarca ya cualesquiera actuaciones de índole humana. puede ser de trascendencia para la psicología o para su ponderación moral. de la ética o desde cualquier otra fni ma de enjuiciar la conducta humana. cabe decir de las pretensiones de quienes quisieran limitar el campo de la economía a aquellas actuaciones humanas cuyo objetivo es proporcionar a las gentes mercancías materiales y tangibles del externo universo. sustancial mente. atinente a la precisa delimitación del ámbito tic la catatáctica. El distinguir las diversas actuaciones. en cada caso. por eso resulta intrascendente. psicológico o ético. sino por el servicio que tales bienes piensa le pueden proporcionar. que se ocupa sólo de las cuestiones estrictamente económicas. poco a poco. efectivamente. perseguir. Vanos resultaron los esfuerzos por resolver esc problema. tales circunstancias carecen de interés.

f i n a l m e n t e . I n t e r e s a n a la cataláctica todos los f e n ó m e n o s de m e r c a d o . modas y otras mil circunstancias. dentro de la órbita de los estudios económicos. O p t a entre diversas alternativas. advertir q u e no hay ningún alimento q u e el h o m b r e valore tan sólo por su poder nutritivo. al tiempo. sin embargo. otras. En las h u m a n a s escalas valorativas todo se entremezcla. influyen p o d e r o s a m e n t e consideraciones metafísicas. tradiciones. su origen. por cosas «materiales» y cosas «inmateriales». aquellas q u e d i r e c t a m e n t e . sin preocuparse de si el o b j e t o de su preferencia pueda ser considerado. por otros. por lo mismo q u e en ella también q u e d a n incluidos los planos del arquitecto q u e permiten construir la casa. no cabe excluir. al actuar. interésase. el recital de un artista y otros muchos servicios personales caen. Conviene. ni casa ni vestido alguno que únicamente aprecie por la protección q u e contra el f r í o o la lluvia pueda proporcionarle. objetivos ma tcriales y espirituales y. de e n t r e las actuaciones «económicas». hábitos. no cabe olvidar q u e la acción unas veces aspira a alcanzar. « m a t e r i a l » o «espiritual». en el propio mercado. que . su desarrollo. c o s t u m b r e s . en la d e m a n d a de los diversos bienes. sino también o t r o s muchos deleites «espirituales». Un economista. Carece de interés el lucubrar en torno a si es posible distinguir con precisión e n t r e aquellas actuaciones tendentes a satisfacer necesidades de índole exclusivamente fisiológica de aquellas otras de condición «más elevada». la f ó r m u l a científica a cuyo a m p a r o se o b t e n d r á el deseado p r o d u c t o químico o la labor del escritor que engendra el libro cuya lectura tan grata resulta. la ilustración q u e un maestro nos proporciona. religiosas y éticas. opta por bienes de un tipo o del o t r o . e v i d e n t e m e n t e . Siendo ello así.Ambito y •metodología de la cataláctica 363 reportarle. no sólo buscan alimento. a este respecto. por los mismos provocadas. cobijo y satisfacción sexual. A u n a d m i t i e n d o fuera posible trazar rigurosa f r o n t e r a entre u n a s y o t r a s apetencias. Un consejo medico. al tiempo. p e r m i t e n s u p r i m i r determinados malestares h u m a n o s . Es preciso percatarse de que. juicios de valor estético. así c o m o las consecuencias. sin la mediación de ninguna cosa tangible o visible. Las gentes. prejuicios. El h o m b r e .

los temas referentes a la acción económica. p r o n t o advertiría q u e el objeto de su análisis se le e s f u m a b a en cuanto pretendía aprehenderlo. por el contrario. la investigación no p u e d e q u e d a r restringida a los fenómenos puros de mercado. pues resulta igualmente obligado ponderar aquellas otras generalmente consideradas de índole «no económica». Es más. preciso resulta e s t r u c t u r a r u n a teoría general de la acción h u m a n a . ante todo. Pero. sino q u e tiene también que a b o r d a r tanto la conducta de un hipotético ser aislado como la mecánica de una comunidad socialista. No son razones de índole rigurosamente lógica o epistemológica. Ello equivale a afirmar que la cataláctica se ocupa de aquellas actuaciones practicadas sobre la base del cálculo monetario. Realidades accidentales que registra la historia de nuestra ciencia y circunstancias p u r a m e n t e convencionales influyen c u a n d o se trata de definir el «genuino» ámbito de la ciencia económica. Los problemas típicamente económicos. es aquel q u e atañe al análisis de los fenómenos del mercado. por eso mismo. puede ser delimitado v definido con la máxima precisión. El análisis del mis- . El intercambio mercantil y el cálculo monetario hállanse inseparablemente ligados e n t r e sí. teoría general de la acción h u m a n a .a Acción Humana quisiera restringir sus investigaciones tan sólo a cuestiones de índole p u r a m e n t e material. en su sentido más estricto.íctico. posible limitar el análisis a las actuaciones calificadas por lo c o m ú n de «económicas». Un mercado con cambio directo tan sólo no es sino imaginaria construcción. el de la economía en sentido restringido. no siendo. es decir. además. Lo único q u e cabe proclamar es q u e los estudios económicos aspiran a analizar los precios monetarios de los bienes y servicios que en el mercado se intercambian. la aparición del dinero y del cálculo monetario viene condicionada por la preexistencia del mercado. sino usos tradicionales y el deseo de simplificar las cosas.364 t. y que para ello. sólo de un m o d o a p r o x i m a d o pueden ser desgn jacios del cuerpo de la teoría praxeológica general. Cierto es q u e la economía debe analizar la mecánica de un imaginario sistema socialista de producción. lo que nos hacc proclamar que el á m b i t o catal. El á m b i t o de la praxeología.

de un sistema lógico basado en los precios monetarios y el cálculo económico. No es posible hallar. Marx y sus seguidores. 7. suponen. Herr» En ge n "Dührings Vmwalznng. 1920. p¡íf> 106. K . «la fase superior de la sociedad comunista»." ed„ Stuttgart. Tan pronto como la humanidad haya superado el mundo de la necesidad para ingresar en el de la l i b e r t a d a l c a n z a n d o . es decir. habrá abundancia de todo y será posible «dar a cada uno según sus necesidades» 2 . 1 . der Wissenscbtiff. la existencia de la ciencia económica.Ambito y •metodología de la cataláctica 365 ino. Sentada tal premisa. pág. ni la más leve alusión a la posibilidad de que la sociedad comunista en su «fase superior» pueda hallarse enfrentada con el problema de Vid. suprimidos los perniciosos efectos que ciertas artificiosas instituciones de humana creación provocan. La existencia en la tierra. Los idearios en cuestión. : Vid. ed. Reichenberg. bajo ese apelativo. se proclama que. que desaparecerá atando sea abolida la propiedad privada de los medios de producción. 17. ¿ E X I S T E . COMO CIENCIA. podría ser paradisíaca. Para K. Kreibich. Se trata de una realidad típica de ios primeros estadios históricos. cualquiera que fuera el número de los humanos. implica su abierta negación. en todo el mare magnum de publicaciones marxistas. La naturaleza en sí es generosa y derrama riquezas sin cuento sobre la humanidad. la superación de tales artificios abrirá las puertas a la abundancia plena. Zar Kritik des sozialdemokratiscben Partetprogramms ton Gotba. pura y simplemente. todo el mundo vería satisfechas cuantas apetencias cabe sentir. Cierto es que cuanto. sin embargo. 1910. tácitamente. de esta suerte. en la mayor parte de las universidades modernas. La escasez es sólo fruto de arbitrarios usos y prácticas. p r e s u p o n e previa estructuración de una ciencia cataláctica. M A R X . se enseña. LA ECONOMIA? Hay quienes niegan. que no hay en el mundo escasez alguna de medios materiales que perturhe la satisfacción de las necesidades humanas. la escasez constituye pura categoría histórica. E N G E L S .

Ernest Solvay y. en lo posible. del esfuerzo consciente del hombre por paliar. mediante ampararse en los estragos causados por la bélica conflagración. Esfúmase. También existen los inflacionistas radicales. Panacea para todos los males es el incrementar ilimitadamente el gasto público. la indudable penosidad del trabajo con sólo afirmar que el laborar —si es bajo el régimen comunista— no constituirá carga. Cabe admitir que en tal imaginario supuesto ni regí ría la ley del valor. La economía se ocupa de la acción. Frente a tanta vana palabrería. es decir. a que el socialismo en un solo país todavía no es pcrefecto. de tal suerte que aún no ha sido posible plasmar la «fase superior» del comunismo y. sino incluso inconcebible para la mente humana. misteriosamente. Para estas gentes. Dejando el tema en manos de tos historiadores y los psicólogos. por ejemplo. sino placer. Estamos ante el mito de la abundancia y de la saciedad. en la América actual. ni habría escasez. donde ningún deseo jamás quedaría insatisfecho. ni problema económico ' Vid lb\d .366 t. medidas restrictivas que los egoístas intereses de clase de los banqueros y demás explotadores han logrado imponer. bele a la economía desentenderse del problema de determinar poiqué es tan popular este arbitrario modo de pensar v esa tendencia de las gentes a soñar despiertas. deviniendo entonces «la fundamental exigencia de Ja vida» \ Las terribles realidades del «experimento» ruso justifícanse aludiendo a la hostilidad de los países capitalistas. la escasez es (ruto de las artificiosas restricciones impuestas a la expansión crediticia y a otras sistemáticas qtte permiten incrementar la cantidad de dinero circulante. la economía afirma tan sólo que sti misión es enfrentarse con aquellos problemas que se le suscitan al hombre precisamente porque el mantenimiento de la vida humana exígele disponer de múltiples factores materiales. Para nada le interesa determinar qué sucedería en un mundo. sus diversos malestares. no sólo inexistente. aquellas escuelas que nos hablan de «financiación funcional». Proudhon. defensores tic las ideas que estructuraran.a Acción Humana la escasez de los factores naturales de producción. sin que la ignorancia de las gentes permitiera montar una oposición seria a tales maquinaciones. últimamente.

Q u i e n q u i e r a pretenda e x p o n e r una opinión sobre los problemas c o m ú n m e n t e considerados de índole económica queda obligado a utilizar el procedimiento de referencia. Sin embargo. en efecto. aquellos hombres perfectamente felices verían cómo iba esfumándose su capacidad de pensar. Tal procedimiento constituye el g e n u i n o m é t o d o praxeológico. por cuanto no habría lugar a la elección y. el economista procura q u e las suyas sean f o r m u l a d a s con la máxima diligencia. en la tierra. E L MÉTODO D E INVESTIGACIÓN BASADO EN I. aplicando. precisamente. hubiera de ser resuelto.AS CONSTRUCCIONES IMAGINARIAS El sistema de investigación típico de la economía es aquel q u e se basa en construcciones imaginarias. Ninguna de estas realidades podría. C u a n d o se trata de abordar cuestiones económicas. no existiría dilema que. mientras las construcciones de éste resultan vagas e imprecisas. atención y justeza. en el que todo género de bienestar ha de conquistarse mediante trabajos y fatigas.Ambito y •metodología de la cataláctica 367 alguno. Fia sido especialmente elaborado y perfeccionado en el marco de los estudios económicos. aquella conducta que suele denominarse económica. debiéndose ello a que la economía es la parte de la praxeología hasta ahora más adelantada. mediante el raciocinio. alguna vez llegaran a darse tales circunstancias. a tal m é t o d o ha de acogerse el p r o f a n o . la capacidad intelectual permite a los mortales luchar contra la escasez. P o r q u e el recurrir a las aludidas construcciones imaginarias no constituye prerrogativa exclusiva del profesional dedicado a la investigación científica. El hombre capaz de pensar y actuar sólo puede aparecer dentro de un universo en el que haya escasez. analizando críticamente todos los supuestos y circunstancias de las mismas. darse. nunca hubieran desarrollado su razón ni su inteligencia y si. 2. igual q u e el teórico. para acabar dejando de ser humanos. Los habitantes de esc hipotético mundo. desde luego. . al actuar. Porque el cometido esencial de la razón estriba en abordar los problemas que la naturaleza plantea.

como lógica consecuencia. í n t i m a m e n t e contradictorias y de imposible plasmación práctica. en excluir de concreta actuación alguna o algunas de las circunstancias q u e en. la misma concurren. Es f r u t o por t a n t o de la deducción. Su función estriba en auxiliar al h o m b r e precisamente c u a n d o quiere abordar investigaciones d o n d e no cabe recurrir a la ilustración sensorial.a Acción Humana La construcción imaginaria constituye.368 t. del preferir y rechazar. P o r q u e incluso construcciones imaginarias inadmisibles. en definitiva. resultantes. El sistema consiste. al configurar su imaginaria construcción. la praxeología había forzosamente de e s t r u c t u r a r unos métodos c o m p l e t a m e n t e distintos de los q u e la física o la biología emplean. Cábenos. desde luego. algo similar a las construcciones imaginarias. Al contrastar con la realidad las construcciones imaginarias. en el m u n d o de la realidad. podría efectivamente existir y funcionar. deriv a n d o por eso de la categoría f u n d a m e n t a l del actuar. amparar sus enseñanzas en experimentos de laboratorio. no se preocupa de si refleja o no exacta y precisamente la realidad q u e se p r o p o n e examinar. Incidiría en p u r o dislate quien pretendiera buscar. resulta i m p e r t i n e n t e indagar si éstas conforman con los conocimientos experimentales o si reflejan convenientemente ios datos empíricos. d e n t r o del c a m p o de las ciencias naturales. P o r ello. Los f r u t o s q u e reporta constituyen la mejor vindicación del m é t o d o . de esta suerte. tic las previas actuaciones contempladas al f o r m u l a r las mismas. siempre y c u a n d o se sepa manejarlas con el d e b i d o tino. conceptual imagen de una serie de hechos. pues. las q u e la praxeología maneja nunca pueden ser contrastadas con realidad experimental alguna. El economista. La praxeología no p u e d e . ni en el conocimiento sensorial de la realidad externa. m e n t a l m e n t e ponderar las consecuencias que la ausencia de dichas circunstancias provocaría y advertir la trascendencia de las mismas en caso de . Lo único q u e precisa c o n f i r m a r es si los presupuestos de la construcción coinciden con las circunstancias propias de aquellas actuaciones q u e se quiere enjuiciar. No le interesa averiguar si el orden imaginado. es decir. pueden ser útiles y hasta indispensables para c o m p r e n d e r mejor la realidad. f u n d a m e n t a l m e n t e . a diferencia de las ciencias naturales.

P a r t i e n d o de tales presupuestos. los salarios. aprehendemos el concepto del interés originario f o r m u l a n d o una imaginaria construcción en la cual el individuo no distinguiría entre satisfacciones que. 3. igualmente. estará p r e s t o a a m p a r a r la b u e n a marcha del sistema. de actuaciones que p u e d a n desarticularlo y protegiéndolo. serían d i s f r u t a d a s u n a s m á s p r o n t o y otras m á s tarde con referencia al m o m e n t o de la acción. Q u i e n de él pretende hacer uso se halla indefectiblemente.y coerción. q u e ninguna fuerza de índole institucional p e r t u r b a nada. Sólo más tarde. por otro. a ambos de cuyos lados ábrense los abismos de lo absurdo y lo disparatado. absteniéndose. por a d m i t i d o q u e el gobierno. finalmente. !a economía trata de averiguar q u é efectos tal organización provocaría. ni los tipos de interés. p o r tanto. q u e existe. c o m p r e n d e r la categoría de acción. c o n s t r u y e n d o imaginaria situación en la cual el actuar resultaría inconcebible. p o r un lado. así. o bien p o r q u e desconocieran f o r m a alguna q u e p e r m i t i e r a incrementar su bienestar fsu grado de satisfacción). Se supone. de plena libertad. intercambio mercantil de bienes y servicios. Sólo despiadada autocrítica p u e d e evitar caer en tales piélagos. P o d e m o s . o bien p o r q u e las gentes estuvieran ya plenamente satisfechas. Se da.Ambito y metodología de la cataláclica 369 existir. sin sentir ningún malestar. Del m i s m o modo. de un m é t o d o difícil en e x t r e m o de m a n e j a r p o r cuanto fácilmente induce al paralogismo. es decir. desde luego. El mercado goza. en este sentido. L A E C O N O M Í A PURA DE MERCADO En la imaginaria construcción de una economía pura o de mercado no interferido suponemos se practica la división del trabajo y que rige la propiedad privada (el control) de los medios de producción. contra posibles ataques de terceros. Se trata. Las construcciones imaginarias resultan imprescindibles en praxeología y constituyen la única sistemática que p e r m i t e la investigación económica. d i s c u r r i e n d o p o r resbaladiza arista. ningún agente a j e n o al mismo interfiere los precios. c u a n d o ya ha quedado debi24 . si bien p e r d u r a r í a n un m i s m o lapso de tiempo. el aparato social de compulsión.

el librecambismo habría de provocar. resulta que una sistemática como la de referencia. las s u p u e s t a m e n t e insatisfactorias situaciones que registraría un libre mercado laboral y. recurren a idéntica sistemática. prácticamente todos. en abierta contradicción cuando. sobre t o d o c u a n d o constituye el único m é t o d o q u e p e r m i t e abordar los problemas q u e a todos interesan. se afanan por conquistar m e d i a n t e la inversión de trabajo y esfuerzo. negativa. hallámonos ante la consecuencia que ofrece riguroso e imparcial estudio del intervencionismo en todas sus facetas. imperialista. Lo cierto es q u e para pond e r a r cualquier medida tendente a limitar el libre juego de los elementos q u e integran un mercado no interferido. ante todo. sin embargo. preséntannos. desde luego. han llegado a concluir q u e aquellos objetivos q u e la mayoría. para e x p o n e r sus propios idearios. al a m p a r o de diversas políticas. descríbcnnos. q u e tildan de reaccionaria. Sorprendente. ni f r u t o de imperfecto análisis. cuando buscan protecciones tarifarias. pueda haber sido objetivo de ataques tan apasionados. también en prin cipio. Muy al contrario. c o m o mejor pueden ser alcanzados es i m p l a n t a n d o un mercado libre cuya operación no se vea p e r t u r b a d a por la interferencia estatal. Los economistas. lógicamente impecable. pasa el economista a examinar las cuestiones q u e suscita la interferencia del g o b i e r n o o de otras organizaciones capaces de recurrir a la fuerza y a la intimidación en la mecánica del mercado. No hay razón alguna para considerar aserto g r a t u i t o tal conclusión. en su opinión. etc. . T a n ardorosos críticos inciden. aquellas situaciones q u e la libertad económica engendraría. forzoso es examinar. a través de sus investigaciones. Las gentes han vilipendiado el sistema considerando se trataba de arbitrario mecanismo m o n t a d o en sectaria defensa de una política económica liberal. teóricamente. es más.370 La Acción Hiiinanti daraente e x p u e s t o c u a n t o cabe inferir del análisis de esa imaginaria construcción. Al abogar por salarios mínimos. manchesteriana. Aseguróse q u e del análisis de imaginarias construcciones no cabía derivar ilustración alguna q u e permitiera c o m p r e n d e r mejor la realidad. las desastradas consecuencias que.

finalmente.5191 . replicaban q u e la libre operación del mercado. píigs. Los liberales. El teísmo y el deísmo del siglo de la Ilustración veían reflejados en la regularidad de los f e n ó m e n o s naturales los mandatos de la Providencia. Al expresarse así. h u b o economistas q u e adoptaron la doctrina de la a r m o n í a predeterminada 4 . 979. tendieron a i n t e r p r e t a r dicha realidad como una manifestación más del paternal t u t e l a j e ejercido por el Creador del universo. en el cual el c o n s u m i d o r — t o d o c i u d a d a n o — es soberano. este imaginario orden socialista gozó incluso de prioridad lógica. Al t i e m p o q u e f o r m u l a b a n la imaginaria construcción de una economía de mercado pura. mientras m o t e j a b a n de «artificial» y «pert u r b a d o r » al régimen m o n t a d o sobre la intromisión oficial en los f e n ó m e n o s mercantiles. En el proceso heurístico que. Preocupaba a los economistas el problema referente a si el sas' La aludida predeicrminuda armonía del mercado libre no debe. por su parte. C o n t e m p l a d el f u n c i o n a m i e n t o de! mercado — d e c í a n — y veréis en él la m a n o del Señor. En tal sentido. provoca resultados mejores q u e los q u e órdenes emanadas de ungidos gobernantes podían engendrar. la imaginaria construcción de una comunidad socialista.Ambito y •metodología de la cataláctica 371 Cierto es q u e ios economistas clásicos y sus continuadores solían calificar de « n a t u r a l » el sistema basado en una libre economía de mercado. los economistas clásicos elaboraron su contrafigura lógica. La filosofía social en q u e se basaba el despotismo paternalista insistía en el origen divino de la a u t o r i d a d de aquellos reyes y autócratas destinados a gobernar los pueblos. Vid. permitió descubrir la mecánica de la economía de mercado. nc hacían m á s q u e a t e m p e r a r su dicción a los usos semánticos de una época q u e propendía a calificar de contraria a natura toda institución social tenida por indeseable. confundirse con la teoría de la armonía de los intereses sociales rectamente entendidos. c u a n d o aquellos filósofos advirtieron análoga regularidad en el m u n d o de la acción h u m a n a y de la evolución social. que se produce bajo un sistema de mercado. sin embargo. si bien hay cierta analogía entre ambos pensamientos. Tal terminología era también f r u t o del cuidadoso análisis que de los problemas del intervencionismo habían p r e v i a m e n t e practicado. Por eso.

372 t. Dichos teóricos —asegúrase— basan sus lucubraciones en un imaginario ser. al pronto. las gentes.a Acción Humana tre d i s f r u t a r í a de pan y zapatos en el supuesto de q u e no hubiera m a n d a t o g u b e r n a t i v o alguno q u e obligara al p a n a d e r o y al zapatero a t e n d e r sus respectivos cometidos. « a u t o m á t i c a » regulación del mercado surgía por c u a n t o advertían q u e m e d i a n t e un « a n á r q u i c o » sistema de producción cabía atender las necesidades de las gentes de m o d o más cumplido q u e recurriendo a cualquier ordenación q u e un o m n i p o t e n t e g o b i e r n o centralizado pudiera e s t r u c t u r a r . Si el radicalismo reformista p u d o recurrir al socialismo. a! abordar los problemas que la economía de mercado suscita. Ese homo oeconomicus tal vez sirva para retratar a los traficantes. recuérdese la ph alan ge de Fourier. los economistas q u e d á b a n s e pasmados al advertir que tales medidas coactivas en m o d o alguno eran necesarias. aquellos pensadores tácitamente estaban utilizando la imaginaria construcción de un sistema socialista. al imaginar que las gentes se afanan exclusivamente por procurarse la máxima satisfacción personal. totalmente egoísta y racional. sin embargo. El lucubrar en torno a la . como sistema basado en la división del trabajo q u e una autoridad planificadora por e n t e r o gobierna y dirige. que sólo por su ganancia personal se interesaría. a los especuladores de la Bolsa. Estos últimos tendían más bien a predicar la autárquica coexistencia de reducidas entidades económicas. el egoísmo con el altruismo. C u a n d o contrastaban la producción con el lucro. en su inmensa mayoría. implícita . parten de irreal supuesto.n las teorías expuestas por los economistas clásicos. el interés p r i v a d o con el público. LA MAXIMIZACION DE LOS BENEFICIOS Suele decirse que los economistas. P o r eso. no f u e idea q u e los reformadores utópicos e n g e n d r a r a n . El socialismo. de una economía dirigida por un gobierno de á m b i t o nacional o m u n d i a l . Parecía. digamos. Precisamente su sorpresa ante la. en tal sentido. f u e p o r q u e se acogió a aquella idea. precisa una intervención autoritaria para constreñir a cada profesional a q u e sirviera a sus conciudadanos. son bien diferentes.

Ambito y •metodología de la cataláctica 373 conducta de ese imaginario ser de nada sirve cuando lo que se pretende es aprehender la realidad tal cual es. en la órbita del mercado. Los gustos y fantasías del cliente constituyen norma suprema para él. El hombre de negocios ha de acomodar fatalmente su conducta a la demanda de los consumidores. lil hombre. cobrar el precio mayor. Sus acciones. siempre y cuando el adquirente esté dispuesto a pagar el precio correspondiente. mutatis nntlandis. engendradas por circunstancias especiales que requieran examen o definición particular. una vez más. Si la clientela es incapaz de apreciar la belleza y prefiere el producto tosco y vulgar. No puede entregarse a sus propios caprichos y antojos. habrían quedf. plasman compras y ventas. el confusionismo. mediante la acción. deviene servidor de los consumidores. limítase a aseverar que el hombre. quedando obligado a atender los deseos de éstos. Conviene ahora. en la disyuntiva de percibir más o percibir menos por cierta mercancía que pretenda vender. El comprar en el mercado más barato y vender en el más caro —inmodificadas las restantes circunstancias— es una conducta cuya explicación en modo alguno exige ponderar particulares motivaciones o impulsos morales en el actor. No es preciso establecer presupuesto especial alguno para afirmar que el individuo. centrar nuestra atención en el problema relativo a la maximización de los beneficios. al enfrentarse con los móviles que engendran la acción humana. Lo mismo. y concretamente la economía.do insatisfechas. en cuanto comerciante. Dicho proceder es el único natural y obligado en todo intercambio. La cantidad que éste se ahorra al comprar más barato permítele invertir mayores sumas en apetencias que. ceteris paribus. Cuanto la economía predica de la oferta y la demanda es aplicable a cualquier tipo de oferta y de demanda. sin que la certeza de dichos asertos quede limitada a determinadas ofertas y demandas. en otro caso. sucede con el comprador. sin embargo. el recaudar esa cantidad superior supone una mejor satisfacción de sus necesidades. preferirá siempre. pretende suprimir su malestar. Para el vendedor. La praxeología en general. aquél habrá de . error e inexactitud que dicho aserto implica. aun contrariando sus propios gustos. pues las falacias que contiene fueron ya examinadas en las partes primera y segunda de este libro. Innecesario resulta refutar.

a veces.a Acción Humana producir. tal vez. al actuar. es puro come re tan tí ruando se preocupo tic producir los cuadros que le proporcionarán mayores ingresos. en cambio. guímc exclusivamente por propios ideales. No puede pagar salarios superiores a los del mercado si los com pradores. Quien enttega unos céntimos. al músico ciego.374 t. El comerciante. en la calle. Si le place. En tal caso. el correspondiente salario. El hombre. . El planteamiento es totalmente distinto cuando se trata de gastar los propios ingresos. discrimine contra bienes de determinado origen o procedencia y prefiera adquirir productos que técnicamente son peores o más caros. cábele hacer donativos v limosnas. por delicadeza. no se subordina al gusto leí público comprador y. es difícil de trazar. Lo normal. generalmente combina una compra comercial con un acto de caridad. ciertamente. por su parte. La frontera que separa la compraventa mercantil de bienes y servicios de la donación limosnera. difuminar la frontera entre lo que es negocio y lo que es liberalidad. se limita a hacer caridad. haciendo caso omiso de todas las desagradables consecuencias que su proceder pueda irrogarle. no está pegando la dudosa labor musical. puede. En este sentido. Si desea socorrer a un amigo en situación apurada. Vid. aun cuando no precise de tal auxilio o quépale contratarlo a menor pierio en el mercado. El patrono no puede hacer caridad a costa de la clientela. lo que los compradores prefieran '. en ocasiones. Si los consumidores no están dispuestos a pagar más por los productos nacionales que por los extranjeros. Nada le impide que. precisamente. formalmente. supra p¡!ginns 221-223. no están dispuestos a abonar precios pro porcionalmcnte mayores por aquellas mercancías que han sido producidas pagando esos incrementados salarios. en'onces es un artista. dejándose llevar por teorías y prejuicios diversos. es que el comprador no favorezca caritativamente al vendedor. por ejemplo. puede ofrecerle tin cargo en sus oficinas. arbitre alguna fórmula que evite a este último la vergüenza de vivir de la bondad ajena. el comerciante vese constrc nido a surtirse de estos últimos si son más baratos que los autóctonos. un genio creador. Quien hace una adquisición en una tómbola de caridad. es * Un pintor. Cuando. procede como ser unitario. Pero alguna vez ocurre. exclusivo propietario de cierta empresa. sin embargo. En tal supuesto. el interesado puede pro ceder como mejor le parezca.

cuanto mejor dispuesta esté la mesa y cuanto más agradable sea el ambiente. comprar en el mer cado más barato. fomentan ese confusionismo entre gastos productivos y gastos <ic consumo. Cuando el comprador. La otra mitad págala el fisco. la carga fiscal. por ejemplo. al elegir entre dos cosas que la química y la técnica reputan iguales. quiere comer como ser racional. son incapaces de ponderar. ' La fisiología nutritiva tampoco. en verdad. reduritfnduse. induce a torpes errores. de su propio bolsillo contribuye sólo con la mitad del importe. Lo que no resulta permisible es afirmar que tal persona no está mejorando su propia satisfacción al proceder asf. no un costo de producción6. Salvo que esté incidiendo en error. Todo pisto que pueda lucir en la correspondiente cuenta de resultados disminuye el beneficio neto. ponderablc y visible. 4 IJIS instituciones legales. frecuentemente. descuidando todo lo demás. opta por la más cara. desde luego. con sus métodos específicos de invest¡pación. Tal vez. cuando el empresario invierte parte del mismo en obras caritativas. personalmente.Ambito y metudulogia Je la cataláctica 375 un costo más del proceso industrial. al actuar de tal suerte. consideremos ridicula la vanidad de quien paga mayores precios acudiendo a un bar de lujo. el que dichas circunstancias tengan notoria trascendencia en la determinación de los precios de la alimentación resulta perfectamente compatible con nuestro anterior aserto según el cual los hombres prefieren. Si el tipo de gravamen. simplemente por tomarse el mismo cóctel al lado de un duque y codeándose con la mejor sociedad. Hay muchas personas a quienes la comida satisface tanto más cuanto mejor presentada y más gustosa sea. congiuamente. siendo éstas deducibies. desprecia teles detalles. . constituye inversión efectuada por e! propietario de parte de sus ingresos. El consumidor no compra alimentos o calorías exclusivamente. Ahora bien. La tendencia a tomar en consideración sólo lo tangible. indudablemente tiene sus motivos para proceder así. No pretende devorar como mero animal. ceteris paribus. En puridad estamos ante un gasto de consumo. Pero. lo que hace es pagar unos servicios que la química y la tecnología. es del 50 por 100 sobre el beneficio neto. A estas cosas no les dan importancia aquellos que exclusivamente se ocupan de los aspectos químicos del proceso digestivo 7 .

Incluso las actuaciones que directamente tienden a mejorar ajena condición resultan. sin embargo. puramente personal y cuya certeza no cabe ni refutar ni atestiguar. resulta. En este sentido —y en ningún o t r o — cabe emplear el término egoísmo y decir que la acción siempre. brinda una pauta que . alcanzar la máxima satisfacción posible.a Acción Humana El hombre actúa siempre para acrecentar la personal satisfacción. pues simplemente repelimos lo que ya se baila implícito en la propia categoría de acción. independientemente de que ésta sea engendrada por el hambre del actor o por su deseo de aplacar la de los demás. nada tiene que ver con la economía. en definitiva. por tanto. Cierto es que muchos piensan de otro modo y prefieren llenar el propio estómago antes que el ajeno. como tal. Cabe. desde luego. en todo caso. por maximización de los beneficios. por fuerza. Las necesidades fisiológicas —se ha dicho— en todos los hombres son idénticas. aspira a incrementar todo lo posible la propia ventaja. pues el actor. La economía interésase por toda acción. es egoísta. tal identidad. El contemplar gentes hambrientas le produce malestar. de inmediato incidimos en el error. personalmente. Olvidan que no existe mecanismo alguno que permita medir el respectivo estado de satisfacción alcanzado por cada uno de los componentes de la sociedad. La economía jamás pretende emitir juicios de valor. constituye simple dato de expe rienda histórica. de índole egoísta. en cambio. en las transacciones de mercado. cualquier otro significado pretendemos dar a tal expresión. en pico ñas tico y perifrástico circunloquio. han de provocar. deriva mayor satisfacción de ver comer a los demás que de comer él mismo. forzosamente. pero. predicamos que el hombre. cuando no hacen más que expresar arbitrarios juicios de valor. decir que es justo robar al rico para dar al pobre. el calificar algo de justo o injusto implica previo juicio subjetivo de valor que. Erróneamente interpretan el carácter de los juicios formulados acerca de la comparativa felicidad de personas diversas. Creen estar sentando hechos. Si. desde luego. incurrimos.376 t. Hay economistas que creen que compete a la economía el determinar cómo puede todo el mundo. Esto. o al menos la mayoría. La ciencia aspira tan sólo a averiguar los efectos que determinados modos de actuar. Pero si.

L A ECONOMÍA A U T Í S T I C A N i n g u n a imaginaria construcción ha sido más acerbamente criticada q u e aquella que s u p o n e la existencia de un aislado sujeto económico que por sí solo ha de bastarse. 4. en cambio. El que. La economía. Para estudiar d e b i d a m e n t e el cambio interpersonal. sin embargo. al respecto. tales reformadores en error al no advertir que no existe principio universal alguno que pueda servir de guía para decidir una alimentación que para todos fuera conveniente. El ganadero no alimenta las vacas para hacerlas más o menos felices. Puede ser que quiera incrementar la producción de leche o de carne.Ambito y •metodología de la cataláctica 377 permite ponderar en qué grado hállanse las mismas objetivamente satisfechas. ¿Qué tipo de personas querrán producir esos criadores de hombres? ¿Atletas o matemáticos? ¿Guerreros o jornaleros? Quien pretenda criar y alimentar hombres con arreglo a patrón preestablecido en verdad desea arrogarse poderes despóticos y servirse. como medios. Quienes emiten tales opiniones y recomiendan seguir esos criterios en la acción de gobierno pretenden tratar a los hombres como el ganadero maneja a sus teses. Mediante sus subjetivos juicios de valor. no puede prescindir de dicho modelo. sin embargo. el individuo distingue entre aquello que le produce más satisfacción y lo que menormente le satisface. se sigan unos u otros principios dependerá íntegramente de los objetivos que se persigan. de sus conciudadanos para alcanzar propios fines que indudablemente diferirán de los personalmente preferidos por aquéllos. Pero. Esos reformadores que aseguran perseguir la máxima satisfacción general no hacen más que expresar cuál sea la ajena situación que mejor conviene a sus propios intereses. efectivamente. Tales juicios no hacen más que proclamar cuál es el estado en que quien los formula quisiera ver al tercero. vése el economista obligado a contrastarla con aquellos supuestos en los q u e no . sino en el deseo de conseguir específicos objetivos. el juicio de valor emitido por una persona con respecto a la satisfacción de tercero nada. o tal vez busque otras cosas. dice acerca de la real satisfacción personal de este último. Inciden.

contemplando en nuestros ani(]¡Ms lu economía familiar autística. con miras al beneficio. ' Hitamos abordando ahora problemas puta m a n e leérteos. especialmente !a de tipo socialista. tal vez efectivamente haya v i v i d o — m al jerarca s u p r e m o de una aislada comunidad socialista — l a cual históricamente hasta ahora nunca ha existido— resulta ríales posible planear y actuar como. i n d e p e n d i e n t e m e n t e de q u e puedan ser provechosas para quienes las ejercitan. Los economistas. Q u i e n e s recurren a tal diferencia estiman q u e la economía autística. por ejemplo. pese a todo. en modo alguno históricos.tí Acción Humana podría darse. la publicidad y la banca considéranse actividades rentables. En el marco de nuestra imaginaria construcción. podemos perfectamente suponer q u e cabe efectuar dichos cálculos. desentiéndense del problema atinente a si la economía autística puede efectivamente funcionar o no*. consecuentemente. calificándolas de «productivas». Enjuician los diferentes fenómenos de la economía de mercado p o n d e r a n d o cada u n o de ellos según el mismo resulte o no justificado desde el p u n t o de vista de la organización socialista. en cambio. El estudioso perfectamente advierte q u e el modelo es ficticio. el arte de vender. En la imaginaria construcción de una economía autística se basa esa popular distinción entre la actuación productiva y la actuación p u r a m e n t e rentable. al servirse de estas imaginarias construcciones. Así. si tal suposición permite abordar mejor los problemas examinados. que E A SÍ indudablemente ha existido.378 Í. distinción en la cual tantos i n f u n d a d o s juicios de valor se a m p a r a n . eludir las objeciones opuestas al concepto Jel individuo aislado. lo hacen quienes pueden recurrir al cálculo económico. S . ello no obstante. pero improductivas. constituye el más deseable y perfecto sistema de gestión. Ni a Robinson Crttsoc — q u e . a aquellas actuaciones q u e el jerarca económico de tal sistema practicaría. Podemos. En este sentido recurre a dos ejemplos de economía autística: el referente a la economía del individuo aislado y el referente a la economía de una sociedad socialista. Las restantes actividades perfeccionadas en una economía de mercado tíldanse de improductivas. Sólo atribuyen valor positivo.

a los potenciales c o m p r a d o r e s dejarían de interesarles los precios solicitados por los potenciales vendedores. Aparece repetidamente.Ambito y •metodología de la cataláctica 379 Para la economía. a los precios a la sazón vigentes. así. C u a n d o cierra la Bolsa. La acción. están dispuestos a aceptar. 5. y lo mismo sucedería a la inversa.i fluctuación tk* los cambios durante el transcurso del día. es. una gran lonja o casa de contratación. q u e podemos d e n o m i n a r esleído natural de reposo. respectivamente. por decirlo»así. Nuevas ' En gracia a la sencillez hacemos taso omiso tic l. . Transacción alguna podría ser efectuada. Tal estado de reposo. estiman demasiado b a j o o demasiado alto el precio del mercado 9 . En tales circunstancias. por tanto. ningún interés encierran tan arbitrarios juicios de valor. los agentes han c u m p l i m e n t a d o cuantas órdenes. E L ESTADO D E REPOSO Y LA E C O N O M Í A DE GIRO U N I F O R M E Para abordar d e b i d a m e n t e el estudio de la acción conviene advertir q u e aquélla apunta siempre hacia un estado que. el estado de reposo. En cada instante cásanse todas aquellas transacciones q u e los intervinientes. en su c o n j u n t o . Surgiría. desde luego. E s t o m i s m o es predicable de todo tipo de transacción. no es mera construcción imaginaria. de por sí. tiende al estado de reposo. La teoría de los precios ha de estudiar el cambio interpersonal. H a n d e j a d o de vender y de comprar tan sólo aquellos potenciales vendedores y compradores que. bien por haber sido suprimido todo malestar. a la supresión de la actividad. conseguido. vedaría ulterior actuación. Las gentes seguirán intercambiando mercancías en el mercado hasta llegar al m o m e n t o en q u e se i n t e r r u m p a y detenga el intercambio al no haber nadie ya q u e crea pueda mejorar su bienestar mediante ulterior actuación. La economía de mercado. teniendo siempre bien presente lo anterior. al vigente precio de mercado. cabía casar. bien por no resultar posible paliar en mayor grado el prevalente.

el cual en modo alguno presupone q u e el estado de reposo haya de perdurar. impelidos p o r el deseo de. en las correspon dientes compraventas. en el próximo instante. Se ha dicho que este concepto del estado de reposo es insatisfactorio. en tanto se vaya agotando su f u e r z a impul- . sino exacta descripción de lo que.le provocar en la actividad productiva. de n u e v o en el mercado con sus productos. en todo mercado acontece.tí Acción Humana operaciones sólo podrán ser plasmadas c u a n d o varíen las respectivas valoraciones personales de las partes. lanzaránse i n m e n d i a t a m e n t c a producir. c o m p r a r lo q u e necesitan para su propio consumo. mañana o ulteriormente.380 Í. radicalmente difiere de la otra imaginaria construcción q u e alude al estado final de reposo. No importa saber si los f u t u r o s precios serán iguales o distintos a estos que contemplamos. desde luego. e n t r a n d o . fueron pagados. A este respecto. Pero ahora vamos a dar un paso más. a su vez. con frecuencia. La objeción carece de base. sin excepción alguna. Cierto es que los c o m p r a d o r e s de factores de producción. Los teoremas implícitos en el estado natural de reposo resultan válidos y aplicables a todo t i p o de transacción. por c u a n t o se refiere tan sólo a la determinación del precio de u n o s bienes disponibles en limitada cantidad. Vamos a interesarnos por aquellos factores capaces de desatar una tendencia a la variación de los precios. nos ocupamos con exactitud de los precios vigentes en un inmediato pretérito. Q u e r e m o s averiguar a d o n d e dicha tendencia conducirá. acaecerá. Ello. La calma se desvanecerá tan p r o n t o c o m o varíen las momentáneas circunstancias q u e la p r o d u j e r o n El estado natural de reposo. a poco. Al tratar del estado natural de reposo fijamos la atención exclusivamente en lo que ahora mismo está o c u r r i e n d o . d e s e n t e n d i é n d o n o s de lo q u e después. no es una construcción imaginaria. I n t e r é s a n n o s tan sólo aquellos precios q u e efectivamente. así c o m o para continuar los procesos de producción. Res tringimos nuestro horizonte a lo q u e m o m e n t á n e a m e n t e acaba de suceder. no invalida n u e s t r o supuesto. según antes hacíamos n o t a r . sin pronunciarse acerca de los efectos que tales precios han «. es decir. a la vista de aquellas ventas.

d a n d o lugar a nuevo estado de reposo. No p u e d e ser c i f r a d o ni en valor numérico expresado en términos m o n e t a r i o s ni en cantidades ciertas de otros bienes. por tan to. la cataláctica lamentablemente fracasaría en sus intentos por resolver los problemas que la determinación de los precios suscita. tiende hacia determinado estado final de reposo. consiguientemente. el precio final v el estado final de reposo. es un precio hipotético. por c u a n t o el mercado. están va operando las fuerzas q u e . en m o d o alguno descripción de la realidad. Los precios de mercado constiutyen realidades históricas. I^os precios libres jamás coinciden con el precio final correspondiente a la estructura de mercado a la sazón prevalente. P o r q u e ese estado final de reposo nunca podrá ser alcanzado. en todo m o m e n t o . sólo p u e d e ser concebido partiendo de las circunstancias necesarias para que el m i s m o aparezca. Este estado final de reposo es una construcción imaginaria. si descuidase el análisis del precio final. aludiendo. factores p e r t u r b a d o r e s f o r z o s a m e n t e h a b r á n de surgir. Q u e d a r í a i n d e b i d a m e n t e restringido nuestro análisis de la determinación de los precios si nos limitáramos a c o n t e m p l a r tan sólo los m o m e n t á n e o s precios de mercado y e! . El precio de mercado es un f e n ó m e n o real. en cambio. resultando.Ambito y •metodología de la cataláctica 381 siva. jamás se aquieta. posible cifrarlos con exactitud numérica en dólares y centavos. En cada instante subsiguiente pueden aparecer circunstancias que d e n lugar a q u e varíe El mercado. en cambio. a l u m b r a r í a n . hoy en día se emplea más a men u d o el t é r m i n o precio estático En orden a evitar confusionis mo es más conveniente hablar de precio final. Antes de q u e llegue a ser una realidad. en aquella misma e s t r u c t u r a mercantil q u e engendra el precio de mercado. El precio final. es aquel tipo de cambio al q u e e f e c t i v a m e n t e realizáronse operaciones. Nunca aparece en el mercado. P e r o 110 hay más r e m e d i o q u e recurrir a esa imaginaria construcción. de no aparecer nuevas circunstancias. Los economistas de a n t a ñ o llamaron precio natural al precio correspondiente a este f u t u r o estado de reposo. o r i e n t a d o en cada m o m e n t o hacia d e t e r m i n a d o estado final de reposo. a través de sucesivos cambios. Pues. Ahora bien. a un estado final de reposo. El precio final.

tí Acción Humana estado natural de reposo. En esto se diferencia de aquella o t r a imaginaria construcción q u e alude a la economía de giro uniforme. cabe sea tan corto que. Múltiples ejemplos similares cabría citar. sin parar mientes en que. o r i e n t a n d o el c o n j u n t o mercantil hacia distinto estado de reposo. c o m o ejemplo. a veces. están ya o p e r a n d o factores q u e lian de provocar sucesivos cambios de los precios. en los precios finales y en el estado final de reposo. En este sentido. O t r o s . por eso. nadie p u e d e predecirlo. f r e c u e n t e m e n t e . cabe citar la controversia referente a ios efectos provocados por las variaciones de la cantidad de d i n e r o existente. jamás d e b e m o s olvidar q u e contemplamos eventos sucesivamente encadenados. pues ésta se caracteriza p o r h a b e r sido de la misma eliminado el factor tiempo. sin embargo. n a t u r a l m e n t e . en e r r o r los economistas al no advertir la trascendencia del factor tiempo. H u b o estudiosos q u e se fijaron sólo en los efectos a largo plazo. los precios subsiguientes al instante m i s m o de la variación de las aludidas circunstancias mercantiles. eslab ó n tras eslabón.382 Í. en la práctica. d u r a n t e ese tiempo. efectos escalonados. es decir. ha de existir un cicrto lapso temporal. comienzan a actuar nuevos factores. Ha de transcurrir un cierto lapso de t i e m p o para q u e d e f i n i t i v a m e n t e su capacidad q u e d e agotada. A m b o s g r u p o s t o r p e m e n t e planteaban el problema. Desde q u e aparece un dato n u e v o hasta q u e el mercado queda p l e n a m e n t e adaptado al mismo. pueda despreciarse. ( Y . e n t r e una y otra. van apareciendo. por el contrario. Incidieron. en el mercad o . La imaginaria construcción del estado final de reposo sirve para percatarnos de esa temporal evolución de las circunstancias del mercado. es decir. es q u e . resultando. limitáronse a c o n t e m p l a r los efectos inmediatos.) Al abordar los efectos propios de cualquier variación de aquellas circunstancias q u e influyen en el mercado. hechos que. transcurre cierto lapso temporal. I n d u d a b l e . p e r í o d o que. C u á n t o tiempo transcurrirá de una a otra situación. El f e n ó m e n o con q u e nos e n f r e n t a m o s estriba en q u e las variaciones de las circunstancias d e t e r m i n a d o r a s de los precios no producen de golpe todos sus efectos. suponiéndose invariables las circunstancias de . viciadas sus conclusiones.

siendo objeto de las mismas manipulaciones. En ese s u p u e s t o no variará la demanda de aquellos bienes cuyo c o n s u m o efectúase sólo en determinadas épocas 11 Vid. reaparece de inmediato tal y como primer a m e n t e se presentó. P o r t a n t o . Cabe admitir. idénticas transacciones. La nota típica de esta imaginaria construcción es el haberse eliminado el transcurso del t i e m p o y la alteración incesante de los f e n ó m e n o s de mercado. existe perfecta estabilidad. los precios — l l a m a d o s g e n e r a l m e n t e precios estáticos o de e q u i l i b r i o — permanecen también constantes. No es preciso suponer q u e ese imaginario m u n d o haya de estar p o b l a d o por h o m b r e s inmortales. Son c o n s t a n t e s todas las circunstancias o p e r a n t e s . H o y es lo mismo q u e ayer y mañana será igual a boy. sin e m b a r g o . incluso aquellas q u e ocasionan esos periódicos desarreglos del estado natural de reposo. llegan f i n a l m e n t e . q u e ni envejecen ni se r e p r o d u c e n . Las circunstancias de tal mercado jamás varían. una y otra vez. . a los consumidores q u e con ellos acaban. Sólo aquellos cambios q u e no influyen sobre los precios son admisihles. Iguales cantidades de bienes de orden superior. en tal m a r c o . gira u n i f o r m e m e n t e . Ni la oferta ni la demanda p u e d e n .Ambito y metodología de la cateláctiea 381 hedhu concurrentes. variar. pero nunca cambia de aspecto. por el contrario. El mercado repite. (Es equivocado c induce a c o n f u s i ó n denominar economía estática o economía en equilibrio estático a la construcción q u e nos ocupa. s i e m p r e y c u a n d o no se m o d i f i q u e ni la cifra de población total ni el n ú m e r o de individuos q u e integra cada g r u p o de la misma e d a d . finalmente. mueren. q u e tales gentes nacen. Los precios ya no varían. en forma de bienes de consumo. crecen y. El sistema está en movimiento constante. El estado natural de reposo de tal economía se p e r t u r b a continuam e n t e . constituyendo grave error el confundirla con la imaginaria construcción de la economía estacionaria) La economía de giro u n i f o r m e es un esquema ficticio en el cual los precios de mercado de todos los bienes y servicios coinciden con los correspondientes precios finales. Evoluciona invariablemente en t o r n o a un c e n t r o fijo. subsiguiente Apartado.

Las objeciones hasta ahora opuestas al uso de la imaginaria construcción aludida nunca han advertido cuáles eran los problemas q u e en verdad interesan. Para m e j o r . introducir en el estudio d e t e r m i n a d o factor capaz de provocar específica mutación. cuya trascendencia p o d r e m o s entonces c u m p l i d a m e n t e examinar. por tanto. para. p o n d e r a r los problemas q u e suscita la mutabilidad ut_ . es suponer q u e la imaginaria construcción de una economía de giro u n i f o r m e de nada sirva para abordar este nuestro cambiante m u n d o .tí Acción Humana vitales. Ese d e n o m i n a d o m é t o d o estático precisamente constituye el i n s t r u m e n t o mental más adecuado para p o n d e r a r el cambio. del cual. después. las mismas han sido eliminadas. de trascendencia el q u e tales mutaciones sean grandes o pequeñas. es el único q u e p e r m i t e abordar los cambios q u e nos interesan. sin embargo. P o r !o mismo. L o s críticos jamás se percataron de las facetas equívocas q u e los mismos p r e s e n t a n . preciso es contrastar esas variaciones con un estado imaginario. c o n c e n t r a n d o la atención en lo «dinámico». e l verdadero o b j e t o d e n u e s t r o e x a m e n — m e j o r coincidiera con la tantas veces aludida imaginaria construcción en lo referente a la ausencia de cambio. el que recurre al modelo de la economía de giro u n i f o r m e . y el c a m b i o implica secuencia tem- . forzoso es comencemos p o n d e r a n d o la ausencia de todo cambio. impertinente resulta recom e n d a r a los economistas a r r u m b e n su s u p u e s t a m e n t e exclusivo interés p o r lo «estático». suponiendo invariadas las restantes circunstancias. careciendo. E r r ó n e o . súbitas o lentas. Si q u e r e m o s analizar los complejos f e n ó m e n o s que la acción suscita. J a m á s existió en el m u n d o esa supuesta economía de giro u n i f o r m e . ni de cómo p u e d e el t o r p e m a n e j o del modelo fácilmente inducir a errores y confusiones.384 Í. pese a q u e no serán las mismas personas las q u e provoquen la correspondiente d e m a n d a . a estos efectos.as circunstancias económicas y el cambio irrecular e inconstante del mercado. hipotéticamente. La acción es cambio. A b s u r d o igualm e n t e sería el s u p o n e r que la imaginada economía de giro unif o r m e m á s útil para la investigación resultaría c u a n t o la realidad — a fin d e cuentas. es decir. El m é t o d o estático.

no cabe la opción. Es imprescindible. la intervención racional de personas q u e aspiran a alcanzar específicos fines en el deseo de mejorar el p r o p i o estado de satisfacción. sino de una asociación de termitas. no se trata de u n a sociedad h u m a n a . En tnodo alguno se trata de s u p u e s t o posible ni estructurable. El modelo de referencia adolece además de otra deficiencia. En la economía de giro u n i f o r m e . Es más. Ahora bien. En la economía de rotación u n i f o r m e . sino además indispensable. así como lo q u e significan las pérdidas y las ganancias. a estos efectos. los referentes a la relación e n t r e los precios de los bienes y los de los factores necesarios para su producción y los q u e la actuación empresarial y las ganancias y las pérdidas suscitan. no p u e d e ni siquiera ser llevado a sus últimas consecuencias lógicas. es decir. En tal invariable sistema no pueden aparecer individuos q u e escojan y prefieran y. Los diferentes factores de producción no pueden e s p o n t á n e a m e n t e asociarse para engendrar el bien de q u e se trate. la incertidumbre con respecto al 25 . tal vez. pues el mañana será igual al hoy conocido. El actuar equivale a o p t a r . d e j a n d o de ser incierto el f u t u r o . P o r q u e es imposible eliminar de una economía de mercado la figura del empresario. sin embargo. sean víctimas del e r r o r . La correspondiente construcción. no obstante. Para poder c o m p r e n d e r la función del empresario. no constituye más q u e mero i n s t r u m e n t o mental. desde luego. desaparece la fuerza que m u e v e el mercado.Ambito y metodología de la cataláctica 385 poral. se elimina tanto el cambio como la sucesión de los acontecimientos. h a b i e n d o el interesado siempre de e n f r e n t a r s e con la i n c e r t i d u m b r e del f u t u r o . sin e m b a r g o . en m o d o alguno minimizan los excelentes servicios q u e el modelo presta c u a n d o se trata de a b o r d a r aquellos únicos problemas para cuya solución el mismo resulta no sólo a p r o p i a d o . T a n insolubles contradicciones. la de q u e en él tácitamente se supone la existencia de la valuta y del cambio indirecto. E l i m i n a d o el empresario. por el contrario. ante un m u n d o de a u t ó m a t a s sin alma ni capacidad de pensar. imaginamos un orden en el cual ninguna de dichas realidades pueden darse. estamos. ¿ q u é clase de dinero podría existir en ese imaginario m u n d o ? Bajo un régimen en el cual no hay cambio.

ya q u e las sumas totales q u e a diario habría q u e pagar coincidirían exact a m e n t e con las cantidades en él ingresadas. C u a n d o . sin necesidad de utilizar metálico alguno. en tal caso. ya nadie conservaría dinero en caja. Un d i n e r o n e u t r o . a la torpe terminología q u e actualm e n t e suele emplearse en muchos m o d e r n o s escritos económi" Vid. la cantidad de d i n e r o que. de ese t i p o de expresiones numéricas. con los de las obligaciones q u e los interesados tuvieran q u e a f r o n t a r . pueden prestar la totalidad de sus f o n d o s . entre c o m p r a d o r y v e n d e d o r . etérea e i n d e t e r m i n a d a u n i d a d contable de carácter vago e indefinible. ya no sería dinero. p o r tanto. 623-627. el dinero en cuestión sería n e u t r o con respecto a las actividades económicas de las gentes. carece de sentido y hasta resulta inconcebible u . siempre y c u a n d o los correspondientes créditos venzan para la fecha en q u e los interesados precisarán del n u m e r a r i o correspondiente.386 Í. sin embargo. constituiría simple numéraire. en cualquier fecha f u t u r a .ígs. p o r su parte. De recurrir. sin embargo. en esta materia. iría reduciendo poco a poco sus saldos de n u m e r a r i o . Al ir progresando la economía hacia el giro u n i f o r m e . 111 banco. T o d o el m u n d o sabe. f i n a l m e n t e . con plena exactitud. carácter que. La intercalación. T o d a s las transac ciones p o d r í a n practicarse m e d i a n t e meras transferencias. t a n t o las personas individuales como las jurídicas. . la fantasía de algunos economistas y la ignorancia de muchos p r o f a n o s atribuye e r r ó n e a m e n t e al dinero. las cantidades de o r o así liberadas aflui rían hacia inversiones no monetarias (industriales). tampoco necesitaría conservar reservas d i n e r a d a s . Las gentes simplemente ostentarían créditos contra el aludido banco central. todo el m u n d o . precisará. Supongamos que sólo hay moneda de o r o y q u e existe un único banco central. Las gentes. para nada influiría en la esencia de la operación. fuera alcanzado el e s t a d o de equilibrio típico dula economía de giro u n i f o r m e . el o r o dejaría de empicarse a efectos m o n e t a r i o s . dejaría de utilizarse c o m o medio de intercambio. ¡nfrfl p. en cuantía y época. créditos cuyos vencimientos vendrían sucesivamente a coincidir.tí Acción Humana f u t u r o desaparece y consecuentemente nadie necesita disponer de efectivo. El « d i n e r o » .

y ello sólo p o d e m o s a p r e h e n d e r l o m e d i a n t e el argumentum a contrario. percatarnos de aquella tendencia. ínsita en toda acción. y un m u n d o yerto. instaurarían u n a economía de giro u n i f o r m e . idea í n t i m a m e n t e contradictoria. P r e t e n d e n hacer caso o m i s o del especulador individual q u e no desea implantar una economía de rotación u n i f o r m e . también desaparece. el d i n e r o se e s f u m a . b a j o tal sistema. s u p r i m i r el malestar en el mayor g r a d o posible. diríamos q u e el d i n e r o es. viva. q u e la pérdida o la ganancia son elementos característicos de la acción. La imaginaria construcción de una economía de giro unif o r m e es un concepto límite. q u e nos b r i n d a la imagen de u n a economía invariable. La acción. e l especular-— es característico de todo tipo de actuar. £1 lugar q u e ocupa el consciente actuar del individuo racional deseoso de s u p r i m i r su p r o p i o malestar viene a ser o c u p a d o p o r reacciones automáticas. en contraste con aquella otra q u e p u d i é r a m o s llamar matemática. a instaurar una economía de giro u n i f o r m e . un «factor dinámico». P r e t e n d e m o s también advertir las diferencias q u e hay e n t r e un m u n d o viviente. es decir. D e b e m o s tener siempre p r e s e n t e q u e q u e r e m o s . lejos de estar m u e r t o . ante todo. Tal contrastación nos enseña q u e el e n f r e n t a r s e con las condiciones inciertas d e u n f u t u r o siempre desconocido — o sea. de hecho. en el imaginario e impracticable s u p u e s t o de q u e ya no aparecieran nuevos datos. en el q u e hay acción. en un sistema «estático». en un universo que. Cabe calificar de escuela lógica la de aquellos economistas que han asimilado estas f u n d a m e n t a l e s ideas. Los economistas de este segundo g r u p o no quieren ocuparse de esas actuaciones q u e . tendencia q u e jamás p o d r á alcanzar tal o b j e t i v o mientras o p e r e m o s en un universo q u e no sea totalmente rígido e inmutable. U n a economía de m e r c a d o sin d i n e r o constituye. sino q u e aspira a lucrarse actuando c o m o m e j o r le convenga para conquistar el objetivo siempre perseguido por la acción. T a n arbitrario modelo sólo p u e d e emplearse sobre la base de no olvidar nunca lo q u e m e d i a n t e el mismo p r e t e n d e m o s conseguir.Ambito y •metodología de la cataláctica 387 eos. Fijan exclusivamente su atención en aquel ima- . por fuerza. por fuerza. imposibles de suprimir m e d i a n t e arbitrismos de género alguno.

No advierten que. en definitiva. Se trata. con mayor detenimiento. ausencia de acción. serían impensables. ya no hay acción. Puede variar la demanda de ciertos p r o d u c t o s . (Vid. L u c u b r a n en torno al equilibrio c o m o si se tratara de una realidad efectiva. Tal imaginario equilibrio lo describen mediante series simultáneas de ecuaciones diferenciales. situaciones en reposo. ha sido c o n f u n d i d a con la de la economía de giro uniforme. no es más que vana manipulación de símbolos matemáticos. olvidando que es un concepto límite. es decir. de conceptos diferentes. a veces. siempre y c u a n d o c o n g r u a m e n t e se incrementen o restrijan el c o n j u n t o de ingresos y riquezas. sin embargo. Dedican todos sus esfuerzos a reflejar. tal variación. sino simple sucesión de acontecimientos provocados p o r una fuerza mítica. habría de verificarse con máxima parsimonia. sin embargo. b a j o una economía de giro uniforme. diversos «equilibrios». en tal situación. mediante símbolos matemáticos.tí Acción Humana ginario estado de equilibrio q u e el c o n j u n t o de todas esas actuaciones individuales engendraría si no se p r o d u j e r a ningún ulterior cambio en las circunstancias concurrentes. volveremos a abordar el tema de la sconomín matemática. Las cifras de población pueden a u m e n t a r o disminuir. . simple herramienta mental. La economía estacionaria es una economía en la que jamás varían ni la riqueza ni los ingresos de las gentes. LA ECONOMÍA ESTACIONARIA La imaginaria construcción de una economía estacionaria. pobre pasatiempo q u e no proporciona ilustración alguna IJ . para permitir q u e el capital pudiera transferirse de los sectores que deban restringirse a aquellos o t r o s q u e proceda ampliar mediante no renovar el utillaje de los primeros e instalar las correspondientes herramientas en los segundos. 526-536). Su labor. La imaginaria construcción de una economía estacionaria lleva de la m a n o a otras dos imaginarias construcciones: la de IJ Mis adelante. F.388 Í. págs.n tal m u n d o cabe se produzcan cambios q u e . 6.

trabajadores o consumidores de la teoría económica no son seres reales y vivientes c o m o los q u e pueblan el m u n d o y aparecen en la historia. el expositor [imítase a apelar a la comprensión histórica para llegar a la consignada conclusión. por el c o n t r a r i o .Ambito y •metodología de la cataláctica 389 una economía progresiva (en expansión) y la de una economía regresiva (en contracción). manejan tipos ideales. La imperfección de estas tres imaginarias construcciones es evidente. Constituven. en la segunda. en cambio. En la economía estacionaria. por el contrario. toda vez que p r e s u p o n e n cabe p o n d e r a r riqueza y renta social P o r c u a n t o tal ponderación es impracticable e. 7. incluso. capitalistas. En la economía progresiva. capitalistas. manejen conceptos económicos. f o r j a n d o tipos ideales. al actuar. la suma de todas las ganancias y todas las pérdidas es cero. dichas magnitudes van siendo cada vez menores. El q u e tanto las gentes. al p r e t e n d e r reflejar las acciones humanas. no cabe recurrir a la misma al abordar la realidad. C u a n d o el historiador económico califica de estacionaria. Los empresarios. la s u m a total de beneficios es inferior al c o n j u n t o total de pérdidas. progresiva o regresiva la economía de determinada época. terratenientes. LA INTEGRACIÓN DE LAS FUNCIONES CATAL/ÍCTICAS C u a n d o los h o m b r e s . En la p r i m e r a . inconcebible. basados en cate- . ello en m o d o alguno significa que haya « m e n s u r a d o » las correspondientes circunstancias económicas. el c o n j u n t o f o r m a d o por t o d o s los beneficios es superior al conjunto total de pérdidas. terratenientes. como las diferentes ciencias históricas. m e r a s personificaciones de las distintas funciones q u e en el mercado se aprecian. t a n t o la cuota per capila de riquezas e ingresos c o m o la población tienden hacia cifras cada vez mayores. t r a b a j a d o r e s o consumidores. lo m i s m o q u e c u a n d o la historia económica. al a b o r d a r los problemas q u e sus propias actuaciones suscitan. alude a categorías catalácticas. El economista. la economía descriptiva y la estadística económica. En la economía regresiva. hablan de empresarios. cuando esos mismos términos emplea.

Estamos. . terrateniente. 713-715. los tipos ideales. en las circunstancias correspondientes al período c o m p r e n d i d o e n t r e el comienzo de la acción y el último m o m e n t o del plazo q u e se pretendía atender (plazo de provisión) n . en tal modelo. asimismo. El h o m b r e . terrateniente. a veces. y así ocurre frecuentemente coincidir en un mismo individuo. a hechos históricos. al analizar la acción en la sociedad de mercado. que. no existe cambio alguno que a los precios pueda afectar. sino. P o r cuanto la acción siempre aspira a e s t r u c t u r a r f u t u r a situación — f u t u ro. b a j o una economía socialista. La historia clasifica a las gentes según los fines q u e cada u n o persigue y los medios manejados en la consecución de tales objetivos. La economía.tí Acción Humana gorías praxeológicas. Ello sucede no sólo en la economía de mercado. capitalista o t r a b a j a d o r pueden. en m o d o alguno empaña la radical distinción lógica e n t r e los tipos ideales y los conceptos económicos. En la imaginaria construcción de una economía de giro u n i f o r m e no hay lugar para la actividad empresarial. Aluden éstos a funciones precisas. ante dos distintas pretensiones. por fuerza combina. las funciones de empresario. No sólo esto. El actuar implica especular. p o r el contrario. sino también en el supuesto del Robinson Crusoe — e l imaginario actor a i s l a d o — como. adviértese q u e cualquier mutación de las circunstancias forzosamente ha de influir en el actuar.390 Í. pues. prescinde de la meta perseguida por los interesados y aspira t a n sólo a precisar sus diferentes categorías y funciones. además. De ahí q u e el efecto de la acción haya siempre p o r fuerza de ser incierto. págs. equivocadam e n t e previsto. En la imaginaria construcción de un sistema de giro u n i f o r m e nadie es 11 Vid. Al prescindir de esa presupuesta invariabilidad. precisam e n t e por cuanto. en sí funciones diversas. al vivir y actuar. se contrae al inmediato e inminente moment o — vese la misma afectada por t o d o cambio. empresario. capitalista o trabajador o persona mantenida por alguno de los anteriores. Nunca es exclusivam e n t e c o n s u m i d o r . en cambio. Su diferencia claram e n t e se percibe al examinar el concepto cataláctico de empresario.

sino que alude a específica función. quien actúa es siempre empresario y especulador. El t e r m i n o empresario. al prever anticipadamente sus f u t u r a s necesidades. Llevemos la imaginaria construcción del empresario p u r o basta sus últimas consecuencias lógicas. Si tiene éxito en sus operaciones. todos ellos. propietario de nada. no se refiere a gentes determinadas. por el contrario. en realidad. El plasmar esa repetida f u n c i ó n en una figura imaginaria s u p o n e emplear un recurso metodológico. suyo será el correspondiente beneficio n e t o . Al usar de tal térm i n o . los diversos m e d i o s de producción que ha a d q u i r i d o con el aludido préstamo. No es. circunstancia típica c i n h e r e n t e al propio actuar y es ejercida por todo aquel q u e actúa. los t e r r a t e n i e n t e s y los trabajadores. aun c u a n d o ni actúan ni especulan. cualquiera sea. si. aquellas personas por las cuales quienes actúan velan — l o s menores en una sociedad de mercado y las masas en una sociedad socialista—. por el contrario. p o r fuerza. significa: individuo actuante c o n t e m p l a d o exclusivamente a la luz de la i n c e r t i d u m b r e inherente a t o d a actividad. viene a ser como un empleado de los capitalistas. en la economía verdadera y f u n c i o n a n t e . se lo han prestado los capitalistas. tal como la teoría cataláctica lo emplea. al hablar de empresario. Tal empresario. q u e por cuenta de éstos especula. el capital que. La economía. ya q u e f r e n t e a su activo existe un pasivo por el mismo i m p o r t e . integra. M u c h o s errores cabe cometer en esa previsión del futuro. D i c h o empresario no posee capital alguno. apropiándose del ciento por ciento de los beneficios netos. nunca debe olvidarse q u e cualquier acción hállase siempre situada en el devenir temporal. para sus actividades empresariales. El consumidor también especula. A n t e la ley. son especuladores. vense afectadas por los resultados de las especulaciones de los actores. en cambio. la pérdida habrá de ser soportada por los capitalistas prestamistas. maneja. sin responder . Los capitalistas. dicho empresario posee. fracasa. sin embargo. en verdad. por lo cual implica evidente especulación. desde luego. Tal función en m o d o alguno constituye p a t r i m o n i o exclusivo de específica clase o g r u p o .Ambito y •metodología de la cataláctica 391 ni empresario ni especulador. a título dominical.

Ha efectuado una inversión con miras a sacar de la misma el p r o d u c t o correspondiente. Cualesquiera q u e sean los términos concertados con sus acreedores. La inversión de d i n e r o o bienes materiales en la producción.1 trabajador.tí Acción Humana para nada de las pérdidas. Nace siendo d u e ñ o de d e t e r m i n a d a s habilidades. constituye actividad empresarial. en t a n t o en c u a n t o " Vid. no hay inversión alguna q u e pueda estimarse totalmente segura. vese afectado por c u a n t o s cambios registre la feracidad agraria o el c o n j u n t o de las propias necesidades. sus condiciones innatas constituyen medios de producción muy idóneos para ciertas labores. corre el riesgo de perder sus f o n d o s . En una economía de mercado. jamás p u e d e independizarse de la i n c e r t i d u m b r e del f u t u r o . Para el t r a b a j a d o r . ni aun admitiendo q u e una parte del capital fuera del empresario. E s . El p l a n t e a m i e n t o sustancialmente no se varía. más tarde. invariablem e n t e . para cubrir las necesidades de su familia. en cambio. habiéndola a d q u i r i d o . por tanto. En el caso de q u e no haya nacido con la destreza necesaria para ejecutar determinadas tareas. es siempre también empresario y especulador. El capitalista. el hacer provisión para el día de mañana. aun en el más vulgar sentido del t e r m i n o . de m e n o r idoneidad cuando de otras tareas se trata y totalmente inservibles en u n o s terceros cometidos l4 . por eso. F. hállase en la misma posición q u e cualquier o t r o a h o r r a d o r . ese m i s m o campesino se ve afectado p o r cuantos cambios hagan variar la trascendencia de su explotación agrícola p o r lo q u e al abastecim i e n t o del mercado se refiere. . por lo q u e se refiere al t i e m p o y gastos q u e ha tenido que invertir en tal adiestramiento. dicho trabajador. v i r t u a l m e n t e . es decir. al m e n o s en aquella proporción en q u e no puedan ser cubiertas con los fondos personales del empresario. éstos han de s o p o r t a r las pérdidas habidas. las cosas se plantean de m o d o análogo. el Remido en iiue debe estimarse el trabajo como factor de producción de índole no específica. q u e se limitaba a t o m a r prestado el resto. El campesino autárquico q u e cultiva la tierra. supri p¡igs 212-216. El propietario de medios de producción. empresario. ya sean éstos de índole material o dincraria.392 Í.

y E U G E N VON BítHM-BAWFRK. Fin el lenguaje moderno esa «distribución» pretende describir la dispersión de mercancías que. 5. por F. en la locución «distribución funcional». Los bienes no son. al advertir la trascendencia que en la historia del pensamiento económico tuvo !a imaginaria construcción de un estado socialista (vid. p. supra piígs. significa lo siguiente: empresario es el individuo q u e actúa con la mira puesta en las mutaciones q u e las circunstancias del mercado registran. los trabajadores ganan salarios. The D¡stributinn nj Wuttb. . luego. acontecen por el simple transcurso del tiempo. desde luego. para la ciencia económica. Para un análisis epistemológico de la distribución funcional. T o d o ello.íf¡. J O H N B A T E S C L A R K . 1924. como factor de producción. Capitalistas y terratenientes son.Ambito y metodología de la cal a tac tica M su salario depende del precio q u e el mercado está dispuesto a pagar p o r la correspondiente labor. El precio de la actividad laboral varía c u a n d o se modifican las circunstancias concurrentes. distribuidos. en cambio. compréndese la utilización de tal concepto en esta materia. ed. aun permaneciendo invariadas todas las demás circunstancias del mercado. quienes proceden c o n t e m p l a n d o aquellos cambios de valor y precio que. El término «distribución» no debe inducir a engaño. realiza el comercio. vid. ti enfrentarse con los problemas referentes n la determinación de las respectivas remas. cuma fucedrtia bajo un orden socialista La palabra «distribución». a causa de la distinta valoración q u e tienen los bienes presentes con respecto a los bienes f u t u r o s . Ce¡ammcíte Schrijten. pág. 299. deviene también empresario. empléase cn el sentido que dicho vocablo tenfa hace cíenlo cincuenta años. 1908. utiliza su propia capacidad laboral. De esta suerte q u e d a n p e r f e c t a m e n t e integradas las diversas f u n c i o n e s : el e m p r e s a r i o o b t i e n e beneficio o sufre pérdidas. los propietarios de los factores de producción (tierras o bienes de capital) devengan interés originario. primero. apela siempre a la aludida imaginaria construcción. del misino m o d o que lam bien varía el precio de los demás factores de producción. el profana incluso. No la Inventaron. E s t r u c t u r a m o s así la imaginaria construcción de la distribución funcional. T r a b a j a d o r es el h o m b r e que. los economistas: limitáronse éstos a purgarla de las imprecisiones de que adolecía el concepto vulgar de la misma. Nueva York. 371-372). producidos y. X Welss. ahora " Conviene hacer notar que lodo el inundo. entre los consumidores. también empleó. sin embargo. Cn la economía t l c mercado no hay fenómeno alguno que pueda considerarse distribución. Vtena. distinta de la efectiva distribución histórica l \ La ciencia económica.

superior espíritu de aventura y vista más p e n e t r a n t e q u e la mayoría. 11 Vid. empresarios aquellos individuos especialmente deseosos de sacar provecho del acomodar la producción a las mutaciones de! mercado sólo p o r ellos previstas. cabía en este s u p u e s t o haber recurrido al t é r m i n o «promotor». . no c o m p r e n d e supuestos abarcados por esta última. desigualdad engendrada por innatas particularidades y por las vicisitudes de la vida. Cierto es q u e el concepto de e m p r e s a r i o . ni del mismo modo. el cual —a diferencia del de medio de i n t e r c a m b i o — tampoco admite definición de pleno rigor praxeológico) Ln ciencia económica no puede. 595. a esos individuos atrevidos e ingeniosos que. Mejor hubiera sido. (En esto se asemeja al concepto de dinero. el t é r m i n o «empresario» en o t r o sentido d i s t i n t o al q u e se le a t r i b u y e en la imaginaria construcción de la distribución funcional. arbitrar otra palabra. prescindir del p r o m o t o r . La capacidad de m a n d o produce sus efectos t a n t o en el m e r c a d o c o m o en cualquier otro aspecto de la h u m a n a actividad. E s t e concepto de e m p r e s a r i o es menos amplio que el manejado en la hipótesis de la distribución funcional. en efecto. sin embargo. desde luego. El emplear un m i s m o vocablo para designar dos conceptos distintos puede engendrar c o n f u s i ó n . no reaccionan todas con la misma rapidez. reaparece también en esta materia. Ello es así por c u a n t o las gentes. En el mercado hay quienes abren la marcha y también quienes se limitan a copiar lo q u e sus más perspicaces conciudadanos hacen.394 Í.p r o m o t o r no puede ser d e f i n i d o con rigor praxeológico. engendran el progreso económico. infra píg. q u e en toda transacción mercantil aparece. La fuerza motora del mercado. es decir. el impulso q u e engendra la innovación y el progreso. tal vez. La desigualdad entre los diversos individuos. pues en él encarna una circunstancia genérica y característica de la h u m a n a naturaleza. ante el cambio de coyuntura. para aludir a ese segundo concepto de empresario. D e n o m í n a n s e .tí Acción Humana y siempre. siempre en vanguardia. condicionándola. aplícase el apelativo a gentes de mayores iniciativas.

le afectará todo cambio. I. no le afectarán ya en forma de pérdidas o ganancias. por el precio de los tejidos en general o de las específicas telas que él fabrique. por suma cierta. a través de las aludidas operaciones. no renuncia por completo a la función empresarial. sin e m b a r g o .Ambito y •metodología de la cataláctica 395 procede del inquieto p r o m o t o r . pueda experimentar. El interesado. registrado. abdica de su condición empresarial en favor del tercero que con él contrata. sin embargo. que no se deba a variación del precio del algodón. que. parcialmente renuncia a su función empresarial. se cubre de posibles pérdidas futuras. N o d e b e . p e r m i t i r s e q u e e l e q u í v o c o signif i c a d o del t é r m i n o d é f u g a r a c o n f u s i ó n d e n i n g ú n g é n e r o e n el estudio de la cataláctica. por ejemplo. Siempre que pueda haber d u d a . Las posibles variaciones de precio que el algodón. la función empresarial quedaría netamente distinguida y separada de todas las demás funciones. seguirá actuando como empresario por lo que a los fondos invertidos en sus instalaciones fabriles se refiere. durante el período en cuestión. deseoso siempre de incrementar t o d o lo posible su beneficio personal. tenga el sujeto de antemano vendida la correspondiente producción. Los precios plasmados en los correspondientes mercados a plazo regularían todas las actividades productivas Sólo quienes en tales operaciones . pese a su venta convenida a plazo. En dicha imaginaria construcción. cuando compra algodón. En la medida.A FUNCION EMPRESARIAL EN LA ECONOMIA ESTACIONARIA Mediante aquellas operaciones que en las bolsas de comercio se denominan a plazo cábele a! especulador evitar parte de sus responsabilidades empresariales. Aun trabajando a maquila y que. en que. cabe fácilmente desvanecerla e m p l e a n d o el término promotor en vez del de e m p r e s a r i o . Aparecería una clase formada por empresarios puros. en cambio. El empresario textil. sin embargo. simultáneamente lo vende a plazo. Imaginemos una economía en la que todos los bienes y servicios pudieran contratarse mediante operaciones a plazo.

Ahora bien. Bastaría con nacionalizar dicha única empresa para implantar un estado socialista sin pérdidas y sin ganancias.396 Í. que dicha economía es de índole estacionaria y que hay unn sola empresa. poblado por hombres capaces de actuar.tí Acción Humana intervinieran cosecharían ganancias o sufrirían perdidas. carentes. pues hemos abordado conceptos a veces esgrimidos contra el sistema capitalista y que sirven de base a algunas de las ilusorias propuestas presentadas para instaurar el socialismo. pasarían a ser meros asalariados. bajo una economía en la que haya cambio. La grandilocuencia con que los economistas matemáticos abordan esas imaginarias hipótesis y los correspondientes estados de «equilibrio» hace que las gentes con frecuencia olviden que tales construcciones no son más que entes irreales. un sistema de inalterable seguridad y estabilidad. de plena tranquilidad. sin embargo. puras herramientas del pensar. la cual realiza todas las aludidas transacciones a plazo. el total de pérdidas y el total de beneficios se igualan. por fuerza ha de existir superávit de perdidas o de ganancias. en definitiva. con ingresos de antemano prefijados. por definición. Por eí contrario. prestar cierta atención a la materia. Impertinente sería dedicar más tiempo a estos hizantinisinos que para nada amplían nuestro conocimiento. en tal sentido. asegurada contra la ¡«certidumbre del futuro. Pues es lo cierto que el ideario socialista cobra lógica procedencia en el ámbito de aquellos irrealizables modelos en los que plasma la economía de giro uniforme o estacionaria. El resto de la población hallaríase. gozarían. además. deviene indudable que la suma total de las pérdidas se igualaría con la suma total de las ganancias. por sí mismos. de interés práctico y que. como si dijéramos. íntimamente contradictorios. jamás podrían servir de modelo para estructurar un mundo real. desde luego. en la economía estacionaria. Los elementos rectores de las diversas empresas. Convenía. . Si suponemos. llegamos a esta conclusión en razón a que.

a su vez. enemigos internos o externos puedan ingeniar. El estado crea y mantiene así un ambiente social que permite a la economía de mercado operar pacíficamente. es decir. dentro de tal orden. satisfacen las necesidades de los demás al atender las propias. actúa según su propio interés le aconseja. Se protege y ampara la vida. El imperio estatal se ejerce sobre las gentes únicamente para prevenir actuaciones q u e perjudiquen o puedan perturbar el funcionamiento del mercado. El estado. El sistema hállase gobernado por el mercado. no interfiere en su mecánica. fin último para sí mismo y medio en cuanto coadyuva con los demás para que puedan alcanzar sus personales objetivos. a! servicio de sus conciudadanos. por violencia o fraude. ni interviene en aquellas actividades de los ciudadanos que el propio mercado encauza. la salud y la propiedad de los particulares contra las agresiones que. Cada uno. invariablemente. el aparato social de fuerza y coacción. Estos. sin embargo.CAPITULO XV El mercado I. El hombre es. L A ECONOMÍA DE MERCADO La economía de mercado es un sistema social de división del trabajo basado en la propiedad privada de los medios de producción. medio y fin. al tiempo. igualmente sirven a aquél. La mecánica del mercado funciona sin necesidad de compulsión ní coerción. todos. El actor se pone. El mercado impulsa las diversas actividades de las gentes por aquellos cauces que mejor permiten satisfacer las necesidades de los demás. Aquel slogan marxista que nos .

ni una cosa.398 Í. N a d a hay en el mercado de índole no humana.tí Acción Humana habla de la «anarquía de la producción capitalista» retrata muy certeramente esta organización social. La economía de mercado o capitalismo . El mercado no es ni un lugar. El proceso mercantil es la resultante de específicas actuaciones h u m a n a s . El proceso del mercado hace q u e sean m u t u a m e n t e cooperativas las acciones de los diversos m i e m b r o s de la sociedad. d o n d e no hay jerarca económico q u e a cada u n o señale su tarea. en el c o n j u n t o de tipos de cambio q u e genera la m u t u a actuación de todos aquellos q u e desean c o m p r a r o vender. c o m u n i s m o . El mercado es un proceso p u e s t o en marcha por las actuaciones diversas de los múltiples individuos q u e bajo el correspondiente régimen de división del t r a b a j o cooperan. cada m o m e n t o . son las fuerzas q u e determinan la disposición — c o n t i n u a m e n t e c a m b i a n t e — del mercado. las gentes intégranse. T o d o el m u n d o es libre. el centro donde se originan. El mercado las guía. por tratarse de sistema que ningún dictador gobierna. cómo y c u á n t o debe ser producido. en el cual la propiedad de los medios de producción correspondería a la sociedad o al estado. constriñéndole a cumplirla. El mercado es el p u n t o d o n d e convergen las actuaciones de las gentes y. E s t e segundo sistema suele denominarse socialismo. T o d o lo dirige el mercado. dotándolo de razón y sentido. mítica o misteriosa. a u n q u e no realizable— de cooperación social. es decir. reflejada en la estructura de los precios. Los precios ilustran a los p r o d u c t o r e s acerca de q u é . nadie está sometido a désp o t a alguno. así c o m o las actuaciones engendradas por las aludidas apreciaciones. Conviene distinguir n e t a m e n t e la economía de m e r c a d o de aquel o t r o sistema — i m a g i n a b l e . única institución que ordena el sistema en su c o n j u n t o . economía planificada o capitalismo de estado. ni una asociación. T o d o f e n ó m e n o de mercado puede ser r e t r o t r a í d o a precisos actos electivos de quienes en el m i s m o actúan. por voluntad propia. al t i e m p o . b a j o un régimen de división del trabajo. La situación queda. mostrándoles cómo p o d r á n alcanzar mejor su p r o p i o bienestar y el de los demás. en tal sistema de cooperación. Los juicios de valor de estas personas.

simplemente. no . las correspondientes consecuencias. maquinaría o t r a b a j o . ello. c o m o también se suele decir. a la v o l u n t a d de los consumidores. igual q u e las privadas. El q u e el estado o los municipios posean y administren determinadas explotaciones no e m p a ñ a los rasgos típicos de la economía de mercado. que pueden libremente acudir a las mismas o rechazarlas. combinatorio del socialismo y el capitalismo. una combinación de ambos órdenes. H a n de acomodarse. desvíanse hacia o t r o s sectores. sin e m b a r g o . al menos. La producción o la dirige el mercado o es o r d e n a d a p o r los mandatos del correspondiente órgano dictatorial. es decir. E s t á n sometidas a su ley y. c o m o al vender sus productos o servicios. Es la operación del mercado —y no el estado al recaudar g a b e l a s — la que decide en quién incidirá.El mercado 399 puro. y la economía socialista son términos antitéticos. ni s u p r i m e ni palia la supremacía del mercado. Dichas empresas. ni siquiera cabe suponer. por el gobierno o alguno de sus órganos. en una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción. No existe una economía mixta. ya colegiado. La administración p o d r á compensar sus quebrantos con fondos estatales. ya sea unipersonal. t a n t o al c o m p r a r primeras materias. No es posible. En m o d o alguno constituye sistema intermedio. la carga fiscal y cuáles hayan de ser los efectos de ésta sobre la producción. algunos de éstos sean administrados o poseídos por entes públicos. un sistema en p a r t e capitalista y en parte socialista. a la mecánica del mercado. al final. P o r q u e los fondos q u e cubran esas pérdidas habrán de ser recaudados m e d i a n t e impuestos y las consecuencias que dicha imposición fiscal provocará en la sociedad y en la estructura económica son siempre las previstas por la ley del mercado. el q u e . hállanse sometidas. p o r tanto. D e s d e el p u n t o de vista praxcológico o económico. habiendo de esforzarse por conseguir beneficios o. poseídas y dirigidas por el poder público. evitar pérdidas. a la soberanía del mercado. De ahí q u e sea el mercado — n o oficina estatal a l g u n a — el e n t e q u e determina el resultado y las consecuencias de las empresas públicas.

Vienen así a recurrir a los instrumentos intelectuales típicos de esc orden capitalista q u e con tanto fanatismo vilipendian. refuerza y renueva su energía vital. C A P I T A L Y BIENES DE CAPITAL Abrigan aquello q u e singularidad se esfuerza todos los seres vivos innato impulso a procurarse sostiene. De acuerdo con sus tesis. única y exclusivamente. E s t a m o s ante etapas sucesivas en el camino q u e conduce a! socialismo. La economía de mercado calcula mediante los precios monetarios. El socialismo.400 Í. se relacione con el mercado. La h u m a n a estriba simplemente en q u e el h o m b r e por m a n t e n e r y vigorizar la propia vitalidad de . condiciona su f u n c i o n a m i e n t o . El «socializar» las industrias. al igual q u e los soviets. aún hoy. b a j o cualquier régimen de división de trab a j o .es indudablemente un m o d o de implantar poco a poco el socialismo. P o r q u e el cálculo monetario constituye. Aquellos objetivos que la acción persigue. la base intelectual de la economía de mercado. por el mero hecho de comprar y vender en mercados. devienen inalcanzables en c u a n t o se prescinde del cálculo económico. de golpe. a este respecto. en verdad. Testimonia la realidad de esa vinculación el q u e efectúe sus cálculos en términos monetarios.) Los entes públicos. tiendas y explotaciones agrícolas privadas — e s decir. recordar que Marx y lo marxistas ortodoxos niegan t a j a n t e m e n t e la posibilidad de ese gradual a l u m b r a m i e n t o del socialismo. el transferir la propiedad de las mismas de los particulares a! estado—. p o r q u e puede recurrir al cálculo.tí Acción Humana cabe d e n o m i n a r socialista institución cualquiera sea q u e . p r e s u p o n e la ausencia de mercado para los factores de producción y el dejar de cotizarse precios por estos últimos. (Conviene. Sin embargo. la propia evolución del orden capitalista dará lugar a q u e un día. La economía de mercado existe. 2. se transforme en socialismo. hállanse relacionados con el sistema capitalista. El que resultara posible calcular p r e d e t e r m i n ó su aparición y. el socialismo todavía no ha sido alcanzado. tal c o m o sus teóricos lo conciben y definen. de u n o u otro modo.

es decir. a medida q u e prospera. ante todo. o bien artículos de c o n s u m o q u e permiten al h o m b r e a b a n d o n a r sistemas de producción de m e n o r lapso temporal. es decir. Cada paso q u e el h o m b r e da hacia un mejor nivel de vida hállase invariablemente a m p a r a d o en previo ahorro. que exigen superior inversión de t i e m p o . a m é t o d o s y sistemas q u e les permitieron. Sin a h o r r o y sin acumulación de capital imposible resulta a p u n t a r hacia objetivos d e tipo e s p i r i t u a l l . sin que la ampliación del plazo productivo obligue a quienes en el m i s m o participan a desatender sus necesidades. por o t r o s q u e . d e m o r a ésta más que compensada por las mayores producciones o las mejores calidades q u e gracias a tales nuevos m é t o d o s cabe conseguir. o bien etapas intermedias del proceso productivo. recurrieron. con lo que se pretendía distinguirlos de los factores de producción naturales.El mercado 401 m o d o consciente y deliberado. primero. Es por ello por lo que cabe afirmar q u e el a h o r r o y la consiguiente acumulación de bienes de capital constituyen la base de todo progreso material y el fund a m e n t o . ' Los bienes de capital han sido también definidos como factores de producción por el hombre producidos. por producir aquellas herramientas merced a las cuales podían a t e n d e r sus más perentorias necesidades. después. los recursos de la naturaleza (la tierra) y el trabajo humano. lista ya para ser empleada o consumida. sin embargo. es decir. pues fiícil26 . de la civilización h u m a n a . ampliar la producción alimenticia. son de superior f e c u n d i d a d . herramientas y p r o d u c t o s semiterminados. Tal terminología. en definitiva. si bien exigen mayor inversión de tiempo. N u e s t r o s prehistóricos antepasados preocupáronse. para ir luego satisfaciendo sucesivamente necesidades cada vez más elevadas hasta atender aquellas ya típicamente humanas no sentidas por las bestias. debe ser empleada con cautela. Bohm-Bawerk alude l este proceso al decir q u e el h o m b r e . va apelando a métodos de producción m á s complejos. p e r o de inferior productividad. en la anterior acumulación de las necesarias provisiones merced a las cuales resulta posible ampliar el lapso temporal q u e media entre el inicio del correspondiente proceso productivo y la obtención de la mercancía de q u e se trate. D e n o m i n a m o s bienes de capital a esos bienes al efecto acumulados. Los bienes así acumulados representan.

P o r el contrario. ' Para tal individuo. e n t r e el negocio y la casa. La suma resultante de valorar. o al menos en no disminuir. 1 N« encierra. los caso. estamos simplemente distinguiendo entre medios y fines. El concepto de capital constituye ia idea f u n d a m e n t a l y la base del cálculo económico. es la primordial h e r r a m i e n t a mental a manejar en una economía de mercado. en términos monetarios. en cada «acumulación de b i e n e s de capital». En efecto.tí Acción Humana Consignado lo anterior. «disponibilidad de capital». La mente del actor. sin m e r m a de capital originario. previa la o p o r t u n a manipulación. entre los f o n d o s mercantiles y el gasto familiar. p u e d e ser consumida en un cierto período de tiempo. mente puede inducir ul error. es decir. a su vez. factores de producción . el distinguir e n t r e medios y fines nos lleva a diferenciar entre invertir y consumir. le servirán para a t e n d e r f u t u r a s necesidades. t é r m i n o s tOBtagradoi. C u a n d o en el lenguaje vulgar y en la contabilidad —ciencia ésta que no ha h e c h o m á s q u e d e p u r a r y precisar aquellos juicios que a diario todo c! m u n d o m a n e j a — aludimos a los conceptos de capital y r e n t a . el capital poseído. es preciso distinguir radicalmente el capital de los bienes de capital2. concepto « l e que irruid uniente anal izare mus. haciéndonos creer en existencia de un cierto capital rea!. la correspondiente diferencia constituye lo que se denomina c o n s u m o de capital. d e «acumulación Je de bienes b u s c a n d o u n a m a y o r simplicidad. sin e m b a r g o .. que. traza una divisoria entre aquellos bienes de c o n s u m o q u e piensa destinar a la inmediata satisfacción de sus necesidades y todos aquellos o t r o s bienes de diversos ó r d e n e s — e n t r e los q u e p u e d e haber bienes del o r d e n p r i m e r o — \ ios cuales. lino de ordi'ti uuperior. «disponibilidades de capital»*. Si lo consumido supera a la renta. el concepto de renta o beneficio sólo p u e d e deducirse p a r t i e n d o del concepto de capital. CU va de. al calcular. hablar de capital». el c o n j u n t o de bienes destinados a inversiones — e l c a p i t a l — constituye el p u n t o de d o n d e arranca lodo el cálculo económico. éstos bienes de consumo no son ya det orden primera. Así. Se d e n o m i n a renta aquella s u m a q u e . peligro el c m p k a i c c a s i o n « l m c n : e . etcétera.402 Í. •ICICÍSL-? de capital». a este respecto. etc. El fin inmediato de la actividad inversora consiste en incrementar.

P e r o sólo aquellas gentes que p u e d e n aplicar el cálculo monetario búllanse capacitadas para percibir. a la luz de los m o d e r n o s sistemas contables. especie y orden que f u e r e n . que aparece b a j o . El cifrar con precisión a c u á n t o en cada caso asciende la renta. así c o m o para las actividades agrícolas y ganaderas. Cualquier c o n t e m p o r á n e o p r o f e s o r mercantil podría c o n t a b l e m e n t e p o n d e r a r aquellos enseres de los q u e se servía el h o m b r e primitivo para la caza y la pesca. contempláramos las economías de nuestros prehistóricos a n t e p a s a d o s . s i e m p r e que conociera los precios correspondientes. El p e n s a m i e n t o q u e hizo al h o m b r e distinguir entre capital y renta hállase implícito en el simplemente premeditar y planear la acción. q u e t a m b i é n ellos utilizaban «capital».El mercado 403 si la renta es superior al consumo. podríamos decir. Los más primitivos agricultores ya intuían las consecuencias q u e provocarían si recurrían a aquellas medidas que la técnica contable moderna calificaría de consumo de capital. La aversión del cazador a matar la cierva preñada y la prevención q u e hasta los más crueles conquistadores sentían contra la tala de árboles frutales constituyen mentales consideraciones q u e sólo quienes razonan en el sentido q u e nos viene o c u p a n d o pueden formular. Si. Sólo a esas personas cábeles f o r m u l a r los correspondientes distingos al e n f r e n t a r s e con las siempre cambiantes situaciones del m o d e r n o industrialismo a l t a m e n t e desarrollado y con la complicada e s t r u c t u r a de la cooperación social montada sobre cientos de miles de especializadas actuaciones y cometidos. la diferencia es ahorro. el a h o r r o o el c o n s u m o de capí ral constituye u n o de los cometidos de mayor trascendencia de los atribuidos al cálculo económico. No faltaron economistas que de lo anterior dedujeran q u e el «capital» c o n s t i t u y e categoría propia de toda humana producción. resultándoles posible aplicar dicha distinción a cualesquiera cosas y servicios de la clase. con totla nitidez. La misma idea palpita en la clásica institución del u s u f r u c t o y en o t r o s muchos usos y prácticas de índole análoga. la diferencia existente e n t r e un bien económico y los f r u t o s del mismo derivados. en un sentido metafórico.

404 Í. El concepto de capital carece de sentido fuera de la economía de mercado. q u e f u e r o n . actualmente. por su parte. encierra envídente error. pretenden enjuiciar y ponderar sus planes y actuaciones. No cabe desgajar e independizar el concepto de capital del cálculo monetario.tí Acción Humana cualquier imaginable sistema de producción —o sea. R . a fin de cuentas. de aquella estructura social que la economía de mercado implica. 190. único régimen bajo el cual resulta posible el mismo. sin embargo. Kapilal una Pioditktion. Cierto es q u e al principio los comerciantes. créditos.. F E T T E R en la Encydopaedia o¡ tbe Social Setenas. pocos son los cultivadores del agro q u e aplican a sus explotaciones rigurosas normas de conVid. metálico u otra cosa cualquiera. edificios. N i n g u n a trascendencia. incluso en los países más adelantados. A ú n hoy en día. efectos comerciales. resultante de deducir del total valor monetario del activo el total valor monetario de los débitos. Viena. Empresarios y contables coinciden por completo. da lo mismo que se trate de terrenos. V. 3 . solían en sus primitivas contabilidades excluir del concepto de capital el valor de los terrenos y edificios explotados. precisando a medida q u e el cálculo económico progresaba en unidades monetarias \ La m o d e r n a contabilidad es f r u t o de dilatada evolución histórica. s Vid. en lo q u e el término capital significa. también tardaron b a s t a n t e en conceptuar a sus predios como capital. pág. poco a poco. S T H I G L . maquinaria. como en la república socialista— no teniendo tal concepto nada q u e ver con la existencia o inexistencia del cálculo monetario Tal m o d o de razonar. 1934. en este orden de ideas. quienes sentaron las bases del cálculo económico. I I I . herramientas. es decir. 4 . tiene el que los correspondientes bienes así valorados sean de una u otra condición. Los agricultores. FUANK A. d e n t r o de un sistema social basado en la propiedad privada de los medios de producción. Sólo cobra trascendencia c u a n d o gentes que actúan libremente. mercaderías de todo orden. en el expuesto sentido. Se denomina capital a aquella cifra d i n e r a d a dedicada en un m o m e n t o determinado a específico negocio. tanto en el involuntario aislamiento del R o b i n s o n . el concepto se fue.

acerca de si el valor monetario del terreno debía ser c o m p r e n d i d o en el concepto de capital. Graves d u d a s existían. por tanto. aún hoy prevalente. Al objeto de abordar mejor este básico problema. es decir. si se ha m i n o r a d o su valor en u s o objetivo. la escasez de los existentes factores de producción i n c r e m e n t a n d o el d i n e r o circulante o ampliando el crédito. definiéndolo como el conjunto f o r m a d o por los existentes factores de producción que el actor tuviera a su disposición. sin reflejar las mutaciones q u e dicho valor pueda sufrir. a causa de intemperante utilización.El mercado 405 tabilidad. los datos contables arrojarán un beneficio ( u n rendimiento) superior a aquel que una sistemática más precisa reflejaría. por c u a n t o tuvieron e n o r m e trascendencia c u a n d o los economistas quisieron d e t e r m i n a r cuáles bienes eran capital real. cuando las gentes comenzaron a interesarse por estas cuestiones. P r e t e n d í a n combatir aquella supersticiosa creencia. q u e d a n d o . Suscitáronse de inmediato discusiones de lo más bizantinas acerca de si los bienes de consumo q u e el interesado poseía eran o no capital real. noticia alguna nos oirece en orden a si la tierra. según la cual cabe eliminar totalmente. por cuanto no nos brinda aquella información que. en definitiva. Tal estado d u b i t a t i v o i n d u j o a aquellos pensadores a excluir la tierra de su concepto de capital real. o. los economistas creyeron o p o r t u n o elaborar un concepto de capital real c o n f r o n t a n d o el mismo con el concepto de capital que maneja el comerciante cuando mediante el cálculo pondera el c o n j u n t o de sus actividades crematísticas. . buscamos. La mayoría de ellos no toma en consideración el factor tierra ni la contribución del mismo a la correspondiente producción. Convenía aludir a estas circunstancias de tipo histórico. ha s u f r i d o desgaste. prácticamente todo el m u n d o convenía en que no debía ser así estimado. Es e v i d e n t e m e n t e defectuosa tal sistemática. P o r lo q u e al n u m e r a r i o se refiere. ha sido perjudicada ta capacidad productiva de la tierra. En efecto. Los asientos de sus libros no hacen ninguna alusión al valor dinerario del t e r r e n o poseído. mediante la contabilidad de capitales. I g n o r a n d o tal realidad. al menos. d u r a n t e el proceso agrícola. en parte. ninguna ilustración nos proporciona acerca de si.

El efecto más grave q u e provocaría esa mítica idea tic un capital real fue el de inducir a los economistas a cavilar en t o r n o al artificioso problema referente a la denominada productividad del capital (real). denominar bienes de capital a los disponibles medios de producción. P o d e m o s . cabe determinar y totalizar el importe dinerario de los múltiples factores de producción q u e determinada empresa utiliza. Una vez abonada la suma correspondiente. .406 Í. factor de producción es toda cosa con cuyo intermedio cabe llevar a feliz término cierto proceso productivo. grave error el explicar el interés como renta derivada de la productividad del c a p i t a l 6 . Constituyó. a tenor de e x t e n d i d o uso semántico. pro0 Vid. sin embargo. todos los servicios productivos del bien en cuestión hállanse comprendidos en el precio de referencia. En las transacciones mercantiles se paga por el servicio q u e de la utilización de cierto factor de producción cabe derivar (es decir. pero. El valor q u e las p a r t e s atribuyen a esa potencialidad del factor en cuestión queda íntegramente reflejado en el precio que el mercado asigna al mismo. P e r o con ello ni se aclara ni sr precisa el concepto de capital real. Dicha relación no será más q u e pura descripción de un f r a g m e n t o del universo. Interés alguno encierra para el actuar un inventario de tal condición. por la contribución que el mismo es capaz de proveer a la empresa contemplada) el valor íntegro q u e la gente a tal contribución atribuye. U n a segunda confusión. ptfgs. En efecto. si eliminamos las expresiones monetarias. Tienen valor los factores de producción única y exclusivamente por esos servicios q u e pueden r e p o r t a r .tí Acción Humana El definir el capital como el c o n j u n t o disponible de medios de producción constituye. ese conj u n t o de existentes factores de producción deviene m e r o catálogo de miles de bienes diferentes. carente de toda utilidad c u a n d o de incrementar el h u m a n o bienestar se trata. sólo por ese servicio cotízanse los factores en cuestión. 774-782. nada queda ya por pagar. de trascendencia no m e n o r . vacua expresión. desde un p u n t o de vista técnico o topográfico. en v e r d a d . P o r definición.

empresarios y agricultores deseosos de cosechar ganancias y evítur pérdidas. Cobra corporeidad sólo en el marco de la economía de mercado. a lucubrar en torno a un capital social d i s t i n t o del capital privado. No estamos ante categoría propia de cualquier género de actuar. se pretendía elaborar un concepto del capital que pudiera ser m a n e j a d o por el director colectivista en sus actividades económicas. no obstante. propugnan el control estatal de los medios de . Quienes suponen q u e la economía es una ciencia experimental y. a la luz tle tales valoraciones. a c t u a n d o libremente. sin aplicabílidad práctica alguna. Civilización y propiedad privada f u e r o n siempre de la mano. Lo q u e sucede. en efecto. por tanto. Suponían. los conceptos de capital y renta constituyen meros conceptos teóricos. Convendríale. b a j o u n a organización económica en la cual no existe la propiedad privada de los medios de producción y. al jerarca. persiguiera) y por conocer c u á n t o podrían c o n s u m i r sus administrados sin provocar merma en los existentes factores de producción.El mercado 407 vocó esa idea del capital real. puedan decidir y calcular. no hay ni mercado ni prccios para los correspondientes factores. por tal vía. ampararse en los conceptos de capital y renta. EL CAPITALISMO T o d a s las civlizaciones. Bajo el signo del mercado sirve para que los individuos. para mejor ordenar su actuación. Constituye i n s t r u m e n t o f e c u n d o sólo en manos de capitalistas. La idea de capital sólo en la economía de mercado cobra sentido. P a r t i e n d o de la imaginaria construcción de una economía socialista. hasta el presente. con la consiguiente minoración de la f u t u r a capacidad productiva. 3. indudablemente. se han basado en la p r o p i e d a d privada de los medios de producción. los economistas que tendría éste interés p o r saber si su gestión era acertada (ponderada desde luego sobre la base de sus personales juicios de valor y de los fines que. En u n a economía socialista existen bienes de capital. es que. con razón. separados o en agrupación. sin embargo. pero no hay capital. Comenzóse.

q u e un día cayera sobre la h u m a n i d a d . a partir de la Edad Media. de tal suerte q u e los mismos sólo pueden ser abordados con arreglo a la técnica q u e en el presente libro pretendemos a d o p t a r . Plonnrd Chaos. Creso. . ' Por lo que al «experimento» ruso se refiere. El problema psicológico relativo a por qué las gentes vilipendian y rechazan el capitalismo. H a y otros temas q u e sí nos c o r r e s p o n d e a nosotros abordar. si bien no dejaba. A medida q u e dicha tendencia progresaba. prevaleció en Occidente una tendencia a ir p a u l a t i n a m e n t e aboliendo todas aquellas instituciones q u e p e r t u r b a b a n el libre f u n c i o n a m i e n t o de la economía de mercado. páginas 80-87. resulta i n d u d a b l e que. nunca se ha aplicado la economía de mercado. N i n g u n a demostración histórica cabe aducir en el sentido de q u e el socialismo proporcione un nivel de vida superior al q u e el capitalismo engendra Cierto es que. multiplicábase la población y el nivel de vida de las masas alcanzaba cimas nunca conocidas ni soñadas. La única con clusión que de la experiencia histórica cabría deducir. Ello no o b s t a n t e . véase Mises. al respecto.408 Í. es una interrogante cuya solución d e b e dejarse en m a n o s de los historiadores. por ello de ser la peor de las calamidades. M a r x afirmaba q u e constituía inevitable etapa p o r la q u e la evolución h u m a n a había de pasar. es decir. 1947. va unida a la propiedad privada. algo pudiera decirnos. hasta ahora y de forma plena y pura. admitiendo q u e ésta. «social» o «socialista» t o d o aquello q u e les agrada. analizando a fondo la actividad h u m a n a y todos los imaginables sistemas de cooperación social. los Médicis y Luis X I V hubieran envidiado las comodidades de q u e hoy d i s f r u t a el o b r e r o americano medio. tremenda desventura. Irvington-on-Mudson. Craso. hasta el p u n t o de motejar de «capitalista» cuanto les repugna. es q u e la civilización. considerando. en cambio. indefectiblemente. Los defensores del totalitarismo consideran el «capitalism o » lamentable adversidad.tí Acción Humana producción incurren en manifiesta contradicción. Los problemas q u e suscita el a t a q u e lanzado por socialistas e intervencionistas contra la economía de mercado son todos de índole p u r a m e n t e económica.

por fuerza. H1 h o m b r e . no sería lícito inferir q u e estamos ante un sistema p u r a m e n t e accidental y artificial. siendo ello así. tendría una mentalidad y un m o d o de pensar radicalmente distintos al n u e s t r o . esta mental trasmutación. La economía de mercado es un m o d o de actuar. a quien. De tal aserto. Todos los aludidos idearios tienen un rasgo c o m ú n : c o n t e m p l a n el capitalismo como si se tratara de un f e n ó m e n o accidental q u e cupiera s u p r i m i r sin acabar al t i e m p o con realidades imprescindibles para el desarrollo del p e n s a m i e n t o y la acción del h o m b r e civilizado. a las inalterables circunstancias del medio a m b i e n t e .El mercado 409 Ja redención a f o r t u n a d a m e n t e Hallábase a las p u e r t a s y p r o n t o iba a ser liberado el h o m b r e de tanta aflicción. menos aún. sustituible sin más por o t r o cualquiera. puesto que si ayer f u e beneficioso no p u e d e seguir siéndolo en la actualidad y. El aserto. lo q u e les hubiera inducido a a d o p t a r mejores sistemas económicos. La economía de mercado es la táctica q u e ha p e r m i t i d o al h o m b r e prosperar t r i u n f a l m e n t e desde el p r i m i t i v o salvajismo hasta alcanzar la actual condición civilizada. pugna con los más . O t r o s a f i r m a r o n q u e el capitalismo h u b i e r a p o d i d o evitarse a la h u m a n i d a d . al tratar del socialismo. Tales ideologías eluden cuidadosamente eí p r o b l e m a del cálculo económico. en su incansable afán por acomodar la propia actuación. M u c h o s son los m o d e r n o s escritores a quienes agrada a r g u m e n t a r c o m o sigue: el capitalismo es aquel orden económico q u e provocó esos magníficos resultados q u e la historia de los últimos doscientos años registra. sin embargo. no hay d u d a es hora ya de superar tal sistema. p a r a planear la acción. logró al fin descubrir la a p u n t a d a salida. q u e el h o m b r e ha ingeniado. de nada serviríale la aritmética. No cabe silenciar. de h a b e r sido las gentes moral m e n t e más perfectas. habría de provocar. aun d e j a n d o de lado los perniciosos efectos q u e la implantación del m i s m o provocaría por lo q u e al bienestar material del h o m b r e se refiere. La economía de mercado es f r u t o de dilatada evolución. b a j o el «igno de la división del t r a b a j o . del m o d o más perfecto posible. No se percatan de q u e el socialista. mañana. e v i d e n t e m e n t e . lo cual les impide advertir las consecuencias q u e la ausencia del mismo.

P o b r e . pues tal teórico. los métodos propios de las ciencias naturales experimentales. No inquieta a los economistas. c o m o estos experimentalistas pretenden hacer. el pensar q u e el capitalismo sólo surgiera hace doscientos años. Tales asertos no resisten el análisis lógico. en sus trabajos. siendo censurados por circunscribir el e s t u d i o al de los p r o b l e m a s de la economía de mercado. conclúyese. asegúrase. ciertamente. aún hoy. pese a lo q u e posiblemente crea. habrá de ser la obra del historiador o etnógrafo que. La economía. q u e glorifican la economía de mercado.410 Í. El capitalismo. e n t r e g r u p o s minoritarios de la población terrestre.tí Acción Humana elementales principios de la ciencia experimental. Retazos . mera época de transición entre un pasado precapitalista y un f u t u r o postcapitalista. no constituye rama de historia alguna. simplemente. I m p e r t i n e n t e sería volver sobre la cuestión de si cabe o no aplicar. p o r q u e a u n c u a n d o resolviéramos a f i r m a t i v a m e n t e la interrogante. efímera etapa de la evolución histórica. en m o d o alguno estará abord a n d o el objeto de su estudio i n m u n e a aquellos p e n s a m i e n t o s q u e desprecia considerándolos como meras hipótesis. en tal sentido. la disciplina que estudia la actividad h u m a n a . Las ciencias naturales razonan diciendo q u e si a f u e ayer valedero. En este t e r r e n o no cabe a r g u m e n t a r a la inversa y proclamar q u e por c u a n t o a f u e antes procedente. H u b o ayer y existen actualmente civilizaciones de mentalidad d i f e r e n t e q u e ordenan sus asuntos económicos de m o d o dispar al nuestro. ello no nos autorizaría a argüir á rebours. despreciando t o d o lo demás. considerándola como el patrón ideal y eterno de la cooperación social. d e s d e luego. no aplique los conocimientos q u e la economía le b r i n d a . De ahí q u e constituya herramienta mental imprescindible c u a n d o se trata de investigar problemas históricos o etnográficos. Es. o sea. no lo será ya en el f u t u r o . la teoría general de las inmutables categorías de la acción y de la mecánica de la misma b a j o cualquier supuesto en q u e el h o m b r e actúe. Se suele criticar a los economistas una supuesta despreocupación por la historia. contemplado sub specic mternitath. 110 es más q u e pasajero f e n ó m e n o . tan sólo opera en un área relativamente pequeña. mañana lo será también. y que. en las disciplinas referentes a la actividad h u m a n a .

El mercado 411 confusos e inexactos de superficiales teorías económicas. aquella única organización de la acción humana q u e p e r m i t e aplicar el cálculo económico al planeado proceder. sino sus contrincantes. Los economistas siempre advirtieron q u e la economía de mercado es f r u t o e n g e n d r a d o p o r un largo proceso histórico q u e se inicia c u a n d o la raza h u m a n a emerge de entre las filas de o t r o s primates. para ellos. De ahí q u e consideren artificiosas e incluso decadentes cuantas instituciones no puedan ser retrotraídas al más r e m o t o pasado o. Los sistemas no capitalistas de dirección económica sólo pueden ser estudiados b a j o el hipotético s u p u e s t o de q u e también cábeles a ellos recurrir a los n ú m e r o s cardinales al evaluar la acción pretérita y al proyectar la f u t u r a . así como cuantas cuestiones de índole económica suscítanse a historiadores y etnólogos. o r d e n a d o s dichos datos. El d e s e n t r a ñ a r los problemas q u e plantea la economía de mercado. tiempo ha descartadas. Los partidarios de aquella corriente erróneam e n t e denominada «historiéista» e m p é ñ a n s e en desandar el camino q u e tan fatigosamente recorriera la evolución h u m a n a . incluso. que desorientadas mentes elaboraran antes de la aparición de la ciencia económica. supuestamente auténticos. presidirán una labor. Tübingcn. Marx. quienes carecen de « s e n t i d o histórico» c ignoran la evolución y el progreso. Tal indudable realidad constituía. 1933) constituye una de las muestras más conspicuas de 1 . q u e el investigador seguramente conceptuará imparcial. Engels y los germánicos profesores de la Escuela Histórica entusiasmábanse p e n s a n d o q u e la p r o p i e d a d privada era «sólo un f e n ó m e n o histórico». nos faculta para a b o r d a r el examen de todos los posibles m o d o s de actuar. Toda institución q u e los salvajes no hayan desc u b i e r t o táchanla de inútil o degenerada. desde el m o m e n t o m i s m o en q u e comience a r e u n i r hechos. resulten desconocidas para alguna primitiva tribu de la Polinesia. deduzca las correspondientes conclusiones. No son los economistas. es decir. El libro del catedrático prusiano BKKNHAKD LAUM (Die Cescblossene Wirlscbfal. prueba evidente de q u e resultaban practicables sus planes socialistas 8 . He ahí p o r q u é los economistas concentran su atención en el e s t u d i o de la economía de mercado pura. hasta que.

políticos y empresarios. comoquiera que trataba más con gens du monde q u e con obreros. le gustaba codearse con la buena sociedad de París. adoptan también idénticas expresiones. Flaubert usaba el termino burgués como sinónimo de imbecilidad. ricos burgueses y una élite de artistas. 19 . incomodábale en mayor grado la estupidez de aquéllas que la de éstos (página 59). En t a n t o en cuanto es adelantado de cosas nuevas y nunca oídas. filósofos. que. no aludía a la hurguesla como tal estamento social. término q u e . Reservan. sino que se refería a un tipo de idiotez con la que frecuentemente tropezaba al tratar con miembros de dicha clase. el apelativo este modo de pensar Laum. Sin embargo. utilizan indist i n t a m e n t e ambos vocablos. de las cuates tesiilta que numerosas tribus primitivas ton sideraban la autarquía cosa natural. Al hombre corriente (le bo» pcuple) no lo despreciaba menos. cuando decía burgués. científicos. 1885). * C U Y DE MAUPASSANT analizó. Las anteriores observaciones de Maupasant retratan fielmente no sólo e! caso de Flaubert. aplícanse a c u a n t o parece vergonzoso. Considera por eso «lo b u r g u é s » s i n ó n i m o de imbecilidad' 1 . dice MíUpdííatit. definiéndolo así: «Califico de burgués u lodo aquel que piensa mezquinamente (pense bassementU. es decir. actualmente. constituyendo sus novelas «superestructura ideológica» del «sistema capitalista o burgués de producción». necesaria y moralmcntc recomendable. por fuerza ha de repugnarle la sumisa aceptación con q u e sus coetáneos se atienen a las ideas y valores tradicionales. en efecto. escritores.41¿ La Acción Humana El genio creador no coincide con sus c o n t e m p o r á n e o s . Los nazis aplicaban el adjetivo «judío» como sinónimo de «capitalista» y «bu rgués». vol. úimtrít le inunde [página 67). 491). en su ¡ilude sur G t a i m e Flaubert (reimpreso en Oeuvres Completes de Casta ve Flaubert. Tales bohemios califican de «aburguesado» cuanto les molesta y. para el marxismo. V i l . en cambio. Los artistas de segunda fila q u e d i s f r u t a n copiando los gestos del genio. compuesta por aristócratas. comoquiera q u e Marx asimilara el significado de «capitalista» al de « b u r g u é s » . se dedica a reunir impresionante colección de fuentes etnológicas. Constituye para él pura estupidez el rutinario proceder del ciudad a n o corriente. descosos de olvidar y disimular su propia incapacidad. aunque sólo sea de modo incidental. hasta el punto que el retorna! al mismo debe considerarse «proceso biológico necesario» (pág. Es evidente. que Flaubert. Paria. De ello concluye que tal ordenamiento constituye el sistema económico normal y procedente. por tanto. Conviene resaltar. en todos los idiomas del m u n d o . Flaubert es un escritor «burgués». despreciable e infame l0 . sino también el de todos aquellos artistas con sentimientos •antiburgueses». del h o m b r e medio y c o m ú n . el supuesto odio de este último hacia lodo lo burgués Flaubert.

Ya a n t e r i o r m e n t e se hacía n o t a r c ó m o el e x p u e s t o ideario pugna t a n t o con la teoría científica c o m o con la realidad hisró- . los cariéis y la supresión de la competencia. las pretensiones de los explotadores al respecto también han cambiado. sea lo q u e f u e r e . Comoquiera q u e . la escuela histórica alemana y el instítucionalismo americano adoctrinaron a las gentes en el sentido de q u e el capitalismo constituye inicuo sistema de explotación a cuyo amparo sacrifícanse los vitales intereses de la mayoría para favorecer a unos pocos traficantes. no son más que «sicofantes de la b u r g u e s í a » . C i e r t o es. N i n g u n a persona h o n r a d a p u e d e apoyar régimen tan «insensato». en cierto m o m e n t o histórico. p a r a esos enemigos de la libertad. que. los aludidos críticos argum e n t a n como sigue. los románticos d e f e n s o r e s de las instituciones medievales. A n t e el hecho de q u e — a u n c u a n d o no t o d o s — haya capitalistas y enriquecidos empresarios que. t a n t o en la esfera interna c o m o en la internacional. las cosas han variado.El mercado 413 «socialista» para t o d o aquello q u e las masas consideran b u e n o y digno de alabanza. sin e m b a r g o . es la política económica que favorece a las grandes empresas y a los millonarios. Sismondi. El capitalismo c o n t e m p o r á n e o patrocina el proteccionismo. y. en la actualidad. por c u a n t o . a la sazón. de la democracia y de la economía de mercado. El capitalismo. o son vendidos apologistas de los egoístas intereses de clase de los explotadores. o son o b t u s o s en demasía para advertir la v e r d a d . con frecuencia. el librecambismo convenía a los intereses de clase de la burguesía inglesa. m o d e r n a m e n t e . de tal apelativo d e d u c e n la r u i n d a d del o b j e t o en cuestión. abogan p o r aquellas medidas restrictivas de la competencia y del libre cambio q u e engendran los monopolios. a renglón seguido. Esa semántica confusión llega a más. comenzar p o r calificar a r b i t r a r i a m e n t e de «capitalista» aquello q u e les desagrada. una de dos. los a u t o r e s socialistas. sino q u e enriquece a todos. predicaba dicha política. el capitalismo b r i t á n i c o p r o p u g n a b a el comercio libre. Aquellos economistas q u e aseguran no ser cierto q u e el capitalismo beneficia sólo a una minoría. agregan. Las gentes hoy en día suelen.

sin embargo.414 Í. hoy en día. pues la opin i ó n pública les hubiera avasallado. no abogan por la auténtica economía de mercado y la libre empresa. Sin embargo. jamás se les ocurrió a aquéllos a quienes las correspondientes mutaciones perjudicaban reclamar proteccionismo. Los sindicatos luchan contra la instalación de toda maquinaria nueva. no autorizan a a f i r m a r haya variado el capitalismo c o m o concepto científico. La e s t r u c t u r a ideológica del siglo x i x . Los fabricantes de mantequilla con éxito notable dificultan la venta de la margarina y los instrumentistas la de las grabaciones musicales. Pero el que llegue a triunfar aquella pretensión de anquilosar el mercado y dificultar el progreso d e p e n d e del a m b i e n t e social q u e a la sazón prevalezca. Tales realidades. el transporte y el comercio tradicionales. Al empresario que se nota envejecido y decadente y al débil h e r e d e r o de quien otrora triunfara asústales el ágil parvenú que sale de la nada para disputarles su riqueza y emin e n t e posición. H u b o y siempre habrá gentes egoístas cuya ambición indúceles a pedir protección para sus conquistadas posiciones. supra págs.tí Acción Humana rica ". 135-140 . muchos o al menos algunos sectores empresariales han d e j a d o de ser liberales. al contrario. la opinión pública se p o n e de p a r t e de los poderosos grupos de presión q u e desean detener el desarrollo y el progreso económico. moldeada por las enseñanzas de los economistas liberales. c u a n d o se considera deber del estado impedir q u e el h o m b r e eficiente compita con el apático. C u a n d o los progresos técnicos de la época liberal revolucionar o n la producción. todo g é n e r o de intervenciones estatales en la vida de los negocios. Hoy en día. en la esperanza de lucrarse mediante la limitación de la competencia. La realidad actual podría describirse así. impedía prosperaran exigencias de tal tipo. ni q u e «el capitalismo en sazón» ( m a t u r e capitalism) — c o m o dicen los a m e r i c a n o s — o «el capitalismo tardío» (late capitalism) — s e g ú n la terminología marx i s t a — se caracterice por p r o p u g n a r medidas restrinctivas ten" Vid. reclaman. No es de extrañar que en tal a m b i e n t e los empresarios de m e n o r capacidad reclamen protección contra la competencia de sus más eficientes rivales.

ocupaba. como concepto económico. al timón de la nave. 1 íállanse sometidos incondicionalmente a las órdenes del capitán. la economía de mercad o . m e d i a n t e c o m p r a r y abstenerse de hacerlo. de m o d o exclusivo. A primera vista. P e r o no es así. Al trastocar la nomenclatura. 4. siendo f i n a l m e n t e relevado de aquella e m i n e n t e posición q u e . No deciden. O r d e n a n personalmente la producción. los comerciantes. el publico le marca. s u f r e pérdidas patrimoniales. en verdad. LA SOBERANÍA D E L CONSUMIDOR C o r r e s p o n d e a los empresarios. Los economistas y políticos q u e a él recurren tan sólo p r e t e n d e n impedir q u e las gentes adviertan q u é es. más respetuosas con los m a n d a t o s de los consumidores. las directrices q u e . a mejor precio. por sí. ni los empresarios. si con dicho t é r m i n o algo se quiere significar. ni los térratenienaes. llegándose incluso a veces a a m p a r a r los intereses creados de capitalistas y empresarios. es inmutable. en la sociedad de mercado. Q u i e r e n convencer a las masas de q u e «el capitalismo» es lo q u e provoca esas desagradables medidas restrictivas q u e el gobierno adopta. O t r a s personas.El mercado 415 dentes a proteger los derechos un día adquiridos por los asalariados. m e d i a n t e los precios del mercado. a los consumidores. el g o b i e r n o de todos los asuntos económicos. se a r r u i n a . ni los capitalistas q u é bienes deban ser producidos. d e t e r m i n a n quiénes han de poseer y administrar las . Los consumidores acuden adonde. podría p a r e c e m o s q u e son ellos los supremos arbitros. el consumidor. Hicn a las claras resalta lo q u e se busca con ese c o n f u s i o n i s m o terminológico. serán puestas en su lugar. Son los pilotos q u e dirigen el navio. d e s c o m p ó n e n s e los inst r u m e n t o s semánticos que nos permiten a b o r d a r el e s t u d i o de los problemas que la historia c o n t e m p o r á n e a y las modernas políticas económicas suscitan. les ofrecen las cosas q u e más desean. dócil y sumiso. los campesinos. C o r r e s p o n d e eso. no p u e d e ser otra cosa q u e la economía de mercado. C u a n d o el h o m b r e de negocios no sigue. los artesanos. El concepto de capitalismo.

Sólo ateniéndose rigurosamente a los deseosos de los consumidores cábeles a los capitalistas. que volatilizan el capital.tí Acción Humana plantas fabriles y las explotaciones agrícolas. caprichosos y volubles. sometidos a sus instrucciones de m o d o inmediato. con el m á x i m o rigor. Los empresarios. capaces de comprar y de elaborar los factores de producción con más d e p u r a d a técnica. no o b s t a n t e . perjudican sus intereses patrimoniales. Los productores de bienes de c o n s u m o .416 Í. Sólo los vendedores de bienes del o r d e n p r i m e r o hállanse en contacto directo con los consumidores. ni por derechos un día adquiridos. los comerciantes. las exigencias de los consumidores. Son como jerarcas egoístas e implacables. A b a n d o n a n a sus tradicionales proveedores en c u a n t o alguien les ofrece cosas mejores o más baratas. E n r i q u e c e n a los pobres y e m p o b r e c e n a los ricos. merma el beneficio o lo anula por c o m p l e t o . están c o m o maniatados. los bienes q u e necesitan para atender sus respectivos cometidos sólo de aquellos proveedores q u e los ofrecen en mejores condiciones. En su condición de compradores y consumidores. veríanse suplantados. No se interesan ni por pasados méritos. difíciles de c o n t e n t a r . El más ligero desviacionismo. lo que deba producirse. Trasladan. P o r q u e si dejaran de c o m p r a r en el mercado más barato y no ordenaran convenientemente sus actividades t r a n s f o r m a d o r a s para dejar atendidas. las empresas de servicios públicos y los profesionales adquieren. son d u r o s de corazón. a los productores de los demás bienes y servicios los m a n d a t o s de los consumidores. a los . En c u a n t o se apartan de las directrices trazadas por la d e m a n d a de los c o n s u m i d o r e s . ya sea voluntario. G e n t e s de mayor eficiencia. c o m o decíamos. C u a n d o dicho apartamiento es de mayor alcance. en sus funciones por terceros. del m o d o m e j o r y m á s barato posible. así c o m o la cantidad y calidad de las correspondientes mercancías. torpeza o incapacidad. en cambio. les remplazarían. P u e d e el c o n s u m i d o r dejarse llevar por caprichos y fantasías. en todas sus actividades vense constreñidos a acatar los mandatos del público c o m p r a d o r . ya sea d e b i d o a error. aparecen las pérdidas. los capitalistas y los explotadores del agro. Precisan. desconsiderados por lo q u e a los demás se refiere. en efecto. Sólo su personal satisfacción les preocupa.

Cada c é n t i m o gastado tiene capacidad específica para influir en el proceso productivo. el mercado les confiere. hasta en los más mínimos detalles. c o m o consumidores. págs. son. En efecto. m e d i a n t e las constituciones democráticas. . 1913. En el mercado. quienes. No p u e d e n incurrir en gasto alguno q u e los consumidores no estén dispuestos a reembolsarles pagando un precio mayor por la mercancía de q u e se trate. Por eso se ha podido decir q u e el mercado c o n s t i t u y e una democracia. pero también imprimen t r a t a d o s filosóficos y poesía lírica. Más exacto sería decir que. C o n cada centavo q u e gastan ordenan el proceso p r o d u c t i v o y. Son ellos. sus superiores. sino también aquellos o t r o s q u e consumen quienes siguen especiales regímenes dietéticos. Nueva York. Al administrar sus negocios han de insensibilizarse y endurecerse. en la cual cada centavo da derecho a un v o t o i3 . sino también los precios de todos los factores de producción. oj Economía. insensibles y duros. En las democracias. los consumidores d e t e r m i n a n no sólo los precios de los bienes de consumo. de acuerdo con minoritarias apetencias.. precisamente por c u a n t o los consumidores. pagan a cada t r a b a j a d o r su salario. se aspira a conceder a los ciudadanos. en definitiva. ningún voto resulta v a n o . no los empresarios.El mercado 417 empresarios y a los terratenientes conservar e incrementar su riqueza. 3. Los votos minoritarios carecen de i n f l u j o . lo m i s m o a la famosa estrella cinematográfica q u e a la mísera f r e g o n a . ° Vid. La elección del c o n s u m i d o r cobra virtualidad tan p r o n t o como el interesado se decide a gastar el dinero preciso en la consecución de su objetivo. en la esfera política. t'RANK A. 26 FETER. Las panaderías producen no sólo los tipos de pan q u e prefieren las personas sanas. a su vez. The Principies.' cd. 394-410. f i j a n d o los ingresos de cuantos operan en el á m b i t o de la economía de mercado. sólo los votos depositados en favor del c a n d i d a t o t r i u n f a n t e gozan de efectiva trascendencia política. aquella misma supremacía q u e . la organización de lus entes mercantiles. Aun así. por el contrario. Las editoriales atienden los deseos de la mayoría publicando novelas policiacas. el símil no es del t o d o exacto.

con respecto al mercado. cuyos poderes a diario son o b j e t o de revocación o reconfirmación. constituye ejemplo típico de este modo de pensar. EL METAFORICO EMPLEO DE LA T E R M I N O L O G I A POLITICA Las instrucciones dadas por los empresarios. A h o r a bien. Se suele denominar reyes o magnates u El caso de Beatricc Webb (Lady Passfield). hállase el empresario. términos y expresiones de índole política y militar.tí Acción Humana Cierto es que. en el mercado. My Apprenliceship. De ahí que muchos sean incapaces de advertir su existencia. para conservar su f o r t u n a . 42. Los ricos pueden depositar más sufragios q u e los pobres. Las órdenes de los consumidores no son tangibles.418 Í. En cambio. Y. Nueva York. es precisa una mayor perspicacia para percatarse de aquella relación de dependencia en que. De ahí q u e los empresarios y quienes poseen los medios materiales de producción puedan ser considerados c o m o u n o s meros m a n d a t a r i o s o representantes de los consumidores. incurriendo en el grave error de suponer que empresarios y capitalistas vienen a ser autócratas irresponsables que a nadie dan cuenta de sus actos u . los consumidores no disponen todos del m i s m o n ú m e r o de votos. son audibles y visibles. Cualquiera las advierte. pág. dicha desigualdad no es más q u e f r u t o de previa votación. Los precios de monopolio e f e c t i v a m e n t e implican violentar y desconocer las apetencias del c o n s u m i d o r . Sólo hay en la economía de mercado una excepción a esa total sumisión de quienes poseen con respecto de los consumidores. ella misma hija de un acaudalado hombre de empresa. Vid. no las registran los sentidos corporales. 1926 . al tratar del mundo mercantil. D e n t r o de una economía pura de mercado sólo se e n r i q u e c e quien sabe a t e n d e r los deseos de los consumidores. en la conducta de sus negocios. La mentalidad en cuestión fue engendrada por la costumbre de emplear. el rico no tiene m á s remedio que perseverar a b n e g a d a m e n t e en el servicio de estos últimos. Hasta el botones sabe quién manda y dirige la empresa.

En los países dirigistas. Hubo una época durante la cual. ya sea un representante del pueblo. ciertamente. en las naciones civilizadas de Europa y América. No depende de él una clientela que libremente puede ir a comprar a otros comercios. antes al contrario. Nada habría que oponer a tales expresiones. a costa siempre de otros grupos o personas más débiles. Menos aún «reina» sobre sus operarios. los gobernantes no intervenían seriamente la operación de! mercado. pagándoles exactamente lo que los consumidores están dispuestos a reembolsarle al comprar el producto cn cuestión. Su poderío le permite hacerse obedecer por la fuerza El gobernante. puede aplastar al rebelde. se pone a su servicio. En tal ambiente. no gobierna a los adquirentes. no es de extrañar que los hombres de empresa intenten protegerse contra los abusos administrativos comprando a los correspondientes funciona- . Esos mismos países. No hace más que con tratar los servicios de estos. por gentes convencidas de que cuanto más perjudiquen los intereses de capitalistas v empresarios. ninguna ventaja pueden los capitalistas y empresarios derivar del cohecho de funcionarios y políticos. tanto más prosperarán los humildes. Totalmente distinta a la del gobernante es la postura de empresarios y capitalistas en la economía de mercado. Desde luego. El gobierno no es más que un aparato de compulsión y de coerción. Se limita a proporcionarles chocolate de la mejor calidad al precio más barato posible.El mercado 419 a los empresarios más destacados y sus empresas califícense de imperios y reinos. en cambio. El «rey del chocolate» no goza de poder alguno sobre los consumidores. El poderío político. hállanse hoy dirigidos por partidos hostiles al capitalismo. existen poderosos grupos de presión que bregan buscando privilegios para sus componentes. Su hipotético «reino» se esfuma en cuanto los consumidores prefieren gastarse los cuartos con distinto proveedor. mientras goce de fuerza política. no siéndoles tampoco posible a estos últimos coaccionar a aquéllos ni exigirles nada. Pero lo grave es que provocan graves falacias que perturban torpemente el pensamiento actual. si no constituyeran más que intrascendentes metáforas. no lo conocen capitalistas y empresarios. por el contrario. ya sea un autócrata. sus clientes. En un sistema de libre economía de mercado.

la mayoría de los empresarios rehuye tan torpes maquinaciones. 5. Es más. por su parte. Pero la verdad es que no son muy brillantes los resultados que de esta suerte han conseguido. de la política amicapitalista. para evidenciar la inadmisibilidad lógica de tales mitos. la implantación de algunas medidas intervencionistas especialmente nocivas. La cooperación social b a j o el signo de la división del tra- . es decir. según evidencia el triunfo. los supuestamente gobernados. El inc r e m e n t o de las poblaciones animales tiende a s u p e r a r las existencias alimenticias. por doquier. en todo el mundo.tí Acción Humana rios. Sólo los de mayor fortaleza sobreviven. Es implacable el a n t a g o n i s m o que surge e n t r e la fiera que va a m o r i r de h a m b r e y aquella otra que le arrebata el alimento salvador. LA COMPETENCIA P r e d o m i n a n en la naturaleza irreconciliables conflictos de intereses. ya sea por miedo. no busquen también privilegios personales. una vez habituados a dicha mecánica. Porque son los consumidores. Lo más que lograron fue retrasar. Los medios de subsistencia resultan escasos. Ya sea por razones morales. los verdaderos go bernantes. Forman asociaciones patronales e intentan influir en la opinión pública.420 Í. Basta un simple repaso de la serie de leyes anticapitalistas dictadas durante las últimas décadas. Gustan los demagogos de tergiversar las cosas de modo imperdonable. en todas partes. Por medios limpios y democráticos pretenden defender el sistema de empresa libre y protegerse contra las medidas discriminatorias. de momento sólo. que incontestados imperan en la llamada «plutodemocracia». al amparo de la misma. no los en apariencia gobernantes. raro será que. quienes aprontan las sumas que luego se dedicarán a la corrupción y al cohecho. en la práctica. Pregonan a los vientos que las aludidas asociaciones de banqueros e industriales son. Pero ni siquiera esa solución de origen dirigista entre los funcionarios públicos y los empresarios arguye en el sentido de que estos últimos sean omnipotentes y gobiernen el país.

La competencia cataláctica se plantea e n t r e gentes q u e desean m u t u a m e n t e sobrepasarse. Para representarnos un sistema sin competencia. a aquellos q u e habían pretendido ocupar. h a b r e m o s de imaginar una república socialista en la cual la personal ambición de los s ú b d i t o s no facilitara indicación alguna al jefe acerca de sus respectivas aspiraciones.El mercado 421 b a j o desvanace tales rivalidades. que n o d e b e c o n f u n d i r s e con la competencia social. c u a n d o de asignar posiciones y cometidos se tratara. las gentes serían t o t a l m e n t e apáticas e indiferentes y nadie perseguiría p u e s t o específico alguno. En la economía de mer- . pese a ello. desde luego. hablar de «guerras». «estrategias» y «tácticas». Conviene destacar q u e quienes pierden en esa cataláctica emulación. las gentes pugnan e n t r e sí por conseguir los favores de quienes detentan el p o d e r . C u a n d o hablamos de competencia en el m u n d o zoológico nos referimos a esa rivalidad q u e surge entre los b r u t o s en búsqueda del imprescindible a l i m e n t o . En esa imaginaria construcción. De ahí q u e no q u e p a imaginar t i p o alguno de organización social d e n t r o del cual no haya competencia. P o r c u a n t o las gentes siempre han de estimar en más u n o s p u e s t o s q u e o t r o s . sin embargo. habrían dejado de ser h o m b r e s actuantes. la q u e se entabla entre quienes desean alcanzar los puestos mejores d e n t r o de un orden basado en la cooperación. No estamos. q u e d a n simplemente relegados a otros puestos. surge la colaboración y la m u t u a asistencia q u e une a quienes integran la sociedad en una c o m u n i d a d de empresa. Competencia biológica p o d e m o s d e n o m i n a r dicho f e n ó m e n o . «conflictos». más c o n f o r m e s con su ejecutoria e inferiores. en su lugar. « a t a q u e s » y «defensas». al aludir a la competencia de mercado. es decir. Tales personas. ante una pugna. Desaparece la hostilidad y. los h o m b r e s invariablemente c o m p e t i r á n e n t r e sí t r a t a n d o cada u n o de superar a sus rivales. v i n i e n d o a c o m p o r t a r s e c o m o aquellos sementales q u e no compiten e n t r e sí c u a n d o el propietario va elegir a u n o para cubrir a su m e j o r yegua. en sentido metafórico. Bajo un orden social de índole totalitaria surge también la competencia. no p o r ello resultan o b j e t o de aniquilación. aun c u a n d o es f r e c u e n t e .

harto exrendidos. brota la competencia c u a n d o los diversos vendedores rivalizan los u n o s con los o t r o s por procurar a las gentes los mejores y más b a r a t o s bienes y servicios. por t a n t o . hoy en día. provocándose así una tendencia a la pervivencia de anticuados y torpes métodos de producción. nunca cabe constituyan objeto de la actividad h u m a n a . Tales medidas restrictivas — a s e g u r a b a n dichos p r e c u r s o r e s — sólo servían para divertir la producción de los lugares m á s idóneos a o t r o s de peor condición y para a m p a r a r al h o m b r e ineficiente f r e n t e al de mayor capacidad. erigidas con miras a restringir el n ú m e r o de posibles competidores. conviene guardarse de ciertos errores. T a n p r o n t o c o m o entra en juego la pura naturaleza. N i n g ú n juicio de índole metafísica suponía para ellos el recurrir al adjetivo libre. por desgracia. En el m u n d o cataláctico. V a n o es. tales cuestiones no guardan relación alguna con el problema cataláctico que nos ocupa. la competencia ú n i c a m e n t e es «libre» tratándose de factores de producción no escasos. Para enriquecer a t o d o el m u n d o — c o n c l u í a n los e c o n o m i s t a s — la competencia debiera ser libre.422 Í. Abogaban por la supresión de cuantos privilegios vedaban el acceso a determinadas profesiones y a ciertos mercados. por el contrario. mientras los compradores porfían entre sí ofreciendo los precios m á s atractivos. todo ese alambicado ponderar en torno a las implicaciones metafísicas del calificativo libre. Incluso en ausencia de aquellas barreras institucionales. por t a n t o . la competencia hállase siempre tasada a causa de la insoslayable escasez de todos los bienes y servicios de condición económica.tí Acción Humana cado. con la consiguiente rebaja del nivel de vida. Por tales vías lo único q u e se hacía era restringir la producción. jamás las circunstancias permiten q u e todos puedan competir en cualquier sector del mercado . Al tratar de esta competencia social. q u e podemos d e n o m i n a r competencia cataláctico. cuando se aplica dicho término a la competencia. Los economistas clásicos p r o p u g n a b a n la abolición de todas aquellas barreras mercantiles que impedían a los h o m b r e s competir en el mercado. En tal sentido emplearon el término Ubre competencia. los cuales.

U n a mayor inversión de capital y t r a b a j o . por tanto.El mercado 423 sea el q u e f u e r e . P e r o la verdad era que. a cuyo amparo cada u n o podría elegir ad libitum el p u e s t o q u e más le agradara cn la e s t r u c t u r a de la división del trabajo. en el terreno del transporte terrestre. pues en el no advertir tales realidades se basan muchas de las más frecuentes quejas q u e hoy se f o r m u l a n acerca de la imposibilidad de c o m p e t i r . El acceso a cualquier específica rama industrial virtualmente es libre. los consumidores señalan la respectiva posición social de las gentes. Corresponde exclusivamente a tos consumidores el d e t e r m i n a r cuál misión cada persona haya de d e s e m p e ñ a r en la sociedad. es imposible asaltar sus conquistadas posiciones creando nuevas lincas competitivas. la libre competencia ha desaparecido. relativamente restringidos. únicamente resultaría o p o r t u n a si permitiera atender las m á s urgentes de las todavía insatisfechas necesidades de los c o n s u m i d o r e s . Si las explotaciones existentes bastan de m o m e n t o . Resultaba. La competencia cataláctica — n o t a característica de la economía de mercado-— es un f e n ó m e n o social. La e s t r u c t u r a de los precios es precisamente lo q u e induce a los nuevos inversores a a t e n d e r inéditos cometidos. a la sazón. Sólo específicos grupos. Tal supremacía no resulta menoscabada p o r privilegio alguno concedido a nadie qua p r o d u c t o r . cn efecto. d e j a n d o desatendidas otras más urgentes posibilidades. Conviene llamar la atención sobre lo anterior. constituiría evidente despilfarro el invertir mayores sumas cn la misma rama industrial. No implica derecho alguno q u e el estado o las leyes garantizarían. más rentable el invertir los nuevos capitales en la mejora de los servicios ferroviarios ya existentes o en otros negocios antes q u e en la construcción de supletorios ferrocarri- . en términos generales. pueden e n t r a r en competencia. las líneas existentes. pero sólo se accede a la misma si los consumidores desean sea ampliada la producción de q u e se trate o si los nuevos industriales van a ser capaces de desahuciar a los antiguos mediante subvenir de un m o d o m e j o r o más económico los deseos de los consumidores. bastaban. Comp r a n d o o d e j a n d o de c o m p r a r . H a c e unos cincuenta años solía decirse q u e no cabía c o m p e t i r con las compañías ferroviarias.

sin e m b a r g o . b r i n d a r a éstos precios más económicos q u e los exigidos por los antiguos proveedores. Significa. dadas las específicas circunstancias económicas concurrentes. Ello. M e d i a n t e tales luchas y certámenes lo q u e se p r e t e n d e es determinar quién sea el m e j o r b o x e a d o r o la muchacha más guapa. o quepa. No cabe c o n f u n d i r la competencia cataláctica con los combates de b o x e o o los concursos de belleza. en cambio. en m o d o alguno quiere decir q u e cualquiera pueda enriquecerse simplemente a base de imitar lo q u e los demás hacen. e v i d e n t e m e n t e . en cambio. ya sea de índole biológica o social. predican lo mismo de diversas ramas mercantiles atendidas por grandes empresas. Competencia. tenemos v e d a d o el acceso a los honores reservados a los grandes púgiles y a las reinas de la beldad. como en cualquier otra esfera en que se plantee competencia. o p o r t u n i d a d para servir a los consumidores de un m o d o m e j o r o m á s b a r a t o . Las gentes. o p o r t u n i d a d q u e no han de poder enervar quienes vean sus intereses perjudicados p o r la aparición del innovador. Aquella m a g n i t u d y « p o d e r í o económico» de las compañías ferroviarias no p e r t u r b ó la aparición del automóvil ni del avión. las mejores o p o r t u n i d a d e s las tie- . La f u n c i ó n social de la competencia cataláctica. a su a m p a r o .tí Acción Humana les. Para la investigación teórica.424 Í. el n u e v o empresario triunfará inexorablemente pese a la importancia y fuerza tan n o m b r a d a de las empresas existentes. recompensándole con títulos y medallas. en m o d o alguno impidió el progreso técnico del t r a n s p o r t e . en razón a nuestra estructura fisiológica. La inmensa mayoría. En el caso de q u e sus ideas permitan a t e n d e r las necesidades m á s urgentes y todavía insatisfechas de los consumidores. La igualdad de o p o r t u n i d a d e s carece de trascendencia en los combates pugilísticos y en los certámenes de belleza. Lo único que se desea es garantizar la m e j o r satisfacción posible de los consumidores. Son muy pocos quienes en el mercado laboral p u e d e n competir como cantantes de ópera o estrellas de la pantalla. Lo q u e en m a y o r g r a d o precisa ese n u e v o empresario q u e quiere asaltar posiciones ocupadas p o r f i r m a s de antiguo establecidas es inteligencia e imaginación. actualmente. no estriba en decidir quién sea el más listo.

sin embargo. Preocúpales tan sólo el conseguir la más perfecta posible satisfacción de las propias necesidades. Dictaría sus órdenes y los demás no tendrían otra alternativa más q u e la de someterse o morir. lo cual sería a todas luces absurdo. goza de control absoluto y exclusiva sobre alguno de los factores imprescindibles para la supervivencia h u m a n a . C o n t é m planlo todo desde el p u n t o de vista de la utilidad y el bienestar social. ni competencia cataláctica de género alguno. posiblemente. s u p o n e q u e el monopolista. en la q u e frecuentemente plasma el concepto popular del mismo. La pl asm ación práctica de tales ideas implicaría. d e s e n t e n d i é n d o s e de u n o s supuestos. Los comienzos. imaginarios e impracticables derechos «naturales» q u e facultarían a los hombres para c o m p e t i r entre sí con las mismas o p o r t u n i d a d e s respectivas.El mercado 425 nen los profesores universitarios. logran conquistar f a m a . m e d i a n t e magníficos trabajos. Suele hablarse de competencia c o m o antítesis del monopolio. d u e ñ o y señor. mientras muchos outsiders suplen con celo y capacidad su desventaja inicial y. de otro. el resto de los mortales. En tales casos. Miles de ellos. totalmente ajeno a la econo- . ya sea un individuo o un grupo. el t é r m i n o monopolio empléase con dispares significados q u e conviene precisar. dificultar la actuación de quienes nacieron d o t a d o s de superior inteligencia y voluntad. sean m á s difíciles para el muchacho p o b r e q u e para el hijo del rico. pasan sin dejar rastro alguno en el m u n d o de las ideas y de los avances científicos. la prefieren a o t r o s sistemas menos eficientes. La p r i m e r a acepción de monopolio. Si la transmisión hereditaria f u n c i o n a eficazm e n t e . simples esclavos e n t e r a m e n t e dependientes de los favores del primero. De un lado. estaría el monopolista. y. Lo q u e pasa es q u e a los consumidores no les importa un bledo las respectivas bases de partidas de sus suministradores. T a l monopolista podría condenar a la m u e r t e por inanición a quienesquiera le desobedecieran. Suele criticarse el q u e en la competencia cataláctica no sean iguales las o p o r t u n i d a d e s de todos los q u e en la misma intervienen. Bajo tal monopolio ni habría mercado. precisamente. sin embargo. I m p e r t i n e n t e sería insistir en este tipo de monopolio.

a c t u a n d o de consuno. 'el que no obedezca no comerá'». de evidente monopolio. q u e controlan la oferta de determinada mercancía. es u n a persona. Londres. en el s e n t i d o e x p u e s t o . 155. L o s artículos de una factoría jamás son idénticos a los o b t e n i d o s en otra planta similar. el que no trabaje no comerá'. El monopolista. el á m b i t o del mismo aparece en verdad extenso.tí Acción Humana mía de mercado. ha sido reemplazado por uno nuevo. En la práctica. Salvo en el t e r r e n o de determinadas materias primas.. c o m p r a d o r para su producción. cerca ya de su final. Vid F. c o m o tal. (N. viéndose f i n a l m e n t e obligado a vender sus libros al peso. carece de significación y trascendencia por lo q u e al f u n c i o n a m i e n t o del mercado y a la determinación de los precios atañe. León Trotsky (1879 1940). * El creador del Eje'rcito Rojo y ministro de Asuntos Exteriores de Lcnin. P o r sí solo no otorga al monopolista ventaja alguna en relación con la colocación de su producto. Ahora bien. alúdese en este caso a situación q u e p u e d e darse b a j o el signo del mercado. La asistencia que un médico o abogado procura no es jamás idéntica a la de otro c o m p a ñ e r o profesional. Madrid. f r e c u e n t e m e n t e ocurre q u e el b a r d o no halle. Ello. escribía (I9J7) —¿desengañada. artículos alimenticios y algunos o t r o s bienes de u s o muy extendido. sin e m b a r g o . 1978. un estado socialista universal disfrutaría de ese m o n o p o l i o total y absoluto. que reza usí: «En un país donde el tínico patrono es el Estado. tal vez?— el pasaje aludido. aun perteneciendo a la misma clase. EN este sentido las palabras de Trotsky que HAYEK transcribe en The Road to Serjdom. Pese a tal monopolio. con exclusividad. no influye en el mercado. Definido así el monopolio. en esta segunda acepción q u e " Vid. 1944. a ningún precio. Cada hotel goza. El monopolio. La propiedad intelectual concede a t o d o versificador un monopolio sobre la venta de sus p o e m a s . en tal supuesto. págs. Los productos industriales. el monopolio. difieren e n t r e sí. condenándole a morir de h a m b r e 1 4 * . sin embargo. la oposición significa la muerte por confunción lenta. podría aplastar a cualquier o p o n e n t e . o un g r u p o de individuos. en su específico emplazamiento. 89.426 Í. P e r o hay una segunda acepción del término monopolio.) . del T. El viejo principin. aparece por d o q u i e r . p¿g. Cenihto de servidumbre. el monopolio. A IIAYKK. Alianz:I Editorial.

Es precisamente la competencia q u e se entabla e n t r e todas las demás mercancías p o r atraerse los dineros de los c o m p r a d o r e s la q u e da aquella configuración especial a la curva de la d e m a n d a q u e p e r m i t e la aparición del precio de monopolio. difícil sería intentar ahora cambiarla. Las mercancías todas c o m p i t e n e n t r e sí. H a y quienes a f i r m a n q u e la teoría cataláctica de los precios de nada sirve c u a n d o se trata de analizar el m u n d o real. p r o c u r a r g u a r d a r n o s contra posible t o r p e interpretación de tal expresión. Si bien es discutible la procedencia de dicha calificación. no lo es ya en nuestra época. el m o n o p o l i o c o m o tal no tiene trascendencia. Ejerce la misma influencia decisiva t a n t o en la determinación de los precios de monopolio c o m o en la de los de competencia. al menos. m á s elevado q u e sería el precio potencial del mercado en el caso de no existir tal situación monopolística. C o n s t i t u i r í a . cobrándola ú n i c a m e n t e cuando a su a m p a r o cabe aparezcan los repetidos precios de monopolio. C u a n t o m á s eleve el monopolista su precio de venta. sí influye en la e s t r u c t u r a de los precios c u a n d o la curva de la demanda de la mercancía monopolizada adopta específica configuración. i m p e l i e n d o al monopolista a proceder como lo hace. como quiera ha sido aceptada de m o d o amplio y general.El mercado AZI estamos examinando. sin e m b a r g o . por c u a n t o la competencia n u n c a f u e en verdad «libre» o. Si las circunstancias concurrentes son tales q u e le p e r m i t e n al monopolista cosechar un beneficio n e t o superior v e n d i e n d o menos a mayor precio q u e v e n d i e n d o más a precio inferior. D e b e m o s . Los precios de m o n o p o l i o constituyen factor de graves repercusiones en el mercado. surge el llamado precio de monopolio. mayor será el n ú m e r o de potenciales c o m p r a d o r e s q u e canalizarán sus fondos hacia la adquisición de o t r o s bienes. Los precios q u e no son de m o n o p o l i o suelen denominarse de competencia. en efecto. en el mercado. P o r q u e competencia cataláctica siempre existe en el mercado. grave error el deducir de la confrontación de los términos precios de monopolio y precios de competencia q u e surgen aquéllos c u a n d o no hay competencia. por el contrario. Yerran gravemente quienes .

operamos.tí Acción Humana así piensan IS. En algunos países han alcanzado ya sus objetivos. campesinos y o b r e r o s el acceso a aquellos sectores desde los cuales hubieran servido mejor a sus conciudadanos. lo q u e sucede es q u e desconocen q u é sea.428 Í. en otras ramas mercantiles. protegiéndoles contra la competencia de sus más eficientes rivales. ha sido gravemente restringida. ello no o b s t a n t e . El q u e florezcan por doquier las barreras tarifarias. ha p e r m i t i d o la aparición de aquellos presupuestos ineludibles para q u e surjan los precios de monopolio. empresarios. I n t e r p r e t a n t o r c i d a m e n t e dichos teóricos la realidad y. congruentemente. si bien siempre saboteada por la injerencia estatal y sindical. HAYKK. sólo han logrado restringir la competencia en d e t e r m i n a d o s sectores. m i e n t r a s vierten lágrimas de cocodrilo por la desaparición de la competencia. posible productividad del trabajo. La historia de las últimas décadas constituye rico muestrario de todo género de disposiciones t e n d e n t e s a restringirla. todavía b a j o una economía de mercado. Dicha política. M e d i a n t e tales medidas anticompetitivas lo q u e de verdad se quiere es reemplazar el capitalismo por un sistema de planificación socialista en el q u e no haya de haber competencia cataláctica alguna. Chicago. La teoría económica. de m o m e n t o . La competencia cataláctica. la competencia. IndivMualism and Economic Order. en o t r o caso. 1948. vedándose simplemente a numerosos capitalistas. págs. en muchos casos. En otros no f u e r o n esos los efectos provocados. no tiene por q u é dedicar al tema atención particular. 92-118. La historia de nuestra época analizará en su día tal realitlad. G r a n d e es hoy el poder y la trascendencia de aquellas fuerzas que pretenden coartar la competencia. En el resto del m u n d o . Pervive la competencia cataláctica. Los dirigistas. a fin de cuentas. 11 . sin embargo. por las razones a p u n t a d a s . desde luego. incrementándola. M e d i a n t e tales disposiciones se ha q u e r i d o privilegiar a ciertos sectores fabricantes. los Cumplida refutación de las doctrinos hoy en hopa atería de la competencia imperfecta y monopolfstica hállase en F A. hacen c u a n t o pueden por abolir este nuestro «loco» sistema competitivo. con independencia de la continua rebaja de la. en verdad.

de la cual h a b r í a d i s f r u t a d o el h o m b r e mientras viviera en aquel q u i m é r i c o «estado de n a t u r a l e z a » anterior al establecimiento de las relaciones sociales. sin embargo. es q u e tales fabulosos individuos o clanes familiares. desde luego. como decíamos. a u t á r q u i c o s e independientes. a lo largo de la historia del p e n s a m i e n t o h u m a n o . LA LIBERTAD Filósofos y legistas. ciertamente. No han faltado. bien pocos éxitos en estos sus esfuerzos. han p r e t e n d i d o d e f i n i r y precisar el concepto de la libertad. escritores q u e encomiaran una supuesta libertad originaria o natural. los cariéis. Lo cierto. La idea de libertad sólo cobra s e n t i d o en la esfera de las relaciones ¡ n t e r h u m a n a s . desde un p u n t o de vista científico. los monopolios estatales y los sindicatos es una realidad q u e la f u t u r a historia económica recogerá. sin embargo. H a y placeres q u e provocan perniciosos efectos en los órganos físicos y mentales del h o m b r e : si el s u j e t o se procura tales gratificaciones inexcusablemente s u f r e las correspondientes con- . q u e no presenta p r o b l e m a s especiales. desde un p u n t o de vista praxeológico. sin embargo. no nacieron libres. Consideramos libre. sin embargo. N u e s t r o s primitivos antepasados. u n a y o t r a vez. V a n o es para los h u m a n o s p r e t e n d e r alcanzar metas e n t r e sí incompatibles. no vinieran a tropezarse con los c o n t r a p u e s t o s intereses de o t r o s entes tic mayores bríos. en su deambular por la faz t e r r á q u e a . es decir. La libertad h u m a n a . gozarían de libertad sólo mientras. estime m e j o r e s . cosechando. c u a n d o p u e d e p e r s o n a l m e n t e d e t e r m i n a r sus objetivos y elegir los medios q u e . sólo en el marco de una organización social q u e p a h a b l a r con f u n d a m e n t o de libertad. al hombre c u a n d o p u e d e o p t a r e n t r e actuar de un m o d o o de o t r o .El mercado 429 privilegios. 6. al efecto. la verdad es.hállase i n e x o r a b l e m e n t e tasada t a n t o por las leyes físicas c o m o por las leyes praxeológicas. La ponderación de la cosa. En la desalmada competencia del m u n d o biológico el más f u e r t e lleva s i e m p r e la razón y el débil no p u e d e m á s q u e entregarse incondicionaluiente. De ahí q u e .

haciendo imposible la convivencia. p o r lu general. Ha de o p t a r e n t r e atenerse a aquellas normas q u e permiten el m a n t e n i m i e n t o del régimen social o s o p o r t a r la inseguridad y la pobreza típicas de la «vida arriesgada» en p e r p e t u o conflicto de todos contra todos. a diferencia de las leyes promulgadas por el h o m b r e . de poder alguno que c u i d e de su c u m p l i m i e n t o . con lo q u e tas gentes veríanse privadas de todas las ventajas q u e para ellas supone la cooperación social. drogarse. existe notable diferencia e n t r e los efectos provocados por la infracción de las leyes praxeológicas y la de las leyes físicas. a acatar la no m e n o r inflexibilidad de las leyes praxeológicas. sin sufrir los inconvenientes del caso. E l h o m b r e n o p u e d e p r e t e n d e r . las perniciosas consecuencias sociales de la misma dañan a la c o m u n i d a d toda. Q u i e n ingiere letal ponzoña. se generalizaría. Carecería. sin e m b a r g o . resultan autoimpositivas. Precisamente consideramos delictivo tal actuar por resultar nocivo para la colectividad. sólo a sí mismo p e r j u d i c a . El d e s a t e n t a d o proceder. p o r ejemplo.tí Acción Humana secuencias. digamos. por u n lado. de sentido el decir que no era libre una persona simplemente p o r q u e no podía. Para que la sociedad y la civilización puedan establecerse y pervivir. P e r o dispares son los efectos q u e el individuo desata al incumplir unas y otras. actuaciones q u e f o r z o s a m e n t e han de desintegrar tal cooperación. en cambio. Esta ley del convivir h u m a n o es no menos inquebrantable q u e cualquier oirá ley de la naturaleza. de las ventajas inmediatas y a corto plazo de su acción.430 Í.sin e m b a r g o . . preciso es adoptar medidas q u e impidan a los seres antisociales destruir todo eso que el género h u m a n o consiguió. d i s f r u t a r d e las ventajas q u e implica la pacífica colaboración en sociedad b a j o lu égida de la división del t r a b a j o y permitirse. desordena y perjudica a la sociedad en su c o n j u n t o . En cambio. si la sociedad no le opusiera enérgico coto. desde luego. por o t r o . Las gentes reconocen y a d m i t e n las limitaciones q u e las leyes físicas imp o n e n . en el s e n t i d o de q u e no precisan. Mientras disfruta él. resístense. Y. ú n i c a m e n t e . recurre al robo. a lo largo del dilatado proceso q u e va desde la época Neander- . A m b o s tipos de n o r m a s . quien.

en cambio. Lo único que. b a j o una organización social del tipo taissez faire. es decir. La paz pública — e s decir. V a n o es decir q u e el h o m b r e no es libre p o r c u a n t o no p u e d e i m p u n e m e n t e preferir. no deben conf u n d i r s e ni con las físicas ni con tas praxeológicas. Lo q u e caracteriza a todo orden social es precisamente la existencia de esa institución autoritaria o impositiva q u e d e n o m i n a m o s gobierno. prevalece eso q u e a c e r t a d a m e n t e d e n o m i n a m o s libertad. no podría el individuo p r e t e n d e r d i s f r u t a r de las ventajas del o r d e n social y al tiempo dar rienda suelta a sus instintos animales de agresión y rapacidad. en tal supuesto. sin t e m o r a sanción alguna. pues. el cianuro potásico al agua. c o m o bebida. el go- . C u a n d o . T a l coerción no p u e d e decirse venga a limitar la libertad del h o m b r e . existe u n a esfera d e n t r o de la cual el h o m b r e p u e d e o p t a r p o r actuar de un m o d o o de o t r o .El mercado 431 /bal hasta n u e s t r o s días. preciso es instaurar los c o r r e s p o n d i e n t e s sistemas represivos de la actividad antisocial. Las palabras libertad y sumisión cobran s e n t i d o sólo cuantío se enjuicia el m o d o de a c t u a r del g o b e r n a n t e con respecto a sus subditos. C o n miras a m a n t e n e r esa organización social. es decir. gracias n la cual el h o m b r e evita ser tiranizado por sus semejantes de mayor fortaleza o habilidad. sólo ha de p o d e r o p e r a r c u a n d o lo autoricen las c o r r e s p o n d i e n t e s n o r m a s reglamentarias. limita sus facultades de coerción v violencia . queda v e d a d o al h o m b r e es aquello q u e forzosamente ha de desintegrar la cooperación social y d e s t r u i r la civilización r e t r o t r a y e n d o al género h u m a n o al estado q u e p o r d o q u i e r prevalecía c u a n d o el homo sapiens hizo su aparición en el reino animal. las leyes por el h o m b r e promulgadas. a u n en ausencia de un estado q u e obligue a respetar la ley. No m e n o s e r r a d o f u e r a negar la condición de libre al i n d i v i d u o a quien la acción estatal impide asesinar a sus s e m e j a n t e s . n a t u r a l m e n t e . Bajo u n a economía de m e r c a d o . la cual. q u e . el a p a r a t o social de a u t o r i d a d y m a n d o .¡ impedir la actividad antisocial. sin embargo. M i e n t r a s el gobierno» es decir. la evitación de una p e r p e t u a lucha de todos contra t o d o s — sólo es asequible si se m o n t a un o r d e n d o n d e haya un e n t e q u e monopolice la violencia y q u e disponga de una organización de m a n d o y coerción.

A través del estado. lo estaría por las n o r m a s praxeológicas. Lo es. en efecto. más de una vez suscitada. las leyes praxeológicas la limitarían. sin preocuparse de la coexistencia de otros seres de su misma especie. La realidad de n u e s t r o mundo. p e r j u d i c a r tanto a sus autores como a todos los m i e m b r o s de la c o m u n i d a d . Llegados a este p u n t o . del mecanismo social de autoridad y fuerza. no habría jamás necesidad de recurrir a la guerra y los pueblos vivirían en p e r p e t u a paz t a n t o interna c o m o externa lu . en todo caso. el ser h u m a n o renuncia es a vivir como un irracional. ha de hallarse en todo m o m e n t o d e b i d a m e n t e p r e p a r a d a para def e n d e r su independencia con las armas. es decir. A lo único que. i cifra páK. se consigue paralizar a quienes por malicia. sin embargo. Es por eso por lo que p o d e m o s calificar de libre el estado b a j o el cual la discrecionalidad del particular para actuar según estime mejor no se halla interferida p o r la acción estatal en mayor medida de la q u e . parece obligado examinar la cuestión. restringe de inmediato la libertad del individuo en grado superior a aquel en que. i m p o n e el " Vii!. b a j o tal organización. libre ai h o m b r e en el marco de la economía de mercado. no p u e d e decirse q u e aquel gobierno q u e obliga a todos a c o n t r i b u i r al esfuerzo común de repeler al agresor y. Consideramos. por sí solas. consiste en q u e todo pueblo libre vive hoy b a j o p e r m a n e n t e amenaza de agresión por parte de diversas autocracias totalitarias. Cierto es que.412 Í. al efecto. en definitiva. Si tal nación no q u i e r e s u c u m b i r . de si el servicio militar y la imposición fiscal suponen o no limitación de la libertad del h o m b r e . consecuentemente. toda vez q u e la intervención estatal no cercena su a u t o n o m í a e independencia más allá de lo q u e ya lo estarían en v i r t u d de insoslayables leyes praxeológicas. Así las cosas. si por d o q u i e r f u e r a n reconocidos los principios de la economía de mercado. 994 . torpeza o inferioridad m e n t a l no logran advertir q u e determinadas actuaciones destructivas del o r d e n social no sirven sino para.tí Acción Humana b i e n i o extiende su c a m p o de acción m á s allá de lo q u e exige el proteger a las gentes contra el f r a u d e y la violencia de los seres antisociales.

P o r q u e la misión f u n d a m e n t a l del g o b i e r n o consiste en proteger el orden social no sólo contra los f o r a j i d o s del interior. d o n d e la libertad desaparece por e n t e r o . Q u i e n ame la libertad ba de hallarse siempre d i s p u e s t o a luchar hasta la m u e r t e contra aquellos q u e sólo desean suprimirla. los esfuerzos del h o m b r e aislado resultan vanos. a tal o b j e t o . implica entregarse en brazos de los m á s despiadados opresores. La cooperación social. lo normal es q u e los gobiernos empleen su p o d e r í o t r i b u t a r i o para desarticular la economía de mercado. de gentes q u e sólo aspiran a esclavizar al m u n d o e n t e r o . b a j o el signo de la propiedad privada de los medios de producción. La financiación de la actividad g u b e r n a m e n t a l . en n u e s t r o actual m u n d o . El pacifismo absoluto e incondicionado. no s u p o n e sino sucesivos pasos por el c a m i n o q u e indefectiblemente aboca al totalitarismo. De libertad sólo d i s f r u t a quien vive en una sociedad contractual. en la esfera bélica. no se vea constreñido a obe26 . de la policía. ya que. el manten i m i e n t o de los tribunales. implica q u e el individuo. t a n t o interna c o m o e x t e r n a . Convenía resaltar lo anterior. p o s i b l e m e n t e sin ellos m i s m o s advertirlo. C o m o quiera q u e . d e n t r o del á m b i t o del m e r c a d o . T o d a u l t e r i o r actuación del e s t a d o . Q u i e n e s hoy se o p o n e n al armam e n t o y al servicio militar son cómplices. de las fuerzas a r m a d a s exige la inversión de e n o r m e s sumas.El mercado 433 servicio militar a cuantos gozan de las necesarias íuerzas físicas está exigiendo más de lo que la ley praxeológica de p o r sí sola requeriría. forzoso es e n c o m e n d a r al estado la organización de las o p o r t u n a s fuerzas defensivas. El i m p o n e r . en esta nuestra época intervencionista. Casi innecesario parece advertir q u e lo e x p u e s t o en ningún caso p u e d e argüirse c o m o justificación de esa tributación expoliatoria y discriminatoria a la q u e hoy recurren todos los sedicentes gobiernos progresivos. del sistema penitenciario. sino t a m b i é n contra los asaltantes de f u e r a . pleno de m a t o n e s y tiranos sin escrúpulos. contribuciones fiscales en m o d o alguno s u p o n e menoscabar la libertad q u e el h o m b r e d i s f r u t a b a j o una economía de mercado. u n a vez ha a d o p t a d o las m e d i d a s necesarias para p r o t e g e r d e b i d a m e n t e el m e r c a d o contra la agresión. caracterizada p o r c o n t i n u o «avance» hacia el totalitarismo.

obsesivam e n t e . indirectamente. tan claro y evidente. No es q u e ese h o m b r e sea independiente. i m p o n e p e r e n t o r i o castigo a tal g é n e r o de c o n d u c t a . p o r simple manía. No es la compulsión y coerción ejercidas p o r gendarmes. no i m p i d e el lesionar caprichosamente al semejante. Se perjudicará a sí mismo al despedir a un buen operario. lesionará sus propios intereses patrimoniales. C i e r t o es q u e . No hay más libertad q u e la engendrada por la economía de mercado. es el único dogal q u e le d o m e ñ a . sin embargo. es el propio egoísmo lo q u e induce a las gentes a proceder de aquella manera. f e n ó m e n o n a t u r a l . C u a n d o suministra y atiende a los demás. p u e d e n rehuir y arruinar a un b u e n suministrador. El individuo q u e forma parte de una sociedad contractual es libre por c u a n t o sólo sirviendo a los demás se sirve a sí mismo. P o r lo demás. bien e n t e n d i d o q u e habrá de atenerse a las consecuencias Los consumidores. constriñe a todos a servir dócilmente a los d e m á s . el individuo goza de u n a sola libertad q u e no le p u e d e ser cercenada: la del suicidio. es decir. p u e d e tratar con malos modos a su clientela. ni soporta cargas y gabelas. con miras a q u e sus beneficiados conciudadanos también le sirvan a él. El tendero. Lo q u e pasa es q u e . es recíproca. de un m o d o directo. d o m e ñ a n d o el innato impulso hacia la despótica perversidad. en c u a n t o de m o d o extravagante y arbitrario haga u s o de ese derecho. Tal dependencia. El c o m p r a d o r d e p e n d e del v e n d e d o r . El o b r e r o — a s e g u r a r o n — hállase a merced de su patrono. si quiere. Se limita a intercambiar bienes y servicios. no realiza trabajos coactivam e n t e impuestos.434 Í. en el á m b i t o de mercado. en el á m b i t o de mercado es libre. t o m a n d o en su lugar otro de m e n o r capacidad. En una sociedad hegemónica y totalitaria. el p a t r o n o p u e d e despedir al asalariado. en una sociedad contractual. La operación del mercado. El estado.tí Acción Humana decer ni a servir a ningún jerarca. pero h a b r á n de soportar el corresp o n d i e n t e costo. N u m e r o s o s escritores de los siglos x t x y x x . verdugos y jueces lo q u e . y éste de aquél. sin embargo. p r e t e n d i e r o n desnaturalizar y e n s o m b r e c e r el anterior planteamiento. procede voluntariamente. La escasez. D e p e n d e de los demás m i e m b r o s de la sociedad. el aparato social de coerción y com- .

aquellas medidas ingeniadas para m e j o r protegerla. Un individualismo «a u l t r a n z a » caracteriza a nuestra civilización. N i n g ú n a t a q u e lanzado directamente contra la libertad individual podía prosperar. O c c i d e n t e ha valorado la libertad como el bien más precioso. La historia de E u r o p a . leyes y declaraciones de derechos. ideario social éste totalmente desconocido por los pueblos orientales. en este sentido. casi no es más q u e u n a c o n t i n u a lucha por la libertad. D e s d e tiempos inmemoriales. C o m e n z a r o n a calificar de libertad auténtica y genuina la de quienes viven b a j o un régimen q u e no concede a sus súbditos más d e r e c h o q u e el de obedecer. la filosofía de la libertad. El ideal de libertad gozaba de tal prestigio q u e ninguna propaganda podía menguar su p o p u l a r i d a d . A d v e r t í a n q u e sus e s f u e r z o s habían de resultar vanos si abogaban lisa y l l a n a m e n t e por un régimen de sujeción y s e r v i d u m b r e . De ahí q u e los defensores del totalitarismo prefirieran adoptar otra táctica. En la esfera del e s t a d o y del gobierno. en esencia. Para evitar tal posibilidad.El mercado 435 pulsión. Conseguirlo fue la aspiración del h o m b r e en todas las luchas que ha m a n t e n i d o por la libertad. La preeminencia occidental se basó precisamente en esa su obsesiva pasión por la l i b e r t a d . podrían aniquilar el mercado. sobre 1a base de ser p u r a m e n t e negativas. así como la de aquellos pueblos q u e emigrantes europeos y sus descendientes en o t r a s partes del m u n d o form a r o n . La filosofía social de Occidente es. preciso es tasar el p o d e r í o estatal. He ahí el objetivo perseguido por todas las constituciones. considerándose muy . dedicándose a tergiversar el sentido de las palabras. reemplazándolo p o r o m n i c o m p r e n s i v o socialismo totalitario. por fuerza ha de constituir vínculo hcgcmónico. No hubiera sido en verdad necesario ocuparnos de las anteriores realidades evidentes si no fuera p o r q u e los partidarios de la abolición de la libertad provocaron d e l i b e r a d a m e n t e en esta materia u n a c o n f u s i ó n de índole semántica. Si los g o b e r n a n t e s halláronse facultados para ampliar ad libitum su esfera de poder. Razón tienen. los enemigos de la libertad al calificarla de invento « b u r g u é s » y al denigrar. cada libertad s u p o n e específica restricción impuesta al ejercicio del poderío político.

en exclusiva. proclaman aquellos sedicentes liberales. desde luego. la libertad. en su opinión. H u b o . además. consiste en conceder a la policía poderes o m n í m o d o s . la facultad de d e t e r m i n a r q u é sea «lo recto». Sólo la o m n i p o t e n c i a g u b e r n a m e n t a l asegura. los a r g u m e n t o s n o r m a l m e n t e esgrimidos f r e n t e al socialismo por el político o el escritor medio son inconsistentes e. El t r a b a j a d o r no es libre. quiere decir libertad para todos. c o r r e s p o n d e al o b r e r o . No es posible vencerle dialécticamente a base sólo de r e p r o b a r lo q u e los socialistas . Vano es el aducir un s u p u e s t o « d e r e c h o natural» del individuo a la propiedad c u a n d o el c o n t r i n c a n t e lo q u e predica es que la igualdad de rentas constituye el f u n d a mental «derecho n a t u r a l » de las gentes. Los capitalistas se apropian de aquello q u e . definen la libertad como el derecho a proceder «rectam e n t e » . labora sólo para enriquecer al amo. L u c h a r por la libertad. P e r o las gentes prefieren ignorar las enseñanzas de los economistas y. integrada por parásitos y explotadores. P r o p a g á r o n s e los anteriores idearios por c u a n t o no se Ies o p u s o eficaz crítica racional. A nada c o n d u c e atacar al socialismo criticando simples circunstancias y detalles sin trascendencia del programa marxista. I m p o s i b l e resulta resolver. al p a t r o n o . afirman q u e es libre la persona c u a n d o sólo al g o b i e r n o c o m p e t e decidir q u é libros o revistas p o d r á n publicarse. otorga libertad tan sólo a una clase: a la burguesía. riqueza para todos. para ellos. aseguran constituye «democracia ind u s t r i a l » el régimen de violencia y coacción p r o p u g n a d o por los sindicatos. contradictorios. Califican de democráticos los dictatoriales métod o s rusos de gobierno. a d e m á s . reservándose. incluso. economistas q u e supieron evidenciar b r i l l a n t e m e n t e los crasos errores e íntimas contradicciones q u e encerraban. El socialismo proporcionará al trabajador libertad y dignidad v e r d a d e r a m e n t e h u m a n a s al impedir q u e el capital siga esclavizando a los humildes. por esas vías.tí Acción Humana liberales c u a n d o recomiendan la implantación de semejante o r d e n social. Y representa. La economía de mercado. Socialismo significa emancipar al h o m b r e c o m ú n . tales controversias. E s t o s bergantes gozan de libertad plena para esclavizar a las masas.436 Í. con arreglo a inalienables e imprescriptibles derechos del h o m b r e .

es esa falsa libertad «económica» de los capitalistas q u e t a n t o perjudica a las masas. inevitablemente. Aquella libertad q u e las gentes d i s f r u t a r o n en tos países democráticos de O c c i d e n t e d u r a n t e la época del viejo liberalismo no f u e p r o d u c t o e n g e n d r a d o p o r las constituciones. d i s f r u t a n las gentes. A p a r t e de que. en estas materias. las leyes o los reglamentos. La única libertad q u e es preciso abolir. El g o b i e r n o aparece como defensor de la libertad y deviene c o m p a t i b l e su actuar con el m a n t e n i m i e n t o de ésta sólo c u a n d o se delimita y restringe c o n v e n i e n t e m e n t e la órbita . Incluso los más fanáticos planificadores viéronsc obligados a admitir q u e su programa implicaba abolir muchas de las libertades que. E x i s t e .El mercado 437 dicen de la religión. «Planificar en aras de la libertad» ( « P l a n n i n g for F r e c d o m » ) es el Último slogan ingeniado p o r los partidarios del totalitarismo y de la rusificación de todos los pueblos. ere. f r e c u e n t e m e n t e los propios críticos del socialismo también se equivocan. bajo el capitalismo y la «plutodemocracia». del arte. no era posible. la acción estatal viene a ser la antítesis de la libertad. El error en q u e este p e n s a m i e n t o incide emana de vana e ilusoria distinción entre el m u n d o «económico» y el m u n d o « n o económico». precisa agregar a lo ya a n t e r i o r m e n t e consignado sobre el particular. del m a t r i m o n i o . Al verse dialécticamente vencidos. todavía un a s u n t o en el q u e sí conviene insistir. N a d a . del control de la natalidad. las declaraciones de los derechos del h o m b r e . dijeron. T o d a libertad ajena a la esfera p u r a m e n t e «económica» no sólo se m a n t e n d r á . p o r lo cual. a este respecto. escamotear a todos la realidad íntima del socialismo. M e d i a n t e tales previsiones legales se aspiraba simplemente a proteger contra los atropellos de los funcionarios públicos aquella libertad q u e a m p l i a m e n t e había florecido al amparo de la mecánica del mercado. sino q u e prosperará. No hay gobierno ni constitución alguna q u e p u e d a p o r sí engendrar ni garantizar la liber tad si no ampara y d e f i e n d e las instituciones f u n d a m e n t a l e s cn q u e se basa la economía de mercado. a la larga. El gobernar implica s i e m p r e recurrir a la coacción y a la fuerza. inventaron un n u e v o s u b t e r f u g i o . sin embargo. P e s e a esos graves errores en q u e incidieron muchos defensores de la libertad económica.

El obrero. Por ilegal e insoportable ijuc la opresión resulte. en c u a n t o se lanza a producir. y por beneficiosos que pudieran ser los resultados alcanzados merced al alzamiento armado. Puede p e r f e c t a m e n t e acudir al q u e más le plazca. Las relaciones interpersonales son de índole mercantil. Q u e d a en manos del interesado el o p t a r e n t r e el bienestar material. pasa a depender de la d e m a n d a de los consumidores. Cierto es que el individuo. el egoísmo personal de ambos contratantes engendra la transacción y el recíproco beneficio. por razones subjetivas. " En la esfera política. ahora bien. ya sea indirectamente. no ha de ampararse en la magnanimidad de su p a t r o n o . 872-876. Es atributo típico de todo gobierno ei . Tal sumisión a la voluntad de los consumidores en m o d o alguno. El intercambio de bienes y servicios es siempre m u t u o . Si éste no le admite. el rebelarse contra la opresión de las autoridades constituye la ultima ratio de los subyugados. sustancial y efectivo. no son más q u e letra m u e r t a . N a d i e tiene por q u é besar las manos ni temer la iracundia de los demás. D e n t r o de la economía de mercado. de un lado. de otro. " Vid. N a d a le impide a u n o rebelarse contra tal soberanía si. Quizás el atenerse a esas convicciones pueda costar caro. prefiere hacerlo. si ello disgusta a su conciencia. c o m o sucede con el obrero. por dignos y elevados que sean los motivos que a los rebeldes animen. no hay objetivo alguno en este m u n d o cuya consecución no sea costosa. como es el caso del empresario. c u a n d o desaparece la economía de mercado. para trabajar. es absoluta. piígs. una revolución invariablemente constituye acto ilegal que desintegra el establecido orden constitucional. Las leyes y constituciones más generosas. cada u n o es árbitro s u p r e m o en lo atinente a su personal satisfacción l8 . ya sea de m o d o directo. y lo q u e él considera su deber.438 Í. El consumidor tampoco se halla a merced del suminist r a d o r . La libertad q u e b a j o el capitalismo conoce el h o m b r e es f r u t o de la competencia.tí Acción Humana estatal en provecho de la libertad económica. encontrará a muchos deseosos de contratar sus servicios I7 . N a d i e se ve constreñido a producir armas o bebidas alcohólicas. todo el m u n d o tiene derecho. ni al vender ni al comprar se p r e t e n d e hacer favores. sin embargo. En el á m b i t o del mercado. a oponerse a la opresión.

de m o d o exclusivo. Es precisam e n t e esta inducción la q u e muchos estiman insoportable. en tal supuesto. Los personales juicios de valoración de las gentes no p r e p o n d e r a n en aspecto alguno de la vida. ya sólo gozan de un derecho: el de obedecer. vienen a controlar efectivamente la vida y las actividades todas del hombre. pudiendo ser sólo. destruye el propio fundamento de la legalidad. . Ahora bien. sin embargo.a insensatez de la Asamblea Constituyente de la Revolución Francesa fue lo suficientemente grande como para llegar a legalizar el derecho en cuestión. Una revolución. que permitiría a las gentes oponerse por la fuerza a las instituciones armadas del estado.u adoptadas por otros organismos. abriría las puertas a la anarquía. Q u i e n e s así piensan son o b t u s o s en exceso para advertir q u e la única alternativa posible estriba en otorgar a las autoridades plenos poderes para que. El reemplazar la economía de mercado por la planificación económica implica anular toda libertad. sea la única institución que pueda recurrir u la violencia y la única que otorga legitimidad a las medidas de furr/. 1. dentro de su territorio. Las a u t o r i d a d e s asignan específica tarea a cada u n o . Erígense en único p a t r o n o . Tal facultad. no tanto. las gentes. por cuanto el asalariado ha de c o n f o r m a r s e con lo q u e el superior se digne concederle. cabe que restablezca nuevo orden y gobierno. sin apelación. legalizada al amparo de aquellos tan imprecisos usos internacionales referentes a la beligerancia. Si la revolución triunfa. adiéstranle que. El trabajo. qué cosas le agradan más y cuáles menos. No es menos lihre el individuo en t a n t o consumidor. como para tomar en serio sil propia disposición. La jerarquía económica dispone q u é cosas pueden las masas consumir y en q u é cuantía. haciendo imposible toda forma de gobierno. que implica siempre actitudes belicosas entre conciudadanos. más o menos. lo que nunca cabe hacer es promulgar un legal «derecho a rebelarse contra lu opresión». equivale a t r a b a j o forzado. Las autoridades. Es él personalmente quien decide cómo ha de gastar su dinero. en su totalidad.El mercado 439 La sociedad capitalista no cuenta con o t r o medio para obligar a las gentes a cambiar de ocupación o de lugar de t r a b a j o q u e el de recompensar con mayores ingresos a quienes dócilmente acatan los deseos de los consumidores. decidan en q u é cometidos y en q u é lugar haya de trabajar cada uno. q u e gobiernan los asuntos económicos. Resuelve él. conf i a n d o q u e desaparecerá b a j o el socialismo.

todas las libertades políticas. Las personas cuyo f u t u r o d e p e n d e del criterio de unas inapelables autoridades. sin apelación. d e p o r t a r al polo o al desierto o condenar a trabajos forzados de por vida a quien Ies desagrade. sirviéndose de las gentes dónde y cómo creen mejor. y lo mismo sucede con todos los demás derechos del hombre. b a j o el p r e t e x t o de q u e así se sirve mejor los supremos intereses económicos. La gente es libre en aquella medida en que cada u n o p u e d e e s t r u c t u r a r su vida c o m o considere mejor. tan sólo e x a m i n a r la f u n c i ó n que. 7. en el marco de la sociedad de mercado. desde luego. de m o m e n t o . implantada dicha igualdad. El babeas corpus y la institución del jurado devienen simple superchería c u a n d o . p o d r í a la sociedad pervivir. conviértense en p u r a farsa. libres en el sentido que al vocablo todo el m u n d o atrib u y ó hasta q u e la revolución semántica de nuestros días ha desencadenado la m o d e r n a c o n f u s i ó n de lenguas. todos los derechos del h o m b r e .440 Í. no son. q u e monopolizan toda posibilidad de planear. en la sociedad de mercado. T a m p o c o vale la pena e n t r a r a dilucidar si el renunciar a la libertad permitiría u n i f o r m a r rentas y patrimonios. La libertad de prensa no es m á s q u e vana entelequia c u a n d o el p o d e r público e f e c t i v a m e n t e controla las imprentas y fábricas de papel. N u m e r o s o s son los autores q u e han hecho n o t a r la incompatibilidad de la libertad y la igualación de las f o r t u n a s . LA DESIGUALDAD DE R E N T A S Y PATRIMONIOS La disparidad de rentas y p a t r i m o n i o s constituye nota típica de la economía de mercado. Innecesario es e x a m i n a r aquí los sentimentales a r g u m e n t o s esgrimidos en tales escritos.tí Acción Humana para la misma. Recúrrese. I n t e r é s a n o s . desempeña esa repetida desigualdad de ingresos y f o r t u n a s . ni inquirir si. las autoridades p u e d e n . T a n p r o n t o c o m o se anula esa libertad económica que el mercado confiere a quienes b a j o su signo o p e r a n . a la coacción y compulsión directa sólo para atajar aquellas actuaciones perjudicia- .

Es de trascendencia advertir la diferencia existente entre recurrir a la violencia para evitar la acción criminosa y la coacción e m p l e a d a para obligar a una persona a cumplir determinada tarea. Ello implica. lo único q u e se exige al individ u o es q u e no realice un cierto acto. de un m o d o indefinido. déjase q u e cada u n o libremente decida en q u é medida va a emplear sus facultades y conocimientos para servir a su p r ó j i m o . taxativamente precisado por la ley. La presión necesaria para inducir a las gentes a contribuir al esfuerzo p r o d u c t i v o común ejércese a través de los precios del mercado. por el contrario. Induce. consiste en premiar la contribución de cada u n o a la producción p r o p o r c i o n a l m c n t e al valor q u e los consumidores atribuyen a la misma. Q u i e n respeta la ley no teme a guardias y verdugos. a t o d o el m u n d o a aplicar sus conocimientos y aptitudes. no hay más alternativa q u e la de aplicar la directa coacción y compulsión de la fuerza policial. generalmente. no compensa la posible incapacidad personal del s u j e t o . desde luego. han de decidir por sí solas q u é cantidad y tipo de t r a b a j o deba cada u n o realizar. siendo dispares las condiciones personales de las gentes. su preestablecida n o r m a de trabajo. Fácil es. q u e el m a n d o p r e v i a m e n t e p o n d e r e la capacidad individual de todos los ciudadanos. El h o m b r e queda así asimilado al recluso a quien se asigna específica tarca y. c o m p r o b a r si el m a n d a t o legal ha sido o no respetado. cualesquiera q u e sean. aportar su capacidad laboral. En el segundo supuesto. sin embargo. De no acudir a ese crematístico apremio. Tal sistemática. la policía no interfiere en la vida de los c i u d a d a n o s . con el m á x i m o celo. la ley le exige. El interesado ha de atenerse a c u a n t o a la superioridad complazca.El mercado 441 les para la cooperación social. recibe el o p o r t u n o castigo. se constriñe al s u j e t o a realizar determinada o b r a . resultando extrem a d a m e n t e a r d u o el decidir si la empresa q u e el poder ejecutivo . c u a n d o el sujeto no c u m p l i m e n t a . c o r r e s p o n d i e n d o al jerarca el decidir c u á n d o ha sido d e b i d a m e n t e cumplimentada la o r d e n . En el primer caso. en tal supuesto. P o r lo d e m á s . Las autoridades. a gusto de la autoridad. Sobre la base de recompensar las diversas actuaciones individuales con arreglo a su respectivo valor. Dicha inducción es de tipo indirecto.

C u a n d o . es aquel i n c r e m e n t o de la satisfacción (reducción de malestar) alcanzado. C u a n d o . La conducta y la personalidad del ciudadano q u e d a n sometidas a la voluntad de las autoridades. supuesto éste en q u e aparece la p é r d i d a . Pérdidas y ganancias.442 Í. es el p r o p i o acusado quien d e b e mostrar q u e la labor era superior a sus fuerzas. es la ganancia q u e de la acción deriva. es la diferencia entre el mayor valor a t r i b u i d o al resultado logrado y el m e n o r asignado a lo sacrificado por conseguirlo. La acción invariablemente tiene por objetivo obtener beneficio. no logramos alcanzar la m e t a propuesta. beneficio es igual a rendimiento menos costo. o bien no es superior al costo invertido. es decir. en este p r i m e r sentido.tí Acción Humana encomendara al actor convenía con las facultades de éste y si la obra había sido realizada p o n i e n d o el sujeto de su parte cuanto pudiera. en cambio. basado en la división social del trabajo. No hay sistema alguno. en sentido amplio. 8. las de fiscal y de juez. o sea. constituyen fenómenos p u r a m e n t e psíquicos y . q u e pueda f u n c i o n a r sin un mecanismo q u e apremie a las gentes a laborar y a contribuir al c o m ú n esfuerzo productivo. el rendimiento. El «acusado» hállase a la merced del funcionario. la disminución de nuestro estado de satisfacción. en la economía de mercado. se trata de enjuiciar u n a acción criminal. es preciso recurrir a ta violencia. de la realización de un t r a b a j o forzado. no pueden ser . a los métodos de opresión típicamente policiales. o bien resulta inferior al mismo. En otras palabras. En la persona del jerarca económico c o n f ú n d e n s e las funciones de legislador y de ejecutor de la n o r m a legal. c o m o tales. Si no se quiere que dicha inducción sea practicada por la propia e s t r u c t u r a de los precios del mercado y la corresp o n d i e n t e disparidad de rentas y f o r t u n a s . el acusador ha de p r o b a r la responsabilidad del encartado. E s o es lo q u e la falta de libertad significa. h a b i e n d o puesto de su parte c u a n d o podía. tratándose. m e d i a n t e n u e s t r a actividad. LÍV PÉRDIDA Y LA GANANCIA E M P R E S A R I A L Et beneficio.

en este sentido. indicar en cuánto supera la satisfacción derivada de a a la provocada por b. L i m i t á m o n o s a consignar en cuánto valoran los demás la repetida contribución a la cooperación social. Tal aserto. nunca d e b e ser confundida con los juicios de valor propiamente dichos. En la imaginaria construcción de una economía de " Una sedán que ni mejorare ni empeorara nuestro estado de satisfacción implicaría evidente perjuicio subjetivo. resúltale. son o b j e t o de c o m p r a v e n t a tienen sus respectivos precios monetarios. en términos monetarios. Mejor hubiera sido no haber actuado. no obstante.El mercado 443 objeto de medida. predicar acerca del incremento o disminución de la personal satisfacción del sujeto ni acerca de su felicidad. sin embargo. mientras q u e las pérdidas equivalen a un excedente del dinero gastado con respecto a lo percibido. limitándose el sujeto a disfruta! quietamente de la vida. No p o d e m o s ni siquiera imaginar un m u n d o en el cual las gentes actuaran sin perseguir beneficio psíquico alguno y d o n d e la acción no provocara la correspondiente ganancia o pérdida 19. a través de la conducta de cada u n o . por d i n e r o . N a d a cabc. P u e d e u n a persona decir q u e a le gusta m á s q u e b. todas aquellas cosas que. en definitiva. al valor q u e a la contribución del actor al esfuerzo c o m ú n conceden los demás miembros de la sociedad. se refiere. imposible. c u á n t o ba g a n a d o o p e r d i d o cada actor. salvo de manera m u y vaga e imprecisa. es f u n c i ó n del deseo de todos y cada u n o de los miembros de la sociedad por alcanzar el m á x i m o beneficio psíquico posible. q u e d a n en el mercado reflejadas. Es la resultante engendrada por el c o m b i n a d o efecto de todos los juicios subjetivos y las personales valoraciones de las gentes tal como. el beneficio aparece c o m o superávit e n t r e el m o n t a n t e cobrado y las sumas invertidas. . P u e d e decirse. a un f e n ó m e n o social. A la luz del cálculo monetario. La evaluación de referencia. sin embargo. La c o r r e s p o n d i e n t e evaluación. exclusivamente. ni hay forma semántica alguna q u e p e r m i t a al sujeto describir a terceros su intensidad. para nada alude a la pérdida o la ganancia psíquica del interesado. en razón a la inutilidad del esfuerzo realizado. En la economía de mercado. Cabe así cifrar t a n t o la pérdida como ia ganancia en concretas sumas dinerad a s .

Si todo el m u n d o fuera capaz de anticipar c o r r e c t a m e n t e el f u t u r o estado del mercado. por c u a n t o valora en m á s aquellas cosas q u e con el correspondiente dinero p u e d e c o m p r a r q u e los costos en que. se habla de pérdidas y ganancias. deja el actor de derivar provecho p r o p i o de su actuar. El ganadero alimenta y ordeña a sus vacas y v e n d e la leche. d e j a n d o de lado el mayor valor de los bienes presentes con respecto a los bienes f u t u r o s . Ni pérdidas ni beneficios tendrían quienes se lanzasen a dicha fabricación. limitamos nuestra atención a las pérdidas y a las ganancias empresariales. en lenguaje vulgar. ciertamente. desde ahora. por lo que a cierta mercancía se refiere. el precio íntegro de todos los factores complementarios requeridos para la producción de q u e se trate es exactamente igual al precio del p r o d u c t o t e r m i n a d o . con m a y o r justeza q u e los demás. La única f u e n t e de la q u e brota el beneficio del empresario es aquella su capacidad para prever. con el precio de los necesarios factores de producción. pues en o t r o caso no habría actuado. es s i e m p r e un especulador. la f u t u r a d e m a n d a de los consumidores. c o n t i n u a m e n t e reaparecen disparidades entre esc total f o r m a d o por los precios de los factores complementarios de producción y el precio del p r o d u c t o t e r m i n a d o . P o n d e r a circunstancias f u t u r a s . La función empresarial típica consiste en d e t e r m i n a r . El empresario. c o m o todo h o m b r e q u e actúa. El éxito o fracaso de sus operaciones d e p e n d e de la justeza con q u e haya discernido rales inciertos eventos. al efecto. se registra es debida a que. La ausencia t a n t o de ganancias c o m o de pérdidas monetarias que. Más adelante nos ocuparemos de cómo dichas diferencias afectan a quienes venden trabajo o factores originales (naturales) de producción y a los capitalistas q u e prestan su dinero. E s t á perdido si no logra e n t r e v e r lo q u e mañana sucederá. en el sistema de giro unif o r m e .444 Í. sin embargo. De m o m e n t o . En el cambiante m u n d o de la realidad. No por ello.tí Acción Humana giro u n i f o r m e no existen. y p o r ello invariablemente inciertas. ni beneficios ni pérdidas dinerarias totales. el precio de la misma coincidiría. ha de incurrir. Es a ellas a las que las gentes aluden cuando. Son tales disparidades las q u e provocan la aparición de beneficios y pérdidas dinerarias.

desde un p u n t o de vista cataláctico. en g r a d o mayor o m e n o r . En el p r i m e r caso. a fin de cuentas. cábele eludir la ley del mercado.El mercado 445 el empleo q u e deba darse a los factores de producción. es decir. Las pérdidas resultantes han de achacarse a la personal incapacidad del e m p r e s a r i o . de a n t e m a n o . a veces los procesos de producción no engendren el resultado apetecido. el q u e . En el precio de los correspondientes factores de producción descuéntase tal imperfección de nuestros conocimientos y habilidades técnicas. no tiene más remedio q u e a t e n d e r los deseos de los consumidores del m o d o más perfecto posible. de m o m e n t o . en razón a circunstancias técnicas. aparecen por haberse aplicado imperfecta técnica. el fracaso se d e b e a que. El precio de la tierra de labor. i n d u d a b l e m e n t e refleja. Las ganancias dependen de q u e éstos aprueben su c o n d u c t a . Tales fracasos p u e d e n ser evitables o inevitables. sin embargo. En el s e g u n d o supuesto. a n t e un salario pagado al empresario por específica contribución laboral. el terreno de . p o r lo q u e a t a ñ e a las ganancias y pérdidas p r o p i a m e n t e empresariales. Aquel i n c r e m e n t o de los ingresos y beneficios del empresario d e b i d o a su propia competencia tecnológica. a su ignorancia técnica o a su inhabilidad para procurarse los o p o r t u n o s asesores. Conviene distinguir n e t a m e n t e las pérdidas y las ganancias empresariales de otras circunstancias q u e p u e d e n influir en los ingresos del empresario. Su egoísta deseo de cosechar beneficios y acumular riquezas impélele a proceder de tal suerte. El empresario es aquella persona q u e da a cada u n o de ellos específico destino. q u é factores provocan el efecto apetecido. los conocimientos h u m a n o s no permiten controlar aquellas circunstancias de las q u e el éxito d e p e n d e . no p u e d e considerarse más q u e pura retribución a d e t e r m i n a d o servicio. Y esto p u e d e acontecer. E s t a m o s . el h e c h o de q u e la cosecha pueda a veces perderse. N u n c a . ya sea p o r q u e ignoremos. Su capacidad técnica o sus conocimientos científicos no tienen ningún i n f l u j o en la aparición de la pérdida o la ganancia típicamente empresarial. De ahí q u e igualmente carezca de trascendencia. ya sea p o r q u e no p o d a m o s c o n t r o l a r algunas de dichas circunstancias pese a sernos conocidas. Para cosechar éxitos.

El que cien litros de vino no produzcan cien litros de champaña. cierta operación y la separación de quienes. KNIGHT. en tales casos. p a r a a f r o n t a r el peligro de incendio. p o r su Vid. tiene la misma trascendencia que el que de cien kilos de remolacha no lleguen a obtenerse d e n kilos de azúcar. MANCOLDT. Uncertairtty and Profit. P o r lo mismo. sino un peso inferior. La eliminación de la palestra mercantil de los empresarios incapaces de organizar correctamente. 82. i n f ó r m a l e también acerca de la disminución media de la producción industrial q u e dichos accidentes pueden provocar. t r a s m u t a tales azares en costos regulares de producción. Leipzig. 14 .2 1 } . asócianse los comerciantes f o r m a n d o un g r u p o suficientemente amplio q u e permita abordar el p r o b l e m a . desde un p u n t o de vista técnico. Conviene n o t a r q u e la posibilidad de riesgos y accidentes en ning ú n caso suscita i n c e r t i d u m b r e en la mecánica de los progresos tecnológicos 21 . s o p o r t e habrán de achacarse exclusivamente a semejante impericia. Risk. t a m p o c o influye en las ganancias y pérdidas empresariales el q u e el r e v e n t a m i e n t o de algunas botellas restrinja el volumen de vino de c h a m p a ñ a p r o d u c i d o . pigs. en efecto. Medíante las o p o r t u n a s previsiones contables. no hace más q u e subrayar su ignorancia técnica. q u e proporcionan al interesado los conocimientos técnicos. Tal h e c h o d a d o es un factor más de los que d e t e r m i n a n los costos de producción y los precios del champaña 20. Las pérdidas que. con arreglo al previsto f u t u r o r e n d i m i e n t o medio de la parcela. Aquellos siniestros q u e pueden afectar al proceso de producción. pág. Agrúpanse. 2 1 1 . 1 9 2 1 . nunca a su actuación c o m o tal empresario. no son más q u e conceptos q u e pasan a engrosar los costos de producción. 1855. a los c o r r e s p o n d i e n t e s medios o a los