Tobias Wolff

Cinco cuentos

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BIBLIOTECA DIGITAL DE AQUILES JULIÁN
biblioteca.digital.aj@gmail.com

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Cinco cuentos
Tobias Wolff, Estados Unidos
Edición Digital Gratuita distribuida por Internet
Editor: Aquiles Julián, República Dominicana.
Email: aquiles.julian.libros@gmail.com
MEXICO Fernando Ruiz Granados José Solórzano José Eugenio Sánchez ARGENTINA Mario Alberto Manuel Vásquez Francisco A. Chiroleu Patricia del Carmen Oroño Fernando Sorrentino Ángel Balzarino Claudia Martín Trazar ESTADOS UNIDOS José Acosta Aníbal Rosario José Alejandro Peña César Sánchez Beras ESPAÑA Henriette Wiese Giulia De Sarlo María Caballero Elena Guichot Teresa Sánchez Carmona Losu Moracho Rocío Parada EL SALVADOR Manuel Sigarán

Coeditores:
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Primera edición: Julio 2010 Santo Domingo, República Dominicana

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Índice
Tobias Wolff y el realismo sucio / Aquiles Julián Bala en el cerebro La casa de al lado A la espera de nuevas órdenes Aquella habitación En el jardín de los mártires norteamericanos Sueño con escribir el cuento perfecto / Roberto Careaga El coraje de Wolff / Andrea Aguilar El cuento es un arte experimental / Pedro B. Rey No se puede predecir quién va a ser un gran escritor / Paula Varsavsky Ser amable hace muy difícil convertirse en escritor / Daniel G. López Tobias Wolff / biografía 4 6 12 19 32 37 49 54 59 77 82 85

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Tobias Wolff y el realismo sucio
Por Aquiles

Julián

A Jerome D. Salinger, recientemente fallecido, autor de una obra de culto: El guardián en el centeno, se le reputa como uno de los inspiradores del esa escuela de la narrativa norteamericana que se conoce como dirty realism, el realismo sucio. Con nombres tan relevantes como Raymond Carver, John Cheever (Biblioteca Digital

21), Chuck Palahniuk, Richard Ford, Tobias Wolff, Charles Bukowski, y John Fante, el
realismo sucio es sin dudas la escuela narrativa de mayor vigor y relevancia en las letras norteamericanas contemporáneas. Sus autores, sobre todo los ya nombrados: Carver, Cheever, Ford, Palahniuk y Wolff son indudables maestros, autores de cuentos y novelas capitales, de una maestría singular, capaces de diseccionar vidas agobiadas por la rutina enajenantes, consumidas en actividades sin sentido, estandarizadas y programadas, que no saben cómo escapar al conformismo y a la mediocridad. Son los cronistas de esa capa social: la clase media norteamericana, estancada en ritos y valores caducos en un mundo que se les desploma a ojos vista, sin que sepan qué hacer, cómo sobrevivir al naufragio. Idiotizada por el alcohol, por ese trago en que se refugia para aturdirse y sobrellevar el resto del día, embaucada en rituales urbanos vacíos, ven cómo las expectativas y fantasías de la juventud terminan por colapsar en un mundo en que el guión manoseado y resabido es el mismo: conformarse con una posición, resignarse a la medianía, soñar con una pensión y con que, algún día, amparado en el cheque de retiro, se podrá hacer aquello tan valioso e importante, aquello para lo que se ha nacido. Pero muchos no llegan al cheque de retiro. Y otros arriban tan achacosos, tan enfermos, tan desconsoladamente impotentes, que añoran la vieja rutina, los viejos horarios, la antigua ruta. Se sienten descartados, repentinamente inútiles, innecesarios. Ven que perdieron sus vidas en nada. Sólo la muerte les liberará de su carga. Registrar implacablemente esa tragedia individual, retratar esa inanidad, ese vacío, ese vivir que se sabe ajeno a uno, es la tarea que autores como Tobias Wolff acometieron. A nivel estilístico, el realismo sucio de Tobias Wolf y demás (recordemos que Wolff fue amigo cercanísimo de Raymond Carver, uno de los íconos de dicha corriente) es minimalista. Es parco en adjetivos y adverbios. Busca revelar por la acción y la descripción sobria el carácter y la trama.

por la pobreza de los acontecimientos. podrían. la explicitación de la tragedia que subyace en la cotidianidad.5 Los autores emblemáticos de esta escuela exploran el lenguaje de la calle. son simples piezas de un engranaje social que les excede y controla. desafiarnos. al igual que los personajes de Ford. el accidente cerebro-vascular llegan antes. se desempeñan con mediana eficacia en sus tareas. sus minúsculas tragedias y dramas. ya viven. sin embargo. la cerveza. Cheever. condenados a la insulsez vital. aunque pintorescas. maestro del cuento norteamericano contemporáneo: cronista del naufragio de seres que soñaron ser distintos a estos atribulados personajes que deambulan. Las vidas grises de dichos personajes. Pero Bukowski es un provocador y por ello no el modelo de esta escuela. sin saber. como Kafka. de los individuos. el infarto. Cheever y Carver son anodinos. en los cuentos y novelas de Wolff. sufrientes. todo nos muestra un mundo insoportable en su “normalidad”. al final del día. La economía verbal. ajustan sus vidas y expectativas a sus salarios y. por sus páginas. Carver. seres comunes y corrientes que realizan mecánicamente los ritos cotidianos. bajo los comportamientos educados y formales. casi un echarnos en cara. Disfrutemos a Tobias Wolff. los acontecimientos normales que. la televisión. perdedores consuetudinarios: van a sus empleos. Los personajes de los cuentos de Wolff. la procacidad. el juego o el cotilleo les completan el día. Aplastados por la desesperanza. el interés y el embrujo no en la anécdota o la trama. nos pueden escandalizar hasta el rechazo. John Cheever. en esas vidas vacías y carentes de sentido que llevan personas que renunciaron a ser con tal de asegurarse un puesto de trabajo. un infierno secreto. sino en la penetración psicológica y en la meticulosa elucidación del infierno en que aquellas almas. un salario y una pensión futura a la que muchos no llegan: el cáncer. . no constituyen la esencia de esa escuela. las imprecaciones. a fundar la amenidad. Richard Ford y Tobias Wolff. la renuncia implícita a recursos intensamente empleados en la narración. aún más que el mismo Bukowski. Ford y Bukowski no hay héroes. son escrupulosamente expuestas por los autores de esta escuela literaria en cuentos y novelas obligados. ese hervor ácido y agresivo que bulle en las palabras. resignado. nombrar a sus personajes con una inicial: han perdido identidad e individualidad. Los cuatro autores fundamentales del realismo sucio son Raymond Carver. que transmite la violencia interior. con su predilección por temas y lenguaje de contenido altamente sexualizado. Autores como Bukowski. el tono desconsolado. escéptico. escandalosas. las descaradas blasfemias. las fuertes emociones destructivas que subyacen bajo la aparentemente tranquila fisonomía exterior. introducen pequeñas epifanías del absurdo vital en aquellos seres condenados a la nada.

Aunque la cola serpenteaba siguiendo la cuerda. Dos hombres con pasamontañas negros y trajes azules estaban parados al lado de la puerta. caminó hacia la parte de atrás del banco. Los ojos del guardia estaban cerrados y sus labios se movían. “No dije que fuera trágico”. Anders vio que la otra mujer. pero inmediatamente lo desvió hacia la quejosa presumida que tenía delante. una de las cajeras puso un cartel de “caja cerrada” en su ventanilla. Ella aspiró y ahuecó sus mejillas. “Trágico. Se volvió hacia Anders y agregó.—El cielo tomará nota. qué bien”. lo pusieron de un humor asesino. realmente. El otro hombre tenía una escopeta recortada. “Sólo creo que es una pésima manera de tratar a los clientes. “Uno de esos toquecitos humanos que nos hacen volver por más. dijo una de ellas.” Anders había acumulado ya su propio odio contra la cajera. dijo. se apoyó contra un escritorio y empezó a hacer tiempo con un hombre que ordenaba papeles. “Ah. . miró más allá de él y no dijo nada. miraba en la misma dirección. Y entonces los cajeros dejaron de hacer lo que hacían y los clientes giraron lentamente y un silencio invadió el banco. dijo. Anders—un crítico literario conocido por el cansado y elegante salvajismo con el que despachaba casi todo lo que reseñaba. están cerrando una ventanilla.6 Bala en el cerebro Anders llegó al banco poco antes de la hora de cierre.” Ella defendió su posición. “Es tan injusto”. Uno de ellos apretaba una pistola contra el cuello del guardia. así que por supuesto la cola era interminable y quedó ubicado detrás de dos mujeres que. Las mujeres delante de Anders interrumpieron su conversación y observaron a la cajera con odio. De cualquier manera nunca estaba del mejor humor. Si no están amputando la pierna equivocada o bombardeando un pueblo ancestral.” —Imperdonable—dijo Anders. su amiga. con su estridente y estúpida conversación. confiada en su complicidad.

¿Entendieron?” Los cajeros asintieron.—Se hace justicia. “Mía”. —Ahí tiene—le dijo Anders a la mujer que tenía delante. —¡Vos. “¿De quién es esta caja?” Anders miró a la cajera. Ella lo miró con los ojos húmedos. entregando a cada uno una bolsa de plástico. El hombre con la escopeta abrió la puerta y avanzó despacio por detrás de los cajeros. . dijo su compañero. “Si alguno de los cajeros acciona la alarma son todos boleta.7 “¡Todos callados la boca!”. “Ábranle”. El hombre asintió. Giró hacia la mujer que tenía delante. Era petiso y pesado y se movía con una peculiar lentitud. aunque nadie había dicho una sola palabra.—Boleta—. dijo el hombre con la pistola. que dijo. tomó con firmeza las muñecas del guardia y le esposó las manos en la espalda.—Excelente guión. Luego tomó la escopeta otra vez y fue hacia la puerta de seguridad ubicada al final de la hilera de cajas. genio! ¿Te di permiso para que hables? —No—dijo Anders. Le dio la escopeta a su compañero. —Entonces cerrá el pico. La inexorable y aguerrida poesía de las clases peligrosas. casi con apatía. Parece sacado de Los asesinos. —Entonces mové ese culo feo y llená esta bolsa. —Bravo—dijo Anders. El hombre de la escopeta empujó al guardia hasta hacerlo arrodillar. —¿Escucharon eso? —dijo Anders. dijo ella. eh. Cuando encontró la ventanilla vacía miró al hombre de la pistola. Ella puso una mano en su garganta y giró hacia el hombre con el que hablaba. Lo derribó al piso con una patada entre los omóplatos.—Genio.

acá arriba—.8 —Por favor. Anders fijó sus ojos en los mocasines del hombre. La cúpula en el techo estaba decorada con figuras mitológicas envueltas en togas a cuya fealdad regordeta Anders apenas había echado una mirada hacía muchos años y luego había declinado prestar atención. Para aguantarse se forzó a mirar al hombre a los ojos. y todo había sido ejecutado con la mayor seriedad. un viejo edificio pomposo con pisos. e hizo que comenzara a desarrollar un sentimiento de incomodidad cuando de pronto el hombre lo aguijoneó otra vez con la pistola. Anders nunca había prestado mucha atención a esa parte del banco. Era peor de lo que recordaba. y con los bordes rojizos.—¿Te pensás que estoy jugando? —No—dijo Anders. pilares y mostradores de mármol y arabescos dorados sobre las ventanillas de las cajas. que eran claramente visibles detrás del pasamontañas de la máscara: celestes. —¿Te gusto.—¿Querés chuparme la pija? —No—dijo Anders. El párpado del ojo izquierdo temblaba. —¿Sos sordo?—El hombre con la pistola fue hasta donde estaba Anders. —No ahí abajo. Pero el caño le hizo cosquillas como un dedo rígido y tuvo que esforzarse para no reír. Le clavó la punta de la pistola en el estómago. El hombre suspiró y exhaló un penetrante olor a amoníaco que sacudió a Anders más que todo lo que había sucedido hasta ese momento. genio? —dijo. una tímida mirada hacia atrás en las caras de los cupidos y los faunos. pero el que captó el ojo de Anders era el de Zeus y Europa— . —Entonces dejá de mirarme. Ahora no tenía más opción que estudiar el trabajo del pintor. El techo estaba atiborrado con variados dramas. Metió la pistola bajo la pera de Anders y la empujó hacia arriba hasta que lo dejó mirando el techo. cállese—dijo la mujer. El artista tenía unos pocos trucos en la manga y los usaba una y otra vez: cierto tono rosado en la parte inferior de las nubes.

Para hacer sexy a la vaca el pintor le había torcido las caderas sugestivamente y la había dotado de unas largas pestañas lánguidas a través de las cuales observaba al toro en una sensual bienvenida. dispersando astillas de hueso hacia la corteza cerebral. hacia los ganglios basales y hacia abajo en el tálamo. Pero antes de que todo esto ocurriera. y luego resopló por la nariz a través de sus dedos y dijo “Capische. y en ese momento el hombre de la pistola levantó la pistola y le disparó a Anders en la cabeza. como un toro clavando la mirada en una vaca desde detrás de un montón de heno. el cuerpo calloso. capische“. Tapó su boca con ambas manos y dijo “Lo siento. en esta versión. —Seguí jodiendo y sos boleta. —¿Te parezco gracioso? ¿Te pensás que soy un payaso? —No. y más atrás. y que hacía mucho tiempo había sido olvidada. El toro esgrimía una sonrisa afectada y sus cejas estaban arqueadas. oh dios. la bala se movía a 300 metros por segundo. lo siento”. ¿Capische? Anders estalló en una carcajada. reviviendo azarosamente una tarde de verano de hacía cuarenta años. —¿Te pensás que podés joder conmigo? —No. la primera aparición de la bala en el cerebro desencadenó una cadena chisporroteante de reacciones iónicas y neuro-transmisiones. La bala impactó en el cráneo de Anders y atravesó su cerebro y salió detrás de su oreja derecha. una marcha . El peculiar origen de estas reacciones les imprimió un patrón peculiar. De haber existido un globo de historieta saliendo de su boca habría dicho “Cuchi cuchi”. —¿De qué te reís. Luego de impactar el cráneo. genio? —De nada.9 retratados.

No recordó al profesor Josephs contándole a la clase cómo los prisioneros atenienses en Sicilia podrían haber sido liberados si recitaban Esquilo ni cuando el mismo Josephs recitó Esquilo. No recordó a su primera amante. Tampoco recordó Anders ver haber visto a una mujer arrojarse a su muerte desde un edificio enfrente del suyo días después del nacimiento de su hija. o a su hija. Anders no recordó a su madre moribunda diciendo de su padre “debería haberlo apuñalado mientras dormía”. a continuación. No recordó haber gritado “¡Dios. Anders no recordó cómo sus ojos habían ardido con esos sonidos. ni uno. que ella llamaba Mister Mole. No recordó el placer de respetar. ni “Oh dios. ni “¿Todas las bellas? ¿Dijiste todas? ¡Oh Dios! ¿Todas?” Ninguno de estos versos recordó. o lo que más había amado locamente en ella. hoy escuché”. y especialmente la forma cordial que tenía de dirigirse a su miembro. antes de que comenzara a irritarlo: su desvergonzada carnalidad. Una vez en el cerebro la bala cayó bajo el control del tiempo cerebral. Sherry. dado lo que sí recordó. No recordó estar parado frente a la puerta de la habitación de su hija mientras ella retaba a su oso de peluche diciéndole que se había portado mal y describía los escalofriantes castigos que le esperaban a Garras a menos que cambiara su comportamiento. No recordó haber chocado el auto de su padre a propósito contra un árbol. o el respeto que sintió después de leer el libro. ahora una malhumorada profesora de economía en Dartmouth. como en “Oh. en griego. parece que Mister Mole quiere jugar” o “¡Juguemos a la escondida con Mister Mole!” Anders no recordó a su esposa. a quien también había amado hasta que lo cansó con su rutina. en una frase que Anders hubiera aborrecido. No recordó una sola línea de los cientos de poemas que había memorizado en su juventud para poder erizarse la piel a voluntad: ni “Silencioso. Vale la pena notar lo que Anders no recordó. “se representó frente a sus ojos”. lo que le dio a Anders tiempo suficiente para contemplar la escena que. No recordó la sorpresa de ver el nombre de un compañero de universidad en la solapa de una novela no mucho tiempo después de la graduación. ten piedad!”. en la cima de una montaña en Darien”.10 patéticamente lenta y glacial comparada con los relámpagos sinápticos que estallaban a su alrededor. o las patadas en las costillas de tres policías en una marcha contra la .

tiempo para que el perro le ladre a la pelota que vuela. Que es. repitiendo esas palabras para sí. pero sabe que no debe preguntar. su avance no se detendrá. que es. no es eso para nada: es que Anders está extrañamente exaltado. que es. “Parador en corto”. Han estado preocupados por este tema todo el verano y se ha vuelto tedioso para Anders: una opresión. Pero por ahora Anders todavía puede hacer tiempo. Calor. arrastrando una cola de cometa de memoria y esperanza y talento y amor hacia el mármol del salón. Anders nunca ha visto al primo de Coyle antes y nunca lo volverá ver. burlándose del chico por su gramática. . Anders dice hola con los otros y no le presta más atención hasta que han elegido equipo y alguien le pregunta al primo en qué puesto quiere jugar. Entonces llegan los últimos dos muchachos. Él observa mientras los demás discuten el talento relativo de Mantle y de Mays. “Parador en corto es la mejor posición que es”. su sorpresa y su música. Esto es lo que recordó. como el calor. Entra al campo en un trance. tiempo para que el muchacho en el sector izquierdo del campo golpetee su guante negro de transpiración y suavemente entone. No recordó cuando comenzó a mirar los libros apilados en su escritorio con recelo y desdén. No recordó cuándo todo empezó a recordarle otra cosa. Anders gira y se queda mirándolo. Y eso no podrá evitarse. él mismo reclinado contra un árbol mientras los chicos del barrio se reunen para armar un partido. Quiere escuchar al primo de Coyle repetir lo que acaba de decir. Los otros pensarán que es un creído. La bala ya está en el cerebro.11 guerra. Un campo de béisbol. Coyle y un primo de él de Mississippi. dice el muchacho. el mundo de los insectos. Tiempo para que las sombras que se alarguen en el pasto. o despertarse riendo. Pero no es eso. o cuando empezó a detestar a los escritores por escribirlos. iluminado por esas dos palabras finales. Pasto amarillo. no será demorada por siempre. Al final hará su trabajo y dejará el cráneo agujereado.

–Ya están otra vez –dice. Tiene miedo de que envenenen a nuestro gato si nos quejamos. –No llames –dice. en el piso de arriba y el de abajo. Mi mujer está sentada en el borde de la cama. pobrecito. Él se desgañita. Vuelve a meterse en la cama y se tapa hasta el cuello. –Será mejor que no te quedes ahí –dice mi mujer–. sacudiéndome. He tenido una sensación como si me hubiera pegado a mí.12 La casa de al lado Me despierto asustado. y de pronto suelta un grito breve y agudo. Voy a la ventana. como si tuvieran dinero de sobra. La mujer se ríe. el perro ladra. Hay un breve silencio. Te podrían ver. –Ten cuidado –dice mi mujer. ella le contesta algo a gritos. pero no lo hace de verdad –“¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!”–. pero no entiendo lo que dice por encima del perro y el bebé. En la casa de al lado el hombre todavía vocifera. Todo queda en silencio. . –Le ha pegado –dice mi mujer–. Todas sus luces están encendidas. El hombre sale al camino de entrada y cierra la puerta de un portazo. –Voy a llamar a la policía –le informo. sabiendo que ella no me dejará. En la casa de al lado el bebé suelta un largo gemido y el perro empieza otra vez. luego llora el bebé.

luego se sube la cremallera y vuelve al camino de entrada. –Entre él y el perro es asombroso que consigas que crezca algo ahí. Casi resbala en la grava pero se recupera. La mujer de la casa de al lado está gritando. Pero ya no. No puede impedir que entre alguien. –Antes me daba pena –dice mi mujer–. mirándome. Prefiero hablar de otra cosa. Mi mujer pregunta: –¿Qué está haciendo? –Chss –hago yo. La puse yo mismo y planté madreselvas y buganvillas a lo largo. volviendo a cerrar de un portazo. más decorativa que otra cosa. –¿Otra vez? Asiento con la cabeza. Recorre toda nuestra cerca haciendo eso. Me deprime pensar en las flores.13 El hombre farfulla para sí mismo y tira de la cremallera de su bragueta. suelta un taco y entra en la casa. El hombre se apoya en la cerca con una mano y con la otra usa las flores como cuarto de baño. No después de lo del mes pasado. Por fin consigue abrirla y se dirige a nuestra cerca. Cuando me vuelvo mi mujer está echada hacia delante. Alza las cejas. . sin perdonar ninguna. Cuando termina se sacude la Florida. –Escucha eso –digo. Es una cerca blanca.

moreno y peludo. Le chilla al bebé y. Vamos a ver quién sale en el programa de Johnny Carson. Si uno fuera a . El bebé se parece a ella. espeso y mullido como el de un airedale. y el bebé ni siquiera sabe hablar todavía.. –Es por el bebé por el que siento pena –digo. Tampoco me da pena. lo siento. Siempre es muy alegre. –No lo aguanto ni un minuto más –dice. Una de esas bandas. Hay algo blando en su aspecto. no es que se esperara que se pareciera a él. y además tienen puesto el estéreo a pleno volumen. Grita cosas como: “¡Creí que te había dicho que te quedaras en tu dormitorio!”. A lo mejor hay algo en la tele –se sienta–. Mi mujer se lleva las manos a los oídos. Tiene una piel blanca. Siempre tuve intención de volver a llevar el televisor abajo cuando mi mujer se repuso de la enfermedad. Enciendo el televisor. y Ed McMahon se está partiendo de risa. pero nunca me la ha dado. En cuanto a su físico. No tiene una buena estructura ósea. supongo que se podría decir que es guapa. Ahora todos arman ruido a la vez. Solía tenerlo en el cuarto de estar de abajo pero lo subí aquí hace unos años cuando mi mujer se puso enferma. pero al final nunca lo hice. pero no estoy dispuesto a sentir lástima por alguien que trata así a un niño. preparando las comidas y todo. Se quita las manos–. Llegué a conseguir cambiarle las sábanas sin que ella tuviera que dejar la cama. tratando de acordarme de lo que ocurrió el mes pasado.14 –Lo mismo que a mí –digo. Johnny Carson le está diciendo algo a Sammy Davis Jr. Yo mismo la cuidé. como si nunca hubiera comido más que donuts y batidos. Incluso con la camisa puesta se puede asegurar que tiene pelo por toda la espalda y en los hombros. Está puesta entre nuestras camas encima de una mesita que hice yo. Pero no le durará.

Nada de geografía. Levanto la ropa y ella se mete dentro. luego bajo las llanuras en dirección sur. pero les indicará los puntos de referencia uno por uno mientras cabalgan. –El Dorado –leo–. Dice que ha estado en El Dorado y que dirigirá una expedición allí y repartirá las ganancias. Me mira. Mi mujer quiere saber qué otra cosa ponen. Subo las manos hasta las Montañas Rocosas. Le dice cosas al hombre que ninguna persona debería decirle a otra. así que siguen cabalgando. Al principio la gente se burla de él. –Oye –dice ella–. En la casa de al lado la mujer está enloquecida. –¿Ciudadanos de dónde? –No lo dice. . Al final vemos la película. Esta noche. –Lo siento –me disculpo. Sólo para hacerte una visita. no. No ve. aunque finalmente todos los ciudadanos importantes se reúnen y deciden intentarlo. por lo que dos estamos muy estrechos. Tiene dos estrellas y media. Un ciego llega a una pequeña ciudad. Aquello inquieta a mi mujer. Nos tumbamos de lado conmigo detrás. Inmediatamente los atacan los apaches y algunos quieren dar la vuelta. No lo pretendía pero al poco la vieja Florida se me empieza a poner tiesa. –¿Puedo pasarme ahí? –pregunta–.15 hacer un viaje por mar largo de verdad no le vendría mal llevar a Ed McMahon con él. La cama sólo es cómoda para uno. Abrazo a mi mujer. “Dinámica historia de aventuras sobre un grupo de ciudadanos en busca de la legendaria ciudad de oro”. pero todas las veces que están decididos a hacerlo el hombre les señala otro punto de referencia.

y lo mismo mi brazo. El hombre tenía a su mujer acorralada contra el frigorífico. Le estaba dando una paliza y siguió pegándole hasta que el perro ya no podía ni quejarse. “Lo sé muy bien”. alrededor de la hoguera. El hombre de la casa de al lado empezó a pegar al perro. los otros empiezan a pelearse. oí que mi mujer decía “¡Oh!” y fui a la cocina para enterarme de qué pasaba.16 –¿No puede ser sólo una visita? –Olvídalo. Al final decido que no va a pasar nada por cambiar de sitio por una noche. recuerdo por qué a mi mujer dejó de darle pena la mujer de la casa de al lado. Ponen las manos detrás de la cabeza y miran las estrellas. Acaban de quedarse sin agua y tienen los labios agrietados. Al oír al coyote. Ya te he dicho que lo siento. Pero el viejo describe un trozo de oro tan grande y tan puro que quema los ojos si lo miras directamente. que está debajo de su cabeza. Finalmente paró. Después de aquello mi mujer apenas pudo hablar durante un par de horas. Me gusta dormir en mi propia cama y no hay sitio suficiente para los dos. Aúlla un coyote. Lo retiro con cuidado y abro y cierro los dedos. y en mi opinión. Luego. Cuando termina. Ahora ahí enfrente hay silencio. Aquella noche. nadie ha estado nunca aquí”. Mi mujer estaba junto a la ventana que da a la cocina de la casa de al lado. justo después de que yo volviera a casa del trabajo. “Éste no es país para blancos –dice uno–. Era un lunes por la tarde. Pese a las advertencias del ciego. añade. los ciudadanos se quedan en silencio: uno a uno se apartan y se tumban en sus mantas. unos minutos después. Había metido la rodilla entre sus piernas y ella tenía la suya entre las piernas de él. pensando en despertarla. La mayoría de ellos quiere volver a casa. se oía la voz quebrada de la pobre criatura. y no me refiero a que le diera un golpe o dos. Mi mujer se ha dormido. y se estaban besando con mucha fuerza. Más tarde dijo que nunca volvería a desperdiciar su compasión con aquella mujer. Los ciudadanos están cruzando un desierto. hará como un mes. alguien bebe de un pozo envenenado y muere de modo espantoso. .

17 Me levanto y cuido las plantas un rato. Uno de ellos se ahoga. y pongo los esquejes en un vaso de agua en el alféizar. Ésa es la parte triste de la película. dulce e intenso. hasta que parece la vida que querían vivir. Mi película sería sobre un grupo de exploradores.. A otro lo ataca un animal salvaje y se lo come. pero no lo hacen. Todos se limitaban a evitarle y seguían su marcha. Podo el cóleo. y el ciego dará traspiés sin saber que ha conseguido regresar a El Dorado. El motivo por el que no veo el resto de la película es que ya sé cómo va a terminar. Todo el mundo dice siempre que es estupendo que los seres humanos sean tan adaptables. pero no sé. Me recuerda a las gardenias. Su olor. Les lleva meses. Vadean ríos y atraviesan un enorme glaciar en trineos tirados por perros. hombres y mujeres. . se desprende de las sábanas. cuyos tallos empiezan a estar muy largos. y en cómo se prolonga. probablemente a unos tres metros de la legendaria ciudad del oro.. todo lo que conocen desde siempre. Es horrible a lo que nos acostumbramos. Me marea un poco pero me gusta. Yo podría escribir una película mejor que ésa. Pero los demás quieren seguir adelante. Cruzan el mar y naufragan en la costa de un país que no aparece en los mapas. En Estambul un amigo mío vio a un hombre andando por la calle con un piano de cola sobre la espalda. Los capullos están húmedos de rocío y se les pegan al cuerpo. Pienso en la vida que llevan. Están apagadas todas las luces de la casa de al lado excepto la del dormitorio. En el glaciar se quedan sin comida y durante un tiempo parece que se van a volver unos contra otros. Al final vemos a los exploradores durmiendo en un prado lleno de flores blancas. Finalmente resuelven su problema comiéndose a los perros. regándolas y sacando algunas a la ventana y retirando otras. pétalos de aguileñas. Apago la televisión y me meto en la cama de mi mujer. que dejan atrás sus hogares. sus trabajos y sus familias. Los ciudadanos se matarán unos a otros.

Se levantan y alzan los brazos. liatris. a hombres de mujeres. volviéndolos tan blancos que no se puede distinguir a unos de otros. gipsófilas. .18 clemátides. como árboles blancos en un país donde no ha estado nunca nadie. a mujeres de hombres. espuelas de caballero. Sale el sol. iris y rudas los cubren por completo.

El sargento Morse volvió a ocuparse de los papeles. Eso sí que es nuevo. . -Da igual. sólo unas pocas ventanas brillaban en la bruma. y colgó. -Puedo darle su email. pero la llamada le había inquietado. La mujer dijo: -¿Billy Hart? ¿Está seguro? Nunca dijo nada sobre que lo mandarían fuera.19 A la espera de nuevas órdenes El sargento Morse estaba de guardia aquella noche en la oficina de la compañía cuando llamó una mujer. Se ha ido. Dios santo. -Estoy seguro. La noche era amenazadoramente cálida y silenciosa: ya eran más de las once. A lo mejor la puedo ayudar. -Bien. No cuelgue. él le contó que al soldado especialista Hart lo habían mandado a Irak una semana antes. Una gruesa mariposa gris tamborileaba contra la puerta de tela metálica. -¿Y quién es usted? Si no le importa que se lo pregunte. el cuartel estaba en silencio. se sirvió un vaso y se quedó junto a la puerta. Pero hay gente esperando para hablar. -Soy su hermana. Se levantó y fue a la máquina del agua fría. Gente que no tiene nada mejor que hacer que acogotar a los demás. -Está bien. -Ja -dijo ella. se lo conseguiré. preguntaba por Billy Hart. ¿no? -Vuelva a llamar cuando quiera. -No llevará más de un minuto.

Con todo. y estaba abierto a cualquier cosa que le ofreciera interés y ventajas. hacia aquella expresión de que sabía algo secreto que le asomaba a los labios. ahora no. Era soldado. y el amor a fin de cuentas no venía al caso. y con aquellos gestos lentos como de gato. sin embargo. ligado a los que le rodeaban por los lazos de una obligación irrenunciable. casi desdeñoso en la languidez y ligereza de sus movimientos. guapo. las interminables elecciones insignificantes que había que tomar. Con algo de indio en aquellos pómulos altos. pero se había fijado en él. No era de los que aseguraban que lo amaban. Morse había mantenido las distancias. Morse lo notaba con seguridad. Hart era de los montes cercanos a Asheville y le gustaba jugar a hacerse el cateto porque eso le protegía. un chantajista. distante. pero pertenecía a él como a una tribu. de verdad. los ojos negros hundidos. y sin embargo se arriesgaba a provocar un escándalo y a que lo licenciaran por mantener relaciones peligrosas. Para los tipos como Billy Hart. Había pasado veinte de sus treinta y nueve años en el ejército. que resultó estar casado y ser un mentiroso compulsivo -mentiroso por deporte-. Morse no dejó que lo chantajease. era consciente de que Hart supondría problemas. Escribió el nombre y número de teléfono del oficial a cuyas órdenes estaba. en cualquier caso. cuando Morse rompió con él. Morse había notado que le atraía a pesar de sí mismo. Siempre estaba haciendo chanchullos. Algún día tendría un tropiezo. la informalidad de esa vida. y al final.20 Morse no conocía bien a Billy Hart. por lo que siempre estaba tenso en presencia suya. pero no le habían cogido. vagueando en alguna parte cuando había trabajo que hacer. allí había muchas oportunidades. podía verse que pensaba eso en aquella sonrisita tensa. . No hacía avances. luchando contra la obstinada tendencia de su mirada a dirigirse hacia la cara de Hart. Morse sabía que era de donde estaba. y no podía correr el riesgo de un enredo estúpido. aunque siempre dispuesto a desplumar a los novatos al póquer o cobrándoles por llevarlos a la ciudad en su Mustang descapotable. pero por ahora le iba bien. Justo antes de su destino en Irak había sido el camarero cubano. Pensaba que todos los demás eran idiotas. Se decía que traficaba con droga. Hart resultaba accesible. Un soldado con buena facha. frío. ya no se podía imaginar de paisano.

amistosos. Pasaron el cursillo de orientación juntos. y en el proceso de descubrirlo tuvo accesos de asco de sí mismo tan despiadados y oscuros que Morse tuvo miedo de que se hiciera daño o volviera su rabia hacia el exterior. y Morse estaba seguro de que el teniente sentía atracción por él. sus relaciones con los demás oficiales y con la tropa que estaba a su mando. Dijeron que existía una cuestión delicada por la que habían recurrido al congresista que requería un examen detallado del destino en Irak del teniente. pero insistían una y otra vez sobre sus propias relaciones con el teniente. aunque parecía indeciso con respecto a su propia disposición. le llamaron al cuartel general del regimiento para una entrevista con dos hombres pulcros. su comportamiento en acción. No mucho después de volver a Estados Unidos. joder.21 -Toma -dijo-. sólo alivio. La cosa no llegó a tanto. Sus preguntas surgían durante la conversación. aunque dijeran otra cosa. llámale. Y aunque no creyó que el hombre fuera a llamar de verdad. No tenía motivos para sentir alivio. En realidad acababa de descubrir lo que era. El teniente había adoptado a un gato sarnoso con una sola oreja mientras estaban de patrulla. Para entonces Morse estaba tan harto que no sintió la menor pena. pasó las semanas siguientes encogido por dentro por si llegaba a recibir un golpe. Lo mandaron a casa con muletas a los cinco meses de haberlo destinado. o los llevara a los dos a la ruina por confesárselo berreando a un coronel paternal en algún bar de oficiales. ésta tomó la forma de un joven teniente al que destinaron a la unidad de Morse la misma semana en que llegó. Morse no soltó prenda. listo para la siguiente emoción. vestidos de paisano que aseguraron ser ayudantes del congresista del distrito del teniente. hasta cuando se rindió a ella. Luego lo mandaron a Irak y pronto volvió a vivir. lo que hizo con una prisa sólo incrementada por la casi imposibilidad de encontrar tiempo y espacio íntimos. casi se queda sin pie. Imaginó que aquellos hombres eran agentes de estupefacientes del ejército. venga. aunque se esforzó por parecer sincero. Dejaron . y en lugar de ponerse en tratamiento se hizo el loco y trató de aguantarlo y. casi con desgana. el gato le arañó el tobillo y el arañazo se infectó. puede que contra el propio Morse. sin recelos.

Muchas veces había deseado que sus deseos se cumplieran mejor. señaló la puerta y el otro hombre sonrió y salió fuera. Tendrían que plantearse ciertas consideraciones sobre cada uno de ellos y sobre sí mismos. pero ellos no. Adónde los llevaría aquello. poco a poco fue abandonando su habitación en el cuartel de estado mayor para pasar noches y fines de semana en la casa de Dixon de fuera del puesto. como si estuviera en un museo. que cancelaron sin aviso. Cuando descolgó y oyó la voz. La vivienda estaba atestada de armas antiguas. La hermana de Billy Hart volvió a llamar una medianoche. Yo no tengo ordenador. un hombre tranquilo. todo se complicaría. cinco años mayor que él. Allí estaba en casa. Sin embargo. pero Sal sí. Aunque Morse no conseguía considerarse "pareja" de nadie. Tendrían que decidir cuánto iban a prometer. pero supuso que eso era lo normal. Todavía estaba esperando la próxima citación. en realidad era un hombre de suerte cuyos deseos se cumplían lo suficiente. -Gracias -dijo ella-. ¿quiere la dirección? -preguntó Morse. -Eso supongo. entonces. lo sabía. Durante los últimos meses había mantenido relaciones con un sargento mayor de la división de Inteligencia. pero ya se le había pasado. Se la leyó. culto. Morse apareció. Dixon iba a ser destinado al otro lado del mundo en breve y el propio Morse recibiría órdenes pronto. -Entonces. máscaras y juegos de ajedrez que Dixon había coleccionado durante sus destinos en varias partes del mundo. Ahora le gustaba tener aquellas cosas alrededor. -¿Sal? . Con todo tenía esperanzas.22 pasar varias semanas antes de reclamarle para otro interrogatorio. Morse no lo sabía. Morse ya le había echado una ojeada. justo cuando Morse estaba cambiando su puesto en el despacho de la compañía con otro sargento. Para lo que me va a servir. y al principio Morse había sentido una especie de sobrecogimiento nervioso. Pero todo esto aún tenía que llegar.

Una vez Morse terminó el servicio fue en coche a la cafetería desde la que había llamado ella. -Podría ir usted a un cibercafé. eso fue agradable. -Por nada. Según acordaron. sin embargo. no le estoy pidiendo ayuda. -Lo siento -dijo ella-. -Bueno. Morse esperó. ¿vale? Pero ¿por qué lo dijo? Sólo por curiosidad. No pensé en ello. muchas pecas debajo de los ojos. -¿Es usted amigo de Billy? -Me cae bien... supongo que sí -dijo ella con escepticismo-. ¿no dijo usted que a lo mejor podría ayudarme? -No lo sé con exactitud -dijo Morse.23 -¡Sally Cronin! Mi prima. -Eso no fue una risa de verdad. una mujer alta. estaría esperándole junto a la caja registradora. Se enderezó. ¿Sabe? Una cosa agradable de oír. y usted se rió. -Más bien algo así como. Tenía los ojos . -Ah. casi tanto como el propio Morse. -Lo dijo. y cuando él cruzó la puerta vestido de faena vio que la mujer le miraba con intensidad y cierta prevención. con lacio pelo castaño y una cara larga con aspecto de cansada. no sé. Mire. Oiga.. -Sí. no fue una risa. -Bien..

-Sargento Randall. -Randall. y le tendió la mano. -Bien. pero por lo demás no se parecía nada a Hart. Dejó el lápiz y agarró otro de la abarrotada mesa. Llevaba una blusa roja sin mangas y se abrazaba los pecosos brazos para defenderse del frío del aire acondicionado. El chico siguió dibujando. Charlie? -Pareces una rana -dijo el chico. La tenía seca y áspera-. pan de molde y salchichas. No sé de dónde lo habrá sacado. con la cabeza ladeada.24 oscuros. -No quiere decir "hola". como si tratara de adivinar si era él. Le condujo a una mesa junto a la gran ventana que daba al aparcamiento. -No importa. . Mientras sujetaba el lápiz de colores como un pincho. Tenía las mismas cejas que la mujer. -Di hola. ¿Qué pasa contigo. levantó la cabeza cuando Morse se sentó en el banco de frente al suyo. luego se mordió el labio inferior y volvió a su tarea. Un niño con la cara gorda. La mujer dio un paso hacia él. y clavó la vista en Morse sin pestañear. -Sólo Randall. y Morse se sintió desconcertado por la súbita decepción y su impulso de largarse. Julianne. Charlie. muy marcadas. Vamos al rincón. Por fin dijo: -Qué pasa. -Sólo Randall -repitió ella. ¿debería llamarle sargento? -preguntó. puede que de unos siete u ocho años. Ahora dice "qué pasa". ya estaba sentado dibujando en la parte de atrás de un mantel individual entre los restos casi solidificados de huevos.

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-¡Charlie! -exclamó ella-. Sé educado -añadió más calmada, haciendo un gesto a la camarera que servía café en la mesa de al lado. -Da lo mismo -dijo Morse. Imaginó que pasaría aquello. No porque él pareciera una rana (aunque era plenamente consciente de su enorme boca), sino porque le había seguido la corriente al chico. ¡"Qué pasa contigo"! -¿Qué hace esa mujer? -dijo Julianne, cuando la camarera paseó cansinamente la mirada por el local. Entonces atrajo su atención, y la mujer se acercó muy despacio a la mesa y le rellenó la taza. -¿Estás haciendo un dibujo? -preguntó la camarera-. ¿Qué es? -el niño la ignoró-. Pues tiene usted ahí a un pequeño artista -le dijo a Morse, y luego se alejó pensando en otra cosa. Julianne se echó mucho azúcar en el café. -¿Charlie es hijo suyo? Ella se giró y miró interrogante al niño. -No. -Tú no eres mi madre -murmuró el niño. -¿No acabo de decirlo? -ella acarició la redonda mejilla del niño con el dorso de la mano. Haz ese dibujo, metomentodo. ¿Niños? -preguntó a Morse. -Todavía no -observó que el niño trazaba rayajos en el mantelito, agarrando el lápiz como si realizara un trabajo duro. -No se ha perdido usted nada. -Bueno, creo que probablemente sí. -Nada salvo malas contestaciones y complicaciones-dijo ella-.

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Charlie es de Billy. De Billy y Dina. Morse nunca lo habría supuesto al mirar al niño. -No sabía que Hart tuviera un hijo -dijo, y esperó que ella no hubiera apreciado la nota de queja, para él demasiado evidente y extraña. -Tampoco él, por cómo se porta. él y Dina, los dos. Dina, explicó, estaba fuera haciendo una segunda cura de rehabilitación en Raleigh. Julianne y Belle (la madre de Julianne, dedujo Morse) habían estado cuidando de Charlie, pero no les iba bien, y después de la última riña Belle se había largado a Florida con un novio, dejando a Julianne empantanada. Conducía un autobús escolar durante el curso y por los veranos trabajaba de cocinera en un campamento para chicas, pero con Charlie a su cargo y sin dinero para que cuidaran del niño había renunciado al trabajo en el campamento. De modo que había venido hasta aquí en coche para tratar de obtener ayuda de Billy; la suficiente para ir tirando hasta que empezasen las clases o Belle decidiera volver y hacer lo que le correspondía, algo muy poco probable. Morse hizo un gesto con la cabeza hacia el chico. No le gustaba que oyera todo aquello, si es que algo conseguía romper aquella concentración, pero Julianne continuó como si no le hubiera visto. Tenía una voz grave, casi masculina, con un tono nasal como el que puede hacer una hoja de sierra. Carecía de aquella perezosa musicalidad característica de Hart, y su aspecto se correspondía más con el propio de las hondonadas y granjas de su tierra natal. Hablaba de la gente de allí como si Morse también debiera conocerla, como si ella no tuviera una idea de cómo funcionaba el mundo exterior al suyo. Al principio Morse supuso que ella quería cargarle con el mochuelo, pero no lo hizo. No entendía qué quería de él, ni por qué, sin venir a cuento, se había ofrecido a ir allí aquella noche. -De modo que se ha ido -dijo Julianne-. Está usted seguro. -Me temo que sí.

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-Bien. Pues ya sé la suerte que tengo. No podría ser peor -se reclinó y cerró los ojos. -¿Por qué no llamó antes? -¿Qué? ¿Que él supiera que yo venía? Usted no conoce a nuestro Billy. Entonces Julianne pareció quedar en trance, y Morse pronto la siguió, adormecido por el tintineo de la vajilla y las voces de los de alrededor, el lápiz de colores rascando suavemente. No supo cuánto estuvo sentado en ese plan. Lo despertó el repiqueteo de gotas de lluvia contra la ventana, unas cuantas gotas gruesas que dejaban líneas grasientas al deslizarse cristal abajo. Dejó de llover. Luego volvió a hacerlo con fuerza, chisporroteando sobre el asfalto y haciendo brillar los coches del aparcamiento; algo agradable de ver después del largo día húmedo. -Llueve -dijo Morse. Julianne no se molestó en mirar. De no haber asentido con la cabeza, podría haber estado dormida. Morse reconoció a dos hombres de su compañía en una mesa al otro lado del local. Los miró hasta que le lanzaron una ojeada, entonces saludó con la cabeza y ellos le devolvieron el saludo. Cien por cien seguro; confirmado al ver al sargento Morse con una mujer y un niño. Una familia. Le molestaba pensar algo tan vulgar y duro, y lamentó lo que le llevó a pensar en ello. Con todo, ¿cómo los iban a ver si no, a los tres, en una cafetería a aquella hora? Y no sólo era que pareciesen una familia. No, había un ambiente familiar en el propio silencio de la mesa: Julianne con los ojos cerrados, el niño ocupado con su dibujo, el propio Morse con pinta de marido y padre. -Está cansada -dijo. La ternura de su propia voz le sorprendió, y los ojos de Julianne parpadearon al abrirse como si también ella estuviera sorprendida. Le miró con gratitud; y a Morse se le ocurrió que aquella noche le había vuelto a llamar por el motivo que le dio: porque había hablado con ella amablemente.

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-Estoy cansada -dijo ella-. Así es como estoy. -Mire, Julianne. ¿Qué necesita para mantenerse a flote? -Nada. Olvide todo eso... Sólo me estaba desahogando. -No me refiero a un acto de caridad, ¿vale? Sólo un préstamo, eso es todo. -Me las arreglaré. -No hay nadie haciendo cola para que le preste nada -dijo él, y era verdad. El padre y el hermano mayor de Morse, al fin se daba cuenta, mantenían frías relaciones con él desde hacía años. Estuvo cerca de su madre, pero ella murió justo después de que él regresara de Irak. En su nuevo testamento Morse nombraba única heredera a la residencia donde su madre pasó sus últimas semanas. Nombrar a Dixon parecía demasiado precipitado y estaría lleno de significado, así que podría atraer una atención nada deseada; y en cualquier caso, Dixon había hecho unas inversiones acertadas y estaba bien cubierto. -No puedo aceptarlo, así de fácil -dijo Julianne-. Pero es realmente encantador. -Mi padre es soldado -dijo el niño, con la cabeza todavía inclinada sobre el mantelito. -Ya lo sé -dijo Morse-. Y buen soldado. Deberías estar orgulloso. Julianne le sonrió, sonrió de verdad, por primera vez aquella noche. Había estado apartando la vista, siempre con una expresión tensa en la boca; cuando sonreía parecía otra persona. Morse vio que no carecía de encanto, y que estar cómoda con él lo había hecho aflorar. Se sentía avergonzado. Tuvo la sensación de que era un hipócrita, pero se libró de ella inmediatamente, incluso con indignación. -No puedo obligarla -dijo-. Haga lo que quiera. La sonrisa desapareció. -Lo haré -dijo ella, en el mismo tono que había utilizado él; más duro de lo que pretendía-. Pero de todos modos se lo agradezco. Charlie -se dirigió al niño-, es hora de irse. Recoge todo eso.

. incómodo. mirando la tormenta que azotaba el aparcamiento. Julianne apartó un mechón de pelo de la frente del chico. Son como los árabes. Se fijó en la cuenta sujeta debajo del salero y la agarró. -Lo terminarás mañana. expectante y burlona. La hospitalidad tiene algo de sagrado. Se quedaron parados debajo de la marquesina. -Orgullo de campesinos -comentó Dixon por la mañana cuando Morse le contó la historia-. ¿Y tú? -No. -Bueno. Destellos de lluvia caían oblicuamente entre el resplandor de las luces de arriba. La gente así. -Yo me ocuparé de eso -dijo ella. luego salió con ella y el niño. acepta la hospitalidad aunque no acepte dinero. -Yo estoy preparada. -¿Dónde se van a alojar? -En la furgoneta. y el viento producía ondulaciones brillantes en el asfalto.29 -No he terminado. y que ella ya estaba disfrutando con la satisfacción de rechazarla. Los árboles cercanos se sacudían con violencia. Morse esperó mientras ella enrollaba el mantel de papel y ayudaba al niño a que recogiera sus lápices de colores. -¿Una furgoneta? ¿Van a dormir en una camioneta de ésas? -No puedo conducir como está ahora -y en la mirada que le lanzó. pues no va a dejar de llover por Charles Drew Hart -bostezó con ganas y se sacudió la cabeza-Encantada de haber hablado con usted -le dijo a Morse. mientras Julianne pagaba en la caja. Pero eso no impidió que él lo intentara. Deberías haberla invitado a que se quedara aquí. Morse vio que ella sabía que le ofrecería la habitación de un motel. estirando la mano de un modo que no admitía negativa. la que vive en el monte. Morse se quedó de pie.

como si estuviese tratando de comprarla. Y ahora vamos. Y Julianne le caía bien.30 Uno no se niega a ofrecerla. se sentiría falso. y que luego ellos vieran que él no podía responder a la mirada que había recibido. Hasta cuando trató de decirle a Julianne que aceptara el dinero para una habitación. Y entonces. melifluo. lo que no podía permitir. El viento venía en rachas. la cartera en la mano. ¿qué? Despertar y molestar a Dixon para que llevara toallas limpias a la habitación de invitados. aunque la verdad es que había tenido la misma intuición cuando estaba de pie delante del restaurante con los otros dos. invocando la furia de la tormenta y la necesidad de resguardar al niño en un sitio seguro y seco. ¿Y de qué le serviría saberlo? A causa de la sorpresa y el desagrado. tuvo la sensación de que si se hubiera limitado a invitarla a ir a su casa. ella podría echar a perder lo suyo.. preparara café. A lo que tenía miedo.. Su significado a Julianne le resultaría claro. y no se niega a aceptarla. -No se me ocurrió -dijo Morse. Julianne . -Yo no quiero dormir en la camioneta -dijo el niño. Así que aunque le ofreciera refugio a Julianne. Y lo injusto que era sentir culpabilidad mientras le ofrecía un dinero que era rechazado le demostraba demasiadas cosas. y mirara a Morse de aquel modo suyo. bromeara con el niño. y no pensaba que obrara con malicia. Atravesaron el asfalto. -Verás lo que pasa como no lo hagas -dijo Julianne-. ¿Preparado o no? -No intente volver en coche a su casa -aconsejó Morse. y él mismo no era nada cariñoso. -Está demasiado cansada -le gritó Morse. Morse había pensado en eso pero de verdad no tenía miedo. incluso de la sensación de que habían traicionado sus sentimientos. Entre ellos esas cosas estaban desequilibradas. Por fin le dijo que se fuera a dormir a la maldita camioneta si era eso lo que quería. ella habría dicho que sí. haciendo la lluvia tan fuerte que Morse tuvo que dar un salto atrás. pero si ella respondió no pudo oírlo por el repiqueteo de la lluvia en la marquesina metálica. Ella puso la mano en el hombro del chico y tiró de él hacia el aparcamiento. era que ella viese cómo le miraba Dixon.

. Ella le cuidaría. estuviera preparado o no.31 recibía la lluvia en plena cara y nunca volvió la cabeza. Charlie. mientras andaban bajo la lluvia como si no estuviera lloviendo. Tampoco el niño.

una situación en la que podías pretender que eras otro hasta que eras otro.sólo era una engañifa para los que eran lo bastante crédulos para imaginar que todavía los necesitabas. y al verano siguiente dejó que me uniera a la cuadrilla. de los comentarios mordaces de tus amigos. pero durante el invierno pegué un estirón. amontonándolos hasta alturas que los hacían tambalearse. . Clemson. y su rolliza mujer. imperturbable y solitario. sabía poco inglés. a veces me paraba a mirar hacia los campos lejanos. y dos hermanos mexicanos. Por tanto yo era una mano. como las llamaba el granjero. Conmigo en el campo había otros tres trabajando: el tímido y destinado a ser musculoso sobrino del granjero. pero el desenvuelto Eduardo hablaba por los dos. bajo. Miguel. para trabajar de jornalero recogiendo fresas y limpiando establos. estaban cargando fardos de heno en una carreta. que iba a mi curso del instituto. valle arriba y abajo. de casa y el instituto. me dio un ramalazo de independencia y me puse a recorrer a dedo las granjas. Te ponía fuera del alcance de tus padres. entre paréntesis. Tener un trabajo así lo cambió todo. sin hijos. con el placer de atribuírmela a mí mismo. Luego encontré un sitio donde el dueño de la granja me pagaba diez centavos la hora por encima del salario mínimo. la coletilla de una conversación. Mientras paleaba estiércol o arrancaba malas hierbas de una acequia de drenaje.32 Aquella habitación El verano que siguió a mi primer curso en el instituto. Mientras los demás hacíamos el trabajo duro. El granjero no me dejaba trabajar en el heno porque yo era demasiado pequeño. donde "las manos". pero al que yo infravaloraba porque sólo era un chaval sin experiencia. ¡Una mano! Enloquecí un poco con esa palabra. De vez en cuando me llegaba un estallido de risas. Te dejaba libre entre desconocidos del inquietante mundo. Hacía que anduvieras con dinero en el bolsillo y te permitía creer que tu otra vida -la vida insignificante. conque me quedé allí hasta que empezaron las clases. Miguel y Eduardo. me daba de almorzar y se desvivía por mí mientras comía.

Durante la semana anterior yo había pasado las noches con la familia de Clemson. las putas que se enamoraban de él. riéndonos con las historias de Eduardo. los fardos resultaban pesados debido al rocío. Lo hacía para que nos riéramos. azuzándole con preguntas. al detenernos en su puerta. Sólo nos tenía a nosotros cuatro. Clemson y yo íbamos a toda velocidad y nos deteníamos. Cojeando. Miguel nunca haraganeaba y nunca se reía. quemado por el sol. los ojos estrechos incluso más cerrados para defenderse del sol. pero según avanzaba la estación se ponía más nervioso y empezaba a estar más encima de nosotros y a hacer que trabajáramos más tiempo. A veces. y Clemson empezó a traerlos y llevarlos a él y a Miguel desde el decrépito motel donde vivían con otros trabajadores temporales. El granjero. los paletos granjeros y sus insaciables mujeres. carretera adelante. en secreto me alegraba ocupar mi lugar a su lado. por la mañana yo casi no me podía levantar de la cama. protestando de vez en cuando por el peso de un fardo de heno. El aire del henar se espesaba por la fermentación. Pero aunque protestaba delante de Clemson y Eduardo. todos nos quedábamos sentados sin . pero éste no nos daba respiro. con la cara marcada por el acné enrojecida a causa del calor. de modo que pudiera estar en la granja con los demás a la salida del sol y trabajar hasta el ocaso. El coche de Eduardo se averió cerca del fin de semana. Era un hombre tranquilo.yo apreciaba la realidad de una vida de la que no sabía nada aunque por algún motivo imaginaba que quería para mí: una vida auténtica en un mundo auténtico. En ocasiones miraba a su hermano con lo que parecía cierta curiosidad. y trabajar como si no tuviera elección. lleno de arañazos. y Eduardo advirtió al granjero que el heno podría incendiarse. Mientras Eduardo hablaba. eso era todo. Cuando empezábamos a recogerlos. que era dueño de una gran extensión con un montón de heno que recoger. los corruptos policías. pero en los mismos elementos de sus historias -las salas de baile y los bares. Miguel trabajaba en silencio con nosotros. y siempre había amenaza de lluvia. los torpes agentes de frontera.33 Eduardo daba consejos sobre las chicas y contaba historias en las que él aparecía como un infatigable espadachín marrullero y diestro. debería haber contratado más manos. amable.

que el mismo sonido de su indignación demostraba que se habían portado mal con él. con la mayor parte del niquelado descascarillado. Ahora las palabras surgían con un tono de enfado. Yo apenas entendía su inglés. había otro. Dios. todas en español. Un revólver. Él se limitó a mirarme. Entonces Miguel me miró. Entonces. Por debajo del olor a humedad. y empezó a protestar por una injusticia que le había hecho nuestro patrón. El suelo estaba como mojado y con restos de un linóleo gris. Clemson era un chico remilgado y puso cara de asco cuando yo monté el número de que estaba muy cómodo. sabiendo que él no me dejaría solo. pero yo me daba cuenta de que estaba viendo a otra persona. eso llegaba a entenderlo. luego apagó el motor. y comprendí que su voz en cierto modo lo estaba excitando. intentó escabullirse. no seas nena. Echamos whisky de centeno en nuestros estómagos vacíos y escuchamos a Eduardo. haciendo las camas y guardando la ropa pulcramente doblada dentro de maletas abiertas. el techo medio hundido y lleno de manchas. Pero estaba enfadado. sin pestañear. Clem -dije-. pero uno quedaba atufado por el olor a humedad desde el mismo momento en que ponía el pie dentro. o puede que otro patrón. y Eduardo salió fuera y no volvió. Apareció uno en la puerta y le habló en español. Miguel me clavó la mirada por encima de la pistola y reanudó sus quejas. volvió y puso una pistola encima de la mesa. En determinado momento fue al otro lado de la habitación. que era buen chico. que yo no entendía nada. Estábamos muy cansados. con la barbilla cayéndole poco a poco sobre el pecho y volviendo a enderezarse. -Venga. justo delante de él.34 decir nada. inquietante. Miguel y yo seguimos bebiendo. de cañón largo. una noche Eduardo nos propuso que entrásemos a tomar un trago. Aquella habitación. Los hermanos se habían esforzado al máximo. Entrecerró los ojos y me miró con dureza. Antes apenas lo había oído hablar. Clemson estaba medio dormido. Clemson. y no pasó mucho antes de que todos estuviéramos borrachos. La luz de arriba apenas llegaba a los rincones. pero yo me bajé con Miguel y Eduardo. Me miraba. y él no dejaba de recurrir al español. lo que .

una vez que entras. Me hice cargo de Clemson y le ayudé a salir mientras Miguel seguía mirando y gritaba de asco. Entonces sabes dónde estás. pero la cosa no funciona y están esperando. Y si ella sale de eso sin un rasguño. fuera quien fuese. para no llamar la atención de los cuáqueros del otro lado de la salida. todavía puedes notar aquel techo oscuro cerca de la cabeza. sujetan en silencio sus pancartas. Pasó eso. La repugnancia se había impuesto a la rabia. Clemson salió disparado de su silla. ¡Asco! Ahora el remilgado era él. haciéndole aborrecer al que pensaba que era yo. incluso su extensión. mirándote con reproche pero con tristeza y simpatía cuando el autobús pasa por delante de ellos camino del aeropuerto y el avión que te llevará a donde no querrías ir. reflejara la fuerza de tu carácter y lo sabio de tus opiniones. Es temprano. y cuando tu hija dirige el coche directamente contra un árbol. se dobló hacia delante y vomitó todo por encima de la mesa. Miró a Clemson como si no lo hubiera visto nunca. y saber dónde estás. Miguel se levantó de un salto. Miguel dejó de hablar. ¿Y qué puedes hacer sino lo que hiciste en aquella horrible habitación. Es entonces cuando salen siempre los autobuses. ¡Con cuánto cuidado atendí a Clemson aquella noche! Creía que me había . con las luces cortas. Aquella habitación. Puedes olvidar que estuviste dentro. para ti mismo con ellos-. Me daba miedo hablar. Y entonces te encuentras con una mancha de hielo en una curva un soleado día de marzo y el volante no te responde y no eres más que un espectador de tu propio deslizarte como en sueños hacia el arcén. como sabes dónde estás cuando los que quieres mueren antes de tiempo -el tiempo que habían planeado para ellos. y en ese momento sabes el valor exacto de tus deseos. puedes seguir como si empuñaras las riendas. O metido en un autobús con otros treinta chicos. lo agarró por la camisa y lo empujó hacia la puerta. y cuando Clemson volvió a tener arcadas. en realidad nunca sales de ella. aquella vez. y cuando tu cuota diaria de palabras y sueños se termina. y entonces recuerdas dónde estás. se había impuesto incluso al odio. como si el curso de tu vida. y de tus planes y de toda la fuerza de tu cuerpo y voluntad. Lo único que podía hacer era sonreír.35 incrementaba su rabia. justo antes del amanecer. con Miguel odiándote sin motivo y una pistola preparada a mano? Sonreír y esperar que cambie de tema. sí.

solté: -¿No se lo dije? Claro que sí. Cuando me enteré. le dije a aquel estúpido cabrón que no metiera el heno húmedo. El granero del dueño de la granja ardió de arriba abajo aquel invierno. Y puede que lo hiciera. .36 salvado la vida.

Ella compartía esas opiniones pero no firmó la carta de protesta. sin desaparecer del todo se encogieron hasta ser puntos remotos. y las palabras con que las expresaba se fueron debilitando según pasaba el tiempo. Cuando el departamento se convirtió en un avispero de camarillas. y después de un tiempo los refunfuños se convirtieron en la gracia de los chistes. como si otro les hubiera exprimido el jugo. no fuera a ser que por casualidad dijera algo escandaloso. pero ella no dejaba que eso la interrumpiera.37 En el jardín de los mártires norteamericanos Cuando era joven. Aprendía de memoria frases cómicas a partir de discos y bromas de libros. Sus propias ideas se las guardaba para sí. como pájaros que se alejan volando. Eran una especie de homenaje a la decisión de Mary de ponerse en evidencia. Después de todo. y fundó la sección de la Universidad Brandon de una sociedad dedicada a devolver el buen nombre a Ricardo III. autores aceptados. en parte de la idea que la universidad tenía de sí misma. a ella misma la estaban juzgando. En realidad en la universidad ninguna persona estaba más segura que Mary. De vez en cuando se preguntaba si no había sido demasiado cautelosa. pues se estaba convirtiendo en algo institucional. utilizando argumentos y muchas veces palabras de otros. como una costumbre o una mascota. de los que terminó por disfrutar mucho. Antes de dar una clase la escribía entera. secas. Mary se andaba con cuidado. como intérprete de la historia. nerviosos. Y una vez. Mary se vio reflejada en una ventana: . como profesora. mientras hablaba con un profesor ilustre. Mary vio a un hombre brillante y original quedarse sin trabajo porque había expresado ideas que les resultaron ofensivas a los administradores de la universidad donde enseñaban los dos. Las cosas que decía y escribía le parecían planas. la gente refunfuñaba cuando las soltaba. Para evitar parecer anodina se volvió excéntrica en cuestiones inofensivas. Mary se dedicó a sus asuntos e hizo como que no se enteraba de los odios que había entre ellos. como mujer. Empezó a jugar a los bolos.

Él estaba tan sorprendido como ellos. Los días lluviosos se formaba una condensación en el audífono de Mary y lo cortocircuitaba. Solicitó varios puestos y recibió una oferta de una nueva universidad experimental de Oregón. el informe de los administradores había llegado a su mesa aquella misma mañana. Lloró abiertamente y lo mismo hicieron alumnos y profesores. conque la aceptó. y cómo podía ser que nadie se lo impidiese? Aquello parecía pertenecer a otra época. la humedad lo empeoraba.38 estaba inclinada hacia él y tenía la cabeza doblada de modo que su oreja quedaba justo delante de la boca en movimiento de él. —Somos una obra en marcha —estaba orgulloso de decir el director. que estaba junto a la sala de la banda de música. En la segunda mitad del decimoquinto curso de Mary en Brandon. el rector convocó una reunión de todos los profesores y alumnos para anunciar que la universidad estaba en quiebra y no volvería a abrir sus puertas. La universidad en un único edificio. Mary pensó en el dueño de una plantación. animadamente. y Mary podría haber disfrutado de él si la lluvia no le hubiera ocasionado tantos problemas. jugándose a sus esclavos. ¿Cómo podía un hombre jugarse una universidad? ¿Porqué querría hacer eso. Al parecer el director financiero de Brandon había especulado con cierto tipo de acciones. El rector quiso comunicarles la noticia en persona antes de que saliera en los periódicos. Algo iba mal en sus pulmones que los médicos no conseguían curar y sobre lo que no se ponían de acuerdo. Empezó a darle miedo hablar con la gente. borracho. y una fuente de agua que emitía un zumbido en cada rincón. sin embargo. El paisaje era hermoso. . La revista de los estudiantes salía dos veces al mes en un papel mimeografiado que resultaba húmedo al tacto. Años después. pues nunca sabía cuándo tendría que sacar la caja de control y darle un golpe contra la pierna. La imagen le desagradó. algunos cínicos de clase alta que aseguraban despreciar la educación que habían recibido. cuando tuvo que ponerse un audífono. había taquillas a los lados de los pasillos. Mary sospechó que su sordera era consecuencia de que siempre había tratado de enterarse de lo que decía todo el mundo. Significaba «suponer». fuera lo que fuese. Fue la única oferta que tuvo. Mary no podía quitarse de la cabeza la palabra «especular». y en términos de dinero «jugar». Sonaban timbres todo el tiempo. con sólo unas pocas excepciones. no tenía bibliotecario y contaba con pocos libros. La biblioteca. perdiéndolo todo.

y se hizo más fuerte cuando aterrizaron. y encontró hongos detrás del frigorífico. y la luz tenía un tono amarillo que se recrudecía durante las tormentas. el entusiasmo por las causas ajenas no era algo que sintiera con facilidad Louise. lo mismo que uno de aquellos coches viejos que la gente de por allí tenía en sus jardines delanteros encima de tacos de madera. —Oh. en el otoño de su tercer curso en Oregón. La sensación le duró. En el sótano de Mary había agua. Cuando no estaba lloviendo estaba a punto de llover o despejándose. había decidido concederle a Mary una entrevista a primeros de noviembre. como si ya conociera esa región y su historia. sin éxito. la cual tenía cierto modo de contener el aliento cuando se mencionaban nombres conocidos. que ella presidía. recibió una carta de una mujer que se llamaba Louise y que en otro tiempo había dado clases en Brandon. pero le pareció que ella se estaba muriendo más deprisa que la mayoría. Mary no sabía que pensara algo distinto de ella. Poco después Louise llamó para decir que el comité de selección. Conseguiría gustarles. No se iban a molestar ni a pagar los gastos de su viaje a la universidad si no fueran en serio. Decía que uno de sus compañeros se iba a jubilar a final de año y le preguntaba si le interesaría el puesto. La carta sorprendió a Mary. pero mandó un currículo y un ejemplar de su libro. Leyó sobre la zona con una extraña sensación de familiaridad. —No te hagas demasiadas ilusiones —dijo Louise. Continuó buscando otro trabajo. Mary tuvo la impresión de que iba a casa. Mary no esperaba nada. Louise se había apuntado un gran éxito con un libro sobre Benedict Arnold y ahora formaba parte del profesorado de una famosa universidad del norte del estado de Nueva York. Louise se consideraba a sí misma una gran historiadora y a casi todos los demás unos inútiles. Luego. Y cuando su avión dejó Portland y se elevó hasta las nubes en dirección este. Además. como si supiera cosas que la amistad evitaba que revelase. o al menos no dar motivo para desagradarles. . no —contestó Mary. Tenía la sensación de que se estaba oxidando.39 Llovía casi todos los días. Las paredes rezumaban. pero pensó: «¿Por qué no me las voy a hacer?». Mary sabía que todo el mundo se estaba muriendo. La tierra brillaba bajo la hierba. Y estaba segura de que la entrevista iría bien.

pero eso no parecía suficiente. pero todo este asunto me ha resultado muy duro. —No te pongas seria conmigo —dijo Louise—. —El matrimonio es una gran institución —añadió—. pero en el aeropuerto le había parecido demacrada. y sé en lo que estás pensando ahora mismo: «¿Qué pasa con Ted? ¿Y con los niños?». —Puede —contestó Mary—. Ted no deja de darme la lata —le pasó su bolso a Mary—. También tengo algo de color en las mejillas.40 Trató de describírsela a Louise cuando salieron del aeropuertode Syracuse y se dirigieron a la universidad. Sé buena y enciéndeme un pitillo. Mi concentración ha mejorado. Aseguró que estaba segura de que Louise sabía lo que hacía. pero ¿quién quiere vivir en una institución? Louise refunfuñó. Cuando coronaron una cuesta Mary vio el . pero todavía tengo esa sensación. —El déjà vu es una patraña —dijo Louise—. Tengo un amante. A Mary le recordó una descripción de un libro que había leído sobre cómo los guerreros iroqueses se provocaban visiones por medio del ayuno. Mary. Limítate a ser tan graciosa y bromista como antes. pálida e intensa. Tenía un aspecto de ese tipo. como a unahora en coche. aunque eso podría ser por el clima. —Estás estupenda —dijo Mary. ¿cómo me encuentras? Era de noche. mi nivel de energía está alto. —Es como un déjà vu —dijo. —Hay un motivo —explicó Louise—. Sólo es un desequilibrio químico de algún tipo. Pero no le gustaría oírlo. con franqueza. Y ahora cuéntame. Altos árboles formaban una bóveda encima de ellas. lo cierto es que no se lo tomaron nada bien. —Te conozco —dijo—. Mary no supo qué decir. muy duro. No es propio de ti. ¿quieres? Sé que te conté que lo había dejado. Recomiendo vivamente la experiencia. y me temo que he empezado otra vez. Ahora estaban en los montes. Pero es probable que tú la desapruebes. estaba demasiado oscuro para verle bien la cara a Louise. y he perdido cinco kilos. dirigiéndose al norte por una carretera estrecha.

Hago lo que puedo y nunca parece que sea suficiente. —Lo intento. vamos a ver.. —Pero ¿qué tendré que hacer? —No te agobies —dijo Louise—.41 bosque todo alrededor. —Muy bien. mea maxima culpa. nada normal. Últimamente he estado olvidadiza. —Por lo menos tienes trabajo —dijo Louise—. ¿No te lo dije? Mea culpa.. En serio. De hecho. —Fue duro. —¿Clase? ¿Qué clase? —La clase que vas a dar mañana. Te diré cómo. querida. Había unas cuantas luces y éstas sólo hacían que la oscuridad pareciera mayor. Improvisa. Pero ya basta de mí. —No sé —siguió Louise—. no sé qué hacer. Al tomar una curva los faros iluminaron a dos ciervos. después de la entrevista. —Pareces muy pesimista. Espero que no estés preocupada por la entrevista. pero estarán mucho mejor si consigo este puesto. Si pudieran conocer a Jonathan sé que pensarían de otra forma. hablemos de ti. o por la clase. Jonathan —dijo— es mi amante. se niegan por completo a discutir el asunto. —¿Me lanzo? —Ya sabes. Limítate a elegir un tema y te lanzas. Preocuparte no te servirá de nada. Puedes leer eso. de un negro intenso bajo el cielo color ciruela. —Pero yo siempre trabajo a partir de un texto preparado. ¿cómo te va? Debió de ser una auténtica sorpresa cuando cerró el viejo Brandon. —Comprendo —asintió Mary. —Ciervos —dijo. abres la boca y a ver qué sale. Mary pudo verlos tensos cuando pasaba el coche. El año pasado escribí un artículo sobre el Plan Marshall del que me aburrí y nunca publiqué. . Considera esto como unas vacaciones. No hay modo de razonar con ninguno de ellos. —Ted ha conseguido poner a los niños completamente en contra de mí —iba diciendo Louise—. Las cosas no han ido bien. lo que es muy irónico porque durante años he intentado inculcarles una buena disposición para que vieran las cosas desde el punto de vista de otra persona. ¿Qué opinas de mi último libro? —soltó un chillido y golpeó el volante con las palmas de las manos—. Pero no quieren oír hablar de ello. Debes ver las cosas desde el lado positivo.

—Quiero este trabajo —dijo. Era de cachemira y Mary no se lo había puesto desde el traslado a Oregón. . Pero ¿qué otra cosa podía hacer? Era indudable que no podría «lanzarse». como si el silencio fuera una clase de agua en la que no sabía nadar. Me encantaría quedarme a charlar pero la verdad es que no puedo. no lo sabía. La haría de menos. y se envolvió en su abrigo. Sería su primer plagio total. y entonces. claro. Se llenó los pulmones. ¿qué? Mary tenía miedo al silencio. y entró por un camino circular con varias cabañas alrededor. —Ya hemos llegado —dijo Louise. cuánto de menos. una casa blanca con persianas verdes. Podrían faltarle las palabras. Cuando pensaba en el silencio pensaba que se ahogaba. Mary se quedó de pie en la puerta y movió la mano cuando Louise se alejó por el camino levantando grava. —Mira —dijo—. Esta noche tienes que dormir bien. para saborear el aire. En dos de las cabañas estaba encendida la luz. un impermeable.. era áspero y limpio. porque la gente de allí pensaba que eras pretencioso si te ponías algo que no fuese una camisa Pendleton o. negras. Aquello seguro que la cambiaría. Te invitaría a quedarte en mi casa. Apenas le reconocerías. La universidad está a otros tres kilómetros siguiendo por ahí —Louise señaló la carretera—. y que aquél no era el momento de tener escrúpulos. al principio.42 Repetir como una cotorra lo que había escrito Louise le pareció mal a Mary. pero paso la noche con Jonathan y Ted no es una buena compañía estos días. Ya está —dijo—. Aún se sentía inquieta por lo de leer un trabajo de Louise como propio. te han preparado el fuego. observando a Mary mientras acercaba una cerilla para encender el fuego—. luego se le ocurrió que llevaba muchos años repitiendo cosas de otros. hojas rojas que caían ante un cielo azul intenso. salía humo de las chimeneas . Te encontrarás en la gloria dentro de muy poco. Sacó las bolsas de Mary del maletero y cargó con ellas por los escalones de una cabaña a oscuras. Frotó la mejilla contra el cuello levantado y pensó en una luna de plata que brillaba entre unas ramas desnudas. Veía las estrellas con sus constelaciones. No tienes más que encenderlo —se quedó de pie en mitad de la habitación con los brazos cruzados.. te veré por la mañana. y los vagos raudales de luz que corrían entre ellas.

. Sólo iba a decir. y sabes sacarte partido. Mary esperó. Se volvió a acercar y se quedó de pie junto a Mary—. . —Oh. Me refiero a que sí. —¿Qué quieres decir con «para algunas cosas»? ¿Qué clase de cosas? —Bueno. Ahora me toca decir algo sobre ti —se sentó al lado de Mary. tienes bastante sentido del humor. ¿Crees que soy femenina? Mary se sentó. Supongamos que alguien dijera que yo no tengo sentido del humor. Louise se siguió riendo.. —¿Femenina? Louise asintió con la cabeza. si oyeras que alguien había muerto de un modo poco frecuente. dijo: —Quiero tu opinión sobre algo. como por la explosión de un puro de broma. ¿no puedes esperar? —No. ¿te importa que duerma en el sofá? Estoy agotada. —Por favor. Es como si no se vieran. Señor —dijo—. Cuando ella le preguntó qué pasaba. te parecería gracioso. Louise se rió. no —dijo ésta. Estaba sentada en el borde de la cama. Es muy importante.43 Louise la despertó unas cuantas horas después. Escucha. —Eres muy guapa —dijo Mary—. —¿Seguro que no te importa? Mañana es un gran día para ti —se dejó caer en el sofá y se quitó los zapatos de una patada—. —Louise. —Estás temblando —dijo Louise—. —A eso me refería —añadió Mary. sacudiendo a Mary por el hombro y respirando ruidosamente. y el efecto resulta desconcertante. oh. —Ese hijoputa —dijo. Sólo iba a decir que deberías pintarte algo las cejas. —Sólo una cosa —insistió Louise. olvídalo. ¿Estarías de acuerdo o no? —Para algunas cosas lo tienes. Louise se levantó y paseó por la habitación. —Adelante.

Ahora admiten chicas. Andy Hardy va a la universidad la habían rodado allí. El comulgatorio procede de una iglesia de Europa a la que solía ir Carlomagno. con imperios financieros que contaban con sucursales en todo el mundo. ejércitos y estados. Olvidaba contárselo. Cuando hubo luz suficiente para poder verse. ¿Le gustaría ver la central eléctrica? Mary quería seguir ocupada hasta el último momento. Encima de la puerta del Edificio del Fundador había una frase en latín que. pero no lo es. La universidad tenía el aspecto que debe tener una universidad. con abrigos de mapache y concursos donde se tragaban peces de colores. explicó que era una copia exacta de un colegio universitario inglés. —Mandaré a un estudiante a por ti —dijo—. donde Mary inspeccionó el fichero como si fuera a rechazar aquel trabajo si no tenían los libros adecuados. significaba: «Dios ayuda a quienes se ayudan». Roger. Fueron al gimnasio. sí —dijo Roger cuando se iban—. —Contamos con un poco más de tiempo —dijo Roger cuando salían—. hasta las gárgolas y las ventanas con cristales emplomados. traducida apresuradamente. así que estuvo de acuerdo. Se parecía tanto que a veces los directores de cine la usaban como decorado. —La gente cree que esta universidad es anticuada de verdad —dijo—. Roger llevó a Mary a la capilla y le enseñó una placa con los nombres de todos los alumnos que habían muerto en combate. De hecho. Se habían hecho con ferrocarriles. Buena suerte. el estudiante encargado de enseñársela.44 Ninguna de ellas durmió. Roger la condujo a las profundidades del edificio de servicios. y hay algunas mujeres entre los profesores. y a las dos pistas de hockey. Louise fumó sin parar y Mary observó cómo se iban apagando las brasas. minas. sin duda el más avanzado del país. Al parecer también en eso los licenciados se habían andado con cuidado. remontándose a la guerra de Secesión. Mientras Roger recitaba los nombres de ilustres antiguos alumnos. —Ah. y a la biblioteca. y todos los otoños celebraban el Día Andy Hardy Va a la Universidad. a ella le sorprendió hasta qué punto se habían tomado a pecho aquel precepto. No había muchos nombres. Louise se levantó. hay un estatuto que dice que tienen que entrevistar al menos a una mujer . explicando cosas sobre el aparato que iban a ver.

¿Le gusta? —No mucho —respondió Mary. que de hecho el objetivo de ésta era proporcionar utilidad a la máquina. La excepción era el doctor Howells.. «Qué aburrido».45 por cada vacante. —Eso es verdad —dijo Mary. que empezaba: «Generalmente se cree que. Creí que a todo el mundo le gustaba Oregón. pero estaba vacía. Roger. Aunque antes había sido parlanchín. He oído decir que es muy verde. sin leer. limpias. el jefe del departamento. Casi veinte minutos después entró Louise con varios hombres. que se estaba especializando en Ciencias de la Tierra. . Se apoyaron juntos en la barandilla y lo miraron zumbar. que tenía una nariz porosa y muy mala dentadura. tengo entendido que usted enseñó en la Universidad Brandon. pensó. Ahí está. —¿Es eso cierto? —el doctor Howells se inclinó hacia ella—. pero con una excepción los nombres no quedaron asociados a las caras. Estaba claro que para él aquel aparato era el alma de la universidad. Un hombre de cara lustrosa situado a la derecha del doctor Howells fue el que primero habló. Estaban de pie sobre una pasarela de hierro encima del aparato más grande que Mary había visto nunca. dijo que había sido construido a partir de un diseño inventado por un profesor de su departamento. Las páginas estaban suaves.. —Fue una pena que la Brandon tuviera que cerrar —dijo un hombre joven con una pipa en la boca—. Mary llegó a la sala de juntas a la hora exacta de la entrevista. junto a una jarra de agua y varios vasos. No tenemos mucho tiempo así que será mejor que empecemos —presentó a Mary a los del comité. —Ahora está en Oregón —intervino el doctor Howells—. Hay sitio para instituciones como la Brandon —mientras hablaba la pipa subía y bajaba. Su libro se encontraba encima de la mesa. Nunca he estado allí. —Supongo que llueve mucho —añadió él. —Bien —dijo—. ahora se mostraba reverente. —Perdona que lleguemos tarde —dijo—.». Mary fue al primer capítulo. La encuadernación crujió al abrirlo.

La habían traído aquí para atenerse a una norma. —Nunca me canso del Plan Marshall —dijo el doctor Howells. y estaba segura de que disfrutarías del viaje. El coro del Tabernáculo Mormón. La señora Howells y yo siempre hemos hablado de volver cuando me jubile. —Lo lamento —se disculpó Louise cuando estuvieron solas—. Mary. He sido desgraciada. Antes de terminar. Me gustan los sitios secos. Ha sido una auténtica putada. No creí que fuera a ser tan desagradable. pero es una lluvia seca. ¿quiere decirnos algo? —Sí. El cañón Bryce. Los hombres recogieron sus papeles. Mary la interrumpió. Pero ¿por qué yo? ¿Por qué me elegiste a mí? Louise anduvo hasta la ventana y habló de espaldas a Mary. —Andamos cortos de tiempo —intervino Louise. no te costó nada. —Todo eso lo sé. ni siquiera la miraron. meneando la cabeza—. y pensé que tú podrías animarme. —Las cosas no le han ido muy bien a la vieja Louise —dijo—.46 —Casi todos los días. Ya sabías que no me iban a contratar. —En aquellos tiempos era un sitio completamente distinto —explicó el doctor Howells .. Creo que deberían darme el puesto —Mary se rió cuando dijo eso. pero nadie respondió a su risa. Entonces Mary comprendió que no la estaban considerando en serio para el puesto. —Y yo aquí hablando sin parar —dijo el doctor Howells—. estrecharon la mano a Mary y le dijeron que estaban deseando asistir a su clase. —El doctor Howells se crió en Utah —dijo el joven de la pipa. ¿verdad? Louise asintió con la cabeza. Solías ser divertida. Todos apartaron la vista. —Entonces ¿por qué me hiciste venir? Cuando Louise se puso a hablar sobre los estatutos. y llueve de vez en cuando. con las hojas y todo eso. —Eso no me gustaría —dijo. y esto es muy bonito en esta época del año. No tenía esperanzas. Claro que aquí nieva.. ¿Ha estado alguna vez en Utah? Ése sí es el estado que le conviene. —Dime una cosa —pidió Mary—. no sabes las . pero ahora no estoy tan seguro.

Pero Mary había decidido lanzarse. sin perdonar a ninguno. agachándose cuando subió y se bajó del estrado como si prefiriera que no le viesen. luego presentó a Mary y dijo de qué trataría la lección magistral. se hicieron poderosos. Ya es casi la hora de tu clase. cruzando un círculo de luz roja que había a los pies de Mary. Sonrieron y saludaron a Mary con la cabeza. Como no tenían piedad. Densas volutas de humo se alzaban de la pipa del joven profesor. Dos profesores se miraron. volviéndose carmesí y retorciéndose como llamas. segura únicamente de que prefería morir a leer el artículo de Louise. Mary siguió a Louise por el vestíbulo hasta el aula. Detrás de ellos el aula estaba llena de estudiantes. teniendo en cuenta todo el dinero que nos hemos gastado para traerte aquí. Es parte de la entrevista —Louise le tendió una carpeta—. . pero no tengo nada —se volvió y miró su reloj—. Y Ted tampoco me hace reír mucho. Uno de los profesores ajustó el micrófono a la altura de Mary. Ni Jonathan. Daban caza a la gente con palos. flechas. tan poderosos que ninguna otra tribu se atrevía a oponérseles. lanzas y redes. —Me pregunto cuántos de ustedes saben —empezó— que estamos en la Casa Larga. ni siquiera a los niños pequeños. Los profesores estaban sentados en la primera fila con las piernas cruzadas. y cuando ya no tenían más que pagar.47 cosas que me hicieron mis padres. —Los iroqueses no tenían piedad —dijo Mary—. —Preferiría no darla. Arrancaban las cabelleras y practicaban el canibalismo y la esclavitud. Lo único que debes hacer es leer esto. Merezco algo de amor y amistad. No es mucho. Será mejor que vayamos. y con cerbatanas hechas con cañas de saúco. Torturaban a los prisioneros. pintando sus caras. Louise pidió silencio. A fin de cuentas no tiene mucho sentido. Hacían que las demás tribus les pagaran tributos. El sol entraba a raudales por la vidriera de colores y caía sobre los que la rodeaban. los iroqueses les atacaban. Subió a la tarima insegura de lo que diría. después de todo. ¿no crees? —Pero tienes que darla. el antiguo dominio de las Cinco Naciones de los iroqueses. algunos incluso ocupaban los pasillos. el hijoputa.

48 Varios de los profesores empezaron a murmurar. Abandonad el poder por el amor. Jean de Brébeuf y Gabriel Lalement. —Enderezad vuestras vidas —dijo Mary—. Como él continuaba predicándoles le cortaron tiras de carne del cuerpo y se las comieron ante sus ojos. Mary había llegado al final de sus datos. oyó que alguien silbaba en el pasillo de fuera. Después.. mucho más. pero justo antes de que hiciera eso.. —En una de sus correrías —siguió Mary—. dijo el Señor. su jefe arrancó el corazón de Brébeuf y se lo comió. Contestó a Louise con un movimiento de brazo y luego desconectó su audífono para que no la volvieran a distraer. aunque hagáis vuestro nido entre las estrellas. Louise dejó de menear la cabeza. Le colgaron un collar de hachas pequeñas al rojo vivo alrededor del cuello y le echaron agua hirviendo por encima de la cabeza. —¡Basta! —gritó el doctor Howells. Pero Mary tenía más que decir. capturaron a dos sacerdotes jesuitas. Aunque alcéis el vuelo tanto como el águila. No sabía qué había dicho Brébeuf. Untaron a Lalement con brea y le prendieron fuego delante de Brébeuf. Tenía los ojos perfectamente redondos. Os habéis engañado por el orgullo de vuestros corazones y la fuerza de vuestros brazos. Haced justicia. El doctor Howells le estaba diciendo algo a Louise. Mientras todavía estaba vivo le arrancaron la cabellera y le abrieron el pecho y bebieron su sangre. . os haré caer desde allí. Louise estaba agitando los brazos. Caminad con humildad. Dijo. justo cuando pensaba que iba a hundirse y a perderse en el silencio. Brébeuf le habló por última vez. —¡Mary! —gritó. Sed buenos. Cuando Brébeuf les increpó le cortaron los labios y le metieron un hierro candente por la garganta. levantándose de un salto. El silencio se alzó a su alrededor. gorjeando las notas como un pájaro. que negaba con la cabeza. como muchos pájaros.

peleó en la Guerra de Vietnam. un volumen ineludible en la bibliografía de Wolff y en la reciente literatura de EEUU. pero hoy ríe sin mucha provocación. sus años en Vietnan en En el ejército del faraón (1994) y. . No es sólo una selección: Wolff revisó cada texto. Wolff no parece un hombre en problemas o a punto de vivir una experiencia reveladora. se suman 10 inéditos. "Son los mejores cuentos que he escrito". Tuvo una infancia complicada.30 de la mañana en Palo Alto. su vida está en sus libros: su nómade y compleja niñez con su madre está en La vida de este chico (1989). El tono bajo y cálido de su voz va bien con esa pose calmada en la que suele ser fotografiado. Wolff es un trabajador. palabra por palabra. Mientras esperaba la llamada desde Chile. dice a La Tercera. Profesor de la Universidad de Standford. California. Siempre exploró vidas de americanos anónimos. Desde ya. Hemingway y otros. pero no siempre podría ser la de sus solitarios personajes. relató sus últimos años escolares y el descubrimiento de la literatura. desde mediados de los 70 Wolff viene abriéndose paso en la noble tradición americana de Cheever. dado el momento. cuando Tobias Wolff (1945) contesta el teléfono. Compañero de generación y amigo de Richard Ford y Raymond Carver (el trío perfecto del "realismo sucio"). que no por ser anónimos carecen de épica.49 Tobias Wolff: "Sueño con escribir el cuento perfecto" Por Roberto Careaga Son las 8. cuenta anécdotas y. Fitzgerald. O drama. trabajaba en una novela de la cual no habla por "pura superstición". En Vieja escuela (2003). No. Si en alguna parte están esos relatos perfectos es en Aquí empieza nuestra historia. El libro cubre 30 años de trabajo: a 21 cuentos ya publicados. Lleva un rato despierto. Hace años está buscando el cuento perfecto. y quitó todo lo que sobraba. Al teléfono. da rienda suelta a una sabiduría literaria forjada por una vida dedicada al oficio.

¿dio con algo que le hiciera decir: este es un cuento de Tobias Wolff? . tampoco la narrativa o los nombres de los personajes. Quizás sí puedo hacer algo perfecto en este mundo. Pero los he leído públicamente y no he visto mucho que cambiar. busco que el lenguaje sea lo más expresivo posible. Mucho más. Después de leer sus relatos. Es un sueño. con tu trabajo. Es muy difícil hacerlo con todo lo demás: con la familia. Es muy difícil escribir la novela perfecta. Quizás estoy viejo. buscaba la correcta. es una locura. ese es el problema. Si como lector puedo entender algo sin que me lo digan. Hemingway dijo que un cuento debía ser como un iceberg. Estos cuentos han sido reescritos muchas veces a lo largo de los años. pero con los cuentos uno piensa que quizás sí puede hacerlo. ¿Busca el cuento perfecto? Sí.. Siempre me ha interesado ver hasta dónde puedo llevar lo implícito. Es un poco iluso. Hay más en Aquí empieza nuestra historia. ¿Quedó satisfecho? Bueno. con el 90% bajo el agua. ¿Qué cambios hizo en los viejos cuentos? Si veía una palabra que no era la correcta. Esa imagen me ha inspirado mucho. lo corto del texto. el cabo perdedor que sueña con Vietnam en "La alegría del soldado". pero es un gran sueño. No puedo parar. esa profesora que cree poder redimir una vida sin riesgos en un discurso en "En el jardín de los mártires americanos" y el adolescente mitómano de "El mentiroso". No puedo poner un punto final. No cambio los finales de los cuentos..50 Ahí están los amigos que se confiesan en el cuento "Cazadores en la nieve".

. No le gustaba compartirla. También he sido llamado minimalista. neo realista. pero nunca he pensado en escribir cuentos sobre personajes solitarios que sufren en silencio ¿Cómo recuerda a Raymond Carver? Lo conocí hace 35 años. ¿Qué le atrae de ellos? Pareciera que describes a todos los que conozco.. "Oh. Muchos personajes son solitarios y están en problemas. se convirtió en su nueva droga. Si ibas a su casa después de las ocho siempre estaba en pijama. Era muy divertido. Muy amable. divertido. cuando lo vimos. Se lo dejo a mis lectores.. Con Richard (Ford) lo echamos mucho de menos. ¿Le hizo sentido el término "realismo sucio"? Ese fue un término que la revista Granta inventó casi como una broma. Todavía bebía y no estaba en muy buena forma. yo.51 Un escritor no está consciente del agua en que está nadando. ahora somos realistas sucios". Ray era maravilloso. excéntrico. Pero no estoy totalmente de acuerdo con esa descripción. Estaba Richard Ford.. Quizás es correcta. ¿Le molestan las etiquetas? . Si empezara a pensar en mí como cierto tipo de escritor (Tobias Wolff escribe así y así) sería mi ruina. Hay pocas personas con quienes nos sentimos cómodos compartiendo nuestra vida interior. pero sufren en silencio. por supuesto Ray. nos reímos.. cálido. Le encantaba el chocolate.. Quiero tener una sensación de libertad cuando escribo. Todos. La mayoría luchamos y pasamos nuestras penas en silencio porque no queremos ser una carga para el resto. Todos tenemos vidas solitarias.

Fitzgerald. Es lo que todos queremos. No quiero usarlo en un sentido limitado: alguien se despierta en un departamento pequeño. va a un trabajo que odia. Sherwood Anderson. de exageración y fantasía que también son parte de la vida. Melville. No creo que los cuentos estén agotados. vuelve a casa y ve televisión toda la noche. una narrativa parecida al realismo mágico. la idea de que la narración era simplemente una convención que debía ser quebrada y que la verdadera literatura debía tratar sobre la literatura misma. Si lees un cuento de Melville o de O'Connor.. La literatura puede decirnos cosas muy profundas y elocuentes sobre nuestras vidas. si realmente lo somos es otra pregunta. desde Latinoamérica vino un impulso para los escritores para intentar algo parecido a García Márquez. Creo en el poder de los cuentos. Pero la ambición está ahí: operar de forma independiente y no pertenecer a ninguna escuela. No somos tan libres como creemos. Katherine Anne Porter. Hemingway? Absolutamente. Ahora. ¿A quiénes nombraría en esa tradición? ¿Cheever.. Flannery O'Connor. hay elementos grotescos. Que la literatura estaba agotada. pero no un realismo plano. ¿Realismo? Sí. Hace como 20 años. Probablemente. Luego vino el posmodernismo. Julio Cortázar. Chéjov alguna vez dijo: "Soy un artista libre y nada más". Es una larga tradición. ¿Por qué escribió sobre su niñez en La vida de un chico? . Ahí estaban autores como Donald Barthelme. No es lo que tengo en mente. Yo pertenezco a otra tradición.52 A ningún escritor le gusta escribir bajo una bandera o sobre una específica ideología o estética. Pero creo que usted es parte de una tradición de cuentistas en EEUU.

porque mi memoria podía fallar. pero a veces es como dejarse llevar por las olas. . uno siente al escribir que está empujando una roca hacia la cima de un cerro. Me gustaba el cuento sobre Vietnam que había escrito. Lo hizo. Pero no quería publicarlo. lo hice. De nuevo pasó lo mismo. Sí. Finalmente. ¿Cuál era la razón de esa decisión? Había tantos clichés sobre la guerra. Lo hice porque soy un escritor. Generalmente. Nunca pensé que lo haría de nuevo.53 Había estado escribiendo algo así como ficción autobiográfica. pero no estaba contando toda la historia. ¿Tuvo beneficios personales escribir libros autobiográficos? Todo lo que te dé una clara visión de lo que has sido es probablemente beneficioso. Tenía una fobia ante la posibilidad de que la gente supiera que el protagonista de mis libros era yo: prefería la máscara de la ficción. me di por vencido. pero no resultaba. pese a que me había prometido no escribir nunca sobre Vietman. en vez de recubrir de ficción algo autobiográfico. Como lo hace Roberto Bolaño. La fuerza de la historia recaía en contar hechos verdaderos. Ahí apareció En el ejército del faraón. pero también inventa. Empecé a escribir algunas cosas sobre mi vida. Había escrito un cuento ambientado en Vietnam. Lo pasé muy bien. Intenté convertirlo en una novela. Pero no escribí esos libros por razones terapéuticas. Pero a veces tienes que dejar salir las cosas. Escribió En el ejército del faraón. él usa historias de su vida. Por 20 años todos hablaban de la guerra.

a raíz de la muerte de su padre. Fue un acto de desesperación. en sus páginas publicó gran parte de estos relatos. En más de una ocasión se ha referido a su padre como un mentiroso compulsivo. entre los que figuran el PEN / Malamud y el Premio de la Academia de Letras y las Artes de América. el también novelista Geoffrey Wolff. Washington. Dice el escritor estadounidense que una de las claves de su oficio es "la experiencia de primera mano". se marchó con él. embusteros prestos a manipular una verdad que no les convence. el adolescente del relato 'El mentiroso'. Suspendí matemáticas y me expulsaron. Me lo tenía merecido". No se trata de dementes incapaces de distinguir entre realidad y ficción. "Era la única manera en que podía entrar. el Hill School de Pensilvania. Los personajes que pueblan las historias de Tobias Wolff (Alabama. Con esta antología el escritor ha añadido el Story Award que recibió el mes pasado a su larga lista de galardones. En Aquí empieza nuestra historia (Alfaguara) este maestro del género ha reunido 30 de sus mejores cuentos. su hermano mayor. ella volvió a casarse. Tras la .54 El coraje de Wolff Por Andrea Aguilar Le interesa la mentira. Ambos han escrito sobre la querencia de su progenitor a tergiversar la realidad. El autoestopista que recogen un hermano triunfador y otro echado a perder en 'El hermano rico' habla del delirante descubrimiento de unas minas de oro. Wolff falsificó las cartas de recomendación y su historial y consiguió que le aceptasen en un prestigioso internado. un gris recaudador de impuestos miente sobre su propia muerte para que le escriban un obituario. asegura. Al separarse sus padres. Así. inventa que sus familiares padecen terribles enfermedades. pero Wolff ha añadido 11 nuevos cuentos. sino de fabuladores natos. Tobias peregrinó con su madre por varias ciudades de Estados Unidos. Casi dos tercios de las historias del nuevo libro fueron recopiladas en colecciones anteriores. En Concrete. 1945) a menudo construyen una realidad alternativa. En la mentira encuentran una vía de salida. En 'Mortales'. Colaborador habitual de la revistas The New Yorker y Atlantic.

el espeso bigote blanco. en alguno de los más recientes Irak suena de fondo. ni disimulo. Sin alardes aparentes habla de la tentación y la caída. de la absurda conciencia. Wolff busca un lugar tranquilo donde hablar. todos en pijama. En vista del frío. En 1997. En la amplia cocina. el terror y el absurdo de su experiencia en la guerra. La fina cazadora de cuero y las redondas gafas de sol de aire retro dejan claro que a este residente del Estado de California las gélidas temperaturas le han pillado por sorpresa. comentan el periódico y bromean sobre la actualidad política. Unos años después coincidimos en la Universidad de Siracusa dando clase. Una gorra de lana le cubre la cabeza. En En el ejército del faraón hizo un memorable recuento de la incertidumbre. Quizá por todo esto a Wolff se le encasilló como uno de los autores del llamado realismo sucio. Él todavía no había publicado su primer libro. No hay piedad. lo banal y lo real. En los cuentos escritos hace décadas aparecen veteranos y soldados. En su autobiografía Vida de este chico desveló su mentira adolescente. Una fría mañana de invierno Wolff posa paciente para las fotos en una esquina desangelada de Central Park. En su trabajo late lo crudo. Apenas hablamos. Un ascensor de los años veinte forrado en papel de rayas le lleva hasta la segunda planta y allí. en un amplio salón bajo un ventilador de techo imposible de parar. Aquello fue a principios de los ochenta cuando Raymond Carver y Richard Ford -sus amigos y compañeros de generacióndiseccionaban con su afilada prosa las miserias cotidianas. habla acerca de su colección de cuentos. "Conocí a Carver cuando yo estaba becado en la Universidad de Stanford en un programa de literatura". Decepción y traición. ni decoros. pero la comparación . El ambiente en esta town house es distendido y familiar. Vivimos en la misma casa y nos pasábamos las noches en vela hablando". el escritor acelera el paso camino de la casa de un amigo en el Upper East Side donde él y su esposa se están alojando. Wolff tantea este escabroso terreno sin caer en sentimentalismos. "Es parte de la misma historia. la irónica sonrisa. Nos presentó una colega que ya había triunfado. recuerda. Miseria moral teñida con un humor seco y feroz. "Tenía unas largas patillas. Wolff regresó a la Universidad de Stanford en Palo Alto donde imparte clases de literatura y un taller de escritura.55 expulsión se alistó al Ejército y luchó en Vietnam antes de licenciarse en Literatura en la Universidad Oxford.

Sus argumentos resultan convincentes. ¿Se olvidaron las lecciones aprendidas? "Tuvimos cuidado durante un tiempo pero la victoria es una industria sensacional. Wolff sabe cómo persuadir a sus interlocutores con sus razones sensatas. y comparte con los lectores el filtro previo a la publicación de un cuento. Y las historias nunca llegan a un punto en el que están cerradas. Ése ha sido el problema que he tenido cuando he escrito algunas historias". Hemos heredado una determinada tremenda falta de honestidad que está instalada en nuestras vidas". Evita cualquier demostración banal de ego. La idea de que porque ya han caído tantos tenemos que seguir allí. aclara. que fácilmente confunde al público". Inspira confianza con su aire tranquilo y cercano. Pero cuanto más tiempo llevas escribiendo más preguntas te haces. Luego otro editor lo . Es la misma retórica en contra de rendirse. El nuevo libro arranca con una confesión en el prólogo: Wolff ha retocado sus viejos relatos. En el prólogo de Aquí empieza nuestra historia. La mayor parte de los cambios han sido de lenguaje. ¿qué ha cambiado en su escritura? "Un lector tendría más que decir que yo sobre eso. Te conviertes en prisionero de ti mismo y no quieres hacer algo que te disminuya. dice sentado en el sofá. asegura. de depuración. ¿por qué no quitarlo? Los cambios cosméticos son importantes. "Estoy en un constante estado de revisión y edición. pero los retos también son mayores. He ganado seguridad. Si puedes prescindir de algo. "No he cambiado el argumento. y lo ha hecho porque como autor considera que ese material sigue vivo. En los más de treinta años que abarca este libro. Te esfuerzas por mantenerte inquieto". Ahora sé que si empleo el suficiente tiempo puedo conseguir algo. "Piensen que antes de que salga publicado en una revista un editor lo ha leído lápiz en mano y que al menos algunas de sus sugerencias han sobrevivido a las negociaciones. de precisión. A veces estás dentro y no lo ves. no porque me hayan forzado sino porque yo he creído que mejoraban la historia. Porque vamos cambiando". admite. en beneficio del lector. nunca llega un momento en que esto para. Wolff insiste en su afán por descubrir complicados procesos morales o mecánicos que pasan inadvertidos a primera vista.56 entre las dos guerras es demasiado fácil. pero el de ahora se siente con pleno derecho a meter mano. Fue otro Wolff quien los escribió.

Regresó a los originales en unos casos y en otros decidió quedarse con la versión editada.es paradigmático de este proceso. recuerda. Wolff ha tomado precauciones. "Me encantaban sus finales con truco. escribe. yo sabía que Lish tiene mano dura". "Creo que eso es una cuestión para estudiosos o académicos. uno de los padres del cuento americano que inició su carrera literaria para mantener a su hija mientras él cumplía condena en una cárcel por estafa. Henry. dice que ya ha comenzado a destruirlos. con sorpresa como en 'Regalo de Reyes'. ¿qué está pasando?". En Jack London y Hemingway encontró historias que al principio no entendía pero eran vivas y afiladas. En aquellas lecturas descubrió que "a la gente le encanta quererse a sí misma". pero muchos de los cuentos de Aquí empieza nuestra historia los tecleó a máquina. Al final Carver eligió las historias que quiso incluir en su última antología. "Ya he dejado dicho que cuando muera. añade con una sonrisa. yo le habré dado otro repaso. Me pregunto cosas como qué es lo que realmente le preocupa a un personaje. "Cuando empiezo a escribir sé adónde quiero llegar. Wolff pasó su infancia enganchado a los relatos de O. ¿Cuál es en realidad la relación de poder? Moralmente. Con él descubrí el sentido de la estructura". por favor. Entiendo que no es una actitud generosa hacia escritores futuros pero los borradores son asunto mío". A los 14 años decidió que quería ser escritor. No quiero que la gente sepa. Admirador del trabajo de Flannery O'Connor y de Faulkner -"les encantaba hacer parodia"-. Hacía unas doce versiones. La publicación póstuma de la versión completa de los relatos de Carver impulsada por su viuda ha reabierto la polémica. ¿Con cuántos trabaja? Desde que escribe en ordenador le cuesta seguir la pista. y lo he vuelto a hacer de nuevo antes de que salga la edición en bolsillo". Para evitar tentaciones futuras a sus deudos. Confiesa que también pasó mucho tiempo "haciendo el tonto". como todos o casi todas de las que están aquí reunidas lo han sido. dice Wolff. en busca tan sólo de variedad. que no me toquen los papeles. El controvertido caso de su amigo Raymond Carver y el mítico editor Gordon Lish -que con su afilado lápiz tachó sin compasión secciones enteras de sus cuentos. Lo que ha ocurrido ahora embarra de alguna manera su legado". "Sí.57 ha leído antes de publicarlo en una colección de cuentos y sin duda tenía algo valioso que decir. pero pienso mientras avanzo y mi idea original cambia. . Y si la historia ha sido elegida para una antología.

Cuando lees su trabajo te entra en las venas". Es difícil vivir con eso encima". "Yo no igualo el arte a la mentira. está la decepción deliberada del otro. sincero. algo que sólo empiezas a apreciar con el paso del tiempo. dice. "Es curioso pensar que alguien toma parte en eso y continúa con su vida. La mentira. La alumna Teresa entabla una conversación con su profesora de Historia del Arte. Los novelistas inventan la verdad. se trata de crear algo convincente. Se necesita coraje para exponerte". "Fitzgerald era un trepa social y fue un niño mimado. Entendía perfectamente de qué iba el personaje de El niño rico con sólo mirar su propio carácter". explica. que le señalaban como delator. aparentemente rectos pero en los que algo se vuelve extraño de forma muy rápida". La industria absurda de las memorias autocomplacientes. Cuando los escritores serios escriben van a lugares que son dolorosos. . es un gesto de honestidad. encapsulada. inmigrante de Checoslovaquia que acaba confesando sus delaciones como confidente de la policía secreta en Praga en los años setenta.se cuentan entre sus favoritos. Los de Carver -"declarativos. se quedó helado. Es como un poema". Habrá que creerle. "Si fuese verdad me quedaría devastado. Pero Wolff reivindica la verdad. para alcanzar algunas verdades.58 Su pasión por el relato se ha mantenido intacta. Al final. explica. y luego están las mentiras como invención para encontrar alguna manera de traspasar las ambigüedades de la vida. La literatura. que capture algo". Wolff cuenta que al escuchar las acusaciones contra Kundera. No se escapan". En uno de sus nuevos relatos. real. reflexiona. ¿Cómo hizo él frente a sus mentiras? "Por un lado. sostiene. pues que sientas que está en armonía con tu sentido de la vida. Wolff piensa que los escritores deben usar sus propias debilidades. forman un collar". resuena el eco de otro gran escritor: el checo Milan Kundera. Eso suena muy falso". 'La estudiante madura'. su lado oscuro. eso es algo distinto. "La mentira es por naturaleza negación. ¿La clave del cuento perfecto? "Bueno. la impostura y la ficción comparten un terreno común. "Tiene una densidad especial. Cuando escribía usaba todo esto y hablaba de ello sin tapujos.y los de Turguénev -"sus historias no son concluyentes.

1950) cuenta una anécdota imperdible sobre el autor de Catedral . Casi sin darse cuenta. se encontró con un silencio de piedra. un libro colectivo en homenaje a Raymond Carver. Bill Buford acuñaba en la influyente revista Granta un término descriptivo. Algunos (Paul West. antes de partir raudamente a la Universidad de Stanford. por ejemplo) los acusaban de empobrecer el vocabulario y ser la contraparte literaria de la televisión. se descubrió improvisando una vieja y superada adicción a la heroína. Mientras el otro lo interrogaba con interés. que los supuestos . Carver ya había propalado la noticia (entre unos pocos que. Mientras tanto." La reivindicación puede parecer redundante. en Inglaterra.59 "El cuento es un arte experimental" Por Pedro B. pero lo central es que su obra no deja de crecer con el paso del tiempo. donde enseña Escritura creativa. Wolff se sintió obligado a estar a la altura del difícil pasado de su amigo. Wolff y Richard Ford se desperdigaban como una mancha de petróleo por cada rincón de la literatura estadounidense. lo llamó para confesarle el engaño. Cuando unos días después. culposo. "realismo sucio". como si fuera el protagonista de una de sus historias. Fue una persona decisiva en mi vida. cuando los imitadores genéricos de Carver. no la repetirían) y. recordó hasta qué punto Carver era famoso por sus indiscreciones y le pidió que todo quedara entre los dos. Rey En Remembering Ray . "Raymond era una persona muy jovial -recuerda hoy el escritor desde su casa en California. durante años Wolff tuvo que tolerar estoicamente que conocidos y desconocidos le transmitieran piadosas palabras de aliento. Durante una conversación en que los dos intercambiaban historias personales. No quedan dudas de que la suya es una de las voces indiscutibles de la literatura norteamericana. según él. Tobias Wolff (Alabama.y fuimos muy buenos amigos. No lo es si se piensa en algunas de las críticas que recibió el minimalismo durante su eclosión en los años ochenta.

a los que siempre se agrupa en una inexistente escuela posmoderna." Wolff tiene motivos para trazar diferencias. revela hasta qué punto la suya es una obra personal. William Gaddis. de Hemingway. sin embargo. Aunque la clave de bóveda de su oficio parece residir en la resta y no la suma de palabras. Robert Coover. Más de dos décadas después. Aunque sus libros compartan evidentes rasgos temáticos y estilísticos -ambientes de ciudades pequeñas y degradadas. sobre la errática vida con su madre tras la separación familiar.reniega de cualquier fórmula. aquietadas las aguas de aquel revival cuentístico. tres novelas (la última. "El cuento -explica . Su narrativa. La mayoría ronda las quince páginas y la anécdota que en teoría los guía suele tomar desvíos inesperados. personajes no siempre recomendables. y En el ejército del faraón (1994). una amplia antología que reúne una veintena de relatos conocidos más diez inéditos. la reciente publicación en la Argentina de Aquí empieza nuestra historia . el uso extensivo de la elipsis. Vieja escuela ) y dos notables memorias novelizadas: Vida de este chico (1989). "Para empezar nunca existió una escuela literaria llamada ´minimalismo´ o ´realismo sucio´. Wolff que prefiere la conversación telefónica a la respuesta escrita "porque tipea con un solo dedo". Algo similar le pasó a John Barth. que ha practicado de manera infatigable durante las últimas tres décadas. sus relatos están lejos de la parquedad. como si la narración consistiera en saber esperar el momento en que se activa la deriva. y hasta cierto punto Pynchon. Wolff es un escritor renuente a las exigencias de periodicidad que reclama el mercado: en más de tres décadas ha publicado cuatro libros de cuentos.60 cultores del estilo no tardaron en execrar. escritores muy distintos entre sí. Yo comencé a escribir de esta manera cuando era joven y de buscar antecedentes puedo remontarme a un libro tan lejano como En nuestro tiempo . las resoluciones epifánicas-. Al escritor le gusta hablar de honestidad en relación con sus personajes. sobre sus experiencias como soldado en Vietnam. se apoya principalmente en las formas breves.

que iba engrosando periódicamente sus Hojas de hierba. la proximidad de antiguos y nuevos cuentos produce una impresión de continuidad. de la narrativa rusa. pero sí muchos cuentos perfectos. y los personajes. Baste pensar en la importancia . un poco a la manera de Walt Whitman. "Me halaga que pueda leerse así. Podría creerse que escribir es una forma de exorcismo. y también. Wolff estuviera escribiendoun único volumen destinado a capturar vidas mínimas. Y eso me permite como escritor la posibilidad de ensayar muchas más variantes. como el béisbol o el fútbol americano lo son para el deporte? "Yo no le vería desde ese punto de vista. pero hay algo profundo en la mentira. Sus personajes suelen ser fabuladores de diverso grado (uno de sus cuentos más logrados. obliga a pensar más y estar más atento. En realidad pueden rastrearse influencias muy diversas en los cuentos que se escriben aquí -dice Wolff-. Es claro el influjo de cierta narrativa irlandesa." La literatura estadounidense ha vivido obsesionada por la "gran novela americana". El cuento es un arte mucho más experimental. Originalmente sólo iban a publicarse los cuentos nuevos. a diferencia de la novela. pero me dio curiosidad ver qué tipo de parábola trazaban al ponerlos lado a lado. que necesita un marco de tranquilidad. cada palabra debe estar en su lugar." Uno de los temas que su narrativa visita una y otra vez es la mentira. que se está cambiando permanentemente y que al final de la vida se ha terminado siendo muchas personas. Se diría que. Lo que encuentro interesante en un relato es que permite al lector olvidarse por momentos de que está leyendo una historia. el modo de confinar las imposturas al terreno de lo escrito.es más exigente. por ejemplo." En Aquí comienza nuestra historia . pero encontró en el cuento una tradición que no se desarrolló de la misma manera en otras latitudes. se llama justamente "El mentiroso"). "Siempre hay algo de experiencia personal en lo que se escribe.61 Wolff cuando se le pregunta por esa predilección. Al mentir. que narra las peripecias de un adolescente compulsivo. su marca de "excepción". Es la manera como la gente. Hay pocas novelas perfectas. ¿Es el relato corto el género por excelencia del país del norte. lidian con el mundo que tienen enfrente. de pronto se advierte que uno no es siempre el mismo.

más cerca en el tiempo.porque nadie diría que es mi hermano. por su parte. Yo diría que toda literatura es un tejido de influencias mutuas. también escritor. ´Babilonia revisitada´ o ´El diamante grande como el Ritz´. Muchos otros son muy poco interesantes. una revista que en aquellos tiempos era bastante literaria. Geoffrey. que comienza en Poe y llega hasta la actualidad. su hermano ocho años mayor. cuando se la invoca como una suerte de paraíso perdido. son los textos que publicó en Esquire . de 1979. venimos de culturas distintas. el influjo que tuvo en muchos otros escritores un autor como Borges." De esos memorables malentendidos está hecha buena parte de la obra de Wolff y en "El hermano rico". "No todo lo que salía en esas publicaciones valía la pena. para siempre. se encargó de narrar esa historia)." En los raros caminos que propone el destino. me animaría a decir. Tobias quedó a cargo de la madre. Wolff tiene un cómplice impensado: Geoffrey.62 que tuvo Chejov para Carver. La historia es singular: cuando los padres se separaron. de 1989).había un gran mercado para los relatos cortos y eso fomentó el género. que eran una buena fuente de ingresos. "Hace cincuenta años -razona Wolff. como ejemplifica el caso de (Francis Scott) Fitzgerald. al que recién reencontró cuando él mismo ya era joven. Ambos libros pueden leerse como el magnífico díptico sobre una familia partida en dos. Al criarnos cada uno por su lado. incluso. puede intuirse cómo la realidad se transmutó en ficción hasta volverse apenas reconocible." No es fácil explicar esa tradición idiosincrática. Todas las revistas querían publicar cuentos. que se mudó al noroeste de los Estados Unidos. "Es curioso -dice Tobias cuando se le pregunta por su hermano mayor." El escritor no añora sin embargo aquella época. . un estafador consuetudinario obsesionado por la alta sociedad y el lujo (en su libro Duke of Deception . donde tuvo una vida conflictiva (los detalles se cuentan en Vida de este chico . permaneció con su padre. Y también. uno de sus cuentos. de una clase social distinta. Los cuentos de Fitzgerald que resisten mejor.

63 Invitación a Tobias Wolff: la vida como una novela Por Ricardo Pita Al comienzo de “Diarios”. el libro de Arcadi Espada que disecciona algunos de los vicios del trabajo periodístico actual. el autor lanza sus dardos más afilados contra lo que .

«es muy importante distinguir entre lo que es real y lo que no. y en “Vivir para contarla”. trabajos modestos de lo más variopinto. ya que remiten a problemas filosóficos de enorme complejidad (por ejemplo. expulsión de un colegio privado de élite. o el propio concepto de realidad. mucho daño al periodismo. errancia desde niño con su madre por muchos estados y ciudades. donde el asunto debería estar siempre muy claro—. o si está haciendo literatura y por tanto goza de la libertad de fabular. de Javier Cercas. a partir de “A sangre fría”. ¿Cuándo sabemos qué ocurrió y qué no. las memorias de García Márquez. o la relación entre percepción y realidad. dice. que le confiera un orden y un sentido que la vida real. el célebre reportaje novelado de Truman Capote.64 denomina “novelización de los hechos”. en su inacabamiento. Divorcio de sus padres. una “infección literaria” que. Espada reivindica una nítida distinción entre lo real y lo ficticio. el del concepto de verdad. buscar el efecto dramático o inventar el dato que redondee lo contado. debe saber exactamente si hay una voluntad en el escritor de atenerse a la verdad comprobable. y esto es lo que nos interesa ahora. y el resumen de su biografía suena como el de otros muchos escritores americanos. ha hecho. parece decirnos. en su carácter informe. que en Arcadi Espada me parece un tanto ingenuamente “realista”. la vida que nos toca vivir. dónde está la línea divisoria? Quiero que me digan dónde empiezan los hechos y dónde las ficciones». Según afirma tomando pie en “Soldados de Salamina” . Wolff tiene ahora sesenta años. o la influencia de la subjetividad en la construcción del conocimiento. una delimitación que considera nuclear en los periódicos pero que. adolescencia complicada e infeliz. El lector. Pero las he recordado al hilo de la lectura de los libros de memorias del escritor americano Tobias Wolff. y la mención a García Márquez lo subraya – dejemos de lado ya el periodismo. o la forma en que la memoria y el olvido trabajan activa y muchas veces inevitablemente para acomodarse a nuestros deseos y sueños). cuatro años en el . reclama asimismo en el género memorialístico y en cierto tipo de historias semiliterarias. no posee. Estas cuestiones exigirían muchas más líneas. es adornar o recrear nuestra vida. Lo que no es de recibo.

incluidos en todas las antologías de los mejores cuentistas estadounidenses –y ya sabemos que el género ha tenido allí excepcionales cultivadores en los dos últimos siglos—. Hay un fragmento en que escribe sobre su relación con un tal Pete. algunos cabos sueltos. Cuando a Wolff le queda un mes para regresar a Estados Unidos. que además imparte clases de escritura creativa en la Universidad de Stanford. un seductor exquisito. sin conocimiento ni permiso de Wolff. ya en los agradecimientos con que arranca “Vida de este chico” admite su resistencia a modificar en el texto final algunos puntos que otras personas recordaban de modo diferente. Pete se obstina en que el torpe teniente abandone el puesto que ocupa. se ha permitido aprovechar episodios de su paso por el elitista colegio. “En el ejército del faraón”. por fin. culto. perteneciente al servicio diplomático. mientras que en “Vieja escuela”. que participa en la guerra abierta. que es su último libro. y se desplace a otra unidad. Pete arregla incluso. exagerarlos o insuflarles perfiles “novelescos” que no poseían. y en la que por tanto el riesgo de perder la vida se eleva exponencialmente. a la irrupción de elementos ficticios. Hoy Wolff es un escritor admirado. Wolff no se ha cansado de repetir que en esos libros quiso ceñirse fielmente a sus recuerdos. diríamos que por fuerza. su empeño por marcar con claridad las normas del juego deja. y es lo que ahora nos interesa. Más explícita es la tentación en su libro sobre Vietnam. pero también. poderoso. es autor de un relato de su vida en el tránsito de la infancia a la adolescencia (“Vida de este chico”). en el que Tobias Wolff revisa su año como joven teniente del ejército americano. de relativa comodidad. y de una novela. y la memoria tiene su propia historia que contar». pero insertándolos en un conjunto que posee muchos elementos de ficción o ajenos a su propia experiencia. quién sabe. Sin embargo. En lo que sigue nos centraremos en los dos primeros. Wolff ha publicado cuentos de altísima calidad. el . con lo cual abre una puerta a las deformaciones del recuerdo o. “Vieja escuela”. de otro sobre su paso por el ejército y la guerra del Vietnam (“En el ejército del faraón”). políglota. Así. sin maquillarlos. uno de ellos en Vietnam y.65 ejército. encauzamiento en el estudio (Wolff obtuvo su licenciatura en la inglesa Oxford) y la escritura. «porque éste es un libro de memorias.

Yo jamás le habría arrebatado a un hombre algo precioso –el orgullo de su colección. Acto seguido escribe: «Y ahora en serio. y admirable desde el punto de vista narrativo. Ni siquiera por su bien. muestra hasta qué punto es frágil el empeño de contar la verdad de una vida. consigue eludir el destino letal. reconocía el escritor en una reciente entrevista que de sus recuerdos del colegio preuniversitario no quiso aprovechar en absoluto «toda la cuestión de la sexualidad (. la tentación que no ha podido evitar. Hablando de “Vieja escuela”. pero además se permite una pequeña venganza: destroza con su pie un valioso tazón que un anciano vietnamita ha regalado a Pete. Pero dejemos de lado este temor al engaño y aceptemos el pacto de verdad. una sombra de duda en un libro que se anuncia. orden o un final efectista a episodios vitales que no gozaron de tales cualidades. la manera en que Wolff los compone tiene el sabor y la forma de las buenas novelas. donde todo está rigurosamente trazado. “Vida de este chico” y “En el ejército del faraón” son “relatos reales”. Nunca. ¿Es verdad eso del tazón? ¿Hice yo eso? No. Tanto que.66 traslado de éste. Pero la licencia del escritor. Aun así. pero su estructura. No. nos encontramos con un memorialista que construye sus libros como novelas.» Estas líneas introducen una ligera inflexión. Wolff.. igual que en éstas. la manera elusiva de contar algunos episodios erótico-sentimentales muy frustrantes de su madre).) porque le confería un carácter amorfo a la novela y me obligaba a llevarla por otros derroteros. de restablecimiento de la “verdad”. por ejemplo. digamos. como “rigurosamente autobiográfico”.» Esa misma omisión es casi radical en los dos libros que nos ocupan. o su propio orgullo— para ponerle el pie encima y apretar hasta romperlo. La duda que abre su juego imaginativo parece despejada de inmediato con el gesto de honradez narrativa. Cabe colegir que son ausencias exigidas tal vez por el pudor (es delicadísima. furioso por la maniobra del diplomático. y por ello mismo restarles intensidad y sentido. podemos sospechar que Wolff ha omitido en sus libros autobiográficos los fragmentos de su pasado que podían dispararlos en demasiadas direcciones.. aunque luego se haya arrepentido. y seguro que ha habido otras. pero . y pesa tanto lo que se dice como lo que se calla. o al menos ese es el acuerdo que Wolff ofrece. en qué medida el escritor se ve en ocasiones seducido por una lógica narrativa que regale brillo.

JackTobias conoce en el colegio a dos chicos con los que cometerá varios robos y destrozos. en este caso al menos en que se nos cuentan vidas privadas. en un desesperado intento de “parecer superiores”. . junto a (y dentro de) una sustancia narrativa –Wolff tiene el temple de los narradores eficaces y directos. o el sueño del explorador Desde luego. después de que les hayan echado una droga en la copa») y en una casa casi en ruinas. Sí sabemos que. pero muy sola. y que entender lo que sucede a sus “personajes” empezando por él mismo. vivirán en una pensión («la clase de habitación en la que se despiertan los detectives de las películas de serie B. la infancia y primera adolescencia de Wolff no fueron un camino de rosas. en el fondo. en la mejor tradición americana—... y que. que su mirada no es nada inocente. Es una madre animosa. Seattle. Hasta que madre e hijo se ven forzados a escapar de nuevo. no nos importa. plena de optimismo. Su remembranza de esos años arranca cuando Toby tiene diez y va camino de Utah con su madre en un coche que puede quemar el motor en cualquier momento. En Salt Lake City (Utah) Tobias decide adoptar otro nombre: se llamará Jack. sentencia con desaliento.) Hablaba con cualquiera que estuviera dispuesto a contestarme»). o sea o no “toda la verdad”. hay una honda recapitulación acerca del sentido de lo que le tocó vivir y de su propia acción. huyendo de un novio de Florida celoso y violento. por imperativos de lógica compositiva. Insisto: no podemos estar seguros de si todo sucedió como se nos cuenta. el eje de las historias. y que no ha tenido ni tendrá demasiado tino en la elección de parejas. ni vital ni literariamente. sabemos que encierra verdades profundas. “Vida de este chico”. aunque eso no le librará de estar muy solo («la mayoría de las tardes yo vagaba por las calles en ese trance que induce la soledad habitual. En el nuevo destino. por Jack London («creía que tener su nombre me transmitiría algo de la fuerza y la eficacia inherentes a la idea que yo tenía de él»). Sea “verdad” o “mentira” lo que leemos. Pero. maniatados y amordazados. (. No olvidemos que Wolff escribe sus libros en la cuarentena avanzada.ayuda a comprender mejor nuestro propio devenir. y es lo que más nos interesa ahora. al reaparecer el novio de Florida.67 también.

Pero había algo más que eso. hizo de madre de Pearl e insistió en que todos pasáramos algún tiempo juntos como una familia de verdad. Pero estábamos condenados al fracaso. Podría presentarme como un chico estudioso y atlético. la superioridad reclamaba a los suyos por un misterioso impulso de reconocimiento. a tres horas de Seattle.68 «como el ajedrez o la música. hasta que saca fuerzas para intentar una buena vida en Chinook. un pueblo de doscientos habitantes en las montañas. En ese momento de sus vidas apareció Dwigth. La inferioridad hacía lo mismo. yo era rabiosamente convencional. acaba casándose con Dwigth. El matrimonio es un desastre nada más comenzar. no teniendo ninguna razón para dudar de mí. «Llenó la casa de plantas.). tras mucho tiempo de dudas.. A nosotros nos había reclamado la inferioridad». podría ser diferente..). Pensaba que en Chinook (. si es que realmente llegó a desaparecer». En el fondo de mi corazón despreciaba la vida que llevaba en Seattle.. «Había aceptado trasladarme a Chinook en parte porque pensaba que no tenía elección. un mecánico que vivía en Chinook. Pero animados por otras personas y sobre todo empujados por su propia soledad y pobreza. A diferencia de mi madre. de vivir en una casa y tener un hermano mayor y dos hermanas (. Al principio Jack no le concede ninguna posibilidad de conquistar a su madre. a una familia de verdad que tuviera tantos problemas como la nuestra nunca se le ocurriría pasar mucho tiempo juntos». Y así lo hicimos. Ella pasa una temporada hundida. Estaba harto de ella y no tenía ni idea de cómo cambiar. Ésta era una idea que tardó en desaparecer. un chico digno y responsable y. Me tentaba la idea de pertenecer a una familia convencional. No reconocía otro obstáculo para un cambio milagroso que no fuera la incredulidad de los demás. . viudo o divorciado (no lo sabemos) con tres hijos adolescentes. la gente creería que yo era así y de ese modo me permitirían serlo. madre e hijo acabarán en Chinook. Su madre. lejos de la gente que se había formado una opinión de mí. porque la familia de verdad que nos proponíamos imitar no existe en la naturaleza..

Me metía en líos constantemente. Un resentido al que humilla y solivianta. Las broncas. ¿Quién se creía que era?»). incluso cuando tenía intención de hacer las cosas bien». fanfarrón. son frecuentes («a veces cogía el Winchester cuando oía a Dwigth empezar a insultar a mi madre. en suma. al que hace muchos años que no ve pero a quien admira. falsifica las notas. escribe Wolff.) Y acaba uniéndose en Concrete —el pueblo al que tiene que desplazarse para estudiar en un instituto de bajo nivel en el que muy pocos piensan en estudios superiores— a una cuadrilla de vagos tan distintos a él que en realidad la camaradería es epidérmica y forzada (“Me he pasado la vida malgastando el cariño en personas que nunca me quisieron. que a él le iba bien hasta que aparecimos nosotros. Que ella no le respetaba. lleno de ideas absurdas que luego quedan en nada o que conducen a chapuzas (pintar un árbol de navidad totalmente de blanco y así destrozarlo. la cobardía. Va a clase lo menos posible. La relación entre Dwigth y Tobias fue siempre de mutua e implacable aversión. vago. a urdir elogiosos informes supuestamente redactados por los profesores. De hecho. Su padrastro. Y muchos de ellos lo eran. una imagen totalmente falsa de su trayectoria estudiantil en Concrete. ha escrito el poeta José Luis Piquero). Yo sólo deseaba ser del grupo”. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de escapar de Dwigth». que le despreciaba. no estudia casi nunca. pero sus ataques eran más aburridos que peligrosos. . frente a la dureza de su entorno. a crear. intentar que le admitan en uno de los selectos colegios privados que preparan para las grandes universidades. en la cual la mentira. y cuando al fin ella le abandona casi consigue estrangularla). por ejemplo. amante sólo de las peleas. Jack se verá obligado a falsificar todas sus notas. estimulado por su hermano. del boxeo y de la narración de hazañas bélicas.69 Dwigt es violento con los débiles (más de una vez amenaza con armas a su mujer. que su mujer sea mejor tiradora. u obligar a Toby a pelar castañas durante meses para luego olvidarse de ellas). la simulación. Y es que Jack-Tobias ha forjado una personalidad. el escaqueo y el robo en pequeña escala son el pan de cada día («Mi idea era robar lo suficiente para huir. dado que la madre de Jack-Tobias no se resigna. «pensaba que la mayor parte de esos problemas eran culpa mía. inconstante. borrachín. cuando decide.

. En el pasado siempre había estado dispuesto. ya que en el último año. olvidando al hacerlo que yo no era el chico que se daba por supuesto que era.) Lo que más me gustaba del Manual (del Explorador) era su voz. Sólo varios años después. se encontrará con las fuerzas y el equilibrio preciso para reanudar sus estudios. los más duros. aunque los años anteriores le pasan factura («Mi ignorancia era tan profunda que a veces transcurrían clases enteras sin que yo entendiera nada de lo que se decía»). Wolff no conseguirá graduarse. Me rendía fácilmente a este tono de camaradería.. Me conmovían las elevadas palabras con las que jurábamos nuestra lealtad a las castas y caballerescas fantasías de Lord Baden-Powell. Jack-Tobias no se siente culpable de sus frecuentes (si bien modestas) transgresiones.» La peripecia de Chinook y el padrastro sólo tiene una rendija de ilusión para Tobias. En todos los años de Chinook. Esas son las trampas de la ficción. a creer cualquier maldad de mí mismo. (. y pese a la paciencia que el colegio muestra con su decepcionante trayectoria.. (. “ Vida de chico” .) Leer acerca de estos chicos me ponía inquieto. lo cual achaca al influjo de su padrastro. lo que decide su salida del centro. como boyscout. Me definí por oposición a él. si bien la invención da lugar en la novela a una soberbia historia en la que se ponen sobre la mesa cuestiones como la impostura. pero no de la forma que él quería. el lenguaje entusiasta y campechano por medio del cual trataba de conseguir que ser un buen chico pareciese algo aventurero y hasta romántico. el secreto o la culpa). Ahora que tenía motivos para sentirme culpable ya no era capaz de hacerlo. la revista oficial de los exploradores (. lleno de planes».70 Ese expediente amañado le permitirá ingresar en el colegio privado. «Me gustaba ser explorador. aceptando sin dudar su narcótica invitación a creer que en realidad yo no era diferente de esos chicos cuyo empuje y valor alababa. Lo consiguieron. . incluso cuando era inocente. un resquicio que merece cierto detenimiento: su actividad como explorador.) la leía en trance.. «Todas las quejas de Dwigth contra mí tenían el propósito de darme una definición de mí mismo. (Este lance de la expulsión lo ha suplantado Wolff en “Vieja escuela” por otro mucho más “literario”: el protagonista plagia un cuento y es descubierto... sus resultados en las matemáticas provocan su expulsión. cuando Wolff liquide su etapa miliar. febril.

ningún recreamiento sentimentaloide. nobleza y heroísmo. a la mejor manera americana. La vida de este chico. Toby llena su tiempo escuchando «historias de nobleza usurpada que se hacían más disparatadamente intrincadas cada vez que las contábamos. Wolff construye su memoria como una buena novela. Arthur. Quiere Tobias ser muy distinto al que es. Wolff recuerda el pasado en forma de historias. la economía expresiva. las ropas que vestían. no hay ningún énfasis. y volvemos al arranque de este artículo. El recorrido que hemos efectuado por el libro no hace justicia ni de lejos a su riqueza. camina por senderos muy diferentes. La revista “Vida de chico” glorifica un modelo de aventura. el modo oblicuo. estupendos relatos autónomos en los cuales. El escritor ha señalado en muchas entrevistas que lo que le atrae del relato es la concisión. pero por homosexual. las cosas baratas y degradadas que usaban” . el uso de la elipsis. la contraposición entre lo que se dice y lo que se calla pero genera expectativas y resonancias. Es verdad que su esqueleto es arquetípico. como ya hemos dicho. Los dos creíamos que la verdadera mentira eran nuestras actuales circunstancias indignas». ningún discurso hinchado. nunca como un informe. y quiere que los demás lo vean como otro. De ahí que resulte especialmente brillante en el libro. Tobias. Con su único amigo. Pero no nos parecía que nada de lo que decíamos fuese mentira. en cambio. pero también con un detalle y una sutileza reflexiva que nos atrapan y conmueven. y muchos de los episodios que selecciona parecen. y que las experiencias del autor las hemos visitado en infinidad de libros y películas. por la manera precisa y circunstanciada en que los desarrolla. De modo que sólo cabe soñar. Pero su padrastro lo aborrece y sus compañeros no le aprecian gran cosa. Lo que otorga su particular valor a la obra es que Wolff tiene el nervio del gran narrador. pero . Y en eso es él un maestro. Modo que. un marginado también. forjarse una imagen que contrarreste el triste presente. además resulta una exigencia de su voluntad de verdad. lateral pero intenso en que algunos episodios son narrados.71 Claro que su realidad es muy otra. Como ha escrito Antonio Muñoz Molina “en ‘Vida de este chico' se reconstruyen con una precisión de arqueología melancólica los lugares donde vivían los norteamericanos pobres en los años cincuenta. y su travesía personal está contada con un estilo terso y despojado.

Un periplo que recuerda. llevaba un inventario estricto. comprensión humana. a través del Mar Rojo. «La convertí en fetiche. Erich Maria Remarque y por supuesto Hemingway. En el ejército del faraón En su segundo libro memorialístico Wolff recurre en el título a la historia bíblica de la huida del pueblo judío. el dolor y la confusión provocados por la guerra. si bien explicar sus sentimientos y actuaciones en esos doce meses le obliga a volver en ocasiones la vista hacia atrás. Como afirma rotundo. Era esencial para mi noción de legitimidad. no le deja aventurarse más lejos y fabular sobre lo que no sabe. Siempre había sabido que vestiría uniforme. según Wolff. diríamos. sino predestinada al fracaso. la coleccionaba. James Jones. Irwin Shaw. recordando una magnífica película de Peter Weir). Los hombres que más respetaba en mis años de formación habían servido en el ejército. eran inconcebibles sin él. y el final de su vida militar le pide un epílogo que nos ayuda a los lectores a entender cómo logró salir del hastío. lo que infiere de algunas palabras o gestos. pese a que ellos defendían tímidamente a las feas hermanastras sinceridad. Yo quería ser escritor. Y es que. en quien buscaba guía para todo. «el ejército no era una idea nueva. «Vietnam no fue sólo una empresa absurda e innecesaria. conocimiento. el ejército le va a proporcionar experiencia. Me parecía la fuente radical de los escritores a quienes quería unirme. guiado por Moisés. la aventura americana en Vietnam. El servicio militar no era una parte incidental de sus historias. y lo mismo la mayoría de los escritores que admiraba: Norman Mailer. según el escritor. conciencia histórica y. algo que él necesita para cumplir sus deseos. y lo que supone. como cuando el faraón lanzó su ejército para perseguir a los judíos y fue tragado por el mar». Wolff reconstruye el año que pasó en ese país del sureste asiático (“El año que vivimos peligrosamente”. la más fea de .72 no inventa diálogos o escenas de las que no fue testigo. y como tal me había descrito a quien se prestara a escucharme desde los dieciséis años». Y eso que Wolff no había ingresado tres años antes en el ejército sólo por falta de otras perspectivas.

el descreímiento y la ironía corrosiva.. y también —marcado a fuego el futuro escritor por la semidelictiva y vergonzosa trayectoria de su padre—. en los cuales mercadeó con objetos valiosos para vietnamitas y americanos que le permitieron . consigue mantenerse tres años como soldado en formación y maniobras. Incluso hubo en ese año. luego entrometiéndose. sus padres.» En Vietnam Wolff no estuvo en primera línea. mirando cómo aquel falsario escandaloso hacía de emboscador invisible. Secuestradores del autobús que serán. hasta que llega la orden de ir a Vietnam.» Experiencia. el dinero en el banco. que deberá esforzarse para ocultar sus limitaciones. rutinarios. de asesino tiznado que atisba un resquicio para estrangular a un absoluto desconocido con una cuerda de piano. y la que más intereses rendía era el servicio militar. provocados no por la incompetencia. y Wolff pasa sin problemas por diferentes unidades y pruebas hasta que en las Fuerzas Especiales se topa con sus límites. La experiencia era el badajo de la campana. esfuerzo. Al comienzo todo va bien. la torpeza física o la estupidez. como en un cuento. «Simplemente dejé de habitar mi personaje. El extenuante ejercicio al que se ven sometidos los reclutas le revela su fuerza y resistencia. Me situaba a distancia.» A partir de tal fisura. en un hombre de honor. Aun así. Aunque no tan grande como la locura que hicieron realmente: dejarnos marchar. Entonces le inunda el pánico y fantasea con cualquier suceso que impida ese viaje. la trayectoria militar de Wolff contiene una buena dosis de simulación. miedos y reservas. anhelo de convertirse en alguien respetable. de experto en cuchillos. respetó la ficción de la superioridad del teniente Wolff). lo cual le permitió ocultar con discreción su escepticismo y su incompetencia como mando (el sargento que le acompañaba. Y en la creciente distancia entre la actuación y la observación de lo actuado se abrieron paso.73 todas. Él sabe que nunca será un buen militar. Lo hacían por amabilidad. Incluso sueña con que una banda de secuestradores asalte el autocar en que se dirigen al avión que les llevará al sureste asiático. por ello mismo. El fragmento culmina cuando Wolff reconoce que la fantasía es «una locura. mucho más bregado y astuto. muchos momentos tediosos.. que nunca pondrá entusiasmo en la acción. sino por el virus de la lucidez y la distancia crítica. primero con sutileza.

sino también los amigos de los americanos. las gentes del entonces llamado Vietnam del Sur.» Miedo y tedio. «Si. y a veces brutalidad. ilusiones: a través de tales lentes mirábamos aquella terra infirma y su gente enloquecedoramente serena.74 alcanzar aceptables niveles de confort. y lo sabíamos.» La amalgama de sensaciones y sentimientos que le inundaba no se atrevía a contársela ni a su novia. el 31 de enero de 1968. desagradecida.. qué era qué?». maniobras en las cuales no sólo fueron atacados y eliminados muchos guerrilleros comunistas del Vietcong. pero también desinformación sobre los objetivos y la marcha de la guerra. por azar en el caos general o por deseo particular del Vietcong que nos rodeaba. mentiras. le hubiese escrito sinceramente sobre mi vida interior. sujeto al vaivén de su humor. Sabía que en cualquier momento podían matarme. su desesperación por que otras guerrillas lo tomaran en serio.. Mataron a muchos.. El miedo desencadena fricciones constantes. sus insomnios. Nos mentían.. información lejana. aquellos a quienes supuestamente se trataba de salvar de las garras del comunismo. Sobrecogedor resulta el relato que Wolff hace de la ofensiva de Tet. de un sinfín de maneras. en ningún sentido de la palabra. aprensión.. . los americanos arrasaron todos los lugares y viviendas donde había guerrilleros.) Rumores. El joven teniente comprende que todo es absurdo. Ese día Wolff salvó la vida por azar. «Lo cierto es que en nuestro mundo casi todo se había vuelto relativo. subjetivo. habría hablado de aburrimiento. «Cada día que atravesaba vivo tendía a considerarlo como un milagro. (. Pero tras la agresión sufrida.) Yo me sentía pendiente de un hilo en la mente de un jefe guerrillero. y confusión y profundo recelo respecto a los vietnamitas aliados. en ocasiones simple miedo y la estela de hambre sexual que el miedo dejaba a su paso. que sólo se trata de sobrevivir. a la cual necesariamente temíamos y por lo tanto odiábamos y no comprenderíamos nunca. ¿Dónde estábamos en realidad? ¿Quién era quién..) No podíamos confiar en nuestra inteligencia. Pero el sentimiento predominante fue el miedo a morir en cualquier momento. preparada minuciosamente por miles de guerrilleros norvietnamitas que se habían ido infiltrando poco a poco en las aldeas y ciudades del Sur. pavor. como había pedido ella. (. (. matando si hace falta.

Para cazar a uno solo los mataríamos a todos. ¿Cómo puede uno juzgar al hombre que fue cuando ya ha escapado de sus circunstancias. « Me licenciaron al día siguiente de bajar del avión. “¿Capitán de qué?» Vietnam no aniquiló a Wolff. Son muchos los libros americanos que relatan procesos de autodestrucción de excombatientes en el sureste asiático. Pero éste. El Vietcong había ido a My Tho (donde Wolff estaba destinado) y a las demás ciudades sabiendo qué sucedería.) Le dieron esa lección al pueblo y también a nosotros. problemas éticos. Wolff como uno más. Así le enseñarían al pueblo que no lo queríamos ni íbamos a protegerlo... claro es.» La magnitud de la reacción americana a la ofensiva de Tet hace brotar en el Wolff escritor una reflexión sobre cómo contar algo tan terrible. problemas de tono. comprende el sentido de la acción: «Como proyecto militar la ofensiva de Tet fracasó. Sabían que en cuanto se mezclaran con la gente nosotros abandonaríamos la pretensión de distinguir entre ellos y los demás.”¿Capitán?. Al menos me la dieron a mí. murieron unos 60. (.000 americanos y cerca de un millón de vietnamitas). dije yo. “Podría regresar con el grado de capitán”. la posibilidad de reengancharse. puede evitar juzgarlo? ¿Acaso no hay en el acto mismo de la confesión una obscena autofelicitación por la virtud requerida para ver la propia falta y asumirla? ¿Y no es típico del chico americano querer que los demás admiren la pena que le causó destrozar casas ajenas?». honradamente. como tampoco lo había logrado su horroroso tránsito de la infancia a la adolescencia. conviene recordarlo. «En cuanto uno abre la boca se encuentra con problemas: problemas de memoria.) que desconfiábamos de ellos. dijo.. y que mataríamos hasta el último con tal de salvar la piel. sus miedos y sus deseos.75 pero también a miles de “aliados”. cuando apenas recuerda quién era? ¿Y cómo. (. como lección fue un éxito. en un festival de fuego y muerte en el que participó. personas que sobrevivieron a la guerra pero no pudieron recuperar ya el equilibrio o la fuerza o la ilusión que poseían . cuando escribe muchos años después. pasado el año forzoso en la guerra (en la cual. Wolff no contempló en ningún momento.. El oficial de personal me preguntó si no consideraría la posibilidad de firmar por otro servicio.

Sin ir más lejos. Yo sentía que estaba ocurriendo eso. en cambio. y lo sabía. con la sabiduría vital y lingüística precisa. Al cabo de un tiempo viajó a Inglaterra. . donde vivió varios años y halló al fin. autodominio y fe. Y es que «escribir es trabajar por un resultado que uno no verá hasta años más tarde. sin duda) el tormento y final de un soldado que participó en acciones criminales de “castigo” y venganza. esa vocación que él pregonaba ya en la adolescencia a todo el mundo. En ese sentido. a su vuelta a Estados Unidos pasó un tiempo de indecisión. una sorpresa para mantenerlo a uno en marcha. Hay que leerle. bebió demasiado y liquidó alguna historia sentimental. un firme asidero vital. “La velocidad de la luz” . y luego las devuelve con un pequeño añadido. el aliento que se extrae de sus libros no es desesperanzado. y que no está seguro de ver alguna vez. Exige esas cosas. esa experiencia que tanto nos enseña. se reencontró con su padre. Con cada palabra escrita me estaba salvando la vida. dio un sentido y una energía a su existencia. Wolff. Casi podríamos afirmar que la literatura.» Gracias a ese esfuerzo tenaz. la última novela de Javier Cercas. por favor. Demanda resistencia.76 antes de marchar a ella. se apoya en la mejor bibliografía para reconstruir con intensidad (es lo más valioso del libro. en el estudio y la escritura literaria. Tobias Wolff ha podido reconstruir para nosotros.

Saltó a la fama con su libro de memorias La vida de ese chico . -¿Cómo escribe sus cuentos? ¿Los tiene pensados de antemano o empieza con una idea y luego la desarrolla a medida que va escribiendo? -Por lo general. uno de los exponentes más importantes de la fuerte tradición cuentística de Estados Unidos. y cuya adaptación cinematográfica (1993) tuvo como protagonistas a Leonardo Di Caprio y Robert de Niro. 29 y 21 años. y La historia propia de ese chico. Flannery O'Connor. John Cheever y Raymond Carver. que comenzó en el siglo XIX y a la cual pertenecen Edgar Allan Poe. hago varios borradores. cuando comienzo a escribir un cuento ya tengo una idea bastante formada acerca de cómo se va a desarrollar. una serie de treinta y un relatos escritos a lo largo de varias décadas y complementados con diez inéditos. ya tengo una idea bastante clara de cómo será el relato. 1945) es. el que fue comparado con Mi vida como hombre. muchas veces. Su último libro publicado en castellano es la colección de cuentos Aquí empieza nuestra historia (Alfaguara). actualmente reside en California y desde 1997 dicta una cátedra de honor en la Universidad de Stanford. En sus cuentos suele tratar dilemas morales y destaca en ellos el detalle aparentemente insignificante. Sin embargo. En realidad. de 30.77 "No se puede predecir quién va a ser un gran escritor" Por Paula Varsavsky Tobias Wolff (Alabama. entre otros. Por supuesto que una vez que me encuentro en el segundo borrador. de Edmund White. Wolff ha recibido diversos premios. . publicó cinco libros de cuentos y varias novelas. mi idea inicial se modifica. Padre de tres hijos. hoy en día. tacho bastante. durante el transcurso de la escritura. recién cuando uno se sienta a escribir llega el momento en que aparece el tono narrativo. de Philip Roth. Asimismo. como el Pen Faulkner y el O´Henry (en tres oportunidades). corrijo.

Trato de cambiar. Lawrence. así me mantengo interesado. trato de escribir lo que realmente merece ser contado. Algo que sí tengo que admitir es que no se puede predecir a quién le va a ir bien en su carrera y a quién no. Sabemos que es una carrera muy complicada de llevar adelante. Les di para leer El extranjero. -Bueno. Ni siquiera se . de Flannery O'Connor. en comparación con los de algunos de sus compatriotas. Pero soy supersticioso y prefiero no contar de qué se trata mientras la estoy desarrollando. Por supuesto que sucede en escasas oportunidades y que. Tiene bastante que ver con cuán duro trabajan. -¿En qué está trabajando ahora? -Tengo una novela entre manos. Otras veces dicto cursos más específicos como "La nouvelle norteamericana" o "El cuento norteamericano". Son clases teóricas con alrededor de cien estudiantes. A lo largo del tiempo. como novelas o libros de memorias. una novela de James Baldwin. pero no hubiera podido predecirlo en aquel momento. También me agrada escribir textos más extensos. Aunque sé que muchos escritores se explayan públicamente acerca de lo que se encuentran elaborando. de todas formas lo hubiera sido. creo que lo puedo arruinar. Y de vez en cuando. he visto que algunos estudiantes que tuve cuando eran muy jóvenes terminaron siendo exitosos escritores. Siento miedo de hablar acerca de mi trabajo.78 -Sus cuentos tienden a ser cortos. -¿Cómo evalúa la producción de los alumnos en los talleres de escritura dentro de la universidad? -Hay algunos que traen textos interesantes para trabajar. ¿Sobre qué tratan sus cursos de literatura en la Universidad de Stanford? -El otoño pasado dicté un curso para estudiantes de primer año.H. de Albert Camus. puedo extenderme más. Incluí en la bibliografía un texto chino de hace dos mil quinientos años que se titula Lao-Tze . Cada uno está librado a su suerte. Si el relato lo requiere. un ex estudiante se convierte en un escritor conocido. probablemente. cuentos de James Joyce. una novela de D. cuentos de Isak Dinesen.

épicas. Incluso el semanario The New Yorker. las películas e internet. Otros. ¿cómo se encuentran las universidades? -Depende de cuáles sean las universidades de las que hablemos. como Harvard. siguen funcionando bien. las fotocopias. la realidad es que son pocos quienes los leen. Esas publicaciones fueron el semillero de la mejor literatura que se escribió durante décadas. cada vez se pierden más lectores. aunque si eso fuera cierto. la cantidad de lectores ha disminuido mucho. por supuesto que muchas de ellas eran solamente de género: románticas. -¿Qué opina del estado del relato breve en Estados Unidos en la actualidad? -No es un género fuerte hoy en día. pero había unas pocas dedicadas realmente a la buena literatura. Las que son muy adineradas. muchísima gente leería cuentos. -Dada la compleja situación económica y social de Estados Unidos. Pero las estatales tienen enormes problemas. Y con todas las distracciones de los medios. de detectives o de aventuras. en el que suelo colaborar. La gente pasa horas online . la calidad de la educación está sufriendo a causa de todo este descalabro. Simplemente. En este país llegó a haber más de tres mil revistas que publicaban cuentos. quedaron por el camino. Los escritores jóvenes continúan escribiendo cuentos. actualmente. Yale o Stanford. como la televisión. En definitiva. no hay demasiados lugares donde publicarlos. Y la brecha entre los ricos y los pobres cada vez se agudiza más. el número de becas. los fondos destinados a la investigación e. -¿Le parece que el cuento es un género que se adapta a ser publicado en internet? -Puede ser. . sin embargo.79 destacaban frente a los demás. Hay algunas revistas online que publican cuentos. inclusive. así es como disminuyen la cantidad de profesores. ¿cómo ve la educación?. con un déficit presupuestario. cada estado del país se encuentra. En cambio. entre otras tantas cosas. Llevan a cabo recortes con el propósito de reducir sus deudas. Recomiendo una muy buena que se llama Narrative. publicaba dos cuentos en cada número y ahora bajaron a uno. que parecían estar llenos de entusiasmo.

No sólo por la de Estados Unidos. porque creían que les hacía bien. también me atrae la historia mundial. así es como. y leo las novelas de Richard (Ford) con gran interés. Él también residía en California. -¿Encontró algo que no supiera previamente sobre la Guerra Civil de Estados Unidos en el libro que está leyendo? -Bueno. quien. además George Saunders. -¿De dónde proviene su interés por la historia? -Bueno. Lo conocí cuando era joven en el norte del estado de Nueva York. yo siempre continúo leyendo sobre el tema. Hay una gran cantidad de buenos escritores aquí hoy en día. Desde entonces.80 -¿Quiénes son sus escritores predilectos? -Me gusta mucho David Foster Wallace. Se trata de una extraña historia que sucede en Corea del Norte. La enfermedad de la adicción a la heroína se denominaba "el mal de los soldados". se ha convertido en parte de nuestra cultura. a unas cuatrocientas millas de aquí. se suele relatar. -¿Utiliza algo del material que lee sobre historia para sus obras de ficción? . tanto peor de lo que. en un encuentro literario. En este momento estoy disfrutando de un libro de historia sobre la Guerra Civil de Estados Unidos. También estoy leyendo el manuscrito de la novela de un amigo y colega. tuvo una temprana muerte hace un año y medio. Murieron más de un millón de personas y una enorme cantidad terminó con heridas irreparables y psicológicamente dañados de por vida. También me gusta un novelista que se llama Padgett Powell (dirige el Departamento de Escritura Creativa de la Universidad de Florida). En realidad. lamentablemente. en principio diría que fue una guerra por demás sangrienta. A los soldados les suministraban heroína. en distintos sentidos. Gran parte del problema de drogadicción que hay en este país es probable que haya comenzado en ese momento. nos encontramos algunas veces. terminaban convirtiéndolos en adictos. en poco tiempo. diría que siempre lo he tenido. Adam Johnson. Hay mucho para saber. en la universidad estudié historia además de literatura. Suelo leer bastante no ficción. en general.

-Entonces no escribiría una novela histórica.81 -Quizá algún día lo lleve a cabo de manera directa. . Hasta ahora no. Quizá me brinda una mejor mirada interior que se refleja en lo que escribo.. Me sirve para mantener la mente activa y. ayuda. sobre la vida.. no tengo esa vena. en ese sentido. Más bien leo sobre nuestro pasado porque me gusta aprender acerca del ser humano. por más que no utilice los datos concretos. -Supongo que no.

¿Cree en eso? -No. «Cazadores en la nieve» y «Ladrones de cuarteles»). En «Vida de este chico» recuerda la vida viajera que tuvo con su madre en la infancia. Una de las razones por las que . -Tres escritores muy contradictorios entre sí visitan su «Vieja escuela»: el poeta Robert Frost y los novelistas Ayn Rand y Ernest Hemingway. -Su protagonista y narrador afirma que «ser escritor libera de problemas de sangre (no reconoce su ascendencia judía) y de clase (es un estudiante becado en un colegio de clase alta). Se trata de una novela. oblicuamente. el proceso que lleva a un joven a decidirse a ser escritor. las ya citadas y «En el ejército del faraón».» recupera sus vivencias en Vietnam. y se ve obligado a enfrentarse. y ahora aborda. claro. ¿Fueron sus modelos? -Sí. «En el ejército. no de un libro de memorias». pero el colegio de «Vieja escuela» (Alfaguara) es muy distinto al que yo asistí. Aunque ha frecuentado más el cuento y la novela corta («De regreso al mundo». «La noche en cuestión». sus tres novelas de aliento.. y la novela demuestra que él está equivocado al pensarlo.82 «Ser amable hace muy difícil convertirse en escritor» Por Daniel G. a tales problemas.. son autobiográficas. López Tobias Wolff es uno de los más importantes narradores norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX. todos ellos lo fueron en algún momento de mi vida. «Sí que hay elementos autobiográficos en esta novela -precisa Wolff-. precisamente. La confusión y el conflicto que le crean son lo que le empujan a convertirse en escritor.

pero piensa que la vida de escritor no es lo suficientemente buena para ella. Además. su gran amigo Purcell y Bill. Contaré una anécdota. porque creo que fueron al mismo colegio. su rival. Hace cinco o seis años. Los demás. ¿Por qué no desarrolló más su personaje? -No se puede saber más de ella que el narrador. No era plausible que esta joven más madura que él pudiera estar más tiempo con el protagonista. cuando empecé a redactar «Vieja escuela». a la que el narrador plagia un cuento. George es uno de los personajes que no he inventado y se parece mucho a un chico del colegio. me parecen que son emblemáticos.. ¡Era George y había estado sentado allí escuchándome! En fin. y no protestó por lo que había escuchado. no sabría decir por qué. Susan podría haberlo sido. me interesó cómo los construyeron.. el profesor que me había invitado. porque eran muy conscientes de sus personajes públicos. -Varios de los compañeros del narrador también aspiran a ser escritores: George. pese a su talento. ¿Por qué ninguno de ellos termina por serlo? -El narrador nunca se rindió ni cejó en su empeño y es lo fundamental.. porque si ellos se trataban a sí mismos como «personajes». yo también podía hacerlo.83 los elegí es que ejercieron una influencia muy grande sobre mi generación. tampoco llega a ser escritora. sí.. lo que además me permitió ciertas libertades. George. que dirige la revista del colegio. porque se hizo profesor. -¿No porque fuera tan amable? -¡Claro y ser amable hace muy difícil convertirse en escritor! (Se ríe) En cuanto a Bill. A ese conflicto se enfrenta todo autor. Y. Así que leí la parte de la novela en la que lo presento. me invitaron a leer en una universidad y quise poner a prueba el material que llevaba escrito. me dijo: «Me gustaría que conociera al director de nuestro Departamento. como escritor. . después. se portó muy bien. sobre todo. Purcell quizá tenía demasiado dinero y eso anestesia. -Susan.

Hace poco hablaba con el traductor de Carver al hebreo y me dijo que. el profesor Makepeace? -Hay mucho de mí en el joven narrador y también en este personaje del que todo el mundo cree que ha sido gran amigo de Hemingway y no lo es. si hubieran sido más parecidas. sus obras han gustado y siguen gustando mucho a la gente. ¿Qué comparte con el decano. pero sus obras no se parecen nada. -Tobias Wolff fue gran amigo de Raymond Carver y lo es de Richard Ford.. te mitifican e idealizan. También lo que Makepeace piensa sobre la enseñanza se acerca mucho a lo que yo pienso. -A lo mejor. no hubiéramos sido tan amigos. Ése sí que es un gran halago para un escritor. Hay que tener mucho cuidado con ello. ¡También soy muy distinto a mi mujer! En fin.84 -Usted da clases en la Universidad. se estaba divorciando y que no se sentía tan solo cuando lo leía. mientras trabajaba en ello.. Soy muy consciente de que cuando uno ocupa una posición de prestigio de cara a los jóvenes. .

especialista en el relato breve. 19 de junio de 1945). Ha conseguido varios premios por sus narraciones. en la tradición de Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway. el más importante de aquel país. EE. Se graduó en las Universidades de Oxford y en Stanford. . De regreso al mundo (1985). como editor. Wolf huye siempre de los personajes muy marcados y grandilocuentes. Los mejores cuentos americanos (1994). el más importante representante del realismo sucio. UU. aunque autor también de novelas.. en New York. cuentos. Vida de ese chico (1989). Su libro de memorias "Vida de ese chico" (1989) ha sido adaptado al cine en la cinta This Boy's Life de 1993. Un tema muy frecuente en su narrativa es el dilema moral de difícil resolución. cuentos. Alabama. memorias. cuentos. y sus mayores virtudes narrativas son la atención rigurosa al detalle mínimo aunque significativo. cuentos. por tanto. La noche en cuestión (1997). En el jardín de los mártires estadounidenses (1981). Cazadores en la nieve (1981). escritor estadounidense de ficción y memorias. relatos.           Feos rumores (1975). la moderación y afinación estilísticas y un peculiar sentido del humor. En el ejército del faraón (1994). novela. Aquí empieza nuestra historia (2009). como el "O'Henry". Tuvo amistad con el cuentista Raymond Carver (1938-1988). Desde 1997 es profesor de literatura en la Universidad de Stanford. Se halla adscrito a la corriente del llamado realismo sucio. Tobias Wolff está casado y tiene tres hijos. Ambos se hallan inscritos. memorias de su vida como soldado en VietNam. protagonizada por Leonardo Di Caprio y Robert De Niro. Enseñó en la Universidad de Syracuse.85 Tobias Wolff / biografía Tobias Jonathan Ansell Wolff (Birmingham. en la larga tradición cuentística norteamericana.

Cosas de vieja. Huasipungo / Jorge Icaza 25. Corazón de perro / Mijaíl Bulgákov 3. El hombre que amaba al prójimo y otros cuentos / Virginia Woolf 5. Y otros 19 cuentos / Fernando Sorrentino 42. La mancha indeleble y otros cuentos / Juan Bosch 30. El principito / Antoine de Saint-Exupéry 19. La agonía del Rasu-Ñiti y otros cuentos / José María Arguedas 10. Tres relatos / José Bianco 36. El caballo que bebía cerveza / Joao Guimaraes Rosa 35. Caballería Roja / Isaak Babel 11.Vidrios rotos y otros cuentos / Osvaldo Soriano 39. Voluntad de vivir y otros relatos / Thomas Mann 8. Eva y los moluscos / Efraím Castillo 37. Antología del cuento chino / varios autores 4. Los chinos y otros cuentos / Alfonso Hernández Catá 29. Crónica de la ciudad de piedra / Ismail Kadaré 6. Las aventuras del Barón Münchhausen / Rudolf Erich Raspe 24. capitán de altura / Jorge Amado 26. Cinco cuentos / Tobias Wolff . La casa de las bellas durmientes / Yasunari Kawabata 7. Un horrible bloqueo de la memoria y otros relatos / Alberto Moravia 13. el supremio / Augusto Roa Bastos 17. La noche de Ramón Yendía y otros cuentos / Lino Novás Calvo 20. El libro de la imaginación / Edmundo Valadés 31. Cuatro relatos / Joseph Roth 32. La mosca y otros cuentos / Slawomir Mrozek 38. La amortajada y otras historias / María Luisa Bombal 40. El rostro sin lumbre y otros cuentos / Oscar Cerruto 44.86 BIBLIOTECA DIGITAL DE AQUILES JULIÁN 1. La infancia de Zhennia Liubers y otros relatos / Boris Pasternak 2. Cinco cuentos / Robert Musil 46. Una cuestión de suerte y otros cuentos / Vladimir Nabokov 15. Las últimas miradas y otros cuentos / Enrique Anderson Imbert 16. Una visión del mundo y otros cuentos / John Cheever 22. Cuatro cuentos / Rosario Castellanos 43. Yo. Adán. Cuentistas dominicanos 1 / Aquiles Julián 34. Seis cuentos para leer en yola / Aquiles Julián 28. El siglo de las luces / Alejo Carpentier 18. Todo es engaño y otros cuentos / Sherwood Anderson 23. El tacto y la sierpe y otros textos / Reynaldo Disla 14. La fama de Clodomiro / Ángel Balzarino 45. Dublineses / James Joyce 9. Los siete mensajeros y otros relatos / Dino Buzzati 12. El amuleto y otras historias / Ciro Alegría 41. El libro de cristal de los Cohén / Aquiles Julián 33. El espejo de Lida Sal / Miguel Ángel Asturias 27. Vasco Moscoso de Aragón. Over / Ramón Marrero Aristy 21.

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