D 4 • El Dominical • Lima, 1 de abril del 2012

En abril de 1912, cien años atrás, El Comercio* publicó un artículo sobre las costumbres eclesiales de la época durante la Semana Santa limeña.

Lima antigua

E

n la forma habitual se han realizado en Lima las ceremonias de la Semana Santa. Días de recogimiento y de piedad han pasado tranquilos en medio de la expansión de los sentimientos religiosos de la ciudad, que ha acudido a los templos, donde ya se rezaban las tradicionales estaciones, ya se decía vista centenaria. La Catedral de Lima a inicios del siglo XX. En ella se celebraba la el sermón de tres horas que Semana Santa con rituales religiosos que perduran hasta la actualidad. un sacerdote limeño creó en aquellos pasados tiempos de piedad y de fe. Las ceremonias han revestido su misma anterior pompa y solemnidad, y dejado un suave recuerdo en las almas tranquilas que en ellas encuentran su consuelo.

La ceremonia de la

En la catEdral

Con asistencia del supremo gobierno y corporaciones oficiales, se celebraron en la iglesia Catedral los oficios divinos los días Jueves y Viernes Santo. A las 10 de la mañana de ambos días, se dio comienzo a las ceremonias. El Jueves Santo celebró la misa el R. P. José M. Samamé, asistido por los doctores Abraham del Roco y Lino del Carpio. Asistió de medio pontifical el arzobispo. Hizo de maestro de ceremonias el doctor Luis Hernández. Concluida la misa se realizó la procesión del Santísimo hasta la iglesia del Sagrario, donde se levantaba el monumento. En este lugar, se depositó la sagrada urna por el ilustrísimo arzobispo, entregando la llave del taberná-

culo a S. E. el presidente de la República, quien acompañó la procesión seguido de todo el acompañamiento oficial. Tanto al entrar S. E. al templo como al salir de él, fue acompañado por una comisión de canónigos. La parte musical de estos oficios corrió a cargo de una buena orquesta, bajo la dirección del maestro Nieto.

pasión

laica, en San Marcelo; Inocencio Hernández, en Santo Domingo; Manuel Tejedos, en San Pedro; y Rafael de la Serna, en San Agustín […].
la PrOcESIÓn dEl SantO SEPUlcrO

Desde las dos de la tarde del Jueves Santo, se vieron visitados los templos por numerosa concurrencia de personas de ambos sexos, que recorrían las alMUErZO a lOS POBrES En el comedor del Seminario estaciones.
de Santo Toribio, se realizó el almuerzo con que el ilustrísimo arzobispo agasaja todos los años el jueves a doce pobres. Este almuerzo fue presidido por el arzobispo,

El número más importante de las funciones de Semana Santa fue sin duda la procesión del Santo Sepulcro, tanto por la numerosa concurrencia que asistió cuanto sirviendo la mesa los seño- rosa concurrencia de perso- por la especial solemnidad nas de ambos sexos, que re- que revistió dando un aspecres canónigos. to verdaderamente religioso corrían las estaciones. Las iglesias que más vis- […]. La procesión recorrió las El laVatOrIO Terminando el almuerzo, tosos y artísticos monumen- calles de Pozuelo de Santo se efectuó el lavatorio en el tos presentaban fueron la Domingo, Mantas, Plaza de mismo local del seminario, del Sagrario, Santo Domin- Armas, Santa Apolonia, Arefectuando esta ceremonia go, La Merced, Santa Teresa, zobispo, Rivera y Correo. Por estas calles, se arrojael mismo Iltmo. arzobispo. Concepción y San Pedro. En la primera de estas iglesias, ron flores durante el paso de se había hecho verdadero de- la procesión. A las 6 y 30 inSErMÓn dE MandatO Este fue pronunciado, a las rroche de luces, las que colo- gresó a su templo la procetres de la tarde del Jueves cadas en forma artística le da- sión, donde se cantó el miSanto, por el R. P. José Cano, ban un aspecto fantástico o serere a toda orquesta, dando enseguida la bendición de la corporación de Jesús, imponente. al Excmo. delegado aposen la iglesia Catedral. tólico. Con este acto, se dio laS trES HOraS laS EStacIOnES En los principales templos, con concluida la ceremonia Desde las dos de la tarde del se realizaron los sermones que reseñamos. Jueves Santo, se vieron visi- de tres horas, distinguiéntados los templos por nume- dose los oradores Juan Zu- (*) El Comercio, 6 de abril de 1912.