CARACTERÍSTICAS DE LOS CUENTOS POPULARES SEGÚN RODRÍGUEZ ALMODÓVAR Los cuentos populares pertenecen y tienen su origen en épocas y lugares

muy distintos, reflejando así una historia cultural muy amplia y variada. Según el autor, el cuento es un relato de tradición oral relativamente corto, con un desarrollo argumental de intriga en dos partes o secuencias y perteneciente a un patrimonio colectivo que remite a la cultura indoeuropea. Vemos así dos características fundamentales que lo diferencian de la novela o el chiste: su brevedad y que su forma de transmisión se opone a todas las formas literarias que se perpetúan por escrito. Almodóvar clasifica los cuentos populares en tres clases que engloban, por sí mismas a distintos tipos o versiones: los cuentos maravillosos, los de costumbres y los de animales. Aunque entre los tres hay una relación especular porque comparten afinidades temáticas, motivaciones secundarias repetidas y combinadas, personajes sobresalientes o funciones sociales específicas. Los cuentos maravillosos se caracterizan por poseer una estructura y otros aspectos muy peculiares, bastante estables a lo largo de los siglos y muy semejantes en todas las culturas: esta clase de cuentos consta de siete personajes (el héroe, el falso héroe, el agresor, el donante del objeto mágico, la víctima y los auxiliares del héroe). Respecto a su estructura, suele diferenciarse en dos partes o secuencias, siendo fundamental el debilitamiento y carácter polivalente de la segunda, como medio para crear confusión. Estos relatos tienen una función histórica y social que ha ido evolucionando según el contexto marcando sus elementos y aportándoles forma de ritual. Tienen por tanto una función de recordatorio y una estrecha relación con el mito. Este tipo de cuentos en España se diferencian por poseer un impulso indeterminado a hacer el bien y una escasez de violencia y una gran presencia del realismo, siendo los siete cuentos básicos maravillosos los siguientes: La adivinanza del pastor; Blancaflor, la hija del diablo; El príncipe encantado; Juan el Oso; La serpiente de siete cabezas y el castillo de Irás y no Volverás; Los animales agradecidos; y Las tres maravillas del mundo. Los cuentos de costumbres reflejan los modos de vida de las sociedades agrarias, manteniéndolos o criticándolos, y están caracterizados por no tener elementos fantásticos y tener como función principal representar a tales sociedades. Aparecen príncipes raros y mujeres difíciles, así como unos personajes muy delimitados: una princesa que es toda doncella , un rey que es todo propietario viejo, los hijos de princesa que son herederos legítimos, los hijos de príncipes que son herederos dudosos, la esposa que representa el poder matriarcal latente y “Cenicienta” y “Blancanieves”, que son doncellas dudosas. La propiedad privada aparece como elemento fundamental de la problemática de las sociedades que representan estos cuentos. Otros rasgos importantes son la existencia de niños en peligro y conflictos sociales de pícaros, pobres y ricos, convirtiéndolos en ocasiones en cuentos de tontos, por sus caricaturas grotescas del sistema social, y de miedo, por el culto a los muertos. Los cuentos de animales son aquellos cuentos de tradición oral cuyos protagonistas son principalmente animales que hablan, sin ser personas metamorfoseadas. Estos animales,

Como ingrediente habitual poseen la ruptura de tabú escatológico. Los argumentos se deben al móvil principal del hambre. que nos muestra que es claramente un cuento de animales. ya que cada sociedad y cada persona lo hace de manera distinta. con el objetivo de transmitir lo que es la base de una cultura muy amplia que proporciona una identidad y cohesión social. Cada tipo de literatura y cada modo de contar un cuento es el vehículo de transmisión de un estilo particular. un mismo cuento tradicional cuenta de infinitas versiones esparcidas en muchas ocasiones a nivel internacional. aportando un grano de riqueza a la cultura literaria tradicional y oral. y es precisamente la presencia de multiplicidad de transmisores la que conlleva que haya una multitud de recetores y. rigiéndose por la ley natural de la supervivencia. La ausencia de animales fabulosos es también una característica esencial. animales pequeños. Respecto a los personajes. aportando al cuento sus toques personales y sus innovaciones e incluso omisiones a su gusto: si a una abuela le parece demasiado duro el final de Caperucita Roja lo suavizará y se lo contará a su nieto con aportaciones de su cosecha. Así. Los cuentos populares perdurarán en el tiempo pero serán modificados según la época y el público al que van dirigidos. unos como ganadores (animales domésticos. en consecuencia una gran variedad de visiones y reacciones ante un mismo cuento que conforman una memoria colectiva muy rica y amplia. con carácter personal y que refleja la realidad del momento.tanto domésticos como salvajes. carnívoros. voladores y el hombre) y otros como perdedores (animales no domésticos. ya que los cuentos tradicionales tienen abundantes rimas y frases hechas. animales feroces. La gracia de la literatura oral es que se ha ido transmitiendo de generación en generación de modo singular. Vemos. animales grandes. La literatura oral es anónima. pertenecen al hábitat humano y quieren asemejarse en su comportamiento a los hombres. y es por ello que hay numerosos escritores que han dedicado su vida a recoger cuentos por todo Europa y el mundo. no voladores y los animales respectivamente). Muchas veces se utilizaban estos cuentos con fines puramente educativos. “CÓMO SE CUENTAN LOS CUENTOS” Contar un cuento de manera literal es difícil y muchas veces imposible. por tanto que el narrador juega un papel . aporta cada narrador su forma de ser y de pensar. y carecen de moraleja (excepto que sea de carácter humorístico). suelen aparecer emparejados. las preocupaciones y los intereses del contexto de la época. que no reflejan otra cosa que tradiciones o valores éticos del momento a través de personajes modelo. herbívoros. A continuación se presenta un análisis de las características del cuento de “La Mariposita”. era el modo que tenían las personas experimentadas de transmitir conocimientos vitales a los más pequeños de modo cercano y divertido. De este modo. eufemismos y parábolas. También cada transmisor aporta al cuento su ritmo y su melodía. Pero hay que transmitir y enriquecer los cuentos por encima de recogerlos para que la literatura popular no desaparezca. animales astutos. ya que el contexto social es determinante del contenido de estos textos.

ideas y valores intrínsecas en la ficción. llegan al receptor con unos toques especiales tanto para él como para el que los transmite. La clave para que esta tradición oral se mantenga es la ilusión de transmitir cultura.crucial en la literatura oral y tradicional porque no solamente ejerce el papel de emisor. un vehículo para la formación de futuros lectores. . manteniendo así viva la narración y dotándola de un carácter dinámico. que provoca en el niño un entusiasmo por conocer y escuchar más historias. En mi opinión. que querrá aprender al dedillo y transmitirlas él a su tiempo. La literatura oral es por tanto. y si se les hace ver que eso que están deleitando existe de modo parecido en los libros podremos despertar su interés por la lectura. puesto que la riqueza de la literatura popular se debe al hecho de que los mismos cuentos nunca son iguales. sino que tiene una gran responsabilidad en cuanto a la forma y al contenido del mensaje. no existen modos mejores y peores de contar un cuento (siempre que se haga de forma entendible y adecuada a la edad y desarrollo del que lo escucha). ya que es el modo de iniciar a los niños en la ficción basada en los cuentos. y un cuento que se explique de modo que enseñen valores positivos quizá no plasme en el niño un recuerdo una experiencia vital de por vida (como por ejemplo el eterno recuerdo del momento en que un familiar nos contó una determinada historia) y al contrario.