Para continuar reflexionando

El mundo del futuro es cada vez más incierto; deberíamos educar para vivir en un mundo que no podemos imaginar, el único modo de prepararse es sacar el máximo provecho de nosotros mismos, en la convicción de que al hacerlo seremos todo lo flexibles y productivos que podamos llegar a ser1. Una sociedad en permanente transformación pone de manifiesto la necesidad de adaptación y recreación; el hombre necesita estimular su potencial para adecuarse rápidamente al mundo vertiginoso en el cual se encuentra inmerso, para despertar a nuevos procesos de crecimiento y superación personal y del entorno. En este contexto donde la escuela juega un rol fundamental: puede significar una plataforma de despegue o un quiebre obstaculizador si no percibe las necesidades de las nuevas generaciones. Es evidente que la escuela no prepara para intervenir transformativamente en la realidad. No existe posibilidad alguna de colaborar efectivamente en la transformación del mundo si no nos empuja un sueño de cambio, una utopía movilizadora…para conseguir algo primero hay que soñarlo2 Para Robinson nuestro sistema educativo anula la individualidad, tomando en cuenta sólo las aptitudes académicas como inteligencia. La creatividad y la inteligencia van de la mano, cualquier ser humano, necesita de la creatividad porque necesita de la inteligencia. Plantea que para alcanzar estos propósitos, “la creatividad es tan importante como la alfabetización” y que es necesario pasar de la educación “industrial” a una de “agricultura o artesanal” 3, educación personalizada y heterogénea; si se piensa en que los seres humanos pueden hacer florecer sus capacidades, y que los colegios deberían crear las condiciones necesarias, como medio facilitador, para garantizar el desarrollo de las potencialidades creativas del educando. Señalamos la importancia de pararnos en la necesidad de repensar que se está haciendo en los espacios
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Robinson, Ken “ El Elemento”, Grijalbo, 2009 Lens Fernández, José Luis, “Educar para cambiar el mundo”. Los momentos de una transformación liberadora en educación. Versión inédita en prensa, 2012. 3 María Acaso

educativos, con la creatividad con la que nace todo ser humano: Se Se Se Se Se está está está está está opacando… bloqueando… inhibiendo… desvalorizando… matando…

Sostenemos que las causas de tener una educación, carente de creatividad, ente otros carencias, no es casual, porque responde y está montada “en una matriz originaria: autoritaria, disciplinadora y 4 reproductora” . Funcional y sostenedora de un sistema mercantilista, donde prevalecen los privilegios, el individualismo, la inequidad y la falta de democratización, en su verdadero alcance. La educación sistemática – escolarizada, ejerce una presión implacable sobre toda la población educativa para generar conformidad, lo que se contrapone a la idea que concebimos de creatividad: cambio, innovación. La necesaria inclusión de la creatividad en todos y cada uno de los espacios educativos forma parte de la educación trasformadora que comienza en resignificar y transformar las prácticas educativas desde lo personal y hacia lo colectivo. La creatividad está en todos nosotros. Todos tenemos talentos. Pero además, la creatividad se puede desarrollar por medio del proceso educativo. Educar en la creatividad es educar para el cambio y formar personas ricas en originalidad, flexibilidad, visión, iniciativa, confianza.

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José Luis Lens Fernández

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