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BANCO

HENRI CHARRIÈRE

ÍNDICE
1.- LOS PRIMEROS PASOS EN LIBERTAD..............................................................12 2.- LA MINA...................................................................................................... 25 3.- JOJO \“LA PASSE\.........................................................................................39 4.- EL ADIÓS A CALLAO.....................................................................................63 5.- CARACAS.....................................................................................................69 6.- EL TUNEL POR DEBAJO DEL BANCO...............................................................77 7.- CAROTTE — LA CASA DE EMPEÑOS...............................................................88 8.- LA BOMBA................................................................................................. 100 9.- MARACAIBO – EN TERRITORIO INDIO..........................................................113 10.- RITA — VERACRUZ...................................................................................125 11.- MI PADRE.................................................................................................141 12.- LOS LAZOS REANUDADOS — VENEZOLANO...............................................150 13.- VEINTISETE AÑOS DESPUÉS— MI INFANCIA................................................159 14.- LOS BARES NOCTURNOS — LA REVOLUCIÓN.............................................183 15.- LOS CAMARONES — EL COBRE..................................................................189 16.- EL GAB — PABLITO...................................................................................194 17.- MONTMARTRE — MI PROCESO..................................................................201 18.- ISRAEL — EL TERREMOTO.........................................................................225 19.- EL NACIMIENTO DE \“PAPILLON\..............................................................233 20.- MIS EDITORES.......................................................................................... 242 21.- ANTES DE PARÍS.......................................................................................255 EL AUTOR Y SU OBRA.......................................................................................278

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1.- LOS PRIMEROS PASOS EN LIBERTAD

Buena suerte, franceses! Sois libres a partir de este momento. Adiós! El oficial de la penitenciaria de El Dorado nos vuelve la espalda, tras habernos hecho un gesto de adiós. No es tan difícil así abandonar las cadenas que se arrastraron durante trece años. Cogiendo a Picolino por un brazo, damos algunos pasos por la subida que, a partir del margen del río donde nos dejó el oficial, sube hasta la aldea de El Dorado. En la vieja Casa de España, en 1971, precisamente en la noche de 18 de agosto, me acuerdo con una increíble nitidez del camino pedregoso, y no sólo la voz del oficial resuena de la misma manera, grave y clara, en mis oídos, sino que hago el mismo gesto de hace veintisiete años: vuelvo la cabeza. Es media noche, afuera está oscuro. No. Para mí, sólo para mí, el sol brilla, son las diez de la mañana y estoy mirando las más bonitas espaldas, la imagen más bella que vi en mi vida, la de mi carcelero que se aleja, simbolizando de esta manera el fin de la vigilancia que, día y noche, segundo a segundo, nunca dejó de ejercer, vigilándome durante trece años. Una última mirada al río, una última mirada por encima del hombro de mi carcelero hacia la isla de la penitenciaria venezolana en medio del río, una última mirada hacia el terrible pasado que ha durado trece años, trece años en los que me pisotearon, humillaron, aplastaron. Rápidamente, sobre el río, en la nube de vapor que sale del agua recalentada por el sol de los trópicos, hay imágenes que parecen querer formarse para que, como en una tela, vea nuevamente el camino recorrido. Me niego a asistir a la exhibición de esa película, cojo a Picolino por un brazo, volviendo la espalda a esa extraña tela, y lo arrastro a paso rápido, tras haber sacudido los hombros, para desembarazarme definitivamente de la pátina del pasado. ¿La libertad? Pero, ¿donde? En el fin del mundo, en las recónditas mesetas de la Guayana venezolana, en una aldea administrativa encajada en la más exuberante vegetación virgen que se pueda imaginar. Es la punta sudeste de Venezuela, cerca de la frontera brasileña, inmenso océano verde salpicado, aquí y allá, por caídas de agua de los arroyos y de los ríos que lo atraviesan y donde viven, esparcidas, de una manera y con un espíritu dignos de los tiempos bíblicos, pequeñas comunidades, agrupadas al socaire de una iglesia donde el padre no necesita predicar el amor y la simplicidad entre los hombres, porque ellos ya lo tienen, en su estado natural y permanente. Muchas veces, estos pueblecitos sólo pueden comunicarse con otros, tan perdidos como ellos, por medio de uno o dos camiones, que sorprendentemente consiguen llegar hasta ahí. Y en su manera de vivir, de pensar, de amar, estos seres simples y poéticos viven como se vivía hace siglos y siglos, limpios de todos los miasmas de la civilización. Cuando llegamos a la cima de la ladera, antes de avanzar hacia la meseta donde comienza la aldea de El Dorado, nos paramos para, lentamente, muy

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lentamente, seguir avanzando. Oigo respirar a Picolino, y con él respiro profundamente, aspirando el aire hasta lo más hondo de los pulmones, para expirarlo dulcemente, como se tuviera miedo de vivir demasiado deprisa estos maravillosos minutos, los primeros de la libertad. La gran meseta se abre delante de nosotros con sus casitas muy limpias a uno y otro lado, todas con flores. Nos divisan algunos niños, saben de donde venimos. Sin aire hostil, sino con gentileza, se aproximan y caminan en silencio a nuestro lado. Tienen aire de comprender la solemnidad del momento y lo respetan. Ya frente a la primera casa, una negra gorda vende café y bollos de maíz, las arepas, en una mesita de madera. — — — — Buenos días, señora. Buenos días, señores! Dos cafés, por favor. Sí, señores.

Y la buena mujer nos sirve dos deliciosos cafés, que bebemos de pie, porque no hay sillas. — — — — — — — — — — — — — — — — — — — ¿Cuánto debo? Nada. ¿Por qué? Tengo el placer en ofrecerles su primer café de la libertad. Gracias. ¿A que hora hay un autobús? Hoy es festivo; no hay autobús, pero a las once viene un camión. Ah! Gracias. — Una joven, de ojos negros y con la piel levemente oscura, sale de la casa. Entren y siéntense — nos dice con una bonita sonrisa. Entramos y nos sentamos, cerca de una docena de personas que beben ron. ¿Por qué su amigo anda con la lengua fuera? Está enfermo. ¿Podemos ayudarlo en algo? No, no hay nada a hacer, está paralítico. Tiene que ingresar en un hospital. ¿Quién va a darle de comer? Yo. ¿Es su hermano? No, es mi amigo. ¿Tiene dinero, francés? Muy poco. ¿Como sabe que soy francés? Aquí se sabe todo deprisa. Desde ayer sabemos que usted iba a ser puesto en libertad. Se sabe también que se ha evadido de la isla del Diablo y que la policía francesa quiere atraparlo para llevarlo allá otra vez. Pero no vendrán a buscarlo aquí, porque aquí ellos no mandan. Nosotros vamos a protegerlo. ¿Por que? Porque... ¿Que quiere usted decir? Tome, beba un vaso de ron y déle un poco también a su amigo.

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Una mujer de unos treinta años toma la palabra. Es casi negra. Me pregunta si estoy casado. No. Si mis padres viven aún. Sólo mi padre. — Se va a alegrar al saber que usted está en Venezuela. — Claro que si. Un blanco alto, flaco, con ojos enormes, pero simpático, dice: — Mi primo no sabe decirle a usted la razón por la cual vamos a protegerlo. Pues bien, yo se lo voy a explicar. A menos que esté loco, y si es así no hay nada que hacer, un hombre puede arrepentirse y volverse bueno, si lo ayudan. Por eso es por lo que en Venezuela usted será protegido: porque nos gustan las personas y, con la ayuda de Dios, creemos en ellas. — ¿Por qué razón usted cree que estaba prisionero en la isla del Diablo? — Ciertamente por una cosa muy grave! Tal vez por haber matado o hecho un robo muy importante. ¿Por cuánto tiempo fue usted fue condenado? — A cadena perpetua. — Aquí, la pena máxima es de treinta años. ¿Cuántos ha cumplido? — Trece años. Pero estoy libre. — Olvide todo eso, hombre. Olvide lo más deprisa posible lo que sufrió en las prisiones francesas y aquí, en El Dorado. Olvide, porque si piensa mucho en eso acabará por no querer a los hombres y llegará casi hasta a odiarlos. Sólo el olvido va a permitirle volver a amarlos y a vivir en medio de ellos. Cásese lo más deprisa posible. Las mujeres de este país son ardientes, y el amor que le dará aquella que usted escoja va a ayudarlo, por la felicidad y por los hijos que le dé, a olvidar lo que haya sufrido en el pasado. El camión llega. Agradezco su ayuda a esta buena gente y salgo cogiendo a Picolino por el brazo. Uno docena de pasajeros está sentada en los bancos, detrás de la cabina del camión. Por gentileza, esas personas humildes nos dan los dos mejores lugares en la cabina, al lado del conductor. Dentro del camión, que salta como un loco en la pésima carretera llena de agujeros y surcos, pienso en este curioso pueblo venezolano. Ni los pescadores del golfo de Paria, ni los soldados de El Dorado, ni ese humilde hombre del pueblo que me habló en aquella casa de paja y tierra, tienen estudios. Apenas saben leer y escribir. ¿Como pueden, entonces, poseer ese sentido de caridad cristiana, esa nobleza de alma que perdona a los hombres que se equivocaron? ¿Como pueden encontrar las palabras de consuelo delicadamente apropiadas, ofrecer ayuda al ex-presidiario con sus consejos y lo poco que poseen de suyo? ¿Como es que los jefes de la prisión de El Dorado, que son instruidos, tanto los oficiales como el director, pueden comulgar con el pueblo, en las mismas ideas: dar una oportunidad a un hombre perdido, sea quién sea y sea cuál sea la importancia de su delito? Estas calidades no pueden venir de los europeos, sino de los indios. De cualquier manera, puedes quitarte el sombrero por ellos, Papillon. Llegamos a Callao. Una gran plaza, música. En efecto, estamos a 5 de julio, es fiesta nacional. Una multitud endomingada, siempre la misma gente matizada de los trópicos, donde se mezcla toda la gama de colores: negro, amarillo, blanco y el cobrizo de los indios, cuya raza se nota siempre en el mirar un poco

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con una mesa redonda. — Sean bienvenidos — dice el padre. Tengo también algunos diamantes brutos encontrados en los tomates del huerto que había plantado. ofrecidos por los pocos alumnos de matemáticas que tuve en la prisión de El Dorado. quince y dieciséis años. Picolino. después nos ocuparemos de eso. separados por la mitad por una raya.oblicuo y en la piel aclarada. Una chica. yo y algunos pasajeros descendemos de la plataforma. Maria nos sirve el café. ¿Tienen hambre? ¿Quieren café o ron? No quiero ofenderlo con un rechazo y acepto tomar café. color rosa. Paramos delante de una de ellas. La casa está limpia. Tengo algunas libras inglesas de las Antillas y algunos centenares de bolívares. de un negro de azabache. Los cabellos ondulados. Siéntense a la mesa. Prefiero decirlo yo. Las tres hermanas están de pie. — Venga primero a mi casa. Sustituye a la madre. Nos hace pasar delante de ella. Una sala limpia de tierra batida. se aproxima y me dice: “Deje. mirarla con más atención. y. de cabellos negros y lisos. pienso en lo que vamos a hacer. La seguimos. algunas sillas. de altura media y la misma tez de la chica. antes que lo sepa por otros. Maria es una joven de los trópicos. Debe tener unos dieciocho años. es la mayor. con dientes magníficos. Les pido que los reciban bien. con techos de paja o chapa de zinc. un hombre de unos cuarenta años. porque viene a sentarse junto a su padre. — Mi hija Maria. color de ladrillo claro. y también me observan. la que los trajo aquí. ya está pagado”. Tiene unos grandes ojos negros ligeramente oblicuos. Puedo. atravesamos la plaza y. que nos dejó hace cinco años para ir con un buscador de oro. — Papá. Por momentos. a menos de doscientos metros. llegamos a una calle de tierra. Los trazos del rostro son finos. que también desciende del camión. de arcilla. hermanas. La chica que nos dijo que no pagáramos pregunta adónde voy y le respondo que voy a buscar una pensión. Hay tres chicas más. Salieron de la prisión de El Dorado y no saben adonde ir. Y repite la fórmula consagrada: — Esta casa es suya. se ve la punta de la lengua. entonces. caen hasta sus hombros. están en su casa — dice la chica. delante de mí. Con la pequeña bolsa en una mano y Picolino que me agarra de la otra con los tres dedos que le faltan en la mano izquierda. — Entren. detrás de ella. aunque en el color de la piel mate y cobriza se perciba la presencia de una gota de sangre india. son extranjeros que vienen conmigo. El conductor nos desea buena suerte y el camión parte nuevamente. Lleva una blusa blanca estampada con -6- . pero por la simplicidad del mobiliario percibo que son pobres. rondando los catorce. no tiene ningún trazo mongol. Tiene la boca sensual. ojos indios. rodeada de casas bajas.

— La llamamos así a causa de sus ojos verdes. — ¿Y usted. en dirección a una puerta. Él se fue y usted puede ocupar su lugar. Tiene que volver a aprender. No voy a preguntarle de qué vive. guardados en un sujetador que se adivina por debajo de la ropa. Jose? ¿A qué se dedica? — ¿Yo? A nada. Es correcto que son pobres. — Entonces vaya a la mina de oro. Los cinco formamos un todo. Y ahora. Tiene la piel mucho más clara que nosotros y se ruboriza por cualquier cosa. allá le darán trabajo. porque nuestros corazones laten siempre al unísono. ¿Cómo se llama usted? — Enrique — ¿Estuvo mucho tiempo en prisión? — Trece años. si me dejo manejar. me cuesta a comprender lo que está pasando. porque las veo quitar de allí ropas de mujer y cambiarlas a otro lado. duerma aquí esta noche — me dice Maria. Esperemos. Sus labios son rojos. o si roba.flores. mucho. porque parece una rosa. Mi padre se llama José. No hay cama. me dejo conducir. suspendidas. Exactamente como un pájaro a quien abren la jaula y ya no sabe volar. ¿Por qué razón me dejo conducir así. No trabajo porque pagan muy poco. como debe haber sufrido! — Sí. Maria se levanta y las otras la siguen. y dos trazos de lápiz. pero estoy convencido de que. una falda negra y zapatos de borde bajo son sus ropas de festivo. pero se visten decentemente. Tumbado en la hamaca. ¡Qué fácil ha sido este primer día de libertad! Demasiado fácil. — Esta es Esmeralda — dice ella presentando a la más joven de las hermanas. como es frecuente en los trópicos: dos buenas hamacas de lana. cuatro chicas jóvenes y encantadoras. es verdad. No nos lo agradezca. que. para cuidar de Picolino. Nosotros cuidaremos del enfermo mientras usted trabaja. Dejo que se lleven mi pequeño paquete. Esta es Conchita y la otra es Rosita. Es extraordinario. acentúan aún más su inmensidad. porque no le damos nada. con un escote muy grande que le descubre los hombros y la raíz de los senos. ¿que puede hacer Enrique aquí? — No sé. en vez de trabajar. Maria ha mentido. — Enrique. ya conoce a la familia. ¿Tiene algún oficio? — No. — Hay una habitación donde antes dormía el hermano de mi padre. es porque fui prisionero durante tanto tiempo que ya sólo sé obedecer. Es una habitación que está desocupada. Hago como que no me doy cuenta. Una gran ventana sin cristales da a un jardín lleno de bananeras. al borde de los ojos. estando libre. — Papá. Esta blusa. debería tomar mis propias decisiones. -7- . No sé qué decir. aquella habitación estaba ocupada. Ahora. como un niño? ¿Por que? Estoy en el fin del mundo. Tengo una preciosa habitación y. de un carmín vivo. pero hay algo mejor que eso. — Pobre hombre.

— Buenos días. sin moverse. yo le ayudaré a organizarse la vida lo mejor posible. donde hay otros policías. José. excepto dos. Esperen a que me vista. — Gracias. ni hablar con nadie. Llámelos por su nombre. lavando a Picolino. Como tiene la residencia fijada aquí. Me llamo Enrique. — Muchas gracias. Soy el comandante de la policía. Un hombre aparece en la puerta. A pesar de eso. un negro con sombrero de galones. dos bananas fritas. para servir y ayudar en caso de necesidad. José! ¿Como se llaman? Enrique y Picolino. Maria está en el cuarto. con el poco que hay en ella de esa sangre lejana. Maria está fuera. Maria — añade. Debo avisarle de que vive en casa de chicas muy simpáticas y honestas. en la puerta del ayuntamiento. francés. donde quiero trabajar. — Ah! una cosa. Paso a la otra sala. porque está bajo mi responsabilidad. Maria queda lista. de uniforme. ¿Que quieren de él? — pregunta Maria. de lado. Sorprendido. viendo que ella quiere seguirme. En una sala llena de fusiles. Está bien. El jefe civil (jefe administrativo local) quiere ver a los cayeneses. como me aconsejó el hombre de El Dorado. inmóvil. — Me tiende la mano. Me llamo Alfonso. venga conmigo. Adiós. dispuesto a no recordar el pasado. Me envía mi jefe. — Enrique. soy policía. Me dice: — — — — — ¿Es usted el francés? Si ¿Y el otro? Está enfermo — dice Maria. la miro y ella me sonríe. Usted no puede entrar. y pan oscuro. No los llame así. con el sable colgado de la cintura. lo mandé buscar para conocerlo. una especie de machete. Hablamos un poco y después me dice: — Venga siempre que quiera. saliendo del cuarto. Señor Enrique. la raza -8- . — Me pregunta lo que voy a hacer. — Yo también voy. que almorzaba conmigo. Es verdad que Maria no es india. trae un sable colgado. ¿Que quiere? — pregunta José. En pocos minutos. cubiertas de margarina.Me duermo. es un pirata. Llegamos rápidamente al ayuntamiento. todos de paisano. Saliendo inmediatamente a la calle. en la actitud de espera de los indios. me da el brazo. el jefe civil quiere verlo. — — — — — — — — ¡Gentes de paz! — dice. Siéntese. En la cintura. Acabo de almorzar dos huevos fritos. pero el padre. Sólo un pensamiento antes de dormir: la hospitalidad de estas personas es una cosa desconcertante y maravillosa. Soy el jefe civil. en Callao.

como si se tratara de joyas preciosas. puedo vivir más de cuatro meses sin preocupaciones y mandar a cuidar de Picolino. — Sr. — Enrique. Vamos. Maria me dice: — No tardes mucho. ahora no necesitas a nadie y tu amigo tampoco. no tardaremos. — Nada. vamos a la plaza. Maria aún no tiene dieciocho años y las hermanas son aún más jóvenes. atravesamos toda la aldea. ciertamente muy calientes. porque no querría. sin pensar demasiado. quiero hablarle de algo. tengo treinta y siete años. Ella se pone inmediatamente los pendientes y el collar. pulseras. listas a darse con toda la facilidad. -9- . Por otro lado. Lo mejor sería dejar a Picolino a sus cuidados. Pero no me trate de señor. José. Creo que debo marcharme. Me dijo que podía contar con él para ayudarme a encontrar trabajo y en el caso de tener problemas. ¿Vamos a beber un ron al café de la plaza? — Está bien. con pendientes a juego. Con ella del brazo. son bonitas! La llevo hasta la mesa y escojo el collar más bonito. Llámeme José y yo le llamaré Enrique. Pasamos delante de la mesa de un vendedor ambulante lleno de adornos para mujeres: collares. Maria. — Cámbiate de camisa. Con todo eso. con un billete de cien. A pesar de todo. donde las tres chicas sueltan exclamaciones de alegría al ver los regalos. y no bebas demasiado. — ¿Que quería el jefe civil de ti? — pregunta Maria. Maria. Voy a cambiarme de camisa a la habitación. sin cálculo. Antes de salir. para las hermanas. y volvemos a casa por otro camino. — Mira. Esta familia me ha ofrecido su hospitalidad con una nobleza fuera de lo normal. broches.sobresale. traerles problemas y sufrimientos. He pagado por esos cachivaches treinta bolívares. y aunque parezca más joven. por flaqueza. pagándoles una pensión. dentro de poco treinta y ocho. ¿debo aceptar? Tengo algún dinero venezolano y dólares antillanos. y otros tres más modestos. Hoy vi a Maria mirar hacia mí casi amorosamente. tuteándome por primera vez. ¿Podré resistir tantas tentaciones? Es mejor marcharse de esta casa demasiado acogedora. eso no me hace desaparecer la edad. Enrique. etc. Tengo ganas de estar solo. como las flores de los trópicos. Entramos en casa. claro. Las dejo y voy a mi habitación. sensuales. ¿has visto estas cosas? — Sí. sin hablar de los diamantes. Estas chicas son muy bonitas y. — Gracias. la que llevas está sucia. Enrique — me dice Maria —. pendientes. Sus grandes ojos negros brillan de alegría y me lo agradecen.

pero me coge del brazo y me lleva hacia fuera. Tengo poco más o menos la misma edad que usted. Pero tengo el doble de edad de la mayor y estoy legalmente casado. como usted ve. mientras usted les guste sexualmente. Sin embargo son madres ejemplares que. Maria es una excepción en no haber tenido aún una aventura. se lo pido por favor. Es a la vez bar y tienda. no buscan una posición social cuando se entregan a un hombre. lo que hace que las mujeres sean ardientes. Quiere pagar a toda costa. consigo que el dueño del bar rechace su dinero y pago yo. Me tocan en el hombro. me pueda alejar. quédese en casa. aunque usted reconozca que está en medio de tentaciones permanentes. Son precoces. Después la cosa cambia. — Francés. no quiero pagarle mal su hospitalidad. una mezcla de ron con Coca-Cola. vamos a beber una o dos copas juntos y después acompáñeme a una pensión que no sea cara. Entramos en el bar sin que yo le responda. Bebemos muchas copas. Creo que la moral de su país es mejor que la nuestra. mirándome directamente a los ojos. ella no le dice nada. Las personas se divierten. como hermano. Es la hora del almuerzo. José me presenta siempre como un amigo que vive en su casa. Por lo tanto. No bebas más. me suelta un beso en la cara. Cuando pido la cuenta. Usted. usted es un hombre serio — me dice José. Siendo así. Me siento feliz por tener un hombre como usted en mi casa. Como José estaba hablando con otro hombre. debe comprender que. como hombre. El padre se ríe y me dice: — Maria ya está enamorada de usted. Aquí. es Maria. — Vente para casa. me prometiste no beber mucho. naturalmente. las cosas no son como en su país. Hay una docena de hombres sentados. en Francia. Tengo con que pagar. ¿que podemos hacer? Dios dijo ámense y tengan hijos! Las mujeres de este país no son calculadoras. nada más. porque aquí hay tantas mujeres con hijos sin padre que es un problema muy grave. José casi se enfada. Se unen tan fácilmente como se separan. sólo eso. se sacrifican al máximo. — Camino del bar. por sus hijos. — Déme su mano para que se la estreche. Tienen sed de amor. Pero. sería difícil no enamorarme de una de ellas. En este país hace mucho calor. — Ahora. hacen el amor y. de los placeres de la carne. Casi nadie está casado legalmente. quiero agradecerle lo que acaba de decirle a un pobre diablo como yo. Varias personas se acercan a saludarme y darme la bienvenida. — ¿Y tu padre? -10- . ella me tutea todo el tiempo. si llega un niño. llegando a sostenerlos hasta que ya puedan trabajar. se juntan. sorprendido. Son fieles. Aún así. Quieren amar y ser amadas. aunque ya tenga dieciocho años. comienzo. viviendo junto a sus hijas.Y antes de que. Se bebe cuba-libre. usted y su familia me acogieron el primer día de libertad y yo se lo agradezco muchísimo. — José.

hijas! Tiene tanto miedo que quiere marcharse de casa. vamos a las cinco. ¿por qué vas a huir? — Es que él está casado en Francia — dice el padre. Y tal vez eso no me convenga. Son tres kilómetros desde la aldea hasta la mina. Picolino es ayudado por la más joven. Enrique. tan rápido. cuando nos gustan las personas. quedándome. quizá un poco decepcionada. Las atenciones y los cuidados de las chicas lo conquistaron. ¿Debo quedarme? No tengo tiempo para pensarlo bien. no es sólo para casarnos. En los gestos y en el rostro. así no puedes prometer nada a ninguna de nosotras. puede quedarse. José entra. — Enrique tiene miedo de vosotras. Para que me sienta más a gusto. cuando el sol está bajo. es para amarlo. Él no lo admite. Le dije que. que le da la comida en pequeñas cantidades. volviéndose hacia mí. para pedir trabajo? Si quieres. — Entonces ¿por qué viniste a buscarme? — Contigo es diferente. Con lo que llevo en la cabeza desde hace trece años y que hace trece años que me impide dormir. a no ser amarla. No puedo decirle nada cuando está bebiendo y nunca vengo a buscarlo al café. ella aceptará que pague algo. — Está bien. donde ya toda la gente le gusta. Picolino manifiesta su alegría por quedarse aquí. Y coloca los labios en mi cara. Tiene un aire asustado. simplemente. sin compromiso. y acabamos almorzando todos juntos. a mi modo ver. que se vaya! Pero no creo que esté mejor en otro lado que en nuestra casa. habla sin pensar. Sé que. De acuerdo. — Te mereces un beso — dice ella al llegar. Cuidarán de Picolino y yo quedaré más libre para trabajar. muy cerca de la boca. es más a causa de él. — Tiene la mirada tan brillante y me habla con tanta simplicidad que vuelvo con ella hacia casa. Si una de nosotras te agrada y tú le gustas. en la mesa redonda. como si estuviera en una pensión. y que mis hijas son suficientemente mayores para saber lo que deben hacer. no seas cobarde. ven conmigo. — ¿Cuánto tiempo hace que no ves a tu mujer? — Trece años. tras trece años de prisión! Digo: — Está bien. Todo esto es tan nuevo. José se sienta solo a la mesa.— Déjalo ahí. añade: — Enrique. no debo pararme tan deprisa y quedarme en una aldea -11- . si él quiere marcharse. — ¿Quieres que te acompañe esta tarde a la mina de oro. — Aquí. Si nos damos a un hombre. Pero hiciste bien en decir a nuestro padre que estás casado. Si me quedo. — Y. Para comer. Vamos. — Papá. sin esperar nada a cambio. Y me dice que me quede con ellos. con certeza en poco tiempo voy a tener una aventura. — Maria mira hacia mí. Maria. Como está borracho.

como es la primera tierra de Venezuela que acepta a los evadidos. Tiene cuatro hijas. un pirata. Vamos a buscar tus cosas. desciende del burrito donde está montado. Dios mío! Si hubiera sabido que había unos duros en El Dorado! Pero nunca me había pasado por la cabeza que estuviera ahí un compinche! — Fue un milagro que nos encontrásemos. buena persona. Lágrimas de emoción nos llenan los ojos. en la Place de Clichy. — ¿No te acuerdas de mí? — Y se quita el sombrero. amiguete! ¿No? Pero ¿de dónde diablos vienes? Estás vestido como un señor y mucho menos envejecido que yo. Es un buen tipo. -12- . el autor del robo de la caja fuerte del Cine Gaumont. Y es preciso no olvidar eso. — No estoy solo. — Eso es lo que tu crees. el falso testigo. un corso o un italiano. Es largo el camino que me espera y las paradas deben ser cortas. sin excepción. — Ya sé. tengo una razón para eso: la venganza. está claro. Nunca. tengo cuentas que ajustar con ellos. porque te vienes a mi casa. compañía francesa que explota la mina de oro de Caratal. Los que no quedaron por el camino. Papi! Pero toda la Guayana venezolana. Desde el golfo de Paria hasta aquí. Tengo un amigo paralítico a mi cargo. Prospéri habla francés muy bien. no es ningún milagro encontrar a cualquiera. — ¿Que estás haciendo aquí. Se lo agradezco todo y salgo. lo conozco. quemado por el sol. El procurador. esta pequeña tienda pertenece a un oriundo de Córcega. Nos miramos el uno al otro. Se dispone amablemente a escribirle una carta al director de La Mocupia. — Salí de El Dorado. firmando un papel declarándome responsable de ti. desde Ciudad Bolívar a Callao. está llena de forzados o de liberados en fuga. — ¿Cuánto tiempo estuviste ahí? — Más de un año. Salgo hacia la plaza de la aldea. y ¡vamos allá! Porque. quiero decir.del fin del mundo por los bonitos ojos de una chica. si la gané. El Sr. con un enorme sombrero de paja en la cabeza. Vi una tienda con el nombre de Prospéri. con certeza. Efectivamente. — ¿Por qué no me llamaste? Yo hubiera hecho que salieras inmediatamente. El tiempo necesario para respirar un poco. pasamos por aquí. — Estamos lejos de la Place Blanche y de la cadena. Es tan amable que quiere también ayudarme con dinero. porque todos. ¿Donde estás viviendo? — En casa de un tipo llamado José. la prisión. — Gran Charlot! Es increíble! Gran Charlot. en París! Nos abrazamos como dos hermanos. si desde hace trece años lucho por mi libertad. Papillon? ¿De donde rayos caíste? ¿De la luna? ¿De un paracaídas? Venga un abrazo! Un gran tipo. y de la caja de la Estación des Batignolles. Es.

tomates que crecen. Es un amigo mío de Francia. no hay duda. bien planeados. todas las legumbres de nuestro país. la mina de oro de La Mocupia. acabaron por calmarse un poco. Seguro que hiciste todo esto tu solo y bien veo que eso representa una dosis rara de energía y de sacrificio. como él le llamaba.. en esta tierra perdida. llevo una vida modesta.. en Callao estamos lejos de Montmartre y de la chirona. Ten en cuenta que yo no me siento todavía capaz de una cosa de estas. una coneja que tenga una buena camada. Papi. uno de sus compatriotas corsos. Dos duchas en el interior y otra al aire libre. puercos indios. Conchita! Son amigos míos. Una gallina que me dé muchos polluelos. Papillon.— No importa. Ese está enfermo. tranquilo. Una casa grande. Pero. somos aventureros y nuestra juventud fue muy agitada! Por eso. Vino de Saint-Laurent-du-Maroni. — Sentados a la mesa del comedor. y otro que cumplía pena doble: — Tuvimos mucha suerte de llegar a Venezuela algunos meses después de la muerte del dictador Gómez.. Todo eso hace la alegría actual de Charlot. A la derecha de este maravilloso panorama de selva virgen. desde -13- . huyendo con Simón. Nunca me cansaré de repetir cuán extraordinaria es la hospitalidad de las personas de la Guayana venezolana. Como te dije. Dejar a esa buena gente fue un verdadero drama. Este se llama Enrique o Papillon. Hace poco tiempo que estoy en libertad para tener una opinión bien formada. vamos a casa de las chicas. es un poco desconcertante verte feliz. ¿te gusta mi casa? Hace siete años que vivo aquí. con residencia fija en Callao. ex-experto en cajas fuertes y en robos importantes.. Comprendo que estés asombrado. Aquí estoy. un amigo de toda la vida. cortados de la selva. cerca de Callao. donde estuvo durante seis meses. — Entonces. Mira! Es mi negrita. Con dieciocho bolívares por día (un bolívar equivale a un franco francés). antiguo forzado. Un gallinero con más de quinientas gallinas. Te diste cuenta de que yo vivo de mi trabajo. un cerdo y dos cabras. un bonito comedor y una cocina. clara y espaciosa. lozanos. Este pueblo generoso nos ayudó a crear una nueva vida. sobre un promontorio dominando todo el valle que desciende de Caratal. conejos. Charlot. probando un ponche a la moda de Martinica. Charlot continúa: — Pues si. Voy a preparar la habitación para ellos. La casa de Charlot está hecha toda ella con troncos de madera dura. un lugarejo. Dos horas después estábamos en el “palacio” de Charlot. Charlot me cuenta su huida sin historia. pero que tiene también sus alegrías. Voy a buscar un burro para él. en un huerto impecablemente conservado. Tres habitaciones. Charlot. Casi me avergonzaba dejarlas. Estas pequeñas cosas que despreciamos durante tantos años son para mí un todo que me llena de satisfacciones. — No te preocupes. Ahí crecen. Sólo cuando les prometemos que vendríamos a verlas y que ellas podrían también visitarnos en Caratal. ¿Quien iría a pensar que vendría a contentarme con esta vida tan tranquila y pacífica? ¿Que te parece? — No lo sé. — Bienvenidos a esta casa — dice la joven negra. La casa es grande y hay una negrita que va a tratarlo como una madre. Tienes que cuidarlo. un cabrito que nace. Tras recoger el segundo burro. tus amigos serán bien tratados y quedarás satisfecho.

— Tu eres la más guapa! — dice Charlot. Y esta negrita que ves. Me propone bajar al pueblo. — Es por eso que eres tan guapa. todo lo que se pasó antes del juicio pierde la importancia? Doy vueltas y más vueltas en esta enorme cama. Una buena ensalada. Hablo durante más de dos horas desahogando con este viejo amigo todo aquello que estos años pasados me dejaron en el corazón. Veo los vagones. Como ves. muchas veces. para querer salir. que son más guapas que yo. En un parto. Al menos no esta noche. nada sobre el barrio. que perdió la libertad por haber querido poseerlo en cantidad. habla con acento parisiense. oigo serenamente las noticias de la BBC de Londres. Se ve fácilmente que Charlot es su dios. Su felicidad ahora es su -14- . Esta piedra de la tierra que tan poco cuesta de extraer. Hace calor. yendo y viniendo. servido alegremente por Conchita. el oro que sale de las entrañas de esta tierra. nada de recuerdos de los hombres de nuestro ambiente que nunca habían llegado a ser presos. sirve para conseguirlo todo. Ya perdí el hábito. ni siquiera habla de él. consolarme y hacerme feliz. Cosa extraña. pero soy negra. No me ha dicho si la mina es o no rica en oro. vacíos o llenos. Le digo que me siento muy bien allí. Acostado en una cama grande y buena. muestran que Charlot está satisfecho de recibirme bien en su casa.hace dos años. viejo! — me dice este corso que. Conchita! Porque eres de pura sangre de tu raza. — Sí. ni una palabra a cerca de Montmartre. nada sobre antiguos éxitos o fracasos. Cuéntame. un pollo a la brasa. Desde donde estoy. Como si la vida. Conchita. — Gracias. Giro el botón. esta vida simple me fue conquistando poco a poco. no aguanto más y salgo al jardín. — Es verdad que se está bien aquí. ¿Será entonces que. perdí a mi primera mujer y una hijita. si lo tuviéremos en cantidad. está todo iluminado. voy presentarlo a mis amigas. para los forzados. ya que se paga miserablemente a los operarios. pudimos hablar los dos sobre nuestros recuerdos. Me siento sobre una piedra. es lo indispensable para vivir bien. con la comprensión de un verdadero amor. ¿Habrá sido voluntariamente que no hablamos de los años que pasamos juntos en París? No. Papi? Tu sufrimiento debe haber sido duro. todo regado con un Chianti. porque trece años es mucho tiempo. un queso de cabra y una deliciosa manga. yo en 1933. él en 1935. Conchita. tienes que conseguir una “novia” para mi amigo. en lingotes o transformado en billetes. — Es verdad. hubiese empezado al embarcar en La Martinière. Sentirme nuevamente zambullido en el mundo me desconcierta un poco. es Caracas quien canta. en el aparato de radio de la casa. para nosotros. domino el valle y la mina de oro. Allá abajo. No quiero escuchar el llamamiento de las grandes ciudades. Enrique. Y Charlot. supo. Los grandes ojos de Conchita brillan de placer y amor. ¿Habrá sido voluntariamente que no recordamos a los conocidos de nuestro ambiente que habían tenido la suerte de escapar? Tampoco. La canción que sigue es del Caribe. Desconecto rápidamente la radio y pienso en todo lo que acabo de vivir. para beber un vaso. El oro. ¿Y tu. Fue maravilloso.

Del dinero ni siquiera habla. eres un buen tipo! Es la imagen de aquello en que se puede volver un aventurero. las legumbres. con sus bellos y apasionados ojos. si nos dejemos coger. Durante la cena ni siquiera lo mencionó. cortarla. un robusto campesino corso abundante y saludablemente alimentado en su juventud. Pero eso no quiere decir que haya renunciado a mi venganza. Tenía la obligación de haber hablado. es cierto. durante nuestras breves conversaciones en la cárcel de la Santé. y quiero serlo siempre. Papi! Mira lo que haces! Sobre todo nada de echar raíces. Me acuerdo de que había sido atrapado por culpa de uno a quien llamaban Petit Louis. Ella misma debe hacerse los vestiditos que le quedan tan bien. debe ser la compañera ideal para este viejo lobo de mar reformado. Pese a ello. ni de Goldstein. medio jardinero! Me prometí a mí mismo respetar este país y he de mantener mi palabra. pasó a formar parte de éste. Soy libre. O yo soy idiota y todavía no he conseguido comprender que la vida de mi amigo tiene su encanto. ajustarla. el motor para llevar el agua al depósito. cuando se pone el enorme sombrero de paja en la cabeza. Y yo — es increíble! — no hablé de la “jaula”. Me deja asombrado. su casa. ni del fiscal. Vi una máquina de coser en la sala grande. en París. Grande y fuerte. Charlot. porque necesitó pedir la ayuda y tuvo de pagar la mano de obra. no paraba de jurar que lo tenía de cortar en pedacitos en la primera ocasión. elegir la madera. o él ha tenido miedo de las responsabilidades que la vida moderna obligatoriamente impone. un hombre viejo. Charlot no gasta mucho dinero con modistas! La verdad es que si él no fue a las ciudades es quizás por no estar seguro de sí mismo. Felizmente ya tuve mi primera explosión en Georgetown. Ha terminado por sentar la cabeza. Todo lo que ganaba en la mina lo debe haber gastado aquí. que no debes abandonar nunca. llamada palo-hierro. pero también felicito a aquellos que te ayudaron a cambiar. Por lo contrario. pero aun así me pregunto si Gran Charlot no estaría mejor en una gran ciudad que en esta tierra del fin del mundo. Se siente necesidad de amor cuando se está mucho tiempo sin él. no sólo de vida sino hasta la manera de pensar de lo que puede o debe ser una vida. libre. tiene. los bichos. Todavía no hace dos -15- . no es. Esta joven y guapa negrita. Cuidado. con las alas enrolladas a los lados. Tuvo que ir a la selva. ya que aquí goza de una existencia sin problemas. Charlot tiene cuarenta y cinco años.negrita. Dios mío! No huí para venir a acabar hecho medio operario. Hace siete años que está aquí este golfillo de Montmartre y se conserva bien! Seguro que tuvo que trabajar durante más de dos años para desbrozar esta punta del altiplano y construirse la casa. un aire imponente. Es el verdadero tipo de pionero de estas regiones vírgenes y se adaptó de tal manera a las personas y al país que no desentona en su ambiente. Le felicito. libre. cargarla. son peligrosos estos venezolanos con su acogida calurosa. el cemento (la casa está cimentada). por lo tanto. Papi. seguro. Estar constantemente rodeado de amistad y de simpatías humanas nos vuelve rápidamente prisioneros. Es bien guapa esta pequeña negrita. el pozo. y Charlot. Cada viga está hecha de la madera más dura y más pesada del mundo. en verdad. Es un caso a estudiar. no hay que olvidar que si estás hoy aquí es porque esa idea de venganza te alimentó durante trece años en la cárcel y también porque ella fue tu única religión. Bronceado por el sol del país.

Entro de nuevo en la habitación y me tiendo sobre la cama. sí. fue por eso que me marché de Georgetown y vine a parar a El Dorado. que fue lo que le pasó a Charlot. pero ni por eso me fijé en Georgetown. 2. no está hecha para mí. Al calentar los tanques. a no ser una sala cimentada. soy contratado. dentro del depósito. un antiguo presidiario! Ni siquiera hay una caja fuerte. el cianuro se evapora arrastrando las partículas de oro. para presentar la “cuenta” a aquellos que me hicieron sufrir tanto. hecho en barrotes. Y después de todo. y es puesto en un almacén celosamente guardado. pocas pepitas. en esta tierra. que me dejaba vivir serenamente. Depende de mí evitar las complicaciones. Por este lado. no hay como la aventura para sentirse vivo. pues estoy obligado a eso. calientes y cautivantes. Soy un aventurero. su calidad de veinticuatro quilates es cuidadosamente controlada. París! Estás todavía muy lejos. Tengo que prometerme a mí mismo quedarme aquí uno año. Los pedazos son cargados en los vagones. verdaderos peines. No hay filones de oro. etc. Recogido. Cuánto menos posea. tan grandes como los depósitos de las refinerías de petróleo y que contienen cianuro. París. son retenidas en filtros. un gran montón de lingotes de oro bien alineados por los cuidados de Simón. Las mismas galerías bajo tierra. el tendero corso. al pasar. el choque no es tan grande como si yo hubiese venido directamente de la “jaula”. compañero de huida del Gran Charlot. en la mina de La Mocupia.LA MINA Gracias a la carta de recomendación de Prospéri. Las hacen saltar con dinamita. Papi? ¿Estás contento en casa de Charlot? -16- . aunque feliz. ocho días después. la vida tranquila. Satisfechos. Esta mina de oro se parece a una mina de carbón. más fácilmente podré desconectarme de este país y de esta gente. si es demasiado tranquila. que suben a la superficie en el ascensor. un día. de paredes un poco más tupidas de lo normal. llegará un día en que volveré a pisar el asfalto de tus calles.. ¿Y tu. que las bombas lanzan hacia tanques enormes. Aquí las chavalas son guapas. y ciertamente no podré vivir sin amor. Bien. mar de copas negras con ondas de diferentes niveles. La aventura. — ¿Como va eso. Simón. yo tenía a Indara. pero que permanecen inmóviles. después parten con el martillo los bloques demasiado grandes. Pero guardado por ¿quién? Nada menos que por un forzado evadido. Los trituradores reducen la piedra a un polvo más fino que la arena. que se solidifican y. pero con una diferencia: quiero ganar dinero honestamente. al menos sin hacer daño a nadie. chaval. Indara era ardiente y yo me sentía feliz con ella. Mezclado con agua. El oro se disuelve en un líquido más pesado que los otros y se va al fondo. vivir plenamente! Además. lo siento. voy a ver este espectáculo: contemplar. Estoy encargado de la puesta en marcha de las bombas que aspiran el agua de las galerías. la hindú. Después del trabajo. pero no tan lejos.años. da un barro líquido. Pero también fue por ello que hoy estoy aquí. con una puerta de madera. Simón? — Va yendo. demasiado encantadores. nada. Mi finalidad: París. mis ojos se llenan todavía con la imagen de la luna que va a desaparecer en la selva virgen. El metal precioso está amalgamado en las rocas de piedra dura.

la mujer. lo más rápidamente posible. Son ocho horas y media y he entrado bajo tierra al mediodía. pero la mía es de ladrillo y cemento. en verdad. En la segunda galería subterránea. ¿Eres feliz aquí? — Sabes. Un depósito que casi no se tiene en pie. Igual que Charlot. Felizmente hacen tortillas con huevos de las gallinas y las gallinas están criadas en casa. Y esta fantástica fortuna está a mano! Apoderarse de ella es casi un juego de niños. — No sabía que habías estado en El Dorado. Cojeo un poco. porque con sus veinte bolívares Simón y la familia no irían muy lejos! Contemplo esa montaña de oro almacenado ahí tan negligentemente. a pesar de los ventiladores. No está abandonada. la casa. Una puerta que. Confiesa que es tentador ver una cosa así de abandonada. de este lugar de tentación. ni de Montmartre. detrás de esa puerta de madera y de estas cuatro paredes de treinta centímetros de espesor. Saluda a tu familia. Increíble! Se diría que quieren ser robados a toda costa. ya no me falta nada más por ver en mi vida de aventurero! Lentamente. mi casa es como si fuese suya. pero no es nuestro. He -17- . La construí yo mismo. vuelvo a subir el camino en zigzag que conduce a la aldea. Tengo de recorrerlo todo antes de llegar al promontorio donde está el “palacio” de Charlot. a pesar de todo. Charlot me dijo que tu amigo está enfermo. También él es completamente feliz. porque este día de ocho horas ha sido duro. Ven verme cuando quieras. y fue necesito ponerlas a trabajar de nuevo. Es Alexandre. Bueno. ¿eh Papillon? Sería más bonito desordenado y bien escondido. Quizás. — — — — — — — — — — Es bonito este montón de lingotes bien alineados. a tres bolívares y medio el gramo. Te lo confiaron a ti. se abriría sin ruido. no tan grande como la de Charlot. donde. Tengo una mujer joven y muy simpática. ¡ah! Sí.— Sí. estoy bien. sólo de las seis de la tarde a las seis de la mañana. Simón. sólo el presente cuenta. Mis bombas se pararon tres o cuatro veces. ya que soy yo quién la vigila. el aire está bastante enrarecido. Tampoco habla ni de Francia. Adiós! Me marcho rápidamente. húmedo y caliente. debe andar alrededor de tres millones quinientos mil bolívares o un millón de dólares. las chicas. No. — Te lo agradezco. del negocio de los vales de correo falsos. los tipos de esta mina. Pero durante el día hay otro vigilante que quizás conozcas. si la necesitas ven sin reparos. si lo supiese te habría ido a buscar. o a treinta y cinco dólares la onza. adiós. Como mi mujer sabe dar inyecciones. Hablamos. El pasado ya no existe. pero no a mí. Me dijo que ganaba veinte bolívares por día. vivió. y además de esto dos antiguos ladrones de categoría guardando este tesoro! Sí. Que fortuna! Quizás. pero tu no estás aquí las veinticuatro horas del día. tengo una casa. Tenemos dos niñas. Este montón de oro. ¿Irás a visitarnos? Será un placer. Es sagrado. porque me lo confiaron a mí. lo conozco. con dos empujones de pie de cabra.

Esas ofertas generosas. Y me siento en medio de esta buena gente. Un buscador de oro me propone ir con él si la mina no me gusta y si yo sólo quiero trabajar cuando tenga ganas. — Rehusar sería falta de educación. elegir un lugar muy profundo del río y lanzarlo ahí dentro. en su mayoría mineros. pero no imposible. después. muy juiciosamente. espontáneas. veo este millón de dólares en barrotes de oro que está pidiendo que un tipo audaz se apropie de él. — Buenas noches. en pequeños lotes de cien kilos. sin querer y aunque haga todo lo posible para no pensar en ello. Conchita me recibe. en casa. Que inconsciencia! Sólo falta transportar los doscientos lingotes fuera de la mina y cargarlos sobre un vehículo cualquiera. sentado delante del bar del halagador. Acepto. si necesito de dinero para medicamentos o negocios. cuando sea rico. una noche de lluvia torrencial sería el tiempo necesario para hacer la operación y daría la posibilidad de volver a acostarse. Está sola. si Conchita cuida bien de Picolino. Entre las ocho de la noche y las seis de la mañana. Las legumbres tampoco son caras. al subir el camino pedregoso donde ando fácilmente. Debería haber varios escondrijos preparados en selva a lo largo del camino. el café dos bolívares. continuar lo más lejos posible. — No. Pero ¿tendré yo juicio suficiente para aceptar este tipo de vida? Sin querer. Cuando yo salía. usted es nuestro invitado. sorprender a Simón y. Y el negocio está en el saco. el arroz está a medio bolívar el kilo y los frijoles secos cuestan lo mismo. Se puede llevar una vida barata. es feliz con casi nada y adopta a una persona sin querer saber de donde viene y lo que fue. — Buenas noches! Buenas noches a todos. cloroformizarlo. francés! — me dice un grupo de hombres. es verdad. La carne cuesta dos bolívares y medio el kilo. Que Dios le ayude! Reanudo el camino hasta el “palacio”. En verdad le es fácil a un hombre volverse humilde y honesto en medio de esta gente que vive con poco. él -18- . Si fuese un camión. si conseguí una mujer. esto no sería tan malo. donde se guardarían los lingotes. francés. hombres! — Siéntese un poquito con nosotros. sin que él se dé cuenta. un día puede uno volverse rico. en camión o una carreta. Llego a las luces de la pequeña plaza de aldea. el azúcar setenta céntimos. sobre todo por la noche. porque ellos son irresponsables hasta punto de que le dejan la llave del depósito para que se ponga a cubierto ahí dentro cuando llueve. ¿Quiere tomar una cerveza helada? Nos daría mucho gusto. Quieren saber si estoy bien. No sería difícil. gracias a los zapatones herrados recibidos en la mina. Otro día. cuando me veo ya con el “golpe” bien realizado y deslizándome por las sábanas de la gran cama de Charlot. Se tuviese espíritu de operario. El caballo es lo más difícil de encontrar. Charlot está en la mina. ¿Una carreta? Hay muchas en la plaza de la aldea. — Es duro. me llaman a la realidad.ganado dieciocho bolívares. pero se gana más. una vez descargado. Y. Se lo agradezco a todos y quiero ofrecerles una ronda.

entraba. sin ceremonia. Lali y la hermana. toda ella es vivacidad y delicadeza.. lo que explica la piel blanca y los cabellos rubios. pero no quiero complicaciones. — Tu amigo está durmiendo. Esta acogida familiar. se llama Graciela. La cena pasa deprisa. Zoraima. Lali. Conchita me dice que les gusté tanto a la una como a la otra: — ¿Cuál es la que te gusta más? — pregunta. querida Conchita. Tumereno. — Se lo agradezco y me como la comida caliente que me esperaba.. Conchita! Agradezco que me las hayas presentado Me doy cuenta de que ambas son solteras y no tienen novio. tan simple y alegre. ¿Puedes vivir sin comer y beber? Yo. Graciela tiene los ojos negros de una andaluza que tuviese una punta del picante tropical y Mercedes los ojos verdes que me hacen recordar. de golpe. -19- . No deseo menos que otro hacer el amor por amor. en sala. honestamente. La otra se llama Mercedes. El abuelo era alemán. Pero avise a sus amigas de que una aventura conmigo no me compromete a nada. a Lali. — Comprendo. — Buenas noches — dice Conchita. aman para ser amadas. muy finos. La puerta se abre. que las chavalas del pueblo. Conchita. Fue hace mucho tiempo. Una vez avisadas es otra cosa. han pasado doce años. después de la tentación de la tonelada de oro. Tiene un tipo gitano acentuado. Las acompaño con Conchita hasta la entrada de la aldea y noto que ellas se apoyan con fuerza en mis brazos. porque el padre era español. Una es morena y elegante. que fue de ellas? ¿Intentaré encontrarlas. Espontáneamente. — ¿Llamas complicaciones a hacer el amor? El amor es como comer y beber. Me da unas zapatillas para descansar de los zapatones. pero a pesar de todos esos años siento un aprieto en el corazón al acordarme de esas dos criaturas tan hermosas. en esta buena compañía. ahora que he vuelto a Venezuela? Estamos en 1945. a no ser hacerlas vibrar. Comió bien y yo fui a echar una carta al correo pidiendo que lo reciban en el hospital de un pueblo más importante. mi india guajira. — ¿Y los padres? — Y me volvió la decir lo que me había dicho José. no tengo derecho de ir a perturbar su nueva vida — Tus amigas son encantadoras. no lejos de aquí. cuando no hago el amor. Piensa lo que no será para ellas. me relaja y me da la paz que necesito. aquí. Si ellas no usan su cuerpo se mueren. me pongo enferma. Conchita. y ya tengo veintidós años. No. — Son dos amigas mías. — Buenas noches a todos! Dos chicas entran. Durante ese tiempo deben de haber rehecho su vida con un hombre de su misma raza. que tienen dieciséis y diecisiete años. se dan completamente al hombre que les agrada sin pedirle nada a cambio. — Son ambas encantadoras. Papillon.

) -20- . — Soy el Dr. Con una o dos excepciones. aceptados por la sociedad. Trabajando como operario no conseguiré ahorros suficientes para el viaje de ida y vuelta. tan diferente de la nuestra. Jojo. me siento desorientado. Bougrat (1). Tiene una visita.¡Dios mío! No va a ser fácil que uno escape a tal ambiente. Asesinato. — Entonces. Simón. O mejor. — Para mí es quizás diferente. ¿que se cuenta? — Bien. Estoy en Venezuela desde 1928. Era un tipo de los barrios pobres de La Villette. Tengo pendiente una “cuenta” bastante grande con aquellos que me condenaron injustamente: trece años de luchas y de sufrimientos. Sirven el aperitivo. Caracas me atrae. Tengo la sensación de que acabo de nacer. Un hombre de unos cincuenta años. Es vago. Ninguno de los forzados que he conocido ha cometido delitos aquí. en Venezuela. Alexandre y otros. — El camino es simple. Mire a su alrededor y verá. Condenado a cadena perpetua. sin contar con los gastos de ejecución de mi plan. saboreando la bebida. en los años 30. Un padre alcohólico. si es que hay una vuelta. No hay nada a hacer si no lo hospitalizan en Caracas. Papi. sin importancia. canoso. doctor? — pregunta Charlot. de las cajas de las 1 Autor de un célebre caso criminal en Marsella. fueron literalmente seducidos. No veo muy bien que camino he de seguir. — Pero ¿usted cree que es el único de entre nosotros que tiene cuentas que ajustar? Pues escuche esta historia de un joven que yo conozco. — Buenos días. enterrado en un pasado brumoso. Había cometido el crimen de robar fruta. como un adolescente. me tiende la mano. todos nuestros antiguos camaradas siguieron el camino recto.. cabeza descubierta. Para que me paguen es necesario que vuelva a Francia y para eso me hace falta mucho dinero. muchas veces ingresado por delirium tremens. iba de reformatorio en reformatorio. señor. como le llamaban. son las diez. se evade rápidamente de Cayena y rehace una vida mucho más digna. Vine porque me han dicho que uno de ustedes dos estaba enfermo. y. doy los primeros pasos en la vida. distante. — Levántese. de ojos francos bajo unas tupidas cejas. doctor.. declaró el tribunal. Olvidaron de tal manera el pasado que algunos serían incapaces de contarle con precisión el caso que los hizo condenar. sin duda. Bougrat me interroga. del A. Papillon. tienen hijos y viven honestamente. Un hombre fue encontrado muerto en un armario de su consultorio. alto. una madre con seis hijos arrastrando la miseria por los bares árabes del barrio. Error profesional de la dosificación de una inyección. Casi todos están casados. gracias. He visto a su amigo. Charlot. acabar mi vida en estas tierras perdidas. Me acuesto. Se llama George Dubois. — Con mucho gusto. sin ceremonia. Desde los ocho años. después. — ¿Come con nosotros. (N. Me doy cuenta de por qué son completamente felices en medio de esta raza generosa y alegre. doctor. sustentó Bougrat. Y será difícil curarlo. Y. varias veces.

en un tren. cada uno cuenta su calvario. no tenía derecho de ir al Ejército regular. Porque. llueve. estaba en medio de mayores de dieciocho años. juntos. la joven le pregunta: — — — — — — — — — — — ‘¿Es la primera vez que te acuestas con una mujer?' ‘Sí'.' ‘¿Mucho tiempo?' ‘Muchísimo tiempo. — ‘Ginette Dubois.” Jojo está asombrado. a los catorce. Debajo del mismo toldo se encuentra una joven que también se cobija de la lluvia. Es inútil decirle que. Su corazón está quizás endurecido. pero con la obligación de unirse inmediatamente a los terribles batallones disciplinarios. Huí. ¿Por qué no vamos a un hotel? Seré simpática y estaremos calentitos. Tiene miedo de seguir: — ‘¿Como te llamas?'.' ‘¿Que edad tienes?'. pero tiene todavía sensibilidad. Estuvo ahí hasta los veintiún años. Se cobija debajo de un toldo para pensar como puede dirigirse a la La Villette.' ‘Yo también estaba en un reformatorio.' ‘De donde eres?' ‘De La Villette. tuvo que defender el culo. encerrado en un reformatorio más severo. Nunca le miraron como esta chavala. Ginette y las otras -21- . de vergüenza y miseria.' Jojo también. “¿De donde vienes? “Del interior. Le dan un peculio y lo despiden! La desgracia quiere que este joven tenga un alma. con su pasado. pregunta Jojo. fue liberado a los diecinueve. Quedan anonadados y se ponen a llorar. ve una placa: PARÍS. a los doce años. con más o menos verdad. en África. después. confiesa él. vea usted! Abreviando: entrado a los ocho en el circuito. En la estación. saciados de amor.' “Era su hermana. Como era débil. un arma. pregunta. el de los incorregibles. ‘Dieciséis años. Ella le mira con simpatía. Una cuchillada en la barriga de uno de los jefecillos depravados y la administración le envía hacia un reformatorio más severo. sólo tenía un recurso para defenderse. Primero. ‘¿Por qué has esperado tanto tiempo?' ‘Estuve en un correccional de menores. ella apoya su mano dulce en la de él. La chavala le parece una cosa maravillosa.“ “Me gustas. Para él el descubrimiento del amor es un deslumbramiento. No tarda a saltar para dentro y llega a París. Cuando. todo lo que él conoce sobre el asunto es la rechoncha patrona del guardián-jefe de Esse y lo que le contaron los mayores.' ‘En que calle vivías?” — ‘En la Rue de Rouen. y empezaron a hablar. Cuando sale de la estación. se sientan en la cama para fumar un cigarrillo. De mujeres. algunas estancias en el patronato de Abad Rollet. Después. en el reformatorio. La chavala es joven y apasionada.tiendas de ultramarinos. Fue como un muelle que se disparase. el de Esse.

Los pensamientos se entrechocan en mi cabeza. Estoy en libertad sólo desde hace quince días y al subir el camino. que yo sepa. tu no eres una excepción. Deciden ir verla. Apresado.” Bougrat se marchó muy tarde. — ‘Puta. desde el año pasado. encontré forzados felices. no te dije que no trabajases en mi zona?' —Y avanza hacia ellos. Es cierto que las debe haber. “Papillon. esta vez te pongo tras las rejas!' “Es demasiado para Jojo. Así que salen. Para mí. ir a la selva y un día salir de ahí con una suma bastante grande para conseguir una situación aceptable. será mucho más difícil. demasiado modesta para mí.“ — ‘¿Que haces. lo cierto es que un día yo también seré un señor. hay otros muchos medios honestos para ganar un buen dinero. casado. -22- . Bougrat no es así. Por primera vez encuentro a un ex forzado que hoy es un señor. Estoy muy impresionado de haberlo conocido.” Pero ¿podré aceptar vivir como mis compañeros? No creo. La hermana mayor trabaja en un burdel. Cumana. Papillon! Desconfía de las trampas de la ciudad”. ya ni sabe lo que hace. ciertamente. ¿seré también un señor? ¿Podré llegar a serlo? Para él. sentenciado a muerte por doce jurados competentes. Y yo. Sentado en mi banco. Uno de los mayores va a la universidad. Muchos de entre nosotros tienen motivos para vengarse. maravillado con esa fortuna tan a mano. pero no es fácil cambiar de idea. hacerme buscador de oro. Repito al ritmo del motor las palabras de Bougrat: “Confío en ti. ¿Por qué me habrá sucedido eso? Fácil. tenía cuentas que ajustar con la sociedad. No estoy obligado a aceptar esta vida. después del almuerzo. aunque no sepa todavía como. de diamantes. pero. Después de todo lo que acaba de pasar. sinvergüenza. pero con una vida sin nada de extraordinario. planeé la manera de apropiarme de ella. Están en la humilde situación de operarios o campesinos. fue relativamente fácil. Saca un cuchillo con varias hojas que compró en el regimiento y lo clava en el pecho del policía. pero espero que sepas vivir esa vida moderna sin caer en sus trampas. que van a la escuela. La prueba: ayer mismo.hermanas tuvieron la misma vida que él: correccionales y reformatorios. es fácil de comprender! En estos primeros días de libertad. Siempre que paso por Cumana voy verlos. en un puerto bastante importante. readaptados. Es zapatero y tiene nueve hijos. aún no he decidido dejar tranquilos a esos lingotes de oro. Pues bien. créeme. bien mantenidos. Papillon. Es una situación juiciosa y muy modesta. confío en ti. vigilo las bombas que hoy funcionan sin problemas. un policía de uniforme interpela a la chica. A pesar de todo. se evadió y ahora vive. es indultado por el presidente de la República y enviado a la cárcel. ¿no cree? También él. Ya que Caracas te atrae. Puedo continuar en la aventura. para los árabes de La Villette. Papillon. médico. abandonó este país para hacerlo. Y muy en el fondo. ve. La madre acaba de salir del sanatorio. al fondo de la galería 11. Es un buen ejemplo. la visión del depósito de oro me impresionó completamente. Confío en ti. Papillon. Ninguno. Fue eso que me perturbó el corazón.

Creo que lo que te hace falta es amar y ser amado. para mi equilibrio sería mejor que tuviese a una mujer a mi lado. para concretar todo lo que soñé hacer a lo largo de estos miles de horas en que estuve enterrado. ¿Que te pasa. a pesar de la tentación que ejerce sobre mí ese montón de oro. ese negocio está en el saco. que tienes una venganza que no puedes abandonar y que para todo esto te hace falta mucho dinero. Papillon. Papillon! -23- . En verdad que es tentador. no será fácil abandonar la aventura y los “golpes” arriesgados. menos lo desearé. me suelta: — Tanto peor. perlita negra de Callao. ¿No quieres que le diga a Graciela o a Mercedes que vengan? ¿No crees que sería una buena idea? — Conchita. — Bien. disculpándome a los que quieren que pare. cuéntamelo todo. La miro directamente los ojos. No vale la pena estudiarlo.. ¿te das cuenta? Y además de esto. No quise decirlo porque soy un poco tímido. con el pretexto de que llevo prisa. si se lo dices Charlot. Tienes razón. siempre muy negra y alegre. Conchita. — No te creo. A no ser que Charlot tenga razón.. ¡Dios mío! No hay derecho a despreciar una montaña de oro casi abandonada y decirle: “No te muevas”. atravieso la aldea saludando a las personas. Charlot me dice que me espere antes de meter una mujer en tu cama. Conchita. si pienso sensatamente. no tengo derecho a eso. ¿como va eso? Charlot me dijo que te sirviese un buen aperitivo antes de la cena. de repente. venganza incluida. Doy una pequeña vuelta para no pasar junto al depósito. no debo hacerlo.. está hecho antes de haber empezado. Pero. — Pues claro. — Explícate. no puede fallar. te lo prometo.Sí. Mi futuro no me depara ningún problema.. — Bien. tengo necesidad de amar a una mujer. la mujer de tu amigo. Cuánto menos lo vea. Me dijo que le das la impresión de tener problemas. que el problema quizás sea otro. — ¿Que otro? Ella vacila un momento y después. no puedo hacerlo. — Pues bien. eres maravillosa y yo comprendo que Charlot te adore! Quizás tengas razón. Conchita me espera. Papi? Puedes decírmelo a mí. — ¿Y que más? Venga. — No le digo nada. Voy rápidamente a casa. tu Charlot no se entera de nada! Tu tenías razón. Me bastaría la décima parte de ese oro para llevarlo todo hasta el fin. — Entonces. Charlot dice que no estás hecho para vivir la misma vida que él y los otros franceses de aquí. Un millón de dólares. va a darme un par de tortas. Papi. A las ocho el ascensor me lleva arriba. Que no eres un tipo capaz de vivir sin gastar mucho. — Dice también que debes pensar que hay mucho oro inútil en la mina y que serías capaz de conseguir un uso mejor para ese oro. lo noto.

— ¿Quieres café? — Sí. La puerta se abre y veo entrar a Maria. — Seguro que es sólo para ti. haciendo autostop a un camión. por lo tanto mi padre lo supo una hora después. Se reveló como una amante apasionada aunque todavía tímida. querida. Te dije que no me quería juntar. mátala! — añade ella riendo. te presento a Maria. Ella duerme ahora. seguro te diste cuenta de eso esta noche. — Deja que te dé un beso — dice Conchita. Maria decide volver a casa. Es casi mediodía. Dejo caer una cazuela. Maria. en el diván. si puedes quedarte sin inconveniente.— Bueno! Ve a buscar a la rubia y verás qué contento estaré cuando tenga amor! — Voy inmediatamente. Si con esa mezcla no te sientes completamente feliz. — Conoces las cosas. Dos velas con las que sustituí la luz demasiado cruda de la bombilla acaban de consumirse. porque ella debe estar durmiendo como los ángeles que le hiciste conocer. cuando llegamos a Callao con Picolino. Su claridad discreta hace resaltar aún más la belleza de este cuerpo joven y de los senos aún marcados por nuestros abrazos. Pues Maria tiene una parte de negra. ¿Me vas a echar a la calle hoy? — No. debo ir a la mina. que despierta Conchita. Siéntate a mi lado. — ¿Quien es Papillon? — Soy yo. muy intimidada. Maria se quedó toda la noche en casa. Enrique o Papillon es la misma cosa. a esta hora? Que sorpresa! Conchita. Ella sale en bata de su habitación. -24- . Son las cuatro. y volver por la noche. dos partes de india y el resto es español. Un sol espléndido y ya muy alto saluda el despertar de Maria. Conchita. —Eres más guapa de lo que me había dicho Papillon. Soy su primer hombre. — Entre! — dice Conchita. Quédate el tiempo que quieras. me levanto para ir a calentar uno poco de café y ver que hora es. la chica que me acogió en su casa. — Va a la habitación a ponerse un vestido más fresco. Una pregunta me quema los labios: — ¿No se van a inquietar con tu ausencia en casa? — Mis hermanas sabían que yo venía aquí. — Mi raza tiene fuego en las venas. Le llevo el café a la cama. Al mismo tiempo. — ¿Eres tu. pero vibrante a las menores caricias. pero eso no significa que quiera echarte. pican a la puerta. y cuéntame algo. — Que contenta se va a poner Mercedes! — me dice. Suavemente. saciada. Conchita ríe maliciosamente: — Creo que ya no vale la pena salir — me dice ella.

Pero ni el aire caliente y húmedo ni el tac-tac del motor me impiden pensar en Charlot. al pensar que yo iba. — Voy a invitar a Simón y a su familia. se podrá regar esta boda. los hijos. Quédate tranquilo. las cabras y los cerdos. Y Alexandre. deben de haber dicho. A fuerza de darle vueltas a todo eso en mi cabeza. entonces. entonces. Simón también. hasta la 3. Los dos más perjudicados. las gallinas. encarcelados. dile a tu padre y a tus hermanas que vengan a pasar el domingo con nosotros. Ahora esos hombres son escrupulosamente honestos y llevan una vida intachable. Maria y yo atravesamos la aldea muy abrazados para mostrar bien a las chicas de la aldea que ella es mi mujer. sus problemas. aunque adivinen sus proyectos y sepan que les va traer grandes problemas. has encontrado tu solo la chica que necesitabas. Papillon. Comprendo perfectamente que estos antiguos aventureros temblasen. para celebrarlo. Tengo curiosidad de saber como encararon y resolvieron el problema. Y. so pícaro! — Es Charlot. Las bombas trabajan maravillosamente.— Entonces. y decirle que invite a Alexandre. las ideas se vuelven más claras. en el caso de haber un “golpe”. Buenos amigos! Se han puesto contentos por que yo tenga una mujer! Esperan que con este magnífico regalo de Dios olvide los dólares-oro. Él se dio cuenta de la razón por la cual yo estaba pensativo. uno casi nada trocista: — Has tenido una buena idea! -25- . Me mira de frente. Papi! Atención a la bomba número 3. como mañana es domingo. sin excepción. Bien. Esta casa es tuya. Como viejo aventurero que es. Pero. son Simón y Alexandre. a la fiesta de mañana. y también a su familia. Encuentro a Charlot. si puede ir. se acaban la tranquilidad. Si no ves eso que él vigila tan mal. y le digo: — Entonces ¿la idea de la fiesta se mantiene? — Claro. con mi maniobra. Adiós. menos te lamentarás! — Viejo zorro! No. los vigilantes del tesoro. en pijama. chaval. la huerta. La decisión está tomada. y después. no por ellos. Los imagino haciendo un pequeño consejo de guerra. quién me habla en francés. Pasaré esta noche por casa de Simón para invitarle. Y vuelve cuando quieras. si puede venir. no tarda en descubrir que el montón de oro era el responsable. la mujer. Está bien. Debo hacer que todos sientan que tener una joven como Maria es para mí la mejor cosa del mundo. Es astuto el viejo Charlot. te felicito. además. la casa. que va a bajar. al entrar por la puerta. a estropearles todo eso: “Ojalá no nos complique la vida”. El ascensor me trae al aire libre. y cuando salgas del trabajo no tienes ninguna obligación de ir a saludar a Simón. a los ojos. Charlot también tendría. Añade que. Seguramente le habló de nuestra charla. Más que nunca. porque todos los ex-presidiarios serían. chaval. Es de primera clase. a pesar de esa vida impecable. buenos días. sino por su hogar. — Maria. no han perdido la mentalidad de hombres del “oficio” y son incapaces de denunciar a nadie a la policía. no voy a ver a Simón.

Maria tiene el mismo fuego en la sangre. la hija de José. — No habríamos hablado en ello. Los conejos estaban deliciosos y el enorme pastel. Que seas feliz. que le baja al lugar de donde yo vengo. — Mejor. José nos felicita por nuestra relación y las hermanas de Maria le hacen preguntas al oído. Me aprieta la mano con fuerza y salgo. ¿Que te dijo tu padre? — Me dijo: “Se feliz. mañana a las diez. — Déjame darte un beso. en francés. Doy la vuelta por el depósito de oro y saludo a Simón: — ¿Como va todo por ahí? — Va bien. y un antiguo forzado nos tocó. Después de haber comido ligeramente. Al día siguiente. en forma de corazón. primero. bien vestidos. Sabe provocar y aumentar muy rápido el placer que se enseña la ella. Su padre y hermanas estarán ahí. Después de varios vasos. en el acordeón. vamos a acostarnos. y para invitarte a venir almorzar con nosotros mañana. Su mujer es simpática. porque consiguió que lo sustituyesen en la vigilancia del tesoro. a hacer un gran pastel. Hicimos amor de tal manera. ¿Que celebras? ¿Tu libertad? — No. se entiende. El hombre que has elegido es bueno. No es hombre que se contente con una vida simple como la nuestra”. no duró mucho. de Callao. A medio camino me topo con Maria. Maria. chaval — dice Charlot. mi boda. la fiesta fue todo un éxito. y viene acompañada por un chaval y una niña. a los camaradas: — ¿Que os pensabais? ¿Os creíais que iba a hacer cualquier cosa? — Es verdad. pero no se quedará aquí mucho tiempo. porque seremos más de lo que estaba previsto.Y. entra en el ascensor. pero no te hagas ilusiones sobre el futuro. — Paso por aquí para saludarte. domingo. hombre. — Te felicito sinceramente. todas las valsiñas de hace veinte años: Bal d'oiseaux. hija. que yo presiento llenas de curiosidad. más fascinante que la primera. — De buen grado. sin esperar. Alexandre también. Yo conozco los hombres sólo de verlos. etc. Esta noche fue todavía mejor. con tal intensidad. ataco. Pero que tuviste la idea de -26- . domingo. y abrazados por la cintura subimos los dos hacia el “palacio”. Maria. si no fuese usted propio a levantar el problema. más apasionada. Tu y tu familia. que nos sumergimos en el sueño pegados el uno al otro. Simón vino con su simpática familia. para ayudar en la comida. Bailamos al son de la radio de un tocadiscos. te lo deseo de corazón. el futuro decidirá el resto. ya que mañana tenemos que levantarnos temprano para ayudar a Conchita a matar los conejos. Vivamos el presente. — ¿Que le respondiste? — Que lo haría todo para retenerlo el mayor tiempo posible. tienes una bella alma. que viene a mi encuentro. Conseguí una mujer. etc. a buscar el vino.

Picolino está ahí desde hace un mes. junto a la puerta. me desnuda y me seca con una toalla grande.— — — — acercar la mano a aquella tonelada de oro. incluyendo a Papillon. estamos todos de acuerdo sobre la cuestión. sin parar. Todos los días paso ocho horas en las entrañas de la mina. Cojo un camión. Hace seis meses que estoy aquí. Era la felicidad de todos vosotros lo que iba a destruir. Voy. os doy mi palabra. necesidad de ella. pues. Ve primero a cambiarte de ropa. Papillon! Vosotros sabéis que ando planeando una venganza desde hace trece años. Lo que conseguí. la tentación de apoderarme del oro se fue muy lejos. Ahora. en el futuro. No es uno de los nuestros el que caerá en la tentación. Por eso. estoy en el turno de las cuatro de la mañana al mediodía. Multiplicad esos trece años por trescientos sesenta y cinco días y después por veinticuatro horas y cada hora por sesenta minutos. tengo que ir a la casa de Maria. Comprendí que la felicidad que tenéis. es que no será fácil. a echar a perder todo lo que vosotros habéis construido. seguro. el agua que invade las galerías. Sigue un tratamiento y es cuidadosamente vigilado por Maria y las hermanas. Viva Papillon! Viva Maria! Viva el amor y la libertad! Y viva el buen sentido! Éramos criminales. una hora después. -27- . El día de la fiesta. y que yo espero tenerla algún día. empujo la puerta de la casa. Vean — dice Charlot lleno de alegría. ¿Y después? — pregunta Simón. Después de haber renunciado a una fortuna de esas sería difícil que cualquier cosa me hiciese cambiar de idea. es verdad. A pesar de todo. Después. Llueve torrencialmente cuando. cuando vi esa montaña de oro en semejante lugar. porque hace ocho días que no la veo. ¿no es así? Responde francamente. que tiene el aire de estar a la espera. Y eso me va costar una fortuna! Bum-bam. no estoy completamente en paz conmigo mismo. obtuve una importante victoria sobre mí mismo: desistí de apoderarme de ese millón de dólares. de eso no hay duda ninguna. dejarme tentar por un golpe que se presente. gané la primera batalla contra la tentación del “golpe”. Están todos sentados a la mesa. Me lleva a la habitación. — Podemos dormir en paz y tranquilos. En este momento. y aun así no tendréis el número de veces que me prometí a mi mismo el ajuste de cuentas de mis sufrimientos. examiné la situación durante todos estos días y me dio vergüenza. seguramente. El calor es mayor que nunca. Así. bum-bam. porque ahí el médico puede visitarlo todos los días. Iba. Hoy. No tengáis dudas. — Por qué es que no viniste antes? Ocho días es mucho tiempo! Estás todo mojado. después de haber salido del “camino de la podredumbre”. continuamos siéndolo. pero sólo para los polizontes. al salir. indiscutiblemente. Charlot tenía razón. pensé en organizar un trabajito. física y moralmente. pero es preciso que consiga tener bastante para ir a París a ajustar las cuentas. no haré nada aquí. Seguramente yo empezaba a desviarme. Gracias al ejemplo de estos amigos. excepto Maria. en Callao. Tengo que ganar dinero de otra manera que no sea robar. vale mucho más que ser rico. bum-bam! Las bombas succionan. verlo y a hacer el amor con Maria. y tengo. en pie.

charlo con todos aquellos que conocí aquí y que me dieron su amistad y ayuda. mezcla de placer y lágrimas. escribiste al jefe civil para que ponga en Caracas el fin de tu confinamiento (residencia forzada). me propone dar una vuelta. Picolino viajará en la cabina y yo sobre los barriles de hierro.) -28- . es de una violencia sin igual. como buen hombre que es. partiremos mañana. en argot. compañeros de la mina. Como hay un pasajero. al caer de la noche. sin en nos preocupemos de ellos ni de su impaciencia. nos despierta suavemente. El drama es que es necesario que yo la haga comprender 2 París. donde recojo mis cosas. — No tiene importancia. nunca más podría escaparme de este paraíso. ¿no? — Es verdad. Las propias caricias en los dilaceram. Simón. a las nueve. Primero al Caratal. que él transporta. y es Esmeralda. Alexandre. me da algunos consejos y me desea buena suerte. hombres y mujeres. José. Nos adormecemos. ¿tienes problemas conmigo? — No. Enrique. El camión que me trajo dijo que salía mañana para Ciudad Bolívar. me despido de todos aquellos del estado de minas Gerais. — Ya recibí la respuesta de Caracas. Veo al camionero. los antiguos presidiarios. buscadores de oro o de diamantes. que me devuelve los papeles y. viejo! Tú habrías hecho lo mismo por mí. La negrita llora. Tú siempre dijiste que no te quedabas. — ¿Maria ya lo sabe? — ¿Que dijo ella? — Que siempre le dijiste que no podías quedarte en Callao. vacíos. Charlot y yo nos abrazamos muy conmovidos. Marcel. Nuestra última noche de amor. — ¿Cuando piensas partir? — me pregunta pasado un momento. José baja la cabeza. Nos amamos tras esta puerta que nos separa de los que nos esperan. Todos. pienso y respondo deprisa. — Enrique. el Pirata. José. — Escribiré. — ¿Es buena o mala? — Buena. — Amigo mío. la hermana de los ojos verdes. Buena suerte! Y si vas a la Paname (2). Después. Pero pobre Maria y pobre de mí también! — Voy a ver si encuentro al conductor para hablar con él. André. Tu confinamiento terminó. Después de una cena en familia. como Charlot y los otros se juntaron a las mujeres. Lo que más me cuesta es Maria. Me siento muy conmovido y comprendo aún mejor que si me hubiese juntado con Maria. Luego. Les agradezco su magnífica hospitalidad.— Túmbate en la cama — me dice. del T. que por la tarde. (N. Corro a casa del jefe civil. tienen palabras amigas para desearme buena suerte. — Mañana. dale recuerdos a Montmartre. Vuelvo deprisa a Callao. A pesar de estar emocionado con la comunicación.

Mirando esos objetos. Todas las descripciones que de ella me hicieron se transforman en imágenes precisas. y en su agitación y en los sonidos roncos que emite se ve que está desesperado de no poder decir lo muy agradecido que se siente. Adiós. Me lo Llevo. pienso en ese comentario de Maria. para protegerme del sol despiadado. Estoy mudo y él se limita a decirme una única frase: — No nos olvides porque nosotros nunca te olvidaremos. Aun así. Enrique! Deje aquí Picolino y mientras preparo la comida vaya a dar una vuelta por la aldea. ¿Quien sabe lo que me depara el destino y lo que me espera en la ejecución de mis proyectos? Me despierto con un rayo de sol. Llegamos con los equipajes a casa del camionero. -29- . Caracas. — Dios fue bueno en tener estropeado el camión. No tengo valor de quedarme en la sala. No hay otra solución. no hay duda. sigo soñando.que no debe tener ninguna esperanza en mi regreso. hasta parece que su destino no es Caracas. llora hasta más no poder. Gorou la gran partida hacia la ciudad! El camión está averiado. todavía nuevos para mí. no la conozco todavía. José es el único que está en umbral de la puerta. Esmeralda lo vistió y lo lavó. porque me hablaron de ella. con el otro brazo alrededor de los hombros). voy para allá lo más deprisa posible. con sus cosas muy limpias. pero me la imagino. Me atrae. de una vida calma y pacífica. una vez allá. capital efervescente que me llama. Hay que esperar un nuevo carburador. sin otros ruidos que no sean los de la naturaleza o de una vida patriarcal. con las manos detrás de la espalda. Delante de ese cuadro bíblico. Me aproximo a un árbol de follaje denso. sentado en una silla. Al salir. hace catorce años que no veo una gran ciudad! No tiene importancia: ya que a partir de ahora puedo hacer lo que quiera. vuelvo con Picolino a casa de Maria. Veo cedazos de buscadores de diamantes. me estrecha tan conmovido como yo. Es curioso — añade —. Picolino. Se han escondido para no verme marchar. Cae un sol abrasador. Son ya las ocho en mi reloj. Con un abrazo a la venezolana (un apretón de manos. imagino lo que debe ser en este momento en Caracas. no podemos marchar hoy. gran ciudad colonial. Me siento perturbado. ni siquiera unos instantes para beber el café. una especie de sombrero chino que sirve para lavar el barro aurífero. ¿que haré y como? Camino lentamente por la plaza de Callao. Busco a las hermanas de Maria y no las encuentro. pero. que Dios te proteja! Picolino. están atadas dos mulas que un viejecito está cargando. gamelas de buscadores de oro. Imagínense su alegría cuando nos ve a llegar. arregladas en un paquete. lloriquea sin parar. A la sombra.

Ahí se puede charlar más tranquilamente. Sólo que hay que ser de ahí para sentir toda esa ironía. ven a mi casa. ni demasiado fuerte para no lastimar los dedos. y me dice: — Tu vienes de la “jaula”. Él.. — Es verdad. ni demasiado flojo. joven. están cantando en francés! Es un viejecito. un dobladillo largo que pende a la derecha y de donde sale una culata de fusil. puedo ver bien la gran frente sembrada de manchas aún más rojas que su tez de viejo pirata requemada por el sol. Le digo: — Vamos a beber un vaso al bar. quien sabe! Al menos sesenta. unos ojos de acero. quizás unos veinticinco años. de los más divertidos que encontré.3. — No. recurvada a la altura de la ingle. Miro al tipo. que me recorren rápidamente. Tejanos. Jojo la Pase. precisamente un metro y cincuenta y cinco. Son los dominios de su mujer. Adiós. como lo supe después. Se llama Belleville. Yo invito. tan cierto como me llamo La Pase. “Ya están ahí los viejos tiburones. Con los cabellos completamente blancos y mechas largas mal cortadas y más cenicientas. — Sea bienvenido — me dice ella con una sonrisa simpática. como una verdad indiscutible. muy joven. No doy ni dos pasos. uno trinca un brazo como si fuera una manzana. Sintieron el cuerpo del hombre. El trá-la-la con una alegría maliciosa y el “viva la honestidad” lleno de la ironía de los barrios de París. Debajo. la casa blanca. muy pequeños. -30- . Ella se llama Lola. Las ceja son tan grandes y tupidas que es capaz de peinarlas. Estoy petrificado. como los hipócritas o los enfezados. Uno de los antiguos condenados. Me llamo Papillon. Como no tiene sombrero en la cabeza (el sombrero está en el suelo). Lo estoy oyendo. era mi barrio de niño. El interior está muy limpio. Me aproximo a él. más espabilado.JOJO “LA PASSE” Mierda. como los pretenciosos. verdes. como se debe hacer entre hombres. Es una venezolana de color moreno. es para quien fuere más vivo. viva la honestidad”. el otro el tronco y tra-la-la. — Yo. como un réquiem. Está cantado lentamente. un cinturón de cuero muy ancho. No tiene más que tres palmos de altura. ahí delante. forzado. Me tiende la mano y aprieta la mía sin demasiada fuerza.

Estás poco marcado y sólo otro presidiario puede decir que viniste de allá. Cien hombres. un lugar donde sólo falta un casino! Ya entiendo. ¿no? — No fue tan fácil: las islas. pero comienzo a aburrirme. Pero ¿Jojo la Pase no te dice nada? No. Tuviste buena vida en la cárcel. pero no emplomados. chaval. chaval. un buen postre: el corpiño de una mujer de ocasión.. leyendas. Langostinos. El muro es quién se los comerá. es un agujero escondido en la selva de la Guayana. yo estuve allá. Él recomienza: — La verdadera “jaula” es en el “Kilómetre 24”. Unos de pie. que suerte! ¿Las islas? Una colonia de vacaciones. delante nuestro. Quizás tenga gracia el tipejo. — Estuviste poco tiempo en la “jaula”. sólo un poquito limados. ¿Seguro que ni siquiera un tipo te habló de mí? Estaba muy escandalizado. A mí no me convences. Y todo eso. De nuevo los ojos pequeñitos que me barrenan hasta las entrañas. — Un corso me trajo una gran cantidad de Francia. Y hasta ése se podría equivocar si no es muy fisonomista. — Seguro que no. como un muro. no insistas! Conozco eso. ciertamente no. mi viejo. la reclusión. la mostaza me está subiendo a la nariz. Pero no serán ellos quienes derrumbarán el muro. Como dice la administración penitenciaría. ¿Entonces qué? Piensas que te voy a contar mi vida? Está bien. No tienes ni la -31- . otros gimiendo como perros. de tarde en tarde. — En total estuve trece años en la cárcel. fue olvidado en pocos años. fijando sus ojos en mi. — Que suerte.. Sí. mal asistida por el tonto del marido! — Pero tu sabes. — Shhh. apreciado señor. Lola nos sirve y Jojo engulle de un tirón tres cuartos de su vaso.— Gracias. pero en fin.. no insistas.. La selva está allí. Pues bien. — Dos aperitivos — pide Jojo. — — — — — ¿Entonces? — dice. pero me lo contaron. claro. hombre. casi ni tienes aire de eso. nada de mosquitos y. ¿Eso no te dice nada? No. Con la jeta que tienes se ve que nunca pusiste el culo ahí. ¿crees que no es nada? — No es posible. donde se manda a hombres que jamás volverán. todos con enfermedades en la barriga. Papillon. pesca. Verás como es bueno. es verdad. somos tipos que dejamos rastro. No fue ayer. No estuve en las islas. No había nadie como yo para hacer siete y once con los dados. Hay que ver como una persona se olvida rápidamente! Sin embargo. otros acostados. No es un campo de trabajo. por lo que veo. en la “jaula” yo era alguien. Para ti la “jaula” fue la gran vida.

¿Saliste malparado y ya quieres volver? — Tengo una gran cuenta a ajustar con los que me mandaron a la cárcel: policías. las islas. Es el único país del mundo donde se puede ir libremente en busca de oro o diamantes a las entrañas de la tierra. Pobre de ti. de golpe. ni la cara cavadas de esfomeado. si quieres pasta para poner en marcha tus negocios. Mi confinamiento terminó. me desaparece la furia y decido hacerlo mi amigo. — Mierda! Te han robado la juventud. Por ello. Dieciocho bolívares por día. fiscal. Como insiste. Trece años por un delito no cometido. no emplear ningún medio mecánico. la aventura es nuevamente un golpe arriesgado. ¿Que haces ahora? — Trabajo en una mina de oro de La Mocupia. No tengo mucho que contar acerca de estos años de cárcel. No vale la pena enfadarme. — Pero Caracas es una gran ciudad y. — ¿Y donde se encuentra el verdadero El Dorado? Porque no es ese de donde vengo. pues me siento tan en forma que sólo un buen conocedor como tu puede adivinar de donde vengo. pero tengo autorización para ir a dónde quiera. cuando. mi diagnóstico debe ser cierto: la cárcel para ti fue como unas vacaciones al sol. pero si Albert London y él la describió exactamente como te acabo de contar. y la de San José. Pone sólo una condición. Jojo. Tu no tienes nada de eso. testigos.mirada de apaleado. — Tienes razón. pico y criba. Miro atentamente a este hombrecito efervescente de energía.. — Es verdad. Tengo muchas ganas de ir. para que tengan máscaras de viejos cuando todavía son jóvenes. que no son lo que tu te piensas. me pregunto a mí mismo como acabará este encuentro. calculando el mejor ángulo para arrearle un puñetazo en el hocico. ¿Dices en serio que eres inocente? — Inocente. — A dónde? — A los diamantes. Sólo acepta herramientas manuales: pala. — Entonces estamos de acuerdo. nunca llegaste a saber lo que era eso. — Para mí. a los diamantes! El Estado aquí es generoso. yo no la sabría hacer para ti. como si hubiesen trabajado al buril la jeta de ellos. — Apuesto que quieres ir a Caracas y volver a la aventura.. donde viví la más horrible de las torturas que es posible inventar! No hay que olvidar que fui atrapado a los veinticuatro años. -32- . ya te digo. Pero. ni la marca de todos aquellos harapos salvados de milagro de aquel infierno. la podredumbre de los microbios. — Hay que ver! Comprendo que no sea fácil de digerir. esta descripción tan verdadera. chaval. puede que tenga necesidad de él. Mi viejo. no tienes necesidad de ir a Caracas. este testarudo. Jojo. fue un agujero de donde nadie vuelve. por lo tanto. ven conmigo. la porquería que te destruye poco la poco. Por la memoria de mi madre. Papillon! Te repito: la “jaula” en serio.

Aún más. del este. en la región. es un cacho de tierra. Y también están los verdaderos aventureros. portugueses. se encuentran agrupados cien. Una decena que rápidamente se transforma en un centenar. sembró también la flor de la tierra. A algunos días de mula. Como si fuesen avisados por un sistema telegráfico sobrenatural. los hijos están bien alimentados y vestidos. — ¿Y los otros? — Son de todas las razas. rápidamente llegan hombres de los cuatro puntos cardinales. Entonces llegan del norte. — ¿Con el producto de una “bomba”? — No seas burro. No te faltarán las mujeres que fuman y se menean entre sedas. ¿que te crees? Mierda. porque allá todo se paga en oro o en diamantes. Pero eso representa diez o quince veces lo que se gana en la ciudad. Pero. ya me habían enseñado eso en la mina. los mosquitos. se sabe rápido. de sol a sol. Si descubres una “bomba” te haces rico. del sur. la malaria y la fiebre amarilla. bastante lejos. de las plantaciones de algodón o de cualquier otra cosa.— Lejos. Basta que un tipo encuentre sencillamente más diamantes que de costumbre. con lo que manda. franceses. para vivir. no mucho mayor que un pañuelo de campesino. aunque saben muy bien que van. el trabajador del que te hablo. tipos de la Guayana inglesa y de Trinidad que huyeron a la vergonzosa explotación de las fábricas. y después a pie. no tienes ni idea de la fauna que hay por estas tierras prometidas. a menos que la alegría no lo ponga tonto al punto de darle a su propia mula billetes de cien bolívares sazonados con kummel o con anís. Husmean el oro y los diamantes como un perro hambriento husmea un hueso o uno pedazo de carne. procediendo así. encuentra todos los días diamantes pequeños. con el material en la espalda. tipos de todas partes. del oeste. No. pero es la única forma de conseguir mucha pasta. a trabajar en un clima y una atmósfera horrorosos. las serpientes. Hombres rudos y sin ocupación que están hartos de ganar doce bolívares al día cavando zanjas sin saber para qué. Ya no quieren que la familia viva en una madriguera de conejos y. donde Dios creó a las pirañas. oro. o minúsculos. Pero su mujer. hace que los suyos pasen a vivir mucho mejor. Si un buscador descubre una “bomba” en un punto solitario. Papillon. se condenan a sí mismos a varios años de infierno. Sus ojos brillan y está muy excitado e inflamado. pueden ir a la escuela y hasta continuar estudiando. Brasileños. Primero los venezolanos. diamantes. Es rico hasta el fin de sus días. que lo arriesgan todo en espera de la gran oportunidad: italianos. Jojo ya no para. — No es fácil! — Como quieras. ingleses. españoles. de piragua. quinientos y hasta mil diamantes pequeños. O los medios para poder ir a presentar tu “cuenta”. de todas las nacionalidades. tiene una casita clara y espaciosa. Me explica que una “bomba”. esmeraldas y todo eso! Es una verdadera carrera de aventureros de todo el -33- . Papillon. se priva hasta de lo esencial. Oyen el canto de sirena de la selva. topacios. donde. Llegado ahí. doscientos. los que sólo respiran en horizontes anchos. ese hombre humilde. después en un millar. El que descubre una “bomba” nunca más vuelve a la mina. no se sabe por qué misterio de la naturaleza.

que viven retirados aquí. Lugar soñado para respirar un poco cuando eres perseguido. Además de la atracción de los diamantes. — Pero olvidaste lo principal: mi nombre. para encontrar diamantes. en un joyero o en un negociante de pedrerías. digo: — Vete solo. Además de esto. — ¿Con pico y pala? Eso es muy poco para mí! — Papillon. — Pero no lo tocas porque no quieres complicar la vida de los antiguos forzados. eres el tipo de aventurero al que nada puede volver sensato. Jojo la Pase(3). Hay que poseer el fuego sagrado. — Me doy cuenta de que no has cambiado de opinión. vete solo. hay la seguridad de estar verdaderamente tranquilo en relación a los polizontes. para aguantar semejante infierno! Sí. necesitas pasta. en el descubrimiento de una “bomba”. De nuevo su mirar implacable me escudriña rápidamente. Sé que eres un jugador profesional. desde ayer. en La Mocupia. ni el hambre. Jojo. cavan. con los diamantes lapidados. Verás que es formidable. ¿Es verdad o no? — Si. arrancan.mundo que. la venganza.) -34- . volver a lavarla. — ¿Quien sabe? Pero no olvides esa cosa que me tortura sin parar. — Y prefieres encontrar la “bomba” en Caracas. Por ella juro que haré lo que sea. ahí donde yo te digo. 3 La pase anglaise. ¿Quieres saber lo que pienso? — Dime. debe haber pocos elegidos y muchos los llamados. las fronteras de Venezuela son inmensas y en la selva no se encuentra nadie que nos pregunte por los papeles. No me veo en ese trabajo de titán. — En verdad. (N. pero no hay nada cierto. pero no veo que relación tiene eso con el proyecto de que trabajemos como animales. juego de dados. rápidamente. trituran esta tierra viscosa para lavarla. en agujeros con agua hasta la cintura. No se olvida de nada. ¿Sí o no? — Cierto. que puedes ir donde quieras te volvió tonto? — No tengo esa impresión. — Y piensas que para encontrar la “bomba”. Después de un breve minuto de reflexión. — Te marchas de Callao porque te has puesto enfermo al saber que hay una porrada de oro. — No. ni la sed. con una energía que no los hace sentir ni el sol. — Aventura o venganza. pasarla incansablemente por la criba. La “bomba” la buscaré en Caracas. vente a la selva conmigo. ¿tienes fiebre? ¿O el saber. A ver. ya lo sé todo. del T. ¿Es verdad o no? — Si. ni los mosquitos. sin defensa. — Quizás. como en un dios. creer. Entonces. Jojo se calla.

— Míralos bien— dice. Los observo minuciosamente. jugar con dados semejantes. extiende una manta de lana y me muestra seis pares de dados. en el tiempo de Roger Sole y compañía. — Entonces. en la Butte (4). Ni siete. se levanta pausadamente.— Yo tampoco — dice él. — Nadie puede decir que son dados cargados. — Mi viejo. (N. — Mídelos. — Intenta hacer siete u once. nadie. retorciéndose de risa. Una de las caras fue limada y pulida con cuidado. Coge los dados con la punta de los dedos. — Rodillo! Mira. — Me acuerdo. No están cargados. Lanzo los dados. Nunca he visto semejante cosa. saca un compás y me lo entrega. — Ya lo veo claro. es extraordinario. con un espesor de menos de una décima de milímetro. No se nota absolutamente nada. Muy contento con el efecto producido. — Ahora yo. — ¿Como? — Jugando todas las noches y perdiendo algunas veces. 4 Montmartre. mi viejo. es desde siempre que juego a los dados. — Esto se llama la pinca — dice él. empecé mi carrera. Jojo hace a propósito un ligero pliegue en la cubierta. Hace ocho años. ¿Cuándo nos vamos? — Espera un minuto. ahí tienes lo que pediste. ¿sabes dónde? en el casino de la Estación del Este. No se nota nada. ¿no es verdad? — No. Había unos tipos buenos en ello. Estoy asombrado. ni once. siete! Y once! Y once! Y siete! Quieres seises? Ahí están los seises! Seis por cuatro y dos o cinco y uno? Listo. ¿no era ir a las minas a sacar los diamantes de la tierra? ¿De dónde los sacamos? — De los bolsillos de los mineros. tira de la mesa del medio de sala. De una bolsa de fieltro. del T. me permití.) -35- .

— Ni me hables! Además de los rateros. inglés. — — — — — — — — — — — ¿En calidad de qué le acompañas? Como socio. Papillon.. Él da siempre a los socios la mitad de las ganancias. evidentemente. Quizás. murieron. — ¿Un buen cuchillo? — Tampoco. si quieres.. Voy a confiarle a Picolino. ¿Has conocido a alguien que trabajase con él? A tres. Todos ellos hicieron tres o cuatro viajes. Sólo hay una diferencia: en París lanzan y se traman. Pero seguramente hay mucha pasta a ganar. Viajamos primero de noche. después de la hora de más calor. y agentes de la brigada de juegos. siete! Seven. -36- . Sólo el tiempo de juntar otra vez el material. Vuelvo a casa y pienso en Maria. Pues bien. Has visto que siempre se puede hacer cualquier cosa. ¿Y después? ¿Después? No volvieron. de los sucios y de los ladrones. Es la regla. Venga. eran tan “patos” como los otros. ¿Por qué? ¿Fueron a las minas? No. ¿Tienes una pistola? — No. Papillon. En la mina. no tardo mucho. Le digo que cambié de opinión. — Date cuenta que tanto el uno como el otro son sitios peligrosos. Jojo. en camino hacia los diamantes! Y siete. ¿vienes conmigo? Pienso un instante. Ya sé. como Jojo le Beau. Se calla. eleven!. en la clientela había hasta polizontes célebres. Adiós. porque los tipos de allá no deben ser unos niños de coro. a las cinco. ya te conseguiré algo. hacia los buscadores de diamantes. — Déjame a mi. Seguramente le gustará más que vaya a la selva que a Caracas. — Lo veo. Después veremos. Y mañana. brasileño e italiano. En casa encuentro a José. sólo me falta aprender todos los números de los dados en español. lanzan y quedan en lo mismo. el de la Madeleine. apuesta por Jojo! Vuelvo a preguntarle: — ¿Cuándo nos vamos? — Mañana por la tarde. En la Estación del Este los maleantes están tan prontos a disparar como los mineros. ¿Ganaron mucho dinero? No lo sé. La aventura me interesa. Es arriesgado. vacía lentamente el vaso y después dice: — Entonces. son los mismos mineros quienes hacen sus leyes. sin lugar a dudas. y once! Once. No hay polizontes. que Caracas quedará para más tarde y que me voy con un viejo francés de canas.

Pero ¿y el material que cargaba o se preparaba para cargar? ¿Quien te dijo que era para él? Oh. sin más. con lo que hayas ganado. Vengo ahora mismo”. siento su respiración acariciarme la cara. José. — Si bien que los compradores de diamantes que están en la mina compran mucho más barato que en Callao o en Ciudad Bolívar. pero hace que el socio gane. asesinados por los mineros. es muy vivo. Dame otro consejo. y. tienes posibilidades de volver vivo. Es entonces el otro quien corre peligro. no arriesgas nada. vete a dormir a cualquier lugar.— — — — — — — — — — — — — — — ¡ah! ¿de enfermedad? No. Es siempre bueno estar avisado. Ya veo. voy al retrete. Di que tienes cólicos y vete al retrete. Ah!. lentamente. Jojo es rico. Explica que tienes miedo de perder en un día todo lo que has ganado y que. Pero no guardes el dinero contigo. Y cuenta eso a todo el mundo. destacando bien las sílabas me dice: — Oye el consejo de un hombre que conoce bien estos ambientes tan especiales: siempre que haya una gran partida. Nunca gana mucho. ¿Por qué vuelve? Le vi cargar las mulas. Y me duermo -37- . los cojo y los guardo en el saquito de paño que usan los mineros. si Dios quiere. Suavemente. José. después de mirar a mi alrededor: “Guarda mi lugar. veo frente a mi un gran montón de diamantes. que delante de ti el montón de diamantes sea verdaderamente importante y que la partida esté efervescente. Cuando la vuelve a levantar. En la oscuridad. — No está mal pensado. ya te dije que él no se arriesga nada. Sí. José. menos tu casa. esa noche. vende todos los días los diamantes que hayas ganado. Buenas noches. Sus ojos brillan de malicia. cuando nadie se lo espere. Gracias. Primero. con mi cabeza en la curva de su hombro. no me digas que vas! Una última pregunta y respóndame francamente: ¿hay alguna posibilidad de volver con mucho dinero después de dos o tres viajes? Seguro. Pasa un largo minuto. — Bueno. Las mulas son del suegro. Entonces? José baja la cabeza como para pensar. mejor si es muy grande. Por supuesto que no vuelves y. Segundo. oh! ¿Que otros consejos me puedes dar? No vayas. Ya he decidido ir. antes de cerrar los ojos. levántate de golpe. Haz lo mismo con el dinero extranjero. Entonces. Eso no. no él. como jugando con ellos. me levanto diciéndole a Jojo. — Gracias. quizás hasta ni vaya. Ahora que lo sabes. guardando poco contigo. saciado de amor. de golpe. Él siempre tuvo la suerte de escapar. el rostro se le aviva. para que conste bien. En brazos de Maria. Se decidió a ir a los diamantes porque se encontró contigo. procediendo así ¿tengo posibilidades de volver? — Sí. Haz que te lo cambien por cheques para cambiar en Callao o en Ciudad Bolívar...

con la imagen de los ojos maliciosos de José, brillantes y luminosos, como sólo los pueden tener los seres que viven cerca de la naturaleza. La mañana ha pasado rápida. Está todo preparado. Picolino se queda aquí y estará bien cuidado. Me despido de todos. Maria está radiante. Ella sabe que, yendo a las minas, tengo que volver la pasar por aquí, mientras que Caracas no devuelve los hombres que van a vivir ahí. Maria me acompaña hasta el punto de encuentro. Son las cinco. Jojo ya está ahí con todo listo. — Hola. ¿Todo bien? Eres puntual, menos mal. Dentro de una hora el sol se pone. Es mejor así. De noche no encontraremos a nadie que pueda seguirnos. Beso largamente a mi mujer y subo a la mula. Jojo me ajusta los estribos y, cuando vamos a salir, Maria me dice: — No te olvides, mi amor, de ir al retrete a la hora exacta. Me echo a reír, a la vez que espoleo a la mula. — Malandrina, estuviste escuchando detrás de la puerta! — Cuando se ama es natural. Partimos, Jojo en el caballo y yo en la mula. La selva virgen tiene caminos que llaman picadas. Una picada es una especie de pasillo con, al menos, dos metros de anchura, que poco a poco ha sido cortado en la vegetación y es conservado por los que pasan por ahí, con un machete. A izquierda y derecha, dos paredes de verdura. Por encima, una bóveda formada por miles de plantas, pero tan alta que estando de pie, en un caballo, no se puede cortar con el machete. Es la selva, como llaman aquí al bosque tropical. Está formada por el entrelazado inextricable de dos especies de vegetación. Primero, un conjunto de lianas, árboles y plantas que no sobrepasan los seis metros de altura. Después, por encima, entre los veinte y treinta metros, las grandes y majestuosas copas de los árboles gigantescos, que suben cada vez más alto para encontrar el sol. Pero, si las copas buscan la luz. el follaje de las ramas dispersas y muy resguardadas forma un verdadero toldo que sólo deja llegar aquí abajo una claridad muy tenue. Esta maravillosa naturaleza que es la selva tropical explosiona por todos lados. Así, para ir a caballo en una picada, hay que tener las riendas en una mano y el machete en la otra y cortar, sin parar, todo lo que está de más e impide avanzar cómodamente. Una picada muy frecuentada tiene siempre el aspecto de un verdadero pasillo, bien conservado. No hay nada que dé más el sentimiento de libertad a un hombre que estar en la selva, bien armado. Da la sensación de que forma parte de la naturaleza, como los animales salvajes. Se desplaza con prudencia, pero también con una confianza ilimitada en sí mismo. Se siente verdaderamente en su elemento, todos los sentidos están alerta, el oído, el olfato. Los ojos en continuo movimiento, observando todo lo que se mueve. Sólo hay un enemigo

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en la selva: el animal de los animales, el más inteligente, el más cruel, el peor, el más cúpido, el más odioso y también el más maravilloso: el hombre. Caminamos toda la noche, bastante bien. Pero, por la mañana, después de bebernos un café del termo, la mula se pone a paso lento, a cien metros detrás de Jojo. Le pico las nalgas de todas las formas y maneras, pero no hay nada que hacer. Para colmo, Jojo me dice: — No sabes montar a caballo! Pero es simple. Mira. Así que espolea el caballo con el tacón, éste parte al galope. Entonces Jojo se pone en pie, afirmado a los estribos, y grita: — Soy el Capitán Cook! Entonces, Sancho, ¿vienes? ¿No consigues seguir a Don Quijote, tu señor? Me irrito y experimento todas las maneras de hacer andar más deprisa a esta mula. Finalmente tengo una idea que creo despampanante y, de hecho, ella arranca al galope. Enfilo dentro de la su oreja una colilla de cigarrillo encendida. Galopa como un purasangre, rejubilo, adelanto al “Capitán Cook” y le saludo al pasar. Pero eso sólo dura el tiempo de un galope, porque una mula tiene carácter. De golpe, me lanza contra un árbol, con riesgo de romperme la pierna, y me encuentro de culo en el suelo, lleno de espinas no sé de que planta. Y aquel parvo de Jojo que ríe como si tuviese veinte años, se olvida completamente de que él y Matusalén nacieron en el mismo día! Persigo a la mula (dos horas) atrás de las coces, de los traques y de todo el resto. Finalmente, agotado, lleno de espinas en el culo, muerto de calor y de fatiga, consigo subirme al lomo de esta descendiente de mula bretona. Ahora, que vaya como quiera, no soy yo quién la voy contrariar. El primer kilómetro no lo hago sentado, sino acostado de bruces en el lomo de la mula, intentando arrancarme las espinas que me queman como si fuesen brasas. Al día siguiente, dejamos a esta cabezuda en una posada (un albergue). Dos días de piragua y, después de una caminata durante un largo día, con las cosas en la espalda, llegamos a la mina de diamantes. Pongo mi carga en la mesa, hecha con uno tronco de árbol, de un restaurante al aire libre. Ya no puedo más y por casi nada estrangularía ahora el viejo Jojo, que me contempla con una mirada trocista, con algunas gotas de sudor en la frente. — Entonces, viejo, ¿eso va? — Claro que va! Por qué es que no había de ir? Dime una cosa: por qué me haces traer, durante todo el día, una pala, un pico y una criba, si no vamos trabajar como en el estado de minas Gerais? Jojo me mira con aire entristecido: — Papillon, me decepcionas. Piensa bien. Si vienes sin estas herramientas aquí, ¿que vendrías a hacer? Es la pregunta que se harían estos centenares de pares de ojos que, a través de las tablas o de la chapa de las tiendas de campaña, te ven llegar a la aldea. Con el equipo, no hay preguntas que hacer. ¿Comprendido?

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— Comprendido. — Para mí, que no tengo nada, es lo mismo. Supón que llego con las manos en los bolsillos, instalo la mesa de juego y nada más. ¿Que dirían los mineros y sus mujeres, eh, Papi? Dirían que este viejo francés es un jugador profesional. Pues, vas a ver lo que voy a hacer. Si puedo, intentaré encontrar aquí una bomba a motor; si no, la compraré por encargo. Encargo también unos veinte metros de tubo en dos o tres sluces. El sluce es una caja larga de madera con divisiones llenas de agujeros. El barro aspirado por la bomba es lanzado a este aparato, lo que permite, con un equipo de siete hombres, lavar cinco veces más tierra que un equipo de doce hombres trabajando con medios arcaicos. Y eso no es considerado “medio mecánico”. Siendo propietario de una bomba, por un lado recibo un veinticinco por ciento en la colecta de diamantes y, por el otro, justifico mía presencia aquí. Nadie puede decir que vivo de juego, porque vivo de mis bombas. Pero, como también soy jugador, no dejo de echar por la noche. Es por lo tanto normal que yo no participe en el trabajo. ¿Lo entiendes? — Comprendo perfectamente. — Menos mal. Dos frescos, señora! Una voluminosa pero atenta señora de tez un poco oscura nos trae un vaso lleno de un agua achocolatada en donde nadan unos cachos de hielo y limón. — Son ocho bolívares, señores. — Más de dos dólares! Mierda, la vida no es barata en esta tierra! Jojo paga. — ¿Como va eso? — pregunta él. — Así, así. — ¿Está apareciendo algo? — Gente, mucha, pero diamantes pocos, muy pocos. Hace tres meses que descubrieron este rincón, se habían lanzado cuatro mil personas. Es mucho para tan poco diamante. ¿Y ese? — añade apuntándome con el mentón. — ¿Alemán o francés? — Francés. Está conmigo. — Pobre! — Pobre ¿por qué? — le pregunto yo. — Porque es demasiado joven y guapo para morir. Los que van con Jojo nunca tienen suerte. — Cállate, vieja! Bueno, Papi, vámonos. Cuando nos levantamos, a guisa de despedida, la gorda me dice: — Tenga cuidado. Evidentemente yo no le había dicho nada de lo que me había contado José y Jojo está muy sorprendido de que yo no pida explicaciones por estas palabras. Siento que espera que yo haga preguntas. Me parece desconcertado y me lanza miradas solapadas. Después de haber hablado con unos y con otros, sin tardar mucho, Jojo encontró una tienda de campaña. Tres compartimentos, argollas para colgar las hamacas, cajas de cartón. Sobre una de ellas, botellas vacías de cerveza y ron, sobre otra, una bacía de esmalte estropeada y una

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regadora llena de agua. Cuerdas extendidas para colgar las cosas. El suelo es de tierra apisonada, muy limpio. Las tabiques de la barraca son de tablas de cajones. Todavía se puede leer en ellas: Jabón Camay, Aceite Blanca, Leche Nestlé, etc. Cada habitación mide poco más o menos tres metros por tres. No hay ventanas. Me siento completamente sofocado y me quito la camisa. Jojo se vuelve, sobresaltado. — Estás loco! ¿Y se entra alguien? Ya tienes mal aspecto, si a demás de eso te pones a exhibir tus tatuajes es como si estuviese anunciando que eres un aventurero, mi viejo! Ándate con cuidado! — Pero, Jojo, tengo calor! — Eso pasa, es una cuestión de hábito. Ante todo, es necesario mantener las apariencias, ¡Dios mío! Mantener las apariencias! Contengo la risa. Este Jojo es impagable. Retiramos una divisoria para, de dos compartimientos, hacer uno sólo. — Esto va a ser el casino — dice Jojo riendo. Queda una sala de seis metros por tres. Barremos el suelo, conseguimos tres cajones de madera, ron y vasos de papel. Estoy ansioso por ver como va a ser la partida. No tengo esperar mucho. Después de haber visitado varias tabernas de mal aspecto, para “tomar contacto”, como dice Jojo, todo el mundo se entera de que a las ocho de la noche va haber partida de dados en nuestra casa. La última taberna que visitamos es una pequeña tienda de campaña con dos mesas al aire libre, cuatro bancos, una bombilla de carburo que está colgada del techo hecho de ramas de árbol. El tabernero, un enorme gigante arrugado sin edad definida, sirve ponches, en silencio. Cuando nos vamos, se aproxima y me dice en francés: — No sé quien eres, ni quiero saberlo. Sólo te quiero dar un consejo: cuando quieras dormir aquí, ven. Me acordaré de ti. A pesar de hablar un francés enrevesado, por el acento reconozco que es corso. — Corso? — Si. Sabes que un corso nunca es traidor. No somos como algunos tipos del norte — añade con una sonrisa llena de sobreentendidos. — Gracias, siempre es bueno saberlo. Alrededor de las siete, Jojo enciende la bombilla de carburo. Las dos mantas están extendidas en el suelo. Ninguna silla. Los jugadores estarán de pie o se sentaran en el suelo. Decidimos que yo, esta noche, no juegue. Me limitaré la observar. Llegan. Las caras son extrañas. Hay pocos hombres bajos, la mayor parte son enormes matulões, con grandes bigotes y barbudos. Manos y caras limpias, no huelen mal pese a las ropas llenas de manchas y con aire de usadísimas. Pero todas las camisas, sin excepción, la mayor parte de manga corta, están impecables. En medio de la alfombra, ocho pares de dados bien

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alineados, cada par en suya cajita. Jojo me pide que le dé a cada jugador un vaso de papel. Son cerca de veinte. Sirvo ron. Ni siquiera uno solo de los tipos hizo una señal para decirme que parase de llenarle el vaso. Sólo con ellos gastamos rápidamente tres botellas. Solemnemente, cada uno bebe un sorbo, deja el vaso delante de él y, al lado, un tubo de aspirinas. Sé que en los tubos de aspirinas se encuentran los diamantes. Nadie usa las famosas bolsas de paño. Un viejo chino, siempre tremendo, pone delante de él una pequeña balanza de joyero. Se habla poco. Estos hombres están embrutecidos por los esfuerzos físicos; bajo el sol tórrido y con agua hasta la cintura, de las seis de la mañana hasta la puesta de sol. ¡Ah! Esto empieza a calentarse. Primero uno, después dos, después tres jugadores cogen un par de dados, los examinan atentamente, los pegan unos a los otros, los pasan al vecino. Todo les debe haber parecido en orden porque los dados son dejados en la manta sin ninguna observación. Cada vez, Jojo coge el par y lo vuelve a guardar en su caja, con excepción del último, que queda en la manta. Algunos de los que despiram las camisas se quejan de los mosquitos. Jojo me pide que queme unas salsas de hierbas húmedas para que el humo los espante. — ¿Quien juega primero? — pregunta un latagão de tez bronceada como los indios, barba hirsuta, negra y ensortijada, con una flor desajeitadamente tatuada en el brazo derecho. — Tu, si quieres — dice Jojo. Entonces, el gorila, ya que tiene los mismos aires que un gorila, tira de un gran fajo de bolívares, atados con un elástico, del cinturón apuesto con clavos plateados. — ¿Cuánto pones para empezar, Chino? —pregunta uno. — Quinientos bolos (abreviatura de bolívares). — Aceptados los quinientos. Y los dados giran. Sale el ocho. Jojo intenta el ocho. — Mil bolos a que no haces ocho con doble cuatro — le dice otro jugador. — Cubro — dice Jojo, El Chino saca ocho, con cinco y tres. Jojo no lo consigue. Durante cinco horas la partida transcurre sin un grito, sin una protesta. Estos hombres son, efectivamente, jugadores excepcionales. En toda la noche, Jojo ha perdido siete mil bolos y un manco más de diez mil. Habían decidido acabar la partida a medianoche, pero, de común acuerdo, la prolongan una hora más. A la una, Jojo anuncia que va a echar la última. — Fui yo quien abrió la partida — dice el Chino cogiendo los dados. — Quiero acabarla. Pongo todo lo que gané, nueve mil bolívares.

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Él continúa: -43- . antes que empiecen los ronquidos de Jojo. — Es verdad. y su cara adquiere una expresión de extrema nobleza. Me marché de Córcega antes de que me prendiesen.Está lleno de billetes y de diamantes. con palabras inglesas o brasileñas que aterrizan. Todo el mundo se muestra simpático. con los sus dos metros de altura. Nos bebemos un café colado en una media por una joven mestiza. pero con una manera de ver las cosas. Después cerrar la puerta (tres cierres enormes) nos tumbamos en las hamacas y consigo dormirme deprisa. chaval? — me dice Jojo cuando nos quedamos solos. se oye por primera vez un murmullo general. ten en cuenta que yo. con dificultad. que jugué en las islas. sobre todo las caras patibularias que tenían. en la rapidez con que distingue a aquellos que son capaces de. Todo el mundo se levanta: — Vamos a dormir. me dice: — ¿De donde vienes? — Después del ofrecimiento que me hiciste ayer no te puedo mentir. Vengo de la “jaula”. ¿Quienes son con quien crees que debemos tener más cuidado? — Con los brasileños. Van todos doblemente armados. como con paracaídas. — Entonces. — Es una cuestión de hábito. este “vengador de honra”. está en el saco. ni nubes ni el menor indicio de brisa. en un segundo. en cualquier lengua. — A pesar de todo. chaval. — ¿Y tú? Él se levanta. Paseo por esta curiosa aldea. — He visto. ponerle la vida en peligro. pero no es la primera vez que has visto eso. que aparece su acento regional y se nota inmediatamente que se trata de un corso. — Yo también soy un evadido. llena de calor humano rápido al primer contacto. En la charla. — ¡ah! ¿Eres un evadido? Haces bien en decírmelo. pero no de la Guayana. Volví a encontrar el gigante arrugado corso. Caras inquietantes. Soy un “vengador de honra”. Al día siguiente. Varios jugadores responden a la apuesta y él tira siete en el primer lanzamiento. Mañana. a veces. Es sólo cuando habla francés. Hasta había algunos que estaban sentados sobre el machete. Quedo impresionado con esta cara iluminada por el legítimo orgullo de ser un hombre honesto. jugarás y ganaremos. tan afilado que es capaz de cortar una cabeza de un solo golpe. Es realmente digno de verse. pistola y puñal. Ante esta suerte magnífica. Se llama Miguel. ¿has visto. nunca tuve una sensación de inseguridad como la de esta noche. en sus frases. es cierto. un sol magnífico pero pesado. Habla un español muy correcto. — Muy bien! Así se reconoce un hombre. mezclado.

pero hay una cosa que me preocupa en tu relación. correas de reloj de cabedal o de metal. Es maravilloso verlos. pedazos de paño. únicamente hamacas. sobre la mesa. gritamos: “¿Hay gente en casa?” Si hay alguien y no se trata de personas conocidas. delante de una sólida tienda de campaña hecha de troncos de árboles. Son las cinco de la tarde y me pregunta: — — — — ¿Has comido? Aún no. Papi. — Sabes. pero creo sinceramente que en Córcega hay más forajidos por motivos de honra que simple bandoleros. Hay quien dice que es demasiado habilidoso con los dados. comen. Verdaderamente es curiosa la aldea. collares de perlas naturales de la isla Margarita. ¿Le conoces desde hace tiempo? — No mucho. Cuando queremos estar con alguien. el único lugar donde los hombres saben perder la vida por la honra. Esta casa es suya”. Nada de camas. no nos aproximamos más que dos metros de la casa y. muchos despertadores. Duermen. a fuerza de jugar se debe acabar por saber más que los otros. a veces. un viejo árabe con aire simpático.. Miguel. Una mesa. un tejado de palmeras o de chapas de zinc llegadas hasta aquí no se sabe como. nadie levantaría una punta del paño o acecharía entre dos tablas para ver lo que se pasa en el interior. viviendo una ruda vida en el seno de una naturaleza explosiva. es marroquí y se da cuenta de que soy francés. ¿No crees? — No sé si será el único lugar. cuando te sientas en peligro. pero eso no quiere decir nada. Entonces aparece alguien que nos dice gentilmente: “Adelante. ¿Estás con el viejo Jojo? — Si. Yo tampoco. Pese a todo. ¿Las paredes? Pedazos de cajas de cartón o de madera y hasta. ouvilos. le cuento mi historia y le digo que tengo intención regresar a París para presentar la “cuenta”. -44- . se lavan. Las tiendas de campaña sólo tienen. Mi ofrecimiento de ayer por la tarde era debido a eso. ven aquí con toda la confianza. algunas pepitas de oro virgen. — ¿Que cosa? — Ya dos o tres veces sus socios han sido asesinados. — No me gustan los bandoleros de ciudad — dice pensativamente. pero estoy convencido de que no roba. Cada uno tiene su historia. curiosa mezcla de hombres perdidos en la selva. Será un placer..— Córcega es el paraíso del mundo. — Es un buen hombre. pero la venganza es un plato que se debe comer frío. relojes. sería horrible si te pillasen antes de la venganza. Todo el mundo tiene el mayor respeto por la vida íntima de los otros. pero ahora iba a comer. Ten cuidado y. muchas veces. Charlamos un poco. En dos palabras. Ten cuidado. Es la tienda de Mustafá. — Gracias. hacen amor prácticamente en la calle. Se quieres compartir mi comida. — Tiene razón. decimos “gentes de paz”. en lugar de la campanilla. Detrás de la mesa.

y hacer el resto. La partida se transforma rápidamente en un juego infernal. Quedan veinticuatro jugadores. Has conocido árabes? — Muchos. la partida empezará a las nueve de la noche. Yo. Esperemos que la guerra lo haya respetado.Mustafá es cordial. altero la táctica de Jojo. Haber estado con Miguel y Mustafá me ha reconfortado el corazón. “Banco” (5). Me siento a gusto. No falta mucho para tenerla. a su casa si tengo necesidad de algo. un chico de once años les sirve ron. Cada vez que levantan los vasos. Hay lágrimas en sus ojos que no se deciden a correr. conforme el pedido que hice con Jojo. La partida va a empezar dentro en poco. que gentilmente me presta una alfombra grande y una bombilla de carburo. amable y alegre. Paso una hora muy agradable con él. Como es sábado y el descanso de domingo es sagrado para los del estado de minas Gerais. Hay algunos muy buenos y otros muy malos. significa que se pretende cubrir el total de la apuesta. me voy dándole las gracias por todo y me encamino a nuestra tienda de campaña. es cierto. me dijo Jojo. porque va a durar hasta el amanecer. — Es raro — me dice. “La audacia ayuda a la fortuna”. sin recelo. diez contra uno al doble cinco. — En mi tierra. Tengo sesenta años. etc.. del T. — Es como en todas las razas. Es imposible que quepan todos y Jojo elige sólo a aquellos que pueden apostar fuerte. lo siento. Tenía un hijo de treinta años que fue asesinado hace dos de un tiro. (N. y “banco” nuevamente! No paro de cubrir las apuestas todas las veces que Jojo lanza los dados: “Dos contra uno a que no hace seis con un doble tres.) -45- . pero aquí sí. seré yo que le haga un favor al pedirle un servicio. Se hace noche. él también. no me gustaban los franceses. Voy a casa de Mustafá. Mustafá me invita la comer con él siempre que quiera y a venir también. podría ser tu padre. para lo que va a ser mi primera partida. demasiada gente para el tamaño de la sala.. Hay mucha gente. que debe. Tiene razón. irá siendo sustituido por uno de los de fuera. en su rinconcito de Ardèche. A medida que cada jugador vaya saliendo. Mustafá. pertenezco a los buenos. Es Miguel quien suministra las bebidas y los puros. Los otros jugarán afuera. Sin pedirle autorización. ¿Qué será de él? Tengo la certeza de que está vivo. No es curioso y no me pregunta de donde vengo.. No apuesto sólo en los lanzamientos de 5 Expresión usada en el juego. es necesaria pasta. Se quiero poner la maleta de explosivos en el número 36 del Quai des Orfèvres. mucha pasta.” Los ojos de los hombres brillan. Pongo mi mano en el hombro de este pobre padre quebrantado por los recuerdos del hijo y pienso en mi propio padre. tener los ojos anegados de lágrimas cuando habla de mí. Era guapo y bueno. Pobre papá..

— Recojo los cuatro mil. chaval! Estás desperdiciando la pasta. les escupe y los devuelve a Jojo diciendo: — Lánzalos así. dólares americanos y antillanos. delante de él. lo pone en la balanza y dice: — No vale más de tres mil quinientos. Enrique? — me pregunta el Chino.él. Alrededor de las cuatro de la mañana tengo delante de mi un montón impresionante de bolívares. Es un brasileño. — Como quieras. Es bajo y achaparrado. el que hace dos mil bolívares. Y. — ¿Aceptas. el brasileño los coge aún en movimiento. Y. el tronco desnudo y calzones castaños. Después de haber dado con la mano izquierda un pequeño toque en la cubierta para acentuarle el doblez. sin limpiar los dados. — Pon ahí los cuatro mil bolos. diamantes y hasta algunas pepitas de oro. Me pregunto a mí mismo que irá a pasar. — Esta piedra vale más que eso.. los ojos inyectados de sangre debido al alcohol. Jojo lanza los dados. mojados. Y deja caer un diamante sobre la alfombra. dice: — Todavía no es esta la noche de mi ganancia. -46- . macho. otra vez siete! Jojo vuelve a recoger. suavemente. Apuesta quinientos bolívares. mirándome. con la mano sobre la pistola. — Y sale. seguro. cruceros. lo que le hace fruncir las cejas. Jojo retira los quinientos que ganó. el brasileño se levanta de súbito.. los lanza a una buena distancia. — Lo apuesto todo! Miro al tipo que acaba de hablar... Siete! — ¿Que haces. Enrique? — pregunta Jojo. Jojo coge los dados. y murmura entre dientes: — No los ahorres. negro como la hulla. ya que está mirando fijamente los dados. — Entonces apuesto tres mil quinientos — dice el brasileño.. Jojo. siete! Dejo quedar todo. sino también en los de los otros. pero. Después. siete nuevamente! Como movido por un resorte. Voy con él a mil. El chino coge el diamante. Y.. Encendiendo un puro. Está sentado de cuclillas. con un gesto rápido. — Tira. Jojo.

Todo el mundo lo sabe. chaval? — pregunta. Por otro lado. Por ejemplo. y si hice eso es porque. Al amanecer. Hace dos semanas que estamos aquí. lo encontramos muerto de una cuchillada. debajo de las nalgas. Salgo y encuentro a Jojo en casa de Miguel comiendo un plato de pasta con carne. todo se asienta en una base de confianza mutua. los ojos me arden hasta las lágrimas. Yo no soy ni nunca fui un mandón. Le pregunto si los tipos no ven raro que él les dé de beber y fumar. tu podrías perfectamente. Creo que se está haciendo demasiado el jefe indiscutible. Jojo paga a Miguel el ron y el tabaco de esa noche. Cuando despierto. Hablo de eso con Jojo y le informo de mis sospechas. noche tras noche. — Pero si no soy yo el que paga! Los que ganan mucho dejan propinas para eso. por falta de pasta. — No seas bobo. Sin embargo. era a él que el negro retaba. Bien y mal. que tenía una bala en el tambor. Mierda! Como todavía no habíamos hecho las cuentas. tampoco sabes lo que yo he ganado. no hablemos más en ello. Me pongo los pantalones y veo tengo los bolsillos vacíos. Jojo ya no está.A la vez en que él se levantó de aquella manera. yo me llevé la mano rápidamente a mi pistola. dos semanas en que. Sale al mismo tiempo que un tipo enorme que estaba sentado y que ya no jugaba hacía un buen rato. el gigante azarento regresa y juega con rabia. Entre el humo de las hierbas mojadas. esconder los diamantes o los billetes en otro sitio que no fueran tus bolsillos. Dormí hasta las dos de la tarde. a menos de cincuenta metros de nuestra tienda de campaña. Jojo debe haberlo sacado todo. Me doy cuenta que tengo aún mucho que aprender para saber el momento exacto en que hay que sacar y disparar. Es una cuestión de confianza. paramos. fue una noche terrible de lluvia. Da lo mismo que nos vaciemos los bolsillos juntos o no. -47- . Y esta vida continúa todas las noches. durante más de nueve horas. no tenía porque haber echo eso. chaval! Soy un hombre correcto. Pero estoy satisfecho con una cosa: no me levanté para orinar y también no hay duda de que me sentí señor de mis nervios y de la mi vida. ¿Mal por qué? Porque no tenías que haberme vaciado los pantalones sin que yo estuviese ahí. echamos una partida infernal y también nuestra vida. y no me gustan las personas que se juzgan superiores o que piensan que les está todo permitido. Jojo no se movió ni hizo siquiera un gesto de defensa. de los cigarrillos y de los puros. Veinte minutos más tarde. Tiene razón. De día. Tengo las piernas completamente anquilosadas de haber estado cruzadas. Pienso que el que había ganado le prestó la pasta. Ayer. — — — — ¿Como va todo. durante una partida. Un jugador se levanta después de haber ganado bastante. aun así veo raro que le haya prestado tanta. Noche de brea.

No tengo interés en juguetear de cofre. nada clara. los diamantes y el oro a un tratante libanés. dudosa. el bueno de Miguel me viene buscar al final de la noche. Se mantiene impávido. ni los pidieron. Ayer. Desgraciadamente. se vuelve demasiado ávido de ganancias y me manda demasiado rápido cuantías importantes. De vez en cuando. de vez en cuando. hoy. De esta forma.— Ese no es nuestro problema — me dice. Aún otra cosa: ninguno de ellos traía un arma al costado. deben tener la pistola en la barriga. Los otros dos están detrás y no los puedo ver rápidamente si no me vuelvo para toser. sin mirarlos abiertamente. Aun así. claro. Y eso no concuerda con sus caras de asesinos. y cuando un tipo se pone demasiado nervioso. porque él me lo dijo. Se han puesto en la sombra. estuvo de acuerdo con la idea de apostar. Dentro de un sobre sumergido previamente en una leche de goma virgen. ostensiblemente lo dejo todo delante mío. está muerto! — Es verdad. ni endosadas a nombre de nadie. Ni machete. por ejemplo. Como me sé observado por aquellos tipos. Lo consigo al toser lanzando el tronco atrás. Como traen la camisa por fuera. la gente se daba cuenta sin saber como. Hace dos días que siento que la atmósfera se ha vuelto más tensa. Pero nunca me equivoco en estos casos. pagaderos al contado. Vuelven esta noche. En lo alto de su barraca hay una tablilla: Se compra oro y diamantes a buen precio. Seguro que lo hacen con intención. se preparaba cualquier movida. cuando la partida se está calentando. A fuerza de estar alerta ¿será que se captan las ondas emitidas por los que preparan un golpe? No lo sé. ni puñal. Sé. No pueden ser depositadas por otro. Todos los días vendo los billetes extranjeros. Nunca cogieron los dados. uno de ellos salía de la sombra para entrar en la luz cruda que ilumina la alfombra y hacía apuestas ridículas. sólo estoy en peligro en el momento de la partida o cuando la partida termina. en la oscuridad de los cuatro rincones de sala. o no habla francés ni español. propietario de una tienda en Ciudad Bolívar. — Estás bromeando. en la cárcel de las islas. Es necesario que los vigile sin llamar la atención. guardo cuidadosamente mis órdenes de pago. No habrá otra vez para él. A veces. Por dos o tres veces -48- . Todos los tipos de la mina lo saben. se las enseño. Sus miradas no se pierden ni un gesto de los jugadores. Cuando. pero ¿que le vamos a hacer? Por supuesto que seguía los consejos de José. sólo tengo dos delante mío. ni revólver. Sencillamente. —La próxima vez tendrá más cuidado. Aprendí a sentir eso en la “jaula”. Jojo tiene una sangre fría extraordinaria. Y debajo: Mi mayor tesoro es la honestidad. ya que le obliga a ganar dos o tres veces el mismo dinero antes de guardarlo definitivamente. que esa táctica le excita. con la mano en la boca. en los lanzamientos de los otros y de correr de ese modo el riesgo de perder o ganar totalmente a la ventura. cuatro brasileños pasaron toda la noche apoyados. pero a pesar de todo consigo distinguirlos.

Sé muy bien quien lo ganó: un barbudo de unos cuarenta años. me calmo. gano en lugar de perder. y mi montón. En verdad. empieza a tener un montón respetable delante de él. que me está haciendo ganar demasiadas veces. Dejo el montón en mi lugar. le digo a Jojó. cuidadosamente contado. Mi sexto sentido me dice que dos pares de ojos están intensamente fijos en mi nuca. Pero ¿quien jugó el billete? Tengo ganas de cogerlo y hacer la pregunta. Lo apuesto y lo pierdo junto con otros tres. no sé el tiempo que ha pasado cuando. pero con todos los sentidos alerta.le digo a Jojo. en lugar de disminuir. Salió sólo. desde el lugar en el que están. Jojo lanza. Tengo delante de los ojos la prueba de que el barbudo se lanzó al suicidio. A pesar de eso. Sobre todo uno que fuma cigarrillo tras cigarrillo. hay uno o dos cómplices allá fuera. Por lo tanto. siento subir la temperatura y. No consigo recordar quien entró después de su salida porque hay muchos hombres apostando en pie. Me doy cuenta de que la tensión sube. del nervioso de las cuatro estatuas. me obligo a pensar muy deprisa. Estoy hasta tal punto nervioso que. En el auge de la partida. Entonces. El que gana se levanta y dice: “Hasta mañana!” Y se va. veo otra vez el billete en la alfombra. Hay de todo delante mío. porque estaba doblado en dos. Deben tenerlo todo organizado para señalar. Son las cuatro de la mañana y hasta las seis no se hará día. en los cuatro rincones de sala. son los mismos desde hace horas y el lugar del barbudo del billete quemado fue ocupado inmediatamente tras su marcha. encendiendo uno con la colilla del otro. me cogerán entre la barraca y las letrinas. porque en los trópicos el día nace de pronto a partir de esa hora. me pongo a cubrir todas las apuestas. a pesar de los remilgos de Jojo la Pase. Pero ninguno de los cuatro meliantes se ha movido. si va a pasar algo. Vuelvo a sentarme. tengo la impresión de que estos cuatro espertalhões están allí para actuar esta noche. Es muy peligroso. reconstruyo su salida. en una apuesta de dos mil bolos. estoy seguro. pongo mi cigarrillo sobre los billetes. Hace como que no se da cuenta. sin querer que parezca que tomo precauciones. con una mancha blanca en el lóbulo de oreja izquierda sobresaliendo de su bronceado. un blanco. dejo que otros cubran su partida. que un tipo sale cargado de pasta y de diamantes. a diestra y siniestra. en francés: -49- . No noto nada de anormal ahí fuera. con un tono natural. Con los nervios tensos pero controlados. Uno de los billetes de quinientos. muy delgado. En dos segundos. Es una noche oscura. rápidamente y en argot. no esperarán a que yo vuelva. Por lo tanto. lo sé porque he ido a respirar un poco de aire fresco a la entrada de la barraca. aumenta. estupefacto. se queda con dos agujeros. Ahora este tipo ya no está presente. será entre las cuatro y las cinco. al coger los dados. Como yo ayer ya usé el truco del retrete y no regresé. Es indiscutible que estoy en peligro. Cosa que detesta. sobre todo billetes de quinientos bolívares. En cuánto a los que están sentados.

que engulle de un trago. Echo a correr. como si me dijese una cosa muy agradable. seguro. Jojo. Lo cojo todo. le alargo la bolsa. Todo eso. Levántate a la vez que yo y disparemos a todo el mundo. Más vale perderlos que perder la vida. Con naturalidad. que ha seguido todos mis gestos. va a haber ruido. no me sirve de nada en esta noche oscura. dejar la bolsa en la señal porque no tengo la pasta conmigo. estará mejor aquí que en otro sitio. me dirijo a casa de Miguel. Uno tras otro. la pongo frente a mí. no veo nadie. — Miguel! Miguel! — ¿Que pasa? — Levántate deprisa. ¿por qué razón hemos de tomar esa actitud idiota? ¿Y dispararle a quien. porque sé que él mismo está en peligro. casi corriendo. tiro de los cordones de la bolsa. diamantes. Rápidamente. billetes. En la noche. a unos cuarenta centímetros. efectivamente. Pero ¿que hacer? ¿Negarme? Imposible. No me siento bien. ¿Retirarme a la habitación al lado? Peor todavía. Ellos no darán todo lo que gané en la bolsa de paño. en concreto? Efectivamente. el tubo de aspirinas y el resto. bien a la vista de toda la gente. Hay más de quinientos bolos. Jojo. Es la única solución para salir de esta emboscada bien preparada y lista a desencadenarse en cualquier momento. y digo en español. porque faltan siete minutos para las cinco. alarga la mano y me dice: — Pásala aquí. dispararle a ¿quién? ¿Y por qué motivo justificado? Pese a ello. guardar el lugar y levantarme para ir a orinar. meto esa pequeña fortuna en la bolsa de paño.— Tengo la certeza. voy a tomar el aire. Tranquilamente. Salgo sujetando la pistola. parecería raro. Además. para que todo el mundo lo oiga: — Vigílame la bolsa. lo he pensado muy deprisa. lo noto. mucho más despreocupado que yo con que alguien pudiese comprender el francés: — Querido amigo. Sólo hay una cosa a hacer: ostensiblemente. no hay donde elegir. aunque lleve la pistola en la mano. coge la pistola y la lámpara! Hay movida. Sonriendo. Si consigo volver con él y una gran bombilla de carburo para ver lo que se pasa alrededor de la barraca hay una posibilidad de evitar la mala suerte. Los que están ahí fuera me verán y yo no. en un peligro inminente. Salir sólo. de que va a haber tormenta. -50- . Desgraciadamente Miguel vive a más de doscientos metros de nosotros. pero no tengo necesidad de verlos para saber que están ahí. el tipo del eterno cigarrillo se sirve dos vasos llenos de alcohol. Contrariado. Apuesto que ya hay ahí un tipo que fácilmente habrá levantado una de las tablas de la pared para entrar.

Tampoco habían muchos cuando me levanté. La escena fue reconstruida rápidamente. La sangre ha coagulado. porque una linterna eléctrica abandonada en el suelo permite ver lo que pasó. Casi toda la aldea vino al funeral. después de un entierro. la pistola está ahí. Después de estos minutos de lucidez. Llevamos a Jojo a casa de Miguel. Uno de ellos se aproxima a mí y me extiende la mano. No me toquéis. ya no mana. siempre con la camisa por fuera. con dificultad. Sobre las tres de la tarde. Muere al ponerse el sol. murmura: — Ha llegado mi hora. fui yo el culpable. pero la costumbre. por la mañana. los cuatro tipos de los rincones y el chico que servía las bebidas. Jojo yace en el suelo con la nuca sangrando abundantemente. nadie tocó ese dinero ni los diamantes. lo sé. Enciendo el mechero. Todo el mundo ofrece sus servicios. ha salido a una otra mina en búsqueda de un tipo que dicen que es médico. porque si hay fractura de cráneo la hemorragia es interna. — Respira con fuerza y añade: — Miguel. que tiene una cama de troncos en su barraca. No está muerto. pero sí en coma. Ahí están los cuatro brasileños. viejo amigo de Jojo. hago como que no lo veo y le doy un manotazo amistoso en la barriga. Tu no tuviste la culpa. a la vez en que me preguntan el motivo de los tiros. El segundo tiro debe haber sido disparado para hacerlos salir más deprisa. Doña Carmencita. después. Ya no hay nadie en sala. No me he engañado. mi bolsa y lo que él había ganado. Por supuesto que todos los jugadores han huido. A la luz de la linterna eléctrica cogemos lo que se encuentra frente a Jojo. Llega gente con lámparas. Echo a correr. Lola. Aunque ya había entrado gente en sala. ¿Ahora? ¿Más tarde? ¿Que hacer? Nada. Siento la necesidad de estar sólo. Que el Tuerto se la entregue a mi mujer. Continúo corriendo. está todo a oscuras. Ocho hombres sentados. Jojo permanece en coma toda la mañana. Papi. Le damos a beber algunas gotas de ron. aquí está la barraca. Decido no moverlo. Según un minero inglés. Se lo explico todo a Mustafá y a Miguel y ellos me reconfortan diciendo que si el golpe estaba preparado horas antes y si yo le había avisado suficientemente nada más podía hacer. en la sala de la partida. vuelve a entrar en coma. Demasiado tarde. La camisa ha sido arrancada y el cinturón que traía junto a la piel cortado con una navaja o un machete.Pum! Pum! Suenan dos tiros en esta noche oscura. Me pregunto a mí mismo si debo actuar contra ellos. Estoy muy alicaído. es ir a beber un vaso de cada taberna cuyo dueño haya asistido a la -51- . detrás de la valla de tu cerdo hay enterrada una caja. vino a ver a Jojo. La gorda de la primera taberna. Primero dispararon contra la bombilla de carburo y después abatieron a Jojo. donde yo la había localizado. dos en pie. es bueno y es malo. Jojo abre los ojos. Uno del Estado de Minas Gerais de Callao. Trajo algunos diamantes y tres o cuatro billetes que había cogido. Me equivoco de barraca y me insultan desde el interior.

Dios le perdonará. Mustafá — le digo para agradarle. Era capaz de rezar una oración para agradecer a José los consejos que me dio. — No te vi rezar cuando han echado la tierra. Dulcemente envuelto en mi hamaca. perdona a este hombre que fue un golfillo miserable de los barrios de Belleville. la juventud a pesar de sus sesenta años. porque era un buen hombre. pero ¿ y si matan el libanés? — Es verdad. — ¿Por qué tranquilamente? — Porque todo el mundo sabe que vendiste siempre al libanés lo que ganaste. ella viene sentarse a mi lado. aunque casi me haya condenado. yo ya no estaría aquí. sin saber exactamente por qué sigo por él. Sólo había aprendido un único oficio. ¡dios Mío! Mantener la línea!.. la aventura y la naturaleza. Mustafá. después de haberle dicho a Doña Carmencita que todos los vasos son por mi cuenta. Pero nadie se debe creer más espabilado que otros porque un día encontrará a uno más rápido que él. pero sólo para ponerlo delante de la boca y disimular que me está hablando. la energía desbordante. Te has olvidado de hacer una. con el perdón de Dios. — ¿No eres cristiano? — me pregunta. ella también levanta el suyo. Aprieto la mano de este buen árabe y se lo agradezco. Me acerco. — Quiero decir. un pedazo de terreno desbrozado de unos cincuenta metros cuadrados. con el vaso de anís en la mano. — Es cierto. te agradezco que me hayas protegido. Mierda! Es verdad.. Eso es otro problema. Ahora puedes ir tranquilamente a dónde quieras. — Sí. Acuérdate sólo de esto: lamento sinceramente que él haya muerto. — Más vale que haya sido él que no tu. el aire de gran señor del barrio: “Hay que mantener la línea. Va a dormir para siempre junto de aquello que adoró. lentamente. fumando un puro tras otro para llenarme de nicotina y ahuyentar los mosquitos. -52- . delante de ella. Intenté ponerlo a salvo. Mustafá? — Vine rezar por este viejo amigo a quien apreciaba mucho y también traerle una cruz. dejando a los amigos sentados a la mesa.” Y. Cuando estamos en la de Doña Carmencita. — Además. Al pasar por el camino que lleva a aquello que llaman cementerio. — ¿Que dices? No te entiendo.. Más que rezar. Es verdad que no le deseo mal a Jojo. Regreso a la aldea. Sin él. seguro. — Da igual.ceremonia. No pensé en la cruz. La de Jojo es la última. En el cementerio. ocho tumbas. — Sí. planeo mi vida. además. Me voy solo. en vez de seguir protegiendo a Jojo eternamente. Su entusiasmo. Jojo está bien aquí. — ¿Que haces ahí.. yo estaba prevenido. echar los dados. ciertamente que hay un Dios. En el momento en que levanto el vaso para beber. Siempre van todos.

a admirar la luna. pero todos de un calor humano extraordinario. mecánico o electricista. En resumen. allá en el fondo. como necesitarás entonces de mucho más dinero que el que eres capaz de ganar trabajando. ya estás metido en plena aventura. Papi: o quieres respetar este país bendecido y abandonas tu venganza. al no tener los estudios suficientes. no soy un pobre diablo que sólo tiene la posibilidad de trabajar con el pico. Si. es una especie de explosión de una violenta sed de vida. Despacio. tendrán otras cosas que hacer que preocuparse en saber adónde fui. fallásemos en los estudios. que prometiste vivir correctamente en este país. la aceptación de dos medidas: el tiempo y la distancia. contando. para poder ganarme la vida en cualquier país. olvidando la promesa. pared tan sombría cuanto -53- . escuchar los mil ruidos. A ver. vivir como los registrados reformados de Callao. Por otro lado. los mil gritos de la selva que envuelve la aldea con su misteriosa frontera. nos sentimos desplazados. estoy instruido de más y. Una de dos. Mierda! Resumiendo. obedecer como todo el mundo. a no ser los vigilantes y a los polizontes —. no dejo de ir. En el fondo. Pero. Tanto en Callao como aquí. la paz. puedo ir buscarla a otro lado. pero no nos sentimos bien en nuestra piel. o no puedes olvidar esa idea fija y. esa fortuna indispensable. (1) Charles de Gaulle. un buen oficio manual. Durmamos. cuando se es una persona normal? Yo debo buscar la tranquilidad. un forzado vale realmente muy poco. ten confianza en el futuro. caminar al mismo paso que todo el mundo. Soy un bocado difícil de clasificar. a mí y a los míos. a la vez. chaval. la Santé. Y. La Conciergerie y la prisión central de Beaulieu. a la vez que los estudios. Papi! Tienes tiempo. Hay que pensarlo bien. También es verdad que tengo que vengarme. Como me es de difícil vivir como todo el mundo. Se debería aprender siempre. no puedo ocupar un puesto de grandes responsabilidades.) Tengo treinta y siete años. Tanto mejor. ¿como dominar los impulsos más profundos. pero lo que siento. antes. no lo estoy bastante. encontré hombres y mujeres de todas las razas y de diversas procedencias sociales. además de la Reclusión. Sentí a través de ellos y de la vida junto a la naturaleza. cuán maravillosa es la libertad por la cuál tanto luché. Por otro lado. En esa confusión de millones de personas. (N. eso va a ayudarme: en medio de todos los problemas a resolver. o el hacha. teniendo. después. las estrellas. será necesario volver a la aventura. por cualquier razón. podríamos defendernos en la vida. cincuenta y tres meses de soledad absoluta. Tu. durante largos ratos. en este ambiente tan diferente del de la ciudad. trece de los cuales en la cárcel. pero tampoco tengo un verdadero oficio que me permita ser un buen operario. Calma. la pala. fuera de Venezuela. como regla. de la T. tras unos pocos meses de libertad. Tengo diez mil dólares. no es brillante.Bueno. por más que queramos no conseguimos ser felices. No está mal pensado. La aventura me llama con tal fuerza que me pregunto a mí mismo si algún día quedaré tranquilo. No quiero decir que con alguna instrucción nos sintamos superiores al barrendero de las calles — nunca desprecié a ningún hombre. por ejemplo. es verdad que es imposible perdonar a aquellos que me hicieron todo este mal. la guerra acabó gracias al Gran Charlot (1) y a esos bomberos del mundo que son los “americanos”.

hicimos el viaje juntos y tuvo tiempo de sobra para contarme su caso en detalles. un sábado por la noche. dos cajas fuertes y un mueblecito. Alexandre y un amigo bajaron tranquilamente del techo de mayor joyería de Lisboa. porque los empastes todavía se aguantan. pero vive lejos de aquí. La justicia portuguesa nos condenó a diez y doce años de cadena. se había obligado a ir allá varias veces. — ¿Donde vive y como podré encontrarlo? — Está en Brasil. pero el dentista debía tener una capacidad fantástica para describir a las personas. 4. sin poder contenerme la risa. en 1933. en Boa Vista. — Entonces. -54- . Se llama Alexandre Guigue. En 1929 o 30. libre. asegurarse de que el dentista se iba con la familia todos los fines de semana y sacar los moldes de la puerta de entrada y del consultorio. “Excelente trabajo. Para conocer bien los sitios. — Mira! Tengo un amigo marsellés. con el pretexto de empastar dos dientes. además. Subió al presidio al mismo tiempo que yo. en la estación. Es fácil encontrarlo: pregunta por el barbero dentista francés. Habían roto la puerta de un dentista que quedaba precisamente por encima de la joyería. voy a las direcciones que me diste y me pagan los vales que firmaste? — Claro. porque al dejar Lisboa. “El cine hablado no existía todavía en esa época. Algún tiempo después. no lejos de Marsella. En dos noches. sin pestañear. te pagaran igual. — ¿Y si te asesinan a ti también? — No tiene nada que ver con eso.EL ADIÓS A CALLAO Sobre las diez de la mañana del día siguiente voy a buscar el libanés. un tipo extraordinario. — No puede ser! Es un gran amigo mío. feliz en lo más íntimo de mi ser por sentirme libre. puedes quedarte tranquilo. ¿llego a Callao o a Ciudad Bolívar. eficazmente y sin ruido. Está muy lejos y es complicado ir hasta allá. — ¿De que región de Francia eres? — De cerca de Avignon. Me alegro de que lo conozcas. duermo dulcemente envuelto en la hamaca.más brillante es la claridad lunar. — Mío también. tuvimos todo el tiempo que quisimos para sacar las joyas y cortar. los polizontes nos cayeron encima. ¿Vas a Callao? — Si. — ¿Es también dentista? — pregunto yo. — ¿A que se dedica? — Es barbero. Y duermo.. Es que yo conozco muy bien a Alexandre Guigue. libre y dueño de mi destino.

al sur del Congo Belga y del Congo Francés. y Maria se lanza en mis brazos. alcanzamos el río Cuyuni. donde me endiñan veinte años de ‘jaula' en vez de los diez que había pillado en Portugal. sin siquiera llegar a Santa Helena.” Él había huido de la Guayana. Ni te cuento mis aventuras en el Congo. voy a ver si consigo quedarme algún tiempo. Acabo por encontrar en la aldea a un hombre que conoce la zona y que quiere ser mi guía. que nos lleva a una aldea venezolana. después de las semanas que acabo de vivir. y abandono a los pseudo guías. desde el fondo de una habitación. Supe que había pasado por Georgetown y que se fue efectivamente a Brasil. Aminas. última aldea minera antes de la frontera brasileña. entrando en sala. a través de la selva. — ¿Por qué gritas tan alto? Conmovido por volver a encontrar esta simplicidad. No tuvimos dificultad en huir: nos vinieron buscar de taxi. — Es él! Es él! — grita Esmeralda con todas las fuerzas. Durante más de diez días erramos por la selva. como agradecimiento. llego a Callao. sin haber parado primero a saludar al Gran Charlot o en un de los cafés de la aldea. un grito viniendo del fondo del corazón. en un burro. Yo. me acuesto junto a Maria. montado en un buey. voy a ir a Boa Vista. — Si. Con la ayuda de los indios. completamente vencido por la fatiga. Ahí. al caer la noche llamo finalmente a la puerta de Maria. Cuatro o cinco días más tarde. ¿Y si fuese a su encuentro? Eso mismo. Realmente ellos conocían la región tan bien como yo. de esperanza satisfecha. -55- . Los franceses se niegan a entregarme a los portugueses y me mandan a Francia. conteniéndome para no partirles la cara. Agotado. tras quince días. Me hace las mismas preguntas una vez tras otra: le cuesta creer que yo venga directamente para su casa. — ¿Vas a quedarte algún tiempo en Callao? — me pregunta. Castillejo. — ¿Tanto ruido a causa de una visita? — pregunta Maria. mucho tiempo después de haber abrazado a Picolino y besado a las otras hermanas de Maria (José está ausente). en una mina de oro. Mucho tiempo. un grito de alegría. de amor. además. casi en la frontera de la Guayana Inglesa. algunos meses más tarde era atrapado de nuevo. Es una gran idea! Salgo con dos hombres que dicen conocer el camino para llegar a Brasil y que me ayudarán a transportar el material de cama y de cocina. y nos encontramos. Mi colega también. compro machetes y limas para dárselas a los indios. — ¿Quién? — pregunta la voz de Maria.nos reencontramos los en la prisión de Angola. Un grito. sujeto a Esmeralda por los brazos y le pongo la mano en la boca para no dejarla responder. delgado como un perro. voy a Brazzaville y mi amigo a Léopoldville.

una vez cogidos por los agentes. de tal modo esa vida de hombre sin ley. apaleados hasta la muerte. viviendo como se vivía en Europa a principios de siglo. de generosidad. de bondad. Tumeremo. engordar un poco. pero cada día que pasaba era como si fuese un año que yo vivía. Es un ladrón que desapareció llevándoselo todo. Upata. El representante del libanés. una mala noticia. Todos los que tenían entre quince y veinte años. era aniquilada. Al día siguiente.. tu me avisaste). Por la más mínima cosa eran perseguidos. pero también apasionante. también es verdad. pero aquí estoy yo. en el seno de la más maravillosa de las naturalezas. aldeas de nombres raros para un europeo. voy a hacerte unos buenos petiscos. Sólo faltaba eso para mejorar mis negocios! Bien. hasta unas piezas raras que le había confiado en depósito. de tiempo en tiempo. fui condenado injustamente. Anduve a pie. de alegría de vivir. Es para mí una lección permanente que me toca en lo más hondo del corazón. tanto jóvenes como viejos. como el Coronel Zapata. libre de toda barrera moral. acostado al lado de Maria. quiero que estés fuerte para librarte lo mejor posible de las emboscadas de Caracas. todas estas personas casi analfabetas de estas aldeas retrasadas conservaron el mismo amor y la misma confianza en el hombre. El Callao. Pregunto a un vecino: — ¿Conoces a este tipo? — Demasiado. la de Gómez. remé en una piragua. Pienso en todo eso. Por ello. -56- . Pero el Ejército acudía deprisa y los que escapaban quedaban estropeados para el resto de sus días. verdaderos suicidios colectivos de hombres decididos a vengarse aunque al precio de la propia vida. donde mujeres y hombres. Raros son los hombres con más de cuarenta años que no hayan soportado la más terrible de las dictaduras. sublevaciones.. Pese a ello. perdidas en el fin del mundo. desgraciadamente. debido a las torturas.— Necesita cuidarte. apaleados con nervios de buey por cualquier representante de la autoridad. los carceleros franceses eran tan brutales y quizás más diabólicos que los policías y los soldados del tirano. de 1925 a 1935. arrastrados con cuerdas hasta el cuartel. de tal modo esta vida era plena. de toda obediencia a las órdenes. Es cierto que hubo. me pregunto si hago bien en marcharme a Caracas y dejar detrás mío este pedazo de paraíso. cabalgué en la selva. Me hago esta pregunta un montón de veces. donde la palabra “progreso” no significa nada. me dice que no puede pagarme contra mis vales porque el libanés le debe mucho dinero. es cierto. habiendo vivido una aventura peligrosa. eran cazados como animales por los policías del tirano y. puntos minúsculos en el mapa de un país que hace tres veces Francia. entero. Cuando te marches. desenfrenada. un orfebre especializado en orquídeas de oro con perlas de Margarita y en todas las especies de otras joyas verdaderamente originales. Sufrí bastante. Uasipata. iré a la otra dirección en Ciudad Bolívar. desbordan de pasiones auténticas. aunque quede con el corazón herido para toda la vida (no es por culpa tuya. Era el tiempo en que una joven guapa podía ser elegida y raptada por un funcionario importante y después tirada a la calle cuando él se cansaba de ella. es verdad. Si la familia protestaba.

indomables. Nunca seré capaz de describir la -57- . No está mal! Qué misterioso es el Destino! Sólo a mí me pasan cosas de estas. cuando. Maria sabe usarlo. Auténticos hombres y.. Es dulce. libre. Eso no la impide saber defenderse. ni siquiera se mueve. Pues eso. cansados de gritar nuestra alegría. Voy a buscar una mula. donde las mujeres son valerosas. no hablas en serio! ‘Banco' perdido. — Conozco los caminos. pero sabiendo también que otros cráteres pueden estallar y que es necesario prever de antemano las posibles explosiones. Ella viste unos pantalones de amazona. pero la aventura fue extraordinaria: ‘Hagan las apuestas!' — ‘El casino va a reventar!' — ‘Dentro de algunas semanas. timado por un libanés! Regreso a casa aparvalhado y cabizbajo. — Esperaré a alguien que regrese a Callao. Y así. y sobre todo para regresar sola. que asiente: — Te presto mi revólver. todo eso ¿no valdrá la pérdida de estos diez mil dólares? Vuelvo al principio y analizo la situación: hay que volver rápidamente a la mina antes de que el libanés desaparezca. ya no necesito nada más! Aún estoy más pobre que antes de marcharme con Jojo. disparan con revólver o fusil como un hombre. sensual. Y. porque hay muchísimas bifurcaciones. Maria y yo. Mucho mejor. ¿quieres que te acompañe? — me dice Maria. Una única duda: ¿seré capaz de encontrar la aldea? Alquilo un caballo que Maria cree que es mucho mejor que la mula. víveres. Liana es una gran planicie de Venezuela. arriesgué veinte veces mi vida. Maria es precisamente lo contrario. quizás. — Es muy peligroso para ti. Mi único problema es si cojo un camino equivocado. Por causa de estos maldecidos diez mil dólares. todavía los tengo conmigo. Déjame. porque es valiente. — Me gustaría tanto! Iré sólo hasta la posada donde se dejan los caballos.. Así estaré segura. Maria. con o sin arma. como si yo estuviese sentado en un volcán. eran los corazones que cantaban. montan a caballo como verdaderas amazonas. y en marcha! La pistola y el cuchillo. Días y noches inolvidables. manejan el cuchillo como un esgrimista. espera que lleven el “cacao” a su casa. sentados a la orilla del camino. después de cinco horas a caballo (alquilé uno para Maria). nos encontramos los dos solos. tan próxima a la naturaleza que da la impresión de formar parte de ese todo. y no me queda ni un centavo. antes de coger la piragua. el libanés no necesita hacer trampas con los dados para ganar. a más a más. sin embargo. Pero mi gusto por la vida es tal que murmuro para mí mismo: “Tu estás libre.Si lo que dice este sujeto es verdad. no lo desperdiciemos. Nunca. Y. mi amor! Hablo del asunto con José. ya que el tiempo es dinero. nunca podré olvidar estos días de viaje antes de llegar a la posada.” La intensidad emotiva de esta incertidumbre. saben morir de amor. regalo de una amiga llanera. vigilando el cráter. o soy rico o soy un hombre muerto!'. y todavía te revuelves contra el destino? Debes estar bromeando.

que. el amor. Maria. amándose en la naturaleza. en contra de todo lo que pienso y siento. Al verla. Pero. después de haberme abrazado. no será él quién estará cansado cuando lleguemos. Volver a vivir la pureza de estos seis días apasionados me pareció de súbito mil veces más importante que los diez mil dólares. al lado de la joven más maravillosa del mundo. Es un deseo de una extraña violencia que me hace temblar íntimamente. de las libélulas de la selva. de golpe me dan ganas de pasar allí la noche y volver al camino de Callao. mostrando unos dientes que parecen perlas. hacíamos amor en el césped del margen. — ¿El libanés? Tengo la impresión de que se fue— me dice Miguel. quien sabe. Cuánto más nos aproximamos a la posada. que me pellizcaba para tener la certeza de que estaba despierto. Papi. — Al paso que vamos. más retraso el paso del caballo y busco cualquier excusa para pararnos otra vez. Cada remada me aleja de Maria. hay una voz que me dice: “No seas tonto. ida y vuelta. ni más. la mujer predestinada a construir conmigo un hogar. la posada — dice Maria. Y. la piragua desliza en el agua del río. Nunca sabrá que le debe el perdón a los seis días de paseo en este paraíso. Cuánto más se acorta la distancia. Cuatro buenos remeros. aún mojados. Diez mil dólares es una fortuna.felicidad de estas pausas de sueño. ni menos. más fuerte que eso. desde la orilla. de las mariposas. a pesar de la contracorriente. tan llenos de una especie de embriaguez. me ve a alejarme. Cogeré en lo que me pertenece. -58- . rodeados por el murmullo multicolor de los colibríes. creo que es mejor dejar descansar un poco al caballo. — Maria. rompiendo a reír. Papi. llegamos a la posada. mejor oigo la intensidad vocal pura y natural de Maria cantando valses de amor. sino nosotros— dice ella. cuyo baile parecía hacer parte de estos amores de seres jóvenes. una familia? Me esfuerzo por no mirar atrás. completamente desnudos. Conseguimos tardar seis días para llegar hasta la posada. la primera parte de la suma que necesitas para ejecutar tus proyectos. Nuestro viaje terminó. la princesita de Callao. en que nos debatíamos en la frescura del agua cristalina y después. Partíamos saciados de caricias. Una sola promesa: no le haré mal al libanés. Maria. con ganas de gritar a los remeros: “Vuelvan!” Tengo que ir a la mina a buscar la pasta y lanzarme lo más deprisa posible a otras aventuras para juntar el dinero del gran viaje a París. ¿Donde está la paz. donde está. le digo a Maria lo contrario de lo que desearía decirle: — Sí. se es que hay una vuelta. No debes abandonarlos!” — Mira. mañana te dejo.

después de coger a Picolino. — ¿Crees que se fue? Ah. atracamos las minas de Caratal. al pasar. — No. pero siempre con el espantoso cartel: “Mi mayor tesoro es la honestidad”. Para él sólo hubo un ladrón: el griego de Ciudad Bolívar. pero aun así no lo suficientemente grande para vencer mi idea fija de venganza. entre ellos un italiano. iré a Caracas. Está todo en orden. Esmeralda. Mientras me afeito. Es la mejor solución. con otros tres. la verdad es que esto no me dice nada. Río. pero en el fondo siento que lo perdí todo. El padre insiste en que me quede con ellos: — Se quieres. No. bien peinado. Sólo un viejo guianês no concuerda con la discusión. ¿Que voy a hacer? ¿Visitar a Alexandre Guigue. Estoy más preso de lo que creía y deseaba. Por poco no quedé ahí. no debo quedarme aquí. Mañana regreso a Callao. Enrique. fuerte. La duda no ha sido larga. Picolino está sentado a la mesa de sala. si eso es verdad. Hago un movimiento en dirección al cuarto donde está Maria. Mustafá me confirma que se fue. pero Esmeralda me detiene. Con el sexto sentido que tienen las mujeres. Para ir a Boa Vista hay que hacer quinientos kilómetros a través de la selva. dándole unas palmaditas en el hombro. José nos acompaña hasta el camión. estoy en casa de José y Maria. limpio. Y bruscamente se precipita hacia la puerta y desaparece también en la habitación. No. La última experiencia fue muy peligrosa.Había encontrado la barraca cerrada. Con todo arreglado. Se le da vueltas al asunto. Se lo cuento todo. Es un amor verdadero. Al su lado. Sólo el amor que tengo por Maria y lo que de ella recibo me puede retener en Callao. en Boa Vista? Brasil queda lejos. dicen que. voy ya tratar de estar en contacto con las minas y volveré cuando sepa que el libanés ha vuelto. Cuatro o cinco tipos. es verdad. pero todos me garantizaron que él es un hombre honesto! Entonces les cuento la historia de Callao y lo que supe acerca del socio que huyó de Ciudad Bolívar. sabe que esta vez partida es en serio. con la mano en su hombro. el bribón! — Ten calma. Papi! Vamos a ver. -59- . No cambiamos una palabra durante el recorrido. pero ¿adónde? Sólo después de dos días de búsqueda un minero me dice que se había ido en dirección a Brasil. ni la esperanza. han sido robados. a las cinco de la madrugada. Maria sale de la habitación y se refugia en la de sus hermanas. Ocho días después. hablé con un camionero. Maria me dice palabras gentiles y dulces que me dan coraje. saldremos mañana.

Qué bella es la ciudad! Y son sólo las cuatro de la tarde. al día siguiente por la tarde. 1929. eres joven. Mil kilómetros. toda esta población variada vive con la alegría más embriagadora de verse en los primeros momentos. una carrera desenfrenada en este camión que gira como un loco. Papi.CARACAS El viaje fue penoso. entre los cuales está el mío. que tiene felizmente una resistencia de hierro. He pasado diecisiete años sin ver una gran ciudad. después de cruzar el magnífico Orinoco en una barca. la mayor parte de los cuales humildemente vestidos: ríen de satisfacción. flor de Callao. todavía estamos en un barrio popular que no es muy afamado. De 1940 a 1945. Tu. Con Picolino del brazo. tu estás aquí. sobre todo para Picolino. conducido por un tipo de la tierra. El bullicio de las personas que van y vienen me absorbe completamente. De pronto descubro la ciudad. me repite el Dr. En casi todos los autobuses se ve inmediatamente que algunos llevan no una vida miserable. peor que eso. llegamos a Caracas. con sus casas coloniales de un piso. lo más aprisa posible. 1946. Adiós. goza de una eterna primavera. Situada a novecientos metros de altitud. Todo el mundo. sufren el infortunio de ser pobres y que no sepan defenderse en esta selva que es una gran ciudad. ni fría. sin excepción. además de las paradas. “Tengo confianza en ti. ¿Como será por la noche. Son las cuatro. eres fuerte. del negro al rojo o al blanco más puro. En Trinidad y Georgetown pasé sólo algunos meses. sino. del más claro al más oscuro. me dirijo al centro de la ciudad. una guerra eliminó a centenas de millares de hombres de mi edad en muchos países. Caracas. la Pensión Maracaibo. esparcida por toda la longitud del valle. 5. Papillon”. sin ningún complejo de raza. en una gran ciudad! Tienes treinta y siete años. mira a tu alrededor a todos estos seres. Francia. El Gran Charlot me dio la dirección de un antiguo forzado que tiene una pensión. también ellos han sido apresados. sin embargo. Maria. muchas veces inutilizados para el resto de su vida. Comienzo a gastar: -60- . me diste mucho más en amor y ternura que todo el oro que jamás se extraerá de estas minas.. Caracas es bella. no es demasiado caliente. con los miles de luces eléctricas? Y. París. muertos o heridos. Bougrat al oído. han pasado diecisiete años. majestuosa. Pasamos algunas horas en Ciudad Bolívar y. Por último. Por todas partes hay personas de todos los colores. como si asistiese a nuestra entrada en esta grande y bulliciosa ciudad. En verdad. rodeada por los montes Ávila.Camino de Caracas. Las canciones no existen sólo en el aire. veinte horas de camino. difundidas por los discos de moda. Están también en el corazón de todo el mundo.

Su mano tiene un calor tan fraternal que la retengo para no perder nada de este maravilloso contacto. nos despiertan a ambos. Acuesto a Picolino. tan llenas que están con las aceras completamente cubiertas. estar en la ciudad. Él no está. provocan en nosotros un efecto contrario. la sirena de una ambulancia y el pito de los bomberos. en vez de ponernos nerviosos. Caracas. y.— Psst. que casi nos embriagan. una verdadera ciudad. Le digo a Picolino: — Entramos en la antecámara de París. soy yo quien limpia esta lágrima de mi amigo. — No. el silencio de la selva y del mar. Sé lo que quiere decirme: “Volverás. Su mano aprieta la mía. Por más fuerte que sea el ruido. en una gran capital como Caracas. la campanilla de las bicicletas. nos hacen comprender que estamos lanzados en el ritmo loco de la vida mecánica moderna. Aquí. a la pensión del forzado Emile S. Tomó mi mano entre las suyas mientras a nuestro lado desfilan calles y calles llenas de gente. Vendré temprano. ante todo. como el otro brazo está paralítico. todos estos gritos diferentes que perturban el sistema nervioso de otros. Llegamos. la mayor de la ciudad. pero la mujer. Son las siete cuando bajo la calle hacia la Plaza Simón Bolívar. y. cuando le dijimos que veníamos de Callao. -61- . el chirriar de los frenos de un camión. supo quien éramos y se apresuró a darnos un café y una habitación con dos camas. los gritos de los vendedores de los periódicos de la tarde. toda esta algazara. una lágrima brota de sus ojos. van a curarte y yo encontraré mi camino y cumpliré mi destino. tenlo por cierto. verdaderas serpientes de llamas que. no nos atonta. Está cansado y excitado. tal como los fuegos fatuos. Lo que me extasía son los anuncios luminosos. me hace grandes señas. Pico! Voy a tardar sólo unas horas en la ciudad. la más que silenciosa Reclusión. Hace tantos años que vivimos en silencio! Porque hace diecisiete años que conozco el silencio. en Caracas. de las aldeas perdidas donde las personas viven felices. estos ruidos. Los coches. Aquí estoy. coloreados. estos gritos que nos envuelven. es. una venezolana. después de haberlo ayudado a tomar una ducha. en una maravillosa profusión de electricidad. de la penitenciaría. en fin. Para él. de neones de todos los colores. los drim-drons de los tranvías. Le limpio la boca. él me lo agradece con la mirada y tiembla de emoción. ¿no es verdad? No me dejes aquí solo”. los pregones de los vendedores ambulantes. nos atontan. la esperanza de encontrar hospitales y médicos capaces de que transformen el guiñapo humano en que se volvió en un hombre normal. de mi protegido. el silencio de las cárceles. taxi! Sentado a mi lado Picolino ríe como un niño y babea a todo momento. las bocinas. Cuando salgo. aparecen y desaparecen en un verdadero baile orquestado por un mago. Milagro de esperanza. nos sentimos maravillosamente felices. Hay una explosión de luz por todas partes.

pero sólo pagaréis la mitad del precio. La mujer debe haberle dado una idea muy mala de Picolino. No se sabe ni su identidad y si es un duro o un relegado. — Ya hace ocho meses que cuido de él. A pesar de todo es incómodo. no quieren saber de ti. Le conocí en El Dorado. Además de eso. a este libertador de América Latina y no puedo dejar de saludarlo en mi español deficiente. Continúa: — Ese pobre diablo que está contigo ¿es un viejo amigo? — ¿Le has visto? — No. molestan a los que están sanos. pero mi mujer me ha hablado de él. y ahí es donde reside el drama. Emile está aburrido. a pesar de comprenderlo todo. — No entiendo por qué vienes con ese desconocido. En Callao. un hombre normal. — Me casé. — Maravillosa solidaridad la de los ex-forzados. una gran estatua de bronce de Simón Bolívar. antes de encontrar a Emile S. el hombre de la libertad. Su cara torcida -62- . se es posible. de todos los lados. no es fácil. Tiene un porte orgulloso. puedes quedarte en mi casa los días que te hagan falta para encontrar cualquier cosa. — ¿Que vas a hacer con él? — Hospitalizarlo. yo. en un enorme caballo. Los enfermos. con la lengua colgando y los gruñidos de un animal. presentado con la nobleza que debía poseer su alma. De cualquier manera. aunque sea muy modesta. Mañana. tu. en voz baja para que nadie me oiga: — Hombre! Que milagro estar a tus pies. ¿Es retrasado? — Al contrario. Vamos a beber un vaso para hablar tranquilamente. Ya veo. le doy de comer en la habitación. aquí hay más operarios que empleos. a cuatrocientos metros de la plaza. — Sí. — Hace diez años que estoy aquí — me cuenta Emile. cuando uno de ellos se encuentra en dificultades. encontré a mujeres que lo cuidaban.La plaza es bonita. Debe pensar en la mala impresión que eso puede causarle en la clientela. la lengua y el lado derecho hasta la bacía están paralizados. un pobre diablo que siempre luchó por esta libertad de la cual eres la propia encarnación! Por dos veces vuelvo a la pensión. pero con ducha y lavabo. que duerme a mi lado su camita de hierro! Ni pagando tu comida y tu cama. Admiro. Está en la plenitud de sus facultades mentales. hablo mal el español y no me va a ser fácil defenderme. pero la boca. O encontrar una habitación. — ¿Tienes pasta? — Algo. ya en ese estado. ya ves. Papi. Es por ello que no os puedo ayudar en mucho. pero debo tener cuidado porque. Me dice que estaba avisado de nuestra llegada por una carta de Charlot. Al centro. para cuidar de él hasta que encuentre un lugar donde lo pueda instalar. Pobre Picolino. No sabes ni si es un buen tipo. es un verdadero peso para ti. Dice que es un verdadero guiñapo humano. Aunque generoso. tengo una hija y mi mujer es la dueña de la pensión.

Si así están las cosas. todas las mañanas lavo las partes sucias. no quieren saber nada de ti. en un banco. pero tarda en secar y eso se nota pronto. ese idiota saca la siguiente conclusión: — Bien. en el lavabo. Hay que encontrar rápidamente una solución. la nacionalidad. en el mismo centro de Caracas. un magnífico jardín lleno de plantas y flores tropicales. Me siento mal y vacilo. Pruebo por tercera vez internar a Picolino en un hospital. Estoy desesperado. Ayer me preguntaron como y por qué lo tenía a mi cargo. por tu personalidad: sólo si eres tan neutro que no molestas a nadie. Emile me ha dado varias direcciones. Habla. va a ser necesario emplear grandes remedios y decido dedicar toda la tarde a mi amigo. Finalmente le digo: — Pico. sin resultado. uno para Pico y otro para mí. habla deprisa! Siento que has tomado una decisión importante. Sus ojos están angustiados y parecen decirme: “Habla. ¿Entiendes? Sus ojos de responden afirmativamente. Es la vida. no me fío de este tipo. Picolino fuma con dificultad. hace tres días que miro de hospitalizarte. Cuando me pregunta mi dirección le doy una falsa. admirando el espléndido panorama. Cuando le cuento al escribiente del hospital que él me había sido confiado por el director de El Dorado y que me comprometí a cuidar de él. cuya mujer se lamenta de tener que cambiar todos los días las sábanas de Pico. eso se soporta. tanto por mí como por él. No hay nada que hacer. etc. Un móvil vivo. Nada a hacer. hubiese sido mejor haberlo dejado allí. Si no es capaz. Dicen que no hay camas libres y los papeles de ex-presidiario de El Dorado no mejoran las cosas. ¿Qué hacer? No lo sé muy bien. te lo pido!” Leo todo eso en sus ojos tan claramente como si estuviese escrito en ellos. Le llevo al Calvario. Por ello. lo mejor posible. alójelo y cuídelo en su casa. Allá arriba. Rápidamente. Después enciendo dos cigarrillos. si él fue liberado porque usted se encargó de proveer sus necesidades. ejemplo internacional del funcionario mediocre que quiere mostrar su importancia. pero en ningún lado hay trabajo para mí. que le quiero decir algo que le sentará mal. No eres aceptado por un grupo si no aportas algo. baboseando el cigarrillo. Siento que ya no puedo continuar en casa de Emile. comemos arepas con carne y bebemos una botella de cerveza. No te importe! Aunque yo no tenga tanta maña como las chavalas de Callao. -63- . Son las once cuando salimos de ahí. lavo a mi Picolino. tu tendrás siempre a tu lado más que un amigo: un aventurero que te adoptó y que hará de todo para que no te mueras como un perro. He ido dos veces al hospital para intentar internar a Pico. sobre una colina.provoca en los otros las ganas de reír. Él siente que el momento es importante. Entonces compro una plancha y seco las partes lavadas con el hierro caliente.

Le dejo seis cajetillas. Está loco de alegría por verme y se mueve quizás demasiado. te acuestas junto a la estatua y no te muevas. viejo! No hay que olvidar que. me he vuelto indispensable.— Por otro lado. gracias!” Al día siguiente. vendré a verte. Su mirada es una extraordinaria mezcla de tristeza y gratitud. Tratamiento a realizar cada dos horas”. pero voy a dejarte cigarrillos y algún dinero. Hay que hacer que te cures y para curarte debes seguir un tratamiento. hacer salir un sonido ronco que es casi uno “sí. Sin embargo. al pié de la cama: “Paraplejia o malaria con complicaciones secundarias. fósforos y veinte bolívares en monedas. La garganta se contrae. De modo que. La sigo en un taxi. pero no lo bastante. Felizmente tenía un guardarropa decente cuando llegué. niégate. Pico! Ante su mirada desesperada y suplicante añado: — No te inquiete. — Oye. no podemos ir al consulado francés sin que nos arriesguemos a un pedido de extradición. Ni una mujer al contado. No tengo dificultades. Menos de un cuarto de hora después de que Picolino se haya acostado junto a la estatua de Simón Bolívar. — ¿Te tratan bien? Hace señas afirmativamente con la cabeza. Miro para la ficha. Vamos a hacer lo siguiente: pasaremos la noche juntos. para mí. Hace quince días que estoy aquí y los billetes de cien bolívares desaparecen deprisa. las cosas suceden como yo había previsto. tres o cuatro viejos que descansaban a la sombra de los árboles avisan a un policía. sin peligro. Eso es lo principal. hace un esfuerzo sobrehumano para. mezclado con un grupo de visitantes. dos días después. Sabes que no tengo dinero suficiente para mandar tratarlo. llamarán a un policía. el cual pedirá una ambulancia. Esperaré dos días antes de ir a verte a la hora de la visita. quizás no te hable. La primera vez. Por suerte. Se alguien quiere levantarte o sentarte. Soy la única persona que le liga al mundo. Conseguí un cuartucho barato. en encontrarlo en la tercera de las enfermerías que recorro. al pasar cerca de tu cama. con la boca torcida. Yo la seguiré en un taxi para saber a que hospital te llevan. para poder mezclarme con la multitud. Veinte minutos después. Ahí. ¿Está bien? ¿De acuerdo? Me pone su brazo útil en el hombro y me mira intensamente. para él. está entre dos enfermos muy graves y puedo hablarle un poco. las chavalas de Caracas son guapas. Él encoge el hombro bueno. finas. — Hasta la vista. -64- . una ambulancia viene a buscarlo. te llevo al cine y mañana por la mañana te dejo en la Plaza Simón Bolívar sin ninguna identificación. pasado poco tiempo.

Eso sólo pasó una vez. después de haber visitado al socio. No es brillante. muchas veces chistosas y sin maldad. metido en este asunto. desvencijarse y ganar con que vivir durante veinticuatro horas. a cien o ciento cincuenta metros del banco. Como los otros. El problema es ganarse la vida lo más honestamente posible. Por lo tanto. y guardar el mayor tiempo posible. los pocos diamantes que has traído de El Dorado y dos billetes de quinientos bolívares que conservo como -65- . Estamos en 1946 y no es costumbre que las mujeres se sienten solas en el café. Se interesan poco por nosotros. En caso de peligro. Uno de nosotros. como nosotros. le sigue hasta la puerta del banco donde trabaja. cada día. No es fácil. Papi. un día encuentro un colombiano que conocí en la prisión de El Dorado: — ¿A que te dedicas? Me dice que en ese momento se gana la vida vendiendo boletos de un soberbio Cadillac. de modo que sólo los podemos vender a la gente de pasta. pomos en el coche un cartelito blanco con letras rojas que dice: Venta de boletos para poder ganar este Cadillac. me libro de dificultades con pequeñas chapuzas. — Eso es alucinante! Entonces. Y ahí estoy yo. para no llamar la atención.y tienen un espíritu vivo. — Porras! ¿Tienes dinero para ser dueño de un Cadillac? Se retuerce de risa y después me explica el negocio: — Es el Cadillac del director de un gran banco. Por ejemplo. Si quieres conseguir algún dinero. no siempre el mismo. sus propios trucos para. ¿quienes son? Toda una fauna misteriosa. dormir. no se les ocurre que es un timo. — ¿No crees que es un poco indecente robar a los desgraciados? — Piénsalo bien! Los boletos cuestan diez bolívares. entre su llegada su salida. Para podernos defender de ellos hay que conocerlos y para conocerlos es necesario tener profesores. con su lenguaje. Los números se corresponden a los de la lotería de Caracas. como son ingenuos. estar limpio y al mismo elegante. no hacemos daño a nadie. llega sobre las nueve de la mañana y lo aparca con mucho cuidado. Entonces. como reserva. durante una hora. vicios. te presentaré a mi socio. Lo difícil es trabar conocimiento. ¿vendes boletos de un Cadillac que no te pertenece? ¿Estás tonto? ¿Y los policías? — Nunca son los mismos y. les ofrecemos uno o dos boletos y cada uno sueña que va. emite un silbido especial que no se confunde con ningún otro. quizás. Se sortea el próximo mes. Esos profesores de la calle. Una gran ciudad tiene sus secretos. Es él mismo quien lo conduce. a ganar el Cadillac. ven. pero hay que comer. sus leyes. sus costumbres. Somos dos.

hubiera 6 “Estuche”: tubo de aluminio pulido. — No le hable de ello — añade el colombiano. para no perderme lo que iba a pasar. un cliente muy interesado no hubiese comprado dos billetes y observado en detalle el maravilloso coche que soñaba ganar. lo es. Este hace grandes gestos y camina tan rápidamente que tengo la impresión de que está enfadado. el colombiano le dice: — Efectivamente. en verdad. doctor fulano? Pero el dueño del Cadillac. (N.) -66- . hace catorce años que llevo el estuche en el colon. director del banco? Fríamente. como si todavía estuviese en la cárcel. porque. Sirve de escondite clandestino para billetes de banco. — Es demasiado descaro! ¿No cree. Nos lo confió para que lo rifemos. no importa y me siento más tranquilo. De todas formas. etc. probablemente sin sorpresa. Piensa. y no puedo dejar de quedarme cerca de la puerta. que está en un barrio dudoso.un avaricioso dentro de mi “estuche ( 6)”. De golpe. — Entiendo. entro también para divertirme y escuchar su reacción. retiramos rápidamente el cartelito y lo doblamos. Habiendo verificado. de forma que permanece en el intestino grueso. como todo buen habitante de Caracas. que soy tan distraído. que se abre desenroscándolo por el centro. es bastante extraño de parte de una persona como él! Después de que se aleja lo suficiente. y si lo llevo en un bolsillo me arriesgo a perderlo. de que ya no hay nadie alrededor del Cadillac. Me retuerzo de risa.. un día. — Es raro. —Nos hizo prometer no decir nada. del T.. en dirección al banco. La venta de los boletos falsos duró quince días y continuaría si. Año más. así. Tres minutos después veo aparecer al director acompañado por el presunto cliente. que aprecia el humor. sacar más dinero que si lo vendiese directamente. siempre impasible. Como el cliente no se fijó en mí. — dice el cliente. sin vacilar. año menos. Es introducido por el ano. en la barra. porque sería muy embarazoso que eso se supiese. El colombiano desaparece con ella y yo voy a la puerta del banco a avisar a nuestro cómplice de que “habíamos levantado la tienda”. compuesto por una pieza macho y otra hembra. se endereza y exclama: — Pero este coche ¿no es el del doctor fulano. por dentro. vuelven más lentamente y se paran en un café para beber un vaso. ¿Por que nunca he dejado de traer conmigo el estuche? Por dos razones: podrían robármelo de la habitación del hotel. No fallo. de cerca de cinco centímetros. se pone a reír francamente y dice: — Cuando pienso que si hubiese pasado por allí a pie me podrían haber ofrecido boletos de mi propio coche y yo.

para tomar un cafecito. los metí a todos en la misma bolsa. pero yo no. — Déjala ahí. el. Y es con el aire inteligente que se tiene cuando uno camina por la calle con una cafetera en la mano que me encuentro frente a frente con Paulo. sólo puede ganar por todas las razones”.. — Anda! Tu eres el mismo Paulo. El discurso es tan fácil y tan pesado que me aburre: “El señor director cree que. que nuestros empleados están autorizados a bajar durante las horas de servicio. Después de haber pagado. siempre que los empleados bajan a beber un café (práctica corriente en todos los despachos de Venezuela) pierden mucho tiempo. Yo he ganado cerca de mil y quinientos bolívares.capaz de haberlos comprado! Confiese que a pesar de todo es bastante chistoso! Claro que fue la muerte de nuestra lotería. A fuerza de sacar y guardar la cafetera en la caja.. En Callao no pensaba que sería tan difícil conseguir una situación. luego te cuento. Es por eso. Ando de puerta en puerta vendiendo cafeteras especialmente concebidas (como quien dice. y durante ese tiempo el señor pierde dinero. además. no convivía con ellos.. — Que coincidencia. Quizás ellos ganasen. Sin estar bien informado de las posibles diferencias entre unos y otros. Los días pasan y la verdad es que no es fácil encontrar algo que hacer. Un mes pasa sin grandes cambios. — ¿Y tu no eres Papillon?. te lo garantizo. Es la época en que empiezan a llegar de Francia pétainistas y colaboracionistas huidos de la justicia. sobre todo si llueve. esta se deshizo toda. que extraña coincidencia! — ¿Que haces con esa cafetera en la mano? — Vendiéndolas. el Boxeur. Porque muchos patronos me dicen: — Bueno..) para despacho. me coge del brazo y me lleva a un café. Con la cafetera en el despacho. ya no la necesitarás más. Le cuento donde estoy y le digo: — ¿Y tú? — Vamos. es la vida. lo que es importante. también en los negocios. con los que puedo vivir más de un mes. nos levantamos y hago un gesto para coger la cafetera. seguro. sabe. un viejo conocido de Montmartre.. Por ello. con la etiqueta: ex-gestapos. Los colombianos desaparecieron. Rápidamente.. -67- . en Venezuela llevamos una vida tranquila.

Uno ya está allá. es que el trabajito también es una cosa más que seria.EL TUNEL POR DEBAJO DEL BANCO Más de setenta y dos horas de viaje. pero le perdí de vista. Siempre que llena el tanque de gasolina. El otro. en un automóvil. Una hora más tarde. Papi. ya está en el saco. Si acepto. tener una gran fortuna. vine buscarlo aquí. en mi casa. Tiene un negocio formidable en un país cercano a Venezuela. — Es una molicie. Paulo? Mira como estamos. Técnicamente debe ser una bonita operación. Y eso. — ¿Crees que realmente vale la pena toda esta cinta. eso me tienta. Relevándonos al volante. después de haber hablado de algunos recuerdos de Montmartre. te estás poniendo pesado! He mandado inflar los neumáticos. Paulo ataca. — ¿De verdad que no me puedes decir nada más sobre el asunto? — Imposible. Dejo la maldita cafetera sobre la mesa y salimos. chaval! Voy a hablarte en serio: vas a tener tantos dólares que necesitarás plancharlos para que no ocupen demasiado espacio! — ¿Y donde está ese negocio tan extraordinario? — Lo sabrás en el momento oportuno. pronto. O continúo andando con una cafetera u otra cosa cualquiera en las manos. — Entonces. Eso no se hace en cinco minutos! -68- . hasta podemos morir! — Papi. paso a formar parte del grupo. Confía en mí. Es un amigo tuyo. después. no tengo donde elegir. si él cree que debemos ser cuatro. o me vuelvo nuevamente a la aventura y podré. Paulo toma precauciones infinitas. cambiar el aceite y el agua. el que va al volante deja a los otros dos a trescientos metros de la estación de servicio y viene. — ¿Cuántos somos? — Cuatro.— ¿Seguro? — Por supuesto. En la situación en que me encuentro. Tengo mis razones. Le conoces. Acabo de pasar una media hora con Gaston bajo la lluvia a la espera de que Paulo regrese. Estoy furioso. — Lo conozco.. Pienso deprisa. 6. cambiar la rueda de atrás. Partimos al día siguiente. Siempre supe que Paulo es muy serio y. ¿banco? — Banco. Gaston. Papi. — Yo no — dice Paulo riendo. lo reconozco. a buscarlos. No te puedo decir nada más.

lleno de sudor y de tierra en sus brazos peludos. Entrad como si estuvieseis en vuestra casa. Creo que las precauciones nunca son suficientes. un arruamento cuidado. chavales! Tranquilamente se bebe el café. que debe haber alquilado un coche con matrícula del país. Auguste nos ofrece café. — Aquí estoy! — dice Paulo al entrar en la sala quitándose la chaqueta de cuero. — Seguid la acera de la derecha. — Buenos días. chavales. Si tu has tenido trece años de presidio. — Pues yo sí la veo y soy yo quién manda. Diez horas después. no es lo mismo. — Todo va bien.— No te digo lo contrario. pero ahora es necesario que las cosas se vuelvan claras y concisas. estamos en el lugar del trabajo. Paulo nos deja al inicio de una calle bordeada de viviendas. una bonita casa con la puerta cerrada. al abrir. “Aceptas o no. Seguro que es Paulo.” Está bien. Noto que llegamos a un momento decisivo y estoy un poco tenso. Paulo. siempre con un aire satisfecho. Estamos sentados en el comedor. O lo tomas o lo dejas. Excepto algunas preguntas sobre el viaje y nuestra salud. yo cogí diez de reclusión en nuestra bella Francia. al otro lado de la calle por donde habéis llegado. Nada más. Le explicamos que Paulo ha ido a aparcar el coche a un aparcamiento al otro lado de la ciudad. — ¿Habéis tenido buen viaje? — Si. está el sótano de un banco que tiene la entrada principal -69- . Imaginad que precisamente delante de esta encantadora vivienda. amigos! Entrad — dice Auguste. nos sirve y por último habla del asunto: — Bien. Es una vivienda llamada “Mi Amor”. Es mejor evitar que una matrícula de Venezuela se vea en esta calle. espero. Le dice a Auguste que ponga la botella de coñac en la mesa. ni una palabra que pueda esclarecer el asunto. Son discretos en esta casa! Oigo cerrarse la puerta de un coche delante de la casa. Pero confieso que no le veo la utilidad a tantas precauciones. Es él. Tiene razón. Yo no digo nada. ahí encontraréis a Auguste. Un jardín florido. “Cuestión de confianza”. no se habla más de ello. Nos recibe en mangas de camisa. llegamos a la ciudad. Ni Gaston ni yo sabemos todavía de que operación se trata. Sin apresurarse. Si señalan un coche Chevrolet con una persona en vez de tres. Pero una cosa es cierta: hay tanto dinero en efectivo como nunca soñaste. Llamamos a la puerta. fin de nuestro viaje. había dicho Paulo en Caracas.

ya que fui yo quien la estudió. Habréis visto los brazos de Auguste. sucios de tierra barrenta.. seguro que no es por una niñería. ¿Hacer el qué? — pregunta Gaston. Primera pregunta: la sala de al lado. hasta el fin de nuestra vida. separada por una puerta blindada con dos cierres de seguridad. — Un túnel que. capitán? — Las que quieras. haz todas las preguntas que quieras. De ahí. hasta la acera del lado del jardín cuantos metros hay? — Dieciocho. Papi? — Yo no necesito ser mariscal. y de esta manera. y si resulta (siempre hay que tener fe. Paulo. Papi. que no es idiota pero es un poco lento de pensamiento.. — Segunda. se pasa a la sala de los grandes. todos nosotros arriesgamos la libertad y quizás la vida. y es que. — Es un banco de verdad! Pues bien. Porra! — exclama Gaston golpeándose en el muslo. sabiendo que erais perezosos. ¿El banco es importante? — pregunta Gaston. quizás nos encontremos al otro lado. delante de la calle. en la sala de los cofres pequeños de la clientela. pasará por debajo del jardín y de la calle y terminará precisamente bajo la caja fuerte del banco. Paulo se vuelve hacia mí: — ¿No dices nada. ¿has localizado. dentro del banco. — Es cierto. Déjame pensar. exactamente. con que pagar el alquiler y el teléfono. — Para darte una pequeña idea. En suma. Prefiero ser un cabo con bastante pasta para una cosa que quiero hacer. que sepas que hay ocho cajeros. porque si Paulo ha puesto todo esto en marcha. ha empezado ya a trabajar para que no tengáis tanto que hacer. Si no lo son. si yo soy quien dirige la operación. Pero. además tenía la intención de discutir con vosotros todos los pormenores de la cuestión. Un día. En ese caso tendremos que cavar más hondo y buscaremos venir arriba. hay muchos “pero” a resolver! ¿Puedo hacerte unas preguntas. si mis cálculos son correctos. Por ello.— — — — — — — situada en una bella avenida paralela a nuestra callejuela. Un poco de silencio y después: ¿Que decís? Un minuto. No es exactamente el trabajo que yo esperaba. estoy muy satisfecho! Es la primera vez que voy a participar en un golpe especial con cálculos altamente científicos. saliendo de sala de al lado. Porque. por lo tanto resultará seguro!) tendremos. alquilé un cofre. la entrada de la caja fuerte? — Claro. Lo que yo creo. es mi bastón de mariscal golpista. No tengo necesidad de millones. efectivamente de comprensión lenta. en relación al conjunto. Queda situada al mismo lado de la sala de los cofres fuertes del banco. Mañana pásate por ahí delante y después me cuentas — responde Paulo riendo a carcajadas. Así ya puedes tener una idea del movimiento diario del banco. No es gran cosa — dice Paulo sonriendo. Sólo hay una entrada que da a la sala de los cofres pequeños. Siempre sonriendo abiertamente. al esperar que me -70- . — Tercera. chaval. es que es uno trabajo gigantesco. precisamente en medio. ¿cuál es la distancia que va del arcén del paseo al banco? — Diez metros. después de varias visitas. donde debe estar el pozo de la entrada.

lógicamente. ni los que quedan cerca de la puerta blindada. Al girar me dejó ver la sala y los grandes cofres alineados alrededor. señalando las clavijas de hierro exteriores que. Vamos a excavar los cuatro metros. Papi. ni del banco. ¿que piensas hacer? Va a ser necesario excavar precisamente hasta la separación de las dos salas. Si pasa un camión grande o una apisonadora. pero como los cofres están apoyados en las clavijas hay la posibilidad de ir a dar en un de ellos. Estoy de acuerdo con la anchura y la altura. Quizás. Entonces. ¿Como piensas atacar la caja fuerte? ¿Y el sistema de alarma? En mi opinión. en medio. bajo el suelo de la caja fuerte. ¿Ves algún inconveniente en ello? El único trabajo suplementario es cavar un metro más en el pozo de acceso. hay tres metros de tierra entre el suelo del túnel y la calle. Dos metros de tierra sobre nosotros no son una camada muy resistente. ¿Viste el espesor de la divisoria que separa las dos salas? Es difícil de saber a causa de la armazón de acero. Es posible. creo que no hay que mover los cofres que están al lado de las puertas de acceso de la caja fuerte. Por otro lado. ¿Y la anchura? Ochenta centímetros. Por lo tanto el sótano no debe estar mucho más abajo. ¿Y después? ¿A que profundidad va a quedar el túnel? A tres metros. ¿Cuántos pisos tiene el edificio? La planta baja y la primera planta. fijan los cofres fuertes. En ese caso. más o menos a tres metros bajo el nivel de la calle. Papi. vi abrirse la puerta blindada. tenemos casi la certidumbre de llegar al banco al nivel del sótano o todavía más abajo. El suelo de las salas está. si es posible. También pienso lo mismo ahora — dice Auguste. De ese modo. pero no hay razón alguna para que pasen por esta calle camiones o vehículos pesados. pero no con la profundidad. los sistemas de alarma están instalados fuera de la caja fuerte. por lo tanto. a cuatro metros de profundidad. ahí es que está el busilis. ¿Cuántos escalones hay que bajar hasta la puerta de la caja fuerte? Doce. -71- . Creo que más vale hacer dos agujeros de acceso. Está bien. Sí. Sin embargo. no se debe disparar. con un solo agujero tenemos acceso a las dos salas al mismo tiempo. No había pensado en ello. Eso no va a alterar en nada al propio túnel. Es cierto. Date cuenta que aún no estamos ahí. Vamos a tener que movernos ahí dentro. Algunas veces. ¿Que altura crees que tendrá? Un metro. No debe haber nada dentro de las salas. Si no tocas ninguna puerta. Papi.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — diesen la segunda llave de mi cofre. Papi. Ojalá. puede venirse abajo. nos bastará aumentar el agujero hasta el medio de sala. pero no cuesta nada hacer un pozo de cuatro metros. ni de la caja fuerte. Se lo hacemos así. Uno en cada sala y. pero es bueno ir pensando en estas cosas con tiempo.

después. Papi. Podemos usar una sierra eléctrica. es mi oficio. — Podemos hacer el trabajo con un soplete. soy de tu opinión. decidí meter a otro tipo en el golpe. se hay una docena de cofres para abrir. que se deshacen en disculpas todas las veces que me ven. — Dime. — Cierto. Y. Pero. Bueno. En el garaje tengo un banco de carpintero y todo lo necesario para su aislamiento. Es un verdadero maestro en esta especialidad. — ¿Con qué? — Calma. -72- . muy decentemente vestidos. una sobre otra y. — Aún te va a sobrar. — Perfecto. vamos colocarla por toda la superficie del jardín. Paulo nos recomienda aún otra cosa: que ni Gaston ni yo pongamos la nariz fuera de la puerta durante el día. ¿Que me decís? — Entonces. ¿Y la tierra? — Primero. se hará todo más deprisa con la termite que con cualquier otra cosa. y no es la que queda del lado su muro. Papi. A la izquierda es más peligroso. Hay dos críos de ocho a diez años que no paran de columpiarse. pero no quiero que él trabaje en el túnel. para poder poner ahí el material y que puedan trabajar cómodamente quizás dos o tres hombres. con la termite. Sólo podremos salir por la noche. — ¿Es todo. — Ese es el plan general.— Está bien. hacemos un cantero con un metro de anchura y lo más bajo posible para no parecer raro. sea cuál sea el motivo. — Es cierto. no debe haber mala suerte. Gaston! Cuatro o cinco es lo mismo. ¿Como vas a atacar el acero de los cofres? — Ese es un punto a discutir entre nosotros. tomando las precauciones necesarias. debajo de cada una. es que al trabajar debajo de los cofres las vibraciones hagan disparar el sistema. ¿Estamos todos de acuerdo? Todos estamos de acuerdo. Por ello. una especie de sala. — Estoy de acuerdo con traer al tipo de la termite porque. y los idiotas suben tan alto que fácilmente pueden ver lo que se pasa en nuestra casa. por encima de muro. lo menos posible. de vez en cuando. Papi? — ¿Has previsto la estanqueidad del túnel? — Sí. Nunca los cuatro juntos. finalmente. conozco el tema. una vez localizado el medio de cada sala. supongamos que. porque el perro de ellos se hace caca delante de nuestro portón. uno espacio de dos metros por dos. que también sé manejar. Será necesario hacer una gran cavidad. — De cualquier forma. Un viejo y una vieja bajitos. pero hay una dificultad: la vivienda tiene una corriente de ciento veinte voltios y hay que usar una de doscientos veinte. — ¿Hay vecinos curiosos? — Por el lado derecho no hay problema. son cinco partes en vez de cuatro — dice Gaston. en toda la longitud de muro. haremos. habiendo acabado el túnel. Llegará la víspera del ataque. estamos debajo de la caja fuerte. sólo pueden ver una parte del jardín. Claro que hay un riesgo. con corbata y todo.

— Tienes razón. otro le lanza uno chorro de aire en la cara. Después de haber recordado tiempos difíciles. La cena fue muy alegre. que antes servía de despacho. a través de unos tubos de plástico. el sol. al fondo del pozo. además. -73- . Cortamos los bloques de tierra con una sierra circular para madera. con la brújula en la mano. quedamos rápidamente limpios como una crisálida al salir del capullo. Nadie siente remordimientos al pensar que vamos a atacar a la sociedad en el mayor símbolo de su poder egoísta. etc. Del jardín. como haces cosas de madera en el garaje. Nos reímos todos como críos. sólo se puede hacer con una sierra eléctrica. vamos a la mesa. — ¿Y se consiguiésemos un aparato de aire acondicionado? — Ya pensé en ello y tengo uno en el garaje. que avanza poco a poco. Es un trabajo de titanes. y es en ese momento que pienso en la ventilación. Eso no debe levantar sospechas. mientras él continúa. El pozo está terminado. y es puesto en el balde. pero quema los fusibles siempre que se pone en marcha. quien cava el primer metro en una tierra arcillosa y muy húmeda que se pega en todo. sino con un mono. al subir. Excepto las manos. — Y para el aire. un banco. Desde la casa. nunca más nos referiremos a las historias de la “jaula”. la corriente de doscientos veinte voltios ha sido conectada sin dificultad. No sabemos que puede pasar con el tipo de la termite. el soplete no trabaja tan deprisa. cuando nos sacamos el mono. Como el transformador queda cerca de la casa. Para terminar el pozo abandonamos el pico de mango corto. Admiro las caras internas. Nada malo. por lo tanto no hay que temer un escándalo. rectas como las de una pared. cuando se hable del pasado. Hay que poner los doscientos veinte voltios. Hoy atacamos el túnel y es Paulo. Según nuestros cálculos. Si el que está trabajando empieza a estar asfixiado. tenemos mucho a ganar poniendo los doscientos veinte voltios. Compré uno en Caracas que es casi silencioso. muy incómodo de manejar en un espacio tan pequeño. desearías instalar una sierra circular. Si no comparece al encuentro. estamos de acuerdo todos en que. sin problemas. Y ahora ya fin de la charla! Auguste es el rey del spaghetti. claro. va a ser necesario sacar treinta metros cúbico de tierra. diles que quieres un congelador para la carne. Ya está excavado un agujero de un metro de diámetro y tres de profundidad. ¿que tienes pensado? — Enviamos el aire con un pequeño compresor. Paulo. aparatos de aire acondicionado. Sólo en lo que hubo de divertido: las mujeres. que ahora alcanza los cuatro metros. Así. cada pedazo es arrancado con un sólido plantador fácil de manejar. En cuanto esté listo. Ya no trabajamos semidesnudos. no se oye el ruido de la sierra circular. las huidas. el mar.Pasamos a la sala al lado. etc. que nos cubre de los pies a la cabeza. Para que el pedido parezca normal. no se nota absolutamente nada. y que. — Oye.

sabed que yo. después. Y. Paulo. ¿No es verdad. y vosotros. yo creo en milagros. a menos de quince metros. Estamos cansadas de dormir con la almohada. llego a soñar que mi fiscal murió tranquilamente en la cama.— Un verdadero trabajo de forzados! — barbota Paulo. Bueno. esperemos que las niñas aguanten el tiempo suficiente. Uno de estos días vas a perder los dos molinos y. es verdad. por la inteligencia y por el coraje. ciertas noches. que me escribió desde Buenos Aires. — Calma. al falso testigo. Santos. Sin embargo. Vamos. después. No es agradable para mí llevar descomposturas en estas condiciones. Papi! Estamos todos nerviosos. pero aun así avanzamos. Esto no va rápido. Tu amigo. — Parecemos topos o texugos — dice Auguste. ni incluso una carta. no creas en milagros. Papillon? — Seguro! Y yo tendré la lengua del fiscal. envía una palabra. con la lengua enterita. poco a poco. bajadme al agujero. -74- . que. — Vamos a hacer todos una flor para ellas — dice Auguste. porque necesitamos su pasta para acabar el trabajito. cada uno tendrá sus asuntos: mira esta carta de mi amigo Santos. Y Paulo saca una carta del bolsillo. chavales! Y tendremos dinero para toda la vida. delante nuestro. Es la última vez que te decimos esto. Ellas no saben si estás vivo o muerto o en que rincón del planeta estás. ¿Entiendes? O vienes o nos divorciamos!” Vamos. — Pues bien. avanzamos. Vamos al trabajo. no les envías ni una palabra. que mi testigo se bambolea cada vez más en las pieles de la tienda del papá y que la guerra hizo que los polizontes cambiasen de profesión y se transformasen en soldados del Ejército de la Salvación! Eso significaría que esta operación ya no tiene sentido para mí. y el milagro está ahí. — Tenemos de llegar ahí. Paulo. lo conseguiremos. está la pasta. Pero. que lee en voz alta: Apreciado Paulo. encantado con la idea. viejo? Hace más de seis meses que no vienes a ver a tus dos mujeres. Eres totalmente inconsciente. mis amigos. haz un esfuerzo. no es hora de decir disparates o de echar baraja. Voy a trabajar todavía un buen par de horas. Soy yo. Todos los lunes el interrogatorio se vuelve más violento: “¿Entonces? ¿Donde está nuestro hombre? ¿que es que está haciendo? Seguro que prepara un golpe! Estaría mucho mejor aquí con nosotras. machos! Si no tenéis mucha prisa en ser millonarios. no habrá más harina. y delante de nosotros. de malhumor. y voy a hacer estallar un castillo de fuegos artificiales de primera categoría en el número 36 del Quai des Orfèvres. ¿Crees en milagros.

El único que no las tiene es Paulo. fuimos nosotros quienes quisimos este trabajo de esclavo. porque sólo se ocupa del carrito y de esparcir la tierra en el jardín. A fuerza de alterar el nivel. lo que también es una gran honra. nos sintamos un poco mejor. Es un extraordinario gasto de energía. echando tierra. Esparcimos la tierra por toda la anchura. pasar al garaje y aparecer con toda la naturalidad en el jardín. como la tierra extraída es muy diferente de la otra. unos sorbos de coñac. que mide dieciocho metros de largo por diez de ancho. es positivo bajo todos los puntos de vista. arrastrarnos. ellas. Uno de nosotros va al fondo del túnel. no hay nada mejor que hacer un túnel debajo de un banco. Cavamos e izamos los cubos llenos de tierra. porque hay infiltraciones del agua que vuelven el fondo fangoso. y después de habernos dado una ducha. Quizás sea urticaria. Haciendo estos ejercicios en todas las posiciones no nos arriesgamos a estar demasiado gordos y desarrollamos buenos músculos. excepto en el jardín. y. Todo va bien. Otro hombre queda bajo el pozo y arrastra el cubo hacia sí. encargamos. al final del pasillo nos espera una magnífica recompensa: el tesoro de los demás. Todo marcha bien. respetando el camino que da al garaje. respiremos normalmente y. Es inútil decir que. untados con vaselina o crema de cacao. Así trabajamos. las flores se hunden cada vez más. lo que no tiene un -75- . Carcajada general. soporta y cierra la boca. El fondo de la galería es terriblemente difícil de soportar. impulsados por las ganas férreas de triunfar. es necesaria más de una hora para que nos recuperemos. “De cualquier manera. cava y arranca las piedras y la tierra con las que llena el cubo. queda un tercer hombre que sube el cubo y lo vacía en una carretilla con rueda de goma. El cuarto hombre se limita la coger el carrito. que el cielo te ayudará. Entonces trabaja.” Es lo que le digo y repito dos o tres veces al día a Auguste cuando se arrepiente de haberse metido en este golpe. Trabajamos horas enteras. — Yo soy el artista que realiza una de las más bonitas operaciones montadas por un aventurero. Cuando salimos de este infierno. Tengo manchas enormes en todo el cuerpo. además. a pesar del ventilador de aire acondicionado y del aire puro traído por un tubo que nos enrollamos en el cuello y de cuya punta aspiramos. Vean. No hay problemas con echar la tierra en el jardín. Pero. Arriba. En este túnel se suda tanto como en una sauna. de tarde en tarde. Es formidable como en los volvemos ágiles a la fuerza de doblarnos. y me pica horrorosamente. y me apunto a una partida de bridge para contentar a todo el mundo y relajarme uno poco. a pesar de todo. de tarde en tarde. sin saberlo. Estoy lleno de pintas rojas del calor. Entarimamos prácticamente todo el suelo de la galería.— Eso es asunto mío — dice Paulo. Con la sierra circular y el pico. para adelgazar. ¿no? Nadie nos obliga a hacerlo. en vez de crecer. son las capitalistas. un camión de humus. contorsionarnos. el balde se desliza más fácilmente cuando lo arrastramos con la cuerda. En las tablas. Hicimos un pasaje en la pared que comunica directamente con el garaje.

con todos sus accesorios. alcanzamos el sótano del banco. otros doce metros cúbicos a sacar. en el primer piso. Tendremos toda la noche del viernes al sábado. para nada. a las ocho de la noche. aspiramos el agua. decidimos trabajar con el arco eléctrico. si no hay demasiada. Así. del lado de esta. tres días para apuntalar. Accionando la bomba. puro. Si el tipo de la termite viene. podemos dejar abierta la puerta de sala. dentro de poco sólo se verán los pétalos. sin parar. “Atacaremos un viernes. de Francia. es más prudente. uno cada vez (otro ejercicio). con el compartimiento terminado y apuntalado. Si continuamos. Ayer. Los compraremos en otra ciudad. es buena señal: es el color de los dólares! Paulo hace las cuentas de lo que falta por terminar: — Seis días para sacar la tierra. y el túnel está inundado. por lo tanto el 4 de diciembre estaremos OK. Una hora después. pusimos.aire muy normal. Cuando descansamos. — Tanto mejor. del lado de la casa. puede hacerlo sin ningún problema. la noche del sábado al domingo y todo el domingo. El túnel avanza. Un largo día de trabajo penoso. pues no se nota absolutamente nada. Bien tapadas no se nota nada. Sólo Gaston y yo debemos escondernos en nuestra habitación. Necesitamos estar los cuatro presentes para tener un ritmo eficaz. lo que sería peligroso. todo el sábado. que echamos a la alcantarilla. cuando Paulo quiere recibir a alguien. La tapa del pozo encaja perfectamente. En cuánto a la abertura en la pared del garaje. se diría que la planta sale de la tierra. Sabemos donde encontrar el aparato completo. Hay casi veinte centímetros de agua y sugiero que Paulo vaya a comprar una bomba de mano con un tubo. 24 de noviembre. bajo el banco. Si no viene. total: nueve días. es decir. una enorme placa de madera donde están colgadas toda una serie de herramientas de carpintero y. Hay algunos formidables en la General Electric. Estamos a 24 de noviembre. debemos poder salir -76- . a finales de noviembre. ya que el banco cierra a las siete. — Está un poco verde — dice Auguste. Durante diez horas ha llovido torrencialmente. Esta historia empieza a alargarse! Si todavía pudiésemos descansar relevándonos! Pero no es posible. Sería perfecto se pudiésemos estar listos. no hay duda de que Papá Noel va a llenar abundantemente nuestros zapatos. Cierto y seguro. Si todo va bien. Unos tres metros más de túnel y haremos el compartimiento. Celebramos eso bebiendo champaña del verdadero. ya la tenemos aquí. un enorme baúl de la época de la colonización española. De tres en tres nunca acabaríamos y tendríamos que guardar provisionalmente la tierra dentro de la casa. No falta mucho para diciembre. Damos con una solución: ponemos las flores en macetas que ponemos sobre la tierra recién echada.

. para ir a buscar a Maria. Muy bien vestidos. ponemos discos que ha traído Paulo: Maurice Chevalier. cada uno sueña con el gran día. todos concuerdan con mi propuesta. después de haber enterrado en mí el hombre de antaño. Gaston y yo habíamos salido a pie. Paulo. — Ni cabaret. los bailiños. Por cualquier razón la alarma se puede haber dado a esa hora. Todas las noches nos encontramos los cuatro. once horas de ventaja si la alarma se dispara a las siete. Mi pobre y maravilloso padre! Será necesario esperar para poderlo abrazar. el aventurero. Sucedió dos días después de la fiesta del champaña. Papi. Mi padre quedará para más tarde. respirad a pleno pulmón este soberbio aire de la libertad! — Tienes razón. — ¿Por qué. esto es..del escondrijo el lunes a las dos de la madrugada. un equipo de soldadura y corte a sierra eléctrica de la General Electric. Eso no llevará mucho tiempo. chavales? Respirad. estamos en viaje de negocios. machos! — nos dice Paulo. ¿no.. Al final. encontrándonos con Paulo y Auguste en el coche. Fui con él a examinar el aparato. y trece horas si fuera a las nueve. volveré de Francia a Callao. — Nos merecemos esta salida. la deuda que marcaste en tu corazón. nos merecemos este paseo. dentro en poco vas a hacer que te la paguen en París. Con tiempo de hacer a divide serán las veinte horas más o menos. ni mujeres de la calle. pero sólo lo supimos un día más tarde. Y tiene razón. da la dirección de la pensión donde había quedado. Papi? — El banco abre a las siete para la limpieza. felizmente. No vayas muy deprisa para que podamos admirar el paisaje. En total. No es completamente cierto. en una ciudad vecina. Si todo va bien. a cien kilómetros. a dos kilómetros de allí. en el puerto. París. Mientras bebemos champaña. Habíamos ido a ver. por lo menos. Queda decidido que nos lleva a la ciudad y que -77- . Está ahí. Saliendo rápido tenemos. pasamos tres días en este bonito puerto lleno de barcos y efervescente de una población matizada y alegre. a nuestro gusto.. Piaf. cincuenta y dos horas de trabajo. pero tenemos que pagarlo al contado y no tenemos bastante pasta. Con el vaso delante. ¿Correcto?” — No. Instalados en dos pensiones diferentes. Paulo telegrafía a Buenos Aires y. Es formidable. no mucho tiempo después de nuestra salida. ni burdel. Paulo. casi se puede tocar con el dedo. Lo que yo propongo es apresurarnos de modo de tener el trabajo acabado a las dieciocho horas del domingo. después de haberme vengado y conseguido una buena situación. si tenemos suerte.

volverá sólo, uno o dos días más tarde, para recoger el dinero y el aparato. Regresamos muy descansados por estos tres días de vacaciones. Como de costumbre, Paulo nos deja, a Gaston y a mí, en la esquina de la callejuela. La vivienda está a cien metros. Empezamos a andar tranquilamente, felices con la idea de volver a ver la obra del túnel, cuando, de repente, sujeto el brazo de Gaston y lo hago parar bruscamente. ¿Que pasa delante de la casa? Hay polizontes, una docena de personas; después, veo a dos bomberos salir de la tierra, en plena calle. No es necesario que me lo expliquen, ya me doy cuenta. El túnel ha sido descubierto! Gaston se pone a temblar como si tuviese fiebre y después, castañeando los dientes, tartamudeando, no encuentra nada mejor que decir que este bonito disparate: — Han destruido nuestro bonito túnel! Ah, que banda de tontos! Un túnel tan bueno! Precisamente en ese momento, un tipo con cara de policía, que se reconocería a kilómetros, mira hacia nosotros. Pero el conjunto de la situación me parece de tan ridículo que rompo a reír con una risa franca, tan alegre, tan verdadera, que si el policía tuviese la menor duda sobre nosotros esa duda se habría desvanecido inmediatamente. Cogiendo del brazo a Gaston, le digo bien alto en español: — Que mierda de túnel que hicieron esos ladrones! Y lentamente, volviendo la espalda a nuestra obra prima, salimos de la calle sin apresurarnos y sin que nadie nos moleste. Pero ahora es necesario actuar aprisa. Le pregunto a Gaston: — ¿Cuánto dinero tienes? Yo sólo tengo seiscientos dólares y mil quinientos bolívares. ¿Y tu? — Tengo dos mil dólares en mi “estuche” — me responde Gaston. — Lo mejor será que nos separemos, Gaston, aquí en la calle. — ¿Que vas a hacer, Papi? — Voy a volver al puerto de donde vinimos e intentar embarcarme hacia cualquier lugar, o, si es posible, directamente a Venezuela. No nos podemos abrazar en plena calle, pero, con la emoción, Gaston tiene los ojos tan mojados como los míos al apretarnos las manos. No hay nada que más acerque a los hombres que la aventura y los peligros pasados en común. — Buena suerte, Gaston! — Mierda, Papi! Paulo y Auguste se fueron por caminos diferentes; uno a Paraguay, el otro a Buenos Aires. Las mujeres de Paulo ya no duermen con la almohada.

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Conseguí pasaje en un barco que iba a Puerto Rico. De ahí, cogí un avión hacia Colombia y después un barco a Venezuela. Sólo pasados algunos meses supe lo que había pasado: una canalización de agua había reventado en la gran avenida, al otro lado del banco, lo que motivó un desvío del tráfico hacia las calles paralelas. Un enorme camión, cargado con vigas de hierro va a nuestra calle y pasa sobre el túnel, que se desploma bajo las ruedas traseras. Gritos, espanto, policía, y rápidamente se descubrió todo.

7.- CAROTTE — LA CASA DE EMPEÑOS En Caracas es Navidad. Luces maravillosas en todas las calles importantes. Por todas partes villancicos, coros, cantados con aquel sentido rítmico innegable de la gente del pueblo. La alegría es general. Yo me siento un poco deprimido por nuestro fracaso, pero no estoy triste. Apostamos y perdimos, es cierto, pero soy libre y más libre que nunca. Y después de todo, como decía Gaston, era un bonito túnel! Poco a poco, me contagio del ambiente generado por estos villancicos dedicados al Niño de Belén, y en paz, tranquilo, con el alma serena, envío un telegrama a Maria: “Maria, que esta Navidad llene de felicidad la casa donde me diste tanto”. Pasé el día de Navidad en el hospital, con Picolino. Él se levantó y en el jardincito del hospital, sentados en un banco, también tuvimos nuestra Navidad. He comprado las mejores y más caras hallacas que encuentro, especialidad que sólo aparece en Navidad. En los bolsillos, dos botellitas pesadas de un delicioso Chianti. ¿Navidad de pobres? No, Navidad de ricos, de muy ricos! Navidad de dos resucitados del “camino de la podredumbre”, Navidad resplandeciente con la luz de una amistad cimentada en la provação. Navidad de libertad completa, hasta de hacer locuras como las mías. Navidad sin nieve de Caracas, lleno de las flores de este jardincito de hospital, Navidad de esperanza para Picolino, a quien la lengua ya no pende desde que se medica y que tampoco babea. Sí, Navidad milagrosa para él, ya que pronunció claramente un “sí” alegre, cuando le pregunté si las hallacas eran buenas. Pero ¡Dios mío! Que duro es rehacer una vida! Paso algunas semanas difíciles, pero no pierdo el coraje. Tengo dos cualidades: primera, una confianza inquebrantable en el futuro; segunda, un gusto indiscutible por la vida. Incluso en los momentos en que me debería preocupar, cualquier cosa, en la calle, me hace reír y, si encuentro uno compinche, paso la noche con él, divirtiéndome como si tuviese veinte años. Eso me mantiene la moral para las otras situaciones. El Dr. Bougrat me ha dado un pequeño empleo en su laboratorio de productos de belleza. No gano mucho, pero si lo suficiente para ir siempre bien vestido y elegante. Mi juventud me ayuda. Dejo ese empleo y trabajo con una húngara que se dedica a la producción de yogures en casa y es ahí que conozco a un

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aviador del que no diré el nombre porque actualmente es comandante a bordo de Air France. Le llamaré Carotte. Él también trabaja en los yogures de la húngara y ganamos lo bastante para podernos divertir a gusto. Todas las noches holgazaneamos por las tabernas de Caracas. Vamos muchas veces a beber uno o dos vasos al Hotel Majestic, que más tarde cerró, el único lugar moderno de la ciudad, en el barrio del Silencio. Y es entonces, en esta altura en que parece que nada de nuevo puede pasar, que sucede verdadero milagro. Un día, Carotte, que, como cualquier hombre, no tiene que contar los pormenores de la su vida, desaparece y vuelve, algunos días después, de los Estados Unidos, con un avioncito de observación, de dos plazas, una detrás de la otra. Un aparato magnífico. No le hago preguntas en cuanto al origen, sólo una: ¿que vamos a hacer con esto? Él se ríe y dice: — — — — Todavía no lo sé, pero podemos asociarnos. ¿Para hacer el qué? No importa el qué, basta que nos podamos divertir y ganar alguna pasta. Está bien, pero tenemos que participar.

La simpática húngara, que no se debía hacer muchas ilusiones sobre la duración de nuestro trabajo en su casa, nos desea buena suerte y empieza entonces para nosotros un mes completamente loco y extraordinario. Ah, lo que no hicimos nosotros con esta enorme mariposa! Carotte es un as del pilotaje. Durante la guerra, traía de Inglaterra agentes franceses, que dejaba de noche en los campos de la resistencia, y se llevaba a otros hacia Londres. Aterrizaba muchas veces guiado solamente por las linternas de bolsillo de los que lo esperaban. Es un verdadero loco y uno brincalhão. Una vez, sin avisarme, dio una vuelta sobre el ala, en ángulo recto, que estuvo a punto de bajarme los pantalones, sólo para asustar a una señora gorda que, tranquilamente, con el trasero al aire, hacía las necesidades en el jardín. Me gusta tanto de este avión y nuestras cabalgadas por los aires que, al faltarnos la pasta para pagar la gasolina, tengo la idea luminosa de hacernos vendedores ambulantes, en avioneta. Fue la única vez en mi vida que cometí un abuso de confianza en relación a alguien. Se llamaba Coriat y tenía una tienda de ropa de hombre y mujer, el Almacén Río. Coriat era socio del hermano. Era un israelí de estatura media, moreno, inteligente, que hablaba francés muy bien. Su establecimiento, bien decorado, era cada vez más próspero. En la sección de ropa de mujer se encontraba todo lo que había de más variado y moderno, desde vestidos a otros artículos importados de París. Por ello, yo tenía a mi abasto cosas bien bonitas y muy vendibles. Consigo entonces que me confíen vestidos, camisas, pantalones, etc., por valor de una suma considerable, que vamos a vender a las provincias más o menos distantes del país. Partimos hacia un lugar cualquiera, y regresamos cuando nos da la gana, según nuestra fantasía. Pero, aunque vendemos bastante bien, no ganamos dinero suficiente para pagar todos los gastos, y la parte de Coriat desaparece en gasolina. No queda nada para él.

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Los mejores clientes son las mujeres de los burdeles, y claro que no dejamos de visitarlas. Vestidos de colores chillones, bragas a la última moda, faldas estampadas con flores, pañuelos de seda, etc., todo eso era una gran tentación para ellas, cuando, con todo extendido sobre la mesa del comedor del burdel, yo hacía la propaganda. — Oídme, chicas. Esto para vosotras no es un lujo inútil. Es, si me permitís, una verdadera inversión, porque, cuanto más atractivas sois, más clientes tenéis. En cuánto a las que sólo piensan en ahorrar, puedo decirles, con toda seguridad, que es una economía idiota el que no me compren nada. ¿Por qué? Porque las que vayan más bien vestidas van a ser unas competidoras temibles! Nuestro negocio no agradaba a todos los patronos de los burdeles; algunos veían con tristeza a este dinero ir a parar a otros bolsillos que no fueran los suyos, porque varios de ellos vendían también a las pensionistas “instrumentos de trabajo”. Hasta a crédito. Querían quedarse con todo, esos patronos! Vamos muchas veces a Puerto Cruz porque hay un buen aeropuerto en una ciudad cercana, Barcelona. El patrón del burdel más elegante, el más distinguido, donde viven sesenta mujeres, es intratable, imbécil, pretencioso, un gran cretino. Es un panameño. La mujer, una venezolana, es muy simpática, pero infeliz. Es él quien manda y no hay forma de abrir las mayas, ni por una hora, y todavía menos desempaquetar la mercancía sobre la mesa. Una vez va hasta más lejos. Hizo una cinta, poniendo a una mujer en la calle porque compró un pañuelo que yo llevaba alrededor del cuello. La discusión se vuelve agria y el policía de servicio nos hace marchar y nos dice que nunca más volvamos a poner los pies allí. — OK, gran cerdo — le dice Carotte. — No volveremos por tierra, pero volveremos por el aire! Eso no lo puedes impedir. Sólo percibí la amenaza al día siguiente por la mañana, cuando, al levantar el vuelo de Barcelona, de madrugada, me dice por el teléfono interno: — Vamos a dar los buenos días al panameño. No tengas miedo y agárrate bien! — ¿Que vas a hacer? No me responde y, cuando avistamos el burdel, toma un poco de altura y después, con el motor al máximo, baja hacia él, pasa por debajo de los cables de alta tensión que se encuentran muy cerca y hace una pasada diabólica, rasando los techos de chapa de las habitaciones, algunos de los cuales, mal fijados, vuelan como hojas, dejando al descubierto los aposentos destinados para dormir, con las camas y sus ocupantes. Girando sobre el ala, tomamos un poco de altura y volvemos a pasar, un poco más alto, para gozar del espectáculo. Nunca vi nada más cómico que esas mujeres y sus clientes desnudos, locos de cólera, en la casa sin techo, extendiendo los puños vengativos hacia los aviadores, que ciertamente fueron a interrumpir una relación amorosa o un sueño profundo. Carotte se muere de risa.

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Nunca más volvimos allá, porque el patrón debe estar a rabiar, así como las mujeres. Al tiempo encontré una que tuvo el buen criterio de reír con nosotros de la aventura. Parece que aquello hizo un ruido de mil demonios y que, en su furia, el gran cretino del panameño tuvo que clavar él mismo los techos de todas las habitaciones de las mujeres, con enormes clavijas de hierro. Tanto a Carotte como a mi nos gusta tanto la naturaleza que volamos muchas veces sin otra finalidad que descubrir sitios extraordinarios. Fue así como encontramos, en pleno mar, más o menos a doscientos kilómetros de costa, una verdadera maravilla del mundo, Los Roques. Es un semicírculo con más de trescientos sesenta islotes dispuestos en ovalo, apretados unos contra otros y formando un enorme lago en pleno mar. Lago pacífico, porque las islas hacen una barrera, con el agua verde pálido, tan clara, tan transparente, que se distingue el fondo a veinte o a veinticinco metros. Desgraciadamente, en esa época no había pista de aterrizaje, pero llegamos a sobrevolarlas, en longitud y anchura, más de diez veces, antes de saltar a otra isla, a cerca de cincuenta kilómetros hacia el oeste, Las Aves. Carotte era realmente un piloto extraordinario. Le vi aterrizar con un ala rozando la arena y con la otra rasando el agua, cuando la playa era muy inclinada. Isla de Aves (7) quiere decir isla de los Pájaros. Existen miles de ellos allí, con el plumaje gris, pero completamente blanco cuando son pequeños. Les llaman “bobos” por ser idiotas y confiados. Es una sensación única estar los dos solos, desnudos, en esta isla achatada como una galleta, rodeados de pájaros que aterrizan o trepan por encima nuestro sin recelo; nunca han visto hombres. Pasamos horas bronceándonos al sol, tumbados en la estrecha playa que rodea la isla. Jugueteamos con los pájaros, los cogemos con las manos; algunos muestran mucho interés por nuestras cabezas y nos dan picotazos en los cabellos. Nos bañamos, nos bronceamos y, cuando tenemos hambre, encontramos siempre langostas que se calientan al sol, sobre el agua. Rápidamente cogemos algunas con la mano y las cocinamos a la brasa. La única dificultad es encontrar suficiente leña seca para el fuego, porque, evidentemente, no hay vegetación. Comer estas carnes suculentas, regadas con un vino blanco corso, del cual tenemos siempre algunas botellas a bordo, en esta playa virgen, con el mar a nuestra espalda, el cielo y los pájaros, nada más, nos da tal impresión de estar en el paraíso que no tenemos necesidad de hablar para sentirnos en comunión total. Y cuando levantamos el vuelo, antes del anochecer, estamos llenos de sol y alegría en el corazón, con muchas ganas de vivir, indiferentes a todo, sin saber como pagaremos la gasolina del viaje, que tiene una sola razón de ser, el simple placer de encontrar lo natural y lo inesperado. En Las Aves, descubrimos una gran gruta marina cuya entrada queda al descubierto con la marea baja y deja entrar el aire y la humedad. Tengo una verdadera pasión por esa gruta. Entramos allí a nado, el agua es clara, poco profunda, poco más de un metro. Cuando nos ponemos en pie, en el centro de ella, y miramos las paredes y bóvedas, aparecen repletas de cigarras. No son cigarras, sino miles de langostitas agarradas a las rocas, exactamente como
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En español en el original (N. del T.)

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lo que nos permite traer casi cuatrocientos kilos de langosta. no enchufábamos para nada. Difícilmente subíamos el vale de veinticinco kilómetros que. Eso no tenía importancia. de costa.. esos cretinos nos responden poniendo. Cuando hicimos una pasada por encima del campo. donde aterriza sin muchas sacudidas. Rápidamente. Pero. A la salida de Carlota. un camión-remolque cargado de bueyes. Cosa extraordinaria. en cuanto a las posibilidades de tomar gran altitud. Un día en que nos dirigíamos a Puerto Cruz. un camión cisterna de agua o gasolina. fue Coriat. Cada uno armado de una enorme linterna. desde aquí.cigarras en un árbol de la Provenza y no mucho mayores que ellas. descargamos toda la mercancía a vendedores ambulantes. El único a perder. las estrellas no tenían nada que recelarnos. tanto que el gobierno compró el avión la Carotte y le nombra instructor civil. Volvemos muchas veces a la isla de Las Aves para pasar la noche. nos pasaba que volvíamos sin haber pescado nada. Ese aterrizaje talentoso dio de que hablar. para darles a entender que queríamos aterrizar en la pista privada. Despegamos con dificultad y. conduce a Caracas. porque. no se quejó de mí. no lejos del puerto. Mi vida de aviador se acabó. vivíamos plenamente. porque para los cangrejos es un verdadero festín. cogemos langostas de cerca de un kilo y medio hasta llenar dos grandes bolsas. como al coger las langostas a mano nos lastimábamos muchas veces. Carotte. y. Carotte me dice por el teléfono que estamos casi sin gasolina y que vamos a aterrizar en el terreno de la compañía petrolífera de San Tomé. estábamos fritos. Pero el impulso le lleva hasta el principio de una curva. quiero agradecerle la generosa actitud que tuvo para -83- . Es una locura cargarnos de esa manera. Le ayudamos también a coger los bichos que se escaparon del remolque destruido por el choque. Se quedaría allí hasta descomponerse. un italiano: — Ayúdanos a empujar el avión hacia un lado y después podrás seguir insultándonos. Eso daba siempre para pagar la gasolina y la pensión. El italiano tiembla todavía y está blanco como la cal. le caemos encima y le giramos la cabeza. el aeropuerto situado en plena Caracas. Se vendían estas langostas vivas al precio irrisorio de dos bolívares y medio cada una. rasando las casas. lanza un tentáculo para coger algunas. a toda la velocidad. en la cual aparece. El chirriar de los frenos debe haber sofocado nuestros gritos de horror. en este negocio. Pasamos mucho tiempo en la gruta sin molestarlas nunca. dominando los nervios. si el conductor no hubiese perdido el control y no hubiese ido a parar en la cuneta. Rápidamente saltamos del avión y Carotte acalla las imprecaciones del conductor. Sólo intervenimos cuando algún pulpo grande. Algunos años después le indemnicé totalmente. si tuvieran tiempo para eso. en el campo de Carlota. justo en medio de la pista. pero nos divertimos. aunque le digo y repito con un poco de nerviosismo que no veo un lugar donde se pueda aterrizar. Y se dirige a una carretera bastante ancha. Tanto peor. me dice sólo que me agarre bien. Que pena! Ya tenía algunas horas de lecciones y no iba mal. o de cualquier otra cosa.. goloso de los bebés langosta.

Léon? — No va mal. Antes de que pueda hablarle. Carotte se levanta y dice: — Soy yo. Papi? Quiero desahogarme con él. entran dos desconocidos con gafas oscuras y preguntan si es verdad que iba allí muchas veces un francés aviador. me reconoce: — Papi! Es Grand Léon. Carotte se aleja y va a seguir la partida de dominó. La situación no es muy brillante. Es verdad. a pesar de las gafas oscuras. Papi? ¿Que te cuentas. Carotte y yo nos encontramos muchas veces en una taberna tranquila. soy yo. ¿Todo bien. Me aproximo. Léon? Nuestro último encuentro fue hace más de diez años. — El aviador está aquí — responde Carotte —. ¿Y tu. fácilmente reconozco a uno de ellos. Y.conmigo. Una noche en que nos preparábamos para jugar al dominó. Pero la avioneta ya no existe. porque es ahí donde queda la tienda de Coriat y no tengo interés en encontrarme con él frente a frente. uno de mis mejores amigos. Estas semanas con Carotte fueron suficientemente bien vividas para que no haya nada que lamentar. uno de los “duros”. nuevamente. Cuando bebemos unos vasos. no sólo perdí el avión y mi lugar en casa de la húngara. Un tipo alto. el Chileno. mantenida por un francés reformado de la Transat. — — — — ¿Que hay. — Es una pena — dice Léon. Léon ando un poco encallado. En cuanto a Pedro. que había sido ocupado. Pertenece a otros. Observo a los desconocidos de pies a cabeza y. Nunca las olvidaré. -84- . me presenta a su amigo Pedro. pero eso no tiene importancia. pero la vida es tan difícil cuando no se tiene trabajo que es imposible no pensar en la aventura. el Chileno. — Voy a hablarte sinceramente. No es el momento para muchas intimidades y. Léon explica que busca una avioneta con piloto y que le han hablado del francés. sin más. — Sin duda. sino que también tengo que evitar el centro de Caracas. No es fácil para un tipo aguantarse. en un rincón. después. en un rincón de la sala. Tu saliste de la Reclusión cuando yo entré ahí. lo que nos permite hablar tranquilamente. se puede muy bien salir de la cárcel con las mejores intenciones. en ese momento. Pero. Tengo como un sobresalto. de cara chupada. con un ex-forzado que vivía tranquilamente de la venta de perfumes a crédito y un republicano español. va a sentarse al bar. un hombre generoso.

veinte veces por día por haberme traído hasta aquí. cuando estoy delante de un joven de veinticuatro a treinta años como iluminado interiormente por ese maravilloso gusto de vivir que se tiene a esa edad. -85- . Todo eso me genera tal problema que hay momentos en que llego a perder la esperanza de poder vivir un día de un trabajo digno. Léon. Gustándome la aventura. Pero no es fácil. Cada joyería. el antes y el después de los juicios. como en esas ‘tumbas' donde yo andaba dando vueltas como un oso enjaulado. cuatro. sencillamente. creo estar en todas las ‘tumbas' pasadas y. no puedo soportar la idea de que mueran tranquilos. el Chileno. Sabes. Fue aquí que resucité y me prometí a mí mismo respetar esta tierra y hacer la menor cantidad posible de cosas criticables. te digo muy en serio que se lo debo todo a este país. revivo. me mira atentamente.“Oye. cinco. en contra de mis deseos. Y vuelvo a ver los agujeros negros de la Reclusión. no puedo dejar de observarlo calculando a la vez como podría entrar ahí para coger todo lo que hay ahí dentro. asqueroso. partiendo de la nada. Sería despreciable. durante horas. Léon. “Cuando veo la juventud de este país. repleta de alegría de vivir. Y si todavía no lo hice. al día siguiente. no he hecho nada grave en este país y contra este pueblo que ha confiado en mí. tan vil como violar a las chavalas de una casa que me hubiese recogido. no puedo soportar que aquellos que me hicieron sufrir injustamente este calvario. no. no puedo quedar a la espera que esos perros mueran antes de que yo llegue. Entre nosotros. “Hasta ahora estoy venciendo esta lucha tan difícil sobre mí mismo. miedo de mí mismo. camino por las calles de Caracas mascando todo eso. media vuelta! Es más fuerte que yo. miedo de que un día no pueda resistir la tentación de organizar un gran golpe. no es por que no me falten ganas. donde habría acabado por morir como el más miserable de los harapos sin nada de humano en la cara y en el corazón. los más bellos de mi vida. A ti te puedo decir lo que llevo en el alma. recuerdo el pasado. a través de caminos correctos. insaciable de todo. ya no aguanto más. sin pagar. en París. tres. sí. Pero tengo miedo. una verdadera obsesión. a veces días enteros. indigno. dos. todos esos años que me robaron. Y entonces. Porque viviendo honestamente es imposible juntar bastante deprisa la enorme cantidad que necesito para vengarme. y esa cárcel putrefacta donde era tratado más asquerosamente que un perro rabioso. no. no es en ello en lo que pienso: veo. sabes. No. cuando camino así por las calles. “Entonces.” Grand Léon me escucha sin decir nada. porque aquí hay trucos tan fáciles de usar que es casi una provocación. tu eres más viejo y no eres forzado como los otros. calvario del que sólo salí con muchos sufrimientos y mucha ganas. el dinero. entonces. para almorzar. me pongo a marcar el compás: uno. cada lugar donde sé seguro que se encuentra lo que me hace falta. esos tres años de espera. estoy absolutamente seguro de que encontraría una situación. no miro a mi alrededor de una manera normal. Se levanta y me señala un encuentro con Pedro. En vez de agradecer al destino diez veces. si no tuviese una gran cuenta que presentar a unas ciertas personas. Bebemos un último vaso casi sin hablar.

a la sombra de un caramanchão. Pedro? — Es como si ya lo tuvieses. se ignora lo que los otros hicieron con su parte. quince días más tarde. nos dirigimos a otro país de América del Sur para trabajar seriamente en una casa de empeños. Podré encontrar el lugar. porque cuando a uno le -86- . El trabajo. como yo. Te voy decir por qué razón estamos en Caracas. es mucho mejor que cada uno tenga su escondrijo personal. en casa de un amigo. nada. a las veintitrés horas. Operación bien hecha y sin dificultad. — Pensé en lo que me dijiste. Entramos por una tienda de corbatas. me encuentro a algunos kilómetros de una capital sudamericana preparándome para enterrar mi parte de las joyas guardada en una caja de latón. y salimos el domingo. Llegamos por separado y procedemos como si nos hubiésemos encontrado por casualidad en el bar. en el bosque. Papi. No había cajas fuertes. ¿eh. cuando quiera. porque el país no queda aquí al lado. a las diez de la noche. Es una precaución muy utilizada en América del Sur. hay joyas suficientes para que cada uno sea dueño de una bonita fortuna después de transformarlas en dólares. ¿Tienes la pasta? — La tengo. a diez kilómetros de allí. Así. — Sabes — me explica Léon —. junto a un árbol gigante. es fácil de encontrar: justo después de un puente. El tiempo es bueno. Por la noche. — No tengo pasaporte y tampoco dispongo de muchos ahorros. — Aproximadamente. a unos veinte kilómetros de la ciudad. Queríamos contratarlo a él y al avión. Léon y Pedro habían estado ahí varias veces para comprar corbatas. de tantas marcas que le hice con el cuchillo. Al volver. Pedro. Entonces. enterré mi caja. Por eso buscábamos a Carotte. donde. antes de decidir que íbamos comer juntos. Cada uno ha escondido su parte: Léon. ven con nosotros — concluye Léon. se hizo con facilidad. es el primero del bosque que empieza ahí. — Del pasaporte nos encargamos nosotros. vamos allá. ¿cuanto tendré que gastar? — Más o menos mil dólares. Entramos el sábado. al lado de la casa de empeños. bien planeado.Nos encontramos en un restaurante tranquilo. según las informaciones recibidas por uno de los empleados principales y según su propia investigación. pero ahora ya no se habla más de ello. sin dudarlo. porque el árbol. a la orilla de la carretera. después de haber obtenido los documentos y alquilado un automóvil. Sólo estamos aquí de paso. — Se quieres. Justo después de este encuentro. — Entonces. — Sin eso no puedes entrar y salir oficialmente de Venezuela. Papi. con identidad falsa — dice Pedro. para ver bien como era la cerradura de la tienda y señalar el lugar exacto donde había de hacerse el agujero en la pared intermedia para penetrar en el local. nos encontramos los tres en un buen restaurante. a no ser armarios reforzados por todas partes. tiro el pico.

Los polis entran y seguidamente vemos salir a unos trabajadores. Un gran pasillo con puertas de acero a izquierda y derecha. Estas son las cámaras de congelación de la carne. — Muy bien. Con un empujón lanzan a Léon dentro. Completamente locos por no habernos arrancado nada. — Cierra deprisa — dice el jefe —. Papi. como están sudados y con fiebre. los polis echan espumarajos de rabia: — Bueno. — responde Léon. Entonces nos toca entrar. ¿satisfecho con la partición? — Sinceramente. ¿Entendéis lo que esto quiere decir? Entonces. Paramos en un lugar del pasillo donde hay algunas mesas. después de haberlo hecho descalzar de zapatos y calcetines. si no nos vamos a congelar también! -87- . Casi sin tenernos en pie. si te hacen hablar. Tú vas a ser el primero. A las cinco de la mañana estamos transformados en unos montones de carne tumefacta. al menos unas ocho horas. esposados y enviados a la central de policía. un cuarto de hora después. llegamos delante de un gran edificio. En este país las personas no duermen. no puedes decir más que lo que sabes. Me doy cuenta inmediatamente que estamos en el pasillo de los frigoríficos de un gran matadero. por última vez. casi arrastrados. — Están locos! No hay tiempo de reaccionar. — Os doy por última vez tiempo para reflexionar. Los polis desatrancan la puerta de una cámara y la abren completamente.cazan los polis no es tratado con mucha ternura y. Deben haber sido los policías que les mandaron salir. La danza ha durado toda la noche. ¿donde habéis puesto las joyas y el resto? — No vendemos ni joyas ni corbatas. Estoy satisfecho. — Manos arriba! — Pero que es esto! — exclama Léon. abogado. Primera pregunta: — ¿Os gustan las corbatas? — Una mierda! Y así todo el rato. — ¿Entonces? — dice el jefe de los polizontes. Todo ha salido bien y todo el mundo está satisfecho. Ni siquiera acabamos las ostras. en menos de un segundo somos agredidos. vamos a refrescarlos. Sale de allí una especie de niebla helada que se esparce por el pasillo. estoy convencido de que la tasación de cada joya fue correcta. no tengo nada a decir. nos meten en un coche y. Y ahora. aguantados por dos policías. coronadas por una especie de reloj con una sola manecilla Termómetros.

pero tanto peor para ti. Pienso: “Es curioso como se parecen unos a otros. y lo encontré por casualidad en el restaurante. a fregarme el cuello. pero me interrogo mentalmente: ¿que es lo que hago aquí. No puedo hablar porque todavía tengo la boca dura por el frío. muere tu también. Y me desmayo. Sólo conozco a uno. Busco calentarme las manos debajo de los sobacos. primero de rodillas. — Ahora tú. Abren otra cámara y empujan al chileno. Mira bien estos termómetros. después consigo ponerme en pie amarrándome a un buey. un bloque de carne congelada! No. Me da pena de que vayas a morir a esta edad. no es posible. chileno. me pongo a golpearme los brazos. Como quieras! La puerta se abre. los pies están pegados al hielo y ya no tengo fuerza suficiente para despegarlos. ¿si o no? — No tengo nada que ver con esa gente. me lanzan hacia la oscuridad de la cámara y caigo de bruces en el suelo lleno de hielo. después de la danza que has tenido. sufro intolerablemente en la suela de los pies. de otros tiempos. un cuarto de hora como máximo. La manecilla está a cuarenta grados bajo cero. acostado en -88- . Poco a poco. dura como el hierro. alcanzar los huesos. te doy una última oportunidad: vosotros habéis atracado la casa de empeños pasando por la tienda de corbatas. pero yo no. Me digo a mí mismo: “Eso no puede durar más de diez minutos. no pueden congelarnos vivos! Valor. la cara. ¿Qué pasa? ¿Donde estoy? Una cabeza de hombre está inclinada sobre mí cuando abro los ojos. El pasillo glaciar va parecer muy caliente”. A cuesta de un gran esfuerzo me levanto. No sé si ellos están metidos en ese golpe. Por ello. ríen de troça porque ganaron”. la nariz. macaroni. Pregunten a los empleados. siento el frío horrible de esta cámara invadir toda mi carne. Los brazos ya no me obedecen. que se pegan al hielo. De un violento empujón. Tres caras en una sola. y siento que los dedos empiezan a helarse. — Pues bien.Con un estremecimiento de horror veo la puerta cerrarse tras el desgraciado de Léon. que es tapada por el hocico del fiscal. Papi! Unos minutos más y la puerta se abrirá. italiano (mi pasaporte tenía la identidad italiana). ya no puedo cerrar las manos ni mover los dedos. atravesarla. después de haberme golpeado con la cabeza en una mitad de buey. caliente como quedaste. no van a hacer eso. de eso estoy seguro. ¿cantas o no? — No tengo nada que cantar. colgada en un gancho. Eso quiere decir que en el estado en que estás. si no hablas y te metemos ahí dentro tienes un noventa por ciento de posibilidades de coger una congestión pulmonar y de morir en el hospital antes de cuarenta y ocho horas. no muy nítido porque se confunde con los de los polis. Siento que me voy a desmayar y en unos segundos recuerdo primero la cara de mi padre. A pesar de los dolores que siento a cada gesto que hago después de las porradas que nos han dado. sino voy a quedar como estos bueyes. Como también me han quitado los zapatos y los calcetines. — Tu eres el más joven. Sólo tengo puestos los pantalones y la camisa rasgada. los ojos.

Pedro y yo. spaghetti? Yo no estaba con esa gente. Es un cuerpo congelado. ¿Y tu. pero estaba lejos de tener mi factura. casi me sofoco y escupo violentamente el sorbo. están masajeándolo y friccionándolo. Tiene un aire aburrido. Ayudado por el masajista. Nos visten y nos endosas unas de esas ropas acolchadas hechas especialmente para los operarios que trabajan en el inferior de frigoríficos. ¿Donde están las joyas? No sé nada. Continúa aun con el masaje durante una buena media hora. Una de las veces me echan de más. a dos o tres metros de distancia. inmediatamente tremendo de frío. Después de habernos puesto lado a lado. poco a poco. Me mantengo de pié con dificultad. fuertes y hábiles me masajean todo el cuerpo con sebo caliente y. El jefe de los polis vuelve a la carga: — — — — — — — ¿Puedes hablar. De ojos esbugalhados. el Chileno. Siento que sería capaz de hablar. Creía que hoy había ido hasta el fin del horror. A la derecha. es horrible de ver. También está completamente desnudo. percibo que hay un otro cuerpo en una mesa de la misma altura que la mía. en los menores rincones del cuerpo. el jefe. ordena: — Sacadles la ropa! Nos desvisten y quedamos con el tronco desnudo. y también la sangre que corre. terrorífico. — Listo — dice el masajista —. Por varias veces me abren la boca para echar un poco de alcohol. duro como un palo. de sentir calor debajo de las plantas. a pesar de que me duelan. ¿Quién es? ¿Léon o el Chileno? Éramos tres. ya no hay problema. me siento y puedo ver quien es el otro. fijos como dos canicas. que recupera toda su seguridad. ahora que estoy en pie. yo más el de la otra mesa somos dos. pero tengo la satisfacción. Chileno? Si. siento la elasticidad y el calor que vuelven. hombres! Sacan de debajo de una mesa una especie de embrollo rígido y lo destapan delante nuestro. — Y ahora miren bien. ¿Donde está el tercero? Las otras mesas están vacías. chocar contra las paredes de las venas y de las arterias. Muy bien! Me dejo resbalar de la mesa. con tal fuerza que lo siento.una mesa? Unas manos grandes. pero prefiero callarme. que corre en todo mi cuerpo. Es Pedro. Grand Léon! Lo congelaron vivo! -89- . El jefe de los policías contempla la escena.

con semejantes animales salvajes. pues. Pedro. Ahora seréis vosotros. pero también hay que reconocer que eres un tipo muy espabilado. es eso. Nos da la espalda y se va. tengo ganas de cantarlo todo. durante tres largos segundos. siendo “oficialmente” compatriota de Léon. — Vuestro cómplice no quiso hablar. Nunca me creerían y todavía quedaría en peor situación. En la noche de la repartición. Hago -90- . la de Pedro. pero no para Pedro. Recibí órdenes para ser implacable porque vuestro delito es muy grave. Un mes después estoy libre. En la audiencia. es demasiado peligroso. Por eso. la tira le mira en silencio. y no le veo a usted dando explicaciones válidas a las dos embajadas. este idiota había dado de regalo un magnífico anillo antiguo a una mujer de un club nocturno. tres es demasiado. pues bien. denunciase al Consulado lo que había pasado. muy pausada. a buscar mi tesoro. o habláis o dentro de media hora estaréis como vuestro cómplice. que ya había reservado una mesa para una sola persona cuando los otros dos llegaron y que habíamos manifestado una gran sorpresa por habernos encontrado en esta ciudad. A pesar de eso. Los comerciantes de corbatas estuvieron de acuerdo en que yo nunca había ido a su tienda. Es inútil continuar los “buenos tratamientos”. La casa de empeños es administrada por el Estado y hay problemas en la ciudad porque las personas creen que es un robo simulado por los funcionarios. La única cosa que impide esa monstruosidad es que no sé donde están los otros escondrijos. que tenía también pasaporte italiano. pero tres extranjeros transformados en bloques de hielo es mucho. el juez se encargará de ellos. Seguramente fue un accidente! Usted no le quiso congelar. el funcionario de la casa de empeños que le había dado indicaciones sobre el trabajito. No puedo dejar de admirar la sangre fría y el control de Pedro. en cuanto a los hombres del bar. nosotros le dejamos quedar hasta el fin. porque tenían miedo de que. Porque uno todavía pasa. oigo una voz. es tiempo perdido. Finalmente dice: — Eres un bandido. no hay duda. el Chileno. hombres! — repite el jefe. que dice: — Pues bien! No nos da miedo con eso. Cojo el avión con quinientos dólares en el bolsillo. si os negáis como él. volviéndose a los otros.— Miren bien. lo que era verdad. declararon que había bebido dos whiskys solo. Con mucha calma. recibí órdenes para abandonar el país en cinco días. me habían encarado con un sujeto desconocido para mí. Volveré de aquí a un año. Uno pasa. Con espanto. Yo todavía no estoy en la plenitud de mis facultades y ante este espectáculo quedo de tal manera perturbado que. Alertados. fue un engaño. siguió metido en el follón. les dice: — Consíganles una camisa y llévenlos a la cárcel. — Después. No he ido al escondrijo. y no va a querer arriesgarse con nosotros. los polis no tuvieron dificultad en hacerle hablar y fue por ello que Grand Léon y Pedro fueron tan rápidamente identificados.

no debo emplearlo en otra cosa. tener con que realizar lo que alimento en el alma desde hace trece años. sólo necesito buscar trabajo y vivir tranquilamente. A no ser que me obliguen a ayudar el Chileno. fue magnánimo.. Espero que la guerra haya ahorrado los cuernos de mis verdugos! Mientras no llega la hora H. Por lo tanto. en mi infancia repleta de luz. Pero el resultado está ahí. Y Dios por todos. para mí este caso ha sido una victoria.. Hace veinte meses que estoy en libertad y todavía no me he integrado en esta sociedad. enterrado al lado de un árbol centenario.. hasta el día en que he de ir desenterrar mi tesoro. quizás. Como las joyas habían sido tasadas por el valor del préstamo hecho sobre ellas. es eso. de tipos a los que no les importa destruir a un ser humano si. Quise agradecer al Dios de los católicos. esto es. la imagen de las personas de la tierra: la sed del poder. fue más que bondadoso para conmigo. Aquí hay pureza y yo pienso en el alma de los míos. 8. en víspera del día en que debía ser puesto definitivamente en libertad. le decía: “Que puedo hacer para demostrar que estoy sinceramente reconocido por tu ayuda?” Y creí haber oído una voz que me decía: “Renuncia a tu venganza”. preparar una evasión.LA BOMBA De nuevo en Caracas. y se que yo las venderé sin pasar por un perito. Es con verdadero placer estar de regreso a esta gran ciudad repleta de vida. según mis cálculos. con la condición de no tocarlo para vivir. porque. Si en verdad fue Él quién me salvó. la lluvia grisácea y sucia. dentro de algunos meses. en un cielo brillante. de mi padre. Dios no tiene nada que ver con semejante mierda. de mi madre. Y yo dije no. lo sé muy bien. lo cual dudo. en mi familia. más de sesenta mil dólares! Tengo lo que necesito para mi venganza. sin alma. había quedado acordado: cada uno con su escondrijo de manera a que no estés pendiente de la suerte de los otros. Es fácil decir: “Basta con conseguir un trabajo!”. Además. pero es la manera de proceder del personal sudamericano. destinado a un fin sagrado. sobre un manto de nubes blancas como la nieve. El avión vuela muy alto. ganan o justifican alguna cosa. la mitad de su valor real. Sea con el pretexto que sea. Me acuerdo de la penitenciaría de El Dorado. debo venir a obtener. la sed de mostrar a los otros que se es superior a ellos. seguramente él mandará a buscar la pasta por un amigo de confianza para pagar su defensa y. además de no conseguir un empleo aceptable. Tuve suerte. esa sed seca. es imposible. todo menos eso. A pesar del horrible desenlace que tuvo para mi amigo Léon. En mi emoción. Yo no aprobaba este método. Pero Él no puede ser la forja de mi venganza! Él no quiere que yo me vengue. Los periódicos evaluaron el robo de la casa de arras en doscientos mil dólares y tenía para mí alrededor de treinta mil en el escondrijo. Es un peso menos para mí. Terminada la operación. al hacerlo. Este dinero es sagrado. Por debajo de las nubes blancas hay las nubes oscuras.balance de la horrible pesadilla que acabo de vivir. cada uno por sí mismo y Dios por todos. pero. tengo dificultad -91- . una suerte del demonio.

pero ¿para quién en especial? ¿Para vosotros? “¿Os creéis la raza predestinada a dominar el mundo? Cuando los veo y los oigo. en último análisis. más idiotas que ellos? Parece que su instrucción no es sinónimo de inteligencia. sino solamente conocimientos adquiridos por el estudio. los blancos. fosilizadas. o cualquier otra cosa. a un tipo como yo. el mar. no consigo coger el acento y. ella. Hay cada vez más franceses que llegan de Europa. me compro una gramática y. justo después de la guerra. De Gaulle. de media. esos conocimientos no quieren decir nada. siempre en busca de un conocimiento que me pueda conseguir cualquier cosa. que ya no comprendo nada.en hablar correctamente el español y muchas puertas se cierran para mí por no dominar esa lengua. una playa donde respirar sin que alguien les venga tomar el pulso. Me enfurezco. Cuando estoy con ellas. las praderas inmensas. de la Gestapo alemana o francesa? Voy a decirles una cosa: cuando hablan de los judíos creo ver una raza vomitando su odio contra otra raza. sin embargo. para saber a cuantas pulsaciones va. como explotadores. quizás. ¿y qué? ¿De que les sirve si ustedes son. Pero teles criaturas nada tienen en común con el padre Charrière y todos los que conocí en mi infancia. otros buscan la calma. bondad y comprensión. Pues bien. Me apetece muchas veces decirles: — Creo que ustedes deberían. los rojos. abogados del nazismo. el virus de la venganza contra los privilegiados. “Ustedes viven en Venezuela. y no son capaces de asimilar la maravillosa filosofía de las personas de este país. rencorosas. entre su pueblo. Hitler. cuál de ellas es la que buscan destruir o alimentar en sus corazones? ¿Será posible que haya entre ustedes. Es cierto que ustedes tienen. ni racial ni religiosa. los judíos. la izquierda. Si sus almas permanecieron secas. pura y llanamente. una preparación intelectual más elevada que la gran masa de aquí. La clase social más miserable por sus condiciones de vida sub-humana debería tener. pero sí dejar de hablar de él. Aquí no hay ninguna discriminación. me parece. me decido a quedarme ahí las horas que sean necesarias para hablar el español. “Dios hizo el sol. la selva. los nazis. a todo momento. descubro una serie de ideas de tal manera diferentes. tras algunos días. hinchados con la superioridad de su raza. lo son. “Ustedes ni tan solo son capaces de dejarse vivir. no exactamente olvidar el pasado. porque ustedes son de -92- . Unos huyen de una justicia versátil y arbitraria condicionada por la tendencia política del momento. Estas personas no me parecen francesas y. Entonces. desanimados por la guerra y por las convulsiones políticas. encerrado en mi habitación. por favor! No vengan aquí como europeos. ese virus ni siquiera existe aquí. ¿La vida tiene que pasarse siempre en eternas batallas entre personas que no tienen la misma ideología? “Cállense. lanzo el libro contra la pared y retomo el camino de la calle y de los cafés. que ustedes hicieron de su ‘justicia' una inmundicia y que el mundo dirigido por hombrecitos como ustedes sólo puede tener guerras y revoluciones. generosidad. de tal manera desplazadas en relación con las de mi infancia. egoístas.

se percibe a simple vista. es verdad. — No. Deloffre es un individuo curioso. sí. Le Franco-Vénézuélien. a condenar. Conocí a un antiguo forzado.” Cada uno tiene su lista de personas a condenar. Pierre-René Deloffre. Papillon. (N. Armando. Algunos de sus actos más recientes me habían confirmado que no se había corregido nada en veinticinco años. Cricri. soberbia. ex presidente de Venezuela. pero sólo si ésta se corresponde a su visión. no tengo mucha necesidad de dinero. Irrequieto. como estoy en una situación difícil. el otro con Dédée. porque tengo la clara sensación de peligro de que estos recién llegados traen con ellos: el virus de las pasiones ideológicas fosilizadas del viejo mundo. Sr.) -93- . generoso. 8 Armando no es el nombre real del banquero. a pesar de mi desgracia. un tipo extraordinario. no me llega a convencer. consigo dejar de reír cuando oigo a esas personas. del A. no lo voy a contrariar. necesito trabajo. Me consigue un trabajo a través de un banquero. Al día siguiente. Uno con Simone. Tanto más que. sólo tiene un problema: las preocupaciones que le causa un hermano envidioso. pero generoso y enamorado. Armando simpatiza inmediatamente conmigo y. Ese banquero se llama Armando (8): Descendiente de una poderosa familia venezolana. Pese a ello. que tiene una única religión: el General Angarita Medina. una parisiense de veinticinco años. Deloffre me presenta sin más rodeos: — Mi amigo Papillon. distinto. me pregunta se necesito de dinero. a las nueve. Son tres jóvenes llenos de sangre. Se empeña siempre en adoctrinarme para la tesis de que los herederos de este golpe de Estado no lleguen a los calcañes de Medina. siempre listos para todo.estas personas que sueñan con la tranquilidad pública. fresca como una violeta y madre de un chiquillo. con la simplicidad de un verdadero señor. a prender y. idiota e incapaz. instruido y de un coraje excepcional. de ojos azules. este es el hombre de quien te hablé. Dos de ellos están casados. Y siento miedo. pero. ahora mismo. donde me presenta a los socios. criticarlo todo y concluir que sólo ellas son capaces de enderezar el mundo. depuesto por el último golpe de Estado militar. fugado de la penitenciaría francesa. me lleva a un garaje. noble. una bretona de veinte años. prefiero ver primero de que se trata. — Esté allá mañana. Verdaderamente. siento miedo. 1947. es mejor esperar. en 1945. sentadas en un café o en la sala de un hotel de tercera categoría.

los automóviles. los principales. y hasta más. me siento perfectamente feliz. cuando las mujeres y el niño se habían ido a acostar. clientes. Me acogen con los brazos abiertos. interrogo a los tres franceses. en el estado en que me encuentro. Amado. acarinhado. Lo saben todo. el garaje Franco-Vénézuélien reparaba. para decir la verdad — de qué es un motor y. mi idea fija. estoy a su lado en el amor por la vida. Están asustados por hablarles así. pero. es mi primera familia. Confiaron en mí y me han dado la libertad. Eso es todo. quizás. Pero yo necesito saber más. porque. Preparamos las barrilas que nos pide Armando. lo que explicaba la presencia de un mandril en el garaje. Percibo rápidamente que este mandril sirve para modificar las botellas de gas de modo de fijarles un detonador y uno rastilho bickford. a pesar de tener algunos años más que ellos. como si siempre me hubiesen conocido. — Ah. Nosotros también pensamos en no acabar nuestros días en este garaje. Estoy asilado en este país. junto a la puerta de las duchas. es verdad. respetado por este grupo de jóvenes. desde hace diecisiete años. ¿no? — Me gusta divertirme. Rápidamente me han conseguido una cama en un rincón del gran garaje. Ya me extrañaba que ellas no se sorprendiesen mucho con ciertas cosas! -94- . No les conté el golpe de la casa de arras. para no decir únicos.. a la luz del candelero. como te puedes imaginar! — ¿Y vuestras mujeres y el niño? — Las mujeres lo saben todo. podrás ganar todo el dinero que necesitas para hacer lo que planeas. discretamente aislado por una cortina. — ¿Por qué? Te pagan bien y también nos divertimos. Para la multitud de los franceses recién llegados. mi viejo! — Es todo para vosotros. para el banquero venezolano. pero no es mucho en relación a lo que soñábamos hacer cuando vinimos a América del sur. mejor o peor. Porque sabéis — les dijo yo — lo que llevo en la cabeza. Sin hacer preguntas — no tengo necesidad de eso — no necesito esforzarme mucho para comprender que no hay nadie que sea mecánico realmente. ah!. Realmente puedo decir que. sin barreras y sin leyes. Una noche.Son agradables. para rectificar los pistones. Se pasa bien el tiempo. Uno de ellos era tornero. preparaba bombas para un golpe de Estado. todavía menos que eso. sin pensamientos reservados. pero sencillamente no me encuentro en la misma situación que vosotros. Tienen unos conocimientos ligeros. en la alegría de vivir. francos. decía él. Un mes antes del golpe de Estado parten para Bogotá. Por eso me dicen: — Si este golpe tiene éxito.. Eso no me convenía nada. — Porras! A favor de quien y contra quien va esta historia? Explicádmelo. — Nosotros no tenemos nada que saber. sobre los motores de automóviles americanos. muy ligeros — un mínimo de conocimientos.

los más jóvenes que pasé en Caracas. dejadme marchar. Hablo mucho tiempo con ellos. mucho más humano que los civiles. Este último me explica: — Betancourt y Gallegos dirigen nuestro país con la cobertura de la pseudo democracia AD (Acción Democrática). sin duda alguna gracias a las lindas sonrisas de las dos mujeres. Es por ello que quiero contribuir para que Medina vuelva. desde que tomaron el poder. ni trabajas en el mandril. Deloffre. e íbamos hasta el mar. Y ustedes quieren que yo entre en semejante golpe contra esas personas. respeto por todos. que todavía se mantiene. Viven todavía los tres. al punto que los franceses de Caracas nos llaman los tres mosqueteros. Papillon. nos quedábamos con el automóvil de un cliente cualquiera.Esa misma noche voy a estar con Deloffre y Armando. Además. ha sido el partido que gobierna ahora el que me liberó de la penitenciaría de El Dorado. La vida era un gozo permanente. los más divertidos. Estos pocos meses han sido los mejores momentos. dice: — Enrique. viviendo a rienda suelta. Armando. El poder les fue dado por militares ingenuos que ya ni saben por qué razón depusieron a otro militar. Sabéis que podéis contar con mi discreción. — Muy bien.G. diciéndole que aún no estaba listo.. indignado por verlo transportar este grupo. tu protector y amigo. un abogado y distinguido escritor. B. Por lo tanto. Tu. No. L. así que llegó el nuevo director — Don Julio Ramos. Claro que a veces nos encontrábamos al dueño del automóvil. sutilmente. Entonces. cuando lo creía en el taller. lleno de tacto y viendo mi difícil situación. a una de las maravillosas playas repletas de cocoteros. Hacemos uno grupo terrible. pero sencillamente las iniciales: P. Los sábados. Nos trae el coche para que le pongamos -95- . sin excepción” se han vuelto peores que sus antecesores. y fácilmente serían reconocidos.L. para tomarnos un baño y hacer mil y una locuras. Soy yo quien te lo pido y te prometo que. Veo que lo que quieres es acabar con las persecuciones del partido actualmente en el poder. fui puesto en libertad y acabó también inmediatamente el régimen de terror bárbaro de la cárcel. tienes un Dios. de un día para otro. quédate un tiempo más. serás avisado con más de un mes de antelación. más liberal. hubo también historias terribles: el depósito de gasolina del automóvil del embajador de Suiza se vaciaba. Eso nunca falló. eran cuatro. siempre juntos. según creo —. Medina. que. con gentileza. es Medina. Y me quedo con los tres jóvenes de quien no diré los nombres completos. le explicábamos que hacíamos aquello por su bien. y J. Asistí como testigo mudo a las persecuciones a los antiguos funcionarios del medinismo y busco comprender por qué unos hombres que hicieron una revolución gritando “justicia social. porque no le queríamos entregar un coche que no estuviese perfectamente en condiciones y para eso era necesario probarlo. si actuamos. Pero oídme bien: a mí.” Armando. “Después de la revolución. tu no haces las bombas. como se sabe. Tu sólo trabajas en los coches y entregas las herramientas cuando el mecánico te las pide.

del Y. cubiertos de aceite y de humo.) — Clemente. Al menos ahí.. prendiendo fuego en el automóvil. no estará hablando serio! ¿Pero no es usted quién se cuida de los asuntos administrativos? — . el desgraciado depósito explota.L. que arde completamente. Mientras llevamos esta vida repleta de juventud y de alegría de vivir. (N. gracias por todas las amabilidades! Y voy camino del aeropuerto. De cualquier forma. pero nunca más le volvimos a ver. casi sin darnos cuenta de que acabamos de escapar de la muerte.. sí. Es inútil decir que cinco minutos después llegaba Clemente corriendo. Clemente se mostró a la altura de las circunstancias e hizo que liberasen a los socios de su hermano del puesto de policía. ¿puede darme el número del seguro del garaje? — . No debe haber sido lo suficiente porque. Vivo sin la preocupación de ganar mucho dinero. Vacío concienzudamente el tanque con un tubo de goma.un punto de soldadura en el lugar del escape. En cuánto a Armando. ya no es ese mi problema. en un domingo por la tarde. decir: — ¿No creéis que debemos informar a nuestros socios de este pequeño desastre? Llama a casa de los dos hermanos y encuentra al abobado de Clemente (1). me olvidaba. donde habían sido encarcelados por escándalo público.. — ¿No tiene? Oiga. Por lo tanto. resolveré el caso con el embajador. Mientras el operario y yo nos sacudimos. -96- . Ha quedado reducido a un montón de cenizas. oigo la voz tranquila de B. (1) Clemente no es el nombre real de esa persona. no hablemos más en ello. — ¿Por qué? Ah. sólo vino al día siguiente. Es que el automóvil del embajador de Suiza se ha incendiado. La idea de saber que tengo casi con que saciar mi venganza me transforma completamente. voy haciendo ahorros para el viaje de ida y vuelta. El embajador consiguió otro automóvil. A su vez. a las tres. muy seguro de sí mismo. pienso de tarde en tarde en mi tesoro escondido junto a un árbol. y todo el encanto de las piernas de Simone a la vista para que se calmase. para ir a buscarlo. Es por ello que vivo sin reservas la alegre vida de los mosqueteros y que estamos todos. bien llenos. al acercar la llama del soplete. prestos a tomar un baño en calzoncillos. a ver. agitando los brazos y aún más furioso porque realmente el taller no estaba cubierta por ningún seguro. Ya han pasado varios meses y ahora debo poder ir a buscar el tesoro con toda seguridad. amigos. Fueron precisos tres vasos de whisky. aspirando hasta la última gota. adiós. Tuvo estas palabras amables: — Sólo a los que trabajan les pasan estas cosas.. en una república famosa por sus carnes congeladas. en el estanque de una plaza de Caracas. Lo que ahorro es suficiente.

que también ha sido reformada. se apodera de mí una furia descontrolada y una rabia salvaje. me despedí definitivamente de mis amigos. en comparación con la otra pista de acceso. Tonterías. Cuando me fui. que pueden construir el futuro. Es lo que voy a hacer. Papi! El hombre más meticuloso. Un ‘banco' perdido. Atravieso el puente. aunque los hombres pueden pensar que son dueños de su destino.Llego a las seis de la mañana. Golpeo el asfalto con los calcañes como si él pudiese sentir algo. en esta tierra de idiotas — ni siquiera respeta los árboles centenarios. pudiesen provocar una catástrofe. durante largos minutos. busco. a las nueve ya me encuentro en el lugar. después de haberlas vendido. después de un fracaso. a mi alrededor. pero sólo veo las líneas blancas pintadas en la carretera y las pisoteo. No sólo el mío. me pregunto. por mucho que miro. Ya no hay nada! Entonces. Calculando a partir del puente. ¿no? Pues bien. hasta me falta la respiración. otro a ganar! Así es la vida cuando la amamos verdaderamente!” No me quedé mucho tiempo en este país. llego a situarme aproximadamente donde podría estar mi árbol y el tesoro. contaba ir a otro país distinto de Venezuela para modificar las joyas para que no fuesen reconocidas y. Vuelvo al puente y. La única cosa que cuenta. que no ha sido modificada. ¿Y para que. antes que nada: nunca darse por vencido y. el resto es desconocido. el más genial organizador de su vida es sólo uno juguete ante el misterio del destino. no pueden prever lo que van hacer uno o dos años después. cualquier cosa para destruir. Sólo aquí me darían el disgusto de comprobar que un pueblo civilizado — porque todavía por encima son civilizados. calculo que deben haber excavado la tierra a más de cuatro metros de profundidad. Poco a poco me calmo. o aún la misteriosa e incomprensible mano de Dios. una vez recuperado el tesoro. mala suerte. el más calculador. destino. desencoladas. otros muchos árboles han desaparecido. Ni lo quiero creer. contemplo la corriente de agua. Como el tesoro estaba solamente a un metro. ¿Fallaré siempre? ¿Debo abandonar la aventura? ¿Que voy a hacer ahora? Me siento flaquear las piernas. el desgraciado! Me asomo en el parapeto del puente y. ampliar una carretera suficientemente ancha para el tráfico que tiene? En el avión que me lleva a Caracas. en la vida es lo mismo. Me domino y me digo a mí mismo: “¿Cuántas veces fallaste hasta conseguir evadirte? Siete u ocho veces. Sólo el presente es seguro. mucho más ancha que antes. después de haber alquilado un coche. mi árbol no está ahí. La desesperación me domina completamente. como si esas capas de pintura. se llama suerte. El puente y la pista de acceso han sido ensanchados en función de la carretera. partir para España y fácilmente hacer una visita al fiscal y compañía. pero mis pensamientos continúan en torbellino en mi cerebro. En verdad. Por ello. imagínense la sacudida que hubo cuando los mosqueteros me vieron -97- . Dios mío! ¿Que es eso? ¿Estoy loco o es un espejismo? A la salida del puente. en la vida. recomenzar. me divierto diciéndome que. que se cree obligado a transformar tan deprisa las carreteras. no aguantó mucho.

en su casa. era bueno. Me invitan muchas veces a beber un vaso o comer en casa de Deloffre. como vine a comprobar —. era noble. a él y a su mujer. nos encontramos. una política de coexistencia con todos los Estados. Armando y Deloffre llegan casi a convencerme de que un hombre de buenos sentimientos debe hacer lo que sea para volver a darle el poder. su fiel conductor. Comidas deliciosas. Uno de ellos grita a Deloffre: — Pierre! La pesadilla va a terminar esta noche. Reparo también que Deloffre lo perdió todo en la revolución precedente. aunque conozcan mi posición en cuanto a ese proyecto. Medina era un pândego de primer orden y también su amigo íntimo. los llevaron en triunfo. Deloffre y yo. horrorizado. Es así que. quien sirve la mesa. cantar versos que hacen nítidas alusiones al golpe de Estado de aquella noche. en el lugar de la acción. el espíritu de venganza de los funcionarios del gobierno actual contra una parte de la población me son pintados con los más negros colores. Paran exactamente delante de la casa y los oigo. Esos cuatro locos cantan a gritos. Las injusticias. una noche. Deloffre de coronel. pastel de fiesta en honor a mi regreso y cuatro flores puestas en la mesa. a punto de haber reanudado las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. comienzo a aceptar la hipótesis de jugar un papel en este golpe de Estado. y hacia las once de la noche llegan cuatro tipos. Esto empieza mal. Para reconocerse. Misteriosos “vengadores” saquearon su magnífico restaurante cabaré de lujo. A fuerza de me hablen y vuelvan a hablar de este maravilloso Medina.aparecer en la puerta del taller. el General Medina. Hablamos de muchas cosas. además de todas esas cualidades. ni un sólo preso político durante su régimen. los implicados civiles deben llevar una abrazadera verde y la contraseña es Aragua. listos para la acción. debe ser en relación al golpe de Estado. Para cenar. el más liberal de los presidentes de Venezuela. Deloffre cocina y es Victor. nadie perseguido por sus ideas. que paseaba sólo con un ayudante de campo en Caracas e iba al cine como cualquier ciudadano. a las dos de la mañana. en el único fiacre de Caracas. acompañándose de una guitarra. pero no quieren que yo las sepa ya. donde Medina y las personas importantes de Caracas iban muchas veces cenar o a pasar algún rato. Debemos estar. Presiento que Armando y Deloffre tienen cosas que decirme. Mis titubeos terminan por desaparecer (lo confieso) cuando me prometen una cantidad suficiente y todos los medios necesarios para poner en práctica mi proyecto de venganza. casi convencido — para mi desgracia. Deloffre me cuenta que. Para hacerme aún más simpático a este extraordinario presidente. Brindamos al grupo reconstituido y la vida continúa a todo vapor. sabiendo que él había huido del degredo. En mi opinión. pero a fin de cuentas se vuelve siempre al mismo leitmotiv. amigo! Nuestro padre Medina tiene que volver! -98- . yo disfrazado de capitán. Pero ya no siento la misma indiferencia. y el pueblo le amaba tanto por su simplicidad que un día. sin nadie más. en ocasión de una fiesta en el Paraíso. Por último. completamente borrachos. como hacen con los toreros. con todos los regímenes. al fin! Valor y dignidad.

) -99- . ni lamentarme. Como quiera que sea. sólo tengo que esperar la hora. Un correo trae las últimas órdenes: no detener a ningún enemigo. sin dificultad. Deloffre no es de los que se limpian con cualquier trapo! Se trata. Bien sabes que esas tres barrilas de gas sólo contienen pólvora. eso es todo. — No te preocupes. — ¿Y para qué va a servir ese ruidito? — Solamente para dar la señal a los conspiradores dispersos por la ciudad. dejarlos huir. Papi. es mejor ir directamente a la cárcel! Deloffre se retuerce de risa. de la cual uno de los directores — o el jefe de la guarnición — es cómplice nuestro.Nunca vi cretinos de ese tamaño. tan relajado como si estuviese en una fiesta. mirándose en los espejos. Pues bien. Le doy mucha importancia a eso. para dar la impresión de que estallan por todas partes. Sonrío para mi mismo. Debo recibir el cincuenta por ciento de su contenido. Como ves. Rehúso una copa de Oporto que me ofrece Deloffre. la de una compañía de aviación y la de la Cárcel Modelo. (N. no vamos a hacerle mal a nadie. una al este. en París. dos en el maletero y una en el asiento trasero. del T. en avionetas. Bueno. El Oporto es su única bebida. y con buenas razones: tenemos tres bombas en el automóvil. la otra al oeste de Caracas. Nada más. Los tres mosqueteros llegan con un coche de comando transformado en grúa. no queremos perjudicar a nadie. exigí y me habían concedido estar presente cuando sacasen la caja de la cárcel. Sólo exigimos que ellos se vayan. De aquí a que un chivato cualquiera avise a los policías y que estos nos vengan a coger no faltará mucho! Me siento rabioso. situado en plena ciudad. ya estoy comprometido. al menos dos botellas al día. en Miraflores. el equivalente al Eliseo ( 9)! Las otras dos. ni más ni menos. Carlota. Será un bello desquite contra todas las cárceles del mundo. En ese momento sé donde debemos hacer estallar la primera bomba. ya ha sido preparado para que los principales miembros y funcionarios del gobierno actual puedan huir. al pensar en el miedo que van tener en el palacio. ni siquiera vale la pena molestarse. cubierta con una manta. Servirá para levantar dos cajas fuertes. El campo de aviación civil. satisfecho por verse tan guapo con el uniforme de coronel. nada más. tanto peor para mí! No me sirve de nada temblar. — Muy bien. conseguiste unos bonitos cómplices! Si son todos así. no hay nada malo. Sólo sirven para hacer ruido. de hacerla explotar exactamente delante de la puerta del palacio presidencial. 9 Residencia de los presidentes de la República Francesa. Se mete algunas copas entre pecho y espalda. Además.

Las dos.. Aunque la bomba no contiene metralla. La puerta se abre violentamente. Lo que es cierto es que. Las dos y dos minutos. entrar o salir sin ser vistos. Estacionamos al otro lado del paseo. neutralizada por los conspiradores que ya se encuentran en el interior? No sé nada. el tiempo necesario para que el conductor suelte un grito de cuervo. Debemos llegar frente a la puerta a las dos menos tres minutos. Llegamos sin dificultad. en el momento en que prenda. Muy bien. Las dos menos dos minutos. lanzarla rolando sobre la calzada. en el trayecto. fuimos traicionados. Me lo garantiza. No hay centinelas. contando treinta segundos.. Ese será el trabajo de Víctor. Está situada en los sótanos. Le pido a Deloffre que. Todos nuestros relojes están sincronizados. Así. ya que tiene el uniforme de coronel. Ya lo sé. a las dos en punto.La gran puerta de madera no es la entrada oficial del palacio. con el arma en la mano. la simple explosión es bastante peligrosa y será necesario arrancar el coche a toda velocidad. Calculamos que el viento. también tengo reloj. el conductor. Deberé. si hay un soldado o un policía en los alrededores. delante de la famosa puerta. son las dos. a las dos menos tres minutos. con un juguete de niños que lo imita muy bien. encenderla con el cigarrillo y. ni policía. Las dos menos uno. La mecha tarda exactamente un minuto y treinta segundos en arder. OK. Está claro como el agua. hemos sido traicionados! Deloffre no se muestra en nada preocupado. Esperemos todavía cinco minutos.. -100- .. que él les ordene. ¿La guardia del Presidente Gallegos está en la conspiración y va prenderlo? ¿O será rápidamente puesta fuera de combate. tengo que encender la mecha del detonador de la bomba de gas que tendré entre mis piernas y lanzarla por la puerta del coche. dándole un buen empujón para que ruede hasta la puerta del palacio.. por lo tanto. Al trigésimo. retirar la pierna derecha y abrir la puerta del coche.. enfrente.. Estoy preocupado Le digo a Deloffre: — — — — — Pierre. Pierre. — Vámonos. correr hasta la esquina de la calle. No entiendo lo que pasa. activará la combustión de la mecha y que bastarán cuarenta segundos para la explosión. porque no me han dado ninguna explicación. incluso el presidente. salen soldados corriendo y se disponen como disparadores. Esto no es normal. Alguien del interior la entreabrirá durante unos segundos.. sabrán que ya estamos ahí. La puerta no se abre. ¿Para que servirá eso? Lo ignoro. parece completamente inconsciente. para ponernos a salvo. sirve de acceso a los camiones militares u otros y permite que ciertas personas.

y eso provoca que Deloffre cambie de idea y dé orden de regreso rápido a su casa. sin demasiada prisa.— ¿Que te crees? Están de nuestro lado! Empuño un Colt 45 y lo apoyo a la nuca de Víctor. es a ti. que hemos sido traicionados. D. Pierre-René Deloffre me explica lo que significan: -101- . brillantes. es el patrón. pero como este mestizo de indio nunca! No puedo hacer nada. Es entonces que reparo en las narices de Deloffre. Aun así vamos y. De camino encontramos dos camiones de conspiradores. Finalmente Deloffre dice: — Vamos. El día más largo. Esos ciento veinte segundos no terminan nunca!. al sacarnos los uniformes. Uf! Algunos años más tarde se proyectó la película. si no le dices a Víctor que arranque. sí. Deloffre le dice al conductor que se dirija hacia el puente de la ciudad que une el Paraíso a la Avenida San Martin. normalmente. No puedo dejar de reír cuando. Víctor. y apoyo la pistola en su nuca mientras él me dice con la mayor calma: — Son las dos y seis minutos. El miedo se apodera de mí. oigo esta cosa increíble: — Hombre. pegado a la puerta. al ayudar a Víctor a poner la bomba en el maletero del coche. volviéndose hacia mí. vamos allá. — Chaval. Como han visto los galones de coronel en el hombro de Deloffre. dos minutos más y partimos. Y salimos vivos de esta trampa de lobos de verdadero milagro. con polvo pegado. se hemos sido traicionados. Vamos esperar todavía un poquito — me responde Pierre. no es la él a quién mato. patrón? Porras! He visto sujetos testarudos. ya te dije que son de los nuestros. porque hay soldados a tres metros de nosotros. pues creo que va a pisar a fondo el acelerador. Les explicamos lo que pasa. pero sin manifestarse todavía. los más próximos nos observan. Papi. aquí quien manda no eres tu. Tremenda tontería porque. ya no se aproximan al coche. Despacito. Ciertamente fuimos traicionados. un miedo terrible. — Pierre. ¿que dice. — Arranca o te mato! En vez de sentir el coche saltar hacia adelante. que ya no saben que hacer. C. ya que no habían oído la explosión de las dos. Quiere estallar la bomba en el puente. Tengo los ojos puestos en los soldados. Podríamos hacer una que se llamase Los ocho minutos más largos. veo que ésta tiene tres letras pintadas: P. Ya veo: el tipo está completamente drogado. es posible que los polis ya estén allí.

Sólo B. no olvides que en todas las misiones peligrosas es necesario saber dar un toque romántico. un empleo en el municipio. voy muchas veces a pescar al mar. Voy directamente al taller. sin dejarme ver. saldo líquido de dos años de aventura. a la orilla de mar. olvidándose. donde ayudo a esconder el mandril y cinco o seis barrilas de gas que se encontraban allí. L. debe quedarse en el garaje. pero no tengo gran cosa: tres mil bolívares. es señal de buen tiempo para el día siguiente. yo. Es imposible estar en casa de Deloffre. con el ex capitán. en la Embajada de Nicaragua. Papi. por la tarde. a pesar de todos los fracasos que tuve desde que fui liberado. al menos en este caso. esa misma noche. fue arrestado. Habíamos conseguido. Ningún contacto con Armando. No le torturaron. su mujer y una pareja de amigos bordeleses. lo limpio con calma admirando la maravillosa puesta de sol. a través de un amigo. Son las seis. me pongo a reír. una semana después conducía. Vestido de mujer. de dejar las llaves.— Papi. un interrogatorio cerrado pero correcto. conducido en un jeep por un ex-oficial francés de la Resistencia a quien presté algunos servicios desde su llegada aquí. Papi! Y. Los dos juntos ganamos veintiún bolívares. una especie de dorada grande. concluí que el régimen de Gallegos y Betancourt no es tan criminal como lo pintaban. Es lo que yo quiero. Lo mejor por ahora: vivir aquí tranquilo con mis amigos. Esas iniciales eran mi tarjeta de visita a los enemigos de mi amigo. para otro. B. L. Sí. cada uno por su lado. si no me equivoco. el camión del Servicio de Carreteras de Río Chico. Pero ¿cuando llegará la victoria? Veamos. hagamos el balance de estos dos años de libertad. Muy juiciosamente se ocupan del presente y dejan de lado el pasado. sentado en la playa. Cuando lo supe. Cielo rojo. de los cuales usamos cinco para vivir. Esta noche he cogido un enorme róbalo. Para huir de la rutina. No soy pobre. Me quedaré ahí dos meses con el ex capitán. al atardecer. como máximo. el teléfono suena y una voz misteriosa dice: — Francés. más o menos a doscientos kilómetros. siempre lleno de confianza en la vida. ¿Entendido? — ¿Quien llama? Cuelgan. Sólo descubrirán las tres bombas tres días más tarde. el tiempo de calmarse en Caracas la tempestad levantada por esta última conspiración y de que la atención de la policía sea desviada por la llegada de informaciones sobre una nueva conjura que se prepara. Una vez basta. Deloffre pidió asilo político. estoy perfectamente decidido a no dejarme sorprender por un golpe de ese tipo. Durante este tiempo ¿que ha pasado? -102- . salgo sin novedad de Caracas para ir hacia Río Chico. marchaos todos. Víctor va a abandonar el coche en un parque. y. la esperanza va a hacer que yo venza y viva. por supuesto. él marcha para un lado. Esta vida de cantoneiros dura dos meses. En cuanto a mí.

Uno: el montón de oro de Callao. cada minuto! Como si fuese un agua maravillosa. y también por la garantía de poder realizar mis proyectos gracias a la pasta. gracias a los riesgos que hacen que vivas intensamente cada día que pasa. Por lo tanto. fui embaucado por el papo de dos tipos simpáticos. con un poco más de suerte. Pero recuerdo que. No vale la pena alargarse. conocí a hombres de todas las clases que me dieron su amistad. de una manera perfectamente real. he tenido aventuras extraordinarias. no tendría de que quejarme. tuve amor como nadie. No hay nada a reclamar si no es a los Servicios de Carreteras de esa maldita tierra de idiotas. no van mucho conmigo. fin de la tonelada de oro! Dos: las partidas en las minas de diamantes. Jojo muere en mi lugar. En resumen. bebo y me divierto. Sin embargo. esas caras patibulares de los jugadores a la luz de la linterna de carburo. como. Entonces da gracias a Dios. hasta en sueños. ¿y con todo eso me lamento? ¿Soy pobre o casi? Eso no tiene importancia. Muy bien. claro. lleno de dólares. viví cuatro meses de buena disposición con los mosqueteros. pero también podría haber pasado algo peor. el avión de Carotte. Papi! Gracias a la aventura. por la noche. Tres: el túnel del banco. y cuando duermo. Eso ya es diferente: no hubo lucro ninguno en este golpe. estoy libre desde hace dos años. me vi millonario. estoy lejos de olvidarlos! Sin hablar del resto. de explosión de juventud. mi corazón no estaba de acuerdo. eso no es un fracaso sino una renuncia para que los antiguos forzados de ahí abajo puedan continuar viviendo tranquilamente. ¿No vale nada eso? Es verdad que. En verdad. ni siquiera tengo necesidad de buscarlas. pero que maravillosa aventura! Nunca podré olvidar la intensidad de todas esas noches. yo me salvo. ¿Y si el túnel se hubiese venido abajo cuando estaba dentro? Hubiera muerto asfixiado como un ratón o atrapado como una raposa en la toca. las mujeres de ellos y el niño. nada que lamentar. son ellas que han venido a encontrarme. Al fin y al cabo. Conclusión: estuve preso injustamente trece años. y esos días de alegría de vivir. que van hasta el fondo del alma! Y tienes salud. salgo de una para meterme en otra. bombas que pueden matar a cualquier persona. la bebes a sorbos. nunca fui muy apologista de ese golpe. En dos años he vivido miles de cosas. Esos asuntos de política. Cinco: la conspiración. Sin dinero. Muy bien. Pero atacar al gobierno que me había liberado no me pareció un golpe muy correcto. Arriesgué la vida veinte veces por diez mil dólares que nunca toqué. podría haber sido rico. en tres meses vibré veinticuatro horas al día con la emoción que cada hora traía. Aun así. Mejor aún. con los cuales arriesgué la vida. al impasible pero demasiado confiado Jojo. Cuatro: la casa de arras y los frigoríficos. durante tres meses. me robaron casi toda la juventud. nunca olvido que un día tengo que vengarme. que es lo principal. la pobreza no es una enfermedad muy difícil de curar. etc. ¿Lamento eso? No. Aunque sólo fuese eso. -103- .

“banco” repetido. Es por ello que aprovecho la ocasión cuando. Entre la policía de Caracas y Maracaibo hay mil kilómetros. con las informaciones que obtuvo sobre los preparativos del nuevo golpe de Estado. y cada pozo tiene en su base un enorme equilibrador. feliz de sentirme vivir. que día y noche. pero nunca se sabe. con los pies descalzos enterrándose en la arena húmeda. Maracaibo queda al norte. Pero estos árboles son los pozos de petróleo. Aprovecho el autostop de un amigo y. sólo consigo pensar en el Creador de todo esto.MARACAIBO – EN TERRITORIO INDIO Si bien que la policía. se trate de una enorme laguna de ciento cincuenta kilómetros de largo y cien de anchura. que cante esta esperanza y esta certidumbre de oír un día: “Nueve de cara! Recógelo todo. En verdad. a pesar de todo. este lago es impresionante. Acepto con alegría ser una especie de “chico para todo”. es una joven guapa y elegante que vino. pasajeros y mercancías -104- . a una ex-modelo parisiense que busca a alguien para ayudarla a dirigir el hotel que acaba de abrir en Maracaibo. tranquilo. bombea el oro negro de las profundidades de la tierra. de volver a casa donde esperan el resultado de la pesca para la cena de esta noche. con árboles plantados simétricamente. viejo amigo. En esa época este no existía. un amigo me presenta. al atardecer. en el margen oeste del canal. conectada al mar por un canal de diez kilómetros. “banco” re-repetido! Hasta el fin! Pero que mi ser se estremezca y vibre. Pero todos estos colores. después de recordar los peligros superados en el pasado. sembrado de miles de torres metálicas. Un ferry transporta coches. y quien venía de Caracas atravesaba el lago en barco. esta puesta de sol tropical!” 9. parece que quieren dejar caer en el olvido la revuelta abortada. libre. en un viaje relámpago a Caracas. mejor.Dejemos eso y recomencemos. tenga otras cosas que hacer que pensar en mí. estoy lleno de esperanza y de confianza en el futuro. en su casa. estos miles de pinceladas de sombra y luz jugueteando en la cresta de todas las pequeñas olas que corren hacia el infinito me conmueven tan profundamente que. lo que me conviene perfectamente.. como postre. aunque. Ella se llama Laurence. gracias por haberme dado un día tan lleno de sol y de libertad y. has ganado!” El sol está casi en el horizonte. en verdad. El viento refresca y es sereno. duerme bien! A pesar de todos los fracasos. lejos de Caracas. después de un viaje de catorce horas. caballero! Las apuestas están en la mesa! No va más! “Banco” perdido. cuanto más tiempo esté olvidado. Por ahora. creo. en Dios: “Buenas noches. como máximo. unido ahora al margen este por un puente. Parece un inmenso bosque que se prolonga hasta donde llega la vista. es señal de buen tiempo para el día siguiente. Cielo rojo. extraordinario. que se pueden ver hasta el horizonte. Papillon. descubro aquello que llaman el lago de Maracaibo. Es verdad. a hacer un pase de modelos a Caracas y se fijó en Venezuela. sin parar nunca.

hierro. -105- . mientras que aquí esparció el petróleo. Ha sido ella quien lo ha decorado todo. Hace sólo dos meses que abrió el hotel. — He ido a holgazanear. Escucha: me pusiste en esto como una especie de socio y hasta me doy cuenta de que mucha gente cree que soy yo el dueño. porque tengo grandes problemas. que se levanta a las seis.en un vaivén continuo entre la carretera que viene de Caracas y Maracaibo. el motor del mundo. — Buenas noches. Tengo que pagar esta instalación y. pero no te he visto durante toda la tarde. no es fácil. como un niño. Precisamente hoy necesitaba de tu bienestar moral. Infatigable. pero de un lujo refinado. es todo. Ya es tarde. Pongo manos a la obra y no es broma ser el primer colaborador de esta francesa que todavía no tiene cuarenta años. todas con un servicio digno de un palacio. níquel. — Cálmate. en la Guayana venezolana. con una tal profusión que estos miles de bombas pueden aspirarlo día y noche sin agotar la fuente. la terraza y el comedor. Hago lo posible para ayudarla a resolver todos los problemas que se presentan. — Buenas noches. no tienes de que quejarte de Dios! El Hotel Normandy es una grande y magnífica vivienda rodeada por un jardín florido. con la reforma de esta vivienda en un hotel casi de lujo pidió prestado casi la totalidad del importe necesario. la sala. maravillado por ver estos pilares de hierro emergiendo del lago y pensando que a dos mil kilómetros de allí. voy de un lado a otro del ferry. con una iniciativa mía tomada sin la consultar. mira por todo y consigue todavía tiempo para cuidar del rosal o limpiar las aléias del jardín. — ¿Estás bromeando? — Pues claro. yo bromeo con la vida. completamente hechizado. No es para censurarte. Laurence. Ha decidido emplearse a fondo. La bella Laurence me recibe con los brazos abiertos: — Este es mi reino. — ¿Grandes? — Sí. Durante la travesía. por más que el negocio renta. Sobre todo problemas de dinero. manganeso. en el otro extremo de este país. durante todo el día va y viene. se ocupa de todo. cuidadosamente tratado. Henri. son las ocho. ya no debes nada. Venezuela. Bien. bauxita. ¿no crees? — No siempre. O casi. obtuve una cosa extraordinaria de una compañía petrolífera. Ella está endeudada hasta el cuello. oro. Henri (siempre me llamó Henri) — dice ella riendo. las habitaciones. dominó dificultades casi insuperables para montar este negocio y tiene tanta fe en el triunfo de su emprendimiento que yo acabo por desarrollar tanta actividad como ella. Debo mucho. Laurence. Dios creó diamantes. Dieciséis habitaciones. uranio y todo el resto. — ¿Te estás riendo de mí? — No. Ayer. La vida es muy divertida. vigilándolo todo y hasta muchas veces prepara el desayuno de los huéspedes. los cuartos de baño.

en el Hotel Normandy! Sí. pensé siempre que un operario nunca pasaría de ser un operario. ni grandes ni pequeños. En efecto. en mi enorme cama. esta noche. ¿puede conseguirse una situación. Papi. un canadiense de la Cía. de un negocio que le parecía que tenía que considerar. Laurence gana una verdadera fortuna con el Hotel Normandy. bebemos champaña. conseguir una buena situación. o mejor todavía. no fue por amor al dinero que acepté negocios deshonestos. No es en tres días que voy a conseguir juntar la cantidad que necesito. los gerentes de la Lumus. hace unos días. Trata de buscar medios simples y honestos. tu no eres más idiota que ella: entonces. contigo también va a ser así! Y. creételo. de construcciones diversas. necesitaré mucho tiempo antes de poder vengarme. Esa comprobación es muy importante para la realización de mis proyectos. Maracaibo está en plena ebullición. especialmente en mi caso. A ver. pues bien. partiendo de la nada. Sencillamente no conseguía creer que se podía triunfar verdaderamente en la vida. Fui verlo hoy y vengo ahora de ahí. — Evidentemente que no puse ningún problema en firmar semejante contrato y mañana te van a llamar para que vayas a la compañía. todo -106- . desde la cerveza al cemento. sólo hay que hacer una cosa para ponerse en marcha: un mínimo de fondos. y. Laurence me besa en la cara y se deja caer en una silla. que pensaba así.— ¿Y entonces? — Pues bien. Gracias a ese contrato. es una verdadera descubrimiento. una vez que se encuentra un buen empleo. en Venezuela. con las piernas temblando. unos miles de bolívares. llegar a tener bastante dinero para poder presentar mi factura en Francia. Sólo con la simple antelación de tres meses de reservas podrá pagar todas las deudas. Laurence alcanzó sus fines procediendo así. Lumus. Con la emoción. Después de la firma del contrato. si lo consigues. Pues es posible. me habló. que. Con el champaña ayudando veo la vida color de rosa. es tal el florecimiento de empresas. En un clima de excitación general. Laurence y yo. — Resultado: todo tu hotel ha sido alquilado por la Cía. hacerse rico. nada de golpes. trabajando? ¿Y partiendo casi de la nada? Parece imposible! Es una verdadero descubrimiento lo que acabo de hacer. de refinerías. tu padre sería feliz! Lo único en contra es que. en los pocos años en que pude echar una rápida ojeada por la vida. Y esa idea completamente falsa es todavía más falsa aquí. muy feliz. me dijo Miguel en la mina de diamantes. Lumus. — Desembucha! — dice Laurence con los ojos fruncidos. durante un año! — No puede ser! — Es verdad. andando por este camino. con pensiones completas. Papi. que son fáciles de ahorrar. Por lo tanto. “La venganza es un plato que se sirve frío”. porque en Francia. Me siento feliz. no soy faltrero por amor al arte. donde se ofrecen todas las oportunidades y facilidades a aquel que quiere hacer alguna cosa.

se instalan.” Con Laurence y su cocinero aprendí unos rudimentos de cocina y decido tentar mi suerte. llego en la segunda explosión de Maracaibo. intentaré por todos los medios. de Explotación Richmond. Las compañías llegan.” Pero yo estoy con suerte. había una vez. toda esa mezcla de traficâncias. y son casi siempre transportados en coches de las compañías. Es el periodo de la explotación. construir carreteras. Salario mínimo: ochocientos dólares. pero hay un viento de locura que recorre varias compañías petrolíferas. en inglés en el original. busca trabajo en una compañía petrolífera. que acaban de obtener nuevas concesiones. El anuncio se publica en el periódico del lugar y ocho días después soy cocinero en la Cía. haré lo que sea necesario. todas las formas de comercio se pagan. pagarme semejante sueldo.. el de las manos calejadas.. La oferta no es suficiente en relación a la demanda. bombas. ya que llegan a enriquecerse sin que nunca vayan a parar en la cárcel.se vende en el mercado negro. Cuando hay una explosión de petróleo. Las generaciones siguientes lo sabrán por boca de las abuelas: “Cuando Maracaibo era millonaria. La situación se vuelve difícil. la que precede a la explotación del yacimiento. toma conciencia de eso que es el dinero y la seguridad del día de mañana. Y va a ser un “huerto” muy especial! Para llegar ahí. cavar pozos.. montar torres. Ahora ya 10 “Buen cocinero francés”. Después. No hay nada que esperar de las bombas del lago. Me cuesta dejar a Laurence.) -107- . El verdadero pueblo. la economía de una región tiene dos épocas completamente diferentes la una de la otra. Pero esta pasta enorme no pasa por las manos del pueblo. son precisos despachos. pero ella no puede. en todos los escalones de la sociedad. Incansablemente. negocios grandes o pequeños pertenece al pasado. La familia se organiza. “Good french cook (10). miles de bombas sacan todos los días millones de metros cúbicos de oro negro. desde los montes de Perija hasta el lago o el mar.. etc. del T. lo que se manifiesta por la visión que tuve cuando descubrí el Lago de Maracaibo transformado (en el lado en que lo podía ver) en un bosque de pozos. el trabajo se paga. es la pre-explotación. los alojamientos crecen o mejoran. La mano de obra se paga. Es la edad de oro. viene el segundo periodo. el personal queda reducido al mínimo. que es muy grande. coger también el mayor número posible de migajas de este gigantesco pastel. trabajando. En el fondo. (N. La primera. campamentos. Y no es poco. en todos los ramos profesionales. estos millones de dólares van directamente a las cajas de los bancos del Estado o de las compañías. los hijos van más bien vestidos a la escuela. Es aquí que voy a cavar mi huerto. Papi! Es mi hora de triunfar en la vida a la manera de las personas honestas. tienen razón los “bien comportados”. treinta y nueve años. ni por asomo. líneas de alta tensión. ya no hay riqueza colectiva. Es precisamente la hora que me conviene. Es una promesa. manipula los billetes de banco.

Queda decidido que yo tendré un presupuesto aparte. por el otro. gracias a las recetas y a las cajas de conservas de Pontin & Rodé. para mi categoría. redactado en francés. pero a medida que el tiempo transcurre estas horas fijas de trabajo acaban por molestarme tanto como un collarín apretado. Eso los impresiona bastante. -108- . llegan a ser veinte. Comienzo a estar cansado de este trabajo y le pido al jefe de los geólogos que me lleve con él cuando vaya de expedición de reconocimiento a los sitios más interesantes. acuerdan en darme mil y me dejo convencer. Por un lado es aburrido. estas expediciones tienen como finalidad la explotación geológica de sierra Perija. El jefe del personal es un canadiense. me responsabiliza de la cocina del personal superior del campamento. bien tratados. el Escoffier. en completa promiscuidad. aunque sean peligrosos. del cual me será confiada la gestión. me doy cuenta de que todos tienen un miedo tremendo de que el french cook descubra que. para sorpresa mía. Es inútil decir que no se me dan mal las compras. Todas las noches. pero estos “marqueses” también se van a llenar la panza. el primer día. Son tan salvajes que se cuentan casos frecuentes de motilones capturados por “civilizados”. se niegan completamente a comer y beber y acaban por suicidarse abriéndose las venas de las muñecas con los dientes incisivos. Pero. el Sr. en francés.conozco algo de cocina. Rápidamente. En efecto. no pasan de unos auténticos lavadores de platos. Respiro de alivio. es un salario miserable. Tanto más que tengo una ventaja en relación a ellos: poseo un libro de cocina. Así pasan algunos meses. Así. a veces heridos. fijo el menú del día siguiente a la entrada. al oeste del Lago de Maracaibo. una cadena de montañas que separa Venezuela de Colombia. Viven en chozas colectivas de cincuenta a cien individuos. es decir. me libro tan bien que mis “marqueses” hasta traen frecuentemente a sus mujeres. diciéndoles que. al punto de la llamen muchas veces la sierra de los Motilones. prestan menos atención a los gastos. cuatrocientos más. claro. Los veo tan contentos que rápidamente pido un aumento: mil doscientos dólares al mes. Rehúsan. Además de eso. tengo un miedo terrible de que los otros cocineros se den cuenta rápidamente que el french cook no entiende gran cosa del asunto. en el momento en que escribo. mujeres y niños. pero. Su único animal doméstico es el perro. después de frecuentar esta escuela! Cuando ocupo el puesto. Ese es el reino de una raza de indios guerrera y muy salvaje. del primero al último cocinero. de tal manera son peligrosos. descubrí en la ciudad una tienda especializada en productos franceses y. los motilones. les presento un menú digno de los dioses. los “cerebros”. Blanchet. Sólo que comento de que me faltan muchas cosas en la cocina para poder trabajar. doce personas. Dos días después. Se ignora todavía el origen exacto de esa raza. todos esos nombres sonantes del libro de cocina. En vez de ser doce. hombres. cuya lengua y costumbres son muy diferentes a los de las tribus vecinas y donde la “civilización” sólo ahora empieza a entrar. porque normalmente sólo debo trabajar para el personal activo. regalo de una prostituta reformada. y que. todo el mundo queda contento.

y aprendo a desconfiar del humor americano. Aspecto muy positivo según mi visión actual de las cosas. estas expediciones tienen tres aspectos positivos. Lo sabe todo de geología. Claro que hay un riesgo auténtico. Fue destacado por la Cía. No es raro que una expedición vuelva con uno o dos elementos de menos. Una expedición de este tipo dura entre veinte y veinticinco días. se llama Crichet. Richmond. Ganaré más del doble de lo que ganaba junto de mis fogones. será la aventura que reanudo en el seno de esta naturaleza grandiosa. sólo a algunos kilómetros de la choza colectiva motilona más cercana. tengo la sensación de que. con los bolsillos llenos de alimentos varios y hasta cajas de leche. de Explotación California que está en Richmond. porque los motilones son muy buenos para lanzar con el arco y.especialmente trabajados para rasgar la carne. no perderé el tiempo. como dicen en la región. y que ya comienzo a vomitar por los ojos. todavía lejos de los intentos serios de penetración “civilizada”. vestidos de capuchinos. pero esta vez una aventura honesta. jefe de la expedición. lanzando en avión. Forman parte de la expedición un geólogo. el geólogo-jefe de la expedición. Después de la época de la que me estoy refiriendo los frailes capuchinos se instalaron valerosamente en el margen del río Santa Rosa. El superior de la misión llega a emplear los medios más modernos. Segundo aspecto: estos paseos de tres semanas en plena selva inexplorada y peligrosa están muy bien pagados. fue vencido antes o después de Napoleón. Nos entendemos bien. sabe que hubo guerra porque la hizo. Pero cuando pido participar en esas exploraciones estamos en 1948. no necesita conocer la historia del mundo para mantenerse bien. sobre las chozas. Sin embargo. en donde ponen el ojo ponen la flecha. A la vuelta. Así. en el sector del petróleo. tenemos ocho días de vacaciones. Para mí. Aunque sepa muy bien que es demasiado tarde para adquirir conocimientos que harían de mí otro hombre. No es nada bobo este fraile: el día en que llegue a pie. me parece que sabe más de lo que dice. Tercer punto: la compañía de los geólogos me gusta. Siempre se agradece eso. hacer hijos y darle a su compañía las informaciones geológicas que ella necesita. Pero matan a las personas y no se las comen. víveres. otros dos geólogos y de doce a dieciocho cargadores o ayudantes. mantas y fotografías de frailes capuchinos. Mi nuevo amigo. muy diferente del de mi Ardèche. No liga la mínima. Mejor todavía. Los hombres no son completamente abrutalhados y -109- . vestuario. lanza maniquíes de paja en paracaídas. que sólo empiezan de hecho en 1965. Primero: tendré una vida completamente diferente de la que llevo en esta cocina del campamento de la Cía. Son de categoría estos tipos. Yo sólo tengo a ver con los tres geólogos. el Grande. tener una mujer simpática. junto a estos pequeños sabios. porque no son caníbales. que sólo necesitan ser fuertes y disciplinados. pero no está seguro de si Alejandro. como en todas las aventuras. hasta creerán que viene del cielo. En cuánto a todo lo demás.

entre los cien y los dos mil metros de profundidad. Un día cogió huevos de caimán. después. porque nunca llevo conmigo el fusil: es muy incómodo. en calzones. en un lugar donde nunca ha ido nadie. calculando bien a partir de toda esa información. hasta el nacimiento. No bien llega al claro donde estamos instalados. ni una más ni una menos. Crichet y algunos hombres llegan corriendo: dos tiros de fusil. Me apasionó esta primera expedición. Eso no facilita el reclutamiento para las expediciones y les cuesta caro a las compañías. van encontrar una bolsa de petróleo. muy buenos después de cocidos al sol. matan inmediatamente al caimán. dar grandes pasadas y gritar pidiendo socorro. salimos de las piraguas y las arrastramos. Vamos lo más lejos que nos es permitido en camión y. lo más lejos posible. los ríos de las montañas. Uno de los geólogos es holandés. con balas explosivas. excepto los cocineros y los tres geólogos. conseguimos reconstruir un mapa de las capas que debemos encontrar en la planicie. Se encuentran fácilmente siguiendo el trazo que deja la barriga del caimán cuando se arrastra desde río hasta el lugar seco donde pone los huevos. Siguió al ladrón por el rastro y viene a castigarlo. surge el caimán como uno bólido y se lanza sobre él. cae de culo al suelo. partido de izquierdas. Entonces. Señalamos la dirección de las diferentes capas geológicas en relación a la planicie. un día abren un pozo a un centenar de kilómetros de distancia. Hago varias expediciones y vivo días extraordinarios. que incuba durante horas y horas. como si tuviese una laringitis. Una parte del material es cargado por los hombres. Esta ciencia es verdaderamente sorprendente. sabiendo anticipadamente que. La finalidad es remontar. cuando no hay profundidad suficiente. pálido como un muerto. a una profundidad dada. Al llegar al final de las pistas. Lapp desentierra los huevos y vuelve con ellos tranquilamente al campamento. cogemos las muestras que se desprenden de las paredes y cada una es registrada. clasificada y puesta en una bolsita. de cualquier manera. Aprovechando la ausencia del caimán. Se llama Lapp. hasta donde se abren camino entre las rocas. Hace más de tres metros de largo y respira emitiendo sonidos roncos. Y. con cientos de levantamientos hechos en puntos diferentes. ¿Por qué razón subimos tan alto en las montañas? Porque en las paredes y en las grietas de los lechos excavados por los ríos vemos. como en un libro de la escuela.entre ellos hay un militante de la AD (Acción Democrática). Lapp echa a correr alrededor de un árbol enorme. en jeep. Todo esto estaría muy bien sin los motilones. Se llama Carlos. Así. subimos los ríos en piragua y. La búsqueda de información geológica sobre los yacimientos de petróleo es muy curiosa. no podía hacer nada. -110- . Todo el mundo está escandalizado por mi actitud. que obliga a respetar las leyes sindicales. todas las formaciones geológicas sucesivas. mientras me muero de risa por ver a este hombretón. continuando la subida lo más posible. Les explico que. En cuanto a Lapp. muy correctamente apuntadas por ellos. y me quedo maravillado. Hay un buen entendimiento general y soy yo quien lleva la cuenta de las horas extras. alrededor de cuarenta y cinco kilos cada uno. Muchas veces hay heridos o muertos por las flechas.

en la selva. Cuánto más avanzamos. Mira aquella piedra. pero también está muy impresionado. el cual le conducirá hasta el camión y en camión hasta Maracaibo. Carlos. No puede ser. un grito agudo nos despierta sobresaltados. El día transcurre en una atmósfera pesada y tensa. El representante sindical. — No es ninguna tontería lo que estás diciendo. sin verlos ni oírlos nunca. Una mañana. allí: han molido grano en ella. es verdad. en la mesa. Es necesario que los viva. ¿por qué? Vives y te comportas como un hombre de veinte años. ¿no? Un poco más. Carlos. Sentimos a nuestro alrededor. francés. la presencia de los indios. después de haber disparado el fusil. pretende seguir subiendo. — No comprendo. Carlos? Los indios. y voy a explicarte por qué. es verdad. como cuando se tienen veinte años. Hay bastante caza y. -111- . tengo veintiséis años. Quieren interrumpir la expedición y volver a Maracaibo. Me llama a parte: — — — — Enrique. Crichet. — No importa. es necesario que recupere esos trece años que me robaron. lo necesito. mientras nos preparábamos para cenar bajo la tienda nuestra lata de comida en conserva. el cocinero de los cargadores ha recibido dos flechas. ya que no los viví. Hay que llevarlo inmediatamente a Maracaibo. un miedo colectivo se apodera de los hombres. De modo que treinta y nueve menos trece son veinte y seis. Todo el mundo está serio. es un tipo valiente. otra en las nalgas. Sabes. es necesario que los viva. de tarde en tarde abaten un pájaro o una especie de liebre. En el momento en que colgaba la bombilla que acababa de encender para hacer el café. — Eso no es verdad. justo antes del amanecer. Poco a poco. Sin embargo es una gran verdad: tengo el espíritu de un joven de veinte años. Quizás no estemos lejos de su aldea. con el corazón inquieto y lleno de alegría de vivir. estúpidamente hablan en voz baja.Por la noche. Es necesario que los queme totalmente. Sí. una en un costado. más tenemos la sensación de estar en su territorio de caza. treinta y cuatro años por el menos. Hay indios. el jefe. como todos los hombres tienen un fusil. Crichet me dice: — — — — — — Tu ya no eres muy joven. No hay duda. como si tuviesen miedo de que alguien los oiga. nadie canta y. pero tanto nos pueden atacar en el camino del regreso como si continuamos adelante. ¿volvemos? ¿Por qué. Cuatro hombres van a transportarlo en una especie de camilla hasta una piragua que lo llevará junto del jeep. Crecí en un armario durante trece años. sin preocuparme absolutamente de nada. no tengo muchos más: tengo veintiséis años.

porque no quiero cargar pesos. es una caza gigantesca. cuando un mestizo indio de la región. corre o nada. Abandonamos el lugar cuando Crichet. -112- . ve mecerse unas cañas y a dos manos cerrarlas lentamente. De hecho. No es ninguna tontería lo que dice este tipo. caminar con un peso me cansa muy deprisa. Carlos y yo. Se irrita y coléricamente suelta una frase que nunca debería haber pronunciado: — Se tienen miedo. Los hacen desaparecer. váyanse! Yo me quedo. Durante cinco días vamos solos: Crichet. quien sabe por cuantos pares de ojos invisibles. desde que me rompí los dos pies en una evasión fallida en Barranquilla. dice que. Me interesa. Llegamos sin incidentes a La Burra. — ¿Por qué? — Se lo voy a decir: ustedes entraron en el territorio de los motilones ¿y que es lo que hicieron? Dispararon a diestro y siniestro. no hay que ser francés para ser tan ignorante. sin ahuyentar la caza. lleno de alcohol. y con la calma habitual. ustedes destruyen lo que los indios consideran sus reservas alimenticias. con los tiros. Pero me quedo con la condición de que enterremos el material cuando nos vayamos. Con todos los hombres reunidos. ¿no es verdad? Pues bien. — Pienso — le dice a Lapp — que ha llegado el momento de regresar a Maracaibo. me llama a parte y dice: — Usted es francés. — ¿Adónde quieres llegar? — Procediendo así. El americano participó en el desembarco de Normandía. sin hacer ruido. Lapp. volvió la espalda al cañaveral y regresó al campamento. que había ido al río para hacer lo que nadie podía hacer por él. Ellos matan precisamente lo que les hace falta para uno o dos días. es poco impresionable y su oficio le ciega. pocas veces pasé un tiempo tan excitante e impresionante como en estos cinco días en que nos sabíamos espiados veinticuatro horas al día. Estamos bebiendo. — ¿Que estás bebiendo? Yo pago. No más. Además. Eso le quitó la intención de aliviarse. una aldea con unas quince casas. mientras esperamos al camión que debe venir buscarnos. Los hombres se marchan todos. No pasa nada. sobre todo lo que vuela. Mientras que ustedes lo destruyen todo y. como si nada hubiese pasado. excepto Carlos y yo. pero. No tienen muchas. Carlos queda encargado de las muestras recogidas. matan con las flechas. Tenemos muestras suficientes y no creo que sea científicamente necesario dejar a los indios cuatro interesantes ejemplos de la raza blanca. Todos los hombres tienen un fusil. No es una explotación científica lo que ustedes hacen. francamente. estamos en uno de los sitios más ricos en indicaciones geológicas.Veamos cuál es la opinión de Crichet. además de eso. dan miedo a todos los animales. como una pasión.

— Un ron doble. Blanchet. para pasar los ocho días de vacaciones. el jefe del personal. Y es más: ¿nunca vio. cuando suben un río. les atracamos la despensa. tenían más de cincuenta metros. -113- . Hay que ser un vándalo. Piensan que a causa de ustedes tendrán dificultades con la alimentación. En cuánto a las condiciones de mis nuevas funciones. en los sitios donde se estrecha y donde hay poca agua. y eso les perjudica en gran manera. se encontraría una verdadera mina de informaciones de primera clase. el resultado es lo que cuenta. antes de volver a mi casa. en conjunto. hay una barrera de cañas y no tienen manera de encontrar la salida. porque está constituida por pequeñas lianas que alejan para pasar y que la corriente repone en el lugar. Y continúa: — Es por ello que los motilones les lanzan flechas. y como los americanos son personas prácticas. después de que hayan entrado en la ratonera. si me confían su dirección. si lo comprendo bien. está de acuerdo y confía en mí. pienso en lo que me dijo el mestizo indio encharcado de ron y decido hacer algo. Después de llegar a Maracaibo. porque Crichet hizo un informe diciendo que si pudiese subir más alto que en la última expedición. a veces. llegando por lo tanto a una región todavía más peligrosa. para destruir semejantes trabajos. seré yo quién lleve el mando de la expedición. — En resumen. por sus zigzags sucesivos. nunca vio que destruyen una especie de represa hecha de ramos y canas? — Sí. lo que ustedes destruyen así. Como eso es bueno para él. está también el jefe principal de los geólogos. Delante. serán establecidas cuando regresemos. — Tienes toda la razón. son verdaderas trampas para peces construidas por los motilones. Están hechas con una especie de laberintos complicados que. contra la puerta. Durante el regreso. Y. llevan a los pescados que suben la corriente hasta una última ratonera de donde no pueden salir. Queda decidido que se haría una prueba. Claro que no expliqué como voy a garantizar la seguridad de las expediciones. le envío una cara al Sr. que se añadirán a las de cocinero (continúo siendo el cocinero de los geólogos). Gracias. Un trabajo admirable. — Pues bien. Les explico que no habrá más heridos ni muertos en las expediciones. francés. quedó favorablemente impresionado con el hecho de que yo fuera uno de los tres que se quedaron cuando todo el mundo lo abandonó. pidiéndole que me reciba al día siguiente. He visto trampas que. pero. francés. de modo que están obligados a salir de las piraguas y empujarlas a pie. no me hacen preguntas. — Exactamente. además. sin hacer caso. Por qué cuesta trabajo construir esas trampas. Claro que Crichet seguirá siendo el jefe oficial. Está convencido de que he descubierto un medio seguro para evitar problemas. lo cual les conviene. Sólo Crichet ha sido informado. como fuimos nosotros. En su casa. de hecho.

tenerlos seguros. Entonces. hasta las mismas cajas. Ahora. corre el rumor de que soy brujo (hechicero) o que tengo una alianza secreta con los motilones. nunca para cazar o para divertirse. En seguida. tengo la sorpresa de ver aparecer peces flotando. experimento el sistema. Habiéndome fijado bien en las lianas que se había comido delante de mí cojo un buen puñado de ellas y las aplasto con dos piedras. como una vaca. Sale del agua y lo observo sin hacer el mínimo gesto. eso es todo. lo que me hace reír bastante. empieza a vomitar y un líquido verde le sale de la trompa. gracias a su carta de recomendación. Igual -114- . La piel se parece a la del rinoceronte. Otra cosa: sabiendo que la principal inquietud de los motilones es el hambre. Hay que controlarlos. nunca querrían ir. En el último puesto. en vez de destruir las trampas con las piraguas. pero perfectamente dibujada. como si estuviesen drogados o dormidos. En verdad. no me preguntaron las razones. es un rumiante. Muy hábilmente. Me entiendo bien con los hombres y soy escuchado. Una tarde en que estoy junto al río veo uno por primera vez. Se muestra comprensivo y amable y. veo a los peces salir a la superficie. en La Burra. Es en el transcurrir de una de esas expediciones que tengo una lección de pesca extraordinaria: como pescar peces sin cebo. Se aproxima a un tipo especial de liana y come una buena cantidad. basta con atraparlos tranquilamente. para no molestarlo. sorpresa. el tapir. sin apresurarse. Nunca más hubo problemas con nuestras expediciones a partir de ese día. siendo partidarios de la eficacia. coge los peces unos tras otros y se los come tranquilamente. sin hacer la vista gorda. Mi profesor es el tapir. Todo desaparece. Nunca me lo hubiese imaginado. según lo que tenemos. tiene las patas de delante más cortas que las de atrás y. borrachos. por lo tanto es un herbívoro. Victoria! Algunos minutos después. escurriendo el zumo en una tinaja. y como en Maracaibo. cuando volvemos a pasar por esos campamentos. para retener las armas de aquellos que yo señale. Inventarán un pretexto verosímil y tranquilizante. cuando. Los americanos verificaron eso y. abriendo y cerrando la boca lentamente. Se para y. un cuchillo o un hacha pequeña. Y. Mi cargo me apasiona. un machete. Al regreso. antes que nada. antes del territorio de los motilones. Todo va bien. nadie sabe el porqué de la cosa. una trompa corta. todos los hombres son desarmados excepto dos a quien doy orden de disparar sólo en caso de peligro inminente. se pone a rumiar. no encontramos nada. le veo regresar al río. consigo que la Guardia Nacional dé órdenes a su último puesto. mezcla este líquido con el agua moviendo la cabezota. Llega a tener dos metros o más. siempre que abandonamos un campamento dejo envases llenos de sal. unos minutos después. Luego vierto el contenido en un lugar de río donde el agua no está muy agitada por la corriente. las rodeamos sin dañarlas. sin línea. en la superficie del agua. bucear y dirigirse a una zona de agua estancada. Yo llevo un revólver. Mi táctica se revela positiva. si al partir de Maracaibo los hombres supiesen que iban a territorio motilón sin armas. azúcar y también. sin anzuelo. en lugar de la boca. un animal más grande que un cerdo grande.Voy a hablar con el gobernador de la provincia y le explico mi problema. Después de eso. Me pregunto a mí mismo para que será todo eso.

seres muy sociables. de golpe. Esta noche voy con ellos. como guías. el susurro del agua contra la piragua. tanto con hombres como con mujeres. yo en medio. además. el lugar exacto donde se encuentra el caimán. hay que actuar deprisa porque. con la cola. Sólo hay que tener una precaución: si son comestibles. el padre Fuenmayor y el primogénito. haría volcar la embarcación. son muy inteligentes y astutos. cuando calculamos que estamos bastante cerca. No fumamos ni hacemos ningún ruido. con la ayuda de los tres remos. el padre y dos hijos. a una familia de cazadores de caimanes. a pares. Una vez señalada. de ningún modo. La víctima es elegida en función de la distancia más corta entre el cazador y los puntos rojos. sólo se oyen los ruidos de la selva y. Es necesaria una gran velocidad. los ojos y el hocico son los dos únicos puntos del cocodrilo que emergen del agua cuando reposa en la superficie. según es arponeado. vamos rápidamente hacia la orilla. se viene hacia nosotros y. rozar el costado de la piragua. es muy peligroso. los agujeros de la nariz. en la superficie. y con la derecha lanza violentamente uno arpón con diez kilos de plomo. queda deslumbrado. puntos rojos. El padre Fuenmayor es extraordinario para fijar. muy levemente. Impregnados de sangre india. el padre va atrás. el caimán vuelve a la superficie. en menos de nada. apuntamos la luz sobre el animal. Dos horas después están podridos. Eso es bueno para todo el mundo. el hijo Fuenmayor se pasa la linterna a la mano izquierda. y nosotros. Cazar el caimán. avanzamos hacia ella a tientas. si le damos tiempo. como pasa con los faros de los coches en la publicidad fosforescente al borde de las carreteras. y el hijo delante. Sabemos que delante de los ojos están. alertados por el combate. Dos puntos rojos: un caimán. En una piragua muy estrecha y ligera. que. En ese momento. Es una noche oscura como la brea. Delante de la piragua. los Fuenmayor. Nos dirigimos rápidamente hacia él y. poseen todas las cualidades de esa raza y. porque conocen muy bien la región. el animal se sumerge. El remo que hace moverse la embarcación y a la vez la dirige no debe. nos guían durante el día y por la noche cazan caimanes. apuntada hacia el animal. A cambio de su alimentación. animal de dos a tres metros de longitud. porque. transformando.que con el tapir. Son hombres de Maracaibo. sin luces. En estas expediciones se me ocurrió llevar. porque ellas son bonitas y saben querer y hacerse querer. Todos salimos ganando. A los hombres les doy la orden de no matar nunca a un pescador tan simpático como inofensivo. -115- . que es lo único que consigue agujerear una piel tan resistente y penetrar en la carne. los cazadores en caza para otros caimanes. Después de esa experiencia comemos muchas veces peces estupendos. destriparlos inmediatamente. en una fracción de segundo. hacemos aparecer. El foco de la linterna sólo le deja cuando estamos a dos o tres metros. Hablan cantando y tienen el culto de la amistad muy desarrollado. al timón. Tuve y tengo todavía amistades extraordinarias e indestructibles entre los maracuchos. pero solos son una presa fácil para los motilones. los maracuchos. que barre la superficie del agua. Encendiendo intermitentemente el haz de luz de una enorme bombilla eléctrica.

Era cierto que un día la debía encontrar. son necesarios tres para que el caimán muera. para saber dónde está atado. Para esta diosa. que lleva en la mano un hacha americana. recomenzando mi vida en una gran ciudad. brillantes de vida y de inteligencia. y entre las imágenes que mi cerebro fabricaba aparecía una chavala tan guapa como buena. yo volaba por las estrellas y construía castillos en el aire para rellenar ese aislamiento y ese horrible silencio. La boca maravillosamente bien dibujada. la más bella. la más rica de todas las cualidades que hacen de una mujer a la vez una amante y una amiga. él agita tan violentamente la cola que. saltamos y. cuando se produjo el acontecimiento más extraordinario de mi vida. Despacio. para este ideal de belleza. le da un gran golpe en la cabeza. Va a emerger junto a la orilla. ni pequeña. Luego. respetado y feliz para el resto de mi vida. al reír. enterramos a estos enormes bichos: no los podemos echar en el agua.Así que llegamos a la orilla. porque. yo levantaba la piedra sepulcral que me retenía aplastado en la sombra y venía hacia la luz y la vida. y con ella. La piel del dorso es demasiado dura para poder utilizarla. Si los hachazos no son mortales. Sí. la más noble. Lo oímos venir. Precisamente cuando saca la cabeza fuera del agua. hay que desatar rápidamente la cuerda. sería un día la mía. unidos para siempre. imaginé un alma. lo mandaba al cielo. el hijo Fuenmayor. los ojos color de avellana con pupilas muy negras. muchas veces soñaba que estaba libre. descubriendo. atamos la cuerda a un árbol. Así. Los dejamos en la orilla.. la más sincera. 10. para toda la vida. A veces. si cogiese al cazador. con su fuerza colosal. aunque estén muertos. Pasé una noche extraordinaria: matamos varios caimanes. Y los caimanes no se comen los unos a los otros. Ni grande. delgada y bien afiliada. -116- . ya que envenenan el río. afirmamos bien el lazo de la cuerda alrededor del árbol. de cuerpo proporcionado. hice varias expediciones. a parte del dolor en el lomo. De día. arrancaría el arpón. Bien hecha. unos dientes de coral brillantes de blancura. Esperamos un poco y empezamos de nuevo. No sabe lo que ha pasado. era una verdadera resurrección. para que la fiera pueda volver al fondo del río. sin duda ninguna. A cada golpe. rico. rubia. rápidamente. sin arrastrar. por más clavado que estuviese en su cuerpo. lo que puede pasar. tal como la veía. los Fuenmayor vendrán a sacarles la piel de la barriga y de la parte de abajo de la cola. esa mujer era aquella que.RITA — VERACRUZ Cuando. Viene a saber. sería amado. en las cárceles de la Reclusión de San José. vencedor del “camino de la podredumbre”. ganando bien y pudiendo ahorrar mucho.

de que si me aproximo. La jota es difícil de pronunciar por los franceses. cuando estaba jadeante. Es una de esas calles coloniales. decido abandonar mi habitación del campamento de la Cía. los árboles cubiertos por un bello follaje verde.Sí. tengo una habitación para usted — responde la princesa. Dejé la mayor parte de las cosas en el campamento. hacia mis castillos en el aire. e instalarme en el centro de Maracaibo. que tiene una ubicación privilegiada. Es una casa bonita. estrecha y bordeada de casas de un piso o dos como máximo. en mis sueños. Hace un calor sofocante y voy caminando a la sombra de las casas. No la miro: la devoro con los ojos. Por lo tanto no hay duda posible: la princesa de mis sueños está allí. es imposible que me engañe. Sé que hay varios hoteles y pensiones en este lugar. y la conocía ya tan bien que. atormentado por una sed que nada calmaba. — ¿Como sabe que soy francés? — Por su manera de hablar español. — Sí. Su aspecto limpio y acogedor me atrae y entro por un pasillo que da a un patio. ¿Quiere hacer el favor de seguirme? -117- . en la humedad caliente y asfixiante que privaba a los desgraciados de la Reclusión de la menor brisa vivificadora. Tengo la certeza. cuando. donde las preocupaciones de la vida cotidiana no existían porque yo era rico. en el centro de la ciudad. y esa mujer es ella. Era siempre la misma. Este escenario también lo he visto miles de veces. cuando ella surgía en esas diferentes situaciones. hasta en el mínimo detalle. en ese patio fresco y lleno de sombra. Sonríe y muestra los dientes magníficos. medio asfixiado. abriendo la boca para intentar captar la menor parcela de frescura. Nada cambiaba. pintada de azul pálido. a cada imagen. Tengo la certeza de que me va a decir que sí. del tiempo de la conquista. Y ahí. como la llamaba. Es ella. que ella tiene los ojos color de avellana y hasta una marquita en su lindo rostro oval. la he visto delante mío miles de veces. donde la brisa era fresca. veo a una mujer. aparecía mi “bella princesa”. Es así que un día bajo de un camión de la compañía en una pequeña plaza repleta de árboles. me espera. en este vapor irrespirable que quemaba los pulmones. hacia las estrellas. la Plaza Bolívar y la Plaza Baralt. en francés. señor. con una maletita de mano. de estilo colonial. mi “bella princesa” sentada en una mecedora. sin fuerza. Allí está. — Buenos días. se levanta de la silla y viene a hablar conmigo. Hotel Veracruz. que yo ya conozco muy bien. mezclada a cada visión. con el corazón torturado por la angustia. Richmond. señora! ¿Tiene alguna habitación para alquilar? Dejo la maleta de viaje en el suelo. entre las dos principales plazas de Maracaibo. me parecía normal: ¿no era sino ella que debería ser mi mujer y mi ángel bueno? Al regreso de una misión geológica. delante de mí. entro por la Calle Venezuela. Un poco admirada de verse así observada por un desconocido. volaba.

Déjate amar profundamente. besaste. para siempre. la que te ayudó a pasar tantas horas en la cárcel! Está allí. es verdad. Sólo después de haberme refrescado con una buena ducha. por un hombre que tampoco tiene a nadie más en la vida. tan bella como las orquídeas. es lo principal. No te inquietes: ahora que la has encontrado. la princesa tantas veces soñada que se diría que también me esperaba desde hace años. que no conozco muy bien mi situación actual y que. La princesa está aquí. créeme. debe ser la dueña del hotel. Uso todos los argumentos. Pero. tu que eres tan bella. en una de esas maravillosas noches tropicales. auténtico jardincito en miniatura. poseíste a esta mujer hace años. tocaste. no le cuentes a nadie esa historia de locos. que eres la más bella flor de este país. Sólo tres días después consiente en ser mía. cuando te pudrías en la cárcel de una cárcel abominable? Conquístala. no le digo nada. una bonita mañana. pero. por más inverosímil que esto te pueda parecer.Cojo la maleta y. Rita. sobre mi pasado de aventurero y de forzado. ni a ella. sin que se rían de ti. lo que no me disgusta. me gustaría que nuestras almas fuesen una sola. pero. “Sobre todo. y muy normalmente entro en funciones de dueño del hotel. de que conociste. que tiene necesidad de amar y ser amado. Por su aspecto. a paso lento. No puedo perder lo que siento es la mayor oportunidad de mi vida. No tengo mucho dinero. me pide que vaya. eternamente. Quizás un pedido de extradición. Pero Rita es una mujer difícil. Debes ser para mí como yo seré para ti. completamente y para siempre. fresca y bien amueblada que da directamente al patio. “Ella está allí. Lo cual era verdad: no podía escribir al registro de mi pueblo para pedir un certificado de estado civil. Es mismamente ella. afeitado.” En el patio. a encontrarla en la habitación. me doy cuenta de que. es de Tánger y está libre de compromisos. por motivos graves. sólo a algunos metros de ti. a escondidas. de verdad. Mi princesa se llama Rita. Nunca se sabe que reacción podría tener la justicia con ese pedido. y tu eres casi rica con tu hotelito. Dime que sí. Rita. No te puedo decir cuando y como. sabe que hace muchos años que te conozco y amo. le digo las primeras palabras de amor. Papillon. maravillosamente bella. todos los recursos que se me ocurren para convencerla. sin contar nada a nadie. hacemos público nuestro amor. esto es. lavado. no puedo informarme. ¿Quien te creería? ¿Como conseguirías convencer a la gente. Sus ojos me miran suplicantes y brillan como las estrellas del cielo sobre nosotros. -118- . entro en una habitación limpia. de una manera natural. chaval. al fumar un cigarrillo. Pero hay que ir despacio. Llena de pudor. guiado por ella. Después. no va a huir. sentado en la cama de esta habitación de hotel. — Eres bonita. no estoy soñando. hasta la muerte. Mira de controlarte! El choque que has recibido en el corazón no te debe llevar a hacer o a decir disparates!” Mi corazón bate con mucha fuerza e intento calmarme. Lealmente le digo que estoy casado en Francia.

una mujer tan hermosa de cuerpo como de alma. representante comercial. sí. Para los jóvenes de su misma edad. aventureros que necesitan la aventura como el pan para comer. Primero. hombres que vuelan en la vida como pájaros migratorios en el cielo. todos. a dónde ella no le quiso seguir. cantan. visitan los parques y se arrastran por los barrios ricos con el alma sublevada a la espera de dar un golpe. la calle es su dominio. educó valerosamente a seis hijos. Con los amigos. repleta de amor para dar y sedienta de recibir. pero supo defenderse cuando aprendió a esperar por su turno en la larga cola. Todavía muy niña. con todas las personas que allá hormiguean. como todos los míos. viuda. gritan en todas las lenguas. oh Dios!. tengo un hogar. una banda de niños espabilados. evadidos perseguidos por una organización que los quiere coger de nuevo y meterlos en la cárcel para aniquilarlos. también yo. mi hogar con una mujer a la que amo. después de haber conseguido vencer ese “camino de la podredumbre”. delante de la fuente. para ir a emprender una aventura a trescientos kilómetros de Maracaibo. sus rincones. el paria. al fin. también yo tengo. ni de las cárceles. vagabundos de los mares. para que yo sienta que ella será el eje central de mi existencia. era necesario que esta mujer no fuese una mujer vulgar. Para que el encuentro con Rita haga cambiar poco a poco todo en mi manera de vivir. Sólo a los diez años consentirá en calzar zapatos. prisioneros liberados. La dejó con el hotel. llegó a Venezuela después de una huida. No pasa los días en las dos habitaciones donde viven los siete miembros de la familia.Nuestra felicidad es completa y una nueva vida se abre delante mío. Va descalza. hace sólo tres meses. como todos los mortales. No una huida de preso. combatientes que regresan del frente de la batalla. que la dejó. la vida familiar. vagabundos de las ciudades que pisan día y noche las calles oscuras. con un alma nueva. como yo. Me cuenta su vida. que viaja mucho. ser amado. beben. Rita es la más joven. Mi princesa nació en un barrio pobre de Tánger. tres niños y tres niñas. qué bueno eres por haberme dado esto! Vagabundos de las carreteras. pero igualmente una huida. con sus parques. Por lo tanto. el fugitivo de los trabajos forzados franceses. cuando la Providencia les ofrece uno. pasa más tiempo en la playa o en el puerto que en la escuela. Yo. ella tiene un hermano. tener un hogar que es mío. para las personas del barrio. todos sin excepción sufren por no haber tenido un hogar en un momento dado. La madre. -119- . En Maracaibo. Su verdadera morada es la ciudad. vagabundos anarquistas que a cada paso de su existencia creen que los sistemas son cada vez más egoístas. para llevar un gran balde de agua a su madre. comen. soldados con licencia. y. claro. que yo escucho muy interesado. mi madre. Sólo hay una nubecita en la nuestra felicidad: el hecho de estar casado en Francia y no poder casarme con ella. mis hermanas. Vino de Tánger hace seis meses con el marido. entran como yo entro en el mío. Amar. como mi padre. ella es la Riquita.

América de arriba es Nueva York.Todo le interesa a su espíritu vivo y curioso. A ellos les gusta mucho ella. Pero entre la multitud. el escritor. El puerto es mayor. Dos cargamentos completamente perdidos son la ruina. Cuántos viajes no hizo con ellos por el cielo. Ella quiere marcharse con el circo. viven muy confortablemente. todos le hacen la corte. Trabajan mucho. No sabe muchas cosas. son felices. Los aviadores vienen muchas veces a la tienda. y la dueña le da muchas veces. El circo va a partir hacia América de abajo. viajar es su gran sueño y su gran pasión. mientras tomaban un helado en la pastelería vecina. otra gracias a un viejo payaso que quedó tan enternecido al ver esta niña guapa descalza. Pasa horas sentada en el círculo del cuentista árabe. que él mismo la dejó entrar y le consiguió un buen lugar. Ahí. además. Tienen dos coches. lo que le llevaría muchos años. el misterio de las mujeres veladas. En América de abajo viven los indios. los barcos más grandes. queda situada muy cerca de los despachos de la famosa compañía aérea Latécoère. algunos publicados en el periódico La Vigile. que ofrecen flores y tocan la flauta. al oírlos contar sus aventuras. no le es -120- . la consideran un poco como su protegida. pero eso no la impide soñar intensamente con el mundo misterioso de donde vienen todos aquellos barcos enormes con nombres extranjeros. Saint-Exupéry. llegan dos barcos con naranjas estropeadas a su destino. América del Norte y América del Sur son América de arriba y América de abajo. los conductores de camellos. que la seduce como un amante. Ella los conoce a todos. ayudar a la madre y los suyos. Didier. sueña Riquita. A los diecinueve años se casa con un exportador de frutas a Europa. y Rita puede. la vida bulliciosa del puerto. lo que la atrae más es el circo. Desde ese día comenzó a sentarse en la segunda fila. Mimile. cansado de ver a esa niña siempre en la primera fila y que nunca da nada. partir un día. Ahora tiene dieciséis años. Y que aviadores! Mermoz. Partir. El sueño de viaje crece porque la tienda. volver rica y traer mucho dinero a su familia. porque es juiciosa. Eso nunca la abandonará. No marchó con el circo. partir. Habían ido a vivir a Casablanca. unos retalitos. De tal manera que un día el cuentista. hará piruetas y recibirá aplausos. le da un cabezazo. con toda facilidad. Partir. que la obceca. nada más. porque trabaja en una tienda. muy lejos. Un día será ella quien irá a bailar en el alambre. Usa siempre unos vestiditos que ella misma se hace. No fue muy lejos. Desea mucho marcharse con él. Pero para la pequeña Riquita la visión del mundo es especial. muy lejos. Una vez entrando por debajo de la tienda. él decide partir clandestinamente hacia América Del sur. los mayores y más valerosos viajeros del mundo. en la Rue de l'Horloge. Sucesivamente. los diamantes y el petróleo se amontonan. les nace una hijita. como regalo. de vez en cuando acepta un beso. Son guapos y. Fue allá dos veces. El marido debe mucho dinero y se pone a trabajar para pagar las deudas. allí no necesitan trabajar porque los negros lo hacen todo. sino con la familia. todas las personas son ricas y artistas de cine. Aux Tissus de France. dándole regalos modestos pero preciosos y le hacen versos. donde el oro. Entonces. Partir. Convencer a Rita para hacer ese maravilloso viaje a una tierra de promesas. pero aun así fue un viaje. Delaunay. los cuentistas árabes.

los pasajeros duermen en tierra. y esta. en completa promiscuidad con diez republicanos españoles huidos de Franco. un estonio medio pirata. Dice que es una locura que se lancen al Atlántico en aquel corcho podrido. y una española gorda. el cocinero. en la desembocadura del valle que allá lleva. Dejarán a la hija al cuidado de la madre de Rita. dejan Cabo Verde y se enfrentan al Atlántico. las aletas de los tiburones. Maria. le salta al cuello y le besa en las dos mejillas. porque el barco tiene agujeros y hasta se iba hundiendo con una tempestad. las tempestades. Veinticinco días después pasan delante de las islas Testigos. Lo olvidan todo. punta avanzada de Venezuela. Están todos contentos al ver aproximarse la barcaza del Servicio de Salud venezolano: esos rostros que se aproximan. los delfines saltarines lanzándose al barco. transformado en bandera.difícil. Con un saiote de Zenda. ni quiere creer lo que oye! Los españoles le dicen que el capitán es un canalla. Rita le levanta la moral: el capitán es un vikingo. El capitán es acorralado y conminado. puede tener confianza absoluta en él. La revuelta surge inmediatamente. espera pacientemente el gran barco que le anunció su marido. un portugués fugado de Salazar y dos mujeres. el problema de Cabo Verde. que ya se comprometió con otro grupo de pasajeros y que va aprovechar el hecho de que duerman en tierra para levantar anclas en dirección a Dakar y abandonarlos allí. después de un viaje de cuatro mil y novecientas millas. los gorgojos en la harina. mujer de Antonio. Les cobra cinco mil francos nuevos. Mientras está en la dársena seca y lo reparan. amante del capitán. llena de sueños de aventura. en vista de lo que pasó. acepta llevarlos sin documentación a Venezuela con una docena de otros clandestinos. La Guaíra. Noticia increíble. Y se oye de nuevo la canción que los españoles compusieron durante la travesía — porque donde hay españoles hay una guitarra y un cantante: A Venezuela nos vamos Aunque en el hay carretem A Venezuela nos vamos En un barquito de vela El día 16 de abril de 1948 entran en el puerto de Caracas. Y es en la cabina de equipajes de este viejo barco de pesca que Rita hace el viaje. El marido de Rita ya no tiene confianza en el barco. a quedar bajo la vigilancia constante de uno de los pasajeros. Rita se siente tan feliz que olvida que el capitán la quiso traicionar. de los mejores marineros del mundo. la alemana. Avisan a las autoridades y se dirigen en grupo al barco. una alemana de veinticinco años. Ciento doce días de viaje para llegar a Venezuela! Con una lenta escala en las islas de Cabo Verde. Los españoles tienen cuchillos. que queda a veinticinco kilómetros de la ciudad. Al día siguiente. el capitán pide al Servicio de Salud venir a bordo. El capitán. -121- . Acepta. En verdad. La calma vuelve de nuevo cuando el capitán promete que los llevará a Venezuela. es un barco de pesca de doce metros de largo por cinco metros y medio de ancho.

cada uno por su lado consigue trabajo. Después. Paga ella misma a un abogado. después. aunque en circunstancias muy diferentes. como al Nautilus. como es normal. las autoridades venezolanas los aceptaban en su territorio. Rita fue interrogada acerca de mí. ni una manifestación de miedo. aunque ha perdido diez kilos. Cómo los polis locales descubrieron mi pasado. una vez más. ¿No es curioso que. un buen día. Nunca tuvo una queja. Rita está muy conmovida. primero.bronceados por el sol. No me engaño. no aguantó más y lo lanzó por la borda al mar. De tanto en tanto. aunque dos de ellos no tuviesen documentos. el único que debía evitar. son Venezuela. nunca lo supe. pero también muy triste. Dos enfermos son hospitalizados. en pleno Atlántico! Sólo perdió el valor una vez. No me mira de la misma manera que antes. como yo. y fue así que supo brutalmente. con todo el ardor. ¿Te acuerdas de lo que te contaba? Claro que inventaba. Pero. albergados y alimentados durante varias semanas. necesito que me creas. unos desconocidos rompen la caja fuerte de la Cía. pero el mal está hecho. entre algunos libros que ella llevaba para distraerse. Cuando me viene buscar a la cárcel. La Interpol dio toda la información. no es posible. no encontró nada mejor que uno de Júlio Verne. haya encontrado a la mujer que durante dos años pobló mi horrible aislamiento de la Reclusión y. para quien yo continúo organizando y dirigiendo explotaciones geológicas. que me defiende y. que esta mujer haya llegado aquí también en huida. en esta cáscara de nuez. soñaba que un gigantesco pulpo arrastraba el barco al fondo del mar. Más adelante. Ella no me deja quedar otra vez en la cárcel y me ayuda lo mejor que puede. Tengo la impresión de que está todo perdido. Les dijeron que más tarde se los darían. Richmond. Siento que ella tiene miedo y que vacila en vivir otra vez conmigo. Lo cierto es que fui preso como sospechoso número 1 y encarcelado en la prisión de Maracaibo. generosamente acogida y tratada por esta nación? Nada viene perturbar nuestra felicidad durante más de tres meses. hace que me liberen bajo fianza. que tuve miedo de que no me quisieras ver más si yo te decía la verdad sobre mi pasado. Cuando te encontré me gustaste tanto. porque me dice: — ¿Por qué me has mentido? No. Mi inocencia es completamente reconocida. Echeta Rocha. Al marchar. no quiero perderla! Nunca más encontraré una oportunidad como esta. los otros son vestidos. algunos días después. pero nadie lo supo. Algunas horas después de la llegada. por los polizontes. en menos de quince días. tenían de qué preocuparse. Ganaron! Rita ha aguantado bien. Esta es la historia de Rita. Tengo que esforzarme. todo lo que le escondí. sin documentos y. — Rita. Veinte mil leguas de viaje submarino! En un día de tempestad. pero -122- .

renunciar a eso como prueba de mi sinceridad. como cualquier otro hombre. Usted y yo no estamos pasando.. Sólo deben contar el presente y el futuro. la oportunidad de poder volverme bueno. Escucha el ruido del viento. no te quería decir si no lo que yo pensaba que tu querrías oír. Además. que sufrí mucho. Siento. es el futuro que empieza. tiene miedo. pero aún con la voz ronca le respondo: — Necesito que lo sea. ate amo no con mi pasado. que durante trece años tuve que golpearme contra el más abominable de los sistemas penitenciarios. interés. Rita. — ¿Es verdad. cuando te conocí. y que no fue fácil vencer ese “camino de la podredumbre”. Abrazados el uno al otro. Todo ese camino de futuro que soñaba recorrer contigo lo veía claro y colorido. que me estoy jugando la gran oportunidad de mi vida. Decido ponerla a sus pies. Comprendo que a esta mujer valerosa y honesta. mi venganza. Rita. Tiene miedo. sino con mi presente. Me mentiste. tiene miedo de ti.. Creéme. desde ahora. Pero júrame que nunca más harás nada condenable.. fue sólo por miedo a perderte. en ese momento. que creía que eras un hombre de bien! Esta mujer tiene pánico. honesto y feliz. es. Me decía a mi mismo que. — Me mentiste.. por la felicidad de mi padre. si viví anteriormente de una forma errónea. como si viviese una pesadilla. hasta eso que maquino desde hace dieciocho años. Necesito que me creas: si no te conté mi vida. — ¿Y que impide que pueda ser un hombre de bien? Creo que merezco. como si fuese un otro que hablase: -123- . Prométeme que nunca más me esconderás nada y que en nuestra vida no habrá que esconder historias sucias. Y entonces se lo cuento todo. porque en nuestros corazones. Estoy fuera de mí: yo. a esta madre de una chiquilla. Rita. que no puedo hacer un mayor sacrificio. como de milagro. chaval. — Yo. absolutamente todo. Le he fallado. sienta-el en ti. Y rompe a llorar. No olvides. nunca le debería haber escondido que era un evadido de los trabajos forzados. esta idea fija que se volvió una obsesión. del cual además ella no podía comprender la grandeza. me oigo decirle. condenado a cadena perpetua. no llores más. Sí. de una vez. Todo vacila en el fondo de mi ser. mi futuro contigo sería lo contrario. Henri? ¿Así es como ves las cosas y nuestro futuro? Me calmo. — no paraba de repetir con insistencia. Te amo con todo mi ser. Rita me da un abrazo: — Henri.era porque.

— Para probarte cuanto te amo. Ella añade: — Deja el trabajo de explotador. no me engañé con Rita. Henri. te ofrezco el mayor sacrificio que puedo hacer. tienes razón. por la noche. el otro murió. mi padre fue a esconder su vergüenza? Las personas son tan malas que quizás le hicieron la vida imposible. que. es muy peligroso. Que mueran en la cama los que me hicieron sufrir tanto: el fiscal. Tienes delante a un hombre completamente nuevo. — Desde 1933 que no tenemos comunicación el uno con el otro. No le conté nada de mi calvario. A partir de este preciso momento. esas desgraciadas cartas abiertas por los vigilantes. Rita debe haber pensado en esa conversación todo el día. escríbele lo más rápido posible. ni me escriban. — Todo eso. Durante mi ausencia. Fue exactamente en octubre. — No. sabré morir sin aullar'. En verdad. los polizontes y el falso testigo. Aún está vivo. pero sí sacarme de la cabeza este pensamiento obsesivo de castigar sin piedad a aquellos que me enviaron a las cárceles de la cárcel. debo. Mañana. no encontraban dentro lo que esperaban. Rita. además. pues escribió una carta”. después del trabajo. donde me conocieron cuando yo era joven. contando sólo lo que se podía contar. sino que todavía tiene suficiente confianza en -124- . La reacción de Rita no se hace esperar: — Voy a Francia a buscar a tu padre. la única que escribí desde la cárcel. allí. No sólo no vacila en lanzarse sola a lo desconocido de ese largo viaje. He visto rasgar las cartas y pisotearlas. en la cual decía: ‘No esperen noticias mías. pertenece al pasado. Para merecer completamente a una mujer como tu. Una larga carta salió hacia Francia. sólo mi resurrección y la vida de ahora. eso es imposible. adiviné la decepción de aquellos que. ¡Dios mío! ¿Quien sabe donde. que hacía que los carteros de los pueblos les dijesen a los vecinos o en el café de la tierra: “El forzado ha escrito. La miro intensamente. he visto lágrimas caer sobre la tinta e inundar el escrito. La carta me fue devuelta: “Marchó sin dejar señas”. me dice: — ¿Y tu padre? Ahora que eres digno de él. Rita. Imaginaba también lo que esas malditas cartas de la cárcel podían provocar dónde llegasen: el sello de la Guayana. por mi causa. Vi en el rostro de esos pobres diablos la desesperación de no haber recibido nada en el correo. sin hacer sufrir a mi padre. ahora. ¿Vas a escribir a tu padre? — Si. porque. Como el lobo de Alfred de Vigny. Adivinaba la vergüenza de aquellos que las recibían de las manos de este cartero y el miedo de que él les preguntase: “¿Su hijo va bien?” Por ello. abandono mis ideas de venganza. esas cartas en las que no se podía decir nada. le escribí a mi hermana Yvonne una carta. no perdonar. leyendo la carta tanto tiempo esperada. toma las riendas del hotel. Yo había asistido a la distribución de las cartas a los presos. Sí.

Richmond. es noble. tropicales o no. y. En una extremidad. son maravillosos. que no se nos escape. y con los seis mil bolívares que sacamos de los ahorros de Rita. dieciocho horas y a veces diecinueve horas al día. Los hombres tienen la sangre caliente. tortugas — tortugas de mar y. estirando una chaqueta con toda mi fuerza. no vendí mucho ese día. y saben ser amigos de sus amigos. sabe que puede contar conmigo. para ayudar a servir en el restaurante. ayudo en la cocina. Tanto ella como yo trabajamos como locos. le damos a la propietaria el cincuenta por ciento del valor del negocio. todas las formas de ojos. Y empieza para nosotros una verdadera lucha diaria — casi se podía decir nocturna — para ganar dinero y hacer frente a las letras. sonrientes. Muertos de cansancio. para entregarme todos sus negocios. uno de los mercados más divertidos del mundo. que nos unen para alcanzar el fin lo antes posible. desde el rasgado chino al redondo de los negros. Estas ropas tienen un defecto de fabricación. palmitos frescos. claro. esas ganas de vencer a toda costa. sin olvidar las grandes iguanas verdes — plato delicioso —. El hotel estaba alquilado por Rita. A las doce y media corro al hotel. para probar suya resistencia. con alegría de vivir. la rasgo por la mitad de arriba a abajo. Aunque me cansé de explicar que soy el hombre más fuerte de Maracaibo. Entonces aprendo verdaderamente lo que se llama luchar para conseguir. también. tiene un poco de sangre española y lo mejor de las cualidades de los indios. pescado. antes de cualquier otra cosa. los cachicames y una variedad de tortugas de tierra. el antiguo forzado. Rita y yo adoramos Maracaibo. calurosa. tengo un carrito de dos ruedas que lleno de pantalones y de chaquetas y los voy a vender al mercado de la Plaza Baralt. tenemos que comprarlo. Estoy allá de ocho a doce. gritando como un desalmado y con tanto entusiasmo que un día. Ahí se encuentran todas las variedades posibles de carne. recibo a los clientes. El pueblo habla cantando. uno de los sitios más animados de la ciudad. todas las frutas. Para ganar aún más. Hago las compras. el culto de la amistad. pregono la mercancía. un lugar en la vida. Pero esta ciudad colonial tiene una población amable. caza. Liquido las cuentas con la Cía. Debajo del sol achicharrante de esta ciudad en ebullición. con las uñas entrelazadas de tal manera que no se pueden escapar. huevos de caimán. la Morocoy —. el mercado hormiguea de gente: todos los tonos de piel. lo que me permite comprarlas en la fábrica por un precio mucho más bajo. generoso. con opción de compra. Es necesario por lo tanto. aunque sea uno de los sitios más calientes de Venezuela. Ni ella ni yo hablamos de cansancio. recomenzamos. Esta Plaza Baralt es el centro comercial de Maracaibo. Ese esfuerzo. en la otra. estamos en todas partes a la vez. marisco. por medios honestos. la iglesia.mí. Ella tiene razón. Bajo un sol achicharrante. -125- .

Cuando Rita llegó. de estatura media. nuestra cachorra Bouclette. En efecto. de su bolsillo. la clientela venezolana tiene el hábito de tomar desayunos abundantes: bizcochos de maíz (arepas). le desaparece un reloj. el menú del día está escrito en un cuadro. queso fresco. Ella lo borra todo el primer día y con la su caligrafía alargada escribe: Desayuno — café solo o con leche. las ropas. pan y mantequilla. y al final de la semana la mitad de la parroquia había cambiado de alojamiento. transformada en hotel. alcohol o cigarrillos de contrabando. Para los clientes que están a pensión completa. vive. mar y aire llegan las más diversas mercancías a las manos del consumidor. de tarde en tarde. grita. Poner un hotel en marcha no cuesta nada. Las mujeres son guapas. -126- . Segundo decreto: cocina francesa. en esta época en que el dólar valía tres bolívares y treinta y cinco. y siente placer en robar una pulsera. Porque por tierra. buenas hijas. fieles. de coñac francés. sólo negociando con revendedores que van de puerta en puerta y recorren los campos petrolíferos. tenemos cajeros viajeros. cigarrillos americanos. La clientela cambió. Rita ya había hecho algunas alteraciones. Que pelotas. Impresionaba mucho a la gente encontrar en una casa colonial. Cuando yo llegué. conmigo es una auténtica revolución. Van y vienen. debajo de su nariz. buenas madres. Hace los negocios en la habitación.El maracucho (habitante de Maracaibo) desconfía de todos los que vienen de Caracas. las casas. con su petróleo. pasen de un cesto a otro. de pequeños contrabandistas que casi no toman precauciones para vender licores. huevos fritos con jamón. las frutas. Eso pasa un poco en familia: el policía está a algunos metros. Primero. Primer decreto: duplico los precios. Tercer decreto: aire acondicionado por todas partes. hasta el día en que verifica que el ladrón es al final una ladrona. es de tal manera desconfiado que manda poner. con o sin reloj. Es una perrita tan espertalhona que entra arrastrándose silenciosamente. A pesar de que el hotel es seguro. que paga con una moneda muy fuerte. todo tiene colores vivos. deben de haber pensado los clientes. íntegramente fabricados en Perú. tomó rápidamente una decisión radicalmente opuesta a las costumbres de la tierra. Sin embargo. Está convencido de que le entran en la habitación. carne de cerdo salada. aire acondicionado en todas las habitaciones y en el restaurante. precisamente el tiempo necesario para que botellas de whisky. pero vuelve la cabeza. y de ser siempre olvidado por los de la capital. Gaba-se de llenar de oro toda Venezuela. Y todo esto hormiguea. se siente un rico tratado como pariente pobre por aquellos a quienes enriqueció. negocian. Después se instala un vasco vendedor de relojes suizos Omega. tres enormes cerraduras en la puerta de la habitación. La Plaza Baralt está repleta de vendedores ambulantes. se da cuenta que.

casi reventando. porque si no les aumento el precio. en verdad. en casa de franceses. Debíamos recibir a seis. Trabajar desde las nueve de la noche hasta las cuatro de la mañana les parece bien. es prácticamente imposible conseguir una habitación. por lo contrario. Trabajan en su casa cerca de ciento veinticuatro mujeres. con unos lindos ojos inteligentes. pero. todas las noches hay la misma discusión: creen que es demasiado caro pagar el precio de una habitación para dormir al relente. es un enorme bola de carne. sólo hay una solución: que se acuesten en el patio. para acabar durmiendo en la sala del restaurante. Como cenan en el hotel. Ella. En resumen. Sólo por la noche. pasan auténticamente a peine fino toda la ciudad y las afueras. Casi me mato para hacer y deshacer sus instalaciones. en habitaciones confortables. a cinco kilómetros de Maracaibo. hacia las siete. — Y no reclamen mucho. Aceptan. Una dueña de burdel vino a verme. a pesar de que ganan mucho dinero. Hago un contrato con Eléonore: francesas e italianas pueden venir a nuestra casa. Vestidos de marinero. les resulta muy barato. Se ve de todo en la clientela. Me troncho de risa y. Eléonore. en un lugar llamado La Cabeza de Toro. vendiendo piezas de caserío dobladas de tal manera que parecen dar para cuatro ternas. les hago pagar el transporte. Vienen por la noche. aprendemos a hacer spaghetti a la napolitana. No hay problema en que aumente la cuenta en diez bolívares: quedarán muy contentas de poder vivir en el Hotel Veracruz. hace las paces y se va a encerrar a su habitación. Y todas las noches les explico que. -127- . Como todas las habitaciones están ocupadas. un mes después teníamos el doble. — Algunas francesas quieren marcharse — me explica Eléonore. Pero quieren comer decentemente y dormir sosegadamente lejos del ruido. Maracaibo está llena. . Tranquilizado y calmado. Ellos pagan y cambiamos unos chistes. No sé como esa gente descubrió nuestro hotel. Y. después de dos o tres vasos de ron.No quieren pasar todo el día en el burdel.Entonces. y toman un baño en la ducha común. al día siguiente. El burdel se llama el Tibiri Tabara. de tal manera se ve que son imitación. Pagan bien y son buenos clientes. las colchas. viéndolo bien. Reclaman todavía más cuando una noche cayó un chubasco y tuvieron que huir con las ropas y los colchones. con una gran bolsa al hombro. sólo dan para dos. Un gran grupo de napolitanos va de casa en casa. no sé como. Como les pido pagar por adelantado. porque armar las camas. lo mismo. Tiene un gran establecimiento. las almohadas y guardarlo todo por la mañana es un gran trabajo y. sobre todo los campos petrolíferos. por la noche. engañando a la gente. se pone a gritar diciendo que fui yo quién enseñó a Bouclette a robarle la mercancía. que hasta me daría vergüenza venderlos. cuando. Por la noche sacamos las camas de hierro. poner las sábanas. consigo convencerlo de que no tengo el mínimo interés en sus relojes. las instalamos en el patio y dos empleadas ayudan a Rita a hacerlas. es hasta muy lógico y muy correcto.

Un día. A las preguntas que le hacen sobre esa curiosa situación — ¿era para robar o qué? — sólo responde: “Enrique del Vera Cruz”. Y es verdad que en la vida cotidiana son mujeres correctas que saben vivir bien. toda la barahúnda de una gran orquesta. Están transformadas. discretamente. y le llevo en mi coche. lo que hacía. Delante suyo. Traduzco lo que él me dice en tres palabras: — No. Además yo lo conozco. Ella es de las más guapas que hay aquí y gana menos que las otras. Si subió al árbol. sin que lo supiese. De tarde en tarde. no ocurre ningún incidente en el hotel. — Comprende. seguramente. Y como somos vecinos. a las dos de la mañana. a escondidas. Pasa lo más discretamente posible. la patrona también.Rita impuso una regla de hierro. mi chica y yo lo oímos todo. No consigo aproximarme. es un hombre honesto. Una noche. Bebemos una botella de champaña. Por la noche. Es un lionés que ya estuvo en mi casa. este señor no estaba en el árbol para dar un golpe. dos. macho. Su chica ya ha conseguido una amiga a la que no le importa cambiar. bien pintadas. Como ven. Claro que puede ser recibido por la joven en el hotel. ni de lejos. Motivo: el vecino de la habitación de al lado es un italiano bien constituido y vigoroso que. hacen amor al menos una vez y. los taxis vienen a buscarlas. Si no tienes inconveniente en ello. Eso es todo. nada grave. Después de recoger el dinero y de haber levantado la moral de la chavala. se marcha tan discretamente como llegó. Me aguanto la risa y le digo que. Eléonore me llama. Por lo demás. cuando llega la chica. Me -128- . como dicen ellas. gritos. Eso no pasa sin que sucedan algunos incidentes cómicos. hace comparaciones. porqué ella no quiere saber nada de él. hazme ese favor. elegantes. dos policías con aire severo. Está sencillamente enamorado de una mujer. fue para a ver. Prohibición absoluta de recibir la visita de hombres en el hotel. le digo que deje el cambio en la mesa. pero no quiere decir cuál. gemidos. ante argumentos tan indiscutibles. voy a cambiarlo de habitación. El truco de la jaqueca ella ya no se lo cree y. esas jóvenes se portan como señoras. Entonces decidí vigilar. Salto a mi coche y vuelo hacia el Tibiri Tabara. Un francés que no habla una palabra de español ha sido encontrado. Está sentado. Entonces date cuenta con qué cara quedo si hago sólo una “visita” a mi chica una vez a la semana. por uno vigilante nocturno. a actuaciones semejantes. Lo qué ocurre es que mi “salario” ha disminuido sin explicación. tato en el patio como en el comedor. que no puedo aguantar la pedaleada a tal nivel. alguien lo va a coger. — ¿Pero que diablos hacías encaramado al árbol? ¿Eres tonto o estás locamente enamorado de esa mujer? — No es eso. que paga él. por la noche. marchan hacia la “fábrica”. Son jóvenes muy bellas. a veces. Sin ruido. Ella ni siquiera tiene cuarenta años y el italiano debe tener cuarenta y cinco. todas las noches. viene un chulo de París o de Caracas. encaramado a un árbol delante del burdel. Reconozco rápidamente al sujeto. un chulo que vino de visita me llama a parte y me pide cambiar de habitación.

ayudo un poco al espíritu a responder. ¿El remedio? Hay que pensar un poco. muy altos e impresionantes. -129- . los pelos muy fuertes y negros están cortados en forma de barretina. claro. Nunca dejamos de divertirnos. Ella dice que su marido la atormenta. a partir de ahora. El asunto dio escándalo en el burdel y su chica. pero con la condición de no volver a juguetear con machetes en noches de luna llena. bigotes a lo Charlot y barbilla en punta. el asunto no el es nada. sin eso. la mesa responde (con la intervención de Rita. Nada. pero el hotel es alegre. muy grande. Tenemos otra perrita. hay una hora en que. Fue una pintora de treinta años. Por fin. marcha al día siguiente para Caracas. una noche. Minó. deberá cortar el aire en cruz con el machete precisamente veintiuna veces. escondidos detrás de las persianas. lavada de los pies a la cabeza. y su sombra sea perpendicular. Su vigilancia ya no está justificada. todavía estaríamos allí. Cuando la luna llegue sobre el patio. rompo a reír al oír esa explicación. Muslos tufadas y patas rapadas. A pesar de mi mal humor por haber sido despertado en plena noche con una historia de chulos. porque eso le había apenado mucho. ponerse completamente desnuda en medio del patio. como le llamo la partir de ese momento. tanto más que ella confiesa ser realmente liviana. el espíritu del marido responde a través de la mesa que nunca la dejará tranquila. que puso en marcha esas sesiones.dije a mi mismo que así podría saber rápidamente si ella me engaña y me recorta la pasta. ¿Por qué? No lo sabe. porque. mientras las chicas van para la “fábrica”. Sólo hay uno: en una noche de luna llena deberá coger un machete nuevo. a la par. muchas veces. una húngara. “El chulo encaramado a un árbol”. Sentados muy serios alrededor de una mesa redonda. algunos de ellos vencen la timidez para preguntarme que raro animal es este. sin el mínimo perfume. Todos nosotros exclamamos que eso es muy grave y que él se puede vengar horriblemente. este espíritu celoso. su difunto marido la dejará tranquila. sin pintura ninguna. creo yo. se dio cuenta rápidamente por qué su chulo se había subido a aquel árbol: estaba precisamente delante de su habitación. que nos fue ofrecida por un cliente de paso en Maracaibo. con las manos espalmadas en el tampo. que ella puede ser tan liviana como desee. el día siguiente. cada uno llama al espíritu que desea interrogar. con los cabellos sueltos. con mi pie debajo de la mesa. Llama al marido todas las noches y. sin joyas. que nos dice que la broma ya había durado bastante) que. Está siempre impecablemente peinada y trasquilada. toda lavada con jabón de Marsella. hacemos “hablar” a los muertos. Así. El resultado es completamente positivo porque. a no ser el machete en la mano. La acusa de ser liviana. si ella es liviana. Es siempre motivo de espanto para las personas del lugar y. como todo el mundo. sobre la cabeza. Lo consultamos con aire muy serio y le decimos el remedio. después de la sesión de exorcismo en la que nos cansamos de disfrutar. Trabajamos mucho.

Nunca ladra a nada que pase en la calle. Decidieron ser independientes y montar una pequeña casita en una calle del centro. A Minó le gusta mucho ver el movimiento de la calle. para seguir contemplando a Minó. pero. porque así los clientes no tenían que meterse en el automóvil y hacer diez kilómetros ida y vuelta. La “tienda de ultramarinos” pasa queda más a mano. trabajo altamente cualificado. amonestando furiosamente a sus ovejas debido a su falta de respeto por la ceremonia. causa siempre sensación. No hay duda de que es la época de los incidentes con los curas. mandaron a imprimir tarjetas de visita con: Julie y Nana. se limitaron a pedir a las chicas que fueran más discretas. para dar una razón plausible a tal grupo de hombres delante de la puerta. pusieron dos. Para mostrar bien el carácter sacrílego de ese gesto. muchas veces. La afluencia fue tan importante que. a esa hora. dándose la vuelta. rojo de cólera. Para darse a conocer. Temerosos. al asistir tan impasiblemente al paso del cura y de los niños del coro. vuelven a ponerse en la cola y parten de nuevo. da a una iglesia y pasan por allí. las ponen en los limpiaparabrisas de los automóviles aparcados. Noté que algunos habían quedado de tal manera impresionados que caminaban de espaldas. donde se encuentra el Vera Cruz. un gran número de clientes pasó por la dirección indicada. Un día. Después de eso. Panorama. en el automóvil del obispo de Maracaibo. el periódico La Religión publica la fotografía de la tarjeta. muchas veces. para visitarlas. humildes maracuchos que se quedaron delante del hotel preguntándose sobre este raro animal. Se habían olvidado de seguir la procesión. atar a Minó en el patio. Se levantan muchas preguntas entre ellos. sentada en la puerta del hotel. Además. donde sólo trabajaban ellas dos. a pesar de no ladrar nunca. Vuelve atrás dando grandes zancadas. Las distribuyen en la ciudad. El cura acaba por reparar que hay un gran silencio detrás de él y. procesiones. en lugar de entregárselas directamente a los hombres. el día y la hora de las procesiones que deben pasar por delante del hotel para. era inútil seguir distribuyendo tarjetas: gracias a la publicidad gratuita hecha por La Religión. Eso provocó un revuelo de mil diablos. No estaba mal pensado. y la dirección.Minó estuvo a punto de provocar un grave incidente con la Iglesia. Pero. Pero el obispo y el clero fueron indulgentes: la casita no fue cerrada. se codean para ver a Minó de cerca y algunos emiten seriamente la opinión de que este animal desconocido puede muy bien ser el alma de un pecador arrepentido. Con muy mala pata. buscamos en el periódico de Maracaibo. uno debajo de cada limpiaparabrisas. Dos francesas dejaron el burdel de Eléonore y el hotel. el cura y los niños del coro se quedaron solos a cincuenta metros de los fieles. -130- . todos vestidos de rojo y cantando alto. ve que ahí ya no hay nadie. La Calle Venezuela. pidieron a un vendedor ambulante de perritos calientes que instalase el carrito allí delante para que pareciese que la cola en la calle era para comprar un perrito caliente.

. presidente de la República y escritor notable. que alimenta el ardor de nuestros corazones. metidos en sus cuestiones económicas y políticas. es obligado a retirarse. solo contra todos. Después. hoy en día. presidente. En principio. los militares toman el poder. cuando hacía sólo tres meses que había empezado a trabajar con Rita para comprar el hotel. en la radio. tiene la audacia. Nunca se llegó a saber la verdad. no hizo correr la sangre. El asesino. En un determinado momento se oye de pronto. el asesinato de Delgado Chalbaud. Una historia muy sucia donde se enfrentan dos versiones. es muerto de un tiro. una alegría extraordinaria. después una voz grave. segunda versión: los otros dos coroneles. gracias a un golpe de Estado montado con la precisión de un mecanismo de relojería. calmada: “Ciudadanos! Las fuerzas del Ejército han quitado el poder a los hombres a quien se lo habían confiado después de haber dimitido el General Medina. Porque aquello que construimos con nuestro esfuerzo será nuestro hogar. la primera experiencia de régimen democrático en la historia de Venezuela. los. un verdadero león de la política. lo que impedirá cualquier declaración comprometedora. Thomas Mendoza. Falló. garantizamos la vida y los bienes de todos sin excepción. casi sin víctimas. El día 13 de noviembre de 1948. salvo por el hecho de que los puesto clave son ocupados por militares. La vivíamos en Venezuela. Viva el Ejército! Viva la revolución!” Eso fue todo lo que yo vi de una revolución que. Primera versión: se trataba de asesinarlos a los tres y él fue el primero en ser muerto. Desde 1945 Gallegos y Betancourt gobernaban el país. nos da. Betancourt. Y la cosa se mantiene de tal manera que. y despertamos al día siguiente con la noticia de los periódicos dando la composición de la junta militar: tres coroneles: Delgado Chalbaud. sin embargo. a decir bien. pero esta vida no la vivíamos en un planeta a parte. casi no nos apercibimos del cambio del régimen.. En Maracaibo vivimos horas de un suspense muy intenso. lo mandaron abatir. No teman nada. suprimir vuestros sindicatos. No ocurre así. El día 24 del mismo mes. se asila en la Embajada de la Colombia.” Haga clic! Corte seco de un micrófono arrancado de las manos de este valeroso militante. aunque alejada de todo el placer exterior. una voz emocionada que grita: “Operarios. unidos como pueden estar -131- . el hombre fuerte del régimen es Pérez Jiménez. Nuestra vida continúa y. La vida en nada se modifica. porque hicieron muy mal uso de él. Pérez Jiménez y Llovera Páez. satisfechos por no deber nada a nadie y por haberlo ganado a nuestra costa. de intentar un levantamiento. apresado. pues la política en 1948 no era muy tranquila. ocurre el primer tiro disparado contra el régimen: un mayor. que se volverá oficialmente dictador en 1952. temimos de que este nuevo régimen fuese acompañado por la supresión de las libertades dadas por el precedente. el hogar donde viviremos felices. Gallegos.Esa era la vida del hotel con sus historias divertidas. o uno sólo. dos años más tarde. imponeros por la fuerza una dictadura militar! Que todo el pueblo ocupe sus sitios. de salidas o paseos. vengan a las calles! Os quieren robar la libertad.

hasta que mi cachorra. Traeré a tu padre. con el corazón lleno de esperanza. hace veinte años. quizás escondido. y Rita partió hoy. tomando las riendas del hotel. Este padre a quien Rita. me rendía buenos beneficios. que tomo en la sala de cenar. Para mí. Carlitos. a mí y a los míos. el honesto maestro de escuela de un pueblo de Ardèche. Partió en busca del lugar adónde mi padre se retiró. y a este hogar vendrá mi padre.. mi mujer. Diciembre de 1950. hora del desayuno. pescado. decirle que su hijo consiguió por sí mismo regresar a la libertad. que. Y a nuestra casa vendrán mis amigos a recomponerse y tomar ánimos cuando tengan necesidad de eso. como hija. Me quedo solo. no sólo como si ella estuviese aquí. él. En hora y media hago todas las compras: carne. Buscar a mi padre.dos seres solitarios cuando se aman como nosotros nos amamos. los ojos brillantes que me lo miran todo. sus parloteos de bebé. Y a este hogar vendrá Clotilde. que será su padre. llenos de confianza. ladra. al lado de mi -132- . indignada por verse rechazada. en las rodillas. Me levanto a las cinco y voy de compras con la cachorra Minó y un niño de doce años. la hija de Rita. — Ten confianza. va a poder decirle: “Vengo. Regresamos los dos cargados como unos burros. que recogí cuando salió de la cárcel. el loro de Rita picoteando en las migas de pan empapado en leche. teniendo. Él lleva los cestos. celosa. a la hija de Rosa. En la cocina hay dos mujeres. que. Una de veinticuatro y otra de dieciocho años. por última vez. veinte años. Henri. al fin. los mejores momentos de esta vida simple son a las seis y media de la mañana. Pero Rita partió en busca de mi padre y yo debo. a veces. no pudo abrazar a su hijo cuando le visitó en la cárcel. que será mi hija. 11. Dejo lo que traemos sobre la mesa y ellas lo arreglan todo. Abandono la venta de pantalones y camisas que. Tiene cuatro años. ganamos la partida. Su cuerpecito desnudo y aún fresco de la ducha que la madre la hizo tomar al levantarse. buscar a mi padre! Él. es negra como el carbón y se niega a comer si no toma el desayuno conmigo. la cocinera. Y en esta casa de felicidad nos sentiremos de tal manera realizados que nunca más pensaré en vengarme de aquellos que nos han hecho sufrir tanto. sino aún mejor. legumbres. a causa de las rejas del locutorio. ocuparme de todo. por lo tanto. que puso en marcha una vida de hombre bueno y honesto y que conmigo creó un hogar donde le espera”.MI PADRE Fue sólo el tiempo de preparar el viaje. Llega entonces el día en que. un bello documento es firmado ante notario: definitivamente somos propietarios del hotel.

hace que. Las mando a cuidarse a su habitación del hotel y contrato un cocinero panameño. Besos. La espero en el aeropuerto. Sólo tuve tiempo. al menos un telegrama donde en pocas palabras ella me cante victoria “Tu padre está bien y sigue queriéndote”. pero son todos muy jóvenes. Carlitos se equivocó. Entonces. no avanza hacia -133- . no quiero hacer más suposiciones. inspecciono las habitaciones dos veces por día. Un solo problema. o aún no ha encontrado nada o no me quiere decir lo que ha visto. Vigilo al cartero.30 horas. No. despachando rápidamente las compras o los asuntos a tratar para poder estar constantemente en casa. Me mato a trabajar. Ya hace cincuenta y siete días que partió. Son dieciséis días de viaje. Después de haber lavado muy bien el suelo de cemento. Yo no pido más que un telegrama. sólo dejo el hotel cuando tengo que hacer algo relacionado con su buena puesta en marcha. Avanza con un aire normal. no me estoy saliendo mal solo y los huéspedes están satisfechos. casi arrancándole el telegrama de las manos. escudriño su rostro. Allí viene. tan pronto un chaval entra por la puerta del patio. Lo único que cuenta es rellenar estas horas y estos días para poder soportar la ausencia de noticias y la espera. en verdad. invento platos inéditos. todo. con la mirada puesta en sus manos para ver rápidamente si trae algún papel verde. para. Salvo dos o tres veces en que entró un chico con el papel verde. Toda la cocina se incendia con llamaradas terribles. Ella no sufrió casi nada. decepcionado. pero válgame Dios. para mí. Rita”? ¿Por qué sólo eso? ¿No ha encontrado a nadie? Ya no sé qué pensar. Nada. esta falta de noticias me ponen nervioso y tenso. Es la quinta persona en bajar la escalera del avión. ¿Y Rita? Nada de cartas. necesito estar siempre ocupado sino siento que no voy a aguantarme. De pronto ella va llegar. las cocineras. es cierto. sin desconfiar. dentro de diez a veinte minutos. encienden el horno. hablo con los clientes. Por fin voy a saber qué pasa. La vida del hotel continúa normalmente. En vez de comprar petróleo para limpiar la cocina compró gasolina. Me ve inmediatamente y levanta el brazo cuando levanto el mío. pero comienzo a estar seriamente afectado por el silencio y por la ausencia de Rita. En Venezuela los carteros no tienen uniforme. ¿Por qué? Ya hace más de un mes que se marchó. Ayudo en la cocina. nunca nada. se limita a sonreír. Lo único que no puedo hacer: jugar en las partidas de póquer que se organizan todas las noches a las dos de la mañana. de enrollar en una toalla a la hija de Rosa y salvarla. ¿Por que razón un lacónico telegrama “Llego martes 15. En lo que respecta al hotel. ya hace quince días que está en Francia y. Esta espera. vuelo 705. A cuarenta metros.taza de café. La mayor parte de las veces ni siquiera son los jóvenes carteros. comprobar que el destinatario es un cliente del hotel. ella no ríe. mi Rita. me dirijo a él. este momento del día sea realmente el mejor. escucho a todo el mundo. pero las otras quedaron gravemente quemadas. Me precipito hacia él. en el último segundo. Las dos hermanas se habían quemado de los pies hasta la barriga.

no he de tardar mucho para encontrar con que arrancarte tu lengua con el mayor sufrimiento posible!” — Tenemos que separarnos. La única cosa que te pido es que dejes que me lleve cinco mil bolívares de nuestros ahorros para los primeros gastos. El dinero para el viaje y la ejecución de mis proyectos. sé donde encontrarlo. el huir de todas mis ilusiones de hombre que. sino para matar a cuantos más posibles. sé que regresa vencida. sino sencillamente. Intenta comprender: ellos estropearon mi vida. casi mendigando. El corazón que había visto partir a mi mujer con tanta esperanza casi se me paró con esta monstruosa noticia. la justicia y su sistema penitenciario te trataron de forma inhumana. Incansablemente. como un latigazo. naturalmente. para que yo sepa que me ha visto. Duerme en el cementerio de un pueblecito de Ardèche. es nuestra última noche. no levanta el brazo en señal de alegría. Riri. Rita. que me habría dicho. como si las compuertas de un dique fuesen abiertas brutalmente. cien. Primero Callao y -134- . Se hizo un interminable silencio. su rostro desaparecía detrás del desarrollo de este proyecto que planeé mil veces. pero yo continúo amándote. Dios mío. sino que todavía me niegas los abrazos de mi padre y su voz. puedes contar que tendrás tu cuenta completa! En cuanto a ti. no. Me han impedido de abrazar a mi padre y obtener su perdón. Murió cuatro meses antes de su llegada. estoy seguro: “Ven a mis brazos. Necesito vengarme. después de dos meses de separación. pero no para matar sólo a algunos. yo nunca renegué de ti y me siento orgulloso de que hayas tenido la fuerza de vencer. Y de golpe. y de haberte vuelto lo que eres”. Hay dos sitios que he dejado en paz por respeto a este país. La pregunta la alcanza en pleno rostro. No digo una palabra. no deben escapar. El destino fue implacable para contigo. la idea de la venganza me invade de nuevo con una violencia salvaje: “Polizontes. Me muestra una fotografía. falso testigo por interés. Rita me repite lo poco que supo. fiscal ávido de condenas. La fotografía de esa lápida fue todo lo que Rita me trajo. ella encontró a mi padre. CHARRIÈRE. Con estos sesenta mil dólares tendré bastante dinero. no consigo hablar. se ve siempre niño. después de haberle dado un único beso. Siento en mí un desaliento profundo. Antes exigía demasiado. Mañana mismo me voy. no sólo me castigaste en toda la juventud. uno sólo. en relación a su padre. ya no veía a Rita. — ¿Encontraste a mi padre? Cuando está a diez metros de mí. Una lápida bien construida. de lo que fue la vida de mi padre después de mi condena. de cemento. Yo no podía esperar más. donde se lee: J. a pesar de todo. Sí. mil! Y tu Goldstein. yo los haré explotar con una maleta en el Quai des Orfèvres. trescientos. doscientos. Siento un nudo apretarme la garganta con violencia. ¿Cuanto necesitaré para realizar este plan? Menos de doscientos mil bolívares.mí con aire victorioso.

diré que pasé estos años en plena selva. ambos están mal iluminados. no salir nunca y tratar de mis asuntos a través de Julot. treinta kilos de oro. son tres empleados. cuando ella esté durmiendo. Éste es fácil de atracar. Sé que Julot estará ahí. Él se quedará con una mitad y sólo las dará para mí cuando yo le entregar la mercancía en la orilla inglesa del Caroni. No hay duda de que en Callao será más fácil. pero nada lleva a creer que vaya a estallar rápido a seguir. con cloroformo. Aproximarme al guardián será fácil. Desde Lisboa. sin armas. debo hacerla por la Guayana Inglesa. Regresando también clandestinamente. si alguna vez soy interrogado. Indara y su hermana. Siempre por carretera. lo que es relativamente fácil de hacer. Sin embargo he transferido la mitad del dinero al Crédit Lyonnais y la otra mitad queda de reserva en Buenos Aires. guardado por los antiguos forzados. Ya hablo suficientemente bien el español para que un policía francés curioso me tome por un sudamericano. y que es por esa razón que hace tiempo que no me ven. De acuerdo con el perista. cambio de pasaporte y voy a Argentina.su montón de oro. para no equivocarme. La operación no es nada complicada: me acuesto con Maria y. modificar el matasellos es fácil. en plena Caracas. me dará asilo en su casa. Es un sujeto sedentario. En Río. El pasillo de entrada del edificio es propicio. pero con el mismo nombre. un avión para Río de Janeiro. no más. o mejor todavía. Dominarlos solo no es cien por cien seguro. la cloroformizo para que no note cuando me vaya. llevo pocas divisas y cojo. He de encontrar. entro en España por carretera y llego a Barcelona. La huida. desnudo. con un soplete. y enterrarlo. un comprador para todo. donde lo tendré escondido todo. entro en Francia con un pasaporte de Paraguay. Salgo de Buenos Aires hacia Portugal con cuatro pasaportes y tarjetas de identidad de diversas nacionalidades. o en pedacitos. Transfiero el dinero a Buenos Aires a través de un banco. en caso de haber un transporte de dinero muy importante. Creo que André está también en Georgetown y que tiene un pasaporte canadiense. Si él no estuviese allá. el cajero de una gran empresa. ya partí de ahí clandestinamente hace unos años. lleva el dinero sin escolta. cazando mariposas u oro. ciertamente. pintado de negro. Tengo que llegar a Georgetown con muy poco oro transformado en pepitas. Sólo puedo salir por la noche. compraré los documentos a un sujeto cualquiera que esté en la penuria o a un marinero del Mariner Club. Allá abajo no habrá problemas. lo que será poco probable. Puedo actuar solo. Si hubiese ruido. antiguos forzados. Así. nadie será desconfiado. y deben encontrarse con facilidad ex-nazis con los cajones llenos de documentos. Cambiar la fotografía. Puedo aparecer en Georgetown. dar el golpe y volver a acostarme al lado de ella sin ser visto por nadie. Tengo amigos. en una noche oscura. en Trinidad. negociaremos en base a billetes cortados por la mitad. Todo el mundo que -135- . Después. Allá podré coger lo que me hace falta. El problema es que. Puedo salir. así como el de la cuarta planta. Sólo hay un peligro. me haré el enfermo en casa de Maria.

No habrá razón para piensen en mi nombre si me lo monto bien. Pienso cientos de veces en el problema de saber por cuál o por cuáles de los tipos debo empezar para que no se establezca la relación entre los tres casos y Papillon. al tomar nota de los sitios. equipamientos de despacho. con cabina. Es el estilo típico de un hombre austero con la vida rigurosamente cronometrada. si va en metro. Sólo cuando esté instalado. me bastará el pasaporte. tomaré las medidas oportunas para raptarlo y mantenerlo en la vivienda. tendré un cochecito nervioso y rápido. cuando sepa donde vive Pradel. con la maleta repleta de explosivos. los explosivos. Todos los días de la semana igual. empleando sólo palabras francesas con acento español. Mandaré que me entreguen todos los días periódicos españoles en la recepción. Nunca saldré por la noche. de manera a poder llegar allí por carretera y por río. si no puedo conseguir un documento nacional de identidad francés. Para la carretera. 11 Hotel de gran lujo. necesitaré memorizar el nombre de un jefe de brigada escrito en cualquier puerta o conseguir saber el nombre de algún tipo con un puesto importante en ese piso. que no pasa de ser un golpe de anarquistas. En París. como si no me acordase del nombre del destinatario. Primero iré a visitar los sitios. no debe haber problemas.) -136- . cuando sepa sus hábitos. Es necesario tener una mala suerte de mil demonios para que se establezca la relación entre el atentado. Así. Es mejor no hacerlo. con una maletilla al hombro. alquilaré una vivienda. y los cabellos cortados a la escovinha. el mecanismo de reloj. que tendrá un amarradero en frente de la vivienda y otro en la orilla de Sena. en el centro de París. estilo militar. Compraré un barquito ligero y rápido. a las diez. Eso se sabe rápido en un hotel. mando servir el té en mi suite. utilizando mi pasaporte de Paraguay. me instalo en el George V ( 11). ya hice pruebas suficientes en el garaje Le Franco-Vénézuélien. ya le podré decir a los polis que estén de centinela aquí fuera. cronometrando el tiempo necesario para subir las escaleras hasta sala de los informes y volver a salir. en el número 36 del Quai des Orfèvres. Sencillamente. Usaré bigote. Llego en un carrito en que habré mandado pintar: Casa X. Pradel no desconfiará. (N. Para él. está claro. o hasta mostrarles la factura. vendrán los fuegos artificiales. Creo que es muy arriesgado contactar al personal. donde pasa los fines de semana. y Papillon. y también para preparar la maleta. en autobús. donde me espera mi mujer para montar una tienda en un balneario. Los primeros en ir servidos serán los polis. del T. en taxi o en su automóvil. No necesito a nadie para regular el reloj del detonador. que me dirijo a Italia. en Brasil y en Argentina deben creer. ceno en el hotel y después.contacté en Georgetown. donde trabaja. sin excepción. Será una vivienda en los alrededores de París. junto al Sena. Vestido de conductor-cargador. He de hablar lo estrictamente necesario. Después. Así.

de ahí a pensar que Papillon está metido en el caso no tardarán mucho tiempo. que haya muerto de vergüenza. todas las fases del plan para ver si estaba todo en orden. con la cabeza apoyada en mis rodillas. Porque. diciéndole estas palabras: “A veces los muertos vuelven. Durante este largo silencio. Tu no esperabas esto. ni un sonido. para volverte repugnante. que me condenaste a pudrirme lentamente toda la vida”. voy a utilizar todo lo que tengo en tu contra. verán fácilmente el papel que desempeñó en mi juicio. Él.Lo importante es anotar bien los momentos y los lugares donde se encuentra solo. y me mira de frente. que se haya ido a la tumba sin saber lo que yo soy ahora. Se es posible. aeropuertos. hay varios medios. Poco me importa. que no siempre son idiotas. que usó toda su fuerza y sus conocimientos para pintar el retrato más innoble y más irrecuperable de un joven de veinticuatro años al punto de que los doce incompetentes enchufados del jurado me envíen a la “jaula” perpetuamente. Ni una palabra. Y. Para matarlo. y los polis. Aunque tenga que dejar ahí la piel. en el transcurrir del cual repasé. querida. lentamente. haré lo que tantas veces soñé: estrangularlo con mis propias manos. estará perdido. el falso testigo. analizarán su vida. escondiéndose quizás de todos sus antiguos amigos. puertos. quiero que él me reconozca antes de morir. Una vez encerrado en la bodega de la vivienda. Mi calvario todavía se lo perdonaré. no. antes de acabar con él. me voy mañana. se diría que aguantaba la respiración. Pero que mi padre haya muerto sin que le pueda decir que su niño está vivo y libre del “camino de la podredumbre”. morir en mis manos! Sin embargo. parecía decir: “Tu no te escaparás. no será difícil localizarlo y seguirlo. — Rita. pone las manos en mis hombros. pícaro. cuando lo haya matado. Ella se levanta. al menos ocho días. Será necesario huir deprisa y con todo el cuidado. cualquiera que sea el usado. Casi seguro que van a identificarme. — No. ya que es el más peligroso para mí. que con su mirada de buitre en la audiencia de 1931. calles. estaciones. él. Continúa: -137- . lo dejo para el final. Rita se había sentado a mis pies. tu. todo será muy peligroso para mí: hoteles. haré que me paguen la muerte de mi padre. En ese momento. temido por los abogados. eso no. todo esta basura abyecta de tu proceso. tengo que torturarle. no! Nunca les podré perdonar. una vez más. Y no es de alucinar! El último a pagar la cuenta debe ser Goldstein. No sé si conseguiré salir de Francia porque después de haber matado a Goldstein el peligro es serio. pero. para que los jurados te hagan desaparecer para siempre de la sociedad”. sales ganando porque morirás en pocos minutos. como deben también saber perfectamente que me he fugado. A través de la tienda de pieles de su padre.

cuando hablen de ti. donde debía coger el barco. Corre contra reloj para ir a conseguirlo a Caracas. que. palabra tras palabra. Llega de aquí a algunos días. que fue para mí de un sufrimiento atroz. las personas de esta tierra digan al unísono: ‘El francés es un hombre recto. toda su vida. abatida por el doloroso fracaso de este largo viaje y por la lucha que acaba de entablar conmigo. Ella está tumbada en un gran sofá. con una sola palabra'. Henri. Aproveché el viaje para preparar la llegada de mi hija. inclinado sobre ella y. sentado en la punta del sofá. Y ahora la muerte de tu padre te lanza de nuevo al ‘camino'. serio. No te pido que perdones. Para mí también hay algo de nuevo. justo. Ya lo habías decidido. consigo saber todo lo que me quería esconder. Hablamos durante toda la noche. Hago pregunta sobre pregunta.” Ella gana la partida. para esta hija querida que va a llegar y te va a amar. después de partir de Maracaibo. te diría que ni los polis. que. Estalla una tempestad de una extraordinaria violencia. La carretera se vuelve tan peligrosa que el conductor se asusta y vuelve atrás. honesto. ni el falso testigo. en medio de los destrozos. crees que él aceptaría y podría admitir tus ideas de venganza? No. Bien sabes que si no la tenía conmigo era porque necesitaba tener una posición estable para recibirla. sino también un padre para darle. trabajador. sin parar. No puedo dejar de conocer los pormenores del viaje de Rita. ni el fiscal. y será la más bella: probar a todos que estaban tremendamente equivocados contigo. provocando desmoronamientos. Con el documento en la cartera. mi hija. en la tempestad. su hogar bien equilibrado. que eres tú. Pero escúchame bien: si tu padre pudiese hablar. dejando a Rita a la orilla de la carretera. ese maestro de escuela de pueblo recto y bueno que. llena de confianza. Ahora. ni aquellos a quien llamas los enchufados del jurado. tiene el corazón encogido por el miedo de que el barco se marche antes de su llegada. Para mí. ¿crees que es realmente lo único para hacer en comparación con todo lo demás? Es la única solución que ves? “Nuestros destinos están unidos para siempre. respetador de las leyes. Es así que debe ser tu venganza. de regreso al puerto. su vida honesta. Es la única venganza digna del amor y de la confianza que deposité en ti. caritativo. no puedes marcharte. “Voy a decirte como veo tu venganza: que nuestra familia sea para todo el mundo el símbolo de la felicidad. tuvo el presentimiento de que iba a fallar: parecía que todo se conjugaba para impedirla partir hacia Francia. que espera encontrar en ti un padre. no sólo tengo eso. con tu inteligencia y mi ayuda. Hace tres kilómetros -138- . sino que abandones definitivamente la idea de venganza. a pesar del horror de un sistema penitenciario medieval y de la flojera de los hombres.— Tú no debes marcharte. ¿Vas a rehuir tus responsabilidades? ¿Vas a estropear lo que hicimos por amor y con confianza recíproca? Asesinar a aquellos que son responsables de tu infelicidad y quizás de la muerte de tu padre. En el momento de embarcar en el Colombia se da cuenta de que le falta uno de los visados necesarios. enseñó a muchos niños que es necesario ser serio. que te volviste alguien porque conseguiste salir ileso de tu martirio. consigamos tener una bonita situación. Primero. por esa carretera peligrosa que conozco tan bien. hacia el puerto de Caracas. ni los guardias de la cárcel tienen un valor tan grande para sacrificarles una mujer que te ama y a quien tu amas. a través medios honestos.

donde una amiga la recibe y le presenta a un consejero municipal que. para mi padre. finalmente. encuentra un taxi que regresaba a Caracas.bajo la lluvia y. pudo Rita tomar aliento y organizar sus búsquedas. el mar. en el puerto. mi padre lloraba. por propia iniciativa. Aún no había llegado al fin de su sufrimiento. lo mismo. grandes fotografías de mi madre. acariciar los muebles que le habían pertenecido. da media vuelta y se dirige de nuevo al puerto. hizo de todo para que Rita sintiese bien la atmósfera que mi padre y ella misma quisieron continuar manteniendo viva: el recuerdo de mi madre y la presencia constante de ese niño desaparecido que. en el nuevo hogar. la informa brutalmente de que mi padre murió. Aun así. nos recibieron con los brazos abiertos. Ah. Marsella. en Vals-les-Bains. colgadas en el comedor. al pensar que no pudieron recibir a Rita y reanudar las relaciones conmigo a causa de este maldito Testud. Cuando los policías vinieron decirle que su hijo se había evadido. y. ella imaginaba que eran las que anunciaban la partida del Colombia. el recuerdo y el espíritu de mi mamá. en el tiempo en que yo estaba en la cárcel. la sensación de conocer ya. le prohíbe ir a ver a la hermana de mi padre y su marido. a la vez. intactos y vivos. que había tenido la nobleza de corazón de guardar. día de mi cumpleaños. Porque tía Ju. indignados e irritados. el Havre. Se pone en camino a Saint-Péray. Pudo igualmente tocar. Saint-Péray. que entraba tan de repente en mi vida y que yo tenía. el Dr. perdida de angustia. Por ello Rita fue tan bien recibida. volvió a casarse con una profesora jubilada. Es una mujer admirable. en Ardèche. Primero. Después. pero que. para ellos. Ella pudo ver. ocurre un incidente a bordo y el barco no puedo partir sino algunas horas más tarde. con mi padre. llorando de alegría. Marsella. se niega a darle su dirección. sin pestañear. de milagro. -139- . París. la llamaban tía Ju o también tita Ju. de una gentileza extraordinaria. Henri Champel. En relación con mis dos hermanas. sin parar. los abrazó por haberle traído una noticia tan maravillosa. Todos los años. ese Testud! Un burgués sin corazón. profesores jubilados que viven en Aubenas. Henri Champel la lleva a Aubenas. consigue arrancar a esta piedra el nombre del lugar donde mi padre está enterrado. me adoptó en su corazón como si fuese su hijo. me dice Rita. que. En adelante. Testud. como si fuesen señales del destino. que no me conocía. ellos lloraron de alegría con la noticia que. Y. Todo eso le causó miedo. fue siempre Riri. Muchos años más tarde. Todas las Navidades dejaban una silla vacía. y sólo en casa de esa pareja. se oye el aullar de las sirenas de los barcos. a casa del notario de la familia. mis tíos Dumarché. era un atisbo de esperanza. Henri Champel y Rita encuentran la tumba de mi padre y conocen otra cosa: que. después de veinte años de viudedad. Se encuentran con ella. el automóvil. sin consultarlo con nadie. que fue mi ídolo y el de mi padre. Cuando. llega al camarote. ante los desmoronamientos. Esta tía Ju. le da una carta de recomendación calurosa para uno de sus amigos que vive en Ardèche. De nuevo el tren. Ahí. el 16 de noviembre. En la familia.

Único fallo: tía Ju no le dio la dirección de mis dos hermanas. ¿Por qué? Sí, ¿por qué razón tía Ju, la mujer de mi padre, no quiso dar esas direcciones? Pensé rápidamente. Sin duda porque no tenía la certeza del modo como sería recibida la noticia de mi reaparición. Si no le dijo a Rita: “Deprisa, vaya a verlas a tal lugar, van a estar locas de alegría al saber que su hermano está vivo, bien instalado y por conocer a su mujer”, es porque había buenas razones. Tía Ju quizás sepa que ni mi hermana Yvonne, ni Hélène, ni mis cuñados estarán satisfechos al recibir la visita de la mujer de su hermano, el preso evadido, condenado por asesinato a cadena perpetua. Y, por ello, no quiso asumir la responsabilidad de perturbar su tranquilidad. Es cierto que están casadas, que tienen hijos y que probablemente estos hijos ni siquiera conocen mi existencia. Ella resolvió tomar precauciones. En realidad no puedo estar seguro, pero pienso que si yo, durante los trece años de cárcel, viví con ellos, ellos, durante esos trece años, lo hicieron todo para olvidarme o para tacharme de su vida diaria. Y mía mujer volvió con un poco de tierra recogida en el cementerio de mi padre y la fotografía de ese cementerio donde, precisamente cuatro meses antes de su llegada, mi padre se acostó definitivamente. Pero aún así pude ver, a través de los ojos de Rita (Champel la llevó por todas partes), la Pont-d'Ucel, de mi infancia. La oí describir la gran escuela primaria donde vivíamos, en el piso que había sobre las aulas. Pude volver a ver el monumento a los muertos, delante de nuestro jardín, y el mismo jardín donde una magnífica mimosa en flor parecía haber conservado la frescura. Era tanto así que esta desconocida, que devoraba con los ojos el jardín, el monumento, la casa, me dice: “Nada o casi nada ha cambiado y me pintaste tantas veces el cuadro del lugar de tu infancia que no fue para mí un descubrimiento, sino un encuentro con sitios que ya conocía”. Muchas veces, por la noche, le pido la Rita que me cuente de nuevo este o aquel momento del viaje. La vida continúa en el hotel como antes. Pero, en el fondo de mí mismo, pasó algo inexplicable. Esta muerte, no la siento como un hombre de cuarenta años, en plena fuerza de la vida, que acaba de conocer la muerte del padre que no ve desde hace veinte años, la siento como un chico de diez años que ha vivido con su padre y que, habiéndole desobedecido y faltado a la escuela, se entera de la muerte de su padre al llegar la casa. La hija de Rita, Clotilde, ha llegado. Tiene quince años cumplidos, pero es tan bajita y menuda que se le echan doce. Sus negras melenas, fuertes y onduladas, le caen sobre los hombros. Sus ojitos negro azabache brillan de inteligencia y curiosidad. Tiene una carita no de jovencita, sino de niña que aún juega de pegador o con las muñecas. La confianza fue inmediata entre nosotros. Se siente que comprende que este hombre que vive con su mamá será su mejor amigo y que la amará y protegerá siempre. Desde su llegada que algo de nuevo me invade: el instinto de protección, el deseo de que ella sea feliz, que me considere, si no como padre, al menos como su más seguro apoyo. Como Rita está aquí nuevamente, voy al mercado más tarde, a las siete, y me llevo a Clotilde; nos vamos asidos de las manos, con la cachorra Minó, que ella lleva por la correa, y Carlitos, que transporta los cestos. Todo es nuevo para ella, quiere verlo todo al mismo tiempo. Cuando

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descubre algo inesperado, lo pregunta todo a gritos. Lo que más la impresiona son los indios, con sus largos trajes coloreados, las caras pintadas, las zapatillas engalanadas con un enorme pon-pon, de lana, de todos los colores. Tener a mi lado un niño que me aprieta la mano con confianza ante un peligro imaginario, una pequeña que se apoya en mi brazo para hacerme sentir bien, que, en medio de este pueblo abigarrado que va, viene, corre, grita en una explosión de vida, se siente bien protegida, todo eso me conmueve profundamente y me trae un sentimiento nuevo: el amor paternal. “Sí, pequeña Clotilde, ve tranquila y con confianza en la vida; puedes tener la certeza de que, hasta el fin, lo haré todo para alejar las espinas de tu camino.” Y volvemos contentos al hotel, siempre con una historia chistosa para contarle a Rita sobre lo que nos ha pasado o sobre lo que vemos.

12.- LOS LAZOS REANUDADOS — VENEZOLANO Sé perfectamente que lo que el lector espera, sobre todo, son las aventuras que personalmente me sucedieron y no la historia de Venezuela. Que me perdone, pues, si me detengo para contar ciertos acontecimientos políticos importantes que se produjeron a la época de mi relato. Lo hago por dos razones. Primero, porque estos tuvieron influencia en el desenrollo de mi vida y en las decisiones que tomé, y después, porque me di cuenta, a lo largo de mis viajes en los varios países donde Papillon ha sido publicado, de que se conoce bastante mal a Venezuela. Para la mayor parte de las personas, Venezuela es un país de América del Sur (la mayoría de ellas no sabe exactamente donde está situada), productor de petróleo, un país explotado por los americanos, como si eso no tuviese importancia, en una palabra, una especie de colonia americana. Eso está lejos de ser exacto. Efectivamente, la influencia de las compañías petrolíferas fue muy importante, pero, poco a poco, los intelectuales venezolanos liberaron casi totalmente a su país de la influencia de la política americana. Actualmente la independencia política de Venezuela es una realidad, como se prueba por los puestos y posiciones que ocupa en las Naciones Unidas y por todas partes. Todos los partidos políticos tienen en común ser muy celosos de la libertad de acción de Venezuela en relación a cualquier país extranjero. Es así que, desde la llegada al poder de Caldera, tenemos relaciones diplomáticas con todos los países del mundo, cualesquiera que sean sus regímenes políticos. Económicamente, es cierto, Venezuela depende de su petróleo, pero consigue venderlo muy caro y se hace pagar por las compañías petrolíferas hasta el ochenta y cinco por ciento de sus beneficios. Venezuela tiene otra cosa además del petróleo, del hierro y de otras materias primas: Venezuela tiene hombres, toda una reserva de hombres cuyo fin es liberar completamente su país de toda presión económica, venga de donde venga. Hombres que empiezan a probar, y probarán cada vez más, que en

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Venezuela puede instalarse, ser respetada, subsistir, una democracia digna como cualquier otra. En las universidades, verdaderos centros de cultura de ideas políticas, los jóvenes sólo sueñan con justicia social, con la transformación radical de su país. Tienen fe, seguros de llegar ahí sin suprimir los principios propios de la verdadera libertad y de conducir a la felicidad a todo su pueblo, sin caer en una dictadura de extrema derecha o de extrema izquierda. Claro que eso no sucede sin manifestaciones de violencia, que las agencias de información divulgan a todo el mundo, olvidándose pura y llanamente de citar la verdadera causa, que es la sed de justicia social y de libertad. Tengo confianza en la juventud de este país, que contribuirá para hacerla una nación digna de ser dada como ejemplo, tanto por su régimen de verdadera democracia, como por su economía, pues no hay que olvidar que sus enormes reservas en materias primas serán, en un futuro próximo, completamente industrializadas. Ese día, Venezuela habrá ganado una gran batalla. Pero además de las posibilidades de industrialización sin límites, o casi, de sus riquezas en materias primas, Venezuela es el país ideal para el turismo tal como debe desarrollarse en el futuro. Todo está a su favor; sus playas de arena de coral sombreadas de cocoteros, su sol, que supera al de cualquier otro país, su pesca, bajo todas las formas, en un agua siempre a una buena temperatura, sus aeropuertos, donde los más grandes aviones pueden aterrizar, una vida más barata que en cualquier lugar, islas en profusión, una población gentil, hospitalaria, sin ningún problema de segregación racial. Una hora de vuelo desde Caracas y encontramos a los indios, las aldeas lacustres de Maracaibo, los Andes y sus nieves eternas. Dentro de pronto, Venezuela podrá acoger cantidades importantes de turistas que, en ningún momento lamentarán haber venido a visitarla, tantas son las posibilidades diferentes que este país ofrece. Porque, si su pueblo se politiza, es en relación a sus problemas internos. Es bastante equilibrado para juzgar a los extranjeros en función del régimen político del país de donde vienen. Siempre soñé que, a través de los grandes sindicatos, se diese a las familias la facilidad de que se reúnan durante las vacaciones, no en los enormes hoteles, sino en bungalows, donde tuviesen la posibilidad de vivir, comer, vestir según sus horas y como les venga en gana. Los aviones van más deprisa, los vuelos charter permiten disminuir enormemente el precio de los transportes. Entonces por qué los grandes sindicatos del mundo no poseen conjuntos bien concebidos de pequeñas casas donde sus miembros puedan gozar, a precios desafiando la competencia, una naturaleza y un clima privilegiados? En una palabra, se puede decir que Venezuela tiene de tal manera recursos que sólo esperan ser industrializados que no hay necesidad de una política especial, sino de un buen contable rodeado de un equipo activo, que, con la cantidad de divisas que les da el petróleo, construyan fábricas para explorar sus riquezas y ampliar el mercado del trabajo para todos los que tengan necesidad de él y lo deseen. Es necesario que una revolución se haga desde arriba hacia abajo. Tendrá resultados mucho más positivos que aquella, inevitable, que vendrá de abajo si la juventud, alimentada por las ideas nuevas, no tiene conciencia de una

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profunda modificación del sistema actual. Personalmente estoy convencido de que Venezuela ganará tal batalla, y así esta nación, que tiene todo lo necesario para ser feliz y próspera, dará al más humilde de sus ciudadanos un elevado nivel de vida y seguridad. 1951... Al llegar esta fecha tengo la impresión de que no hay, entonces, nada más que contar. Se cuentan las historias de tempestades, de correrías; pero cuando el agua está calma, tranquila, es preferible cerrar los ojos y reposar, sin nada que decir, en esas aguas claras y pacíficas. Pero las lluvias vuelven a caer, los regatos se llenan, las aguas pacíficas se agitan, un remolino nos coge y, aunque uno soñase vivir en paz, apartado de todo, los acontecimientos exteriores actúan tan fuertemente sobre nuestra vida que nos obligan a reentrar en la corriente y a evitar los escollos, a vencer los rápidos, con la esperanza de llegar, al fin, a un puerto tranquilo. Después del asesinato misterioso de Chalbaud, a finales de 1950, Perez Jimenez toma el poder, aunque se esconde tras el presidente de una junta títere, Flamerich. Empieza la dictadura. Primera manifestación: supresión de la libertad de expresión. La prensa y lo radio son sofocadas. La oposición se organiza en la clandestinidad y la terrible Seguridad Nacional, la policía política, entra en acción. Comunistas y adecos (miembros de la Acción Democrática, el partido de Betancourt) son perseguidos. Varias veces los escondemos en el Vera Cruz. Nunca cerramos la puerta ni pedimos la identidad sea a quien fuere. Pago mi tributo con alegría a estos hombres de Betancourt, cuyo régimen me liberó y me dio asilo. Actuando así, nos arriesgamos a perderlo todo, pero Rita comprende que no tenemos derecho a proceder de otro modo. Por otro lado, el hotel se volvió un poco el refugio de franceses en dificultad, de aquellos que llegaron a Venezuela con pocos recursos y no saben adónde ir. Junto a nosotros, pueden comer y dormir sin pagar mientras buscan trabajo. Hasta tal punto que en Maracaibo me llaman el cónsul de los franceses. Entre ellos, Georges Arnaud, que durmió, comió, se vistió y se proveyó de los medios necesarios para pasar a Colombia, y que, en el libro Sueldo del miedo, contará, más tarde, historias que yo le narraba; para agradecérnoslo, nos denigrará gratuitamente en un de sus últimos libros. Pero durante estos años me ocurrió un gran acontecimiento, casi tan importante como el reencuentro con Rita: reanudo las relaciones con mi familia. En efecto, desde que Rita se marchó, tía Ju escribe a mis dos hermanas. Y todas ellas, mis hermanas, y tía Ju, me escriben. Han pasado veinte años, el gran silencio termina. Tiemblo al abrir la primera carta. ¿Que contendrá? No soy capaz de leerla. Me repudian para siempre o, por el contrario... Victoria! Estas cartas son un grito de alegría de saberme vivo, en una situación honesta, casado con una mujer de quien tía Ju dijo todo lo bueno que entendió. Descubro a mis hermanas, y también descubro a sus familias, que se vuelven mi familia. Mi hermana mayor tiene cuatro hijos, tres chicas y un chaval.: Su marido me escribe él mismo, diciéndome que ha conservado su afición intacta y que está felicísimo de saberme libre y bien en la vida. Y fotografías y más fotografías, páginas y más páginas de recuerdos, y el relato de su vida, de la guerra, lo que

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han tenido que hacer para poder educar los hijos. Cada palabra es leída, pesada, analizada, para comprenderla bien, para apreciarle todo el encanto. Y como del fondo de los tiempos, después del gran agujero negro de las cárceles y de la reclusión, mi infancia se muestra: Mi apreciado Riri..., me escribe mi hermana. Riri... Estoy viendo a mi madre llamándome con su bella sonrisa. Le parece que en una fotografía que le envié soy el retrato de mi padre. Mi hermana está convencida de que, si me parezco a él físicamente, me debo parecer moralmente. Su marido y ella no tienen miedo de que yo reaparezca. La policía supo del viaje de Rita a Ardèche y fueron a verlos para pedirles noticias de mí, y mi cuñado les respondió: “Es verdad que tuvimos noticias de él. Está bien y es muy feliz, gracias”. Mi otra hermana está en París, casada con un abogado corso. Tienen dos hijos y una hija, una buena situación. El mismo grito: “Estás libre, eres amado, tienes un hogar, una buena situación, vives como todo el mundo. Bravo, querido hermano! Mis hijos, mi marido y yo damos gracias a Dios por haberte ayudado a salir vencedor de esta horrible condena a dónde te habían lanzado”. Mi hermana mayor propone recibir a nuestra hija en su casa para que prosiga ahí sus estudios. Está acordado, irá. Pero lo que más me impresiona es que ninguno de ellos parece avergonzarse de tener un hermano antiguo forzado evadido de la cárcel. Para completar esta lluvia de extraordinarias noticias, a través de un médico francés instalado en Maracaibo, Roësberg, consigo saber la dirección de mi amigo Dr. Guibert Germain, antiguo médico de la prisión, que, en la isla de Royale, me trató como a un miembro más de su familia, me recibía en su casa, me protegía de mis faltas y no dejaba, juntamente con su mujer, de darme confianza en mi valor de hombre. Fue gracias a él que el aislamiento completo de la Reclusión de San José fue abolido y gracias también a él que yo pude ir a la isla del Diablo para evadirme. Le escribo y, un día, tengo la gran felicidad de recibir esta carta: Lyon, 21 de febrero de 1952. Mi apreciado Papillon, estamos muy contentos de tener noticias tuyas al fin. Desde hace tiempo ponía en duda que hubieses buscado ponerte en contacto conmigo. Durante mi estancia en Djibouti, mi madre me dijo que había recibido una carta de Venezuela, sin sin embargo poder decirme exactamente de quien era. En fin, últimamente, ella me hizo llegar tu carta por la Sra. Roësberg. Así, después de algunas atribulaciones, conseguimos encontrarte. Desde septiembre de 1945, fecha en que dejé la isla de Royale, han pasado muchas cosas. (...) En fin, en octubre de 1951, recibí mi nombramiento para Indochina, hacia dónde debo partir de un momento a otro, quiero decir, el próximo día 6 de marzo, y durante dos años. Esta vez voy solo. Quizás después, allá, según el destino que den, pueda hacer las diligencias necesarias para que mi mujer vaya a reunirse conmigo. En fin, desde de la última vez que estuvimos juntos he recorrido tantos kilómetros! De todo ese pasado conservo algunos buenos

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después. me acuerdo de que nunca desesperaste y de que tenías buenas razones para eso. Él murió en 1950 y yo nunca más veré a ese médico lleno de modestia que habrá sido uno de los raros hombres. lo sé 12 En Papillon. aunque haya cometido un grave delito. pero. Cartas en que ella me habla de la vida de mi padre hasta su muerte. de mi cocinero (Ruche). tras mi partida hacia Djibouti. y poniendo en peligro su carrera. Guibert-Germain no irá con su marido a Indochina. Tuve noticias. La vida es muy rara. nunca más he sabido de él. más abajo. él decía que un hombre permanece hombre y que no está irremediablemente perdido. en cuanto a él. de ese profesor primario respetador de las leyes y de los magistrados y que decía. (N. Puedes estar seguro de que tenemos muchas ocasiones de hablar de ti y siempre nos acordamos de aquel famoso día en que el Mandolin (12) metió la nariz dónde no era llamado. y unos pocos otros. Contra todos. La Sra. además durante muy poco tiempo. sino verdaderas cartas de una madre. estamos muy contentos de saber que eres feliz. Guibert-Germain. Guibert-Germain. amigo. No hay palabras bastantes para decir el respeto que se debe a las personas como él y a una mujer como la suya. con palabras que sólo un corazón de madre puede encontrar. Por la fotografía pudimos ver que has tenido buen gusto. Bruet. el vigilante que descubrió la balsa escondida en una tumba. del T. . A. y desgraciadamente no he conseguido encontrar a ninguno de aquellos a los que me gustaba recibir en nuestra casa.) -145- . tu mujer tiene un aire encantador y el hotel parece muy agradable. con el Mayor Péan. Quizás un día tengamos la posibilidad de ir a hacerte una visita. un poco de nuestra vida. Mi mejor recuerdo para mi “protegido”. No son las de una madrastra que nunca nos conoció. a pesar de todo: “Mi chico era inocente. Mi apreciado Papillon. Guibert-Germain: Mis mejores saludos por tu éxito y para ambos mis deseos de un Feliz Año Nuevo.) He aquí. en fin. M. Mi apreciado Papillon. Hay también las cartas de tía Ju. Y. te adjunto una fotografía donde estamos los dos. sacada en Marsella. Me despido con añoranza esperando tener noticias tuyas de tanto en tanto. que se había instalado en Saint-Laurent. me disculparás que te trate por el apodo. a llegar a ciertos resultados en el ejercicio de las sus funciones.recuerdos. Sea como sea. Mi mujer y yo le deseamos a tu mujer nuestra mejor amistad y para ti nuestros mejores saludos. Nos ha gustado mucho la fotografía que te has hecho al lado de tu mujer y por ella tenemos la prueba de tu éxito. pero él nos despierta tantos recuerdos! (. hace cerca de dos años. con el coraje de defender ideas humanas en favor de los presos y.. del Ejército de la Salvación. quien sabe! Los acontecimientos nos sobrepasan. en la Canebière. cuatro líneas de la Sra. con buena salud y por último confortablemente instalado.

Es así que Caldera. Rita y yo tenemos en común que nos gusta la aventura y no pensamos en acabar nuestros días aquí. ciudad colonial. el calor aplastante de Maracaibo nos fatiga mucho y. En verdad que hay coraje. ¿no nos habremos engañado de ciudad? Este execrable Pérez Jiménez. Todo eso durante una época de violencia y crueldad sin discriminación. Se podía decir que ponía su ternura por mí sobre la de sus nietos. toda esa familia es igual.bien. con una paciencia inagotable. pues la sociedad es dura y no perdona fácilmente a una familia por tener a un delincuente entre sus miembros. La vieja carretera que baja de Caracas hacia el aeropuerto de Maiquetia y hacia el puerto de Guaíra sigue siendo la misma. seguro que iría junto a ellos”. vendemos el hotel. Pero. dejando tras de nosotros cinco años de felicidad tranquila y a nuestros numerosos amigos maracuchos y extranjeros. donde haremos escala y examinaremos la situación. por lo tanto a camino de Caracas. libre y feliz. Tanto más que estoy oyendo hablar de un gran desarrollo en la Guayana venezolana. sin gritos. nosotros las leíamos y releíamos. se hizo nombrar presidente de la República. de la misma raza del forzado”. Y redescubro Caracas. al final de la interinidad de Flamerich. Eso pasó en 1951 y subrayo que él era ya social-cristiano y se volvió en tal en razón de este milagro. Está en el otro extremo del país. Con mi enorme De Sotto verde. Rita y yo. cargado de equipaje. sin embargo. Todas esas preciosas cartas donde se reanudan los lazos rotos desde hace tantos años con mi familia. Hubo también personas lo bastante innobles para decir: “Oh. pero. Pero ¿es de verdad Caracas? Veamos. a pesar de su condición burguesa. Seguían meses de silencio durante los cuales él no pronunciaba el nombre de su hijo. a pesar de todas las dificultades encontradas durante su dictadura. sin pánico. actual presidente de la República desde 1970. tanto del lado gubernamental como del lado de la oposición clandestina. donde ha sido descubierta una montaña de hierro casi puro. con una sangre fría extraordinaria. que ella mimaba como pocos abuelos lo hacen. pero Pérez Jiménez hizo -146- . se rían de lo que otros puedan pensar y me digan de su alegría de saberme vivo. Debo agradecer a Dios el hecho de que todos los míos. una verdadera capital ultramoderna. 1953. pero esos pícaros le condenaron! ¿Donde podrá estar ahora que se ha evadido? ¿Estará muerto o vivo?” Cada vez que los de la Resistencia de Ardèche obtenían éxito en una operación contra el invasor. él y su mujer se limitaron a rezar para agradecerle a Dios haberles salvado la vida. decidió hacer de Caracas. Devoro todo eso como un esfomeado. De verdadero milagro ninguno de ellos murió y. escapa a un horrible atentado: una bomba de extraordinaria potencia es lanzada en la habitación donde dormía con su mujer y un hijo. como sea. Pérez Jiménez transformó totalmente Caracas y muchas otras cosas. tengan tanto amor por mí y coraje para. sin excepción. él decía: “Si Henri estuviese aquí. Con el tiempo. partimos una bella mañana. y la conservamos como verdaderas reliquias.

seco. La vida se transforma. Rita y yo marchamos hacia la capital de este Estado. — Deberías ser más discreto. hizo erguir inmensos inmuebles tan grandes como en Nueva York. Grande. y una poderosa energía despertada de este país adormecido desde hace siglos. El único error. que la atraviesa de punta a punta. aparentando cincuenta años. Muchas veces le ofrecí venir a vivir con nosotros en Maracaibo. una pequeña suma que me había mandado pedir para instalarse en Guaíra. la presencia de técnicos extranjeros para dar una formación técnica a miles de jóvenes que habrían adquirido así una profesión o una especialización. a pesar de su fuerza ilimitada. Un amigo que encontré le entregó de mi parte. Aprovecho nuestra escala en Caracas para reanudar contacto con amigos y para saber qué ha sido de Picolino. obra de Medina. Sin hablar de la mejora de la red de carreteras. volveremos para instalarnos en Caracas. o tu eres un francés que se llama Papillon — me dice. No he sabido nada más de él. mandé regularmente a personas a visitarlo y llevarle algún dinero. a la vez que expertos de todo género. Quizás tomó un barco para Francia. que permite conectar la ciudad al mar en menos de un cuarto de hora. viejo. Le vieron pasearse por el puerto de Guaíra y después desapareció completamente. — O yo estoy loco. a fin de convencerle de ir a Maracaibo. Ahora nadie sabe lo que le ha pasado. más adaptada a la vida moderna. fue el de no aprovechar o aprovechar muy poco. Los otros países lo miran de diversas maneras y afluyen capitales extranjeros. y siento pena de no haber hecho nada. En el barrio del Silencio. Ciudad Bolívar. para probar que. situada a la orilla del Orinoco. La situación es clara: si no encontramos lo de que necesitamos en la Guayana venezolana — donde hay el famoso incremento de hierro y donde un general arquitecto. la inmigración se abre a esta sangre nueva. en 1952. de la construcción de conjuntos urbanos y otras transformaciones. cerca del puerto. acaba de desbravar el explosivo bosque virgen y sus inmensos cursos de agua.construir una magnífica autopista. En el De Sotto lleno de maletas. Después de una noche en el hotel. de tres carriles. guiña los ojitos que casi desaparecen por entre la rendija de los párpados. Han pasado más ocho años cuando vuelvo a encontrar esta ciudad provincial repleta de encanto. Es una verdadera danza de millones de dólares. quemado por el sol. mientras que antes eran necesarias dos horas por la antigua carretera. donde las personas son gentiles y acogedoras. en mi opinión muy grande. el General Ravard. pero todas las veces me decía que sólo en Caracas había médicos. antes del viaje Caracas. Abre en pleno centro de la ciudad una autopista extraordinaria. Parecía que había recuperado más o menos el uso del habla y que su brazo derecho también funcionaba mejor. notable técnicamente. justo nos habíamos instalado en una explanada para tomar un café cuando un hombre se para frente a nosotros. Durante estos pasados años. pueden ser dominados —. ¿Y si la señora que está conmigo no lo supiese? -147- . en esta época. un pequeño sombrero de paja en la cabeza. volviendo positivo el nuevo ritmo de vida que el país tiene.

pero el resultado sí lo conozco. Le invito a almorzar. Le digo que tuve sobre todo mucha suerte. Es como le digo. porque. me evadí sin una palabra y. pero no lo ve. — ¿Felices? — Más o menos. llegué a París. mucha suerte. Marcel. — ¿Y como va eso? — No va gran cosa. ¿no es así? Pues bien. después de haber pasado por Estados Unidos. Pero veo que tu situación no es mala y. mi señora. fui apresado y de nuevo enviado al presidio. Unos pantalones. “No me cree.— Disculpa. Me he sorprendido tanto que ni me he dado cuenta de que estaba diciendo una estupidez. en cuanto a él. pero un día estaba borracho. viejo. Se trata de un viejo amigo. Después de algunos sorbos de vino chileno dice: — Pues. Pienso rápidamente: “Mientras no se trate de una cosa muy cara!” — — — — — — — — ¿Que necesitas? Dilo. empecé a pelear y mi adversario cayó sobre mi cuchillo. La causa la ignoro. voy a pedirte algo muy importante. no necesita decirme que falló. ¿Cuando te vas? Esta tarde. Papillon! Ese canadiense cayó sobre mi cuchillo. pues su traje habla por él. los antiguos forzados. — ¿Sois muchos. Denunciado seguramente por un imbécil cualquiera. un par de zapatos. Anda. tal como me ve aquí yo era un sujeto fuerte y destemido en mi juventud. Marcel B.” — ¿Y que haces ahora. La gente sabe que él está allá. Está completamente perplejo de verme en tan buena forma y cree que he alcanzado una buena situación. discúlpeme señora. Sólo lanza rayos invisibles que matan a los tomates en pocas horas. aquí? — Una veintena. -148- . Sra. donde conocí a su marido. palabra que sin tu oferta yo no te pediría nada. Sepa que después de mi primera huida de la cárcel llegué hasta Canadá y me alisté nada más ni nada menos que en la Policía Montada canadiense! Debo decir que soy un viejo acorazado. — No hablemos más de eso y siéntate aquí con nosotros. sube al coche. Hablamos. porque si no podrías llevar a los novios en tu cochazo. — ¿Y por qué? — Misterios de la naturaleza. como yo sabía que la policía canadiense tampoco me creería. Podría haberme quedado allí el resto de la vida. una camisa y una corbata. Marcel? — Tengo una plantación de tomates en Morichales. A veces un grupo de nubes no deja que el sol salga abiertamente. estás teniendo suerte! Sí. ¿Es tuyo esto? So pícaro. Éramos dos buenos amigos. Es una pena. — ¿Necesitas alguna cosa? — Papi.

Rápidamente encontramos uno que corresponde simultáneamente a nuestras capacidades y posibilidades financieras. y cogió como yo dos años de Reclusión. ¿Qué dices? ¿Maturette? Pues si. Maturette. ingenieros químicos. Soy feliz. pues los anteriores propietarios habían venido de las islas Canarias y fue necesario reformarlo todo. sólo cuenta aquello en que nos volvemos”. por una extraordinaria coincidencia no sólo le encuentro.— — — — — — — ¿Que novios? Es verdad. que. se trata de un gran amigo. Una única alusión al pasado: — Con un poco más de suerte. sino que había hecho con nosotros dos mil kilómetros en una barca en pleno océano. feliz. ¿Lo conozco? No lo sé. fuimos apresados. mitad en venezolano. reconducidos a la cárcel. la ciudad que se yergue al lado del yacimiento de hierro que se apresuran a explorar. Con él escapé veinte veces de morir en el mar. Y ahora que estamos en camino de una nueva aventura. Fue una de las raras veces que lamenté no haber sido bautizado. De entre ella. — Sí. y que nos conviene perfectamente. una pequeña casa de ladrillo. limpia. En Ciudad Piar no encontramos nada que nos convenga y regresamos a Caracas. Maturette! El pequeño pederasta a quien no sólo le facilitamos la evasión del hospital de Saint-Laurent-du-Maroni. no me voy. creyéndose en una situación. Y también industriales. aunque modesta. Se trata de un restaurante cuyos propietarios pretenden cambiarse. a pesar de todo. el Parque Cardobo. para adquirir ahí un negocio próspero. no te dije que el traje era para ir a la boda de un antiguo forzado. Al día siguiente asistimos a la boda de Maturette con una gentil chavala color de café con leche. muchos profesionales liberales: médicos. le hablo a Rita de Maturette. lo arriesgamos todo. con cocina. al borde de un lugar muy bello. Aragón. sino que además en víspera de su boda. y me parece que tu también tienes un aire feliz. y nuestra clientela aumenta día a día. pero nuestros destinos habrían sido diferentes. No se habla más de marchar. ¿Que tiene eso de especial? ¿Se trata de algún enemigo? Todo lo contrario. No me cuenta su segunda huida y yo no le cuento la mía. Hicimos nuevas cartas de restaurante. Se llama Maturette. dentistas. pues eso me impidió de servirle de padrino. ducha y comedor. Y mientras seguimos viaje hacia Ciudad Piar. abogados. mitad en francés. Y nos viene simultáneamente este mismo pensamiento: “El pasado no quiere decir nada. No fue fácil al principio. -149- . Y en este buen ambiente los meses pasan sin historia. Con un nudo en la garganta nos despedimos. pero posee. podríamos haber sido libres diez años antes. de los extraordinarios giros y situaciones de la vida. No pude hacer menos que pagar la cuenta y vestir a los tres hijos que ellos habían tenido antes de presentarse ante el cura. Maturette vive en un barrio pobre donde el De Sotto causa sensación.

es un gran día.) Es verdad. un gran guerrero que. los trescientos. indios que viven en la frontera con Brasil. el libertador de la Venezuela. Voy a jurar fidelidad a la bandera de mi nueva patria. junto a los otros. no habrá él también sembrado su sangre sobre este país para dar origen a una raza de hombres generosos. es hoy y para siempre que siento verdaderamente caer las esposas a las que me amarraron. una bella embarcación que nos conduce. Y sigo temblando cuando lo voy a buscar a la Embajada de España con un visado de tres meses.VEINTISETE AÑOS DESPUÉS— MI INFANCIA Los acontecimientos se precipitan rápidamente. un lunes.. Hoy. 13. humanos. de tal modo todo eso se agita dentro de mi pecho. Rita y Clotilde están sentadas entre el público. Tiemblo de emoción cuando me lo entregan. yo. sin que las autoridades hayan creído censurable nada de lo hecho en mi vida de futuro ciudadano. A grito pelado. aquel a quien la madre patria condenó peor que a la muerte por una falta que no había cometido. Estamos a 5 de julio de 1956. siendo alcanzado por numerosas flechas. según la cuál se consideran hijos de Peribo. Pienso en lo que me dio este pueblo venezolano: ayuda material y moral sin hablarme de mi pasado ni una sola vez. el que lo hace con más sinceridad soy yo. pienso en esta leyenda y me pregunto a mí mismo si Simón Bolívar. Papillon. a Rita y la mí. Iba subiendo siempre y de las heridas caían gotas de sangre que. entre todos. de tal modo las ideas se embarullan en mi cabeza. Siendo venezolano. Es verdad. si Francia es mi tierra. cuando nos llega una noticia extraordinaria: el Ministerio de Interior me notifica que mi pedido de naturalización es aceptado. Somos trescientos delante de la bandera. Y aún tiemblo cuando me lo sellan en el embarque a bordo del Napoli. la juramos. al tocar el suelo. entono las palabras del himno de mi nueva patria: “Abajo cadenas.. Tiemblo al recibirlo de las manos del -150- . que no había pensado nunca más cantar un himno nacional en mi vida. Suena el himno nacional. puedo tener un pasaporte y lo obtengo con facilidad. Pienso en aquella leyenda de los ianomanos. creyéndose en peligro de ser alcanzado por las flechas enemigas. se transformaban en ianomanos. Todo el mundo está en pie. Para siempre. conociendo mi pasado. pero estoy seguro de que. Solemnemente. exactamente el día 6 de junio de 1956.. Es difícil decir lo que siento.” (Abajo los grilletes. Miro fijamente la bandera estrellada que sube por el mástil y las lágrimas me resbalan por la cara. legándoles lo mejor de sí mismo.Son las nueve de la mañana. — Juren fidelidad a esta bandera que es suya ahora. Sí. camino de Europa. es la recompensa de más de diez años pasados en Venezuela. Venezuela es mi cielo. a Barcelona. saltó tan alto para escapar de la muerte que subió por los aires. día de la fiesta nacional. aquella que me aceptó.

este viaje preparado a la ligera está destinado a encontrarme con mi familia. podrías ir a besar a los tuyos sin nada que temer. que a duras penas me deja bajar a la bodega. en el puente del Napoli. Gracias a ti voy de nuevo encontrar a los míos. para que no lo pueda perder de ninguna manera. Todo es bello ya que Rita y yo tenemos el corazón en fiesta. 1930-1956: veintiséis años. Hace veintiséis años que no les veo. durante años y años no creí realizable esta posibilidad. a veces. el de mi nueva patria. Pasamos Gibraltar y volvemos a perder la tierra de vista. en el fondo de las bodegas. Cuando dejé Francia a bordo de La Martinière. nuestros ojos se buscan para poder hablar sin que nadie nos entienda. El barco navega rápidamente. en suelo español. en el bar. Un día. Porque vamos a España. Todo es bello en este viaje. al abrigo de la policía francesa. para asegurarme si el gran Lincoln que compramos está bien amarrado. en el salón. en mi chaqueta de yachtman. Este pasaporte. bien protegido con la cremallera puesta por Rita. diviso la costa. rasga el agua en un enorme V cuya base va aumentando de tal manera que poco a poco desaparece y se confunde con el mar. querida. sellado con el visado de entrada. hoy tengo cincuenta. Su mes de vacaciones es agosto. Todos acordaron en venir a estar con nosotros. voy algunos ratos a la parte delantera. Y lo hago de tu mano. haya o no gente a nuestro alrededor. en España. si tienes confianza en mí. Los días van corriendo y. como el vigilante. como si esa zona del barco estuviese más cerca de nuestro fin. que me ha vuelto de nuevo ciudadano de un país. tierra europea. un francés hijo de franceses. si quieres y cuando quieras. de un momento a otro. Y hoy. ahí. mi tierra.guardia civil. El corazón me golpea fuertemente. como la lluvia cuando fustiga el puente. ¿Venezolano? ¿Tu. Tenía veinticuatro. se encuentra mi nuevo pasaporte. Pasaremos un mes juntos. Nos estamos aproximando. mientras el barco se alejaba de costa. Y sus ojos me responden: — Te lo prometí. En verdad. porque íbamos metidos en jaulas de hierro. una cárcel precoz. Ya sea en el comedor. Hay personas que mueren antes de llegar a esta edad. el barco maldito. las piernas extendidas sobre esta especie de meialua de madera blanca que prolonga la silla. cuando. Tierra de España. junto a la tierra francesa. que nos condujo a la Guayana. al puente. Confortablemente instalado en una tumbona. Y mis ojos le dicen a Rita: — Gracias. un tipo con cara de pocos amigos. serán mis invitados. junto a la frontera francesa. tanto el mar cuando está embravecido. de mi otra identidad: “Venezolano. Toda una vida. alejarse poco a poco de mí para siempre (así lo creía entonces). no podía ver la tierra. mis ojos buscan ávidamente el horizonte. sin cualquier posibilidad de error. donde va a aparecer. es uno tesoro de tal magnitud que Rita puso una cremallera en cada bolsillo interior de mi chaqueta. más -151- .

pero hay que comprender que. mi madre era mi “hada”. en esta tierra reposa mi madre. Mi infancia. es el niño. ambos muertos. Me cuesta un poco hacer lo que mi madre me pide todos los días antes de partir: prestárselo a todos. casi blanco. Sé que con mi manera de contar las cosas haré sonreír a algunos. “manas”. Louis. Bonnot. Pedaleo con tanta fuerza que. ¿Mi madre? Una madre. niños y niñas. a pesar de todo!” En esta tierra de Europa que se aproxima tan deprisa que ya se definen nítidamente los contornos. cuando mi abuelo Thierry me compró un bonito caballo mecánico. Altivo como D'Artagnan. mis hermanas. a uno cada vez. Después me da un empujón en la pequeña ladera a la que llamo “la costanera” para. con las palabras que entonces oía. reposa mi padre. y le dice al portero. amiga de mamá. y vive el resto de mi familia. la directora. de crin natural. Thérèse. yo su “tío”. Todos mis pequeños camaradas. A veces. una vez en fila. y comía montones de peras que me provocaban cólicos. no es el hombre de sesenta y cinco años escribiendo para salones mundanos. de profesores de primaria. para que nadie me pudiese ver desde las ventanas de la casa (que quedaban en el primer piso). Louis: — Abra la puerta de par en par para que Riri entre en la escuela sobre de su gran caballo. que me lleva la merienda. vienen admirar y acariciar esta maravilla. tras una extensión más plana. es el Riri de Pont-d'Ucel que cuenta de esa manera una infancia que se grabó tan profundamente en él que escribe con las palabras que entonces empleaba. en terreno plano la empleada se ve obligada a correr para seguirme. Cuando toca la campanilla. mi garanhão.. La Sra. pero lo hago a pesar de todo. una comunión tan grande entre ella y yo que no formábamos más que un único ser. Bonito. Color castaño claro. No me daba cuenta de cuando me desnudaban o cuando las manos finas de mamá me ponían el pijama. coloca el caballo debajo del porche y. el único caballo mecánico que existe en los dos pequeños pueblos de Pont d'Ucel y Pont d'Aubenas. así. Y que crines! Negras. Le doy un beso a la empleada. Tenía cinco años. me recibe delante de la escuela. una gran vuelta de honor. me acaricia los largos cabellos rizados que me caen sobre los hombros. después bajo con calma de la montura y la conduzco de la mano. las peras que estaba prohibido cogerlas antes de que papá diera su permiso. llegar al jardín de infancia. quizás. con miedo de que empiece a girar y se me escape. el portero. entramos en la clase cantando No iremos más al bosque. y mi padre nunca fue otra que “papá”. y a la Sra. cuando narro mi infancia. y de Ardèche además? Pero vaya allá. como los de una niña.que eso. magnífico. un hada. pero. Bonnot. siempre caídas sobre el lado derecho. como el peral era bajo. Y.. yo trepaba como un indio. -152- . pedaleando con toda la fuerza entro a toda velocidad en el patio de la escuela. Un jardín donde crecían las grosellas que mis hermanas y yo comíamos todavía verdes. Yo ya tenía ocho años y muchas veces todavía me adormecía en las rodillas de papá o en el regazo de mamá. primero. Doy.

Yo era el más mimado de los tres: es natural. que podría haber hecho una buena boda. del T. con la bonita dote que la esperaba. que no habría tenido nunca necesidad de trabajar. se vio sin ninguna dote y obligada a trabajar! Todo eso. tanto mamá como su hermana. Mi abuelo era formidable. habrían podido salvar algo si mi abuelo no hubiese tenido la idea loca de hacer jardines colgantes sobre los techos de sus casas de Sorgue. (N. al fin. Qué bonita es mamá. siempre elegante! ¿Para que describirla? Es la más bella de las mamás.) -153- . durante mucho. decía tía Léontine). decía tía Ontine. que. al punto de que sus cuatro paredes hubieron de ser reforzadas con gruesos barrotes de hierro en X. como Raymond Poincaré. de finca en finca. dulcemente. La mayor tiene ya once años y la más joven. Pobre mamá. ¿no es verdad. mientras que yo. el futuro heredero del nombre. sin embargo. la más dulce. tiene siempre papeleo de los campesinos para llevar o traer. de teca. De hecho. mucho tiempo. a dónde voy siempre en las vacaciones (“Por lo menos que gane para los cigarrillos”. las casas se habían empezado a rajar. Siendo justos. “Creía que estaba en Babilonia!”. a causa de estos “espléndidos” jardines. pasando por gran señor en Aviñón y teniendo encuentros frecuentes con bellas campesinas en sus paseos en el campo. mucho más. lo cojo yo al vuelo cuando las personas mayores hablan sin fijarse en la presencia de un niño. Tenía un cavanhaque y un bigote color de nieve. para ir al campo tirado por un magnífico caballo negro. y la apretaba contra mí. rectificaba: “Si debemos ser justos. ponía el brazo por detrás de su cuello. diez. más mayores que yo. arrodillado en una silla detrás de su banco. Y mi linda mamá. yo era el joven. el rey soy yo. por la mañana. las manas. sin darme cuenta del momento en que ella se retiraba. esbelta. montándose en un carruaje con dos espléndidos caballos pedreses o en un tonneau (13) de teca. ¿No es maravilloso tener una madre que toca piano sin ver la canción ni las teclas? De hecho. eran. le tapo los ojos con mis manitas. Lo único en contra es que. De su mano voy con él. como todas las hijas de la buena burguesía! Y no es culpa de mi mamá si a mi abuelo le gustaba la gran vida. he aquí que un día se ve en la obligación de ser una simple profesora de primaria. esos jardines sobre los techos eran espléndidos”.cuando ella se aproximaba a mi pequeña cama. que acogió a mi abuelo en su casa. particularmente tía Ontine (tía Léontine). yo me despertaba un poco. Mamá. mamá? Ellas son las princesas. haber llevado una vida a lo grande (nadie lo diría al verlo). ella no estaba destinada a ser profesora. Noto que mi tía tiene razón cuando dice que se para durante más tiempo en determinada finca donde la habitante es guapa. Mi abuelo era muy rico y mamá no estudió en la escuela oficial. Resultado: bellas casas vendidas a un precio ridículo. por supuesto. Vena-si como ella toca piano. y entonces me dormía. Ellas. aunque persona muy gentil. en Fabras. por el hecho de que su padre. sí. Ella y tía Léontine frecuentaron las escuelas más caras y más selectas de Aviñón. Pero él me explica que la belleza de la propietaria de la finca donde nos demoramos más tiempo no tiene nada que ver con el 13 Pequeño carruaje de dos ruedas. Nuestras respiraciones se confundían. la más distinta. Como es secretario de la Cámara de Fabras.

con el simple impulso del buceo alcanzo casi la otra orilla. Así pude conocer a tu padre. para poder mirarnos durante más tiempo. Aprendí solo en el canal. ¡ah! aquellos días de sol en el agua de mi Ardèche! Las truchas que se pescaban con la mano! Sólo regreso a casa cuando estoy completamente seco. Va integrado en los cazadores alpinos. donde vivimos. con doce años. tu no estarías aquí si yo no me hubiese quedado sin nada. uf! ahí estoy. Hace dos años que llevo el pelo corto. tanto mejor. existe una finca de café explotado por los Debannes. volverá pronto. mi hada. consciente de su responsabilidad. el más maravilloso de los hombres. obedeced a mamá. Esto va a ser breve. que es de mi edad y que sabe jugar a papás y mamás mucho mejor que mi vecina de Pontd'Ucel. respondo siempre: “De casa de los Debannes”. Voy a nadar a escondidas al Ardèche. o bucea rápidamente si alguno de nosotros tiene dificultades en agarrarse a los juncos. No tenemos bañadores. como yo. muy lejos. la suya y la mía. De hecho. Vamos a acompañarlo al tren. Él. que suerte que tuve de que al abuelo le gustaran los jardines colgantes! Tengo ocho años y las tonterías empiezan. Riri. agarrándome a los juncos. cuando me preguntan: “¿Donde vienes. pues es la única finca donde me dejan montar el burrito de la casa y donde puedo estar con Mireille. mi madre. Y vosotras. pues se seca más deprisa. en el primer piso. y así. Hay que estar pendiente del vigilante del campo. los cuatro. pero no aquí. — ¿Y donde estaba entonces? — Lejos. porque se va a quedar sola a cargo de las dos clases. ayudadla en el trabajo de la casa. nos tiende la mano para que subamos a la orilla. Vigilándonos con atención. Y con esa explicación no hay más conversación. Mamá sabe que cuando estoy en casa de esta buena gente estoy siempre seguro. — Que felices somos — dice mamá. venga de donde venga. Somos siete u ocho jóvenes. A mí me conviene. y nos bañamos desnudos. uno. todo el mundo lo dice. 1914. Me tiro de cabeza y. donde nuestro padre nos hace grandes adioses con el cuerpo medio salido por la ventana. Nos dice: — Portaos bien. Me lanzo al agua. que es profundo pero tiene sólo cinco metros de ancho. Ah. — Felizmente tu abuelo se arruinó. espera a los menores. Es la guerra y papá se marcha. -154- . naturalmente. Al llegar. más mayor. Y en la estación vemos. los dos alojamientos — ya que papá da clase a los niños y mamá a las niñas —. partir el tren. Dos o tres brazadas rápidamente y. Al lado de la escuela primaria.caso. niñas. Solamente le agrada hablar con ella porque es amable y buena conversadora. Riri?”.

mientras le digo: — No tengas miedo. Ayúdame. Una noche. Cuatro años en la historia del mundo no son nada. abrazándola con mis bracitos de niño y me quedo con la impresión de que la protejo.En casa estos cuatro años de guerra no tienen ninguna influencia sobre nuestra felicidad. mi pequeño Riri. Sus censuras son un murmullo más y hay que hacer que mis hermanas no oigan la lección de moral. ven a ver. Crezco deprisa y jugando a soldados y batallas. Siempre cumplo mis promesas. Mamá me cura los rasguños y me pone carne fresca sobre el ojo hinchado. El piano se cerró el día en que papá marchó a la guerra y no se abrirá hasta que vuelva. que chirría un poco. hicieron ruido al robar la leña. entre un día y una semana. Me enrosco contra ella. Disparo con el fusil del papá dos cartuchos de caza contra un jabalí. mamá. Mi hermana mayor está crecida. nerviosa. se bate como un bravo. Abro la ventana. Me levanto con calma para que no se oiga en el patio ningún ruido de nuestro cuarto. siempre contento y sin una lágrima. Nos roban la leña amontonada debajo del porche de la escuela y mamá. La luna ilumina el patio como en pleno día y se ve perfectamente que debajo del porche no hay nadie. Cojo el fusil. en el frente. Es cierto que a veces les tiro de los pelos. que gira sin chirriar. mamá. vencedor o vencido. -155- . Este grupo de sesenta alumnos es agotador. yo soy el hombre de la casa y soy suficientemente mayor para defenderte. Duermo con mamá en su ancha cama donde tomo el lugar de papá. Y soy yo quién la tranquilizo. Con calma. me abanou y. El montón de leña continúa perfectamente arreglado: — No hay nada. sin gritar nunca. mamá está cansada. tiene trece años. cuchichea a mi oído: — Oí ladrones. Aguanto la respiración y. mamá. siendo obediente y bueno. esto sobrepasa mis fuerzas. me reprende un poco. Nos unimos un poco más. Cuatro años para un niño de ocho años son muy importantes. que. No puedo más. sudando. mi tesoro. pero no es frecuente. — No tengas miedo. Todo eso termina con algunos besos y el compromiso de portarme bien. mi hada despierta. Vuelvo todo roto. Yo soy el menor y también ellas me quieren. mira. tiene miedo por la noche. abriendo con una mano uno de los batientes. pero. lleno de arañazos. e Yvonne doce. Todo debe quedar entre nosotros dos: — Se bueno. levanto el cierre con la punta del cañón. Me pongo la culata al hombro listo a disparar sobre los ladrones y alejo el batiente. con todas las precauciones.

un beso en su cara y asidos de las manos regresamos a la clase. querido. La caza a los pájaros con honda. que mi padre estaba herido. que había ido al río para coger in fraganti a los pescadores con red. como si yo no lo supiese: — Menos mal. que me encanta. No hay gritos ni prácticamente lloros. Generalmente me quedo en la primera fila de pupitres. Y tantas otras. constituía para nosotros una verdadera aventura. mi mamá querida. Y mi corazón de niño encuentra esta respuesta cuando ella me dice. el pequeño Riquet Debannes y yo fuimos al campo con el fusil para cazar un conejo que él había visto saltando en un campo. entre los diez y los once años. tranquilos por la certeza de que no hay ladrones y mamá feliz por saber que su hijo es valiente. Nadie desconfía de nada. y por dos veces. Salgo detrás de ella. Me apoyo a ella pero no lloro. Observo a mi madre y siento admiración por ella. — Pues sí! Tienes razón. abrazados. sollozando. A pesar de toda esa felicidad. mamá.. Llora. Veinticuatro horas después estamos todos apesadumbrados. Mis hermanas no están. decidido a intervenir si alguien se porta mal durante la clase. La encuentro apoyada en la mimosa que está precisamente a la derecha de la puerta de entrada. hago algunos disparates. sino todo lo contrario. pero hoy me coloco al final de la clase para poder vigilar a todos los alumnos. por dos veces. Y de pronto mamá reconoce que tengo razón. Tiene una porción de pequeñas astillas de obús en la cabeza. pues deberíamos haber dado ciencias naturales. La guerra ha terminado para él y así tenemos la seguridad de que regresa vivo la casa. Cede al peso del disgusto. Pero siempre espero que ella nunca lo sepa. Sacar y volver el poner el fusil en casa. fueron a la Escuela Superior de Aubenas y no regresarán hasta las seis. 1917. Mamá dio sus clases. -156- . y que nosotros tiramos desde puente al Ardèche. aunque no quiera lastimar a mi mamá-hada. pero su vida no está en peligro. la bicicleta del guardia del río. sin que mamá lo viese. A las tres y media mamá está agotada y me doy cuenta de eso. Un gato atado por el rabo a la campanilla de una puerta. Ella resuelve la situación escribiendo en la pizarra el enunciado de un problema de aritmética y diciendo: — Necesito ausentarme unos minutos. sin papá en casa. papá va a regresar vivo. a los diez años. Un beso en mi frente. nos quedamos un momento en la ventana.Y los dos. Busco reconfortarla. Hagan este problema del cuaderno de ejercicios.. El choque es violento y la noticia llega a través de la Cruz Roja. Papá es herido.

Lanzo y vuelvo a lanzar el cuchillo. felices. Dos meses enteros con papá! Hay. Nos separan de mamá. Hay dificultad de alojamiento. Sin embargo. Sin embargo. Mis hermanas vienen a visitarme y regresan a su internado. Y entonces me encuentro a la muerte que avanza silenciosamente hacia mí.La costa de España se vuelve cada vez más nítida y puedo distinguir ya manchas blancas anunciando las casas. Como no espero nadie. seguramente contraída al cuidar de los indochinos en Saint-Llamas. Parece que mamá va mejorando. pasadas en Saint-Llamas. domingo. en tren. Y la acompañamos al hospital a dónde va todas las mañanas a consolar y cuidar a los heridos. en Vogué. dar el brazo a un invidente. Mi reloj marca las cinco. ofrecerles alegría. hoy. papá consiguió un milagro. a treinta kilómetros de Aubenas. Casi siempre. Y nos lo recuerda: — No debemos ser egoístas. debidas a la infinidad de pequeñas astillas alojadas en la cabeza y que no podían ser extraídas. Debemos ayudar a los demás al menos tres horas al día. tía Antoinette. No eran muy graves sus heridas. que. En la carretera. Pasó a los servicios auxiliares y así dejó el frente. oír las historias de los enfermos que se encuentran en cama y que hablan de su familia. Y fue al regresar un día a casa. hasta una fiambrera noruega. ya que el médico le diagnostica una enfermedad contagiosa desconocida. en cada golpe. no miro al final de la carretera. Estamos al fin reunidos. me siento triste y rehúso ir a pasear con los otros. mis queridos. mamá se sintió tan enferma que fuimos a casa de la hermana de mi padre. poner ligaduras. Oigo silbar el tren a su llegada y a su marcha. también profesora. delante de la escuela. queda clavado en la corteza del árbol. por donde aparecen las personas que bajan del tren. La costa se aviva como se avivan las vacaciones de 1917. y pensar sólo en nosotros y en las bromas. No debemos pasar los días corriendo y riendo. Los mensajeros -157- . también en Aubenas. en especial de sus hijos. El sol está más bajo y ahora me molesta. paso mis días. Esta carretera viene de la estación de la vía férrea de Aubenas. todo lo que hay que tener. llenos de salud y alegría. Mamá está radiante. Me siento sólo y lanzo un cuchillo al tronco de un platanero. La profesora de Saint-Llamas le presta el piso durante las vacaciones mayores. en dónde papá fue designado como vigilante del polvorín. Conseguimos vernos libres de esta horrible guerra. Cambio de sitio. escribir cartas. en Lanas. Las personas viven en cuevas. ya que la tierra se encuentra superpoblada. aunque para otros ésta siga todavía. Cada uno de nosotros debe hacer cualquier cosa útil: empujar la silla de ruedas de un herido en estado grave. Las acompaño hasta fuera de los edificios de la escuela. con el corazón velado. que se encuentra poco más o menos a quinientos metros. en la casa de la escuela. incansablemente. Sólo algunas perturbaciones. Mis hermanas han sido internadas en la Escuela Superior de Aubenas y yo en la escuela superior de jóvenes.

ellas no tienen derecho de pensar siquiera de que pueden venir a sustituir una madre como la mía. lo siento. mi corazón se había parado y mis ojos tenían tanta ganas de llorar que. sin revuelta. Preferirían estar ellos muertos a tener que enfrentarse a mi y decirme lo que yo ya sabía. muerta sin darme un beso. Puedo aceptar gentilezas. Creo que lo han comprendido. mi abuela paterna y. sin tener necesidad de emitir siquiera un sonido: “Tu mamá murió. repleta de sol de este final de verano. son mi tía Ontine. “Mamá me habría dicho esto así. Muerta y enterrada sin que yo la haya visto. sirviéndose de ellas como para esconderse. Ya me cuesta ya tener que pasar las vacaciones en esta cabaña. los rostros escondidos bajo los velos de crepe negro que llegan casi hasta el suelo. Internadme. aún más. ya que yo. cuando este rebozo de hechiceros de la desgracia habla y me dice. nada más provocan en mí que una reacción contraria. los hombres. Los reconozco a pesar de sus ropas de luto. por último. -158- . más que eso. Papá. Las lágrimas le caen continuamente. se aproxima a mí y me abraza sin una palabra. la casa que. no. no querer oír más palabras tiernas. y mis dos abuelos. interno. No tienen valor. rompo en hipos cuando oigo: — Ha muerto pronunciando tu nombre. no estaba ahí. hasta las más sinceras. tienen vergüenza. Permanezco sin hacer ni un gesto. durante el tiempo de clases. sin gritos. lo que nunca pasa. ¿Como podría haberlo hecho? Mi sangre se congeló. Y me desmayo. Rodeada por ¿quién? Por nadie.” Me pasa. cabizbajos. Su pobre rostro no es si no el espejo del sufrimiento más desesperado. todos de negro. — No quiero continuar a viviendo aquí. lo se. Hasta parece que consigue casi enderezarse totalmente. Entonces. la casa a dónde me hicieron regresar con miedo de que me dejen en la escuela. como ciertamente hizo en las trincheras durante la guerra. atenciones de tías y de abuelos. tanto más ahora. mi tía Antoinette. contraídos. donde los gestos y las palabras. pero nunca palabras de madre. No fui a su encuentro ni hice cualquier movimiento. pasa hacia adelante. es lúgubre y negra. triste y desesperante. está muerta y sola”. su mayor amor. Es eso mismo. detrás. No quiero ser embalado o mimado por quien quiera que sea. Finalmente. no dejaban correr las lágrimas. ya que mi padre continuaba movilizado. Él no extiende los brazos para acogerme y bien sabe que no consigo hacer un movimiento. casi como una oración.de la muerte. Se lo digo a estas pobres mujeres. donde el abuelo habla de que papá regresará pronto. La casa a dónde vino mi tía Antoinette a ocupar el lugar de mamá. la casa donde todo me irrita. Mi padre. literalmente quebrado. El grupo paró a más de diez metros de mí. la casa donde cada división era para mí un santuario. cada objeto una reliquia. donde todo me hiere. a veces. la casa ya no será nunca la misma casa. la casa donde un pobre viejo y dos mujeres intentan darme toda la ternura. así como las dos clases: la casa con mis abuelos maternos.

desde la ventana de la biblioteca. Hicieron una estimación de los muertos de la región y después el visitante tuvo esta frase infeliz: — Nosotros escapamos bien de esta guerra. donde me preparo para el examen de admisión a las Artes y Oficios de Aix-en-Provence. Vacaciones formidables. una piedra que le acierta en plena nuca. las esconden. Los pícaros ya se han dado cuenta de como son las personas cultas y distinguidas y. y ni se mueven. En vez de rodear totalmente el patio o de pasear de allá para acá en toda su extensión. Los observo con toda la atención. parece que sienten vergüenza de ellas. Charrière! Y su cuñado también. en la región de Drôme. Al día siguiente voy precisamente a instalarme en el lugar donde mejor pueda verlo todo. cuidando las cabras y las ovejas con mis amigos. Esos. No puede saber quien le ha tirado la piedra ni por qué. como interno de la escuela superior. comió queso y bebió algunos sorbos de vino tinto. Salí antes que él. Pero los jueves. Espero que pase y le tiro. No quieren que nadie vea a sus madres. nos salimos muy mal de esta desgraciada guerra. se instalan en un banco. podré ir al prado. pero también seis años de cero en comportamiento. Se ve inmediatamente. para que le curen la herida. prometerme a mí mismo no observar ese espectáculo. Yo soy aquel que sabe todos los golpes duros. no pueden comprenderlo. Pero no hay forma. día de visita de los padres. en la lista de las víctimas de esta guerra. mal vestidas o con aire de simplonas. No. donde. bajo los castaños. que sangra. el mismo calor. en un rincón. se los llevan a almorzar fuera. bribones. Hace seis años que soy un buen alumno. y por la tarde. Sería un sacrilegio tan grande como el hecho de reír o jugar en esta casa. Hay aquellos que tienen madres desaseadas. en especial en matemáticas. Entra. cada una en el su género. Durante las vacaciones iré a Fabras. Pruebo. adónde mi linda mamá jamás haya ido. Siempre los jueves. Sr. con papá y mías hermanas. descubro dos especies de mentalidades. a casa de los vecinos. pasean con ellos por el patio de la escuela. Imposible proceder de otra manera. En la escuela. No quiero premios. pero tampoco los doy. me vuelvo violento. la más importante. los mismos gestos. al inicio de las clases. a pesar de todo. cerdos. Hace seis años que estoy interno en Crest. me peleo con mis camaradas. ¿Vacaciones aquí? Imposible. tengo la necesidad de pelear con uno o dos de mis colegas. ¡Dios mío! Tienen mismamente vergüenza! ¡ah! cobardes. cuando hace buen tiempo. No sabe que recibe esta pedrada por haberse olvidado. a casa de mi tía Ontine. chillando. tampoco perdimos nada. me ponen fuera de mí. que. El domingo voy a casa de mi corresponsal o juego al rugby. claro. Si no ganamos nada. Desde ahí. antes de tornarse ingenieros de las Artes y -159- .Vacaciones. juego a rugby y agarro sin piedad a mis adversarios. Pero es verdad. con mi honda. Las madres vienen a visitar a los hijos. una o dos veces al mes. pues papá tiene las mismas palabras de mamá. para ir a pasar las vacaciones en Fabras. todos los miércoles. regreso a Crest. Todos los años. Regularmente. Vino un señor a visitarlo. La guerra acabó y papá ha regresado. Todos los años dejamos la casa. La noche había caído. aquella cuya pérdida es irreparable: mi madre.

la verdad superior a mis fuerzas. un día más tarde. guardaba en mí esa brasa ardiente que era la injusticia del destino. puntapiés. Siempre que uno de ellos empieza con sus fanfarronadas — casi una provocación — o que su madre me hace recordar la mía (si usa guantes y se los quita. Cuando veo a alguno de ellos despedirse antes de la hora de la madre que le molesta. Hasta un lego se da cuenta inmediatamente de eso. La echaste a la calle porque tienes vergüenza de ella. elegante. distinguida. A fuerza de pelear. como si yo aplastase a todas las madres que tienen la audacia de ser tan guapas y elegantes como la mía. Eres un mentiroso. Pero nuestra madre. Nunca ataco nadie más débil que yo. bribón! De esas peleas salgo siempre victorioso. Era. Qué los muy viejos se mueran. hacerlos entrar por la cocina y decir a sus invitados: — Disculpen. Pierrot. pierdo los estribos. No se acepta. nuestra hada. codazos. de salud. Y entonces. Entonces golpeo como un loco. ¿es justo que muera? Y no sólo eso. son parientes lejanos del interior que nos llegan de imprevisto. estoy cada vez más fuerte. Tal como entra. y si por casualidad entra en la biblioteca donde me encuentro. diecisiete años. el ataque es inmediato: — Dime. A veces este primer puñetazo me exalta. Voy a decirte por que la despediste. con sólo once años. No se comprende la muerte a los once años. sino que esa cosa innoble que es la muerte. es normal. Son los que tienen una madre guapa. entonces no aguanto más. No es difícil desencadenar la pelea con esta tipo de personas. se exhibe con orgullo una madre así. me siento casi feliz. hay que -160- . me lanzo sobre él: — Tu no necesitas esas fanfarronadas. Aún cuando recibo más puñetazos que el adversario. Atrévete a decir que no es verdad. no podía actuar de otra manera. No hay que decir que la mayor parte de los jóvenes a los que provoco de tal manera no esperan a que acabe para darme un puñetazo en la cara. pedazo de camello. quieren olvidar su origen. La otra mentalidad que me pone fuera de mí es aquella contra la que golpeo con más furia. ¿por qué echaste a la calle a tu madre tan pronto? — Ella tenía prisa. no me importa. de belleza. Pero una cosa es cierta. Esos sujetos son capaces de. coces. llena de juventud. en el patio. una verdadera alegría me inunda.Oficios. desbordante de amor por nosotros. haciendo tantas muecas que me exasperan. Después de la muerte de mi madre. a causa de una madre vestida tan poco a la moda! La mía era mucho más guapa. Es la especie a la que llamo los fanfarrones. mucho más distinguida que la tuya! Sus joyas eran verdaderas y no una imitación como las de tu madre. más fina. unas quincallas. se pavonean de su brazo. Cuando se tienen dieciséis. Cabezazos. — No es verdad. sorprendidos por la llegada imprevista de sus padres en medio de una reunión de amigos. Tu madre toma el tren hacia Gap a las siete. dejándolos colgar graciosamente de su mano).

comprenderla y aceptarla. No es posible, no, no es posible! Tienen que esconder a todas las madres si no quieren que me subleve. Y es más. Creo que hasta sería capaz de tener celos del corderito que la madre lame para callarle los balidos. En una pelea de este tipo mi vida se transformó completamente. Sinceramente, aquel tipo no tenía derecho a dormir tranquilo después de aquella comedia de la tarde. Pretencioso, orgulloso de sus diecinueve años, de sus éxitos en matemáticas, y número uno entre los candidatos al próximo examen de admisión a las Artes y Oficios. Muy alto, poco deportivo, pues se arrastraba siempre, muy lento, pero bastante fuerte. Un día, durante un paseo, levantó él solo un gran tronco, para que pudiéramos llegar al agujero donde se había escondido un ratón de campo. Ese jueves, entonces, hizo un grande alarido! Una madre esguia, con una cintura casi tan delgada, bien, seamos francos, tan delgada como la de mi madre, un vestido claro, blanco, con bolitas azules y mangas anchas apretadas en el puño. Si hubiese querido copiar un vestido de mamá no lo habría hecho mejor. Grandes ojos negros, un sombrerito gracioso, apuesto con un velo de tul blanco el tres cuartos. Y el futuro ingeniero se pavoneaba con ella toda la tarde por el patio, de atrás a delante, alrededor y en diagonal. Se besan muchas veces casi como novios. Yo tenía que estar en su lugar, era mi madre la que se tenía que apoyar en mi brazo, levemente, como una gacela, y también yo la habría besado en su cara tan dulce. Cuando queda solo, yo ataco: — También tu, entonces! Eres tan buen artista de circo como fuerte en matemáticas! Nunca lo hubiese pensado... — ¿Que te pasa, Henri? — Debo decirte que exhibes a tu madre como se exhibe a un oso en un circo, para impresionar a tus colegas. Pues bien, a mí no me impresionas. Pues tu madre al lado de la mía no vale nada, es una porquería, tipo puta de lujo, como las que vi en Vals-les-Bains durante la temporada. — Te voy a romper las narices, y sabes que soy fuerte. Retira lo que has dicho. Sabes que soy más fuerte que tu. — ¿Ya has terminado? Entonces oye. Sé que eres más fuerte que yo. Por ello, para equilibrar las fuerzas, vamos a batirnos en duelo, cada uno con un compás de puntas. Ve a buscar el tuyo que yo voy a buscar el mío. Si no eres una mierda y eres capaz de defenderte a ti y a tu madre a la vez, te espero dentro de cinco minutos, detrás de los lavabos. — Ahí estaré. Algunos minutos más tarde él caía, con la punta del compás enterrada profundamente, junto al corazón. Vino papá. Es alto, cerca de un metro y ochenta, un poco rudo, tanto como puede serlo el hijo de un profesor de primaria y de una campesina. Tiene un rostro redondo, muy tierno, ojos castaño claro, palhetados de oro, llenos de expresión, casi infantiles, quizás debido a la mirada de todos los alumnos, que se reflejan en él como en un

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espejo. Seguro que sus ojos quedaron impregnados de algo muy puro y misterioso que sólo el niño posee; la inocencia y la naturalidad. Para él, la muerte de mi madre fue una pérdida sencillamente horrible. Esa muerte no le provocó una herida que poco a poco cicatriza. Ella se mantiene viva como el primer día. Su amor total, exclusivo — Loulou, como él le llamaba —, ya no existe físicamente, no puede ya caminar a su lado, sino que permanece interiorizada en él, veinticuatro horas al día. Sin embargo su rostro permanece sereno. No se marcan en él las arrugas del dolor o de la preocupación. Nada denota el esfuerzo sobrehumano que hace para seguir viviendo, ocupándose de sus hijos y de los hijos de los demás. Sencillamente ya no es capaz de reír, cantar o mismo cantarolar. Las arrugas están en su interior, en el corazón. Arrugas a pesar de las cuales él se impone a si mismo permanecer sereno y natural. Sé que, como antes, continúa la privarse de una cazada, cuando uno de los sus alumnos necesita un poco de auxilio para superar un examen. Y, como en el pueblo y los alrededores saben que a él le gustan mucho de canas, bastaba ver en la entrada de nuestra casa ese enorme ramo para comprender cuántos críos, paciente, dulce y firmemente había conducido al éxito. Tenía diecisiete años cuando dejamos al juez encargado de mi caso. Aconsejó a mi padre, si quería parar la acción de la justicia, a que me alistase en la Marina. En el puesto de la policía de Aubenas me alisté por tres años. Mi padre no me reprendió verdaderamente por la grave acción que había cometido. — Si entiendo bien, y así lo pienso, Henri — él me llama Henri cuando quiere ser severo —,¿propusiste pelearos con un arma porque tu adversario era más fuerte que tu? — Sí, papá. — Bien, hiciste mal. Sólo los chulos luchan así y tu no eres un chulo, hijo. — No. — Date cuenta en que lío te has metido, y a nosotros también. Piensa en el disgusto que has causado a tu madre, allá donde quiera que esté. — No creo haberla hecho sufrir. — ¿Por qué, Henri? — Por que me peleé por ella. — ¿Que quieres decir con eso? — Que no soporto ver mis colegas se mofan de mí con sus madres. — Te voy a decir una cosa, Henri. Esa pelea o cualquiera de las anteriores no fue a causa de tu madre, no fue por verdadero amor por ella. El único motivo es tu egoísmo. Tu quieres, quizás porque la fatalidad se llevó a tu madre, que todas los otros niños no las tengan. No es cierto, es injusto, y eso me asusta. También yo sufro cuando encuentro a un colega del brazo con su mujer. No puedo dejar de pensar en su felicidad, en aquella que yo también debería tener, quizás mayor que la de él, sin sentir esta dramática injusticia del destino. Sencillamente no tengo celos, bien al contrario, deseo que no les pase nada tan horrible como a mí. “Si realmente fueras el reflejo del alma de tu madre, te alegrarías con la felicidad de los demás. Mira, para librarte de esta situación hay que hacer que vayas a la Marina. Serán por lo

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menos tres años que no van a ser nada fáciles. Y el castigo es para mí también, pues durante esos tres años mi hijo estará lejos de mí.” Y entonces me dijo una frase que quedó para siempre grabada en mi interior: — Sabes, querido, no hay edad para sentirse huérfano. Acuérdate de eso toda la vida. La sirena del Napoli me sobresalta y aleja de mí ese pasado distante, esas imágenes de mis diecisiete años, cuando, con mi padre, salimos del puesto de policía, donde acababa de alistarme. Pero justo después surgió delante de mí, como el momento más desesperante, aquel en que vi por última vez a mi padre. Fue en uno de esos siniestros locutorios de la prisión de la Santé, separados por un pasillo de un metro, cada uno de nosotros detrás de una reja, en una especie de célula. Una vergüenza y un disgusto por lo que era mi vida, que había conducido allí a mi padre, me constriñen durante treinta minutos, en esa jaula. No vino para reprenderme de ser el sospechoso número uno de un asunto sucio. Él estaba allí, con el mismo rostro destrozado como lo tenía el día en que me había anunciado la muerte de mi madre. Entró voluntariamente en aquella cárcel para ver durante media hora a su hijo, no con la intención de reprobarle su mala conducta, de hacerle sentir las consecuencias de este acto en la honra y en la paz de la familia. No me dijo: “Eres un mal hijo”, me pidió disculpas por no haberme sabido educar. No vino a decirme “Te acuso...”, sino al contrario, me dijo la última cosa que yo podía esperar y que, mejor que todas las reprimendas del mundo, me tocó más profundamente: — Si estás aquí, hijo, la culpa es mía. Discúlpame, sí, discúlpame por haberte mimado tanto. En este mar Mediterráneo, que el Napoli surca con tanta agilidad, es sobre él que, después de haber pasado algunas semanas en el Quinto Depósito de Marineros de Toulon, embarco a bordo del Thionville. Un barco estrecho y con raza, donde todo fue concebido para la velocidad. Nada de bienestar, sino grandes depósitos de carbón. Nada me podía ser más hostil que el clima de disciplina férrea de la Marina, en 1923. Aún más, siendo los marineros clasificados de uno al seis, según su nivel de instrucción, yo me creía en el más alto nivel, el seis. Y ese joven de dieciséis años, acabado de salir de las clases preparatorias de las Artes y Oficios, ese joven no comprende, no puede adaptarse a esa obediencia ciega e inmediata a las órdenes dadas por distintos cabos del más bajo nivel intelectual. Pertenecen, como máximo, a la clase tres de la instrucción general. Todos o casi todos bretones. No tengo nada contra los bretones. Serán buenos y bravos marineros, no lo discuto. Pero, en cuanto a la psicología, la cosa es diferente.

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Entro inmediatamente en guerra. No consigo obedecer las órdenes sin pies ni cabeza. Me niego a seguir cualquier curso de especialización, lo que mis estudios facilitarían y soy inmediatamente catalogado en la categoría de los “estrasses”, esto es, de los indisciplinados, de los inútiles, de los “sin especialidad”. Las tareas más desagradables, más pesadas, más imbéciles eran para nosotros. — Eres un inútil, pero vamos a transformarte. Las tareas de pelar patatas, limpiar las letrinas, dar brillo a los metales, “el vals de los confetti” (carga de carbón, en losas de cinco kilos, que era necesario arreglar en paióis como libros en una biblioteca), el lavado de la cubierta del barco, todo eso era para nosotros. — ¿Que hacen ahí detrás de la chimenea? — Mi cabo, acabamos de lavar la cubierta. — ¿Ah, sí? Entonces empiecen de nuevo, pero de esta vez de atrás hacia delante, Y que quede más bien fregada, si no se van a llevar unos puntapiés! Este cretino con quince años en la Marina, nivel de instrucción, quizás, dos. Dicen que hasta ni es un bretón de la costa, sino un campesino del interior. Es bonito ver a un marinero con su pompón, su blusón de gran cuello azul, su gorra un poco ladeada sobre la oreja, el uniforme bien ajustado, a capricho, como si dice. Pero nosotros, los inútiles, no tenemos autorización para arreglar nuestros uniformes. Cuánto más mal vestidos, con más aire de miserables, están mas contentos los cabos. Entonces, como hoy se dice, es el fin. En tal clima, las malas cabezas no paran de imaginar y cometer faltas bastante graves. Así, cada vez que atracamos, desembarcamos y pasamos la noche en la ciudad. ¿A dónde ir? A burdeles, claro. Con uno de los otros dos colegas nos arreglamos deprisa. Cada uno consigue rápidamente su puta, con la cuál no sólo hace el amor de gratis sino que recibe uno o dos billetes para comer y beber un vaso. No somos nosotros los que las conquistamos, son ellas que nos seducen. Regresamos al arsenal hacia las cuatro de la mañana, muertos de sexo y un poco borrachos. El regreso no es difícil. Localizamos un centinela árabe. — — — — ¿Quien va? Responda o disparo! ¿La contraseña? Si no la dices no pasas. ¿Eres, argelino? ¿Quien no la sabe? Sólo tu con esa cabezota la olvidaste! ¿Yo, olvidarla? Hoy es “Rochefort”. Tienes razón, es eso mismo.

Entramos y vamos a otro centinela. — ¿Quien va? ¿La contraseña? — “Rochefort”! — Está bien, entren.

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Los castigos se multiplican. Quince días de arresto, después treinta. Para castigar a un cocinero que nos negó un pedazo de carne y un poco de pan, después de haber pelado patatas, le robamos, así que volvió la espalda, una pierna de carnero cocida, con la ayuda de un palo que introducimos a través de un ventilador que quedaba por encima de los fogones. La devoramos en uno de los paióis de carbón. Resultado, cuarenta y cinco días de cárcel marítima donde aprendí que “en cueros quiere decir desnudo, ¿no lo sabían?”, y me vi de golpe en cueros, en el patio de la cárcel, en pleno invierno, en Toulon, delante de un tanque de agua helada donde fuimos obligados a lanzarnos. Por una gorra de marinero que no valía ni diez francos fui sometido a un consejo disciplinar. Motivo: rotura de objetos militares. En la Marina, en esta época al menos, todos deforman sus gorras. No para destruirlas, sino por una cuestión de elegancia. La mojamos y después, tres a la vez, tiran de ella lo más posible a fin de que, muy ensanchada y con una aleta en círculo en el interior, quede con la forma de un pastel. Como dicen las chicas: “Que legal que es una gorra con esta forma”. Sobre todo cuando tiene un bonito pon-pon color zanahoria todo cortado a tijeretazos. Para las chicas de la ciudad, no importa cuál es el nivel social, tocarlo a cambio de un beso trae felicidad. El capitán tiene problemas con sus hijos, tienen dificultad para obtener el certificado de estudios. Para él, la falta no es de ellos, sino de los profesores, que porfían en hacerles, oralmente, preguntas de las cuales no saben las respuestas. No es como cuando se trata de los propios hijos de los maestros: entre ellos se ayudan y hacen favores los unos a los otros. Y yo, hijo de profesor, que lo diga. — Cada uno a su vez, Charrière. Conmigo nada de favores. Todo lo contrario! Yo me volví la víctima de este brutamontes. No me deja un minuto, me persigue constantemente. A tal punto que huí tres veces. Pero nunca más de cinco días y veintitrés horas, pues a partir del sexto día se es considerado desertor. En Niza, estuve a punto de convertirme en uno. Había pasado la noche con una chica extraordinaria y desperté tarde. Una hora más y sería un desertor. Me visto a la ligera y corro a la búsqueda de un policía para entregarme. Veo uno y me precipito hacia él, pidiéndole que me arreste. Era un bonachón, indulgente: — Entonces, joven! No hay que estar en ese estado. Regresa con calma a bordo y explíquelo todo. Todo el mundo ya pasó por esa edad! Bien que le intenté explicar que una hora más y yo sería un desertor. En vano. Entonces cojo una piedra y amenazo lanzarla contra una vidriera diciéndole al policía: — Si no me arresta, cuento hasta tres y hago pedazos la vidriera. — Anda! Este joven está furioso! Anda, vamos al puesto. Fue así que, por haber deformado una gorra de la Marina para volver más elegante, me enviaron a la sección disciplinar de Calvi, en Córcega. Nadie

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nuestros cinco kilómetros de marcha hasta Calenzana. de esta colectividad de brutos. Estarán obligados a amputármelo si por casualidad no se separara completamente con este golpe. la cosa para mí no fue muy difícil. Cuando llegué al segundo y le abrí un labio y deformé la nariz. Ley de 1831. nada de descanso o recompensa. hay que castigar el cuerpo. Soy entonces catalogado como un verdadero “camisard”. y los camiones después transportaban todo lo que no fuese necesario para la nivelación del terreno. pero que en el caso de que esta mutilación ocurra en servicio lleva a la discapacidad permanente para todo el servicio militar y. Franqui me va a aplastar el pulgar con otra piedra de cerca de diez kilos. barrio reservado. con o sin metacarpo. Las secciones disciplinarias son la “camise”. Hay que demostrar que se es hombre luchando sucesivamente contra dos o tres de los veteranos. La “camise”. lleva inmediatamente al pasaje a los servicios auxiliares. Tenemos un uniforme especial. pero por otro lado me es útil. Trabajábamos en grupos de dos. pertenecemos al 173° Regimiento de Infantería de Bastia. El Sargento Albertini está permanentemente detrás nuestro. seiscientos escalones para subir y para bajar dos veces al día. Tenemos cinco o seis segundos para hacer caer la tierra sobre mí. La ley dice que la pérdida del pulgar. Es insoportable e inhumano. pasada a escondidas por un civil de Corté: Querido. Dirección: Moulin Colorete. Pongo el dedo debajo y el pañuelo en la boca para no dejar escapar el menor grito. Con mi compañero corso. Nuestro trabajo consistía en arrancar todos los días de la montaña dos metros cúbicos de tierra. Los oficiales subalternos que nos vigilan son severos. los veteranos pararon con la “demostración”. a la reforma. con una docena más de otros. Rememoro la ciudadela de Calvi. Nos sublevamos y. como estoy entre los cabecillas. Una ciudadela en lo alto de una montaña. atacamos la montaña por la base. lo que me costaría cinco años de trabajos forzados más. Con el entrenamiento que llevaba de la Escuela Superior de Crest. -166- . Para no ser acusado de mutilación voluntaria. Trabajo en las viñas de un senador corso. a dos o tres metros. Clara. Desde el amanecer hasta la puesta del sol. cavando un gran agujero. Franqui pone bajo la pequeña costanera una gran piedra de aristas bastante cortantes. si quieres salir de ese grupo córtate el dedo pulgar. para ir a trabajar. como pobre diablo o como homosexual. automáticamente. En medio de este infierno. Toulon. Corté. soy enviado. Eso vuelve la maniobra más delicada. Espero por usted. Así no puede fallar. a un campo disciplinar aún más duro. con el pico y la pala al hombro y nuestros regresos al paso hasta la cárcel. No tarde mucho tiempo. no podía cortarme el pulgar con la ayuda de un instrumento cortante. en el arreglo de un campo de deportes para soldados del contingente. pues si todo marcha bien será un testigo imparcial. cerca de la estación. A la llegada se es recibido por una “comisión de recepción” encargada de clasificarnos como “camisard”. donde trabajamos. Franqui. Ya ni somos marineros. instrucción de 23 de julio de 1883. Esta pequeña ceremonia simpática se llama “demostración”. Sólo un golpe de pico más y toda aquella tierra se desmoronaría sobre mí.dudaba de que era el primer paso hacia la cárcel. recibo una nota de Toulon. que cargábamos en carretillas de mano hasta a cincuenta metros de allí.

Charrière. La escrita y la oral me habían ido muy bien. hijo. Una en Privas. papá. Hago el partido y no veo inconveniente en seguir los consejos de mi padre. Estoy con mi padre. el hijo de un profesor de primaria. Marina. secciones disciplinarias y todo el resto. Creo que me he vuelto más violento. Dos cavadas y la tierra se desploma sobre mí. Dos meses más tarde. Se había operado en mí algún cambio insensible. Franqui coge la piedra. Aullidos. sin dedo. no tengas miedo. enterrándome. El ruido del golpe se confunde con el de los otros picos. Espero que estos tres meses pasados en medio de esos jóvenes indeseables no te hayan marcado. lleno de tierra y. Soy severo. hijo.El sargento está a tres metros de nosotros. Pero hoy. Me siento menos chocado por encontrarme junto a ti. Adiós. que parece que quema. seré funcionario. pero justo. podría continuar siendo un funcionario con todo lo que hervía dentro de él. Aún consigo decirle al sargento: — Verá como van a decir que fue con intención. en el Moulin Colorete. entretenido en limpiar la tierra de sus zapatos. finalmente.. Ya tienes veinte años. Eso es lo que importa. fui transferido al 5° Depósito en Toulon. aquí en esta casa. adonde regresé inmediatamente después de me hubieran licenciado. decide dar una fiestecita en mi honor. feliz. Tía Léontine. gritos de socorro. Mi abuelo Thierry me acompañó. Diré como pasó todo. Lo noto ahora. El sargento no ve nada. otra en Aviñón. soy testigo. — ¿Que vas a hacer? — ¿Que me aconsejas? — Consigue un empleo lo más deprisa posible. — No. donde fuimos tan felices con mamá y mis hermanas. La respuesta llega en el correo de la mañana. al escribir estas líneas. Si no quedo el primero al menos quedaré entre los diez primeros. Era sincero. Fui a agradecerle a Clara. la levanta a su altura y me aplasta el pulgar. Ella cree que la falta del dedo en la mano izquierda no se nota nada y que con cuatro o cinco dedos mis caricias son iguales. Debes tener razón. donde me pusieron en libertad. el abuelo Thierry y la -167- . Y como hay ciento diez puestos a ocupar todo está resuelto.. Sufro como un loco. el dedo enterrado en Corté. tío Dumarché. en la casa de mi infancia. Consiguen liberarme y aparezco. no puedo impedir de preguntarme por cuanto tiempo el pequeño Charrière. algo ha cambiado en mí. Yo asistí al accidente. papá. menos predispuesto a someterme a esas reglas de la vida que me enseñaste de pequeño. como civil en la administración militar. Debo haberme vuelto insensible. — Hay algo cosa de diferente en ti. para Correos. le debía eso a mi padre y a mi madre. licenciado y con pensión. Las oposiciones. — No puedo contestarte. no lo sé. Tendría una vida digna y honesta.

Adiós. él no se encontraba en casa. Dos meses más tarde revienta la bomba. Desde hace cinco años han tenido que fabricar para los crías un tal tío Henri. la decisión de vivir como ellos habían vivido. — ¿Que vas a hacer? — Todavía no lo sé. a mi padre y a mi madre. No seré ingeniero de las Artes y Oficios. Es guapa. dale un gran beso a papá de mi parte.abuela. Sí. el tío de sus hijos. A cierta altura me censuro. a Montmartre. Henri? — Voy adonde no me pidan mi certificado de buen comportamiento en la Marina. que deshizo todas sus ilusiones. Abuela. — Ahora es cierto. casi distinguida y muy inteligente. Por lo tanto. Regreso después de un largo. anda triste y poco hablador. les ofrezco a los dos. que vive en Venezuela. lamentamos tener que comunicarle que no puede entrar a nuestro servicio. “Ya que usted no puede suministrar a nuestra administración un certificado de buena conducta en la Marina. su sobrino. ¿Para que continuar así? Vamos! Una maleta. a solas con mi padre. que me enseñará a vivir al margen de esta sociedad en la cual estúpidamente yo creía aún y de la cual no hay nada que esperar. pero ciertamente nada bueno.” En la mañana en que el cartero me entrega la pensión de papá concerniente a seis meses. para los críos nunca he existido. me voy a París. algunos objetos de uso personal. Mi abuela me sorprendió en las escaleras: — ¿A dónde vas. Voy a la búsqueda de uno de los tipos que conocí en la sección disciplinar de Calvi. Para ellos había muerto. Ya se ven hasta las ventanas de las casas.” Desde hace diez años. que no veo desde hace veintisiete años. una botella de verdadero champaña. como personas de bien. Sufre. aunque tienes veinte años. y aprovechemos esa reunión de profesores en Aubenas para desaparecer. Un gran pastel. Después de aquella carta. O quizás raramente en la intimidad. bien educada. Di un paseo por el jardín con la chica con quien papá soñaba para nuera y que haría a su hijito feliz. ya tienes una buena carrera en perspectiva frente a ti. Aceptado. ¿Como estará mi familia? Durante más de veinte años vivieron intentando olvidarme. hay alegría por primera vez en nuestra casa. abuela. pero después acabo por aceptar el hecho de que se ría aquí por primera vez después de la muerte de mamá. “Sería una esposa maravillosa para mi hijo. largo viaje. por lo tanto soy más rico que ella en cuanto a amor maternal. Hay algo en ella que me atrae un poco: su madre murió cuando ella nació. La confianza y la seguridad para el futuro. para reencontrar a los míos. pero tendré una buena situación. La tierra se aproxima rápidamente a nosotros. jamás se ha pronunciado mi nombre. hicieron de todo para borrar de la lista de las personas queridas a su hermano. la hija de un colega de papá como invitada a la ceremonia. Henri has quedado en tercer lugar en el concurso. Desde hace cinco años -168- .

olvidar de que era prisionero. estoy llegando. Y sólo entonces me doy cuenta de que. no tendrán un cierto recelo de este reencuentro con un hermano evadido de los trabajos forzados y que ha concertado un encuentro con ellos en España? No quería que viniesen por obligación. Venid. celdas y jaulas de la Reclusión! Si supiesen que me alimenté de ellas. siempre generosa. decía Nené. pero ¿no tendrán miedo al qué dirán. a mi verdadera familia. días. Con el coche resplandeciente en el muelle y todo el equipaje arreglado en el portaequipajes.. Ella se inclina y me da un beso en la cara. la emoción es tan violenta que me veo obligado a parar el coche en el arcén de la carretera. rodeada por mis brazos. — ¿Que haces ahí. la que fundé. Pero dos horas más tarde. incapaz de continuar conduciendo. la que me trajo hasta aquí. “Para mí estas”. indicando que todas las violetas que ahí había eran suyas. pero a pesar de todo continúan prisioneros del pasado y de la sociedad. de niño. sin embargo. trazando con el dedo un círculo imaginario.recomenzamos a escribirnos. si ellos supiesen que los meses. alcanzar la frontera francesa en un bello día de sol. “Mirad. querido? Te estoy buscando desde hace una hora y hasta fui al coche a ver si estabas ahí. lleno de la alegría de vivir. sin respeto ninguno por la propiedad ajena. reviviendo el pasado. gentes. en los prados de Fabras. “Son mías”. Barcelona. Y si ellos supiesen. Y. la tierra que se aproxima y donde están mis muertos y mis vivos.. miraba. el rechazo al suicidio. Si ellos supiesen. -169- . la verdad es que tengo allí. Escribirme era muy amable de su parte. creyendo maravilloso el milagro que el verdadero amor puede hacer. de todos los que formaban nuestra familia. ella que se había alejado tan rápidamente hace veintisiete años. y horas de silencio absoluto desbordaban llenos de los más pequeños pormenores de nuestra maravillosa infancia! La costa se aproxima cada vez más. ahora que esta costa se aproxima tan lentamente. le digo: — Querida. con las preguntas que me hago a mí mismo y que me haré. cuando encontraba un gran plantío de violetas. Y siento un deseo loco de gritar. si ellos supiesen que durante estos trece años de reclusión yo había estado siempre con ellos! Si mis hermanas pudiesen ver todas las películas de nuestra infancia que realicé en los calabozos. Ya se ve Barcelona. atravesamos la gran ciudad sin siquiera parar para dormir. encontrar paz en la desesperación. atravesando los campos. Ellos me envían cartas amables. quería que acudiesen con el corazón lleno de verdaderos y buenos sentimientos hacia mí. abrazo a Rita por la cintura. Yo no elegía ningún pedazo. sacando de ellos fuerza para vencer lo invencible. vamos a entrar en el puerto. pero cosechaba apresuradamente la mayor cantidad de violetas posible. si voy al encuentro de la familia. corred deprisa”. Hu! Hu! aúlla el barco. llenas de ternura. impacientes por. como yo les gritaba. gritaba Yvonne. Sin erguirme de silla.

con estos mismos colores. cada una en su género. Es Rita quien baja primero. esta inmensidad de divisiones hasta perderse de vista. Y esta naturaleza que yo había olvidado. Dos grandes brazos me rodean y me aprietan contra el pecho. en esta misma tierra labrada yo llevaba la bolsa de caza de papá. desde que nací. estos juncos que se agitan. que cultivó en su propio hogar la presencia y el alma de tu madre. Clara. ¡ah! estas viñas con sus parras. desde siempre. con esta misma vegetación. con un hilo. ¿No soy hijo de esta tierra? En la carretera entre Barcelona y Figueres rompo en hipos. comunicándome el calor de la vida y mil y una cosas que ni las palabras consiguen traducir. estas praderas donde todos los tonos de verde están reunidos. Mis ojos están fascinados a fuerza de tanto mirar el paisaje. que un gentil caballero le pasa. robusta como una campesina. y nosotros azuzábamos a nuestra cachorra. pero para la policía francesa sigo siendo un evadido de la Guayana. Estos brazos me dicen: “Al fin! Veintisiete años después. suavemente. estos chopos que cantan con el viento. No tengo necesidad de aproximarme para saber que hasta hay ranas y que. y me quedo así durante mucho tiempo hasta que la mano de Rita. con estas mismas culturas. Y me olvido completamente de que esta inmensa planicie se sitúa en España. yo paseaba de la mano con mi abuelo. Durante su viaje alquilo una vivienda. a levantar un conejo o una bandada de perdices. estas vacas que pastan haciendo tintinear los cencerros. estas tierras labradas. ayuda a bajar a una gran mujer. aunque tu padre esté ausente para siempre y tu mamá te haya dejado hace -170- . teniendo a trechos una tabla atravesada para desviar el agua a los diferentes sitios de la propiedad. estas viñas. Encuentro una bella vivienda en Roses. aquella que te escribió cartas tan bonitas que reavivaban en ti el recuerdo de aquellos que te habían amado y que tu tanto amaste. tan cerca de tu Francia y a dos o tres días sólo de encontrarnos con los tuyos. de tanto como se parece al valle del Ardèche o del Rhône. Con cuidados de hija. tantas como quiera. la maleta. Papi. y vas a ver bajar del tren a aquella que amó a tu padre. tan diferente de todas aquellas en donde acabo de vivir en estos últimos veintisiete años y que pude admirar. estos plátanos gigantes. puedo pescar. Después. Nos quedamos en el hotel más cercano a la frontera francesa que encontramos. esta naturaleza se adueña de mí como una madre abraza a su hijo. cuidadas como si fuesen jardines de curas o de profesores. De buena gana habría ido con ella. Es normal que así sea. con un anzuelo en la punta y un pedazo de paño rojo. Este pedazo de Cataluña reúne precisamente todos mis jardines de Francia. que no son suficientes para esconder todos los racimos. todo eso es mío. como lo hacía antes. Algunos minutos más de paciencia. Y los pequeños canales de riego por donde corre el agua. junto a la playa. estos techos de colmo o las tejas rojas de los graneros y de las casitas. me acaricia la nuca y me dice: — Agradezcamos a Dios habernos traído hasta aquí. muy despacio. Al día siguiente Rita toma el tren hacia Saint-Péray para ir a buscar a tía Ju.Me bajo.

en la Aduana francesa. se duerme en mi hombro. pues tu cuñado debe haber sido obligado a conducir deprisa para no oír una regañina de la familia. pero a la vez sigue hablando con su hijo. ni borramos tu nombre del rol de los que nos son queridos. diciéndome que son las once de la mañana. desvanecer su imagen. por las emociones y por las dieciséis horas de cambio ininterrumpido de recuerdos. hijo. que se queda en la cola. Y no son dos sino seis brazos que te acogen para siempre y que te dicen. molido. habiendo abandonado a mi cuñado. salimos de la estación olvidando completamente que las maletas sólo acompañan a los propietarios si estos las cogen. con el estómago contraído por la emoción. sin fuerzas. con un rostro de niña. Nunca creímos que fueses culpable. corriendo. Riri. la arena caliente y el café y las tostadas me esperan. El tiempo no ha conseguido.treinta y nueve años. Cruza corriendo este pedazo de tierra de nadie. Lo que no perdonaría era que para recuperarla me tuviese que privar algunos minutos de mi hijo que encontré de nuevo”. Ellos viven en mí. nunca murmures ni siquiera pienses que tienes que pedirnos perdón. entre el puesto francés y el español. en un momento tan excepcionalmente emotivo. vencida por la fatiga del viaje. que corre con los brazos extendidos. que hace sol. las maletas no participen del milagro que allí sucede y no sigan por sus propios medios a sus propietarios. nunca dejamos de amarte. sin un mínimo de energía para continuar despierto. Aparco el Lincoln junto al puesto de la Aduana y de la policía española. alguien los ha sustituido. Ese alguien soy yo y aquí estoy en representación de ellos dos. extasiada con el soberbio coche de sus hijos. y a mía segunda madre por el otro. Delante viene mi hermana Hélène. Rita y tía Ju llegaron a las once de la mañana. A cuatro metros el uno del otro paramos para -171- . Son las tres de la mañana cuando al fin. — Es mejor que lleguemos antes — dice tía Ju —. Avanzo hacia ella. tía Ju. Tía Ju me dice que vaya a buscar a esa maleta sin alma. que deben estar allá alrededor de las dos. ni por un momento siquiera. Y que hay que comer deprisa para ir a la frontera a buscar a mi hermana y a su tribu. Tía Ju grita como una niña. La explosión de una gran felicidad arrasa tanto como la de la mayor desgracia. pues ya hace mucho tiempo que te perdonamos”. Mis dos mujeres se despiertan antes que yo y me hacen emerger del sueño profundo. lo sabes. roto. en la habitación donde voy a darle un beso. que el cielo es azul. hijo pródigo que ahora regresas. y parece decir: “¿Y después? Si la maleta desaparece no se pierde gran cosa. y grita su espanto porque. por la edad. sin ninguna angustia de que no lo hagamos deprisa. Y fue sujetando a Rita por la cintura. Me acuesto y me duermo inmediatamente. transfigurados por la alegría. con su DS. por un lado. Ya están aquí! Vienen a pie. que está ansiosa por abrazarte.

a no ser que la llama que ilumina su mirada sigue siendo la misma y que sus trazos no cambiaron en nada para mí. Adoramo-en los. Ni siquiera falta el más mayor. en la playa de Palavas. Jacques. Mis tres sobrinas están espléndidas. El verdadero tío de la América. caído del cielo con un cochazo americano y que cuenta historias de indios y tantas otras cosas sobre América del sur. diciendo: — Queredla mucho. Partimos hacia Roses. pero adivino que también ellos deben haber sufrido por el hecho de tener un condenado como hermano y cuñado: — Nunca dudamos de ti y aunque fueras culpable tendríamos. Rita ya había besado a todos los críos. el aventurero. Riri. Le pregunto sencillamente a mi cuñado si mi condena le trajo muchos problemas y preocupaciones. Jamás olvidaré esta primera comida alrededor de la mesa redonda. No. Que raro! Esta hermana de cincuenta años sigue siendo mi hermanita de siempre. con mi hermanita a mi lado. como son de largos en una cárcel. Para ellos e incluso para mí. gestos de mi madre. No noto su rostro envejecido. Mis sobrinas están maravilladas por haber descubierto un tío. y -172- . treinta días. Y nos lanzamos uno en los brazos del otro. Durante la comida no se habla de la cárcel. movilizado para la guerra de Argelia.observarnos. es él. que obstáculos a vencer. reencuentro los gritos de mi infancia. pero nunca te habríamos renegado. adónde íbamos con mis padres. Mi hogar aumenta. enterré al viejo hombre. las explosiones de alegría de mi juventud. Era ella. A veces las piernas me tiemblan tanto que me veo obligado a agarrarlas por debajo del mantel. para resucitar a Henri Charrière. lo creo sinceramente. dicen nuestros ojos. y mi cuñado en plena forma. gracias a Rita. cuando se está sólo. nublados de lágrimas. mi hermanito de siempre. reencuentro a la familia. Entonces me vuelvo. Nos olvidamos de todo el mundo. la Nené de mi infancia. hijo de profesores de primaria de Ardèche. pues es ella quien me trajo hasta vosotros. no les cuento nada de la cárcel ni de mi pasado. 1929-1956. pena de ti. cuando llama a sus niños. mi vida empieza el día en que. Un mes. sí. no noto nada. el Lincoln delante. sin esconder una emoción sincera al reencontrarme. de tanto tiempo que permanecemos abrazados el uno al otro. Me asegura gentilmente que no. Oigo: — Qué guapa es usted. Tantas cosas han pasado para ellos y para mí. Reencuentro en mi hermana. Que lucha para llegar hasta aquí. tía. El mes de agosto pasa rápidamente sobre la arena de esta playa de Roses. mirándonos a los ojos. el pequeño Riri. dejo a mi Nené y empujo a Rita a sus brazos. las risas sin motivo.

con Rita apoyada en mi brazo. es cierto. Es para ella un triunfo. Tres días y tres noches casi enteros. no hay duda. mucho tiempo después. A ver si nos volveremos a encontrar. Pero el hecho es que estoy triste por separarme de ellos. reunidos al fin. de los cuales no quisimos perder nada. juntos. Sus rostros están vueltos hacia nosotros y les hacemos señas hasta que otro coche se pone atrás del de ellos para pasar también la Aduana francesa. desconocidas ayer y hoy casi mis hijas.como son horriblemente cortos en el seno de la familia reencontrada. sino que descubro nuevos seres para amar. sagaz. mendigando limosnas de amor. No hay lágrimas porque les hablé de mi confianza en el futuro: de aquí a dos años pasaremos no un mes. a cien metros de frontera francesa y reencontrándose con los suyos. No ha venido a pedir ayuda o socorro a la familia. Quien sabe cuando nos volveremos a ver! Es tan caro un viaje de estos! — Ten confianza en el futuro. Está aquí como vencedor. y yo lo que de la mía se podía contar. Qué rápido ha pasado todo. sin un titubeo. vencedor de sí mismo. resultado de vuestro muy equilibrado. teniendo en cuenta el poco tiempo que ella podía pasar con nosotros. Al bajar del avión. no se debe pedir demasiado. Tres días y tres noches. al abrigo de la policía francesa. pues -173- . — ¿Es verdad lo que dices. Es tarde. tan satisfechos de si mismos cuando oísteis “perpetuidad”. la reconozco inmediatamente y ella. queridas. querida. Has perdido la primera jugada. No pudo venir con la su familia. honesto y justo veredicto! Ni unos ni otros preveían que el hombre que enviaron a la guillotina estaría. sino los dos meses de vacaciones. se dirige a mí. Una semana más tarde. Me siento totalmente borracho de felicidad. perseguido. Estoy en la playa. el más bello regalo que les puede ofrecer a ellos y a mí. y le acaricio los cabellos: — Mañana se van todos. Adiós a todos. EL DS negro arranca despacio. sumidos en los recuerdos. a la salida de la Aduana. Vencedor de vuestro veredicto inhumano e injusto. quizás medianoche. ella toda su vida. pero estaría sin embargo. Los acompañamos hasta la frontera. Estoy segura de que los volveremos a ver algún día. Y vosotros también. La atracción entre ella y Rita fue inmediata. Estoy en la playa con Rita. No se encuentra aquí como un vencido. fiscal. tiíto? — En serio. jurados franceses. medio acostado. No sólo reencontré a mi hermana y a mi cuñado. y en medio de más de cuarenta pasajeros. Y así pudimos confiarle. Rita está también acostada en la arena. A cerca de cien metros de la frontera nos separamos. radiante por verme tan feliz. Y no está escondido detrás de ninguna sebe mirando al volverse a ver si es perseguido. mis sobrinas. Se llevan con ellos a tía Ju. con la cabeza en mis piernas. un día. pero ha sido maravilloso! Es verdad. mi otra hermana desembarca sola en el aeropuerto de Barcelona. No. Estoy de pie en la carretera.

hay algo peor que ser invidente en Granada. ha venido con el más bonito cochazo del mundo. señora? ¿Y la mamá de Rita. Y. -174- . pues no hay en la vida mayor tristeza que ser invidente en Granada”. Sin embargo damos un pequeño paseo por España. lo que significa: “Dale una limosna.LOS BARES NOCTURNOS — LA REVOLUCIÓN El avión que tomamos en Madrid aterriza suavemente en Maiquetia. el aeropuerto de Caracas.sensatamente aceptó vivir más o menos como todo el mundo. ser joven. Con sus manos suaves y finas tocando mi cara. No podemos regresar en barco. mujer. Es tener veinticuatro años. Regresaremos de avión (el Lincoln embarcará más tarde). pasando días felices. estas palabras de un poeta: Dale limosna. en el éxito. Los perros nos hacen una gran fiesta y nuestra empleada india. Dieciséis días es mucho tiempo. al contado de todos. Cuántos hombres a quien una injusticia implacable y un sistema penitenciario inhumano aplastaron y aniquilaron poco a poco no habrían preferido ser invidentes en Granada! Yo soy uno de ellos. Nos quedamos mucho tiempo en España. moral y física. que en el hay en la vida nada como Iba pena de ser ciego en Granada. pues nuestro negocio nos espera. Sí. llegué a temer que no volviesen. no para de preguntar: — ¿Como está la familia de Henri. que pertenece a la familia. condenado a la descomposición viva. Dos días después llega de Tánger la madre de Rita. Demos gracias a Dios de estén aquí sanos y salvos. de la cual encontré siempre el reflejo en Rita. mujer. es desaparecer para siempre sin llamamiento. esa maravilla de la civilización árabe. pero no verdaderamente corrompido y nunca criminal. sin tener nunca un día una oportunidad entre cien mil o entre un millón de levantar la cabeza y ser un hombre. leo. y hasta quizás no muy honesto. y en los jardines colgantes de Granada. el más pretencioso en su lujo insolente. En la aureola de sus canas su rostro resplandece de una belleza serena. por debajo de la Torre del Mirador. de confianza en la vida. que piensa Henri de ella? Con todas esas personas queridas por allá. repleta de dulzura. soy feliz de que ames a Rita y de que ella te ame. Veinte minutos y estamos de nuevo en casa. lleno de salud. vencedor en la existencia. grabadas en la propia piedra. y verse condenado a cadena perpetua por el crimen de otro.. 14. para demostrarlo bien. Amigos y nuestra hija nos esperan. sin esperanza. indisciplinado sí. me besa incansablemente. diciendo: — Hijo.

como dice Maria. sorprendidos por el amanecer. pues la comunión que se ha establecido con nuestros familiares es muy importante para mí. Vendemos el restaurante y comienzo a cansarme de los bistecs con patatas fritas. Senadores. es un lugar donde la clientela está formada por hombres. la vida. en un intento de dar la imagen de una vida ejemplar. El trabajo. envolviendo en un gran gesto. hasta el coche. sin excepción. me dice: — Se acabó la noche. estamos aquí “sanos y salvos”. Uno de ellos. Es imposible traicionar la confianza que ellos tienen en mí y bajo ningún pretexto me conduciré mal en el futuro. Todos. Enrique. y el sol va a erguirse por detrás de Ávila. de cortejar a las más bellas jóvenes del bar. Con la ayuda del alcohol. sino donde todas las noches se descubre algo nuevo e interesante: el otro yo de cada cliente del bar. conversar y sobre todo escucharlos y beber con ellos o. Es una vida completamente diferente de la vida diurna. rejuvenecen algunas horas. Y. oficiales. tan sólo con su belleza y juventud. ¿Cuántos no he visto. la noche acabó. pues es rígidamente dirigido por Rita. Y en el Caty-Bar cada uno se explaya. el olvido de sus preocupaciones de trabajo o familiares. Muchas veces pone la mano sobre mi hombro y. en Caracas. de una conducta sin fallos en cada una de sus actividades. está todo cerrado. el rechazo a la hipocresía social bajo la que se creen. En el nuestro. mucho más intensa. con la otra. gracias a Dios. cliente habitual. altos funcionarios acuden de noche para descargar la tensión acumulada durante el día. Las mujeres se han ido a sus pisos y aquí quedamos solos como dos idiotas. lo acompaño. Compramos un bar nocturno. Un bar. ayudarlos un poco. el Caty-Bar. Más que sanos y salvos. solos (las chavalas han retirado por otra puerta). discutir. sin embargo. del pato a la naranja y de la gallina con vino. Esta noche terminó y ya no hay ninguna esperanza de continuarla dondequiera. que no deja salir a ninguna de las mujeres durante las horas de trabajo. a las montañas de Caracas. si no tienen mucha sed. la realidad de las cosas nos pone de nuevo de cara a nuestras responsabilidades. nada tranquila.Sí. abogados. un importante hombre de negocios. pues allí están las chavalas para hacerles compañía. -175- . banqueros. la oficina. se despojan de sus eslabones sociales y viven en plena libertad de gritar. Al menos lo haré todo para eso. las cosas no van mucho más allá. que está todas las mañanas en su despacho a las nueve. como el día. es el grito de los hombres de una clase burguesa que están cansados de sentirse encadenados a las convenciones y a lo que se dice que deben ser. la esclavitud cotidiana me esperan. Pero todos los hombres gozan de la presencia de esas chavalas que han tenido la gentileza de escucharlos (lo que ellos adoran) y de rellenar esas horas de liberación. pero sin embargo contentos y aliviados?. Pero ¿podríamos continuar sin estas noches? Y. como a otros. Enrique. Es la explosión. diputados. recortadas por el día que nace. La lucha por la vida continúa.

1958. Se trata de Rafael Caldera. Yo mismo me mezclo con ellos y vivo muchas veces momentos inolvidables. enemigo del régimen y listo noche y día a defender los intereses de los propietarios de discotecas. creamos una asociación de defensa de los establecimientos de esta categoría en dos provincias. lo que es poco recomendable.Pero. Mi otra boîte. donde se encuentra la boîte. la Seguridad Nacional. sin olvidar. que se chateia el cien céntimos la hora. no es que se trate de un músico banal. choques. arteria de gran importancia y de gran circulación. Federal y Miranda. Son los dos porteros de la boîte. La dictadura de Pérez Jiménez está herida de muerte. los tres jefes políticos más importantes de Venezuela. Claro que este no va a llenarse de whisky. la situación empieza a ponerse fea en Venezuela. Me costaba creer. un organista con manos de pugilista. pero el portero y el propietario me han llevado allí una noche para que lo verifique. establecen en conjunto. Kurt Lowendal. Gonzalo Durand. en Nueva York. al otro. en particular el kummel. sabiendo seguro que el día lo disiparía implacablemente. y después un tercero. Si tengo sólo un músico. Como tengo siempre ideas despampanantes. la Ninoska. la verdad es que se prestan también a la parodia. Y en cuanto a las cuestiones que hay que resolver. de la mejor manera. Una vez más estoy del lado bueno. tanto políticos como de derecho común. al caballo. servir de buzón de correo clandestino a prisioneros. Jovito Vilalba y de un hombre excepcional. cuando la montura está borracha y el cosaco como una cuba no es raro que mis dos porteros partan al galope por la Avenida Miranda. que toca los té-té-tés con tal convicción que las olas de su órgano hacen vibrar las paredes del edificio hasta la novena planta. que prende cada vez a más gente. es decir. vuelven siempre para gozar de este sueño de la noche. a nuestros afiliados contra los abusos de ciertos funcionarios. a pesar de la desilusión de estos momentos simultáneamente penosos y encantadores. Pasado poco tiempo soy nombrado presidente de la asociación y defendemos. Es un alemán. Pero he aquí que los clientes ofrecen bebidas al cosaco. Durante ese tiempo. pues hago la cosa más peligrosa para mí. la buena vida. transformo el Madrigal en una boîte rusa. Con un socialista. Y no exageraban. el plan para tomar el poder. el Madrigal. Lo que no me impide complicarme la vida. Hasta las clases privilegiadas se alejan de él y sólo lo sustentan el Ejército y su terrible policía política. ventanas que se abren vociferando contra estos tumultos de noctámbulos. soltando gritos de carga de caballería. completamente fuera del ajetreo que la vida normal nos impone día a día. y para dar más color al local visto de cosaco a un español de Canarias y lo monto sobre un caballo bastante manso a causa de su edad. Por un lado. Estoy viendo el cuadro: galope de arrancar el asfalto. a diestra y siniestra. Rápidamente adquiero un otro establecimiento. el Normandy. pero adora el azúcar empapado en alcohol. gritos de los conductores. Después de algunos meses. el terror y las torturas y. bares y restaurantes. todos exiliados. la Normandy. está muy bien situada: justo delante de la sede de la Seguridad Nacional. Resultado. -176- .

el General Trujillo. no puede si no acoger bien a su cofrade. Después de diez años de dictadura. que el Ejército lo abandona. donde otro dictador. bien alineadas. el bar queda en la planta baja y el piso por encima. no es invitado. Sin embargo también los comunistas dejaron vidas en la historia. Fabricio Ojeda. Su avión se dirige a la isla de Santo Domingo. Morirá “suicidado” en un calabozo de la policía. Me llaman de varios sitios diciendo que todas los discotecas. en la terraza. Pero el 23 de enero. Llegan cerca nuestro y distingo entre los gritos: “Este era un lugar de encuentro de los perez-jimenistas! Al asalto!” Empiezan a correr blandiendo barrotes de hierro y palas. La sede de la Seguridad Nacional. a las dos de la mañana. que toma el mando de este barco abandonado por el comandante y por la tripulación. Cuatro hombres. un general de Aviación. La operación falla y Castro León se refugia en Colombia. El jefe del Partido Comunista. y en ella un joven. Caracas despierta bajo una junta gubernamental dirigida por el Almirante Wolfgang Larrazabal. pero casi únicamente contra los perez-jimenistas. Estoy decidido a defender mi casa. Llega una horda de gente. y un pequeño grupo de aviadores deja caer algunas bombas sobre Caracas. Quizás un día tenga la estatua que se merece. Las preparo. En los tres días siguientes a la marcha de Pérez Jiménez estuve en peligro de perder todo el fruto de doce años de trabajo. es atacada y la mayor parte de los policías muertos. desempeña un papel muy importante. Entonces oigo: -177- . Mientras que habría podido fácilmente crearse una posición privilegiada y hacer fortuna. Le conocí y debo prestarle este homenaje. Pérez Jiménez sabe que ha perdido la partida. Naturalmente hubo escenas de pillaje. Es un pueblo que explota tras diez años de mordaza. le dejan partir. quien entra en la callejuela necesariamente viene aquí. cubierto por una terraza de estilo árabe. no tendrá ninguna de esas flojeras y se volverá más tarde un guerrillero de los más duros. con los brazos extendidos. De golpe la horda se para. Rita no me quiere dejar. Ya está aquí.Rómulo Betancourt. con sus más próximos colaboradores y una parte de su fortuna. Hacha. intenta sublevar a sus hombres. Es una pequeña vivienda en el fondo de un callejón. Durante cerca de tres semanas las calles quedaron sin policía. No es un desastre para aquellos que no viven en el local del negocio. El 1° de enero. un avión sobrevuela Caracas. Un cargamento de tan gran valor en personas y riquezas que los venezolanos bautizaron ese avión como “vaca sagrada”. restaurantes de lujo y sitios de encuentro de los privilegiados perez-jimenistas van a ser atacados y saqueados. en particular sobre el palacio presidencial de Pérez Jiménez. Castro León. Los saqueadores son más de cien. Pero nosotros vivimos en el piso de arriba de nuestro CatyBar. está junto de mí con un encendedor en la mano. mi negocio y a los míos. Estando el Caty-Bar situado en un callejón. Enciendo el encendedor. Es Pérez Jiménez que parte con su familia. Es la revolución. delante del Normandy. se han atravesado en la calle y hacen parar a esa gente excitada. Preparo veinte botellas de gasolina y fabrico con ellas cócteles Molotov.

Se respira. en el Normandy. el marinero. Váyanse. absolutamente nada destruido. nada. destronado el dictador. gente de izquierdas. a través de uno de nuestros clientes. todo el mundo baila. la puerta de al lado del Caty-Bar. nada robado. En efecto. eran empleados del Servicio de Aguas de Caracas. más calmados. y algunos de ellos también. Los cuatro hombres deben haberlos convencido para que nos respeten. el culpable fuese liberado o readmitido en el empleo. enfrente mismo de la terrible Seguridad Nacional. es un francés. donde se ametrallaba en todos los sentidos. venidas de los cuatro rincones -178- . los empleados del Servicio de Aguas pagaron con un gran valor (pues el caso no había sido ninguna broma) sus deudas para con nosotros. Esos cuatro hombres del pueblo. Muchas veces les dábamos de comer y si. Raro era aquel que se negaba a prestar un servicio. ni un cristal roto. declara o escribe todo lo que puede salir de la cabeza de intelectuales políticos y demagogos. alma de artista. La prensa fue amordazada. ¿Por qué motivo misterioso? No tengo ni idea. en su mayor parte. con toda la libertad. De hecho. Enrique. entre senadores. Nosotros habíamos conseguido muchas veces. el trabajo. venían a beber una botella de Coca-Cola no les cobrábamos nada. Y eso es bien simpático. el lugar más caliente de la revolución. Aquel día. que formaba una especie de pequeña placita. Hace diez años que nadie discute. había quien dejaba escapar palabras imprudentes. quizá. completamente locos de alegría de poder hablar a gusto. se lanzaron sobre Caracas. sensible a la miseria y a la situación de miles de personas que. En el Ninoska. Vivíamos como buenos vecinos y ellos comprendían que para nosotros ellos eran hombres con tanto valor como los otros. la seguridad pública ante todo. después de un vaso. Eso durante cerca de veinte minutos. ya que la horda se retira sin ningún gesto de amenaza. donde entran y salen camiones cisterna que van repostar a los sitios donde falta el agua por cualquier razón. que. lo que es natural. En el Normandy. donde los revolucionarios quemaban y saqueaban a diestra y siniestra todos los establecimientos de la Avenida México. Entonces eran apresados o despedidos del empleo. Rita o yo. al fondo del callejón. es la entrada de un depósito del Servicio de Aguas. que eran oídas y denunciadas. desobedece a su antojo. El patrón. el marinero es poeta. Con Pérez Jiménez era la disciplina forzada. Conocemos a esta gente desde hace muchos años. Nunca más volvió a aparecer nadie. Los empleados que trabajaban allí son. Y lo más extraordinario es que ese milagro se repitió con nuestros otros dos bares. mientras Rita y yo continuamos en la terraza con el encendedor en la mano. Ustedes no tienen nada que hacer aquí. Uf! escapamos de una buena. amigo del pueblo. en oleadas sucesivas. Lo ha probado montones de veces. nunca lo supe. y todo el mundo no hace más que obedecer. Además de esto. A causa de la dictadura no hablaban casi nunca de política. pero algunas veces. Con Larrazábal. Se ponen a discutir. diputados o militares del régimen había muchos prestabais y humanos. y oigo a esos bravos hombres explicar por qué razón toman nuestra defensa.— Nosotros somos trabajadores del pueblo y también revolucionarios. nuestros defensores.

o casi. Honestísimo. nace una nueva raza desconocida hasta entonces. a pesar de vencer en Caracas. Promete elecciones. pero si eso continúa así y empiezo a hacer ruido. que distribuye millones para esos desgraciados. el dictador de Santo Domingo. las prepara con toda la lealtad y. con más de cuatrocientas sillas. Todo el mondo tiene el microbio. en los pasillos de la Santé: “Valor. vendo el Grand Café y otros negocios y me marcho con Rita a España. ¿Sabe algo? ¿No sabe nada? ¿No le interesa. para esto y para aquello. Es el café donde Julot Huignard. Excusado está decir que. aunque viviendo honestamente y sin tener nada que ver con ellos. igual que su mujer. Soy el propietario. Y eso parecía tan inverosímil que muchos llegaron a pretender que aquel que hablaba era un doble suyo. que se dirige a una ceremonia oficial. en vista de su situación. en la Sabana Grande. también. algunos abusan de su filiación política. en tal atmósfera. Así. Papi. pero allí estaba. un automóvil cargado de explosivos explota al paso del coche presidencial. Hay policías por todas partes. Pero este tiene que hacer frente a una situación difícil. Hay inspectores de todas las especies. porque. a cargo del Tesoro. La mayor parte de esos funcionarios no tiene preparo y sólo desempeña ese trabajo porque pertenece a tal partido político. Veintiocho años después. el Grand Café. es verdad. nace una terrible expresión: “Nosotros mandamos”. dentro de un año o dos! No. este país bendecido por los dioses empieza. en Caracas”. El jefe de la Casa Militar muere. a ser atacado por el virus de las pasiones políticas. había maquinado encontrarse conmigo. no hay un día en que no se trame una conspiración o no se tenga que ganar una batalla contra la reacción. los policías se aprovechan de eso para ejercer un cierto chantaje.de Venezuela. el General López Henríquez horriblemente quemado. para los licores. Pero la situación política del país no le facilita el trabajo a Betancourt. pero Huignard no se presenta. Además. vaya a saber como acaba. saber un poco? Es que eso ya me empieza a molestar! Empiezo a estar cansado de esos tipos! Por ahora la cosa no es grave. Allí estaba. Veinticuatro horas después. Entre los funcionarios. hace dos años. ruido aquí no. el hombre del martillo de la Joyería Lévy. Acabo de comprar el mayor café de Caracas. como la administración conoce mi pasado y como estoy inevitablemente en contacto con ciertos tipos que pasan por aquí. las gana Betancourt. Un atentado monstruoso y vil contra él viene a perturbar esta democracia todavía muy joven y titubeante. además. en este país que me dio la posibilidad de volverme un hombre libre y de rehacer mi hogar. Por ejemplo. sin que se haya descubierto el culpable. parece que todo marcha bien para mí. Crea el Plan de Urgencia. para las tasas municipales. y juegan con ello. hablaba al pueblo venezolano. nos encontraremos en el Grand Café. en 1931. el conductor queda gravemente herido. Funcionarios de diferentes administraciones me vienen molestar varias veces. estoy aquí asilado y no prescrito en Francia. toma realce el asesinato de un francés. con las manos enchufadas. No hay más que hablar. Quizás ahí pueda aclimatarme y montar algo. Comandado por Trujillo. No consigo -179- . y el propio presidente queda con los antebrazos calcinados.

Adquirir un negocio tan sonado. con toda delicadeza. imposible de encontrar y aún más de crear. está más allá de nuestras posibilidades. sino de enormes camarones y langostinos. En Madrid. volver menos penoso el trabajo. dieciséis años pasados tras El Dorado. Y Rita. Estamos en 1961. tan bonito y tan importante como el que había vendido. Rita. director de operaciones. decidió que para nuestra felicidad. Pescan libremente y sólo tienen como compromiso venderme los langostinos o los camarones al precio del día menos medio bolívar. que faltaba la número catorce. Son grandes barcos equipados con un motor externo de cincuenta caballos y una red de doscientas y cincuenta brazas. Nosotros les damos. Compro dieciocho barcos de pesca. pero las cartas que cambiamos regularmente nos mantienen al corriente de nuestras vidas mutuas. transformar pueblos. nombre del barrio donde se encuentra la playa. Hay que encontrar otra cosa. Por otro lado. Las circunstancias no quisieron que yo volviese a encontrar a mi familia en España.instalarme. Un único accionista. Nos instalamos en un bonito piso.LOS CAMARONES — EL COBRE De nuevo en Caracas. Me pareció de más. compro un pedazo de playa y fundo una compañía. Crear vida a nuestro alrededor. sin ninguna garantía. Y henos aquí los lanzados a una aventura extraordinaria. Un barco y su respectivo equipamiento completo cuestan doce mil quinientos bolívares (un bolívar = un franco). 15. y yo no estoy interesado en volver de nuevo a ese campo. Los países de Europa están verdaderamente demasiado bien organizados. un pertrecho de pesca para cada equipo de cinco. una ley ridícula tiende a hacer de los dueños de los bares y vendedores de bebidas alcohólicas corruptores de la moral pública. pagando bien. la Capitán Chico. Henri Charrière. La vida nocturna ha cambiado mucho en Caracas. Y eso de nuevo en Maracaibo. substituyendo la indolencia por una existencia nueva. Henri Charrière. Es lo que realizo rápidamente en los pequeños pueblos de pescadores a la orilla del lago. no de diamantes. sabiendo que yo no podía ni por imaginación vivir lejos de Venezuela. Por lo tanto. dieciocho representan mucho dinero. llenos de alegría de vivir y sin problemas importantes.. me dicen. que hasta los tipos que me chantajeaban me hacían falta. debíamos volver. Henri Charrière. primer colaborador. ya que todo el material de pesca y su respectivo mantenimiento están a mi cargo. Cinco pescadores por barco. barrer la miseria. -180- . el Grand Café. aunque habiéndolo vendido todo. Somos muy felices. Esta pobre gente no tiene nada. presidente-director general. Descubro una mina. cuando ya tenía en la mano las trece primeras licencias para montar un negocio. Vivimos intensamente. particularmente en San Francisco. lo que permite toda una serie de abusos y explotación por parte de ciertos funcionarios.

no arriesgan nada. veinticuatro mil ochocientas libras.El negocio va viento en popa y me apasiono por él. es decir. quedó decidido con los pescadores que utilizaban mi material que les pagaba lo que ellos pescasen al precio del día. Después. la green sheet. quiere de veinticinco a treinta. lo que era correcto. Hice construir en el lago un pontón sobre estacas. Tenía por lo tanto a mi cargo la pesca. la vigilancia de mis barcos. menos medio bolívar por kilo. pero no sienten necesidad de conseguir su casa. quiere de veinte a veinticinco. pero nada se hace solo y la lucha es constante. medio bolívar más por kilo hace. de tener muebles. así como una gran plataforma cubierta. Todos los días parte al menos un avión DC 8 para Miami. imbécil y honesto. para mis pescadores. Su rostro es una verdadera luna. llevando solo sumas considerables. y como yo no hablo inglés. Cuando un barco lleva ochocientos kilos de camarones. una diferencia de cuatrocientos bolívares entre lo que les pago y lo que les da el comprador pirata. sólo un frigorífico. pero eso no me impide de ser el padrino de una serie de críos! El verdadero drama son los compradores piratas. Los compradores piratas. No habla español ni francés. A veces iba a la playa con treinta mil bolívares en el bolsillo y volvía sin un centavo. mis pescadores aceptan la oferta del pirata. Es necesario. hacer recoger o recoger yo mismo el producto de la pesca del día en mis tres camiones frigoríficos y pagar directamente la mercancía a los pescadores. es decir. una verdadera cocina y un aposento destinado para dormir. que nos da la cotización de la gamba de cada martes. Cuánto mayores. Y tal cantidad. de más de treinta metros. Así. tiene un aire bueno. Hay quiere de diez a quince por libra. esos. siendo uno de ellos un DC 4 con doce mil cuatrocientas libras. Pero esa ganancia no es aplicada de la mejor manera y continúan viviendo en las condiciones más modestas. Como dije. pero permanece siempre un fondo de inercia contra el cual soy impotente. cada vez que se presenta la ocasión. Rita dirige desde ahí un equipo de ciento veinte a ciento cuarenta mujeres que retiran de las gambas y de los langostinos la parte donde se encuentra el aparato digestivo. Quizás sea por virtud. Tenemos tres camiones frigoríficos que no paran de recorrer las playas para traer lo que han pescado mis barcos y también la pesca de otros pescadores que la venden a quien ofrece más. tanto con mis propios pescadores como con los compradores piratas. Se han vuelto trabajadores con miras en la ganancia. más caros son. vendido en todo Maracaibo y sus inmediaciones. pero alquiló los frigoríficos de una marca de hielo conocida. Lo lamento. y es todo. Los pescadores son personas naturalmente honestas. Me esforcé por explicarles apasionadamente todos los principios en favor de esas reformas. la cabeza. Este americano entró sin capital. rápido. -181- . Se presentan en las playas y compran la gamba no importa a quien. son pesados según la libra americana. y a veces dos. No tienen barcos. La congelación de los camarones y langostinos es perfecta. representa ochenta bolívares más para cada pescador. Habría ganado mucho dinero si un día no hubiese cometido la tontería de aceptar un socio americano. Hay que ser un santo para resistir la tentación. lavados y vueltos a lavar en agua helada. no podemos discutir. dividida por cinco. Cada semana recibo de América una hoja verde. Todo eso está bien organizado.

lo mismo. de Miami. el producto se vende de un diez a un quince por ciento más caro. vuelan y desaparecen entre las nubes. así como los motores. cargarla en el atraillado frigorífico y conducirla hasta la fábrica del comprador en Miami. vendió todo el cargamento a su llegada y huyó con la pasta. pero esta lucha me gusta y me place intensamente vivirla. Se apodera de mí una cólera terrible y salgo para América en busca del cara de luna. los barcos. Por mala suerte. los encargados de recibir la mercancía no trabajan. no podemos aguantarnos ni renovar energías. pagadas por mí. Casi arruinados. ni tampoco el seguro. los bancos están cerrados. nada. Quedan. Pasa a veces que. Y un bonito sábado. pero en muy mal estado. Como era mi socio el que manejaba las cartas de crédito y como los sábados no había seguro. sobre aviso de Miami para Maracaibo. en tres ciudades diferentes! Nunca más encontré a mi simpático socio. y he hecho un viaje a Los Roques para recoger un bonito cargamento de magníficas langostas. Me encuentro abatido. lo que no es difícil. Y eso por tres veces. un puerto de mar. Como en ese día. En el local mando sacarles las cabezas. No quiero creerlo. que defienda mis intereses casi día y noche. Es necesario entonces que alguien esté presente para hacerla descargar por equipos especiales. o Tampa o Jacksonville. como se trata de una actividad donde es necesario disponer cada día de mucho dinero para trabajar. así como los gastos de expedición y todo lo demás. no hay posibilidad de hacer funcionar la carta de crédito. tras la buena recepción y verificación de la remesa. La operación es buena. El banco paga el ochenta y cinco por ciento del valor total y el restante quince por ciento se recibe setenta y dos horas más tarde. es cierto. se perdió todo. Encuentro su rastro. con el certificado de control de buena calidad del producto y de su perfecta congelación. Pero el lunes por la mañana. constituido por los ahorros de catorce años de trabajo duro. un cargamento de gran valor. Cuando enviamos los camarones y langostinos a los Estados Unidos. con un revólver en la cintura. Rita no se lamenta ni me hace ninguna censura por haber sido demasiado confiado. Hasta el día en que no volvió. en Estados Unidos. Ese día el flete cuesta quinientos dólares más por libra y. nada menos que cola de langostas de un kilo doscientos a un kilo trescientos. Voy al banco y. Hemos perdido ciento cincuenta mil dólares. las mejores. Todo va sobre ruedas y me felicito del bonito negocio que mi socio hace los sábados al partir con los aviones. Y. pero lo estoy viendo: he sido engañado. por ser sábado. el sábado. mi socio iba en uno de ellos para acompañar el cargamento. cuando hay dos aviones de gambas. El capital. dos DC 8 cargados de colas de langostas. -182- . el pago se hace a través de carta de crédito contra la presentación al banco de los documentos de expedición. El martes. esto pasa en los meses en que hay poca gamba en el lago. o casi.por lo tanto. lo vendemos todo. pues. en Miami. El lunes ni una palabra. más dos de sacrificios inútiles y de esfuerzos constantes. pero en cada casa doy con una santa mujer que dice ser su legítima esposa y no saber donde se encuentra su marido. Vuelvo cargadísimo con un producto de primera calidad. Tengo. He alquilado un barco grande en Punto Fijo.

que está guardado en un depósito bajo la vigilancia de guardas nacionales que no tienen la menor idea de lo que hay allí dentro.Con lágrimas en los ojos. no lejos del Grand Café. que vigilan cualquier salida hacia el Telón de Acero. pues son necesarias licencias de exportación que sólo se pueden obtener con la autorización del Ejército o. compro. Entonces empieza ahí la más loca historia de mi vida. Un muy respetable comerciante catalán tiene un yerno empleado en la Sociedad de Electricidad. El negocio es delicado. Y los dólares aparecen. y ofrezco suntuosas comidas regadas con champaña a mis futuros compradores y vendedores. en la hipótesis de que el negocio ser coronado por el éxito. que posee kilómetros de viejos cables de cobre de alta tensión. en plena Sabana Grande. Ellos saben que es casi imposible hacerlo salir del país. al menos. Compro. con un documento que no se oponga al pasaje de las licencias. Todo corre en un clima de confianza mutua. Cada vendedor guarda en secreto sus fuentes. Entonces me lanzo y voy de contacto en contacto. el organismo que se ocupa de este control es el Departamento Logístico del Ejército. por supuesto. pagados al contado. ya que esta no posee los medios industriales para su tratamiento. Oigo decir que grupos extranjeros están interesados en la compra de todos los restos de cobre electrolítico. sólo me dan referencias vagas. para que pueda pasar como hierro viejo en el momento de su exportación. a nombre de ellos. lo que es legal. una vida que hasta ahora nunca habían conocido. sea cuál sea la cantidad. Es controlado en toda América del Sur por los americanos. ¿Qué vamos a hacer? No tenemos capital para adquirir un negocio. -183- . según ellos. en mi pequeño piso. Hay que encontrar otra cosa. están a mi disposición cuando yo quiera. Me ofrecen de todas partes cantidades importantes de cobre de recuperación. El vendedor me explica que el tipo que le indicó el negocio le suministró también un precioso pormenor: el cable ha sido cortado en pequeños pedazos y puesto en viejos barriles en la superficie de los cuales hay hierro colado. Según él. nunca habla ni nunca dice el nombre de su vendedor. a buen precio. Tan precioso. Regreso a Caracas. En toda Venezuela se creen montes de cobre. Entro en contacto con los grupos de compradores y les explico que soy el hombre de la situación. En Venezuela. que sólo esperan comprador. También. nos manifiestan el dolor de vernos partir y el reconocimiento de que les hemos dado. abandonamos esta gran familia de pescadores y trabajadores que habíamos creado. vendo. Se crean verdaderas barreras de silencio. vendo. celosamente guardados y escondidos. También ellos están consternados. Rápidamente les hago abrir cartas de crédito para la operación. Unos saben donde se encuentra un tendido submarino retirado del servicio y almacenado en secreto. que han sido substituidos por cables de otro metal. porque antes de cualquier iniciativa debo asegurarme de que. Según los compradores. casi siempre de buena fe. ya que ese cobre es considerado como material estratégico. vendo. Nos instalamos en un agradable piso. ellos deberán tener los millones de dólares que exige. hay grandes cantidades disponibles en Venezuela. durante dos años. no sirviendo él mismo muchas veces sino de intermediario a otro vendedor.

muy arriesgado? Si el cobre existe! No.En la cocina Rita da lo mejor de sí. En una palabra. llegado a este último. Hay comidas y reuniones todavía más secretas con los amigos de los amigos de los amigos que pueden conceder las licencias de exportación del ministerio. para occidente: Maracaibo. Pero. ya que todo está definitivamente a punto. Muchas veces sólo ha servido de cebo para conseguir otros negocios. Soy el eje del negocio. Cada uno tomó nota cuidadosamente de los cientos de toneladas que está pronto a suministrarme. a través de comisiones. hierro colado o hierro viejo. cuantas más cuentas hago con mis compradores. Se consume en desplazamientos. vinos. estoy desolado al saber que ha vendido más cobre que el que existe en toda Centroamérica y América del Sur reunidas. mi tiempo y la pasta que ha quedado del desastre de la pesca. Las co-participaciones en los futuros beneficios son tan importantes como variadas. cualidades y orígenes del cobre. él hace lo que quiere: cerrarán los ojos a la mercancía. Hay un intermediario que propone un puerto de embarque donde. que se impacientan. -184- . a crédito (felizmente). con los documentos en la mano. Estoy apunto de triunfar. tiene que ser otra cosa! Tanta gente junta. después de discutida su comisión. Me vuelvo maquiavélico. No pude dudar de la catastrófica realidad. Las fechas de entrega están fijadas y los envases bien definidos. unas para obtener en el momento deseado licencias de exportación. los compradores y los vendedores sólo me conocen a mi. Me considero el más astuto y hábil de los comerciantes. compro conciencias. Para oriente: Guanta. Al día siguiente es la bomba. que las reservas de las diferentes compañías no serán vendidas a otros. muchas veces ellos mismos intermediarios entre el primer y el último eslabón de la cadena. en su opinión. no me pueden haber mentido todos! Pero por la tarde viene a mi casa y. me da pruebas irrefutables. Eso me cuesta todo mi talento. Yo había creído en mis vendedores. Hay comidas y reuniones secretas con los compradores. sólo queda asesorarme junto a un oficial venezolano como debo hacer para obtener de los servicios interesados del Ejército la certidumbre de que no hay oposición a la concesión de las licencias por el ministerio. Está todo arreglado. ultimé con mis principales vendedores los pormenores de la operación. el cobre pasaría por plomo. de la cual todavía hoy hablan ciertos honrados comerciantes de Caracas. Me llaman al teléfono: — Apreciado amigo. Después de una de esas memorables comidas de Rita. la mayor parte de las veces el cobre nunca ha existido sino en su imaginación. Le doy un dossier que contiene las cantidades. otras para asegurarme. whisky y platos elegidos. ¿Qué diablos ha pasado? ¿Este tipo está loco? ¿No está interesado en el negocio? ¿Lo cree deshonesto. Entonces. Hago reuniones donde cada uno defiende con intransigencia los millones que le deben caer. más me doy cuenta de que la cantidad de millones a dividir será sensacional. para tratar a todo el mundo como un gran hombre de negocios. rentas que van para además de un año. Se calculan los precios de transporte y concluyo que será necesario un puerto para cada región. que a su vez habían creído en sus vendedores.

encontraba un pequeño montón de cápsulas de obuses quemadas por el Ejército en los ejercicios de tiro. A partir de ese día gira la cara cada vez que ve un cantoneiro. No tuve grandes complicaciones con ellos pues había actuado de buena fe y no había cometido la menor falta: había creído sólo en los vendedores. en un año. descargar todo mi repertorio y si puedo. saben inmediatamente si somos prósperos o estamos en dificultades. a esos. Primero. todos comerciantes honestos. después. en esa misma esperanza. No vale la pena describir en que estado quedé. tres años. el piso lleno de puntas de pico.. Pongo a los vendedores contra la pared. a fin de poder. La situación es grave y el perjuicio grande. las toneladas se transforman en kilos y a veces en libras. un húngaro. El cable submarino nunca existió. Qué astutos son los catalanes! Le han comprado tres docenas de frigoríficos podridos que nadie quería ni regalados. convencido de que el futuro estaba más que asegurado. según mi situación. había gastado casi todo el dinero que nos quedaba. 16. Siguiendo la madeja. sólo porque él había hecho tratos con un segundo negocio: la compra cierta y segura de treinta toneladas de cobre de recuperación. Allí. Eso es todo. Y. tenía. ¿Por qué no has venido a verme a la nueva casa que construí? No me has invitado. la única cosa que realmente existía eran los compradores. así como las líneas de alta tensión o como las líneas substituidas de las compañías petrolíferas u otras. Desde siempre él y su familia fueron los únicos en Venezuela a llamarme por Papillon. Mienten y roban demasiado! En el futuro sólo trataré con pícaros! Por lo menos con esa gente sabes de qué va la cosa. según su aptitud para dejar insultarse sin oposición. — — — — ¿Entonces. que se dicen aptos para todo y que a fin de cuentas no sirven para nada. por lo menos sobre uno de ellos. el americano con cara de luna y. donde yo debía encontrar un maravilloso depósito. deseando que sea uno de mis numerosos vendedores de cobre. Debería haber empezado por ahí. ya que. Para eso los venezolanos son unas águilas. darle una buena tunda. el Coronel Bolagno. los negociantes burgueses. Es verdad.Es lo que ha sucedido con el catalán. En menos de dos años había sido por dos veces víctima de ladrones. Todo el mundo me llamaba Enrique o Don Enrique. Otro de mis vendedores. -185- . Papillon? Hace más de tres años que no nos veíamos.EL GAB — PABLITO Llaman a la puerta (el timbre no suena) y voy a abrir. ni siquiera pude rembolsarles los considerables gastos que habían hecho con los traspasos de fondos y la apertura de las cartas de crédito. En realidad. pero ya es tarde. Es mi viejo amigo. Francisco. Estoy de tal manera irritado contra mí mismo que grito yo solo en el comedor: — De ahora en delante no quiero más negocios con gente seria.

Pero te doy mi palabra de honor de que conseguiré lo de que necesitas. La mayor parte son franceses. con los codos apoyados en la mesa y con un aire muy preocupado. permíteme que te diga que eres un tipo indecente. Estoy en dificultades. Y tú eres indecente por no haber pensado en mí. No pedimos nada a nadie. Bolagno le da un beso a Rita. Pues que sepas que tus problemas los supe a través de terceros. ¿Por qué no me la mandaste? Mucho trabajo y muchos problemas. si no llega pediré prestado a mis hermanos y a mi cuñado. ¿Tienes problemas? Bastantes. es verdad. ¿Por qué? Vine pedirte prestados cinco mil bolívares. vienen cuando quieren. pues nuestra casa es de nuestros amigos. — ¿Que puedo hacer por ti. Los amigos sirven justamente para desahogarnos y para que nos ayuden a salir de las situaciones difíciles. Pero muchos a quienes presté grandes servicios y que me deben hasta su situación saben que estamos arruinados y nadie nos ha venido a ofrecer ayuda. ¿es realmente verdad que estás arruinado? ¿Y no tienes vergüenza de decirme eso? ¿Estás arruinado y te escondes de mí? ¿Es por eso que nunca me has visitado para contarme tus problemas? — Sí. — Pues bien. personas honestas y vagabundos también. Invitarlos sería un insulto y meterlos en el rol de aquellos que no pueden venir a visitarnos sin ser invitados. Tira su gorra de coronel. — Vístete. Se sienta. Rita y yo no sabemos donde escondernos y la emoción nos impide de hablar. vamos a comer los tres al mejor restaurante francés de la ciudad. -186- . pues reconozco que tiene razón. Estamos arruinados — dice Rita. no podrás deshacerse de él y seguramente ni tengas una suma tan grande. para ayudarte. no hay problema. Papillon? — Es necesario mucho dinero para montar un negocio que nos permita ganarnos la vida Aunque lo tengas.— Los amigos no se invitan. En el fin de la comida. Rita le sirve un café y le pregunto: — — — — — — — — — — — ¿Como supiste mi dirección? Eso es una cosa que me da respeto. Imposible. en tu amigo. para que te ampare y ayude. ¡Ah! ¿Estáis arruinados? Estás arruinado. Rita. y es precisamente por eso que estoy aquí. Bolagno concluyó: — Si lo tuviese. quedó combinado que yo buscaría uno negocio y que le diría la suma necesaria para su adquisición. Papillon. es verdad. No digo nada. Entonces llamé a la puerta equivocada. Francisco.

Hasta el momento en que desdoblo un pedazo de papel que Rita. Caracas y toda Venezuela están de fiesta. viene en visita oficial. al volverme. teniendo sobre la mesa frente a sí un pastís y un paquete de Gauloises.” Tiene aire de ser astuto. ¿fuma cigarrillos franceses? — Sí. me levanto y. Un tipo está sentado. y era tan absorbente su discurso que. para aclamarlo. El Gab tiene una agradable terraza cubierta y estoy tranquilamente sentado a una mesa. bebiendo pastis con un francés que intenta explicarme el misterio de la fabricación de la harina de pescado. Se trata de nada más ni nada menos que el cine en relieve. no me doy cuenta de que un vecino de al lado está escuchando. Es siempre divertido oír historias de alguien que nos elige como víctima. le aconsejo vivamente que prosiga en sus investigaciones y le digo que tengo tanta fe en su éxito que entraría inmediatamente en el negocio si tuviese algunos ahorros. que desgraciadamente no tengo. y. como digo. toda Venezuela. Innecesario preguntarle cuál es su profesión. -187- . Se llama Bar-Restaurante Gab y es allí donde somos sorprendidos con la llegada del Grand Charlot. Cuando se va. que estaba en la caja. una vez homologado. impecablemente vestido. el del sombrero de paja y alpargatas. — Me dio su único traje de civil cuando era un simple cabo en la prisión de El Dorado. sino mismamente en la famosa Escuela Central de París. con corbata y todo. bien acomodado. pero que me habla en voz baja de un descubrimiento que acaba de poner en práctica y que le dará millones. siempre en el barrio de Sabana Grande. todo este pueblo generoso espera. Rita y yo.Todo el resto del día no dejamos de hablar de él. — Perdone. Nada imbécil. semillero de grandes ingenieros. me quedo mirando a la mesa de atrás. Para terminar con el inventor. el de las manos insensibles. ni su nacionalidad. encantado. de su delicadeza. emocionadamente. sin excepción. Raúl Leoni. con un traje azul metálico. pero lo cierto es que el vecino de al lado parece muy interesado en su conversación. Charles de Gaulle. el genuino. bien situado en la primera avenida de Las Delicias. me envía por el camarero de la terraza: “No sé que están hablando. El pueblo. nos viene ayudar de nuevo. Baja la voz y mira alrededor para darse el aire más confidencial posible y también para decirme qué cantidad de dinero podría yo poner en sus investigaciones. para que yo saliese decentemente vestido. el sujeto se expresa con la palabra exacta aprendida en la Central. no la central de Clairvaux u otra. invitado por el presidente de Venezuela. No solamente los oficiales o las clases privilegiadas. sino. soy francés. hoy. muy bien acomodado diría. entonces presidente de la República Francesa. a Charles de Gaulle. Pagamos los alquileres atrasados antes de mudarnos a un agradable caférestaurante.

mucho menos aún. Esa lista será sometida al Ministerio de Interior. de exageraciones. esta mañana. que tomará las medidas precisas.. De todas formas. Quizás. organizo. ni para decirme que mis hermanas aún viven en el mismo lugar. Pero dígame. comisario. vive en Grenoble. ¿Y usted es francés? Dejémonos de bromas. y vive en tal lugar en París. Sólo tiene una cosa a su favor: el hecho de haber puesto ostensiblemente el Gauloises sobre la mesa para que yo me dirigiera a usted. en junio de 1966.. ¿Que sabe usted de mí? Que tiene familia y que vive honestamente. el que soy ahora. Dígame. ¿Y estoy en esa lista? Todavía no. Era para verle. Pero. pero el Consulado de aquí había sido notificado... No vale la pena insistir. encargado de la seguridad del general Es un placer. Una montaña de mentiras. ¿Y qué más? Que su hermana se llama Señora X. ¿no es verdad? Con efecto. Señora Y. Usted sólo conoce un Papillon. pues. Vine verlo. gracias por la buena noticia. — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — -188- . no es lo mismo. y que la otra.. Eso es por la Alliance Française. ¿Por qué el cónsul no me lo dijo? Oficialmente él no conoce su paradero. ¿Es verdad o no? Exacto. ¿Puedo ir al Consulado para obtener la comunicación oficial? Cuando quiera. ¿Quien le dijo eso? Lo sabía antes de salir de París. para que yo los ayude. una lista de personas susceptibles de tener que dejar Caracas cuando el presidente se encuentre aquí. ¿por qué está. Un proceso que ni siquiera definía el hombre que yo era antes y. sentado en mi restaurante? No es para venir a darme noticias de mi prescripción.— Esa es buena. de autos malintencionados. para ver a Papillon.. ¿Otro pastís? OK. Usted sabe muy bien quien soy y no es una casualidad que esté en mi botiquín. No le conozco. Pero lo conoce bien para mandarme a los franceses que se creen en dificultades.. el del proceso de París. ¿Y qué más? Y que usted fue prescrito el año pasado. comisario. como responsable de la seguridad del presidente. para la Embajada. Creo en ello sinceramente y le felicito. ¿por casualidad no es usted un gorila del Grand Charlot? El tipo se levanta y se presenta: — — — — — — — — — Soy el Comisario Belion.

ociosos o no. no sólo es posible. al final. Fue el primer error que cometió. los tipos de la OAS no necesitan entrar en Venezuela por las vías normales. Me da la dirección del Elíseo. — Se engañó rotundamente. pero en un país como Venezuela es jauja. — Los tipos de la OAS. por otro lado. por la simple presencia de ese jefe que salvó la honra de mi patria. Y. — ¿Jauja? ¿Por qué? — Con la organización de que disponen. No se olvide también de que una persona malintencionada no va a un hotel. sin hablar de la costa de casi dos mil kilómetros. Y después. Fui allí. ¿quien puede tener interés en cometer un atentado en Venezuela? — La OAS. Estancia sin historia. Preocupado. ¿quiere que yo le diga por qué está usted aquí? — Sería gracioso. — Continúe. Porque. puertos o aeropuertos. Fallaron muchas veces en Francia. También derramé unas lágrimas al ver al presidente de mi país. a la que. como una redoblada bestia. sabiendo que la policía irá ha hablar con ellos. como una bestia. de que fue esa misma patria que me envió para toda la vida a los trabajos forzados. se va diciéndome que le vaya a visitar cuando pueda volver a París. Papillon. me olvidé. no estaba invitado. es un aventurero. sino bastante probable. — Es porque se debe haber dicho a si mismo: un aventurero es siempre alguien que busca obtener pasta. Pero indirectamente la malta pudo vengarse porque en esa fiesta se habían introducido algunas de -189- . Las fronteras terrestres son inmensas: Brasil. Hay aquí cientos de personas que alquilan una habitación a quienquiera sin declararlo. ahora que me ha visto. no fui expulsado de Caracas. como otros franceses. Pueden entrar como quieran. lo noto. mi apreciado comisario. Rechazar una suma considerable para actuar él mismo contra De Gaulle. Primero. aunque se porte bien. como una triple bestia. ¿va a ponerme en la lista de las personas a expulsar durante la estancia de De Gaulle? — No. bien entendido. Porque. comisario. pero nadie le conocía. Me parece que al oír aquello Belion pierde un poco la sonrisa. Por lo tanto.— Entonces. Y. pero hay otro. Pues. sería divertido volver a ver a ese comisario que fue tan correcto conmigo. no me metería en un atentado a ningún precio. a las personas capaces de organizar un atentado contra De Gaulle. y mucho menos contra De Gaulle. no vale la pena buscar entre los franceses que viven aquí. Y. habría dado uno de mis dedos para estrecharle la mano o para asistir a la fiesta dada por la Embajada en su honra. — Bueno. — ¿Cuál? — dice Belion sonriendo. el día y a la hora que quieran. pero conseguir una buena suma para colaborar sencillamente en la preparación de un atentado ya es más plausible. quizás. fui aplaudir a De Gaulle. Es una pena. Colombia y la Guayana Inglesa. evitarán entrar en contacto con los franceses domiciliados aquí. sin que nadie se de cuenta. — Pues bien. la primera precaución a tomar es no acercarse a ningún francés. comisario. durante la estancia de De Gaulle. si son tan astutos como se dice.

tenga consideración! Piense en el dinero que se ha gastado en la boîte. de hecho. lo invito a ser generoso con ellos. se lanzan a la noche para llevarse a casa la pequeña suma que les es exigida. es valiente y se pelea como un león contra los más mayores y altos -190- . alrededor de las cinco o las seis de la mañana. Historia curiosa. pero. que se vulgariza cada vez más. Estas bandas de críos tienen de cinco a doce años. se encontraban allí con los brazos cargados de flores para ofrecérselas a la esposa del presidente. en mis restaurantes he tenido muchas veces la presencia de miembros de la una o del otro. durante estos largos años. y volver a casa. Aunque pequeño y delgado. Mil oficios. si no están en las últimas o cuando la noche se acaba y los deja desesperados por no haber juntado nada. encantada. perdiendo ese cuño bohemio que le daba todo el encanto. en pleno centro de Caracas. De cada diez veces. casi siempre vagabundeando por los barrios de los alrededores.las viejas prostitutas francesas jubiladas. y digo la frase de costumbre: — Hombre. cuando un cliente conocido se apresura a entrar al automóvil. la imaginación fecunda de esos críos al margen de la vida normal. mil miserias. ni después. que se arrastran toda la noche para ganar unas monedas. se ofrecen para guardar el coche de los ociosos que se sumergen en las boîtes y otros. situado en Chacaito. en la Embajada o en el Consulado. ni en cualquier circunstancia. Noche de Caracas. en medio de su miseria material. cuyos padres viven en barrios de latas. Prácticamente vivo en la calle. cuando un céntimo que se gaste será muy útil a este pobre niño. No me piden una ayuda directa. Muchas veces. consiguen abrir la puerta del coche antes que el portero. aún. estando lo menos posible en el bar. fui molestado por los embajadores o cónsules que pasaban por allí. pues muchos de ellos no vacilan. Los bohemios ya no son los mismos y a esa nueva clientela le falta el “saber-vivir” de las clases privilegiadas. a las puertas de los cabarés. valerosamente. Debo decir que ni al principio de mi vida en libertad en Venezuela. por una buena boda. Nunca he puesto los pies. Es conmovedora nuestra amistad y casi complicidad. Nuestra situación mejora rápidamente y vuelvo al negocio de los clubes nocturnos. Mi mejor amigo se llama Pablito. por lo contrario. Ese gesto de caballero andante será después bastante lucrativo para mi. ya que me meto en ese negocio para ir en ayuda de un pobre calderero francés que unos tipos sin escrúpulos querían despojar. si se puede decir así. en explotar a los propios hijos. Y estos chicos. dignificadas. que me leyó la notificación de mi prescripción para el año siguiente. No siempre son buenos. Después de muchos años vuelvo a vivir la noche. otros. Entonces vienen a hablar conmigo. nueve resultan. Un año más e iría a Francia. mil calamidades para juntar bolívar tras bolívar hasta sumar una decena de ellos. muy dignos y conscientes de lo que es la amistad. comprando el Scotch Club. que. Aprendo a conocer a los extraordinarios chicos de las calles de Caracas. Fui a visitar el cónsul francés. Está claro que tengo amigos entre ellos. Unos engrasan zapatos. y el generoso farrista da al niño un billete de diez o veinte bolívares.

llego al hospital después de una llamada de la enfermera. Pablito. De ahí verdaderas batallas para defender y hacer respetar lo que les pertenece o les debería caber. No hay nadie como él para anticiparse a los competidores y llegar el primero a la puerta del coche que alguien aparca a lo largo del paseo. esperando que uno de ellos me pueda llevar hasta junto a su abuela. Necesita de cuarenta bolívares para comprar un colchón de muelles de segunda mano. el que recibirá la propina. Pablito. a veces. Mi pequeño compañero. Es que me duele la espalda. el hermano y la hermana más jóvenes salgan a la calle. el médico le había dicho que eso le comprimía el tórax. es al más rápido. un día un policía que hablaba con él. según parece. Dése cuenta de lo que eso cuesta! Y todas las noches Pablito me suministra el parte de salud de su abuela. cuando el cliente sale. Mi pequeño compañero es inteligente y aprendió a leer en los periódicos que. Pablito es conducido con urgencia al hospital. Le doy el número de teléfono de mi piso. sin querer. Es muy guapa su mamá. es el único responsable de la familia. A causa del asma. — Mi abuela también sufre de crisis de asma. — Entonces. de madrugada. Me dice que es imposible encontrarla sin ir con él y que el médico no le deja levantarse en aquel estado. También es el más rápido para dar pequeños recados y entregar sándwiches o cigarrillos que no haya en el bar. si un cliente no elige en especial a ninguno de ellos para que le guarde el coche. la abuela no se puede acostar en una red. para regresar juntos al barrio. Quedo intrigado y le pido a la enfermera que me llame el día en que Pablito tenga una visita de la familia o de los vecinos. Enrique. Como si instala muchas veces en mi coche. Y él. debe vigilar y proteger a los suyos. que tiene. le metió. Él es el jefe y. ¿como va eso? Pareces insatisfecho. La madre está presa por haber golpeado con una botella a un vecino que le quería robar la radio. una abuela muy vieja. Pablito. por lo tanto. Porque en esta lucha por la vida los intereses se oponen y. ni de noche ni de día. Maravillosa solidaridad de los niños de la calle. También ayudo a Pablito cuando no tiene una buena noche o en casos graves que se repiten con frecuencia: cuando hay que hacer dinero para comprar los medicamentos de la abuela o alquilar un taxi para llevarla al hospital de los pobres para la visita del médico. Enrique. No quiere que la abuela. Le pregunto donde está la barraca donde vive y como ir hasta allá. con nueve años. Por la noche busco a uno de los camaradas de Pablito. ojos de un azul deslavado y tanto reumatismo que le es completamente imposible trabajar. — No. Dos días más tarde. Un día me hace un gran pedido. vende. Todos me dicen no saben donde vive. una bala en el hombro.que él. lucha todas las noches para ayudar a su abuela. canas. No creo una palabra porque todos los días varios de ellos se esperan unos a otros. -191- . apoyado en la puerta y jugueteando con el revólver. Es operado y voy verlo al día siguiente.

Le levanto suavemente el mentón. Entré en Francia por Niza. A pesar de mi pasaporte venezolano y del visado del Consulado francés. Le pongo en la mano un billete de cien bolívares. Tiene los ojos cerrados y. que no tiene valor de mirarme a la cara. 17. medio idiota. ¿un pequeño vagabundo de las calles de Caracas? No. que no quería que su amigo Enrique supiese que su mamá era medio idiota. a los nueve años. valor. y sólo Rita está en condiciones hacerlo. Imposible confiar a alguien la dirección de nuestro negocio. que me notifica mi prescripción conferida por el -192- . soy una vecina. que está tan vieja.. después ve hasta Israel a dar un beso a mi madre. le diese dinero. entregado por el cónsul de Francia en Caracas. Para que allí se pueda mantener una atmósfera sana hay que tener pulso. dar de comer a los suyos. que la prefería en la cárcel. aliviase la miseria y la desesperación de su pobre mamá. tiene una hermanita y un hermanito. Vuelvo a la cama de mi pequeño compañero. Pablito. Sí. hace un momento se estaba riendo — dice la visita. pero bella. inofensiva pero irresponsable. repleta de asma.. estoy prescrito.. el francés. ¿Por qué Niza? Con mi visado francés tengo también el documento oficial. pero no tiene abuela y la madre no está en la cárcel. imponer el respeto. Ve a visitar la tumba de tu padre.— — — — — — — — Sin embargo. tomé el avión Caracas—Madrid—Barcelona y después Barcelona—Niza. Ella me dice: — Ve a besar a los tuyos a su casa. eres un troco de hombre (eres un hombre de los diablos). la abuela de Pablito! Pero si Pablito no tiene abuela! Esa si que es buena! Llamo la mujer a parte. ¿Usted es de la familia? No.MONTMARTRE — MI PROCESO 1967. un alma excepcional. sazonada por la adversidad desde los primeros pasos y que lucha en las noches de Caracas para. Es un pobre guiñapo. ¿Como van la abuela y los pequeños? ¿Cuál abuela? Pues. Admirable chico de las calles de Caracas. le digo: — Pablito. y que había inventado esa maravillosa abuela. y salgo feliz y orgulloso de tener amigos como este. Me voy solo a Francia. para la familia. cuando finalmente los abre. para que su viejo amigo.

veinticuatro años de libertad. ganadas en la guerra del 14. Pero al entregarme el visado y este documento. Pues. mientras su mujer. no estoy en trasgresión. y guardé como un tesoro la libreta de la Caja de Ahorros. Saint-Priest y al fin SaintPéray. Henri Charrière. donde encuentro. al no haberla recibido ni firmado. a pesar de eso. a una distancia de más de doscientos metros: — Ya ves. Oí a tía Ju contarme por qué razón papá habría muerto más pronto. horas y horas. La razón de mis dos etapas: llego a Niza como si viniese de España. y un día. Hay depósitos de dos francos. 1930-1967. Aún veo a mi padre. pero mira. nuestras numerosas cartas mantuvieron el contacto vivo con mi familia.. es mi intención ir a París. vivo honestamente sin estar. hasta de un franco. Cannes. En 1956. y como el vecino no quería pagar la mitad y él sabía que tan pronto la comprase el otro se la pediría. reincorporado a la sociedad. avise a la policía del aeropuerto de París para que yo la firme a mi llegada. de los cuales veintidós en un hogar. Saint Etienne de Ludgarès. 1967. símbolo de amor para con su niño. durante los cuales. Pude así leer: Diciembre de 1906. a su edad! Podría haber comprado una manguera. siempre en su puesto. a tía Ju. le pide todos los días que lo haga. Empaqueté cuidadosamente las grandes fotografías de mis padres. a pesar de todo. A menos que el cónsul. Les veo a todos. aunque nunca hubiesen sido levantados. completamente disciplinado. Han pasado treinta y siete años.. cargando las pesadas regaderas hasta las plantaciones de lechugas. Estaba regando el jardín y cargaba regaderas. senté en mi regazo a sus hijos y nietos. tomates o frijoles verdes. porfiando en no comprar esa célebre manguera. porfió hasta el fin. hijo. Si vuelvo al cónsul y si quizá él ha recibido respuesta de París. me senté a su mesa. Evito así tal notificación y. Grenoble. para quien estos francos representan millones de ternura. Le veo. Trece años de “camino de la podredumbre”. un periodo de once años. teniendo conocimiento de mi partida. su corazón reventó. lo veo nítidamente. tía Ju. Después. un mes con los míos en España. de la cuenta que me había abierto cuando tenía un mes. pues bien.Tribunal de Apelación de París. -193- . cuando cargaba con las regaderas. de tres francos.! Era testarudo como un burro. cinco francos. gracias al cual. me va a notificar mi prohibición de entrada para toda la vida en el departamento del Sena. Entré en su casa. en casa de papá. recibí altivamente las medallas de mi padre. No hay más que hablar. Lyon. el cónsul me dice: — Aguarde a que yo pida instrucciones a Francia para saber en que condiciones puede volver.

por los mismos caminos de piedra. Con la garganta seca. nos las vimos para impedirle ir a buscar el nido de las avispas y destruirlo. sediento de saber más. ¡Ah! era tan valiente mi Riri!” No penetré mucho en Ardèche. ¿Quien presta atención a un hombre casi viejo (sesenta años)? Las putas son capaces de invitarme a ir con ellas. abejas o el vuelo de un pájaro le recordase a tía Ju un pequeño incidente del pasado que los hubiese impresionado. las personas hablan unas con otras a tres metros de distancia. la Rue Elysée des Beaux-Arts. donde. El Papillon de los años 30 no conocía otro sol que no fuera el de las bombillas eléctricas. los mínimos pormenores de la vida de mi padre. al contrario. Henri? Fue exactamente allí. en un bar sospechoso. Y he aquí Montmartre. ella me narraba la escena en que mi padre le contaba como una avispa había picado su nieto Michel: — Allí. Fui por la noche. las bromas y las carcajadas. de amapolas. no lloró. y los jóvenes tienen la falta de respeto de alejar mi cuerpo y de empujarme con el codo a fin de ocupar mi lugar en la barra. Y entonces. feliz. Un extranjero más. cinco o seis años como máximo. Pero esa es la primera impresión. un posible cliente. como a Michel. Además. Y mira. escuchaba. treinta y siete años después. Quiero regresar a mi pueblo con Rita. un extraviado a esta hora tardía. y los bares desbordando de gente. el Luz de Luna. de margaritas. no fui más allá de Saint-Péray. Pero ese asfalto no será mi asfalto hasta que no esté en mi barrio. le picó una avispa. Antes de ir al cementerio a visitar su tumba pedí a tía Ju que me llevase a dar sus paseos preferidos. Montmartre. las putas y los chulos con aire idiota. desembarco en la estación de Lyon y dejo las maletas en el depósito de equipajes por no tener ficha de hotel a rellenar. durante un paseo. Y fuimos al mismo paso que él. Eso sólo pasará. cuando mi hijo era muy joven. quizás. -194- . maravillado de verlo revivir. esperando el momento en que un hito. un industrial de provincia. dentro de dos o tres años. Ju. en la barra. en convalecencia en su casa de una tos ferina o de caxumba. Treinta y siete años pasaron y nadie me conoce.Estoy viendo a este profesor de provincias parar para respirar y secarse la frente con el pañuelo o para dar un consejo a un vecino y ciertamente una lección de botánica a uno de sus nietos. Le veo repartir una parte de su cosecha con aquellos que no tienen jardín y hacer paquetes que envía a los cuatro rincones de Francia a fin de ayudar a los suyos o los amigos. sino dos. que un iniciado reconocería inmediatamente por sus andares. aún más. durante las restricciones de la última guerra. Piso de nuevo el asfalto de París. de tal manera se siente poco a gusto. orlados de juncos. su Place Pigalle y el Café Le Pierrot. No una vez. he aquí lo que es este señor bien vestido y encorbatado. se nota inmediatamente que no tiene el hábito de frecuentar estos parajes. ¿ves. claro. “Sabes. Aún lleno de los recuerdos de esos maravillosos momentos. un burgués cualquiera.

vine aquí con diez y. los únicos. Además. de madera. Huyo de ese pobre sujeto para caminar por medio de la avenida. estoy poco a gusto. que con su respuesta insulta a mi Montmartre: — Pero. hombres sin escrúpulos. en la noche de 25 al 26 de marzo de 1930. las piedras y los árboles de Montmartre. de 1930 hasta hoy. de madera tan tupida). le pregunto: — ¿Crees que Montmartre ha perdido. espíritu de revuelta e inteligencia de vanguardia. los eternos testigos de la vida de los hombres. los cabellos largos cualquier imbécil los usa hoy en día. Montmartre es siempre el mismo. las mismas. sí. ¿Por qué no lo dijeron? Las personas que pasean indiferentes pasan sin ver a este hombre de sesenta años en pie. joven! Hay que estar verdaderamente joven de cuerpo y de espíritu para que bajo esta emoción no -195- . Ya no hay lo que había en mi tiempo. y ustedes bien saben que quien disparó aquella noche no fui yo. Sin embargo. la Place Clichy y todas las calles que de ellas irradian son y serán siempre. por algunos segundos. de cristal! Ustedes lo vieron. la Place Blanche. el bar de delante y las piedras de las casas son los mismos. Felizmente soy fuerte y saludable. por debajo de los árboles. de bar en bar. falsos chulos. un banco de avenida. El banco. abatí a Roland Legrand. Ya no son las mismas personas ni las mismas caras. el alma que poseía? Y siento un terrible deseo de abofetear al tipo. Sólo algunos raros marselleses o corsos con acento del sur me hacen recordar los viejos tiempos. Pero hablad. ustedes son los primeros. sí. soy joven. Tenía veinticuatro años en 1930 y bajaba corriendo la Rue Lepic. esa calle que todavía hoy puedo subir a paso firme. dicen. homosexuales. es comprensible. todavía están allí. sí. Polizontes. lesbianas. con sus largos cabellos que recorrían la bohemia. reunidos en grupo. El hombre acaricia la corteza del árbol y parece pedirle perdón de. Esas mesas con siete o diez poetas. pintores o artistas. pegado a un árbol. la Place Pigalle. subo las escaleras para ver si todavía existen en el primer piso los billares de mi juventud y rehúso gentilmente la oferta de un guía que me quiere mostrar Montmartre. sin distinguir bien a las personas. haberlo censurado por no haber hablado.Es verdad. los verdaderos testigos del drama. créame. cosas de piedra. de árbol. En una palabra. repintado todos los años (puede durar tranquilamente treinta y siete años. medio cerradas. ya que todavía son los mismos. el misma que estaba allí cuando el tiro de revólver pasó. el mismo ciertamente. oscuros. De ahí. no viendo si no formas. desde ahí. el banco allá aquí. y la farola. eternamente. Se ve rápido que ahora todo es confuso. negros y árabes. como un noctámbulo. con el mismo ambiente. es un mundo totalmente diferente de aquel que yo conocí. hablad. Y voy. embarullado. señor. a él y a los otros eternos mudos. ustedes estaban aquí. y las persianas de la casa de delante. Montmartre es inmortal! Vivo aquí hace cuarenta años. Avanzo lentamente hacia el lugar exacto desde donde.

hace treinta y siete años. a las tres treinta de la mañana. — Tu hombre acaba de ser alcanzado de un tiro en la barriga. a contrapelo de vosotros. paren y pregunten a estos testigos mudos. ¿Quieres revivirla? ¿Insistes? ¿Casi cuarenta años después y quieres revivir esa pesadilla? ¿No tienes miedo. No había notado nada antes. — Soy yo — responde una prostituta. ver si Goldstein todavía está vivo y tiene el negocio de pieles o de estupefacientes? No. — No puede ser. Eres testarudo. — dicen el patrón y el empleado del Iris. “¿Y donde estaba entonces?”. El espectro está allí. en ese mismo banco verde.estalle en un ataque de corazón o enloquezca. pero ya que exiges que el Papillon de veinticuatro años reviva y te cuente. Con prisa. se da cuenta de que su pasajero está herido. del Bulevar de Clichy. él está allí. pero él responde que no puede y desaparece. Suben al taxi donde Roland Legrand está sentado atrás. como yo. donde un honesto taxista entra de golpe diciendo: — Acaban de disparar un tiro allí fuera. Paren. lo que les dicen en un murmullo: “No. gritarán los escépticos. este hombre no estaba aquí”. aquel que asistió al crimen. — Deprisa. comenzó el drama. viejo Papi. el proceso. oirán. Ha levantado la piedra de la tumba en donde ustedes lo habían enterrado vivo. Y si se inclinan con atención y les piden insistentemente que hablen. próximo al Bar Le Clichy. Un hombre entra en el Le Clichy y pregunta por Señora Nini. Siéntate ahí. justo delante de la Rue Germain-Pilon. que estallen si no fueron ya devorados por los gusanos. lleno de polizontes. un ruso. delante de estos mismos árboles y piedras. en la noche del 25 al 26 de marzo. en un taxi. chaval. no vas a esperar al amanecer y que las tiendas abran para comprar una maleta de mano y a llenarla de explosivos para lo que tu bien sabes. al penetrar de nuevo en el fango. Estaba en el Iris Bar. donde. Corriendo. de la cual tu fuiste el héroe y la víctima. mirar la guía para buscar el número de teléfono del fiscal. Es fácil. Reveo la investigación. En el Iris Bar. Ven. una vez deja el -196- . a cien metros de aquí. tengo la certeza absoluta. Nini sigue al desconocido. transeúntes miopes. no quiero huir a esta confrontación con el pasado. no es difícil volver a ver esta pieza de terror digna del Grand-Guignol. miren a un hombre inocente condenado por haber cometido un crimen aquí en este lugar. no temes que este regreso al pasado despierte en ti la sed de venganza hace tanto extinta? ¿Tienes confianza en ti mismo. Y es sólo durante el trayecto que el conductor. en esta misma tierra. acompañada por una amiga. vas a oírle! Estamos en la noche de 25 para 26 de marzo y son tres y media de la mañana. Pues bien. Nini le pide al desconocido que vino a avisarla que la acompañe. al Hospital Lariboisière. según la investigación. estás seguro de que. pídanles que hablen. — Imposible — dicen los polizontes. ni unos ni otros tienen nada que temer de mí.

pero Roger Papillon. indica que lo vinieron buscar. El otro le dice que vaya al Bar Le Clichy y sigue a pie. Di la verdad. Y. y que Roland salió después de los otros. escrito para desacreditarme y con un prefacio. después que los otros desconocidos. Qué Nini declaró que toda la noche su amigo jugó a las cartas. este proceso que me sabía de memoria como una Biblia. en esta noche del 25 de marzo de 1930. Lo repasé más de mil veces. con miedo de que prendiesen a otro Papillon en vez de su asesino. Nada. pero como todos los recalcados quiere que la policía castigue a su enemigo. Y todo me acorre en torbellino en estos sitios malditos. He aquí el interrogatorio. con quien vive en el número 14 de la Rue Elysée des Beaux-Arts. joven de veinticuatro años. Entra en el bar y regresa con dos mujeres. Salió sólo. que es lo más sagrado del mundo. que se está muriendo. sólo uno de ellos sube. Paso a citar su informe y no me digan que me lo estoy inventando. Papillon sí. era obvio: quien disparó fue Roger Papillon. les he dicho toda la verdad. pues fue publicado en un libro. Las enfermeras les han dicho que su estado es terminal. conoce a varios Papillon. en el mismo bar donde ella trabaja. Quiso vivir siempre como chulo. él da su nombre de pila. La policía registra cuidadosamente todo aquello y aún más. No es verdaderamente un hombre de aquel medio. delante de su madre. con un desconocido. dejando a la madre al lado de su hijo. en la declaración de Nini. después desaparece. como todos los hombres de aquella vida. pero. pues mis abogados me lo enviaron y tuve tiempo de grabarlo en mi memoria -197- . señor. agarrados el uno al otro. Roland Legrand. ¿Quien disparó? “Él responde: — “Fue Roger Papillon. solo. en mi celda. Un comisario y un tira. Los dos tiras interrogan a Legrand: — “Tienes a tu lado al comisario de policía y a tu madre. por lo tanto con la garantía. como todos los que frecuentan Montmartre. En suma. a Roland Legrand.cliente en el hospital. interrogan. Roland Legrand es un chulo salchichero que explota a su amiga Nini. “Te pedimos que jures que has dicho toda la verdad. delante del número 17 del Bulevar de Clichy. el Comisario Gérardin y el Inspector Grimaldi. que después había jugado a los dados y había bebido en la barra con unos hombres desconocidos. del comisario divisionario Paul Romain.” Por lo tanto. — “Sí. lo que no le convendría. no solamente da la marca del coche sino que da hasta el número de la matrícula. va a contarle a la policía lo que sabe: dos hombres le ordenan parar. “Nos retiramos. Las dos mujeres le dicen que siga hacia el Hospital Lariboisière: — Fue durante el recorrido que me di cuenta de que el hombre estaba herido.

antes de entrar allí. de la misma edad. un tal Legrand ha sido herido de tres disparos de revólver. Los arrestan cuando van por el Bulevar Rochechouart y los retienen en la Comisaría del 18° Distrito. No sé nada más. Me lo encuentro algunas veces. Conozco a un tal Papillon por haberlo visto en el bulevar. Roger Jourmar. Papi.antes del juicio. Le vi por última vez hace cerca de tres meses. al salir del hospital. — Sí. cuyo nombre no le dijo. — No conozco a Legrand. Los otros no saben nada del asunto y ni siquiera conocen a la víctima. Papillon. que frecuentaba esa zona.) -198- . Nunca he hablado con él. de veinticuatro años. Se llaman: Georges Goldstein. a dónde había ido solo con Dorin. (N. Y después. el mismo día del crimen. Por el camino encontró a Dorin y a los otros dos y les pidió que lo acompañaran. Es muy conocido y tiene fama de terrible. de veintiuno. 14 Cárcel anexa al Palacio de Justicia de París. y Emile Cape. En la noche del suceso. fue a pie al hospital para comprobarlo. Inmediatamente prevenidos. nada acerca de Roger Papillon. como la declaración de su mujer Nini. Declaración de Dorin: Goldstein le había pedido que lo acompañase al Lariboisière. un poco. llamado Papillon. — ¿Conoces a Legrand? ¿Te recuerdas de Roger Papillon? — le pregunta el comisario. que frecuenta Pigalle. Jourmar. Una vez más. Como no tienen que esconderse pues no son de aquel ambiente. declara que Goldstein. — ¿Conoces a Papillon? — le pregunta el comisario Goldstein. Él conoce a Legrand. él no tenía la certeza. llegan y se van a pie. Las declaraciones se hacen. Entró en el hospital con él y Goldstein preguntó si el hospitalizado Legrand había sido gravemente herido. Por lo tanto. ni de vista ni de nombre. ninguna de las dos indica que yo sea el culpable. le había dicho: “Debe ser mi compañero”. van al Hospital Lariboisière para preguntar si el herido es realmente Roland Legrand y en que estado se encuentra. Al revivir aquello sigo teniendo veinticuatro años y estoy releyendo el proceso en mi celda de la Conciergerie ( 14). Todo está claro y conciso. Cuatro hombres entran en escena. Goldstein declara haber sabido que. en la Comisaría del 18° Distrito. los policías nos buscan. en un ajuntamento. Tanto la declaración de Legrand antes de morir. Papi? El comisario: — ¿Conoce a Roger Papillon y a un tal Legrand? — Conozco a uno. a fin de obtener noticias de un camarada. del T. El tercer interpelado. de dieciocho. Pensando que podría ser su amigo Roland Legrand. Roger Dorin. ¿qué quiere decir esto? Había cinco o seis en Montmartre! No te acalores. ¿no es así. es todo lo que puedo decir.

pero sólo de vista. hay que cortarle las alas a este Papillon”. es el último en salir del bar. y lo será siempre. La madre confirma también en su primera declaración que su hijo había hablado con Roger Papillon. sólo había desconocidos. pensasen: “Een la primera ocasión. Que raro! Tercer punto: Goldstein. Él no conoce a Legrand. En verdad yo perturbaba el orden público. fue él quien ayudó a Legrand a subir al taxi. sí. Sin embargo. que él identifica rigurosamente en su lecho de muerte como Roger Papillon. ante un comisario de distrito. Por lo tanto es natural que esos policías. había decidido vivir al margen de esta sociedad de fantoches y de hacerlo notar. un desconocido. de Montmartre. solo. según declara su mujer. Quien vino a prevenir a Nini es. pero posible candidato a eso. por lo tanto conocido por los policías. no podía ser ni un líder ni el terror de Pigalle. la parodia continua. donde Roland estaba antes del drama. nítido y conciso. no sabe quien fue herido y va al Hospital Lariboisière para comprobar si se trata o no de su amigo Legrand. Nada de discursos. veintitrés (que aquellos que tienen o tuvieron un hijo de esa edad piensen en ello). era también la vida. por lo tanto de las relaciones de Roland. me suponían envuelto en golpes importantes. todos los principales testigos hablan en plena libertad. contra los abobados obedeciendo reglas idiotas. que será el principal testigo de la acusación. amenazados u orientados. son desconocidos. Es cierto que me llamaron la atención varias veces y fui bastante “apretado” en el número 36 del Quai des Orfèvres. Y ese testigo fundamental permanecerá siempre desconocido. después del rechazo de la Administración en incorporarme a una situación estable. después de esa bonita Marina. Segundo punto: Roland Legrand. inmediatamente después de los tiros. aún no. Nadie lo vino a buscar. Únicos puntos de referencia de este Papillon: se llama Roger y dicen que es terrible. Es verdad que después del drama de mi infancia. Tu eras terrible a los veintitrés años. insultaba a los que me torturaban y los humillaba de todas las maneras posibles. ¿peligroso? No. Es cierto que en aquella época era un “mal joven”. Y es curioso y mismo perturbador que ellos continúen como tal hasta el fin. A Papillon. donde va a avisar a Nini. pero que camina al lado hasta el bar. No fue hasta después de estas primeras declaraciones que comenzó todo este lío. hecho de -199- . por un caso serio. sin ser manipulados.Lo mismo para el cuarto tipo. humillados en lo más profundo de ellos mismos. Poco tiempo después de su salida es herido por un desconocido. Es también verdad que a esa edad. Quiere seamos jugadores de dados o de cartas. Es cierto que cada vez que era encerrado y apretado en el Quai des Orfèvres. Papi. en el cual pensaban que yo estaba implicado. Desconocido que no sube. Pero en el fondo yo tenía sólo veintitrés años. Conclusión: en el bar Le Clichy. lo que está en movimiento. Mi vida no era sólo odio contra la sociedad. sólo hacía dos años que frecuentaba Montmartre. Hasta allí todo está claro. de polizontes. sin que nunca me consiguieran arrancar ni un nombre ni una confesión. diciéndoles que un día sería tan inmundo como ellos y que los tendría en mis manos. sin que nunca se hubiese podido probar nada. pero es también verdad que a los veintitrés años. cuando todo lo que él acaba de hacer prueba que es de aquel ambiente. no me podía haber fijado para siempre en un tipo de hombre.

peligroso. me escapo. ¿te has vuelto idiota? ¿O te has olvidado de que a los veintitrés años habías sido ya varias veces torturado en el Quai des Orfèvres? Nunca te han gustado los golpes ni los inventos de tortura de la policía de esa época. Papillon Trompe la Mort. no había en mi historial nada más que una condena de cuatro meses de cárcel por receptação. pero a veces. haciendo de tu estómago un trampolín. nuestro cliente tiene de todo para agradar. huyo deprisa. que conduce el proceso. El golpe está lanzado. y después a los doce -200- . Pues recibían un hombre de treinta y ocho años. Papi. evadido dos veces. cuando fui apresado. de salir airosos en un caso de crimen. como de una caja mágica. Roger Papillon? Es fácil. uñas y el resto. en un salto de taxi. ¿Y surge de golpe. cuando hay necesidad de precisar. No aparece el culpable. Solo que Roger Papillon nunca fue identificado. Pues tu te llamabas Papillon a los veinte años. queriendo a toda costa tener en su cinturón una pieza más de caza. sino cien. sí. sí. para merecer una promoción en nuestra muy noble y honesta carrera. Pues. Pese a ello. Papillon Pouce Coupé. Me llamo sólo Papillon o. los policías. Bien entendido. en la plenitud de la fuerza. Roger Papillon. un escondrijo no muy lejos de París bastaría. No! No tenía una. que confían en nosotros. Es que nosotros. volvería a París y listos! Se acababa el peligro para los testículos. No se trata de saber la verdad a través de una investigación honesta y sin pasión de cazadores. La tina con agua donde te meten la cabeza. etc. Nunca abandonaste ese nombre hasta llegar a Venezuela. Hacíamos disparates graves. Primero a los jefes. y entonces. Papillon Pussini. después al juez instructor.. sin saber nunca más donde estás. No era necesario escapar al extranjero. Se va a buscar a los Papillon. mil razones para huir inmediatamente. llamado Papillon. se elimina Roger y queda sencillamente Papillon. Sería bueno que fuese apresado o al menos identificado el Roger Papillon en cuestión.fuegos artificiales.! Si Venezuela hubiese reaccionado de la misma manera nunca me habría dado asilo. pero también otros sin maldad. con pena suspendida. tenemos necesidad. ya que no era culpable. con una tarjeta de visita bastante sobrecargada: condenado a cadena perpetua a los veinticuatro años. sólo falta acumular pruebas. hasta que mueres asfixiado. Se buscan a todos los Papillon: Papillon le Petit. busco no entrar en contacto con los policías. los porrazos con un rodillo de goma que te provocan lesiones en los pulmones al punto de lanzar por la ella boca chorros de sangre. Y todo empieza cuando la policía es encargada del asunto. alias de Henri Charrière. y mucho menos naturalizado. aunque mis nombres propios sean Henri y Antoine. Debería ser apartado del mundo sólo por haber humillado a los polizontes y porque podría volverme peligroso? No. sino la fabricación de todas las pruebas de un culpable. ¿Y por qué huiste. los guardas que te retuercen los testículos y que te los dejan de tal modo hinchados que caminas durante semanas como un gaucho de la pampa argentina. la prensa donde te aplastan las uñas hasta que brota la sangre y se sueltan los dedos. Revienta la bomba en Montmartre. Además. Quizás lo retome algún día. una huida no para ir muy lejos.. los policías con ochenta o cien kilos que te saltan sobre la barriga. si no eras tu el culpable? ¿Ahora te lo preguntas? A los sesenta años.

un poco vagabundo. Vamos a hacer de su amante una puta. Veintitrés años tenías cuando esos dos hijos de puta de policías te prendieron. el día del crimen. Aquí está el triste comienzo.. tres semanas después del crimen. experto en Montmartre. que obstinación. para hacerte sentar un día en el banquillo de los acusados y te den esa gran bofetada. Mayzaud. durante la instrucción del proceso. que maquiavelismo. con insultos. por casualidad. Papillon lo deja y él va a avisar inmediatamente a Legrand. incluso hasta en el tribunal. como lo testificaron los periódicos de la época. uno de los dos compañeros de Papillon entra y le pide a Legrand que salga. quejas y golpes bajos. antes del crimen. encargado del asunto. declaración corroborada por tres camaradas totalmente fuera del asunto. mientras comías caracoles en Saint-Cloud. Faltrero. Papillon le pregunta donde está Legrand. volviendo a la Place Pigalle. encontró a Papillon (yo) acompañado de dos desconocidos (¿todavía?). uno de esos pesos muertos que lamen los pies de las gentes del hampa esperando que lleguen a ser jefes. nos humilla. Es joven. tuvo varios casos con la policía. Mientras discute con él. el 18 de abril. goza de nosotros. que perseverancia. que le endilgarán diez años. ¿Era la caza al asesino de un hombre del hampa? No. de la que te liberarías sólo trece años después. hijo de un trapero. Mayzaud tenía en la mano al gorducho Goldstein. Pero el inspector-general de la P. que un tal Roland había sido alcanzado con tres tiros en el vientre y que había ido a informarse al hospital de la verdadera identidad de la víctima y de la gravedad de su herida. después de múltiplos contactos con Mayzaud. le pone a su cachorro el nombre de Chiappe (así se llamaba el alcalde de París. Goldstein dice: en el Clichy. pero no se atraso.imbéciles del jurado. declara esto: ¿Qué en la noche del 25 para 26 de marzo. se encuentra de nuevo a Papillon. Papi. este mismo Goldstein. con pena suspendida. ¡ah! Qué bien trabajan! Que entusiasmo. el tipo es difícil de moldear. obstinado contra mí al punto de haber una guerra abierta entre él y mis defensores. Estamos cubriendo todo. si pretende llegar a la reforma. que pasión. más de tres semanas después.J. Él mismo sale poco después y ve a Papillon y a Legrand discutiendo con calma. el 10 de abril. No fue entonces tan fácil convertirme en culpable. Y que dócil era Goldstein! Mayzaud (es él quién lo dirá en el tribunal) le encuentra quizás cien veces. Además de esto. como máximo. Más tarde. en esa época) y le dice a veces a alguno de nuestros colegas: — Usted haría mejor siendo más tierno en las suyas pilantragens.. que le dice que acaba de disparar sobre Legrand y le pide que vaya al -201- . Nos manda a paseo cuando lo prendemos.. Esas amenazas de punirnos algún día por nuestros interrogatorios modernos y cuidados no dejan de inquietarnos: — Ande allá hacia adelante. haber oído en una reunión. Y ese precioso testigo que había declarado. era la fabricación del asesino de un banquero o de un honesto padre de familia. pero o sale inocente o es absuelto. pues sólo una vez fue condenado a cuatro meses de cárcel por receptação.

nada sería consistente. que en los juicios fuiste calificado como un individuo terrible. Durante ese tiempo.. solamente durante un careo. a la espera de que Goldstein vuelva a pasar. que frecuenta Montmartre en sus horas muertas.. No vas a respirar aire puro en otro barrio o en los alrededores. y cualquier jurado. Él.Lariboisière para ver en que estado ha quedado. que me pregunto a mí mismo qué delito puede haber cometido. tu. Pues evidentemente. sin él. como un diablo: — ¿Goldstein? No le conozco. Goldstein. declaraciones que abren la puerta a todos los “se dice. Nada. Continúo preguntándome: ¿crimen de costumbres o droga? Pues. de tal manera quedo desconcertado por el hecho de que un desconocido me ataque con tanta precisión. milagroso en principio. sin él. haber conseguido identificarlo. Uno de mis abogados. con mis abogados. me perdí. etc. No habiendo ninguna razón para quererle ningún mal a la víctima y no estando loco. yo aparecía en el caso insólitamente. se hubiera dado cuenta de eso. que le dice saber lo que realmente pasó en la noche -202- . junto al local del crimen. encuentra a este policía. y le aconseja cerrar el pico. Quizás le haya visto. que dice conocerte tan bien. Entonces la policía inventa un móvil. y quién lo suministra es una tira que trabaja Montmartre desde hace diez años. escapa a Inglaterra. es menos imbécil.. sin saber con quien se habla. tu. Pero dice: “Oí la señora de tal decir que. pero que con el paso del tiempo se revelará excesivamente peligroso. el Inspector Mazillier. que de cada vez traen nuevos elementos al edificio que los policías están construyendo. a tal punto es miserable que los policías lo puedan manipular de ese modo. como se hace entre personas que frecuentan el mismo barrio.. al punto de. no. seguramente. Al día siguiente a su declaración. Queriendo salvarme.. caí de cabeza.”. una ratonera terrible en la cuál. un tipo del hampa. Es entonces que surge un elemento. el Profesor Beffey. de molde para que los policías no tengan otra cosa que hacer que llegar rápidamente para darte los buenos días. si aún estaba vivo. quizás hasta cambiase algunas palabras con él.”. es posible. permaneces cerca de la Place Pigalle. como un hito kilométrico de una pequeña carretera de Ardèche. eras tan idiota que. tanto más peligroso por inteligente y mañoso. De tal modo era poco consistente el proceso que le faltaba a mi supuesto crimen una cosa: el móvil. Nada de grave. y van a visitar a esa tal señora que dice que “es posible que. sin sus declaraciones sucesivas. Pues nada de sólido había en mi proceso y las declaraciones sucesivas de Goldstein eran inverosímiles. fatal.. Una intriga policial maquiavélica. aunque estuviese compuesto por los peores idiotas. Te quedas plantado allí. el jefe. De hecho no conseguía acordarme de un tipo con ese nombre. después de haber disparado sobre un tipo en plena avenida.” Y es todo ese conjunto de los “es posible” de todos aquellos que espicaçam a los policías que hará el grueso del proceso. me defiendo. Papi.

La Fiscalía. ¿De cuando es esa declaración del Inspector Mazillier? Del 14 de abril. De tal manera que estalla una primera tempestad. las ignoro. Beffey piensa que actúa por honestidad profesional o sino. la Fiscalía rechaza enviarme al tribunal con este proceso dudoso y remite todas las piezas del proceso al juez de instrucción. Pero. quizás impuestos. Sin embargo oí decir —. Las circunstancias relativas al crimen. de testigos orientados. Y he aquí la causa del crimen. al día siguiente a la liberación. los otros magistrados no se prestaban a esa jugada. aquel cuyo papel e interés es proteger a la sociedad. debes reconocer y alabar que hubo magistrados excesivamente honestos. sin garoupa. excluyendo al juez de instrucción Robbé. cuatro días después del de Mazilliec. y a quien le dieron el proceso para hacer mi acusación. -203- . los "me han dicho". sin nada más de nuevo que una caldereta mal cocinada. Pero lo que Mazillier termina por declarar no es nada de lo que pensábamos. para ser enviado al tribunal. Pasa la cosa más extraña que se pueda ver en el ambiente judiciario: el acusador público. que se hacen pasar por peces del Mediterráneo. inspectores y administración penitenciaria. que los policías engajaram. ante esos testimonios sin fundamento. La rabia de los policías no tiene límite. se apercibe de que algo está equivocado en este proceso. lo que es más probable. ahora! -. Pues. lanzándolo a su secretaria. estalla una nueva tempestad. lo coge con la punta de los dedos y. Papi. ni el menor indicio de prueba." no tienen fin. reprobándole sus relaciones con la policía.y esa. que hay una rivalidad entre Mayzaud y él. ¿Y de cuando es la declaración de Goldstein.cuantas veces se dice "oí decir" en mi proceso! — que Charrière era blanco de individuos para mí desconocidos . aunque muchas veces te veas mezclado en la misma bolsa con magistrados. Y. Encuentran testigos en todas partes... y que está decidido a dar pruebas de eso. polizontes. dice: — No acepto llevar este caso. nuevo y serio. Pero el suplemento de información no trae nada de nuevo.. absolutamente nada. Nosotros. Pero. Huele a sospechoso y a prefabricado.. o casi. de mentiras. justicia. Y nosotros le pedimos su testimonio. Declaró que me conocía bien. lo que él hizo el día del crimen y que me mete de lleno en el caso? Del 18 de abril. el proceso acaba por ser aceptado. y añade: — Gracias a las informaciones prestadas por Charrière pude proceder a varias cárceles. esa montaña de difamaciones. lo que quiere decir que está a mi favor. los "oí decir". Que lo haga otro.del 25 al 26 de marzo. entonces. en vísperas de salir de allá. enviando el mayor número de acusados detrás de las rejas. Resultado. exigiendo un suplemento de información. En fin. que le presté muchos servicios. Maté a Roland Legrand en una discusión porque él propalaba en Montmartre que yo era un chivato. pero con peces de río. en la cárcel. los "parece que.

lo repito.. las tocas de los magistrados eran casi rosa pálido. Papi. en mi primer juicio. Papi. con miedo de interrumpir la linterna mágica. no quiero entrar en la luz. Esa cosa formidable. y que Legrand añadió (¿cuando?) que uno de sus amigos. no correspondiendo la acusación exactamente a lo que desearíamos ahí poder encontrar. las alfombras. Papi! La sala no era rojo sangre.. eran tantos! Primero la testigo capital. te pasó a ti. que precipita sobre mí este torrente de imágenes que vienen directamente de hace treinta y siete años atrás. metiendo a Goldstein en la parrilla. realzando sus contradicciones. en julio de 1931.. un poco cético. esta noche. la madre. Sorpréndase: el fiscal rechaza acusarlo por este caso y ha pedido que sea endosado a otro! . En nada parecido a un matadero. buscando con calma y honestidad la verdad. Goldstein. Iba todo bien. era una justicia brillante. otro en octubre. -204- . Charrière. a los testigos. que tiene lugar una vez en mil. de tal modo la intensidad de esta invocación lo calienta. Estos árbitros conducen los debates con tanta imparcialidad. con los brazos apoyados en el apoyo como si estuviesen asientes en el brazo de silla de los reos. Me levanto el cuello del sobretodo. Luchar con ¿quién? No faltaban. las pinturas. este presidente. Hubo dos. haciendo preguntas desconcertantes a los guardias. dándome esta extraordinaria noticia. Tiro un poco del sombrero para airear el cerebro.Qué bonito era. permitiéndome a mí y a mis abogados hacer preguntas embarazosas. es seguramente inconscientemente que ella hace suyas las insinuaciones de los polizontes. sino a uno tocador. Con los chorros de luz de este maravilloso día de julio. inesperada. de tal modo que abre así los debates: — Henri Charrière. no muy convencido de lo que ha leído en el proceso. ya condicionada por la casa Poulagat & Cie. podías luchar y defenderte. en la Conciergerie! — Imagine. Hace fresco. por esa cantidad de informes dudosos de policías más dudosos todavía. Y en esta sala un presidente sonriente. Bien diferentes uno del otro. buen joven. espantosa. Papi. era demasiado bonito. La madre ya no declara lo que oyó simultáneamente con el comisario: "Roger Papillon". Un presidente del tribunal que le pide al acusado que exponga su caso! ¿Te acuerdas de ese juicio de julio. Pues no hubo sólo un juicio. Uno en julio. que su proceso tiene tan poca consistencia que provocó un incidente en la Fiscalía. lleno de sol y de magistrados maravillosos? Era demasiado bonito. Allí. en este banco del Bulevar de Clichy. conocía bien a Papillon. a tu favor. Papi. en ese día. Vuelvo a sentarme. las paso por encima del banco y me siento al revés. Doy algunos pasos bajo la copa de las árboles. Me pongo las alas de la chaqueta sobre las piernas y después. volviendo la espalda a la avenida. una sesión de vacaciones donde estos árbitros estaban impresionados. el rostro del Profesor Raymond Hubert. quiera exponer al tribunal y jurados su caso. No creo que sea por mala fe.

antes de nada. Es curioso que un comisario no note una cosa tan importante. ¿Cuál el motivo que te hace mentir y acusarme falsamente? ¿Cuál es el delito conocido por Mayzaud que pagas con estas falsas declaraciones? El venado me mira de frente. según las declaraciones del testigo que soy un perfecto imbécil. pero consigue. como si fuese hoy. como está Legrand. verdadero disco grabado en el Quai des Orfèvres. ¿no es así? El Profesor Gautrat. Goldstein repite: — Tenía miedo. ¿Como explica esas declaraciones tan diversas? Como única respuesta. Goldstein le conoce". ¿tiene algo a preguntar al testigo? — Sí. Me inclino ante su dolor. Se olvidó de Roger y añadió "Goldstein le conoce". pues yo no soy el asesino de su hijo. Goldstein. él mismo. gírate hacia mi. Y eso es todo. tenerlo-iba muerto. pues Papillon era el terror de Montmartre. señor presidente. y se lo voy a probar. insiste en que yo pida perdón a la madre de la víctima. Pues. Es entonces que aparece el eterno testigo que sirve para todos los fines. luego declara haberlo encontrado en la noche del crimen y antes de ocurrir este. después le encarga de ir a ver. Beffey ataca: — Goldstein. Al confiarle un secreto tan -205- . de las cuáles se conservaron tres. haberlo encontrado y conversado sobre este asunto "por casualidad" muchas veces? Es raro. Entonces. con riesgo de contradecirse. Le digo: — Mi señora. está claro. tremendo. Este testigo. en el Lariboisière. De cada vez sus declaraciones me entierran un poco más. pero trayendo cada vez a la construcción de los policías un nuevo piso.Ella declara hoy haber oído: "Es Papillon. El fiscal dice que soy un personaje astuto. Habla bajo y a coste levanta la mano para decir: "Interés". es todo lo que puedo hacer. no tengo nada de qué disculparme. y el presidente me dice: — Acusado. Lo recuerdo. En su primera declaración. que declara. inteligente y malicioso. señores jurados. Legrand dijo: "Es Roger Papillon". Pero el Comisario Gérardin y el Inspector Grimaldi no alteran en nada sus primeras declaraciones. Goldstein. pronunciar distintamente: — Digo la verdad. abogado de la parte civil. ¿cuantas veces se encontró "por casualidad" al Inspector Mayzaud. francamente. el mal carácter! Me vuelvo hacia el tribunal: — Señor juez. palabras que el Comisario Gérardin y el Inspector Grimaldi oyeron. sin embargo. hizo cinco o seis declaraciones. Protesto. usted declara no saber nada del asunto. después ya conoce a Papillon. mírame de frente. — Miro directamente a Goldstein a los ojos: — Goldstein. Cuando acaba de hablar.

la policía pretende que usted mató a Legrand porque él le habría llamado chivato. si quizá se es inteligente. con pena suspendida. — ¿Que tiene que decir a eso. sin titubeos. una sola vez. Nunca fui preso con alguien. para responder en condiciones. citar. Charrière? -206- . nunca hice prender a nadie. aunque bastante bien manejado por los polizontes. Es poco probable e imposible de admitir que cuando estoy en las manos de la policía no hable y que en libertad delate a amigos. mi cliente lo envía a hacer un recado tan importante. si no se lo dijiste. En cuánto al caso Legrand. Muy bien. de hecho. El presidente: — Charrière. un bar. No conozco a nadie que pueda testimoniarlo. Pues. Puedes citar. Puedes decir rápidamente. Dices que la primera vez que me encontraste esa noche extraña yo estaba acompañado por dos individuos. es porque se conoce bien a esa persona. al decirle que acabamos de matar a su amigo. Yo tampoco. en Montmartre. saber en que estado se encuentra Roland Legrand. nada sé sobre él. Y. — Un inspector dice que usted es un confidente. donde hayamos comido o bebido juntos. Pero es ser verdaderamente imbécil confesar semejante cosa a un desconocido.¿Quién eran? No los conozco. que ni siquiera era suficientemente inteligente. — Declaro que Charrière era un confidente que ayudó a que yo arrestase a varios y peligrosos individuos y que ese rumor corría en Montmartre. Goldstein. Papi. volviéndome hacia Goldstein. Goldstein es un desconocido. — Responde. ¿Por qué no respondes? — No sabía donde encontrarte. en París o en Francia. una única persona que pueda declarar habernos visto hablando aunque sólo sea una vez. — Y. Goldstein. era bien inverosímil. donde fijé el encuentro para darme la respuesta del recado que te mandé dar en el hospital y si indicaste ese lugar a tus compañeros. ¿Qué tiene que responder? — Tuve seis casos con la policía y en todos ellos salí no culpable o absuelto. Nunca comí ni bebí contigo. continúo: Puedes. y usted no sabía donde darle la respuesta? Es tan ridículo como inverosímil! Sí. para mí. Mande entrar el Inspector Mazillier. restaurante o bistro.— — — — — — — grave a alguien. a parte de mi condena de cuatro meses de cárcel por receptação. París o en toda Francia. cuál la razón? Sin respuesta. El Profesor Raymond Hubert: — Entonces. pero aún más lamentable que se aceptara construir toda la acusación sobre los testimonios sucesivos y cada vez más graves de este tipo.

venida de un policía. por eso el quería declarar sobre el crimen. por su poder discrecional. sin el golpe dado por Mazillier. Mazillier se retira. Pero sigo batiéndome y digo: — Señor juez. Sabiendo adónde yo quería llegar. un chivato. si fuese un confidente de la policía. refuerza la construcción y da alguna consistencia a un proceso que no se aguanta por sí mismo. a mi supuesto crimen el móvil que le faltaba. Pueden citarse numerosos precedentes como este. Al aconsejar al Profesor Beffey a hacerlo oír. Pues. pedí que fuese oído en la instrucción. Supusimos que. pueden esta seguros de que la policía haría la vista gorda y se abstendría de acusarme tan encarnizada y desaforadamente. — Es usted un mentiroso. pero desgraciadamente para mí no es el caso. o bien. Habrían cerrado los ojos a lo que podría pasar por un ajuste de cuentas entre individuos del hampa. el proceso de acusación habría sido inexistente. modere sus palabras — me dice el presidente. en el interés de la verdad y de la justicia. La maniobra es tan evidente que nos asombramos que haya sido mantenida por la acusación. Y los otros testigos. o conseguirían la manera de hacer las cosas de modo que yo apareciese como actuando en legítima defensa. defiendo aquí dos cosas. sin lo cual no me podría responder. Por lo contrario. en las colonias o en el extranjero a un único hombre que usted haya prendido gracias a mis informaciones?. recibe semejante insulto sin pestañear. si ante esta ofensa hubiese disparado sobre Legrand. El presidente: — El tribunal. este policía dice no saber nada sobre el caso. — Mazillier. Señor presidente. que responda a la pregunta que le va a ser hecha por el acusado. y yo también.— Siguiendo el consejo del Profesor Beffey. a pesar de los esfuerzos desarrollados por el Inspector Mayzaud. el Inspector Mazillier le dijo conocerlo todo sobre el asunto y mi abogado creyó en ello. Pues era cierto que. como ven. el Profesor Raymond Hubert pide al tribunal que dispense al Inspector Mazillier del secreto profesional. Pero el incidente no tiene consecuencias. por último. como desfilaron! Todos con el uniforme de la misma tela y del mismo -207- . dispensa al Inspector Mazillier del secreto profesional y le pide. inspector! No puede responder porque eso nunca ha pasado! — Charrière. o bien era él un tira honesto. En efecto. esta declaración es providencial. pues una persona tan baja como él. — No puedo responder. Me doy cuenta de que tanto mi abogado como yo acabamos de caer en una horrible trampa. una de dos: o no habría matado a Roland Legrand por el hecho de tratarme como tal. o bien que había alguna rivalidad entre Mayzaud y él. — Señor presidente. es evidente que las declaraciones de ese inspector dan. ¿puede citar en Francia. Más que eso. mía vida y mi honra. ¿puedo hacer una pregunta al testigo? — Sí. que me dijo que este inspector conocía la verdad sobre el asesino de Legrand. pues yo les era útil. señores jurados.

metió la mano en el bolsillo. Y allí. tanto el Profesor Raymond Hubert como el Profesor Beffey me preguntaron: "¿Fue usted quién disparó? Si lo fue. Tenía veintitrés años cuando fue apresado. si no le habría fusilado con cuatro. no le pueden condenar a más. Entonces concluyo. sean honestos conmigo. Esperemos que esto haya cambiado. discutió conmigo o me acusó de tal cosa. este hombre. Continúo: — Diez veces. andaba demasiado bien.J. a su vez. tiene el descaro de decirme: — ¿Por qué no dices que fue Roger le Corse? Completamente desconcertado. cien veces. se marchó vivo. les pido que acepten lo que les acabo de decir como la verdad. Papi. ¿no veías que era demasiado bonito? Entonces se produce el incidente rápidamente hallado por Mayzaud y que denota claramente su maquiavelismo. de la más lógica? ¿Si me recuerdo de ella? Todavía la estoy oyendo. pues soy inocente y víctima de una maquinación policial.” Todo eso en este brillante juicio donde me daban la posibilidad de explicarme completamente. de aquel medio. era un hombre como yo. Papi. París. de 1930. señores jurados. diciéndoles: ya que un inspector dice que soy muy útil a la policía. Cualquier persona que frecuente Montmartre lo sabe. le respondo: — Yo no conozco Roger le Corse! Discute un minuto. le dejaron tomar un taxi. escuchen bien: Legrand sólo recibió una bala." El tribunal escucha en silencio. dígalo. marca Tira & Cie. vino a hablar conmigo a la sala donde me encuentro sólo. tuve miedo y disparé una sola vez para defenderme. Sintiendo que la jugada estaba perdida para él y que sus esfuerzos de quince meses se arriesgaban a ser reducidos a nada. por tal motivo. Quai des Orfèvres. Pobre niño presumido.. No. si fui yo. por golpes y heridas. aunque solo fuera para salvarme de la guillotina o de la cárcel. como se acostumbra a hacer en esos casos.formato. me parece. Y tu última explicación. 36. ¿Sí o no? "Por lo tanto. en medio de los guardias republicanos. — Señores. dispararon sólo una vez. con razón o sin ella. si confieso y declaro: señores. y donde no tiene derecho a entrar. sentía al tribunal perturbado y la victoria era posible. Como máximo le echarán cinco años. señor juez. que no lo quería matar. hizo lo prohibido. y que pasen el caso al correccional. acercándose a mí. habiendo provocado la muerte sin intención. sale rápidamente y va a hablar con el fiscal. pensativo. cinco o seis tiros. ¿no te recuerdas de ella. pues le dejé marchar vivo. Por lo tanto. diciéndole: -208- . En un descanso de la audiencia. el hombre que disparó no lo quería matar. mi confesión. quizás hasta menos. era demasiado bonito. no puedo aceptar esa solución. Esperemos. “Pero. sin creerlo demasiado. La P. Declarando eso les pruebo. por lo tanto todavía saldrá joven de la cárcel”. continuó de pie.

No creemos ni una palabra. conciso. ¿por qué? Porque en conciencia no creía en este proceso y debía empezar a interrogarse sobre la honestidad de los polizontes que lo habían hecho. señor juez. el Inspector Mayzaud declara que no solamente él lo afirma. Un periodista escribirá: Nos es raramente dato sorprender tal -209- .. tengo en las manos todo lo que hay que tener para probar que Charrière es culpable y no fallaré. Esperaban de aquí al próximo juicio poder combinar otras maquinaciones. ¿por qué razón todo el edificio se desmorona? ¿Es todo mentira en este proceso? ¿Y basta un nuevo nombre lanzado a la arena para que haya dudas de ser Papillon el culpable? Ya que dicen que tienen todas las pruebas de que soy culpable. otro fiscal y el gris de octubre. los polizontes lo habían cogido. otro presidente. que se para todo y que todo recomienza? “No es posible.— Papillon acaba de confesarme que fue Roger le Corse. si estuviese seguro de su proceso. Se interrumpe el juicio y se ordena otro suplemento de información. Pues si ese magistrado honesto tuviese en las manos algo claro. me defiendo aún y explico: — Después de dieciocho meses el Inspector Mayzaud dice que sólo hay un Papillon en el caso y que soy yo. “Se lo suplico. A pesar de todo. pido que continúen los debates.. sabiendo muy bien que su Roger le Corse era pura invención. indiscutible. no lo hizo. Y he aquí como un joven de veinticuatro años. sino que trae testigos honestos. mi culpabilidad. Ya no sé. que prueban. . Pues ese Cassagnau se levanta y declara: — Señores jurados. Y contaban ciertamente. Pero no lo dijo. sólo esas tres frases del Fiscal Cassagnau prueban que fuiste condenado por un proceso podrido. Hay que investigar el incidente. no puedo acusar. Papi. pido que me juzguen. señores. también. -Habría dicho: — Una mentira más de Charrière. el acusado quiere despistarnos con su Roger le Corse. el Inspector Mayzaud dice que no hay dudas de que soy el asesino de Legrand. señor juez. señor presidente!” Habías ganado.. la atmósfera del nuevo juicio no me fuese tan favorable y que el tocador se transformase en matadero. Pido al tribunal que revise el caso y se ordene un suplemento de información. Interrumpen el juicio a pesar de mis protestas. con toda la malicia. a la altura en que perdían vergonzosamente la partida. fantasma fabricado por Mayzaud. no habría dicho: — Paren el juicio. habías casi ganado y fue la honra del fiscal la que te hizo perder. el segundo de este caso. si confían una vez más en él. Entonces pasa lo que quería el tenebroso Mayzaud. irrefutables. no puedo requerir. categóricos. Sólo eso. que con otro tribunal. si creen en mí. sin que se pueda tener la más mínima duda. Papi. es sobre la simple suposición de un Roger le Corse. fabricado por mí. Ya que los policías encontraron todos los testimonios y pruebas necesarias contra mí.

No podría decir como Cassagnau: — No puedo acusar. aquella donde le gritaste: "Arrancaré su máscara de hombre honesto. impecable." ¿Insistes realmente en revivirla? ¿Insistes en volver a ver esa sala. ese día ceniciento? Han pasado treinta y siete años. Esta vez. aquella donde Mayzaud. habiendo recobrado toda su seguridad. Durante este suplemento de información los guardias republicanos fueron honestos. siente al tribunal favorablemente impresionado a su favor. Alfombras.. sus abogados. aquella donde sus veinticuatro años. en tu Montmartre? Sí. el cielo estaba de tal manera bajo y lluvioso que casi fue necesario encender las lámparas. de un rojo sanguinolento. saben mejor que nadie cuanto el tiempo que hace. ¿cuantas veces debo repetir eso? ¿Quieres sentir de nuevo en tu cara la monstruosa bofetada que te obligó a luchar treinta y siete años para conseguir de nuevo sentarte en este banco del Bulevar de Clichy. su humor en ese día. aquella donde la guillotina empezó a funcionar. regresan de las vacaciones. se ve en sus ojos esverdeados de imbéciles. en la reapertura del año judicial. se arrastra. era la misma. pueden a veces pesar en la balanza de la justicia imparcial. su fe en la vida recibieron el gran bastonazo. Primero. la última. con tu aire infantil de veinte años. se contenta con la lectura monótona del acto de acusación por el escribano. encontrar de nuevo. ¿Roger le Corse? Nunca se encontrará. fue Roger le Corse"? ¿Y el otro juicio. ¿como es que un hombre que grita su inocencia. quiero volver a bajar uno a uno los primeros peldaños de la escalera que me condujo al fondo del pozo de la ignorancia de los hombres. Bien entendido que el suplemento de información no trae ningún hecho nuevo. tocas de los magistrados. la época del año. la definitiva. sin embargo. El fiscal.. traje elegante. Esta vez está todo vestido de sangre. Mayzaud! . Y los viejos finórios de los palacios de justicia. el presidente no tiene la atención de pedirme que explique el caso. pero no fui yo quién disparó. testificaron contra Mayzaud sobre el incidente de julio. Hay que pasar a los casos verdaderamente serios. no es igual que en julio. el del jurado. -210- . bello travieso. Esta vez los magistrados no van de cara a las vacaciones. chaval. no tiene absolutamente nada de humano. este caso de ajuste de cuentas entre jóvenes de Montmartre empieza a molestar. qué diferente de la otra! Y. Y después. pide disculpas al fiscal y reconoce haber cometido una falta en julio. pinturas. abogados y magistrados. Además. la personalidad del presidente. Absorben fácilmente la deconografia literaria del acto de acusación. la cadena perpetua. entraste en la sala del juicio.. ¿Te recuerdas? Cuando. la demuestra lógicamente. Papi? La otra sesión.titubeo. el primer abastecedor de la guillotina. el del fiscal. Los doce tontos del jurado tienen el cerebro húmedo. se diría que todos esos tejidos habían sido mojados en el cesto donde caen las cabezas de los guillotinados. como el tiempo que hace. precisamente para poder verificar mejor el camino recorrido.. la forma en que se encuentra el acusado. su juventud. como es que ese hombre puede mandar a paseo todo y decir de golpe: "Yo estaba allí.

presiento todo eso: “Vas a ver. sin embargo. los mismos “oí contar”. Es inútil volver al pormenor. Era.. no me dejarán casi hablar. etc. sí encuentran a un testigo de este futuro testigo. El patrón defiende la caja. pues si durante la instrucción los polizontes no encuentran a Lellu. Papillon. Lellu! La rabia me posee. Y me engaño tan poco que durante todos los debates. que declara que el testigo. se la quitarían y debería tener que volver a cerrar de nuevo a las dos. al entrar en el Iris Bar diciendo “acaban de disparar un tiro”. que durarán dos días. Historia curiosa. Vuelvo a ver al dueño del Iris Bar declarando que yo no podía encontrarme en su casa cuando entró Lellu para decir que acababan de disparar allá fuera. el empleado las propinas. antes de la suspensión del proceso. si me indigno. contando historias de costumbres que no -211- . que pretende encontrarlo todo y probarlo todo. después de una mirada rápida sobre el conjunto. que no había tenido tiempo de declarar en julio. él. Un Profesor Beffey de tal forma enojado que entró en guerra abierta contra Mayzaud. niega la existencia de Lellu. un mito según ellos. en un largo informe. en este banco verde no siento ni el frío ni la lluvia menuda que empieza a caer. intentaba perjudicar su dignidad de abogado. el único testigo que los polizontes nunca encontraron. en una historia tan grave donde está en juego mi libertad y quizás mi vida. no encuentra al testigo que citamos. ya que no conseguimos encontrarlo. Y son los mismos testigos. Se olvidan de mencionar.Desde mi entrada. Lo que quiere decir que soy tan imbécil que. en informes policiales confidenciales (no muy confidenciales. si a veces reviento. en un juicio como este que no podrás defenderte en condiciones”. taxista. doy como coartada precisamente el lugar donde no estoy autorizado a entrar! El empleado confirma su declaración. pues me tenía prohibida la entrada en su bar desde hacía quince días. Un único hecho nuevo. pues un tal Merdager los publicó con la garantía de un tira). que en julio. ¿este testigo estará decidido a presentarse? ¿Un testigo que su comisario declara honesto y trabajador? Lellu confirma su testimonio. El Inspector Mayzaud. yo me encontraba realmente allí. si decía la verdad. un testigo capital para mí. El Profesor Raymond Hubert hizo lo que pudo y el Profesor Beffey también. que la licencia para permanecer abierto hasta las cinco de la mañana es un favor concedido por la policía y que. No se parece en nada al juicio de julio. Lellu Fernand. la venida del testigo de mi coartada. que. es un falso testigo. El Profesor Raymond Hubert levanta los brazos al cielo: — Después de esto no le queda nada más que hacer que ir a pagar sus impuestos. le acusan de hacer un testimonio de favor. los mismos “se dice”. Sabe que. evidentemente. es el mismo circo que recomienza con la única diferencia de que. un fichado con diez condenas degredado. me cortan inmediatamente la palabra. pues él había declarado que. en julio fue casi de más. las mismas declaraciones. Además. Sr. que un día se dará a conocer para declarar a mi favor.

Hablo por última vez. La una me recuerda demasiado mi pasado. Le Matin. Es el fin. la voz sin expresión del presidente. enrollándose. Jurados y tribunal se retiran. enterrados. duermen acurrucados con la cabeza en las rodillas. L'Intransigeant. lo que provoca que me caiga de culo. no hay guardias republicanos a mi lado. bajo estos árboles del Bulevar de Clichy. — Eh! Taxi! Estación de Lyon. hay que encontrar un taxi. sentados en la boca del metro. olvidando que mis piernas están presas. Nada me atrae.y. los recuerdos de tus veinte años. o Le Journal. Y en el tren que me lleva a casa de mi sobrino recuerdo todos los artículos de los periódicos que el Profesor Raymond Hubert me dio para leer después de mi condena. L’Humanité. en una punta del banco. Después el presidente se levanta a su vez. llévense al condenado. Me mandan sentarme. y que se puso periódicos sobre la cabeza para defenderse del frío y de la lluvia. Y es sentado y no en pie. Una hora después. perseguido por la última imagen de este juicio donde. Ni uno que no ponga de relevo duda que pairou siempre a lo largo de los debates. regresan y me levanto mientras llegan a sus sitios. la otra me grita: "Tu ya no eres de aquí!" Todo. víctima de una maquinación de la policía. durante casi cuarenta años. levantando los periódicos. ni el brillo de la plaza con su Moulin Rouge resplandeciente de luces. Algunas citaciones a título de ejemplo: -212- . por favor. No hay si no. de mi Montmartre. Guardias. como debería estar. en pie. una vieja que se acostó. recibo la increíble bofetada que me alejó de Montmartre. Libero mis piernas. Es todo. France. Busqué esos periódicos después de mi regreso a Francia. todo ha cambiado. ¿Que decir? Soy inocente. sí. Al fin. que. en pie. Deprisa. pongo un billete de cien francos en las manos de esta viejecita. ni la sombra de los árboles que me esconden el reflejo de la luz artificial. Mi perpetuidad sólo ha durado trece años. que me levanto de un salto. bajo los árboles del bulevar. va a leer la sentencia: — Acusado. condenada a la miseria perpetua. que en octubre de 1931 lee la sentencia: — Es condenado a trabajos forzados a perpetuidad. que oigo. Vete deprisa si no quieres ver que están muertos. pero nadie me esposará. Y siempre bajo los árboles del Bulevar de Clichy voy hasta la Place Blanche. ya sea La Dêpêche. Sólo en la luz de esta maravillosa plaza la linterna mágica se apaga y no veo si no algunos clochards. Estoy a punto de extender los brazos. Y me imagino de tal modo en el tribunal. las estiro.tenían nada que ver con el caso. levántese. en 1967.

en boca de mi abogado: "Tanto en la barra como en la audiencia. atribuyendo un franco por pérdidas y daños a la parte civil. como tantos otros como él. abogan por su inocencia.La Dépêche de 27-10-31. a Roland Legrand. en una noche de marzo. Cuando acaba. Título: "Charrière-Papillon es condenado a trabajos forzados a perpetuidad".” -213- . . no comprendo a este Goldstein a quien nunca hice nada y que viene aquí a divulgar semejantes mentiras. en la Butte. en un requisitorio sin forma. “Mientras formula sus acusaciones. verifica que hay muchos Papillon en Montmartre y en otros sitios. para hacer de él un ‘hombre honesto'. esa es la verdad.. exclama: ‘No comprendo. Ese testigo. a pesar de que la duda que persiste sobre la personalidad del verdadero Papillon. pide que se envíe para allá a Charrière. después de una larga deliberación. sin precisar la pena. L'Humanité de 28 de octubre. al principio de la audiencia se oyó el testimonio de Goldstein.' El Inspector Mayzaud es llamado a la barra. hizo sus declaraciones en tres fases diferentes. que el Inspector Mayzaud afirma haber visto. Pero se notan aquí y allí sonrisas de escepticismo.Los guardias municipales: "Es el Inspector Mayzaud quién se aproxima a Charrière: 'Usted sabe quien es. El artículo merece ser citado por entero. “A la parte civil. “Los defensores. Uno habría bastado: el desconocido que puso al herido en el coche y avisa a su mujer. más de cien veces. dice. esta vez. Le Matin de 27-10-31: "Treinta testigos son citados. por lo visto. nunca habría hablado' (sic)". "Ayer. Si fuese del hampa. que no se sienten tranquilos. en su propio interés. “Vuelven a llamar al Inspector Mayzaud a la barra. representada por el Profesor Gautrat. después del drama. pero está en manos del Inspector Mayzaud. no se deduce que Charrière. de aquel que habría matado. trayendo el veredicto afirmativo y el tribunal condena a Henri Charrière a trabajos forzados a perpetuidad. Y continúa: "Los jurados del Sena. le dice él". es un dedicado auxiliar de la Policía Judiciaria. sea el culpable. Él afirma. después de haber mostrado cómicamente la cárcel como una escuela de ‘regeneración moral'.. pero este desconocido permanece tan desconocido que treinta declaraciones sucesivas no conseguirán probablemente esclarecer. llamado Papillon. lo que prueba la fragilidad de las acusaciones". Charrière le escucha atentamente. que la declaración de Goldstein no ha sido manipulada. que estuvo constantemente en contacto con la policía. Bajo pretexto de que no se puede encontrar a Roger le Corse. “Pero los jurados. condenaron a Charrière. sobre cuyas declaraciones se fundamenta toda la acusación. . regresan a la sala. Dirigiéndose a los jurados. profesores Beffey y Raymond Hubert.. reclama sin embargo una condena. agravándolas cada una de las veces. 'Este Goldstein no tiene motivo ninguno para quererme mal. France de 28-10-31: "El acusado responde con calma y firmeza.. eclipsándose. Este testigo. llamado Papillon. cuyo único fin es hacerme enviar a los trabajos forzados'. sé que Goldstein no es del hampa. “El Fiscal Siramy. El acusado: 'Es doloroso oír esto'. tres aplazamientos por suplemento de información. Inmediatamente protesta: 'Hace diez años que hago Pigalle.

me pregunté por qué la policía se encarnizó contra un pequeño vagabundo de veintitrés años que. y a quien. no queriendo que se diese cuenta de que el buen joven no era quizás tan amable. llevan al Moulin de la Galette. reprobábamos que se emborrachen mientras sus pobres maridos trabajaban. con una señal repugnante en la cara. ¿Y Mengano? Muerto. ¿conoce a Fulano? Sí. árabes. al llegar aquí. peligrosísima. y siento un dolor enorme. Lo que encuentro es bien mi barrio de la Rue Tholozé y de la Rue Durantin. los rostros simpáticos. Entre ellos escojo al cliente más mayor y le pregunto: — — — — — — — — Discúlpeme. hace muchas preguntas. no viendo lo suficiente para darse cuenta a tiempo de que la rampa acababa de golpe. Por la noche entro en un bar de hombres. No encontré si no una única respuesta. de aquellos que me decían: “Buenos días. según ella misma. el no va más! El Bar Bandevez. revivo la escena y oigo al vejete agradecerme: “Joven. mi Montmartre sigue allí. Fue ahí que cogí a un pobre viejo que se había roto la cabeza. Esta simple frase me tenía tan perturbado que no sabía que hacer para coger el revólver que se me había caído cuando me incliné. Le felicito y se lo agradezco”. además la patrona es argelina. pero las caras. Al día siguiente. españoles o portugueses. Sí. exactamente todo. ese bar continúa existiendo. la única lógica. La lechería se ha convertido en una lavandería. No me robaron el Montmartre de mi juventud. Mi portera era una mujer gorda. me los han robado. disculpe.Durante años y años. de la Rue Tholozé. ¿estás bien?” Esos sí. ¿donde están las caras? Entré en el número 26 de la Rue Tholozé. con las mesas en otro sitio. está todo allí. Y Zutano? No lo conozco. pero todo ha cambiado. formaba parte de sus mejores colaboradores. a pleno sol. pero la barra está al otro lado. que venían beber su licor. Encubrían a alguien. el verdadero denunciante. ese. ¿Adónde habrá ido el proxeneta de Auvergne? Subo las escaleras que. ¿Donde está? Allá dentro. sonrientes. para visitar a la portera fingiendo buscar alguien. Entonces. llena de pelos. La substituye una bretona. sólo robaron a las personas. La rampa no ha cambiado. los clientes. Papillon. usted es muy amable y muy bien educado. el puesto de frutas en un self-service. con el aire más serio. Desapareció. ¿Quién es usted? -214- . Acaricio esta rampa. pues bien. el lugar de encuentro de las empleadas de Correos de la Place des Abesses. no. no me lo robaron. Pero. no vio una señal con pelos. en la esquina de la Rue Tholozé y de la Rue Durantin. acaba de la misma manera. regreso a Montmartre. y quedo tan contrariado que ni le pregunto si. el bar de la esquina en una farmacia. el mercado de la Rue Lepic.

haciéndonos cantar el corazón. Me quedé ocho días en París. Ese empleado lleva veinticinco años en la casa y se queda estupefacto con mi pregunta. ser notificado de mi prohibición de residencia. al espectáculo del Lido. Debe necesitarla más que yo! Pero París es París. de esta luz de París que nos calienta y nos comunica su maravilloso encanto. con los ojos cerrados. Ocho veces. Eso no falla. Y me mezclo con calma durante algunas horas en la agitación de los Halles. entonces campeonísimo del mundo. Solamente en Montmartre me salen del corazón palabras de amargura. Llego también a invitar a una chica a bailar. reconstruí todo lo que sabía de la investigación y -215- . Ocho veces volví al lugar del famoso crimen. me marcho de golpe olvidándome de pagar la cuenta. donde Rigoulot. de la misma manera. pero le doy una propina tan pequeña que me la tira al marcharse: — Puede guardarla para su suegra. me hago el ingenuo y le pregunto al empleado si todavía se continuaba jugando a la pétanque en la terraza. En el Boucastel. — Me llamo Henri. ni estar acompañado. Tomo esas precauciones porque no quiero. a ningún precio. y como ya no hay más cortesía en Francia me mete bajo la nariz el papel de la cuenta con la orden de pagar rápidamente si no quiero que llame a un policía. cuando me encuentro en la Puerta de Saint-Denis o en el barrio de Montmartre delante del viejo periódico L'Auto. para llamar la atención de los otros. me echo el sombrero hacia atrás y me quito la corbata. como lo hacía a los veinte años. En el La Rotonde busco en vano el rincón del pintor Fujita. lo que la hace mirarme con gran respeto. después de haber acariciado el árbol. le respondo a la joven. ningún deseo de violencia en mí. levantaba a peso un enorme rodillo de papel de periódico. en paz. Y bailando el vals al son del acordeón. Un desconocido que entra así en un bar de hombres sin presentarse. con intención. Ocho veces me senté en el banco. Es por eso que no me conocen.Elevó un poco la voz. Voy a almorzar al La Coupolle y. justo al lado. del bar. es necesario saber lo que quiere. iluminados por miles de luces. Por supuesto que pago. en el Bal-a laJo. a la disposición de las mesas. Adiós. casi tan bueno como el de Mimile Vacher de mi juventud. al preguntarme qué hago en la vida. sí! Y voy a los bailes de la Bastilla. Tengo el alma tranquila cuando paso delante de la asociación donde jugaba al baccará con Stavisky y asisto solo. Pero estoy en París. que. No me entretengo y voy deprisa a coger el tren para ir a dormir fuera del Departamento del Sena. que están prácticamente igual. El empleado me sujeta secamente por un brazo a la entrada de la estación del metro Vavin. soy de Aviñón y vengo de Colombia. como si regresase de otro mundo. ¡ah! que bueno es vivir en París! Ninguna excitación. estoy aquí. para reencontrar las cosas del pasado! Disgustado al ver que habían modificado y destruido todo lo que había conocido y amado. le digo que soy dueño de una casa de herrajes en el interior. Paseé como un joven de un lado a otro de los ChampsElysées. y cómo mis ojos se prendían con desesperación al mobiliario.

a una pequeña ciudad llamada Tel Hanam. todo el mundo trabaja. mi madre. Todos los conductores de taxi hablan al menos una lengua. Ocho veces le pedí al banco que me dijese si el falso testigo y el policía dudoso no engendraron la próxima declaración. como recompensa por haber desistido de la venganza. y Dios no los hace todos los días. pero nunca podrás perdonar”. donde esta raza desde siempre perseguida está en vías de hacer maravillas. — ¿Cuánto tiempo hace que está aquí? — Hace diez años. Entonces me doy cuenta inmediatamente de que los chicos y chicas de este pueblo no son nada idiotas. es casi un milagro. con el cuerpo erguido como el de un joven. la última vez. Todos aprendemos el hebreo.. donde voy a visitar a la madre de Rita. Puedes tener razón de que. durante sus múltiples encuentros “casuales”. ¿Qué es ser sefardí? Es la raza de judíos expulsados por la reina española Isabel la Católica. Sigo hacia cerca de Haifa. Ocho veces me marché. Ocho veces repetí: “Renunciaste a tu venganza. Ocho veces volví a ver las narices de todos esos cerdos constructores de mi condena. Deja de ir en búsqueda de aquello en que se volvieron los otros. todas esas figuras de tu pasado. está bien. donde vive la madre de Rita. Sinceramente. Inicio la conversación: — — — — ¿De donde es usted? Nací en Casablanca. murmurase sólo para mí: “Ganaste a pesar de todo. de todos. Veía a Israel como un pueblo prisionero de su religión. dos hermanas y yo. nunca más le pasase esto a nadie. al punto de que. amado y dueño de tu futuro. El primero que se aproxima a mí no habla más que el inglés. una abuela. además del hebreo. pues estás aquí.ISRAEL — EL TERREMOTO Dejo París vía Orly y vuelo hacia Israel. a veces dos. en nuestra tierra. cada vez menos curvado.de mis dos juicios. tu eres el más feliz”. donde los rabinos y los rumores imponían a la población su concepto y modo de vida. Ocho veces le pedí a Dios que. tengo estudios primarios. Fui educado en la escuela francesa. El avión me deja en Tel-Aviv. deseoso también de conocer este país. como se dice en todo el mundo. Soy sefardí. pero hablo español como mi padre y mi madre. 18. Ocho veces murmuré para mí: “Fue aquí donde todo empezó. para arrancarte trece años de tu juventud”. pues Israel está formado por todos los judíos -216- . con buena salud. estaba muy escéptico. aquí. sentados “por casualidad” en este mismo banco. Vinimos todos: mi padre. Me lleva tres minutos encontrar uno que entienda francés o español. Y voy en un viejo taxi conducido por un joven que habla tan bien el francés como el español. Estamos bien. estamos en nuestra casa. ¿Por qué? Hace que tengamos una lengua común. libre. Estás aquí.

— ¿Conoce esta dirección? — No. Soy judío. ¿Sigue su religión con fanatismo? No. He aquí Haifa. es que en ningún país del mundo somos completamente iguales a los otros. ya fuese francés o árabe. Pues bien. Sirven para crear industrias. ¿Es caro? Mucho. pues nadie mendiga trabajo o dinero. que lo insultaba. Ni siempre tiene gracia. ¿Reciben mucha pasta de los judíos del extranjero? Esas cuantías no se gastan ni se utilizan si no es para ayudar a las personas a vivir. pero en casa poco seguimos los preceptos de la religión judaica. basadas en nuestro esfuerzo. Es verdad. Dentro de un cuarto de hora estaremos en Tel Hanam. Cerca de cincuenta mil francos. como lo haríamos si no tuviésemos una lengua común? ¿Trabaja para sí mismo? ¿El taxi es suyo? No. plantar o construir todo lo que puede ser útil a la colectividad. Los jefes administrativos son polacos. pero no hay pobres. pero alguien nos la indicará. Habiendo traído cada uno su lengua. Aquí hay ricos. pero cuando se arriesga la vida y se usa el uniforme del ejército de una nación se debe ser respetado como un igual. ¿Usted tiene casa propia? Todavía no. De acuerdo. ¿Usted ama a su país? Daría la vida por él. entiende. Se creen superiores y creen tener más derechos que los otros por haber nacido en Israel. Es cierto. hay ricos y pobres. había siempre un imbécil. pero olvidamos todo eso cuando actuamos como israelitas. pero también son racistas. Lo que hay que comprender. -217- . cuando trabajamos para una agricultura y una economía prósperas. No. Mi padre hizo la guerra con franceses y marroquíes. Reciben una buena pensión y una casa con un jardín.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — del mundo. ¿Y los viejos? Nos Ocupamos de ellos muy en serio. ¿Y los actuales sabras no son racistas? ¿Los sabras son los que nacieron en Israel? Sí. tratándolo de cerdo judío. no soy lo suficientemente rico para tener un taxi mío. serán todos sabras. y hay una especie de segregación en relación a los sefardíes. pero un hombre no representa una sociedad! Es verdad. Entonces aquí es como en los otros sitios. Pero en la próxima generación no habrá nada de eso. irrigar el desierto. pero es así. es cierto. Hala! Ustedes deberían ser los últimos en tener problemas raciales! — Se ríe. quiero decir. Por lo tanto no todo son rosas en su región.

me da de golpe la visión de algo totalmente nuevo para mí. -218- . El taxi no puede ir hasta la puerta del edificio. para ganarse bien la vida más tarde. de que hay que saber varias lenguas. Todo el mundo ríe. tan jóvenes. ¿Y las chicas? Son todas polacas. ¿La conocéis? Ciertamente. baila y se besa. un gran suburbio de Haifa. que sus educadores les supieron inducir. ahora no somos ni franceses ni polacos. riendo. Hay que subir escaleras para llegar allí. tres chicas y tres chicos nos acompañan. dinero. mi maleta y. las motos. Llegando al edificio. aprender un bueno oficio. a pesar de la emoción de volver a ver a la madre de Rita y de todo lo que ella tenía que contarme y yo a ella. — Además. sólo amigas. Y descubro los jóvenes de Israel. No ambicionaban altas posiciones. — — — — — — — — — — — — — ¿Viene de lejos? De Venezuela. Deambulo al azar. Son guapas. con manifestaciones amorosas delante de todo el mundo. ¿Y en que habláis cuando estáis juntos? Hebreo. Un joven coge. las carreras locas. Pago el taxi. Pero lo que encuentro en la mayor parte de ellos es la convicción. Extraordinario Israel. que me interesan todavía más que los viejos.Son las diez de la noche cuando llegamos a Tel Hanam. ¿Como es que hablas francés? Soy francés y él también. besarnos. las chicas. Conocí a muchos capaces de inmensos sacrificios por el orgullo de desempeñar en la colectividad un papel que valga la pena. no tenemos necesidad de saber hebreo — responde. trato rápidamente de conseguir amigos. lujo. el que lleva la maleta. pasear juntos. Las calles están llenas de personas. queda en América del Sur. decidido. Ver críos de trece o catorce años abrazados. quisieron todos subir conmigo los tres pisos y sólo me dejaron cuando la puerta se abrió y la madre de Rita se lanzó a mis brazos. sin complejos de que empiecen. extraordinario país para descubrir. — Es por allí. gentilmente. No son más enjuiciados que los otros. grupos de chicos y chicas de todas las edades. somos todos israelitas. bien entendido. y sobre todo volverse elementos positivos y útiles al país. sobre todo jóvenes. Pues. Pero es mejor bajar aquí. para jugar. El otro es tangerino y el otro marroquí. canta. gustan de divertirse y bailar. Buenas amigas. Pregunto la dirección. no paso todos los días en casa. Aman la vida. ¿Son vuestras novias? No. ¿Y como lo hacíais cuando no todos sabíais el hebreo? Oh! comprenda.

y cree que los sentimientos actuales han sido engendrados por terceros. me dice. Cada victoria de su pueblo. pero sobre todo después de la aventura de mi pesquería en Maracaibo. Vine a ver a la madre de Rita. hablaba y jugaba con niños árabes. Debo decir que. se ponen en manos de los rusos. políticamente. no importa en que dominio. en plena calle. lo que les daría fácilmente un nivel y modo de vida bastante superiores. del norte de África o de España. Me habla de una suma modesta. — ¿Por qué los árabes han de guerrear contra nosotros? — añade. a no ser en lo estrictamente necesario. No le gustan los viejos judios de barba y sombrerito negro. — ¿Para apoderarse de los desiertos que cultivamos? ¿No tienen inmensas tierras incultas en su propio territorio? Hablan de la libertad del mundo árabe y de su independencia. industrial o agrícola. le pregunto cuanto gana como buen técnico. pero para hacer esa guerra. -219- . su forma de colectivismo y su administración. Desde el principio eso siempre me había interesado. en particular los rabinos polacos. Se hace muchas preguntas. que en Francia le habían ofrecido cuatro veces más. por una cuestión de idioma. Aquí es libre. esperando ganarla. pudo modificarse tan radicalmente. sería de preferencia socialista. Se lamenta y habla con ternura del tiempo en que. sólo pude hablar con jóvenes venidos de Francia. que no son ni árabes ni judios. deportiva. como pude verificar. y sobre todo en su país. La vida en común.E hice todavía un descubrimiento más: los judíos de Israel no están interesados en el dinero. menos de doscientos dólares al mes. donde me dije muchas veces a mí mismo que. sin ningún complejo. un ruso es mucho más diferente de un árabe que de un judío. así como sus amigos. una vez en su país? Pero pese a ello. abierta al sexo. Uno de ellos me explica que. Ama a su raza. demasiado sectarios y que quieren encerrar a todo el mundo en las cadenas de la religión. con tu profesión. pero la joven. si las cosas fuesen bien. sin ningún problema. Tampoco sigue los ritos de su religión. — Sabes que. ¿Cómo es que esta raza tan emprendedora en todos los países del mundo. tendría que experimentar la creación de algo de ese tipo para mis pescadores y otros. me dice que no siente odio hacia los árabes y que sabe muy bien que son la propaganda y los intereses creados que hacen de los árabes enemigos. Pues. como la mayoría de sus camaradas. su primo hermano. un marroquí. en Venezuela ganarías cinco veces más? Me responde. cuando los rumores de guerra empiezan a circular seriamente en este fin de mayo de 1967. en Casablanca. con chicos y chicas. le encanta. está muy bien. pero que eso no lo interesa. bromeando. pero también a estudiar los kibbutzim. Sin embargo él es extremadamente sionista. para ver hasta donde iba la firmeza de sentimientos de uno de los jóvenes que encuentro. Otro. la toma como suya y se regocija de ella. libre. donde parece que no viven si no para conseguir cada vez más dinero.

vende sus productos. Visito varias de diferentes tipos. Durante estos dos días asisto a los preparativos de defensa contra los posibles bombardeos aéreos. Pero sobre todo lo que más me impresiona es ver como profesores. caramba! Ante todo las prostitutas hablan todas entre tres y cinco idiomas y. acompañadas de un papel firmado por un obispo. Si el autobús de los árabes es el que llega primero. La noche es alegre. y todos se aprovechan por igual de los resultados obtenidos. algo de tráfico y alegría en las calles. en lo concerniente a desplumar al cliente. Un vaso de licor de hierbabuena-pimienta vale cuatro dólares y a la velocidad a la que se lo beben y encargan otro. los judíos venden a los cristianos botellas de agua con una cruz. pero cuando me dirijo a Air France a toda la prisa. sino también por el bienestar de esas pequeñas colectividades. serio como un papa. si es un kibbutz agrícola. El árabe. En la parada del autobús esperan cerca de veinte personas. Anuncian la guerra para esta semana. Cada botella y cada saquito cuestan dos dólares. La gente no está asustada ni triste. La comunidad es próspera. Encuentro por fin un avión de Sabena que va a Belgrado y me marcharé pasado mañana por la noche. pues no hay subterráneos. me responden que todos los aviones están reservados a las mujeres y los niños. y se van. Todo el mundo hace algo. es necesario salir de ahí rápidamente. certificando que ese agua es la misma agua del Jordán donde Jesús pescaba. En un país donde Jesús iba de pesca. Estos tienen también su certificado de origen. Así. Me impresionan estas comunidades en donde cada uno desempeña su papel. lo que veo en Israel es lo siguiente: no hay leyes impuestas. recibe el dinero de los billetes sin dar las gracias. pero a cada piso le corresponde un sótano. la vida es verdaderamente libre y cada uno se divierte o trabaja haciendo lo que quiere y como quiere. firmado por un obispo. Un puerto. Estoy aquí desde hace quince días. Ni uno sólo. ya que la tierra no es cara y el Jordán siempre tiene agua. Veo vaciar los sótanos de la planta baja de todos los edificios de Tel Hanam. en la obligación de explicar a aquellos que no lo hacen que tienen mucha prisa y no pueden esperar al autobús de los judíos. Venden también saquitos llenos de tierra santa. Paseo también como turista. Otra cosa divertida. Y observo artimañas chistosas. sintiéndose. Haifa es una ciudad importante.Quedo inmediatamente sorprendido no sólo por los resultados que obtienen. son más fuertes que sus colegas de cualquier otro país. ¿por qué no tomarlo? Hay judíos que no establecen ninguna diferencia y suben. para reservar un pasaje. Ya tengo toda la documentación sobre la administración de una granja colectiva. pero. con el velo caído. Pero allí. guardando en la caja común lo que ganan. Voy a diversas boîtes y encuentro también bares de prostitución. viejo o niño. lo que es un bueno negocio. No hay pobres en las calles. grandes médicos y abogados van a trabajar a la ciudad y vuelven por la tarde. No veo ninguna necesidad de meterme en ella o de recibir un golpe adverso. Hacen todo eso -220- . si quieres quedarte con algunos dólares en el bolsillo.

en el cual no dejo de pensar después de los últimos años. en la sexto. un programa de televisión. dado que tomamos precauciones para nuestra jubilación. regreso después de haber ido a encender el neón del bar. Un sargento. — Este mes que termina ha sido bueno. Dios!. Es buena señal. su mercado y los vendedores de agua. las mismas disputas o cánticos. Jesús pasaba descalzo a camino del Jordán para bañarse o pescar. Los negocios van bien. Cavan también trincheras. Rita? Hay que tener esperanzas de que no estalle. es la de estas calles estrechas de Tiberíades con sus burros. Henri. de hecho. Veintiocho de julio de 1967. Todo el mundo participa. año del 450 cumpleaños de la fundación de Caracas. si todo sigue funcionando normalmente. árabes. con las cuales puedo soñar todo el resto de mi vida. judíos. — Pues bien. debido a su edad. me quedaría aún con una mina inagotable de historias. ¿no crees Henri? — Si. querida. Dos días más tarde. Qué profunda fue esta impresión para que. por entre las piedras de las casas. Estas calles donde. Son las ocho de la noche. Antes de marcharse vuelve a hacer la llamada y encuentra a siete u ocho hombres más de la cuenta. estoy bien. una especie de dragón que menea al edificio de la -221- . en un ateo como yo. Marcho hacia Belgrado. con la esperanza de que la guerra pueda ser evitada en el último momento. En seis días termina esta guerra que casi nos cogió por sorpresa. nadie busca escapar. si fuera deshojando todos los días uno.. La madre de Rita no sufrió y entramos en el mes de julio tranquilos. lo encaro sin temor. se imponga con tanta fuerza! El avión aterriza suavemente en el aeropuerto de Caracas. árabescristianos. moros. ¿No estás cansada? — No. con una lista en la mano. denota un poco de miedo. vuelo de Belgrado a Caracas. las dos lámparas brillan con todas las bombillas encendidas y Rita y yo vemos juntos. La puerta que da a la terraza está abierta.. llama a aquellos que deben partir. Ay. en el sofá. los cuales se pusieron en las filas sin ser designados. estamos felices juntos y regresé de Francia con tal bouquet de recuerdos que. donde Rita me espera y me dice al abrazarme: — La guerra podía haberte atrapado! — ¿La guerra? ¿Por qué la guerra. la que domina a todas las demás. los mismos gritos. Sólo la madre de Rita.con calma. El futuro. como tiene que ser. Y en el avión tengo los ojos llenos de todas las imágenes de este largo viaje. en los mismos pavimentos. que se encuentra delante del edificio de ocho plantas donde. mujeres y niños inclusive. con las mismas fuentes. Hay autobuses que vienen buscar a los hombres al barrio. La que más me persigue. Un monstruo bambolea la casa. tenemos un gran piso. hace tres horas que ha empezado. Junio también. como un camión loco dando bandazos en un camino lleno de agujeros.

los cuadros se desprenden. la televisión estalla. aquí. Todas las personas que se encontraban en la calle en el momento del terremoto y habían corrido a la mitad de la calle para no ser aplastadas por los edificios que se balanceaban como cocoteros. según los montones de escombros. nosotros besamos a la criada. nos lanzamos escaleras abajo cogidos de las manos. aquel. Hay luz y el teléfono funciona. lívida. uno pequeño. gritos de terror de nuestra empleada Maria y los que nos llegan del exterior. que alcanza los 6. a los vecinos y a nuestra hija. Nos besamos y volvemos a besarnos. En vez de tener que bajar seis pisos. con los pies bien firmes en ella. Podremos hasta acoger a algunas personas sin abrigo. Podemos hasta saltar por la ventana. Media docena de botellas caídas de los estantes y ya está. Se encontraban ahí cientos de personas gritando de pavor y de alegría por haber escapado con vida de este temblor de tierra. Hay edificios que se han derruido. Creía que los ocho minutos de la bomba contra Betancourt habían sido los más largos. uno grande.7 grados en la escala de Richter. un ruido metálico más fuerte que el estruendo de las chapas metálicas de las tempestades de teatro. instalarnos. las lámparas se balancean como péndulos de reloj. Bajamos los seis pisos al instante y los perros y Maria llegan a la calle al mismo tiempo que nosotros. agarrados el uno al otro. aquí. La criada besa a los perros. a la primera sacudida. estallidos por todas partes. Allí en la tierra. allí. comer. A las ocho y cuarenta tuvimos la segunda sacudida. es donde debemos quedarnos. Sin embargo fuimos a nuestro bar.izquierda a la derecha. ¿cuáles? Este. tras diez escalones estamos en la calle. nos apretaban la mano y nos felicitaban por el milagro de que nuestro edificio no se hubiera desplomado como un castillo de cartas. querido. las mesas se pasean con las sillas. esperando que en un segundo todo desplome sobre nosotros y nos arrastre en la caída. querida. las paredes se abren como una granada muy madura. Nada. nuestros dos cachorros. Así cuando todo lo que baila. los perros. el suelo se transforma en un tobogán. Rita y yo. Y surge la reacción: — Que suerte tan extraordinaria tuvimos. como si estuvieran montadas sobre patines. Bajamos a la calle. Nadie osa regresar a casa y nosotros tampoco. a los perros. Le digo a Rita: — Nos quedaremos aquí.. la cual duró diez segundos. que llega corriendo. inclinándose a un lado o al otro más de treinta grados. en la pequeña vivienda del otro lado de la calle. dormir y esperar. de atrás para adelante. sin otro techo que no sea el cielo. esperando encontrar un desastre. se deslizan en las baldosas encerados de una pared a la otra. Puede haber otras sacudidas y desplomarse todo esta vez.. estalla y se bambolea finalmente se para. Todo eso dura exactamente treinta y cinco segundos. donde empiezan a circular las noticias. Es todo lo que queda de -222- . pero al lado de estos segundos no fueron nada. y los dos.

al volante de su automóvil. sin reaccionar al tratamiento. Fueron necesarias varias semanas para convencerle de que todavía le hacía falta a su pequeño Rémy. donde el Dr. Allí vivía la mujer de mi amigo. Sufrió la primera intervención en Caracas. Nos abrazamos anegados en lágrimas. su hija y la empleada. fueron hallados setenta y dos horas después. uno de los cuales de ocho meses. siempre al aire libre. Los bomberos remueven ya los escombros. Después se queda en silencio. El marido y la mujer agonizan. En un momento dado dice: “El bebé acaba de morir”. de morir. más o menos en la mismo disposición que tenían alrededor de la mesa: la madre y los tres hijos separados del padre y del cuarto hijo por un bloque de hormigón. los Ducorneau. en las pequeñas plazas. el edificio cae. nuestra hermana. Como que aspirado por la tierra. Nos retiramos de este lugar horrible. Rita. — Henri.edificios de doce o quince pisos. Consiguen retirarlos y reanimarlos. dos amigos. del Hospital Necker de París. El padre. ya que Jean fue sorprendido por el temblor de tierra en la calle. Una parte cayó completamente. — Entonces también se salvaron! Bravo! — Avanzan lentamente para mí con el semblante grave y los ojos enrasados de lágrimas. La tierra se estremecía todavía de tarde en tarde. hay supervivientes. al día siguiente. la madre y los cuatro hijos estaban sentados a la mesa cenando cuando. En la oscuridad pueden hablar entre sí pero no se ven. Estamos en la gran Plaza de Altamira. Jean-Claude Azerad. puede desplomarse de un momento a otro. Al pequeño Rémy le amputaron una pierna y el padre tuvo que sufrir varias operaciones. Estoy en vías de blasfemar contra Dios por toda esta catástrofe. se dobla sobre sí mismo y los Azerad fueron encontrados bajo los escombros. en bancos. Durante más de una semana. la otra. teniendo fracturas por todas partes y los riñones gravemente heridos. pero después de la tempestad vino la calma y con -223- . entre todas las historias crueles que nos habían contado. pero no pierden el conocimiento. Algunas horas después: “El otro murió ahora”. Escapa. de treinta y ocho años. de milagro. papá. pero no piensa si no en morir. que aplasta a los cuatro. Le dijo a Rita: — Demos gracias a Dios. gran experto en operaciones renales. En efecto. Con el pecho aplastado. cuando veo delante del edificio dos hermanos. delante del enorme edificio que quedó partido en dos. ¿ven este montón de escombros? Debajo están mamá. oímos la de la familia Azerad. peligrosamente inclinada. la gente durmió en coches. pues fue generoso con nosotros. Por milagro salió ilesa de esa mitad del inmueble en equilibrio. a la primera sacudida. y el cuarto hijo. Acaba. Me dirijo a ellos como de costumbre. en los parques. No tuvieron una muerte inmediata y el fin de la madre y de los tres hijos es horrible. para ver si. Jean Mallet de la Trévanche. Bénaïm le opera siguiendo por télex y teléfono las instrucciones del Profesor Hamburger. a su vez. que habitaba la octava planta del Edificio Neveri. sin responder más al marido. Estaba sola en el piso. ella asiste a la muerte de los tres hijos que estaban junto a ella. en coma. Rémy. en el barrio de Caracas. director de la agencia France Presse en Caracas. El padre.

que la había hecho casi rica. -224- . la pesca del tiburón. (Tiene razón la pequeña Rita. La pobre chica no pudo aprovechar ese desahogo.. entre ellos L'astragale. A finales del mes de agosto la cantidad que pudimos ahorrar fue pequeña. Nosotros hicimos lo mismo. harina de pescado. Efectivamente no lo hice. Hace quince años que me dices y repites que el día en que publiques tus memorias será una bomba. Albertine Sarrazin acaba de morir a consecuencia de una operación. me decían siempre: — Henri. hay que hacer que escribas esas historias. tomo conocimiento de que esta joven era una escritora de éxito que había narrado una huida y su vida de prisionera en dos novelas. ¿pero qué? Saco el polvo de la vieja carpeta de un proyecto de pesquería de langostas en las playas de la Guayana. Y las personas volvieron a sus pisos. me documento sobre viveros de truchas. porque casi siempre que pasábamos una noche con un grupo de amigos. — No me prometas nada. pues tengo casi sesenta y un años. busco qué más podría hacer. Leí ese artículo en el El Nacional. Sin haber leído los periódicos franceses desde hace años. Once de julio del 67. esta vez me voy a meter en ello en serio.ella la confianza. Busco.EL NACIMIENTO DE “PAPILLON” Perdimos aun más de lo que pensábamos en el temblor de tierra y los negocios aflojan. ya no creo en ello. un periódico venezolano grande y serio. No puedo dejar de pensar en el futuro con una cierta preocupación. pero ¿el qué? Me olvidé completamente de un incidente ocurrido antes del temblor de tierra. 19. ¿Y si yo escribiese mis aventuras? — — — — ¿Rita? ¿Que quieres? Voy a escribir mi vida. Estás tardando demasiado tiempo para estallar esa bomba! Querido mío. ¿Qué puedo encontrar o inventar para no sólo ganarme la vida sino también asegurar nuestra jubilación? Necesito encontrar algo. pues ya sé que no lo harás. Y cada vez yo respondía: — Algún día las escribiré y entonces será una bomba!) — Vas a ver.

no sé. sí. es apresada en el momento en que todo se acomodaba entre ellos. porque no me creo capaz. no hago caso y no pienso más en ello. para dárselo a Maria. sino una obra prima! ¿Quién lee obras primas? ¿Quién se puede embalar con palabras. Pero tengo tantas razones para encontrar disculpas! Casi nadie conoce mi pasado aquí. Papi. ¿Contar historias? Mejor que muchos. siendo el veinte por ciento del precio de la nota para la chica con astrágalo pulverizado. ciento veintitrés mil libros vendidos! ¿Cuánto vale este libro? Treinta bolívares. Albertine! Y con toda esa pasta ya no tenía necesidad de romper puertas para comer bien con su Julien. y esa maldita banda no me impide de ver el título. Para salir de esta situación actual en la que vives bien pero no ganas lo suficiente para asegurar definitivamente el fin tus días hay que conseguir una habilidad.¿Por qué? Antes que nada. que le descubre escondrijos y que ella ama. comerciantes honestos y sin pasado sucio. encuentra a Julien. de L'astragale? ¿Las aventuras o el rincón de las palabras? Las aventuras no son casi nada. Sin embargo no es eso.. mi mujer y yo. por delante del cual estoy obligado a pasar. Se vuelve una idea fija y voy a ocuparme de ella seriamente. sí. Sólo con este comienzo. Este libro es una ópera. nadie sabe nada y ¿tendríamos que enfrentarnos a todo eso? Y. mi hija trabaja en la Embajada británica desde hace siete años. Esas memorias. en Francia. Leo L'astragale y me quedo maravillado. en este periódico amarillento. mis sobrinos? ¿Tía Ju? Para colmo. Aparte de algunos jefes de policía. también yo había querido escribir un libro. un éxito en literatura es muy difícil. Los pago para hacerme propietario de este famoso libro. casi imposible. Tu ni siquiera intentaste escribirlas. cojo un número viejo de El Nacional de un montón de periódicos. más o menos treinta y tres francos. Pero en esta maldita Calle del Acueducto está la Librería Francesa. olvidado que. flaqueaste pronto! No te queda bien. no es verdad. somos considerados. Hace más de dos meses ya! Pobre chica. L'astragale. estoy convencido de que no sé escribir. reaparece la noticia de la muerte de Albertine Sarrazin. soy más desleixado que ella. bellas frases? ¿Quién va a la ópera? Poca gente. durante una hora. y en él una banda de papel roja: ciento veintitrés mil ejemplares. estaban destinadas a ser una bomba que no estallaría ni daría miedo. Mierda. -225- . pudo abrir una cuenta en el banco y comprar una casa al sol para abrigarse de la lluvia. a finales de septiembre. ganó una bonita fortuna. hay que conseguirla y punto. ¿Hablar? Sí. Y sin embargo. es verdad. No. tus memorias. Y de nuevo. un libro. aunque no sea rico. como dice Rita. Había olvidado de nuevo a Albertine Sarrazin. ¿Cuál? No tengo que saber cuál. ¿que dirán mis hermanas. En suma. Pero ser uno buen narrador es una cosa y saber escribir es otra. sin embargo. Se fractura el pie al huir. Pero ¿con qué. pero la manera como está escrito! No es una pintura cualquiera. Algunos días después paso por la Calle del Acueducto.. y en el escaparate. Y. no es malo que a ciento veintitrés mil personas les guste la ópera. sólo con este libro. Lo necesita para proteger el suelo de las manchas de pintura de los trabajadores que pintan las paredes después de haber tapado las grietas provocadas por el temblor de tierra. Dos meses después del temblor de tierra. pues nunca sería fabricada.

y su personalidad dio tanto color e inspiración a esta conversación que. si llegases a poder escribirlas. derrotado. sin abrir ni un diccionario. parte mañana hacia Caracas y le llevará mi carta. y que. buscan tener capacidad de readaptación a la vida civil. uno de los siete globetrotters de radio que enviamos a la vuelta al mundo. al que acabo de encontrar en París con mucho placer. para que me dé valor para escribir mi famoso libro. pues mi gran amigo Carlos Alamon. Y si en vez de buscar bonitas frases. la guardé. difundida a través de Europa 1. creo. y no es tu caso. pero pasa lo siguiente: hay que saber escribirlas. de embelesar a mi lector en la canción del bien escrito yo lo abanasse? ¿Y si en vez de escribir para él yo le hablase? ¿Hablarle? ¿Por qué no? Ya tengo ya la experiencia de lo que esto provoca en el gran público! — Rita! ¿Guardaste la carta de Europa 1? Oh! data de hace tiempo. Hace varias semanas que estaba decidido a enviarle estas líneas de felicitación y vivo agradecimiento.Pues yo le daría el veinte por ciento si fuese yo el editor. que pueden preparar ahí licenciaturas en letras y escribir con palabras tan complicadas. apasionó a nuestros oyentes de tal manera que fue elegida como el mejor de nuestros reportajes transmitidos en esa noche y dio a Tranié el primer premio. pues. Y. Caracas. Dejo el libro. — Sí. — ¿La bomba? ¿Estallará esta vez? He aquí la carta: EUROPA 1 Radio-Televisión 22 de enero de 1958 Excelentísimo Señor Henri Papillon. que tienes cien veces más aventuras que ella. Estoy convencido de que es en primer lugar a usted que se le debe decir “bravo”. Imagina. mil cosas mucho más interesantes de contar. su mensaje será escuchado y formulo con usted la esperanza de que servirá a la causa de sus camaradas. Usted aceptó la entrevista que le propuso Pierre Robert Tranié. — ¿Que vas a hacer? — Impregnarme de ella. si bien que las inmensas ocupaciones de fin de año me hayan impedido hacerlo. y gracias por habernos ayudado a -226- . Bravo. querido. — ¿Quieres traérmela? Un momento después ella trae la carta. Sin duda. al saber que hay mujeres que hacen la primaria en la cárcel. No conocía todavía el ambiente. del 57 o 58. no son ciento veintitrés mil libros los que venderás. como usted. no quiero hacer la vista gorda el día de hoy. sino diez veces más. Venezuela Apreciado señor. viejo. que. Es verdad. hace más de diez años.

-227- .interesar y a emocionar a nuestros oyentes. apreciado señor. La grabación. camino de esta nueva aventura. polluelos. Voy a escribir tal como hablo. hago que Rita las lea. Louis Merlin Director de Europa 1 O sea que. a una entrevista por semana. No fue grande el atraso. seguro de haber realizado una gran proeza. Quiera aceptar. quedas el primero. compro el mejor grabador que había. Vamos allá. existe una oportunidad. Jean-Jacques Pauvert. Voy. querida. el editor. sin eso habría seguido grabando para nada. Entonces no hay dudas. verdadero alivio para mí. y tú. No dejo el micrófono. del cual no quería oír hablar ni ver más. puede dormir tranquilo. y cuando las releemos. totalizan cincuenta y seis entrevistas. Grabo de noche. Papillon. Estoy contento. decidimos que no habrá más grabaciones y que estas páginas son una perfecta mierda. hablo y grabo. no apasiono sólo a mi mujer. a hablar antes de escribir. No hay problema. comienzo inmediatamente a copiar de la cinta al papel. durante dos meses. — No hablemos más de eso. el mayor almacén de Caracas. Y grabo tanto que me quedo afónico al punto de que mi voz completamente enflaquecida no consigue hacer vibrar el micrófono. Y hablo. Menos mal que mis cuerdas vocales fallaron. Siete globetrotters por el mundo. sinceramente. Sí. Precioso regalo para ella. Ciertos pasajes que escucha Rita la hacen llorar como a una Magdalena. cuando narro. no tendrá competidor que haga bajar las ventas de L'astragale. Quinientos dólares. no. Pues bien. a crédito. a mis amigos. a mis sobrinos y sobrinas. Releo estas cincuenta y dos páginas. Obligado a parar. Grabo por la tarde. en Sears. por lo tanto. Por la tarde ayudaba a Clotilde a poner en el maletero del coche este famoso aparato 374 de quinientos dólares. a cualquier grupo de desconocidos en una reunión. sino que apasiono también a los oyentes invisibles de Europa 1. Adiós a los terneros. es una verdadera mierda! No consigo volver a mí. no percibo nada. una vez en el papel. vacas. el tipo que le cuenta a su mujer historias que ella se sabe de memoria y que aún así la conmueve estar seguro de haber triunfado. una vez más los dos juntos. Al día siguiente. por supuesto. cerdos. uno profesional. Grabo por la mañana. mis mejores saludos.

economista distinguido. teniendo en cuenta el precio de cada cartucho cargado de oro. Primero dos chulos. cuando el geólogo del otário. Estoy tan seguro de que voy una vez más a conseguir fuerzas para eso que escribo el primer cuaderno de Papillon. que. etc. Un peluquero que lee mucho. que forma parte del grupo. de otras personas. Un cuaderno nuevo está allí junto a otros. no saben beber y buscan camorra. Tienen importancia por su conocimiento de las historias del hampa. que provocaron un poco de tumulto. comprendo. sería fácil encontrar un paquete que la compre. sin embargo. ¿Y si no hubiese comprador?. Después de una o dos incursiones. me explica que esta reunión de personalidades diferentes se llama en Francia una “comisión de lectura”. Una botella de whisky. Le demuestro muy seriamente.Noviembre. después de haberla declarado. ataco el segundo cuaderno. otra de Chianti. Llevo periódicos y papeles para pasar el rato. Es una esperanza que alimenta a trescientos mil jugadores cada domingo. Desde un tiempo a esta parte pasa algo nuevo en los clubes nocturnos de Caracas. Deben llegar a las seis. Basta cargar algunos cartuchos con oro en polvo y algunas pepitas y dispararlos a la tierra. una especie de carrera de caballos en la cual se puede ganar en cinco o seis coloreadas más de un millón de bolívares. escribo los primeros cuadernos. y son las cuatro. pero sin aparecer en la sala. Después me asaltan las dudas. de mi hija y de mi cuñado? Sería idiota seguir sin tener una opinión. Hasta el terremoto nunca habían venido. un cuaderno escolar. aunque menos favorable. arrumadores de coches y actualmente comerciantes honestos. a mi hija y a mi cuñado. Estoy nervioso. Es entonces que. conoce toda la obra de -228- . Pequeños grupos de jóvenes aparecen como clientes. creemos todos. se lo leo un domingo a mi mujer. ¿No irán ellos dar la mínima importancia para mí? Esperemos que no sean hipócritas! Los elegí bien. Me estrujo la mollera buscando algo original para conseguir mi fortuna. Están tan interesados que se olvidan de ver en la televisión el 5 y 6. Resultado cien por cien positivo. a algunas personas que dirán francamente su opinión. que aparece para almorzar. Estos cuadernos sirven para apuntar los gastos diarios. sin llegar a ninguna conclusión. un centenar de tiros bastaría para causar la ruina definitiva. ¿No habrán sido indulgentes. En el despacho del Scotch. nuestro bar. maravillado. para el buen movimiento del negocio. presente un informe favorable. Como tengo amigos de todo tipo. un sábado por la tarde. que yo esté ahí. las entregas de alcohol. Un ingeniero. ex-colaborador directo de Lavad. La operación es simple. Un profesor... una de pastis. me ocurre tener propuestas para los negocios más raros. todo listo para recibir. Envalentonado por ese resultado que estaba lejos de esperar. Un pequeño despacho adyacente me permite estar ausente cuando todo marcha bien y estar ahí pronto cuando es necesario. una vez terminado. Un amigo que posee una propiedad en la Guayana venezolana y que sabe que hay algo de oro en los alrededores me dice que se podría quizás “descubrir” una mina y. ya que se trata de mi mujer. Chateio-me. haga los levantamientos en los sitios que le sean sugeridos. registrado y delimitado bien. para que. Hay que procurar.

Salimos tarde de casa. doy un salto al Scotch para ir a buscar a Rita a la caja. en el transcurso de las cuales ellos no comieron y poco bebieron. antes que llegase lo que habían pedido. fácil de leer. finalmente. hemos ganado. Susurro de voces a la llegada del retardado. Llegan prácticamente a la hora. estamos pasmados. hemos ganado. el pastelero y el químico están de acuerdo que debo continuar. es cierto! La bomba va a estallar con un estruendo de mil diablos! La dejo con lágrimas en los ojos. Y comiendo una buena parrillada. los cuadernos y leerlos uno tras otro. -229- . rápido. muy sinceramente. ruido de pedazos de hielo en el vaso y. Son todos franceses. Sólo falta el profesor de francés. Es verdaderamente la prueba de fuego. voy escuchando aquí y allí: Los chulos: — Amigo. cinturón negro. Por la disputa entre los miembros de la “comisión de lectura” para ser cada uno el primero a poder llevarse a casa. El profesor de francés y el de letras: — Usted está verdaderamente dotado. El luchador. — Insisto en que Henri empiece a leer las páginas que ya nos ha leído. nadie dice nada. Un profesor de francés. Un judoka de Limoges. lo que permitirá deleitarnos dos veces. Y entonces el sol entra en mi corazón. besándola. pues están seguros del éxito. Es señal de que están interesados. Un industrial químico lionés. que viene ya después de haber leído veinte páginas. veo que todo continúa bien. Un profesor de letras de la Universidad de Caracas. — Voy a seguir. antes de empezar la comida. — No — dice el profesor de letras. seguro. durante cuarenta y ocho horas. envolverla en mis brazos y. Escribí en dos meses y medio todos los cuadernos. lo creo.Albertine Sarrazin y de otros. para ir deprisa junto a la “comisión de lectura”. Un pastelero parisiense. llevarla al despacho. Tengo la garganta seca por la angustia de leer. Los llevo a un restaurante en frente del Scotch y. decirle: — Querida. se sienta. ¿Todo mundo está de acuerdo? Todo el mundo está de acuerdo. señores. Disculpas. Son excelentes y quiero que las oiga. El colaborador de Laval: — Es vivo. sus rostros no expresan nada. Leo durante algunas horas. El peluquero: — Si haces el todo el libro como esos dos cuadernos será formidable.

¿podrá este libro interesar a un editor? ¿Como saberlo? Llegando hasta él. Pero cuando los mecanógrafos bilingües pasan a letra de máquina mis frases. me dice que es dinero bien gastado. Serán tres regalos de Navidad extraordinarios para los miembros de la familia. Coste total aproximado: tres mil quinientos dólares. muy importante. Y ¿a quién? Y. Esto se vuelve de verdad importante. los cuadernos están allí. a toda mi familia. Las hojas ya no son mías. . Felizmente podemos hacerlo y Rita. mi estilo. el whisky. Al lado de cada lector no estará un abogado. El libro. hasta a un sujeto tan autorizado e indiferente a ese tipo de historias como Jean Maillet de La Trévanche y a un polémico comunista. una vez mecanografiado. tiene seiscientas veinte hojas. a un ex-embajador en Londres. ¿Y ahora? Están ahí. aunque no fuese editado. cualquier imbécil puede decir que no sabe quien los ha escrito y recaudar toda la pasta. para tranquilizarme. Sí. los mazos de papel y la remuneración a los mecanógrafos. haciendo grandes gestos delante de la máquina de escribir. Leo tantas veces los cuadernos que tengo en casa. ¿Que hacer? No se pueden enviar escritos a mano. Y entonces. ante estas tres pilas de seiscientas veinte páginas. si es que hay pasta. Veamos. mecanografiado por entusiastas amadores y no siempre muy franceses. A ellos quizás les -230- .Acabo en enero de 1968. estaba en ellas. Provienen de mi mano. las comidas a la “comisión de lectura”. y no las podré defender. sorprendo a la martiniquesa en pie. Este libro ha gustado a todos los miembros de la famosa “comisión de lectura”. un alemán y una martiniquesa) hacen que Castelnau escriba más tarde en el prefacio: Este libro. que casi me los sé de memoria. Nadie puede volver a hacer de la misma manera estas letras tan diferentes de las de los otros. quizás. Hector Santaella. sólo míos. nunca se sabe. teniendo en cuenta el grabador. El tercero es para ti. — Dos regalos. Los escribí en una especie de otro estado. la máquina de escribir. Los cuadernos son míos. Y luego. . — No — le digo. Hernani Portocarrero. No está mal! Escribo mi libro y ahora no se que hacer con él! En resumen. Pues bien. son necesarias ocho semanas para mecanografiarlo. A catorce por día. Representaba una escena del libro. por lo menos bilingües (pues estamos en Venezuela). El libro empieza a costarme caro. Aún más. pero siempre entusiastas. nada. antes que nada son precisos tres ejemplares mecanografiados. si no guardo un duplicado. al punto que un día. eso es todo. Pueden ser juzgadas en un verdadero proceso en el cual los árbitros serán los lectores. es mejor conservar uno. entrando sin ruido en el lugar donde trabajaba. ¿Como editarlo? Primero. su veredicto será sin llamamiento. a mis amigos venezolanos que hablan francés. sobre la mesa del despacho. Los cuadernos son sólo míos. En estos arabescos sólo yo puedo descifrar sin pestañear un segundo las frases que hablan de mi vida pasada. me siento tan aburrido como antes. las vivía. Y los mecanógrafos que consigo (un yugoslavo. un ruso. no siempre muy franceses. y cuando las puse en el papel revivía con tal intensidad el pasado que no las escribía. Nunca más serán sólo mías. entonces la cosa se vuelve muy grave. La escritura dibuja en el papel formas de letras que son exclusivamente mías. ¿Que significa todo eso? De hecho.

me gusta la lucha y esto empieza a volverse apasionante. y vamos a gastar aún más pasta en esta aventura. — Qué va. de un buen valor literario. sin ni siquiera saber se será editado. no esos — afirma el profesor de francés. No sé si debo abrir primero la carta o el paquete. en buen francés.gustan las aventuras en sí. bien escrito. la cara con la que les conocí. Espero que agrade. — Abra primero la carta. No sé lo que voy a hacer con la carta y con el paquete que acabo de recibir. No se da cuenta siquiera de que estuvo esperando dos horas. Y no tiene escrúpulos el tipo. Acabo. que mis leprosos no tengan la misma cara. Me perturba. Si los editores son así. Con la garganta apretada. Y en vez de proceder como un hombre franco. desconcertado. Siendo así no se puede ser pretencioso y se debe ofrecer diciendo: “Si no le gusta. profesor! No. — ¿Está triste. son peores que la cárcel. Durante un mes espero todas las mañanas al cartero. donde los leprosos ya no serán “mis leprosos”. Las condiciones son las siguientes: el cincuenta por ciento de mis derechos más una suma de dieciocho mil francos por el trabajo y los gastos: Aquí va el episodio de los leprosos. como pensaba que se debía hacer en este medio especial. es verdad. mientras espera en mi casa a Joseph Carita el hermano de las hermanas Carita de París. Buena señal. la “Isla de los leprosos”. Henri? — Está bromeando. profesor. en buen francés”. Son las once. ya no lo son! Los perdí. No crea. Joseph llega con retraso y el tipo me pide permiso para hojear las páginas mecanografiadas. Debe traerme el veredicto de un escritor profesional y un pasaje del libro reescrito. La casualidad quiere que tengamos dos invitados. Ni más ni menos. Henri! Sus leprosos son formidables. Prefiero esperar que estemos todos reunidos en el almuerzo. Uno de sus amigos los verá y volverá a mecanografiarlos. al leer estas páginas. el profesor de francés y su mujer. Voy al fin a ver mi narración transformada para que pueda ser editada. voy a entrar en esta selva y tomar la actitud propia -231- . comienzo a leer “el episodio de los leprosos. para corregir el libro quiere el cincuenta por ciento. La carta y el paquete están cerrados sobre el despacho. no abro nada. El escritor francés me dice que mis páginas le interesaron mucho y me promete hacer un buen libro de mis memorias. Un libro serio. ¿Son estos “mis leprosos”? Imposible. estoy sorprendido. la aventura empieza a tomar forma. se es necesario. las célebres peluqueras. puede mandarlo a rescribir” A menos que vaya a hacerlo. Silencio de muerte. Pero ese truco debe salir muy caro. no toco nada. es necesario atentar para no ser comido vivo. Se marcha a Francia con dos cuadernos. Eso no quiere decir que al público vaya a gustarle el libro como tal. Un hombre de paso por Caracas me da la solución.

aunque mal escritas? No soy un escritor. una simple hoja. — ¿Y por qué no al editor de Albertine Sarrazin? — dice Clotilde. — A pesar de todo te han respondido. esperemos. — Veamos. escribiré a otro. Constituyen la base de una excelente narrativa. el tío Goriot de Balzac. El 28 de septiembre. gozar de largas y lujosas vacaciones. Clotilde llama a la Librería Francesa para saber la dirección de Pauvert. amarilla también. hiciese un buen libro. donde digo que soy un evadido desde hace más de veinticinco años. Es verdad. Buscando las gafas. Antes de hacerle propuestas. Etc. Un tipo interesado habría respondido hace mucho. 8. Este viejo mendicante se dirige a usted. sea reescrita. habiendo editado L'astragale. febril. un editor puede permitirse. si no lo ha hecho. ¿A quien pedírselo primero? ¿Hachette? ¿Plon? No conozco si no estas dos. la habilidad de no mostrar las cartas hasta el momento de anunciar que soy vencedor y que ganancia son de mi conocimiento! Formidable. -232- . llega un sobre amarillo. por la mañana. Y leo: Apreciado señor. Hay que confiar en los hombres. París. un pobre sujeto fácil de engañar. Es vivo. La primera actitud a tomar: hacer creer que soy imbécil. que quedé arruinado por el temblor de tierra. Después de la comida. ni tener confianza en nadie. tartamudear para responder y hacerme el sordo para tener tiempo de pensar a gusto antes de responder. —Rita está a mi lado. Debe haber otras. con el sudor de sus autores. con este material. no le envío todo el libro. los mendigos encorbatados y adornados. Tenga confianza en mí! La selva. Puede estar de vacaciones. desearíamos leer el resto. digo: — En esta carta no hay nada. Es un proyecto que seguiremos con la mayor atención. Quedamos en verdad muy interesados por los fragmentos que nos envió. Si el 30 de septiembre no hay respuesta. directo.conforme a las personas y los momentos. Un mes sin respuesta. pero sería fácil encontrar a alguien que. algo me dice que elegí bien. Tendría que. Rue de Nesle. aunque la crea mejor. Probablemente hayan ido a parar a la papelera de Pauvert. En el interior. aceptaré las condiciones que considere honestas proponerme. Adjunto algunos trechos que podrá leer. escribe a máquina una carta para Jean-Jacques Pauvert. ¿por qué no ayudarme publicando mis memorias. Hay que hacer creer a todos que efectivamente es indispensable que mi prosa. Estamos a 20 de septiembre. exactamente como ha escrito lo que leemos. Cinco minutos más tarde. Lo abro. va a ser apasionante. No hay que ser imbécil. No se de lo que son capaces! La carta y los excertos se mandan el 20 de agosto. no entregarme a nadie. que a los sesenta y un años es le difícil a un tipo rehacer su vida y que. redactar el conjunto.

Treinta y ocho años después.. directo. — Olé. cada palabra. debo haber desaparecido de la lista de las personas a vigilar. Leemos la carta tres veces. Pero. una licencia de visita. Si han respondido es porque están interesados. esta vez tengo el presentimiento. después Rita y nuevamente yo. como si se tratase de la lectura. Papillon. Es en verdad una buena noticia. un escritor de la calle.. esos sujetos no pierden su tiempo escribiendo para nada..MIS EDITORES Con una pequeña maleta con tres kilos y medio de hojas mecanografiadas tomo el avión Caracas-París. ¿y qué más? — Por otro lado. constituye la base de una excelente narración”.. el pueblo francés va a responder. pour le tout. directo. un tipo evadido. Sacaste nueve. 20. — Calma. Primero yo. — ¿Y le vas a enviar las seiscientas veinte páginas? — ¿Estás bromeando? Voy a llevarlas yo mismo. base de una excelente narración. cada frase. pero de aquí a ser editado es otra cosa. Y óyeme bien. ¿Sí o no? — Sí. que esta especie de editor saluda a la gente por nuestros bonitos ojos! Pues cuánto mas bueno nos digan que es. — El viaje es caro. envíeme todo el libro”? — Sí. hay que creer que en realidad son sinceros. — Querida. en un reparto miserable. -233- . no dicen sino mitad de lo que sienten.. — Eso quiere decir: recibimos tres fragmentos extraordinarios de un libro. me envían floreados: “Es vivo. mi amor.Firmado: Jean-Pierre Castelnau. como firma ese tipo? ¡ah! sí. Banco seúl. lo que es deprimente.. pensando el significado de las frases. el dinero que tenemos en el banco y nuestro crédito. Quieres que te diga. querido. en voz alta. — Se apuesta. Viaje de ida y vuelta que pagamos a crédito. Ganó al fin un “banco” en la puta vida. Tengo tanta prisa en contactar con ese editor que desafío a la policía de Orly. y ¿quieres saber más? Vamos a apostar la casa. más caro eso les costará. que debiesen comprender bien lo que quería decir y el significado exacto de cada palabra. Por lo tanto. es un libro excepcional. ganaste. posiblemente. Mientras no me arresten para notificarme y hacerme firmar la prohibición de vivir en París! Entonces estaría obligado a pedir. Se es todo del mismo estilo. Se apuesta. ¿No estarán bromeando? No creerás. tengo la certeza. qué astutos. de un testamento hecho a los herederos. quieres que te diga lo que significa “vivo.. este Castelnau ha encontrado algo vivo y directo en las historias que no duda que existan en el libro. ¿entiendes? Banco seúl. querida! Olé! Empieza a funcionar. empieza ya! Y este. por un notario.

estoy en París. Castelnau? Aquí Charrière. Discúlpeme. las losas de las calles de París de hace cien años. Por encima. da una cierta confianza que seamos nosotros los que tengamos que abrir la puerta. Sin embargo. Para mí. la puerta es bonita. Sin embargo. una escalera con escalones altos. Son de hielo (estamos en octubre). Y. no tengo prisa. pero nunca a usted. un inmueble aparentando ruina! El patio es tan asqueroso como la calle. muy amable. para un tipo que llega de América del Sur con una bomba de esperanza debajo del brazo. — No. eso poco importa. Pero. pero después de mi carta esperaba los otros cuadernos. dos personas esperan con manuscritos sobre las rodillas. Ediciones Jean-Jacques Pauvert. una pequeña calle estrecha. — No esperaba verlo aquí. — Un minuto después: — Increíble verlo aquí. Despacho caliente. Charrière! Un hombre de cerca de cuarenta años. sobrio. -234- . ¿Cómo? ¿Me llamando desde Caracas? No. a su despacho. que llego de la Caracas de grandes avenidas modernas. — Riendo añade: — Francamente. Parece nadar en un traje que debe tener hecho varias estaciones. en el primer piso. sonriente.Rue de Nesle. difíciles de subir. Esa es buena! Le cuesta de creer y me dice que pase por allá al final de la tarde. en letras de cobre relucientes: JeanJacques Pauvert. de rostro simpático. Cuando la secretaria me manda sentar. Pues bien! La editorial Pauvert no tiene un aspecto muy tranquilizador. pero alegrado por una biblioteca llena de libros y por toda una especie de dibujos y carteles en las paredes. una señora de edad se inclina hacia mí y me dice: — Espero que no tenga prisa. Me digo a mí mismo que se trata de uno de los barrios más viejos de París y que mucha gente repleta de conocimientos artísticos daría la vida para que no se tocase ni una única piedra. Se presenta: — Jean-Pierre Castelnau. En la entrada. pues llevo aquí un buen rato. que para salir tenían que hacer maniobras. No tienen miedo de los ladrones en este calabozo. de aspecto todavía joven. los escalones están tan gastados que parece la entrada de los calabozos en la central de Caen. Sr. número 8. sucia. editor. me había hecho anunciar por teléfono: — — — — ¡Hola! ¿Sr. bien encerada. además. La puerta se abre apretando un botón. Es verdad que en este antro no hay otra cosa que papel. un portón ancho por donde debían entrar antiguamente los fiacres y las caleches. no parece verdad! No esperaba verlo por aquí! Me conduce gentilmente. sinceramente. Grandes losas. una gran puerta de notario de provincia. delgado como uno espetón. sin alfombra. Un piso alto para subir.

Y después. Hoy fue vine para hacer contacto. Tiene usted el mismo nombre que uno de los presos de mi libro. — ¿Que quieres decir? — Como en todos los negocios. Pues mira. en fin. lo confieso. hasta mañana y con los cuadernos. y sus dos hijas. cuando un hombre joven. de ojos claros y una sonrisa simpática entra: — Le presento a Jean Castelli — dice Castelnau. Está listo y completo. ni almorzó. grande. ni. pero todavía pao el alquiler de la casa y el teléfono. Castelnau lo más simpático posible. simpatizó contigo. El gran patrón debe trabajar tipo businessman americano. tiíto? — me pregunta Jacques. así que abro la puerta. Conversamos durante un momento. para que expliquen las razones que lo han llevado a recomendar esto o aquello. — Mire. — y le cuento. ¿Eso no le molesta? — Ni por asomo — dice él riendo. Y empieza con -235- . Es también un artista. Le felicito.. lo traeré mañana. ¿es eso? — Quizás sí — dice él riendo —. — — — — — — — — ¿Como fue. decoradora. Henri Charrière. mañana. ¿Y Pauvert? No le vi. estoy arruinado. — Leí los fragmentos que mandó y los considero muy buenos. en su agradable vivienda rodeada por un jardín. Jacqueline. ¿Tiene el manuscrito? ¿Está todo listo? — Lo tengo. etc. Entonces. Sale. Como no ha tenido ningún contacto contigo. ya un nuevo modelo de grifo. — Es un placer. Conversamos todavía por un momento y después me levanto: — — — — Hasta mañana.. ni bebió whisky. Él conoce París como la palma de su mano y tiene una opinión muy necesaria sobre los medios literarios. es cierto. ¿No le viste? No! ¿Crees que es buena o mala señal? Creo que quien dirige las operaciones en lo que se refiere a los manuscritos y toma las primeras decisiones es Castelnau. en los alrededores. cuando interviene es para matar: o nos corta la cabeza o nos salva. — Con todos los cuadernos. Regreso a casa de mi sobrino Jacques. pues trabaja en París-Match. — ¿Lo tiene ahí? — No. ¿Le gustaría que cenásemos juntos? Gracias. toda propuesta es pasada a peine fino por sus colaboradores. Me está esperando con su encantadora mujer. como no dejó escapar ninguna palabra de elogio o entusiasmo. — Lo que importa es que esté aquí. ya sea una obra.— Se admira de que un hombre arruinado llegue de Caracas sólo a causa de una simple carta que no promete nada. finalmente. interviene el gran patrón. Jean-Jacques va a estar contento.

conmigo no es así. joven. con el frío que hace y delgado como es. su corazón sólo debe golpear al ritmo y al son del dinero. Esto le interesa. el tal Pauvert debe ser un tipo así. — Pues bien. Como ciertos businessmen americanos. Con esas explicaciones. — Entonces adiós. Tengo razón. está Jean-Pierre Castelnau. No hay que subir a mi despacho. voy a leer este gran manuscrito durante el fin de semana y vuelva a verme el lunes. El maletín está sobre la mesa del café. ellos no son los que pagan. Por qué. ya no vale la pena estar haciendo su radioscopia. Lleva un sobre-todo y tiene razones para eso. los que arriesgan. Le diré lo que se puede conseguir. Castelnau? — Todo bien. Pues bien. concentrado. no le protege su gordura precisamente. amable. Nos Traen dos cafés. lo abro rápidamente. gracias. pero vienes. aunque estés ocupado. Llevo conmigo las seiscientas veinte páginas del manuscrito mecanografiado. y hasta el lunes. si tienes un mínimo de buenos sentimientos. y allí. mis colaboradores se dejan llevar fácilmente. Sr. voy a decírtelo: cuando un tipo como yo vuelve del infierno en las condiciones en que viví y hace doce mil kilómetros de avión para entregarle las páginas de su calvario. ¿De acuerdo? — Muy bien. Me levanto temprano para estar a las diez en punto en París. — Al contrario. tenso. está hecha anticipadamente. vienes a darle los buenos días. pues. Sin embargo podemos intentarlo.sus buenas palabras: “Comprenda. — Eres un desilusionado. — ¿Me permite que le dé un vistazo? — Sí. tío. con los ojos un poco fruncidos. soy muy psicólogo. El tipo no vino. recorriendo rápidamente aquí y allá con ojo de profesional varias hojas al azar. simpático Castelnau deja enfriar completamente el café. El taxi me deja en la esquina de la Rue de Nesle con la Rue Dauphine. que tendría que aceptar trabajar con nosotros en condiciones más modestas”. apreciado Charrière. Jacques y Jacqueline se parten de risa. delante del bar de la esquina. Observo su rostro. Es buena señal. — Lleva prisa el tipo. -236- . ¿Qué hay en ese maletín? ¿Es el manuscrito? — Sí. al menos una vez. El tipo se ha olvidado de mí. de humanidad. hoy es jueves. Se dirige a mí: — Ah. no es tan famoso. en el paseo. está aquí! ¿Vamos a tomar un café? ¿Será por casualidad que me esperaba en el paseo? Vaya usted a saber! — ¿Todo bien desde ayer. Y el jovial. Claro. hablamos lo esencial.

sobre todo venidos de un desconocido? Y. también tenía aspecto de hombre honesto! No. Pero si yo no soy un escritor! Y además. has visto su jeta simpática de hombre honesto. ser desconfiado. su cara de luna. en fin. Papi? Tu libro no es ningún tesoro. nadie puede sustituir a Papillon. no llevo las gafas. conseguirlas. pueden copiarlo parcial o totalmente. gracias. mucha prisa. ¿No debería haberme dado un recibo? ¿Por qué. es mejor que el metro. ¿por qué no quiso que subieses al descpacho? ¿Tendrá algún motivo? Vamos. Me parece. enviado a los trabajos forzados. Dios mío. pero el americano de los langostinos. alegre. para. y perpetuamente. Como rechacé el periódico ofrecido por la azafata. La vida de las calles de París vista desde el taxi absorbe toda mi atención. cogiéndolo. leo del revés los títulos del de mi vecina. Atención. cuatro días más y sabrás lo que hay de hacer. Además. cosa formidable. fumo. pues no llevo conmigo los gafas. que antes de entregar un manuscrito a alguien se debe tomar la precaución de registrarlo en la Societé des Gens de Lettres. Esperemos que sí. de quedarse a solas con el manuscrito. Está lloviznando pero no siento frío. una mirada franca y joven. quizás ese Pauvert no sea el mío. el hombre principal de la casa Pauvert va a leer tu libro durante el fin de semana. hasta el lunes. Tomemos un taxi. Sólo en el tren volveré a pensar en lo que acaba de pasar. no es posible! En letras enormes. A mi lado una mujer lee el FranceSoir. pero. Charrière. — Disculpe señora. Así que me siento. Como voy pegado a la ventana sería necesario molestar a dos personas. que gentilmente lo abre todo para mí. no aguanto más. es cierto. mientras cerraba el maletín. ¿Y si fueses a visitar a su sobrina en Saint-Priest? A la mañana siguiente tomo un Caravelle de la Air-Inter hacia Lyon. en el compartimiento que está sobre mí. Papi. Sin embargo. puede leerme el texto? -237- . que están en el sobretodo. Sr. por doce idiotas. son letras demasiado grandes para hablar en un editor. De cualquier manera. pues además del sobretodo tengo bastante grasa para envolver mi esqueleto. — Adiós. desde pasillo. firmado por Edgar Schneider: PAUVERT EN BANCARROTA Sólo puedo leer el título. El avión está abarrotado. pero nunca hasta este punto. ¿Por favor. ¿venidos de un antiguo holgazaneo? Qué largos van a ser estos cuatro días. su aire bueno e idiota. ¿puede decirme quien es ese Pauvert? — ¿Quiere el periódico? — No. La vi. debe haber querido evitar que subieses las escaleras. una sonrisa delicada. amable. más. de acuerdo. No es lo mismo que un verdadero escritor. leo. mostrando con naturalidad que tenía prisa. El tipo simpático sigue hacia la Rue de Nesle y yo subo la Rue Dauphine en dirección a la estación de metro de Odéon. según me dijo mi sobrino. ¿Cuántos manuscritos tendrán esta oportunidad. Quizás se trate de un ministro. Sería desagradable para todo el mundo.Todo aquello dicho con una perfecta descontração. Y.

me siento en la taza del inodoro. Aceptaría de buena gana el periódico. A las diez y veinte. por un agujero de cinco millones y doscientos y setenta mil francos. en realidad. pues no di ninguna explicación. caballero. ¡mecachis! Noticias que llenan el corazón de sol. que no comprende lo que pasa. Por Dios! Deberías haber presentido el viento de la derrocada! Quizás allá arriba hubiese un oficial del juzgado para pignorar el mobiliario y las máquinas. seguido por Castelnau. Le iba a conocer el lunes. Tanto peor para mis vecinos si los molesto. A través de él se tienen noticias frescas! Y que noticias. — ¿Conoce a Jean-Jacques Pauvert? — No. ¿Qué hacer? Coger en el periódico de la mujer y regresar a París inmediatamente. el avión aterriza en Lyon. pero no me importa. en el gabinete de Castelnau. A las tres y un minuto entro. A las diez y treinta. aquí para mí. Casi encuentro un editor que. puedo pensar mejor y más a gusto. Fallido. sin ser anunciado. estaba en el papo. peor. Es por eso que el chulo con sonrisa encantadora te esperaba delante del bar y no quería que subieses. etc. recojo el equipaje. A las tres. — Disculpe señora. “Lo que el editor menos conformista de París llama uno incidente normal se traduce. porras. cuando lo termine de leer. Sólo. Noto la sorpresa en su rostro y el Caravelle continúa deslizándose suavemente por las nubes de algodón de este mes de octubre. Disculpe. Alguien mueve el pomo de la puerta. En vez de mear en pie. al que encuentro pasando los ojos sobre mi manuscrito y discutiéndolo con Jean Castelli.” — Muchas gracias. invado la recepción de las ediciones Pauvert. señora. Me interesa. A las tres y seis minutos arreglo tranquilamente el manuscrito en el maletín después de haber comprobado si estaban todas las seiscientas veinte páginas. -238- . la facturo para el vuelo Lyon — París. A los tres y ocho minutos vuelvo a bajar las escaleras. pues deseo guardar este artículo. A las diez horas.Y mi amable vecina empieza por una voz neutra: “Jean-Jacques Pauvert (no hay duda) podrá bien ser salvo de la ruina por sus acreedores. Pues bien. que vayan a mear a otro lugar. y al final está para ir al aire. para hablar en términos correctos. Debería ser eso! No son tontos en el France-Soir. esto es lo que se llama tener mala suerte. Y además se quedó con el manuscrito. Pero la emoción me dio ganas de mear.

cuatro niñas y un niño. posee cinco maravillosos críos. A la una de la madrugada regreso a casa de mis sobrinos. en seis meses. Al café. Durante el whisky.. Al coñac. — Hasta mañana. que. Jean-Pierre.. A las tres y cuarto le declaro rigurosamente a Castelnau que no quiero saber nada más de ese hábil hombre de negocios. que. O es el más maquiavélico bribón o entonces. y una gentil mujer. esa misma noche. mientras se recompone y busca hacer frente al futuro. que Pauvert es su amigo y también que le cede gratis una pequeña división del patio. Y a las tres y veinte decidimos cenar juntos en La Coupole. desde el principio. pero que no es nada de grave. Henri. que a pesar de todo está teniendo suerte. ha quebrado o casi.A las tres y diez minutos Castelnau me explica. Y allí descubro al hombre más noble. tío? Te creía en Lyon. pues la escuela de los niños está pagada y están vestidos para el invierno. me entero que fue él. — ¿Eres tu. Al bistec. Castelnau. No sé lo que pasó entonces: rompimos a reír al estrecharnos las manos. — Hasta mañana. Al lenguado. bebe whisky como un entendido y cliente habitual. ¿Le va bien? — OK. que no es por Jean-Jacques Pauvert estar en gran dificultad en la firma que tiene su nombre que no puede editarme en una de las suyas sucursales. si no quiero oír hablar más de Pauvert. La cuestión es confiar absolutamente en mí. Al queso. que está duro y deja la casa Pauvert. que él transforma en despacho. Recorremos algunos bares juntos. un poco deteriorada. pues estas van bien. ¿a que hora? — Venga a almorzar a la una. ninguna. que tiene algunas pequeñas deudas. pues son todos estupendos y se quieren mucho los unos a los otros. -239- . amable y alegre. que está seguro de. para ayudar. poder publicar mi libro en buenísimas condiciones. Los niños duermen. delante de un café. todo va bien. ya que este no le puede pagar y que sólo mucho más tarde verá algún dinero. más generoso y más franco que conocí. — ¿Que garantía me puede dar? — Materialmente. por qué no le confío el manuscrito. a las ocho. Mi editor. Bebe bien pero se queda siempre en lo mismo. el que lo iba a ser. quién se ocupó del asunto de Albertine Sarrazin. A las ostras. Al postre. o mejor dicho. No se arrepentirá. ¿Que ha pasado? ¿Va todo bien? — Sí. Y rompimos todos a reír. — ¿Puedo ir a su casa mañana? En caso de que sea posible. Entonces el sujeto me convence.

Mirando de soslayo. el porqué y las oportunidades del lanzamiento de un autor. Los niños se comportan tan bien como los adultos y mejor que Papillon. A las trece horas del sábado subo los dos pisos de un edificio limpio. lo que es raro. Es posible. Las escaleras son fáciles de subir. una y otra trayendo y llevando cosas. “cuando ya no los esperaban”. en el 6° Distrito. la mesa es redonda. Los tres pequeños adoran visiblemente a su padre y sólo hablan cuando él les da permiso. con la radio. Sabe que lo escribí sólo para ganar dinero. después de haberme roto los dos pies en Barranquilla. con referencia y pedigrí. registro todos los pormenores. continúa lloviendo. que han empezado a llegar seis años después de Florence.— En serio. sin preocupación ninguna por el futuro de mi libro. Tienen una alfombra decente. lo que es muy bueno para mí. JeanPierre tiene una tribu. saliendo tan fácilmente de los labios de mi futuro editor. las relaciones con la prensa. para nada más. Noto su sonrisa tierna y sus ojos brillando cuando mira a los menores. después un paro en la “fabrica Marianne” (su mujer se llama Marianne). una verdadera tribu de indios. tiene el aire de conocer bien su profesión. pero yo lo sé. Fuera. No podría explicar por qué. Como chicas gentiles. Siempre te pasa algo inesperado! — Es verdad! Buenas noches a todos! Y rápidamente me duermo en mi habitación. las críticas. Durante la comida noto dos cosas muy importantes: todos se portan bien a la mesa en casa de Jean-Pierre. Puede confiar en mí. o los dos. Eso espero. -240- . Adiós. La noche fue muy tranquila. Hasta pronto. nunca tendrás una vida como todo el mundo. bien conseguido y confortable. lo que no les deja muchas oportunidades a los otros para decir algo. Es algo que presiento. su éxito. me impresionan. Dos bellas chicas. de dieciocho y dieciséis años. discretamente. digo yo riendo. habla sin forzar. ayudan en el servicio. Todos los nombres de estos críticos. tío. El ambiente es son. Mañana veremos. Un piso amplio. Olivia y Florence. En sala cerramos el trato: — Le confío mi libro y mis intereses. candidato a autor de éxito. Pues Jean-Pierre habla tanto como yo. nos vemos bien los unos a los otros. lo que dice es lógico. ¿Sabe por qué? Sonríe: — — — — — — Nunca se sabe exactamente por qué se escribe un libro. tuvieron abuelos de una clase social privilegiada. que me ayuda a subir sin resbalar. dando a entender que uno u otro. las más mayores. Jean-Pierre cuenta entonces la historia del descubrimiento de Albertine Sarrazin. algunos muebles antiguos.

El telegrama llega cuando nos encontramos solos en casa. Debes conocerlo! La alegría desaparece de su voz.En el tren que me lleva de regreso a casa de mis sobrinos no tengo ninguna duda o desconfianza. -241- . Y el sol apareció como un arco iris de esperanza ya que voy a ser editado por un “gran” editor. Y el sol entró en nuestros corazones con la noticia de que iban a editar. Y el sol entró en nuestra casa con ese telegrama de mi amigo. Jean-Pierre. Después le digo a Rita: — Espera querida. Sigue carta. consigue que su casa respire la seguridad del futuro y la vida sin problemas de un hogar desahogado. y me responde: — No conozco a ese editor. me preparan un éxito brillante. Llamo a nuestra hija a la Embajada. Un segundo. Reconoció: Al regresar Caracas debe haberse preguntado si todo eso no es un sueño. más que duro. transcurre todo un intercambio de cartas entre Castelnau y yo. Como dormíamos cuando el cartero nos despertó a las diez de la mañana (nos fuimos a dormir a las seis al cerrar el Scotch). pues. Grita de alegría. un telegrama: Victoria. — ¿Quien es el editor? — (Porque ella lee mucho. pues francamente ese nombre no me suena de nada. deleitándonos de nuevo con el telegrama. Su libro tiene una voz propia. lo que es raro. no se preocupe. mi libro. noviembre. basta con corregir los errores de francés. etc. seguro. Me habla de todo el respeto que tiene por el manuscrito. diciembre. Además es hábil. Treinta de enero de 1969.. En casa de él todo es son y claro y no se puede tener una familia como la suya si se es un hombre dudoso. — Querida! Regreso vencedor! — ¿Ahora si? ¿Van a editarlo? — Más que eso. y permanecerá intacto. Robert Laffont. Etc. Rita y yo. de ortografía o de puntuación. Debe ser uno de los pequeños. Contrato firmado con el gran editor Robert Laffont entusiasmado. por lo que siente a través de él. será verdaderamente su libro. Usted va a seguir personalmente lanzamiento libro mayo julio. Octubre.) — Robert Laffont. No hay necesidad de rescribir su libro para hacer de él una novela. Antes de volvernos a dormir volvemos a leerlo una vez más. para darle la extraordinaria noticia. tapeação.. Catorce horas de vuelo y estoy de nuevo en Caracas.

Están satisfechos y hay motivo para ello: Bernard Clavel. Se trata de un asunto serio! Me entero también de que ese premio Goncourt que es Bernard Clavel conoció las decepciones provocadas por el “rechazo de los editores” o “amuos de la critica” en sus primeros libros. autor de Laffont. Clotilde acaba de llegar a casa. Viene en la revista Jours de France. trrim. cariño. al contrario. encontré uno excepcional. Lee y relee el telegrama. Rita está en la peluquería. Rita. Esperemos que no tenga la forma de culo de gallina. y para el autor un conjunto de derechos que anda cerca del millón de francos. Grandes fotografías. porque mi hija no conoce a mi gran editor. Rita y yo clasificamos definitivamente a Clotilde y a su amiga en la categoría de subintelectuales. Henri. Las cuatro de la tarde. sé buena. es un gran editor! — ¿Como? ¿Que dices? — Aquí en la peluquería hay una revista atrasada que trae la fotografía de tu editor. tan ignorantes que ni conocían a un editor tan importante como Robert Laffont. Es verdad. a fin de cuentas! No encontré rechazos de editores. Clotilde concuerda riendo. y además parisiense. — Ven a casa! — Aún no estoy peinada. — ¿Henri? Soy yo. acaba de ganar el 63° premio Goncourt. te lo aseguro. Trrim. pues no lo conozco. Soy afortunado. — Sin embargo. Y ella es francesa. dos hombres: Robert Laffont y el novelista Bernard Clavel. ¡Ah! que bonito día! Bienvenido el telegrama de Jean-Pierre y bienvenida la revista. mi editor. un gran editor? Exagera. — Vuelve deprisa. -242- . Inmediatamente pone las dos páginas de la revista en un plástico que cuelga en la pared de mi despacho. que nos reveló todo lo que necesitábamos para ser completamente felices! Y así entro por la puerta grande en un mundo totalmente desconocido para mí. Pregunté en la Embajada a una colega que lee aún más que yo. trrim! El teléfono. vale una fortuna para el editor (mejor. Un premio que. — ¿Robert Laffont. según la revista. En un despacho opulento. pues así tendrá dinero para editar el mío). Nos falta ver que dirán los críticos ante mi libro.Cuelgo un poco desilusionado. Me entero también que este simpático Laffont (en la fotografía parece un joven iniciado) fundó su casa en 1941. Castelnau es un tipo serio! — Imposible. ya te peinarás mañana! Un cuarto de hora después se confirma totalmente que Castelnau no exagera cuando dice “gran editor”. y fue formal: no conoce a Laffont. Bien grande. Es raro.

Llego ocho días después. deslumbrado. habría que mucho más. Henri. tipo “joven dios”. pero en quien se siente que la pasión puede arder en el interior sin por ello exteriorizarse fácilmente en fuegos de artificio. se añade algo diferente y será todavía más interesante”. Jamás olvidaré esa comida. maduro. Castelnau me pide que vaya a pasar quince días a París. que busca sólo hacer un buen negocio. Decididamente. que recibe al antiguo forzado verdaderamente como amigo y que para demostrárselo. o restaurantes de lujo. Y lo que descubro. y terminarlo la noche del domingo. una sociedad de tal modo -243- . la emoción de estos momentos. narré menos bien que el resto. — Entiendo: sólo Papillon. ya que Castelnau y el editor están de acuerdo en que las retire. Me explica que quedó entusiasmado. más Papillon. Pero puede imaginar la intensidad que siento al descubrir otro mundo. le invita a almorzar al día siguiente. Castelnau me espera en Orly. muy sutilmente. sábado. demasiado largo. Un gran señor. no hay problema. Pero.En una carta. todos los días se aprende algo. con la boca abierta. lector. me manifestaron Robert Laffont y su mujer. — ¿Por qué? — Porque. con maneras de diplomático. Exactamente al contrario del businessman mañoso. según él. a partir del día siguiente a nuestro primer encuentro. de este o de aquel. de una gran nobleza de corazón. rompe la narración de las aventuras de aquel que acompañamos embelesados: Papillon. Porque al escribir Papillon me dije a mí mismo: “Papillon. la comunión de espíritu. durante diez o veinte páginas usted cuenta la historia de otro sujeto y durante esas páginas. No puedo describirle bien a usted. si sigo así esto acabará por cansarlos. un banquero. no en un restaurante. de acuerdo con Laffont (que desea mucho conocerme). en un piso suntuoso a la orilla del Bosque de Boulogne. Pero nunca había estado en un cuadro y ambiente tan refinados. generoso. Robert y su familia. un hombre serio (tranquilo). Quiere. Su mujer confirma lo que dice diciéndome que durante esos días Robert no abrió la boca y que nadie podía aproximarse a él. al punto de haberlo empezado al principio de un fin de semana. Robert habla del libro. No es que me haya quedado pasmado. En toda mi vida sólo había conocido medios simples de profesores. Castelnau y su mujer. sobre todo si son cautivantes. que sea yo quien haga algunos cortes en el manuscrito. Mientras almorzamos en un restaurante me explica lo que quiere de mí: suprimir totalmente ciertas historias muy interesantes que oí contar en los trabajos forzados. la primera verdaderamente excepcional para mí. les obedezco. siempre Papillon. a principios de marzo. toda la belleza. OK. es un hombre leal. durante la comida en casa de este editor. Pero me conmueve esta atención que. y que retoque uno o dos pasajes que. Encuentro a Laffont en su despacho e inmediatamente una fuerte amistad se establece entre nosotros. Mientras que con la historia de esto o de aquello. A la mesa. sino en su hogar bien burgués. Es un simpático cuarentón.

armonioso. y allí tuvo la infelicidad de decirme: — Dígame. de una manera general. Jean-François Revel. en mi casa. a montar conmigo en Venezuela un negocio de langostinos. mejor que yo mismo. estoy feliz por tenerlo aquí”. en el transcurso de la conversación. que había salido rápidamente hacia el impresor. No me dan asilo a su mesa. Me impresiona ir verlo. estoy segura del éxito. merece la consideración debida a los seres fuera de lo común. a más de esto. Me -244- . Él me proporcionó un mundo de emociones tan bellas que me siento ya pagado por los esfuerzos de haberlo escrito. alegre. no desentona.diferente a la que conocí y. de mi “rehabilitación”. durante la comida. Varias veces. No tuvo tiempo de leer el manuscrito. Todo eso sin una sola de esas maneras fáciles que enojan más que agradan. que no oigo la llamada al avión. de mi “regeneración”. he aquí que. Nada. el futuro y el éxito de mi libro pasan a segundo plano. Marcamos un encuentro a las siete en La Coupole. paso revista a estas semanas extraordinarias y un poco cortas en París. a la grande y calurosa Françoise Lebert adida de prensa en la Laffont. Una de las mayores cabezas de París. y. notable escritor. de igual a igual. hablo de mi “regeneración”. Dieciséis horas durante las cuales. Buena señal. cosa inesperada para Laffont y Castelnau. De tal manera que. y Jean-François Revel fue el hombre que me hizo comprender mejor que nadie. y en el aire algo que hace que se sienta inmediatamente que sólo los sentimientos nobles tienen derecho de ciudadanía en esta casa. como me impresionan su casa y su familia. me dijo Castelnau. Al día siguiente ella llamaba a Castelnau: — Nunca pasé una noche tan formidable. Cuando nos levantamos de la mesa eran la una y media de la madrugada. experimentando un cambio de vida tan inesperado: estoy verdaderamente borracho de felicidad. de que trata su libro. a quien Laffont dio a leer mi manuscrito y que también quedó seducido. Al punto de pensar también escribir alguna cosa sobre él. Decir a un tipo que tiene un pasado como el mío: “Usted vale tanto como cualquier otro hombre. Conozco también. en el bar y después en el restaurante de Orly. filósofo. claro. Dieciséis horas de espera y un telegrama a Rita. A tal punto que ataco al banquero amigo de Robert para convencerle. Regreso a Caracas completamente hinchado. sobre todo lo que acabo de vivir. entre otros. para que nos conozcamos. con Castelnau. está bien aquí. con entusiasmo. absolutamente nada puede alcanzar el corazón de este hombre con una tal intensidad. zambullido en mis pensamientos. que se va sin mí. Un piso en las orillas de Sena. me reciben como uno de ellos. un almuerzo en casa de un gran intelectual francés. Después del almuerzo en casa de Laffont. Jean-François Revel y su mujer me reciben sin que me de cuenta (por parte de ellos) del mínimo espíritu de superioridad. que no tengo que hablar como lo hago de mi “rehabilitación”. lleno de libros. en el seno de mi familia.

vivía perturbado. Nadie me “regeneró”. toda esta gente de Francia vale menos que yo. fui castigado. todo eso siempre existió en mí. es cierto. Y continúa. donde. nadie tiene el derecho de decir que. y que la justicia francesa había negado y condenado a desaparecer. ¿Rehabilitado? ¿Regenerado? Ante ¿quién? Ante ¿qué? Lo que tengo en mí. donde vuelvo con mi libro. primero en el tribunal y después por todas partes. podría volverse positivo en una colectividad normal. ya que me enviaron para allá. Eso existía al principio.explica que no son otros. -245- . mucho antes de Montmartre y de la cárcel. de elegir una otra forma de vivir donde todo lo que tenía en mí. un aventurero. lo que tengo como fuerza de alma. Todo eso me lo dije a mí mismo. pero tampoco se debe pensar que. más tarde o más temprano. los Revel. un conquistador. por lo tanto. lo que tenía en mí y que posteriormente se expresó plenamente en mi lucha para escaparme al horror de la cárcel. la libertad. explotó como un volcán en mi carne de niño de once años. una injusticia tan grande. para que al fin me pueda mirar de frente en el espejo y ver sin perturbación un hombre lleno de defectos y de imperfecciones. Sí. ni osando mismo creer. a causa de mi pasado. después de todos esos años. quienes fabricaron el fondo de mí mismo. sí. de gusto por la aventura. si ciertas circunstancias de mi juventud lanzaron un velo sobre lo que fuera el joven Henri Charrière. me decían. Sólo por ello les debo un reconocimiento eterno. Los venezolanos no fabricaron lo que hoy soy. pero me dieron la oportunidad. porque. de inteligencia. de tener complejos de inferioridad moral en relación a las personas de esta sociedad. Y nada dice. ni siquiera los tipos horribles que puedo haber encontrado. no vivía tranquilo. imaginativo. hipersensible. me lanzaban a la cara que yo no era más que la escoria de la tierra. yo no habría sido otra cosa permaneciendo igual. un joven violento. de alegría. sin que por ello me crea un ser superior. pues este ya existía antes. sin lo que nunca podría haber hecho todo lo que hice para liberarme del “camino de la podredumbre” y nunca lo habría hecho como lo hice. cualquiera que sea su importancia y su valor. La pérdida de mi madre tuvo una influencia determinante en mi vida. habría tenido la fuerza interior y la fe suficientes? No. Me dice que no he. Pero viniendo de donde vine. si ellas le hicieron llevar durante un cierto periodo una vida diferente. de espíritu de justicia. todo eso ya existía antes. ocasión para expresarse completamente. yo. pero dentro de la sociedad. sin ese drama. no se debe pensar que. hice disparates. Una especie de criador. ese amor fundamental para mí. los Laffont. quizás un inventor de conjuntos modernos revolucionarios. posible. habiendo tenido junto a mí hasta la madurez esa presencia calmante. tu no eres nada. pero puede dársele. ¿habría toda esa gente honesta conseguido hacerlo. de aquellos con quien vivía. acuérdate de donde vienes”. varias veces. de dominarlas. de carácter. de conseguirlas. no podía admitir esa monstruosidad. de despreciarme y decir: “Cállate. todo el mundo tiene derecho a dudar de mí. diciéndome que ciertos hombres superiores pueden llevarnos a ver ciertas cosas de una manera diferente de aquella como las veíamos pero que no pueden hacer que seamos capaces de vivirlas. No se regenera lo que ya existe. Pero lo que hice para liberarme. como tanto soñé. a causa de todo lo que pasé. Fueron necesarios los Castelnau. la confianza. si él da que hablar. repetían.

tiene su historia. en la Laffont. un hombre digno de los otros. sabía que este concursante era mi sobrino. Primer tiraje. Me río. — Querido. todavía no había nacido cuando empezaron mis aventuras. resumido por mí. donde me espera la familia. — Estoy verdaderamente convencido de que. -246- .ANTES DE PARÍS Por último el aeropuerto de Caracas. no la creyeron justa. El profesor de francés está allí con casi toda la “comisión de lectura”. — El libro saldrá el 19 de mayo. se reconocen bien aquellos que no aceptaron servilmente la moral vigente. aquí está su lugar”. convencidos. — Hoy no hay ninguna entidad oficial para recibirle. querida! Va a ser tremendo! Y besos y más besos. en fin. para el lanzamiento del libro. estás completamente loco! — dice Rita. Nadie. pero la próxima vez vendrá la televisión. en el fondo.pero un hombre. Y rompemos a reír los dos. después del lanzamiento del libro. estoy absolutamente seguro de lo que digo. cuando vuelva a Caracas. — Está todo arreglado. día a día. Y ellos me dijeron: “Siéntese. rodeada de amigos. Todo eso. habiéndola analizado. la televisión me estará esperando. cuando. 21. Cada hombre. ¿quieren que les diga sinceramente lo que pienso? — Dilo.. hijo de mi hermana Hélène. Al venir a su casa era como si me aproximase a una butaca sin saber si tenía el derecho de sentarme. siempre moderada. de que yo exageraba. — No lo creo. según me ha prometido Laffont. — No exageremos — dice Rita. ciertamente he de encontrar a otros hombres de valor real. donde me digo a mí mismo que. cualquiera que sea su lugar en la sociedad o en el mundo. cuando vuelva a París. Abril del 69. pero de donde sea que vengan. en esta espera en Orly. veinticinco mil ejemplares. y sólo vuelvo al asunto cuando estamos en casa. a quien Rita. Este joven. Sólo los aventureros pueden ser hombres. cada mujer. La tapa del libro presentada por mi sobrino Jacques Bourgeas gana el concurso para la realización de la tapa. les daba las noticias que yo le mandaba. saboreando el whisky de la llegada: — Pues bien. otro pequeño milagro.

verás. estudia la posibilidad de una pre-publicación de tres días. y se es a la vez feliz. Jean. el 8 de abril. ni pueden sentir como yo. Quedo un poco compungido ante aquellos a quien aprieto la mano y que no saben. si Castelnau dice que es quizás el texto más perspicaz de la visión literaria que se podrá escribir sobre mi libro. es una verdadera aventura. a partir de ese día. agitado y sereno. en verdad. Sr. unos más vivos que otros. Henri. no se sabe exactamente donde se está. extraordinarios y. de ser bueno.. inquieto. después de todas las que había vivido. todo y nada se parece. Y fue él a quién la Providencia eligió para hacer la tapa del libro. como no creía que fuese posible. emotivos.François Revel. del pasado. como aventura. están muy interesados. debo confesar. muchas circunstancias extrañas rodearon el nacimiento de mi libro. cómicos. han leído las pruebas y están listos para apoyar totalmente el libro. Grégoire de Tours. muerto hace trescientos años. El día 22 de abril. en el France-Soir. en las calles de Caracas en uno o dos cafés a dónde voy estrechar la mano de personas conocidas que se encuentran allí. gentil.. en 1967. -247- . me llamen el compañero de Grégoire de Tours. Porque tengo la sensación de que estoy entrando en la gran literatura. ¿no crees? No sé si venderemos libros suficientes para pagar todos los gastos que se hicieron por él.Durante veinte años había ignorado mi existencia y no me conoció hasta hace dos años. Papillon! Puede creerlo. No encuentro palabras para decirte qué feliz soy. no puedo si no dejar embalarme por la impresión de belleza que me dejó. — Vivir. vivir. Y a finales del mes de mayo. Una carta de Castelnau. que alguna cosa muy grande se prepara. Sí. pero también. Al final ganó”. Jean-Pierre me envía el texto del epílogo escrito por “uno de los espíritus más cultos de nuestro tiempo”. vivir. desconcertantes. siento el pecho hinchado como por un sol interior que irradia una luz fuerte y dulce. ¿No será eso demasiada honra para mí? En fin. un poco desconcertado. Tengo ganas de reír. Aunque. con Mermet a la cabeza. primero por ti y después por nosotros. sin embargo. pero. en familia y entre los amigos más próximos. en estos momentos en que en el horizonte surge una esperanza enorme. Por la tarde. Me emociono al leerlo. en todo el caso. Bonita. Yo también. que una joven extraordinaria. Ellos son los mismos. serán los franceses los que dirán: “Tiene un nueve. me dice que los representantes de Laffont. pequeña! Vivimos intensamente. así como no soñaba que. ¿Sí o no? — Sí. Lo creo sinceramente. que los tipo de Radio Luxembourg. Y la maravillosa aventura continúa. unas páginas escritas con un bolígrafo pudiesen hacer agitar en la vida de un hombre tantos trucos inesperados. las mismas caras de ayer. vale. pues pretenden que sea primo de un obispo. Pero. que durante años no había existido para él! En verdad. vale la pena vivir todo esto. a quien él habló extensamente. Paule Neuvéglise. el libro de su tío. — Gracias.

esta televisión. y el libro saldrá algunos días después. llegaré a París a principios de mayo. A través de ellas la justicia. el precio que hay que pagar para salvaguardar la tranquilidad pública. su policía y su manera de tratar a los hombres en las cárceles. posiblemente. Sí. discuten y analizan el acto de acusación que es (también) mi libro. pueblo generoso. estaré en París. o tu libro será ávidamente devorado por Francia. usted habla de los viejos tiempos. no! Estoy convencido de que los franceses. ya que Cayena ya no existe. el libro va a salir en plena campaña electoral. preocupado en poseer una verdadera justicia y una policía aceptable. Queda decidido. de Vercingétorix.Voy a mi sastre para que me haga un traje. pues fui condenado en 1931. los americanos y todos los países que lo sabían. sedienta de conocer la verdad. pues nunca se sabe. rehusando saber la verdad. Y esta prensa. aceptan. a ti y a tu libro? Pues tu libro es su historia. sí. el sistema penitenciario y sobre todo la policía de un país como Francia están en el banco de los reos. De todos los países que. Me esperan. pues ya en 1930 eran una vergüenza para Francia. por medio de tu libro. me dirán: “Sr. dentro de quince días. quizás la televisión. ¿quien tendrá tiempo de ocuparse de un Papillon desconocido? ¿No sería mejor atacar antes? En el momento en que lo iba a llamar. felizmente. uno para el día y otro para la noche: — Estoy seguro de que los derechos de autor serán suficientes para pagar la cuenta — dice. en todos los sentidos. de las legiones romanas! -248- . La comuna existe todavía en su subconsciente y aquellos que pensaron y escribieron la Carta de los Derechos del Hombre y del Ciudadano quedarían sublevados al ver que no la aplican. Y si los franceses. para los “rosbiffs”. Pues puedes estar seguro de que. todos los países estarán interesados en saber lo que pasa en el nuestro. ¿Como os recibirán. como estoy seguro. Varios periodistas y periodistas de la radio ya han sido avisados. compararán su propia justicia. dice. son los de un pueblo de más de cincuenta millones de personas. la radio. A crédito. Resultado. Pues bien. algunos días más y tomarás contacto personalmente con los periodistas. De Gaulle candidatou-se. estoy convencido de que todos los franceses leerán con atención y hasta el fin Papillon. por raciocinio lógico. a finales de mayo. pues es una raza que no tiene miedo de la verdad. ni por asomo. los holandeses. esta radio. Sé muy bien que estamos en 1969 y que en el libro hablo de cosas pasadas hace casi cuarenta años. ¿Sólo de Francia? Quizás. Si voy a París a esa altura. para luego interrogarse sobre lo que pasa con ellos. Castelnau me llama: tuvo la misma idea que yo. Increíble. los críticos literarios. que rechaza con desprecio todo sistema penitenciario que se parezca de cerca o de lejos a la guillotina. pero también lo son tus aventuras. También él cree en el éxito del libro. en la represión a hombres que cometen faltas. pero él insiste absolutamente en hacerme dos. Sé muy bien. Sé muy bien que los trabajos forzados ya no existen. esta verdad demasiado incómoda. de todos los países del mundo. de descubrir cosas que ignora a través de tus aventuras. Papillon. o Francia te volverá la espalda. Por lo tanto. que.

.Después vino Carlomagno. no imaginabas verdaderamente lo que traías a la luz. Todo el mundo comprenderá que lo que atacas en la narración de los acontecimientos pasados continúa existiendo. no te dabas cuenta de nada de eso. Papi. francamente. Papi. Al revivir estos trece terribles años de calabozos. me cuentan lo que pasaron o han vivido. antes de 1968. que fue la de tantos otros. para ganar un dinero para tu jubilación y la de Rita. Porque siempre asquerosos. Porque siempre habrán Mayzauds. te fuese hecha justicia. la misma canción. el tiempo que hace. los mismos policías y el mismo público. esos verdaderos discos grabados en el Quai des Orfèvres. al hacerlo. la misma disposición de los jueces. No. merece la cadena perpetua”. con las mismas tapicerías. a menos que prefieran la tranquilidad de sus conciencias burguesas a la verdad. tu horrible historia. al menos así lo creías. muertes sospechosas? No. la policía. tengo muchas veces la impresión de que fui yo quién lo viví. gritabas la necesidad de que. a fin de cuentas. aunque sea menos visible. Cuando ciertos sujetos. no hubo policías suspensos. las cárceles!” ¿Todo eso ha cambiado. La misma historia. habrán polis corruptos. del fiscal. sin haber comprendido nada a lo largo de su vida. guardias sádicos. habrá siempre de eso. condenados. Por los conocimientos que tengo. del acusado. sólo para eso. los mismos colores. de más viejos y de los realmente viejos? ¿Y eso según la época del año. ¿todo eso también ha cambiado? ¿Será porque un jurado ahora sólo tiene nueve bobos en vez de doce? ¿Será que no es en los mismos tribunales. jóvenes o viejos. ¿bromeas? Todo el mundo comprenderá. la justicia. en realidad? ¿La policía. Aunque no los mires con atención. De hecho. escribiendo tu libro. ¿Menos visible? Basta leer con atención los periódicos franceses. los grandes titulares bastan. las cárceles? ¿Y el caso Gabrielle Russier? ¿Y el caso Devaux? Realmente. que se decide todos los días la vida de jóvenes. sin haber visto nada. dicen. cuidadosamente conservados. prebostes Porque siempre habrán bobalicones de jurados que. sin cualquier competencia: “Este señor es responsable por todo aquello de lo que se le acusa. A veces les digo: — ¿No le dijeron o hicieron esto o aquello? — ¿Como lo sabe? Y me divierto con esa ingenuidad. la Revolución del 89 y tantas otras cosas! Todo ha cambiado: la justicia. lo se. Lo escribías por actitud. -249- . las mismas alfombras. Porque siempre existirán Goldsteins. la forma o el humor de todos los presentes? ¿Será que. si haber vivido nada.

sin excepción. quieren sentir la vida. tomar un pequeño avión y aterrizar cerca de las más bellas cataratas del mundo. de allí seguir hacia la isla de Las Aves con sus miles de pájaros tan poco desconfiados. que lo sientan. en comunión total con la naturaleza. este acto de acusación que representa mi libro Papillon no es sólo un reto al pueblo francés. tengo entre ellos decenas de amigos. lanzarte a fondo en la lucha. Todos los hombres aman la libertad. de religión. de nacionalidad. a los jóvenes alemanes. beber en ella un buen sorbo de emociones en las aventuras. con dinero o sin él.Ahora es demasiado tarde. de los americanos a los “rosbiffs”. abiertos. los jóvenes escandinavos. llegados en un pequeño barco. semanas. pasear desnudos a la hora que les de la gana. les diga que lo hagan. contentísimos por que el motor se hubiera averiado precisamente allí. alimentándose de peces que se pescan. es un reto al mundo entero. Están cansados de ser una de las miles de ruedas de una inmensa máquina. hacer amor cuando tienen ganas y no cuando alguien. al sol. Sí. sin conocer la maldad de los hombres. que se aproximan y se posan en nosotros cuando estamos acostados en la arena. de langostas que se cogen con la mano. pasar horas ahí. de los loros o de los periquitos multicolores. tan límpido que es posible distinguir a quince metros de profundidad las langostas y pulpos en movimiento. el hechizo de la selva. pasar horas admirando el fondo del lago. bellos como estatuas de ébano. donde se pueden montar caballos locos. sólo tienes un deber. la verdadera libertad. buenos. las planicies inmensas. pasé más de una semana con cuatro parejas de jóvenes americanos de los cuales una de negros. rechazan el conformismo. las cascadas de Canaima. aunque sea el padre o la madre. salvajes. ir a las cataratas de Llovisna. los ingleses. la búsqueda de una tribu de indios con quienes se podrá vivir algún tiempo a su manera. Y todos. de los alemanes a los mediterráneos. llegar a alta mar. que sientan que estoy con ellos. son rebeldes a las leyes y sólo piden a la Providencia una única cosa: comer. La sociedad de 1930 consentía que un ex-prisionero. todos sin excepción. beber. los americanos. inteligentes. aunque arriesgues la tranquilidad. que van a cualquier parte. Los veo todos los días. de los escandinavos a los eslavos. Oh! que ellos lo comprendan. mayores aún que las del Niágara. Los amo a todos. los españoles. Sencillamente estamos en 1969. regresando como un espectro de Cayena. el grito de los monos. a este inmenso lago formado por cientos de pequeñas islas de coral de Los Roques. Los veo aquí. encontrándome en una de esas islas. los israelitas. pero nunca habría tolerado que ese espectro se volviese un señor respetable y respetado. y viviendo con ellos en comunión de espíritu y de sexo lo más maravillosamente natural y completa? Esos jóvenes negros americanos. tomar un barco. la libertad y la propia vida. Horizontes sin fin. sin ningún complejo en darse y vivir en común con sus cuerpos espléndidos. después de noventa millas de viaje. sin distinción de raza. tanto como a los sublevados y contestadores del mundo. se sumiese en el olvido. sensuales. en Venezuela. donde los que viven allí no tienen por canción si no el ruido de las aguas que caen. días. Todos. ¿Entonces? ¿Van a censurarme por amar todo eso? ¿Quién? ¿Van a quitarme el derecho de hablar y de decir que un día. estas jóvenes rubias que lamentan que la comunidad -250- . el canto de los pájaros. en la miseria y en la vergüenza.

Aún otro pequeño apriete en la mano. Veo lo que quiere decir. un croupier sacará una la una las cartas del sabot (15). se enterará de mi llegada por los periódicos. sin embargo. Es así la vida cuando dos personas se aman verdaderamente: no tienen necesidad de hablar para decirse las mil cosas que piensan. donde en vez de ser Papillon fuese Henri Charrière. Los altavoces anuncian: “Vuelo de Air-France con destino a París. le responden mis ojos. ya que jamás se extingue si ella da el deseo de vivir. del T. Se trata de un emprendedor italiano. Carcajada de Mario. Porque ganarse el “banco” el día 19 de mayo. creo en lo que digo. a las once horas. Sin ninguna premeditación. le respondo: — Mario. Puede ser que aprovechen la ocasión para notificarme mi prohibición de estada en París. tengo un nuevo visado de tres meses para Francia. en que vuelo hacia París. que hace media hora me deseaba buen viaje y que. Castelnau me dice que estarán allí uno o dos periodistas. En determinado momento tiene una sonrisa y una mirada divertida. ¿Crees en lo que dijo o te estabas riendo de ti mismo y de él?” “No. ciudadano domesticado. “Exageraste un poco con el italiano. Quiere darme el número de teléfono. No hablamos. (N. vivir siempre y más intensamente. En la terminal del aeropuerto bebemos un té. No quiero que me acompañe nadie. basta una mirada para quedar seguro de que se trabaja en la misma longitud de onda. pero sobre todo aquellos abrazos alrededor del 15 Caja donde se ponen las cartas. muy contentos de poder ellos mismos desobedecerlas fácilmente. Me coge de la mano y la aprieta para que mi mirada no abandone la suya. las maletas ya están hechas. barajadas especialmente para el bacará. embarque inmediato”. Sólo Rita está a mi lado. — ¿Porque los periódicos anunciarán su regreso? — Porque cuando regrese a Caracas seré famoso. queriendo hablarme de un negocio. pero esta vez no va a ser fácil llegar sin que se note. a las once. Si hay una duda. que el partido empieza. persuadido de que es una broma. que se contenta con esta respuesta sin preguntarme el porqué. cada uno se vuelve el otro y lo que él piensa. es a 10. lo dije sin malicia. este 9 de mayo de 1969. Algunos besos.sea tan pequeña. todo eso que viví ¿quieren que lo cambie por qué? ¿Por un registro criminal virgen? Por un mísero empleo en un banco o en una industria cualquiera. Y. cuando de la salida del libro. La hora H de la confrontación se aproxima.) -251- . sabe lo que pienso: a partir de mañana. me pide que le avise de la fecha de mi regreso a Caracas. ya que forman parte de las clases privilegiadas? ¿Hay que tener mucho dinero para ser feliz toda la vida cuando nos comportamos bien? Más vale una llama en el corazón que una gran cuenta en el banco. la miro y le sonrío con toda confianza. hablaba en serio. De nuevo voy a desembarcar en Orly. no sé por qué me salió de aquella manera”. buen joven. respetador de las leyes hechas por hombres que las aplican a los otros.

Estas barricadas. la voz muy baja para que sólo yo lo oiga: — Piensa en mí día y noche. Sólo hay una cosa que decir: “Tengo que ganar. si tienes tiempo. Todo se mueve dentro de nosotros y decimos: “¿Como pasará esto? ¿Quien me estará esperando? Voy a decir esto. Aniversario del gran hachazo al árbol prohibido donde estaba colgado el druida. Algunos coches incendiados. Es el aniversario de las barricadas de mayo del 68. atravesadas en las calles y avenidas. a los porqués. y salieron de su torre de marfil los que no tenían ni oídos ni lengua. las decenas de porqués. ¿Y tu quieres que. a través de ellas. Venceré el obstáculo. lo convenza o elimine. se ocupen del libro de un desconocido? No es imposible. Es un momento muy importante para la mayoría de los franceses. de heridos de una y otra parte. como un collar precioso. detrás o al lado de las barricadas. aquello. y. voy a hacer esto o aquello”. y respondieron. Fue Rita quién compró el pasaje y me hizo esta sorpresa para que viaje más cómodamente. en los momentos de apertura. toda Francia con cada uno de sus ciudadanos. si no telegrafía. Lo que es más intenso no es el propio momento de la lucha. ellos mismos. tengo que ser más fuerte que aquellos que me quieren impedir pasar”. El avión se desliza despacio. todo es contrario a la salida del libro en esta fecha. solamente entonces. aniversario de los días en que. de calma. se era obligado a escuchar a las personas que estaban condenadas al silencio perpetuo. lejos o cerca de París. Escribe pronto. La acción. hay que dar el toque que neutralice el adversario. agitando un pañuelo. y esperaron. Durante dos minutos pude verla. por último. hacer salir de su torre de marfil a una cierta clase de personas. en fin. diga lo que tengo a decir y me presten un poco de atención. Francia estará en plena batalla política para las elecciones presidenciales.cuello. en el oído. Es por ello que el momento me pertenece. donde en París. Y nada ocurre como habíamos previsto. Nos vemos de golpe sumergidos en la batalla y entonces. los cientos de porqués. Una sacudida. además de la lucha política. Pensándolo bien. enfrentar una situación desconocida y difícil. Vete tu a saber! Además. -252- . es siempre apasionante. condenado al silencio perpetuo. aniversario de la explosión por exceso de gas acumulado y retenido durante muchos años. al llegar. Estas barricadas donde los contestadores querían. una respuesta a su pregunta: “¿Por qué hicieron barricadas y quemaron coches?” Mayo de 1969. algunos cientos de agredidos. sólo hay elementos negativos para la salida en estas fechas. es una fecha predestinada para que también yo. así como yo estaré contigo día y noche. Pronto me encuentro instalado en una buena butaca de primera clase. para obligarlas al diálogo. tanto cuanto eran capaces. los miles de porqués. aniversario de la sangre efervescente de los jóvenes estudiantes franceses. estaba al frente. sino la espera. para mostrar que ya no era posible obedecer sin comprender ni discutir los porqués. con el brazo extendido.

señorita. — ¿Va a París? — Sí. para decir mierda a todo lo que representa la ley y el orden. — Este joven es juzgado por el Tribunal del Sena por un crimen que no ha cometido y lo condenan a cadena perpetua. — Sería muy largo. ahora que tiene otra nacionalidad? — Un poco. Ahora tiene que contármelo. — Entonces. Una desconocida. — ¿Es venezolano? — Sí y no! — Se va y vuelve rápidamente.. es un buen termómetro. cuál la posición social de un pasajero de primera clase. Un minuto después: — Aquí lo tiene. Me propongo hacer una prueba. cuénteme algunas. ahora que he terminado el servicio. — ¿Como se llamará el libro? — Papillon. ¿Es posible? — Sí! Es fácil. hija. o cree tenerlas. — ¿Tuvo muchas? — Algunas. muy bien. Pero se tiene un poco de Camembert y vino tinto. pero esto es la aventura. se lo diré. no la encontré. — Aquí tiene un buen Camembert y un Beaujolais. me pregunté a mí misma quien podría ser usted.— ¿Un poco más de champaña? — No. — Gracias. pero que tiene razones.. Así que entró.. — ¿Por qué Papillon? ¿Es su nombre? — No. le cuento: imagine un joven. lo confieso. — Pues bien. Eliminé una a una todas las profesiones que se podían ajustar a su figura y. una joven que debido a su profesión viaja mucho y debe leer bastante. un bello joven. aventurero. Entonces ¿es de origen francés. gracias. — Tengo la costumbre de adivinar casi siempre lo que hace. — ¿De que trata su libro? — Usted es muy curiosa. pero dentro de días podrá leerlas en un libro. mi apodo. ¿Me sigue? — Sí. señorita Air France. — ¿No ve raro regresar a Francia. pero escribí mis aventuras. — ¿Es escritor? — No. — ¿Y no lo adivinó? — No. Si me da un pedazo más de Camembert. —No tarda. Pues bien. ¿Quiere que le diga algo francamente? — Dígame. — Esa es buena! La joven se levanta y va a darle una manta a una pasajera. y muy movidas. joven. Mi profesión es. — Si no le importa. de veintitrés años. Voy a comprobar la temperatura de Papillon. también un poco malo. joven. voy a satisfacer su curiosidad.. naturalizado venezolano? — Sí. -253- . no conseguí descubrir la suya.

pálida. encerrado en una jaula de gruesos barrotes. me dice: — Vas a camino de una gran victoria. solo.— Imposible! — Sí. hace que sí con la cabeza. Lo condenan a pudrirse poco a poco.? Puede decirlo: usted. Sí. — ¿Por qué? — Porque así que lo vemos se siente que hay algo de particular en ti. Este joven parte en 1933 hacia la Guayana. sin tener derecho a pronunciar una sola palabra y donde caminaba de un lado a otro. pequeña? ¿Es valor o suicidio? — Sin pensar mucho. se inclina sobre mi rostro y mirándome a los ojos. Sobre todo contigo.. Hasta mañana. De nuevo los grandes ojos negros intentan penetrar los míos. La azafata me mira con sus grandes ojos negros esbugalhados. en una fosa para osos. estoy segura. Yo. ni más ni menos. Pues no es posible que Francia quede indiferente a lo que cuentas. Ese es mi libro. si lo escribiste tal como me lo has contado. el antiguo forzado. Discúlpame. se casa. — ¿Realmente crees que esa historia puede interesar? ¿En esta Francia inquieta en busca de un sustituto para el Grand Charlot? — Lo creo. hasta su muerte. libre. creo que esta historia va a provocar un poco de ruido. usted. Allí se vuelve hombre. es eso. a pesar de su prescripción. luchas. Gentilmente. en el lugar más podrido del mundo. las celdas. No lo acepta. no habla. después de trece años llega a Venezuela. un antiguo forzado. La joven. su calvario. Preferiría quedarme. La pobre no osa responder. él. pero tengo que dejarte para ocupar mi puesto. contando su vida. casi se equilibra. La vida de un hombre en la cárcel de los forzados. y dentro de algunas horas la presentará al pueblo francés. como un animal. regresa a París con el alma desnuda en una bandeja. en la bodega de un barco hecho especialmente para eso. un condenado a cadena perpetua por asesinato. con rejas por encima. Al final. los tres años y medio en que por dos veces fue lanzado. buenas noches. ¿Y no tiene miedo de enfrentar a la opinión pública. un evadido. regresa a París con un libro. tener la cabeza en condiciones de preparar una nueva fuga. evasiones. para no perder el juicio y para. en una semi-oscuridad. pero siento que busca descubrir en mi rostro burilado otras cosas que ella presiente interesantes de conocer. lo deseo de todo corazón. en los trabajos forzados de Cayena... Falla dos o tres huidas. y me gustaría mucho estar junto a ti para poder vivir lo que vas a vivir. un exforzado. creéme. se evade dos veces. Treinta y nueve años después. rehace su vida. una vez fuera de allí. — — — — ¿Tuvo el valor de contarlo todo en su libro? ¿Absolutamente todo? Todo. -254- . parece decirme con su mirada: “Pero no se da cuenta de la enormidad de lo que va a hacer! De todo lo que eso va revolver!” — ¿Que crees.

a gusto. ya que le está prohibida la estada) y el 12. y que. Envuelvo las piernas en una manta que estaba puesta por encima de mi cabeza. Siendo así. humildemente escondido detrás de los muros bien altos de su jardín. a partir de ahora. Por algunas frases sobre una pequeña parte del asunto esta joven quedó muy interesada. ¿quien llega? Nadie. No es porque la prescripción fortalece que estás libre de ser molestado. llamado Papillon. en 1931. Pasará lo mismo con otros muchos. allá abajo. ataca las tres administraciones sobre las cuales reposa la tranquilidad pública. Durante la noche. prescrito. conocerán la existencia de un tal Henri Charrière. como quien busca una aldea para. un desconocido. como si fuese la cosa más natural de este mundo. sólo hay una manera. en un millón doscientos mil ejemplares del France-Soir. para que nadie consiga espreitá-lo por encima de ellos y no pueda oír consideraciones desagradables. Sí. Sé el como y el porqué de mi libro. Sus magistrados representan su justicia y su seguridad y. no sabes bien lo que haces! Ten cuidado! Además de esto. pero para ellos. joven. Francia entera conocerá tu existencia.. El momento es capital. terminar ahí su vida. Porque. Un periódico es. rápido. eres siempre un evadido de los trabajos forzados. Con prescripción o sin ella. forzado. No regresas dejándolo todo atrás. Quiere decir que el 12. durante ocho días. y en ese libro escribes: Franceses. Inclino la butaca. No. es un forzado evadido que va a llegar a Orly. Los magistrados creyeron en la policía. Estos magistrados y los doce jurados consintieron en esta monstruosidad: eliminar a un joven de -255- . vienes con un libro. ponen en esta confrontación a un joven llamado Papillon. mi Boeing vuela a novecientos kilómetros por hora sobre el Atlántico. aquí tienen ustedes el horror en el que vivieron durante ochenta años. todo ha empezado. Un hombre que la justicia francesa lanzó muy legalmente y para siempre al “camino de la podredumbre”. viene a decir: “En 1931. en sus interrogatorios y en sus investigaciones. No quiero molestar a los grandes ojos negros. son tres millones seiscientas mil personas que. France-Soir empieza una pre-publicación de tu libro. Papillon. soporto por tres personas. evadido de los trabajos forzados de Cayena después de una cadena perpetua. Y en ese libro se ataca al sistema penitenciario. ¿Y después? Forzado evadido y después forzado prescrito. Esperemos. quiero quedarme solo. ¿Nacionalidad? Venezolano de la Ardèche. viejo. tu libro no aparecerá discretamente en las librerías el día 19 de mayo.El test es positivo. no consigo dormir. Pues bien. en silencio. según lo que te dijeron. una docena de sujetos como ustedes me tachó de la lista de los vivos.. que tu situación en relación a la justicia y a los polizontes ha cambiado. Llegas a París el 10 (donde no tienes derecho a poner los pies. ir directamente al asunto: — — — — — — — Me presento. los polizontes y hasta la justicia de un país con más de cincuenta millones de habitantes. ¿Cuál era profesión antes de escribir el libro? En primer lugar.

de las celdas y de los calabozos en que estuviste. barrieron las antiguas ideas de sus abuelos? Digan. Hay que hacer que cuenten contigo los ‘un. pero lo cierto es que si me interrogan en los periódicos. Por lo tanto. creen que en nuestro mundo todo está bien. y sobre todo como se es tratado cuando no se es más que un número.. de milagro. entendieron que lo debían hacer. la policía. ni el Mayor Péan. eso no va a ser fácil. van leerlo. y todo eso no será aceptado por las buenas. siempre en fuga a los ojos de la ley. cuatro. ¿Cuántos? Quizás no llegue a un millón. ¿Por qué? Porque un montón de gente se va a poner enferma al pensar que es un forzado evadido de la cárcel. miles de personas honestas conocieron la cárcel. ¿Es un sistema odioso y sub-humano? Todavía menos. en esta Francia de 1969? ¿O debo pedir permiso? Y ¿a quién? Porque es imposible que no salte a los ojos de toda la gente que. ¿Qué crean la masa carcelario y de los reformatorios. Sí. con sus sesenta y tres años. privilegiados. que se permite hablar de todo esto en el propio país que le condenó. en la radio. diles primero: ‘¿Puedo hablar? ¿Creen que tengo el derecho de emitir una opinión? ¿Admiten que un forzado se haya vuelto un señor? ¿Desterraron. dos. aunque fueses culpable. ¿puedo respirar libremente. vas a encontrar a esa especie de gente.. Muchas cosas deben haber cambiado. esperemos. resucitar. Los que aceptan ser peores que el delincuente en la aplicación que hacen del castigo.” es la palabra clave. por televisión. Vas a ser interrogado por la prensa. todos aquellos que no pueden admitir que las otras clases se modifiquen y evolucionen. Hay una cierta clase de franceses que va ranger los dientes.veinticuatro años. “Ellos no tenían si no que. después de la pre-publicación del France-Soir. por la radio. abandonándole a sus prácticas medievales. Y él pudo. han podido tocar sus almas con bastante fuerza para que les fuese exigida la supresión inmediata de este ‘camino de la podredumbre' de esta guillotina Sí. que va acabar fatalmente en los trabajos forzados. Porque. Durante la guerra. joven. Papi. cinco'. el castigo no era proporcional a la falta de que te acusaban. Han pasado cuarenta años. Felizmente. Esta raza de hombres admite que se supriman de una manera o de otra a todos aquellos que perturban su tranquilidad. en la televisión. estaban a par? ¿Eran cómplices?' Porque ni Albert London ni tantos otros eminentes periodistas. No tenían sino que hacer esto o aquello. del Ejército de la Salvación. a pesar de todo. Y aquí está el joven. espéralo todo. a pesar de las elecciones. los fosilizados. todos los dictadores. los que lamentan la desaparición de las galeras y del tiempo en que se podía condenar a alguien por el simple hecho de ser “capaz de”. ¿Culpables o no? Poco interesa. Esto es más que normal. les voy a decir todo eso. donde el hombre era tratado peor que la peor de las inmundicias. creéme. pero ese millón va a hacer ruido. no puedo -256- . Sí. Es el tipo de Argelia o de Marruecos que se indigna que no haya el derecho de “hacer sudar las ropitas” de los árabes y que trata de de comunistas o utopistas o de traidores de la Francia imperialista a todos los que piensan que los árabes son hombres iguales a nosotros. tres. Y seguidamente le lanzaron en las manos de la administración penitenciaria. Tal como los colonialistas. Si. Todos esos conservadores que. se habían dejado engañar como tontos por un policía corrupto. para decirles: ‘¿Ustedes estaban de acuerdo. se interesan por ti. hasta la justicia en ciertos casos.

nada más me quede que alquilar dos tumbonas a la orilla del Ardèche. Llegaremos pronto. y que unos aguardan listos a abrirle los brazos (esperemos) y otros con piedras. Dime. “Abróchense los cinturones. voy a experimentar intensamente el luchar con aquellos que. mi cielo de París tiene una pequeña obertura. Tu tienes a tu favor tu calvario y la verdad. Que se atiendan a las consecuencias. uno de entre algunos cientos de forzados que escaparon a los tiburones. aunque si eso tuviese repercusiones en la venta del libro. Jean-Pierre. señor aventurero? Los grandes ojos negros sonríen gentilmente. debo decir la verdad. El día despunta a través de las ventanillas y sólo entonces consigo quedarme dormido en paz conmigo mismo por haber tomado esta decisión.quedarme callado. el tiempo es bueno. Una buena partida en perspectiva. Mierda! Pero. Gracias. Va a ser emocionante pero no fácil. si por ser demasiado necesario. ya es de día! — Sí. — Tienes razón. emocionado. hay que hacer que oigan lo que tengo a decir. por otra parte. — Entendido. mi libro. les vas a gustar a muchos. más preparados que yo por su profesión e instrucción. cerca de una hora. te van a escuchar. Hace casi veinte años. franco. que me tiende. a comprender. lo que vi. en vez de comprar la casa de mi jubilación. — Gracias. Leo en ellos interés y simpatía hacia mí. enamorado en la defensa de la verdad tuviese que perder el éxito financiero de mi libro. — ¿Café. pero para mí. pequeña. anticipadamente. pues a la salida del control de policía veo a un Castelnau con una gran sonrisa. el primer ejemplar de Papillon. y aún más. al abrazarme. en un rincón soleado. pequeña. Ya nos están a esperando. — Pues mira! El simple hecho de los hayan suprimido quiere decir que los franceses de hoy te dan razón. Aunque. que veo.” Hará buen tiempo para todo el mundo. No lo había visto así. el forzado que llega. Negro o no. intentar vestir a su manera el esqueleto de aquello que represento. la temperatura es de diecinueve grados. ¿suprimieron de verdad los trabajos forzados? — Sí. lo haría igualmente. Empezamos el descenso en dirección a Orly. felizmente. Hacia adelante! Hay que segur. dentro de veinte minutos aterrizaremos. — Gracias. están listos a disecar lo que puse al desnudo o. pero rápido. déjeme escribir dos palabras y enviarlo inmediatamente a Rita. pequeña. — Lo deseo de todo corazón. debo hacerlo. ¿como será el cielo que me espera en París? Basta de interrogantes! No tengo nada con eso! He jugado toda la vida y hoy sigo. A través de todos los poros de la piel. Espere un momento. — Creéme. — ¿Dónde? -257- . Pero.

después de un viaje tan largo. Mis primeros flashes de fotógrafos de la prensa. diciendo que tengo necesidad de un estimulante. — Sabe. y tengo a mi favor dos cosas: la verdad y el me gusta vencer los obstáculos cuando la razón está de mi lado. Después le explico. -258- . En el momento en que lo dejo. 22. whisky. la información explota rápidamente en París! El libro es enviado.“BANCO!” Los dos primeros francotiradores salen de las trincheras. Charrière. Engullido el último sorbo. Y en una hora el ruido empieza. Dos periodistas importantes. ¿va todo bien? ¿No está preocupado por lo que se avecina? — No. vamos a casa. — Tanto mejor.— En mi casa. pues Bost me llena generosamente el vaso. que Jacques-Laurent Bost. Estoy en la plenitud de mis facultades. Sólo Jean. de clima. — Entonces. las críticas. y su compañero. Bienvenido París. hijo. — Pues. Tenga confianza. ni más ni menos. ¿no tendrán premeditado cogerme con aire cansado? Es muy posible. Estos dos francotiradores que me agarran a la llegada de un viaje de catorce horas. — No se preocupe. París. en este caso de dos butacas del salón de Castelnau. Café. cuando esto arranca. Jean-Pierre. El de la ametralladora es. y el ataque fue rápido. Sr. dos flashes me sorprenden. esté tranquilo. después de un completo cambio de hora. Henri. de todo. de larga carabina con mira telescópica. no debe ser exactamente lo que usted espera.Pierre me había dicho por el camino que era una revista muy importante. El bolígrafo es a veces más peligroso que el revólver. — Me gusta eso. el gran Serge Lafaurie. Se hacen las presentaciones. Noto en Jean-Pierre un aire un poco inquieto. donde compruebo que estos dos señores simpáticos y abiertos son los enviados del Nouvel Observateur de que me había hablado Castelnau. el periodismo. difícil.. Primer pequeño complejo que no dejo traslucir: no conozco la importancia del Nouvel Observateur. — Es para France-Soir. Pero le prevengo: será duro. Se necesita más que esto para perturbarme. agotador. — Es cierto. en el que casi no dormí. pasamos al salón. Sólo tuve tiempo de soltar la maleta en la entrada y nos sentamos a la mesa para un rápido almuerzo.

Jean-Pierre me dice: — Vamos a acostarnos. Le coge dormido y lo coloca en el sofá de la sala con un cojín y una manta. — — — — — ¿Qué hora es? Las nueve. a despertarme a las nueve de la mañana? Desaparece de mi vista. superbisbilhoteiros. Castelnau está allí. diría que estaba cuarenta años atrás. Papi. ¿De la noche? No. Para recomponernos. El fuego cruzado duró exactamente siete horas. cuyos gritos son preguntas que crepitan como ráfagas de armas automáticas. En medio de la barulheira de la canción en un momento dado se inclina hacia mí y me dice: — Creo que está en el papo. hacía veintitrés horas que estaba en pie. y eres un irresponsable! ¿Te arriesgas. — Levántate. para que. la simpatía y por último el whisky. peligrosos. pareciesen diferentes. Deja de reír cuando le digo: — Nada de eso. Me tumbo cuán largo soy en las sábanas aún templadas del calor de este niño de once años. así. de la mañana. en el número 36 del Quai des Orfèvres. sudando y con la camisa por fuera. Debes de estar hecho polvo. Al final del interrogatorio. y rápido! -259- .No podían ser más amables. A las tres de la mañana. para ser simpáticamente ardilosos. Porque. aunque fuesen las mismas. porras. supercéticos. de las cuales siete las pasé respondiendo a sus preguntas. vamos a beber un vaso a un bar del barrio. en pie. Caramba! Verdaderos malabaristas en su manera de disecar a cada uno. vestido y con corbata. Mierda. Estás completamente loco. no había mejor. empieza bien! Si no fuese por el café. ¿Será que no aguantan tanto whisky? Nos separamos contentos. lo presiento. Me duermo inmediatamente en un torbellino nebuloso. Papi! La orden dada con toda amabilidad es acompañada de un abanão en los hombros. Tres botellas de whisky dieron como resultado el volver a Bost y a Lafaurie todavía más aguerridos: “¿Eso es verdad? ¿Es mentira? ¿Un poco? ¿Un poquito? ¿Mucho? ¿No mucho?” Esos dos seres que me hicieron pasar un suplicio mental digno del Federal Bureau me lanzaban maquiavélicamente preguntas. Dormiré en el cuarto de su hijo Jean. vamos para a su casa. Tuve la satisfacción de acompañarlos al coche con la impresión de que estaban más cansados que yo. donde el tipo de la ametralladora y el del fusil de mira telescópica andan a mi alrededor en una danza endiablada de indios. después de un paseo por una lechería. tranquilamente.

completamente loco! Él no tiene derecho a -260- . cuando descubre donde va a comer un bistec. hacemos todo esto para nuestro placer o por sus lindos ojos!” — ¿Entonces por qué es? — Por amor a la profesión. succionado hasta la médula. siguiéndole en la calle. un cielo? No. cuando le espera a la salida del editor. No podemos volver atrás. Y usted no sólo llega como aparece para lanzar un reto a nuestras instituciones más sagradas. cuando va detrás suyo. ¿respiramos atrás de vosotros? Pero la culpa no es mía! Si. ¿usted respetó la vida privada de ese hombre? Está usted loco. acabando de descubrir el hombre de la actualidad. vamos y venimos. es horrible. cuando se cansa de esperarle en la puerta de los lavabos. los de la información. Usted es la actualidad de la actualidad. Para mostrar que no se es más imbécil que los madrugadores que le cogieron más temprano. quise respetar su corto descanso. podíamos almorzar ocupando el tiempo con un autor consagrado y calmo. la aceptación o rechazo de aquellos que lo interrogan. la culpa es suya! Estábamos muy tranquilos con nuestros artículos sobre los candidatos a la presidencia. aceptamos y rechazamos. ciertamente no crea que nosotros. mi apreciado amigo! “Este es otro mundo. cuando lo agarra por la chaqueta en la escalera. el plato fuerte de la comida. — — — — Pero déjenme respirar! Y nosotros. y aparece usted. cuando lo persigue en el ascensor. jefe. Usted nos pertenece noche y día. ¿París.Y meto la cabeza bajo la almohada. los periodistas. vaya a saber de donde. cuando. no sabe nada de nada. ¿nada? ¿Será que es un imbécil o un incompetente?“ ‘Perdón. quiere devorarlo ferozmente. pero así lo quisimos. cuando no le deja subir al coche. un monstruo que. Me siento en la cama como un diablo salido del infierno. por conciencia profesional. sueña verlo entrar en el barbero y aprovechar su inmovilidad durante veinte minutos para hacerle preguntas. Bueno. con sus tonos. es la actualidad del momento. listo de un salto para echar a este loco fuera de la habitación. Con Françoise Lebert y Castelnau en el rastro. viene a molestarnos ¿y tiene la insolencia de pedir que lo dejen en paz? Es perfectamente inconsciente! Usted. esta vez en la espalda. Mierda! Me veo envuelto en un verdadero tifón de los mares tropicales. tal es la cantidad de personas que te están esperando. tambaleándose de fatiga. el tipo me da un empujón. Seguro que no cree que un periodista. saber ya se sabe. sus puntos de vista. Para hacer un artículo más largo que los otros sobre cosas todavía desconocidas respecto a usted. Él se ríe y dice: — Tienes razón. Inconscientemente. atendemos al teléfono. de tal manera le vi hecho polvo! “ ‘Hecho polvo. como un cazador. las conclusiones. para no tener que oír decir en una voz molesta: ‘Todos sus colegas consiguieron una entrevista y usted. doblándola sobre las orejas. que llega de su tranquila capital de Venezuela. después de una parada en Venezuela. de la cárcel. La culpa es tanto mía como tuya. y todos tenemos de comer de él. para después dar a conocer al público-perro que espera su ración diaria. En suma. corremos.

el hijo de Castelnau. a revistas. en que me pregunto a mi mismo si debo -261- . que fue todavía más monstruoso que en cualquier otro lugar! ¿Extenuado? ¿Cansado? ¿Afónico? No. me sometieron a un suplicio digno de la Edad Media! — Eso no es posible! A pesar de todo estamos en Francia. durante o donde quiera. días y noches. a periódicos. en despachos. en la Rue Mazarine. para alimentar la curiosidad de nuestro público. apoyado en la barra. donde un sujeto limpio. en que tengo los ojos esgazeados. pero esta mirada clara y directa. donde me obligan a hablar para la radio. me despierta completamente y me reanima. que este lleva sobre los hombros para ir a acostarlo en la sala. respondo. a hombres. cuando. y el whisky en pie. A no sé que horas de la noche me tiendo en la pequeña cama de Jean. para que presentemos esa actualidad bajo todas las facetas que en los aprouver'. el grabador que no funciona. la inteligencia. y eso durante días. llega con un grabador. Él nos pertenece ante todo a nosotros.Soir) que desembarca de Nouméa y que. en un banco de Pigalle o de los Champs-Elysées. molido espiritual y físicamente. Por ejemplo. Siendo actualidad. en el restaurante. y corro a las farmacias para encontrar un medicamento para tenores. franco. de este huracán que me arrastra como una paja en el momento en que debo mirar y responder a la izquierda y a la derecha. delgado. Sólo tengo valor para sacarme la corbata y los zapatos y me sumerjo en un sueño de plomo. Y en medio de esta tempestad. firmo.” Ni una comida más sin uno o más periodistas. — Justamente. respondo más. Fumo. en que estoy casi afónico. porque engullí un poco deprisa. Vaciar mi alma en una sensibilidad tan verdadera me reposa y me cautiva. es porque fue en Francia. arriba y hacia abajo. Y hablamos. en el momento en que busco comprender donde estoy. hablamos. viene en dirección hacia mí con la mano extendida: “Auguste Lebreton”. el país del pueblo de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. hablo. Y hablo. que me inunda de una verdadera simpatía. y oigo la lista de las personas que pidieron para verme y que debo visitar. en la calle. Un almuerzo. grabar secuencias de diez minutos que pasarán a diario durante diez o quince días. una con Paule Neuvéglise (France. De entre estas comidas. y rompo a correr hacia mi editor para firmar algunos de los trescientos libros que él envía a la prensa. la tonalidad dulce de su voz. abierto. la finura. los periodistas. la lengua colgando. le cabe estar a nuestra disposición. sin ni siquiera pasar por el piso. y digo buenos días en los despachos la todas estas personas simpáticas de la Laffont que trabajaron durante dos meses en la preparación del lanzamiento de mi libro. oigo las preguntas. algunas interesantísimas. ni una comida más solo. sin mirar ya a quien me interroga. hablo con alegría. y los fotógrafos silenciosos que acompañan a cada periodista.dormir y comer. donde entre dos sorbos. medio sofocado. a mujeres. en el café. firmo. respondo: — Por favor. Es en La Cafetière. molido es la expresión. con sinceridad. fumo. hablo. La personalidad.

He vivido todo eso en ocho días. Así. — Estás loco! Peor todavía! — Verás. prohibida también ella de permanecer en París. Un almuerzo inolvidable con Claude Lanzman y un beso de la maravillosa Judith Magre. Después. una reunión en casa de Daniel Mermet. mi Nénette de mis veinte años. aún vive. Y marcho como un loco en el coche de Julien Sarrazin. Papillon.responder presente. disminuida por un accidente. que necesité dormir diez horas. después de haberle prometido que regresaría y que nunca la abandonaría. Pero Radio Luxembourg me rapta con Pierre Dumayer. Ha sido todo tan rápido. fue en el mismo despacho de la Conciergerie donde. un Ricard. Y pensar que todo recomenzará mañana! — Te espera lo peor. corriendo hacia la jauría que me espera. Lloro de emoción al volver a ver a aquella mujer que dejé hace cuarenta años. en poco tiempo. Vacío los bolsillos de lo poco que contienen y vuelvo a marchar.Brévannes. Me va a hacer bien. o si debo huir. conoce no sólo algunas aventuras de Papillon. Y como después de cualquier buena sorpresa aparece siempre un problema. que quiere presentarme a su dinámico equipo de representantes que surcan toda Francia. Con un equipo de estos. También ella llora. toda Francia. enferma. el marido de Albertine. para recomponerme un poco. sin ningún contacto después de eso. En esta cacería en la cual soy el venado hay muy pocos momentos de sosiego. Paso un día maravilloso de descanso con mis sobrinos y las dos sobrinitas. en las llamas de este volcán que me proyecta con su lava y humos en las olas de la información internacional. pero manteniendo en los ojos la llama de la buena y fiel chavala que era. tío? — Sí. será más que peor. para ir a verla en Limeil. Quai de l'Horloge. donde está hospitalizada. insoportable! -262- . sino también su jeta. frente a todas las situaciones. Es domingo. — ¿Un aperitivo. Todos los días fragmentos del libro salen en el France-Soir con mi fotografía. jefe de ventas de la Laffont. promesa que cumplí. para notificarme mi prohibición de estada. por la noche. Por casualidad. Estamos a 18 de mayo. no la hiciesen esperar mucho tiempo. Están decididos: — Continúe. Castelnau había acompañado a Albertine Sarrazin para que. es de desesperar completamente! Estoy en Combs-la-Ville. tan inesperado. en este oasis de veinticuatro horas. si no llegamos a vender algunos libros. envejecida. en casa de mis sobrinos. que miran con curiosidad a este tío de quien los periódicos tanto hablan y cuya voz se oye en la radio. me envían un telegrama diciéndome que Nénette. nosotros le seguiremos. hace tres años. me invitan a ir a la policía. tan grandioso.

vais a verme dentro de algunas horas en vuestro televisor. nos va a contar uno poco de su extraordinaria historia”. para decirle que la bomba del libro estalló. trim. Esto os dice algo? — Es fantástico. pasado con éxito por un examen difícil para la prosecución y éxito de esta aventura. en 1931. Estás invitado por Gaston Bonheur para el programa. y yo también. como yo. acepta el frente a frente conmigo. trim! La campanilla del teléfono no me molesta. ¿Vamos buscarte o vienes para aquí? — Ya voy. todavía más fuerte de lo que habíamos soñado. etc. hace un rápido paseo por este mismo París y sigue el camino de los trabajos forzados. — ¿Qué ha pasado? — pregunta Jacques. conocido por Papillon. tío. por Gaston Bonheur. venidos a París. Pues bien. -263- . Es una oportunidad increíble! — ¿Entonces debo ir? — Corriendo. Este antiguo forzado. me sentí a gusto. quiere saber la verdad. voy tirando. tío. me presenta a Francia. — Sí. hijo de profesores. Sí. francamente. El invitado del domingo. no puede ser para mí. estaban convencidos de eso. Tío! Es Castelnau de parte de la Laffont. — Y cuelgo. Caramba! Programa extraordinario para mí. se ha vuelto un hombre como los otros. Televisión francesa. un forzado en fuga. Con una generosidad poco habitual. verdad! Esto es la Francia actual! Esa misma Francia que. Yo. Gaston Bonheur. en Caracas. esto puede paralizarlo. Dos destinos bien diferentes. voy. En el bar. delante de un whisky.Trim. condenado a cadena perpetua. en libertad. Después de mi entrevista. Él. Es una gran honra para ti y muy importante para tu libro. a poder hablar delante de esta televisión oficial como cualquier otro ciudadano. lleno de finura y bondad. hoy. televisión del Estado. — Se lo paso. Henri Charrière. Quien me invita es un intelectual de Francia muy conocido. está aquí — dice Jacques. autor de éxito. sin embargo. brillantemente conducida por Jacques Ertaud. Esta misma Francia. ¿eh? ¿Estás de fin de semana? — Prepárate para ir a la televisión dentro de tres horas. Es increíble y. diciendo: “Somos los dos hijos de profesores primarios de provincia. Yo. — Estoy invitado para El invitado del domingo. todos los que me acompañaron confiesan el miedo que tuvieron cuando me vieron entrar en el estudio: no está habituado. pero te invita a juntarte a él con otras personalidades. me lanzó en un pozo sin fondo para que ahí me pudriese. corriendo. no pasó nada de eso. — ¿Vas a aparecer en la televisión? — gritan los niños. Bonito domingo de primavera. — Sí. me vienen las lágrimas a los ojos al apretar la mano de Gaston Bonheur y me marcho del estudio. El invitado es él. Más tarde llamaré a Rita. Tenía. — Que bueno que me llames. entro en los medios intelectuales y del periodismo y ahí hago carrera.

Me siento profundamente conmovido e impresionado por estar junto a ella. Y todo recomienza: el L'Express y el Minute. Yvan Audouard y su Canard Enchaîné. ese instante privilegiado. la Elle y el Fígaro Littéraire y también Europa 1 y Luxembourg y aquellos de que no me recuerdo. sin haber pensado en ello hasta ahí. es lo que interesa. El radio. me siento donde me mandan. y de donde vengo y con quien estaba. donde la gracia de esta estatuilla me acoge en esta casa. aquí. Al día siguiente. pero. sonriéndome exactamente como Simone de Beauvoir. de mi famoso libro. Qué? Pero por quien se toma este sujeto? Uno forzado evadido dar una clase sobre la libertad a las nuestras críos? Está todo loco o qué? En esta vida loca. Y en esta salita. me hace preguntas con interés y dulzura. El Nouvel Observateur dedica siete páginas notables a la entrevista con los dos francotiradores. Quien debe estar más admirado todavía es él. gran éxito. Soy de nuevo un prisionero. le pertenezco. amueblada con tal delicadeza. riendo. Telegrafío a Rita: Va todo maravillosamente. En la Elle un -264- . vigilada por tantos sádicos. tranquilamente. ¿no es verdad? Pero llegó a buen puerto. pero yo no imaginaba las repercusiones tan explosivas de este programa. en Mario. donde el mínimo pormenor es para mí un poema. besos. de noche. Y pienso. hay momentos excepcionales. Estoy en la cresta. todos. la Pigalle. lunes. sin excepción. me hacen correr de un lado para otro. publican entrevistas. igual que a los otros. mi italiano del aeropuerto. lo que provocará uno tal ruido en la dirección de la televisión que esta secuencia será cortada con indignación.Ya me habían dicho. que me dice: — El camino recorrido fue muy largo y espinoso. Bravo.Match. aspiro el cigarrillo y engullo con dificultad el humo. exigen. Al día siguiente. con redoblada furia. Voy a dónde me llaman. Y esa abyecta mazmorra de la Reclusión de San José. donde doy una clase la críos de once años sobre la libertad. Reposa. de día. la televisión. junto a una amiga. en vez de agradecerle. el huracán me traiga otra vez. Las requisas entran en la danza. por detrás de una delicada bailarina de porcelana de Bohemia. esta vez. Claude Lanzman llega y vamos a cenar los tres a un buen restaurante de París. junto a este ser que dulcemente me dice cosas gentiles. a la Fortaleza. percibo de golpe. Tengo la garganta de tal modo apretada de emoción que. en que duermo como máximo cuatro horas por noche. hasta la escuela primaria. Todos los días leo los periódicos y las revistas. Una taza de té tomada al final de la tarde en casa de Simone de Beauvoir. Respiro la gran clase de una mujer del mundo del espíritu. donde estoy. después se borra lentamente. loca. el París. por encima del piano. examinar lo que me va en el corazón. se me aparece de golpe con una alucinante precisión. porque no los veo. reclaman-en las. los periódicos. ya no los consigo ver. recibo un telegrama: Imprensa Caracas me dio noticias del éxito. avanza. es inútil explotar y decir mierda. para no dejar nada más que el presente. con quien. El huracán avanza.

puso a mi disposición su piso. como a miles de otros. acariciado. un hombre de la categoría de Peter Townsend vino darme los buenos días. que fueron los verdaderos padrinos. en este mismo país. en este mismo París que me había condenado a morir. Vincent Roux. cinco mil ejemplares diarios. sobre todo Otero Silva. Es pesado ser vedette. vedette. que lo ofrecieron a Pablo Neruda. salvo algunas excepciones. — Se tienen allá visado otros — dice él. en la Guayana. adoptado. el operario con la camisa encharcada de sudor. cuando por el transcurrir normal de las cosas se pase a otra actualidad? Pero lo que permanece importante y conmovedor para mí es la costurerita. escritor distinguido y propietario de uno de los mayores periódicos de América del Sur. claro. del cine. Y los libros se venden a tres. escribe en Fígaro Littéraire: Este nuevo colega es un maestro. le digo a Castelnau: — ¿No me meterán un día de estos en la Academia Francesa? No es natural. Todas esas personas privilegiadas disputaban para tenerme en su mesa. cuando salí de la cárcel de El Dorado! Venezuela. Sí. Pero todas esas honras no tocaron mi yo más profundo. en este mismo pueblo. de la Academia Francesa. regreso rápidamente a Caracas. conocí a muchas vedettes del teatro. del espectáculo. donde intelectuales como Uslar Pietri hicieron un elogio de mi libro. Vi demasiadas cosas en mi vida. Pero ¿y después. estaba la televisión en el aeropuerto. Hasta François Mauriac. veintiséis días en que el desconocido que yo era se volvió célebre. para pensar que este brillante mundo es ahora gentil conmigo porque yo soy el personaje del momento. decirme bravo y pedirme un autógrafo en un libro o en un pedazo de papel. Otero Silva y su mujer. Veintiséis días de locura. casi dementes.. dejando atrás de mí a un Castelnau y a una Françoise Lebert agotados también. amigo del joven y brillante abogado Paul Lombard. presidente de la República. el hippy simpático.maravilloso artículo de Lanzman. -265- . Riendo. de la mejor a la peor. donde un presentador tan prestigioso como Renny Ottolina habló de mí en los términos más simpáticos. pero. agotado pero feliz. Qué camino desde los primeros pasos de hombre libre en esta tierra. que vienen a darme la mano. donde Rafael Caldera. Sin hablar de la radio y de la televisión. donde todos los periodistas. y el obispo de Caracas me recibieron en particular. El 6 de junio. que me honró felicitándome personalmente. Un pintor millonario. me festejaron en sus artículos.. serio como un papa. cuatro. uno de los más elegantes de París. A mi llegada. En casa de mis amigos Armé y Sophie Issartel almorcé con personas de las más famosas del mundo. Hospitalizado en el Hospital Américain de París.

Pero igualmente en todas partes acogido con la mayor gentileza. el de un empleado acusado de un horrible asesinato. a Pierrot el Loco y Horloger. venidos en especial de París. Devaux. a aquel que introdujo el Cristo en la cárcel. que lealmente dijo que lo que yo tenía descrito en el libro era no sólo verdad sino que desgraciadamente quedaba por debajo de ella? ¿Como olvidar una visita de varias horas a Charlie Chaplin. el Mayor Péan. Alemania. y la noche con su hija? ¿Y la película hecha por la televisión belga con Georges Simenon? ¿Como olvidar la amistad constante. a las islas y a los locales de mis huidas. En particular en una transmisión de la RTL. en Vevey. Gabrielle Russier. Ni siquiera quiere colaborar con la prensa. dirán: “A Papillon. — Papillon. España. EL Periódico inesperado. los periódicos. el éxito se le ha subido a la cabeza. Y en ocho meses más de ochocientos mil libros vendidos. Ocho meses. me arrastran en peregrinación a la Guayana. que no sólo me ofreció todos sus libros. Entonces empiezan los viajes por los países donde aparece la traducción del libro: Italia. Y por todas partes la radio. dos libros destinados a destruirme. si eludo las preguntas. que nunca se alteró. donde la televisión suiza me hace la sorpresa de llevar al estudio. el caso de una joven profesora que habían llevado al suicidio. Si no respondo. la televisión. Y como olvidar Ginebra. y la cárcel de El Dorado. ¿reposo en Caracas? Esa si que es buena! No habían pasado ni diez días cuando los periodistas del París-Match. En Trinidad encuentro a Master Bowen. sino que hace en cada uno de ellos dibujos extraordinarios y maravillosos? En Grecia recibo la noticia de los anti-Papillon. Y hablo. Y si -266- . a mi izquierda. El asunto del día era sensacional. personalidad de la actualidad por cualquier razón. Ocho meses duró aquello sin parar. En Georgetown. del sábado al mediodía. la fecha de mi llegada y la de mi salida. un ingrato”. con canas. ¿que piensa de estos casos? Veo inmediatamente el peligro. durante los cuales pasé del fenómeno de la actualidad a la categoría de escritor diferente de los otros. Por el otro. Grecia. se olvida de donde viene. Días a señalar con un diamante. Por un lado. de un poeta como Jacques Prévert. Tuve la terrible franqueza de responder varias veces a las entrevistas sobre la justicia actual en Francia. Inglaterra.Tranquilo en Caracas. donde no solamente encuentro antiguos compañeros fugados y recapturados. se ha vuelto pretencioso. sin embargo. Jean Charlier. Regreso a Francia a principios de agosto y todo continúa. que. En ese sábado. Es terriblemente excitante tener enemigos gratuitos a quien no se hizo nada y ni siquiera conoces. redactor-jefe del Periódico: Papillon. el abogado que me acogió en mi primera huida. en una trasmisión en directo. donde fotografían del registro de las entradas mi nombre. Estados Unidos. después a la peligrosa categoría de vedette. Bélgica. A mi derecha Jean-Pierre Farkas. Es un egoísta. donde el que lo dirige es una personalidad invitada. tanto le ha ayudado a ser famoso.

Será divertido y lucrativo. donde para ti todas las personas son amables. hubo periodistas que pensaron: “Esto no puede continuar. donde te piden recetas de todo y donde todas son aprobadas? ¿Has ido al cielo. escribió un libro contra mí. esta emisión habrá sido una de las dos gotas que hicieron desbordar la copa. “verdadero tira literario”. donde todo lo que dices y haces es alabado? ¿Has ido al cielo. Le creamos. tanto más que me es prácticamente imposible proceder de otra manera cuando me apasiono por cualquier cosa. creciendo ahí y multiplicándose? -267- . venderemos con él después”. da consejos sobre cualquier cosa.digo sí. en el ambiente de aguas podridas. desacreditarlo. Y. compuesta en especial para ti. no se puede admitir. Vendimos con él antes. pero ahora vamos a destruirlo. se difunde en el aire y te envuelve dulcemente en su melodía fina y arrendada? ¿Has ido al cielo. donde los hijos de aquellos que te han maltratado te piden perdón por ellos y condenan tales actos? ¿Has al cielo. pues bien. donde grandes espíritus de la literatura te adoptan y te aplauden? Pero saliendo de este cielo. La otra fue a haber sido invitado personalmente. donde la canción. cuyo brillo de las maravillosas fiestas cae en las alcantarillas. donde ángeles graciosos se aproximan con sus hojitas de papel y te piden que les des tu preciosa firma? ¿Has ido al cielo. Además. hasta sobre recetas de cocina. te saludan y exaltan tus cualidades? ¿Has ido al cielo. precipitado por toda una jauría de celosos. se cree. presidente de la Orden de los Abogados de París. tiene respuestas para todo. En la vida hay situaciones completamente opuestas. es necesario hacer callar a Papillon o. como “utilizador de la justicia”. no se puede aguantar más. de la cual Edgar Schneider escribió: Papillon hizo temblar las antenas de Radio Luxembourg. hicimos de él un héroe. secretario general de la Sociedad Internacional de la Profilaxis Criminal. si digo lo que pienso en cualquiera de las preguntas. se apasionan por la justicia y por aquellos que la sufren. Fue bajo la muy respetable cúpula de la Facultad de Derecho de París. que. el Juez Brunois. que sea invitado a expresar lo que piensa por hombres tan prestigiosos como el Profesor Baruk. dirán: “Papillon ahora es un sabelotodo. como escribirá el periódico La Suisse. el Consejero Sacotte y el Profesor Stancier. por hombres que hacen las leyes. ciertamente. extremistas. Que un forzado se siente al lado del Profesor Jean Lemaire. gananciosos. Esto no puede continuar”. de larvas que ahí viven a la ganas. y hasta excesivas en su extremismo. Por lo tanto. que todavía vibran de indignación. un antiguo forzado. con la protección de un comisario divisionario. él. no hay nada como ir directo al grano y llamar a las cosas por su nombre. ¿Conociste el cielo? ¿Has ido al cielo. Y algunos polizontes buscan un periodista. Esta transmisión sobre los casos Russier y Devaux. donde los profesores te escuchan en vez de hablar? ¿Has al cielo. como es lo mismo haga lo que haga. en el derecho de darnos lecciones sobre lo que tenemos o no tenemos que hacer. envidiosos. ¿has ido a las alcantarillas. al menos. el Profesor Levasseur. donde los ratones se disputan las migajas que has echado fuera? ¿Has ido a las alcantarillas.

Papillon! Por primera vez en su puta vida ha ganado el “banco”. vivir. donde los vencidos de la vida. dejé pasar el momento de hacerlo. que me han obligado a escribir este libro. Regreso a Caracas. chicas. en vez de continuar un “no se importe” y de comprar la casa para la jubilación. empujado. dominé una situación que creía imposible de vencer. jóvenes de todo el mundo me explican que mi libro les dio el tomo que les faltaba para amar y tomar el pelo a la vida. reencontré la fe en la vida. que también tiene su cielo y los sus alcantarillas. esas cartas donde las almas se abren. después del “banco” de mi libro. cambié de vida. los cientos. en nuestro barrio medio popular de Chacaito. esta sed de vivir que nunca debemos calmar. Estoy seguro de que un día me recomporei de un tirón. esa aventura que está al alcance de todos. cualquiera que sea la edad o la situación. esta vida donde se vibra intensamente hasta las más profundas fibras de nuestro ser. has conocido estas dos París? Y lo que me queda de todo esto son los miles de cartas y de testimonios de todos los países. Esas cartas donde jóvenes. para inocular en tu carne su enfermedad horrible. arrastrado. Nos sentimos felices por usted. joven. Y es por eso que. donde te lo juegas todo. el mismo de antes. donde arriesgué y perdí mucho. de tener sensaciones intensas. hay otros “bancos” para jugar. donde oí a mis lectores gritarme: —Tiene un nueve en la mano. las pieles viejas de los capullos abandonados por la mariposa cuando empieza a volar acaban su existencia destrozada. pues en el momento preciso en que acabas de perder un golpe preparas otro con la esperanza de ganar esta vez. los miles de cartas. cartas del mundo entero.¿Has ido a las alcantarillas. Felizmente. Autor. no pudiendo perdonarte el éxito? ¿Sí o no. acaricio los tesoros que obtuve en esta maravillosa aventura. así es de maravillosa la vida! -268- . fue todavía una vez más por el placer de perder o ganar. ¿Cuál? Poco importa. desde que saltamos por la ventana para entrar en la aventura. actor. nos debemos sentir siempre jóvenes para vivir. si la deseamos intensamente. donde. esta vida donde cuando se pierde se vuelve al principio. viejos. has conocido este cielo y estas alcantarillas? ¿Sí o no. Popsy-Pop. cuentan lo más íntimo de sí mismas. hice una película. en cualquier lugar o en la sociedad que sea. cenarista. sin barreras de ninguna clase que nos puedan marcar. Esta vida de aventura que te encanta. junto a nosotros. Perdí el “banco”. arrastrado por estos seres llenos de rabia que no buscan otra cosa que poder morderte. Felicidades. muriendo de amargura y de odio. el del temblor de tierra. esta vida generosa que ofrece siempre algo nuevo a aquellos que aman el riesgo. esta vida donde nunca serás vencido. Fue ahí donde abrí las cartas. esas cartas que nos dicen: Gracias a usted y a su libro no me suicidé. Y en nuestro piso. esta vida que palpita en nosotros desde que empezamos a movernos. vivir en plena libertad. chafurdando desde hace años en la oscuridad del anonimato? ¿Has caído en esas alcantarillas. en el despacho de hierro donde escribí Papillon.

agosto de 1971. cuando fue condenado a cadena perpetua. ya tratado como víctima de un error judicial. hasta alcanzar la libertad en 1944. febrero de 1972. entrevistado por una multitud de periodistas. a los veinticinco años de edad. fue suscitada por Henri Charrière o Papillon (“Mariposa”). discutido apasionadamente. EL AUTOR Y SU OBRA Popular como una estrella. -269- . enaltecido por la crítica. de alcance mundial. al publicar un libro sobre la extraordinaria aventura de su vida: una fantástica historia que comenzó en 1932. y prosiguió con sus dramáticos intentos de fuga del presidio de Cayena (Guayana Francesa). refugiándose en Venezuela. Fuengirola. Toda esa conmoción.Adiós. ya acusado de falso y de impostor. Caracas.

Convertido en atracción. su objetivo de alcanzar la mayor felicidad posible. como la “Noche de Papillon”. Narrando sus delitos y fugas con emoción y claridad. Charrière se hizo rico y famoso. y en 1969 pronunció una conferencia en la Facultad de Derecho de la Sorbonne. de su vuelta a Francia. sus amistades. de interés humano fuera de lo común. -270- . lo mínimo que se puede decir de Henri Charrière es que cumplió esa misión. En cierta oportunidad. nuevamente sin pretensión literaria. Al fallecer.Con las sucesivas ediciones de “Papillon — el hombre que huyó del infierno” (catorce millones de ejemplares en diversas lenguas. afirma Papillon que. pero utilizando su amplia y dura experiencia. recibió grandes homenajes en París. también publicado por el Círculo del Libro). de su vida en Venezuela. y habla de su regeneración. más los derechos de adaptación cinematográfica. él continúa su declaración personal. En “Banco”. no pretende si no contar hechos suficientemente expresivos para que cada lector pueda recoger las consecuencias más adecuadas en pro de sus amores. en cualquiera de sus libros. para un auditorio atento y reverente. el ex-marginal constituye la personificación de un ser humano fascinante. en julio de 1973.